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Fontaine: "Estuve con Marco a pesar de Marambio y Pascal Allende"

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Por: Michelle Chapochnick

El economista -que esta semana fichó por la candidatura de Piñera- cuenta entretelones de su paso por el comando de ME-O. Critica la izquierdización de dicha campaña y las divergencias que tuvo con "la ultraizquierda". Además, esboza las propuestas que le puso en la mesa a Piñera para que las incorpore en su futuro gobierno.

A menos de 48 horas de la primera vuelta, Paul Fontaine, el ahora ex jefe económico de la candidatura de Marco Enríquez-Ominami, partió a la Octava Región. Ahí celebró junto a sus trabajadores la extracción de las primeras 30 toneladas de carbón de su nueva mina Santa Ana -donde es socio de Rodrigo Danús-. Volvió a Santiago y el miércoles se sumó formalmente a la campaña de Sebastián Piñera. Era predecible que el economista, proveniente de una familia ligada a la derecha -es hijo de Ernesto Fontaine-, adhiriera al candidato opositor. Ya lo había anunciado meses atrás.

-¿Cómo explica que después de más de un año de críticas a Piñera y a su programa económico, ahora se integre a su campaña?

-No lo he criticado mucho. Y hay cosas que uno dice por campaña, por votos. Sí pensaba que (la campaña de Piñera) miraba la eficiencia y el crecimiento, pero no tanto el tema de la equidad. Ésa es una crítica que le hice en muchos seminarios. Pero creo que ahora sí está mirando la equidad y la justicia y ha migrado a ideas progresistas importantes.

-También dijo que no le gusta la derecha tradicional, ni los partidos…

-Piñera no es derecha tradicional. La UDI y una parte de RN sí lo son, pero él no.

-Pero él representa a esos partidos.

-No me gustan los partidos. Pero no existe el ideal 100% en todo. Estoy optando entre dos alternativas y creo que una es muchísimo mejor que la otra.

-También dijo que Piñera no escuchaba…

-Dicen que ha mejorado eso. Y en mi caso, sí me escuchó.

¿Cuál es el acuerdo?

-¿Cuáles son los principales temas del programa de ME-O que le gustaría que Piñera integrara a su agenda?

-El primero es la implementación de un royalty a la minería y que no sólo aumente de 5% a 8% la tasa, sino que también incorpore a la mediana minería, que hoy no está pagando. Que además se implemente un royalty a las hidroeléctricas y se baje el impuesto a las personas. Otro tema apunta al crecimiento de la pequeña y mediana empresa y plantea que los primeros $400 millones en utilidades de las empresas no paguen impuestos a la renta si se reinvierten. Además, que contemple el aumento de los impuestos a la renta a las empresas de 17% a 30%. Y, por último, que el tributo de timbre y estampilla quede en cero.

"Me llamó alguien del comando de Frei para preguntarme si yo estaba dispuesto a participar en un eventual acuerdo con el candidato oficialista. Les dije que era un honor que me llamaran, que no tengo nada personal contra Eduardo Frei, pero que ya estaba en conversaciones avanzadas con Piñera".

-¿Cuántos de ellos acogió Piñera?

-Tres o cuatro. Los otros no quedarían fuera, sino que serán temas que se analizarán y discutirán posteriormente, al igual que el resto de las medidas. Además, hay temas secundarios que también se estudiarán.

-¿Cuáles de ésos son intransables para usted?

-Se los dije en orden de importancia. Para mí el más importante es el royalty a la minería.

-¿Cree que Piñera subirá el impuesto a las empresas?

-No puedo darte una respuesta. Son temas -y así lo acordamos- que él tiene que ver con sus diputados y senadores. Él no quiere anunciar estos temas en este momento.

-¿Confía en que acogerán sus propuestas en un eventual gobierno? Esto puede ser sólo una estrategia política para atraer votos de los partidarios de ME-O.

-Sí, confío. Pero si Piñera por x motivos no cumple lo que me dijo que iba a impulsar, claramente habrá un quiebre de confianza y lo voy a dar a conocer en su oportunidad.

– ¿Qué pidió a cambio de su apoyo a Piñera?

-Nada. No fue una negociación.

-¿Aceptaría un puesto en un eventual gobierno piñerista?

-No estoy pidiendo nada. Si me llegara a ofrecer algo le diría: "Tienes personas mejores". Eso sí, feliz sería un asesor formal o informal part-time o estaría en un directorio.

-¿Lo llamaron del comando de Frei?

-Me llamó alguien del comando de Frei para preguntarme si yo estaba dispuesto a participar en un eventual acuerdo con el candidato oficialista. Les dije que era un honor que me llamaran, que no tengo nada personal contra Eduardo Frei, pero que ya estaba en conversaciones avanzadas con Piñera y que éste acogía los puntos que yo planteaba. En todo caso, si el senador adopta el programa económico de Marco, demostraría una visión política impresionante.

-¿Y si lo hubieran llamado primero del comando freísta?

-Me hubiera sentado con ellos. No sé qué habría pasado.

Giro a la izquierda

-¿Cómo evalúa el 20% que obtuvo ME-O?

-Es bueno. No contó con el apoyo de los partidos, ni recursos económicos. Y tuvo al gobierno en contra.

-Pero en un momento había expectativa de que sacaría más votos y que pasaría a segunda vuelta. ¿Se desinfló?

-Más que desinflarse, se estancó. En ninguna encuesta seria superó el 20%.

-¿Por qué?

-Pocos recursos, fuerzas territoriales débiles y la decisión estratégica de pelear el voto de la izquierda con más fuerza. No estoy seguro si esto sumó votos de izquierda, pero sí que restó de derecha.

-¿Error de enfoque?

-Fue impulsado por las personas más de izquierda del comando, que todos sabemos quiénes eran. Me imagino que dicha postura agarró fuerza y fue la que ganó. No sabemos qué hubiera pasado si se hubiera quedado en la idea más libertaria, más apolítica.

-¿Pero no era de esperarse que una campaña donde el jefe político era Max Marambio tomara un postura más de izquierda?

-Era de esperarse. Pero al comienzo -hasta mayo-, Marco tuvo posturas más liberales, como la de incorporar capital privado a Codelco.

-¿Finalmente, el proyecto transversal no fue tal?

-Hubo un sentimiento generalizado, basta con leer la prensa, de que la campaña se izquierdizó.

-¿Eso fue lo que lo hizo tomar distancia y no participar en el comité estratégico?

-Dejé de ir (al comité estratégico) porque los temas económicos se dejaron de hablar y sentí que no contribuía. El distanciamiento fue mutuo. Pero seguí como encargado del área económica de Marco hasta el domingo que perdió la elección.

-¿Entonces, por qué no fue al comando de ME-O el día de la elección?

-No fui por diversos motivos. El principal: no me sentía cómodo con la gente que estaba en el comando al final. Con Marco sí (me sentía cómodo) y lo llamé ese día. Además, durante la última semana fue bastante evidente que él no sería electo, así que por el ambiente no daban ganas de estar ahí.

Marambio, Castro y Miguel Enríquez

-¿Cómo conciliaba sus posiciones con Andrés Pascal Allende y Max Marambio?

-Teníamos divergencias importantes en temas valóricos y en estrategias también. Encuentro divertido que Marambio diga que en segunda vuelta él no respetará el voto y va a escribir en él Marco Enríquez-Ominami. Eso es no respetar la democracia, demuestra que no cree en las instituciones, es una forma de mirar la vida distinta a la mía.

-¿En qué temas no estaban de acuerdo?

-En su apoyo al gobierno de Allende, al de Chávez, que Cuba no es una dictadura. Cuba es una dictadura, es sangrienta, no hay estado de derecho, se violan las libertades individuales. Estoy totalmente en contra de Fidel Castro, Raúl Castro y el politburó cubano. Es éticamente inaceptable apoyar a un dictador. Marambio es una persona inteligente y agradable, pero no comparto su manera de ganar la plata. Me imagino que él vio una oportunidad de enriquecerse en Cuba, me imagino que al alero de Fidel Castro y de su gente, y él optó por ese camino y yo no soy nadie para criticarlo.

-¿En qué temas no estaban de acuerdo con Marambio y Pascal Allende? -En su apoyo al gobierno de Allende, al de Chávez, que Cuba no es una dictadura. Cuba es una dictadura, es sangrienta, no hay estado de derecho, se violan las libertades individuales. Estoy totalmente en contra de Fidel Castro, Raúl Castro y el politburó cubano.

-¿Por qué entonces usted dijo en una entrevista en Qué Pasa que al conocer a Marambio y Pascal Allende había cambiado su opinión -sus prejuicios- respecto de ellos?

– Al final, no eran prejuicios. Hubo una época en que fueron supermoderados. Pero en definitiva volvieron a mostrar que estaban en la década del 70: lucha de clases, odios, dictaduras. Yo diría que estuve con Marco, a pesar de Max Marambio, Pascal Allende y la ultraizquierda no renovada que lo acompañó.

– ¿Cuál es su opinión del MIR?

-El MIR tuvo gente valiosa como Miguel Enríquez, que fue una persona con valores, que creyó en un bien superior y optó por un medio armado con el que estoy en desacuerdo. Él murió en combate por sus ideales y eso para mí vale mucho. En cambio, hubo otros que se fueron del país o arrancaron para salvarse.

-¿Quiénes son esos otros a los que se refiere?, ¿personas del comando de ME-O?

-Tengo entendido que algunos del comando también se arrancaron.

-¿Y en su grupo social y familiar lo miraron mal por apoyar a Marco Enríquez-Ominami?

-Absolutamente. Tanto mis amigos como en el colegio de mis hijos. Ahí, ellos sintieron un rechazo inicial. Los compañeros les decían: "No se entiende que una persona de un sector acomodado, identificada con la derecha, apoye a alguien identificado con la izquierda".

-¿Y ahora se siente más cómodo con la gente de Piñera?

-Con el equipo de todas maneras.

-¿Cómo ha sido volver?

-Mi papá está encantado.

REVISTA QUE PASA

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Written by Eduardo Aquevedo

19 diciembre, 2009 at 3:49

Pascal Allende: "No he cambiado: soy mirista, marxista y sigo creyendo en el socialismo"

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Por: Ana María Sanhueza

Pascal Allende es el "tío Andrés" para Marco Enríquez. El fundador del MIR, íntimo de Fidel y admirador de Chávez, integra el comando estratégico del candidato. Para él, ME-O es la encarnación de un nuevo socialismo: "Lo que hoy vivimos en Chile, es el inicio de un proceso de crisis política y de cambio cultural como lo fue, en cierto sentido, el de los años 60". Dice que Arrate se quedó en el pasado y cuenta cómo es su relación con los MEO-piñeristas.

Para Marco Enríquez-Ominami, Andrés Pascal Allende -uno de los fundadores del MIR, amigo de Fidel Castro, formado por el Che Guevara para trabajar en el campo cubano, sobrino de Salvador Allende y admirador de Hugo Chávez-, es "el tío Andrés". Su cercanía viene desde que el actual secretario general de la Universidad Arcis lo visitaba en París, poco después de que su padre, Miguel Enríquez, muriera acribillado en 1974.

El diputado tenía cuatro años cuando lo vio por primera vez. Lo que más le llamó la atención de Pascal Allende era que solía estar rodeado de tres o cuatro hombres que oficiaban de guardaespaldas. La razón, en ese entonces, no era tan simple de explicar a un niño: el tío que acababa de conocer, sucesor de su padre en el MIR, andaba clandestino. Era uno de los hombres más buscados por la DINA.

Poco más de tres décadas después, Andrés Pascal Allende (65) es miembro del comité estratégico del candidato presidencial Marco Enríquez-Ominami (36), donde el ex revolucionario ha colaborado con gente de izquierda y también de derecha, como el empresario Paul Fontaine -socio de Rodrigo Danús- y Jorge González, quien hace un par de meses estaba en los grupos Tantauco de Sebastián Piñera. "Participar en el comando de ME-O ha sido una experiencia importante para mí", dice hoy sentado en un sofá adornado por un cojín que tiene bordada la imagen de Simón Bolívar.

Bolívar no es el único personaje que decora su departamento en Ñuñoa, donde vive con su joven esposa cubana. Sobre una de sus varias bibliotecas, además de una pequeña estatua, también hay una fotografía de Fidel Castro (Pascal ha vivido gran parte de su vida en Cuba), además de decenas de libros que, mirados al azar, son los siguientes: "Che, el camino del fuego", "Marxismo abierto", "Biografía de Camilo Torres Restrepo", "La utopía desarmada", "Crisis y renovación de las izquierdas", "Obras completas de Simón Bolívar", "Breve historia de la Revolución Mexicana", "II Congreso del Partido Comunista de Cuba", además de "Fidel y la religión", entre muchos más.

-¿Sigue siendo marxista?

-Sí. No he cambiado: soy revolucionario, mirista, marxista y sigo creyendo en el socialismo. Es más, hoy me siento más leninista por la capacidad que tuvo Lenin de interpretar la realidad específica de su país. Es decir, en el sentido no de copiar las fórmulas que hubo en la Revolución Bolchevique o la Revolución Cubana, porque estamos en otra época. Ya no vivimos el capitalismo industrial, sino uno posindustrial, con una sociedad que ha tenido cambios tecnológicos profundos y en que las relaciones de dominación no se expresan como hace 20 o 40 años. Eso te obliga a cambiar el disco duro.

-¿Cambió su disco duro con Marco o ya venía en ese proceso?

-Fue desde que llegué a Chile -hace siete años- y tuve la experiencia de lograr nada con la izquierda. Participé en varios colectivos  y la sensación que me dejó, es que levantábamos identidades y principios sin hacer una lectura real de lo que ocurría, sin saber cómo pensaba la mayoría de los jóvenes, que no piensan necesariamente entre izquierda y derecha. También, en el ámbito académico, vi que muchos intelectuales, gente que quiero mucho, siguen anclados a los mismos conceptos y miradas del pasado, sin una capacidad mínima de interlocución con esos jóvenes que tienen otra forma de ver las cosas. Pero que sí tienen sentimientos sociales y están descontentos con esta democracia.

-¿Pero ser parte de la elite acaso no le facilita las cosas a ME-O? -Desde luego que sí. Fidel Castro era hijo de un dueño de fundo; Lenin, hijo de un burócrata del gobierno zarista. Correa, en Ecuador, tampoco es un hijo del pueblo… Estos procesos comienzan justamente por una crisis en la elite.

-Y si es de izquierda, ¿por qué no está con Arrate?

-Inicialmente lo apoyé, porque es una excelente persona. Aunque en el pasado tuvimos diferencias políticas importantes, Arrate fue el padre de la renovación socialista. Además, yo nunca fui parte de la Concertación y él fue ministro. Estuve con él cuando tomó la valiente decisión de salirse del Partido Socialista. Eso me creó expectativas. Pero luego, le planteé que creía que esta candidatura iba a ser manejada por el Partido Comunista, y que no había una organización que pudiera hacerle el peso dentro del Juntos Podemos.

-¿Quién es hoy la izquierda: Arrate o ME-0?

-Somos todos. Pero ya pasó eso de que la izquierda está en la marginalidad. Y hoy muchos de la izquierda se han limitado a una política testimonial, que yo no le quito valor, porque sirve, sobre todo para recuperar la memoria histórica. Pero eso no es hacer política. Hacer política es intervenir dentro de la lucha social y generar nuevas bases de poder desde la sociedad. Arrate se ha sumado a la izquierda testimonial y conservadora que levanta programas sin ninguna base ni apoyo social real y que está aprisionada en una votación muy pequeña. Pero ahora, con Marco, por primera vez la izquierda logra superar sus márgenes y atraer a vastos sectores. A estas alturas, a más del 20% de las simpatías de voto en la población.

-Es crítico de la Concertación, y ME-O es hijo de la Concertación.¿No es una contradicción?

-Marco es hijo y fue parte de la Concertación. Pero también es hijo de otras historias, como las que tienen que ver con Miguel Enríquez y de su valoración de una época que no vivió, pero sí toda su familia y sus tíos, que aunque no seamos carnales, somos sus tíos. Marco me dice tío y lo conozco desde niño. Él es de una generación distinta a la nuestra, con otra forma de ver la realidad. Tiene una lectura más amplia de lo que sucede, mientras que otra parte de la izquierda -y lamentablemente Arrate es parte de ella- se queda con una lectura tradicional. Su discurso se ha quedado atado en el pasado. No hay categorías nuevas que den cuenta de una realidad. Tengo una muy buena impresión de él como persona, pero van a perder su voto por darse el gustito de decir "yo voto por Arrate". Con eso no están ayudando a la emergencia de una nueva fuerza. Votar por Arrate es perder el voto.

El heredero de Allende

-Criticó a Arrate por haberse renovado, ¿no están ahora invertidos los papeles y hoy el renovado es usted al estar con ME-O?

-No, no, no. Por el contrario: yo no estoy renovado, estoy tratando de ser lo más consecuente con mi pensamiento marxista. Porque una lectura marxista de la realidad da cuenta de los procesos históricos, de las situaciones y periodos de la lucha de clases y lo que hoy vivimos en Chile es el inicio de un proceso de crisis política y de cambio cultural tal como lo fue, en cierto sentido, el de los años 60.

-¿Qué hará si ME-O no pasa a segunda vuelta?

-Va a pasar, estoy seguro. Mira, si Marco hoy tiene 21% o 22% y Arrate el 7 %, súmalos y pasarían a la segunda vuelta. Además, Frei no tiene ninguna posibilidad de ganarle a Piñera. Según la CEP, Marco Enríquez está prácticamente en un empate técnico con Piñera. Se me revuelve el estómago de votar por Frei. Estoy en ésa.

-Pero la CEP dijo que ME-O no tiene cómo pasar a segunda vuelta.

-Quién sabe. La CEP no es Dios. La candidatura de Marco ya es un hecho histórico. Ha ido creciendo a un ritmo acelerado y no es para nada imposible. Estoy convencido de que Marco pasará a segunda vuelta. ¿Entonces por qué no, si Marco es la principal fuerza del cambio de una mayoría de izquierda más transversal? Hoy Lula es transversal, Evo es transversal y el mismo Chávez ¿no comenzó así?

-¿Chávez es transversal?

-Chávez lleva a cabo procesos bastante profundos. Y su gobierno no surge con las banderas del socialismo, sino que ha sido la radicalización del proceso la que lo ha llevado a plantear eso. Hoy, la fuerza del antineoliberalismo, le guste o no a Arrate y a la izquierda, se expresa en un movimiento que encabeza ME-O. La construcción de una sociedad socialista es un horizonte lejano, por lo menos para mí y para muchos de los que participamos con ME-O, pero entendemos que es producto de la generación de una nueva mayoría y de un proceso de cambio de la sociedad chilena. Además, los socialismos tampoco se dan igual que antes.

-¿Qué candidato es el heredero de Allende?

-Sin duda, Marco es el heredero de Miguel y de Allende. No creo que Allende hubiese estado, como Arrate, haciendo la renovación socialista ni fundando la Concertación. Allende era de izquierda y democrático. Creía que era posible una revolución democrática y murió por eso.

-¿Y Allende se habría sentado con la derecha en un mismo comando?

-Claro que sí. Una de las figuras que Allende tenía en su campaña era Gregorio Amunátegui, un liberal de derecha. Además, él también tenía relación con empresarios y figuras que no eran de izquierda y que lo apoyaron en su campaña.

-¿No hay algo emocional de su parte al votar por Marco?

-¡Pero si la emoción es parte de la política! El gran apoyo que tiene Marco es por ser transparente, una persona capaz de decir "sí, me equivoco". Marco, al igual que su padre, es un tipo capaz de jugársela. Dime ¿qué diputado ha tirado por la borda su diputación y la Concertación y se la juega por entero en lo que está haciendo?

-¿Pero ser parte de la elite no le facilita las cosas a ME-O?

-Desde luego que sí. Fidel Castro era hijo de un dueño de fundo; Lenin, hijo de un burócrata del gobierno zarista. Correa, en Ecuador, tampoco es un hijo del pueblo. Existen también los Lula y los Evo Morales, pero son más bien las excepciones. Estos procesos comienzan justamente por una crisis en la elite. Y evidentemente que una persona que está formada en una elite -tampoco entre los más ricos, pero sí en una clase media acomodada- se forma con una seguridad de lo que es capaz de hacer. Miguel era igual.

-¿A usted le pasó lo mismo?

-En parte, puede ser que sí. Pero no es una cosa consciente. De chico, cuando iba a veranear estaban Frei, Neruda y Allende. Los veía conversar, los escuchaba en las esquinas… ¿Qué necesidad tuve yo de niño, si mi padre me dio todo? Claro que eso te forma, entonces no es casual: Bernardo O’Higgins no era un muerto de hambre, Carrera menos; Manuel Rodríguez, a pesar de que era de clase media, tampoco. O sea, todos los procesos revolucionarios y de cambio comienzan con una ruptura desde dentro de la elite. Y eso Lenin lo decía: "Cuando se genera una situación revolucionaria es cuando los de abajo no quieren seguir viviendo igual, y los de arriba no pueden seguir viviendo igual".

La derecha de ME-O

-¿Qué es ser transversal en el mundo de ME-O?

-Primero, me costó comprenderlo. Soy sobrino de Salvador Allende, hijo de Laura Allende; a los 16 años me fui a Cuba a trabajar al campo; después volví a Chile, estuve en el Partido Socialista, luego creamos el MIR; estuve en la lucha contra la dictadura, gran parte del tiempo en la clandestinidad y luego volví a Cuba. O sea, soy una persona que los genes los tiene de izquierda. Pero hay dos miradas sobre la transversalidad: una cultural y social y otra política. Y no hay que confundir las dos cosas. La mayor parte de los jóvenes y adultos jóvenes no piensan en términos de izquierda y derecha, y esto es un fenómeno socialmente transversal.

-Hace cinco o 10 años ¿se habría embarcado en un proyecto común con alguien de derecha, como hoy le ocurre en el comando de ME-O?

-A pesar de haber estado en la clandestinidad, de haber sido perseguido por la dictadura, de haberme enfrentado con las armas para defender la democracia, tengo amigos que son de derecha, los que estuvieron conmigo en el colegio. Estudié en el Saint George, en la Católica y luego me titulé en la Chile y en la vida he recuperado muchos de esos amigos. Algunos son de RN, aunque con los UDI me cuesta un poquito más… Pero tengo amigos liberales, personas que quiero mucho y con las que discuto de política ¿por qué no?

-¿Cree que aún hay prejuicios sobre usted?

-Desde luego que debe haber prejuicios hacia mí desde la derecha, que me debe ver como a un terrorista, un tipo ultrarradical y algunos deben hablar de "este extremista come-guaguas". También puede haberlos en algunos comunistas, porque también tengo amigos allí. Pero son caricaturas que al final de la vida te resbalan.

-¿Cómo ha sido su experiencia en el comando?

-Ha sido una experiencia importante para mí. Allí, el 90%  es de sensibilidad de izquierda. También hay muchos independientes y gente como Paul Fontaine y Jorge González. Paul está en el grupo económico y he estado en múltiples reuniones con él. Tenemos diferencias y las hemos discutido. En el comando me siento como en mi casa.

-Usted nunca ha estado de acuerdo con privatizar una parte de Codelco.

-Paul partió con la idea de privatizar. Y ha reconocido que cometió un error. La mirada de Marco sobre el tema de Codelco es que tiene que existir un control ciudadano sobre las empresas públicas. Eso es parte del nuevo socialismo. Cuando Marco habla de privatizar el 5%, pensaba que los trabajadores fueran codueños, para que hubiera un poder fiscalizador. Eso se discutió en los grupos de programas y la opinión mayoritaria es que no hay que privatizar. Marco lo dijo en su reciente visita a Chuquicamata.

-En una entrevista con Qué Pasa, Fontaine se refirió a Marambio, Ominami y a usted. Dijo: "ellos eran de un marxismo leninismo violento" y que el medio que usaron "era equivocado".

-Y eso yo lo critico profundamente y lo hemos discutido. Paul Fontaine es una persona muy conversable y simpática. Es un liberal, pero no tiene una aproximación tipo militar de derecha. Yo me siento muy bien en el comando. Por ejemplo, he aprendido a querer a Jorge González. Pero la realidad del comité estratégico es que el 99% de sus miembros son de izquierda y progresistas.

-Y si son tan de izquierda ¿cómo explica que el 29% de los votantes de ME-O está dispuesto a apoyar a Piñera?, ¿lo complica ese respaldo?

-No me complica para nada. Primero, porque no es gente de partido. Muchos de ellos están aburridos de la Concertación y votarán por Piñera por eso. Y otros quién sabe qué ven en Piñera: tal vez un tipo exitoso, anda a saber tú. Pero no hay que confundir la transversalidad social con la política de partidos. Ésa es una lectura fundamental. Lo de hoy es un fenómeno nuevo. Y hay que abrir los ojos, porque si no, nos quedamos como viejos mirando al pasado.

Fidel y Chávez

-De los dos candidatos de la izquierda, ME-O y Arrate, ¿Fidel Castro a quién miraría con mejores ojos?

-No se lo he preguntado a Fidel, no lo veo desde hace tiempo. Pero hay una cosa que tiene Fidel y en eso lo respeto y admiro: es una persona que escucha. He tenido largas reuniones con él, acá en Chile y en Cuba. Es un estadista. Pero él y Cuba han vivido un bloqueo de más de 50 años y han sido empujados a una posición que obligatoriamente tiene que ser más cerrada. Pero eso está empezando a cambiar en América Latina. Marco ha salido del país, ¿y dónde va? A hablar con Lula, con Cristina Fernández, con Correa, conoce a Evo. Hoy la realidad es que hay una exclusión social. No es casual que Marco no vaya a  Estados Unidos y sí vaya a estos países.

No soy vocero de Marco, hablo por mí, pero creo que Marco respeta lo que está ocurriendo en Venezuela, le guste o no. Pero su identidad mayor es con Rafael Correa: es un líder joven que rompe esquemas y genera una revolución ciudadana, con sensibilidad hacia el problema indígena.

-También ha tenido deferencias hacia Hugo Chávez.

-Sí, es respetuoso de Hugo. No soy vocero de Marco, hablo por mí, pero creo que Marco respeta lo que está ocurriendo en Venezuela, le guste o no. Pero su identidad mayor es con Rafael Correa: es un líder joven que rompe esquemas y genera una revolución ciudadana, con sensibilidad hacia el problema indígena.

-¿Piensa que el gobierno de Chávez es democrático?

-Soy un admirador de Chávez. Él ha ido produciendo un cambio democrático muy importante. Lo he acompañado en sus giras y sabe comunicarse con su pueblo. El fervor que despierta entre los más pobres es extraordinario. Tengo una magnífica opinión de Chávez.

-¿Y qué le parece el gobierno de Cuba? ¿Lo ve anticuado?

-Cuba vive una situación muy difícil. Y yo tengo gran respeto y cariño por Fidel, es una persona extraordinaria. Hay una historia que lo muestra muy bien: en 1978, para poder entrar a Chile clandestino, me preparé en Cuba. La noche antes de venirme, Fidel me llamó y estuvimos hasta las cuatro de la mañana conversando en su oficina. Estaba muy preocupado de cómo lo iba a hacer para venir. Cuando me despedí e iba a tomar el ascensor, Fidel me alcanzó y me dijo: "Pascal, anda tranquilo, que tu familia acá estará segura, tus hijos estarán cuidados. Despreocúpate". Estando clandestino en Chile, mi hijo Pablito, de cuatro años, se murió en Cuba de una meningitis  fulminante, en 24 horas.

-¿Cómo se enteró?

-Por un sistema de comunicación radial. Para mí fue terrible…Cuando regresé a Cuba, dos años después, me llevaron a una casa de seguridad. De repente llegó Fidel y me preguntó de Chile y de la lucha. De pronto, me dice: "Pascal. Siento que te he fallado". "No comandante, han sido muy generosos, nos han ayudado en nuestra lucha contra la dictadura", le respondí. Pero él insistió: "No me refiero a eso, ¿te recuerdas que cuando te fuiste te dije que estuvieras tranquilo y que tu familia estaría segura? Tu hijo murió y siento que te hemos fallado. No fue responsabilidad de nadie, pero siento que te he fallado". Dime ¿qué jefe de Estado tiene una reacción así?

QUE PASA.CL