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Chile: un fracaso electoral y la crisis del PS…

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El terremoto electoral que empuja al PS hacia la izquierda

Por Pedro Ramírez y Bastián Fernández, CIPER 

La primera mujer que llegó a La Moneda es militante socialista, dirigió el gobierno concertacionista de tinte más progresista en 20 años y cerrará su mandato con una popularidad superior al 70%. Pero su partido fue incapaz de capitalizar el prestigio de Michelle Bachelet. Por el contrario, el PS se enfrenta a su momento más duro, con un resultado electoral adverso y responsable de la fuga de militantes que dieron origen a dos candidaturas presidenciales que en conjunto sumaron sólo un poco menos que Eduardo Frei. Mientras arrecian las críticas que exigen la salida de su presidente, Camilo Escalona, el PS encara la campaña de segunda vuelta con un ojo puesto en la posibilidad de convertirse en un partido opositor, ubicándose claramente más a la izquierda en el espectro político.

El partido de la Presidenta Michelle Bachelet cierra el año en medio de un terremoto político. Sus magros resultados en las últimas elecciones le costaron al timonel del PS, Camilo Escalona, enfrentar peticiones de renuncia de sus propios correligionarios, quienes lo culpan de una gestión que favoreció la fuga de militantes que dio origen a las dos candidaturas presidenciales que dejaron al borde del desastre total a la Concertación. Por ahora la cabeza de Escalona permanecerá en su sitio, pues sus detractores postergaron el debate sobre su responsabilidad, pero ya se prepara un cambio de rumbo. El partido dará un fuerte giro a la izquierda, el mejor lugar para posicionarse como opositores en un eventual gobierno de Sebastián Piñera, según dicen los socialistas más pragmáticos. Ese diseño también funcionaría en caso de que Eduardo Frei llegue a La Moneda y el PS se libere de la incondicionalidad que ha demostrado con una Presidenta de sus filas.

El balance electoral indica que el PS no sólo perdió dos senadores y cuatro diputados, sino que la colectividad contribuyó de manera clave para que el oficialismo enfrente hoy la posibilidad cierta del desalojo del gobierno. Porque al margen de los propios errores de Frei y su comando, fue de las filas del PS que salieron los dos candidatos -Marco Enríquez Ominami y Jorge Arrate- que causaron estragos en su votación presidencial. Ambos postulantes abandonaron el partido prácticamente empujados por la mesa directiva de Escalona, cuya principal responsabilidad radicaría en no haber abierto válvulas para canalizar sus críticas al gobierno de Bachelet y la Concertación.

En una paradoja que los dirigentes del PS aún intentan explicarse, el partido vive su momento más duro en los precisos instantes en que dirige el país una de sus militantes, la que con seguridad culminará su período con un índice de popularidad histórico, superior al 70%, y que ha hecho el gobierno concertacionista de tinte más progresista en 20 años. En estos días, la pregunta que ronda en cualquier conversación donde se juntan dos o más socialistas es la misma: ¿Por qué el buen desempeño de la mandataria y la positiva evaluación de su gobierno no fue capitalizada por el PS?

– En esta elección todas las candidaturas, incluida la de Piñera, revalorizaron el rol del Estado y reconocieron la importancia de la red de protección social, que son ideas del PS. Y todo el mundo valoró la gestión de la Presidenta Bachelet, que se identifica claramente con las posiciones progresistas del partido. Pero nosotros no fuimos capaces de convertir eso en un capital electoral ni evitar los quiebres que dieron pie a las candidaturas de Arrate y Enríquez Ominami -reconoce el vicepresidente del PS y alcalde de San Miguel, Julio Palestro.

Palestro, al igual que el resto de los dirigentes del partido, prefiere no hacer ahora una evaluación de los errores que le significaron al PS desaprovechar el buen momento de Bachelet: “La revisión que permita establecer las responsabilidades por la conducción del PS en este período deberá hacerse después de la segunda vuelta, porque el objetivo hoy es ganar esa elección y no desgastarse en discusiones”. Un criterio que quedó a firme en la reunión de la Comisión Política socialista celebrada en la noche del jueves 17.

El peor escenario: la derrota

La posibilidad de la derrota en segunda vuelta ya se instaló en los análisis que hacen los dirigentes del PS. Por lo mismo, tras las elecciones del domingo 13 algunos sostienen que es necesario trabajar con la premisa de que en marzo pueden convertirse en un partido de oposición. Bajo esa tesis, un miembro de la Comisión Política advierte que la principal debilidad del PS radica en que la colectividad ha perdido parte de sus militantes y simpatizantes:

– Con 20 años en el gobierno, la práctica llevó al partido a hacer política desde el aparato público hacia la ciudadanía y no al revés. Hoy el PS tiene pocos militantes activos que no sean funcionarios públicos o municipales. Y en caso de pasar a la oposición la tarea prioritaria será recomponer esa fuerza, porque habrá que volver a hacer política en las poblaciones, sindicatos y federaciones de estudiantes.

Un ex colaborador de Escalona confiesa que aunque el padrón de militantes del PS llegó a empinarse sobre los cien mil adherentes, en la realidad no son más de tres mil los que participan de manera activa:

-La militancia se redujo a los operadores políticos, salvo en comunas emblemáticas, como San Miguel. En la última elección de la Juventud Socialista, que teóricamente es la cantera del partido, participaron sólo 1.500 militantes. Durante años se instaló la idea de que los militantes que no tenían un empleo público eran como una “segunda división” y no se invirtió en formar cuadros para el sector sindical, poblacional o estudiantil.

La fortaleza de la colectividad, en caso de pasar a la vereda opositora en marzo, radica en que cuenta con un capital de alrededor de US$ 13 millones, producto del proceso de devolución de los bienes que le fueron confiscados en dictadura. Ese dinero -recibido a inicios de esta década- es administrado por una “Comisión de Patrimonio” que sólo rinde cuentas ante el Congreso del partido, por lo que la mesa directiva no puede hacer uso del dinero a su antojo. Así, el PS dispone de más de 20 millones de pesos mensuales producto de sus rentas, con lo que financia la operación del partido y “ahorra” para las campañas electorales sin tocar el capital inicial.

– Con ese dinero habrá que potenciar los centros de estudios afines al partido (como el Instituto Igualdad y la Fundación Clodomiro Almeyda), para que allí se hagan propuestas de políticas públicas, tal como funcionan hoy los institutos Libertad (de RN) o Libertad y Desarrollo (UDI) y la Fundación Jaime Guzmán. Ese sería el insumo para que nuestros alcaldes, concejales, parlamentarios y consejeros regionales, levanten proyectos.

Y aún cuando no se convierta en oposición y sea Frei el que suceda a Bachelet, habrá que acostumbrarse a ver un PS cargado a la izquierda. “El partido debe volver a su nicho y eso se facilita en la medida en que el Presidente de la República no es socialista. Tendremos más libertad para presionar, por ejemplo, por la reforma laboral, la reforma tributaria y la ampliación del royalty a la minería, temas que permiten volver a tejer relaciones con Arrate y el Juntos Podemos”, dice un miembro de la mesa directiva socialista. El martes 22, Frei ya avanzaba en la tarea y asumía el compromiso de explorar la reforma tributaria y la ampliación del royalty.

Las resoluciones de la Comisión Política del jueves 17, que analizó el resultado electoral, ya habían transitado por esta vereda. La declaración pública emitida al cierre de esa reunión fue la primera en que un partido oficialista admite que la Concertación por sí sola no da gobernabilidad a Chile y que ya es tiempo de que sea superada por un “amplio arco de fuerzas progresistas”. El PS vuelve a vestirse de rojo.

Los errores de Escalona

Después de las pifias contra los presidentes de los partidos oficialistas que se escucharon en el acto que el comando de Frei organizó en el Court Central del Estadio Nacional, se esperaba que Escalona asumiera un discreto segundo plano durante la campaña. De hecho, en la Comisión Política del PS se había debatido que en adelante los roles protagónicos de la campaña quedaran en manos de Frei y de los miembros de su comando, lo que se interpretó como un elegante intento de relegar a Escalona. No obstante, el presidente socialista volvió a la palestra al concurrir al Comité Central del PC el sábado 17, en el marco de las conversaciones para que ese partido apoye a Frei.

– Fue el PC el que pidió que Camilo asistiera personalmente. Los comunistas son muy cuidadosos en estos temas formales y era importante para ellos que por primera vez en 36 años un presidente del PS hablara en su Comité Central -explicó una fuente del PS.

No obstante, Escalona volvió al ruedo público el martes 22, cuando salió al paso de los rumores acerca de que la voz de los presidentes de partidos ya no pesaría en el comando oficialista: “Privar a la campaña de Frei de los partidos políticos sería privarla de los pies sobre la cual la candidatura camina, lo cual sería una cuestión suicida”, dijo.

Aunque la Comisión Política resolvió que la evaluación de responsabilidades por el bajo rendimiento electoral del partido se haría tras la segunda vuelta, lo que ha permitido a Escalona sortear las críticas que exigían su renuncia, bajo cuerda abundan los cuestionamientos. Un miembro de la misma Comisión Política estima que en el estilo de Escalona radica la clave para comprender por qué el partido no capitalizó la buena gestión de Bachelet:

– Los gobiernos de la Concertación navegan en dos aguas. Se gobierna con símbolos de centroizquierda y se maneja la economía con ideas liberales. Muchos compañeros creyeron que con Bachelet se podía ir más lejos que la instalación de una red de asistencia social, en aspectos como reforma tributaria, reforma laboral y cambio del sistema electoral binominal. Pero Camilo consideró una deslealtad al gobierno todas las críticas y arrinconó a los disidentes. Al final, terminaron yéndose del partido, primero Alejandro Navarro, luego Arrate y Enríquez Ominami. Se llegó a la locura de que hubo un momento en que había cinco candidatos presidenciales de cuño PS: José Miguel Insulza, Ricardo Lagos, Navarro, Arrate y Enríquez Ominami.

La primera alerta ocurrió en el congreso partidario celebrado en Panimávida, en marzo de 2008. “Ahí ya había un ambiente tenso porque muchos pensaban que Camilo había privilegiando en los puestos claves del gobierno a gente de su línea y que era más papista que el Papa con las críticas al gobierno. Navarro hizo sus críticas y salió decidido a fundar el MAS (Movimiento Amplio Social)”, cuenta un miembro de la mesa directiva del PS.

El 6 de noviembre del año pasado, 136 militantes, encabezados por el senador Navarro, se retiraron del partido y constituyeron el MAS. Al anunciar su decisión, Navarro fue claro:

– Dijimos que el partido debía ponerse al lado de los trabajadores y que había que separar la función de ser partido de gobierno del ser gobierno. Lamentablemente, la dirección de este Partido Socialista, encabezada por Camilo Escalona, confundió el ser partido con el ser gobierno.

Si bien el MAS no logró levantar “rostros” del PS, su cercanía con la revolución bolivariana de Hugo Chávez y su proceso de recolección de firmas para constituirse como partido en distintas regiones, abrió un fuerte debate en las bases del PS: “Ellos no se llevaron a personas de la primera línea directiva, pero sí a muchos operadores territoriales, dirigentes intermedios, gente que hacía las campañas electorales. En un primer momento se despreció su salida, pero ahora, con este resultado electoral, se evalúa que hicieron falta”, admite un integrante de la mesa del PS.

De Lagos e Insulza a Frei

El 14 de enero de este año, se produjo la segunda escisión. Esa vez fue Jorge Arrate el que envió su carta de renuncia a Escalona con una profunda crítica al presidente socialista:

-Cuando se es presidente del PS no se puede ser jefe de una corriente o de un lote interno (…). El balance del periodo en que prácticamente Escalona y Ricardo Núñez se han traspasado uno a otro la dirección del partido, no es bueno. Creo que era el momento para que el PS hiciera un llamado a reconstruir un referente popular y democrático -señaló Arrate a La Segunda.

Arrate quería convertir la primera vuelta presidencial en una suerte de primaria a la que se presentara un candidato DC y otro del PS. Este último con un programa más progresista que lo permitido por los cánones de la Concertación, para captar el voto de la izquierda extraparlamentaria. En ese diseño el que pasaba a segunda vuelta debía ser apoyado por el perdedor, como sucedió en la definición derechista de 2005 entre Piñera y Joaquín Lavín.

-El problema de Arrate -cuenta un integrante de la Comisión Política- fue que Escalona ya estaba en otra frecuencia. En esos días se discutía si el candidato del PS sería Lagos o Insulza, que se resistían a las primarias, o mejor reconocer el derecho de la DC, después de dos gobiernos con Presidente socialista, y reclamar después el derecho de un PS en 2014.

Escalona, dice la misma fuente, se inclinó por la última tesis, pensando en llevar nuevamente a Bachelet en 2014, pues las encuestas ya indicaban que cerraría su gobierno con una alta popularidad. Muchos consideran que la jugada del timonel fue poco fina y que terminó desahuciando primero a Lagos y luego a Insulza. Aunque Escalona había sido el primero en proponer al secretario general de la OEA cuando Bachelet aún no cumplía un año en La Moneda -lo que se interpretó como una movida para cerrarle el paso a Lagos-, lo dejó caer en los primeros días de enero de 2009.

Ya en octubre, Escalona le había mostrado los dientes a Lagos, al señalar que si el ex Presidente no se sometía a primarias “tiene que salir definitivamente del escenario para permitir crecer a otros nombres”.

El 6 de enero de este año Insulza se bajó de la competencia. Aunque jamás resolvió el problema de su “doble militancia” como funcionario de la OEA y candidato presidencial, ya era un hecho que la mesa encabezada por Escalona no le había dado piso a su postulación. Sobre las posibilidades del ex ministro, Escalona dijo en público que “iniciamos este esfuerzo con retraso”. Sólo 48 horas después, Escalona inició los contactos con Frei.

Cuando la mesa de Escalona pensaba que ya todo estaba bajo control y que Frei sería el paraguas bajo el que se aglutinaría la centroizquierda, aparecieron dos nubarrones. El primero, y a la postre el más caro, fue la decisión de MEO, adoptada en marzo, de competir por fuera de la Concertación en protesta por el bloqueo a su aspiración de representar en primarias al PS. El diputado culpó directamente a Escalona, denunciando la actitud antidemocrática de las cúpulas oficialistas, y no se cansó de repetirlo durante toda la campaña, lo que le aseguró de manera permanente un lugar en las páginas de la prensa y le reportó un brío impensado a su candidatura.

El segundo fue la perseverancia del precandidato radical, José Antonio Gómez, que insistió en ir a primarias con Frei. El balance de esa elección fue letal para el oficialismo. El diseño de las primarias fue ostensiblemente favorable a Frei y el proceso culminó el 5 de abril de 2009 con el bochornoso incidente en que Escalona insultó a Gómez en el mismo escenario en que Frei era proclamado.

-La protesta de Marco por no dejarlo competir y el forcejeo en las primarias son dos fotos que crearon una imagen pública de Camilo muy negativa. En él se ha querido personalizar todo lo malo de las prácticas políticas. Ha sido una verdadera campaña en la que su nombre se convirtió en sinónimo de acuerdos cupulares. Pero él también ayudó a crear esa imagen odiosa, con su desprecio a Marco, llamándolo “Marquito” -dice un ex colaborador de Escalona.

Presión a Escalona

Una vez conocidos los resultados de la elección del domingo 13, las críticas a la mesa de Escalona arreciaron. El partido sólo perdió un 0,15% de su electorado, pero debido a la plantilla parlamentaria que negoció, el rendimiento de su votación fue muy bajo y cedió dos escaños en el Senado y cuatro en la Cámara.

En la misma noche de la jornada electoral, MEO puso presión al exigir la renuncia de los presidentes de la Concertación. Y aunque el timonel del PPD, Pepe Auth, y los vicepresidentes del PS, Marcelo Schilling y Juan Pablo Letelier, se mostraron dispuestos a barajar sus renuncias si eso posibilitaba un acuerdo con el “meísmo”, Escalona se rehusó a poner su cabeza en una bandeja.

El primero en disparar sobre Escalona fue el diputado socialista Fidel Espinoza, quien obtuvo la primera mayoría nacional en las elecciones de la Cámara. Espinoza se cuadró públicamente con la idea de que el timonel socialista debía dar un paso al costado. Lo propio hizo, aunque más tibiamente, el diputado Marcelo Díaz. Pero el oficio de los viejos dirigentes socialistas evitó que la sangre llegara al río: la mesa directiva del PS se reunió el lunes 14 y de inmediato pospuso hasta el jueves 17 la cita de la Comisión Política donde se evaluaría el desempeño electoral. En esos tres días los operadores políticos hicieron lo suyo y apaciguaron los ánimos.

-Las críticas hay que tomarlas en su justa medida. Fidel Espinoza es de un distrito por donde Escalona también es senador y quizás está pensando en ocupar esa senaturía en el futuro. Y Marcelo Díaz no es secreto que quiere ser presidente del PS -asegura un dirigente socialista que participó en la cita del jueves 17.

Uno de los que critica el manejo del partido en las elecciones es el diputado y senador electo Fulvio Rossi:

– El apoyo a las campañas por parte de la dirección fue muy artesanal. Las tendencias de las campañas pueden cambiar de una semana a otra y no se hizo un seguimiento. Andaban más perdidos que el teniente Bello. Nos dijeron que Jaime Gazmuri ganaba seguro, igual que Jaime Naranjo, y que Isabel Allende estaba a punto de perder. Gastaron mucha plata en algunos candidatos y no sé con qué criterios. Fue una campaña poco profesional. La franja electoral fue pésima, porque en ella los parlamentarios estuvieron ausentes.

El secretario general del PS y diputado reelecto, Marcelo Schilling, cree que un factor que afectó el rendimiento electoral de su partido fue la confección de una plantilla que obligó a competir en varios distritos a candidatos del PS con los del PPD y en otros a privilegiar al Juntos Podemos. “Sin lugar a dudas también nuestro problema surgió de la existencia de candidatos que son ex socialistas que iban al margen de la Concertación”, agregó.

El diputado Marcelo Díaz hace su propio diagnóstico:

-El diseño de la campaña no fue inteligente. No existió de parte del comité electoral una evaluación constante de la evolución de los candidatos. Y la asignación de recursos no estuvo siempre justificada (…). Se rompió el eje PS-PPD y eso permitió que existiera una disolución de la base histórica del partido.

Las críticas apuntan también a que la franja de TV del PS y la campaña “corazón socialista” fueron más funcionales a Frei que a los candidatos del partido, cuyos rostros y nombres prácticamente no aparecieron en pantalla. La responsabilidad de la franja, en todo caso, no era de Escalona, aunque su mesa la visó, sino del vicepresidente del PS y miembro del comando de Frei, Ricardo Solari.

Diversas figuras del partido aún se preguntan por qué la mesa de Escalona aprobó presupuestos extras para algunas candidaturas en desmedro de otras. “Camilo se jugó por darle más recursos a Arturo Barrios porque se obsesionó con que el PS se quedara con el distrito de Marco, pero Barrios no pasó del 10% (marcó 9,4%). Y se jugó por darle más a Isabel Allende, aunque ganó holgadamente (28,1%), y eso se presta para suspicacias porque ella ha criticado su gestión. Y no se entiende, por ejemplo, que no le hayan puesto más plata a Naranjo o Gazmuri, que al final perdieron por poco”, señala un miembro de la Comisión Política.

A la captura del “meísmo”

Aunque Escalona no renuncie ahora, la renovación de la mesa del PS se hará sin su nombre en las plantillas. Por estatutos, los miembros de la mesa no pueden participar en la directiva por más de dos periodos, los que el timonel socialista ya cumplió. El “delfín” de Escalona sería el actual ministro de Salud, Álvaro Erazo, o en su defecto, Osvaldo Andrade. En el partido apuestan a que también Marcelo Díaz e Isabel Allende intentarán competir por la testera.

Aunque después de la Comisión Política del jueves 17 pareciera que el PS ha vuelto a navegar sin sobresaltos, la procesión va por dentro. En otro escenario el octanaje de las críticas habría bajado conforme pasa el tiempo y se enfrían los ánimos. Pero no será el caso. Reservadamente, diversos dirigentes confirman que es casi imposible que Frei remonte la ventaja que le lleva Piñera y consideran que es prácticamente un hecho que deberán pasar por el doloroso trance de abandonar el poder político del país. Y eso augura un debate interno intenso.

– Las cuentas indican que es necesario conquistar tres de cada cuatro votantes de Enríquez Ominami y el 90% de la votación de Arrate. Para cualquier experto electoral, eso es como pedir que se abra el Mar Rojo. Siempre queda la posibilidad de que Piñera sufra un traspié monumental o que Frei haga una jugada magistral, pero en una campaña tan cerrada los márgenes son escasos -explica un dirigente histórico del grupo tercerista del PS.

La apuesta por el milagro comenzó a diluirse el viernes 18, cuando se conoció la primera encuesta electoral con miras a la segunda vuelta y cuyas proyecciones dan 52,7% a Piñera y un 47,3% para Frei. Aunque un 17% de los encuestados manifestó que podría cambiar su voto, el verdadero problema para el oficialismo es que sólo un 9% de los encuestados no manifestó preferencia, por lo que el bolsón de sufragios en disputa es muy pequeño y desde el punto de vista estadístico es altamente probable que se distribuya en los mismos porcentajes que el resto de la población.

En este escenario adverso, el PS ha puesto todo su empeño en hacer un diseño cuidadoso de la campaña en terreno y se instaló en el comando de Frei su más reputado experto electoral: Mahmud Aleuy, quien hasta la semana pasada era el subsecretario de Desarrollo Regional. Para las pretensiones de Frei, la tarea de Aleuy es tan necesaria como el oxígeno. El ex subsecretario revisa minuciosamente los escrutinios para detectar las mesas en que hubo una alta votación de MEO y de candidatos a parlamentarios de la Concertación y el Juntos Podemos. Una vez identificados los distritos donde se da ese cruce -una votación de MEO con perfil izquierdista-, los operadores del PS intentarán sumar a los jefes territoriales de la campaña de Enríquez Ominami en esas zonas.

En esta línea, el apoyo que brindó este lunes 21 el senador Navarro a Frei fue recibido con entusiasmo en el PS. Navarro es la primera figura política del comando de MEO que se suma a la campaña oficialista e implica que los operadores territoriales del MAS se integrarán al trabajo electoral. Además, anunciaron su respaldo a Frei los socialistas que apoyaron a MEO, encabezados por Cecilia Suárez, Osvaldo Torres y Lincoyán Zepeda. Y el grupo de socialistas allendistas que lidera Jorge Arrate también se apuntó en la nómina de adherentes al candidato oficialista. Habrá que ver si la suma alcanza para detener a la derecha.

MAPU, Historia: Gobierno UP y quiebres 1971-1973… (Cuarta Parte)

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AMBROSIO1 por Cristina Moyano, Dra. en Historia

Capitulo 4:

Gobierno y quiebres 1971-1973. MAPU: el partido “que nació a caballo”

La formación de la izquierda cristiana y la primera fractura del MAPU: la oportunidad para definir la identidad marxista.

Ampliamente cubierto por El Mercurio, el conflicto desatado en la mitad de 1971 mostraba, según el periódico, las tensiones insalvables e irreconciliables, en el largo plazo, de la compleja convivencia entre marxismo y cristianismo.

La idea de que el marxismo y el cristianismo podían convivir de manera armónica y potenciarse mutuamente se termina abruptamente con la creación de la IC y la salida de los parlamentarios del MAPU, principales líderes en los primeros meses de actuación del partido, cuestión que será sobredimensionada por la prensa de derecha. Sin embargo, cabe mencionar que la formación de la Izquierda Cristiana no se debe a dichos parlamentarios, sino que a un conflicto que cruza a la DC y el sector tercerista que decide quebrar con dicho partido ante el fracaso de reformar por dentro la colectividad de la flecha roja y avanzar en un proceso de profundización de las reformas sociales y económicas prometidas bajo el lema de la “Revolución en Libertad”.

El conflicto por la definición ideológica al interior del MAPU comienza a hacerse más agudo en el mes de agosto de 1971, días previos a la inscripción formal de la colectividad en el registro electoral. Dada la importancia que tenía el hecho de convertir al MAPU en un partido, con todas las de la ley, las pugnas internas se hicieron cada vez más visibles. La nueva colectividad debía tener una ideología clara y definida y en ese ámbito parece que la opción de Rodrigo Ambrosio, Secretario General por esos años, de definirse como partido marxista, excluía la posibilidad de mantener el ideal cristiano.

Así lo expresaba una carta enviada por Jerez, Gumucio, Silva Solar y Chonchol a Ambrosio el 25 de mayo de 1971, en donde conminan al Secretario General a “abordar y resolver seriamente el problema de su ideología”. En dicha carta los viejos fundadores del MAPU enfatizaban que “para algunos, entre los que nos encontramos, somos una fuerza dentro de la izquierda, destinada fundamentalmente a ser cauce para aquellos que siendo de formación o tradición cristiana, se sienten comprometidos en un frente político y con un programa común para la fuerzas populares, fundamentalmente de formación marxista, para impulsar juntos el cambio revolucionario de la sociedad y construir en Chile una sociedad socialista… para otros, por ejemplo para muchos jóvenes del MAPU y para usted mismo, compañero Ambrosio, somos un partido leninista. Con ello deja atrás lo planteado en el principal documento teórico del movimiento que al formarse el MAPU señaló que éste hacía suyos “los valores revolucionarios que el cristianismo como fuerza cultural incorporó al mundo”.[1]

Se planteaba en esta carta que el MAPU se encontraba perdiendo la fuerza potencial, que los viejos fundadores creían tenía la nueva colectividad de izquierda. Ese elemento de identidad y que según ellos ampliaba las bases de la UP al incluir el elemento cristiano al ideario popular y revolucionario, que en nuestro país estaba articulado básicamente en torno a los partidos que se habían declarado marxistas, se abandonaba para constituirse en un partido más de la izquierda ya existente. Según los mismos parlamentarios “respetamos plenamente al cristiano que milita en un partido marxista. Nos parece una opción legítima. Pero creemos que la incorporación masiva de los sectores populares cristianos a la lucha por la construcción socialista requiere de un cauce político que les sea más accesible, y eso es a nuestro juicio, una izquierda de inspiración cristiana… que tome su puesto en la tarea de transformación revolucionaria de la sociedad junto a los comunistas, socialistas, radicales y toda la izquierda.”[2]

Sin embargo, la misiva junto con enfatizar que la opción por el marxismo leninismo dejaría fuera a un importante contingente de personas cuya identidad popular no estaba afianzada en esa ideología, también dejaba ver, entrelíneas, que la definición teórico-ideológica estaba cruzada por un conflicto generacional. Los parlamentarios señalan que son los más jóvenes los que mayoritariamente abogaron por esta definición ideológica y entre ellos se encontraba Ambrosio y la gran cantidad de militantes que provenientes de la tradición cristiana necesitaban definirse como marxistas, quebrando sus lazos con el pasado, construyendo una nueva identidad.

Finalmente la apuesta de los jóvenes no estará en aportar a la izquierda una ideología distinta, sino que una forma de poner en práctica esa ideología, una nueva forma de hacer política, que requería precisamente de cortes y rupturas con aquellos sectores tradicionales y que en el MAPU representaban los más viejos, aquellos para quienes el peso de la cultura política adquirida en la Democracia Cristiana no podía ser arrancada de raíz.

De esta forma la constitución de la Izquierda Cristiana, aún cuando se propusiera básicamente herir a la Democracia Cristiana, terminaría también hiriendo al MAPU, toda vez que la base militante y el ideario eran bastante comunes. Es por eso que los intentos públicos de Ambrosio se encuentran abocados a construir una imagen del MAPU como partido tolerante donde todos tienen espacio para hacer política, tratando con ello de mantener esa duplicidad que le daba la importancia política a la colectividad. Ambrosio señalaba que en el MAPU tenían un espacio de participación todos los que quisieren adherir a su propuesta, ya que esta colectividad era “pluripartidista no sólo como actitud, sino que como una forma de vivir y actuar”[3].

Mientras Ambrosio intentaba mantener esta imagen del MAPU para evitar que otros militantes salieran de la colectividad, la Izquierda Cristiana en sus declaraciones públicas enfatizaba la imposibilidad de que convivieran en la misma colectividad marxistas y cristianos. Las palabras de Luis Maira, líder fundador de la IC, eran bastante claras cuando argumentaba que “no polemizará con el MAPU, por cuanto los diferencia la matriz ideológica, los primeros son cristianos y los segundo de inspiración marxista”[4]. Con ello Maira zanjaba la discusión al afirmar que los cristianos revolucionarios están en la IC, los marxistas en las otras colectividades.

Para la prensa de ese entonces, el conflicto desatado con la formación de la IC viene a poner en juego la base de apoyo a la Unidad Popular. Para el Mercurio por ejemplo, la formación de esta nueva colectividad no aumenta el apoyo al gobierno de Allende, sino que divide el ya existente. Según este periódico la IC permite simplemente que los cristianos del MAPU formen su propia colectividad, dejando de convivir con los marxistas. Eran los mismos, no aumentaron, solo se dividieron, era la conclusión del periódico.

Al mismo tiempo, El Mercurio señalaba que el MAPU “al perder su identidad inicial cristiana, socialista y revolucionaria deja(ba) de ser atractiva, para convertirse en un partido leninista más que no le aporta(ba) pluralismo a la U.P[5]. Resaltaba también el periódico, para fundamentar esta idea, las palabras con que Narciso Irureta, militante de la DC analizaba el conflicto, esgrimiendo que la formación de la IC y la aparente crisis que generaría en la DC era simplemente una “estrategia para tapar la crisis de la UP”[6].

De esta forma tanto el periódico El Mercurio como la Tercera, enfatizaron la creación de la Izquierda Cristiana como un conflicto que si bien se inicia en la DC, termina afectando también al MAPU y las bases de apoyo de la Unidad Popular. Dicho enfoque, sin embargo, quedaba matizado con la forma en que se cubrió el nacimiento de la nueva colectividad política por los periódicos El Siglo y El Clarín. En estos últimos periódicos, el conflicto parecía solo rozar al MAPU, planteandose como clave el problema del debilitamiento estructural de las fuerzas demócrata –cristianas, causado por un descontento militante ante el comportamiento de las cúpulas partidarias, bastante alejado de las promesas de cambio social y de construcción de una sociedad comunitaria, que hicieron atractivo a dicho partido formado hacia fines de los años 50.

Dentro de este conflicto político, el 12 de agosto de 1971 el MAPU se inscribió como partido formal ante el registro electoral. Avalan su inscripción 34.000 firmas, de las cuales ya habían renunciado el 6 de agosto, los líderes más visibles en los primeros meses de existencia del Movimiento de Acción Popular Unitaria. No estarían en el “MAPU partido” ni Chonchol, ni Jerez, ni Gumucio, ni Silva Solar.

Sólo dos días después de la inscripción de la colectividad, Ambrosio aceptó la renuncia de los antiguos militantes y en una declaración pública afirmó que “la declaración de los renunciados envolvía una paradoja, porque mientras por un lado se integraban a un nuevo cauce revolucionario, desvalorizaban al mismo tiempo la multiplicidad de caminos que tienen los cristianos para trabajar por la revolución[7]. En forma similar, en una carta de la comisión política del MAPU hecha pública el 17 de agosto del año 1971 se argumentaba que el MAPU aceptaba la renuncia de dichos militantes, pero sin comprender la estrechez de visión de los parlamentarios, que no les permitía entender la posibilidad de que un cristiano milite en un partido sin ideología cristiana y de izquierda[8].

La “estrechez de visión” que los miembros de la comisión política del MAPU destacaron como argumento a la renuncia de estos militantes ex rebeldes de la DC, estaba referida también a otro elemento que sobresaltaron en la misma carta, referida a la profunda crítica sobre la forma tradicional de entender y practicar la política, tal como estos lo habían hecho en su partido originario. Los jóvenes del MAPU enfatizaron así, que el problema no era sólo ideológico-doctrinario, sino que contraponía dos formas de pensar y actuar la política, antagónicas tanto en el sentido ideológico así como en el sentido generacional.

La prensa de la época destacó esos elementos y contrapuso de manera más evidente la aparente incongruencia entre marxismo y cristianismo. De hecho una tira cómica que aparece en el Mercurio muestra al MAPU como un partido atropellador e intolerante, tratando con ello de estigmatizar un dogmatismo exacerbado del marxismo, que no se condice con los postulados expresos en los documentos políticos de la colectividad, donde ellos argumentaban que el marxismo era simplemente una herramienta de análisis de la realidad social y no un dogma incuestionable. En la tira cómica, aparece el sacerdote jesuita Gonzalo Arroyo, destacado militante del MAPU, pescando con un anzuelo dos peces que tienen escritos en sus vientres marxistas y cristianos, bajo los pies del sacerdote aparece escrito: ¡ Se desbordó el arroyo!.

De esta forma, la primera ruptura del MAPU comenzó a configurar de manera más expresa elementos de su propia cultura política. La intensidad puesta en la definición doctrinal inicial era interesante porque llevaba a la colectividad a expresar de manera pública cuál sería su manera de relacionarse con el marxismo. Aquí aparece, por lo tanto, un elemento que será importante no sólo en esos momentos, sino que más tarde dentro del proceso de renovación socialista. El MAPU entenderá el marxismo como un instrumento de análisis de la realidad social, sin dejar de lado otros elementos que permitieran adentrarse en una comprensión más profunda de lo social. Lo importante para ellos era generar una nueva forma de ver la política, donde el análisis coyuntural y estructural de la realidad chilena se volviera clave para definir la acción de los militantes. El estudio y por lo tanto una construcción más “profesional” de la política fueron elementos que van configurando la novedosa cultura política del MAPU.

Junto a lo anterior, otro elemento que va demostrando este quiebre, era una forma de militancia política que va poniendo en jaque la diversidad dentro del partido. Si bien Ambrosio en forma permanente tratará de postular que un elemento importante que aporta el MAPU a la izquierda es la posibilidad de que coexistan y convivan dentro del partido distintos actores y distintas posturas sobre lo que se entiende por socialismo y marxismo; en la práctica la militancia cotidiana, tan mezclada con el compromiso personal, la ética y la moral del militante, va imposibilitando que permanezcan en la colectividad grupos demasiado diversos. De allí que la historia de este período fundacional tenga dos quiebres importantes en un corto período de tiempo: el que acabamos de relatar y el que se irá produciendo hacia el año 1972 y que terminará por quebrar públicamente al MAPU en marzo de 1973. Esto quedará graficado de manera metafórica en un dicho atribuido a Ambrosio y recordado en la prensa por Oscar Garretón, a raíz del quiebre del año 1973: “El partido nació a caballo… de allí que no temamos a los corcoveos”[9], haciendo referencia a las turbulencias en las cuales nació y se desarrolló el MAPU en sus cortos años de existencia.

El MAPU y “la colaboración crítica” con el gobierno de la Unidad Popular.

Tal como expresamos en el capítulo anterior, el MAPU nació como colectividad para posibilitar la unión de la izquierda con miras a la elecciones de 1970. Así, una vez que Allende triunfó, el MAPU debió articular un nuevo discurso que justificara su existencia en la arena política, cuando ya se había alcanzado el objetivo fundacional.

La participación en el gobierno de la Unidad Popular conllevó al MAPU a una definición doctrinal importante que fundamentó el primer quiebre antes relatado. En forma paralela, puso a los jóvenes militantes a diseñar una estrategia de participación en el recién formado gobierno, participación que podemos definir de “colaboración crítica”.

Dicha colaboración crítica se caracterizará por el aporte de importantes cuadros técnicos en la administración del Estado. Es en esa esfera donde comenzarán a aparecer en la prensa los nombres de los militantes que hasta nuestros días son asociados al MAPU. Importantes cuadros del MAPU fueron las figuras de Oscar Guillermo Garretón[10] en la subsecretaría de Economía, quien más tarde será reemplazado por Fernando Flores[11]; José Antonio Viera Gallo[12] en la subsecretaría de Justicia, otras figuras en la CORFO como el mismo Flores o Francisco Gonzalez[13]; interventores de empresas pasadas al área de propiedad social[14], o dentro de la misma área económica y financiera, personas como Jaime Estévez, por ejemplo.

De esta forma el MAPU entregó a la gestión administrativa del gobierno de Salvador Allende importantes cuadros técnicos[15] compuestos por militantes jóvenes, con preparación universitaria y que a temprana edad se encontraban ejerciendo importantes cargos en la administración del Estado[16]. Sin embargo, esta participación en la administración no estuvo exenta de críticas a la gestión del gobierno. Así mientras algunos cuadros participaban de la construcción de la sociedad socialista desde el Estado, también coexistieron en el MAPU cuadros militantes[17] que articularon duras críticas a dicho proceso, referidas tanto a la rapidez como a la profundidad de las transformaciones.

Junto a este cuestionamiento coexiste otro referido al lugar desde es necesario construir el poder para llegar a la sociedad socialista. Un grupo importante de militantes del MAPU básicamente agrupados en el Regional de Concepción, Valparaíso y el Regional Sur de Santiago comenzaron a adherir a la propuesta de que era necesario “crear poder popular” y que por lo tanto, la participación en el Estado era una cuestión menor, razón por lo cual el partido debería concentrarse en el trabajo con las masas y desde las masas.

De esta forma parte importante de la crítica que un sector del MAPU hizo al gobierno de Allende, se realizó desde el lugar que cada militante ocupa en la sociedad. En otras palabras, el MAPU durante ese período reúne en su critica elementos visibles de la práctica política – administrativa, generadas a raíz de lo que sus propios militantes realizan. Esto es importante, por cuanto la crítica del MAPU no es solo doctrinaria, sino que también práctica, derivada de su propia participación y experiencia, cuestión que lo diferenciaba del MIR, por ejemplo.

Los cuadros técnicos de MAPU que ocuparon puestos estratégicos, fueron generando una particular forma de entender el proceso de construcción del socialismo. Su aporte crítico o de colaboración se hizo desde la perspectiva profesional administrativa donde actuaban, haciéndose cada vez más partidarios de fortalecer el poder del Estado, desde donde entendían debía dirigirse el proyecto de construcción de una sociedad socialista. De allí que el MAPU apareciera como un actor importante en el proceso económico, tanto en el sector industrial – empresarial como en el sector agrícola, ya que fue a través de su acción en la subsecretaría de economía, en la CORFO o en INDAP desde donde hablaron sus cuadros a la prensa de la época. Es por eso que una primera forma de aparición del MAPU en la prensa tuviera un corte asociado al trabajo programático, profesional y administrativo; es decir, sus actuaciones públicas estaban en estricta relación con su actuación en el gobierno.

De la acción gubernamental por lo tanto, el MAPU aprovechó los espacios para comunicar su propia idea de socialismo y de nación chilena, quedando claro que la opción del proyecto socialista debía partir de una acción práctica que evidenciara un real conocimiento de nuestra sociedad. Este elemento era válido tanto para quienes eran más partidarios de fortalecer el movimiento popular, como para quienes eran más cercanos a la idea de fortalecer el poder del Estado y potenciar el proyecto de la UP dentro del marco institucional.

Entre 1970 y fines de 1971, el MAPU planteó la línea de colaboración crítica hacia el gobierno de la UP, cuestión que en la práctica se tradujo en una militancia ordenada y disciplinada de apoyo a la gestión gubernamental con sus cuadros técnicos, dirigiendo sus principales críticas a la Democracia Cristiana, al imperialismo y a la oligarquía patronal chilena. Estos últimos focos de ataque fueron recurrentes en casi todos los partidos de la U.P, aunque el conflicto con la DC fuera más patente en el MAPU, en su afán permanente por diferenciarse de su partido original. Las tensiones internas entre los dos grandes grupos que hemos destacado, sólo asomaron en la prensa y no lograron constituir un elemento distintivo de la colectividad.

En ese período y bajo la conducción de Rodrigo Ambrosio, el MAPU se dedicó en conjunto con las labores administrativas y ejecutivas, a crecer como colectividad. Para esta última tarea, situó como elementos centrales de su trabajo el frente de masas, donde la colectividad tuvo importante participación sindical (CUT)[18], así como en las Federaciones Universitarias de Estudiantes, donde el MAPU logró bastante presencia, y en el sector campesino cuyas bases populares fueron efectivamente la gran base social de apoyo al partido junto a los estudiantes y algunos dirigentes del movimiento de pobladores. El sector campesino de apoyo del MAPU, se le debe al trabajo proveniente de la Democracia Cristiana, con figuras importantes como Jacques Chonchol y que continuaron militantes destacados como Jaime Gazmuri, por ejemplo. Las conexiones de la DC en el sector campesino a través de la creación de INDAP y la CORA en el contexto de la Reforma Agraria del gobierno de Frei Montalva, fueron generando condiciones positivas para que una vez producido el quiebre, el MAPU mantuviera dichas conexiones, que de modo general era un espacio poco visitado por la izquierda tradicional.

El trabajo de base y de proselitismo que se realizó en el contexto de la Reforma Agraria, por figuras del aparato DC del departamento campesino y que más tarde migraron de manera masiva al MAPU, posibilitó a esta colectividad heredar un espacio de influencia nuevo y que se encontraba tradicionalmente en disputa por el centro político y la derecha.

Las influencias del MAPU en otros sectores sociales, como el movimiento obrero más clásico (industrial o minero, por ejemplo) fueron más reducidas. Se puede inferir por tanto, que su capacidad de disputa de los viejos nichos fue bastante escasa, ya que el MAPU no concitó mayor atractivo para los viejos dirigentes sociales que se sentían mucho más identificados con los postulados y los estilos políticos de comunistas y socialistas.

Sin embargo, donde el MAPU logró importantes apoyos fue en aquellos sectores sociales y económicos más nuevos y que emergieron en el proceso de modernización iniciado con los radicales. La ampliación importante del sector servicios en la economía proporcionó un nicho no explorado por los partidos tradicionales, compuesto por personas jóvenes, sin militancia previa reconocida, con algunos grados mayores de preparación educacional, para quienes el MAPU aparecía como una fuerza novedosa y atractiva.

De allí que una de las labores importantes de esta colectividad, junto al trabajo tradicional en el frente de masas, se concentró en buscar “los mejores” cuadros técnicos, para ocupar lugares del aparato gubernamental y aumentar en conjunto, su dotación parlamentaria. Esto último se debía realizar con suma urgencia, por cuanto si bien el MAPU nació como colectividad teniendo cinco parlamentarios, al momento de la fundación de la I.C se quedó sin ninguno. De esta forma, el registro de la prensa nacional va mostrando cómo esta colectividad que si bien era un grupo “minúsculo” o diminuto como lo definía el Mercurio[19], fue haciéndose cada vez más importante en la gestión gubernamental, así como en lugares visibles del movimiento estudiantil, de trabajadores y campesinos.

La concentración en estos dos frentes de trabajo permite graficar su concepción del poder y la política. De acuerdo con la prensa, el MAPU concentró su trabajo partidario en aumentar sus bases sociales de apoyo así como en aumentar sus cargos en el Estado. De allí que los MAPUS aparecieran en la prensa de la época enfatizando el objetivo de ayudar a construir un puente entre el movimiento social y el político, de manera que el primero pudiera efectivamente convertirse en un actor con capacidad autónoma de participación en la construcción de la sociedad socialista. Sin embargo, los grados de preparación que el MAPU privilegiaba para participar de la administración, terminaban generando una exclusión efectiva de todo aquel militante que no pudiera colaborar técnicamente en dichas tareas. Por ello, que la configuración pública de esta colectividad esté concentrada en figuras provenientes del ámbito profesional universitario y no existen militantes conocidos (o al menos recordados por la prensa) que pertenecieran a otros ámbitos de la vida social o económica de nuestro país.

Esto último se hizo más visible en el período de la dirección de Ambrosio, quién terminó por sistematizar esta conexión entre lo social y lo político, en su teoría de los “dos filos”. En dicha “teoría” se esbozaba que era necesario que los MAPUS estuvieran presentes tanto en el aparato del Estado como en los movimientos sociales, porque el partido debía ser entendido como el vehículo que permitiera conectar estos dos espacios, que según su crítica a los partidos tradicionales, permanecían desconectados. De allí que mientras se pretendía crecer en la esfera social, participando en la CUT o ganando federaciones de estudiantes (secundarias y universitarias), también se abocaran a decidir racionalmente en qué ámbitos del Estado les parecía adecuado participar para seguir creciendo orgánicamente y ganando influencia en las bases sociales. Sólo en este sentido, el MAPU suponía se podía construir hegemónicamente un proyecto socialista. Sin ambos frentes ocupados y conectados, la disociación entre lo político y lo social se mantendría.

Para muchos esta teoría y este espíritu que nutrió la forma de participación del MAPU en la UP, era una simple forma de ocultar “artificiosamente” una intensa vocación de poder de quienes participaban en dicho movimiento. Críticos del MAPU veían en esos años, que esta colectividad era usada como trampolín social y económico para hombres y mujeres que aspiraban a participar de las labores del Estado y tener un trabajo estable y remunerado[20].

Sin embargo, esta crítica no era una prerrogativa exclusiva de los partidos opositores a la UP, sino que también generó conflictos al interior del MAPU. El 18 de diciembre de 1971, se realizaba en Santiago el 4° pleno de la Directiva Nacional del MAPU, cuyo objetivo central era “realizar un balance realista, crítico y autocrítico del primer año de gobierno; diseñar las grandes tareas de gobierno y del partido para el año 1972 y hacer una revisión autocrítica del funcionamiento del MAPU, su desarrollo en las masas y su funcionamiento en el gobierno”.

En la recurrente y permanente autocrítica que realiza el MAPU de su actuación[21], se van delineando claramente dos corrientes internas que comenzarán a tensionar la militancia interna. Por un lado, la corriente partidaria de acentuar el trabajo en las masas y en los movimientos sociales y que proponía una proletarización del partido y de sus militantes, criticando la preocupación dirigencial de nutrir con cuadros técnicos al aparato de gobierno. Dicho sector planteaba como tarea urgente la necesidad de articular los Comités de Unidad Popular, concebidos como “el mejor vehículo de comunicación entre el gobierno y las masas”[22], evitando la desmovilización que según ellos se estaba generando con la excesiva burocratización en la que había caído el gobierno de la UP. Ante ello, este sector era también partidario de unirse con el MIR y con el PS para aumentar la movilización y tensionar la estructura oficial (régimen político constitucional), permitiendo así acelerar el proceso de transición hacia el socialismo, configurando además lo que más tarde se conocería con el nombre del Polo Revolucionario.

Por otro lado, se delineaba el sector partidario de mantener puestos importantes en el aparato del Estado y en el Parlamento, por cuanto entendían que no sólo era importante contar con apoyo de masas sino que también contar con las herramientas que el poder institucional establecía como válidas para realizar las transformaciones hacia el socialismo. Aunque ambas corrientes terminaban en el mismo objetivo, las tensiones y las críticas que ambos sectores comenzaban a hacerse se volvieron cada vez más fuertes.

Sin embargo, las resoluciones del 4° Pleno del MAPU estipulaban que las tareas para el año 1972 serían las siguientes: “lucha antiimperialista, expropiación de todos los monopolios, acelerar la Reforma Agraria, ganar la batalla de la producción, ganar a los medianos y pequeños empresarios, organizar el abastecimiento, incorporar a las masas a las instancias de poder, recuperar la iniciativa en el terreno ideológico, preparar la batalla por el Parlamento y mejorar los métodos de dirección en la UP y el gobierno”[23]. Estas tareas trataban de unir ambas posturas dentro de la colectividad, estableciéndose bajo la dirección de Ambrosio que no había una incongruencia en ellas, y que el MAPU debía dirigir sus acciones tanto a la esfera social como a la esfera estatal y administrativa. Para Ambrosio tensionar ambas acciones, terminaría disolviendo la potencialidad del MAPU dentro de la UP y por lo tanto, haciendo a este partido inoperante y prescindible dentro de coalición de gobierno.

Mientras el MAPU se concentraba en estas labores de construcción de una identidad ideológica, el resto de la Unidad Popular, sobre todo el PC y un sector del Partido Socialista (sector moderado, liderado por Clodomiro Almeyda), encabezados por la figura del Presidente Salvador Allende, veían que el MAPU gastaba demasiado tiempo en discusiones fútiles, por cuanto su potencialidad como colectividad había sido zanjada en el momento de su creación.

Según la carta que Allende le envío a Rodrigo Ambrosio, disculpándose por no estar presente en la clausura del 4° Pleno, el Presidente enfatizaba que la incorporación del MAPU a la UP era una muestra “de pluralismo ideológico y verdadera democracia, cristianos, laicos y marxistas hemos volcado en un programa de gobierno, cuyas primera etapas ya hemos cumplido y seguiremos cumpliendo inflexiblemente. Así estamos haciendo la Historia.” Continúa más adelante Allende, diciendo que “tenemos que demostrarle a estos chilenos que están equivocados y que aquellos que son cristianos se convenzan que nadie que considere al cristianismo como eje central de su existencia puede ser adversario nuestro. No hay nada de lo que el gobierno popular construya que no pueda contar con la adhesión y participación de los discípulos del carpintero. Aún por sobre los errores que podamos cometer, porque es ese también uno de los riesgos de la revolución chilena, que no se sujeta a ningún modelo extraño a nuestra nacionalidad. Para un auténtico cristiano tales riesgos no deben constituir una valla, sino un estímulo para una sociedad sin explotadores ni explotados.”[24]

Allende termina dicha carta, diciéndole a Ambrosio que el MAPU ha ocupado, en el sentido antes descrito, un lugar de vanguardia, como incentivo para zanjar la discusión que se volvía cada vez más visible dentro de la colectividad y se decidieran de manera definitiva por una colaboración “inrrestricta” (y no crítica) al gobierno, dada la tenaz oposición que tenía en su contra.

De esta forma, mientras Ambrosio y sus correligionarios gastaban horas tratando de construir una identidad y un estilo político propio, Allende les reforzaba la imagen cristiana. El gran aporte del MAPU, según el sector de la izquierda que el Presidente representaba, estaba puesto en la integración de un sector social e ideológico que antes escapaba a la izquierda tradicional. Sin embargo, el cristianismo no era para el MAPU carta de nada, ni señal de identidad y menos de una cultura política en particular. A los hijos de Ambrosio esto ya les parecía un “karma”, que les recordaba permanentemente el pecado original y se esforzaron en construir un tipo de partido distinto en la izquierda, donde elementos no asociados al cristianismo les permitieran mostrar una identidad también distinta a su origen demócrata cristiano. Sin embargo, en ese esfuerzo se entienden los dos quiebres. El primero antes relatado y el segundo, que se gesta en la decisión definitoria sobre el MAPU, su carácter y objetivo político en la lucha por el poder y el socialismo.

Los signos públicos, que auguraron el segundo y gran quiebre del MAPU, se comienzan a visibilizar en los primeros días del año 1972 y se agudizan de manera profunda después del paro de Octubre del mismo año, mismo período en el que se realiza el II Congreso de la colectividad. La primera luz la daría la renuncia al partido hecha por entonces Intendente de Ñuble, Alejandro Bell. En su carta de renuncia este militante aduce como motivo de su accionar la disconformidad “en lo que se refiere a la relación entre el partido y el aparato de gobierno[25]. Bell, manifiesta que el Partido ha abandonado su quehacer social y que la actual directiva sólo está preocupada de la burocracia administrativa, ante lo cual aduce que el colectivo en el que milita ha perdido su norte y su sentido.

Otros de los puntos que hicieron pública la tensión al interior de la colectividad fue la discusión de la propuesta del MAPU de crear un “Partido Federado” que permitiera enfrentar de mejor forma las elecciones de mayo de 1973. Dicho partido pretendía concentrar las fuerzas de la UP, en un gran organismo disciplinado que permitiera por un lado contener las fuerzas que tendían a la dispersión y por otro lado, articular un discurso hegemónico y coherente que le diera una base de apoyo más sólida al gobierno de la UP. Sin embargo, si bien esta propuesta estaba liderada por la Dirección oficial del MAPU, existían algunos militantes del sector más radical que advertían que esta era una preocupación menor, ya que la gran tarea era hegemonizar el movimiento social, labor que permitiera constituir bases poderosas para oponerse con fuerza a la acción sediciosa de la oposición.

Las tensiones de este período estuvieron contenidas por la figura de Ambrosio, que constituía un liderazgo indiscutido dentro de la colectividad. Su gran preparación intelectual era reconocida por todos los sectores políticos, cuestión que generaba un respeto y admiración que permitía unificar cualquier disidencia en torno a su figura. Nadie dentro de la colectividad parecía querer ir en su contra[26]. Sin embargo, un suceso fortuito posibilitó que se dieran las condiciones para que las tensiones dentro del MAPU generaran el quiebre inminente.

El 19 de mayo de 1972, Rodrigo Ambrosio muere en un accidente de tránsito en Panamericana Norte, cuando el vehículo donde viajaba trató se sobrepasar a un camión que transportaba cemento. Le acompañaban ese día el más tarde electo vicepresidente de la CUT Eduardo Rojas.

La muerte de Ambrosio genera un descalabro interno, no hay un liderazgo claro que asuma su conducción. De manera interina, ocupará la Secretaría General del Partido el hombre de confianza de Ambrosio, Jaime Gazmuri. Sin embargo, las posiciones de éste último más distanciadas de los sectores radicales de la colectividad, condujeron a acelerar el conflicto, ante lo cuál el 24 de junio de 1972, el MAPU convoca al 5° Pleno, que presenta como objetivo examinar la situación política interna de la colectividad y del país.

Dicho Pleno tiene también como objetivo encubierto, parar la serie de renuncias masivas que a contar de mayo del año 72 se estaban produciendo en el partido, que enfatizaban que dicha colectividad “no había cumplido las aspiraciones de los trabajadores[27]. Según el periodico El Siglo, estos militantes habían migrado hacia el MIR[28]. Se comienza articular de forma cada vez más clara una vinculación fraccional entre un sector del MAPU y el MIR, así como con el sector del PS dirigido por Carlos Altamirano. El polo revolucionario que nunca se constituye de manera oficial, comenzaba a funcionar en la práctica desde mediados del año 72.

Bajo la conducción de Gazmuri, el MAPU va delineando sus posturas políticas y en las resoluciones del pleno antes mencionado, queda de manifiesto el gran apoyo que tenían las posturas más críticas al gobierno de la UP. Según las conclusiones plenarias, el MAPU enfatiza que el gobierno debe apresurar la constitución del área social de la economía, “la cuál deberá ser organizada como centro de dirección de la economía en conjunto, con plena participación de las masas en la política de distribución”[29].

En agosto de ese mismo año, Gazmuri debe enviar una carta al Presidente Allende donde se plantea “la existencia de serios problemas en la dirección de la UP especialmente en lo que se refiere a la movilización y participación de las masas”[30]. Así mientras Gazmuri es presionado por un sector del MAPU a plantear posturas cada vez más críticas al gobierno, por otra parte, el sector operativo interno manejado por los cercanos a dicho Secretario General eliminan del partido a los grupos más radicales. El quiebre por lo tanto se hacía inminente.

El violento quiebre: Se delinea una cultura política.

El 25 de mayo de 1972 Gazmuri es confirmado como cabeza del MAPU en su cargo de Secretario General y el 29 de ese mismo mes esta colectividad llamaba a acentuar el proceso revolucionario chileno. Sin embargo, cinco días antes de esta declaración “4 interventores del MAPU renuncian a sus cargos por no hacerse efectiva la participación de los trabajadores en la administración de esas empresas… Raimundo Baeza (uno de los interventores) argumentó que la UP no se había pronunciado sobre el traspaso de esas empresas al área social y dijo que la dirección del MAPU les había obligado a perseguir a los trabajadores adictos al Frente de Trabajadores Revolucionarios”[31].

Se va configurando así, a través de los escritos de prensa, un partido que aparecía divido en la práctica. Mientras por un lado la dirección aparecía liderando una crítica formal pero responsable al gobierno, los líderes intermedios y otros más visibles actuaban en otros frentes más radicales y para algunos de ellos, la colectividad ya no tenía razón de existir. Es necesario recalcar aquí que esta imagen de un partido fracturado, inorgánico y poco disciplinado era resaltada por la prensa de oposición a la UP. Así mientras el Mercurio y La Tercera enfatizaban las tensiones, El Siglo y El Clarín trataban al sector disidente a la dirección como grupúsculo que sufre de infatilismo político[32] y que sólo entorpece la conducción gubernamental.

Lo que queda claro a pesar de estas diferencias es que el conflicto al interior del MAPU adquirirá ribetes cada vez más violentos, caracterizando un estilo de hacer política donde la intransigencia y el desprecio por la colectividad y su orgánica van delineando un nuevo estilo político.

En la segunda mitad del año 1972 el MAPU continúa actuando en el frente social y en el gobierno. Así el 13 de julio de 1972, gana la segunda vicepresidencia de la CUT con Eduardo Rojas[33] y el 27 de julio manifiesta su acuerdo con la constitución de una Asamblea Popular en Concepción, cuestión que desata la ira del Presidente y del Partido Comunista.

El 4 de agosto del mismo año la dirección del MAPU es obligada, por el Presidente Allende a retractarse del apoyo a dicha Asamblea. Es así como una nueva declaración de la dirección consignó el “rechazo de las acciones espontaneístas y el intento de implantar el paralelismo en los poderes públicos[34]. José Antonio Viera Gallo, subsecretario de Justicia y militante del MAPU, acusa a los partidarios de dicha Asamblea de sufrir de infantilismo político, declarando que el MAPU no está por respaldar iniciativas que debiliten los poderes del Estado legítimamente consagrados por la Constitución[35].

Se va configurando así un estilo confrontacional de hacer política, donde la estructura partidaria parece más un espacio de ubicación y reconocimiento para el resto de los conglomerados políticos, que un espacio de actuación para los mismos miembros. La facilidad para que las posturas divergentes lleguen a la prensa y sean destacadas por ella, no manifiesta sólo el interés de la oposición por resaltar los conflictos, sino que la debilidad de la estructura orgánica del MAPU y los grandes márgenes de libertad dados para que cada militantes apareciera como voz valida del colectivo. También puede dar cuenta de las redes y contactos que los militantes utilizaban para hacer públicas sus divergencias. Así el partido parecía significar bastante poco cuando la disputa por el poder se hacía inminente.

Ante esta situación la colectividad podía fracturarse, tomar otro nombre o integrarse a otro colectivo, por cuanto eran sus militantes con sus particulares experiencias de vida los que hacían al partido, configurando un estilo personalista de hacer política, donde si bien se aceptaba al partido como institución legítima para alcanzar el poder político, también se demostraba que en la práctica podían existir otras formas igualmente válidas. Todo dependería del momento histórico y sus características.

El 2 de diciembre de 1972 se inició el II Congreso Nacional del MAPU que culminó el 7 del mismo mes. Dicho Congreso se realiza después de ocurrido el paro de Octubre, que deja a Allende y sus partidarios muy debilitados frente a la oposición. Desde sus inicios las voces que auguraban la división se hacían más fuertes. En este pleno el MAPU asume una identidad marxista leninista, renegando de cualquier otra influencia en la composición de su ideología. Se reniega por tanto del cristianismo o de la forma en que Ambrosio entendía el marxismo, es decir, esta filosofía pasaba de ser una herramienta válida para el análisis social a convertirse en un dogma.

Hacia el día 6 de ese mes, y en pleno desarrollo del Congreso las críticas a la directiva de Jaime Gazmuri eran cada vez más violentas. Dicho dirigente ya no podía jugar el rol conductor y ante ello se elige una nueva directiva que estaría compuesta por Oscar Guillermo Garretón como Secretario General, y como subsecretarios Eduardo Aquevedo (líder de la fracción más radical del MAPU) y Juan Enrique Vega (más cercano a las posturas de Gazmuri). Con dicha directiva a la cabeza, el MAPU da a conocer que en “el pleno general se aprobó la estrategia política en orden a aumentar la base proletaria de la UP y del propio MAPU, convirtiéndolo en un partido revolucionario”.

Con lo anterior se desliza la crítica interna tanto a la conducción del gobierno así como a la dirección de Ambrosio y Gazmuri, quienes no habían logrado aumentar considerablemente las bases del MAPU en los sectores proletarios del país. De hecho, los grandes apoyos provenían de estudiantes secundarios y universitarios, profesionales jóvenes, técnicos, campesinos y trabajadores del sector servicios y obreros de áreas de la industria más “moderna” (ej. Area metalúrgica). Sin embargo, en el mundo poblacional y en los obreros de la industria más clásica el MAPU tenía poca influencia real. Su estilo político no les era atractivo.

De esta forma con Garretón a la cabeza, el MAPU va articulando una línea de crítica pública al gobierno que va perdiendo la idea de colaboración manifestada en los inicios de la UP. Por ejemplo el 28 de enero de 1973, el MAPU plantea abiertamente una postura contraria a la propuesta del comunista Orlando Millas sobre el área de propiedad social y la posibilidad de coadministrar las empresas. Según la colectividad de la bandera verde “la creación y desarrollo multiplicado de organismos de base tales como las JAP y los Comandos Comunales, es decir, del control y poder revolucionarios de las masas, es el fundamento y la condición de la nueva política. Pues bien, el impulso de esta política por parte de la UP y del gobierno ha sido hasta hoy demasiado débil, casi inexistente”[36].

Sin embargo, pese a que esta era la declaración oficial de la colectividad, el 4 de febrero del mismo año aparecía Jaime Estévez apoyando la tesis comunista, avalada por Fernando Flores (como subsecretario de Economía, en reemplazo de O. Garretón quien era candidato a diputado por la zona de Concepción). Según Estévez “la única solución es el control del pueblo y del gobierno sobre la producción y la distribución[37]. Así nuevamente las opiniones de la directiva de turno eran desafiadas y desautorizadas por las voces disidentes.

La pugna anterior se da en el marco de la campaña electoral del año 73, que en marzo debía renovar el parlamento. De manera, los militantes del MAPU tuvieron que participar en una campaña electoral divididos de facto a partir de diciembre del año 72. Los resultados de dicha elección son bastante magros para la colectividad, obteniendo un 2,79%[38] de la votación, que correspondían a 101.987 votos. Ninguno de sus candidatos por la zona de Santiago, Carmen Gloria Aguayo (candidata a Senadora), José Antonio Viera Gallo (candidato a diputado por el primer distrito – Santiago) y José Miguel Inzulza (candidato a diputado por el tercer distrito – Santiago) resultaron electos.

Es más, si comparamos electoralmente el porcentaje de votación que había obtenido la DC en la elección de 1969, correspondiente a un 30,98% de la votación nacional, con el resultado obtenido por la misma colectividad en el año 1973, correspondiente a un 28,32 %; podemos decir que la DC sólo había disminuido un 2,66%, es decir, muy similar a los resultados de la cifra electoral obtenida por el MAPU cuatro años después. En la práctica, si sólo consideramos los resultados electorales, el MAPU era en 1973 lo mismo que pareció ser en el momento de su fundación: el grupo rebelde escindido de la DC. Sin embargo, dicha interpretación puede prestarse a errores, por cuanto el MAPU efectivamente había concitado nuevas adhesiones distintas del grupo original. ¿Dónde estaban esos votos entonces? Pareciera, que muchos miembros del MAPU votaron ya divididamente, manifestando la clara tensión entre las fuerzas más radicales y rupturistas de la UP y aquellas más gradualistas y cercanas al Presidente Allende.

En marzo de ese mismo año, Allende desesperadamente hace un llamado de atención a la dirección enfatizando que “El MAPU habla como si estuviera fuera de la UP”[39]. Con ello pretendía enderezar las torcidas filas, pero no lo consigue.

La mecha ya estaba encendida, solo cabía esperar el tiempo que demorara en tocar el explosivo para estallar definitivamente. Ese tiempo se acortó, ya que el 2 de marzo del año 1973, el Mercurio filtra un documento en donde militantes del MAPU afirman que el gobierno de Allende sólo tiene recursos económicos para mantenerse a flote hasta fines de abril. Este informe lapidario sobre el manejo económico, desató la ira del gobierno quien desconoció la validez del mismo. Se le calificó de falso y de errado. Los autores del documento del conflicto fueron Eduardo Aquevedo, Rodrigo González, Enrique Olivares, Kalki Glauser y Carlos Montes.

Mientras las críticas del grupo partidario de la tesis moderada, que a estas alturas funcionaba como aliado de las posturas del Partido Comunista, se volvían contra el Secretario General y su incapacidad de mantener la disciplina interna así como a la irresponsabilidad de los autores del documento, el Mercurio resaltaba la capacidad analítica de los cuadros del MAPU a quienes se les atribuía la autoría del mismo.

Según este periódico “en primer término hay que reconocer que el menos significativo numéricamente de los movimientos agrupados en la UP, es el que da muestras de abarcar con mayor conciencia la incapacidad con que actúan los organismos de la actual administración y de precisar las causas de su inefectividad. Esto podría explicarse por actuar en el seno del MAPU elementos capaces de tomar en sus manos los instrumentos de la teoría marxista y aplicarlos a la realidad política con mucha más conciencia revolucionara que las directivas de los partidos que aparecen como propietarios del programa socialista”[40].

Más allá de lo que expresa El Mercurio de los jóvenes autores del documento, que considerado en el contexto de fuerte oposición que este periódico realizaba al gobierno de Allende puede ser leído como un intento de enardecer los ánimos de la coalición gobernante, también es posible detectar la “valoración” que hace el mismo diario sobre los militantes del MAPU. En otras palabras, si le extraemos la intención política coyuntural al escrito periodístico, es posible encontrar una mirada importante desde la derecha hacia los militantes del MAPU.

Así, cuando el periódico enfatiza la idea de que en dicha colectividad es posible encontrar “elementos capaces de tomar en sus manos los instrumentos de la teoría marxista y aplicarlos a la realidad política”, da cuenta de la percepción que existía sobre los cuadros altamente preparados del MAPU. De esta forma, si bien El Mercurio afirma que este partido es el “menos significativamente numérico”, era a su vez y dada, sus condiciones profesionales, y por qué no decirlo también (aunque no lo exprese abiertamente el periódico), de clase, la colectividad más “certeramente” crítica de la UP. Esto permitiría esbozar que para la opinión de Derecha que representa el Mercurio, el MAPU aparecía como un partido altamente intelectualizado y crítico, dado el grado de preparación académica y profesional que tenía la mayoría (sobre todo la dirigente) de sus militantes. Lo anterior quedaría expresado, cuando el periódico afirma que esta colectividad es vista así en comparación con “las directivas de los otros partidos que aparecen como propietarios del programa revolucionario”.

De allí por lo tanto que para el sector de derecha que representa la opinión de El Mercurio, los MAPUS fueran visibilizados, identificados como un grupo o partido distinto de los que tradicionalmente habían existido en la izquierda. Uno de los elementos que los hacía aparecer atractivo para la época, era el alto grado de preparación con que contaban sus cuadros dirigentes. Jóvenes profesionales que ponían al servicio de la política y la conquista del poder, sus formaciones intelectuales y académicas. Representaban por lo tanto la combinación justa de idealismo revolucionario con el tecnócrata profesional que aporta desde su práctica.

Ante el lapidario documento que vaticinaba el fracaso de la política económica de la Unidad Popular, el gobierno exigió tomar sanciones contra los autores del mismo. Ante ello, la directiva encabezada por Garretón se negó aduciendo la libertad de expresión interna así como al carácter del documento. Según el Secretario General lo que había que juzgar era el por qué se había filtrado un documento que no tenía para nada un carácter público, y por ende, sus autores no habían cometido ninguna falta.

Sin embargo, el sector encabezado por Gazmuri, presionado por el Partido Comunista y Allende, pedían la cabeza de los autores. Ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo, el día 7 de marzo del año 1973 el MAPU se divide. La división de esta colectividad cobra ribetes de excesiva violencia, que no sólo debe ser entendida en el contexto de polarización social que se vivía seis meses antes del golpe, sino que también debido a la forma y el estilo propio de la colectividad al momento de resolver conflictos.

En un acto que fue calificado por el Secretario General O. Garretón como un intento de autogolpe, Jaime Gazmuri y Fernando Flores, que mantenían el control de la Secretaria de Asuntos Especiales del MAPU [41](SAE) expulsaron a quince miembros de la colectividad entre los que se encontraban los miembros de la directiva E. Aquevedo y el mismo Garretón, entre otros[42]

Jaime Gazmuri se autonomina Secretario General subrogante, conformando una nueva directiva en conjunto con Fernando Flores, José Miguel Inzulza, José Antonio Viera Gallo, y Carmen Gloria Aguayo. Dicha directiva acusa a los expulsados de “realizar labores obstruccionistas debido a su carácter pequeño burgués” y califica la escritura y filtración del documento como “no sólo un atentado contra la disciplina del partido, sino además el hecho político más grave creado por grupos divisionistas desde que el partido fue formado por Ambrosio[43].

De esta forma, la división quedaba manifiesta con la constitución de dos directivas que se autoarrogaban tanto el nombre de la colectividad como la herencia de Rodrigo Ambrosio. En represalia a la expulsión hecha por la directiva de Gazmuri, el 9 de marzo Oscar Guillermo Garretón expulsa al sector conducido por Flores y Gazmuri, declarándolos fuera del partido y enfatizando que el MAPU es “un partido que nació a caballo, de allí que no temamos a los corcoveos”[44].

Así mientras el sector que decía mantenerse fiel al gobierno y a la vía institucional, dirigido por Gazmuri, afirmaba que “era necesario eliminar a los ultraizquierdistas del MAPU[45] y lanzaba proclamas varias por medio de la prensa, el grupo de Garretón buscaba apoyo en las otras colectividades de la izquierda para que reconocieran su dirección como la única legítima. El 15 de marzo tanto el Partido Socialista como el MIR afirman que el verdadero MAPU es el que conduce O. Garretón[46].

Así los registros de prensa que cubren el período desde la división hasta el día que el registro electoral dictamina que el único MAPU que existe legalmente es el que se quedó con la mayor parte de la directiva, es decir, el grupo encabezado por Garretón[47], van dando cuenta de la violencia que adquiere el conflicto entre los camaradas militantes.

El día 19 de mayo, fecha en que esta colectividad celebraba su fundación y conmemoraba la muerte de Ambrosio, se realizaron dos actos paralelos del MAPU. Dichos actos intentan apropiarse de la figura de Ambrosio como símbolo de identidad, de manera de dar continuidad con su pasado inicial. De allí que la figura de este personaje, reconocido como el fundador de la colectividad, fuera tan peleada por ambos bandos. Quién se apropiara de él pretendía erigirse como el grupo legítimo ante el resto de las colectividades políticas, así como ante el resto de los militantes disidentes.

Sin embargo, los grupos disidentes no sólo se pelearon la figura de Ambrosio, sino que la prensa de la época registró también violentos incidentes entre los militantes que se disputaban los bienes materiales de la colectividad, como los autos y las sedes del partido. El conflicto tomó ribetes de suma seriedad cuando detuvieron a dos individuos por homicidio frustrado en San Fernando[48], en una espiral de violencia, golpizas callejeras, intentos de incendio y acusaciones públicas varias.

Otra acusación que cayó sobre los militantes del MAPU, y que fue hecha por opositores a la UP, tuvo relación con el usufructo del estanco de autos, para la compra de dichas especies que tenían como destino la campaña electoral de marzo de ese mismo año. Sin embargo, a los autos se les suma la adquisición de camiones y de artículos de línea blanca, que poco tenían que ver con la campaña misma. Las acusaciones de corrupción recayeron sobre Gazmuri, quién terminó reconociendo el hecho. Sin embargo, el episodio fue rápidamente empañado por la espiral confrontacional que hacia fines de junio de 1973, auguraba la antesala del golpe de Estado.

Paralelamente a los conflictos internos que terminaron con el quiebre público de la colectividad, la tensión expresaba también un conflicto que cruzaba a toda la U.P. La existencia práctica del famoso polo revolucionario, compuesto por el MAPU, el MIR y el PS (dirigido por Altamirano), también se hizo pública con la famosa acusación por intento de sedición a la Armada. Dicha acusación recayó sobre Garretón (Secretario General del MAPU y diputado por la zona de Concepción) y sobre Carlos Altamirano en ese entonces senador y Secretario General del Partido Socialista, a quienes se les atribuye un ejercicio de inteligencia para tratar de configurar un grupo dentro de la marinería que estuviera dispuesto a realizar una especie de autogolpe interno, para desbancar cualquier intento de golpe al gobierno de Allende, así como de generar un compromiso directo de esta rama con el proyecto revolucionario más radical.

Paralelamente a lo anterior el 8 de agosto del año 73, El Mercurio publica “MAPU DE VALPARAISO CONTRA LAS FFAA”. Según el registro de prensa,”diez estudiantes universitarios y obreros, pertenecientes al MIR y al MAPU, fueron detenidos luego de ser sorprendidos repartiendo propaganda subversiva para las FFAA en los blocks de Carabineros”[49]. De esta forma al intento de infiltrar la Armada, se le acusa también a la colectividad de intervenir en Carabineros.

Estas acusaciones generarán la petición de desafuero parlamentario de Garretón y Altamirano el primero de septiembre de 1973, cuestión que es formalizada por la Corte Suprema el 3 de septiembre del mismo año. Según El Mercurio el desafuero es pertinente para investigar las numerosas “menciones en diversas declaraciones como “autores intelectuales” del intento de sublevación en la Armada por varios de los detenidos”[50].

La resolución definitiva quedó en suspenso… ocho días después acaeció el golpe de Estado y en la práctica tanto los cercanos a la conducción de Allende, como los sectores del “polo revolucionario” fueron los culpables de la crisis “social, política, económica y moral” por la que pasaba nuestro país, según los dichos de la Junta Militar que asumió el poder ese día 11 de septiembre. La historia final del MAPU quedaba trunca.

De esta forma, seis meses después de la división del MAPU, que condujo a sus militantes a un enfrentamiento interno desgarrador, acaeció el golpe de Estado del 11 de septiembre. Poco tiempo habían tenido ambas fracciones, la que mantuvo el nombre legítimo de MAPU y el grupo de Gazmuri y Flores que tomó el nombre de MAPU – Obrero y Campesino (MAPU-OC), para rearmarse como colectividad. Las disputas, la violencia interna, la ruptura de amistades y de vínculos internos, sumados al clima político nacional, terminó destruyendo la colectividad que había nacido en el año 1969 y que se había planteado como objetivo ser el puente conector para que los partidos de izquierda se unieran en una sola fuerza. De su objetivo inicial y fundador: “la unidad”, quedaban en septiembre de 1973 dos fracciones que simbolizaban una cultura política particular: la de los jóvenes de los años 60.

Los jóvenes militantes que aspiraban a la unidad de las fuerzas de izquierda terminaron fracturando su propia colectividad. El fuerte compromiso y la radicalidad de una cultura política que hizo de la militancia el aspecto más significativo de sus vidas, estructuró un tipo de militante donde la experiencia compartida y el poder terminaron siendo los elementos identitarios más fuertes.

Cuando el partido se fractura, ya no quedan más que los recuerdos y los símbolos. Cuando la violencia del golpe recae sobre los partidos políticos y la sociedad entera, no queda más que la lucha de resistencia atomizada. Sin embargo, para militantes que entendían que la política se podía hacer fuera del partido o de la institucionalidad partidaria, la desaparición del colectivo por la fuerza de los hechos represivos no era un golpe tan desastrosamente duro. La identidad MAPU podía permanecer en cada uno de sus militantes quienes eran en suma el partido, más allá de la estructura oficial que los cobijaba.

¿Cómo lo lograron? Creemos que aquí es necesario abordar las historias de vida y los relatos que cada uno de sus militantes puedan hacer de ese pasado fundacional y para ello ahondaremos en las memorias que de este momento histórico tienen algunos militantes políticos.


[1] La Tercera 7/08/1971.

[2] El Siglo, 7/08/1971.

[3] La Tercera 19/08/1971.

[4] La Tercera 19/08/1971.

[5] El Mercurio 5/8/1971.

[6] El Mercurio 15/08/1971.

[7] El Mercurio 14/08/1971.

[8] El Mercurio 17/08/1971.

[9] La Tercera. 9/03/1973.

[10] Ex gerente general de IANSA, y ex gerente del METRO y de Teléfonica, después del retorno a la democracia en Chile. Actual militante del Partido Socialista de Chile.

[11] También formó parte de los cuadros dirigenciales de la CORFO y actualmente es Senador de la República por la Región de Tarapacá.

[12] Actual Senador de la República, militante del Partido Socialista

[13] Ex director del INIA (Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas) y candidato a senador por La Serena, durante la UP.

[14] Es el caso de Juan Francisco Sanchez interventor de la fábrica Textil Yarur.

[15] Al respecto cuenta Ismael Llona en sus memorias: “Al gobierno van los buenos cuadros técnicos-políticos como Fernando Flores, el Dr. Juan Carlos Concha, Carlos Bau, José Antonio Viera-Gallo, Oscar Guillermo Garretón, Rodrigo Egaña, Eugenio Ruiz Tagle. También Nelson Avila, intendente de Aconcagua hace más de treinta años. Santiago Bell, Pancho Gonzalez, el Coco Echenique. Pepe Olavaria los coordina, desde el partido.

En la dirección del partido quedan los mejores “para la dirección de la revolución”: Ambrosio, Gazmuri, Correa, el chico Avila, políticos-técnicos, y sus acompañantes en la copol, la comisión política: Eduardo Rojas, Alejandro Bell, Pancho Geisse, Maria Antonieta Saa, Cesáreo Flores, Luchín Toro, Vicente Sota, Fránex Vera, Jorge Setz y el MC que serviría como MC y en agitprop.

Los compañeros de la Cono, comisión nacional de organización, el negro Santander, el chico Riveros, el gordo Perelló, que sufrió un ataque al corazón, y Pete el Negro, que se les murió de un ataque al corazón.” En Los Santos están marchando. Ediciones Off The Record, Santiago, 2006. Pág. 68-69.

[16] Por ejemplo Oscar Guillermo Garretón tenía 27 años al momento de asumir como Subsecretario.

[17] Es importante resaltar que las voces criticas también provenían de esos cuadros que participaban de la administración.

[18] Obtuvo la 2ª vicepresidencia en 1972 y ya la tenía desde 1970.

[19] El Mercurio 17/2/1972

[20] El Mercurio, 15 de agosto de 1971.

[21] Nos sorprende que en los pocos años de existencia de dicha colectividad, se hayan realizado 5 plenos y 2 Congresos orgánicos e ideológicos, que mantenían al MAPU en una actividad partidaria interna bastante intensa.

[22] La Tercera, 9 de Enero de 1971.

[23] El Mercurio, 19 de diciembre de 1971.

[24] Carta publicada en el Siglo, 20 de diciembre de 1971.

[25] El Mercurio, 21 de Enero de 1972.

[26] Ismael Llona recuerda en sus memorias sobre la figura de Ambrosio: ““El joven Lenin, que ya se había autodesignado, fue el designado. Su figura agradable, con cuidados bigotes debray, jockey escocés, pálido, manta gruesa y clara de mediano propietario agrícola; un discurso autodictado y leído en el aire o en el viento, atrayente por lo racional y lo verdadero: su pasión por la política como arte de dirigir para dirigir en el bien de los que estaban mal; su carácter aparentemente duro en el bien de los que estaban mal; su carácter aparentemente duro y aparentemente afable; su decisión de ordenar nacer, como diría Pablito, se impusieron entre sus pares.

Entre 1967 y 1970 trabajó sin descanso para construir partido, partido revolucionario; construir alianzas; construir ideas; construir programa; construir estrategias y tácticas.

Leía mucho pero tenía también quien le leyera y le formateara las fichas correspondientes; en Concepción, Eduardo Aquevedo; en Santiago, Tomás Moulián.

Escribía y para ello se apoyaba en Kalky Glausser. Corregía y corregía” “Con Ambrosio, el Mediocampista entendió que el cambio revolucionario en el que había soñado desde adolescente sólo se podía hacer desde el poder – que era bastante más que el gobierno – y que el poder había que conquistarlo – con el gobierno y desde el gobierno- con una revolución”. Llona, Ismael. Op. Cit. P. 64 y 65.

[27] El Mercurio, 24 de mayo de 1972.

[28] El Siglo, 25 de mayo de 1972. “Dirigentes del MAPU se pasaron al MIR: Seis dirigentes del MAPU, entre ellos el interventor de la industria SUMAR, Jaime Gre (sic) Zegers, fueron expulsados por la dirección nacional de esa colectividad. El informe emitido por ese organismo señala que la Comisión Nacional de Control y Cuadros de Infiltración y actividades fraccionales de dicho partido, los expulsó por oportunismo político, traición al partido, a la clase obrera y al pueblo”

[29] El Mercurio, 24 de junio de 1972.

[30] El Mercurio, 14 de agosto de 1972.

[31] La Tercera, 24 de mayo de 1972.

[32] El Siglo marzo de 1973.

[33] Este militante acompañaba a Ambrosio en el auto el día del accidente y pertenecía al sector más cercano a Jaime Gazmuri.

[34] Palabras de Jaime Suarez quien reemplaza como ministro del Interior al Socialista Hernan del Canto. EL siglo, 4 de agosto de 1972.

[35] La Tercera, 2 de agosto de 1972.

[36] El Mercurio 28 de enero de 1973.

[37] El Mercurio, 2 de abril de 1973.

[38] Base de Datos Políticos de las Américas. Universidad de Georgetown. http://www.georgetown.edu/pdba/spanish.html.

[39] La Tercera, 31 de marzo de 1973.

[40] El Mercurio, 2 de marzo de 1973.

[41] Dirigida en esos años por Gabriel Gaspar, actual Subsecretario de Guerra.

[42] Otros expulsados fueron Rodrigo Gonzalez, René Plaza, Gonzalo Ojeda, René Roman, Kalki Glauser, Francisco Ureta, Rodrigo Rivas, Fernando Robles, Luis Magallón, Alejandro Bahamondes, Carlos Pulgar, Leopoldo Vega, Alfonso Néspolo y Carlos Lagos. La Tercera, 8 de marzo de 1973.

[43] La Tercera, 8 de marzo de 1973.

[44] La Tecera, 9 de marzo de 1973.

[45] Palabras de Mario Montanari, en La Tercera 10 de marzo de 1973.

[46] La Tercera, 15 de marzo de 1973.

[47] Dictamen que tiene como fecha 2 de junio de 1973. Esto nutrió uno de los gritos de batalla del MAPU, y que se siguió usando en los años de dictadura: “EL MAPU es un solo y está con GARRETON”.

[48] El Mercurio 18 de mayo de 1973.

[49] El Mercurio, 1 de septiembre de 1973.

[50] El Mercurio, 3 de septiembre de 1973.

Chile: “El Mapu o la seducción del poder y la juventud”, un comentario (desde la derecha) de C. Barros

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AMBROSIO2 Opus y Mapus

Leí el libro MAPU o la seducción del poder y la juventud, de Cristina Moyano (ediciones Universidad Alberto Hurtado), que será lanzado el próximo 19 de mayo. El texto me trae a la memoria una época intensa. Y una teoría muy personal: así como el Opus Dei les ofreció a los empresarios y católicos conservadores la posibilidad de ser ricos sin sentir culpa y los acogió espiritualmente, el MAPU funcionó como un continente para los jóvenes que podían ser, sin contradicciones, de izquierda, clase alta y cristianos.

Por  César Barros, Qué Pasa

MAPU o la seducción del poder y la juventud -de Cristina Moyano, ediciones Universidad Alberto Hurtado-, nos trae a la memoria cómo se formó, destruyó y luego resurgió de las cenizas dicho partido para modernizar a la izquierda chilena.

El capítulo clave es el tercero. Aconsejo leerlo primero y después seguir con los otros. Es interesante recordar a través de la lectura del libro aquellos detalles que a uno se le han ido esfumando de esa época tan intensa: entre fines de los años 60 y comienzos de los 80.

Yo los viví como estudiante de la UC, y desde la acera del frente de la del MAPU, desde el entonces recién nacido Movimiento Gremial.

Lo primero que se me viene a la cabeza con el MAPU es el discurso de Jacques Chonchol, al emigrar de la DC, culpando al entonces gobierno de Frei Montalva de "inventar una sequía para detener la reforma agraria…". Efectivamente, en 1968 se produjo en la zona central de Chile la sequía más grave de la historia reciente del país (en Santiago llovieron no más de 5 mm en el año). Y Frei, que atisbaba cómo la sociedad se crispaba por la reforma agraria, parecía tener pocas ganas de seguirla profundizando, se acercaban las elecciones del 70 y tanto Allende como Tomic se disputaban quién era el más izquierdista.

Entre los "emigrados" de la vieja DC, aparte de los fundadores -Chonchol, Jerez, Gumucio y otros- estaban nuestros viejos conocidos de la "toma" de la Católica el año anterior: Miguel Ángel Solar, Juan Gabriel Valdés, Marcela Serrano, Rodrigo Egaña y tantos otros. Eran la mejor cepa de la JDC de la época. Se anticiparon con la toma incluso a Daniel Cohn-Bendit en París. La impresión general era que los que se habían quedado en la DC eran mamones. Se rumoreaba incluso que la admisión al MAPU era by appointment only. Todo muy selectivo.

La FEUC pasó de inmediato a manos del MAPU y con ello la DC perdió su ascendiente. En la elección siguiente, la Federación quedó -por fin- en manos del Movimiento Gremial encabezado por Ernesto Illanes. Fue una pugna dura, pero no violenta. Tanto así que, por ejemplo, Hernán Larraín -sucesor de Illanes en la FEUC- pololeaba con Marcela Serrano, presidenta -MAPU- del centro de alumnos de Arte. Mientras, la DC-UC era liderada por ahora viejos conocidos de la Alianza: Pedro Pablo Díaz, su presidente; José Piñera, candidato DC a la FEUC 70; Sebastián Piñera -menos activo-; y Pablo Piñera, fiel a sus raíces hasta hoy.

Al principio de los tiempos, los mapucistas eran civilizados: no buenos para los combos y lanzar sillas como los del MIR. Tampoco eran lanas: más bien eran caballeritos. Mal que mal venían -a lo menos los de la Católica- de los mejores colegios y de las mejores familias de Chile. Había algunos inteligentísimos como Luis Badilla (¿qué será de él?), capaz de encachársele al propio Jaime Guzmán en los memorables foros de la casa central de la UC. A Jaime sólo lo vi aflojar en foros con Badilla y con Luciano Cruz del MIR.

Adios a las culpas

Pero vamos a lo más central. Les explico mi teoría de opus y mapus.

El Opus Dei abrió una posibilidad para que los empresarios pudieran serlo sin sentir culpa por ser ricos y pasaran raudos las puertas del cielo (antes, se decía que era más fácil que un camello pasara por el ojo de una aguja… La Obra achicó el camello o agrandó la aguja, no sé cuál, pero a fin de cuentas se lograba el objetivo). Seguro que las intenciones de Monseñor Escrivá de Balaguer no fueron precisamente ésas, pero parte influyente de la sociedad encontró en ellos las respuestas que necesitaban: no a la teología de la liberación, no a la píldora, no a la culpabilidad por la riqueza: si hacemos las cosas bien hechas, nos esforzamos lo suficiente y seguimos ciertos cursos de acción, podemos dejar atrás las molestas encíclicas sociales, a los curas socialistas y a los jesuitas del Padre Hurtado.

En el otro extremo está el MAPU -el fundacional, cristiano- como nueva y válida expresión para católicos "modernos" que sin renunciar al catolicismo, ni a los sacramentos, pudieron ser parte de la izquierda militante. Porque la izquierda pre-MAPU iba desde los miristas -que por violentos eran condenables en esa era temprana por los cristianos de izquierda-, los socialistas -ateos e irreligiosos, aparte de moralmente "desordenados"- hasta los comunistas -que hasta ese entonces eran "intrínsecamente perversos".

Socialmente para los jóvenes de clase acomodada los miristas eran pares sociales pero inaceptables por sus actos (asaltaban bancos y todo), los socialistas y comunistas, de raigambre proletaria, no tenían profundidad filosófica y contaban con una historia poco amable para con las clases acomodadas. Por eso, el MAPU daba todas las facilidades del caso: un ambiente de pares, de origen común por su educación escolar y universitaria. Familias DC y de ex conservadores. Católicos militantes que tenían hasta su propia y respetable teología: la de la liberación. Análisis social de un marxismo moderno a la Gramsci, Althusser o Marcuse. El paradigma de París en vez del cubano o del ya desprestigiado comunismo moscovita (ese mismo año, las tropas rusas invadieron Praga y arruinaron el experimento social checo).

En resumidas cuentas, en los inicios fundacionales del MAPU se podía ser caballero, profesional y además de izquierda, igual que en Francia y en Alemania (España vivía aún el oscurantismo franquista y EE.UU. y los ingleses nunca han sido izquierdistas en el verdadero sentido de la palabra). Ya los comunistas no los tildarían de beatos en la FECh y los lazos con los ex conservadores de la DC (apoyada por el imperialismo yanqui de la época) se cortaban drásticamente.

Seguro que, al igual que San Josemaría en su caso, los fundadores no quisieron eso: tenían pensamientos mucho más revolucionarios de redención del pueblo, cambio social impaciente y socialismo radicalizado. Pero de verdad, al final de los días resultó ser -y ahora lo palpamos cuando les ha tocado actuar de veras en el poder- un espacio para que profesionales de elite se hicieran parte del gran movimiento socialista chileno que en ese entonces ganaba adeptos a saltos cuánticos y derrotaba a la derecha en Vietnam, Europa y América Latina.

Capital humano para la UP

En los años 60 sólo el 5% de los jóvenes chilenos llegaba a la universidad. Así,  la entrada del MAPU a la UP significó una inyección a la vena en términos de capital humano para radicales en proceso de senilidad y para partidos obreros como el PS y el PC que no contaban con profesionales universitarios en sus filas.

Salvador Allende no tuvo más opción que reclutarlos en masa en los ministerios, subsecretarías y, luego, en las empresas expropiadas, lo cual les sirvió para aprender las cosas que no se debían hacer desde un gobierno. Lamentablemente, la polarización y locura de aquellos años los llevó "hacia la extrema izquierda", dejando de lado su modernismo y su espacio natural en la política. Eso condujo a su división y luego -en la práctica- a la desaparición como partido político. Vale la pena recorrer en el libro esta época, la más amarga de su historia.

Sus relaciones sociales los libraron -salvo casos excepcionales- del destino fatal que tuvieron los cuadros del MIR, el PC y el PS. Como no apoyaron la vía armada durante la dictadura (mal que mal, seguían siendo católicos que aborrecían la violencia), pudieron construir -en alianza con la DC- una cara amable y creíble para una oposición que alcanzó un final pacífico y exitoso, imposible de imaginar si hubiese sido comandada por la dupla PS- PC.

Menos mal que estuvieron

Por su educación e inteligencia, le dieron a la Concertación naciente los mejores ministros, también los mejores y más preparados de sus parlamentarios. Es una verdadera pena que José Miguel Insulza no haya estado en la carrera presidencial: era la "coronación" de la generación MAPU.

Desde la derecha vemos con desesperanza la "toma" de la Concertación por parte del PS, ex miristas y viejos funcionarios de la DC. Porque después de los desencuentros evidentes de los 60 hay que reconocer que en términos de políticas públicas son los ex MAPU nuestros contendores más cercanos. Y los viejos tercios de la DC y del PS, los más lejanos.

El MAPU, por todas las razones equivocadas de aquellos años locos de fines de los 60, le hizo un favor a Chile al salirse de la vieja DC. Eso los validó ante una izquierda cavernaria. Y en el retorno a la democracia, ante una derecha incrédula y un empresariado escéptico.

Y a ellos les debemos una transición que -a pesar de las críticas de la ultraizquierda- es ejemplar y exitosa. Sin el MAPU -o más bien sin mapucistas- habríamos tenido un país muy diferente: más violento, menos pacífico y más retrasado.

Chile: el MAPU, una visón crítica, por Rafael Gumucio

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klee101 Rafael Gumucio**

Los profetas del neoliberalismo en Chile

Desde su nacimiento, el MAPU, (Movimiento de acción popular unitaria), pretendió ser un movimiento, más que un partido político. Muchos jóvenes abandonaron la Democracia Cristiana acusando a este partido de reformista y, rápidamente, como todos los conversos, se aliaron a la ultra izquierda, admiradora del castro-guevarismo: de la noche a la mañana jóvenes sumamente cristianos cambiaron la misa dominical por discursos revolucionarios y bastante incendiarios. La izquierda tradicional era criticada por estos jóvenes como frente populista y obrerista. El Mapu postuló, en sus inicios, un frente revolucionario que excluyera la alianza con partidos burgueses, como el API, de Rafael Tarud y, por cierto, el histórico partido radical. Los conflictos entre los dos sectores de la Unidad Popular, el moderado encabezado por el partido comunista, el partido radical y el API planteaban, en el encuentro del Arrayán, la idea de consolidar el proceso para avanzar y, el segundo sector, autodenominado revolucionario, encabezado por el ala más izquierdista del partido socialista, presidido por Carlos Altamirano, proponía la idea de avanzar sin transar.

Esta contradicción al interior de la UP produjo el quiebre del partido Mapu: un sector cercano al partido comunista formó el Mapu obrero-campesino y, otro más ultraizquerdista, el Mapu llamado de Garretón, por el apellido de su líder. Esta escisión fue bastante traumática por el uso de metodologías un tanto estalinistas, para apropiarse de locales y bienes. El Mapu obrero-campesino fue capaz de nuclear a los más connotados intelectuales y dirigentes del antiguo partido, antes unido. Durante el exilio este grupo fue el más cercano al partido comunista y logró ser reconocido por el gobierno de la entonces Unión Soviética, como partido hermano. Las posiciones del Mapu-Oc no divergían en nada de los partidos comunistas en el poder y profitaban hábilmente de las ventajas en pasajes y dinero, donados gratuitamente por los países comunistas. Confieso que la gente de la Izquierda Cristiana o del Mapu-Garretón no tenían tales privilegios por discrepar del burocratismo autoritario de los partidos de los países del socialismo real.

En los años ochenta todo cambió: el partido comunista adoptó la estrategia de la violencia aguda, aislándose y desahuciando la política de alianzas de clases, adoptada desde los años treinta. Los seguidores de Carlos Altamirano, –quien a la sazón vivía en la RDA–, se decepcionaron del estalinismo y, con la llegada de Altamirano a Francia, los socialistas se dividieron en dos sectores: el primero llamado del 24 Congreso, que cada vez se acercó más al partido socialista francés y al SPD alemán; sus líderes eran Carlos Altamirano y Ricardo Núñez; el segundo se mantuvo en la sede de la RDA y, por cierto, siguió cercano a los partidos comunistas de Europa; su líder era Clodomiro Almeida.

Los dos Mapu fueron acercándose a la estrategia de convergencia socialista que, posteriormente, posibilitaría la refundación de un único partido socialista, capaz de atrer varias vertientes: la de los Mapu, los de Izquierda Cristiana y a algunos comunistas, descontentos con la violencia aguda. Paralelamente, surgió la idea aprovechar la idea de la ley de partidos políticos, dictada por el régimen de Pinochet, y se formaron varios partidos de corte instrumental, que deberían morir una vez restaurada la democracia. El PPD, (Partido por la democracia), cuyo objetivo era agrupar sin ninguna cortapisa ideológica a todos los opositores al régimen, ha pervivido hasta nuestros días. La izquierda más radical fundó un partido instrumental, el PAIS, de efímera existencia.

Los Mapu son esencialmente un grupo de poder y muy cohesionado, desde su fundación; es por esta razón, a mi entender, que han podido dominar, con extrema facilidad, a los históricos dirigentes del partido socialista y, algo similar ha ocurrido con esa especie de legión extranjera, o arco iris, que es el PPD. En los tres gobiernos de la Concertación por la democracia son los personeros del Mapu quienes han tenido los puestos de mando más connotados, si se considera su pequeñez numérica. Por ejemplo, José Miguel Insulza ha sido canciller y Ministro del Interior en varios gobiernos; José Viera-Gallo y Jaime Gazmuri han sido senadores muy influyentes en la política nacional; Eugenio Tironi, Enrique Correa y José J. Brunner son los gestores intelectuales del grupo-Mapu. Tironi y Correa devinieron en grandes e importantes lobistas, favorecedores de las grandes empresas nacionales y extranjeras; Brunner es consejero de varias universidades de la derecha lavinista y Garretón, el antiguo jefe del ala más izquierdista del Mapu, hoy es gerente de una de las más grandes empresas nacionales.

Enrique Correa y Edgardo Boeninger jugaron un papel muy importante en la primera etapa de la democracia tutelada por los militares. Eran una especie de maquiavelos que siempre, mágicamente sacaban, como los payasos del circo, un sombrero para llegar a acuerdos leoninos con un ilegal comité militar, dirigido por el (ex) General Jorge Ballerino. Estos dos gestores, en la apariencia, salvaron situaciones tan conflictivas como los "ejercicios de enlace", provocados por la gestión de una comisión investigadora de la Cámara que, cosa extraña, descubrió los famosos "pinocheques", operaciones fraudulentas realizas con Famae, por el hijo mayor del dictador Pinochet. Llegó a tanto la admiración del General Pinochet por Correa que en una entrevista manifestó que si lo hubiera conocido antes, lo habría nombrado ministro. Durante casi todo el gobierno de Aylwin, Pinochet aprovechó su cargo de Comandante en Jefe del ejército para decir cuanta barbaridad se le ocurrió: insultó al general en jefe alemán por admitir homosexuales en el ejército; le bajó la locura por viajar al exterior, siendo humillado por los respectivos gobiernos en cada visita; amenazó por medio de actos ilegales cada vez que su familia o sus seguidores podrían ser conducidos ante los tribunales de justicia, incluso llegó a decir que si uno de sus hombres fuera tocado, no dudaría en intervenir con un golpe similar al de 1973.

La relación entre los nuevos hombres en el poder y los antiguos seguidores del régimen militar se fue haciendo cada día más estrecha: se llegó a hablar de una democracia de los consensos, es decir, ningún proyecto de ley se podía aprobar sin un previo acuerdo entre la Concertación y la Derecha. Las páginas sociales de los diarios estaban plagadas de fotos sonrientes de antiguos torturadores con sus víctimas. En lo económico-social nada cambió mucho: el neoliberalismo, heredado del régimen pasado, no fue tocado; las AFP y las ISAPRES ganaron más plata que nunca. Poco a poco los reticentes empresarios, la mayoría seguidores de Pinochet, fueron dándose cuenta de que la Concertación manejaba mucho mejor el capitalismo que la derecha, y tenía la ventaja de ser aceptada por Estados Unidos y los países europeos. Finalmente, Enrique Correa dejó el gobierno y eligió la lucrativa profesión de intermediario entre las empresas y el gobierno, que al oponerse al royalty minero, le costó su salida del partido socialista.

El ex izquierdista Oscar Guillermo Garretón, convertido hoy en exitoso empresario, está convencido de que la gran revolución chilena ya no se hace con discursos izquierdistas, sino repartiendo teléfonos e internet a los pobres y solitarios chilenos. José J. Brunner es el líder indiscutido de la reforma educacional chilena, una mala imitación de su congénere española, que ha transformado la educación media y universitaria en verdaderas empresas lucrativas, de tiza y pizarrón. La verdad, es que nuestro sistema educacional está destruido y ha aumentado la brecha cultural entre ricos y pobres; así lo prueban todos los sistemas de medición de la calidad y equidad de la educación que dicho ministerio ha realizado.

Quizás el más agudo de los intelectuales del Mapu es Eugenio Tironi, que siendo jefe de comunicaciones del Ministerio Secretaría General de Gobierno, en el período de Aylwin, sostuvo la peregrina idea de que la mejor política comunicacional del gobierno era para el gobierno no tener ninguna, en el sentido de dejar hacer, dejar pasar. Sus dos últimos libros, La irrupción de las masas, el malestar de las elites. Chile en el cambio de siglo, y El cambio está aquí, fueron escritos en la peor época de los gobiernos de la Concertación para la Democracia: el último año de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, donde la economía, en vez de crecer un 7% anual, bajó a un PIB de –1%; a pesar de todos los triunfalismos, Chile sufrió los embates de la famosa crisis asiática. Tironi, convertido actualmente en un admirador del neoliberalismo, constata en ambos libros el evidente malestar de la sociedad chilena: los chilenos se han convertido en seres hambrientos de crecimiento, aun cuando sea enormemente desigual. Su concepción del marxismo, en el cual creyó fervorosamente en sus época de juventud es, al menos, muy sui generis: sostiene que Marx, lo que es evidente, se explicaba los procesos sociales en base a la reproducción de la vida material, sin embargo, no comprende que Marx realizó el estudio del capitalismo no para conocer los detalles de los movimientos de las bolsas europeas, sino, precisamente, para anunciar la crisis del sistema y su colapso final. El Marx de Tironi sería parecido al que soñaba su madre cuando le escribía que en vez de pedirle dinero, aprovechara su profundo conocimiento en estos temas bursátiles para hacer fortuna. Una tía mía se declaraba admiradora de Carlos Marx por su inteligencia al haber escrito un libro, El Capital.

Las masas admiradas por Tironi son los chilenos transformados en consumidores: seres solitarios, ávidos de bienes a los que los ricos tienen acceso fácilmente; es el ciudadano de tarjetas múltiples de crédito, cuyo único placer es endeudarse sin control, y cuando llegue el momento del pago pasa a la lista de Dicom y, súbitamente, no le queda más que el voto para volver a elegir a sus verdugos. Así, la democracia pierde toda sustancia y la política se transforma en un juego mediático en el cual la única forma de aparecer es asistir, como alumno, a los cómicos cursos del disléxico profesor Salomón y Tutu Tutu, o pasearse ante las pantallas con la bella y exuberante anatomía de Marlén Olivarí. De esta manera, el político se convierte en un estilizado bailarín de los coros del programa de Araneda, "Rojo". A Tironi le cuesta entender que la mayoría de estos supuestos consumidores gana sueldos miserables que apenas alcanzan para la sobrevivencia.

Las enojadas elites son una especie de ex comunistas, convertidas hoy en rabiosos ambientalistas, que sólo hablan del calentamiento global de la tierra, de la capa de ozono, del atentado contra la preservación de los bosques y parques naturales, dramas ecológicos que atribuyen al hambre insaciable de las transnacionales en pos de cada vez mayores rentabilidades. Estos ecologistas son seres egoístas, que quieren vivir como Robinson Crussoe, aislados del progreso e ignorando las necesidades de los pobres. Tironi sostiene que las elites son transversales y también pertenecen a ellas aquellos empresarios que, según la pintoresca frase de nuestro autor, "no han querido sacarle punta al lápiz", es decir, con pocos medios logran amoldarse a la economía ultra globalizada, instaurada por el Chile concertacionista.

Por último, Tironi está convencido de que el empate entre Lagos y Lavín, dos personajes externos a la política tradicional, se debió al cambio de un sector que él define como inestable, de mujeres pobres y católicas, que fluctuaron del apoyo a la Concertación, con Eduardo Frei, a sostener al populista Lavín. El error fundamental de la primera vuelta, según Tironi, fue de carácter izquierdista, al plantear el slogan "de crecer con equidad" que asustó a este sector fluctuante. El cambio de equipo comunicacional, al desplazar a Carlos Ominami y sus colaboradores, por Soledad Alvear, Correa y el mismo Tironi, permitió, según éste, reconquistar esta franja de electores, bajo el anodino lema "por un Chile mejor", y colocando como personaje emblemático al personaje del celular, el maestro Faúndez, que todo lo arregla con un solo llamado telefónico. Al parecer, Tironi olvida que Lagos no hubiera triunfado sin el voto de la izquierda, en especial del partido comunista.

extractos de “Chile entre dos centenarios. Historia de una democracia frustrada”.

** Historiador chileno, Magíster en historia de la Universidad de París, profesor de la Universidad Bolivariana.
http://www.revistapolis.cl/10/gumu.htm

Chile: el MAPU (Movimiento de Acción Popular Unitaria), hace 40 años…

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DR1 Movimiento de Acción Popular Unitaria, a 40 años de su fundación…

De Wikipedia, la enciclopedia libre

MAPU (Movimiento de Acción Popular Unitaria), partido político de izquierda chileno que se formó de la escisión de un sector rebelde de la Democracia Cristiana. Una razon que desencadenó la división fue la Junta Nacional de la DC, mayo 1969, cuyo voto político no satisfizo a dicho sector, formando el 19 de mayo de 1969 el MAPU. La formación del sector rebelde y de otros nucleos críticos dentro de la DC tiene su origen ya desde los inicios del gobierno de Frei, cuya orientación pro-norteamericana provocó creciente descontento en la juventud DC en especial.

En este grupo se encontraban, principalmente jóvenes militantes democratacristianos, Rodrigo Ambrosio, Rafael Agustín Gumucio, Oscar Guillermo Garretón, Eduardo Rojas, Alberto Jerez, Julio Silva Solar, Vicente Sota, Carlos Montes, Jacques Chonchol, José Miguel Insulza, Eduardo Aquevedo, Jaime Estévez, Tomás Moulian, Gonzalo Ojeda, Samuel Bello, Juan Ruz y Enrique Correa, entre otros.

Ingresa a la Unidad Popular en 1970. Participó directamente en el gobierno de Salvador Allende encabezado por Rodrigo Ambrosio, quien fallece en un accidente en mayo de 1972. Durante 1971 Allende y otros sectores presionaron a la dirección del MAPU para no definirse como marxistas, al punto que para el 26 de Julio de ese año una delegación del MAPU encabezada por Jaime Gazmuri y Eduardo Aquevedo es invitada a Cuba, donde tiene lugar una conversación de varias horas, en el Hotel Habana Libre, con el Comandante Fidel Castro. Junto con Eduardo Aquevedo y Jaime Gazmuri estuvo presente también Juan Enrique Vega, entonces Embajador de Chile en Cuba. En un ambiente muy positivo y coloquial, Fidel Castro intentó convencer a dichos dirigentes del Mapu de no adoptar una definición marxista, sino cristiana de izquierda, con el argumento de que ya el marxismo estaba representado por varios partidos en Chile, pero no asi el cristianismo revolucionario o de izquierda (no obstante la existencia de la Izquierda Cristiana, considerada muy débil aún). Esta propuesta del máximo dirigente cubano fue rechazada por los dirigentes del Mapu, especialmente por Eduardo Aquevedo, cuya posición crítica frente al modelo soviético era conocida.

En Octubre del año siguiente (1972) se realiza el Segundo Congreso del MAPU, donde triunfa ampliamente el sector encabezado por Eduardo Aquevedo y Kalki Glauser, sector representativo de una línea marxista independiente de los bloques internacionales y muy crítico de la URSS. Esto le valió fuertes cuestionamientos del PC y de sectores del PS. En este Congreso de elige a O. Guillermo Garretón, a propuesta de Eduardo Aquevedo, y éste último quedó de Primer Subsecretario General. Al final del gobierno de Allende (marzo de 1973) el Mapu se divide en 2 corrientes: el MAPU propiamente tal, que se declaró marxista-leninista y más radicalizado liderado por Óscar Guillermo Garretón y Eduardo Aquevedo y el MAPU Obrero Campesino (MAPU OC o MOC), de tendencias más moderado y afines al Partido Comunista, liderado por Jaime Gazmuri y Enrique Correa. Ambos sectores siguen participando de la UP y en las elecciones parlamentarias de 1973, hasta el golpe de septiembre de 1973.

Con el gobierno de Augusto Pinochet, el Mapu es proscrito al igual que todos los partidos de la UP y hay una persecución de los militantes de este partido. Entre 1975 y 1976, la UP aún es el punto central de la política de sus partidos. Son años de remezones partidarios que van reacomodando paulatinamente las fuerzas en el interior de cada organización. Por ejemplo, a Europa llega, desde el interior, Eugenio Tironi, entonces miembro del grupo de dirección interior del Mapu que ha sucedido a O. Garretón luego de su asilo en la embajada de Colombia, y que encabeza Carlos Montes e integran, entre otros, Carlos Ortúzar, Guillermo Del Valle, Víctor Barrueto y Fernando Echeverría. Tironi lleva la misión de expulsar del partido a una mal denominada “fracción” izquierdista encabezada por Eduardo Aquevedo (Primer Subsecretario del MAPU) y Gonzalo Ojeda, que representaban a la mayoría de los militantes del MAPU en el exilio y a sectores importantes de la militancia del interior, cuya política supuestamente dificultaba los esfuerzos de reconstrucción de la UP porque planteaban la conformación de un frente amplio opositor que agrupara la izquierda chilena desde la UP hasta el MIR. Es el comienzo de un importante viraje del Mapu.

Desde el interior, y a raíz de una fuerte autocrítica de su participación en el gobierno de Allende, los nuevos dirigentes que asumen en la clandestinidad, tales como Carlos Montes (Cristián), Víctor Jeame Barrueto (Tito), Guillermo del Valle (Zuñiga), Rodrigo González (Javier), Guillermo Ossandón (Pizarro), Ricardo Brodsky (Mica), y Jaime Manuschevich (Ismael). En 1980, al no lograrse la unidad de los socialistas y al existir fuertes indicios que el PC se propone iniciar la lucha armada, optan por participar junto a otros sectores moderados del socialismo chileno, tales como Ricardo Lagos Escobar o Ricardo Núñez, en la renovación del ideario socialista chileno, influyendo de manera significativa en la conformación de la Convergencia Socialista y posteriormente del Bloque Socialista, lo que facilitó el entendimiento con el centro político y la creación de un vasto movimiento social democrático antidictatorial.

Dentro del MAPU, un grupo minoritario, encabezado por Guillermo Ossandón, se opuso a esta orientación y se marginaron de la nueva política, conformando un grupo que fue llamado MAPU Lautaro, que realizaron acciones violentas en contra de la dictadura militar, por lo que son considerados terroristas. Este sector de habia formado en Cuba, siguiendo orientaciones de G. Garretón desde inicios de los 80. Con el retorno a la democracia, este grupo siguió realizando acciones violentas, hasta ser desarticulado por los servicios de investigaciones.

En 1985, en el llamado Congreso de Unidad, realizado en forma clandestina en Punta de Tralca, los sectores encabezados por Garretón y Gazmuri, se reunifican, y asume como nuevo Secretario General Víctor Barrueto.

En 1988, la mayor parte de sus militantes contribuyen a la formación del Partido por la Democracia (PPD), y luego un sector importante ingresa al Partido Socialista de Chile. La militancia y cuadros del MAPU en realidad se distribuyen por partes casi iguales entre ambos Partidos (PPD y PS). Hasta la actualidad, 2008, la presencia del ex MAPU sigue vigente en la política y en el debate chileno, a través de diversos dirigentes en instancias de gobierno, del parlamento y en el mundo académico.


http://es.wikipedia.org/wiki/Movimiento_de_Acci%C3%B3n_Popular_Unitaria

El MAPU bajo la lupa a 40 años de su fundación…

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AMBROSIO2La historiadora Cristina Moyano escribe libro sobre el Mapu

Aunque el movimiento original desapareció en términos históricos en 1989, sus fundadores siguen bajo la atenta mirada de partidarios y detractores. Y pasan de artífices de la transición a "demonios" concertacionistas, negociadores y lobbistas que abandonaron sus banderas para "venderse" a las bondades de un mercado que antaño criticaban.

NELLY YÁÑEZ y GUSTAVO VILLAVICENCIO

Sólo cinco turbulentos años alcanzó a existir el MAPU antes del 11 de septiembre de 1973. No obstante, este "partido mito" de la transición -que sucumbe en términos históricos en 1989 y que ficha a figuras como José Miguel Insulza, Eugenio Tironi, José Antonio Viera-Gallo y Enrique Correa- se niega a desaparecer y emerge hasta hoy en cada paso político de sus fundadores.

Su historia no es fácil. Parte con una cruda división de la DC, cuando la mayoría de la juventud, molesta con el gobierno de Eduardo Frei Montalva y apoyada por algunos parlamentarios como Jacques Chonchol, Rafael Agustín Gumucio, Julio Silva Solar y Alberto Jerez, opta por salirse del partido en 1969.

¿Su objetivo? Renovar la izquierda -a la que le aporta militancia cristiana- e impedir un gobierno de derecha en la presidencial del 70.

El naciente movimiento -conformado por cuadros profesionales y de élite- alcanza, sin base electoral, a conquistar puestos claves en el gobierno de la Unidad Popular. Pero sufre serios reveses. En 1971 migran todos sus parlamentarios a la recién formada Izquierda Cristiana; el 19 de mayo de 1972 su ideólogo, Rodrigo Ambrosio, muere trágicamente en un accidente automovilístico; en marzo de 1973 el movimiento se divide tras una pugna interna feroz, en la que hasta se disputan hasta la marca MAPU, y en septiembre pasan a la clandestinidad.

A 40 años de su fundación, la historiadora Cristina Moyano escarba en las entrañas de este movimiento en el libro MAPU o la seducción del poder y la juventud, que lanzará el 19 de mayo, para entender la influencia que hasta hoy tienen sus fundadores, cuyos movimientos políticos continúan bajo la atenta mirada de partidarios y detractores.

Pasan -según la autora- de artífices de la transición a "demonios de la Concertación", pues los ven como "los negociadores y los lobbistas, los que abandonaron sus banderas para ‘venderse’ a las bondades de un mercado que antaño criticaban".

Hoy su poder aparece menguado, aunque rebrotó con la llegada de Viera-Gallo a La Moneda y con las opciones presidenciales de Insulza para el 2014.

La ambiciosa campaña de inscripción:

"Seremos 100 mil"

La inscripción del partido fue una tarea ardua. La ley establecía 10 mil firmas y la directiva, pecando de optimista, lanzó la campaña "El pueblo inscribe al Mapu" y "Seremos 100 mil".

El libro sostiene que la cifra resultó inalcanzable y que la barrera autoimpuesta debió rebajarse a 40 mil, y luego a 20 mil. Al final, el 12 de agosto de 1971, el Mapu se inscribió con 34 mil firmas, cifra bastante lejana a sus expectativas originales.

Dos duras divisiones

El Mapu -el mismo partido que había provocado el primer quiebre en la DC- sufre una convulsión similar en agosto de 1971. Los ex rebeldes del falangismo -incómodos con la doctrina marxista- optan por migrar hacia la Izquierda Cristiana y dejan al movimiento sin parlamentarios.

El golpe más fuerte, sin embargo, viene el 7 de marzo de 1973, cuando las diferencias internas frente al poder y al gobierno de la UP se hacen insalvables y se quiebra el Mapu.

La historiadora Cristina Moyano menciona que la mecha la enciende un documento que aseguraba que el gobierno de Allende sólo tenía recursos económicos para mantenerse hasta fines de abril, elaborado por los militantes de ese partido Eduardo Aquevedo, Rodrigo González, Enrique Olivares, Kalky Glausser y Carlos Montes.

El gobierno de Salvador Allende exige sanciones y Garretón se niega aduciendo libertad de expresión

Jaime Gazmuri se autonomina secretario general subrogante, conformando una nueva directiva en conjunto con Fernando Flores, José Miguel Insulza, José Antonio Viera-Gallo y Carmen Gloria Aguayo. Y Garretón hace lo propio. El 15 de marzo, tanto el Partido Socialista como el MIR afirman que el verdadero Mapu es el que conduce Garretón, por lo que el grupo Gazmuri pasa a llamarse Mapu Obrero Campesino.

De ahí en adelante los grupos disidentes no sólo se pelean la figura de Ambrosio, sino que hasta se registran incidentes entre militantes.

Durante la clandestinidad y el exilio se convierten en bisagras para el diálogo entre la izquierda y la Democracia Cristiana, contactos claves para el origen de la Concertación y para el proceso de transición a la democracia.

Ex esposa de Belisario Velasco fue afectada:

Los costos del compromiso total que exigía el partido

Tiempo completo exigía el partido. Era la casa y el hogar. Una de las afectadas fue María de la Luz Silva, en ese tiempo esposa del DC Belisario Velasco y con cuatro hijos.

El testimonio que entrega en el libro es el siguiente: "Me separé el 72, en mayo, poco después de un gran problema que fue la discusión previa al Congreso, donde se dio la orden de concentrarse en el partido. Había que ir a unas reuniones, y en ellas se comenzó a trabajar además la idea de prepararse ante un posible enfrentamiento armado. Había alertas y, en esa época hubo una primera alerta, y yo me tuve que dirigir al lugar correspondiente. Entonces llegué más tarde a mi casa, y cuando iba de vuelta para la casa me chocaron los tiras y terminé llegando como a las dos de la mañana. Y claro, no me creyeron que venía de la reunión política, y era verdad, porque en eso estábamos y más encima con el auto chocado. Entonces tuvimos una discusión muy fuerte, en un ambiente que ya estaba muy conflictivo, porque en ese tiempo el marido mío estaba a cargo de Radio Balmaceda y él estaba en contra de Tohá y del gobierno, y nos habíamos pasado el verano entero peleando. Entonces, después de ese episodio, como él no se fue de la casa, me fui yo".

Allende los instala en complejos puestos

Apenas roto el cascarón, el Mapu determina su estructura. Los "viejos" quedan en la dirección: Jacques Chonchol, como secretario nacional, seguido de Rafael Agustín Gumucio, Alberto Jerez, Julio Silva Solar y Vicente Sota.

Y toma dos decisiones: que no será partido y que privilegiará el programa por sobre el candidato. Tanto, que autodefine su identidad diciendo que "pretendemos ser un movimiento de cuadros, y no un movimiento de masas. No pretendemos andar robándoles gente a los demás, sino dedicarnos a crear conciencia revolucionaria".

No obstante, a poco andar, debe hacer ajustes. En septiembre de 1969 designa como precandidato a Chonchol, para no quedar fuera de las negociaciones, al que baja en enero del 70 en pro de la unidad.

Tras el triunfo de Salvador Allende, el Mapu coloca a sus profesionales a disposición, y se visibiliza en dos áreas: la reforma agraria, donde Chonchol, como ministro de Agricultura, toma el papel principal, y el área de la constitución de la propiedad social con Garretón en la subsecretaría de Economía y José Antonio Viera-Gallo en la de Justicia.

"En otras palabras -sentencia Moyano-, el Mapu se hizo perceptible en dos de los proyectos más ambiciosos y más criticados por la derecha chilena, por el impacto que tuvieron en la problemática de la propiedad privada".

El Mercurio.com

Debate PS-PPD sobre candidato presidencial: ¿Insulza o Frei?

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OPINIONES DE AUTH, ALLENDE, GAZMURI, ESCALONA, LAGOS WEBER, E. CORREA…

30 de Diciembre de 2008

Frei y encuesta CEP: “Ahora estamos ahí, en la pelea”

“Ahora estamos ahi, en la pelea” “Tengo apoyos cruzados de todos los partidos y de mucha gente independiente de los distintos sectores del país que han visto una propuesta de futuro más que llevarse lidiando sobre los temas del pasado”, explicó.

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Vea además

    –>El candidato presidencial de la Democracia Cristiana, Eduardo Frei, el avance que tuvo en la encuesta CEP dada a conocer este martes con relación a la medición anterior, destacando la importancia de seguir dando a conocer sus ideas con el fin de lograr mayores apoyos.

    “Si fuera por las encuestas yo nunca habría salido de mi casa porque ni siquiera me ponían en las encuestas a comienzos de año y parece que ahora estamos ahí, en la pelea”, señaló el ex mandatario durante una visita a Rancagua.

    Asimismo señaló que “tengo apoyos cruzados de todos los partidos y de mucha gente independiente de los distintos sectores del país que han visto una propuesta de futuro más que llevarse lidiando sobre los temas del pasado”, explicó.

    En una clara alusión a la Alianza sostuvo que “la derecha siempre va a decir que nosotros colocamos temas del pasado, incluso cuestionó mi situación patrimonial, siendo que yo me desprendí de mis empresas hace más de veintitantos años, o sea, es un tema del pasado”.

    “Para ellos –la derecha- es un tema del presente porque nunca han resuelto la dicotomía entre política y negocios”, puntualizó.

    El senador DC precisó que “en la elección municipal la Concertación, a nivel de concejales, sacó un 43 o 44% de los votos, pero para ganar la elección y ser presidente hay que sacar el 51% y eso es lo que nunca ha podido hacer la derecha en estos últimos años”, manifestó al comentar la encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP) que ubicó como el candidato de la Concertación con más opciones par enfrentar al abanderado de la  Alianza, el empresario Sebastián Piñera.

    Insulza inaugura su comando presidencial

    Insulza inaugura su comando presidencial Luego de su permanencia en Washington, Insulza regresará al país, para el 24 de enero asistir al Consejo Nacional del PPD donde defenderá su opción presidencial y pedir el respaldo oficial a esa tienda.

    El 10 de enero próximo llegará al país el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, quien viene a inaugurar su comando presidencial y así dar inicio a su carrera para buscar llegar a La Moneda.

    El 12 de ese mismo mes, Insulza se reunirá con los máximos representantes del Partido Socialista en el séptimo piso del edificio de calle Juan Antonio Ríos 58, casi esquina París.

    Según señala La Tercera, el “Panzer” aprovechará esos días en el país para iniciar sus primeros viajes por capitales provinciales y regionales como abanderado presidencial.

    La información precisa que el 17 de enero, su estadía en el país tendrá su punto cúlmine cuando sea proclamado oficialmente candidato presidencial del Partido Socialista.

    Luego de esto, Insulza viajará a Washington para asistir a la asunción de Barak Obama y afinar detalles de su alejamiento del organismo internacional.

    Su renuncia a la OEA, según el diario que cita fuentes cercanos al ex ministro, ocurriría antes de su llegada a Chile el 10 de enero y quien lo sucedería sería el ex presidente de Panamá, Arístides Royo, quien también es el postulante que defendería Colombia y Estados Unidos.

    Luego de su permanencia en Washington, Insulza regresará al país, para el 24 de enero asistir al Consejo Nacional del PPD donde defenderá su opción presidencial y pedir el respaldo oficial a esa tienda.

    En esta instancia está previsto que se voten dos instancias, apoyar a Insulza o entregarle el respaldo al abanderado DC, Eduardo Frei.

    El Mostrador.cl

    I. Allende: Auth quiere justificar con cualquier excusa su apoyo a Frei

    La diputada del Partido Socialista criticó al presidente del PPD de no dar garantías a un debate democrático dentro de su partido que, según afirmó, se encuentra dividido porque existen partidarios que respaldan la candidatura de José Miguel Insulza.

    La diputada y vicepresidenta del Partido Socialista, Isabel Allende, criticó al presidente del PPD, Pepe Auth, de querer justificar su apoyo al candidato democratacristiano Eduardo Frei buscando cualquier excusa.

    En entrevista dada a radio Cooperativa, la parlamentaria concertacionista declaró que “uno ve que Auth está buscando cualquier excusa. Él sabía que José  Miguel Insulza se venía en enero, sabe que va a renunciar y que ha declarado hasta la saciedad de que quiere ser Presidente. Esta bien que su opción sea Frei, pero lo que no puede hacer es buscar una excusa para justificar dicha opción”.

    La socialista agregó que “se supone que Auth tiene que dar garantías a un debate democrático dentro del PPD, ya que hay otras opciones dentro del partido que sí respaldan a Insulza No parece tan razonable que el presidente empuje de esa manera porque él mismo dijo que iban a estar en estado de reflexión”.

    Allende aclaró que “todos sabíamos que José Miguel tenía un compromiso, nada menos que como secretario general de la OEA, él había planteado condiciones claras, entre ellas que debería ser candidato PS-PPD, lo que suena muy razonable”.

    Apoyo de Auth a Frei divide al oficialismo

    El timonel pepedé aseguró que si no hay cambios en la situación del oficialismo, Frei aparece en mejores condiciones para imponerse al RN Sebastián Piñera.

    Las declaraciones del presidente del PPD, Pepe Auth, desataron la polémica. En entrevista con La Segunda, declaró que propondría al consejo PPD apoyar la candidatura de Eduardo Frei, pues éste tiene más posibilidades de imponerse al candidato de la Alianza, Sebastián Piñera, que el PS José Miguel Insulza.

    El dirigente pepedé explicó -en todo caso- que la propuesta la hará si la situación en la Concertación se mantiene igual. En ese escenario, buscará acuerdo el 24 de enero en el consejo nacional de su partido.

    En la práctica, la postura de Auth obedece a que el pánzer no ha definido si será o no candidato presidencial.A ello se suma que el apoyo al DC Eduardo Frei ha ido en aumento.

    Los dichos de Auth surgen cuando la DC y el PS buscan con ahínco el apoyo del pepedé para sus respectivos candidatos presidenciales.

    Las reacciones no se hicieron esperar. El vicepresidente del PPD Jorge Insunza afirmó a Radio Cooperativa que “el debate está abierto, por lo tanto hablar de posiciones es completamente prematuro. Es legítimo que Pepe haga este planteamiento, pero tenemos una diferencia sustantiva. La ciudadanía también está esperando una opinión nuestra de fondo, de qué es lo que queremos hacer en el país, de cuál es nuestra plataforma y no sólo de quién es el mejor candidato”.

    Por su parte, el timonel de la DC, Juan Carlos Latorre, agradeció el gesto de su par PPD, pero se mantiene a la espera de la que será la decisión final.

    “Nos parece bastante positivo, pero debemos esperar el proceso interno que vive el PPD. Sólo agregar que hemos ido observando cómo la candidatura de Frei logra adhesiones que son bastante transversales en la Concertación y con sectores importantes del mundo independiente”, dijo.

    Mientras en el PS, las declaraciones de Auth las toman con calma.

    “Obviamente, tomamos nota de que hay otros dirigentes que se han expresado en un sentido distinto, que están disponibles a apoyar la candidatura de José Miguel Insulza, tampoco por una declaración o un dicho podemos emitir un juicio crítico condenatorio porque es parte de la libertad de expresión”, declaró el vicepresidente PS Ricardo Solari.

    La Nacion.cl

    Auth advierte: “Yo le propondría al Consejo PPD apoyar a Frei…”

    Dice que tiene que hacerse cargo de sus palabras. Que hace más de un año señaló que si el candidato presidencial DC estaba en igualdad de condiciones que el otro postulante de la Concertación, había que respaldar al falangista. Por eso, ahora el timonel del PPD, Pepe Auth, anuncia que si el actual panorama político no cambia en forma sustancial le pedirá al Consejo Nacional de su partido —del 24 de enero— que apoye a Eduardo Frei.

    De paso, insiste en sus críticas al candidato del PS y actual secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, de quien señala ha hecho “demasiados cálculos” para resolver su postulación.

    Auth asegura que la polémica en que se enfrascó su correligionario Guido Girardi con Carabineros no “le hace bien ni al PPD” ni al senador, y que pone a la tienda “en contradicción con el discurso partidario contra la discriminación y los privilegios”.

    Y también en contra de los que muchos piensan en su partido, asegura que la idea de revivir el eje progresista PS-PPD “es añeja”.

    —¿Qué le parece que Insulza esté en Cancún, en momentos en que se negocian los apoyos a las candidaturas?

    —Si Insulza hubiera estado aquí y se hubiera quedado cuando se lo pedimos, y me incluyo, para comprometerse a partir de las municipales en una elección presidencial, la situación sería distinta.

    —¿Debería llegar ahora con la renuncia a la OEA?

    —Habría que preguntarle eso a quienes piensan que es la mejor opción para la Concertación. En este minuto no me incluyo.

    Si quiere jugar su opción de verdad, tanto antes esté aquí de cuerpo presente y decidido a emprender una carrera, mejor será para su opción y sus partidarios. El punto clave es que la gente debe entender que la persona que emprende una carrera presidencial tiene una convicción tan profunda de lo que quiere para Chile que no hay ningún cálculo que lo limite.

    —¿Y Ud. cree que Insulza ha estado haciendo cálculos?

    —Demasiados a mi juicio, comprensibles para el común de los mortales, pero uno no puede emprender una tarea de la envergadura de la Presidencia de la República sin la fe del carbonero y la convicción absoluta y sin aversión al riesgo. La Presidencia es de los determinados, no de los dudosos. Eso ha mostrado la historia: Allende bregó cuatro veces, Ricardo Lagos hizo una primaria donde fue derrotado, esperó, creó condiciones y generó fuerzas suficientes. Es difícil que alguien que no tiene una determinación clara llegue a ser Presidente de Chile.

    —¿Puede recuperar terreno?

    —Nadie ha clavado la rueda de la fortuna. José Miguel ha pagado por su indecisión y su posición sería mejor de haber mostrado una mayor convicción y que su candidatura va a firme.

    “Hoy no hay candidato natural y obvio de la Concertación”

    —¿Frei tiene una ventaja muy amplia?

    —No es irremontable, pero si Insulza no está muy pronto en enero puesto sobre la parrilla, puede llegar a ser irremontable.

    —Ud. ha dado varias señales de respaldo a Frei, cuando lo natural sería que el PPD apoyara a Insulza.

    —En todas las elecciones anteriores ha habido convicción absoluta de que un candidato es mejor que el otro. Ocurrió con Frei y Lagos el ‘93, con Lagos y Zaldívar el ‘99, ocurrió a partir de cierto momento con Michelle Bachelet respecto de Soledad Alvear.

    En cambio, hoy día no hay candidato natural y obvio de la Concertación, que podamos decir «con éste vamos seguros y con el otro no pasa nada». Entonces, cuando hay compañeros que me plantean que es preciso que el PPD, el PS y ojalá el PRSD se unan detrás de un candidato para ganarle las primarias a Frei, yo me pregunto si no tenemos convicción de tener un candidato mejor que Frei, si tampoco vemos que hay una voluntad consolidada de reconstruir un cierto eje estratégico PPD-PS y que eso sea conveniente para la Concertación ¿cuál sería la motivación para unirnos detrás de un solo candidato e intentar ganarle a Frei, si no tenemos la convicción de que aquél con que ganemos tendrá mejor opción frente a Sebastián Piñera?. Luego está el factor voluntad. Hay algunos que dicen que Insulza estaría esperando las encuestas para decidir, pero los líderes están hechos para cambiar las encuestas, no para esperarlas, y lo que uno le empieza a reconocer a Frei es esa tenacidad para desde encuestas pésimas para él, que lo mostraban completamente ausente e incapaz de generar una decisión política hace dos o tres años, sin embargo, con la fe del carbonero, toma posición y genera una adhesión transversal.

    —¿No hay clara voluntad de reconstruir el eje PS-PPD?

    —Ni seguridad de que sea conveniente.

    —Escalona dijo que al PPD no le interesaba la idea…

    —En el PPD quienes defienden la candidatura de Insulza piensan que a través de esa candidatura es posible construir un acuerdo estratégico privilegiado dentro de la Concertación. Parte importante del PPD tiene esa apuesta. Aquí no hay decisiones estratégicas, consensuadas todavía, las va a haber el 24 de enero. Si nosotros respaldamos la candidatura de Insulza va a ser porque se inscribe en este diseño estratégico. Yo, lo he puesto por escrito en otras ocasiones, pienso más bien que la idea de que la Concertación está formada por dos almas, es una idea añeja. Se ha ido constituyendo en la sociedad un electorado que nos es común en la Concertación y la gente se identifica no con un sector de la Concertación, sino con esa unidad de centroizquierda. Y el progresismo es transversal dentro de la Concertación, no divide a los partidos socialdemócratas del PDC, basta ver las conclusiones del congreso ideológico DC. El progresismo es la Concertación y mi pelea es hacer de la Concertación una fuerza más progresista y no crear un polo dentro de la Concertación. Ese diseño está sobrepasado por los hechos, por la historia.

    —Enrique Correa dijo que es contranatura que el PPD no apoye a Insulza.

    —Me llama la atención que Correa haya descubierto a estas alturas la naturaleza de la organización y del sentido de la Concertación. El no recuerda que nadie apeló a su naturaleza cuando apoyó fervientemente a Alvear contra Bachelet en la campaña de primarias del 2005, mostrando que la Concertación es una sola y que no constituye pecado mortal apoyar a candidatos dentro del mundo de la Concertación. Pedir una acción refleja para apoyar a Insulza porque el PPD y el PS tienen un guión que los une, es inconsistente con su propia conducta frente a la disyuntiva Bachelet-Alvear, con el agravante de que Bachelet aparecía ante la gran mayoría de los chilenos como la única opción para ganarle a Joaquín Lavín.

    —Pero dicen que dos tercios del Consejo del PPD apoyarían a Insulza.

    —No sé de quién son esos cálculos. No hay nada peor que colgar la piel del oso antes de matarlo, dicen los suecos. Hay mucha gente que no tiene una opinión consolidada. Por eso no haría cálculos de tropas. El panorama está completamente abierto. Quien crea que tiene el Consejo Nacional garantizado en una u otra dirección está completamente equivocado.

    —¿Está abierto a un acuerdo en lugar de primarias?

    —Un acuerdo o lo que yo he llamado un golpe de unidad crea un efecto positivo en el sentido de resolver la preocupación y la angustia de que la Concertación no va a tener nunca un candidato. De todas maneras nos obligaría a hacer una deliberación participativa de las definiciones programáticas, como plebiscitos temáticos. En todo caso, yo prefiero primarias.

    —Existe cierta preocupación respecto a las primarias, porque algunas encuestas le dan ventaja a Insulza en esas elecciones, pero según las mismas es Frei quien se acerca más a Piñera.

    —Las encuestas respecto de las primarias no son claras. Claramente si compitieran Insulza y Frei en primarias habría un resultado muy estrecho y lo que empieza a aparecer, pero todavía no está consolidado suficientemente, es que podría

    La Segunda.cl

    Escalona resaltó casi unánime apoyo del PS a Insulza

    El timonel de los socialistas indicó que el 99% del comité central de su colectividad está con el ex ministro y desestimó los cuestionamientos a esa opción presidencial.

    Lejos de considerar un drama que un sector de la corriente interna las “Grandes Alamedas” del PS, se haya negado a apoyar como su abanderado al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, ayer el timonel socialista, Camilo Escalona, destacó el hecho de que casi la totalidad del partido esté decidido a proclamarlo como su candidato presidencial en la convención fijada para el 17 de enero.

    La división de las “Grandes Alamedas” por el apoyo a Insulza se produjo cuando el vicepresidente del PS, Carlos Ominami, se restó al respaldo dado al interior de esa tendencia y consideró que son “insuficientes” las definiciones programáticas de Insulza.

    En contraste, la vicepresidenta, Isabel Allende y el senador Jaime Gazmuri, dirigentes de aquella corriente, no dudaron en proclamar al pánzer a “título personal”.

    Frente a esta diferencia, ayer el senador Escalona dijo sentirse “muy contento de que el 99 por ciento del comité central del PS esté de acuerdo con José Miguel Insulza” y señaló que nunca antes en el partido un candidato presidencial había tenido tanto apoyo.

    De manera que recalcó que “para mí es motivo de orgullo que Isabel Allende, Jaime Gazmuri, Arturo Barrios y una cantidad de cerca de 20 miembros del comité central se hayan incorporado” al respaldo a José Miguel Insulza que está posicionado como el abanderado presidencial de los socialistas,

    Sobre el grupo de ex ministros del PPD que resolvieron respaldar al candidato DC, senador Eduardo Frei, Escalona dijo respetar las decisiones personales.

    Los ex secretarios de Estado Eduardo Bitrán, Ingrid Antonijevic y Viviannne Blanlot, dieron formalmente su apoyo a Frei valorando sus condiciones para llegar a La Moneda.

    En todo caso, la vicepresidenta del PPD, diputada Adriana Muñoz, declaró que esos ex ministros se pusieron “al margen de la institucionalidad partidaria”, a pesar de que su decisión haya sido “personal” y que tengan una escasa actividad en la colectividad pepedé. La colectividad no ha decidido todavía quién será su candidato.

    La Nación.cl

    DECLARACION DE CORRIENTE “GRANDES ALAMEDAS” DEL PS DE CHILE

    Los abajo firmantes, dirigentes nacionales del Partido Socialista, y a su interior integrantes de la corriente de opinión Grandes Alamedas, queremos manifestar:

    a)      Que nos anima la convicción común de que resulta indispensable impulsar, en la contienda legitima por establecer el liderazgo presidencial único que representará a la Concertación en los comicios de 2009, una opción que exprese a las y los ciudadanos que se reconocen en la cultura del progresismo laico y del socialismo democrático y que por 18 años, salvo contadas excepciones, han compartido las mismas alternativas presidenciales, parlamentarias y municipales. Esto es el mundo que representan, sumados, el PS, el PPD y el PRSD.

    b)      Que esta representación común debe estar vinculada a la construcción de un programa que exprese con nitidez el compromiso con la plena instauración de un Estado Social y Democrático de Derecho, con una nueva Constitución Política emanada de una Asamblea Constituyente y con una nueva estrategia de desarrollo basada en la innovación, la ciencia y la tecnología, socialmente inclusiva y ambientalmente sustentable.

    c)       Que entendemos como único mecanismo legitimo para dirimir quien será el abanderado de la Concertación las primarias abiertas y vinculantes, donde  participen todos ciudadanos mayores de 18 años, estén o no inscritos en los registros electorales y, en lo posible, los chilenos que residen en el exterior.

    d)      Que candidato, programa y mecanismos han de recoger y materializar la voluntad transversal de la Concertación por terminar con la exclusión, en la representación de las instituciones de la república, de las fuerzas políticas que pese a tener respaldos sociales significativos no han logrado franquear las salvaguardas antidemocráticas que aun pesan en nuestro sistema electoral, lo que implica suscribir un acuerdo electoral parlamentario de carácter nacional con las fuerzas representadas en el Juntos Podemos.

    e)      El liderazgo que hoy expresa estas convicciones es el de José Miguel Insulza, a cuya candidatura presidencial  adherimos sumando nuestras voluntades para convertirlo en el próximo Presidente de Chile.

    Isabel Allende, diputada y vicepresidenta del PS

    Jaime Gazmuri, senador

    Arturo Barrios, ex secretario general del PS

    Miembros de la Comisión Política

    Andrés Santander

    Ana Bell

    Miembros del Comité Central

    Marcela Araya

    Mariana Arellano

    Natalia Bustamante

    José Correa

    Paulina Elissetche

    Gloria González

    Dagoret Henríquez

    Cristián Pizarro

    Leticia Ramírez

    Julia Rojas

    Luís Sánchez

    Juan Valdés

    Lincoyán Zepeda

    Lunes 22 de diciembre de 2008

    Declaración de Ominami

    Durante todo el día de ayer sábado 20 de diciembre se celebró una reunión nacional de Las Grandes Alamedas con participación de representantes de todas las regiones del país, para discutir un amplio temario, que entre otros incluyó la situación interna del Partido Socialista y la definición presidencial, con todos los componentes que esto involucra, como las características de la elección primaria, el pacto parlamentario y los contenidos programáticos.

    En esta reunión se hizo un descarnado análisis de la situación del progresismo y particularmente, de la situación del PS, la que unánimemente se consideró muy inquietante, dada una conducción que no ha logrado generar consensos internos ni tampoco fortalecer la institucionalidad partidaria. Por el contrario, predomina en la lógica de la llamada mayoría una visión más de corriente interna, que del fortalecimiento del conjunto del partido y su institucionalidad.

    En el ámbito presidencial, se constató formalmente que en el Partido Socialista hay dos candidatos que aspiran a obtener la nominación. Existiendo también un tercero, el senador Alejandro Navarro, que desgraciadamente ha anunciado su decisión de dejar las filas del socialismo, cuestión que naturalmente yo lamento.

    Frente a la proposición de algunos compañeros, entre quienes estaban la diputada Isabel Allende y el senador Jaime Gazmuri, de apoyar a José Miguel Insulza como candidato presidencial, la mayoría de los participantes en la reunión, decidieron que no estaban dadas las condiciones para proceder en esa dirección. Todo esto por varias razones. Dentro de las principales estaban: la incertidumbre de la candidatura de Insulza, quien ha señalado sus ganas de ser Presidente de la República , pero no ha manifestado una férrea voluntad de ser candidato electo en un proceso de primarias abiertas. Y en segundo lugar, la necesidad de que sus posturas programáticas, sus equipos de trabajos y sus compromisos con los actores sociales, sean los propios de un candidato progresista.

    En ese sentido, me parece que es fundamental, que así como se ha reunido reiteradamente con el presidente y el secretario general del Partido Socialista, se pueda encontrar con otros sectores del PS, de manera que dé a conocer cuáles son sus posiciones respecto de las cuestiones fundamentales

    Estimo que es esencial que una opción progresista no tenga ninguna ambigüedad respecto de temas tan decisivos como: generar una alternativa solidaria al sistema de capitalización individual en materia previsional; el reponer a la educación pública en el lugar de privilegio que mantuvo históricamente y que es propio de la mayoría de los países más desarrollados; el recuperar para la nación los derechos de agua; y  el cambio del régimen político, entre otros.

    Una candidatura para ser progresista tiene que tener compromisos sólidos con las principales agrupaciones sociales del país, como la CUT y la ANEF ; y a su vez debe dar garantías que los elencos de trabajo sean coherentes con las orientaciones programáticas que se sostienen, porque de otra forma, pueden terminar siendo pura retórica.

    Carlos Ominami P.

    Senador

    Patricio Mery

    Comité Central Nacional

    Partido Socialista de Chile