CIENCIAS SOCIALES HOY – Weblog

Actualidad sobre política, sociología, economia, cultura…

Posts Tagged ‘REVOLUCION CUBANA

Cuba: Polémica entre Pablo Milanés y Silvio Rodríguez se endurece (II)

with 36 comments

  • La controversia política entre ambos compositores cubanos subió de tono en Internet
  • No perdonaré la doble traición de Silvio Rodríguez: Milanés
  • No escandaliza el contenido de sus opiniones, sino la forma, dijo el autor de Ojalá
  • Su dicho, mentiroso, como por los que me pedía perdón desde hace 20 años, reviró su compatriota

Foto

En sus inicios, Pablo Milanés y Silvio Rodríguez (en una imagen tomada de Internet) integraron el grupo de Experimentación Sonora del Instituto de Cine, hasta que su música se abrió paso y lograron gran popularidad

Afp

Periódico La Jornada
Viernes 9 de septiembre de 2011, p. a10

La Habana, 8 de septiembre. Una controversia política entre los cantautores Silvio Rodríguez y Pablo Milanés alcanzó altas temperaturas en el espacio digital, mostrando desavenencias acumuladas en 20 años por los dos fundadores de la Nueva Trova Cubana.

No perdonaré la doble traición que acaba de efectuar públicamente Silvio Rodríguez a quien una vez fue su hermano, dice Milánes en un correo electrónico a un amigo, autorizado a difundirlo, y que Silvio Rodríguez publica en su blog Segunda Cita (http://segundacita.blogspot.com/).

Milanés, quien se encuentra de gira por Estados Unidos, realizó declaraciones críticas al gobierno cubano y publicó una carta abierta a un periodista cubano radicado en Miami, en la que reafirma esos conceptos.

También fustigó a intelectuales –entre ellos a Silvio Rodríguez– que firmaron una carta en 2003, en la cual apoyaban el arresto de 75 disidentes en La Habana y el fusilamiento de tres secuestradores armados de una embarcación, que pretendían emigrar.

Interrogado por un lector en su blog, Rodríguez dijo coincidir con esos conceptos, pero desaprobó la forma burda y desamorada de expresarlos, así como haberlo hecho en Miami, meca del anticastrismo.

Lo que escandaliza a algunos no es el contenido de sus críticas, sino la forma, que además de burda parece desamorada, sin el más mínimo compromiso afectivo, dijo.

Otra cosa que duele es que haya manifestado esas críticas en Miami, a unos días de un conciertos que, por más propaganda que hacían, no se llenaba, añadió.

Pablo Milanés respondió diciendo que la afirmación de Rodríguez está “llena de mentiras y tergiversaciones.

Ésta es una más de las diatribas incontroladas de Silvio frente a mí, llena de mentiras y tergiversaciones, como cuando me venía pidiendo perdón por todas ellas, desde hace más de 20 años, y yo no lo perdono, dijo.

Es posible que una vez más llore, se arrepienta y pida el perdón que jamás le voy a conceder; más aún cuando ha tenido el impudor de hacer público su viejo rencor (no sé de qué categoría, que lo analicen los sicólogos) y que ha llegado a comprometer mi dignidad y mi militancia revolucionaria. No deseo involucrarme en un debate reducido sólo a los usuarios de estas nuevas tecnologías, que al final son la mínima expresión de la información en Cuba, insistió Milanés en la misiva.

Ambos músicos se conocieron en 1967, cuando sus canciones eran rechazadas por el sector oficialista de la cultura, y tuvieron el apoyo de Haydée Santamaría, heroína de la Revolución y directora de Casa de las Américas.

Luego integraron el grupo de Experimentación Sonora del Instituto de Cine, hasta que su música se abrió paso y lograron gran popularidad. La colaboración de ambos terminó a finales de los años 80, y se abstuvieron de mencionar en público sus diferencias.

Aunque los dos trovadores han pedido que sus opiniones encontradas sean reflejadas por la prensa cubana, hasta ahora la disputa es ignorada y sólo está al tanto una minoría de cubanos con acceso a Internet.

Perdoné a los verdugos

Milanés recordó cuando estuvo internado en la década de 1960 en las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), campos de reclusión de homosexuales, religiosos y disidentes políticos, los cuales el ex presidente Fidel Castro ha reconocido como un error.

Si ayer perdoné a los verdugos que indiscriminadamente me lanzaron con 23 años a los campos de concentración y a 48 mil compañeros más de desgracia (…), porque no quiero que esta revolución sea como las otras que han devorado a sus hijos. Así mismo, no perdonaré la doble traición que acaba de efectuar públicamente Silvio, dijo.

“No me he callado, he hablado con valentía, ante la cobardía de los demás, solamente para tener el país que he soñado, que me hicieron soñar y que se está perdiendo gracias a la falsedad y al extremismo de los que se llaman ‘verdaderos revolucionarios’”, enfatizó Pablo.

Silvio Rodríguez, de 64 años, y Pablo Milánes, de 68, son los principales exponentes de la nueva trova cubana. Muy populares en toda América Latina, son autores de antológicas canciones que tienen gran vigencia en la región, como Ojalá, Yolanda, Para vivir y Unicornio, entre otras.

 

A solicitud del trovador Silvio Rodríguez La Jiribilla reproduce dos mensajes de Pablo Milanés publicados en el blog Segunda Cita.

Respuestas de Pablo Milanés

martes, septiembre 6, 2011, 9:29 pm

Me escribió este amigo diciéndome que Pablo le había enviado estas respuestas. Yo las reproduzco como entrada oficial de mi blog. Me gustaría que Cubadebate y otros medios también las publicaran, como hicieron con los intercambios de comentarios anteriores.
Silvio Rodríguez

1

Juan Pin, esto es lo que pienso de todo lo que he venido leyendo. Si te parece lo publicas.

Un abrazo. Pablo

Juan Pin, hermano, esta es una más de las diatribas incontroladas de Silvio frente a mí, llena de mentiras y tergiversaciones, como cuando me venía pidiendo perdón por todas ellas, desde hace más de veinte años, y yo no lo perdono. Es posible que una vez más llore, se arrepienta y pida el perdón que jamás le voy a conceder; más aún cuando ha tenido el impudor de hacer público su viejo rencor (no sé de qué categoría, que lo analicen los psicólogos) y que ha llegado a comprometer mi dignidad y mi militancia revolucionaria. No deseo involucrarme en un debate reducido sólo a los usuarios de estas nuevas tecnologías, que al final son la mínima expresión de la información en Cuba.

Un abrazo, tu hermano,
Pablo


2

Juan Pin, si te he escrito estos dos correos es porque sé que tienes el conocimiento y la disposición suficiente para entender lo que quiero manifestar, así como dar a conocer, si es que lo deseas, estos dos documentos que resumen lo que siento y pienso, sin entrar en más polémicas.

Juan Pin, si ayer perdoné a los verdugos que indiscriminadamente me lanzaron con 23 años a los campos de concentración y a 48 000 compañeros más de desgracia, perdoné, te repito, porque no quiero que esta revolución sea como las otras que han devorado a sus hijos. Así mismo, no perdonaré la doble traición que acaba de efectuar públicamente Silvio Rodríguez a quien una vez fue su hermano.

Hace años que lucho porque nuestra revolución brote con nuevos frutos y nuevos conceptos que no nos anquilosen en el mismo fracaso que otras revoluciones anteriores. Por eso, no me he callado, he hablado con valentía, ante la cobardía de los demás, solamente para tener el país que he soñado, que me hicieron soñar y que se está perdiendo gracias a la falsedad y al extremismo de los que se llaman "verdaderos revolucionarios". Estoy absolutamente seguro de que el tiempo me dará la razón y en mi país, en mi casa, en mi barrio, esperaré como mismo he sido, a que este sueño se cumpla.

Tu hermano,
Pablo

Cerrar filas con tu país amenazado

Silvio Rodríguez • La Habana

En su blog Segunda Cita, Silvio Rodríguez responde a Mauricio, otro internauta con interrogantes en torno a las más recientes declaraciones de Pablo Milanés, así como a las posiciones de principios expresadas por Silvio. Compartimos el intercambio:
Mauricio escribe:
Silvio, he seguido o intentado seguir tu obra y la de Pablo de cerca. He crecido con ella y admiro muchas de las posturas de ambos, pero si algo me molesta es ver como se tergiversa la información (y eso no solo sucede en la prensa internacional Silvio, en Cuba donde el estado tiene control de los medios también se dan esas prácticas, uds no están exentos de ello).
Los invitaría a que viesen y sobretodo escucharan las entrevistas que Pablo ha dado en EU. En varias de ellas ha reafirmado que aunque la gente espera que se refugie en una embajada, él se muere en Cuba. Y respecto a su postura política él se sigue considerando un revolucionario (uno que no sigue tus mandamientos de lo que debe ser un revolucionario). Las revoluciones Silvio implican que exista una revolución de ideas. No es un dogma, ni sus antiguos dirigentes son dioses. Nunca alcanzaré a comprender porque la autocrítica es tan incómoda en Cuba, porque el practicarla lleva consigo la etiqueta de traidor. Me parece mucho más grave no darse cuenta de las cosas y no alzar la voz cuando las cosas se hacen bien o se hacen mal (en los últimos 8 años he leído ambas posturas de la boca de Pablo, pero para eso hay que tener memoria y no solo actuar con las vísceras).
Aquí no es ser "pablistas" o "silvistas", seamos serios. Ni tampoco Silvio que saque un argumento tan bajo como que la venta de boletos era baja y por eso Pablo dijo lo que dijo. Lo que él ha dicho (estemos o no de acuerdo) él lo ha dicho desde años atrás. Para mí así no es el arte. Mi admiración por tu música sería la misma hayas o no hayas llenado cada sitio donde te presentas, o si la última vez que te vi en vivo, el Carnegie Hall estuviese lleno o no. Así como tampoco me importa si Pablo llena el United Palace de NY este viernes. En la historia (y seguro estoy de que lo sabes) muchos eventos culturales que fueron parteaguas ocurrieron frente a unos cuantos.
En fin, solo quería externarte mi punto de vista no sin antes mandarte un cordial saludo.
Con respeto y aprecio
Mauricio

Silvio responde…

Mauricio:

Bajo es decirle cobarde a Cintio Vitier, a Alicia Alonso, a Leo Bouwer, a Chucho Valdés y a los muchos artistas e intelectuales cubanos que viendo que en Miami se decía “Ahora Irak, después Cuba”, cerraron filas con su país amenazado.

Bajo es pintarse inmaculado ante los que te desprecian y convertirse en chota de tus compañeros de toda la vida.

Bajo es llegar a Miami y para solucionar un problema empresarial armar un show mediático contra tu país y venderle el alma al diablo.

Bajo y cobarde es no mencionar en el cubil de los que pagan atentados contra Cuba la inmoralidad del juicio amañado a nuestros Cinco Héroes.

Bajo es santificar a unas señoras que hasta ayer decían que no eran políticas, que sólo eran familiares de sus seres queridos presos y que ahora, después de verlos libres, siguen recibiendo dinero de connotados terroristas y yendo a la embajada yanqui a buscar recursos e instrucciones.

Bajo y sucio es apoyar lo mismo que apoya el asesino Posada Carriles.

Bajo es insultar, restregándole una militancia, a uno de los pocos que se juega la vida y la historia en Miami, rodeado de criminales locos por acabar con cualquiera que les huela a comunista.

Bajo y falto de respeto con el pueblo cubano de Miami es automutilar la obra que te hizo trascender, con el pretexto de no herir sensibilidades. ¿Sensibilidad de quién? Porque esos medios que han pedido bombardeos a Cuba no merecen respeto.

Porque conozco al pueblo cubano, niego rotundamente que esos medios mafiosos miamenses representen la sensibilidad de los cubanos que viven allí. Concederles semejante honor es una genuflexión difícilmente conciliable con la dignidad del que realmente respeta a su pueblo.

Written by Eduardo Aquevedo

10 septiembre, 2011 at 6:09

Pablo Milanés y Silvio Rodríguez: debate sobre diferencias de fondo y forma respecto a la revolución cubana…

leave a comment »

Que Cada Cual Asuma lo que Le Toca, por Silvio Rodríguez

Pablo y yo hace algo más de 20 años que no nos vemos. Tampoco nos hemos hablado ni por teléfono. O sea que el Pablo que conozco tiene casi un cuarto de siglo de retraso.

 
Silvio Rodriguez | cubadebate | Hoy a las 15:41 |
 
www.kaosenlared.net/noticia/que-cada-cual-asuma-que-toca

 

En su blog  Segunda Cita, Silvio Rodríguez responde a Manuel R, estudiante puertorriqueño en Nueva York, responde varias preguntas que le han hecho  sobre las más recientes declaraciones de Pablo Milanés. Compartimos el intercambio:

Manuel R. dice…

Silvio,
te voy a ser bien sincero. No entiendo bien tu postura, ni la de muchos revolucionarios que considero honestos y maduros ante la carta de Pablo. He escuchado tantas opiniones, tantas críticas, tanto cinismo, unos le dan la pinta buena y otros la pinta mala.

A mí me parece honesta y eso lo admiro, personalmente tengo diferencias en cuanto a la forma de la carta aunque no en cuanto al contenido. Creo que precisamente esta es la disyuntiva mas interesante de las declaraciones de Pablo: Forma vs. Contenido.

Te pregunto: ¿Cuál es tu opinión sobre el contenido de la carta? ¿Cuál es tu opinión sobre su forma?

¿Crees tú que el espíritu revolucionario de Pablo viene por la misma línea del espíritu evolucionario de “Sea Señora”? ¿Sí, no, por qué?

Silvio responde…

Manuel R:

Pablo y yo hace algo más de 20 años que no nos vemos. Tampoco nos hemos hablado ni por teléfono. O sea que el Pablo que conozco tiene casi un cuarto de siglo de retraso. Aún sin estar cerca, en este tiempo sin relacionarnos directamente, ambos hemos mantenido una actitud respetuosa respecto al otro. Nos conocimos en 1967 y dejamos de vernos y de hacer proyectos juntos a fines de los 80s. Mientras duró, nuestra amistad rebasó lo que pudiera ser una simple colaboración. Fuimos testigos de muchos eventos personales de ambos. Y también colectivos. Vimos nacer a nuestros primeros hijos, fraguarse y deshacerse amores, proyectos, sueños de diferente linaje. Hay zonas del Pablo actual que son nuevas para mi y hay otras que me son muy conocidas. Y para resumirte mi postura, o para que aprendas a verla como es, sin confusiones, te la voy a identificar: Mi postura es la que mantengo cada día; lo que hago y lo que digo, el testimonio cotidiano de un hombre que, más por intuición que por sabiduría, nunca se ha creído infalible. Asimismo no me siento capaz de juzgar, menos públicamente, a un viejo amigo; pero de lo que sí estoy seguro, Manuel R., es de que Pablo está convencido de estar a la altura de lo que cree de sí mismo.

Esto me da oportunidad de decir que muchos ataques a Pablo no los he puesto aquí en el blog. Siempre han existido los “Pablistas” y los “Silvistas”. Por mi parte nunca -jamás- he permitido que en mi presencia nadie hable mal de Pablo. Cuando me botaron del ICR en 1968, también fue por defenderle. Y por pincipios -míos- lo sigo haciendo, aún cuando Pablo me incluya a mi entre los “despreciables” que seguimos defendiendo la Revolución, y los que firmamos la carta que él entendió a su manera (y todos los que la firmamos entendimos de otra, o sea un momento en el que había que cerrar filas con la defensa de Cuba). Como dice un amigo mío: “Hay un viejo proverbio latino que dice  Quod escripsi, escripsi. Lo que está escrito está escrito y no se puede borrar.” Que cada cual asuma lo que le toca, y allá el que se arrepienta de la gloria que ha vivido por lo que quiera aparentar.

Coincido con Pablo en muchos de sus juicios críticos sobre la realidad cubana. Me parece que algunos de esos puntos los he tocado en conferencias de prensa en Cuba. Lo que escandaliza a algunos no es el contenido de sus críticas sino la forma, que además de burda parece desamorada, sin el más mínimo compromiso afectivo. Otra cosa que duele es que haya manifestado esas críticas en Miami, a unos días de un concierto que, por más propaganda que hacían, no se llenaba. Y para colmo que las hiciera a medios que tildan de héroes a terroristas que han derribado aviones civiles, medios cuyos dueños han pagado actos de violencia contra Cuba.

Es importante que los que vivimos en esta sociedad imperfecta -y eso quiere decir con cosas malas pero también con cosas buenas- sigamos criticando, sigamos mejorándonos. Y que este ejemplo triste no les sirva de pretexto a los extremistas para cerrarse a cal y canto. Ese es un daño interno que nos hacen actitudes como esta. Pero en las Revoluciones, si son verdaderas (como creo que es la cubana), nadie es imprescindible, al menos para siempre. Cada baja nos enseña a llenar la ausencia con lo que tengamos, y a aspirar a ser tan buenos como lo que nos falta.

No en balde escribí, hace unos 30 años:

Salgo y pregunto por un viejo amigo
de aquellos tiempos duramente humanos,
pero nos lo ha podrido el enemigo,
degollaron su alma en nuestras manos.

Absurdo suponer que el paraíso
es sólo la igualdad, las buenas leyes.
El sueño se hace a mano y sin permiso,
arando el porvenir con viejos bueyes.

Vaya forma de saber
que aún quiere llover
sobre mojado.

http://www.cubadebate.cu/opinion/2011/09/05/que-cada-cual-asuma-lo-que-le-toca/

Carta Abierta a Edmundo García de Un Verdadero Revolucionario de Medio Siglo

Pablo Milanés /Kaosenlared. net

Espero que Kaos, publicacion libre y alternativa de izquierda, que previamente publicó los desatinos alocados de tal inmundicia sepa respetar mis derechos de responder revolucionariamente como ciudadano del mundo y de la Cuba que merece una mejor realidad y destino. De paso y para los que aun no se han percatado por sus intereses o analfabetismo intelectual y politico cuando no y tambien por lo miserable y despreciable que han sido y siguen siendo aupando todo lo peor de un sistema que pudiera haber sido ejemplo y faro del mundo entero, pues para esos tambien, esos miles de Cuba y del mundo que aun no entienden que payasos dictadores y criminales como los de Libia, Egipto, Siria, Tunez y algunos otros lugares tienen sus dias contados si es que ya aun no los han desalojado de sus poderes y prebendas, sus propios pueblos hastiados, pues para esos tambien es esta carta de respuesta que me permite este ejemplar de la citada fauna, Edmundo, que Inmundicia.
Edmundo:

Hace años estás intentando hacerme una entrevista sin éxito, hasta el punto de resultar insoportablemente insistente porque además, para colmo, en tu petición posteriormente iban tus entrevistas adjuntas, esas entrevistas que no tuve más remedio que clasificar como “correo no deseado”, para al fin librarme de ellas.

En esa primera ocasión en que nos encontramos, ibas oportunamente mal acompañado y no tuve más remedio que pensar para mis adentros “Dios los cría…”. No obstante te explicaré por qué nunca hubiera hecho una entrevista contigo: vi en ti, con mi intuición natural para esas cosas, las nueve señales del hijo de puta que son, no sé si sabes, clasificaciones que hizo Don Camilo José Cela, en su novela “Mazurca para dos muertos” y que ha llegado a ser, en la historia, famosa por su visión extraordinaria de lo que es un ser execrable a primera vista. Voy a mostrarte esas nueve señales que son:

1. Pelo ralo
2. Baja estatura y canijo
3. Cara pálida
4. Barba por parroquia
5. Manos blandas, húmedas y frías
6. Mirar huido
7. Voz atiplada
8. Pijo flácido y doméstico
9. Avaricia

Con esta referencia sobra decirte por qué nunca he confiado en ti.

Edmundo, tienes una forma de hacer periodismo que no es tal; seleccionas a tus víctimas (a tus entrevistados), no los indagas, los cuestionas, los destrozas con una autoridad que no sé cuál ser poderoso te ha otorgado y terminas triunfante ante una persona apabullada por el terror de tus palabras que recuerdan un viejo estilo autoritario, ridículo y obsoleto. Esa es a mi juicio la esencia de tu programa.

Cuando leí tu panfleto mi primera reacción fue ver a una niña en la pubertad, asombrada y ruborizada ante su primera menstruación, miedosa de cometer pecado ante una manifestación natural de su desconocido organismo. Esa fue la primera impresión, pero la segunda, fue más solemne y peligrosa: me di cuenta de que no solamente eras todo lo que yo había pensado, sino más aún, estabas ingresando en ese grupo selecto de la ultraderecha miamense que no admite reconciliaciones, críticas y que cuyo único neolítico gesto es romper discos con aplanadoras. Tú, al igual que ellos, no quieres amor, quieres odio, tú al igual que ellos, no quieres reconciliación, quieres rencores y desunión, tú en suma, no quieres al pueblo cubano, ni de allá ni de acá. Edmundo, tú no quieres a nadie y no me hubiera extrañado verte en esa “enorme” turba gritando “Abajo, abajo”, donde sin duda alguna hubieras sido bien recibido.

Has insinuado que la prensa de Miami y España se aprovecha y utiliza mis palabras en vez de beneficiarme de ese espacio para arremeter contra el imperialismo. Edmundo, estás equivocado, soy yo el que me sirvo de esos periódicos para que difundan las entrevistas que en Cuba me están negadas y que sueño con que aparezcan en el Granma y las lea todo el pueblo y que un sólo periodista, uno sólo de los tantos miles que hay en la isla, tenga lo que hay que tener para dar a conocer lo que tantos años llevo expresando; es más, como un punto de partida planteo que tu panfleto y esta carta se publiquen en el Granma y que el pueblo las lea, piense, sepa discernir por si mismo, y de una vez, dónde está la verdad y vayamos por el camino de las libertades individuales que tenemos que rescatar y que tú con tu actitud estás negando.

A mi regreso a La Habana y en concordancia con el párrafo anterior, le digo por este medio a la intelectualidad cubana, a los artistas, a los músicos y a los altos cargos del Estado, que no me susurren más al oído: “estoy de acuerdo contigo pero… imagínate!”. Yo no estoy arrepentido de incinerarme sólo en mi actitud, pero es triste y vergonzoso que haya un silencio cómplice tan funesto como tu manifestación, Edmundo. Estas dos conductas, una en Miami y otra en La Habana, increíblemente al final convergen en su propia contradicción.

Sobre la intelectualidad miamense que comentas que me ha apoyado en sus artículos, te diré que no tengo absolutamente ningún miedo ni prejuicio en recibir una frase amable y receptiva. No soy su compañero de viaje, pero Edmundo, me gusta sumar mientras que a ti te gusta dividir porque de eso vives, para eso estás en esta ciudad.

También te has atrevido a decir que he mal influenciado a artistas del talento y el prestigio de Serrat, Sabina, Víctor Manuel y Ana Belén. No hay duda de que en este terreno también eres un ignorante, debías de saber que Juan Manuel Serrat es uno de los hombres más admirados por su entereza, caballerosidad y su limpieza durante toda su vida, y su posición ante el franquismo arriesgando su carrera y su vida, lo llevó hasta la cima de la dignidad. Que Joaquín Sabina, que a los 23 años se exilió a Inglaterra en su oposición a Franco y a su propio padre, es uno de los artistas más sinceros y honestos que conozco (esto lo sabe bien Fidel) independientemente de su talento. Que Víctor Manuel y Ana, antes de nacer tú, y andar por esos rumbos inciertos, que todos conocemos, para llegar a ser el extremista que eres hoy, pertenecían al Partido Comunista de España, en la época de Franco, y eso, Edmundo, les pudo costar la vida. Esas personas que tú no has respetado, tienen talento propio, criterios propios y no se dejan influenciar por nadie, al contrario porque son ciertamente su talento y sus principios los que han influenciado a medio mundo.

Edmundo, mis 53 años de militancia revolucionaria me otorgan el derecho, que muy pocos ejercen en Cuba, de manifestarme con la libertad que requieran mis principios y esa libertad implica que no tengo ningún compromiso a muerte con los dirigentes cubanos, a los que he admirado y respetado, pero no son Dioses, ni yo soy fanático, y cuando siento que puedo hacer un reproche y decir no, lo digo, sin miedo y sin reservas. Cuando veo que unas señoras vestidas de blanco protestan en la calle y son maltratadas por hombres y mujeres, no puedo por menos que avergonzarme e indignarme y, de algún modo, aunque no estemos de acuerdo  absolutamente, solidarizarme con ellas en su dolor; porque lo más vil y lo más cobarde puede ser que una horda de supuestos revolucionarios ataque despiadadamente a estas mujeres. No hay ningún código que defienda eso en el mundo, es más, la violencia de género se queda corta al ver esas salvajes manifestaciones. Estos dos conceptos que te he expresado, pero tú no has entendido – no hay duda de que estás en tu época de infantilismo revolucionario -, no implica que esté en desacuerdo con Fidel y tampoco implica que esté de acuerdo con las Damas de blanco. Pero tú vas al blanco o al negro, (más al negro que al blanco) y no tienes matices y los años irremediablemente te van a hacer aprender lo que es un verdadero revolucionario o inexorablemente vas a ingresar en ese mundo en el que he visto a tantos como tú, vagando, perdido en la nada.

Edmundo, ayer creo que sufriste un revés que no te apliqué yo precisamente, sino los varios miles de personas que asistieron a un recital, carísimo para su bolsillo en crisis, demostrando que es posible el amor, que si anteayer decían “No” y ayer decían “Tal vez”, hoy dijeron “Sí”, un sí contundente, más fuerte que tus sucias y ofensivas palabras.

Edmundo, te invito a que cojas tus maletas y regreses a tu país y allí tengas el valor de denunciar todo lo malo que veas, porque Edmundo, te advierto, esa lucha sí es dura y no te calles como esos miles periodistas de allá, cómplices lamentables del silencio.

En muchas ocasiones he dicho que me sentaré en el portal de mi casa para ver pasar el “cadáver” de mis enemigos, ahí te espero.

Solamente te exijo una cosa: saca mi nombre definitivamente de tu boca irrespetuosa y falsa, son demasiados los méritos que me ha otorgado el pueblo para que un desalmado como tú los manche con sus sucias palabras.

Pablo Milanés
Miami, 29 de agosto de 2011

“Cuba vive un cansancio histórico”. Entrevista

with 2 comments

Leonardo Padura · · · · ·

Wilfredo Cancio Isla

05/09/10

Leonardo Padura no se ha permitido descansar este verano tras la espléndida acogida a El hombre que amaba a los perros, una novela que absorbió sus faenas creativas por cinco años.

Incansable y pertinaz, con una disciplina de trabajo a prueba de tentaciones, el escritor está avanzando ya en su próximo proyecto narrativo, mientras concluye dos guiones cortos para la película Siete días en La Habana que reunirá a directores internacionales e imparte un curso sobre estrategias literarias en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en Santander, España.

Pero Padura sabe que la ola de El hombre que amaba los perros va a acompañarlo todavía por largo tiempo. Obra de indagación histórica y de contemporánea vitalidad a un tiempo, El hombre… toma como pretexto el asesinato de León Trotski a manos de Ramón Mercader para trazar una desgarradora parábola de las utopías y los totalitarismos del siglo XX, con amplias resonancias en la Cuba de hoy.

El libro –editado por Tusquets- no se ha publicado aún en Cuba, donde Padura vive, escribe y atesora una amplísima popularidad entre los lectores nacionales. Sin embargo, la edición española está circulando de mano en mano dentro de la isla y Padura confiesa satisfacción al recibir, día tras día, mensajes de seguidores que le agradecen haberlo escrito.

El escritor, de 55 años, estuvo recientemente de paso por Miami y aprovechó para cumplir un apretado itinerario afectivo. Padura conserva un sentido casi sacrosanto de la familia y los amigos, y su vocación de lealtad ha estado siempre por encima de las discordias políticas y los rituales ideológicos que suelen dividir el mapa cubano. Esta entrevista marca también un reencuentro aplazado por ocho años, con la voluntad de hablar de sus pasiones más entrañables: la literatura, el cine, la pelota, el barrio habanero de Mantilla…Y, por supuesto, Cuba

Una perversión histórica

El hombre que amaba a los perros es visto por la crítica como la historia destructiva de una utopía, la metáfora de la invención totalitaria del socialismo y la reconstrucción literaria de uno de los crímenes más reveladores del mundo moderno. ¿Te sientes cómodo con estas definiciones o tu novela es algo más que eso?

Es eso y otras cosas más. Es, sobre todo, una reflexión sobre cómo se pervirtió la utopía más importante del siglo XX, la utopía que los hombres están persiguiendo desde que existen como género humano, la utopía que se empezó a forjar en los siglos XVI y XVII por parte de filósofos y pensadores. La gran aspiración fue desde entonces una sociedad con plena libertad y un máximo de democracia. Esa fue la promesa del socialismo cuando triunfa en la Unión Soviética. Y la perversión de esa utopía es la esencia de mi novela. Está visto con un sentido histórico, pero también metafórico, porque el personaje cubano de la novela, Iván, que es el único de ficción, no es un personaje real. En Iván reuní muchas historias de vidas cubanas, muchas historias reales que a lo mejor no le ocurrieron todas a un individuo, pero les ocurrieron a muchos individuos, de ahí el carácter simbólico del personaje.

¿Tú crees que es posible refundar una utopía de cara al siglo XXI?

Por supuesto. Una de las razones por las que se pervirtió esa utopía del sueño igualitario de la humanidad fue el totalitarismo. A pesar de que la novela describe un cuadro tétrico de lo que ocurrió en la historia del siglo XX, es también un llamado a la necesidad del hombre de refundar una utopía. La sociedad moderna se ha organizado de una manera en la cual el individuo es cada vez menos importante. Refundar una utopía, como dice uno de los personajes de la novela, significa que no nos volvamos a engañar o no tratemos de engañar a los demás, y tratemos realmente de jugar limpio.

Una de las revelaciones de la novela está en la protección que recibió Ramón Mercader en Cuba…

Resulta revelador porque Mercader es un personaje que está en el centro de uno de los acontecimientos más trascendentes del siglo XX. El asesinato de Trotski fue prácticamente un magnicidio a pesar de que no tenía el poder político. Pero a la vez Mercader es un hombre del que no se conocía su historia, pues necesitaba ser un hombre sin historia. Es decir, toda la historia de Ramón Mercader fue creada para que hiciera lo que hizo y después para que no revelara lo que había hecho. Y la estancia de Mercader en Cuba constituye un episodio sin una especial significación histórica. El no quería vivir en la Unión Soviética y su mujer, la mexicana Rogelia Mendoza, a quien Mercader conoce mientras está preso en México, tampoco quería vivir allí.  No les permitieron casarse en la cárcel porque de lo contrario él hubiera podido quedarse a vivir en México y los mexicanos no lo querían en el país. De hecho, lo sacaron de México el mismo día que salió de la cárcel. Y ellos van a Cuba porque es el único lugar donde hallan un refugio cercano de alguna manera al mundo a que pertenecían: Mercader a España y Rogelia Mendoza a México.

Misterio bien guardado

¿Cómo logró disfrazarse la identidad de Mercader en Cuba?

Mercader vivió en Cuba de una manera totalmente incógnita para casi todos los cubanos. Conozco personas que visitaban su casa, que eran amigos de los hijos de Mercader –de Mercader no, ese hombre se llamaba en Cuba Jaime Ramón López-, que lo conocían como un republicano español y eran amigos de sus hijos Arturo y Laura, y nunca supieron que este hombre era Ramón Mercader. Solamente un círculo muy reducido de viejos militantes comunistas que habían conocido a la madre de Mercader tuvieron alguna relación con él. Fue un misterio altamente resguardado. Incluso hay una anécdota que es bien ilustrativa: los médicos que le diagnosticaron y trataron el cáncer supieron que este hombre era Mercader porque dio la casualidad que viajaron a Argentina al día siguiente de su muerte. Y cuando montaron en el avión de Aerolíneas Argentinas les dieron un periódico donde aparecía la foto del asesino de Trotski que había muerto en Cuba. En aquel momento supieron que el paciente que habían atendido no era Jaime Ramón López sino Ramón Mercader.

¿Te quedó algo sobre la vida de Mercader en Cuba que no hayas dicho en la novela?

Precisamente estoy bastante avanzado en un libro que es trabajo acumulativo, una especie de apostillas a la novela, donde cuento historias como la de los médicos de Mercader; la de los amigos de los hijos; la historia de la madre, Caridad, una catalana nacida en Cuba; la relación de Mercader con el cineasta Tomás Gutiérrez Alea… Es un libro de comentarios y testimonios que no me cabían en la novela, pero que son también muy interesantes para un lector interesado. Lo empecé a escribir casi terminada la novela, porque como sabes yo soy un trabajador compulsivo y no puedo levantarme y ponerme a mirar el techo o ponerme a leer una novela por el placer de leer una novela. Yo necesito trabajar siempre. Lo publicaré cuando pase el reflujo de la novela.

Tú has contado ampliamente la realidad cubana a través de tus novelas y cuentos, pero quiero saber cómo tú describirías la situación actual de la isla no como el escritor de ficción, sino desde la perspectiva del ciudadano común. ¿Cuál es el futuro con este presente agotado?

Hay un problema fundamental en Cuba del que yo hablo en mi novela La neblina del ayer (2005), y que se ha ido agudizando con los años: el cansancio histórico. Creo que Cuba es un país que vive un cansancio histórico. La gente está cansada de sentir o que se le diga que está viviendo un momento histórico y quiere vivir una normalidad. Esto ha generado además un desgaste moral bastante serio en la sociedad cubana. En un país donde la prostitución deja de ser un oficio reprobable y se convierte muchas veces en una salvación para la economía hogareña con el beneplácito y la admiración de la familia, hay algo que funciona mal, como funcionaba mal en el reino de Dinamarca en la época de Hamlet.

Un país donde la mayoría de las personas tiene que buscar alternativas de supervivencia en los márgenes o más allá de los márgenes de la legalidad y lo hacen con total desenfado, como una actividad absolutamente normal, es un problema serio. El propio gobierno –que es el empleador del 90 por ciento de los cubanos- ha reconocido que los salarios que les paga a sus asalariados son insuficientes para vivir, lo que es un reconocimiento a que las personas tienen que buscar alternativas de supervivencia. Y cuando alguien en Cuba, por ejemplo, espera poder resolver sus problemas con los 100 ó 200 dólares que les puede mandar un pariente desde Estados Unidos, México, España, o espera resolver los problemas haciendo un determinado negocio que está más allá de los márgenes de la legalidad, es una sociedad que tiene problemas. Y estos problemas tienen un costo social y moral que va a ser lo más difícil de poder superar en un futuro inmediato.

Dentro de ese panorama de extravíos, dónde se sitúa la juventud cubana. ¿qué piensan, que aspiraciones tienen, cómo enfrentan la realidad social la generación del futuro?

Un fenómeno entre los más graves para el futuro de Cuba es que una parte notable de los jóvenes del país están emigrando o piensan emigrar, y entre ellos hay un porciento alto de personas preparadas, que deberían asumir las responsabilidades de un futuro en lo social, en lo académico, en la vida económica del país. Al mismo tiempo, hay un sector de esa juventud muy despolitizado, que lo que quiere es vivir su vida, muy distintos de lo que fuimos nosotros hace 20 ó 30 años. Eso explica la existencia de tribus urbanas bastante numerosas como los emos, los freekies, los raperos, los reguetoneros, que ven la vida desde perspectivas bastante desafiantes y poco ortodoxas. En fin, es una generación mucho menos comprometida con la política, a pesar de que siempre la propaganda oficial afirma que la juventud sigue comprometida políticamente.

Obama, una ganancia enorme

¿Cómo evalúas estos dos primeros años de la presidencia de Barack Obama para Cuba?

Te digo que en esencia soy un admirador de Obama y pienso que es en general, una ganancia enorme con respecto a lo que significó la administración Bush. Con respecto a las relaciones con Cuba se esperaban cambios mucho más significativos. Todavía las relaciones no han llegado al punto donde estuvieron en la época del 90 durante el gobierno de Bill Clinton, cuando fluyó mucho más fácilmente el fenómeno de los intercambios académicos, deportivos, culturales. Pero algo se está moviendo al menos. Y una visión diferente, más abierta hacia la sociedad cubana, es fundamental en estos momentos. Cerrar espacios es, en definitiva, alimentar la política de plaza sitiada que se ha practicado en Cuba durante estos años. Confío en que la flexibilización de posiciones avance y se profundice.

Como millones de cubanos, tú también tienes familiares a ambos lados del estrecho de la Florida. ¿Qué importancia tú le atribuyes a la familia como un espacio de reconciliación nacional por encima de las reticencias de los gobiernos?

La familia ha sido esencial para la evolución de las relaciones bilaterales. La familia cubana ha resistido y ha impuesto sus valores en las épocas más difíciles. Hubo momentos de una tensión absoluta, eso lo sabe todo el mundo: si tu madre vivía en los Estados Unidos y tú vivías en Cuba, sólo por tener relaciones con ella quedabas al margen de la sociedad. Afortunadamente eso pasó hace ya mucho tiempo y la familia cubana demostró ser capaz de pasar por encima de todos los obstáculos que le impusieron las circunstancias del diferendo. Los nexos familiares entre ambas orillas son el pilar más firme para cualquier proceso futuro en la isla.

Sé que has estado rastreando pistas y personajes en Miami para tu próxima novela. ¿De qué se trata?

Decidí que en voy a recuperar el personaje de Mario Conde como hice anteriormente en La neblina del ayer, es decir, complejizando mucho más la historia. Estoy pensando ahora en un libro cuya tesis fundamental sea la libertad como condición humana, como necesidad humana, como concepto filosófico, como estado de vida… Una visión sobre la libertad muy amplia. La historia comienza en la época de 1640 en el estudio de Rembrandt en Amsterdam y termina en La Habana contemporánea. El personaje clave será un judío polaco que vivió durante tres décadas en Cuba, donde ocurre un suceso que desencadena la trama de la novela. Por ahí vamos.

Postdata: Semanas después de su regreso a La Habana, Padura conoció de la muerte de Olga Guillot en Miami, el pasado julio. Y quiso sumar a la entrevista sus palabras de tributo a la legendaria cantante cubana: “Olga Guillot es un monumento a la cubanía, a la resistencia, al amor a una música y, especialmente, a un género. Con ella se va una de las penúltimas, de las grandes, el color, el brillo, la voz de una época irrepetible, por la que (por gentes como ella, Bola, Benny, Celia…) siempre he tenido una nostalgia no vivida, pero muy real”.

Leonardo Padura es un celebrado novelista cubano, mundialmente reconocido. Su último libro, El hombre que amaba a los perros,, una novela sobre el asesinato de Trotsky hace ahora exactamente 70 años, se publicó el año pasado en España y va a publicarse en Cuba este año.

Café Fuerte, 18 agosto 2010

Written by Eduardo Aquevedo

6 septiembre, 2010 at 17:15

Cuba, Silvio Rodríguez y disidencias: PCC expulsa a académico crítico…

with one comment

  • "Deseo que pasen más cosas en Cuba"

  • "Haberlo expulsado es una mierda. Significaría que los militantes del partido se han de callar. Su carta de protesta la publiqué en mi blog", dice, sobre caso Esteban Morales.

MAURICIO VICENT 30/07/2010

CUBA-FC2 Nunca una "erre" que superar fue tan famosa: que la revolución evolucione, pidió simplemente el cantautor cubano Silvio Rodríguez, al presentar en marzo en La Habana su último disco, Segunda cita. Un mes antes, el preso de conciencia Orlando Zapata había muerto en Cuba tras una huelga de hambre de 85 días y al Gobierno de Raúl Castro le llovían las críticas. Silvio dijo aquella tarde que estaba del "lado" revolucionario, pero fue claro al apostar por los cambios: "La vida nacional, el país, pide a gritos una revisión de montones de cosas, de montones de conceptos, hasta instituciones". Sus declaraciones, siendo su voz un emblema de la revolución, fueron saludadas hasta por los anticastristas más combativos.

"No me molesta", reflexiona, "aunque es probable que haya sido mal entendido por algunos". "Yo no quiero tumbar al Gobierno, nunca he pretendido semejante cosa. Yo quiero mejorar la sociedad para fortalecer la opción que escogimos". Reitera lo que dijo entonces: hacen falta transformaciones, "sobre todo económicas". "Despejarle el camino al trabajo es lo más urgente. La productividad después cambiaría muchas cosas, incluso la corrupción que tanto daño hace".

"La evolución deseable", a su modo de entender, "es la que profundice y amplíe lo logrado, en la salud, en la educación, en la asistencia a la vejez, en la cultura, en los deportes, en todas las ventajas con las que nace un ciudadano en Cuba". Todo eso, "con menos burocracia y más participación ciudadana"; "es de esperar un socialismo de estructuras menos centralizadas, al menos algún día".

Acaba de regresar de una gira por Estados Unidos que también fue noticia de primera página. Dos conciertos con todas las entradas vendidas en el Carnegie Hall de Nueva York, presentaciones de costa a costa, decenas de entrevistas. Todo un éxito. Después de 30 años sin poder actuar en EE UU, el Gobierno de Barack Obama le concedió el visado, igual que ha hecho recientemente con otros artistas cubanos.

Parecería que algo está cambiando, aunque Silvio cree que no tanto: "Obama ha regresado las relaciones a donde Clinton las tenía, y a la vez ha declarado que no va a levantar el bloqueo. Está usando una política ambivalente". "Si Washington elimina el bloqueo", dice, "muchas cosas podrían cambiar en Cuba". Por eso, anima a los estadounidenses, como primer paso, a permitir a sus ciudadanos viajar a Cuba libremente.

En EE UU le preguntaron muchas veces por los presos políticos en su país. En todas las ocasiones se pronunció por liberarlos. De vuelta, ha celebrado la decisión del Gobierno de excarcelar a 52 prisioneros de conciencia. "Siempre dije que debíamos dejarles en libertad por sentido común, no por canje ni por otro tipo de cuentas. Haber dado ese paso unilateralmente ha sido ganancia neta para Cuba". Silvio se crece: "Se ha dado un ejemplo, y esa altura ya no hay quien nos la quite, digan ahora lo que digan".

¿La liberación de los presos es un primer paso? ¿Servirá de algo si no se hace más? "No minimizo la importancia de las excarcelaciones, pero tampoco la exagero", responde. "Cuba pende más de lo económico que de lo político, pero no tengo forma de saber si van a ocurrir más cosas y mucho menos cuándo; sencillamente supongo que sí, espero que sí, deseo que sí".

Silvio es un hombre político y lo lleva a mucha honra. Critica la reciente expulsión del Partido Comunista de Esteban Morales, prestigioso académico que denunció a los corruptos "en altas esferas de poder" que se "apalancan para cuando la revolución caiga". "Haberlo expulsado es una mierda. Significaría que los militantes del partido se han de callar. Su carta de protesta la publiqué en mi blog", dice. Del mismo modo, exigió a Obama en Washington que liberara a "nuestros cinco héroes", los agentes cubanos condenados en EE UU por infiltrarse en los grupos anticastristas violentos.

Inevitable hablar de cómo ha visto el regreso de Fidel Castro a los escenarios públicos después de cuatro años de ausencia. Algunos lo han interpretado con inquietud, como una señal de que los cambios no van a ser fáciles. "Lo que tengo claro es que está muy bien de salud. No dudo que ahora mismo se esté riendo de las especulaciones", dice, y se ríe él también. (El Pais.com)

Académico impugna su separación del Partido

Es un exceso absoluto, porque hay otras medidas menos extremas

Patricia Grogg | IPS | 30-7-2010

www.kaosenlared.net/noticia/academico-impugna-separacion-partido

El politólogo Esteban Morales, separado de las filas del Partido Comunista de Cuba (PCC) tras criticar públicamente la corrupción, asumió su propia defensa en un artículo en que reitera sus opiniones y alerta que, con la sanción recibida, "se hace daño" tanto a esa organización como "al país".

Con decisiones así se trasmite el mensaje de "que es preferible quedarse callado, practicando el oportunismo y haciéndole el juego a lo mal hecho", dice Morales, investigador del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos (CEHSEU), en una nota que comenzó a circular esta semana en Internet.

El Comité municipal Playa del PCC decidió apartar de la organización al académico luego que éste publicara un escrito en el cual describe a la corrupción como "mucho más peligrosa que la llamada disidencia interna" y considera la extensión del fenómeno como "la verdadera contrarrevolución, la que más daño puede hacer".

Varios militantes consultados por IPS consideraron excesivo el castigo, antes del cual hay varias opciones menos duras. Según los estatutos del PCC, las sanciones incluyen amonestación, separación del cargo, suspensión temporal de derechos del militante, separación de las filas del partido y la expulsión.

"Es un exceso absoluto, porque hay otras medidas menos extremas", consideró una de estas fuentes, que hizo hincapié en que Morales es un intelectual sólido, de mucho prestigio y el PCC no debe prescindir de él. "Yo espero que se reconsidere la medida", añadió.

Los reglamentos de la organización política, en el poder y única permitida en el país, establecen que el militante que haya sido objeto de sanción y "esté inconforme con la medida, tiene derecho a presentar su apelación y a recibir respuesta clara y oportuna". Estas reclamaciones pueden llegar inclusive al Congreso, máximo foro del PCC.

La columna de la discordia, titulada "Corrupción: ¿La verdadera contrarrevolución?", comenzó a circular a mediados de abril a través de listas de correo electrónico. Luego fue publicada en la página web de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), retirada poco después y reinsertada posteriormente.

Para analistas, la restitución del material en el sitio de la Uneac, considerada núcleo de la vanguardia artística del país, señala el tácito desacuerdo de esa organización a la sanción partidista contra Morales, quien además de economista es experto en las relaciones de Cuba con Estados Unidos y autor de varios ensayos sobre el tema racial.

Este mes, Morales creó un blog para colgar sus artículos, desde el cual fue tomada por la página Kaosenlared.net su segunda nota sobre el tema, en la cual considera que el PCC debe hacer un pronunciamiento que "ponga a temblar a los corruptos donde quiera que estén" y deje claro que "no habrá intocables".

"En realidad, el enemigo debe saber que en Cuba conocemos a fondo la gravedad del asunto y que estamos actuando con todas las fuerzas en su contra", afirma el autor, quien sitúa su análisis en el contexto del enfrentamiento con Estados Unidos y una situación interna compleja y difícil.

Morales describe la política del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, como de doble rasero y compleja de enfrentar, pues por un lado adoptó medidas que favorecen al ciudadano común, pero por otra parte mantiene y profundiza las restricciones que impone el embargo económico en toda operación del Estado y gobierno cubanos.

"Esta nueva táctica no es fácil de contrarrestar, porque Obama utiliza "el garrote y la zanahoria" de manera inteligente, como nadie lo había hecho hasta ahora", opina.

En lo interno, considera que las dificultades que atraviesa el país en la actualidad están ligadas fundamentalmente "al deterioro de la economía, al descontrol, a las ilegalidades, al mercado negro y a la corrupción, sin que aún hayamos logrado concretar las soluciones en gran escala que necesitamos para revertir la situación".

En su opinión, la corrupción agrava ese panorama, al añadir "sobre las dificultades ya existentes, una imagen de que a partir de las posiciones que ostentan algunos por sus cargos, en la estructura estatal y de gobierno, se roba, malversa y se vive por encima de las posibilidades".

"En cada barrio se sabe quienes son los corruptos, quienes tienen privilegios inadmisibles, quienes viven por encima de sus sueldos, quienes no padecen lo que de común está padeciendo la gente del pueblo", indica, para reiterar seguidamente las consecuencias del fenómeno en la vida nacional.

"La corrupción mina la confianza del pueblo en los dirigentes, en las instituciones y crea el ambiente moral que permite a la contrarrevolución avanzar" y constituye "el mayor peligro interno que tenemos actualmente", porque provoca "deterioro moral y político- ideológico", insiste el autor.

El fenómeno y sus riesgos para "la esencia del socialismo" ha sido mencionado en más de una ocasión por el presidente Raúl Castro, quien creó en 2009 la Contraloría General de la República, encargada, entre otras tareas, de elevar el control interno y "el enfrentamiento directo a cualquier manifestación de corrupción".

A juicio de analistas cubanos como Jorge Gómez Barata, quien ha escrito también varios artículos sobre este problema en el diario mexicano Por Esto, poner freno a la corrupción implica, no mayores controles, sino descontaminar la gestión económica de fenómenos masivos de desvío de recursos con fines de uso particular y de lucro.

En su opinión, evitar que este corrosivo problema se extienda y se ramifique y luego hacer que retroceda, es también un asunto de seguridad nacional.

CORRUPCION: ¿LA VERDADERA CONTRARREVOLUCIÓN?

Fecha de publicación 09/04/2010/ (Publicado en la página web de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), retirada poco después y reinsertada posteriormente). 

Por: Esteban Morales.

Cuando observamos detenidamente la situación interna de Cuba hoy, no podemos tener duda de que la contrarrevolución, poco a poco, va tomando posiciones en ciertos niveles del Estado y del Gobierno

Sin duda, se va haciendo evidente, de que hay gentes en posiciones de gobierno y estatal, que se están apalancando financieramente, para cuando la Revolución se caiga, y otros, que pueden tener casi todo preparado para producir el traspaso de los bienes estatales a manos privadas, como tuvo lugar en la antigua URSS.

Fidel dijo, que nosotros mismos podíamos acabar con la Revolución, y yo me inclino a pensar, que entre otras preocupaciones, el Comandante en Jefe, se estaba refiriendo a las cuestiones relativas a la corrupción. Porque estando ya presente, este fenómeno, ha continuado apareciendo con fuerza. Si no, veamos lo ocurrido con la distribución de tierras en usufructo en algunos municipios del país: fraudes, ilegalidades, favoritismos, lentitud burocrática etc.

En realidad, la corrupción es mucho más peligrosa que la llamada disidencia interna. Esta última aun se encuentra aislada: carece de programa alternativo, no tiene líderes reales, no tiene masa. Pero la corrupción resulta ser la verdadera contrarrevolución, la que mas daño puede hacer, porque resulta estar dentro del gobierno y del aparato estatal, que son los que realmente manejan los recursos del país. Sino veamos algo muy simple: ¿Cuando hay leche en polvo en el mercado negro, que ha ido subiendo de precios hasta llegar a 70 pesos el kilogramo? Cuando la leche en polvo llega a los almacenes estatales. No hay mejor ejemplo que ese. Y así es con todos los productos que se adquieren en el mercado negro por parte de la mayoría de la población .Es decir, a cuenta de los recursos estatales, existe un mercado ilegal, del cual todos se benefician, menos el Estado. Y que me dicen, de los vendedores en los alrededores de las grandes tiendas en divisas, proponiendo de todo. Se trata de una corrupción de las que casi todos participan, generada por la corrupción de funcionarios estatales. Porque, que sepamos, en Cuba hay un solo importador: el Estado. No creo que lo que viene en los paquetes de Miami sirva para generar un mercado tan grande, mucho menos, de productos duraderos.

Obsérvese también el transito de la carne de puerco de los estatales a los privados, los precios de la venta de refrescos y aguas según las diferentes cadenas del turismo. Las sospechosas diferencias de precios con que nos tropezamos frecuentemente.

Es decir, de manera evidente, existe un flujo ilegal de productos entre el comercio mayorista estatal y el comercio en la calle. Toda una economía sumergida que el

Estado no logra controlar y que será imposible de ordenar mientras existan los grandes desequilibrios entre oferta y demanda que caracterizan aun hoy a nuestra economía.

Se trata entonces, esta última, de una forma de contrarrevolución que sí cuenta con líderes ocultos, ofrece alternativas a las del Estado y cuenta con una masa que la practica

Pero esa situación esbozada más arriba, no es la parte más peligrosa del asunto que ahora tratamos. Ese es solo su entorno popular.

Lo que recientemente se descubrió, respecto a las debilidades de un grupo de funcionarios de muy alto nivel, que estaba relacionado con favoritismos, amiguismos, ciertos actos de corrupción y de descuido en el manejo de información sensible, así como también, algunas actitudes de lucha por el poder presentes en esos funcionarios, eran informaciones, que lamentablemente, ya estaban pasando a manos de los Servicios de Inteligencia españoles, aunque estos se hayan cuidado mucho de no aceptar su participación. Esos si son asuntos extremadamente serios.

Es decir, asuntos tan sensibles como pretensiones y aspiraciones de poder, favoritismos, corrupción y expresiones indebidas sobre la más alta dirección del país, que ya eran de conocimiento de los servicios especiales extranjeros. Una verdadera “mercancía política”, de altísimo valor agregado en manos de los enemigos de la Revolución.

Cuando el Gobierno Cubano le entregó al FBI toda la información de que disponía sobre las actividades de la contrarrevolución en Estados Unidos, cuya actividad implicaba hasta la posibilidad de atentados contra la presidencia norteamericana; ¿que hizo el FBI entonces? En lugar de tomar medidas con la contrarrevolución, en lugar de actuar contra la mafia cubano-americana, lo que hicieron fue buscar, como verdaderos perros sabuesos, de donde salía la información que Cuba les había entregado, cuales eran sus fuentes y ahí están nuestros cinco héroes compatriotas abnegados, que ya llevan más de 11 años de injusta prisión en cárceles norteamericanas.

Después de las declaraciones hechas por Fidel, sobre que nosotros mismos podemos destruir a la Revolución, que existen motivos para pensar que nuestra revolución sea reversible, lo que deben estar haciendo los servicios especiales norteamericanos, es buscar la información que corrobore esas preocupaciones de Fidel.

Van buscando la confirmación de las palabras del Comandante en Jefe, siguiendo a pie juntillas lo que va ocurriendo cada día en Cuba, hurgando en todo aquello que les permita constatar donde esta la verdadera fuerza contrarrevolucionaria en Cuba, que puede dar al traste con la Revolución; fuerza que parece no esta abajo, sino arriba, en los propios niveles del gobierno y del aparato estatal. Formada por los corruptos, ya no de poca monta, que se van descubriendo, en altísimos cargos y con fuertes conexiones personales, internas y externas, generadas por decenas de años ocupando las mismas posiciones de poder. Obsérvese, ninguno de los “defenestrados” hasta ahora (desde las Causas 1 y 2, al menos) era un simple empleado.

Mas recientemente, el General Acevedo, Director del IACC (Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba), fue destituido y lo que circula en los medios informativos no oficiales, acerca de cuales fueron los motivos de esa destitución, son como para quitar el sueño.

Algo de verdad debe haber en esas informaciones, porque este es un país muy pequeño y familiar; aun el asunto no ha tenido una explicación publica exhaustiva, como la gente espera; porque de ser como se esta diciendo, es el dinero y los recursos del pueblo, los que se han dilapidado, en medio de una situación económica bastante crítica, para el país. Entonces, ya sea para reivindicar a Acevedo o condenarlo, hay que explicárselo al pueblo. Ese pueblo que la Revolución ha creado, formado técnica y científicamente y dentro del cual hay personas preparadas y con capacidad suficiente.

En realidad, debo decir, a nivel de hipótesis, que lo que ha ocurrido con el IACC, no es único, ya se ha descubierto en otros lugares y puede aun haber empresas en las que este ocurriendo lo mismo. Es decir, donde los jefes pueden estar recibiendo comisiones y abriéndose cuentas bancarias en otros países. Lo cual es una hipótesis de trabajo válida para abrir otras investigaciones y que tales asuntos no puedan agarrarnos por sorpresa. En economía existe la “Auditoria Sorpresiva “, que no es para ofender a nadie y con la que nadie puede molestarse. Auditar no es ofender, es un mecanismo de previsión que ayuda a la honradez.

Un elemento, que no podemos dejar de tomar en consideración, es que hace mucho tiempo (1986- 1994) el foco de la política de Estados Unidos hacia Cuba cambió. Ahora se presta una atención fundamental a la realidad interna cubana. No se trata de una orientación absoluta, pero sí fundamental y prioritaria. Todo lo que está ocurriendo internamente en Cuba, está siendo observado, monitoreado por los políticos norteamericanos y en particular por los servicios especiales de Estados Unidos.

Por razones obvias, que no son necesarias de explicar, los norteamericanos deben saber mejor que nosotros quienes y cuantos cubanos tienen cuentas en el exterior .Quienes reciben comisiones, y qué negocios hacen. Porque todas esas empresas, con las que Cuba hace negocios, tienen aparatos de inteligencia y casi todas están coordinadas con los servicios norteamericanos, y si no lo están, hay funcionarios, que en cuanto tienen en la mano una información sensible sobre Cuba, procuran el vínculo con los servicios norteamericanos, que dicho sea de paso, pagan muy bien esas informaciones.

Lo mas lamentable, es que los servicios norteamericanos están mejor informados que nosotros sobre todos los posibles movimientos de nuestros empresarios. Y esa es una información que dejada correr, es decir, acumularse, es una vía excelente para el soborno, el chantaje y el reclutamiento de cualquier funcionario cubano. No quiere decir que ello siempre funcione, puede que haya quien se corrompa, pero no se deja reclutar, porque se trata de una cuestión muy sutil. Pero quien apela a la corrupción para enriquecerse, es muy difícil que después conserve aun otros valores.

Funcionario cubano, que en sus relaciones con cualquier empresa extranjera se corrompa, debe saber que esa información puede caer en manos de los servicios especiales de cualquier país y de ahí a las manos de los servicios norteamericanos no va nada. Inmediatamente se abre un expediente, que se continúa llenando, hasta que se considere necesario o pertinente, realizar contra ese funcionario una actividad de soborno, chantaje o reclutamiento. Ello no encierra nada de paranoico; es de tontos no saber, que cualquier información sensible sobre Cuba, sus actividades en el exterior o respecto a algún funcionario cubano, que se considere útil, es muy bien pagada por los servicios especiales de Estados Unidos. Y si a estas alturas no sabemos eso, estamos liquidados.

Tratándose entonces de un área oculta del trabajo de subversión contra Cuba, que sobre todo a mediano y largo plazo, produce muy buenos dividendos políticos. Se trata de un área de la contrarrevolución, que no tiene nada que ver con la llamada disidencia, los grupúsculos o las mal llamadas “damas de blanco “.

Observen, como las debilidades de algunos funcionarios cubanos, ya estaban siendo trasladadas a los servicios de inteligencia españoles. Cubanos de las FAR y del MININT, involucrados en el narcotráfico. Descubiertos por Cuba en 1989, pero que ya era información privilegiada en manos de la DEA, el FBI y del resto de los servicios especiales norteamericanos.

Acciones de ese tipo afectan seriamente la capacidad del país para seguir adelante y se cumple, como un algoritmo matemático, que la capacidad de cualquier nación para enfrentar la confrontación internacional, se mide, en primer lugar, por su fortaleza interna.

Si al menos Cuba pudiera descubrir a sus corruptos antes, el daño podría ser menor.

http://www.uneac.org.cu/index.php?module=noticias&act=detalle&tipo=noticia&id=3123

Marambio y Cuba: ¿por qué ese divorcio brutal?

leave a comment »

Revolución, divisas y corrupción

C. Ominami sobre Cuba y Max Marambio

Las aristas que persiguen a Max Marambio en Cuba

Confesiones de Norberto Fuentes

El autor de "Dulces Guerreros Cubanos" y ex escritor favorito de las máximas autoridades cubanas detalló en una columna para el diario español ABC que Fidel Castro salvó al empresario chileno de la cárcel en varias ocasiones. Además asegura que en La Habana, hay entre setenta y cien implicados en las investigaciones de los negocios del ex jefe político de la campaña de Marco Enríquez-Ominami.

por EL MOSTRADOR, 17 DE ABRIL DE 2010

El escritor y periodista Norberto Fuentes sostiene que cualquiera de las acusaciones que La Habana entabla contra el empresario y ex jefe político de la campaña de Marco Enríquez-Ominami, Max Marambio, prevalecen sobre lo que es su única defensa, que Fidel Castro es su segundo padre.

“El Guatón, como se le conoce en la izquierda iberoamericana. Tiene una suerte, sin embargo, y es su ciudadanía chilena y que él físicamente está en Santiago de Chile, a salvo por lo pronto de la Seguridad del Estado. Cuba, por su parte, le ha enviado señales tan conciliatorias como peligrosas. Que vaya a La Habana para aclarar las cosas. Pero no traga, y parece anclado en Santiago”, sostiene el escritor en una columna en el diario español ABC que lleva como título El Segundo Hijo.

Además, precisa que su hermano Marcel, cuyo nombre de guerra cubano es “Ramón”, hace algunas semanas abortó un viaje suyo a la isla, porque “la prudencia, sin embargo, está demostrando su sólido fundamento”.

El primer descalabro del ex jefe de la campaña de ME-O fue en 1981 en el denominado caso “Millonario”, una basta red de compraventa ilícita de coches que tuvo unos 300 arrestos

Agrega que se está a las puertas de lo que promete ser el más grande caso de corrupción de la historia de la Revolución Cubana y que hasta ahora se reportan centenares de arrestos.

Según Fuentes, el área actual de las operaciones investigativas compromete a todos los servicios de la aeronáutica civil cubana y sus ramificaciones comerciales, aunque “la historia comenzó por Guatón y sus múltiples empresas en la isla”.

Afirma que fue el propio Fidel que lo sacó del “hueco y de la prisión en Cuba” por lo menos unas tres veces. Añadiendo que Max Marambio fue educado en la isla gracias a los oficios de su verdadero padre, Joel Marambio, diputado socialista chileno que Castro decidió “echarse en el bolsillo”.

Agrega que la escuela de Marambio fue “nada más y nada menos que las míticas Tropas Especiales del Ministerio del Interior”.

Sin embargo, explica que el primer descalabro del ex jefe de la campaña de ME-O fue en 1981 en el denominado caso “Millonario”, una basta red de compraventa ilícita de coches que tuvo unos 300 arrestos.

El “Guatón” libró, según Fuentes, por Fidel y el castigo fue “supervisar el estado técnico de la flotilla de patrulleros Ladas y Volgas de la Seguridad del Estado. No duraría mucho con las manos llenas de grasa. Fidel le envió un millón de dólares a través de su ministro del Azúcar, Diocles Torralba, como préstamo por quince años y sin intereses, para que «levantara cabeza»”.

Fuentes menciona que el inventó de inicio fue el negocio de la crianza de ocas y de ahí saltó a algo más lucrativo, ING (International Network Group), dedicado a la publicación de libros y revistas, y a producir filmes, incluso con narraciones de Gabriel García Márquez.

“Una de las revistas, Sol y Son, se destinó para los vuelos internacionales de Cubana de Aviación. Fue el inicio de su expansión con la aerolínea y todos sus negocios paralelos: tour operadores, tiendas de duty free, tiendas de divisas y hoteles”, señala.

Su segundo tropiezo lo tuvo en 1989, cuando lo arrestan en el transcurso de la Causa Número Uno, acusado esta vez por el mismo Raúl Castro de estar involucrado en el narcotráfico.

“Cuando se dice arrestado, es que salió esposado de su oficina y metido a empujones en un patrullero. De nuevo la mano piadosa de Fidel acude en su ayuda, extrañamente piadosa con Guatón nada más, según se ve. Tercer expediente”, menciona.

En 1996, Raúl vuelve a abrirle fuego, por un lógico empeño por controlar los negocios cubanos en manos de un extranjero -que además no es un hombre suyo y al que no le concede ninguna confianza-, cuando Fidel lo llamó a contar y le dice (textual): «Coño, Raúl, ¿ustedes no me van a dejar ningún amigo?».

El escritor cubano sostiene que las circunstancias se mantendrán invariables hasta el 14 de diciembre de 2009, cuando el candidato de la derecha Sebastián Piñera se presenta como vencedor en las elecciones presidenciales.

“Marambio, que había llevado la campaña de Marco Enríquez-Ominami, hijo de un histórico asociado a Cuba, Miguel Enríquez, no supo de inmediato que Raúl había encontrado el momento exacto para, de una vez y por todas, acabar con él. La argumentación -un tanto lírica- de que Marambio atentó contra la producción de leche destinada a los niños comenzó a circular por La Habana apenas concluida la primera ronda de las elecciones chilenas”.

Asimismo, hacer referencia que este es el habitual modus operandi del sistema judicial cubano. “Investigación en secreto, luego los rumores, y más tarde, en secuencia, las destituciones, los arrestos y las sentencias; si acaso, en algún momento, una breve nota oficial en Granma”.

El cambio de dirección del nuevo presidente cubano no podía realizarse con esta “especie de ministro plenipotenciario, arrogante y habilidoso, dislocado en Santiago”

Afirma que con Marambio se está saliendo de la etapa de los rumores, ya que “Cuba había solicitado una moratoria de los inversionistas amigos (¿y quién más amigo que Guatón, o al menos el que debía mostrarse agradecido dada la fortuna amasada gracias a Fidel y sus bendiciones) cuando, en un viaje a La Habana, suelta la frase amenazante de que si no le pagaban la deuda él quería ver cómo iban a tomar leche los niños en Cuba. La deuda, según el chileno, de 23 millones de dólares. Según Cuba, ocho”.

“Las investigaciones sobre los negocios de Marambio se están filtrando, y él ha tratado de ocultarlas en el círculo de sus asociados y de la prensa mientras maniobra por llamar la atención de Fidel. Nada escapa al meticuloso escrutinio: esto quiere decir cada pulgada de los archivos y estados de cuenta de su emporio cubano: International Network Group, las plantas de Tropical Island (jugos enlatados) y de leche evaporada y las TRD Caribe (tiendas recaudadoras de divisas). Entonces los directores de las plantas de leche evaporada llaman a Guatón y le informan de que las reservas de materia prima se han agotado y de que tienen detenida la producción. «Paren las plantas», dice Max Marambio. «Paren las plantas»”, acota Fuentes.

Sin embargo, el problema que tiene ahora es que los arrestos en la isla oscilan entre los setenta y los cien implicados, vinculados específicamente a sus negocios, “y es muy difícil de convencer de que la desmesurada acción policíaca es la fórmula empleada por Cuba para cubrirle las deudas”.

Explica que lo curioso de este caso es que ambos bandos coinciden en un mismo objetivo, el de presentar el episodio como un asunto de otra índole, nunca político.

Norberto Fuentes agrega que “Guatón, que es una minucia de deuda que seguramente pronto será resuelta, y sobre todo que él no puede tener ningún problema con la isla porque -ya saben- Fidel es su segundo padre. Y Cuba, como es costumbre, a la larga dirá que se las tuvo que ver con un delincuente internacional”.

En una parte de la columna de Fuentes, éste señala que el cambio de dirección del nuevo presidente cubano no podía realizarse con esta “especie de ministro plenipotenciario, arrogante y habilidoso, dislocado en Santiago”.

“Quizá al final sea demostrativo de la puja entre Fidel y Raúl. Pero sin duda que es en realidad la primera definición del Gobierno de Raúl Castro respecto al nuevo rumbo de la política chilena. De hecho, identifica un nuevo rumbo de los cubanos. Hasta ahora La Habana calla, pero hace correr los rumores. La leche de los niños. La traición de Guatón. Es impensable que Guatón hubiese tenido algún problema con Cuba de haber sido diferentes los resultados electorales chilenos. Está por ver si Guatón regresa a Cuba a enfrentar los cargos. Pero sobre todo está por ver si a su segundo padre le queda tiempo para perdonarlo por cuarta vez”, menciona.

Max Marambio: el segundo hijo

NORBERTO FUENTES

Sábado , 17-04-10

Si cualquiera de las acusaciones que La Habana enarbola actualmente contra Max Marambio -que van desde corrupto hasta traidor- prevalece sobre su única defensa -que Fidel es su segundo padre-, podemos considerar como liquidada la carrera del chileno, El Guatón, como se le conoce en la izquierda iberoamericana. Tiene una suerte, sin embargo, y es su ciudadanía chilena y que él físicamente está en Santiago de Chile, a salvo por lo pronto de la Seguridad del Estado. Cuba, por su parte, le ha enviado señales tan conciliatorias como peligrosas. Que vaya a La Habana para aclarar las cosas. Pero no traga, y parece anclado en Santiago. Incluso su hermano Marcel (nombre de guerra cubano «Ramón») hace semanas que abortó en México un viaje suyo a La Habana. La prudencia, sin embargo, está demostrando su sólido fundamento. Estamos a las puertas de lo que promete ser el más grande caso de corrupción de la historia de la Revolución Cubana y en el cual ya se reportan centenares de arrestos. El área actual de las operaciones compromete a todos los servicios de la aeronáutica civil cubana y sus ramificaciones comerciales. Aunque la historia comenzó por Guatón y sus múltiples empresas en la isla.

Podemos entender de cualquier manera el agravio de los cubanos, el de Fidel para empezar. Él mismo lo sacó del hueco y de la prisión en Cuba por lo menos tres veces. Educado en la isla gracias a los oficios de su verdadero padre, Joel Marambio, un diputado socialista chileno que Fidel decidió echarse en el bolsillo, la escuela de Guatón fue nada más y nada menos que las míticas Tropas Especiales del Ministerio del Interior.

El primer descalabro es en 1981. El caso «Millonario», el enredo de una basta red de compraventa ilícita de coches, con cerca de 300 arrestos. Guatón libró, desde luego, por Fidel. El castigo fue supervisar el estado técnico de la flotilla de patrulleros Ladas y Volgas de la Seguridad del Estado. No duraría mucho con las manos llenas de grasa. Fidel le envió un millón de dólares a través de su ministro del Azúcar, Diocles Torralba, como préstamo por quince años y sin intereses, para que «levantara cabeza». Inventó de inicio el negocio de la crianza de ocas y de ahí saltó para algo mucho más lucrativo: ING (International Network Group), dedicado a la publicación de libros y revistas, y a producir filmes, incluso con narraciones de Gabriel García Márquez. Una de las revistas, Sol y Son, se destinó para los vuelos internacionales de Cubana de Aviación. Fue el inicio de su expansión con la aerolínea y todos sus negocios paralelos: tour operadores, tiendas de duty free, tiendas de divisas y hoteles.

Su próximo tropiezo con la Justicia es en 1989. Lo arrestan en el transcurso de la Causa Número Uno, acusado esta vez por el mismo Raúl Castro de estar involucrado en el narcotráfico. Cuando se dice arrestado, es que salió esposado de su oficina y metido a empujones en un patrullero. De nuevo la mano piadosa de Fidel acude en su ayuda, extrañamente piadosa con Guatón nada más, según se ve. Tercer expediente. 1996. Raúl vuelve a abrirle fuego, por un lógico empeño por controlar los negocios cubanos en manos de un extranjero -que además no es un hombre suyo y al que no le concede ninguna confianza-, cuando Fidel lo llamó a contar y le dice (textual): «Coño, Raúl, ¿ustedes no me van a dejar ningún amigo?»

Las circunstancias se mostrarán invariables hasta el 14 de diciembre pasado, cuando Sebastián Piñera, el candidato conservador a la presidencia de Chile, se presenta claramente como vencedor. Marambio, que había llevado la campaña de Marco Enríquez-Ominami, hijo de un histórico asociado a Cuba, Miguel Enríquez, no supo de inmediato que Raúl había encontrado el momento exacto para, de una vez y por todas, acabar con él. La argumentación -un tanto lírica- de que Marambio atentó contra la producción de leche destinada a los niños comenzó a circular por La Habana apenas concluida la primera ronda de las elecciones chilenas. Recuérdese que éste es el habitual modus operandi del sistema judicial cubano. Investigación en secreto, luego los rumores, y más tarde, en secuencia, las destituciones, los arrestos y las sentencias; si acaso, en algún momento, una breve nota oficial en Granma. Con Guatón, ya estamos saliendo de la etapa de los rumores. Cuba había solicitado una moratoria de los inversionistas amigos (¿y quién más amigo que Guatón, o al menos el que debía mostrarse agradecido dada la fortuna amasada gracias a Fidel y sus bendiciones) cuando, en un viaje a La Habana, suelta la frase amenazante de que si no le pagaban la deuda él quería ver cómo iban a tomar leche los niños en Cuba. La deuda, según el chileno, de 23 millones de dólares. Según Cuba, ocho.

Las investigaciones sobre los negocios de Marambio se están filtrando, y él ha tratado de ocultarlas en el círculo de sus asociados y de la prensa mientras maniobra por llamar la atención de Fidel. Nada escapa al meticuloso escrutinio: esto quiere decir cada pulgada de los archivos y estados de cuenta de su emporio cubano: International Network Group, las plantas de Tropical Island (jugos enlatados) y de leche evaporada y las TRD Caribe (tiendas recaudadoras de divisas). Entonces los directores de las plantas de leche evaporada llaman a Guatón y le informan de que las reservas de materia prima se han agotado y de que tienen detenida la producción. «Paren las plantas», dice Max Marambio. «Paren las plantas».

El problema que tiene ahora es que los arrestos en Cuba oscilan ya entre los setenta y los cien implicados, vinculados específicamente a sus negocios, y es muy difícil de convencer de que la desmesurada acción policíaca es la fórmula empleada por Cuba para cubrirle las deudas. Lo curioso a todas estas es que ambos bandos coinciden en un mismo objetivo: presentar el episodio como un asunto de otra índole, nunca político. Guatón, que es una minucia de deuda que seguramente pronto será resuelta, y sobre todo que él no puede tener ningún problema con la isla porque -ya saben- Fidel es su segundo padre. Y Cuba, como es costumbre, a la larga dirá que se las tuvo que ver con un delincuente internacional.

El cambio de dirección del nuevo presidente cubano no podía llevarse a cabo con esta especie de ministro plenipotenciario, arrogante y habilidoso, dislocado en Santiago. Quizá al final sea demostrativo de la puja entre Fidel y Raúl. Pero sin duda que es en realidad la primera definición del Gobierno de Raúl Castro respecto al nuevo rumbo de la política chilena. De hecho, identifica un nuevo rumbo de los cubanos. Hasta ahora La Habana calla, pero hace correr los rumores. La leche de los niños. La traición de Guatón. Es impensable que Guatón hubiese tenido algún problema con Cuba de haber sido diferentes los resultados electorales chilenos. Está por ver si Guatón regresa a Cuba a enfrentar los cargos. Pero sobre todo está por ver si a su segundo padre le queda tiempo para perdonarlo por cuarta vez.

http://www.abc.es/20100417/opinion-tercera/segundo-hijo-20100417.html

Revolución, divisas y corrupción

Max Marambio se entrenó en los ’60 para guerrillero en las montañas cubanas y emergió en los ’90 de allí como un millonario multinacional. Sus empresas en la isla hoy están al centro de una megainvestigación por corrupción en ese país, que ya tiene a dos de sus empleados muertos en extrañas circunstancias y a decenas de detenidos, entre ellos a cinco empleados de sus compañías.

Revolución, divisas y corrupción

La enigmática muerte del gerente general y otro empleado de Río Zaza, una de las principales empresas de Max Marambio en Cuba, ambas ocurridas esta semana en La Habana, encendieron los focos sobre una escena que desde hace un tiempo se venía desenvolviendo a medialuz entre las páginas de blogeros isleños disidentes y el boca a boca de chilenos con algunos contactos en la isla de Fidel.

Max Marambio (63), el ex fundador del MIR y de la guardia personal del Presidente Allende, entrenado para la guerrilla en las montañas cubanas y emergido también desde allí como multimillonario empresario trasnacional, se encuentra hoy al medio de una trama de suspenso e intriga que gira en torno a una red de corrupción que tiene como el antecedente más inmediato el Caso Nº 1, que en 1989 llevó al paredón al héroe de guerra Arnaldo Ochoa y al coronel de Tropas Especiales Tony de la Guardia, otrora hombres clave del régimen e integrantes del círculo más estrecho de Fidel Castro.

El chileno Roberto Baundrand había llegado a Cuba hace 2 años para desempeñarse como el máximo ejecutivo de la empresa procesadora de jugos y leche que manejaba el monopolio de esta actividad en la isla. Este martes fue encontrado muerto en su dormitorio, en el departamento que compartía con su esposa, Elena Cavagnola, en un exclusivo barrio residencial de La Habana. Tras especulaciones de suicidio o de posibles excesos en los interrogatorios a los que fue sometido por la policía cubana, finalmente el informe de autopsia estableció como causa directa de la muerte una insuficiencia respiratoria aguda. “Dicha afección respiratoria ha sido asociada con la presencia de fármacos en el contenido gástrico de su cuerpo, combinada con una concentración de alcohol etílico en sangre”, informó el gobierno cubano en un artículo publicado este viernes en el diario Granma.

La misma nota señala que “en la empresa mixta Alimentos Río Zaza están en curso una verificación fiscal, una auditoría y otras investigaciones de los órganos competentes, para esclarecer la presunta comisión de irregularidades y violaciones de las leyes vigentes en las que están implicados un grupo de directivos chilenos que abandonaron el país o no se presentaron al inicio del proceso”. Sin embargo, no precisa el nombre ni el número de integrantes de dicho grupo.

Del otro fallecido, el cubano Ramiro del Río, en tanto, hasta ahora sólo se sabe -a través de la prensa internacional- que habría muerto en una prisión cubana durante este mes y que era hijo de un alto ex funcionario del mismo nombre, que tuvo cargos partidistas en la localidad cubana de Pinar del Río y también fue secretario de la Asamblea Nacional y embajador de Cuba en la República Democrática de Alemania.

“Él estaba trabajando en las empresas de Marambio, en la zona de Santo Espíritu, donde Alimentos Río Zaza tenía una sucursal. Lo que tenemos confirmado es que él era un empleado de Marambio y que tenía un cargo directivo”, contó a LND el periodista Wilfredo Cancio Isla, encargado del tema en El Nuevo Herald de Miami. El profesional agrega que Del Río estaba preso en la isla desde diciembre pasado.

5 detenidos

Según confirmó a LND Eduardo Contreras, abogado de Marambio, 5 personas vinculadas a las empresas de su cliente han sido detenidas en el marco de las pesquisas que iniciaron hace ya varios meses. “Tras las investigaciones abiertas por la Contraloría General de Cuba a las empresas para saber las formas de pago que se están haciendo, se notificó a la Fiscalía General de Cuba, el ente penal, de las mismas. Así se busca saber si las empresas están o no incurriendo en delitos o los funcionarios del Estado están incurriendo en violaciones al Código de Ética. En ese marco, son detenidos tres funcionarios de Río Zaza y dos de Sol y Son”, contó.

Sol y Son es una empresa de turismo en cuya constitución también participó Marambio, además del mismo Contreras, y que hoy está en manos del hermano de Max, Marcel Marambio. Al igual que en Río Zaza, en esta empresa también es copropietario el Estado cubano, con un 50% de su patrimonio.

Respecto a la identidad de los detenidos, Contreras dice que se trata de la contadora de Río Zaza, Lucy Leal, además de un técnico que trabajaba en la planta de jugos y leche y un chofer de esa firma y otros dos empleados de Sol y Son, de los cuales no maneja sus nombres.

Contreras cuenta que los primeros antecedentes directos de este caso los conoció de boca del propio Baundrand, cuando viajó a la isla a mediados de febrero de este año, comisionado por Marambio para tratar de destrabar allí divisas de la empresa retenidas por las autoridades locales y renegociar pagos a proveedores ya bastante atrasados.

“Roberto me contó que estaban investigando a la empresa, no a él, y que él estaba citado como testigo, no como inculpado, y naturalmente yo lo vi muy preocupado. Estaba en un país que no era el suyo, lo llamaron a declarar sobre cosas de las que no necesariamente tenía conocimiento, porque Roberto fue gerente en los últimos dos años y esta empresa tiene como 15 años de existencia. No puede atestiguar sobre cosas que no conoció. Y eso lo tenía abrumado. Me consta, porque lo vi nervioso, lo vi tenso”, dijo en entrevista con este medio.

Contreras agregó que el ingeniero le refirió los detalles de dos interrogatorios que ocurrieron mientras él estaba en La Habana. “El primer interrogatorio fue intenso para Roberto. Lo sentí nervioso al salir de él. El segundo día lo vi más tranquilo. Nunca me dijo que quisiera salir de Cuba pese a que estaba siendo citado en calidad de testigo, para certificar hechos, y estaba con orden de arraigo”, refirió.

Contreras precisa que no conoce el expediente, pero sabe que comenzó hace ya varios meses. “El año pasado se publicó que el Estado cubano llevaría a cabo un proceso de investigación y revisión en Contraloría de todas las empresas extranjeras y de todas las empresas mixtas existentes en Cuba para detectar posibles irregularidades. En ese marco se está haciendo la auditoría de la Contraloría y la Fiscalía en esta empresa”, explica.

Respecto a la naturaleza de la investigación, dice que no lo sabe con certeza, pero tiene una opinión formada: “¿Hacia adónde apunta la investigación? -se pregunta, para luego responder- Claramente, a casos de corrupción de los funcionarios cubanos”.

Chilenos en la isla

Algo parecido refiere Ángel Domper, otro empresario chileno en la isla, radicado allí ya hace varios años y casado con Cecilia Guevara, una de las hijas del “Che”. Domper dice que para él y otros empresarios chilenos que operan en Cuba es muy importante destacar que la situación que afecta a las empresas de Marambio no involucra a ninguna otra firma relacionada con chilenos. “Es una situación que afecta exclusivamente a esa empresa, que obedece a un proceso de investigación judicial que se está llevando a cabo en Cuba que, como en cualquier otro país del mundo, puede afectar a cualquier empresa, y que no afecta ni al resto de las empresas chilenas ni a las relaciones comerciales con Chile, para nada, absolutamente para nada”, enfatiza.

En conversación telefónica con LND desde La Habana, Domper cuenta que lo que sabe del caso es lo que ha escuchado a sus pares y a algunos funcionarios, porque casi no hay información oficial. “Aquí en la prensa no se dice nada. En el mundo empresarial chileno sabemos que hay un proceso de la Contraloría General de la República y de la Fiscalía General de la República, y también, por los años que llevamos acá, sabemos que todos estos procesos no se inician de un día para otro. O sea, las autoridades cubanas normalmente recaban una cantidad de información importante durante mucho tiempo antes de que ésta salga a la luz. Por lo que entendemos nosotros, ésta tiene que ver con una investigación bastante compleja y bastante complicada, con muchas aristas de las cuales desconocemos los pormenores”. Desde su experiencia en la isla, el empresario que tiene la representación de Watt’s en Cuba cree que la investigación incluso “podría llevar años desarrollándose y no es una situación sencilla ni para las empresas de Marambio, ni para las personas que están sujetas a investigación”.

De esa misma falta de información habló con LND la bloguera disidente del régimen Yoani Sánchez. “La prensa cubana ha guardado silencio absoluto con todo lo que está ocurriendo. La única nota oficial que ha aparecido es la de ladestitución de Rogelio Acevedo, que no era ministro, pero funcionaba como tal en la aeronáutica civil. Ésa ha sido la única información dada en los medios oficiales. Todo lo demás está a nivel de rumor popular, de especulaciones, de frases que uno escucha aquí y escucha por el otro lado”, comenta.

El general Rogelio Acevedo fue durante 21 años el director del Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba (IACC), cargo que debió abandonar el 8 de marzo pasado, destituido por las autoridades. Desde ese organismo le correspondía la administración de Cubana de Aviación, empresa estatal que mantenía relaciones comerciales con la empresa turística de Marambio Sol y Son.

Prensa internacional

Al parecer, la investigación abarca varios rubros económicos y comerciales. El Nuevo Herald informó el 28 de marzo que el gobierno cubano había suspendido las licencias de 14 firmas extranjeras por presuntas actividades ilícitas. “Según fuentes del Ministerio de Comercio Exterior (Mincex) y la Cámara de Comercio de Cuba consultadas por El Nuevo Herald, la cancelación de las licencias fue notificada a los representantes comerciales extranjeros entre el 17 y 18 de marzo, luego de una investigación interna que arrojó irregularidades en los nexos establecidos con la compañía Tecnotex y la cadena de tiendas TRD Caribe, ambas administradas por Gaesa”, conignó la nota periodística.

Gaesa es la sigla del Grupo de Administración Empresarial S.A., dependiente del Ejército cubano, que desde febrero pasado es presidido por el mayor Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, yerno del gobernante Raúl Castro.

“Hubo un ‘explote’ (escándalo) en Tecnotex por relaciones turbias con empresarios extranjeros’’, dijo a ese periódico un empleado del Mincex, que pidió el anonimato. Entre las firmas investigadas, según El Nuevo Herlad, había algunas con capitales italianos y españoles.

Tecnotex es la principal compañía de importación y exportación del sistema empresarial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y tiene oficinas en China, donde concentra sus operaciones de adquisición de piezas de repuesto y accesorios de automóviles, materiales de construcción, equipos electrodomésticos y computadoras.

Siempre según ese diario, también se estarían investigando irregularidades en TRD Caribe, una cadena que opera más de 400 establecimientos de ventas en divisas a lo largo de la isla, con ingresos anuales que superan los 100 millones de dólares, dirigida por el militar retirado Alexis Mejías Zamarrón, quien también habría caído en desgracia con el régimen cubano en las últimas semanas.

Entre los detenidos por el caso, El Nuevo Herlad incluye a Ofelia Liptak, gerenta comercial de Río Zaza. Detención que Eduardo Contreras desmiente. “Yo la vi personalmente cuando estuve en marzo y sé que hoy día y todos estos días ha estado allí”, afirma, refiriéndose a las oficinas de la compañía en La Habana, porque la planta, ubicada fuera de la capital, está cerrada desde principios de año.

Zaza y Acevedo

Ofelia es la esposa del destituido general Rogelio Acevedo, quien además del cargo en el IACC ocupaba un puesto en el Consejo de Ministros. Acevedo también es un viejo conocido de Marambio.

“La relación entre Marambio y Acevedo data desde hace muchos años y es de mucha amistad”, refiere Ángel Domper, quien añade que el ex director de Aeronáutica “es una persona que tiene un historial de lucha revolucionaria, por decirlo así. Es una persona que participó en la columna guerrillera que dirigía Ernesto ‘Che’ Guevara y siempre fue una persona de altos cargos, muy importantes dentro de Cuba”.

Acevedo fue, en la segunda mitad de los ‘70, el jefe militar de la misión militar cubana en Angola, en donde Marambio también participó en su calidad de integrante de las Tropas Especiales, grupo de elite de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, dependiente directamente del Ministerio del Interior cubano.

A Tropas Especiales pertenecían también los hermanos De la Guardia, Patricio y Tony, procesados por traición a la revolución en 1989, acusados de oscuros negocios ilegales junto a otro héroe de la revolución, el general Arnaldo Ochoa. En dicha ocasión, Ochoa y Tony fueron condenados al paredón y Patricio recibió una pena de 30 años de cárcel.

A mediados de 1977, Marambio trabajó con Tony en la constitución de Cimex, empresa estatal que comenzó sus operaciones en la isla en 1978. El chileno dirigía Havanatour, agencia de viajes que se especializó en traer a cubanos de Miami a la isla, y el cubano se hizo cargo del Departamento Z, cuya misión era proveer de divisas a la isla. Ambas estructuras dependían de Cimex.

La hija de Tony de la Guardia, Ileana, es una testigo privilegiada de la relación entre su padre y Marambio. “Ellos se conocían desde la época de Salvador Allende. Cuando se produjo el golpe de Estado y cuando Marambio llegó a Cuba, estaba bastante cerca de ellos. Patricio y Tony lo ayudaron mucho en lo que eran las relaciones con la jerarquía cubana, también lo ayudaron bastante en relación a la residencia de él allá y creo que también con su ingreso a Tropas Especiales, que eran dirigidas por Tony y Patricio en la época y que eran las tropas de elite de Fidel Castro”, contó a LND desde Francia, donde actualmente reside.

Agrega que entre 1982 y 1984, su padre y su tío comenzaron a tener problemas con Marambio. “Yo nunca supe los detalles, me imagino que había mucha compartimentación y no lo iban a hablar delante de los hijos, yo era muy joven, tenía 20 años. Pero sí sé que ellos decían que él era un engañador, un poco mentiroso, que no era fiel, que no se le podía tener confianza, que podía decir una cosa y hacer otra por detrás, que ellos lo habían ayudado y él los había traicionado. También lo creían muy ambicioso. Marambio empezó a representar los negocios de Fidel Castro y, desde que empezaron a ver cómo se comportaba, dijeron cuidado. Pero allá no les hicieron ningún caso en esa época”, recuerda.

El esposo de Ileana, el argentino Jorge Masetti, ex guerrilero latinoamericanista y fundador de la agencia cubana Prensa Latina, también tuvo ocasión de conocer a Marambio en sus años verde olivo. “Es un oficial de Tropas Especiales, con grado de mayor, no sé si lo ascendieron después, y eso le permitía una llegada en Cuba que no tenía ningún otro. La manera en que se movió siempre en Cuba fue muy oportunista”, comenta para este medio.

Hombre de confianza

Los Masetti De la Guardia no son los únicos que conocen esos episodios de la vida del empresario chileno.“Marambio ha tenido contactos de altísimo nivel en Cuba desde siempre, en la medida en que él tiene la doble nacionalidad, chilena y cubana. Él llegó muy joven a Cuba y se formó allá. Cuba es donde ha desarrollado todas sus cualidades, tanto de militante político como de hombre de negocios, dos cosas que siempre se han mezclado en el entorno más cercano de Fidel Castro”, cuenta la antropóloga Elizabeth Burgos, ex esposa de Regis Debray y también ex luchadora de la causa latinoamericana, quien conoce a Marambio desde su adolescencia.

Burgos agrega que “hay que reconocerle que es un hombre con muchas habilidades, con una inteligencia extraordinaria para los negocios y un hombre de acción, que es el requisito principal para ascender en el régimen cubano. Esto es, tener osadía, ser pragmático, saber moverse en diferentes medios”.

De los atributos de Marambio también habló con LND la hija del comandante Fidel Castro, Alina Fernández, radicada en Miami, quien reconoce al chileno “un trabajo incondicional al servicio de los objetivos políticos”que encarnaba su padre. Fernández agrega que “siempre se han hecho en Cuba negocios al margen de lo que es el estamento oficial y siempre el objetivo, entre comillas, es burlar el embargo. Y Max Marambio siguió siendo un hombre de confianza, aparentemente, hasta hace muy poco, entre muchos hombres de confianza que se ha descubierto que también han empezado a meter las manos para su propio bolsillo”.

El ex oficial de la inteligencia cubana Roberto Hernández del Llano, pasado a la disidencia el 2003 y fuera de Cuba desde el 2007, sostiene que el nexo privilegiado entre Marambio y Fidel fue la madre de la esposa cubana del empresario chileno, Lupe María Núñez Velis. “La señora falleció hace poco y se llama Lupe Velis, esposa del capitán Antonio Núñez Jiménez (también fallecido y hay una fundación a su nombre que dirigió la esposa). Lupe Velis era amante de Fidel Castro de toda la vida, cuando era más joven”, contó en entrevista con LND.

Hernández también tiene una tesis sobre lo que está pasando en Cuba: “Raúl Castro le está pasando cuentas, facturas, a todo el que hizo negocios con Fidel, y está demostrando que a él hay que pagarle aparte”. Y sugiere una fórmula para saber si Marambio está o no involucrado en estos hechos. “Si dice que es tan amigo de Cuba, que vaya a Cuba a ver qué está pasando, si no va es porque está vinculado”, dice, para luego asegurar que “él no va a ir, porque él, mejor que nadie, conoce a los hermanos Castro”. //LND

Cuba a los ojos de la bloguera Yoani Sánchez

Yoani Sánchez también conversó con LND sobre la situación política y económica en la isla y contó que se define en una palabra: fragilidad. “La fragilidad se expresa en la crisis económica de la que no acabamos de salir, sino que todo lo contrario, parece que se profundiza a cada semana; también en un desgaste del discurso político que ya no logra generar las ilusiones de antaño y, por otro lado, una serie de brotes de inconformidad en la población que no solamente se reducen a lo que puedan expresar los partidos de oposición o grupos disidentes, sino que ya se extienden a todas las personas. Ya no se critica solamente la calidad del pan o los huecos en las calles o el tiempo que demora el omnibús en llegar, sino que se está pasando a críticas sistémicas en voz alta, lo cual es un indicador interesante de la fragilidad del sistema. Muchos productos en apenas un año han visto aumentar su costo en un 30% o un 50%, lo cual hace que las familias pierdan mucho poder adquisitivo, la calidad alimentaria, la calidad de la vida disminuye. Eso aumenta la falta de expectativas de los más jóvenes y aumenta por tanto la emigración.

-¿Cómo se expresan esa críticas?

-La inconformidad general ya ha pasado de guardarse en el interior a expresarse en la calle, todavía con mucho miedo. Pero yo noto que hay como un ciclo de silencio que se ha terminado y las personas empiezan a hablar en voz alta de lo que no les gusta.

-¿Hay también manifestaciones públicas?

-La gente se atreve a conversar en una cola, a decir frases que eran impensables hace un año, pero de ahí a manifestaciones públicas, hay un largo trecho porque sencillamente todavía el temor es muy grande. La proporción de policía política por cada ciudadano es enorme y, bueno, todo el mundo sabe a qué se enfrenta: a la estigmatización social, al silenciamiento y a la cárcel. De todas formas, lo que ha ocurrido en las últimas semanas con las damas de blanco, las huelgas de hambre, la muerte de Orlando Zapata Tamayo, también son indicadores de que la presión social está en un punto altísimo.

Por Equipo LND, LA NACION.CL

Ominami sobre Cuba y Max Marambio

 

Un pasaje de la entrevista a Carlos Ominami publicada esta semana en la edición de papel de The Clinic. En ella Ominami califica a Cuba como una dictadura; afirma que Max Marambio “no es un corrupto”; e inscribe la investigación de su empresa Río Zaza por parte las autoridades cubanas, dentro de la pugna interna entre la línea política de las Fuerzas Armas Revolucionarias, comandadas desde hace décadas por el actual mandatario Raúl Castro, y el Ministerio del Interior, antiguo reducto del fidelismo.
______
POR PATRICIO FERNÁNDEZ Y PABLO VERGARA

¿Consideras que Cuba es una dictadura o no?
Considero que Cuba es una dictadura. Pero no me van a ver nunca juntarme para hacer mi alegato sobre Cuba y su falta de democracia y su falta de libertad y su régimen de partido único con los Walker y los enemigos de la revolución cubana desde siempre.

Acá se juntaron enemigos históricos para ir a luchar con Pinochet.
Claro, pero teníamos algo en común que no se da. Leí la entrevista que le hicieron a la Presidenta Bachelet, que habló de la salud, de la educación. Bien, está. Pero creo que hay una cuestión en Cuba mucho más importante: la revolución cubana como intento de construir el comunismo en un país, no vale nada. Esto se lo dije a Piñeiro antes que muriera, se lo dije a Ricardo Alarcón, se lo he dicho a Lage, se lo he dicho a Felipe Pérez, a todos. Pero la revolución cubana tiene un gran mérito: que ha logrado construir un país allí donde había una burguesía que le hubiera gustado que Cuba fuera como Puerto Rico, un estado libre asociado.

¿Te resulta clarísimo que el resultado es mejor que Puerto Rico?
Nadie le puede criticar a la dirección política de la revolución el hecho que lograran armar un país. Si uno cree que la nación tiene un cierto valor, no puede negarle ese mérito.

Se cambió una burguesía por una casa reinante.
No es lo mismo.

Una casa reinante que hereda, incluso, el gobierno.
Creo que es un recurso simple que no da cuenta de todas las complejidades del proceso cubano. En Cuba hay un tremendo debate. Es cierto, las monarquías también se dividían entre los hijos.

Tu amigo Felipe Pérez y tu amigo Lage fueron sacados del camino en vez de ponerlos en algo.
De una manera que todavía me sigue doliendo.

Y ahora, tu amigo Marambio también. ¿Qué está sucediendo ahí?
Creo que es parte de lo mismo. Cuando estuvimos en Cuba el año pasado, nos tocó vivir los últimos días de un subsistema donde Fidel tenía posibilidad de un control todavía relativamente mayor que el que tiene hoy sobre los acontecimientos. Vivimos un período en que esto se empezaba a anunciar. No es casualidad que alguien que había tenido una vinculación muy estrecha con Chile, un personaje de primera línea como Carlos Lage, no apareciera en ningún acto público. Fuimos de las últimas personas que vimos a Felipe Pérez en su condición de canciller, porque a los pocos días fue defenestrado. Eso tiene que ver con que el subsistema Fidel Castro ha ido crecientemente perdiendo peso.

¿Y por qué están cagándose a Marambio?
Porque lo que era parte de este subsistema e incluso se valoraba, hoy se ha transformado en algo criticable.

¿Es una purga?
Pongo un ejemplo. Creo que lo de Max finalmente se inscribe en el mismo proceso que tuvo como últimas víctimas a Carlos Lage, a Felipe Pérez Roque y Gustavo Ramírez y Acevedo, que no es más ni menos de los últimos combatientes vivos que estuvo con el Che en la Sierra Maestra. Y no tengo la más mínima duda de que esas personas no son personas corruptas. Como no tengo la más mínima duda de que Max tampoco es corrupto. Lo que aquí ocurrió es que un cierto sistema que se puso en práctica para los efectos de darle una mínima eficiencia a la producción en Cuba, un país que por Dios lo necesita, y se generaron ciertos incentivos que en ese momento eran perfectamente comprensibles y que hoy aparecen como transgresiones a la legalidad cubana formal.

¿Esto por razones económicas o políticas?
Creo que hay razones políticas, que hay un ajuste de cuentas. Fidel y Raúl no se van a pelear nunca porque saben que en el minuto que lo hacen, la revolución cubana se desploma. Pero han dado lugar a subsistemas de poder que sí lo hacen. Y lo más claro es la línea de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, FAR, y la línea del Ministerio del Interior. En Cuba ambos liderazgos tienen tropas y son tropas que tienen rivalidades. Las Tropas Especiales del Minint tienen rivalidades con las FAR y finalmente lo que estás viviendo es la historia de ese conflicto.

¿Y esto cómo termina?
No sé. No hay opción política de recambio en Cuba y eso es lo que hace muy difícil pensar en un cambio. Si hubiera un desplome de la revolución, nadie sabe lo que pasa internamente. Cuando surgió el reemplazo de Raúl, uno decía lo que viene es un proceso de apertura controlada en torno a una institución sólida como son las FAR y tengo la sensación que Raúl ha tenido un gobierno mucho más inmóvil, con menos capacidad de reforma que la que él mismo anunció. Eso está llevando a Cuba a una situación extremadamente difícil, porque él es el único que puede hacer cambios porque es el único que tiene una estructura, empresas, disciplina, legitimidad.

Dices que no te sentarías con los enemigos de la revolución.
Es que no me confundo, creo que también hay algunos que utilizan los derechos humanos como pretexto para ajustar las cuentas de siempre con la revolución.

THE CLINIC.CL

Written by Eduardo Aquevedo

18 abril, 2010 at 6:17

El impredecible final del laberinto cubano. Entrevista al sociólogo cubano Aurelio Alonso…

leave a comment »

  • Para entender Cuba y el tema actual de la “disidencia” (¿realidad o manipulación?)

  • Entrevista también a Pablo Milanés, más abajo…

    CUBA-CASTRO-RAULFIDEL
    par Waldo Fernández Cuenca, La Ventana/Casa de las Américas

La Revolución Cubana está próxima a su medio siglo. Teorizar desde cualquier ángulo sobre ella se vuelve un ejercicio difícil pero apasionante. El proyecto político y social cubano, me atrevo a decir que gatea todavía, busca situarse en un mundo áspero y contradictorio. Con enemigos poderosos y grandes amigos en todo el mundo. Cuba sigue su camino. Mas en su andar, importantes pensadores desde las más extremas y moderadas posiciones opinan sobre ella. Aurelio Alonso, actual subdirector de la revista Casa de Las Américas es uno de ellos. Sobre un críptico laberinto hurga en los intersticios de los grandes retos que hoy enfrenta nuestra nación, 50 años después de haber escogido un destino diferente. Este sociólogo y reconocido pensador intenta darnos algunas claves de la Cuba actual.

¿Qué sintió Aurelio Alonso como pensador y persona cuando supo que se derrumbó el campo socialista y la URSS ?

– Para mí – como para casi todo el mundo- fue algo totalmente inesperado y sorpresivo, pero si en algún lugar del mundo ha habido una comprensión racional del derrumbe y no una comprensión por claudicación fue en Cuba, porque nosotros sabemos que en algunos países de ese campo, como Polonia y Hungría, se había desarrollado ya una proyección reformista muy fuerte hacia una economía de mercado.

“En los años 60 el proyecto cubano trató de desarrollarse con una cierta autonomía, lo cual no pudo realizar con éxito, y tuvo que adherirse al CAME y alinearse al sistema soviético. Pero ya el Che Guevara casi había pronosticado el derrumbe del sistema socialista, algo que en general se veía muy difícil y poco probable. Yo pienso incluso hoy que el sistema podía haberse reformado desde adentro sin haberse desestructurado.

“Para nosotros la caída en lo económico fue una catástrofe y en lo político provocó una crisis de paradigma. Se había asumido el criterio que ese sería nuestro modelo de desarrollo, y de repente se desmorona, motivo por el cual muchos pensaron que aquí también iba a caer el socialismo. No obstante, para los dirigentes cubanos se retuvo con claridad la opción de resistir por todos los medios este embate. Que esto era necesario y posible a la vez.”

¿En algún momento usted pensó que aquí también se caería el socialismo ?

– Sí, yo siempre pensé que podía caerse, como pienso que todavía puede caerse. Si algo demostró el campo socialista fue que la irreversibilidad del sistema no era una ley inviolable. Esa falsa idea de que habíamos llegado a una sociedad superior y que no era reversible fue totalmente errónea. Esto lo asume Fidel en el 2005 en un discurso – que resultó alarmante y sorpresivo porque nunca él había reconocido posibilidades al fracaso- cuando habla que nuestro socialismo podíamos destruirlo nosotros mismos, y menciona la corrupción. Yo hablaría de mucho más que de la corrupción, hablaría de burocracia, de inmovilismo y de la rutinización de nuestro sistema.

“Pienso que la destrucción del sistema siempre es posible y hay que salvarlo todos los días, rehacerlo todos los días, perfeccionarlo todos los días, incluso lo que no se haga hoy puede ser un lastre para el mañana. Este ha sido un problema serio del socialismo cubano : que ha estado entrampado desde afuera por un bloqueo externo pero también desde adentro por una cuota de incertidumbre muy alta.”

Usted, en una entrevista para el periódico mexicano La Jornada, habla de reinventar el socialismo. ¿Qué significa para Aurelio Alonso reinventar el socialismo en Cuba ?

– La primera vez que yo usé esta palabra fue en Chile en el año 2003, cuando digo que el futuro del mundo debe ser socialista pero que había que reinventarlo, no solamente en Cuba sino también los proyectos de socialismo que nacen hoy en América Latina en el marco de sociedades que están intentando cambios radicales y revolucionarios, como lo son Venezuela, Bolivia y ahora el caso de Ecuador.

“Estos son países que tienen que reinventar, no pueden asumir ningún esquema anterior, ni el modelo soviético ni el actual modelo chino que es muy controversial debido al alto compromiso alcanzado con el mercado en esa sociedad, lo cual ha generado mucha incertidumbre en determinados sectores, en cuanto al rumbo futuro. Para encauzar esas experiencias socialistas de hoy hay que pensar en reinventar. Se ha vuelto un verbo clave.

“Nuestro socialismo también hay que reinventarlo, mirando críticamente a la experiencia del sistema en el siglo XX. Por ejemplo en el plano económico debemos decir que de una economía que está muy estatizada debemos llegar a una economía más flexible donde el Estado no pierda su poder económico. Es decir, ni el control integral del aparato económico nacional, ni su protagonismo empresario, como inversor principal, en sectores que resulten clave. Pero que deje espacios a otras formas de propiedad, como pueden ser formas de propiedad cooperativa, y también una mayor presencia de la economía familiar. Y ni siquiera excluir la posibilidad de otras en las cuales ni hayamos pensado. Los esquemas atentan contra la imaginación.

“Todo esto debe implementarse con un balance donde ninguna de las formas no socializadas o menos socializadas imponga una norma de mercado a las más socializadas. Buscar una configuración que provea eficiencia, pero no en los términos cuantitativos de la economía de mercado, sino con una concepción nueva de la eficiencia, orientada a hacer sustentable al sistema en su conjunto.

“Ahora, ¿qué camino habría que tomar ? ¿Qué tiempo puede demorar ? ¿Cómo se puede hacer ? Esas son preguntas más concretas que requieren respuestas más concretas. Y respuestas más concretas implican el manejo de muchas variantes que no están a mi alcance. Pero no tengo duda en cuanto a la necesidad de romper la identificación de lo estatal con lo socializado o socialista. Habría mucha más tela por donde cortar, por supuesto.”

¿No hay una idea implícita también en ese término de fracaso ?

– Claro que sí. Hay dos cosas : está el significado del fracaso del modelo anterior y está no perder de vista también los aportes reales de aquel modelo. Empezando por la Unión Soviética, que de un imperio más feudal aun que capitalista, sostenido por el mujik (el campesino), se convirtió en menos de medio siglo en la segunda potencia mundial. No todo fue fracaso en aquella economía, de la cual pueden extraerse experiencias importantes, siempre teniendo en cuenta que el conjunto del modelo no se sostuvo, ni en lo económico ni en lo político. En lo político porque el socialismo, que es el único régimen mundial donde la sustentabilidad depende de la democracia, no ha sido capaz de crearla.

“El capitalismo puede vivir sin democracia, fíjate que donde primero se implanta el modelo neoliberal en América Latina es en el régimen de Pinochet, el capitalismo usa los mecanismos de institucionalización política que le son convenientes y rentables en cada lugar sin ningún escrúpulo. E incluso aplica patrones autoritarios, y a veces de corte fascista, al amparo de esa institucionalidad que llama democrática por sostenerse en regímenes electorales y de alternacia gubernamental.

“Al capitalismo no le interesa crear una verdadera democracia, pero al socialismo sí, y eso fue lo que faltó en Moscú, donde si hubiera habido un verdadero poder popular, el gobierno soviético hubiera podido asumir un esquema de reformas mucho más radical encaminado a sostener el sistema socialista. No radical en renunciar al mismo. Todo eso falló porque no había un poder popular, el pueblo no tenía ningún poder, desde un nivel comunitario hasta los más altos niveles estatales, en la toma de decisiones.”

¿Cuáles son entonces los problemas del proyecto democrático cubano ?

– Creo que debemos partir de reconocer que hemos armado un proyecto demasiado estatizado, muy burocratizado con un nivel muy limitado de participación popular en los sistemas de decisiones de todo orden. Esto puede definir a grandes rasgos el problema, pero que tiene muchas expresiones puntuales e institucionales. Por ejemplo existe un sistema de poder popular donde la Asamblea Nacional – que electoralmente es muy democrática, pero los elegidos tiene un poder muy limitado para tomar cualquier decisión- se reúne solo dos veces al año y vota cosas que ya han sido tramitadas. Esas votaciones unánimes te dan la medida de lo insustancial de su gestión.

¿Habría que refundar entonces la democracia cubana actual ?

– « Refundar » no es la palabra, refundar significa volver a fundar, un diseño distinto, liquidando todo lo anterior. Yo creo que hay que transformarlo críticamente, tener una posición más crítica por parte de los actores políticos, en todos los niveles, de poder hacia la organización del poder. El papel del partido a mi juicio debería ser transformado : el partido no puede dirigir al Estado, es el pueblo el que debe dirigir al Estado. Martí usaba unas palabras que siempre me han impresionado, él hablaba de un partido para formar la república no para dirigir la república, para Martí el partido debe tener un papel más ético, más de vanguardia.

“Esto nos lleva al análisis de que son dos cosas distintas un partido-vanguardia y un partido-poder. Si nos montamos en una estructura de poder ya estamos rebasando el papel de la vanguardia ; y si nuestro propósito es articular la garantía, la reproducción y el perfeccionamiento de la vanguardia dentro del proyecto, nuestra aspiración no puede traducirse en el ejercicio del poder, ya se refiera a administrar con eficiencia, o cualquier dispositivo que releve al pueblo de la responsabilidad de las decisiones.

“No son ideas antagónicas, pero tampoco coincidentes, incluso pueden contraponerse en algunas cosas porque ejercer el poder crea intereses corporativos, entonces quieres estar en el Partido para poder ejercer el poder. Es toda una dinámica de intereses y compromisos de acuerdo al papel que juegan las instituciones.”

¿Cree usted en la superación de una férrea mentalidad de plaza sitiada sin subestimar nunca la inteligencia del enemigo ?

– Eso es muy difícil. Para superar esa mentalidad de plaza en estado de sitio debe dejar de existir el estado de sitio real. Esta mentalidad de plaza sitiada se crea porque somos una verdadera plaza sitiada. Los últimos 15 años son la prueba más clara de ello : cómo los Estados Unidos han cambiado toda su política hacia el antiguo campo socialista excepto hacia Cuba. Y comienzan el hostigamiento hacia esos regímenes latinoamericanos que se aproximan o siguen proyecciones antiimperialistas, afines a las de Cuba.

“La política de cerco existe y el centro principal se está desplazando hacia Venezuela. Este país es, más que Cuba, objeto previsible de una posible invasión, por los intereses norteamericanos allí, puesto que Venezuela es uno de los suministradores más de petróleo a los Estados Unidos, y esta asentada geográficamente sobre las segundas reservas de petróleo más grandes del mundo.”

En varios de sus artículos sobre la sociedad cubana y el impacto de la crisis de los 90 usted dice que Cuba tiene una crisis de inserción debido al mundo al cual se enfrenta. ¿Ha logrado el país insertarse en la dinámica global contemporánea a la vez que protege su modelo ?

– Yo hablo sobre la crisis de inserción que provocó la caída del llamado « campo socialista », porque hasta el año 1989 Cuba no padecía esta crisis debido a su inserción dentro de un sistema internacional. La inserción siempre ha sido un problema para nuestro país, los primeros años de la revolución fueron de ruptura y búsqueda de un camino independiente de inserción en el mercado mundial, el cual no logramos. Ya entonces se pueden identificar los elementos propios de una primera crisis de inserción hasta que Cuba opta por ingresar al CAME y obtiene una asociación internacional articulada, orgánica y estable. También una nueva situación de dependencia.

“Este sistema (el del CAME) no llegó a dominar una porción suficientemente elevada de la economía mundial. Además se montó sobre un equívoco, puesto que no llegó a ser un sistema distinto, en términos de mercado, al sistema capitalista dominante, es decir, al mercado mundial, sino es una forma de integrarse desde una perspectiva colectiva a la economía mundial.

“Cuba vive a partir de ahí un momento económico provechoso, aunque nos volvimos también más azucareros, más dependientes de un mercado cautivo con pocas posibilidades de salirnos de ese sistema. En la época actual hemos ido logrando una inserción policéntrica, ya que no dependemos de ningún centro en particular. Me atrevería a caracterizar la articulación económica internacional a partir de tres contrapartes : Venezuela, China y algunos países desarrollados.”

¿Cómo ve Aurelio Alonso el socialismo del siglo XXI que Chávez nos propone ?

– Esa es una teorización. Confieso que yo también he usado ese término, pero lo cierto es que no se sabe todavía cuál es, o cuales serán los socialismos de este siglo porque solo han pasado siete años. Yo creo que hay una correlación de fuerzas que demuestra condiciones favorables, como nunca hasta nuestros días, para reiniciar una búsqueda del socialismo en América Latina. Por ahí viene el verbo « reinventar », y como todavía habrá mucho que reinventar, le hago un cierto rechazo a que alguien venga a estratificar modelos como si tuvieran la verdad en la mano.

“Nosotros no podemos ponernos a construir modelos en abstracto, tampoco significa que no podamos teorizar pero debemos hacerlo de manera progresiva. Las condiciones de los países que vayan a construir ese socialismo saliendo de profundas complicaciones de dependencia neoliberal como son los países latinoamericanos, deben ser sobre la base de una serie de pasos, de construcciones distintas a una sociedad como la cubana de economía muy estatizada. Quizás los objetivos sean similares pero los puntos de partida, los caminos, las estrategias tienen que ser distintas.

“Incluso nosotros no debiéramos ver, a ultranza, como un pecado capital, privatizar. Venezuela parte, de hecho, de una sociedad hiperprivatizada, y no creo que los procesos nacionalizadores que se hagan necesarios puedan orientarse a la desprivatización masiva. También existen condiciones diferentes para los países que parten con una cantidad enorme de recursos materiales, naturales y los que no. Nunca van a ser iguales tampoco las condiciones en que pueda triunfar un proyecto socialista en un país capitalista desarrollado, necesariamente serán condiciones diferentes. El dilema no está en teorizar o no teorizar, sino en si construimos modelos o no construimos modelos, a partir incluso de experiencias evaluadas como exitosas.”

¿Hasta qué punto le hizo daño a nuestra economía copiar el modelo soviético y adoptar una excesiva centralización ?

– Eso es muy difícil de decir. Habría que preguntarse también hasta que punto la economía hubiera subsistido si no adopta el modelo soviético. No se trataba solamente de acogerse a un modelo sino de adaptarse a las exigencias de un conjunto de países para poder insertarse. La cuestión no era « si no te adaptas al modelo no te ayudamos », era « si no te adaptas no tienes manera de insertarte ».

“Este modelo le hizo daño y le hizo bien al país, porque nos permitió salir de la crisis de principios de los 70 y a partir de ahí obtuvimos una dinámica de desarrollo estable. Uno de los grandes daños fue en el aspecto financiero, pues había que buscar en el resto del mercado fuentes de financiamiento no contempladas en el CAME, y nos acogimos al flujo de la corriente crediticia en eurodólares que ofrecía el mundo desarrollado en esos años. Como es sabido, esto generó un proceso de endeudamiento que desbordó la capacidad de pago del país en divisa convertible.

“También habría que considerar que nuestras políticas de inserción han estado ligadas a instrumentos jurídicos y no a una dinámica mercantil. Se montaban fábricas que después no funcionaban o funcionaban a muy baja capacidad por no hacerse las previsiones pertinentes. Fíjate que la crisis de la economía cubana no empieza en realidad con la caída del campo socialista, empieza con la carencia de recursos financieros para saldar los cumplimientos de la deuda externa en divisa convertible en los primeros años de los 80.

“En el año 1985, Cuba tiene que decirle a los acreedores occidentales capitalistas que no puede pagar y para poder acceder a nuevos préstamos los acreedores le exigen al país una fuerte reducción del gasto público y un programa de privatización que priorizara la eficiencia económica por encima de los gastos sociales. Una versión de las « políticas de ajuste » del FMI y el Banco Mundial, características de las ataduras de la dependencia neoliberal. Cuba no acepta y declara la moratoria de la deuda.

“Los créditos capitalistas significaban alrededor del 16% de la entrada de divisas al país, pero ese 16% afectaba al 35% de la economía cubana. Los convenios con los países del CAME se basaban en lo que esos países te podían dar, que no coincidía siempre con lo que se necesitaba ; en tanto, los créditos capitalistas significaban la entrada de divisas al país para buscar ofertas de acuerdo con tus necesidades. La moratoria de la deuda con los acreedores occidentales trajo como consecuencia que el nivel de dependencia de Cuba al CAME se elevara de aproximadamente un 65% hasta cerca de un 90% en 1989.”

¿Qué cambios estructurales más urgentes necesita la economía cubana para un despegue de sus fuerzas productivas ?

– En primer lugar debemos enrumbar la mirada hacia la subsistencia. Siempre hemos rechazado aplicar un modelo de subsistencia, pero los principales gastos del país siguen siendo los combustibles y los alimentos. Nunca se podrá llegar a la total suficiencia, pero no se puede depender en 50 o 60% de importaciones en esos rubros. En este país hay mucha tierra sin cultivar. Está la famosa anécdota de Raúl de que solo veía marabú en su viaje a Camaguey. Evidentemente hay un problema estructural que requiere un cambio estructural.

“Hay un 30% de los productores agrícolas que hoy garantizan más del 60% de la producción de alimentos, y estos son los productores privados y las cooperativas con mayor autonomía en sus decisiones. Son los menos atenazados por los suministros del Estado, por el compromiso de entrega al Estado, por la elección de sus cultivos por parte del Estado, por los precios que impone el Estado. Yo no soy un experto en esos temas pero sí hay mucha gente que ha escrito sobre eso y tiene sus puntos de vista.

“Creo que habría que ponerle un poco más de atención a los críticas. Hay que generar cambios en la agricultura que garanticen un mayor autoabastecimiento. Yo pienso que el socialismo del siglo XX fue tan estatista de vocación en todas partes, que hoy nos cuesta adoptar otras formas de propiedad como la cooperada y la privada.”

¿Considera la negación del mercado como la negación del desarrollo ?

– Mira, el mercado no es el capital pero el capital sí hizo al mercado. Las economías de mercado avanzan hasta que el capital se cae. Debe buscarse la desconexión entre mercado y capital y a su vez el mecanismo de reducción del peso específico del mercado como dispositivo de conducción de la economía. Yo no creo en el « socialismo de mercado ». Tú no puedes dirigir la economía socialista mediante el mercado. La economía socialista debe estar dirigida de manera global por una institucionalidad social representativa de los intereses de la población y que domine al mercado.

“Al mercado hay que acudir para armar una lógica de eficiencia sin comprometer el proyecto social. Una eficiencia no dictaminada por las leyes del mercado sino por una lógica montada en los intereses superiores de la sociedad, dentro de la cual el mercado provea también, con sus mecanismos, aseguramientos armónicos con el interés global del proyecto. El mercado de que hablo no puede convertirse en una concesión al interés privado en detrimento del interés social, sino subordinarse a él.”

Desde que Raúl asumió la presidencia del país se habla de cambios, básicamente ¿cómo pudiéramos diferenciar la personalidad de Raúl con la de Fidel ?

– Fidel es el estadista más brillante del siglo XX. Ha sido el jefe de estado que ha demostrado la mayor capacidad para resolver la subsistencia social en las condiciones más adversas posibles y mantener un consenso para el sistema. Las revoluciones generan personalidades : ahora mismo, en Ecuador nadie sabía quien era Correa hasta hace dos años y este ha adquirido una talla de estadista impresionante. Raúl no es Fidel. Creo que Raúl tiene condición de estadista, como la tuvo el Che, y Dorticós y Carlos Rafael Rodríguez. Es una opinión muy personal. Diría incluso que Raúl aventaja en algunos aspectos a Fidel, yo creo que Raúl es mejor administrador, y mucha gente lo cree en Cuba. Él tuvo un peso decisivo en muchas de las reformas que se implementaron en los años 90 y que sirvieron para contener el desplome de la economía cubana.

¿Cuán cerca o cuán lejos está el final del laberinto cubano tras la caída del Muro ?

– No se sabe dónde está el final del laberinto, ni siquiera la salida del laberinto está todavía clara. La salida ha tenido un proceso de reinserción que le debe mucho a la política de resistencia, pero también a los cambios que se están produciendo en América Latina y a la crisis del sistema imperialista. Estamos en una época de grandes incertidumbres, no podríamos precisar aun los caminos de esos proyectos y cómo van a enfrentarse al imperialismo. Un imperialismo que nos gusta calificar de agonizante pero que, incluso en su agonía, no se quedará de brazos cruzados. Seguramente van a repetirse las agresiones armadas, las cruzadas, las invasiones.

“Por lo tanto el principal aliado que van a tener los pueblos de la América Latina será la resistencia de los invadidos. En cuanto a Cuba debemos pensar que la situación de plaza sitiada puede durar 100 años más. El sitio es un componente real de nuestro laberinto.”

La Ventana/Casa de las Americas
5 janvier 2009

ENTREVISTA CON PABLO MILANÉS

« El socialismo cubano se ha estancado »

par Carlos Fuentes

publié : le 5 janvier 2009

Calentando motores para una gira que arranca el 16 de febrero en Madrid, el artista señala que « este socialismo dio todo lo que iba a dar, estamos paralizados y tenemos que hacer reformas »

Es hora de siesta, pero Pablo Milanés (Bayamo, 1943) responde con brío desde Vigo. Está de nuevo en España, ahora a la espera de ser papá de gemelos (y ya tiene seis hijos) y calentando motores para una gira que arranca el 16 de febrero en Madrid. Responde resuelto, habla sin tapujos de Cuba, del momento histórico que se avecina. Y considera agotada la etapa de los hermanos Castro. "Este socialismo dio todo lo que iba a dar, estamos paralizados y tenemos que hacer reformas".

¿Cómo lleva vivir sin La Habana ?

Terrible, la verdad. Ya llevo un mes aquí y nunca me había separado más de veinte días de La Habana. En cuarenta años de oficio no recuerdo haber estado un mes fuera. Y me siento muy extraño, tengo mucha nostalgia, voy aquí a la playa de Samil, pero no es lo mismo que el malecón de La Habana.

¿Ha sido la nostalgia una fuente de alimentación para su canción ?

Sí, esa nostalgia está perenne en mi obra y se manifiesta a veces de forma indirecta, pero siempre se manifiesta. Es una característica del isleño.

Ya lo cantó : "El tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos".

Y amo a esta isla, soy del Caribe esas características no se pueden obviar ni al hablar, ni al reír, ni al disfrutar ; ni siquiera cuando sufres o eres pasional. Todo tiene que ver con lo isleño.

La parálisis dirigente

Hábleme de su isla, ¿cómo ha dejado Cuba ?

Bastante mal. Después de tres ciclones, una crisis que no se acaba de solucionar y unos dirigentes que no hacen nada por sacar adelante el país nuevamente en medio de esta parálisis. Si a esto se agrega la crisis mundial, pues estamos bien arreglados.

¿No confía en que Raúl Castro dé un paso hacia delante ?

Yo no confío ya en ningún dirigente cubano que tenga más de 75 años porque todos, en mi criterio, pasaron sus momentos de gloria, que fueron muchos, pero que ya están listos para ser retirados. Hay que pasar el testigo a las nuevas generaciones para que hagan otro socialismo, porque este socialismo ya se estancó. Ya dio todo lo que podía dar, momentos de gloria, cosas imperecederas que aún perviven en la memoria y en los hechos cotidianos del cubano, pero tenemos que hacer reformas en muchísimos frentes de la Revolución, porque nuestros dirigente ya no son capaces. Sus ideas revolucionarias de antaño se han vuelto reaccionarias y esa reacción no deja continuar, no deja avanzar a la nueva generación que viene implantando un nuevo socialismo, una nueva revolución que hay que hacer en Cuba.

Y a esos viejos revolucionarios, ¿la historia los absolverá ?

Sí, creo que sí. Simplemente deben retirarse, pero no creo que haya que juzgarlos por nada. Hicieron lo que tenían que hacer en su tiempo. Simplemente, ahora no están haciendo lo que deben hacer.

¿Qué es lo más triste que contempla usted ?

Es tal la situación que está viviendo el cubano que ya no puede vivir más de promesas. Las conquistas antiguas están ahí. Hay que ir hacia nuevas conquistas. Se logran con nuevos pensamientos y una dinámica nueva que [los dirigentes] no son capaces de ejercer . Estamos paralizados en todos los sentidos, hacemos planes para un futuro que nunca acaba de llegar.

Nueva conquistas

Lo que causa resignación y desasosiego en las nuevas generaciones

No solamente el desasosiego. Los jóvenes cubanos se forman de un modo muy hermoso, pero luego tienen que emigrar para proyectar lo que estudian. Es muy triste porque ni siquiera un exilio político, sino un exilio económico por las pocas condiciones que hay en nuestro país. Que se divida la familia, que se cercene esa relación filial es absolutamente inadmisible en estos momentos.

Hace días, Wendy Guerra escribió sobre la caída de estereotipos ; ya es políticamente correcto tener amigos gays, ya no hay represión brutal como en los primeros años de la Revolución

No es tan brutal, pero tampoco es tan abierta. Hace quince años deciqué la canción Pecado original a mi director artístico, que es gay. En esencia esa realidad no ha cambiado todavía. Hay que ir más allá, pasar de las palabras a los hechos. Todavía hay mucho prejuicio contra los homosexuales en Cuba.

También con el turismo sexual, en el que los españoles son campeones

Turismo sexual hay en todas partes del mundo. Cuba destacó por una imagen inmaculada ante los ojos del mundo y cuando empezó a ser un país normal, como todos, parecía que se caía el mundo. Prostitución hay en todas partes, y mucho más corrupta que la que existe en Cuba. Simplemente, la imagen de Cuba se ensució, entre comillas, ante la imagen que daban admiradores, entre comillas, de la Revolución.

Canción y Régimen

¿Qué influencia tiene esta trayectoria política en la poética cubana ?

Puedo hablar por mí : en Regalo, mí último disco, manifiesto todo mi pensamiento actual sobre la situación cubana e internacional. No es que el artista deba expresarse siempre en estos términos, pero si sus canciones tienen un ápice de realismo y dignidad hay que retratar el momento en el que vive. Así como expresamos la gloria que vivimos en un momento, también debemos expresar lo que estamos sufriendo ahora. Pero hay que tener valor, en primer lugar, y hay que tener dignidad y entereza para poder afrontar la situación que atraviesa Cuba ahora. Mucha gente tiene miedo a hablar porque hay un sistema detrás de censura, de represión callada y oculta que no te permite hablar libremente y que hay que echar abajo ya, cuestionarlo de un modo radical. Son cosas que se han venido planteando anteriormente, inclusive por la dirigencia cubana, pero no se han llevado a cabo.

¿Es necesario un dictador para que haya canción de autor ?

No, hombre, no. Eso es una barbaridad. Esa pregunta que usted me ha hecho es una barbaridad. No hacen falta dictadores en ningún lugar para nada.

Buena Vista Social Club

Política aparte, Cuba sigue de moda. Ha vuelto el bolero…

En Cuba tenemos un defecto : olvidamos las expresiones que nos han antecedido. Y dos de ellas han sido el filin y la canción tradicional. En 1981 empecé a recuperar el bolero filin y en 1982 inicié la serie Años, que ya tiene seis discos. En aquel momento, esa música estaba completamente olvidada. No quiero decir que todo sea gracias a mí porque sería demasiado pretencioso, pero no hay duda de que fui el primero en tratar de reconquistar esos valores que se habían perdido y que estaban olvidados.

Tuvieron que ir un guitarrista norteamericano y un productor inglés a grabar Buena Vista Social Club. ¿Cómo le sentó ?

Indudablemente muy mal, porque yo estaba haciendo pobremente, de manera muy artesanal, todo ese trabajo que anteriormente no había sido reconocido. De hecho, al día de hoy aún no ha sido reconocido.

Al menos, Buena Vista permitió una vejez cómoda a muchas leyendas

Sí, la vejez que siempre debieron haber tenido.

Que era imposible en Cuba

Fueron completamente olvidados.

EEUU

¿Alberga esperanzas en la presidencia de Barck Obama ?

Sí, cómo no. Soy un ciudadano negro y que Estados Unidos haya tenido una ley de derechos civiles conquistada en los años 60 y que, menos de 40 años después, ya tenga un negro presidente es tanto o más que lo que hemos logrado nosotros en Cuba, donde los negros aún no tienen ni poder real ni verdaderas oportunidades. Es una vergüenza que en Estados Unidos haya un presidente mestizo no hayan ejercido el poder en estos cincuenta años.

Medio siglo también tiene el bloqueo, muchas veces utilizado como mera excusa

El bloqueo tiene dos caras : realmente nos ha afectado durante 50 años, pero está la otra cara, el auto-bloqueo, que hemos utilizado como una emergencia para defendernos de nuestros errores en determinados momentos.

Epílogo

En una de sus últimas canciones

Quisiera que me preguntaras por algo artístico, parezco un ministro en lugar de un cantante.

En Suicidio esboza a un creador que está en el ocaso

No es que esté en el ocaso, más bien está decepcionado por todo lo que ocurre a su alrededor.

¿Es una canción autobiográfica ?

Sí, totalmente autobiográfica.

¿Y siente Pablo Milanés que le quedan pocas cosas por contar ?

No, me quedan muchas por contar. Cuando canto cosas negativas parece que voy a morir, pero no, estoy vivo todavía.

http://medelu.org/spip.php?article157

Cuba: crisis económica, crisis del modelo?

leave a comment »

Más allá de la economía, la economía: el reto cubano

Aurelio Alonso, Sociólogo cubano,  La Ventana

CUBA-0O12 Sigue pendiente un debate en torno a la interpretación histórica de la adopción del rumbo socialista en Cuba después de la victoria revolucionaria de 1959. Tal vez siga pendiente por muchos años, pero más importante incluso que encontrar de una vez respuesta es que no se cierre el debate. No tengo la intención de extenderme en este problema, para lo cual están mejor dotados los historiadores. Pero creo que allí descubriríamos algunas de las claves que pueden explicar los rasgos del curso ulterior seguido por el proceso cubano de socialización. Y, en consecuencia, algunos de nuestros dilemas del presente.

El Programa del Moncada quedó adjetivado con el calificativo de «programa mínimo» a partir la celeridad de la concentración de la propiedad estatal en que desembocó la generalización del proceso expropiador, y la asimilación de un estadocentrismo sin fronteras en la gestión económica entre 1960 y 1963. En aquel momento se volvió inevitable, para el imaginario político, identificar socialismo con propiedad estatal sobre los medios de producción. Volver la vista desprejuiciadamente al Programa del Moncada quizá pudiera mostrarnos que aquel programa no era en realidad tan «mínimo». Que fue rebasado entonces por una impronta forzada por la confrontación con que la política del imperio, desde el corte de la cuota azucarera y del suministro de petróleo, comenzó a desbordar claramente el ámbito del discurso, y obligó a Cuba a imponer su soberanía, como nación, con acciones de resistencia que se correspondieran con la intensidad de las medidas represivas de que era objeto.

«Nacionalizar», convertir en propiedad de la nación, que equivalía a decir del Estado, se hacía la única variable plausible en términos de la propiedad sobre los medios de producción, en tanto se volvió el signo de resistencia. Fidel siempre previó que Washington no se cruzaría de brazos ante el desplante de soberanía que le llegaba desde un Estado que creyó políticamente insignificante y manejable. Muchas veces he pensado, sin embargo, que difícilmente haya podido prever que un plan sostenido y complejo de asfixia sine die, tan erosionante como el que se fue formando en aquella escalada de medidas (y que los cubanos tenemos motivos para negarnos a llamar de otra manera que «bloqueo»), sería la respuesta del imperio.

Pido disculpas si reitero consideraciones que todo el mundo conoce, pero es muy difícil aventurar lecturas que creemos nuevas, o al menos distintas, si no se parte de otras bien conocidas. Lo que quiero subrayar ahora es que probablemente la intensidad de la confrontación llevó al proyecto cubano a una radicalidad diferente de la que contenía su enunciado inicial. Digo «diferente» y no «mayor», pues el hecho es que la transformación que proclamaba el proyecto revolucionario fue, también desde el Moncada, una transformación radical. Pero la postura radical se puede adoptar en tonos distintos y de maneras diversas, lo cual implica la posibilidad de plantearse patrones diferentes de radicalidad en los procesos de socialización de la economía. Para decirlo con pocas palabras, pienso que la idea de que más estatal quiere decir más socialista y más radical, no deja de ser también dogmática y equivocada.

En suma, que valdría la pena volver la vista al Programa del Moncada, no como un texto preliminar u omiso, con intención o sin ella, en cuanto a la definición socialista. Lo ha argumentado así con seriedad el politólogo Pedro Campos en un artículo titulado «El Programa del Moncada era socialista y está inconcluso»[1], donde descarta verlo como una propuesta superada, en sentido hegeliano. Lo verdaderamente importante de esta perspectiva es que nos sugiere el desacuerdo con su reducción a un programa mínimo, para retomarlo como punto de partida e inspiración no solo del despegue socialista cubano que tuvo lugar en sentido histórico, sino también de correcciones sustantivas que requiere nuestro tiempo.

En los cincuenta años vividos, el proyecto cubano, definido socialista por su orientación y por la estructura de la propiedad, ha atravesado etapas que se distinguen con claridad ante una mirada retrospectiva, y admite muchas periodizaciones. Hace rato que la experiencia cubana no puede ser analizada solo desde las presiones del hecho presente, sino que exige una mirada que hurgue de manera polémica en los entresijos de la perspectiva histórica. Mesa Lago registra hasta hoy, por ejemplo, nueve cambios de dirección en la política económica cubana[2]. Omar Everleny toma como punto de partida la distinción de cinco etapas[3]. No quiero atenerme aquí a una periodización más minuciosa que la que necesito, y recuerdo de paso que las periodizaciones son, como las tipologías, convenciones del proceso cognoscitivo.

Prefiero dividir ahora el proceso cubano de transformación socioeconómica en tres grandes etapas, y diría que la primera estuvo signada por la convicción de que se podría armar un proyecto socialista autóctono y lograr una inserción independiente en el sistema mundial, al margen de las tensiones impuestas desde Washington. El intento fracasó por la confluencia de diversos factores, entre los cuales el bloqueo jugó, como puede suponerse, un papel decisivo. Etapa inicial marcada por la confrontación, dentro y fuera del régimen; por la diversidad de variables en juego; por los primeros logros en justicia social; por la esperanza de que la promesa de otro mundo posible de que nos sentíamos portadores germinaría más temprano en otros entornos periféricos; y, por supuesto, por los errores de inexperiencia y los primeros reveses económicos a escala nacional, que hicieron insostenible la propuesta.

El socialismo cubano no hizo eclosión, sin embargo: ni sufrió desplazamientos de liderazgo político, ni renuncia al nivel de resistencia alcanzado; la economía preservó la estructura estatal generalizada, se mantuvo la orientación socialista radical y, en consecuencia, las prioridades hacia las realizaciones de justicia social y equidad con el énfasis en la búsqueda de respuesta a las necesidades de la salud y la educación. Estas se volvieron emblemáticas desde la alfabetización en 1961, verdadera proeza y monumento del cambio cultural, y la adopción de la medicina como derecho del pueblo desde 1965.

El cambio que sobrevino en los 70 sería, en medida principal, el requerido por la opción de articular el proyecto cubano al sistema soviético, con un obligado expediente de identidad que no dejaba espacio a los disensos en el diseño: se aceptaba un solo socialismo, el que Moscú había bautizado como «real». Se creó a partir de entonces un nuevo patrón de dependencia económica exterior. Aquel acoplamiento al Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) proporcionó crecimiento económico sostenido durante casi dos décadas y un nivel de satisfacción muy equitativo de las necesidades de la población, aunque esta prueba de estabilidad tampoco sirviera para mitigar los rigores de la hostilidad norteamericana. La coartada para juzgar a Cuba como un Estado alineado al enemigo dentro de un mundo bipolar, ante un imaginario formado en la abominación del comunismo, se consolidaba.

No me detengo en la discusión de nada de esto, pues solo lo aludo para recordar aquí que lo que siguió a la desintegración del socialismo soviético —objeto de las páginas que siguen— abarca para los cubanos las dos décadas de la historia más reciente: es decir, que de este medio siglo Cuba ha vivido veinte años —casi un cuarto de siglo— en las coordenadas creadas a partir del derrumbe soviético y el fin del bipolarismo en el mapa mundial.

Considero este ultimo dato, el dato del tiempo, como fundamental: el tiempo histórico no es un conteo de años, es existencia transcurrida, que responde por todo el paisaje económico, político, social, cultural que se despliega hoy ante nuestra mirada. Que conforma además el punto de partida obligado tanto para búsquedas de soluciones a los problemas concretos, como para el trazado de caminos.

El dramático reto de volver a empezar

Fidel Castro bautizó como «período especial de tiempo de paz» lo que previó que se produciría en el proyecto socialista cubano de desintegrarse el sistema soviético. Pensaba en la economía y el nuevo efecto de desconexión internacional, y pensaba en la integridad de la nación, y también en el impacto sobre las condiciones de vida del pueblo. No hay país inviable, escuché argumentar a Abel Pose polemizando con Manuel A. Garretón en un en un coloquio hace casi diez años[4]. Pero la pregunta que quedaba a flote era: ¿hay sistema inviable?, ¿podría afirmarse después de 1991 que el socialismo se había probado inviable? Y si acordamos que la inviabilidad no expresa una magnitud sistémica, sino que se debe al fracaso de un experimento histórico, comienza el dilema de encontrar el camino del socialismo viable.

Fidel escogió un término logístico, el de «período especial», que no dejara duda acerca de la profundidad de la crisis que se avecinaba para Cuba después del derrumbe. Aún no había sucedido la catástrofe cuando acuñó la frase, pero si un líder socialista la veía posible era él, que desde los años 60 compartía una prevención que el Che Guevara no dudó en vaticinar de manera más explícita. No creo necesario citar al respecto, pues todo el pensamiento económico apunta críticamente a la búsqueda de una alternativa.

Lo que aconteció a partir de 1990 puede ser caracterizado como la crisis económica más aguda afrontada por el proyecto socialista aplicado en Cuba. Las crisis económicas atravesadas por el socialismo cubano no se corresponden exactamente con las crisis mundiales, de carácter capitalista, cuyo epicentro en el sistema financiero en los Estados Unidos, como eje del capitalismo mundial, las hace irradiar irremediablemente hacia el resto del Planeta. Ha sucedido incluso, como he escuchado recordar a Juan Triana, que la economía cubana ni siquiera sintió la crisis de 1974-1975, vinculada a boom de los precios del petróleo, porque la inserción soviética nos aseguraba el crudo en abundancia. Pero no hay que hacerse ilusiones a partir de circunstancias excepcionales, como esta. Esas crisis también nos llegan.

Lo cierto es que la generación de nuestras crisis y las del sistema capitalista no son explicables exactamente por las mismas causas, aunque las segundas no dejen de afectar la economía local de una u otra forma y con intensidad variable. El estremecimiento y desplome económico que sufrió el sistema cubano en los 90 fue el más agudo dentro de los países que dependían del mundo que se vino abajo, aunque, a diferencia de Europa del Este, en la Isla no removió la estructura de poder. Sin embargo, los inevitables efectos sociales —que me atrevería a centrar principalmente en la desvalorización del salario, la depauperación de las condiciones de vida y la ruptura de los patrones de igualdad— fueron sumamente severos, y acentuaron las condiciones de austeridad para la población.

Indicadores sustantivos de pobreza, como el declive brusco en los de nutrición, se hicieron intensos en los cuatro años que siguieron al derrumbe, a tono con la caída del PIB y el desvanecimiento del poder adquisitivo de la economía del país. No me toca aquí exponer el contorno de la crisis cubana que se inició a principios de los noventa, sino subrayar como, de una superación con equidad de la pobreza, en la cual se había comenzado a avanzar en las décadas precedentes, la sociedad cubana se vio sumida en una repauperización bastante generalizada.

Fue gracias a los estudios en que tuve oportunidad de participar desde finales de los noventa que percibí las diferencias y la relación entre los conceptos de pobreza y desamparo[5]; diferencias indispensables como instrumental para comprender la gravedad de la realidad cubana y a la vez los méritos y la prioridad de las políticas sociales. Lo consigno como referencia igualmente válida para el diseño de respuesta en otros escenarios del mundo periférico.

Con esta distinción entre desamparo y pobreza me refiero al significado de la existencia de una institucionalidad, tanto política como civil, que asocie explícita o implícitamente dispositivos que garanticen protección a la subsistencia, y en general a la vulnerabilidad comunitaria, sin permitir que esta quede sujeta al entramado mercantil, o a dinámicas económicas centradas en la acumulación, aun cuando se manifiesten ajenas al mercado. Dicho sea de otro modo, que impidan que el desamparo domine la situación social, convirtiendo la anomalía en regla. No hay que olvidar que vivimos en un mundo con la mitad de la población en la pobreza y que no ha sido capaz de dar solución a la desnutrición (hambre) de ochocientos millones, a pesar de haber rebasado la capacidad productiva para hacerlo.

Ante la sacudida que siguió al derrumbe socialista en Cuba, se adoptaron reformas que introdujeron elementos de mercado temprano en los 90 (con frecuencia se citan como las reformas del 93[6], aunque las medidas que flexibilizaban el sistema comenzaron en realidad al final de los 80, y siguieron generándose hasta el 94 o el 95), coyunturales unas, y otras que tocaban estructuras. Este proceso reformador no mostró ser parte de un plan articulado, cada reforma se mostraba más bien orientada a mitigar un problema concreto, y se asumió además con muchas reticencias, o con la evidente aspiración política de revertirlas, aun si sirvieron para contener la caída brutal de la economía hacia mediados de la década.

Hubo desde entonces señales de reanimación. No obstante, no sería posible hablar en rigor de una recuperación económica hasta que se iniciaron cambios en el escenario latinoamericano que propiciarían para Cuba una nueva perspectiva de integración. Aquellas reformas, que pararon la caída, no eran suficientes para aportar una reanimación económica sostenida, en tanto contribuyeron a provocar, sin embargo, una ruptura del patrón de igualdad que había mantenido al mínimo las diferencias de ingresos familiares en las décadas anteriores.

En los 80 la proporción de lo percibido por el decil de más altos ingresos superaba en sólo 4.5 veces lo percibido por el de menores ingresos[7]; con la explosión del ingreso extrasalarial y la entrada de remesas se estima que esa proporción se desbalanceó de manera apreciable[8]. De modo que las distorsiones que vemos hoy en el escenario socioeconómico cubano resumen los efectos combinados, a veces caotizantes, de la desconexión y el derrumbe de la economía, de una parte, y de otra de las medidas aplicadas para contener la caída. Sin pasar por alto los viejos efectos combinados de las limitaciones impuestas por el bloqueo y las generadas por estrategias frustradas o erráticas: los viejos efectos dan un escenario a los nuevos, y se mantienen los unos y los otros determinando contornos. Ahora, además, habrá que contabilizar los efectos, directos e indirectos, de la nueva crisis mundial que acaba de desencadenarse en el sistema financiero y que ya vemos transferirse a la economía real.

El debate sobre una transición cubana

Otra vez en Cuba nos hemos visto obligados a repensar nuestra transición socialista. La tuvimos que repensar a principios de los setenta cuando se demostró que el alcance del poderío estadounidense estaba en condiciones de arruinar económicamente a un vecino tan frágil con sólo privarlo de escenario de inserción. Fue entonces que la dirigencia política optó por adscribir el proceso al bloque soviético. Esa decisión aseguró, como señalé al principio, un crecimiento económico decoroso y los recursos para costear los patrones de justicia social y equidad, aun en condiciones sociales de austeridad, pero no pudo propiciar la construcción de una estructura productiva sostenible. Tampoco fue un simple giro de bienestar realizado sin traumas y sin costos dentro del entramado complejo de la espiritualidad.

El tercer momento de la transición cubana va a tener otro carácter: se nos planteaba ahora como una disyuntiva. O una durísima, difícil ruta de preservación y cambios en el proyecto socialista, en un contexto mundial de dependencia neoliberal, de mercadocracia generalizada, sin escenarios de inserción alternativos; o, por el contrario, renunciar a la propuesta socialista e iniciar la transición inversa, en las coordenadas de la que se desencadenó en el Este, marcada por la economía de la privatización y el mercado, la política del pluripartidismo electoral asociado a las presiones del capital, y la ideología del individualismo, de la exaltación de la competencia y la desigualdad y la insensibilización hacia la pobreza: en una palabra, optar por la ley de la selva, la cual se asoma ya en Cuba.

Se asoma tras los conductos de la economía informal, pero tuvo su germen en un patrón individualista fertilizado en la etapa precedente por el espejismo del socialismo de mercado: el insaciable deseo de «tener más». Ese que, para sorpresa y admiración de la izquierda que se renueva, la sabiduría andina rechaza al oponerle el principio de «bien vivir».

El dilema se definía desde los mismos años 90 entre la transición de un socialismo fracasado hacia un socialismo viable, o la transición hacia un capitalismo que amablemente se nos aconsejaba realizable con «rostro humano». Se sabe que en Cuba prevaleció claramente la primera opción, pero que no se piense que no hubo motivación hacia el «rostro humano» del capital, ni que se trate de una idea pasada de moda del todo en el país. Ni en los 90 ni ahora. Porque con el socialismo viable sucede lo que con la democracia participativa: carece de referente concreto; de modo que todos o casi todos lo queremos pero no sabemos cómo será ni por dónde entrarle, aunque nos cansemos de asegurar lo contrario.

Hasta ahora tenemos más claridad en lo que le ha faltado al experimento socialista que en las propuestas idóneas para rehacerlo. Incluso el concepto de «transición», como una tarea en la agenda cubana, es rechazado por el lenguaje político oficial, y constituye uno de los temas más polémicos en Cuba[9]. No se trataría de rescatar con retoques el socialismo que tuvimos. Y que, en realidad, tenemos o creemos tener aún. Pero también pienso que, en cualquier caso, el futuro con «rostro humano» solo se podrá hacer socialista, porque la lógica del capital va a terminar siempre por tragarse cualquier empeño sostenido de justicia social, de amparo frente a la pobreza, de fórmula global equitativa, de esfuerzo por embridar el mercado, y hasta de soberanía económica.

No veo motivo para asumirlo como un rechazo intuitivo del experimento socialista conocido, lo cual llevaría a perder muchas cosas, sino de contabilizar con rigor las deficiencias probadas del modelo. Hablo ahora de deformaciones propias del modelo, no de las deficiencias que las coyunturas nos han impuesto sobre las del modelo, y que completan la amalgama generadora del caos actual. Clasificaría estas deformaciones en tres conjuntos.

En primer lugar, las económicas, estructurales, centradas en la confusión de socialización con estatización, la falta de ingenio, y de confianza, para la experimentación de formas diversificadas de socialización de la propiedad; la reticencia a buscar un patrón de eficiencia socialista que asegure la complementación de justicia y desarrollo, puesto que un proyecto de justicia social sólo será sostenible, y podrá reproducirse de manera ampliada, a partir de que cuente también con un soporte económico seguro; la demolición indiscriminada de todas las estructuras del capitalismo antes de tener con que reemplazarlas; la confusión de la necesidad de revertir el sometimiento al mercado con la ilusión de que el mercado se podía abolir por un acto de voluntad política.

«Una sociedad capitalista no lo es porque todas las relaciones económicas y sociales sean capitalistas, sino porque estas determinan el funcionamiento de todas las otras relaciones económicas y sociales existentes en la sociedad. Inversamente, una sociedad socialista no es socialista porque todas las relaciones sociales y económicas sean socialistas, sino porque estas determinan el funcionamiento de todas las otras relaciones existentes en la sociedad»[10]. De hecho, intentarlo de otro modo sería un absurdo, en el cual el socialismo, cuando ha sido creado, como hasta hoy, sin mecanismos económicos de corrección, es susceptible a sufrir la ilusión de que puede moldear la economía a voluntad. De tal modo, crea él mismo las deformaciones que obstruyen su viabilidad.

En el plano político, el modelo socialista generalizado en el siglo XX ha sido predominantemente autocrático, incapaz de articular íntegramente la institucionalidad que asegure el ejercicio de un verdadero poder popular: una democracia efectivamente participativa. El derrumbe soviético demostró que el socialismo no podrá existir sin democracia, si asumimos que democracia significa poder «del pueblo, por el pueblo y para el pueblo», como afirmó Abraham Lincoln.

La salvedad radica en que se hace necesario definir previamente el demos. En la república griega aludía una minoría esclavista, en la sociedad moderna capitalista se estratifica por el poder que aseguran las ganancias. Para que el demos devenga el pueblo, poco y mal puede hacerse si no se frena el poder del capital. Democracia no significa pluripartidismo electoral (se vuelve un negocio más) ni tampoco partidocracia movilizadora (que distorsiona el sentido del «partido vanguardia»). Coincido con Boaventura de Sousa Santos cuando afirma, en el texto citado, que «socialismo es democracia sin fin»[11]. Creo que es necesario que el partido que se proyecte portador del programa de la sociedad de justicia y equidad, si pretende legitimar su papel en «formar la república», como lo veía José Martí en su ideal del partido revolucionario, también debe vivir, en sistemas como el nuestro, una transición que lo consolide más como vanguardia, como potencia moral que preserve de los valores esenciales, y menos como poder institucional directo.

Un tercer plano estaría dado por los factores subjetivos, sobre lo cual existe en la Historia un arsenal de enunciados de valores irrealizados desde la antigüedad (desde el decálogo de la Ley mosaica, por ejemplo) y no sólo como propósitos incumplidos de los socialismos y de todas las sociedades existentes hasta nuestros días. Una sociedad en la cual la salida de las condiciones de pobreza se siga viendo hoy como la sumatoria de las soluciones familiares o individuales nunca saldrá por completo de la pobreza porque no saldrá de la enajenación. Sería siempre una sociedad centrada en la reproducción del individualismo. En la sociedad cubana el sentido de la solidaridad se ha logrado retener como un valor esencial, y es en este plano en el que se pudo distanciar del deterioro ético que se filtró en el bloque del Este. Sin embargo, no me atrevería a asegurar que se ha universalizado y se hace evidente que también dentro de la sociedad cubana, la crisis de paradigma sufrida a partir del derrumbe y las complejidades de los 90 han distorsionado sensiblemente valores que se creían con mayor grado de consolidación.

Me he detenido en esta formulación genérica para expresar donde veo los grandes desafíos que tenemos por delante los cubanos en el siglo XXI, al mantener y fortalecer la opción por el socialismo. Distinguía, al abordarlos, el modelo de la coyuntura, donde los problemas se traducen en una sociedad en la cual predomina una dislocación entre ingresos y poder adquisitivo, la economía informal se ha superpuesto a la formal, el salario del empleado de limpieza de un hospital puede ser superior al de los especialistas mejor pagados, y de no pagarse esos sueldos nadie haría la limpieza en los hospitales. Más allá de las reformas salariales se requiere llegar a las causas mismas del problema, que radican en el modelo.

Tampoco quisiera pasar por alto los significados que podríamos extraer de comparaciones entre el peso de lo modélico y el de lo coyuntural. Los altibajos de la inserción económica internacional se explican por respuestas coyunturales y, sin embargo, pueden mostrarse muy relevantes, decisivos. Cuando son de signo positivo, con el riesgo de que la clase política tienda a descuidar incluso los requerimientos de transformación del paradigma, espejismo en el cual se incurre con frecuencia. Y cuando son negativas, como es el caso del bloqueo económico de los Estados Unidos en la referencia puntual del sistema cubano, se hacen tan lesivos como para volverse objetivamente centrales en la provocación de situaciones críticas sostenidas que desvirtúan la totalidad del entorno nacional.

Lo que nos dice el IDH

Como es sabido, las insuficiencias propias del indicador de «pobreza de ingresos», motivó hace años la búsqueda de otro que englobara aspectos que quedaban fuera de consideración y, aunque sigue siendo el más funcional para comparaciones cuantitativas, se creó, y se adoptó de manera complementaria, el «índice de desarrollo humano» (IDH). En 1990 el IDH colocaba a Cuba en el lugar 39 dentro de un total de 130 países. La posición de Cuba en este índice se deterioró en los años sucesivos, según caían en el país los indicadores económicos y se deprimían las condiciones de vida de los cubanos. Su comportamiento más crítico lo tuvo en el año 1994, en que nos colocó en la posición 89 entre 173 países. Este indicador mostró, a lo largo de los noventa, el deterioro de la situación en que había quedado la población cubana, aunque hacia 1999 también comenzó a dar cuenta de una tendencia progresiva de recuperación.

El más reciente Informe de Desarrollo Humano del PNUD[12] muestra una recuperación importante de este índice en 2005, en que Cuba queda en el lugar 51. El índice de desarrollo humano de ese año, 0.838, es inferior al mostrado en 1990, que fue 0.877, y colocaba a Cuba en el sexto lugar en el conjunto de la América Latina y el Caribe. En este último Informe…, como en los anteriores, también se constata que la clasificación de Cuba como país de desarrollo humano alto se debe a los indicadores de calidad de vida, en tanto los económicos progresan muy lentamente.

Un posicionamiento realizado exclusivamente a partir de los ingresos (PIB per capita) movería bruscamente a la Isla al lugar 94 en los cálculos del año 2005. Esta paradoja muestra nuestras fuerzas y nuestra debilidad: la capacidad del sistema cubano de retener niveles de amparo a la ciudadanía que serían inimaginables, en una situación de crisis, dentro de una economía de mercado, por una parte; y la insuficiencia de la economía cubana para hacer sostenible el sistema, cuando es evidente que los logros en el terreno de la justicia social y la equidad tienen que descansar sobre un carril de desarrollo productivo no sujeto a la lógica de la ganancia sino a la del crecimiento del bien común de la sociedad.

Hasta aquí la estadística. Paso ahora a otros comentarios. El primero es que las cifras muestran: 1) que a pesar de la caída económica y del régimen de castigo desde los centros de poder imperialista, acrecentado a lo largo de los 90 y hasta los años finales de esta década, la economía cubana muestra capacidad de revitalizarse cuando vuelve a encontrar escenarios de inserción, sin hacer concesiones al imperativo neoliberal, ni a ningún compromiso que pueda traducirse en lazos de dependencia; 2) que el punto débil visible del sistema cubano termina siempre en el comportamiento de la economía, en el cual nunca se ha pasado de medidas aisladas, de mayor o menor alcance, que no aparecen articuladas a un cambio estructural orientado a introducir un nuevo patrón de eficiencia. Las urgencias del corto plazo interfieren con la materialización de cualquier proyección estratégica.

La recuperación económica de comienzo de la década presente, que tuvo su manifestación más elevada en el crecimiento del PIB del 12.5% en 2006, quedó todavía corta de cara a la mayoría de los indicadores de 1989. Además, el crecimiento volvió a desacelerarse con rapidez, cayendo a 7.3% en 2007 y 4.3% en 2008. Para 2009 se ha ajustado la cifra propuesta al 2.5%, aunque rigurosos estudios econométricos consideran esta como una variante óptima y menos probable que una cifra próxima al 1%. Y aun peor, si no encuentran solución los problemas que traban el sistema de pagos (al parecer el de mayor incidencia inmediata), no se descarta un comportamiento en el rojo, de alrededor de –0.5%[13]. Por primera vez bajo cero en dieciséis años.

De manera que, como a principios de los noventa, terminamos la primera década del siglo XXI con una caída significativa. Lo cual no hace más que ratificar, a mi juicio, que incluso cuando miramos más allá de la economía, descubrimos que el reto más inmediato y definitorio del socialismo cubano se localiza otra vez en la economía.

La economía cubana —cargada de malformaciones— está urgida de cirugía. Pero de cirugía socialista. Igualmente si es bajo el bloqueo sostenido, como si este quedara aligerado por motivaciones humanitarias, o si fuese progresivamente desmontado. Frente a cualquier variable la economía socialista cubana no tiene otra opción que encontrar una armazón eficiente. Rediseñada sobre una noción de desarrollo distinta: desde las fuerzas que el país ha creado (en primer lugar con el capital profesional, que sigue subutilizado), con el peso de sus carencias, y sobre las incertidumbres de cada coyuntura. En primer lugar para garantizar subsistencia a nuestra población y recuperación al medio natural del cual nos nutrimos: algo que no se ha logrado plenamente en los cincuenta años transcurridos.

No puede Cuba aspirar a convertirse en otra Suiza (ilusiones sin base que he escuchado a veces) y de hecho, ni siquiera me parece sano soñar con que exista otra Suiza. Las estadísticas económicas tienen más de un significado. Del lado negativo, los altos índices de comportamiento económico también suelen ser indicativos de altos niveles de consumo, contaminación de la atmósfera, y depredación del ambiente en más de un sentido. Se ha dicho que si la norma de consumo de combustible norteamericana se universalizara el agotamiento de las fuentes se haría casi inmediato. No podrá haber autos para todos en el mundo.

Mathis Wrackernagel, investigador del Global Footprint Network de California, calculó, para noventa y tres países, la cantidad de planetas Tierra que serían necesarios en el caso de generalizarse el nivel de consumo de cada uno de ellos. Los países europeos occidentales están en la media de tres planetas, y los orientales de dos. En tanto los Estados Unidos necesitarían cinco planetas. Los países de la América Latina estarían sobre la media de un planeta, y los de África bastante por debajo. En esta correlación la línea del desarrollo sustentable estaría en un índice de desarrollo humano de 0.8, y el nivel de la huella ecológica en 1 planeta. Cuba parece ser, al momento, uno de los países que más claramente se acerca a esta correspondencia[14].

No lo digo como insinuación de complacencia. En definitiva, son estadísticas, solo estadísticas. La complacencia es hija del conformismo y contra el conformismo se rebela el imperativo de redimensionar la economía con reformas que alcancen las estructuras donde quiera que la búsqueda de una eficiencia socialista lo reclame. Se rebela también la necesidad de restaurar un régimen laboral y de participación efectiva que incentive el trabajo. Se rebela la necesidad de posibilitar mejor vida sin más gasto. Se rebela la urgencia de dar un carácter más orgánico al rescate y la protección del ambiente. Se rebela la tarea inaplazable de hacer nacer al fin la democracia.

Y, sin embargo, este dato nos dice, a mi juicio, al margen de consideraciones ideológicas, que el escenario más idóneo para los proyectos de transformación sustentable se encuentra ahora en la América Latina, donde se ha iniciado —solo se ha iniciado— una significativa modificación del mapa político. Y que Cuba presenta, de algún modo, una posición de punta, por ser el país portador experimentado de un paradigma antisistémico de referencia con validez periférica continental.

Es obvio que la realidad presente muestra una compleja panoplia de necesidades de cambio en la transición cubana. Pero es así precisamente porque la opción es la del camino socialista. La otra transición hubiera sido más sencilla, al ponerlo todo en manos del mercado. Y también terrible, porque la lógica del capital no perdona: consolida desigualdades, agudiza y extiende la pobreza, empeña soberanías, compromete futuros. Habríamos perdido en Cuba medio siglo de sacrificios.

Es la transición socialista la que requiere a cada paso la inteligencia del cambio, la evaluación de cada resultado, combinar la mirada puesta en el horizonte con la del día a día, la del gran panorama con la de la calle. También confrontar críticamente nuestros disensos. Y permitir que el pueblo asuma cada vez más un protagonismo en lo que se construye. Que algún día las masas se pongan en condiciones de participar cada vez más —como diría Ernesto Che Guevara— en la decisión de qué parte de los ingresos de la sociedad va al consumo y qué parte a la acumulación[15].

—————————————–

Notas:

 Sociólogo y ensayista cubano.

1.- Véase http://www.kaosenlared.net/noticia/programa-moncada-era-socialista-esta-inconcluso, 3 de febrero de 2009.

2.- Véase «Estoy disponible para servir a mi Patria», entrevista de Carmelo Mesa Lago concedida a Roberto Veiga para Espacio Laical, no. 61, marzo de 2009, La Habana.

3.- Véase Omar Everleny Pérez Villanueva, «La estrategia económica cubana: medio siglo de socialismo», ponencia presentada en el Seminario sobre Economía Cubana y Gerencia Empresarial, 27-29 de mayo de 2009, La Habana.

4.- Coloquio internacional celebrado en La Habana en febrero de 2000, convocado por la Oficina Regional para América Latina de la UNESCO, bajo el título «Repensar a América Latina».

5.- Véase Aurelio Alonso, «Estrategias de amparo frente a las dinámicas de empobrecimiento», ponencia al XXVII Congreso de LASA, Montreal, 2007.

6.- Véase Aurelio Alonso, «Las reformas cubanas y la introducción de la lógica de mercado en el sistema económico: apuntes sobre los efectos sociales», Alternatives Sud, vol. 1, no. 2, 1994, Paris.

7.- CIEM-PNUD: Investigación sobre derechos humanos y equidad en Cuba, editorial Caguayo, S.A., La Habana, 2000.

8.- Estimados oficiales aluden recientemente a una correlación 7-1 pero varios estudios por muestreo indican que el desbalance puede haber alcanzado una proporción superior a 15-1. Vease Mayra Espina Prieto: Efectos sociales del reajuste económico: igualdad, desigualdad, procesos de complejización de la sociedad cubana, ponencia presentada en el Congreso de Latin American Studies Association (LASA), Dallas, marzo de 2003.

9.- La revista Temas dedicó su número 50-51, de abril-septiembre 2007, al tema de las transiciones. En el mismo el debate cubano ocupa un espacio relevante, a través de una encuesta aplicada por Rafael Hernández y Daybel Panellas, bajo el título «Sobre la transición socialista en Cuba: un simposio», a trece «personas que se distinguen en el campo de las ideas y el conocimiento, en la práctica social y política, pertenecientes a diferentes profesiones y generaciones».

10.- Boaventura de Sousa Santos, «¿Por qué Cuba se ha vuelto un problema difícil para la izquierda?», en la lista Other News de Roberto Savio en IPS, 6 abril de 2009.

11.- Ibidem.

12.- Informe sobre Desarrollo Humano 2007-2008. La lucha contra el cambio climático: Solidaridad frente a un mundo dividido, publicado por el PNUD, México, 2007.

13.- Véase Pavel Vidal, «El PIB cubano en 2009 y la crisis global», en IPS – Economic Press Service, 09/ 15 de mayo de 2009.

14.- Véase Carlos Fernández Liria, «Un siglo de pereza y de comunismo», en Casa de las Américas, no. 254. enero-marzo de 2009, año XLVIII, La Habana.

15.- Ernesto Che Guevara: Apuntes críticos a la Economía Política, pag. 147, Ocean Sur, La Habana, 2006.

REBELION.ORG

Hilda Molina, disidente cubana, critica a Fidel y ausencia de libertades en la isla…

leave a comment »

Califica disidente cubana como "verdugo" a Fidel Castro

Logró salir de la isla gracias a una infinidad de cartas que envió a Raúl Castro, en las que explicó que su madre, de 90 años, estaba internada y grave en Buenos Aires.

CUBA-0O12 Notimex, La Jornada.mx
Publicado: 14/06/2009 16:36

Buenos Aires. La disidente cubana Hilda Molina negó hoy aquí haber tenido una relación amorosa con el ex presidente Fidel Castro, a quien calificó como el "verdugo" de su familia por negarle el permiso para salir de la isla durante 15 años.

"No fui la mujer de Fidel Castro, todas esas versiones son falsas, no tuve privilegios en Cuba", afirmó la médica en rueda de prensa, 10 horas después de arribar a Buenos Aires, a donde acudió para reunirse con su madre, su hijo, su nuera y dos nietos.

Sostuvo que el líder de la Revolución Cubana "ha sido el verdugo de mi familia, le deseo que mejore lo que pueda en su biología, le deseo la mayor paz del mundo, eso sería bueno para el mundo".

La neurocirujana consideró que "el señor Castro quiere a su familia y eso es bueno, porque los dirigidos nos sentimos mejor cuando quien nos dirige se parece más a los seres humanos. No tengo nada que perdonarle, no tengo un ápice de rencor".

Molina reconoció, sin embargo, que carga con un "luto eterno" porque por haber seguido al régimen castrista, se perdió momentos importantes de su maternidad, y por haberlo criticado, no pudo disfrutar los primeros años de sus nietos argentinos.

Explicó que logró salir de la isla caribeña gracias a una infinidad de cartas que le envió al actual presidente cubano Raúl Castro, hermano y sucesor de Fidel, en las que le explicó que su madre, de 90 años, estaba internada gravemente enferma en Buenos Aires.

"El gobierno diferenció entre una situación política y humanitaria. Mi mamá tiene una insuficiencia cardiaca, tiene una salud muy precaria, estoy preocupada, la vi tan viejita, tan frágil. no creo que la vida de ella sea tan extensa", lamentó.

La médica aclaró que pese a sus críticas al gobierno cubano, de ninguna manera plantea actos de subversión, sino una lucha para exigir que se respeten derechos humanos elementales en la isla.

"Ojalá que pronto los cubanos no tengamos que pedirle permiso a nadie para salir y entrar del país, sólo así seríamos personas normales, como se hace en el mundo entero", enfatizó.

Molina dijo que nunca entendió por qué el gobierno de La Habana le negaba el permiso de salida, ya que, aseguró, no tenía ningún secreto que pusiera en peligro a Castro.

La fundadora del Centro Internacional de Restauración Neurológica de Cuba fue diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular y militante del Partido Comunista cubano, pero hace 15 años renunció a sus cargos en oposición al gobierno castrista.

Desde entonces, Molina solicitó permiso para viajar a Argentina con el fin de poder visitar a su hijo, quien es un reconocido neurocirujano y se radicó en el país sudamericano después de casarse con una ciudadana argentina.

El gobierno cubano siempre rechazó los trámites de Molina con el argumento de que su cerebro era patrimonio del país, pero ella y su familia realizaron una intensa campaña internacional para apelar a razones humanitarias que justificaran el viaje.

El caso fue aprovechado por los críticos de Castro para denunciar violaciones a los derechos humanos en Cuba y tensó la relación bilateral con Argentina.

El conflicto comenzó a resolverse el año pasado, ya que en mayo pudo viajar la madre de Molina, Hilda Morejón Serantes, quien a sus 89 años salió por primera vez de la isla para conocer a sus dos bisnietos.

 

Hilda Molina pide cambios en Cuba…

  • POR EFE, BUENOS AIRES

La neuróloga cubana Hilda Molina deseó hoy "paz” al ex mandatario Fidel Castro, a quien calificó como "verdugo” de su familia, y pidió a su sucesor, Raúl Castro, cambios en el régimen cubano, del que se sintió "prisionera” durante años.

 

”Ojalá que se flexibilice el sistema”, dijo en una rueda de prensa Molina, quien abogó por que sus compatriotas no tengan que pedir permiso al Gobierno para salir y entrar de Cuba.

La neurocirujana, que llegó hoy a Buenos Aires tras conseguir el viernes una autorización de La Habana luego de quince años de reclamos, afirmó que simplemente el régimen de los Castro "no hace caso a los que no piensan como él”.

”Hay muchos cubanos cuyos derechos se están burlando y no hablan. No hablo de subversión pero sí de pedir respetuosamente que se respeten los derechos fundamentales”, dijo la neuróloga.

Molina, de 66 años, denunció que los disidentes son tratados como traidores a la patria y aseguró que ella no tiene secretos, no fue médico de ningún dirigente cubano, no fue "mujer de Fidel Castro” ni tuvo "poder ni privilegios”.

Explicó que rompió con el régimen en 1994, tras negarse a que el centro de neurocirugía que dirigía atendiera solo a extranjeros y porque dejó de "creer en el sistema”.

”Me arrepiento de haber sido cautivada a los quince años por las prédicas teóricas del sistema”, dijo Molina sobre un régimen al que dedicó su trabajo médico, resignando su rol como madre, y que, a la larga, trajo "mucho sufrimiento” a su familia.

Molina aseguró que se sintió "prisionera en Cuba por cincuenta años”. "Pero una prisionera enajenada, que creía en el sistema y pensaba para auto-engañarme que (las cosas malas) eran errores humanos”, agregó.

Relató que tras el desencanto que experimentó, se resignó a que no podría escapar de aquella vida, para luego ser una "prisionera más libre, que sabía cuál era la verdad”.

”Llevo un luto que no se va curar nunca”, dijo Molina, quien está convencida de que sus dos nietos, a los que conoció hoy, "van a ser el exorcismo de ese otoño” que le ‘‘ha entrado en la vida”.

Molina afirmó que no tiene nada que perdonar a Fidel Castro pues ella no tiene "un ápice de rencor”.

”A Fidel Castro, que ha sido el verdugo de mi familia, le deseo que se mejore en su biología y le deseo la mayor paz del mundo, una paz que sería muy buena para Cuba”, aseguró.

Para la neuróloga cubana, no está próximo el final del régimen comunista en Cuba, aunque existen diferencias entre Fidel Castro y su hermano Raúl, quien, a su juicio, está más pendiente de los problemas internos que de la coyuntura internacional.

Los cambios en Cuba, según Molina, no dependerán de la política de Estados Unidos ni de la Unión Europea, sino que deben ser reclamados por los propios cubanos, que, agregó, ahora resuelven sus problemas "individualmente”, buscando alternativas personales para salir del país.

Molina se reencontró hoy con su hijo, Roberto Quiñones, que se marchó de Cuba en 1994 y se nacionalizó argentino dos años después, y con su madre, Hilda Morejón, que logró viajar a Buenos Aires en mayo de 2008.

La médica visitó hoy a Morejón, de 90 años, en un hospital de Buenos Aires, donde permanece ingresada tras una descompensación cardíaca y con una salud en extremo frágil.

http://www.elnuevoherald.com

Decisión sobre Cuba: la OEA, una rectificación tardía?

leave a comment »

OEA: rectificación e inoperancia

Editorial, La Jornada.mx

CUBA-OEA-009 Ayer, en el segundo y último día de la 39 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), celebrada en San Pedro Sula, Honduras, el pleno de cancilleres congregados en ese cónclave aprobó, por aclamación, un documento que deja sin efecto la exclusión de Cuba del organismo hemisférico, decretada el 31 de enero de 1962 en una ignominiosa sesión celebrada en Punta del Este, Uruguay.

La resolución fue recibida con beneplácito por el conjunto de los países americanos: incluso el secretario adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos, Thomas Shannon, quien se desempeñó como representante de ese país tras la partida de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, consideró que el fin de la exclusión de Cuba representa un momento histórico y un gran acto de Estado. En el mismo sentido se pronunciaron los representantes de naciones como Brasil, cuyo ministro de Relaciones Exteriores, Celso Amorim, afirmó que la decisión de la OEA demostraba que el sentido común sigue vivo, y Argentina, cuyo canciller, Jorge Taiana, calificó el hecho como parte de un renovado espíritu de diálogo y revalorización del multilateralismo y dijo que hemos terminado con un anacronismo y (con) una injusticia.

En efecto, con esta determinación los representantes de los países del continente ponen fin, después de 47 años, a un atropello en el que Washington empeñó todo su poderío para persuadir, chantajear o premiar a la mayor parte de los gobiernos latinoamericanos de la época para que apoyaran la expulsión de Cuba del organismo. Catorce países votaron en ese sentido, seis se abstuvieron (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador y México) y todos, salvo el nuestro, rompieron, a continuación, sus relaciones diplomáticas con el régimen revolucionario cubano. La maniobra no significó únicamente la marginación diplomática de La Habana: fue, sobre todo, una agresión económica terrible e injustificable para el pueblo cubano que cerró a la isla el acceso a créditos internacionales, la participación en intercambios comerciales para adquirir víveres, equipos médicos y otros bienes necesarios para su población, y la excluyó de diversos organismos hemisféricos, con excepción de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Por añadidura, la exclusión impuesta a Cuba por la entidad continental implicó, en los hechos, una cobertura diplomática para el amago permanente de agresión bélica por parte de Estados Unidos: durante todo este tiempo, los cubanos han padecido el encono agresivo y las constantes provocaciones de la mayor potencia económica y militar del planeta, han enfrentado el asedio constante del Pentágono y las agencias de seguridad estadunidense y han sufrido en carne propia las acciones emprendidas desde Washington para hacer fracasar la cosechas y la producción ganadera de la isla.

Ante tales consideraciones, la revocación del decreto que expulsa a La Habana del llamado sistema interamericano constituye una medida de desagravio que tendría que haber sido tomada desde hace mucho tiempo y que hoy es posible gracias, por un lado, al hecho de que un buen número de naciones en América Latina han optado por gobiernos progresistas que se han alejado, en mayor o menor medida, de las directrices políticas, económicas e ideológicas dictadas por la Casa Blanca y, por el otro, al arribo de Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos, lo que ha significado un cambio en el acento y la retórica de la política exterior de ese país y un visible intento por redimensionar su proyección hacia el resto del mundo, especialmente hacia Cuba. Lo cierto es que, sin el segundo de esos factores, los gobiernos latinoamericanos no habrían podido lograr, ni por unanimidad, la derogación de ese añejo atropello.

En esa medida, la determinación no alcanza para reivindicar a la propia OEA, un organismo que se ha desempeñado, a lo largo de toda su historia, como instrumento de los intereses hegemónicos de Washington en la región, lo que se refleja en aberraciones como la disposición a mantener durante casi medio siglo una injusticia adoptada en el seno de ese organismo, a pesar de la oposición de la mayoría de los países que la integran. A mayor abundamiento, el vetusto organismo panamericano fue incapaz de evitar las múltiples agresiones bélicas perpetradas por Estados Unidos contra países del hemisferio en la segunda mitad del siglo pasado –Guatemala, República Dominicana, Nicaragua, Granada, Panamá–, lo mismo que de prevenir, aislar o contrarrestar cuartelazos militares y dictaduras sangrientas o de velar por la vigencia de los derechos humanos en el hemisferio. Adicionalmente, y como se dijo ayer en este mismo espacio, el episodio que se comenta ha puesto de manifiesto la total inoperancia de la OEA como espacio de convivencia entre los intereses de Estados Unidos y los de los países latinoamericanos que históricamente han padecido las agresiones, las presiones y las imposiciones de Washington. A lo que puede verse, las autoridades cubanas son concientes de todo esto, y por ello mantienen su rechazo a reincorporarse a ese foro continental.

En suma, la derogación de la injusticia cometida contra Cuba pone en evidencia un vuelco político-diplomático en el continente y cabe felicitarse por ello. Pero también expresa la bancarrota en que se encuentra inmerso el organismo hemisférico, el cual hoy aparece, si ya no como el ministerio de colonias de Estados Unidos, sí cuando menos como un aparato burocrático costoso, obsoleto e inútil.

Rebelión en la OEA

Ángel Guerra Cabrera

La derogación de la resolución que excluyó a Cuba de la OEA hace más de cuatro décadas por la Conferencia de Cancilleres del organismo, celebrada en San Pedro Sula, Honduras, es otra señal del cambio de época que vive América Latina. El acuerdo desestimó los inaceptables condicionamientos que insistentemente pretendía imponer Estados Unidos, reiterativos del sesgo injerencista de la resolución ahora revocada, y constituían una burla al consenso existente en América Latina y el Caribe de rechazar aquel acto ignominioso.

Por lo pronto, lo que evidencia la reunión de la OEA es un trágico conflicto en que se debate Washington. Por un lado, su irrefrenable arrogancia imperial lo impulsa, más allá de cambios cosméticos, a perpetuar la misma actitud punitiva respecto a La Habana que ha mantenido durante medio siglo. Por el otro, la imagen de cambio de política que intenta proyectar al sur del río Bravo al proclamar un nuevo enfoque en el trato hacia sus vecinos no resultará creíble hasta que levante el bloqueo y renuncie a la hostilidad contra Cuba. En este sentido, cabe reconocer que al aceptar finalmente la anulación de la exclusión de Cuba el gobierno de Barak Obama muestra una sensibilidad hacia la nueva realidad de América Latina que habría sido impensable durante el de su nefasto antecesor.

Como ya había ocurrido en marzo en la cumbre de Puerto España, Cuba fue el centro del debate en la reunión de San Pedro Sula aunque no estuviera en la agenda. La Habana ha expresado de manera muy clara que no regresará a la OEA, de modo que lo que estaba en discusión era la reparación por los estados miembros –incluido Estados Unidos– de una aberrante injusticia histórica, como señaló el presidente del país anfitrión, Manuel Zelaya, en un discurso honesto y valiente como pocas veces se ha escuchado en una reunión del obsoleto mecanismo.

La resolución adoptada por los cancilleres pone fin a otra impuesta por Washington a punta de sobornos, amenazas y chantajes, contando de antemano con el voto de dictaduras sangrientas como las de Trujillo, Somoza, Stroessner y otros gobiernos genuflexos. La OEA fue bautizada en aquel momento como ministerio de colonias de Estados Unidos por el ilustre canciller cubano de entonces, Raúl Roa, calificativo ganado ampliamente por la complicidad del ente, antes y hasta hoy, con la criminal política intervencionista de Estados Unidos en la región.

Todos los gobiernos latinoamericanos, sin excepción, tienen relaciones diplomáticas plenas con Cuba, cuyo ingreso al Grupo de Río y participación en la primera Cumbre de América Latina Latina y el Caribe, celebrada en diciembre pasado en Brasil, mostró la voluntad unánime e incontrovertible de sus jefes de Estado y gobierno de reparar definitivamente la exclusión de la isla de los foros regionales. Era muy clara la postura latinoamericana en San Pedro Sula y muy clara también la intención inicial de Estados Unidos de impedirla con condicionamientos que vulneran la propia carta de la organización, como demostró el presidente Zelaya al dar lectura al artículo que reconoce el derecho de los estados miembros a elegir el sistema económico, político y social que decidan, sin interferencia extranjera.

Washington debe entender el trascendental cambio social y político que está ocurriendo en América Latina y olvidarse de que un mero cambio de retórica y estilo en su política exterior, aunque conserve la misma sustancia imperialista, hará deponer los aires de independencia y rebeldía que emanan de las calles, las minas, las veredas y las fábricas de nuestra América. Los cambios en América Latina son de tal naturaleza que la OEA ya no puede funcionarle al imperio como en otros tiempos. La OEA nació del panamericanismo, encarnación de la doctrina Monroe. José Martí la fulminó mucho antes de que naciera, cuando a propósito de la Primera Conferencia Panamericana, en 1889, sentenció: ¿A qué ir de aliados, en lo mejor de la juventud, en la batalla que los Estados Unidos se preparan a librar con el resto del mundo?

En todo caso, América Latina y el Caribe necesitan una estructura regional propia como lo han reclamado Hugo Chávez, Rafael Correa, Evo Morales y Daniel Ortega, ajena a potencias extraregionales, reivindicadora del ideal bolivariano de independencia, unidad e integración.

LA JORNADA.MX

aguerra_123@yahoo.com.mx

LA OEA SUPERA UN ANACRONISMO

Carlos Chirinos

Enviado especial de BBC Mundo a Honduras

CUBA003 De San Pedro Sula todos salieron satisfechos. Tanto los que querían que se eliminara la suspensión de Cuba, como los que querían que quedara condicionada a una eventual negociación.

También queda satisfecho el gobierno de Cuba que, aunque asegura que no está interesado en reincorporarse al foro interamericano, recibió un fuerte respaldo y para algunos hasta una reivindicación histórica.

Pero quizá la que más satisfecha está es la propia OEA, que con la decisión tomada en la recién finalizada XXXIX Asamblea General logra bajar el tono de las críticas que le habían venido haciendo en las últimas semanas algunos de sus miembros.

Desde el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, el de Ecuador, Rafael Correa, y hasta el propio anfitrión de la Asamblea, el hondureño Manuel Zelaya, expresaron sus insatisfacción por el funcionamiento del organismo.

El empatanamiento que se registró en las negociaciones parecía dar razones a esas voces y fundamentar sus demandas de crear un espacio político exclusivamente latinoamericano, que no esté condicionado por las politicas de Washington, como aseguran sus críticos que es el caso de la OEA.

Evitar el golpe

 

Pero hoy las tradicionales declaraciones sobre el reforzamiento de la OEA que se hacen tras la adopción de decisiones difíciles, esta vez quizás tienen más vigencia.

"Creo que avanzamos en este hemisferio. Creo que la OEA se fortalece con esto", expresó un satisfecho secretario general, José Miguel Insulza, apenas salido de la sesión que adoptó el fin de la sanción a Cuba.

Sin embargo, en esa misma sesión minutos antes el canciller venezolano, Nicolás Maduro, insistió con vehemencia en que la organización debe reformarse.

A la salida del encuentro, en una entrevista con BBC Mundo Maduro aseguró que "la OEA lo que tiene que hacer es entrar en un profundo proceso de revisión".

"Nosotros hemos planteado un proceso de refundación de la OEA para desmontar los mecanismos imperiales que una burocracia que se instaló hace 60 años todavía practica", afirmó el canciller venezolano.

Decisión preventiva

En círculos diplomáticos se estima que de no haberse logrado el consenso en la resolución sobre Cuba, la OEA pudo haber sufrido un fuerte golpe a su imagen.

"No fue adoptada en ese contexto", aseguró a BBC Mundo el ex presidente de Panamá, Arístides Arroyo, quien ahora es embajador de su país ante el organismo continental.

Delegados asistentes a la Asamblea General de la OEA

La decisión sobre anular la resolución de 1962 fue tomada por consenso.

"No es que la acción de la OEA fuese la respuesta a una situación en la que si no se adoptaba podía ser perjudicial para la organización (…) Pero de todos modos ha habido una actitud de cambio histórico", dijo Arroyo.

Sin embargo, el embajador Arroyo reconoció que la falta de acuerdo o de un resultado contrario a Cuba habría sido muy perjudicial para la imagen del organismo.

De todos modos, algunos analistas reconocen que la decisión pospone la discusión sobre eventuales condiciones para un eventual reingreso cubano al organismo, algo que sería la prueba de fuego sobre la eficacia del foro.

Nuevos críticos

Si bien la decisión de San Pedro Sula neutraliza a un sector de críticos, activa a otros, sobre todo los que consideran que la medida no toma en cuenta lo que califican como un pobre historial cubano en materia de derechos humanos o libertades políticas.

Ya en EE.UU. sectores más conservadores vinculados al Partido Republicano, que suelen no confiar en los espacios multilaterales, han expresado su decepción por la revocatoria de la suspensión por parte de la OEA.

Este martes un grupo de congresistas presentó un proyecto de ley que retiraría los fondos estadounidenses destinados a la OEA en caso de que la reincorporación cubana se haga efectiva.

El senador republicano por New Jersey, Bob Menéndez, emitió un comunicado en el que asegura que la "débil resolución socava los fundamentos de la OEA porque ofrece palabras vacías de los principios sobre los cuales se basan sus estatutos democráticos".

"Este es un día triste para los activistas de derechos humanos, prisioneros políticos y periodistas independientes que están luchando dentro de Cuba para promover un cambio democrático pacífico", estima Menéndez.

Es previsible que aparejados con los cuestionamientos a la OEA se le generen algunos problemas de política doméstica al presidente Barack Obama.

 

Habla el consenso en la OEA

Miembros de la OEA el 3 de junio.

La Asamblea decidió por consenso anular la suspensión de Cuba.

La decisión de la Organización de Estados Americanos (OEA) de poner fin por consenso a la resolución de 1962 que apartó a Cuba de su seno, generó una unánime reacción hemisférica de satisfacción por la intención de dejar atrás lo que los delegados reunidos en Honduras consideran una medida hemisférica que caducó desde el punto de vista histórico.

Estos son extractos de algunas declaraciones dadas en San Pedro Sula.

Daniel Ortega, presidente de Nicaragua

Para el mandatario nicaragüense, con la decisión "se lava una mancha" y la misma supone "una victoria de Cuba (…) Difícilmente se hubiera logrado en la pasada administración de Estados Unidos".

"Llegamos a esta circunstancia gracias a que Cuba no se ha vendido, gracias a que Cuba no se ha rendido, frente a las múltiples agresiones que en los múltiples órdenes ha sufrido; es un acto de reivindicación para nosotros mismos y es una victoria más del heroico pueblo cubano"

Thomas Shannon, secretario adjunto de Estado de EE.UU. para Asuntos Hemisféricos

"Eliminamos un impedimento histórico para la participación de Cuba en la OEA, pero también establecimos un proceso de vinculación con Cuba".

Indicó que las medidas tomadas desde marzo por el gobierno de Barack Obama "reflejan el mayor cambio en nuestra aproximación a Cuba en los últimos 40 años".

Manuel Zelaya, presidente de Honduras

"La Guerra Fría ha terminado este día aquí, en San Pedro Sula. Se está haciendo una sabia y honrosa rectificación".

Jorge Taiana, ministro de Relaciones Exteriores de Argentina

"Hemos terminado con un anacronismo, hemos terminado con una injusticia y hemos terminado con una discriminación. Y todo eso provenía del pasado, provenía de los tiempos superados de la Guerra Fría, y haber podido dejado atrás esa página es algo que debería producirnos satisfacción.

"También quiero señalar que, cuando en 1962 se tomó la decisión de excluir a Cuba del sistema interamericano, la República Argentina no apoyó esa decisión".

Hillary Clinton, secretaria de Estado de EE.UU.

"Cuba puede volver a la OEA en el futuro si la OEA decide que su participación está en línea con los propósitos y principios de la organización, incluyendo la democracia y los derechos humanos.

"Estoy complacida de que todos acordaron que Cuba no puede simplemente tomar un asiento (en la OEA) y que debemos poner la participación de Cuba a determinación, si es que alguna vez elige reingresar".

Ileana Ros-Lehtinen, congresista cubanoestadounidense

"La decisión de la OEA es una afrenta al pueblo cubano y a todos los que luchan por la libertad, la democracia y los derechos humanos".

Declaraciones atribuidas a Fidel Castro, ex presidente de Cuba, publicadas antes de la decisión de la Asamblea

"La OEA fue cómplice de todos los crímenes cometidos contra Cuba. En un momento u otro, la totalidad de los países de América Latina fueron víctimas de las intervenciones y agresiones políticas y económicas. No hay uno sólo que pueda negarlo.

"Es ingenuo creer que las buenas intenciones de un presidente de Estados Unidos justifique la existencia de esa institución".

Cuba: dos hombres y una traición…

with one comment

LA TRAMA TRAS LA SALIDA DE LAGE Y PEREZ ROQUE

FC2 La historia parece sacada de una película de espías y agentes secretos. Cuando a comienzos del último mes de marzo el presidente cubano, Raúl Castro, destituyó de sus cargos a los por entonces vicepresidente Carlos Lage y canciller Felipe Pérez Roque, dos de las más prominentes figuras del gobierno de la isla y considerados como las piezas claves de un futuro relevo generacional, no hubo mayores explicaciones al respecto.

Pocos días después, Fidel Castro, en una de sus habituales columnas, habló de cómo ambos dirigentes se habían dejado tentar por las “mieles del poder” y habrían alentado así “las ambiciones del enemigo”. Días después, tanto Pérez Roque como Lage enviarían cartas al Comité Central del Partido Comunista Cubano (PCC) donde reconocían los errores cometidos. Fin de la historia.

Ahora bien, según recientes versiones, el caso tendría su explicación. Según fuentes citadas ayer por el diario español El País, Lage y Pérez Roque habrían sido filmados en secreto en una casa de campo mientras menospreciaban la capacidad de dirigir el gobierno de la isla de los hermanos Castro, criticaban la reciente designación de Machado Ventura como uno de los vicepresidentes de gobierno y hacían alusiones a los que deberían ser, según su supuesta visión más liberal, los cambios que se tendrían que dar en Cuba. De acuerdo con el citado periódico, los videos, en manos del gobierno cubano, habrían sido la prueba fulminante. Por estos días, según la publicación europea, la cinta, de tres horas de duración, estaría siendo mostrada a los sectores más encumbrados del gobierno de La Habana como prueba definitiva de la deslealtad del ex vicepresidente y del ex canciller.

El hombre clave de esta historia sería el cubano Conrado Hernández. Hernández era, hasta ese momento, delegado de la Sociedad para la Promoción y Reconversión Industrial (SPRI) del País Vasco español, una suerte de representante de los intereses comerciales de esa región en la isla. De acuerdo con El País, Hernández era un hombre muy bien conectado con la embajada española en Cuba y por eso la delegación diplomática, interesada en conocer el pensamiento de los cuadros más jóvenes del régimen acerca de una posible transición cubana, lo habría instado a grabar en conversaciones informales a Lage, de quien sería un amigo de la infancia, y a Pérez Roque. Según el diario madrileño, los servicios secretos cubanos conocían el interés español en el asunto y la tarea que le habrían encargado a Conrado Hernández.

Lo que no está claro es si las cámaras ocultas en la casa de campo del cubano las habría instalado el servicio secreto español a través de sus agentes en la isla o bien los propios agentes cubanos, de quienes se sugiere que Hernández dependía para mantener el privilegio de trabajar para los españoles. Según menciona El País, incluso hay sospechas de que Hernández podría haber sido un doble agente que habría tratado de acomodarse tanto a los intereses españoles que querían conocer el pensamiento de los funcionarios, como a las demandas de los servicios cubanos que, enteradas del asunto, le habrían pedido las pruebas, es decir, las cintas.

Lo que sí se sabe es que Conrado Hernández fue detenido el 14 de febrero cuando se disponía a viajar a Bilbao con su esposa.

PAGINA/12

 

Un vídeo revela las causas de la caída de Lage y Pérez Roca

Los ex dirigentes cubanos se mofan de los hermanos Castro en la grabación

EL PAÍS – Madrid – 23/05/2009

Un vídeo en el que aparecen el ex vicepresidente Carlos Lage y el ex ministro de Exteriores Felipe Pérez Roque, y que sería la causa de su fulminante destitución el 3 de marzo, está siendo visionado desde hace semanas por la élite gubernamental cubana, según testimonios obtenidos por El Nuevo Herald de Miami. Estos pases comenzaron a mediados de abril para una reducida audiencia de altos oficiales de las Fuerzas Armadas y del Ministerio del Interior, así como altos dirigentes en las esferas del Estado y el Partido Comunista, dijeron fuentes vinculadas a organismos gubernamentales.

El informante añadió que el material cuenta con dos versiones: una corta de casi tres horas y otra más amplia de siete horas. Ambas contienen imágenes y declaraciones comprometedoras de Lage y Pérez Roque en torno a la figura del gobernante retirado Fidel Castro, al actual mandatario Raúl Castro y al vicepresidente primero, José Ramón Machado Ventura.

Versiones contrastadas en relación con el contenido del material coinciden en que muestra conversaciones de Lage y Pérez Roque con chistes relativos a la enfermedad y los años en el poder de Fidel Castro, y cuestionamientos sobre la capacidad de Raúl Castro para dirigir el país.

En una grabación realizada presuntamente después de la instauración de un nuevo Consejo de Estado, el 24 de febrero de 2008, hay alusiones críticas a la designación de Machado Ventura como vicepresidente primero del Gobierno, mencionado como "el hombre del bisoñé". En los días previos a la sesión constitutiva del Parlamento, la prensa internacional especuló sobre el posible ascenso de Lage como segunda figura del Consejo de Estado. También aparecen fragmentos de una reunión en el Buró Político donde un colérico Raúl fustiga a ambos dirigentes.

"Raúl Castro relata en el vídeo que invitó a Jaime Crombet [vicepresidente del Parlamento] para que escuchara lo que decía su yerno sobre el Comandante y la dirigencia histórica", dijo una fuente. Crombet, veterano dirigente, es padre de Tania Crombet, esposa de Pérez Roque.

Todo indica que la mayoría de las grabaciones fueron realizadas en la residencia campestre del empresario cubano Conrado Hernández, representante de los intereses comerciales del País Vasco en la isla y amigo de Lage desde la infancia. La vivienda, conocida como La Finca, se encuentra a unos 60 kilómetros al este de La Habana, y era frecuentada por ambos dirigentes.

Charlas en La Finca

Al parecer, Hernández decidió grabar las conversaciones informales de Lage y Pérez Roque con el propósito de entregar "evidencias" a la inteligencia española sobre la forma de pensar de la nueva generación de líderes cubanos. Existen fuertes indicios de que, paralelamente, la contrainteligencia militar estaba siguiendo el caso.

Apenas 72 horas después de la detención de Hernández, apareció la nota del Consejo de Estado anunciando que Lage y Pérez Roque eran liberados de sus cargos sin explicar los motivos del cambio. Fue Fidel quien los llamó "indignos" y afirmó que "la miel del poder" despertó en ellos ambiciones que llenaron de ilusiones a los enemigos de Cuba, en un artículo publicado en medios oficiales.

Funcionarios cubanos limitan libertad de expresión de los ‘blogueros’: cuba amplía libertades democráticas básicas, o las reduce?

leave a comment »

El Gobierno cubano obstaculiza el acceso a la Red en los hoteles

MAURICIO VICENT – La Habana – 09/05/2009

BLOGUERA--YOANISANCHEZ Las dificultades y prohibiciones para acceder a Internet en Cuba siguen incrementándose, denunciaron ayer blogueros cubanos críticos con el Gobierno. Según Reinaldo Escobar, administrador de un blog contestatario y esposo de la conocida bloguera Yoani Sánchez, una "resolución ministerial" que ya ha empezado a aplicarse en hoteles de La Habana impide vender tarjetas de conexión a Internet a clientes cubanos en los establecimientos turísticos. Una empleada del centro de negocios del hotel Meliá Cohíba confirmó que en dicha instalación ya se aplica una instrucción "que limita el servicio de Internet a los clientes extranjeros".

ver M. Castells: "El Poder tiene temor de internet"

      Según Escobar, hace pocos días le fue negado el servicio de conexión inalámbrica de Internet en el Cohíba, e incluso la persona que le atendió le enseñó la ordenanza. "Era una resolución conjunta del Ministerio de Turismo y del de Informática y Telecomunicaciones; tenía dos o tres folios y decía en uno de sus puntos que el servicio de Internet era sólo para extranjeros", asegura Escobar. El periodista cubano dijo que en el hotel Nacional de La Habana también aplican la medida.

      El uso de Internet está muy limitado en Cuba. Los cubanos no pueden contratar una cuenta particular, a no ser que sean autorizados especialmente por las autoridades, que dicen priorizar el "uso social" de Internet y achacan las restricciones al embargo comercial de EE UU y a las limitaciones económicas. La población puede abrir cuentas de correo electrónico en oficinas de correos, pero no tienen acceso a la Red. De ahí que se recurra a los hoteles que ofrecen Internet a los extranjeros.

      La información es confusa. La práctica totalidad de los hoteles de la capital seguía atendiendo ayer a clientes cubanos y casi ninguno de los empleados decía saber nada de ningún nuevo reglamento, excepto el Cohíba. Incluso hoteles como el Meliá Habana y Tryp Habana Libre, ambos bajo gestión de la cadena mallorquina, daban servicio de Internet con normalidad, eso sí, a precios prohibitivos -cuatro euros por media hora y ocho por hora, cuando el salario promedio mensual en Cuba es de 408 pesos mensuales, menos de 15 euros al cambio-.

      Fuentes de la cadena Meliá explicaron que en el caso del Cohíba ha empezado a aplicarse un "nuevo contrato" con la empresa de telecomunicaciones Etecsa, que es la que da servicio de Internet, y que sí contempla la limitación de brindar servicio de conexión de Internet a los cubanos, a no ser que sean residentes en el extranjero. "El hotel no es servidor de Internet, ese servicio lo da Etecsa [empresa mixta cubano-italiana], y ella establece sus normas", dijo la fuente. La misma señaló que ni el Meliá Habana ni el Habana Libre tenían un contrato similar. El hotel Nacional está limitando el uso de Internet a todos los huéspedes del hotel. El disidente Óscar Espinosa dijo ayer a EL PAÍS que, según sus noticias, en la mayoría de los hoteles los cubanos tenían acceso a Internet, pero expresó que el problema es otro. "Las restricciones al uso de Internet son muchas, y existe la posibilidad de que el Gobierno trate de limitar su uso aún más, en un intento por controlar la información en momentos de grave crisis económica".

      El País.com

      M. Castells: "El Poder tiene miedo de Internet"…

      leave a comment »

      Manuel Castells, Sociólogo

      Si alguien ha estudiado las interioridades de la sociedad de la información es el sociólogo Manuel Castells (Hellín, 1942). Su trilogía La era de la información: economía, sociedad y cultura ha sido traducida a 23 idiomas. Es uno de los primeros cerebros rescatados: volvió a España, a dirigir la investigación de la Universitat Oberta de Catalunya, en 2001, después de haber investigado e impartido clases durante 24 años en la Universidad de California, en Berkeley. Una de sus investigaciones más reciente es el Proyecto Internet Cataluña, en el que durante seis años ha analizado, mediante 15.000 entrevistas personales y 40.000 a través de la Red, los cambios que Internet introduce en la cultura y la organización social, y acaba de publicar, con Marina Subirats, Mujeres y hombres, ¿un amor imposible? (Alianza Editorial), donde aborda las consecuencias de estos cambios.

      Pregunta. Esta investigación muestra que Internet no favorece el aislamiento, como muchos creen, sino que las personas que más chatean son las más sociables.

      Respuesta. Sí. Para nosotros no es ninguna sorpresa. La sorpresa es que ese resultado haya sido una sorpresa. Hay por lo menos 15 estudios importantes en el mundo que dan ese mismo resultado.

      P. ¿Por qué cree que la idea contraria se ha extendido con éxito?

      R. Los medios de comunicación tienen mucho que ver. Todos sabemos que las malas noticias son más noticia. Usted utiliza Internet, y sus hijos, también; pero resulta más interesante creer que está lleno de terroristas, de pornografía… Pensar que es un factor de alienación resulta más interesante que decir: Internet es la extensión de su vida. Si usted es sociable, será más sociable; si no lo es, Internet le ayudará un poquito, pero no mucho. Los medios son en cierto modo la expresión de lo que piensa la sociedad: la cuestión es por qué la sociedad piensa eso.

      P. ¿Por miedo a lo nuevo?

      R. Exacto. Pero miedo, ¿de quién? De la vieja sociedad a la nueva, de los padres a sus hijos, de las personas que tienen el poder anclado en un mundo tecnológica, social y culturalmente antiguo, respecto de lo que se les viene encima, que no entienden ni controlan y que perciben como un peligro, y en el fondo lo es. Porque Internet es un instrumento de libertad y de autonomía, cuando el poder siempre ha estado basado en el control de las personas, mediante el de información y comunicación. Pero esto se acaba. Porque Internet no se puede controlar.

      P. Vivimos en una sociedad en la que la gestión de la visibilidad en la esfera pública mediática, como la define John J. Thompson, se ha convertido en la principal preocupación de cualquier institución, empresa u organismo. Pero el control de la imagen pública requiere medios que sean controlables, y si Internet no lo es…

      R. No lo es, y eso explica por qué los poderes tienen miedo de Internet. Yo he estado en no sé cuántas comisiones asesoras de gobiernos e instituciones internacionales en los últimos 15 años, y la primera pregunta que los gobiernos hacen siempre es: ¿cómo podemos controlar Internet? La respuesta es siempre la misma: no se puede. Puede haber vigilancia, pero no control.

      P. Si Internet es tan determinante de la vida social y económica, ¿su acceso puede ser el principal factor de exclusión?

      R. No, el más importante seguirá siendo el acceso al trabajo y a la carrera profesional, y antes el nivel educativo, porque, sin educación, la tecnología no sirve para nada. En España, la llamada brecha digital es por cuestión de edad. Los datos están muy claros: entre los mayores de 55 años, sólo el 9% son usuarios de Internet, pero entre los menores de 25 años, son el 90%.

      P. ¿Es, pues, sólo una cuestión de tiempo?

      R. Cuando mi generación haya desaparecido, no habrá brecha digital en el acceso. Ahora bien, en la sociedad de Internet, lo complicado no es saber navegar, sino saber dónde ir, dónde buscar lo que se quiere encontrar y qué hacer con lo que se encuentra. Y esto requiere educación. En realidad, Internet amplifica la más vieja brecha social de la historia, que es el nivel de educación. Que un 55% de los adultos no haya completado en España la educación secundaria, ésa es la verdadera brecha digital.

      P. En esta sociedad que tiende a ser tan líquida, en expresión de Zygmunt Bauman, en que todo cambia constantemente, y que cada vez está más globalizada, ¿puede aumentar la sensación de inseguridad, de que el mundo se mueve bajo nuestros pies?

      R. Hay una nueva sociedad que yo he intentado definir teóricamente con el concepto de sociedad-red, y que no está muy lejos de la que define Bauman. Yo creo que, más que líquida, es una sociedad en que todo está articulado de forma transversal y hay menos control de las instituciones tradicionales.

      P. ¿En qué sentido?

      R. Se extiende la idea de que las instituciones centrales de la sociedad, el Estado y la familia tradicional, ya no funcionan. Entonces se nos mueve todo el suelo a la vez. Primero, la gente piensa que sus gobiernos no la representan y no son fiables. Empezamos, pues, mal. Segundo, piensan que el mercado les va bien a los que ganan y mal a los que pierden. Como la mayoría pierde, hay una desconfianza hacia lo que la lógica pura y dura del mercado le pueda proporcionar a la gente. Tercero, estamos globalizados; esto quiere decir que nuestro dinero está en algún flujo global que no controlamos, que la población se ve sometida a unas presiones migratorias muy fuertes, de modo que cada vez es más difícil encerrar a la gente en una cultura o en unas fronteras nacionales.

      P. ¿Qué papel desempeña Internet en este proceso?

      R. Por un lado, al permitirnos acceder a toda la información, aumenta la incertidumbre, pero al mismo tiempo es un instrumento clave para la autonomía de las personas, y esto es algo que hemos demostrado por primera vez en nuestra investigación. Cuanto más autónoma es una persona, más utiliza Internet. En nuestro trabajo hemos definido seis dimensiones de autonomía, y hemos comprobado que cuando una persona tiene un fuerte proyecto de autonomía, en cualquiera de esas dimensiones, utiliza Internet con mucha más frecuencia e intensidad. Y el uso de Internet refuerza a la vez su autonomía. Pero, claro, cuanto más controla una persona su vida, menos se fía de las instituciones.

      P. Y mayor puede ser su frustración por la distancia que hay entre las posibilidades teóricas de participación y las que ejercen en la práctica, que se limitan a votar cada cuatro años, ¿no cree?

      R. Sí, hay un desfase enorme entre la capacidad tecnológica y la cultura política. Muchos municipios han puesto puntos Wi-Fi de acceso, pero si al mismo tiempo no son capaces de articular un sistema de participación, sirven para que la gente organice mejor sus propias redes, pero no para participar en la vida pública. El problema es que el sistema político no está abierto a la participación, al diálogo constante con los ciudadanos, a la cultura de la autonomía, y, por tanto, estas tecnologías lo que hacen es distanciar todavía más la política de la ciudadanía.

      Breve CV de Manuel Castells (tomado de sitio de J.J. Brunner)

      Nacido en España en 1942.

      Profesor de investigación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) en Barcelona. Es también Catedrático Emérito de sociología y Catedrático Emérito de planificación urbana y regional de la University of California, Berkeley, donde impartió clases durante 24 años. Catedrático Titular de la Cátedra Wallis Annenberg de Tecnología de Comunicación y Sociedad en la University of Southern California en Los Angeles. Profesor Visitante Distinguido de Tecnología y Sociedad, titular de la Cátedra Marvin y Joanne Grossman en el Massachussets Institute of Technology y Profesor Visitante Distinguido de Estudios de Internet en la Oxford University.

      Anteriormente, fue Profesor de Sociología de la École des Hautes Études en Sciencies Sociales (1967-1979), Catedrático y Director del Instituto de Sociología de Nuevas Tecnologías de la Universidad Autónoma de Madrid (1988-1993), Profesor de Investigación en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas en Barcelona (1997) y Catedrático de Sociología y de Planificación Urbana y Regional en la University of California, Berkeley (1979-2003).

      Ha sido Profesor Visitante en 15 universidades alrededor del mundo y conferenciante invitado en centenares de instituciones académicas y profesionales en 43 países. Es autor de 19 libros entre los cuales la trilogía "La era de la información: cultura, economía y sociedad" publicada en 23 idiomas. También es coautor y editor de 22 libros. Ha recibido, entre otras distinciones, la Guggenheim Fellowship, el premio C. Wright Mills de la Sociedad Americana para el Estudio de los Problemas Sociales; el premio Robert and Helen Lynd Award de la Asociación Americana de Sociología; el premio Ithiel Sola Pool de la Asociación Americana de Ciencias Políticas; la medalla Narcís Monturiol de Catalunya; la Orden Gabriela Mistral de Chile, la Orden de Santiago del Presidente de Portugal y la Creu de Sant Jordi de Catalunya. Es doctor honoris causa por 12 universidades. Así mismo, es profesor honorario y ha recibido medallas de honor de diferentes universidades. Es miembro de la Academia Europea, de la Academia Británica y Académico Numerario de la Real Academia Española de Ciencias Económicas y Financieras.

      Entre otros nombramientos distinguidos, ha sido asesor en Tecnología de la Información y en Sociedad Civil Global del Secretario General de Naciones Unidas. En 2005 fue designado por la Comisión Europea miembro fundador del Consejo Científico del Consejo Europeo de Investigación.

      http://www.elpais.com/articulo/reportajes/poder/tiene/miedo/Internet/elpeputec/20080106elpdmgrep_5/Tes

      Cuba: renuncian P. Roque y C. Lage al PC cubano, y la confusión continúa…

      leave a comment »

      fc1

      Los echados admiten errores…

      Tres días después de ser destituidos por Raúl Castro de sus puestos de vicepresidente y canciller, respectivamente, Lage y Pérez Roque hicieron un mea culpa. Y juraron fidelidad, una vez más, al Partido Comunista, a Fidel y a Raúl.

      La misteriosa salida de dos de los funcionarios más populares de Cuba sumó ayer un nuevo condimento. El ex canciller Felipe Pérez Roque y el ex vicepresidente Carlos Lage publicaron ayer sus cartas de renuncia y descartaron cualquier enfrentamiento o enojo con los hermanos Castro. “Reconozco los errores cometidos y asumo la responsabilidad”, escribió Lage. Su compañero lo secundó con palabras similares. Los dos renunciaron a todos los cargos que les quedaban en la dirección del Partido Comunista Cubano (PCC) y a su banca de diputados en la Asamblea Nacional. Antes de poner sus firmas juraron fidelidad, una vez más, al partido, a Fidel y a Raúl.

      Desde el lunes, cuando se conoció la mayor reforma de gabinete desde mediados de los noventa, los cubanos se levantan y corren a comprar el diario. Intentan entender qué fue lo que pasó con dos de los referentes de la nueva generación de dirigentes revolucionarios, según los había definido el mismo Fidel Castro hace algunos años. Ayer se encontraron con más confusión. En las primeras tres páginas, el diario oficial Granma desplegaba una larga reflexión del veterano dirigente cubano sobre su reciente encuentro con el presidente de República Dominicana, Leonel Fernández. Habló de historia, uno de sus temas preferidos, hizo chistes y agradeció la visita. “Quiso una foto de cámara digital. Se buscó una y se tomó la imagen. Cuando me dijo que no quería exponerse a que lo desmintieran, le respondí bromeando que nadie correría ese riesgo, porque sabían que yo podría montar en avión y aterrizar en un país vecino”, relató el veterano dirigente cubano, unas horas después de que el gobierno dominicano publicara la foto de los dos líderes en su página web. En la imagen se ve a Castro menos flaco que antes, de pie, con un equipo de deporte azul y blanco, junto a su aliado caribeño.

      Dos páginas más adelante, el mismo diario publicaba las cartas de renuncia de Lage y Pérez Roque. Los dos ex funcionarios hacen referencia a una reunión de la dirección del PCC, en la que se habría discutido su gestión y, posiblemente, su salida del gobierno. “Considero que fue justo y profundo el análisis realizado en la pasada reunión del Buró Político”, fue lo único que mencionó Lage. Pérez Roque, por su parte, tampoco dio más detalles. “Reconozco plenamente que cometí errores, que fueron analizados ampliamente en dicha reunión”, escribió.

      Lo único que no queda claro de la carta de Lage es si, después de renunciar a todas sus responsabilidades en el ejecutivo, el legislativo y el PCC, asumirá en el futuro otro cargo. “Puede usted estar seguro de que mi nuevo puesto de trabajo será una oportunidad para continuar sirviendo a la Revolución y siempre, como hasta hoy, seré fiel al Partido, a Fidel y a usted”, concluyó, dirigiéndose al presidente Raúl Castro.

      Las palabras de los ex funcionarios parecieron responder a las indirectas críticas que les lanzó su mentor el martes pasado. “La miel del poder por el cual no conocieron sacrificio alguno despertó en ellos ambiciones que los condujeron a un papel indigno”, había escrito Fidel Castro en una reflexión más corta que la de ayer.

      Mientras el misterio y la duda siguen sobrevolando la decisión de Raúl Castro, el sucesor de Pérez Roque, Bruno Eduardo Rodríguez Parrilla, comenzó por transmitir tranquilidad a los aliados de la isla. “Habrá continuidad en los acuerdos”, dijo el canciller español Miguel Angel Moratinos que le comunicó por teléfono el miércoles por la noche su par cubano.

      La nueva cara de Cuba hacia el mundo no es ningún improvisado. Es un abogado de carrera con décadas de experiencia en temas internacionales. Primero fue jefe de relaciones internacionales de la juventud comunista y luego trabajó en esa área para el segundo diario de tirada nacional, Juventud Rebelde. Allí era el segundo del antecesor de Pérez Roque en la Cancillería, Roberto Rabaina. Su ascenso en el partido lo hizo ganador en 2004 de la dirección de la embajada cubana ante la ONU en Nueva York.

      Página/12

      En cartas publicadas por Granma, ambos admiten sus “errores” y reiteran su lealtad a los Castro.

      AFPLa Habana. El vicepresidente de Cuba, Carlos Lage, y el ex canciller Felipe Pérez Roque renunciaron a todos sus cargos en el gobierno y en el Partido Comunista al reconocer “errores”, según dos cartas publicadas este jueves en el diario oficial Granma.

      Los dos dirigentes, señalados por Fidel Castro como “indignos”, presentaron sus renuncias al presidente Raúl Castro y reconocieron su “responsabilidad” en dos cartas con fecha del martes, y cuyas copias fotostáticas, con sus firmas, fueron reproducidas en la prensa local.

      En lo que es el caso más sonado de salidas abruptas de funcionarios del gobierno de cubano en los últimos 15 años, se desconocen aún públicamente las causas de las destituciones y renuncias.

      Ambos fueron acusados por el histórico líder comunista de “ambiciones” y conducta “indigna” en un artículo publicado el martes, tras ser anunciada el lunes una profunda reestructuración del gobierno dispuesta por Raúl Castro, en la que destacó el relevo de Lage como jefe de gabinete y de Pérez Roque como canciller.

      En su carta, Lage, médico de 57 años de edad, renunció a las condiciones que conservaba de vicepresidente, miembro del selecto Buró Político del Partido Comunista de Cuba (PCC) y del Comité Central de la agrupación, así como a su banca de diputado.

      “Reconozco los errores cometidos y asumo la responsabilidad. Considero que fue justo y profundo el análisis realizado en la pasada reunión del Buró Político” en la que se avaló la reestructuración propuesta por Raúl, subrayó la misiva.

      Por su parte, Pérez Roque, de 44 años de edad y quien se desempeñaba desde hacía una década como jefe de la diplomacia cubana, renunció a su calidad de miembro del Consejo de Estado (Ejecutivo), del Comité Central del PCC y al cargo de diputado.

      “Reconozco plenamente que cometí errores, que fueron analizados ampliamente en dicha reunión. Asumo mi total responsabilidad por ellos”, dice el ex canciller en su carta.

      Ambos dirigentes reiteran en las misivas su “lealtad” y “fidelidad” a los hermanos Fidel y Raúl Castro y al PCC, y señalan que continuarán defendiendo los ideales de la revolución.

      Lage y Pérez Roque, por mucho tiempo considerados como los hombres más leales a Fidel, encabezan una lista de 12 cambios que dispuso en el gobierno el lunes Raúl Castro, en el mando desde que enfermó su hermano hace dos años y medio.

      Al calificar la reestructuración como “cambios sanos”, el líder cubano de 82 años de edad dijo en su escrito del martes haber sido consultado para las modificaciones y negó que se trate de una “sustitución de los ‘hombres de Fidel’ por los ‘hombres de Raúl'”.

      “La mayoría de los que fueron reemplazados nunca los propuse yo. Casi sin excepción llegaron a sus cargos propuestos por otros compañeros de la dirección del Partido o del Estado”, escribió.

      Aumentando las interrogantes sobre las causas de las destituciones, el ex gobernante cubano señaló también que “el enemigo externo se llenó de ilusiones con ellos”, sin ampliar en detalles.

      La reestructuración del gobierno fue efectuada por Raúl un año después de asumir formalmente la presidencia, y penetró al equipo económico que, encabezado por Lage y por encargo de Fidel, diseñó reformas para sortear la crisis económica de los 90.

      Cuba, F. Castro y la remoción de altos dirigentes: confusión y explicaciones insuficientes…

      with one comment

      cuba1El clima de incertidumbre se instaló en la isla tras la remoción de dos de las figuras de mayor perfil político del país, el ex secretario del Consejo de Ministros (jefe de gabinete) Carlos Lage y el ex canciller Felipe Roque Pérez, ambos considerados muy cercanos a Fidel.

      Las palabras de Fidel Castro sobre el cambio de gabinete no hicieron más que multiplicar los rumores y las dudas en la isla. “Faltan muchos elementos para cerrar la historia, cuestiones importantes por aclarar. Espero una explicación”, se quejó Mario Pol, un albañil de 42, tras leer la última reflexión del ex mandatario cubano en la tapa del diario oficial Granma. En las calles de La Habana, todos los que tenían un diario en la mano hablaban de lo mismo, intercambiaban opiniones y hasta se animaban a lanzar interpretaciones. “Es sorprendente porque siempre se ha tenido a (Carlos) Lage y a (Felipe) Pérez Roque como ‘ahijados’ de Fidel. No creo que él deje de influir, pero parece que el alcance de su influencia disminuye”, se animaba a aventurar el dirigente disidente Oscar Espinosa.

      El diario mexicano La Jornada describió ayer el clima de incertidumbre que se instaló en la isla después de la remoción de dos de las figuras de mayor perfil político del país, el ex secretario del Consejo de Ministros (cargo similar al jefe de gabinete) Carlos Lage y el ex canciller Felipe Roque Pérez. “Ni las alusiones elípticas del texto oficial ni las acusaciones que hizo Fidel Castro pueden identificar con claridad lo que puede estar ocurriendo en la cúpula”, escribió el corresponsal en La Habana. Al igual que los diarios, la radio y la televisión cubana evitan religiosamente el tema. Sólo difundieron el comunicado del Consejo de Estado el lunes pasado y el martes le dedicaron un pequeño espacio a difundir la cara y una versión muy abreviada de los currículum de los nueve nuevos ministros y los seis vicepresidentes.

      “No quedó títere con cabeza, se trata de dirigentes que gozaban de prestigio y, en el caso de Lage, de gran popularidad, y de pronto se esfumó de la televisión y de los periódicos, corrían rumores, pero no pensé que sería tan grave la cosa”, intentó explicar Roberto Madero, mientras leía el diario Granma en el parque de la concurrida avenida Prado. Hace seis años, Fidel Castro había sorprendido al mundo cuando le pidió al Congreso Nacional que lo ayudara a formar a la nueva camada de dirigentes, entre ellos Pérez Roque y Lage, para reemplazarlos cuando ya no estuvieran.

      Como Madero, la mayoría de los cubanos buscaban ayer una respuesta al nuevo cambio anunciado esta semana por el gobierno de Raúl Castro. “Cuesta creer que Lage y Felipe hayan caído en esto”, señaló Mercedes Serrano, empleada de un museo del casco histórico de La Habana. En su reflexión, Castro había dejado entrever que sus dos antiguos hombres de confianza habían sido corrompidos por “la miel del poder”.

      Es un misterio a qué se estaba refiriendo, pero no es la primera vez que el veterano dirigente cubano pasa del amor al odio de un plumazo. Hace diez años, cuando nombró ministro de Relaciones Exteriores a su joven secretario personal Pérez Roque, hacía a un lado a Roberto Robaina, por entonces una de las figuras más jóvenes y populares del gobierno cubano. Nunca hubo un juicio ni una acusación formal pero Robertico, como lo conocían los cubanos, fue expulsado del Partido Comunista Cubano por razones de lealtad, según las palabras del propio Castro. Hoy Robertico se dedica tiempo completo a la pintura.

      Como Robaina, ni Pérez Roque ni Lage cuestionaron la decisión de Castro y del Consejo de Estado. Según relató La Jornada, el día después del cambio de gabinete algunos periodistas extranjeros vieron cómo Lage caminaba por uno de los pasillos del Palacio de la Revolución hablando amigablemente con su sucesor al frente del Consejo de Ministros, el general de brigada José Amado Ricardo Guerra.

      Curiosamente, uno de los dirigentes que eligió Raúl Castro en esta reforma ministerial había sido vetado por su hermano mayor. El veterano comandante de la revolución que peleó bajo las órdenes del Che Guevara vuelve a la primera plana del gobierno a los 77 años y después de una década de distanciamiento con Fidel Castro. Había pasado por puestos clave del gobierno cubano, como la dirección del Ministerio del Interior, pero a mediados de los noventa el entonces presidente Castro le bajó el pulgar. Por decreto lo sacó del Consejo de Ministros y del Consejo de Estado. Ahora volvió, rehabilitado, para quedar prácticamente primero en la línea sucesoria del régimen.

      Página/12

      Fidel Castro opina sobre encuentro con M. Bachelet…

      with one comment

      fc2Texto se denomina “Reflexiones del compañero Fidel: Encuentro con la Presidenta de Chile Michelle Bachelet”.

      “No importa lo que yo diga sobre el amistoso encuentro, algunas agencias y publicaciones tomarán la información y divulgarán que el anciano, el convaleciente de una grave enfermedad o algún otro calificativo dirigido a reducir el modesto valor de lo que expresé a mi prestigiosa interlocutora.

      A Michelle le correspondió el mérito de ser electa como Presidenta de Chile por el voto mayoritario otorgado al Partido Socialista que la postuló. Por primera vez en los últimos años en América Latina una organización de izquierda había obtenido tal victoria, sin apoyo del dinero, las armas y el aparato de publicidad yanki.

      Aún más esa distinción correspondió al Partido Socialista de Salvador Allende, que murió bajo el artero ataque aéreo directo a La Moneda, donde ejercía ese cargo como Presidente Constitucional de Chile. No pidió ni concedió tregua. Estaba resuelto a morir en su puesto, como había prometido.

      La traición del siniestro Jefe del Ejército Chileno, que fingió a todos y a todos engañó hasta el último momento no tuvo precedentes.

      Hasta la casa en que moraba su familia, en Tomás Moro, también fue atacada y destruida.

      En momentos muy duros de aquella etapa, cuando detrás quedaban miles de torturados, asesinados y desaparecidos, una mujer muy joven, Gladys Marín, dirigía al Partido Comunista de Chile, forjado durante decenas de años de esfuerzos y sacrificios de la clase obrera chilena, que la llevó a esa responsabilidad.

      Gladys Marín y su Partido no se equivocaron, dieron todo su apoyo a Michelle Bachelet, determinando así el fin de la influencia de Augusto Pinochet. No se podía admitir que el tirano diseñado y llevado al poder por el imperio rigiera una vez más los destinos de Chile.

      La opinión mundial aborrecía su comportamiento.

      A pesar de ello, no ha sido ni es aún fácil deshacer la urdimbre legal que, con la ayuda yanki, la oligarquía vengativa y fascista ata a la nación chilena, digna de un mejor destino.

      Esa misma oligarquía hace más de cien años le arrebató a Bolivia, en la guerra desatada en 1879, la costa marítima que le daba amplio acceso al Océano Pacífico.

      Bolivia sufrió una extraordinaria humillación histórica en aquella contienda. No solo le arrebataron la costa marítima y la salida al mar, sino que privaron a ese país, de origen auténticamente americano, sobre todo aimaras y quechuas, de extensos territorios muy ricos en cobre que constituían la mayor reserva del mundo, que habiendo sido explotada durante 130 años, hoy su producción se eleva a 5 millones 364 mil toneladas anuales y aporta a la economía chilena alrededor de 18 mil 452 millones de dólares anuales. No se concibe la sociedad moderna sin el cobre metálico, cuyos precios tienden a elevarse.

      Otros valiosísimos minerales y productos naturales, algunos ya agotados y otros nuevos de altísimos precios, han aparecido. No se sabe cuáles de ellos eran chilenos y cuáles bolivianos.

      Evo Morales, actual presidente de Bolivia, no por ello guarda rencor alguno, sino al contrario ofreció su territorio para una amplia y moderna vía, por donde podrán enviarse a muchos mercados del mundo los productos de la eficiente industria de Chile, en pleno auge y desarrollo, con sus laboriosos y productivos trabajadores.

      Chile es especialmente eficiente también en la producción de nutritivos alimentos y maderas de alta calidad, en sus tierras agrícolas, sus montañas y su privilegiado clima.

      No hay otro país que lo supere en la eficiencia de sus cultivos marítimos y de productos tan demandados como el salmón y otras especies cultivadas o naturales, en sus ricas aguas marítimas y terrestres.

      Estamos hoy muy próximos al 15 de febrero, día del referéndum sobre la enmienda constitucional, en la hermana República Bolivariana de Venezuela.

      José Martí fue el más profundo pensador revolucionario que ha tenido Cuba y nuestro Héroe Nacional. Frente a la imagen de granito de ese pensador, Michelle Bachelet depositó una ofrenda floral en nombre de su pueblo, que mucho agradecemos.

      De Bolívar, dijo hace 115 años: “Lo que él no dejó hecho, sin hacer está hoy; porque Bolívar tiene que hacer en América todavía”.

      “Bolívar despierta cada cien años”, sentenció por otro lado el gran poeta chileno Pablo Neruda.

      A punto de cumplirse el segundo siglo de su rebelión contra la metrópoli española, Bolívar despierta de nuevo en la acción revolucionaria de Chávez. Si el nuevo líder, que conduce a su combativo pueblo no lograra el objetivo, es difícil que algún otro líder pudiera alcanzarlo. Los recursos mediáticos de la oligarquía y el imperio no podrían ser superados.

      ¿Qué hacer entonces para que este planeta dejara de ser como el infierno de Dante, donde un letrero a su entrada exigía dejar toda esperanza?

      Albergo sin embargo la seguridad de que en Venezuela la Revolución obtendrá la victoria, y en Chile vencerá definitivamente el ideal del socialismo, por el cual luchó y dio su vida Salvador Allende.

      De estos temas conversé con Michelle Bachelet, quien me hizo el honor de escucharme con interés, conversar cálidamente y expresar con amplitud sus ideas.

      Estaré siempre satisfecho de su amistosa visita.

      Fidel Castro Ruz
      Febrero 12 de 2009″

      http://www.cooperativa.cl

      La economía cubana y las estadísticas, por A. Alonso

      leave a comment »

       
      Las formas de inserción de los países periféricos en la economía-mundo presentan dos dimensiones. Una general que identificamos a través del desarrollo desigual, el intercambio desigual, el endeudamiento como medio de enriquecimiento, las imposiciones del comercio llamado libre, y un abanico propio del trato que Hegel prefiguró en su Fenomenología del espíritu como la dialéctica entre el amo y el esclavo. La otra dimensión, la de carácter particular, marca las diferencias entre el modo en que cada país se logra insertar, o es admitido por el sistema-mundo, y consigue ventajas relativas o se mantiene estancado, y en ocasiones asediado, económica, política, y hasta militarmente.
       
      Ver tambien “A. Alonso, sociólogo cubano: socialismo, problemas socio-económicos y alternativas en Cuba. Entrevistas…” 

      La distinción entre países desarrollados y subdesarrollados se ha quedado estrecha. “En vías de desarrollo” fue un término con el cual se intentó mitigar el pesimismo del “subdesarrollo”, y hoy se hace legítimo para aquellos países cuyas economías han vivido explosiones, como Corea del Sur, China y Brasil. Pero habría que hablar de otros que no han logrado desarrollarse, o que el sistema-mundo parece condenar a no desarrollarse, o que parecerían imposibilitados para ello por su precariedad.

      Por otra parte el concepto de desarrollo circunscrito a los indicadores de crecimiento, y aun a las transformaciones tecnológicas, ha caído en crisis. El PNUD introdujo desde 1990 el cálculo del índice de desarrollo humano (IDH), para no sujetarse a indicadores exclusivamente económicos, como el producto interno bruto (PIB) per cápita, o la aplicación de la línea de pobreza, con lo cual la mirada corre el riesgo de reducir el diagnóstico a la pobreza de ingresos, e ignorar políticas de amparo indispensables.

      El IDH logra integrar en un coeficiente la cuantificación del PIB per cápita más los de esperanza de vida, alfabetización, y escolaridad. No excluye per se los anteriores indicadores económico-sociales, sino que los complementa con una validación más marcada del peso de la calidad de vida de la población, en el diagnóstico.

      El comienzo de la aplicación del IDH se produjo en un momento en el cual la economía cubana no reflejaba aún en toda su magnitud los efectos de la caída del sistema socialista soviético, y de la consiguiente impunidad al arbitrio de una potencia solitaria. Vemos, así, que en 1990 el índice de desarrollo humano colocaba a Cuba en el lugar 39 dentro de un total de 130 países. Este índice se deterioró en los años sucesivos, a la par que caían los indicadores económicos y se deprimían las condiciones de vida de los cubanos. Su comportamiento más crítico lo tuvo en el año 1994, en que colocó al país en la posición 89 entre 173 países. Este indicador mostró, a lo largo de los noventa, el deterioro de la situación cubana, aunque en 1999 ya comenzó una tendencia de reanimación

      El último Informe de Desarrollo Humano del PNUD muestra una recuperación importante de este índice en 2005, en que Cuba queda en el lugar 51. El índice de este año, 0.838, es inferior al mostrado en 1990, que fue 0.877, y coloca a Cuba en el sexto lugar en el conjunto de la América Latina y el Caribe. No termino todavía con las estadísticas: en este último Informe, como en los anteriores, también se constata que la clasificación de Cuba como país de desarrollo humano alto se debe a los indicadores de calidad de vida, en tanto los económicos progresan muy lentamente. Un posicionamiento realizado exclusivamente a partir de los ingresos movería a la Isla al lugar 94 en el año 2005

      Hasta aquí la estadística. Paso a los comentarios. El primero es que las cifras muestran: 1) que a pesar de la caída económica y del régimen de castigo acrecentado a lo largo de los 90 y hasta los años finales de esta década, el complejo socioeconómico cubano (para no llamarle aquí sistema, ni proyecto), se revitaliza y vuelve a encontrar escenarios de inserción, sin hacer concesiones al imperativo neoliberal, ni a ningún compromiso que pueda traducirse en lazos de dependencia; 2) que el punto débil visible es el del comportamiento de la economía, en lo cual no se ha pasado de medidas aisladas, de mayor o menor alcance, que no aparecen articuladas a un cambio estructural orientado a introducir un nuevo patrón de eficiencia.

      La economía cubana –cargada de malformaciones– está urgida de cirugía. Pero de cirugía socialista. Igualmente si es con bloqueo sostenido, si este queda aligerado por motivaciones humanitarias, o si fuese progresivamente desmontado. Frente a cualquier variable hay que llegar a una armazón eficiente. Rediseñada sobre una noción de desarrollo distinta: desde las fuerzas que el país ha desarrollado, con el peso de sus carencias, y sobre las incertidumbres de cada coyuntura. En primer lugar para garantizar subsistencia a nuestra población y recuperación al medio natural del cual nos nutrimos: algo que no se ha logrado plenamente en los cincuenta años transcurridos.

      No podría Cuba aspirar a convertirse en otra Suiza o en algo que se le pareciera. De hecho, ni siquiera parece sano soñar con otras Suizas. Las estadísticas económicas tienen más de un significado. Del lado negativo, los altos índices de comportamiento económico también suelen ser indicativos de altos niveles de consumo, contaminación de la atmósfera, y depredación del ambiente en más de un sentido. Se ha dicho que si la norma de consumo de combustible norteamericana se universalizara el agotamiento de las fuentes se haría casi inmediato. No podrá haber autos para todos en el mundo.

      Mathis Wrackernagel, investigador del Global Footprint Network de California, calculó, para 93 países, la cantidad de planetas Tierra que serían necesarios en el caso de generalizarse el nivel de consumo de cada uno de ellos. Los países europeos occidentales están en la media de tres planetas, y los orientales de dos. En tanto los Estados Unidos necesitarían cinco planetas. Los países de la América Latina estarían sobre la media de un planeta, y los de África bastante por debajo. En esta correlación la línea del desarrollo sustentable estaría en 0.8 de IDH y el nivel de la huella ecológica en 1 planeta. Cuba parece ser, al momento, uno de los países que más claramente se acerca a esta correspondencia.

      No lo digo con propósitos de complacencia. Contra el conformismo se rebela el imperativo de redimensionar la economía con reformas que alcancen las estructuras donde quiera que la búsqueda de una eficiencia socialista lo reclame. Se rebela también la necesidad de restaurar un régimen laboral y de participación efectiva que incentive el trabajo. Se rebela la necesidad de posibilitar mejor vida sin más gasto. Se rebela la urgencia de dar un carácter más orgánico al rescate y la protección del ambiente.

      Y, sin embargo, este dato nos dice, a mi juicio, al margen de implicaciones ideológicas, que el escenario más idóneo para los proyectos de transformación sustentable se encuentra ahora en la América Latina, donde se ha iniciado una significativa modificación del mapa político. Y que Cuba presenta, de algún modo, una posición de punta. En definitiva, son estadísticas, solo estadísticas.

      Aurelio Alonso, sociólogo y ensayista, es subdirector de la revista Casa de las Américas

      Rebelion.org

      La Economía Cubana: problemas y transformaciones en curso…

      with one comment

      CUBA50AÑOS

      Un panorama actual de la Economía Cubana, las transformaciones en curso y sus retos perspectivos

      Jorge Mario Sánchez Egozcue y Juan Triana Cordoví
      DT Nº 31/2008 – 26/06/2008

      Ver más abajo, ¿Cuba: un nuevo modelo económico?

      Contenido1. Resultados de los años 90: soluciones y retos perspectivos

      1.1. Lo singular de la transformación de los noventa
      1.2. Ajuste al crecimiento y cambio estructural derivados de la crisis
      1.3. El comportamiento macroeconómico
      1.4. Diversificación de los motores del crecimiento
      1.5. Diversificación de actores e intereses

      2. ¿Qué tipo de reformas se esperan en la economía, y en qué áreas?

      2.1. Crecimiento: centralización y descentralización
      2.2. Cambio estructural del sector externo y crecimiento
      2.3. Manejando las distorsiones: mercados, precios, salarios
      2.4. La agricultura, reordenamiento de gestión-gasto y descentralización parcial

      3. Interacciones asociadas a las transformaciones

      3.1. Baja del turismo tradicional y aumento de la exportación de servicios salud: de la renta del azúcar a la renta de los médicos ¿Se repiten los 80?
      3.2. Reacomodos en las bases de la inserción internacional cubana, la reorientación hacia China y Venezuela

      4. La relación económica con la UE

      5. La variable EEUU en los resultados de los años 90 y perspectivas

      5.1. El comercio de bienes (alimentos y productos agrícolas)
      5.2. Proyecciones en turismo
      5.3. Los envíos de remesas
      5.4. El petróleo en la plataforma costera del Golfo
      5.5. Las restricciones de acceso al mercado norteamericano

      6. Algunas ideas finales

      1. Resultados de los años 90: soluciones y retos perspectivos

      1.1. Lo singular de la transformación de los noventa

      Cuba arriba a la década de los años 90 tras 30 años de esfuerzos en pos del desarrollo bajo una concepción socialista que puso en práctica un modelo de economía altamente centralizado, sustentado en un patrón de inserción internacional totalmente dependiente de la producción azucarera y altamente concentrado en un solo país –la Unión Soviética–, quien proveía las fuentes fundamentales de energía, recursos financieros, alrededor del 85% de la demanda externa de azúcar y más del 70% de las importaciones.

      El desplome del campo socialista puso al país frente a una situación de emergencia no anticipada, al borde del colapso económico. Hubo que recomponer todo el sistema de relaciones económicas, comenzando desde abajo en un contexto que se agravó por el reforzamiento del bloqueo norteamericano estimulado ante la expectativa de que se produjera un efecto dominó político que arrastrase consigo a la isla.

      La discusión sobre las causas de la crisis que afrontó la economía cubana ha sido extraordinariamente amplia y aun no está del todo concluida. Dentro de Cuba existen dos posiciones extremas, una que atribuye la crisis al impacto de la caída del bloque socialista y la desaparición de la URSS, y por lo tanto ubica los orígenes fuera del propio funcionamiento del sistema, y otra que la atribuye casi exclusivamente a factores internos, asociados en lo fundamental al mal funcionamiento del sistema en su conjunto. El tiempo ha permitido que se abran paso interpretaciones más equilibradas (y también mejor fundamentadas) que han podido arrojar luz sobre el carácter multifacético de ese proceso. En síntesis, es lugar común hoy admitir entre las causantes:

      1. El agotamiento de un patrón de crecimiento extensivo,divorciado de la disponibilidad de recursos internos y de la capacidad de acceder a recursos externos sobre bases económicamente sustentables.
      2. Deformaciones estructurales a escala de todala economía, con ramificaciones hacia el interior de los sectores productivos más importantes.
      3. Distorsiones funcionales entre los niveles macroeconómicos y microeconómico, que impidieron un correcto funcionamiento del sistema empresarial estatal.
      4. La magnitud del impacto asociado a la abrupta desaparición del esquema de inserción del sector externo (que fue mucho mas extenso de lo habitualmente reportado en el plano del comercio y las relaciones financieras y tecnológicas) en especial, por la significativa dependencia de la otrora Unión Soviética (URSS).

      Sin embargo, la diferencia de interpretaciones en cuanto a las causas de la crisis se convierte en unanimidad con respecto las consecuencias que esta acarreó. Tanto por la magnitud de la caída del producto (un 34% acumulado en tres años, de 1990 a 1993, comparable al crack de los años 30 en la economía norteamericana) como por los desequilibrios que se generaron: la reducción drástica del aprovechamiento de la capacidad industrial (según estimaciones en 1993 solo se aprovechó entre el 12% y el 15% de la capacidad industrial instalada), la contracción del comercio exterior (en más del 70%), la expansión del déficit fiscal (sobre 150%) y el aumento de la inflación a niveles récord, con una tasa de cambio informal que pasó de 7 a 150 pesos por dólar en unos pocos meses, (en un momento en el que el salario promedio nominal estaba en torno a los 200 pesos) por citar los mas relevantes.

      No es de extrañar, entonces, que se produjera en respuesta un proceso de transformaciones sin precedentes, orientado en primera instancia hacia el rescate del sistema sociopolítico en las nuevas condiciones y, a mas largo plazo, hacia una profunda y cautelosa reconfiguración de todas las relaciones económicas, estructuras institucionales y métodos de formulación de políticas, que ya transita por su segunda o tercera etapa tras mas de 15 años de cambios progresivos con dinámicas mixtas, en unos casos de reforzamiento o expansión de las transformaciones introducidas, y en otros de contracción o congelamiento dependiendo de los resultados y las percepciones asociadas.

      Con frecuencia se suele reducir esta dinámica de adaptación y reforma a una trayectoria lineal de apertura –más o menos gradual- que más tarde o más temprano lleve hacia una economía de mercado. Este error con frecuencia es causa de expectativas no satisfechas, y se debe en lo fundamental a dos causas: primero, desconocer el hecho de que en la práctica hay en marcha un proceso dual de aprendizaje y de corrimiento de los límites de lo admisible y lo conveniente; y, segundo, equiparar de manera mecánica reforma económica con cambio político aún cuando no hay en el caso cubano un proceso político de ruptura o desarticulación de las estructuras de gobierno.

      Vistas en el tiempo, a diferencia de las otras transformaciones estructurales precedentes (la primera fue la que tuvo lugar luego de la independencia de España al transferirse todo el eje del sistema de relaciones económicas hacia EEUU, y la segunda con la revolución, al desplazarse hacia la URSS y el campo socialista) en la que comienza con la crisis de los años 90 se pueden identificar algunas diferencias medulares:

      1. Esta vez no hay ninguna “potencia mundial” empujando esa transformación.
      2. Ciertamente algo que distinguió a la economía cubana fue su relación “casi umbilical” con las economías de grandes potencias en su tiempo.
      3. A diferencia de las anteriores transformaciones esta vez no hay ningún “sistema económico mundial” compatible con el sistema cubano.
      4. Incluso en la más profunda de todas las transformaciones, a partir de 1959, que no solo significó una mutación económica, sino también política e ideológica, Cuba siempre pudo insertarse (con más o menos éxito) en un sistema de economía mundial afín a sus propósitos. Esta vez no ocurre así.
      5. Por tanto, tampoco existía un modelo que sirviera de referente teórico para la proyección del futuro y la corrección del presente.
      6. Aun con diferencias, la construcción del socialismo en Cuba seguía (no siempre a pie juntillas) el esquema general de desarrollo socialista practicado en la URSS. En ese sentido la desaparición del socialismo europeo y de la URSS quebró “verdades constituidas” tanto en el plano de los referentes ideológicos como en lo material, y obligó a trabajar sobre la base de la prueba y el error, haciendo “experimentos” en un contexto en el que disponibilidad de recursos extremadamente limitada, a niveles mínimos críticos, para los cuales no existían respuestas anticipadas. La falta de conocimientos prácticos y experiencia para asumir los nuevos retos, la improvisación en algunos casos y, sobre todo, la urgencia de las circunstancias explica porqué en la medida en que se fue alcanzando la recuperación y se fueron consolidando los nuevos mecanismos introducidos se produjese una re-evaluación del alcance y la necesidad de los mismos que llevó a la retracción parcial de varias de las medidas iniciales.
      7. Al perder los apoyos externos, la reconstrucción de la economía nacional sobre “otros presupuestos” adquirió una dimensión inédita y obligó a buscar espacios de eficiencia y productividad que permitieran suplir las fuentes de acumulación pérdidas, al menos, en una mínima parte.
      8. Quizá como nunca antes el país se vio en la necesidad de “crecer desde adentro” aprovechando fuentes en otro tiempo impensadas, como la expansión del turismo, la inversión extranjera y el fomento de las remesas y el trabajo por cuenta propia.
      9. El “bloqueo norteamericano” que durante los años de relación con la URSS –en especial a partir de 1975–, era una “amenaza latente” aunque costosa en términos económicos y financieros, devino en las nuevas circunstancias una restricción real al crecimiento y al desarrollo del país.
      10. Si bien instaurado desde inicios de los años 60, la relación de Cuba con la URSS y luego su inserción plena en el sistema CAME le permitió no solo sustituir el mercado norteamericano por otro de igual o mayor magnitud, sino acceder a créditos para el desarrollo en condiciones muy ventajosas que le facilitaron avances significativos en el orden social.
      11. La emergencia a lo largo del decenio en América Latina degobiernos contestatarios a la tradicional hegemonía norteamericana, cuyo signo político en sentido general se sitúa en el plano del rescate de la soberanía frente a las empresas transnacionales, y la atención a los temas vinculados con los déficit sociales acrecentados por la aplicación precedente de forma mas o menos pasiva, de programas de apertura y desregulación estatal que aumentaron la polarización social de los ingresos, los problemas de la pobreza y la inestabilidad política. Esta evolución permitió que surgieran oportunidades de relaciones económicas hacia el hemisferio que hasta poco antes resultaban improbables.
      12. La relativa apertura, bajo condiciones sumamente restrictivas, del comercio de alimentos y el turismo desde EEUU, factor que contribuyó a re-evaluar en conjunto la diversificación de los vínculos económicos internacionales, situando a Canadá y la UE en una posición menos significativa en esos renglones.

      De esta suerte, las condiciones inéditas en el orden externo e interno han hecho del proceso iniciado en la década de los 90 una de las etapas más ricas en matices y situaciones de toda la historia económica de Cuba.

      1.2. Ajuste al crecimiento y cambio estructural derivados de la crisis

      Una mirada a estos últimos 18 años de evolución en la economía cubana permite identificar al menos tres grandes momentos.

      De 1990 a 1993: crisis y ajuste

      Este fue un período de plena crisis económica, expresada en el deterioro de todos los indicadores macroeconómicos, aunque con diferencias entre ellos en cuanto a velocidad y magnitud. Es también el período en que se generan (o incrementan de forma inusitada) los grandes desequilibrios del sistema, como resultado de la crisis y de retardos en la respuesta desde el diseño de política económica, que privilegió el ajuste material (recortes reiterados en insumos y abastecimientos debido a la disminución de la oferta) por encima del ajuste funcional (vía instrumentos monetarios, fiscales y de comercio exterior) y de los cambios estructurales necesarios apara expandir la oferta.

      Pero no debe interpretarse de forma mecánica este período, pues ya desde finales de los años 80 el gobierno comienza “experimentos” importantes en el sector turístico y con el capital extranjero (en el turismo)[1] y también un par de años antes se inicia la transformación del sistema empresarial de la Fuerzas Armadas que promovía la introducción de métodos “modernos” de dirección y le conferían a la empresa estatal un grado de autonomía y flexibilidad inéditos hasta ese momento en la economía cubana.[2]

      A principios de los años 90 el gobierno decide descentralizar el comercio exterior cubano, hasta ese momento concentrado un unas decenas de empresas todas, o la mayoría de ellas, pertenecientes al Ministerio de Comercio Exterior.

      En junio de 1993 Cuba despenaliza el dólar y crea una economía dual y parcialmente dolarizada. Esta medida tiene, junto al impacto político e ideológico (no solo significó la legalización de la posesión de dólares sino la despolitización de la tenencia de dinero norteamericano) un efecto trascendente en la economía al mover el patrón de acumulación hacia la moneda norteamericana y beneficiar a los sectores con mayores niveles de actividades[3] en este segmento dolarizado.

      Para el verano de 1993 se aprueba la primera de las medidas estructurales: la creación de las Unidades Básicas de Producción Cooperativas, mediante la cual se entrega una parte significativa de la tierra en manos de empresas estatales a los colectivos de trabajadores en usufructo gratuito e indeterminado.

      En términos sectoriales, la producción y exportación de azúcar constituye el motor principal de la economía y una de las fuentes de financiamiento de la naciente expansión turística.

      De 1994 a 1999: crecimiento y cambio estructural

      A partir de 1994 la economía comienza un proceso de crecimiento que dura hasta hoy. Es a la vez un período donde se consolidan las tendencias a la descentralización de la economía, la expansión del espacio de las relaciones de mercado y de la inversión extranjera directa.

      Este es también el período en que Cuba transita de una economía basada en un producto de industrialización primaria (el azúcar de caña) hacia los servicios (el turismo) basados en ventajas naturales (ubicación geográfica, clima, sol y playas).

      Se producen hechos trascendentes, de una parte ocurre un proceso de redimensionamiento industrial provocado por las restricciones financieras que afronta el país y por el reacomodo del sector industrial hacia el mercado de divisas (turismo y tiendas en dólares) de otra, se consolida un proceso de reestratificación social (también con base en el acceso a dólares) que abre espacios a desigualdades “no funcionales” a los valores sociales de la Revolución Cubana. Ello está asociado también al deterioro que sufren los grandes programas en los que se sustentó la equidad social desde 1959: sistemas de educación y salud con cobertura universal gratuita y subvención generalizada a la canasta de alimentos.

      Estos programas aunque no fueron abandonados no pudieron ser atendidos en la magnitud de recursos requerida. De hecho, su deterioro fue parte del coste de la recuperación asumido con anticipación por el gobierno.[4]

      Para finales de la década de los años 90 Cuba había estabilizado el crecimiento de la economía (3,4% promedio anual para el período 1994-1999) con equilibrios macroeconómicos consolidados, si bien altamente sensibles, en especial por la existencia de tres monedas circulando en el país (el dólar norteamericano, el peso cubano y el peso cubano convertible[5]) y la existencia de dos tipos de cambio.[6]

      Se había producido además otro hecho relevante, junto a la producción azucarera (que inicia su decadencia hacia 1996) y el turismo (en franco dinamismo) aparecen dos nuevos “motores de crecimiento”: las remesas (en lo fundamental provenientes de EEUU) y la Inversión Extranjera Directa, cuyo manejo discrecional le permitió al gobierno concentrarla en sectores que resultaron clave para los esfuerzos de reconstrucción de la economía.

      De esta suerte, tras 30 años de esfuerzos de desarrollo sin conseguir romper la dependencia de la producción y exportación de azúcar de caña, la crisis iniciada en los años 90 es la que, paradójicamente, conduce al país hacia la “diversificación” de las fuentes del crecimiento económico.

      Tabla 1. Medidas introducidas (entre 1988 y 1997)

      Medidas
      Apertura al capital extranjero (1988)
      Desarrollo del turismo (1988)
      Modificación del decreto ley 50 (1991)
      Descentralización del comercio exterior (1990)
      Despenalización del dólar. (6/1993)
      Creación de las UBPC (1993)
      Readecuación (reducción) del Estado y gobierno (1993)
      Programa de ajuste fiscal (1994)
      Ley tributaria 1994
      Resolución 6/1994 del MINTRAB
      Apertura de los mercados agropecuarios (1994)
      Aperturadel mercado de productos industriales (1994)
      Ampliación del trabajo privado (urbano) “cuentapropismo” (1992)
      Ley de inversión extranjera
      Apertura de las casas de cambio
      Redimensionamiento empresarial
      Perfeccionamiento de la ley tributaria (1996)
      Inicio de la reforma bancaria (1997)
      Perfeccionamiento empresarial

      De 1999 al 2007: reajuste funcional y crecimiento

      A partir de 1999 aparecen señales que indican el comienzo del reajuste funcional, nuevamente hacia formas más centralizadas de dirección de la economía. El punto culminante de ese proceso es la creación de la “Cuenta Única del Estado” y la creación de la Comisión de Asignación de Divisas. Pero también el Proceso de Perfeccionamiento Empresarial (cuyo propósito fue crear el marco regulatorio adecuado para que la empresa estatal alcanzara niveles de productividad y eficiencia más elevados) entra en un prolongado letargo, se produce además el reordenamiento de la Inversión Extranjera Directa (que implicó el congelamiento primero de las inversiones en el sector inmobiliario y posteriormente la recompra de estos negocios por parte de dos empresas estatales CUBALSE y CIMEX), la reducción paulatina de la cantidad de asociaciones existentes y su concentración en actividades y sectores de importancia capital para el país) y se eleva el nivel de decisión sobre las propuestas en este sector y las exigencias sobre las sucursales de empresas extranjeras.

      Se produce, además, una reducción sustancial de las empresas cubanas con derecho a realizar actividades de comercio exterior y se centraliza una parte importante de las importaciones en un grupo reducido de empresas con el propósito de abaratar el coste de un parte importante de las compras en el extranjero.

      Entre 2004 y 2005 se produce la supresión de los cobros y pagos en dólares entre las empresas nacionales y la sustitución del mismo por el CUC en estas operaciones, y unos meses más tarde se elimina el cobro en CUC de los servicios de consultoría y otros servicios entre empresas cubanas.

      Otro sector sobre el cual se incrementan los niveles de exigencia es el del trabajo por cuenta propia, donde además se reducen la variedad de “oficios” y se restringe (o suprime) la concesión de licencias para un grupo de actividades, lo que en el medio plazo ha generado una mayor concentración de la riqueza en este sector.

      De 1999 a 2007 se pueden distinguir claramente dos períodos: (1) el correspondiente a inicios de la primera década del siglo (de 2001 a 2003), con un magro crecimiento económico que no rebasó el 3% promedio de crecimiento anual; y (2) el correspondiente a al período 2004-2007, con una tasa de crecimiento del 6,1% promedio anual y donde es inobjetable el efecto positivo de la apertura del mercado venezolano a los servicios médicos cubanos, así como la reorientación de las importaciones de combustible desde ese país bajo condiciones mas favorables y la consolidación de proyectos de cooperación y negocios con Venezuela, bajo la propuesta del ALBA. Coincide también en estos años la reanimación del comercio con China y el acceso de Cuba a líneas de crédito a medio plazo que impactan positivamente en el crecimiento económico y la renovación de servicios e infraestructura (transportes –público y de carga–, autobuses, ferrocarriles y camiones) e inversiones en minería y otros sectores.

      La presencia China ha generado un efecto desplazamiento considerable, probablemente menos apreciado debido a que, en comparación con el impacto que tiene la relación con Venezuela, aparece en menor proporción relativa. Sin embargo, China se ha constituido en poco tiempo en uno de los socios internacionales estratégicos.[7] En 2003 ya era el tercer socio comercial, sólo aventajado por Venezuela y España, con 300 millones de dólares en exportaciones hacia Cuba (manufacturas electrónicas, maquinaria y telefonía) e importaciones levemente superiores a los 121 millones de dólares (tabaco, productos químicos, equipos médicos de alta tecnología, vacunas y pesca). No menos importante son los proyectos de inversión en minería (níquel, del que Cuba tiene las segundas reservas mundiales) que permitirán duplicar en poco tiempo la capacidad cubana de exportación, así como proyectos conjuntos con Venezuela en áreas como infraestructura para transporte de combustibles (conductoras en el país y la base de banqueros de Cienfuegos –ésta última permitirá un posicionamiento estratégico en la región del Caribe–) y generación de electricidad.[8]

      1.3. El comportamiento macroeconómico

      El debate sobre el desempeño económico en estos años es abundante y rico en posiciones, lo cual hace muy difícil reflejarlo en unas pocas líneas. Lo cierto es que el mismo abarca desde el tema de las estadísticas en sí mismas y su disponibilidad, la metodología para calcular algunos de los indicadores principales, la capacidad de esos indicadores para reflejar la riqueza de lo que esta ocurriendo en la economía real y la compatibilidad con otros países, hasta aquellos otros mas ligados al desempeño de la economía vista a través del comportamiento de esos indicadores.

      No es el propósito de este epígrafe entrar en ese debate y menos aun el de querer establecer donde están los límites de la verdad y la razón. Solo constatar que:

      1. El cambio del año base para los precios (de 1981 a 1997) era, desde nuestra perspectiva, imprescindible pues la estructura de la economía, y el método de formación de precios y costes de 1981 en nada se correspondía con la realidad de la economía cubana a mediados de los años 90, aun cuando introdujo la dificultad de la existencia de dos series con bases de precios diferentes. Esta dificultad de alguna manera ha sido resuelta con la reconstrucción de la series hacia atrás.
      2. La metodología de cálculo del PIB introducida a partir de 2004 con el propósito de lograr un mejor reflejo del esfuerzo real que el país hace en sectores que son clave para el crecimiento y el desarrollo,[9] ha permitido construir la serie del PIB desde el año 2000 hasta la fecha, pero no ha sido “continuada hacia atrás”, lo cual obliga a seccionar el análisis en dos períodos (1990-2000 y 2001-2007) con las consiguientes dificultades.

      La etapa de 1990 al año 2000 ha sido ampliamente estudiada y documentada en trabajos dentro y fuera de Cuba, por lo que solo reseñaremos algunos temas de relevancia.

      Caída y recuperación del PIB

      La caída continuada del PIB desde el año 1990 hasta 1993 es, a todas luces, el efecto combinado de dos fenómenos, el primero de carácter estructural (deformaciones estructurales no resueltas por las estrategias de desarrollo asumidas hasta 1989 o creadas al calor de esas estrategias) y, el segundo, ligado al anterior pero de corte más coyuntural (la caída del sector externo).

      En cuanto al primero, resulta evidente hoy que pese a los esfuerzos de desarrollo realizados del 1959 a 1989 Cuba no pudo desprenderse de un grupo de características propias de cualquier país subdesarrollado: “La combinación de aquellos obstáculos estructurales que las diferentes estrategias de desarrollo no pudieron eliminar, los mismos que consolidaron un patrón de crecimiento extensivo, y de las insuficiencias funcionales, que provocaron rigideces y lentitud en la corrección del mecanismo de funcionamiento, tanto a nivel macro como microeconómico, es la base sobre la cual se profundiza la crisis a partir de los años 90 provocado por el choque externo que significó la desaparición del campo socialista y la URSS, lo cual le dio nuevas características cualitativas. Todas en conjunto, constituyen las verdaderas causas de dicha crisis, de la misma manera que su profundidad está asociada específicamente con la desaparición del campo socialista”.[10]

      Gráfico 1. Impacto macroeconómico del shock externo en los 90

      Fuente: Anicia García, CEEC Universidad de La Habana, 2007.

      En síntesis, algunas de las principales características de la economía nacional que condicionan el estancamiento primero y la caída posterior del PIB fueron:

      • Deformación de la estructura económica.
      • Baja capacidad de generación de ahorro interno.
      • Bajos niveles de productividad y de competitividad.
      • Inserción internacional sobre la base de productos de bajo valor agregado.
      • Dependencia unilateral de un solo mercado y de un solo producto.
      • Débil tejido industrial.
      • Desequilibrios fiscales.

      Más allá de cualquier discusión acerca de las estadísticas (fiabilidad, comparabilidad, etc.), lo que resulta incuestionable es la magnitud de la crisis y la profundidad del impacto del sector externo sobre la economía cubana en el período 1989-1993.

      El período 1994-1999 se corresponde con el inicio de un proceso de recuperación relativamente modesto en términos cuantitativos (la tasa de crecimiento promedio anual es del 3,4%) para esos años, pero significativo en el orden cualitativo pues se produce sobre bases sustancialmente distintas. A diferencia de los años anteriores a 1990, en que la oferta tenía un papel significativo en el crecimiento vía importaciones (principalmente de la URSS), esta vez la demanda agregada jugará un papel determinante (vía turismo, remesas e inversiones extranjera directa). Ello conforma un patrón de crecimiento diferente, ligado decisivamente a la disponibilidad de divisas y al acceso al mercado en divisas, lo que en términos reales obligo al “redimensionamiento del sistema productivo cubano” generando sectores “ganadores y perdedores” dentro del propio sector estatal y abriendo espacios de inserción inéditos para el sistema empresarial.

      Así, en el caso del período comprendido entre 1994-2001, la productividad total de los factores PTF es el factor más importante en la explicación del crecimiento económico del período. No todo este crecimiento puede ser atribuido al “conocimiento”, pero resulta importante notar como el aporte de los otros factores resulta el más bajo de todos los períodos. Sin duda, la reanimación de la demanda externa vía expansión del turismo y algunas exportaciones, como níquel y tabaco en la segunda parte de la década del noventa jugaron un papel relevante, pero ese crecimiento se alcanza con niveles de inversión muy bajos y también con escasos niveles de crecimiento del empleo.

      Tabla 2. Crecimiento del PIB desde la perspectiva de los Factores de Producción

      Período

      PIB (1)

      Capital

      Fuerza de Trabajo

      Capital Humano

      Productividad Total de los Factores

      1961-1967

      4,99

      0,61

      1,11

      0,84

      2,43

      1968-1970

      1,19

      1,16

      2,95

      2,67

      -5,59

      1971-1985

      6,84

      2,82

      0,7

      1,95

      1,37

      1986-1989

      0,5

      3,43

      2,22

      0,54

      -5,69

      1990-1993

      -10,13

      0,3

      0,6

      0,43

      -11,46

      1994-2001

      3,63

      -0,91

      0,3

      0,36

      3,38

      (1) Tasa de crecimiento sobre PIB calculado según la PPP (Paridad del Poder Adquisitivo).

      Fuente: Oscar U-Echevarría, Ponencia Presentada en el Seminario “25 Años del INIE”, 2003.

      Otro elemento a tener en cuenta está asociado a la “volatilidad del crecimiento”. Durante esos seis años el comportamiento de la tasa de crecimiento del PIB experimenta variaciones significativas. Tomando incluso la extensión de la serie hasta 1993, último año en que aparece por la metodología “tradicional”, la volatilidad del crecimiento se hace más evidente. Hay coincidencias en señalar como uno de los factores causales de ese hecho el comportamiento del sector externo.

      Un balance de estos años indica que, de una parte, se alcanzó la recomposición del comportamiento fiscal y monetario, la mejoría del poder de compra del salario en comparación con los deteriorados niveles de 1993 y 1994 y la tasa de desempleo abierto por debajo del 6%; pero, de otra parte, se generaron distorsiones que gravitaron y gravitan aun sobre la capacidad de crecimiento de la economía, entre otras:

      • Doble circulación monetaria.
      • Doble tipo de cambio.
      • Anclaje salarial y disminución del salario real.
      • Desempleo encubierto.
      • Oferta desestructurada.
      • Distorsión de los precios relativos.

      1.4. Diversificación de los motores del crecimiento

      La excesiva concentración de la dependencia de la economía nacional respecto de la producción de azúcar de caña fue identificada, incluso antes del año 1959,[11] como una de las principales razones de los problemas que el país padecía. Paradójicamente, los esfuerzos en pos del desarrollo realizados hasta 1959 hicieron a Cuba aun más dependiente de la producción azucarera,12 no solo en términos de ingreso por exportaciones sino también en cuanto a los encadenamientos productivos que esta industria generaba.[13]

      La pérdida del mercado azucarero y la inexistencia de un mercado sustituto que cumpliera el mismo papel, hizo que de 1990 a la fecha los motores del crecimiento se diversificaran, aunque en esencia siguió siendo el componente externo decisivo en ese proceso.

      Turismo, remesas y capital extranjero se convirtieron a partir de entonces en los motores principales de la recuperación. Lo nuevo de esta vieja dependencia del sector externo está asociado a los siguientes factores: (1) aparecieron tres nuevos motores para impulsar el crecimiento; (2) se produjo una diferencia sustancial en cuanto a encadenamientos hacia atrás a la que obligó el turismo (y el mercado en divisas en general) y que hace que el sector industrial cubano se haya visto obligado no solo a redimensionarse (como efecto obligado de la crisis y la pérdida de las fuentes de financiamiento y tecnología “tradicionales”) sino también a modernizarse para satisfacer nuevos “requisitos” de calidad y diversidad y poder “competir” (tanto por el mercado turístico como por el mercado interno en divisas) con la producción foránea;[14] (3) cambió el “patrón de acumulación”, no en su esencia, pues el acceso al ahorro externo ha sido y sigue siendo decisivo, sino en cuanto a la forma de acceder al mismo y de disponer de él (se pasó de un acceso y disposición totalmente centralizado y decidido “desde arriba” hacia otro en que la iniciativa y el uso bajo determinados “márgenes de flexibilidad” fueron decisivos y permitieron reajustes en función de la eficiencia y la productividad y que funcionó hasta inicios del siglo XXI); (4) cambió en el patrón de industrialización, desde la producción de bienes intermedios y de capital (cuyo destino fundamental era la industria azucarera) hacia la producción de bienes de consumo de bajo nivel tecnológico y también de bajo nivel de integración hacia atrás en muchos casos (¿modernización perversa?) aunque, no obstante, permitió la recuperación de una parte del sector industrial nacional; y (5) se hizo decisivo el “mercado interno (en divisas)” en esa dinámica de recuperación.

      Lo nuevo que incorpora el siglo XXI al impulso del crecimiento desde la perspectiva sectorial es la aparición del níquel como una fuente importante de recursos externos, y a finales del quinquenio la aparición de los servicios médicos y del sector biofarmaceútico como fuentes de ingresos para el crecimiento. A diferencia del azúcar y el turismo, estos tres son sectores muy concentrados en sí mismos, con relativamente poca capacidad de generar encadenamientos hacia atrás o hacia delante, aunque por diferentes causas. En el caso del níquel, la combinación de concentración territorial del mineral y de refinado fuera del territorio nacional limita el efecto multiplicador sobre la economía nacional. En el caso del sector biofarmaceútico, de indudable importancia estratégica en el futuro inmediato, los requisitos de los insumos necesarios para la producción de fármacos biotecnológicos hacen que la industria cubana tenga pocas oportunidades de suministrar esos medios. En cuanto a los servicios médicos que el país exporta, fundamentalmente a Venezuela, su impacto directo en el sector productivo es muy reducido.

      Sin embargo, la mejora que la exportación del níquel y los servicios médicos han provocado en la balanza de pagos abre oportunidades al relanzamiento de los sectores productores de bienes (agricultura e industria), que se encontraban en un proceso de franca depresión entre 2001 y 2206.

      Gráfico 2. Evolución de sectores escogidos (precios de 1997)

      Fuente: Anuario estadístico de Cuba, Oficina Nacional de Estadísticas.

      La recuperación de estos sectores es vital para el presente y el futuro del país, primero porque permiten generar empleo productivo, y segundo por su impacto sobre la balanza comercial y de pagos vía sustitución de importaciones.

      1.5. Diversificación de actores e intereses

      Como resultado de las transformaciones derivadas de las reformas de los 90 al menos pueden ser identificados cuatro tipos genéricos de actores cuyos intereses no siempre son concordantes a pesar de la regulación estatal:

      1. El sector “emergente” de firmas estatales, extranjeras, empresas mixtas que en su mayor parte operan en moneda convertible –CUC–, que incluye a las empresasinversionistas extranjeras –IED– que, aunque son relativamente una proporción no muy grande en la composición del PIB, en la práctica tienen un papel de alto impacto en la generación de ingresos en divisas, la renovación tecnológica y de técnicas de administración, así como en el empleo en los sectores más dinámicos de los últimos años.
      2. El sector estatal, con mas de 3.000 empresas y entidades, que comprende una multiplicidad de formas que van desde los servicios y producciones subsidiados hasta los que funcionan con financiamiento y operaciones de mercado en ambas monedas.
      3. El sector cooperativo –fundamentalmente agrícola–, que junto a los productores privados agrícolas es el sujeto actual de las transformaciones más recientes.
      4. Los productores privados (campesinos y urbanos) entre los que se cuentan productores de tabaco, azúcar, cultivos especializados, pequeños transportistas y no menos de 112 formas legalizadas de empleo privado –cuentapropistas– que en las ciudades absorben pequeñas proporciones de la fuerza laboral y se orientan con preferencia hacia los servicios (hospedaje de turismo, restaurantes y transporte), además de múltiples oficios (carpinteros, fontaneros, albañiles, reparaciones, etc.).

      Como se comprenderá, resulta casi imposible lograr una concordancia de intereses entre estos distintos actores, toda vez que las condiciones de desempeño son sustancialmente diferentes entre ellos (a saber: orientación de mercado, moneda, precios, regulaciones, etc.). Aunque el Estado actúa como regulador e intermediario mediante la planificación estratégica y la redistribución, subsisten tensiones que se derivan de modo “natural” de las diferencias de entorno.

      Otras discrepancias son simplemente resultado de la “manera de administrar”, por lo que el proceso de transformaciones tiene implícito un carácter dual: de un lado evitar que la brecha se haga cada vez más grande (entre el que genera divisas y el que la recibe por asignación), para que no se consoliden deformaciones en la forma de una cultura de de tipo rentista que conspira contra la eficiencia y la sustentabilidad general del crecimiento; y, de otro lado, el reajuste en los incentivos, las regulaciones y los métodos de administración que confrontan serias dificultades de compatibilización.

      Lo antes dicho confirma la complejidad de la tarea de reformar el entorno en que operan estos agentes económicos y , por lo tanto, la necesidad de asumir el proceso de manera que los efectos de asimilación puedan distribuirse en el tiempo.

      2. ¿Qué tipo de reformas se esperan en la economía, y en qué áreas?

      Existen de modo general dos referentes sobre la dirección y el contenido de las transformaciones perspectivas para la readecuación de la economía cubana.

      Una de ellas es estimulada desde el exterior y tiene su ejemplo extremo en los estudios prescriptivos que se producen en Miami, EEUU. Según estos, sólo es legítimo lo que entra en la concepción de la agenda política de una minoría con posiciones extremas desconectada de la realidad del país. Su limitación fundamental está en el desconocimiento de las instituciones cubanas que son, en definitiva, quienes asumen esta tarea. Como señalara Rafael Rojas en marzo pasado en la Casa de América (Madrid): “las posibilidades de influencia de los grupos opositores y del exilio en la dinámica del cambio en Cuba pudieran verse castradas si estos sectores siguen sin reconocer la legitimidad de gobierno de La Habana”.[15]

      En contraparte, en el otro extremo se sitúan los planteamientos del gobierno cubano, en el sentido de apoyar una posición que favorece un tratamiento de tipo gradual, articulado, consensuado y con un estilo más pragmático, que representa un cambio cualitativo, manteniendo como ejes del consenso interno la defensa de la justicia social y la soberanía nacional, a la vez que asume un proceso de corrimiento de las bases del liderazgo hacia formas mas colegiadas que se complementarían con la renovación de las estructuras institucionales y la reactivación de las soluciones a nivel local mediante el empoderamiento de sus organizaciones y la descentralización progresiva de la gestión de los recursos.

      Tal vez lo más significativo en el plano del clima político en el que se están promoviendo los cambios ha sido la apelación a un debate político nacional en el que más de 5 millones de cubanos expresaron sus críticas y puntos de vista sobre los problemas y las necesidades de la nación. Estos fueron recogidos en alrededor de 1,2 millones de planteamientos que constituyen la base inmediata de legitimación de las propuestas de cambio para el país, salidas de esa consulta popular.

      En otras palabras, la convocatoria a establecer un dialogo critico abierto en lo interno saca de las manos de la tecnocracia el proceso de articulación de las soluciones para ponerle un sello diferente de transparencia e interacción. De un lado el proceso en sí mismo es un factor de creación de expectativas que luego inevitablemente se tendrán que ir modulando de acuerdo con las prioridades que se definan y los recursos disponibles para asumirlas y, de otro, ha servido para rearticular el consenso interno en los temas y definir el carácter y velocidad de las transformaciones.

      Los temas debatidos van desde las prohibiciones y las trabas burocráticas que limitan (por ejemplo, el acceso a los hoteles de los nacionales, o para poder viajar al extranjero), hasta otras más de fondo que sin duda requieren más tiempo y análisis, como la transformación de la agricultura, la apertura a la inversión extranjera, la reorganización de la producción, el sistema de propiedad, los bajos salarios y la doble moneda.

      Con esta convocatoria, el gobierno actual no se enfrenta a una situación de renovación de la legitimidad política sino de mantenimiento del consenso y el respaldo internos para darle continuidad y profundidad a las reformas iniciadas. Una característica particular es que éstas no se presentan como ruptura con el pasado sino como continuidad y perfeccionamiento dentro del sistema político institucional, por lo que el llamamiento a realizar los planteamientos críticos resultó ser en la práctica un referendo de facto sobre la necesidad de hacer las reformas y de respaldo al nuevo gobierno.

      Una síntesis de las medidas tomadas hasta la fecha sería como sigue:[16]

      • Supresión de la prohibición de acceso de los cubanos residentes en la isla a los hoteles turísticos.
      • Apertura del servicio de telefonía celular para todos los ciudadanos cubanos.
      • Apertura de la venta de ordenadores y electrodomésticos.
      • Agilización de trámites para que los trabajadores estatales puedan adquirir viviendas que pertenecen a entidades del gobierno.
      • Cesión de tierras a los agricultores particulares y las cooperativas, para el impulso de la producción de alimentos, café y tabaco.
      • Descentralización de la toma de decisiones en la agricultura y venta de los insumos agrícolas en moneda convertible.
      • Cancelación de la deuda con los campesinos y aumento de precios mayoristas que el Estado paga por la leche, carne y papas.
      • Reactivación del proceso de perfeccionamiento del sistema empresarial estatal.
      • Aumento de las pensiones y salarios para sectores seleccionados de forma progresiva.[17]
      • Reconocimiento de los pagos a los empleados nacionales en entidades extranjeras junto a la expansión de las contribuciones tributarias.

      Algunas de estas medidas tienen un impacto innegable en la esfera productiva y otras son de un carácter más limitado. Sin embargo, en su conjunto todas tienen una influencia positiva en el saneamiento del clima subjetivo.

      2.1. Crecimiento: centralización y descentralización

      El estudio del proceso de crecimiento económico en Cuba ha estado por lo general subsumido dentro un tema mucho más amplio y abarcador, el del desarrollo económico. De esta suerte, también ha sido fundamentalmente subsidiario y muy dependiente de otros análisis.

      Pocas dudas hay de la urgencia que tiene Cuba de crecer y de hacerlo de forma tal que ese crecimiento facilite el camino al desarrollo del país. Un tema siempre presente en la discusión al respecto está asociado a la relación entre crecimiento, centralización y descentralización. Se trata de la influencia del marco regulatorio en el crecimiento económico. Esta es una vieja discusión en Cuba que se reedita periódicamente,[18] asociada lógicamente a “movimientos pendulares” de la regulación. No obstante, la mayoría de los trabajos hasta los años 90 no tomaron este como el eje central.

      Una nueva generación de trabajos al respecto aparece a partir de mediados de esta década coincidiendo, y no de forma casual, con la última de las inflexiones del ciclo regulatorio cubano.[19] Lo nuevo que aportan una parte de estos últimos estudios está en el esfuerzo por capturar esa relación entre marco regulatorio y crecimiento desde la perspectiva de la contabilidad del crecimiento y en crear un marco teórico e instrumental que permita darle una mayor “objetividad” al análisis de esa relación.

      Se han identificado ciclos de crecimiento asociados al comportamiento de la productividad total de los factores, que en lo fundamental corroboran el carácter determinante de la acumulación de factores en el crecimiento experimentado por la economía cubana, que entre 1971 y 1989 estuvo basado en la acumulación de factores y que a partir de 1987 y hasta 1991 ese “estilo de crecimiento” se agota (si se atiende al comportamiento de la productividad total), mientras que a partir de 1991 y hasta 2002 son las ganancias de productividad –provocadas, entre otras razones, por los cambios en el contexto regulatorio (el desplazamiento hacia una mayor descentralización)– las que sustentan el crecimiento.

      El esfuerzo por capturar la relación entre crecimiento y marco regulatorio condujo a resultados importantes para interpretar el “futuro posible”. Al respecto se identifican etapas del ciclo regulatorio a partir de 1980:[20] 1980-1986, descentralización; 1987-1991, centralización; 1992-2001, descentralización; y 2002-2005, centralización (en este último caso, a criterio de los autores de este trabajo esta etapa podría extenderse hasta mediados del año 2007).

      Gráfico 3. Índice compuesto de Centralización

      Fuente: Yaima Doimeadiós, “Un modelo de crecimiento económico para Cuba: un análisis desde la productividad de los factores”, tesis doctoral, Facultad de Economía, diciembre de 2007.

      Lo relevante de estos estudios y de las realidades a la que corresponden está asociado la disyuntiva para el presente y el futuro, a saber:

      1. Si la constatación empírica de la relación inversa entre centralización y la productividad total de los factores realizada a partir de esta última generación de estudios sobre el crecimiento en Cuba es cierta, entonces resulta insoslayable asumir la necesidad de desconcentrar las decisiones en el ámbito de la economía y darle mas espacio y poder a los agentes económicos de base.
      2. Es posible comprobar que la forma en que la centralización se ha llevado a cabo en períodos anteriores compite con el crecimiento vía reducción de las ganancias de productividad.
      3. Sin embargo, del lado opuesto de la relación, es posible comprobar también que la forma en que se ha llevado a cabo la descentralización, si bien ha permitido ganancias de productividad, ha provocado, debido a la presencia de sistemas regulatorios débiles o inadecuados, pérdidas en la eficacia redistributiva, generando incentivos negativos al trabajo y procesos de reestratificación social que compiten contra la “naturaleza” socialista del modelo.
      4. Como país pobre y subdesarrollado, sometido además a un bloqueo en toda la línea, con un crecimiento restringido por la balanza de pagos, lograr ganancias en productividad y eficiencia resulta decisivo para el presente y el futuro del país.
      5. Como en todo proceso de transformación, en este que se ha estado viviendo, y en el que se vivirá en el futuro a partir de 2008, la relación entre “ganadores y perdedores” debe ser tal que los segundos perciban que su pérdida no es absoluta y para ello resulta imprescindible hacer crecer el producto. Si la regulación desde el “estilo centralizado” compite contra ello, entonces sus resultados serán a la larga insostenibles, tanto en términos económicos como sociales.
      6. En síntesis, el crecimiento económico desde el subdesarrollo y la escasez de recursos naturales, obliga a obtener crecimientos sustanciales en la productividad total y la eficiencia. La historia reciente de Cuba, los hechos, demuestran que la centralización (en la forma en que se ha llevado a la práctica) conduce a pérdidas importantes en ambos, aun cuando el PIB crezca.

      2.2. Cambio estructural del sector externo y crecimiento

      De 1990 a la fecha se han producido en Cuba cambios estructurales significativos que se expresan al menos en dos dimensiones: la participación sectorial en la estructura del PIB y el desplazamiento en la composición de las exportaciones.

      Gráfico 4. Cambio estructural en la inserción internacional: del azúcar a los servicios (ingresos por exportaciones en %)

      Fuente: Jorge Mario Sánchez-Egozcue, “Panorama de la Economía Cubana”, presentación para la Agencia Canadiense para la Cooperación Internacional ACDI, febrero de 2008; elaborado con datos de AEC-ONE.

      En cuanto a la estructura del PIB, el peso de los servicios se ha hecho totalmente determinante.

      Gráfico 5. Estructura del PIB, 2000-2007

      Fuente: ONE, Panorama económico y social 2007, febrero de 2008.

      Si bien es cierto que la metodología de calculo del PIB a partir de 2000 beneficia a los servicios, también lo es que el crecimiento de este último sector ha sido, como promedio, mayor que el crecimiento de los sectores productores de bienes en todos estos años a partir de 2000, producto de la prioridad otorgada al relanzamiento de los programas sociales.

      Tabla 3. Dinámica de crecimiento de los sectores productores de bienes

        Crecimiento
      2000-2006 (%)
      Crecimiento promedio
      anual 2000-2006
      Crecimiento
      2006-2007 (%)
      Agricultura 83,70 0,97 24,70
      Minas 107,39 1,013 4
      Industria 103,06 1,05 7,80

      Fuente: cálculos basados en Anuario estadístico de Cuba, 2006, y Panorama económico y social 2007, 2008.

      La pérdida de peso relativo de los sectores productores de bienes (agricultura e industria) está directamente asociada a dinámicas de crecimiento sectorial muy bajas. Ello obliga a cambiar está tendencia en el futuro inmediato si se desea revertir la situación en cuanto al desequilibrio de comercio exterior y a la productividad total, pues la parte de los servicios que ha liderado el crecimiento se caracteriza por ser actividades que son comparativamente intensivas en factor trabajo y que se dirigen, principalmente, a la demanda final en los mercados internos, dos rasgos que típicamente limitan el crecimiento de la productividad.[21]

      Otro aspecto interesante es que, a diferencia de otras experiencias donde los servicios “destinados a la venta” alcanzan dinámicas importantes, altas ganancias en productividad y acompañan al crecimiento del producto ganando peso en la estructura del mismo, en el caso de Cuba en los últimos años esos servicios (básicos) con excepción de las telecomunicaciones, no han experimentado ganancias en su peso dentro de la estructura del producto, lo cual puede limitar las aspiraciones de crecimiento, si esa disminución de la participación está correspondiendo a deterioro continuado de la infraestructura necesaria para lograr ganancias sostenidas de eficiencia y productividad total o a disminución de los procesos de tercerización de la economía.

      Desde la perspectiva de la relación entre cambio estructural, crecimiento y desarrollo, donde el consenso parece aceptar que “la superación de las deformaciones estructurales de una economía se produce en el largo plazo” y que “el cambio de la estructura productiva es lo que permite mayor profundización de la división del trabajo, la especialización y el crecimiento de la productividad, así como la expansión gradual de actividades más sofisticadas”,[22] permanecen entonces importantes interrogantes a futuro. En especial, en el trabajo más arriba referenciado, que abarca el período de 1975 a 2003, se sugiere:

      1. Falta de correspondencia directa entre los períodos de mayores transformaciones en la composición del producto y los de más alto crecimiento económico.
      2. Incongruencias entre las transformaciones al nivel del valor agregado y aquellas que tienen lugar en el empleo.
      3. A su vez, esto provoca efectos negativos en la productividad agregada, dificultando el sostenimiento de altas tasas de crecimiento.

      Atendiendo a estas características y los retos que en el futuro debe enfrentar el país surgen interrogantes que deben ser resueltas convenientemente si se desea avanzar por un camino sostenible:

      • ¿Puede Cuba mantener la expansión de los servicios públicos sin una expansión correspondiente en los sectores productores de bienes con ganancias de productividad?
      • ¿Es posible conservar el crecimiento del empleo sobre la base de la generación de puestos de trabajo con pérdidas sistemáticas de productividad?
      • ¿Es conveniente para el corto plazo pagar con multas de productividad total la necesaria expansión del sector primario, o es posible evitar esa pérdida sobre la base del cambio y la modernización tecnológica?

      Y si así fuere,

      • ¿Dónde encontrar las fuentes de acumulación para lograr esa modernización, solo en el sector estatal, en el sector estatal y en el privado nacional, o ahorro externo vía Inversión Extranjera Directa?
      • ¿Es posible expandir el sector industrial a una dinámica tal, que pueda evitar la pérdida de productividad total de la generación de empleo en sectores de baja productividad?

      Y si así fuere,

      • ¿Cuales de esos segmentos son los que deben promoverse, aquellos ligados a la expansión de los servicios “transables” (turismo y servicios médicos) y esperar que los “derrames” que a partir de ellos se produzcan permitan la expansión generalizada hacia otros segmentos del sector industrial, o debe acometerse la expansión en “toda la línea”?
      • ¿Dónde estarían entonces las fuentes de acumulación, en el sector estatal, en el sector estatal y en un posible sector “no estatal” nacional (cooperativo y privado) o en la Inversión Extranjera Directa o en una combinación de todas ellas?

      Estas son algunas de las cuestiones que quedan por definir en la perspectiva de la sustentabilidad, pero no son las únicas que se formulan hacia el interior de los medios de análisis. El debate actual sobre el contenido y el alcance de las reformas necesarias se ha ido articulando en diversas direcciones, lo que demuestra la vitalidad de las propuestas subyacentes.

      Por ejemplo, se reconoce la necesidad de cambios estructurales pero se ha argumentado que “se trataría de un proceso de reestructuración entendido en un sentido amplio y que debería contener, como mínimo, tres tipos de transformaciones: (a) redefinición de las bases materiales de acumulación (por ejemplo, las proporciones entre el consumo y la inversión; el tamaño relativo y el papel de diferentes sectores como la agricultura, la industria y los servicios; y la prioridad concedida a distintas ramas de la economía); (b) reinserción en la economía internacional (por ejemplo, una nueva especialización internacional); y (c) la reforma del sistema económico (por ejemplo, el papel del mercado, la regulación estatal de las formas de propiedad, y la organización empresarial)… lo que con mayor urgencia necesita la economía cubana es una ‘reforma’, antes de intentar un ‘cambio estructural’ más completo”.[23]

      Sin embargo, la dinámica del proceso mismo no es concebida en sentido general por la mayoría de los analistas como un proceso de ruptura, antes bien como una reforma gradual que pudiera (o no) autorreforzarse, en dependencia de las percepciones políticas que el proceso genere. Como señalara Ignacio Ramonet recientemente, “es poco probable que asistamos a una Perestroikacubana o a una apertura política o a elecciones multipartidistas.[24]

      Por lo pronto, la prioridad estratégica está orientada a recomponer el marco regulatorio, los incentivos y las estructuras, con vistas a dinamizar y recomponer las relaciones económicas en el plano doméstico.

      Con ello se lograría relajar las tensiones que se acumulan en lo inmediato por el lado de la insuficiente capacidad de respuesta en las condiciones actuales para alcanzar una reanimación suficientemente vigorosa como parar contrapesar los factores negativos. Entre estos últimos se han citado:

      • El alza en los precios de importaciones críticas para las que hay una baja capacidad de sustitución doméstica (alimentos y medicinas).
      • El reforzamiento del bloqueo norteamericano, que ha incrementado los costos de las transacciones comerciales y financieras.
      • El bajo nivel de eficiencia en la construcción y la agricultura.
      • Insuficientes niveles de productividad general y problemas de disciplina laboral (asociados a excesiva burocratización, rigidez del marco regulatorio y las fallas del sistema salarial y de incentivos).
      • La insuficiente producción nacional de alimentos, que obliga a incrementar las importaciones a precios cada vez mayores.
      • Retrasos y distorsiones en la ejecución de los proyectos de inversiones.
      • Los daños acumulados por varios años consecutivos en que los eventos climáticos han ocasionado severas pérdidas (huracanes y sequías).

      Las prioridades afirmadas por el gobierno en la asignación de recursos a corto plazo son:[25]

      • Construcciones (programas de hogares y de recuperación del sistema de salud).
      • Infraestructura (energía y redes hidráulicas –en especial hacia el oriente del país–).
      • Servicios comunitarios.
      • Reparación de carreteras.
      • Incrementos escalonados y selectivos en el gasto con destino a la seguridad social.
      • Subsidios a los productos alimentarios de la canasta racionada.

      2.3. Manejando las distorsiones: mercados, precios, salarios

      El énfasis puesto en las distorsiones que hoy obstaculizan un crecimiento mayor de la economía cubana y reducen los incentivos al trabajo confirma la imposibilidad de crecer de espaldas al funcionamiento macroeconómico.

      La segmentación de mercados

      Por lo general este fenómeno es atribuido a la existencia de dos monedas con espacios institucionalmente preestablecidos (el mercado en pesos cubanos –CUP–, que es el único en el que se reporta el índice de inflación, y el mercado en pesos cubanos convertibles –CUC– que reemplazaron a los dólares que circularon hasta el año 2004) y ha sido visto como un fenómeno que afecta principalmente a la población.

      De manera sintética, esta primera división permite identificar una faceta de la dualidad monetaria. Dos monedas que conviven en un mismo espacio territorial, pero manteniendo cada una su circuito de circulación propio, así como los mecanismos de formación de precios. La parte de esta división que opera en pesos cubanos representa el grueso de los ingresos de la población y absorbe una porción importante de los subsidios estatales destinados para el sostenimiento de los servicios sociales (educación, servicios de salud, atención a ancianos, etc.) y en sentido general depende de las asignaciones en moneda convertible que resultan de los mecanismos de redistribución. Mientras que el sector que opera en moneda convertible (dólares americanos y canadienses, euros y pesos convertibles –CUC–), más conocido como sector emergente, dispone de márgenes de consumo y redistribución menos restrictivos.

      Gráfico 6. Segmentación de mercados (ingresos y gastos)

      Fuente: Jorge Mario Sánchez Egozcue, Seminario Internacional Migración y Remesas en el Caribe: Impactos y Políticas, Friedrich Ebert Foundation, República Dominicana, 2005.

      Sin embargo, esta primera descripción no alcanza a mostrar la complejidad del entramado de incentivos y distorsiones que se generan a partir de esta estructura, que si bien es funcional desde la perspectiva de contar con un mecanismo de captación del dinero circulante que luego se redirecciona hacia el aparato productivo, también es fuente de disfuncionalidades e inercias perniciosas que le confieren rigidez al conjunto del sistema monetario-mercantil para adecuarse a un entorno internacional cada vez mas volátil. La segmentación de mercado está asociada también a la existencia de disposiciones institucionales que inhiben la coordinación más eficiente de los espacios de mercado en Cuba, no solo atendiendo al tipo de moneda que en ellos funciona sino también a las reglas bajo las que esos mercados operan y que, por lo tanto, influyen también en la formación del precio final de los productos y en los incentivos.

      Tabla 4. Segmentación de mercados: monedas y regulación

      Sector de la población Tipo de mercado Tipo de moneda Control estatal Influencia del tipo de cambio de CADECA Formación de precios
      Mercado racionado CUC Total Ninguna Totalmente regulada
      Mercados agropecuarios:(proveedores)
      – MINAGRI CUP Parcial Parcial Costes
      – MINCIN CUP/tipo de cambio Parcial Total Costes y criterios de equidad
      – EJT CUP Parcial Parcial Costes y criterios de equidad
      Mercado en divisas
      Total Total Totalmente regulada / precios internacionales
      Mercado negro CUP y CUC Ninguno Total Oferta y demanda
      Sector empresas Empresas estatales cubanas 100% (incluye las SA) CUP y CUC Total Parcial Control total
      Empresas con capital extranjero CUC, euro, dólar USA Parcial Total Parcialmente regulada
      Sucursales CUC, Euro, dólar USA Mínimo Total Oferta y demanda
      Empresas cooperativas CUC y CUP Parcial Parcial Parcialmente controlada
      Sector(privado)cuentapropista CUC y CUP Parcial Total Oferta y demanda

      Fuente: elaboración propia.

      Aun cuando esta ilustración de la segmentación de mercados en Cuba no sea completa, permite comprender la compleja madeja dentro de la cual se mueven las empresas, la población y el Estado. Estos mecanismos fueron creados como una respuesta coyuntural a inicios de los años 90 pero, sin embargo, tras haber contribuido a paliar las limitaciones iniciales de liquidez, hoy constituyen un complejo entramado que afecta tanto la toma de decisiones como la asignación de recursos en base a criterios de eficiencia y, por lo tanto, restringe también la productividad del trabajo.

      Todo parece indicar a partir de los últimos pronunciamientos del gobierno sobre este tema, que ya se ha llegado a un punto en el que hay conciencia de que resulta imprescindible comenzar a actuar para modificar esas condiciones –se ha dicho que de manera gradual– para permitir lograr una mayor coherencia y racionalidad entre los diferentes espacios de mercado yla planificación.

      Los precios

      Los precios y los factores que influyen en su formación resultan también decisivos en los propósitos de remontar la productividad, la eficiencia y mejorar los incentivos.

      Dos factores resultan determinantes: el tipo de cambio y el salario.

      La búsqueda de un tipo de cambio único que funcione para toda la economía y para todos los bienes y servicios (incluyendo el trabajo) es hoy uno de los asuntos más necesarios. Si el “precio relativo” del dinero no funciona correctamente difícilmente el resto de los precios pueda hacerlo.

      El propósito principal de la política monetaria en Cuba[26] ha sido lograr la estabilidad del tipo de cambio de CADECA (24 pesos cubanos por dólar en la actualidad) dado el peso relativo que el consumo en divisas tiene en el nivel de vida del cubano promedio, que no se expresa solo en la proporción del ingreso familiar que se gasta en este segmento de mercado, sino en la variedad y calidad de los productos a los que solo se puede acceder en ese mercado. En el segmento de la población, la distorsión fundamental está asociada a que mientras esta paga una parte de los bienes y servicios que consume en CUC o en pesos cubanos (al cambio de CADECA), esta percibe su salario (así como los aumentos sucesivos que se han verificado) en pesos cubanos devaluados por la inflación acumulada de 1990 a la fecha,[27] el anclaje salarial que desde 1990 hasta el 2004 jugó un papel básico en la recomposición de los macroequilibrios y por los cambios en la estructura del gasto y el peso siempre creciente de aquella parte del mismo en CUC (o dólares norteamericanos en su momento). La pregunta se desprende por sí misma: ¿debe cambiar el propósito de la política monetaria en la actualidad?, ¿debe sacrificarse la estabilidad alcanzada?, ¿debe combinarse el camino hacia una tasa única con el menor sacrifico posible de la estabilidad de la tasa?

      Pero donde las distorsiones en el campo monetario tienen su efecto más pernicioso es en el sector empresarial. La existencia de dos tasas de cambio ha obligado a llevar una doble contabilidad, y hasta tres si tenemos en cuenta la “moneda única” en donde de facto se opera con una tasa uno a uno y se suman los resultados en pesos cubanos y pesos cubanos convertibles, distorsionando tanto los resultados productivos como los indicadores de eficiencia y haciendo mucho más difícil el trabajo de la planificación sobre bases reales. Así, las empresas cubanas compran insumos (al menos una parte) en pesos cubanos convertibles a la tasa de cambio de mercado y “compran trabajo” (y pagan) en pesos cubanos (en algunos casos como el sector turístico a una tasa uno a uno, evidentemente sobrevaluada, lo cual disminuye la rentabilidad de este sector exportador). Entonces, ¿cuál es el coste real?, ¿cuál es el nivel real de eficiencia y de productividad?, ¿cómo comparar estos resultados con los resultados internacionales?, ¿cuál es la competitividad real de los productos y servicios “transables” cubanos?, ¿cómo ejercer una planificación realmente eficiente que contribuya a incrementar productividad y que permita la asignación adecuada de recursos desde el Estado?, ¿cómo avanzar entonces hacia el “arreglo salarial” sobre bases realmente sostenibles?

      La necesidad de lograr una lectura mas transparente del desempeño de la empresa cubana es una necesidad reiteradamente postergada (incluso con anterioridad a 1990), independientemente incluso del tipo de propiedad: En este caso, en una economía donde el predominio de la forma estatal de la propiedad social es tan elevado, eliminar distorsiones que adulteran el aporte real a la riqueza social o contribuyen a incentivos no merecidos, magnifica la pérdida. De igual manera, si se pretende la diversificación de los actores económicos, la eliminación de estas distorsiones es casi una precondición indispensable.

      La otra cara de las distorsiones está asociada no al ámbito monetario, sino al fiscal. Durante los últimos 10 años Cuba ha logrado gestionar adecuadamente el comportamiento fiscal, logrando mantener el déficit por debajo del 4% de peso en el producto, a pesar de las fuertes erogaciones para dar cobertura financiera a decisiones políticas de indudable impacto social, como la gratuidad de los servicios de educación y salud, la decisión de reducir el mínimo el desempleo y la apertura de fuentes de empleo de baja productividad, la subvención generalizada a productos,[28] etc. La supresión de las distorsiones en el campo monetario (asumir una tasa de cambio única) obligaría a rediseñar la política fiscal, buscar nuevas fuentes de ingresos y ampliar la base imponible como forma de garantizar la sostenibilidad del equilibrio fiscal alcanzado.

      2.4. La agricultura, reordenamiento de gestión-gasto y descentralización parcial

      Cuba tiene una superficie total de 10.988.600 hectáreas (109.000 kilómetros cuadrados) de las cuales 6,6 millones se consideran superficie agrícola y de estas 3,1 millones se reportaban oficialmente como tierras bajo cultivo, mientras que 2,3 millones eran pastos naturales y 1,7 millones se reconocían como tierras ociosas[29] a finales del año 2006.

      El modelo de desarrollo agrícola aplicado en Cuba desde inicios de los años 60 priorizó los cultivos de exportación (caña de azúcar, café y tabaco). Una consecuencia del modelo de desarrollo agrícola aplicado durante mas de tres décadas fue la conformación de una estructura poco flexible de la producción agropecuaria, donde algo más del 52% de la superficie cultivada estuvo ocupada por cultivos destinados a la exportación, correspondiéndole a la caña el 48,7% de la misma. Además, una parte importante de la tierra cultivada estuvo dedicada a pastos, llegando a ocupar estos un 35% del total de las tierras en el sector agrícola. Cuatro factores le confieren al sector un carácter estratégico para la economía nacional:

      1. Su peso en el ingreso por exportaciones de bienes; dentro de los productos exportados por el país, tres de ellos (habanos, azúcar y cítricos), que dependen directamente de la agricultura, están entre los primeros cinco.
      2. El peso de las importaciones de alimentos en las importaciones totales (alrededor del 18%) y la dependencia alimentaria del país respecto de las importaciones de alimentos.
      3. Su carácter decisivo en la estructura del gasto total de la familia cubana; se estima que entre el 70% y el 75% del gasto de la familia cubana promedio se destina a la adquisición de alimentos.
      4. Su importancia dentro del empleo total.

      El sector agropecuario cubano, aunque con muy poco peso relativo en el PIB, tiene una importancia fundamental para el conjunto de la economía por impactar de forma directa por su influencia en el nivel de vida de la población y en las cuentas externas, al ser la partida de alimentos la segunda de mayor peso en las importaciones y, también, por su participación indirecta en el PIB y por su efecto multiplicador sobre el resto de la economía. El sector genera el 20% del empleo total del país (970.700 de 4.867.700), casi duplicando a la educación (580.000 empleos), el segundo de mayor capacidad de generación.

      A pesar de haber disfrutado de una fuerte dotación tecnológica y energética durante los años anteriores a 1990, los rendimientos y nivel de productividad de la agricultura fueron en general bajos en relación a la media mundial, con la excepción de los cultivos de la papa y el tomate.

      Al cierre del 2007, este sector contribuye directamente tan sólo con el 3.8%, a la formación directa del Producto Interno Bruto del país. Antes del descenso significativo de la producción agropecuaria, el sector aportaba entre el 7.0% y el 8.0% aproximadamente.

      El sector agropecuario jugó un papel importante en las transformaciones económicas iniciadas en los años 90. De hecho, una parte importante del proceso de descentralización y expansión de las relaciones de mercado comenzaron en el. Dos fueron los hechos más significativos:

      1. La creación de las Unidades Básicas de Producción cooperativas (UBPC).
      2. La reapertura de los Mercados Agropecuarios.

      Los resultados productivos del sector desde el año 2000 hasta el 2007 demostraron que se hacía imprescindible asumir transformaciones radicales. Efectivamente, la tasa de crecimiento promedio anual durante estos años no supero el 0,9%.

      Cuatro son las medidas principales puestas en práctica por el gobierno para la transformación del sector:

      1. Descentralización de los niveles de decisión hacia los municipios y localidades. Esto ha implicado también la descentralización de la asignación de recursos y la compra directa de medios e instrumentos de trabajo.
      2. Modificaciones en los sistemas de precios a los productores (ya se ha iniciado para productos como la leche y la papa).
      3. Reducción drástica de los compromisos de venta a la empresa estatal Acopio y el reconocimiento del derecho de vender los excedentes en los mercados al precio que estableciera la relación oferta-demanda.
      4. Permitir incrementar la cantidad de tierra en manos de los campesinos mediante el usufructo de tierras ociosas propiedad de empresas estatales.

      La recuperación del sector agropecuario debe entenderse como parte de un proceso de reformas más amplio. Tanto en el proceso de reformas de inicios de los 90, como en la actualidad, ha sido el sector que lo ha iniciado, lo cual se debe a su efecto sobre la población vía precios de los alimentos y también sobre el desequilibrio de la balanza comercial vía sustitución de importaciones. Sin embargo, la descapitalización que sufre el sector, junto a la emigración de la fuerza de trabajo y el consecuente despoblamiento de los campos de Cuba, obligan a pensar que esa recuperación debe tener como un componente fundamental la modernización y recapitalización del agro cubano, para lo cual se necesita una fuerte inversión de capital que muy probablemente el Estado no esté en condiciones de suministrar en toda su magnitud, de donde se puede inferir que existe la posibilidad de que se llegue a concretar el interés anunciado hace pocos meses de facilitar espacios para formas de inversión extranjera.

      3. Interacciones asociadas a las transformaciones

      3.1. Baja del turismo tradicional y aumento de la exportación de servicios salud: de la renta del azúcar a la renta de los médicos ¿Se repiten los 80?

      A diferencia de los años anteriores a 2004, en la actualidad la exportación de servicios médicos constituye el primero de todos los renglones de exportación de Cuba, con alrededor del 50% de todos los ingresos por exportaciones (de bienes y servicios). Aun cuando la terciarización del sector externo vía exportaciones de servicios médicos ha sido exitosa en términos de ingresos aportados, es un tema de mucha discusión en el que se identifican diferentes posiciones, desde aquellas que cuestionan su sustentabilidad sobre la base de que se sustenta en acuerdos entre gobiernos en los que la voluntad política ha sido decisiva, otras que aducen su bajo impacto directo en el sector productivo nacional vía encadenamientos hacia atrás y hacia delante con las industrias nacionales, hasta aquellas otras que consideran que puede convertirse en el “nuevo sector pivote” de la economía nacional desde el cual, gracias a sus ingresos, poder relanzar los sectores productivos del país. Hay, no obstante, coincidencias en que Cuba no debe repetir el error histórico de hacer depender su economía de un solo sector y de un solo país.

      Otra perspectiva del análisis esta en el hecho real de que Cuba ha venido creando una especie de rampa de lanzamiento en torno al sector de la salud. Más de 25.000 médicos cubanos trabajan hoy en diversos países, pero el grueso se encuentra prestando servicios en Venezuela junto a varios centenares de técnicos de la salud, enfermeros y personal de apoyo. Si tenemos en cuenta, junto a los servicios médicos, la exportación de equipos médicos y medicamentos genéricos y biotecnológicos y la inversión en el exterior en el sector biotecnológico junto a negocios de transferencia de tecnología, entonces estamos en presencia de uno de los sectores más dinámicos de la economía nacional, con altas posibilidades de generación de sinergias que potencien su efecto sobre el resto de la economía en un futuro próximo.

      El turismo, por su lado, provee a Cuba de la cuarta parte de sus ingresos por exportaciones, le compra a la industria nacional más del 68% de lo que consume y garantiza más de 100.000 empleos directos y otro tanto de forma indirecta, generando encadenamientos hacia atrás que dinamizan el sector industrial cubano.

      La insuficiente comercialización y la falta de promoción, el aumento de la competencia en la región y la sobrevaluación del peso cubano convertible pueden haber influido en el descenso de los arribos. A esto se suma el deterioro de la calidad de los servicios y de las instalaciones, afectadas por la reducción de las inversiones (las construcciones para el turismo fueron el 25% de lo ejecutado en el año 2005),[30] que puede ser otro factor de influencia en el desempeño adverso del sector.

      Sin embargo, la recuperación experimentada en los primeros tres meses del año 2008, con un crecimiento en las entradas de turistas del 15% indica una posible reversión del comportamiento de los últimos tres años.

      Unos de los retos que tiene asociado su desarrollo es el problema de la definición de un proyecto de desarrollo estratégico cuyas implicaciones para la generación de empleo y la infraestructura son importantes: ¿debe Cuba renunciar a una “locomotora de crecimiento” como el turismo, que ya en los años 50 era prácticamente el segundo sector de nuestra economía y que en los 90 demostró suficiente capacidad para competir con éxito en la región, a pesar de la desventaja de no acceder al mercado norteamericano, y contar con una demostrada capacidad de arrastre para generar encadenamientos productivos desde la economía nacional?

      En principio, la respuesta es que si bien es recomendable potenciar la industria del ocio por sus beneficios esperados, en realidad el problema es de definición de su alcance. Las ventajas comparativas principales de la economía cubana en la actualidad con respecto a sus competidores regionales no radican en su clima, sus recursos naturales o su posición geográfica con respecto a los flujos comerciales. Es la inversión acumulada de varios millones de dólares a lo largo de décadas que ha llevado a contar con una masa de profesionales (no sólo en la salud) en diversos perfiles, que van desde las ciencias de la informática, la biotecnología, la aplicación de técnicas y métodos avanzados en la agricultura hasta otras áreas de la actividad de innovación, cuyo desempeño está todavía por debajo de las capacidades efectivas disponibles. Otros aspectos a considerar en esa perspectiva se pueden resumir en la tabla siguiente, que propone una evaluación de fortalezas y debilidades en comparación a los países del entorno del Caribe.

      Tabla 5. Cuba: fuentes relativas de ventajas competitivas respecto a los estándares del Caricom

      Fuente valor”
      Disponibilidad/coste del capital insuficiente
      Regulación gubernamental fuerte
      Calificación laboral fuerte
      Política macroeconómica/fiscal moderada
      Marketing insuficiente
      Diseño/calidad de los productos débil
      Productividad débil
      Calidad de la administración/control insuficiente
      Dotación de recursos naturales fuerte
      Estructura de impuestos (aranceles/otras barreras no arancelarias) débil
      Tecnología (planta industrial) moderado
      Infraestructura de transportes fuerte
      Salarios débil

      Fuente: Jorge Mario Sánchez-Egozcue, 2004.[31] Se asumen como nivel de referencia los estándares del Caricom. La escala ha sido confeccionada con los siguientes “valores”: el término fuerte significa que rebasa la media regional, moderada: que es igual a la “media” regional, débil que es inferior a la media regional, e insuficiente que no alcanza un nivel mínimo compatible.

      Sin embargo, a pesar de lo dicho, la estructura del ingreso por exportaciones de Cuba confirma claramente el predominio de los servicios. Turismo y exportación de servicios de salud concentran el grueso de los ingresos.

      Gráfico 7. Trayectoria de reemplazo en la composición de las exportaciones

      Fuente: elaborado con datos del Anuario estadístico de Cuba, ONE.

      3.2. Reacomodos en las bases de la inserción internacional cubana, la reorientación hacia China y Venezuela

      Un aspecto que debe ser considerado en la evolución mas reciente es que no sólo se ha producido un desplazamiento geográfico de los polos de actividad económica y financiera sino también del carácter de los acuerdos que los sostienen.

      En los años 90 prevalecieron la UE y Canadá como los ejes de donde se establecieron los nuevos esquemas de comercio e inversión que vinieron a reemplazar el antiguo campo socialista. El turismo, las nuevas inversiones en infraestructura (transportes, aeropuertos, telecomunicaciones, etc.) la minería y las nuevas industrias (energía, manufacturas diversas, electrónica) permitieron expandir y renovar las bases productivas del país. Todos estos resultados se lograron a partir de esquemas que tenían como referente fundamental los precios y las condiciones del mercado internacional, por lo que puede afirmarse que la reinserción internacional cubana de ese período se realizó completamente a partir de los criterios de competitividad y coste normales. Sin embargo, a partir de la creciente reorientación de las fuentes de financiamiento y mercado hacia China y Venezuela, este factor ha sido significativamente sustituido por un marco de negociaciones diferente, es decir, que en la actualidad la plataforma fundamental de inserción internacional cubana descansa en acuerdos establecidos de gobierno a gobierno.

      Estos tienen como ventaja principal que han provisto un entorno de mayor estabilidad y respaldo a medio plazo, preservando dichos vínculos de la amenaza permanente del reforzamiento de las sanciones norteamericanas (como sucedió con las transacciones financieras realizadas en dólares, que tuvieron su muestra mas evidente en las sanciones impuestas por la Oficina de Activos Extranjeros OFAC del Departamento del Tesoro norteamericano de una multa de 100 millones de dólares impuesta a la banca USB por aceptar depósitos en dólares del gobierno cubano). Pero, por otro lado, en el caso venezolano, tienen el inconveniente de que concentran el riesgo en otra dirección, puesto que potencialmente pueden conducir hacia una excesiva dependencia de arreglos establecidos en condiciones especiales que pudieran ser sujeto de cambios sustanciales imprevistos si las condiciones políticas domésticas varían.

      El resultado neto de la reorientación posterior a 2004 es que tanto Canadá como la UE han perdido peso relativo en la relación comercial y financiera cubana, no porque su desempeño fuese menor o por cambios en sus dinámicas previas, sino por el agresivo posicionamiento chino y venezolano en virtud del apoyo gubernamental recíproco y de la voluntad expresada de fortalecer las dinámicas de integración alternativas a las incertidumbres del mercado internacional.

      A medio plazo, la inversión china tendrá fuertes impactos en la expansión de los ingresos por exportaciones de níquel, en la recuperación del sistema de transportes y la incorporación de nuevas capacidades de refinado de petróleo, mientras que Venezuela representa casi dos tercios de los ingresos actuales por exportaciones de servicios de salud y el beneficio de compras de combustible en condiciones ventajosas, más el potencial efecto derrame asociado a la integración en proyectos “gran-nacionales” de comercio, inversiones y colaboración hacia otros países latinoamericanos, si bien hasta el momento en ese terreno ha habido mas energía política invertida en la firma de sus protocolos que en la implementación efectiva a corto plazo.

      En el año 2004 Cuba firmó con Venezuela el acuerdo de intercambios de servicios médicos por petróleo, y casi simultáneamente China concedió nuevas líneas de créditos para inversiones. En solo tres años y poco meses más, ambos países aportan un tercio de todas las compras internacionales cubanas, por más de 2.200 millones de dólares y 1.569 en el último año, respectivamente, Dichas operaciones son el origen de la parte mas sustantiva del incremento de la deuda reciente.[32] El último reporte realizado por la Comisión Intergubernamental Cuba-Venezuela informó en febrero de 2007 acerca de la profundización de estos vínculos con la firma de 355 proyectos bilaterales por un valor de 1.500 millones de dólares.

      El comercio bilateral con China reportado fue de 1.792 millones de dólares el año pasado, con un incremento del 105,4% respecto al año 2005. Por otro lado, en enero de 2006, el comercio cubano con Venezuela fue de 2.600 millones de dólares (casi el doble en comparación con los 1.400 millones de dólares de 2004), lo que significa que entre los dos países capturan hoy el 35% del comercio cubano.[33]

      4. La relación económica con la UE

      Tras el colapso socialista, la UE fue ganando progresivamente importancia como parte del proceso de relocalización de las relaciones comerciales y financieras cubanas. De los países de Europa Oriental, Rusia y Ucrania han sido quienes han tratado después de un período relativamente largo de recuperar parte de su presencia en el mercado cubano.

      Durante la década de los 90, la UE fue el primer socio comercial para Cuba. De 1993 a 2004 proveyó más de 147 millones de euros en asistencia, y tiene abierta en La Habana una oficina para administrar esos programas. A pesar del relativamente escaso apoyo a nivel oficial, el comercio, las inversiones y el turismo han estado creciendo durante ese período sin grandes contratiempos.

      La asistencia económica se transformó desde un marco inicial de “ayuda humanitaria” para un país que se reconocía estaba transitando por una aguda crisis, hacia otro enfoque mas laxo a mediados de los 90 de “cooperación económica”, que indicaba un cambio en la percepción de la asistencia de corto plazo hacia programas de apoyo a las transformaciones en curso entonces, después de comprenderse que había estabilidad política y que en el proceso de reanimación económica solo era posible avanzar si estaba complementado con recursos externos.[34]

      En sentido general, hasta la fecha el grueso de los vínculos con los países de la UE han sido establecidos en base a arreglos de tipo bilateral y dependen de tres factores: (1) la actitud de EEUU, que ha insistido en promover un proceso de convergencia política hacia sus posiciones respecto a la isla mediante la promoción de la internacionalización del bloqueo; (2) el bajo peso relativo de los intereses económicos (aunque existen buenas posibilidades de desarrollo en áreas como el turismo y las inversiones, Cuba no es un mercado especialmente sensible para la UE); y (3) las percepciones en la Comisión y el Parlamento Europeo sobre la situación política doméstica, lo que tiene un reflejo importante en el clima de apoyo o desestímulo al fortalecimiento de dichos vínculos económicos.[35]

      En términos generales, la relaciones económicas de Cuba con la UE pueden ser caracterizadas como una mezcla de cooperación limitada, intercambios en base a esquemas bilaterales con bajo apoyo gubernamental y desacuerdos políticos (que se concretan en las sanciones impuestas desde 2003, que el gobierno cubano califica de condicionalidad inaceptable), que inhiben una ampliación y profundización de estos.

      A inicios de 2000, la UE era el principal socio financiero y comercial para Cuba, y la segunda fuente emisora de turismo. El comercio en bienes con Europa estaba en torno al 43%, con un promedio para el período 1990-2001 del 26.6% (ocupando el segundo puesto). Las importaciones europeas representaban poco más del 31%, con España, Italia y Francia entre los primeros socios, mientras que el 40% de las exportaciones cubanas se dirigieron hacia esa zona.

      Otra área en la que la UE ha alcanzado una presencia significativa es la IED, pues hasta 2007 había en el país unas 232 AEI (Asociaciones Económicas Internacionales), 41 concentradas en la industria básica y el turismo. Por países, España y Canadá representan el 50%, seguidas por Italia, aunque también existen arreglos llamados Producciones Cooperadas, en las que de nuevo España e Italia acaparan el 47%, además de unos 74 Contratos de Administración, concentrados casi todos en el sector del turismo.

      Las oportunidades principales para estos vínculos están en la construcción, el turismo, la industria básica y la agricultura, sobre todo aquellos proyectos que estén orientados hacia la sustitución de importaciones.

      También resulta importante considerar algunas recomendaciones formuladas hace ya algunos años para contrapesar los efectos del la Ley Helms-Burton de EEUU, que siguen teniendo vigencia e ilustran áreas en las que se pudiera trabajar: buscar mecanismos para acelerar las negociaciones de deuda cubana, promover programas de apoyo a las exploraciones de las posibilidades de inversiones por las empresas europeas en Cuba, así como el incremento de las disponibilidades de créditos a las exportaciones para firmas europeas que encuentran que la falta de seguros o su elevado coste son el obstáculo mas importante para expandir sus ventas.[36]

      También sería inútil ignorar que la coincidencia de muchas de las exportaciones cubanas con las de sus vecinos regionales plantea otros desafíos, por lo que no necesariamente un escenario en el que estuviesen resueltos los aspectos políticos e institucionales sería una garantía a priori de que no hubiesen otros obstáculos a trabajar. Por lo pronto, las reservas fundamentales, en el caso en que se lograra una descompresión del entorno político, estarían en la flexibilización y ampliación de la cobertura financiera y de seguros para las operaciones comerciales.

      En junio próximo, la UE se prepara para revisar su política hacia Cuba. Como preludio al encuentro, Louis Michel, comisario europeo de Desarrollo y Ayuda Humanitaria, realizó una visita recientemente a la isla para entablar un diálogo con el gobierno. Al concluir, declaró que en Cuba empieza a respirarse un nuevo aire que trae consigo cambios y que la UE debe de extender su mano a los cubanos en este momento. Los Países Bajos y España son considerados actualmente los países con una postura mas activa por la revisión de las sanciones, mientras que la República Checa mantiene una posición de sostenimiento de las mismas. “Dichas sanciones, ni las europeas ni las estadounidenses, han funcionado”, admitió Maxime Verhagen,[37] el ministro de Relaciones Exteriores de los Países Bajos, una declaración que indica que el problema sustantivo con la UE no sólo se refiere a las dificultad de articular un consenso entre posiciones antagónicas sino al hecho mismo de que incluso bajo un mismo entendido puede suceder que subsistan diversas interpretaciones sobre lo ya acordado a la hora de la implementación.

      No obstante, incluso con el levantamiento de las sanciones y una voluntad de apoyo a las relación económica (ya fuera a nivel bilateral o comunitario) es difícil que se produzcan cambios drásticos en el actual curso de la inserción internacional cubana, como para que se recuperen los primeros lugares que ocuparon algunos países europeos en el comercio de los 90. Al menos es una alternativa que parece poco probable a corto plazo.

      5. La variable EEUU en los resultados de los años 90 y perspectivas

      5.1. El comercio de bienes (alimentos y productos agrícolas)

      Desde finales de los años 80 se produjeron algunos intercambios comerciales entre Cuba y EEUU que consistieron en compras de medicinas, equipos y alimentos que provenían de empresas subsidiarias de las casas matrices norteamericanas situadas en terceros países. No es hasta comienzos de los 90 en que la desaparición del campo socialista le da un impulso adicional a dichos intercambios, incrementándose de manera significativa debido al efecto sustitución resultante de la pérdida de los proveedores habituales, llegando a sobrepasar la cifra de los 700 millones de dólares. Sin embargo, este flujo creciente se desploma en relativamente poco tiempo con la aprobación de la Ley Torricelli en 1992, propuesta bajo la expectativa de que, sin esa nueva alternativa comercial, el gobierno cubano se vería en poco tiempo enfrentado a un colapso económico en una suerte de “efecto dominó” asociado a la pérdida de su capacidad de alcanzar una reinserción económica internacional efectiva a corto plazo.

      En la perspectiva de las décadas precedentes de aislamiento recíproco, en las que no hubo ningún intercambio económico, lo logrado en los 90 sirvió como la confirmación de un potencial pendiente a realizarse, estimulando al sector de negocios norteamericano a continuar buscando opciones dentro de las restricciones vigentes, lo que se reflejó en un activismo creciente que permitió facilitar los pasos posteriores.

      Antes del año 2001, el tema del comercio EEUU-Cuba era percibido fundamentalmente como un objeto de especulación académica más que como una realidad inminente a corto plazo para los empresarios.[38] Hasta los más optimistas se inclinaban con preferencia por otras posibilidades de negocios en la región antes que invertir tiempo, dinero y energías en algo que se presumía tan incierto. Esta percepción cambia drásticamente para fines del mismo año, cuando las condiciones de impasse dan un giro favorable tras el paso del huracán Michelle, que causó daños estimados superiores a los 1.866 millones de dólares. El gobierno norteamericano ofreció entonces ayuda humanitaria que fue rechazada por el gobierno cubano con el argumento de que no aceptaba la condicionalidad con que esta se ofrecía. Como alternativa, se propuso un proceso expedito de concesión de licencias por el Departamento del Tesoro para facilitar la compra de alimentos. Es así que en diciembre de 2001 las primeras compras se efectúan por un valor de 35 millones de dólares y poco después, en septiembre del año siguiente, se efectuaba en La Habana la primera Feria Agrícola EEUU–Cuba, con la presencia de 750 representantes de 288 compañías de 33 estados, en la que los contratos firmados alcanzaron la cifra de 112 millones de dólares.[39]

      A partir de ese momento, en apenas tres años EEUU se convirtió en el principal abastecedor de productos agrícolas para Cuba, con un saldo de 392 millones de dólares, equivalentes al 42% del total de las importaciones en este rubro. La acelerada trayectoria de este intercambio comercial se puede apreciar en la Tabla 6.

      Tabla 6. Importaciones cubanas de alimentos de EEUU (valor de compras en dólares), 2007

      Año Valor (US$)
      2001 4.433.654,28
      2002 175.858.590,81
      2003 343.947.276,14
      2004 474.113.308,38
      2005 540.897.493,99
      2006 570.829.431,13
      2007 71.015.938,75

      Tabla 7. Acuerdos comerciales firmados entre el gobierno cubano y representaciones norteamericanas (hasta 2007)

      Dept of Agriculture of AlabamaDept of Agriculture of Iowa

      Dept of Agriculture of Michigan

      Dept of Agriculture of North Dakota

      Dept of Agriculture of Pennsylvania

      Dept of Agriculture of Virginia

      Homedale Farms, Minnesota

      Indiana Farm Bureau

      Iowa Corn Growers Association

      Mobile Port Authority, Alabama

      Montana Farm Bureau

      Port of Corpus Christi, Texas

      Port of Houston, Texas

      Port of Lake Charles, Louisiana

      Port of Manatee, Florida

      Port of Lake Charles, Louisiana

      Port of Manatee, FloridaPort of New Orleans, Louisiana

      Port of Philadelphia, Pennsylvania

      State and Department of Agriculture of Maine

      State and Dept of Agriculture of South Carolina

      State and Dept of Agriculture of Vermont

      State of California.

      State of Idaho

      State of Kansas

      State of Louisiana

      State of Nebraska

      US Grain Council

      US Rice Federation

      US Rice Producers Association

      US Soybean Association

      US Wheat Associates

      Hasta la fecha, bajo la cobertura del Trade Sanctions Reform and Export Enhancement Act(TSRA) de 2000, más de 4,350 compañías y 132 asociaciones agrícolas y federaciones han visitado el país para explorar las posibilidades del mercado cubano. Entre los años 2001 y 2006 se firmaron contratos con 159 empresas o firmas de 35 estados en los que se comprendían más de 300 productos alimentarios o agrícolas, y se involucraron 23 puertos para esas transacciones, situando a Cuba como el mercado número 25 en términos absolutos para las exportaciones norteamericanas en esos rubros.[40] Los contratos alcanzaron un valor de 2.280 millones de dólares (equivalentes a 8,3 millones de toneladas en bienes), de los que casi se ha cumplimentado el 100% al momento de elaborarse este estudio.

      Tampoco debe dejar de señalarse que una de las razones tras este espectacular incremento de las ventas es el deterioro de la eficiencia doméstica en la producción de alimentos por diversas causas, lo que contribuyó en no poca medida a este resultado, por lo que no debe verse en esta evolución un fenómeno exclusivamente atribuible a los procesos de desvío de comercio, o sustitución de mercados como también se le llama, en virtud de los menores costes en trasportes y seguros asociados a la cercanía geográfica o por factores de precio.

      La reducción de la vulnerabilidad alimentaria

      Entre los años 2005 y 2006 se produce una declinación parcial en esta tendencia explosiva, atribuible a varios factores pero en especial al reforzamiento de las medidas de bloqueo tras la elección de George Bush a un segundo período presidencial en 2004, lo que se tradujo en la implementación de nuevas regulaciones de la Oficina de Activos Extranjeros –OFAC– del Departamento del Tesoro, requiriendo el pago por adelantado de las compras antes de que las naves salieran de puertos norteamericanos, requisito que produjo el efecto inmediato de contraer la capacidad de pago cubana y forzó a reorientar parte de las compras hacia otros mercados más distantes con costes superiores. A esto se le sumó la reducción de los flujos de remesas, lo que sin duda afectaba la disponibilidad de divisas por la parte cubana. En contraparte, también tuvieron una influencia en esta evolución las nuevas y mejores condiciones crediticias ofrecidas por competidores como Vietnam, China, Canadá y Francia, que permitieron recurrir a créditos para las compras a corto y medio plazo que están vedados para los exportadores norteamericanos.

      La contracción resultante de este cambio en las condiciones de acceso al mercado norteamericano sirvió para exponer un factor no considerado antes: la vulnerabilidad asociada a una excesiva dependencia en los suministros de alimentos desde EEUU en un contexto de tensiones políticas. Como resultado de ello, se ha incorporado el elemento de la seguridad alimentaria en las consideraciones cubanas a este respecto en la forma de una cuota de mercado para esas importaciones que no debe rebasar grosso modo el 50% de las importaciones totales.

      Por otro lado, hay que tomar también en consideración otros elementos extra-económicos que han estado gravitando sobre la configuración de estos flujos comerciales más allá de los tradicionales de competitividad en precio, calidad y condiciones de envío. Estos incluyen las tensiones para la agencia estatal cubana encargada de las transacciones, Alimport, que debe también asegurar una diversificación de proveedores y fortalecer las relaciones geopolíticas en función de intereses estratégicos del país, así como dirigir las compras que se realizan en EEUU hacia distritos congresionales o estados en los que se puedan reforzar los intereses locales para presionar a la Administración en la dirección de la normalización de relaciones con Cuba.[41]

      El presidente de Alimport, Pedro Álvarez, ha comentado que las prohibiciones para poder obtener cobertura financiera de fuentes privadas y públicas de EEUU también inciden de manera adversa para Cuba al incrementar la clasificación recibida como “riesgo país”, lo que repercute en el aumento de los costes financieros de las transacciones en al menos un 5%, lo que representa un aumento adicional en los gastos estimados en 21,8 millones de dólares en el año 2006.[42]

      Otros factores mencionados incluyen a los proveedores tradicionales del mercado cubano, quienes reclaman que debido a la práctica de inmovilizar los fondos para las compras de mercancías norteamericanas por períodos entre 10 a 15 días antes de la recepción de las mismas, los lleva a afrontar condiciones restrictivas de pagos que incrementan los costes de las operaciones. Un tercer elemento es el coste de las transferencias financieras. Los bancos cubanos tienen pérdidas de alrededor de unos 30 millones de dólares por tener que pagar a través de terceros bancos en otros países en monedas diferentes del dólar americano. Finalmente, está la inseguridad con las entregas de las mercancías por los retrasos en los pagos, lo que en el año 2004 representó un gasto de 300 millones de dólares en bienes de consumo para la distribución racionada comprados en lugares distantes a mayores precios, costes de transporte y seguros, debido a la inseguridad con las operaciones en el mercado norteamericano.

      En comparación con el potencial de comercio identificado en varios estudios a lo largo del tiempo, las cifras actuales están aún lejos de esas proyecciones. Sin embargo, el hecho particularmente relevante a señalar es la paradoja de que el nivel más alto nunca antes alcanzado en el comercio entre los dos países desde la revolución haya sido alcanzado precisamente en el momento en que la política de sanciones económicas esté en su punto más álgido.

      No cabe duda de que nuevos factores han surgido de esta evolución en las relaciones comerciales bilaterales entre Cuba y EEUU: (1) la emergencia de un actor como el sector de negocios, que pasó de una actitud de indiferencia o de espera por un escenario de cambio de gobierno hacia un activismo creciente por acceder al mercado cubano sin la pre-condicionalidad del cambio político; (2) que el creciente comercio que se establece a partir de 2004 ha puesto en evidencia impactos asociados a esa actividad que antes no existían y que pueden ser relevantes hacia el futuro; y (3) que incluso en el supuesto de un escenario de normalización de relaciones económicas sin complicaciones extremas, para Cuba constituye un reto de no poca magnitud la consideración de los reacomodos que este proceso pudiera tener en la composición de sus asociaciones comerciales y económicas como una relación de trade-off entre estabilidad y diversificación de riesgo, de un lado, y, de otro, los beneficios del acceso al mercado (natural) geográficamente mas cercano, con menores costes y elevados estándares de calidad pero, sobre todo, asociado a una alta sensibilidad política que pudiera anular todos esos beneficios.

      5.2. Proyecciones en turismo

      El ministro cubano de Turismo, Manuel Marrero, estimó que un millón de turistas norteamericanos podría visitar la isla en el primer año si el embargo fuese levantado.[43] Cifras similares han sido reportadas por otros estudios con algunas variaciones en el marco de tiempo, situándolo entre uno a tres años, y en magnitud desde uno hasta cuatro millones de visitantes, respectivamente. En el horizonte mínimo se sitúan los resultados de la US-Cuba Trade Association y la American Society of Travel Agents (ASTA).

      En el año 2004 Cuba recibió poco mas de 209.000 visitantes desde EEUU, lo que situaba a este país entonces como el sexto mercado emisor con una cuota de mercado que superaba el 10%. De los 2,2 millones de turistas que visitaron Cuba en el año 2006, se estima que los ciudadanos norteamericanos fueron el 8,8%, y en 2007 el 10,6%, aproximadamente la mitad de los que habían venido hasta el año 2000, debido al reforzamiento de las restricciones de licencias de viaje por la OFAC a partir de 2004.

      Tabla 8. Cuba: visitantes de EEUU

      Año Norteamericanos Cubano-americanos
      1995 20.672
      1999 62.345
      2000 76.898
      2001 78.789
      2002 77.646
      2003 84.529 125.279
      2004 49.856 148.151
      2005 37.233 157.873
      2006 36.808 192.713
      2007 nd 197.000e

      Fuente: José L. Perelló, “El escenario turístico cubano, polarización de una tendencia”, Centro de Estudios del Turismo, presentación en el VIII Seminario Estudios Canadienses, 2008.

      Se asume también que el incremento en las capacidades de hospedaje y la mejora de los servicios hoteleros alcanzados en la década ha permitido acomodar la creciente demanda del turismo norteamericano a corto plazo, si bien esta sigue por debajo de su potencial mínimo de un millón de visitantes, pues lo recibido hasta ahora representa alrededor de un 20% de ese total. Por lo mismo, este mercado constituye un área de particular atención. Ello no significa que no sean necesarios ajustes perspectivos en cuanto a infraestructura y servicios debido a las peculiaridades del consumo y los estándares de calidad de ese segmento de mercado, sobre todo considerando la competencia de los vecinos regionales, pero en términos generales se acepta que la moderada tasa de ocupación promedio actual (alrededor de un 60%-70%), así como las diferencias estacionales con respecto a los emisores principales (Canadá y Europa), que se orientan con preferencia hacia el período invernal, permiten contar con un margen de maniobra confiable a corto plazo para acomodar la demanda actual.

      De acuerdo con los estimados de la Comisión Internacional de Comercio de EEUU, si las restricciones de viajes fuesen eliminadas, a corto plazo se recibiría un flujo mínimo de 171.000 visitantes, que podría llegar a 554.000 o incluso 1,1 millones de turistas, con un potencial de incremento anual sobre esa cifra de 226.000-358.000 visitantes, lo que representa un efecto directo de incremento en los ingresos de entre un 13% a un 33%.[44] Un impacto adicional de este incremento en el arribo de turismo norteamericano estaría asociado al aumento de la demanda cubana de importaciones de productos y bienes agrícolas norteamericanos, que resultaría de disponer de una expansión de los ingresos por ese motivo.

      No obstante estas proyecciones, las cifras de los visitantes cubano-americanos son inexactas porque una parte llega a Cuba por terceros países. A continuación se presentan las estimaciones para EEUU.

      Tabla 9. Turismo desde EEUU hacia Cuba (miles de visitantes), 2000-2005


      2000

      2001

      2002

      2003

      2004

      2005

      Mundo

      1.174

      1.175

      1.686

      1.906

      2.049

      2.319

      EEUU

      200

      204

      219

      236

      163

      171

      Fuente: USITC.

      Cuba se enfrenta hoy a varios retos en la industria turística, algunos de carácter doméstico como la protección medioambiental, los impactos culturales, el desarrollo de la infraestructura de servicios, una mayor integración con la agricultura y las industrias domésticas, y la flexibilización de mecanismos financieros domésticos vinculados al transporte aéreo así como ajustes en los márgenes de convertibilidad. Todos estos son factores que, junto a la agresiva competencia de la región, han estado erosionando parcialmente algunas de las ventajas iniciales.

      Sin embargo, por el lado cubano, la transformación más importante ha sido la del desplazamiento desde el turismo convencional hacia el turismo de salud, corrimiento que a su vez ha sido la base de una transformación estructural mas profunda en todo el comercio exterior, que se ha desplazado masivamente hacia la exportación de servicios de salud, al punto que aproximadamente un 70% de los ingresos actuales del país provienen de esa fuente. Este corrimiento ha relegado al turismo de primera a tercera fuente de ingresos en relativamente poco tiempo.

      Teniendo en cuenta las potencialidades antes descritas, hay sin embargo que insistir en la importancia de evaluar con mesura los impactos probables que una explosión de turismo norteamericano implica, no sólo por el lado positivo en términos de ingresos, mejoras de infraestructura y el efecto de “onda” hacia otros sectores de la economía cubana, sino en una lógica mas amplia, en la que, sin abandonar el propósito de aprovechar las ventajas que representa, estas se articulen a la vez dentro de una estrategia que dé prioridad a las ventajas reales del país en otros sectores intensivos en capital humano como las industrias y servicios basados en el conocimiento (medicina, software, biotecnología, etc.), que poseen no sólo un impacto mayor en términos de valor agregado sino que tienen asociado un efecto multiplicador mas significativo en la generación de empleo y de encadenamientos productivos.

      Es por estas razones que el turismo norteamericano no debe verse como un fin en sí mismo y se le debe vincular con una perspectiva integradora, es decir, su papel “dentro” y no “sobre” la plataforma de desarrollo del país a largo plazo. Esto es de particular importancia para Cuba, cuyo perfil de exportaciones es muy similar al de sus vecinos del Caribe en cuanto al contenido de productos primarios y los servicios. Por lo mismo, debe reforzar aquellos aspectos en los que su diferenciación le confiere una ventaja relativa, en especial en cuanto a la calificación laboral y el contenido tecnológico de avanzada.

      En resumen, las proyecciones para el turismo norteamericano en una eventual despenalización representan ciertamente una oportunidad importante a corto plazo para expandir los servicios y multiplicar sus efectos hacia otras áreas de la economía cubana (transportes, comunicaciones, construcción, agricultura, industria del ocio, etc.), pero en una visión a mayor alcance no necesariamente tiene que ocupar un lugar prioritario.

      5.3. Los envíos de remesas

      Las remesas se han constituido en el tercer componente de peso en las relaciones económicas bilaterales entre Cuba y EEUU a partir de los años 90. Con anterioridad a la actual euforia que rodea este fenómeno de los crecientes flujos de envíos de dinero desde los países desarrollados hacia los países emisores de emigrantes, se había asumido con respecto a estos una actitud en la que prevalecían la infravaloración de sus efectos macroeconómicos y sociales. Esto se debía en parte a la simplificación a priori de sus efectos en el consumo por tratarse de circuitos simples y sumamente fragmentados, y también como consecuencia de la falta de métodos de registro confiables y uniformes. Estas limitantes han sido reconocidas, y en la actualidad puede constatarse que hay todo un resurgimiento de una literatura analítica que cuestiona muchos de los mitos precedentes, proponiendo nuevas interpretaciones sobre los impactos de las remesas, no sólo a nivel del consumo, sino sobre las políticas macro y de inserción en los circuitos financieros, fenómeno en el que mucho de activismo tienen también organismos como el BID, el FMI y el Banco Mundial que han producido sendos trabajos sobre el tema.

      El aumento de atención hacia las remesas se produce porque su importancia ha crecido hasta desplazar en magnitud los flujos de ayuda para el desarrollo, e incluso de inversión extranjera privada en algunos casos, llegando a ser la segunda fuente de financiamiento para los países en desarrollo como se puede apreciar en el siguiente Gráfico tomado del estudio del Banco Mundial.

      Gráfico 8. Remesas, segunda fuente de ingresos en América Latina

      Fuente: Inter-American Development Bank, Multilateral Investment Fund, Sending Money Home, Leveraging the Development Impact of Remittances, Washington DC, 2006.

      Al tener una comunidad residente en EEUU que supera el millón de emigrados, Cuba no está fuera de esas corrientes, incluso aunque su entramado institucional y económico difiere sustancialmente del de sus vecinos caribeños y centroamericanos, la isla se ha incorporado a la tendencia general asumiendo muchas de las características comunes a los países receptores en cuanto a los volúmenes, la frecuencia de los envíos y sus usos generales, aunque como se verá, con una particular sensibilidad política y económica que le dan una sello distintivo.

      Existen para el caso cubano relativamente pocos estudios (públicos) que han cubierto algunas facetas de este fenómeno, como la situación relativa del país en el contexto hemisférico, la evolución de las acciones políticas que los gobiernos de EEUU y Cuba han tomado para promover o restringir las remesas, las transformaciones en las relaciones sociales y transnacionales entre los emigrantes y la sociedad cubana, los impactos en la diferenciación social y los niveles de consumo de los hogares, sobre los efectos generales y de caracterización general.

      Este tema aún requiere profundizar otras facetas, pero en esta ocasión nos referiremos sólo a una caracterización general y a sus efectos multiplicadores sobre la economía cubana en virtud de sus especificidades, como la segmentación de mercados, la dualidad monetaria y los mecanismos de reasignación de financiamientos para la actividad empresarial, ya que estos canales son decisivos en la configuración de los impactos asociados a las remesas en el caso cubano.

      Los estimados de los flujos de remesas para Cuba varían en dependencia de la fuente y de los métodos y los supuestos aplicados en un rango entre 700 millones de dólares 1.000 millones anuales, de los que casi en totalidad son envíos desde EEUU. El indicador proxy mas cercano son las transferencias netas reportadas en la balanza de pagos, donde las remesas se consideran que representan en promedio el 90% de estas. Las complicaciones con la estimación se deben a la superposición de las remesas con otros flujos de ingresos al dinero convertible circulante como los “derrames” del turismo, los ingresos que traen desde el exterior artistas y profesionales a su regreso tras cumplimentar contratos, los pagos complementarios que el gobierno da en moneda convertible y otras formas de interacciones en la recirculación doméstica.

      Tabla 10. Envíos de remesas a Cuba, estimados por fuentes (en millones de dólares)

      Año

      CEPAL

      ONE

      EIU

      WDI

      Barberia

      1994

      470,0

      470,2

      450,0

      309,9

      262,8

      1995

      646,0

      646,2

      552,0

      646,2

      582,6

      1996

      744,0

      743,7

      597,0

      743,7

      686,5

      1997

      792,0

      791,7

      688,0

      179,7

      726,4

      1998

      813,0

      813,0

      770,0

      813,0

      732,9

      1999

      799,0

      798,9

      858,0

      798,9

      740,4

      2000

      740,0

      740,4

      842,4

      798,4

      2001

      813,0

      812,9

      759,4

      2002

      820,0

      820,0

      758,9

      2003

      915,0

      915,0

      2004

      1100,0

      1100,0

      Fuentes: CEPAL e informes de Cuba de transferencias netas corrientes (de las que las remesas se estiman aproximadamente en un 90%); CEPAL (1997, 2004-2005); ONE, Anuario estadístico de Cuba (1999-2005), ONE, Cuba en cifras 1998, Informe del Banco Central (1990-94), The Economist Intelligence Unit (EIU), Country Risk Service 2nd Quarter 1998, abril de 1998, Country Report (2003-2004, noviembre de 2002), (2004-2005, mayo de 2004), (2005-2006, septiembre de 2005, noviembre de 2004), World Development Indicators (WDI) 1960-2000; Lorena Barberia (2004). Calculado como la diferencia entre transferencias netas y ayuda oficial para el desarrollo, tabla 10.2, p368.

      Gráfico 9. Las remesas, tercera fuente de ingresos en los años 90

      Fuentes: Lorena Barberia, “Remittances to Cuba: An Evaluation of Cuban and US Government Policy Measures”, en Jorge I. Domínguez, O. Everleny y Lorena Barberia (eds.), The Cuban Economy at the Start of the Twenty-First Century, Harvard University Press, 2004, tabla2, p. 46. Datos de la IED tomados de CEPAL (1997, 2001, 2003). Datos de los demás indicadores de World Development Indicators (2003).

      Las remesas en Cuba tienen una naturaleza dual, de un lado actúan como un ingreso que expande las reservas del Banco Central ampliando la capacidad de pago del país, pero por otro, hacia lo interno, tienen un importante efecto de ampliación del margen de financiamiento a la actividad empresarial, puesto que una vez recaudados, los dólares en manos del Banco se convierten luego en créditos para la actividad mercantil minorista. Sin embargo, su impacto principal se deriva del contexto de la dualidad de mercados y monedas, ya que los ingresos por esta vía tienden a constituir una fuente de estabilización de distorsiones en los precios que presionan sobre los salarios, y de polarización social no vinculada a los ingresos por el trabajo, creando una mentalidad de rentismo que refuerza la exclusión de los sectores de menos ingresos.

      Gráfico 10. Remesas: América Latina y Cuba

      Aunque se ha reportado que alrededor de un 60% de la población cubana tiene acceso a dólares, ello no significa que estos ingresos se perciben de manera estable o uniforme. Existe una clara concentración geográfica asimétrica de los flujos, lo que se refleja en la cantidad de casas de cambio (CADECAS) por territorios, esa orientación a su vez pareciera tener una relación cercana con la cantidad de locaciones de turismo internacional, lo que sugiere que tal vez la circulación de divisas tiene un componente importante del derrame del turismo como propinas y pagos realizados fuera de las redes estatales. Sin embargo, no es totalmente descartable que esta interpretación también pudiera estar enmascarando otras interacciones menos evidentes.

      Los rasgos que hacen diferente la situación de Cuba en el tema de las remesas con respecto a los demás países receptores latinoamericanos pueden resumirse como:

      • La decisión del gobierno norteamericano de hacer de las remesas un instrumento político de presión financiera.
      • La necesidad de recibir licencias especiales aprobadas por el Departamento del Tesoro resulta en una alta concentración en las empresas que realizan los envíos (en EEUU, Western Union y MoneyGram; desde Suiza, Internet Funds Transfer AWSTechnologies), en lugar de multiplicidad de empresas y métodos, lo que ha redundado en el resto de América Latina en una reducción en los costes de transferencias.
      • Esta tendencia inversa al resto de América Latina en los costes de transacción, se refuerza también por el lado cubano como resultado de la política del gobierno de transferir a otras monedas las operaciones domésticas y los depósitos de sus cuentas en el exterior (euros, dólar canadiense, etc.) para protegerse de las sanciones que ha impuesto el gobierno norteamericano como parte del bloqueo a los bancos internacionales que han operado con activos cubanos en dólares.
      • La captación de la mayor parte del flujo mediante un circuito comercial estatal de bienes de consumo (Tiendas de Recaudación de Divisas, TRD), que redirecciona esos recursos hacia el financiamiento de la actividad empresarial doméstica por intermedio del Banco Central.
      • La alta sensibilidad al contexto político bilateral: (mayor sensibilidad en el emisor, EEUU) La política de penalización/restricción a los envíos desde EEUU utilizando las remesas como instrumento de política exterior (OFAC, enmiendas, párrafo (a) sección 5.570, Párr. (c)(4)(i) Sección 515.560, Párr. (a)(3) Sección 515.572 & Secc.515.333).
      • La escala mínima del sector empresarial privado cubano, que lo hace irrelevante en comparación como complemento del gasto social.
      • Otras formas de gastos fuera del consumo vinculado a las remesas que se aprecian en América Latina, como educación, salud y sanidad, no existen en el caso cubano.

      La mayoría de los estudios realizados han confirmado que el destino principal de las remesas es el consumo (alimentación, vestido, equipos electrodomésticos, etc.) y en una proporción menor para otros usos como reparación de casas, ahorro y cuasi-inversión a microescala en pequeños negocios. Es éste último uso el que tiene un mayor impacto en el caso cubano como factor de diferenciación social, puesto que el ingreso inicial no se “gasta” sino que se convierte en pequeños negocios que multiplican la brecha de ingresos de los receptores con respecto a los trabajadores que dependen solo del ingreso normal. Este proceso de polarización social puede apreciarse con toda claridad en el Gráfico que se muestra a continuación, en el que se aprecian los distintos sectores de la población por deciles, es decir, niveles de ingreso, y los porcentajes de remesas que cada grupo poblacional recibe del total. Según esta investigación, realizada en Ciudad de La Habana (donde se concentran casi dos tercios de todas las casas de cambio del país) se puede constatar como los dos grupos de mayores ingresos son los que captan casi el 60% del total de las remesas que llegaron ese año.

      Gráfico 11. Distribución de los receptores de remesas por niveles de ingresos en Ciudad de La Habana, 2004

      Fuente: elaborado con datos tomados de L. Añé, A. Ferriol y M. Ramos, “Reforma económica y población en riesgo en la Ciudad de la Habana”, Programa Efectos sociales de las medidas de ajuste económico sobre la ciudad, Diagnósticos y perspectivas, INIE-CEDEPE-ONE, 2004.

      En consecuencia, las remesas no son solo un problema desde la perspectiva de la gestión a nivel macroeconómico de los flujos financieros, sino que plantea por sus características propias retos nuevos en el plano de las políticas internas de compensación social, salarios y empleo por citar las más evidentes. Sin embargo, la visión predominante desde el gobierno norteamericano ha sido reduccionista, en el sentido de que estas se consideran solo como un flujo neto de ingresos que ha contribuido a darle flotabilidad financiera al gobierno cubano, razón por la que las medidas introducidas tras el segundo mandato de George Bush en 2004 se han orientado hacia su reducción al máximo posible.[45]

      De los elementos antes expuestos, pueden inferirse algunas implicaciones de política que se sintetizan a continuación.

      • Las tensiones políticas entre EEUU y Cuba han resultado en altos costes de transacción para los flujos de remesas, de un lado por el reforzamiento de la política de sanciones desde EEUU, y de la parte cubana por la aplicación de políticas de reducción de riesgo por exposición financiera derivada de la tenencia de activos en dólares, circunstancia que está en franca contradicción con la tendencia prevaleciente en América Latina. Este ambiente restrictivo se refuerza por la práctica de otorgamiento selectivo de licencias a pocas agencias de transferencias.
      • En la medida en que la economía cubana ha ido diversificando progresivamente sus fuentes de financiamiento externo y se consolidan otros sectores generadores de ingresos en divisas, las remesas han ido perdiendo importancia relativa como fuente de ingresos.
      • Cambios perspectivos en la política del gobierno de EEUU en esta área de las relaciones económicas bilaterales no necesariamente tendrían como resultado un incremento sustantivo en los flujos de remesas, debido a que es altamente probable que estuviese entonces produciéndose un relajamiento también en las restricciones de viajes, lo que haría que parte de los ingresos de los emigrados se utilicen para visitas.
      • Las remesas no sólo suponen efectos favorables en la forma de ingresos netos que expanden las reservas en divisas del país, sino que también tienen asociados importantes retos para la política doméstica que no se restringen al plano de las relaciones bilaterales entre los dos países.

      5.4. El petróleo en la plataforma costera del Golfo

      Recientemente un nuevo factor se ha sumado al del tradicional sector de negocios agrícolas: el petróleo en la plataforma marítima del Golfo de México, en la zona que pertenece a Cuba. Se ha informado por agencias cubanas que la isla cuenta con abundantes reservas en esa zona sin precisar detalles,[46? al tiempo que se destacaba que los 112 kilómetros cuadrados que comprende esa área habían sido divididos en 56 bloques, de los que una parte ya habían sido negociados. La parte mayor con la firma española Repsol-Ypf con 20 bloques contratados, de los que actualmente están en operación seis. Otras compañías extranjeras que participan, cada una con cuatro bloques, son la canadiense Sherrit Oil & Gas, Petronas de Malasia, y Petro de Vietnam. Otras compañías de China, Francia, la India, Malasia, Noruega, Venezuela y Vietnam también están en fase exploratoria o considerando su participación.

      Este hecho representa en la práctica que por primera vez en la historia de las relaciones entre Cuba y EEUU aparece un factor de “coste estratégico por mantener el bloqueo”.[47] El anuncio de la posibilidad de extraer petróleo en la plataforma marítima cubana ha generado, como es lógico, reacciones en el Congreso y actualmente existen tres propuestas al respecto.[48] Una es de los representantes cubanoamericanos de Florida Lincoln y Mario Díaz-Balart e Ileana Ros-Lehtinen y del senador Mel Martinez proponiendo una legislación que combina preocupaciones medioambientales con el compromiso tradicional de destruir la revolución cubana mediante el reforzamiento del bloqueo extendiéndolo hacia este sector. La propuesta de Mel Martínez se orienta a intimidar a los posibles inversores extranjeros mediante la denegación de visas para entrar en territorio de EEUU a los ejecutivos –y sus familiares– de las firmas que entren en acuerdos con el gobierno cubano. Otra propuesta, del senador Bill Nelson, busca ampliar la zona de prospección norteamericana unas 150 millas hacia el interior de la zona cubana, promoviendo la eliminación del tratado de fronteras marítimas entre los dos países de 1997. Una tercera propuesta, de los senadores Byron Dorgan, Jeff Flake y Larry Craig, permitiría a las empresas norteamericanas participar en las operaciones de extracción mediante el mecanismo actual de las licencias especiales de OFAC, que sería modificado para incluir las empresas petroleras y sus subcontratistas.

      El gobierno cubano ha expresado que no constituye una prioridad inmediata para el país el convertirse en exportador de petróleo. El principio seguido es que “el petróleo se subordine a la política económica y no a la inversa”,[49] dándole mayor énfasis en lo inmediato a los planes estratégicos de reconversión de la generación doméstica de energía mediante la descentralización de su estructura en plantas de menor escala que se acompañan de una modernización de las redes y de sustitución de equipos. Un hecho importante que sí cambia en lo inmediato la posición relativa de Cuba en este terreno es la apertura de la refinería de Cienfuegos, re-equipada y modernizada con una inversión venezolana, que ha situado al país en la posición de procesador y re-exportador de combustibles a escala regional, con orientación preferente hacia el Caribe y los países miembros del acuerdo del ALBA.

      Un estudio realizado por el US Geological Survey[50] estimó, empleando una metodología de prospección geológica, que las reservas cubanas alcanzaban unos 4.600 millones de barriles de petróleo aún sin descubrir, y un promedio de 9,8 trillones de pies cúbicos de gas natural acompañante (8,6 trillones de pies cúbicos de gas asociado disuelto, 1,2 trillones de pies cúbicos de gas no asociado y una media de 900 millones de barriles de gas natural líquido en la cuenca norte cubana). La empresa cubana Cupet ha establecido un acuerdo con Pebercan para establecer una asociación (incluyendo operación y gastos) con vistas a abrir varios pozos con un presupuesto de 111 millones de dólares y, si se completan otros programas adicionales, podría alcanzar los 183 millones de dólares, con la expectativa de llevar el programa hasta una producción básica de 13.000 barriles diarios y 18.500 barriles diarios en el programa condicional.[51]

      La continuidad de la guerra en el Medio Oriente y los altos precios del petróleo han creado condiciones en que la re-evaluación del potencial petrolero cubano en aguas del Golfo ha provisto un efecto palanca adicional contra el bloqueo. Bajo la percepción de que no actuar a tiempo solo facilita que otros competidores sigan tomando ventaja, se ha informado que nuevos actores como Halliburton están haciendo lobby para influir en las restricciones del bloqueo en este terreno.[52]

      5.5. Las restricciones de acceso al mercado norteamericano

      El acceso al mercado norteamericano de los bienes y servicios cubanos en un escenario de normalización de las relaciones económicas sigue siendo hasta la fecha uno de los problemas más complejos a dilucidar. Hay acumuladas reclamaciones multimillonarias por ambas partes, a lo que se suma un conjunto de regulaciones especiales que involucran a varias instituciones norteamericanas, que no resultaría nada fácil de desmontar.

      Las principales agencias federales que controlan el comercio actual entre los dos países bajo requisitos especialmente establecidos son: el Departamento de Comercio, el Buró de Industria y Seguridad (BIS) –que controla las exportaciones y re-exportaciones hacia Cuba– y el Departamento del Tesoro –mediante su agencia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), que regula por mandato todas las transacciones que involucran activos cubanos, incluyendo las regulaciones que afectan viajes y relaciones financieras con Cuba–. Ninguna de las regulaciones bajo las cuales estas agencias establecen su actividad actual entra dentro de lo que pudiésemos llamar “procedimientos estándar” para el resto de los países de América Latina.

      Otro factor a considerar es la reclamación cubana en cuanto a la indemnización por el coste asociado al bloqueo. Aunque difícil de cuantificar con precisión, dichos costes toman muchas formas, incluyendo la reorientación de mercados –con sus costes implícitos de transporte y seguros–, los impactos tecnológicos, las pérdidas por reorientación de las exportaciones, del turismo y los vuelos comerciales, mayores recargos en la deuda externa y la migración laboral calificada para referenciar sucintamente aquellos de entre los más reconocidos, pero también su efecto se ha extendido hacia terceros países, con impactos también significativos. Las pérdidas cubanas acumuladas registradas oficialmente sobrepasan ya los 96 billones de dólares.

      Por su parte, ambos gobiernos tienen también como asunto pendiente de solución el tema de las compensaciones por las expropiaciones que el gobierno revolucionario realizara en los primeros años después del triunfo. Este es sin duda uno de los temas mas complicados a dirimir, pues tiene múltiples aristas, muchas de las cuales requieren de una negociación marco de tipo político-jurídica que establezca definiciones, métodos de valoración y esquemas de tratamiento, sin lo cual resulta difícil concebir avanzar hacia una normalización de las relaciones económicas en sentido amplio.

      Un factor de particular importancia es el hecho de que la Ley Helms-Burton de 1996 (The Cuban Liberty and Democratic Solidarity Act) modificó drásticamente la capacidad de negociación del presidente de EEUU, restringiendo su margen de discrecionalidad al tener que probar que se satisfacen las condiciones establecidas en esa misma Ley para poder modificar sus normativas.[53]Reforzada después de la segunda Administración Bush en 2004 para limitar los viajes familiares, intercambios académicos y toda forma de colaboración precedente, el embargo en sentido general permanece como la pieza central de una estrategia obsoleta y rígida, sin contacto con la realidad cambiante del país y sin capacidad efectiva de alcanzar su fin último de derrocar al gobierno cubano, como señala con toda claridad Julia Sweig: “la política hacia Cuba, dirigida esencialmente hacia el cambio de régimen ha sido por largo tiempo dominada por los deseos (wishful thinking), y cada vez mas desconectada de la realidad de la isla, reforzada por un ambiente político que premia alimentar a la Casa Blanca con lo que ellos quieren escuchar”.[54]

      Como consecuencia de la creciente pérdida de capacidad para influir en los acontecimientos que suceden en Cuba, y de la renovada inserción internacional de la isla que le ha permitido contar con buenas proyecciones de crecimiento económico hacia el futuro, algunos analistas han llegado a considerar que ello sólo demuestra que “el fin del bloqueo puede no ser una prioridad urgente para la próxima generación de líderes políticos cubanos en el futuro inmediato”.[55]

      El levantamiento de las restricciones para las exportaciones cubanas introduciría a su vez la competencia en sectores particularmente sensibles para Florida, como el turismo, los mercados de frutas y la industria pesquera. Además, el comercio mismo sería retroalimentado por oportunidades nuevas para las empresas norteamericanas de invertir en re-equipamiento, infraestructura (transportes de mercancías, energía y telecomunicaciones), agricultura, minería, construcción, manufacturas y servicios, tal como ya ha sucedido con empresas de Canadá y Europa.

      Hasta el presente, el bloqueo ha sido efectivo inhibiendo una participación mas activa de la inversión extranjera, pero no lo suficiente como para detenerla y en modo alguno como para inducir cambios políticos en la dirección buscada. En realidad, el sector de negocios norteamericano ha sido afectado por esa misma ley, al privarle de la posibilidad de participar en un mercado que ha demostrado tener posibilidades reales.

      6. Algunos ideas finales

      El crecimiento que se ha logrado a partir de 2004 encierra en sí mismo algunas claves imprescindibles para entender las necesidades futuras.[56] De una parte, en los tres últimos años la economía se ha visto impulsada por el sector externo,[57] en especial por los ingresos provenientes de la venta de servicios médicos y el turismo, que han permitido aligerar la restricción de la balanza de pagos, mientras que los sectores de la producción material (agricultura, minería e industria), con excepción del año 2007, muestran tasas de crecimiento promedio anual muy cercanas al 1% (en el período 2001-2006), resultado de un proceso de deterioro continuado del sistema productivo y de la pérdida de algunos resortes e impulsos al crecimiento generados en los años 90 (en especial el efecto de arrastre del turismo y de las tiendas de recuperación de divisas sobre el sistema industrial nacional). De otra, dentro del mismo sector de servicios, uno de sus subsectores, el turismo, muestra señales de retroceso evidente y cede espacio a la competencia de otros mercados de la región.

      Hay al menos tres preguntas que se desprenden de esta combinación de hechos:

      1. ¿Debe Cuba reproducir la antigua deformación estructural que tipificó su economía y fomentar la dependencia unilateral de un solo sector?[58]
      2. ¿Debe ser desechado el mercado interno como un factor de crecimiento?
      3. ¿Debe Cuba renunciar a una “locomotora de crecimiento” como el turismo, que ya en los años 50 era prácticamente el segundo sector de nuestra economía y que en los 90 demostró suficiente capacidad para competir con éxito en la región, a pesar de la desventaja de no acceder al mercado norteamericano y carecer de la capacidad de arrastre suficiente como para generar encadenamientos productivos desde la economía nacional?

      No puede descuidarse el hecho de que el proceso de crecimiento alcanzado también permitió al país rescatar los sectores de la educación y la salud, fuertemente dañados durante los años de la crisis y de la recuperación inicial, esenciales en la continuidad de nuestro socialismo.

      Tampoco puede desconocerse la complejidad de los procesos de crecimiento y la influencia recíproca entre aquellos y los procesos de cambio estructural de la economía. De hecho, debe tenerse en cuenta la posibilidad de resultados aparentemente contradictorios, por ejemplo, cuando los sectores de mayor dinámica en la generación de puestos de trabajo son a la vez los de menores ganancias de productividad.[59]

      ¿Qué hacer? La respuesta a esta pregunta obliga a realizar un balance, aunque sintético de dónde se encuentra la economía hoy:

      • Sectores (tradicionales) productores de bienes (agricultura, industria y agroindustria azucarera)
        • Deterioro tecnológico (níquel,tabaco y cítricos son la excepción).
        • Baja productividad frente al resto del mundo.
        • Baja capacidad de generación de empleo eficiente.
      • Sectores productivos no tradicionales
        • Comparables a líderes mundiales en algunos nichos.
        • Alta concentración sectorial.
        • Relativamente poco arrastre hacia el resto del sistema productivo.
        • Baja capacidad de generación de empleo, dado el carácter específico de sus actividades.
      • Servicios: comportamiento mixto
        • Turismo en etapa de madurez con posibles crecimientos moderados y necesidades de relanzamiento.
        • Servicios médicos consolidados (pero altamente concentrados en un solo mercado).
      • Comportamiento macroeconómico
        • Trade-off entre centralización y crecimiento.[60]
        • Equilibrios consolidados en el ámbito interno y permanencia de desequilibrios en el sector externo.
        • Grandes distorsiones.
      • Sistema de precios
      • Tasa de cambio y dualidad monetaria
      • Salarios
        • Débil capacidad de generar ahorro interno y baja disponibilidad de ahorro externo, no obstante la mejora en la disponibilidad de créditos de los últimos años.

      Entonces, ¿qué hacer? La respuesta es: avanzar por etapas, en un proceso paulatino de aproximaciones que evite shocks traumáticos:

      Ir solucionando distorsiones e incentivando el sector productivo tradicional, cuidando los equilibrios actuales.

      La creación de un tipo de cambio para el sector empresarial que permita medir la eficiencia, generar incentivos para exportar y para sustituir importaciones, incrementar el aprovechamiento de los recursos nacionales con el consecuente mejo desempeño de las empresas estatales y de la economía nacional, y mejore sobre esta base la asignación de recursos, junto al comienzo del cierre de la brecha entre la tasa de cambio oficial y la tasa de cambio de CADECA, podría contribuir de forma indirecta a un proceso paulatino de eliminación de la dualidad monetaria.[61] Este debe ser un proceso paso a paso que permita el acomodo de las empresas estatales y la corrección sistemática del proceso.

      Incrementar el salario real sin aumentar el salario nominal podría ser una de las primeras acciones cuyo efecto positivo ayudaría a recuperar el concepto esencial de que el salario constituya la principal vía de satisfacción de las necesidades de la mayoría de la población cubana. Para ello resulta posible la reducción sustancial de los precios de los productos de mayor rotación y alta demanda en las tiendas de recuperación de divisas mediante la reducción del impuesto sobre la venta de los mismos. Ello impactaría positivamente en la redistribución del ingreso y la mejoría del consumo de los sectores de menores ingresos y tendría también un impacto positivo sobre los mercados agropecuarios vía efecto sustitución. También evitaría el incremento del circulante que se generaría de incrementarse el salario nominal en condiciones de débil respuesta productiva y de dificultades para incrementar la oferta debido a la restricción de balanza de pagos.

      La recuperación del sector agropecuario podría ir acompañando desde el inicio este proceso, por su efecto sobre la población vía precios de los alimentos y también sobre el desequilibrio de la balanza comercial vía sustitución de importaciones.[62] Sin embargo, la descapitalización que sufre el sector, junto a la emigración de la fuerza de trabajo y el consecuente despoblamiento de los campos de Cuba, obligan a pensar que esa recuperación debe tener como un componente fundamental la modernización y recapitalización del agro cubano, para lo cual se necesita una fuerte inversión de capital que muy probablemente el Estado no esté en condiciones de suministrar desde un inicio. Por esa razón, resulta congruente pensar en la promoción de la inversión extranjera en el mismo. Cuba ha tenido experiencias exitosas de inversión extranjera en la agricultura: la recuperación de la producción de cítricos y la de tabaco está asociada a la misma.[63] Se podría también tratar de estimular el regreso de familias al campo, algo sobre lo cual ya existen experiencias igualmente obliga a considerar la necesidad de estímulos materiales suficientemente importantes que promuevan la decisión familiar.

      Expandir el mercado, liberando acceso a bienes y servicios, lo cual contribuiría a expandir los incentivos al trabajo y a conservar los equilibrios macroeconómicos con efectos positivos sobre la demanda agregada. Ello también tendría un efecto sobre el mercado negro, disminuyendo su espacio físico y su tamaño económico.

      Relanzar el sector de la pequeña y mediana empresa cooperativa (y privada)

      Lo que permitiría descargar al Estado de compromisos que no son decisivos para el fortalecimiento de la economía socialista y, a la vez, generar un tejido empresarial que contribuya a elevar la eficiencia del sistema en su conjunto, reorientando una parte del gasto destinado hoy a mantener empresas improductivas hacia los sectores sociales. Sin embargo, la pequeña y mediana empresa (cooperativa o privada, según convenga en cada situación específica) debe concebirse como complemento al sistema productivo estatal o sustituto del sistema estatal en servicios como comercio y gastronomía y para fomentar la tercerización.

      Dos asuntos estratégicos al respecto conviene destacar; el primero está asociado a las propias características de la fuerza de trabajo en Cuba, con un alto grado de calificación y una distribución muy equitativa territorialmente,[64] lo que permitiría fomentar un sector de pequeñas y medianas empresas de alto contenido tecnológico o de servicios de alto valor agregado para el sistema productivo estatal. El segundo es la importancia que estas mismas empresas pudieran tener en los proyectos de desarrollo a escala local, por su capacidad para aprovechar eficientemente el conocimiento tácito y explícito sobre el territorio, complementando a las empresas estatales de subordinación nacional o local. Se trata entonces de hacer funcional a los objetivos socialistas este sector y sumarlo a la dinámica productiva nacional.

      Reactivar la inversión extranjera sumando nuevas prioridades

      La experiencia de la inversión extranjera directa en Cuba ha sido, en general, exitosa,[65]cumpliendo con los propósitos iniciales para los que fue diseñada. Sin embargo, si atendemos a las necesidades actuales que enfrenta el país, se hace evidente que aún es posible encontrar nuevos espacios o concentrar los esfuerzos donde la inversión extranjera directa ayude al esfuerzo estatal en pos de mejoras sustanciales. Entre esos nuevos y no tan nuevos espacios pudiera estar la contribución a:

      • La generación de empleo eficiente en sectores productivos (en especial en la agricultura y la industria manufacturera), algo que en general se ha logrado en aquellos sectores donde la inversión extranjera ha contribuido a la recuperación productiva.
      • Fomentar la integración productiva nacional, en especial en aquellos segmentos que permitan ampliar el esfuerzo exportador.
      • Complementar la cadena productiva hacia el mercado interno.
      • La reconstrucción y modernización de la infraestructura de servicios productivos, donde Cuba tiene ya una experiencia exitosa en el sector de las telecomunicaciones.

      Obviamente, esta nueva etapa de transformaciones requiere también de procesos colaterales en el ámbito legal, institucional y programático que la acompañen y le den toda la coherencia, solidez, transparencia y legitimidad que los mismos requieren dentro de nuestro socialismo.

      En un segundo momento, luego de haber logrado la reactivación del sector productor de bienes materiales, habría que trabajar por culminar la eliminación de la dualidad de la economía y la brecha cambiaria, siempre iniciando el proceso desde la empresa hacia la población, alineando el entorno empresarial en la dirección de la productividad, la eficiencia y la competitividad, lo cual obligaría a repensar el sistema de perfeccionamiento empresarial para también alinear los sistemas internos de la empresa con estos nuevos cambios. Se requiere, además, la revisión de la política salarial y la actualización del sistema fiscal.

      El tiempo, sin duda, sigue siendo el recurso más escaso en cualquier proyecto de transformación, pero la premura no debe entorpecer ni frustrar los propósitos. Se necesita tiempo para permitir los acomodos institucionales necesarios, facilitar la adecuación de los sistemas regulatorios y permitir la adaptación de las personas a estas nuevas condiciones.

      Muy al contrario de lo que puede pensarse, Cuba tiene tiempo: entre varias razones, porque ya en los años 90 logró sobrevivir a peores condiciones, cuando la desaparición del campo socialista y de la URSS, sumado a las fallas estructurales no resueltas en las estrategias de desarrollo adoptadas desde los años 60 provocaron las más profunda crisis económica que haya vivido el país en su historia; entonces, el proceso de transformaciones implementado bajo condiciones extremas, literalmente al borde del colapso económico, permitió crear nuevas fuentes de crecimiento y relanzar la economía sobre otras bases funcionales; porque en el país hay un entorno doméstico de estabilidad política y gobernabilidad, porque a diferencia de años atrás, hoy en el contexto político regional y hemisférico se rechazan las políticas absurdas de aislamiento y se favorecen en su lugar modelos de integración que representan oportunidades nuevas, en resumen, porque se dan condiciones en sus relaciones económicas domésticas y externas incomparablemente mejores que hace 14 años, y si el país logró rebasar entonces tan difíciles circunstancias, hoy el reto parece menos intimidante, aún cuando muchas verdades establecidas hasta ahora puedan quedar desechas en elcamino.

      Jorge Mario Sánchez Egozcue
      Profesor e investigador del Centro de Estudios sobre Estados Unidos de la Universidad de La Habana

      Juan Triana Cordoví
      Profesor de la Universidad de la Habana


      [1] En 1988 se funda la primera empresa mixta cubana entre Cubanacan S.A. y el Grupo Sol para la explotación de un primer hotel en Varadero.

      [2] Este es el precedente histórico de lo que después se conoció como “Perfeccionamiento empresarial”.

      [3] A este segmento de la economía nacional se le denominó “economía emergente”.

      [4] Desde los inicios del llamado Período Especial se alertó sobre la necesidad de postergar determinadas metas de desarrollo social.

      [5] El peso cubano convertible se introdujo en 1994 y en sus inicios solo se emitían pesos convertibles contra dólares físicos como respaldo (encaje 1 a 1).

      [6] El tipo de cambio oficial (1 dólar = 1 peso cubano) y el tipo de cambio extraoficial o de CADECA (1 dólar = 26 pesos cubanos).

      7 Jorge Mario Sánchez Egozcue y Lourdes Regeiro, “Latin America vis a vis the FTAA: Between Relaunching and Alternatives”, en G. Prevost y C. Oliva (eds.), TheBush doctrine and Latin America, Palgrave Macmillan, Nueva York, 2007.

      [8] BBC Mundo.com, “Chávez estrecha alianza con Castro”, 28/IV/2005.

      [9] La necesidad de perfeccionar la contabilidad del PIB no es algo exclusivo de Cuba. De hecho, es un proceso continuo que lleva a cabo la comisión correspondiente del sistema de Naciones Unidas.

      [10] J. Triana Cordoví, “Cuba transformación económica 1990-1997: supervivencia y desarrollo en el socialismo cubano”, tesis doctoral, 1999.

      [11] El Informe Truslow de 1950 (Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento), por ejemplo, era preciso en cuanto a la dependencia cubana de la producción azucarera y la necesidad de la diversificación.

      [12] La URSS pagó como promedio 36.4 centavos por libra de azúcar crudo en el período 1975-1989 cuando el precio en el mercado mundial para el mismo período era de 11.49 (véase J.L. Rodríguez, El desarrollo económico y social de Cuba, 1990, p. 292).

      [13] La industria azucarera producía el 14% de la producción mecánica del país y era también el destino final del 20% de de toda la producción de la industria mecánica no azucarera, del 13% de la industria básicay de un 8% de la industria ligera.

      [14] El espacio y papel de la competencia en la transformación de los 90 es uno de los temas menos debatidos explícitamente en el orden teórico. Este vuelve a ser hoy uno de los asuntos teóricos y prácticos más importantes y también más complejos, pues no solo se asocia a la vieja discusión entre aperturismo y proteccionismo, sino que en el caso de Cuba se le añade la discusión (implícita y explícita) entre mercado y planificación.

      [15] Lenier González Mederos, “Construir un posible en la infinidad”, Espacio Laical, febrero de 2008, p. 73.

      [16]Versión a partir de BBC Mundo.com, “Cambios y expectativas”, 29/IV/2008, y Prensa Latina, “Cuba incrementa pensiones y asistencia social”, La Habana, 27/IV/2008.

      [17] Es el caso de los jubilados y de los salarios en el sector judicial, a partir de mayo próximo (incremento de un 20% promedio a más de 2.154.000 personasbeneficiadas con la seguridad y asistencia sociales a un coste anual de 809.900.000 pesos. También se incrementan el salario a los casi 10.000 trabajadores del Tribunal Supremo Popular y de la Fiscalía General de la República, con un incremento medio de 211 pesos en general y de 425 para jueces y fiscales. El coste anual de esta medida es de 27 millones de pesos y el salario medio crecerá en el sector judicial de 360 a 559 pesos, un 55%. El incremento de las pensiones favorecerá al 99% de los cubanos implicados en esas prestaciones, para lo cual se anunció un mínimo de 200 pesos (antes era de 164), mientras los que recibían de 202 a 360 ahora tendrán 40 más.

      [18] Pueden consultarse Vilariño y Domenech, “El sistema de dirección y planificación de la economía en Cuba”; Acosta Santana, “Teoría y práctica de los mecanismos de dirección de la economía en Cuba”; González; “Modelos económicos socialistas: escenarios para Cuba en los años 90”; Carranza, Gutiérrez y Monreal, “Cuba: la reestructuración de la economía. Una propuesta para el debate”; y Triana Cordoví, “Cuba: transformación económica 1990-1997, supervivencia y desarrollo en el Socialismo Cubano”.

      [19] Y. Prado, “Marco institucional: influencia en el crecimiento productivo en Cuba”, Facultad de Economía, Universidad de la Habana, 2006, y Yaima Doimeadios, “Un modelo de crecimiento económico para Cuba: un análisis desde la productividad de los factores”, Facultad de Economía, diciembre de 2007.

      [20]Yaime Doimeadios, op. cit.

      [21] R. Torres Pérez, “Cambio estructural y crecimiento económico en Cuba: un enfoque a partir del uso de los factores productivos”, Centro de Estudios de la Economía Cubana, 2007.

      [22]Ibid.

      [23] Pedro Monreal, “El problema económico de Cuba”, 2008.

      24 Ignacio Ramonet, “Fidel del primer al cuarto Poder”, Kaosenlared.net, http://www.kaosenlared.net/noticia/fidel-del-primer-cuarto-poder, 26/IV/2008.

      [25] Discurso de Raúl Castro, 24/II/2008, ante la Asamblea Nacional (Parlamento) y Presentaciones en la sesión del Parlamento cubano, 28/XII/2007, realizadas por: José L. Rodríguez, ministro de Planificación y Economía, Osvaldo Martínez, jefe de la Comisión Económica del Parlamento, y Georgina Barreiro, ministra de Finanzas y Precios.

      [26] Se han producido en los últimos años innumerables trabajos sobre los problemas monetarios en Cuba de inobjetable valía, tanto el plano analítico como normativo. (en su mayoría gestados desde los Centros de Estudio y la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana, y desde el Banco Central) entre los que vale mencionar los de Katia Cobarrubias (tipo de cambio), Anabel Cruz (remesas), Jorge M. Sánchez (inflación y estabilización), Annia Fundora (precios y crecimiento), Vilma Hidalgo, Yaima Doimeadios, y Carlos Pérez-Soto (instituciones y políticas), Pavel Vidal (inflación, políticas), Viviana Togores y Jorge M. Sánchez (remesas, estratificación territorial y consumo) y otros mas que demuestran un creciente interés y una estimulante diversificación de acercamientos que contrasta con el vacío de los años precedentes.

      [27] El salario de 189 pesos cubanos –CUP– de 1989 equivale hoy en términos reales a 46 pesos –CUP– para la misma estructura de gasto y mercados que en 1989 (P. Vidal Alejandro, “La inflación y el salario real”, IPS, año 20, nº 10).

      [28] Solo a modo de ejemplo, de no existir esa subvención al arroz, componente esencial de la dieta del cubano, tendría que ser vendido por el sistema racionado, a más de 11 pesos cubanos la libra, mas de 40 veces el precio actual en ese mercado. Sin embargo, en el caso de los alimentos, ese diferencial de precios podría convertirse en una oportunidad de incentivación de los productores (estatales, cooperativos o privados), con márgenes importantes de mejora, para el Estado, vía reducción de la subvención, la población por el incremento de la oferta y los productores, por el mejoramiento de los precios mayoristas. Un esquema como el empleado en el caso del programa energético, de pago contra ahorro de importación de petróleo podría ser empleado.

      [29] ONE, Anuario estadístico de Cuba, 2006.

      [30] ONE, Panorama económico y social 2006, http://www.one.cu.

      [31] Jorge Mario Sánchez Egozcue, “Challenges of Cuba’s Insertion in Caribbean-US Trade”, en Jorge I. Dominguez, Omar E. Pérez y Lorena Barberia (eds.), The Cuban Economy at the Start of the Twenty-First Century”, The David Rockefeller Center Series on Latin American Studies, Harvard University Press.

      [32] “Supera los 15 mil mdd la deuda externa de Cuba, al cierre de2006”, La Jornada,31/VII/2007.

      [33] Marc Frank, “Cuba’s Trade Booms with China and Venezuela”, Reuters, 27/II/2007.

      [34] IRELA, “Cuba y la Unión Europea, las dificultades del diálogo”, 1996, http://www.irela.org, p. 6.

      [35] Jorge Mario Sánchez Egozcue, “Redefining Cuba’s International Economic Interests”, en Michael Erisman y John Kirk (eds.), Redefining Cuban Foreign Policy: The Impact of the Special Period, University of Florida Press, 2006.

      [36] Gareth Jenkins, “Implications for Trade and Investment of the Cuban Liberty and Democratic Solidarity Act 1996 (Helms-Burton)”, Cuba Business, July 1996, p. 8.

      [37] Pablo Gámez, “¿Cambiará la política europea sobre Cuba?”, Radio Netherland, 18/IV/2008.

      [38] La sección sobre Cuba-EEUU es una versión reducida del trabajo Jorge Mario Sánchez-Egozcue, “Economic Relations Cuba-US, Bilateralism or Geopolitics?”, presentado en el Congreso de la Asociación de Estudios Latinoamericanos de EEUU (LASA), Montreal, 6-8/IX/2007.

      [39] Estos datos y los siguientes de esta sección han sido tomados de MINAL, Alimport Cuba, 2007, y del Informe Especial “US Agricultural Sales to Cuba: Certain Economic Effects of US Restrictions”, Investigation No. 332—489, Publication 3932, United States International Trade Commission (USITC), julio de 2007.

      [40] Por productos más destacados, Cuba es el tercer mercado para el arroz (USA Rice Federation), el octavo para el pollo (USAPEEC) y el duodécimo para trigo (US Wheat Association).

      [41] Comisión Internacional de Comercio de EEUU, Recent Trends in US-Cuba Agricultural Trade, USITC, 2007.

      [42] María Julia Mayoral, “Pierden empresarios de EEUU oportunidades de negocios en Cuba”, Granma, 6/I/2007.

      [43] “Cuba Not Ready, But Expecting US Tourists”, Reuters, 2007.

      [44]USITC,op. cit., 2007, pp. 3-14 y 3-17.

      [45] Las enmiendas en cuestión introducidas por OFAC han sido: en la Licencia General, párrafo (a) de la sección 515.570 reduciendo los limites de los envíos trimestrales a Cuba, par. (c)(4)(i) secc. 515.560, y párr. (d)(1) secc. 515.570 para las ONG, párr. (a)(3) secc. 515.572 para las transacciones de bancos con remesas y otras instituciones afines. Fuente: “OFAC Issues New Interim Final Rules for CUBA”, 16/VI/2004, US-Cuba Trade and Economic Council Inc., 2004 Commercial Highlights, www.cubatrade.org.

      [46], “Abundantes Reservas de Petroleo, Segun Empresa Estatal”, La Habana (ANSA), 13/VIII/2007, www.ansalatina.

      [48] Robert Sandels, “The Specter of Cuban Oil Haunts the Blockade”, Cuba-L Analysis, 6/VI/2007.

      [49] Granma International, 1/VIII/2007.

      [50] World Energy Assessment Project Fact Sheet, Assessment of Undiscovered Oil and Gas Resources of the North Cuba Basin, mayo de 2005, http://energy.cr.usgs.gov/oilgas, North Cuba Basin Assessment Team (Christopher J. Schenk –Task Leader, schenk@usgs.gov–, Thomas S. Ahlbrandt, Ronald R.Charpentier, Mitchell E. Henry, Timothy R. Klett, Richard M. Pollastro y Jean N. Weaver).

      [51] “Tarara: Discovery of the New Potential Field”, Pebercan Press Release (Canadá), 15/II/2006.

      [52] “Oil Relief in Cuban Waters”, TheWashington Post, 18/VIII/2006.

      [53] Véase un análisis interesante de Philip Peters en “Transition in Detail”, The Lexington Institute, Cuba Policy Report, 29/VI/2006.

      [54] Julia E. Sweig, “Fidel’s Final Victory”, Foreign Affairs, enero-febrero de 2007.

      [55] “En sus años finales, el bloqueo no es ni la zanahoria ni el garrote que solía ser”, Peters, Phillip, Ibid., p. 4.

      [56] J. Triana Cordoví, “La economía cubana en el 2005: crecimiento, reajuste funcional y consolidación del cambio estructural”, CEEC, enero de 2007.

      [57] P. Vidal Alejandro, “Modelo para la predicción del PIB cubano”, Boletín cuatrimestral, CEEC, abril de 2007,http://www.uh.cu/centros/ceec.

      [58] J. Triana Cordoví, “Cuba: los retos del crecimiento en una nueva etapa de desarrollo”, Seminario CEEC, abril de 2007.

      [59] R. Torres Pérez, “Cambio estructural y sus posiblesefectos en el crecimiento económico a través del movimiento sectorial de la fuerza de trabajo (1975-2003)”, CEEC, enero de 2007.

      [60] Y. Doimeadios e Y. Prado, “Marco institucional: influencia en el crecimiento productivo en Cuba”, FEC-UH, 2006.

      [61] P. Vidal Alejandro, “Redimensionando la dualidad monetaria”, Boletín cuatrimestral, CEEC, agosto de 2007,www.uh.cu/centros/ceec.

      [62] A. Nova González, “La producción agropecuaria en el 2006 y sus retos”, Boletín Cuatrimestral, CEEC, abril de 2007, www.uh.cu/centros/ceec.

      [63] Obviamente hay sustanciales diferencias entre promover la inversión extranjera directa en segmentos con un mercado externo seguro y hacerlo en el mercado interno, pues la garantía de recuperación de los desembolsos y los problemas asociados a la propiedad de la tierra pueden tener un peso mayor. No obstante, hay espacio para hacerlo.

      [64] S. Odriozola Guitart, “Hacia una nueva concepción del capital humano en Cuba”, FEC-UH, 2007.

      [65] O.E. Pérez Villanueva, “La inversión extranjera en Cuba: ¿avances o retroceso?”, CEEC, enero de 2007.

      http://www.realinstitutoelcano.org

      Cuba: ¿un nuevo modelo económico?

      Fernando Ravsberg
      Fernando Ravsberg
      BBC Mundo, Cuba

      El economista Omar Everleny es profesor de la Universidad de La Habana y vicedirector del Centro de Estudios de la Economía Cubana, una institución que desarrolla investigaciones para el gobierno cubano.

      Everleny sostiene que la economía nacional está transformándose hacia un modelo mas descentralizado “que tiene que estimular las fuerzas productivas”, y pone como ejemplo a Vietnam pero recalcando que no se copiarán modelos.

      Para este economista, el primer paso esencial es elevar la productividad económica de la agricultura con el fin de bajar los precios de los alimentos y aumentar así el poder adquisitivo del salario de los trabajadores.

      Sin embargo, afirma también que va a ampliarse el trabajo por cuenta propia, sobre todo en el área de los servicios, donde de hecho ya muchos oficios se desarrollan de forma privada ante la falta de recursos del Estado.

      Producir alimentos

      La agricultura parece el primer escalón que se plantea cambiar el nuevo gobierno, Everleny nos explica que “la primera medida fue el aumento de los precios que se pagan, así creció el acopio de leche que realiza el Estado”.

      Raquel Pérez)

      El gobierno valora la posibilidad de reducir el IVA (240%) de los productos de primera necesidad.

      Además ahora “los problemas de la agricultura se deciden a nivel municipal sin medidas centralizadoras desde arriba” lo cual, según el economista, permitirá mayores libertades y facilidades a los productores.

      Dentro de esta misma estrategia está la apertura de tiendas para que los campesinos puedan comprar los insumos y las herramientas que necesiten y la reducción del número de ministerios que atienden la alimentación, que en la actualidad son cuatro.

      Sobre la propiedad de la tierra, Everleny aclara que “no estamos pensando en venta de tierras como tal” pero explica que se está empezando a dar tierras improductivas -cinco hectáreas por familia- en usufructo gratuito de por vida.

      La doble moneda y el salario

      El problema de la doble moneda es, según Omar Everleny, uno de los elementos que desmotiva la producción y afirma que “está claro que hay que ir a una sola moneda, aunque ahora no sabría decirte a cuál de las dos”.

      Raquel Pérez)
      El salario no juega el papel que le corresponde porque hay una parte de los bienes que se adquieren en otra moneda
      Omar Everleny, economista

      “Hay que ir a un acercamiento entre las dos monedas para terminar con la eliminación de una porque llevamos demasiados años con esa dualidad”, asegura.

      “Eso es un elemento desmotivador de la producción, el salario no juega el papel que le corresponde porque hay una parte de los bienes que se adquieren en otra moneda”.

      Según el economista, el peligro está en que “si se hace una medida financiera sin resultados productivos que lo avalen se convierte en agua y sal”.

      “No se hace nada aumentando los salarios si no crece la producción porque entonces aumentan los precios y el salario termina siendo menor”.

      Sin embargo, explicó que el ingreso puede ser mayor, “el ejemplo esta en las empresas agrícolas militares, donde no había temor a pagar salarios altos a quienes tuvieran resultados productivos reales, eso funcionó muy bien, ¿Por qué no aplicarlo en otras áreas?”.

      Otra de las vías de mejorar el poder adquisitivo, según Everleny será “bajando determinados precios de bienes en divisas que tienen altos precios por el impuesto del 240% y en algunos casos hasta el 270%”, IVA que el gobierno aplica en las tiendas de moneda dura.

      El modelo económico

      Omar Everleny no acepta que se vaya a copiar el modelo chino porque “funciona por otras variables entre ellas el tamaño del país y el enorme mercado interno”. Sin embargo, afirma que “vamos a tomar elementos del modelo chino y del vietnamita”.

      Raquel Pérez)

      El trabajo independiente será una de las variantes económicas que se desarrollarán con este gobierno.

      “Uno de los temas importantes en este tipo de economías es el mercado interno, algo que ya se empieza a tener en cuenta en Cuba”, sostiene el vicedirector del CEEC y pone como ejemplo el acceso a los hoteles o al servicio de celulares de los cubanos.

      En el futuro el Estado dejará algunas actividades a los trabajadores por cuenta propia.

      “El sector de servicios, talabartería, chapistería, reparación de electrodomésticos, barberos, hay un gran número de actividades que el Estado debería controlar por vía de los impuestos”.

      Finalmente, Omar Everleny recuerda la posibilidad de la eliminación del embargo económico por la nueva administración de EE.UU., “primero llegarían 2,5 millones de turistas más, se podrían comprar otras producciones en los EE.UU. y habría libre remesas de dinero hacia Cuba”.

      Cuba: 50 años de revolución, de avances y desafíos…

      leave a comment »

      cuba1Textos de J. Natanson,  A. Borón,  M. Vicent, E. Sader y M. Gandásegui…

      Ver también “A.Alonso, sociólogo cubano…”

      Siete desafíos para Cuba, por José Natanson

      El índice de mortalidad infantil en Cuba es el más bajo de América latina, la esperanza de vida se acerca a la de los países desarrollados y la pobreza extrema no existe. Todos los niños reciben un litro de leche por día, la Unesco declaró a la isla territorio libre de analfabetismo y todos los jóvenes tienen igual derecho a ingresar a la universidad. Aclarados estos puntos, a continuación se presentan, con datos, información y cifras, siete grandes desafíos para Cuba, a 50 años del ingreso triunfal de Fidel a La Habana.

      1 La doble moneda

      Contra lo que piensan a un lado y al otro del estrecho de la Florida, el principal problema de Cuba no es la presión de Miami o la disidencia interna, sino el sistema de dualidad monetaria. Comenzó en los ’90, cuando el colapso soviético produjo un hundimiento de la economía de la isla: entre 1989 y 1993, según cifras oficiales, el PBI cayó 35 por ciento, el consumo de carne pasó de 39 a 21 kilos per cápita y el de pescado, de 18 a 8. Hubo, en aquellos años fatales que el eufemismo de Fidel definió como el “período especial”, apagones de hasta 14 horas, junto a oleadas de balseros huyendo a Estados Unidos.

      El fin de los subsidios soviéticos forzó al gobierno a ensayar una apertura que incluyó incentivos a la inversión extranjera, sobre todo en turismo, y la autorización del trabajo por cuenta propia. El plan, que consistía en inyectarle dosis de mercado a un sistema hipercentralizado, llevó finalmente a admitir la libre circulación del dólar, que en el 2004 fue reemplazado por el peso convertible. Y así es como hoy Cuba tiene dos monedas: la moneda nacional, con la que se pagan los salarios y se compran los productos básicos, y los pesos convertibles (equivalentes al dólar), a los que los cubanos tienen que recurrir para obtener todo aquello que no se puede conseguir en moneda nacional.

      Y son muchas cosas. La cartilla oficial permite acceder en pesos cubanos a la mitad, aproximadamente, de las necesidades alimentarias de cada familia: incluye, cada mes, 8 huevos, dos kilos de azúcar, 3 kilos de pollo, 3 kilos de arroz, un jabón, etc. El problema surge cuando una persona, que recibe su salario en moneda nacional, quiere comprar hojas de papel o un melón, para lo cual tiene que recurrir a los negocios para turistas o al mercado negro, que venden sus productos en pesos convertibles. Y a precios internacionales: en La Habana, un melón cuesta lo mismo que en Buenos Aires, Caracas o Miami.

      2 Los dos circuitos sociales

      El sistema de doble moneda generó una dualidad social muy dañina. Porque, aunque todos los cubanos tienen asegurados servicios de salud y educación, jubilación y vivienda (aunque probablemente un poco derruida), el resto debe buscarlo de otra manera.

      En Cuba, un profesor universitario o un médico gana alrededor de 1000 pesos cubanos al mes, unos 40 pesos convertibles, con los que tiene que comprar todo aquello que el Estado no le provee, lo que genera una enorme distancia entre los que logran hacerse de los preciados pesos convertibles mediante el acceso a los circuitos internacionales y aquellos que tienen que conformarse con su salario en pesos cubanos.

      La situación se agrava por el hecho que el salario medio en pesos cubanos ha ido disminuyendo.

      3 La relación formación-salarios

      El sistema de doble moneda no es una simple decisión de política monetaria, sino un reflejo de los déficit estructurales de la economía. En una entrevista publicada en el Nº 9 de la revista Consenso, el investigador Pedro Monreal explica que la causa profunda de este esquema radica en la ineficiencia económica. “Lo que impide la corrección que todo el mundo entiende que es necesaria es la falta de productividad de la economía estatal. Si la economía estatal, que es la que respalda esa moneda, es improductiva, jamás podrá resolverse el problema de unificar la moneda.”

      El sistema bimonetario genera, además de una creciente dualidad social y de una larga serie de problemas técnicos, efectos negativos más difusos pero no menos importantes: una de sus derivaciones más perversas es el quiebre de la relación entre formación e ingreso, lo que a su vez pone en cuestión uno de los grandes triunfos de la revolución: los altos estándares de educación universitaria.

      La explicación es simple. Hoy un empleado de hotel puede triplicar, gracias a las propinas, el sueldo mensual de un cirujano cerebrovascular que ha estudiado 20 años pero que no tiene relación con los turistas. La clave de la prosperidad en Cuba ya no pasa por el título universitario, sino por la vinculación con el exterior.

      Esto se ve claramente con algunos ejemplos de confort hogareño. En Cuba está prohibido comprar y vender casas, que se asignan mediante herencia o complicados sistemas de calificación oficial. Pero está permitido canjearlas, siempre y cuando se trate de propiedades de un valor similar. ¿Qué hace entonces el empleado de hotel después de años de acumular propinas? Contacta al cirujano cerebrovascular, negocia el canje y paga un soborno al inspector, que certifica que se trata de un intercambio legítimo.

      En suma, la movilidad social ha resurgido, pero no por vía del esfuerzo educativo sino del contacto con el turismo y las remesas, las dos grandes fuentes de pesos convertibles en la Cuba de hoy.

      4 La reestratificación social

      La apertura de los ’90 permitió relanzar el crecimiento, descomprimió los reclamos de apertura política y reactivó el consumo. Y, junto al sistema bimonetario y el ingreso definitivo de Cuba al mundo globalizado, generó profundos cambios sociales.

      Uno de los más notables es la recomposición de la pequeña burguesía urbana, integrada por propietarios de restaurantes, talleres de autos y pequeños productores, por ejemplo de calzados. Según datos oficiales, el Coeficiente de Gini se ha incrementado: pasó de 0,24 antes de la caída del Muro de Berlín a 0,41 a fines de los ‘90 (no hay información actual, pero se estima que ha aumentado todavía más). Las diferencias territoriales también se ensanchan: el último Indice de Desarrollo Humano sitúa a la ciudad de La Habana 30 por ciento mejor que la provincia de Granma.

      Se trata, en suma, de diversas manifestaciones de un paisaje social más complejo y diferenciado. Lo que la socióloga Mayra Espina, de la Universidad de La Habana, define como una tendencia a “la reestratificación social” (“Viejas y nuevas desigualdades en Cuba”, Nueva Sociedad, Nº 216).

      5 La inseguridad alimentaria y energética

      Tras cinco décadas de revolución, ciertos aspectos de la economía cubana se han transformado radicalmente, algunos como resultado de cambios globales (el níquel ha reemplazado al azúcar como el principal producto de exportación) y otros como consecuencia de decisiones endógenas: las políticas de salud y educación masivas han permitido que hoy los médicos cubanos que trabajan en el exterior, especialmente en Venezuela, se hayan convertido en una de las principales fuentes de divisas del país (en el 2006 representaron el 28 por ciento de las exportaciones, según datos de Julie M. Feinsilver, Foreign Affairs en Español, vol. 6, Nº 4).

      Pero a pesar de estos cambios, la dependencia alimentaria y energética sigue siendo altísima. La producción nacional aporta, según datos oficiales, apenas el 42 por ciento de las calorías y el 38 por ciento de las proteínas consumidas por los cubanos, lo que obliga a la isla a importar alimentos por 2 mil millones de dólares al año. Y ello no se debe a los huracanes que regularmente azotan al Caribe, sino a las fallidas políticas agrarias de las últimas décadas, junto a otras bienintencionadas pero que no ayudaron a mejorar la situación (la extensión de la educación universitaria, por ejemplo, produjo una migración campo-ciudad que despobló áreas rurales enteras). Hoy basta con acercarse a cualquier almacén o bar de La Habana para comprobar que, en una isla extensa y fértil, se consume jugo envasado en El Salvador, cereales procesados en China o carne brasilera.

      La dependencia energética también es importante, y sólo la ayuda de Chávez explica que los apagones de los ’90 hayan desaparecido. Venezuela envía a Cuba unos 90 mil barriles de petróleo por día, más o menos lo mismo que la Unión Soviética en los dorados años de la Guerra Fría.

      6 El consenso político

      La disidencia interna tiene escaso arraigo social, se encuentra fragmentada y en buena medida cooptada por Washington. Pero esto no significa que el consenso del régimen sea total, como demuestran los resultados electorales. Desde 1993, el sistema electoral permite elegir por voto directo a los integrantes de la Asamblea Nacional de una lista única propuesta por el Partido Comunista. Se puede elegir a uno, a varios, a ninguno o a todos los candidatos de esa lista. En los meses previos, el gobierno extrema su campaña por el voto a lista completa.

      En las elecciones de febrero del año pasado, el “voto unido” superó el 90 por ciento. Aunque puede parecer mucho, también significa que un millón de cubanos se negaron a votar, votaron en blanco o no votaron la lista completa. El apoyo es menos sólido de lo que se piensa: poco después de las elecciones de 1998, en las que el “voto unido” llegó al 90 por ciento, el 30 por ciento de la población se presentó para obtener una visa a Estados Unidos. En Cuba, como en todos los sistemas de partido único, las elecciones no necesariamente son un indicador de respaldo al gobierno.

      Y además siempre es difícil calcular el peso real de la estructura autoritaria. Aunque nunca, ni en los tiempos más duros, hubo matanzas masivas o torturas, sí existieron momentos de represión selectiva: en abril del 2003, un grupo de jóvenes secuestró una lancha con pasajeros e intentó llevarla a Miami, pero fueron detenidos y remolcados a La Habana. Los secuestradores iban armados pero no lastimaron a nadie. Fueron capturados el 4 de abril, procesados el 8 y tres de ellos fusilados el 10. La condena, decidida en un tiempo obviamente insuficiente para elaborar una defensa digna, generó un amplio rechazo internacional (que incluyó la famosa carta de Saramago).

      En este marco, la respuesta de los cubanos parece inclinarse más a un menú de opciones despolitizadas, estrategias de salvación económica individual o una vuelta a la religión, lo que no significa que el gobierno no tenga por delante el desafío de explorar vías de construcción de consensos más legítimas que la simple apuesta a la apatía social.

      7 Gestionar la transición

      Si el camino de Cuba es, como todo lo indica, una transición al estilo vietnamita (perestroika sin glasnost), el gobierno deberá tener en cuenta una larga serie de cuestiones, desde la dependencia económica hasta la creciente diferenciación social. Algunos actores internos (los militares, que controlan el 50 por ciento de la economía, la todavía tímida sociedad civil, la Iglesia) jugarán un rol central. Y lo mismo los protagonistas externos: Barack Obama, el gobierno de España, los líderes de izquierda de América latina.

      Y en este sentido es notable la polarización que todavía genera Cuba. De un lado, esa incapacidad para criticar lo evidente, persistente actitud de un sector de la izquierda que tiene muchas causas, desde la nostalgia mal procesada hasta la confusión entre lo verdadero y lo antiguo (Bentleys de los ’60, tiendas polvorientas y las paredes descascaradas de La Habana vieja), como si lo atrasado fuera sinónimo de lo auténtico. Y, en el extremo opuesto, el rechazo total, la dificultad para reconocer los avances sociales, el rol histórico en Angola.

      En un ambiente internacional menos conflictivo que en el pasado pero siempre en tensión, el gobierno de Raúl enfrenta una serie de desafíos cruciales, que tal vez puedan resumirse, al final, en uno solo: cómo manejar el riesgo de que las reformas económicas le otorguen a la sociedad una mayor autonomía, que se exprese en la progresiva superación de la fragmentación que durante décadas ha explicado su subordinación política. En otras palabras, el reto de compatibilizar un Estado de rasgos ineficientes y autoritarios con una sociedad más compleja, diversificada y educada (resultado tanto de los éxitos como de los fracasos del régimen).

      En la vanguardia de la historia

      Los mitos que rompió la Revolución Cubana. Su lugar en la historia latinoamericana y su relación con los países de la región. La lucha contra el bloqueo y los principales desafíos que enfrenta en la actualidad.

      Por Atilio A. Boron

      Es una tarea ciclópea resumir en unas pocas líneas el significado de algo tan especial como la Revolución Cubana, que el viejo Hegel no hubiera dudado un instante en caracterizar como un acontecimiento “histórico-universal”. Una revolución que destruyó mitos y prejuicios profundamente arraigados: que la revolución jamás podría triunfar en una isla situada a 90 millas de Estados Unidos; que el imperialismo jamás permitiría la existencia de un país socialista en su patio trasero; que la revolución era impensable en un país subdesarrollado y, para colmo, sin el protagonismo de un partido “marxista-leninista” conduciendo la insurrección de las masas. Todos estos pronósticos, y muchos otros que sería largo enumerar, fueron refutados por el triunfo, la consolidación y la heroica sobrevivencia de la Revolución Cubana.

      Ha sido –y sigue siendo– una hazaña resistir a medio siglo de un bloqueo económico sin precedentes en la historia de la humanidad y que año a año es condenado por casi todos los países de la ONU, con la excepción de Estados Unidos y un puñado de “estados-clientes”. Pensemos simplemente lo que hubiera ocurrido en la Argentina ante un bloqueo de apenas un año, limitando drásticamente desde la importación de bienes esenciales hasta el ancho de banda de la Internet: este país se habría desintegrado producto de la conmoción social que tal política habría desencadenado. Por eso quien no quiera hablar del imperialismo norteamericano y sus políticas de permanente bloqueo y agresión, debería abstenerse de formular cualquier tipo de crítica a la revolución. Es bien importante marcar esta postura porque tanto dentro como fuera de Cuba no son pocos quienes disparan sus dardos contra las asignaturas pendientes de la revolución sin hacer la menor mención al influjo profundamente desestabilizador de la política del imperio. Es cierto que hay mucho por hacer todavía en Cuba, pero ¿cómo comprender esas falencias al margen de un bloqueo de medio siglo cuyo costo, según cálculos muy conservadores, oscila en torno de los 93.000 millones de dólares, una cifra dos veces superior al Producto Bruto de Cuba, más allá de otras consecuencias que trascienden lo económico y que se miden en vidas humanas y en sufrimientos innecesarios e indiscriminados de toda la población?

      A las restricciones propias del bloqueo habría que agregar, entre muchas otras, el humillante servilismo de la casi totalidad de los países de la región, con la honrosa excepción de México, que ante un úkase del imperio cortaron relaciones con la patria de Martí a partir de 1962, profundizando los efectos deletéreos del bloqueo. Pese a ello, los cincuenta años de la revolución encuentran a Cuba sólidamente a la cabeza en una amplia diversidad de índices de desarrollo social. Este es un asunto que ya se da por descontado pero conviene recordarlo, puesto que tales logros se alcanzaron bajo la hostilidad permanente de Estados Unidos y debiendo además sobreponerse a las tremendas consecuencias derivadas de la implosión de la Unión Soviética y la desaparición del Comecón. Los otros países de la región, rutinariamente cubiertos de elogios por la prensa imperialista y sus voceros en el mundo político, registran índices de desarrollo social muy inferiores –en algunos casos vergonzosamente inferiores– a los cubanos pese a que a lo largo de este medio siglo contaron con el apoyo financiero y político de Washington. Un solo indicador basta con su elocuencia: la tasa de mortalidad infantil por cada 1000 nacidos vivos coloca claramente a Cuba por encima de cualquier otro país de las Américas, con un nivel semejante al de Canadá (5/1000) y aventajando a Estados Unidos (7/1000), para no hablar de países como Argentina, Brasil, México, en donde estas tasas triplican o cuadruplican a las cubanas.

      La revolución se encuentra ahora ante renovados desafíos originados en: a) los grandes cambios que caracterizan a la economía mundial y que provocan la obsolescencia del viejo modelo de planificación ultra-centralizada; b) la creciente beligerancia de un imperialismo que se enfrenta con renovadas resistencias a lo largo y ancho del globo, sobre todo luego de la crisis global estalló pocos meses atrás; y, c) de la necesidad de renovar el impulso revolucionario y, sobre todo, transmitirlo a las nuevas generaciones. Desafíos que requieren de respuestas innovadoras pero, como el mismo Fidel lo recordara, para nada significa caer en el “error histórico” de creer que “con métodos capitalistas se puede construir el socialismo”. En otras palabras: la reforma no puede significar la reintroducción de métodos capitalistas en la gestión de la economía, como se hizo en China o Vietnam. Se deberá transitar por un estrecho sendero en donde se mantenga la planificación de las actividades económicas y el papel rector del estado pero apelando a estructuras más flexibles de planificación y control y a procesos más ágiles de conducción y ejecución. De lo contrario, las desigualdades se multiplicarían y la corrupción resultante de las mismas podría, al cabo de un tiempo, debilitar irreparablemente el impulso revolucionario y favorecer los planes de la reacción imperialista. Por eso Cuba está a la vanguardia de la historia, realizando un experimento sin precedentes: reformar al socialismo pero profundizando el socialismo. Al igual que antes, Cuba rompe con todos los manuales y con el saber convencional. Estamos seguros de que ahora también el éxito rubricará su valiosa osadía.

      Una reflexión final: imaginemos lo que habría sucedido en América latina si la Revolución Cubana hubiese sucumbido ante las agresiones del imperialismo o a consecuencia del derrumbe de la Unión Soviética. La respuesta es clara y contundente: en tal hipotético caso nuestra historia habría sido radicalmente diferente. Sin la antorcha prometeica sostenida heroicamente por Cuba durante medio siglo, los pueblos de las Américas difícilmente habrían tenido la audacia para resistir la renovada opresión y explotación de que eran objeto y para rebelarse en contra del imperio y sus lugartenientes locales. Fue su vibrante ejemplo el que incendió la pradera de América latina en los años sesenta, lo que alimentó las grandes movilizaciones que impulsaron el ascenso de la Unidad Popular en Chile y el triunfo de Héctor Cámpora en la Argentina; abrió el espacio para el giro radical de Juan Velasco Alvarado en el Perú; facilitó la instauración de la Asamblea Popular y el gobierno de Juan José Torres en Bolivia y nutrió la insurgencia constitucionalista del coronel Francisco Caamaño Deñó en la República Dominicana ultrajada por el invasor yankee.

      Fue la inconmovible lealtad y solidaridad de Cuba con todos los pueblos en lucha lo que hizo posible resistir las atrocidades de las dictaduras que asolaron la región en los años setenta y, entre tantas otras cosas, asegurar el triunfo del sandinismo en Nicaragua y, con el sacrificio de sus hijas e hijos, derrotar al apartheid sudafricano y garantizar la independencia de Angola. Fue la inconmovible fortaleza de Cuba la que la convirtió en referencia obligada cuando, a mediados de los ochenta, el continente retomaba el escarpado –¡y aparentemente interminable!– sendero de la “transición democrática” agobiado por el peso de una deuda externa “incobrable e impagable”, como la definiera Fidel en 1985. Ejemplo que adquirió dimensiones gigantescas cuando Cuba demostró ser capaz de resistir a pie firme el derrumbe de los mal llamados “socialismos realmente existentes”, desplomados precisamente por no ser socialismos.

      Es en este escenario, que lleva la marca indeleble de la resistencia de Cuba como una de sus señas de identidad, que irrumpe la Revolución Bolivariana y la figura excepcional de Hugo Chávez, mientras que más al sur Rafael Correa ponía en marcha su Revolución Ciudadana y en la Bolivia del Che un abnegado dirigente cocalero, Evo Morales, se proyectaba como el líder de un pueblo en pos de una reivindicación que se le debía desde hacía más de cinco siglos. Hay también otros procesos en marcha en Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y, en general, en casi toda nuestra geografía. Con características externas diferentes según los casos, pero invariablemente –al menos en el espíritu de los pueblos, si no en su dirigencia– como expresión de un intransigente rechazo al imperialismo, el capitalismo y las políticas neoliberales.

      Todo esto no habría sido posible si Cuba hubiera sido derrotada en Girón, o si sus hombres y mujeres hubiesen defeccionado, abandonando sus ideales, ahogando la antorcha que con tanto esfuerzo y dignidad sostuvieron en alto durante medio siglo. Por eso la deuda de los pueblos latinoamericanos con la Revolución Cubana es inmensa. Una revolución cuyo internacionalismo la llevó a derrotar a los fascistas sudafricanos y que, como si la hazaña anterior no fuera suficiente, inunda al Tercer Mundo de médicos, enfermeros, maestros, instructores deportivos; una revolución que siembra educación, salud y vida, contra un imperio que hace lo propio con la ignorancia, la destrucción y la muerte. Por eso, y por tantas otras cosas que sería imposible siquiera nombrar, vaya nuestra eterna gratitud para con el pueblo y el gobierno cubanos, para Fidel y para Raúl, y antes para el Che, para Camilo, para Haydée y tantos otros héroes anónimos, cubanas y cubanos que con su lucha cotidiana y su tenacidad de hierro hicieron posible este renacimiento de las perspectivas del socialismo en América latina.

      La comparación entre dos miradas sobre Cuba

      Por Mauricio Vicent *

      Desde La Habana

      Cualquier balance que se haga de la Cuba de Fidel Castro, si es medianamente equilibrado, levanta ampollas. Es uno de los resultados visibles de la revolución después de 50 años: haber dividido a los cubanos y a la opinión pública internacional en dos bandos irreconciliables: los detractores del castrismo y sus defensores. En una cosa al menos coinciden todos: la Cuba que deja Castro, ausente de la vida pública desde julio de 2006, en muy poco se parece a la que recibió el 1º de enero de 1959.

      Los adversarios del líder comunista se sirven de algunas estadísticas de la etapa republicana para demostrar el fracaso del régimen. En 1958, con una población de seis millones de personas, la isla poseía más electrodomésticos por habitante y tenía más kilómetros de líneas férreas que cualquier otro país de América latina. El peso cubano tenía entonces igual valor que el dólar. Hoy es 20 veces inferior. Existían las mismas cabezas de ganado que habitantes. Ahora la proporción es de una por cada seis cubanos. Y el número de periódicos de tirada nacional era considerable. Ahora sólo hay dos, Granma y Juventud Rebelde. Otra cifra. La producción de azúcar en 1958 superó en cuatro veces la alcanzada el año pasado.

      Para los defensores de la Revolución los datos que cuentan son otros. Antes de 1959 la mortalidad infantil era superior a 60 por cada mil nacidos vivos. Ahora es de 5,3. La esperanza media de vida al nacer no llegaba a los 58 años y hoy es de 77 años en el caso de los hombres y 78 de las mujeres. Mientras, la cantidad de médicos por habitante se ha multiplicado por cinco. Con 11 millones de habitantes, en Cuba hoy existe casi un millón de universitarios.

      Guillermo Jiménez es uno de los pocos académicos revolucionarios que admiten abiertamente que los indicadores de consumo antes de 1959 eran deslumbrantes. En su ensayo El nivel de vida de los cubanos anterior a la Revolución, ofrece estadísticas como éstas: el consumo anual de carne de res en 1955 era de 40 kilogramos por habitante –tercer lugar en América latina, después de Uruguay y Argentina–; en 1958 circulaban en la isla 160.000 vehículos, uno por cada 38 habitantes –segunda posición en el hemisferio–. “Y Cuba también era el segundo país de América latina en número de receptores de radio, y el primero en receptores de televisión y en canales televisivos.”

      “Pero estaba también el lado oscuro de la luna”, señala Jiménez, de 72 años, que fue líder destacado del Directorio Revolucionario, una de las tres fuerzas que lucharon contra la dictadura de Fulgencio Batista. “En aquellos años el desempleo afectaba al 40 por ciento de la población y el 23,6% de los cubanos mayores de 10 años eran analfabetos”, asegura. “La riqueza estaba tan desigualmente distribuida que el 8% de los propietarios poseían más del 70% de las tierras”, añade.

      Cita datos “nada sospechosos”, pues fueron obtenidos de instituciones oficiales del gobierno de Batista. En 1953 sólo el 58% de los hogares cubanos disponían de servicio de electricidad. Y “poseían refrigeradores menos de la quinta parte de las viviendas, sólo un tercio tenían agua corriente y un 28% baño en casa, sin contar que casi absolutamente todas esas ventajas se concentraban en La Habana”, agrega el profesor. Jiménez quiere demostrar que por muy bien que estuviera Cuba en algunos índices económicos, la necesidad de una revolución social “se justificaba plenamente” en 1958. Y eso sin considerar la represión política vivida durante los últimos años del gobierno de Batista.

      Los enemigos de Castro aseguran que son demasiados los desastres que deja el castrismo: la economía destrozada por años de políticas voluntaristas y subsidios locos, los derechos civiles y las libertades cercenadas. Para los defensores del fidelismo, el paso de los años demostrará que la Revolución ha supuesto un salto histórico, un avance para el país, y aunque sea sólo por ello la historia absolverá a Fidel Castro. El tiempo lo dirá.

      * De El País de Madrid. Especial para Página/12.

      Textos publicados en Página/12

      Cuba, Revolución, 50

      De repente llegaron fotos de unos barbudos, posando como un equipo de futbol, que habían derribado una dictadura en América Central (sic – en aquella época todavía no existía para nosotros el Caribe. Era una región de “repúblicas bananeras”, como despreciativamente nos referíamos a un área de dictaduras, Somoza, Trujillo, Batista, como si fuese un fenómeno exótico en América Latina).Aquella isla tropical comenzaba a sorprendernos, a hablar de revolución en un continente en que esa palabra era reservada para un fenómeno distante – la revolución mexicana – ya que desconocíamos la revolución boliviana de 1952. Revoluciones, en verdad, para nosotros, eran la soviética y la china. De repente, comienza a esbozarse una en nuestro propio continente, en nuestro tiempo político de vida.

      Primero, la revolución nos llegaba como lucha contra el analfabetismo, que pasó a representar un elemento esencial de la lucha emancipatoria, a la que Venezuela y Bolivia vendrían a sumarse recientemente, como si fuesen sellos que indican que se trata de procesos revolucionarios. Después, las reformas urbanas y agrarias, las nacionalizaciones de empresas extranjeras, pero sobre todo, el discurso antiimperialista.

      Frente a las reacciones de la mayor potencia imperial de la historia de la humanidad, Cuba pasó enseguida a identificarse para nosotros con revolución; nacía la expresión Revolución Cubana, que nos acompaña desde hace 50 anos. Todo comenzó un primero de enero, por lo que esa fecha comenzó a tener una nueva connotación de tiempos nuevos, de que la paloma en el hombro de Fidel cuando hacía sus discursos, era un preanuncio seguro.

      Desde entonces, revolución, emancipación, dignidad, justicia, ejemplo, solidaridad, internacionalismo, y tantas otras palabras, gestos y comportamientos, pasaron a incorporarse a nuestro mundo, a servir de norte, de referencia, y a identificarse con Cuba. Nada fue igual desde que Cuba pasó a expresar delante de nosotros todos esos valores. Ya no podíamos decir que no eran posibles, remitirlos para la utopia, como si no fuese posible para un país ser pobre y aún así justo, aún así solidario, aún así internacionalista.

      Cuba nos trajo la revolución y el socialismo. El hecho de que una sociedad pueda vivir no en función del lucro, de la ganancia, del valor de cambio, del mercado, sino de las necesidades de las personas; que pueda colocar en primer lugar la educación, la salud, la vivienda, la cultura, nos deja claro lo que contrapone el socialismo al capitalismo.

      50 años en que Cuba enfrentó las más difíciles condiciones: del bloqueo de los Estados Unidos a los dos intentos de invasión del país por parte del gobierno estadounidense. Enfrentó el fin del campo socialista, las agresiones reiteradas del imperialismo, el bloqueo y las mentiras – lo que dice y lo que calla – de la prensa monopolista mundial, el período especial y las catástrofes naturales. Cuba llega a sus 50 años de Revolución desmintiendo a los que decían que no sobreviviría sin el apoyo de la URSS , a los que se trasladaron para la Isla para cubrir la supuesta caída del régimen cubano después del fin de los regimenes del este europeo, a los que creían que el país seria afectado por las mayores convulsiones si Fidel dejase de estar a la cabeza del gobierno.

      Cuba llega a los 50 años soberana, decidiendo su futuro a partir de sus propias experiencias, sin nunca haber dejado de ser solidaria e internacionalista, ni en sus momentos de mayores dificultades. Al contrario, la Escuela Latinoamericana de Medicina expande el número de alumnos que forman las primeras generaciones de médicos pobres de América Latina. Mantiene y refuerza la Operación Milagro , que ya devolvió la visión a más de un millón de personas. Extiende su trabajo de combate al analfabetismo, que posibilitó que Venezuela y Bolivia fuesen el segundo y el tercer territorio libre de analfabetismo, con el apoyo directo y sistemático de Cuba.

      Son 50 años de lucha, de dignidad, de búsqueda incesante de la construcción de una sociedad justa, de apoyo a los que precisan de apoyo, de solidaridad con todos los pueblos del mundo. Son 50 años en que Cuba muestra el camino de la sociedad desmercantilizada, humanista, internacionalista, de la sociedad socialista, de José Martí, de Fidel y del Che.

      Traducción Insurrectasypunto

      Texto Original en Portugués: www.cartamaior.com.br

      Texto en Español: www.insurrectasypunto.org

       

       

      La Revolución Cubana cumple 50 años

      Marco A. Gandásegui, hijo (Profesor de la Universidad de Panamá e investigador asociado del CELA)

      Quien se levanta hoy con Cuba,

      se levanta para todos los tiempos.

      José Martí

      El cincuentenario de la Revolución Cubana que se celebra hoy debe aprovecharse para mirar hacia el futuro sin dejar de ponderar sobre el pasado. El aporte más importante de la revolución cubana es su extraordinaria experiencia de la cual todos los pueblos pueden aprender para construir un mundo mejor, libre de injusticias, abierto a todos y solidaria en todos los planos. Hoy celebra el pueblo cubano y, muy especialmente, su juventud, junto con mujeres y hombres de todo el mundo que hacen suya la promesa revolucionaria de los héroes cubanos.

      Además de mirar hacia el futuro, hay que revisar los logros de la revolución cubana. Para América latina, en primer lugar, desde la década de 1960 ha sido el faro de esperanzas para todos los que creen en un mundo mejor. Jóvenes latinoamericanos de todas las generaciones han luchado convencidos que sí se puede cambiar el mundo de injusticias y abrir trochas por donde pueden caminar todos hacia una sociedad nueva llena de oportunidades.

      La Revolución Cubana no sólo ha sido una promesa. A pesar del bloqueo económico y militar norteamericano de casi cinco décadas, la población cubana cuenta con los mejores niveles de salud y de educación en el hemisferio occidental. Es la sociedad que le garantiza a todos sus miembros la mejor seguridad social y donde la criminalidad prácticamente no existe.

      En la década de 1960 Cuba se enfrentó y sobrevivió a una invasión norteamericana y a la “crisis de los cohetes”. En ese mismo período alfabetizó a la totalidad de su población y organizó su potencial humano. En la actualidad, Cuba tiene misiones educativas y de salubridad en todos los continentes, apoyando los esfuerzos de muchos pueblos por salir de las tinieblas de la ignorancia.

      Es precisamente el presente y futuro cubanos, ese faro de esperanza que ilumina la lucha de la juventud en todos los rincones de la tierra, que despierta la animosidad de quienes quieren bloquear su mensaje. En el siglo XXI Cuba sigue siendo el faro de la esperanza. No es casualidad que con motivo de los giros políticos que ha experimentado América latina a principios de este siglo – con los Chávez, Lula, Evo, Kirshner y otros – todos los análisis comienzan y terminan haciendo la ecuación con Cuba.

      No cabe duda que en la lucha de los cubanos contra la adversidad de EEUU se ha elevado, como autentica expresión de liderazgo, la figura de Fidel Castro. A pesar de estar enfermo desde hace dos años, todavía sus análisis escritos son poderosas herramientas en manos de los jóvenes en todo el mundo. Con visión estremecedora, en 2002 Fidel apuntaba a la presente crisis mundial: “El actual orden económico mundial constituye un sistema de saqueo y explotación como no ha existido jamás en la historia. El prestigio de las instituciones financieras internacionales está por debajo de cero… La economía mundial es hoy un gigantesco casino. Por cada dólar que se emplea en el comercio mundial, más de cien se emplean en operaciones especulativas (ajenas a) la economía real”. Aun cuando Fidel ya no es el presidente de Cuba, para todos sigue siendo el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana.

      La Revolución Cubana no sólo tiene como enemigo implacable las elites gobernantes de EEUU. Fidel anotó en su momento que todos los logros de medio siglo pueden esfumarse producto de los errores de los propios cubanos. La revolución tiene que ser dirigida con habilidad y audacia. Pero existen elementos internos que corroen sus estructuras generando corrupción, una burocracia inmóvil y la rutinización. En estos momentos Cuba atraviesa un período de transición de su liderazgo. Los viejos cuadros del Movimiento del 26 de Julio están cediendo sus puestos a una nueva generación, que enfrenta un mundo cambiado, pero con los mismos problemas – quizás más agudos – producto de un desarrollo capitalista mundial cada vez más contradictorio e injusto.

      Cuba ha creado una sociedad igualitaria, donde las diferencias todavía se palpan a nivel de la burocracia y también en cuestiones étnicas y de género. Obviamente, estas diferencias palidecen frente a la explotación clasista y al racismo y sexismo institucionalizados prevaleciente en EEUU y en los demás países del mundo. La cuestión étnica fue planteada por el gran poeta Nicolás Guillén: “el problema negro en Cuba es el problema del blanco”. En otras palabras, es un problema que la nación arrastra como grilletes de su pasado y que se definirá cuando el proyecto de nación llegue a su próximo estadio. El caso del sexismo, también institucionalizada al comienzo de la Revolución, ha experimentado un giro de 180 grados creándose nuevas condiciones.

      Cuba no está al margen del desarrollo capitalista. Acusa todos los golpes de las crisis periódicas de su expansión desigual. La diferencia es que Cuba tiene las estructuras económicas y sociales – construidas en los últimos 50 años – capaces de absorber y transformar los traumas que en otros países con estructuras dependientes significan hambrunas y destrucción. Cuba ha logrado transformar una población que en la primera mitad del siglo XX era semi-analfabeta en un ejército de técnicos, ingenieros e intelectuales capaz de enfrentar problemas y resolverlos.

      Pero esta transformación no significa que ahora los cubanos sólo son técnicos capaces de resolver problemas. Este es precisamente el anhelo de los capitalistas: tener una población técnicamente capacitada para producir un creciente excedente que luego le es arrancada por el sistema asalariado. El reto y la promesa de la Revolución Cubana es convertir esa nueva capacidad creativa en la plataforma para que aparezcan los nuevos hombres y mujeres de la sociedad pos-capitalista, solidarios y comprometidos con la justicia social.

      Un saludo de año nuevo, de 50 años más de Revolución, a los héroes como Fidel, Camilo, el Ché, así como a todos los héroes anónimos que hoy construyen la nueva sociedad en la isla tan amada por Martí.

      Panamá, 1º de enero de 2009.

      Presidentes de A. Latina exigen a EEUU suspender bloqueo a Cuba

      leave a comment »

      cuba003Además, pidieron que vuelva a otorgar los beneficios arancelarios a Bolivia.

      por Orbe | 17/12/2008 – 21:46

      Los 33 Mandatarios que participaron este miércoles en la Cumbre de América Latina y el Caribe (CALC) sobre Integración y Desarrollo, efectuada en Brasil, solicitaron al gobierno estadounidense que ponga fin al bloqueo contra Cuba y vuelva a otorgar los beneficios de las preferencias arancelarias a Bolivia.

      Desde la CALC exigieron que se cumpla con lo dispuesto en 17 resoluciones sucesivas aprobadas en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para detener el bloqueo económico, comercial y financiero que mantiene contra la isla.

      Los Presidentes a su vez instaron a Estados Unidos a que siga otorgando a Bolivia los beneficios de las preferencias arancelarias que le quitó recientemente.

      En un comunicado difundido durante esta jornada, los Jefes de Estado reclamaron que se mantengan “los beneficios de la Ley de Promoción Comercial Andina y Erradicación de Drogas (ATPDEA) por su impacto en los flujos comerciales existentes y los puestos de trabajo” en la nación sudamericana, según in formaciones de la Agencia Bolivariana de Noticias.

      También llamaron a ambas administraciones “a realizar los esfuerzos, en un marco de diálogo y respeto recíproco, encaminados a continuar la cooperación en este ámbito”.

      El Atpddea es entregado por Washington a los países andinos que cooperan en la lucha antinarcóticos.

      El pasado mes de octubre el Presidente estadounidense, George W. Bush, decidió excluir a Bolivia de esa norma porque, a su juicio, incumplió los esfuerzos en la lucha contra las drogas.

      El Presidente boliviano, Evo Morales, aclaró en varias oportunidades que la medida adoptada por Estados Unidos se debía a una venganza, ya que su gobierno expulsó al embajador estadounidense, Philip Goldber, al conocerse sus reuniones con grupos opositores que intentaban realizar un golpe cívico prefectural contra el Ejecutivo.

      La Tercera.com

      Literatura Cubana: "Lo que me interesa es escribir…", entrevista a Leonardo Padura

      leave a comment »

      Por Danae C. Diéguez, Cuba

      CUBA-padura Esta es la conversación que sostuve con el autor de obras tan fundamentales como La novela de mi vida,  o las que forman parte de Las cuatro estaciones y aunque no es la entrevista que todavía soñaba, (las circunstancias no permitían otra cosa) al menos tiene la impronta y la espontaneidad surgida al calor de una presentación llena de emociones y fidelidades.

      -¿En qué cree que radica el éxito que tiene su obra entre los lectores cubanos? Lo digo pensando en que es uno de los escritores de ficción vivo, más leído…

      -Mira para mí sigue siendo un misterio. Cuando me siento a escribir, tengo en la mente una serie de lectores ideales que son lectores muy exigentes. Por ejemplo,  cuando escribí La novela de mi vida pensaba en lo que podía decir Ambrosio Fornet, lo que podía decir Enrique Saínz, que conocen muy bien esta época del siglo XIX, la vida de Heredia; y qué podía decir mi editora española Beatriz de Moura. Tengo la suerte tremenda de publicar en una editora española donde se respeta muchísimo la literatura,  y donde la calidad literaria es un elemento que decide las publicaciones de esta editorial. Eso me obliga a escribir siempre con un nivel de exigencia para esos lectores que pongo en mente y digo,  bueno a este lector lo convencerá esto que estoy escribiendo… Pero a la vez, para mí comunicarme con el lector también es algo que me preocupa;  lograr que lo que yo esté escribiendo sea algo que llegue, que le diga algo a ese lector, sobre la realidad cubana, sobre la historia cubana, sobre sus propias preocupaciones, en general, sobre los elementos mas diversos.  Creo que la combinación de esas dos cosas ha provocado al final que exista esta comunicación, esta respuesta del público.

      “Hay además otros elementos que creo funcionan; el escribir estas novelas, que son cercanas al género policíaco, (cada vez se alejan más, pero siguen siendo novelas policíacas) en Cuba, donde hay una avidez muy grande por ese tipo de literatura, ya que apenas se publica literatura policíaca escrita fuera de la isla, la que se escribe aquí es poca y a veces la calidad no complace a los lectores.  Siento que estoy en un vacío de compañía y por eso también los lectores se acercan a estos libros, buscando esta compensación. Por último, creo que la gente necesita leer sobre su realidad y la mayoría de mis  libros, aunque yo me remita a Heredia caminando por las calles de la Habana, estoy hablando de La Habana de hoy también y eso es una necesidad de los lectores cubanos, es una necesidad muy compleja porque no solamente tiene que ver con la literatura, tiene que ver también con que la gente necesita el encuentro con otra dimensión de la realidad y cuando la encuentran en la literatura se identifican con ella”.

      -Me interesa mucho oír su opinión, a partir de esto que me ha dicho de la novela policíaca, ¿cómo se inserta su obra dentro del género neopolicial iberoamericano?

      -Se inserta en la  medida en que es un tipo de novela de carácter urbano, es una novela en la cual los elementos fundamentales no son el enigma y no es la estructura de un misterio, sino que son la corrupción, la violencia, la pérdida de valores. Se conecta en la medida en que violo constantemente las reglas del género, en esta novela, cuando la leas, verás que el asesinato ocurre en la segunda mitad del libro, es decir, sabes que estás leyendo una novela de carácter policiaco pero no hay muertos, no hay asesinato, no hay delito. Recuerda que tradicionalmente las novelas policíacas empezaban con que llamaban al inspector, y le decían “oye, hay un muerto aquí y hay que empezar a investigar”. No, en este caso Mario Conde ni siquiera es policía.

      “Por eso te digo que cada vez son menos policiales, pero desde que se comienza a leer el libro hay la certidumbre de que estás leyendo una novela policial aunque tiene códigos distintos. Esa violación de los códigos tradicionales es lo que hace que estos libros pertenezcan a ese movimiento del neopolicial”.

      -Háblenos un poco de cómo convive el Padura ensayista, el Padura autor de  una novela tan hermosa y que tiene una complejidad estructural mucho mayor como La novela de mi vida, y el Padura que sabe dibujar un personaje como Mario Conde, dentro del policiaco, un tipo marginal, en un mundo marginal. ¿Cómo logra transitar de la llamada alta cultura a la cultura popular,  a la cultura de la calle, de lo cotidiano?

      -Yo creo que eso se potencia incluso en esta novela.  Decía que es como un tornillo esta novela porque va desde la bibliografía cubana del XIX, todo ese proceso que se debe a la gran riqueza cubana del XIX, cuando se hicieron aquellos libros hermosos; va al mundo del bolero y a las noches de los años cincuenta;  y  llega  a una Habana sórdida, oscura, violenta, de hoy. Creo que la novela transita lógicamente por esos tres universos. Yo he hecho a fondo tres tipos de trabajos literarios, el periodismo, el ensayo y la narrativa.  Cuando digo literario incluyo el periodismo porque  considero que el periodismo puede ser una forma de literatura. Yo traté de hacer literatura con el periodismo y lo hice con la mayor capacidad y la mayor posibilidad que tuve en su momento. Igual cuando escribo ensayos, los he tratado de hacer, y lo sigo haciendo, igual que el periodismo, lo que con menos frecuencia, con la mayor profundidad que puedo.

      “La literatura es mi oficio en estos momentos, es mi oficio y también trato de hacerla con toda la responsabilidad. A veces ocurre que hay asuntos en los cuales yo siento que necesito pasar de una reflexión a la otra, de la periodística a la ensayística,  de la ensayística a la literaria, o de la literaria a la ensayística. Por ejemplo está el libro, Heredia, la patria, la vida, que son  reflexiones que no cabían en la novela, pero que yo quería hacer porque me daba cuenta  que había un vacío en cuanto a la reflexión de lo que significaba Heredia, no solamente para la poesía cubana, sino para la formación de Cuba como país.

      “Yo decía, esto de alguna manera el lector lo encuentra en la novela, creo que está dicho en la novela, pero no está en términos ensayísticos, con fechas con datos, precisiones que necesitan otro tipo de lenguaje. Por eso hago el ensayo. A veces escribo crónicas, desde hace diez años colaboro con la agencia IPS. Ahora se va a editar para el año próximo un libro con esas crónicas, donde reflexiono, fundamentalmente, sobre la realidad cubana contemporánea”.

      -¿Qué significa para Padura ser hoy un escritor coherente en Cuba?

      -Mira yo creo que lo principal es ser lo más honesto posible, primero con uno mismo y segundo con el medio en el que vives. A mí no me interesa congraciarme con nadie, no me interesa representar, figurar, estar donde no tengo que estar. Lo que me interesa es escribir y siempre he dicho que lo mismo que digo en esta sala es lo que digo en París, o lo digo en cualquier ciudad del mundo donde esté presentando mis libros. Hablo, como te digo, desde la honestidad, no me interesa que me consideren un disidente, ni me consideren un tipo incómodo, ni que me consideren un alabardero del sistema.  Trato de mantener la política lo más alejada posible de mi vida porque eso me da más libertad a la hora de escribir. Cuando tengo que hablar, porque a veces inevitablemente tengo que hablar de política, trato de hacerlo con la mayor objetividad  y con la mayor honestidad posible.

      “Cuando escribo mis libros escribo sobre los temas que quiero escribir, con la mayor profundidad con que quiero escribir, sabiendo que asumo determinados riesgos y bueno, esos riesgos, son los riesgos del escritor, del artista. Puede ser que haya personas a las  que no les guste lo que dicen mis libros, pero de pronto me encuentro con una persona como la doctora Graziella Pogolotti,  que antes de entrar a la presentación me dijo que le había encantado la novela,  que le parecía hermosísima. Eso es muy satisfactorio, un juicio así, viniendo de una persona como la doctora Pogolotti, es casi como una consagración para cualquier escritor”.

       

      Saber contar historias

       

      Mascherepor  Danae C. Dieguez

      Vuelve el investigador policial Mario Conde, ahora como comprador y vendedor de libros viejos. Así es recuperado por el escritor cubano Leonardo Padura Fuentes en La Neblina del Ayer, su novela más reciente, publicada en La Habana por ediciones Unión.

      Una biblioteca que exhibe lo mejor y más selecto de la bibliografía cubana y el hallazgo de un recorte de periódico de 1960, anunciando  la despedida de una bolerista de los años 50, se convierte en el pretexto para desarrollar una historia que contiene todos los atributos del llamado neopolicial.

      El autor, gran fabulador, sabe contar historias, y esa capacidad la exhibe de manera excepcional en esta novela. El asesinato no se revela hasta bien avanzada la trama, mientras tanto Padura sugiere, con una habilidad madurada, un misterio que se centra en esa magistral biblioteca; de paso,  el homenaje a los grandes libros y autores de la isla en el S.XIX y en el que no falta, por supuesto, quien fuera el protagonista de La novela de mi vida, José María Heredia.

      Dividido en dos partes, en este caso caras,  los títulos de las canciones del disco que grabara la bolerista: cara  A, “Aléjate de mí”; cara B,  “Me recordarás”, son convertidos en los ejes que articulan la historia. En un plano, todas las peripecias propias de la búsqueda y develamiento de un misterio; en el otro las cartas de amor que van revelando claves que se entrelazan poco a poco con el enigma por descubrir, mientras, las letras de estos boleros enuncian la atmósfera que la novela privilegia.

      La Habana se incorpora nuevamente a las aventuras de Mario Conde, no es espacio inactivo, es fondo y personaje. La ciudad se revela nostálgica, cuando es pasado reavivado por la vida nocturna de los años 50; se impone violenta,  cuando nos descubre los bajos fondos, marginales, en el mejor estilo de un realismo sucio; se manifiesta entrañable desde su arquitectura majestuosa, que guarda seres espectaculares, amigos inseparables, fidelidades insondables.

      Padura  pone a sus personajes deambulando nuevamente la ciudad y muestra una de sus caras más sórdidas y oscuras, nos devuelve La Habana de “un infante difunto”, transita del pasado al presente; siempre con el hálito de quien indaga en su realidad aunque la “neblina del ayer” sea el pretexto que el argumento refiera.

      El autor ha perfilado con el Conde un personaje auténtico, lleno de complejidades que lo vuelven  creíble. Con él ha construido “un modelo”  que ha servido para homenajear atributos necesarios como el amor y la amistad. En los espacios en que el expolicía interactúa con los amigos se establecen diálogos, que no por consabidos a veces, resultan  de una riqueza espiritual contrastante con la sordidez que emana  del fondo de la historia.

      En esta nueva entrega la obra transcurre, desde el punto de vista de la construcción literaria, entre los tópicos del género, ya abordadas en Las Cuatro Estaciones y la complejidad estructural de La novela de mi Vida.  La habilidad narrativa de Padura, apoyada en un estilo que va de la descripción más descarnada, a las situaciones más tiernas, amparadas en un paisaje humano y físico lleno de ambigüedades y contrastes; hacen que esta novela se convierta, desde presupuestos ideoestéticos enarbolados en algunas de sus novelas anteriores, en otra suerte de eficacia para establecer el diálogo, tan necesario, con los lectores.

      Es una novela que rinde muchos homenajes, como apuntara el propio autor, homenajes que se identifican a través de  diferentes registros culturales, que van  desde la alta cocina hasta las devociones literarias,  pasando por lo mejor de nuestra música y lo terrible de nuestros olvidos. Es por eso,  también,  una novela a la sinceridad, a la autenticidad.

      Written by Eduardo Aquevedo

      19 octubre, 2008 at 9:06

      El Mir en la Historiografía, en Homenaje a Martín Hernández…

      with 5 comments

      Historiador


      Un desafortunado trance me impide estar con Uds. esta tarde en el panel “El MIR en la historiografía. En memoria de Martín Hernández”, que se realiza en nuestro museo. Es por esto que habiendo sido parte de su convocatoria y queriendo estar de algún modo presente, les hago llegar mi saludo y unas cuantas ideas que pensaba expresar en esta ocasión.

      Aunque no milité en el MIR, siempre tuve un gran respeto y no poca admiración por los miristas, especialmente por figuras como Miguel Enríquez, Bautista Von Schouwen, Luciano Cruz, Lumi Videla y Martín Hernández, entre tantos otros. Si bien no fui mirista, en más de una ocasión actué junto a los miristas y compartí empresas comunes, triunfos, esperanzas, dolores, derrotas y frustraciones. Soy parte de aquella generación que fue testigo y protagonista de los procesos que encarnaron Miguel Enríquez y varios miles de jóvenes revolucionarios chilenos de fines de los años 60 y los 70. Como militante de la izquierda revolucionaria de esa época, pero también como historiador y ciudadano de los tiempos actuales, tengo un juicio sobre la historia del MIR que me gustaría expresar muy brevemente en esta ocasión.

      Al reflexionar sobre la trayectoria histórica del MIR chileno me surgen tres grandes interrogantes en las que puede sintetizarse su balance histórico.

      En primer lugar, ¿qué representaron históricamente Miguel Enríquez, Bautista Von Schowen, Martín Hernández y la generación rebelde de los años 60 y 70 del siglo XX? Luego, parece pertinente interrogarse acerca de los aciertos y errores de esos dirigentes y militantes, y finalmente, es necesario plantearse cuáles son los elementos rescatables de esas experiencias en la perspectiva de las luchas libertarias del presente y del futuro.

      Aunque cada uno de estos problemas puede ser materia de largos debates, en parte ya realizados, en parte pendientes, aprovecho la oportunidad que se me ha ofrecido para hacer algunos planteamientos a título exploratorio, para “galopar sobre estos temas”, como solía decir Miguel Enríquez.

      La primera interrogante es tal vez la más fácil de responder. Con la perspectiva que da el tiempo transcurrido y la culminación de ciertos procesos históricos, no cabe duda que la generación revolucionaria de los 60 y los 70, aquella nucleada en torno al MIR y otras organizaciones de izquierda revolucionaria, representó la tentativa más decantada en la historia de Chile por “tomar el cielo por asalto”, esto es, conquistar el poder para un proyecto revolucionario socialista centrado en la obtención de la justicia y la igualdad social. Aquella generación tuvo el privilegio de actuar en un momento clave de la historia, cuando una inusual confluencia de factores de larga y de corta duración puso a la orden del día en el seno del ya secular movimiento popular chileno la cuestión del acceso al poder. El surgimiento de esa generación revolucionaria fue posible por numerosos factores derivados de la permanente crisis de la sociedad chilena a partir del agotamiento del modelo de sustitución de importaciones y del fracaso de variadas experiencias políticas –desde los gobiernos radicales hasta la “Revolución en Libertad”, pasando por el populismo ibañista de la “Revolución de la escoba” y la “Revolución de los gerentes” del derechista Jorge Alessandri-, que generaron una actitud de disponibilidad política para cambios sociales más profundos en amplios sectores del mundo popular y en algunas franjas de las capas medias.

      A ello se sumó el profundo impacto de la Revolución Cubana, la disidencia china respecto del Vaticano ideológico representado por Moscú en el seno del movimiento comunista internacional y las revoluciones anticoloniales que se multiplicaron desde fines de la 2ª Guerra Mundial y muy particularmente durante los años 60. Todos estos hechos pusieron la revolución “a la orden del día” en el escenario internacional. Pero se trataba de una revolución que ya no sería la simple expansión geopolítica del llamado “campo socialista” al amparo de la potencia militar soviética como había ocurrido en la mayoría de los países de la Europa Oriental durante la segunda mitad de los años 40, sino de una auténtica revolución desde las bases populares, de acuerdo a los cánones clásicos del marxismo que la generación revolucionaria chilena y latinoamericana de los 60 y de los 70 intentó retomar. Esto significaba una ruptura de grandes proporciones con las concepciones y las prácticas parlamentarias y legalistas de la izquierda que, en el caso de nuestro país, se venían desarrollando –no sin altibajos- desde mediados de los años 30.

      Sintetizando, podríamos decir que la empresa encarnada en el MIR consistió en intentar en base a la audacia, el coraje, el empuje, la decisión, la inteligencia y el sacrificio la toma del “Palacio de Invierno”, de acuerdo con los postulados del leninismo y los aportes de la experiencia cubana y del guevarismo. La creación de un partido de revolucionarios profesionales de sesgo leninista se entrelazó con la concepción de la organización político-militar tomada de las experiencias guerrilleras cubana y latinoamericana.

      El principal acierto del MIR fue captar el estado de “disponibilidad revolucionaria” de una vasta franja de trabajadores, intelectuales y estudiantes y, más agudamente, percibir que la elección de Salvador Allende como Presidente de la República abría una situación pre-revolucionaria en Chile. Los mayores éxitos políticos del MIR se dieron precisamente en aquellos años, cuando con audacia y flexibilidad táctica se empezó a convertir en un partido con influencia de masas, un actor importante de la vida política nacional. Tal vez una de las principales carencias del MIR fue la falta de tiempo. En la frenética carrera contra el tiempo esa organización y el conjunto de la izquierda revolucionaria no alcanzaron a ganar la influencia y la madurez requerida para revertir la situación que se transformaba aceleradamente de crisis pre-revolucionaria en contrarrevolución desembozada.

      El contexto político e ideológico de aquellos años hacía muy difícil la necesaria renovación ideológica de la izquierda chilena. En el mundo bipolar de la guerra fría, de las definiciones a favor de uno u otro campo, en un contexto en que la lucha política se planteaba de acuerdo a la lógica de la guerra, el espacio para las revisiones críticas e introspectivas era objetivamente muy pequeño, prácticamente insignificante. Luego, bajo la dictadura ese camino era aún más difícil. Ciertas concepciones y tendencias, a veces combatidas, pero jamás superadas totalmente, como el foquismo y el militarismo en las organizaciones revolucionarias, unidos a ciertos errores de apreciación –como la subvaloración del poderío del enemigo y la sobrevaloración de la fuerza propia- se saldaron en el exterminio físico y en la derrota política y militar del proyecto revolucionario del MIR.

      El proyecto mirista fue, en realidad, derrotado en tres oportunidades: la primera vez entre 1973 y 1976, cuando la feroz represión de la dictadura liquidó a una parte muy significativa de su dirección histórica y desarticuló muchas estructuras de la organización. Una nueva hecatombe se consumó entre fines de los 70 y comienzos de los años 80, saldándose en cuantiosas pérdidas humanas, políticas y materiales ciertas acciones como la “operación retorno” y la tentativa de implantación guerrillera de Neltume. Y una tercera derrota, esta vez eminentemente política, tuvo lugar durante la segunda mitad de los años 80, cuando se impuso la “transición pactada” que dejó al MIR y a otras fuerzas revolucionarias sin alternativa viable, y en definitiva, sin base social.

      ¿La derrota de un proyecto significa la invalidación de su causa? No necesariamente. Pienso que lo más esencial de los ideales de la generación revolucionaria que creció y se desarrolló en los años 60 y 70 sigue estando vigente puesto que los grandes objetivos de justicia e igualdad social no han sido cumplidos en nuestro país.

      Pero, y esta es nuestra tercera interrogante: ¿qué es lo rescatable de esos proyectos fuera de la propia experiencia?

      Sin duda estamos en una época distinta. Ya no vivimos –como pensábamos entonces- en “la época del imperialismo y de la revolución proletaria”. Ciertamente estamos aún en la época del imperialismo (ahora más globalizado), pero sólo una imperdonable ceguera política podría llevarnos a creer que la revolución proletaria está a la orden del día en algún punto del planeta. Cuando las grandes transformaciones económicas, sociales, tecnológicas, culturales e ideológicas de las últimas décadas del capitalismo globalizado han diluido la identidad e incluso una buena parte de la base social de la clase obrera, cuando la emergencia de nuevos actores sociales populares configura un panorama más complejo y matizado, sólo una irreflexiva obstinación nostálgica podría llevarnos a la repetición de los moldes revolucionarios clásicos. Pocos son, en realidad, los conceptos e instrumentos políticos de aquella época que han salido indemnes en el tiempo transcurrido desde entonces.

      Los proyectos marxistas de socialismo basados en dos supuestos, un soporte material representado por la gran industria, y un soporte social, la clase obrera, han sido seriamente cuestionados por la experiencia histórica y por la evolución del capitalismo. Hasta ahora las bases materiales de la gran industria no han constituido más que los puntales de la reproducción ampliada del capitalismo y en algunos países produjeron formas estatales totalitarias. Una nueva utopía revolucionaria, so pena de volver a repetir experiencias de nefastas consecuencias, debería comenzar por cuestionar este supuesto proponiendo enseguida una nueva forma de producir que aún no es posible prever.

      Igualmente, hay que constatar que a pesar de las previsiones y deseos, la clase obrera no ha sido, en cuanto tal, en ningún país del mundo, la fuerza social decisiva para la liberación de la humanidad. Si bien su carácter de clase explotada bajo el capitalismo es una evidencia histórica incontestable, su esencia revolucionaria universal no fue, en realidad, jamás fundamentada ni confirmada por la experiencia histórica. Aunque buena parte de las revoluciones del siglo XX se hicieron en su nombre y con su apoyo, en ninguna parte esta clase, en tanto tal, ejerció la dirección real de esos procesos que terminaron por constituir nuevos sistemas de dominación y de explotación. Esta constatación no invalida el hecho de que un proyecto revolucionario anti-capitalista sólo puede tener como base social a los trabajadores y demás sectores explotados u oprimidos por el capitalismo, pero nos obliga a replantearnos el tema de los sujetos sociales portadores del cambio. De seguro, el sujeto social revolucionario de los nuevos combates por la liberación será un sujeto social más cercano de aquella visionaria percepción mirista sobre “los pobres de la ciudad y del campo”, un sujeto plural, multiforme, de contornos flexibles, que se construye en torno a ciertos momentos y tareas históricas. No se tratará ya de encontrar a “la” clase mesiánica portadora de la liberación de la humanidad, sino de articular en un proyecto revolucionario global las aspiraciones de los trabajadores y demás sectores explotados con las de otros segmentos sociales y culturales que cuestionan el capitalismo.

      En esta perspectiva, el socialismo del futuro no puede ser concebido simplemente como un proyecto que presentado como “socialismo” no sea más que una forma específica de capitalismo o socialismo de Estado. Para la construcción de una utopía de nuevo tipo se hace necesaria una profunda reformulación de las bases teóricas, ideológicas, políticas y culturales que inspiraron los programas y prácticas de los movimientos políticos y sociales de transformación social en Chile.

      ¿Qué podemos rescatar entonces de la experiencia de la generación revolucionaria de los 60 y los 70? En un mundo donde ha hecho crisis la teoría clásica de la revolución y en el que el impulso vital de la revolución rusa se extinguió en medio del desastroso final de los “socialismos reales”, es sin duda muy poco lo que se puede recuperar de las referencias teóricas, de los instrumentos y de las estrategias políticas de antaño, pero es mucho lo que se debe recoger en cuanto a decisión de cambiar el mundo y lo que hay que rescatar en el plano de la moral y de la consecuencia con los principios y convicciones de emancipación. Cuando las clases dirigentes a través de sus políticos e intelectuales solo ofrecen a la humanidad la perspectiva de una eterna reproducción del capitalismo, una suerte de congelamiento o “fin de la historia” sin proyectos colectivos ni utopías de cambio social, cuando en países como el nuestro la clase política nos muestra día a día que para ella pensar, decir y hacer son tres cosas distintas, el legado moral de nuestra generación revolucionaria sigue teniendo un valor que en la perspectiva de las luchas y utopías libertarias del futuro no será puramente testimonial. El desafío histórico para las nuevas generaciones consistirá en recoger esas experiencias políticas y esa herencia moral para procesarlas a través del prisma de nuevos instrumentos teóricos que deberá construir por sí misma, recuperando de los aportes anteriores lo que sirva, sin reflejos nostálgicos que conduzcan a la repetición de los costosos errores del pasado, pero sin claudicación frente a las presiones del sistema de dominación.

      Estoy seguro de que, más temprano que tarde, estos nuevos hombres y mujeres evaluarán la experiencia y el legado de quienes los precedieron y construirán, con el mismo entusiasmo y consecuencia, pero con más clarividencia y mayor efectividad las “grandes alamedas” libertarias del porvenir.

      Santiago, 2 de septiembre de 2008.
      Museo Benjamín Vicuña Mackenna

      Rebelión.org