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Wikileaks: secretos, planes y obsesiones de EE UU, y duro golpe a la desinformación dominante…

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El primer objetivo es contener a Irán – Putin sigue al mando de Rusia – Berlusconi no es de fiar – Hay que controlar a Sarkozy

VICENTE JIMÉNEZ / ANTONIO CAÑO – Madrid – 29/11/2010

A1-WIKILos 251.287 documentos del Departamento de Estado que ha obtenido Wikileaks y han sido puestos a disposición de EL PAÍS constituyen un instrumento sin precedentes en la historia para conocer detalles ocultos y planes secretos de la política exterior de EE UU. Solo cinco medios -‘The New York Times’, ‘The Guardian’, ‘Der Spiegel’ y ‘Le Monde’, además de EL PAÍS- tienen acceso a esos papeles, lo que ha permitido hacer una selección propia y responsable del material que desde hoy se muestra a los lectores

EL PAÍS, en colaboración con otros diarios de Europa y Estados Unidos, revela a partir de hoy el contenido de la mayor filtración de documentos secretos a la que jamás se haya tenido acceso en toda la historia. Se trata de una colección de más de 250.000 mensajes del Departamento de Estado de Estados Unidos, obtenidos por la página digital Wikileaks, en los que se descubren episodios inéditos ocurridos en los puntos más conflictivos del mundo, así como otros muchos sucesos y datos de gran relevancia que desnudan por completo la política exterior norteamericana, sacan a la luz sus mecanismos y sus fuentes, dejan en evidencia sus debilidades y obsesiones, y en conjunto facilitan la comprensión por parte de los ciudadanos de las circunstancias en las que se desarrolla el lado oscuro de las relaciones internacionales.

    Estos documentos recogen comentarios e informes elaborados por funcionarios estadounidenses, con un lenguaje muy franco, sobre personalidades de todo el mundo, desvelan los contenidos de entrevistas del más alto nivel, descubren desconocidas actividades de espionaje y exponen con detalle las opiniones vertidas y datos aportados por diferentes fuentes en conversaciones con embajadores norteamericanos o personal diplomático de esa nación en numerosos países, incluido España.

    Queda en evidencia, por ejemplo, la sospecha norteamericana de que la política rusa está en manos de Vladímir Putin, a quien se juzga como un político de corte autoritario cuyo estilo personal machista le permite conectar perfectamente con Silvio Berlusconi. Del primer ministro italiano se detallan sus "fiestas salvajes", se expone la desconfianza profunda que despierta en Washington y se recoge la preocupación de un amigo suyo sobre unos análisis médicos de resultado "desastroso". Tampoco muestra la diplomacia estadounidense un gran aprecio por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, a quien se sigue con gran meticulosidad acerca de cualquier movimiento para obstaculizar la política exterior de Estados Unidos.

    Los cables prueban la intensa actividad de ese país para bloquear a Irán, el enorme juego que se desarrolla en torno a China, cuyo predominio en Asia se da casi por aceptado, o los esfuerzos por cortejar a países de América Latina para aislar al venezolano Hugo Chávez.

    En ocasiones, las expresiones usadas en estos documentos son de tal naturaleza que pueden dinamitar las relaciones de Estados Unidos con algunos de sus principales aliados; en otras, pueden ponerse en riesgo algunos proyectos importantes de su política exterior, como el acercamiento a Rusia o el apoyo de ciertos gobiernos árabes.

    El alcance de estas revelaciones es de tal calibre que, seguramente, se podrá hablar de un antes y un después en lo que respecta a los hábitos diplomáticos. Esta filtración puede acabar con una era de la política exterior: los métodos tradicionales de comunicación y las prácticas empleadas para la consecución de información quedan en entredicho a partir de ahora.

    Todos los servicios diplomáticos del mundo, y especialmente de Estados Unidos, donde esta filtración se suma a anteriores de menor trascendencia con papeles relativos a Irak y Afganistán, tendrán que replantearse desde este momento su modo de operar y, probablemente, modificar profundamente sus prácticas.

    Tratando de anticiparse a ese perjuicio, la Administración de Estados Unidos lleva varios días, desde que supo la existencia de esta fuga de documentos, realizando intensas gestiones ante el Congreso norteamericano y los gobiernos de gran parte de las naciones ante los que tiene representación diplomática para informarles sobre el previsible contenido de las filtraciones y sus posibles consecuencias. El Departamento de Estado envió a principio de esta semana un informe a los principales comités de la Cámara de Representantes y del Senado previniéndoles sobre la situación.

    La propia secretaria de Estado, Hillary Clinton, ha telefoneado en las últimas horas a los Gobiernos de los países más importantes afectados por esta fuga de información, entre otros los de China, Alemania, Francia y Arabia Saudí, para alertarles de lo sucedido y ofrecer algunas justificaciones.

    En Reino Unido, Israel, Italia, Australia y Canadá, entre otros socios de Estados Unidos, portavoces de sus respectivos ministerios de Relaciones Exteriores confirmaron que habían recibido información de parte de los embajadores norteamericanos, aunque no revelaron detalles sobre los datos precisos que habían sido puestos en su conocimiento. No ha habido, sin embargo, comunicación directa entre la Embajada en Madrid y el Gobierno español acerca de este asunto.

    El portavoz del Departamento de Estado, P. J. Crowley, ha reconocido que no conoce con exactitud las informaciones que aparecerán en los papeles filtrados, aunque ha adelantado que "estas revelaciones son dañinas para los intereses de Estados Unidos". "Van a crear tensiones entre nuestros diplomáticos y nuestros amigos alrededor del mundo", declaró este fin de semana.

    El Departamento de Estado, que ha negociado con uno de los periódicos que hoy publican los cables algunos contenidos particularmente lesivos para sus intereses o peligrosos para ciertas personas, está especialmente preocupado por el daño que esto puede hacer en la guerra contra Al Qaeda en algunas regiones en la que la libran de forma encubierta, como Yemen o Pakistán. En Yemen se da a conocer el contenido de una conversión de 2009 entre el general David Petraeus y el presidente yemení, Ali Abdalá Saleh, en la que este le permite a EE UU atacar las células de Al Qaeda a cambio de que el Gobierno de Yemen diga públicamente que lo hacen ellos mismos.

    Los documentos -251.287 mensajes que cubren un periodo hasta febrero de 2010 y, en su mayor parte, afectan a los dos últimos años- fueron facilitados por Wikileaks hace varias semanas, además de a EL PAÍS, a los diarios The Guardian, de Reino Unido; The New York Times, de Estados Unidos; Le Monde, de Francia, y al semanario Der Spiegel, de Alemania. Estos medios han trabajado por separado en la valoración y selección del material, y pondrán a disposición de sus lectores aquellas historias que cada uno considere de mayor interés; en algunos casos serán coincidentes, en otros no.

    Ese proceso se ha llevado a cabo bajo una exigente condición de no poner en peligro en ningún momento fuentes protegidas de antemano o personas cuya vida podría verse amenazada al desvelarse su identidad. Al mismo tiempo, todos los medios han hecho un esfuerzo supremo por evitar la revelación de episodios que pudieran suponer un riesgo para la seguridad de cualquier país, particularmente de Estados Unidos, el más expuesto por estas revelaciones. Por esa razón, algunos de los documentos que serán puestos a disposición de nuestros lectores a partir de hoy aparecerán parcialmente mutilados.

    EL PAÍS no ha estado en el origen de la filtración y, por tanto, desconoce los criterios con los que se ha llevado a cabo la selección del paquete que finalmente ha llegado a manos del diario. Resulta evidente que los papeles analizados no son todos los emitidos en el mundo por el Departamento de Estado en el periodo de tiempo comprendido, pero ignoramos si esos son todos a los que ha tenido acceso Wikileaks.

    Pese a eso, el lector comprobará el valor que en sí mismo encierra el conjunto de documentos facilitados, al margen de que puedan existir otros muchos que aún se desconocen. Se trata de un material que aporta novedades relevantes sobre el manejo de asuntos de gran repercusión mundial, como el programa nuclear de Irán, las tensiones en Oriente Próximo, las guerras de Irak y Afganistán y otros conflictos en Asia y África.

    También se recogen los movimientos entre EE UU y sus aliados para hacer frente al radicalismo islámico, así como detalles de que las órdenes para el boicot a Google en China provienen del propio Politburó o de los negocios conjuntos de Putin y Berlusconi en el sector del gas. De especial interés son las pruebas que se aportan sobre el alcance de la corrupción a escala planetaria y las permanentes presiones que se ejercen sobre los diferentes gobiernos, desde Brasil a Turquía, para favorecer los intereses comerciales o militares de Estados Unidos.

    Entre los primeros documentos que hoy se hacen públicos, se descubre el pánico que los planes armamentísticos de Irán, incluido su programa nuclear, despierta entre los países árabes, hasta el punto de que alguno de sus gobernantes llega a sugerir que es preferible una guerra convencional hoy que un Irán nuclear mañana. Se aprecia la enorme preocupación con la que Estados Unidos observa la evolución de los acontecimientos en Turquía y la estrecha vigilancia a la que se mantiene al primer ministro, Erdogan.

    Y, sobre todo, esta primera entrega revela las instrucciones que el Departamento de Estado ha cursado a sus diplomáticos en Naciones Unidas y en algunos países para desarrollar una verdadera labor de espionaje sobre el secretario general de la ONU, sus principales oficinas y sus más delicadas misiones.

    Los lectores descubrirán al acceder a las sucesivas crónicas detalles insospechados sobre la personalidad de algunos destacados dirigentes y comprobarán el papel que juegan las más íntimas facetas humanas en las relaciones políticas. Eso resulta particularmente evidente en América Latina, donde se dan a conocer juicios de diplomáticos norteamericanos y de muchos de sus interlocutores sobre el carácter, las aficiones y los pecados de las figuras más controvertidas.

    Mañana este diario ofrecerá detalles, por ejemplo, sobre las sospechas que la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, despierta en Washington, hasta el punto de que la Secretaría de Estado llega a solicitar información sobre su estado de salud mental. El mismo día se darán a conocer algunas de las gestiones que la diplomacia norteamericana ha realizado para repatriar a los presos de Guantánamo, así como la intensa actividad en Asia para frenar el peligro que representa Corea del Norte.

    Entre los cables con los que ha trabajado este periódico se encuentran informes extraordinariamente controvertidos, como los mensajes del embajador norteamericano en Trípoli en los que cuenta que el líder libio, Muamar el Gaddafi, usa botox (producto para eliminar arrugas en el rostro) y es un verdadero hipocondríaco que hace filmar todos sus exámenes médicos para analizarlos posteriormente con sus doctores, y relatos con meticulosas descripciones del paisaje local, como el que hace un diplomático estadounidense invitado a una boda en Daguestán que sirve para ilustrar el grado de corrupción en la zona.

    Hay cables de gran valor histórico, como el que revela la apuesta de la diplomacia norteamericana por el derrocamiento del general panameño Manuel Antonio Noriega o el que detalla ciertos movimientos de Estados Unidos durante el golpe de Estado que destituyó a Manuel Zelaya en Honduras, y cables de enorme interés sobre acontecimientos actuales, como el que precisa la presión ejercida sobre el presidente de Afganistán, Hamid Karzai, para que contenga los abusos de sus allegados y facilite la gobernabilidad del país.

    En lo que respecta a España, estos documentos registran el enorme acceso de la Embajada de Estados Unidos a personalidades destacadas del ámbito político y judicial, y su influencia en algunos acontecimientos que han marcado la actualidad de los últimos años. También se descubre el punto de vista que funcionarios estadounidenses tienen de la clase política española, así como el que algunos políticos expresan sobre sus compañeros y adversarios.

    En determinados casos, estas revelaciones tienen el estrictamente el valor que tiene la opinión de una persona de posición influyente. En otros casos, se trata de relatos que aportan pistas sobre acontecimientos importantes pero que son narrados por una sola fuente: el servicio diplomático de Estados Unidos. EL PAÍS no ha podido corroborar todos esos relatos y ha prescindido de algunos que ha considerado de dudosa credibilidad. Pero sí ha certificado otros y ha operado de forma responsable con el país objeto de la filtración con la intención de causar el menor daño posible. Entre otras precauciones, se ha decidido aceptar los compromisos a los que The New York Times llegue con el Departamento de Estado para evitar la difusión de determinados documentos.

    No todos los papeles obtenidos por Wikileaks han sido utilizados para la elaboración de nuestras informaciones, y solo una parte de ellos serán expuestos públicamente, independientemente de lo que la propia Wikileaks o los demás medios que han recibido el material decidan hacer. Se han seleccionado tan solo aquellos que consideramos imprescindibles para respaldar la información ofrecida.

    Las informaciones han sido preparadas y escritas únicamente por redactores de nuestro periódico atendiendo a nuestras particulares exigencias de rigor y calidad. A lo largo de varios días se irán ofreciendo las crónicas que recogen la sustancia de esos documentos, añadiéndoles el contexto y la valoración requeridos, así como sus posibles reacciones y consecuencias.

    Algunas de esas reacciones estarán, seguramente, dirigidas a examinar las causas por las que puede haberse producido una fuga de semejante magnitud. El origen de este problema puede remontarse a los días posteriores al ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001, cuando se detectaron unos fallos de coordinación entre los servicios de inteligencia que recomendaron la necesidad de un modelo de comunicación que permitiera a los diferentes responsables de la seguridad compartir datos extraídos por el Departamento de Estado.

    Se extendió, por tanto, a partir de esa fecha el uso de un sistema de Internet del Ejército norteamericano denominado SIPRNET, un acrónimo de Secret Internet Protocol Router Network. Todos los cables que se incluyen en esta filtración fueron enviados por ese medio, como se comprueba por la etiqueta que cada uno de ellos lleva en su cabecera, la palabra SIPDIS, que son las siglas para Secret Internet Protocol Distribution.

    Al menos 180 embajadas norteamericanas alrededor del mundo utilizan actualmente ese sistema de comunicación, según informes elaborados por el Congreso norteamericano. Aunque se exigen fuertes medidas de seguridad para el uso de ese sistema, como la de mantenerlo abierto únicamente cuando el usuario está frente a la pantalla, la exigencia de cambiar la clave cada cinco meses o la prohibición de utilizar cualquier clase de CD u otro método de copia de contenidos, el número de personas que ahora acceden a la información ha crecido considerablemente.

    A ese crecimiento ha ayudado también la necesidad de ampliar el número de personas trabajando en cuestiones de seguridad y, como consecuencia, la del número de personas a la que se da acceso a documentos clasificados. El Departamento de Estado clasifica sus informes en una escala que va del Top Secret al Confidential. En los documentos facilitados a EL PAÍS no hay ninguno clasificado como Top Secret, aunque sí más de 15.000 situados en la escala inferior, Secret.

    Según se puede deducir de datos elaborados por la Oficina de Control del Gobierno, perteneciente al Congreso norteamericano, y otros expuestos recientemente por medios de comunicación de ese país, más de tres millones de estadounidenses están autorizados al acceso a ese material Secret. Eso incluye a decenas de miles de empleados del Departamento de Estado, funcionarios de la CIA, del FBI, de la DEA, de los servicios de inteligencia de las fuerzas armadas y de otros departamentos implicados en la búsqueda de información. En Estados Unidos funcionan 16 agencias con responsabilidades de espionaje.

    Será muy costoso, por tanto, para ese país reparar el daño causado por esta filtración, y llevará años poner en pie un nuevo sistema de comunicación con plenas garantías. Lo más importante, sin embargo, es el valor informativo que esos documentos tienen actualmente. Estamos ante una serie de relatos, sin precedentes en el periodismo español, que servirán para una mejor comprensión de algunos conflictos y de personalidades que afectan determinantemente a nuestra vida y que pueden abrir a nuestros lectores a una nueva interpretación de la realidad que les rodea.

    EL PAIS.COM

    ¿Qué es Wikileaks?

    La relevancia de la organización y su página web aumentó en julio pasado tras filtrar información sobre 91.000 documentos secretos acerca de la guerra en Afganistán

    28.11.10 – 20:17 –

    EFE | MADRID

    Wikileaks, en español wikifiltración, es una ONG con sede en Suecia que dispone de una página en Internet de igual nombre desde la que denuncian mediante informes filtrados las injusticias de los "regímenes opresores" en Asia, la antigua Unión Soviética, el África Subsahariana y Oriente Medio, sin dejar al margen las "conductas poco éticas" de países de Occidente, según sus promotores.

    La relevancia de la organización y su página aumentó el 25 de julio de 2010 a raíz de filtrar a varios medios, antes de subirlo a su propia página, información sobre 91.000 documentos secretos acerca de la guerra en Afganistán, de enero de 2004 a diciembre de 2009. En éstos se revelaban nombres, fuentes de información y operaciones encubiertas, muertes de civiles de las que nunca se informó públicamente y denunciaban la ayuda de los servicios secretos paquistaníes al movimiento talibán. El presidente estadounidense, Barack Obama, al igual que los Gobiernos británico, alemán y canadiense, con tropas en el país, mostraron su preocupación por su divulgación.

    Esta "ciberpágina", creada en diciembre de 2006, guarda ciertas similitudes con la Wikipedia, por su filosofía de contenido democrático y abierto, y tecnológico, al utilizar un motor de búsqueda y un entorno visual muy parecidos, aunque no tienen relación formal. Detrás de Wikileaks se encuentra el colectivo anónimo The Sunshine Press, en el que desde sus inicios participan ciberdisidentes chinos, matemáticos y técnicos informáticos procedentes de Estados Unidos, Taiwán, Europa, Australia y Sudáfrica, y su junta de asesores incluye a expatriados refugiados rusos y tibetanos, periodistas, criptógrafos e, incluso, un antiguo analista de la inteligencia estadounidense.

    Importancia mundial

    Al ponerse en funcionamiento en Internet, en enero de 2007, ya disponía de más de un millón de documentos elaborados por colectivos de disidentes o de procedencia anónima. Para salvaguardar la identidad y la seguridad de sus autores o remitentes utilizar un protocolo que permite el anonimato. Luego, la veracidad de los documentos es analizada por un grupo de colaboradores, en su mayoría disidentes y expertos regionales y miembros de organizaciones de derechos humanos, y finalmente el sumario de introducción de los documentos es elaborado por regla general por el australiano Julian Assange, uno de sus fundadores.

    La importancia mundial o regional de lo colgado en su página se ha visto traducida en su publicación en medios de comunicación tradicionales como el británico The Guardian, el estadounidense The New York Times o el alemán Der Spiegel. Por contra, desde su nacimiento su acceso está bloqueado en China y en febrero de 2008 la página web estuvo temporalmente bloqueada por decisión de un juzgado de San Francisco, aunque siguió operando desde otros servidores situados fuera de Estados Unidos.

    Wikileaks no recibe financiación de organismo o institución alguna, aunque permite la recepción de aportaciones voluntarias mediante los mecanismos tradicionales en Internet, recuerdan sus promotores.

    http://www.ideal.es

    Brasil: un buen ejemplo de política exterior progresista e independiente…

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    Clinton acusa a Brasil de hacer más peligroso el mundo

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    La mediación de Lula con Irán enturbia el foro de la Alianza de Civilizaciones.- Moratinos defiende el "tremendo esfuerzo de Brasil y Turquía"

    PABLO X. DE SANDOVAL / JUAN ARIAS – Río de Janeiro – 29/05/2010

    Se agrietan las relaciones entre Brasil y EE UU tras el acuerdo impulsado por la potencia sudamericana y Turquía con Irán para gestionar el controvertido programa nuclear iraní. La noche del jueves, durante una disertación en el Brookings Institution en Washington, la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, no se anduvo por las ramas: "Le hemos dicho al presidente Lula y al canciller Celso Amorim que hacer que Irán gane tiempo hace que el mundo sea más peligroso… Vamos a seguir insistiendo en que los iraníes están utilizando a los brasileños para ganar tiempo".

    Respondió raudo, y también sin medias tintas, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien acusa a las grandes potencias de hipocresía. A su juicio, o nadie tiene la bomba o no se puede negar a nadie el derecho a tenerla. "La energía nuclear debe ser un instrumento para el desarrollo, no una amenaza", apuntó el mandatario brasileño en el III Foro de la Alianza de Civilizaciones, que se celebra en Río de Janeiro.

    "Mi experiencia como líder sindical", añadió Lula, "me enseñó que las posiciones inflexibles solo ayudan a la confrontación y alejan la posibilidad de soluciones de paz". "Con ese propósito, el primer ministro [turco] Tayyip Erdogan y yo fuimos a Teherán a buscar con el presidente [Mahmud] Ahmadineyad una solución negociada para un conflicto que amenaza mucho más que la estabilidad de una región", señaló Lula.

    Los recelos entre Washington y Brasilia son evidentes y se ocultan cada vez menos. En el informe sobre Estrategia de Seguridad Nacional de EE UU, presentado el miércoles, la Casa Blanca no incluyó a Brasil en el bloque BRIC (Brasil, Rusia, India y China). El documento califica a Brasil como una "nación cada vez más influyente", colocándolo en un grupo aparte junto a Indonesia y Sudáfrica.

    En rueda de prensa tras las primeras reuniones de este viernes, el ministro de Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, que viajó en representación de España tras anular Zapatero su asistencia a última hora, defendió sin embargo el "tremendo esfuerzo de Brasil y Turquía". Moratinos dijo que hay que "ayudar y apoyar" a estos países en una iniciativa que consideró "la buena dirección para erradicar las armas nucleares". "En cualquier caso, hay que esperar a ver qué dice la OEA", fue el único matiz que añadió. A su lado, el canciller brasileño, Celso Amorim, y el turco, Ahmet Davutoglu, aseguraron que el movimiento diplomático fue consultado previamente con Estados Unidos. "El acuerdo contempla todos los puntos sobre los que había dudas", dijo Amorim.

    El canciller brasileño lamenta la ausencia de Zapatero

    El canciller brasileño, Celso Amorim, lamentó la ausencia del presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, en el foro de la Alianza de las Civilizaciones y comparó su falta a la de Pelé en el Mundial de 1962. En rueda de prensa este viernes durante la cumbre, Amorim admitió que la ausencia en Río de Janeiro de uno de los principales impulsores de la Alianza de las Civilizaciones es sensible, aunque, prosiguiendo con su comparación, aclaró que, incluso sin su mayor astro, Brasil terminó conquistando el título en el Mundial de Chile de 1962.

    Zapatero, que lanzó la idea de la Alianza ante la Asamblea General de la ONU en 2004 y era uno de los gobernantes más esperados en Río de Janeiro, canceló su viaje a Brasil a última hora para poder centrarse en las negociaciones de la reforma laboral en España.

    EFE

    Written by Eduardo Aquevedo

    29 mayo, 2010 at 16:23

    Bachelet es la gobernante con mayor apoyo en la región…

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    Según la encuesta Latinobarómetro, realizada en 18 países, el respaldo de sus conciudadanos a la Presidenta supera al que logra Lula en Brasil.

    por La Tercera – 12/12/2009 – 09:36

    BACHELET-CORREA-LULA1 Los gobernantes de Chile, Brasil, El Salvador y Panamá registraron índices superiores al 80% en la aprobación de sus propios conciudadanos, según la última edición del Latinobarómetro. En el tope de ese sondeo se encuentra Michelle Bachelet, con 85 puntos. Detrás le siguen el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, con 84%, el salvadoreño Mauricio Funes (83%) y el panameño Ricardo Martinelli (80%).

    Llama la atención que la mayoría de los gobernantes registra alzas en sus niveles de popularidad en 2009, pese a la crisis económica. En algunos casos, como los de Funes y Martinelli, se puede explicar por el hecho de que están recién asumidos en sus cargos. Y en los de Chile y Brasil, podría explicarse por las medidas contracíclicas para hacer frente a la recesión. El reporte de Latinobarómetro destaca el salto de más de 20 puntos en el apoyo a la mandataria chilena.

    Los gobernantes que tienen menos respaldo ciudadano son Alan García, de Perú (26%), y Cristina Fernández de Kirchner, de Argentina (25%). En tanto, los países donde se registra una caída en el apoyo a los presidentes en comparación con la encuesta de 2008 son Colombia, Paraguay, Ecuador, México, República Dominicana, Venezuela y Argentina.

    Bachelet vuelve a aparecer en los primeros lugares de la encuesta, cuando se le consulta a los latinoamericanos que le pongan nota a diversos dirigentes. Aunque aparece en cuarta posición, es la segunda mejor evaluada en América Latina, después de Lula da Silva. Quien saca mejor nota en el ranking general (donde los mejores reciben una calificación de 10 y los peores 1) es el Presidente de Estados Unidos, Barack Obama (7), seguido de Lula (6,4), el Rey Juan Carlos I de España (5,9), Bachelet (5,8) y el primer ministro español, José Luis Rodríguez Zapatero (5,8). Los peor evaluados en la región son Cristina Fernández, Alan García, Daniel Ortega, Fidel Castro -pese a que ya no es Presidente- y Hugo Chávez.

    La encuesta, que consideró 20.204 entrevistas en 18 países, entre el 1 de septiembre y el 26 de octubre, también evaluó puntualmente a Hugo Chávez y al régimen cubano. Al ser consultados si tienen una opinión favorable del mandatario venezolano, el nivel más alto se registró en República Dominicana (55%) por sobre Venezuela (50%). En la región, en promedio, el 27% tiene una opinión positiva de Chávez. Según el informe, al analizar estas respuestas, "la correlación con la posición ideológica de los gobiernos es evidente. Hay más una percepción de influencia positiva de parte de los pueblos que tienen gobernantes de izquierda".

    Con respecto a Cuba, el sondeo preguntó cuán democrática es la isla caribeña, para que se pusiera una nota, de 1 a 10. Donde es percibida como menos democrática es en Chile, con un índice de 2,8.

    En tanto, Chile es el país donde se considera como menos probable que se produzca un golpe de Estado: 6%.

    Evo Morales, reelegido presidente de Bolivia con más de 62% de votos…

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    EVO MORALES CONSIGUIO LA REELECCION CON EL 63 POR CIENTO DE LOS VOTOS Y LOS DOS TERCIOS DE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA

    “Gracias a la conciencia del pueblo cambiamos Bolivia”

    BOLIVIA--EVO1En La Paz, Morales ganó con el 77 por ciento, en Chuquisaca con el 54 por ciento y en Cochabamba con el 66 por ciento. Pese a los esfuerzos del gobernante, no pudo ganar en Santa Cruz, Beni ni Pando, tres departamentos autonomistas.

    Por Sebastián Ochoa

    Desde La Paz

    En la plaza Murillo estaban cientos de miles de personas, banderas, globos, hasta un muñeco gigante del reelegido. “Evo de nuevo”, gritaban hasta que apareció el aludido, tranquilo, como si lo hubiera esperado de hace tiempo. Por unos minutos se quedaron quietos para cantar el himno, todos con el puño izquierdo alzado. “Querida Bolivia con dignidad”, los saludó Morales. “Gracias a la conciencia del pueblo es posible cambiar Bolivia en base al voto del pueblo, trabajar por la dignidad y la igualdad de todo el pueblo boliviano.” Morales consiguió el 63 por ciento de los votos, por lo que “ahora tenemos la enorme responsabilidad con Bolivia, con la vida y la humanidad de profundizar este proceso. Más de dos tercios del Congreso me obliga a acelerar este proceso revolucionario”.

    “Hermanas y hermanos: mi máximo reconocimiento a los que apostaron por el proceso de transformaciones”, dijo Morales desde el palco del presidencial Palacio Quemado. Y llamó a la conciliación a sus rivales. “Somos un gobierno de la cultura del diálogo.” Con el 90 por ciento de los votos escrutados, Manfred Reyes Villa, candidato por Plan Progreso Bolivia-Convergencia Nacional (PPB-CN) quedó segundo con el 28 por ciento de los votos. Samuel Doria Medina, de Unidad Nacional, quedó tercero con el seis por ciento. Cuarto salió René Joaquino, de Asamblea Social (AS) con el tres por ciento.

    La composición de la Asamblea Legislativa Plurinacional será masista en dos tercios. De los 166 legisladores, 110 serán del MAS, 50 de PPBCN, tres de UN y tres de AS. De 36 senadores electos, 25 son del oficialismo y 11 de PPBCN. Por cada departamento corresponden cuatro senadores. El MAS se quedó con los cuatro senadores de La Paz, donde Morales obtuvo el 77 por ciento de los votos. También consiguió los cuatro de Oruro, Potosí y Cochabamba. En Chuquisaca fueron elegidos tres senadores del oficialismo y uno de PPBCN. En Santa Cruz, consiguió dos senadores Morales y dos Reyes Villa. El primero y el segundo también se repartieron dos senadores cada uno en Pando y Beni.

    De los 130 diputados electos, 85 pertencen al MAS. En Santa Cruz, el partido de Morales tuvo 11 diputados; PPBCN, 13 y UN sólo uno. En Pando, dos son del MAS y tres de PPBCN. En Beni, tres del MAS y seis de PPBCN. En Tarija consiguió cuatro el MAS, lo mismo que la agrupación de Reyes Villa. Uno fue para AS. En Chuquisaca, siete diputados son masistas y cuatro manfredistas. En Cochabamba, 14 son del MAS y cinco de quien fuera prefecto de ese departamento hasta que lo revocaron por referéndum el año pasado. En La Paz, 24 diputados son del MAS, tres de Reyes Villa y dos de Doria Medina. En Oruro, quedaron ocho para el MAS y uno para PPBCN. En Potosí, el MAS ganó 12 asientos y AS dos.

    Pese a los esfuerzos de Morales, no pudo ganar en Santa Cruz, Beni ni Pando, tres departamentos de la Media Luna, así llamada por su forma en el mapa boliviano. En Santa Cruz, el MAS recogió el 42 por ciento de los votos. Reyes Villa, el 50 por ciento. Y UN, el cinco por ciento. Ayer el presidente reelecto lo reconoció. “Todavía no pudimos ganar en todos los departamentos”, dijo ante sus seguidores.

    El gobierno de Morales hizo un trabajo electoral largo en Pando, pero no alcanzó. El 48 por ciento eligió a Reyes Villa, mientras el 45 por ciento votó a Morales. Leopoldo Fernández, candidato a la vicepresidencia por PPBCN, era prefecto de este departamento hasta septiembre del año pasado, luego de la matanza de al menos 13 personas en el municipio de El Porvenir. Ayer, tras las rejas en la cárcel de San Pedro, el candidato asumió la derrota antes de que se supieran los resultados a boca de urna.

    En Beni, Reyes Villa obtuvo el 55 por ciento de los votos; Morales, el 35 por ciento y UN el nuevo por ciento.

    En Tarija, el 49 por ciento votó al actual presidente, el 40 por ciento a Reyes Villa y el ocho por ciento a UN. En Chuquisaca, el 54 por ciento votó a Morales, el 33 por ciento al ex capitán y siete por ciento a Doria Medina. En Cochabamba, el 66 por ciento votó a Morales, el 27 por ciento a Reyes Villa y el cuatro por ciento a UN. En La Paz, Morales ganó con el 77 por ciento. Lo siguieron PPBCN con el 10 por ciento y UN con el nueve. En Oruro, el 78 por ciento eligió al MAS; el 10 por ciento a Reyes Villa y el siete por ciento a UN. En Potosí, el MAS consiguió el 76 por ciento; AS el 14 por ciento y PPBCN el cinco por ciento.

    Los cinco departamentos que votaron por la autonomía dieron el Sí. En La Paz, un 72 por ciento la aprobó, mientras el 28 por ciento la rechazó. En Cochabamba, 69 por ciento votó positivo y el 31 por ciento dijo No. En Oruro, el 63 por ciento adhirió al régimen autonómico, mientras el 37 por ciento se negó. En Potosí, el 64 las apoyó y el 36 por ciento votó negativo. En Chuquisaca, el 78 por ciento dijo Sí y el 22 por ciento la reprobó. En la región del Chaco, ubicada en Tarija, el 79,8 por ciento dijo Sí y el 20,2 por ciento optó por el No.

    Además, 12 municipios votaron si adoptarán la autonomía indígena. Ayer no había aún resultados sobre esta votación, ya que la mayoría de los territorios son difíciles de llegar.

    En los departamentos de la Media Luna (Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija) no se votó por autonomías, porque lo hicieron –ilegalmente según el gobierno– durante 2008. Página/12 consultó al ministro de Gobierno, Alfredo Rada, sobre el destino de los estatutos autonómicos aprobados en estos departamentos. “Esos estatutos deben ajustarse a la nueva Constitución, deben compatibilizarse. En esos términos será un avance de lo que van a ser las autonomías”, dijo. Una de las primeras tareas de la Asamblea será la aprobación de la ley marco de Autonomías, establecidas en la Carta Magna refrendada en enero de este año.

    “A partir de mañana Bolivia pasa a ser un país autónomo, sin que eso ponga en riesgo la unidad nacional. Hasta ahora, la oposición había intentado usar la autonomía para fragmentar territorialmente a Bolivia, como ocurrió en los Balcanes con la ex Yugoslavia. La derecha extrema trató de usar la autonomía para dividir al país. Creo que esa es una de las claves para entender la derrota de la derecha y la ultraderecha en Boliva: no supo entender que la autonomía es una demanda democrática, no una demanda secesionista”, dijo el ministro.

    Morales gana la reelección en Bolivia

    La mayoría de escaños en la primera Asamblea Plurinacional permitiría al presidente aymara desarrollar una Constitución de sesgo indigenista y reformar las instituciones

    FERNANDO GUALDONI | Enviado especial, La Paz 06/12/2009

    El presidente Evo Morales logró este domingo su reelección por un periodo de cinco años al frente del Gobierno boliviano. Los sondeos a pie de urna le dieron una enorme ventaja sobre sus rivales, el conservador Manfred Reyes -un ex gobernador de Cochabamba procesado por corrupción- y el empresario Samuel Doria Medina. Morales arrasó en las presidenciales con el 63% de los sufragios de los 5,1 millones de bolivianos habilitados para votar en su país y los 168.000 en el exterior.

    Elecciones en Bolivia

    El Movimiento al Socialismo (MAS) también va bien por delante en la elección de los miembros de la primera Asamblea Plurinacional (130 diputados y 36 senadores), la llave que necesita el dirigente aymara para crear el nuevo Estado, para desarrollar sin trabas su Constitución de corte indigenista y reconstruir a su medida instituciones democráticas clave como el Tribunal Constitucional, la Corte Suprema y la Corte Electoral.

    Morales nacionalizó en mayo de 2006 el sector de los hidrocarburos y aumentó los impuestos de las petroleras, en plena escalada de los precios internacionales de la energía. Así garantizó al Estado una enorme cantidad de dinero que utilizó para sentar las bases de un nuevo país plurinacional con el fin de acabar con la marginación social y económica de los indígenas, el 62% de la población. Otorgó subvenciones para los niños, las mujeres embarazadas y los pensionistas. También concedió tierras a los indígenas y cerró el capítulo del analfabetismo a escala nacional. Su proyecto de transformación del Estado encontró una gran oposición en el llamado Oriente boliviano, la región criolla rica en gas y petróleo.

    Sus cuatro años de mandato estuvieron plagados de denuncias de abuso de poder por parte de la prensa y la oposición. Los escándalos de corrupción, que el dirigente prometió erradicar, tampoco faltaron. Los más sonados fueron los vinculados a la gestión de la petrolera estatal YPFB, la madre de la riqueza boliviana. La empresa pasó por las manos de cinco presidentes y todos dimitieron bajo la sospecha del fraude. El último fue a la cárcel.

    La producción de hidrocarburos ha caído drásticamente por la mala gestión y de inversiones, locales y extranjeras. Esta situación, añadida al retroceso de las exportaciones de gas y crudo (casi el 50% del total) y de los precios internacionales, le restarán este año más de mil millones de dólares (670 millones de euros) a las arcas públicas (el 17% del presupuesto). Los problemas en este sector son una de las principales amenazas al futuro de Bolivia.

    A pesar del alto crecimiento en el último lustro, la sociedad boliviana sigue echando de menos la creación de empleos estables. No hay datos oficiales de paro desde 2007 y la informalidad de la economía sigue siendo tan grande que hace imposible consolidar la inclusión social y económica de la mayoría de los 10 millones de bolivianos, entre los que el 60% es pobre y más de la mitad de este porcentaje raya la indigencia.

    Con una oposición desunida y con escasas ideas, Morales tiene vía libre para profundizar su reforma del Estado y caer en la tentación de buscar la reelección indefinida, una tendencia que ya abarca a Venezuela, Ecuador, Nicaragua y Colombia. Las propuestas del MAS para gobernar hasta 2015 merecen estar en un museo de novedades. Morales ofrece un proyecto que recuerda al capitalismo de Estado, donde el Gobierno profundizará el control de los sectores energético y minero y con los excedentes de esos negocios creará empresas públicas y financiará las ayudas sociales. Otra prioridad se supone que será la constitución de las autonomías indígenas, pero aún no hay una ley que las defina, por lo que no se conoce cómo convivirán con las autoridades regionales, provinciales y municipales ya existentes.

    Durante la campaña, Morales cortejó a la clase media ante el temor que aún infunde en este segmento de la población. "Deseo servir cinco años más porque he aprendido a gobernar en los cuatro últimos (…). Algunos compañeros de la clase media dicen: será indio, pero nos hace respetar, nos da dignidad; por eso quiero decir a la clase media: Bienvenidos a este proceso revolucionario".

    El respaldo de la clase media fue clave para obtener el mejor resultado posible en la elección de los 36 senadores de la Asamblea, cuatro por cada una de las nueve provincias, incluyendo las cinco del Oriente donde el MAS no tiene tanto arrastre como en las andinas. A pesar de que en los últimos días el dirigente radicalizó su discurso antioligárquico y antiimperialista, el vicepresidente, Álvaro García Linera, se encargó de tender la mano a la oposición para trabajar juntos y tranquilizar al votante criollo ante la previsible hegemonía del Movimiento al Socialismo.

    EL PAIS.COM

    Bolivia reelige a Evo Morales y le otorga el control del legislativo


    (Bolivia.com) El Movimiento al Socialismo (MAS) y su candidato, Evo Morales, obtuvieron el 62.5% de los votos, otorgándole su segundo mandato consecutivo, según los datos de conteo rápido, realizados por las diferentes cadenas de los medios locales.

    En segundo lugar quedó el opositor Plan Progreso para Bolivia (PPB), con su candidato Manfred Reyes Villa con el 27% de los votos. Samuel Doria Medina de Unidad Nacional (UN) obtuvo el 6% de los votos. Finalmente en el cuarto lugar, quedó Alianza Social (AS) de René Joaquino, con el 3% de los votos.

    Según los datos preliminares, el oficialista Movimiento al Socialismo logró por lo menos 24 senadores de un total de 36, con lo que tiene asegurado los dos tercios de la cámara alta. El otro partido con representación en esta cámara es el Plan Progreso para Bolivia con 11 senadores, con la posibilidad de sumar un senador más, algo que se deberá confirmar en el cómputo final del Órgano Electoral plurinacional.

    En cuanto a la cámara baja, el MAS habría obtenido 85 diputados, PPB 39, UN 3 y AS 3, datos con los que se confirma que está cámara será de dominio del oficialismo.

    Los restantes cuatro candidatos obtuvieron resultados residuales. La independiente Ana María Flores y Alejo Véliz consiguieron sendos puntos porcentuales del global de la votación, mientras que Román Loayza y el ex fiscal Rímer Choquehuanca no llegaron siquiera al punto porcentual de votos.

    En lo que se refiere a la votación por departamentos Evo Morales obtuvo la primera mayoría en los departamentos de La Paz, Oruro, Potosí, Cochabamba, Tarija y Chuquisaca, en todos ellos el segundo lugar fue para el PPB de Manfred Reyes Villa, quién obtuvo la mayor votación en los departamentos de Santa Cruz, Beni y Pando, en los que la segunda fuerza política fue el MAS.

    Primeros resultados extraoficiales muestran que Evo Morales gobernaría otros cinco años

     LA PAZ, BOLIVIA.- El presidente Evo Morales ganó el domingo una histórica reelección en Bolivia, según sondeos a boca de urna, lo que le permitiría gobernar por otros cinco años para consolidar su "revolución" indigenista y profundizar el control del Estado sobre la economía.

    El gobernante izquierdista, cuyo ascenso al poder hace cuatro años puso fin a un ciclo de inestables gobiernos neoliberales en el empobrecido país, renovó su mandato con al menos 61 por ciento de los votos válidos, de acuerdo a proyecciones de cadenas de televisión privadas que confirmaron encuestas previas a la votación.

    Se espera para dentro de pocas horas que la Corte Nacional Electoral (CNE) divulgue los primeros resultados oficiales.

    En La Paz, cientos de seguidores del mandatario tomaron las calles al grito de “Evo, Evo, Evo" ya antes de conocerse las proyecciones de los medios de comunicación, cuyas estimaciones resultaron generalmente acertadas en comicios previos.

    No había reacciones inmediatas del líder cocalero ni de su principal rival, el ex militar Manfred Reyes Villa, quien hasta media jornada se había mostrado confiado en ganar por lo menos el derecho a enfrentar a Morales en una segunda ronda.

    Morales dijo a media tarde, en el tramo final de la votación que finalizó a las 16:00 hora local (2000 GMT), que estaba "segurísimo" de su victoria en los comicios, a los que llegó como favorito luego de reformar la Constitución para habilitar la reelección presidencial como medida clave de su plan de "refundación" de Bolivia.

    Desde que asumió en el 2006, Morales, el primer presidente aborigen en la historia boliviana, llevó a cabo una amplia nacionalización económica que incluyó los enormes yacimientos de gas natural en manos hasta entonces de petroleras extranjeras.

    Sus aspiraciones socialistas, sus críticas a Washington y su alianza con el presidente venezolano, Hugo Chávez, le valieron el rechazo de los sectores más ricos de la población, mayormente concentrados en la fértil llanura del norte y el oriente del país.

    "Yo estoy segurísimo de que vamos a ganar en los nueve departamentos, por tanto no habrá media luna, será luna llena, a partir de estas elecciones nacionales", dijo Morales, de origen aymara, desde la ciudad central de Cochabamba.

    "Media luna" es el nombre que se ha dado a cuatro distritos gobernados por la oposición conservadora, que ha llegado a liderar sangrientas sublevaciones para intentar debilitar al mandatario, y donde Morales centró su campaña electoral.

    Victorias en la mayoría de las regiones darían a Morales el control de la Asamblea Plurinacional, como pasará a llamarse el Congreso, para aprobar reformas legales aún pendientes y recomponer los tribunales nacionales de justicia en el marco de la nueva Constitución.

    AMPLIA PARTICIPACIÓN

    Morales destacó la amplia participación de los 5.1 millones de electores habilitados, en comicios en los que además fueron elegidos vicepresidente y legisladores, y se decidió sobre autonomía en cinco de los nueve departamentos.

    Las elecciones, en las que votaron por primera vez bolivianos en el exterior y se estrenó un patrón biométrico de registro, se enmarcaron en una nueva Constitución "plurinacional" y socialista aprobada en enero de este año, que dio mayor poder a los indígenas, permitió un modelo económico regido por el Estado y abrió la posibilidad de autonomías.

    Más al norte en el continente, Chávez se adelantó en mandar vivas a su aliado y colega Morales y alabar que "Bolivia avanza hacia su definitiva descolonización".

    La estatización de la economía, que le ha permitido acelerar el crecimiento, y la creación de bonos para estudiantes, madres y ancianos parecen haber sido claves para la reelección de Morales, cuya popularidad es particularmente fuerte entre los pobres que constituyen el 60 por ciento de los bolivianos.

    "He votado por Evo porque considero que es el que mejores planes de gobierno tiene para la educación y la salud (…). Soy maestra y veo que los niños van esperanzados a la escuela porque tienen el desayuno escolar y el bono", dijo la educadora Irene Paz, de 36 años, en un colegio en El Alto, una ciudad de escasos recursos en las afueras de La Paz.

    En la zona residencial sur de La Paz, Soledad Palomeque, profesora de primaria de 35 años, reclamó que "Evo no piensa en la clase media, sólo piensa en los indígenas", y dijo que por eso había votado en su contra.

    Críticos al Gobierno de Morales dicen que se ha concentrado en subsidios sociales, que reconocen le ha dado resultados, pero a costa del descuido de otras áreas como la empresarial.

    Argumentan que la nacionalización de hidrocarburos no ha dado el resultado esperado y que ha alejado a la inversión extranjera de megaproyectos mineros, hidroeléctricos y de litio, banderas de su programa para un próximo gobierno.

    Morales, quien suele replicar que sin esa nacionalización no habrían sido posibles los bonos, ha dado muestras en las últimas semanas de que está dispuesto a abrir la pequeña economía boliviana a los capitales extranjeros.

    http://www.informador.com.mx

    Morales, favorito en Bolivia

    Valeria Perasso

    Enviada especial de BBC Mundo a Bolivia

    Unos 5 millones de bolivianos decidirán este domingo, con su voto, si dan el visto bueno para que el presidente Evo Morales lleve adelante su proyecto de "Estado plurinacional y de economía social" por otros cinco años.

    En las elecciones presidenciales para el período 2010-2015, el actual mandatario y candidato por el Movimiento al Socialismo (MAS) aparece como favorito y, si se confirman las tendencias de encuestas preelectorales, podría obtener un triunfo abrumador por sobre una oposición dividida y debilitada.

    Lo que se juega es el control del Senado, por lo cual el MAS sabe que importa cada voto para definir los senadores departamentales.

    Guido Riveros, analista de FBDM

    Para ganar en primera vuelta, Morales necesita la mitad más uno de los votos o bien una ventaja de 10 puntos sobre el segundo. Los sondeos confirman que obtendría ambos: le otorgan una intención de voto del 55%, más de 30 puntos porcentuales por delante de su principal contrincante, el ex gobernador del departamento de Cochabamba Manfred Reyes Villa (Plan Progreso para Bolivia, PPB).

    clic En imágenes: Bolivia vota

    "Este proyecto no es de Evo, no es de Álvaro (García Linera, actual vicepresidente y compañero de fórmula), ni siquiera es de un partido. Es de todo el pueblo boliviano", arengó Morales en su multitudinario acto de cierre.

    Después, el silencio: 48 horas antes de los comicios, la veda electoral puso fin a una campaña sucia en la que no hubo debates ni análisis de plataformas partidarias.

    Campaña estruendosa

    El oficialismo logró instalar un discurso en el que continuidad y cambio se hicieron uno: votar por el MAS, insistió, es elegir una profundización de la "revolución democrática" que Morales puso en marcha.

    Simpatizantes de Evo Morales

    Evo Morales plantea un modelo de cambio en oposición al esquema neoliberal.

    "Evo consiguió instalar en el imaginario popular la idea de que hay dos modelos para gobernar: el suyo, que representa el cambio, y el otro, que es el viejo esquema del neoliberalismo", definió el analista José Luis Galvez, de Equipos Mori, en diálogo con la BBC.

    La oposición boliviana, que no logró acuerdos para alinearse detrás de un candidato único, entregará mayormente su voto a dos hombres: Reyes Villa, segundo en las encuestas, convoca a los críticos más radicales al gobierno, mientras que el empresario Samuel Doria Molina presenta una propuesta también conservadora pero más moderada.

    Aunque, por cierto, poco hubo de propuestas en los empeños proselitistas que vio Bolivia en los últimos meses. Mucho slogan, en cambio, y todos con rima: que "Bolivia avanza, Evo no se cansa", que "Manfred y Leo, seguridad y empleo"…

    clic Lea: Los candidatos que dividen a Bolivia

    Más bien, los candidatos se dedicaron a lanzar denuncias y acusaciones. En los últimos días, el repertorio incluyó la aparición televisiva de un hijo de Morales – quien, entre lágrimas, reclamó a su padre por no ayudarlo a salir de la pobreza-, considerada por el oficialismo como una manipulación desesperada de sus rivales para sumar votos.

    Por su parte, un ministro de gobierno denunció que Reyes Villa había comprado un boleto de avión para huir del país tras las elecciones, cuando tiene un proceso penal en marcha por presunto mal uso de fondos durante su gestión en Cochabamba. Morales lo tildó de "delincuente" y el PPB rebatió de inmediato: negó los cargos y acusó al gobierno de "amedrentamiento".

    Y hay más: un grupo de partidarias de Reyes Villa se declaró en huelga de hambre por presunto fraude electoral orquestado desde el gobierno, Morales acusó a una cadena internacional de noticias de hacer propaganda "para la derecha vendepatria", y Leopoldo Fernández, el candidato a vicepresidente por el PPB, se sumó a la campaña caliente vía celular: está en la cárcel acusado de planear una matanza de campesinos en 2008, cuando se desempeñaba como prefecto de la región de Pando.

    Nueva era

    Lo cierto es que, cuando el ruido proselitista se acalle, estas elecciones marcarán un punto de partida: es la primera vez que los bolivianos votan bajo la nueva Constitución, propiciada por el actual gobierno y convalidada por referendo popular en enero de 2009.

    Simpatizantes de Reyes Villa

    La mejor opción de la oposición será en el Senado.

    La puesta en vigor de la carta magna pone fin a la etapa de debate y reforma política que ocupó la mayor parte de la gestión de Morales.

    Fue precisamente la constitución reformada la que habilitó al mandatario a postularse para un segundo mandato. Ésta establece, además, que en los comicios del domingo se elijan 166 representantes para la Asamblea Plurinacional, el flamante órgano legislativo que reemplazará al actual Congreso, aunque con una estructura similar.

    Aquí es, según coinciden los analistas, donde se libra la verdadera batalla.

    "Lo que se juega es el control del Senado, por lo cual el MAS sabe que importa cada voto para definir los senadores departamentales. Y la oposición hasta último momento trabajó para sacarle votos a Morales en los departamentos donde Reyes Villa tiene más llegada, como Pando, Beni y Santa Cruz", dijo a BBC Mundo el analista Guido Riveros, de la Fundación Boliviana para la Democracia Multipartidaria (FBDM).

    Senado, divino tesoro

    Desde 2006, el MAS ha gobernado con el control en la Cámara de Diputados pero ha sufrido las consecuencias de un Senado mayoritariamente opositor.

    En ocasiones, Morales no dudó en hacer uso de sus facultades para emitir decretos, evitando así que desde el Congreso se bloquearan algunos proyectos de ley centrales de su gobierno. El mandatario acusa a la Cámara Alta de obstaculizar su mandato, mientras que sus críticos le achacan su incapacidad de establecer pactos y negociar acuerdos.

    El MAS ansía que los resultados de las urnas pongan fin a esta dinámica, en un momento clave para Bolivia: si logra los dos tercios de las 36 bancadas de senadores –cuatro por cada uno de los 9 departamentos del país-, el oficialismo tiene asegurado un trámite fácil para un centenar de leyes en carpeta.

    Y no son proyectos menores: se trata del paquete de normas con las que se implementará la nueva Constitución, que debería estar aprobado antes de mediados de 2010.

    Sobre las posibilidades de lograrlo, las encuestas se han mostrado menos taxativas: ninguna le asegura al oficialismo los 24 asientos necesarios para la mayoría absoluta, y los analistas consultados por BBC Mundo opinaron que difícilmente las cuentas cierren a su favor.

    "La oposición tendrá que negociar su posición el día después, si los resultados son los que indican los sondeos. Doria Medina está en mejor posición para acercarse, pero no creo que haya un plan establecido a largo plazo y todo dependerá de cuán fortalecido salga el oficialismo en la elección de legisladores", dijo a BBC Mundo el investigador Mario Galindo Soza, del Centro Boliviano de Estudios Multidisciplinarios (Cebem).

    Esas serán entonces las matemáticas que deberán hacer Morales y sus colaboradores, cuando, a las 16 hora local, cierren los centros de votación y comience el recuento para definir los próximos cinco años del reparto de poder en Bolivia.

    Obama, Bush y los golpes de Estado latinoamericanos…

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    Immanuel Wallerstein

    La Jornada

    OBAMAAA01 Algo extraño está ocurriendo en América Latina. Las fuerzas de derecha en la región están emplazadas de tal modo que pueden desempeñarse mejor durante la presidencia estadunidense de Barack Obama que durante los ocho años de George W. Bush. Éste encabezaba un régimen de extrema derecha que no tenía ninguna simpatía para las fuerzas populares en América Latina. Por el contrario, Obama encabeza un régimen centrista que intenta replicar la política del buen vecino que proclamara Franklin Roosevelt como forma de anunciar el fin de la intervención militar directa de Estados Unidos en América Latina.

    Durante la presidencia de Bush, el único intento serio de golpe de Estado con respaldo de Estados Unidos ocurrió en 2002 contra Hugo Chávez en Venezuela y tal asonada falló. Fue seguida de una serie de elecciones por toda América Latina y el Caribe, donde los candidatos de centro-izquierda ganaron en casi todos los casos. La culminación fue una reunión en 2008 en Brasil –a la que Estados Unidos no fue invitado y donde el presidente de Cuba, Raúl Castro, recibió trato de héroe virtual.

    Desde que Obama asumió la presidencia, se ha logrado perpetrar un golpe de Estado: en Honduras. Pese a la condena que expresó el mandatario, la política estadunidense ha sido ambigua y los líderes del golpe están ganando su apuesta de mantenerse en el poder hasta las próximas elecciones para presidente. Hace apenas muy poco, en Paraguay, el presidente católico de izquierda Fernando Lugo pudo evitar un golpe militar. Pero su vicepresidente, Federico Franco, de derecha, está maniobrando para obtener de un Parlamento nacional hostil a Lugo un golpe de Estado que asume la forma de un enjuiciamiento. Y los dientes militares se afilan en una serie de otros países.

    Para entender esta aparente anomalía debemos mirar la política interna de Estados Unidos, y cómo afecta la política exterior estadunidense. De vez en cuando, y no hace tanto tiempo, los dos partidos principales representaban a coaliciones de fuerzas sociales que se traslapaban, y en los que el balance interno de cada uno iba de una derecha, corrida del centro, en el caso del Partido Republicano, a una cierta izquierda, corrida del centro, para el Partido Demócrata.

    Debido a que los dos partidos se traslapaban, las elecciones tendían a forzar a los candidatos presidenciales de ambos partidos más o menos hacia el centro, de modo de ganaban sobre la fracción relativamente pequeña de votantes que eran los independientes, situados en el centro.

    Éste ya no es el caso. El Partido Demócrata es la misma coalición amplia que siempre ha sido, pero el Partido Republicano se ha desplazado más a la derecha. Esto significa que los republicanos tienen una base menor. Lo lógico es que esto significara bastantes problemas electorales. Pero, como estamos viendo, no funciona exactamente de ese modo.

    Las fuerzas de la extrema derecha que dominan el Partido Republicano están muy motivadas y son bastante agresivas. Buscan purgar a todos y cada uno de los políticos republicanos a quienes consideren demasiado moderados e intentan forzar a los republicanos en el Congreso a una actitud negativa uniforme hacia todas y cada una de las cosas que proponga el Partido Demócrata y en particular el presidente Obama. Los arreglos políticos de compromiso ya no se ven como políticamente deseables. Por el contrario. A los republicanos se les presiona para marchar al ritmo de un solo tamborilero.

    Entretanto, el Partido Demócrata opera como siempre ha operado. Su amplia coalición va de la izquierda a una cierta derecha del centro. Los demócratas en el Congreso invierten casi toda su energía política en negociar unos con otros. Esto implica que es muy difícil aprobar legislaciones significativas, como vemos actualmente con el intento de reformar las estructuras de salud estadunidenses.

    Entonces, ¿qué significa esto para América Latina (y de hecho para otras partes del mundo)? Bush podía conseguir casi todo lo que quería de los republicanos en el Congreso, en el cual tuvo una clara mayoría durante los primeros seis años de su régimen. Los debates reales ocurrían en el círculo ejecutivo interno de Bush, dominado básicamente por el vicepresidente Cheney durante los primeros seis años. Cuando Bush perdió las votaciones para elegir congresistas en 2006, la influencia de Cheney declinó y las políticas públicas cambiaron ligeramente.

    La era de Bush estuvo marcada por una obsesión con Iraq y en menor medida con el resto de Medio Oriente. Algo de energía quedaba para lidiar con China y Europa occidental. Desde la perspectiva del régimen de Bush, Latinoamérica se desvanecía poco a poco hacia el fondo. Para su frustración, la derecha latinoamericana no obtuvo el tipo común de involucramiento en su favor que esperaban y deseaban por parte del gobierno estadunidense.

    Obama se enfrenta a una situación totalmente diferente. Tiene una base diversa y una agenda ambigua. Su postura pública se bambolea entre una firme posición centrista y unos moderados gestos de centroizquierda. Esto vuelve su posición política esencialmente débil. Obama desilusiona a los votantes de izquierda que movilizó durante las elecciones, y que en muchos caso se retiran de lo político. La realidad de una depresión mundial hace que algunos de sus votantes centristas se aparten de él por miedo a una deuda nacional creciente.

    Para Obama, igual que para Bush, América Latina no está en la cúspide de sus prioridades. Sin embargo, Obama (a diferencia de Bush) está luchando duro por mantener la cabeza arriba del agua política. Está muy preocupado por las elecciones de 2010 y 2012. Y esto no es algo insensato. Entonces su política exterior está influida considerablemente por el impacto potencial que tenga ésta en dichas elecciones.

    Lo que la derecha latinoamericana hace es sacarle ventaja a las dificultades políticas internas de Obama para forzarle la mano. Se percatan de que no cuenta con la energía política disponible para atajarlos. Además, la situación económica mundial tiende a redundar en contra de los regímenes en el cargo. Y en la América Latina de hoy son los partidos de centroizquierda los que están en el cargo. Si Obama lograra triunfos políticos importantes en los próximos dos años (una ley de salud decente, una auténtica retirada de Iraq, una reducción del desempleo), esto mellaría, de hecho, el retorno de la derecha latinoamericana. ¿Pero logrará tales triunfos?

    Traducción: Ramón Vera Herrera

    © Immanuel Wallerstein

    Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2009/11/28/index.php?section=opinion&article=018a1mun

    Honduras, EE.UU y A. Latina: escenarios…

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    Escenarios

    Por Santiago O’Donnell

    AMER02 La crisis de Honduras sigue sin resolverse, pero con la campaña electoral en marcha ya se vislumbran algunos posibles escenarios. Desde la perspectiva de Washington, la solución multilateral que ellos preferían fue intentada y fracasó cuando se cayó el llamado Acuerdo de San José-Tegucigalpa.

    Por supuesto que Estados Unidos no fue ajeno a ese proceso multilateral desde el mismo momento en que impulsó como negociador a Oscar Arias, cosa que los demás países de la región aceptaron. Y más allá de si apoyó, consintió, o no hizo suficiente cuando el avión que llevaba al exilio al presidente legítimo hizo escala en la base de Palmerola, a la hora de negociar el gobierno de Obama aceptó que la vuelta de Zelaya al poder era una condición imprescindible para llegar a un acuerdo, y entendió que el dictador Micheletti sólo aceptaría dicha solución bajo presión de la comunidad internacional. Entonces canceló las visas de los golpistas, expulsó a sus diplomáticos, congeló su crédito internacional, y los denunció en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

    Y quizá algo más. Este cronista no lo pudo confirmar, pero una fuente diplomática europea le deslizó que el regreso de Zelaya a su país también se produjo a través de la base de Palmerola. La ruta del regreso es tema tabú entre los zelayistas, y en todo caso el gobierno de Estados Unidos fue el primero en darle la bienvenida y llevarle comida cuando Zelaya se refugió en la embajada brasileña de Tegucigalpa. Makes sense.

    Pero según contó una fuente cercana al gobierno de Obama, cuando el acuerdo se cayó hace dos semanas los zelayistas y los gobiernos latinoamericanos le dijeron a Estados Unidos que resolviera el problema. Entonces Shannon viajó a Tegucigalpa y negoció un acuerdo, que decía que el Congreso debe decidir la restitución de Zelaya, “en el espíritu del acuerdo de San José de Costa Rica”. O sea, el Congreso debe resolver, pero con la idea de que Zelaya debe ser restituido.

    Claro que en términos legales “espíritu” es una palabra difícil de sopesar. Cuando Zelaya no fue restituido por el Congreso dentro de los plazos que se conversaron en la negociación, con toda razón se dio por engañado y dio por terminado el acuerdo. Pero el miércoles pasado Ian Kelly, vocero del Departamento de Estado, dijo que el acuerdo sigue vigente porque no establecía plazos para la restitución de Zelaya. Y anteayer el dictador anunció que para facilitar la transición piensa “alejarse del poder” mientras se celebran las elecciones, el próximo domingo. El mandato del futuro presidente empezaría a fines de enero.

    Desde la perspectiva de Washington, las cosas están encaminadas. El escenario ideal es convencer a Zelaya de que reasuma aunque sea en el último día de su mandato para legitimar al próximo gobierno. Calculan que la dictadura no tendría problema en que asumiera Zelaya pocas horas o algunos días antes de que termine su mandato constitucional, y que todavía podrían negociar algunas cosas con Zelaya, para que cambie de idea. Desde que se cayó el acuerdo, Zelaya viene diciendo que la elecciones del 29 de noviembre serán un fraude y una farsa y que no será funcional a las maniobras para legitimarlas.

    “¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Que haya elecciones razonablemente libres, aunque Zelaya no las apoye, y que se elija un nuevo gobierno? Claro que no es la solución ideal, pero las demás opciones son peores”, argumenta una fuente estadounidense.

    Entonces, desde la perspectiva de Washington, a Zelaya ahora le queda la opción de aceptar un regreso simbólico para legitimar las elecciones, o exponer al próximo gobierno de Honduras a cuatro años más de aislamiento diplomático, porque la Organización de Estados Americanos (OEA) ya ha dicho que sin restitución de Zelaya no reconocerá al ganador de los comicios.

    El primero sería el escenario ideal para los estadounidenses; el segundo sería un escenario alternativo pero igualmente aceptable. El aislamiento de Honduras sería sólo parcial. Para empezar, la Unión Europea dice que recién se pronunciará al respecto después de las elecciones. La mayoría de los países de la región y el propio organismo mantendrían su posición de no reconocer las elecciones del 29 de noviembre. Pero en la OEA evalúan que Panamá, Colombia, Canadá y quizá Perú acompañarían a Estados Unidos en el reconocimiento del nuevo gobierno.

    Siempre tan prácticos estos norteamericanos. Típica solución de su manual de “nation building”, ese que está lleno de promesas, pero que ya cuenta con demasiados fracasos, siendo el último el vergonzoso acto eleccionario en Afganistán el 20 de agosto. No existe el almuerzo gratis. En América latina costó demasiada sangre entender que los pueblos no toleran líderes proscriptos, ni aguantan la pesada herencia de un golpe impune.

    Lamentablemente, a la hora de elegir muchas ex colonias siguen comportándose como colonias, casi por inercia, sobre todo a la hora de repartir culpas. Los verdaderos dueños de las llaves para destrabar el conflicto son los políticos hondureños. Si los principales candidatos se bajaran de estas elecciones ilegítimas, forzarían la restitución de Zelaya y desbaratarían la estrategia estadounidense de mantener el statu quo.

    Ese escenario haría posible una verdadera refundación de Honduras. El punto de partida sería una discusión sobre la principal herramienta de control de los sectores conservadores y proestadounidenses que forzaron la salida de Zelaya.

    Esa herramienta de dominación es la Constitución hondureña. Fue sancionada en 1982, en plena guerra de contrainsurgencia, cuando ese país era la plataforma de lanzamiento de las operaciones militares y de inteligencia del gobierno de Ronald Reagan para desestabilizar al gobierno sandinista y combatir la guerrilla en El Salvador y Guatemala.

    Una Constitución tan rígida que hasta prohíbe cualquier intento por reformarla, y a la vez tan perfectible que ni siquiera contempla un proceso de juicio político para un presidente acusado de violarla. Podría decirse que esa es la contradicción que dio origen a la crisis política hondureña. Los errores de cálculo de Zelaya y sobre todo la ambición de poder de la derecha golpista local e internacional hicieron el resto.

    La crisis encuentra a la región en un estado de ebullición, sin grandes dramas pero con varios escenarios potencialmente explosivos. La pelea entre Perú y Chile por un caso de espionaje, las tensiones crecientes en la frontera entre Colombia y Venezuela, la amenaza golpista que jaquea al presidente paraguayo, el enfrentamiento entre gobierno y empresarios en Guatemala son nubes que se acumulan en el horizonte. Nubes que parecen augurar un cambio de época.

    Antes, bajo la tutela de Washington, muchos de estos conflictos ya estarían resueltos o encaminados hacia un desenlace previsible. Los escenarios que hoy se pueden vislumbrar para Honduras y la región no serán alentadores, pero tampoco son tan catastróficos como cuando todo se solucionaba con el garrote de los Marines y la chequera del FMI.

    Las huellas que va dejando el repliegue estadounidense –repliegue táctico, estratégico, temporario, permanente, cínico, sincero, oportunista, inevitable: el tiempo dirá– son huellas que conducen a un escenario denso, fragmentado, fluido e imprevisible.

    Un escenario sin divas ni finales cantados, que invita a la construcción colectiva. O sea, a la emergencia de nuevos liderazgos, a la creación y afinación de instrumentos regionales, a la convergencia económica, política y cultural, al pago de deudas internas.

    Nuevos actores, nuevo guión, un público que se renueva. El escenario cambió. No del todo, pero cambió bastante. Y bastante costó cambiarlo como para pensar que sólo cambió el decorado.

    sodonnell@pagina12.com.ar

    Afganistán: cara, pierdes; cruz, también pierdes, por I. Wallerstein…

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    Immanuel Wallerstein, in La Jornada

    georgia-tanques La guerra en Afganistán es una guerra en la que tanto Estados Unidos como Obama perderán sin importar lo que hagan ahora Estados Unidos o el presidente Obama. El país y su presidente están en una situación de trabazón total.

    Consideren la situación básica. El gobierno afgano en Kabul no tiene legitimidad alguna para la mayoría de la población. Tampoco tiene un ejército digno de su nombre. No tiene tampoco una base financiera. No hay casi seguridad militar ni personal por ninguna parte. Se enfrenta con la oposición de una guerrilla, los talibanes, que controlan la mitad del país y que de un modo constante se han fortalecido desde que el gobierno talibán fuera derrocado en 2001 por una invasión extranjera (en gran medida estadunidense). El New York Times informa de que los talibanes dirigen una sofisticada red financiera para pagar sus operaciones insurgentes, algo que los funcionarios estadunidenses intentan, infructuosamente, cortar.

    Hace poco, el presidente Hamid Karzai fue reelegido en una votación manifiestamente falsificada. El gobierno estadunidense aceptó tragarse esto porque Karzai es el único político importante pastún, el grupo étnico que es la base del apoyo de los talibanes. Por tanto es el único que puede tener la esperanza de llegar a algún arreglo político con algunos o todos los talibanes. Estados Unidos tuvo que pasar la vergüenza pública de reconocer el fraude electoral y recibió presiones para ponerle presión a Karzai para que aceptara unas elecciones extemporáneas de segunda vuelta. No hay duda de que Karzai ganaría esta segunda vuelta. Tras las elecciones, su posición política será muy débil.

    El principal aliado político de Estados Unidos en la región, Pakistán, está claramente coludido con los talibanes –en gran parte para garantizar su propia supervivencia interna-. El comandante militar estadunidense, el general Stanley McChrystal, insiste en que necesita de inmediato 40.000 soldados más, o será demasiado tarde para ganar la guerra en Afganistán. Parece poco probable que obtenga la cifra completa de estas tropas, o con la celeridad suficiente, para cumplir con el plazo implícito. Hay muchas figuras militares que dudan de que tenga razón al argumentar que con sus 40.000 soldados más, si le llegaran de inmediato, pudiera cabiar la situación.

    No es muy arriesgado sugerir que Estados Unidos tendrá que retirarse de Afganistán en algún momento. Quién llegará al poder en Afganistán en ese momento, es una cuestión demasiado abierta. Puede muy bien haber una guerra civil prolongada.

    Dentro de de Estados Unidos, la opinión acerca de la guerra perdida se dividirá en extremo. Parece claro que la derecha republicana se prepara para acusar de traición entreguista a los demócratas en general y a Obama en particular. El general McChrystal puede muy bien ser su candidato a la presidencia, si no en 2012, entonces en 2016.

    Obama no obtendrá crédito por nada de lo que haga. Si brinda respaldo pleno e inmediato a las peticiones de McChrystal, será de todos modos acusado por los republicanos de haberlo hecho demasiado tarde. Al mismo tiempo, habrá generado una ira profunda entre por lo menos la mitad, si no más, de quienes votaron por él en 2008.

    La guerra en Afganistán se habrá convertido en la guerra de Obama. Cuando Estados Unidos pierda esa guerra, será Obama quien será acusado de haberla perdido. Aun si logra que se apruebe algún tipo de legislación sanitaria (lo cual es posible), y aun cuando la situación económica de Estados Unidos y del mundo mejore en los próximos años (lo cual es dudoso), la guerra en Afganistán seguirá siendo la sombra más grande y será, por sí sola, el elemento más importante para juzgar su presidencia.

    ¿Puede Obama revertir esta situación moviéndose dramáticamente en otra dirección –hacia un rápido acuerdo político con los talibanes y hacia una retirada completa?- Aparte del hecho de que no haya evidencia pública de con qué seriedad está Obama contemplando esto, no hay todavía el nivel de respaldo público en Estados Unidos como para que sea una opción política posible para él. Aún no cuenta con el grado de respaldo necesario dentro de su propio gobierno para un viraje dramático.

    Así que Estados Unidos y Obama se tropezarán con el asunto, por uno o dos años, mientras la situación política y militar se deteriora. Para Estados Unidos y para Obama, si sale cara pierden, si sale cruz, también pierden.

    Traducción: Ramón Vera Herrera

    © Immanuel Wallerstein

    Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2009/11/07/index.php?section=opinion&article=022a1mun

    Written by Eduardo Aquevedo

    8 noviembre, 2009 at 22:47