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N. Chomsky: Wikileaks revela el desprecio de EEUU por la democracia… Entrevista

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Entrevista al intelectual estadounidense Noam Chomsky

AA-WIKI0D3Bárbara Schijman, Revista Debate

¿Cuál es su reflexión en torno al caso Wikileaks?

Hay varios escándalos, pero podemos estar seguros de que no serán comunicados o discutidos. El escándalo más grave es el desprecio notable por la democracia por parte del cuerpo diplomático, el Departamento de Estado, los periodistas que han informado de todo esto y la comunidad intelectual que no logra siquiera advertirlo. La revelación más espectacular de las filtraciones, capturando la mayor parte de los titulares, es el material concerniente a los Estados árabes e Irán que, de acuerdo con Hillary Clinton y muchos otros, muestra que el mundo árabe apoya las preocupaciones de Estados Unidos sobre la amenaza iraní e, incluso, quiere que bombardeemos Irán.

¿Qué lectura hace de los cables?

Hay sólo dos problemas. Uno menor es que los cables informan lo que los diplomáticos quieren escuchar y que saben que sus amos financieros en Washington desean escuchar. El punto fundamental fue bien expresado por Craig Murray, el valiente ex embajador británico en Uzbekistán que se atrevió a informar sobre las atrocidades ocurridas allí y que el Ministerio de Asuntos Exteriores no quiso escuchar y, en consecuencia, fue echado del servicio diplomático. Dijo: "Por supuesto, los documentos reflejan la opinión de Estados Unidos, son comunicaciones oficiales del gobierno de Estados Unidos. Lo que muestran es algo que presencié personalmente, que los diplomáticos como clase muy rara vez cuentan verdades desagradables a los políticos, sino que informan y refuerzan lo que sus patrones quieren oír, con la esperanza de recibir ascensos". En resumen, no sabemos lo que los líderes árabes piensan respecto de estas filtraciones.

¿Y el segundo problema?

El problema más significativo, de lejos, es que para los diplomáticos, el Departamento de Estado, y los comentaristas el mundo árabe se reduce solamente a dictadores dirigentes. Desnudando una absoluta falta de interés por el mundo árabe. Tienen conocimiento apenas de algunas personas allí, aquellas que fueron consultadas recientemente en una encuesta cuidadosamente publicada por el prestigioso Instituto Brookings.

¿Qué arrojó la encuesta?

En pocas palabras, los árabes sí perciben una amenaza iraní: el diez por ciento de la población. El 88 por ciento considera a Israel la mayor amenaza, el 77 por ciento a Estados Unidos. La oposición a la política de Estados Unidos es tan fuerte que el 57 por ciento piensa que la situación en la región mejoraría si Irán tuviera armas nucleares. Para aquellos cuyo desprecio por la democracia es tan profundo que ni siquiera lo pueden percibir, estas cifras carecen de sentido. Si los dictadores nos apoyan, ¿qué más importa? De más está decir que éstas son actitudes que los argentinos reconocerán muy bien de la historia reciente.

¿Qué otra cuestión le llamó la atención?

Hay algunas otras revelaciones importantes. La embajada de Tel Aviv, o bien no tiene ni idea de lo que sucede entre Israel y Palestina o, de lo contrario, está mintiendo descaradamente en sus informes a Washington sobre el ataque israelí a Gaza, en diciembre de 2008/enero de 2009. Un cable de la embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa reporta un estudio del golpe militar realizado por el personal de la embajada, concluyendo que era ilegal e inconstitucional, conclusiones que no tuvieron eco alguno en Washington cuando Obama, luego de algunas vacilaciones, se separó de la mayor parte de Europa y América Latina al reconocer que las elecciones se llevaron a cabo bajo un régimen militar brutal. Y algunas otras cosas. Pero la revelación principal, creo yo, refiere una cultura imperial en su actitud hacia la democracia y los derechos humanos.

¿Cuál es su percepción acerca de la Ley de Arizona?

La ley es, claro está, una abominación. La misma somete a una gran parte de la población a una investigación intrusiva por el solo hecho de que alguien piensa de otro, que no se ve lo suficientemente blanco. Esto tiene poco que ver con las cuestiones más generales en torno a la "inmigración ilegal", y es especialmente llamativo en este caso.

¿En qué sentido especialmente llamativo?

Porque están inmigrando hacia áreas robadas a México en una guerra de agresión que el presidente Ulysses S. Grant, quien ha peleado en ella, describe como "una de las más injustas que jamás haya emprendido una nación más fuerte contra una mucho más débil".

¿Qué diría acerca de la reacción de la sociedad en torno de la ley?

Lamentablemente, la mayoría de la población de Estados Unidos la apoya. ése es uno de los elementos relacionados con los sentimientos anti inmigratorios que está en aumento. éstos han sido comunes desde hace más de un siglo, a medida que los inmigrantes en esta sociedad inmigratoria intentaban integrarse. Esta situación de oposición se repite frente a cada nueva oleada. Los sentimientos son especialmente extremos ahora, una especie de reacción ante las dificultades económicas, una reacción tanto irracional como repugnante, pero sin embargo comprensible. El racismo viene de lejos en el tiempo. Benjamin Franklin, por ejemplo, quizá el más civilizado de los Padres Fundadores, especulaba acerca de si los alemanes y los suecos debían ser autorizados a entrar, habida cuenta de que no son lo suficientemente blancos. Hasta bien entrado el siglo XX, Jefferson, así como muchas otras personalidades, estaba encantado por los mitos del origen anglosajón y la necesidad de preservar la pureza de la raza totalmente mítica.

¿Cómo está encarando el asunto el gobierno de Barack Obama?

Hasta ahora, el gobierno de Obama se está oponiendo formalmente a la ley por considerarla inconstitucional.

¿Cree que la ley es una nueva forma de instalar la distinción de amigo/enemigo?

En cierto modo; pero está lejos de ser el peor de los casos. Basta con mirar hacia atrás, en la Ley de Exclusión de Orientales (Oriental Exclusion Acts). O pensemos en la década de 1930 y 1940. Estados Unidos retornó refugiados judíos de Europa antes de la guerra y prohibió la inmigración. Después de la guerra, los sobrevivientes estaban viviendo bajo condiciones típicas de campos de concentración, como informaron los propios investigadores de Harry Truman. No eran admitidos en Estados Unidos. Truman se consideraba a sí mismo profundamente humanitario al exigir que el Reino Unido permitiera que cien mil personas pudieran ir a Palestina. La vergüenza de estos años aún no se reconoce.

http://www.chomsky.info/interviews/20101210.htm

Fuente: http://portal.ajintem.com/analisis-del-contemporaneo/europa-es-mucho-mas-racista-que-estados-unidos

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Written by Eduardo Aquevedo

16 diciembre, 2010 at 15:33

Wikileaks y Washington: una guerra asimétrica…

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La numerosa comunidad de hackers ha visto en el fenómeno Wikileaks la posibilidad de librar una guerra asimétrica contra el imperio estadounidense

imageRoberto Montoya

Miradas al Sur

La ciberguerra entre Wikileaks y sus crecientes aliados en todo el mundo contra Estados Unidos y las empresas e instituciones que intentan boicotear la publicación de documentos clasificados del Departamento de Estado, toma cuerpo día a día, habiendo pillado por sorpresa, al parecer, al mismísimo Cibercomando de Estados Unidos, al Uscc.

El general Keith Alexander, comandante del Uscc (U.S. Cyber Command) anunció, a inicios de noviembre, que el nuevo organismo estaba ya totalmente operativo. Y lo hizo en el marco de las cibermaniobras europeas, Cyber Europe 2010, donde durante varios días se simularon ataques sincronizados contra puntos vitales de varios países europeos.

El Uscc, por el que Obama apostó fuertemente, está dotado de un multimillonario presupuesto y lo componen 90.000 hombres de distintas unidades de las fuerzas armadas especializadas en la ciberdefensa y los ciberataques.

Pero entre las obsesiones del Cibercomando estadounidense no figuraban hasta hace pocos meses la posibilidad de ataques a su sistema informático por parte de organizaciones como Wikileaks. Sus preocupaciones principales se centraban en Estados, particularmente en China, con gran capacidad para llevar ataques en toda regla contra el suministro eléctrico de Estados Unidos, contra la informática que controla toda su Administración o para afectar sus sistemas de alerta de misiles intercontinentales.

Se asegura que China, acusada ya en el pasado de llevar a cabo un ataque cibernético experimental de envergadura contra Taiwán, tuvo también éxito con su ciberataque contra un proyecto militar celosamente guardado por Estados Unidos, el del F-35 Lightining II, pudiendo extraer y copiar varios tetrabytes de información sobre este avión de combate fabricado por Lockheed Martin.

En su informe de 47 páginas de febrero pasado ante el Comité de Inteligencia del Senado, Dennis Blair, Director Nacional de Inteligencia (DNI) de Estados Unidos, advirtió que estaba habiendo un aumento espectacular de ataques cibernéticos, dando mucha importancia en particular al ataque chino contra Google.

Rusia, que ha lanzado ataques cibernéticos contra Georgia y Estonia, es otro país controlado de cerca por Estados Unidos.

Ya en abril de 2008, el entonces director del Departamento de Seguridad Nacional de Bush, Michael Chertoff, advirtió que los ciberataques podrían transformarse en una “guerra devastadora”, de un nivel similar al “peor tipo de destrucción física”. “Imagínense un ataque sofisticado contra nuestros sistemas financieros, que provocara su parálisis”, dijo, señalando también como una amenaza estratégica de primer orden un eventual ataque al sistema informático que controla el tráfico aéreo de Estados Unidos.

¿Cuál ha sido la reacción del Cibercomando ante el fenómeno Wikileaks?

El 1º de diciembre pasado, el portavoz del Pentágono, Geoff Morrell, hablaba del tema en una entrevista concedida a la Fox News: “No empleamos las fuerzas del Cibercomando (contra Wikileaks), porque la revelación de los documentos no nos van a impactar negativamente a largo plazo. El Secretario de Defensa simplemente no cree que esta situación pueda impactar demasiado contra la fuerza de Estados Unidos o contra su prestigio. El mundo no se relaciona con nosotros porque les gustamos o porque nos tienen confianza. Pactan con nosotros porque no les queda más remedio. Somos el último, el único, poder indispensable que queda”.

La soberbia y cinismo de Morrell tiene su lógica; si la comunidad internacional no cambió sus relaciones con Estados Unidos después de que se conocieran las mentiras sobre las armas de destrucción masiva que supuestamente tenía Sadam Husein, ni tampoco lo hizo cuando vio las fotos de abusos y torturas de Abu Grhaib; ante la flagrante ilegalidad de la prisión de Guantánamo o ante los vuelos ilegales de la CIA haciendo más de 1.000 escalas en aeropuertos europeos, ¿por qué habría de ser distinto ante la revelación de documentos de la diplomacia estadounidense?

¿Acaso algún Gobierno aliado de Estados Unidos le ha pedido explicaciones sobre las filtraciones que siguen saliendo diariamente? Pues no. A pesar de ello, el Gobierno de Estados Unidos sí tiene razones para estar preocupado. La Administración estadounidense, incluso el Pentágono y la Casa Blanca, han recibido ataques de hackers en varias ocasiones, pero esta es la primera vez que una organización logra seguir funcionando en la Red meses y meses después de filtrar cientos de miles de documentos clasificados de Irak, Afganistán y del Departamento de Estado. El enemigo no es tan fácil de batir. La comunidad mundial de hackers, cada vez más numerosa, más miles de sitios web alternativos y redes sociales, han visto en el fenómeno Wikileaks la posibilidad de librar una guerra asimétrica contra el imperio estadounidense.

Lo ven como la lucha entre David y Goliath en el cyberespacio.

Y se han puesto manos a la obra, fabricando ya más de 1.500 clones de su sitio web atacado para permitir que se sigan conociendo los más de 200.000 documentos aún sin publicar. Los hackers, encabezados por el colectivo Anonymous y apoyados por esa inmensa red de sitios web alternativos para difundir las sencillas aplicaciones informáticas que utilizan, están llevando ataques cada vez más importantes contra todas aquellas firmas, como Amazon, Visa, Pay Pal, Mastercard, bancos y muchas otras entidades, que, bajo la presión de Estados Unidos, han cerrado sus puertas a Wikileaks. Un joven holandés de 16 años fue detenido ya en La Haya por participar en los ataques.

Estados Unidos puede intentar aplicar contra Wikileaks la Ley de Espionaje, de 1917, pero tendría internamente la oposición de toda la prensa, que lo entendería como un precedente peligroso para sí misma.

Y mientras tanto siguen fluyendo los documentos. En algunos de los nuevos se muestra la presión que ejerció la embajada estadounidense en Berlín sobre el Gobierno alemán para cerrar el Caso El-Masri, el ciudadano alemán de origen libanés secuestrado y torturado por la CIA y liberado cinco meses después. La Fiscalía de Münich reclamó en 2007 la extradición de 13 agentes de la CIA identificados, pero el Gobierno se negó a tramitarla. Un caso similar al que sucedió en España con el Caso Couso o con los vuelos de la CIA.

Sobre España también han aparecido nuevos cables, que muestran cómo la embajada intentó impedir el primer viaje del canciller Moratinos a Cuba, revelando también la división interna del Gobierno de Rodríguez Zapatero sobre la venta de patrulleras y aviones a Venezuela, boicoteada por Estados Unidos.

Estados Unidos ve a Cataluña como “el mayor centro mediterráneo del ‘yihadismo’ islámico”, por lo que cuenta con un centro de espionaje en su Consulado en Barcelona.

Y los cinco medios elegidos por Wikileaks para filtrar sus documentos siguen beneficiándose de esta “guerra asimétrica”, aunque no se los oye paradójicamente defender en sus editoriales –como sí hizo alguien como Lula públicamente– a Julian Assange y su organización.

http://sur.elargentino.com/notas/guerra-asimetrica-entre-wikileaks-y-washington

Las ideas de los hackers que quieren vengar a Julian Assange

"No perdonamos, no olvidamos”

Eduardo Febbro

Página 12

Página/12 habló con miembros de Anonymous, el frente que declaró la guerra cibernética a empresas como Amazon y Visa, que cortaron sus contactos con Wikileaks. Explicaron sus ideas y por qué creen que esta vez los ciberataques están llegando a un nivel diferente y creando otra situación.

Asimétrica, espontánea, activada por un núcleo de militantes invisibles, la tantas veces anunciada “guerra de las redes” o ciberguerra escribió su primer gran capítulo colectivo. Los ciberactivistas del grupo Anonymous lanzaron una vasta ofensiva contra las empresas que se sumaron a la persecución de que fue objeto Julian Assange, el cofundador de Wikileaks. Amazon, PayPal, Visa, Mastercard y Postfinance, la filial de los servicios financieros de los correos suizos, vieron sus portales de Internet bloqueados por los ataques de esta nebulosa. Las citadas empresas, sin que exista ninguna orden judicial que las obligara, se sumaron a la cacería mundial de Assange y, de una u otra manera, cortaron las fuentes de financiación de Wikileaks. La Operation Payback (Operación Revancha) montada por Anonymous no tiene precedentes en la historia de las redes. Ya hubo en el pasado ataques contra portales mastodónicos, pero ésta es la primera vez que se da una ofensiva tan coordinada y plural con un objetivo cuyo zócalo no es ciberanarquismo sino la defensa de un bien comunitario como la libertad. Su masividad y su eficacia temporal sorprendieron a los especialistas que, hasta la semana pasada, veían en esos grupos una fuente de problemas potenciales pero limitados.

Uno de los portavoces de Anonymous, un tal Coldblood, explicó a la prensa británica que el operativo “se está convirtiendo en una guerra, pero no una guerra convencional. Es una guerra de información digital. Intentamos conseguir que Internet siga siendo libre y abierta a todo el mundo, como Internet ha sido siempre”. Si Anonymous saltó al primer plano con su implicación en la batalla a favor de Wikileaks, su activismo ya había hecho estragos con ataques contra los portales de la Iglesia de la Cientología y, en septiembre pasado, contra el estudio de abogados Baylout, cuyo negocio es defender los derechos de autor de la industria del disco y del cine en los Estados Unidos, el portal de la Motion Picture Association of America (MPAA), y a quienes Anonymous acusa de “políticas excesivas” en la protección de los derechos de autor.

Vadoor, un miembro de Anonymous, explicó a Página/12 que el núcleo funciona “sin jerarquías, no hay jefes, ni verticalidad. La participación es anónima y voluntaria, y eso es lo que hace nuestra fuerza. Nadie sabe cuántos somos, no siquiera nosotros mismos”. Anonymous opera en efecto a partir del foro de discusión 4chan y parece carecer de estructura estable. La filosofía central del grupo gira en torno de la defensa del concepto de un Internet a la vez neutro, libre y abierto. Todo aquel que tiende a empañar esa “neutralidad” está en la mira de Anonymous. El éxito del operativo “Revancha” parece demostrar la pertinencia de los análisis aparecidos en la red en los últimos meses, en especial en el portal TorrentFreak. En un texto publicado en TorrentFreak, Enigmax (es el nombre del firmante) se pregunta si acaso este tipo de acciones (el término técnico es DNS, denegación de servicio) no constituyen “la protesta del futuro”. Antes, escribe Enigmax, hacía falta viajar, desplazarse. En cambio ahora, “en la era Internet, cualquiera puede viajar por el mundo y estar presente en todos los lugares y hacer daño con sólo un clic del mouse”. El autor recuerda el carácter casi imparable de las ciberescaramuzas: “Ningún abogado, ninguna orden y ninguna fuerza policial pueden parar este tipo de ataques”. Con la Operation Payback, Anonymous sumó esta semana un nuevo galón a los obtenidos con sus dos grandes operaciones precedentes, Chanology y Skynet.

9Finger, otro miembro de Anonymous contactado por Página/12, contó que el grupo, a diferencia de otros, es más sólido porque tiene “más conciencia y más humor”. Según 5Finger, Anonymous está constituido por gente, por “geeks” con un alto nivel de conciencia política y mucho humor. Su divisa es una sutil declaración de guerra: “We are Anonymous, We are Legion, We do not Forget, We do not Forgive, Expect us! (Somos anónimos, somos legión, no olvidamos, no perdonamos. ¡Espérennos!). De hecho, la guerra virtual empezó al revés. Antes de que Anonymous saliera a defender a Assange, el portal de Wikileaks empezó a ser atacado con el mismo método (denegación de servicio) por un cibervengador llamado Jester. En un par de mensajes colgados en Twitter (http://twitter. com/th3j35t3r/status/8997739723493376) Jester justificaba su encono contra Julian Assange porque “Wikileaks pone en peligro la vida de nuestros soldados”. A partir de allí Anonymous dejó en suspenso sus otros ataques e hizo circular un mensaje en Internet (https://uloadr.com/u/4.png) convocando a la defensa de Assange: “Julian es objeto de una cacería global, en el sentido físico y virtual. Tenemos suerte de poder combatir en la primera guerra de la información”.

Anonymous perdió sus dos plataformas virtuales de convocatoria: la cuenta “Operation Payback” en Facebook y “Anon_operation” en Twitter, ambas suspendidas el miércoles pasado. Pero una cuenta se abrió luego en

Twitter (http: //twitter.com/anonops) cuyo volumen de mensajes demuestra el eco que han tenido las iniciativas de Anonymous. Con el escándalo Wikileaks y los sabuesos del globo acechando a Julian Assange, la insurrección numérica se hizo una identidad sólida. Quienes creían que estos ciberactivistas eran una cofradía de delirantes sin conexión con otra realidad que no fuera la de las computadoras descubrieron la pertinencia de una causa y la eficacia con que les fue posible defenderla.

No obstante, Anonymous delinea una corriente nueva en el mundo de la ciberdisidencia. Su envoltorio ideológico señala una evolución con respecto a quien ha sido el “padre de los piratas”, el iniciador de una idea sencilla pero tenaz, Hakim Bey. Bey, cuyo verdadero nombre es Lamborn Wilson, es un escritor poético y militante que se autodefine como un “anarquista ontologista”. Bey teorizó las famosas TAZ, Zonas Autónomas Temporarias (Temporary Autonomous Zone en inglés) cuya misión es aparecer y desaparecer “para escapar mejor a los agrimensores del Estado”. Para Bay, la TAZ es una “insurrección fuera del Tiempo y de la Historia, una táctica de la desaparición”. Con ese principio funcionaron muchos piratas informáticos, hackers, ciberrebeldes y habitantes de la cibercultura.

Anonymous, por el contrario, reivindica otra meta más amplia y permanente y –detalle particular– la explica. En una carta difundida para explicar las acciones a favor de Wikileaks, el grupo alega: “Anonymous es una idea viva. Anonymous es una idea que puede ser editada, actualizada o cambiada como le guste. No somos una organización terrorista como quieren hacer creer los gobiernos, los demagogos y los medios de comunicación. En este momento Anonymous está centrado en una campaña pacífica para la Libertad de Expresión. (…) Cuando los gobiernos controlan la libertad, lo están controlando a usted. Internet es el último bastión de la libertad en este mundo en constante evolución técnica. Internet es capaz de conectar a todos. Cuando estamos conectados somos fuertes. Cuando somos fuertes, tenemos el poder. Cuando tenemos el poder somos capaces de hacer lo imposible. Es por esto que el gobierno se está movilizando contra Wikileaks. Esto es lo que temen. Nunca se olvide de esto: le tienen miedo a nuestro poder cuando nos unimos”.

John Perry Barlow, cofundador de la Electronic Frontier Foundation, una organización independiente que trabaja en la protección de las libertades civiles y la libertad de expresión en Internet, advirtió hace unos días lo que estaba ocurriendo: “La primera guerra informática ya ha empezado. El campo de batalla es Wikileaks”, escribió. Y así parece. Hace unos meses, en una entrevista con Página/12 Nicolas Arpagian, especialista en ciberseguridad y cibercriminalidad, redactor en jefe de la revista Prospective Stratégique y autor de un ensayo sobre los ciberconflictos, “La Ciberguerra, la guerra numérica ha comenzado”, observaba el carácter previsible e inédito de este movimiento: antes, un Estado atacaba a otro Estado, mientras que ahora un individuo solo es capaz de llevar a cabo un ataque contra algo mayor que él. Y no es todo. Una empresa puede igualmente atacar a un Estado y éste, a su vez, tiene la posibilidad de dirigir sus ataques contra un banco. Estamos en la desproporción, en la valorización del judo, donde el más pequeño puede atacar al más grande. El orden de la guerra fue trastornado”. Wikileaks cambió, a su vez, el orden y el sentido de la insurrección numérica.

Written by Eduardo Aquevedo

14 diciembre, 2010 at 22:32

¿Quién teme a Wikileaks?, por Manuel Castells

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Los ataques a Wikileaks no cuestionan su veracidad, sino que critican el hecho de su difusión

Manuel Castells | 30/10/2010

imageTenía que ocurrir. Los gobiernos llevaban tiempo preocupados con su pérdida de control de la información en el mundo de internet. Ya les molestaba la libertad de prensa. Pero habían aprendido a convivir con los medios tradicionales. En cambio, el ciberespacio, poblado de fuentes autónomas de información, es una amenaza decisiva a esa capacidad de silenciar en la que se ha fundado siempre la dominación. Si no sabemos lo que pasa, aunque nos lo temamos, los gobernantes tienen las manos libres para robar y amnistiarse mutuamente como en Francia o Italia o para masacrar a miles de civiles y dejar curso a la tortura como EE.UU. en Iraq y Afganistán.

De ahí la alarma de las élites políticas y mediáticas ante la publicación de centenares de miles de documentos originales incriminatorios para los poderes fácticos en EE.UU. y en otros muchos países por Wikileaks. Se trata de un medio de comunicación por internet, creado en el 2007, publicado por una fundación sin ánimo de lucro legalmente registrada en Alemania pero que opera desde Suecia. Cuenta con 5 empleados permanentes, unos 800 colaboradores ocasionales y cientos de voluntarios repartidos por todo el mundo: periodistas, informáticos, ingenieros y abogados, muchos abogados para preparar su defensa contra lo que sabían que se les venía encima.

Su presupuesto anual es de unos 300 millones de euros, producto de donaciones, cada vez más confidenciales, aunque algunas son de fuentes como Associated Press. Se inició por parte de disidentes chinos con apoyos en empresas de internet de Taiwán, pero poco a poco recibió el impulso de activistas de internet y defensores de la comunicación libre unidos en una misma causa global: obtener y difundir la información más secreta que gobiernos, corporaciones y, a veces, medios de comunicación ocultan a los ciudadanos. La mayor parte de la información la reciben, generalmente por internet, mediante el uso de mensajes encriptados con una avanzadísima tecnología de encriptación cuyo uso facilitan a quienes les quieren enviar la información siguiendo sus consejos, o sea, desde cibercafés o puntos calientes de wi-fi, lo más lejos posible de sus lugares habituales. Aconsejan no escribir a ninguna dirección que tenga la palabra wiki, sino utilizar otras que facilitan regularmente (tal como http//destiny. mooo.com). A pesar del asedio que han recibido desde su origen, han ido denunciando corrupción, abusos, tortura ymatanzas en todo el mundo, desde el presidente de Kenia hasta el lavado de dinero en Suiza o a las atrocidades en las guerras de EE.UU. Han recibido numerosos premios internacionales de reconocimiento a su labor, incluyendo los de The Economist y de Amnistía Internacional. Es precisamente ese creciente prestigio de profesionalidad el que preocupa en las alturas. Porque la línea de defensa contra las webs autónomas en internet es negarles credibilidad. Pero los 70.000 documentos publicados en julio sobre la guerra de Afganistán o los 400.000 sobre Iraq difundidos ahora son documentos originales, la mayoría procedentes de soldados estadounidenses o de informes militares confidenciales. En algunos casos, filtrados por soldados y agentes de seguridad estadounidenses, tres de los cuales están en la cárcel. Wikileaks tiene un sistema de verificación que incluye el envío de reporteros suyos a Iraq, donde entrevistan a supervivientes y consultan archivos.

De hecho, los ataques contra Wikileaks no cuestionan su veracidad, sino que critican el hecho de su difusión, so pretexto de que ponen en peligro la seguridad de las tropas y ciudadanos. La respuesta de Wikileaks: se borran los nombres y otras señas de identificación y se difunden documentos sobre hechos pasados, de modo que es improbable que puedan peligrar operaciones actuales. Aun así, Hillary Clinton ha condenado la publicación sin comentar la ocultación de miles de muertos civiles y las prácticas de tortura que revelan los documentos. Al menos, Nick Clegg, el viceprimer ministro británico, ha censurado el método pero ha pedido una investigación sobre los hechos.

Pero lo más extraordinario es que algunos medios de comunicación están colaborando con el ataque que los servicios de inteligencia han lanzado contra Julian Assange, director de Wikileaks. Incluso un comentario editorial de Fox News aboga por su asesinato. Y sin ir tan lejos, John Burns, en The New York Times, intenta mezclarlo todo en una niebla respecto al personaje de Assange. Es irónico que lo haga este periodista buen colega de Judy Miller, la reportera de The Times que informó, consciente de que era mentira, del descubrimiento de armas de destrucción masiva (véase la película La zona verde).

Esa es la más vieja táctica mediática: para que se olviden del mensaje: atacar al mensajero. Eso hizo Nixon en 1971 con Daniel Ellsberg, el que publicó los famosos papeles del Pentágono que expusieron los crímenes en Vietnam y cambiaron la opinión pública sobre la guerra. Por eso Ellsberg aparece en conferencias de prensa junto con Assange. Personaje de novela, el australiano Assange pasó buena parte de sus 39 años cambiando de lugar desde niño y, usando sus dotes matemáticas, haciendo activismo hacker para causas políticas y de denuncia. Ahora más que nunca está en semiclandestinidad, moviéndose de un país a otro, viviendo en aeropuertos y evitando países donde se buscan pretextos para detenerlo. Por eso surgió en Suecia, donde se encuentra más libre, una querella por violación que luego fue desestimada por la juez (relean el principio de la novela de Stieg Larsson y verán una extraña coincidencia). Y es que es el Partido Pirata de Suecia (10% de votos en las elecciones europeas) el que está protegiendo a Wikileaks, dejándoles su servidor central encerrado en un búnker bajo tierra a prueba de toda interferencia.

El drama no ha hecho más que empezar. Una organización de comunicación libre, basada en el trabajo voluntario de periodistas y tecnólogos, como depositaria y transmisora de quienes quieren revelar anónimamente los secretos de un mundo podrido, enfrentada a aquellos que no se avergüenzan de las atrocidades que cometen pero sí se alarman de que sus fechorías sean conocidas por quienes los elegimos y les pagamos. Continuará.

(*) Manuel Castells es catedrático de sociología en la Universitat Oberta de Catalunya

Venezuela, Honduras, Perú, Ecuador: “pequeños” olvidos y “grandes” mentiras…

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Eric Toussaint

Conviene tener en cuenta el peligro que constituye la actitud sistemáticamente hostil adoptada por la gran mayoría de los grandes medios periodísticos europeos y norteamericanos (así como la organización Reporteros sin Fronteras) respecto a las experiencias en curso en Ecuador, Bolivia y Venezuela. Esta hostilidad sólo es igual al silencio embarazoso y cómplice con respecto a los golpistas hondureños o a la represión ejercida por el ejército peruano contra los indios de la Amazonia.

Para ilustrar esta afirmación, he aquí algunos hechos recientes:

1.- El 5 de junio de 2009, el ejército peruano asesinó en Bagua a más de 50 indios de la Amazonia que protestaban contra las concesiones de tierras otorgadas por el gobierno de Alan García a unas transnacionales extranjeras, principalmente europeas. Y esto no provocó la reprobación de los grandes grupos de prensa mundiales.[1] En ese momento daban casi en exclusiva la prioridad a las protestas en Irán. No sólo la prensa no reprobó la represión en Perú sino que estos hechos apenas tuvieron eco. Sin embargo, el descontento en Perú era tal que el gobierno tuvo que anunciar la derogación del decreto presidencial contra el que los indios del Amazonas estaban en lucha. Y otra vez más, la cobertura mediática de esa derrota del gobierno peruano fue casi nula. Planteemos la pregunta siguiente: Si una intervención del ejército venezolano o ecuatoriano hubiera provocado la muerte de decenas de indios del Amazonas, ¿cuál hubiera sido la cobertura mediática?

2.- Cuando el presidente constitucional Manuel Zelaya fue destituido por los militares el 28 de junio, la gran mayoría de los media declararon, deformando totalmente la verdad, que los militares habían reaccionado a la voluntad del presidente de modificar la Constitución con el fin de mantenerse en el poder. Muchos medios agregaban que así seguía el ejemplo de Hugo Chávez, presentado como un dirigente populista autoritario. En realidad, Manuel Zelaya sólo proponía a sus conciudadanos pronunciarse a favor de la organización de elecciones generales a una Asamblea Constituyente, que habría representado un verdadero avance democrático en ese país. Lo que es explicado muy bien por Cécile Lamarque y Jérôme Duval, de vuelta de una misión del CADTM a Honduras: «El golpe de Estado tuvo lugar el mismo día en el que Manuel Zelaya organizaba la «consulta», de carácter no vinculante, en la se preguntaba a los hondureños si deseaban, o no, la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, después de las elecciones previstas para el 29 de noviembre de 2009. La pregunta era la siguiente: ¿Está usted de acuerdo con que en las elecciones generales de noviembre 2009 se instale una cuarta urna para decidir sobre la convocatoria a una asamblea nacional constituyente que apruebe una nueva Constitución política?[2] Si esta consulta hubiera recogido una mayoría de «sí», el presidente habría sometido un decreto a la aprobación del Congreso para que, el 29 noviembre, los hondureños se pronunciaran formalmente sobre la convocatoria de una constituyente, en una «cuarta urna» (las tres primeras estaban reservadas para la elección de presidente, de diputados y de alcaldes, respectivamente). Para darle un matiz de legalidad al golpe de Estado, el Congreso y la Corte Suprema, aliadas con el golpe, decidieron que la consulta era ilegal y dictaminaron que el presidente Zelaya había «violado la Constitución» al intentar modificarla «para poder pretender un nuevo mandato», como un «aprendiz de dictador chavista». Sin embargo, Manuel Zelaya no buscaba, por la vía de esta consulta, renovar su mandato presidencial en las próximas elecciones legislativas, ya que éstas se realizarían en el marco de la actual Constitución, que prevé mandatos presidenciales de cuatro años no renovables. Por lo tanto, Zelaya no podía ser candidato a su propia sucesión.»[3]

Mientras que los movimientos populares de oposición al golpe de Estado multiplicaron las huelgas y manifestaciones en julio, agosto y septiembre, los grandes medios periodísticos les dedicaron apenas unas líneas. Las pocas veces que los grandes diarios dedican un artículo de fondo a la situación en Honduras, practican una política denigratoria con respecto al presidente constitucional, en el caso en que no presenten directamente a la acción de los militares como un golpe militar democrático. Por ejemplo, The Wall Street Journal decía en su editorial del 1 de julio de 2009: «el golpe militar ocurrido en Honduras el pasado 28 de junio y que llevó al exilio al presidente de ese país centroamericano, Manuel Zelaya, es extrañamente democrático». El editorial agregaba que «las autoridades legislativas y judiciales permanecieron intactas»[4] tras la acción militar. Por otra parte, y de forma más matizada, el conocidísimo diario francés Le Monde participó también en esta campaña. He aquí un ejemplo: El 12 de septiembre de 2009, Jean-Michel Caroit, su enviado especial en Honduras, citó las palabras de una francesa expatriada en ese país y a continuación agregó la mentira sistemáticamente repetida sobre las malas intenciones atribuidas a Manuel Zelaya. «Para los hondureños el retorno de Zelaya es inaceptable ya que significaría 20 años de dictadura a la [Hugo] Chávez», exclamaba Marianne Cadario, refiriéndose al presidente de Venezuela, quien —como su aliado Manuel Zelaya pretendía hacerlo— modifico la Constitución para poder ser reelegido. Madame Cadario, una francesa instalada en Honduras desde hace 30 años, dice estar «muy asombrada por la reacción de la comunidad internacional», que ha condenado el golpe» (el subrayado es del autor)[5] El tono de diarios como Le Monde y Libération comenzó a cambiar a finales de septiembre, después de que los golpistas subieran algunos grados en la represión. Dicho esto, Libération merece un premio por la utilización de eufemismos. En efecto, el 28 de septiembre de 2009 (justamente tres meses después del golpe), subtitulaba con «Perfume de dictadura» el párrafo en el que se explicaba que el gobierno golpista había decretado: «la prohibición de “toda reunión pública no autorizada”, detención de “cualquier persona que ponga en peligro su vida o la de los demás”, “evacuación” de locales ocupados por manifestantes e interferencias de “la emisión por cualquier medio de los programas que traten de alterar la paz”».[6]

3.- A comienzos de agosto de 2009, la intención de las autoridades venezolanas de cuestionar el derecho de emisión de 34 radios y televisiones encontró un eco importante en la prensa internacional sobre el lema: «es una prueba más de la casi desaparición del derecho de expresión y de crítica en ese país autoritario.» La manera como la gran prensa trata la situación de los medios venezolanos es unilateralmente hostil a las autoridades del país, mientras que el 90 % de estos medios son privados y sostienen en su gran mayoría muy activamente las campañas de desinformación. Globovisión, una de las principales cadenas privadas, participó activamente en el golpe de Estado militar contra Chávez del 11 de abril de 2002. Un reportaje realizado por Globovisión dio la vuelta al mundo el 11 de abril de 2002 y los días siguientes al golpe militar. Se trataba de un montaje que falsificaba la realidad. Se veían civiles presentados como chavistas disparando sus pistolas desde un puente hacia una dirección no identificable. La voz en off del periodista de Globovisión afirmaba que los chavistas estaban a punto de matar a manifestantes de la oposición que desfilaban pacíficamente en la calle que pasa por debajo del puente. La policía venezolana pudo reconstruir el desarrollo exacto de los hechos a partir del análisis de los reportajes y de las diferentes fotos tomadas por particulares el 11 de abril de 2009. En realidad, los militantes chavistas que, según Globovisión tiraban a los manifestantes, respondían a un tiroteo que provenía de un blindado de la policía metropolitana, aliada a los golpistas. Los manifestantes de la oposición ya no estaban en la calle hacia la que tiraban los chavistas en el momento de los hechos. Varias fuentes pudieron demostrar de manera inequívoca que los golpistas habían programado el asesinato de manifestantes antichavistas, para atribuirle esos crímenes a Chávez y justificar el golpe de Estado. El 11 de abril de 2008, los teleespectadores venezolanos pudieron rever las imágenes de la conferencia de prensa dada por los militares golpistas en un momento donde todavía ningún manifestante había sido asesinado. Sin embargo, esos militares afirmaban que tomaban el poder como respuesta a los asesinatos efectuados por los chavistas, lo que corrobora claramente la tesis de que se había planificado deliberadamente esos asesinatos para justificar su acción sediciosa.

Durante los dos días siguientes, el 12 y 13 de abril de 2002, cuando centenares de miles de personas sin armas rodeaban los cuarteles golpistas para reclamar el retorno de Hugo Chávez, que estaba prisionero, Globovisión no difundió ninguna imagen de estas protestas, y explicaba que la calma había vuelto al país y que Hugo Chávez había presentado su dimisión y estaba de camino a Cuba. Durante las últimas horas del golpe, esta cadena se contentaba con difundir dibujos animados y emisiones de variedades[7]. Globovisión fue por lo tanto cómplice de los golpistas en varios momentos clave lo que condujo a asociaciones de padres de víctimas y de supervivientes heridos a exigir una condena para la cadena. Y hasta ahora el gobierno chavista se ha negado a hacerlo para evitar que la campaña internacional desplegada en su contra no se intensifique. Por otro lado, varias asociaciones de defensa de los derechos humanos están descontentas con esta actitud pasiva de las autoridades venezolanas.

Más recientemente, Globovisión manifestó sus simpatías por el golpe de Estado del 28 de junio en Honduras. Desde el mismo momento del golpe, los conductores de los diversos programas de Globovisión lo apoyaron y acusaron a su vez al gobierno de Chávez de injerencia por haber condenado el golpe. En ese sentido, Guillermo Zuloaga, presidente de Globovisión afirmó el 17 de julio que: «El gobierno de Micheletti está ajustado a la Constitución, y nosotros quisiéramos, nos encantaría, que aquí en Venezuela se respetara la Constitución como se está respetando en Honduras», indicando con estas palabras un claro apoyo al gobierno golpista.

Nunca Globovisión fue objeto de ninguna prohibición de emitir. ¿Cuál es el gran medio norteamericano o europeo que menciona este hecho? ¿Qué gran medio europeo o norteamericano informa al público de que la gran mayoría de medios están controlados por el sector privado? Y que representan el 90 % de la audiencia en el nivel de la televisión. Que atacan con extrema violencia al gobierno presentado como una dictadura y que algunos de ellos, a pesar de haber participado activamente en el golpe de Estado contra un presidente constitucional, continúan emitiendo libremente desde hace siete años. ¿Podríamos imaginar que el general De Gaulle no habría tomado medidas represivas respecto a un diario, una radio, o una televisión que hubiera apoyado activamente el golpe de la OAS en el momento de la guerra de Argelia? ¿Encontraríamos normal que el gobierno español no tomase medidas contra los medios que hubieran apoyado activamente, en tiempo real, al coronel Tejero cuando, a la cabeza de un grupo de militares golpistas, amenazó con su arma a los diputados presentes en las Cortes?[8] Si Manuel Zelaya fuera restituido como presidente constitucional, ¿acaso él mismo y su gobierno no tendrían todo el derecho de pedir cuentas y de tomar medidas contra los propietarios de los medios de Honduras que apoyaron en forma sistemática a los golpistas, deformando la realidad y encubriendo las múltiples violaciones de los derechos humanos cometidos por las fuerzas de represión?

4.- Los gastos de armamento: Si leemos la prensa europea o de América del Norte, se tiene la impresión de que Venezuela está por hacer importantes gastos en armamento (en especial con Rusia), lo que constituye una amenaza para la paz en la región. Pero si creemos a la CIA,[9] la situación es totalmente diferente: el presupuesto militar venezolano es el 6º de la región en orden de importancia, y viene después de los de Brasil, Argentina, Chile (mucho menos poblado que Venezuela y considerado un modelo), Colombia y México. En términos relativos, considerando el producto interior bruto de cada país, el presupuesto venezolano sería el noveno de Latinoamérica.

¿Hemos podido leer esta información en la gran prensa? Por el contrario, habremos leído en agosto de 2009 que Suecia le pedía cuentas a Venezuela porque el gobierno colombiano había denunciado a su vecino, una vez más, como proveedor de armas a la guerrilla de las FARC. Suecia había declarado en Colombia que los misiles SAAB encontrados en un campo de las FARC habían sido suministrados a Venezuela. ¿Quién pudo leer la respuesta detallada dada por Hugo Chávez? Los misiles en cuestión habían sido robados en un puerto venezolano en 1995, cuatro años antes de que Chávez accediera a la presidencia de la República…

Conclusión : Es necesario ser concientes de esta asimetría con la que los medios tratan a los acontecimientos y mantener un espíritu muy crítico. El descrédito volcado sobre Hugo Chávez, Rafael Correa y Evo Morales es de tal magnitud que prepara a la opinión pública internacional a la pasividad para el caso en que una nueva tentativa de golpe de estado se produjera o a la aprobación de medidas agresivas tomadas por un gobierno como el de Estados Unidos. Entre las acusaciones insidiosas sin ningún fundamento, podemos leer en la prensa española (entre ellos El País) que la campaña electoral de Rafael Correa fue financiada por las FARC. También podemos leer que las autoridades venezolanas no combaten el narcotráfico. El descrédito que la prensa otorgó al presidente Zelaya trata de impedir una movilización de la opinión internacional en favor a su restitución como jefe de Estado.

Traducido por Griselda Pinero y Raul Quiroz

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[1] Véase: http://www.cadtm.org/El-CADTM-se-solidariza-plenamente y http://www.cadtm.org/Perou-le-massacre-de-Bagua

[2] http://www.elsoca.org/index.php?option=com_content&view=article&id=501:honduras

[3] Cécile Lamarque et Jérome Duval, «Honduras: Pourquoi le coup d’État», 17 septembre 2009, http://www.cadtm.org/Honduras-Pourquoi-le-coup-d-Etat

[4] Citado por Decio Machado « Quiénes apoyan al gobierno ilegítimo de Roberto Micheletti” http://www.cadtm.org/Quienes-apoyan-al-gobierno

[5] Jean-Michel Caroit, « Au Honduras, la campagne électorale s’ouvre dans un climat de haine », Le Monde, p. 8, sábado 12 de septiembre de 2009.

[6] http://www.liberation.fr/monde/0101593847-le-honduras-s-enfonce-dans-la-crise

[7] Es interesante mencionar con respecto a este tema la iniciativa tomada por el gobierno de Hugo Chávez el 11 de abril de 2008, 6 años después del golpe de Estado. El gobierno utilizó su derecho de emisión tanto a través de antenas privadas como públicas, para difundir el reportaje completo realizado por las cadenas privadas antichavistas (Globovisión, RCTV…) de la sesión oficial de entronización del presidente y del gobierno golpista en uno de los salones del palacio presidencial de Miraflores. El programa, al que todos los espectadores venezolanos pudieron asistir el 11 de abril de 2002, fue por lo tanto difundido de nuevo sin ningún corte y sin ningún comentario crítico por parte del gobierno chavista. Éste contó con el espíritu crítico de la sociedad venezolana para que ella misma se hiciera una opinión sobre la complicidad activa de los medios privados con los responsables del golpe, entre los que se podía reconocer las principales autoridades de la Iglesia católica, los jefes militares facciosos, los dirigentes del sindicato amarillo CTV (central de Trabajadores de Venezuela), los dirigentes de empresas privadas y el presidente de la Federación Patronal Venezolana (Fedecámaras), Pedro Carmona. Debemos señalar que este presidente, que ocupó el poder durante sólo cerca de 36 horas, es actualmente apodado «Pepe el breve» (aludiendo al histórico Pepino el breve).

[8] El 23 de febrero de 1981, en el Congreso tuvo lugar una tentativa de golpe de Estado organizado por sectores franquistas. El coronel, que lo encabezaba, amenazó con su arma a los diputados y los tomó de rehenes en el momento de la investidura de un nuevo presidente de gobierno.

[9] Véase http://www.cia.gov/library/publications/the world-factbook/index.html , consultado en marzo de 2009.

http://www.cubadebate.cu

Conflicto en la Araucanía ¿policial o político?: asesinato policial de comunero mapuche en Angol…

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José Aylwin, El Mostrador

Mapuches repudian nuevo asesinato policial y exigen renuncia de Ministro del Interior En estos días la prensa informa de hechos de violencia ocurridos en el sur del país. Bajo el rótulo de recrudecimiento del "conflicto mapuche", término equivoco que supone que el conflicto es de los mapuche y no uno que nos involucra como país, los medios de comunicación ponen su atención en situaciones de violencia supuestamente imputables a comunidades o a integrantes de este pueblo. Así, se ha informado de la ocupación de predios particulares, en algunos casos ocupados en reiteradas oportunidades por las comunidades aledañas (caso de fundos La Romana y Montenegro en Ercilla), de la existencia de dos uniformados con lesiones que han sido atribuidas a impactos de perdigones efectuados por mapuche, y del ataque a un bus y a camiones que transitaban por la carretera Panamericana al altura del bypass de Temuco.

Nada se ha informado, sin embargo, de la utilización desmedida, por parte de carabineros, de elementos disuasivos, tales como bombas lacrimógenas, balas antimotines e incluso balines de plomo, en algunos casos disparados desde helicópteros en movimiento, para reprimir a los integrantes de las comunidades en conflicto. Acciones que, en el caso de Malleco, han resultado en cinco personas mapuche heridas a bala, una de las cuales podría perder uno des sus ojos. Tampoco se analiza el trasfondo de estos hechos, que es el de la responsabilidad pasada y presente que tiene el Estado frente a ellos, o de las alternativas políticas -más allá de lo meramente policial- para la superación de este conflicto histórico.

Parece conveniente, en primer término, distinguir entre las diversas situaciones ocurridas en estos días, las que a la distancia -desde Santiago- se ven como un mismo fenómeno. Desde luego la agresión a un bus y a camiones en el bypass de Temuco, no tiene nada que ver con el proceso reivindicativo que desarrollan las comunidades de Malleco.

Aunque en el sector aledaño a aquel en que ocurrió el primer hecho, la represión policial cobró el 2008 una víctima fatal (Matías Catrileo) y ha resultado en numerosos casos de tratos crueles y degradantes en contra de integrantes de comunidades. Nada justifica la agresión a los vehículos que transitan por la vía pública, ni menos de la población civil de la manera, como de acuerdo a todos los antecedentes disponibles, en este caso ocurriera. Hechos de violencia como ellos -supuestamente autoadjudicados por la Coordinadora Arauco Malleco- son lamentables, y deben ser condenados enérgicamente. También deben ser investigados y sancionados sus responsables, quienes quiera que éstos sean.

Otra situación muy diferente es la que dice relación con el proceso reivindicativo de las comunidades mapuche de Ercilla, entre ellas, las comunidades de Temucuicui y Huañaco Millao, y de comunidades de Collipulli, como la de Rankilco, frente al desposeimiento de sus tierras del que han sido objeto por parte del Estado y/o por los particulares que hoy las detentan.

La legitimidad de las demandas de estas comunidades ha sido reconocida por el propio Estado. Ello al ponerse en marcha por el gobierno, al menos en el caso de Temucuicui, los procesos legales tendientes a la adquisición de las tierras en conflicto. Dicha legitimidad está también reconocida por el gobierno al aprobar con su voto el 2007 la Declaración de la ONU sobre derechos de los pueblos indígenas, la que reconoce su derecho a "la restitución o, cuando ello no sea posible, una indemnización justa, imparcial y equitativa, por las tierras, los territorios y los recursos que tradicionalmente hayan poseído u ocupado o utilizado de otra forma y que hayan sido confiscados, tomados, ocupados, utilizados o dañados sin su consentimiento libre, previo e informado." (Artículo 28.1)

La acción de las comunidades de Malleco difícilmente puede entenderse si no se tiene en consideración la dilación del Estado en atender a sus demandas de tierra, las que fueron identificadas en un estudio encargado por la Comisión Especial de Pueblos Indígenas, antecesor de la CONADI, ya en 1993. En dicho estudio se constata no sólo la propiedad ancestral que las comunidades tenían sobre los predios reclamados, sino también el proceso de desposeimiento, a través de mecanismos fraudulentos, de sus tierras a manos de quienes hoy los detentan o por sus antecesores en la propiedad.

Tampoco puede entenderse si no se tiene en consideración las múltiples gestiones hasta ahora realizadas por ellas ante las instancias estatales, todas ellas por la vía del diálogo, para lograr una solución a sus demandas, sin que ello haya sido posible. Tales gestiones incluyeron el reciente viaje de un centenar de representantes mapuche a Santiago con el fin de entrevistarse con la Presidenta o sus representantes en la Moneda. La entrevista no sólo no se verificó, sino que además en la ocasión la delegación mapuche fue objeto de abierta discriminación por parte de efectivos policiales, los que no dejaron a la comitiva acercarse al palacio presidencial. Aunque se pueda discrepar de la determinación de las comunidades de Malleco de hacer ocupación de los predios que reclaman, no cabe duda que los factores antes señalados, claramente imputables a la negligencia del Estado, han detonado tal decisión.

En cuanto a los hechos de violencia acaecidos en el contexto de dichas ocupaciones -muchos de los cuales han ocurrido al interior de las comunidades involucradas- todo indica que ésta ha sido ejercida fundamentalmente por carabineros. En efecto, aunque existe información de situaciones de violencia imputables a los comuneros mapuche, tanto los relatos de las comunidades, como la información disponible de los heridos en los enfrentamientos, dan cuenta de un uso desproporcionado de la fuerza por parte de carabineros, sin que éstos hayan respetado y protegido la dignidad y los derechos humanos como lo ordenan las directrices internacionales de la ONU sobre el empleo de la fuerza por parte de los funcionarios policiales.

La violencia policial en contra de comunidades mapuche no es un fenómeno nuevo, sino uno que se prolonga ya por muchos años. Es así como en los últimos años se ha documentado un promedio de 20 casos graves de violencia policial anuales que afectaron a comunidades mapuche. En lo que va corrido del año 2009, ya han sido denunciadas 15 de estas situaciones de violencia innecesaria en contra de personas o bienes de los mapuche, la mayor parte de ellas imputables a carabineros. No es casualidad entonces que este haya sido uno de los temas de mayor preocupación de la comunidad internacional en la reciente revisión de la que Chile fue objeto por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra en mayo pasado. En la oportunidad el Consejo recomendó a Chile fortalecer el control frente a las situaciones de abusos policiales, y asegurar su investigación y sanción, de modo de poner término a estas prácticas violatorias de derechos humanos, recomendación que fue aceptada por el gobierno.

El término de las situaciones de violencia policial que han afectado a los mapuche requiere de reformas jurídicas, entre ellas, la reforma de la justicia militar para eliminar su competencia para analizar los delitos que cometan los funcionarios policiales sobre la población civil, y con ello la impunidad en que éstos quedan. Ella pasa también por una actitud mucho más decidida de la autoridad para adoptar todas las medidas que estén a su alcance para impedirlas. No basta con que el Subsecretario Rosende condene y rechace "los hechos de violencia, vengan de donde vengan". Para que sus afirmaciones sean creíbles, el gobierno debe asumir una actitud tan drástica como la que asume frente a hechos de violencia imputables a los mapuche, para fiscalizar administrativamente hechos de violencia policial como los ocurridos en estos días en la Araucanía, y para perseguirlos ante la justicia. De otro modo, ella no será erradicada.

El fondo del conflicto entre el pueblo mapuche y el Estado, entre ellos el de las tierras, no será resuelto, sin embargo, sin un abordaje político del mismo. Tal como lo ha señalado el ex ministro Francisco Huenchumilla, "uno tiene que mirar esos actos de violencia como un síntoma de un problema mucho más profundo que requiere un tratamiento político".

Se requiere por tanto que el gobierno priorice la estrategia política por sobre la estrategia policial. Más que mandar enviar al Subsecretario del Interior a la Araucanía, debería enviar al sur al Comisionado Presidencial para Asuntos Indígenas. Más que anunciar el refuerzo del contingente policial en comunidades, y acciones legales en contra de los mapuche -sin descartar la ley anti terrorista- debería anunciar la apertura de espacios para un diálogo sobre los temas que generan los conflictos. De otro modo, las declaraciones de "re-conocimiento" del otro que han sido características del discurso gubernamental, carecen de sentido, y de credibilidad.

El Convenio 169 de la OIT, que en septiembre entra en vigencia plena, establece lineamientos relevantes que podrían orientar un diálogo entre el mundo mapuche y el Estado para buscar soluciones a los problemas de fondo detrás de los conflictos; el derecho de los pueblos indígenas a sus tierras, territorios y recursos naturales; el derecho a definir sus propias prioridades en materia de desarrollo; el derecho a ser consultado, de buena fe y con miras a llegar a acuerdo, cuando se adopten medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles.

Indudablemente un diálogo de esta naturaleza requiere de la disposición y buena fe de ambas partes, incluido el mundo mapuche. La oportunidad está planteada. Es de esperar que sea aprovechada por los actores involucrados. Si no lo hacen, hechos como los de los últimos días se seguirán repitiendo en el futuro cercano.

Mapuches repudian nuevo asesinato policial y exigen renuncia de Ministro del Interior

Organizaciones mapuches han repudiado en Temuko y Santiago el crimen del comunero Jaime Mendoza Collio, acontecido ayer miércoles tras el desalojo policial de un fundo agrícola en Angol. Partido Mapuche exigió de parte del gobierno la renuncia del Ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, ello por su “negligencia criminal” a la hora de abordar el actual escenario de conflicto. Alianza Territorial Mapuche, por su parte, convocó al resto de las organizaciones a una gran asamblea para este fin de semana.

Por Pedro Cayuqueo, jueves 13 de agosto de 2009

Transversales muestras de repudio ha generado en el País Mapuche el asesinato a manos de un funcionario policial del comunero Jaime Mendoza Collio, baleado por el cabo de Carabineros y dotación del GOPE, Patricio Jara Muñoz, ello tras el desalojo de un predio agrícola reivindicado por familias campesinas de la Comunidad Requem Pillan en la comuna de Angol. En Temuko, el werken del Consejo de Todas las Tierras, Aucán Huilcamán, condenó la acción policial calificándola como una verdadera “ejecución extrajudicial”, en momentos en que el joven comunero “se encontraba bajo custodia policial”, denunció Huilcamán.

El crimen de Mendoza Collio, de 24 años de edad y padre de un niño de 4 años, ocurrió la tarde de ayer miércoles, luego de que el tribunal de Angol autorizara el desalojo del fundo San Sebastián perteneciente al particular Sergio González Jarpa. El predio había sido ocupado a tempranas horas por numerosas familias que reivindican derechos ancestrales de propiedad. La violencia del operativo dejó además un saldo de ocho comuneros heridos y detenidos, escenario de violencia que en opinión de Huilcamán, no se condice con la actitud pacífica de la comunidad.

“No se puede acusar a la comunidad Requem Pillan que hayan actuado con violencia, porque desde el año 2001 en adelante han buscado todas las formas de diálogo con las autoridades competentes de la región y nunca fueron escuchados. Desde el punto de vista de los procedimientos institucionales, esta comunidad agotó todo las instancias de diálogo”, señaló el werken. Agregó Huilcamán que la comunidad presentó aquel año toda la documentación que avala su demanda territorial ante el gobierno, MIDEPLAN, CONADI y en la propia Intendencia de la IX región, ello sin recibir respuesta.

Por su parte, la Identidad Territorial Lafkenche declaró que lo sucedido en Angol “solo viene a confirmar la incapacidad del Gobierno por dar una verdadera y justa salida a la demanda histórica del Pueblo Mapuche”. La entidad, además de expresar su solidaridad, apoyo y condolencias con los familiares del comunero asesinado, declaró que “la opinión pública de Chile sabrá castigar estos actos que vienen a evidenciar los verdaderos principios del Gobierno de la Concertación y su inconsecuente discurso a la hora de referirse a nuestra problemática social ancestral. Esto no es más que una muestra del retroceso de las políticas indígenas en este país”, subrayó.

Exigen renuncia de Ministro

Y precisamente hacia el gobierno puntó el emplazamiento que realizó el Partido Mapuche Wallmapuwen en Temuko. La colectividad política responsabilizó directamente a la presidenta Michelle Bachelet por un crimen “que tiñe nuevamente de sangre los campos del País Mapuche”. A juicio de Wallmapuwen, el crimen del comunero no constituye “un hecho aislado”, como señaló ante los medios el Subsecretario del Interior, Patricio Rosende. “Se enmarca dentro de una política de criminalización de las demandas históricas del Pueblo Mapuche, implementada por la Concertación de gobierno y que busca desvirtuar el trasfondo político de nuestra lucha”, denunció la colectividad.

Ante ello, Wallmapuwen exigió a la primer mandataria la renuncia del Ministro del Interior, Edmundo Perez Yoma, y del propio Subsecretario del Interior, Patricio Rosende, “responsables directos del escenario de represión y criminalización que afecta a comunidades movilizadas por sus tierras. Demandamos se haga efectiva la responsabilidad política que compete a ambas autoridades por su negligencia criminal a la hora de abordar el actual escenario de conflicto”, declaró la colectividad en Temuko, a su vez que demandó que los hechos fueran investigados por la justicia civil y monitoreados por organismos de derechos humanos.

Wallmapuwen finalmente llamó a las “diferentes expresiones del Pueblo Mapuche”, a manifestarse públicamente y aunar criterios para respaldar con movilizaciones a la Alianza Territorial Mapuche, referente que ha liderado las recuperaciones de tierras en la zona sur. En las últimas horas, esta última entidad llamó a un Futa Trawun (Gran Asamblea) a “todas las organizaciones sociales, instituciones, lof y comunidades de los diferentes territorios que han venido acompañando, liderando, visibilizando, denunciando, solidarizando a las movilizaciones”. Reunión fue convocada para este sábado 15 de agosto en un sector rural de Puerto Domínguez, distante a 89 Km de Temuko. Se espera asistan cientos de mapuches.

Mapuches en Santiago

No solo en Temuko hubo pronunciamientos. En Santiago, la organización Meli Witran Mapu solidarizó con la Comunidad Requem Pillan y amplió la responsabilidad por el crimen de Mendoza Collio a sectores políticos de derecha del país, “porque son ellos los que sustentan la política de militarización constante del territorio mapuche, son ellos los que han hecho de las comunidades y ciudades del sur un verdadero estado de sitio, donde se vulneran constantemente los derechos de nuestro pueblo”. Para la entidad urbana, “el accionar represivo de la Concertación y la Derecha obedece claramente a la negación de nuestros derechos políticos y territoriales, a la negación de la autonomía y la autodeterminación”.

Por su parte, el Observatorio Ciudadano, organización no gubernamental dirigida por los abogados Nancy Yañez y José Aylwin, tras solidarizar con la familia del joven comunero fallecido, condenó energicamente “el uso de la violencia como mecanismo para abordar los conflictos interétnicos de larga data que existen en esta parte de Chile, en particular aquellos vinculados a la propiedad de la tierra”. “Como lo hemos señalado reiteradamente, agregó la entidad, tenemos la convicción que la represión no es conducente para dar una solución a este conflicto, sino que generalmente revierte en un aumento de la violencia generando mayor tensión social”.

Apunto la institución de derechos humanos que la muerte del comunero “ocurre en el marco de los anuncios realizados por el Ministro del Interior de reforzar la dotación policial en la zona, en particular de fuerzas especiales, asumiendo públicamente la fuerza y la represión como estrategia para contrarrestar las acciones de movilización mapuche en el sur del país y para garantizar la gobernabilidad”. Ante esta situación, el Observatorio instó a las autoridades a “desarrollar acciones urgentes para establecer un diálogo efectivo con las comunidades actualmente involucradas en los conflictos por tierras”, diálogo que -precisó la entidad- debiera ajustarse a los estandares internacionales de derechos de los pueblos indígenas.

Fuente: http://www.azkintuwe.org/agosto132.htm

Dijo que Joven Indígena Fue Asesinado

Vocero mapuche afirma que comunero fue baleado por la espalda.

José Naín, vocero de 20 comunidades mapuches y entre ellas del grupo Requén Pillán al que pertenecía Jaime Facundo Mendoza Collío, aseguró que el joven de 24 años fue asesinado "a quemarropa y por la espalda" por el funcionario policial Patricio Jara Muñoz.

En entrevista con ADN Radio Chile, el comunero señaló que la "explicación militar" dada por el jefe de la novena zona policial de La Araucanía, Cristián Llévenes, es inventada y no se condice con la realidad, al plantear que el cabo primero actuó en "defensa propia" al verse emboscado y sólo realizó un disparo.

"Aquí hay una explicación militar, no cabe duda que iban a inventar que fueron emboscados por un conjunto de personas de origen mapuche, en consecuencia que eso no ocurrió, no fue así. Las familias que estaban ocupando pacíficamente el fundo en ese momento fueron prácticamente avasalladas por Carabineros, que sin mediar ningún tipo de diálogo comenzaron a disparar", señaló.

El vocero sostuvo que los manifestantes fueron perseguidos hasta más allá del fundo San Sebastián que se habían tomado, indicando que "nuestro hermano Mendoza Collío fallece a más de un kilómetro del predio que tenían como mandato desalojar. Por lo tanto, aquí hubo una gran persecución, se persiguió a los mapuches hasta alrededor de la comunidad, y allí prácticamente a quemarropa se le disparó por la espalda a Jaime".

José Naín aseguró que hay testigos del hecho, y enfatizó que "varias personas iban con él al momento que cae a la orilla de un estero, y el impacto obviamente que fue por la espalda".

El representante mapuche pidió que el Instituto Médico Legal "pueda aclarar" la situación, reiterando que "tenemos alrededor de 40 ó 50 personas que estaban ocupando el predio de manera pacífica, sin armamento y a rostro descubierto como lo hacemos los mapuches, para testificar que efectivamente aquí hubo un acto criminal de un carabinero".

"Hacemos un llamado al Ministerio Público, a los fiscales de la región, al fiscal militar, a que aquí se establezca la verdad y la justicia, porque no vamos a permitir que la violencia hoy día se extienda a cargar a las personas mapuches que estaban en ese lugar sin ningún tipo de armamento", sentenció.

Foto: www.mapuexpress.net

Indígenas chilenos anuncian recuperación de tierras

Los mapuches representan cerca de 6% de los 16,6 millones de chilenos y mayoritariamente viven en medio de una gran pobreza

Una organización nacional mapuche advirtió el jueves que se organizará para recuperar de una vez sus tierras ancestrales, tras la muerte en la víspera de un indígena en un enfrentamiento con policías antimotines.

La policía informó que un sargento del Grupo de Operaciones Especiales (GOPE) disparó su arma en defensa propia, luego de ser alcanzado por decenas de perdigones disparados con escopetas por indígenas que intentaban apoderarse de un predio.

José Santos Millao, presidente de la organización Ad Mapu, dijo el jueves a radio Cooperativa, que por la mañana se reunirán las organizaciones mapuches para ver la forma de recuperar sus tierras.

La muerte del comunero mapuche Fabián Facundo Mendoza Collío, de 24 años, se produjo mientras la policía desalojaba el fundo San Sebastián, en las cercanías de Collipulli, Angol, 600 kilómetros al sur de Santiago de Chile.

"El carabinero que disparó momentos antes había sido atacado por un grupo de aproximadamente ocho personas que portaban escopetas. El recibió a lo menos 80 perdigones en su cuerpo", declaró el oficial de la policía Cristián Yévenes.

El subsecretario del Interior, Patricio Rosende, dijo que durante la noche y al amanecer del jueves se registraron desórdenes en el área del "conflicto mapuche", como denomina el gobierno a vastos territorios del sur donde grupos de mapuches se toman predios, incendian casas y maquinarias para exigir las tierras de sus antepasados.

El gobierno de la presidenta Michelle Bachelet asegura que las comunidades en rebelión son apenas unas decenas de las más de 2.000 que aceptan la política oficial de comprar predios a terratenientes y a empresas forestales para repartirlas entre familias indígenas.

También ha advertido que con acciones violentistas nada conseguirán.

"No es así como dice el gobierno, que somos una o dos comunidades, somos todos. Lo que pasa es que la inmensa mayoría de las comunidades estamos a la espera y algunos hermanos, que es tanta ya la angustia, la desesperación, se lanzan a recuperar directamente su territorio", declaró Santos Millao.

El dirigente acusó que "el gobierno no ha respondido más allá de 1% a 5% de todas las demandas que nosotros venimos reclamando históricamente".

Santos Millao aseguró que por integrar el Consejo Nacional Indígena, creado por el gobierno, conoce los recursos que anualmente el gobierno destina para resolver los problemas de los mapuches.

En la zona de la Araucanía, en el sur, los problemas entre mapuches y terratenientes y forestales se está agravando rápidamente, pese a que el gobierno insiste en que son unas pocas decenas de más de 2.000 comunidades las que se están rebelando. En los últimos años ya han muerto tres mapuches por disparos policiales.

Los mapuches representan cerca de 6% de los 16,6 millones de chilenos y mayoritariamente viven en medio de una gran pobreza. Son descendientes de los habitantes originarios que rechazaron tenazmente la conquista española en una guerra que se prolongó por 300 años, y que sólo fueron dominados por el Estado de Chile, que los arrinconó en tierras del sur.

13 de agosto 2009 | 08:54 am – AP

¿Por qué informar sobre la catástrofe del Airbus 330 y la Gripe AH1N1?

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MATRIX En este Blog estamos informando, utilizando fuentes diversas, sobre dicho "accidente", y si se verifica en alguna medida que no es "accidental" sino producto de un acto deliberado, planificado e incluso anunciado con días de anticipación, tal como lo indica un periódico Ingles, habría que hablar entonces abiertamente de "atentado" o de acto terrorista, con todo lo que ello significa. En suma, sin esquemas a priori ni aceptando de antemano la “versión oficial”, queremos observar hasta que punto se oculta información, o se manipula la opinión pública de alguna manera como es habitual, con finalidades políticas o comerciales.

Lo que parce reinar hasta aquí es el "misterio" y sobre todo un gigantesco mar de preguntas y dudas, y la idea de un accidente puro y simple no parece acreditado en absoluto. Incluso ya se admite la posibilidad de un complot terrorista, como lo reporta la Agencia China de Información apoyándose en la mencionada información del periódico inglés. Esta es una hipótesis, que tampoco defendemos pero que menos aún debe descartarse. La duda esta entonces instalada, y sólo la información más amplia posible permitirá evitar manipulaciones  sistemáticas en este tipo de situaciones, como si todos fuésemos idiotas.

Es también el caso de la gripe AHIN1, donde intereses económicos fabulosos en juego amenazan con ocultamientos o tergiversaciones análogas. Por lo mismo intentamos igualmente informar buscando fuentes creíbles y diversas.

El tema que nos preocupa es pues, además de los hechos o dramas en sí que revisten un innegable interés e impacto social, la manipulación de la información por parte de los medios dominantes sobre acontecimientos de alta sensibilidad e interés público nacional o internacional, como ya ha acontecido en múltiples ocasiones anteriores o en curso (Irak, gripe Aviar, “rescate en Colombia”, Kosovo, Balcanes, Venezuela, etc.). Insistiremos pues en esos temas aunque demos una impresión de majadería.

E.A.

P. Bourdieu: la televisión y sus impactos sobre la sociedad y los demás medios… Entrevista.

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bourdieu8 *En este fragmento del diálogo que François Granon mantuvo con Pierre Bourdieu, publicado en la revista Télérama, el sociólogo francés se refiere a la peligrosa influencia que la televisión tiene sobre los otros medios y sobre la práctica del periodismo.

– ¿Existir es aparecer en la radio o en la televisión? –

Actualmente, nadie puede iniciar una acción sin el apoyo de los medios. Tan simple como eso. El periodismo termina dominando toda la vida política, científica o intelectual. Habría que crear instancias en las cuales investigadores y periodistas se critiquen mutuamente y puedan trabajar en conjunto. No obstante, los periodistas son una de las categorías más susceptibles: se puede hablar de los curas, de los patrones e incluso de los profesores, pero sobre los periodistas es imposible mencionar las cosas que llegan a hacer…

– ¡Es el momento de decirlo! –
Hay una paradoja de base: es una profesión muy poderosa, compuesta por individuos muy frágiles. Allí se produce una notable discordancia entre el poder colectivo -considerable- y la fragilidad estatuaria de los periodistas, que se encuentran en una posición de inferioridad tanto respecto de los intelectuales como de los políticos. A nivel colectivo, los periodistas arrasan. Desde el punto de vista individual, están en constante peligro. Constituye un oficio muy duro -no por azar hay allí tanto alcoholismo- y los jefecitos son terribles. No sólo se quiebran las carreras, sino también las conciencias, lamentablemente. Los periodistas sufren mucho. Al mismo tiempo se vuelven peligrosos: cuando un ámbito sufre, termina transfiriendo su dolor hacia afuera, bajo la forma de la violencia o el menosprecio.

– ¿Podría haber reformas en esa esfera? –
La coyuntura es muy desfavorable. En el campo del periodismo existe una competencia furiosa, en la cual la televisión ejerce una coacción terrible. Podrían ofrecerse miles de índices, como el de la transferencia de periodistas televisivos a la cabeza de órganos de prensa escrita. Es la televisión la que define el juego: los temas de los que hay que hablar, qué personas son importantes y cuáles no. Con todo, la televisión, alienante para el resto del periodismo, está ella misma alienada, puesto que vive muy particularmente sometida a las imposiciones directas del mercado. (De manera general, si el sociólogo escribiera la décima parte de lo que piensa cuando habla con los periodistas -por ejemplo, sobre la fabricación de los programas-, éstos lo denunciarían por haber tomado partido y por su falta de objetividad, por no hablar de su arrogancia insoportable…) El que pierde dos puntos de rating se queda afuera. Esta violencia que pesa sobre la televisión contamina todo el campo de los medios. Se transmite incluso a los espacios intelectuales, científicos, artísticos, que estaban construidos en base al desprecio del dinero y a una indiferencia relativa a la consagración masiva. ¿Se imaginan a Mallarmé esperando ser reconocido en las calles y aplaudido en los meetings? Y sin embargo, esos pequeños universos, como la literatura o las ciencias, en las cuales se podía vivir como un desconocido y en la pobreza con la condición de ser estimado por algunos y hacer cosas dignas de realizarse, están actualmente bajo amenaza.

– ¿Cree que en las condiciones actuales de competencia los medios pueden escuchar sus razones? –
Sé que puedo parecer un sabiondo que viene a predicar la moral en un momento en que hay que salvarse como sea y en que el patrón de Libération (diario de gran circulación, vinculado al Partido Socialista, N. del E.) debe preguntarse todas las mañanas si habrá suficientes anunciantes para publicar su próximo número. Pero es precisamente esa crisis -y la violencia que exacerba- la que lleva a ciertos periodistas a pensar que estos sociólogos no están tan locos como parecían. Entre los periodistas son siempre los jóvenes y las mujeres los más afectados: me gustaría que comprendieran un poco mejor por qué les pasa eso, que no existió necesariamente un error del jefecito -el cual, por su parte, no es demasiado sagaz, pero por eso se lo eligió-, sino que hay una estructura que los oprime. Esta toma de conciencia puede ayudar a soportar la violencia y a organizarse. Tiene la virtud de desdramatizar y proporcionar instrumentos para una comprensión colectiva.

– Usted describió los campos del arte y de la ciencia como universos que poco a poco van elaborando reglas. ¿Cómo puede ser que el periodismo no haya podido encontrar las suyas? –
En el universo científico, en efecto, hay mecanismos sociales que obligan a los sabios a comportarse moralmente, sean ellos "morales" o no. El biólogo que acepta dinero de un laboratorio para escribir una publicación sin ningún valor… Hay una justicia inmanente. Aquel que transgrede ciertas prohibiciones pierde. Se autoexcluye, se desacredita. Mientras que, en el campo del periodismo, ¿dónde puede localizarse un sistema de sanciones y recompensas? ¿Cómo va a manifestarse la estima hacia el periodista que cumple bien con su trabajo?

– Seguramente alguien lo acusará de querer un sistema dirigista, un comité central de los medios…-
Lo sé. Pero es todo lo contrario. La autonomía que predico ensancha la diferencia. Y es la dependencia la que genera uniformidad. Si las tres revistas francesas -L’Express, Le Point y Le Nouvel Observateur- tienden a ser intercambiables es porque están sometidas aproximadamente a las mismas coacciones, a las mismas encuestas, a los mismos anunciantes, que los periodistas se pasan unos a otros, y se roban entre sí temas o tapas. Cuando en realidad, si ganaran mayor autonomía respecto de los anunciantes -y de su propio ranking, la cantidad de ejemplares vendidos-, respecto de la televisión, que impone los temas importantes, se diferenciarían enseguida. Para limitar los efectos funestos de la competencia, llegué a sugerir, por ejemplo, que los periódicos crearan instancias comunes, análogas a las que se conforman en casos extremos -como en los raptos de niños-, cuando todos se ponen de acuerdo para hacer el black-out de la información. En estos casos extremos, los medios dejan a un lado sus intereses competitivos para salvar una suerte de ética común. Para otros temas que sólo se tratan porque otros lo hacen podríamos imaginar una especie de moratoria. En el caso de los libros, el fenómeno es asombroso. Muchos periodistas culturales están obligados a hablar de libros que desprecian, únicamente porque los demás los mencionaron, lo cual contribuye bastante al éxito irresistible de libros lamentables…

– Frente a estos medios que le disgustan, usted parece adoptar una actitud que puede criticarse: la del desdén. ¿Por qué? –
Una actitud de repliegue, más bien. Pero no es mía exclusivamente. No conozco a ningún gran sabio, ni gran artista, ni gran escritor que no sufra en su relación con los medios. Es un verdadero problema, porque los ciudadanos tienen derecho a escuchar a los mejores. Sin embargo, los mecanismos de invitación y de exclusión hacen que los telespectadores se encuentren casi sistemáticamente privados de lo mejor.

pierre-bourdieu.blogspot.com