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Ahora la Iglesia Chilena: el escándalo del sacerdote Karadima…

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Los silencios y omisiones que comprometen a la cúpula eclesial en el caso Karadima

Por Andrea Insunza y Javier Ortega, investigadores de la Escuela de Periodismo de la UDP. | 30 de Abril de 2010

En 2003, el cardenal Francisco Javier Errázuriz recibió el primer testimonio de un denunciante que afirmaba, con nombre y en detalle, haber sido acosado sexualmente por el padre Fernando Karadima. Dos años después, el entonces obispo auxiliar de Santiago y actual arzobispo de Concepción, Ricardo Ezzati, recibió antecedentes similares.

Aunque para entonces las normas del Vaticano obligaban a abrir inmediatamente una investigación, no lo hicieron, y ésta se inició por otros canales, tras la aparición de un nuevo denunciante. En este artículo, los autores del libro Legionarios de Cristo en Chile. Dios, Dinero y Poder, describen las fallas y dilaciones en que incurrió el Arzobispado de Santiago en la tardía canalización de tales denuncias al interior de la Iglesia. Las mismas denuncias que ahora están en manos de la justicia ordinaria y que amenazan con transformarse en una de las peores crisis en la historia de la Iglesia chilena.

Una sustancial omisión cometió el cardenal Francisco Javier Errázuriz en la carta pastoral que publicitó el pasado domingo 25 de abril, para referirse al caso Karadima. En la misiva, la cabeza visible de la Iglesia Católica chilena asegura que las tres primeras denuncias formales contra el cuestionado sacerdote comenzaron a llegar al Arzobispado de Santiago a partir de mayo de 2005.

Dos años antes, sin embargo, el propio cardenal Errázuriz recibió en sus manos la primera denuncia contra el ex párroco de El Bosque, a través de una carta firmada por el ex novicio jesuita Juan Andrés Murillo. En el programa Informe Especial, transmitido el lunes 26, el denunciante afirma que fue víctima de acoso e intentos de abuso sexual por parte de Fernando Karadima, entre 1994 y 1996, cuando el acusador tenía entre 18 y 20 años.

En los años en que Murillo se integró a su círculo, Karadima era uno de los párrocos con más influencia en la elite económica y social santiaguina. Dueño de un innegable carisma, en El Bosque había logrado articular un cerrado núcleo de jóvenes, en su gran mayoría provenientes de familias tradicionales, reunidos bajo el movimiento “Acción Católica”. Cerca de 50 actuales sacerdotes descubrieron su vocación bajo su guía, entre ellos cinco obispos hoy en funciones.

Errázuriz recibió la misiva de Murillo a través del entonces vicario para la Educación, el jesuita Juan Díaz, quien le había aconsejado a Murillo formalizar su acusación a través de ese canal.

-Recibí la denuncia y se la entregué al señor cardenal, quien se mostró interesado en su contenido -asegura Díaz a Ciper.

Según el Código de Derecho Canónico, las normas especiales dictadas por El Vaticano en 2001 y el procedimiento que fijó la Conferencia Episcopal Chilena en 2003 –el mismo año en que Errázuriz recibió las denuncias de Murillo-, lo que procedía era abrir, sin dilaciones y obligatoriamente, lo que se denomina en términos canónicos una “investigación previa”. Se trata del primer paso establecido por la Iglesia, un sumario rápido que busca establecer si la denuncia es “plausible”, antes de derivarla a la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), el poderoso dicasterio vaticano que tiene potestad para afrontar los abusos sexuales cometidos por sacerdotes.

¿Por qué el cardenal no inició la investigación previa en ese momento y lo hizo en 2005, es decir, dos años después? Es la pregunta que se hacen ahora muchos sacerdotes, fieles y entendidos en el tema.

No son pocos en la Iglesia los que creen que el mandato de Errázuriz quedará marcado por la serie de errores, omisiones y titubeos que han mostrado él y algunos de sus obispos auxiliares desde que las primeras denuncias se canalizaron al interior de la Iglesia, hasta que la justicia ordinaria abrió una investigación por el caso, el miércoles 21 de abril pasado.

A ojos de algunos eclesiásticos consultados, a Errázuriz le ha jugado en contra su estilo prudente, ya que desde que comenzaron a circular las primeras versiones que inculpaban a Karadima, hace ya siete años, ha tenido que enfrentar el enconado lobby de los defensores del ex párroco de El Bosque, entre los cuales se cuentan cinco obispos. Uno de ellos es Andrés Arteaga, obispo auxiliar de Santiago desde 2001 y, por ende, colaborador directo de Errázuriz.

“El cardenal se ha visto sobrepasado por esta crisis”, se lamenta un sacerdote ligado al Arzobispado capitalino. “Está muy solo”, piensa otro miembro del clero, quien ha hablado con él en estos días.

“Estamos rezando por usted”

El lunes 26 de esta semana, horas antes de la emisión del programa Informe Especial, la madre del denunciante Juan Andrés Murillo hizo circular un sentido correo electrónico entre sus amistades, en el que explicó qué motivó a su hijo a denunciar al ex párroco de El Bosque. “Él consideró que Karadima estaba haciendo un tremendo daño a otros muchachos de la comunidad con sus desvíos sexuales, y siendo estos muchachos de familias bien constituidas, familias tradicionales, de colegios tradicionales, todos cercanos a la iglesia, no eran capaces de hacer denuncia alguna. Por lo tanto, decidió hacer él la denuncia, acercándose al arzobispado”.

A mediados de los 90, Murillo se integró a la parroquia de El Bosque cuando estudiaba Filosofía y se sentía atraído por la carrera sacerdotal. Según el testimonio que entregó a TVN, en 1996, a los 20 años, Karadima intentó masturbarlo y él se negó. Luego de confrontarlo, abandonó la parroquia para siempre.

Posteriormente, Murillo ingresó al noviciado de la Compañía de Jesús, donde permaneció dos años, hasta que descubrió que el sacerdocio no era lo suyo. Gracias a que mantuvo buenos contactos con los jesuitas, a principios de 2000 le contó su traumática experiencia con Karadima a un miembro de esa orden, quien a su vez lo derivó al vicario Juan Díaz. Entonces Murillo escribió la carta que Díaz le entregó en sus manos a Errázuriz y que, según la madre del denunciante, “la iglesia guardó en un cajón”.

Dos años después, Murillo volvió a la carga. En 2005 le hizo llegar al cardenal Errázuriz una declaración notarial, efectuada en París, el 25 de mayo de ese año. Ahí relata su versión de los hechos. Pero, adicionalmente, le envió una nueva misiva al entonces obispo auxiliar de Santiago, Ricardo Ezzati. En la actualidad, Ezzati encabeza la arquidiócesis de Concepción, e integra la terna de candidatos para suceder a Errázuriz a la cabeza de la iglesia chilena. Algunos pronósticos lo ubican como el que tiene más probabilidades de ser nombrado, pues pertenece a la orden de los Salesianos, la misma del secretario de Estado vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone. De hecho, en 2009 fue escogido como uno de los cinco visitadores vaticanos para investigar a los Legionarios de Cristo, tras el reconocimiento de la doble vida de su fundador, Marcial Maciel.

Hasta ahora, el caso Karadima no lo ha salpicado.

En su carta de 2005 a Ezzati, Murillo se lamenta por no haber obtenido ninguna respuesta acerca de la denuncia que dos años antes le envió a Errázuriz, a pesar de que puso a disposición todos sus datos para reunirse personalmente con él. Y agrega que sólo le dijeron “estamos rezando por usted”.

En la misiva, de una página y media, el denunciante también relata que mientras permaneció en la parroquia de El Bosque, comentó el acoso que sufría de parte de Karadima a uno de los sacerdotes más cercanos al párroco. Se trataba de Andrés Arteaga, a quien Murillo consideraba una figura muy respetada e inteligente. En la carta a Ezzati, el joven afirma que Arteaga desdeñó su revelación: le respondió que en vez de estudiar filosofía debía dedicarse a escribir obras de teatro, y que había cosas de la iglesia que él no entendía.

Tal como ocurrió con la misiva que le envió al cardenal, Murillo tampoco obtuvo ninguna respuesta de Ezzati acerca de su denuncia. El pasado martes 25, no obstante, el arzobispo Ezzati dijo a Canal 13 que no ha habido demora en hacer justicia y que “el tema es si después las personas se han quedado un poco o no han sido suficientemente cuidadosas para llevar los casos”.

Retrasos “bajo ninguna circunstancia”

Al momento de recibir el testimonio del ex novicio Murillo, tanto Errázuriz como Ezzati tenían que haber iniciado la investigación de una denuncia de esa naturaleza, tal como lo dispusieron las modificaciones al Código de Derecho Canónico, efectuadas el 30 de abril de 2001, a través de una ley especial comunicada por medio del motu propio “Sacramentorum Sanctitatis Tutela”, del Papa Juan Pablo II.

El sacerdote jesuita y experto en Derecho Canónico, Marcelo Gidi, explica que este cambio “restringe la discrecionalidad de la autoridad eclesiástica local. Ahora el obispo tiene que investigar, el superior religioso tiene que investigar. Una vez que recibe la acusación, lo que dice la Congregación para la Doctrina de la Fe, es que toda denuncia debe ser investigada, siempre y cuando no sea anónima”.

Las dos cartas de Murillo iban consignadas con su nombre y datos. En el caso de la primera misiva, que recibió Errázuriz, iba además respaldada por un religioso.

A raíz de esta nueva política vaticana, en 2003 la Conferencia Episcopal Chilena estableció su propio procedimiento. El documento “Sobre la actitud de la Iglesia Católica en Chile ante los abusos contra menores cometidos por un clérigo o un religioso”, señala en su letra c que “las denuncias podrán hacerse a través de la estructura normal de la iglesia presente en todo Chile, es decir, párrocos, vicarios y decanos episcopales, quienes la harán llegar a la autoridad eclesiástica competente (…) sin retrasar bajo ninguna circunstancia la comunicación de las mismas”.

A pesar de esto, recién en 2005 se abrió la investigación previa sobre el caso Karadima, no gracias a los esfuerzos de Juan Andrés Murillo, sino que a raíz de la aparición de un nuevo denunciante: el cirujano digestivo James Hamilton, ex presidente de “Acción Católica” de la parroquia de El Bosque.

La causa queda “en suspenso”

En el Arzobispado de Santiago afirman que en mayo de 2005, Verónica Miranda, esposa de James Hamilton y también ex miembro de Acción Católica, se acercó al obispo auxiliar Cristián Contreras, a quien le relató que su marido le había confesado que Karadima abusó sexualmente de él por 20 años. El obispo Contreras le señaló, entonces, que él no tenía facultades para iniciar una investigación, pero que si ella consideraba que los antecedentes lo ameritaban, correspondía prestar testimonio ante el promotor de justicia, como se llama al fiscal eclesiástico a cargo de recibir e investigar este tipo de acusaciones en cada diócesis, según las nuevas normas vaticanas para hacer frente a los abusos sexuales.

Adicionalmente, Contreras ofreció reunirse con Hamilton para escuchar su versión.

El cirujano Hamilton visitó al prelado en una casa parroquial de Américo Vespucio, en la Reina. A raíz de este encuentro, Contreras contactó a Hamilton y su señora con el sacerdote Eliseo Escudero, quien había sido designado promotor de justicia de la Arquidiócesis de Santiago.

Tiempo después, Hamilton y su esposa prestaron declaración ante Escudero y un notario eclesiástico del Opus Dei. Lo hicieron por separado y en días distintos, en la parroquia Veracruz, ubicada en calle Lastarria, a pasos de la casa central de la Universidad Católica. En lo medular, Hamilton dijo haber sido abusado durante dos décadas, a partir de los 17 años, por Karadima, cuando el párroco era su guía espiritual y confesor.

Ambos testimonios habrían marcado el inicio formal de la investigación previa que realizó la Iglesia para conocer los antecedentes contra Karadima, según se desprende de la carta pastoral del cardenal Errázuriz.

Sobre lo que vino en adelante las versiones son imprecisas. Según una fuente de la Iglesia Católica que prefirió guardar reserva de su nombre, una vez iniciada la investigación, el cardenal Errázuriz se habría contactado con los cinco obispos que Karadima había formado: el obispo auxiliar de Santiago, Andrés Arteaga; el obispo castrense Juan Barros; Horacio Valenzuela (Talca); Tomislav Koljatic (Linares) y Felipe Bacarezza (entonces obispo auxiliar de Concepción, hoy titular de Los Ángeles). El propósito del cardenal habría sido preguntarles si sabían de hechos como los que denunciaba Hamilton. Según la misma versión, esto habría provocado una fuerte reacción en favor del párroco de El Bosque.

Quizás a esto se refiere Errázuriz en un pasaje de su carta pastoral del domingo 25 de abril pasado, cuando afirma que, una vez iniciada la investigación, “existían innumerables y contundentes testimonios a favor del padre Fernando Karadima”. Y a reglón seguido, explica que “dejé en suspenso la causa, esperando nuevos antecedentes”.

Los escuderos de Karadima

Lo paradójico es que cuando la investigación se encontraba “en suspenso”, en septiembre de 2006, Errázuriz apartó al padre Fernando Karadima de la cabeza de la parroquia de El Bosque, luego de 23 años de labor. La despedida fue en grande. Estuvieron cuatro de los cinco obispos formados por él: Horacio Valenzuela, Juan Barros, Tomislav Koljatic y Andrés Arteaga, quien concelebró la misa de despedida. A nombre de los laicos lo homenajeó el presidente del consejo parroquial, Juan Pablo Bulnes, quien en marzo pasado asumió su defensa como abogado ante la justicia eclesiástica.

Si bien el sacerdote había cumplido 75 años, los párrocos no tienen la obligación de presentar su renuncia a esa edad, como sí ocurre con los obispos. Por lo mismo, la decisión constituyó un golpe para la comunidad, al punto que en el clero de Santiago circula la versión de que, luego, un grupo de seminaristas discípulos del retirado padre se negó ser ordenados sacerdotes por el cardenal.

“El arzobispo (Errázuriz) está con un cuarto del clero de Santiago en contra, por lo que ha tenido que moverse con extraordinario tacto. Pero ha ido dando pasos”, señala un sacerdote ligado al Arzobispado capitalino.

Lo concreto es que Karadima tuvo el privilegio de elegir como sucesor a un sacerdote de su círculo, el padre Juan Esteban Morales. Además, siguió viviendo en la parroquia, donde continuó celebrando misas y encabezando los retiros espirituales de Semana Santa, los más importantes del calendario litúrgico anual.

A esas alturas, en el clero de Santiago ya circulaba con fuerza el rumor de una investigación previa contra el ex párroco. Por lo mismo, las regalías que mantuvo Karadima tras su retiro fueron interpretadas por otros sacerdotes como que las indagaciones habían sido frenadas.

La negativa del obispo Arteaga

Otros indicios reafirman que la investigación previa había quedado efectivamente “suspendida”, tal como lo reconoce el cardenal Errázuriz. Un año después de prestar testimonio ante el promotor Escudero, el denunciante James Hamilton se comunicó con él para conocer los avances de la investigación. El sacerdote le habría dicho que no podía referirse al contenido de las indagaciones, pero que seguían su curso. Lo mismo le habría señalado el obispo auxiliar Cristián Contreras.

En cuanto al otro denunciante, el ex seminarista Juan Andrés Murillo, nunca fue llamado a declarar ante el promotor de justicia. “Él me transmitió que se le cerraban las puertas”, señaló el jesuita Antonio Delfau a Informe Especial en el programa del lunes 26 de abril.

No obstante eso, hubo hombres de iglesia que siguieron consultando sobre el tema. Hace un par de años, uno de ellos le preguntó al obispo auxiliar Andrés Arteaga sobre si había una investigación en curso contra el ex párroco de El Bosque. La negativa fue rotunda.

Así las cosas, parecía que el caso Karadima había quedado enterrado, lo que contravenía la nueva política vaticana de proceder con diligencia.

-No hay plazo establecido por la ley para realizar la investigación previa, pero la Congregación para la Doctrina de la Fe solicita celeridad, rapidez. La investigación previa no debería durar más de siete meses, porque no es un proceso propiamente tal -explica el sacerdote y experto en Derecho Canónico Marcelo Gidi.

El caso no prescribe

En marzo de 2009 el denunciante James Hamilton y su cónyuge, Verónica Miranda, iniciaron un proceso para anular su matrimonio religioso, ante el Tribunal Eclesiástico de la Arquidiócesis de Santiago. Como suele solicitarse en este tipo de procesos, a Hamilton se le pidió escribir una biografía sobre su vida. En ella incluyó los abusos que dice haber sufrido de parte de Karadima.

Aunque el proceso de nulidad matrimonial está regido por el secreto eclesial, el contenido de su testimonio se filtró: llegó a manos del obispo Arteaga y del párroco sucesor de Karadima en El Bosque, Juan Esteban Morales. Este último se contactó entonces con Hamilton y lo visitó en la consulta que el médico tenía entonces en el Centro Médico San Cristóbal, en Vitacura.

Sobre ese encuentro hay dos versiones. Hamilton aseguró en Informe Especial que el padre Morales le dijo que le creía, pero que le pidió “por misericordia” que no hiciera público su testimonio. En La Segunda del miércoles 28 de abril, el padre Morales reconoció que efectivamente lo visitó, aunque sostuvo que “jamás” le pidió que se desistiera de sus cargos. “Tuvimos una conversación y le dije que estaba en su derecho de hacer una denuncia, pero no a divulgarla mientras se investigara formalmente”, aseguró el párroco al vespertino.

En el invierno de 2009, el Tribunal Eclesiástico de Santiago acogió a trámite la causa de nulidad matrimonial del doctor Hamilton. Por el mismo período, el cardenal Errázuriz ordenó reactivar la investigación previa sobre el caso Karadima, relevando al promotor de Justicia Eliseo Escudero y reemplazándolo por el sacerdote Fermín Donoso.

En su reciente carta pastoral, el cardenal Errázuriz explicó que la tardanza en la reapertura se debió a que en un principio “sobre los presuntos hechos echaba su sombra la prescripción que establece el Derecho Canónico”. Esta expresión revela un desconocimiento de los procedimientos de la Iglesia, ya que desde hace ocho años cualquier obispo puede solicitar a la CDF la imprescriptibilidad de un caso específico. Así lo aclaró en una entrevista de marzo de 2010 el padre Charles Scicluna, promotor de justicia de ese dicasterio, hombre de la absoluta confianza de Benedicto XVI y quien fue nada menos que el encargado de investigar a Marcial Maciel antes de que fuera sancionado. “El 7 de noviembre de 2002, el venerable siervo de Dios Juan Pablo II concedió a este dicasterio la facultad de derogar la prescripción caso por caso ante una petición motivada por parte del obispo, y la derogación normalmente se concede”, dijo.

Con la causa reactivada, a fines de 2009 Hamilton insistió con sus denuncias contra Karadima. Esta vez, entregó su testimonio ante el canciller del Arzobispado de Santiago, el sacerdote Hans Kast. Ambos se conocían desde hacía décadas, cuando coincidieron en la parroquia de El Bosque. Kast y su familia tenían una estrecha relación con Karadima, al punto de que este último solía veranear en un terreno de la familia en Puerto Varas. Pero hace algunos años el canciller del Arzobispado se alejó de la parroquia.

Aunque prestó testimonio en dos ocasiones, en 2005 ante Eliseo Escudero y el 2009 ante Kast, Hamilton no ha declarado hasta ahora ante el nuevo promotor, Fermín Donoso. Quizás por eso, hace pocas semanas le pidió a Kast reunirse con el cardenal Errázuriz. La misma petición le hizo al obispo auxiliar Cristián Contreras. Hasta ahora, el encuentro no se ha concretado.

Acompañando en el dolor

A pesar de las dilaciones y falta de respuesta, tanto Hamilton como Murillo insistían en canalizar sus antecedentes por la vía eclesiástica. Lo mismo hizo un tercer denunciante, el ex seminarista diocesano Juan Carlos Cruz, actualmente radicado en Estados Unidos, también ex miembro de la comunidad de la parroquia El Bosque y quien entregó un testimonio de cerca de 20 páginas al Arzobispado. Cruz acusaba a Karadima de besarlo y practicarle tocaciones durante la confesión, cuando era un adolescente en los ‘80.

Hace sólo algunas semanas, un cuarto denunciante se presentó ante el canciller del Arzobispado Hans Kast. Se trata del abogado Fernando Batlle, ex seminarista de Schoensttat. Al igual que Juan Andrés Murillo, Batlle estudió en el Verbo Divino y coincidió con él en la parroquia de El Bosque. Cuando se reencontraron en 2009, los dos se confesaron que había sufrido tocaciones y acoso por parte de Karadima.

Alentado por Murillo, en abril Batlle se presentó ante el padre Kast en el Arzobispado, donde entregó un testimonio que coincidía con el de Murillo, aunque con una diferencia: exigió que Karadima fuera suspendido de sus funciones y alejado inmediatamente del contacto con niños y adolescentes, y que esa medida le fuera notificada. Advirtió de manera explícita que si no recibía respuesta en una semana de parte de la Iglesia, recurriría a otros mecanismos para hacer justicia.

Además, en cuestión de días Batlle le escribió un correo electrónico al cardenal Errázuriz, de entre tres y cuatro carillas, donde se extendió en los detalles de su testimonio.

En los días posteriores, recibió llamados de Kast y el nuevo promotor de justicia Fermín Donoso, para que prestara declaración ante este último. Batlle, sin embargo, se negó a concurrir nuevamente a las dependencias de Erasmo Escala, pues consideró que ya había dicho lo que tenía que decir y estaba siendo sometido a una burocracia innecesaria.

La única respuesta que obtuvo de su misiva a Errázuriz, fue un correo electrónico de Kast. Este le señalaba que lo acompañaba en su dolor, pero que no entendía cómo después de 15 años de silencio, pedía soluciones con plazos y exigencias perentorias.

Esa respuesta motivó a Batlle para tomar contacto con el abogado penalista Juan Pablo Hermosilla. El mismo que también representa ahora a Murillo, Hamilton y Cruz. Con su presentación ante la justicia ordinaria, el miércoles 21 de abril, el grupo abrió una de las peores crisis en la iglesia chilena durante los últimos años.

http://ciperchile.cl/2010/04/30/los-silencios-y-omisiones-que-comprometen-a-la-cupula-eclesial-en-el-caso-karadima/

Written by Eduardo Aquevedo

7 mayo, 2010 at 0:59

Cronología de los escándalos de abuso sexual dentro de la Iglesia Católica

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Redacción, BBC Mundo

Vaticano

El Vaticano ha sido afectado por las denuncias de abuso sexual de menores. Una serie de denuncias de abuso sexual de menores y ocultamiento han afectado seriamente a la Iglesia Católica en las últimas semanas.

El escándalo incluso ha salpicado la figura de la máxima autoridad eclesiástica, el Papa Benedicto XVI.

BBC Mundo presenta una cronología de algunos de los casos más destacados de los últimos años.

25 marzo 2010 – Estados Unidos

El diario New York Times da a conocer documentos que indican que el Cardenal Joseph Ratzinger no respondió a más de 200 quejas de abuso sexual contra Lawrence Murphy, que trabajó en una escuela católica para niños sordos en Wisconsin entre 1950 y 1974. La Iglesia rechazó la denuncia.

22 marzo 2010 – Alemania

La diócesis de Ratisbona, en Alemania, lanza nuevas acusaciones contra cuatro curas y dos monjas en incidentes que supuestamente ocurrieron en los años setenta.

20 marzo 2010 – Irlanda

El Papa Benedicto XVI pide disculpas a las víctimas de décadas de abuso sexual y maltrato por parte de sacerdotes de la Iglesia Católica en Irlanda.

En la misiva, Benedicto XVI dice que los líderes de la Iglesia irlandesa cometieron "serios errores" en la respuesta dada a los casos de pederastia y señala que el Vaticano intervendrá directamente para restaurar la confianza.

Las disculpas del Papa, sin embargo, no se hace extensiva a otros países.

16 marzo 2010 – Brasil, Chile, Irlanda

El cardenal Sean Brady

El cardenal irlandés Sean Brady no tomó medidas contra el cura pedófilo Brendan Smyth

En Irlanda se conoce que el máximo responsable de la jerarquía católica en Irlanda, el Cardenal Sean Brady, estuvo presente en reuniones en 1975 en las que niños víctimas de abusos firmaron juramentos de silencio sobre las quejas contra el cura pedófilo Brendan Smyth.

Por otra parte, el Vaticano reconoce la existencia de varios casos de abusos en Brasil después de que el programa de televisión Conexao Reporter recogiera las denuncias de varios alumnos contra religiosos.

En unas imágenes de cámara oculta aparece el padre brasileño Luis Marques Barbosa, de 82 años, manteniendo relaciones sexuales con un joven en el estado de Alagoas, al noreste del país.

En Chile, un religioso español es detenido por posesión de pornografía infantil y por haber abusado supuestamente de al menos 15 menores en colegios españoles donde trabajó entre 1992 y 2005. El religioso, que dictaba clases desde enero de 2008 en la universidad Santo Tomás de Santiago de Chile, fue detenido en la capital chilena y podría ser extraditado a España.

10 marzo 2010 – Holanda

Los obispos holandeses ordenan que se investiguen más de 200 denuncias de abusos sexuales de supuestos casos que ocurrieron entre 1950 y 1970.

Enero-marzo 2010 – Alemania

Desde principios de 2010 emergen más de 300 casos de acusaciones de abusos físicos y sexuales en Alemania, el país de procedencia del Papa.

Varios de los casos son planteados por quienes fueron miembros del coro de niños del colegio "Regensbug Domspatzen", que durante 30 años fue dirigido por el hermano del Papa, monseñor Georg Ratzinger.

Junio 2009 – Argentina

El sacerdote Julio César Grassi, responsable de la Fundación Felices los Niños, es condenado a 15 años de prisión en Argentina por 15 casos de abuso sexual de menores que estaban bajo su cargo.

Mayo 2009 – Irlanda

La Comisión Investigadora de Abusos de los Niños en Irlanda revela tras casi 10 años de investigación cifras escalofriantes: se habían recogido más de 2.000 testimonios que relatan abusos físicos y sexuales por parte de sacerdotes. Este es uno de los los mayores casos de reconocimiento de los abusos sexuales de la Iglesia Católica en una investigación que abarca más de 35.000 niños en un período de 60 años (de 1920 a 1980).

Cuatro obispos dimiten y toda la jerarquía de la Iglesia católica en Irlanda rinde cuentas ante el Papa.

Enero 2009 – Italia

La prensa italiana recoge acusaciones de hombres sordos que decían haber sufrido abusos entre las décadas de 1950 y 1980 en el Instituto para los Sordos Antonio Provolo, en Verona, al norte del país.

La diócesis de Veróna dijo en ese momento que tenía la intención de entrevistar a las víctimas después de que el Vaticano se lo requiriese.

Octubre 2005 – Irlanda

Una investigación del Gobierno irlandés en una diocésis del condado de Wexford revela más de cien abusos a menores por partes de curas. El informe Ferns contaba con más de 271 páginas de extensión en las que se hacían alegaciones contra 21 de los sacerdotes que habían estado trabajando en la diócesis entre 1966 y 2002.

Una de las conclusiones del informe señala que si bien todos los curas envueltos en el escándalo fueron transferidos a otras partes de la Iglesia muchos de ellos volvieron a la misma diocésis una vez transcurrido un tiempo.

Febrero 2004 – Estados Unidos

Una investigación encargada por la Iglesia revela que más de 4.000 sacerdotes en Estados Unidos se han visto envueltos en acusaciones de abusos sexuales en los últimos 50 años implicando a más de 10.000 niños, la mayoría chicos.

Abril 2002 – Estados Unidos

El Papa Juan Pablo II emite una histórica condena por los abusos sexuales revelados en Estados Unidos. "No hay lugar en la Iglesia Católica para sacerdotes que abusen sexualmente de menores", dijo el Pontífice.

Enero 2002 – Estados Unidos

Uno de los mayores escándalos de todos los tiempos se desató a comienzos del 2002 en Boston, Estados Unidos. El diario Boston Globe publicó una serie de reportajes desentramando los abusos sexuales cometidos por cinco sacerdotes de ese estado, lanzando a la luz pública la cuestión de los abusos sexuales de la Iglesia a menores de edad.

El hecho de que las acusaciones saliesen a la luz animó a muchas otras personas a seguir el ejemplo, desencadenando un efecto en cadena a ambos lados del Atlántico y a iniciar una serie de juicios reclamando compensaciones económicas, lo que sumió a la Iglesia Católica en una de sus peores crisis en los últimos decenios. Los juicios también se realizaron en contra de la Iglesia Católica y por haber cubierto supestamente los casos denunciados y por no haber hecho nada al respecto.

En diciembre, el cardenal Bernad Law a cargo de la diócesis de Boston dimite.

2002 – Otros países

Australia: La figura más importante de la Iglesia en Australia, el arzobispo de Sidney, George Pell, ofreció miles de dólares a las familias de los niños que supuestamente sufrieron abusos por parte de los curas. La Iglesia pidió disculpas oficialmente a los niños inmigrantes de origen británico y maltés que sufrieron abusos sexuales entre 1930 y 1960.

Austria: La Iglesia admitió que las acusaciones de pedofilia contra su antiguo líder, el arzobispo de Viena, Hans Hermann Groer, eran ciertas.

Sudáfrica: El líder de la Iglesia en el país admitió que más de una docena de sacerdotes habían sido acusados de abusar sexualmente a niños, aunque esto ocurrió "hace muchos años".

Brasil: Los oficiales católicos en el país donde la Iglesia Católica tiene una mayor presencia en todo el mundo admiten que la pedofilia es un problema.

México: La Iglesia es acusada de cubrir los casos de abuso e incluso de pagar dinero para comprar el silencio de las víctimas.

1993 – Estados Unidos

Primer caso de condena legal contra la diócesis de Dallas en cuestión de abuso a niños por parte del sacerdote Rudolph Kos. La diócesis se ve obligada a pagar más de 31 millones de dólares a las víctimas del párroco.

1985 Estados Unidos

El abuso sexual por parte de sacerdotes se convierte en una cuestión nacional por primera vez en Estados Unidos cuando el párroco de Luisiana, Gilbert Gauthe es encontrado culpable de once casos de abuso a menores.

Iglesia Católica: el oculto caso de violaciones de monjas por sacerdotes en más de 20 países…

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IGLESIA-SEX3 El Vaticano confirma la existencia de violaciones
de monjas por sacerdotes

Navarro Valls asegura que "se está examinando el problema", que podría extenderse a veintitrés países.

El Vaticano confirmó ayer la existencia de abusos sexuales sufridos por religiosas por parte de sacerdotes y misioneros, un problema que se está "examinando".

El diario estadounidense National Catholic Reporter destapó un escándalo que podría darse en veintitrés países, en su mayoría africanos, y que supone las violaciones masivas e indiscriminadas de monjas por parte de sacerdotes y misioneros.

Se han dado casos de que en una congregación todas las mujeres, unas veinte, quedaron embarazadas.

EFE – CIUDAD DEL VATICANO

El portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro Valls, confirmó que "el problema es conocido y restringido a una zona geográfica determinada", aunque no precisó dónde. Sí aseguró que "se está tratando el problema en colaboración con los obispos, con la Unión de Superiores Generales y con la Unión Internacional de Superiores generales".

El "problema", como se denomina en Roma, se dio a conocer por el informe de una monja estadounidense, María O’Donohue, que fue presentado en 1995 al Vaticano, concretamente ante el español Eduardo Martínez Somalo, prefecto de la Congregación para la Vida Consagrada y Camarlengo de la Sacra Iglesia Romana.

Martínez Somalo creó un grupo de trabajo para estudiar los casos denunciados.

Estos son tan variados como increíbles: desde aspirantes a monjas violadas por los curas a los que presentaron la documentación hasta abortos realizados en hospitales de confianza de los sacerdotes, pasando por casos de comunidades en donde todas las monjas, unas veinte, quedaron embarazadas.

Incluso se denunció a un sacerdote que dejó embarazada a una monja, le preparó un aborto en tales condiciones que la misionera murió y el propio cura ofició su funeral.

La Voz de Galicia – Miércoles, 21 de Marzo de 2001


Sexo "seguro" ante el SIDA

En África muchos ojos se volvieron a las monjas por considerarlas seguras ante el avance imparable del SIDA. Según el informe de María O’Donohue, sacerdotes y misioneros cambiaron a las prostitutas por monjas.

A eso hay que sumar la presión social y económica que soportan las monjas y que es, en parte, el motivo de que esta escandalosa situación se mantenga en secreto.

María McDonald, superiora de una congregación misionera en África, denunció que los curas que se aprovechan de religiosas suelen financiar las congregaciones.

Otras veces es la presión social lo que impide la denuncia. En África, tener muchas mujeres e hijos es un signo de importancia y es muy difícil para una mujer decir "no" a las peticiones de un hombre.

El País – Miércoles, 21 de marzo de 2001 – SOCIEDAD

El Vaticano reconoce que cientos de monjas
han sido violadas por misioneros

El Vaticano admite el problema, comprobado en veintitrés países, y anuncia que se está afrontando

LOLA GALÁN.- Roma

Centenares de monjas en veintitrés países, la mayoría en África, han denunciado haber sufrido abusos sexuales, a veces sistemáticos, por parte de sacerdotes y misioneros.

Los datos figuran en varios informes de la religiosa Maria O’Donohue y en otro de Maura McDonald, publicados por la revista norteamericana National Catholic Reporter.

El portavoz vaticano, Joaquín Navarro Valls, reconoció ayer que el problema es ‘conocido’ y que ‘se está afrontando’, pero lo circunscribió a ‘un área geográfica limitada’ refiriéndose a África, aunque sin mencionar el continente.

Los abusos sexuales dentro de las congregaciones religiosas comenzaron a denunciarse en los años noventa. El 18 de febrero de 1995 la religiosa Maura O’Donohue, coordinadora del programa sobre el SIDA de Caritas Internacional y del CAFOD (Fondo Católico de Ayuda al Desarrollo), presentó un informe sobrecogedor al presidente de los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, el cardenal español Eduardo Martínez Somalo.

El cardenal, sorprendido por las dimensiones del problema, encargó investigar la situación a un grupo de trabajo presidido por O’Donohue.

La nueva investigación dibujó un panorama aún más inquietante. La lista de abusos es variada y descorazonadora: el informe incluye casos de novicias violadas por los sacerdotes a quienes tienen que solicitar los certificados oportunos, habla de médicos de hospitales católicos que se ven asediados por sacerdotes que les llevan ‘a monjas y otras jóvenes para abortar’.

O’Donohue cita un caso extremo, el de ‘un sacerdote que obliga a abortar a una monja, ella muere y él oficia la misa de difuntos’ por la joven fallecida.

Peso de las culturas

Aunque el informe, recogido ayer por el diario italiano La Repubblica, recoge denuncias de abusos en veintitrés países, de Burundi a Filipinas, de India a Colombia, de Irlanda a Italia y a Estados Unidos, lo cierto es que el grueso de los casos se produce en África.

Los progresos de la Iglesia en ese continente, donde el aumento de las vocaciones y el incremento de fieles son incesantes, podrían ser tan grandes como superficiales a tenor de estos datos que reflejan el peso enorme de las culturas propias, incluso en los hombres y mujeres que han optado por la vida religiosa.

Sin especificar el nombre del país, el informe reconoce que determinadas culturas representan un serio inconveniente para el mantenimiento de los principios de la vida religiosa. En el continente africano, explica el texto, es ‘imposible para una mujer rechazar a un hombre, sobre todo si es anciano y en especial si es un sacerdote’, y la cultura está lejos de favorecer el celibato.

Son situaciones agravadas por la extensión del SIDA, como viene a demostrar otro informe redactado por la misma religiosa y entregado a las autoridades eclesiásticas en 1994. O’Donohue comprobó que el fenómeno del SIDA había convertido a las religiosas en un grupo ‘seguro’ desde el punto de vista sanitario, lo que aumentaba el interés de los sacerdotes por ellas.

A este respecto se cita el caso de la superiora de un convento que fue contactada por unos sacerdotes interesados en mantener relaciones sexuales seguras con las religiosas.

En el informe de O’Donohue se habla de religiosos que piden a las monjas que recurran a la píldora y, en concreto, se alude a una comunidad religiosa femenina en la que la superiora solicitó la intervención del obispo tras comprobar que una serie de sacerdotes de la diócesis habían dejado embarazadas a veintinueve monjas. La reacción del obispo fue fulminante: la superiora ‘fue suspendida’ y sustituida por otra religiosa.

Estos datos han sido avalados por otro informe presentado en 1998 por Marie McDonald, superiora de las Hermanas Misioneras de Nuestra Señora de África, en el que se pasa revista a las diferentes estrategias de acoso.

Unas veces son sacerdotes que reclaman una especie de contraprestación sexual a cambio de la confesión. Otras el abuso se produce a partir de ‘una dependencia financiera de las monjas de sacerdotes que pueden pedir a cambio favores sexuales’.

McDonald está convencida de que hay que actuar con rapidez para atajar un problema que aumenta, y no parece satisfecha de la línea de actuación más bien tímida iniciada por el Vaticano.

Una línea que Navarro Valls resumió ayer así: ‘La Santa Sede está tratando la cuestión en colaboración con los obispos, con la Unión Superior de Generales y con la Unión Internacional de Superiores generales. Se trabaja en la doble vertiente de la formación de las personas y de la solución de cada caso particular’.

En su comunicado el portavoz vaticano recuerda, no obstante: ‘Unas cuantas situaciones negativas no pueden hacer olvidar la fidelidad con frecuencia heroica de la gran mayoría de los religiosos, religiosas y sacerdotes’.


Dos semanas de retiro por violar a la novicia

EL PAÍS – Madrid

Algunas de las denuncias del informe de O’Donohue, publicadas en la revista National Catholic Reporter, son:

- En ciertos niveles, las candidatas a la vida religiosa tienen que prestar favores sexuales a los sacerdotes para acceder a los certificados necesarios y/o recomendaciones para trabajar en una diócesis.

- En algunos países, las monjas tienen que afrontar las dificultades que implica el verse obligadas a abandonar la congregación si se quedan embarazadas; en cambio, el sacerdote implicado puede seguir desempeñando su ministerio. Más allá de la rectitud, se plantea una cuestión de justicia social, ya que la monja tiene entonces que cuidar al niño como madre soltera, a menudo estigmatizada y en circunstancias socioeconómicas de suma pobreza. Como han perdido su estatus en la cultura local, algunas se ven forzadas a convertirse en la segunda o tercera esposa en una familia. La alternativa es prostituirse.

- Algunos sacerdotes engañaban a las monjas haciéndolas creer que la píldora anticonceptiva evita el contagio del SIDA.

- En varios países, los miembros de los consejos de las parroquias están poniendo en entredicho a sus pastores por sus relaciones sexuales con mujeres y muchachas. Algunas de ellas son esposas de feligreses que están furiosos por la situación, pero se hallan desconcertados a la hora de denunciar al sacerdote.

Una parroquia llegó a ser atacada por feligreses con armas de fuego, muy exaltados por el abuso de poder y las traiciones de los sacerdotes.

- Se sabe que algunos curas se relacionan con varias mujeres y tienen hijos de más de una de ellas. Muchos testimonios citados por el informe manifiestan que los feligreses esperan la oportunidad de presentarse voluntarios para hablar en una homilía dialogada y denunciar públicamente a algunos curas por su doble rasero entre lo que predican y lo que hacen.

- Una mujer recién convertida del islam al cristianismo fue aceptada como novicia en una congregación local. Cuando fue a solicitar al párroco los certificados correspondientes, éste la violó como requisito previo. Como ella había sido repudiada por su familia por abandonar el islam, no podía volver a casa, por lo que se unió a la congregación. Poco después supo que estaba embarazada. No le quedó más remedio que huir y pasó diez días deambulando por la selva. Por fin decidió ir a ver al obispo, que llamó al cura. Éste aceptó la acusación y fue castigado con un retiro de dos semanas.

- Desde los años ochenta, en varios países, las monjas se niegan a viajar solas en coche en compañía de un sacerdote por miedo a sufrir abusos.

http://www.cesarsalgado.net/200103/010321.htm

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=56838

Written by Eduardo Aquevedo

3 abril, 2010 at 15:52

Hans Küng, importante teólogo, arremete contra el Papa Benedicto XVI…

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"Es el responsable principal de la ocultación de la pederastia"

"Ninguna persona en la Iglesia ha tenido sobre su mesa tantos casos de abusos como él"

Hans Küng

Hans Küng

"El celibato ‘no es santo’, no es ni tan siquiera ‘sagrado’, es mas bien ‘funesto’"

"La veracidad exige que el hombre que desde hace décadas es el responsable principal de la ocultación a nivel mundial (de los casos de pederastia), concretamente Joseph Ratzinger, entone su propio ‘mea culpa’", escribe Hans Küng en un artículo firmado en el rotativo muniqués Süddeutsche Zeitung.

"Ninguna persona en la Iglesia ha tenido sobre su mesa tantos casos de abusos como él", afirma Küng, quien recuerda que Joseph Ratzinger ya tuvo conocimiento de esas prácticas cuando fue durante ocho años profesor de Teología en Ratisbona, donde su propio hermano Georg debió informarle sobre los abusos en el coro catedralicio infantil.

El teólogo alemán, enfrentado desde hace décadas con el Vaticano, recuerda también que el Papa fue durante cinco años arzobispo de Múnich, diócesis en la están surgiendo casos de pederastia durante su mandato, y 24 años prefecto de la Congregación para la Defensa de la Doctrina de la Fe.

"En esta última se acumulan y tratan bajo el mas absoluto secreto -secretum pontificium- todos los casos graves de delitos sexuales de clérigos de todo el mundo", subraya Küng para destacar que el Papa estuvo ya en el pasado informado de numerosos casos que ahora salen a la luz.

Agrega que "Ratzinger se dirigió en un escrito del 18 de mayo de 2001 a todos los obispos para recordarles que los casos de abusos entran dentro de los graves delitos que son sometidos a secreto pontificio y cuya violación se encuentra bajo castigo eclesiástico".

"Y finalmente: cinco años de Papa sin que haya habido cambios en esa práctica funesta", escribe Küng, quien afirma que Benedicto XVI debería asumir su propia responsabilidad en vez "de lamentar una campaña contra su persona".

Küng se pregunta el motivo por el que el Papa habla aún de la presunta "santidad" del celibato como un "valioso regalo" e ignora el mensaje bíblico en el que se permite expresamente el matrimonio a todos los religiosos.

"El celibato ‘no es santo’, no es ni tan siquiera ‘sagrado’, es mas bien ‘funesto‘, ya que excluye a un amplio número de buenos candidatos al sacerdocio" y ha expulsado de sus puestos a un gran número de religiosos que deseaban casarse, subraya el teólogo.

Añade que "la ley del celibato no es una verdad de la doctrina de la fe, sino una ley eclesiástica del siglo XI, que debía haber sido abolida ya en el siglo XVI ante las exigencias de los reformadores", así como una norma que la mayoría del pueblo y el clero desea ver revisada.

Hans Küng critica igualmente las afirmaciones de la Conferencia Episcopal Alemana que rechazan toda relación entre el celibato y la pederastia en la Iglesia Católica y comenta que "la verdad exige que se tome en serio y no se niegue la correlación entre abusos y celibato".

En ese sentido cita un estudio realizado durante 25 años por el psicoterapeuta estadounidense Richard Sipe, quien llega a la conclusión de que una vida en celibato que se inicia en internados y seminarios no hace sino fomentar las tendencias pedófilas.

Küng reclama que también la Conferencia Episcopal Alemana asuma su responsabilidad por los escándalos de pederastia en la Iglesia Católica y exige que la jerarquía eclesiástica abandone en el futuro el secretismo y colabore decididamente con la Justicia para resolver esos casos.

Finalmente advierte a la Iglesia Católica en Alemania de que puede verse enfrentada a reclamaciones de indemnizaciones como las que en 2006 costaron 1.300 millones de dólares a sus colegas en EEUU o los 2.100 millones de euros del fondo creado para el mismo fin en Irlanda. (RD/Efe)

http://www.periodistadigital.com/religion/mundo/2010/03/17/cultacion-pederastia-iglesia-hans-kung-ratzinger-papa-alemania-religion-celibato.shtml

Written by Eduardo Aquevedo

1 abril, 2010 at 22:29

Escándalos sexuales y los destinos del catolicismo actual…

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Bernardo Barranco V.

IGLESIA-SEX3 Los numerosos escándalos de pederastia que acosan a la Iglesia católica en diferentes lugares del mundo, como Estados Unidos, Irlanda, Suiza, Holanda, México y Argentina, amenazan su autoridad institucional e incomodan sus inflexibles discursos sobre la moral, las buenas costumbres y el disciplinamiento que el católico debe guardar en materia sexual. El escándalo alemán amenaza no sólo al hermano del Papa, sino que está tocando, al parecer, al propio Benedicto XVI al haber sido permisivo, voluntaria o involuntariamente, en 1977 cuando era arzobispo de Munich. Tenemos en México el caso cercano de Marcial Maciel, cuya patología no sólo alcanza a la orden de los legionarios, sino que también contamina y empaña la imagen del conjunto de la Iglesia mexicana. Lamentablemente las respuestas eclesiásticas no son, socialmente, satisfactorias y pareciera que la Iglesia protege ante todo su casta religiosa; surge entonces el fantasma del naufragio como amenaza, se ensombrece la proclama de salvación que, de manera desafiante, Benedicto XVI extiende a la civilización actual tan globalizada como relativista.

Pareciera que los signos explícitos apuntan a que la Iglesia a escala mundial se ha alejado ya del espíritu del concilio, que en los años sesenta del siglo pasado reivindicaba aggiornare su diálogo con el mundo moderno y, por tanto, ha venido cancelando irremediablemente las rutas reformadoras en la Iglesia. Diferentes vaticanistas diagnostican los síntomas de una Iglesia en fase de atrincheramiento dogmático, envenenada por su propio narcisismo eclesiocéntrico y temerosa de abrirse a la complejidad de la historia y de reconocer en ella valores espirituales (Giancarlo Zízola, Vientos de restauración, 2007). Dicha prescripción sitúa  un prejuicio cada vez más extendido de que Ratzinger padece un conservadurismo crónico e incurable. Sin embargo, ¿podemos afirmar que esta tendencia sólo se da en la Iglesia católica?, como respuesta a una modernidad globalizada que exalta la diversidad cultural y matiza, por tanto, los discursos y doctrinas totalizantes. Lo cierto es que resurge como fuerte tentación la reafirmación tradicionalista, es decir, una notoria inclinación por proclamar la identidad católica tradicional y, al mismo tiempo, exaltar esta identidad a nivel político en el ámbito público. Las posturas opuestas se podrían estar debatiendo el futuro cercano, entre un catolicismo relativista o light frente a un catolicismo talibán. Precisamente, el texto de Oliver Roy, La sainte ignorance. Le temps de la religion sans culture (Editions du Seuil, 2008) argumenta que no sólo los católicos pasan por una fase de tradicionalismo, a escala global, Roy destaca el crecimiento explosivo del pentecostalismo, el éxito del salafismo, Tablighi Jamaat y el neosufismo dentro del Islam; el retorno del movimiento Lubavich dentro del judaísmo, así como el surgimiento del Partido Bharatiya Janata en India, el budismo Theravada. En suma, diversas religiones proclaman su identidad tradicional en la esfera de lo público como una característica distintiva de la religión en el siglo XXI. Reconociendo diversidades y diferencias, Roy compara rasgos comunes en estas tendencias; sobresale el malestar y rechazo a la cultura contemporánea; el énfasis en la salvación personal e individualización de la fe, así como ardorosas actitudes antintelectuales.

Hace unas semanas acaba de aparecer un libro de John Allen, destacado vaticanista católico estadunidense, titulado: The Future Church (Random House, 2010), donde afronta aquellas  tendencias que están cambiando la vida de la Iglesia. Por ejemplo, al abordar la geopolítica de la Santa Sede, cuya doctrina se forjó en los tiempos de la revolución industrial frente a enemigos ideológicos como el liberalismo y el socialismo, el autor señala que la Iglesia debe afrontar desde la cultura el mundo globalizado y multipolar del siglo XXI, en el cual la mayoría de los polos importantes no son católicos, ni siquiera cristianos. Frente al concilio, el autor opina que la Iglesia está reafirmando oficialmente todo lo que la distingue de la modernidad; sus tradicionales características católicas de pensamiento, discurso y prácticas. Esta política de la identidad es en parte una reacción contra una cultura cada vez más secular e indiferente a la autoridad e institución. Además del envejecimiento de la enseñanza social de la Iglesia, siguiendo a Allen, existe una nueva geografía de la fe, es decir, la dramática disminución numérica de los católicos europeos y la creciente gravitación de los católicos del llamado tercer mundo que asciende a escala global a dos tercios. Esta cifra desproporcionada contrasta con una curia romana que, si bien es cada vez más internacionalizada, sigue siendo dominada por los propios europeos.

Otro libro sobre prospectiva católica. A fines del año pasado, el periodista José Catalán Deus publicó: Después de Ratzinger, ¿qué? Balance de cuatro años de pontificado y los desafíos de su sucesión (Península, 2009). Ahí el autor español afirma que el futuro del catolicismo actual se antoja incierto. Los primeros años de Benedicto XVI, dice,  dejan una sensación de crisis creciente en la Iglesia católica. Quizá porque se fracturó el consenso que llevó a Ratzinger al trono de San Pedro. Nunca antes los desacuerdos y disensiones fueron tan sonoros dentro y fuera del Vaticano. Un análisis crítico del pontificado dibuja cómo la Iglesia católica ha pasado de ejercer una posición dominante a estar amenazada y hasta sojuzgada culturalmente, y casi perseguida mediáticamente por su ideología. Este cambio histórico trascendental se ha manifestado con absoluta claridad en los primeros cuatro años del pontificado de Benedicto XVI, aunque venía incubándose durante todo el pontificado anterior. Conclusión sencilla: todos estos textos y reflexiones indican arteriosclerosis múltiple y la necesidad de una nueva gran síntesis cultural entre religión y cultura.

La Jornada.mx

Written by Eduardo Aquevedo

1 abril, 2010 at 16:14

Críticas al Papa y crisis por abusos sexuales, producto de fuertes luchas internas de la Iglesia?

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Los sufrimientos de Benedicto XVI

iglesia-irlan2 Bernardo Barranco V.

Desde hace más de un año hemos venido advirtiendo, en nuestras colaboraciones,  un creciente deterioro en la conducción pontifical y hemos narrado críticos episodios sucesivos que han venido erosionando la potestad del Papa.

La gestión de Benedicto XVI, justo a cinco años de su asunción, atraviesa su peor momento, uno de los más delicados jamás vividos en la historia moderna del Vaticano. El aluvión de duras acusaciones parece no cesar. El aumento de las denuncias por violencia sexual se ha convertido en un tsunami mediático que pone en cuestión todo el andamiaje y discurso crítico de la Iglesia sobre los valores y prácticas de la sociedad contemporánea, especialmente los sexuales.

Algunas argumentaciones defensivas sobre las agresiones sexuales del clero que tratan de minimizar el daño causado desde el punto de vista cuantitativo y comparativo, sin duda muestran una estrategia errónea que ha provocado mayor indignación, especialmente entre las víctimas. También se ha recurrido al desgastado argumento del complot y las conspiraciones internacionales de judíos neoyorquinos y de masones washingtonianos, que resultan poco convincentes como explicaciones centrales para entender la extensión y alcance mundial de las altas traiciones causadas por depredadores sexuales del clero.

Igualmente, ha provocado indignación la patológica protección sistemática que la estructura eclesiástica ofreció a su clero transgresor hasta tan sólo unos años atrás. Sobre todo esa desesperante actitud a minimizar, acallar, silenciar y amedrentar a las víctimas. Las recriminaciones han llegado a tocar la puerta del propio pontífice.

Los documentos publicados por el New York Times muestran que la Congregación para la Doctrina de la Fe, el poderoso dicasterio que Ratzinger dirigió antes de ser electo Papa, no reaccionó en 1996 con la rapidez ni con la fuerza que ameritaba para iniciar un juicio eclesiástico contra un sacerdote flagrantemente delictivo.

En nuestro medio, por los testimonios directos de Alberto Athié y del fallecido monseñor Carlos Talavera sabemos que desde los años 90 del siglo pasado Joseph Ratzinger contuvo la denuncia contra el fundador de los legionarios de Cristo, argumentando que “lamentablemente el caso de Marcial Maciel no se puede abrir –dijo luego de leer la carta de Athié–, porque es una persona muy querida del papa Juan Pablo II y además ha hecho mucho bien a la Iglesia. Lo lamento, no es posible” (La Jornada, 9/10/97).

A Benedicto XVI le imputan también en su etapa de obispo, y posteriormente como cardenal, haber conocido denuncias de abusos y haber hecho muy poco; sin embargo, en su defensa, el cardenal de Austria, Christoph Schöenborn, declaró a la BBC que fue el propio Juan Pablo II quien frenó una investigación de Ratzinger en los años 90, para evitar escándalos en los casos de abuso de menores dentro de la Iglesia católica y que ponían en evidencia al entonces cardenal de Viena, Hans Hermann Groer. Como sea, sin duda alguna una persona con la trayectoria y cargos ocupados por Ratzinger, lo sitúan con indiscutibles cuotas de responsabilidad; independientemente del conocimiento y rango de autoridad que haya tenido, no queda exento de la cadena siniestra de procedimientos encubridores con que la Iglesia ha manejado estos casos.

Las denuncias contra Benedicto XVI sacuden fuertemente su pontificado porque llegan en un momento de fragilidad particular y después de haber redactado un posicionamiento fuerte y crítico, aunque insuficiente, sobre el tema en el caso de Irlanda. La pregunta se condensa dramáticamente en la siguiente: ¿Siendo parte del problema, Ratzinger podrá ser la solución del mismo? Contra quienes piensan que los adversarios están afuera y son los que manipulan los grandes medios de comunicación, me parece que los enemigos más peligrosos de Benedicto XVI están adentro, en la propia Iglesia.

En estos cinco años, Benedicto XVI ha abierto varios frentes de confrontación y ha recibido fuertes presiones de los sectores fundamentalistas del Vaticano para apurar movimientos que sigan relativizando los alcances obtenidos en el Concilio Vaticano II y seguir alentando las acciones y asociaciones de agrupaciones católicas ultraconservadoras.

No obstante, en el perdón a los lefebvrianos debió enfrentar la oposición y malestar de poderosos episcopados, como el alemán, el austriaco y el francés. El caso Boffo, el distanciamiento del pontífice tras las locas aventuras sexuales del primer ministro italiano, evidenció un preocupante distanciamiento de la Secretaría de Estado con influyentes sectores de obispos italianos, encabezados por el cardenal Ruin, quienes afines al proyecto político conservador de Silvio Berlusconi, han tensado su relación con el pontífice alemán.

Hace un año, el 10 de marzo de 2009, en una inusitada carta dirigida a los obispos de la Iglesia sobre la remisión de la excomunión de obispos lefebvrianos, que desató posturas encontradas y una crisis interna, Benedicto XVI reconoció que la Iglesia vive tiempos turbulentos donde los cristianos “muerden y se devoran (…) Se desencadenó así una avalancha de protestas, cuya amargura mostraba heridas que se remontaban más allá de este momento”.

Víctor Messori, uno de los especialistas consentidos del Vaticano, señala que frente a la pederastia el  dedo acusador de Benedicto XVI no apunta hacia afuera de la Iglesia, sino sólo hacia sus hijos que la han traicionado, lo que lleva a molestias y pone como ejemplo el caso de los legionarios, sentenciando al final resentimientos: Tanto es así que entre los legionarios hay quienes sospechan que el papa Ratzinger está mal aconsejado, o incluso que forma parte de un complot contra la poderosa congregación.

Pareciera que el Papa podría estar en el centro de luchas palaciegas, vendettas y guerras de posicionamiento, como si el pacto intraeclesial que lo llevó al trono se haya fracturado o se esté restructurando. Benedicto XVI ha señalado que se va a mantener, a pesar de las habladurías e intrigas que rodean al Vaticano; sin embargo, la pregunta es: ¿cuánta presión podrá seguir soportando la Iglesia?

http://www.jornada.unam.mx/2010/03/31/index.php?section=opinion&article=016a1pol

Written by Eduardo Aquevedo

31 marzo, 2010 at 20:44

El Papa y el sexo: ¿qué es lo que Ratzinger llama “habladurías”?

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“yo me meto en el sexo de Uds., pero ustedes no se metan en el mío”

THE CLINIC PRESS
Iglesia en Belfast, Irlanda del Norte

Esta Semana Santa una profunda crisis política (ética, si prefiere) atraviesa los salones de El Vaticano. Los principales periódicos y medios de comunicación del mundo apuntan sus dardos a Joseph Ratzinger, el papa católico, ante las montañas de evidencia que lo involucran en históricos casos de encubrimiento de la pedofilia. La prensa internacional aporta las instrucciones que dio a los obispos norteamericanos. El New York Times, los traslados que ordenó siendo él mismo arzobispo de Münich, que alejaron a un culpable de su responsabilidad y los pusieron de nuevo en situación de reincidir en los abusos, como efectivamente ocurrió.

Los titulares son elocuentes: “El guardián del Vaticano en problemas”, dice la BBC; “Los abusos cercan al Vaticano”, señala El País; “El Papa paralizó el proceso contra un cura que abusó de 200 niños”, informa El Periódico de Catalunya.

Esta Semana Santa se exige que el dignatario, que declara ser infalible, asuma de una vez su propia responsabilidad. Y el mismo papa acusa el golpe, haciendo algo que es en extremo poco habitual en el boato vaticano: Se defiende en público de los ataques. Al papa se le critica desde siempre, pero rara vez da señales de enterarse. Pero ahora rezonga y le echa la culpa a prensa. Dice que no lo afectarán las “habladurías”, y repite condenas y lamentos por la pedofilia reiterada de sus sacerdotes.

Las voces que se alzan exigiendo que Ratzinger deje de ampararse en su fuero, son especialmente escuchadas en Europa. El 86% de los alemanes opina que la jerarquía católica no ha hecho lo suficiente por aclarar los graves sucesos. Y diversas fuentes ya hacen notar una notoria merma en las antiguas multitudes que antaño llegaban a la plaza de San Pedro, en tiempos de Juan Pablo II.

A manera de ejemplo del tono de las críticas, una breve cita de un escrito del teólogo Hans Küng, publicado por El País de España:

“¿No debería sobre todo el Papa Benedicto XVI asumir su responsabilidad en lugar de quejarse de una campaña contra su persona? Nunca nadie perteneciente a la Iglesia tuvo tantos casos de abuso sobre su escritorio como él. Como recordatorio:
- Ocho años como catedrático de Teología en Regensburgo: debido a su estrecho vínculo con el director de la orquesta de la catedral, su hermano Georg, estaba perfectamente informado sobre los sucesos en el Regensburger Domspatzen (el coro de la catedral de Regensburgo). No se trata en estos momentos de las, lamentablemente, habituales bofetadas de aquella época, sino posiblemente de delitos sexuales.
- Cinco años como arzobispo de Múnich: acaban de conocerse nuevos abusos por parte de un sacerdote y delincuente sexual trasladado durante el obispado de Ratzinger. Su leal vicario general de entonces, mi compañero de estudios Gerhard Gruber, asumió toda la responsabilidad, pero no consiguió apenas exonerar al arzobispo, también administrativamente responsable.
- Veinticuatro años como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe: es aquí donde bajo absoluto secreto (Secretum pontificium) todos los delitos sexuales de clérigos fueron y son registrados e investigados. En su carta del 18 de mayo del 2001 sobre los “graves delitos” dirigida a todos los obispos, Ratzinger volvió a ligar los casos de abuso al secreto papal cuya vulneración se pena con el castigo eclesiástico.
- Cinco años como Papa sin hacer nada respecto a esta siniestra práctica.
Una respuesta seria reclamaría que el hombre que desde hace décadas tiene la responsabilidad del encubrimiento mundial, justamente Joseph Ratzinger, pronunciara su propio mea culpa. Tal y como lo exigió el 14 de marzo de 2010 el obispo de Limburgo Tebartz-van Elst en un discurso por radio a todos los creyentes: ‘Porque una indignante injusticia no puede ser encubierta ni aceptada necesitamos una inversión que dé lugar a la verdad. Inversión y penitencia tienen su comienzo en el pronunciamiento de la culpa, el ejercicio y la apreciación del arrepentimiento, la asunción de la responsabilidad y la oportunidad de un nuevo comienzo‘ “.

Vaticano: curas no son pedófilos sino homosexuales que tienen relaciones con varones de 7 a 17 años

THE CLINIC

Tras la serie de dichos desafortunados del Vaticano, que incluyó hace algunos meses un estudio que decía que la lavadora había revolucionado a las mujeres porque las había liberado de la carga de lavar la ropa, hoy vuelve a sorprender. Esta vez les tocó a los curas pedófilos.

Tras una reunión del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, el observador permanente del Vaticano ante la ONU, Silvano Tomasi, señaló que no es correcto decir que los “curas son pedófilos”, porque cerca del 90% de los curas acusados practica la “efebofilia”, que es tener relaciones con varones de entre 7 y 17 años.

No contento con eso Tomasi también desvió la atención sobre otras iglesias, diciendo que las iglesias de Estados Unidos más afectadas por los abusos son las protestantes y que en las comunidades judías también eran hechos frecuentes.

 

http://www.theclinic.cl/2009/10/02/vaticano-curas-no-son-pedofilos-sino-homosexuales-que-tienen-relaciones-con-varones-de-7-a-17-anos/

El Vaticano "encubrió" abusos sexuales en EE.UU.

Redacción, BBC Mundo

Altos funcionarios del Vaticano -incluyendo el prelado que luego se convertiría en el papa Benedicto XVI- no tomaron medidas contra un sacerdote de Wisconsin que abusó de al menos 200 niños sordos en Estados Unidos, según documentos eclesiásticos publicados por el diario The New York Times.

La correspondencia interna aparentemente muestra que el actual pontífice, por entonces el cardenal Joseph Ratzinger, no respondió a dos cartas enviadas por el arzobispo de Milwaukee sobre el caso.

En ellas se señalaba como autor de los abusos al cura estadounidense Lawrence C. Murphy, quien trabajó en una reconocida escuela para niños sordos de 1950 hasta 1974.

El diario obtuvo los documentos de los abogados de cinco supuestas víctimas en la querella presentada contra la arquidiócesis de Milwaukee y alega que "la Iglesia (Católica) intentó mantenerlos en secreto".

En un comunicado oficial, el portavoz del Vaticano, el padre Federico Lombardi, reconoció la gravedad del caso y dijo que Murphy había violado a niños "particularmente vulnerables", además de la ley.

El papa Benedicto XVI

El papa Benedicto XVI pidió perdón hace pocos días a las víctimas de abusos sexuales en Irlanda.

Si bien no se refirió al rol de Ratzinger en este asunto, afirmó que las reglas de la Santa Sede no prohíben denunciar abusos ante la justicia civil.

Aun así, observadores afirman que estas denuncias representan otro golpe para el Vaticano, salpicado por varios escándalos de abusos sexuales de menores cometidos por sacerdotes.

Hace algunos días, el propio Benedicto XVI pidió disculpas a las víctimas de estos abusos por parte de religiosos irlandeses, un paso considerado como insuficiente por muchos de los denunciantes.

clic Lea: el Papa pide disculpas por abusos en Irlanda

Correspondencia

Las cartas fueron dirigidas a Ratzinger, porque era él quien entre 1981 y 2005 dirigía la Congregación para la Doctrina de la Fe, que decide sobre expulsiones y canonizaciones.

Ocho meses después de recibirlas, el segundo a cargo de esa oficina y actual secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, habría ordenado a los obispos de Wisconsin llevar a cabo un juicio canónico secreto contra Murphy, según The New York Times.

Sin embargo, añade el diario, Bertone frenó el proceso después de que Murphy le escribiera personalmente a Ratzinger diciendo que no debería ser enjuiciado porque ya se había arrepentido y su salud era débil.

Solamente quiero vivir el tiempo que me queda en la dignidad del sacerdocio

Lawrence C. Murphy, sacerdote acusado

"Solamente quiero vivir el tiempo que me queda en la dignidad del sacerdocio", afirmó Murphy en la misiva.

Según los documentos, hasta tres arzobispos de Wisconsin sabían que Murphy abusaba de menores pero ninguno de ellos lo denunció a la policía.

Según Robert Mickens, corresponsal en el Vaticano del semanario católico británico The Tablet, este caso es especialmente grave, ya que involucra directamente a las dos figuras más importantes del Vaticano: el Papa y Bertone.

"Si surgen más denuncias de este tipo, y creo que así será, no sé cómo podrá defenderse el Vaticano. Lo único que podrá hacer es admitir que cometió errores, algo que no ha hecho hasta ahora", afirmó Mickens a la BBC.

Y recordó que este caso, al diferencia de los otros, llegó al escritorio de Ratzinger y a la Congregación para la Doctrina de la Fe que éste dirigía por tratarse de pecados muy graves, como la presunta solicitud de sexo con menores en el confesionario.

¿Podría esto provocar la renuncia del Papa? Mickens responde que no, al menos por ahora.

"Algunos lo han pedido, pero no sé si el Vaticano lo está tomando en serio, ya que (esas voces) no provienen de las más altas esferas de la Iglesia (…), generalmente en estos casos se establece un muro de protección: o cierran la boca o alaban al Papa", añadió el experto.

Según el especialista en temas religiosos de la BBC, Christopher Landau, las víctimas del abuso sexual denunciaron que la Iglesia Católica está más preocupada por proteger su reputación que por impartir justicia.

clic Lea: el Vaticano a la defensiva

Exilio

 

Los casos de pederastia cometidos por sacerdotes afectan a varios países como Irlanda y Alemania.

En vez de ser castigado, Murphy fue trasladado en 1974 del arzobispado William E. Cousins de Milwaukee a la Diócesis Superior en el norte de ese estado, donde trabajó 24 años con niños en parroquias, escuelas y centros de detención juveniles, según figura en la querella.

Murphy falleció en 1998 todavía siendo sacerdote y fue enterrado vestido con su sotana.

En un comunicado publicado en el sitio web del Vaticano, su portavoz, el padre Federico Lombardi, afirmó que se trataba de un "caso trágico".

"En los años 70 algunas de víctimas del padre Murphy denunciaron los abusos a las autoridades civiles que investigaron el asunto. Sin embargo, según informes de prensa, la investigación fue abandonada", dijo Lombardi.

Recordó, además, que la Congregación para la Doctrina de la Fe sólo supo del caso mucho más tarde, en 1996, dos años antes de la muerte del religioso.

Sin embargo, Lombardi justificó que el Vaticano incluso entonces no reprendiera ni denunciara a Murphy porque "era muy mayor y tenía muy mala salud, vivía en reclusión y no se había informado sobre ningún abusos en 20 años".

Destacó asimismo que los códigos vaticanos que regulan las investigaciones canónicas y los juicios secretos no prohíben que representantes eclesiásticos lleven los casos a las autoridades civiles.

Mientras tanto, en la página web del Arquidiócesis de Milwaukee, el actual obispo, Jerome E. Listecki, escribió una carta dirigida a los fieles detallando el sistema para informar sobre abusos, en un esfuerzo para calmar a los feligreses, haciendo un ruego para que se cicatricen las heridas.

clic Lea: iglesia irlandesa y Estado "ocultaron abusos"

Written by Eduardo Aquevedo

30 marzo, 2010 at 21:46

Iglesia Católica: curas pedófilos en América latina…

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SE AGRANDA LA OLA DE ESCANDALOS SEXUALES EN LA IGLESIA CATOLICA

IGLESIA-SEX3 Mientras nuevas denuncias de abuso sexual a menores contra clérigos de la institución provocaron la suspensión de tres sacerdotes en Brasil, un cura español fue detenido en Chile acusado de posesión de pornografía infantil.

La reciente ola de escándalos por pedofilia que afecta a la Iglesia Católica se extendió a Latinoamérica. Nuevas denuncias de abuso sexual a menores contra clérigos de la institución provocaron la suspensión de tres sacerdotes en Brasil, al tiempo que un sacerdote español fue detenido en Chile acusado de posesión de pornografía infantil y del abuso de por lo menos 15 menores. El Vaticano, en tanto, reconoció ayer las denuncias de índole sexual contra los clérigos brasileños, al tiempo que desmintió que se trate de obispos, según había trascendido en la prensa en las últimas horas.

“Los acusados son tres sacerdotes”, precisó ayer el portavoz de la Santa Sede, padre Federico Lombardi, tras darse a conocer un informe del programa de televisión brasileño Conexao Reporter en el que varios alumnos relataban casos de abusos por parte de los clérigos. “Se confirmó que ninguno de los tres involucrados es un obispo. Uno de ellos fue retirado de la parroquia y va a ser juzgado por la Justicia civil”, precisó Lombardi. “Los otros dos fueron suspendidos de sus tareas eclesiásticas y están siendo sometidos a un proceso canónico por sospecha de pedofilia, pero hasta ahora niegan todo”, agregó el portavoz del Vaticano.

Las acusaciones que recaen sobre los párrocos Luiz Marques Barbosa, Edílson Duarte y Raimundo Gomes llegan en un momento delicado para la Iglesia Católica azotada por los escándalos de pedofilia extendidos a lo largo de Irlanda, Holanda, Suiza, Austria y Alemania, el país natal del papa Benedicto XVI.

El programa Conexao Reporter del canal brasileño SBT, emitido la semana pasada, mostró imágenes de una cámara oculta en las que aparece el padre Luiz Marques Barbosa, de 82 años, manteniendo relaciones sexuales con un joven en el estado nordestino de Alagoas en enero de 2009. En la reveladora investigación periodística se emitieron también las declaraciones correspondientes a tres antiguos monaguillos de la parroquia, los cuales sumaron sus denuncias de abusos por parte de los párrocos.

“Marques comenzó a tocarme, a besarme, intentando besarme en la boca, yo giraba pero él insistía. Me daba muchas ganas de vomitar. Comenzó a sacarme la ropa, a sacarme la camisa, el pantalón y también comenzó a desvestirse”, narraba en el informe uno de los jóvenes denunciantes, identificado como Fabiano. “Incontables veces, te seguro que fueron muchas veces”, sostuvo ante la cámara el muchacho de 20 años.

La filmación, que conmocionó a la opinión pública en Brasil, finalizaba con la confrontación hecha por los periodistas al sacerdote Marques, el cual desmintió cualquier tipo de abuso, terminando abruptamente con la ronda de preguntas.

Por su parte, la noticia del arresto del religioso español José Angel Arregui, detenido en Chile por posesión de pornografía infantil y por haber abusado de por lo menos 15 menores en colegios españoles, echó más leña al fuego. El clérigo, integrante de la congregación de San Viator, dictaba clases desde enero de 2008 en la universidad Santo Tomás de Santiago de Chile, al tiempo que trabajó como profesor de educación física y religión en siete instituciones en España entre 1992 y 2005 correspondientes a la congregación eclesiástica.

Arregui, que cayó bajo detención preventiva en agosto de 2009, enfrenta una situación judicial más que complicada. Según trascendió, la Justicia española ahora encontró videos donde el sacerdote habría filmado los múltiples abusos a alumnos de distintos colegios religiosos en Madrid y en el País Vasco, de acuerdo con lo revelado por el diario El País de España.

La ola de denuncias que afectan a la Iglesia Católica parece no tener fin. La semana pasada el papa Benedicto XVI fue cuestionado por la prensa alemana tras haber hospedado a un cura sospechoso de pedofilia cuando dirigía la diócesis de Munich, mientras que el hermano del Sumo Pontífice, el obispo Georg Ratzinger, también fue manchado por las serias denuncias de abuso en el coro que dirigió por 30 años.

Los observadores de asuntos del Vaticano temen que los recientes sucesos desencadenen lo que ocurrió en Estados Unidos a principios del año 2000, cuando un escándalo que involucró a más de 4000 sacerdotes católicos obligó a las diócesis a pagar jugosas indemnizaciones.

Entretanto, el desconcierto reina en algunos sectores católicos que esperan para estos días la divulgación de la Carta Pastoral del Papa a los católicos irlandeses, tras el escándalo por sacerdotes pedófilos que estalló a inicios del año en ese país. Se espera que el documento papal adopte una política de tolerancia cero contra los crímenes sexuales buscando soluciones concretas destinadas a recuperar la confianza de los fieles católicos.

Página/12

Iglesia Católica Irlandesa: el caso de violencia y abusos sexuales masivos a menores…

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iglesia-irlan2 El Vaticano y los obispos irlandeses colaborarán con las autoridades en el caso de los abusos sexuales a menores

Benedicto XVI califica lo ocurrido de "crimen atroz" y pide afrontar el problema con "determinación y resolución"

AGENCIAS - Roma – 16/02/2010

El Vaticano y los obispos de la Conferencia Episcopal de Irlanda se han comprometido hoy a "cooperar" con las autoridades civiles de este país en el caso de los supuestos abusos sexuales a niños cometidos por religiosos católicos irlandeses. Así lo detalla el comunicado oficial que el Vaticano ha hecho público esta mañana al término de la reunión que los prelados irlandeses han mantenido entre ayer y hoy con el Papa, el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, y los máximos responsables de la Curia Romana en materia de sacerdocio y disciplina eclesiástica.

    IGLESIA-SEX3El Papa, que ya condenó los hechos en el pasado, ha vuelto a utilizar palabras severas para referirse a ellos, al asegurar que "los abusos sexuales a niños y jóvenes no sólo son un crimen atroz, sino que ofenden gravemente a Dios y hieren la dignidad de la persona humana que ha sido creada a imagen suya". Además, tomando en consideración que "la dolorosa situación actual no se podrá resolver rápidamente", el Pontífice ha emplazado a los obispos a afrontar "los problemas del pasado con determinación y resolución, y a encarar la crisis presente con honradez y coraje". Benedicto XVI ha abogado por que esas medidas que tienen que tomar los prelados "restablezcan la credibilidad moral y espiritual de la Iglesia". El Papa ha hecho hincapié en la necesidad de una profunda reflexión teológica y en la mejora de la preparación humana, espiritual, académica y pastoral tanto de los seminaristas como de los sacerdotes ya ordenados para que no se vuelvan a repetir los abusos.

    Durante la reunión, el Pontífice mostró la carta que en diciembre pasado prometió enviar a los fieles católicos irlandeses con las iniciativas adoptadas para responder a la situación, según dijo entonces. Esta carta será difundida en fechas próximas en las iglesias de Irlanda, ha precisado hoy el Vaticano.

    La reunión de ayer y hoy es la continuación de las celebradas los pasados meses de junio y diciembre en el Vaticano, en las que el Papa mostró su "tolerancia cero" respecto a estos casos, en la misma línea que ya adoptó con hechos similares en EE UU y Australia. La primera reunión se produjo tras conocerse el Informe Ryan, que desveló que miles de menores fueron objeto de abusos sexuales y torturas físicas y psíquicas en instituciones estatales irlandesas regentadas por religiosos católicos durante casi 70 años. La segunda fue tras conocerse el Informe Murphy, que sacó a la luz que durante los últimos 30 años por lo menos 400 niños fueron víctimas de abusos cometidos por 46 sacerdotes de la archidiócesis de Dublín.

    Por estos escándalos han dimitido cuatro obispos irlandeses, entre ellos el de Cloyne, John Magee, al conocerse que retrasó las investigaciones sobre presuntos casos de pederastia denunciados en su diócesis. Magee fue secretario privado de los papas Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II.

    Informe Ryan

    25.000 víctimas de la pederastia

    La Iglesia católica cometió en Irlanda abusos físicos y sexuales sobre miles de niños desfavorecidos

    W. O. - Coventry – 24/05/2009

    Tras casi 10 años de trabajos, la comisión de investigación formada en Irlanda para esclarecer los abusos físicos y sexuales sobre miles de niños desfavorecidos ha hecho públicos sus trabajos esta semana. El informe no ha sido ajeno a la controversia porque no publica los nombres de los más de 400 religiosos y religiosas y un centenar de seglares acusados por las víctimas. No ha sido una sorpresa: los investigadores renunciaron a airear la identidad de los acusados -muchos de ellos ya fallecidos, otros enfermos- a cambio de que las órdenes religiosas implicadas aceptaran colaborar en la investigación.

    A la Iglesia católica le ha salido barato el escándalo en términos materiales: apenas ha corrido con el 10% de los más de 1.200 millones de euros abonados por la República de Irlanda a 12.500 de los afectados, gracias al generoso y sospechoso pacto firmado en 2002 con el Gobierno de Dublín sobre la ilusa base de que bastaría con 300 millones de euros para indemnizar a todos los hombres y mujeres víctimas de aquellos abusos cuando aún eran unos niños.

    La Iglesia católica ha podido salvar algunos barcos, pero su honra ha quedado manchada quizás para siempre. En particular la de la potente Congregación de los Hermanos Cristianos, losChristians Brothers, que abrió su primera escuela en Irlanda en 1802 y que aún gestiona dos centenares largos de escuelas por todo el mundo.

    Los Hermanos Cristianos estaban al frente de la escuela industrial de Artane (Dublín), probablemente escenario de los abusos a mayor escala durante varios decenios. Allí estuvo Mick Waters, desde los 10 a los 15 años. Waters, que en estas páginas evoca aquellos días traumáticos, se vio encerrado sin motivo justificado y tuvo que emigrar para rehacer su vida. Tal y como hicieron tantos otros de los 25.000 niños que se estima que fueron víctimas potenciales de la pedofilia y la violencia de hermanos y sacerdotes católicos.

    Waters, que se dedica a ayudar a la gente que ha sufrido abusos sexuales en la infancia y a investigar esos casos cree que ahora, en Irlanda, está sucediendo lo mismo que en los años 1950, sólo que ahora las víctimas son los niños inmigrantes.

    Informe Murphy

    La Iglesia católica irlandesa ocultó los abusos sexuales a menores durante décadas

    Un informe judicial revela la connivencia de la policía y la Fiscalía con cuatro obispos de Dublín

    PATRICIA TUBELLA - Londres – 26/11/2009

    Tan sólo medio año después de que Irlanda divulgara horripilantes pormenores sobre abusos sexuales a menores perpetrados por miembros del clero católico, las conclusiones de un nuevo informe oficial revelan la connivencia entre la jerarquía eclesiástica y las autoridades del Estado -incluidas la fiscalía y la policía- para proteger a los curas pederastras. El ministro de Justicia irlandés, Dermot Ahern, ha admitido este jueves que las propias autoridades facilitaron el encubrimiento de los casos pero, sobre todo, se desprende de la investigación que la iglesia antepuso la defensa de su reputación frente a la protección de niños vulnerables que estaban a su cuidado.

      El documento presentado por Ahern se centra en las alegaciones de abusos contra 46 sacerdotes de la archidiócesis de Dublín y abarca el periodo comprendido entre 1975-2004. La jerarquía católica encubrió sistemáticamente las denuncias para eludir el escándalo, y para ello contó con el apoyo del establishment irlandés y de su atávico servilismo hacia la iglesia. En lugar de informar a las autoridades sobre las denuncias de tremendas agresiones, los superiores de esos sacerdotes optaban por trasladarlos de parroquia en parroquia, donde acababan hallando a nuevas e inocentes víctimas. Aunque el informe exime de responsabilidades al actual arzobispo de Dublín, Diarmuid Martin, sí apunta directamente a la responsabilidad de varios de sus antecesores, entre ellos los prelados John Charles McQuaid , Dermot Ryan y Kevin Mcnamara, los tres ya fallecidos. También implica a Desmond Conell, hoy retirado, quien no permitió hasta finales de 1995 que se canalizaran las denuncias contra 17 sacerdotes, si bien las reiteradas quejas recibidas afectaban entonces al menos a 28 clérigos de su diócesis.

      Ilustrativa de la participación policial en el encubrimiento es la historia de un pequeño de 11 años objeto de abusos. Un sacerdote acudió a denunciar las agresiones sufridas por Andrew, pero los agentes, en lugar de emprender una investigación, plantearon el asunto ante la jerarquía eclesiástica, lo que supuso el punto final del caso. El ministro Ahern ha reconocido que "en algunos casos, y debido a acciones u omisiones, algunas personas que buscaron ayuda no siempre recibieron el nivel de respuesta y protección que debió garantizarles la An Garda Siochána (policía de irlanda)".

      La indignación que ha suscitado el "Informe de la Comisión de Investigación sobre la Archidiócesis Catlótica de Dublín" obedece primordialmente la participación de los poderes públicos en un sistema que buscaba proteger a la iglesia por encima de todo. Los irlandeses ya habían asistido con horror al relato sobre los abusos sexuales de sacerdotes a menores, recogido en un documento que vio la luz el pasado mayo. El Informe Ryan, elaborado por la comisión investigadora de abusos a menores, es un catálogo de sistemáticas tropelías, de agresiones físicas y verbales cometidas por sacerdotes, monjas y personal seglar a lo largo de más de sesenta años. Una pesadilla que afectó a miles de niños y que tuvo su escenario en instituciones estatales gestionadas por la iglesia. La congregación de los Hermanos Cristianos, responsable de gestionar esos centros, ya ha prometido desembolsar 145 millones de euros en concepto de reparación.

      El responsable de la cartera de Justicia ha animado a quienes conozcan más casos de esa naturaleza a que acudan a la policía para que "los agresores puedan ser llevados ante la justicia". El informe no recoge los nombres de las víctimas ni de los agresores para no invalidar futuros procesos. El ministro ha tenido que disculparse en nombre del Estado por su inacción o directamente complicidad, aunque ha insistido en que la cruda realidad que reflejan sus setecientas páginas no debería ensombrecer "el trabajo de miles de sacerdotes honrados", empezando por aquellos que persiguieron e intentaron denunciar tales abusos.

      ENTREVISTA: MICK WATERS narra los abusos sufridos en su infancia

      "Hacían lo que querían contigo"

      WALTER OPPENHEIMER - Coventry – 24/05/2009

      Las palabras de Mick Waters puedan parecer duras leídas negro sobre blanco, pero su voz es como su mirada: un flujo constante de pena, rabia y misericordia. Ésta es la historia de este sexagenario, contada por él mismo en la terraza de una modesta cafetería de Coventry, en el centro de Inglaterra.

      "Yo tenía 10 años cuando me llevaron a la escuela industrial de la congregación de los Hermanos Cristianos en Artane. Era en los primeros años 50. El Gobierno le había adjudicado a mi familia una casa nueva en Dublín pero era demasiado pequeña y yo me quedé a vivir con mi abuela y seguí yendo a la escuela de siempre. Al cabo de dos años me convocaron en los tribunales por algo relacionado con la escuela. Yo no sabía qué podía ser. Fui con mi padre y dijeron que llevaba dos años sin ir a la escuela. Yo era un niño y no entendía de qué hablaban. El problema es que mi familia me había registrado en la nueva escuela pero yo seguí yendo a la vieja. No me hicieron caso y me encerraron en Artane".

      "Para mí fue como si me llevaran a la cárcel. Era una injusticia tan grande… Pero a nadie le importaba. Luego supe que todo se debía a que las órdenes religiosas que regentaban las escuelas industriales iban cada lunes a los tribunales para conseguir nuevos niños porque el Estado les pagaba según el número de alumnos".

      "Hoy puede parecer extraño que me hicieran eso. Pero el poder de las órdenes religiosas era tan grande que el Gobierno no se atrevía a intervenir. Si un niño moría en un instituto no estaban obligados a informar a la policía para que investigara. Como dentro había una Iglesia, se consideraba tierra consagrada que no se podía corromper. Yo estaba traumatizado en Artane. No estaba acostumbrado a una escuela con 850 niños, enorme, un viejo castillo oscuro y muy frío, un lugar muy hostil. Sentía un vacío absoluto. Nunca te veían como a un niño pequeño. Te enfrentabas a todo tipo de castigos corporales. Te golpeaban en las manos o en el trasero, te retorcían el cuello, había todo tipo de castigos. Te pegaban con cualquier cosa. Lo hacían para que te conformaras".

      "Aquellos enormes dormitorios con 250 niños tenían una habitación de castigo y se oían los gritos de los niños llorando de horror y dolor. Los gritos se extendían por todo el dormitorio y eran otra forma de meternos el miedo en el cuerpo. Y abusaban sexualmente de los niños, les degradaban sexualmente enfrente de los otros niños. De mí también abusaron sexualmente. Oh, sí. Yo era una persona fuerte. Aún lo soy. Y a la gente con carácter siempre la llevaban a la habitación de castigo y ahí dos o tres hermanos hacían lo que querían contigo, para satisfacer sus costumbres más sucias. Cuando eres un niño no comprendes los abusos sexuales. No sabes lo que es el sexo. Pero en el fondo del corazón sabías que era algo malo. Hay cosas que no comprendes pero sabes que son algo terrible".

      "Muchos niños estaban como muertos. En realidad nunca tuvieron vida. Fueron, fuimos todos, destruidos allí. Sin nadie que les cuidara, que les enseñara qué hacer, cómo coger un autobús, pagar un alquiler o preparar la comida. Cómo vivir".

      "Nunca hablabas con los demás de lo que te pasaba. Tenías miedo de que viniera el hermano y tú fueras el siguiente. Una vez se lo mencioné a un sacerdote muy joven que estaba en su primer destino. Se quedó sorprendido y en su inocencia les preguntó qué pasaba. Le trasladaron y ese día me pegaron hasta dejarme inconsciente. Estuve seis semanas en el hospital".

      "Yo dejé la escuela con 15 años. Traté de volver con mis padres pero no pude. La conexión se había roto. Me fui al Ejército pero se dieron cuenta de que era menor y trabajé repartiendo periódicos. No podía encontrar nada mejor porque en cuanto decía de qué escuela venía me veían como una mala persona. Era un estigma. No había nada para mí y en cuanto pude me vine a Inglaterra. Hice todo tipo de trabajos. E intenté educarme. Sabía que necesitaba educación porque es la clave para todo. Iba a la escuela nocturna. Estudiaba inglés, y matemáticas. Más tarde hice un curso de cinco años de psicología. Quería trabajar en algo que me permitiera ayudar a otra gente. Dio sentido a mi vida. Trabajé en un instituto con víctimas de malos tratos. Ahora trabajo con gente que ha sufrido abusos en Jersey, en las islas del Canal. Llevo 25 años trabajando en el mundo de la educación, aquí en Coventry. Es muy gratificante. Hay niños que no saben leer ni escribir con propiedad pero tienen un cerebro preparado para el conocimiento". [Waters insiste en que se publique su teléfono, por si algún lector necesita contactar con él: (+44) 0 2476.551.952]

      Y prosigue su relato: "Me casé joven. Pero no podía explicarle a mi esposa lo que me había ocurrido. Simplemente no podía. Lo intenté muchas veces, pero tenía miedo de que me dejara. Con el paso del tiempo se lo acabé explicando. Y ella me dijo: ‘Sabía que había algo, lo sabía, pero no podía preguntártelo; tenía que esperar a que tú me lo dijeras a mí’. Y todo salió bien".

      "Durante mucho tiempo intentamos que se reconociera lo que pasó en las escuelas. Por fin, el 11 de mayo de 1999, Bertie Ahern [entonces primer ministro de Irlanda] se disculpó. Fue fantástico, algo grande. Era el final de un viaje y el principio de otro. El momento de dejar trabajar a la comisión de investigación y ver qué ocurría. Ahora, de alguna manera me siento vindicado por el trabajo de la comisión. En líneas generales damos la bienvenida al informe porque refleja lo que creemos que nos pasó. Por supuesto, en opinión de mucha gente los religiosos que cometieron los abusos tenían que haber sido identificados pero las órdenes eran muy reacias a admitir lo que ocurrió; para ellos no había pasado nada y tendríamos que estar agradecidos de que se hubieran ocupado de nosotros. Han estado obstruyendo mucho. No querían entregar ningún documento porque sabían que había muy mala gente, sabían lo que habían estado haciendo, y que muchos habrían acabado en la cárcel. Para ser sincero, se llegó a un acuerdo con esas órdenes, que aceptaron entregar esa información con la condición de que no saliera de la comisión y no se publicara".

      "Las órdenes habían entregado a algunos seglares que cometían abusos para hacer ver que afrontaban el problema. Pero nunca entregaron a los mayores perpetradores. Los trasladaban de escuela a escuela y les cambiaban el nombre".

      "La gente me pregunta si tengo alguna foto de cuando estaba en el instituto, pero no: no había cámaras allí, no se tomaban fotografías. Hace cuatro o cinco años, viendo una vieja película de un festival de Corpus Christi me identifiqué a mí mismo, cuando tenía 11 años. Fue la primera vez que me vi de niño en aquel lugar. Porque tampoco había espejos, nunca veías tu propio reflejo".

      "No puedo creer en las enseñanzas de la iglesia católica. Creo en Dios, tengo temor de Dios, pero no creo en una iglesia que se esconde en la ley canónica para esconder sus abusos. Creo que ahora en Irlanda está pasando con los niños inmigrantes lo que nos pasó a nosotros. Hay demasiados menores inmigrantes que son llevados a refugios y desaparecen. Y a nadie parece importarle. Una vez le dije al arzobispo de Dublín: ‘por favor, no me diga que los abusos de niños en el seno de la Iglesia son cosa del pasado. La gente sabe que personas de muy alta posición en la jerarquía esclasiástica estaban al tanto de lo que ocurría’. ¿Y qué están haciendo? Ahora puede suceder lo mismo. A tus hijos o a tus nietos. ¿Cómo sabes que no? Todos tenemos que hacer lo posible por acabar con esto. Tenemos que proteger a los niños hasta que pueden protegerse a sí mismos".

      "Cuando empezó este movimiento, hace más de 10 años, muchos conocidos católicos dejaron de hablarnos a mí y a mi mujer por lo que decíamos de la Iglesia. Fue triste pero es un precio que hubo que pagar. En el último año y pico se han percatado de que estaban equivocados. Pero si lo hubieran hecho hace 10 años a lo mejor se podría haber ayudado a aquel niño o aquella niña de la calle. Pero así es la vida. Así es la naturaleza humana. Ojalá la gente se dé cuenta de que este informe explica lo que pasa en Irlanda, pero en realidad se refiere a algo que pasa en el mundo entero".

      EL PAIS.COM

      Written by Eduardo Aquevedo

      16 febrero, 2010 at 16:08

      El sexo, la Iglesia y el Vaticano después de Irlanda…

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      El sexo pierde al Vaticano

      Las violaciones y sevicias descubiertas en Irlanda se han producido en otros muchos países – La jerarquía católica practica una política de secretismo y ocultación

      JUAN G. BEDOYA 31/05/2009

      IGLESIA-SEX3 "Si no podemos ser castos, al menos seamos cautos". Esta ironía, que el pensador George Bernanos pone en boca de su simpático cura rural, define el espíritu con que la Iglesia romana se enfrenta a los comportamientos sexuales de sus clérigos. Lo malo es cuando la hipocresía o el ocultamiento alcanzan a actividades delictivas, como la pederastia y otros abusos de poder.

      Es esa política de secretismo, avalada por el Vaticano, la que ahora tiene sumida a la jerarquía católica en un escándalo de colosales proporciones. Afecta a la muy católica Irlanda. Los hechos son devastadores, con testimonios de 1.000 alumnos en 216 escuelas, reformatorios u orfanatos, y relatos estremecedores de violaciones, abusos y sevicias a niños y niñas, habitualmente de hogares humildes.

      Lo sucedido en Irlanda se ha producido en otros muchos países. En España hay numerosas denuncias, con media docena de condenas judiciales contra sacerdotes pederastas. Pero es difícil conocer la magnitud del problema, dada la tendencia de la jerarquía a ignorar, e incluso tapar, los escándalos. Las instrucciones del Vaticano son sintomáticas. Ante cualquier denuncia, hay que asegurar la reserva total, dice una instrucción de 1962.

      Cuando Dante Alighieri describió en la Divina Comedia el sufrimiento, en lo más hondo del Infierno, de numerosos sodomitas, se detuvo sobre todo en un grupo de sacerdotes libertinos. También encuentra allí a un obispo de Florencia. El poeta se cansa pronto de ajustar cuentas "ante pecado tan notorio". "Saber de alguno es bueno / de los demás será mejor que calle / que a tantos como son el tiempo es corto", se disculpa (Canto XV).

      Por entonces, se castigaba severamente a los eclesiásticos de vida depravada. Un decreto papal de 1568, titulado Horrendum, ordenó que "los sacerdotes que abusen serán privados de todos los oficios y beneficios, y entregados a los tribunales seculares para su castigo". Se ha incumplido con escandalosa frecuencia.

      El caso más notorio es la protección de Juan Pablo II al fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel. Durante décadas, Maciel y algunos de sus lugartenientes sometieron a abominables abusos a cientos de muchachos, especialmente en el seminario de Ontaneda (Cantabria). Sólo tras la muerte del Papa polaco, en 2005, el famoso pederasta fue apeado de su enorme poder, con la orden tajante de alejarse de Roma. Se recluyó en México. Fue su único castigo en vida. Falleció ahora hace un año.

      El primer escándalo por ese comportamiento encubridor se produjo en Italia en una de las escuelas pías del aragonés José de Calasanz. Fundador de la Orden de Clérigos Regulares Pobres, conocidos ahora como escolapios, Calasanz reprimió la divulgación del abuso sexual de niños por sus sacerdotes. Pagó por ello. Uno de los pedófilos, el padre Stefano Cherubini, tuvo tanto éxito en el encubrimiento de sus delitos que incluso llegó a ser superior de la orden, arrinconando al fundador. La orden fue clausurada por Inocencio X. Calasanz murió a los 91 años en Roma, todavía en desgracia. Ocho años después, Alejandro VII lo rehabilitó. Fue hecho santo en 1767.

      El sexo fue un asunto desprovisto de importancia para los primeros cristianos y es prácticamente ignorado por san Pablo (el temperamental apóstol llegó a decir que "es mejor casarse que abrasarse"). Pero pronto se impuso la idea de que el celibato era superior, el matrimonio inferior, y el sexo, en consecuencia, un acto perverso. Fue el obispo Ambrosio de Milán (373-397) quien desbrozó el camino. Hombre "imponente", según san Agustín (por su sabiduría y porque "leía sin hablar", un hábito desconocido en el mundo clásico), Ambrosio impuso el criterio de que la vida conyugal era incompatible con una carrera en la Iglesia. "Incluso un buen matrimonio es la esclavitud", dijo. De ahí al celibato obligatorio de los eclesiásticos quedaba un paso, entre agrias disputas.

      La pertinaz decisión de ocultar o proteger las desviaciones sexuales de los clérigos disolutos, incluso cuando son delictivas, tiene que ver con el concepto heroico que los eclesiásticos tienen de sí mismos. "La Iglesia es una preciosa élite de superhombres porque el espíritu actúa en ellos. Hay que defenderla de la contaminación, venga de donde venga", predica Tertuliano.

      Julio Pérez Pinillos, ex presidente de la Federación Internacional de Sacerdotes Católicos Casados (FISCC), cree que el escándalo de los abusos sexuales por sacerdotes "remite a la inconveniencia de mantener esa ley eclesiástica medieval y no evangélica". "El celibato obligatorio favorece relaciones clandestinas, y da pie a abusos que sufren sobre todo los menores, las mujeres y la descendencia cuando se da. Qué buen servicio haría a la claridad evangélica y al merecido buen nombre de muchos sacerdotes y religiosos y religiosas entregados a las comunidades cristianas la revisión de esa ley del celibato, formulada a mediados del siglo XII".

      Emilia Robles Bohórquez, de la organización Proconcil, subraya, por su parte, que "no es toda la Iglesia quien delinque", pero que compete a toda la Iglesia, "con valor, transparencia y energía, afrontar el hecho". Añade: "Dada la gravedad de las situaciones, hay que revisar la manera de afrontar la sexualidad, pero antes urge limpiar y desinfectar los sótanos de algunas instituciones que, lejos de lo que dicen ser, son, con demasiada frecuencia, nidos de bichos". Robles cree que en ese empeño de limpieza, la jerarquía necesita "colaborar con las instituciones civiles y alejarse de complicidades y victimismos".

      Pese a que fue entre los esclavos, los humildes y las mujeres entre quienes primero se propagó el cristianismo, la agresiva tradición antifeminista avanza pronto en la nueva organización eclesiástica. Es ese desprecio a la mujer, incluso el aborrecimiento, por donde se ha colado el afán de dominación y todo tipo de abusos, sobre todo sexuales. No es posible comprender esos comportamientos prepotentes sin escuchar a los padres de la Iglesia proclamando la abyección de la mujer y el sexo. Así se explica, también, que las principales víctimas, por millares, de la Santa Inquisición fuesen mujeres, arrastradas a la hoguera por brujas o portadoras de pecado.

      Había dicho, por ejemplo, san Juan Damasceno: "La mujer es una burra tozuda, un gusano terrible en el corazón del hombre, hija de la mentira, centinela del infierno". Y santo Tomás de Aquino: "La mujer es un hombre malogrado. Un ser ocasional: sólo el hombre ha sido creado a imagen de Dios". O Alberto Magno: "La mujer es un hombre ilegítimo y tiene la naturaleza incorrecta y defectuosa". Incluso el gran Agustín, obispo de Hipona, sostuvo que "el marido ama a la mujer porque es su esposa, pero la odia porque es mujer", y que "nada hay tan poderoso para envilecer el espíritu de un hombre como las caricias de una mujer". ¿Hablaba por experiencia? Padre de un chico al que llamó Deodato (dado por Dios), repudió a la madre sin contemplaciones para hacer carrera eclesiástica.

      Otro cantar es la homosexualidad entre el clero cuando se convierte en signo de poder o antesala de abusos pedófilos. Sostiene Ramón Teja, presidente de la Sociedad de Ciencias de las Religiones y catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Cantabria: "Era lugar común en la literatura ascética de la antigüedad que la decadencia del monacato se produjo por la presencia de jóvenes en los cenobios. Lo advertían los padres del desierto con dichos como éstos: ‘Un diablo fue a golpear a la puerta de un cenobio y vino un joven a abrirle. El demonio, al verle, dijo: Si estás tú aquí no hay necesidad de mí’. Para los monjes, los jóvenes, más que las mujeres, son un lazo del diablo". Otro dicho de época: "Donde hay vino y jóvenes no se necesita a Satanás".

      Teja ve en los casos de abuso un hilo conductor común: la idea de que el sexo no cuadra bien con lo sagrado. "No he encontrado textos que reflejen mayor tolerancia hacia la fornicación homosexual que hacia la heterosexual, pero es reveladora esta sentencia que parece reflejar una cierta graduación de pecados: ‘El monje no debe cultivar la amistad con un joven, ni el trato con una mujer, ni tener amistad con un hereje".

      Las cosas no han mejorado en la actualidad. Todavía en 2001 el teólogo redentorista Marciano Vidal fue castigado por la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio de la Inquisición) por considerar la sexualidad humana como "un lujo de la naturaleza" (la persona, un ser sexuado, un modo de percibir al otro, etcétera), y por entender las relaciones prematrimoniales, la homosexualidad o la masturbación. La severa notificación inquisitorial contra el gran moralista español lleva la firma del cardenal Joseph Ratzinger, hoy Benedicto XVI.

      El libro de Marciano Vidal Moral de actitudes es una referencia imprescindible para comprender las agitadas relaciones del cristianismo con el sexo y la mujer. Vidal recuerda en Moral del amor y de la sexualidad que "castidad" procede de "castigo" ("que la razón impone a la concupiscencia domándole como a un niño", escribe santo Tomás de Aquino).

      Marciano Vidal, por cierto, subraya la indulgencia con que el buen san Alfonso contempla un escote (ubera) de mujer. "Pectus non est pars vehementer provocans ad lasciviam" ("El pecho no es parte que provoque vehementemente la lascivia"), escribe el fundador de los redentoristas. Hay una simpática anécdota del papa Juan XXIII ante la exuberante Sofía Loren. Cuando era nuncio en París, el carismático Papa del Concilio Vaticano II se encontró en un acto oficial con la actriz italiana, que lucía generoso escote. "¡Benedetto, quel Calvario!", suspiró con sonrisa desarmante, para regocijo de los presentes. Fue beatificado por Juan Pablo II en el año 2000.

      El argumento libidinoso se sostiene muchas veces para expulsar del sacerdocio a la mujer. Se lo recuerda Umberto Eco al cardenal Carlo Maria Martini en el diálogo publicado con el título ¿En qué creen los que no creen?  Eco dice al cardenal que Tomás de Aquino usa el argumento propter libidinem (a causa de la lujuria) porque si el sacerdote fuese mujer, los fieles (varones) se excitarían al verla. Rebate Eco: "Dado que los fieles son también mujeres, ¿qué ocurre entonces con las muchachitas que podrían excitarse ante un cura guapo?". El autor de El nombre de la rosa recuerda al prelado las páginas de Stendhal en La Cartuja de Parma sobre los fenómenos de incontinencia pasional suscitados por los sermones de Fabrizio del Dongo.

      EL PAIS.COM

      Legionarios de Cristo protegen a M. Maciel, su fundador pederasta…

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      legionarios10 Por Alejandra Carmona / La Nación

      Alejandro Espinosa, sobrino del líder de la cuestionada congregación religiosa:

      “Los legionarios hablan de la amante de Maciel para ocultar su pederastia”

      Fue reclutado para formar parte de los Legionarios de Cristo en 1950 y vivió de cerca los excesos del fundador de la orden. Ha escrito y reescrito su experiencia. Aquí recuerda los abusos, las jornadas de masturbación a las que lo sometía Marcial Maciel y lanza sus teorías respecto a la confirmación de la existencia de una amante y una hija del sacerdote: “Su paternidad puede redimir en algo al monstruo que era”.

      En Tamaulipas, uno de los estados de México, todo es contradictorio. Es la cuna y dominio de Los Zetas, antiguos militares de elite que desertaron y se transformaron en los temidos sicarios del Cartel del Golfo; pero en los últimos años en ese lugar han disminuido las muertes y los asesinatos por encargo. La zona es tan católica como el resto del país, pero según los lugareños, los mandamientos son un mito. Si una mujer encuentra a su hombre con otra, simplemente se busca un amante en venganza. De los tres millones de habitantes, cerca de dos millones conviven con la pobreza, pero los tamaulipecos no paran de cantar: al igual que casi en todo México, ellos también tienen festival internacional.

      “En Aldama ciudad del estado de Tamaulipas hay sólo tres temas de conversación: las vacas, el vino y las prostitutas”, dice Alejandro Espinosa, quien vive en este lugar desde abril de 1980. Tiene 71 años, pero suena mucho más joven al teléfono. “Este es un lugar perdido en la república, lleno de contradicciones. Esta es una simbiosis entre lo primitivo y lo católico y aquí sacan lo que les conviene”, dice.

      Son las cinco de la tarde en México y Espinosa está desocupado. Vive “de milagro” como dice él, de la caridad de familiares. Trabaja en lo que venga. Algún día llegó a tener 800 cabezas de ganado, pero, según dice, fue despojado de su rancho por funcionarios de la Secretaría de la Reforma Agraria y fue perdiendo sus animales. Aunque se casó en 1964 y tuvo un hijo, vive como ermitaño. Pero ni la soledad ni esto que para él es lo mismo que el destierro, le quitan las ganas de denunciar. No ha dejado de disparar contra su tío Marcial Maciel, “creador de la secta”, como la llama él y a la que también perteneció desde que publicó el libro “El Legionario” (2003), donde contaba los abusos del religioso que casi se convirtió en santo.

      Ahora que saltó al mundo la noticia de la existencia de una hija de Maciel, reviven las contradicciones del cuestionado sacerdote que tanto se parecen al lugar que eligió para vivir. Espinosa habla de las mujeres y hombres de su tío y asegura que con el reconocimiento de su paternidad, la Iglesia realmente busca borrar las perversiones de Maciel.

      -¿Cree que exista una hija de Marcial Maciel?

      -Sí lo creo, y no me sorprendió para nada conocer la noticia. Él tenía amantes desde 1944 la congregación se fundó en 1941 .

      -¿Hablaba mucho de esas amantes?

      -Decía que todas las mujeres se enamoraban de él y que le lloraban por un hijo. Se jactaba de sus conquistas femeninas; de su piel clara, de sus ojos azules. Ingenuamente, presumía de su parecido con el príncipe de Gales.

      -¡Y eso era bueno!

      -A él le encantaba repetirlo. Decía que alguna vez en Nueva York lo habían confundido con él. Era un vanidoso egocéntrico, sin formación alguna.

      -¿Qué más decía de sus amantes?

      -Él decía que las mujeres eran el trasero del diablo, que eran sucias y olían mal. A él realmente nunca le gustaron; sólo galanteaba a las que veía con posibilidades de sacarles dinero. Hizo del sexo un instrumento multifuncional para lograr sus fines, placer y dinero mediante el que obtendría poder. Dijo una vez que si el demonio le ofreciera dinero, se lo arrebataría. Un subconsciente que revela hasta qué punto estaba dispuesto Maciel a buscar dinero, porque en ese tiempo ya recibía dinero del narco. Con los hombres también usó sus encantos.

      -¿Qué tipo de hombres?

      -Aparte de amantes de poca monta, se habló de un industrial muy rico, dueño de la impresora más grande de México. Pero eso era muy privado.

      -¿Y cómo explicaba él, un cura, su vida sexual?

      -Él decía que las relaciones con mujeres le estaban permitidas por el Papa Pío XII porque sufría una rara enfermedad consistente en la retención de semen, lo que le cerraba el conducto urinario y le provocaba muchos dolores de próstata. Necesitaba el sexo como una cura.

      -¿Y usted creía en eso?

      -Todos creíamos en él. Para nosotros era nuestro padre y la enfermedad que sufría era un verdadero calvario. [Risas] Después fui sabiendo yo con quién trataba, pero me costó darme cuenta, no crea que no.

      -¿Qué le parece que la existencia de una hija haya sido confirmada por la propia congregación?

      -Me impresionó la forma en que se conoció la noticia porque salió de dentro de la secta. Llevan 12 años aferrándose a la mentira de que Maciel nunca tuvo una conducta impropia y ni mucho menos cometió delitos de pederastia. Es sorprendente que aceptaran el aspecto de su doble vida. Creen que poniéndolo de mujeriego van a quitar el estigma de pederasta, de hombre frívolo que no hizo nada en su vida. Tener una hija es lo único que podría redimirlo en algo el monstruo que era, lo poco humano; sin desdeñar la violación de la jovencita de 15 años, apenas una niña. Los legionarios hablan de la “amante” de Maciel para ocultar su pederastia.

      Dejad que los niños vengan

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      El golpe.- El libro “El Legionario”, publicado el año 2003 por Alejandro Espinosa, sembró dudas profundas acerca de quién era verdaderamente el sacerdote. En el texto, Espinosa cuenta la vida disipada y llena de excesos del religioso.

      Alejandro Espinosa conoció a Marcial Maciel en noviembre de 1950 en Ciudad de México, en la Colonia Tlalpan, cuatro años después de haber sido reclutado para pertenecer a su grupo religioso, igual que tantos otros adolescentes, valiéndose de mentiras y exageraciones sobre las canchas de juegos, albercas [piscinas], viajes, etc. Entonces no sabía que era su tío. Se enteró al poco tiempo de abandonar la congregación. Nunca se salvó de la mirada libidinosa del religioso ni de su acoso sexual, lo que finalmente lo obligó a buscar otro camino.

      -¿Qué fue lo primero que le llamó la atención de él?

      -Era un señor con rasgos muy femeninos, era muy afectado en su forma de ser, muy atildado en la forma en que movía las manos. En ese entonces yo no podía hacer juicios.

      -¿Cómo se comportaba con los otros adolescentes que también se preparaban para el sacerdocio?

      -Buscaba para su servicio sólo a los bonitos. Era un maniaco sexual. Siendo niño de 12 ó 13 años me llamó a dirección espiritual en Tlalpan, me hizo bajar los pantalones para poder dirigirme espiritualmente, tenía que ver cómo tenía el pene.

      -¿Lo tocó en ese momento?

      -No, pero después se hicieron frecuentes los encuentros obligándome a que lo masturbara. Me sentía terrible por mi tendencia hacia las mujeres. Era muy repulsivo y degradante masturbarlo. Él los llamaba “masajes necesarios para redimir su enfermedad” y decía que el Papa le autorizaba a tener sexo con mujeres, pero amaba a tal grado la virtud de la pureza que prefería morir antes que mancharla. Yo tenía tan sólo 15 años. Fue en Ontaneda, España, donde comenzó con esos abusos. Después pasé al Noviciado en Roma; él sólo venía de visita de vez en cuando.

      -¿Y en Roma siguió con sus perversiones?

      -Siempre tuvo un harem y en él participaba sólo la gente de su extrema confianza. Cuando estuve en Roma llegué a contabilizar cerca de 30 hombres de su intimidad. Si éramos 90 en toda la comunidad, eso suponía el 30 por ciento de los seminaristas. En el mismo seminario llegó a meter mujeres, dispuso de un cuarto, pese a que está prohibido por el Derecho Canónico introducir mujeres en estos conventos para hombres de votos religiosos.

      -¿Cada cuánto llegaba al colegio en Roma?

      -Esporádicamente, él nunca estaba en los conventos. Nos visitaba muy de vez en cuando. Él se levantaba cerca de las once de la mañana y a veces nos acompañaba al desayuno y luego en la tarde, cerca de las cinco, nos invitaba una meriendita con galletas y helado de cóctel. Pero él nunca convivía en la casa. Era una persona muy incongruente, nosotros pensábamos que se partía el alma buscando medios de subsistencia. Eso era mentira; él sólo vivía para sus excesos fuera del convento.

      -¿Una vida que también implicaba el uso de drogas?

      -Usaba dolantina, una forma de morfina, era un hombre hipersexual. Nunca dejaba la droga y las inyecciones se las ponía donde fuera, le daba lo mismo. Era una constante, para camuflarla siempre se hablaba de la enfermedad de “nuestro padre” y el calvario que tenía que sufrir porque el demonio bien sabía que le iba a ganar la batalla, una bola de estupideces que se hace enojoso recordar. Varias veces lo sorprendimos sufriendo la abstinencia de la droga que no se conseguía libremente. Cuando venía la necesidad, comenzaba su desesperación; una vez mandó a un sacerdote en avión desde Roma a España nada más para conseguir la morfina.

      La despedida

      En agosto de 1962, Alejandro Espinosa dejó de creer en las seudoenfermedades de Maciel y reparó en su cara menos santa. Para liberarse de las amargas situaciones vividas tomó un nuevo ejercicio: escribir todos los días para no olvidar detalle. Después de estar 13 años en la congregación optó por una vida laica. “La primera vez que había sabido de esta gente tenía 12 años, cuando tuve el primer contacto con Carlos Mora, un estudiante dedicado a captar niños. Había vivido muchos años dentro de este sistema”, dice Espinosa.

      -¿Cuándo se dio cuenta que ya no quería seguir?

      -Yo había hecho votos renovables de tres años. Alcancé a estar dos períodos y ya no aguanté más el acoso de Maciel. Una vez me llevó al lago de Tequesquitengo a pasear, era todo muy romántico. Otra vez me llevó a Acapulco, donde estuvimos solos en una residencia lujosísima, con alberca profesional, espectacular, iluminada dentro del agua. Él me dijo que nadara, para lo que me puse el bañador; él no se metió al agua. [Risas] ¡Es que era demasiado! Para entonces ya me estaba dando cuenta de su atracción, pero creía que me sacrificaba por amor a Cristo. Me salí en agosto de 1962.

      -¿Crees que sus superiores supieron de todas estas cosas?

      -Sí. A Maciel le abrieron un proceso el año 56 en Roma y fue desterrado por esta vida de drogas y sexo. Se fue a vivir a España. Los superiores siempre supieron todo, es más, fue en Europa cuando su red de protección se hizo más patente.

      -¿Pero usted logró salir de esto, incluso se casó?

      -Claro, yo nunca fui homosexual. Me casé en septiembre de 1964. Maciel me obligó porque todavía tenía poder sobre mis decisiones, me obligó moralmente a cometer esa burrada. Yo todavía veía a Maciel con ese halo de santidad, de guía. Él pretendía desplumar a la mamá de mi mujer con quien duré seis meses porque siempre le deslumbró el dinero. Ella es la única mujer que usó a Maciel sin que él le haya sacado ni un solo centavo. Maciel toda su vida se dedicó a buscar lo único que le interesó: el placer y el poder del dinero. //LND

      Marcial Maciel: simulador y fariseo…

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      marcial_maciel_fundador_movimiento_catolico_legionarios_cristoCarlos Martínez García, La Jornada

      Desde adentro se reconfirmó la hipocresía del fundador de los Legionarios de Cristo. Sus férreos encubridores y defensores ya no pueden argüir conspiraciones externas, lideradas por enemigos de la religión católica, y movidos, como suelen decir, por “motivaciones inconfesables”.

      El asunto ya es bien conocido, gracias a que Jim Fair, vocero de los Legionarios en Estados Unidos, deslizara que en la vida de Marcial Maciel hubo “algunos aspectos que no eran apropiados para un sacerdote católico”. Entre esas impropiedades ahora se contabiliza que mantuvo relaciones sexuales con al menos una mujer y juntos procrearon una hija. Otras fuentes dicen que es hijo. Como la explosiva información estaba a punto de salir por canales lejanos al control de los superiores de la orden religiosa, el sucesor de Maciel, el sacerdote Álvaro Corcuera, emprendió un sigiloso tour para informar a directivos de las principales instituciones ligadas a los Legionarios en Estados Unidos sobre los aspectos incómodos en la conducta del fundador.

      Marcial Maciel Degollado exigía a otros cumplir lo que él transgredía reiteradamente en su larga carrera de clérigo, ya que fue ordenado al sacerdocio católico en noviembre de 1944 y murió en enero de 2008. Cuando hace más de una década un grupo de quienes en su niñez y adolescencia, en los años 50 del siglo pasado, formaron parte de los Legionarios denunciaron haber sido abusados sexualmente por Maciel, los apologistas de quien llamaban Mon père atacaron verbalmente a los denunciantes e hicieron escarnio de ellos. Para los escuderos de Marcial Maciel las acusaciones eran resultado de mentes enfermas, movidas por el afán de empañar la prístina imagen de un hombre bueno y que prefería guardar silencio ante los perversos embates de unos desquiciados.

      Entonces, en 1997, cuando hicieron públicas las vejaciones sexuales de que fueron objeto –José Barba Martín, Arturo Jurado y Juan José Vaca, entre otros–, inefables personajes como los cardenales Norberto Rivera Carrera y Juan Sandoval Íñiguez, así como el obispo Onésimo Cepeda no vacilaron en reclamar a los acusadores. Los tres estuvieron dispuestos a tender sus fastuosos mantos clericales para proteger a Maciel Degollado de quienes, con un bien preparado cúmulo de pruebas, exigían el reconocimiento de las atrocidades perpetradas por el legionario mayor. Ahora los tres conspicuos clérigos guardan conveniente silencio, se niegan rotundamente a decir algo sobre el caso.

      Por décadas, Maciel fue un simulador. No se trata, en su caso, de caídas ocasionales en acciones contrarias a la vocación sacerdotal. Muy bien sabía que sus actos de abusos sexuales y adicción a la morfina y algunos de su derivados, así como sostener relaciones que derivaron en el embarazo de, repetimos, al menos una mujer, eran absolutamente contrarios a la disciplina que juró guardar como sacerdote católico. Pero eso sí, lo que él vulneraba reiteradamente exigía que fuese cumplido al pie de la letra por los sacerdotes emanados de los múltiples seminarios de los Legionarios.

      La doble vida de Marcial Maciel Degollado puede ser tomada como un ejemplo del hipócrita. Recordemos que el vocablo procede del griego, y originalmente se refería a quienes participaban en actos teatrales, y que deliberadamente representaban personajes muy distintos a quienes ellos eran en la vida cotidiana. La hipocresía es definida por el Diccionario de la Real Academia Española como “fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan”.

      Como sacerdote católico conoció bien a unos personajes que dedicaron buena parte de su tiempo, conocimientos y energías a hostigar nada menos que al mismo Jesús. Nos referimos a los fariseos, legalistas intérpretes de la ley judía y muy estrictos guardianes de la conducta de los demás.

      No deja de llamar la atención que es únicamente en los evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) donde aparece el empleo del término hipócrita para señalar la doble cara de autoproclamados impolutos personajes. Lo usa Jesús para describir a los orgullosos fariseos. Por ejemplo, en el pasaje de Lucas 11:37-54, Jesús reclama su orgulloso protagonismo y señala que “abruman a los demás con cargas que apenas se pueden soportar, pero ustedes mismos no levantan ni un dedo para ayudarlos”. En el extenso capítulo 23 del Evangelio de Mateo, lo afirmado por Jesús acerca de los fariseos es demoledor: “¡Guías ciegos! Cuelan el mosquito pero se tragan el camello… ¡Hipócritas!, que son como sepulcros blanqueados. Por fuera lucen hermosos pero por dentro están llenos de huesos muertos y de podredumbre… por fuera dan la impresión de ser justos, pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad”.

      Sin duda que de los excesos depredadores de Maciel Degollado él es el principal responsable. Pero que haya podido abusar como lo hizo conlleva un círculo de protección. Y ese círculo incluye a las distintas altas autoridades de la Iglesia católica.

      ¿Cómo soslayar que el papa Juan Pablo II llamara a Maciel “modelo de la juventud”? ¿Qué decir de la condena light que el Vaticano dispensó al legionario mayor en mayo de 2006, cuando la Congregación para la Doctrina de la Fe acordara “invitar al padre [Maciel] a una vida reservada de oración y penitencia, renunciando a todo ministerio público?”

      Maciel contó con protección para efectuar sus continuas fechorías. Es una simulación que ahora se escandalicen, al menos para consumo publicitario, altos integrantes de los Legionarios que en su momento conocieron de cerca las debilidades del personaje.

      Orgasmo, represión sexual y civilización: sobre el libro "El orgasmo y Occidente"…

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      El memorable ensayo busca demostrar cómo la represión sexual es capaz de construir una civilización. La tradición del placer, en manos de la energía sexual, esa máquina ardiente, que nunca descansa.

      La Nacion.cl

      Robert Muchembled es historiador francés y autor de "El orgasmo y Occidente", libro donde la guerra, la religión y el comercio tienen estrecha relación con la carne, con el sexo.

      Para él, "numerosos seres sometidos, voluntariamente o no, a las tiranías del rigor moral generan una estructura de comportamiento que los empuja literalmente hacia adelante; contribuyendo a llevar sus talentos personales a la incandescencia, en múltiples sectores de actividad, tales como el proselitismo religioso, la guerra y la conquista del resto del globo, las actividades artísticas o intelectuales, el comercio internacional…".

      El libro "El orgasmo y Occidente" se hermana con "Sexo solitario" (ambos títulos editados este año por el Fondo de Cultura Económica), la monumental historia de la masturbación de Thomas W. Laquear. Ambos se aventuran por terrenos pantanosos y más propios de la sicología.

      Mientras este último busca demostrar como el placer solitario se relaciona con las libertades civiles logradas en los últimos siglos, el ensayo de Muchembled intenta relacionar los períodos de represión y libertad sexual con las revoluciones o descubrimientos que han cambiado la historia.

      "PACTO SEXUAL"

      Según Muchembled, sólo cuando la humanidad sufre períodos de represión puede sublimar la sexualidad hacia otras áreas. Sin dejar de reconocer el aporte de la "Historia de la sexualidad", de Michel Foucault, el autor señala que recién en los años sesenta el sexo comenzó a liberarse tras un largo período de tabúes y censuras que comenzó a mediados del siglo XVI.

      248 14 kbAl igual que al adolescente cuyos padres inscriben en un gimnasio para evitar que se encierre en la pieza, la humanidad no ha tenido más remedio que convertir la energía sexual en guerra, negocios o invenciones. Después vendrían, claro, ciclos de liberación fundamentales en el dinamismo cultural de Europa, según el autor. Como el libertinaje que antecedió al período Victoriano hacia el 1800.

      La tensión entre libido personal e ideales colectivos "ha generado constantemente un poderoso esfuerzo de sublimación durante este largo período, al abrigo cultural sucesivo de la religión -católica o protestante- del ideal de la moderación", explica el autor en la introducción.

      "El orgasmo y occidente" se centra en el concepto de placer. En la primera parte, "Ese placer que llaman carnal", analiza el origen y las nociones tanto masculinas como femeninas.

      La segunda parte se titula "El placer en el dolor", y se centra entre los siglos XVI y XVII comparando la evolución de Inglaterra y Francia, culturas representativas según el autor.

      Acá entra la idea de pecado y lo prohibido oponiéndose al goce. Más adelante, en el capítulo tercero, "Ciclos", se expone la contradicción entre la oleada pornográfica del "Siglo de las luces" y la sexualidad vista como enfermedad vergonzosa por la moral "victoriana".

      A su vez, lo más interesante viene al final ("La herencia de los sixties"), donde el autor se arriesga en señalar los años sesenta del siglo XX como un año definitivo. Acá son básicas las consecuencias del célebre "Informe Kinsey" (1948), un estudio científico sobre la conducta sexual que sorprendió en la época al abordar la iniciación adolescente o las conductas homosexuales. También el descubrimiento del clítoris y el orgasmo femenino, un tema que antes no se hablaba.

      Muchembled destaca el narcisismo de nuestra época -a pesar de lo contradictorio de la búsqueda del orgasmo simultáneo-, y la necesidad de un nuevo "pacto sexual". El placer, dice, es un derecho y un motor de los cambios de nuestra civilización. Y el libro es una buena oportunidad para enterarse.

      ¿Por que los sacerdotes católicos reiteran "pecados" de sexo y pedofilia? Dossier…

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      iglesia-sexoDerechito al infierno: abusos de poder con sotana

      Por Beatriz Michell y Alejandra Carmona / La Nación Domingo

      El caso del sacerdote salesiano Marcelo Morales es el último de una lista que ha golpeado a la opinión pública. En vez de ser juzgados, en muchas ocasiones han sido ocultados o trasladados, hasta que una nueva acusación los deja en evidencia. Víctimas, expertos y sacerdotes hablan de prácticas que ponen en cuestión actuaciones de la Iglesia.

      Cuando Raúl Lorca lo vio por televisión, nada de lo que decían los conductores del noticiario le sorprendió.

      Diciembre de 2000 se vino a su mente en dos minutos. Lorca, ahora concejal de Torres del Paine, era profesor de Educación Física en el Colegio Salesiano Monseñor Fagnano de Puerto Natales, cuando reparó en las extrañas conductas del director del colegio, el sacerdote Marcelo Morales.

      “Se rodeaba siempre de jóvenes, en su oficina siempre había algo que atraía a los adolescentes: videos, notebook, juegos. Era un colegio mixto, pero jamás vi entrar una niña a su oficina asegura Lorca . A los niños les tomaba la cara o les metía la mano por debajo de la polera. Recuerdo que en un acto público él estaba de pie y lanzó su mano por encima de su hombro para tomarle la mano a un chico. Entrelazó sus dedos con los de él a vista y paciencia de todos. Era demasiado evidente”.

      Lorca esperó que el entonces inspector de la congregación salesiana en Chile y ahora obispo de Magallanes, Bernardo Bastres, visitara el colegio para lanzar sus denuncias a comienzos de diciembre.

      Después de Navidad lo despidieron y fue el propio Morales quien le dio la noticia. “Se escudó en una pelea que tuvimos, pero yo sé que era en venganza por las cosas que yo había contado. Ese día le dije todo lo que pensaba de él y se quedó llorando”.

      293 10 kbMarcelo Morales (48) fue imputado el jueves por la Fiscalía de Osorno por producir y almacenar pornografía infantil y Lorca se enteró igual que todo Chile, a través de la prensa, del error que llevó al sacerdote a la cárcel. Mientras se encontraba a cargo de la gira de estudios del tercero medio del Instituto Salesiano de Valdivia en Bariloche, el sacerdote les prestó su notebook a unos alumnos para que vieran las fotos del paseo.

      Uno de ellos se reconoció en las imágenes. El sacerdote había fotografiado desnudos a algunos estudiantes mientras dormían. La justicia fijó un plazo de 60 días para investigar la denuncia de los jóvenes y los apoderados que participaban en la gira.

      Una sensación amarga quedó en la boca de Lorca cuando se enteró de la noticia. Él ya había advertido de los hechos. “Por lo menos se pudo investigar, pero Morales fue sacado del colegio de Puerto Natales y trasladado; nunca se tomaron medidas”.

      “Hay una grave responsabilidad ética en los casos en que trasladan a los sacerdotes en vez de sancionarlos, porque se pone en riesgo a muchas otras víctimas y favorece la impunidad en hechos que son de máxima gravedad”, asegura el abogado Hernán Fernández, experto en derechos del niño.

      El caso de Morales no es el primero de este tipo que golpea a la Iglesia chilena. En el camino hay denuncias, procesados y absoluciones. Pero lo que queda en la memoria de los afectados es la protección con que siempre contaron sus agresores y la impunidad en que, según dicen, sienten que quedaron sus casos.

      LOS PECADOS DE PUNTA ARENAS

      Carmen Castro ya no va a la iglesia. Antes era muy católica, iba a misa, tenía a sus hijas en el Colegio María Auxiliadora de Porvenir y en catequesis. Hasta que, según asegura, descubrió que su hija, de entonces nueve años, era abusada por el director del colegio, el sacerdote Antonio Larraín Pérez-Cotapos.

      “Empezó a abusar de ella a los siete años, en su oficina. Siempre fue con juegos, por ejemplo, decía que tenía un bolsillo roto para que ella le metiera la mano. Verónica no me lo contó porque tenía mucho miedo, yo me fui dando cuenta de a poco de lo que estaba pasando y después los exámenes siquiátricos me fueron dando la razón. Este tipo la había amenazado incluso con matarme”, dice Carmen, una de las primeras en denunciar a Larraín a fines de 1999 frente al Juzgado de Porvenir.

      En 2001 la Corte de Apelaciones de Punta Arenas declaró responsable de los abusos al sacerdote. Sin embargo, en 2002 fue absuelto por la Corte Suprema. “Es un abuso de poder. Se esconden y se escudan para hacer todas estas barbaridades”, dispara Carmen Castro, que al hacer la denuncia se encontró con la férrea oposición del entonces obispo de Punta Arenas, Tomás González salesiano , que defendió a brazo partido a Larraín.

      La Iglesia tiene procedimientos claros para enfrentar el abuso sexual, que según sus leyes es uno de los delitos más graves. Si las pruebas contra un sacerdote son contundentes, es sometido a un juicio canónico y generalmente se le suspende el ejercicio del sacerdocio o se le separa de la obra que está cumpliendo.

      Desde el escándalo de sacerdotes pedófilos que remeció a Estados Unidos, el Vaticano se puso más estricto [ver recuadro]. “La Santa Sede ha dicho que no hay espacio en el sacerdocio para personas que cometen abusos a menores, pero puede haber negligencias, errores individuales, no de la Iglesia”, asegura un clérigo cercano al Vaticano.

      La abogada experta en derecho canónico Ana María Celis es enfática en ese mismo punto: “Los sacerdotes dependen de sus propias congregaciones. Podría haber negligencia de parte de los superiores”, asegura.

      Uno de los sublevados frente a la dureza con que la Iglesia ha intentado tratar estos temas es el obispo emérito de Punta Arenas, que no sólo defendió a Larraín, sino también a su secretario personal, el sacerdote Víctor Hugo Carrera.

      En 2001, el padre de un niño de 12 años lo enfrentó por haber abusado de su hijo. Carrera se limitó a pedir perdón entre lágrimas, sin hacer ningún ademán para defenderse, y acto seguido se fue a México y luego a Europa, por lo que cuando los papás pusieron la demanda en tribunales, Carrera ya estaba lejos de Chile.

      Esto le costó una demanda que no prosperó a González, que fue acusado de conocer los delitos de Carrera y facilitar su huida al extranjero. Un sacerdote de la zona reconoce que en ese tiempo el paradero de Carrera, a esas alturas prófugo de la justicia, era un secreto a voces dentro de la Iglesia.

      Con orden de extradición sobre los hombros, el 2004 un programa de televisión encontró al sacerdote haciendo misa en Bolivia, por lo que tuvo que regresar a Chile. Fue detenido al poner un pie en el aeropuerto. En 2005 fue condenado a 541 días de pena remitida y a pagar los costos del juicio. Hoy vive con su mamá en el extremo austral y no ejerce el sacerdocio. Su víctima logró superar el problema y hoy estudia derecho.

      En el frío del extremo de Chile, un tercer caso salió a la luz. Un joven de 15 años que fue seducido por el sacerdote Jaime Low Cabezas y fue víctima de estupro durante tres meses a fines del 2007. La tutora del adolescente, su tía abuela, interpuso la denuncia en enero de este año después de hacer sus propias investigaciones, ya que su sobrino nunca le dijo ni una palabra de la relación que mantenía con el sacerdote.

      En la fiscalía, el menor admitió que nunca le contó a nadie “por temor a que me pase lo mismo que a Harex”, refiriéndose a Ricardo Harex, un alumno del Colegio San José de Punta Arenas, desaparecido en octubre de 2001. Low Cabezas está en prisión preventiva desde abril mientras se desarrolla el juicio y arriesga una pena de 15 años.

      A pesar de las graves acusaciones en contra del clero, la Iglesia se defiende. “Hay mayor consciencia que años atrás ya se han ido dando pasos. Uno quiere cuidar a las víctimas y cuidar a las personas”, asegura un superior eclesiástico. Uno de los que han estado cerca de la implementación de estos cambios es el cardenal Jorge Medina, ex prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Consultado por LND, no quiso referirse al tema argumentando que él no habla con este medio “porque publica cosas realmente pornográficas tanto por internet como por separatas. Han hecho una verdadera demolición moral”.

      TRASLADO DIVINO

      Al principio, Paihuano se sorprendió. Era septiembre de 2004. En el pueblo de cuatro mil habitantes y ubicado al interior del Valle de Elqui, no se hablaba de otra cosa cuando el sacerdote René Peña Benítez llegó a hacerse cargo de la parroquia.

      “Todo el mundo lo comentaba; hay algunos a los que no le pareció una buena idea, pero finalmente todos se fueron acostumbrando”, comenta Sergio Pérez, director de la Escuela Básica Cielo Claro de Paihuano.

      Quien había sido párroco del pueblo por varios años, volvía al lugar que lo había visto nacer como sacerdote. Pero no porque quisiera, sino que por una orden del Arzobispado de La Serena, después de que fuera condenado por la Corte Suprema por “efectuar tocaciones” a un enfermo inconsciente en la UTI del Hospital de Coquimbo mientras le daba la unción de los enfermos.

      Después de la condena: 541 días de pena remitida y firmar en el Patronato de Reos de La Serena, Peña Benítez era trasladado, pero no sancionado por la Iglesia.

      “Casi me caí de espalda cuando lo vi haciendo misa hace unos meses”, dice un fiscal de la región que siguió de cerca el caso y que prefiere mantener su anonimato.

      “Era un delito grave y totalmente acreditado. Me impresionó cómo se movió la Iglesia; durante los alegatos siempre hubo un superior acompañándolo. No sólo eso, a pesar de que el tribunal oral lo declaró culpable, la Corte de Apelaciones lo absolvió esgrimiendo que no era abuso porque el afectado no se había percatado de ello. Después, la Corte Suprema no sólo lo condenó, sino que además envió una queja por la actuación del tribunal de alzada”.

      Marcelo Gallardo, vicario general de la Arquidiócesis de La Serena, defiende la actuación de la Iglesia en el caso del cura Peña: “Él fue juzgado por tocaciones, pero la Iglesia paralelamente hizo un juicio canónico y no hubo tanta claridad como al parecer lo habría en el tema civil; lamentablemente la persona involucrada en el tema falleció y no pudo decir qué pasó en ese momento”, dice el vicario.

      El sacerdote condenado recibió todo el apoyo de su institución y en agosto fue fotografiado por los fieles junto al arzobispo de La Serena, Manuel Donoso, mientras oficiaba una misa en Paihuano.

      Pese a la aparente tranquilidad con que lo ha tomado la Iglesia, Gallardo dice que hubo sanción para Peña: “Para un cura no es simple que le digan que dejará su parroquia para ir a una comunidad más pequeña donde trabaja con religiosas y un sacerdote que lo acompaña. El arzobispo ha ido muchas veces a la comunidad, está muy atento. Claramente Peña está en observación”.

      LA CRUZ DEL CELIBATO

      Uno de los casos más escandalosos que ha involucrado a un religioso chileno, en relación a sus inclinaciones sexuales, es el de Francisco José Cox Huneeus, arzobispo emérito de La Serena, quien en noviembre de 2002 renunció al cargo a causa de sus “irrefrenables impulsos homosexuales hacia jóvenes”, según las autoridades eclesiásticas de la época.

      Cox está tranquilo. Vive en Alemania, específicamente en el santuario de Schöenstatt de Renania, desde que se retiró el 2002 de toda actividad pastoral, motivado por los fuertes y repetitivos rumores sobre conductas impropias con menores de edad. Nunca se ha presentado una denuncia formal en su contra, por lo que nadie lo puede obligar a volver a Chile para enfrentar a los tribunales.

      A pesar de la distancia, él sigue conectado con sus familiares y amigos chilenos. Hace un año y medio recibió la visita de monseñor Bernardino Piñera tío de Sebastián Piñera , que asegura que Cox hoy está muy concentrado en recopilar antecedentes para el proceso de beatificación del fundador de Schöensttat, José Kentenich. Piñera también lo llama de vez en cuando para saber de él.

      -¿Cómo está Cox? ¿Cómo está su conciencia?

      -Yo no me meto en la conciencia de nadie y no hablo sobre las conductas de otras personas. Él ha hecho una obra gigantesca en Chile, sobre todo cuando vino el Santo Padre. Yo no hablo de un hermano.

      Cada vez que se acusa a un sacerdote de abuso sexual, se pone en cuestión la regla del celibato que la Iglesia defiende con tanto ahínco. A pesar de la lluvia de críticos, Rafael Sepúlveda, jefe del servicio de siquiatría del Hospital Barros Luco, asegura que es un error apuntar al celibato como responsable de la pedofilia, ya que las personas que cometen abuso sexual es porque tienen alteraciones en su desarrollo sicosexual y muchos fueron víctimas de abuso en algún momento de su infancia. Sin embargo, aclara que en las instituciones donde el celibato es una imposición “es probable que existan más personas que tienen conflictos con su sexualidad, ya que buscan que esta normativa sea un elemento que los proteja para no incurrir en estas conductas, sabiendo que tienen vivencias de riesgo y eso constituye un conflicto”, explica el médico.

      Desde el punto de vista del niño, el daño no se puede borrar. “En general el abuso es una situación de violencia y la violencia, en particular en la infancia, tiene efectos muy devastadores en el desarrollo sicológico de la persona. Además el abuso sexual muchas veces no es pesquisado, se detecta tardíamente, o son situaciones prolongadas, por lo que tiene agravantes. Es uno de los elementos más devastadores sobre la persona”, agrega el siquiatra.

      Carmen Castro sabe bien esto por lo que vivió con su hija hace más de 10 años. “Yo todos los días le tengo que decir a mi hija que la quiero, que hay un Dios que nos ampara, que nos quiere, para que me de seguridad de que no va a hacer nada contra su vida. Ella era alegre y ahora se siente sucia, le corrompieron su niñez. ¿Cómo pueden hacer estos tremendos crímenes y quedar impunes?”, se pregunta Carmen Castro.

      El caso que destapó el escándalo

      John Geoghan. Abusó de más de 130 niños en 30 años de sacerdocio en EEUU. Fue condenado el 2002 por uno de los casos y murió estrangulado por otro recluso.

      En 2002 el caso se destapó a partir de una publicación en un periódico estadounidense y abrió una olla de delitos sexuales. La Iglesia de ese país tuvo que pagar más de 570 millones de dólares en indemnizaciones, terapias para las víctimas y sacerdotes.

      Con la impunidad dada por su sotana, John Geoghan vivió treinta años abusando de menores estadounidenses. Más de 130 niños y jóvenes pasaron por sus manos, mientras la Arquidiócesis de Boston hacía oídos sordos ante las denuncias de los padres.

      Recién en 1998 lo expulsaron ante el cúmulo de acusaciones en su contra, después de haberlo trasladado de parroquia en parroquia para evitar los escándalos.

      En 2002 el caso se destapó a partir de una publicación en un periódico estadounidense y abrió una olla de delitos sexuales.

      Aparecieron 789 víctimas sólo en la Arquidiócesis de Massachussets y más de cuatro mil en el resto de Estados Unidos, lo que obligó a la Iglesia de Boston a entregar un sinnúmero de documentos internos en los que se detallaba la estrategia para evitar escándalos y proteger la reputación institucional a toda costa.

      La Iglesia de ese país tuvo que pagar más de 570 millones de dólares en indemnizaciones, terapias para las víctimas y sacerdotes.

      El escándalo sexual y monetario alarmó al Vaticano, por lo que el Papa Juan Pablo II y la Congregación para la Doctrina de la Fe, dirigida entonces por el cardenal Ratzinger, dispuso nuevos procedimientos para tratar los casos de abuso sexual.

      “Se ampliaron los términos de prescripción y se tipificaron más los delitos. Ese tipo de delitos son los más graves dentro de la Iglesia, pero antes se aplicaba territorialmente y por eso hubo desconocimiento por parte de la autoridad eclesiástica de la gravedad de la situación. La Santa Sede, al ver la dimensión, dijo: ‘estos delitos háganmelos saber a mí’”, explica Ana María Celis, abogada del Tribunal Eclesiástico y experta en derecho canónico.

      Desde entonces, cuando se reciben acusaciones de abuso sexual, las iglesias locales deben hacer una investigación previa para determinar la verosimilitud de las denuncias y luego enviar los antecedentes inmediatamente al Vaticano.

      Esto no ocurrió en el caso de Geoghan y en el de los 4.392 sacerdotes que abusaron de niños en Estados Unidos entre 1950 y 2002, según el informe que el Colegio de Justicia Criminal John Jay de Nueva York presentó el 2004.

      No hubo investigaciones, ni sanciones a tiempo. Recién en 2002 Geoghan fue condenado a permanecer en la cárcel entre 9 y 10 años por abusar de un niño de 10 años en una piscina en 1991.

      Sólo alcanzó a cumplir un año preso, porque en agosto de 2003 un prisionero lo extranguló en su celda.

      La Nación Domingo

      Un ex sacerdote dispara contra la Iglesia


      A pesar de ser sacerdote, Héctor Berenguela fue uno de los pocos que apoyaron públicamente a las madres que presentaron la denuncia. Después de ser trasladado a Santiago, él renunció a la congregación en octubre de 2004.

      Héctor Berenguela (65) era párroco de Porvenir en 2001 cuando se desataron las acusaciones por abuso sexual contra el sacerdote salesiano Antonio Larraín Pérez-Cotapos.

      A pesar de ser sacerdote, fue uno de los pocos que apoyaron públicamente a las madres que presentaron la denuncia. Después de ser trasladado a Santiago, él renunció a la congregación en octubre de 2004.

      Hoy, dedicado a la sanación y con la aparición de un nuevo caso que enloda la imagen de un sacerdote, insiste en sus acusaciones contra la institución que alguna vez lo acogió.

      -¿Qué le parece el caso de Marcelo Morales?

      -Me parece terrible, pero no me sorprende. El problema está en los superiores que siempre saben lo que ocurre con las personas, pero aún sabiendo no los sacan. A mí me tocó ver cosas similares. El problema está en los formadores que a veces están desviados. El joven se acerca a ellos y si tienen su cabeza limpia va a saber separarse a tiempo, pero si no, no. Estos sacerdotes no se dan cuenta, pero arruinan la vida de esos pobres niños.

      -¿Qué recuerdos le quedan del caso del sacerdote Antonio Larraín?

      -Lo único que hizo la Iglesia con ese caso fue demostrar poder, pero sé que ahora proceden mal, son sucios. Yo mismo escuché a la gente que denunció; eran cinco familias. Un papá no se atrevió a denunciar porque era militar; otro, porque era funcionario de la gobernación. Sólo dos mamás lo hicieron. La hija de Carmen Castro una de estas mujeres está muy mal. Ella va a necesitar sicólogo de por vida.

      -¿Qué es la Iglesia para usted ahora?

      -La Iglesia dejó de ser una institución de fe y de respeto.

      Madonna, el cardenal Medina y la virginidad (perdida) de los chilenos…

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      madona¿El Cardenal Medina fantasea con la lujuriosa Madonna…? (ver nota al final)

      Medina y la bestia… (ver nota…)

      Madonna dejó pegajoso el Nacional

      Por Marcos Moraga Lovera / La Nación

      La cantante celebró su primer e histórico concierto en Chile

      Al filo de la hora, la rubia aterrizó en Chile proveniente desde Argentina arriba de su jet privado. A las 17:00 horas ya estaba en el estadio, y a esa misma hora, los más de 70 mil fanáticos entraron, aguantando el llanto, el calor y los pontificados del Cardenal Medina.

      En la frontera de los espectáculo que alcanza un concierto pop, al límite de sus 50 años, forzando el arsenal de luces y videos que soporta un escenario.

      Por ahí transita Madonna, la cantante estadounidense que ayer se desvirgó con su público chileno: casi 75 mil asistentes, que entre fanáticos del saco de dormir, transformistas-imitadores y ochenteros de billete fácil, no daban crédito -llantos, gritos- a lo que veían: las dos letras “M” gigantes que enmarcaban la estructura se prendieron, y apareció “la reina del pop”.

      A las 21:30 horas Madonna se asomó tras el escenario y las 21:36 emergió desde un cubo su trono, avisando que la reina estaba en casa.

      La primera parte de su show tenía como estética el art déco y la moda de los años 20. Así dio inicio al libreto de las fechas chilenas de su “Sticky & Sweet Tour”: una introducción musical que de a poco se transformó en la canción “Candy shop” de su último disco “Hard Candy” (Warner Music, 2008).

      Tras el primer tema, el publico estallo con el “Hola Santiago” que prodigó la diva como bienvenida. Luego saltó a Human Nature, canción en la que cambió la letra por un populachero “I`m not sorry Santiago”, que volvió a encandilar a sus fanáticos.

      150 10 kbTema aparte entre los seguidores de la cantante lo marcó, a las 21:15 horas, el empresario Leonardo Farkas, cuando hizo su entrada al Nacional.

      El melenudo hombre de negocios provocó la primera explosión del público: apenas fue divisado, la masa comenzó a corear “Farkas presidente”.

      UNA RELIGIÓN

      El Nacional abrió sus puertas a las 17:00 horas. La vigilia había terminado para las cientos de personas que se trasladaron con sacos y frazadas fuera del Nacional, soportando los más de 33 grados que ayer cayeron sobre la capital. Y resistiendo también a las penas del infierno: durante un acto litúrgico que recordó dos años desde la muerte de Augusto Pinochet, el cardenal Jorge Medina lamentó “la desfachatez increíble” y la “locura increíble” que genera la ex de Guy Ritchie.

      150 12 kb“Los pensamientos de lujuria, los pensamientos de impureza, los actos de impureza, son una ofensa a Dios y una mancha, una suciedad en nuestro corazón”, pontificó el cura.

      Si en 1992, las palabras de Medina provocaron que Iron Maiden no pudiese ingresar a Chile, ayer los fanáticos reían, mientras las cruces católicas colgaban de sus orejas recreando la moda que inauguró Madonna en los años ochenta.

      El Dj Paul Oakenfold comenzó el calentamiento de los asistentes a las 20 horas, cumpliendo a medias con un show que sólo tenía una estrella: Madonna.

      La cantante llegó a Chile ayer, minutos antes de las 15 horas, y al filo del horario en que estaba programada la prueba de sonido que tenía programada en el Estadio Nacional.

      La rubia cruzó la cordillera a bordo de su jet privado, tocó tierra chilena en el aeropuerto Arturo Merino Benítez y de inmediato -a lo hip hopero gansta- subió a un auto privado que la trasladó hasta el lugar del evento. Diez minutos antes de las 17 horas, ya estaba en el coliseo ñuñoíno para los últimos ajustes.

      Hoy, a la misma hora, “la diva” hará su segundo concierto, parte de su “Sticky & Sweet tour”.

       

      Medina y la bestia

      Por Rodrigo Quiroz Castro / La Nación

      Ayer los fans de Madonna celebraron cardenal Medina. Se tocaron, tuvieron sexo con ropa y vacaciones de una noche, mientras usted oraba por el alma del dictador Augusto Pinochet y reparaba en el “entusiasmo, lujuria e impureza” de la artista más popular del planeta.

      Somos calientes, Medina, y no lo lamentamos. Como Madonna, que frente a 75 mil personas dijo anoche: “no soy tu perra” ( I am not your bitch), frotó sus nalgas duras contra un caño, besó a una mujer en la boca (oh, pecado), sobajeó a sus bailarines y hechizó a una audiencia con un rito pagano y laico donde se mezclan culturas, y religiones en las que no creo.

      Pero que respeto. A diferencia de usted señor Medina que cree en la iglesia y pisotea a los que no comulgan con su fe.

      Ayer en la tele, un muchacho con voz de pito que probablemente fuere homosexual dijo: Yo creo en Madonna, no en Dios.

      Y lo celebro porque si hay algo sagrado en este mundo de plástico, guerra y deudas, es el momento previo a un concierto cuando se apagan las luces.

      Esos minutos donde pasa algo en las pupilas que buscan en la oscuridad esperando que estalle el sonido. Y ayer la gente gritó bajo la bóveda de la noche cuando se encendió la M de Madonna en el escenario del Estadio Nacional.

      La M de masturbación, de mandinga, de Medina y de Madonna, la chica material que trajo sus movimientos de culo al culo del mundo.

      Y sus fans celebraron cardenal. Se tocaron, tuvieron sexo con ropa y vacaciones de una noche, mientras usted oraba por el alma del dictador Augusto Pinochet y reparaba en el “entusiasmo, lujuria e impureza” de la artista más popular del planeta.

      “Son una ofensa a Dios, entregan suciedad a nuestro corazón”, parece que fueron sus palabras.

      El ‘92 sus influencias que siempre encuentran oídos en circuitos conservadores de esta tierra, impidieron que la banda de heavy metal Iron Maiden tocara en Chile porque el poder los consideró una banda satánica.

      Afortunadamente ha pasado agua bajo el puente y ahora nos reímos de su perorata pechoña y fascista, porque mientras usted rezaba, nosotros vivíamos el rito de Madonna en Chile. Un rito bestial, desenfrenado, libre, homosexual, heterosexual, de pobres, clase media, pendejos, viejos y ricos.

      La fiesta es como una bestia indomable que no sabe de riendas ni bozales.

      Y Madonna es la bestia del pop. Y anoche rugió diciendo: “Soy caliente” llevando su dedo índice a su entre pierna pegajosa y sudada.

       

      CANTEN “LIKE A VIRGIN”, CHIQUILLOS

       

      Seguidores alucinados la esperan con libros de Neruda y figuritas de cobre. Ayer el Servicio de Aduanas trabajó toda la noche ingresando los tres aviones de la artista. A las 21:30 horas el Estadio Nacional recibe a la reina del pop en un concierto histórico.

      “¿Cómo estamos para cantarle a la cámara ‘Like a virgin’, chiquillos?”, pregunta una notera de CNN Chile. Hay cerca de 30 grados pegando afuera del Estadio Nacional, un árbol famélico tirando sombra y unos 50 fanáticos que han pasado, al menos, seis horas sobre el asfalto. Nada de “Like a virgin”, ni posar para la cámara, ni nada. Hay frazadas en el suelo y un par de baldes de motes de huesillos llegan para calmar las cabezas caldeadas. “Y esta muñeca”, dice Eduardo Espinoza, presidente y fundador del fan club de Madonna en Chile, levantando una miniatura vudú de la diva, “es para pincharla por si no llega” (ver nota aparte).

      La vigilia empezó el día lunes a las 8:00 horas. Los fanáticos llegaron a un acuerdo con los uniformados, que permitirá a 300 “madoneros” acampar entre el estadio y los accesos. “Y estamos bien preocupados, porque todavía no llegan ni los baños químicos”, explica el presidente del séquito, acerca de las instalaciones que prometió la Intendencia.

      Con baños o no, Madonna comienza a cantar hoy a las 21:30 horas en el Estadio Nacional, repitiendo mañana. Jorge, ariqueño, espera que pase la hora y espanta los grados con un jockey que tiene la “M” estampada en la frente. “Me gusta desde los 10 años ya me estaba programando para ir a verla a Estados Unidos o Europa”.

      El viernes, Madonna queda libre. “Podría ir a alguna casa de Neruda, o seguramente a La Moneda”, dicen en el fan club. En la productora Time For Fun (T4F), aseguraron que no hay ninguna actividad extra solicitada por la rubia.

      “Hay una parte que Madonna pide una canción, hicimos una encuesta y salió ‘Holiday’. Todos vamos a levantar un cartel con el nombre de la canción”, dice el presidente de los fans, Eduardo Espinoza. “Tuvimos la exclusiva mundial para escuchar ‘Hard Candy’, grabé fragmentos del disco, la adelanté por Youtube. Me querían demandar de Warner International”, recuerda Espinoza. Ahora tienen regalos: un libro en inglés y español de Neruda, unas figuritas de cobre y una bandera chilena firmada por todos los miembros.

      Tuvieron años para juguetear con juntar a “la chica material” y Chile, recuerda Espinoza. Vieron a la nana chilena de Madonna que estuvo algún año con Carcuro en “De pé a pá”. O cuando, durante la anterior gira, Pinochet aparecía en el collage de dictadores que “la reina” desplegaba en pantalla. Y se comieron las uñas cuando en 1998, le preguntaron quién era el futbolista más sexy del mundial francés, y Madonna cantó: “Iván Zamorano”. El capitán -visión no le falta- se quedó con Daniella.

      ADUANAS SE DESVELA POR LA REINA

      “Nos toca trabajar duro”, dicen en Aduanas. Y es que Madonna perturba todas las agendas latinoamericanas por donde pasa, y la del organismo público no escapó a ello. Tres aviones de carga Hércules debían llegar desde Argentina con los equipos de la diva para el concierto de hoy en el Estadio Nacional. Aduanas aseguró que trabajarían durante toda la noche para fiscalizar la pesada carga que consta de estructuras, pantallas led, luces y sonido. La llegada del primer avión estaba programada para alrededor de las 18:30 horas de ayer y el último tendría que hacer ingreso pasado la media noche.

      En un primer momento se especuló con que el trámite aduanero podría hacerse en el mismo Estadio Nacional. Desmontar y fiscalizar los equipos ocuparía largos tiempos y un posible retraso del concierto, por lo que la productora habría solicitado un permiso especial. Sin embargo, y aunque en Aduanas dijeron que ese tipo de procedimiento no era descabellado, en el estamento explicaron que la acción se llevaría a cabo en el aeropuerto. “Se trabajará toda la noche, y no debería haber problemas con el tiempo”, dijeron.

      La productora Live Nation, en tanto, solicitó una “admisión temporal”, que permite no tener que realizar todos los trámites que implica una importación. Aduanas deberá revisar los equipos con una guía aérea que facilitará las cosas, aunque algunas estructuras ya llegaron hace unas semanas en barco, vía Valparaíso.

      Por su parte el ejecutivo Francisco Goñi de la empresa Time For Fun, especificó que el montaje se está desarrollando “dentro de los tiempos” y que no se ha previsto ningún retraso por el momento.

      Finalmente las estructura se desmontarán el mismo día 11, luego del segundo concierto de la diva, y en esa oportunidad sí que Aduanas podrá revisar en el Estadio Nacional si el contenido es el mismo que ingresó al país.

      Cardenal Medina acusa a Madonna de provocar una “lujuria loca”

      Luego de recordar a Pinochet durante la misa efectuada en la catedral castrense, el sacerdote -famoso por oponerse a la agenda valórica de la Concertación-, las emprendió contra la reina del pop, a quien cuestionó por “su desfachatez increible”.

      Cumpliendo con su costumbre de ir a los actos conmemorativos del ex dictador Augusto Pinochet, el cardenal Jorge Medina asistió esta mañana a la misa por el segundo aniversario de la muerte del otrora gobernante de facto. Pero su vocación por la polémica, que ya puso a prueba las relaciones del gobierno de Ricardo Lagos con la Iglesia, se trasladó esta vez al lado de la farándula, y criticó a Madonna por “despertar la lujuria” y provocar “una suciedad en nuestro corazón”.

      Mientras Medina encabezaba esa misa de Pinochet, no resistió la tentación de referirse a los conciertos que Madonna ofrecerá hoy y mañana en el Estadio Nacional, y dijo desde el púlpito que “estos días, mis queridos hermanos, está bastante agitado el ambiente en nuestra ciudad, porque viene de visita esa mujer que con una desfachatez increíble provoca un entusiasmo loco, que es un entusiasmo de lujuria, los pensamientos de lujuria, pensamientos de impureza; (y) los actos de impureza son una ofensa a Dios y una mancha, una suciedad en nuestro corazón”, fustigó.

      Su enojo, probablemente se debe a que la reina del pop tiene su propia historia con la iglesia. De hecho, en septiembre pasado dedicó su famosa canción ‘Like a virgen’ (Como una Virgen) al Papa en una multitudinaria presentación en el estadio Olímpico de Roma. Y sigue vivo en la memoria el osado videoclip de ‘Like a prayer’ (Como una Plegaria), de 1989, en que seducía a un santo negro y lo llenaba de lujuria, en imágenes que incluso diversos canales de televisión en el mundo censuraron y se negaron a transmitir.

      Pero Medina también tiene su historial de declaraciones molestas. Ya el 14 de octubre de 2004, cuando Pinochet seguía con vida y una serie de procesos por violaciones a los derechos humanos se acumulaban en su contra, el cardenal indicó que el ex dictador ya había sido perdonado por sus actos.

      Luego, Medina desestimó la viabilidad de admitir curas gays bajo el argumento de que “la ordenación sacerdotal de personas homosexuales es totalmente desaconsejable, imprudente y peligrosa”.

      La tensión con el gobierno chileno llegó a su clímax durante la administración del ex Presidente Ricardo Lagos, a quien confrontó permanentemente por su agenda valórica. “Cualquier persona bien informada sabe que las decisiones del gobierno del señor Lagos no son gratas para la Iglesia, no sólo para sus autoridades, sino para los fieles católicos que quieren ser consecuentes con sus principios y la doctrina de la Iglesia”, afirmó en ese entonces.

      Pero el hito más conflictivo se produjo el 16 de mayo de 2002, cuando el Presidente Lagos tuvo una audiencia de 20 minutos con el Papa Juan Pablo II. Entonces, el cardenal Medina irrumpió ante la prensa para sostener que “el Gobierno ha promovido las esterilizaciones gratuitas, la píldora del día después y la Ley de Divorcio”.

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