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¿Facebook es Matrix o Matrix es Facebook? Principal red social en cuestión…

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José Steinsleger
La Jornada

Reyna, hermoso nombre (¿seudónimo?) de un@ lectora, me dijo: vive usted en los 60. Lo tomé como cumplido y recordé las palabras de Paul Nizan al empezar Adén Arabia, estimulante librito de viajes: Yo tenía veinte años. No permitiré que nadie diga que es la edad más hermosa de la vida (1932).

Creo que la generación del 60 tuvo el coraje de escapar de la caverna de Platón. Julio Cortázar cavilaba entonces sobre las miserias del hic et nunc, y “…el sentimiento del absurdo por el que nos definimos y definimos el mundo”.

En La vuelta al día en 80 mundos, Cortázar nos presentó a Jules Laforgue (poeta y amigo del comunero Arthur Rimbaud), quien para ordenar la agenda mostró un recurso sencillo: “…¿para qué la vaporosa metafísica cuando tenemos a mano la física palpable?”.

Algunos intuimos que el otro Julio (Verne) había sido algo más que un autor de ciencia-ficción. Ubiquémonos. Es correcto asociar los 60 (y parte de los 70) con lo antiguo y pasado, mas no sería conveniente igualar las tres vertientes revolucionarias de la época: la real (Cuba), la ideal (París 1968), y la virtual que, sigilosamente, empezó a programar el mundo de nuestros días.

La vuelta al día… apareció en sincronía con el grupo de investigadores estadunidenses que se enfrascaron (sin proponérselo) en la tarea que progresivamente confundió ciencia y tecnología, hardware y software, desarrollo y crecimiento, sexualidad y sexo, redes y telarañas, etcétera (Network Working Group, NWG, 1968).

Seguramente, aquellos muchachos tan pragmáticos se habían formado en las 13 virtudes de Benjamín Franklin. Y a ellos, más el generoso apoyo del Pentágono, la belicista corporación Rand, y la teoría de redes del polaco Paul Baran (fallecido en marzo pasado), debemos los primeros protocolos que permitieron interactuar a las computadoras: el interface message processor, o interfaz.

La primera red fue un sistema de intercomunicación militar (Arpanet, 1967), y se conectó en 1969. Luego, en 1971, Ray Tomlinson inventó el correo y el arroba (@), y un año después se realizó la primera presentación pública en Washington. En 1983, con la creación de los protocolos TCP/IP, nació Internet: la red de redes.

No sigo con la historia de una tecnología, porque el asunto de marras es un programa: Facebook. Ahora bien: ¿programa para qué? Mark Zuckerberg sostiene que su creación trata de ayudar a la gente a compartir información con sus amigos. Sin embargo, a inicios de mayo pasado, en el programa de televisión Russia Today, el experto en redes y enredos Julian Assange, director de Wikileaks, dijo que Facebook es la máquina de espionaje más terrible del mundo, jamás inventada.

Con ánimo sesentista (quiero decir: no neutral), creo que Mark Zuckerberg (26 años) es uno más de los geniecillos empecinados en convencernos de que la sociedad puede cambiar a través de la tecnología. Y Assange (41), una suerte de hijo pródigo de aquellos que (ideológicamente correctos), buscaban el cambio social con buenos sentimientos libertarios.

No cabe sino agradecer a Julian los servicios prestados para saber de lo sabido y no difundido. En cambio, me resulta difícil desligar el programa de Facebook de películas de ciencia ficción como las de la trilogía Matrix (1999-2003). ¿La recordamos? En la dimensión Matrix, la vida de casi todos los seres humanos ha sido esclavizada por las máquinas y las inteligencias artificiales, y viven en estado de simulación social en un mundo ilusorio.

Las películas de Zuckerberg acaban de empezar. ¿Cuántas versiones habrá en cartelera? En 2008 y 2009, con millares de espectadores (¿usuarios?), vimos Un millón de voces contra las FARC, Mil personas que odian a Hugo Chávez, La misteriosa eliminación del perfil de la televisión del partido de los comunistas italianos y El nuevo banco de datos de los terroristas internacionales.

En 2010 fue estrenada Facebook borra la página sueca de Wikileaks (con 30 mil usuarios), y la película de siempre reciclada desde hace más de medio siglo: el portal de Cubadebate cerrado por la denuncia de YouTube sobre derechos de autor (un video sobre el terrorista de la CIA Luis Posada Carriles), y la campaña Por el levantamiento popular en Cuba.

Frente a las manifestaciones del pueblo egipcio, el instituto sionista Albert Einstein (con sede en Washington), remitió a los usuarios de Facebook y Twitter instrucciones del Departamento de Estado y la CIA (cómo vestirse, por dónde circular, qué gritar: ¡La policía y el pueblo contra la injusticia! ¡Viva Egipto!

El 15 de mayo último, a petición del gobierno de Israel y con motivo de otro aniversario de la Nakba (exterminio), Zuckerberg borró las cuentas de medio millón de usuarios que en Facebook defendían la causa palestina.

Como imagino que Reyna debe andar por los veinte y pico, anhelo, de todo corazón, que en 2050 no se vea en la situación de explicarle a los nietos, por qué buena parte de su generación consintió en regresar, sumisa y amigablemente, a la cueva del venerable filósofo conservador.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2011/07/13/opinion/023a2pol

Written by Eduardo Aquevedo

20 julio, 2011 at 18:38

Chile y "monitoreo" de medios: ¿qué mide la empresa contratada por el gobierno para vigilar opiniones de los chilenos?

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Domingo 19 junio 2011

Publicado por Radio Bío-Bío

Imagen:Flickr de Sebastián PiñeraImagen: Flickr de Sebastián Piñera

El pasado 25 de abril y por un costo anual de 14.388.000 pesos + IVA, la empresa BrandMetric se adjudicó la licitación del servicio de monitoreo de redes sociales, bajo cuya premisa el gobierno espera seguir de cerca las opiniones de la ciudadanía respecto de los temas que involucren a la administración del presidente Sebastián Piñera.

Pero… ¿cuán de cerca?

Esta es la pregunta que ha causado revuelo entre los usuarios de Internet, quienes ven en el servicio no sólo un mal uso de los recursos públicos, sino también una intromisión en la libertad de expresión y privacidad de cada persona.

BrandMetric no es una recién llegada al rubro de las mediciones. Desde hace más de 5 años ofrece sus servicios a las empresas interesadas en conocer qué opina el público sobre sus marcas y productos. Sin embargo, la información sobre sus directores o sus clientes es prácticamente nula en su propio sitio web.

Nada que Google no solucione: a la cabeza de BrandMetric está Sebastián Gumucio Aninat, quien desde enero de 2010 es propietario y CEO de la empresa, en colaboración con su fundador, Carlos Orrego, quien pudo proveer los primeros datos desde blogs gracias a su proyecto, Orbitando.com.

“Nosotros competimos con las encuestas, pero con la ventaja de que podemos entregar resultados mucho más rápido, al instante, de hecho y con muestras mucho más grande. Por ejemplo, la encuesta CEP se hace con 1.500 personas, en cambio nosotros revisamos unos cien mil usuarios de Twitter, más los de otras redes sociales”, explicaba Orrego durante una entrevista concecida a LUN en 2010.

¿Qué mide exactamente BrandMetric?

De la misma forma en que un buscador examina páginas web y permite obtener resultados de ello, el sistema de BrandMetric registra continuamente diversas redes sociales -como blogs, Twitter o Facebook- a fin de conocer lo que se dice sobre temas específicos.

La diferencia radica en que, posteriormente, estos hallazgos se evalúan matemáticamente, permitiendo conocer en tiempo real si las opiniones de la gente son favorables o no.

Reacciones en redes sociales frente a proyectos de impacto ambientalReacciones en redes sociales frente a proyectos de impacto ambiental

El sistema sin embargo no es perfecto, como detalla el propio Orrego:

“La cultura nacional es muy sarcástica e irónica, por lo que a veces lo que se lee como positivo puede ser una crítica muy dura. Por ejemplo, el típico twitteo de “feliz con mi banco: hoy sólo esperé 2 horas en la caja”. No hay herramienta digital que detecte eso, hay que hacer el trabajo humanamente y con gente que sea de la cultura local”.

Pero obviando la semántica, BrandMetric puede entregar reportes ricos en detalles como el lugar, fecha y hora en que se hizo un comentario, así como de los términos que se utilizaron.

Esto es uno de los aspectos que más preocupa a los cibernautas, toda vez que la licitación incluía una de las últimas “joyitas” de la consultora: la geolocalización, que es capaz de informar con precisión de metros la ubicación geográfica desde la cual se hizo un comentario en Twitter, siempre que el usuario haya habilitado el servicio.

Una funcionalidad que alberga tantas dudas como la exigencia de “almacenamiento en la nube” de los datos recopilados. Esto significa que aún si los usuarios eliminan sus opiniones o comentarios, estas quedarán registradas en los servidores a los que tiene acceso el gobierno.

El rechazo a la iniciativa ya ha traspasado las barreras virtuales por cuanto la dirigencia regional de la DC en Osorno manifestó que este sistema “es propia de una dictadura“, y que incluso podría dificultar a una persona obtener empleo, según sus posturas políticas.

Redes Sociales derrochan acidez e irreverencia tras anuncio de monitoreo por parte del Gobierno

Lunes 20 junio 2011 | 16:39

Publicado por Radio Bío-Bío

Imagen:Caricatura difundida en redes socialesImagen: Caricatura difundida en redes sociales

 

Luego que este fin de semana se conociera públicamente el sistema de monitoreo de redes sociales que el gobierno adjudicó a fines de abril a la empresa BrandMetric, las repercusiones no se hicieron esperar.

En la Oposición, diferentes dirigentes políticos criticaron la iniciativa, calificándola desde “propia de la Dictadura” hasta como un resultado de la “paranoia” de la administración del presidente Sebastián Piñera, debido a su contínua baja de popularidad en las encuestas.

Sin embargo las críticas más ácidas provinieron de las propias redes sociales, quienes rápidamente aprovecharon las herramientas digitales para burlarse de la medida.

Es así como este domingo, la etiqueta #gobiernosapo llegó al primer lugar de los temas populares en Twitter, mientras este lunes hizo lo propio #frasespalmonitoreo.

Y cómo no, si entre los miles de tuiteos que alternaban entre el reproche o la ironía, hasta Inti Illimani o la animadora Vivi Kreutzberger se dieron maña de “subir al columpio” al Primer Mandatario.

El monitoreo del Gobierno a la red

Publicado en The Clinic, 21/06/2011

El sopor característico que suele envolver a los días domingos sumando al olor a petricor en el ambiente después de varias horas de lluvia ofrecían las condiciones ideales para una tarde relajada. Más allá de los vaivenes noticiosos de diversa índole, que las protestas y los problemas en la educación, que la CORFO, que esto o lo otro, hubo una noticia que podría haber pasado desapercibida, una pequeña noticia que en realidad no debe pasar desapercibida pues es absolutamente horrorosa. Se trata de que el Gobierno de Sebastián Piñera impulsara un seguimiento Web de los comentarios sobre su administración.

Afortunadamente la pequeña noticia no paso tan desapercibida, pues de inmediato comenzó a causar impacto y revuelo en las redes sociales, principalmente porque el proyecto de la Secretaría de Comunicaciones del Gobierno pone en jaque la privacidad de los ciudadanos. Además hay que añadir que la empresa ganadora de la licitación, Brandmetric, ha señalado la posibilidad de localizar geográficamente el origen de las publicaciones.

En Mercado Público – Plataforma de Licitaciones – el nombre de la adquisición es “Diseñar e Implementar un Panel de Control” (ID N°876-7-LE11), su descripción es “Plataforma de seguimiento de personalidades y conceptos de Internet”. En la licitación participaron dos proveedores, Ingesmart S.A. (RUT 96.858.370-0) y Brandmetric S.A. (RUT 76.096.575-8), siendo Brandmetric quien se la adjudicó por un monto de $14.388.000.-

Las bases de la licitación consignan a Ximena Mardones, funcionaria de la Secretaría de Comunicaciones como contraparte técnica. El producto requerido consiste en “… un Panel de Control Ejecutivo que permite acceder a información en base real time, de conceptos seleccionados (Ministros, Ministerios, Autoridades de Gobierno, Temas Específicos) que se repiten en un determinado período de tiempo en Internet (menciones), para conocer lo que se dice, opina o se menciona de ellos. Estos deben estar ordenados de forma de conocer su origen, canal de comunicación […] tono de la mención (positivo/negativo), términos más relevantes mencionados, manejo de línea de tiempo, gráficas, estadísticas entre otros”. Entre sus objetivos específicos, las bases señalan la identificación de los principales actores en twitter, blogs, medios, etc. y contempla un sistema de alerta cuando existan “cambios significativos” en la actividad de un concepto seguido.

Las preguntas de la licitación disponibles en Mercado Público, versaron sobre datos técnicos, sin embargo hay algunas cosas interesantes. Por ejemplo, se discute sobre la solicitud de que la latencia de captura de datos no sea mayor a 15 minutos, es decir, que la información deba ser capturada a más tardar 15 minutos después de su creación. Además se solicita la capacidad de tipificar el “tono” de las menciones, separando en positivas, negativas y neutrales, teniendo en cuenta términos “coloquiales” usados comúnmente en Chile.

El contrato entre el Ministerio Secretaría General de Gobierno y Brandmetric S.A. contiene una declaración jurada simple sobre inhabilidades firmada por Sebastián Gumucio Aninat representante legal de la empresa, donde señala que Brandmetric es una sociedad en comandita por acciones o anónima cerrada donde no son accionistas funcionarios directivos del Ministerio Secretaría General de Gobierno ni sus cónyuges, hijos, adoptados hasta tercer grado de consanguinidad y segundo de afinidad – declaración que firman todas las empresas que se suelen adjudicar licitaciones. En su página Web Brandmetric señala que provee una plataforma para monitorear y medir las conversaciones de marcas en Internet en tiempo real.

Sin embargo, cabe preguntarse, ¿quiere realmente el Gobierno medir las conversaciones en Internet? ¿O más bien quiere controlarlas? Es inevitable pensar en lo segundo a la luz de las masivas protestas ciudadanas en temas energéticos y educacionales, las cuales no han sido canalizadas en lo absoluto por el Gobierno. Hay un descontento creciente y un malestar social evidente, el cuál se impulsa de forma bastante eficiente gracias a las nuevas tecnologías de información, y resulta que ahora el gobierno quiere “medir” eso. Pareciera que el significado entre medir y controlar es más estrecho de lo que nos gustaría en este caso. El problema radica en que más que controlar es vigilar, y de la vigilancia al castigo hay un solo paso.

Pero más allá de las evidentes implicancias con respecto a la privacidad de los ciudadanos, este proyecto implica dos problemas que no son menores. El primero se refiere a la libertad de expresión de toda persona para manifestar sus opiniones e influir en procesos políticos, esto esta estrechamente vinculado al concepto de participación política, el cuál es una dimensión importante para el desarrollo humano.

La libertad política es fundamental para las democracias modernas. Ya en la revolución francesa fue una bandera de lucha plasmada en las ideas inmortales de Rousseau, Montesquieu y Voltaire, además está estrechamente vinculada al concepto de libertad de expresión que tiene antecedentes en la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos. La libertad de expresión es un derecho fundamental consignado en el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, en la Convención Americana de Derechos Humanos de 1969, en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de 1976, entre otras declaraciones y convenciones. La opinión consultiva OC-5/85 de la Corte Internacional de Derechos Humanos señala: “… (la libertad de expresión) es una piedra angular en la existencia misma de una sociedad democrática”, además la califica como importante para la formación de opinión pública y para que la comunidad haga valer sus derechos de manera informada.

Sin duda, la libertad de expresión es fundamental para todo sistema político y está fuertemente vinculada a la libertad política. La libertad de expresión se deriva en libertad de prensa, la cual ya está en jaque en Chile debido a la alta concentración de los medios en la prensa escrita y la absurda parrilla programática televisiva, que más que informar, desinforma. Ya no sólo tenemos una feble libertad de prensa, sino que incluso la libertad de expresión y la misma libertad política serán puestas en jaque por este proyecto que intenta pasar desapercibido.

El segundo problema se refiere a los preocupantes ribetes de autoritarismo que caracteriza a un proyecto como este. La interceptación (e identificación) de comunicaciones es una característica de regímenes autoritarios como se ha podido apreciar recientemente en casos como el de Egipto y Túnez. Estas medidas son más propias de Praga en los sesenta donde Kundera ambienta una de sus novelas más conocidas y lo que es más preocupante, también son propias de una Alemania como la de Hitler. Solo cabe recordar a Joseph Goebbels, encargado de la propaganda Nazi, cuya principal función era controlar todos los medios existentes para a través del “marketing social” convencer a las masas de hechos bastante alejados de la realidad – e identificar y acallar el disenso. Claro, HidroAysén es bueno, la “revolución” educacional  – pocas veces he visto tal manoseo de la palabra revolución – de Lavín es excelente, la CORFO y la venta de las sanitarias es cosa necesaria para la reconstrucción, aunque no se hayan ejecutado una gran cantidad de recursos. Miente, miente, que algo queda.

En Internet Pablo Matamoros, quien fue asesor comunicacional de Sebastián Piñera en la pasada campaña electoral, se pregunta porque tanto alboroto si se quiere “escuchar” las redes sociales con información pública . Pablo, te explicaré. A pesar de que la información publicada en redes sociales y sitios de Internet sea pública, el instaurar un “sistema de vigilancia” que tipifique menciones “a favor o en contra del régimen” claramente socava las bases de la libertad de expresión pues constituye una coacción que limita la participación política en libertad. Y, para pensar en contra factuales, ¿desde cuándo un gobierno necesita medir las redes sociales cuando tiene gente marchando en las calles con claras demandas? Los temas están en la mesa, no en las redes sociales. A menos que quieran identificar a los focos más hostiles al gobierno y actuar respecto a eso.

Más importante aún. ¿Esta medida sirve al bien común? No, a menos que por bien común consideremos el bienestar de un criticado Gobierno que desea identificar los ‘focos’ de conflicto (no los temas, esos son claros para todos).

En el mundo de hoy las democracias liberales son el paradigma imperante, por eso las ideas autócratas resultan algo anacrónicas, sin embargo, no es descabellado apreciar sociedades democráticas donde hay episodios en que los ciudadanos son sobrepasados por un “poder superior”. Ese poder superior concentrado en un grupo, ese Leviatán que avanza inexorablemente y controla todo. Ese Leviatán ante el cuál lo único éticamente aceptable es resistir. Es peligroso un gobierno más allá de sus atribuciones.

Pues aquí dejamos testimonio de esa resistencia, aunque en 15 minutos lo registren, lo archiven o lo publiquen.

El autor es Director Responsable de Ballotage.cl