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Profundizando el “apartheid” educativo chileno, por Mario Waissbluth

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Apr. 26 , 2012

 

 

Los anuncios presidenciales de reforma tributaria no trajeron mayores novedades respecto a lo preanunciado en la semana.  Vamos primero al monto total: entre US$ 700 y US$ 1000 millones anuales adicionales de recaudación. Suena harto… pero es poco. En suma, aumenta la carga tributaria total de Chile desde aproximadamente el 20.0% al 20.3% del PIB. Como referencia, la carga tributaria total de Uruguay es 23%, la de USA es 27%, Canadá 32%, y la de Noruega mejor ni se la cuento no sea cosa que le dé un soponcio.

Se dijo que esta inyección de recursos  es la que resolverá los problemas de la educación. En la Fundación Educación 2020 hemos hecho bastantes esfuerzos por calcular en detalle el costo total de la reforma educativa. Hemos sumado la necesaria ampliación de cobertura y calidad en jardines infantiles (no mencionados hasta hoy), pre-Kinder y Kinder (sí mencionados), más las mejores remuneraciones asociadas a la carrera docente, retiros dignos para los profesores, la resolución de los problemas de la educación pública eliminando los aportes que muchos municipios deben hacer a la educación, la imprescindible disminución del porcentaje de horas lectivas de los profesores, y los todavía insuficientes recursos de la subvención preferencial (aun con los anuncios ya realizados).

Este ejercicio nos arroja una suma que en el mediano plazo asciende a US$3 a 4 mil millones de dólares por año según algunos criterios diferentes de cálculo. Esto NO incluye, repito, NO incluye los recursos necesarios y ya anunciados para la educación superior.

Pero lo que es verdaderamente ofensivo, en realidad intolerable, es el anuncio de deducciones del impuesto a la renta para pagar gastos privados en educación. Se ha repetido hasta la saciedad que esto beneficiará a 1.5 millones de contribuyentes “de la clase media” y esto es, simplemente, falso.

Veamos las cifras. Según datos de la operación renta 2011 del Servicio de Impuestos Internos, el número total de contribuyentes es 8.2 millones. De ellos, 6.6 millones tienen un ingreso tributario promedio inferior a $157 mil mensuales y no pagan impuesto. Otro millón tiene una renta tributaria promedio de $730.000 mensuales, y paga en promedio $11 mil mensuales de impuesto, aunque en realidad de este millón la mitad paga aproximadamente $5 mil mensuales.

Los verdaderos beneficiados por esta medida serán el remanente, es decir 542 mil contribuyentes, los más ricos de Chile, cuyo ingreso tributario va desde $1.4 millones  – que pagan $62 mil mensuales de impuesto –  hasta 21 mil contribuyentes que tienen un ingreso promedio de  $9.5 millones mensuales– y que posiblemente eluden otro tanto – que tributan $2.7 millones  por mes. Según la última CASEN, el 85% de los contribuyentes que pagan impuesto a la renta pertenece a los 3 deciles más ricos y por lo tanto el beneficio será mayoritariamente para ellos. ¿Es esa la “clase media”? Todos en Chile se creen de “clase media”, e ignoran que la verdadera “clase media” de este desigual país, que por lo general no lee la prensa ni twittea, tiene un ingreso per capita de alrededor de $300 mil pesos. Esperaremos entonces ansiosos la “letra chica” de esta regresiva medida.

Peor aún, y poco conocido para la mayoría, ya existe un perverso incentivo tributario en esta materia. Copiaré aquí textualmente los interesantes consejos que da una reciente edición de Economía y Negocios de El Mercurio, llamada “Sepa cómo aprovechar los beneficios de las Cajas de Compensación”. Reza así:  “Un gran atractivo de este sistema es que desde el punto de vista tributario, este tipo de convenios ofrece beneficios tanto para las empresas como para los trabajadores…Pese a que este beneficio es transversal, toma mayor relevancia en personas con rentas más altas, donde el impuesto a la renta tiene mayor impacto… En educación esta alternativa también se vuelve bastante interesante, pues el afiliado puede reembolsar hasta $695.412 al año, por cada hijo que está cursando estudios escolares o superiores. En el caso de que el beneficio esté pactado en un convenio o contrato colectivo, el límite para hijos en la enseñanza universitaria o técnico superior se puede incrementar a $2.549.844″ ¿Habrá estado consciente de este asunto el Presidente cuando elaboró este “paquetito”?

La cosa se pone aún peor. En lo que a Chile le ha ido claramente mal —lo que explica en parte la crisis estudiantil de hoy— es en la segregación social del sistema educativo, expresada por el Índice de Duncan que publica la OECD cuando realiza la prueba PISA. Este índice (parecido al de Gini) no mide la dispersión de los resultados educativos, sino la segregación social entre las escuelas. Así, por ejemplo, en Noruega, el país que obtuvo los mejores resultados en el Índice de Duncan, prácticamente en cada escuela hay una muestra representativa de alumnos según la distribución de ingresos del país. En cambio, en los países con los peores Índices de Duncan del MUNDO, que son precisamente Chile y Perú, hay escuelas en las que sólo estudian hijos de muy ricos, otras en que estudian hijos de ricos, otras en las que sólo estudian hijos de clase media alta, otras para la clase media baja, y otras más en las que sólo estudian hijos de pobres: un verdadero apartheid educativo.

Las escuelas públicas, a las que generalmente asisten los alumnos más pobres, son mucho menos segregadas que las privadas sin fines de lucro. Las más segregadas socialmente son aquellas con fines de lucro y copago de los padres, las que muestran distribuciones de ingreso inter-escuela similares a las de Haití.

Por otro lado, hay claros incentivos “de mercado” para segregar alumnos y dejar a los de menor nivel socioeconómico, educativo y cultural —y a los más problemáticos o desaventajados— en las escuelas municipales, gratuitas y que no seleccionan. Tan solo anteayer visité dos escuelas rurales públicas de Melipilla con excelentes resultados del SIMCE, y las maestras – dignas de que se les erija una estatua – se quejaban de que las escuelas particulares de la región expulsan sistemáticamente a sus peores alumnos al llegar a 7º Básico, de modo que no se les “afee” el resultado del SIMCE de 8º Básico, y que les toca a ellas recibirlos y recuperarlos…. obviamente disminuyendo su propio SIMCE de 8º Básico.

En suma, el “modelito chileno”, que contempla la posibilidad de los padres de enviar a sus hijos a escuelas que exigen un cobro adicional de acuerdo con su estrato económico (mecanismo insólitamente consolidado por un gobierno de centro-izquierda y un Ministro de Educación que fue posteriormente candidato de la izquierda extraparlamentaria), ha profundizado la segregación social. Obviamente, ésta tiene muchas raíces históricas, barriales y culturales. La pregunta es si el sistema educativo las profundiza o las disminuye. Claramente, las profundiza.

Esta reforma tributaria las profundiza aun más, generando no sólo nefastos resultados educativos, sino que separando aun más a las ya separadas y mutuamente desconfiadas clases sociales de Chile. Con esta medida el Presidente Piñera está profundizando el apartheid educativo.

Chile: la Concertación y la Oposición en la vía del suicidio político… E.A.

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Eduardo Aquevedo, Sociólogo y Economista

A menos que todo ocurra en el más completo misterio, las fuerzas de la oposición “realmente existente” en Chile siguen cavando su propia tumba.

En un año en que ya los problemas no pueden más esconderse bajo la alfombra ni eludirse responsabilidades de parte de ningún sector, no surge ni parece en vias de construcción una alternativa frente al gobierno de los empresarios y de las transnacionales que nos rige. La educación emergió en el 2011 como un problema central de las preocupaciones ciudadanas, que llegó para instalarse durablemente en la conciencia púbica y con una manifestación social activa y constante. Pero ésta, por importantísima que sea, es sólo la punta del iceberg. Lo que este movimiento cuestiona y desligitima profundamente es el modelo social y económico chileno heredado por la dictadura y remendado superficialmente por la Concertación, digan lo que digan sus mentores. Ello fue evidenciado y constatado con indisimulada preocupación por la “flor y nata” del empresariado chileno reunido en el reciente encuentro de ENADE y en diversos otros foros empresariales y políticos. Por otro lado, las diversas encuestas constatan ese hecho regularmente, como ya lo mencionó en ENADE con datos duros el director de Adimark, Roberto Méndez, amigo personal del Presidente Piñera.

Pues bien, tanta evidencia acerca del problema de fondo que quedó en sólida evidencia durante el año 2011, acicateado por un poderoso movimiento estudiantil y una protesta social que alcanzó las dimensiones del más importante “estallido social” registrado en la post dictadura, no es asumida ni por el Gobierno ni por una heterogénea y débil Oposición. Que el Gobierno no lo asuma no es incomprensible, dadas sus congenitales ataduras con los gestores originarios del modelo neoliberal dominante, los Buchi y demás próceres guardianes del templo mercantil, organizados principalmente en la UDI. Esta es sin duda una barrera infranqueable para soñar en una modificación importante del modelo educacional y socio-económico imperante. De modo que no pidamos “peras al horno”.

El Gobierno de Piñera esta maniatado a esa ortodoxia y lo máximo que puede conceder son cambios marginales, secundarios, que no afecten el modelo de mercado. Becas hasta cierto límite (60% máximo para segmentos más precarios), bajas de tasas de interés para los créditos, superintendencia para vigilar a medias el cumplimiento de una ley que proscribe el lucro en la educación superior, y algunas medidas más de tipo cosmético que no rozan los temas de fondo. Por ejemplo, nada de aportes basales que romperían con la lógica brutal del autofinanciamiento de las instituciones, ni aportes extraordinarios para revitalizar el sistema público primario y secundario, ni tampoco crear un segmento público importante en el ámbito de la educación técnica controlada por empresarios privados, etc. Es decir, ni educación pública de calidad, ni gratuidad de acceso al sistema, ni fin al lucro en la educación, esto es, nada con lo esencial de las demandas estudiantiles y ciudadanas. De modo pues que si alguien espera que el gobierno actual pudiera ceder en temas esenciales merced a las protestas sociales y a la pérdida de apoyo público (35% actualmente de respaldo al Gobierno según Adimarx, y apoyo de más del 70% a las demandas estudiantiles), puede quedarse sentado esperando un milagro que nunca llegará.

Pero que la Oposición y la Concertación no construyan aún un acuerdo claro y coherente para enfrentar y responder con una propuesta global, sistémica, de real centro-izquierda, que asuma la profunda demanda social existente, de ruptura con el modelo no sólo educacional (lo que ya pasa a ser lo mínimo y más urgente) sino, simultáneamente, con el modelo social y económico imperante, es total ceguera política o brutal síndrome suicida, que les seguirá distanciando de la reivindicación y apoyo ciudadanos. Ello sólo pavimenta la segura perpetuación en el poder político y socio-económico total a la ultraderecha.

Una Propuesta global, sistémica, implica no sólo una reforma educacional profunda, sino también reforma de la salud, del sistema previsional, del mercado laboral dominado por la precariedad más ignominiosa, política reindustrializadora de segunda generación que supere el modelo primario-exportador existente, con instauración progresiva de un poderoso sector público y de regulaciones estrictas que sirvan de motor de esos cambios indispensables, donde una reforma tributaria progresiva “en serio” (que recaude al menos el 25% respecto al PIB) de sustento sólido a dichos cambios estructurales.

Pero junto con esas reformas socio-económicas, se trata también de generar una nueva institucionalidad política, fin al binominal, sistema plebiscitario para zanjar los grandes desacuerdos entre la ciudadanía y el poder político vigente; en fin, término radical de todos los enclaves autoritarios y antidemocráticos heredados de la dictadura, que implica en definitiva una nueva Constitución. En el fondo se trata de promover una profunda reforma democrática, que avance resueltamente hacia el fin de una sociedad marcada profunda y estructuralmente por la desigualdad y la exclusión en todos los ámbitos.

Como se observa, se trata nada más y nada menos que de reivindicaciones rigurosamente democráticas, pero que suenan “revolucionarias” en el contexto de una sociedad fragmentada, desigual y antidemocrática como la nuestra. Romper con el paradigma neoliberal dominante no tiene pues, necesariamente, nada de “socialista”, ni implica tampoco copiar modelos supuestamente de “izquierda” latinoamericanos con dudosas perspectivas, sino asumir un realista y probado paradigma alternativo de “socio-economía mixta” y de democratización efectiva como ya existe en el norte de Europa con innegable éxito (donde, por ejemplo, existe ya desde hace décadas educación pública gratuita y de la más alta calidad a escala internacional, con son los casos de Finlandia, Noruega o Suecia, por citar algunos de ellos).

Si la oposición no es capaz de asumir ese programa democrático básico reivindicado ya por la sociedad, será condenada y barrida por la historia, además de derrotada irremediablemente por una derecha en el poder de la cual teme aún diferenciarse claramente. Temor que no es infundado, dados los importantes compromisos e intereses que atan también a influyentes sectores de la Concertación con el modelo de mercado, especialmente en la DC y otros partidos, tanto en el negocio de la educación, la salud, las AFP, las hidroeléctricas, las Forestales, el transporte privado, etc.

El problema es si las organizaciones políticas opositoras serán capaces de “operarse” de esas influencias “fácticas”, económicas e ideológicas, e imponer una gran reforma en sus propios partidos, rompiendo así con el modelo de mercado y edificando en un plazo breve un verdadero programa alternativo, o si deciden de hecho el suicidio político definitivo.

Written by Eduardo Aquevedo

12 diciembre, 2011 at 11:12

Chile: debate sobre crisis educacional y perspectivas de la movilización estudiantil…

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Textos de Juan E. García-Huidobro, Mario Waissbluth, Fernando Atria y Gabriel Salazar

Juan Eduardo García-Huidobro y el delicado momento político:

“Los estudiantes tienen mucha más fuerza que antes, pero en base al chantaje no saldrá una solución”

El crispado clima social que se respira en el país y que vio su peack el jueves pasado es analizado por el experto, que ve en la escalada de protestas un tema que va mucho más allá de la educación. Si bien respalda las peticiones de los jóvenes, considera que es tiempo de abrir la puerta al diálogo, y considera acertada la decisión del Gobierno de no presentar una nueva propuesta, ya que asegura que en caso contrario “significaría que no hay Gobierno”.

por Claudia Urquieta Ch., El Mostrador

 

Hace cinco años Juan Eduardo García-Huidobro lideró el Consejo Asesor Presidencial para la Educación constituido por la entonces Presidenta Michelle Bachelet tras el “movimiento pingüino”, que al igual que hoy pedía reformas estructurales al sistema educacional.

En opinión del actual decano de la Facultad de Educación de la Universidad Alberto Hurtado, las movilizaciones que por estos días vuelven a sacar a los jóvenes a las calles reflejan que el tema es “un problema estructural, ya que la demanda del 2006 es la misma. Con más amplitud, ya que esta vez está proyectada hacia la educación superior por el enorme crecimiento que ha tenido en los últimos años a partir del Crédito con Aval del Estado que permite el  ingreso a la  Universidad de mucha gente que antes no podía”.

-¿Qué coincidencias y diferencias ve en las demandas actuales y las del movimiento pingüino de 2006?
-Las demandas de 2006 y las de hoy se centran en dos focos que no se respondieron en la LGE  -que reemplazó a la LOCE- y que tampoco se resuelven satisfactoriamente en las propuestas que el Estado hace ahora. Pese a que hay muchas buenas e interesantes.

El primer foco es la educación pública que hoy adquiere más amplitud porque incluye a las universidades y el 2006 era sólo desmunicipalizar. El segundo foco es el problema del lucro. Esto se ve reforzado porque según la CEP, el 80% de los chilenos rechaza el lucro.

-¿Cuáles son las falencias que ve en las propuestas del Gobierno para responder satisfactoriamente a los estudiantes?
-Ni suprimir el financiamiento compartido ni el lucro están en la propuesta del gobierno. Por lo tanto se defiende la posibilidad de lucrar y se ve como algo bueno, defendiendo como un derecho de los padres el financiamiento compartido, lo que es ridículo, ya que la libertad de enseñanza es mi libertad para elegir la escuela, pero si cobro en esa escuela que elijo lo que hago es limitar el derecho de libertad de enseñanza. Se da una especie de choque entre el derecho a cobrar o pagar y el derecho de la familia a elegir la educación de sus hijos. Si los privados cobran, no puedo elegir. Por ende todo el esfuerzo para entregar subvención, justamente para abrir ese derecho a elegir, se pierde por el financiamiento compartido.

Si bien sí se toca la desmunicipalización, creo que la solución que propone el gobierno no resulta. No tiene piso, no es lo que se pide ni asegura la calidad ni bienes. A un problema de marca que no resulta luego de 30 años es absolutamente insuficiente sólo cambiarle la ropita.

-¿Considera viables las peticiones estudiantiles?
Lo que plantean los estudiantes es fundamentalmente un horizonte normativo hacia donde debiéramos caminar. Luego hay que ver a qué velocidad y por qué camino lo haremos, es más técnico. La primera pregunta es si es para allá donde queremos ir y en eso no hay acuerdo. Empezar a discutir si hay plata o no ahora me parece que no es lo importante, sino ver si esa educación es la que el país quiere. Los estudiantes creen que sí pero el Gobierno entiende que no.

-¿Y usted?
-Yo creo que sí.

Tiempo de negociar

-A su juicio ¿qué explica el alzamiento social que se ha visto estos días y que no incluye sólo a los jóvenes, sino escenas como los cacelorazos que no se escuchaban desde los 80’?
-Es que este es un problema no sólo de la educación  sino más profundo. Es el efecto de otras cosas como el sistema binominal, que nos ha llevado a un sistema político no representativo, rechazado por la ciudadanía, donde la mayoría de los jóvenes no están inscritos. El sistema político, que debiera dar confianza para que las cosas se solucionen, no la da. Los partidos están en caída libre, el Parlamento ídem, pero no podemos esperar una reforma política para solucionar los problemas educacionales. Esa solución política se debe dar, pero en lo inmediato hay que crear imaginativamente una fórmula donde se pueda conversar. Debiéramos inventar alguna solución con un grupo que de confianza para instalar una mesa de diálogo y trabajo. No podemos seguir con este gallito, porque puede haber una escalada de violencia complicadísima.

Si bien sí se toca la desmunicipalización, creo que la solución que propone el gobierno no resulta. No tiene piso, no es lo que se pide ni asegura la calidad ni bienes. A un problema de marca que no resulta luego de 30 años es absolutamente insuficiente sólo cambiarle la ropita.

Pero el 2006 se llegó a esa instancia y finalmente no hubo cambios estructurales…
-Ahí hubo un apuro en la negociación entre el gobierno y la oposición y no se dieron los espacios suficientes para sacar una ley con plena legitimidad. Se habrían tenido que incorporar dos cosas ya maduras: el tema de la educación pública y el lucro con la regulación del sector privado.

Entonces en este minuto entiendo la desconfianza. Por lo tanto no podría ser una comisión asesora. Ya se vio como insuficiente, porque se dieron consejos y opiniones pero al final lo que salió no era lo que la gente estaba pidiendo.

Pero hay que llegar a un entendimiento, hay que negociar y generar un espacio para ello. Los estudiantes están en su derecho de decir en qué puntos no cederán y el gobierno también. Tiene que haber alguien que le ponga cintura a la conversación para llegar a un tercer punto en el que sí nos pongamos de acuerdo.

-Los estudiantes se sienten bastante empoderados y con el sartén por el mango en cuanto al apoyo ciudadano, por lo que quizás el gobierno está en un pie más débil que ellos para negociar….
– Los estudiantes pueden sólo golpear la mesa, pero no tienen instrumentos para gestionar. Es cierto que tienen mucha más fuerza que antes para hablar con el Gobierno, pero en base al chantaje no saldrá una solución educacional. Me parece que no hay otra solución que no sea conversar. Si no inventamos un mecanismo para hablar con argumentos y democráticamente y no sólo con manifestaciones, no avanzamos.

-¿Y cree que la última propuesta del gobierno abre este espacio?
-El Gobierno ya dijo que no habrá una nueva propuesta. Creo que es lo que tiene que hacer. En el fondo tenemos que buscar mecanismos para conversarla. No puede ser que estudiantes se paren en la vereda del frente y no acepten las propuestas y quieren una tercera propuesta para unos días más. Si el Gobierno hace eso caería en las  encuestas al 10%. Significaría que no hay Gobierno.

Porque entiendo que estudiantes digan que están de acuerdo en 11 puntos y quieran conversar 8, y hay dos que rechazan terminantemente. Pero si dicen que rechazan todo es difícil entrar a trabajar así.

-¿Ve factibilidad en realizar un plebiscito, tal como el presidente de la Feuc, Giorgio Jackson y otros sectores han propuesto?
– Podría ser un camino. Pero en este tipo de temas tengo la impresión de que lo mejor es encontrar una mesa de diálogo mediada por algún grupo que tenemos que buscar y que genere las confianzas necesarias.

 

Por Mario Waissbluth, en El Post

Escribo esto con preocupación. Este vejete de 63 años se puso conservador. No quiero volver a los años 70-80, aunque yo la saqué barata, con un modesto exilio de 14 años sin torturas ni muertes en mi familia. No quiero volver a oler el humo de la intolerancia, los apedreos, las molotov y las desconfianzas de las guerras ideológicas.

Lo que hemos visto estos días comienza a oler a ingobernabilidad. Ante la pérdida de credibilidad del gobierno que muestran las encuestas, y la extrema debilidad y desprestigio de las conducciones políticas, florecen las intransigencias de los momios de izquierda y derecha que rememoran los 80 y de jóvenes que, comprensiblemente, actúan como muchos lo hicimos en esas mismas épocas. All the power to the people y que se jodan las instituciones.

Para salir del atolladero, es necesario recordar la historia. Chile fue uno de los teatros de batalla de la guerra fría entre los años 60 y 90. Fuimos peones de Washington y Moscú, daños colaterales en una guerra mundial.  El resultado fue el triunfo de uno de los modelos más neoliberales del planeta. Ni el Tea Party norteamericano, en sus sueños, aspiraría a un país como el que diseñaron nuestros Chicago Boys: bajísima carga tributaria, minimización y subsidiariedad del estado, liberalización de los mercados con casi total desregulación. El que tiene plata que se las arregle, pague la escuela de sus hijos, financie su jubilación y su seguro médico.

Para los pobres, quedó el chorreo que provendría del rápido crecimiento. No estoy hablando de gente perversa, sino con la convicción profunda de que es la mano libre del mercado lo que mejor funciona. El modelo marchó a la perfección, al más puro estilo neoliberal. Alta tasa de crecimiento del PIB y profundización de la desigualdad. El diseño del 73 está vigente el 2011. Lo que estos señores no comprenden es que la indignación no proviene de la cantidad de celulares que tiene la gente, sino de la sensación de inseguridad laboral, el endeudamiento hasta el cogote de los consumidores y universitarios, los engaños de La Polar, la irritación por el clasismo, la inequidad y la segregación social, que en Chile es obscena.

Lo reiteró recientemente Felipe Lamarca. Cito:
“Revienta la teta… y las trenzas del mundo político y corporativo están consternadas. Su propia perplejidad contribuye a alimentar las protestas. A las dirigencias políticas y empresariales les cuesta explicarse que esto ocurra en un país que efectivamente registra enormes progresos en el estrecho período de una generación. No les cuadra que si la economía está creciendo los chilenos estemos insatisfechos.”

Este fenómeno tiene su expresión más sensible en la educación. El tema más ideologizado posible. Me da igual si mi proveedor de agua potable es público o privado, mientras el agua sea barata y no tenga bichos. Pero no me da igual quién educa a mis nietos, puesto que no ha existido ni existirá nunca educación libre de ideologías, incluso en las escuelas públicas. La educación siguió el mismo patrón general del modelo chileno. Así como hemos tenido la tasa de crecimiento promedio más alta de América Latina y una inequidad obscena, tenemos el PISA más alto de América Latina y una segregación obscena, tanto en los resultados académicos como en  la composición social del alumnado en las escuelas y universidades. Apartheid educativo.

Tenemos, educacionalmente hablando, una Citroneta neoliberal diseñada en los 80, y los estudiantes nos sobrepasaron a todos los viejitos y dijeron: no queremos más Citroneta. Queremos un Volvo. Algunos más extremistas prefieren un LADA. El problema es que la secuencia de lo ocurrido -por ausencia de una política educativa clara del gobierno-  ha implicado que los fundamentalismos de izquierda y derecha se han ido tomando la cancha. Leo a Carlos Larraín diciendo que “me encanta el lucro en la educación, mientras más lucro mejor” o “no nos va a doblar la mano una manga de inútiles subversivos”, y veo a muchos estudiantes diciendo que es hora de destruir el sistema desde sus bases. Me dan tiritones.

Por otro lado, me sorprendí cuando leí al Presidente Piñera en un discurso reciente: “Los chilenos ya no toleran los grados excesivos de desigualdad… tenemos que repensar más profundamente cuáles son los objetivos del desarrollo… estamos pensando en un desarrollo integral, que tienen los países de la OCDE, los países de Europa, ese selecto y pequeño grupo de países sabios…” ¡Oh, sorpresa! El Presidente de la Alianza se nos puso socialdemócrata. Me imagino a ciertos UDI y RN partidarios del neoliberalismo recalcitrante rechinando los dientes.

Si la Concertación tuvo dos almas (estatista y socialdemócrata), la Alianza las tiene, y más desgarradas aún (Tea Party y socialdemócrata). De pronto, a algunos les afloran los resabios del autoritarismo y de sacar guanacos y lacrimógenas a la calle, y de reafirmación de la Citroneta educativa y socioeconómica más neoliberal del planeta. Otras voces (minoritarias) en la Alianza aceptan que la teta se está reventando, que se necesitaría una reforma tributaria, y cuestionan algunos de los aspectos más fundamentalistas de la Citroneta educativa ochentera. La Concertación, por su parte, en una confusión total, vacila entre el LADA y el Volvo y goza del sufrimiento del gobierno, sin entender que a estas alturas ya están jugando con fuego.

Así llegamos a la escalada de violencia e intransigencia de hoy. El severo error del gobierno, en el documento de respuesta a los estudiantes, fue dejar que primaran las convicciones del Tea Party y decir que la Citroneta ochentera se mantiene igual, pero repintada y con buenas bujías. Pero no aceptó siquiera poner en discusión los temas que están en el corazón del estudiantado: temas como el financiamiento compartido, la inaceptable y persistente destrucción de la educación pública, y la expansión indiscriminada y desregulada de la educación particular subvencionada. No les resulta posible  entender que la encuesta CEP diga que el 80% de los chilenos no quiere lucro en la educación. De pasada, los claramente insuficientes recursos financieros ofrecidos están cuidadosamente calculados para no tener que incrementar los impuestos, y no para mejorar significativamente la educación.

Esta respuesta estimuló la intransigencia de los grupos más ultras del estudiantado, y su respuesta se hizo, a su vez, más provocadora pero a la vez inaceptable: “Marcharemos por donde se nos plazca hasta que el gobierno nos entregue una propuesta que nos satisfaga. No nos sentaremos a conversar”. Más aun, algunos quieren demoler todo el modelo socioeconómico chileno porque a estos viejos de mierda no les creen nada (y con algo de razón). Para peor, la marcha de los estudiantes fue reprimida con singular alegría. La escalada suma y sigue, crónica de más lacrimógenas anunciadas… para el placer de los nostálgicos de la conflictividad ochentera. Piden plebiscito, pero no saben de qué. Asamblea Constituyente, de quién sabe qué.

Mi postura de viejo conservador que no quiere seguir viendo tanquetas ni molotovs en la calle es simple: partamos por discutir sin precondiciones y a la brevedad la deconstrucción y reconstrucción del sistema educativo, pilar emblemático del modelo socioeconómico de Chile. De ahí en adelante vemos. No soy Piñerista, pero démosle algún crédito de veracidad a su inédito discurso de corte social democrático… que por cierto augura algo de sangre al interior de la Alianza.

Las bases de lo que hay que poner en discusión en educación parecen difíciles, pero no lo son tanto: ¿es legítimo persistir con el lucro en la educación?,  ¿hay maneras de transitar en forma no expropiatoria desde un modelo segregador y con fines de lucro a uno menos segregador y sin fines de lucro, por vías intermedias y graduales? A mi juicio, debemos continuar con un modelo mixto de provisión educativa, que le ofrezca distintas alternativas ideológicas a los padres, pero con una condición no negociable: en cada comuna de Chile debe existir una oferta de educación pública de calidad y gratuita que le ofrezca esa alternativa republicana a los apoderados, cueste lo que cueste.

El problema de la educación pública no es sólo cambiar el “mono institucional” de la educación municipalizada, sino también resolver su desfinanciamiento de arrastre, y tener una carrera docente digna, bien remunerada pero a la vez exigente. Asimismo, se requiere una mejor regulación y transparencia del sistema particular subvencionado, y el rediseño de un modelo de subvenciones que ya no resiste análisis. Por último, se debe discutir la disminución gradual pero inexorable del perverso invento concertacionista del financiamiento compartido, el componente más segregador de todo el modelo.

Todo eso se puede discutir sin cuchillazos. Si estuvimos al borde de la “ceremonia del adiós” durante la crisis MOP Gate, y afloraron los estadistas con soluciones constructivas en medio de una inminente ingobernabilidad, es perfectamente factible que hoy ocurra lo mismo. Mesa de diálogo educativo ahora, ya, sin precondiciones ideológicas por parte de ningún actor. Si han de haber plebiscitos o consultas vinculantes de cualquier naturaleza, deben ser conducidas por el Congreso y por nadie más.

El día que escuchemos al Presidente Piñera y el Ministro Bulnes diciendo: “habrá un esquema de provisión mixta, pero rescataremos la educación pública cuesta lo que cueste, independientemente de los errores del pasado”, cambiará el giro de la situación. Mi otro sueño: que los 180 mil profesores decidan inscribirse y participar de verdad en su Colegio Profesional, no sólo para pagar sus cuotas, sino para transformarlo en la institución gremial más prestigiada de Chile. Una institución que defienda la calidad, castigue conductas inadecuadas de algunos de sus miembros, proponga  alternativas a la discutible evaluación docente, metodologías novedosas de enseñanza y formación de directivos, y de habilitación docente para prestigiar su profesión. Solo entonces habremos dado, en el emblemático mundo de la educación, el primer paso de la transformación pacífica de la sociedad chilena: desde la Citroneta neoliberal al Volvo socialdemocrático que asoma en la mente de algunos integrantes de la Alianza y la Concertación.

El siguiente paso, una vez sacada la educación de la UTI: una discusión con altura de miras sobre la redefinición integral del sistema binominal, así como la democratización  y renovación generacional de los partidos. El estatismo ya murió y el neoliberalismo extremo hará correr sangre por las calles tarde o temprano. No hay escapatoria a un modelo social-democrático en Chile, y a la redefinición integral de las reglas del juego político.

 

in El Post

Por Mario Waissbluth (*)

Tres variantes del capitalismo. En el mundo capitalista existen, en simplista, tres subsistemas: el primero es el “americanista”, del cual algunos exponentes serían Thatcher, The Heritage Foundation y nuestros criollos Chicago Boys. Baja carga tributaria, subsidiariedad del Estado, en aras del crecimiento. Si hay pobres o indigentes (50 millones de norteamericanos), se les chorrean unos pesos para que no reclamen, aunque en realidad, el modelo norteamericano es casi socialista comparado con el chileno.

El segundo es el “social demócrata” tipo Finlandia o Nueva Zelanda, con mucho mayor carga tributaria y protección social. Modelo despreciado por los neoliberales chilensis como la peste, a pesar de contar con niveles de equidad y sistemas educacionales vastamente superiores. A pesar de sus cargas tributarias, muchas empresas noruegas, alemanas o suecas son altamente competitivas con las americanas, y sus ingresos per cápita similares o superando a USA.

El tercero es el “asiático”, como Japón o Corea del Sur, de menor carga tributaria que el segundo, una intervención fuerte del estado en la economía (lo que le causa soponcio a muchos próceres locales), y los abrumadoramente mejores niveles de equidad del mundo. Confucio metió su mano hace 2500 años, y no por casualidad una de sus frases más repetidas es: "En una sociedad donde hay buena educación, no hay distinción de clases". Copiarlos está difícil y la discusión chilena se mueve entre el mundo “americanista” y el “social demócrata”. En todo, incluyendo educación.

La educación en USA. Ojalá hubiera usted tenido la ocasión (y angustia) de ver el documental “Waiting for Superman”. Aplicando principios pasmosamente similares a los chilenos, la otrora famosa educación pública norteamericana viene cayendo en picada los últimos 50 años. Descenso en el test de PISA y otros indicadores, segregación socioeconómica, conflictividad gremial, lo que guste.

Un reciente informe de la Harvard School of Education, “Pathways to Prosperity”,  está auspiciado por Accenture y Kellogg Foundation. Los autores no militan en el mismo partido que Camila Vallejo, y las conclusiones son demoledoras: “El sistema americano que prepara a los jóvenes para llevar vidas productivas y prósperas como adultos está dañado severamente. Si fallamos en resolver agresivamente este desafío se va a erosionar el tejido social de nuestra nación… La matrícula en la educación superior ha estado aumentando progresivamente pero cerca de la mitad de los que ingresan desertan sin un título… Las lecciones de Europa sugieren fuertemente que programas vocacionales de alta calidad proveen excelentes rutas para que muchos jóvenes ingresen a la vida laboral”.

Nuestro “país modelo”, USA, fue pionero al inventar universidades con fines de lucro. Es congruente con su modelo socioeconómico. Transparentemente eso sí. Ninguna de ellas está entre las 100 mejor rankeadas del país, pero… la libertad es libre para vendedor y comprador. Lector neoliberal, no se me confunda. Muchas de las 100 mejores universidades americanas son privadas, pero son auténticamente corporaciones SIN fines de lucro. No distribuyen utilidades a sus fundadores ni a accionistas de inmobiliarias a través de cuchufletas.

Otro reporte, denominado sugerentemente “Subprime opportunity: The Unfulfilled Promise of For-Profit Colleges and Universities”.

No tengo nada en contra del mercado ni el lucro, especialmente en la venta de cepillos de dientes, cemento y automóviles. Pero la estructura de incentivos económicos en educación con fines de lucro, conduce casi inevitablemente a un cierto tipo de universidades o institutos de nula selectividad al ingreso, nula selectividad al egreso, alta deserción como daño colateral, alto gasto en marketing pagado por los alumnos, escasa actividad de construcción académica con visión de largo plazo, y una masa creciente de endeudados y frustrados.

La Polar Universitaria. Todo calza: el modelo socioeconómico chileno-norteamericano, el libertinaje del mercado, las nefastas consecuencias sociales. La analogía en Chile entre el escándalo de La Polar en el retail con el abuso a los 200 o 400 mil jóvenes que marcharon la semana pasada por La Polar Universitaria es feroz: “clientes” desinformados, que en una alta proporción no comprenden lo que leen ni lo que es una tasa de interés. En el retail les regalan una tarjeta de crédito, los inducen a comprar plasmas de $700 mil en 20 cómodas cuotas de $70 mil  y terminan ensartándolos de por vida a través de repactaciones (ni siquiera menciono las unilaterales).

En el caso universitario, además de tarjetas de crédito se regalan Ipads. El 40-50% de los egresados de media no entiende bien lo que lee ni qué es una tasa de interés simple o compuesta, no sabe que existe la acreditación de carreras, desconoce la tasa de deserción de la carrera que “compraron” y se les dice la tremenda verdad a medias de que tendrán un ingreso laboral mayor si compran un cartón con título. De 100 zorzales que caen, aproximadamente 40 va a desertar por razones académicas o económicas. De los 60 que logran el codiciado trofeo, una buena mitad va derecho al desempleo o a un empleo de $300 mil mensuales, con lo cual terminan ensartados con deudas por 20 años. Nuestros aranceles son en promedio superiores a los norteamericanos, y con menos financiamiento público. Luego, moros y cristianos presumen la manoseada frase: “el 70% de los estudiantes que están en la educación superior tienen padres que no asistieron a la universidad”. Por favor, digan la verdad, nada más que la verdad, pero TODA la verdad: el porcentaje de esas familias que van a salir golpeadas y/o con hijos que siguen sin entender lo que leen.

La Polar: llegar y llevar.

(*) Mario Waissbluth es presidente de la Fundación Educación 2020

 

Una propuesta para una educación chilena menos segregada

Por : Fernando Atria ,Publicado: 05.08.2011 en CIPER-Chile

Fotografía de Claudio Olivares

 

Tras analizar 10 lugares comunes falsos de la educación chilena, el profesor Fernando Atria culmina sus reflexiones con una propuesta que aborda un problema central: la segregación. Esto es, la existencia de escuelas para privilegiados y para pobres, y de un sistema que luego hace competir a los egresados de ambos establecimientos y afirma que esa competencia es meritocrática y justa. En su propuesta destaca varios aspectos interesantes: que los padres de verdad elijan el establecimiento al que irán sus hijos, impidiéndoles a los colegios seleccionar por dinero o desempeño, y que la educación la pague el Estado con un monto igual para todos los niños, sean éstos de clase media, pobres o ricos. Al poner el acento en la segregación, que no aparece como un problema en las propuestas del gobierno, Atria elabora una reflexión profunda sobre cómo hacer un sistema más libre para las familias y menos abusivo con los chicos que han nacido en la pobreza.

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El título de esta serie anunciaba que ella terminaría con una propuesta para hacer verdaderos los lugares comunes que se han analizado en estos días. Es importante entender cuál es el sentido de esta propuesta.

No se trata, desde luego, de imaginarse desde cero un sistema educacional alternativo y ofrecerlo aquí “llave en mano”, por así decirlo, de modo que sólo faltara enviar al Congreso el proyecto de ley respectivo. De hecho, en términos de “factibilidad política” tiendo a pensar que algo como lo que se dirá aquí y que ya se ha insinuado en las entregas anteriores de esta serie, es punto menos que imposible (aunque lo que es políticamente factible puede cambiar como consecuencia de la acción política, por lo que nuestros juicios actuales de posibilidad nunca pueden darse por definitivos).

El sentido de la “propuesta”, entonces, es hacer el ejercicio de mirar con cierta distancia lo que existe, lo que nos parece tan natural como el aire que respiramos, para ver que no es natural y que en principio podría ser distinto. Habiendo hecho este esfuerzo de mirar con distancia lo que acostumbramos dar por sentado, podremos ver de mejor manera lo falsas que son las promesas en las que el sistema educacional chileno descansa.

Porque el sentido de esta serie nunca fue el de identificar “mitos”, lo que constituye el deporte preferido de los que se presentan como “expertos” en educación. La razón por la que lo que esta serie ha intentado hacer no es “derribar mitos” es que los mitos son creencias enteramente falsas. Los lugares comunes que han sido considerados (o al menos algunos de ellos) no son en este sentido “mitos”. Son falsos, pero no enteramente falsos.

Son falsos porque invierten las cosas: presentan como fundado en la libertad de elegir a un sistema que niega libertad de elegir; como estructurado por un principio “progresista” de beneficio del pobre lo que es un sistema estructurado por un principio aristocrático de beneficio para el rico, etc. Pero precisamente porque lo que hacen estos lugares comunes es invertir las cosas, lo que hay que hacer es darlos vuelta de nuevo. Eso es lo que se intentará hacer aquí: invertir la inversión.

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El problema central del sistema educacional es su segregación de clase, lo que se produce por dos razones: en primer lugar, porque cada establecimiento puede cobrar una cantidad de dinero como condición de acceso. Esto implica que cada establecimiento deberá adecuar su oferta educativa a un “target” específico, el de las personas que pueden pagar esa cantidad de dinero. Los que tengan más dinero irán a un establecimiento que cobre más y los que tengan menos irán a otro que cobre menos. Lo primero entonces es proscribir el gasto privado en educación.

Pero la segregación puede introducirse de otros modos. Está también la selección de los alumnos de acuerdo a su rendimiento. Es sabido que, en términos agregados (no en términos individuales), prácticamente cualquier criterio de desempeño o logro está estrechamente correlacionado con la clase social. Basta mirar los resultados de cualquier medición para ver que hay una correlación estrecha entre cuna y desempeño (por supuesto existen las excepciones, pero eso no prueba nada políticamente relevante). Por consiguiente un sistema en el que los establecimientos pudieran seleccionar estudiantes tendería a producir la misma segregación que un sistema en el que los establecimientos pudieran cobrar lo que quisieran, pues eso también les permitiría adecuar su oferta a un “target” determinado, esta vez no por referencia a un precio de mercado, sino por referencia a un “proyecto educativo” determinado. Por consiguiente los establecimientos no deben poder seleccionar estudiantes. Pueden tener el “proyecto educativo” que deseen, desde luego, para así asegurar diversidad, pero la libertad políticamente fundamental es la de los padres de elegir, no la de los establecimientos de seleccionar.

¿Cómo podría organizarse un sistema educacional para que la promesa de que los padres pueden elegir, se haga efectiva? Si los establecimientos no pueden seleccionar, nos encontramos con un problema práctico. Pensemos en un colegio con fama de que posee muy buena educación. Es evidente que la cantidad de alumnos que querrán entrar ahí será mayor que el cupo. Hoy los colegios que tienen ese dilema lo resuelven a través del precio, del rendimiento académico o con la selección de las “mejores” familias. Mejores de acuerdo a lo que ellos crean que es “mejor” lo que puede por ejemplo ser que sean familias “bien constituidas”, cuyos padres sean profesionales, que estén dispuestos a involucrarse en la educación de sus hijos (es decir, que tengan un régimen laboral que les deje tiempo para eso), etc. Serán ellos los que asistirán al “buen” establecimiento, y los que no satisfagan esas condiciones deberán asistir al “mal” establecimiento. Pero es obvio que eso implicará que el mejor establecimiento se hará aún mejor, y el peor será todavía peor. El problema se agudiza y el sistema le da al que tiene y le niega al que no tiene.

Una solución alternativa a esa selección que hacen los colegios es un sorteo, como ocurre en algunos países desarrollados. Si hay 100 cupos y 200 postulantes, una tómbola distribuirá los recursos limitados sin fijarse en el apellido ni en el dinero de los postulantes. Un niño puede quedar afuera de un buen colegio por su “mala suerte”. Pero hoy queda afuera por el dinero de su familia o porque esta no cumple los requisitos que fija el colegio.

¿Y qué pasa con los privilegiados que quedan en un mal colegio, debido a su “mala suerte”? Los que tengan poder e influencia no se conformarán con esa situación y usarán ese poder e influencia para mejorar ese establecimiento. Esta historia puede terminar con un establecimiento de buena calidad y otro de mala calidad convergiendo, y no con uno de ellos hundiéndose en un espiral de marginalidad y baja calidad y el otro floreciendo.

Entre la selección por dinero y mérito y la selección a través de un sorteo, resulta evidente cuál es mejor método desde una óptica imparcial. Para verlo, basta que el lector se pregunte a sí mismo: si no supiera si mi hijo estará o no dentro del grupo de los que pueden pagar o satisfacer las exigencias del establecimiento o del otro grupo, ¿cuál de los dos modos de selección preferiría que se me aplicara?

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Un sistema que estuviera estructurado de este modo, y sobre la base de este principio, sería un sistema en el que la libertad de elegir sería igual para todos, cosa que promete, sin cumplir, el actual modelo (ver lugar común N°1). El único límite de esta libertad sería que esa libertad esté disponible para todos.

Por ello es una condición imprescindible que la educación de todos sería financiada con cargo a rentas generales de la nación, lo que como hemos visto no tiene porqué ser regresivo si los ricos pagan desproporcionadamente impuestos (ver lugar común N° 2). Para comprenderlo mejor imaginemos que, tras el sorteo, al colegio prestigioso de nuestro ejemplo logró entrar un grupo socialmente variado en el que se encuentran hijos de gerentes, hijos de secretarias de gerencia e hijos de juniors de gerencia. Cada familia ha postulado a ese colegio porque estima que el proyecto educativo es el mejor disponible. Ninguno ha sido rechazado por el colegio. Solo ha pasado que como hay cupos limitados, ha sido materialmente necesario sortear los espacios ¿Cómo pagan ellos su colegiatura? Bueno, para impedir que el dinero de las familias actúe en la educación prolongando el privilegio de los más afortunados, todo el gasto debería ser estatal y equitativo. Imaginemos por ejemplo un “voucher”, que con tanto entusiasmo defienden los neoliberales. Imaginemos que la educación en Chile sólo se pudiera pagar a través de ese voucher. Es decir el hijo del empresario y el hijo del obrero contarían con un voucher del mismo monto para pagar la educación. Los colegios no podrían recibir otro aporte más que ese. Si hoy el Estado dispone de una subvención de 45 mil pesos, pues ese será el monto para educar a cada niño chileno.

¿Sería este un sistema en el que las personas no pueden usar sus recursos para mejorar la educación de sus hijos? Aquí hay que hacer la distinción introducida en el lugar común N°10, entre usar esos recursos fuera del sistema educacional y usarlos a través del sistema. En cuanto a lo primero, no hay restricción, ni podría haberla, pues los padres harán siempre lo mejor para sus hijos y prohibirles que les compren libros o que los lleven de viaje o al teatro, sería no entender lo que es la familia. En cuanto a lo segundo, podrían usar sus recursos pero solo de modos que beneficiarían a todos. Si el valor del voucher fuera insuficiente no podría complementarlo (eso beneficiaría sólo a su hijo), tendría que presionar para que se aumentar (lo que beneficia a todos).

No se quede el lector en los mecanismos concretos descritos sino en la idea que los anima. Un sistema educacional organizado de ese modo se transforma en un momento de comunidad, en el cual todos concurrimos como ciudadanos iguales. Hoy “Chile” es el nombre para dos países: uno de escuelas, consultorios y hospitales y otros de colegios, consultas y clínicas. Sólo cuando “la Roja” sale a la cancha podemos mirarnos unos a otros y reconocernos como vinculados por un interés común. Es enteramente insensato pensar que esto es algo que resultará beneficioso para todos: una sociedad de individuos aislados, cada uno de los cuales no ha tenido experiencia en socialización con otros distintos de él, cada día más desconfiados, cada día más asustados unos y más convencidos los otros de que los han hecho correr una carrera en condiciones de grosera desventaja. Es insensato pensar que un sistema educacional cada día más finamente segregado producirá algo distinto a cinismo, clasismo, racismo y un largo y ominoso etc.

Los establecimientos no deberían poder seleccionar, precisamente porque los niños, por sus capacidades de niños, por su voluntad de niños, no se merecen lo que reciben. Son radicalmente inocentes. No se trata de que los niños hayan de aprender que lo que hacen no tiene consecuencias, sino precisamente al contrario: para que puedan aprenderlo, es necesario que puedan sufrir las consecuencias de decisiones tomadas antes de que tengan las condiciones para decidir bien, lo que implica que esas consecuencias no pueden ser graves. Es inhumano un sistema estructurado sobre la base de premios o castigos a decisiones tomadas por individuos a quienes la ley misma no considera capaces de administrar su patrimonio. Decir que la educación es un derecho es precisamente decir que uno debe recibirla con independencia de que haya hecho algo para “merecerla”. El sistema propuesto trata a la educación como un derecho, a diferencia de lo que ocurre con el sistema chileno.

Si el sistema educacional tiende a la integración, como lo haría bajo las medidas propuestas, entonces podría decirse que el resultado diferenciado de los establecimientos muestra algo acerca de esos establecimientos y no acerca de los estudiantes que recibe y las condiciones bajo las cuales ha de funcionar, y que debe oponerse un “foco en el aula” (véase el lugar común N°8). Como está visto, el problema con estas ideas no es que ellas sean falsas en sus propios términos, sino que en las condiciones del sistema educacional actual ellas cumplen la función de ocultar detrás de un discurso de incompetencia local lo que no es sino una consecuencia de la segregación generalizada.

¿Qué hay de los profesores de desempeño deficiente (mencionado en el lugar común N°9)? Como hemos visto, no es aceptable que un establecimiento se limite a despedir a un profesor por su desempeño insuficiente. Eso no es sino una manera de perjudicar a otro establecimiento, el que contratará a ese profesor. Pero tampoco es razonable entender que un profesor no puede tener desempeño deficiente. Lo que debemos decir desde una óptica imparcial es que si su desempeño es verdaderamente insuficiente la consecuencia no puede ser que se le excluya de un establecimiento en particular, sino del sistema educacional completo: si no tiene un desempeño apto para desempeñarse en un establecimiento, no puede desempeñarse en ninguno. Es claro que esta decisión no puede quedar entregada unilateralmente a un director de establecimiento. Lo que es necesario es crear, quizás aprovechando lo que se ha construido sobre evaluación docente, un mecanismo de descalificación y recalificación profesional en el cual el informe del director despectivo ha de ser un insumo valioso, pero no decisivo.

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El sistema propuesto no exige acabar con la educación privada, porque es plenamente compatible con ella (ver lugar común N°10). Este es un punto central. El neoliberal que reclama que iniciativas privadas pueden cumplir funciones públicas tiene toda la razón. Lo que debe rechazarse es la pretensión adicional del neoliberal: que lo han de hacer sujetos al régimen de los privados. En el caso de los establecimientos educacionales, que los privados operen conforme al régimen de los privados implica que ellos pueden decidir a quién proveer del servicio educacional y a quién no, qué condiciones imponer como requisito para hacerlo y cuándo no exigirlas. Esto es lo que introduce en el sistema una tendencia inevitable a la segregación. Si los privados han de cumplir funciones públicas, deben hacerlo sometidos al régimen del Estado. El Estado no puede poner condiciones a los ciudadanos para recibir educación, porque la educación es un derecho del individuo, no del Estado (los “liceos de excelencia” son, por eso, una forma subrepticia de privatización de la educación pública).

El sistema propuesto maximiza la libertad, porque reconoce libertad igual para todos. No hay conflicto entre libertad e igualdad. La igualdad no es sino el régimen de la libertad, porque lo que es políticamente fundamental es la libertad de todos, no la de los privilegiados. Y la libertad ha de ser para todos porque el Estado no puede hacer distinciones, debe dar al interés de cada uno por ser libre el mismo peso. La cuestión, entonces, no es entre quienes creen que la libertad es importante, que defienden el sistema actual, y los que creen que la libertad no es importante, y están dispuesta a “sacrificarla” por lograr igualdad. Es entre quienes creen que la libertad es importante para los ricos y los que creen que la libertad es importante para todos; los que, en otras palabras, disfrazan bajo la retórica de la libertad su defensa del interés de los privilegiados (o, por supuesto, han sido engañados por esa retórica) y los que creen en el valor genuino de la libertad.

 

Gabriel Salazar: La cultura de resistencia más o menos violenta está en nuestra memoria

Radio ADN Hoy| 08/08/2011

 

El historiador Gabriel Salazar analizó en ADN Hoy las características del movimiento estudiantil, señalando que "sería absolutamente ingenuo" esperar que estén libres de episodios violentos, y aseguró que todo apunta a que la ciudadanía va adquiriendo mayor poder para plantear nuevos modelos de funcionamiento en sociedad.

"Fueron 17 años de dictadura, y quienes lucharon más directamente, quienes resistieron más activamente contra la dictadura fueron jóvenes, sobre todo en las poblaciones. De ahí se desarrolló una cultura de resistencia más o menos violenta, de ahí vienen las prácticas de los encapuchados, las bombas molotov, etcétera. Es una cultura adquirida que está en la memoria", explicó el académico, añadiendo que "sería absolutamente ingenuo pensar que, después de casi veinte años de dictadura, en que se aprendió a luchar en las calles, se olviden esas prácticas".

Salazar indicó que los hechos de violencia que se registran en gran parte de las manifestaciones, si bien no son elementos dominantes, están inevitablemente presentes. "Eso no significa que todo el movimiento, en su objetivo político, apunte solamente a la destrucción, al saqueo o a la violencia", aclaró.

El docente de la Universidad de Chile detalló que los movimientos de las décadas del 50 y 60 "apuntaron no a destruir los modelos de producción, sino más bien a mantenerlo o, en el mejor de los casos, a administrarlo por sí mismo. En cambio, un régimen como éste, centrado en el consumismo, en la importación de mercadería, en el lucro comercial y no en la producción… el que está en el mall o en la multitienda, ¿qué puede hacer el movimiento popular si ya no hay fábricas ni industrias? Saqueo. Este modelo invita al saqueo porque no da otra alternativa (…) el saqueo va a seguir siendo presente en toda sociedad que es solamente comercial", aseguró en ADN Radio Chile.

El académico concluyó que "se ha adquirido una cultura autogestionaria y autónoma en las bases de la clase popular", lo que a su juicio va a "continuar en una dirección que cada vez va a ser más política, pero no en el sentido de negociar solamente, de sentarse en una mesa como le gusta a los políticos, sino de imponer un nuevo modelo. La cosa camina derechito a desarrollar el poder constituyente, y eso no se va a poder parar".

Chile: ¿engaño en las cifras de pobreza?, por F. Larraín

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Felipe Larraín, El Mercurio

La polémica sobre la pobreza en Chile toma fuerza. Connotadas personalidades, entre ellas los ex Presidentes Ricardo Lagos y Patricio Aylwin, se han congratulado recientemente por la gran disminución de la pobreza en nuestro país. El vocero Francisco Vidal y la ministra del Mideplan, Paula Quintana, hacen otro tanto. Todos ellos usan las cifras oficiales, que están fuertemente cuestionadas. Es cierto que la pobreza ha disminuido en Chile, pero no lo que dice la información oficial. Y existe un creciente consenso entre los especialistas sobre la necesidad de actualizar las cifras oficiales, pero éste es resistido, y en algún caso descalificado, por las autoridades. El tema va mucho más allá de contar los pobres y tiene profundas implicancias sobre las políticas públicas, especialmente en momentos en que Chile enfrenta los coletazos de la crisis externa y un aumento significativo del desempleo. Revisemos este debate.

La ministra Quintana se refirió al tema en carta al director de “El Mercurio” del sábado 15 pasado, en respuesta a planteamientos realizados por el diputado Julio Dittborn, quien, a su vez, reaccionó a otra misiva del ministro Vidal. El centro de la discusión está en si la cifra oficial de 2,2 millones de pobres (13,7% de la población) para 2006 es o no correcta. Ella ha sido cuestionada por un estudio del suscrito, “Cuatro Millones de Pobres: Actualizando la Línea de Pobreza”, publicado en la revista Estudios Públicos y disponible para todos en http://www.cepchile.cl. Basándose en trabajos realizados por la Fundación para la Superación de la Pobreza, el estudio determina que había más de 4 millones de pobres (29% de la población) en 2006. En una reacción anterior a este estudio, la ministra Quintana me calificó de intencionalidad política, irresponsabilidad y errores metodológicos. Hoy se refiere al estudio como “académico y muy respetable”, lo que es, desde mi modesta perspectiva, un innegable progreso.

Los errores de la ministra

Sin embargo, la secretaria de Estado incurre en tres errores significativos, que creo importante aclarar. Primero, ella insiste en que el estudio aludido ocupa una metodología distinta a la oficial, y por tanto, sus resultados no resultan comparables. Esto es incorrecto. El estudio aplica básicamente la misma metodología de Mideplan para calcular la línea de pobreza oficial, y se basa en la misma Encuesta Casen 2006, la que no cuestiona. Tanto el estudio como la línea oficial siguen la metodología de la Cepal, cuya base es estimar el costo de una canasta mínima de alimentación, que contrasta con el ingreso de las personas (incluyendo ingreso autónomo, subsidios monetarios y alquiler imputado a la vivienda propia).

La gran diferencia es que, inexplicablemente, Mideplan sigue calculando la línea de pobreza con información de la IV Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF) elaborada por el INE y que data de 1988. Sin embargo, hace casi una década está disponible la V EPF de 1996-97, que es la que utiliza el estudio. (Y hace pocos días incluso está disponible la VI EPF de 2007.) En una década hay numerosos cambios en los patrones de consumo; las necesidades no cambian, pero sí la forma de satisfacerlas. Para pasar de la V EPF al valor de la canasta mínima, el estudio utiliza el detallado trabajo liderado por la Fundación para la Superación de la Pobreza, ya publicado en Umbrales Sociales 2006. En base a este análisis se llega a determinar que los pobres eran el 29% de la población en 2006, y no 13,7% como indican las cifras oficiales; y que los indigentes son el 6,2% en vez del 3,2% oficial. Es decir, en nuestro país hay unos cuatro millones quinientos mil pobres, y no poco más de dos millones.

En segundo lugar, la ministra dice que si se aplicara la línea propuesta en el estudio al período 1990-2006 se concluiría que en 1990 la pobreza abarcaba al 56% de la población. Esto es confuso, o simplemente imposible. No resulta factible aplicar una línea que se basa en la Encuesta de Presupuestos Familiares de 1996-97 a la situación de 1990. Es por ello que el estudio aludido sólo puede calcular las cifras de pobreza para los años 2000, 2003 y 2006.

Finalmente, la ministra dice que “quienes tienen la esperanza de convencer a la ciudadanía (de que la pobreza no se ha reducido drásticamente) a partir de obtener cifras mayores con líneas más exigentes, están simplemente engañando al país”. Esta información incurre en un error y en una descalificación gratuita. Nadie discute que la pobreza ha disminuído en el tiempo, lo que es un importante logro del país; simplemente, los niveles de pobreza son más del doble de los que aparecen en las estadísticas públicas. Y el punto no es usar una línea más o menos exigente, sino reflejar la verdadera realidad de la pobreza con cifras actualizadas. Esto no es engañar, sino todo lo contrario.

El tema de fondo

Hacer aparecer la pobreza artificialmente menor a la realidad tiene dos serios problemas. Primero, si se cree en el número del 13,7%, parece que estuviéramos ganando la lucha contra la pobreza y el tema pierde prioridad en la discusión pública, cuando aún quedan más de cuatro millones de chilenos en esta condición. Segundo, si el diseño de las políticas públicas se focaliza en ese 13,7%, vamos a dejar muchos pobres sin atender adecuadamente.

Por último, es interesante constatar que en junio de 1999 el entonces subsecretario de Mideplan, Antonio Lara, se comprometió a actualizar la línea de pobreza en base a la V EPF, lo que aún no se ha cumplido; que el Consejo Asesor Presidencial Trabajo y Equidad (la Comisión Meller) también incluyó entre sus propuestas actualizar la línea de pobreza; y que una encuesta reciente realizada por Ipsos y la Alianza Comunicación y Pobreza (integrada por el Hogar de Cristo, la Escuela de Periodismo de la Universidad Diego Portales y la Fundación para la Superación de la Pobreza) revela que el 80% de los chilenos cree que los pobres son más del 25% de la población. ¿Querrán todos ellos engañar al país?

Ricardo Lagos es el mejor candidato presidencial, según C. Ominami

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LAGOS-FREI-INSULZA

 

Tres textos:

  • Ricardo Lagos, candidato de C. Ominami

    • El PS exige definiciones a Lagos e Insulza

    • Lagos dispuesto a competir en primarias

    •  

      Ver también sobre el tema  Chile: el debate presidencial

       

      Por B. B. / La Nación Domingo

      Carlos Ominami revela sus conversaciones con el ex Presidente

      Aunque aclara que sólo es vocero de sí mismo, el samurái está dispuesto a dar la pelea nuevamente para que Lagos se convierta en el candidato de la Concertación. Pero pide disciplina en el oficialismo y rechaza “la moda” de decir “yo estoy por el que gane” en las presidenciales.

      Entre el 2 y 4 de noviembre, Carlos Ominami tuvo la convicción, al escuchar a Ricardo Lagos, de que éste había cambiado de opinión. Que la “negativa obcecada” desapareció de la mente del ex Mandatario y hoy está dispuesto a ser candidato presidencial. Fue en Biarritz, balneario francés a 20 kilómetros de la frontera con España, donde tanto el samurái como varios ex y actuales jefes de Estado habrían tenido la misma impresión.

      -¿Cómo podría Lagos ser candidato si va a tener que dedicarse a responder por temas como el Transantiago?

      -Creo que sí va a tener que dar explicaciones, pero en una primaria eso tiene una ventaja: permite hablar sobre estos temas y zanjarlos. Reconocer, por ejemplo, que el Transantiago no es sólo un problema de diseño, sino también de implementación. Y que fue un delirio neoliberal incrustado en la Concertación pensar que se podía financiar. Lagos tendrá que reconocer que no lo advirtió.

      -¿Él está dispuesto a admitirlo?

      -Lagos es una persona que tiene la profundidad y la honestidad intelectual para reconocerlo. Dio explicaciones, pero falta una explicación ideológica. Yo me sentí muy a gusto conversando con él en una reunión internacional en que fue un referente para todos los presentes. Muchos presidentes de América del Sur me han dicho que ven con preocupación lo que está sucediendo en Chile y que no les cabe la menor duda de que Lagos es la mejor opción presidencial. Lagos dejaría en evidencia que Piñera es un elefante en una cristalería en el mundo que se está construyendo.

      -Tras conversar con él, ¿le parece que está dispuesto a ser candidato?

      -Creo que sí, hubo un cambio en él. Antes me dijo que, si yo le preguntaba de corazón, no quería ser candidato. Ahora me dijo algo distinto. Yo le planteé que no tiene derecho a mantener una negativa obcecada, que la gente no le iba a perdonar que alguien como él, con esa posibilidad, simplemente la rechace. También le planteé que es inaceptable que para competir exija la rendición incondicional de otro candidato.

      -¿Usted está de acuerdo con el dedazo parlamentario que plantea en su carta, es decir, que tenga la opción de bajar o subir candidatos al Parlamento?

      -Uno puede opinar respecto de lo bien o mal redactada que está la carta, pero de mis conversaciones con Lagos saqué dos conclusiones: que él entendía que las condiciones habían cambiado, y que tiene razón respecto de que la Concertación ha llegado a un punto de descomposición que no puede continuar. Yo no soy guaripola de la disciplina, voy a respetar las facultades del Parlamento, pero debe existir un ordenamiento conceptual y estratégico. En eso él tiene razón. Pretender que Lagos sea candidato y luego Presidente por cuatro años, si no hay un nuevo entendimiento a la Concertación, nos conduce o a un mal gobierno o a la derrota. Los chilenos no van a votar por una coalición que no garantiza coherencia.

      -¿Es posible que la Concertación recupere con Lagos parte de los votos que la DC perdió en las municipales?

      -Creo que el candidato de la Concertación debe ser aquel que cumpla con dos condiciones básicas: que encarne un proyecto para el nuevo siglo que ya se inició y que tenga credibilidad. Hoy está muy de moda en la Concertación decir “yo estoy por el que gane”, pero hay que ser más exigente con las ideas. Debe ser alguien capaz de transformar sus ideas en voluntad mayoritaria. Hay mucha gente en la DC que se fue del partido en determinadas condiciones, más que de la Concertación. Lo veo en mi circunscripción y me han asegurado que no van a estar con la derecha. Eso se lo dijimos con Jaime Gazmuri a Eduardo Frei, él puede hacer un esfuerzo de acercamiento con esa gente que no está por la concentración de riquezas y por una corrección del modelo económico.

      -¿Cómo reaccionó Frei?

      -El Presidente Frei es cauto, pero nosotros sentimos que fue una buena conversación y él fue tomando nota. Le dijimos que él había contribuido fuertemente sobre dos de las siete ideas matrices de la Concertación: la estatización del transporte público y una nueva Constitución. Lo otro es que reconocemos su intención de generar consenso respecto de una primaria abierta.

      -¿Por qué cree que José Miguel Insulza no reúne las características para ser el candidato de la Concertación?

      -Creo que pudo haberlas tenido. Pero te repito lo que le he dicho a él: no ha sido capaz de asociar su imagen y su opción con un conjunto de ideas movilizadoras. Por distintas razones eso no se ha producido. Y lo segundo que lo limita es que él mismo dijo que tenía que ser candidato por el PS y el PPD. Las cosas se dieron de tal forma que no es el candidato de este último partido, y él mismo precipitó una decisión del PRSD que ya dijo que Insulza no es su candidato. Además, la mesa del PS le hizo un flaco favor al transformarlo en una combinación entre candidato presidencial e instrumento de competencia interna. La historia dirá que Insulza batió el record de Antonio Varas por los años como ministro, pero eso no es lo que entusiasma a los jóvenes.

      -¿Y por qué Lagos podría ganarle a Piñera?

      -Por su trayectoria política y proyección internacional. Él tiene las mayores posibilidades de conducir al país en este cuadro difícil donde la crisis internacional y el racionamiento externo van a ser temas muy importantes. Por desgracia para los cotizantes se desplomaron las bolsas, pero eso también es una desgracia para Piñera, porque se ha desplomado el mundo de ideas que él defendía. Una película ya utilizó la expresión: los chilenos tendríamos que ser los reyes de los huevones para estar eligiendo a Piñera cuando el mundo elige a Obama.

       

      PS presiona a Insulza y a Lagos

      para que sinceren candidaturas

      Fija para 20 de diciembre definición del mecanismo presidencial

      Neutralizados están los dos presidenciables del PS quienes, a punta de cartas desde el extranjero, se mueven en la arena política nacional, sin aún dilucidar si se pondrán el traje de candidato. Algunos PS ya empiezan a perder la paciencia y a mirar la postulación de Frei con cierta simpatía.

      La carta del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, irrumpió ayer en el Comité Central del Partido Socialista con una fuerte molestia, que inundó al ex Congreso Nacional por la indecisión presidencial que el pánzer mostró una vez más, retardando así la definición que la Concertación debe dar para elegir al hombre que enfrentará a Sebastián Piñera en diciembre de 2009.

      En la misiva de dos carrillas enviada el viernes al presidente del PS, Camilo Escalona, Insulza no clarifica cuál será su definición final, pero sí condiciona su venida a Chile a que no haya más de un candidato del partido.

      Cuestión hoy que es imposible por cuanto el nombre de Ricardo Lagos concita preferencias en un sector del PS.

      Esta división en las adhesiones presidenciales hizo finalmente que el Comité Central del PS presionara a Lagos e Insulza para que adopten a la brevedad una definición, y agendara para el 20 de diciembre el día en que se sabrá cuál será el mecanismo y la fecha de inscripción de los candidatos concertacionistas.

      A juicio de Escalona, los chilenos debiesen irse de vacaciones a fines de enero sabiendo cuáles son las precandidaturas con vista a una primaria que se efectuará el último domingo de abril.

      “Cuando tengamos fechas precisas Lagos e Insulza se van a tener que definir. No podemos seguir así, estaremos averiados pero mal que mal tenemos el 45% de los votos en la elección de concejales, de modo que no podemos seguir con precandidatos que no toman ninguna decisión. Espero que pongamos plazos perentorios de modo que las personas que aspiran a dirigir el país nos entreguen una definición clara de aquí a enero”, sostuvo el timonel PS, al término del Comité Central, que se prolongó por más de cinco horas sin interrupciones.

      En la carta, Insulza pidió, tal cual había trascendido, postergar la convención en la que sería proclamado candidato presidencial del PS “hasta que hayamos avanzado” en una serie de tareas, entre ellas alcanzar la unidad del sector socialdemócrata de la coalición, que hasta ahora tiene más de tres candidatos (Lagos, Insulza y José Antonio Gómez).

      En el pleno se respiraba cierta incertidumbre, pues hasta ayer los seguidores de Insulza esperaban que el ex ministro tomara la decisión de dejar Washington y asumir de una vez por todas su precandidatura.

      Incluso, el senador Ricardo Núñez propuso que, de no haber definición de Lagos e Insulza de aquí al 15 diciembre, el PS debiera estudiar la posibilidad de nominar al DC Eduardo Frei.

      Aunque esta alternativa en 1993 y en 1999 habría sido impensada, hoy tiene algún viso de factibilidad, pues para muchos socialistas la mejor carta es un DC que pueda restarle votos a Piñera.

      Y ni Lagos, ni Insulza tendrían ese plus, plantean los neofreístas del PS. En ellos influyó también el giro hacia la izquierda que el senador dio al proponer estatizar el sistema de transportes y plantear la redacción de una nueva Constitución.

      MUERTE O RESURGIMIENTO

      Insulza valora la confianza que la mayoría del partido le ha entregado en estos meses. “Valoro también la adhesión que muchas personas me manifiestan de manera espontánea y el afecto que los chilenos me expresan, al margen incluso de sus preferencias. Pero eso no basta, si en torno a mi nombre no existe toda la unidad partidaria que se requiere, si hay más de un candidato del partido, si no hay diálogo con las demás fuerzas de la Concertación, en especial con los otros partidos con los cuales siempre hemos tenido un candidato común, y si no tenemos el clima unitario que debe acompañar este proceso”.

      Las lecturas que se hicieron de su misiva en el pleno fueron discrepantes. Pues mientras el alcalde de El Bosque, Sadi Melo, sentenció que “en su indefinición Insulza ha posibilitado una muerte anunciada de su candidatura”, el diputado Iván Paredes hizo una fuerte defensa de su postulación y apostó que es el único que puede derrotar a Piñera.

      Por su parte, el laguista Fulvio Rossi reprendió la indefinición de Insulza y dijo que si alguien quería ser candidato, debía demostrarlo con acciones.

      El pánzer también abordó la confrontación que viven el PS y el PPD desde que la tienda de Pepe Auth levantara la idea de llevar dos listas a concejales en las municipales del 26 de octubre.

      “No me parece conveniente consagrar una nefasta división entre el PS y el PPD, de impredecibles consecuencias futuras, presentando sus propios candidatos a las primarias, sin antes verificar las posibilidades de reconstruir la histórica alianza entre ambos partidos y que debiera apuntar a incluir al PRSD, que comparte nuestro ideario socialista y democrático”, manifestó Insulza.

      ESCALONA: “ESTAMOS ATRASADOS”

      Los condicionamientos presentados por el secretario general de la OEA para levantar su candidatura no fueron cuestionados públicamente por Escalona, quien aseguró que estaba “más insulzista que nunca”.

      Sin embargo, admitió que “estamos atrasados en la designación del candidato”. Y recordó que en el triunfo de Michelle Bachelet influyó claramente que ella recorrió el país en septiembre y octubre de la elección municipal de 2004 como figura presidencial de la Concertación. Oportunidad en que la gente pudo conocer sus propuestas.

      “Yo tenía una mirada idealista y pensaba que podría repetir ese ejercicio con nuestros candidatos”, añadió.

      El cronograma presidencial de la Concertación será analizado este lunes por los presidentes y secretarios generales de los partidos, quienes deberán aprobar la idea del PS en orden a resolver el 20 de diciembre cuáles serán los alcances del mecanismo para elegir al abanderado. La historia continuará.

      La carta desde Washington
      Programa: “No se entendería que enfrentáramos una contienda presidencial sin ideas comunes sobre la crisis económica internacional que nos amenaza, la defensa del empleo, el Transantiago, la energía, el medio ambiente, la seguridad, la calidad de la educación pública, la protección social y los cambios indispensables para la plena participación política”.

      Primarias: “Entiendo que existe un acuerdo para presentar un candidato único de la Concertación en la próxima elección presidencial y una sola lista parlamentaria. También existe consenso en un mecanismo de primarias abiertas, en donde participen todos los chilenos y chilenas mayores de 18 años, sin otra limitación que no estar inscritos en partidos de oposición. Yo respaldo firmemente este mecanismo”.

      Por Boris Bezama / La Nación Domingo

       

      16 de Noviembre de 2008

      Se lo confirmó a Pepe Auth tras una reunión en París

      Lagos ahora está dispuesto a competir en primarias abiertas

      El timonel del PPD dijo que el ex mandatario le manifestó que nunca se  ha opuesto a participar en un proceso “sobre la base de la elección de la ciudadanía”, aunque, como ya es costumbre, volvió a poner ciertas condiciones. Una de ellas es asegurar en el proceso  la participación de todos los mayores de 18 años, estén o no inscritos en los registros electorales. También planteó la necesidad de generar un proyecto país y una plataforma programática para el próximo cuatrienio que será necesaria para la existencia armónica de los partidos del conglomerado y mejorar la gobernabilidad.

      Por El Mostrador.cl

      El ex presidente Ricardo Lagos despejó todas las dudas existentes sobre su disponibilidad de participar en una primaria para elegir al abanderado que represente al candidato del progresismo concertacionista, siempre y cuando se mantengan ciertos criterios.
      La confirmación la hizo el timonel del PPD, Pepe Auth, quien se reunió en París con el ex mandatario  para comunicarle la decisión de su  partido de nombrarlo  presidenciable luego de una proclamación hecha el sábado pasado.
      Sin embargo, Lagos puso en la mesa ciertas condiciones que deben tener estas primarias abiertas como que en ella voten todos los mayores de 18 años, aún cuando no estén inscritos en los Registros Electorales.
      “Despejamos cualquier duda e interpretación sobre su disposición de participar en primarias. Él siempre ha pensado en que si es candidato lo pueda hacer sobre la base de la elección de la ciudadanía”, sostuvo Auth a la radio Bío Bío.
      El dirigente oficialista manifestó también que que comparte los dichos del secretario general de la OEA y presidenciable del PS, José Miguel Insulza, en el sentido de que el progresismo tenga un sólo candidato para competir con la derecha y triunfar en las próximas elecciones presidenciales.
      “Compartimos los juicios de José Miguel en la necesidad de una sola candidatura que represente al progresismo de la Concertación y es obvio que no vamos hacer otra primaria para elegir al candidato nuestro. Nuestro concepto es elijamos al candidato que esté mejor posicionado para ganarle a la derecha”, sostuvo.

      Pepe Auth dijo que en el encuentro Lagos planteó la necesidad de generar un proyecto país, una plataforma programática para el próximo cuatrienio que será necesaria para la existencia armónica entre los partidos del conglomerado y mejorar la gobernabilidad.
      En tanto, al interior del partido se está analizando utilizar las mismas encuestas de otros procesos, o crear un instrumento nuevo, para testear cuál es el candidato de esa fracción de la Concertación con mayor porcentaje de adhesión.
      Asimismo, se espera que durante la semana se reúnan los presidentes y directivas del radicalismo, del socialismo y del pepedeísmo para analizar la situación y lograr una definición conjunta del abanderado que representará al sector.
      Insulza abrió el debate, según el PPD y el radicalismo
      Por su parte, el diputado PPD Jorge Tarud dijo que la carta de Insulza, en donde pide postergar la definición presidencial del PS, abrió el debate en el ala “progresista” de la Concertación, respecto a una  posible candidatura unitaria que agrupe a los tres partidos.
      Tarud valoró las intenciones del “Panzer”, calificándolo como una persona “con altura de miras”, ya que está considerando la idea que el sector llegue a la primaria oficialista con un solo abanderado.
      A su vez, el timonel radical José Antonio Gómez manifestó estar dispuesto a zanjar el problema, advirtiendo de paso que ve difícil que se concrete, puesto que la viabilidad del acuerdo depende de que su tienda tenga “las mismas condiciones para resolver quien va a ser el representante del sector”.
      Otro que consideró necesario una unidad del progresismo fue el timonel del PS, Camilo Escalona, quien ya criticó la conformación de dos listas –en el caso de Concejales en las últimas elecciones municipales- y que calificó como “canibalismo político”.
      En declaraciones a El Mercurio, el senador socialista afirma que la propuesta de Pepe Auth con listas separadas “desató todas las fuerzas desestabilizadoras que hay en la Concertación, produciendo estragos en nuestras elecciones a alcaldes. Al no tener una campaña unitaria, muchos de nuestros candidatos a concejales se dejaron pololear por los candidatos de derecha instalados, o se iban y pololeaban con Juntos Podemos para conseguir votos de la izquierda extraparlamentaria. O se enganchaban con los descolgados”.

      Argentina: mayoría de la población apoya estatización de sistema de pensiones…

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      UNA ENCUESTA MUESTRA APOYO AL SISTEMA ESTATAL
       
      Página/12
       

      Seis de cada diez argentinos consideran que la jubilación privada implementada en los años ’90 fue pensada como un negocio. También seis de cada diez argentinos aseguran que, puestos a elegir entre el proyecto de reestatización del sistema jubilatorio y la subsistencia de las AFJP, prefieren el traspaso al Estado. Estas son algunas de las conclusiones que arrojó una encuesta realizada por la consultora CEOP en la primera semana de noviembre. El sondeo también refleja el grado de confianza que genera el proyecto oficial de pase al Estado de los fondos administrados por las AFJP. El mayor nivel de dudas lo despierta el cálculo del valor de la jubilación, mientras que la confianza está motivada por la creación de una comisión plural que controle los fondos aportados.

      El estudio de CEOP fue realizado a través de la consultas telefónicas, con un cuestionario estructurado y a partir de una muestra de mil personas, lo que da un margen de error de +/- 3,16 por ciento. Las personas consultadas habitan en la región metropolitana, las principales ciudades del país, el NOA, el NEA y dos ciudades de la Patagonia. La primera pregunta de la encuesta apunta a la decisión de reestatizar los fondos de las AFJP. Según las respuestas, el 62,1 por ciento de la población manifestó estar de acuerdo con el proyecto del Gobierno mientras que el 29,4 dijo estar de acuerdo con el proyecto de la oposición. Porcentajes casi iguales arrojó la pregunta sobre la jubilación privada: un 63,3 por ciento dijo que se trató de un negocio, mientras que el 31,3 la consideró un beneficio para los jubilados (ver gráficos).

      Una de las preguntas mostró un importante reconocimiento a la política jubilatoria de la Presidenta y su esposo. El 61,1 por ciento de los consultados reconoció que los gobiernos de CFK y Néstor Kirchner se ocuparon especialmente de los jubilados, mientras que el 36,8 rechazó esa afirmación. El sondeo aporta más matices cuando se propone reflejar las confianzas, dudas y desconfianzas que generan algunas disposiciones del proyecto de reestatización. Allí se manifestaron altos porcentajes de dudas y desconfianza. Cuando se preguntó por la forma en que se calcularán los valores de la jubilación, el 51,2 por ciento de los consultados manifestó tener “duda” mientras que el 24,4 directamente reconoció tener “desconfianza”. Sólo expresó su “confianza” el 20,5 por ciento.En relación a cuál será el destino de los fondos de las AFJP, el 48,8 por ciento afirmó tener “desconfianza” mientras que el 30,6 reconoció que tenía “dudas”. La “confianza” fue del 19,3 por ciento.

      El único ítem que despertó porcentajes más o menos equivalentes fue la creación de una comisión, integrada por oficialismo, oposición y otros actores sociales, para controlar el manejo de los fondos. Las respuestas fueron más parejas: el 36,2 dijo que la medida le generaba “confianza”, el 35,5 por ciento afirmó tener “duda” y un 26 por ciento aseguró directamente tener “desconfianza”.

      EL OFICIALISMO VATICINA UN TRIUNFO EN EL SENADO, DESPUES DE APROBACION POR DIPUTADOS.

      “Ya tenemos los votos”

      El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y el titular de Anses, Amado Boudou, irán mañana al Senado para responder las consultas de los legisladores en el inicio del debate del proyecto de ley de eliminación de la jubilación privada. Ambos funcionarios estuvieron reunidos ayer para definir los ejes de sus exposiciones. El Gobierno asegura contar con los votos necesarios para que la iniciativa sea convalidada, e incluso señala que la aprobación sería con una mayoría contundente.

      El presidente provisional del Senado, José Pampuro, afirmó que en la Cámara alta no se introducirán nuevos cambios al proyecto, que se convertiría en ley en la sesión especial del próximo día 20 tal como salió de Diputados.

      “La mayoría de las modificaciones ya fueron tratadas en la Cámara de Diputados. En líneas generales la ley está bastante pulida y no creo que en el Senado se puedan incorporar demasiadas modificaciones”, adelantó Pampuro, e insistió en que “la cantidad de votos para aprobar el proyecto está”. La tranquilidad del oficialismo sobre el resultado de la votación también se basa en que el socialismo confirmó que apoyará la eliminación de las AFJP.

      El senador y titular del PS, Rubén Giustiniani, ratificó ayer su postura en esa dirección. “Debemos ser coherentes con lo que sostuvimos en el ’93, ’94, en el sentido de que las AFJP iban a ser una estafa para el país y esto quedó demostrado catorce años después”, justificó. En tanto, el radicalismo, a través del titular del bloque de senadores de ese partido, Ernesto Sanz, ratificó su voto en contra de la propuesta oficial. Para Sanz, el trabajo en comisión de esta semana será sólo “un maquillaje institucional para que el oficialismo intente demostrar que se debaten las leyes en la Argentina”. No explicó cuál debería ser el mecanismo institucional adecuado, más allá del tratamiento legislativo.

      Chile: ¿hacia un nuevo duelo Frei-Lagos para definir oponente de Piñera? Dossier…

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      lagos-frei-insulzaEl revival de 1993 para definir al abanderado de la Concertación

      Las piezas del ajedrez oficialista se siguen moviendo tras la bajada de Alvear. Y ahora sólo quedan los “reyes” Ricardo Lagos y Eduardo Frei, quienes buscan el jaque mate presidencial al piñerismo. Mientras José Miguel Insulza tiene muy poco peones en esta contienda.

      Por Boris Bezama y Richard Miranda / La Nación Domingo

      Aunque aún pocos son los que se atreven a decirlo oficialmente, los nombres desde donde saldrá el candidato presidencial de la Concertación serán probablemente entre Ricardo Lagos y Eduardo Frei, repitiendo así la versión de 1993 en la que el senador DC se impuso al abanderado del PS-PPD. Pero ahora con una convocatoria mucho más abierta al mundo independiente, con la que se pretende detener y ojalá revertir advierten en las filas oficialistas la fatiga electoral en la que está sumida toda la clase política.

      Ayer fue la directiva nacional del PPD, la que dio un paso más en esta compleja definición al determinar por resolución unánime que su candidato para las primarias de la Concertación es “Ricardo Lagos, nuestro presidente fundador”.

      La reunión que se prolongó por más de ocho horas en la sede del partido estuvo marcada por un mea culpa de los resultados de la Concertación en las municipales, así como también por la “necesidad urgente de renovar la Concertación”.

      El voto político del PPD junto a muchos otros parlamentarios, alcaldes y concejales de todo el progresismo confía y espera que Lagos acepte el desafío de liderar a la Concertación y al país del bicentenario.

      Hasta acá todo iría por un sendero sin baches, si no fuera porque en el camino también está José Miguel Insulza, quien había sido hasta hace poco antes de las municipales la carta segura del PS para estas presidenciales. Sin embargo, hoy el nombre del pánzer está desgastado entre sus compañeros de partido, quienes consideran que éste perdió la oportunidad al permanecer en Washington, mientras Lagos detuvo su agenda internacional y se concentró en apoyar a los candidatos municipales de la Concertación, lo que le dio grandes réditos de los que se está beneficiando hoy.

      La definición del pánzer

      A juicio de autoridades del PS, la participación de Insulza deberá quedar despejada totalmente a más tardar a mediados de semana, luego de que el secretario general de la OEA se reúna con la mesa, parlamentarios y dirigentes locales. Una opción que no descartan es que en su visita a Chile el pánzer ponga su candidatura sobre la mesa, para evaluar una “bajada honrosa”. Y la otra es postergar a enero la convención presidencial socialista, agendada para el 30 de noviembre, para así darle tiempo suficiente a la DC, que debería también ratificar a Frei como presidenciable. Y por otro lado, esperar a Lagos por un tiempo para que sincere sus deseos presidenciales.

      Cercanos a Frei aseguran que al ex Presidente le entusiasma sobremanera la idea de competir nuevamente con Lagos y que no se restará del mecanismo al que se llegue para definir al abanderado.

      A pesar de que fue el propio secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, quien aclaró hace algunos días que su candidatura “no está condicionada” a la de Lagos, lo cierto es que en el propio PS advierten que es prematuro adelantar un juicio al respecto.

      Primarias: 10 de mayo

      Cuando los jefes de partidos de la Concertación acogieron favorablemente la propuesta de primarias abiertas, hecha el lunes por el timonel del PS, Camilo Escalona, cuya fecha tentativa podría ser el 10 de mayo del próximo año, el conglomerado de Gobierno logró dar a la opinión pública una potente señal de unidad. De paso, este hecho inevitablemente contrastó con la realidad que vive el bloque de derecha.

      Aunque hasta ahora es sólo una propuesta socialista, la cual debe ser debidamente aprobada en los respectivos órganos internos de los partidos, con la idea de realizar primarias abiertas, primero se busca incentivar el voto a los sectores independientes y segundo, se abre la posibilidad de que las candidaturas presidenciales no se limiten a las formales de los partidos oficialistas. De ahí que se propuso que podrán inscribirse los candidatos que cuenten, a lo menos, con el patrocinio de 10 parlamentarios o 50 concejales o alcaldes.

      Tal vez una de las frases que mejor refleja el momento post-municipal por el que atraviesa la Concertación, se resume en lo que dijo el senador Escalona: “La principal conclusión de la elección municipal es que debemos terminar con el canibalismo dentro de la Concertación. Esto no puede continuar. No nos podemos seguir destruyendo entre nosotros”.

      A lo que se refería el dirigente es que tanto en la DC como en el PS, los procedimientos internos para elegir a sus cartas presidenciales se vieron cuestionados. Primero, Frei puso en duda la legitimidad del padrón de militantes del falangismo y luego, en las filas socialistas, tanto el ex ministro Jorge Arrate y el senador Alejandro Navarro, renunciado al PS, anunciaron que se restarían de la convención presidencial del partido, fijada para el 30 de noviembre, porque estimaban que ella estaba hecha para que venciera José Miguel Insulza. De manera que fue este complejo escenario lo que obligó a los dirigentes concertacionistas a ordenarse rápidamente y acordar definir antes de Navidad un mecanismo para elegir al abanderado, sin antes aclarar que tanto los procesos presidenciales internos de los partidos, como las primarias abiertas, son necesariamente vinculantes. Es decir, quienes resulten derrotados en los partidos, quedan automáticamente objetados para participar en el procedimiento de mayo.

      Frei: “No soy racista o no excluyo a nadie”

      La posibilidad de que Lagos verdaderamente se vea tentado a volver a competir por el sillón de La Moneda, idea que se reflotó a mediados de semana, deja un escenario abierto. De concretarse su candidatura, el PS y en particular, la mesa socialista, liderada por Escalona, quedaría en una incómoda situación, debido a que ésta ha puesto todos sus huevos en una sola canasta, que se llama Insulza.

      Desde Francia, específicamente desde el Foro de Biarritz, Lagos se hizo presente en la contingencia presidencial dando cuenta de lo que, a su juicio, deben ser las prioridades de la Concertación y junto con pedir que la coalición se “ordene”, instó a pactar un programa de Gobierno y a definir el “rol conductor” del candidato del oficialismo.

      Fuentes socialistas advierten que en verdad, Lagos nunca ha desechado la idea de ser nuevamente el abanderado de la Concertación y que sólo ha preferido mantenerse al margen de rencillas presidenciales. De allí que señalan que uno de los más afectados con esta potencial candidatura es Insulza. Ambos, habrían contraído una suerte de compromiso en cuanto a que no se anularían mutuamente como candidatos. Es decir, no está en sus planes competir por un mismo sillón. Sin embargo, la realidad parece ser más fuerte y de acuerdo a las encuestas de opinión, quien aparece mejor posicionado, por sobre todos los candidatos en carrera de la Concertación, es precisamente Lagos. Este factor, no menor y la posibilidad de competir con uno que ya ha sido Presidente, como sería el caso de Eduardo Frei, es algo que cruza por estos días en el futuro de Lagos. Sobre todo, porque el ex Mandatario falangista se manifestó disponible para competir con el “Capitán Planeta”. “No tengo impedimentos, si yo no soy racista ni trabajo por la exclusión de nadie”, ironizó Frei. //LND

       

      08 de Noviembre de 2008

      Ahora se espera que el ex mandatario acepte

      PPD proclama a Ricardo Lagos como presidenciable del partido

      A partir de ahora el PPD buscará la forma en que el ex mandatario Ricardo Lagos acepte ser el abanderado del partido, luego que la colectividad lo proclamara como su representante. Para esto, el presidente de la tienda, Pepe Auth, viajará junto al secretario general Alejandro Bahamondes a Europa para reunirse con el ex Presidente para convencerlo de que represente al progresismo concertacionista. Falta la respuesta del involucrado para dar el vamos a la contienda presidencial para el próximo año.

      Por El Mostrador.cl

      Con gritos de “¡Se siente, se siente, Lagos Presidente!”, los militantes  y dirigentes del PPD esperaron la lectura del voto político del timonel Pepe Auth en donde se anunció que Lagos es el que representa las ideas progresistas de la tienda.

      “Por resolución unánime de esta directiva nacional, el candidato del PPD es Ricardo Lagos, nuestro presidente fundador”, dijo Auth en medio de los aplausos de los presentes.

      Desde las 10 de la mañana de este sábado, los máximos dirigentes y militantes se reunieron  en la sede de la tienda para redactar el voto político que fue leído al final del encuentro. Auth explicó que la decisión de apoyar al ex mandatario es porque tiene la capacidad para gobernar en tiempos de crisis y el liderazgo para encarnar un proyecto de futuro.  “Junto a otros muchos parlamentarios, alcaldes y concejales de todo el progresismo, confía y espera que (Lagos) acepte el desafío de liderar a la Concertación y al país del Bicentenario en la dirección del cambio”, sostuvo.

      Partidarios de primarias abiertas

      El voto político establece que la colectividad es partidaria “resuelta y entusiasta” de elegir al abanderado de la Concertación en un proceso de primarias abiertas, pero la novedad es que se incluyan a los mayores de 18 años que no estén inscritos en los registros electorales.

      “Queremos convertir la elección del candidato único en un proceso de debate nacional, sobre lo que queremos para el futuro y de profunda movilización ciudadana para darle a la candidatura de la Concertación la legitimidad, fuerza y proyección de futuro que necesita el país”, afirmó el dirigente.

      El anuncio fue respaldado por el hijo del ex Mandatario, Ricardo Lagos Webber, quien se mostró esperanzado en que su padre acepte la petición del PPD. El hijo de Lagos Escobar colaborará en pedirle a su padre que reconsidere su posición para que acepte ser el candidato del PPD.

      Insulza se reúne con líderes del PS para definir su candidatura

      A pesar que el PPD ya se definió por postular a Lagos, este lunes llega al país el secretario general de la ONU, José Miguel Insulza, para sostener reuniones con dirigentes del PS y definir la candidtura presidencial. Ya se sabe que si su nombre no concita un respaldo mayoritario entre los dirigentes y militantes de la colectividad, no sería nada de extraño que se incline por anunciar el cese de su carrera presidencial.

      El encuentro del lunes, el cual se realizará en el Círculo Español, será decisivo para definir el plan de acción. Según el diario La Tercera, Insulza hablará con cada una de las figuras emblemáticas de la tienda para preguntarles si están con Lagos o con él. De acuerdo a la publicación, la visita de Insulza al país tras las elecciones municipales coincide con la formación de un grupo de parlamentarios socialistas que insisten en levantar la candidatura de Lagos.

      Esta situación es uno de los problemas que enfrenta la colectividad, debido a que hay dirigentes que han asegurado que de imponerse Lagos como abanderado de la Concertación, todos quienes han promovido la postulación de Insulza deberían dejar sus cargos.

      Al interior del PS existe una fisura partidista provocada por algunos parlamentarios como Carlos Ominami, Carlos Montes, Fulvio Rossi, Gonzalo Martner y Jaime Naranjo entre otros, que han respaldado abiertamente la postulación de Lagos en desmedro de lo que planteó la mesa directiva de Camilo Escalona, que era postular al “Panzer”

      Solari: “Una primaria Frei-Lagos sería atractiva”

      Un crudo diagnóstico del escenario electoral que enfrenta el Partido Socialista con un candidato, que asegura no serlo (Ricardo Lagos) y otro que sí lo es, pero está en Washington (José Miguel Insulza), advierte Ricardo Solari. “Es una dificultad absurda e inédita que se ha dado en este tiempo”, sentencia el vicepresidente PS, quien pensó que “la” carta para el 2009 debería haber sido el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza. Sin embargo, a poco más de un año para las presidenciales, Solari tiene la firme convicción de que ya se le pasó el tiempo al panzer y que una primaria con Frei y Lagos, sería “atractiva para la gente”.

      -De imponerse Lagos como candidato de la Concertación, ¿deben renunciar los dirigentes que promovieron a Insulza, como lo señala Francisco Aleuy?

      -No me parece. Creo que no es conveniente entramparnos en temas que no resuelven el tema de fondo, que es motivar a una gran cantidad de chilenos que se ha restado de los últimos procesos electorales. Si comparamos lo que ocurrió en las elecciones de Estados Unidos, en 2001 la participación fue del 51% y ahora ascendió al 66%; en cambio, en la política local las cifras demuestran cansancio y fatiga. Por ello debemos abrir espacios para que los independientes participen y voten en una primaria abierta.

      -¿Es viable una primarias con tres candidatos: Lagos, Insulza y Frei?

      -En mi opinión eso no va a llegar a ocurrir.

      -¿De verdad cree que una primaria entre Frei y Lagos convocaría a una gran parte del electorado?

      -Siempre y cuando los candidatos construyan grandes entornos, entusiasmen con sus ideas y propongan una reformulación de la coalición tanto en su actitud hacia el centro y hacia la izquierda, como en sus propios contenidos y procedimientos.

      -Pero, entonces, ¿para qué el PS está tratando de hacer que se venga Insulza a Chile y deje la OEA, si ya está “cortado” que la disputa será entre Frei y Lagos?

      -Eso no está decidido, es sólo un escenario hipotético. Aún podemos convencer que en la primaria participen otras sensibilidades, otros representantes en la procura de una opción presidencial única que debe levantar la Concertación y que gane a la derecha.

      Insulza: “Mi candidatura no está condicionada a la de Lagos”

      Consciente de la difícil situación en la que se encuentra, aunque posee el apoyo de parte de la mesa PS, José Miguel Insulza dio señales esta semana de que no desea pasar ningún bochorno. Desde el extranjero, el pánzer comentó a Radio Duna acerca de la eventualidad de que Lagos se sume a la carrera presidencial, instándolo a definirse. “Todo el mundo sabe que hay gente que quiere que el ex Presidente Lagos postule. Por lo tanto, si ha decidido hacer un esfuerzo por eso, en hora buena, porque mejor hacerlo ahora que hacerlo después”, dijo. E insistió en que “este es el momento para hacer ese esfuerzo si alguien quiere y este es el momento para que el ex Presidente Lagos tome una decisión, y yo espero que la tome dentro del marco de la política unitaria que la Concertación tiene que llevar adelante ahora”.

      En la misma entrevista, Insulza partió relativizando su permanencia como candidato si Lagos resuelve lanzarse a la carrera. Consultado si está dispuesto a bajarse dijo que le parece “prematuro” referirse a ese tema y respondió que “en estos momentos estoy dedicado a mirar la situación del país con más calma y no voy a tomar decisiones apresuradas, tengo algunos días todavía para hacerlo”. No obstante, aclaró que “mi candidatura no está condicionada a la de Lagos, está condicionada a algo bien simple, que es que yo crea que tengo una oportunidad real de hacer una diferencia, eso lo voy a ver cuando sepa cuáles son los candidatos y vea cuáles son las posibilidades reales de éxito, o qué posibilidades hay de hacer una contribución unitaria”. E insistió en que está para unir la Concertación y no “divisiones estériles”.