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Océano indico: principal campo de batalla por la dominación mundial?

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Entrevista a Mohamed Hassan, especialista en geopolítica del mundo árabe

image Gregoire Lalieu y Michel Collon

michelcollon.info

¿Se decide la suerte del mundo en el océano Índico? Cubierta por el arco del Islam (que va desde Somalia hasta Indonesia, pasando por los países del Golfo y Asia Central), la región se ha convertido en el nuevo centro estratégico del planeta. Este nuevo capítulo de nuestra serie “Comprender al mundo musulmán” nos convoca a un crucero. Mohamed Hassan nos explica de qué manera el desarrollo económico de China trastoca las relaciones de fuerza mundiales y saca a los países del Sur de su dependencia de Occidente. Nos desvela también las estrategias planteadas por los EEUU con el objeto de mantener su liderazgo. Y por qué el imperio usamericano está llamado a extinguirse. Finalmente predice el fin de la globalización. Resta saber si este hold-up planetario terminará sin problemas o si los atacantes liquidarán a los rehenes en la aventura.

Desde Madagascar hasta Tailandia pasando por Somalia, Pakistán o Birmania, la cuenca del océano Índico se halla particularmente agitada ¿Cómo explicar estas tensiones?

La relación de fuerzas a escala mundial se halla en pleno desorden. Y la región del océano Índico se halla en el corazón de esa tempestad política.

¿De qué región estamos hablando?

De la que va desde la costa oriental de África hasta el sur de Asia. Incluye un lago (el mar Caspio) y tres ríos: el mar del Golfo, el mar Rojo y el mar Mediterráneo.

¿Por qué es tan importante esta región? Primero porque el 60% de la población del mundo se concentra en Asia y se halla conectada al océano Índico. Solo la China y la India representan el 40% de la población mundial. Además la emergencia económica de estas dos potencias hacen del océano Índico una zona particularmente estratégica. Hoy en día el 70% del petróleo mundial pasa por este océano. Un porcentaje que tiende a crecer en función de las crecientes necesidades de ambos países. Por otra parte, el 90% del comercio mundial se realiza en barcos contenedores y el océano Índico acoge por sí solo la mitad de ese tráfico.

Como ha señalado el periodista usamericano Robert D. Kaplan, consejero inmediato de Obama y del Pentágono, el océano Índico va a convertirse en el estratégico centro mundial de gravedad del siglo 21. No solamente constituye un pasaje vital para el comercio y los recursos energéticos entre Oriente Próximo y y el este de Asia, sino que se halla ubicado también en el eje económico que se desarrolla entre China, por una parte, y África y América Latina por la otra.

¿El desarrollo de estas nuevas relaciones comerciales implica que el Sur está por liberarse de su dependencia de Occidente?

En efecto, algunas cifras producen vértigo: el comercio entre China y África se ha multiplicado por veinte desde 1997. Con América Latina por catorce en menos de diez años. India y Brasil colaboran cada vez más estrechamente con el continente negro. Bajo el impulso del desarrollo chino. Las inversiones Sur-Sur han aumentado rápidamente. Luego de haber sido saqueada por siglos, África emerge de su letargo.

¿Por qué tantos países de África y de América Latina se vuelven hacia China?

Desde hace siglos Occidente cometió un verdadero pillaje de los recursos naturales del Sur, impidiendo el desarrollo de esos países, especialmente a través de una deuda odiosa. Pero China propone mejores precios para las materias primas e invierte en los países del Sur desarrollando infraestructuras, programas sociales o proyectos de energía no contaminante. Ha suprimido los impuestos a la importación a numerosos productos africanos, favoreciendo enormemente la producción y el comercio de ese continente. También ha anulado la deuda de los países africanos más pobres. Además, contrariamente a lo que hacen las potencias occidentales, China no pretende inmiscuirse en la política interior de sus socios económicos. Con motivo de una conferencia ministerial sino-africana, el primer ministro chino Jiabao resumía así la política de su país: "Nuestra colaboración económica y nuestro comercio se apoyan en las ventajas recíprocas (…) Nunca impusimos condiciones políticas a África y no lo haremos tampoco en el futuro”. ¡Qué diferencia con las potencias occidentales, que no han parado de hacer y deshacer los gobiernos africanos! El Sur tiene sed de independencia: aliarse a la China es una verdadera oportunidad para calmar esa sed.

Por otra parte, los países occidentales están pasando por una grave crisis económica, que tiene cierta repercusión en China pero no le impide seguir creciendo. En tales condiciones es normal que los países africanos y latinos se vuelvan hacia el socio económico más sólido. Como lo destacaba el Financial Times en otro momento, Brasil habría sido afectado por la crisis de los EEUU. Pero en 2009 su economía continuó creciendo y no es casualidad que China se haya convertido en su principal socio económico.

Este eje Sur-Sur define la hegemonía occidental. ¿Dejarán los EEUU y Europa que China invada sus territorios?

El desarrollo de este eje Sur-Sur presenta globalmente dos amenazas importantes para los intereses de las potencias imperialistas y especialmente para los EEUU. En primer término, retira de la zona de influencia occidental países ricos en materias primas. E inmediatamente después le permite a la China disponer de todos los recursos necesarios para continuar con su deslumbrante desarrollo. En pleno ascenso, Pekín está ya atrapando a la primera potencia económica, los EEUU. Según Albert Keidel, antiguo economista del Banco Mundial y miembro del Consejo Atlántico, China podría pasar al frente en 2035. Hoy en día Washington trata de contener la emergencia china para mantener su liderazgo. Y el control del océano Índico se halla en el centro de esta estrategia. La lucha contra la piratería somalí no es más que un pretexto para que las fuerzas de la OTAN tomen posiciones en el océano Índico y las potencias occidentales mantengan su control de esta cuenca. Japón también ha emprendido la construcción de una base militar en Yibuti para combatir la piratería.

Tan pronto se habla de piratas y como de terroristas islámicos. ¿Se trata de una amenaza real o de un pretexto?

Yo no digo que no haya amenaza. Sino que simplemente las potencias occidentales la instrumentalizan para ponerla al servicio de sus intereses estratégicos en la región. ¿Cómo se desarrolló la piratería en Somalia? Hace veinte años que ese país no tiene gobierno. Algunas compañías europeas han aprovechado para ir a pescar en sus costas y otras para volcar desechos tóxicos. En tales condiciones los pescadores somalíes se vieron impedidos de trabajar y se lanzaron a la piratería para sobrevivir. Pero luego el fenómeno fue tomando otras dimensiones. Pero si se quiere resolver el problema de la piratería es necesario atacarlo en sus raíces y restablecer un orden político legítimo en Somalía.

Orden que los EEUU no han querido hasta ahora…

Sí, y su insensata política podría acarrear males mucho mayores todavía. En efecto, es necesario saber que Somalia es el centro histórico del Islam en África del Este. En otra época la influencia de los jefes religiosos somalíes era muy importante. Habían llevado el Islam suní hasta Mozambique. Luego, cuando durante el siglo XVIII los chiitas omaníes extendieron su influencia al África Oriental, influyeron enormemente en la cultura de la región pero no lograron convertir a la población al chiismo.

Hoy en día existe la posibilidad de que se desarrolle un movimiento islámico a causa de los errores cometidos por los EEUU en el Cuerno de Africa. Y si los dirigentes de ese movimiento utilizaran esta historia común para reunir a sus miembros en toda África Oriental y defender a Somalia como centro histórico del islam africano, entonces la amenaza se volvería muy seria para los EEUU.

El océano Índico se halla coronado por el “arco del Islam”, que se extiende desde África Oriental hasta Indonesia, pasando por los países del Golfo y de Asia Central ¿Cómo es posible que ese océano, cuna de potencias musulmanas, haya acabado bajo el dominio de las potencias occidentales?

Antes de la apertura del canal de Suez en 1869, cuatro grandes potencias dominaban la región: el imperio turco-otomano, el de los persas (actual Irán), el de los mongoles (imperio musulmán que se desarrolló en la India) y China. A través del océano Índico, el comercio había puesto en contacto a las poblaciones musulmanas con los otros pueblos de la región y permitido al Islam extenderse hasta China y África Oriental.

Fue así como se formó el arco del Islam y el océano Índico fue dominado en gran parte por las potencias musulmanas.

Pero un gran acontecimiento, ocurrido en la India, va a cimentar la dominación europea en la región: la revuelta de los cipayos de 1857. Los cipayos eran soldados indios al servicio de las compañías inglesas. Las injusticias que cometían sus empleadores los condujeron a una rebelión que muy rápidamente desembocó en un gran movimiento popular. Fue una evolución muy violenta, los cipayos masacraron a amuchos ingleses pero finalmente estos lograron reprimir el movimiento. En Gran Bretaña una gran campaña propagandística denunció la barbarie de los cipayos. Karl Marx analizó el acontecimiento y sacó otras conclusiones: “Sus métodos son bárbaros pero debemos preguntarnos qué los llevó a ejercer tanta brutalidad: los colonos británicos establecidos en la India”.

Hoy en día vivimos algo similar con los atentados del 11 de setiembre. Toda la opinión pública occidental está dirigida a indignarse ante los métodos bárbaros de los terroristas islámicos. Pero no se hace preguntas sobre cuáles fueron los factores que dieron origen a esta forma de terrorismo: eso nos conduciría a la política de los EEUU en el Oriente Próximo durante estos últimos cincuenta años. La represión de la rebelión de los cipayos tuvo dos consecuencias importantes: en primer término, la colonia india hasta ese momento administrada por compañías privadas, pasó oficialmente a ser administrada por el gobierno británico. Inmediatamente después Gran Bretaña depuso al último líder musulmán indio, el emperador mogol Muhammad Bahadur Shah, y lo desterró a Birmania, donde terminó sus días.

Once años después de la rebelión de los cipayos se abre el canal de Suez, que permite vincular el Mediterráneo con el océano Índico. ¿Un verdadero golpe de mano para el dominio europeo en ese océano?

Exacto. Se acelera entonces la colonización europea en la cuenca del océano Índico, Francia se apodera de Yibuti, Gran Bretaña de Egipto y luego de Bahrein con el objeto de proteger a la India de la invasión rusa. Después de muchas convulsiones entre los imperialismo de fines del siglo XIX (unificación de Alemania e Italia, reparto de África entre las potencias europeas), el imperio del sultanato de Omán era la última potencia árabe activa en el océano Índico. Para voltearlo los europeos montaron una campaña propagandística diciendo que los omaníes explotaban a los africanos como esclavos. Con el pretexto de combatir la esclavitud, Europa movilizó a sus tropas hacia el océano Índico y venció al sultanato de Omán. De este modo el dominio occidental sobre el océano Índico fue absoluto.

Pero hoy en día ese dominio está puesto en tela de juicio por las potencias emergentes de Asia y el océano Índico podría converitrse en el teatro de la competencia sino–usamericana. Con los EEUU declinando y la China en espectacular ascenso, ¿cómo podría Washington bloquear a su principal competidor?

El Pentágono está bien plantado en la región: una enorme base militar en Okinawa (Japón), un acuerdo con Filipinas con el pretexto de la lucha contra el terrorismo, excelentes relaciones con el ejército indonesio, que fue adiestrado por Washington para masacrar a un millón de comunistas e instaurar una dictadura militar en los años 60…

Además, los EEUU pueden contar con su base militar de Diego García. Esta isla coralina ubicada en el corazón del océano Índico haría soñar a más de un turista con sus playas de arena blanca y sus palmeras.

Sin embargo, la historia de esta isla tiene menos glamour: en 1965, Diego García y el resto del archipiélago de Chagos fueron integrados al territorio británico del océano Índico; en 1971 todos los habitantes de Diego García fueron deportados a los EEUU y se construyó allí una base militar. Y es desde ese lugar estratégico desde donde Washington realizó ciertas operaciones en el marco dela guerra fría, las guerras de Iraq y Afganistán. Hoy en día, aunque los tribunales británicos les hayan dado la razón, a los habitantes de Diego García el gobierno británico les impide regresar.

Los EEUU tienen por lo tanto una buena implantación militar en la región. Por su parte, China tiene dos talones de Aquiles: los estrechos de Ormuz y de Malaca. El primero (entre Omán e Irán) constituye la única entrada al golfo Pérsico y tiene solo 26 kilómetros en su parte más estrecha. Alrededor del 20% del petróleo importado por China pasa por allí. El otro punto débil, el estrecho de Malaca (entre Malasia y la isla indonesia de Sumatra), muy concurrido y peligroso, es el principal paso para las mercaderías que vienen por el Índico destinadas a China. Alrededor del 80% de las importaciones chinas de petróleo pasan por este estrecho. Los EEUU están muy bien instalados en la zona y podrían bloquear el estrecho de Malaca si estallara un conflicto con China. Lo cual sería una catástrofe para Pekín.

¿Eso explica por qué China busca diversificar sus fuentes de energía?

De hecho. Frente a este serio problema China ha desarrollado varias estrategias. La primera ha sido aprovisionarse en Asia Central. Un gasoducto vincula actualmente Turkmenistán con la provincia china de Xinjiang; desde ahora y hasta 2015 deberá proveerle 40 mil millones de metros cúbicos por año, o sea la mitad del consumo chino actual. Otro gasoducto vincula también a la China con Kasajstán, llevándole petróleo del mar Caspio.

Tambien en el sur de Asia, Pekín ha firmado acuerdos con Bangladesh para la provisión de gas y de petróleo. Recientemente ha anunciado la construcción de un oleoducto y un gasoducto que le proveerán 22 millones de toneladas de petróleo y 12 mil millones de metros cúbicos de gas por año desde Myanmar (Birmania).

La tercera estrategia china, llamada “collar de perlas” consiste en construir puertos en países amigos a lo largo de la costa norte del océano Índico. Objetivo: disponer de un tráfico marítimo autónomo en la región. En esta estrategia se inscribe la construcción del puerto de aguas profundas de Gwadar, en Pakistán. Una clase de puerto especialmente adaptado al tráfico de barcos contenedores; y China piensa construir otros, especialmente en África. Es necesario aclarar que algunos barcos contenedores que llevan mercaderías desde América Latina hacia China son demasiado grandes para llegar al océano Pacífico a través del canal de Panamá. De modo que navegan por el Atlántico y luego por el Índico antes de llegar a China. Por ese itinerario no deben atravesar Europa y llegar al Índico por el canal de Suez. En el marco Sur-Sur esos barcos contenedores podrían transitar por África uniendo a América Latina con Asia.

Esto generaría importantes consecuencias para África, mientras que la actividad de los grandes puertos europeos como Marsella o Amberes declinaría. Conectar África con el mercado asiático gracias al océano Índico le procuraría grandes ganancias al continente negro. Cuando Nelson Mandela era presidente de Sudáfrica deseaba ver concretarse este proyecto, pero los EEUU y Europa se opusieron. Hoy en día China está en condiciones de tomar la delantera . Este eje Sur-Sur se está materializando: los países del tercer mundo escapan a las divisiones establecidas entre ellos y cooperan cada vez más. ¡El mundo se halla en plena transformación!

¿Cómo es que China se ha convertido en tan poco tiempo en una gran potencia?

Hasta fines del siglo XIX China ya era una gran potencia. Vendía mercadería de buena calidad y disponía de más divisas extranjeras, oro y plata, que las potencias europeas. Pero el país no se hallaba realmente abierto al comercio internacional. Existían solo algunos expendedores en la costa, para disgusto de Gran Bretaña. Esta última, en plena revolución industrial, quería introducir una gran cantidad de productos en el conjunto de China.

De modo que cuando el virrey Lin Zexu ordenó en 1838 la destrucción de los paquetes de opio que Gran Bretaña importaba ilegalmente en territorio chino, los británicos encontraron un buen pretexto para la guerra. Lord Melbourne envió una expedición a Cantón. Esa fue la primera guerra del opio, que terminó cuatro años más tarde. Una vez vencidos, los chinos fueron obligados a abrir ampliamente su país al comercio internacional. Pero las potencias imperialistas deseaban penetrar aún más en el interior de China con el objeto de inundarlo con más mercaderías. Y exigían la legalización de la venta de opio a pesar de los estragos que producía en la población. Porque ese lucrativo negocio les permitía cobrar en lingotes de plata y tener una ventajosa balanza comercial. Ante el rechazo chino, Gran Bretaña y Francia desencadenaron la “segunda guerra del opio” (1856-1860) Puesta de rodillas, China se transformó entonces en una semicolonia de las potencias occidentales. Finalmente la venta de opio fue legalizada y Gran Bretaña y Francia obtuvieron grandes beneficios.

De todo eso no se habla nunca en Europa, donde parece que se conoce bastante mal la historia de China…

En otras partes también. Es importante saber que esas guerras imperialistas y la destrucción causada por las potencias coloniales provocaron la muerte de cientos de millones de chinos. Algunos fueron llevados como esclavos a las minas del Perú en tan terribles condiciones laborales que se produjeron muchos suicidios colectivos. Otros fueron explotados en la construcción de los ferrocarriles de los EEUU. Gran cantidad de niños fueron secuestrados y empleados en la perforación de los primeros pozos de petróleo de la Shell en Brunei cuando todavía no existían las tecnologías de perforación mecanizadas. Fue un período terrible. Ningún pueblo sufrió tanto. Hubo que esperar hasta 1949 para que con la revolución de Mao China se convierta en un estado independiente y próspero.

Algunos atribuyen ese formidable progreso chino a Deng Xiaoping: cuando, tomando distancia del maoísmo y abriendo China a los capitales extranjeros, permitió del desarrollo del país…

¡Eso es olvidar que ya con Mao la China exhibía un contínuo crecimiento, aunque oscilante entre un siete y un diez por ciento! Ciertamente, Mao cometió errores durante la revolución cultural. Pero de todos modos sacó de la extrema pobreza a un país de más de mil millones de habitantes. Y permitió a China convertirse en un estado independiente luego de un siglo de opresión. De modo que es falso atribuir el desarrollo de China únicamente a la política aperturista de Deng Xiaoping. Partiendo de la nada, el país no ha cesado de desarrollarse a partir de 1949. Y esa tarea no ha terminado.

Es evidente que la actual apertura hacia el capitalismo despierta muchas preguntas sobre el futuro de China.. Existirán sin duda contradicciones entre las diferentes fuerzas sociales ante el fortalecimiento de la burguesía local. China podría convertirse en un país absolutamente capitalista, pero dominado por el imperialismo. En ambos casos los EEUU tratarán de impedir que ese país se convierta en una gran potencia dándose el lujo de mantenerse al frente.

Justamente algunos afirman que ella misma se ha convertido en un estado imperialista, exportando capitales por todo el planeta, y prospectando todo el Sur para su aprovisionamiento de materias primas.

Existe una confusión, en el seno mismo de la izquierda, sobre la definición de imperialismo planteado por Lenin (que es sin duda quién mejor estudió el fenómeno). Algunos solo tienen en cuenta un elemento de esta definición: la exportación de capitales a países extranjeros. Sin duda es un factor esencial. En efecto, gracias a la exportación de capitales, las potencias capitalistas se enriquecen más rápidamenhte y terminan por dominar las economías de los países menos desarrollados. Pero en el marco del imperialismo esta dominación económica es inseparable de una dominación política que transforme al país en una semicolonia.

Dicho de otra manera, si usted es un imperialista, debe crear en el país al que exporta capitales su propia marioneta: un gobierno que sirva a sus intereses. También puede entrenar al ejército de su semicolonia para que dé golpes militares cuando la marioneta deje de obedecerle. Eso es lo que pasó recientemente en Honduras, donde el presidente Manuel Zelaya fue destituido por un ejército cuyos oficiales habían sido formados en academias militares usamericanas. También puede infiltrarse en el aparato político con organizaciones como la CIA para contar con colaboradores internos. En síntesis, el imperialismo se apoya en una doble dominación: económica y política. Ninguna va sin la otra.

Eso es lo que marca la diferencia con China. No se entromete en los asuntos políticos de los países con los que comercia. Y su exportación de capitales no se orienta a ahogar y dominar la economía de sus países socios. De modo que la China no solo no es una potencia imperialista sino que permite a los países víctimas del imperialismo liberarse trastocando las relaciones de dominio establecidas por Occidente.

¿Los EEUU pueden detener aún a sus competidores chinos?

De acuerdo, el Pentágono está bien implantado en la región, pero una confrontación militar directa con China parece improbable: Washington parece estar siempre empecinado con Oriente Próximo, de acuerdo con numerosos analistas, no estaría en condiciones de encarar un conflicto con Pekín.

En efecto, bombardear o invadir la China no es una opción imaginable. Los EEUU deben elaborar otras estrategias. La primera consiste en apoyarse en sus estados vasallos de África para controlar el continente e impedir que China acceda a las materias primas. Esta estrategia no es nueva, fue puesta a punto después de la segunda guerra mundial para contener el desarrollo de Japón.

¿Y cuáles son actualmente esos estados vasallos?

En el norte de África, Egipto. En el este, Etiopía. En el oeste, Nigeria, y para el centro y sur del continente los EEUU contaban con Sudáfrica, pero esta estrategia ha fracasado. Como hemos visto los EEUU no logran impedir que los estados africanos comercien con China y han perdido mucha influencia en el continente. Lo atestigua el golpe sufrido por el Pentágono cuando buscó en vano un país donde establecer la sede de su comando regional Africom. Todos los estados del continente rechazaron albergar esa base. El ministro sudafricano de defensa explicó que ese rechazo era “una decisión africana colectiva” y la misma Zambia le había retrucado al secretario de Estado usamericano: “¿Le gustaría a usted tener un elefante en su sala de estar?”. ¡Actualmente la sede de ese comando regional para África tiene sede en… Stuttgart! Es una vergüenza para Washington. Otra estrategia de los EEUU para controlar el océano Índico sería azuzar a la India contra China exacerbando las tensiones entre los dos países. Esta táctica ya fue utilizada en los años 80 con Irán e Iraq. Los EEUU armaban a los dos contrincantes a la vez y Henri Kissinger declaró: "Déjenlos que se maten entre ellos”. Aplicar esta teoría con la India y China permitiría matar dos pájaros de un tiro, debilitando a las dos grandes potencias emergentes de Asia. Por otra parte los EEUU ya habían utilizado en los años 60 esta táctica en un conflicto entre China y la India. Pero la India perdió, y no creo que actualmente sus gobernantes cometieran el mismo error de hacer la guerra con un vecino para servir a los intereses de una potencia extranjera. Existen muchas contradicciones entre Pekín y Nueva Delhi, pero no demasiado importantes. Estas dos naciones emergentes del tercer mundo no deberían embarcarse en esta clase de conflictos típicamente imperialistas.

Ningún resultado entonces para los EEUU en la India o en África. Pero en Asia del Este tienen muchos aliados. ¿No contarán con ellos para contener a China?

También allí ha fracasado Washington a causa de su codicia. El sureste asiático sufrió una terrible crisis económica en 1997, provocada por un grave “error” de los EEUU. Todo empezó con la devaluación de la moneda tailandesa, que había sido atacada por los especuladores. Por ese golpe las Bolsas enloquecieron y muchas empresas quebraron. Tailandia esperaba recibir ayuda de los EEUU, de los que era fiel aliada. Pero la Casa Blanca ni se inmutó. Y rechazó también la idea de crear un Fondo Monetario Asiático para ayudar a los países más afectados. En realidad las multinacionales de los EEUU aprovecharon la crisis asiática para eliminar a sus competidores asiáticos, cuyo crecimiento les inquietaba.

Finalmente fue China la que salvó a la región de la catástrofe decidiendo no devaluar su moneda. Una moneda débil favorece las exportaciones y si el yuan se hubiera devaluado las exportaciones chinas hubieran acabado con las deterioradas economías de sus vecinos. De manera que manteniendo el valor de su moneda China permitió a los países de la región reactivar sus exportaciones y recuperarse. Al mismo tiempo la mayor parte de los gobiernos asiáticos acrecentaron su rencor hacia Washington por el papel que desempeñó en la crisis. El primer ministro de Malasia declaró: “La colaboración de China y su alto sentido de la responsabilidad han salvado a la región de una situación mucho más catastrófica”. Desde entonces las relaciones económicas entre China y sus vecinos no han dejado de desarrollarse. En 2007 Pekín se convirtió en el primer socio comercial de Japón, uno de los aliados más estratégicos de los EEUU en Asia.

Además, China no tiene pretensiones hegemónicas en la región. Los EEUU creían que los países del océano Índico estarían aterrados por el poderío chino y buscarían la protección usamericana. Pero China estableció con sus vecinos relaciones basadas en el principio de la igualdad. Desde ese punto de vista los EEUU han perdido también la batalla de Asia del Este.

Entonces ¿los EEUU no tienen ningún modo de impedir la competencia china?

Parece que no. Para desarrollarse, China tiene una necesidad vital de contar con recursos energéticos. Los EEUU tratan de controlar esos recursos para impedir que lleguen a China. Era uno de los objetivos básicos de las guerras de Afganistán y de Iraq, pero ambas se han vuelto un fiasco. Los EEUU han destruido esos países con el objeto de poner allí gobiernos que les fueran dóciles, pero no lo han logrado. ¡La frutilla del postre: los nuevos gobiernos iraquí y afgano comercian con China! Pekín no tiene necesidad de gastar miles de millones de dólares en una guerra ilegal para apropiarse del oro negro iraquí: las compañías chinas han ganado reglamentariamente allí las licitaciones de concesiones petroleras.

Se ve entonces que las estrategias del imperialismo usamericano son un fracaso total. Pero aún le queda una opción a los EEUU: mantener el caos para evitar que China pueda usufructuar la estabilidad de los países estratégicos. Ello implica continuar las guerras en Iraq y en Afganistán y extenderlas a otros países como Irán, Somalia o Yemen. Esta visión de corto plazo podría volverse catastrófica, porque embarcaría a más pueblos contra los EEUU, la OTAN y Occidente. Los que quieren continuar con la vía militar harían bien en estudiar la historia de los EEUU de los últimos sesenta años. Washington no ha ganado ninguna guerra salvo la de la minúscula isla de Grenada (1983).

¿Cómo se inició esta declinación del Imperio Usamericano?

De la Segunda Guerra Mundial los EEUU habían salido muy bien parados, pues entraron muy tarde en el conflicto luego de haber financiado (muy lucrativamente) a los dos campos: aliados y nazis. Finalmente Washington decidió acudir en ayuda de los aliados. Cuando terminó el conflicto Gran Bretaña estaba minada por las deudas, la potencia alemana destruida y la Unión Soviética había pagado un pesado tributo (más de 20 millones de muertos) para vencer al ejército nazi. Por el contrario, los EEUU, que no había hecho prácticamente ningún sacrificio, aparecieron como grandes vencedores: tenían un vasto territorio, una industria que trabajaba a pleno rendimiento, grandes posibilidades agrícolas y con sus competidores europeos de rodillas. He ahí cómo los EEUU se convirtieron en una potencia mundial.

Pero inmediatamente después se gastaron todo el premio que habían ganado durante la Segunda Guerra Mundial por combatir al comunismo. La economía usamericana se militarizó y comenzaron a encadenarse las guerras, de Corea a Iraq, pasando por Vietnam, por no citar otras. Hoy en día por cada dólar gastado del presupuesto usamericano, sesenta centavos van al ejército. ¡Un desastre! Las grandes industrias del país han sido destruidas, las escuelas y los hospitales públicos se encuentran en un estado deplorable.

Cinco años después del paso del huracán Katrina, los habitantes de Nueva Orleans viven todavía en campamentos. Se puede comparar esta situación con la del Líbano: los que perdieron sus casas a causa de los bombardeos israelíes en el 2006 encontraron un techo gracias al Hizbulá. Lo que le llevó a decir a un mulá que vive en los EEUU que era mejor ser libanés que vivir en los EEUU, ya que en el país de los cedros al menos un consigue tener un techo sobre su cabeza.

Este proceso de militarización ha sumergido en el endeudamiento a los EEUU. Pero hoy en día su principal acreedor es… ¡China! El destino de estos dos grandes competidores parece estar curiosa e íntimamente relacionado.

¡Sí, la economía es cosa de locos! En efecto, China exporta muchos productos a los EEUU, lo que le genera muchas divisas. La acumulación de divisas le permite a China mantener un cambio estable entre el yuan y el billete verde, favoreciendo las exportaciones. Pero esa misma acumulación de dólares hace igualmente que Pekín compre bonos del tesoro usamericano que financian la deuda estadounidense. Financiando a los Estados Unidos puede decirse que ¡China financia la guerra contra el terrorismo! El Pentágono conduce esta guerra con el objeto de controlar mejor los recursos energéticos del mundo e intentar contener la emergencia china. Se trata de una situación paradójica. Pero esa campaña de los EEUU está fracasando y su economía está al borde de la quiebra.

Les queda una opción: reducir sus gastos militares y utilizar su presupuesto en el relanzamiento económico. Pero el imperialismo está dominado por la lógica de las ganancias inmediatas y la competencia sin frenos: de golpe continuará su carrera hasta morir. El historiador Paul Kennedy ha estudiado la historia de los grandes imperios: cuando la economía de una gran potencia pierde velocidad, pero sus gastos militares aumentan, esa potencia está destinada a desaparecer.

¿Estamos entonces ante el fin del imperio americano?

¿Quién puede asegurarlo? La historia está hecha de zig zags y yo no tengo la bola de cristal para predecir el futuro. Pero todo lleva a creer que la hegemonía de los EEUU toca a su fin. No habrá más superpotencia mundial y los EEUU se convertirán en una importante potencia regional. Vamos a asistir a la vuelta del proteccionismo y por lo tanto al final de la globalización. Emergerán bloques económicos y entre esos bloques el de Asia será el más fuerte. Hoy en día los millonarios están cada vez menos del lado de los blancos y occidentales. Están en Asia, en donde se encuentran las riquezas y la capacidad de producción.

¿Qué pasará con Europa?

Europa mantiene vínculos muy fuertes con los EEUU. Especialmente a través de la OTAN, una invención de los EEUU al terminar la Segunda Guerra mundial con el objeto de controlar al viejo continente. Sin embargo, creo que existen en Europa dos tipos de dirigentes: los pro EEUU y los verdaderos europeos. Los primeros dependen de Washington. Los segundos privilegian los intereses propios de Europa y se alian con Rusia. Con la crisis económica y la declinación de los EEUU, el interés lógico de Europa será volverse hacia Asia.

En su célebre libro El gran tablero mundial, el politólogo usamericano Zbigniew Brzezinski dudaba que apareciese una alianza entre Europa y Asia, diciendo que esta unión no se produciría nunca debido a las diferencias culturales.

Después de la Segunda Guerra mundial los EEUU dominaban la escena económica, especialmente la europea, y le exportaron su cultura y sus formas de vida. La economía genera en efecto vínculos culturales, pero la cultura no crea vínculos sino cuando se tiene el estómago lleno. La cultura no se come. De modo que cuando el estómago está vacío, la cultura queda detrás de la economía.

Por eso hoy en día, cuando el mundo capitalista está en crisis, Europa debe privilegiar sus intereses económicos antes que los culturales que la unen a los EEUU. Sería lógico entonces que mire hacia Asia. Además porque los lazos culturales entre Europa y los EEUU los forjó Hollywwod. Puede decirse que los lazos culturales son históricamente más fuertes entre, por ejemplo, Italia y Libia o entre España y Marruecos.

Cuando Henry Kissinger dejaba que los iraníes y los iraquíes se mataran entre sí, decía que la hegemonía de los EEUU era indispensable para mantener la paz y propagar la democracia en el mundo. Numerosos especialistas como Brzezinski pensaban lo mismo. ¿No se corre el riesgo de que el fin del “Imperio” usamericano provoque conflictos aun mayores?

La democracia de la que ellos hablan es la de los países imperialistas occidentales, que no representan más que el 12% de la población mundial. Además, no se puede decir que la hegemonía de los EEUU haya generado paz y estabilidad en el mundo. ¡Por el contrario! Para mantenerse como única superpotencia mundial, han provocado guerras y fomentado conflictos en los cuatro rumbos cardinales del planeta.

Hoy en día muchos europeos, que condenan los excesos de los EEUU, no quisieran ver caer al “Imperio americano”. Ya hace más de sesenta años que Washington domina militarmente al viejo continente, con el pretexto de velar por su seguridad. A muchos europeos les espanta la idea de renunciar a esa “protección” y tener que asumir su propia seguridad.

Tener un ejército europeo exigiría invertir una gran parte del presupuesto europeo. Pero como no se trata de un sector productivo, esa masiva financiación podría provocar una nueva crisis. Además, si se invierte en un ejército ¿quién va a combatir? En el caso de una guerra Europa estaría expuesta a serios problemas demográficos.

Según creo esta situación permite comprender la manifiesta voluntad de algunos dirigentes europeos de acercarse a Rusia. Esa es la única alianza, pacífica y próspera que puede encarar Europa. Pero eso también supone dejar que Rusia se transforme en una gran potencia para que los europeos puedan aplicar allí sus tecnologías. Ahora bien, los EEUU se han opuesto siempre a la integración de Rusia con Europa. Si de todos modos se produce, producirá un efecto que obligará a Washington a dejar el viejo continente.

Los ocho años del gobierno de Bush, su política bélica, sus gastos militares y sus grandes fracasos han acelerado la caída de los EEUU. ¿Piensa usted que Obama podrá cambiar algo?

Su elección es histórica. Los afroamericanos sufrieron mucho en el pasado. Aunque contribuyeron enormemente al desarrollo de los EEUU, no se reconocieron sus derechos políticos. Durante la guerra civil estadounidense los afroamericanos eran víctimas de la esclavitud en el Sur. La burguesía del Norte les ofreció la libertad a cambio de que combatieran de su lado. Los esclavos aceptaron y eso permitió que ganara el Norte. Entre 1860 y 1880 los EEUU conocieron un período próspero, sin racismo, calificado como de reconstrucción por el célebre líder afroamericano William Edward Burghardt. Pero muy pronto la élite de los EEUU se asustó viendo que la gente de color, los trabajadores y los ciudadanos comunes se unían: las propiedades de la minoría burguesa se sentían amenazadas por la solidaridad de las clases populares. Volvió por lo tanto la segregación, teniendo por objetivo quebrar la unidad de las clases populares y enfrentar a los ciudadanos comunes entre sí con el objeto de que la élite se hallara preservada de toda rebelión.

De modo que en este marco la llegada de un hombre negro a la Casa Blanca es muy importante. Pero aunque Barack Obama sea un presidente progresista por su color, eso no es suficiente: el carácter reaccionario del imperialismo se rehace, se ve cada vez más. De modo que no creo que Barack Obama pueda cambiar ni en los meses ni en los años por venir.

El imperialismo no se puede cambiar o adaptar. Es preciso derribarlo.

¿Y cual es el lugar del mundo musulmán en este gran enfrentamiento entre China y los EEUU? ¿Tiene algún papel verdaderamente importante?

Muy importante como lo dijimos al principio, los EEUU han demonizado el “peligro islámico” en toda una serie de países que bordean el océano Indico: Somalía, países del Golfo, Asia Central, Pakistán, Indonesia… El objetivo de los EEUU vinculado al de las transnacionales es controlar el petróleo y los recursos energéticos, así como los pasos estratégicos de la región. Pero en Oriente Próximo y en el conjunto del mundo musulmán se ha desarrollado una corriente antiimperialista que resiste la dominación de los EEUU.

Se trata de un factor muy positivo. Todos los pueblos del mundo tienen interés en establecer relaciones basadas en principios de igualdad y de poner rápidamente fin a la hegemonía occidental, que ha generado tantas agresiones y tantos crímenes. En el pasado, toda clase de personalidades y corrientes políticas trataron de arrojar al mundo musulmán en brazos de los EEUU y su gran alianza anticomunista. Pero en realidad el interés de los pueblos del “arco del Islam”, el interés de los musulmanes, se encuentra en otro lado. Si cada uno comprende y apoya el papel positivo de China en el reequilibrio de las fuerzas mundiales, entonces resulta posible el establecimiento de una gran alianza de todos los países que quieren desarrollarse de manera autónoma en interés de sus pueblos, es decir, sacudiéndose el pillaje y la injerencia de potencias imperialistas. Cada uno debería informar a su alrededor y hacer tomar conciencia de que estos importantes cambios son positivos. Poner fin a la hegemonía de las potencias imperiales abrirá grandes perspectivas a la liberación de los pueblos.

Fuente: http://www.michelcollon.info/Ocean-Indien-ici-se-joue-la-grande.html?lang=fr

Written by Eduardo Aquevedo

18 septiembre, 2010 at 19:01

La India: un crecimiento económico depredador…

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Alejandro Nadal

KLEE003 La economía de India mantiene elevadas tasas de crecimiento desde hace varios años y para muchos es un ejemplo a seguir. Se afirma incluso que la experiencia del subcontinente es muestra de que el neoliberalismo sí puede funcionar. La realidad es otra. La evolución de la economía india es un proceso patológico que se nutre de la desigualdad social y la destrucción ambiental.

India mantuvo un crecimiento modesto después de la independencia en 1947. El proyecto de industrialización sostuvo una expansión reducida (4 por ciento) pero estable de 1950 a 1980. El ingreso per cápita aumentó en promedio 1.3 por ciento anual en ese periodo. La balanza comercial se mantuvo con déficit permanente y la economía estuvo cerrada a los flujos comerciales y de capital.

La crisis mundial de la deuda en los años 80 sometió a India a los dictados del Fondo Monetario Internacional y en los años 90 se impusieron las reformas de corte neoliberal, lo que representó un viraje radical en política económica. En los últimos 10 años India tuvo en promedio una tasa de crecimiento anual de 6.8 por ciento. La prensa internacional ha presentado esto como un milagro económico.

En estos años la desigualdad y la pobreza en India han empeorado. Hoy, 42 por ciento de la población total de ese país (mil 173 millones) vive con menos de un dólar diario. Un 75 por ciento de la población vive con dos dólares diarios y el modelo económico no va a revertir esta estructura tan desigual.

A pesar de las tasas de crecimiento de 6 por ciento-7por ciento, el aumento en el empleo formal en India es raquítico y no pasa de 1 por ciento anual. Por cierto, eso significa que la expansión económica se apoya en aumentos de productividad muy importantes. Eso se relaciona con la estrategia de orientar la inversión hacia las exportaciones, lo cual requiere abatir al máximo los costos salariales para poder competir. Por eso la racionalización de las cadenas productivas se acompaña de fuertes recortes en el empleo.

A pesar del milagro en las tasas de crecimiento, India mantiene déficit crónico en sus cuentas externas y necesita financiarlo. Para ello ha optado por recibir flujos de capital, tanto en inversión extranjera directa, como en inversiones en cartera (capitales de corto plazo). Pero esto entraña un costo enorme: la política macroeconómica debe respetar reglas de juego que no tienen nada que ver con las necesidades de la población india.

La política monetaria está dominada por la necesidad de atraer capitales al espacio económico indio. Eso implica mantener altas tasas de interés. Además sólo los privilegiados tienen acceso al crédito, todo esto imprime un sesgo regresivo en la distribución de la riqueza al privilegiar la cartera de activos de los estratos más ricos y profundizar la desigualdad. Pero eso es irrelevante: lo que importa es mantener el flujo de capitales que permite financiar el déficit externo.

Todo esto explica que India tenga hoy las reservas más elevadas de su historia (unos 230 mil millones de dólares). En esto se parece a China, pero la diferencia es que aquél país tiene enorme superávit en su balanza comercial, mientras India sufre déficit crónico. Las reservas de India no lo son propiamente, son un recurso que en cualquier momento puede evaporarse.

La política fiscal se rige por el dogma del presupuesto balanceado y como no hay que incomodar a los dueños del capital para no afectar las inversiones, el equilibrio fiscal se logra recortando el gasto social y reduciendo el monto de recursos para la conservación ambiental.

La apertura a la inversión extranjera pasa por la entrega de concesiones en las industrias extractivas, forestal y turística. Esto desemboca en el despojo de tierras en las que se encuentran los yacimientos (hierro en Chhattisgarh, bauxita en Orissa, etc.) o cubiertas con densos bosques que representan una riqueza comercial de fácil acceso. Muchas de esas tierras son el hogar de pueblos originarios o adivasi (término derivado del sánscrito que significa primeros habitantes del bosque). Los adivasi son menos de 8 por ciento de la población de India, pero constituyen 40 por ciento de la población despojada de valles, cerros y cuencas de ríos. La entrega de sus tierras a megacorporaciones en las industrias extractivas y turísticas es uno de los rasgos más violentos del milagro neoliberal en India.

El economista Amit Bhaduri, profesor emérito de la Universidad Jawaharlal Nehru en Nueva Delhi, ha calificado a este proceso como crecimiento depredador. Hay que aclarar que no se trata de una metáfora. Es efectivamente un complejo proceso económico y político en el que los perdedores entregan su forma de vida a un crecimiento que privilegia a unos pocos y no puede elevar el nivel de vida de la mayoría de la población.

El paralelismo con México es extraordinario. Realmente lo único diferente son las tasas de crecimiento. Lo demás es idéntico. El mismo modelo, la misma injusticia.

http://nadal.com.mx

El sexo en la India, un problema para mojigatos…

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Acróbatas del sexo

La búsqueda de la trascendencia a través del erotismo encuentra su meta en los templos indios de Khajuraho

image PEDRO CASES – 30/01/2010

Hallé entre las ruinas de Khajuraho siete grandes templos hindúes bella y exquisitamente tallados, pero el escultor a veces se había dejado llevar por el calor de sus temas más lejos de lo que era necesario para su realización; desde luego, algunas de estas esculturas eran extremadamente indecentes y ofensivas, por lo que me sorprendió mucho al principio hallarlas en templos…". Con estas palabras, cargadas de perplejidad y mojigatería, describía el capitán e ingeniero británico T. S. Burns las primeras sensaciones que le produjo la profusa y voluptuosa decoración que exhibían los santuarios que, ocultos en la jungla, acababa de descubrir en un lugar apartado del corazón de la India en 1838. No es de extrañar que la conciencia puritana del oficial victoriano se viera zaherida y ofuscada por la profusión de mujeres desnudas y escenas explícitas de sexo talladas en las rojizas paredes de piedra arenisca, si se tiene en cuenta que ese mismo magnetismo erótico arrastra en la actualidad a masas de viajeros hacia el pequeño pueblo de Khajuraho, en el Estado de Madya Pradesh.

Los pasos se detienen

La curiosidad y el morbo proporcionan a estos templos el raro honor de figurar entre los pocos del mundo que se visitan más por fuera que por dentro. Y es que los múltiples grupos de figuras entretenidas en complicadas y casi acrobáticas formas de unión sexual que decoran los muros exteriores secuestran las miradas, detienen los pasos y, junto a fantasías desenfrenadas o reparos morales, hacen aflorar especulaciones de todo tipo sobre las razones que llevaron a los artistas a esculpir estas obras, cuyo significado último sigue siendo un misterio para los expertos.

Igualmente enigmático resulta su emplazamiento, apartado de cualquier lugar; aunque acaso ese aislamiento, esa lejanía de las rutas que siguieron los invasores musulmanes, los mogoles, evitó que fueran destruidos por su furia iconoclasta, permitió que al menos una veintena de las más de 80 edificaciones religiosas que los rajput chandella levantaron en tan insólito lugar en apenas un siglo, entre los años 950 y 1050, llegara hasta nuestros días.

Distribuidos en tres grupos, oeste, este y sur, sobre una superficie de unos seis kilómetros cuadrados, los templos hinduistas y jainíes de Khajuraho disimulan sus modestas proporciones individuales, según los cánones de monumentalidad de la arquitectura india, al encontrarse emplazados sobre terrazas elevadas unos cinco metros sobre el suelo, orientadas de este a oeste, y estar coronados por torres con forma de mazorca de maíz o sikharas, secundadas por otras más pequeñas, que compiten entre sí por ser las más altas, destacando sobre todas ellas la del santuario de Kandariya, de 30,5 metros de altura.

Vistos en perspectiva, transmiten una sensación de verticalidad, como si el horizonte estuviera limitado por un cordón de pequeñas colinas. No en vano esas estructuras ojivales que cubren la celda sagrada o garbhagriha representan al monte Kailasha, la montaña cósmica situada en el centro del universo, morada del dios destructor Shiva y su esposa, Parvati. La profusión decorativa transforma cada templo en una obra esculpida, síntesis de arquitectura y escultura, donde el más mínimo espacio, ya sea en los pórticos, las salas de columnas, los deambulatorios de paredes desplegadas como un fuelle en las que se abren balcones o las falsas cúpulas realizadas pasando del cuadrado al octógono y al círculo, está ocupado por tallas con procesiones festivas, paradas militares, grupos de ascetas y guerreros, dioses y asistentes, parejas o grupos de amantes, ninfas celestes, danzantes, personas ocupadas en sus quehaceres cotidianos, animales reales y míticos, entrelazamientos vegetales y símbolos geométricos. Una maraña armónica, un colosal retablo barroco, realzado por el juego de luces y sombras proyectado sobre los entrantes y salientes de los muros.

Pero lo que concita el verdadero interés de los visitantes son las tallas eróticas, con independencia de que no sean las más abundantes de todo el complejo, una de las mayores joyas de la arquitectura indoaria de todo el subcontinente, concentradas en algunos santuarios, como Lakshmana, Jagadambi, Vishvanatha o Kandariya, la obra cumbre de los chandella, con cerca de 900 estatuas diferentes. Con todo, su abundancia y su descarnado realismo abruman. Resulta difícil asimilar tanta sensualidad en un lugar religioso, sobre todo si se compara la osadía y belleza plástica que fueron capaces de desarrollar los artistas indios en sus obras, esa sublimación de la sexualidad, con las de sus colegas europeos de la época, uncidos a la austeridad del estilo románico, cuya decoración se limitaba a frescos y estatuas rígidas y canónicas, una pauta que solamente algunos canteros osaron transgredir, dejando tallados para la posteridad pequeños canecillos lujuriosos en unos pocos templos alejados de las grandes rutas culturales y espirituales de la cristiandad, como se puede apreciar, por ejemplo, en la colegiata de San Pedro de Cervatos, en Cantabria.

Caderas redondas

Frente a las máscaras hieráticas románicas, las estatuas femeninas de los maestros chandella encarnan el ideal de la belleza: senos rotundos y caderas redondas. La expresión de sus rostros inmóviles, atrapados en la piedra por siglos, reflejan un embeleso y una lánguida voluptuosidad. Se muestran terriblemente seductoras cuando se retuercen para mirarse en el espejo, describen una espiral en el aire con el brazo para ponerse la tilaka, el punto rojo sobre la frente, o flexionan el cuerpo de forma concupiscente para quitarse una espina del pie.

Y dominando las paredes exteriores de los templos más importantes, se despliegan en tres niveles superpuestos, encajadas en pequeñas hornacinas, como si fueran viñetas de un cómic, escenas variadas de sexo donde tienen cabida manifestaciones heterosexuales, homosexuales, actos en grupo o de zoofilia. Precisamente estas uniones con animales son las que han llevado a los expertos a descartar que la decoración de los templos de Khajuraho reproduzca las sugerencias del Kamasutra, ya que la obra no contempla, e incluso critica, ese tipo de uniones orgiásticas. Para algunos, la explicación de esta peculiar decoración, que no es exclusiva, ya que aparece en muchos otros templos de la India, aunque con menos prodigalidad, es que el goce erótico, el kama, representa una de las finalidades fundamentales de la existencia. Para otros, la unión sexual era la metáfora empleada para expresar la verdadera unión entre el alma humana y Dios. Para los profanos es, simplemente, puro deleite de los sentidos.

EL PAIS.COM

Written by Eduardo Aquevedo

30 enero, 2010 at 20:14

Supremacía de Universidades de EE.UU: éstas reciben además mucho más estudiantes asiáticos que latinoamericanos…

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La globalización educativa

HARVARD2 Un nuevo informe sobre los jóvenes extranjeros que estudian en las universidades estadounidenses sugiere que la brecha entre los países en vías de desarrollo está aumentando: mientras los países asiáticos están enviando cada vez más estudiantes a algunas de las mejores universidades del mundo, los países latinoamericanos se están quedando cada vez más atrás.

Confirmando una tendencia que podría tener repercusiones políticas y económicas en las próximas décadas, China e India están enviando el doble de estudiantes a las universidades estadounidenses que todos los países sudamericanos juntos, según el nuevo informe del Instituto de Educación Internacional (IEI) con sede en Nueva York.

Lo que es aún más llamativo, Corea del sur, con una población de menos de la mitad de la población de México, está enviando cinco veces más estudiantes a las universidades estadounidenses que México. Y Vietnam, un país gobernado por el partido comunista con una población que no llega a la mitad de la de Brasil, está enviando más del doble de estudiantes a las universidades estadounidenses que Brasil.

He aquí algunos de los datos incluidos en el informe Puertas Abiertas que acaba de dar a conocer el IEI:

  • En total, el número de estudiantes internacionales en las universidades de Estados Unidos creció un 8 por ciento este año, para alcanzar la cifra record de 671,616 estudiantes.
  • Los países que envían más estudiantes son India, con 103,000 estudiantes (un 9 por ciento más que el año pasado), China, con 98,000 estudiantes (un 21 por ciento más que al año pasado), y Corea del Sur, con 75,000 estudiantes (un 9 por ciento más que al año pasado).
  • En comparación, el número de estudiantes de México fue de 15,000, lo mismo del año pasado, el de Brasil 8,700 (un 16 por ciento más que el año pasado), el de Colombia 7,000(un 5 por ciento más), el de Venezuela 4,600 (5 por ciento más), el de Argentina 2400 (una disminución de 6 por ciento respecto del año anterior) y el de Chile 2,000 (un aumento de 16 por ciento).
  • El número total de estudiantes de todos los países asiáticos creció en más de un 9 por ciento, mientras que el número total de estudiantes latinoamericanos aumento un 5 por ciento. El número de estudiantes europeos aumento un 4,5 por ciento, incluyendo un aumento de 5 por ciento de estudiantes españoles.

¿Por qué son importantes estas cifras? Porque, cualquiera sea nuestra opinión sobre el futuro de Estados Unidos como superpotencia, los dos rankings más importantes sobre las mejores universidades del mundo –el del Suplemento de Educación Superior del Times, del Reino Unido, y el de la Universidad Jiai Tong de Shanghai, China– coinciden en que las universidades estadounidenses siguen siendo mejores que las del resto del mundo. El ranking del 2009 de la universidad de Shanghai está encabezado por Harvard, y 8 de los 10 primeros puestos están ocupados por instituciones estadounidenses.

elnuevoherald.com

Bienvenidos a 2025, por M. Klare

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Michael T. Klare · · · · ·

08/11/09

Memorándum para la CIA: puede que no estén preparados para viajar en el tiempo, pero de todos modos ¡bienvenidos a 2025! Es posible que sus habitaciones sean algo pequeñas, la posibilidad de pedir un mejor alojamiento puede que se haya ido a tomar viento, y los accesorios seguramente no sean de su agrado, pero váyanse acostumbrando. Esta va a ser su nueva realidad de ahora en adelante.

Vale, ahora la versión seria de lo de arriba: en noviembre de 2008 el Consejo Nacional de Inteligencia (NIC, por sus siglas en inglés), un organismo vinculado a la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), editó la última de una serie de publicaciones de índole futurista, que tenían el objeto de ser una guía para la nueva administración Obama. Escudriñando en su bola de cristal analítica sacaron un informe titulado Global Trends 2025 (Tendencias Globales 2025), que predecía que la preeminencia global de EEUU iba a desaparecer gradualmente durante los próximos 15 años – a la vez que ascienden otras nuevas potencias globales, especialmente China e India. El informe examinaba varios aspectos del panorama estratégico internacional que se podía esperar en un futuro inmediato, pero su hallazgo más alarmante y novedoso tenía que ver con la previsión de un deterioro a largo plazo del dominio internacional de EEUU, junto con la aparición de nuevos competidores globales. “Aunque los EEUU posiblemente seguirán siendo el actor individual más poderoso [en 2025]”, dejaba claro que “en términos relativos, la fuerza del país – incluso en el ámbito militar – va a reducirse y la capacidad de influencia de los EEUU va a ser mucho más limitada”.

Eso, claro, fue entonces; ahora – unos 11 meses más tarde – es otro momento y las cosas pueden haber cambiado. Las predicciones tendrán que ponerse al día según los rápidos cambios que afectan a las realidades de hoy. A pesar de que se publicó cuando la debacle económica mundial estaba ya en marcha, el informe fue escrito bastante antes de que la crisis alcanzase sus mayores dimensiones y por ello insistía en que el declive del poder de EEUU sería gradual, prolongándose a lo largo de los 15 años de horizonte temporal analizado. Pero la crisis económica y algunos de los más recientes sucesos han alterado radicalmente ese calendario. Así, debido a las descomunales pérdidas económicas que han sufrido los EEUU el pasado año junto con la impresionante recuperación económica de China, el cambio en la balanza del poder global que predecía el informe se ha acelerado. A efectos prácticos, 2025 ya está aquí. 

Muchas de las predicciones generales y a medio plazo que se hacían en el Global Trends 2025 ya han sucedido. Brasil, Rusia, India y China – conocidos como el grupo de países BRIC – ya están presionando para conseguir un rol más activo en las cuestiones económicas global, como predecía el informe que iba a ocurrir a lo largo demás o menos una década. Al mismo tiempo, el dominio global que hasta hace poco monopolizaban los EEUU junto con la ayuda de las potencias industriales occidentales – el llamado G-7 – se ha ido apagando a un ritmo nada despreciable. Países que hasta hace poco miraban a los EEUU en busca de una guía para las grandes cuestiones internacionales, ahora ignoran los consejos de Washington y en cambio están creando sus propias redes de autónomas de colaboración política. Los EEUU son cada vez menos proclives a desplegar en el exterior sus fuerzas militares, especialmente a medida que las otras potencias aumentan su propia capacidad y otros actores no estatales cuentan con mecanismos de ataque “asimétricos” para contrarrestar la ventaja de los EEUU en capacidad armamentística convencional.

Hasta el momento no parece que haya nadie diciendo esto alto y claro, pero seamos francos: transcurrido menos de un año del periodo de 15 que mencionaba el informe Global Trends 2025, los días en que no se cuestionaba el dominio global americano han llegado a su fin. Puede que lleve una década o dos (o tres) hasta que los historiadores puedan mirar atrás y decir sin dudar “ese fue el momento en que los EEUU dejaron de ser la gran potencia dominante en el planeta y se les obligó a comportarse como cualquier otro gran actor en un mundo con varias potencias que compiten entre si”. Pero los indicios de que esa importante transición está ya sucediendo están ahí, para quién se moleste en mirar.

Seis paradas en el camino hacia una nación ordinaria 

A continuación propongo una lista de seis acontecimientos recientes que indican que estamos ya llegando a ese “2025”. Todos seis han aparecido en las noticias en las últimas semanas, aunque nunca juntas en un mismo espacio. Estos acontecimientos (y otros parecidos) constituyen un patrón: la entrada, de hecho, en una nueva era.

1. En la cumbre económica global de Pittsburgh del 24 y 25 de septiembre, los líderes de las grandes potencias industriales, el G-7 (G-8 si se incluye a Rusia) acordaron trasladar la responsabilidad de supervisar la evolución de la economía mundial a un grupo mayor y más inclusivo, el G-20, que incorpora a China, India, Brasil, Turquía y otros países en vías de desarrollo. Aunque se han expresado reservas sobre la habilidad de este grupo más amplio más ejercer un liderazgo mundial eficaz, no hay duda de que este cambio indica por si mismo un desplazamiento del eje del poder económico mundial desde el Oeste hacia el gran Este y el Sur – y junto con este desplazamiento se ha producido un atronador declive de la preeminencia económica de los EEUU.

“La verdadera importancia del G-20 no reside en que se la haya pasado la batuta desde un G-7/G-8, sino que ha sido desde un G-1, los EEUU”, escribía en el Financial Times Jeffrey Sachs, de la Universidad de Columbia. “Incluso durante los 33 años en que ha estado operando el foro económico del G-7, los EEUU estuvo al frente de las grandes decisiones económicas tomadas”. El declive del liderazgo americano durante estas últimas décadas quedó ofuscado por el colapso de la Unión Soviética y la importancia de su papel en el desarrollo de las tecnologías de la información, señala Sachs, pero ahora no queda ya duda alguna de que ha habido un desplazamiento del poder económico de los EEUU hacia China y otros nuevos motores económicos.

2. Según varias informaciones aparecidas en prensa, los rivales económicos de EEUU llevan a cabo reuniones secretas – y no tan secretas – para explorar la posibilidad de un menor rol del dólar americano – que se está depreciando rápidamente – en el comercio internacional. Hasta ahora, el uso del dólar como el medio internacional de pago ha dado a los EEUU una ventaja significativa: puede sencillamente imprimir dólares para hacer frente a sus obligaciones internacionales mientras que los otros países deben convertir su moneda en dólares, lo que a menudo conlleva importantes costes. Sin embargo recientemente muchas de las grandes potencias comerciales – entre las que están China, Rusia, Japón, Brasil y los países petroleros del Golfo Pérsico – han empezado a considerar seriamente el uso del Euro, o de una “cesta” de divisas, como nuevo medio de pago. Si ello es así, se trata de un plan que acelerará la precipitada caída del dólar e incrementará aún más la erosión de la influencia americana en los asuntos económicos internacionales.

Un debate de este tipo se sabe que tuvo lugar este verano en una cumbre que reunió a los países del BRIC. Lo que era solamente un concepto hace un año, cuando la idea misma de un grupo de países BRIC fue lanzada por el economista jefe de Goldman Sachs, se ha convertido en un consorcio de carne y hueso el pasado mes de junio, cuando los líderes de los cuatro países celebraron una reunión inaugural en Yekaterinburgo, Rusia.

El sólo hecho de que Brasil, Rusia, India y China decidieran reunirse como grupo ha sido visto como algo significativo, ya que conjuntamente suponen sobre el 43% de la población del planeta y se espera que hacia 2030 produzcan el 33% del PIB mundial – aproximadamente lo mismo que supondrá en esa fecha la de EEUU y Europa. Aunque los líderes del BRIC decidieron no conformar por el momento un organismo permanente como el G-7, sí acordaron coordinar los esfuerzos para desarrollar alternativas al dólar y reformar el Fondo Monetario Internacional (FMI) de manera que la voz de los países no occidentales tenga un mayor peso.

3. En el frente diplomático, Washington se ha visto enfrentado por Rusia y China en sus esfuerzos por constituir un frente internacional que aumente la presión sobre Irán para que detenga su programa nuclear de enriquecimiento. Un mes después de que el Presidente Obama cancelase los planes para el despliegue de un sistema anti-balístico de misiles en Europa del este, aparentemente una apuesta a favor de reforzar la seguridad de la frontera rusa a cambio de una posición más dura frente a Teherán, los altos mandatarios rusos están dejando claro que no tiene intención alguna de apoyar nuevas sanciones a Irán. “Amenazas, sanciones y una mayor presión creemos que serían, en la situación actual, contraproducentes”, declaró el Ministro de Exteriores ruso Sergey V. Lavrov, después de una reunión con la Secretaria de Estado Hillary Clinton en Moscú el pasado 13 de octubre. Al día siguiente, el Primer Ministro ruso Vladimir Putin dijo que amenazar con sanciones era “prematuro”. Dados los riesgos políticos que asumió Obama cancelando el programa de misiles – una decisión que fue ampliamente criticada por los Republicanos en Washington – el rápido desprecio de Moscú por la petición estadounidense de una mayor cooperación en la cuestión del enriquecimiento en Irán puede solo interpretarse como un signo más del rápido languidecer de la influencia norteamericana.

4. Y se puede inferir exactamente lo mismo de una reunión al más alto nivel que tuvo lugar en Beijing el 15 de octubre entre el Primer Ministro chino Wen Jiabao y el Primer Vicepresidente iraní, Mohammed Reza Rahimi. “La relación sino-iraní ha sido testigo de un rápido desarrollo ya que los líderes de ambos países han tenido frecuentes contactos, y la cooperación en cuestiones de comercio y energía se ha ampliado y profundizado”, dijo Wen en el Gran Salón del Pueblo. Dicho en un momento en el que los EEUU están tratando de persuadir a China y Rusia, entre otros, para que reduzcan sus lazos comerciales con Irán como preludio de sanciones más duras, la declaración china sólo puede considerarse como otro desplante a Washington.

5. Desde el punto de vista de Washington, los esfuerzos para lograr un mayor apoyo internacional al esfuerzo bélico aliado en Afganistán se han tropezado también con una asombrosa respuesta negativa. En lo que sólo puede considerarse como un gesto trivial y renuente de apoyo al esfuerzo bélico de EEUU, el Primer Ministro británico Gordon Brown anunció el 14 de octubre que el Reino Unido añadiría más tropas al contingente británico en dicho país – pero sólo 500 efectivos más, y sólo si el resto de países europeos aumentan también su compromiso militar, algo que él sin duda sabe que es difícil que ocurra. Hasta el momento, dicho minúsculo contingente provisional representa todas las tropas adicionales que la administración Obama ha sido capaz de obtener de los aliados europeos de EEUU, a pesar de un continuo esfuerzo diplomático encaminado a reforzar las fuerzas de la OTAN en Afganistán. En otras palabras, incluso el más leal y servil aliado de EEUU en Europa parece no estar ya dispuesto a cargar con lo que mayoritariamente ya se percibe como otra costosa y extenuante aventura militar americana en el Gran Oriente Medio.

6. Por último, en un asombroso gesto simbólico el Comité Olímpico Internacional (COI) dejó de lado a Chicago (así como a Madrid y Tokio) para elegir a Rio de Janeiro como sede de los juegos olímpicos de verano de 2016, la primera vez que un país suramericano es elegido para ese honor. Hasta que no llegó el momento de la votación, Chicago era considerada como una candidata con posibilidades, especialmente una vez el antiguo residente en Chicago Barack Obama apareció en persona en Copenhague para promover su candidatura frente al COI. Sin embargo, tras un giro que sorprendió al mundo entero, Chicago no sólo perdió sino que fue la ciudad eliminada ya en la primera ronda de votaciones.

“Brasil pasó de ser un país de segunda a ser un país de primera clase, y hoy empezamos a recibir el respeto que merecemos”, dijo el Presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva durante la celebración de la victoria tras la votación de Copenhague. “Podría morirme ahora y aún así habría valido la pena”. Pocos prestaron atención a este hecho, pero a lo largo del proceso de decisión olímpico los EEUU fueron sumaria e instantáneamente relegados de la posición de única superpotencia a la de uno más del grupo, un gesto simbólico en un mundo que inicia una nueva era. 

Respecto a ser un país común y corriente

Lo dicho son sólo algunos pocos ejemplos ocurridos recientemente que indican, según creo, que el tiempo de la preeminencia global de los EEUU ha tocado a su fin, años antes de lo que la comunidad de la inteligencia americana pensaba. Está cada vez más claro que las otras potencias – incluidos nuestros aliados más cercanos – plantean políticas exteriores más independientes, sin importar la presión que Washington pueda llegar a hacer.

Por supuesto que nada de esto significa que durante mucho tiempo los EEUU no vayan a seguir teniendo la economía más grande del mundo y, en términos de puro poder destructivo, su mayor fuerza militar. Sin embargo, no hay duda alguna que el contexto estratégico en el que los líderes norteamericanos van a tener que tomar decisiones críticas, aquellas relacionadas con los intereses vitales para la nación, ha cambiado dramáticamente desde el inicio de la crisis económica global. Pero aún más importante es el hecho de que el Presidente Obama y sus principales asesores parece que, a regañadientes, están empezando a configurar la política exterior de los EEUU con esa nueva realidad en mente. Ello resulta evidente, por ejemplo, en la decisión de la administración de revisar nuestra estrategia en Afganistán.

Porque después de todo no fue hasta el pasado marzo cuando el presidente accedió a una nueva estrategia basada en la contrainsurgencia, que requería un mayor despliegue de soldados sobre el terreno y un compromiso de intensificar los esfuerzos para ganarse los corazones y las mentes en las aldeas afganas donde están resurgiendo los Talibanes. Fue por esto por lo que cesó al entonces comandante en jefe de la guerra en Afganistán, el General David D. McKiernan, reemplazándolo por el General Stanley A. McChrystal, considerado mucho más proclive a la contrainsurgencia. Pero cuando McChrystal presentó a Obama las implicaciones y los costes de esta nueva estrategia – entre 40.000 y 80.000 nuevos efectivos (muchos más que los únicos 20.000 que recientemente se han añadido a la lucha) – mucha gente del círculo más cercano al presidente puso el grito en el cielo.

Un despliegue de tamañas proporciones no sólo costará al Tesoro cientos de miles de millones de dólares que difícilmente pueden pagarse, sino que la tensión que posiblemente generará en los cuerpos del Ejército y la Marina será, después de años de actividad y estrés en Irak, poco menos que insoportable. Estos costes serían claro mucho más fáciles de asumir si nuestros aliados asumiesen una mayor parte del trabajo, algo a lo que están cada vez menos dispuestos.

Obviamente, los líderes de Rusia y China no están del todo insatisfechos de ver a los EEUU agotar sus recursos militares y financieros en Afganistán. Bajo estas circunstancias, no es sorprendente que el Vicepresidente Joe Biden, entre otros, esté abogando por un nuevo giro en la política norteamericana, abandonando el enfoque de la contrainsurgencia y optando en cambio por una estrategia de “contra-terrorismo” menos costosa, y destinada en parte a aplastar a Al Qaeda en Pakistán – usando aviones teledirigidos y las Fuerzas Especiales, en lugar de gran cantidad de tropas regulares (mientras que el número de efectivos en Afganistán quedarían relativamente inalterados).

Es demasiado pronto para decir cómo concluirá la revisión de la estrategia en Afganistán que está haciendo el presidente, pero el hecho de que no aceptase inmediatamente el plan de McChrystal y que haya dejado tanto espacio a Biden para que defienda su posición sugiere que puede estar dándose cuenta de la locura que sería un aumento de las obligaciones militares de los EEUU en el exterior en un momento en que su preeminencia global se debilita. A uno le parece detectar esa prudencia de Obama en otros gestos recientes. Aunque él sigue insistiendo en que la adquisición por parte de Irán de armamento nuclear es totalmente intolerable y que el uso de la fuerza para evitarlo sigue siendo una opción, claramente ha tomado medidas para que minimizar las probabilidades de que dicha opción – que tampoco sería del agrado de unos “aliados” recalcitrantes – no llegue a utilizarse nunca.

Por otro lado, Obama también ha dado un nuevo aire a la diplomacia norteamericana, buscando reforzar los lazos con Moscú y aprobando el establecimiento de relaciones diplomáticas con anteriores estados paria como Burma, Sudán y Siria. Ello refleja también la realidad de un mundo cambiante: que la postura agresiva del “estamos en posesión de la verdad” que la administración Bush adoptó hacia estos países durante ocho años rara vez sirvió para conseguir nada. Interprétese pues como un reconocimiento implícito de que los EEUU se están bajando de su pedestal de “única superpotencia del mundo” para ser un país más como cualquier otro. Porque después de todo eso es lo que hacen los países normales; se embarcan en relaciones diplomáticas con los otros países, les gusten o no sus actuales gobiernos.

Así que bienvenidos al mundo del 2025. No se parece al mundo de nuestro pasado reciente, cuando los EEUU miraban por encima de los hombros al resto de naciones, y no encaja demasiado bien con las fantasías de Washington de ostentar un poder global tras el colapso de la URSS en 1991. Pero es la realidad. 

Muchos norteamericanos puede que vivan la pérdida de esa preeminencia con angustia, o incluso menosprecio. Pero por el otro lado, no deben olvidarse las ventajas de ser un país normal como cualquier otro: nadie espera que Canadá, Francia o Italia manden otras 40.000 tropas a Afganistán, añadiéndolas a las 68.000 que ya están allí y las 120.000 que siguen en Irak. Ni nadie espera que esos países se gasten 925.000 millones de dólares de los contribuyentes para financiar ese despliegue – el coste que actualmente se estima que tienen esas dos guerras, según el National Priorities Project.

Pero la pregunta clave sigue ahí: ¿cuanto tiempo más seguirá Washington pensando que los norteamericanos pueden permitirse subsidiar jugar un papel global, que conlleva guarnecer medio planeta y luchar lejanas guerras en nombre de la seguridad mundial, mientras la economía de EEUU pierde más y más terreno frente a sus competidores? Este es el dilema que el Presidente Obama y sus asesores deben hacer frente en este nuevo mundo del 2025.

Michael T. Klare es profesor de estudios de Paz y Seguridad Mundial en el Hampshire College. Su ratuï libro es Rising Powers, Shrinking Planet: The New Geopolitics of Energy (Metropolitan Books). Una versión documental de su anterior libro, Blood and Oil, puede encontrarse en la Media Education Foundation (Bloodandoilmovie.com).

Traducción para www.sinpermiso.info: Xavier Fontcuberta i Estrada

Bombay: claves de la masacre… Ejército indio pone fin a terror, con 195 víctimas …

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  • Bombay: claves de la masacre…

  • Bombay: el fin pero no el final

  • El Ejército indio pone fin a tres días de terror

 

Bombay: claves de la masacre

Editorial

Los ataques terroristas perpetrados hace dos días en Bombay, y atribuidos por el gobierno indio a militantes procedentes del vecino Pakistán, son sin duda un hecho bárbaro que ha causado más de un centenar de muertos y más de 300 heridos entre civiles inocentes y que, sea cual fuere la causa política, religiosa o nacional a la que se afilien los agresores, ha generado el justificado repudio mundial.

Más allá de la condena es preciso, sin embargo, analizar los contextos en los que tuvo lugar el cruento ataque. Es necesario recordar que las fuentes de la actividad terrorista en India se ubican, principalmente, en los conflictos étnicos, religiosos y territoriales que dejó sembrados el colonialismo inglés en la frontera indo-paquistaní: el de Cachemira, poblada en su mayoría por musulmanes, y el del Punjab, cuya población, en la que predomina la etnia sij, se encuentra dividida de manera artificial entre ambos países.

Esa herencia nefasta no sólo ha provocado cuatro guerras entre India y Pakistán y una peligrosa carrera armamentista –en el contexto de la cual ambos países desarrollaron armas atómicas–: ha sido, además, el telón de fondo de los asesinatos de Mahatma Gandhi y de Indira Gandhi, y se ha traducido en una enconada violencia cíclica en el país. El antecedente más próximo es el de julio de 2006, cuando los trenes suburbanos de la propia Bombay fueron atacados con bombas, lo que dejó unos 190 muertos.

Desde otro punto de vista, resulta significativo que la carnicería perpetrada en Bombay ocurra tras siete años de lo que el gobierno de Estados Unidos aún denomina “guerra contra el terrorismo internacional”, empeño cuyo signo verdadero es el pillaje neocolonial y que, en materia de seguridad, no se ha traducido en un resultado apreciable.

Cierto, los grupos que recurren al terrorismo en India no necesariamente están vinculados con los sectores del fundamentalismo islámico que organizaron los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, pero no deja de ser paradójico que una operación terrorista en gran escala sacuda al mundo justo en los días finales de la presidencia de George W. Bush, quien se presentó como el gran cruzado contra el terrorismo en el mundo, y que en esa caracterización ordenó la invasión, la devastación y la ocupación de dos países –Afganistán e Irak–, atropelló los derechos humanos en Estados Unidos y en el extranjero, erigió centros de tortura y redes de desaparición forzada de personas, y alentó, de esa forma, una severa regresión de los avances civilizatorios en todo el mundo.

A despecho de todo eso, el fenómeno que se pretendía combatir sigue vivo y presente, en Irak, en Afganistán, en India y en muchos otras naciones, con o sin tropas invasoras estadunidenses, y es claro que no podrá ser resuelto a punta de bombardeos.

 

Bombay: el fin pero no el final

Soutik Biswas
BBC, Bombay

Comandos en uno de los jardines

Este sábado no fueron turistas los que se pasearon por los jardines del hotel.

En el patio delantero del hotel Taj Mahal Palace, las ambulancias esperaban su turno para llevar a los muertos a la morgue, horas después de que el sitio de 60 horas finalizara, en la mañana del sábado.

ÚLTIMAS NOTICIAS

Las autoridades indias advierten que el saldo de muertos podría aumentar, ahora que retiran los cuerpos de los hoteles.  Al menos 195 personas perdieron la vida. En India ya empezaron los funerales de algunas de las víctimas. La mayoría de los muertos fueron indios. Al menos 15 miembros de las fuerzas de seguridad india perdieron la vida.

Entre los extranjeros muertos había israelíes, chinos, australianos, tailandeses, alemanes, japoneses, británicos, franceses, estadounidenses, italianos, canadienses, singapurenses y mauricianos.

Cajas de guantes quirúrgicos de látex se apilaban en una esquina y el personal sanitario entraban con baldes y botellas de desinfectante. Los comandos indios seguían revisando cada habitación en busca de sobrevivientes, cadáveres o municiones, pues hasta terminar no podían declarar que el lugar era seguro. Y afuera, los empleados del Taj Mahal corrían de un lado a otro con lo que parecían listas de huéspedes, tratando de averiguar quiénes no habían sido encontrados aún.

No se sabe todavía cuántos huéspedes estaban en el hotel de 565 habitaciones, una de las más famosos de Bombay, cuando los atacantes irrumpieron el miércoles por la noche.

Daños adentro del hotel

Mucho se arruinó.

Tampoco se sabe aún cuántos perdieron la vida en los restaurantes y el lobby, que estaban llenos cuando el ataque empezó.

“Hay mucha gente muerta adentro. Es un desastre”, susurró un socorrista. “La operación aún no termina; seguimos muy perturbados”.

 

“Inimaginable”

Los comandos indios iniciaron un nuevo asalto en el hotel en la madrugada del sábado. Nuevamente se vieron llamas salir de algunas partes del hotel, así como disparos intermitentes.

Algunas horas más tarde, el jefe de la policía de la ciudad declaró que el sitio había llegado a su fin y que los últimos tres hombres armados habían sido dados de baja.

Llamas saliendo de una ventana del hotel.

Parte del hotel volvió a arder durante la operación de la mañana. El jefe de los comandos, JK Dutt, le pidió a los huéspedes que estaban en sus habitaciones que abrieran las cortinas, para poderlos ver desde afuera.  Yo vi sólo a un hombre, con el uniforme del hotel, saliendo, cojeando, con al ayuda de otros dos.

Un poco más tarde, se escucharon dos explosiones controladas desde adentro del hotel y la policía explicó que estaban destruyendo municiones que encontraron. Al mediodía, otra explosión, más fuerte.  El bombero que entró a apagar las llamas tomó una fotografía con su celular de uno de los atacantes muertos. Al salir dijo que el olor adentro era “inimaginable”.

El gigante silencioso

Esto no terminará hasta que inspeccionemos hasta el último rincón y saquemos a todos los huéspedes, vivos o muertos

Empleado del Taj Mahal Palace

El hotel, uno de los más grandiosos de India, está ahora en silencio, tras tres noches de disparos y explosiones constantes de los atacantes y los comandos.

Parte de la majestuosa ala antigua del hotel fue destruida. Una capa de hollín oscuro cubre las paredes de ladrillo marrón y piedra. Hasta las ventanas de una sección del segundo piso están carbonizadas.

Nadie sabe cuánto de la elaborada decoración del hotel -cielo rasos de alabastro, tapices de seda tejidos a mano, una colección de arte excepcional- sobrevivió.

Interior hotel antes de los ataques.

Pasará algún tiempo antes de que el hotel recupere su grandiosidad.

“Pasará algún tiempo antes de que podamos aceptar la pérdida”, dijo un empleado.

“Esto no terminará hasta que inspeccionemos hasta el último rincón y saquemos a todos los huéspedes, vivos o muertos”.

El sitio del hotel Taj Mahal puede haber terminado, pero el conteo de los muertos y el cálculo de las pérdidas materiales apenas empieza.

Podrían pasar varios meses, hasta un año, antes de que el hotel más famoso de Bombay vuelva a la vida.

 

El Ejército indio pone fin a tres días de terror

 

Las autoridades señalan que un comando de élite mata a los tres últimos terroristas atrincherados en el interior del hotel Taj Mahal.-  Las víctimas ascienden a 195

ELPAÍS.com / AGENCIAS – Madrid / Bombay – 29/11/2008

Las tropas de élite del Ejército indio están registrando, habitación por habitación, el lujoso hotel Taj Mahal de Bombay, en busca de más terroristas que puedan permanecer escondidos, tres días después de los ataques terroristas coordinados que han dejado casi dos centenares de muertos.

Las fuerzas especiales han abatido a tiros esta madrugada (hora española) a los tres últimos terroristas que se encontraban atrincherados en el Taj. Los atentados realizados con explosivos, tiroteos y secuestro de rehenes en el Taj Mahal y el hotel Trident/Oberoi, además de un centro judío, han dejado 195 muertos y otros 295 heridos, según cifras oficiales. Entre los muertos hay 22 extranjeros, ninguno de ellos español.

Una vez controlada la situación, han comenzado las investigaciones, internas y externas, acerca de éstos, uno de los peores ataques que se han registrado en India. El presidente paquistaní, Asif Ali Zardari, ha afirmado hoy que actuará “rápidamente” si existen evidencias de la participación de grupos o individuos de su país en los atentados de Bombai.

Asimismo, el gobierno de Londres investiga la existencia de una “conexión británica” a través de un equipo de la policía antiterrorista que fue enviado al día siguiente de los ataques. Los expertos certificarán las versiones según las cuales varios de los hombres que sembraron el terror en esa ciudad son ciudadanos de Reino Unido nacidos en Pakistán, o incluso nacidos en Reino Unido pero de ascendencia paquistaní.

Fuentes diplomáticas indias han dicho a la BBC que no hay evidencias de una “conexión británica” en la matanza, pero Londres colaborará en las indagaciones.

Días de Terror

“El Taj está controlado”, ha asegurado el jefe de policía Hasan Gafoor en declaraciones emitidas por la televisión india. En el asalto final ha fallecido un soldado. Ahora las fuerzas de seguridad lideradas por Jyoti Krishna Dutt, se encuentran revisando las instalaciones del hotel habitación por habitación.

Los empresarios españoles Alvaro Rengifo y Alejandro de la Joya han llegado esta mañana a Madrid tras el “horror” vivido por ambos en el hotel Trident, del que fueron rescatados este viernes. “Estoy muy bien, estoy con toda mi familia”, ha explicado desde su domicilio Rengifo. Este empresario y el consejero delegado de Ferrovial-Agromán, Alejandro de la Joya, han aterrizado en la base aérea de Torrejón de Ardoz en un avión privado fletado expresamente para su repatriación.

Mientras el hotel Trident (antiguo Oberoi) ha quedado este viernes “completamente bajo control” y “libre de terroristas”, así como el centro judío Nariman House, por la noche (sobre las 23.30 hora peninsular española) se han registrado unas cinco explosiones en el Taj. Esta madrugada, el Ejército ha comenzado un intenso tiroteo con los islamistas atrincherados en el establecimiento y las imágenes de televisión mostraban un incendio declarado en la planta baja.

En el cruento episodio han fallecido, según las autoridades, 18 extranjeros. Entre ellos un ciudadano británico, cuatro australianos, un italiano y un japonés. Además, el Gobierno de Estados Unidos ha confirmado la muerte de cinco ciudadanos estadounidenses.

Entre los heridos hay un matrimonio español, formado por Rafael Deaux y María Rosa Romero. Ambos continúan hospitalizados con pronóstico leve y su salud no corre peligro. Se prevé que permanezcan en la ciudad aún unos días.

Asalto al centro judío

Este viernes, un comando de élite asaltó el centro judío Nariman House, donde murieron cinco rehenes y dos secuestradores. Cientos de personas fueron testigos de los esfuerzos del Ejército por controlar la situación mediante una dura batalla en la que se registraron tiroteos y el lanzamiento de granadas.

La operación finalizó sobre las 14.00 hora española peninsular. Según J. K. Dutt, director general de la Guardia Nacional de Seguridad, sus hombres volaron un muro exterior del centro e irrumpieron en él, “neutralizando” a dos terroristas. Sin embargo, no pudieron evitar la muerte de cinco rehenes israelíes, entre ellos un rabino y su esposa, residentes en Brooklyn (Nueva York). El hijo de la pareja ha sido salvado por la niñera y se encuentra a salvo, informa Georgina Higueras.

Los autores

Este sábado se han conocido más detalles sobre los terroristas. Algunos de los islamistas atacantes visitaron Bombay meses antes y han vivido allí durante todo este tiempo fingiendo ser estudiantes, recoge el Times of India. El grupo habría visitado en varias ocasiones los dos hoteles asaltados. Los terroristas procederían la mayoría de Pakistán, pero durante estas visitas de reconocimiento se habrían hecho pasar por malasios. A pesar de que la pista paquistaní cobra fuerza, el primer ministro, Yusaf Raza Gilani, ha señalado que “Pakistán no tiene nada que ver con esto”.

El primer ministro indio, Manmonah Singh, en una comparecencia ante la nación, condenó los ataques y manifestó que su Gobierno tomará “las medidas necesarias para defender la seguridad” de los ciudadanos. Además, señaló a terroristas llegados de fuera del país como responsables de la matanza.

En un principio, la autoría de los atentados se atribuyó a la organización islamista Deccan Muyahidiny, que había reivindicado las acciones. Sin embargo, tres de los terroristas detenidos en el transcurso de la contraofensiva del ejército indio han confesado ser miembros de la célula rebelde con base en Pakistán, Lashkar-e-Taiba (Ejército de los Puros), según el diario Hindu. Lashkar-e-Taiba, uno de los grupos de milicianos islamistas más influyentes en Asia, había negado este jueves su implicación en los atentados.

China, India: potencias económicas

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Estas dos economías, que juntas concentran al 37% de la población mundial, continúan progresando a toda velocidad, creciendo a tasas de 11,2% y 9%.

Estrategia.cl

Chinindia, un nuevo término se creó para encerrar en una palabra el fenómeno que remece al mundo con la fuerza de un volcán, y que obliga a todos a mirar hacia esa zona del globo terrestre, que está siendo el epicentro de una de las transformaciones más relevantes de la historia de la humanidad.

Juntos, estos dos países asiáticos que comparten una frontera, representan -por ahora- el 7,8% del PIB mundial y un 37% de la población del planeta, manteniendo ambos en lo demográfico una considerable distancia con otras naciones. En efecto, China tiene poco más de mil 300 millones de habitantes e India se acerca a mil 200 millones, mientras que Estados Unidos, el país más próximo a estos dos gigantes, apenas se empina por encima de las 300 millones de personas.
Sin desmerecer los alcances de las siderales brechas demográficas que separan a estos dos colosos del resto del mundo, lo verdaderamente relevante es el profundo cambio económico y social que están experimentando ambos países.

En los últimos cinco años China ha venido creciendo a tasas de dos dígitos, con un dinamismo que lejos de desfallecer, parece ir cobrando cada vez más fuerza. Según el FMI, China se expandió 10,4% en 2005, 11,1% en 2006 y crecería 11,2% este año y 10,5% en 2008. India, en tanto, en 2005 y 2006 creció a ritmos de 9% y 9,7% , este año aumentaría el PIB en 9% y el próximo en 8%.

Cambios Sociales

A toda máquina progresan estas megaeconomías, y el factor clave es que están viviendo cambios profundos al interior de sus sociedades. Hasta hace algunos años, China e India eran países muy grandes, pero muy pobres. Pero esto ha cambiado.

La clase media en India, segmento que se define como el formado por personas que ganan entre US$4.545 y US$23.000 al año, se ha triplicado en los últimos 20 años, hasta alcanzar una masa de 300 millones de individuos. Esto equivale a poco menos que el total de la población de Estados Unidos. Pero lo más importante no es lo que se ha avanzado, sino lo que está por venir.
Un ejemplo claro es el mercado de la telefonía móvil. India posee el más dinámico en todo el mundo, y lo asombroso es que apenas un 16% de la población india tiene hoy un celular.

También son cifras que reflejan el potencial de crecimiento de esta nación, las estadísticas que muestran que la mitad de la población india no tiene por ahora acceso a financiamiento bancario o de alguna entidad crediticia. O aquella que muestra que apenas 7 de cada mil personas poseen un auto, frente a los 500 de cada mil que registran los países de Europa. Previendo el explosivo aumento que continuará mostrando la demanda interna en India, las multinacionales asentadas en el país de los elefantes no paran de construir en sus confines, nuevas plantas industriales. General Motors, por ejemplo, está invirtiendo US$300 millones en levantar su segunda fábrica en India, preparándose para al aumento al triple que tendrán en esa nación las ventas de autos en los próximos ocho años.

Y qué decir del mercado de la extrema riqueza, un nicho que se estima hoy está conformado por más de mil hogares indios que tienen activos por encima del millón de dólares, cada uno. Estas transformaciones explican que la inversión extranjera en India haya pasado de US$452 millones en 1995 a US$5.335 millones en 2004, y que más de 200 compañías de las Fortune 500 hayan tercerizado sus servicios y soportes en empresas indias.

China


Si las cifras de India son sorprendentes, las de China provocan más asombro todavía. Este país no sólo es la gran fábrica del mundo, sino que también se está transformando en el gran consumidor del planeta. De aquí a 8 años será el mayor productor de autos del mundo y también el principal comprador, porque las ventas de automóviles ya se duplican año a año en ese mercado.

La población china, que está aumentando su poder adquisitivo al crecer la economía a ritmos de 11%, está viviendo una drástica transformación alentada por procesos como el éxodo desde el campo a la ciudad, migración que entre otros efectos, está provocando cambios en los hábitos de consumo y que llevan a demandar productos que antes no formaban parte de su dieta alimenticia tradicional o de su canasta de productos básicos. A la vez, los analistas están subrayando el fuerte aumento en el consumo que muestra China como una señal de que el país está liberándose de su dependencia de la inversión y las exportaciones, para su crecimiento. Un dato que justifica considerar a China e India como el epicentro económico del mundo, es que estos dos países, más Rusia, darán cuenta de la mitad del crecimiento mundial este año.

Beneficios Para el Mundo

En su última actualización, el FMI elevó su pronóstico de crecimiento para China en 1,2 punto porcentual al prever una expansión de 11,2% este año. De este modo, China, junto con India, otros mercados emergentes, y Alemania y Japón; está proveyendo una compensación todavía más fuerte que la proyectada hace tres meses, al debilitamiento que está experimentado Estados Unidos, permitiendo que la economía del mundo extienda su actual fase de crecimiento más rápido en tres décadas.

Más a largo plazo, el factor estabilizador de las economías de China e India es clave. En los años 90 en Asia había 100 millones de personas de clase media, y hoy ese número ha aumentado a 800 millones, es decir, una cifra mucho mayor a la existente en Europa y América Latina. “Es una masa de consumidores que ya está pensando en el próximo automóvil, en educación de calidad para los hijos, o en la casa propia. Eso proporciona una gran estabilidad”, puntualiza un avezado observador de las economías asiáticas.