CIENCIAS SOCIALES HOY – Weblog

Actualidad sobre política, sociología, economia, cultura…

Posts Tagged ‘UNASUR

Brasil, los Estados Unidos y el Hemisferio Occidental, por José Luis Fiori …

leave a comment »

30/03/14

AMER02_thumb.jpg

“Las tierras situadas al Sur del Río Grande constituyen un mundo diferente al de Canadá y los Estados Unidos. Y es algo desafortunado que las partes de habla inglesa y latina del continente tengan que ser llamadas igualmente América, evocando similitudes entre ambas que de hecho no existen”. N. Spykman, America´s Strategy in World Politics. Harcourt, Brace and Company, New York, 1942, p: 46

 

Todo indica que los Estados Unidos serán el principal contrapunto de la política exterior brasileña dentro del Hemisferio Occidental durante el Siglo XXI.

Y casi nadie pone en duda, también, que los EE.UU. seguirán siendo, durante mucho tiempo, la principal potencia militar y una de las principales economías del mundo. Por lo tanto, es fundamental para comprender las configuraciones geopolíticas de la región y la estrategia que orienta la política hemisférica estadounidense en este inicio del Siglo.

Al norte del continente, el poder estadounidense era, es y será siendo incontrastable, lo que garantiza fronteras continentales totalmente seguras. Por otra parte, la asimetría de poder en América del Norte, es de tal magnitud que Canadá y México tienden a converger cada vez más, atraídos por la fuerza de gravedad del poder económico y militar de los Estados Unidos.

Esto no significa, sin embargo, que Canadá y México ocupen la misma posición con los EE.UU. y en el tablero de ajedrez geopolítico y económico regional, a pesar de que los tres países participen del “Tratado de Libre Comercio” (TLC), desde 1994. Canadá ocupa una posición única, como ex colonia y dominio del imperio británico, que después de su independencia y de la Segunda Guerra Mundial, se trasladó a la órbita de la influencia directa de los EE.UU., convirtiéndose en socio comercial, aliado estratégico y miembro del sistema de defensa y de inteligencia militar de los pueblos de “habla inglesa”, comandado por Estados Unidos e integrado por Inglaterra, Australia y Nueva Zelanda.

En este contexto, México ocupa sólo la posición de enclave militar de Estados Unidos, una especie de “pariente pobre”, de “habla latina” de las potencias anglosajonas.

Más que esto, México es hoy un país dividido y devastado por una verdadera guerra civil que escapa cada vez más al control de su gobierno central, incluso después del acuerdo de colaboración militar firmado con EE.UU., en 2010. Así mismo, con respecto al TLCAN (Tratado de Libre Comercio), la economía mexicana se benefició en algunos pocos sectores dominados por el capital estadounidense, como el automotriz y la electrónica, pero al mismo tiempo, en estos últimos veinte años, México fue el único de los grandes países latinoamericanos en que la pobreza creció, alcanzando hoy el 51,3 por ciento de su población. Hoy la economía mexicana es inseparable de la estadounidense y la política exterior del país tiene escasísimos grados de libertad, actuando casi siempre como punta de lanza de la política económica internacional de los EE.UU., como ocurre en el caso explícito de la “Alianza del Pacífico”.

Desde el punto de vista estrictamente geográfico, América del Norte incluye el istmo centro-americano, que Nicolás Spykman ubica al lado de los países caribeños y de Colombia y Venezuela, dentro de una misma zona de influencia estadounidense, “donde la supremacía de EE.UU. no puede ser cuestionada. Para todos los efectos se trata de un mar cerrado cuyas llaves pertenecen a los Estados Unidos, lo que significa que quedarán siempre en una posición de absoluta dependencia de los Estados Unidos” (N. Spykman, p. 60).

Lo que explica las 15 bases militares de los EE.UU. existentes en América Central y en el Caribe. Fue una región central en la Segunda Guerra Fría de Ronald Reagan y será muy difícil que se altere la posición estadounidense en las próximas décadas, más allá de las “disidencias” cubana y venezolana.

Finalmente, la política exterior de EE.UU se diferencia claramente de los países situados al sur de Colombia y Venezuela, donde su principal objetivo estratégico fue siempre impedir que surgiese un polo alternativo de poder en el Cono sur del continente, capaz de cuestionar su hegemonía hemisférica. Con relación a estos países, los EE.UU siempre utilizaron el mismo lenguaje, con dos tónicas complementarias: los dos acuerdos militares bilaterales, y de las zonas de libre comercio.

Los acuerdos militares comenzaron a ser firmados al finalizar el Siglo XIX, y la primera propuesta de una zona panamericana de libre comercio fue presentada por el presidente Grover Cleveland, en 1887, un siglo antes del ALCA, propuesta en 1994 y rechazada en 2005 por los principales países sudamericanos. No existe una relación mecánica entre los hechos, pero llama la atención que poco después de este rechazo, los EE.UU hayan reactivado su IV Flota naval, con el objetivo de proteger sus intereses en el Atlántico Sur. Con este propósito vale recordar el diagnóstico y la propuesta de Nicholas Spykman (1893-1943). El teórico geopolítico que ejerció mayor influencia sobre la política exterior de los Estados Unidos en el siglo XX afirmó: “fuera de nuestra zona inmediata de supremacía estadounidense, los grandes Estados de América del Sur (Argentina, Brasil y Chile) pueden intentar contrabalancear nuestro poder a través de una acción común (…) y una amenaza a la hegemonía estadounidense en esta región del hemisferio (la región del ABC) tendrá que ser respondida a través de la guerra” (N. Spykman, p. 62 y 64). Estos son los términos de la ecuación, y la posición estadounidense fue siempre muy clara. Lo mismo no se puede decir de la política exterior brasileña.

 

José Luis Fiori , miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO, es profesor de política económica en la Universidad Federal de Río de Janeiro.Traducción para http://www.sinpermiso.info: Carlos Abel Suáre

La tercera guerra fría en América Latina…

with one comment

Raúl Zibechi, La Jornada

america-latina001.jpg

 

El renacimiento de la guerra fría entre Estados Unidos y Rusia a raíz de la reincorporación de Crimea al país al que perteneció durante dos siglos es una buena ocasión para despojar las relaciones internacionales de ideologías y discursos que suelen encubrir las verdaderas intenciones de los contendientes.

La defensa del mundo libre que propagó Washington y la simétrica defensa del socialismo que utilizó Moscú suenan, ahora que ambas son potencias capitalistas y el ropaje democrático les queda demasiado ajustado y permite adivinar las intenciones detrás del discurso, como una lucha de carácter geopolítico por la influencia en el mundo.

Es la virtud que tienen las grandes crisis y los procesos de transición: muestran realidades que en los periodos de calma suelen solaparse detrás de argumentos de carácter ideológico, revestidos las más de las veces de apelaciones retóricas. La condena a muerte de 529 personas en Egipto y la violencia contra manifestantes, con saldo de cientos o miles de muertos, sin que ninguna potencia occidental haya elevado el tono, enseñan que los derechos humanos son desplazados por los intereses geopolíticos.

José Luis Fiori, profesor de economía política internacional de la Universidad Federal de Río de Janeiro y coordinador del grupo de investigación El poder global y la geopolítica del capitalismo, recupera en una serie de artículos periodísticos el pensamiento de Nicholas Spykman (1893-1943), el teórico geopolítico que tuvo mayor influencia sobre la política exterior de Estados Unidos en el siglo XX.

Spykman consideraba que los países caribeños, incluyendo Colombia y Venezuela, formaban una zona de influencia donde la supremacía de Estados Unidos no puede ser cuestionada. Los consideraba un mar cerrado cuyas llaves pertenecen a Estados Unidos, lo que significa que quedarán siempre en una posición de absoluta dependencia ( Valor, 29/1/14).

En opinión de Fiori, esta percepción explica las 15 bases militares en América Central y el Caribe, región que jugó un papel decisivo durante la segunda guerra fría bajo la presidencia de Ronald Reagan. Considera que esta posición de dominación será muy difícil que se altere, “más allá de las ‘disidencias’ cubana y venezolana”.

Respecto a México, Fiori cree que ocupa sólo la posición de enclave militar de Estados Unidos y que es el único de los grandes países latinoamericanos donde creció la pobreza, que supera la mitad de la población.

OBAMA1.jpg

Spykman consideraba que en la región sudamericana, más allá de la zona inmediata de hegemonía estadunidense, destacaban los países del cono sur, la región ABC en su lenguaje (Argentina, Brasil y Chile), quienes pueden intentar contrabalancear nuestro poder a través de una acción común. En este caso, serían una amenaza a la hegemonía que tendrá que ser respondida a través de la guerra ( Valor, 29/1/14).

En suma, en el cono sur se trata de evitar el nacimiento de alianzas que puedan poner en cuestión el dominio estadunidense. Según Fiori, el éxito de la nueva alianza entre Brasil y Argentina será siempre considerado como una línea roja para los intereses de Estados Unidos (Outraspalavras.net, 27/3/14). Por eso, en este momento todos los gobiernos de América del Sur representarían una amenaza para los intereses norteamericanos, que debe ser contenida y derrotada, con la excepción de Colombia, Perú y Chile (Valor, 26/2/14).

Eso no quiere decir que todos los casos tengan igual prioridad, ni siquiera que deban tratarse del mismo modo. En el caso del terremoto en Haití, en enero de 2010, la reacción fue inmediata, brutal y militarizada, realizando un gran despliegue en el Caribe, ocupando zonas clave del país devastado, para impedir cualquier movimiento contrario en momentos de aguda confusión.

A diferencia de lo sucedido en otros periodos de la historia regional, cuando los lapsos de crecimiento económico exitosos de Argentina y Brasil fueron estimulados por potencias mundiales, Inglaterra en el primer caso, Estados Unidos en el segundo, ahora estaríamos ante una revolución en la historia del cono sur. Fiori sostiene que el proyecto de construcción de una zona de coprosperidad y de un bloque de poder sudamericano (como la Unasur o el Mercosur ampliado) apuntan en una dirección intolerable para Estados Unidos y de sus aliados en cada país.

Por eso sostiene que Estados Unidos será el principal contrapunto de la política exterior brasileña dentro del hemisferio occidental durante el siglo XXI. El problema es que la posición de Washington es clara, pero no sucede lo mismo con la mayor parte de los gobiernos progresistas de la región.

A mi modo de ver, el análisis de Fiori es impecable. Cabría agregar, empero, dos elementos centrales: el factor BRICS y la emergencia de una nueva burguesía ligada al modelo progresista.

La presencia de China es ya determinante en América del Sur, en particu­lar en el área comercial, mientras las inversiones asiáticas crecen progresivamente. También viene aumentando la presencia de Rusia, en particular en el área militar. Ambas influencias no pueden ser indiferentes y marcan prioridades. Venezuela es el país de la región donde se concentran la presencia económica china, la alianza militar con Rusia y lazos comerciales y políticos con Irán. Es mucho más de lo que hubieran tolerado Spykman y Henry Kissinger.

La segunda cuestión es mucho más compleja. La emergencia de nuevas burguesías en los países con gobiernos de izquierda y progresistas es un proceso dual, como lo muestran los casos brasileño y venezolano. Pueden ser un factor de poder favorable a un mundo multipolar y trabajar en contra del dominio estadunidense. Pero pueden enfrentarse, a la vez, a los procesos de empoderamiento popular que recortan su margen de acción. Llegado el caso, los nuevos burgueses están dispuestos a aliarse con sus pares para enfrentar juntos a los de abajo.

Written by Eduardo Aquevedo

5 abril, 2014 at 2:31

El ascenso de Brasil como potencia global…

leave a comment »

Sigue el ascenso de Brasil como potencia global

Raúl Zibechi

KLEEE1El triunfo de Dilma Rousseff zanjó el principal tema en disputa: si la quinta economía del mundo seguiría su marcha como uno de los líderes de los países emergentes, o sea, si mantendrá su autonomía relativa respecto de los centros mundiales de poder, o si esa marcha ascendente conocería una inflexión para acoplarse a las políticas hegemonistas de Estados Unidos. El triunfo de José Serra hubiera significado un cambio de rumbo en la segunda dirección, mientras la victoria de Rousseff confirma la vocación de potencia global hegemónica en Sudamérica trazado durante los ocho años de presidencia de Lula.

Serra había delatado durante la primera vuelta de la elección su voluntad de que Brasil tome distancia del Mercosur. En vista de que es el único país capaz de indicar el rumbo por el que debe transitar la región, un debilitamiento del énfasis en la integración regional habría sido un paso atrás en la construcción de la Unasur (Unión de Naciones Sudamericanas) y del Consejo de Defensa Sudamericano. Lo que hubiera abierto las puertas a una mayor injerencia de Washington de la mano de la OEA y, probablemente, generado mayores problemas a los gobiernos de Venezuela, Ecuador y Bolivia.

La creciente autonomía de la región sudamericana respecto de Washington, que siempre consideró la región como su patio trasero, se habría frenado y quizá retrocedido al periodo previo a la aparición de los gobiernos progresistas a partir de 1999. Puede discutirse si la integración que promueve Brasil, con base en el libre mercado, profundiza las relaciones asimétricas entre países. O si, como consideran analistas, estamos ante una nueva y ampliada versión del subimperialismo brasileño que hace tres décadas analizó Ruy Mauro Marini. La existencia de estas tendencias negativas no debe opacar que el ascenso de Brasil como potencia global implica el debilitamiento del dominio estadunidense.

En la política doméstica los cambios fueron y serán mínimos. Hay cuatro elementos a considerar. El PT sale fortalecido al convertirse en la primera fuerza en votos y en representación parlamentaria (88 diputados y 14 senadores), por haber caído sus adversarios al nivel más bajo en mucho tiempo (el PSDB de Serra y Fernando Henrique Cardoso pasó de 99 diputados en 1999 a los 54 actuales y la derecha pura, DEM, cayó de 105 diputados de hace una década a los 43 que tendrá en el nuevo parlamento). La alianza de 10 partidos que tejió Lula tendrá una cómoda mayoría en ambas cámaras.

Los resultados indican que en los años recientes se produjo un realineamiento del electorado. Lula llegó a la presidencia con 46.4 por ciento en la primera vuelta de 2002 y 61 por ciento en la segunda. Fue relegido en 2006 con 48.6 por ciento en primera vuelta y 61 por ciento en la segunda. Ahora Dilma obtuvo 46.9 por ciento en la primera vuelta y algo más de 56 por ciento en la segunda. Porcentajes muy similares que indican que, más allá del trasiego de votos lulistas de la clase media a los más pobres, hay una estabilidad y fidelidad del electorado que no consiguen torcer los grandes medios. Este nuevo alineamiento electoral durará un largo periodo.

La tercera cuestión es que Lula consiguió lo que nunca había conseguido un político brasileño: llevar a la presidencia a la persona designada para sucederle. Ni los grandes estadistas que tuvo Brasil, como Getulio Vargas, consiguieron esa proeza. Mayor aún cuando Rousseff era hasta hace poco una persona casi desconocida que había sido ajena al PT durante la mayor parte de su vida política. Este triunfo de Lula lo convierte en la persona destinada a manejar los hilos del poder, también durante cierto tiempo.

La cuarta cuestión es la que refleja Bruno Lima Rocha en su excelente artículo Una crítica abajo y a la izquierda, y consiste en la debilidad de los movimientos sociales. Es preciso tener la firmeza y la madurez para asumir que hay gobiernos que mejoran la vida de las mayorías y no construyen proyectos de poder para que estas mismas mayorías sean dueñas de sus destinos, concluye Lima.

Por arriba, constata cómo durante ocho años Lula tejió una sólida alianza con sectores de la clase política más tradicional, como el ex presidente José Sarney y el ex ministro de Economía de la dictadura Delfim Netto, y con la gran banca, la industria automovilística, las trasnacionales brasileñas y las multinacionales de telecomunicaciones y del agronegocio. Por abajo, observa que los movimientos están menos organizados, movilizan menos, se milita menos, hay una distancia mayor entre dirigentes y bases, no tienen una entidad transversal que los coordine y hasta el propio MST pierde su capacidad de liderar la lucha popular.

En síntesis: se consolidó el poder de las clases dominantes mientras los proyectos de transformar la sociedad se han debilitado. El movimiento popular brasileño está mucho más confuso de lo que estaba en la segunda mitad de los años 90, en pleno auge del neoliberalismo y de la era de Cardoso, apunta Lima. No es un diagnóstico agradable de escuchar, pero siempre es necesario mirar la realidad de frente. Un buen ejemplo es considerar que hoy la reforma agraria, por la que se movilizó buena parte de la sociedad brasileña en los 80 y los 90, está más lejos que nunca, mientras el agronegocio avanza sin cesar.

Si Brasil es el país destinado a marcar tendencias en la región, la realidad de los movimientos no augura nada positivo en el corto plazo. Quizá haya que concluir que la potencia de los movimientos ha emigrado a otras latitudes, como Bolivia y Argentina. La reacción de reafirmación de los de abajo ante la muerte del ex presidente Néstor Kirchner es buena muestra de que el espíritu del levantamiento del 19 y 20 de diciembre de 2001 está vivo y seguirá marcando la vida política del país. Durante un buen tiempo.

LA JORNADA.MX

Written by Eduardo Aquevedo

7 noviembre, 2010 at 1:51

Kirchner sacó de la debacle a su país y marcó la historia regional…

with 4 comments

  • Seguidores del ex mandatario y analistas lo comparaban ayer con Perón y Roosevelt
  • Se fue alguien indispensable, señala la presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo

Stella Calloni, Corresponsal

FotoPeriódico La Jornada
Jueves 28 de octubre de 2010, p. 2

Buenos Aires, 27 de octubre. El ex presidente argentino Néstor Kirchner murió hoy a la edad de 60 años, después de sufrir por la mañana un infarto masivo en su casa de Calafate, en el extremo sur del país, donde estaba acompañado por su esposa, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. El hecho provocó una profunda conmoción social y política, en un día feriado por la realización del censo nacional.

Kirchner, quien gobernó de mayo de 2003 a diciembre de 2007, sufrió un paro cardiorrespiratorio a las 9:15 horas, poco después de que fue internado en el hospital de Calafate por una descompensación, informó la Unidad Médica Presidencial.

Seguidores, observadores e incluso opositores reconocieron al abogado, ex diputado y presidente del Partido Justicialista (PJ, peronista) como un hombre que marcó la historia argentina y regional en los últimos años, que sacó adelante al país tras la debacle de 2001.

Kirchner, quien se autodenominaba Pingüino, nació el 25 de febrero de 1950 en la ciudad de Río Gallegos. En febrero y septiembre pasados fue sometido a sendas cirugías por problemas cardiacos, pero se reincorporó rápidamente a su trabajo en la política local y luego como secretario general de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur). También medió en los conflictos entre Venezuela y Colombia.

Se fue alguien indispensable. Nuestro país necesitaba tanto a este hombre, dijo la presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, al conocer el inesperado deceso del ex presidente, cuya sucesora fue su esposa, la ex senadora Cristina Fernández de Kirchner.

Después de Perón y Eva, están los Kirchner, afirmó el secretario general de la Central General de Trabajadores, Hugo Moyano, al resumir el nivel de la pérdida para el peronismo y el país.

La mandataria, también abogada, no sólo pierde al hombre con quien estaba casada desde 1975, cuando ambos militaban en la Juventud Universitaria Peronista, y al padre de sus dos hijos, Máximo y Florencia, sino también a su consejero y compañero político más próximo.

Durante su militancia universitaria en la ciudad de La Plata sufrieron persecución política, por lo cual se mudaron a la patagónica provincia de Santa Cruz. Mantenían amistad con los viejos militantes de la resistencia peronista a la dictadura que se instaló en 1955, cuando fue derrocado Perón. También fueron reconocidos por chilenos a los que ayudaron cuando huían de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

En 1982, Néstor Kirchner retornó más formalmente a la militancia y creó el Ateneo Teniente General Juan Domingo Perón, y en 1987 fue elegido intendente de Río Gallegos. En diciembre de 1991 conquistó la gobernación de Santa Cruz, siendo relecto en 1995 y en 1999. Era gobernador de esa provincia cuando llegó a la presidencia, en mayo de 2003, en momentos en que el país atravesaba una de las más graves crisis de su historia, tras el estallido de 2001 y en medio del cese de pago de la deuda.

En sus cuatro años de gobierno logró cambios sustanciales y que nadie esperaba en un país que parecía desintegrarse: reformó el Poder Judicial, impulsó a magistrados independientes en la Corte Suprema, democratizó las fuerzas armadas, impulsó reformas educativas y acordó restructurar la deuda externa con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

¡Nos sacamos de encima al FMI!, exclamó eufórico cuando a mediados de la década pasada consiguió cancelar toda la deuda con el organismo internacional, por unos 9 mil 500 millones de dólares, y en un solo pago.

Además de pactar una negociación del débito por el que pocos apostaban, y recuperar credibilidad internacional, entregó a la siguiente administración un país capaz de sortear la recesión mundial de 2008. Analistas internacionales lo comparaban este día con Perón e incluso con el estadunidense Franklin Roosevelt, por su capacidad para enfrentar un período crítico de tal envergadura.

Ordenó descolgar del colegio militar retratos de ex dictadores

Tocó el poder a fondo: uno de sus actos más recordados fue la orden de descolgar del colegio militar –en marzo de 2004– los retratos de los ex dictadores Jorge Rafael Videla y Reynaldo Bignone.

Mostró su independencia en política exterior y la voluntad de cambio, cuando entre los invitados a su toma de posesión estuvo el cubano Fidel Castro. En oportunidad, salió a caminar con el pueblo, entre el Congreso y la Casa Rosada, desdeñando la custodia.

Sentó las bases de un modelo político, económico y social, en lo que destacó la política de defensa de los derechos humanos, la reducción de la pobreza y la reactivación económica.

Otros de sus logros fueron reducir la desocupación, los índices de pobreza e indigencia y apoyar la reconstitución del mercado interno, devastado por la ola neoliberal impulsada por la gestión de Carlos Menem.

Encontré un infierno. Salir del infierno será muy difícil, pero debemos hacerlo, solía decir.

Además, llevó al Congreso el proyecto de derogación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, así como los indultos que dieron impunidad a los responsables de la más cruenta dictadura que vivió el país, y que entre 1976 y 1983 dejó más de 30 mil desaparecidos.

Recuperó la Escuela de Mecánica de la Armada, organismo de la marina donde funcionó uno de los más temibles centros clandestinos de detención y exterminio de la dictadura, para convertirlo en un Espacio para la Memoria, en manos de los organismos de derechos humanos.

Rompió la relación carnal que estableció Menem con Estados Unidos y fortaleció los lazos con los países latinoamericanos, al rechazar el Área para el Libre Comercio de las Américas impulsada por Washington.

Sus seguidores apuestan a la fortaleza de las instituciones y a la capacidad de Cristina Fernández de Kirchner, que ya enfrentó movimientos que buscaban desestabilizarla, cuando se acercan las presidenciales de 2011.

Written by Eduardo Aquevedo

30 octubre, 2010 at 0:55

¿Por qué a Venezuela?

with 4 comments

Ángel Guerra Cabrera, en La Jornada

chavezbalcongana12.jpg.548.229.thumb Lo que hay principalmente detrás del conflicto colombo-venezolano y su reciente agravamiento es que la revolución Bolivariana choca frontalmente con el plan de dominación estadunidense sobre América Latina. Que Venezuela, país con reservas de petróleo y gas entre las mayores del mundo, tenga un rumbo independiente en pos del socialismo, promueva la democracia participativa, la unidad e integración de América Latina, la solidaridad, la paz y la cooperación entre los pueblos es intolerable para el imperio. Mucho más cuando movido por su sed insaciable de hidrocarburos y recursos naturales que comienzan a escasear, ha entrado en una carrera bélica permanente por el control de los países que los poseen y de las poblaciones que los habitan. Todo con el cínico pretexto de la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico nada menos que enarbolada por el Estado campeón del terrorismo, primer mercado de droga en el mundo cuyas ganancias constituyen una gran tajada de su sistema financiero. A la élite de Estados Unidos la saca de quicio la amistad entrañable de Venezuela y Cuba y la profundización de los pasos para su unión económica, preámbulo, diríase, de su unión política. Raúl Castro ha resumido muy claramente el sentido de estos pasos en una reunión de alto nivel cubano-venezolana celebrada el simbólico 26 de julio: sólo unidos venceremos.

El imperio no perdona el importante papel de Venezuela en la liquidación del ALCA –proyecto de recolonización continental- y en el surgimiento de la ALBA, que practica las relaciones más fraternas y equitativas entre las naciones miembros y las promueve, aunque no sean miembros, con todas las naciones de América Latina y el Caribe. En respuesta a la Venezuela bolivariana, a los grandes movimientos populares antineoliberales y gobiernos más independientes gestados por ellos, Washington restableció la IV Flota y llegó al extremo de instalar siete bases militares en Colombia lo que junto a otros factores presentes en ese país, constituye una peligrosa amenaza de agresión para Caracas, que había tensado seriamente las relaciones bilaterales. En este contexto se produce la festinada acusación por el representante de Bogotá en la OEA de que Caracas mantiene campamentos de las guerrillas colombianas en su territorio, una gravísima provocación que ha puesto en grave peligro la paz entre los dos países hermanos salida del fanatismo proyanqui de Álvaro Uribe y su febril afán de protagonismo desde que se frustró su proyecto reeleccionista.

El presidente Hugo Chávez ha hecho cuanto ha estado a su alcance por armonizar las relaciones con Colombia y evitar un conflicto bilateral. De hecho, a petición de Uribe se convirtió en un factor principalísimo de distensión de la larga guerra de sesenta años en el país vecino y ha insistido invariablemente en la necesidad de una salida política al conflicto. Con justa razón ha invitado a las guerrillas de las FARC y el ELN a que comprendan que las nuevas realidades políticas requieren un cambio en su estrategia de toma del poder mediante las armas por una de negociación, sin que ello implique rendirse. Chávez informó con visible dolor la ruptura de relaciones con Colombia: lo anuncio con una lágrima en el corazón, dijo.

Lula da Silva comentó su extrañeza por la conducta de Uribe cuando le faltan unos días para dejar la Casa de Nariño y “el nuevo presidente(Juan Manuel Santos) ha dado señales claras, incluso con los ministros que escogió, de que quiere construir la paz”. Lula, junto al ecuatoriano Rafael Correa, presidente pro tempore de UNASUR y su secretario general Néstor Kirchner han actuado rápidamente para atraer el tema al seno del mecanismo suramericano, un espacio, a diferencia de la OEA, favorable para que sin la presencia de Washington se expresen a plenitud los intereses de América Latina y el Caribe. UNASUR ha dado ya muestras de su capacidad de concertación política y esta es más necesaria que nunca para la región y para Venezuela en particular. La provocación de Uribe, la captura del terrorista Francisco Chávez Abarca, socio de Posada Carriles que confesó los planes desestabilizadores con que llegó a Venezuela, los desmelenados ataques al gobierno bolivariano del arzobispo de Caracas y las carretadas de dinero entregadas por Washington a la contrarrevolución configuran el cuadro subversivo con que se pretende frustrar la victoria chavista en las estratégicas elecciones de septiembre próximo.

aguerra_123@yahoo.com.mx

http://www.jornada.unam.mx/2010/07/29/index.php?section=opinion&article=030a1mun

Written by Eduardo Aquevedo

1 agosto, 2010 at 20:00

Chomsky: Obama, Venezuela y América Latina en la tormenta…

leave a comment »

Entrevista con Noam Chomsky realizada durante su visita a Venezuela…

"La integración es una condición previa para la independencia"

CHOMSKY5 Eva Golinger, Venezolana de Televisión/Rebelión

Eva Golinger (EG): Existen movimientos populares soberanos en América Latina, algunos identificados como socialistas, como aquí en Venezuela, y ahora tenemos una situación de expansión de presencia militar de EE.UU. como último recurso para retomar el control. Considerando este contexto y el nuevo gobierno de EE.UU., ¿cómo debemos ver y cuáles son los prospectos de la integración latinoamericana en la era Obama?

Noam Chomsky (NC): No veo que la era Obama vaya a ser muy diferente de las anteriores. Es diferente desde el punto de vista retórico. Su presencia personal, buena retórica, y eso vende. Obama es un producto de la industria de relaciones públicas y publicidad. De hecho ganó un premio en 2008 de la industria de la publicidad por la mejor campaña publicitaria de ese año, superando a Apple Computers. Y están muy emocionados al respecto. Hay una nueva táctica de relaciones públicas y va a cambiar el clima de la industria. Y de hecho la industria de la publicidad describe abiertamente lo que hace en el ámbito político. Venden candidatos de la misma forma que venden pasta dental, y son muy francos al respecto, y dicen que este ha sido un gran triunfo, el mayor desde Reagan. Y su actitud hacia el mundo también es diferente. El gobierno de Bush era descarado y arrogante, mostrando desprecio por el mundo, como le dijeron abiertamente a las Naciones Unidas sobre el tema Irak, “si no se nos unen son irrelevantes”. A los europeos no les gusta escuchar eso, les gusta escuchar frases agradables como “los queremos”. De hecho la mejor descripción que conozco de la diferencia entre Bush y Obama se dio en 1962. Ese año, durante la crisis de los misiles, Kennedy tomaba decisiones que amenazaban con una guerra nuclear, que habría acabado con Europa, y EE.UU. habría estado seguro, y no se las informaba a los británicos, con quienes se supone tiene una relación especial. El gobierno de Kennedy no les informaba a los británicos lo que pensaba hacer, algo que quizá destruiría Gran Bretaña. Y un alto asesor de Kennedy, Dean Atchison, definió la relación especial, en secreto, no en público. Dijo que la relación especial entre EE.UU. y Gran Bretaña es que Gran Bretaña es nuestro lugarteniente, el término de moda es “socio”. Esa es la diferencia entre Bush y Obama. Para Bush, Rumsfeld y todos ellos, Europa es su lugarteniente: “cállate y haz lo que yo diga”. Para Obama, Europa es su socio: “te quiero, ahora cállate y yo hago lo que me dé la gana”.

EG: Básicamente lo mismo, con métodos diferentes.

NC: Y a los europeos les gusta, al Medio Oriente le gusta. El triunfo publicitario es impresionante. Por ejemplo, ahora está empezando el mes de Ramadán en el mundo islámico. Se ayuna todo el día y se come un banquete en la noche. Y la manera de romper el ayuno es empezar a comer dátiles. En Egipto los vendedores de dátiles han seleccionado sus mejores dátiles y los llaman los “dátiles Obama”, y Obama está abusando de ellos, pero no importa porque “eres nuestro socio y te queremos”.

EG: ¿Qué tipo de estrategia de resistencia es posible para este tipo de seducción?

NC: Lo primero es entender lo que está ocurriendo. Y lo segundo es ver que lo que está ocurriendo es simplemente una modificación táctica de políticas tradicionales, que a nivel mundial se remontan a los años cuarenta, y en cuanto a la historia de EE.UU. se remontan a los primeros colonos que llegaron al hemisferio. La política es constante pero las circunstancias cambian, por lo que las tácticas cambian. La integración es crucial. De hecho está ocurriendo un proceso doble de integración en Suramérica. Uno es la integración de países individuales. Tradicionalmente, desde la época de la conquista estuvieron separados, había muy poca interacción entre ellos. Las importaciones de artículos de lujo venían de Europa y la exportación de capital iba al país europeo de preferencia, ahora es EE.UU. en vez de Europa. Entonces una forma de integración es unir estos países, y Unasur es un ejemplo, otros ejemplos son el Banco del Sur, Mercosur.

EG: El ALBA.

NC: El ALBA es otro ejemplo. Son esfuerzos iniciales para integrar los países, y esa es una condición previa para la independencia; si están separados los van a atacar uno a uno, pero si están integrados habrá cierto tipo de defensa. La otra forma de integración que me parece más importante es la interna. Todas las estructuras latinoamericanas han sido típicamente pequeñas elites, muy europeizadas, mayormente blancas, que controlan la riqueza del país, la tierra, y no tienen responsabilidad con el resto de la población, empobrecidas, con la peor desigualdad del mundo, y son países ricos. Y el otro proceso de integración es involucrar a las grandes mayorías en la sociedad funcional, romper el yugo de las elites. Ocurrió aquí, ocurrió en Bolivia, y naturalmente hay gran resistencia y por supuesto está apoyada por EE.UU., y Europa también pero EE.UU. tiene mucho más influencia. Y este proceso dual de integración no es tolerable para las elites internas ni para las potencias imperiales extranjeras, por razones obvias. Por supuesto que hay resistencia, y a veces asume formas tradicionales, pero son más débiles, el control militar es más débil, ya no se puede simplemente invadir un país y derrocar el gobierno. A veces sí pueden, como hicieron EE.UU. y Francia, que invadieron Haití en 2004, expulsaron al presidente.

EG : Y lo ha ocupado desde entonces.

NC: Y lo ha ocupado.

EG: Quería hacer unas preguntas más antes de terminar. Para hablar de Venezuela y esa resistencia interna a la agresión del imperio. Hablamos hace un par de años sobre dos temas específicos, la creación de una nueva forma de poder popular, la transferencia de poder del Estado a consejos comunales, que ahora se están desarrollando en especies de comunas que se van a integrar regionalmente en todo el país. Tenemos escuelas de formación en esta área de consejos comunales y poder popular, y paralelo a eso está el tema de la democratización de los medios, porque podemos construir resistencia y estrategias de integración pero siempre existe un componente de guerra psicológica, y el aparato imperial controla casi toda la opinión pública en el mundo. Una pregunta sería ¿cómo ve ese proceso que ocurre en Venezuela, de la transferencia de poder al pueblo y cómo se lograría la democratización de los medios?

NC: Son preguntas interesantes. En Occidente, en EE.UU. y básicamente en el mundo occidental medios democráticos quiere decir que el Estado no controla el contenido, es decir que de Washington no pueden allanar las oficinas de CBS News y decirles lo que tienen que transmitir. Eso no existe, de hecho EE.UU. preserva la libertad de prensa, quizá mejor que nadie en ese sentido. Todas estas son sociedades capitalistas, por lo que hay una alta concentración de poder económico, lo que quiere decir que el poder económico puede apoderarse de los medios y convertirlos en agencias de propaganda del sistema corporativo, que a su vez controla el Estado. Entonces tenemos un sistema de Estado-corporación que está muy bien integrado. El caso de Obama, la razón principal por la que ganó las elecciones es porque tenía el apoyo de las instituciones financieras, a quienes les gustaba más que McCain, por eso financiaron su campaña. Pero estas instituciones estatales-corporativas están bien vinculadas y controlan los medios, que son llamados libres, porque el Estado no manda soldados a sus oficinas editoriales a decirles lo que tienen que publicar, pero es básicamente la misma gente. Entonces es democrático en un sentido y cuasi-totalitario en otro sentido. Y por esa razón el sistema doctrinario es extremadamente cerrado.

EG: ¿En Estados Unidos?

NC: Sí. De hecho en Europa no es muy diferente, con excepción quizá de Inglaterra, donde se puede criticar la guerra en Irak, pero no se puede criticar el bombardeo por parte de EE.UU. y Gran Bretaña sobre Serbia, eso es sagrado. Las decisiones son diferentes pero las estructuras son similares. Tienen diferencias, son países distintos. EE.UU. es el extremo entre los países industrializados, al punto de estar dominado por empresas, desde hace mucho tiempo. El ejemplo de la radio, cuando llegó la radio en los años veinte. La radio es pública y el gobierno controla el espectro radioeléctrico pero es propiedad pública. Cuando la radio llegó a los países europeos, en su mayoría era pública, luego se comercializó. En EE.UU. hubo un debate al respecto. Grupos defensores de derechos civiles, organizaciones eclesiásticas, universidades querían mantener la radio pública, bajo control público, pero perdieron durante el gobierno Roosevelt, que bajo el principio de libertad de expresión dijo que debía ser comercializada, y si uno piensa lo que significa libertad de expresión, es comprensible, libertad de expresión quiere decir que va a ser controlada sin intervención estatal por el poder privado.

EG: Las corporaciones

NC: En EE.UU. se hizo comercial inmediatamente, no había radio pública. Cuando llegó la televisión treinta años después, se hizo privada en gran medida. En EE.UU. ni siquiera estaba en la agenda, ni siquiera hubo un debate al respecto, porque el sistema se había extendido tanto. Existe un nivel mínimo de televisión pública, en su mayoría financiada por corporaciones.

EG: Quiere decir que no se debatió si sería pública, automáticamente se hizo comercial.

NC: No estaba en la agenda. En el caso de la radio, el movimiento sindical estaba desarrollándose en los años treinta, tenía gran influencia, y quería que fuese pública, pero para los años cincuenta el movimiento sindical estaba tan debilitado que no tuvo mucha influencia. El sistema estadounidense es el extremo, es extremadamente libre, se preserva la libertad de expresión mejor que en cualquier otro país.

EG: Pero la gente no tiene acceso a ella. Las corporaciones son las que tienen acceso a ella.

NC: Está controlada por las corporaciones, pero no hay intervención estatal, intervención estatal directa. El Estado no puede impedir que yo por ejemplo incite un golpe de Estado. A veces es extremo. En los años sesenta yo trabajaba en un laboratorio financiado 100% por el Pentágono y ese era el centro académico de resistencia contra la guerra, resistencia real, podíamos haber ido a la cárcel, y ellos no intervenían. Puedes decir lo que quieras…

EG: No en televisión.

NC: No se tenía acceso a la televisión.

EG: Recientemente unas personas en la radio incitaron el asesinato del presidente Obama y fueron detenidos por el servicio secreto.

NC: No se puede incitar al asesinato, o sea que hay ciertos límites, pero en general debemos considerar que es una sociedad extremadamente libre. A veces puedo hablar en televisión y radio y decir lo que estoy diciendo ahora, y no pasaría nada, pero por otro lado la concentración de poder y la coordinación de poder estatal y corporativo logran un control estatal-corporativo. Y la radio fue comprada hace treinta años por grandes sistemas corporativos y ahora es tan derechista que condenan al partido republicano por socialista. Es extrema derecha, y es un fenómeno interesante e importante y puede tener relevancia para el futuro. Llega a una gran audiencia de gente resentida, cuyas vidas están siendo destruidas. Durante el período neoliberal para la mayoría los salarios estuvieron estancados, más horas laborales, menos beneficios y alta concentración de riqueza. Ahora hay más desigualdad que nunca antes en la historia de EE.UU. Esta gente se siente agraviada y es la mayoría de la población, exigen respuestas, “¿qué nos está pasando? ¿Por qué nuestras vidas están destruidas?” Y los únicos que les están dando respuesta es la extrema derecha. Dicen “sus vidas están destruidas porque los liberales ricos son dueños de las corporaciones, controlan el gobierno, los medios y para ellos ustedes no importan. Somos la gente de paso, para los de la costa este y la costa oeste no somos importantes”. La estrategia es conocida, así era la propaganda nazi en sus inicios. Le llegaba al mismo tipo de gente, le daba respuesta a sus quejas, y ya sabemos lo que pasó, y eso podría pasar en EE.UU., así que no son temas triviales.

EG: Claro que no. Ya como conclusión, y para seguir con ese tema del control corporativo de los medios, y para regresar a Venezuela y la situación de recrudecimiento de las agresiones. ¿Qué acciones podemos tomar para romper ese cerco informativo para que la gente en EE.UU. y países europeos puedan conocer la verdad sobre movimientos populares aquí en Venezuela y cómo podemos fortalecer nuestros lazos solidarios y también crear conciencia sobre la agresión contra América Latina por parte del gobierno de Obama?

NC: Hay dos formas. La gente de EE.UU. debe entender la verdad sobre ellos mismos, lo que ellos llaman libertad de expresión. Es muy importante, la libertad de expresión es un logro pero hay que entender lo que significa. La libertad de expresión en la práctica significa control estatal-corporativo y eso hay que entenderlo. Segundo, en Venezuela debe lograrse la democratización de los medios de una manera que asigne una verdadera participación y control públicos del sistema mediático para que sea realmente democrático y auténtico y ello implica librar una lucha constante contra la concepción de libertad de expresión que en realidad es control corporativo. Debe ser en la práctica, debe implementarse, y debe ser ideológico, hacer entender que aunque la libertad de expresión es maravillosa y debe preservarse, tiene un significado específico en la práctica bajo circunstancias socioeconómicas particulares. Cuando todos los medios en EE.UU. son grandes corporaciones, parte de corporaciones más grandes con vínculos al gobierno, pueden ser muy libres, pues nunca van a llegar soldados a las oficinas, pero es una libertad que permite que se escuche una sola voz. Está en el sistema político. EE.UU. es conocido como una democracia estelar, en realidad es una democracia guiada, como en Irán. En Irán los candidatos son censurados por clérigos del gobierno, en EE.UU. son censurados por las corporaciones, no se puede optar por un cargo público si no se tiene un importante financiamiento del sector privado.

EG: ¿En este contexto cómo podemos romper esa barrera?

NC: Organizando activistas. En EE.UU. y el mundo occidental hay que lograr que se entienda en qué sistema estamos. Aquí se debe lograr primero una democratización legítima, sin influencia del gobierno, y transferir los medios a control público y la participación pública, sin importar si le gusta o no al gobierno, eso debe promoverse y desarrollarse. Y también está la constante batalla ideológica, saber que la libertad de expresión es un logro maravilloso, tiene un significado práctico específico dependiendo de la estructura de poder en la sociedad, que es muy difícil de inculcar. Porque parece, y puede ser verdad, que si el gobierno interfiere en los medios está violando la libertad de expresión, pero puede ser falso. Si los medios pasan a control popular es falso, incluso si viola la doctrina que dice que el poder privado debería poder controlar todo.

EG: Se está pasando por ese proceso aquí en Venezuela, así como la transferencia de poder al pueblo, y esperando que en la era Obama, o mejor dicho, el siglo XXI, de alguna forma el mensaje de lo que está pasando en América Latina llegue al pueblo de EE.UU., y si Ud. pudiera dar un mensaje al pueblo de Venezuela.

NC: El mismo gobierno de Obama es un gobierno demócrata típico, pero la campaña le dio ánimo a mucha gente y la mayoría estaba molesta con lo que estaba pasando y la campaña de Obama les dio ánimo, con ilusiones, pero les dio ánimo, y en parte pueden entender los procesos de cambio importantes en otros países, y esa es la base de los movimientos solidarios. Hay algo nuevo, hasta los años ochenta no había nada parecido a movimientos solidarios. En Francia por ejemplo, a nadie se le ocurría ir a Vietnam bajo dominio francés a convivir con la gente que trataba de derrocar el colonialismo francés. En EE.UU. en los años sesenta empezó el movimiento antibélico pero nadie decía que iba a vivir con aldeanos survietnamitas para ayudarlos o protegerlos. Pero en los ochenta sí estaba pasando, en la sociedad promedio conservadora estadounidense, incluso de congregaciones evangélicas, decenas de miles, iban a Centroamérica, y ahora van a todo el mundo. Eso fue un movimiento solidario masivo que puede entender mejor estos temas. Debe haber cooperación internacional en este sentido. La integración no es solo dentro de Suramérica, es Suramérica y el mundo, y estos temas se apoyan mutuamente y debe continuar.

EG: En parte es por eso que estamos muy agradecidos de que nos visite, y aunque nos encantaría seguir hablando por horas sobre estos temas, tenemos que concluir, así que muchas gracias por conceder esta entrevista a Venezolana de Televisión, Noam Chomsky en su primera visita a Venezuela durante este período revolucionario, esperamos ansiosos las conclusiones de su visita en los próximos días. Muchas gracias.

REBELION.ORG

La relación entre EE.UU. y América Latina : sigue el garrote…

leave a comment »

Ver más abajo: La gran traición, John Saxe-Fernández

América Latina: sigue el garrote

Ángel Guerra Cabrera

OBAMA1 La instalación de bases militares de Estados Unidos en Colombia es un paso complementario al restablecimiento de la IV Flota y demuestra la prevalencia de la opción militar en su trato con América Latina. Olvídense de la zanahoria. Si el golpe de Estado en Honduras –que sin el aliento de Washington no se habría sostenido 24 horas– no fuera suficiente amenaza para el orden constitucional y el progreso social en nuestra América, la instalación de esas bases militares en un área tan sensible estratégicamente hace de aquel un hecho mucho más grave y amenazante. Chávez no exagera un ápice cuando alerta sobre vientos de guerra en la región. Con las de Aruba y Curazao, serán nueve las instalaciones estadunidenses que cercan a Venezuela. Los golpistas de Honduras, mientras tanto, continúan ganando tiempo con la mediación de Arias, concebida para eso por la señora Clinton.

Lo anterior nos lleva a una evaluación preliminar de la política de Obama hacia América Latina a poco más de seis meses de su estreno como presidente de Estados Unidos. Sin poner necesariamente en duda su sinceridad cuando durante la Cumbre de las Américas habló de una nueva época en las relaciones de Washington con sus vecinos, lo sustantivo es en qué medida esa promesa se ha expresado en un cambio de política. Y puede constatarse que salvo en ciertos aspectos de forma, en el fondo la ejecutoria de esta administración hacia América Latina muestra más continuidad que ruptura respecto a la de George W. Bush.

america-latina001 He aquí algunas pinceladas. Han continuado la arremetida mediática y los planes desestabilizadores contra los gobiernos populares y progresistas de la región, con particular énfasis en Venezuela, Bolivia y Ecuador, pero también en Nicaragua, Argentina, Paraguay y Guatemala. No es sólo el presupuesto de guerra el que ha aumentado con Obama, también el dedicado a la defensa de la democraciaen América Latina, distribuido por fundaciones y ONG fachadas de la CIA e íntegramente consagrado a la subversión.

Aunque ha desechado la retórica gansteril y promovido un ambiente relativamente más distendido hacia Cuba, Obama mantiene intactos el bloqueo y la prohibición de viajar a los estadunidenses y sus funcionarios enarbolan a menudo la exigencia de un cambio del sistema político de la isla. Salvo para impedir la visita de sus esposas, Washington hace como que no existieran los cinco antiterroristas cubanos injustamente presos. Continúan en pie las duras condiciones impuestas en el tramo final de Bush a la venta de alimentos a la isla por una excepción al bloqueo y las multas a las empresas que realizan algún comercio con ella, incluso de equipos médicos.

Más allá de las vagas promesas de siempre, no hay ningún avance tampoco en el trato a los inmigrantes en Estados Unidos pese a la enorme importancia de este tema en la agenda política con América Latina. Continúa el fariseísmo de la potencia en lo concerniente al narcotráfico al eludir su cuota máxima de responsabilidad por constituir el primernarcomercado del mundo, de donde fluyen a raudales el dinero y las armas que alimentan el negocio y desangran a nuestros países, como acontece en México. De la misma manera, obvia otras raíces de este flagelo en la desigualdad, la pobreza y la falta de oportunidades para los jóvenes imperantes en las sociedades latinoamericanas, todas consecuencia de sus prácticas de saqueo y explotación, agravadas al extremo por las desastrosas políticas neoliberales. Y es que las llamadas guerras contra el narcotráfico y el terrorismo no son más que pretextos de Washington –como antes lo fue el comunismo– para redoblar el control militar y la represión de los pueblos de América Latina y el Caribe.

Insulta la inteligencia la explicación de Estados Unidos y Uribe de que van a combatir el narcotráfico y el terrorismo con las nuevas bases. No será, por cierto, el terrorismo del Plan Colombia. La sofisticada tecnología, las aeronaves de combate, portaviones y submarinos nucleares que se desplegarán en Colombia y sus aguas auguran nuevas violaciones a la soberanía territorial de sus vecinos, como ya ocurrió en Ecuador con el ataque al campamento del negociador de las FARC Raúl Reyes. Aquello fue un pequeño ensayo de la guerra a la que Washington empuja a su aliado colombiano contra los movimientos y gobiernos populares, que le garantice también el control de los recursos naturales de la región.

aguerra_123@yahoo.com.mx

La gran traición

John Saxe-Fernández

Quienes quieren implementar bases militares son traidores a sus pueblos, a Latinoamérica, a los países que luchan por su dignidad y soberanía. Con estas palabras, desestimadas por Barack Obama como mera retórica antiyanqui, Evo Morales, junto a sus homólogos de Venezuela y Uruguay, rechazó, tajante, la ampliación de las actividades militares del Departamento de Defensa (DdD) en Colombia: el gobierno de Álvaro Uribe ofreció a Washington dos bases navales, tres aéreas y tres terrestres que operan bajo un prototipo de invasión / ocupación militar y paramilitar desarrollado a lo largo de dos décadas. Formalizado en el Plan Colombia (PC) incluye operativos regionales por medio de eventuales guerras transfronterizas.

Obama está enterado del papel central del PC en la articulación de la política de recomposición hegemónica y de dominio de Estados Unidos, no sólo en el continente americano sino también en puntos claves de Eurasia. Sabe que el pronunciamiento de Evo Morales no es retórico, porque en criterio de la cúpula militar estadunidense, el PC representa un modelo óptimo para la proyección de poder militar en áreas donde se localizan puntos neurálgicos para el control y explotación de los recursos naturales vitales que van quedando sobre la corteza terrestre: petróleo, gas natural, minerales, agua, biodiversidad. No es casual que con el agotamiento de los hidrocarburos convencionales y de una vasta gama de minerales y metales esenciales y críticos para la economía estadunidense, se incorpore de manera integral tanto a América Latina como al Oriente Medio, África y Asia central y del sur en la brutal geoestrategia de terror oligárquico-imperial desarrollada por Estados Unidos y sus monopolios en Colombia.

Tampoco es fortuito que operativos similares al PC, la Iniciativa Mérida en México, Centroamérica y el Caribe y las guerras transfronterizas en Afganistán-Pakistán, se posicionen en primer nivel de la agenda diplomilitar de Obama. Agenda que bajo la doctrina de las fronteras flexibles de su antecesor en la Casa Blanca, se expresó el primero de marzo de 2008 en un conato de guerra transfronteriza por el atropello de la soberanía ecuatoriana en Sucumbíos, realizado por el Comando Sur en el marco del PC. Eso sucedió poco antes de la sesión inaugural, en Brasilia, de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), cuya raíz es la defensa de la soberanía territorial de los firmantes.

Un año después, esta vez antes de una junta del dispositivo de seguridad de Unasur, se desplegó un “regime change” en Honduras y otro dispositivo diplomilitar encabezado por el general Jones, asesor de seguridad de Obama, y el general Fraser, sucesor del almirante Stavridis en el Comando Sur. Fraser se reunió en privado con los militares sudamericanos para tratar el asunto de las bases –manoseando los equilibrios cívico-militares– que Estados Unidos acompañó con la gira de Uribe para atenuar el rechazo al uso de Colombia como cuña para las guerras transfronterizas en la región. Así Estados Unidos vetó que Unasur planteara el tema de las bases.

El uso de Colombia por Estados Unidos en nuestra región y en Eurasia, es pleno. Stavridis, recién nombrado por Obama jefe supremo de la OTAN en Afganistán, dice: En Sudamérica me concentré en operaciones de insurgencia en Colombia, reflejándose en mi papel como comandante en Afganistán, y reveló a CBS que “Estados Unidos estaba enviando a Afganistán comandos colombianos adiestrados por boinas verdes”. Agregó: entre más se parezca Afganistán a Colombia, mejor. (Rick Rozoff www.globalresearch.ca)

Los vínculos y la penetración presupuestal del DdD en Colombia son intensos. Según oficiales chilenos en 10 años pasó de 50 millones de dólares (1998) a 5 mil millones de dólares anuales. Y adosaron: “Colombia es más peligrosa que un portaviones con cazas F-16. Tiene acceso a tecnología satelital de Estados Unidos que le permite monitorear y supervisar operaciones en cualquier lugar en tiempo real. Ningún otro país de la región puede hacer eso”(Ibid).

http://jsaxef.blogspot.com

LA JORNADA.COM