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Encuesta CEP (Diciembre, 2011): apoyo a Piñera cae a sólo 23%; rechazo crece a un 62%; desconfianza sube al 69% …

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Histórica caída: Solo un 23% aprueba a Piñera

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piñera

El Presidente cierra 2011 con el índice de popularidad más bajo de los últimos 21 años, luego de sufrir un nuevo descenso en la encuesta CEP. Un 62% de los consultados rechaza su gestión y un 69% no le tiene confianza. Las coaliciones políticas también continúan a la baja. Revise acá todos los detalles del sondeo.

Una nueva caída tuvo la popularidad del Presidente Sebastián Piñera, de acuerdo a la encuesta noviembre-diciembre del Centro de Estudios Públicos (CEP), cuyos resultados fueron entregados este jueves.

El mandatario tiene un 23% de aprobación, tres puntos porcentuales menos que lo obtenido en el sondeo de junio-julio, período  en que ya había registrado el índice más bajo desde el retorno de la democracia.

Mientras, el rechazo subió en esta ocasión desde el 53% al 62%.

En cuanto a los atributos de Piñera, apenas el 17% de las personas lo considera “cercano”. Por el contrario, un 77% lo siente “lejano” y el 69% dice no sentir confianza en él. Además, el 73% opina que el jefe de Estado actúa con debilidad y el 72% piensa que lo hace sin destreza ni habilidad.

En cuanto a la aprobación de las coaliciones políticas, también hay caídas. La Alianza alcanza un 20%, cuatro puntos menos que en la encuesta anterior, mientras la Concertación desciende un punto hasta el 16%.

En tanto, la reprobación al oficialismo se empina en nueve puntos hasta el 55%, así como el rechazo a la Concertación sube ocho puntos, al 54%.

De acuerdo a la encuesta CEP, la figura más relevante de la oposición es Michelle Bachelet, que se mantiene en un 38% de las preferencias. En lugares secundarios quedan Carolina Tohá, Ricardo Lagos Escobar, su hijo Ricardo Lagos Weber, Marco Enríquez-Ominami, Andrés Velasco y Andrés Zaldívar, todos entre uno y dos por ciento. El 18% se inclina por la opción “ninguno” y el 30% no sabe o no contesta.

En tanto, el ministro de Obras Públicas, Laurence Golborne, es la figura más importante del oficialismo, con un 20%, seis puntos menos que en junio-julio. Más atrás aparecen Andrés Allamand (5%), Pablo Longueira (4%), Rodrigo Hinzpeter (3%), Evelyn Matthei (3%) y Joaquín Lavín (2%). En este caso, la opción “ninguno” llega al 22% y el 33% no sabe o no contesta.

Bachelet encabeza figuras políticas

Entre las figuras políticas, Michelle Bachelet es la que obtiene mayor aprobación con un 82%, tres puntos más que en el último sondeo. En segundo lugar está el ministro Laurence Golborne, quien cae cinco puntos hasta el 66%.

En tercer lugar queda el ex ministro Andrés Velasco, con un 47%, y en la cuarta ubicación destaca con un 44% la vicepresidenta de la FECH, Camila Vallejo, quien por primera vez fue incluida entre las opciones.

Luego, también figuran la senadora Soledad Alvear, el ex presidente Ricardo Lagos y Marco Enríquez-Ominami, todos con un 43%. También aparecen los ministros Andrés Allamand y Evelyn Matthei, junto a Carolina Tohá (42%); el ministro Luciano Cruz-Coke (40%), el senador Ricardo Lagos Weber (39%), el ministro Joaquín Lavín (35%), el senador Ignacio Walker (32%), el alcalde Pablo Zalaquett y el ministro Rodrigo Hinzpeter (30%).

Mayoritario rechazo al binominal

Los resultados entregados hoy revelaron también que el 60% de los encuestados considera que el sistema binominal debe cambiarse, un 17% piensa que hay que mantenerlo y el 23% no sabe o no contesta.

Del mismo modo, un 49% de las personas consultadas califica como “regular” el funcionamiento de la democracia y un 29% considera que es “malo o muy malo”. Solo un 16% la evalúa “bien o muy bien”.

En ambos puntos, de acuerdo al CEP, hay una evaluación más crítica de la población con respecto al año 2010.

Educación y marchas

Uno de los temas por los que consultó la encuesta CEP fue educación. En este ámbito, un 52% de las personas opina que las universidades estatales deben ser gratuitas para los alumnos de pocos recursos y un 42% considera que no deberían tener costo para todos los estudiantes. Apenas el 1% cree que no deben ser gratuitas.

En tanto, un 75% cree que se debe hacer cumplir la ley respecto a las universidades con fines de lucro; un 10% opta por modificar la ley y permitir las ganancias; y un 7% prefiere dejar las cosas como están.

Del mismo modo, el 65% expresa que el Gobierno debe autorizar las marchas estudiantiles, contra un 32% que opina lo contrario. En la misma línea, el 62% está de acuerdo con las marchas como forma de protesta.

No obstante, el 61% de los encuestados está en desacuerdo con las tomas de colegios y universidades y el 79% rechaza las marchas en lugares no autorizados.

En el mismo tema, el Gobierno es sindicado como el principal responsable por la ausencia de acuerdos (46%). Más atrás aparecen los estudiantes (22%) y la opción “los dos por igual” (30%).

El detalle de los resultados se puede consultar acá.

CEP: el invierno interminable del Gobierno

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Cristóbal Bellolio

Profesor de la Universidad Adolfo Ibáñez.

Los analistas políticos tienen una teoría: cuando comienza la primavera el ánimo de la ciudadanía cambia para mejor y con ello mejoran las cifras de aprobación a los gobiernos. El caso chileno, según la encuesta CEP conocida ayer, desmiente la tesis. En un verdadero jueves negro para La Moneda, la administración de Sebastián Piñera tocó fondo y exhibió una paupérrima adhesión de 23%, puntos menos de lo que había obtenido en la misma medición de mediados de año.

Según Adimark el gobierno había logrado quebrar la tendencia a la baja –que registró agosto de 2011 como el peor mes- estabilizándose al alza en torno a los 35 puntos de aprobación. La CEP contradice esa versión, generando un desacuerdo evidente que debe tener a los asesores de Palacio buscando desesperadamente una explicación. Cuando los ánimos internos parecían recomponerse, la CEP de noviembre/diciembre es un balde de vidrio molido sobre las expectativas del oficialismo.

Ofrezco dos interpretaciones.

Primero, la idea de consolidar el voto duro ha fracasado como estrategia. La razón es sencilla: durante el 2011 Chile se ha ido alejando progresivamente de los ejes que identifican a la derecha más pura. Ante la pregunta “¿con cuál posición política más se identifica usted?” la respuesta arrojó un 14%, el índice más bajo de este sector a lo largo de 21 años de democracia. Quienes creyeron que endureciendo el discurso recuperaban la base histórica de apoyo no leyeron esta transformación estructural del panorama político chileno. Es probable incluso que el homenaje a Krassnoff (realizado en el corazón del trabajo de campo de la CEP) haya salpicado a una administración que ha hecho poco para distanciarse de sus símbolos del pasado y ha sido negligente en la configuración de una derecha moderna capaz de capturar el centro. Los avances evidentes (postnatal extendido, eliminación 7% jubilados, salario familiar) todavía no han sido capitalizados.

Segundo, que salta a la vista el rechazo a todo tipo de institución que encarne algún tipo de autoridad, verticalidad, jerarquía o tradicionalismo. Cae la confianza en las FF.AA. y Carabineros. Caen los diarios, la televisión y los medios de comunicación. Sigue la caída libre de la Iglesia Católica y ahora también la Evangélica. Caen la municipalidades y obviamente el gobierno central. Caen los Tribunales y el Ministerio Público. Caen incluso los sindicatos. Caen, por supuesto, el Congreso, los Partidos Políticos y la Empresa Privada. Esto no puede ser casualidad. Todas estas instituciones encarnan algún tipo de poder –militar, moral, político, burocrático, social, económico- contra el cual hay motivos para justificar un sentimiento de rebelión. Piñera es la víctima más visible, pero este fenómeno es mucho más complejo y expresa la vigorosidad de un país distinto que crece incómodo al amparo de reglas del juego gravemente deslegitimadas.

En cierto sentido, las dos interpretaciones están relacionadas. Es precisamente la derecha la que auspicia el fortalecimiento de instituciones que históricamente en Chile han reflejado distribuciones muy asimétricas del poder disponible. Su sostén cultural se confunde con el mismo grupo que abusa de sus posiciones de privilegio y se resiste a emparejar la cancha. Por eso se hacen tan atractivos los liderazgos que amenazan el statu quo y parecen correr por fuera de las estructuras tradicionales.

Esta es también la razón por la cual el libreto del gobierno de Piñera debe sufrir alteraciones significativas. Las reformas políticas y tributarias pendientes son una oportunidad, pero también un laberinto. Si Piñera descansa en la centroizquierda para profundizar la democracia y la equidad encontrará fuertes resistencias en la derecha conservadora que hegemoniza su sector. ¿Podrá enfrentarlos con éxito, sabiendo que tampoco recibirá cariño alguno desde la oposición?

El escenario de crisis económica internacional, vaya paradoja, podría servir de respiro. La popularidad de Bachelet es testimonio de que los chilenos premian a los gobiernos que protegen a los grupos más vulnerables frente a las convulsiones del mercado. Por lo mismo el Presidente ha moderado las expectativas respecto del futuro: sabe que los adversarios externos contribuyen a la unidad interna. En cualquier caso, este se está transformando para Piñera y sus colaboradores en un invierno implacable que se resiste a terminar.

EL MOSTRADOR

Chile: la Concertación y la Oposición en la vía del suicidio político… E.A.

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Eduardo Aquevedo, Sociólogo y Economista

A menos que todo ocurra en el más completo misterio, las fuerzas de la oposición “realmente existente” en Chile siguen cavando su propia tumba.

En un año en que ya los problemas no pueden más esconderse bajo la alfombra ni eludirse responsabilidades de parte de ningún sector, no surge ni parece en vias de construcción una alternativa frente al gobierno de los empresarios y de las transnacionales que nos rige. La educación emergió en el 2011 como un problema central de las preocupaciones ciudadanas, que llegó para instalarse durablemente en la conciencia púbica y con una manifestación social activa y constante. Pero ésta, por importantísima que sea, es sólo la punta del iceberg. Lo que este movimiento cuestiona y desligitima profundamente es el modelo social y económico chileno heredado por la dictadura y remendado superficialmente por la Concertación, digan lo que digan sus mentores. Ello fue evidenciado y constatado con indisimulada preocupación por la “flor y nata” del empresariado chileno reunido en el reciente encuentro de ENADE y en diversos otros foros empresariales y políticos. Por otro lado, las diversas encuestas constatan ese hecho regularmente, como ya lo mencionó en ENADE con datos duros el director de Adimark, Roberto Méndez, amigo personal del Presidente Piñera.

Pues bien, tanta evidencia acerca del problema de fondo que quedó en sólida evidencia durante el año 2011, acicateado por un poderoso movimiento estudiantil y una protesta social que alcanzó las dimensiones del más importante “estallido social” registrado en la post dictadura, no es asumida ni por el Gobierno ni por una heterogénea y débil Oposición. Que el Gobierno no lo asuma no es incomprensible, dadas sus congenitales ataduras con los gestores originarios del modelo neoliberal dominante, los Buchi y demás próceres guardianes del templo mercantil, organizados principalmente en la UDI. Esta es sin duda una barrera infranqueable para soñar en una modificación importante del modelo educacional y socio-económico imperante. De modo que no pidamos “peras al horno”.

El Gobierno de Piñera esta maniatado a esa ortodoxia y lo máximo que puede conceder son cambios marginales, secundarios, que no afecten el modelo de mercado. Becas hasta cierto límite (60% máximo para segmentos más precarios), bajas de tasas de interés para los créditos, superintendencia para vigilar a medias el cumplimiento de una ley que proscribe el lucro en la educación superior, y algunas medidas más de tipo cosmético que no rozan los temas de fondo. Por ejemplo, nada de aportes basales que romperían con la lógica brutal del autofinanciamiento de las instituciones, ni aportes extraordinarios para revitalizar el sistema público primario y secundario, ni tampoco crear un segmento público importante en el ámbito de la educación técnica controlada por empresarios privados, etc. Es decir, ni educación pública de calidad, ni gratuidad de acceso al sistema, ni fin al lucro en la educación, esto es, nada con lo esencial de las demandas estudiantiles y ciudadanas. De modo pues que si alguien espera que el gobierno actual pudiera ceder en temas esenciales merced a las protestas sociales y a la pérdida de apoyo público (35% actualmente de respaldo al Gobierno según Adimarx, y apoyo de más del 70% a las demandas estudiantiles), puede quedarse sentado esperando un milagro que nunca llegará.

Pero que la Oposición y la Concertación no construyan aún un acuerdo claro y coherente para enfrentar y responder con una propuesta global, sistémica, de real centro-izquierda, que asuma la profunda demanda social existente, de ruptura con el modelo no sólo educacional (lo que ya pasa a ser lo mínimo y más urgente) sino, simultáneamente, con el modelo social y económico imperante, es total ceguera política o brutal síndrome suicida, que les seguirá distanciando de la reivindicación y apoyo ciudadanos. Ello sólo pavimenta la segura perpetuación en el poder político y socio-económico total a la ultraderecha.

Una Propuesta global, sistémica, implica no sólo una reforma educacional profunda, sino también reforma de la salud, del sistema previsional, del mercado laboral dominado por la precariedad más ignominiosa, política reindustrializadora de segunda generación que supere el modelo primario-exportador existente, con instauración progresiva de un poderoso sector público y de regulaciones estrictas que sirvan de motor de esos cambios indispensables, donde una reforma tributaria progresiva “en serio” (que recaude al menos el 25% respecto al PIB) de sustento sólido a dichos cambios estructurales.

Pero junto con esas reformas socio-económicas, se trata también de generar una nueva institucionalidad política, fin al binominal, sistema plebiscitario para zanjar los grandes desacuerdos entre la ciudadanía y el poder político vigente; en fin, término radical de todos los enclaves autoritarios y antidemocráticos heredados de la dictadura, que implica en definitiva una nueva Constitución. En el fondo se trata de promover una profunda reforma democrática, que avance resueltamente hacia el fin de una sociedad marcada profunda y estructuralmente por la desigualdad y la exclusión en todos los ámbitos.

Como se observa, se trata nada más y nada menos que de reivindicaciones rigurosamente democráticas, pero que suenan “revolucionarias” en el contexto de una sociedad fragmentada, desigual y antidemocrática como la nuestra. Romper con el paradigma neoliberal dominante no tiene pues, necesariamente, nada de “socialista”, ni implica tampoco copiar modelos supuestamente de “izquierda” latinoamericanos con dudosas perspectivas, sino asumir un realista y probado paradigma alternativo de “socio-economía mixta” y de democratización efectiva como ya existe en el norte de Europa con innegable éxito (donde, por ejemplo, existe ya desde hace décadas educación pública gratuita y de la más alta calidad a escala internacional, con son los casos de Finlandia, Noruega o Suecia, por citar algunos de ellos).

Si la oposición no es capaz de asumir ese programa democrático básico reivindicado ya por la sociedad, será condenada y barrida por la historia, además de derrotada irremediablemente por una derecha en el poder de la cual teme aún diferenciarse claramente. Temor que no es infundado, dados los importantes compromisos e intereses que atan también a influyentes sectores de la Concertación con el modelo de mercado, especialmente en la DC y otros partidos, tanto en el negocio de la educación, la salud, las AFP, las hidroeléctricas, las Forestales, el transporte privado, etc.

El problema es si las organizaciones políticas opositoras serán capaces de “operarse” de esas influencias “fácticas”, económicas e ideológicas, e imponer una gran reforma en sus propios partidos, rompiendo así con el modelo de mercado y edificando en un plazo breve un verdadero programa alternativo, o si deciden de hecho el suicidio político definitivo.

Written by Eduardo Aquevedo

12 diciembre, 2011 at 11:12

Encuesta CEP (Julio 2011): Piñera alcanza sólo 26% de apoyo y 53% de rechazo…

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Encuestas CEP Y ADIMARK mes de Julio

Encuesta CEP lo sitúa con sólo el 26% de apoyo

De mal en peor: movimientos sociales hacen caer a Piñera estrepitosamente en aprobación ciudadana

El resultado del sondeo enciende las alarmas en el oficialismo, considerando que hay un sector de la derecha tradicional que tampoco está conforme con el desempeño de la actual administración. El estudio, sin embargo, no registró el impacto en la opinión pública del cambio de gabinete. [Actualizada]

por Claudia Rivas Arenas, El Mostrador
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Hasta un 26% cayó la aprobación del Presidente de la República Sebastián Piñera según la última encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP), convirtiéndose en la más baja de la historia de los sondeos realizadas por la entidad. Paralelamente, la desaprobación a la forma cómo está conduciendo el gobierno llegó al 53 por ciento.

De este modo, el jefe de Estado cayó 18 puntos respecto de la medición anterior de noviembre-diciembre de 2010. Hasta ahora el piso pertenecía al ex presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle, quien tras la crisis asiática llegó a marcar 28% de aprobación en mayo de 1999.

Las cifras entregadas este jueves por el CEP no hacen más que ratificar los resultados que con anterioridad han mostrado otras encuestas, como la Adimark, y que sancionan con dureza la forma cómo se ha manejado la actual administración desde el mandatario hasta los ministros en un escenario de permanente conflicto y movilizaciones.

En este sentido, las coaliciones oficialista y opositora no resultan mejor paradas que el gobierno, por cuanto la Concertación alcanza sólo el 17% de respaldo por la forma en que está ejerciendo su labor, cayendo desde el 24% que recibió en la encuesta anterior. Lo propio ocurre con la Coalición por el Cambio, que empata con sus adversarios políticos en desaprobación y baja estrepitosamente su aprobación desde el 41 al 24%.

Tal como lo indica el estudio, la opinión pública tampoco está conforme con la forma cómo el gobierno está manejando la economía. Ello, porque el 53% la desaprueba, mientras que sólo el 25% le entrega su respaldo al manejo de la administración Piñera.

Caída en atributos

Respecto de sus cualidades, el jefe de Estado también fuertemente, no sólo en aquellas más débiles que siempre le han sido más esquivas, sino también las que durante mucho tiempo se destacaron como sus principales fortalezas. Es así como ante la pregunta “con relación a las presiones de instituciones, grupos y personas, “¿cree usted que el gobierno de Sebastián Piñera, ha actuado con firmeza o debilidad?”, los consultados se inclinan en 25% por que lo ha hecho con firmeza, y un elevado 64% a que ha actuado con debilidad.

En la misma línea, y siguiendo con la misma pregunta de base, consultados acerca de la destreza y habilidad o falta de ella con que ha actuado el mandatario, el 26 por ciento decreta que ha actuado con destreza y habilidad, mientras que el 62% restante, que lo ha hecho sin destreza y habilidad. Ante la pregunta sobre si el mandatario da confianza o no, el 31% estima que sí, y el 61% que no. Asimismo, el 21% de los encuestados lo considera cercano, el 70% lo ve lejano.

los factores educación e Hidroaysén

Frente a la consulta de cómo lo ha hecho el gobierno en distintas materias, donde se han producido las más fuertes alzas de insatisfacción es en educación, donde cayó de 32% en la última medición a 10% la cifra de quienes estiman que el gobierno lo ha hecho bien o muy bien. Por el contrario, el número de quienes creen que lo ha hecho mal o muy mal se disparó a 58%.

Al mismo tiempo, el 51% estima que el gobierno lo ha hecho “mal o muy mal” en su manejo del conflicto por la aprobación de Hidroaysén; el 48% que lo ha hecho mal o muy mal en el manejo de la delincuencia; el 47% estima lo propio en materia de reconstrucción, y el 57% que lo ha hecho “mal o muy mal” en pobreza.

Los mejor evaluados

En esta encuesta CEP la ex presidenta Michelle Bachelet tiene el mérito de ser la mejor evaluada entre los personajes políticos, con el 79 por ciento de evaluación positiva y sólo 8,0 de negativa. Le sigue el ministro de Obras Públicas, Laurence Golborne, con 71% de positiva y 7,0% de negativa.

En tercer lugar aparece con 46% la senadora DC Soledad Alevear, quien obtiene el tercer lugar. Le siguen Carolina Tohá, Andrés Velasco, Ricardo Lagos Escobar, Evelyn Matthei, Joaquín Lavín, Marco Enríquez-Ominami, Ricardo Lagos Weber, Ena von Baer, Rodrigo Hinzpeter, y en el 13º lugar aparece el Presidente Sebastián Piñera con 34% de evaluación positiva y 35% de negativa.

Por ultimo, las figuras más importantes de la Concertación según el estudio son la ex presidenta Michelle Bachelet, con 38%, seguida de lejos por Ricardo Lagos Escobar y Ricardo Lagos Weber (con 3,0% cada uno) y Carolina Tohá y Marco Enríquez Ominami con (2,0% cada uno).

En el oficialismo, en tanto, la figura más importante, exceptuando al Presidente Piñera, es Golborne (26%), seguido mucho más atrás por Joaquín Lavín (11%), Hinzpeter y Pablo Longueira –este último recién integrado al gabinete- con dos por ciento cada uno, y Evelyn Matthei con el uno por ciento.

Metodología

El trabajo en terreno de la encuesta CEP se realizó entre el 24 de junio y el 24 de julio, siendo entrevistadas 1.554 personas mayores de 18 años que residen en sectores urbanos y rurales de todo el país, con 95% de confianza y un error muestral de tres por ciento.

Encuesta Adimark: Presidente Piñera obtiene un 30% de aprobación contra un 62% de rechazo

El rechazo al Mandatario sube dos puntos y los niveles de aprobación bajan uno en comparación con el mes anterior, cuando obtuvo un 31% de aceptación y un 60% de desaprobación. Estos son los peores resultados en lo que va de la administración Piñera. Los atributos del Presidente también caen.

por Javier Canales – 02/08/2011 – 10:24/La Tercera
LOS ATRIBUTOS TAMBIEN CAEN

En materia de atributos, el Mandatario experimenta una baja en todos, a excepción de ‘es querido por los chilenos’, que se mantiene en 37% al igual que el mes pasado, luego de caer nueve puntos.

El atributo ‘es activo y energético’, que históricamente ha sido uno de los mejores evaluados, disminuye ocho puntos, cayendo de 62% a 54%. La misma cantidad de puntos bajó la ‘capacidad para enfrentar situaciones de crisis’, que cae de 59% a 51%.

Lo siguen los atributos de ‘cuenta con autoridad’, que cae cinco puntos (de 53% a 48%); ‘cuenta con liderazgo’, que cae tres (de 50% a 47%); y ‘cuenta con capacidad para solucionar problemas del país’, que baja siete puntos (de 51% a 44%).

Más abajo, ‘es respetado por los chilenos’ baja cinco puntos (de 44% a 39%), y ‘es querido por los chilenos’ se mantiene en 37%.

Entre los peores evaluados se ubican ‘genera confianza’, que baja tres puntos, de 39% a 36%; y ‘es creíble’, que cae seis puntos, de 39% a 33%.

La gestión del Presidente Sebastián Piñera obtiene un 30% de aprobación y un 62% de rechazo. Así lo dio a conocer hoy la encuesta Adimark, correspondiente a la evaluación del mes de julio, cuyos resultados fueron publicados esta mañana.

Los niveles de evaluación positiva del Mandatario experimentan así una leve baja en comparación con los registrados por la misma encuesta el mes pasado, cuando alcanzó un 31% de aprobación contra un 60% de rechazo.

En tanto, la evaluación general al gobierno baja dos puntos su aprobación, cayendo del 31% que registraba en junio al 29% obtenido ahora en la medición de julio. La desaprobación al gobierno sube también dos puntos: de 62% en junio a 64%. Así, la evaluación a Piñera es superior a la del gobierno en su conjunto.

Luego del peak de popularidad obtenido por el Presidente tras el exitoso rescate de los mineros en octubre pasado -cuando registró un 63% de aprobación contra un 26% de rechazo- los niveles de evaluación positiva han ido bajando poco a poco, mientras han aumentado los de desaprobación.

Esta tendencia a la baja se acrecentó durante los últimos tres meses, que se han visto marcados por las masivas protestas ciudadanas por diversos motivos. Durante junio, además, se registraron protestas en las zonas afectadas por el terremoto, el gobierno debió enfrentar cuestionamientos al proceso de reconstrucción, y se mantuvo en agenda el conflicto estudiantil.

El mes recién pasado, además, se registró el segundo y mayor ajuste de gabinete efectuado por el Mandatario en lo que va de su gestión, cuando concretó un cambio de ministros en ocho de las 22 carteras.

Se espera que este jueves sea dada a conocer la encuesta realizada por el Centro de Estudios Públicos (CEP), una de las más reputadas a nivel nacional, la que, según se prevé, registraría niveles similares a los obtenidos por la Adimark.

Encuesta Adimark (Julio 2010): apoyo a Piñera baja de 52 a 46%…

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Encuesta Adimark es la peor que va de su mandato

-Revise la encuesta Adimark de julio

Brusca caída en aprobación de Piñera y su gobierno por mala evaluación en Transporte Público y Salud

En esta quinta evaluación pública de la gestión del Presidente Piñera realizada por la consultora dirigida por Roberto Méndez, se observa un quiebre con respecto a las estables cifras mostradas en los sondeos de los meses pasados. El Jefe de Estado registra un 46% de aprobación, mientras un 40% rechaza su gestión.En cuanto a la gestión global del gobierno, ésta sufre una caída incluso mayor que la mostrada por el Presidente. En Julio, la aprobación de gobierno llega al 49%, cayendo 8 puntos respecto a junio (57%).

por El Mostrador

Esta mañana fueron entregaron los resultados de la quinta evaluación pública de la gestión del Presidente de la República, Sebastián Piñera, realizada por Adimark GfK, en la que se observa un quiebre con respecto a las estables cifras mostradas en los sondeos de los meses pasados.

El apoyo hacia la gestión del mandatario llega, en julio, al 46%, una caída de 6 puntos porcentuales respecto al mes de junio (52%), siendo su peor registro a la fecha, indica el sondeo.

La desaprobación hacia la gestión del presidente sube, hasta alcanzar a un  40% en julio, lo que representa una variación estadísticamente significativa respecto al 34% alcanzado en la medición de junio.

En cuanto a la gestión global del gobierno, ésta sufre una caída incluso mayor que la mostrada por el  Presidente. En Julio, la aprobación de gobierno llega al 49%, cayendo 8 puntos respecto a junio (57%).

Según el presidente de Adimark, varias áreas específicas de la gestión del gobierno evolucionaron negativamente en el mes recién pasado.

“Quizás la más significativa sea el Transporte Público, donde el alza de precios  especialmente en Santiago, castiga fuertemente el área y presumiblemente al gobierno en su conjunto”, indicó.

Otro punto negativo estuvo en el área de Salud y del mismo modo, “se observa un deterioro en las hasta ahora buenas evaluaciones de la gestión frente a la emergencia del terremoto.  En resumen, un mes de retroceso en la apreciación pública del presidente Piñera y de su gobierno”.

Áreas de Gestión

La mayoría de las áreas de gestión de gobierno evaluadas sufren caídas en sus niveles de aprobación. Excepción sea hecha para “corrupción en organismos del estado” (47%) que mejora 5 puntos respecto al mes anterior  y “el empleo” (38%) que mejora 2 puntos.

Las “relaciones internacionales” (64%) se mantienen como el área mejor evaluada, seguido por “educación” (53%) y “economía” (51%). La “delincuencia” si bien ha fluctuado, se mantiene en un  49% de aprobación, cifra ya obtenida en la medición de mayo pasado.

Las áreas de “salud” (31%) y “transporte público” (30%), como se sabe tópicos sensibles para gran parte de la ciudadanía, son las que reciben los más bajos niveles de aprobación. El porcentaje de rechazo para ambas áreas  llega a un alarmante 60% para “salud” y un 61% para “transporte público”.  Si separamos los datos correspondientes a Santiago, el rechazo  a la gestión del transporte público llega a un  inédito 77%.

La evaluación que hace el público de la gestión del Transporte Público se ha derrumbado desde un 46% de aprobación en el pasado mes de Abril a un 30%  en Julio; es decir, 16 puntos en sólo tres meses.  Cabe recordar que las alzas en las tarifas del Transantiago se comenzaron a aplicar, precisamente, a partir del mes de Abril.

Delincuencia

Una de las áreas donde se aprecia  el cambio positivo más significativo del actual gobierno es el control de la delincuencia. Un 49% aprueba la forma como el gobierno está gestionando este problema, cifra que en todo el período 2006-2009  se mantuvo en torno al 13% con muy escasa variación.

Gestión relacionada al terremoto

La percepción del público respecto a la gestión de gobierno en relación a los daños del terremoto sufrió una fuerte caída en julio. La  “ayuda a víctimas del terremoto” tuvo una caída en aprobación de 12 puntos respecto a junio, ubicándose en 50%. La “reconstrucción de daños” también sufre una fuerte disminución: Del 60% de aprobación que logró en el mes anterior, cae a un 49% en julio.

Evaluación del Gabinete

La mayoría de los miembros del gabinete aumenta su nivel de conocimiento ciudadano y ya son siete los que superan la barrera del 50%. Joaquín Lavín (Educación) se consolida como el ministro  más conocido (98%), seguido por Jaime Ravinet (Defensa) con 91%. La ministra vocera Ena von Baer llega al 70% de conocimiento ciudadano, mientras que el titular de interior, Rodrigo Hinzpeter alcaza el 67%. Felipe Larraín, de Hacienda, obtiene un 60% y el secretario de presidencia, Cristian Larroulet logra un 52% de conocimiento ciudadano.

Felipe Morandé (Transporte) llega al 48% de conocimiento ciudadano, incrementando en 10 puntos respecto a la medición del último mes.  Los ministros menos conocidos del gabinete son Ma. Ignacia Benítez de Medio Ambiente (21%) y Laurence Golborne (16%) de Minería

En cuanto a los niveles de aprobación, el titular de educación, Joaquín Lavín, se consolida como el mejor evaluado (73%), seguido de cerca por Rodrigo Hinzpeter (69%) y Felipe Larraín (69%). Ricardo Ranieri (Energía) sufre una fuerte caída de 12 puntos, registrando un 52% de respaldo. Finalmente, Jaime Mañalich (Salud) se ubica en el extremo inferior de la lista  de aprobación (45%).

Coaliciones e instituciones del Estado

La Coalición por el Cambio recibe este mes un 41% de respaldo, mientras que la Concertación recibe un 33% de aprobación.

Tanto la labor de la Cámara de Diputados y del Senado disminuyen su aprobación frente a la última medición. Un 35% aprueba la labor de los Diputados y un 37% aprueba el desempeño de los Senadores.

Metodología

Estudio cuantitativo con aplicación de encuestas telefónicas mediante sistema CATI. La muestra es probabilística con selección aleatoria de hogares y de entrevistados. El error se estima en aproximadamente +/- 3,0 % con un 95% de confianza. Se realizó entre el 05 y el 31 de Julio de 2010.

ENCUESTA ADIMARK: PIÑERA CAE A UN 46% DE APOYO

/ Lanacion.cl

Encuesta de julio está marcada por desaprobación al Transantiago que llega al 77% en la capital. Gobierno también baja (a un 49%), pero hay repuntes en combate a la delincuencia y la corrupción, y en empleo.

Adimark: Aprobación a Piñera baja a 46%

La aprobación al Presidente Sebastián Piñera cayó a un 46% en la encuesta Adimark de julio, anotando su peor registro desde su llegada a La Moneda el 11 de marzo pasado. El rechazo, en tanto, llega a un 40 por ciento, subiendo 6 puntos desde la medición anterior, según los resultados difundidos hoy.

En las anteriores encuestas de esta consultora, el Mandatario se había mantenido en un nivel estable, al marcar 52 por ciento en marzo, 50 por ciento en abril, 53 por ciento en mayo y 52 por ciento en junio.

Pese a la caída, los números de julio de Adimark son similares a los entregados por la encuesta  del Centro de Estudios Públicos la semana pasada, en la que el Presidente llegaba a un 45%. Y los datos fueron  tomados en un período coincidente: el trabajo de campo de la Adimark se extendió entre el  5 y el 31 de julio, en tanto el de la CEP se verificó entre el 17 de junio y el 13 de julio.

Otro dato que saltó al debate fue aportado por Roberto Méndez, director de Adimark, quien comparó en Twitter esta baja de Piñera con los porcentajes que marcaba en similar estado por la ex Presidenta Michelle Bachelet: en julio de 2006  la ex Mandataria bajaba a un 43% (tres puntos menos que Piñera), en un período marcado por la revolución pingüina.

RETROCESOS

Para Adimark, hay 3 áreas donde se ha deteriorado la evaluación ciudadana de la actual administración: el Transantiago (que llega a un rechazo de 77% en Santiago) la salud y la gestión frente a la emergencia del terremoto, las que explicarían los retrocesos anotados no sólo por Piñera sino también por el Ejecutivo en su conjunto.

En Santiago, la aprobación de Piñera bajó a un 44% y en regiones retrocedió a un 47%. En junio, los resultados eran de 49 en la capital y de 54 en provincias.

Piñera también marcó retrocesos en todas las consultas por sus atributos: Sigue siendo principalmente considerado “activo y enérgico”  (71%), pero cae 5 puntos en este ítem. Al otro extremo, en la pregunta si es estimado como “creíble” (habitualmente su flanco más débil), llega a un 52%. En mayo y junio, anotaba 58%  en este ítem.

EVALUACIÓN DEL GOBIERNO

En cuanto a la medición del gobierno, Adimark indicó que la aprobación es de un 49%, manteniendo la tendencia de un nivel más alto al del Presidente.

Sin embargo, también hay un quiebre en la evaluación del Ejecutivo, dado que la cifra del mes pasado significa un retroceso de 8 puntos respecto a junio (57%).

En tanto, la desaprobación al gobierno alcanza el 40%, cifra idéntica a lo obtenido por el Mandatario.

AREAS BIEN EVALUADAS

El gobierno sí repunta en áreas de gestión como la “corrupción en organismos del estado” (47%) que mejora 5 puntos respecto al mes anterior  y “el empleo” (38%) que sube  2 puntos.

El combate a la delincuencia recibe, no obstante, el mayor reconocimiento ciudadano. Un 49% aprueba la forma como el gobierno está gestionando este problema, cifra que en todo el período 2006-2009  se mantuvo en torno al 13% con muy escasa variación.

►LEA ADEMÁS:

Adimark: Alianza baja 5% y Concertación sube 1%

FICHA TÉCNICA

La encuesta se realizó mediante entrevistas telefónicas aplicadas entre el 5 y el 31 de julio.

La muestra efectiva alcanzó a 1.110 personas, de los cuales 404 entrevistas fueron realizadas en Santiago y 706 se obtuvieron en regiones.

La muestra es del tipo probabilístico con selección aleatoria de hogares y de entrevistados. El universo está compuesto por hogares que disponen de teléfono en las principales ciudades del país. El error se estima en +/- 3,0%.

Written by Eduardo Aquevedo

4 agosto, 2010 at 15:10

¿Crisis de valores en Cuba?, R. Fernández R.

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Roberto Fernández Retamar, destacado intelectual cubano (*)

CUBA1 En los últimos meses he leído en el periódico Granma más de una opinión de algunos lectores cuestionando, de manera absoluta, a la juventud cubana, a la que condenan con aquella vieja frase lapidaria, pronunciada desde que el mundo es mundo, y que la sentencia sin derecho a apelación: “La juventud está perdida”. Por supuesto, tampoco han faltado defensores a ultranza de las nuevas generaciones, los que también han generalizado; pero en sentido positivo; yendo al apologético extremo opuesto. Es decir, del muy muy, al tan tan. Ambos puntos de vista, llevados al absoluto, me parecen errados, pues tan peligrosa resulta la cuneta izquierda como la derecha. Sin embargo, respetando las opiniones y argumentos a favor y en contra, quisiera dar mi modesta opinión, y considero que, para abordar un tema tan complejo y espinoso, resulta necesario mirar la realidad objetivamente, tal cual es, sin adornarla ni denigrarla; sólo evaluarla sin apasionamientos innecesarios. Y, si de eso se trata, simplemente tendremos que aceptar que – por más que nos duela – nuestra sociedad –y no sólo su segmento más joven – se encuentra inmersa en medio de una profunda crisis de valores.

Pero, es necesario tener en cuenta también a la hora de opinar sobre este polémico tema, que los entendidos en las controvertidas ciencias de la axiología y la ética consideran, con toda la razón del mundo, que los valores cambian de una época a otra, a tono con el momento histórico de que se trate y los intereses generacionales, acordes éstos al nivel de desarrollo económico, político y social alcanzado por una sociedad dada, como parte de la evolución que sufre todo fenómeno. Pero no es nuestra intención introducirnos más de lo necesario en los enrevesados caminos de la filosofía, ni comentar los aspectos teóricos de la axiología y la ética, materias en las cuales, debo reconocerlo sin pudor, soy un ignorante.

Sólo intento, a la luz de mis escasos conocimientos sobre dichas materias y mis experiencias y observaciones personales a lo largo de cinco décadas, intentar una valoración crítica de tan escabroso tema en las condiciones de la sociedad cubana actual y, en consecuencia, tratar de dilucidar cuáles fueron las causas que, en su momento, incidieron negativamente hasta hundirnos en nuestra realidad de hoy, y los resultados que tal situación ha provocado; así como tratar de incursionar imaginariamente en el futuro para intentar un cálculo previsor de sus posibles consecuencias a mediano y largo plazo.

Con independencia de las diferencias que, a causa del cambio generacional y de época, debe producirse en la sociedad cubana de nuestros días, no es menos cierto que se aprecia a todas luces, en la mayoría de las personas menores de cincuenta años un evidente abandono de las buenas costumbres, las tradiciones, normas morales, de convivencia social y de respeto mutuo; un creciente y peligroso irrespeto al derecho ajeno, a la propiedad social, al cuidado del entorno, a las personas mayores; y un crecimiento inversamente proporcional de la chabacanería, las malas conductas sociales, el desapego al trabajo, la violación de la ley y el incremento de las maneras incorrectas; la falta de educación formal, el desconocimiento y la falta de interés por la Historia patria y la lengua materna, la cultura autóctona…

Tendencias que se incrementan en la medida en que sea mayor el universo que se estudie. Pero, sobre todo, llama la atención que este fenómeno ocurra, precisamente, en este gran segmento poblacional, integrado por diversos grupos sociales de diferentes generaciones, la mayor parte de ellas a estas alturas ya bien alejadas de la juventud y, por tanto, de los cambios generacionales antes mencionados; las que, sin embargo, tienen como denominador común haber nacido y crecido dentro de la Revolución. Asimismo, llama también la atención esa común actitud de marinero presa del pánico frente al inminente “sálvese quien pueda”: tirarlo todo por la borda y no buscarse problemas por nada, pues nada que no sea lo propio interesa ya a nadie.

Luego entonces, podríamos preguntarnos: ¿Cómo es posible semejante paradoja en un país con un gobierno que lo ha dado todo por su pueblo, particularmente en la educación, al cual se le considera modelo universal en ese terreno? Trataré de explicarlo desde mi punto de vista, a partir de la relación directa que le veo a esta problemática con la esencia de mis trabajos, anteriormente publicados en este mismo espacio, los que el lector habitual de este sitio debe conocer y tal vez recuerde.

No obstante lo antes dicho, considero que, para hablar de valores, resulta necesario, primeramente, definir, aunque sólo sea someramente, qué se entiende como tales. Veamos entonces a qué nos referimos: A pesar de que la mayoría de las personas con un nivel medio de desarrollo escolar y cultural tenemos una idea general acerca de los valores, no todas podemos explicar con claridad y acierto el significado de dicho vocablo en el terreno de la práctica social, y mucho menos acercarse siquiera a cómo el mismo es aceptado por los estudiosos de la filosofía. Incluso en la bibliografía especializada consultada para la elaboración del presente trabajo, no aparece una definición conceptual precisa y exacta de los valores. Por tanto tendremos que hacer un esfuerzo para tratar de conformarla a partir de su contenido y significado.

Pero, antes de continuar debemos dejar claro que, en este caso, cuando hablamos de valores, nos estamos refiriendo al conjunto de normas morales, tradiciones, costumbres, hábitos de conducta y respeto, establecidos firmemente como conceptos, convicciones y principios humanistas, políticos e ideológicos acerca de lo bueno, lo malo, lo moral, lo honesto, lo perfecto, lo útil, lo bello, lo permisible, lo legal, lo humano, lo patriótico, los deberes y derechos propios y ajenos. etc., que, al ser interiorizados a través de todo el proceso educativo que recibe el individuo de parte de la familia, el ambiente social en que vive, la escuela, la sociedad en su conjunto, acorde a la época histórica concreta en que le tocó vivir, los asume voluntariamente, como parte íntegra de su formación educacional y de la vida misma, los cuales llegan a convertirse en sólidas convicciones profundamente arraigadas en lo más íntimo del mundo interior del sujeto, al punto de que llegan a autorregular y regir su conducta, como un estereotipo dinámico que se convierte en un sistema de normas inviolables, las que el individuo se exige inconsciente e involuntariamente a sí mismo.

Para su mejor estudio, el filósofo cubano, Dr. José R. Fabelo Corzo, en su libro “Los valores y sus desafíos actuales”, divide los valores desde el punto de vista teórico, en tres grandes dimensiones. Son éstas el Sistema Objetivo de Valores, integrado por el conjunto de éstos que resultan tradicionales y de hecho son inmanentes a la sociedad de que se trate. Integran este sistema de valores, las normas morales, de conducta y respeto mutuo tradicionalmente aceptados por todos desde siempre a partir de la costumbre, los preceptos educativos y de solidaridad humana trasmitidos de generación en generación; los principios ideológicos y jurídicos; los conceptos humanistas, de solidaridad, justicia e igualdad sociales, etc. contenidos y practicados por la sociedad en su conjunto y que rigen su actuar cotidiano, acorde a valores universales que permiten y alimentan la vida en común de sus integrantes en cuestión, los cuales llegan a formar parte de los valores internos de cada sujeto, los que se retroalimentan espiritualmente de éstos a lo largo de sus vidas.

Complementan la anterior dimensión, el Sistema Subjetivo de Valores, el cual no es otra cosa que la manera en que esa significación objetiva de los valores contenidos en la sociedad misma se refleja e influye decisivamente en el mundo interior del sujeto, al que alimenta, y con el tiempo pasa a formar parte de su conciencia para regir la conducta de éste, acorde a los valores de toda la sociedad; y por último, el Sistema de Valores Instituidos, integrado por aquellos que expresan la ideología oficial y los intereses del estado, los cuales aparecen refrendados en leyes y están protegidos por el aparato jurídico y coercitivo el estado, que hace cumplir la voluntad política de la clase dominante erigida en ley, como bien definiera Carlos Marx en El Manifiesto Comunista, y en una sociedad que pretende construir el socialismo, deben corresponderse, además, con el Sistema Objetivo de Valores.

En ese tipo de sociedad, como es el caso de la nuestra, la que, a través de su sistema de educación y de justicia, se propone crear un modelo de individuo acorde a tales intereses, se supone que el Sistema Objetivo de valores esté sólidamente representado en el Sistema Subjetivo, el que sustenta la conducta de cada sujeto, la que, al mismo tiempo, se encuentre en concordancia con el Sistema Instituido de Valores que aplica y defiende el estado con fuerza de ley; pues, en este caso se sobreentiende que, al menos teóricamente, las personas hayan sido educadas y formadas bajo la influencia de ese Sistema Instituido de Valores para que piensen y actúen de la manera que la sociedad lo necesita, acorde a lo instituido por el estado para beneficio de todos, con el fin de lograr los altos propósitos de la edificación socialista.

Pero, ¿cómo se puede lograr la formación de tales valores espirituales en una sociedad como la nuestra, para que la conciencia de los ciudadanos regule voluntaria, automática y espontáneamente la conducta, y lograr que la misma resulte congruente con los intereses del resto de la sociedad y los del estado, de manera que con tal actuación el sujeto cumpla, al mismo tiempo, con la sociedad y consigo mismo?

La formación de los valores morales es un complejo proceso de influencias y condicionamientos psicológicos, sociológicos, pedagógicos, morales, educacionales, económicos y sociales en general que comienza con la vida misma y se extiende a todo lo largo de ésta, en el cual se vinculan íntimamente instituciones tan diversas como la familia, la comunidad, la escuela, el centro laboral, la sociedad en su conjunto y el estado, a través de todo su aparato administrativo, político y judicial, en las que se combinan diferentes métodos y procedimientos educativos, de estímulos e influencias que interactúan con el Sistema Nacional de Educación y con los textos de estudios. Entre estos métodos se destacan, ante todo: el ejemplo de actuación de todas aquellas personas que, de cualquier manera, y desde cualquier nivel y posición ejerzan –o pretendan ejercer – , la función de educadores; así como la crítica y el estímulo en cualesquiera de sus diversas manifestaciones, ambos ejercidos de manera justa, oportuna, adecuada y congruente.

Desde que el niño nace, comienza a recibir la influencia de los valores o antivalores que priman en el seno de la familia en la que le tocó vivir, los que poco a poco se entrelazarán con los de los amigos de la casa, los de la comunidad, la escuela, y los valores instituidos por el estado, que le llegarán a través de los medios de difusión masivos y en el respeto a las normas sociales y jurídicas trasmitidas por parte de los mayores; así como de la escuela, y la misma comunidad en que vive. Al respecto de este asunto, el Dr. Luís R. López Bombino en el libro “El saber ético de ayer a hoy”, recurre a una afirmación muy cierta del filósofo alemán Arthur Schopenhauer, el que, por cierto, no fue nada progresista, ni su obra se destacó por lo educativa, todo lo contrario; pero en este caso le asiste toda la lógica y la razón, la cual reproduzco a continuación: “Predicar moral es fácil, fundar moral es lo difícil”, y abunda a continuación el filósofo cubano sobre un aspecto de singular importancia para nosotros, dadas las experiencias negativas que tenemos en la aplicación de tales prácticas, lo cual nos obliga a valorar el asunto hoy muy seriamente: “los valores, en general, y los morales en particular, no pueden ser inculcados. Éstos más bien se revelan y forjan a través de todo un proceso educativo”. Y continúa afirmando el cubano que “la inculcación de valores morales tiende a disminuir la capacidad de independencia individual y la valuación crítica de las múltiples cuestiones a las que hoy se enfrentan los seres humanos en el decursar de su vida cotidiana y profesional”

Luego entonces, los valores morales son el resultado de un largo proceso educativo y de influencias de diversas índoles, que nos llegan a través del medio familiar, la comunidad, la escuela, los maestros, las normas jurídicas, los órganos de justicia, el estado como tal y sus instituciones, así como de la sociedad en su conjunto, que llegan a formar parte, lenta, espontánea y voluntariamente, una vez convertidas en profundas convicciones, de la conciencia del sujeto, por lo que, una vez logrado este alto grado de concientización, los valores lentamente adquiridos llegan a condicionar, sin siquiera pensarlo ni proponérselo el individuo, la actuación del mismo, hasta autorregularla, acorde a la escala de valores morales que, para entonces, rigen su actuación cotidiana desde su mundo interior. O lo que es lo mismo, su escala de valores.

Ahora bien: Visto todo lo anterior se impone una pregunta: ¿Qué tiene que ver todo esto con la supuesta crisis de los valores en Cuba? A partir de aquí trataremos de explicarlo, según nuestra apreciación. La pérdida de valores morales en la sociedad cubana que, sin dudas, hoy reviste un carácter, además de generacional también progresivo, a mi juicio pudiera tener su origen más lejano y profundo en las consecuencias de la violación continuada del ya aludido en anteriores trabajos principio de distribución socialista: “De cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo”.

En la misma medida en que el pago se desvinculó de la cantidad y calidad de trabajo aportado por cada cual, el salario dejó de ser un estímulo para aumentar y perfeccionar la actividad laboral, conspirando asimismo contra la posibilidad del surgimiento de la nueva conciencia social, a partir de la identificación del obrero con los medios de producción que le posibilitarían la satisfacción de las necesidades materiales y espirituales suyas y de su familia, en concordancia con los resultados de su trabajo, condiciones que él podría mejorar aun más perfeccionando su trabajo en calidad y cantidad, para hacer surgir la convicción de que esos medios de producción que le permitían la satisfacción de las necesidades siempre crecientes suyas y de su familia eran también suyos, y no sólo del estado, del cual forma parte inseparable; y esa manera de pensar de cada trabajador habría sido la que llegaría a posibilitar en el futuro la socialización de la producción y favorecer el surgimiento de la nueva forma de conciencia social, en el grado y medida en que se lograra ir creando la base económica del socialismo.

Pero la prolongada falta de satisfacción de las necesidades de la población, aumentadas por los rigores del interminable bloqueo económico, unido a los continuados errores en la dirección de la economía a nivel nacional, así como a las periódicas catástrofes naturales que en gran medida han ayudado siempre a enmascarar la responsabilidad de muchos por las malas decisiones económicas, así como las deficiencias en la educación, hizo que, poco a poco, la gente de las generaciones emergentes se fuera desentendiendo de aquel futuro luminoso prometido desde los tiempos de sus abuelos, y que nunca acababa de llegar y cada vez parecía estar más y más lejos, hasta convertirse para los jóvenes de hoy en una quimera en la cual creían menos cada día; pues al no ver solución a sus necesidades materiales de existencia, poco a poco dejaron de confiar en el discurso oficial y se desentendieron del mismo, poniendo en primer plano sus propios intereses individuales.

No olvidemos que la miseria material engendra, en la mayoría de los casos, miseria espiritual, mucho más cuando se trata de una sociedad en tránsito del capitalismo al socialismo, en la que, al no haberse creado aun la base económica del socialismo, tampoco ha surgido la forma de conciencia social correspondiente a la nueva sociedad, y la que prevalece es la vieja conciencia social capitalista, que las jóvenes generaciones reciben por carácter transitivo del ambiente social y familiar en el que nacen y se educan, el cual ejerce una influencia más poderosa y decisiva en los niños y adolescentes que la que les llega de la escuela, los medios de difusión masiva y todo el Sistema de Valores Instituidos en su conjunto, pues no debemos olvidar aquella afirmación marxista:”el hombre piensa como vive”, y durante el período de transición las personas continúan conviviendo dentro del capitalismo que comienza su largo y penoso proceso de extinción, que concluirá con el doloroso parto de la nueva sociedad, hija del decadente capitalismo, junto al cual tendrá que crecer y fortalecerse hasta llegar a sustituirlo, cuando haya tomado de éste lo mejor y pueda elevarlo a nuevas cualidades.

El resurgimiento del individualismo entre nuestras jóvenes generaciones, al cual hacíamos referencia al principio del párrafo anterior, también ha tenido mucho que ver con las deformaciones surgidas al calor del oportunismo y la corrupción que paulatinamente minaron a la sociedad cubana actual. El hecho de que aquellos que ostentan cargos de dirección, ya sea en el terreno político, económico o administrativo, y sus familiares, gocen de beneficios que a los demás están vedados, práctica que ha llegado a convertirse en una ley no escrita; pero de más estricto cumplimiento que la Constitución de la República, consagrando en la práctica los derechos a desigualdades y privilegios hereditarios, también ha condicionado una manera de pensar y de actuar en extremo pragmática, individualista, egoísta y oportunista en las generaciones emergentes que paulatinamente se han venido superponiendo durante estos cincuenta años, las que, a partir del mal ejemplo de actuación recibido de la sociedad durante toda su vida, han llegado a arraigar la convicción de que la única manera de satisfacer sus necesidades es poder llegar a ostentar un cargo importante, y para ello la mejor vía es la simulación, la adulación y la incondicionalidad a los jefes que pueden potenciarlos para ocupar tales puestos.

Unido a lo anterior, no podemos dejar de mencionar el papel que ha jugado la acción del bloqueo con su sarta de necesidades materiales y, aparejado a ello, la labor de zapa sobre la población cubana, desarrollada por la propaganda imperialista especializada, en particular los jóvenes, la que sin duda alguna ha aprovechado todos nuestros errores y desviaciones; la que no ha tenido un adecuado enfrentamiento por nuestra parte, pues, en primer lugar, generalmente los beneficiados con esa manera incorrecta de actuar, o lo que es lo mismo, los oportunistas y corruptos sembrados en los cargos de dirección desde los cuales lucran como señores en sus feudos, se han opuesto con todo su poder a quienes han tratado de impedir tales prácticas.

De tal manera, el trabajo político ideológico ha estado cada vez más plagado de dogmas, formalismos y rutinas, llegando a generalizarse la opinión y la práctica de que repetir el discurso oficial, las arengas y las consignas era lo idóneo para interiorizar las convicciones políticas e ideológicas y los valores morales en la población. Por otra parte, el trabajo cultural no parece haberse encaminado adecuadamente a salvar y regenerar lo propio como sustento cultural de nuestra identidad nacional, aceptando lo bueno de lo foráneo, pero haciendo prevalecer lo autóctono; sino que, lo peor de lo ajeno parece haber anidado en el interior de lo nuestro para convertirse, en muchos casos, en un nido de serpientes que se han alimentado, en gran medida, del espíritu de los relevos generacionales.

Al mismo tiempo, se ha incurrido en el error que advierte el Dr. López Bombino en la obra citada, al intentar por todos los medios y durante largo tiempo inculcar los valores morales a los jóvenes, con lo cual, lejos de lograr el propósito deseado, se ha matado la capacidad de independencia individual –es decir, la opinión propia – y la valoración crítica de la realidad circundante, condiciones que han abonado el terreno para la ya aludida simulación, además de la deshonestidad y el oportunismo como vías idóneas para alcanzar una posición ventajosa en la vida, que casi siempre conduce directamente a la corrupción.

Volviendo a las consecuencias de la violación del ya repetido principio de distribución socialista y a las supuestas ventajas ideológicas de la sustitución del estímulo material por el estímulo moral: en la misma medida en que las limitaciones impuestas por el bloqueo se incrementaron y las necesidades de la población fueron cada vez menos satisfechas, el discurso oficial y las consignas repetidas como dogmas, paulatinamente perdieron el valor, y la solución de los problemas personales con los recursos del centro de trabajo al pasar el tiempo se convirtió en la única solución posible, ya que no existe ninguna otra vía legal para que la población dé solución a la cadena de problemas pequeños y grandes que la agobian diariamente, práctica que poco a poco se transformó en una vía para resolver los problemas a jefes de diferentes niveles, sus familiares y amigos, hasta involucionar hacia el nepotismo y la corrupción.

Con ese mal ejemplo de actuación, tanto en la base como en las esferas intermedias y superiores, y la falta de exigencia y control sobre los recursos del estado, que cada vez interesan menos, pues la gente no se siente parte del mismo, se generalizó la costumbre de apropiarse de los medios del estado para resolver los antes aludidos problemas personales, con el consabido menoscabo de los valores en la conciencia de la masa laboral de todas las edades y sus descendientes, que aprendían del ejemplo cotidiano de sus padres. Este resquebrajamiento de la moral, al generalizarse en la sociedad, también erosionó la exigencia, el control y la aplicación de la legalidad y, en consecuencia, la disciplina laboral y social dejaron de ser materias importantes para la gente, pues ya venía en crisis desde los tiempos en los que se entronizó el paternalismo en toda Cuba, y la práctica cada vez más exagerada de las gratuidades y regalías como parte de la política utópica supuestamente dirigida a construir al mismo tiempo el socialismo y el comunismo, así como a formar el llamado hombre nuevo para el siglo XXI.

En la misma medida en que el salario no alcanzaba para satisfacer las necesidades, situación que se agravaba con la inflación que producía la baja productividad del trabajo, crecía el desinterés por el vínculo laboral con el estado, única opción para obtener un empleo legal, y aumentaba la tendencia, sobre todo en las personas jóvenes, a emplearse en los nacientes y cada vez más lucrativos sectores privados marginales, abastecidos básicamente con los productos sustraídos al estado; lo que generó una tendencia cada vez más creciente por obtener dinero fácil, en lo que se comprueba la consecuencia negativa de otro error cometido en los inicios de la Revolución, ya mencionado en mis trabajos anteriores, pero no por ello agotado el tema: me refiero a no habernos percatado a tiempo de la necesidad de mantener durante el período de tránsito del capitalismo al socialismo, junto a la estatalización de los medios fundamentales de producción, la pequeña y mediana propiedad privada, así como no haber desarrollado la propiedad cooperativa en todas las áreas de la economía nacional, todas ellas como vías transitorias entre la propiedad capitalista y la futura propiedad social socialista.

Por otra parte, ante la creciente falta de valor del dinero y la imposibilidad de satisfacer las necesidades propias y familiares con el salario, en las generaciones emergentes fue ganando terreno la tendencia a no estudiar carreras universitarias, pues las mismas no le garantizarían un salario decoroso. De esta manera, se debilitaron sectores tan importantes como la propia educación, pues casi nadie quería, ni quiere, ser maestro. Así, llegó el momento en que fue necesario reforzar dicho sector, por lo que entraron en el mismo muchísimas personas no idóneas, sin vocación, ni la adecuada formación ni el necesario nivel para ejercer la docencia, incapaces de formar valores en los niños y adolescentes a los cuales impartían clases, pues ellas mismas carecían de tales atributos morales.

Asimismo, la creciente falta de conciencia social y la pérdida de valores morales y político-ideológicos, ha ido generalizando la tendencia creciente en una parte cada vez mayor de los relevos generacionales a no buscarse problemas por nada que no les incumba personalmente, sobre todo en el orden económico, pues, según la creencia más extendida hoy, nadie puede resolverlos, ya que “esto no hay quien lo arregle”, dando lugar así a que se incremente el ya mencionado individualismo. Que cada cual resuelva sus problemas como pueda y a nadie le importa cómo lo hace; sin preocuparse por lo que no le incumba personalmente, sea legal o ilegal.

Frente a este fenómeno, el trabajo de las escuelas se ha hecho ineficaz, dada la ya aludida falta de profesionalidad de gran parte de los maestros. Y el supuesto trabajo ideológico en los centros de enseñanza y el que deberían realizar las organizaciones políticas y de masas en los barrios y comunidades se ha mostrado cada vez más formal, dogmático, esquemático, rutinario y vacío, incapaz de llegar a la conciencia de los jóvenes con razones convincentes, pues los valores que intentaron inculcarles a base de repetición en la escuela y a través de dichas organizaciones de masas y del discurso oficial, sencillamente no prendió en las conciencias, pues casi siempre quienes se los exigían no eran ejemplo de lo que profesaban y, por tanto, tales supuestos valores, hoy por hoy, no significan nada para casi nadie.

En la Cuba de hoy no es un secreto que estas deficiencias en las escuelas vienen produciéndose y acrecentándose desde hace décadas, cuando se entronizó la exigencia por la promoción en primer lugar, llegando a provocar notables pérdidas en la calidad de la educación, sobre todo en el terreno de la educación formal y estética, así como en la formación de sólidos valores morales, convicciones patrióticas y principios políticos e ideológicos, pues se descuidó durante años la enseñanza de importantes asignaturas estrechamente vinculadas con estos propósitos, tales como la lengua materna, la Historia de Cuba y el marxismo. Asimismo, se eliminaron desde el principio de la Revolución importantes asignaturas para la educación formal, como Moral y Cívica y Educación para el Hogar, por considerarlas innecesarias en la nueva escuela cubana.

Es lógico que en esta situación, sean las nuevas generaciones las que manifiesten la mayor pérdida de valores, pues no los tenían arraigados cuando se desvió el rumbo; además de que, por las razones antes dichas la calidad de la educación básica ha venido en decadencia, al mismo tiempo que la falta de interés por el trabajo y la exigencia se han hecho parte del modo de vida de la gente, mientras ha aumentado el interés por los empleos en sectores lucrativos y marginales de dudosa legalidad o franca ilegalidad, en concordancia con la creciente pérdida de valores morales en la gente.

Las deficiencias en la educación formal, ética, estética, cívica y patriótica, así como la cada vez más generalizada falta de exigencia y control en casi todos los sectores de la vida nacional, unido al individualismo que la falta de estimulación por el trabajo ha generado en múltiples generaciones cubanas de manera consecutiva, ha hecho que una enorme cantidad de familias, sobre todo en los sectores de la población con más bajos niveles educacionales y culturales, se hayan degradado en el orden moral, dando lugar a un alarmante incremento de conductas antisociales y delictivas, al mismo tiempo que se ha incrementado el irrespeto a las normas de convivencia social y jurídicas; a la propiedad social, al derecho ajeno, a las buenas costumbres, el abandono de las tradiciones y los valores históricos heredados de las generaciones anteriores, desde los inicios mismos de la nacionalidad cubana.

Sin duda alguna, ante ese desmoronamiento moral e ideológico crece la “influencia cultural” del enemigo, que no desaprovecha nuestros errores y debilidades para sembrar su semilla en la conciencia de la gente joven. Como dijera en un alarde metafórico John F. Kennedy, el asesinado Presidente de los EE.UU., en uno de sus discursos a principios en la década de los sesenta, cuando inauguró la lucha ideológica contra Cuba, después de la derrota de Girón: “Tenemos que encontrar las grietas en la Cortina de Hierro, para sembrar en ellas las semillas de la libertad.”

Tratando de dar respuesta a la pregunta formulada al principio, referente a qué tiene que ver todo lo dicho con la supuesta crisis de valores en Cuba, considero oportuno volver sobre lo planteado por el Dr. López Bombino en la obra “El saber ético de ayer a hoy”: “La inculcación de valores, morales en particular, tiende a disminuir la capacidad de independencia individual y la valuación crítica de las múltiples cuestiones a las que hoy se enfrentan los seres humanos en el decursar de su vida cotidiana y profesional.” En particular creo necesario detenernos de nuevo en el asunto de la inculcación de valores morales y sus consecuencias. Veamos cómo este error continúa presente entre nosotros, provocando la deformación de los mismos valores que se pretende formar: Durante décadas escuchamos repetir hasta el cansancio, por ejemplo, que la honestidad era un principio básico de la educación socialista, y el trabajo era un deber social.

Sin embargo, desde muy temprano, buena parte de las generaciones actualmente en edad laboral aprendieron que lo principal en la escuela –como ya dijimos anteriormente y disculpen la repetición- era aprobar, aunque para ello tuvieran que recurrir al fraude, pues lo que se le exigía a los centros educacionales era la promoción del alumnado a toda costa, no el conocimiento. Asimismo, hoy intentamos apelar a la conciencia de la población laboralmente activa (los jóvenes, por supuesto) para elevar la cantidad y calidad del trabajo. Es decir, la productividad. Pues lo más importante en cualquier lugar del mundo, no importa la época histórica ni el sistema social que impere, fue, es y será la producción de bienes de uso, consumo y servicios, sin la cual ninguna sociedad ha podido ni podrá jamás subsistir.

Pero ese llamado a la conciencia no va acompañado de la necesaria estimulación material, lo cual impide que el trabajo se convierta en la vía para que la gente pueda resolver sus problemas materiales. O sea, que el trabajo llegue a ser considerado por todos como la primera necesidad vital del ser humano. Por ello, las arengas encaminadas a lograr inculcar el amor al trabajo e incluirlo en la escala de valores de la masa laboral, resultan infructuosas, pues la mayoría de las personas a quienes éstas van encaminadas, no hace suya esa necesidad del estado, al cual consideran como un ente ajeno, amorfo e intangible, del cual no se sienten parte, pues no fueron educados desde pequeños en el amor al trabajo ni en el sentido de pertenencia a la sociedad como valores morales, sino que siempre se les trató de inculcar, y por tanto nunca lo interiorizaron. Además, la falta de estimulación económica acabó por matar el amor al trabajo, toda vez que la cantidad y calidad del mismo no entrañaba un incremento del salario y no era posible satisfacer las necesidades materiales con el mismo.

Ahora, cuando se precisa recuperar la fuerza laboral en sectores como la agricultura, la construcción, la pesca, y otros particularmente duros, en tiempos en que las condiciones laborales no son las más cómodas ni la remuneración económica la mejor, la inmensa mayoría de la gente en edad laboral, con independencia de la edad, no se siente comprometida con esa importante tarea, y prefiere dedicarse a trabajos mejor remunerados, como el turismo, el comercio y la gastronomía entre otros, o practicar oficios informales en la marginalidad, donde ganan mucho más, sin importarles la legalidad o no de tales empleos y los materiales con que trabajan ni las necesidades de la sociedad en su conjunto; como tampoco lo que ellos y sus familiares reciben de ésta y el compromiso social que ello entraña en el orden moral; al extremo que resulta frecuente escuchar entre los jóvenes, expresiones relativas a que no desean trabajar con el estado, así como manifestaciones en las que ponen en duda las ventajas del socialismo como sistema social, llegando no pocos a afirmar que prefieren el capitalismo, al cual consideran un sistema superior, pues creen que es más capaz de satisfacer las necesidades individuales del ser humano.

Así, todo el conjunto de factores económicos, jurídicos, educacionales, morales, ideológicos, etc., antes enumerados, han devenido en una profunda crisis de valores, que afecta en especial a las jóvenes generaciones. Esa es la causa principal del desinterés por el trabajo, el aumento de la vagancia y el delito, así como de una parte importante de la gente joven vea en la emigración hacia países desarrollados la única solución a su situación económica y la de su familia.

En mi criterio, parece ser que las consecuencias que en el terreno económico, tanto individual como social, acarreó para la población la violación continuada del principio de distribución socialista y la excesiva estatalización de la propiedad, así como la exagerada centralización gubernamental en la economía, mantuvo vivas las fuerzas productivas de la vieja sociedad; las que, además, no fueron armonizadas, como era debido, en el engranaje económico nacional para continuar asumiendo las producciones y servicios necesarios a la población, las que el estado revolucionario era económica y administrativamente incapaz de asumir, impidiendo de esa manera el pleno desarrollo de las nuevas fuerzas productivas.

Este complejo problema incrementó las limitaciones impuestas por el bloqueo, lo cual impidió al Gobierno Revolucionario cumplir en toda su magnitud el proyecto de mejoramiento de vida para la población. Al mismo tiempo, el deficiente trabajo de educación política e ideológica durante años y la acción de la propaganda enemiga durante décadas, unido al efecto nocivo de la corrosión provocada por el oportunismo y la corrupción continuada y cada vez en mayor ascenso, trajo como consecuencia que el Sistema Objetivo de Valores, o lo que es lo mismo: la relación de significación existente entre los distintos procesos de la vida social, y las necesidades e intereses de la sociedad en su conjunto, que incluye, por supuesto, los de cada sujeto en cuestión, dejara de tener significación para una parte importante de la gente, y ello se hiciera más y más amplio en las nuevas generaciones, al encontrar cada vez menos correspondencia entre sus valores subjetivos, deformados muchas veces, y el conjunto de los valores objetivos que la sociedad ponía ante ellos.

Por otra parte, parece lógico considerar, que al entrar en contradicción ese Sistema Objetivo de Valores de la sociedad como tal, con el Sistema Subjetivo de Valores de un segmento cada vez más numeroso de la población, y, por añadidura, compuesto por la gente más joven y, por tanto, más inquieta, inexperta, aventurera y fácil de manipular por el enemigo, poco a poco el Sistema Institucionalizado de Valores con el cual el estado intentaba proteger los valores objetivos intrínsecos en la sociedad, dejó de responder a los intereses de ese grupo y, en consecuencia, también dejó de proteger los valores subjetivos que, con el decursar del tiempo, se habían convertido en los dominantes en el esquema de valores generalmente adoptado por el grupo.

Al mismo tiempo, ese Sistema Instituido de Valores también llegó a verse afectado desde hace mucho tiempo por la falta de estimulación económica a los miembros de los órganos encargados de velar y exigir su cumplimiento, con lo cual ocurrió lo que advirtiera hace mucho el eminente pedagogo soviético Antón Makarenko en su libro “Poema pedagógico”: “Donde no hay exigencia, no puede haber disciplina”. Como consecuencia de este error se entronizó primero la indisciplina en todos los sectores y niveles de la sociedad cubana, seguida más tarde del creciente irrespeto a todo lo instituido, ya fuera legal o tradicionalmente, y después la violación flagrante de la ley misma, situación que hoy vemos por todas partes diariamente, antivalores que se trasmiten de generación en generación, desvirtuando el Sistema de Valores Instituidos, con el consiguiente efecto en el Sistema Subjetivo de Valores de una parte cada vez más amplia de la población, lo que ha llegado a conformar una manera de pensar y de actuar cada vez más alejada y ajena a los intereses de la construcción estatal socialista.

Al no prestarle atención y, en consecuencia, no detectarse ni diagnosticarse a tiempo este fenómeno, no fue posible enfrentarlo y darle el tratamiento adecuado, lo cual posibilitó que el mal se expandiera y creciera cada vez más, contaminando a la mayor parte de las nuevas generaciones que arribaban continuamente a la edad juvenil, hasta llegar a convertirse en el caos que tenemos hoy, el que sin duda alguna constituye – y disculpen la reiteración- una crisis de valores de grandes proporciones, cuyas consecuencias finales resultan aun imprevisibles; pero por lo menos nos permiten vaticinar que tanto la generación que hizo la Revolución como las que nos incorporamos a ésta desde los primeros momentos para defenderla, impulsarla y forjar un futuro mejor para nuestros hijos, todo parece indicar que nos hemos quedado sin el relevo que siempre soñamos, pues no fuimos capaces de formarlo de la mejor manera.

Por otra parte, me parece alarmante que ante la evidente crisis de valores que amenaza a la sociedad cubana actual y a su futuro inmediato, no siempre se observa una explicación objetiva por parte de las instituciones políticas y gubernamentales ni de la prensa oficial, que permita una respuesta objetiva, libre de triunfalismos y de apologías; encaminada a combatir sus causas reales, algo en extremo peligroso, porque, tal como hace el médico, para curar al paciente lo primero ha de ser identificar la enfermedad que lo aqueja para decidir el tratamiento a aplicar. Así hemos visto cómo se comienza a reconocer de manera oficial, aunque tardía y muy tímidamente, que existe en Cuba apenas un “deterioro de los valores”.

De tal manera, pudiera pensarse que se trata de algo simple, pasajero; nada grave que pueda llegar a constituir una amenaza. Y lo peor de todo, a mi juicio, es que entre las causas a las cuales se atribuye este fenómeno se enumeran mecánica y únicamente las consecuencias económicas que trajo para Cuba el derrumbe del campo socialista, así como las medidas de orden económico que el gobierno cubano se vio obligado a adoptar, como fueron la despenalización de las divisas, la reapertura de los mercados agropecuarios, la ampliación del trabajo por cuenta propia y el incremento del turismo internacional; así como la influencia de la sociedad de consumo, a todo lo cual se culpa de haber provocado en parte de la población –no se especifica en cuál sector ni su cuantía- “el deterioro de determinados valores –no todos-, como son la honestidad, la responsabilidad, la solidaridad, la honradez, la laboriosidad, la justicia y el humanismo.

Es decir, se trata de encontrar las causas de ese supuesto deterioro de los valores, en factores externos y en las medidas que nos vimos obligados a tomar, obligados por los mismos; pero nunca a causa de nuestros propios errores e insuficiencias, y mucho menos a violaciones de las leyes económicas y a los principios básicos de la doctrina marxista. O lo que es lo mismo, como dice el refrán, buscar la pajita en el ojo ajeno.

Para enfrentar este difícil problema, se trazan una serie de lineamientos a fin de rescatar algunos importantes valores, la mayoría de los cuales, a mi juicio, resultan demasiado genéricos, esquemáticos y, por tanto, no son lo suficientemente representativos de nuestra realidad, como son la dignidad, el patriotismo, el humanismo, la solidaridad, la responsabilidad, la laboriosidad, la honestidad y la justicia, y con el propósito de lograrlo se indica una larga receta, la cual se recomienda sea aplicada “de manera conscientemente organizada, con estudiada intencionalidad, en la que debe primar el dialogo sincero y abierto, de manera diferenciada, persona a persona, cara a cara”; de todo lo cual se infiere que para recuperar los valores perdidos y los que no pudieron crearse nunca, habrá que contar con un plan de trabajo individual, ajustado a las características de cada una de las personas sobre las cuales sea necesario trabajar, y, pese a que tal trabajo deberá emprenderse con un universo de individuos de diferentes generaciones, el mismo deberá hacerse sobre la marcha, en una especie de campaña, parecida a la lucha contra el marabú, como si algo tan complejo y difícil como la formación y arraigo en la conciencia de los valores morales pudiera resolverse con discursos durante los llamados matutinos que se celebran de manera formal y rutinaria una vez por semana en centros laborales y escolares, ni con consignas y llamados a la conciencia escritos en los murales y en las paredes, como si tal trabajo pudiera ser emprendido así como así, sin ton ni son, por los sindicatos y núcleos del partido en los centros de trabajo, o por los “ya aguerridos” Trabajadores Sociales, de igual manera que se lee y explica una orientación del organismo superior que debe ser cumplida obligatoriamente por todos.

Para concluir, y retomando la idea inicial: considero que la juventud no se ha perdido a sí misma. Lo que hizo fue seguirnos a nosotros, los mayores, que ya avanzábamos por un rumbo equivocado. Por eso, para enfrentar y resolver el tema de los valores, que es como si dijéramos el futuro de la nación cubana y de su pueblo, parece que se hace necesario comenzar por rectificar el camino en lo económico,E con sus correspondientes consecuencias en lo educativo, lo administrativo, lo productivo, lo constitucional y lo judicial, pues habrá que restablecer a toda costa el orden general alterado, para poder enrumbar a la sociedad en su conjunto, partiendo de la doctrina marxista y sin desechar las experiencias positivas y negativas acumuladas hasta hoy y nuestras propias características y condicionantes histórico-sociales concretas, al logro de ese futuro comunista siempre soñado, cuyo camino -según todo parece indicar- hace tiempo equivocamos.

13 de agosto de 2009

Hemos recibido información de un lector de nuestro BLOG en el sentido de que el autor de este interesante texto no sería Fernández Retamar. Este es el enlace donde se entrega información que lo cuestionaría:

http://www.canasanta.com/el-dossier/nota-aclaratoria-sobre-el-texto-nota-aclaratoria-sobre-el-texto-crisis-de-valores-en-cuba-10000-2.html

Cualquiera otra información al respecto será publicada en estas páginas. En todo caso, como lo hemos recibido de muy buena fuente desde Cuba, lo mantendremos en circulación, con las las reservas que venimos de comunicar. El tiempo dirá si las dudas se confirman o no. Independientemente de ello, el artículo tiene valor en sí mismo, incluso independientemente de su autor. Sabemos por lo demás que en Cuba nada es simple en estas materias.

Vacuna Gripe A H1N1: buscan voluntarios para probar prototipo de vacuna en Estados Unidos…

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EFE

Washington.-  Las autoridades de salud de Estados Unidos anunciaron hoy una campaña en busca de voluntarios para probar una vacuna contra la gripe A que ha causado la muerte de 263 personas en el país, según el último cómputo oficial.

Hasta ahora la producción de una vacuna contra la gripe A ha sido difícil debido a la preocupación por los efectos secundarios y a la constante mutación del virus. EFE/Archivo

Todas esas muertes han ocurrido en el verano boreal y el brote de la gripe A podría agravarse en los próximos meses al bajar las temperaturas del otoño y el invierno.

Según Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, el Gobierno espera conseguir 2.500 voluntarios para las pruebas, entre ellos 1.200 niños de entre seis meses y 17 años de edad.

Fauci, cuya dependencia forma parte de los Institutos Nacionales de la Salud, aclaró sin embargo que se tomarán todas las medidas de seguridad.

"Antes de dar cualquier cosa a un niño hay que conocer ciertos datos de seguridad primero", señaló.

"No se trata de datos de seguridad medidos en el curso de los meses. Hablamos de dos días a una semana y media. Si todo está bien, entonces trataremos a los niños", dijo Fauci a la cadena de televisión ABC.

Hasta ahora la producción de una vacuna contra la gripe A ha sido difícil debido a la preocupación por los efectos secundarios y a la constante mutación del virus.

Las pruebas clínicas de la vacuna se realizarán a partir de agosto en ocho centros médicos, primero en adultos y después en niños.

En esas pruebas se determinará si cada persona puede recibir una o dos dosis, indicó Fauci.

El esfuerzo por acelerar la producción de una vacuna se debe a que se teme que la pandemia se recrudezca en los próximos meses, a partir de septiembre cuando se inicia el año lectivo escolar en EE.UU. y comienzan a bajar las temperaturas.

Según Will Humble, director interino del Departamento de Salud de Arizona, el hecho de que la gripe A haya causado más de 600 muertes en pleno verano boreal no tiene precedente en lo que se refiere a otros brotes epidemiológicos.

"En mis 20 años de carrera en la salud pública nunca había visto una epidemia de influenza circulando en medio del verano", expresó.

"Nos estamos preparando para lo peor, pero esperamos lo mejor", dijo, por su parte, Susan Rehm, vicepresidente del Departamento de Enfermedades Infecciosas de la Clínica de Cleveland (Ohio) .

La preocupación por un agravamiento del brote epidémico también ha llegado a las escuelas públicas y a todo el sistema de atención médica del país, según la cadena de televisión.

Añadió que los hospitales ya cuentan con planes para atender a un gran número de pacientes y para resolver el problema de médicos y enfermeras que puedan caer bajo el embate del virus.

En el Hospital Pediátrico de Washington, ya se han ordenado mascarillas, respiradores y medicamentos contra la influeza y hay planes para atender al doble de pacientes.

"Estamos muy preocupados ante la posibilidad de que (la gripe) retorne con fuerza", señaló Peter Holbrook, director del cuerpo médico del hospital a la cadena de televisión.

 

Gripe AH1N1: Chile comprará 6 millones de vacunas

Gobierno inició proceso de licitación para adquirir la vacuna y combatir la influenza humana el próximo invierno, previniendo la enfermedad en las personas de mayor riesgo, como niños, embarazadas, enfermos crónicos y personal de salud.

Prueban en humanos vacuna contra la AH1N1

El Gobierno inició hoy el proceso de licitación para comprar 6 millones de vacunas contra la influenza humana de las cuales la mitad se entregarán gratuitamente el próximo invierno a las personas de mayor riesgo.

El anuncio lo hizo el ministro de Salud, Álvaro Erazo, quien añadió que las vacunas contra el virus AH1N1 comenzarían a producirse desde septiembre de este año.

Según las cifras entregadas por el secretario de Estado, a nivel mundial se pueden producir 4.900 millones de dosis de esta vacuna, las cuales cubrirían a 2.450 millones de personas del total de 6.869 millones de personas que habitan el planeta.

Añadió que al total de 2.450 millones de personas habría que restar 893 millones de dosis que ya compraron los países desarrollados, por lo que quedarían disponibles 1.557 millones de vacunas.

Los seis millones de dosis de vacunas que comprará Chile estarán destinados a tres millones de personas de los grupos de riesgo: Personal de salud, embarazadas, enfermos crónicos y niños.

En el caso de los niños, se estudia si la vacuna se entregará a quienes tengan menos de dos o cinco años.

También el ministerio estudia la posibilidad de entregar o no esta vacuna a los mayores de 65 años, debido a que el nivel de contagio de este grupo ha presentado niveles muy bajo en la actual pandemia. /ANSA, LA NACION.CL

Written by Eduardo Aquevedo

22 julio, 2009 at 23:06

Nicaragua: triunfos y dificultades de la revolución sandinista. Entrevista a T. Borge…

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Por Javiera Olivares M. / La Nación

Tomás Borge, fundador del FSLN, evalúa triunfos y dificultades de la revolución

Fundador del FSLN: “Este 19 de julio proclamaremos a Nicaragua libre de analfabetismo”

image Más seguro que nunca de que el gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) se mantendrá en el poder, el histórico comandante de la lucha contra la dictadura de los Somoza, viste otra vez de verde olivo. En Managua está celebrando los treinta años de la revolución, pero se hizo un tiempo para conversar con LND. Aquí la entrevista al comandante que Michelle Bachelet calificó como “un pedazo de la historia de América Latina”.

A sus casi 79 años, uno de los fundadores del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Tomás Borge, dice estar satisfecho. Treinta años después del triunfo de la Revolución Sandinista, el 19 de julio de 1979, el hoy vicepresidente del Frente y embajador en Perú, recorre Nicaragua y participa de cada una de las ceremonias de aniversario. Admirador furibundo de Fidel Castro, Borge luchó desde muy joven para terminar con la dictadura familiar de los Somoza. Encarcelado en 1956 y 1959 por "actividades guerrilleras" y un supuesto intento de asesinato a Anastasio Somoza García, en 1961 fundó el FSLN junto a Carlos Fonseca y Silvio Mayorga para luchar contra la cruenta dictadura. Fue uno de los liberados cuando Edén Pastora -o Comandante Cero- logró tomar el Congreso Nacional en agosto de 1978. Treinta años después, desde Managua, el histórico comandante conversa con LND y hace un recorrido por la tradición revolucionaria nicaragüense. Aunque reconoce errores, el comandante rojinegro asegura que el Frente se mantendrá en el poder.

-Treinta años después de la revolución ¿cómo evalúa el primer gobierno de Daniel Ortega y su derrota electoral?

-Después de derrocar al ejército del dictador Anastacio Somoza con la participación de todo el pueblo, asumimos el gobierno revolucionario que logró conquistar la soberanía nacional de Nicaragua. Hicimos una serie de reformas fundamentales como la cruzada de alfabetización, que eliminó prácticamente el analfabetismo; cambios agrarios y al mismo tiempo establecimos relaciones con países como Cuba y la Unión Soviética. No obstante, cometimos muchos errores, caímos en el pecado de la arrogancia, de considerarnos dueños de una verdad absoluta. Llevamos un género de vida un poco ostentoso que nos alejó de los sentimientos populares y nos hizo perder respeto de parte del pueblo de Nicaragua. Pero a la vez, tuvimos que enfrentar una guerra contrarrevolucionaria, con un ejército que tenía más recursos y mejores armas que nosotros. Este esfuerzo debilitó todos los programas sociales de la revolución, aquella fue la causa fundamental por la cual perdimos las elecciones. Agregándole otros elementos como la arrogancia, la ostentación y algunos abusos que se cometieron contra la población nicaragüense de parte de nuestras fuerzas, los que lamentablemente no logramos controlar.

-¿A qué abusos se refiere?

-Los abusos no fueron fundamentales, ni correspondían a la voluntad política de los dirigentes de la revolución. Pero se produjeron en algunos sectores, sobre todo en el área rural campesina. Al mismo tiempo se cometieron errores en la política económica, por ejemplo, la nacionalización del comercio interior. Eso provocó que muchos sectores campesinos se resintieran con nosotros porque les quitábamos sus productos para vendérselos a un precio que nosotros creíamos más adecuado para la población, todo lo cual implicó malestar e insatisfacción de los anhelos alimenticios del pueblo de Nicaragua.

-Usted es el único sobreviviente de los fundadores del FSLN ¿cómo fue para usted asumir en el año 90 el fracaso electoral?

-Ganamos tres o dos elecciones seguidas y en la tercera fuimos derrotados. Esas eran las únicas elecciones verdaderamente limpias que se habían producido hasta ese momento, porque todas las anteriores (a la revolución) habían sido fraudulentas. Pero, pese a que el resultado no nos fue favorable, asumimos al fracaso con toda honradez y entregamos el gobierno.

-Más allá de ese fracaso ¿cuál es el legado que deja el Frente del primer gobierno, treinta años después?

-Bueno, existe una raíz profunda que no se ha borrado y eso explica el por qué nosotros regresamos al gobierno, aunque sea en otras circunstancias históricas. En este nuevo gobierno hemos procurado no volver a cometer los errores del pasado, sí los aciertos. Se ha hecho de nuevo la cruzada de alfabetización, acceso equitativo a la salud y educación general. De hecho, Nicaragua es un país libre de analfabetismo y eso va a ser proclamado este 19 de julio justo en el treinta aniversario de la Revolución Popular Sandinista.

-Además del analfabetismo, otro problema que azota a Nicaragua es la pobreza, ¿qué medidas ha tomado el gobierno para enfrentarla?

-Bueno, se ha hecho un programa llamado Hambre Cero, que es la distribución de recursos a los sectores más pobres de la población, con el fin de que ellos puedan resolver sus problemas fundamentales de alimentación. Además se están desarrollando diversos programas sociales, pero desde luego hay dificultades debido a la crisis económica internacional. Además, la derecha internacional trata de castigar al Frente Sandinista, nos ha quitado algunos programas de colaboración desde Europa y Estados Unidos, lo que ha significado más dificultades económicas para el pueblo. Van haciendo lo mismo que en Honduras pero de otra manera, porque en Nicaragua no es posible un golpe de Estado, pues el ejército tiene un origen sandinista. Pero sigue habiendo extrema pobreza en Nicaragua, estamos precisamente en esa lucha. De todas maneras, en medio de grandes problemas, ha habido grandes avances en materia social en este gobierno.

-¿Y cuáles son los desafíos pendientes?

-Además de superar la pobreza, disminuir la ausencia de viviendas para el pueblo y mantener el poder, ya que en estas circunstancias perder el poder sería trágico para este país, para el Frente Sandinista y para su perspectiva histórica. Aunque el gobierno no ha tenido la habilidad suficiente para divulgar sus logros, la verdad es que se han conseguido cosas importantes en el área de la salud, de la educación, el empleo, la vivienda y el enfrentamiento del hambre.

-Me decía que hay una raíz histórica común en el Frente de ayer y el de hoy ¿cuál es la diferencia entre sus dos gobiernos?

-Bueno la diferencia principal es que estamos en otras circunstancias históricas. Primero, hay una oleada de la izquierda mundial, especialmente en América Latina, que hace que nosotros ya no estemos tan solos como la vez pasada. Podemos enfrentarnos con dificultades y, al mismo tiempo, con el aliento y la compañía de otros gobiernos progresistas. Ya no estamos en la soledad política de entonces. En aquel tiempo solo nos acompañaba Cuba, ahora está Venezuela, Ecuador, Bolivia, etc.

El FSLN hoy

-Desde mediados de los ‘90, el FSLN ha sufrido diversas escisiones. Importantes comandantes y verdaderos símbolos revolucionarios como Dora María Téllez o Ernesto Cardenal ya no están con ustedes, ¿cómo se explica esta situación?

-No es lo mismo ser gobierno que dejar de serlo. Los que disfrutaban de las mieles del poder, pues siempre hay privilegios y ventajas, ya no les gustó cuando se terminó el gobierno. Se fueron poco a poco a la oposición, adoptando posiciones de derecha. Imagínate que los llamados Movimiento Renovador Sandinista (MRS), que es el sector donde está Sergio Ramírez, Ernesto Cardenal y otros, mandó una representación con Dora María Téllez a El Salvador a pedirle a la gente que no votara por el FMLN porque eran aliados del Frente Sandinista. Han llegado a esos extremos kafkianos estos señores sandinistas reformistas. Los verdaderos sandinistas seguimos en el Frente Sandinista y hay gente que ha tenido problemas con nosotros, pero que se ha ido acercando como Carlos Mejía, por ejemplo.

-Pero los disidentes dicen que en el Frente Sandinista hay más orteguismo que sandinismo.

-Es lo mismo que dicen los contrarrevolucionarios cubanos que hay fidelismo, lo mismo que dicen los contrarrevolucionarios venezolanos que hay chavismo. Hay Frente Sandinista esté o no esté Daniel Ortega, mañana él puede desaparecer y el Frente no va a desaparecer. Yo me voy a morir, soy una figura histórica, ya estoy viejo y no voy a vivir demasiados años, pero el Frente no. Tras la muerte de Carlos Fonseca, fundador principal y figura más alta de nuestra organización, el Frente Sandinista siguió viviendo igual.

-¿Y cómo responde a los que dicen que ustedes han hecho pactos con la derecha, específicamente con el ex Presidente Arnoldo Alemán, acusado de corrupción?

-Todos los partidos políticos tienen que hacer alianzas con sus adversarios, no me digas que en Chile no se ha producido eso, se hace alianzas con diferentes partidos para ganar las elecciones. Nosotros hemos hecho algunas alianzas que no han prosperado y otras que han prosperado. Hay mucha gente que es liberal y que apoya el Frente, otros que son conservadores y lo apoyan. Por ejemplo, nos acusaron de haber matado a los misquitos. Bueno, hoy sus principales dirigentes, Edwin Rivera y Esteban Fago, son sandinistas. Eso indica que en algunos casos los enemigos de ayer, son amigos y compañeros ahora. Así, como en todos los países del mundo, nosotros simplemente tenemos conversaciones y alianzas parciales o transitorias con la derecha, dependiendo las circunstancias políticas de cada instancia, pero no nos aliamos a ella.

-¿Cree que el Frente tiene la posibilidad de ser reelecto en 2010?

-Estoy seguro de que vamos a triunfar, es inadmisible que vuelva la ultraderecha a Nicaragua, sería como si volviera la sarna al país, como que de repente no hubiera sida y lo trajéramos de vuelta. Eso no va a ocurrir, ni lo vamos a permitir.

Nuestra perspectiva es la victoria. Dale a los lectores de tu periódico la plena seguridad de que hay Frente Sandinista para largo rato, que la bandera roja y negra será siempre la centinela que va a proteger a la bandera azul y blanca de la patria.

Chile y los ideales sandinistas

-Usted es un dirigente histórico en América Latina, ¿hay algo de lo que se arrepienta a estas alturas de su vida?

-Cuando fui ministro del Interior fui un poco arrogante, como otros dirigentes. Me arrepiento de no haber sido lo suficientemente humilde y de no haber hecho más de lo que hice por la revolución. Aunque procuro ser honesto y tener una posición autocrítica, he ido madurando con el tiempo. No siempre fui así. En algún momento nosotros creíamos que éramos más infalibles que el Papa, que teníamos la razón y la experiencia demostró que no era así. Me arrepiento de algunos de mis pecados, porque el que no se arrepiente de sus errores no es revolucionario.

-Muchos dicen que el FSLN no mantiene los ideales de su fundador, Carlos Fonseca. Si él estuviera vivo, ¿estaría en el frente sandinista con ustedes?

-Ah, bueno, no se sabe, pero Carlos Fonseca era de una rectitud increíble, yo no sé cómo definirlo, era como una especie de santo. Nosotros no somos santos, hemos cometido pecados mortales. Pero Carlos Fonseca era alguien que tenía un respeto profundo por la ética y la verdad. Es una lástima que ese amigo tan querido ya no esté con nosotros.

-Pero ¿usted cree que los ideales de Fonseca todavía están vigentes?

-En lo fundamental sí, aunque hemos cometido errores, lo que es inevitable. Carlos no los cometió y lamentablemente no pudo ver el triunfo. Yo dije alguna vez, cuando me avisaron que lo habían matado, que Carlos es de los muertos que nunca muere. En efecto, nunca murió. De alguna manera sigue influyendo en nosotros.

-Chile mantiene importantes vínculos con Nicaragua, muchos chilenos fueron a combatir allá.

-Ay, no tienen idea de la gratitud que sentimos por Chile. Yo estuve en algún momento con la hija de Allende, en la tumba de Salvador y después fuimos a visitar las tumbas de los combatientes chilenos en Nicaragua, fue muy emocionante. De hecho, aquí estoy junto a la esposa de uno de los caídos, de José Joaquín Valenzuela, que cayó en Chile en la matanza de Corpus Cristi, pero estuvo también en Nicaragua. Ahorita que yo estoy soltero la estoy pretendiendo, ya que ella es viuda pues, ¿tengo o no tengo derecho? (risas).

-O sea que los vínculos con Chile siguen, ¿pese a las diferencias actuales?

-Claro. Hace poco, me encontré con la Presidenta Michelle Bachelet en Perú. Esa vez me abrazó y me dijo, "con este abrazo, abrazo un pedazo de la historia de América Latina". No olvido esa frase tan bonita. De todas maneras, un saludo al pueblo chileno, que es uno de los más valientes, más sufrido y más talentoso. Yo diría, el más progresista de este continente. //LND

30 AÑOS REVOLUCIÓN SANDINISTA

…”Hoy no me duermo si no cae Chinandega”

Así comenzaba un poema del grupo Polifemo, leído en los patios del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile en julio de 1979. Arreciaban en Chile los peores años de la dictadura de Pinochet y quienes se le oponían seguían paso a paso las alternativas de la ofensiva sandinista que recorría las ciudades del país centroamericano.

Lo que no se sabía en esos años es que un puñado de chilenos fue decisivo para el triunfo de la revolución y para construir posteriormente un nuevo Estado en ese país. Esta edición especial recoge algunos de sus testimonios.

En Nicaragua, los desafíos de la revolución sandinista siguen presentes. La historia ha dado a los hombres del Presidente Daniel Ortega una segunda oportunidad. Así lo relata en la siguiente entrevista con que abrimos este megareportaje el fundador del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Tomás Borge.