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Chile: investigan a ex vicario de la solidaridad Cristian Precht: una «purga» ?

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Recién se ha sabido que hay una investigación en curso en contra del ex vicario de solidaridad, C. Precht, que bajo la dictadura se destacó por su defensa ejemplar de los derechos humanos. Podría decirse simplemente que hay que esperar que la investigación llegue a su término antes de opinar. ¿Pero de qué investigación se trata? ¿quien la realiza y a demanda de quienes? ¿es la Iglesia a esta altura una institución digna de toda confianza, neutral y objetiva en sus procedimientos y «procesos judiciales» internos?

Después de saber de las tergiversaciones y prolongados ocultamientos en numerosos casos, incluido el de M. Maciel, responsable de los Legionarios de Cristo, así como de tantos otros casos, hay fundadas razones para dudar de la objetividad y rigor de esta Institución. Así como se han ocultado abusadores por años o décadas, también en el pasado se han inventado «culpables» para debilitar corrientes o sensibilidades internas, como aconteció en su momento con ciertos destacados jesuitas que cuestionaban el poder del Papa, o el reciente caso de Hans Kung, connotado Teólogo excluido por criticar las posiciones del actual pontífice.

En fin, sólo queremos decir que la justicia interna de la Iglesia no nos merece ninguna confianza, y que dada la importancia del rol desempeñado por Precht bajo la dictadura (escenificado en «Los Archivos del Cardenal»), su disidencia progresista dentro de la Iglesia y la molestia que su trayectoria ocasiona a fracciones como el Opus Dei hoy en el poder en la Iglesia chilena y en el Vaticano, etc., no seria sorprendente que estuviéramos frente a una nueva «purga» bajo la acusación justificadamente de moda de «abuso sexual». Así se sepultaría el prestigio de uno de los sacerdotes más comprometidos con los DDHH en la historia reciente de Chile. El Opus Dei y los Legionarios de Cristo, tan cuestionados en el último tiempo, habrían logrado una adecuada «compensación».

Eduardo Aquevedo

Investigan a ex vicario de la solidaridad Cristian Precht

Monseñor Cristian Precht, sacerdote emblemático de la lucha contra las persecuciones ocurridas bajo la dictadura aparece envuelto en un caso de probable abuso sexual. La situación remece la Iglesia Católica chilena.

JUEVES 6 de octubre 2011 | 08:45 hrs.
SANTIAGO.- El ex vicario general pastoral de Santiago Cristián Precht Bañados, de 71 años, se encuentra bajo una investigación canónica por supuesto abuso sexual ocurrido en la década de los 80, confirmó el Arzobispado de Santiago mediante declaración pública.
La institución hizo un llamado a «confiar en la investigación y a evitar juicios precipitados, de tal manera de posibilitar un diligente proceso canónico».
El portal EMOL citando al vocero de la Conferencia Episcopal de Chile, Jaime Coiro, publica que los hechos habrían ocurrido en los años ’80 y que «es estimable que se trataría de una denuncia de supuesto abuso sexual».
Según consigna RADIO COOPERATIVA, el propio Precht explicó que la indagación se abrió «siguiendo el procedimiento establecido por la Conferencia Episcopal», que se renovó este año, según las instrucciones de la Santa Sede, para hacer frente a las denuncias contra sacerdotes. El religioso agregó que «con acuerdo de mi arzobispo, monseñor Ricardo Ezzati, fui liberado de mis responsabilidades pastorales, entre ellas, la de párroco de Santa Clara, para facilitar la investigación canónica al respecto».
Asimismo explica que tomó esta determinación como una forma de facilitar la labor del promotor de justicia, «en el desarrollo de una investigación transparente, profunda y oportuna, que logre establecer la verdad».
Cristián Precht había asumido recientemente en la parroquia Santa Clara, en la comuna de La Cisterna, tras desempeñarse hasta julio como vicario general de la Pastoral de Santiago. Ese mismo mes encabezó la celebración de los 450 años de la Iglesia de Santiago.
En 2010, Precht recibió la condecoración Héroe de la Paz San Alberto Hurtado 2010, por su labor en materia de derechos humanos en la Vicaría de la Solidaridad.
El arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, hizo un llamado a «confiar en la investigación y a evitar juicios precipitados, de tal manera de posibilitar un diligente proceso canónico», e invitó a la comunidad a la oración y a la confianza en la institucionalidad eclesial.
Con todo, hablando esta mañana con RADIO COOPERATIVA, monseñor Precht dijo tener la conciencia tranquila y que conoce a la persona que le ha formulado la denuncia; «son cosas de la vida» ha dicho, pidiendo disculpas por no referirse más ampliamente a la situación, debido a que está en fase de indagación.

http://www.surlink.cl/nacional/9838-grave-denuncia-contra-ex-vicario-de-la-solidaridad.html

Written by Eduardo Aquevedo

6 octubre, 2011 at 20:51

Carta del presidente Zelaya a Barack Obama

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José Manuel Zelaya Rosales

Tribuna Popular

PRESIDENCIA DE LA REPUBLICA
Tegucigalpa, 14 de Noviembre de 2009
S. E.
BARACK OBAMA
PRESIDENTE EEUU
Washington D. C.
Estimado Presidente Obama:

Cuando nos reunimos por primera vez el 8 de julio con la Secretaria de Estado Clinton después del Golpe de Estado se dejo claro ante mi y ante el mundo la posición de la administración Obama de condenar el Golpe de Estado, desconocer sus autoridades y exigir el retorno del estado de derecho con la restitución, al cargo de Presidente electo por el pueblo .

La posición oficial de su gobierno y sus representantes que patrocinaron y firmaron las resoluciones de la ONU, OEA. En el que el tercer punto exige mi restitución inmediata y segura.

A partir del 28 de junio de 2009 mi secuestro por los militares y destierro a Costa Rica.

El Congreso de la República emitió un decreto ilegal donde ordena "Separar al ciudadano José Manuel Zelaya del cargo de Presidente Constitucional de la República" sin facultades constitucionales para hacerlo, y sin el debido procesos sin ser citado a ningún juicio.

Desde la primera reunión con la secretaria Hillary Clinton me propusieron la mediación del Presidente de Costa Rica Óscar Arias a pesar de que considero que es contraproducente dialogar con personas que tienen un arma en sus manos, acepté considerando el auspicio de EE.UU y de la comunidad internacional.

En un comunicado de fecha 04 de septiembre del presente año la Secretaria de Estado Hillary Clinton expresaba a lo siguiente: »La conclusión positiva del proceso iniciado por Arias sería la base adecuada para proceder con una elección legítima»

De todos es conocido que el Régimen de Facto sin la visita a Honduras del sub. Secretario de Estado para el Hemisferio Occidental, Thomas Shannon, Daniel Restrepo y Craig Kelly no hubieran firmado el Acuerdo. Todos sabemos por qué se rompió el acuerdo, Tegucigalpa – San José.

El propio Presidente Óscar Arias en aras de la verdad declaró que:

"Micheletti nunca tuvo voluntad de colaborar y que por el contrario se estaba burlando de la comunidad internacional y sólo buscaba dilatar el tiempo para nunca entregar el poder a quien corresponde" .

El Ex Presidente Ricardo Lagos, miembro prominente de la Comisión Internacional de Verificación en sus declaraciones confirmó esto, al manifestar: "El Señor Micheletti lo rompió", » Micheletti hizo cosas que no debía haber hecho como decir ‘yo formaré un gobierno de unidad sin Zelaya" lo que hizo fracasar este acuerdo negociado.

El propio día en que se instalaba en Tegucigalpa la Comisión de Verificación del acuerdo, sorprendieron las declaraciones de funcionarios del Departamento de Estado donde modifican su posición e interpretan el acuerdo unilateralmente con las declaraciones siguientes "… las elecciones serían reconocidas por Estados Unidos con o sin restitución …"; El régimen de facto celebró este cambio y utilizaron estas declaraciones para sus objetivos, e inmediatamente terminaron por incumplir y violar el Acuerdo

Por lo anteriormente expuesto nos manifestamos de la siguiente manera :

Que el Acuerdo Tegucigalpa-San José queda sin valor ni efecto por incumplimiento unilateral del gobierno de facto. Este fue concebido para implementarse en forma integral y simultánea; pues no se contemplaron como doce acuerdos separados, fue un solo acuerdo con doce puntos el cual tenía un solo propósito, restaurar el orden democrático y la paz social, y con esto se revirtiera el golpe de estado, lo que implica el seguro retorno del Presidente de República elegido legítimamente por voto popular. Y con esto, propiciar un clima de reconciliación nacional y un siguiente proceso electoral constitucional, limpio, con garantías de participación igualitaria y libre para todos los ciudadanos de Honduras

Que las próximas elecciones se debían desarrollar en un marco de legalidad y respaldo internacional especialmente de la OEA y NNUU, y que fuera de esas condiciones políticas y de derechos ciudadanos mínimos para garantizar un resultado apegado a la libertad y a la transparencia.

En esto, quiero anotar que la nueva posición de los funcionarios del Gobierno de los Estados Unidos esquiva el objetivo inicial del diálogo de San José, relegando un acuerdo con el Gobierno legítimamente reconocido hacia un segundo plano, y tratando de trasladar este acuerdo hacia un nuevo proceso electoral sin importar las condiciones en que se desarrolle. Entre otras, con recursos públicos están siendo autorizados por funcionarios públicos no reconocidos legalmente e imputados a un documento de Presupuesto que no ha sido autorizado por Presidente legítimamente reconocido.

En estas condiciones, este proceso, y por lo tanto sus resultados serán sujetos de impugnación y no reconocimiento; lo cual pone en grave riesgo la estabilidad futura de las relaciones entre Honduras y el resto de naciones que reconozcan sus resultados.

Como lo ha señalado el Secretario General de la OEA José Miguel Insulza, no existe un ambiente político, para elecciones, como lo ha observado y apuntado la Congresista Norteamericana Jane Sharkorky en su visita a Honduras, se observa un ambiente comprobado de violación a los derechos humanos en Honduras.

El 6 de noviembre pasado, hemos comunicado nuestra negativa a continuar con el dialogo falso, y por lo tanto al expirarse el plazo el texto constituye letra muerta que pierde vigencia, porque un acuerdo se cumple en tiempo y forma, la violación de este por el régimen de facto es para nosotros la condición que determina que el acuerdo dejo de existir.

Indudablemente se perdió tiempo precioso en este intento fallido.

La elección presidencial esta actualmente prevista para la última semana de noviembre. En este caso, como Presidente Constitucional de Honduras, y como ciudadano que representa y fue elegido por voto democrático del pueblo de Honduras, me veo en la obligación de informar que bajo estas condiciones no podemos respaldarla y procederemos a impugnarlo legalmente en nombre de millares de hondureños y de cientos de candidatos que sienten que esta competencia es desigual y no se presentan las condiciones de participación en libertad.

En Honduras por la represión a que hoy está sometido el pueblo Hondureño, donde no se respeta ni la mas alta autoridad el Presidente de la república donde no se ha considerado que en tres años logré los mejores indicadores económicos y la más grande reducción de la pobreza de los 28 años de vida democrática, donde fui derrocado por la fuerza de las armas, nunca fui sometido a un juicio ni al proceso debido y tengo hoy 24 acusaciones y órdenes de captura por narcotráfico corrupción y terrorismo, entre otros, y donde la mayor parte de los Ministros de mi gabinete son objeto de persecución política y se encuentran huyendo del régimen en diferentes partes de América.

3500 personas detenidas en cien días, mas de 600 personas heridas y golpeadas en los hospitales, más de un centenar de asesinatos y una incontable cantidad de personas sometidas a torturas cometidas contra ciudadanos que se atreven a oponerse y manifestar sus ideas de libertad y justicia, en manifestaciones pacíficas, todo esto convierten las elecciones de noviembre en un ejercicio anti-democrático, por estado de ilegitimidad, por la incertidumbre y la intimidación militar, para grandes sectores de nuestro pueblo.

Realizar elecciones, en las que el Presidente electo por el pueblo de Honduras, a quien reconoce su Gobierno y la Comunidad Internacional, está prisionero, rodeado por militares en la sede diplomática de Brasil, y un Presidente de Facto, que impusieron los militares, rodeado por los poderosos en el palacio de gobierno, será una vergüenza histórica para Honduras y una infamia para los pueblos Democráticos de América.

Este proceso electoral es ilegal porque oculta el golpe de estado militar, y el estado de facto en que vive Honduras no brinda garantías de igualdad y libertad en la participación ciudadana, a todos los Hondureños, es una maniobra electoral antidemocrática repudiada por grandes sectores del pueblo para encubrir los autores materiales e intelectuales del Golpe de Estado.

Las Elecciones son un proceso no son sólo un día donde se va elegir, es un debate, es exposición de ideas es igualdad de oportunidades.

En mi condición de Presidente electo por el pueblo Hondureño, reafirmo mi decisión que a partir de esta fecha cualquiera que fuera el caso, YO NO ACEPTO, ningún acuerdo de retorno a la presidencia, para encubrir el golpe de estado, que sabemos que tiene un impacto directo por la represión militar sobre los derechos humanos de las habitantes de nuestro país.

Sr. Presidente.

En la Cumbre de Países del Continente Americano celebrada en Trinidad y Tobago a principios de este año, donde estuve presente Usted manifestó

"Que dejáramos de acusar a Estados Unidos por lo que hizo en el pasado en el continente y que viéramos hacia el futuro". El futuro que hoy nos muestran al alterar su posición en el caso de Honduras y favorecer así la intervención abusiva de las castas militares en la vida cívica de nuestro Estado, (causa histórica del atraso y estancamiento de nuestros países en el siglo XX) no es más que el ocaso de la libertad y un desprecio a la dignidad humana, es una nueva guerra contra los procesos de reformas sociales y democráticas tan necesarios en Honduras.

Presidente Obama.

Cada vez que se derroca un Gobierno legítimamente electo en América la violencia y el terrorismo nos gana una batalla y la Democracia sufre una derrota.

Todavía nos resistimos a creer que este golpe de estado militar en ejecución en Honduras, es ya el nuevo terrorismo de estado del siglo XXI. Y será el futuro para América Latina que nos habló en Trinidad y Tobag.

Estamos firmes decididos a luchar por nuestra democracia sin ocultar la verdad y cuando un pueblo se decide a luchar pacíficamente por sus ideas, no hay arma, no hay ejército ni maniobra capaz de detenerlo.

En espera de su pronta respuesta, le reitero mi más alta consideración,

JOSE MANUEL ZELAYA ROSALES

Presidente de Honduras


Fuente: http://www.pcv-venezuela.org/index.php?option=com_content&task=view&id=6007&Itemid=1

Written by Eduardo Aquevedo

17 noviembre, 2009 at 21:48

Honduras: conclusiones sobre la crisis actual y lo que sigue…

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Por Santiago O’Donnell

honduras-militares Aunque la crisis hondureña está lejos de resolverse, no es demasiado pronto para sacar algunas conclusiones.La situación es más o menos así: el martes pasado los representantes de la OEA habían tirado la toalla porque no conseguían que el dictador Micheletti diera un paso al costado. Al día siguiente llegó una comitiva estadounidense encabezada por el subsecretario de Estado Thomas Shannon y en menos de un día logró un acuerdo casi milagroso que todo el mundo festejó. Según el acuerdo, el Congreso debía “decidir” la restitución del presidente legítimo, Manuel Zelaya, que sigue exiliado en la embajada brasileña en Tegucigalpa. Claro, ningún acuerdo puede ordenarle a un Congreso soberano lo que tiene que votar. Por eso, en lo formal, la decisión quedaba en manos del Congreso. Era obvio que si el Congreso no votaba la restitución, el acuerdo se caía. Eso fue lo que pasó. Zelaya no consiguió los votos necesarios, algo previsible, dado que ese mismo Congreso había avalado el golpe hace menos de cuatro meses.

En lo formal, en el cuidado lenguaje diplomático que se había utilizado para no ofender a los usurpadores, el acuerdo sólo exigía la formación de un gobierno de “unidad nacional”. Entonces el dictador Roberto Micheletti se agrandó y anteayer anunció su nuevo gabinete de “unidad nacional” sin la participación de los zelayistas. Mientras tanto, el presidente daba por muerto el diálogo, Brasil movilizaba la enésima condena regional al golpe y llamada a la restitución de Zelaya, esta vez en el ámbito del Grupo Río, y Estados Unidos daba señales de “hasta acá llegué” y se mostraba dispuesto a aceptar el resultado de las elecciones programadas para dentro de tres semanas, con lo cual terminaría de legitimar el golpe. Descartada la ingenuidad de Shannon, es dable pensar que Clinton engañó a Zelaya, no tanto porque quisiera perjudicarlo, sino porque quería terminar la crisis de la manera más rápida y menos costosa.

¿Qué sacamos en limpio de todo esto? Primero resulta evidente que durante la presidencia de Bush se ha producido una notoria pérdida de poder e influencia de Estados Unidos en Latinoamérica. Está claro que el gobierno de Obama no promovió ni apoyó el golpe. Por el contrario, desconoció y sancionó al gobierno golpista y acompañó todas las condenas y pedidos de restitución que surgieron de los foros internacionales. Es la primera vez que Washington no apoya un golpe de la derecha en la región, y más allá de cierta tibieza y ambigüedad en su respuesta, es difícil negar que hubo un cambio de actitud.

Durante más de 30 años la política de Estados Unidos hacia la región estuvo signada por la lógica de la Guerra Fría y centrada en el enfrentamiento con Cuba y los conflictos en Centroamérica, lo cual dio lugar a la generación de una burocracia reaccionaria y conservadora en las oficinas regionales del Pentágono y el Departamento de Estado, ni hablar de la CIA y otras bellezas. Entonces por más que Obama piense diferente, la región está llena de esos burócratas siempre dispuestos a alentar y cobijar golpistas como Micheletti. Pasado el primer año de gobierno de Obama, esos sectores conservadores no exentos de racismo están haciendo sentir su presión en varios frentes.

En ese contexto, Honduras se ha convertido en un dolor de cabeza para el presidente norteamericano, que no obstante apostó fuerte al mandar a la gremialista combativa Hilda Solis, el miembro más progresista de su gabinete, a hacer cumplir el acuerdo de Tegucigalpa. Pero el acuerdo se cayó igual por la intransigencia del dictador, la complicidad tácita del Departamento de Estado y la falta de apoyo en el Congreso para la restitución de presidente legítimo.

Dada la pérdida de poder de Washington y el surgimiento de nuevos actores, como el bloque Unasur, la OEA de Insulza o el mismo Brasil, potencia emergente, Obama decidió que ahora son los latinoamericanos quienes deben resolver sus propios problemas y apoyó la política de Clinton de lavarse las manos.

Entonces, una primera conclusión podría ser que así como el apoyo de una potencia hegemónica es fundamental para el éxito de un golpe de Estado, en la ausencia de una potencia hegemónica es muy difícil revertir un golpe, por más que suceda en un país supuestamente débil. El gobierno de Obama podrá estar a favor de la vuelta de Zelaya más allá de la desconfianza que le genere su alineamiento con el chavismo –de hecho, el viernes el Departamento de Estado emitió un comunicado que dice “creemos que Zelaya debe ser restituido”–, pero Washington ya no tiene ni el poder ni la voluntad de imponer sus políticas unilateralmente en la región.

Otra conclusión podría ser que, a la hora de la verdad, organismos multilaterales como la OEA, el Grupo Río y la Unasur parecen estar dibujados. Así como existe un organismo con poder coercitivo para tratar problemas de seguridad, que es el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, no existe un organismo semejante para la defensa de la democracia. Lo más parecido es la Carta Democrática de la OEA, que como máxima sanción sugiere un rompimiento de relaciones diplomáticas, instrumento que ha demostrado ser insuficiente aun en el caso de un país pequeño y dependiente como es Honduras.

Una tercera conclusión podría ser que en Honduras se ha estrenado con éxito evidente una nueva modalidad de golpe de Estado, la del golpe correctivo. Esto es, un golpe a plazo fijo para encarrilar un proceso político que derive en elecciones. O sea, el dictador ya no aspira a entronizarse en el poder, sino simplemente a despojar de sus atributos al enemigo político que ocupa la presidencia y a dictar las reglas de juego para una salida a través de un proceso electoral, con el nivel de exclusión necesario para evitar el retorno del presidente derrocado. Se trata de un modalidad peligrosa por la pátina de “continuidad constitucional” con que lo disfraza y porque los tiempos juegan en contra del presidente derrocado, haciendo más difícil su vuelta. Así, a medida que avanza el proceso, los potenciales participantes en las elecciones, movidos por sus ambiciones políticas, terminan sirviendo de agentes legitimadores de lo actuado por la dictadura.

Una cuarta conclusión podría ser que Brasil ha emergido de esta crisis como una actor regional de indudable peso, pero sus movimientos tácticos han sido confusos, por lo que nadie sabe bien a qué juega. Desde hace un tiempo a esta parte, y especialmente desde la asunción de Obama, la actitud de Brasilia es oscilante. Hay momentos en que se constituye en polo alternativo a Washington, en otros se constituye en polo complementario para ayudar a gestionar los intereses de Estados Unidos en la región. Un día apoya a Estados Unidos en la Organización Mundial de Comercio, rompiendo el bloque de países desarrollados, otro día recibe al presidente iraní con todos los honores. Un día les compra armas a los franceses para defender la Amazonia de la presencia militar norteamericana en Colombia, otro día se reparte con Washington el mercado mundial de biocombustibles. “No queda claro si son autonomistas o complementarios”, apunta un veterano diplomático latinoamericano con asiento en Washington.

Una quinta conclusión podría ser que, en la coyuntura actual, los principales actores del conflicto han llegado a la conclusión de que convalidar el golpe es el mal menor. Estados Unidos parece haber decidido que no le conviene que el conflicto se estire indefinidamente, desnudando su debilidad. Los países latinoamericanos parecen haber decidido que no les conviene romper lanzas con Obama para salvar a Honduras porque estarían fortaleciendo a los sectores de derecha que hoy acosan al presidente negro. Esto incluye a los gobiernos moderados, pero también al denominado bloque bolivariano. La clase política hondureña parece haber decidido que no le conviene que Honduras sea el campo de batalla de un conflicto internacional y también apuesta a una salida rápida por la vía de las elecciones. Y Zelaya parece haber decidido que no le conviene asumir el rol de líder revolucionario que no siente y se muestra dispuesto a aceptar todos los condicionamientos que le imponen con tal de recuperar parte del poder que le usurparon, aunque éste se haya reducido a un reconocimiento simbólico de la comunidad internacional.

Una última conclusión, quizá la más preocupante, podría ser que los efectos del golpe hondureño ya se hacen sentir en la región. La situación en Paraguay es por lo menos preocupante. El gobierno de Fernando Lugo se ha visto jaqueado en los últimos días por una confabulación de militares desleales, guerrilleros truchos, un vice que imita a Cobos y una constelación de corporaciones económicas y mediáticas que se salen de la vaina por frenar en seco la expansión del modelo populista-progresista en la región. Con un vice traidor como Yoyo Franco, que garantizaría la “continuidad constitucional” con un pronto llamado a elecciones ante la eventual remoción de Lugo, el modelo de golpe correctivo made in Honduras encaja a la perfección con las aspiraciones de la derecha golpista, que ya no se esconde, sino que recorre la región con simposios y seminarios, en busca de nuevas oportunidades.

sodonnell@pagina12.com.ar

PAGINA/12

Honduras: se cocina en Washington una negociación al margen de Óscar Arias…?

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Altos mandos militares pueden ser los primeros sacrificados: Meza

Arturo Cano, Enviado/La Jornada.mx

HONDURAS-MILIT3 Tegucigalpa, 6 de agosto. Hay una negociación paralela, al margen de Óscar Arias, dice Víctor Orlando Meza, ministro de Gobernación y Justicia del presidente en el exilio Manuel Zelaya. Esa negociación se cocina en Washington y no precisamente en la sede de la Organización de Estados Americanos.

Dos coroneles hondureños permanecieron 12 días en Washington, enviados por los generales, claro, aunque los cuatro integrantes del estado mayor conjunto de las fuerzas armadas hondureñas podrían ser los primeros sacrificados en uno de los escenarios que prevé Meza como desenlace de la crisis: Que sean los coroneles los que echen a sus superiores y traigan al presidente Zelaya de vuelta. Ese es el escenario ideal para Estados Unidos, que no quería allá a los generales.

El segundo escenario es que los actuales jefes militares den un contragolpe, retirando su respaldo al gobierno del presidente de facto Roberto Micheletti y a la vuelta de Zelaya ellos se pongan bajo las órdenes del Tribunal Superior Electoral dada la proximidad de los comicios.

La salida internacional es el tercer escenario que dibuja Meza, un prestigiado académico que no había tenido cargos públicos antes de ser llamado al gabinete a la mitad del mandato de Zelaya. Es el escenario del Acuerdo de San José, que todavía puede funcionar. En este último, México podría desempeñar un papel crucial que tendría un momento cumbre este fin de semana, dado que Zelaya le pidió al presidente Felipe Calderón que solicitara a Barack Obama una declaración explícita contra el golpe de Estado.

HOND-ZELAYAPara empujar la salida internacional, una delegación de alto nivel de la OEA visitará Honduras la próxima semana. Según el ministro de Zelaya, podría estar integrada por los cancilleres de Costa Rica, Chile, Brasil y Perú o Panamá.Espero que venga también la canciller mexicana, porque el peso de México es muy grande, en tanto puente con Centroamérica y dado su carácter de socio especial de Estados Unidos.

El gobierno de facto dice que la misión, por muy de alto nivel que sea, sólo podrá hacer sugerencias, al mismo tiempo que rechaza que los cancilleres de los países miembros de la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba) formen parte del grupo visitante.

Meza, quien hace dos días fue anfitrión de una reunión de secretarios y subsecretarios del gobierno constitucional de Zelaya, donde acordaron declarar en sesión permanente, tampoco piensa que la intervención directa de la Venezuela de Hugo Chávez sea lo mejor para Zelaya:Un tanto para neutralizar esa influencia Meza pidió al mediador Óscar Arias invitar a España a ejercer un papel más activo en la solución de la crisis. Meza contrasta la actitud de Venezuela con la posición absolutamente moderada de Cuba, que ha desempeñado su papel sin estridencias.

Al margen de ese jaloneo en los terrenos de la diplomacia, los militares han intervenido en la negociación paralela: Los coroneles participaron en la redacción del comunicado en que las fuerzas armadas dan su respaldo al Acuerdo de San José.

Entre los mandos militares, dice Meza, se impone la idea de que los políticos y los empresarios los metieron en este lío y ahora no los acompañan.

Meza se refiere a recientes declaraciones de empresarios que hablan de que los militares que sacaron al país deben ser castigados. Uno de los negociadores de Micheletti en Costa Rica, Arturo Corrales, también ha asegurado que echar a Zelaya del país fue ilegal.

Entre converso y pragmático

–¿Zelaya es un converso o simplemente un pragmático?

–Una combinación. Cuando toma el poder, cree que puede gobernar con los dos partidos tradicionales. Dos años más tarde se convence de que para cambiar Honduras es necesario romper el bipartidismo tradicional. Su cambio de opinión tiene que ver, por un lado, con su contacto con la gente, que es intenso; y, por otro, con los obstáculos que las cúpulas partidistas y los intereses económicos ponen a las reformas que propone. Convencido de que son imposibles las reformas, así sean mínimas, con los partidos tradicionales, le apuesta a crear otro partido.

–¿Hacia allá iba la famosa cuarta urna?

–Yo se lo pregunté una vez: Presidente, ¿la cuarta urna es el tercer partido? Y me respondió que sí. Entonces yo y otros le dijimos que primero era preciso crear un movimiento político y social, sobre la base de las organizaciones de la sociedad civil que crecieron como hongos después del huracán Mitch, que mostró la vulnerabilidad ambiental y social de Honduras, puso de relieve la pobreza (el país está, con Nicaragua y Haití en el piso de la pobreza latinoamericana), y exhibió la fragilidad de las instituciones del Estado.

Cumplidos los dos años de Zelaya en el poder, “esa sociedad organizada después de Mitch, encuentra un espacio de sintonía con el presidente Zelaya”.

Ya para entonces, sigue Meza, Zelaya es un convencido de que si quiere que su propia ruta prospere, necesita romper, abrir el sistema.

Zelaya comienza entonces a darle a su gobierno, para decirlo esquemáticamente, un giro populista, de más contacto con la gente al margen de su militancia política, de si son liberales o nacionalistas. Y descubre que tiene una conexión natural.

Ese giro de Zelaya es anterior a su relación con Hugo Chávez, y coincide con el agravamiento de la oposición de los medios de comunicación, que se tornan cada día más hostiles.

Así que es falso, como dice el régimen de facto, que todo obedece a la influencia de Chávez, porque el conflicto había comenzado antes de la aparición del venezolano en el escenario.

En el primer año del gobierno de Zelaya, Meza coordina, todavía desde la academia, el libro Honduras, poderes fácticos y sistema político, una sugerente radiografía de las relaciones entre los grupos económicos y los políticos tradicionales hondureños, que no pocas veces son los mismos.

Para ilustrar la guerra de las diez familias dueñas de Honduras, Meza relata las penurias económicas del gobierno de Zelaya y cuenta que a mitad del mandato su ministra de Finanzas, Rebeca Santos, acude a Washington a negociar posibles ayudas. Una de las opciones que baraja es la emisión de bonos gubernamentales por unos 50 millones de dólares para sortear las urgencias del gobierno.

“En el avión de Miami a Tegucigalpa se encuentra a un banquero poderoso que le suelta: ‘Decíle a tu jefe que no le vamos a comprar ni un bono’”.

Entonces Zelaya acude a Chávez y Chávez le pone 100 millones de dólares.

En ese escenario, sigue Meza, el ingreso de Honduras a la Alternativa Bolivariana de las Américas fue casi natural.

Antes, el Congreso Nacional le había puesto un candado legal a Zelaya, obligándolo a crear fideicomisos para hacer transparente el manejo de los recursos de Petrocaribe.

Al momento del golpe de Estado, dice Meza, había en el Banco Central137 millones de dólares ahorrados y esta semana sacaron 44 millones para el Congreso Nacional, lo que debe tener doblemente arrecho (enojado) a Chávez.

Tras la firma de la Alba, el gobierno hondureño recibió 50 millones de dólares más para el financiamiento de diversos proyectos; 30 millones para relanzar un programa de producción agropecuaria; 10 millones para un programa dirigido a pequeñas empresas y dos millones para atender la emergencia de un huracán. En suma, 292 millones de dólares que están en las arcas del Banco Central, porque la misma burocracia había frenado la transferencia.

A partir de la firma de Petrocaribe Zelaya se va radicalizando, y endurece su lenguaje de condena contra los grupos económicos a los que acusa de egoístas. Es un lenguaje donde mezcla ese discurso con una visión clerical.

–Como Chávez.

–Pero más auténtico, porque Zelaya ha sido discípulo de los salesianos. El caso es que sus referencias a la solidaridad de Chávez son cada vez mayores, por lo que ahora se magnifica esa supuesta resistencia de los grupos económicos a la intervención del venezolano en Honduras.

No quería continuar, sino volver

–¿Zelaya quería seguir en el poder, para eso era la cuarta urna?

–No, Zelaya quería volver. (Los golpistas) hablan de un supuesto decreto de disolución de los poderes y convocatoria de la Constituyente que estaba listo, pero yo dirigía la gaceta oficial, donde debería haberse publicado, y puedo decir que nunca existió.

Con la encuesta, que en realidad era una consulta popular, Zelaya pretendía decir a los partidos tradicionales aquí está un millón de votos, aquí está el tercer partido, no pueden hacer caso omiso de esto y tienen que aprobar la cuarta urna.

Es decir, Zelaya pretendía que el gobierno que resultara electo el próximo 29 de noviembre estuviera obligado a convocar a una Asamblea Nacional Constituyente para reformar la Constitución y abrir el paso a la reelección cuatro años después. Ese era el plan, aunque quién sabe si en la Constituyente hubiéramos tenido mayoría.

No es la primera vez que los políticos hondureños que ahora se desgarran las vestiduras en defensa de los intocables artículos pétreos de la Constitución, han soñado con reformarla para permitir la reelección. En 1985, Roberto Micheletti, ahora presidente de facto, y otros diputados, intentaron presentar una iniciativa para abrirle paso a un nuevo mandato de Roberto Suazo Córdova. Las pistolas que sacaron otros legisladores en la sesión del Congreso los pararon en seco.

El ex presidente Carlos Flores Facussé, también cabeza de un fuerte grupo económico, ha soñado con reelegirse. El problema es que se le atravesó Zelaya, con mucha más popularidad, así que Flores dijo: si no soy yo, no es nadie, dice Meza. Esa postura de Flores acelera el golpe. La otra es el orgullo herido de los militares, y no por las ofensas de Hugo Chávez, sino porque acompañado de algunos seguidores, Zelaya irrumpe en la sede de la Fuerza Aérea para sacar el material destinado a la consulta de la cuarta urna.

Luego, anuncia la destitución del general Romeo Vásquez en un acto público, con sus huestes más radicales que corean su alegría.

El golpe de los empresarios

–¿Quién decide dar el golpe de Estado?

El plan del golpe lo arrancan los empresarios, los financieros y los mediáticos, suman a los políticos a medio camino y al último a los militares.

Primero, el golpe iba a ser parlamentario, es decir, el Congreso iba a destituir al presidente, aunque no tenga facultades para ello.

Pero ese plan se cae por una disputa intrapartidista ramplona. Roberto Micheletti quiere que su sucesor al frente del Legislativo sea José Saavedra, mientras el ex presidente Carlos Flores Facussé promueve a su hija. Flores se lleva a sus 20 diputados y acaba con el quórum.

El viernes 26 de junio los militares se incorporan a una acción ya planificada, aunque ninguno de los autores había calculado el aislamiento internacional.

Dos días antes, por la noche, Víctor Meza había sacado sus papeles de su oficina de ministro.

Written by Eduardo Aquevedo

8 agosto, 2009 at 2:55

Irán: El triunfo de los desheredados, M. Senadji

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Mahmud Senadji, Oumma

Traducido para Rebelión por Caty R.

IRAN-JAMENEI Este mes de junio ha estado marcado por dos discursos y dos convocatorias electorales principales cuyas consecuencias pueden dibujar la orientación del futuro mundial con respecto al problema central de nuestra época: ¿Diálogo o guerra de civilizaciones? El lugar geográfico del conjunto de esos acontecimientos es Oriente, y en el corazón de dichos acontecimientos la relación del Islam y Occidente, de la cual el conflicto entre Israel y Palestina es el símbolo más elocuente.

El primer acontecimiento fue el discurso programático de Obama en El Cairo, lugar simbólico, cuna de las civilizaciones, del cruce de religiones y de la simbiosis entre la tradición y la modernidad. En su alocución dirigida a los musulmanes, el presidente estadounidense recordó el alcance espiritual, el mensaje pacifista del Islam y la aportación de esa civilización a la cultura mundial, señalando que los musulmanes de hoy se han alejado del espíritu de ese mensaje. El aspecto cultural de su discurso tenía una finalidad política cuya idea central es la reconciliación de los musulmanes con el Islam, una reconciliación que tenga como modelo político a los países moderados, como el caso de Egipto, y la no violencia como filosofía de combate, puntos de referencia para una refundación de la relación de Estados Unidos con los países musulmanes.

Esta filosofía reduce el conflicto israelí-palestino a un conflicto de derechos cívicos y pasa por alto su naturaleza colonial. Dicho conflicto, de esencial colonial, sobrepasa a sus únicos protagonistas (israelíes y palestinos) para poner en evidencia la relación en la que se engloba: Occidente-Islam. El alcance programático del discurso de Obama en El Cairo se dirigía sobre todo a influir en la orientación de las elecciones en Líbano e Irán, una orientación que se comprueba conforme con la estrategia estadounidense en la región. El discurso de Obama dirigido esencialmente a los musulmanes una semana antes de las elecciones libanesas e iraníes, pretendía influir con toda su fuerza para conseguir el fracaso de la oposición en Líbano, con Hezbolá a la cabeza, y el triunfo de los reformistas en Irán.

Con la ayuda de los países árabes «moderados», el dinero de Arabia Saudí, un sistema electoral arcaico y una presión internacional sin precedentes, en Líbano se consiguió el objetivo. Por su configuración étnica y su constitución histórica, Líbano es receptivo a los aires de Occidente. Hezbolá, por medio de su líder Hassan Nasralá, aceptó la vía de la legalidad y se sometió a la voluntad popular expresada por las urnas, demostrando que el espíritu democrático y político de Hezbolá tiene como único axioma que ninguna voluntad puede prevalecer sobre la elección del pueblo. Se ha escrito mucho sobre la fuerza militar de Hezbolá y su capacidad de imponer un orden político en Líbano, pero la realidad demuestra que la organización está profundamente anclada en el tejido sociopolítico del país y que la fuerza victoriosa que derrotó a Israel acepta su justo lugar de oposición en el tablero político interno.

Los movimientos islamistas, que se considera que poseen una esencia dictatorial, aceptan legalidad de las urnas, reconocen su derrota y mantienen toda su confianza en la administración del país que proyectaban gobernar. El guión libanés no se ha reproducido en Irán. Lo que era previsible. Ahmadinejad era el candidato favorito y todo le destinaba a un segundo mandato. Lo importante era transformar su victoria cierta en un auténtico proceso del régimen. Mucho antes de las elecciones ya se lanzó la idea de que una probable victoria de Ahmadinejad sólo podía ser producto de un «rellenado de las urnas». Una campaña mediática orquestada con esmero daba la impresión de que Teherán estaba más cerca de Occidente que de la Revolución y sus dirigentes.

No ignoramos la dinámica social de la sociedad iraní, de la que una parte, principalmente la juventud de las ciudades, aspira a un cambio; y no es una parte pequeña, ya que representa el 33% de los sufragios emitidos. Pero esa dinámica no puede prescindir de otra verdad: Irán no se reduce a una parte de la juventud de Teherán. Las elecciones iraníes, al contrario de lo que se dice aquí y allá, principalmente sobre el fracaso y la condena de la República Islámica, se inscriben en el espíritu de la Revolución de 1979, porque marcan la victoria definitiva de los desheredados.

Las personas que votaron a Ahmadinejad no tienen acceso a Internet, no se miran en la vida de las estrellas, no poseen móviles multifunción, no lucen brazaletes y no padecen la falta de libertad, sino la falta de justicia social. No tienen el espíritu vuelto hacia Occidente, sino hacia ese hijo del pueblo y esa Revolución que ha convertido al hijo de un herrero en el servidor de un pueblo, un pueblo determinado a transformar la historia del mundo.

Por lo tanto, la reelección de Ahmadinejad se inscribe en la fidelidad a la Revolución Islámica de 1979. Los hijos de los desheredados de 1979 quieren seguir los ideales de sus padres. Lo que les faltaba a los iraníes, y al mundo, en la época del sha no era la idea de libertad, sino la de justicia. En nombre de la Ilustración y la filosofía liberal, occidente ha hundido al mundo durante más de tres siglos (la esclavitud y la colonización) en un mar de injusticia. La victoria de Ahmadinejad es la victoria del pueblo. El triunfo definitivo de la Revolución Islámica. De la soberanía popular. De la idea de la justicia.

Como en una gran parte del mundo musulmán, particularmente en el mundo árabe, la juventud de Teherán vive, según la expresión de Marc Côte, en un espacio que mira hacia Occidente (1). Así, al contrario que en el universo árabe, el modelo del pueblo iraní no está en la refinada juventud con sus aspiraciones a la modernidad, sino en el Irán profundo y su cultura musulmana. Lo que se critica de Ahmadinejad se sitúa más en su condición social y en su promesa de luchar contra la corrupción, que en sus elecciones políticas.

Fue bajo el reinado de Khatami, el promotor de la idea del diálogo de las civilizaciones, cuando se clasificó a Irán en el centro del eje del mal. Y es la determinación de Ahmadinejad en su enfrentamiento con el orden injusto del mundo la que ha aumentado su popularidad y ha inculcado en los iraníes el sentimiento de que deben traducir su fuerza en una misión para un mundo más justo.

Ahmadinejad era casi un desconocido en 2005. Como tal ganó las elecciones presidenciales contra Khatami. Rafsandjani, repudiado por las elecciones legislativas y presidenciales, sólo pretendía defender sus intereses. Entonces, ¿cómo se explica la alianza del conjunto de los candidatos presidenciales y del campo reformista contra Ahmadinejad? Desde 1979, Irán nos tiene acostumbrados a elecciones limpias y la administración ha demostrado, a lo largo de todas las elecciones que se han celebrado en Irán, que nunca ha estado al servicio del gobierno, sino al servicio del pueblo.

Ahmadinejad siempre ha ejercido sus funciones políticas desde la legitimidad popular. ¿Podemos admitir que una persona, frente a los desafíos que esperan a Irán, se pueda seguir considerando servidora del pueblo a sabiendas de que ha robado su victoria? ¿Podemos comparar a la administración iraní con la de un país árabe cercano (Egipto) o lejano (Argelia), que sin ninguna duda han hecho y deshecho las elecciones al gusto de los príncipes y con la bendición de las capitales occidentales?

La vieja guardia, la nobleza del régimen, de alguna forma se niega a admitir que el hijo de un herrero, el pueblo sin más, los desheredados, la representen. El pueblo necesita su representación y sólo llega a la conciencia de sí mismo bajo la égida de una élite ilustrada. Según esa corriente de pensamiento y su vinculación con Occidente, con Ahmadinejad y el guía de la Revolución Islámica, Irán está condenado al fracaso.

En esa oposición también se diseña la orientación filosófica asignada a la Revolución. Los reformistas, al crear la ilusión de una victoria en las elecciones, puesto que ya las habían ganado en el terreno mediático después de lanzar el descrédito sobre el régimen (sin que el resultado estuviese a su favor), quieren reapropiarse de la Revolución, aburguesarla y confinarla en el marco del Estado-nación. «Iranizar» la Revolución Islámica y convertir a Irán en el alfa y omega de la acción política.

La pretensión de aburguesar la Revolución tiene como telón de fondo el espíritu de la Revolución Francesa. La tendencia estaba presente en el movimiento revolucionario, pero relegada a un segundo plano por la grandeza de Jomeini y el aliento de espiritualidad política de la Revolución. La occidentalización contra la que se sublevó el pueblo iraní en 1979 ha acabado ganándose a una franja de la población por medio de la globalización.

La occidentalización del mundo durante los dos últimos siglos se asocia con la modernidad. La modernidad en el mundo musulmán ha dado lugar a una dominación del Estado contra la sociedad y de esa forma se ha convertido en un obstáculo mayor para la emancipación del pueblo y la llegada de la democracia. La modernidad política en el mundo musulmán se ha revelado antipopular en la práctica. Tratado como un siervo, el pueblo sólo puede optar por la resignación, el servilismo, el exilio, el suicidio o la cólera asesina.

Esta ecuación occidentalización-modernidad es la que Irán desdeña y rechaza. El triunfo de Ahmadinejad marca la victoria definitiva de la llegada de la espiritualidad política (2) como factor determinante de la globalización. Así, constituye el cumplimiento de la Revolución Islámica de 1979. Contra la modernidad política surge el Islam político. Si «el Islam político es incapaz de responder al desafío de la modernidad política (3)» es porque en él está la negación. La modernidad política entendida como secularización de la política y separación de las esferas engendra inevitablemente la exclusión del pueblo como actor político y aúpa a una minoría occidentalizada, dominadora y arrogante, a la vanguardia depredadora de las riquezas de la nación.

La globalización es un mazazo al dúo occidentalización-modernidad. La victoria de los desheredados en las elecciones iraníes tiene la tarea filosófica de liberar al mundo de las garras ideológicas de la modernidad política. La globalización, por la elección de Ahmadinejad, es una salida definitiva de la teoría filosófica de la historia entendida como el futuro mundo de Occidente.

El mundo, ahora más que nunca, padece una escandalosa falta de justicia. El mundo necesita a Irán. Al Irán de Ahmadinejad, que otorga a los desheredados del mundo la voz de la que carecen. La reelección de Ahmadinejad marca el cambio mundial y el desplazamiento hacia un horizonte social donde la justicia es el bien supremo. La libertad, tal como se despliega en la filosofía occidental, ha terminado convirtiendo el mundo en una selva. El último de los acontecimientos señalados es el discurso de Netanyahu, que muestra descarnadamente el rostro de Occidente rebosante de suficiencia, dominador y arrogante.

Dicho discurso podría haber reconciliado a los dos campos políticos contrarios en el mundo árabe. Occidente no ha expresado ninguna crítica al citado discurso. La reacción de Occidente y el mundo árabe a las palabras de Netanyahu desplaza el asunto israelí-palestino de un conflicto político regional hacia su verdadera naturaleza: Oriente-Occidente. A la imagen de la antigua Grecia, se enfrentan dos verdades. El conflicto no da lugar a ninguna revelación filosófica. La escena es trágica.

La modernidad política ha causado estragos durante siglos al considerar como un credo la cita de Pascal: «Verdad a este lado de los Pirineos, error al otro lado». Un representante de ese dogma, Alexandre Adler, en la presentación de su libro Le monde est un enfant qui joue, el miércoles 17 de junio en la librería Kleber de Estrasburgo, interrumpió mi intervención y me impidió exponer mi pensamiento. Después de escucharle durante hora y media, no se dignó concederme dos minutos. Bastó con que entendiera que las elecciones iraníes representan el triunfo de los desheredados para dictar sentencia: yo no tenía derecho a la palabra.

La modernidad política, donde quiera que se manifieste, nunca admite más reinado que el de su verdad. Ayer Gaza, hoy Irán: se repite el mismo guión. El universo orwelliano extiende su dominio sobre la escena mediática. Con el objetivo de estudiar la realidad occidental, el libro 1984 de Orwell se aplica sobre la concepción de la verdad en el pensamiento occidental. Tanto en la forma marxista como en la liberal, el totalitarismo es consustancial a la verdad occidental. Los partidarios de la modernidad política siempre se oponen, bien con golpes, elecciones amañadas o detención de los procesos electorales, a la soberanía popular. Irán no es Ucrania, ni un país árabe ni el Irán de 1953.

Ya es hora de que Occidente aprenda a considerar sus verdades como productos de su historia. Y la historia de Occidente no es la historia del mundo. La victoria de Ahmadinejad tiene como objetivo filosófico el advenimiento de otra verdad en el escenario mundial. La que Alexandre Adler no me permitió decir en Estrasburgo y Oumma me permite escribir.

Notas 

(1) Marc Côte, l’Algérie ou l’espace retorné, Flammarion, 1988.

(2) Remito al lector a mi artículo: «l’Iran, une menace? La leçcon de Foucalt», Oumma, 11 y 24 de marzo de 2009.

(3) Yann Richard, «La république islamique s’est condamnée a l’échec», Le Monde, 17 de junio de 2009.

Texto original en francés: http://oumma.com/Iran-la-victoire-des-defavorises

Mahmoud Senadji es Doctor en Filosofía y ex profesor de la Escuela Superior de Bellas Artes de Argel.

REBELION.ORG

La revolución ‘de color’ fracasa en Irán…?

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M K Bhadrakumar, Asia Times Online

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Los israelíes son realistas por excelencia. Por eso siempre vale la pena buscar a un homólogo israelí para tomar un buen whiskey en el circuito diplomático. Invariablemente tejerá un hilo de nylon que no se veía a primera vista en el tapiz de una historia sencilla.

IRAN-MUJERES Por lo tanto, la primera advertencia de que el proyecto aventurero de hacer una “revolución Twitter” en Irán estaba condenado al fracaso tenía que venir de los israelíes. Combina bien con las indicaciones de que la capacidad del supremo líder Ali Jamenei de controlar una situación política aparentemente explosiva nunca estuvo realmente en duda, no importa hasta qué punto los medios occidentales hayan exagerado cuando propagaron que Teherán estaba ‘sobre el filo de la navaja’.

Si quedara alguna duda, también es disipada por la furia del maligno ataque sin precedentes de los medios controlados por el Estado en Arabia Saudí contra Jamenei y el presidente Mahmud Ahmadineyad – de un tipo ajeno a la cultura habitual de ta’arof (cortesía) o incluso taqiyah (disimulo) en esa parte del mundo. Las vanas esperanzas de Riad de presenciar el debilitamiento del régimen iraní mediante una prolongada crisis han sido truncadas. Su principal interlocutor, el ex presidente iraní Rafsanyani, ha desaparecido del tablero de ajedrez. Riad parece estarse preparando para la cólera de Teherán.

El pronóstico impecable de Israel

En una extraordinaria filtración a los medios durante el fin de semana, justo cuando terminaba el histórico discurso de Jamenei en la oración de plegarias del viernes en Teherán, Meir Dagan, jefe del Mossad de Israel, hizo saber que una victoria del candidato de la oposición iraní Mir Hossein Mousavi en la elección presidencial del 12 de junio hubiera significado “grandes problemas” para Israel.

Los israelíes tienen una manera de decir las cosas. Fue un reconocimiento sutil de las realidades políticas en Teherán. Al hablar en el Comité de Asuntos Exteriores y Defensa de la Knéset (parlamento) el martes pasado, el jefe de espías israelí pudo prever que las protestas en Irán estaban extenuadas. Según el periódico Ha’aretz, Dagan dijo: “El fraude electoral en Irán no es diferente de lo que sucede en Estados liberales durante las elecciones. La lucha por los resultados de la elección en Irán es interna y no tiene que ver con sus aspiraciones estratégicas, incluido su programa nuclear.”

Explicó: “El mundo, y nosotros, ya conocemos a Ahmadineyad. Si hubiera vencido el candidato reformista Mousavi, Israel habría tenido un serio problema, porque tendría que explicar al mundo el peligro de la amenaza iraní, ya que Mousavi es percibido en la arena internacional como elemento moderado. Es importante que se recuerde que él fue quien inició el programa nuclear de Irán cuando era primer ministro.”

La evaluación es impecable, perfecta. Con un golpe maestro de diplomacia “por debajo de la cuerda”, Israel hizo señas a Teherán de que no tuvo nada que ver con alguna revolución “de color”. Fue una señal oportuna. Por cierto, han salido a la luz divisiones que han existido desde hace años dentro del régimen iraní. Pero es muy obvio que no hay sitio para una revolución “de color” en Irán actual. Incluso un penetrante crítico implacable del régimen como el veterano autor Amir Taheri admite que:

“La base del régimen se ha beneficiado de la generosidad de Ahmadineyad, y el resto de la sociedad iraní no está segura de que alguien lo pueda hacer mejor. La principal debilidad de Ahmadineyad es que no haya logrado llevar ante la justicia a los mulás ricos y corruptos, como había prometido.

Sus partidarios dicen que será la prioridad en su próximo período… Actualmente es el auténtico líder del movimiento jomeinista de una manera como Mousavi, [el antiguo presidente Mohammad] Jatami, o cualesquiera otros jomeinistas de medio pelo no podrían serlo.”

Limitaciones de Mousavi

Sin embargo, Mousavi despertó esperanzas en Occidente – sobre todo en Londres, París y Berlín – y algunas capitales árabes “pro-occidentales”. Pero fue porque era un factor conocido como ministro de exteriores y luego primer ministro entre 1981 y 1989. El tema nunca fue que haya sido modernista o reformador. Para citar a Taheri, el bien informado cronista de Oriente Próximo, Mousavi, cuando estuvo en el poder, “desarrolló una amplia red de contactos en EE.UU. y en los países europeos y árabes.”

Taheri, quien se codea con entusiasmo con las elites políticas árabes y occidentales, ofrece una visión del campo de Mousavi. Recuerda que el hombre que dirigió las prolongadas conversaciones en Argel, que llevaron a la liberación de los rehenes estadounidenses en 1981, Behzad Nabvi, sigue colaborando con Mousavi. También Abbas Kangarioo, quien mantuvo negociaciones secretas con el gobierno de Ronald Reagan en lo que llegó a ser conocido como el acuerdo Irán-Contra. Kangarioo, asesor clave y amigo de Mousavi, también tiene la distinción de haber “desarrollado una red de contactos en círculos de inteligencia y diplomacia en Europa y EE.UU.”

No sorprende por lo tanto que Taheri considere que mientras la fama de Mousavi pueda haberse extendido ampliamente en los círculos de inteligencia occidentales, su principal atractivo en Irán se limita a las clases medias urbanas que quisieran que “la revolución jomeinista simplemente se desvaneciera… Hace tiempo que gentes como Mousavi y los antiguos presidentes Mohammad Jatami y Hashemi Rafsanyani han dejado de ser considerados como genuinos revolucionarios.”

Desde otra dirección, Taheri ha llegado virtualmente a la misma conclusión definitiva que el jefe de la inteligencia israelí. Es decir, que un interlocutor débil sin una “base jomeinista” como Mousavi nunca podría hacer concesiones exigidas por EE.UU., los europeos y los árabes, mientras que Ahmadineyad puede permitirse un reblandecimiento de su posición ya que sólo parecerá ser una maniobra hábil. Paradójicamente, la negociación con Ahmadineyad puede parecer más fácil para Occidente, ya que tiene un apoyo auténtico.

Mirando a los últimos cuatro años, subsiste el hecho de que Ahmadineyad restauró la conectividad del régimen con el discurso radical populista. “Hace cuatro años,” escribe Taheri, “la imagen del régimen era la de una camarilla de mulás de medio nivel y sus socios en negocios que dirigían el país como si fuera una compañía privada en su propio interés. La base ‘pisoteada’ del régimen se veía como la víctima de un timo histórico. Bajo Ahmadineyad, se empezó a destacar una nueva generación de revolucionarios, que proyecta una imagen de piedad y probidad, que reasegura a los ‘pisoteados’ de que no se ha perdido todo.”

El populismo de Ahmadineyad es una espada de doble filo. Si es llevado demasiado lejos, puede debilitar la legitimidad del régimen, que incluía a sectores corruptos del establishment clerical. Pero Ahmadineyad es un político hábil. Ciertamente ha crecido durante su estadía en su puesto en los últimos cuatro años. Aunque se complacía en autopresentarse como una locomotora que sigue adelante sin frenos o marcha atrás, sabía dónde detenerse y cuando echar una mirada por sobre su espalda. Por lo tanto, atacó muchas prácticas corruptas y amenazó con llevar a personajes clave ante la justicia, pero se detuvo antes de afectar a las presas más importantes. La gran pregunta es si Ahmadineyad lanzará más lejos su red durante su segundo período.

Rafsanyani pierde la partida

Sin embargo, Jamenei sigue siendo el árbitro en última instancia. Ahmadineyad reconoció públicamente el emplazamiento del poder al expresar en una carta formal “su gratitud” a Jamenei por sus “útiles observaciones” en las plegarias del viernes. El juego del poder de la semana pasada mostró que Jamenei frustró efectivamente el intento de Rafsanyani de aunar al establishment clerical en Qom. El punto decisivo llegó el jueves cuando la mayoría de los 86 miembros de la poderosa Asamblea de Expertos (que dirigía Rafsanyani) se unió abiertamente tras Jamenei.

La Asamblea de Expertos es el órgano más poderoso del régimen, investido de autoridad para elegir y destituir al supremo líder y para supervisar su funcionamiento. Cerca de 50 miembros de la Asamblea de Expertos dijeron en una declaración que “enemigos de Irán” están organizando “la intranquilidad y los disturbios” por la elección presidencial a través de sus “elementos pagados.” Rafsanyani perdió concluyentemente la guerra cuando la mayoría de los miembros de la Asamblea de Expertos expresó su confianza en que con la “sagaz dirección del [Supremo] Líder”, serían derrotadas las maquinaciones de los enemigos de Irán.

Armado con ese apoyo decisivo, Jamenei llegó a hacer su histórico discurso de las plegarias del viernes al excluir toda reconsideración del resultado de la elección. Rafsanyani no se presentó a la reunión de plegarias, incluso cuando Jamenei dejó en claro su apoyo para Ahmadineyad, subrayando hasta qué punto coincidían sus puntos de vista.

Significativamente, Jamenei se refirió a Rafsanyani por su nombre, a pesar de su ausencia. El mensaje fue claro: La supremacía de Jamenei es indisputable. De un modo más ominoso, cuando Jamenei absolvió cortésmente a Rafsanyani de toda corrupción personal, dejó abierta la posibilidad de que se iniciaran procedimientos judiciales contra miembros de su familia. Ahora Rafsanyani tendrá que sopesar con mucho cuidado sus opciones. No puede dejar de considerar la Espada de Damocles que cuelga sobre miembros de su familia que supuestamente han reunido una inmensa riqueza mediante prácticas corruptas.

Jamenei tampoco hizo esfuerzo alguno por contradecir específicamente la grave acusación formulada por Ahmadineyad durante la campaña electoral, de que Rafsanyani conspiró con el régimen saudí para derrocar su gobierno – una afirmación que el presidente no podría haber hecho sin información de la inteligencia iraní, supervisada por el supremo líder.

El sábado, la Asamblea de Expertos dio un paso adelante al expresar su “fuerte apoyo” al discurso de Jamenei. Llamó a la nación a obedecer las orientaciones de Jamenei. También el sábado, las fuerzas armadas iraníes y la Sociedad de Profesores del Seminario de Qom y diversas voces influyentes del régimen se unieron públicamente detrás de Jamenei. El así llamado clero reformista alineado con Jatami cambió de opinión y anuló la manifestación planificada para el sábado.

La dura realidad, por lo tanto, es que los impresionantes poderes de Jamenei no están de ninguna manera en peligro. Puede dejar que continúen las manifestaciones por los seguidores de clase media de Mousavi para que se desahoguen, ya que tiene la autoridad para dirigir la situación de un modo integral. Es decir, incluso si las protestas continúan por un tiempo – lo que parece poco probable ya que el propio Mousavi se encuentra ante un dilema – no erosionarán el poder del Estado.

Como dijo Taheri: “Los así llamados ‘expertos en Irán’ no se dieron cuenta de que Mousavi era un globo inflado por un sector de la clase media iraní para mostrar su enojo no sólo contra Ahmadineyad sino contra todo el régimen jomeinista. De otra manera, no hay nada en los antecedentes de Mousavi… que lo haga más atractivo que Ahmadineyad.”

Después de todo, la comunidad internacional sólo puede dar un suspiro de alivio porque mientras se desarrollaba este drama político complejo y extremadamente confuso, George W Bush no haya estado en la Casa Blanca en Washington. El presidente Barack Obama de EE.UU. pudo comprender las sutilidades de la situación y adoptó una política bien pensada, mesurada y en general se adhirió a ella a pesar de la obvia presión de los conservadores.

Sus observaciones no cuestionaron ni de lejos el locus standii de Ahmadineyad, y menos todavía el de Jamenei, para dirigir el país. Tampoco se ha identificado Obama con el llamado de Mousavi por una nueva elección. En todo caso, se ha distanciado ostentosamente de Mousavi. Por cierto, ni una sola vez amenazó Obama con un retiro de su oferta de hablar directamente con Irán en el futuro cercano.

Mientras tanto, Obama ha sólo realizado un cierto ajuste fino bien deliberado de los responsables en su gobierno, mientras comienza el conteo regresivo para el comienzo de conversaciones directas. Cambió a Dennis Ross al Consejo Nacional de Seguridad como asesor especial para el Golfo Pérsico y Asia del Sudoeste, en lugar de nombrarlo como enviado especial para Irán en la misma línea de la cartera de George Mitchell respecto a los palestinos e Israel. Teherán indudablemente apreciará el cambio, considerando los puntos de vista belicistas de Ross. Ahora, lo adecuado sería que Obama pidiera a Richard Holbrooke, representante especial para Afganistán y Pakistán, que se haga cargo adicionalmente de Irán.

Evidentemente, los iraníes tomaron nota de que las declaraciones de Obama fueron cuidadosamente moduladas, aunque la Voz de América pueda haberse entrometido en los disturbios, como afirma Teherán. La andanada del sábado del ministro de exteriores Manouchehr Mottaki señaló a Gran Bretaña, Francia y Alemania, pero omitió toda referencia a EE.UU. (o Israel). Entre los países europeos, Teherán apuntó a Gran Bretaña.

Mottaki dijo que las fuerzas británicas en Iraq entrenaron a saboteadores y los infiltraron a Irán. Pero, incluso en ese caso, representa una medida de la seguridad en sí mismo de Teherán que haya preferido la burla, cuando dijo que es hora de que Londres olvide el dicho de que “el sol nunca se pone en el Imperio Británico.”

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El Embajador M K Bhadrakumar fue diplomático de carrera del Servicio Exterior de la India. Entre los puestos desempeñados figuran los ejercidos en la Unión Soviética, Corea del Sur, Sri Lanka, Alemania, Afganistán, Pakistán, Uzbekistán, Kuwait y Turquía.

(Copyright 2009 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved. Please contact us about sales, syndication and republishing.)

http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/KF23Ak02.html

 

¿Es la culminación de dos años de desestabilización?

¿Otra “revolución de color” orquestada por EE.UU. en Irán?

Paul Craig Roberts

Global Research/CounterPunch

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Una serie de comentaristas han expresado su creencia idealizada en la pureza de Mousavi, Montazeri y la juventud occidentalizada de Teherán. Parece ser que de cierta manera el plan de desestabilización de la CIA, anunciado hace dos años, no ha contaminado los eventos actuales.

Se afirma que Ahmadineyad robó la elección, porque el resultado fue declarado demasiado rápido después del cierre de la votación como para haber permitido el recuento de los votos. Sin embargo, Mousavi declaró su victoria varias horas antes del cierre de la votación. Es una clásica desestabilización realizada por la CIA hecha para desacreditar un resultado contrario. Obliga a una declaración temprana del resultado de la elección. Mientras más largo sea el intervalo entre la declaración preventiva de victoria y la publicación del resultado de la elección, más tiempo tiene Mousavi para crear la impresión de que las autoridades utilizan el tiempo para amañar la votación. Es sorprendente que todavía haya alguien que crea en ese truco.

En cuanto a la afirmación del gran ayatolá Montazeri de que la elección haya sido robada, él fue el primer candidato a suceder a Jomeini, pero perdió contra el actual Supremo Líder. Ve en las protestas una oportunidad de ajustar cuentas con Jameini. Montazeri tiene un incentivo para cuestionar la elección sea o no manipulado por la CIA, que tiene un historial exitoso en la manipulación de políticos descontentos.

Hay una lucha por el poder entre los ayatolás. Muchos están alineados contra Ahmadineyad porque los acusa de corrupción, haciendo así el juego al campo iraní donde los iraníes creen que el estilo de vida de los ayatolás indica un exceso de poder y dinero. A mi juicio, el ataque de Ahmadineyad contra los ayatolás es oportunista. Sin embargo, hace que sea extraño que sus detractores estadounidenses digan que es un reaccionario conservador alineado con los ayatolás.

Los comentaristas “explican” las elecciones sobre la base de sus propias ilusiones, errores, emociones, e intereses creados. Sean o no acertados los resultados de la votación que predicen la victoria de Ahmadineyad, hasta ahora no existe evidencia más allá de toda duda de que la elección haya sido robada. Sin embargo, hay informes verosímiles de que la CIA ha estado trabajando durante dos años para desestabilizar el gobierno iraní.

El 23 de mayo de 2007. Brian Ross y Richard Esposito informaron en ABC News: “La CIA ha recibido la aprobación presidencial secreta para montar una operación secreta “oculta” para desestabilizar al gobierno iraní, dijeron a ABC News funcionarios actuales y antiguos de la comunidad de la inteligencia.”

El 27 de mayo de 2007, el Telegraph de Londres informó independientemente: “El señor Bush ha firmado un documento oficial endosando planes de la CIA para una campaña de propaganda y desinformación con el propósito de desestabilizar, y eventualmente derrocar, el régimen teocrático de los mulás.”

Unos pocos días antes, el Telegraph informó el 16 de mayo de 2007, que el belicista neoconservador del gobierno de Bush, John Bolton, dijo al Telegraph que un ataque militar de EE.UU. sería “una última opción después de que hayan fracasado las sanciones económicas y los intentos de fomentar una revolución popular.”

El 29 de junio de 2008, Seymour Hersh informó en New Yorker: “A fines del año pasado, el Congreso aceptó un pedido del presidente Bush de financiar una importante escalada de las operaciones clandestinas contra Irán, según fuentes actuales y antiguas militares, de inteligencia y del Congreso.”

“Esas operaciones, para las cuales el presidente pidió hasta cuatrocientos millones de dólares, fueron descritas en una orden ejecutiva secreta firmada por Bush, y tienen el propósito de desestabilizar a la dirección religiosa del país.”

Sin duda las protestas en Teherán tienen muchos participantes sinceros. Las protestas también tienen las características de las protestas orquestadas por la CIA en Georgia y Ucrania. Hay que ser totalmente ciego para no verlo.

Daniel McAdams planteó algunos puntos significativos. Por ejemplo, el neoconservador Kenneth Timmerman escribió el día antes de la elección que “se habla de una ‘revolución verde’ en Teherán.” ¿Cómo iba a saberlo Timmerman a menos que haya habido un plan orquestado? ¿Por qué iba a haber una ‘revolución verde’ preparada antes de la elección, especialmente si Mousavi y sus partidarios tenían tanta confianza en su victoria como afirman? Parece ser una evidencia clara de que EE.UU. está involucrado en las protestas por la elección.

Timmerman escribe a continuación que la “Fundación Nacional para la Democracia” (NED) ha gastado millones de dólares promoviendo revoluciones ‘de color’… Parte de ese dinero parece haber llegado a manos de grupos favorables a Mousavi, que tienen vínculos con organizaciones no gubernamentales fuera de Irán, financiadas por la NED.” La propia neoconservadora Fundación por la Democracia de Timmerman es “una organización privada, sin fines de lucro, establecida en 1995 con subsidios de la NED, para promover la democracia y estándares internacionalmente reconocidos de derechos humanos en Irán.”

……….

Paul Craig Roberts fue secretario adjunto del Tesoro en el gobierno de Reagan. Es co-autor de “The Tyranny of Good Intentions.” Para contactos, escriba a: PaulCraigRoberts@yahoo.com

http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=14040

 

Rebelion.org.

Irán: China-EE.UU, conflictos internos y maniobras desestabilizadoras en beneficio de quien?

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M K Bhadrakumar

Asia Times Online

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

IRAN-JAMENEI China ha roto el silencio sobre la situación que se desarrolla en Irán. Sucede ante el trasfondo de un cambio discernible en la postura de Washington hacia los acontecimientos políticos en ese país. China Daily, de propiedad gubernamental, publicó el jueves su principal comentario editorial con el título “Por la paz en Irán.” Viene entre informes en los medios occidentales de que el ex presidente Akbar Hashemi Rafsanyani está movilizando el clero de Qom para presionar al Consejo de Guardianes – y, luego, al Supremo Líder Ali Jamenei – para anular la elección presidencial del viernes que otorgó a Mahmud Ahmadineyad otro período de cuatro años.

Beijing teme una inminente confrontación y aconseja a Obama que se adhiera a la promesa hecha en su discurso del Cairo de no repetir errores de la política de EE.UU. en Oriente Próximo como el derrocamiento del gobierno elegido de Mohammed Mosaddeq en Irán en 1953. Beijing también advierte que no se deje que el genio de la impaciencia popular salga de la botella en una región extremadamente volátil a punto de estallar. Teherán vivió el viernes su sexto día de masivas protestas de partidarios de Mir Hossein Mousavi, a quien dicen le fue arrebatada la victoria.

Paralelo con Tailandia

Mientras tanto, el enviado especial de China para Oriente Próximo, Wu Sike, partió el sábado a un amplio viaje de quince días de duración por la región (que, significativamente, será completado con consultas en Moscú) para sondear la temperatura política en capitales tan variadas como el Cairo y Tel Aviv. Amman y Damasco, y Beirut y Ramala.

Beijing también hizo una declaración cuando se programó para el martes una sustantiva reunión bilateral entre el presidente Hu Jintao y Ahmadineyad al margen de la reunión en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (SCO) en Ekaterimburgo, Rusia.

Es concebible que Hu haya discutido la situación en Irán con su homólogo ruso, Dmitry Medvedev, durante su visita oficial a Moscú que tuvo lugar después de la cumbre de la SCO. Anteriormente, Moscú saludó la reelección de Ahmadineyad. Tanto China como Rusia detestan las revoluciones “de color”, especialmente cuando involucran algo tan desconcertante como Twitter, que Moscú presenció hace algunos meses en Moldavia y que cae muy mal respecto a la estrategia intervencionista global de EE.UU.

China anticipó la reacción contra la victoria de Ahmadineyad. El lunes, el periódico Global Times citó al ex embajador chino en Irán, Hua Liming, diciendo que la situación iraní volverá a la normalidad sólo si se llega a un acuerdo negociado entre los “principales centros del poder político… Pero, si no, es posible que se repita la reciente agitación en Tailandia.” Es bastante revelador que el veterano diplomático chino haya hecho un paralelo con Tailandia.

Sin embargo, Hua subrayó que Ahmadineyad goza de popularidad y que tiene “mucho apoyo en ese país nacionalista porque tiene el valor de expresar su propia opinión y se atreve a realizar sus políticas.” El consenso de la opinión de la comunidad académica china es también que la reelección de Ahmadineyad será una “prueba” para Obama.

Por lo tanto, el editorial de China Daily del jueves tiene la naturaleza de un llamado al gobierno de Obama para que no arruine su nueva política en Oriente Próximo, que se desarrolla bien, a través de acciones impetuosas. Significativamente, el editorial mantuvo la autenticidad de la victoria electoral de Ahmadineyad: “Ganar o perder son dos caras de una moneda electoral. Algunos candidatos son menos inclinados a aceptar la derrota.”

El periódico señaló que un sondeo de la opinión pública previo a la elección, realizado por el Washington Post, mostró que Ahmadineyad tenía una ventaja de 2 a 1 contra su rival más cercano, y algunos sondeos de opinión en Irán también indicaron más o menos lo mismo, mientras que, en realidad “ganó la elección por un margen inferior. Por lo tanto, las afirmaciones de la oposición contra Ahmadineyad son un poco sorprendentes.”

El editorial advierte: “Los intentos por impulsar la así llamada revolución de color hacia el caos serán muy peligrosos. Un Irán desestabilizado no es de interés para nadie si queremos mantener la paz y la estabilidad en Oriente Próximo, y en el mundo en general.” Recordó explícitamente que la “intervención de la Guerra Fría en Irán” de EE.UU. llevó a que la relación entre EE.UU. e Irán fuera difícil, “en la cual presidentes de EE.UU. trataron de meter su nariz en los asuntos internos de Irán.”

Teocracia contra republicanismo

Beijing comprende muy bien la política revolucionaria de Irán. China fue uno de los pocos países que acogieron calurosamente a Ruhollah Jomeini como presidente (en 1981 y 1989). Al contrario, India, que profesa vínculos “civilizacionales” con Irán, se mostró mucho más confusa sobre el legado revolucionario de Irán como para ser capaz de estimar correctamente los instintos políticos de Jamenei a favor del republicanismo. La mayor parte de las elites indias ni siquiera saben que Jamenei estudió como joven en la Universidad Patricio Lumumba de Moscú.

Sea como sea, la reunión de Hu y Ahmadineyad en Ekaterimburgo del martes mostró una vez más que Beijing tiene una idea muy clara sobre el va y viene de la política iraní. Sin duda, Hu acordó a Ahmadineyad su pleno honor como interlocutor estimado por Beijing.

Los medios chinos han seguido de cerca la trayectoria de la reacción de EE.UU. ante la situación en Irán, especialmente la “revolución Twitter”, que pone Beijing en guardia sobre las intenciones de EE.UU. Existen indicaciones de que el establishment de EE.UU. ha comenzado a interferir en la política iraní. El campo de Rafsanyani siempre mantiene líneas abiertas hacia Occidente. Teniéndolo todo en cuenta, se ve un grado de sincronización que tiene que ver con la ruta de la “revolución Twitter” de EE.UU, las negociaciones de Rafsanyani con el clero conservador en Qom y la actitud de desafío poco característica de Mousavi.

Obama enfrenta múltiples desafíos. Por una parte, como informó el jueves Helene Cooper de The New York Times, las continuas protestas callejeras en Teherán están envalentonando a un cuerpo de conservadores (favorables a Israel) en Washington para que exijan que Obama tome una “posición más visible de apoyo a los manifestantes.” Pero por otro lado, un cambio de régimen retrasaría inevitablemente el esperado acercamiento directo entre EE.UU. e Irán y afectaría el estrecho calendario de Obama para asegurar que las negociaciones cobren ímpetu para fines de año, mientras las centrífugas de Irán en sus instalaciones nucleares siguen girando.

También, una estructura fragmentada del poder en Teherán resultará ser poco efectiva en la ayuda a que EE.UU. estabilice Afganistán. No obstante, altos funcionarios del gobierno como el vicepresidente Joseph Biden y la secretaria de estado Hillary Clinton quisieran que EE.UU. “usara un tono más fuerte” en la turbulencia iraní. Cooper informó que hacen presión sobre Obama en el sentido de que podría correr riesgo de “salir al lado equivocado de la historia en un momento potencialmente transformador en Irán.”

Una reacción termidoriana

Sin duda, la turbulencia tiene un lado intelectual. Ya que Obama es uno de los pocos políticos dotados de intelectualidad y un agudo sentido de la historia sabe lo que está en juego es un intento bien orquestado del establishment clerical de la línea dura para echar marcha atrás los dolorosos cuatro años de proceso zigzagueante hacia el republicanismo en Irán.

Mousavi es el afable testaferro de los mulás, que temen que otros cuatro años de Ahmadineyad afectarían sus intereses creados. Ahmadineyad ya ha comenzado a marginar al clero de las prebendas del poder y de los sitios más atractivos de la economía iraní, especialmente la industria petrolera.

La lucha entre los mulás mundanos (en alianza con el bazar) y los republicanos es tan antigua como la revolución iraní de 1979, donde los fedayín del proscrito partido Tudeh (cuadros comunistas) fueron los partidarios originales de la revolución, pero los clérigos usurparon el liderazgo. Las pasiones políticas altamente artificiosas provocadas por la crisis de los rehenes con EE.UU. de 444 días de duración ayudaron a los astutos clérigos chiíes a escenificar la reacción termidoriana y a aislar a la dirigencia revolucionaria progresista. Irónicamente, EE.UU. figura de nuevo como un protagonista clave en la dialéctica de Irán – aunque no como rehén.

El imam Jomeini tenía cuidado con los mulás iraníes y creó el Cuerpo de los Guardias Revolucionarias Iraníes como fuerza independiente para asegurarse de que los mulás no secuestraran la revolución. Del mismo modo, su preferencia era que el gobierno fuera dirigido por no-clérigos. En los primeros años de la revolución, las conspiraciones tramadas por el triunvirato Beheshti-Rafsanjani-Rajai que organizó la salida del presidente secularista de izquierda, Bani Sadr (protegido de Jomeini), tuvieron la agenda de establecer un Estado teocrático de un solo partido. Son viñetas de la historia revolucionaria de Irán que podrían haber eludido a la comprensión intelectual de un George W Bush, pero Obama debe estar al tanto respecto a la tortuosidad de la política de Rafsanyani.

Si el putsch de Rafsanyani tuviera éxito, Irán se parecería en el mejor de los casos a un puesto avanzado decadente del Golfo Pérsico “pro-occidental.” ¿Sería durable un régimen dudoso? Más importante, ¿es lo que Obama desea ver como destino para al pueblo iraní? La calle árabe también está mirando. Irán es una excepción en el mundo musulmán donde el pueblo ha sido empoderado. Las multitudes de pobres de Irán, que forman la base de apoyo de Ahmadineyad detestan el establishment corrupto y venal de los clérigos. Ni siquiera ocultan su odio visceral a la familia Rafsanyani.

Por desgracia, la clase política en Washington no tiene la menor idea del mundo bizantino del clero iraní. Azuzada por el lobby israelí, está obsesionada por el “cambio de régimen”. La tentación será organizar una “revolución de color”. Pero la consecuencia será mucho peor de lo que ha conseguido en Ucrania. Irán es un poder regional y los escombros caerán por doquier. EE.UU. no tiene actualmente ni la influencia ni la fuerza vital para detener el flujo de lava de una erupción volcánica provocada por una revolución de color que podría llegar más allá de las fronteras de Irán.

——

El Embajador M K Bhadrakumar fue diplomático de carrera del Servicio Exterior de la India. Entre los puestos desempeñados figuran los ejercidos en la Unión Soviética, Corea del Sur, Sri Lanka, Alemania, Afganistán, Pakistán, Uzbekistán, Kuwait y Turquía.

(Copyright 2009 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.

http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/KF20Ak03.html

 

Irán

¿Es posible una transición pacífica?

Nazanin Amirian

Público

Decía Marx, en “18 brumario de Luis Bonaparte” que los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, dos veces, una vez como tragedia y la otra como farsa. Salvadas las diferencias, aquel francés y Ahamdineyad comparten técnicas de gobernar y además se apoyan en la misma base social, con la diferencia de que el irani aun está a tiempo para escribir el final de su historia. O no. Las singularidades de la teocracia que domina Irán desde 1979, deja en papel mojado las experiencias de las transiciones de Sudáfrica, Chile o España, que exigían acuerdos entre los grupos fácticos y reales alojados en el poder. El sistema electoral de la Republica Islámica (RI) impide el traslado del poder de un grupo a otro.

La crisis al que se enfrenta Irán hoy es el resultado de dos conflictos principales: el choque entre las instituciones de un sistema político basado en el Califato, contra los órganos que los ayatolás adoptaron de los sistemas representativas, como la Republica; pues, bajo la prisión de millones de personas que habían derrocado la monarquía y exigían una república, tuvieron que cambiar su plan de instaurar un Estado Islámico a una República Islámica. Así, la institución no electa de Welayat Faghih, Líder religioso (figura inexistente en corrientes no chiitas del Islam), hoy representada por Alí Jamenei, concentra prácticamente todos los poderes que tenía el Sha: el militar, el político, el legislativo y el juridico-, además de facultad de vetar las decisiones de los representantes del pueblo.

Hasta estas elecciones, las familias de la RI, en un teatro electoral, presentaban como candidatos a hombres, chiitas y fieles al Líder (excluidos los no creyentes, ateos, minorías religiosas y las mujeres), y éste entregaba el ejecutivo a uno de ellos. Sin embargo, y allí el segundo conflicto, el pulso entre dos pesos pesados de esta teocracia, Jamenei y Rafsenjani, ha llegado a tal punto que uno debe eliminar al otro, cumpliendo la profecía de que “dos reyes no caben en un mismo reino”. Tensión acumulada desde las elecciones del 2005, cuando Rafsenyani, candidato favorito en las encuestas, perdió en favor de un desconocido Ahmadineyad, a través de un escandaloso fraude electoral.

Los ciudadanos ya acostumbrados a estas luchas, no derramaron ni una lágrima por la encarnación de la corrupción por excelencia. Hoy, la situación es otra: el paro, la inflación, las tensiones en la política exterior, la dura represion sobre las minorías religiosas y étnicas, las molestias de las patrullas del moral religioso, y la falta de perspectiva para salir de esta situación, han llevado a la sociedad la borde de tal colapso, por lo que, los reformista decidieron volver a probar sus suerte para salvar a la RI de un estallido, culpando a Ahmadineyad-Jamenei. Por lo que Mohammad Jatami decidió presentarse, aunque semanas después renunció, al parecer por las presiones del Lider. Luego junto con Rafsenyani apoyaron al ex ministro Musavi, con el fin de crear un amplio frente de “no más Ahmadineyad”, quién tenía la intención de cambiar la Constitución para poder disputar infinitos mandatos.

Las acusaciones abiertas de corrupción por Musavi hacia Ahmadineyad, demostraba que los reformistas iban en serio. Fue cuando gran parte de los cuidadnos decidió apoyarle. Que a pesar de una sin precedente participación, saliera Amadineyad de la urnas, significaba que por tercera vez el núcleo duro de la RI impedía una salida pacífica a la crisis. La primera vez fue en 1996, al rechazar un referéndum para separar la religión del Estado, y la segunda, cuando pusieron fin a la ficción de la “democracia religiosa” promovida por el presidente Jantemi (1997-2005). Hoy, el lema “donde está mi voto”, además de la denuncia de un fraude chapuza, es la expresión de la conciencia de ciudadanos que se niegan a admitir figuras “incuestionables” y por encima de la ley.

Con el apoyo del Lider a Ahmdineyd no solo se cierran las vías de una salida pacifica a la crisis, sino que Jamenei cometió un grave error: ha enlazado su destino con el de su protegido.

Las fisuras se profundizan. El peligro de un enfrentamiento civil aumenta. Pues, los privilegios que gozan varios millones de integrantes de los cuerpos paramilitares, -como entrar en la universidad sin pasar por la selectividad o convertirse en funcionarios sin aprobar las oposiciones, sueldos atractivos, etc.– dificultan una renuncia voluntaria por parte de ellos, por lo que lucharan con capa y espada hasta el final. Jamenei pretende hacer tiempo, cansando a los manifestantes, o acusarles de provocar disturbios para declarar Estado de sitio, y emprender masivas detenciones y ejecuciones. Hay temor de que atenten contra la vida de los lideres del movimiento, como se hizo a Binzair Buthoo en Pakistán.

Jamenei ha responsabilizado a Musavi del derramamiento de sangre, lo que se ha interpretado como dar luz verde a los militares para que castiguen sin piedad a los protestantes. Muchos detenidos han sido obligados a confesar -tras recibir duras torturas-, ante las cámaras de haber quemado edificios públicos por ordenes de la CIA y Mossad (años atrás también incluían a la KGB). Truco que la RI viene utilizando desde su nacimiento para desacreditar y luego ejecutar –por traición al Islam-, a sus adversarios.

Aun están a tiempo: convoquen nuevas elecciones con garantías y en presencia de observadores… el tempo se agota, la paz se aleja, y los enemigos de Irán se preparan para pescar de las aguas revueltas.

http://www.nazaninamirian.es/?p=1062

Rebelion.org

Laguismo y Girardismo: la alianza «colonizadora»/tecnocrática contra Insulza…

with one comment

lagos-girardi_colonizadoresAntonio Cortés Terzi, Centro Avance

José Miguel Insulza fue la primera víctima de este nuevo pacto y del nuevo estilo político que entraña y que tuvo su primer ejercicio experimental en la imposición de las dos listas a concejales. “Nuevo” por lo impudoroso, por su opción preferente por la factualidad, por su indiferencia por las estructuras políticas y por su predisposición a imponer. Dada esa predisposición y la afición de sus liderazgos por los coloquios mundiales,  podrían ser reconocidos como los “colonizadores”.

Salvo que ocurriera algo muy sorprendente y extraordinario, lo evidente hoy es que José Miguel Insulza dejó de ser pre-candidato presidencial. Hecho político que no se agota en sí mismo, que no tiene una causal explicativa única y simple y que pudiera repercutir en ámbitos muy precisos de los escenarios políticos y electorales venideros. Y todo ello producto del proceso y formas que revistió tal desenlace.

Más de alguien ha responsabilizado al propio ex-ministro de lo sucedido. Y, probablemente, algo de culpa tiene. Pero lo sustantivo no está en sus supuestas indefiniciones. Si así fuera, el hecho tendría pocos alcances mayores. Sin embargo, los tiene. Básicamente, porque su retiro no resultó de conflictos, pugnas o competencias medianamente diáfanas (o escudriñables) y “normales” en política, -considerando, incluso, como “normal”, la rudeza de la política-. La renuncia –todavía implícita- a su pre-candidatura estuvo precedida de un conjunto de maniobras y operaciones “irregulares”, poco éticas, anti-estéticas y hasta poco “viriles” y que, por lo mismo, eran imposibles de contrarrestar sin prestarse para movimientos igualmente sórdidos.

El tipo de política que se dejó caer contra José Miguel Insulza –y de paso contra una clara mayoría del PS- es una de las cuestiones que va a seguir penando en el socialismo y en la Concertación. De partida porque en el socialismo hay sentimientos de humillación frente a lo ocurrido y, lo que es peor, hay irritación y encono contra los “conspiradores” y sus próceres instigadores. El tiempo podrá mitigar las emotividades, pero sólo mitigarlas. Y las revanchas son siempre más eficientes cuando las emociones se han enfriado.

La primera secuela concreta y tangible de ese tipo de política es que, ahora sí, el PS se dividió de facto y con amenazas de que se genere una doble institucionalidad: la del partido y la del “laguismo”.

Este nuevo tipo de política, por otra parte, responde a un nuevo sistema de alianzas en gestación al seno de la Concertación y que reúne al girardismo del PPD, al socialismo laguista y al laguismo puro.

Lo que los junta “doctrinariamente” son, resumidamente, cuatro aspectos que, si bien comparten, cada grupo los conjuga con énfasis distintos.

a) Coinciden en la subvaloración o menosprecio por los ancestros culturales de los dos partidos ejes de la Concertación, el PS y el PDC, pues culpabilizan a tales ancestros de las dificultades renovadoras de la Concertación. Ello les impele a acciones hasta inescrupulosas tras el afán de arrebatarles la hegemonía que ejercen sobre el mundo concertacionista.

b) Todos ellos están convencidos de la inexorable marcha hacia la obsolescencia de la DC. Algunos esperan, contemplativamente, su extinción o reducción a espacios muy menores, mientras que otros creen necesario colaborar a la realización de ese sino.

c) Comparten también la idea de que la requerida renovación política y generacional del progresismo pasa por dos cosas: de un lado, por el predominio y figuración de los agentes de sus elites y, segundo, consecuencialmente, por el definitivo desplazamiento de las dirigencias educadas y culturizadas en los marcos de las culturas políticas históricas.

El aspecto anterior es de suma importancia porque sus traducciones, entre otras, son: i) la autoasignación de estos grupos de una función ya no renovadora sino refundacional del progresismo moderno, y ii) la incubación de una voluntad proclive a romper la Concertación si ese recambio se obstaculiza o prolonga demasiado a causa de la pervivencia de la Concertación.

d) La ambición refundacional está inmersa en una concepción tecnocrática, modal y mediática de la política (de ahí se nutren también sus aversiones contra el PS y el PDC). La conexión con Lagos y el laguismo la establecen a partir de esa ambición y concepción. Para estos grupos Lagos es algo así como el paradigma del líder moderno universal y el laguismo sería algo así como el soporte tecnocrático inicial de la refundación progresista.

Ahora bien, José Miguel Insulza fue la primera víctima de este nuevo pacto y sobre todo del nuevo estilo político que entraña y que tuvo su primer ejercicio experimental en la imposición de las dos listas a concejales. “Nuevo” por lo impudoroso, por su opción preferente por la factualidad, por su indiferencia por las estructuras políticas y, muy en particular, por su predisposición a imponer. Dada esa predisposición y dada la afición de sus liderazgos por lo coloquios mundiales, bien podrían ser reconocidos como los “colonizadores”.

Nacida esta alianza como una suerte de “Estado Asociado” a la Concertación, ¿qué harán los socialistas ahora que, gracias a ella, no tienen candidato?

Una condición autoritaria del candidato R. Lagos: «disciplinar» la Concertación…

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13 de Noviembre de 2008

El plan para desterrar a los díscolos y controlar la plantilla electoral

La lista negra que obsesiona a Lagos

El ex mandatario, quien ayer envió una carta condicionando su candidatura presidencial a muestras de «lealtad» y «orden» en la Concertación, ha manifestado en diversas conversaciones que habría que deshacerse de los «indisciplinados». El tema pasa porque le den carta blanca para elegir quienes son los candidatos al parlamento. Cuestión aprovechada por Eduardo Frei ayer, quien se juntó con los díscolos y «valoró» sus posturas, en un paso más por diferenciarse de Lagos y su «estilo autoritario», según dicen.

Por Miguel Paz, El Mostrador.cl

«Pacto de gobernabilidad», «lealtad» y «pacto de honor» son conceptos que el ex presidente Ricardo Lagos ha vertido en conversaciones privadas a lo largo de los últimos meses para referirse a su condición esencial para aceptar ser candidato a la Presidencia: el orden y la disciplina en la Concertación.

La misiva de dos carillas y media que dio a conocer la mañana de ayer para responder a la proclamación efectuada por el PPD el sábado pasado es la concreción pública de esas opiniones que provocaron inmediatas reacciones en el oficialismo donde se interpretó, según un importante personero de la DC, como un intento por restaurar la lógica de la «procesión a Caleu».

Los alcances de la carta donde Lagos condicionó su candidatura a «tener una coalición ordenada que actúe con cultura de gobierno y con lealtad hacía su gobierno» y a «otorgarle los instrumentos para contar con el apoyo real y permanente de la coalición, sus dirigentes y parlamentarios», además reflotó un tema del cual en el laguismo hay consenso: quien no esté de acuerdo con la línea, se va.

En ese contexto, el ex mandatario ha dado señales de estar convencido de la necesidad de enmendarle la plana a los «díscolos» a quienes tiene en «lista negra» por sus permanentes divergencias, reconoce un cercano a Lagos. Ya que si bien en las encuestas está bien posicionado, también está consciente de que su nivel de rechazo en las mediciones es mayor al del resto de los candidatos de la Concertación. Por lo mismo, explican en su entorno, requiere asegurarse prerrogativas «como el diseño de la plantilla electoral» si el PPD y un sector del PS pretenden ungirlo como su abanderado en la cada vez más segura primaria entre él y el representante de la DC Eduardo Frei.

Para Insulza y su círculo, que aún no descartan su candidatura por el PS pese al complejo escenario interno, la supuesta estrategia de Lagos no tiene viabilidad política hoy en la Concertación, pues no existen condiciones para la mencionada «procesión a Caleu». Tal como se indicó en este medio, tampoco se instalaron las condiciones que el propio Lagos vuelve a buscar ahora: disciplina partidaria (básicamente contener a los díscolos).
Uno de los argumentos que se sostiene es que la carta con condiciones de Lagos refleja que pese a toda su experiencia en política no ha sabido leer la difícil situación post elecciones municipales, donde más que fijar su panorama ideal, debiera terminar con su indecisión y explicitar sus intenciones.

El libro negro de Lagos

«El comportamiento de Lagos ha sido parecido al de un alcohólico: primero actúa de una forma, luego de otra. Es un comportamiento errático. Si prospera su candidatura está claro quienes no iremos a la reelección», reconoce Álvaro Escobar. El diputado ex PPD, ahora independiente, tiene decidido no postular nuevamente al Congreso. Pero es parte del grupo de los llamados «díscolos» que se convirtieron en la obsesión del ex Jefe de Estado quien cada vez que ha podido ha dado fuertes señales de disconformidad ante sus posturas de «indisciplina».

Entre los nombres que se mencionan como parte del libro negro de Lagos están Marco Enríquez-Ominami (PS), René Alinco (PPD), quien pese a estar contemplado para la reelección debería mostrar «buena conducta»; los también PPD Tucapel Jiménez, Ramón Farías e incluso Patricio Hales, ya que Lagos no le perdonaría que como presidente de la Comisión Investigadora de Transantiago haya validado el informe final donde se le atribuyeron responsabilidades políticas en el diseño del sistema de transportes.

«A esto él lo llama en privado un pacto de gobernabilidad, nada más ni nada menos que elegir quienes son los candidatos al Congreso y quienes lo van a acompañar», asegura un miembro del laguismo duro.
El diagnóstico es medianamente compartido por Carolina Tohá. La parlamentaria del PPD, cercana al ex presidente, dice que Lagos mucho antes de enviar la carta de ayer «dio sus apreciaciones de las cosas y su sensación de que la Concertación está en una mecánica agotada con signos de descomposición muy grande». Pero es enfática en negar que haya dicho que hay gente que no tiene que estar. «Vetar a personas sería una postura muy autodestructiva. Lo que él ha planteado es que se haga la plantilla parlamentaria acorde al objetivo común, porque la reelección por la reelección ni el cuoteo tienen sentido».

El tema, asegura, también fue discutido el sábado pasado durante la nominación de Lagos como abanderado del PPD donde se planteó la necesidad de establecer criterios para enfrentar el proceso electoral de manera más cohesionada que como ocurrió en la municipal. «Esto es algo que mucha gente ha dicho. La gente que cree que la carta de Ricardo Lagos es un mero llamado a la disciplina, se equivoca. Son las reglas del juego y cada cual deberá decir si está de acuerdo con este proyecto unitario, o no».

La oportunidad de Frei

«Es claro que para sostener un proyecto de gobierno se hace necesario evaluar la continuidad de ciertos parlamentarios para mantener un mínimo de orden», dice el presidente de la DC Jorge Burgos, quien señala «estar de acuerdo con Lagos» pero advierte que el orden en las filas «no es un requisito de él sino de cualquiera que sea el candidato: Frei, Lagos, Insulza, el que sea».

Ayer al mediodía Eduardo Frei fue consultado por la prensa sobre la carta de Ricardo Lagos, a lo cual respondió que «yo no comento las declaraciones ni los documentos de los otros ex presidentes».
El abanderado presidencial de la DC hizo esas declaraciones tras reunirse con los diputados «díscolos», quienes le entregaron el documento «Decálogo del futuro», con propuestas programáticas. Acompañados de los senadores Nelson Ávila (PRSD) y Carlos Ominami, uno de los miembros de la disidencia PS que coquetea con la figura de Lagos, los «díscolos» rechazaron cualquier condicionamiento del ex presidente para asumir una candidatura a La Moneda.

El encuentro entre Frei y los «díscolos» había sido fijado con antelación pero fue interpretado por algunos parlamentarios concertacionistas como un gesto calculado de acercamiento a menos de dos horas de que Lagos diera a conocer su carta. Frei «valoró» el documento y señaló que la conversación con los díscolos fue «positiva» y «con visión de futuro». Uno de los puntos que más destacó es precisamente aquel que el senador ya propuso: una nueva Constitución, cuestión que en su entorno dicen que complica a Lagos, autor de la reforma a la Constitución del 80′.

Entre sus más cercanos aseguran también que la carta de Lagos fue «casi providencial» porque «Frei está con la idea de sumar ideas y no excluir. Los condicionamientos de Lagos son un punto de inflexión potente con su postura abierta a todos los sectores porque revelan su estilo autoritario».
El abanderado de la DC lleva meses trabajando sigilosamente con un amplio equipo de colaboradores y está convencido que la definición presidencial del oficialismo pasa por «la ruta larga de aplanar calles como hizo él durante la municipal visitando 150 comunas» y recuerdan que a diferencia suya, ni Lagos, ni Insulza, ni José Antonio Gómez han hecho ese camino.

«Lo de Lagos hoy es un error: al plantearse en términos excluyentes dejó abierta una pista insospechada. No están los tiempos para andar retando a la gente», dicen en el freísmo, donde agregan que su candidato seguirá apostando a la «inclusión» y remarcando sus diferencias con Lagos. Partiendo por la propuesta de Frei de estatizar el Transantiago y recordarle a la ciudadanía quien fue el ideólogo del fracasado sistema de transportes.

13 de Noviembre de 2008

Ramón Farías se refiere al diseño del ex mandatario para la plantilla electoral:

“Si Lagos tiene una lista negra que lo diga a la cara”

El diputado PPD vinculado a los “díscolos” se sorprendió y molestó con las versiones respecto a que Ricardo Lagos pretende elegir quienes son los candidatos de la Concertación al Parlamento. En entrevista con El Mostrador.cl Farías dice que las “listas negras son parte del pasado, de una época que yo viví como actor cuando me pusieron en una lista negra de Canal 7”.

Por Miguel Paz

“Es una sorpresa que un Presidente que fue electo democráticamente, que participó en una primaria y sabe que lo que se necesita para poder gobernar, esté pensando en tener listas negras. Eso es parte del pasado. De una época que yo la viví como actor en Canal 13 cuando me pusieron en una lista negra para no trabajar en Canal 7”, asegura Ramón Farías.

El diputado del PPD ligado a los “díscolos” que ayer entregaron a Eduardo Frei su “Decálogo para el futuro”, documento con propuestas programáticas para los abanderados de la Concertación, está muy molesto con las versiones que indican que el ex mandatario ha manifestado en diversas conversaciones que habría que deshacerse de los «indisciplinados» y le den carta blanca para elegir quienes son los candidatos al parlamento.

“O Lagos está siendo malinterpretado o está siendo mal asesorado”, dice Farías, aludiendo al tema y a la carta que el ex mandatario envió ayer condicionando su candidatura presidencial a muestras de «lealtad» y «orden».

-¿Le daría su respaldo al ex presidente?
-Yo respaldo a Lagos porque fue un gran presidente que hizo cosas muy buenas, yo volvería a votar por él. Mucho de lo que hemos planteado en este “Decálogo para el futuro”, un decálogo progresista, que plantea un cambio de verdad de la Constitución de Pinochet y que apunta a que podamos tener una inscripción automática y votación voluntaria para reencantar a la gente, es parte de lo que podría ser su gobierno.

-¿Pretenden entregarle el documento a Lagos?
-A mi me gustaría que Lagos nos reciba y deje que le entreguemos este decálogo y lo estudie. Hay muchas coincidencias con lo que fue su gobierno y lo que podría ser su gobierno. El desafío es que nos reciba. Yo quiero que me diga cara a cara que yo estoy en una lista negra. Si Lagos tiene una lista negra quiero que nos diga en la cara a todos los que se nos menciona.

-Los “díscolos” son considerados una “piedra en el zapato” del oficialismo.
– No somos una piedra en el zapato. Nuestros planteamientos de futuro no son muy distintos de lo que Lagos piensa. No queremos nombres vacíos. Buscamos reencantar. Lo otro no corre, no vale.