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Ahora la Iglesia Chilena: el escándalo del sacerdote Karadima…

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Los silencios y omisiones que comprometen a la cúpula eclesial en el caso Karadima

Por Andrea Insunza y Javier Ortega, investigadores de la Escuela de Periodismo de la UDP. | 30 de Abril de 2010

En 2003, el cardenal Francisco Javier Errázuriz recibió el primer testimonio de un denunciante que afirmaba, con nombre y en detalle, haber sido acosado sexualmente por el padre Fernando Karadima. Dos años después, el entonces obispo auxiliar de Santiago y actual arzobispo de Concepción, Ricardo Ezzati, recibió antecedentes similares.

Aunque para entonces las normas del Vaticano obligaban a abrir inmediatamente una investigación, no lo hicieron, y ésta se inició por otros canales, tras la aparición de un nuevo denunciante. En este artículo, los autores del libro Legionarios de Cristo en Chile. Dios, Dinero y Poder, describen las fallas y dilaciones en que incurrió el Arzobispado de Santiago en la tardía canalización de tales denuncias al interior de la Iglesia. Las mismas denuncias que ahora están en manos de la justicia ordinaria y que amenazan con transformarse en una de las peores crisis en la historia de la Iglesia chilena.

Una sustancial omisión cometió el cardenal Francisco Javier Errázuriz en la carta pastoral que publicitó el pasado domingo 25 de abril, para referirse al caso Karadima. En la misiva, la cabeza visible de la Iglesia Católica chilena asegura que las tres primeras denuncias formales contra el cuestionado sacerdote comenzaron a llegar al Arzobispado de Santiago a partir de mayo de 2005.

Dos años antes, sin embargo, el propio cardenal Errázuriz recibió en sus manos la primera denuncia contra el ex párroco de El Bosque, a través de una carta firmada por el ex novicio jesuita Juan Andrés Murillo. En el programa Informe Especial, transmitido el lunes 26, el denunciante afirma que fue víctima de acoso e intentos de abuso sexual por parte de Fernando Karadima, entre 1994 y 1996, cuando el acusador tenía entre 18 y 20 años.

En los años en que Murillo se integró a su círculo, Karadima era uno de los párrocos con más influencia en la elite económica y social santiaguina. Dueño de un innegable carisma, en El Bosque había logrado articular un cerrado núcleo de jóvenes, en su gran mayoría provenientes de familias tradicionales, reunidos bajo el movimiento “Acción Católica”. Cerca de 50 actuales sacerdotes descubrieron su vocación bajo su guía, entre ellos cinco obispos hoy en funciones.

Errázuriz recibió la misiva de Murillo a través del entonces vicario para la Educación, el jesuita Juan Díaz, quien le había aconsejado a Murillo formalizar su acusación a través de ese canal.

-Recibí la denuncia y se la entregué al señor cardenal, quien se mostró interesado en su contenido -asegura Díaz a Ciper.

Según el Código de Derecho Canónico, las normas especiales dictadas por El Vaticano en 2001 y el procedimiento que fijó la Conferencia Episcopal Chilena en 2003 –el mismo año en que Errázuriz recibió las denuncias de Murillo-, lo que procedía era abrir, sin dilaciones y obligatoriamente, lo que se denomina en términos canónicos una “investigación previa”. Se trata del primer paso establecido por la Iglesia, un sumario rápido que busca establecer si la denuncia es “plausible”, antes de derivarla a la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), el poderoso dicasterio vaticano que tiene potestad para afrontar los abusos sexuales cometidos por sacerdotes.

¿Por qué el cardenal no inició la investigación previa en ese momento y lo hizo en 2005, es decir, dos años después? Es la pregunta que se hacen ahora muchos sacerdotes, fieles y entendidos en el tema.

No son pocos en la Iglesia los que creen que el mandato de Errázuriz quedará marcado por la serie de errores, omisiones y titubeos que han mostrado él y algunos de sus obispos auxiliares desde que las primeras denuncias se canalizaron al interior de la Iglesia, hasta que la justicia ordinaria abrió una investigación por el caso, el miércoles 21 de abril pasado.

A ojos de algunos eclesiásticos consultados, a Errázuriz le ha jugado en contra su estilo prudente, ya que desde que comenzaron a circular las primeras versiones que inculpaban a Karadima, hace ya siete años, ha tenido que enfrentar el enconado lobby de los defensores del ex párroco de El Bosque, entre los cuales se cuentan cinco obispos. Uno de ellos es Andrés Arteaga, obispo auxiliar de Santiago desde 2001 y, por ende, colaborador directo de Errázuriz.

“El cardenal se ha visto sobrepasado por esta crisis”, se lamenta un sacerdote ligado al Arzobispado capitalino. “Está muy solo”, piensa otro miembro del clero, quien ha hablado con él en estos días.

“Estamos rezando por usted”

El lunes 26 de esta semana, horas antes de la emisión del programa Informe Especial, la madre del denunciante Juan Andrés Murillo hizo circular un sentido correo electrónico entre sus amistades, en el que explicó qué motivó a su hijo a denunciar al ex párroco de El Bosque. “Él consideró que Karadima estaba haciendo un tremendo daño a otros muchachos de la comunidad con sus desvíos sexuales, y siendo estos muchachos de familias bien constituidas, familias tradicionales, de colegios tradicionales, todos cercanos a la iglesia, no eran capaces de hacer denuncia alguna. Por lo tanto, decidió hacer él la denuncia, acercándose al arzobispado”.

A mediados de los 90, Murillo se integró a la parroquia de El Bosque cuando estudiaba Filosofía y se sentía atraído por la carrera sacerdotal. Según el testimonio que entregó a TVN, en 1996, a los 20 años, Karadima intentó masturbarlo y él se negó. Luego de confrontarlo, abandonó la parroquia para siempre.

Posteriormente, Murillo ingresó al noviciado de la Compañía de Jesús, donde permaneció dos años, hasta que descubrió que el sacerdocio no era lo suyo. Gracias a que mantuvo buenos contactos con los jesuitas, a principios de 2000 le contó su traumática experiencia con Karadima a un miembro de esa orden, quien a su vez lo derivó al vicario Juan Díaz. Entonces Murillo escribió la carta que Díaz le entregó en sus manos a Errázuriz y que, según la madre del denunciante, “la iglesia guardó en un cajón”.

Dos años después, Murillo volvió a la carga. En 2005 le hizo llegar al cardenal Errázuriz una declaración notarial, efectuada en París, el 25 de mayo de ese año. Ahí relata su versión de los hechos. Pero, adicionalmente, le envió una nueva misiva al entonces obispo auxiliar de Santiago, Ricardo Ezzati. En la actualidad, Ezzati encabeza la arquidiócesis de Concepción, e integra la terna de candidatos para suceder a Errázuriz a la cabeza de la iglesia chilena. Algunos pronósticos lo ubican como el que tiene más probabilidades de ser nombrado, pues pertenece a la orden de los Salesianos, la misma del secretario de Estado vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone. De hecho, en 2009 fue escogido como uno de los cinco visitadores vaticanos para investigar a los Legionarios de Cristo, tras el reconocimiento de la doble vida de su fundador, Marcial Maciel.

Hasta ahora, el caso Karadima no lo ha salpicado.

En su carta de 2005 a Ezzati, Murillo se lamenta por no haber obtenido ninguna respuesta acerca de la denuncia que dos años antes le envió a Errázuriz, a pesar de que puso a disposición todos sus datos para reunirse personalmente con él. Y agrega que sólo le dijeron “estamos rezando por usted”.

En la misiva, de una página y media, el denunciante también relata que mientras permaneció en la parroquia de El Bosque, comentó el acoso que sufría de parte de Karadima a uno de los sacerdotes más cercanos al párroco. Se trataba de Andrés Arteaga, a quien Murillo consideraba una figura muy respetada e inteligente. En la carta a Ezzati, el joven afirma que Arteaga desdeñó su revelación: le respondió que en vez de estudiar filosofía debía dedicarse a escribir obras de teatro, y que había cosas de la iglesia que él no entendía.

Tal como ocurrió con la misiva que le envió al cardenal, Murillo tampoco obtuvo ninguna respuesta de Ezzati acerca de su denuncia. El pasado martes 25, no obstante, el arzobispo Ezzati dijo a Canal 13 que no ha habido demora en hacer justicia y que “el tema es si después las personas se han quedado un poco o no han sido suficientemente cuidadosas para llevar los casos”.

Retrasos “bajo ninguna circunstancia”

Al momento de recibir el testimonio del ex novicio Murillo, tanto Errázuriz como Ezzati tenían que haber iniciado la investigación de una denuncia de esa naturaleza, tal como lo dispusieron las modificaciones al Código de Derecho Canónico, efectuadas el 30 de abril de 2001, a través de una ley especial comunicada por medio del motu propio “Sacramentorum Sanctitatis Tutela”, del Papa Juan Pablo II.

El sacerdote jesuita y experto en Derecho Canónico, Marcelo Gidi, explica que este cambio “restringe la discrecionalidad de la autoridad eclesiástica local. Ahora el obispo tiene que investigar, el superior religioso tiene que investigar. Una vez que recibe la acusación, lo que dice la Congregación para la Doctrina de la Fe, es que toda denuncia debe ser investigada, siempre y cuando no sea anónima”.

Las dos cartas de Murillo iban consignadas con su nombre y datos. En el caso de la primera misiva, que recibió Errázuriz, iba además respaldada por un religioso.

A raíz de esta nueva política vaticana, en 2003 la Conferencia Episcopal Chilena estableció su propio procedimiento. El documento “Sobre la actitud de la Iglesia Católica en Chile ante los abusos contra menores cometidos por un clérigo o un religioso”, señala en su letra c que “las denuncias podrán hacerse a través de la estructura normal de la iglesia presente en todo Chile, es decir, párrocos, vicarios y decanos episcopales, quienes la harán llegar a la autoridad eclesiástica competente (…) sin retrasar bajo ninguna circunstancia la comunicación de las mismas”.

A pesar de esto, recién en 2005 se abrió la investigación previa sobre el caso Karadima, no gracias a los esfuerzos de Juan Andrés Murillo, sino que a raíz de la aparición de un nuevo denunciante: el cirujano digestivo James Hamilton, ex presidente de “Acción Católica” de la parroquia de El Bosque.

La causa queda “en suspenso”

En el Arzobispado de Santiago afirman que en mayo de 2005, Verónica Miranda, esposa de James Hamilton y también ex miembro de Acción Católica, se acercó al obispo auxiliar Cristián Contreras, a quien le relató que su marido le había confesado que Karadima abusó sexualmente de él por 20 años. El obispo Contreras le señaló, entonces, que él no tenía facultades para iniciar una investigación, pero que si ella consideraba que los antecedentes lo ameritaban, correspondía prestar testimonio ante el promotor de justicia, como se llama al fiscal eclesiástico a cargo de recibir e investigar este tipo de acusaciones en cada diócesis, según las nuevas normas vaticanas para hacer frente a los abusos sexuales.

Adicionalmente, Contreras ofreció reunirse con Hamilton para escuchar su versión.

El cirujano Hamilton visitó al prelado en una casa parroquial de Américo Vespucio, en la Reina. A raíz de este encuentro, Contreras contactó a Hamilton y su señora con el sacerdote Eliseo Escudero, quien había sido designado promotor de justicia de la Arquidiócesis de Santiago.

Tiempo después, Hamilton y su esposa prestaron declaración ante Escudero y un notario eclesiástico del Opus Dei. Lo hicieron por separado y en días distintos, en la parroquia Veracruz, ubicada en calle Lastarria, a pasos de la casa central de la Universidad Católica. En lo medular, Hamilton dijo haber sido abusado durante dos décadas, a partir de los 17 años, por Karadima, cuando el párroco era su guía espiritual y confesor.

Ambos testimonios habrían marcado el inicio formal de la investigación previa que realizó la Iglesia para conocer los antecedentes contra Karadima, según se desprende de la carta pastoral del cardenal Errázuriz.

Sobre lo que vino en adelante las versiones son imprecisas. Según una fuente de la Iglesia Católica que prefirió guardar reserva de su nombre, una vez iniciada la investigación, el cardenal Errázuriz se habría contactado con los cinco obispos que Karadima había formado: el obispo auxiliar de Santiago, Andrés Arteaga; el obispo castrense Juan Barros; Horacio Valenzuela (Talca); Tomislav Koljatic (Linares) y Felipe Bacarezza (entonces obispo auxiliar de Concepción, hoy titular de Los Ángeles). El propósito del cardenal habría sido preguntarles si sabían de hechos como los que denunciaba Hamilton. Según la misma versión, esto habría provocado una fuerte reacción en favor del párroco de El Bosque.

Quizás a esto se refiere Errázuriz en un pasaje de su carta pastoral del domingo 25 de abril pasado, cuando afirma que, una vez iniciada la investigación, “existían innumerables y contundentes testimonios a favor del padre Fernando Karadima”. Y a reglón seguido, explica que “dejé en suspenso la causa, esperando nuevos antecedentes”.

Los escuderos de Karadima

Lo paradójico es que cuando la investigación se encontraba “en suspenso”, en septiembre de 2006, Errázuriz apartó al padre Fernando Karadima de la cabeza de la parroquia de El Bosque, luego de 23 años de labor. La despedida fue en grande. Estuvieron cuatro de los cinco obispos formados por él: Horacio Valenzuela, Juan Barros, Tomislav Koljatic y Andrés Arteaga, quien concelebró la misa de despedida. A nombre de los laicos lo homenajeó el presidente del consejo parroquial, Juan Pablo Bulnes, quien en marzo pasado asumió su defensa como abogado ante la justicia eclesiástica.

Si bien el sacerdote había cumplido 75 años, los párrocos no tienen la obligación de presentar su renuncia a esa edad, como sí ocurre con los obispos. Por lo mismo, la decisión constituyó un golpe para la comunidad, al punto que en el clero de Santiago circula la versión de que, luego, un grupo de seminaristas discípulos del retirado padre se negó ser ordenados sacerdotes por el cardenal.

“El arzobispo (Errázuriz) está con un cuarto del clero de Santiago en contra, por lo que ha tenido que moverse con extraordinario tacto. Pero ha ido dando pasos”, señala un sacerdote ligado al Arzobispado capitalino.

Lo concreto es que Karadima tuvo el privilegio de elegir como sucesor a un sacerdote de su círculo, el padre Juan Esteban Morales. Además, siguió viviendo en la parroquia, donde continuó celebrando misas y encabezando los retiros espirituales de Semana Santa, los más importantes del calendario litúrgico anual.

A esas alturas, en el clero de Santiago ya circulaba con fuerza el rumor de una investigación previa contra el ex párroco. Por lo mismo, las regalías que mantuvo Karadima tras su retiro fueron interpretadas por otros sacerdotes como que las indagaciones habían sido frenadas.

La negativa del obispo Arteaga

Otros indicios reafirman que la investigación previa había quedado efectivamente “suspendida”, tal como lo reconoce el cardenal Errázuriz. Un año después de prestar testimonio ante el promotor Escudero, el denunciante James Hamilton se comunicó con él para conocer los avances de la investigación. El sacerdote le habría dicho que no podía referirse al contenido de las indagaciones, pero que seguían su curso. Lo mismo le habría señalado el obispo auxiliar Cristián Contreras.

En cuanto al otro denunciante, el ex seminarista Juan Andrés Murillo, nunca fue llamado a declarar ante el promotor de justicia. “Él me transmitió que se le cerraban las puertas”, señaló el jesuita Antonio Delfau a Informe Especial en el programa del lunes 26 de abril.

No obstante eso, hubo hombres de iglesia que siguieron consultando sobre el tema. Hace un par de años, uno de ellos le preguntó al obispo auxiliar Andrés Arteaga sobre si había una investigación en curso contra el ex párroco de El Bosque. La negativa fue rotunda.

Así las cosas, parecía que el caso Karadima había quedado enterrado, lo que contravenía la nueva política vaticana de proceder con diligencia.

-No hay plazo establecido por la ley para realizar la investigación previa, pero la Congregación para la Doctrina de la Fe solicita celeridad, rapidez. La investigación previa no debería durar más de siete meses, porque no es un proceso propiamente tal -explica el sacerdote y experto en Derecho Canónico Marcelo Gidi.

El caso no prescribe

En marzo de 2009 el denunciante James Hamilton y su cónyuge, Verónica Miranda, iniciaron un proceso para anular su matrimonio religioso, ante el Tribunal Eclesiástico de la Arquidiócesis de Santiago. Como suele solicitarse en este tipo de procesos, a Hamilton se le pidió escribir una biografía sobre su vida. En ella incluyó los abusos que dice haber sufrido de parte de Karadima.

Aunque el proceso de nulidad matrimonial está regido por el secreto eclesial, el contenido de su testimonio se filtró: llegó a manos del obispo Arteaga y del párroco sucesor de Karadima en El Bosque, Juan Esteban Morales. Este último se contactó entonces con Hamilton y lo visitó en la consulta que el médico tenía entonces en el Centro Médico San Cristóbal, en Vitacura.

Sobre ese encuentro hay dos versiones. Hamilton aseguró en Informe Especial que el padre Morales le dijo que le creía, pero que le pidió “por misericordia” que no hiciera público su testimonio. En La Segunda del miércoles 28 de abril, el padre Morales reconoció que efectivamente lo visitó, aunque sostuvo que “jamás” le pidió que se desistiera de sus cargos. “Tuvimos una conversación y le dije que estaba en su derecho de hacer una denuncia, pero no a divulgarla mientras se investigara formalmente”, aseguró el párroco al vespertino.

En el invierno de 2009, el Tribunal Eclesiástico de Santiago acogió a trámite la causa de nulidad matrimonial del doctor Hamilton. Por el mismo período, el cardenal Errázuriz ordenó reactivar la investigación previa sobre el caso Karadima, relevando al promotor de Justicia Eliseo Escudero y reemplazándolo por el sacerdote Fermín Donoso.

En su reciente carta pastoral, el cardenal Errázuriz explicó que la tardanza en la reapertura se debió a que en un principio “sobre los presuntos hechos echaba su sombra la prescripción que establece el Derecho Canónico”. Esta expresión revela un desconocimiento de los procedimientos de la Iglesia, ya que desde hace ocho años cualquier obispo puede solicitar a la CDF la imprescriptibilidad de un caso específico. Así lo aclaró en una entrevista de marzo de 2010 el padre Charles Scicluna, promotor de justicia de ese dicasterio, hombre de la absoluta confianza de Benedicto XVI y quien fue nada menos que el encargado de investigar a Marcial Maciel antes de que fuera sancionado. “El 7 de noviembre de 2002, el venerable siervo de Dios Juan Pablo II concedió a este dicasterio la facultad de derogar la prescripción caso por caso ante una petición motivada por parte del obispo, y la derogación normalmente se concede”, dijo.

Con la causa reactivada, a fines de 2009 Hamilton insistió con sus denuncias contra Karadima. Esta vez, entregó su testimonio ante el canciller del Arzobispado de Santiago, el sacerdote Hans Kast. Ambos se conocían desde hacía décadas, cuando coincidieron en la parroquia de El Bosque. Kast y su familia tenían una estrecha relación con Karadima, al punto de que este último solía veranear en un terreno de la familia en Puerto Varas. Pero hace algunos años el canciller del Arzobispado se alejó de la parroquia.

Aunque prestó testimonio en dos ocasiones, en 2005 ante Eliseo Escudero y el 2009 ante Kast, Hamilton no ha declarado hasta ahora ante el nuevo promotor, Fermín Donoso. Quizás por eso, hace pocas semanas le pidió a Kast reunirse con el cardenal Errázuriz. La misma petición le hizo al obispo auxiliar Cristián Contreras. Hasta ahora, el encuentro no se ha concretado.

Acompañando en el dolor

A pesar de las dilaciones y falta de respuesta, tanto Hamilton como Murillo insistían en canalizar sus antecedentes por la vía eclesiástica. Lo mismo hizo un tercer denunciante, el ex seminarista diocesano Juan Carlos Cruz, actualmente radicado en Estados Unidos, también ex miembro de la comunidad de la parroquia El Bosque y quien entregó un testimonio de cerca de 20 páginas al Arzobispado. Cruz acusaba a Karadima de besarlo y practicarle tocaciones durante la confesión, cuando era un adolescente en los ‘80.

Hace sólo algunas semanas, un cuarto denunciante se presentó ante el canciller del Arzobispado Hans Kast. Se trata del abogado Fernando Batlle, ex seminarista de Schoensttat. Al igual que Juan Andrés Murillo, Batlle estudió en el Verbo Divino y coincidió con él en la parroquia de El Bosque. Cuando se reencontraron en 2009, los dos se confesaron que había sufrido tocaciones y acoso por parte de Karadima.

Alentado por Murillo, en abril Batlle se presentó ante el padre Kast en el Arzobispado, donde entregó un testimonio que coincidía con el de Murillo, aunque con una diferencia: exigió que Karadima fuera suspendido de sus funciones y alejado inmediatamente del contacto con niños y adolescentes, y que esa medida le fuera notificada. Advirtió de manera explícita que si no recibía respuesta en una semana de parte de la Iglesia, recurriría a otros mecanismos para hacer justicia.

Además, en cuestión de días Batlle le escribió un correo electrónico al cardenal Errázuriz, de entre tres y cuatro carillas, donde se extendió en los detalles de su testimonio.

En los días posteriores, recibió llamados de Kast y el nuevo promotor de justicia Fermín Donoso, para que prestara declaración ante este último. Batlle, sin embargo, se negó a concurrir nuevamente a las dependencias de Erasmo Escala, pues consideró que ya había dicho lo que tenía que decir y estaba siendo sometido a una burocracia innecesaria.

La única respuesta que obtuvo de su misiva a Errázuriz, fue un correo electrónico de Kast. Este le señalaba que lo acompañaba en su dolor, pero que no entendía cómo después de 15 años de silencio, pedía soluciones con plazos y exigencias perentorias.

Esa respuesta motivó a Batlle para tomar contacto con el abogado penalista Juan Pablo Hermosilla. El mismo que también representa ahora a Murillo, Hamilton y Cruz. Con su presentación ante la justicia ordinaria, el miércoles 21 de abril, el grupo abrió una de las peores crisis en la iglesia chilena durante los últimos años.

http://ciperchile.cl/2010/04/30/los-silencios-y-omisiones-que-comprometen-a-la-cupula-eclesial-en-el-caso-karadima/

Written by Eduardo Aquevedo

7 mayo, 2010 at 0:59

Cronología de los escándalos de abuso sexual dentro de la Iglesia Católica

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Redacción, BBC Mundo

Vaticano

El Vaticano ha sido afectado por las denuncias de abuso sexual de menores. Una serie de denuncias de abuso sexual de menores y ocultamiento han afectado seriamente a la Iglesia Católica en las últimas semanas.

El escándalo incluso ha salpicado la figura de la máxima autoridad eclesiástica, el Papa Benedicto XVI.

BBC Mundo presenta una cronología de algunos de los casos más destacados de los últimos años.

25 marzo 2010 – Estados Unidos

El diario New York Times da a conocer documentos que indican que el Cardenal Joseph Ratzinger no respondió a más de 200 quejas de abuso sexual contra Lawrence Murphy, que trabajó en una escuela católica para niños sordos en Wisconsin entre 1950 y 1974. La Iglesia rechazó la denuncia.

22 marzo 2010 – Alemania

La diócesis de Ratisbona, en Alemania, lanza nuevas acusaciones contra cuatro curas y dos monjas en incidentes que supuestamente ocurrieron en los años setenta.

20 marzo 2010 – Irlanda

El Papa Benedicto XVI pide disculpas a las víctimas de décadas de abuso sexual y maltrato por parte de sacerdotes de la Iglesia Católica en Irlanda.

En la misiva, Benedicto XVI dice que los líderes de la Iglesia irlandesa cometieron "serios errores" en la respuesta dada a los casos de pederastia y señala que el Vaticano intervendrá directamente para restaurar la confianza.

Las disculpas del Papa, sin embargo, no se hace extensiva a otros países.

16 marzo 2010 – Brasil, Chile, Irlanda

El cardenal Sean Brady

El cardenal irlandés Sean Brady no tomó medidas contra el cura pedófilo Brendan Smyth

En Irlanda se conoce que el máximo responsable de la jerarquía católica en Irlanda, el Cardenal Sean Brady, estuvo presente en reuniones en 1975 en las que niños víctimas de abusos firmaron juramentos de silencio sobre las quejas contra el cura pedófilo Brendan Smyth.

Por otra parte, el Vaticano reconoce la existencia de varios casos de abusos en Brasil después de que el programa de televisión Conexao Reporter recogiera las denuncias de varios alumnos contra religiosos.

En unas imágenes de cámara oculta aparece el padre brasileño Luis Marques Barbosa, de 82 años, manteniendo relaciones sexuales con un joven en el estado de Alagoas, al noreste del país.

En Chile, un religioso español es detenido por posesión de pornografía infantil y por haber abusado supuestamente de al menos 15 menores en colegios españoles donde trabajó entre 1992 y 2005. El religioso, que dictaba clases desde enero de 2008 en la universidad Santo Tomás de Santiago de Chile, fue detenido en la capital chilena y podría ser extraditado a España.

10 marzo 2010 – Holanda

Los obispos holandeses ordenan que se investiguen más de 200 denuncias de abusos sexuales de supuestos casos que ocurrieron entre 1950 y 1970.

Enero-marzo 2010 – Alemania

Desde principios de 2010 emergen más de 300 casos de acusaciones de abusos físicos y sexuales en Alemania, el país de procedencia del Papa.

Varios de los casos son planteados por quienes fueron miembros del coro de niños del colegio "Regensbug Domspatzen", que durante 30 años fue dirigido por el hermano del Papa, monseñor Georg Ratzinger.

Junio 2009 – Argentina

El sacerdote Julio César Grassi, responsable de la Fundación Felices los Niños, es condenado a 15 años de prisión en Argentina por 15 casos de abuso sexual de menores que estaban bajo su cargo.

Mayo 2009 – Irlanda

La Comisión Investigadora de Abusos de los Niños en Irlanda revela tras casi 10 años de investigación cifras escalofriantes: se habían recogido más de 2.000 testimonios que relatan abusos físicos y sexuales por parte de sacerdotes. Este es uno de los los mayores casos de reconocimiento de los abusos sexuales de la Iglesia Católica en una investigación que abarca más de 35.000 niños en un período de 60 años (de 1920 a 1980).

Cuatro obispos dimiten y toda la jerarquía de la Iglesia católica en Irlanda rinde cuentas ante el Papa.

Enero 2009 – Italia

La prensa italiana recoge acusaciones de hombres sordos que decían haber sufrido abusos entre las décadas de 1950 y 1980 en el Instituto para los Sordos Antonio Provolo, en Verona, al norte del país.

La diócesis de Veróna dijo en ese momento que tenía la intención de entrevistar a las víctimas después de que el Vaticano se lo requiriese.

Octubre 2005 – Irlanda

Una investigación del Gobierno irlandés en una diocésis del condado de Wexford revela más de cien abusos a menores por partes de curas. El informe Ferns contaba con más de 271 páginas de extensión en las que se hacían alegaciones contra 21 de los sacerdotes que habían estado trabajando en la diócesis entre 1966 y 2002.

Una de las conclusiones del informe señala que si bien todos los curas envueltos en el escándalo fueron transferidos a otras partes de la Iglesia muchos de ellos volvieron a la misma diocésis una vez transcurrido un tiempo.

Febrero 2004 – Estados Unidos

Una investigación encargada por la Iglesia revela que más de 4.000 sacerdotes en Estados Unidos se han visto envueltos en acusaciones de abusos sexuales en los últimos 50 años implicando a más de 10.000 niños, la mayoría chicos.

Abril 2002 – Estados Unidos

El Papa Juan Pablo II emite una histórica condena por los abusos sexuales revelados en Estados Unidos. "No hay lugar en la Iglesia Católica para sacerdotes que abusen sexualmente de menores", dijo el Pontífice.

Enero 2002 – Estados Unidos

Uno de los mayores escándalos de todos los tiempos se desató a comienzos del 2002 en Boston, Estados Unidos. El diario Boston Globe publicó una serie de reportajes desentramando los abusos sexuales cometidos por cinco sacerdotes de ese estado, lanzando a la luz pública la cuestión de los abusos sexuales de la Iglesia a menores de edad.

El hecho de que las acusaciones saliesen a la luz animó a muchas otras personas a seguir el ejemplo, desencadenando un efecto en cadena a ambos lados del Atlántico y a iniciar una serie de juicios reclamando compensaciones económicas, lo que sumió a la Iglesia Católica en una de sus peores crisis en los últimos decenios. Los juicios también se realizaron en contra de la Iglesia Católica y por haber cubierto supestamente los casos denunciados y por no haber hecho nada al respecto.

En diciembre, el cardenal Bernad Law a cargo de la diócesis de Boston dimite.

2002 – Otros países

Australia: La figura más importante de la Iglesia en Australia, el arzobispo de Sidney, George Pell, ofreció miles de dólares a las familias de los niños que supuestamente sufrieron abusos por parte de los curas. La Iglesia pidió disculpas oficialmente a los niños inmigrantes de origen británico y maltés que sufrieron abusos sexuales entre 1930 y 1960.

Austria: La Iglesia admitió que las acusaciones de pedofilia contra su antiguo líder, el arzobispo de Viena, Hans Hermann Groer, eran ciertas.

Sudáfrica: El líder de la Iglesia en el país admitió que más de una docena de sacerdotes habían sido acusados de abusar sexualmente a niños, aunque esto ocurrió "hace muchos años".

Brasil: Los oficiales católicos en el país donde la Iglesia Católica tiene una mayor presencia en todo el mundo admiten que la pedofilia es un problema.

México: La Iglesia es acusada de cubrir los casos de abuso e incluso de pagar dinero para comprar el silencio de las víctimas.

1993 – Estados Unidos

Primer caso de condena legal contra la diócesis de Dallas en cuestión de abuso a niños por parte del sacerdote Rudolph Kos. La diócesis se ve obligada a pagar más de 31 millones de dólares a las víctimas del párroco.

1985 Estados Unidos

El abuso sexual por parte de sacerdotes se convierte en una cuestión nacional por primera vez en Estados Unidos cuando el párroco de Luisiana, Gilbert Gauthe es encontrado culpable de once casos de abuso a menores.

Iglesia Católica: el oculto caso de violaciones de monjas por sacerdotes en más de 20 países…

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IGLESIA-SEX3 El Vaticano confirma la existencia de violaciones
de monjas por sacerdotes

Navarro Valls asegura que "se está examinando el problema", que podría extenderse a veintitrés países.

El Vaticano confirmó ayer la existencia de abusos sexuales sufridos por religiosas por parte de sacerdotes y misioneros, un problema que se está "examinando".

El diario estadounidense National Catholic Reporter destapó un escándalo que podría darse en veintitrés países, en su mayoría africanos, y que supone las violaciones masivas e indiscriminadas de monjas por parte de sacerdotes y misioneros.

Se han dado casos de que en una congregación todas las mujeres, unas veinte, quedaron embarazadas.

EFE – CIUDAD DEL VATICANO

El portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro Valls, confirmó que "el problema es conocido y restringido a una zona geográfica determinada", aunque no precisó dónde. Sí aseguró que "se está tratando el problema en colaboración con los obispos, con la Unión de Superiores Generales y con la Unión Internacional de Superiores generales".

El "problema", como se denomina en Roma, se dio a conocer por el informe de una monja estadounidense, María O’Donohue, que fue presentado en 1995 al Vaticano, concretamente ante el español Eduardo Martínez Somalo, prefecto de la Congregación para la Vida Consagrada y Camarlengo de la Sacra Iglesia Romana.

Martínez Somalo creó un grupo de trabajo para estudiar los casos denunciados.

Estos son tan variados como increíbles: desde aspirantes a monjas violadas por los curas a los que presentaron la documentación hasta abortos realizados en hospitales de confianza de los sacerdotes, pasando por casos de comunidades en donde todas las monjas, unas veinte, quedaron embarazadas.

Incluso se denunció a un sacerdote que dejó embarazada a una monja, le preparó un aborto en tales condiciones que la misionera murió y el propio cura ofició su funeral.

La Voz de Galicia – Miércoles, 21 de Marzo de 2001


Sexo "seguro" ante el SIDA

En África muchos ojos se volvieron a las monjas por considerarlas seguras ante el avance imparable del SIDA. Según el informe de María O’Donohue, sacerdotes y misioneros cambiaron a las prostitutas por monjas.

A eso hay que sumar la presión social y económica que soportan las monjas y que es, en parte, el motivo de que esta escandalosa situación se mantenga en secreto.

María McDonald, superiora de una congregación misionera en África, denunció que los curas que se aprovechan de religiosas suelen financiar las congregaciones.

Otras veces es la presión social lo que impide la denuncia. En África, tener muchas mujeres e hijos es un signo de importancia y es muy difícil para una mujer decir "no" a las peticiones de un hombre.

El País – Miércoles, 21 de marzo de 2001 – SOCIEDAD

El Vaticano reconoce que cientos de monjas
han sido violadas por misioneros

El Vaticano admite el problema, comprobado en veintitrés países, y anuncia que se está afrontando

LOLA GALÁN.- Roma

Centenares de monjas en veintitrés países, la mayoría en África, han denunciado haber sufrido abusos sexuales, a veces sistemáticos, por parte de sacerdotes y misioneros.

Los datos figuran en varios informes de la religiosa Maria O’Donohue y en otro de Maura McDonald, publicados por la revista norteamericana National Catholic Reporter.

El portavoz vaticano, Joaquín Navarro Valls, reconoció ayer que el problema es ‘conocido’ y que ‘se está afrontando’, pero lo circunscribió a ‘un área geográfica limitada’ refiriéndose a África, aunque sin mencionar el continente.

Los abusos sexuales dentro de las congregaciones religiosas comenzaron a denunciarse en los años noventa. El 18 de febrero de 1995 la religiosa Maura O’Donohue, coordinadora del programa sobre el SIDA de Caritas Internacional y del CAFOD (Fondo Católico de Ayuda al Desarrollo), presentó un informe sobrecogedor al presidente de los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, el cardenal español Eduardo Martínez Somalo.

El cardenal, sorprendido por las dimensiones del problema, encargó investigar la situación a un grupo de trabajo presidido por O’Donohue.

La nueva investigación dibujó un panorama aún más inquietante. La lista de abusos es variada y descorazonadora: el informe incluye casos de novicias violadas por los sacerdotes a quienes tienen que solicitar los certificados oportunos, habla de médicos de hospitales católicos que se ven asediados por sacerdotes que les llevan ‘a monjas y otras jóvenes para abortar’.

O’Donohue cita un caso extremo, el de ‘un sacerdote que obliga a abortar a una monja, ella muere y él oficia la misa de difuntos’ por la joven fallecida.

Peso de las culturas

Aunque el informe, recogido ayer por el diario italiano La Repubblica, recoge denuncias de abusos en veintitrés países, de Burundi a Filipinas, de India a Colombia, de Irlanda a Italia y a Estados Unidos, lo cierto es que el grueso de los casos se produce en África.

Los progresos de la Iglesia en ese continente, donde el aumento de las vocaciones y el incremento de fieles son incesantes, podrían ser tan grandes como superficiales a tenor de estos datos que reflejan el peso enorme de las culturas propias, incluso en los hombres y mujeres que han optado por la vida religiosa.

Sin especificar el nombre del país, el informe reconoce que determinadas culturas representan un serio inconveniente para el mantenimiento de los principios de la vida religiosa. En el continente africano, explica el texto, es ‘imposible para una mujer rechazar a un hombre, sobre todo si es anciano y en especial si es un sacerdote’, y la cultura está lejos de favorecer el celibato.

Son situaciones agravadas por la extensión del SIDA, como viene a demostrar otro informe redactado por la misma religiosa y entregado a las autoridades eclesiásticas en 1994. O’Donohue comprobó que el fenómeno del SIDA había convertido a las religiosas en un grupo ‘seguro’ desde el punto de vista sanitario, lo que aumentaba el interés de los sacerdotes por ellas.

A este respecto se cita el caso de la superiora de un convento que fue contactada por unos sacerdotes interesados en mantener relaciones sexuales seguras con las religiosas.

En el informe de O’Donohue se habla de religiosos que piden a las monjas que recurran a la píldora y, en concreto, se alude a una comunidad religiosa femenina en la que la superiora solicitó la intervención del obispo tras comprobar que una serie de sacerdotes de la diócesis habían dejado embarazadas a veintinueve monjas. La reacción del obispo fue fulminante: la superiora ‘fue suspendida’ y sustituida por otra religiosa.

Estos datos han sido avalados por otro informe presentado en 1998 por Marie McDonald, superiora de las Hermanas Misioneras de Nuestra Señora de África, en el que se pasa revista a las diferentes estrategias de acoso.

Unas veces son sacerdotes que reclaman una especie de contraprestación sexual a cambio de la confesión. Otras el abuso se produce a partir de ‘una dependencia financiera de las monjas de sacerdotes que pueden pedir a cambio favores sexuales’.

McDonald está convencida de que hay que actuar con rapidez para atajar un problema que aumenta, y no parece satisfecha de la línea de actuación más bien tímida iniciada por el Vaticano.

Una línea que Navarro Valls resumió ayer así: ‘La Santa Sede está tratando la cuestión en colaboración con los obispos, con la Unión Superior de Generales y con la Unión Internacional de Superiores generales. Se trabaja en la doble vertiente de la formación de las personas y de la solución de cada caso particular’.

En su comunicado el portavoz vaticano recuerda, no obstante: ‘Unas cuantas situaciones negativas no pueden hacer olvidar la fidelidad con frecuencia heroica de la gran mayoría de los religiosos, religiosas y sacerdotes’.


Dos semanas de retiro por violar a la novicia

EL PAÍS – Madrid

Algunas de las denuncias del informe de O’Donohue, publicadas en la revista National Catholic Reporter, son:

– En ciertos niveles, las candidatas a la vida religiosa tienen que prestar favores sexuales a los sacerdotes para acceder a los certificados necesarios y/o recomendaciones para trabajar en una diócesis.

– En algunos países, las monjas tienen que afrontar las dificultades que implica el verse obligadas a abandonar la congregación si se quedan embarazadas; en cambio, el sacerdote implicado puede seguir desempeñando su ministerio. Más allá de la rectitud, se plantea una cuestión de justicia social, ya que la monja tiene entonces que cuidar al niño como madre soltera, a menudo estigmatizada y en circunstancias socioeconómicas de suma pobreza. Como han perdido su estatus en la cultura local, algunas se ven forzadas a convertirse en la segunda o tercera esposa en una familia. La alternativa es prostituirse.

– Algunos sacerdotes engañaban a las monjas haciéndolas creer que la píldora anticonceptiva evita el contagio del SIDA.

– En varios países, los miembros de los consejos de las parroquias están poniendo en entredicho a sus pastores por sus relaciones sexuales con mujeres y muchachas. Algunas de ellas son esposas de feligreses que están furiosos por la situación, pero se hallan desconcertados a la hora de denunciar al sacerdote.

Una parroquia llegó a ser atacada por feligreses con armas de fuego, muy exaltados por el abuso de poder y las traiciones de los sacerdotes.

– Se sabe que algunos curas se relacionan con varias mujeres y tienen hijos de más de una de ellas. Muchos testimonios citados por el informe manifiestan que los feligreses esperan la oportunidad de presentarse voluntarios para hablar en una homilía dialogada y denunciar públicamente a algunos curas por su doble rasero entre lo que predican y lo que hacen.

Una mujer recién convertida del islam al cristianismo fue aceptada como novicia en una congregación local. Cuando fue a solicitar al párroco los certificados correspondientes, éste la violó como requisito previo. Como ella había sido repudiada por su familia por abandonar el islam, no podía volver a casa, por lo que se unió a la congregación. Poco después supo que estaba embarazada. No le quedó más remedio que huir y pasó diez días deambulando por la selva. Por fin decidió ir a ver al obispo, que llamó al cura. Éste aceptó la acusación y fue castigado con un retiro de dos semanas.

– Desde los años ochenta, en varios países, las monjas se niegan a viajar solas en coche en compañía de un sacerdote por miedo a sufrir abusos.

http://www.cesarsalgado.net/200103/010321.htm

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=56838

Written by Eduardo Aquevedo

3 abril, 2010 at 15:52

Hans Küng, importante teólogo, arremete contra el Papa Benedicto XVI…

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"Es el responsable principal de la ocultación de la pederastia"

"Ninguna persona en la Iglesia ha tenido sobre su mesa tantos casos de abusos como él"

Hans Küng

Hans Küng

"El celibato ‘no es santo’, no es ni tan siquiera ‘sagrado’, es mas bien ‘funesto’"

"La veracidad exige que el hombre que desde hace décadas es el responsable principal de la ocultación a nivel mundial (de los casos de pederastia), concretamente Joseph Ratzinger, entone su propio ‘mea culpa’", escribe Hans Küng en un artículo firmado en el rotativo muniqués Süddeutsche Zeitung.

"Ninguna persona en la Iglesia ha tenido sobre su mesa tantos casos de abusos como él", afirma Küng, quien recuerda que Joseph Ratzinger ya tuvo conocimiento de esas prácticas cuando fue durante ocho años profesor de Teología en Ratisbona, donde su propio hermano Georg debió informarle sobre los abusos en el coro catedralicio infantil.

El teólogo alemán, enfrentado desde hace décadas con el Vaticano, recuerda también que el Papa fue durante cinco años arzobispo de Múnich, diócesis en la están surgiendo casos de pederastia durante su mandato, y 24 años prefecto de la Congregación para la Defensa de la Doctrina de la Fe.

"En esta última se acumulan y tratan bajo el mas absoluto secreto -secretum pontificium- todos los casos graves de delitos sexuales de clérigos de todo el mundo", subraya Küng para destacar que el Papa estuvo ya en el pasado informado de numerosos casos que ahora salen a la luz.

Agrega que "Ratzinger se dirigió en un escrito del 18 de mayo de 2001 a todos los obispos para recordarles que los casos de abusos entran dentro de los graves delitos que son sometidos a secreto pontificio y cuya violación se encuentra bajo castigo eclesiástico".

"Y finalmente: cinco años de Papa sin que haya habido cambios en esa práctica funesta", escribe Küng, quien afirma que Benedicto XVI debería asumir su propia responsabilidad en vez "de lamentar una campaña contra su persona".

Küng se pregunta el motivo por el que el Papa habla aún de la presunta "santidad" del celibato como un "valioso regalo" e ignora el mensaje bíblico en el que se permite expresamente el matrimonio a todos los religiosos.

"El celibato ‘no es santo’, no es ni tan siquiera ‘sagrado’, es mas bien ‘funesto‘, ya que excluye a un amplio número de buenos candidatos al sacerdocio" y ha expulsado de sus puestos a un gran número de religiosos que deseaban casarse, subraya el teólogo.

Añade que "la ley del celibato no es una verdad de la doctrina de la fe, sino una ley eclesiástica del siglo XI, que debía haber sido abolida ya en el siglo XVI ante las exigencias de los reformadores", así como una norma que la mayoría del pueblo y el clero desea ver revisada.

Hans Küng critica igualmente las afirmaciones de la Conferencia Episcopal Alemana que rechazan toda relación entre el celibato y la pederastia en la Iglesia Católica y comenta que "la verdad exige que se tome en serio y no se niegue la correlación entre abusos y celibato".

En ese sentido cita un estudio realizado durante 25 años por el psicoterapeuta estadounidense Richard Sipe, quien llega a la conclusión de que una vida en celibato que se inicia en internados y seminarios no hace sino fomentar las tendencias pedófilas.

Küng reclama que también la Conferencia Episcopal Alemana asuma su responsabilidad por los escándalos de pederastia en la Iglesia Católica y exige que la jerarquía eclesiástica abandone en el futuro el secretismo y colabore decididamente con la Justicia para resolver esos casos.

Finalmente advierte a la Iglesia Católica en Alemania de que puede verse enfrentada a reclamaciones de indemnizaciones como las que en 2006 costaron 1.300 millones de dólares a sus colegas en EEUU o los 2.100 millones de euros del fondo creado para el mismo fin en Irlanda. (RD/Efe)

http://www.periodistadigital.com/religion/mundo/2010/03/17/cultacion-pederastia-iglesia-hans-kung-ratzinger-papa-alemania-religion-celibato.shtml

Written by Eduardo Aquevedo

1 abril, 2010 at 22:29

Escándalos sexuales y los destinos del catolicismo actual…

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Bernardo Barranco V.

IGLESIA-SEX3 Los numerosos escándalos de pederastia que acosan a la Iglesia católica en diferentes lugares del mundo, como Estados Unidos, Irlanda, Suiza, Holanda, México y Argentina, amenazan su autoridad institucional e incomodan sus inflexibles discursos sobre la moral, las buenas costumbres y el disciplinamiento que el católico debe guardar en materia sexual. El escándalo alemán amenaza no sólo al hermano del Papa, sino que está tocando, al parecer, al propio Benedicto XVI al haber sido permisivo, voluntaria o involuntariamente, en 1977 cuando era arzobispo de Munich. Tenemos en México el caso cercano de Marcial Maciel, cuya patología no sólo alcanza a la orden de los legionarios, sino que también contamina y empaña la imagen del conjunto de la Iglesia mexicana. Lamentablemente las respuestas eclesiásticas no son, socialmente, satisfactorias y pareciera que la Iglesia protege ante todo su casta religiosa; surge entonces el fantasma del naufragio como amenaza, se ensombrece la proclama de salvación que, de manera desafiante, Benedicto XVI extiende a la civilización actual tan globalizada como relativista.

Pareciera que los signos explícitos apuntan a que la Iglesia a escala mundial se ha alejado ya del espíritu del concilio, que en los años sesenta del siglo pasado reivindicaba aggiornare su diálogo con el mundo moderno y, por tanto, ha venido cancelando irremediablemente las rutas reformadoras en la Iglesia. Diferentes vaticanistas diagnostican los síntomas de una Iglesia en fase de atrincheramiento dogmático, envenenada por su propio narcisismo eclesiocéntrico y temerosa de abrirse a la complejidad de la historia y de reconocer en ella valores espirituales (Giancarlo Zízola, Vientos de restauración, 2007). Dicha prescripción sitúa  un prejuicio cada vez más extendido de que Ratzinger padece un conservadurismo crónico e incurable. Sin embargo, ¿podemos afirmar que esta tendencia sólo se da en la Iglesia católica?, como respuesta a una modernidad globalizada que exalta la diversidad cultural y matiza, por tanto, los discursos y doctrinas totalizantes. Lo cierto es que resurge como fuerte tentación la reafirmación tradicionalista, es decir, una notoria inclinación por proclamar la identidad católica tradicional y, al mismo tiempo, exaltar esta identidad a nivel político en el ámbito público. Las posturas opuestas se podrían estar debatiendo el futuro cercano, entre un catolicismo relativista o light frente a un catolicismo talibán. Precisamente, el texto de Oliver Roy, La sainte ignorance. Le temps de la religion sans culture (Editions du Seuil, 2008) argumenta que no sólo los católicos pasan por una fase de tradicionalismo, a escala global, Roy destaca el crecimiento explosivo del pentecostalismo, el éxito del salafismo, Tablighi Jamaat y el neosufismo dentro del Islam; el retorno del movimiento Lubavich dentro del judaísmo, así como el surgimiento del Partido Bharatiya Janata en India, el budismo Theravada. En suma, diversas religiones proclaman su identidad tradicional en la esfera de lo público como una característica distintiva de la religión en el siglo XXI. Reconociendo diversidades y diferencias, Roy compara rasgos comunes en estas tendencias; sobresale el malestar y rechazo a la cultura contemporánea; el énfasis en la salvación personal e individualización de la fe, así como ardorosas actitudes antintelectuales.

Hace unas semanas acaba de aparecer un libro de John Allen, destacado vaticanista católico estadunidense, titulado: The Future Church (Random House, 2010), donde afronta aquellas  tendencias que están cambiando la vida de la Iglesia. Por ejemplo, al abordar la geopolítica de la Santa Sede, cuya doctrina se forjó en los tiempos de la revolución industrial frente a enemigos ideológicos como el liberalismo y el socialismo, el autor señala que la Iglesia debe afrontar desde la cultura el mundo globalizado y multipolar del siglo XXI, en el cual la mayoría de los polos importantes no son católicos, ni siquiera cristianos. Frente al concilio, el autor opina que la Iglesia está reafirmando oficialmente todo lo que la distingue de la modernidad; sus tradicionales características católicas de pensamiento, discurso y prácticas. Esta política de la identidad es en parte una reacción contra una cultura cada vez más secular e indiferente a la autoridad e institución. Además del envejecimiento de la enseñanza social de la Iglesia, siguiendo a Allen, existe una nueva geografía de la fe, es decir, la dramática disminución numérica de los católicos europeos y la creciente gravitación de los católicos del llamado tercer mundo que asciende a escala global a dos tercios. Esta cifra desproporcionada contrasta con una curia romana que, si bien es cada vez más internacionalizada, sigue siendo dominada por los propios europeos.

Otro libro sobre prospectiva católica. A fines del año pasado, el periodista José Catalán Deus publicó: Después de Ratzinger, ¿qué? Balance de cuatro años de pontificado y los desafíos de su sucesión (Península, 2009). Ahí el autor español afirma que el futuro del catolicismo actual se antoja incierto. Los primeros años de Benedicto XVI, dice,  dejan una sensación de crisis creciente en la Iglesia católica. Quizá porque se fracturó el consenso que llevó a Ratzinger al trono de San Pedro. Nunca antes los desacuerdos y disensiones fueron tan sonoros dentro y fuera del Vaticano. Un análisis crítico del pontificado dibuja cómo la Iglesia católica ha pasado de ejercer una posición dominante a estar amenazada y hasta sojuzgada culturalmente, y casi perseguida mediáticamente por su ideología. Este cambio histórico trascendental se ha manifestado con absoluta claridad en los primeros cuatro años del pontificado de Benedicto XVI, aunque venía incubándose durante todo el pontificado anterior. Conclusión sencilla: todos estos textos y reflexiones indican arteriosclerosis múltiple y la necesidad de una nueva gran síntesis cultural entre religión y cultura.

La Jornada.mx

Written by Eduardo Aquevedo

1 abril, 2010 at 16:14

Críticas al Papa y crisis por abusos sexuales, producto de fuertes luchas internas de la Iglesia?

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Los sufrimientos de Benedicto XVI

iglesia-irlan2 Bernardo Barranco V.

Desde hace más de un año hemos venido advirtiendo, en nuestras colaboraciones,  un creciente deterioro en la conducción pontifical y hemos narrado críticos episodios sucesivos que han venido erosionando la potestad del Papa.

La gestión de Benedicto XVI, justo a cinco años de su asunción, atraviesa su peor momento, uno de los más delicados jamás vividos en la historia moderna del Vaticano. El aluvión de duras acusaciones parece no cesar. El aumento de las denuncias por violencia sexual se ha convertido en un tsunami mediático que pone en cuestión todo el andamiaje y discurso crítico de la Iglesia sobre los valores y prácticas de la sociedad contemporánea, especialmente los sexuales.

Algunas argumentaciones defensivas sobre las agresiones sexuales del clero que tratan de minimizar el daño causado desde el punto de vista cuantitativo y comparativo, sin duda muestran una estrategia errónea que ha provocado mayor indignación, especialmente entre las víctimas. También se ha recurrido al desgastado argumento del complot y las conspiraciones internacionales de judíos neoyorquinos y de masones washingtonianos, que resultan poco convincentes como explicaciones centrales para entender la extensión y alcance mundial de las altas traiciones causadas por depredadores sexuales del clero.

Igualmente, ha provocado indignación la patológica protección sistemática que la estructura eclesiástica ofreció a su clero transgresor hasta tan sólo unos años atrás. Sobre todo esa desesperante actitud a minimizar, acallar, silenciar y amedrentar a las víctimas. Las recriminaciones han llegado a tocar la puerta del propio pontífice.

Los documentos publicados por el New York Times muestran que la Congregación para la Doctrina de la Fe, el poderoso dicasterio que Ratzinger dirigió antes de ser electo Papa, no reaccionó en 1996 con la rapidez ni con la fuerza que ameritaba para iniciar un juicio eclesiástico contra un sacerdote flagrantemente delictivo.

En nuestro medio, por los testimonios directos de Alberto Athié y del fallecido monseñor Carlos Talavera sabemos que desde los años 90 del siglo pasado Joseph Ratzinger contuvo la denuncia contra el fundador de los legionarios de Cristo, argumentando que “lamentablemente el caso de Marcial Maciel no se puede abrir –dijo luego de leer la carta de Athié–, porque es una persona muy querida del papa Juan Pablo II y además ha hecho mucho bien a la Iglesia. Lo lamento, no es posible” (La Jornada, 9/10/97).

A Benedicto XVI le imputan también en su etapa de obispo, y posteriormente como cardenal, haber conocido denuncias de abusos y haber hecho muy poco; sin embargo, en su defensa, el cardenal de Austria, Christoph Schöenborn, declaró a la BBC que fue el propio Juan Pablo II quien frenó una investigación de Ratzinger en los años 90, para evitar escándalos en los casos de abuso de menores dentro de la Iglesia católica y que ponían en evidencia al entonces cardenal de Viena, Hans Hermann Groer. Como sea, sin duda alguna una persona con la trayectoria y cargos ocupados por Ratzinger, lo sitúan con indiscutibles cuotas de responsabilidad; independientemente del conocimiento y rango de autoridad que haya tenido, no queda exento de la cadena siniestra de procedimientos encubridores con que la Iglesia ha manejado estos casos.

Las denuncias contra Benedicto XVI sacuden fuertemente su pontificado porque llegan en un momento de fragilidad particular y después de haber redactado un posicionamiento fuerte y crítico, aunque insuficiente, sobre el tema en el caso de Irlanda. La pregunta se condensa dramáticamente en la siguiente: ¿Siendo parte del problema, Ratzinger podrá ser la solución del mismo? Contra quienes piensan que los adversarios están afuera y son los que manipulan los grandes medios de comunicación, me parece que los enemigos más peligrosos de Benedicto XVI están adentro, en la propia Iglesia.

En estos cinco años, Benedicto XVI ha abierto varios frentes de confrontación y ha recibido fuertes presiones de los sectores fundamentalistas del Vaticano para apurar movimientos que sigan relativizando los alcances obtenidos en el Concilio Vaticano II y seguir alentando las acciones y asociaciones de agrupaciones católicas ultraconservadoras.

No obstante, en el perdón a los lefebvrianos debió enfrentar la oposición y malestar de poderosos episcopados, como el alemán, el austriaco y el francés. El caso Boffo, el distanciamiento del pontífice tras las locas aventuras sexuales del primer ministro italiano, evidenció un preocupante distanciamiento de la Secretaría de Estado con influyentes sectores de obispos italianos, encabezados por el cardenal Ruin, quienes afines al proyecto político conservador de Silvio Berlusconi, han tensado su relación con el pontífice alemán.

Hace un año, el 10 de marzo de 2009, en una inusitada carta dirigida a los obispos de la Iglesia sobre la remisión de la excomunión de obispos lefebvrianos, que desató posturas encontradas y una crisis interna, Benedicto XVI reconoció que la Iglesia vive tiempos turbulentos donde los cristianos “muerden y se devoran (…) Se desencadenó así una avalancha de protestas, cuya amargura mostraba heridas que se remontaban más allá de este momento”.

Víctor Messori, uno de los especialistas consentidos del Vaticano, señala que frente a la pederastia el  dedo acusador de Benedicto XVI no apunta hacia afuera de la Iglesia, sino sólo hacia sus hijos que la han traicionado, lo que lleva a molestias y pone como ejemplo el caso de los legionarios, sentenciando al final resentimientos: Tanto es así que entre los legionarios hay quienes sospechan que el papa Ratzinger está mal aconsejado, o incluso que forma parte de un complot contra la poderosa congregación.

Pareciera que el Papa podría estar en el centro de luchas palaciegas, vendettas y guerras de posicionamiento, como si el pacto intraeclesial que lo llevó al trono se haya fracturado o se esté restructurando. Benedicto XVI ha señalado que se va a mantener, a pesar de las habladurías e intrigas que rodean al Vaticano; sin embargo, la pregunta es: ¿cuánta presión podrá seguir soportando la Iglesia?

http://www.jornada.unam.mx/2010/03/31/index.php?section=opinion&article=016a1pol

Written by Eduardo Aquevedo

31 marzo, 2010 at 20:44

El Papa y el sexo: ¿qué es lo que Ratzinger llama “habladurías”?

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“yo me meto en el sexo de Uds., pero ustedes no se metan en el mío”

THE CLINIC PRESS
Iglesia en Belfast, Irlanda del Norte

Esta Semana Santa una profunda crisis política (ética, si prefiere) atraviesa los salones de El Vaticano. Los principales periódicos y medios de comunicación del mundo apuntan sus dardos a Joseph Ratzinger, el papa católico, ante las montañas de evidencia que lo involucran en históricos casos de encubrimiento de la pedofilia. La prensa internacional aporta las instrucciones que dio a los obispos norteamericanos. El New York Times, los traslados que ordenó siendo él mismo arzobispo de Münich, que alejaron a un culpable de su responsabilidad y los pusieron de nuevo en situación de reincidir en los abusos, como efectivamente ocurrió.

Los titulares son elocuentes: “El guardián del Vaticano en problemas”, dice la BBC; “Los abusos cercan al Vaticano”, señala El País; “El Papa paralizó el proceso contra un cura que abusó de 200 niños”, informa El Periódico de Catalunya.

Esta Semana Santa se exige que el dignatario, que declara ser infalible, asuma de una vez su propia responsabilidad. Y el mismo papa acusa el golpe, haciendo algo que es en extremo poco habitual en el boato vaticano: Se defiende en público de los ataques. Al papa se le critica desde siempre, pero rara vez da señales de enterarse. Pero ahora rezonga y le echa la culpa a prensa. Dice que no lo afectarán las “habladurías”, y repite condenas y lamentos por la pedofilia reiterada de sus sacerdotes.

Las voces que se alzan exigiendo que Ratzinger deje de ampararse en su fuero, son especialmente escuchadas en Europa. El 86% de los alemanes opina que la jerarquía católica no ha hecho lo suficiente por aclarar los graves sucesos. Y diversas fuentes ya hacen notar una notoria merma en las antiguas multitudes que antaño llegaban a la plaza de San Pedro, en tiempos de Juan Pablo II.

A manera de ejemplo del tono de las críticas, una breve cita de un escrito del teólogo Hans Küng, publicado por El País de España:

“¿No debería sobre todo el Papa Benedicto XVI asumir su responsabilidad en lugar de quejarse de una campaña contra su persona? Nunca nadie perteneciente a la Iglesia tuvo tantos casos de abuso sobre su escritorio como él. Como recordatorio:
– Ocho años como catedrático de Teología en Regensburgo: debido a su estrecho vínculo con el director de la orquesta de la catedral, su hermano Georg, estaba perfectamente informado sobre los sucesos en el Regensburger Domspatzen (el coro de la catedral de Regensburgo). No se trata en estos momentos de las, lamentablemente, habituales bofetadas de aquella época, sino posiblemente de delitos sexuales.
– Cinco años como arzobispo de Múnich: acaban de conocerse nuevos abusos por parte de un sacerdote y delincuente sexual trasladado durante el obispado de Ratzinger. Su leal vicario general de entonces, mi compañero de estudios Gerhard Gruber, asumió toda la responsabilidad, pero no consiguió apenas exonerar al arzobispo, también administrativamente responsable.
– Veinticuatro años como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe: es aquí donde bajo absoluto secreto (Secretum pontificium) todos los delitos sexuales de clérigos fueron y son registrados e investigados. En su carta del 18 de mayo del 2001 sobre los “graves delitos” dirigida a todos los obispos, Ratzinger volvió a ligar los casos de abuso al secreto papal cuya vulneración se pena con el castigo eclesiástico.
– Cinco años como Papa sin hacer nada respecto a esta siniestra práctica.
Una respuesta seria reclamaría que el hombre que desde hace décadas tiene la responsabilidad del encubrimiento mundial, justamente Joseph Ratzinger, pronunciara su propio mea culpa. Tal y como lo exigió el 14 de marzo de 2010 el obispo de Limburgo Tebartz-van Elst en un discurso por radio a todos los creyentes: ‘Porque una indignante injusticia no puede ser encubierta ni aceptada necesitamos una inversión que dé lugar a la verdad. Inversión y penitencia tienen su comienzo en el pronunciamiento de la culpa, el ejercicio y la apreciación del arrepentimiento, la asunción de la responsabilidad y la oportunidad de un nuevo comienzo‘ “.

Vaticano: curas no son pedófilos sino homosexuales que tienen relaciones con varones de 7 a 17 años

THE CLINIC

Tras la serie de dichos desafortunados del Vaticano, que incluyó hace algunos meses un estudio que decía que la lavadora había revolucionado a las mujeres porque las había liberado de la carga de lavar la ropa, hoy vuelve a sorprender. Esta vez les tocó a los curas pedófilos.

Tras una reunión del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, el observador permanente del Vaticano ante la ONU, Silvano Tomasi, señaló que no es correcto decir que los “curas son pedófilos”, porque cerca del 90% de los curas acusados practica la “efebofilia”, que es tener relaciones con varones de entre 7 y 17 años.

No contento con eso Tomasi también desvió la atención sobre otras iglesias, diciendo que las iglesias de Estados Unidos más afectadas por los abusos son las protestantes y que en las comunidades judías también eran hechos frecuentes.

 

http://www.theclinic.cl/2009/10/02/vaticano-curas-no-son-pedofilos-sino-homosexuales-que-tienen-relaciones-con-varones-de-7-a-17-anos/

El Vaticano "encubrió" abusos sexuales en EE.UU.

Redacción, BBC Mundo

Altos funcionarios del Vaticano -incluyendo el prelado que luego se convertiría en el papa Benedicto XVI- no tomaron medidas contra un sacerdote de Wisconsin que abusó de al menos 200 niños sordos en Estados Unidos, según documentos eclesiásticos publicados por el diario The New York Times.

La correspondencia interna aparentemente muestra que el actual pontífice, por entonces el cardenal Joseph Ratzinger, no respondió a dos cartas enviadas por el arzobispo de Milwaukee sobre el caso.

En ellas se señalaba como autor de los abusos al cura estadounidense Lawrence C. Murphy, quien trabajó en una reconocida escuela para niños sordos de 1950 hasta 1974.

El diario obtuvo los documentos de los abogados de cinco supuestas víctimas en la querella presentada contra la arquidiócesis de Milwaukee y alega que "la Iglesia (Católica) intentó mantenerlos en secreto".

En un comunicado oficial, el portavoz del Vaticano, el padre Federico Lombardi, reconoció la gravedad del caso y dijo que Murphy había violado a niños "particularmente vulnerables", además de la ley.

El papa Benedicto XVI

El papa Benedicto XVI pidió perdón hace pocos días a las víctimas de abusos sexuales en Irlanda.

Si bien no se refirió al rol de Ratzinger en este asunto, afirmó que las reglas de la Santa Sede no prohíben denunciar abusos ante la justicia civil.

Aun así, observadores afirman que estas denuncias representan otro golpe para el Vaticano, salpicado por varios escándalos de abusos sexuales de menores cometidos por sacerdotes.

Hace algunos días, el propio Benedicto XVI pidió disculpas a las víctimas de estos abusos por parte de religiosos irlandeses, un paso considerado como insuficiente por muchos de los denunciantes.

clic Lea: el Papa pide disculpas por abusos en Irlanda

Correspondencia

Las cartas fueron dirigidas a Ratzinger, porque era él quien entre 1981 y 2005 dirigía la Congregación para la Doctrina de la Fe, que decide sobre expulsiones y canonizaciones.

Ocho meses después de recibirlas, el segundo a cargo de esa oficina y actual secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, habría ordenado a los obispos de Wisconsin llevar a cabo un juicio canónico secreto contra Murphy, según The New York Times.

Sin embargo, añade el diario, Bertone frenó el proceso después de que Murphy le escribiera personalmente a Ratzinger diciendo que no debería ser enjuiciado porque ya se había arrepentido y su salud era débil.

Solamente quiero vivir el tiempo que me queda en la dignidad del sacerdocio

Lawrence C. Murphy, sacerdote acusado

"Solamente quiero vivir el tiempo que me queda en la dignidad del sacerdocio", afirmó Murphy en la misiva.

Según los documentos, hasta tres arzobispos de Wisconsin sabían que Murphy abusaba de menores pero ninguno de ellos lo denunció a la policía.

Según Robert Mickens, corresponsal en el Vaticano del semanario católico británico The Tablet, este caso es especialmente grave, ya que involucra directamente a las dos figuras más importantes del Vaticano: el Papa y Bertone.

"Si surgen más denuncias de este tipo, y creo que así será, no sé cómo podrá defenderse el Vaticano. Lo único que podrá hacer es admitir que cometió errores, algo que no ha hecho hasta ahora", afirmó Mickens a la BBC.

Y recordó que este caso, al diferencia de los otros, llegó al escritorio de Ratzinger y a la Congregación para la Doctrina de la Fe que éste dirigía por tratarse de pecados muy graves, como la presunta solicitud de sexo con menores en el confesionario.

¿Podría esto provocar la renuncia del Papa? Mickens responde que no, al menos por ahora.

"Algunos lo han pedido, pero no sé si el Vaticano lo está tomando en serio, ya que (esas voces) no provienen de las más altas esferas de la Iglesia (…), generalmente en estos casos se establece un muro de protección: o cierran la boca o alaban al Papa", añadió el experto.

Según el especialista en temas religiosos de la BBC, Christopher Landau, las víctimas del abuso sexual denunciaron que la Iglesia Católica está más preocupada por proteger su reputación que por impartir justicia.

clic Lea: el Vaticano a la defensiva

Exilio

 

Los casos de pederastia cometidos por sacerdotes afectan a varios países como Irlanda y Alemania.

En vez de ser castigado, Murphy fue trasladado en 1974 del arzobispado William E. Cousins de Milwaukee a la Diócesis Superior en el norte de ese estado, donde trabajó 24 años con niños en parroquias, escuelas y centros de detención juveniles, según figura en la querella.

Murphy falleció en 1998 todavía siendo sacerdote y fue enterrado vestido con su sotana.

En un comunicado publicado en el sitio web del Vaticano, su portavoz, el padre Federico Lombardi, afirmó que se trataba de un "caso trágico".

"En los años 70 algunas de víctimas del padre Murphy denunciaron los abusos a las autoridades civiles que investigaron el asunto. Sin embargo, según informes de prensa, la investigación fue abandonada", dijo Lombardi.

Recordó, además, que la Congregación para la Doctrina de la Fe sólo supo del caso mucho más tarde, en 1996, dos años antes de la muerte del religioso.

Sin embargo, Lombardi justificó que el Vaticano incluso entonces no reprendiera ni denunciara a Murphy porque "era muy mayor y tenía muy mala salud, vivía en reclusión y no se había informado sobre ningún abusos en 20 años".

Destacó asimismo que los códigos vaticanos que regulan las investigaciones canónicas y los juicios secretos no prohíben que representantes eclesiásticos lleven los casos a las autoridades civiles.

Mientras tanto, en la página web del Arquidiócesis de Milwaukee, el actual obispo, Jerome E. Listecki, escribió una carta dirigida a los fieles detallando el sistema para informar sobre abusos, en un esfuerzo para calmar a los feligreses, haciendo un ruego para que se cicatricen las heridas.

clic Lea: iglesia irlandesa y Estado "ocultaron abusos"

Written by Eduardo Aquevedo

30 marzo, 2010 at 21:46

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