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El nudo gordiano de la izquierda, por Emir Sader*

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En las economías de mercado, el Estado, para implementar políticas de redistribución del ingreso, como contrapeso de los mecanismos de concentración del mercado, depende de su política tributaria. A lo largo de las primeras décadas de la segunda posguerra, el Estado de bienestar social pudo desarrollarse –básicamente en Europa occidental– en base a un sistema tributario elevado para los padrones actuales. Pero los valores dominantes de derechos y justicia social guiaban las políticas recaudatorias y redistributivas.

En el período neoliberal, los valores dominantes han cambiado. Se impone la ideología liberal de mercado, según la cual cada uno deber buscar mejorar su vida disputando en el mercado en contra de los otros. Los recortes de los gastos públicos, con la teoría del Estado mínimo, han recaído sobre los derechos sociales, considerados gastos, con los cuales los sentimientos dominantes pasaron a no ser simpáticos.

El fin del Estado de bienestar social requirió la abolición de los valores de la solidaridad a favor de los del egoísmo. Cuando candidatos plantean que van a disminuir los impuestos, apelan a los peores sentimientos de las personas, a la insolidaridad social –hasta porque no especifican quiénes perderán derechos con ello, simplemente cuánto cada uno dejaría de pagar de impuestos– y suelen salir adelante en las encuestas.

Gobiernos que pretenden superar el neoliberalismo, reafirmando derechos que hayan sido eliminados, encuentran grandes dificultades de hacerlo con un Estado reducido a sus mínimas proporciones y con las recaudaciones de los Estados igualmente disminuidas. En el plan político se chocan con valores predominantes de hipersensibilidad en contra de cualquier tipo de elevación tributaria, así como con Congresos igualmente fragilizados respecto de campañas de los medios de comunicación en contra de cualquier suba de impuestos. Este es el obstáculo más grande para obtener más recursos para las políticas sociales.

Hay varias experiencias frustradas de gobiernos que, con excelentes intenciones, proponen reformas tributarias socialmente justas, en que los que ganan más pagan más y los que ganan menos, pagan menos, pero que se ven derrotados. Derrotados por Congresos bajo fuerte presión de los medios, que se hacen defensores de los ciudadanos supuestamente agredidos por embestidas del Estado insaciable que les quiere tomar lo que es suyo. La prensa convoca los peores sentimientos y valores egoístas, de insolidaridad social, para oponerse a las reformas tributarias, escondiendo que la gran mayoría dejará de pagar impuestos o pagará menos, mientras que los que pagarán más son los que ganan y tienen más y mucho más.

Sólo es posible para la izquierda superar ese obstáculo mediante una amplia, intensa y prolongada campaña ideológica previa, que demuestre la naturaleza socialmente justa de sus propuestas, para aislar a los sectores conservadores y preparar a la opinión pública para las reformas tributarias indispensables para extender las políticas sociales que nuestras sociedades –aun más en la era neoliberal– tanto necesitan.

*Emir Simão Sader, sociólogo brasileño, director del Laboratorio de Políticas Públicas (LPP) de la Universidad del Estado de Rio de Janeiro. Master en filosofia política y doctor en Ciencia política. En sección opinión de Página/12, Argentina, 03.04.14

Océano indico: principal campo de batalla por la dominación mundial?

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Entrevista a Mohamed Hassan, especialista en geopolítica del mundo árabe

image Gregoire Lalieu y Michel Collon

michelcollon.info

¿Se decide la suerte del mundo en el océano Índico? Cubierta por el arco del Islam (que va desde Somalia hasta Indonesia, pasando por los países del Golfo y Asia Central), la región se ha convertido en el nuevo centro estratégico del planeta. Este nuevo capítulo de nuestra serie “Comprender al mundo musulmán” nos convoca a un crucero. Mohamed Hassan nos explica de qué manera el desarrollo económico de China trastoca las relaciones de fuerza mundiales y saca a los países del Sur de su dependencia de Occidente. Nos desvela también las estrategias planteadas por los EEUU con el objeto de mantener su liderazgo. Y por qué el imperio usamericano está llamado a extinguirse. Finalmente predice el fin de la globalización. Resta saber si este hold-up planetario terminará sin problemas o si los atacantes liquidarán a los rehenes en la aventura.

Desde Madagascar hasta Tailandia pasando por Somalia, Pakistán o Birmania, la cuenca del océano Índico se halla particularmente agitada ¿Cómo explicar estas tensiones?

La relación de fuerzas a escala mundial se halla en pleno desorden. Y la región del océano Índico se halla en el corazón de esa tempestad política.

¿De qué región estamos hablando?

De la que va desde la costa oriental de África hasta el sur de Asia. Incluye un lago (el mar Caspio) y tres ríos: el mar del Golfo, el mar Rojo y el mar Mediterráneo.

¿Por qué es tan importante esta región? Primero porque el 60% de la población del mundo se concentra en Asia y se halla conectada al océano Índico. Solo la China y la India representan el 40% de la población mundial. Además la emergencia económica de estas dos potencias hacen del océano Índico una zona particularmente estratégica. Hoy en día el 70% del petróleo mundial pasa por este océano. Un porcentaje que tiende a crecer en función de las crecientes necesidades de ambos países. Por otra parte, el 90% del comercio mundial se realiza en barcos contenedores y el océano Índico acoge por sí solo la mitad de ese tráfico.

Como ha señalado el periodista usamericano Robert D. Kaplan, consejero inmediato de Obama y del Pentágono, el océano Índico va a convertirse en el estratégico centro mundial de gravedad del siglo 21. No solamente constituye un pasaje vital para el comercio y los recursos energéticos entre Oriente Próximo y y el este de Asia, sino que se halla ubicado también en el eje económico que se desarrolla entre China, por una parte, y África y América Latina por la otra.

¿El desarrollo de estas nuevas relaciones comerciales implica que el Sur está por liberarse de su dependencia de Occidente?

En efecto, algunas cifras producen vértigo: el comercio entre China y África se ha multiplicado por veinte desde 1997. Con América Latina por catorce en menos de diez años. India y Brasil colaboran cada vez más estrechamente con el continente negro. Bajo el impulso del desarrollo chino. Las inversiones Sur-Sur han aumentado rápidamente. Luego de haber sido saqueada por siglos, África emerge de su letargo.

¿Por qué tantos países de África y de América Latina se vuelven hacia China?

Desde hace siglos Occidente cometió un verdadero pillaje de los recursos naturales del Sur, impidiendo el desarrollo de esos países, especialmente a través de una deuda odiosa. Pero China propone mejores precios para las materias primas e invierte en los países del Sur desarrollando infraestructuras, programas sociales o proyectos de energía no contaminante. Ha suprimido los impuestos a la importación a numerosos productos africanos, favoreciendo enormemente la producción y el comercio de ese continente. También ha anulado la deuda de los países africanos más pobres. Además, contrariamente a lo que hacen las potencias occidentales, China no pretende inmiscuirse en la política interior de sus socios económicos. Con motivo de una conferencia ministerial sino-africana, el primer ministro chino Jiabao resumía así la política de su país: "Nuestra colaboración económica y nuestro comercio se apoyan en las ventajas recíprocas (…) Nunca impusimos condiciones políticas a África y no lo haremos tampoco en el futuro”. ¡Qué diferencia con las potencias occidentales, que no han parado de hacer y deshacer los gobiernos africanos! El Sur tiene sed de independencia: aliarse a la China es una verdadera oportunidad para calmar esa sed.

Por otra parte, los países occidentales están pasando por una grave crisis económica, que tiene cierta repercusión en China pero no le impide seguir creciendo. En tales condiciones es normal que los países africanos y latinos se vuelvan hacia el socio económico más sólido. Como lo destacaba el Financial Times en otro momento, Brasil habría sido afectado por la crisis de los EEUU. Pero en 2009 su economía continuó creciendo y no es casualidad que China se haya convertido en su principal socio económico.

Este eje Sur-Sur define la hegemonía occidental. ¿Dejarán los EEUU y Europa que China invada sus territorios?

El desarrollo de este eje Sur-Sur presenta globalmente dos amenazas importantes para los intereses de las potencias imperialistas y especialmente para los EEUU. En primer término, retira de la zona de influencia occidental países ricos en materias primas. E inmediatamente después le permite a la China disponer de todos los recursos necesarios para continuar con su deslumbrante desarrollo. En pleno ascenso, Pekín está ya atrapando a la primera potencia económica, los EEUU. Según Albert Keidel, antiguo economista del Banco Mundial y miembro del Consejo Atlántico, China podría pasar al frente en 2035. Hoy en día Washington trata de contener la emergencia china para mantener su liderazgo. Y el control del océano Índico se halla en el centro de esta estrategia. La lucha contra la piratería somalí no es más que un pretexto para que las fuerzas de la OTAN tomen posiciones en el océano Índico y las potencias occidentales mantengan su control de esta cuenca. Japón también ha emprendido la construcción de una base militar en Yibuti para combatir la piratería.

Tan pronto se habla de piratas y como de terroristas islámicos. ¿Se trata de una amenaza real o de un pretexto?

Yo no digo que no haya amenaza. Sino que simplemente las potencias occidentales la instrumentalizan para ponerla al servicio de sus intereses estratégicos en la región. ¿Cómo se desarrolló la piratería en Somalia? Hace veinte años que ese país no tiene gobierno. Algunas compañías europeas han aprovechado para ir a pescar en sus costas y otras para volcar desechos tóxicos. En tales condiciones los pescadores somalíes se vieron impedidos de trabajar y se lanzaron a la piratería para sobrevivir. Pero luego el fenómeno fue tomando otras dimensiones. Pero si se quiere resolver el problema de la piratería es necesario atacarlo en sus raíces y restablecer un orden político legítimo en Somalía.

Orden que los EEUU no han querido hasta ahora…

Sí, y su insensata política podría acarrear males mucho mayores todavía. En efecto, es necesario saber que Somalia es el centro histórico del Islam en África del Este. En otra época la influencia de los jefes religiosos somalíes era muy importante. Habían llevado el Islam suní hasta Mozambique. Luego, cuando durante el siglo XVIII los chiitas omaníes extendieron su influencia al África Oriental, influyeron enormemente en la cultura de la región pero no lograron convertir a la población al chiismo.

Hoy en día existe la posibilidad de que se desarrolle un movimiento islámico a causa de los errores cometidos por los EEUU en el Cuerno de Africa. Y si los dirigentes de ese movimiento utilizaran esta historia común para reunir a sus miembros en toda África Oriental y defender a Somalia como centro histórico del islam africano, entonces la amenaza se volvería muy seria para los EEUU.

El océano Índico se halla coronado por el “arco del Islam”, que se extiende desde África Oriental hasta Indonesia, pasando por los países del Golfo y de Asia Central ¿Cómo es posible que ese océano, cuna de potencias musulmanas, haya acabado bajo el dominio de las potencias occidentales?

Antes de la apertura del canal de Suez en 1869, cuatro grandes potencias dominaban la región: el imperio turco-otomano, el de los persas (actual Irán), el de los mongoles (imperio musulmán que se desarrolló en la India) y China. A través del océano Índico, el comercio había puesto en contacto a las poblaciones musulmanas con los otros pueblos de la región y permitido al Islam extenderse hasta China y África Oriental.

Fue así como se formó el arco del Islam y el océano Índico fue dominado en gran parte por las potencias musulmanas.

Pero un gran acontecimiento, ocurrido en la India, va a cimentar la dominación europea en la región: la revuelta de los cipayos de 1857. Los cipayos eran soldados indios al servicio de las compañías inglesas. Las injusticias que cometían sus empleadores los condujeron a una rebelión que muy rápidamente desembocó en un gran movimiento popular. Fue una evolución muy violenta, los cipayos masacraron a amuchos ingleses pero finalmente estos lograron reprimir el movimiento. En Gran Bretaña una gran campaña propagandística denunció la barbarie de los cipayos. Karl Marx analizó el acontecimiento y sacó otras conclusiones: “Sus métodos son bárbaros pero debemos preguntarnos qué los llevó a ejercer tanta brutalidad: los colonos británicos establecidos en la India”.

Hoy en día vivimos algo similar con los atentados del 11 de setiembre. Toda la opinión pública occidental está dirigida a indignarse ante los métodos bárbaros de los terroristas islámicos. Pero no se hace preguntas sobre cuáles fueron los factores que dieron origen a esta forma de terrorismo: eso nos conduciría a la política de los EEUU en el Oriente Próximo durante estos últimos cincuenta años. La represión de la rebelión de los cipayos tuvo dos consecuencias importantes: en primer término, la colonia india hasta ese momento administrada por compañías privadas, pasó oficialmente a ser administrada por el gobierno británico. Inmediatamente después Gran Bretaña depuso al último líder musulmán indio, el emperador mogol Muhammad Bahadur Shah, y lo desterró a Birmania, donde terminó sus días.

Once años después de la rebelión de los cipayos se abre el canal de Suez, que permite vincular el Mediterráneo con el océano Índico. ¿Un verdadero golpe de mano para el dominio europeo en ese océano?

Exacto. Se acelera entonces la colonización europea en la cuenca del océano Índico, Francia se apodera de Yibuti, Gran Bretaña de Egipto y luego de Bahrein con el objeto de proteger a la India de la invasión rusa. Después de muchas convulsiones entre los imperialismo de fines del siglo XIX (unificación de Alemania e Italia, reparto de África entre las potencias europeas), el imperio del sultanato de Omán era la última potencia árabe activa en el océano Índico. Para voltearlo los europeos montaron una campaña propagandística diciendo que los omaníes explotaban a los africanos como esclavos. Con el pretexto de combatir la esclavitud, Europa movilizó a sus tropas hacia el océano Índico y venció al sultanato de Omán. De este modo el dominio occidental sobre el océano Índico fue absoluto.

Pero hoy en día ese dominio está puesto en tela de juicio por las potencias emergentes de Asia y el océano Índico podría converitrse en el teatro de la competencia sino–usamericana. Con los EEUU declinando y la China en espectacular ascenso, ¿cómo podría Washington bloquear a su principal competidor?

El Pentágono está bien plantado en la región: una enorme base militar en Okinawa (Japón), un acuerdo con Filipinas con el pretexto de la lucha contra el terrorismo, excelentes relaciones con el ejército indonesio, que fue adiestrado por Washington para masacrar a un millón de comunistas e instaurar una dictadura militar en los años 60…

Además, los EEUU pueden contar con su base militar de Diego García. Esta isla coralina ubicada en el corazón del océano Índico haría soñar a más de un turista con sus playas de arena blanca y sus palmeras.

Sin embargo, la historia de esta isla tiene menos glamour: en 1965, Diego García y el resto del archipiélago de Chagos fueron integrados al territorio británico del océano Índico; en 1971 todos los habitantes de Diego García fueron deportados a los EEUU y se construyó allí una base militar. Y es desde ese lugar estratégico desde donde Washington realizó ciertas operaciones en el marco dela guerra fría, las guerras de Iraq y Afganistán. Hoy en día, aunque los tribunales británicos les hayan dado la razón, a los habitantes de Diego García el gobierno británico les impide regresar.

Los EEUU tienen por lo tanto una buena implantación militar en la región. Por su parte, China tiene dos talones de Aquiles: los estrechos de Ormuz y de Malaca. El primero (entre Omán e Irán) constituye la única entrada al golfo Pérsico y tiene solo 26 kilómetros en su parte más estrecha. Alrededor del 20% del petróleo importado por China pasa por allí. El otro punto débil, el estrecho de Malaca (entre Malasia y la isla indonesia de Sumatra), muy concurrido y peligroso, es el principal paso para las mercaderías que vienen por el Índico destinadas a China. Alrededor del 80% de las importaciones chinas de petróleo pasan por este estrecho. Los EEUU están muy bien instalados en la zona y podrían bloquear el estrecho de Malaca si estallara un conflicto con China. Lo cual sería una catástrofe para Pekín.

¿Eso explica por qué China busca diversificar sus fuentes de energía?

De hecho. Frente a este serio problema China ha desarrollado varias estrategias. La primera ha sido aprovisionarse en Asia Central. Un gasoducto vincula actualmente Turkmenistán con la provincia china de Xinjiang; desde ahora y hasta 2015 deberá proveerle 40 mil millones de metros cúbicos por año, o sea la mitad del consumo chino actual. Otro gasoducto vincula también a la China con Kasajstán, llevándole petróleo del mar Caspio.

Tambien en el sur de Asia, Pekín ha firmado acuerdos con Bangladesh para la provisión de gas y de petróleo. Recientemente ha anunciado la construcción de un oleoducto y un gasoducto que le proveerán 22 millones de toneladas de petróleo y 12 mil millones de metros cúbicos de gas por año desde Myanmar (Birmania).

La tercera estrategia china, llamada “collar de perlas” consiste en construir puertos en países amigos a lo largo de la costa norte del océano Índico. Objetivo: disponer de un tráfico marítimo autónomo en la región. En esta estrategia se inscribe la construcción del puerto de aguas profundas de Gwadar, en Pakistán. Una clase de puerto especialmente adaptado al tráfico de barcos contenedores; y China piensa construir otros, especialmente en África. Es necesario aclarar que algunos barcos contenedores que llevan mercaderías desde América Latina hacia China son demasiado grandes para llegar al océano Pacífico a través del canal de Panamá. De modo que navegan por el Atlántico y luego por el Índico antes de llegar a China. Por ese itinerario no deben atravesar Europa y llegar al Índico por el canal de Suez. En el marco Sur-Sur esos barcos contenedores podrían transitar por África uniendo a América Latina con Asia.

Esto generaría importantes consecuencias para África, mientras que la actividad de los grandes puertos europeos como Marsella o Amberes declinaría. Conectar África con el mercado asiático gracias al océano Índico le procuraría grandes ganancias al continente negro. Cuando Nelson Mandela era presidente de Sudáfrica deseaba ver concretarse este proyecto, pero los EEUU y Europa se opusieron. Hoy en día China está en condiciones de tomar la delantera . Este eje Sur-Sur se está materializando: los países del tercer mundo escapan a las divisiones establecidas entre ellos y cooperan cada vez más. ¡El mundo se halla en plena transformación!

¿Cómo es que China se ha convertido en tan poco tiempo en una gran potencia?

Hasta fines del siglo XIX China ya era una gran potencia. Vendía mercadería de buena calidad y disponía de más divisas extranjeras, oro y plata, que las potencias europeas. Pero el país no se hallaba realmente abierto al comercio internacional. Existían solo algunos expendedores en la costa, para disgusto de Gran Bretaña. Esta última, en plena revolución industrial, quería introducir una gran cantidad de productos en el conjunto de China.

De modo que cuando el virrey Lin Zexu ordenó en 1838 la destrucción de los paquetes de opio que Gran Bretaña importaba ilegalmente en territorio chino, los británicos encontraron un buen pretexto para la guerra. Lord Melbourne envió una expedición a Cantón. Esa fue la primera guerra del opio, que terminó cuatro años más tarde. Una vez vencidos, los chinos fueron obligados a abrir ampliamente su país al comercio internacional. Pero las potencias imperialistas deseaban penetrar aún más en el interior de China con el objeto de inundarlo con más mercaderías. Y exigían la legalización de la venta de opio a pesar de los estragos que producía en la población. Porque ese lucrativo negocio les permitía cobrar en lingotes de plata y tener una ventajosa balanza comercial. Ante el rechazo chino, Gran Bretaña y Francia desencadenaron la “segunda guerra del opio” (1856-1860) Puesta de rodillas, China se transformó entonces en una semicolonia de las potencias occidentales. Finalmente la venta de opio fue legalizada y Gran Bretaña y Francia obtuvieron grandes beneficios.

De todo eso no se habla nunca en Europa, donde parece que se conoce bastante mal la historia de China…

En otras partes también. Es importante saber que esas guerras imperialistas y la destrucción causada por las potencias coloniales provocaron la muerte de cientos de millones de chinos. Algunos fueron llevados como esclavos a las minas del Perú en tan terribles condiciones laborales que se produjeron muchos suicidios colectivos. Otros fueron explotados en la construcción de los ferrocarriles de los EEUU. Gran cantidad de niños fueron secuestrados y empleados en la perforación de los primeros pozos de petróleo de la Shell en Brunei cuando todavía no existían las tecnologías de perforación mecanizadas. Fue un período terrible. Ningún pueblo sufrió tanto. Hubo que esperar hasta 1949 para que con la revolución de Mao China se convierta en un estado independiente y próspero.

Algunos atribuyen ese formidable progreso chino a Deng Xiaoping: cuando, tomando distancia del maoísmo y abriendo China a los capitales extranjeros, permitió del desarrollo del país…

¡Eso es olvidar que ya con Mao la China exhibía un contínuo crecimiento, aunque oscilante entre un siete y un diez por ciento! Ciertamente, Mao cometió errores durante la revolución cultural. Pero de todos modos sacó de la extrema pobreza a un país de más de mil millones de habitantes. Y permitió a China convertirse en un estado independiente luego de un siglo de opresión. De modo que es falso atribuir el desarrollo de China únicamente a la política aperturista de Deng Xiaoping. Partiendo de la nada, el país no ha cesado de desarrollarse a partir de 1949. Y esa tarea no ha terminado.

Es evidente que la actual apertura hacia el capitalismo despierta muchas preguntas sobre el futuro de China.. Existirán sin duda contradicciones entre las diferentes fuerzas sociales ante el fortalecimiento de la burguesía local. China podría convertirse en un país absolutamente capitalista, pero dominado por el imperialismo. En ambos casos los EEUU tratarán de impedir que ese país se convierta en una gran potencia dándose el lujo de mantenerse al frente.

Justamente algunos afirman que ella misma se ha convertido en un estado imperialista, exportando capitales por todo el planeta, y prospectando todo el Sur para su aprovisionamiento de materias primas.

Existe una confusión, en el seno mismo de la izquierda, sobre la definición de imperialismo planteado por Lenin (que es sin duda quién mejor estudió el fenómeno). Algunos solo tienen en cuenta un elemento de esta definición: la exportación de capitales a países extranjeros. Sin duda es un factor esencial. En efecto, gracias a la exportación de capitales, las potencias capitalistas se enriquecen más rápidamenhte y terminan por dominar las economías de los países menos desarrollados. Pero en el marco del imperialismo esta dominación económica es inseparable de una dominación política que transforme al país en una semicolonia.

Dicho de otra manera, si usted es un imperialista, debe crear en el país al que exporta capitales su propia marioneta: un gobierno que sirva a sus intereses. También puede entrenar al ejército de su semicolonia para que dé golpes militares cuando la marioneta deje de obedecerle. Eso es lo que pasó recientemente en Honduras, donde el presidente Manuel Zelaya fue destituido por un ejército cuyos oficiales habían sido formados en academias militares usamericanas. También puede infiltrarse en el aparato político con organizaciones como la CIA para contar con colaboradores internos. En síntesis, el imperialismo se apoya en una doble dominación: económica y política. Ninguna va sin la otra.

Eso es lo que marca la diferencia con China. No se entromete en los asuntos políticos de los países con los que comercia. Y su exportación de capitales no se orienta a ahogar y dominar la economía de sus países socios. De modo que la China no solo no es una potencia imperialista sino que permite a los países víctimas del imperialismo liberarse trastocando las relaciones de dominio establecidas por Occidente.

¿Los EEUU pueden detener aún a sus competidores chinos?

De acuerdo, el Pentágono está bien implantado en la región, pero una confrontación militar directa con China parece improbable: Washington parece estar siempre empecinado con Oriente Próximo, de acuerdo con numerosos analistas, no estaría en condiciones de encarar un conflicto con Pekín.

En efecto, bombardear o invadir la China no es una opción imaginable. Los EEUU deben elaborar otras estrategias. La primera consiste en apoyarse en sus estados vasallos de África para controlar el continente e impedir que China acceda a las materias primas. Esta estrategia no es nueva, fue puesta a punto después de la segunda guerra mundial para contener el desarrollo de Japón.

¿Y cuáles son actualmente esos estados vasallos?

En el norte de África, Egipto. En el este, Etiopía. En el oeste, Nigeria, y para el centro y sur del continente los EEUU contaban con Sudáfrica, pero esta estrategia ha fracasado. Como hemos visto los EEUU no logran impedir que los estados africanos comercien con China y han perdido mucha influencia en el continente. Lo atestigua el golpe sufrido por el Pentágono cuando buscó en vano un país donde establecer la sede de su comando regional Africom. Todos los estados del continente rechazaron albergar esa base. El ministro sudafricano de defensa explicó que ese rechazo era “una decisión africana colectiva” y la misma Zambia le había retrucado al secretario de Estado usamericano: “¿Le gustaría a usted tener un elefante en su sala de estar?”. ¡Actualmente la sede de ese comando regional para África tiene sede en… Stuttgart! Es una vergüenza para Washington. Otra estrategia de los EEUU para controlar el océano Índico sería azuzar a la India contra China exacerbando las tensiones entre los dos países. Esta táctica ya fue utilizada en los años 80 con Irán e Iraq. Los EEUU armaban a los dos contrincantes a la vez y Henri Kissinger declaró: "Déjenlos que se maten entre ellos”. Aplicar esta teoría con la India y China permitiría matar dos pájaros de un tiro, debilitando a las dos grandes potencias emergentes de Asia. Por otra parte los EEUU ya habían utilizado en los años 60 esta táctica en un conflicto entre China y la India. Pero la India perdió, y no creo que actualmente sus gobernantes cometieran el mismo error de hacer la guerra con un vecino para servir a los intereses de una potencia extranjera. Existen muchas contradicciones entre Pekín y Nueva Delhi, pero no demasiado importantes. Estas dos naciones emergentes del tercer mundo no deberían embarcarse en esta clase de conflictos típicamente imperialistas.

Ningún resultado entonces para los EEUU en la India o en África. Pero en Asia del Este tienen muchos aliados. ¿No contarán con ellos para contener a China?

También allí ha fracasado Washington a causa de su codicia. El sureste asiático sufrió una terrible crisis económica en 1997, provocada por un grave “error” de los EEUU. Todo empezó con la devaluación de la moneda tailandesa, que había sido atacada por los especuladores. Por ese golpe las Bolsas enloquecieron y muchas empresas quebraron. Tailandia esperaba recibir ayuda de los EEUU, de los que era fiel aliada. Pero la Casa Blanca ni se inmutó. Y rechazó también la idea de crear un Fondo Monetario Asiático para ayudar a los países más afectados. En realidad las multinacionales de los EEUU aprovecharon la crisis asiática para eliminar a sus competidores asiáticos, cuyo crecimiento les inquietaba.

Finalmente fue China la que salvó a la región de la catástrofe decidiendo no devaluar su moneda. Una moneda débil favorece las exportaciones y si el yuan se hubiera devaluado las exportaciones chinas hubieran acabado con las deterioradas economías de sus vecinos. De manera que manteniendo el valor de su moneda China permitió a los países de la región reactivar sus exportaciones y recuperarse. Al mismo tiempo la mayor parte de los gobiernos asiáticos acrecentaron su rencor hacia Washington por el papel que desempeñó en la crisis. El primer ministro de Malasia declaró: “La colaboración de China y su alto sentido de la responsabilidad han salvado a la región de una situación mucho más catastrófica”. Desde entonces las relaciones económicas entre China y sus vecinos no han dejado de desarrollarse. En 2007 Pekín se convirtió en el primer socio comercial de Japón, uno de los aliados más estratégicos de los EEUU en Asia.

Además, China no tiene pretensiones hegemónicas en la región. Los EEUU creían que los países del océano Índico estarían aterrados por el poderío chino y buscarían la protección usamericana. Pero China estableció con sus vecinos relaciones basadas en el principio de la igualdad. Desde ese punto de vista los EEUU han perdido también la batalla de Asia del Este.

Entonces ¿los EEUU no tienen ningún modo de impedir la competencia china?

Parece que no. Para desarrollarse, China tiene una necesidad vital de contar con recursos energéticos. Los EEUU tratan de controlar esos recursos para impedir que lleguen a China. Era uno de los objetivos básicos de las guerras de Afganistán y de Iraq, pero ambas se han vuelto un fiasco. Los EEUU han destruido esos países con el objeto de poner allí gobiernos que les fueran dóciles, pero no lo han logrado. ¡La frutilla del postre: los nuevos gobiernos iraquí y afgano comercian con China! Pekín no tiene necesidad de gastar miles de millones de dólares en una guerra ilegal para apropiarse del oro negro iraquí: las compañías chinas han ganado reglamentariamente allí las licitaciones de concesiones petroleras.

Se ve entonces que las estrategias del imperialismo usamericano son un fracaso total. Pero aún le queda una opción a los EEUU: mantener el caos para evitar que China pueda usufructuar la estabilidad de los países estratégicos. Ello implica continuar las guerras en Iraq y en Afganistán y extenderlas a otros países como Irán, Somalia o Yemen. Esta visión de corto plazo podría volverse catastrófica, porque embarcaría a más pueblos contra los EEUU, la OTAN y Occidente. Los que quieren continuar con la vía militar harían bien en estudiar la historia de los EEUU de los últimos sesenta años. Washington no ha ganado ninguna guerra salvo la de la minúscula isla de Grenada (1983).

¿Cómo se inició esta declinación del Imperio Usamericano?

De la Segunda Guerra Mundial los EEUU habían salido muy bien parados, pues entraron muy tarde en el conflicto luego de haber financiado (muy lucrativamente) a los dos campos: aliados y nazis. Finalmente Washington decidió acudir en ayuda de los aliados. Cuando terminó el conflicto Gran Bretaña estaba minada por las deudas, la potencia alemana destruida y la Unión Soviética había pagado un pesado tributo (más de 20 millones de muertos) para vencer al ejército nazi. Por el contrario, los EEUU, que no había hecho prácticamente ningún sacrificio, aparecieron como grandes vencedores: tenían un vasto territorio, una industria que trabajaba a pleno rendimiento, grandes posibilidades agrícolas y con sus competidores europeos de rodillas. He ahí cómo los EEUU se convirtieron en una potencia mundial.

Pero inmediatamente después se gastaron todo el premio que habían ganado durante la Segunda Guerra Mundial por combatir al comunismo. La economía usamericana se militarizó y comenzaron a encadenarse las guerras, de Corea a Iraq, pasando por Vietnam, por no citar otras. Hoy en día por cada dólar gastado del presupuesto usamericano, sesenta centavos van al ejército. ¡Un desastre! Las grandes industrias del país han sido destruidas, las escuelas y los hospitales públicos se encuentran en un estado deplorable.

Cinco años después del paso del huracán Katrina, los habitantes de Nueva Orleans viven todavía en campamentos. Se puede comparar esta situación con la del Líbano: los que perdieron sus casas a causa de los bombardeos israelíes en el 2006 encontraron un techo gracias al Hizbulá. Lo que le llevó a decir a un mulá que vive en los EEUU que era mejor ser libanés que vivir en los EEUU, ya que en el país de los cedros al menos un consigue tener un techo sobre su cabeza.

Este proceso de militarización ha sumergido en el endeudamiento a los EEUU. Pero hoy en día su principal acreedor es… ¡China! El destino de estos dos grandes competidores parece estar curiosa e íntimamente relacionado.

¡Sí, la economía es cosa de locos! En efecto, China exporta muchos productos a los EEUU, lo que le genera muchas divisas. La acumulación de divisas le permite a China mantener un cambio estable entre el yuan y el billete verde, favoreciendo las exportaciones. Pero esa misma acumulación de dólares hace igualmente que Pekín compre bonos del tesoro usamericano que financian la deuda estadounidense. Financiando a los Estados Unidos puede decirse que ¡China financia la guerra contra el terrorismo! El Pentágono conduce esta guerra con el objeto de controlar mejor los recursos energéticos del mundo e intentar contener la emergencia china. Se trata de una situación paradójica. Pero esa campaña de los EEUU está fracasando y su economía está al borde de la quiebra.

Les queda una opción: reducir sus gastos militares y utilizar su presupuesto en el relanzamiento económico. Pero el imperialismo está dominado por la lógica de las ganancias inmediatas y la competencia sin frenos: de golpe continuará su carrera hasta morir. El historiador Paul Kennedy ha estudiado la historia de los grandes imperios: cuando la economía de una gran potencia pierde velocidad, pero sus gastos militares aumentan, esa potencia está destinada a desaparecer.

¿Estamos entonces ante el fin del imperio americano?

¿Quién puede asegurarlo? La historia está hecha de zig zags y yo no tengo la bola de cristal para predecir el futuro. Pero todo lleva a creer que la hegemonía de los EEUU toca a su fin. No habrá más superpotencia mundial y los EEUU se convertirán en una importante potencia regional. Vamos a asistir a la vuelta del proteccionismo y por lo tanto al final de la globalización. Emergerán bloques económicos y entre esos bloques el de Asia será el más fuerte. Hoy en día los millonarios están cada vez menos del lado de los blancos y occidentales. Están en Asia, en donde se encuentran las riquezas y la capacidad de producción.

¿Qué pasará con Europa?

Europa mantiene vínculos muy fuertes con los EEUU. Especialmente a través de la OTAN, una invención de los EEUU al terminar la Segunda Guerra mundial con el objeto de controlar al viejo continente. Sin embargo, creo que existen en Europa dos tipos de dirigentes: los pro EEUU y los verdaderos europeos. Los primeros dependen de Washington. Los segundos privilegian los intereses propios de Europa y se alian con Rusia. Con la crisis económica y la declinación de los EEUU, el interés lógico de Europa será volverse hacia Asia.

En su célebre libro El gran tablero mundial, el politólogo usamericano Zbigniew Brzezinski dudaba que apareciese una alianza entre Europa y Asia, diciendo que esta unión no se produciría nunca debido a las diferencias culturales.

Después de la Segunda Guerra mundial los EEUU dominaban la escena económica, especialmente la europea, y le exportaron su cultura y sus formas de vida. La economía genera en efecto vínculos culturales, pero la cultura no crea vínculos sino cuando se tiene el estómago lleno. La cultura no se come. De modo que cuando el estómago está vacío, la cultura queda detrás de la economía.

Por eso hoy en día, cuando el mundo capitalista está en crisis, Europa debe privilegiar sus intereses económicos antes que los culturales que la unen a los EEUU. Sería lógico entonces que mire hacia Asia. Además porque los lazos culturales entre Europa y los EEUU los forjó Hollywwod. Puede decirse que los lazos culturales son históricamente más fuertes entre, por ejemplo, Italia y Libia o entre España y Marruecos.

Cuando Henry Kissinger dejaba que los iraníes y los iraquíes se mataran entre sí, decía que la hegemonía de los EEUU era indispensable para mantener la paz y propagar la democracia en el mundo. Numerosos especialistas como Brzezinski pensaban lo mismo. ¿No se corre el riesgo de que el fin del “Imperio” usamericano provoque conflictos aun mayores?

La democracia de la que ellos hablan es la de los países imperialistas occidentales, que no representan más que el 12% de la población mundial. Además, no se puede decir que la hegemonía de los EEUU haya generado paz y estabilidad en el mundo. ¡Por el contrario! Para mantenerse como única superpotencia mundial, han provocado guerras y fomentado conflictos en los cuatro rumbos cardinales del planeta.

Hoy en día muchos europeos, que condenan los excesos de los EEUU, no quisieran ver caer al “Imperio americano”. Ya hace más de sesenta años que Washington domina militarmente al viejo continente, con el pretexto de velar por su seguridad. A muchos europeos les espanta la idea de renunciar a esa “protección” y tener que asumir su propia seguridad.

Tener un ejército europeo exigiría invertir una gran parte del presupuesto europeo. Pero como no se trata de un sector productivo, esa masiva financiación podría provocar una nueva crisis. Además, si se invierte en un ejército ¿quién va a combatir? En el caso de una guerra Europa estaría expuesta a serios problemas demográficos.

Según creo esta situación permite comprender la manifiesta voluntad de algunos dirigentes europeos de acercarse a Rusia. Esa es la única alianza, pacífica y próspera que puede encarar Europa. Pero eso también supone dejar que Rusia se transforme en una gran potencia para que los europeos puedan aplicar allí sus tecnologías. Ahora bien, los EEUU se han opuesto siempre a la integración de Rusia con Europa. Si de todos modos se produce, producirá un efecto que obligará a Washington a dejar el viejo continente.

Los ocho años del gobierno de Bush, su política bélica, sus gastos militares y sus grandes fracasos han acelerado la caída de los EEUU. ¿Piensa usted que Obama podrá cambiar algo?

Su elección es histórica. Los afroamericanos sufrieron mucho en el pasado. Aunque contribuyeron enormemente al desarrollo de los EEUU, no se reconocieron sus derechos políticos. Durante la guerra civil estadounidense los afroamericanos eran víctimas de la esclavitud en el Sur. La burguesía del Norte les ofreció la libertad a cambio de que combatieran de su lado. Los esclavos aceptaron y eso permitió que ganara el Norte. Entre 1860 y 1880 los EEUU conocieron un período próspero, sin racismo, calificado como de reconstrucción por el célebre líder afroamericano William Edward Burghardt. Pero muy pronto la élite de los EEUU se asustó viendo que la gente de color, los trabajadores y los ciudadanos comunes se unían: las propiedades de la minoría burguesa se sentían amenazadas por la solidaridad de las clases populares. Volvió por lo tanto la segregación, teniendo por objetivo quebrar la unidad de las clases populares y enfrentar a los ciudadanos comunes entre sí con el objeto de que la élite se hallara preservada de toda rebelión.

De modo que en este marco la llegada de un hombre negro a la Casa Blanca es muy importante. Pero aunque Barack Obama sea un presidente progresista por su color, eso no es suficiente: el carácter reaccionario del imperialismo se rehace, se ve cada vez más. De modo que no creo que Barack Obama pueda cambiar ni en los meses ni en los años por venir.

El imperialismo no se puede cambiar o adaptar. Es preciso derribarlo.

¿Y cual es el lugar del mundo musulmán en este gran enfrentamiento entre China y los EEUU? ¿Tiene algún papel verdaderamente importante?

Muy importante como lo dijimos al principio, los EEUU han demonizado el “peligro islámico” en toda una serie de países que bordean el océano Indico: Somalía, países del Golfo, Asia Central, Pakistán, Indonesia… El objetivo de los EEUU vinculado al de las transnacionales es controlar el petróleo y los recursos energéticos, así como los pasos estratégicos de la región. Pero en Oriente Próximo y en el conjunto del mundo musulmán se ha desarrollado una corriente antiimperialista que resiste la dominación de los EEUU.

Se trata de un factor muy positivo. Todos los pueblos del mundo tienen interés en establecer relaciones basadas en principios de igualdad y de poner rápidamente fin a la hegemonía occidental, que ha generado tantas agresiones y tantos crímenes. En el pasado, toda clase de personalidades y corrientes políticas trataron de arrojar al mundo musulmán en brazos de los EEUU y su gran alianza anticomunista. Pero en realidad el interés de los pueblos del “arco del Islam”, el interés de los musulmanes, se encuentra en otro lado. Si cada uno comprende y apoya el papel positivo de China en el reequilibrio de las fuerzas mundiales, entonces resulta posible el establecimiento de una gran alianza de todos los países que quieren desarrollarse de manera autónoma en interés de sus pueblos, es decir, sacudiéndose el pillaje y la injerencia de potencias imperialistas. Cada uno debería informar a su alrededor y hacer tomar conciencia de que estos importantes cambios son positivos. Poner fin a la hegemonía de las potencias imperiales abrirá grandes perspectivas a la liberación de los pueblos.

Fuente: http://www.michelcollon.info/Ocean-Indien-ici-se-joue-la-grande.html?lang=fr

Written by Eduardo Aquevedo

18 septiembre, 2010 at 19:01

La batalla Venezuela

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Ignacio Ramonet

Le Monde Diplomatique

klee101 En la pugna por la supremacía ideológica en América Latina, dos confrontaciones decisivas se desarrollarán las próximas semanas: elecciones legislativas en Venezuela, el 26 de septiembre; votación presidencial en Brasil, el 3 de octubre. Si en este país-gigante no ganase la izquierda democrática, el péndulo político se inclinaría mayoritariamente, a escala continental, hacia las derechas que ya gobiernan en Chile, Colombia, Costa Rica, Honduras, México, Panamá y Perú. Pero esa eventualidad resulta poco probable; es inverosímil que José Serra, del Partido Social Demócrata Brasileño (PMDB, centro-derecha) consiga imponerse a Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), apoyada por el muy popular Luiz Inácio Lula da Silva, Presidente saliente que, de no haberlo impedido la Constitución, hubiese sido fácilmente reelegido para un tercer mandato.

En consecuencia, las fuerzas conservadoras internacionales concentran todos sus ataques sobre el otro frente, Venezuela, para intentar debilitar al Presidente Hugo Chávez y la revolución bolivariana. Lo que aquí está en juego es la elección de los 165 diputados de la Asamblea Nacional (no hay Senado). Con una particularidad: los legisladores salientes son chavistas en su casi totalidad, pues la oposición, en los precedentes comicios de 2005, boicoteó el escrutinio. Esta vez no lo hará; un sinfín de partidos y de organizaciones dispares (1), aglutinados por el rencor antichavista, se presentan bajo el estandarte común de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) contra el Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV) (2) del Presidente Chávez.

Inevitablemente, el gobierno bolivariano contará con menos diputados en la nueva Asamblea. ¿En qué proporción? ¿Podrá seguir llevando a cabo su programa de grandes reformas? ¿Tendrá la oposición la facultad de ponerle freno a la revolución?

Tales son los desafíos. El 60% de los escaños se reparten de modo nominal, y el 40% restante de modo proporcional. La lista que obtenga más del 50 por ciento de los votos recibirá el 75 por ciento de los escaños reservados al escrutinio proporcional. Esto último es importante pues la Constitución prevé que las leyes orgánicas deben ser votadas por los dos tercios de los diputados, y las leyes que habilitan al Presidente a legislar por decreto, por las tres quintas partes de los legisladores. En otras palabras: le bastaría a la oposición con obtener 56 escaños (sobre 165) para impedir la adopción de leyes orgánicas, y 67 escaños para imposibilitar la aprobación de leyes habilitantes. Cuando, hasta ahora, las principales reformas han podido realizarse gracias precisamente a leyes habilitantes.

De ahí que la batalla Venezuela movilice tantas energías y que las campañas internacionales de difamación contra el Presidente Hugo Chávez rezumen malignidad. En estos últimos meses, las embestidas han venido alternándose. Se insistió primero sobre los problemas de abastecimiento de agua y de cortes de electricidad (hoy resueltos) achacándolos al Gobierno, sin mencionar apenas su causa climática: la sequía del siglo que afectó al país. Se persistió después, repitiendo hasta la saciedad las imputaciones sin pruebas del ex Presidente de Colombia Álvaro Uribe sobre una supuesta "Venezuela santuario de terroristas". Denuncias abandonadas hoy por el nuevo Presidente colombiano Juan Manuel Santos tras su encuentro con Hugo Chávez en Santa Marta el pasado 10 de agosto en el que éste, una vez más, reiteró que las guerrillas deben abandonar la lucha armada: "El mundo de hoy no es el de los años 1960. No hay condiciones en Colombia para que puedan tomar el poder. En cambio, se han convertido en la principal excusa para el imperio: penetrar Colombia a fondo y desde ahí agredir a Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Cuba" (3).

Contra toda evidencia, los medios de odio siguen sosteniendo que, en Venezuela, las libertades políticas se hallan cercenadas y que una supuesta censura impide la libertad de expresión. Omiten señalar que el 80% de las emisoras de radio y de los canales de televisión pertenecen al sector privado, mientras que sólo el 9% de ellos son públicos (4). O que, desde 1999, se han realizado quince elecciones democráticas nunca cuestionadas por ningún organismo supervisor internacional. Como lo realza el periodista José Vicente Rangel: "Cada venezolano puede afiliarse a cualquiera de los miles de partidos políticos, sindicatos, organizaciones sociales o asociaciones, y luego movilizarse por todo el territorio nacional para debatir sus ideas y puntos de vista sin limitación alguna" (5).

Desde la llegada de Hugo Chávez a la Presidencia, la inversión social se ha quintuplicado respecto a la realizada entre 1988 y 1998; decisión clave para que Venezuela haya alcanzado casi todas las Metas del Milenio fijadas por la ONU para 2015 (6). La pobreza bajó de un 49,4% en 1999 a un 30,2% en 2006, y la indigencia pasó del 21,7% al 7,2% (7).

Estos esperanzadores resultados, ¿merecen realmente tanto odio?

Notas:
(1) Acción Democrática (social-demócrata), Alianza Bravo Pueblo (derecha), Copei (demócrata cristiano), Fuerza Liberal (ultraliberal), La Causa R (ex comunistas), MAS (Movimiento al socialismo), Movimiento Republicano (neoliberal), PPT (Patria para todos), Podemos (Por la democracia social), Primero Justicia (ultraliberal) y Un Nuevo Tiempo (social-liberal).
(2) Creado en 2007, agrupa a la mayoría de las fuerzas políticas que apoyan la revolución bolivariana (Movimiento Quinta República, Movimiento Electoral del Pueblo, Movimiento Independiente Ganamos Todos, Liga Socialista, Unidad Popular Venezolana, etc.). El Partido Comunista de Venezuela (PCV) no se integró en el PSUV pero lo respalda y es su aliado en estas elecciones.
(3) Clarín , Buenos Aires, 25 de julio de 2010.
(4) También callan que, en Honduras, por ejemplo, en los seis primeros meses de este año, han sido ya asesinados nueve periodistas.
(5) http://www.abn.info.ve/node/12781
(6) http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/specials/2009/ chavez_10/newsid_7837000/7837964.stm
(7) http://www.radiomundial.com.ve/yvke/noticia.php?45387

Bolivia: victoria de Evo en los comicios regionales…

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BOLIVIA--EVO1 El mapa político tuvo poca variación en la pelea oriente-occidente. El Movimiento Al Socialismo (MAS) se impuso en La Paz, Cochabamba, Oruro, Potosí y Chuquisaca. La oposición en Tarija, Santa Cruz, Beni y Pando, la llamada Media Luna.

Por Sebastián Ochoa

Desde Santa Cruz

El Movimiento Al Socialismo (MAS) ganó en cinco de los nueve departamentos del país: La Paz, Cochabamba, Oruro, Potosí y Chuquisaca. La oposición se impuso en Tarija, Santa Cruz, Beni y Pando, regiones del oriente donde se inventó la Media Luna. Los recuentos para los cargos de concejales y asambleístas departamentales todavía continuaban anoche. Pero en las alcaldías al MAS no le fue tan bien, ya que perdió en casi todas las ciudades capitales, incluidos los departamentos donde ganó la gobernación.

Aunque el peso del MAS en Bolivia es determinante –sobre todo en el occidente–, su ausencia en varias alcaldías centrales lo obligarán a lidiar y negociar con la oposición. Molestia que Morales hubiera preferido ahorrarse, lo que quedó claro durante los actos de cierre de campaña, cuando convocó a votar “todo azul” en las papeletas de ayer.

De nada sirvió que el presidente alertara con declarar “traidor al MAS” a quienes cruzaran su voto entre oficialistas y opositores. En el caso de los gobernadores se eligió mayoritariamente a los oficialistas, pero en las alcaldías los votantes optaron en muchos casos por agrupaciones locales ajenas a la órbita del MAS.

“Una cosa es el presidente, otra cosa son sus candidatos”, dijo Magalí Espinoza, que últimamente votó a ganador. A Morales en diciembre de 2009, cuando fue reelecto con el 64,2 por ciento. Y ayer, cuando votó como alcalde a Percy Fernández, opositor al MAS. “Está loco y es una bestia peluda, pero es el único que trabajó por la ciudad”, aseguró a este diario.

En La Paz, el candidato a gobernador César Cocarico se impuso con el 48,1 por ciento de los votos. Segundo quedó el sociólogo Simón Yampara, del Movimiento Sin Miedo (MSM), con el 23,9 por ciento. Luego de las elecciones generales de diciembre pasado, el partido el presidente Evo Morales había roto su alianza con los “sin miedo”, que se largaron a competir contra el MAS en varias alcaldías. Ayer se pudo constatar que la ruptura trajo más beneficios al MSM.

En Cochabamba ganó la gobernación el ex legislador del MAS Edmundo Novillo, con el 60,4 por ciento. Le siguió, con el 26,8 por ciento, Marvell José Leyes, de Unidad Nacional-Consenso Popular (UN-CP). En Potosí, el oficialista Félix Gonzales obtuvo el 60,4 por ciento de los votos. Segundo quedó Richard Alejo, de Alianza Social (AS), con el 14,9 por ciento.

En Oruro triunfó con el 54 por ciento el ex legislador del MAS Santos Tito. El 33,2 por ciento fue para Iver Pereira, del MSM. En Chuquisaca, el dirigente campesino Esteban Urquizu se convertía en gobernador con el 49,6 por ciento de votos. Detrás quedó John Cava, ex presidente del comité cívico departamental, de la agrupación Alianza Por Chuquisaca (APC), con el 38 por ciento de los votos.

La oposición logró mantener las gobernaciones de cuatro departamentos del oriente, que por su forma en el mapa se llama Media Luna. Aunque el MAS quedó segundo en todas estas regiones, todavía no le alcanzó para quebrar el dominio de los partidos de derecha en esta mitad de Bolivia.

En Tarija, Mario Cossío, de Camino Al Cambio (CAC), ganó con el 49,3 por ciento y seguirá como gobernador. El candidato masista Carlos Cabrera, ex rector de la Universidad Juan Misael Saracho, obtuvo el 44,5 por ciento. El líder de CAC denunció que el partido de Morales ayer trajo a gente de Argentina por las ciudades fronterizas de Yacuiba y Bermejo para votar a favor del MAS.

En Santa Cruz, Rubén Costas, de Verdad y Democracia (Verdes), consiguió el 51,5 por ciento. El masista Jerjes Justiniano sacó el 39 por ciento. En Beni también seguirá Ernesto Suárez, de Primero Beni, con el 43,4 por ciento. La modelo y ex Reina de Belleza Jessica Jordan, del MAS, quedó con el 38,4 por ciento.

En Pando ganó el ex legislador de derecha Paulo Bravo, de Concertación Popular (CP), con el 49,6 por ciento. El MAS, con Luis Flores, obtuvo el 48,8 por ciento.

En cuanto a las alcaldías, el MAS quedó con las manos vacías en las principales ciudades, incluso en las del occidente, donde consiguió todos los gobernadores. Así pudo comprobarse que el “proceso de cambio” impulsado por Morales tiene su principal apoyo en las áreas rurales.

En la ciudad de La Paz, el candidato a alcalde del MSM Luis Revilla ganó con el 48,7 por ciento. Mientras la ex legisladora del MAS Elizabeth Salguero llegó al 34,4 por ciento. Lo mismo en Oruro, donde la “sin miedo” Rossío Pimentel alcanzó el 40,2 por ciento, por encima del ex legislador Félix Rojas, del MAS, con el 31,2 por ciento.

En la ciudad de Potosí tampoco logró imponerse el MAS. Allí ganó René Joaquino, de Alianza Social (AS), con el 50,7 por ciento. Le siguió el ex legislador masista César Navarro, con el 33,6 por ciento. También se quedó sin la ciudad de Sucre, cuyo nuevo alcalde es Jaime Barrón, ex rector de la Universidad Mayor de San Xavier.

Anoche, el ex legislador de derecha Arturo Murillo luchaba voto a voto por la alcaldía de Cochabamba contra Edwin Castellanos, músico masista creador del grupo Tupay. Ambos empataban en 39 por ciento. Las alcaldías de las ciudades de Santa Cruz, Tarija y Trinidad (capital de Beni) continuarán dominadas por la oposición. Cobija, capital de Pando, es la única ciudad de la Media Luna donde se impuso el MAS, con el 54,4 por ciento. Segundo quedó CP con el 42,2 por ciento.

Al cierre de esta edición, en la plaza Murillo, centro de La Paz, se juntaban tímidamente algunos militantes del MAS, aunque no conocían los límites de su alegría. En el oriente los opositores celebraban desde temprano. Las gobernaciones, que antes se llamaban prefecturas, deberán regirse por estatutos autonómicos. Así quedó establecido en varios referéndum realizados durante los últimos años en todo el país. Algunos departamentos de la Media Luna ya tienen escritos sus textos. En otras regiones aún falta que los redacten. Además, es necesario que la Asamblea Legislativa Plurinacional apruebe una ley que enmarque los regímenes autonómicos. Para esa ocasión, los opositores dependerán enteramente de lo que deseen votar los diputados y senadores del MAS, que están sobre dos tercios de los asientos.

Aunque no terminaron de computarse los votos, posiblemente en Pando habrá segunda vuelta para definir si ese departamento queda bajo control del MAS o de la oposición, como ha sido hasta ahora.

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