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I. Ramonet y Sudamérica: “El progresismo puede tener varios años por delante”…

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REPORTAJE A IGNACIO RAMONET SOBRE EL MUNDO Y SUDAMERICA

 

Periodista y escritor, Ramonet dijo a Página/12 que la mayoría de los gobiernos de Sudamérica cumple la función de los socialdemócratas europeos en los ’50 y que si no cometen errores pueden aspirar a un ciclo largo de gobierno.

 Por Martín Granovsky

Desde Porto Alegre

Nacido en Pontevedra y emigrado con su familia a Francia, Ignacio Ramonet dirige hoy Le Monde Diplomatique en español. Fue uno de los animadores del primer Forum en 2001 y es uno de los periodistas que más recorren el mundo y observan sus distintas realidades.

–Sobre el final del Forum hay derecho a preguntarse si fue útil y qué cambió respecto del primer foro, el del 2001.

–Cuando el foro se creó, no había en América latina otro gobierno de los que yo hoy llamo neoprogresistas que no fuera el de Hugo Chávez, que además vino al foro. Al año siguiente, en 2002, por primera vez Chávez se declaró socialista. También vino Lula cuando aún no era presidente, sino candidato. Ahora en cambio los gobiernos neoprogresistas están llevando a cabo las políticas de inclusión social y al mismo tiempo el foro es menos un foro de los movimientos sociales. Es un foro en el que se discutió la crisis europea, el movimiento de los indignados en general (los chilenos, Wall Street, etcétera) y la cuestión de la memoria. La jornada de Flacso del viernes, el día de conmemoración del Holocausto, fue una de las actividades centrales. La organizaron el Forum Social Temático y el Foro Mundial de la Educación. Hasta ahora ésos no eran temas del foro. Los indignados son un tema que no lleva más de un año, y el debate sobre la memoria no se había planteado de esa manera. Dominaban el antiimperialismo y la denuncia de las guerras de los Estados Unidos en Irak o en Afganistán. Se está llegando a un nivel diferente. Los gobiernos aquí en Sudamérica lo están haciendo globalmente bien. Pero ojo, llega una nueva etapa y hay que mejorar ciertos aspectos cualitativos.

–¿Qué habría que mejorar en América del Sur?

–No creer que esta bonanza que está viviendo América latina va a ser duradera. Depende del éxito norteamericano y europeo y de si hay baja o no en la economía china que afecte a potencias agrícolas o mineras.

–Uno de los puntos es cómo aprovecha América del Sur su actual ventaja por los precios beneficiosos de los productos primarios que vende para que otra vez el rédito principal no sean palacios franceses en medio de la pampa húmeda.

–La economía funciona por ciclos. En Europa no podemos hablar de palacios en medio de la nada pero sí de grandes aeropuertos modernísimos que ahora casi no funcionan u óperas en medio de ciudades pequeñísimas. La riqueza ha pasado y no siempre se ha sabido aprovechar. Aquí, en Sudamérica, la solución es crear más y más mercado interior. Y mercado interior protegido. Y también ampliar los intercambios en el marco de la solidaridad latinoamericana. Ahora el mercado latinoamericano tiene que articularse para que haya masa crítica para todos. Si no, Brasil se desarrollará pero Uruguay no. Ahora que desaparecieron 80 millones de pobres hay una clase media que consume. Brasil introdujo la tasa sobre la producción de automóviles frente a China y aumentó esa tasa en un 30 por ciento. Es protección y es correcta.

–¿Qué discusión mundial nueva apareció en el Forum?

–Por lo pronto, muchos constataron que, más allá de las opiniones, la globalización existe. Si existe hay que analizarla y ver cómo evitar los inconvenientes de la globalización. A escala mundial en una mesa sobre la crisis del capitalismo, una de las opiniones fue que había que pensar quizás en desglobalizar y reducir la globalización. No hay solo una crisis económica. Hay una crisis de la política, de la democracia, alimentaria, ecológica. Muchos países latinoamericanos no están pensando en las otras crisis, en particular en la ecológica. Boaventura de Souza Santos subrayó que no es normal que se acuse a comunidades indígenas y se las acuse de terroristas cuando quieren proteger el medio ambiente. Las realidades van cambiando. El Movimiento de los Sin Tierra de Brasil, que antes ocupaba tierras, no lo hace porque no las tiene. Cualquier pedazo de tierra es soja. Y como el MST cuando se asienta realiza producciones ecológicas, el agronegocio se lo reprocha.

–La discusión ecológica es clave también porque habrá una cumbre mundial en Río en junio.

–La precaución ecológica es algo que se ha recordado y que en cierta medida hace que los gobiernos estén pensando en hacer las cosas bien. Dilma dijo que quería dar casas a la gente. A mí me parece muy bien, realmente muy bien. Pero tengamos cuidado de no llegar al pragmatismo chino, que en nombre del desarrollo destruye lo que se oponga a esa idea, y terminemos entrando sin necesidad en una gran contradicción.

–Dilma diría: “Está bien, Ignacio, pero yo tengo que gobernar Brasil y terminar con la miseria”.

–Es que la preocupación ecológica y la social no se oponen. El Forum apreció mucho que Dilma haya decidido venir aquí y no haya viajado al Foro de Davos. Cuando Lula vino y dijo que luego se marchaba a Davos, alguien le dijo: “No se puede servir a dos amos a la vez”. Es una frase bíblica. “Hay que escoger.”

–Quizá Lula necesitaba ir a Davos porque también eso ayudaba a la consolidación política de su gobierno y en cambio hoy Brasil no necesita de Davos.

–Claro, las condiciones cambian. Y el foro debe cambiar también. Antes muchos dirigentes o presidentes venían a nutrirse. Chávez y Lula, a quienes ya nombré. También Evo Morales, Rafael Correa y Fernando Lugo. Para algunas discusiones, una reunión del foro puede tener hoy un mayor sentido en Europa, para discutir allí mismo la tremenda crisis. El año próximo está previsto que tenga lugar en un país árabe, porque los movimientos sociales no sólo se están desarrollando, sino que han conseguido ganar en dos países. Y hay nuevas discusiones, por ejemplo entre movimientos sociales laicos y movimientos sociales islamistas.

–¿Qué podría discutirse en Europa?

–En Europa hay ya algunas discusiones que se producían en América latina. Una idea de que la política está gastada y hace falta una renovación política. Que la sangre y la vitalidad nueva van a venir por el movimiento social. De esa vitalidad puede surgir un cambio. Este foro no tendría el mismo sentido organizado en Madrid, Atenas o Barcelona, donde hay sociedades que sufren y a la vez registran en algunos sectores gran voluntad de cambio. Aquí, en Sudamérica, por suerte para ustedes, hay situaciones donde la preocupación es seguir creciendo y cómo hacerlo mejor.

–¿No hay un riesgo de endiosar a los movimientos sociales como factores de cambio? Si no hay construcción política, ¿no se diluyen?

–Sí, es importante ver cómo se pasa de un momento a otro. Todavía no estamos en esa etapa en Europa, me parece. Aún no. Nadie expresa mejor el sufrimiento social que el movimiento social. Pero si no se da el paso a la política, todas las grandes crisis siempre sirven a la extrema derecha, que aparece como bajo la forma de movimientos y partidos antisistema. Prometen los cambios más radicales, demagógicos, transformacionales. Es importante que el sufrimiento social se encarne en movimientos que tengan vocación de implicarse en la política.

–¿Por qué todavía no ocurre ese paso?

–Entre otras cosas, en mi opinión, porque hacen falta líderes. Hasta el momento el movimiento social incluso rechaza tener líderes. Son muy igualitaristas desde el punto de vista del funcionamiento democrático. Es como la enfermedad infantil del movimiento social. Ya llegará el momento de la adolescencia o la madurez, cuando seguramente se generarán líderes. No líderes salvadores. Hablo de dirigentes democráticos que puedan entender al movimiento social y ayudarlo a encontrar respuestas. Después de la crisis del sistema político venezolano, el final de lo que se llama el “puntofijismo”, ¿habría habido cambios sin Chávez y lo que él representaba? Y me hago la misma pregunta con Ecuador y Correa, Bolivia y Evo, Brasil y Lula, la Argentina y Kirchner.

–¿Y cómo funciona la relación entre los líderes, los movimientos y los partidos en esos países de Sudamérica?

–Mi percepción es que hoy los partidos tienen menos influencia que hace diez años y los movimientos sociales también porque los gobiernos están haciéndolo todo. Los líderes de los gobiernos conducen el cambio. Hubo una energía social que produjo el cambio pero el cambio está tan encarrilado que a veces hay una desvitalización de la política que paradójicamente no molesta demasiado.

–Tal vez con las construcciones políticas ocurra lo mismo que con los ciclos económicos. Quizá deban o puedan ser realizadas antes de que el ciclo actual de gobiernos sudamericanos termine.

–La función de estos gobiernos es muy semejante a la de los gobiernos europeos de los años ’50 que, esencialmente, fueran conservadores o progresistas, tenían como funciones construir el Estado de bienestar, reconstruir cada país después de la guerra y aumentar el nivel de vida de la gente. Eso les dio 40 años de estabilidad política. Pero se terminó. Si los neoprogresistas sudamericanos no lo hacen demasiado mal, quizás haya por delante varios decenios como si fueran la socialdemocracia nórdica. Hoy mejoran estructuras, el nivel de vida, crean trabajo. No es casualidad que sean gobiernos neoprogresistas los que están trabajando bien. Así ocurrió con los viejos partidos socialdemócratas. Además, la construcción del Estado de bienestar y el aumento del nivel de vida termina con cualquier tipo de recurso para las oposiciones tradicionales conservadoras. Ahora la gente percibe cómo los países reconstruyen sociedades derruidas. Las favelas eran pensadas como una fatalidad. Para la derecha, era así porque es así. Pero la fuerza de la derecha desapareció, y también el elemento militar. Las leyes de la memoria son las que deben culpabilizar –sin venganza, con documentos y base histórica sólida– y establecer responsabilidades. No vengarse, sino terminar con la impunidad. A pesar de que lo que voy a decir parece escandaloso, estamos en el momento más fácil de Sudamérica. Si no hay errores y una gestión tranquila, los gobiernos de signo neoprogresista pueden quedarse en el poder mucho tiempo. Por eso hay que pensar bien las sucesiones políticas. En la Argentina eso funcionó bien. En Brasil, lo de Lula fue ejemplar. Es una lección. Y por eso hoy Dilma tiene más aprobación popular de la que tenía Lula en su primer año de gobierno.

martin.granovsky@gmail.com

Pagina/12

Kirchner sacó de la debacle a su país y marcó la historia regional…

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  • Seguidores del ex mandatario y analistas lo comparaban ayer con Perón y Roosevelt
  • Se fue alguien indispensable, señala la presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo

Stella Calloni, Corresponsal

FotoPeriódico La Jornada
Jueves 28 de octubre de 2010, p. 2

Buenos Aires, 27 de octubre. El ex presidente argentino Néstor Kirchner murió hoy a la edad de 60 años, después de sufrir por la mañana un infarto masivo en su casa de Calafate, en el extremo sur del país, donde estaba acompañado por su esposa, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. El hecho provocó una profunda conmoción social y política, en un día feriado por la realización del censo nacional.

Kirchner, quien gobernó de mayo de 2003 a diciembre de 2007, sufrió un paro cardiorrespiratorio a las 9:15 horas, poco después de que fue internado en el hospital de Calafate por una descompensación, informó la Unidad Médica Presidencial.

Seguidores, observadores e incluso opositores reconocieron al abogado, ex diputado y presidente del Partido Justicialista (PJ, peronista) como un hombre que marcó la historia argentina y regional en los últimos años, que sacó adelante al país tras la debacle de 2001.

Kirchner, quien se autodenominaba Pingüino, nació el 25 de febrero de 1950 en la ciudad de Río Gallegos. En febrero y septiembre pasados fue sometido a sendas cirugías por problemas cardiacos, pero se reincorporó rápidamente a su trabajo en la política local y luego como secretario general de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur). También medió en los conflictos entre Venezuela y Colombia.

Se fue alguien indispensable. Nuestro país necesitaba tanto a este hombre, dijo la presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, al conocer el inesperado deceso del ex presidente, cuya sucesora fue su esposa, la ex senadora Cristina Fernández de Kirchner.

Después de Perón y Eva, están los Kirchner, afirmó el secretario general de la Central General de Trabajadores, Hugo Moyano, al resumir el nivel de la pérdida para el peronismo y el país.

La mandataria, también abogada, no sólo pierde al hombre con quien estaba casada desde 1975, cuando ambos militaban en la Juventud Universitaria Peronista, y al padre de sus dos hijos, Máximo y Florencia, sino también a su consejero y compañero político más próximo.

Durante su militancia universitaria en la ciudad de La Plata sufrieron persecución política, por lo cual se mudaron a la patagónica provincia de Santa Cruz. Mantenían amistad con los viejos militantes de la resistencia peronista a la dictadura que se instaló en 1955, cuando fue derrocado Perón. También fueron reconocidos por chilenos a los que ayudaron cuando huían de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

En 1982, Néstor Kirchner retornó más formalmente a la militancia y creó el Ateneo Teniente General Juan Domingo Perón, y en 1987 fue elegido intendente de Río Gallegos. En diciembre de 1991 conquistó la gobernación de Santa Cruz, siendo relecto en 1995 y en 1999. Era gobernador de esa provincia cuando llegó a la presidencia, en mayo de 2003, en momentos en que el país atravesaba una de las más graves crisis de su historia, tras el estallido de 2001 y en medio del cese de pago de la deuda.

En sus cuatro años de gobierno logró cambios sustanciales y que nadie esperaba en un país que parecía desintegrarse: reformó el Poder Judicial, impulsó a magistrados independientes en la Corte Suprema, democratizó las fuerzas armadas, impulsó reformas educativas y acordó restructurar la deuda externa con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

¡Nos sacamos de encima al FMI!, exclamó eufórico cuando a mediados de la década pasada consiguió cancelar toda la deuda con el organismo internacional, por unos 9 mil 500 millones de dólares, y en un solo pago.

Además de pactar una negociación del débito por el que pocos apostaban, y recuperar credibilidad internacional, entregó a la siguiente administración un país capaz de sortear la recesión mundial de 2008. Analistas internacionales lo comparaban este día con Perón e incluso con el estadunidense Franklin Roosevelt, por su capacidad para enfrentar un período crítico de tal envergadura.

Ordenó descolgar del colegio militar retratos de ex dictadores

Tocó el poder a fondo: uno de sus actos más recordados fue la orden de descolgar del colegio militar –en marzo de 2004– los retratos de los ex dictadores Jorge Rafael Videla y Reynaldo Bignone.

Mostró su independencia en política exterior y la voluntad de cambio, cuando entre los invitados a su toma de posesión estuvo el cubano Fidel Castro. En oportunidad, salió a caminar con el pueblo, entre el Congreso y la Casa Rosada, desdeñando la custodia.

Sentó las bases de un modelo político, económico y social, en lo que destacó la política de defensa de los derechos humanos, la reducción de la pobreza y la reactivación económica.

Otros de sus logros fueron reducir la desocupación, los índices de pobreza e indigencia y apoyar la reconstitución del mercado interno, devastado por la ola neoliberal impulsada por la gestión de Carlos Menem.

Encontré un infierno. Salir del infierno será muy difícil, pero debemos hacerlo, solía decir.

Además, llevó al Congreso el proyecto de derogación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, así como los indultos que dieron impunidad a los responsables de la más cruenta dictadura que vivió el país, y que entre 1976 y 1983 dejó más de 30 mil desaparecidos.

Recuperó la Escuela de Mecánica de la Armada, organismo de la marina donde funcionó uno de los más temibles centros clandestinos de detención y exterminio de la dictadura, para convertirlo en un Espacio para la Memoria, en manos de los organismos de derechos humanos.

Rompió la relación carnal que estableció Menem con Estados Unidos y fortaleció los lazos con los países latinoamericanos, al rechazar el Área para el Libre Comercio de las Américas impulsada por Washington.

Sus seguidores apuestan a la fortaleza de las instituciones y a la capacidad de Cristina Fernández de Kirchner, que ya enfrentó movimientos que buscaban desestabilizarla, cuando se acercan las presidenciales de 2011.

Written by Eduardo Aquevedo

30 octubre, 2010 at 0:55

América Latina: ¿qué diferencia a los gobiernos de derecha de los de centro-izquierda?, J.Natanson

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BOLIVIA0003 Por José Natanson

¿Qué tienen en común las políticas económicas de Hugo Chávez, Néstor Kirchner, Rafael Correa y Evo Morales? ¿Qué las diferencia de los gobiernos de derecha de, digamos, Colombia o El Salvador, y qué las distingue del neoliberalismo de los ’90?

Al principio, algunos pensaron que el problema iba a ser el populismo fiscal, pero el tiempo demostró que no es así: Morales tiene el superávit más alto de la historia reciente de su país (4,5 por ciento), Correa cuida las cuentas públicas, Chávez expande el gasto, pero por debajo de los ingresos, y la política económica kirchnerista puede exhibir un superávit que envidiaría Domingo Cavallo. En un artículo publicado en la revista mexicana Nexos, el economista de la Cepal Juan Carlos Moreno-Brid ensayó un ejercicio de comparación simple pero interesante: promedió los saldos fiscales de los países bajo control de gobiernos de izquierda y los comparó con aquellos en poder de partidos de centro o derecha, y llegó a la conclusión de que los primeros tienen más superávit fiscal que los segundos.

La diferencia tampoco es el crecimiento. Según los últimos datos de la Cepal, los países latinoamericanos crecen todos, más allá de la orientación política de sus gobiernos, y en los primeros puestos se ubican tanto aquellos inclinados a la izquierda (Venezuela) como al centro (Perú) o la derecha (Colombia). Y tampoco son los impuestos. Pese a que la construcción de sistemas tributarios más progresivos ha sido uno de los ejes históricos de la agenda de la izquierda, el peso de los impuestos al consumo sigue siendo desmesurado en prácticamente todos los países: entre el 60 y el 75 por ciento.

¿Cuál es, entonces, el denominador común? Mi tesis es simple: la diferencia central es la decisión de los gobiernos de izquierda de apropiarse de una mayor porción del ingreso derivado de la exportación de productos primarios, que en todos estos países constituye la principal –y a veces única– fuente de riqueza. Esa es la línea invisible que los une y la verdadera diferencia con las políticas económicas de los ’90.

Diferentes caminos

Las estrategias seguidas por cada uno son diferentes. En 1998, cuando asumió el gobierno, Chávez se encontró con que Pdvsa estaba totalmente al margen de su control, dirigida por una gerencia que había hecho de la autonomía del poder político el eje de su gestión, y emprendió una dura batalla que solo concluyó cuando consiguió el control total de la compañía. Así se bolivarianizaron los monumentales recursos petroleros, equivalentes al 85 por ciento de las exportaciones.

En Bolivia, el 1º de mayo del 2006 Evo Morales anunció la nacionalización de los hidrocarburos, teatralizada con la ocupación militar de los campos gasíferos operados por Petrobras. Más tarde, en octubre de ese año, decidió nacionalizar las minas de estaño y plata. Esto le permitió incrementar el presupuesto público en un 20 por ciento.

En Ecuador, Correa firmó un decreto que estableció que el 99 por ciento de las ganancias obtenidas por las empresas gracias a los precios extraordinarios del petróleo iría a parar al Estado, en lugar del 50, como ocurría antes. Después, en abril, consiguió que la Asamblea Constituyente votara una ley por la cual los recursos derivados de la exportación de crudo no se destinarían más, como hasta entonces, a una serie de fondos y fideicomisos intocables que funcionaban como garantía para el pago de la deuda externa, sino directamente al presupuesto, cuyo monto total se engrosó, según cálculos oficiales, en un 40 por ciento. Como Kirchner con las retenciones, Correa apeló a medidas impositivas que no alteraron la estructura de propiedad de los recursos.

En Chile, que suele mencionarse como el más neoliberal de los gobiernos progresistas de América latina, la situación no es tan distinta. Es cierto que allí no hubo nacionalizaciones, como en Venezuela o Bolivia, ni nuevos impuestos, como en Argentina y Ecuador, pero por el simple hecho de que desde 1971 el cobre permanece bajo control estatal. Codelco es una empresa pública cuyo presidente es el ministro de Minería. Y –dato interesante para quienes critican el rentismo venezolano– el año pasado representó el 40 por ciento de las exportaciones chilenas. Según estimaciones de su presidente, en el 2007 Codelco aportó al Tesoro chileno un millón de dólares ¡por hora!

Resistencia

Todos estos ejemplos demuestran que la decisión de apropiarse de un mayor porcentaje del ingreso es uno de los ejes de la política económica de los gobiernos posneoliberales. Y suena tonto decirlo, pero a veces conviene aclarar lo obvio: cualquier política en este sentido implica afectar intereses. Lo cual, a su vez, genera reacciones. No solo en Gualeguaychú. El caso más dramático es el de Venezuela. Cuando, en el inicio de su primer mandato, Chávez decidió apoderarse de Pdvsa, la gerencia de la compañía reaccionó con un paro petrolero al que luego se plegó la principal asociación empresaria (Fedecámaras) y la central sindical, que derivó en una huelga general que se extendió durante 63 días. Chávez importó petróleo de Medio Oriente, alquiló barcos, puso a militares a manejar las máquinas y logró derrotar a la conducción de la empresa, aunque a un costo enorme: ese año, el PBI cayó 14 por ciento. Pero la cosa no terminó ahí. En los meses siguientes hubo más huelgas, un intento de golpe de Estado, la ocupación de una plaza caraqueña por parte de un grupo de militares que reclamaban la renuncia del presidente y, finalmente, el referendo de 2004, en el que Chávez se impuso limpiamente.

En Bolivia la resistencia asumió otras formas. Al principio, la reacción indignada de Petrobras, que amenazó con retirarse del país si no se daba marcha atrás con la nacionalización, y del gobierno de Brasil, que hasta amagó con retirar a su embajador. Pero el agua nunca llegó al río y el núcleo opositor se fue trasladando a los departamentos de la Media Luna que, capitaneados por Santa Cruz, reclaman más autonomía y un mayor porcentaje de la renta obtenida de la explotación del gas ubicado en sus territorios. En Ecuador, la oligarquía exportadora de Guayaquil, golpeada por el vendaval antipolítico, no logró articular un movimiento creíble de oposición, al menos no en esta primera etapa, por lo que la resistencia a las políticas de Correa se concentra en las empresas y los bancos privados y algunos medios de comunicación. En Argentina, como cualquier adicto al bife de chorizo sabe bien, el desafío más importante a cinco años de hegemonía K es el movimiento de reclamo sectorial con cortes de ruta liderado por las cuatro entidades del campo.

Balances

La realidad latinoamericana ha cambiado. Por muchos motivos, desde las cláusulas democráticas de las instituciones supranacionales tipo Mercosur hasta las nuevas formas de modernidad líquida, que impiden un autoritarismo a la vieja usanza, el recurso al golpe militar ya no es una opción. Esto ha hecho que los sectores políticos, económicos y culturales que en el pasado tocaban el timbre de los cuarteles cuando un gobierno no les gustaba hoy transiten otros caminos. En los casos virtuosos, se reciclan en opciones políticas democráticas, cuyo mejor ejemplo tal vez sea la derecha de Sebastián Piñera en Chile o el PSDB en Brasil. Pero en otros casos la defensa de sus intereses asume formas menos claras, desde reclamos empresariales que luego derivan en un golpe de Estado que se niega a reconocerse como tal, como en Venezuela, a demandas autonomistas, como en Bolivia, o esa combinación de protesta sectorial con piquete que vivimos en Argentina. Muchas veces, lo que nace como un reclamo puntual por un tema determinado se transforma con el tiempo en un movimiento más amplio e indefinido, que a veces hasta olvida el motivo que lo originó.

Una advertencia necesaria: esto no implica un juicio de valor positivo acerca de las políticas económicas de los gobiernos mencionados. Chávez utiliza la gigantesca renta petrolera para ampliar las misiones sociales, pero también para donar combustible a la ciudad de Londres, comprar submarinos para evitar una improbable invasión estadounidense y fomentar la cooperación con Belarrús; Correa ha destinado parte de los nuevos ingresos a duplicar el Bono de Desarrollo Humano, pero también se gastó 3 millones de dólares en la construcción de Ciudad Alfaro, el edificio donde sesiona la Asamblea Constituyente y a cuya inauguración el presidente llegó montado a caballo; Kirchner sube las jubilaciones, pero también invierte en el tren bala y la obra social de Moyano. En realidad, la decisión de apropiarse de un porcentaje mayor de los recursos nacionales es una condición necesaria pero no suficiente para un buen gobierno. Es el principio, nunca el final de una política económica.

Pero así están las cosas. Siguiendo a Ernesto Laclau, la política supone, entre otras cosas, dos campos enfrentados. Marco Aurelio García, el asesor de Lula en temas internacionales, lo explica bien cuando dice que el PSDB, el partido de Fernando Henrique Cardoso y José Serra, no es un partido de derecha, pero es el partido de la derecha. En otras palabras, a veces no importa tanto la ideología de un partido o de sus líderes sino el lugar político en el que se ubican. La política, mal que les pese a algunos, no es nunca puro consenso. Pero tampoco puede ser pura confrontación. Exige siempre un balance, que no es un fruto divino que cae del cielo, sino el resultado de una determinada correlación de fuerzas que supone decisión y potencia, pero también negociación y cierta astucia para el timming, y que no se expresa en una fórmula matemática sino en un equilibrio complejo. Y transitorio: la fuerza de un momento puede ser debilidad en otro, así como las tácticas –y los hombres– que sirvieron en el pasado hoy pueden resultar completamente inútiles.

Página/12

Argentina: mayoría de la población apoya estatización de sistema de pensiones…

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UNA ENCUESTA MUESTRA APOYO AL SISTEMA ESTATAL
 
Página/12
 

Seis de cada diez argentinos consideran que la jubilación privada implementada en los años ’90 fue pensada como un negocio. También seis de cada diez argentinos aseguran que, puestos a elegir entre el proyecto de reestatización del sistema jubilatorio y la subsistencia de las AFJP, prefieren el traspaso al Estado. Estas son algunas de las conclusiones que arrojó una encuesta realizada por la consultora CEOP en la primera semana de noviembre. El sondeo también refleja el grado de confianza que genera el proyecto oficial de pase al Estado de los fondos administrados por las AFJP. El mayor nivel de dudas lo despierta el cálculo del valor de la jubilación, mientras que la confianza está motivada por la creación de una comisión plural que controle los fondos aportados.

El estudio de CEOP fue realizado a través de la consultas telefónicas, con un cuestionario estructurado y a partir de una muestra de mil personas, lo que da un margen de error de +/- 3,16 por ciento. Las personas consultadas habitan en la región metropolitana, las principales ciudades del país, el NOA, el NEA y dos ciudades de la Patagonia. La primera pregunta de la encuesta apunta a la decisión de reestatizar los fondos de las AFJP. Según las respuestas, el 62,1 por ciento de la población manifestó estar de acuerdo con el proyecto del Gobierno mientras que el 29,4 dijo estar de acuerdo con el proyecto de la oposición. Porcentajes casi iguales arrojó la pregunta sobre la jubilación privada: un 63,3 por ciento dijo que se trató de un negocio, mientras que el 31,3 la consideró un beneficio para los jubilados (ver gráficos).

Una de las preguntas mostró un importante reconocimiento a la política jubilatoria de la Presidenta y su esposo. El 61,1 por ciento de los consultados reconoció que los gobiernos de CFK y Néstor Kirchner se ocuparon especialmente de los jubilados, mientras que el 36,8 rechazó esa afirmación. El sondeo aporta más matices cuando se propone reflejar las confianzas, dudas y desconfianzas que generan algunas disposiciones del proyecto de reestatización. Allí se manifestaron altos porcentajes de dudas y desconfianza. Cuando se preguntó por la forma en que se calcularán los valores de la jubilación, el 51,2 por ciento de los consultados manifestó tener “duda” mientras que el 24,4 directamente reconoció tener “desconfianza”. Sólo expresó su “confianza” el 20,5 por ciento.En relación a cuál será el destino de los fondos de las AFJP, el 48,8 por ciento afirmó tener “desconfianza” mientras que el 30,6 reconoció que tenía “dudas”. La “confianza” fue del 19,3 por ciento.

El único ítem que despertó porcentajes más o menos equivalentes fue la creación de una comisión, integrada por oficialismo, oposición y otros actores sociales, para controlar el manejo de los fondos. Las respuestas fueron más parejas: el 36,2 dijo que la medida le generaba “confianza”, el 35,5 por ciento afirmó tener “duda” y un 26 por ciento aseguró directamente tener “desconfianza”.

EL OFICIALISMO VATICINA UN TRIUNFO EN EL SENADO, DESPUES DE APROBACION POR DIPUTADOS.

“Ya tenemos los votos”

El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y el titular de Anses, Amado Boudou, irán mañana al Senado para responder las consultas de los legisladores en el inicio del debate del proyecto de ley de eliminación de la jubilación privada. Ambos funcionarios estuvieron reunidos ayer para definir los ejes de sus exposiciones. El Gobierno asegura contar con los votos necesarios para que la iniciativa sea convalidada, e incluso señala que la aprobación sería con una mayoría contundente.

El presidente provisional del Senado, José Pampuro, afirmó que en la Cámara alta no se introducirán nuevos cambios al proyecto, que se convertiría en ley en la sesión especial del próximo día 20 tal como salió de Diputados.

“La mayoría de las modificaciones ya fueron tratadas en la Cámara de Diputados. En líneas generales la ley está bastante pulida y no creo que en el Senado se puedan incorporar demasiadas modificaciones”, adelantó Pampuro, e insistió en que “la cantidad de votos para aprobar el proyecto está”. La tranquilidad del oficialismo sobre el resultado de la votación también se basa en que el socialismo confirmó que apoyará la eliminación de las AFJP.

El senador y titular del PS, Rubén Giustiniani, ratificó ayer su postura en esa dirección. “Debemos ser coherentes con lo que sostuvimos en el ’93, ’94, en el sentido de que las AFJP iban a ser una estafa para el país y esto quedó demostrado catorce años después”, justificó. En tanto, el radicalismo, a través del titular del bloque de senadores de ese partido, Ernesto Sanz, ratificó su voto en contra de la propuesta oficial. Para Sanz, el trabajo en comisión de esta semana será sólo “un maquillaje institucional para que el oficialismo intente demostrar que se debaten las leyes en la Argentina”. No explicó cuál debería ser el mecanismo institucional adecuado, más allá del tratamiento legislativo.

Gobierno argentino nacionaliza sector de pensiones privadas. ¿Por que no en Chile, que es peor?

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El Mundo
 

El Gobierno argentino nacionalizará las administradoras de jubilaciones y pensiones del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) y de otras entidades financieras internacionales con presencia en el sistema de la seguridad social del país suramericano desde 1994, informaron este lunes fuentes oficiales.

La presidenta peronista Cristina Fernández de Kirchner anunciará el martes, a todo el país por cadena nacional, el final de “Consolidar” -la compañía de retiros del BBVA- así como de todas las otras Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP), que constituyen el sector previsional privado.

Las AFJP arrancaron su actuación en Argentina de las manos de grandes bancos internacionales -entre ellos, los españoles Santander y BBVA- en 1994 cuando el entonces presidente peronista Carlos Menem, y su ‘superministro’ de Economía, el ultraliberal Domingo Cavallo (hoy ‘desterrado’ en los Estados Unidos), privatizaron parcialmente el sistema estatal de jubilaciones y pensiones.

El sistema privado de jubilaciones y pensiones en manos de los bancos administra fondos por 22.054 millones de euros y cada mes recauda alrededor de 229 millones de euros, según datos de la Superintendencia de AFJP.

Los aportes de cada trabajador a su AFJP teóricamente se capitalizan mediante las inversiones financieras que realiza la administradora. Y a la hora del retiro de la vida laboral activa, cada asociado debería cobrar en mensualidades lo que ha conseguido ahorrar, más los intereses obtenidos.

Entre los argumentos para la nacionalización, que requerirá de una ley del Congreso, el Gobierno esgrimirá que las AFJP vienen descapitalizándose por la crisis financiera global, ya que sus fondos están invertidos en acciones y bonos, por lo que en última instancia el Estado igualmente debería rescatarlas, junto a sus clientes.

El secretario general del gremio Asociación del Personal de los Organismos de Previsión Social (APOPS), Leonardo Fabre, celebró el final de las jubilaciones privadas y anunció que “el sistema de capitalización se transformará en una posibilidad optativa y meramente complementaria de un nuevo sistema previsional público único e indelegable”.

El secretario de la central obrera peronista CGT, Hugo Moyano, diagnosticó que a raíz del terremoto financiero mundial “la situación de las AFJP es lamentable” y que ello “deja al descubierto la gran estafa que fueron la creación de las administradoras” de fondos de pensión y jubilación privadas.

“Con esta crisis las AFJP han perdido una cantidad impresionante de dinero y esto perjudica a los futuros jubilados, y por eso creemos que el gobierno debe tomar medidas que garanticen que los hombres y mujeres cobren este dinero”, redondeó.