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EL Genocidio de Ruanda de 1994: Presidente acusa y veta a Francia…

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El presidente Paul Kagame carga contra París e impide al embajador galo participar en el vigésimo aniversario del exterminio de 800.000 tutsis

MIGUEL MORA París 9 ABR 2014 – 23:34 CET31

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En 100 días, entre el 7 de abril y el 4 de julio de 1994, 800.000 hombres, mujeres y niños fueron exterminados en Ruanda. La razón: pertenecían a la etnia tutsi o intentaron oponerse a las matanzas. Al genocidio más rápido de la historia le siguieron dos décadas de cicatrices, impunidad y ocultación. Francia protegió a numerosos sospechosos de haber planificado y ejecutado las masacres, manipuló pruebas y desvió la atención sin pedir excusas. En marzo, una primera condena judicial trató de apaciguar las relaciones bilaterales, y hay 30 casos más en espera de ser juzgados en la Fiscalía del Genocidio en París. Pero Ruanda, el país de las mil colinas, ha vetado la presencia francesa en el 20º aniversario de su tragedia nacional.

El presidente Paul Kagame aprovechó este lunes el discurso oficial del 7 de abril, pronunciado ante 30.000 personas en el estadio Amaharo de Kigali, para afirmar por tercera vez en dos semanas que Francia jugó un papel protagonista en las masacres. Kagame ha concedido entrevistas a la revista Jeune Afrique y al diario Libération. En la segunda afirmó: “Francia y Bélgica tuvieron un papel nefasto en la historia de Ruanda, y contribuyeron al surgimiento de una ideología genocida”.

Pero la acusación más dura estaba en la primera entrevista, del 27 marzo: “Las potencias occidentales querrían que Ruanda sea un país normal. Pero es imposible. Vean el caso de Francia. Veinte años después, el único reproche que admite es que no hizo lo suficiente para evitar el genocidio. Es un hecho, pero esconde lo esencial: el papel directo de Bélgica y Francia en la preparación política del genocidio, y la participación de esta última en su ejecución. Pregunten a los supervivientes de la masacre de Bisesero en junio de 1994, y les dirán lo que hicieron los soldados franceses de la Operación Turquesa. Cómplices seguro, en Bisesero y en la llamada zona humanitaria segura. Pero también actores”.

Las palabras de Kagame, el presidente que encarna la victoria contra los genocidas y el nuevo despertar de Ruanda, han abierto una nueva crisis diplomática entre Kigali y París. El conservador Alain Juppé, ministro de Exteriores en 1994 con François Mitterrand; y Laurent Fabius, el ministro socialista actual, han expresado su malestar, demostrando que el bloque formado por la derecha y la izquierda para silenciar las aberraciones cometidas en Ruanda sigue vigente. El periodista Patrick de Saint-Exupéry, que reveló cómo el Ejército francés toleró tres días de asesinatos masivos en Biserero, tituló su libro sobre aquel episodio con una fórmula elocuente: “Lo inconfesable”.

Kagame tiene razones para estar enfadado con París. El presidente ruandés había invitado a François Hollande a acudir a la conmemoración, que durará, como las matanzas, 100 días. Pero París decidió mandar, contra toda lógica institucional, a Christiane Taubira, ministra de Justicia y única persona de raza negra del Gabinete. Mientras Bélgica no alteró sus planes y enviaba a su ministro de Exteriores, París replicó al ataque de Kagame dejando que fuera su embajador en Kigali quien asistiera a los actos oficiales. Pero este lunes las autoridades locales indicaron que la presencia del embajador no era “deseada”. Poco después, el Elíseo emitió una nota en la que se suma al “pueblo ruandés para honrar la memoria de las víctimas”, y presume de que “la prevención de los genocidios es un elemento central de la acción exterior de Francia”.

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, que sí estaba en Kigali, reconoció que el genocidio es “una vergüenza” para la ONU: “Debimos hacer más, los cascos azules fueron retirados de Ruanda en el momento en que más se les necesitaba”.

La ausencia de Francia erosiona la imagen de libertador de África que ha intentado construirse Hollande tras intervenir militarmente en Malí y República Centroafricana. Edwy Plenel, director de Mediapart, ha recordado que Francia tardó medio siglo en asumir su responsabilidad directa en el Holocausto, y se ha preguntado por qué Hollande no ha ido a Ruanda a “presentar excusas, pedir perdón y decir la verdad”, admitiendo que “Francia —es decir su presidencia, su Gobierno, su Estado y su ejército—, fue cómplice del genocidio”.

Bélgica hizo ese ejercicio de contrición en el año 2000, y lo repitió en 2004. En 2010, Nicolas Sarkozy reconoció la “ceguera” de Francia, sin ir más allá. Ahora, al no hacer una cosa ni otra, la Francia oficial, dice Plenel, “ha deshonrado al pueblo francés”.

 

El papel de Francia en el genocidio ruandés

La justicia gala está restaurando la verdad sobre lo ocurrido en 1994
NICOLE MUCHNIK 9 ABR 2014 – 00:00 CET

Más de un millón de muertes en solo 100 días: el genocidio de la minoría tutsi de Ruanda es la más fulgurante tentativa de exterminio de la historia contemporánea. También, la menos conocida y reconocida.

Sin embargo, hoy está establecido que el Gobierno francés, y en particular el Gobierno de Mitterrand, muy informado sobre la situación real en el país, lejos de apaciguar los ánimos racistas de la población hutu, armó a las fuerzas ruandesas —que pasaron de 3.500 a 55.000 hombres— con material de guerra y formación técnica.

Veinte años después es el título de la célebre novela de Dumas. Pero hoy, en Francia, es el fin de una historia muy poco edificante, por no decir criminal: la condena “histórica” del genocida ruandés Pascal Simbikwanga ha servido para esclarecer la implicación francesa antes, durante y después de la matanza de 800.000 tutsis por los hutus. Los dos meses de un proceso expedido a ritmo acelerado sirvieron para demostrar que este tal Pascal Simbikwanga no fue un simple actor, si no “la típica, aséptica, distante actuación del autor intelectual y no la del autor material que chapotea en la sangre”. También se dejaron al descubierto los contactos entre el criminal y la policía política francesa. Un proceso doloroso en el que Alain Gauthier, en nombre del colectivo de las partes civiles, tuvo que recordar algo evidente en todos los genocidios del mundo: “La marca del genocidio es el silencio de nuestros muertos”.

Los hechos son conocidos. Aunque el atentado cometido el 6 de abril de 1994 contra el Falcon del presidente ruandés Juvénal Habyarimana nunca fue la causa de una sangrienta depuración étnica, anunciada y preparada desde 1991, la muerte del jefe del Estado hutu fue la señal para el comienzo del tercer genocidio de la historia reconocido por Naciones Unidas, el cometido entre el 6 de abril y el 4 de julio de 1994 por el régimen hutu contra el pueblo tutsi (y sus apoyos hutus).

Mientras Francia se hundía en una estrategia negacionista en cuanto a su responsabilidad, la justicia brillaba por su lentitud y el entierro de todos los procesos comenzados en 20 años, que llevaron a la condena de Francia por la Corte Europea de Derechos Humanos. Sin embargo, en enero de 2014 la cámara de primera instancia del Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR) confió a la justicia francesa la tarea de juzgar a dos presuntos genocidas: Wenceslao Munyeshyaka y Laurent Bucyibaruta. Esta decisión obligará a juzgar a todos los que desde hace años viven en Francia en la impunidad. También en enero de 2014, un “polo” judicial especializado en los crímenes contra la humanidad y los crímenes de guerra, basado en el principio del Derecho Internacional bautizado como de “competencia universal”, se instauró en los Tribunales de París.

Durante muchos años se formó una estrategia de la negación sobre las responsabilidades del conflicto tutsis-hutus

La notable importancia del juicio de Pascal Simbikwanga y su condena es que pone también punto final a la propaganda gubernamental francesa en lo que concierne a su propia responsabilidad por la muerte de un presidente ruandés y por el genocidio que se derivó de ella. Durante 20 años, en nombre de la razón de Estado y a causa de la investigación partidista del juez Bruguière, no solamente no se arrojó luz alguna sobre la responsabilidad de los criminales hutus y la de los militares, políticos y diplomáticos franceses destinados en Ruanda, sino que se instrumentó un auténtico montaje de declaraciones oficiales con la complicidad de ciertos medios de comunicación. Así se formó una estrategia de la negación, un negacionismo político en el máximo nivel acerca de las responsabilidades francesas en la preparación, el desarrollo, el resultado y la protección ulterior de los agentes genocidas —siendo, por otra parte, el negacionismo la cosa mejor compartida del mundo—. Teorías engañosas que como una tela de araña resisten a toda lógica o análisis racional de los hechos.

De hecho, durante 20 años Francia ha sido la caja de resonancia de las teorías negacionistas sobre el genocidio y uno de los pocos países occidentales que no pidieron perdón al pueblo ruandés. Hasta ese momento la justicia francesa liberaba, uno tras otro, y permitía vivir sin problemas a genocidas conocidos, como el abate Munyeshaka, que ejerce en una parroquia de Normandía, a numerosos responsables del antiguo régimen hutu o a la viuda del presidente Habyarimana.

Sin embargo, “después de que el dossier del juez Bruguière pasara a las manos de Marc Trevidic, juez antiterrorista que, este sí, estuvo en el lugar de los hechos”, escribe Colette Braeckman (una de las especialistas más precisas acerca del genocidio ruandés) en Le Soir de Bruselas, “el proceso actual, que se desarrolló en condiciones unánimemente reconocidas como serias, ha demostrado la eficacia del polo genocida”. Para Braeckman, si la reciente condena de Simbikwanga “no cierra el doloroso legajo francés del genocidio de tutsis, marca una primera etapa en el restablecimiento de la verdad… y ha restaurado el honor de la justicia francesa”.

Iba siendo hora.

Nicole Muchnik es periodista y pintora.

El genocidio de Ruanda de 1994 (1.000.000 de asesinatos), por Hernán Zin…

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Serie de 6 artículos sobre el genocidio de Ruanda, 1994

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Veinte años del genocidio de Ruanda: un trabajo eficiente (1)

24 marzo 2014

El 7 de abril se cumple el vigésimo aniversario del genocidio de Ruanda. Aquí algunas impresiones, reflexiones, datos y testimonios que he recogido a lo largo de los últimos días en el país de las mil colinas junto a Jon Sistiaga para un documental que emitirá próximamente Canal Plus.

Se suele sostener que el Holocausto resultó un éxito gracias a los medios tecnológicos con los que contaron los nazis para agrupar, controlar y asesinar a judíos y gitanos. Sin embargo, los hutus de Ruanda, que no tuvieron más que pistolas, granadas y machetes, resultaron mucho más eficientes en su particular genocidio contra los tutsis y los hutus moderados.

La diferencia fue que mientras los alemanes dejaron en unas pocas manos la ejecución de la llamada “solución final”, en Ruanda desde jóvenes hasta ancianos salieron a la calle a matar. Maestros asesinaron a alumnos; médicos a enfermos. Fue, en este sentido, un genocidio popular.

La ola de muerte que se desató el 7 de abril de 1994 en este pequeño país tuvo un ritmo vertiginoso. Hagamos cuentas. Un millón de personas asesinadas en cien días. Esto equivale a 10.000 muertes al día. 416 por hora. 25 al minuto.

Pero hay dos factores importantes que señalan una eficiencia destructiva superior aún: la mayoría de los muertos tuvieron lugar durante las tres primeras semanas; los asesinos interhamwe se tomaban el genocidio como un trabajo de ocho horas diaria, no más. De hecho, esa era la consigna que daba el gobierno a través de Radio Mil Colinas: salir a matar era un trabajo.

 

Veinte años del genocidio de Ruanda: el silencio de EEUU (2)
25 marzo 2014

La batalla de Mogadiscio, recreada por la película “Black Hawk Derribado” de Ridley Scott, tuvo lugar los días 3 y 4 de octubre de 1993. Enfrentó a fuerzas especiales de EEUU con los hombres del señor de la guerra Mohamed Farrah Aidid. Terminó con la vida de 18 soldados de EEUU y la de más de mil somalíes. Y significó la salida de las tropas estadounidenses de Somalia. Sería la última vez que este país formaría parte directamente de una misión de paz de la ONU.

Para el presidente Bill Clinton aquello supuso una gran derrota. Sobre todo frente a la opinión pública. La foto del soldado Cleveland arrastrado por una multitud de somalíes por la calles de Mogadiscio enfureció al estadounidense medio, que no entendía qué hacían fuerzas de su país en una misión para alimentar a los hambrientos de un lugar de África del que nunca había escuchado hablar.

Años más tarde, periodistas como Peter Bergen rebelaron que Osama Bin Laden no solo financió a los hombres de Mohamed Farrah Aidid sino que envió a sus propios comandos a luchar contra los norteamericanos en Somalia. Esto hace de la Batalla de Mogadiscio, el primer enfrentamiento entre Occidente y Al Qaeda. Un avance de lo que sería la tónica en la primera década del siglo XXI.

Por eso, cuando seis meses más tarde comenzó el Genocidio en Ruanda, la administración Clinton hizo todo lo posible por evitar tener que volver a mandar nuevamente soldados a África. La primera estrategia que siguió fue negar el Genocidio, pues como suscriptor de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio – que firmó en 1981 – tenía la obligación de intervenir para impedir y castigar los actos tendientes a destruir una nación, etnia, raza o grupo religioso.

Madeleine Albright, en aquel entonces embajadora de EEUU para la ONU, hizo todo lo posible por minimizar lo que sucedía en Ruanda.

Pidió reducir el número de cascos azules de la ONU. Retrasó varias reuniones del Consejo de Seguridad. Cada día de demora, sumaba otros once mil muertos. Muy curioso siendo ella misma una refugiada checa de padres que escaparon del nazismo. Su equipo hablaba a la prensa de un “un posible acto de de genocidio”, pero nunca de un genocidio en sí, estrategia ridícula que causaba asombro y estupor entre los periodistas y diplomáticos.

Finalmente, ocho países africanos decidieron intervenir para frenar el Genocidio. Solo pidieron a EEUU apoyo aéreo para transportar las tropas. Bill Clinton accedió pero fue Francia quien intervino a través de la llamada Operación Turquesa, que sirvió más para proteger a sus aliados hutus que para salvar vidas tutsis.

 

Veinte años del genocidio de Ruanda: la complicidad de Francia (3)

26 marzo 2014

Sobre las conciencias de Madeleine Albright y Bill Clinton permanece el no haber actuado a tiempo para frenar el Genocidio de Ruanda. Y sobre las de algunos políticos franceses como el fallecido François Mitterrand, Alan Juppé y Dominique de Villepin, una responsabilidad aún mayor: haber colaborado directamente con los extremistas hutus que terminarían con la vida de casi un millón de tutsis y hutus moderados.

Una de las prioridades en política exterior francesa es mantener la influencia en sus antiguos dominios africanos. Si bien Ruanda es una antigua colonia belga, Francia vio en ella la posibilidad de incrementar su poder en un continente inmensamente rico en recursos en recursos naturales, de expandir la llamada francofonía. Para ello, su estrategia fue apoyar a la mayoría hutu, pues veía en los rebeldes tutsis, surgidos en Uganda, a representantes del África anglohablante, británica.

François Mitterrand mantuvo una estrecha relación personal con el presidente Juvénal Habyarimana, perteneciente a la etnia hutu. No le importaba que llevara casi treinta años en el poder, que no hubiese libertad política ni de expresión, que las matanzas contra tutsis se volvieran a reavivar en los años noventa, el gobierno francés enviaba regularmente armamento y militar personal a Ruanda. El hijo de Mitterrand, Jean Christophe, también mantenía una gran amistad con Habyarimana. No en vano se dedicaba al comercio de armas.

Cuando surge en Uganda la guerrilla tutsi del Frente Patriótico Ruandés (FPR) e invade el norte del país para tratar de deponer al dictador, son comandos franceses los que luchan contra estos rebeldes. De no haber sido por la intervención militar gala, el gobierno del presidente Habyarimana habría caído rápidamente en 1991.

Operación Turquesa

Llega el año 1994, el asesinato de Habyarimana es la excusa perfecta para lanzar el genocidio que los ultras hutus llevaban años gestando en los medios de comunicación y a través de los grupos paramilitares conocidos como interahamwe. El ritmo de asesinatos en masa resulta escalofriante, sin embargo, Francia sigue apoyando a los hutus que han tomado el poder tras la muerte de Habyarimana. El dialogo entre París y Kigale es fluido. El gobierno francés vende a su prensa que las matanzas son espontáneas, muestras de ira por el asesinato del presidente hutu, y que suceden en ambas direcciones.

Es recién en el tercer mes del genocidio cuando el Gobierno francés, presionado por la opinión pública, toma la decisión de lanzar una “campaña humanitaria” para salvar a los tutsis. Con el apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU organiza la Operación Turquesa, que fue en realidad la creación de un corredor que permitió la huida de millones de hutus a la vecina Zaire, incluidos los responsables del genocidio. Del otro lado de la frontera, armó a los ahora rebeldes hutus. En la propia Francia dio asilo a muchos altos cargos del régimen genocida.

Algunos soldados franceses expresaron públicamente su estupefacción al descubrir que habían sido usados para salvar a los genocidas y no a sus víctimas (de hecho, durante la operación Turquesa, decenas de miles de tutsis siguieron siendo aniquilados). El ex presidente Valéry Giscard d’Estaing acusó a las fuerzas armadas francesas de “proteger a los que han llevado a cabo las masacres”.

En 2006, un juez francés acusó al actual presidente ruandés Paul Kagame de haber orquestado el asesinato de Habyarimana, cuyo avión, un Falcon 50 jet regalo del primer ministro Jacques Chirac, se estrelló cerca del aeropuerto de Kigali. Investigaciones posteriores apuntan a que fueron hutus extremistas, deseosos de desatar el genocidio, quienes dispararon contra el avión del presidente.

La respuesta de Ruanda, que rompió relaciones diplomáticas con Francia llegó dos años más tarde en un informe de 500 páginas. Esta investigación, basada en 150 entrevistas, sostenía la vinculación de 33 altos cargos y políticos franceses con el Genocidio. Un curioso cambio de tornas si tenemos en cuenta que casi siempre son los gobiernos de Europa y EEUU, o las ONG de estos países, las que acusan de violaciones de derechos humanos.

Me envían desde la Embajada de Francia en España la siguiente información:
“En un artículo con fecha de 26 de marzo publicado en un blog de 20minutos.es, se ha acusado a Francia de complicidad en el genocidio ruandés. Esta alegación es gravísima e infundada.
Cuando empezó el genocidio ruandés el 7 de abril de 1994, fue Francia la primera en recurrir al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y fue Francia quien recibió el mandato de desplegar una operación humanitaria. Ésta permitió que se evacuaran a miles de personas supervivientes y que miles de personas desplazadas pudieran recibir auxilios y cuidados. Ya en noviembre de 1994, Francia apoyó la creación del Tribunal Penal Internacional para Ruanda, con quien colabora estrechamente desde el comienzo de sus actividades.
En Francia ha habido un debate sobre nuestra responsabilidad en la tragedia ruandesa y todos los protagonistas franceses y varias personalidades internacionales han comparecido ante una comisión parlamentaria multipartidaria que, además, ha tenido acceso a los archivos sin ninguna restricción. Dicha comisión concluyó, en 1998, que en ningún momento se podía sostener la acusación de responsabilidad de Francia en la comisión del genocidio, si bien se podía lamentar no haberse dado cuenta de que el genocidio ya se estaba preparando en los meses previos.
El informe exhaustivo de esta comisión es de dominio público. Hay que recordar que, desde 1993, llevábamos un acuerdo de paz entre los hutus y los tutsis en el marco de la ONU, y que fue el fracaso de dicho acuerdo el que desencadenó el genocidio.
Existe una discusión legítima sobre la acción de la comunidad internacional antes y durante el genocidio. Francia asume la parte que le corresponde, y además desde hace bastante tiempo, para comprender las innegables insuficiencias de la reacción internacional con respecto al drama ruandés. Los mecanismos jurídicos y políticos resultaron claramente ineficaces para anticipar y prevenir el genocidio. Esta constatación obliga a la comunidad internacional a revisar sus instrumentos, y es la razón por la cual Francia apoya activamente el principio de la responsabilidad de proteger, en virtud del cual las poblaciones deben ser preservadas de todo genocidio, de los crímenes de guerra y de los crímenes de lesa humanidad.
La libertad de prensa y la libertad de expresión son unos derechos fundamentales, que Francia defiende con fuerza y que van unidos con el afán de una información justa y del respeto del otro. Es en nombre de esos principios que quería responder, poniendo a disposición de los lectores todos los elementos de una discusión en profundidad sobre la cuestión trágica del genocidio ruandés.
Jérôme Bonnafont, Embajador de Francia en España.”

 

Veinte años del genocidio de Ruanda: la indiferencia de la ONU (4)
31 marzo 2014

Estados Unidos nunca pidió perdón por haber negado durante semanas el Genocidio. Francia tampoco ha hecho acto de contrición alguno por haber armado, entrenado y apoyado militarmente a los radicales hutus que llevarían a cabo el exterminio tutsi (fanáticos que ya habían perpetrado la matanza de decenas de miles de tutsis en 1991 y que, tras el genocidio, una vez exilados en la República Democrática del Congo, provocarían una guerra que costaría la vida a cinco millones de personas).

Paradójicamente, quien sí pidió perdón en numerosas ocasiones fue el hombre que desde la propia Ruanda alertó a la comunidad internacional sobre lo que iba suceder. Supongo que esa es la diferencia entre tomar decisiones desde un despacho o estar en el terreno, a pie de calle, mirando a los ojos a la gente, como lo estaba el Mayor General Roméo Dallaire, comandante de la misión de la ONU en Ruanda.

Crónica de un genocidio anunciado

El 11 de enero de 1994, casi tres meses antes del comienzo del Genocidio, Dallaire envió un fax urgente a la ONU en el que describía con asombrosa precisión lo que iba a suceder:

. Los radicales hutus planean asesinar a soldados belgas de la ONU para provocar la salida de Bélgica del país.

. Los interharamwe se están agrupando en grupos de 40 hombres dispersos por Kigale, tras haber sido entrenados por el ejército de Ruanda.

. Los registros que la ONU ha hecho de los tutsis en Kigale podrían ser usados para su exterminio. Los grupos armados se dicen capaces de matar a mil tutsis en apenas 20 minutos.

Esta información Dallaire la recibió de un antiguo miembro de la seguridad del presidente de Ruanda, al que le habían encargado entrenar a los interharamwe. Este hombre, que pedía a la ONU protección para sí mismo y su familia, respaldaba la lucha contra los rebeldes tutsis del RPF pero no la matanza indiscriminada de civiles.

Dallaire, en su fax a la ONU, no solo informa sobre lo que va a suceder sino que traza un plan de acción para evitarlo. Lo primero que solicita es intervenir los depósitos de armas en Kigale. Según el tratado de Paz de Arusha, firmado entre los rebeldes tutsis y el gobierno Hutu de Ruanda en 1993, la capital debía estar libre de armas.

Sin embargo, como sostiene Philip Gourevitch en su magnífico libro We Wish To Inform You that Tomorrow We Will Be Killed With Our Families, los aviones franceses cargados de armamentos ligero no dejaban de llegar a la capital. Los machetes llegaban desde China.

Sin respuesta de NY

Kofi Annan, futuro Secretario General de la ONU, estaba al frente de las misiones de paz de la organización. Iqbal Riza, su mano derecha, respondió esa misma noche al fax de Dallaire, en el que se sería uno de los mayores fallos en la historia de la ONU.

Le decía que no podía incautar las armas, según el mandato de la misión en Ruanda, conocida por el acrónimo UNAMIR. Su obligación era informar al presidente del país de esa actividades y pedirle que actuase.

Tiempo más tarde, Riza se justificaría diciendo que a su despacho en Nueva York llegaban todos los días faxes con noticias alarmantes. Y que aquella información que podría haber salvado la vida de un millón de personas, había naufragado entre las llamadas de teléfono, las visitas, las reuniones, el hilo musical y la distancia.

Dallaire envió el mismo fax a las embajadas de EEUU, Francia y Bélgica, por lo que otros tantos funcionarios y políticos en estos países también fueron informados de lo que iba a suceder.

 

Veinte años del genocidio de Ruanda: Kangura, la revista del odio (5)
01 abril 2014

Hassan Ngeze fue el equivalente ruandés de aquel perverso propagandista alemán, Julius Streicher, que dirigió Der Stürmer, el periódico que funcionó como epicentro de la difusión de la ideología nazi en los años previos a la segunda guerra mundial. Julius Streicher terminó siendo juzgado y ejecutado. Ngeze cumple cadena perpetua en una prisión de Ruanda.

Musulmán de origen hutu, Ngeze ejerció un rol fundamental en la propaganda victimista y racista que llevaría a decenas de miles de ruandeses a levantar los machetes contra sus vecinos tutsis. Lo hizo a través de su revista, llamada Kangura, que estaba financiada por elementos radicales del partido del presidente Juvénal Habyarimana.

El ideologo

Por supuesto que, en un país como Ruanda, que en aquel momento tenía un alto índice de analfabetismo, Radio Télévision Libre des Mille Collines (RTLM) resultaba mucho más eficiente a la hora de llegar a la población en general (os recomiendo el trabajo de Allan Thomson sobre la prensa en aquellos días).

Sin embargo, la perversa habilidad de Ngeze radicaba en que las consignas que lanzaba en la revista Kangura se convertían rápidamente en el credo de los extremistas hutus.

Los diez mandamientos hutu

De todas las macabras invenciones de Ngeze, que dirigía Kangura, los llamados “Diez mandamientos hutu” fueron los más populares. Se leían en las radios, en los mítines, en las iglesias.

. El primer mandamiento hablaba de las mujeres tutsis, que si bien eran las más guapas y deseadas, trabajaban para su propio grupo étnico, por tanto, el hutu que se casa con una tutsi es un traidor.

. Las mujeres hutus deben vigilar a sus maridos, hermanos e hijos para que no se dejen seducir por las tutsis.

. Los tutsis son siempre deshonestos en los negocios. Un buen hutu no realiza transacciones con ellos.

. El octavo mandamiento es el más sintético y terrible de todos: “Los hutus deben dejar de tener piedad de los tutsis”.

El número en el que se publicaron los Diez Mandamientos Hutu traía una gran foto del presidente francés Francois Mitterand en la que se leía “El amigo que te ayuda cuando lo necesitas, es un gran amigo”.

Portadas que vislumbran el genocidio

Desde que apareciera en 1990, los distintos números de la revista Kangura – cuyo nombre quiere decir “despertadlos” – fueron anunciando lo que iba a ser el Genocidio.

. La portada de noviembre de 1991 se preguntaba “¿Qué armas usaremos para vencer a las cucarachas para siempre?”. Junto a esta frase aparecía un machete.

. El número de enero de 1994 anunciaba que el presidente Juvénal Habyarimana iba a ser asesinado en marzo.

. En ese mismo ejemplar pedía en tono amenazante a la misión de la ONU en Ruanda, UNAMIR, que reconsiderada los riesgos a los que se exponía.

Si bien sus principales víctimas eran los tutsis – a los que acusaba de venir de Etiopía, de tener planes secretos para aniquilar a los tutsis – la publicación de Ngeze también azuzaba a los hutus moderados. Sostenía que el presidente Habyarimana no era lo suficientemente duro con los tutsis.

Esta estrategia de cuestionar al gobierno le valió a Ngeze una breve temporada en prisión. Lo curioso es que Amnistía Internacional abogó por la liberación del editor de Kangura, al que calificó de crítico del sistema, cuando en realidad fue uno de los hombres que lo modeló ideológicamente hasta el genocidio.

 

Veinte años del genocidio de Ruanda: sin noticias de la prensa extranjera (6)
02 abril 2014

Hasta ahora hemos repasado la sucesión de errores, connivencias, dilaciones e ineptitudes, desde EEUU pasando por Francia y la ONU, que permitieron el genocidio de Ruanda. A esta lista podríamos sumar una circunstancia que no se suele mencionar: la ausencia casi absoluta de periodistas extranjeros.

No sería desacertado suponer que, de haber mostrado las cadenas internacionales y los periódicos imágenes de las matanzas, los radicales hutus no hubiesen actuado con tanta impunidad y el mundo no habría tardado tanto en reaccionar. Sin embargo, la prensa no llegó a tiempo y en esa época no existían teléfonos con cámaras de fotos e Internet estaba en sus albores, por lo que casi no hay imágenes del genocidio.

La mayor matanza de personas de las últimas décadas apenas tiene elementos gráficos que den testimonio de su horror. Carece de una imagen distintiva como sí la tuvieron Plaza Tiananmen, la ofensiva del Tet, la hambruna de Etiopía o el fracaso de Estados Unidos en Somalia.

Salvar a los extranjeros

En el momento en que es derribado el avión del presidente Juvénal Habyarimana, que provocó que en cuestión de pocas horas los radicales hutus anegaran la capital de barreras en las calles para exterminar a los tutsis, solo había dos periodistas en toda Ruanda: Katrina van der Schoot, reportera freelance para radio Bélgica, y Lindsay Hilsum, que trabajaba para UNICEF pero colaboraba con la BBC, The Guardian y The Observer.

Días más tarde llegaron cronistas de grandes medios, más que para hablar de la violencia, para cubrir la salida masiva de extranjeros. Uno de ellos fue Mark Doyle, reportero de la BBC con base en Nairobi. Uno de los escasos reporteros que pasó en Ruanda la mayor parte del genocidio. Entró primero al país por el norte, junto a las tropas rebeldes de Paul Kagame, pero luego, al descubrir que no podía seguir avanzando hacia Kigale, se trasladó a Entebbe, Uganda.

En este aeropuerto consiguió que un avión del Programa Mundial de Alimentos que iba a repatriar extranjeros lo llevara junto a otros periodistas a la capital de Ruanda. Según cuenta el propio Doyle, Romeo Dallaire, el general al mando de las fuerzas de la ONU, no se mostró muy contento al verlos llegar. Muchos periodistas se quedaron en el aeropuerto, que el 9 de abril había sido tomado por comandos franceses para garantizar la repatriación. Desde allí acompañaban a las tropas extranjeras en las incursiones para rescatar a sus nacionales.

Comprender la situación

Las imágenes de aquellas incursiones son desgarradoras, pues los tutsis suplicaban por sus vidas, pero solo los blancos eran sacados de allí. Lo terrible es que el día 10 de abril había más de 1.500 soldados de EEUU, Francia y Bélgica en Kigale, pero solo para rescatar a los extranjeros. De haber recibido las órdenes correctas, podrían haber cambiado el curso de los acontecimientos con facilidad.

Periódicos como The New York Times o el Washington Post publicaron crónicas diarias en aquellos momentos, pero lo hicieron en las páginas interiores, y muchas veces con fotos antiguas o sin contexto que reforzaron el mito de un enfrentamiento tribal. Las noticias de África estaban centradas en las históricas elecciones de Sudáfrica, que llevarían a Nelson Mandela al poder.

Una vez que los extranjeros – curas, diplomáticos, cooperantes – fueron repatriados, la mayoría de los reporteros se fueron con ellos. La historia en Ruanda, al menos desde lo que creían que sus públicos querían saber sobre aquel conflicto en un país perdido en el corazón de África, había terminado.

Mark Doyle permaneció. La lectura de sus crónicas muestra cómo empieza a comprender gradualmente la situación. Va dejando de hablar de la guerra para centrarse en el asesinato masivo de civiles hasta que el día 29 de abril se anima a usar la palabra clave, genocidio, en parte gracias al amparo de un informe de Oxfam.

Uno de los problemas que sufrió Doyle en su trabajo fue que la redacción en Londres seguía anclada en la teoría de que eran matanzas surgidas del caos y perpetradas de igual manera por ambos bandos. Quizás se deba a los clichés sobre África, pero les costaba aceptar que aquello fuera un exterminio metódico y organizado de seres humanos.

Un cámara escondido

Otro reportero de excepción que estuvo durante el genocidio fue el cámara freelance Nick Hughes, que terminaría por testificar como testigo en la Corte Penal Internacional para Ruanda. Las imágenes que Hughes grabó el día 18 de abril se convirtieron en el documento por antonomasia sobre el genocidio.

Las grabó escondido en lo alto de una escuela francesa en Kigale. Para no ser descubierto enfocó la cámara a través del tubo de un lanzagranadas que le dejó un soldado belga.

En las imágenes se ve a una mujer al costado de una carretera polvorienta, rodeada de cadáveres. Aturdida, levanta los brazos y suplica uniendo las manos. Pasan varios minutos. Los asesinos interhamwe van y vienen con sus machetes. Parecen no verla. Hasta que un par de ellos se detienen, la asestan varios golpes mortales, y siguen caminando de forma casual.

El personaje del periodista que interpreta Joaquim Phoenix en “Hotel Ruanda” se basa en Hughes. De hecho, hay un momento en el que Phoenix realiza una grabación similar. Hughes volvió a Ruanda en 2008 para la grabación del documental “Iseta, detrás del puesto de control”, en el que se encuentra con la familia de la mujer cuyo asesinato grabó en 1994.

Todos a Zaire

Cuando Francia lanza la Operación Turquesa, es entonces que los periodistas llegan en masa. Se instalan servicios satelitales para que las cadenas internacionales puedan transmitir en directo. La paradoja es que en ese momento la noticia ya no es el genocidio sino el hacinamiento de los refugiados hutus en la vecina Zaire, donde mueren por millares a causa del cólera.

La diferencia fue que mientras los alemanes dejaron en unas pocas manos la ejecución de la llamada “solución final”, en Ruanda desde jóvenes hasta ancianos salieron a la calle a matar. Maestros asesinaron a alumnos; médicos a enfermos. Fue, en este sentido, un genocidio popular.

La ola de muerte que se desató el 7 de abril de 1994 en este pequeño país tuvo un ritmo vertiginoso. Hagamos cuentas. Un millón de personas asesinadas en cien días. Esto equivale a 10.000 muertes al día. 416 por hora. 25 al minuto.

Pero hay dos factores importantes que señalan una eficiencia destructiva superior aún: la mayoría de los muertos tuvieron lugar durante las tres primeras semanas; los asesinos interhamwe se tomaban el genocidio como un trabajo de ocho horas diaria, no más. De hecho, esa era la consigna que daba el gobierno a través de Radio Mil Colinas: salir a matar era un trabajo.

 

* Esta serie de veinte artículos sobre los veinte años del Genocidio de Ruanda forma parte de “Matando perros”, mi próximo libro. Se basa en al menos un centenar de entrevistas realizadas en más de 15 viajes a Ruanda y a la vecina República Democrática del Congo a lo largo de los últimos cinco años; así como en los libros escritos por Philip Gourevitch, Linda Poltman, Jean Hatzfeld, Lieve Joris, Linda Melvern, Andrew Wallis, Samantha Power, Daniel Kroslak, Roméo Dallaire; y en numerosos informes de la ONU, de organizaciones de Derechos Humanos y gobiernos (Hernan Zin)

(SEGUIREMOS PUBLICANDO ESTA SERIE DE INTERESANTES ARTICULOS EN LA MEDIDA QUE ESTEN DISPONIBLES)

http://blogs.20minutos.es/enguerra/

Batacazo francés, por Rossana Rossanda…

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30/03/14

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El Frente Nacional de Le Pen no sólo se ha convertido –allí donde se presenta – en el primer partido sino que ha enviado al Partido Socialista, en cabeza en las presidenciales de hace dos años, al tercer lugar. ¿Reflexionarán las cabezas de la UE sobre la evidencia de que la Europa monetaria y rigorista devuelve a la vida a la extrema derecha por vez primera desde el final de la II Guerra Mundial?

Esperemos que el solemne porrazo de los socialistas en las elecciones municipales en Francia borre las insulsas sonrisas de las facciones de Renzi y de Barroso, a las que hasta ahora no había rozado la duda de que la política de austeridad seguida por la Comisión favoreciese a las derechas. Y no a las derechas, para entendernos, a lo Monti, sino a las extremas y fascistizantes. Inútil reconocer que así es, y sin fingimientos, el húngaro Viktor Orban, al que ha correspondido durante seis meses la presidencia europea, y lo son también las fuerzas que por todas partes se imponen a los residuos bipolaristas entre una izquierda y una derecha “democráticas”. La última, clamorosa, Francia, donde el domingo [23 de marzo] se votó en 36.000 municipios y el Frente Nacional de Le Pen, antisemita, xenófobo y antieuropeo, no sólo se ha convertido – allí dondese presentaba – en el primer partido sino que ha enviado al Partido Socialista, en cabeza en las presidenciales de hace dos años, no al segundo sino al tercer puesto, mientras el Partido Comunista y el Frente de Izquierda se deslizan con frecuencia hasta el cuarto.

Era de prever, cuando el desempleo y el precariado afectan cuatro millones de franceses, algo no muy diferente de Italia. De un par de años a esta parte, – casi a diario – se deslocaliza y cierra una empresa francesa grande o mediana y el gobierno Hollande, que había ganado comprometiéndose a luchar contra las finanzas, no ha estado en disposición de defender el empleo ni, en general, las empresas, ni siquiera cuando se cerraban o deslocalizaban declarando, sin embargo, pingúes ganancias; los trabajadores salían de los talleres decididos a luchar, encontraban la solidaridad del alcalde si, como era frecuente, la empresa golpeada era también la más importante de muchos pueblos de mediana urbanización. El resultado habitual era que al cabo de tres semanas había que contentarse con negociar los llamados “planos sociales”, otros, y por lo general lejanos, empleos o indemnizaciones, con las condolencias de las centrales sindicales y de los ministerios interesados. A tres días de las elecciones municipales, la semana pasada cerró la Redoute, la más antigua y conocida empresa de confección, que cubría por si sola un enorme porcentaje del consumo de clase media, llevando a la ruina a ciudades industriales enteras, erosionando la capacidad adquisitiva de las masas obreras y pequeño burguesas.

¿Todo visible y previsible? Sí, salvo para un gobierno socialista, semejante a nuestro PD, a quien los tratados imponen no intervenir para no perturbar la libre concurrencia y que esperaba arreglárselas con empresas militares costosas y difíciles en el antiguo imperio colonial francés, en Mali y luego en África Central. Mientras tanto, el presidente y el ministro de Exteriores, Fabius, jaleaban recurrir a la mano dura contra Putin en Crimea; como si el conocido nacionalismo del Hexágono pudiese hacer olvidar las condiciones de creciente empobrecimiento.

Ayer noche, ante los resultados, todo el equipo socialista caía de las nubes mientras Marine Le Pen se regodeaba en el triunfo de la ola azul que llevaba su nombre. Satisfecha también la UMP de Sarkozy, segura de que el gobierno habría invocado la unidad nacional antifascista, legitimando el voto a la derecha republicana, como ya sucedió en el momento de la caída de Jospin en las presidenciales de los años 90. ¿Reflexionará la Comisión europea? ¿Reflexionarán las cabezas de la UE ante la evidencia de de que la Europa monetaria y rigorista devuelve a la vida a la extrema derecha por vez primera desde el final de la II Guerra Mundial? ¿Y que el Frente Nacional se convierte en el primer partido popular en Francia? ¿Reflexionarán los muchos que en Italia observan benévolamente a Renzi y el juego de trileros que consiste en meter (casi) en la nómina de un tramo de rentas bajas lo que recorta en servicios públicos y en impuestos locales?

El PD sigue, de hecho, el mismo camino de Hollande, y su débil izquierda interna no parece en disposición de hacerle cambiar en la derrota. ¿Y qué decir de la CGIL [confederación sindical] de Susanna Camusso que arma jaleo después de haber votado poco antes un acuerdo sobre relaciones industriales excesivo hasta para nuestro maltrecho vecino? ¿Y de la FIOM [sindicato del metal] de Landini que, aislada, confía, también ella, en el Matteo nacional?

En suma, no queda más que desear que el duro porrazo francés, del que difícilmente pueden recuperarse en la segunda vuelta, funcione como rigurosa lección contra los excesos de estulticia de los últimos veinte años de Europa.

Rossana Rossanda es miembro del Consejo Editorial de SinPermiso

Traducción para http://www.sinpermiso.info: Lucas Antón

Prueba Pisa (2013), pais por país: éxito de Asia, estancamiento europeo, grave retraso latinoamericano…

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A continuación te presentamos los rankings completos de los resultados de PISA en matemáticas, lectura y ciencias.

 

Written by Eduardo Aquevedo

5 diciembre, 2013 at 0:55

I. Ramonet: Elecciones en Francia…

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Ignacio Ramonet
Le Monde Diplomatique

 

La elección presidencial es, en Francia, “la madre de todas las votaciones” y el punto incandescente del debate político. Tiene lugar cada cinco años. Es un sufragio universal directo a dos vueltas. En principio, cualquier ciudadano francés se puede presentar a la primera vuelta, que tiene lugar esta vez el 22 de abril. Aunque debe cumplir una serie de requisitos. Entre ellos, contar con el apoyo de 500 cargos electos de al menos 30 departamentos (provincias) distintos (1). Si ningún candidato obtiene mayoría absoluta (más del 50% de los votos), se impone una segunda vuelta dos semanas después. Desde la instauración de la Quinta República en 1958, siempre ha habido una segunda vuelta. A ella acceden tan sólo los dos candidados que encabezan el primer turno. O sea, habrá que esperar hasta el próximo 6 de mayo para conocer el resultado. Entre tanto, toda la vida política gira en torno a ese acontecimiento central.

Por el momento, nadie tiene la partida ganada, aunque –según todas las encuestas– la final parece que se jugará entre dos candidatos: el presidente conservador saliente Nicolas Sarkozy, y el líder socialista, François Hollande. Pero quedan todavía varias semanas de campaña en las que muchas cosas pueden ocurrir (2). Y además, un tercio de los electores no ha decidido aún por quién votará…

Los debates se desarrollan en un contexto marcado por dos fenómenos principales: 1) la mayor crisis eco­nómica y social que Francia ha conocido en los últimos decenios (3); 2) una creciente desconfianza hacia el ­funcionamiento de la democracia ­representativa.

La Constitución sólo autoriza dos mandatos consecutivos. El presidente Sarkozy se declaró oficialmente el 15 de febrero pasado candidato a su propia sucesión. Desde entonces la poderosa maquinaria de su partido, la Unión por un Movimiento Popular (UMP), se ha puesto briosamente en marcha. Y ha conseguido que ­todos los demás candidatos de la derecha (excepto el soberanista Nicolas ­Dupont-Aignan) se retiren de la ­contienda para dejarle como único representante de la corriente conservadora (4). La batalla sin embargo no será fácil. Todas las encuestas lo dan por derrotado en la segunda vuelta frente al candidato socialdemócrata François Hollande.

Sarkozy se ha vuelto muy impopular. En el extranjero, muchas personas no lo conciben porque únicamente perciben su imagen de líder internacional enérgico dirigiendo, junto con Angela Merkel, las Cumbres europeas o las del G-20. Además, en 2011, asumió también una postura de jefe militar y consiguió ganar dos guerras, en Costa de Marfil y en Libia. Por otra parte, en el aspecto del “glamour”, su matrimonio con la célebre ex modelo Carla Bruni, con quien acaba de tener una niña, contribuye a hacer de él un actor permanente de la prensa del corazón. De ahí la perplejidad de la opinión pública extranjera ante su eventual derrota electoral.

Pero hay que tener en cuenta, en primer lugar, un principio político casi universal: no se ganan unas elecciones gracias a un buen balance de política exterior, por excelente que sea. El ejemplo histórico más conocido es el de Winston Churchill, el “viejo león” británico vencedor de la Segunda Guerra Mundial y derrotado en las elecciones de 1945… O el de Richard Nixon, el presidente estadounidense que puso fin a la guerra de Vietnam y reconoció a China popular, pero se vio obligado a dimitir para no ser destituido… Hay que añadir que otra ley parece haberse establecido en Europa estos últimos años en el contexto de la crisis: ningún gobierno saliente ha sido reelegido.

En segundo lugar, está el balance de su mandato, que es execrable. Además de los numerosos escándalos en los que se ha visto envuelto, Sarkozy ha sido el “presidente de los ricos” a quienes ha hecho regalos fiscales inauditos, mientras sacrificaba a las clases medias y desmantelaba el Estado del bienestar. Esa actitud ha alimentado las críticas de los ciudadanos que, poco a poco, se han visto engullidos por las dificultades: pérdida de empleo, reducción del ­número de funcionarios, retraso de la edad de jubilación, aumento del coste de la vida… No cumplió sus promesas. Y la decepción de los franceses se amplificó.

Sarkozy cometió también garrafales errores de comunicación. La noche misma de su elección en 2007 se exhibió en un célebre restaurante parisino de los Campos Elíseos festejándolo sin complejos en compañía de un puñado de multimillonarios. Aquella interminable juerga en el Fouquet’s quedó como el símbolo de la vulgaridad y la ostentación de su mandato. Los franceses no lo han olvidado y muchos de sus propios electores modestos jamás se lo perdonaron.

Con su hiperactivismo, su voluntad de estar presente en todas partes y de decidirlo todo, Sarkozy ha olvidado una regla fundamental de la Quinta República: el Presidente –que posee más poder que cualquier otro jefe de Ejecutivo de las grandes democracias mundiales– debe saber guardar las distancias. Dosificar con prudencia sus intervenciones públicas. Ser el señor de la penumbra. No quemarse por exceso de sobreexposición. Y es lo que le ha pasado. Su hipervisibilidad desgastó pronto su autoridad, y lo ha convertido en su propia caricatura, la de un dirigente permanentemente acalorado, impetuoso, excitado…

Ni una sola encuesta, hasta ahora, lo da como vencedor de ­estas elecciones. Pero Sarkozy es un guerrero dispuesto a todo. Y también, a veces, un golfo sin escrú­pulos, capaz de actuar como un auténtico aventurero. De tal modo que, desde que se lanzó a la cam­paña el mes pasado, con un descaro monumental no ha dudado en ­presentarse –él, que ha sido el “presidente de los ricos”– como “el candidato del pueblo” esgrimiendo argumentos próximos a la xenofobia para robarle votos a la extrema derecha. No sin eficacia electoral. Y en las intenciones de voto, inmediatamente ganó varios puntos hasta conseguir situarse por encima del candidato socialista…

Éste, François Hollande, es por el momento, el claro favorito de los sondeos. Todos, sin excepción, lo dan vencedor el 6 de mayo próximo. Poco conocido en el extranjero, Hollande es considerado por sus propios electores como un burócrata por haber sido durante más de once años (1997-2008) Primer secretario del Partido socialista (5). Contrariamente a su ex compañera Ségolène Royal, nunca fue ministro. Y su nombramiento como candidato de los socialistas no resultó evidente. Sólo fue designado después de unas durísimas elecciones primarias en el seno de su partido (a las que, por razones harto conocidas (6), Dominique Strauss-Kahn, el preferido de los electores socialistas, no pudo competir).

François Hollande es un social-liberal de centro, conocido por sus habilidades de negociador y su dificultad para tomar decisiones. Se le reprocha ser demasiado blando y mantener en permanencia la confusión. Su programa económico no se distingue netamente, en el fondo, del de los conservadores. Después de haber afirmado en un discurso electoral que “el enemigo principal” eran las finanzas, se apresuró a ir a Londres a tranquilizar a los mercados recordándoles que nadie había privatizado más y liberalizado más que los socialistas franceses (7). En lo que respecta al euro, a la deuda soberana o a los déficits presupuestarios, Hollande –que afirma ahora querer renegociar el Pacto fiscal (8)– está en la misma línea que otros dirigentes socialdemócratas, ­como Yorgos Papandreu (Grecia), ­José Sócrates (Portugal) y José Luis Rodríguez Zapatero (España), quienes, después de haber abjurado de sus principios y aceptado las horcas caudinas de Bruselas, fueron electoralmente expulsados del poder.

La flacidez política de François Hollande aparece aún más flagrante cuando se le compara con el candidato del Frente de Izquierda, Jean-Luc Mélenchon. Con el 14% de las intenciones de voto, éste está resultando la gran revelación de estas elecciones. Sus mítines son los que reúnen al mayor número de personas, y sus discursos, verdaderos modelos de educación popular, los que levantan el mayor entusiasmo. El domingo 18 de marzo, aniversario de la revolución de la Comuna de París, consiguió movilizar a unas 120.000 personas en la plaza de la Bastilla, cosa jamás vista en los últimos cincuenta años. Todo ello debería favorecer cierto giro a la izquierda de los socialistas y de François Hollande. Aunque las diferencias de líneas son abismales.

El programa de Jean-Luc Mélenchon, resumido en un librito titulado L’Humain d’abord! (9) (¡Primero lo humano!) del que ya se han vendido centenares de miles de ejemplares, propone, entre otras medidas: repartir la riqueza y abolir la inseguridad social; arrebatarle el poder a los bancos y a los mercados financieros; una planificación ecológica; convocar una Asamblea Constituyente para una nueva República; liberarse del Tratado de Lisboa y construir otra Europa; iniciar la desmundialización…

El entusiasmo popular que está levantando Jean-Luc Mélenchon da una nueva esperanza a las clases trabajadoras, a los militantes veteranos y a la multitud de los jóvenes indignados. Es también una respuesta a una democracia en crisis donde muchos ciudadanos ya no creen en la política ni en el ritual de las elecciones.

Mientras se desinfla la extrema derecha y fracasa la tentativa de revivirla mediante el experimento de Marine Le Pen, estas elecciones presidenciales francesas podrían demostrar que, en una Europa desorientada y en crisis, sigue viva la esperanza de construir un mundo mejor.

Notas:

(1) Esta exigencia se reveló insuperable para por lo menos dos pretendientes importantes: Dominique de Villepin, gaulista, ex primer ministro, y Corinne Lepage, ecologista, ex ministra, excluidos de la competición.#

(2) Por ejemplo, el asesinato de tres militares en el sur de Francia y la odiosa matanza de niños judíos en Toulouse el 19 de marzo pasado, cometidos por un joven yihadista relacionado con Al Qaeda, impactaron con fuerza en la campaña, dándole naturalmente un protagonismo particular al presidente saliente Nicolas Sarkozy.

(3) Tasa de desempleo: 9,8%. Desempleo de los jóvenes de menos de 25 años: 24%. Número total de desempleados: 4,5 millones.

(4) En favor de Sarkozy, se retiraron de la competición: Christine Boutin (Partido cristiano-demócrata), Hervé Morin (Nuevo Centro) y Frédéric Nihous (Caza, Pesca, Naturaleza y Tradiciones). Por idéntico motivo, el centrista Jean-Louis Borloo no presentó su candidatura. Y la eliminación de Dominique de Villepin y de Corinne Lepage tendrá también como consecuencia que la mayoría de sus electores apoyarán al presidente saliente.

(5) En las encuestas, los dos tercios de los votantes de Hollande declaran que lo hacen por “rechazo a Sarkozy”; únicamente un tercio dice que se adhiere a las ideas de Hollande.

(6) Léase, Ignacio Ramonet, “Una izquierda descarriada”, Le Monde diplomatique en español, junio de 2011.

(7) The Guardian, Londres, 14 de febrero de 2012.

(8) Léase, Ignacio Ramonet, “Nuevos protectorados”, Le Monde diplomatique en español, marzo de 2012.

(9) http://www.lhumaindabord2012.fr

Fuente original: http://www.monde-diplomatique.es/?url=editorial/0000856412872168186811102294251000/editorial/?articulo=e50f8d39-0ffc-41e7-9b6d-e64185587269

Written by Eduardo Aquevedo

9 abril, 2012 at 18:11

P. Krugman: en Europa, la Gran Depresión fue mala, pero esta es peor…

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Por: Paul Krugman | 16 de febrero de 2012

Algo que todo el mundo dice siempre es que, aunque esta Depresión Menor puede ser mala, no es nada comparada con la Gran Depresión.

Pero se trata en parte de una opinión propia de Estados Unidos: nosotros tuvimos una Gran Depresión muy mala y esta vez nos ha ido mejor que a muchos otros países. Como señala Jonathan Portes, el director del Instituto Nacional de Investigación Económica y Social (NIESR, por sus siglas en inglés), en su blog Not the Treasury view (No es la opinión del Tesoro), la depresión actual en Reino Unido es ahora más larga y más profunda que la depresión en la década de 1930 (un gráfico publicado en notthetreasuryview.blogspot.com el 25 de enero muestra lo realmente por debajo que está el producto interior bruto respecto a su máximo anterior en distintas recesiones británicas).

Creo que cuando empecé a criticar el esfuerzo del Gobierno de Cameron por fomentar la austeridad, algunos periódicos de tendencia conservadora exigieron que me callara.Pero mi primera crítica de la austeridad está resistiendo bastante bien, a mi parecer.Nuevas consideraciones sobre la observación de que la duración de la actual depresión británica ya es superior a la de la depresión de la década de 1930. ¿Es Gran Bretaña la única?No, no lo es. El NIESR ha elaborado una progresión mensual del PIB de Reino Unido, que permite el uso de datos en tiempo real para la comparación. No puedo repetir eso, pero puedo usar los datos históricos de Maddison de la Universidad de Groningen en Holanda y los datos del Fondo Monetario Internacional – incluidas las previsiones para 2012 y 2013 – para hacer algunas comparaciones. Cuando lo hacemos en el caso de Gran Bretaña, como se observa en el gráfico de la izquierda, el “peor que” llama enseguida la atención (uso datos anuales; el año cero es 1929 o 2007, y el PIB real se expresa como un porcentaje del máximo pre-crisis en cada caso). Italia se encuentra a la derecha.

Francia y Alemania tienen mejores resultados que a principios de la década de 1930, pero por aquel entonces, Francia y Alemania sufrieron unas políticas deflacionistas terribles a principios de la década de 1930 (fue la deflación de Brüning, y no la inflación de Weimar, la que llevó al poder a quien ya saben ustedes). Cuando dos de las cuatro grandes economías europeas tienen peores resultados que en la Gran Depresión, al menos en lo que se refiere al PIB, y son tres de cinco si cuentan a España, ¿no creen que los defensores de la austeridad deberían plantearse que, posiblemente, van por mal camino?

© 2012 New York Times.

Traducción de News Clips.

 

La austeridad, arraigada en la política, empeora la tragedia griega

Por: Paul Krugman | 02 de febrero de 2012

Varios manifestantes griegos queman una bandera de la UE en Atenas / Foto: France Press

 

The Washington Post publicaba no hace mucho una desgarradora historia sobre el sufrimiento que se está infligiendo a los griegos de a pie. Adiós a la doctrina de la austeridad expansionista.

Sin embargo, hay algo que no me cuadra. En el artículo, publicado el 10 enero y titulado “En Grecia, temores a que la austeridad esté matando la economía“, se debaten las razones por las que se está imponiendo una austeridad tan cruel. “Las potencias europeas, lideradas por Alemania, conservadora en temas fiscales, han estado insistiendo en que Grecia corrija años de mala gestión aprobando rápidamente oleadas de recortes y otras reformas económicas de calado para recuperar la confianza de los inversores y garantizar la integridad del euro. Sostienen que reducir rápidamente el déficit es el preludio esencial  para un futuro sostenible y el consiguiente dolor social es necesario para meterles en la cabeza a los políticos y a la sociedad griegos que esos excesos no deben repetirse jamás”.

La mayor parte de eso es correcto, pero no lo de recuperar la confianza de los inversores o, en todo caso, esa no es la cuestión en estos días. Porque está bastante claro que a estas alturas la confianza del inversor es irrecuperable. Los costes de financiación griegos no van a bajar a  niveles asequibles hasta dentro de  mucho tiempo.

De modo que ahora la austeridad no está impulsada por el mercado, sino que es política, la prenda que las entidades crediticias oficiales están exigiendo por mantener el goteo de efectivo. Y la verdad es que en buena parte se trata de un castigo; ya hemos visto una demostración bastante impresionante de que los grandes recortes presupuestarios en una economía deprimida apenas reducen el déficit, porque hunden la economía y con ella la recaudación fiscal.

Verdaderamente no veo cómo puede continuar esto. Pero, dirán ustedes, la alternativa es la suspensión de pagos y un abandono del euro. Bueno, es una hipótesis terrible, pero ¿cómo puede ser peor que lo que está pasando ahora?

Comerciar con alienígenas

The New York Times publicaba un artículo el 9 de enero sobre la fe de Alemania en la austeridad como la respuesta a la depresión: “España, Italia y Grecia están recortando el gasto público porque no tienen otra alternativa. Pero Alemania sigue estando suficientemente sana y podría hacer un favor a sus socios comerciales en apuros y centrarse más en fomentar la demanda y menos en reducir la deuda”, escribía el periodista Jack Ewing. “Podría, pero casi con toda certeza no lo hará. Incluso si los legisladores alemanes no hubieran convertido el equilibrio presupuestario en una obligación constitucional hace dos años, el consenso tácito entre los responsables políticos y los economistas es que la austeridad y el crecimiento no son enemigos. Son camaradas”.

Es una triste lectura para cualquiera que espere que Europa pueda arreglárselas; es especialmente irritante que los alemanes sigan estando tan comprometidos con la fe en la austeridad expansionista, pese a la exhaustiva desautorización empírica que ha experimentado la idea a lo largo del último año y medio.

Pero los alemanes creen que su propia experiencia demuestra que la austeridad funciona: atravesaron tiempos difíciles hace una década, pero se apretaron el cinturón, y al final todo fue bien.

Aunque no sirva de nada, vale la pena señalar que la experiencia de Alemania solo puede generalizarse a otros países si encontramos, y rápido, algunos alienígenas en el espacio con quien comerciar.

¿Por qué? Porque la clave para los asuntos económicos alemanes esta última década ha sido un cambio verdaderamente radical desde un déficit por cuenta corriente a un superávit. Ahora bien, otros países de Europa podrían emular el pasado de Alemania si la propia Alemania estuviera dispuesta a permitir que se esfume su actual superávit por cuenta corriente. Pero, lógicamente, no lo está. De modo que lo que piden los alemanes es que todo el mundo alcance un superávit por cuenta corriente, igual que ellos, algo que solo será posible si podemos encontrar a alguien o algo que compre nuestras exportaciones.

Sigue siendo increíble comprobar con qué poca sabiduría se gobierna el mundo.

Traducción de News Clips.

EL PAIS.COM

Francia: el devastador efecto (político) del escándalo Strauss-Kahn…

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 Por Eduardo Febbro

Desde París


Entre la indecencia de algunos juicios precipitados, la tesis de un complot y la sensación de que un bloque de hielo se cayó sobre la cabeza de los socialistas, las reacciones a que dieron lugar el arresto y la inculpación de Dominique Strauss-Kahn abarcan todo el abanico que va de la incredulidad hasta la desesperanza. El director gerente del FMI era la carta ganadora del PS para las elecciones presidenciales de 2012. Desde hace ya mucho tiempo, sondeo tras sondeo, Strauss-Kahn figura como el candidato a quien ningún adversario de la derecha podía derrotar, menos aún el actual presidente, Nicolas Sarkozy.

Las encuestas de opinión publicadas un día antes del escándalo de Nueva York lo ubicaban no sólo como el candidato preferido de los socialistas sino también de los franceses. Pero su detención deja huérfanos al partido y los electores. El plazo para la presentación de las candidaturas se vence dentro de un mes y es poco probable que en un lapso tan corto un caso tan escabroso pueda resolverse favorablemente.

La agresión sexual contra una mucama del hotel Sofitel de Nueva York completa un cuadro negro para el socialismo francés con la figura de Dominique Strauss-Kahn en el centro. Unas fotos publicadas hace unos días donde se veía al jefe del FMI en un lujoso Porsche de 100.000 euros empezaron a empañar la imagen del candidato virtual a quien se le reprochó su elevado nivel de vida: un departamento en París –Place de Vosges– de varios millones de euros, mansiones en Marruecos, es decir, posesiones y estilo de vida muy alejados de un socialista. Su detención en Estados Unidos abre el juego dentro del PS al tiempo que despeja el terreno de la derecha, en lo concreto el camino hacia la reelección de Sarkozy. El gobierno francés mantuvo ayer un perfil bajo. En un breve comunicado, el Ejecutivo llamó a que se respetara “el proceso judicial” y puso por delante el derecho “a la presunción de inocencia”. Menos prudente, la jefa de la extrema derecha francesa, Marine Le Pen, estimó que Dominique Strauss-Kahn estaba “desacreditado para siempre”. Un diputado del partido de Sarkozy, la UMP, Bernard Debré, se despachó con un “ha humillado al FMI y también a Francia”. En cambio, Henri de Raincourt, ministro de Cooperación, fue uno de los primeros en evocar la posibilidad de que Dominique Strauss-Kahn hubiese caído “en una trampa”.

Pero todo se desplaza hoy al PS francés. Su actual primera secretaria, Martine Aubry, no ocultó que el escándalo era como un terremoto pero llamó a todos a permanecer “unidos y responsables”. La ex candidata del PS a las elecciones de 2007, Ségolène Royal, declaró que todas las acusaciones “estaban por verificarse”. El rival más serio de Strauss-Kahn en la interna socialista, François Hollande, también pidió “retención”. La mayoría de los amigos o aliados de Strauss-Kahn argumentaban que los cargos contra el director gerente del FMI no coinciden con el hombre que ellos conocen. Sin embargo, el caso vino a romper en mil pedazos la estrategia presidencial del PS. De alguna manera, la sombra del escándalo envuelve a los socialistas, tanto a sus enemigos internos, es el caso de François Hollande, como a quienes estaban unidos por un pacto con él, en este punto concreto Martine Aubry. Jacques Attali, el ex consejero del difunto presidente socialista François Mitterrand, evocó abiertamente la existencia de un “complot” contra Strauss-Kahn pero también una realidad: “Strauss-Kahn no podrá estar presente en las primarias socialistas”.

La probable desaparición de Dominique Strauss-Kahn de la trayectoria presidencial abre una caja de Pandora dentro del PS. Su favoritismo en los sondeos había terminado por federar a un movimiento que no gana una elección presidencial desde 1995. Pero si el rey de los sondeos queda afuera, las ambiciones personales volverán al primer plano. Hay por lo menos media docena de candidatos para la candidatura y uno que, después de Strauss-Kahn, viene ganando adeptos semana tras semana. Se trata del ex primer secretario del PS, François Hollande. Con primaria complicada o sin ella, la ecuación de la victoria socialista se tornó enredada. Habrá que hacer una campaña interna primero y luego frente a un país con el espectro del escándalo Strauss-Kahn detrás de cada puerta. El descrédito global restará puntos a quien defienda las ideas de la rosa. La derecha, hoy prudente, no dudará en abrir el placard de los recuerdos escondidos.

Página/12

Poder, dinero y muchas mujeres

El director del FMI, el mayor rival de Sarkozy, sufría críticas por su comportamiento sexual y sus hábitos de millonario

A. JIMÉNEZ BARCA – París – 16/05/2011

El dirigente socialista con más posibilidades de derrotar a Nicolas Sarkozy en las elecciones presidenciales de 2012, Dominique Strauss-Kahn (DSK), arrastraba desde hacía varios años dos puntos débiles y peligrosos: una vida sentimental explosiva producto de su fama de mujeriego y un tren de vida de millonario de catálogo poco acorde con el de un líder que aspira a reunir a su alrededor a la izquierda francesa.

Dominique Strauss-Kahn

Dominique Strauss-Kahn

El mismo Sarkozy le recordó a DSK la primera de sus debilidades cuando se disponía a dejar París en dirección a Washington a fin de hacerse con las riendas del Fondo Monetario Internacional (FMI). La escena se cuenta en el libro Les secrets d’un présidentiable, publicado el año pasado y escrito por una ex colaboradora de Strauss-Kahn que firma como Cassandra. En septiembre de 2007, en El Elíseo, el presidente de la República le advirtió: “Ten cuidado: ahí en EE UU no se bromea. Evita coger el ascensor tú solo con una becaria, ya sabes a lo que me refiero. Francia no puede permitirse un escándalo”.

Un año después del consejo, en octubre de 2008, saltaba el escándalo: la prensa estadounidense se hacía eco de una relación sentimental entre Strauss-Kahn y una economista húngara empleada del FMI que acusaba a su superior de haber abusado de su cargo para aprovecharse de ella. “No puede trabajar con mujeres a sus órdenes”, aseguraba entonces la economista por carta. DSK sufrió una investigación por parte del FMI de la que salió exculpado aunque noqueado. Días después pedía disculpas por esa “aventura de una noche” y su mujer le perdonaba públicamente en las páginas de su blog.

Ahora, años después de ese episodio, tras gestionar con brillantez el FMI en los periodos turbulentos de la crisis planetaria, haberlo hecho crecer en influencia y haberse forjado, de paso, una estatura política internacional capaz de hacer sombra (mucha sombra) a ese mismo Sarkozy que le dio una recomendación algo maligna el día de la despedida, Dominique Strauss-Kahn se encuentra de nuevo en la cuerda floja por un escándalo sexual, eso sí, de otra naturaleza y, de confirmarse la acusación, muchísimo más grave que el de la economista húngara. Siempre ha soportado cierta fama de obseso sexual, desde sus tiempos de ministro. “Es un seductor, le gustan las mujeres, pero no es un violador. No es alguien que esté frustrado”, replicaba ayer Michel Taubmann, autor de una biografía de Strauss-Kahn, titulada La verdadera novela de DSK, publicada la semana pasada y, visto lo visto, ya antigua.

DSK, de 62 años, apasionado de la tecnología y del ajedrez, políglota y diletante, de espaldas anchas y de porte cuadrado, nació en Neully-sur-Seine, en el seno de una familia de origen judío. Su currículum asombra: es diplomado en Comercio, Ciencias Políticas, Derecho y profesor de Economía. Fue diputado con 37 años y ministro de Industria y Comercio con 42, en 1991, con Pierre Beregovoy. En 1997, Lionel Jospin, su mentor en el Partido Socialista francés (PS), le confió el puesto clave de ministro de Economía y Finanzas, desde donde peleó contra el déficit público —un problema endémico en Francia—, privatizó varias empresas claves, como Air France y France Télécom y batalló por la entrada de Francia en el euro. Siempre se ha confesado socialdemócrata, seguidor a cierta distancia del intervencionismo económico de Keynes.

Se ha casado tres veces: su actual esposa, Anne Sinclair, es una famosa periodista de televisión, antigua estrella de TF1, y nieta heredera de la inmensa fortuna del conocido marchante de arte neoyorquino Paul Rosenberg.

En 2007 aspiró a ser el líder del socialismo francés. Pero perdió en las primarias de entonces frente a Ségolène Royal. Ahora cabalgaba en todos los sondeos aunque en las últimas semanas se habían hecho públicas ciertas informaciones sobre su tren de vida de millonario que debilitaban su imagen: paseos por París en el Porche Panamera de 100.000 euros de un amigo, trajes de modistos exclusivos de 30.000 euros, cocinas de 100.000 incrustadas en palacetes del siglo XIX en Marraquech…

El mismo Sarkozy, al que se le han criticado siempre sus maneras de nuevo rico, se había reído también de este segundo punto débil de su enemigo más poderoso: en una conversación con diputados de su grupo comentó: “A su lado, yo soy un monje trapense”.

El País.com

Written by Eduardo Aquevedo

16 mayo, 2011 at 20:46

Movimiento estudiantil de Mayo del 68: conversación entre J.P. Sartre y D. Cohn Bendit.

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Jean-Paul Sartre:

En pocos días (en Mayo de 1968), sin que ninguna orden de huelga general fuera lanzada, Francia se encontró paralizada por los paros y las ocupaciones de fábricas. Todo a consecuencia de que los estudiantes se hicieron dueños de la calle en el Barrio Latino. ¿Qué impresión tienen ustedes del movimiento que han desencadenado? ¿Hasta dónde puede llegar?

Daniel Cohn-Bendit:

Ha alcanzado una extensión que nosotros no podíamos prever al comienzo. En este momento, el objetivo es derribar el régimen. Pero no depende de nosotros que este objetivo llegue o no a lograrse. Si fuera realmente el del partido comunista, el de la CGT y de las otras centrales sindicales, no habría problema: el régimen caería en quince días, pues no hay modo de oponerse a una manifestación de fuerza que comprometa a todo el movimiento obrero.

JPS:
Por ahora hay una evidente desproporción entre el carácter masivo del movimiento de huelga, que permite, en efecto, un enfrentamiento directo al régimen, y las reivindicaciones, con todo limitadas (salarios, organización del trabajo, jubilaciones, etc.), presentadas por los sindicatos.

DC-B:
Hubo siempre un desnivel, en las luchas obreras, entre el vigor de la acción y las reivindicaciones iniciales. Pero puede suceder que el éxito de la acción, el dinamismo del movimiento, llegue a modificar en la marcha la naturaleza de las reivindicaciones. Una huelga desencadenada para lograr conquistas parciales puede transformarse en un movimiento insurreccional.

Sentado esto, algunas reivindicaciones presentadas en estos momentos por los trabajadores, van muy lejos: la semana de 40 horas reales, por ejemplo, y, en la fábrica Renault, el salario mínimo de 1.000 francos por mes. El poder “degaullista” no puede aceptarlas sin quedar en una posición totalmente desairada, y si se mantiene firme va al enfrentamiento. Supongamos que los obreros también se mantengan firmes, y que el régimen caiga. ¿Qué sucede? La izquierda toma el poder. Todo dependerá entonces de lo que haga. Si realmente cambia el sistema –confieso que lo dudo- tendrá aceptación y todo marchará bien. Pero si tenemos –con los comunistas o sin ellos- un gobierno tipo Wilson, que proponga sólo reformas y reajustes menores, la extrema izquierda se verá reforzada y habrá que continuar presentando los verdaderos problemas de organización de la sociedad, de poder obrero, etc.

Pero no estamos todavía en eso, ni siquiera es seguro que el régimen caiga.

JPS:
Hay casos, cuando la situación es revolucionaria, en que un movimiento como el vuestro no se detiene, pero también suele suceder que el impulso declina. En este caso, es preciso tratar de ir lo más lejos posible antes de su detención. ¿Cuál es en su opinión la parte irreversible en el movimiento actual, suponiendo que acabe enseguida?

DC-B:
Los obreros lograrán el cumplimiento de cierto número de reivindicaciones materiales, al mismo tiempo que importantes reformas tendrán lugar en la Universidad por obrar de las tendencias moderadas del movimiento estudiantil y de los profesores. No serán reformas radicales a las que aspiramos, pero de todos modos tendremos cierto peso: presentaremos propuestas precisas, y sin duda algunas serán aceptadas porque no se atreverán a negarnos todo. De seguro será un progreso, pero nada fundamental habrá cambiado, por lo que continuaremos a cuestionar el sistema en su conjunto.

De 1848 a 1968

De todas maneras no creo que la revolución sea posible de un día para otro. Creo que sólo será posible obtener mejoras sucesivas, más o menos importantes, pero estas mejoras no podrán ser impuestas sino por acciones revolucionarias. Por esta razón, el movimiento estudiantil, que habrá alcanzado, pese a todo, una reforma importante en la Universidad , aunque transitoriamente pierda energía, toma un valor de ejemplo para muchos jóvenes trabajadores. Utilizando los medios de acción tradicionales del movimiento obrero –la huelga, la ocupación de la calle y de los lugares de trabajo-, hemos derribado el primer obstáculo: el mito por el cual “nada puede hacerse contra el régimen”. Hemos probado que eso no era verdad. Y los obreros se han lanzado por la brecha. Puede ser que esta vez no sigan hasta el final. Pero habrá otras explosiones más tarde. Lo importante es que se ha demostrado la eficacia de los métodos revolucionarios.

La unión de estudiantes y obreros sólo puede hacerse en la dinámica de la acción si el movimiento de los estudiantes y el delos obreros conservan cada uno su impulso y convergen hacia un mismo objetivo. Por el momento existe una desconfianza natural y comprensible de los obreros.

JPS:
Esta desconfianza no es natural sino adquirida. No existía a comienzos del siglo XIX y sólo apareció después de las masacres de junio de 1848. Antes, los republicanos –que eran intelectuales y pequeños burgueses- y los obreros marchaban juntos. Después, no hubo ya perspectivas de unión, ni siquiera en el partido comunista, que siempre ha separado cuidadosamente a los obreros de los intelectuales.

DC-B:
De todos modos algo ha sucedido en el curso de esta crisis. En Billancourt, los obreros no han dejado entrar en la fábrica a los estudiantes. Pero el hecho mismo de que los estudiantes hayan ido a Billancourt constituye algo nuevo e importante. Ha habido, en realidad, tres etapas. Primero la desconfianza franca, no sólo de la prensa obrera sino del medio obrero. Decían: “¿Qué quieren esos nenes de papá que vienen a fastidiarnos?” Y más tarde, después de los combates en la calle, después de la lucha de los estudiantes contra los policías, ese sentimiento ha desaparecido y la solidaridad se vuelve efectiva.

En este momento estamos en un tercer estadio: los obreros y los campesinos han entrado a su vez en lucha pero nos dicen: “Esperen un poco, queremos manejar nosotros mismos nuestro combate”. Es normal. La unión sólo podrá realizarse más tarde si los dos movimientos, el de los estudiantes y el de los obreros, conservan su impulso. Después de cincuenta años de desconfianza, no creo que lo que se denomina “diálogo” sea posible. No se trata solamente de hablar. Es natural que los obreros no nos reciban con los brazos abiertos. El contacto sólo se establecerá si combatimos juntos. Se puede, por ejemplo, crear grupos conjuntos de acción revolucionaria, en los que obreros y estudiantes planteen juntos los problemas y actúen juntos. Habrá lugares en los que eso funcione y otros en los que no funcione.

JPS:
El problema sigue siendo el mismo: mejoras o revolución. Como usted dice, todo lo que ustedes hacen a través de la violencia es recuperado por los reformistas de una manera positiva. La Universidad , gracias a lo que ustedes han hecho, se verá mejorada, pero siempre dentro del marco de la sociedad burguesa.

DC-B:
Es evidente; pero creo que no hay otro modo de avanzar. Tomemos el ejemplo de los exámenes. No se discute que se seguirá con ellos. Pero seguramente no se desarrollarán como antes. Se encontrará una fórmula nueva. Y si una sola vez se efectúan de un modo desacostumbrado, un proceso de reforma se pondrá en marcha de modo irreversible. No sé hasta qué punto llegará, lo que sé es que se hará lentamente; pero es la única estrategia posible.

Para mí, no se trata de hacer metafísica, ni de indagar cómo habrá que realizar la revolución. Ya he dicho que creo que vamos más bien hacia un cambio perpetuo de la sociedad, provocado, en cada etapa, por acciones revolucionarias. El cambio radical de las estructuras de nuestra sociedad sólo sería posible si se produjera de golpe la coincidencia de una crisis económica grave, con la acción de un potente movimiento obrero y de un fuerte movimiento estudiantil. Hoy estas condiciones no están reunidas. Como máximo puede pretenderse la caída del gobierno. Pero no puede soñarse en hacer estallar la sociedad burguesa. Lo que no quiere decir que no haya que hacer nada: todo lo contrario, es necesario luchar paso a paso a partir de un cuestionamiento global.

La cuestión de saber si puede haber todavía revoluciones en las sociedades capitalistas evolucionadas y de lo que hay que hacer para provocarlas realmente no me interesa.

Cada cual con su teoría; unos dicen: las revoluciones del tercer mundo son las que provocarán el derrumbe del mundo capitalista. Otros: sólo gracias a la revolución en el mundo capitalista podrá haber desarrollo del tercer mundo. Todos los análisis están más o menos fundados, pero en mi opinión, eso no tiene mayor importancia.

Observemos lo que acaba de pasar. Desde hace mucho tiempo hay gente que busca el mejor modo de provocar una explosión en el medio estudiantil. Nadie lo ha encontrado y finalmente ha sido una situación objetiva la que ha provocado la explosión. Influyó sin duda el manotón del poder –la ocupación de la Sorbona por la policía-, pero es evidente que esta “gaffe” monumental no es el único origen del movimiento. La policía ya había entrado en Nanterre, algunos meses atrás, y eso no había despertado ninguna reacción en cadena. Esta vez se despertó una que no fue posible detener, lo que permite examinar el papel que puede desempeñar una minoría activa.

Lo que ha sucedido desde hace dos semanas constituye, a mi entender, una refutación de la famosa teoría de “las vanguardias revolucionarias” consideradas como las fuerzas dirigentes de un movimiento popular. En Nanterre y París ha habido simplemente una situación objetiva, derivada de lo que se llama de un modo vago “el malestar estudiantil” y de la voluntad de acción de una parte de la juventud, decepcionada por la inacción de las clases que ejercen el poder. La minoría activa pudo, por el hecho de ser teóricamente más consciente y estar mejor preparada, encender el detonador y penetrar por la brecha. Pero eso es todo. Los otros podían seguir o no seguir. Sucede que han seguido. Pero después, ninguna vanguardia, sea la UEC , la JCR o los “marxistas-leninistas”, ha podido tomar la dirección del movimiento. Sus militantes pudieron participar en las acciones de un modo decidido pero desaparecieron absorbidos por el movimiento. Se los encuentra en los comités de coordinación, donde su papel es importante, pero en ningún momento hubo oportunidad de que estas vanguardias desempeñaran un papel directivo.

No más vanguardias

Es el punto esencial. Sirve para destacar que es necesario abandonar la teoría de “la vanguardia dirigente” para adoptar aquella –más simple y más honrada- de “la minoría activa” que desempeña el papel de un fermento permanente, impulsando a la acción sin pretender la dirección. En efecto, aunque nadie quiera admitirlo, el partido bolchevique no dirigió la revolución rusa. Fue empujado por las masas. Pudo elaborar su teoría en la marcha, dar ciertos impulsos hacia un lado o hacia otro, pero no desencadenó, solo, un movimiento que fue en su mayor parte espontáneo. En determinadas situaciones objetivas –con la ayuda de una minoría activa- la espontaneidad retoma su lugar en el movimiento social. Es ella la que promueve el avance, y no las órdenes de un grupo dirigente.

JPS:
Lo que mucha gente no comprende, es que ustedes no buscan elaborar un programa, ni dar una estructura al movimiento. Les reprochan querer “destruirlo todo” sin saber –en todo caso sin decir- lo que ustedes quieren colocar en lugar de lo que derrumban.

DC-B:
¡Claro! Todo el mundo se tranquilizaría –Pompidou en primer lugar- si fundáramos un partido anunciando: “Toda esta gente está con nosotros. Aquí están nuestros objetivos y el modo cómo pensamos lograrlos…” Se sabría a que atenerse y por lo tanto la forma de anularnos. Ya no se estaría frente a “la anarquía”, el “desorden”, la “efervescencia incontrolable”.

La fuerza de nuestro movimiento reside precisamente en que se apoya en una espontaneidad “incontrolable”, que da el impulso sin pretender canalizar o sacar provecho de la acción que ha desencadenado. Para nosotros existen hoy dos soluciones evidentes. La primera consiste en reunir cinco personas de buena formación política y pedirles que redacten un programa, que formulen reivindicaciones inmediatas de aspecto sólido y digan: “Esta es la posición del movimiento estudiantil, hagan según eso lo que quieran”. Es la mala solución. La segunda consiste en tratar de hacer comprender la situación, no a la totalidad de los estudiantes ni siquiera a la totalidad de los manifestantes, pero a un gran número de entre ellos. Para eso, es preciso evitar la creación inmediata de una organización o definir un programa que serían inevitablemente paralizantes. La única oportunidad del movimiento es justamente ese desorden que permite a las gentes hablar libremente y que puede desembocar, por fin, en cierta forma de autoorganización. Por ejemplo, es necesario ahora renunciar a las reuniones de gran espectáculo y llegar a formar grupos de trabajo y de acción. Fue lo que tratamos de hacer en Nanterre.

Ante la repentina libertad de palabra en París, se hace preciso que en primer término la gente se exprese. Dicen cosas confusas, vagas, a menudo sin interés, porque se las han dicho cien veces, pero eso les permite, después de haber dicho todo eso, de plantearse la siguiente pregunta: “¿Y ahora?” Eso es lo más importante, y lo que la mayor parte de los estudiantes se preguntan: “¿Y ahora?” Sólo después podrá hablarse de programa o de estructuración. Si nos planteáramos desde el comienzo el tema: “¿Qué harán con los exámenes?” Significaría asfixiar las posibilidades, sabotear el movimiento, interrumpir la dinámica. Los exámenes tendrán lugar y nosotros presentaremos propuestas, pero que nos den tiempo. Primero hay que hablar, reflexionar, buscar fórmulas nuevas. Las encontraremos. Pero no hoy.

Una reiniciación de clases catastrófica

JPS:
El movimiento estudiantil como usted ha dicho, está ahora en la cresta de la ola. Pero están por llegar las vacaciones, una pausa, seguramente un retroceso. El gobierno aprovechará para realizar reformas. Invitará a estudiantes a participar en ellas, y muchos aceptarán diciendo: “Nosotros sólo pretendemos reformas”, o si no: “Son sólo reformas, pero es mejor que nada y las hemos obtenido por la fuerza”. Tendrán una Universidad transformada, pero los cambios pueden muy bien ser sólo superficiales, limitarse al progreso de los equipos materiales, de los locales, de los restaurantes universitarios. Todo eso no cambiará la esencia del sistema. Son reivindicaciones que el poder puede satisfacer sin que sea cuestionado el régimen. ¿Creen ustedes poder obtener “mejoras” que introduzcan realmente elementos revolucionarios en la Universidad burguesa; que hagan, por ejemplo, que la enseñanza impartida en la Universidad esté en contradicción con la función principal de la Universidad en el régimen actual: formar cuadros bien integrados en el sistema?

DC-B:
En primer término, las reivindicaciones puramente materiales pueden tener un contenido revolucionario. Con respecto a los restaurantes universitarios tenemos una reivindicación de fondo. Pedimos su supresión en cuanto a su carácter de restaurantes “universitarios”. Es necesario que se transformen en restaurantes “de la juventud”, en los que todos los jóvenes, estudiantes o no, puedan comer por 1,40 francos. Y nadie puede estar en contra: si los trabajadores jóvenes trabajan todo el día, no se justifica el que de noche no puedan comer por 1.40 F . Igual cosa en lo que respecta a las ciudades universitarias: pedimos que se conviertan en ciudades para la juventud. Hay muchos obreros jóvenes, muchos aprendices que desean independizarse de sus padres pero que no pueden arrendar un cuarto porque cuesta 30.000 francos viejos por mes; queremos que se los acoja en las ciudades donde el alquiler es de 9.000 o 10.000 francos viejos. Los hijos de familias acomodadas que estudian derecho o ciencias políticas pueden ir a otra parte.

En el fondo, no pienso que las reformas que podrá hacer el gobierno sean las suficientes para desmovilizar a los estudiantes. Las vacaciones señalarán indudablemente un retroceso, pero no quebrarán el movimiento. Algunos dirán: “Nuestro golpe ha fracasado”, sin tratar de explicarse lo que sucedió. Otros dirán: “La situación no estaba madura”. Pero muchos militantes comprenderán que hay que capitalizar lo que acaba de pasar, analizarlo teóricamente y prepararse para una nueva acción en la reapertura. Porque la reapertura de cursos será catastrófica, sean las que fueren las reformas gubernamentales. Y la experiencia de la acción desordenada, imprevista, provocada por el poder, que acabamos de conducir, nos permitirá volver más eficaz la acción que podría desencadenarse en otoño. Las vacaciones permitirán a los estudiantes esclarecer su propio desconcierto, que se manifestó en estos quince días de crisis, y a reflexionar sobre lo que quieren y pueden hacer.

En cuanto a la posibilidad de lograr que la enseñanza impartida en la Universidad se vulva una “contra-enseñanza” que forme, no cuadros bien integrados sino revolucionarios, es una esperanza que me parece un poco idealista. La enseñanza burguesa, aún reformada, producirá cuadros burgueses. La gente será aprisionada en el engranaje del sistema. En el mejor de los casos, se volverán miembros de una izquierda benévola pero seguirán siendo, objetivamente, engranajes que aseguren el funcionamiento de la sociedad.

Nuestro objetivo es lograr poner en marcha una “enseñanza paralela” tanto técnica como ideológica. Se trata de que nosotros mismos volvamos a poner en marcha la Universidad sobre bases completamente nuevas, aunque esto no dure más que unas pocas semanas. Acudiremos a los profesores de izquierda y de extrema izquierda que estén dispuestos a trabajar con nosotros en los seminarios y a apoyarnos con sus conocimientos –renunciando a su condición de profesores- en la experiencia que emprenderíamos.

Podríamos inaugurar seminarios en todas las facultades –por supuesto nada de clases magistrales- sobre los problemas del movimiento obrero, sobre la utilización de la técnica al servicio del hombre, sobre las posibilidades que ofrece la automación. Y todo esto no simplemente desde un punto de vista teórico (no hay un solo libro de sociología que no comience con la frase: “Hay que poner la técnica al servicio del hombre”) sino planteando problemas concretos. Esta enseñanza tendría inevitablemente una orientación contraria a la del sistema en uso, por lo que la experiencia no podría durar mucho tiempo: el sistema reaccionaría inmediatamente y el movimiento sucumbiría. Pero lo importante no es elaborar una reforma de la sociedad capitalista sino lanzar una experiencia de ruptura completa con esta sociedad; una experiencia que no dure pero que deje entrever una posibilidad: se percibe algo, fugitivamente, que luego se extingue. Pero basta para probar que ese algo puede existir.

No esperamos construir una universidad de tipo socialista en nuestra sociedad, porque sabemos que la función de la Universidad seguirá siendo la misma en tanto que no cambie la totalidad del sistema. Pero creemos que puede haber momentos de ruptura en la cohesión del sistema y que se puede aprovecharlos para abrir brechas.

JPS:
Eso supone la existencia permanente de un movimiento “anti-institucional” que impida a las fuerzas estudiantiles estancarse. Lo que ustedes pueden reprochar a UNEF, en efecto, es de ser un sindicato, es decir una institución forzosamente esclerosada.

DC-B:
Le reprochamos ser, sobre todo en sus formas de organización, incapaz de lanzar una reivindicación. La defensa de los intereses de los estudiantes resulta, de todos modos, una cosa problemática. ¿Cuáles son esos intereses? Los estudiantes no constituyen una clase. Los trabajadores, los campesinos, forman una clase social y tienen intereses objetivos. Sus reivindicaciones son claras y van dirigidas a los patrones, a los representantes de la burguesía. ¿Pero los estudiantes? ¿Quiénes son sus opresores, salvo el sistema?

Nuevos medios

JPS:
En efecto, los estudiantes no constituyen una clase. Ellos se definen por la edad y por una relación con el conocimiento. El estudiante es alguien que, por definición, un día dejará de ser estudiante, en no importa cuál sociedad, incluso en aquella en la que soñamos.

DC-B:
Eso es lo que justamente hay que cambiar. En el sistema actual se dice: existen los que trabajan y los que estudian. Y todo queda en una división, aunque sea sensata, del trabajo social. Pero es posible imaginar otro sistema en el cual todo el mundo toma parte en las tareas de producción –reducidas al máximo gracias a los progresos de la técnica- y en el cual todos tengan la posibilidad de proseguir paralelamente estudios continuos. Es el sistema del trabajo productivo y del estudio concomitante.

Evidentemente habrá casos especiales: no se puede dedicarse a las matemáticas avanzadas, o a la medicina y ejercer otra actividad al mismo tiempo. No se trata de instituir reglas uniformes. Pero es el principio de base el que ha de ser cambiado. Es preciso rechazar, desde un comienzo, la distinción entre estudiante y trabajador.

Por supuesto, nada de esto tendrá lugar mañana mismo, pero algo hay que se ha puesto en marcha y que proseguirá ineludiblemente.

JPS:
Lo interesante de la acción que ustedes desarrollan es que lleva a la imaginación al poder. Ustedes poseen una imaginación limitada como todo el mundo, pero tienen muchas más ideas que sus mayores. Nosotros estamos formados de un modo tal que tenemos ideas precisas sobre lo que es posible y lo que no lo es. Un profesor dirá: “¿Suprimir los exámenes? Jamás. Se puede perfeccionarlos, pero no suprimirlos”. ¿Por qué esto? Porque ha pasado por los exámenes durante la mitad de su vida.

La clase obrera ha imaginado a menudo nuevos métodos de lucha, pero siempre en función de la situación precisa en la que se encontraba. En 1936 inventó la ocupación de las fábricas, porque era la única arma que tenía para consolidar y sacar provecho de una victoria electoral. Ustedes tienen una imaginación mucho más rica y las frases que se leen en los muros de la Sorbona lo prueban. Hay algo que ha surgido de ustedes que asombra, que trastorna, que reniega de todo lo que ha hecho de nuestra sociedad lo que ella es. Se trata de lo que yo llamaría la expansión del campo de lo posible . No renuncien a eso.

La batalla de Francia… y la precariedad social

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SAMI NAÏR 23/10/2010

MIRO004 Lo que está pasando ahora en Francia era previsible. La sublevación de las clases populares vinculadas a los servicios públicos, de las clases medias seguidas por una parte importante de la juventud, de los estudiantes, no se puede entender si no se tiene en cuenta la situación de conflicto permanente creada por el propio modo de actuar del Gobierno y del presidente Nicolas Sarkozy. Sobre la cuestión de fondo, o sea la reforma de las pensiones y de la edad de jubilación, la posición del Gobierno fue dictada a los sindicatos sin posibilidad de negociación.

Retomando las propuestas de la patronal, que pedía, desde 2007, el retraso de la edad legal de las jubilaciones, la prolongación del plazo de cotizaciones y la evaluación restrictiva del trabajo penoso, el Gobierno propuso un proyecto de ley que impone el retraso de la edad legal mínima de jubilación de los 60 a los 62 años, la prolongación de las cotizaciones durante 41,5 años y el retraso de la edad para cobrar el total de la pensión de jubilación de 65 a 67 años para los que no hayan cotizado el tiempo necesario. Estas propuestas vienen acompañadas de muchas otras sobre la convergencia público-privada, el empleo de personal de mayor edad, de los jóvenes, de los derechos de los parados, de las prestaciones por maternidad, y otros puntos importantes. De hecho, el Gobierno, aprovechando el traumatismo provocado por la crisis económica, pensaba vender todo el paquete a la vez, yendo mucho más allá de lo que se estaba hablando en Francia estos últimos años.

    En el fondo, todo el mundo, incluso los sindicatos, sabe que habrá que hacer reformas, tanto por causa de la prolongación de la esperanza de vida como por la adaptación del sistema de jubilaciones a las nuevas condiciones de la economía francesa dentro del marco de la globalización. Las posiciones del conjunto de los sindicatos (los seis más importantes del país) apuntan que se trata de una reforma global, calificada de injusta (va a profundizar en las desigualdades), esencialmente pagada por los asalariados y, sobre todo, sin un proyecto de plan de empleo y de lucha en contra de la precariedad. Lo que significa que varias categorías sociales tendrán que trabajar hasta los 72 años para poder conseguir jubilaciones completas. Piden, desde luego, una reunión comparable a la que tuvo lugar después de Mayo del 68, llamada de "Grenelle", en la que se adoptó una reforma global consensuada entre el Gobierno y los sindicatos sobre el sistema social y el mercado de trabajo. El Gobierno rechazó la propuesta y, desde la primera manifestación del 24 de junio, no quiso negociar. Dicho de otra manera, ha elegido desde el principio la confrontación directa. Frente a esta ofensiva, los sindicatos -sus reivindicaciones son serias y abiertas (sin embargo, no hay un acuerdo global entre ellos mismos, y que hubiera podido ser un margen de maniobra importante para el Gobierno)-, consideraron que el Ejecutivo quería sobre todo debilitarlos. De ahí, el inevitable enfrentamiento.

    Otro elemento importante para entender la violencia del enfrentamiento: desde su elección, Sarkozy nunca pudo conseguir el apoyo mayoritario para su política de "reformas". La idea que todos los sondeos de estos dos últimos años ponen de relieve es que su política es profundamente conservadora y beneficia sobre todo a los grupos económicos privilegiados. Un sentimiento amargo de injusticia flota en el aire, y los métodos autoritarios y a veces teñidos de desprecio de los más altos responsables políticos hacia la ciudadanía acaban de transformar este sentimiento en rebeldía "lógica", para hablar como el poeta Arthur Rimbaud. Dicho de otra manera, la situación de crisis actual tiene tanto que ver con el rechazo de unas reformas consideradas injustas en un contexto de profundas desigualdades como el enfrentamiento con un presidente y un Gobierno que han perdido todas las elecciones desde las presidenciales de 2007. El tema sindical se mezcla con el rechazo político global.

    ¿Qué va ocurrir? Si el Gobierno mantiene su proyecto, probablemente asistiremos a una contestación social "rastrera" durante los próximos años, sabiendo que va a ser un tema clave en las elecciones presidenciales de 2012. Sin olvidar que los huelguistas franceses tienen la convicción de que se trata de una contienda que supera a su país, y que tendrá muchas consecuencias sobre el resto de los movimientos sociales en Europa. La batalla de Francia está lejos de acabarse.

    EL PAIS.COM

    Written by Eduardo Aquevedo

    23 octubre, 2010 at 2:32

    Noam Chomsky: ¿por qué la intelectualidad francesa lo odia?

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    Una carta que se convirtió en artículo

    CHOMSKY2 Diana Johnstone, Counterpunch

    Querido Noam:

    Verte en París fue un placer largamente esperado por tus muchos amigos y admiradores. Sé que resultó cansado, pero no debes pensar que tu voz se fatigara en vano. Me temo que puedas haberte llevado una impresión muy negativa de algunos medios que parecen "no haber aprendido ni olvidado nada".

    Sin embargo, me parece que lo brusco del tratamiento que te dispensó sobre todo Le Monde pone simplemente de relieve la importancia de tu visita y la honda significación geopolítica que tiene Chomsky en Francia.

    Discúlpame si no presto atención en mi análisis a tu campo principal, la Lingüística, pues no me siento cualificada para hablar de ello. Pero tiendo a creer que puede que la animosidad que en Francia has despertado en ciertos círculos tenga menos que ver con la Lingüística que con tu papel de crítico, el más destacado, de la política exterior estadounidense. Sí, ya sabemos qué hay muchos más, pero Chomsky es de lejos el más conocido en el mundo entero. En mi opinión, este papel de virtual símbolo de la crítica moral sistemática de la política exterior estadounidense es la razón fundamental de la campaña contra ti que comenzó hace unos treinta años. A mi parecer, el alboroto que se registró primero en torno a Camboya y después sobre la defensa del derecho del profesor Robert Faurisson a expresar sus puntos de vista era en lo esencial un modo de desacreditar al principal crítico estadounidense del imperialismo de los Estados Unidos.

    Hace falta que sitúe esta argumentación en su contexto.

    El final de la Segunda Guerra Mundial dividió a Europa en dos grupos de satélites de las dos principales potencias victoriosas. Los métodos políticos de la Unión Soviética dejaron en evidencia para todos el estatus de satélite de Europa Oriental, y sobre todo para los ciudadanos de estos países, que eran conscientes de la coacción que les mantenía dentro del bloque comunista.

    En Occidente, la opulencia estadounidense, la pronta complicidad de las clases dominantes autóctonas y los métodos bastante más sofisticados de persuasión política, que dramatizaban una "amenaza soviética", lograron con éxito convencer a los países satélites de que eran aliados voluntarios de los Estados Unidos. Esto funcionó la mayor parte del tiempo y hubo muy pocas excepciones temporales. Suecia, por ejemplo, que nunca había sido conquistada o liberada, tuvo momentos de auténtica independencia, especialmente con Olof Palme (cuyo oportuno asesinato ha echado gradualmente a Suecia a los brazos de la OTAN). En la década de 1960, Charles de Gaulle dio pasos de importancia destinados a recuperar la independencia política de Francia, al criticar sobre todo la guerra estadounidense en Indochina y tratar de estrechar relaciones con países del Tercer Mundo. Este giro quedó deshecho por los sucesos de mayo de 1968 y tras la caída de Gaulle se puso en marcha un proceso de normalización a fin de consolidar la hegemonía estadounidense en Francia de una vez por todas.

    Ahora bien, debido precisamente a que Francia fue escenario de los impulsos más fuertes de independencia el proceso de normalización tenía que ser el más vigoroso.

    La vanguardia de este proceso consistió en la operación mediática denominada de "les nouveaux philosophes", lanzada a mediados de la década de 1970. En aquella época yo estaba en París y pude asistir a su desarrollo. Los ataques a Chomsky formaban parte integral de esta campaña, destinada a desacreditar al extenso movimiento internacional contra la guerra estadounidense en Vietnam como "ingenuo" o "apologista del gulag", etc. Se trataba de una campaña política amplia y multifacética conducida por los medios para apartar a la opinión pública, sobre todo a la juventud de izquierdas, del Partido Comunista, del gaullismo social (Chaban-Delmas) [1], de la solidaridad con el Tercer Mundo, encaminándola hacia los "derechos humanos", entendiendo sobre todo los derechos humanos de los disidentes de aquellos países a cuyos gobiernos se oponían los Estados Unidos.

    Intelectuales del poder

    El papel de los intelectuales franceses en este proceso es bastante variado y sofisticado.

    Para empezar, la naturaleza y papel de los "intelectuales del poder" es muy diferente, a veces hasta opuesto, en los Estados Unidos y en Francia.

    En los Estados Unidos, los intelectuales del poder (los "nuevos mandarines"), bien numerosos, trabajan directamente para el gobierno, en comités de expertos –think tanks – o como asesores y editorialistas. Su "pensamiento" se dirige a reforzar el poder de los Estados Unidos en el mundo.

    En Francia la situación es casi la opuesta, pues el "poder" de verdad para el que trabajan los intelectuales franceses del poder no es Francia sino los Estados Unidos, considerado protector necesario de "Occidente", contando a Israel.
    En Francia, los intelectuales que trabajan para el gobierno proceden tradicionalmente de las mejores escuelas y se preocupan, desde luego, habitualmente de los intereses franceses. En privado, expresan con frecuencia su descontento por el servilismo francés hacia los Estados Unidos. Pero en buena medida son invisibles para la opinión pública en general y sus consejos sobre política internacional tienden a ser anulados por los políticos.

    En cambio, los verdaderos "intelectuales del poder" en Francia son las estrellas mediáticas que, de un modo u otro, justifican la sumisión francesa a los Estados Unidos. La idea fundamental del viejo "nuevo filósofo" Bernard-Henri Lévy es que el fascismo es "la ideología francesa" y que no se puede confiar en el pueblo ni en el gobierno francés. Así pues, el objetivo político fundamental estriba en dejar impotente a Francia insertándola firmemente en la Alianza Atlántica, la OTAN y la Unión Europea.

    Mientras que los intelectuales estadounidenses del poder tienden a ser nacionalistas pro estadounidenses, los intelectuales del poder franceses son esencialmente antifranceses. En viñetas y películas se retrata a la clase trabajadora francesa como unos bárbaros racistas. Desde la película Le Chagrin et la Pitié, [2] de 1969, el péndulo se ha movido alejándose de la celebración de la Resistencia francesa y pasando a la autoflagelación por los crímenes cometidos contra los judíos bajo la ocupación nazi. La existencia misma de Jean-Marie Le Pen y su Frente Nacional durante casi treinta años ha contribuido principalmente a fortalecer una actitud en contra de antinacionalismo. Se estigmatizan las justificadas críticas a la Unión Europea por desmembrar el bienestar social en favor de un capital financiero como nacionalismo francés arcaico e inaceptable. El centro izquierda dominante ha abandonado tanto las cuestiones económicas como el antimilitarismo en favor de una ideología de los derechos humanos más preocupada por el Dalai Lama (por el que Francia nada puede hacer) que por la desindustrialización del país. La izquierda de los derechos humanos ha abandonado en gran medida la política económica, a la UE, y la política militar a la OTAN y su patrón, los Estados Unidos.

    De diversas maneras, los intelectuales "humanitarios" del poder ejemplificados por Bernard Kouchner [3] trabajan para promover la división estadounidense de la humanidad en tres "uves": villanos, víctimas y victoriosos salvadores. Este particular triángulo fatídico sirve de lecho de Procusto de todos los acontecimientos mundiales de relieve, empezando, por supuesto, por la Segunda Guerra Mundial, tal como ahora se enseña en la mayoría de los colegios: el drama de un villano (Hitler), las víctimas (los judíos) y el victorioso salvador (las fuerzas armadas de los Estados Unidos). (Se dejan cada vez más de lado el Tratado de Versalles, la depresión económica, el antibolchevismo de Hitler, la batalla de Stalingrado y muchísimos otros detalles nada insignificantes).

    Metida a la fuerza en el mismo molde, acaso con una mayor distorsión de la realidad, la crisis yugoslava sirvió para hacer valer el modelo básico. Los intelectuales franceses del poder estaban en primera línea del frente en esta guerra mediática, listos para reforzar la imagen de la gente como mera víctima pasiva de "dictadores genocidas", y cuya única esperanza de salvación se cifraba en ser rescatados por la OTAN.

    El grupo de Euston [4] desempeña la misma función con menos brío. Por doquier la cuestión estriba en mantener unida la Alianza Occidental contra el resto del mundo.

    Filósofos franceses

    Por supuesto, algunos ensayistas franceses contemporáneos critican de cuando en cuando a los Estados Unidos. Le Monde des livres citaba a algunos de ellos –Pierre Bourdieu, Alain Badiou, Slavoj Zizek, Antonio Negri, y otros– como prueba de que los franceses disponen de esos grandes intelectuales, de modo que no necesitan oír lo que Chomsky tenga que decir.
    Aunque sean, por supuesto, muy distintos unos de otros, vale la pena mencionar ciertas diferencias entre los filósofos franceses contemporáneos, por un lado, y Chomsky por otro.

    En primer lugar está la cuestión de los datos. La crítica de Chomsky se acompaña de datos, materia que parece causar tedio a los pensadores franceses contemporáneos. Sin duda, la importancia del ensayo en el sistema educativo francés ha engendrado un mundo de "filósofos" cuya habilidad a la hora de manipular ideas desprovistas de datos era garantía de una carrera distinguida. Louis Althusser llegó a confesarlo en su autobiografía, reconociendo que no sólo eran pocos los datos que conocía sino también pocas las obras de filosofía, pero había aprendido a sintetizar. Con ello se suscita la cuestión de la utilidad social de dicha filosofía. Si el objetivo social consiste en entretener, entonces la escuela francesa cumple su propósito: la mistificación es con frecuencia bastante más entretenida que las descripciones claras de la realidad.

    Por otro lado, si el objetivo estriba en ayudar a los lectores a alcanzar su propia comprensión de la realidad, sobre todo de la realidad política, entonces su primera necesidad es poder disponer de los datos básicos pertinentes, que la mayor parte de la gente no tiene tiempo de establecer mediante una investigación propia. Por tanto, Chomsky resulta útil a los ciudadanos al suministrarles materia prima para que desarrollen sus propias ideas de un modo que no pueden los proveedores de ideas confeccionadas pero de endeble sostén.

    Hay otras dos diferencias referentes a la ética y la claridad de pensamiento.

    La ética chomskyana se centra en la crítica del abuso de poder en nuestra sociedad, lo cual no entraña un rechazo de esa misma sociedad, pues en algunos aspectos Chomsky es muy pro estadounidense. Pero la actitud básica es que uno tiene el deber y la posibilidad de combatir el abuso de poder en la sociedad propia, mientras que esto es difícil, si no imposible, en algunas sociedades ajenas, sobre en todo en aquellas en las que se produce un gran antagonismo.

    En décadas recientes, los intelectuales franceses han tenido, por contraposición, la tendencia a adoptar una ética dualista y escoger bando entre distintos "campos". Tras el desplome de la Unión Soviética y el "campo socialista", este dualismo se ha centrado en Occidente, "cuna de los derechos humanos", frente al resto del mundo atrasado, lo cual ha llevado a una completa incomprensión respecto a Chomsky, cuya crítica de los Estados Unidos poco tiene que ver con escoger un "campo" opuesto.

    Por lo que toca a la claridad, el énfasis que se pone en la complejidad estilística del sistema escolar de élite francés ha llevado a la noción de que todo aquello que es claro no es "profundo". Se supone que una cierta oscuridad sugiere profundidad (Pierre Bourdieu hizo un uso deliberado de este prejuicio al utilizar frases largas para pensamientos simples. En cierta ocasión le contó al filósofo estadounidense John Searle que, para que a uno le tomen en serio en Francia, al menos el 20% de lo que escribe tiene que resultar incomprensible).

    Debido en parte a estas diferencias, existe un antagonismo natural entre Chomsky y sus contemporáneos franceses. Y esto se entrecruza con las controversias políticas. En primer lugar, en el caso de Camboya, la preocupación de Chomsky, por establecer correctamente los hechos y evitar exageraciones fue groseramente malinterpretada como expresión de simpatía o apoyo a los jemeres rojos. Se produjo un choque entre alguien para quien los hechos son fundamento de la opinión y otros para quienes la opinión es lo que prevalece y los hechos tienen menor significación.

    Posteriormente, en el caso Faurisson, más explosivo, el simple hecho de defender el principio de libertad de expresión se interpretó como apoyo a las tesis de Robert Faurisson, pese a la insistencia de Chomsky en que las dos cosas quedaban bien separadas. En este caso, resulta imposible determinar dónde dejamos las honestas diferencias filosóficas y entramos en el aprovechamiento con la finalidad de desacreditar a Chomsky como crítico del imperialismo estadounidense.

    La "Ley Gayssot" y la religión de Estado

    Nadie podría haber sido plenamente consciente en aquella época, en torno, a 1980, de adónde llevaría el "asunto Faurisson". El alboroto en torno al profesor de literatura que decidió poner en tela de juicio el hecho históricamente aceptado de que se utilizaran cámaras de gas para exterminar a los judíos en los campos de concentración alemanes resultó ser un hecho clave en el proceso que llevó al establecimiento del Holocausto o la "Shoah" (el término religioso hebreo que hoy se usa comúnmente en Francia) como una especie de religión de la memoria y el arrepentimiento, elevada al estatus de dogma oficial.

    Lejos de seguir el consejo de Chomsky de dejar que las cuestiones se dirimieran mediante la libre discusión, la Asamblea Nacional francesa de julio de 1990 adoptó una enmienda a una ley de 1881 sobre libertad de prensa conocida como "Ley Gayssot", por el diputado comunista que la presentó. Esta enmienda apela concretamente a castigar a quien públicamente "impugna" (pone en cuestión o discute) "la existencia de uno o varios crímenes contra la humanidad", tal como los definieron las disposiciones del Tribunal de Nuremberg de 1945, y que hayan sido cometidos "por miembros de una organización declarada criminal" de acuerdo con esas disposiciones o "por una persona a la que se halla culpable de dichos crímenes por la jurisdicción francesa o internacional". Los crímenes contra la humanidad de Nuremberg que se enumeran son "el asesinato, el exterminio, la esclavitud, la deportación y todos los demás actos inhumanos cometidos contra poblaciones civiles" así como "las persecuciones por motivaciones políticas, raciales o religiosas".

    Por lo general, esta ley se ha venido utilizando para procesar o silenciar a personas que en general no impugnan, discuten o cuestionan la existencia de los crímenes arriba mencionados pero que ponen en cuestión que se usaran cámaras de gas en la comisión de genocidios masivos. Puesto que la "negación" misma de la persecución nazi de los judíos es casi inexistente, la ley se ha aprobado con el fin de aplicarse especialmente a personas de quienes, debido a su orientación política general, se sospecha un oculto antisemitismo. Ese fue el caso de la demanda contra Bruno Gollnisch, destacado miembro del Frente Nacional.

    Gollnisch, profesor de estudios asiáticos en la Universidad de Lyon, eludió simplemente una pregunta sobre el Holocausto durante una entrevista, afirmando que se trataba de una cuestión para los expertos. Las acusaciones contra él finalmente se desestimaron tras una apelación a la suprema instancia judicial francesa, pero mientras tanto quedó suspendido de su puesto universitario durante cinco años.

    Una ley de este tipo tiene efectos que rebasan su inmediata aplicación. Para empezar, ha contribuido a sacralizar el Holocausto, o la "Shoah", que ha venido considerándose cada vez menos como un acontecimiento histórico que como un dogma sagrado. En un Estado secular en el que las religiones tradicionales están excluidas de la escuela pública, sólo la Shoah exige la adhesión tanto mental como emocional tradicionalmente reservadas a la religión. Su lugar en el plan de estudios crece mientras mengua en general la enseñanza de la historia.

    Inicialmente, los crímenes nazis se mostraron como algo contrario a la humanidad, pero conforme la identificación de las víctimas se ha ido centrando cada vez más en los judíos, el resultado ha sido dividir implícitamente a los escolares entre víctimas potenciales, a saber, los judíos, y todos los demás, cuya inocencia está menos garantizada. Esto equivale a invertir la estigmatización tan abominada de los judíos como "asesinos de Cristo". Hoy los no judíos se encuentran en la incómoda posición de ser descendientes de "matajudíos" (o tal vez de quienes no lograron salvar a los niños judíos de la deportación a Auschwitz).
    Un efecto inevitable consiste en animar a otras comunidades étnicas a acentuar su estatus de víctimas históricas, sobre todo de víctimas de "genocidio". Africanos, armenios, musulmanes y otros sienten todos que las tragedias de sus antepasados merecen respeto y conmemoración comparables. Esta rivalidad en el victimismo puede conducir a una ampliación de la Ley Gayssot o de una ley anterior contra la incitación al odio racial para procesar a quienes consideren inapropiado el término "genocidio" en relación con los trágicos acontecimientos de Ucrania, Armenia, Bosnia, etc.

    Hacer de la historia objeto de reverencia antes que de curiosidad señala una sutil pero grave regresión de los valores seculares de la libre investigación. Contribuye a una atmósfera de autocensura, de "corrección política" que alienta el apocamiento intelectual en lugar de la osadía. El resultado político es que se inculca en los niños la visión del mundo de las tres "uves", en la que los Estados Unidos representan al victorioso salvador y Francia es un testigo poco menos que culpable.

    Los tiempos están cambiando

    Para buena parte de la generación más joven, el culto de la Shoah, con sus conmemoraciones anuales obligatorias y su constante recordatorio del "deber de memoria" se está volviendo tan aburrido como cualquier otra religión impuesta. Y no consigue reprimir las críticas al tratamiento dispensado por Israel a los palestinos. Puede que el periplo de la culpa esté llegando a su fin.

    Tu visita a París durante los últimos cinco días de mayo llegó en un momento en el que hay señales de que están cambiando las tornas ideológicas y una de esas señales fue la asistencia de gente por lo general joven a tu charla en el auditorio de la Mutualité, apadrinada por la publicación mensual Le Monde diplomatique.
    Al contrario que Le Monde diplomatique, Le Monde, antaño respetado diario de referencia, se ha convertido en enseña de "la pensée unique" y el servilismo proatlantista hacia los Estados Unidos y la Unión Europea. Primero, el diario publicó una atontada crónica de su reportero, que no pudo entrar en el Collège de France a escuchar la conferencia principal de Chomsky y redactó una queja por haber tenido que quedarse fuera. Pocos días después, Le Monde publicó un malicioso ataque en su sección semanal de libros, ignorando nuevas publicaciones de importancia y desenterrando el asunto Faurisson a fin de deshacerse en elogios de los críticos de Chomsky, sin hacerse siquiera mínimamente eco de los argumentos del mismo Chomsky en favor de la libertad de expresión.

    Pero, por otro lado, al final de tu visita te entrevistaron en Ce soir ou jamais, el popular programa nocturno, lo que te dio la oportunidad, después de todos estos años, de responder a las principales preguntas planteadas por el presentador, Frédéric Taddei. El programa es popular y los espectadores que se fueran a la cama temprano pueden encontrarlo fácilmente en Internet.

    Esta entrevista en televisión fue favorablemente comentada en Marianne, que en los últimos años se ha convertido en el semanario más leído de Francia. Marianne recalcó el "extraño silencio de los medios" respecto a la visita de Chomsky, y sobre todo la incapacidad de citar sus contundentes críticas al ataque israelí contra la flotilla de la libertad para Gaza, que había tenido lugar esa misma mañana. La revista mencionaba las declaraciones del mismo Chomsky para explicar esta desatención de los medios: a veces de modo consciente, a veces inconscientemente, tendemos a filtrar lo que no queremos ver u oír si nos resulta incómodo.

    Chomsky todavía incomoda a alguna gente de los medios franceses. Pero no a todos. Está, por supuesto, el gran despliegue en Le Monde diplomatique, uno de los organizadores de la visita, con un largo artículo del profesor Jacques Bouveressse, anfitrión de Chomsky en el Collège de France. Daniel Mermet, del popular programa vespertino de radio là-bas si j’y suis retransmitió el encuentro de Chomsky con dirigentes sindicales. El diario católico La Croix publico un artículo informativo sobre nuestro visitante.

    En febrero de 2003, el entonces Ministro de Asuntos Exteriores, Dominique de Villepin, pronunció un discurso en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas oponiéndose al ataque estadounidense a Iraq. Su intervención le valió un entusiasta aplauso internacional. Parecía que Francia podía recuperar una voz independiente. Pero el temor a las represalias estadounidenses tuvo su papel en el posterior alineamiento de Sarkozy con los Estados Unidos e Israel. Con ello no se consiguen recompensas visibles, aparte de compartir el atolladero afgano y enajenarse a buena parte de la población árabe de Francia. Los años de George Bush, la guerra de Afganistán, el apoyo sin crítica a Israel por parte de los Estados Unidos, la crisis financiera y la creciente desilusión con la Unión Europea están socavando la aceptación popular de la pasiva lealtad de Francia al imperialismo estadounidense.

    El péndulo se mueve. Villepin, el enemigo político más feroz de Sarkozy, ha vuelto a escena, apelando a que Francia "aprenda las lecciones de Vietnam, de Argelia, del colonialismo", para retirarse de Afganistán y reconocer que el mundo está cambiando. Occidente ya no puede dictar su voluntad al mundo, en el que surgen nuevas potencias, insiste Villepin. Está fuera del poder, pero sus palabras tienen resonancia. La paradoja es que Chomsky, a quien se considera antifrancés por su desdén hacia los intelectuales franceses, ofrece apoyo a quienes quieren recobrar la independencia nacional francesa con el fin de desempeñar un papel constructivo y pacífico en el mundo multipolar de mañana. Por lo menos, contribuye a la libertad de palabra.

    Con mis mejores deseos, Diana Johnstone

    NOTAS T.:

    [1] Jacques Chaban-Delmas (1915-2000) fue Primer Ministro bajo la presidencia de Georges Pompidou entre 1969 y 1972, y desarrolló el proyecto de Nouvelle societé (aconsejado, entre otros, por Jacques Delors) en la vertiente más social del gaullismo.

    [2] Le chagrin et la pitié, documental franco-suizo de Marcel Ophüls (hijo del gran director judío alemán Max Ophüls), examinaba de modo nada complaciente el papel del colaboracionismo y la pasividad francesas durante la ocupación alemana entre 1940 y 1944.

    [3] Kouchner fue fundador de Médicos sin Fronteras en 1971 y uno de los promotores del principio de "injerencia humanitaria". En la actualidad es Ministro de Asuntos Exteriores y de Europa con Sarkozy.

    [4] El Manifesto de Euston, publicado en el New Statesman londinense en abril de 2006, fue redactado por un grupo de intelectuales británicos sedicentemente progresistas con el ánimo de redefinir los valores de la izquierda, amenazados en su opinión por la posición antiestadounidense, el antisemitismo y las críticas acerbas a Occidente. Sus numerosos críticos lo juzgan más bien un intento de plegarse a los nuevos designios de la política imperial estadounidense, desactivar las críticas a Israel y respaldar las agresione bélicas, empezando por la guerra contra Iraq.

    Diana Johnstone es miembro del Consejo Editorial de SinPermiso.

    Traducción para www.sinpermiso.info : Lucas Antón

    Written by Eduardo Aquevedo

    25 junio, 2010 at 21:11

    Francia: la izquierda unida gana ampliamente las elecciones regionales…

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    ELECCIONES REGIONALES EN FRANCIA

    La izquierda se hace con el control de casi todas las regiones francesas

    VictoriaSevera derrota del partido de Nicolas Sarkozy en las elecciones de este domingo a dos años de las presidenciales

    ANTONIO JIMÉNEZ BARCA – París – 22/03/2010

    La izquierda francesa, que acudía ayer unida y envuelta en una ola de optimismo a la segunda vuelta de las elecciones regionales, confirmó el triunfo apuntado en la primera ronda y se alza con una victoria indiscutida. Todas las regiones de la Francia metropolitana, excepto Alsacia, tendrán un presidente de izquierda. El Partido Socialista francés (PS), Europa Ecología y el Frente de Izquierda consiguen en torno al 54% de los votos y el centro-derecha de Sarkozy, el 36%, según el ministro del Interior, Brice Hortefeux. El Frente Nacional, la formación de extrema derecha de Jean-Marie Le Pen que parecía moribunda hace meses, reafirma también su recuperación alcanzando un sorprendente 10% de los sufragios, teniendo en cuenta que sólo presentaba candidaturas en 12 regiones, donde, de hecho, ha rozado, de media, el 17%. La abstención fue alta, el 48,12%, aunque menor que en la primera vuelta (53,6%).

      Media hora después de que se cerraran las urnas, el primer ministro, François Fillon compareció para certificar "la decepción" de su grupo político. "No hemos sabido convencer. Asumo mi parte de responsabilidad y así se lo diré al presidente de la República mañana [por hoy]". Después, el cariacontecido primer ministro francés, que participó mucho en la campaña para tratar de animar a un electorado poco motivado y que no piensa dimitir por ahora, recordó la virulencia de la crisis económica mundial en un intento de justificar el descontento de los franceses con el Gobierno.

      Poco después habló la primera secretaria del Partido Socialista, Martine Aubry. Satisfecha, pero no exultante ni triunfalista. Hizo pública la victoria de la izquierda y añadió: "Los franceses han rechazado la política injusta de Sarkozy, que ha hecho regalos fiscales a los que más tienen, que ha protegido a los bancos y a los banqueros, pero que está poniendo en peligro la sanidad y la educación públicas". Después concluyó: "Hemos de consolidar esta izquierda solidaria que se ha reencontrado con los franceses".

      Mirando a las presidenciales

      Ésta es la última elección antes de las presidenciales de 2012, en las que Sarkozy se jugará el cargo. La izquierda, de este modo, se coloca en una posición aceptable para el asalto al Elíseo dentro de dos años. No será fácil. Ya en 2004 ganó las elecciones regionales con claridad (consiguió 20 de las 22 regiones) y luego perdió las presidenciales en 2007, al derrotar a Nicolas Sarkozy a Ségolène Royal. Daniel Cohn-Bendit, eurodiputado, líder del Mayo del 68 y dirigente de Europa Ecología, lo recordó ayer y añadió que la izquierda francesa debe ya empezar a trabajar en un proyecto victorioso de cara a esa crucial cita electoral.

      Para eso, primeramente, el Partido Socialista francés (PS) deberá elegir un líder en un proceso de primarias que se antoja tormentoso. Tras la victoria de ayer Martine Aubry ha mostrado que le sobra legitimidad para presentarse como candidata. También su oponente en el último congreso socialista, Ségolène Royal, ex candidata presidencial y reelegida ayer presidenta de la región de Poitou-Charentes con un resultado apabullante: 61,1% de los votos contra 38,9% del centro-derecha. De este modo, Royal también se postula para convertirse, antes de 2012, en la líder de la izquierda. Ayer no olvidó leer los resultados en clave nacional y aseguró que se deben traducir como una clara derrota de Sarkozy.

      En la región de Languedoc-Rousillon, el presidente Georges Frêche, expulsado del PS en 2008 por declaraciones racistas, ha sido reelegido con más del 53% de los votos.

      La cabeza de lista del Frente Nacional en Nord-Pas-de-Calais, Marine Le Pen, hija del presidente del partido ultraderechista, Jean-Marie Le Pen, y, casi con toda seguridad, su heredera a la cabeza de la formación cuando éste, de 81 años, se jubile en 2011, aparecía sonriente dispuesta a dar su versión sobre lo ocurrido: "Hemos obtenido una victoria incontestable. Hemos mejorado los resultados de la primera vuelta, lo que no nos ocurría desde hacía tiempo".

      Ahora, falta saber qué hará Sarkozy, que hoy se reúne con su plana mayor en el Palacio del Elíseo para estudiar los resultados, con una derrota tan clara encima de la mesa. Pronto se verá si se traduce en un cambio de Gobierno o de estrategia. Por lo pronto, ya se adivinan enemigos: Dominique de Villepin, rival de Sarkozy en el centro-derecha, actualmente en China, dará el jueves una rueda de prensa para dar a conocer, previsiblemente, su propia formación política.

      EL PAIS.COM

      Written by Eduardo Aquevedo

      23 marzo, 2010 at 3:31

      Murió Jean Ferrat, el último de los grandes de la canción francesa…

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      Laure Brumont

      Prolífico y discreto, Jean Ferrat, de 79 años, compuso e interpretó unas 200 canciones, en las que mezclaba textos comprometidos, homenajes al poeta y novelista Louis Aragon y declaraciones de amor a Ardèche, su región adoptiva, donde vivía desde hacía muchos años.

      Nacido el 26 de diciembre de 1930 en Vaucresson (suburbios de París) y registrado con el nombre de Jean Tenenbaum, perdió a la edad de 11 años a su padre, quien era un judío emigrado de Rusia y deportado a Auschwitz. Ferrat fue salvado gracias a militantes comunistas, algo que nunca olvidó.

      Después de la Segunda Guerra mundial abandonó los estudios de bachillerato para ayudar a su familia y consiguió trabajo como asistente en un laboratorio de química hasta 1954, fecha en la cual comenzó a cantar en los cabarets parisienses.

      Rápidamente, Jean Ferrat decidió interpretar textos comprometidos, como "Nuit et Brouillard" (Noche y niebla, 1963), que habla de los horrores de la deportación durante la guerra –una canción que no fue difundida por las emisoras– y luego "Potemkin" (1965), a la gloria de los marineros del acorazado del Mar Negro cuyo amotinamiento fue el preludio de la Revolución rusa de 1905, también prohibida.

      Simpatizante del Partido Comunista sin haber sido nunca miembro, Ferrat tomó cierta distancia en su momento con el régimen soviético.

      De esta forma en su canción "Camarada" denunció la invasión rusa a Praga en 1968, y en "Bilan" (Balance) criticó el "balance globalmente positivo" hecho por el Partido Comunista francés sobre los países del Este.

      "Era un hombre como cualquier otro. El quería vivir la misma vida de la gente del pueblo, y no una vida de estrella. Y sin embargo, si la población de Antraigues es conocida, se lo debemos a él", recalcó el alcalde, Michel Desanti, vecino y amigo del cantante desde "hace 18 años".

      "Para nosotros, era el último de los grandes de la canción francesa con Brel, Ferré y Brassens, pero era ante todo un hombre como cualquier otro", insistió.

      El artista llegó a Antraigues en 1964, instalándose definitivamente en 1973 en este pueblo de 600 habitantes, en una casa ligeramente aislada.

      En 1974, dos años después de haber cesado de presentarse en escenarios, y luego en 1995, consagró con éxito dos discos a Louis Aragon.

      En una de las raras entrevistas que concedió a la televisión francesa, en 2003, Ferrat criticó la gran industria discográfica, estimándola peligrosa para la libertad creativa.

      Jean Ferrat se casó con la cantante Christine Sèvre, fallecida en 1981.

      Mucha gente llegaba a Antraigues para conocerlo y saludarlo y verlo jugar con sus amigos a la petanca en la plaza del pueblo.

      Desde hacía varios años, no obstante, Jean Ferrat tenía problemas de salud y ya casi no salía a la calle.

      El cantante, que fue concejal de Antraigues, había dado al hotel del pueblo el nombre de "La montagne", una de sus más célebres canciones, "pero no quiso jamás que se bautizara con su nombre una de las escuelas", recordó el presidente del Concejo de Ardeche, el socialista Pascal Terrasse.

      http://es.noticias.yahoo.com/12/20100313/ten-murio-jean-ferrat-el-ultimo-de-los-g-1d0e926.html#ynw-article-part2

      Written by Eduardo Aquevedo

      16 marzo, 2010 at 23:19

      Francia, elecciones: victoria de la izquierda, derrota de la centro-derecha del Presidente Sarkozy…

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      Nicolas Sarkozy

      Dura derrota para la derecha francesa

      La primera vuelta de las elecciones regionales tuvo un inobjetable perdedor, el presidente Nicolas Sarkozy –a tal punto de que se habla del fin del sarkozysmo–, y un ganador, el Partido Socialista y las listas de la izquierda en general.

      Por Eduardo Febbro

      Desde París

      La izquierda francesa renació de las cenizas después de varios años en el patíbulo, mientras que la derecha gobernante y el sistema democrático recibieron un rotundo cachetazo. La primera vuelta de las elecciones regionales de este domingo tuvo dos perdedores, el presidente Nicolas Sarkozy y la representatividad democrática, y un ganador inobjetable, el Partido Socialista y las listas de la izquierda en general. Con más de 53 por ciento de abstención, esta consulta batió records de ausentismo electoral al tiempo que restauró a los socialistas en una dinámica de poder. El PS dominó copiosamente al partido presidencial UMP con alrededor del 30 por ciento contra algo más del 26 por ciento para el partido de Sarkozy. Las predicciones de los sondeos se cumplieron casi al pie de la letra pero con la excepción de la ultraderecha del Frente Nacional. El partido de Jean Marie Le Pen volvió a coquetear con sus resultados históricos y salió este domingo reforzado con poco más del 12 por ciento de los votos, cuando las encuestadoras habían fijado un techo de 10 por ciento. Los otros dos triunfadores son los ecologistas y el frente de izquierda.

      El movimiento Europa Ecología, conducido por el ex líder de las revueltas estudiantiles de mayo del ‘68, Daniel Cohn-Bendit, obtuvo un poco más de 12 por ciento de los sufragios, mientras que el Frente de Izquierda –lista de socialistas disidentes y otras corrientes de la gauche francesa– se sitúa en un abanico que va del 8 al 11 por ciento según las encuestadoras.

      Para los socialistas y su primera secretaria, la ex ministra de Trabajo Martine Aubry, los resultados son una resurrección exitosa. Nueve meses después del oprobio sufrido en las elecciones europeas (16,48 por ciento), el PS regresa al primer plano electoral y se vuelve a convertir en el primer partido de Francia, por delante de la máquina electoral diseñada por el presidente francés.

      Sarkozy pagó ayer un triple tributo: el de su política y su estilo, el de su estrategia de partido que consistió a fagocitar a los demás partidos de la derecha para englutirlos en uno sólo –ello lo priva de una reserva de votos para la segunda vuelta del 21 de marzo– y el tributo de sus devaneos con la extrema derecha a través de un insólito debate sobre la identidad nacional –había que responder a la pregunta “¿qué es ser francés?”– promovido por el no menos insólito ministro de la Inmigración y la Identidad Nacional, el ex socialista Eric Besson. Las listas con los colores de la UMP retrocedieron en todo el territorio. Sarkozy había ideado un modelo unitario llamado “bala de cañón” copiado del esquema de las presidenciales de 2007, con el objetivo de obtener 30 por ciento en la primera vuelta y removilizar a la derecha en la segunda. La idea cayó al vacío. Peor aún, el 12 por ciento de la extrema derecha autoriza a este partido a mantenerse en la segunda y con ello provocará duelos triangulares que serán nocivos para la derecha.

      La izquierda se encamina hacia la segunda vuelta con sólidas perspectivas de conservar las 24 de las 26 regiones que controla y hasta puede darse el lujo de quedarse con una más. El partido de Martine Aubry cuenta con un consistente resguardo de votos gracias a los porcentajes de sus aliados naturales, Europa Ecología y el Frente de Izquierda. Con todo, la tasa de abstención deja en suspenso una incógnita que los analistas y las encuestadoras no lograron definir. Para algunos, la abstención se debe a la desmovilización de los electores de la derecha y al despertar cívico de los de la izquierda. Otros, en cambio, desarrollan el argumento contrario. Por lo pronto, para Jean Luc Melanchon, uno de los dirigentes del Frente de Izquierda, la abstención se asemeja a “una insurrección cívica”. Los medios habían puesto esta elección bajo la bandera del test nacional de la política del ejecutivo de Nicolas Sarkozy. Anoche, el primer ministro francés, François Fillon, restó valor a este análisis y dijo que la elevadísima abstención no permitía darle a esta primera vuelta un valor de juicio nacional. El equipo presidencial salió a destilar su defensa. Varios allegados a Sarkozy dijeron en los medios que la abstención “destruye” el argumento de la izquierda en su pretensión de hacer de este voto regional un referéndum anti Sarkozy. Manuel Vals, diputado e intendente socialista de la localidad de Evry, juzgó en cambio que Nicolas Sarkozy es responsable de la abstención: “Por su actitud, por los resultados de su política y por su política, el presidente de la República tiene una responsabilidad evidentemente importante”.

      Aunque no comparten la interpretación del resultado, izquierda y derecha corren ahora detrás del mismo desafío: movilizar a los electores en la segunda vuelta a fin de confirmar la victoria –PS– y limitar la profundidad del abismo de la derrota –UMP–. La primera secretaria del Partido Socialista, Martine Aubry, leyó los resultados con otro sentido y dijo que “los franceses enviaron un mensaje claro y fuerte. Hoy expresaron el rechazo a una Francia dividida, angustiada y debilitada y, sobre todo, quisieron expresar su deseo de una Francia más justa y más fuerte”. El PS vivió de hecho dos elecciones en una: la de las regionales y otra más subterránea por la candidatura presidencial para las elecciones de 2012. Sus protagonistas son la misma Martine Aubry y la ex candidata presidencial de los socialistas en 2007, Ségolène Royal, que competía para conservar la presidencia de la región Poitou Charentes. Con 40 por ciento de los votos, Royal tiene todas las cartas en la mano para renovar su mandato el próximo domingo. Con ello se mantiene también intacta su gravitación en la opinión pública, lo que no hará más que azuzar el costoso antagonismo en el corazón del PS entre Ségolène Royal y la línea de Martine Aubry. Fue precisamente esa guerra sin cuartel, vulgar, con golpes bajos y denuncias de toda índole la que hipotecó en gran parte la credibilidad del PS.

      Además de los socialistas, la confirmación de la ecología como corriente influyente y la legitimidad de las listas de la izquierda disidente, estas elecciones marcaron el retorno de los halcones de la extrema derecha. El ultraderechista Jean Marie Le Pen apareció anoche triunfante ante las cámaras de la televisión sobre un pupitre donde había colocado el polémico afiche de campaña del Frente Nacional que decía “no al islamismo” cubierto por una banda donde se leía “censurado”. El carácter racista y agresivo de ese afiche, que presentaba el mapa francés con los colores de Argelia cubierto de misiles, fue prohibido por la Justicia a raíz de una querella presentada por varias asociaciones. Le Pen dijo lo esencial: “El Frente Nacional ha vuelto al juego”. Las elecciones de 2007 parecían haberlo enterrado, pero las urnas regionales lo resucitaron. Ello parece confirmar la pertinencia de los análisis de quienes criticaron las escaramuzas de la derecha en el poder en los territorios de la extrema derecha de la mano del debate sobre la identidad nacional y otros deslices menos decentes hacia la ultraderecha. En vez de servir a las listas presidenciales, esa “invasión” benefició al discurso original. Estas elecciones cristalizaron el hartazgo de los franceses hacia la manera en que los políticos los representan. A nivel nacional, los primeros análisis sugerían anoche que las urnas dominicales “marcan el fin del sarkozysmo” (Liberación) y expresan al mismo tiempo la aspiración a otra cosa distinta, el deseo de que se ponga en marcha otra dinámica política. Los electores, al sacar a la izquierda del pozo, han esbozado los primeros trazos de esa dinámica.

      Página/12

      El Partido Socialista resucita en las elecciones regionales francesas

      El partido de Martine Aubry se impone como primera fuerza frente al de Sarkozy.- El Gobierno se escuda en la elevada abstención para minimizar el revés electoral

      ANTONIO JIMÉNEZ BARCA – París – 15/03/2010

      Tras perder las elecciones presidenciales en 2007 y sufrir un batacazo en las últimas europeas, en junio de 2009, con un mísero 16,4%, los socialistas franceses resurgen y, con un 30% de votos, según varios sondeos, se imponen como la primera fuerza política del país, alzándose con la victoria de la primera vuelta de las elecciones regionales celebradas este domingo en Francia.

        La Unión por un Movimiento Popular (UMP), la formación de centro-derecha de Nicolas Sarkozy, queda en segundo lugar, con un 25-26% de los votos, y sufre el esperado castigo que le pronosticaban todos los sondeos. Hubo un voto de rechazo a Sarkozy y a su política anticrisis, pero también un apoyo explícito a los gobernantes socialistas que, en su gran mayoría, dirigen las distintas regiones en Francia.

      Europa Ecología, la formación verde comandada por el eurodiputado y ex líder del Mayo del 68 Daniel Cohn Bendit, se confirma como tercera fuerza política del país, al haber logrado el 13% de los votos. Su alianza con el PS en la segunda vuelta, que se celebrará el próximo domingo, será clave a la hora de que la izquierda se alce con la mayor parte -si no la totalidad- de las regiones francesas. Las listas deben estar elaboradas el martes.

      Escasa participación

      Una abstención elevadísima, el 52,7%, marcó la jornada. Como se preveía, la mitad de los franceses convocados a las urnas dieron la espalda a la votación. A los veinte minutos de que se supieran los primeros datos de los sondeos, el primer ministro francés, François Fillon, compareció en la televisión. Serio, cariacontecido, lo primero que certificó es la ínfima participación -"una abstención récord en todas las elecciones regionales"- para luego asegurar, apoyándose en esa escasísima participación, que nada está aún escrito de cara a la segunda vuelta. También se escudó en la abstención a la hora de traducir el resultado de esta primera vuelta de "unas elecciones regionales" en un plebiscito nacional.

      Poco después, la primera secretaria del Partido Socialista francés, Martine Aubry, aparecía ante las cámaras para refrendar la victoria. Seria, contenida, manifestó que el resultado de los socialistas franceses era histórico y que la victoria de ayer les carga de responsabilidad. Después recordó a los jóvenes, a las personas mayores y a todos aquellos "que han perdido nivel de vida con la crisis económica". "Os esperamos el domingo que viene", concluyó, algo más sonriente, saludando.

      Con este resultado, Aubry se legitima como líder del PS francés, después de haber sido elegida en noviembre de 2008 en un congreso tormentoso y fracasado. Desde entonces -y hasta ahora probablemente- ha estado cuestionada, más si cabe cuando en las pasadas elecciones europeas obtuvo un raquítico 16,4% de los votos, a un paso de los ecologistas. En una palabra, Aubry se perfila ya como uno de los dirigentes socialistas que pueden aspirar a disputar a Sarkozy las elecciones presidenciales de 2012.

      No estará sola en esa carrera. Ségolène Royal, su oponente en el citado congreso y su más directa rival en las filas socialistas, se ha alzado con la victoria, con un 39,8% de los votos, de la región de Poitou-Charentes. Una anécdota sintomática: mientras Martine Aubry se dirigía a los franceses en una alocución desde la sede del PS, en París, al mismo tiempo Ségolène Royal lo hacía desde su feudo de Poitou-Charentes, de la que es presidente. Una anécdota sintomática: mientras Martine Aubry se dirigía a los franceses en una alocución desde la sede del PS, en París, Ségolène Royal hacía lo mismo desde su feudo de Poitou-Charentes. "El resultado de esta votación tiene dos lecturas: el de la adhesión de los electores a sus presidentes regionales y el del voto de castigo severo a la derecha", explicó Royal, en un discurso medido. No comentó en ningún momento sus aspiraciones para convertirse de nuevo en la candidata del PS, pero su posición, sin duda, también se refuerza.

      La ultra-izquierda pierde impulso: el Frente de Izquierda se aúpa hasta el 6%. Pero el Nuevo Partido Anticapitalista, la reciente formación de Olivier Besancenot, se hunde con un raquítico 2%, lo que supone un retroceso de tres puntos en relación con las últimas elecciones europeas. Entre otros factores, la polémica que siguió a la presentación de una candidata anticapitalista, musulmana, proabortista y con velo confundió a sus electores.

      Otra formación que cosecha un sonoro fracaso es el partido de centro MoDem, del ex ministro François Bayrou. Con un 4%, Bayrou y sus seguidores se despeñan, transformándose en algo casi residual. Su líder ve cómo desaparecen muchas de sus posibilidades de presentarse con ciertas garantías de no hacer el ridículo a las próximas elecciones presidenciales de 2012. Dio la cara anoche en un discurso elocuente: "Ha sido un día inquietante para el país: una abstención elevadísima, el ascenso de la extrema derecha… Francia está emitiendo señales de alarma. También tengo que decir, claro, que nuestro resultado es malo".

      El debate se centra en determinar si de unas elecciones regionales con una tasa tan alta de abstención se debe extraer una lección general para Sarkozy. En la izquierda no tenían ninguna duda. En la derecha sí. Fillon así lo aseguró este domingo. El mismo Sarkozy, que se las venía venir, ya avisó el viernes: "Las elecciones regionales tienen consecuencias regionales". Así, no habrá baile de ministros ni cambio de rumbo, aunque, eso sí, avisó de que impondrá un régimen de reformas estructurales y económicas más lento.

      Le Pen, el cuarto más votado

      Los sondeos auguran al Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen un 12% de los votos, aproximadamente, lo que le convertiría en la cuarta fuerza política del país, detrás de los ecologistas. Es decir, casi el doble de lo que consiguió en las últimas elecciones europeas, cuando su formación alcanzó sólo el 6,8% y algunos pronosticaron la paulatina desaparición de la ultraderecha francesa, subsumida en el centro-derecha de Sarkozy. No ha sido así. Su líder, Jean-Marie Le Pen, de 81 años, que se presenta por última vez a una elección, lo recordó en la televisión: "El presidente de la República nos dio por muertos y enterrados, pero todavía somos una fuerza nacional, y cada vez con más fuerza gracias a los patriotas".

      En la región de Provenza-Alpes-Costa Azul, donde Le Pen se presenta como candidato a consejero regional, el Frente Nacional obtiene más del 20% de los votos. Al norte de Francia, en la región de Nord-Pas-de Calais, la hija de Le Pen, Marine Le Pen, candidata también, logra un porcentaje similar al de su padre y se convertía, de paso, en la dirigente del partido con más posibilidades de suceder al líder al frente de la formación, dentro de como máximo un año.

      La campaña del Frente Nacional se desarrolló con polémica: el partido presentó un cartel electoral que rezaba "No al islamismo" y mostraba a una mujer con burka ante una silueta del mapa de Francia pintada con los tres colores (blanco, verde y rojo) de la bandera argelina. Fue prohibido. Este domingo, un Le Pen crecido lo pegó, con la leyenda "censurado", en la tribuna desde la que pronunció su discurso.

      El País.com

      La gauche (53,46%) distance la droite de 14 points (38,93%)

      Résultats nationaux

      Au niveau national, le PS rassemble 29,48% des voix, l’UMP 26,18%, Europe Ecologie 12,47%, et le FN 11,74%.

      Le Parti socialiste est devenu dimanche la première force politique en devançant l’UMP au premier tour des élections régionales, marqué par un regain du Front national et une forte abstention, plus d’un électeur sur deux ayant boudé les urnes.

      Selon les calculs effectués par l’AFP à partir des résultats définitifs dans chacune des 22 régions de métropole, le PS devance l’UMP et ses alliés de 3,3 points (29,48% contre 26,18%). Les socialistes n’avaient pas obtenu un score aussi élevé depuis les européennes de 2004.

      Le PS est arrivé premier dans 13 régions, devançant parfois l’UMP de plus de 10 points, voire 19 points en Midi-Pyrénées. Le parti présidentiel vire en tête dans les 9 autres (mais dans 5 régions, il est au coude à coude avec le PS).

      Le bloc gauche (53,46%) distance de 14 points le bloc droite (38,93%) selon les chiffres définitifs du ministère de l’Intérieur (métropole + La Réunion), le MoDem divisant par deux son score des européennes de juin 2009 avec 4,24%. Le parti de François Bayrou, le troisième homme de la présidentielle de 2007, ne peut se maintenir au second tour qu’en Aquitaine avec Jean Lassalle.

      Europe Ecologie (EE) devient la troisième force politique du pays avec 12,47%. EE est talonnée par le FN (11,74%). Le Parti de Gauche réunit 5,9% des voix et le NPA 3,41%.

      Selon les chiffres définitifs, l’abstention a atteint 53,65%, soit 14 points de plus qu’au premier tour des régionales de 2004. Elle demeure cependant moins élevée qu’aux européennes de 2009 (59,37%).

      (source AFP)

      Written by Eduardo Aquevedo

      14 marzo, 2010 at 22:45

      Francia: prevén repunte de la izquierda y alta abstención…

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      Los sondeos marcan dos tendencias para el domingo: la supremacía de las listas de izquierda frente al oficialista UMP y la existencia de una mayoría abstencionista. El debate se contaminó con temas como la inmigración.

      Por Eduardo Febbro

      Desde París

      El desencanto y su consecuencia inmediata, la abstención, amenazan la primera vuelta de las elecciones regionales que se celebran el próximo domingo en Francia. Los sondeos de opinión marcan dos tendencias fuertes: la supremacía de las listas de izquierda frente al partido presidencial UMP y la existencia de una mayoría abstencionista que podría convertir estas elecciones en las menos votadas del último cuarto de siglo. Las encuestas coinciden en apuntar el ascenso del Partido Socialista en las intenciones de voto. El PS podría obtener 31 por ciento de los sufragios frente al 27 por ciento de la UMP. En tercer lugar vienen las listas de Europa Ecología, movimiento encabezado por el ex líder de Mayo del ’68 Daniel Cohn-Bendit, 14 por ciento; la extrema derecha del Frente Nacional, 9 por ciento; el Frente de Izquierda, 6 por ciento, y el partido centrista Modem, 5 por ciento.

      En términos globales, las listas de izquierda obtendrían 48 por ciento, mientras que la derecha se quedaría con 32 por ciento del electorado. El contexto muestra que pese a su desunión, su falta de línea clara y sus innumerables tropezones, la izquierda socialista no ha perdido el apoyo de su electorado regional. Sin embargo, en términos de lectura de la calidad de la democracia, lo más inquietante son los altos índices de abstención que se prevén, el desinterés de los electores por las plataformas políticas, la alucinante distancia entre los políticos y las necesidades de la población y la contaminación del debate electoral con los temas ligados a la identidad nacional, las discriminaciones y los inmigrados. Este último capítulo ha sido notablemente fructuoso en groserías de todo tipo en contra de los extranjeros. Sus protagonistas salieron de todos los sectores del arco político francés y con ello rompieron la hegemonía que la ultraderecha francesa mantenía no sólo sobre el tema, sino también con el tono vulgar y agresivo. Un miembro de la mayoría gubernamental habló de “invasión”, un ministro en ejercicio evocó que el problema era cuando había “demasiados” –gente de origen árabe– y un dirigente socialista declaró que no votaría por el ex primer ministro socialista Laurent Fabius, de origen judío, porque éste no tenía “una jeta demasiado católica”.

      A este ramito de cortesías también le caben las ya abusivas vulgaridades de la extrema derecha y sus afiches electorales que hacen de los extranjeros una suerte de plaga invasora. Eso sí, todo esto sin que jamás un juez u otra autoridad se pregunte sobre los límites que ya es hora de trazar en un Estado que hizo de los derechos humanos un eje de la construcción de su identidad. En la región de la Costa Azul, Jean-Marie Le Pen tuvo que acudir ante la Justicia luego de una querella presentada por la Liga contra el Racismo debido a un sucio afiche electoral que mostraba a una mujer con velo, un mapa de Francia cubierto con la bandera de Argelia lleno de misiles y el eslogan “No al islamismo”.

      La iniciativa de Eric Besson, ministro de Inmigración e Identidad Nacional, contribuyó en mucho a crear un remolino que fue arrastrando todo a su paso. Besson lanzó hace unos meses un debate sobre la “identidad nacional” mediante una consulta que consistía en responder a la pregunta “¿Qué es ser francés?”. Esa idea respondía a una estrategia electoral cara a las elecciones regionales, pero suscitó tantos debates y excesos que el primer ministro francés, François Fillon, tuvo que dejar a un costado esta propuesta para contrarrestar los efectos nefastos que estaba acarreando para la mayoría.

      La crisis internacional, sus consecuencias sobre el tejido social y el desempleo, así como la incapacidad del sistema político para aliviar su impacto terminaron cerrando a los electores en el desencanto. En enero pasado, un estudio del Centro de Investigaciones Políticas de la Universidad de Ciencias Políticas (Cevipof) constató que el 67 por ciento de los franceses no tenía confianza ni en la izquierda ni en la derecha para resolver los problemas del país. Brice Teinturier, miembro de la encuestadora TNT-Sofrés, explicó al diario Le Monde que “la abstención tiene una razón mayor: la supuesta impotencia de los políticos para resolver los problemas de la sociedad francesa, en especial el desempleo”. Los medios de comunicación no son ajenos a esta distancia: privilegiaron los temas colaterales, los antagonismos de conventillo, redujeron la pertinencia de los debates en una suerte de concurso sobre quién era el más ligero, el más superficial, el más espectacular y vacío. Señoritas de llamativa belleza y jóvenes de corbatas luminosas entrevistan con la misma regla de la ignorancia a un candidato o a un cantante de moda.

      El abismo entre electores y gobernantes podría llevar a la abstención a superar la barrera del 50 por ciento. En las precedentes elecciones regionales de 2004, la abstención alcanzó el 39,2 por ciento de los electores. Luego, en las presidenciales de 2007, la densa confrontación izquierda-derecha entre el actual presidente, Nicolas Sarkozy, y la candidata socialista, Ségolène Royal, movilizó al electorado. Tres años después, la abulia, el desaliento y la incomprensión están edificando un muro entre el electorado y las urnas.

      Página/12

      Written by Eduardo Aquevedo

      9 marzo, 2010 at 22:42

      “El significante de lo imposible”, J. Lacan y C. Lévi-Strauss

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      LACAN DIALOGA CON LEVI-STRAUSS

      Por Jacques Lacan y Claude Lévi-Strauss *

      MIRO0002 Jacques Lacan: –Si quisiera caracterizar en qué sentido he sido sostenido y transportado por el discurso de Claude Lévi-Strauss, diría que es en el acento que ha puesto sobre lo que llamaré la función del significante, en el sentido que este término tiene en lingüística, en la medida en que este significante no sólo se distingue por sus leyes, sino que prevalece sobre el significado al que las impone.

      Claude Lévi-Strauss nos muestra por todas partes dónde la estructura simbólica domina las relaciones sensibles. El nos mostró que las estructuras del parentesco se ordenan según una serie que las posibilidades de la combinatoria explican en última instancia; al punto de que casi todas estas posibilidades se realizan en algún lado, en las estructuras que registramos en el mundo. Es decir que, por una parte, se puede dar cuenta de las que no encontramos debido a algún callejón sin salida al que llevaría su uso, y que, por otra parte, si hay clases posibles que permanecen vacías, uno debe esperar hallar algún día lo que las llene.

      A fin de cuentas, lo que hace que una estructura sea posible son razones internas al significante; lo que hace que cierta forma de intercambio sea concebible o no lo sea son razones propiamente aritméticas.

      El segundo paso que, gracias a él, yo había ya franqueado, es el que debemos a sus desarrollos sobre el mitema: una extensión a la noción del mito de este acento puesto sobre el significante. El análisis de los mitemas tal como él nos propone conducirlo, consistiría en buscar estos elementos significantes, estas unidades significantes en el nivel del mito –donde ellas se llaman mitemas, así como en el nivel del material elemental tenemos los fonemas– para reencontrar allí una suerte de lingüística generalizada.

      Me impactó mucho, en este primer análisis del mitema, el carácter avanzado de las fórmulas que él pudo hallar, ya en condiciones de extraer de los linajes heroicos ciertas combinaciones: por ejemplo, cómo un agrupamiento de términos que se produce en la primera generación se reproduce, pero en una combinación transformada, en la segunda. Digamos que lo que sucede en la generación de Edipo puede ser homologado a la generación de Etéocles y Polinices según un modo de transformación previsible en su rigor; entonces, la falta de arbitrariedad del mito se manifiesta en el hecho de que en ambos niveles hallamos una coherencia igual, correspondiéndose punto por punto un nivel con el otro.

      Como Claude Lévi-Strauss no lo ignora, intenté, me atrevo a decir que con un éxito total, aplicar su grilla a los síntomas de la neurosis obsesiva, y especialmente al admirable análisis que hizo Freud del caso del Hombre de las Ratas, en una conferencia que titulé “El mito individual del neurótico”. Llegué incluso a formalizar estrictamente el caso según una fórmula dada por Claude Lévi-Strauss, donde se lee lo que llamaré el signo de una especie de imposibilidad de la resolución total del problema del mito. El mito está allí para mostrarnos la puesta en ecuación, bajo una forma significante, de una problemática que por sí misma debe dejar necesariamente algo abierto, que responde a lo insoluble, y su salida, reencontrada en sus equivalencias, que provee –ésa sería la función del mito– el significante de lo imposible.

      Los significantes están hechos para seriarlos, para organizarlos, para llevar a cabo una elección. Ese es el fondo sobre el cual se inscribe la experiencia analítica, incluso la experiencia etnográfica: usted encontró allá lo que podemos encontrar en nosotros.

      Nos importa el sistema de significantes en la medida en que organiza, en la medida en que es el andamiaje de todo eso y determina allí vertientes, puntos cardinales, inversiones, conversiones y el juego de la deuda.

      Ciertamente, este orden de estudio entraña por sí solo tal cambio de perspectiva que permite reclasificar los problemas de un modo completamente diferente. Por ejemplo, preguntarse cuál va a ser exactamente el sistema de transformación del significante en las diferentes manifestaciones del simbolismo que el análisis ha revelado en el psiquismo: probablemente no se presente en todos lados del mismo modo que en la neurosis obsesiva; ¿es de un modo más completo o descompletado en otros registros? De aquí en más podemos reencontrarlo en el sueño: y, si hubiesen contado con esta clave, los autores que se interesaron en la función de lo que llamaron sueños en dos tiempos, o sueños redoblados, habrían sido más pertinentes en sus señalamientos, menos toscos en su recurso a las instancias psíquicas en su forma entificada para explicar la necesidad de la reduplicación de un mismo tema y lo que allí se agota.

      Esto no hace más que incrementar la intensidad del problema, pues, si eso funciona en el nivel del sueño, ¿a qué nos conduce en cuanto a la actividad mental? Esto renueva completamente el alcance de las preguntas.

      Claude Lévi-Strauss: –El problema de hoy es el de las relaciones entre la mitología y el ritual, problema generalmente escamoteado bajo el pretexto de que el mito es del orden de la representación, y el rito, del orden de la acción. Pero esto sólo sería verdadero si las acciones, los gestos del rito, fuesen acciones y gestos verdaderos, es decir, si culminaran en un resultado. Usted habló recién del significante y de lo imposible; si el ritual no produce resultado, es preciso concluir de ello que consiste en pseudogestos ejecutados, no en razón de un resultado concreto, sino más bien porque son un apoyo de significación. En esta perspectiva, aunque se trate de dos sistemas de signos diferentes, de dos códigos diferentes, tanto en el plano del mito como en el del rito nos hallamos ante un código; alguna vez caractericé el mito como un metalenguaje y el rito como un paralenguaje, pero, en ambos casos, lenguaje. Entonces, ¿por qué hay allí dos lenguajes? Es el problema que intenté plantear. Creo que es posible hacer progresar su solución mostrando que esta asimilación entre el mito y el rito está tan justificada que el tipo de combinaciones que una sociedad realiza en forma de mito, la de al lado la realiza en forma de rito. Las razones por las cuales se producen estas elecciones diferentes no tocan lo esencial de la interpretación simbólica, e involucran la historia respectiva de estas poblaciones. No pienso ubicarme así a la zaga de mis hipótesis precedentes. Veo ahí, por el contrario, un medio de extenderlas y desarrollarlas ya que se trata de englobar en el reino del simbolismo el domino del ritual, al que había dejado de lado hasta ahora.

      * Intervención de Lacan y respuesta de Lévi-Strauss, tras una exposición de éste denominada “Sobre las relaciones entre la mitología y el ritual”, en la Sociedad Francesa de Filosofía, el 26 de mayo de 1956. Extractado del texto incluido en El mito individual del neurótico, que distribuye en estos días editorial Paidós.

      Written by Eduardo Aquevedo

      15 noviembre, 2009 at 22:36

      Muere Claude Lévi-Strauss, padre de la antropología moderna…

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      Padre de la antropología moderna

      El anuncio del fallecimiento de Lévi-Strauss conmociona a Francia

      Sus obras de etnología le sitúan como uno de los pensadores clave del siglo XX

      ANTONIO JIMÉNEZ BARCA – París – 04/11/2009

      image Dedicó toda su vida a explicar y a explicarse el mundo desde la antropología. Y con sus obras lúcidas y sensibles iluminó la Francia de la segunda mitad del siglo XX. Hasta que la madrugada del domingo pasado el filósofo y antropólogo francés Claude Lévi-Strauss, pensador clave del siglo XX, falleció, cuando estaba a punto de cumplir 101 años. Su muerte se hizo pública ayer, y causó una enorme conmoción en Francia, después de que se celebrasen sus exequias en Lingerolles, en la Costa de Oro. "Hace dos años se rompió el fémur; desde entonces estaba muy fatigado, ha muerto de la edad", aseguró Philippe Descola, su sucesor en el Colegio de Francia.

        Había nacido en Bruselas en el seno de una familia de intelectuales franceses de ascendencia judía. Su padre era pintor. Él se inclinó por la filosofía. Desde 1935 a 1939 residió en Brasil, pasando grandes periodos de su vida alojado en las tribus amazónicas de los bororo y los nambikwara. Esa experiencia serviría para revolucionar para siempre los principios y los métodos de la antropología.

        Tras su estancia en Brasil volvió a Francia. Fue movilizado. En la línea Maginot, mientras servía como oficial de enlace y como intérprete de inglés, intuyó el secreto del estructuralismo, la ciencia que iba a modificar el estudio de las disciplinas humanas, según él mismo explicó: "Mientras esperábamos una batalla que no comenzaba, observé con detalle cómo, detrás del aparente azar de la belleza de un campo de flores, existía una organización estricta en cada una de ellas".

        Tras la invasión, huyó del régimen de Vichy a Estados Unidos. Allí, en Nueva York, conoció al lingüista Roman Jacobson, cuyo trabajo sobre las lenguas le impresionó. Bajo esa luz nueva completó el método estructuralista, el que había intuido en el frente de la II Guerra Mundial. En 1959, ya en Francia, es nombrado catedrático de Antropología Social del Colegio de Francia, cátedra que ocupó hasta su jubilación, en 1982.

        Mientras tanto, habían empezado a sucederse obras destinadas a cimentar un pensamiento determinante del siglo pasado: La vida familiar y social de los indios nambikwara, Estructuras elementales del parentesco, los cuatro volúmenes de Mitológicas, El camino de las máscaras y La mirada lejana, entre otros.

        En 1954 publicó un libro especial, a caballo entre el estudio científico y el relato de viajes. Se titulaba Tristes trópicos, y en él se descubre a un viajero preocupado ya por la deriva de la destrucción medioambiental del planeta, así como a un escritor lúcido y sensible. En 1973 se convirtió en el primer etnólogo en entrar en la Academia Francesa. Un colega de institución, el escritor Jean d’Ormesson, le definió como "una persona a la que espantaba toda afectación, de una sabiduría interminable".

        El año pasado, para conmemorar el centenario de su nacimiento, Francia le rindió una serie de homenajes que recordaron su altura intelectual.

        Ayer, toda Francia volvió a recordar a este sabio que vivió un siglo entero y que comenzó su libro más famoso, Tristes trópicos, con una frase célebre: "Odio los viajes y a los exploradores".

        Muere a los 100 años el antropólogo francés Claude Lévi-Strauss

        Se trata de uno de los intelectuales más influyentes del siglo XX en el campo de las ciencias sociales

        ANTONIO JIMÉNEZ BARCA / EL PAÍS – París – 03/11/2009

        El famoso antropólogo Claude Lévi-Strauss falleció la madrugada del domingo en París cuando le faltaban unos pocos días para cumplir 101 años, según ha confirmado la Escuela de Altos Estudios Sociales. Había nacido en Bruselas, en 1908, de padres judíos franceses y dedicó toda su vida a explicar y explicarse el mundo desde la antropología. No sólo fue la principal figura en el mundo de la etnología a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, sino también un extraordinario escritor y un filósofo de primera magnitud.

        El profesor de antropología, Manuel Delgado, recordaba precisamente en un artículo publicado en EL PAÍS , los logros que había transmitido en este campo. "Lo que Lévi-Strauss nos ha transmitido es un conocimiento que no es sólo resultado de una honda reflexión sobre la convivencia humana, sino de los testimonios que una determinada ciencia social ha podido establecer acerca de hombres y mujeres concretas, cuya vida concreta -en tiempos y lugares no menos concretos- otros hombres y mujeres fueron a conocer de cerca".

        Desde 1935 a 1939 pasó largas temporadas con los indios del Amazonas, en Brasil, en una zona remota de la selva. Esta experiencia le marcaría, vital y profesionalmente, durante toda su vida. Transformó la etnología contemporánea al elaborar un método original que aunaba el estructuralismo, el psicoanálisis a la hora de interpretar los mitos. Éste fue el método usado para estudiar la organización social de las tribus de Brasil y la de los indios del norte y sur de América. Sus primeras obras fueron La vida familiar y social de los indios Nambikwara y Las estructuras elementales de parentesco.

        "El viaje del etnógrafo tiene muy poco que ver con la aventura romántica que pude imaginarme antes de marchar hacia Brasil", diría tiempos después en un libro de Catherine Clément sobre aquella experiencia . También recordaba como se había metido en el apasionante mundo de la antropología. "Nació de un telefonazo. Marcel Mauss y su equipo reclutaban entre los licenciados en filosofía gente que quisiera trabajar en el recién creado departamento de etnografía, una ciencia que acababa de adquirir rango universitario y que hasta entonces había dependido de misioneros y administradores coloniales. Yo hacía sólo dos años que ejercía como profesor de filosofía, en Mont-de-Marsan y en Laon, en 1932 y 1933. El primer año es apasionante, tienes que construirte todo un programa, pero los cursos siguientes te limitas a retocarlo. Estaba claro que no era eso lo que iba a dar sentido a mi vida. Tenía ganas de descubrir el mundo. Y de ahí que aceptase un puesto en la universidad de São Paulo y comenzase mis viajes de etnólogo".

        Otras obras suyas determinantes fueron El pensamiento Salvaje o Lo crudo y lo cocido.

        En 1973 ingresó en la Academia Francesa. Fue el primer antropólogo que lo hizo. El año pasado, el mundo cultural francés le rindió un homenaje al cumplir 100 años: fueron múltiples los suplementos, los documentales y las exposiciones consagradas a su persona y a su obra.

        Lévi-Strauss y el lugar de la antropología

        El gran investigador francés acaba de cumplir 100 años y su forma de mirar el mundo sigue cargada de una fuerte dimensión ética: pensar y dar a pensar el valor de la pluralidad humana, y la necesidad de defenderla

        MANUEL DELGADO 08/01/2009

        Pocas serán las instancias culturales y académicas de todo el mundo que no estén celebrando de algún modo estos días el centésimo cumpleaños de Claude Lévi-Strauss, sin duda uno de los autores más influyentes del siglo XX. Todas las ciencias sociales, la crítica literaria, el psicoanálisis, la lingüística, la historia, la filosofía…, llevan medio siglo dialogando con él, incluso contra él, sin que ninguna haya podido sortear su ascendente. Sería vano intentar añadir desde estas páginas algo a lo ya dicho por tantos y en tantos sitios. Cientos de libros, artículos, monográficos, exposiciones, programas y ciclos especiales, en decenas de idiomas, lo están haciendo o lo harán mejor que lo que se intentaría aquí. Un rasgo merece, no obstante, ser destacado: el autor de Tristes trópicos y El pensamiento salvaje no es propiamente un pensador o un intelectual, aunque haya sido reconocido como tal. Claude Lévi-Strauss es, sobre todo, un antropólogo.

        He ahí un elemento de la personalidad del ahora homenajeado en el que merece la pena detenerse. Lo que Lévi-Strauss nos ha transmitido es un conocimiento que no es sólo resultado de una honda reflexión sobre el vivir juntos humano, sino de los testimonios que una determinada ciencia social ha podido establecer acerca de hombres y mujeres concretas, cuya vida concreta -en tiempos y lugares no menos concretos- otros hombres y mujeres fueron a conocer de cerca. Seres humanos estudiando seres humanos, conociendo y dándose a conocer, recolectando tecnologías y sabidurías ajenas y lejanas, aprendiendo de gentes que siempre sabían más que quienes les estudiaban. Una disciplina -la antropología- que nació y existió para que pudiéramos instalar nuestra sociedad entre todas las demás sociedades y elaborásemos, con el conjunto producido, algo parecido a una cartografía de la condición humana en toda su amplitud.

        Pero si Lévi-Strauss ha podido enseñarnos tanto y marcar nuestra época es porque pudo desempeñar su tarea como investigador y como docente en un contexto en el que la ciencia que ejercía merecía un reconocimiento, en una sociedad para la que la antropología era importante y que escuchaba lo que se le decía desde ella. Ése ha sido el caso francés y el de su área de influencia cultural, como lo ha sido el de la mayoría de países anglosajones, con el Reino Unido o los Estados Unidos a la cabeza. Otra cosa es lo que vaya a ser en el futuro -y de ello hablan las protestas estudiantiles "anti Bolonia" de estos días en toda Europa- de aquellas áreas académicas que no se demuestren lo bastante rentables o serviles. Pero, al menos hasta ahora, la antropología ha estado ahí, en esos países y en otros, viendo atendida públicamente su forma de dar con las cosas humanas, mirándolas de cerca y comparándolas entre sí.

        Por desgracia, ese no es el caso de la antropología española. Una disciplina que había nacido en el último cuarto del siglo XIX se incorporaba con ánimo crítico al ámbito universitario español a principios de la década de los años 70 del siglo pasado, pero ha permanecido encapsulada en él hasta ahora. A pesar de la proyección internacional de algunos de sus exponentes -Julio Caro Baroja, Carmelo Lisón Tolosana, Claudi Esteva Fabregat-, miles de estudiantes y licenciados en antropología no pueden desarrollar plenamente lo que son o van a ser: antropólogos. Por ello, en un momento en que se abre la perspectiva feliz de un grado de Antropología en algunas universidades españolas, se entiende la preocupación de esas mismas universidades para que la disciplina que enseñan logre trascender su actual acuartelamiento académico. Es en esa dirección que todas ellas trabajan en orden a la creación de un colegio profesional que regule la práctica de una profesión tan necesaria como inexistente, en la medida en que sus miles de licenciados actuales y quienes obtengan la nueva titulación se van a ver obligados a aplicar lo que han aprendido bajo todo tipo de denominaciones profesionales, que, salvo pocas excepciones, podrán ser de cualquier cosa menos la de antropólogos.

        Y lo que sorprende es que esa invisibilidad forzada de los antropólogos españoles en tanto que tales contrastes con la pertinencia y hasta con la urgencia de una mirada como la suya para observar y entender cuestiones centrales para los tiempos que corren. La antropología almacena décadas de trabajo en áreas como la de la vivencia de la enfermedad y de la muerte o la de los estilos que adoptan los diferentes grupos de edad -jóvenes, ancianos…-, siempre desde una perspectiva que recoge su variabilidad histórica y cultural. Los antropólogos han advertido hasta qué punto los objetos son fundamentales para entender la cultura que los ha creado y usado, por lo que tienen un papel que jugar en la protección y la divulgación del patrimonio cultural, defendiendo lo que de él se mantenga vivo y custodiando y haciendo accesible su pasado en museos. Su preocupación por la práctica y la concepción del espacio convierte en fundamental la perspectiva que les es propia en temáticas territoriales, tanto rurales como urbanas, en contextos en los que las grandes dinámicas de transformación no suelen tener en cuenta el precio social a pagar. La comprensión del sentido que los seres humanos otorgan al medio que los rodea y a sí mismos dentro de él, hace de los antropólogos interlocutores necesarios en los debates medioambientales y ecológicos.

        Una experiencia abundante en el campo del estudio de los mitos y los símbolos rituales le permite al antropólogo detectar qué funciones y a qué demandas satisfacen las prácticas religiosas vigentes en nuestra sociedad, tanto las tradicionales como otras que hasta hace poco podrían habernos resultado exóticas. El mercado y los hábitos de consumo no son ajenos al conocimiento que los antropólogos tienen de la dimensión económica de la vida social y ni siquiera las recién nacidas tecnologías de la comunicación se escapan a la competencia que han demostrado a la hora de estudiar los lenguajes humanos. Tanto la diversificación creciente que conoce la institución familiar como el aumento de los contactos entre formas de ser y de estar derivados de los flujos migratorios o del turismo deberían hacer idónea una visión como la suya, especialmente entrenada para encarar la heterogeneidad. No se olvide que la antropología ha sido estratégica en orden a desautorizar todos los argumentos que han intentado mostrar como "natural" la desigualdad humana y continúa siendo fuente de recursos teóricos contra las nuevas y las viejas formas de racismo, xenofobia y sexismo.

        La antropología se antoja ahora más que nunca útil en orden a entender las lógicas y las dinámicas que organizan nuestro presente, reconociendo en él cambios constantes, pero también repeticiones e inercias. Ese es su trabajo: ver de qué están hechas la diversidad y la complejidad sociales y mostrarlas no, como se pretende, en tanto que motivos de alarma, sino al contrario: como la materia primera de que se nutre la capacidad de las sociedades humanas para mejorarse a sí mismas.

        Esa es la virtud fundamental de Claude Lévi-Strauss. Mirar como mira un antropólogo, contemplando lo remoto como ordinario y sorprendiéndose ante lo cotidiano, ejerciendo un oficio en el que la competencia y la versatilidad explicativas nunca han ido separadas de una fuerte dimensión ética, preocupada por pensar y dar a pensar el valor de la pluralidad humana y la necesidad de defenderla. Celebrar la vida de Lévi-Strauss es celebrar su vida de antropólogo. Pero se hace el elogio del sabio, sin hacer lo propio con la naturaleza misma de su saber, su fuente y su sentido. Al tiempo que multiplican las alabanzas al maestro, bien estaría que se reconociera el esfuerzo y la singularidad de quienes han decidido seguir su camino.

        Manuel Delgado es profesor de Antropología en la Universidad de Barcelona y prologuista y traductor de Claude Lévi-Strauss.

        Habla Claude Lévi-Strauss

        OCTAVI MARTÍ 11/01/2003

        EL ETNÓLOGO francés Claude Lévi-Strauss (Bruselas, 1908) acaba de ver cómo su vida y obra son objeto de divulgación masiva a través de un libro de la popular colección Que Sais-je?, escrito por una antigua alumna suya, Catherine Clement, al tiempo que Campus, la más importante de las emisiones literarias de las televisiones francesas, le entrevistaba. La conversación con el autor de Tristes trópicos es sólo un apunte, un mero asomarse a un continente inmenso. Lévi-Strauss, aunque parece seguir gozando de una memoria prodigiosa y una gran capacidad para relacionar saberes, es un hombre muy mayor al que -son sus propias palabras- "cansa el primitivismo de la televisión".

        En su día, Lévi-Strauss, que vivió entre 1935 y 1939 largos periodos en compañía de diferentes tribus del Mato-Grosso, sorprendió al arrancar Tristes trópicos escribiendo: "Odio los viajes y los exploradores". Hoy recuerda que "el viaje del etnógrafo tiene muy poco que ver con la aventura romántica que pude imaginarme antes de marchar hacia Brasil". Sobre su vocación es muy claro y conciso: "Nació de un telefonazo. Marcel Mauss y su equipo reclutaban entre los licenciados en filosofía gente que quisiera trabajar en el recién creado departamento de etnografía, una ciencia que acababa de adquirir rango universitario y que hasta entonces había dependido de misioneros y administradores coloniales. Yo hacía sólo dos años que ejercía como profesor de filosofía, en Mont-de-Marsan y en Laon, en 1932 y 1933. El primer año es apasionante, tienes que construirte todo un programa, pero los cursos siguientes te limitas a retocarlo. Estaba claro que no era eso lo que iba a dar sentido a mi vida. Tenía ganas de descubrir el mundo. Y de ahí que aceptase un puesto en la universidad de São Paulo y comenzase mis viajes de etnólogo".

        A Catherine Clément le impresiona la capacidad de su maestro para sacar conclusiones de lo que, para otro, sería anecdótico. Del gesto y el vestuario de unos monjes budistas aprende "que Occidente ha perdido su oportunidad de seguir siendo mujer porque el islam se ha interpuesto entre Oriente y Occidente" y hecha en falta "esa lenta osmosis con el budismo que nos hubiera cristianizado". Para Lévi-Strauss, el islam es "desconcertante" porque "su preocupación por fundar una tradición se acompaña de la necesidad de destruir todas las tradiciones anteriores". De ahí que se indigne ante el hecho de que se haya querido condenar judicialmente al novelista Michel Houllebecq por afirmar que "el islam es la más estúpida de las religiones". Para el antropólogo, "ese proceso hubiera sido inconcebible hace medio siglo porque se tiene todo el derecho a criticar la religión y a decir lo que se piensa. Hemos sido contaminados por la intolerancia islámica. Hablan de reintroducir la enseñanza de la historia de las religiones en la escuela. Es una nueva concesión hecha al islam, a la idea de que la religión debe penetrar en dominios que no son los suyos. Me parece que la laicidad pura y dura había dado buenos resultados".

        Estudioso de sociedades llamadas primitivas, Lévi-Strauss es considerado por Clément como un "precursor de la ecología", juicio que tamiza bajo la luz del pesimismo propio del etnólogo pues la biógrafa recuerda ese pasaje de Tristes trópicos en que leemos que "la humanidad se instala en la monocultura; se dispone a producir civilización en masa, como cultiva la remolacha". Lévi-Strauss dice hoy que "es imposible no sentir nostalgia ante la tribu de los bororos, una sociedad que abolía el tiempo. ¿Qué deseo más profundo que el de querer el vivir en una suerte de presente que es un pasado revivificado sin cesar y mantenido tal como era a través en los mitos y las creencias?". Para él, "la sabiduría, de entrada, consiste en saber que su sociedad, para ser viable, tiene que ser poco numerosa. Cuando eran demasiados la tribu se dividía en dos. Y en comprender que el hombre no es predominante en la naturaleza, que comparte el mundo con otras especies del reino animal y vegetal. Nosotros bautizamos de supersticiosas, prácticas que no son otra cosa que su forma de expresión del respeto hacia el mundo que les rodea".

        Las cuestiones demográficas determinan la mirada de Lévi-Strauss. "Después de mi viaje a Brasil se ha confirmado lo que yo intuí, a saber, que esas tribus reducidas a grupos de 50 individuos habían sido mucho más numerosas, que no eran primitivos sino restos de sociedades y civilizaciones mucho más importantes que no resistieron la llegada de los europeos".

        En su corto pero sustancioso librito, Clément hace referencia a Lévi-Strauss como uno de los padres del movimiento estructuralista y recuerda la irritación del etnólogo al descubrir, en casa de ella, sus libros puestos en el mismo estante que los de Michel Foucault, Roland Barthes, Louis Althusser o Jacques Lacan. "Los únicos estructuralistas al lado de los cuales acepto figurar son Émile Benveniste y Georges Dumezil". Pero ese furor ante sus "malas compañías" de biblioteca no debe hacer pensar en un hombre malhumorado, sino en alguien que quiere ser preciso. Y eso no le impide perder el sentido del humor. "Para mantener vivo mi inglés hubo una época en que leía Playboy y un día descubrí un comentario sobre un libro mío en el que quedaba claro que no lo habían entendido. Les escribí una carta recordándoles que para comprender cómo funciona una sociedad antes hay que saber de qué está compuesta. Y les añadí que ellos, visto el tipo de revista, debieran saber que antes de la fisiología está la anatomía".

        Las estructuras del parentesco y las reglas matrimoniales de diversas civilizaciones han sido uno de los centros de interés de la obra de Lévi-Strauss. "Hoy las normas de matrimonio y el peso del parentesco no desempeñan el mismo papel que en las sociedades tradicionales. Pero los mitos sobreviven bajo otras formas. Por ejemplo, la Historia. Al conocimiento del pasado le atribuimos la capacidad de permitirnos comprender el presente y ese presente nos sirve para hacer previsiones sobre el futuro".

        La edad le ha devuelto también la nostalgia por los viejos oficios de artista. El arte -la música y la pintura en especial- es una expresión humana que escapa al tiempo. "Pero si a André Breton le interesaron tanto las máscaras africanas no se debe no sólo a que coincidían con sus deseos de surrealista, sino también a que, por su precio moderado, estaban al alcance de sus posibilidades de coleccionista. No hay duda de que era una forma de arte que tendía puentes hacia el mundo sobrenatural, pero los artistas modernos encontraron ahí ejemplos, que no modelos. La liberación formal de la modernidad no nace de ahí. Picasso es genial, pero no puede decirse que destaque por su talento como paisajista. Hace pocos años, al ver esa exposición que iba de David a Delacroix, comprendí que en ese lapso de tiempo se habían perdido saberes preciosos del oficio de pintor, que secretos físicos y químicos no habían sido transmitidos".

        Claude Lévi- Strauss. Catherine Clément. Puf. París, 2002. 127 páginas. 6,18 euros.

        Foucault, filósofo inolvidable

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        La publicación por primera vez en castellano de una obra temprana y otra tardía del pensador francés dicen que Kant estuvo siempre en el centro de sus preocupaciones. Hoy en la Argentina sería como un faro. Y haría algunas advertencias sobre la "lucha ideológica". El filósofo Tomás Abraham comenta su obra en las páginas siguientes.

        Por: Santiago Bardotti

        MICHEL FOUCAULT, la estatua que sonríe. Un filósofo complejo y a la vez vital y contemporáneo.

        Olvidar a Foucault" como quería Baudrillard, "imaginar a Foucault" tal como hizo Maurice Blanchot, "extrañar a Foucault" como les pasa a quienes no sólo admiran su obra sino que piensan que su palabra sería hoy un faro en tiempos de aguas tan revueltas son distintas maneras de lidiar con su ausencia. No es hora de hacer un balance cuando su palabra, a veinticinco años de su muerte, aún nos habla. Su palabra está viva; prueba de ello es el constante interés que producen las sucesivas reediciones de sus obras como la aparición aquí y allá de innumerables artículos, entrevistas, prefacios. Para seguir escuchando su voz acaban de editarse por primera vez en castellano dos obras suyas: sus lecciones del Collège de France correspondientes al curso 1982-1983, El Gobierno de Sí y de los otros (FCE), y lo que fue parte de su tesis complementaria de doctorado.

        Pocos años antes de morir y luego de haberla anunciado repetidas veces, en 1798 Kant publica la Antropología en sentido pragmático. Su traducción al francés, acompañada de una larga introducción, constituyó la tesis complementaria de Foucault para la obtención del doctorado. La tesis principal había sido su impresionante "Historia de la locura en la época clásica" que para nuestra actual sorpresa pasó desatendida en su hora. 

        Tenemos en estas dos publicaciones por un lado, un Foucault que quizás todavía no ha llegado a serlo del todo, y por otro, un Foucault que de alguna manera se sitúa fuera de su obra y la mira desde cierta distancia. En ambos casos, para sorpresa de muchos, de manera evidente para otros, la referencia central no es Nietzsche sino Kant.

        Desde enero del año 1971 hasta 1984, año de su muerte, fue posible escuchar a Michel Foucault en el Collège de France. El nombre de su cátedra era "Historia de los sistemas de pensamiento" y fue creada el 30 de noviembre de 1969 por la asamblea general de profesores del Collège de France, en reemplazo de la cátedra de "Historia del pensamiento filosófico" que hasta su muerte ocupó Jean Hyppolite, quien fuera su maestro. La lección inaugural fue la hoy celebre conferencia "El orden del discurso".

        La enseñanza en el Collège de France, una de las instituciones más veneradas y representativas de Francia, obedece a reglas particulares. Los profe­sores tienen la obligación de dictar 26 horas de cátedra por año, cada año deben exponer una investigación original, lo cual les exige una renovación constante del con­tenido presentado. La asistencia a los cursos y seminarios es completamente libre; no requiere inscripción ni título alguno. El profesor tampoco los entrega, se dice que los profesores no tienen alumnos sino oyentes. La primera misión del Collège de France es la enseñanza, no de conocimientos asentados, sino de conocimiento que se está adquiriendo. Tal como escribió Merleau-Ponty: "Desde su fundación, lo que el Collège de France se encarga de impartir a sus auditores no son verdades adquiridas, sino la idea de una investigación libre". Así Michel Foucault abordaba su cátedra, como un investigador: exploraciones para un libro futuro, desciframiento de campos de problematización que solían formularse más bien como una invitación lanzada a eventuales inves­tigadores.

        Se cuenta que Foucault subyuga a su auditorio. En aquella mítica lección inaugural, entre muchos curiosos escuchan atentos su amigo y mentor George Dumézil, Claude Lévi-Strauss, Fernand Braudel, Francois Jacob, Gilles Deleuze… Didier Eribon, el biógrafo casi oficial, pone puntos suspensivos con un recato orgulloso, como si fuera una exageración, como si no fuera posible tantas mentes brillantes bajo un mismo techo.

        ¿Cómo no sentir nostalgia de todo ello? ¿Cómo no haber deseado estar allí y haber sido testigo de todo lo que sucedió? La presencia memorable, las palabras certeras e iluminadas, la ebullición del acontecimiento histórico. Filosofía en tiempo real. Foucault mismo no sabía a dónde llegaría, solía decir que sus libros eran experiencias. De una experiencia uno sale transformado: "Si yo supiera antes de comenzar a escribir qué voy a escribir jamás comenzaría la tarea". El pensamiento como desafío.

        Veinticinco años después de su muerte, nos llegan estas dos publicaciones. Una obra que comienza a construirse por un lado, las reflexiones de un hombre maduro y que se sigue cuestionando su labor, por el otro. El temprano estudio sobre Kant tiene toda la aridez que podía esperarse; podemos abrirnos paso en él gracias al estudio preliminar de Edgardo Castro, autor del Vocabulario de Michel Foucault (que será reeditado próximamente por la UNQ y Prometeo), y advertir así con claridad su importancia para lo que estaba por venir, la presencia visible de Nietzsche y la invisible de Heidegger. Foucault vislumbra ya una problemática que estaría en el centro de su obra y que él reveló en toda su complejidad: "La tensión que atraviesa todo el proyecto antropológico, esto es, la alternativa que debe enfrentar todo conocimiento acerca del hombre: ser un conocimiento empírico del hombre o un saber articulado en torno a la definición de su esencia". Con Edgardo Castro podríamos parafrasear entonces el prefacio de Las palabras y las cosas célebremente inspirado en "El idioma analítico de John Wilkins" de Jorge Luis Borges y a partir de ahora decir "esta obra nació de un texto de Kant". Michel Foucault, ese kantiano eminente.

        Por su parte, el curso en el Collège de France continúa la publicación ya realizada en el año 2002 de La her­menéutica del sujeto (Fondo de Cultura Económica) correspondiente al ciclo anterior 1981-1982. El inicio de este curso de 1983 ya circulaba con el título "¿Qué es la Ilustración?" que a esta altura opera como una doble referencia, al artículo original de Kant que lleva ese nombre y fue publicado en septiembre de 1784 en la revista Berlinische Monatsschrift y a la lectura de Foucault mismo. Allí Foucault concluye que Kant fue el fundador de las dos grandes tradiciones críticas entre las cuales se repartió la filosofía moderna. Por una parte, Kant fundó esa tradición de la filosofía crítica que plantea la cuestión de las condiciones en que es posible un conocimiento verdadero. De algún modo, con su insistencia en las condiciones de posibilidad de un conocimiento o un discurso, en una lectura a vuelo de pájaro, Foucault mismo podría ser relacionado con esta tradición, pero no: "Dentro de la misma filosofía moderna y contemporánea hay otro tipo de cuestión, otro modo de interrogación crítica… Esta otra tradición crítica no plantea la cuestión de las condiciones en que es posible un conoci­miento verdadero; es una tradición que pregunta: ¿Qué es la actualidad? ¿Cuál es el campo actual de nuestras experiencias? ¿Cuál es el campo actual de las experiencias posibles? No se trata de una analítica de la verdad, se trataría de lo que podríamos llamar una ontología del presente, una ontología de la actuali­dad, una ontología de la modernidad, una ontología de nosotros mismos."

        Un repaso de sus temas fundamentales revela la vigencia de su pensamiento. Como Borges, Foucault tiene sus tigres, espejos y laberintos: Locura, Castigo, Clínica, Poder, Gobierno, Muerte y Sexualidad. Pero lo que es más vigente aún es un modo de argumentación; la interrogación continua, el desafió de pensar, el rechazo de la haraganería.

        Didier Eribon señala también los problemas de la recepción de la obra; un Foucault francés excesivamente apolítico para el gusto de sus críticos contra un Foucault norteamericano siempre en los extremos, ya sea el filósofo de la transgresión o el fogonero de la escuela del resentimiento como lo ha llamado Harold Bloom. ¿Qué hay del Foucault argentino? ¿Acaso hay otro filósofo más leído por aquí? Al menos es el más comprado porque no falta en una biblioteca que se precie de tal. Se puede fantasear con un Foucault analizando la Argentina. ¿Qué diría de nosotros? ¿Qué diría de nosotros un marciano? En una entrevista televisiva decía con humor que el escritor ideal de Las palabras y las cosas hubiera sido un marciano. ¿Qué diría Foucault de nuestra sociedad tan psicoanalizada y a la vez tan medicalizada? ¿Qué diría de una sociedad que oscila hacia uno y otro polo como si fueran respuestas muy distintas a un mismo interrogante? ¿Qué diría de una sociedad paralizada desde hace décadas que vive de su pasado, sea para condenarlo como abyecto o entronizarlo como edad de oro y donde todos los días de a cientos, de a miles, miles de miles, se tira en divanes a ensoñarse con una vida mejor que nunca llega?

        Tal vez Foucault diría, al menos, que lo han tomado demasiado literalmente. Cuando una y otra vez le preguntaban acerca de la muerte del hombre y del autor – sus dos grandes crímenes – contestaba: guárdense las lágrimas. Foucault no era un teórico en el sentido tradicional, no tenía una teoría, una visión del mundo para sí y para los otros que hubiera que imitar, que se pudiera repetir como una fórmula. No tenía por ejemplo una teoría sobre la sexualidad; solamente (¡solamente!) había puesto en cuestión la supuesta naturalidad de teorías sobre la sexualidad que circulan como sí nada, cuestionaba el que vivamos en ellas sin saberlo, que las respiremos como el aire. Una y otra vez decía también: ¡Lean mis libros! Sus análisis en Historia de la locura y Vigilar y castigar se detienen antes de la constitución de la psiquiatría tal como es hoy en día, se detienen antes del nacimiento de la prisión tal como hoy la vemos. Pero se los vio como desacreditación en masa de ambas instituciones, se ideologizó libros sumamente complejos. En una famosa y extensa entrevista publicada en una revista italiana realizada en 1978 advierte sobre el placer de muchos intelectuales por la "lucha ideológica". Decía: "Las discusiones sobre temas políticos son parasitadas por el modelo de la guerra: se identifica aquel con ideas diferentes como un enemigo de clase contra el cual habría que batirse hasta la victoria. El gran tema de la ‘lucha ideológica’ me hace sonreír un poco, siendo que los lazos teóricos de unos y otros, cuando se los mira históricamente, son más vale confusos y fluctuantes y no tienen la nitidez de una frontera fuera de la cual se podría acechar al enemigo… Seguir la ruta de la guerra conduce directamente a la opresión, ella misma es peligrosa".

        En esa misma entrevista señala que no hay textos menores; las entrevistas, los prólogos, las clases son espacios para problematizar su obra. La actualidad de los temas de las clases aquí publicadas habla por sí sola, el problema central de la palabra verdadera, del decir veraz cuando se dice, tomo la palabra, la relación de ella, y de la filosofía, con el poder y la política. Todo, con Platón, en especial una audaz relectura de su carta VII como centro de la cuestión. Tenemos entonces a un Foucault algo desconocido, lector atento de Platón y Kant. Un lector que no reniega de las metodologías heredadas (Foucault no olvida que Nietzsche era filólogo) pero que siempre es interpelado por el presente. En un artículo de análisis del curso, Frédéric Gros nos señala "Una de las dimensiones más sorprendentes del curso obedece quizás a la manera cómo Foucault afirma en él, con mucha claridad y serenidad, su relación con la filosofía como palabra de verdad, libre y valerosa". Michel Foucault y el valor de la palabra empeñada.

        http://www.revistaenie.clarin.com

        Un escándalo francés: el turismo sexual es cultura?

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        UN MINISTRO DE SARKOZY, BAJO FUEGO POR CONTAR SUS AVENTURAS

        El turismo sexual de un ministro sacude a Francia

        Frederic_Mitterrand2 El titular de Cultura, sobrino de Mitterrand, protagoniza escándalo político-sexual

        ANTONIO JIMÉNEZ BARCA – París – 09/10/2009

        Una amarga polémica ahoga a Frédéric Mitterrand, el ministro que personalizó la última recomposición del Gobierno de Nicolás Sarkozy en junio. El titular francés de Cultura, símbolo de la apertura de Sarkozy hacia la izquierda y sobrino del antiguo presidente François Mitterrand, se encuentra en el ojo del huracán, atacado desde un lado y desde el otro, debido a un libro parcialmente autobiográfico y lleno de confesiones, titulado La mala vida, publicado en 2005 y en el que describe, entre otras cosas, sus experiencias de turista sexual y sus visitas a prostíbulos de Bangkok en busca de chicos jóvenes.

        "Cometí un error, pero no un crimen. Ni siquiera una falta. Tal vez una falta contra la idea de la dignidad humana. No pienso dimitir ni lo he pensado nunca. El presidente Nicolás Sarkozy y el primer ministro François Fillon me han mostrado su confianza", proclamó ayer el ministro de la Cultura.

        La polémica, que creció ayer como una bola de nieve, declaración tras declaración, se originó el lunes, en un programa de televisión en el que varios políticos debatían sobre las medidas legales que se deben poner en marcha contra los violadores reincidentes. La vicepresidenta del ultraderechista Frente Nacional, Marine Le Pen, arremetió contra Mitterrand por su encendida defensa a favor del cineasta acusado de violar a una menor, Roman Polanski. Después añadió que no le extrañaba la actitud del ministro de Cultura, dado lo que relata en un libro que se apresuró a citar y del que leyó algunos extractos escogidos.

        En su capítulo más polémico del volumen, que vendió 180.000 ejemplares, el ministro, de 62 años, relata en primera persona su visita a un prostíbulo de Patpong, el barrio rojo de Bangkok, y su encuentro con un muchacho tailandés. Uno de los pasajes reza así: "He cogido la costumbre de pagar chicos […] Evidentemente, he leído lo que se ha escrito a propósito de esos chicos de Tailandia, he visto muchos reportajes […] sé lo que hay de inconsciencia cuando no de avaricia en la mayor parte de las familias, las montañas de dinero que esto genera cuando los muchachos no se quedan más que las migajas, los detalles sórdidos de todo este tráfico […] no dejo de pensar en eso, lo que no me impide volver. Todo ese ritual de feria de efebos, de mercado de esclavos, me excita enormemente".

        Un día después, Mitterrand, preguntado por el comentario de Le Pen, aseguró, tranquilo: "Que la ultraderecha me arroje por el barro es un honor". Pero la bola de nieve acababa de empezar a rodar cuesta abajo.

        El miércoles, el portavoz del Partido Socialista francés (PS), Benoit Hamon, tomó parte en el asunto y relanzó la polémica, convirtiéndola ya en una cuestión de Estado: "Cuando Francia se está comprometiendo con Tailandia para luchar contra esa lacra del turismo sexual, tenemos un ministro de Cultura que es un consumidor". Y añadió: "Ahora se trata de saber si el presidente de la República juzga este hecho grave como para que el ministro de Cultura deje de serlo o no. Yo lo juzgo grave".

        Ayer varios políticos de izquierda se sumaron a la crítica de Hamon. El diputado y alcalde de Herví, Manuel Valls, consideró "insoportables" los párrafos citados y añadió: "Tiene que explicarse. ¿Se imaginan lo que hubiera dicho la derecha si ese ministro que confiesa haber hecho turismo sexual fuera un ministro de izquierdas en un Gobierno de izquierdas?".

        Varios miembros del Gobierno salieron en defensa de Mitterrand, calificando la acusación de "nauseabunda" y aseguraron que el PS "está siguiendo el juego a la extrema derecha de Le Pen".

        Como ocurre con frecuencia en Francia, políticos de uno y otro bando se colocaron a un lado u otro de la barrera. Por ejemplo, el alcalde de París, Bertrand Delanoë, socialista, defendió al ministro de Cultura, denunció la "ofensiva populista contra él" y pidió a todos que leyesen entero el libro. Y hubo diputados de la UMP, el partido de Sarkozy, como Jacques Mirad, que reclamaron a Mitterrand explicaciones.

        Sarkozy conocía el libro-bomba. El hoy ministro de Cultura le alertó de su existencia antes de aceptar el cargo. En una entrevista concedida a Le Nouvel Observateur un mes después, en julio, el presidente de la República, juzgó el volumen "valiente y hecho con talento". Ayer, de todas maneras, Sarkozy guardó silencio sobre el asunto.

        Con la burbuja de la polémica engordando a cada rato y empujado por ciertas presiones del Elíseo, el que habló fue el protagonista, que a las ocho de la tarde compareció en el telediario de mayor audiencia de Francia. "El libro es casi autobiográfico, y reconozco que tuve encuentros con jóvenes. Pero debo hacer dos precisiones. Una: no es una apología del turismo sexual, es una suerte de fascinación ante el infierno. Y dos: nunca he hecho daño a nadie", explicó Mitterrand en una tensa entrevista con la presentadora. A la pregunta de si sabía si los jóvenes eran menores o no el ministro no supo responder pero aseguró que no hay que confundir "la homosexualidad con la pedofilia".

        EL PAIS.COM

        TURISMO SEXUAL ES CULTURA

        En un libro, Frédéric Mitterrand reconoce que siempre se sintió atraído por el turismo sexual y describe escenas alucinantes en Tailandia e Indonesia, esos lugares donde el sexo con jóvenes atractivos se vende al mejor postor.

        Por Eduardo Febbro

        Desde París

        Frederic_Mitterrand1 El ministro de uno de los portafolios más emblemáticos de la identidad francesa, el de Cultura, atraviesa una tormentosa zona con dos sectores políticos dispares, los socialistas y la extrema derecha, que piden su renuncia a raíz de las confesiones que el ministro en cuestión, Frédéric Mitterrand, publicó en un libro autobiográfico en el que admite haber recurrido al “turismo sexual”. La obra, La mala vida, fue publicada hace unos años y ahora su contenido, por demás explícito, vuelve al presente de Frédéric Mitterrand tres meses después de haber asumido su cargo. En La mala vida, el sobrino del ex presidente socialista François Mitterrand habla de su infancia herida, de su homosexualidad, reconoce que siempre se sintió atraído por el turismo sexual y describe escenas alucinantes en Tailandia e Indonesia, esos lugares donde el sexo con jóvenes atractivos se vende al mejor postor.

        “La profusión de muchachos jóvenes muy atractivos e inmediatamente disponibles me pone en un estado de deseo que no me hace falta frenar ni ocultar. El dinero, el sexo, estoy en el corazón de mi sistema, ese que funciona, al fin, porque sé que no me van a rechazar”, escribe Mitterrand antes de admitir que tiene el hábito de “pagar por jóvenes” y que todo “ese ritual de mercado de efebos, de mercado de la esclavitud, me excita enormemente”. Cuando el libro apareció en 2005 –se vendieron casi 200 mil ejemplares–, pocos objetaron su contenido comprometedor. El escándalo se destapó con la denuncia que hizo el lunes pasado la vicepresidenta del partido de extrema derecha Frente Nacional, Marine Le Pen, quien leyó extractos del libro ante las cámaras de televisión y pidió luego la renuncia del ministro. A los reclamos de la extrema derecha se sumaron el miércoles los socialistas por medio de su portavoz, Benoît Hamon, quien exigió también el alejamiento de la cartera de Cultura de Frédéric Mitterrand.

        El escándalo es más embarazoso porque, primero, Francia es uno de los países líderes en la lucha contra el turismo sexual. En segundo lugar porque esta historia se mezcla con otra más reciente y de dudosa calificación. El ministro francés de Cultura fue uno de los primeros integrantes de esa jauría internacional de intelectuales y artistas bien pensantes que, bajo el pretexto de que el cineasta franco-polaco Roman Polanski era un artista, salieron en defensa del director inmediatamente después de que éste fue detenido en Suiza a pedido de la Justicia norteamericana, que reactivó un pedido de captura por un caso de relación sexual con una menor de 13 años que remontaba a los años ’70. La defensa a ultranza de Roman Polanski que hizo el ministro de Cultura –Mitterrand juzgó que su arresto era “absolutamente espantoso”– desató la primera polémica. La segunda la dispararon los afilados dientes de la extrema derecha y todo terminó formando un torbellino de indecencias e intenciones políticas evidentes.

        Por un lado Suiza, que deja entrar a su territorio a cuanto corrupto, ladrón, dictador o traficante de armas con mandato de arresto internacional llega a la frontera, pero que termina usando a Polanski para lavar sus cuantiosas deudas con la moral internacional. Por el otro, un ministro de Cultura que se une a la coalición internacional de excitados en defensa de un cineasta acusado de pedofilia como si la genialidad como artista supusiera una inocencia innata. Luego está el oportunismo de la ultraderecha, que lee en la televisión pasajes de un libro que, en el momento de su publicación, nadie juzgó inmoral o escandaloso, a pesar de que describe sin rodeos el submundo del turismo sexual en Tailandia.

        Anoche, el ministro de Cultura se explicó en la televisión. Frédéric Mitterrand aseguró que no iba a renunciar a su cargo y negó que su libro fuera “una apología del turismo sexual o de la pedofilia”. El titular de la cartera agregó que condenaba “absolutamente el turismo sexual, que es una vergüenza, y la pedofilia, que jamás he practicado”. Mitterrand aclaró que siempre estuvo con gente de su edad y admitió que había “cometido un error, sin dudas, un crimen no, una falta, ni siquiera”. El responsable de la cartera de Cultura terminó denunciando la confusión entre los géneros: “Sí, tuve relaciones con muchachos; pero no hay que confundir homosexualidad y pedofilia”, dijo. El Ejecutivo francés salió en defensa de Frédéric Mitterrand. Henri Guaino, consejero especial de Nicolas Sarkozy, estimó que la polémica desatada en torno del libro era “indigna”.

        Página/12

        Francia: escándalo por el libro de turismo sexual que escribió un ministro

        Frederic Mitterrand, ministro de Cultura francés, lo publicó en 2005. Ahora la extrema derecha y el Partido Socialista lo acusan de promover esas prácticas y hasta la pedofilia. Y le piden a Sarkozy su cabeza.

        PORTADA La tapa de libro. "Siempre estuve con gente de mi edad y que consintió", se defendió Mitterrand.

        Frederic Mitterrand, ministro de Cultura de Nicolas Sarkozy, no imaginaba que cuatro años después de publicar un libro en el cual relata en primera persona experiencias de turismo sexual tendría que enfrentar semejante escándalo.

        "No es una apología del turismo sexual ni de la pedofilia", ha dicho este intelectual de renombre, cineasta y escritor en defensa de su novela "La mauvaise vie" (La mala vida), publicada en 2005. Entonces, el propio Mitterrand, de 62 años, reconoció que había vivido experiencias de esa índole, y el libro, que fue un éxito de ventas, no provocó ninguna polémica comparable a la que estalló ahora.

        Cuatro años después, Marine Le Pen, vicepresidenta del Frente Nacional (FN, extrema derecha) ha puesto contra las cuerdas a Mitterrand. "¿Qué se les puede decir a los delincuentes sexuales cuando Frederic Mitterrand todavía es ministro de Cultura?", lanzó la hija de Jean Marie Le Pen el lunes en un programa de televisión dedicado al reciente asesinato de una mujer por un delincuente sexual reincidente. A semejante pregunta, le siguió el escándalo.

        En el libro "no hay apología del turismo sexual y de ninguna forma de pedofilia" sostuvo Mitterrand el jueves al hablar en el noticiero central del canal de televisión privado TF1. "Condeno absolutamente el turismo sexual que es una verg ü enza. Condeno la pedofilia en la que nunca participé de ninguna manera y todas las personas que me acusan de hechos de esa índole, deberían tener verg ü enza", sostuvo Mitterrand. Pero el asunto ya se volvió político.

        Al ataque lanzado por la extrema derecha contra el sobrino del difunto presidente francés Francois Mitterrand, se sumó el Partido Socialista francés. "Es escandaloso que un hombre pueda justificar el turismo sexual amparándose en una novela", afirmó el portavoz socialista, Benoit Hamon.

        "Ahora el asunto es saber si el señor Frederic Mitterrand debe renunciar o no", sostuvo el vocero del PS, en cuyas filas la entrada en el gobierno de derecha en junio pasado de un apellido tan significativo para la izquierda francesa dejó a más de uno boquiabierto.

        Frederic Mitterrand, que por otra parte nunca ocultó su homosexualidad, negó haber pensado en renunciar al cargo y dijo haber hablado ya con el presidente francés Nicolas Sarkozy, quien "me confirmó su confianza".

        "Nunca he hecho daño a nadie", afirmó Mitterrand. "Siempre estuve con gente de mi edad y que consintió" las relaciones, agregó. "La mauvaise vie’" fue una manera de contar una vida que se parece mucho a la mía pero también a la de mucha otra gente", aseguró.

        Sin embargo, en el momento de la aparición del libro, Frederic Mitterrand admitió en una entrevista por televisión que había tenido experiencias de turismo sexual. "Me ha ocurrido a menudo y he hablado de ello", afirmaba por entonces. El ministro francés de Trabajo, Xavier Darcos, consideró que Mitterrand "debe responder de otra forma y no simplemente mediante la indignación" y Henri Guaino, influyente consejero de Sarkozy calificó de indigna" y "patética" la polémica generada por el FN.

        "No hay que confundir la homosexualidad con la pedofilia", sentenció por televisión un emocionado Frederic Mitterrand tras asegurar que estaba ante las cámaras "defendiendo mi honor".

        Gabriela Calotti, para AFP.

        Written by Eduardo Aquevedo

        9 octubre, 2009 at 23:27

        Concentración y crisis internacional de los medios de comunicación… (3 textos)

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        MEDIOS1 Medios de comunicación en crisis

        Ignacio Ramonet
        Le Monde Diplomatique
         

        Enero del 2005

        Nada simboliza mejor el desasosiego de la prensa francesa, frente a una alarmante baja en su difusión, que la reciente disposición del diario Libération, otrora maoísta, de favorecer la toma de control de su capital por el banquero Edouard de Rothschild… Hace poco, el grupo Socpresse, que publica unos 70 títulos, entre ellos Le Figaro, L’Express, L’Expansion y decenas de diarios regionales, fue comprado a su vez por un fabricante de armas, Serge Dassault. Y se sabe que otro industrial del armamento, Arnaud Lagardère, es dueño del grupo Hachette (1) que posee 47 revistas (entre las cuales están Elle, Parents, Première) y diarios como La Provence, Nice-Matin o Corse-Presse. Si prosiguiera esta caída de la difusión, la prensa escrita independiente correría el riesgo de caer poco a poco bajo el control de un pequeño grupo de industriales -Bouygues, Dassault, Lagardère, Pinault, Arnault, Bolloré, BertelsmannŠ- que multiplican sus alianzas entre ellos, amenazando así el pluralismo.

        La caída afecta actualmente a toda la prensa de referencia. Por primera vez desde hace quince años no se libra Le Monde Diplomatique. Nuestro periódico, que desde 1990 registraba un aumento regular en su difusión y que entre 2001 y 2003 tuvo un crecimiento récord en su venta -superior al 25% acumulado- habrá tenido sin duda en 2004 un retroceso del 12% en su difusión (2). La mayoría de los grandes diarios franceses de circulación nacional registrarán también un descenso importante, que se sumará al sufrido en 2003, a saber: Le Figaro: -4,4%; Libération: -6,2%; Les Echos: -6,4%; Le Monde: -7,5%; y La Tribune: -12,3%.

        El fenómeno está lejos de circunscribirse a Francia. El diario estadounidense International Herald Tribune, por ejemplo, vio bajar sus ventas en 2003 en el 4,16%; en el Reino Unido, el Financial Times cayó en el 6,6%; en Alemania, en los últimos cinco años la difusión ha bajado el 7%, en Dinamarca el 9,5%, en Austria el 9,9%, en Bélgica el 6,9%, e incluso en Japón, cuyos habitantes son los mayores consumidores de periódicos, el retroceso ha sido del 2,2%. Dentro de la Unión Europea, el número de periódicos vendidos cada día es inferior en un millón de ejemplares respecto de hace 10 años… A escala mundial, la venta de diarios cae cada año un promedio del 2%. Hay quienes llegan a preguntarse si la prensa escrita no se convertirá en algo del pasado, un medio de la era industrial en vías de desaparición.

        Aquí y allá hay periódicos que desaparecen. En Hungría, el 5 de noviembre de 2004, el diario Magyar Hirlap (propiedad del grupo suizo Ringier) cerró sus puertas. La víspera, 4 de noviembre, en Hong Kong, el semanario otrora de referencia sobre temas asiáticos Far Eastern Economic Review (propiedad del grupo estadounidense Down Jones) dejó de publicarse. En Francia, el 7 de diciembre de 2004, el mensual Nova Magazine también interrumpió su salida. En Estados Unidos, entre 2000 y 2004, desaparecieron más de dos mil empleos en la prensa escrita, lo que representa el 4% del total. La recesión afecta también a las agencias de prensa que suministran información a los periódicos. La principal de ellas, Reuters, acaba de anunciar una reducción de 4.500 empleos.

        Se conocen las causas externas de esa crisis. Por una parte, la ofensiva devastadora de los diarios gratuitos. En Francia, el gratuito 20 Minutes ya ha tomado claramente la delantera en número de lectores, pues llega a más de dos millones de personas por día en promedio, superando ampliamente al diario de pago Le Parisien (1,7 millones) y a otro gratuito, Metro, que diariamente leen 1,6 millones de personas. Esos medios captan importantes flujos publicitarios, dado que los anunciantes no hacen ninguna distinción entre el lector que paga por su diario y el que lo recibe gratis.

        Para resistir a esa competencia que podría resultar mortal para los diarios -y que ya amenaza a los semanarios- algunos de ellos, sobre todo en Italia, España, Grecia y Turquía (aunque el fenómeno se extiende también a Francia) proponen con cada entrega, por una pequeña suma extra, una revista de historietas, un DVD, CD, libros, Atlas, enciclopedias, colecciones de sellos o de antiguos billetes de banco, y hasta vajillas, juegos de ajedrez, etc. Lo cual refuerza la confusión entre información y mercancía, con el riesgo de que los lectores ya no sepan qué es lo que compran. Así es como los diarios enturbian más su identidad, desvalorizan el título y ponen en marcha un engranaje diabólico quenadie sabe en qué acabará.

        La otra causa externa es, claro está, Internet, que continúa su fabulosa expansión. Unicamente en el curso del primer trimestre de 2004 se crearon 4,7 millones de sitios web. Actualmente existen en el mundo unos 70 millones de sitios e Internet cuenta con más de 700 millones de usuarios. En los países derrollados, muchas personas abandonan la lectura de la prensa-y hasta la televisión- por la pantalla del ordenador. El ADSL (Asymetric Digital Subscriber Line), ha modificado la situación especialmente. Por precios que oscilan entre los 10 y los 30 euros, hoy en día es posible abonarse a Internet de alta velocidad. Actualmente, en Francia, más de 5,5 millones de hogares están abonados con conexión ultra rápida a la prensa digital (el 79% de los diarios del mundo poseen ediciones electrónicas), a todo tipo de textos, e-mail, fotos, música, programas de televisión o de radio, películas, videojuegos, etc.

        Existe además el fenómeno de los "blogs", característico de la cultura web, cuyo número ha aumentado de manera impresionante en todo el mundo durante el segundo semestre de 2004, y que, con el tono de un diario íntimo, mezclan sin complejo información y opinión, hechos verificados y rumores, análisis documentados e impresiones fantasiosas. Su éxito es tal, que se encuentran en la mayoría de los diarios digitales. Esa avidez muestra que muchos lectores prefieren la subjetividad y la parcialidad asumidas de los bloggers a la falsa objetividad y a la imparcialidad hipócrita de la gran prensa. Por otra parte, la conexión a la galaxia Internet a través de los teléfonos-móviles-multifunciones puede acelerar aún más ese movimiento. De esta manera la información se vuelve más móvil y más nómada. Así es posible saber, en todo momento, lo que ocurre en el mundo.

        En la India, la firma Times Internet, filial multimedia del diario Times of India, envía mensualmente a los teléfonos móviles de sus abonados más de 30 millones de informaciones en forma de SMS (Short Message Service), tecnología que permite una comunicación rápida, breve y económica. En Japón y en Corea del Sur, una cantidad creciente de personas se informan a través de sus teléfonos móviles. Allí reciben programas de radio, de televisión y los canales de información permanente. Resultado: todos los sectores de información, fuera de Internet, pierden audiencia dado el alto nivel de competencia existente entre los medios de comunicación (3).

        Pero la crisis tiene también causas internas, que obedecen principalmente a la pérdida de credibilidad de la prensa escrita. En primer lugar porque ésta pertenece cada vez más -como hemos visto- a grupos industriales que controlan el poder económico y que están en connivencia con el poder político. Y también porque la parcialidad, la falta de objetividad, la mentira, las manipulaciones o simplemente las imposturas, no cesan de aumentar. Sabemos que no ha existido ninguna época dorada de la información, pero actualmente esas derivas han alcanzado también a los diarios de calidad. En Estados Unidos, el caso de Jayson Blair, el periodista estrella que falsificaba hechos, plagiaba artículos copiados de Internet y que incluso inventó decenas de historias, causó un perjuicio colosal al New York Times, que a menudo publicaba sus fabulaciones en portada (4). Ese diario, que era considerado una referencia por los profesionales, sufrió una conmoción a raíz del mencionado caso: los dos responsables de la redacción, Howell Raines y Gerald Boyd, debieron renunciar, y hubo que crear un puesto de ombudsman (defensor del lector), para el que fue designado Daniel Okrent, un ensayista y ex jefe de redacción de la revista Time.

        Pocos meses después estalló otro escándalo, aún más estruendoso, en el primer diario de Estados Unidos, USA Today. Sus lectores descubrían, estupefactos, que su más célebre reportero, Jack Kelley, una estrella internacional que desde hacía 20 años viajaba por todo el mundo, que había entrevistado a 36 jefes de Estado y cubierto una decena de guerras, era un falsificador compulsivo, un "impostor en serie". Entre 1993 y 2003, Kelley había inventado cientos de relatos sensacionales. Como por azar, siempre estaba en el lugar donde ocurrían los acontecimientos, de los que extraía historias excepcionales y apasionantes. En uno de sus reportajes decía haber sido testigo de un atentado en una pizzería de Jerusalén y describía a tres hombres que comían junto a él, cuyos cuerpos habían sido proyectados hacia arriba por la explosión, cayendo luego decapitados, mientras las cabezas rodaban sobre la calle…

        Su reportaje más grosero, aparecido el 10 de marzo de 2000, era sobre Cuba. Kelley había fotografiado a una empleada de hotel -Jacqueline- cuya fuga clandestina a bordo de un frágil esquife relataba con lujo de detalles, incluyendo la muerte de la desdichada, ahogada en el estrecho de la Florida. En realidad, la mujer -cuyo verdadero nombre era Yamilet Fernández- está viva actualmente y nunca ha corrido tal aventura. Otro periodista de Usa Today, Blake Morrison, la entrevistó y pudo verificar que Kelley había mentido (5). Las revelaciones de esos fraudes, considerados como uno de los mayores escándalos del periodismo estadounidense, le costaron el puesto a la directora de la redacción, Karen Jurgensen, y a otros dos altos directivos: Brian Gallagher, su adjunto, y Hal Ritter, responsable de la información (6).

        Más recientemente, en plena campaña electoral, un nuevo sismo deontológico sacudió el mundo de los medios. Dan Rather, el presentador estrella del informativo televisivo de CBS y del prestigioso programa "60 minutos", reconoció haber difundido, sin verificarlos, falsos documentos para probar que el presidente Bush había gozado de ayuda para evitar ser enviado a la guerra de Vietnam (7). Rather anunció que abandonaba su puesto y se retiraba.

        Intoxicación sobre Irak.

        A todos esos desastres hay que añadir el cambio de manos de los grandes medios, transformados en órganos de propaganda -en particular el canal Fox News (8)- de las mentiras de la Casa Blanca respecto de Irak. Los diarios no verificaron ni pusieron en duda las afirmaciones de la Administración de Bush. De haberlo hecho, un documental como Farenheit 9/11, de Michael Moore, no hubiera tenido tanto éxito, ya que la información que aporta la película estaba disponible desde hacía mucho. Pero los medios la habían ocultado.

        Incluso el Washington Post y el New York Times participaron de ese "lavado de cerebro", como lo mostró perfectamente un especialista de los medios, John Pilger: "Mucho antes de la invasión, ambos diarios creaban falsas alarmas por cuenta de la Casa Blanca. En la portada del New York Times podían leerse títulos como: ‘Arsenal secreto [de Irak]: en busca de las bacterias de guerra’, ‘Un desertor describe los progresos de la bomba atómica en Irak’, ‘Un iraquí habla de la renovación de los emplazamientos de armas químicas y nucleares’, o ‘Desertores refuerzan el informe estadounidense contra Irak, afirman los oficiales’. Todos esos artículos resultaron ser pura propaganda. En un correo electrónico interno (publicado por el Washington Post) la periodista estrella del New York Times, Judith Miller, admitió que su fuente principal era Ahmed Chalabi, un exiliado iraquí, un prevaricador condenado por la justicia, que había dirigido el Congreso Nacional Iraquí (CNI), organización con sede en Washington y financiada por la CIA. Una investigación del Congreso llegó posteriormente a la conclusión de que toda la información suministrada por Chalabi y por otros exiliados del CNI carecía de valor" (9).

        Un oficial de la CIA, Robert Baer, reveló cómo funcionaba ese sistema de intoxicación: "El Congreso Nacional Iraquí (CNI) tomaba sus informaciones de falsos desertores y las pasaba al Pentágono, posteriormente el Congreso Nacional Iraquí daba las mismas informaciones a los periodistas diciéndoles: ‘Si no lo creen, llamen al Pentágono’. Así se lograba crear un circuito cerrado con tales noticias. De esa manera, el New York Times podía decir que tenía dos fuentes de informaciones sobre las armas de destrucción masiva en Irak. Lo mismo ocurría con el Washington Post. Los periodistas no trataban de averiguar más. Por otra parte, los jefes de redacción les pedían que apoyaran al gobierno, por patriotismo" (10).

        El jefe de redacción del Washington Post, Steve Coll, debió renunciar a su cargo el 25 de agosto de 2004, después de que una investigación mostrara el poco espacio que había otorgado a los artículos que cuestionaban la tesis del gobierno en el periodo previo a la invasión de Irak (11). El New York Times también entonó su mea culpa. En un editorial publicado el 26 de mayo de 2004, reconoció su falta de rigor en la presentación de los acontecimientos que llevaron a la guerra y lamentó haber publicado "informaciones erróneas".

        En Francia, los desastres mediáticos no son menores, como lo demostró el tratamiento dado por los principales medios a los casos de Patrice Alegre, del mozo de equipajes de Orly, de los pederastas de Outreau y de Marie L. que afirmaba haber sufrido una agresión antisemita en un tren de las afueras de París (12). El fenómeno se repite en muchos otros países. En España, por ejemplo, después de los atentados del 11 de marzo de 2004, los medios controlados por el gobierno de José María Aznar manipularon la información, tratando de imponer una "verdad oficial" al servicio de ambiciones electorales, ocultando la responsabilidad de la red Al Qaeda y atribuyendo el crimen a la organización vasca ETA.

        Todos esos casos, al igual que la alianza cada vez más estrecha entre los medios de comunicación y los poderes económicos y políticos, han causado un daño terrible a la credibilidad de la prensa. Lo cual revela un inquietante déficit democrático. Domina el periodismo complaciente, al tiempo que el periodismo crítico retrocede. Cabe incluso preguntarse si a la hora de la globalización y de los megagrupos mediáticos no está desapareciendo la noción de prensa libre.

        "Ideas sanas"

        Al respecto, las declaraciones de Serge Dassault confirman todos los temores. En cuanto asumió su cargo, el nuevo propietario del diario Le Figaro declaró a los redactores: "Desearía, en la medida de lo posible, que el diario pusiera más de relieve nuestras empresas. Creo que a veces hay informaciones que requieren mucha precaución. Como por ejemplo, los artículos sobre los contratos en curso de negociación. Hay informaciones que hacen más mal que bien. El riesgo consiste en poner en peligro intereses comerciales o industriales de nuestro país" (13). Se comprenderá que lo que Dassault llama "nuestro país" es su fábrica de armas Dassault-Aviation. Y sin duda para protegerla censuró una entrevista sobre la venta fraudulenta de aviones Mirage a Taiwán. Al igual que una información sobre las conversaciones entre el presidente francés Jacques Chirac y su homólogo argelino Abdelaziz Bouteflika, sobre un proyecto de venta de aviones Rafale a Argelia (14).

        Recientemente, Dassault explicó que una de las razones que lo llevaron a comprar el semanario L’Express y el diario Le Figaro era que un periódico "permite difundir una cantidad de ideas sanas", lo que aumentó la inquietud de los periodistas (15).

        Si a esas declaraciones sumamos las de Patrick Le Lay, director del canal TF1, sobre la verdadera función de ese gigante de los medios de comunicación franceses -"La función de TF1 es ayudar a Coca Cola a vender su producto. Lo que nosotros le vendemos a Coca Cola es tiempo disponible de cerebro humano" (16)- vemos los peligros que implica esa mezcla de actividades, hasta tal punto resultan contradictorias la obsesión comercial y la ética de la información.

        La citada mezcla de actividades puede ir muy lejos, sin que los lectores se den cuenta. Walter Wells, director del International Herald Tribune (que pertenece al grupo New York Times, que cotiza en Bolsa) han advertido recientemente sobre los riesgos de la entrada en el mercado de valores de las empresas de prensa. "A menudo, quienes deben tomar una decisión periodística se preguntan si la misma hará bajar o subir en algunos centavos el valor en bolsa de las acciones de la editorial. Ese tipo de consideraciones se ha vuelto capital, los directores de diarios reciben permanentemente directrices en tal sentido por parte de los propietarios financieros del periódico. Se trata de un hecho nuevo en el periodismo contemporáneo, antes no era así" (17).

        Esa confusión, que manipula y termina atrapando a los lectores, puede ir aún más lejos en Internet. Así, por ejemplo, el sitio Forbes.com, de la revista económica estadounidense Forbes, utiliza un nuevo procedimiento para hacer publicidad, integrando directamente los enlaces promocionales en el contenido de los artículos. Los anunciantes compran ciertas palabras-clave y cuando el cursor del internauta pasa sobre ellas, aparece un pop-up con un mensaje publicitario. Los periodistas no son informados por anticipado sobre las palabras-clave que compran los anunciantes, pero algunos ya se preguntan si dentro de poco no les pedirán que escriban artículos utilizando palabras precisas que podrían brindar importantes beneficios económicos a la empresa periodística.

        La era de la inseguridad informativa

        Cada vez más ciudadanos toman conciencia de esos nuevos peligros y se muestran muy sensibles respecto de las manipulaciones mediáticas, convencidos de que en nuestras sociedades hipermediatizadas, vivimos paradójicamente en estado de inseguridad informativa. La información prolifera, pero sin ninguna garantía de fiabilidad. Asistimos al triunfo del periodismo de especulación y de espectáculo, en detrimento del periodismo de información. La puesta en escena (el embalaje) predomina sobre la verificación de los hechos.

        En lugar de constituir la última defensa contra los excesos derivados de la rapidez y la inmediatez, muchos diarios han fallado en su misión y han contribuido a veces -en nombre de una concepción perezosa o policial (18) del periodismo de investigación- a desacreditar lo que otrora se llamaba el "cuarto poder". Nuestro fundador, Hubert Beuve-Méry, recordaba siempre: "Los hechos son sagrados, la opinión es libre". Pero la actitud que se propaga en los medios parece invertir esa fórmula. Cada vez más editorialistas consideran que las que son sagradas son sus opiniones -pocas veces fundamentadas- a la vez que no dudan en deformar los hechos para obligarlos a justificar sus opiniones.

        En semejante contexto, en que el entusiasmo militante retrocede mientras cunde una visión pesimista del futuro, la redacción de Le Monde diplomatique se consagra a la tarea de mejorar su contenido editorial y considera que lo más importante es no traicionar la confianza de los lectores. Más que nunca, contamos con su movilización y su solidaridad para defender la independencia de nuestro periódico y la libertad que ella nos garantiza. Les recordamos que la mejor manera de apoyarnos es suscribirse sin demora y suscribir a sus amigos.

        Somos el periódico de la sociedad en movimiento, de la crítica social, de los que quieren que el mundo cambie. Y estamos dispuestos a mantenernos fieles a principios fundamentales que caracterizan nuestra manera de informar. Moderando la aceleración mediática; apostando por un periodismo de las luces, para disipar las sombras de la actualidad; interesándonos en situaciones que no están bajo los reflectores de la actualidad, pero que ayudan a comprender mejor el contexto internacional; proponiendo dossiers cada vez más completos, más profundos y mejor documentados sobre los grandes temas contemporáneos; yendo al fondo de los problemas, con método, rigor y seriedad; presentando informaciones y análisis inéditos, que muchas veces permanecían ocultos; y atreviéndonos a ir a contracorriente de los medios dominantes. Estamos convencidos de que de la calidad de la información depende la del debate cívico. La índole de este debate determina en última instancia la riqueza de la democracia.

        NOTAS:

        (1) Hachette Filipacchi Médias, filial de Lagardère Media, es el primer editor de revistas del mundo, con 245 títulos en 36 países. Ver el dossier sobre "la concentración de los medios en Francia" en el sitio del Observatorio francés de los medios: http://www.observatoire-medias.info. En el seno del grupo Le Monde SA -accionista principal (51%) de Le Monde Diplomatique SA- el grupo Lagardère es accionista (10%) de Midi Libre, de la imprenta de Le Monde y de Le Monde interactif.

        (2) Por contra, el número de artículos leídos en nuestro sitio internet se ha duplicado en 2004. Nuestra audiencia internacional continúa ampliándose: alcanzan el número de 45, en 20 lenguas, y su difusión acumulada supera el 1,1 millones de ejemplares.

        (3) En Estados Unidos, la audiencia de los informativos televisivos de los principales canales pasó de un promedio de 36,3 millones cada noche, en 1994, a 26,3 millones en 2004.

        (4) Ver Le Monde, 21 de mayo de 2003 y Time, 16 de junio de 2003.

        (5) http://www.usatoday.com/news/2004-03-19-2004-03-19-kelley-cuba_x.htm

        (6) Le Monde, 30 de abril de 2004.

        (7) Le Monde, 28 de septiembre de 2004.

        (8) Cf. el documental de Robert Greenwald, Outfoxed (2004).

        (9) John Pilger, "Cómo fabricar ciudadanos consumidores, mal informados y bien pensantes", Le Monde diplomatique, edición española, octubre de 2004, pág. 28.

        (10) En el documental de Robert Greenwald, Uncovered (2003).

        (11) The Washington Post, 12 de agosto de 2004.

        (12) Ver la investigación de Gilles Balbastre, "Les faits divers, ou le tribunal implacable des médias", Le Monde diplomatique, París, diciembre 2004.

        (13) Le Monde, 9 de septiembre de 2004.

        (14) Le Canard enchaîné, 8 de septiembre de 2004.

        (15) Una vez que Dassault asumió la dirección del grupo Socpresse, 268 periodistas del mismo, es decir, cerca del 10% del total, invocaron la cláusula de renuncia y anunciaron su renuncia.

        (16) En el libro Les Dirigeants face au changement, ediciones Huitième jour, Paris, 2004.

        (17) El Mundo, Madrid, 12 de noviembre de 2004.

        (18) Donde se confunden demasiado a menudo informadores con soplones, verdaderas investigaciones con la recepción de mensajes.

        * De Le Monde Diplomatique, número 111, de enero 2005, http://www.monde-diplomatique.es/

        Permitida la reproducción parcial o total siempre y cuando se citen las fuentes. Copyleft ©2003-2005. Los pobres de la tierra.org – San José, Costa Rica.

         

        Observatorio Internacional de Medios de Comunicación  (2003)

        El quinto poder

        por Ignacio Ramonet

        El Observatorio Internacional de Medios de Comunicación (OIMC) surge como “quinto poder” para contrapesar los excesos del poder mediático. Los medios de comunicación, concebidos en su origen como canales de la libertad de expresión contra los abusos del poder político y económico, en la era de la globalización han pasado a expresar los intereses de un puñado de gigantescas empresas mediáticas identificadas con los intereses económicos del establishment, en detrimento del derecho de los ciudadanos a una información veraz.

        La prensa y los medios de comunicación han sido, durante largos decenios, en el marco democrático, un recurso de los ciudadanos contra el abuso de los poderes. En efecto, los tres poderes tradicionales –legislativo, ejecutivo y judicial– pueden fallar, confundirse y cometer errores. Mucho más frecuentemente, por supuesto, en los Estados autoritarios y dictatoriales, donde el poder político es el principal responsable de todas las violaciones a los derechos humanos y de todas las censuras contra las libertades.

        Pero en los países democráticos también pueden cometerse graves abusos, aunque las leyes sean votadas democráticamente, los gobiernos surjan del sufragio universal y la justicia –en teoría– sea independiente del ejecutivo. Puede ocurrir, por ejemplo, que la justicia condene a un inocente (¡cómo olvidar el caso Dreyfus en Francia!); que el Parlamento vote leyes discriminatorias para ciertos sectores de la población (como ha sucedido en Estados Unidos, durante más de un siglo, respecto de los afro-estadounidenses, y sucede actualmente respecto de los oriundos de países musulmanes, en virtud de la Patriot Act); que los gobiernos implementen políticas cuyas consecuencias resultarán funestas para todo un sector de la sociedad (como sucede, en la actualidad, en numerosos países europeos, respecto de los inmigrantes “indocumentados”).

        En un contexto democrático semejante, los periodistas y los medios de comunicación a menudo han considerado un deber prioritario denunciar dichas violaciones a los derechos. A veces, lo pagaron muy caro: atentados, “desapariciones”, asesinatos, como aún ocurre en Colombia, Guatemala, Turquía, Pakistán, Filipinas, y en otros lugares. Es por esta razón que durante mucho tiempo se habló del “cuarto poder”. Ese “cuarto poder” era en definitiva, gracias al sentido cívico de los medios de comunicación y al coraje de valientes periodistas, aquel del que disponían los ciudadanos para democráticamente criticar, rechazar o enfrentar decisiones ilegales que pudieran ser inicuas, injustas e incluso criminales contra personas inocentes. Era, como se ha dicho a menudo, la voz de los sin-voz.

        Desde hace una quincena de años, a medida que se aceleraba la mundialización liberal, este “cuarto poder” fue vaciándose de sentido, perdiendo poco a poco su función esencial de contrapoder. Esta evidencia se impone al estudiar de cerca el funcionamiento de la globalización, al observar cómo llegó a su auge un nuevo tipo de capitalismo, ya no simplemente industrial sino predominantemente financiero, en suma, un capitalismo de la especulación. En esta etapa de la mundialización, asistimos a un brutal enfrentamiento entre el mercado y el Estado, el sector privado y los servicios públicos, el individuo y la sociedad, lo íntimo y lo colectivo, el egoísmo y la solidaridad.

        Megagrupos mediáticos

        El verdadero poder es actualmente detentado por un conjunto de grupos económicos planetarios y de empresas globales cuyo peso en los negocios del mundo resulta a veces más importante que el de los gobiernos y los Estados. Ellos son los “nuevos amos del mundo” que se reúnen cada año en Davos, en el marco del Foro Económico Mundial, e inspiran las políticas de la gran Trinidad Globalizadora: Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y Organización Mundial del Comercio.

        Es en este marco geoeconómico donde se produjo una metamorfosis decisiva en el campo de los medios de comunicación masiva, en el corazón mismo de su textura industrial.

        Los medios masivos de comunicación (emisoras de radio, prensa escrita, canales de televisión, internet) tienden cada vez más a agruparse en el seno de inmensas estructuras para conformar grupos mediáticos con vocación mundial. Empresas gigantes como News Corps, Viacom, AOL Time Warner, General Electric, Microsoft, Bertelsmann, United Global Com, Disney, Telefónica, RTL Group, France Telecom, etc., tienen ahora nuevas posibilidades de expansión debido a los cambios tecnológicos. La “revolución digital” ha derribado las fronteras que antes separaban las tres formas tradicionales de la comunicación: sonido, escritura, imagen. Permitió el surgimiento y el auge de internet, que representa una cuarta manera de comunicar, una nueva forma de expresarse, de informarse, de distraerse.

        Desde entonces, las empresas mediáticas se ven tentadas de conformar “grupos” para reunir en su seno a todos los medios de comunicación tradicionales (prensa, radio, televisión), pero además a todas las actividades de lo que podríamos denominar los sectores de la cultura de masas, de la comunicación y la información. Estas tres esferas antes eran autónomas: por un lado, la cultura de masas con su lógica comercial, sus creaciones populares, sus objetivos esencialmente mercantiles; por el otro, la comunicación, en el sentido publicitario, el marketing, la propaganda, la retórica de la persuasión; y finalmente, la información con sus agencias de noticias, los boletines de radio o televisión, la prensa, los canales de información continua, en suma, el universo de todos los periodismos.

        Estas tres esferas, antes tan diferentes, se imbricaron poco a poco para constituir una sola y única esfera ciclópea en cuyo seno resulta cada vez más difícil distinguir las actividades concernientes a la cultura de masas, la comunicación o la información (1). Por añadidura, estas empresas mediáticas gigantes, estos productores en cadena de símbolos multiplican la difusión de mensajes de todo tipo, donde se entremezclan televisión, dibujos animados, cine, videojuegos, CD musicales, DVD, edición, ciudades temáticas estilo Disneylandia, espectáculos deportivos, etc.

        En otras palabras, los grupos mediáticos poseen de ahora en más dos nuevas características: primeramente, se ocupan de todo lo concerniente a la escritura, de todo lo concerniente a la imagen, de todo lo concerniente al sonido, y difunden esto mediante los canales más diversos (prensa escrita, radio, televisión de aire, por cable o satelital, vía internet y a través de todo tipo de redes digitales). Segunda característica: estos grupos son mundiales, planetarios, globales, y no solamente nacionales o locales.

        En 1940, en una célebre película, Orson Welles arremetía contra el “superpoder” de Citizen Kane (en realidad, el magnate dela prensa de comienzos del siglo XX, William Randolph Hearst). Sin embargo, comparado con el de los grandes grupos mundiales de hoy, el poder de Kane era insignificante. Propietario de algunos periódicos en un solo país, Kane disponía de un poder ínfimo (sin por ello carecer de eficacia a nivel local o nacional) (2), en comparación con los archipoderes de los megagrupos mediáticos de nuestro tiempo.

        Estas megaempresas contemporáneas, mediante mecanismos de concentración, se apoderan de los sectores mediáticos más diversos en numerosos países, en todos los continentes, y se convierten de esta manera, por su peso económico y su importancia ideológica, en los principales actores de la mundialización liberal. Al haberse convertido la comunicación (extendida a la informática, la electrónica y la telefonía) en la industria pesada de nuestro tiempo, estos grandes grupos pretenden ampliar su dimensión a través de incesantes adquisiciones y presionan a los gobiernos para que anulen las leyes que limitan las concentraciones o impiden la constitución de monopolios o duopolios (3).

        La mundialización es también la mundialización de los medios de comunicación masiva, de la comunicación y de la información. Preocupados sobre todo por la preservación de su gigantismo, que los obliga a cortejar a los otros poderes, estos grandes grupos ya no se proponen, como objetivo cívico, denunciar los abusos contra el derecho ni corregir las disfunciones de la democracia para pulir y perfeccionar el sistema político. Tampoco desean ya erigirse en “cuarto poder” y, menos aun, actuar como un contrapoder.

        Si, llegado el caso, constituyeran un “cuarto poder”, éste se sumaría a los demás poderes existentes –político y económico– para aplastar a su turno, como poder suplementario, como poder mediático, a los ciudadanos.

        La cuestión cívica que se nos plantea de ahora en más es la siguiente: ¿cómo reaccionar? ¿cómo defenderse? ¿cómo resistir a la ofensiva de este nuevo poder que, de alguna manera, ha traicionado a los ciudadanos y se pasó con todos sus bártulos al enemigo?

        Es necesario, simplemente, crear un “quinto poder”. Un “quinto poder” que nos permita oponer una fuerza cívica ciudadana a la nueva coalición dominante. Un “quinto poder” cuya función sería denunciar el superpoder de los medios de comunicación, de los grandes grupos mediáticos, cómplices y difusores de la globalización liberal. Esos medios de comunicación que, en determinadas circunstancias, no sólo dejaron de defender a los ciudadanos, sino que a veces actúan en contra del pueblo en su conjunto. Tal como lo comprobamos en Venezuela.

        Información contaminada

        En este país latinoamericano, donde la oposición política fue derrotada en 1998 en elecciones libres, plurales y democráticas, los principales grupos de prensa, radio y televisión han desatado una verdadera guerra mediática contra la legitimidad del presidente Hugo Chávez (4). Mientras que éste y su gobierno se mantienen respetuosos del marco democrático, los medios de comunicación, en manos de un puñado de privilegiados, continúan utilizando toda la artillería de las manipulaciones, las mentiras y el lavado de cerebro para tratar de intoxicar la mente de la gente (5). En esta guerra ideológica, abandonaron por completo la función de “cuarto poder”; pretenden desesperadamente defender los privilegios de una casta y se oponen a toda reforma social y a toda distribución un poco más justa de la inmensa riqueza nacional (ver Maurice Lemoine, pág. 10).

        El caso venezolano es paradigmático de la nueva situación internacional en la cual grupos mediáticos enfurecidos asumen abiertamente su nueva función de perros guardianes del orden económico establecido, y su nuevo estatuto de poder antipopular y anticiudadano. Estos grandes grupos no sólo se asumen como poder mediático, constituyen sobre todo el brazo ideológico de la mundialización, y su función es contener las reivindicaciones populares tratando de adueñarse del poder político (como logró hacerlo en Italia, democráticamente, Silvio Berlusconi, dueño del principal grupo de comunicación peninsular).

        La “guerra sucia mediática” librada en Venezuela contra el presidente Hugo Chávez es la réplica exacta de lo que hizo, de 1970 a 1973, el periódico El Mercurio (6) en Chile contra el gobierno democrático del presidente Salvador Allende, hasta empujar a los militares al golpe de Estado. Campañas semejantes, donde los medios de comunicación pretenden destruir la democracia, podrían reproducirse mañana en Ecuador, Brasil o Argentina contra toda reforma legal que intente modificar la jerarquía social y la desigualdad de la riqueza. Al poder de la oligarquía tradicional y al de los típicos reaccionarios, se suman actualmente los poderes mediáticos. Juntos –¡y en nombre de la libertad de expresión!– atacan los programas que defienden los intereses de la mayoría de la población. Tal es la fachada mediática de la globalización. Revela de la forma más clara, más evidente y más caricaturesca la ideología de la mundialización liberal.

        Medios de comunicación masiva y mundialización liberal están íntimamente ligados. Por eso, es urgente desarrollar una reflexión sobre la manera en que los ciudadanos pueden exigir a los grandes medios de comunicación mayor ética, verdad, respeto a una deontología que permita a los periodistas actuar en función de su conciencia y no en función de los intereses de los grupos, las empresas y los patrones que los emplean.

        En la nueva guerra ideológica que impone la mundialización, los medios de comunicación son utilizados como un arma de combate. La información, debido a su explosión, su multiplicación, su sobreabundancia, se encuentra literalmente contaminada, envenenada por todo tipo de mentiras, por los rumores, las deformaciones, las distorsiones, las manipulaciones.

        Se produce en este campo lo que ya ocurrió con la alimentación. Durante mucho tiempo, el alimento fue escaso y aún lo es en numerosos lugares del mundo. Pero cuando gracias a las revoluciones agrícolas los campos comenzaron a producir en sobreabundancia, particularmente en los países de Europa Occidental o de América del Norte, se observó que numerosos alimentos estaban contaminados, envenenados por pesticidas que provocaban enfermedades, causaban infecciones, generaban cánceres y todo tipo de problemas de salud, llegando incluso a producir pánico en las masas como el mal de la “vaca loca”. En suma, antes uno podía morirse de hambre, ahora uno puede morirse por haber comido alimentos contaminados…

        Con la información sucede lo mismo. Históricamente, ha sido muy escasa. Incluso actualmente, en los países dictatoriales, no existe información fiable, completa, de calidad. En cambio, en los Estados democráticos, desborda por todas partes. Nos asfixia. Empédocles decía que el mundo estaba constituido por la combinación de cuatro elementos: aire, agua, tierra, fuego. La información se tornó tan abundante que constituye, de alguna manera, el quinto elemento de nuestro mundo globalizado.

        Pero al mismo tiempo, uno comprueba que, al igual que el alimento, la información está contaminada. Nos envenena la mente, nos contamina el cerebro, nos manipula, nos intoxica, intenta instilar en nuestro inconsciente ideas que no son las nuestras. Por eso, es necesario elaborar lo que podría denominarse una “ecología de la información”. Con el fin de limpiar, separar la información de la “marea negra” de las mentiras, cuya magnitud pudo medirse, una vez más, durante la reciente invasión a Irak (7). Es necesario descontaminar la información. Así como han podido obtenerse alimentos “bio”, a priori menos contaminados que los demás, debería obtenerse una suerte de información “bio”. Los ciudadanos deben movilizarse para exigir que los medios de comunicación pertenecientes a los grandes grupos globales respeten la verdad, porque sólo la búsqueda de la verdad constituye en definitiva la legitimidad de la información.

        Fuerza moral

        Por eso hemos propuesto la creación del Observatorio Internacional de Medios de Comunicación (en inglés: Media Watch Global, MWG). Para disponer finalmente de un arma cívica, pacífica, que los ciudadanos podrán utilizar con el fin de oponerse al nuevo superpoder de los grandes medios de comunicación masiva. Este observatorio es una expresión del movimiento social planetario reunido en Porto Alegre (Brasil). En plena ofensiva de la globalización liberal, expresa la preocupación de todos los ciudadanos ante la nueva arrogancia de las industrias gigantes de la comunicación.

        Los grandes medios de comunicación privilegian sus intereses particulares en detrimento del interés general y confunden su propia libertad con la libertad de empresa, considerada la primera de las libertades. Pero la libertad de empresa no puede, en ningún caso, prevalecer sobre el derecho de los ciudadanos a una información rigurosa y verificada ni servir de pretexto a la difusión consciente de informaciones falsas o difamaciones.

        La libertad de los medios de comunicación sólo es la extensión de la libertad colectiva de expresión, fundamento de la democracia. Como tal, no puede ser confiscada por un grupo de poderosos. Implica, por añadidura, una “responsabilidad social” y, en consecuencia, su ejercicio debe estar, en última instancia, bajo el control responsable de la sociedad. Es esta convicción la que nos llevó a proponer la creación del Observatorio Internacional de Medios de Comunicación, Observatoire International des Médias, Media Watch Global. Porque los medios de comunicación son actualmente el único poder sin contrapoder, y se genera así un desequilibrio perjudicial para la democracia.

        La fuerza de esta asociación es ante todo moral: reprende basándose en la ética y sanciona las faltas de honestidad mediática a través de informes y estudios que elabora, publica y difunde.

        El OIMC constituye un contrapeso indispensable para el exceso de poder de los grandes grupos mediáticos que imponen, en materia de información, una sola lógica –la del mercado– y una única ideología, el pensamiento neoliberal. Esta asociación internacional desea ejercer una responsabilidad colectiva, en nombre del interés superior de la sociedad y del derecho de los ciudadanos a estar bien informados. Al respecto, considera de una importancia primordial los desafíos de la próxima Cumbre Mundial sobre la Información que tendrá lugar en diciembre próximo, en Ginebra (8). Propone además prevenir a la sociedad contra las manipulaciones mediáticas que, como epidemias, se multiplicaron estos últimos años.

        El Observatorio reúne tres tipos de miembros, que disponen de idénticos derechos: 1) periodistas profesionales u ocasionales, en actividad o jubilados, de todos los medios de comunicación, centrales o alternativos; 2) universitarios e investigadores de todas las disciplinas, y particularmente especialistas en medios de comunicación, porque la Universidad, en el contexto actual, es uno de los pocos lugares parcialmente protegidos contra las ambiciones totalitarias del mercado; 3) usuarios de los medios de comunicación, ciudadanos comunes y personalidades reconocidas por su estatura moral…

        Los sistemas actuales de regulación de los medios de comunicación son en todas partes insatisfactorios. Al ser la información un bien común, su calidad no podría estar garantizada por organizaciones integradas exclusivamente por periodistas, a menudo vinculados a intereses corporativos. Los códigos deontológicos de cada empresa mediática –cuando existen– se revelan a menudo poco aptos para sancionar y corregir los desvíos, los ocultamientos y las censuras. Es indispensable que la deontología y la ética de la información sean definidas y defendidas por una instancia imparcial, creíble, independiente y objetiva, en cuyo seno los universitarios tengan un papel decisivo. La función de los ombudsmen o mediadores, que fue útil en los años 1980 y 1990, está actualmente mercantilizada, desvalorizada y degradada. Es a menudo un instrumento de las empresas, responde a imperativos de imagen y constituye una coartada barata para reforzar artificialmente la credibilidad de los medios.

        Uno de los derechos más preciados del ser humano es el de comunicar libremente su pensamiento y sus opiniones. Ninguna ley debe restringir arbitrariamente la libertad de expresión o de prensa. Pero las empresas mediáticas no pueden ejercerla sino bajo la condición de no infringir otros derechos tan sagrados como el de que todo ciudadano pueda acceder a una información no contaminada. Al abrigo de la libertad de expresión, las empresas mediáticas no deben poder difundir informaciones falsas, ni realizar campañas de propaganda ideológica, u otras manipulaciones.

        El Observatorio Internacional de Medios de Comunicación considera que la libertad absoluta de los medios de comunicación, reclamada a viva voz por los dueños de los grandes grupos de comunicación mundiales, no podría ejercerse a costa de la libertad de todos los ciudadanos. Estos grandes grupos deben saber de ahora en más que acaba de nacer un contrapoder, con la vocación de reunir a todos aquellos que se reconocen en el movimiento social planetario y que luchan contra la confiscación del derecho de expresión. Periodistas, universitarios, militantes de asociaciones, lectores de diarios, oyentes de radios, telespectadores, usuarios de internet, todos se unen para forjar un arma colectiva de debate y de acción democrática. Los globalizadores habían declarado que el siglo XXI sería el de las empresas globales; la asociación Media Watch Global afirma que será el siglo en el que la comunicación y la información pertenecerán finalmente a todos los ciudadanos. ◊

        1 Ignacio Ramonet, La tiranía de la comunicación, Temas de Debate, Madrid, 1998; y Propagandas silenciosas, Instituto Cubano del Libro, La Habana, 2001.

        2 Véase, por ejemplo, en Italia, la superpotencia mediática del grupo Fininvest de Silvio Berlusconi, o en Francia, la de los grupos Lagardère o Dassault.

        3 Presionada por los grandes grupos mediáticos estadounidenses, la Federal Communications Commission (FCC) de Estados Unidos autorizó, el 4-6-03, la flexibilización de los límites a la concentración: una empresa podría controlar hasta el 45% de la audiencia nacional (contra el 35%, en la actualidad). La decisión debía entrar en vigencia el 4 de septiembre último, pero debido a que algunos ven en ella “una grave amenaza para la democracia”, fue suspendida por la Corte Suprema.

        4 Ignacio Ramonet, “El crimen perfecto”, Le Monde diplomatique, edición chilena, junio de 2002.

        5 Maurice Lemoine, “Laboratorios de la mentira en Venezuela”, Le Monde diplomatique, edición chilena, agosto de 2002.

        6 Y muchos otros medios de comunicación, como La Tercera, Ultimas Noticias, La Segunda, Canal 13, etc. Véase Patricio Tupper, Allende, la cible des médias chiliens et de la CIA (1970-1973), Editions de l’Amandier, París, 2003.

        7 Ignacio Ramonet, “Mentiras de Estado”, Le Monde diplomatique, edición chilena, julio de 2003. 8 Armand Mattelart, “La clave del nuevo orden internacional”, Le Monde diplomatique, edición chilena, agosto de 2003.

        I.R.

        Concentración mediática y lavado de cerebros en América Latina

        7/Julio/2009

        antenaUn artículo publicado por la web “Sala de Prensa”, firmado por el periodista mexicano Jenaro Villamil, analiza la concentración de la propiedad de  los medios en Latinoamérica  y las redes tejidas por las grandes empresas comunicacionales que manejan la prensa, la TV y la radio en el mundo, como principales amenazas a la libertad de pensamiento y al surgimiento de un nuevo orden mundial en las comunicaciones.

        Sala de Prensa / Jenaro Villamil *

        Hace casi tres décadas, en 1980, el político irlandés Sean Mac Bride, fundador de Amnistía Internacional, elaboró para la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) un informe que constituyó el diagnóstico más puntual sobre la concentración mediática en el mundo hasta esa fecha.

        El Informe Mac Bride advertía que “la industria de la comunicación está dominada por un número relativamente pequeño de empresas que engloban todos los aspectos de la producción y la distribución, están situadas en los principales países desarrollados y sus actividades son trasnacionales” (Un solo mundo, voces múltiples, Comunicación e Información en Nuestro Tiempo, FCEUNESCO, México, 1980).

        Cuando se elaboró el informe, su autor identificó a 12 grandes grupos mediáticos, entre empresas televisivas, consorcios periodísticos, editoriales y corporativos de entretenimiento. A 20 años de distancia, la concentración que diagnosticó Mac Bride como principal amenaza para la libertad de pensamiento y principal obstáculo para llegar a un nuevo orden mundial de la información y la comunicación, ha aumentado: son ahora sólo seis grandes corporativos multinacionales y multimediáticos (manejan televisión, cine, sistemas de cable, sitios online, periódicos y revistas) los que controlan más de 60 % de los contenidos y de la distribución informativa, de entretenimiento y de comunicación.

        Otro elemento difícil pronosticar hace casi 30 años era el surgimiento de los grandes canales globales de noticias, al estilo CNN o Fox News, que han creado un nuevo “género” periodístico: las Mc Noticias o la información chatarra, como las hamburguesas de Mc Donalds.

        Estos grandes canales globales, como CNN en Español que desde la ciudad estadunidense de Atlanta dicta en gran medida la agenda informativa a América Latina, proponen un empaquetamiento poco reflexivo de noticias, siempre orientadas ideológicamente.

        Más de 50% del contenido de sus noticiarios está dominado por este nuevo subgénero conocido como infoentretenimiento, una mezcla de noticias sobre la farándula, la moda, la decoración de interiores, la gastronomía, las nuevas tecnologías en boga, los chismes sobre la vida privada de celebridades del show business o el deporte, las promociones publicitarias embozadas sobre las películas de Hollywood, la industria automotriz estadunidense o la industria farmacéutica y sus “recetas” para complacer a los eternos Narcisos o Narcisas que según ellos conforman las audiencias globlales.

        Ni qué decir de Fox News, la cadena perteneciente a Corps. News, la cadena del magnate australiano Rupert Murdoch, quien trasladó a la pantalla el amarillismo y sensacionalismo de sus periódicos tabloides en Gran Bretaña y Australia. La agenda conservadora de esta cadena, apenas disfrazada por talk shows contradictorios y una cobertura informativa aparentemente “profesional”, la transformó en “buque insignia” de los neoconservadores de George W. Bush.

        Tanto CNN como Fox News forman parte de los dos grandes corporativos globales que encabezan la lista de grandes concentradoras multimediáticas. CNN, empresa creada por Ted Turner para exportar el punto de vista estadunidense ante la primera guerra del Golfo Pérsico en 1991, forma parte ahora de Time Warner, corporativo que domina los estudios de la Warner Bros., la productora HBO y maneja más de 150 títulos de revistas de espectáculos, finanzas y geopolítica, como Time, Fortune, Expansión o People.

        Por su parte, Fox News, forma parte de News Corp, dueño de más de 200 periódicos de habla inglesa, accionista mayoritario del sistema de televisión satelital Sky y propietario de los estudios Twentieth Century Fox.

        La lista de los seis grandes grupos que controlan la industria mediática, informativa y de entretenimiento en el mundo se completa con Walt Disney, Viacom-CBS, Vivendi-Universal y Bertelsmann. De ellos, cuatro son mayoritariamente anglosajones (Estados Unidos, Gran Bretaña, Australia), y dos son una mezcla de capital francés y estadunidense, y uno alemán.

        Así como las “cuatro grandes hermanas” del mundo petrolero definieron a principios del siglo XX las reglas del juego de la economía mundial, estas “seis grandes hermanas” definen ahora la dinámica de la percepción global de nuestra realidad cotidiana. Ellas deciden lo que hay que ver, cómo entretenerse y cuál es la agenda noticiosa importante en todo el mundo: de Japón a China, de América Latina a África, de Medio Oriente a Europa oriental y, por supuesto, en los países más desarrollados (Estados Unidos, Canadá, Australia y los de la Unión Europea) que constituyen 60% de su mercado.

        Concentración y uniformidad

        Controlan los contenidos audiovisuales (televisión, cine, Internet) y las redes de distribución (televisión terrestre, cable y satelital), pero también los medios impresos (periódicos, revistas), la radio y la publicidad exterior. Serán recordadas como las inventoras del infoentretenimiento –mezcla de información “dura” con soft news– y la telerrealidad –género de ficción que logra convencer al televidente de que lo que ve es verdadero, y así involucrarlo en la dramaturgia que se le propone. Al primer género se le ha llamado Mc Noticias. Sus contenidos son básicamente autorreferenciales: sus noticias hablan de los productos de sus mismas compañías de cine, de los chismes que se difunden en sus revistas de espectáculos y, por supuesto, de su agenda política y diplomática.

        La hegemonía de las “seis hermanas” es indudable, aún cuando existan iniciativas públicas (como la británica BBC) o empresas alternativas (como la cadena árabe Al Jazeera, que copió el modelo de CNN una década después, pero para dar informaciones y análisis desde el punto de vista del mundo árabe).

        En América Latina, esta concentración global se refleja a escala. Son nueve grandes grupos los que definen el futuro de la industria mediática continental: los mexicanos Televisa y TV Azteca; los brasileños O’ Globo y Folha; el argentino Clarín; el chileno Mercurio; el venezolano Grupo Cisneros; los colombianos Bavaria y Tiempo.

        A estos consorcios se suma un par de grandes grupos españoles: PRISA y Recoletos, que se han convertido en los dos más importantes inversionistas de la pasada década, en lo que consideran el “nuevo desembarco”, es decir, la reconquista ibérica del mercado de la información, la comunicación y el entretenimiento en América Latina.

        Más de 60% de los contenidos de entretenimiento e informativos de estas empresas latinoamericanas reproducen y replican lo generado por las “seis grandes hermanas” globales.

        Quizá sólo el Grupo Televisa tiene una capacidad de producción propia, que la convierte en el consorcio más importante de habla hispana: 53 mil horas anuales de programación (entre 2007 y 2008), de las cuales, 67% se exporta hacia el resto del continente, Estados Unidos y España (Reporte F-20 de Televisa ante la Securities Exchange Commision, 2008).

        Sólo el grupo brasileño O’ Globo rivaliza con el tamaño y la expansión de Televisa. El consorcio multimediático de Roberto Marinho posee 107 emisoras televisivas en su país, pero también es propietario del periódico de mayor circulación, O’ Globo, con un tiraje promedio de 350 mil ejemplares diarios, y posee la red radiofónica más grande de Brasil, con 20 emisoras afiliadas.

        Sin embargo, la capacidad exportadora de O’ Globo es mucho menor que la de Televisa, en parte por la barrera idiomática y también por las dimensiones del mercado brasileño, que permiten al grupo desarrollarse internamente sin límites y lo convierten en mercado de autoconsumo.

        En exportación y distribución, el grupo Venevisión, del venezolano Gustavo Cisneros, es el mayor en Sudamérica y expande su influencia por conducto de Caracol Televisión, la empresa colombiana más grande de medios electrónicos.

        Estos grupos mediáticos tienen algo en común: todos defienden una agenda conservadora en lo moral, neoliberal en lo económico, mercantilizada y santificadora del rating. La creatividad y la credibilidad no son valores para ellos. Por lo contrario, han infantilizado a las audiencias regionales y han sobrexpuesto sus intereses, poniendo en riesgo su credibilidad. En ciertas partes de América Latina, esta “involución” empieza a provocar reacciones negativas.

        Un estudio elaborado por el Consejo Nacional de Televisión de Chile, realizado en mayo de 2007, demuestra que entre los años 2002 y 2005 el nivel de insatisfacción de los televidentes por los contenidos de la pantalla creció de manera dramática. (1)

        Este incremento coincidió con la “apertura” de la televisión chilena a los formatos y contenidos de los grandes grupos mediáticos mundiales, incluyendo la sobreexplotación de los nuevos géneros televisivos, como los talk shows o los reality shows, modelos de “telerrealidad” que algunos críticos denominan “telebasura”.

        La principal característica de esos contenidos es la uniformidad en los contenidos, ya sea en los programas para las audiencias infantiles, en las telenovelas, los programas de espectáculos y, sobre todo, los noticiarios.

        Paul Walter, coautor del estudio del Consejo Nacional de Televisión de Chile, afirmó que los adultos se quejan de que los noticiarios contienen poca variedad y se concentran en la delincuencia y en los hechos de sangre. La idea de que “la nota roja genera rating” ha agotado parte de las audiencias.

        Desafortunadamente, existen pocos estudios similares en otros países de América Latina, debido, en buena medida, al veto de los grandes grupos televisivos para la creación de instancias autónomas encargadas de vigilar los contenidos y defender los derechos de las audiencias.

        Este proceso ha sido particularmente grave en México. Televisa y TV Azteca han vetado desde 2001 hasta 2009 la posibilidad de una reforma profunda a la ley de medios electrónicos que permita la competencia y la existencia de un organismo de monitoreo autónomo. Para alcanzar ese propósito, en 2006, con el beneplácito de la mayoría de diputados y senadores de todos los partidos, impusieron una contrarreforma legal, conocida como Ley Televisa. El escándalo generado por esta legislación fue enmendado, parcialmente, por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que declaró anticonstitucionales aspectos sustanciales de esta legislación.

        Hasta el momento, no se ha podido aprobar una nueva ley. “Nadie quiere pelearse con Televisa”, afirma el senador Carlos Sotelo, del Partido de la Revolución Democrática, quien se quedó aislado en su intento de reforma. Y el ex senador del Partido Acción Nacional Javier Corral, quien no ha dejado de insistir en los efectos perniciosos del monopolio televisivo en México y la docilidad de la clase política ante este fenómeno.

        Un mercado estadunidense dominante

        De los 20 mercados más grandes en la industria de la comunicación y entretenimiento a escala mundial, Estados Unidos concentra más de 40 por ciento de un total de 1 billón 428 mil 334 millones de dólares generados anualmente, según el reporte de 2006 de Pricewaterhouse Coopers (Global Entertainment and Media Outlook 2006-2010, junio 2006).

        En un lejano segundo sitio está Japón (107 mil 407 millones de dólares, mdd), seguido por Gran Bretaña (95 mil 462 mdd), Alemania (82 mil 306 mdd), China (74 mil 178 mdd), Francia (56 mil 506 mdd), Italia (41 mil 593 mdd) y Canadá (33 mil 388 mdd).

        Los dos únicos mercados latinoamericanos registrados en esta lista de los 20 más grandes son Brasil (16 mil 70 mdd) y México (10 mil 911 mdd). En total, América Latina apenas representa 3.6% del mercado mediático global.

        De esta actividad, 75% se concentra en las industrias televisivas, radiofónica y en la edición de periódicos, tal como apunta Francisco Vidal Bonifaz, autor del libro Los dueños del poder (Editorial Planeta, 2008).

        De estas industrias, la televisiva es la que sigue concentrando el mayor volumen. Entre la televisión abierta y la restringida se generaron 245 mil millones de dólares en 2006, según las mismas cifras de Pricewaterhouse, casi la quinta parte del total. Este segmento ha crecido anualmente de 7% a 8% en 2008, pero se espera que en 2011 baje a 6.9%.

        En segundo sitio está la edición de periódicos, que generó 184 mil 45 millones de dólares, y en tercer sitio la edición de revistas, con 102 mil 5 millones de dólares. La caída de estos dos últimos sectores será pronunciada, debido a la crisis. En 2006 crecieron 3.1% y 3.6%, respectivamente. En 2008, la edición de periódicos bajó a 0.4% y se proyecta una caída de 0.3% en 2009. La edición de revistas disminuyó 1.9% en 2008 y se prevé una baja de 1.5% en 2009.

        Debemos notar también que en esos grupos los ingresos –dependiendo de la publicidad y el acceso a Internet–, van remplazando paulatinamente las utilidades de los sectores de radio y cine.

        Esta apretada síntesis de los ingresos generados por cada uno de los segmentos más importantes en la industria explica la estructuración multimediática de los seis grandes corporativos globales. Prácticamente todos parten de una posición muy fuerte en la industria televisiva y a partir de ahí expanden su influencia a otras áreas del infoentretenimiento.

        Son los casos de Time Warner, que pasó del cómic Bugs Bunny al control de CNN, el emporio informativo de Atlanta, pasando por la poderosa compañía productora y distribuidora de televisión HBO y la empresa de Internet AOL. Time Warner registró ventas anuales por 44 mil 788 millones de dólares en 2006, con utilidades por 6 mil 552 millones de dólares, según la revista Fortune, de su propiedad.

        Su división de televisión por cable tiene 11 millones de hogares afiliados, HBO cuenta con más de 40 millones de suscriptores en Estados Unidos y una distribución en 50 países. CNN es visto por 2 mil millones de personas en todo el mundo, al grado que se ha convertido en la agencia por antonomasia del imperio estadunidense.

        Su revista más célebre, Time forma parte de un conglomerado de 150 títulos, cuyo tiraje rebasa los 170 millones de ejemplares. Entre esas publicaciones están People, Sports Illustrated, Life, Fortune, Expansión, Popular Science.

        Si el famoso conejo del cómic logró construir un emporio, Mickey Mouse, quintaesencia de la cultura estadunidense, ha consolidado la segunda compañía de información y entretenimiento más grande del mundo: Walt Disney. En 2006 tuvo ventas por 34 mil 285 millones de dólares y utilidades por 3 mil 374 millones de dólares.

        En Estados Unidos posee la segunda cadena televisiva comercial, ABC, más 22 estaciones de radio y 40 sitios de Internet. Entre sus canales de televisión de paga más célebres están el deportivo ESPN, así como A&E, Disney Channel, Lifetime Network. En la industria cinematográfica posee los estudios Walt Disney, Touchstone Pictures, Hollywood Pictures, Miramax Films, Buena Vista Home y Pixar.

        De los periódicos amarillistas hasta el control accionario de The Wall Street Journal, el magnate autraliano Rupert Murdoch ha construido un imperio anglosajón, de contenido fuertemente conservador y alineado con las políticas del gobierno de George W. Bush, con ventas anuales por 25 mil 327 millones de dólares y ganancias de 3 mil 253 millones de dólares en 2006.

        En televisión posee la cadena Fox Broadcasting, la tercera más importante en territorio estadunidense, y es el amo de la televisión satelital a través de BSkyb, DirecTV y Foxtel, y la compañía productora de cine más poderosa: Twentieth Century Fox y sus derivados en español, en caricaturas y en deportes.

        Viacom-CBS es por su parte el resultado de la fusión entre la corporación Viacom, de Summer M. Redstone, y de la cadena televisiva CBS, la primera en rating en Estados Unidos, con un producto estrella: los premios MTV, vistos por una audiencia global de 480 millones de personas en 25 idiomas. Controla los estudios Paramount, DreamWorks, Nick Movies, y tiene la productora de televisión infantil Nickelodeon, que rivaliza con los creadores de Bugs Bunny y de Mickey Mouse.

        Coherencia ideológica

        Con el amparo de la gran trasnacional estadunidense General Electric y del grupo francés Vivendi Universal Entertainment, el grupo NBC-Vivendi se consolidó en 2004. NBC Universal se encuentra entre los 10 mayores grupos de comunicación del mundo, con la cadena NBC, la segunda en audiencia en Estados Unidos, y Telemundo, asociada con Televisa en 2008, después de una frustrada batalla para fundar la “tercera cadena” en México. Posee los estudios cinematográficos Universal y los estudios musicales Universal Music.

        Por fin, el consorcio alemán Bertelsmann es el único gran grupo de capital mayoritariamente europeo, con 170 millones de televidentes de su división RTL Group. En España posee la cadena Antena 3. Su área editorial abarca la compañía Random House Mondadori y los periódicos The Financial Times y Sächische Zeitung. En la industria musical, su filial BMG absorbió a Sony Music.

        La concentración de la industria en pocas manos, la variedad de los géneros propuestos y la profunda coherencia ideológica de los contenidos propicia un control intelectual, moral y social de las audiencias, es decir, de las sociedades sometidas permanentemente a un verdadero “lavado de cerebro”.

        Nadie en la clase media latinoamericana escapa a la influencia de las “seis grandes” desde que las cableras locales y los sistemas satelitales Sky y Direct TV han logrado apoderarse de ese mercado, difundiendo masivamente sus contenidos e imponiendo el sueño americano como referencia única de pensamiento. Sus noticiarios y programas especiales privilegian la información propiciada por “los mercados”, la preocupación obsesiva por las “finanzas personales” y los hobbies y hábitos (inaccesibles para la mayoría de los televidentes) de la “clase ejecutiva”. En complemento, series inspiradas por el concepto de “telerrealidad”, como ER, Desperate Housewives, Sex and the City, Friends o Los Soprano, desde entonces moldean los comportamientos de una parte cada vez más importante de la población de la región, en particular la juventud.

        La gran masa latinoamericana que no puede pagar por el servicio de cable o el satelital, no escapa por ello a dicho control mental, pues los grandes emporios multimediáticos de la región que controlan la televisión abierta (presentes también en la porción de cable y satelital), toman localmente el relevo de las “seis grandes”.

        Dependencia de la programación extranjera

        Si los personajes de Mariana, El derecho de nacer o del Chavo del ocho siguen viéndose en toda América Latina, y las películas de Cantinflas se transmiten aún en distintas televisoras del continente, es por la influencia determinante que Televisa tiene en el continente, al grado que se ha convertido en la “marca” mexicana para la región.

        En ninguna otra parte del mundo una cadena televisiva comercial posee un nivel de concentración tan grande en su país de origen como Televisa, que tiene 65% de las frecuencias de televisión abierta (225 estaciones repetidoras de sus cadenas nacionales –canales 2, 5 y 9– y la metropolitana del canal 4), 68% de las audiencias (el canal 2 es el más visto en el país), 70% de la publicidad en medios electrónicos y 58% de la publicidad en todos los medios.

        Por si fuera poco, controla casi 50 por ciento de la televisión por cable –a través de Cablevisión y sus recientes adquisiciones de TVI y Cablemás–, y controla 95% de la televisión satelital, mediante su inversión mayoritaria (58%) en el sistema Sky.

        Su división de radio, donde Televisa está asociada en Radiópolis con el Grupo PRISA, controla 17 estaciones. En su informe de 2008 a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, el consorcio mexicano define como “otros negocios” su reciente incursión en el mundo de las apuestas, así como en el área editorial –especialmente revistas de espectáculos–, que en conjunto suman entre 4.7% y 6% del total de sus ventas.

        Su expansión hacia América Latina se ha realizado por conducto de la empresa distribuidora de contenidos Intermex, con presencia en Chile, Argentina, Colombia, Panamá, Ecuador y Perú.

        Lejos del poder de Televisa, pero en una segunda posición muy fuerte en México y en el continente, TV Azteca, propiedad de Ricardo Salinas Pliego, cuenta con 43 estaciones locales que difunden la señal de sus dos cadenas nacionales, canales 13 y 7. Además, es propietaria de Azteca America Network, cadena televisiva creada en 2001 y destinada al mercado hispanohablante de Estados Unidos. En 2001 adquirió el canal 12 de El Salvador, hasta entonces uno de los pocos espacios de libertad editorial en ese país.

        La dependencia de la programación extranjera en Televisa y TV Azteca es fuerte, a pesar de que ambos producen casi 65 mil horas anuales de televisión (53 mil de Televisa y 12 mil de TV Azteca). En 2005, 40% de la programación de ambas compañías fue de origen foráneo, básicamente de alguno de los cinco grandes grupos mediáticos de Estados Unidos.

        La dependencia se acentúa en la televisión de paga, donde Televisa es dominante. Alrededor de 80 de las 162 señales más vistas en Cablevisión y Sky son extranjeras.

        El grupo brasileño O’Globo es el más grande de Sudamérica, aunque su influencia se concentra fundamentalmente en su país de origen. Posee la Rede Globo, con 107 emisoras de televisión que alcanzan una cobertura de 90 por ciento del territorio brasileño. El grupo es propietario del periódico de mayor circulación O’Globo y posee 20 emisoras radiofónicas afiliadas a la Central Brasil de Noticias (CBN). Su expansión internacional se ha realizado por conducto de TV Globo Internacional.

        Los dos grupos que concentran la mayoría de la industria multimediática sudamericana de habla española son el argentino Clarín y el venezolano Venevisión, ambos han tenido una gran expansión.

        El Grupo Clarín es una compañía holding que creció en torno a su principal producto: el periódico del mismo nombre, cuya circulación promedio es de 553 mil ejemplares diarios. Se asoció con el diario La Nación, de Buenos Aires, y con el grupo español Vocento para fundar la Compañía Inversora en Medios de Comunicación, propietaria de los principales periódicos de las grandes ciudades argentinas.

        En el sector audiovisual, el grupo controla el Canal 13 y, asociado con Disney y la española Telefónica, creó la empresa cinematográfica Patagonik Film Group. Su expansión hacia otros países se ha realizado por conducto de Multicanal, un operador de televisión por cable con cerca de 1.5 millones de afiliados en Uruguay, Paraguay y la propia Argentina.

        En Venezuela, el grupo dominante está encabezado por Gustavo Cisneros, propietario de Venevisión, la única cadena latinoamericana que rivaliza con Televisa en producción de telenovelas en español. El grupo posee Venevisión Internacional, compañía de entretenimiento, y Venevisión Continental, red de televisión de pago con programas de Caracol, de Colombia, así como Chilevisión y Univisión.

        El imperio mediático de Cisneros es uno de los más grandes a escala continental. Fue socio, junto con la familia Azcárraga, de Univisión, la cadena televisiva de habla hispana más grande de Estados Unidos, es accionista de Imagen Satelital, de Argentina, y Playboy TV Internacional, y en 1995 se asoció con AOL, el principal proveedor de Internet en la región, y con Hughes Electronics, para crear DirecTV Latinoamérica, empresa de televisión restringida con presencia en 28 países.

        Todos los gobiernos progresistas de Sudamérica han sufrido, en mayor o menor medida, el embate de los grandes grupos televisivos estadunidenses o regionales: CNN en español, Venevisión y las televisoras mexicanas no escondieron su simpatía por la oposición venezolana que terminó organizando un golpe de Estado contra Hugo Chávez.

        Desde hace algunos meses, CNN y el grupo Clarín abren su antena de manera desproporcionada a los líderes el agro argentino en su lucha contra el gobierno de Cristina Fernández.

        Surge un fantasma

        La misma concentración, la misma desinformación afecta a América Central, aunque de manera solapada. Fenómeno poco estudiado y documentado es el caso de Remigio Ángel González González, el enigmático empresario mexicano, oriundo de Monterrey, que se ha convertido en uno de los grandes inversionistas de la televisión centroamericana y de la zona andina.

        Con el auspicio de las dictaduras militares en la región durante la década de los 80, Remigio González, mejor conocido como El Fantasma, se convirtió en propietario de cuatro de los cinco canales de televisión abierta en Guatemala, posee una red de dos canales en Nicaragua, tres en Costa Rica, dos en Ecuador, dos en Perú, dos en Paraguay y, en 2007, adquirió el canal 9 de Argentina, provocando una airada protesta de los trabajadores.

        El Fantasma hizo grandes negocios de la nada, a partir del broadcasting –distribución y venta de películas y telenovelas, la mayoría producidas por Televisa–, por medio de un sistema conocido como “empaquetamiento”, que le permite difundir un mismo producto en todos sus canales.

        Ángel González no figura públicamente en ninguna de sus empresas, para evadir cualquier responsabilidad fiscal y política en sus canales de televisión.

        En enero de 2008, la Unión Nacional de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires lo acusó de aplicar “métodos utilizados durante la dictadura militar, al censurar, despedir, filmar, encerrar e impedir que actúen libremente los delegados (sindicales) de la emisora.

        “El actual dueño de canal 9, de ser un simple vendedor de publicidad y de programas de televisión de los canales mexicanos, se ha convertido, en dos décadas, en un magnate de los medios, comprando la mayoría de ellos en América Central”, abundó la unión gremial.

        Organismos como Reporteros sin Fronteras, la Sociedad Interamericana de Prensa y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos han acusado a El Fantasma de tener el control de “monopolios disfrazados” de radio y televisión, y de no respetar la libertad de expresión. La revista Fortune calculó su fortuna en 2 mil millones de dólares.

        El “empaquetamiento” promovido por El Fantasma y su compra de medios al sur de México prolonga en América Central y en la región andina el “control de los espíritus” ejercido por las “seis grandes hermanas” y los emporios mexicanos.

        ___

        1) En 1999, 43.4% de los ciudadanos encuestados opinaba que los contenidos televisivos le gustaban “poco o nada”. En 2002, este porcentaje se elevó a 44.7%. En 2005, se incrementó a 58.8%.

        ________________________________________

        * Jenaro Villamil es reportero del semanario mexicano Proceso y colaborador de SdP. Este texto lo publicó en Le Monde Diplomatique México de mayo de 2009 y se reproduce con autorización expresa del autor

        Universidades públicas y privadas en Chile, E. Aquevedo

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        HARVARD2

        No sólo hay concepciones diferentes acerca de la noción de Universidad Pública, sino también bastante confusión. Desde luego, en sus orígenes las universidades no nacieron de la iniciativa del estado o del poder político vigente. Sus antecedentes más lejanos en occidente son sin duda la Academia de Platón (año 287 a. C) y el Liceo de Aristóteles, que nacen de la actividad y empeño de estudiantes e intelectuales excepcionales como los indicados, y que no reciben ni atención ni apoyo del poder sino cuando su prestigio está ya establecido. En China surgen las primeras instituciones de formación superior durante el período Yu, entre 2257 a. C y 2208 a. C., pero con apoyo imperial.

        Las primeras universidades que responden al espíritu moderno sólo nacen a partir del siglo XII, particularmente desde la fundación de la universidad de Bolonia (año 1119), y luego las universidades de París (1150), de Oxford (1167), de Cambridge (1209), la de Salamanca (1220), entre otras, las que independientemente de su origen que será más bien privado, son amparadas y vigiladas muy de cerca por la “santa” Iglesia Católica o por los poderes imperiales de turno.

        Posteriormente, cuando el poder se seculariza, las universidades ganan espacios de autonomía y de libertad, apoyadas en mayor o menor medida por el poder civil, si bien muchas siguen dependiendo y subordinándose a la Iglesia. Queremos decir que si bien varias de ellas nacen con una “vocación pública”, no nacen como consecuencia de la acción deliberada del estado, y por consiguiente no tienen nada de estatales. Su carácter “público” se construyó principalmente a partir de lo específico de su actividad, esto es, la enseñanza y la creación de conocimiento, que fueron tradicionalmente considerados como un “bien público”. El sólo financiamiento era en ese sentido secundario, con tal de que aquellas funciones siguieran constituyendo lo esencial de su existencia y actividad. Podían depender económicamente de la Iglesia, del poder político existente o de mecenas o comerciantes, pero ello no afectaba en lo medular su rol público, especialmente desde que la Iglesia pierde crecientemente influencia y capacidad de control sobre el saber.

        El comienzo de la convergencia entre el interés público y el financiamiento estatal…

        Lo público tiende a confundirse con lo estatal sólo a partir del siglo XIX, cuando los estados nacionales se afirman y descubren que la educación superior es decisiva para la construcción del propio estado, mediante la formación del personal dirigente del aparato público y de la nación, para la formación de mano de obra calificada, así como, en general, para la gestión del nuevo y complejo sistema capitalista. A partir de ello la Universidad, y la educación pública en general, pasan a ser “preocupación preferente del Estado”, especialmente de aquellos estados controlados por clases dominantes de mayor capacidad emprendedora y con vocación expansionista, colonialista o imperialista. De ahí que las principales universidades modernas se constituyan en Inglaterra, Estados Unidos, Francia, Alemania y algunos otros países centrales que dependen más imperativamente, para cumplir ese rol, de la formación de clases dirigentes “ilustradas” y de cuadros medios cada vez más calificados. Para esta función la Universidad es difícilmente sustituible. Por ello, progresivamente, el Estado le otorga recursos económicos permanentes y abundantes, hasta el punto de institucionalizar la figura de “Universidad estatal”, convirtiéndose para muchos en adelante como sinónimo de universidad pública.

        Este proceso acontece, desde luego, en permanente tensión entre el poder político-económico y la función pública, libre y autónoma que la Universidad venía conquistando durante siglos. Lo “público” de la tarea universitaria se ve en efecto respaldado por el nuevo “mecenazgo” estatal institucionalizado, porque así la universidad expande su actividad científica (investigación y creación de conocimientos) y de transmisión de saberes y competencias de alto nivel, pudiendo también desplegar más abiertamente actividades de extensión y proyección cultural, intelectual y artística dentro de la sociedad. La existencia de sistemas democráticos representativos y de derecho regulados y estables favorece este proceso. Sin embargo, nunca el poder dejó de buscar el mayor grado posible de control o subordinación de la actividad universitaria, sea en forma solapada e indirecta, mediante el manejo de los recursos económicos o de intervenciones políticas diversas, o abiertamente en las sociedades gobernadas por regímenes autoritarios o dictatoriales (la experiencia de las universidades chilenas bajo Pinochet es perfectamente ilustrativa), sea en América Latina, o en diversos países Asiáticos o Africanos o Árabes, o de los regímenes del “campo socialista” en su momento.

        Universidades públicas estatales y privadas…

        En fin, queremos insistir en que esta convergencia entre la función pública de las universidades y la modalidad estatal que ellas puedan asumir desde el siglo XIX no autoriza ni histórica ni teóricamente a sostener que sean la misma cosa. Muchas universidades públicas y estatales han sido y son de excelencia, como lo evidencia la Universidad de Berkeley (número 22 en el ranking mundial THE de 2007, y reconocida como la universidad pública número uno en los EEUU y en el mundo), o las diversas universidades estatales de Europa (especialmente de Finlandia, Holanda, Alemania o Francia) que figuran entre las 100 mejores del mundo (Francia tiene 2 universidades públicas-estatales entre las 28 primeras de ese ranking). En América Latina, la mejor ubicada en diversos rankings internacionales es la UNAM, principal universidad pública-estatal mexicana.

        Pero igualmente, desde luego, se encontraran numerosas universidades privadas con una función o vocación pública manifiesta y de larga data, como Harvard, Oxford, Cambridge, Yale, Princeton, situadas entre las 10 primeras de dicho ranking. Estas son evidentemente muy meritocráticas y elitistas, no obstante que el Estado entrega importantes subvenciones a la mayoría de ellas para, entre otras cosas, financiar becas para estudiantes secundarios altamente calificados provenientes del sector educacional público-estatal de bajos ingresos. Pero ellas son también públicas, en el sentido de que todas son “universidades de investigación” (claramente humboltianas en este sentido), disponen seguramente de los postgrados de mayor calificación internacional y su función no es la búsqueda de lucro. Para ser más claro aún, acotemos que en Chile hay Universidades cuyo carácter o vocación pública no se discute, como la Universidad de Concepción, la Universidad Católica, la Técnica Santa María y la Austral de Valdivia. Sin embargo ellas son privadas, sin fines de lucro y, por lo mismo, con matrículas en general equivalentes en valor a las universidades estatales.

        La Universidad privada como “negocio”, o como reproductora de la clase dominante

        Muy diferente es el caso de aquellas Universidades privadas cuya función esencial es generar lucro o utilidades para sus propietarios o sostenedores, donde la función pública no se manifiesta en ningún sentido concreto o esencial, es decir, donde sólo hay docencia asumida casi exclusivamente por académicos a honorarios, donde no hay ni se promueve la investigación científica, donde no existen postgrados de calidad (doctorados en especial), ni organizan su actividad académica en función de las necesidades de la sociedad. Se trata en estos casos de camufladas “escuelas de negocios”, con altísimos aranceles para el estándar nacional. Estas constituyen un buen 80% del mercado universitario chileno, formado por aproximadamente 60 instituciones universitarias, de las cuales menos de la mitad cumple con estándares de calidad y varias de ellas han logrado acreditarse mediante recursos o intervenciones ilegítimas. Esta es sin duda la típica “universidad de mercado”, donde quizás el ejemplo paradigmático es la U. de las Américas.

        Pero existe otro modelo de universidad privada, donde la finalidad no es principalmente el negocio o el lucro, pero tampoco el servicio público en sentido estricto, sino mucho más precisamente reproducir y formar las elites dirigentes del mañana, de las próximas décadas, desde una perspectiva explícitamente conservadora, con altos niveles de calidad y exigencias, y cuantiosos recursos para destinar a docencia, infraestructura e incluso a investigación. Estas instituciones son la “obra” central de organizaciones católicas integristas y de poder como el Opus Dei o Los Legionarios de Cristo, o la expresión de poderosos grupos económicos. Algunas de las más representativas de este tipo de instituciones privadas son la Universidad de los Andes, la Universidad del Desarrollo, la Universidad Finis Terra o la Adolfo Ibañez.

        Lo que define una Universidad de vocación pública

        En suma, lo que a nuestro entender constituye lo esencial del carácter público de una universidad son elementos como, a) el compromiso explícito y prioritario con la necesidades del desarrollo social y nacional de un país; b) en lo ideológico, el sustento de un proyecto académico basado en ese compromiso social, en valores o principios como la libertad de pensamiento y académica de estudiantes y docentes, el consiguiente pluralismo ideológico, el carácter laico o no confesional, la defensa estricta de los derechos humanos fundamentales, la defensa de la autonomía e independencia académica frente al poder de turno; c) como elementos más precisos y también cruciales de dicho proyecto académico, la prioridad creciente y constante asignada a la calidad de la docencia, a la investigación científica ligada centralmente a las necesidades socio-económicas, culturales y políticas del país, a publicaciones de calidad y a la extensión universitaria referida a los grandes temas que interesan a la sociedad; y en fin, d) la ausencia, directa o indirecta, de lucro o retorno de excedentes a “propietarios” de la institución.

        Una verdadera Universidad pública, sobre la base de los principios mencionados, debe dar una prioridad central a la investigación científica, y simultáneamente al desarrollo de postgrados de alto nivel, especialmente de doctorados. Esto último, investigación y postgrados, son en lo académico los elementos distintivos de una Universidad compleja de carácter público (es decir, una Universidad que vincula estrechamente docencia e investigación, muy cercana en consecuencia al modelo humboltiano), a través de lo cual se verifica el compromiso permanente con los intereses y necesidades sociales y nacionales.

        Una universidad que no responda adecuadamente a estos elementos esenciales, no puede calificarse de “pública”, por estatal que ella sea, o por importante que sea su tamaño o su poder económico. En el caso chileno, parece evidente que, aparte de las universidades privadas con vocación o carácter público tradicionales ya mencionadas (UDEC y Austral), han emergido nuevas universidades privadas de carácter o vocación pública durante los últimos 18 años aproximadamente, tales como, principalmente, la universidad Arcis, Alberto Hurtado, Silva Henríquez, Bolivariana y UAHC. Pueden haber algunas diferencias entre ellas, como la condición de acreditadas o no, pero el proyecto que las anima es en lo fundamental correspondiente al perfil que hemos resumido anteriormente.

        El estado asume su rol de defensa del interés público, o continúa sometido al mercado

        Ahora bien, un Estado realmente democrático, comprometido más con el progreso social que con el mercado y el gran empresariado nacional (o extranjero), no puede sino apoyar el desarrollo y actividades de las universidades públicas, sean ellas estatales o privadas, verificando que ellas efectivamente no lucran camufladamente con esta actividad y asumen en la práctica el carácter público que ellas proclaman. Por lo demás ese ha sido el criterio aplicado hasta el presente a las universidades tradicionales no estatales, como la Universidad Austral y la Universidad de Concepción otorgándoles derecho a disponer de recursos públicos en virtud de su vocación no mercantil.

        Sobre esta base, lo normal es que un Estado como el mencionado, como primera tarea obligatoria y propia de su función, garantice de manera expedita la gratuidad de los estudios a todos los alumnos con requisitos suficientes para cursar estudios universitarios, o al menos a los de familias que se sitúan por debajo del primer quintil de más altos recursos de la población. La segunda obligación de un estado democrático y comprometido con la educación nacional, es incrementar, considerablemente, en el caso chileno, los recursos para investigación (I+D), destinando en una primera etapa al menos un 1% del PIB, sin discriminar en perjuicio de las ciencias sociales y humanas. Y, en segundo lugar en este mismo sentido, debiera establecerse un importante fondo concursable permanente para proyectos de desarrollo de los postgrados y de la infraestructura de las instituciones públicas acreditadas.

        Todo ello debiera ser “el piso” mínimo de un cambio positivo de rumbo del Estado, que ya por décadas mantiene una posición privatizadora y mercantilizadora en materia educacional, favoreciendo de hecho el lucro y no la función pública (esto es, los intereses mayoritarios de la sociedad y el desarrollo sustentable del país). Aquellos recursos, por consiguiente, deben estar reservados para todas las instituciones públicas, sean estatales o no, o sean tradicionales o nuevas.

        Chile derrota a Francia 1-0 y gana Torneo de Toulon, Francia…

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        La "Rojita" ganó 1-0 gracias al tanto de Gerson Martínez, que a su vez se alzó como goleador del torneo.

        El delantero de San Luis anotó a los 73′ el 1-0 que le da el título a la "Rojta". Argentina queda en tercer lugar al derrotar a Holanda.

        12/06/2009 – 16:07

        Una histórica presentación consiguió coronar hoy la selección chilena Sub 21 en el Torneo Esperanzas de Toulon, al vencer a Francia en la final por 1-0 y consagrarse campeón invicto del certamen.

        El partido fue muy sufrido desde el comienzo, dejando el protagonismo al conjunto local que acaparó las llegadas más claras, convirtiendo al portero Cristopher Toselli en la gran figura gracias a sus sólidas tapadas.

        Pero el cuadro dirigido por Ivo Basay nuevamente esperó hasta el segundo tiempo para incluir a su "arma secreta", ya que Gerson Martínez volvió a ser el héroe de la jornada anotando el único gol del partido a los 73 minutos.

        El delantero de San Luis de Quillota ingresó a los 58′ en reemplazo de Llanos, y a los 73′ aprovechó un preciso pase de Cristóbal Jorquera para definir de gran forma ante la salida del portero Placide.

        De esta forma, Chile es campeón del torneo Esperanzas de Toulon, mientras que Martínez es el goleador del torneo junto al argentino Diego Buonanotte con cuatro anotaciones y, de paso, se supera la actuación del año pasado donde con Marcelo Bielsa a la cabeza cayeron en la final por 0-1 ante Italia.

        Written by Eduardo Aquevedo

        12 junio, 2009 at 16:27

        Airbus 330: recuperados 19 cadáveres y nuevos restos del avión…

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        Los equipos brasileños han rescatado nueve cuerpos hasta el momento, cuatro hombres, cuatro mujeres y uno sin identificar.- Los demás fueron encontrados por una fragata francesa

        AVION-AIRFRANCE11Sao Paulo.- Buques destacados en el Océano Atlántico rescataron otros dos cuerpos de víctimas del accidente que hace ocho días sufrió un avión de Air France que volaba entre Río de Janeiro y París, informó hoy el diario Jornal do Brasil.

        En su portal electrónico, el periódico aseveró este lunes que "otros dos cuerpos fueron encontrados hace poco por Aeronáutica y rescatados por la Marina en la región donde están esparcidos los restos del avión de Air France", señaló.

        De acuerdo con la fuente, aún se desconoce el sexo de las víctimas rescatadas, las cuales suman hasta ahora 19 ya que el fin de semana fueron rescatados otros 17 cuerpos en una zona distante unos mil kilómetros de las costas sudamericanas.

        ELPAÍS.com / AGENCIAS – Madrid / Río de Janeiro – 08/06/2009

         Seis días después de que el avión desapareciera en el Atlántico, hasta el momento se han recuperado 17 cadáveres de personas que viajaban a bordo del Airbus de Air France que desapareció el pasado lunes cuando viajaba desde Río de Janeiro a París con 228 personas a bordo. Nueve de los cuerpos han sido rescatado por equipos brasileños (cuatro hombres, cuatro mujeres y uno aún por identificar). Los demás fueron encontrados por una fragata francesa.

        Poco a poco los equipos de rescate van hallando más elementos tangibles de un vuelo enigmático, que se precipitó sobre las aguas del océano si que se sepa aún por qué y que había despegado de manera normal del aeropuerto de Río de Janeiro a las 0.19 del lunes (hora española). El teniente coronel brasileño Henry Wilson Munhoz ha informado de que "otros cuerpos han sido avistados" por los equipos de rescate que están en la zona en que ocurrió el desastre, donde permanecen en operaciones cinco buques y doce aviones brasileños, así como dos aeronaves y una fragata francesas.

        Munhoz Wender también ha afirmado que "ya no hay duda de que todo lo que está siendo encontrado es del avión accidentado" ni de que "los cuerpos son de personas que estaban en ese aparato". Se esperaba que los cadáveres encontrados el sábado llegasen este mismo domingo a la ciudad brasileña de Recife, donde está uno de los puestos de comando de las operaciones y serán realizados los trabajos de reconocimiento.

        Entre los restos hallados por ahora, el portavoz militar ha dicho que han sido recuperados "partes de las alas y de la estructura" del avión, "máscaras de oxígeno y otros cientos de objetos".

        El avión transportaba 228 personas cuando en la madrugada del lunes se adentró un aérea que en Francia se conoce como el caldero negro, a medio camino en pleno mar entre América y África. Un lugar dentro de la franja intertropical, en la se formó una tormenta feroz con vientos fuertes, lluvia, granizo y nubes altas de 15.000 metros imposibles de sobrevolar por aparato en línea.

        La búsqueda se concentra en torno a esa zona, en un radio de 220 kilómetros. El sitio del impacto se calcula en un lugar próximo a las islas de Sao Pedro y Sao Paulo, unos peñascos deshabitados situados a unos 704 kilómetros del archipiélago brasileño de Fernando de Noronha y a 1.296 kilómetros de Recife.

         

        Buques brasileños y franceses realizan las maniobras de rescate a unos 350 km de la costa

        Logran recuperar 17 cuerpos de los ocupantes del Airbus

        Especialistas advierten sobre la posibilidad de no hallar la caja negra de la aeronave

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        Parte de una de las alas y asientos son algunos de los restos del Airbus encontrados durante el fin de semanaFoto Reuters

        Afp, Reuters y Dpa, LA JORNADA.MX

        Recife, 7 de junio. Buques de Brasil y Francia rescataron durante el fin de semana un total de 17 cuerpos de los ocupantes del avión de Air France, siniestrado hace una semana con 228 personas a bordo, así como decenas de piezas del aparato.

        Tras la catástrofe, la compañía aérea francesa ordenó un acelerado programa para cambiar los instrumentos que miden la velocidad de los aviones, después de que informaciones concordantes conocidas en París señalaron que estos aparatos pudieron ser la causa que provocó el accidente.

        Un total de 17 cuerpos fueron rescatados en el área de búsquedas, así como decenas de nuevos componentes estructurales de la aeronave, indicaron la fuerza aérea y la marina brasileñas la tarde del domingo, al hacer un balance de los trabajos de recuperación realizados hasta el momento.

        El vocero de la fuerza aérea de Brasil, el teniente coronel Henry Munhoz, precisó que nueve cuerpos fueron recuperados por sus navíos y se encuentran a bordo de la embarcación brasileña Constitución, en tanto que ocho fueron rescatados por la fragata francesa Ventose.

        Entre los restos humanos recuperados por los barcos brasileños, cuatro son mujeres y cuatro hombres, señalaron las autoridades, quienes precisaron que el otro cadáver no pudo ser identificado. Hasta el cierre de esta edición, no hubo detalles sobre los cuerpos rescatados por el barco francés.

        La fragata Constitución está camino al archipiélago Fernando de Noronha, ubicado a 350 kilómetros de la costa, a donde debe llegar el martes con los primeros cuerpos para comenzar un proceso de preidentificación, del que se encargarán ocho peritos. El atraso se debió a las condiciones climáticas adversas en la región.

        El jefe de los peritos que realizarán esta labor, Jefferson Evangelista Correia, de la Policía Federal de Brasilia, en una rueda de prensa en Fernando de Noronha, afirmó que como en todo proceso de identificación no se puede confirmar cuánto tiempo llevará el mismo.

        Correia dijo que el trabajo empieza en Noronha, tendrá su secuencia en Recife (capital de Pernambuco) y va a continuar a partir de los exámenes digitales y de ADN en Brasilia, y que, a pesar del clamor popular por la resolución, se debe tener paciencia.

        De esta manera, los restos de las víctimas del avión de Air France serán identificadas en una primera instancia por fotografías y luego por exámenes de ADN, informaron hoy los familiares de los fallecidos.

        Las autoridades brasileñas indicaron que descubrieron cientos de objetos pertenecientes a los pasajeros, pero no darán detalles para evitar la presión sobre los familiares. Entre los restos del avión encontrados se mencionaron asientos, máscaras de oxígeno, cables, partes de un ala y pantallas de DVD.

        La aeronave desapareció la noche del domingo al lunes de la semana pasada a unos mil 100 kilómetros de la costa noreste de Brasil, en medio de una tormenta.

        La búsqueda está a cargo de una flotilla de 12 aviones brasileños –uno de ellos cuenta con un radar que puede detectar material en el agua– dos aviones y un barco francés, así como cinco embarcaciones de la marina local que revisan el área.

        Francia envió al submarino nuclear Emeraude, el cual deberá llegar el miércoles para realizar trabajos de búsqueda de la caja negra, que será vital para desentrañar el origen del percance.

        Sin embargo, especialistas advirtieron sobre la posibilidad de que dicha caja –que tiene una vida útil de 30 días– no se encuentre nunca, debido a las fuertes corrientes marinas que pasan por la región.

        Tras la catástrofe, Air France ordenó un acelerado programa para cambiar los instrumentos que miden la velocidad del avión, confirmó este domingo la compañía.

        Se cambiarán las sondas Pitot en los aviones A330 y A340. Estos aparatos proporcionan a los instrumentos de vuelo la información sobre la presión aérea externa y posibilitan la medición de la velocidad.

        Air France subrayó que con esta medida no se quiere emitir ningún tipo de juicio sobre las posibles causas del siniestro. Sin embargo, los investigadores del accidente confirmaron, el sábado que la computadora de abordo del A330 siniestrado desconectó el piloto automático, porque los datos de tres sondas para la medición de seguridad arrojaban una diferencia de 50 kilómetros por hora.

        El secretario de Transportes francés, Dominique Bussereau, trató de limitar las especulaciones relativas a ese sistema y reconoció que el haber encontrado restos permitirá “investigar más.

        Desintegración en vuelo, choque o impacto contra la superficie del océano, por el momento, no existe ninguna indicación que permita privilegiar una u otra hipótesis, indicó Bussereau.

        Incógnitas del accidente del Avión Air France en Atlántico…

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        Incógnitas del accidente del Avión Air France en Atlántico: ¿Por qué no dio señales de alerta?

         

        AVION-AIRFRANCE0O02 Han comenzado la búsqueda e investigación del avión A330-220 de Air France desaparecido en el Atlántico en su vuelo de Río de Janeiro a París con 228 personas a bordo.

        Aviones militares y buques hallaron nuevos restos del avión de Air France el miércoles, pero el mar agitado y los fuertes vientos dificultaban las tareas y demoraban el arribo de sumergibles de aguas profundas, indispensables para la búsqueda de las cajas negras, según informan medios internacionales.

        Barcos socorristas de diversas naciones navegaban hacia el lugar para iniciar la recuperación de los restos, que incluían un trozo de avión de siete metros y una mancha de aceite de 20 kilómetros que pilotos brasileños avistaron desde el aire.

        En su nota publicado el 2 de junio, AF afirma que la investigación sobre el caso será difícil con los rastros descubiertos hasta entonces: varias señales emitidas por el aparato de alerta automática del avión que demostraban la falla en el sistema principal. El piloto de un avión de la compañía TAM del Brasil vio una luz de color naranjo en el espacio sobre el sitio del accidente. Sin embargo, por su parte un funcionario de Air France dijo el martes que no lo sabía. Esto ha dado origen a incógnitas a aclarar.

        ¿Cómo se explica el silencio en que permanecía la tripulación del avión momentos antes del suceso? Las informaciones pueden ser transmitidas mediante el sistema radar, los mensaje de los pilotos o el sistema de señales automático. Sin embargo, la zona del accidente está fuera de la cobertura del sistema radar, los pilotos no dieron señales de alerta y los tres aparatos automáticos del avión tampoco emitieron señales de socorro. Esto muestra que el caso desastroso ocurrió de súbito y con gravedad. Es posible que en aquel momento los pilotos estuvieran ocupados en controlar el avión, lo que les impediría dar las señales de alerta. La baja súbita de la presión en la cabina del avión, la escasez de oxígeno y la baja de la temperatura a 70 centígrados bajo cero son capaces de paralizar a los seres humanos. Es posible que otros aparatos de alerta fueran destruidos al estrellarse el avión con la superficie del mar. Se espera que el sistema de satélites terrestres de EEUU dé informaciones sobre el rastro del avión accidentado.

        El actual accidente del avión A330-200 tuvo lugar más o menos en la misma zona, famosa por sus severas condiciones climáticas, donde se estrelló el avión del pionero de aviación francesa Jean Mermoz en 1936. Entonces, posiblemente las malas condiciones climáticas darían origen al accidente.

        En los momentos anteriores al accidente, el avión atravesaba la zona de baja presión tropical, donde suele haber tormentas formadas por la corriente ascendente del aire, con una velocidad de 200 kilómetros por hora, fuertes rayos y granadas. Las nubes negras cúmulonimbus cargadas de electricidad con vientos fuertes y rayos alcanzan unos 18.000 metros de espesor, altura difícil de superar para los aviones. Los jets están dotados del radar meteorológico, que permite a los pilotos cambiar la ruta en el espacio a centenares de kilómetros de distancia de la zona de rayos. Del 31 de mayo al primero de junio, otros aviones de Air France atravesaron esta zona sin contratiempos. Un ex piloto dijo que “todo es posible. Es muy difícil manejar el avión para atravesar los cúmulos de nubarrones y lluvias torrenciales en gran extensión”.

        Los expertos del departamento estatal de seguridad de aviación civil de Francia van a resolver las incógnitas tras analizar los datos de referencia, los mensajes de la tripulación, los restos del avión estrellado y el resultado del simulacro de vuelo. Es posible que los investigadores no logren a revelar la causa del desastre antes de recuperar las cajas negras con los datos y los mensajes de los pilotos, que permanecen a unos 5.000 metros de profundad en el mar. Sin lugar a dudas, lograrán a revelar la verdad, tal como ocurre con los accidentes de dos aviones Boing 737 en la década de 1980 en el mar del Sudeste Asiático, la causa del suceso fue aclarada mediante la investigación de los casos de otros aparatos de esta índole: el fuselaje de avión fue corroído prematuramente por el agua del mar tropical. (Pueblo en Línea)

        AGENCIA CHINA DE NOTICIAS

        El vuelo 447 de Air France se hunde en el misterio…

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        Un cúmulo de anomalías dispara las hipótesis sobre las causas del accidente del Airbus – La Marina brasileña recupera las primeras piezas del avión

        ANTONIO JIMÉNEZ BARCA – París – 05/06/2009

        AVION-AIRFRANCE11 El misterio crece en torno a la tragedia del vuelo AF-447. Las filtraciones sobre las numerosas anomalías registradas por el Airbus de la compañía Air France están alimentando todo tipo de hipótesis sobre las causas que llevaron al aparato a precipitarse al Atlántico con 228 personas a bordo el lunes pasado. Según una información publicada ayer por Le Monde, el avión volaba, cuando entró en una zona de grandes tormentas, a una velocidad "errónea".

        Así, al menos, se desprende de los cálculos de la Oficina de Investigaciones y Análisis aéreos, el organismo francés que se encarga de determinar las causas del accidente y que, según el diario francés, que cita fuentes anónimas del organismo, tiene previsto enviar una recomendación a los Airbus actualmente en funcionamiento en este sentido a fin de que no cometan el mismo error. Sin embargo, este organismo se apresuró a desmentir esta filtración. En la información de Le Monde, no se especifica si esta velocidad "errónea" era alta o baja, ni qué implicaciones podría tener este hecho en el accidente. De cualquier manera, penetrar en una violenta tormenta demasiado deprisa comporta unos riesgos, y hacerlo demasiado lentamente también, aunque diferentes: los aparatos electrónicos y lectores de vuelo pueden verse afectados.

        Según el diario francés, este hecho, sumado a la lectura de los mensajes automáticos enviados en escasos minutos por el avión poco después de entrar en la tormenta, desde las 4.10 a las 4.14 (hora peninsular española), indican que el Airbus se desintegró en el aire. Por entonces, la tormenta, con nubes altas cargadas de electricidad, venía zarandeada por vientos de más de 160 kilómetros por hora, según los satélites meteorológicos.

        La traducción de esos mensajes lleva a una hipótesis sobrecogedora. El primero de ellos indica que el avión desconecta el piloto automático al tiempo que reduce velocidad; los siguientes indican un fallo en serie de los sistemas informáticos centrales y una "velocidad vertical", lo que significaría que en ese momento el avión empieza a caer en picado. La posterior e inevitable despresurización de la cabina sería causa o consecuencia de una explosión.

        Los medios franceses parecen inclinarse por la teoría de la desintegración del avión en pleno vuelo. Además de los mensajes citados, aportan otra prueba: la dispersión de los restos encontrados.

        Sin embargo, el Ministerio de Defensa brasileño señaló que, a su juicio, las enormes manchas de queroseno aparecidas en la zona de rastreo indicarían todo lo contrario: el avión, sin control, se estampó contra el océano, pulverizándose al estrellarse contra el agua. Si hubiera explotado en el aire, el queroseno se habría volatilizado.

        Mientras tanto, los aviones y los barcos, brasileños y franceses, siguen rastreando los restos del avión en una zona acotada de unos 6.000 metros cuadrados. El Ejército brasileño asegura haber avistado objetos personales de algunos pasajeros. Y añade que, en caso de encontrar algún cadáver, la prioridad sería la de trasladarlo a tierra firme. Ayer por la tarde, la Marina brasileña anunció que comenzaba a recoger, por fin, los primeros restos. Pronto serán estudiados. Se trata de una pieza de 2,5 metros cuadrados utilizada para la acomodación de la carga en el avión y dos boyas pertenecientes al Airbus de Air France. Los objetos fueron avistados a 550 kilómetros de la isla de Fernando de Noronha.

        EL PAIS.COM

        Written by Eduardo Aquevedo

        5 junio, 2009 at 10:44

        El Airbus 330 de Air France: incógnitas del accidente…

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        Los expertos se preguntan sobre las causas de la tragedia y ponen en duda que un rayo desencadenara el siniestro

        A. JIMÉNEZ BARCA – París – 03/06/2009

        AVION-AIRFRANCE11 Con los restos del avión en el mar y su caja negra hundida, el accidente del Airbus de Air France acumula muchas preguntas. La primera hipótesis, la de que un rayo fulminara el avión en pleno vuelo, es demasiado endeble, según muchos expertos. Pero hay otras muchas cuestiones sin una respuesta. Éstas son algunas:

        Con los restos del avión en el mar y su caja negra hundida, el accidente del Airbus de Air France acumula muchas preguntas. La primera hipótesis, la de que un rayo fulminara el avión en pleno vuelo, es demasiado endeble, según muchos expertos. Pero hay otras muchas cuestiones sin una respuesta. Éstas son algunas:

        » ¿Pudo un rayo ocasionar el accidente? Los expertos en seguridad aérea y los pilotos que estos días han desfilado por los medios de comunicación franceses coinciden en que es ?muy raro? que un rayo pueda desencadenar el accidente. Todos recuerdan que los aviones se encuentran equipados para repelerlos. Porque, además, no es nada raro que esto pase. De hecho, según la Oficina Nacional de Investigaciones Aeroespaciales, cada avión es golpeado por un rayo cada mil horas de vuelo. Es muy poco probable que un rayo haya causado esto, manifestó ayer el director general de Aviación Civil de Francia, Patrick Gandil, en una radio francesa. Ahora bien, añadió, los rayos vienen acompañados de otros fenómenos atmosféricos, como turbulencias, tormentas, granizo… . Con todo, es pronto para saber si ésa ha sido la causa del accidente.

        » ¿Pudo causarlo el mal tiempo? La zona que atravesaba el avión se caracteriza por esconder tormentas inevitables y violentas. Se pueden encontrar nubes de tormenta a 15 kilómetros de altura (que ningún avión de línea puede sobrevolar) y de decenas de kilómetros de diámetro. También se registran vientos capaces de desestabilizar el aparato o dañar elementos del avión. Por lo general, los pilotos intentan evitarlas, dando un rodeo. François Grangier, piloto de aviones comerciales y uno de los expertos del Tribunal de Casación francés, aseguró ayer en Le Parisien: "Las tormentas en esa región no son ninguna broma". Luego aventuró una hipótesis: Si el avión fue fulminado por un rayo, los pilotos pudieron perder la radio y las antenas de los radares meteorológicos. De esta forma, podrían haber ido navegando, a ciegas, hacia la tormenta.

        » ¿Por qué no se lanzó un mensaje de socorro? Ésta es una de las cuestiones que más atormentan a los expertos que tratan de explicar el accidente. La tripulación salió de Río de Janeiro con un sistema que albergaba tres maneras distintas de ponerse en contacto con la torre de control a fin de hacerle llegar una señal de ayuda. Ninguno fue utilizado. Las llamadas del avión se limitaron a un comentario del piloto en el que informaba de que entraban en una zona de turbulencias y la decena de mensajes automáticos de avería en el sistema eléctrico enviados a la central de Air France en París. Hay quien apunta que los pilotos podían estar demasiado ocupados en intentar dominar un aparato en caída libre como para hablar por radio. O que, en caso de despresurización explosiva de la cabina, la temperatura gélida del exterior (70 grados bajo cero) les habría paralizado instantáneamente. Tampoco funcionaron las tres balizas automáticas, preparadas para activarse en caso de que el avión virara de trayectoria. Esto indicaría que lo que pasó, fuera lo que fuera, se desarrolló de forma tan rápida como brutal.

        » ¿Pudo ser un atentado? Horas después de hacerse público el accidente, la policía francesa inspeccionó la lista de pasajeros en busca de posibles nombres sospechosos y terroristas. En vano. El ministro de Transportes, Jean Louis Borloo, manifestó ayer que eso es una cuestión de trámite y que se hace siempre en esos casos. El vuelo no está considerado tampoco como especialmente peligroso. Y ningún grupo terrorista ha reivindicado un hipotético atentado. De cualquier forma, y aunque en los primeros momentos Air France descartara un acto de terrorismo, la falta de datos y de certezas ha llevado a los responsables políticos a curarse en salud y a no descartar ninguna hipótesis. De cualquier forma, un policía relacionado con la investigación reveló ayer a Le Parisien que sí está completamente excluido un secuestro fallido.

        » ¿Falló el sistema electrónico del avión? El Airbus 330 está equipado con un mecanismo que envía las señales desde la cabina del piloto hasta diferentes partes del avión, como los alerones, a través de un cableado electrónico conectado a unos ordenadores, y no a través de un sistema mecánico de cables o tubos hidráulicos, como otros aviones. Este sistema pone en marcha de forma automática las maniobras necesarias para prevenir accidentes inminentes, pero algunos Airbus no permiten al piloto anular el sistema de protección. Hans Weber, director de la consultora Tecop en San Diego (California), afirmaba ayer en The New York Times que el sistema podría haber fallado.

        La catástrofe del vuelo AF-447

        Francia reconoce que será muy difícil encontrar la caja negra del avión

        Avistados más restos, entre ellos una posible pieza de fuselaje de unos siete metros.- París confirma que los restos encontrados son del avión desaparecido

        ELPAÍS.com / AGENCIAS – Madrid / París – 03/06/2009

        Las autoridades francesas han confirmado a primera hora de hoy que los restos avistados por militares brasileños en el Atlántico pertenecen al avión de Air France desaparecido el pasado lunes con 228 personas a bordo. Poco después, la Oficina de Investigaciones y Análisis (BEA, por sus siglas en francés) ha asegurado que las labores de búsqueda de la caja negra, clave para saber los motivos de la misteriosa desaparición del Airbus, será muy complicada y larga debido a la orografía submarina y las pésimas condiciones meteorológicas de la zona, a unos 650 kilómetros de la isla brasileña de Fernando de Noronha.

        La Fuerza Aérea de Brasil encontró ayer flotando pedazos de fuselaje, manchas de queroseno, un salvavidas y asientos de avión. Hoy han avistado más restos, entre ellos una pieza de unos siete metros que sería parte del fuselaje. "Es una pieza significativa que, considerándose un avión, puede ser una lateral o una parte de un ala o cualquier parte del fuselaje del aparato", aseguró el vicedirector de Comunicación Social de la Fuerza Aérea, coronel Jorge Amaral, en una rueda de prensa.

        Los nuevos restos fueron ubicados por radar y avistados por pilotos militares a unos 90 kilómetros al sur del lugar en que fueron hallados el martes los primeros restos que, según confirmó el Gobierno brasileño, pertenecen a la aeronave siniestrada.

        Un portavoz del Estado Mayor del Ejército francés ha dicho que ya no hay espacio para la duda sobre los restos hallados, aunque habrá que hacer "una confirmación formal" cuando se estudien esos restos mediante un análisis técnico.

        En una conferencia de prensa celebrada cerca del aeropuerto de Roissy Charles de Gaulle, el jefe de la Oficina de Investigaciones y Análisis de Francia, Paul-Louis Arslanian, ha dicho que tardará bastante tiempo en conocerse las causas de "la peor catástrofe en materia de aviación de la historia de Francia". La investigación, que según la legislación internacional tiene que llevarla París por pertenecer el avión a una compañía francesa, será "muy complicada y larga". "Estamos ante un puzzle y estamos reuniendo todas las piezas", ha asegurado el responsable de la investigación. (Consulte el GRÁFICO sobre los datos del accidente).

        Zona terrible

        Uno de los mayores problemas será encontrar lacaja negra. Según Arslanian, hay que ir "lo más lejos posible" pero la geografía marina dificulta muchísimo las labores de búsqueda. "Los fondos son muy profundos y accidentados. Hay montañas submarinas y además no tenemos el lugar preciso", ha afirmado el jefe de la Oficina de Investigaciones, que ha llegado a decir que para los pilotos esa zona es "terrible". Los fondos marinos del perímetro de búsqueda pueden alcanzar hasta los 3.000 metros de profundidad.

        Encontrar la caja negra del vuelo AF-447 es muy importante, aunque según el responsable francés en ningún caso "ofrece una información definitiva". La caja negraemite una señal localizadora que se escucha a cierta distancia, que en teoría está sonando ahora en el fondo del mar, pero que tiene una duración limitada: 30 días. Si pasado ese tiempo no se ha recuperado, se perderán todas las posibilidades de encontrarla y de saber qué falló y qué precipitó el avión al mar. Las incógnitas del accidente son muchas y los expertos se preguntan sobre las causas de la tragedia, poniendo en duda, entre otras cosas, que un rayo desencadenara el siniestro.

        Francia, que se coordina con Brasil en la búsqueda, también ha comunicado que "ningún elemento lleva a pensar que el avión tenía un problema antes de partir de Río", como se había especulado el día del suceso. La Oficina francesa quiere publicar un primer informe sobre el siniestro a finales de junio pero no esperará al final del mismo para comunicar el hallazgo de elementos que permitan establecer un vínculo con las causas del accidente.

        París ha movilizado a cuatro equipos distintos para la investigación, que se dedican de forma coordinada a recabar todo tipo de pistas sobre el avión: búsqueda de restos, historial del aparato, las operaciones ejecutadas durante el vuelo y el equipamiento. Aeronaves francesas sobrevuelan el área mientras un barco militar llegará a finales de semana con el submarino articulado Nautile, que puede operar con tres miembros de la tripulación pero en movimientos limitados de seis a siete kilómetros diarios.

        Las familias, en vilo

        En el aeropuerto Charles de Gaulle de París decenas de familiares de los ocupantes del aparato siniestrado siguen esperando noticias protegidos por un importante dispositivo policial para mantener la privacidad. Esta tarde el presidente francés, Nicolas Sarkozy,ha participado en un homenaje religioso ecuménico a los 228 ocupantes del avión celebrado en la catedral de Notre Dame de París. Más temprano, la Gran Mezquita de París, en coordinación con el Consejo Francés del Culto Musulmán, celebró un rezo en recuerdo de las víctimas.

        EL PAIS.COM

        Avión Airbus 330 de Air France: confirman localización de restos en zona brasileña…

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        AVION-AIRFRANCE11

        Los equipos de rescate brasileños y franceses, en colaboración con EE UU y España, intensifican su labores de búsqueda en un área de miles de kilómetros.- Un piloto brasileño asegura haber visto "extraños puntos naranjas" en aguas senegalesas

        Identifican restos hallados en el Atlántico

        Redacción, BBC Mundo

        El gobierno brasileño informó que los restos encontrados en el Océano Antlántico son "sin ninguna duda" del avión de Air France que desapareció en pleno vuelo este lunes mientras viajaba de Río de Janeiro a París.

        Horas antes la Fuerza Aérea de la nación sudamericana anunció que había detectado restos en el mar que podrían pertenecer al aparato de la compañía francesa que transportaba a 228 pasajeros.

        El ministro brasileño de Defensa, Nelson Jobim, indicó que fue detectada "una franja de cinco kilómetros de restos de avión".

        Los objetos, metálicos y no metálicos, fueron avistados a unos 650 kilómetros al noreste del archipiélago de Fernando de Noronha, frente a las costas de Brasil.

        Nelson Jobim

        Jobim señaló que se detectó "una franja de cinco kilómetros de restos de avión".

        Jobim señaló que en la zona se encuentran tres navíos mercantes y que varios buques de la marina brasileña se dirigen hacia el lugar, el primero de los cuales podría llegar el miércoles a primera hora.

        El vocero de la Fuerza Aérea brasileña, Jorge Amaral, señaló a la cadena de televisión brasileña O Globo que los restos se divisaron en la madrugada de este martes y agrego que "entre los objetos flotantes había un asiento de avión, pequeñas piezas blancas, una boya de color naranja, un tambor y rastros de aceite y queroseno".

        Por otra parte, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) de Naciones Unidas dijo que dos aviones de Lufthansa que habrían cruzado la misma zona que el avión desaparecido podrían brindar claves para la investigación.

        Esas dos aeronaves habrían registrado datos sobre las temperaturas y los vientos como parte del Programa de Relevo de Datos Meteorológicos de Aviones de la OMM.

        Descartan terrorismo

        Las autoridades brasileñas y francesas llevaron a cabo un amplio operativo para encontrar los restos del avión Airbus A330 que desapareció de los radares con 228 personas a bordo

        El vuelo debió haber aterrizado en París en la mañana del lunes. También han participado en las operaciones aviones de España y Senegal.

        Fuentes francesas y estadounidenses han descartado que la causa de la desaparición de la aeronave de Air France esté vinculada con el terrorismo.

        El corresponsal de la BBC en París, Adam Mynott, explicó que muchos allegados y familiares de quienes viajaban en el avión desaparecido se han acercado al aeropuerto Charles de Gaulle este martes.

        No los mueve la esperanza de que se informe de sobrevivientes sino el deseo de estar cerca de la sede de uno de los centros desde donde se organiza la operación de búsqueda de los restos y tener acceso inmediato a la información, dice Mynott.

        El vuelo AF 447 despegó de Río de Janeiro a las 19:00 hora local (22:00 GMT) del domingo.

        Estaba previsto que el avión aterrizara en París a las 11:10 hora local (09:10 GMT) del lunes.

        La última vez que el avión estableció contacto fue a las 01:33 GMT (22:33 hora de Brasil) cuando se encontraba a 565 kilómetros de la costa noreste de Brasil, informó la Fuerza Aérea brasileña.

        ¿Fue una tormenta la culpable?

        Tom Symonds, BBC

        Avión de rescate

        Los investigadores deberán encontrar los restos del avión para determinar las causas de la tragedia.

        Es posible que la furia de una tormenta ecuatorial haya derribado el vuelo 447 de Air France.

        La aeronave, en su trayectoria, parece haber atravesado lo que los meteorólogos llaman "zona de convergencia tropical".

        Esto es cuando se encuentran dos masas de aire con grandes nubes de tormenta a más de 12.000 metros de altura.

        Hace ocho años, Roger Guiver -entonces capitán de la British Airways- se enfrentó con una enorme tormenta mientras volaba desde Ciudad del Cabo (Sudáfrica) hacia el aeropuerto londinense de Heathrow.

        "Hay que considerar al clima como un asunto extremadamente serio", afirma. "No hay que acercarse a ninguna tormenta", agrega.

        Los potenciales peligros son dos: los rayos y las fuertes turbulencias.

        Rayos

        Los rayos pueden golpear en cualquier parte del fuselaje y ocasionar daños en los sistemas eléctricos; aunque las alas de los aviones tienen lo que se denomina "mechas estáticas" que disipan la electricidad.

        Roger Guiver dice que una dramática advertencia del posible golpe de un rayo es el "fuego de San Telmo", tal y como se conoce a la electricidad estática que parpadea en el parabrisas cuando se atraviesa una tormenta.

        Pero casi nunca los rayos causan un accidente aéreo, al menos de manera directa.

        Cabina de avión

        El radar meteorológico no siempre puede detectar la presencia de cristales de hielo en las nubes.

        En la base de datos de la Red de Seguridad de la Aviación sólo se registran 15 incidentes de ese tipo en más de 50 años.

        El peor fue la pérdida de un Boeing 747 de la Fuerza Aérea Iraní en 1976 cerca de Madrid. Un rayo generó vapor en un depósito de combustible y eso provocó una explosión.

         

        Fallas eléctricas

        Si un rayo golpeó al vuelo 447 de Air France, es probable que haya causado las fallas eléctricas mencionadas en los mensajes automáticos que se enviaron a través de una red de satélites poco antes de que el avión desapareciera.

        Esos problemas pueden dar lugar a la pérdida de sistemas de control de vital importancia para la tripulación o generar un incendio.

        La principal arma que tienen los pilotos contra la turbulencia es el radar meteorológico que tiene un receptor montado en la nariz de la aeronave y que puede recoger señales de las nubes que aparecen por delante de la cabina.

        El objetivo es que la tripulación pueda volar por lo menos a una distancia de 16 kilómetros del núcleo de la tormenta, por razones de seguridad y para comodidad de los pasajeros.

        Pero no se trata una ciencia exacta. Los radares meteorológicos detectan principalmente la humedad; sin embargo, a veces tienen dificultades para identificar los cristales de hielo que pueden estar presentes en las nubes.

        Durante la noche, además, las tormentas no pueden ser advertidas fácilmente a simple vista.

        Turbulencia

        Los pilotos tratan de evitar las grandes nubes de tormenta por la fuerza que pueden ejercer sobre el avión.

        Ala de avión

        Las alas son diseñadas para resistir el impacto de las tormentas.

        En su altura de crucero un avión debe mantenerse a una velocidad determinada. Pero en una tormenta el avión puede ser sacudido por la turbulencia, lo que hace difícil que el piloto automático pueda volar dentro los parámetros establecidos.

        "No es una sensación aterradora para nosotros pero es horrible para los pasajeros de la parte de atrás", explica Roger Guive.

        Los investigadores descubrirán si el Airbus de Air France sufrió una turbulencia severa que causó daños estructurales trágicos, la pérdida de un timón, de la potencia del motor o incluso la rotura de un ala.

        Esa última posibilidad sería extremadamente rara.

        Las alas de los nuevos aviones están diseñadas literalmente a prueba de destrucción por fuerzas superiores en un 50% a las producidas por las tormentas.

        Como siempre ocurre con las investigaciones sobre accidentes aéreos, las claves están en la grabadora de voz y en el dispositivo que registra los datos.

        Esos instrumentos deben estar a miles de metros debajo de la superficie del mar.

        El Panel Internacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos sostiene que las balizas que llevan las aeronaves pueden ser detectables hasta 4.300 metros.

        La recuperación de las piezas es complicada pero -como señalan los expertos militares en rescates – en la actualidad ya no hay lugares donde los vehículos teledirigidos no puedan llegar.

        Los restos y las piezas claves pueden ser encontrados para que los investigadores inicien la tarea de explicar qué ocurrió con el vuelo 447 de Air France.

        ELPAÍS.com / AGENCIAS – Madrid / Brasilia – 02/06/2009

        El ministro brasileño de Defensa, Nelson Jobim, ha confirmado este martes a última hora que el Airbus 330 de la compañía Air France desaparecido con 228 personas a bordo "cayó en la zona brasileña", en base a los restos divisados en el océano por los aviones de la Fuerza Aérea de Brasil durante este jornada. El ministro ha hecho las declaraciones en una rueda de prensa en Río de Janeiro después de visitar en un hotel a los familiares de los 58 brasileños que viajaban en la aeronave.

        Los restos, partes del fuselaje del avión y asientos, han sido localizados a más de 650 kilómetros del archipiélago de Fernando de Noronha, al noreste de Brasil, según han informado poco antes fuentes militares brasileñas, que no pudieron confirmar si se trataba del Airbus desaparecido. "Aún no podemos decir que sean del avión porque es necesario retirar una pieza y que contenga un número o marca que la identifique como parte del avión", afirmó el vicedirector de Comunicación Social de la Aeronáutica brasileña, el coronel Jorge Amaral.

        Los equipos de rescate brasileños y franceses, en colaboración con Estados Unidos y España, han intensificado la angustiosa búsqueda del avión, que ayer desapareció en el océano Atlántico con 216 pasajeros y 12 tripulantes cuando viajaba de Río de Janeiro a París.

        Según expertos de la Fuerza Aérea brasileña, si se confirmara que los restos de avión que han sido encontrados en el Atlántico son del Airbus desaparecido, quedaría demostrado que el comandante trató de volver a la base aérea de Fernando de Noronha, ya que los restos hallados se encuentran a la derecha de la ruta seguida por los aviones que vuelan de Brasil a Europa, informa Juan Arias desde Río de Janeiro.

        Con todo, la tragedia aérea, que tiene en vilo a los familiares de las personas que viajaban a bordo, apunta desde el primer momento a un triste final. Las esperanzas de hallar supervivientes son prácticamente nulas, tal y como aseguró el lunes el presidente francés, Nicolas Sarkozy.

        Desaparición en la madrugada

        El avión partió de Río de Janeiro a las siete de la tarde del domingo (medianoche en la España peninsular). Se comunicó por última vez con los controladores de Brasil tres horas y media más tarde cuando informaron de que entrarían en el espacio aéreo de Senegal. El comandante avisó de que entraban en una zona de turbulencias. El vuelo AF447 tenía que haber aterrizado en el aeropuerto de Charles Gaulle a las 11.10 hora francesa (9.10 GMT). Pero ya no se supo nada más.

        En mitad del trayecto, sobrevolando el Atlántico, el aparato comenzó a emitir señales automáticas que informaban de diversas averías, entre las que se contaba un fallo eléctrico general. A las 2.14 de la madrugada (4.14 hora peninsular) desapareció en plena tormenta. Los responsables de Air France aseguraron ayer que la causa posible del accidente es un rayo que, al alcanzar el avión, desencadenó un fallo en serie de todo el sistema. Pero nada es seguro. La desaparición del avión sin una señal de alerta complica la investigación.

        Una vez fuera del alcance del radar, el Airbus 330 pudo precipitarse en una zona situada a unos 1.100 kilómetros de la costa de Brasil, donde la profundidad de las aguas del Atlántico oscila entre los 1.600 y los 4.000 metros. (Consulte el GRÁFICO de las últimas horas del vuelo AF-447)

        Amplio dispositivo

        Brasil ha movilizado ocho aeronaves, que se suman a los tres navíos de la Marina que rastrean el área que corresponde al control aéreo brasileño, mientras que la zona bajo control aéreo de Dakar está siendo rastreada por aviones franceses.

        El presidente de EE UU, Barack Obama, ha dicho que su país ayudará con lo sea "necesario" para encontrar el avión desparecido. El Pentágono colabora desde el lunes con información procedente de sus satélites. España envió dos aviones que tiene en la base de Senegal.

        En el aeropuerto internacional de Río de Janeiro Antonio Carlos Jobim y en el Charles Gaulle reina la angustia. Los familiares esperan con dolor y lágrimas la llegada de noticias. Padres, hermanos, novios y amigos saben que las esperanzas de encontrar supervivientes son muy escasas, casi nulas.

        La relación completa de pasajeros por nacionalidades es la siguiente: 61 franceses, 58 brasileños, 26 alemanes, 9 chinos, 9 italianos, 5 británicos, 6 suizos, 5 libaneses, 4 húngaros, 3 eslovacos, 3 noruegos, 3 irlandeses, 2 estadounidenses, 2 españoles, 2 marroquíes y 2 polacos. La lista se completa con un ciudadano de cada uno de los siguientes países: Suráfrica, Argentina, Austria, Bélgica, Canadá, Croacia, Dinamarca, Islandia, Estonia, Gambia, Holanda, Filipinas, Rumanía, Rusia, Suecia y Turquía.

        Written by Eduardo Aquevedo

        2 junio, 2009 at 17:56

        Avión Air France habría caído en Atlántico, 228 a bordo…

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        El aparato, un Airbus A-330, tenía que haber aterrizado en la capital francesa a las 9.15 (GMT), pero su rastro se perdió de madrugada tras avisar de una avería eléctrica.- La mayoría de los ocupantes eran brasileños, franceses y alemanes.- Exteriores confirma que había dos españoles en el pasaje

        AIRFRANCE1 ELPAÍS / AGENCIAS – Madrid / París – 01/06/2009

        Un Airbus A330-200 de la compañía Air France con 228 personas a bordo, que cubría el trayecto Rio de Janeiro-París, ha desaparecido de madrugada mientras sobrevolaba el océano Atlántico. Los radares han perdido su rastro sobre las 1.33 GMT, tres horas y media después de haber despegado del aeropuerto de Río. Poco se sabe de lo que haya podido suceder en el vuelo AF447, salvo que el avión emitió sobre las 2.14 (GMT) una señal automática por una avería en el sistema eléctrico tras atravesar una zona de turbulencias, una tormenta. Las autoridades, que no descartan ninguna hipótesis -incluso la de que el aparato haya sido fulminado por un rayo-, se temen lo peor: no albergan "ninguna esperanza" de que el avión haya podido aterrizar.

        VIDEO AIR FRANCE…

        El aparato, que hacía el vuelo AF447 entre Río de Janeiro y París con 216 pasajeros y 12 tripulantes, tenía que haber tomado tierra en el aeropuerto Roissy-Charles-de-Gaulle de la capital francesa a las 11.15 hora local (9.15 GMT), según ha informado un responsable aeroportuario. No lo ha hecho. En realidad, la alarma saltaba antes, cuando no se recibían señales en los radares de la costa marroquí, informa Antonio Jiménez Barca desde París.

        El gerente de Air France en el aeropuerto de Río de Janeiro, Jorge Assunçao, ha informado de la posible presencia de españoles en el vuelo desaparecido. El Ministerio de Exteriores ha confirmado esta tarde a El País que dos españoles estaban entre el pasaje, un sevillano y una catalana. Según fuentes diplomáticas, la compañía Air France se puso en contacto con una familia española residente en Río para comunicarle que uno de sus familiares viajaba en el avión, informa Miguel González.

        En declaraciones a la agencia Efe en España, un familiar del pasajero español ha informado que su nombre es Andrés Suárez Montes, un ingeniero industrial sevillano de 38 años y empleado en Brasil para la empresa Schlumberger. Por el momento, Exteriores no tiene más detalles sobre la segunda pasajera.

        Según la relación oficial ofrecida por Air France, de los pasajeros del aparato Airbus A330-200 desaparecido la mayoría, un total de 61, eran de nacionalidad francesa. Además, viajaban 58 brasileños, 26 alemanes, 9 chinos, 9 italianos, 5 británicos, 6 suizos, 5 libaneses, 4 húngaros, 3 eslovacos, 3 noruegos, 3 irlandeses, 2 estadounidenses, 2 españoles, 2 marroquíes y 2 polacos. Había además un ciudadano cada uno de los siguientes países: Sudáfrica, Argentina, Austria, Bélgica, Canadá, Croacia, Dinamarca, Islandia, Estonia, Gambia, Holanda, Filipinas, Rumanía, Rusia, Suecia y Turquía.

        El Airbus había despegado de Brasil a las 19.00 hora local (22.00 GMT) y tres horas y media después, a la 1.33 GMT, era avistado por última vez por los radares brasileños. Algo más tarde, a las 2.14 GMT, el aparato enviaba una señal automática que indicaba que había sufrido un cortocircuito tras pasar por una zona de fuertes turbulencias. El director de comunicación de Air France no descarta que el aparato haya sido alcanzado por un rayo. A esa hora, teniendo en cuenta que el avión viajaba a unos 840 kilómetros por hora y a una altura de 10.000 metros, debía estar a punto de llegar al espacio aéreo de Senegal. En cualquier caso, en mitad del océano, con lo que las labores de rescate, que ya se han iniciado, serán complicadas. En el avión viajaban 216 pasajeros -entre ellos siete niños y un bebé- y 12 tripulantes.

        La mayoría de los pasajeros eran brasileños -unos 60-, franceses -al menos 40- y alemanes -unos 20. También se ha informado de la presencia de italianos y británicos. El Ministerio de Asuntos Exteriores no tiene constancia, por el momento, de que haya españoles en el pasaje.

        Incertidumbre de los familiares

        A la espera de noticias, la incertidumbre en Francia es "grande", tal y como ha reconocido una fuente aeroportuaria. Poco después la misma fuente ha asegurado que cada minuto que pasa aumenta el pesimismo y las autoridades no tienen "ninguna esperanza". El director general de Air France, Pierre-Henri Gourgeon, ha declarado: "Estamos ante una catástrofe aérea". Por su parte, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, considera que las opciones de encontrar supervivientes "son ínfimas".

        La compañía ya ha trasladado "sus sinceras condolencias" a los familiares de las víctimas del vuelo en un comunicado. Asegura la empresa que está haciendo "todo lo posible" para apoyar a las familias y amigos y en este sentido ha informado de que tanto en el aeropuerto parisino como en el de Río de Janeiro se han habilitado zonas específicas para la asistencia psicológica, con médicos, psicólogos y voluntarios de la empresa especialmente capacitados. También ha facilitado un número de teléfono especial para la atención de los familiares de los pasajeros. Son el 0800 800 812 desde Francia, el 0800 881 20 20 desde Brasil y el + 33 1 57 02 10 55 para el resto de países.

        Búsqueda en Brasil

        Responsables brasileños ya trabajan en la búsqueda del aparato en aguas del Atlántico, informa Juan Arias desde Río de Janeiro. El dispositivo de búsqueda se centra en el nordeste del país, en la zona de Fernando de Norohna, uno de los paraísos turísticos de Brasil, a unos 350 kilómetros de la costa. Una fuente gubernamental ha comunicado que el vuelo ha desaparecido de los radares militares y civiles unas tres horas y media después de haber despegado, alrededor de las 22.30 hora local, (1.30 GMT). Según fuentes oficiales, en un último mensaje interno recibido a las 2330 GMT se informaba de problemas de presión y fallos eléctricos internos.

        Jean-Christophe Ruffin, el embajador francésen Senegal ha dicho a la televisión francesa iTele que una aeronave había despegado para participar en las actividades de búsqueda del Airbus 330, que tenía 18.000 horas de vuelo.

        Según el comandante brasileño, Douglas Ferreira Machado, una explicación posible es que el avión haya perdido de repente altura y descendido rápidamente. Dado que el avión, estaba ya lejos de la costa, lo más posible es que haya caído en una zona del mar muy profunda por lo que no sería de extrañar que puedan tardarse días en localizar restos del avión. Ferreira asegura que las probalidades de superviviencia son casi nulas.

        Gabinete de crisis

        París se ha movilizado y ha creado un gabinete de crisis. El presidente Nicolas Sarkozy ya ha pedido a las administraciones responsables que investiguen qué ha pasado con el vuelo y ha declarado que se destinan todos los medios posibles a la búsqueda del avión. En un comunicado emitido por El Elíseo, el mandatario ha solicitado a las autoridades "que pongan todo su empeño en seguir la pista del avión" y manifiesta su "viva inquietud".

        El ministro de Transportes, Dominique Bussereau, se ha trasladado al aeropuerto. También el secretario de Estado, Jean-Louis Borloo, viaja hasta el área especial dispuesta en la terminal 2 para recibir a familiares de los pasajeros.

        El último gran accidente con una areonave de Air France fue en julio de 2000, cuando uno de sus Concorde se estrelló poco después de despegar del aeropuerto Charles de Gaulle con destino a Nueva York, matando a sus 109 ocupantes y a cuatro personas en tierra.

        Un avión de la Guardia Civil se incorpora a las tareas de búsqueda del Airbus

        El avión de la Guardia Civil dedicado a la lucha contra la inmigración ilegal en las costas africanas se ha incorporado a primera hora de esta tarde a las tareas de localización del Airbus A330-200 de Air France desaparecido cuando volaba de Río de Janeiro a París con 228 personas.

        Así lo han informado a Efe fuentes del Ministerio del Interior, que han señalado que el avión -equipado con radares y sistemas de detección y de visión de última generación- ha partido de Senegal y, tras hacer una escala en Cabo Verde, se ha incorporado a la misión, en la que intervienen también una aeronave brasileña y otra francesa.

        Un príncipe brasileño viajaba en el vuelo de Air France

        El príncipe Pedro Luis de Orleans e Bragança, cuarto en la línea de sucesión del emperador de Brasil, figura entre los 216 pasajeros del Airbus A330-200 de Air France que desapareció anoche sobre el océano Atlántico cuando volaba entre Río de Janeiro y París, informaron hoy sus familiares.

        Pedro Luis de Orleans e Bragança, de 26 años, es uno de los descendientes directos de Pedro II, que fue el segundo emperador de Brasil y que gobernó el país por casi 50 años hasta ser depuesto en 1889 con la implantación del régimen republicano.

        Written by Eduardo Aquevedo

        1 junio, 2009 at 16:04

        Noam Chomsky: el impacto de mayo de 1968…

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        Mil novecientos sesenta y ocho fue un momento emocionante dentro de un movimiento mucho más extenso. A su vez, el 68 engendró en sí mismo un amplio espectro de movimientos. Sin el 68 no habría existido, por ejemplo, un movimiento de solidaridad internacional globalizado. Fue enorme en términos de derechos humanos, derechos étnicos y además como precursor de la conciencia sobre el medio ambiente.

        Los «papeles del Pentágono» (las 7.000 páginas del informe secreto del gobierno de Estados Unidos sobre la guerra de Vietnam) son una prueba de esto: justo antes de la ofensiva del Tet, el mundo de los negocios se revolvió contra la guerra porque pensaba que era demasiado costosa y que el gobierno tenía el propósito –eso lo sabemos ahora- de enviar más soldados a la guerra, a pesar de que Lyndon B. Johnson había declarado que no enviaría más tropas a Vietnam.

        Los papeles del Pentágono nos dicen que por miedo al creciente malestar de los ciudadanos, el gobierno se vio obligado a poner fin a la guerra. Además no estaba seguro de que pudiera disponer de suficientes tropas para enviar a Vietnam y al mismo tiempo para reprimir los disturbios en el frente doméstico.

        Una de las reacciones más interesantes de las que sobrevinieron en 1968 fue la primera comunicación de la Comisión Trilateral (organización creada por Rockefeller compuesta de empresarios, banqueros, altos cargos de las administraciones políticas, ideólogos y teóricos de la nueva derecha y dirigentes sindicales de marcado tinte anticomunista, N.deT), que pensaba en «una crisis de la democracia» debido a la excesiva participación de las masas. En las postrimerías de los años 60 se suponía que las masas debían ser pasivas, no se escuchaban sus voces y no podían entrar en la escena pública. Cuando lo hicieron, el hecho se calificó de «exceso de democracia» y la gente temió que esas manifestaciones ejercieran demasiada presión sobre el sistema. El único que no expresó demasiado sus opiniones fue el grupo corporativo empresarial porque estaba implicado en las políticas aceptables.

        La Comisión hizo un llamamiento a la moderación en la democracia y al retorno a la pasividad, señaló que «las instituciones encargadas del adoctrinamiento», como las escuelas y las iglesias, no estaban haciendo bien su trabajo y debían hacerlo de forma más agresiva.

        El ala más reaccionaria fue más violenta ante los acontecimientos del 68. En aquel momento trataron de reprimir la democracia y en parte lo lograron, aunque no realmente, ya que el movimiento social de activistas creció. En 1968, por ejemplo, era inimaginable que se llegaría a crear, en 1980, un grupo de solidaridad internacional.

        Actualmente, la democracia es incluso más fuerte que en 1968. Hay que recordar que al principio de la guerra de Vietnam no hubo oposición. La oposición se desarrolló, pero sólo seis años después, cuando John F. Kennedy atacó Vietnam del Sur y creció el número de víctimas. En cambio, en la guerra de Iraq, la oposición ha estado presente desde el principio, incluso antes de que se iniciara el primer ataque. La guerra de Iraq es el primer conflicto de la historia occidental en el que ha habido manifestaciones masivas contra una guerra incluso antes de que comenzara. También hay otras diferencias. En 1968, sólo se discutía la salida de Vietnam de forma marginal. Actualmente todos los candidatos a la presidencia se refieren a la retirada de Iraq como una posibilidad política real.

        Actualmente también hay un mayor rechazo a la opresión del que había entonces. EEUU solía promover o apoyar rutinariamente los golpes de estado en América Latina. Pero la última vez que los estadounidenses apoyaron un golpe de Estado, en 2002 en Venezuela, tuvieron que dar marcha atrás rápidamente por la fuerte oposición pública. Sencillamente no pueden hacer las cosas que hacían antes.

        Por eso pienso que el impacto del 68 ha sido duradero y, definitivamente, ha dado resultados positivos.

        Original en inglés: http://www.chomsky.info/articles/20080508.htm

        REBELION.ORG

        La reciente o actual polémica Bourdieu…

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        BOURDIEU2

        Desde hace varias semanas, la familia de Pierre Bourdieu (1930-2002), así como sus fieles y sus amigos, estaban en vilo: ¿podían dejar pasar la provocación del lingüista Jean-Claude Milner, que cuestionaba seriamente la memoria del sociólogo, profesor del Collège de France?

        El pasado sábado 13 de enero, Alain Finkielkraut recibía al lingüista y filósofo Jean-Claude Milner y a la escritora Catherine Clément en su programa radiofónico Répliques, que emite France Culture. La emisión llevaba por título “La figure du juif de savoir”. Aquel día, Milner calificó de “libro antisemita” a los Les Héritiers. Les étudiants et la culture, una de las obras maestras de Bourdieu. Éstas fueron sus palabras: «J’ai ma thèse sur ce que veut dire “les héritiers” chez Bourdieu : “les héritiers”, c’est les Juifs […]. Je crois que c’est un livre antisémite». Pongamos el diálogo:

        – Jean-Claude Milner : – « Vous raisonnez, je veux bien que ce soit par référence à Bourdieu. J’ai ma thèse sur ce que veut dire “ héritiers” chez Bourdieu : les héritiers, c’est les Juifs ! »

        – Catherine Clément (la voix souriante) : “Vous croyez ?”.

        – Jean-Claude Milner : “Je crois que c’est un livre antisémite”.

        – Alain Finkielkraut (amusé et vaguement gêné) : “Ah bon ? Ouh la la ! Ouh la la ! Ecoutez, comme vous le dites très très très brutalement, et peut-être faudra-t-il consacrer une une une autre émission à cette question… à cette question-là. Vous nous plongez dans une certaine…”

        – Jean-Claude Milner : “Je… je laisse de côté ce point mais …”

        – Alain Finkielkraut : “Oui oui, laissez-le de côté”.

        En un texto colectivo publicado el jueves 8 de febrero en Liberation (Après Bourdieu, à qui le tour ?), varias figuras de la escena intelectual francesa, entre quienes se hallaban los historiadores Daniel Rocche y Roger Chartier, el antropólogo Françoise Héritier, el jurista Danièle Lochak o el filósofo Jacques Bouveresse, decidieron reaccionar finalmente contra unas observaciones que entendían “absurdes et ridicules” . Si se habían tomado algunas semanas en responder era por la gravedad del asunto, porque trataba de la memoria de un hombre y de la suerte de las ciencias sociales en Francia, y más generalmente del debate intelectual. No es casualidad, decían los firmantes, que la diana fuera un sociólogo y, lo que es más, un sociólogo crítico.

        Sería gracioso si el tema no fuera tan serio recordar que la sociología, desde sus orígenes (y recordemos que su padre fundador, Durkheim, era hijo de rabino) fue una “ciencia judía”. Sociólogo antisemita, ciencia judía, estos anatemas sólo revelan una cosa: las ciencias sociales, en cuanto revelan la realidad de los mecanismos sociales, son molestas. Por eso, tal injuria, que alcanza también a la persona de Jean-Claude Passeron, es “le symptôme de la vacuité du débat intellectuel et politique”. A falta de argumentos, se insulta.

        Pero, a fuerza de manejar la injuria, se trivializan los actos y las palabras realmente antisemitas. Publicado en 1964 por Minuit y escrito con Jean-Claude Passeron, los Héritiers ofrecía los resultados de una investigación estadística dedicada a analizar la composición social de los estudiantes y, en consecuencia ,a la reproducción de las élites. Bourdieu y Passeron intentaban demostrar que se descartaba para la universidad a los niños provenientes de las clases populares en favor de los hijos de la élite, los cuales habían adquirido su “capital cultural” en el universo familiar “Pour les classes défavorisées, il s’agit purement et simplement d’une élimination”, escribían. ¿Se puede calificar esta investigación de “antisemita”, como hizo brutalmente Jean-Claude Milner en la radio?

        Preguntado por Le Monde hace unos días, el lingüista hablaba de una “provocation qui vise à faire penser” y afirmaba no haber dicho nada de lo que tuviera que retractarse: “Si cela fait relire de façon sérieuse et loyale les textes de Bourdieu, alors je n’ai fait que mon devoir. Car le livre de Bourdieu a eu des conséquences néfastes pour tous les enfants d’immigrés qui réussissaient, et qui étaient sommés de s’interroger : “Est-ce que finalement, je ne me suis pas conformé à un système de domination ?”. La passion qui anime ce livre, c’est celle-là, même si je ne prête pas à Bourdieu d’intention xénophobe.”

        El lingüista añadía: “Ce qui me frappe, chez Bourdieu, c’est une stylistique générale, une forme de rhétorique qui consiste à employer les mots d’une manière détournée : il appelle “héritiers” des groupes qui n’ont aucun héritage, “noblesse d’Etat” quelque chose qui n’a rien à voir avec la noblesse. Moi-même, je suis l’exemple type de ce qu’on appelle l’élitisme méritocratique ! Or de quoi suis-je l’héritier ? Mes parents n’avaient pas d’argent, et le français n’était pas leur langue maternelle !”

        http://pierre-bourdieu.blogspot.com

        Edgar Morin: sus orígenes, su vida y su obra. La sociología de la “complejidad”…

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        MORIN Biografía Edgar Morin
        Su origen, su vida y su obra

        Su origen, niñez y adolescencia:

        Edgar Nahum nace en París, el 8 de Julio de 1921, bajo el seno de una familia de origen judío sefardí. Su padre, Vidal Nahum, nació en 1894 en Salónica (Grecia) y, posteriormente, se naturaliza francés. Su madre fue Luna Beressi, quien sufría de una seria lesión en el corazón que le prohibía tener hijos (hecho nunca revelado a su padre); debido a ello, el embarazo en el que se concibió a Edgar evoluciona en condiciones dramáticas y, consecuentemente, el parto fue bastante traumático y riesgoso, tanto para la madre como para el hijo.

        Sus primeros diez años los pasa al lado de sus padres, pero cuando Luna Nahum, su madre, muere en 1931, Edgar pasa a ser criado por su padre y Corinne Beressi, su tía materna. Esta pérdida tiene un fuerte impacto en su infancia que dejará huellas indelebles durante el resto de su vida. A pesar de contar sólo con diez años de edad, Edgar trata de llenar el vacío que deja la partida de su madre con la literatura convirtiéndose así, tempranamente, en un gran lector que devora libros de las más variadas temáticas; se advierte que es este el origen más remoto de su espíritu autodidacta e investigador que le ha de caracterizar en el transcurso de su vida.

        Su juventud, aficiones y estudios
        Cuando cumplía apenas 19 años, caracterizado por un espíritu acucioso, irreverente y audaz, más por curiosidad y en busca de conocimiento, cursa estudios universitarios; pues, como lo narra él mismo años más tarde en sus obras, más que el interés por hacer una carrera, lo movía hacia la lectura, el cine, la música y la observación de la naturaleza y la sociedad, su deseo de aprender; con esta motivación se inscribe en “La Sorbonne”, matriculándose simultáneamente en la Facultad de Letras, en la de Derecho y en la Escuela de Ciencias Políticas. Es forzado a interrumpir sus exámenes en “La Sorbonne” cuando Francia es invadida por el ejército alemán. En Julio de 1940 huye a Toulouse, donde dedica su tiempo a actividades asistenciales como secretario de la Asociación de los Estudiantes Refugiados; frecuenta mucho la biblioteca municipal, donde lee, con avidez, todo lo que encuentra a su disposición; en 1942 se licenciará en “La Sorbonne” en Historia, Geografía y Derecho.

        Se forma un auténtico luchador social
        Cuando apenas cumplía 15 años, se compromete en acciones militantes en solidaridad con los anarquistas catalanes y participa en su primer asamblea política, un mitin trotskista en el muelle de Valm.

        En esos años, entre los 17 y los 18, Edgar se adhiere a los Estudiantes Frontistas, liderados por Gastón Bergery, corriente política y filosófica que preconizaba un socialismo nacional y un rechazo a la guerra.

        Durante los años 1941-1942 se interesa, cada vez más, por la Unión Soviética, participa en actividades callejeras y distribución de panfletos; finalmente, decide unirse al Partido Comunista Francés a finales de 1941.

        De los 21 a los 23 años, Edgar se compromete y se envuelve, cada vez más, en actividades “subversivas”, en contra de la ocupación alemana a su país, por lo que decide cambiarse el apellido Nahum por “Morin” pues, las circunstancias imperantes le obligan a vivir una doble clandestinidad –como judío y comunista, actuando en el corazón de la Resistencia Francesa, como militante oculto del Partido Comunista y acechado por la GESTAPO.

        En Agosto de 1944 participa en acciones de resistencia que culminarían en la Insurrección de París y, en 1945, es nombrado Teniente Coronel e incorporado al gobierno militar de la zona francesa de ocupación.

        Durante esos años, de los 23 a los 30, Edgar Morin participa, decididamente, en las filas del Partido Comunista Francés; su espíritu crítico, su conciencia reflexiva y profundamente liberal lo hacen discrepar sobre cuestiones esenciales que lo llevan a denunciar, tempranamente, las¿ desviaciones y los excesos del estalinismo soviético; sus diferencias en relación a Tito, la Revolución China y el proceso Rajk; de tal manera que, en 1951, fue expulsado del Partido Comunista Francés; no obstante, dada su profunda formación pacifista y de compromiso social, continúa participando, fuertemente, en los Comités de Intelectuales por la Paz, contra la remilitarización de Alemania y contra la guerra en Argelia.

        Su vida familiar
        En 1945 se casa, en París, con Violette Chapellaubeau, socióloga, amiga de estudiante y compañera desde 1941. En ese tiempo se encontraba incorporado al Ejército Francés, del cual solicita su baja en 1946 para regresar con su esposa a París.

        En 1948-1949, por causa del embarazo de Violette, la pareja se muda a Vanves, donde viven con muchas dificultades económicas. Violette da clases de filosofía fuera de París. En 1947 nace Iréne, la primera hija de la pareja y en 1948 la segunda, Véronique.

        En 1963-1964 se casa con la artista plástica Joahnne, con la cual viaja varias veces a Brasil, país por el cual siente una profunda admiración y afecto. En Agosto de 1984 muere su padre a la edad de noventa y un años. Posteriormente, en 1989, con su hija Véronique Grappe-Nahum (historiadora en el EHESS) y Häim Vidal (estudioso de la cultura y de la lengua sefarditas) coproducirá un libro sobre su padre titulado “Vidal y los suyos”.

        Su esposa Edwige L. Agnes con quien vive actualmente, es con quien, a sus 85 años, comparte su vida y sus aún pujantes ímpetus por continuar el camino hacia la metamorfosis social que se ha creado en su imaginario, como una vía para solventar los grandes problemas sociales y redimir la conciencia de la humanidad.

        Su vida profesional
        Luego de la liberación de Francia y el final de la guerra, intenta trabajar como editor en periódicos ligados al Partido Comunista Francés pero es tratado con desconfianza por su postura crítica; decide, entonces, alistarse como voluntario del primer ejército francés en Alemania.

        Escribe su primer libro, “El año cero de Alemania”, en el cual narra un cuadro de la Alemania destruida de 1945-1946.

        De 1946-1948 es contratado por el Ministerio de Trabajo para tomar cargo de un periódico destinado a los prisioneros de guerra alemanes en Francia; se convierte en redactor del quincenal “Patriote Résistant” de la “Federación Nacional de los Deportados Internos Residentes y Patriotas” y realiza trabajos para los periódicos “Action” y “Parallèlle 50”.

        Emprende luego la escritura del libro “El hombre y la muerte”. Es en el proceso de este trabajo donde Morin formaría la base de su cultura transdisciplinar: geografía social, etnografía, prehistoria, psicología infantil, psicoanálisis, historia de las religiones, mitología, historia de las ideas, filosofía, entre otras.

        En 1951, se postula para la Comisión de Sociología del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS).

        Durante los años 1951-1957, en el CNRS escoge como tema de investigación la “Sociología del cine”, para dar continuidad a su investigación sobre “La realidad imaginaria del hombre” que había esbozado en “El hombre y la muerte”. Sus estudios socio-antropológicos sobre cine abarcarían dos libros: “El Cine o el hombre imaginario” (1956) y “Las estrellas: mito y seducción del cine” (1957).

        Funda, en 1954, un comité contra la guerra en África del Norte y, en 1956, la revista “Argumentos”, dirigida por él hasta su último número, en 1962.

        En 1957-1960 comienza con la redacción de su libro “Autocritique”, donde hace un primer balance de su vida y participación en el medio cultural y político de su tiempo.

        En 1959 publica un manifiesto a favor de un nuevo cinéma vérité y, durante 1960, rueda la película “Chronique d’un été”.

        Entre 1959-1960 contribuye a la fundación del Centre d’Études des Communications de Masses (CECMAS) en el marco de la VI Sección de la École Practique des Hautes Études (que en 1973 se convertirá en el CETSAS: Centre d’Études Trandisciplinaires: Sociologie, Anthropologie, Sémiologie). Junto con Georges Friedman y Roland Barthes, en el marco del CECMAS, funda, en 1962, la revista “Communications” (que dirigirá entre 1973 y 1990).

        En 1961 frecuenta cursos en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. Visita Bolivia, Perú y México. Este mismo año es nombrado Jefe de Investigación del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS).

        En 1962 comienza a esbozar “La vida del sujeto”.

        Durante los años 1963-1964 se une a Lefort y Castoriadis en el Centro de Investigaciones de Estudios Sociales y Políticos; aspiran a construir las bases de un pensamiento que pudiese dar cuenta de la invención, la creación y del sujeto. Escribe algunos artículos para “Le Monde”.

        En los años 1965-1967, es invitado a participar en un gran proyecto de investigación multidisciplinario, financiado por la Delegación General de Investigación Científica y Técnica, en la comuna de Plozevet.

        Ese mismo año, 1967, junto con Jaques Robin, Robert Buron y Henri Laborit, funda el Groupe des Dix, grupo de intercambios y de discusiones al que pertenecerá hasta 1975, en cuyo seno Henri Laborit y Jacques Salvan le muestran el carácter fecundo del pensamiento cibernético.

        En 1968 Morin sustituye a Henri Lefébvre en la Universidad de Nanterre. Se involucra con las revueltas estudiantiles que empiezan a emerger en Francia. Escribe en “Le Monde”, del 17 al 21 de Mayo, una primera serie de artículos donde intenta comprender el sentido de aquello que llamó “La Comuna Estudiantil”. Viaja a Río de Janeiro para tomar un curso en la Universidad Candido Mendes. Retorna rápidamente para acompañar los acontecimientos en “La Sorbonne”. Publica una segunda serie de artículos en “Le Monde” sobre las revueltas estudiantiles a las cuales tituló “Una revolución sin rostro”. Regresa nuevamente a Brasil, donde también es testigo de las revueltas estudiantiles en San Pablo, Salvador y Fortaleza.

        Durante los años 1969-1970, se extendió por Orleáns el rumor de que comerciantes judíos} secuestraban a mujeres jóvenes para enviarlas al extranjero como prostitutas. Con un equipo de investigadores, Morin escudriñó las fuentes del rumor, sus canales de difusión, los valores, los mitos y las obsesiones (antisemitismo) que les subyacían. Fruto de esta investigación fue su libro “La Rumeur d’ Orleáns” (Seuil, París, 1969).

        Ese mismo año a instancias de John Hunt y del Premio Nobel Jaques Monod, es invitado por Jonas Salk al Salk Institute for Biological Studies (en La Jolla, California del Sur) para reflexionar sobre la relación entre biología y sociología las posibles consecuencias que la nueva revolución biológica podía tener en las ciencias sociales y humanas. Allí permanecerá varios meses entre 1969 y 1970.

        Durante su estancia en Salk, descubre la “revolución biológica” que venía desarrollándose tras el descubrimiento por Crick y Watson de la estructura de doble hélice del código genético. Los estudios y las lecturas que allí realiza (entre ellas, el manuscrito de “El azar y la necesidad” de Monod), así como las conversaciones mantenidas con los investigadores del afamado instituto, suscitarán en Morin una auténtica reconversión teórica. Anthony Tilden le descubre a Gregory Bateson y le orienta hacia la Teoría General de Sistemas. Profundiza en la cibernética leyendo a Wiener y Bateson en la teoría de sistemas y en la teoría de la información. Se topa con la problemática y con el nuevo pensamiento ecológico que prosperaba en Berkeley; a partir de entonces, esta dimensión y esta visión serán incorporadas en su pensamiento.

        A su regreso de California, para proseguir sus investigaciones, buscó un centro que no sólo posibilitase “los intercambios interdisciplinares entre ciencias biológicas y ciencias humanas”, sino que, además, favoreciese y desarrollase “un pensamiento verdaderamente transdisciplinar”. Con el apoyo de Jacques Monod, François Jacob, Salvatore Luria, Jonas Salk y Massimo Piattelli-Palmarini, lanzó el Centre Internacional d’ Études Bioanthropologiques et d’ Anthropologie Fondamentale (CIEBAF) que, acogido más tarde en la abadía de Royaumont, se convertirá en noviembre de 1972 en el Centre Royaumont pour les sciences de l’homme. Junto con Massimo Piattelli-Palmarini, biólogo molecular de formación, realiza diversos estudios y revisa, críticamente, su sistema de pensamiento.

        A través de Henri Atlan se inicia en la teoría de los autómatas autorreproductores de John von Neumann en el principio del order from noise y en el “azar organizador” de Heinz Von Foerster, así como en las teorías de la auto – organización, lo que le lleva a entender la complejidad de las relaciones e interacciones entre el orden, el desorden y la organización. Lee a Michel Serres, Ilya Prigogine y René Thom.

        Su pertenencia al Groupe des Dix (1968-1975), su estancia en el Salk Institute (1969-1970) y su labor en el Centre Internacional d’ Études Bioanthropologiques et d’ Anthropologie Fondamentale (CIEBAF) le permiten descubrir y adquirir conocimientos y conceptos nuevos con los que replantea sus preocupaciones intelectuales. Conocimientos y conceptos que proceden de distintos ámbitos, en especial de: la biología (Biología molecular, Genética, Etología), la teoría de sistemas (Ludwig Von Bertallanfy, los yearbooks de la General Systems Theory), la cibernética (Wiener, Ashby, Bateson), la teoría de la información (Weaver, Brillouin, Shannon), la tesis de Jean Ladriére sobre los límites del formalismo, las reflexiones de Husserl y Heidegger sobre la ciencia y la técnica, la termodinámica, los problemas epistemológicos de la complejidad y la problemática de la organización. Durante este periodo asimiló también los avances efectuados por la etología durante el decenio 1960-1970 y estudió, con interés, la obra “La société contre nature” de Serge Moscovici (1972). Una estancia en la Universidad Mac Gill de Montreal le permite profundizar en los self-organizing-systems. Queda “maravillado” por el texto de Gottard Gunther “Cybernetical ontology and transjunctional operations”.

        De 1971-1973 Morin se inicia en el pensamiento de Heinz Von Foerster, en la teoría de la auto-organización; lee a Prygogine, Serres y René Thom. De este proceso de encuentros, concibe la idea de un libro que se llamaría más tarde “El Método”; aprovecha una estadía de tres meses en Nueva York para redactar su introducción general, además, lee a Bachelard, Gottard Gunther, Tarsky, Wittgenstein, Popper, Lakatos, Feyerabend y Holton.

        En Septiembre de 1972, junto con Massimo Piattelli-Palmarini, organiza el Coloquio del Centre Royaumont sobre “La unidad del hombre: invariantes biológicas, universales y culturales”, en el que interviene. El evento reunió a biólogos, antropólogos, sociólogos, matemáticos, cibernéticos y, a pesar de la disparidad de enfoques, intentó situar al ser humano “como fenómeno total”.

        Las ponencias y discusiones fueron publicadas en 1974 en un grueso libro (luego reeditado en tres volúmenes), coordinado por Morin y Piattelli-Palmarini, con el mismo título de dicho acto: “La unidad del hombre. El primate y el hombre”, (Barcelona, Argos Vergara, 1983).

        El congreso reaviva sus deseos de elaborar una antropología general, ahora prestando especial atención a la “unidualidad del hombre”. Lo que en un principio iba a ser una comunicación para ese coloquio, medró hasta convertirse en el libro “El paradigma perdido”, publicado en 1973, (Barcelona, Kairós).

        Ese mismo año, pasa a codirigir el Centre d’ Etudes Transdisciplinaires (Sociologie, Anthropologie, Historie) (CETSAH) de la École des Hautes Études Sociales, cargo que ejercerá hasta 1989 y comienza a concebir el proyecto de “El método” que será a la postre su obra más importante.

        En 1990 comenzó a presidir el Comité del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS) sobre Sciences et Citoyens, desde donde intenta llevar a la práctica su idea de una “democracia cognitiva”, bajo los principios de que los conocimientos científicos deben difundirse entre los ciudadanos, pues la ciudadanía requiere de ellos para esclarecer sus decisiones ético-políticas y ejercer con plenitud sus derechos.

        Durante 1997-1998 es invitado, por el Ministerio de Educación de Francia, para presentar un plan de sugerencias y propuestas para una reforma educativa en el país.

        Durante 1998 presidió el Consejo científico creado por el ministro Claude Allégre para reflexionar sobre la reforma de los saberes en los institutos.

        En septiembre de 1998 organiza el Primer Congreso Interlatino por el Pensamiento Complejo.

        En 1999 se crea la Cátedra Itinerante Edgar Morin para la enseñanza del Pensamiento Complejo auspiciada por la UNESCO.

        En Julio de 2001 es Presidente de la Agencia de la Cultura Europea y la República de Francia.

        En el 2002 es Director emérito del Centre National de la Recherche Scientifique en el cual participa activamente.

        Su producción bibliográfica
        Edgar Morin produjo su primer libro cuando tenía apenas 25 años, inició así una larga y productiva carrera que sostiene hasta la fecha; cuando menos 50 obras de relevancia y trascendencia se apuntan en su haber, lo anterior sin considerar la infinidad de artículos que ha escrito para su publicación en los diferentes medios, principalmente en los periódicos y revistas de circulación nacional e internacional; se enlistan a continuación los nombres de cincuenta de sus obras, especificando al año de su creación y la editorial que las reprodujo:

        1946, “El año cero de Alemania”, edit. La Ciudad universal.
        1951, “El hombre y la muerte”, edit. Seuil.
        1956, “El cine o el hombre imaginario”, edit. Minuit.
        1957, “Las Estrellas; mito y seducción del cine”, edit. Seuil.
        1959, “Autocrítica”, edit. Seuil.1962, “El espíritu del tiempo”, edit. Grasset.
        1965, “Introducción a una Política del Hombre”, edit. Seuil.
        1966, “El espíritu del tiempo”, edit. Taurus.
        1967, “Comuna de Francia: La metamorfosis de Plozevet”, edit. Fayard.
        1968, “La Brecha”.
        1969, “Rumor de Orleans”, edit. Seuil.
        1969, “La vida del sujeto”, edit. Seuil.
        1969, “En el corazón del tema ”, edit. Seuil.
        1970, “Diario de California”, edit. Seuil.
        1971, “El retorno de los astrólogos”, edit. Le Nouvel Observateur.
        1973, “El paradigma perdido: La naturaleza humana”, edit. Seuil.
        1974, “La unidad del hombre”, edit. Seuil.
        1977, “El Método I. La naturaleza de la naturaleza”, edit. Seuil.
        1980, “El Método II. La vida de la vida”, edit. Seuil. .
        1981, “Diario de un libro”, edit. Interediciones.
        1981, “Para salir del siglo veinte”, edit. Nathan.
        1982, “Ciencia con conciencia”, edit. Fayard.
        1983, “De la naturaleza de la URSS”, edit. Fayard.
        1984, “Ciencia y conciencia de la complejidad”, edit. Aixen-Provence.
        1984, “New York”, edit. Galilée.
        1984, “El rosa y el negro”, edit. Galilée.
        1984, “Sociología”, Fayard.
        1986, “El Método III. El conocimiento del conocimiento”, edit. Seuil.
        1987, “Pensar Europa”, edit. Gallimard.
        1989, “Vidal y los suyos”, edit. Seuil.
        1990, “Introducción al Pensamiento Complejo”, edit. ESF.
        1991, “El Método IV. Las ideas”, edit. Seuil.
        1992, “Nuevo comienzo”, edit. Seuil.
        1993, “Tierra Patria”, edit. Seuil.
        1994, “Mis demonios”, edit. Stock.
        1994, “La Complejidad humana”, edit. Flammarion.
        1995, “Un año Sísifo”, diario de 1994, edit. Seuil.
        1996, “Los Fratricidas”, edit Arléa.
        1996, “Llorar, amar, reír, comprender”, edit. Arlea.
        1997, “Amor, poesía, sabiduría”, edit. Seuil.
        1997, “Una política de civilización”, edit. Arléa.
        1999, “La mente bien ordenada”, edit. Seuil.
        2000, “L´intelligence de la complexité”.
        2000, “Los siete saberes necesarios para una educación del futuro”, UNESCO.
        2001, “El Método V. La humanidad de la humanidad: La identidad humana”, edit. Seuil.
        2002, “Por una política de civilización”.
        2002, “Dialogue sur la Connaissance”, edit. L´Aube.
        2002, “Educar en la Era Planetaria”, edit. Valladolid.
        2003, “La violencia en el mundo”, edit. Libros Zorzal.
        2004, “El Método VI. La Etica”, edit. Seuil.
        2004, “Religando Fronteras”, Universidad de Passo Fundo.

        Así, Edgar Morin, acude puntual a su cita con la historia, cumpliendo con creces la misión en su destino; de 1946 en que publicó su primera obra a la fecha, ha entregado a la humanidad 60 de sus ochenta y cuatro años en intensa actividad productiva, su ritmo de generación refleja que en este periodo produjo casi un libro por año, lo cual constituye una verdadera proeza intelectual, un legado extraordinario y un ejemplo para las generaciones de hoy y las del porvenir.

        Su obra se ha traducido a diversos idiomas, entre los que se encuentran: el español, alemán, inglés, catalán, coreano, danés, griego, italiano, serbocroata, japonés, macedonio, neerlandés, polaco, portugués, rumano, sueco, turco, chino y otros más.

        Constructor de instituciones y organizaciones sociales
        • Formó parte del Movimiento Frontista de Gastón Bergery, (1938).

        • Integrante del Partido Comunista de Francia, (1941-1951).

        • Participa en la resistencia francesa contra los Nazis, (1941).

        • Editor de periódicos ligados al Partido Comunista Francés, (1944-1946).

        • Teniente-Coronel del Gobierno Militar de la Zona Francesa de Ocupación en Alemania, (1944-1946).

        • Jefe de redacción en la oficina de propaganda del Gobierno Militar Francés en Alemania, (1945-1946).

        • Redactor para el “Patriote Résistant” de la “Federación Nacional de los Deportados Internos Residentes y Patriotas” controlada por el PCF, (1946-1948).

        • Director del periódico destinado a prisioneros de guerra alemanes en Francia, (1946-1948).

        • Redactor de varias publicaciones científicas, políticas y culturales en la ciudad de París, (1947).

        • Investigador del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS), (1950-989).

        • Creador del Comité contra la guerra en África del Norte, (1954).

        • Director y fundador de la revista “Arguments”, (1956-1962).

        • Integrante del jurado en el Primer Festival Internacional de Films Etnográficos en Florencia, (1959).

        • Participa en la fundación Centre d’Études des Communications de Masses (CECMAS), entre 1959-1960, en el marco de la VI Sección de la École Practique des Hautes Études, (que en 1973 se convertirá en el CETSAS: Centre d’Études Trandisciplinaires: Sociologie, Anthropologie, Sémiologie).

        • Redactor del “Manifiesto” de adhesión teórica al cinéma vérité, (1960).

        • Jefe de investigación del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS), (1961).

        • Escribe para el periódico “Le Monde”, (1963-2006).

        • Investigador de la Delegación General de Investigación Científica y Técnica en el proyecto de investigación multidisciplinario, (1965-1967).

        • Integrante y cofundador del Groupe des Dix, (1968-1975).

        • Participante en el Salk, Institute for Biological Studies en la Jolla, California del Sur, (1969).

        • Investigador en el Institute for Biological Studies en donde se interioriza en el campo de la Biología Molecular, la Genética, la Etología y otros desarrollos en ciencias naturales, (1969-1970).

        • Participante en la creación del Centre Internacional d’ Études Bioanthropologiques et d’ Anthropologie Fondamentale (CIEBAF, 1971) que más tarde se convirtió, en noviembre de 1972, en el Centre Royaumont pour les sciences de l’homme.

        • Organizador del Coloquio del Centre Royaumont sobre “La unidad del hombre”, (invariantes biológicas y universales culturales), junto con Massimo Piattelli-Palmarini, (1972).

        • Director y fundador de la revista “Communications”, (1973-1990).

        • Codirector en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales del Centro de Estudios Transdisciplinarios, (Sociología, Antropología, Política), (1973 – 1989).

        • Director del Centre d’Études Transdisciplinaries de la École Practique des Hautes Études, (1983-1989).

        • Director del Comité del Centre National de la Recherche Scientifique sobre Sciences et Citoyens, (1990).

        • Director en la elaboración del plan de sugerencias y propuestas para una reforma educativa en el país, auspiciada por el Ministerio de Educación de Francia, (1997-1998).

        • Presidente del Consejo Científico creado por el Ministro Claude Allégre para reflexionar sobre la reforma de los saberes en los institutos, (1998).

        • Organizador del Primer Congreso Interlatino por el Pensamiento Complejo en la Universidad de Candido Mendes, Río de Janeiro, Brasil, (1998).

        • Creador de las jornadas Relier les connaissances. Quels savoirs enseigner dans les lyceés?, celebradas en París, (1998).

        • Creador y Director de la Cátedra Itinerante de la UNESCO, (1999).

        • Director y Presidente Emérito del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS), (2002).

        • Presidente de la Asociación del Pensamiento Complejo.

        • Integrante del Jurado en la entrega de los premios “Le Monde Educação”.

        • Organizador del coloquio internacional sobre “Crisis del Desarrollo”.

        • Participante en el debate “El problema epistemológico de la complejidad” en Lisboa.

        • Presidente de la Agencia Europea por la Cultura, UNESCO.

        • Presidente de la Université Européenne d’Été (Nantes).

        • Miembro del Consejo Asesor del Institut Catalá d’Etudis Mediterranis.

        Logros, reconocimientos y honores
        • Doctor Honoris Causa entre otras Universidades las de: Perugia, Italia; Palermo, Italia; Milán, Italia; Cosenza, Italia; Libre Bruxelles, Bélgica; Bruselas, Bélgica; Ginebra, Suiza; Odense, Dinamarca; Valencia, España; Natal, Brasil; João Pessoa, Brasil; Porto Alegre, Brasil; Tecnológica de La Paz, Bolivia; del Instituto Piaget, Lisboa; Veracruzana y Universidad de Guadalajara, México.

        • Laus Honoris Causa, Colegiado de Honor, del Consejo superior de Educación de Andalucía, (España).

        • Commandeur de l’Ordre des Arts et des lettres y Officier de la Legión d’honneur de la República de Francia.

        • Premio Europeo del ensayo Charles Veillon, (1987).

        • Premio Viareggio International, (1989).

        • El “Prix Media” de la Asociación de periodistas europeos, (1992).

        • Premio Internacional de Catalunya, España, (1994).

        • Medalla de la Cámara de diputados de la República de Italia, (Comité Científico Internacional de la fundación Piu Manzu).

        • Condecoración de la Gran Cruz de la Orden de Santiago de la Espada de Portugal.

        • Condecoración de Oficial de la Orden del Mérito, el mayor título del Gobierno Español, (1997-1998).

        • Honrado con la Legión de Honor por el Ministerio de Ciencia y Técnica, (1981). • Homenajeado por la UNESCO y por el Ministerio de Educación de Francia en Julio de 2001; el “Pensador Planetario”, como fue llamado por Alan Tourraine, recibe salutaciones de todas partes del mundo con motivo de sus 80 años.

        • En Noviembre de 2004, en Hermosillo, Sonora, México, se inaugura el proyecto de la Multiversidad Mundo Real que lleva su nombre; se devela una estatua en su honor en el edificio de la Secretaría de Educación y Cultura y el Gobierno del Estado le otorga el reconocimiento de “Ciudadano Distinguido”.

        Su vida actual
        A sus ochenta y cinco años de vida, el Profesor Edgar Morin conserva, acrecentados, los atributos originales que le impulsaron a sumergirse en el sendero insondable del universo, del planeta, de la naturaleza, de la magia de la vida del hombre y la complejidad de su existencia; es decir, continúa siendo un joven, con dinamismo, con ansias de continuar la lucha por la libertad, por la igualdad y la fraternidad universal; continúa esgrimiendo el arma del pensamiento, la reflexión y el conocimiento para tratar de reencauzar y redimensionar los linderos en los que la humanidad ha frenado su visión, su evolución y desarrollo: sigue esgrimiendo la espada de la sabiduría, librando la buena batalla, para estimular e inducir la metamorfosis de la humanidad, sin la cual, como él bien lo expresa, difícilmente podrá superar la crisis en que se encuentra.

        Sesenta años de intensa producción ininterrumpida, más de cincuenta obras generadas que representan un legado para la humanidad, una cadena de instituciones, estructuras y organizaciones dedicadas a impulsar la ciencia, la educación y la cultura; miles de obras leídas, de páginas escritas, días y horas interminables de reflexión y creatividad, no han minado el espíritu de este hombre ejemplar que continúa su tránsito por el mundo, persistiendo en el cumplimiento de su misión.

        Actualmente vive en París al lado de su querida esposa Edwige, con quien comparte su destino; desde allí se dedica a impulsar una serie de complejas actividades como: alentar la formación de redes de investigadores, de intelectuales y académicos en la búsqueda de nuevos senderos en la concepción del universo, la vida, el conocimiento y la educación; a impulsar los centros de investigación sobre el Pensamiento Complejo y la Transdisciplinariedad que son cada vez más; a impartir conferencias en diferentes partes del mundo y propiciar que las voluntades se encuentren en el común propósito de hacer camino al andar en el azaroso sendero de la metamorfosis social que demanda la construcción de un mundo mejor.

        Entre sus obras más importantes de actualidad se encuentra el hecho trascendente de que haya otorgado su autorización para que la Multiversidad Mundo Real ubicada en la ciudad de Hermosillo, Sonora, México, lleve su nombre, se sustente en su pensamiento, su filosofía y su propuesta educativa; en esta institución, además de ser su inspirador y guía, es presidente del Consejo Académico Científico Internacional, organismo éste, integrado por investigadores, autoridades educativas y académicos de más de 35 instituciones de educación superior y centros de investigación, ubicados en más de 15 países esparcidos en cuatro continentes.

        La Multiversidad Mundo Real “Edgar Morin” representa el inicio de un vasto movimiento que recoge la vida, el pensamiento, la obra, la filosofía y la propuesta educativa del Profesor Edgar Morin, para proyectarla al escenario completo y complejo del campo de la educación en todos sus niveles y modalidades; es decir, es un laboratorio-observatorio sinérgico del cual brotarán los tiernos y renovados tallos que conformarán la floresta que ha de darnos nuevos alientos de vida, y una nueva forma de pensar, de conocer y de educar para el presente y para el futuro.

        La vida, la obra, la misión y la propuesta del Profesor Edgar Morin, son un ejemplo vivo y un magneto para las generaciones de jóvenes del mundo que están ahora sedientos de una causa noble, justa y viable que identifique al hombre con el hombre, mediante la comprensión humana y la ética; que identifique al hombre con su origen, con la naturaleza; que lo haga sentirse parte de una visión planetaria, un ciudadano universal, un habitante de la Tierra Patria.

        Del pensamiento multidimensional
        "Nunca pude, a lo largo de toda mi vida, resignarme al saber parcializado, nunca pude aislar un objeto de estudio de su contexto, de sus antecedentes, de su devenir. He aspirado siempre a un pensamiento multidimensional, nunca he podido eliminar la contradicción interior. Siempre he sentido que las verdades profundas, antagonistas las unas de las otras, eran para mí complementarias, sin dejar de ser antagonistas. Nunca he querido reducir a la fuerza la incertidumbre y la ambigüedad."

        Profesor Edgar Morin.

        Bahía Kino, Sonora, otoño 2004

        www.edgarmorin.org

         

        Los siete saberes según Edgar Morin

        Sociólogo e investigador francés (París, 1921) de fuerte ascendencia en círculos académicos. Es autor (como ya se señalo más exhaustivamente antes) de El espíritu de la época (1962), Introducción a una política del hombre (1965), La Comuna en Francia: la metamorfosis de Plodémet (1967), El rumor de Orleans (1970), Diario de California (1971), El método (1977), Qué es el totalitarismo. De la naturaleza de la URSS (1983), Tierra-patria (1993), Para salir del siglo XX (1996) y Amour, poésie, sagesse (1998). Galardonado con el premio Médicis de comunicación (1992), y la Legión de Honor y el premio Internacional de Cataluña en 1994.Continuando con nuestra serie de publicaciones , en esta oportunidad se extractan los principios esenciales de lo que él consideró los saberes imprescindibles que deberá afrontar el sistema educativo para constituirse en relevante y significativo , esos saberes son:

        1. Una educación que cure la ceguera del conocimiento.

        Todo conocimiento conlleva el riesgo del error y de la ilusión. La educación del futuro debe contar siempre con esa posibilidad. El conocimiento humano es frágil y está expuesto a alucinaciones, a errores de percepción o de juicio, a perturbaciones y ruidos, a la influencia distorsionadora de los afectos, al imprinting de la propia cultura, al conformismo, a la selección meramente sociológica de nuestras ideas, etc.

        Se podría pensar, por ejemplo que, despojando de afecto todo conocimiento, eliminamos el riesgo de error. Es cierto que el odio, la amistad o el amor pueden enceguecernos, pero también es cierto que el desarrollo de la inteligencia es inseparable del de la afectividad. La afectividad puede oscurecer el conocimiento pero también puede fortalecerlo.

        Se podría también creer que el conocimiento científico garantiza la detección de errores y milita contra la ilusión perceptiva. Pero ninguna teoría científica está inmunizada para siempre contra el error. Incluso hay teorías y doctrinas que protegen con apariencia intelectual sus propios errores.

        La primera e ineludible tarea de la educación es enseñar un conocimiento capaz de criticar el propio conocimiento. Debemos enseñar a evitar la doble enajenación: la de nuestra mente por sus ideas y la de las propias ideas por nuestra mente. "Los dioses se nutren de nuestras ideas sobre Dios, pero inmediatamente se tornan despiadadamente exigentes". La búsqueda de la verdad exige reflexibilidad, crítica y corrección de errores. Pero, además, necesitamos una cierta convivencialidad con nuestras ideas y con nuestros mitos. El primer objetivo de la educación del futuro será dotar a los alumnos de la capacidad para detectar y subsanar los errores e ilusiones del conocimiento y, al mismo tiempo, enseñarles a convivir con sus ideas, sin ser destruidos por ellas.

        2. Una educación que garantice el conocimiento pertinente.

        Ante el aluvión de informaciones es necesario discernir cuáles son las informaciones clave. Ante el número ingente de problemas es necesario diferenciar los que son problemas clave. Pero, ¿cómo seleccionar la información, los problemas y los significados pertinentes? Sin duda, desvelando el contexto, lo global, lo multidimensional y la interacción compleja.

        Como consecuencia, la educación debe promover una "inteligencia general" apta para referirse al contexto, a lo global, a lo multidimensional y a la interacción compleja de los elementos. Esta inteligencia general se construye a partir de los conocimientos existentes y de la crítica de los mismos. Su configuración fundamental es la capacidad de plantear y de resolver problemas.

        Para ello, la inteligencia utiliza y combina todas las habilidades particulares. El conocimiento pertinente es siempre y al mismo tiempo general y particular. En este punto, Morin introdujo una "pertinente" distinción entre la racionalización (construcción mental que sólo atiende a lo general) y la racionalidad, que atiende simultáneamente a lo general y a lo particular.

        3. Enseñar la condición humana

        Una aventura común ha embarcado a todos los humanos de nuestra era. Todos ellos deben reconocerse en su humanidad común y, al mismo tiempo, reconocer la diversidad

        cultural inherente a todo lo humano. Conocer el ser humano es situarlo en el universo y, al mismo tiempo, separarlo de él. Al igual que cualquier otro conocimiento, el del ser humano también debe ser contextualizado:

        Quiénes somos es una cuestión inseparable de dónde estamos, de dónde venimos y a dónde vamos. Lo humano es y se desarrolla en bucles: a) cerebro- mente- cultura b) razón – afecto – impulso c) individuo – sociedad -especie. Todo desarrollo verdaderamente humano significa comprender al hombre como conjunto de todos estos bucles y a la humanidad como una y diversa. La unidad y la diversidad son dos perspectivas inseparables fundantes de la educación. La cultura en general no existe sino a través de

        las culturas. La educación deberá mostrar el destino individual, social, global de todos los humanos y nuestro arraigamiento como ciudadanos de la Tierra. Éste será el núcleo esencial formativo del futuro.

        4. Enseñar la identidad terrenal

        La historia humana comenzó con una dispersión, una diáspora de todos los humanos hacia regiones que permanecieron durante milenios aisladas, produciendo una enorme diversidad de lenguas, religiones y culturas. En los tiempos modernos se ha producido la revolución tecnológica que permite volver a relacionar estas culturas, volver a unir lo disperso… El europeo medio se encuentra ya en un circuito mundial del confort, circuito que aún está vedado a tres cuartas partes de la humanidad. Es necesario introducir en la educación una noción mundial más poderosa que el desarrollo económico:

        el desarrollo intelectual, afectivo y moral a escala terrestre.

        La perspectiva planetaria es imprescindible en la educación. Pero, no sólo para percibir mejor los problemas, sino para elaborar un auténtico sentimiento de pertenencia a nuestra Tierra considerada como última y primera patria. El término patria incluye referencias etimológicas y afectivas tanto paternales como maternales. En esta perspectiva de relación paterno- materno- filial es en la que se construirá a escala planetaria una misma conciencia antropológica, ecológica, cívica y espiritual. "Hemos tardado demasiado tiempo en percibir nuestra identidad terrenal", dijo Morin citando a Marx ("la historia ha progresado por el lado malo") pero manifestó su esperanza citando en paralelo otra frase, en esta ocasión de Hegel: "La lechuza de la sabiduría siempre emprende su vuelo al atardecer."

        5. Enfrentar las incertidumbres

        Todas las sociedades creen que la perpetuación de sus modelos se producirá de forma natural. Los siglos pasados siempre creyeron que el futuro se conformaría de acuerdo con sus creencias e instituciones. El Imperio Romano, tan dilatado en el tiempo, es el paradigma de esta seguridad de pervivir.

        Sin embargo, cayeron, como todos los imperios anteriores y posteriores, el musulmán, el bizantino, el austrohúngaro y el soviético. La cultura occidental dedicó varios siglos a tratar de explicar la caída de Roma y continuó refiriéndose a la época romana como una época ideal que debíamos recuperar. El siglo XX ha derruido totalmente la predictividad del futuro como extrapolación del presente y ha introducido vitalmente la incertidumbre sobre nuestro futuro. La educación debe hacer suyo el principio de incertidumbre, tan válido para la evolución social como la formulación del mismo por Heisenberg para la Física. La historia avanza por atajos y desviaciones y, como pasa en la evolución! biológica, todo cambio es fruto de una mutación, a veces de civilización y a veces de barbarie. Todo ello obedece en gran medida al azar o a factores impredecibles.

        Pero la incertidumbre no versa sólo sobre el futuro. Existe también la incertidumbre sobre la validez del conocimiento. Y existe sobre todo la incertidumbre derivada de nuestras propias decisiones. Una vez que tomamos una decisión, empieza a funcionar el concepto

        ecología de la acción, es decir, se desencadena una serie de acciones y reacciones que afectan al sistema global y que no podemos predecir. Nos hemos educado aceptablemente bien en un sistema de certezas, pero nuestra educación para la incertidumbre es deficiente. En el coloquio, respondiendo a un educador que pensaba que las certezas son absolutamente necesarias, Morin matizó y reafirmó su pensamiento: "existen algunos núcleos de certeza, pero son muy reducidos.

        Navegamos en un océano de incertidumbres en el que hay algunos archipiélagos de certezas, no viceversa."

        6. Enseñar la comprensión

        La comprensión se ha tornado una necesidad crucial para los humanos. Por eso la educación tiene que abordarla de manera directa y en los dos sentidos: a) la comprensión interpersonal e intergrupal y b) la comprensión a escala planetaria. Morin constató que comunicación no implica comprensión.

        Ésta última siempre está amenazada por la incomprensión de los códigos éticos de los demás, de sus ritos y costumbres, de sus opciones políticas. A veces confrontamos cosmovisiones incompatibles. Los grandes enemigos de la comprensión son el egoísmo, el etnocentrismo y el sociocentrismo. Enseñar la comprensión significa enseñar a no reducir el ser humano a una o varias de sus cualidades que son múltiples y complejas. Por ejemplo, impide la comprensión marcar a determinados grupos sólo con una etiqueta: sucios, ladrones, intolerantes. Positivamente, Morin ve las posibilidades de mejorar la comprensión mediante: a) la apertura empática hacia los demás y b) la tolerancia hacia las ideas y formas diferentes, mientras no atenten a la dignidad humana.

        La verdadera comprensión exige establecer sociedades democráticas, fuera de las cuales no cabe ni tolerancia ni libertad para salir del cierre etnocéntrico. Por eso, la educación del futuro deberá asumir un compromiso sin fisuras por la democracia, porque no cabe una comprensión a escala planetaria entre pueblos y culturas más que en el marco de una democracia abierta.

        7. La ética del género humano

        Además de las éticas particulares, la enseñanza de una ética válida para todo el género humano es una exigencia de nuestro tiempo. Morin presenta el bucle individuo – sociedad – especie como base para enseñar la ética venidera.

        En el bucle individuo- sociedad surge el deber ético de enseñar la democracia. Ésta implica consensos y aceptación de reglas democráticas. Pero también necesita diversidades y antagonismos. El contenido ético de la democracia afecta a todos esos niveles. El respeto a la diversidad significa que la democracia no se identifica con la dictadura de la mayoría.

        En el bucle individuo – especie Morin fundamenta la necesidad de enseñar la ciudadanía terrestre. La humanidad dejó de ser una noción abstracta y lejana para convertirse en algo concreto y cercano con interacciones y compromisos a escala terrestre.

        Morin dedicó a postular cambios concretos en el sistema educativo desde la etapa de primaria hasta la universidad: la no fragmentación de los saberes, la reflexión sobre lo que se enseña y la elaboración de un paradigma de relación circular entre las partes y el todo, lo simple y lo complejo. Abogó por lo que él llamó diezmo epistemológico, según el cual las universidades deberían dedicar el diez por ciento de sus presupuestos a financiar la reflexión sobre el valor y la pertinencia de lo que enseñan.

        http://mayeuticaeducativa.idoneos.com

        Francia enarboló las banderas sociales: 3 millones protestan…

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        francia011ENTRE DOS Y TRES MILLONES DE PERSONAS SE UNIERON PARA RESCATAR EL ESTADO BENEFACTOR

        Por segunda vez en el año, la política conservadora de Nicolas Sarkozy desencadenó una nueva huelga y una polifónica ola de manifestaciones en todo el país. El gobierno dijo que no contempla por el momento poner en práctica otro plan de reactivación.

        Por Eduardo Febbro, Página/12

        Desde París

        Nicolas Sarkozy tiene un poder de convocatoria antagónico persistente. Por segunda vez en el año, la política adoptada por el presidente francés ante la crisis mundial desencadenó una nueva huelga y una polifónica ola de manifestaciones en todo el país. Con la idea central de que no tienen la culpa de la crisis pero pagan los estragos que causó, millones de personas salieron ayer a manifestar en contra de las medidas tomadas por el Ejecutivo. Entre dos y tres millones de personas –las cifras difieren, como siempre, entre las fuentes sindicales y las policiales– se aunaron a lo largo de 213 desfiles organizados en todo el país bajo la misma consigna: “Juntos frente a la crisis, defendamos el empleo, el poder adquisitivo y los servicios públicos”. Este solo enunciado diferencia a Francia del resto del mundo. Mientras el planeta asiste asustado e impávido a la escalofriante transferencia de fondos públicos para salvar de la bancarrota al sector financiero privado y a la pérdida de decenas de miles de empleos y beneficios, Francia saca las banderas sociales a las calles para decir que no quiere ser la víctima colateral de la crisis ni pagar el tributo de los privilegios de otros.

        Bajo un sol tempranamente primaveral, más de 300 mil personas caminaron en París desde la emblemática Plaza de la Bastilla hasta la Plaza de la Nación. Al igual que en la capital francesa, las regiones también conocieron una movilización espectacular que superó la del pasado 29 de enero. En cambio, si las manifestaciones callejeras fueron más densas, el paro afectó mucho menos a los servicios públicos. Francia se movilizó, pero no se paralizó. El Metro de París funcionó casi con normalidad, al igual que los autobuses. Las perturbaciones no trastornaron la vida de la gente como ocurría en el pasado. Los sindicatos consideraron ayer que tres millones de personas en las calles constituía un éxito y que ahora le correspondía al Ejecutivo dar “respuestas”. Este, por medio de su jefe, François Fillon, dio una respuesta muy clara: el gobierno no contempla por el momento poner en práctica otro plan de reactivación. El primer ministro dijo que había que esperar a que el plan precedente de 26 mil millones de euros comience a “producir sus efectos”. El único anuncio tangible que hizo fue la instalación de un comité de seguimiento que verificará que las medidas han sido aplicadas.

        Muy poco para los sindicatos. Las ocho organizaciones que convocaron al paro de ayer se reunirán hoy para decidir el futuro del movimiento. Se puede apostar por su extensión. El Ejecutivo francés mira a la gente desfilar por la ventana, pero no responde a los reclamos. Fillon volvió a excluir ayer el retiro del tan famoso como controvertido escudo fiscal mediante el cual las personas con más recursos se ahorraron mucho dinero. Este curioso dispositivo ofreció un jugoso regalo fiscal a las clases más pudientes, y ello en momentos en que la crisis comenzaba a extenderse por el planeta. El gobierno casi no ha variado su postura. Con un tono paternalista, asegura que “escucha” a la calle, que entiende sus demandas, pero permanece inflexible. Los sindicatos juzgan insuficientes las medidas sociales propuestas por Sarkozy el pasado 18 de febrero –unos 2600 millones de euros– y siguen presionando para que el Estado sea más equitativo con su generosidad. Apoyados por la opinión pública, los líderes sindicales exigen que los dispositivos económicos derivados de la crisis financiera no sirvan sólo para ayudar a las empresas y los bancos en apuros, sino también a los trabajadores y a los consumidores. Pero la lógica planetaria ha impuesto esa conducta: salvar a quienes provocaron la ruptura. El gobierno sigue diciendo “no” y es la forma de ese “no” la que saca a la gente a las calles. La protesta francesa es una mezcla de rabia, decepción e indignación por el destino exclusivo que han tenido los miles de millones de euros que fueron a las cajas de las empresas.

        Esa indignación es perfectamente palpable en las formas a la vez violentas y desesperadas, pero también irónicas, que van adquiriendo las protestas. Sarkozy consiguió en muy poco tiempo crear un sólido frente común en contra suyo. Nada más que entre fines de enero y marzo, cerca de cinco millones de personas manifestaron contra su política. Los médicos, los estudiantes, los investigadores, muchos intelectuales, los magistrados y los profesores llevan ya muchos meses de protestas y paros de todo tipo. Con el correr del tiempo, la acción social encontró nuevas formas de expresión, ya sea desde el humor o desde la misma violencia con tomas de empresas y secuestros de sus directivos. En las manifestaciones, el mandatario se lleva todos los premios y las burlas: máscaras, muñecos, juegos de palabras, retratos deformados, caricaturas, el jefe de Estado francés inspira a sus detractores. Ayer, un manifestante parisino llevaba una banderola con Sarkozy vestido como Napoleón, mientras que otro caminaba a su lado con dos retratos: uno de Barack Obama, que decía “Progreso”, y otro de Nicolas Sarkozy, que decía “Regresión”. El lector apreciará de paso lo que ha conseguido Nicolas Sarkozy: que un dirigente estadounidense pase por progresista al lado de un europeo, cuyo país es la democracia más emblemática del planeta y donde existe el sistema de protección social más avanzado del mundo.

        De hecho, todo lo que hoy encarna Sarkozy se encuentra en las manifestaciones transformado en broma, caricatura o juego de palabras: el desempleo, la ayuda a los ricos, la sociedad policial, los ficheros con los datos de los ciudadanos, las leyes contra las descargas de música en Internet y hasta sus propias frases. Una chica de 30 años con más diplomas que un profesor llevaba un cartel que decía: “Estudios: bachillerato más seis años de universidad. Eso es igual a no tener trabajo o tener uno con salario mínimo”. Otro señor de cierta edad llevaba un cartel que decía: “Sarko, largá la guita o te secuestramos a Carla”. En la localidad de Nantes, un grupo de opositores organizó un taller de “escritura de quejas” para lanzar el procedimiento de destitución de Sarkozy. Hace unas semanas, los universitarios franceses manifestaban en París lanzando centenas de zapados contra las fuerzas del orden, mientras que otros organizaban un maratón de lectura ininterrumpida del libro Gargantúa, un clásico de la literatura francesa escrito por Rabelais.

        Pero a la par de esta forma de manifestar pacífica e irónica se fue forjando otra, violenta y desesperada. El secuestro del director de Sony durante una noche entera; ataques con alimentos, huevos y tomates contra el director de una empresa de transportes; ocupación de una empresa farmacéutica; saqueo de los locales de las empresas que se aprestan a cerrar sus puertas o a despedir personal: poco a poco, los signos de radicalidad se instalan como una opción. Muchos sindicalistas reconocen que la violencia estalla allí donde hubo engaño o traición, es decir, promesas incumplidas.

        Lévi-Strauss cumple cien años

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        BBC MUNDO

        Claude Lévi-Strauss (foto archivo 2005)

        Strauss es uno de los intelectuales europeos más influyentes del siglo XX.

        El antropólogo y filósofo francés Claude Lévi-Strauss, uno de los intelectuales europeos más influyentes del siglo XX, llegó este viernes a sus cien años de vida.

        Lévi-Strauss, quien nació en Bruselas, Bélgica, es el miembro de mayor edad de la prestigiosa Académie Française, fundada en 1635.

        Después de haber estudiado derecho y filosofía en la Universidad de la Sorbona, París, enseñó durante varios años en escuelas secundarias hasta que fue invitado a ingresar en el departamento de etnografía, fundado por Marcel Mauss.

        Una oportunidad que permitió a Lévi-Strauss desarrollar su carrera como antropólogo, que lo llevó en 1935 a participar en una misión cultural a Brasil en calidad de profesor visitante en la Universidad de Sao Paulo.

        Fue allí que comenzó a realizar las investigaciones etnográficas que le darían fama internacional.

        De Mato Grosso y la Amazonía

        En ellas, se centró en el estudio de diversas tribus de Mato Grosso y la Amazonía, en especial las de los indios guaycuru, bororo, nambikwara y tupi-kawahib.

        Amazonia.

        En los años 30, Strauss estuvo cuatro años estudiando distintas etnias indígenas del Amazonas.

        En 1939 regresó a Francia, pero tuvo que escapar de París tras la invasión nazi en la Segunda Guerra Mundial, porque era judío.

        El refugio lo encontró en Nueva York donde le ofrecieron un puesto en la New School for Social Research.

        La ciudad le permitió relacionarse con otros inmigrantes intelectuales de la época como Jacques Maritain, Henri Focillon o Roman Jakobson, fundador de la École Libre des Hautes Études, una especie de universidad en el exilio para académicos franceses.

        Vuelta a París

        Una vez terminada la guerra, Lévi-Strauss regresó a París, donde recibió su doctorado con la publicación de sus obras “La familia y vida social de los Nambikwara” y “Estructuras elementales del parentesco”.

        Exposición en conmemoración del cumpleaños de Lévi-Strauss.

        Múltiples eventos en París celebran el cumpleaños y el legado del antropólogo centenario.

        Con estas investigaciones desarrolló su teoría de la alianza que defiende que el parentesco tiene que ver con las uniones de familias a partir del matrimonio, más que con la ascendencia de un antepasado común, tal y como sostenían antropólogos británicos.

        Durante los años 40 y 50 éste antropólogo publicó exitosos ensayos que alimentaron su reputación entre el círculo intelectual. Pero no fue hasta 1955 que se consagró con “Trópicos tristes”.

        En el libro, Lévi-Strauss relata sus vivencias durante los cuatro años de expediciones etnográficas en Brasil. El uso de una prosa exquisita, combinado con un análisis filosófico y etnográfico hicieron de éste relato una obra maestra.

        Pensamiento salvaje

        El antropólogo y filósofo francés también es un referente en temas como los procesos mentales del conocimiento humano y la estructura de los mitos.

        En uno de sus trabajos más relevantes, “El pensamiento salvaje”, Lévi-Strauss profundiza en sus teorías sobre cultura y mente, e historia y cambio social.

        Según el antropólogo, el tabú del incesto ha sido el motor de la humanidad, al forzar al hombre a buscar una pareja fuera de su hogar, lo que ha generado clanes que han permitido que floreciera la sociedad.

        En cuanto a la estructura de los mitos, Strauss propuso que unas leyes universales deben gobernar el pensamiento mítico lo que hace que se produzcan mitos similares en diferentes culturas.

        El legado de éste filósofo y antropólogo centenario, quien goza de buena salud y se mantiene lúcido, está siendo celebrado con una serie de eventos en París que van desde la emisión de documentales hasta exposiciones en distintos centros y museos de la ciudad.

        Le Clézio, el Nobel de Literatura 2008. Entrevistas, testimonios y polémicas.

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        ENTREVISTA. HABLA JEAN-MARIE GUSTAVE LE CLEZIO, EL NOBEL DE LITERATURA

        El hombre del lado de afuera

        Toda la semana pasada estuvo atravesada –además de por Wall Street– por una
        polémica alrededor del Nobel de Literatura. Uno de los académicos
        suecos le bajó el pulgar públicamente a la literatura norteamericana y
        ensalzó la europea. Periodistas y críticos norteamericanos salieron al
        cruce. Y el jueves, se anunció que el ganador era el francés Jean-Marie
        Gustave Le Clézio. Sin embargo, en esta entrevista exclusiva e inédita
        que Radar le hizo el año pasado, el mismo Le Clézio se confiesa ajeno y
        cansado de la literatura europea y devoto fiel de la norteamericana
        (entre otros temas, que incluyen a Borges, su infancia, su vida con los
        africanos, su visión del mundo y los libros).

        Por Juan Pablo Bertazza, Página/12

        Además del orden previo que, se supone, deben seguir en cada entrevista, las
        preguntas se podrían jerarquizar de acuerdo con el nivel de ansiedad
        que genera el hecho de hacerlas. En el caso de esta entrevista a
        Jean-Marie Gustave Le Clézio, realizada el año pasado durante su paso
        por nuestra Feria del Libro, la primera pregunta que se impuso ni bien
        Le Clézio saludara gentilmente (con un buen español, sólo a veces
        respaldado por alguna que otra palabra en francés), tuvo que ver con la
        supuesta muerte de la novela francesa. Por esos días, abundaban en los
        tabloides parisienses ensayos y artículos, tanto de críticos como de
        periodistas especializados, que se regodeaban con la idea de que el
        vuelco hacia lo autobiográfico (es decir, l’autofiction) que había
        tomado la literatura francesa no era otra cosa que un coma dépassé, es
        decir, la consecuencia lógica de esa muerte cerebral que, según ellos,
        fue la extinción de la llamada nueva novela. La muerte irreversible de
        la literatura comprometida con la sociedad.

        –No estoy para nada de acuerdo con ellos. Pero, antes que nada, te
        diría que se equivocan en decir “la novela francesa”. Uno debería
        hablar de la novela en idioma francés: en Africa del Norte, en el
        Líbano, en Vietnam y en Canadá está muy viva la literatura, hay sangre
        nueva. Yo provengo de una sociedad muy pequeña, la de Isla Mauricio,
        que tiene su propia literatura de lengua francesa y también está muy
        viva. Podría decir que un 10% de sus habitantes son escritores, y hay
        gran cantidad de premios y becas para asistirlos. En Francia puede ser
        que ya esté superada la novela, pero creo que hay que sobrepasar la
        idea de nación. Con respecto al Nouveau Roman fue novedoso un tiempo,
        ahora ya no. Y desconfío mucho de las escuelas literarias, creo que son
        artificiales y que no responden a nada. Las únicas escuelas literarias
        que duraron un poco más fueron motivadas por ideas políticas, como en
        la época de Gramsci. Había escritores, artistas y cineastas agrupados
        alrededor de la figura de Gramsci porque entendían que el arte o la
        literatura podía ser la expresión de una minoría oprimida. Pero las
        escuelas que se fundan sobre definiciones de literatura terminan siendo
        muy parecidas a los partidos políticos, sólo que sin el alcance
        humanista.

        Teniendo en cuenta la forma en que fuiste elaborando episodios de
        tu vida en El africano, ¿cuál es el límite que no debe pasar lo
        autobiográfico para preservar su condición de ficción?

        –Es una pregunta muy difícil, y te puedo responder desde mi
        experiencia nada más: yo, personalmente, considero la literatura como
        acción más que como reflexión, me dedico más a relatar el progreso de
        la acción que la conciencia en sí misma, lo cual es una forma de
        quedarse en la ficción y no pasar a la autobiografía en el sentido más
        llano de la palabra. Creo que la ficción tiene que ver con la
        conciencia de uno mismo pero, al mismo tiempo, y por eso es tan
        compleja y hermosa, es la manera de escapar al peligro de enamorarse de
        uno mismo. A diferencia de la autobiografía, la ficción da más lugar al
        otro. El otro no es el infierno como decía Sartre, el otro es el
        paraíso; en todo caso, es uno mismo el que podría ser el infierno. En
        El africano, en particular, el tema es el descubrimiento de las
        sensaciones, del lenguaje, del acceso a la conciencia más que los
        acontecimientos en sí mismos o las particularidades de “mi” conciencia.

        ¿Cuáles son las virtudes indispensables que debe tener un escritor?

        –Es muy fácil decirlo y muy difícil ponerlo en práctica: buena memoria y capacidad para escuchar a los otros.

        ¿Creés que la novela francesa o, como vos decís, la novela de Francia. peca mucho de autobiográfica?

        –Sí, es más, te diría directamente que la novela francesa no es
        autobiográfica sino autoerótica, hay una especie de encerramiento en el
        autoerotismo, como si no existiera el otro sino únicamente la persona
        que habla, y eso es una falta, un problema.

        INFLUENCIAS PELIGROSAS

        Aunque reconociendo cierto grado de malicia, es difícil no
        relacionar ese hartazgo de Le Clézio por la literatura europea con las
        palabras de Horace Engdahl, secretario permanente de la Academia Sueca,
        que dijo que “la literatura norteamericana es insular, ignorante y
        aislada, incapaz de participar en el gran diálogo de la literatura”,
        todo lo contrario de la literatura europea que, según él, “sigue
        estando en el centro del universo literario mundial”. Esa frase, que
        los rebuscados de siempre llegaron a interpretar como una maniobra
        encubridora para terminar premiando a un Philip Roth o a un DeLillo,
        generó que en Estados Unidos sacaran por un rato los ojos de Wall
        Street para dedicarle a Engdahl una serie de contraataques, hay que
        decirlo, un tanto desmañados. Así, David Remnick, director de la
        revista The New Yorker, salió a decir que “sería deseable que el
        secretario permanente de una Academia que pretende ser sabia pero que
        históricamente ha pasado por alto a Proust, Joyce y Nabokov, por
        mencionar sólo a algunos de los que no obtuvieron el Nobel, nos
        ahorrara lecturas categóricas”; mientras que Harold Haugenbraum,
        director ejecutivo de la fundación que otorga los National Book Awards,
        respondió que “ese tipo de comentarios me hace pensar que ha leído muy
        pocos libros al margen de lo conocido y que tiene una visión muy
        estrecha de lo que significa hoy la literatura”.

        Lo curioso es, en primer lugar, que las declaraciones de Engdahl no
        dejan de parecerse a las de aquellos críticos franceses que auguraban
        la muerte de la literatura de su país, como si hubiera una necesidad
        generalizada entre los críticos y compañía de disfrazarse con
        frecuencia de resignados médicos de terapia intensiva.

        Pero más allá de que para muchos el Nobel a Le Clézio provoque
        bastante más acuerdo que el de fiascos como Elfriede Jelinek y Orhan
        Pamuk, lo que más llama la atención de todo esto es que la Academia
        Sueca termine premiando a un escritor que no sólo dice estar harto del
        estereotipo del escritor europeo sino que incluso confiesa haber tenido
        como gran referente a “casi toda la literatura norteamericana”.

        ¿Qué escritores influyeron más en tu obra?

        –Bueno, cuando tenía veintipocos mi autor preferido era Salinger,
        especialmente El guardián entre el centeno porque es increíble cómo él,
        a los treinta años, entró en la piel de un adolescente de quince, es
        algo mágico. Estaba tan apasionado con Salinger que me inicié en el
        boxeo porque mi partenaire se parecía mucho a él, por lo menos en
        comparación con los pocos retratos que vi. Además, empecé a boxear
        porque Salinger quería golpear a Hemingway que también era boxeador. A
        mí tampoco me gusta Hemingway. Más adelante en el tiempo, justamente en
        la época del Nouveau Roman de la que hablábamos antes, había para mí
        una oposición total entre Salinger y casi toda la literatura
        estadounidense y lo que se hacía en Francia, Alemania, Italia y España,
        que era herencia de Joyce pero sin el humor de Joyce, que es igual que
        Kafka: cáustico, agresivo y brillante; todas cosas que la nueva novela
        nunca tuvo. Es gracioso porque muchos dicen que el Nouveau Roman fue
        una gran influencia para mí, pero la verdad es que su literatura
        siempre me pareció pesada y difícil de leer. Es para universitarios,
        especialistas, con texto, contratexto, intertexto, todas esas cosas.
        Salinger, en cambio, era un hombre vivo. El vivía, probablemente, como
        yo a través de sus escritos, pero vivía, y además lo quería golpear a
        Hemingway… (risas)

        Digamos que, en tu literatura, cambiás todo eso que decís que tenía
        el Nouveau Roman por los collages, cuando incluís fotos y mapas…

        –Sí, claro, es el gusto por los libros con ilustraciones. Me gusta
        la tipografía, me gusta todo lo que se puede encerrar en ese cubículo,
        no únicamente palabras. Alguna vez me gustaría poner hierbas, colores
        fosforescentes y hojas, como los diarios íntimos de las señoritas de
        antes.

        Ya que hablamos de mezclas, ¿por qué será que hasta ahora ninguna de tus novelas fue llevada al cine?

        –La verdad es que no lo sé. Pero yo sí traté dos veces de hacer
        películas. La primera vez, a los veintitrés años. Era un guión que hice
        de manera muy seria pero fracasó por falta de dinero. Yo no soy para
        nada obstinado, cuando hay una dificultad, enseguida dejo. La segunda
        tentativa fue con Robert Bresson, que me pidió una adaptación de La
        grand vie, una novelita mía que cuenta la historia de dos muchachitas
        que andan por las carreteras y viven mucha libertad durante un tiempo
        muy corto, y fracasó porque él tenía ya como ochenta años, casi no se
        podía mover. Los productores, que suelen ser muy malos, le decían:
        “Señor, usted se va a morir al año siguiente”. Entonces, pese a que me
        gusta mucho el cine, decidí no hacerla. Ahora está publicándose en
        París un libro mío sobre cine para celebrar el 60º aniversario del
        Festival de Cannes, 180 páginas donde hablo de mi amor por el cine,
        sobre todo por el cine japonés y sobre sobre todo por Kurosawa.

        Y en cuanto a la influencia latinoamericana en tu literatura…

        –Iba a eso. Por último, y tarde, me llegó la influencia de la novela
        rusa y de la literatura de América latina, sobre todo de Rulfo.

        Tu última novela, Urania, tiene varias coincidencias con el realismo mágico…

        –Sí, el lugar está muy cerca de donde vivió Rulfo, el geógrafo de la
        novela está a solo 100 km de ahí cuando, en autobús, pasa por todos los
        lugares que desarrolla Pedro Páramo. La verdad es que no fue
        casualidad, es una especie de rendición de cuentas o, quiero decir, de
        homenaje, pero esa palabra también me resulta demasiado seria. Mi
        intención fue que esa coincidencia con el realismo mágico fuera
        múltiple: geográfica, histórica y estética.

        ¿Por qué en Urania los títulos de cada capítulo están enganchados con la última frase de los precedentes?

        –Eso es un homenaje a las técnicas que, en sus libros, usaba Don
        Luis González, historiador y director del colegio de Michoacán donde he
        trabajado. Es el modelo de lo que escribo sobre el emporio de Urania,
        era un colegio ideal para escritores, una torre de marfil. Don Luis
        González, que es el fundador de la Microhistoria, escribió un ensayo
        fabuloso llamado Pueblo en vilo que no hay que dejar de leer.

        ESCRIBIR SU VIDA Y VIVIR SU ESCRITURA

        El leitmotiv de la literatura de Le Clézio es también una gran
        contradicción: la vida y/o la escritura o viceversa. Un dilema, un
        estrecho callejón tan inherente a los escritores que serviría para
        hacer la caracterización de buena parte de la historia de la
        literatura. Una contradicción –esa de vivir a través de los libros
        pero, a la vez, reconocer que para escribir es necesario vivir– que Le
        Clézio se encarga de poner en cuestión y dar vuelta para finalmente
        volver a rendirse ante ella, como si la llevara a un extremo tal de
        complejidad que resulta imposible evitar un dolor de cabeza. Lo
        paradójico, en todo caso, es cómo un hombre que reniega tanto de la
        figura estereotipada del escritor sesudo, corporativo y libresco, logre
        imponer con su estampa una idea tan cabal y genuina de escritor.

        Vos llevás publicados casi medio centenar de libros. Si mirás hacia
        atrás en tu trayectoria, por ejemplo, volviendo a tu primera novela,
        ¿es posible detectar alguna semejanza entre aquellos tiempos y los de
        ahora?

        –Yo creo que sí se pueden llegar a comparar mi último y mi primer
        libro. Con la única pero importante diferencia de que yo, en mi niñez,
        escribía sin la idea de publicar, para mí y, a lo sumo, para darle a
        leer a mi madre, o a mi hermano o a mis primas. No tenía la idea de una
        difusión, no pensaba que escribir significara ser público, lo cual
        descubrí dando mi primera novela a la editorial. Si lo hice era porque
        consideraba que ya había llegado el momento de salir de mi cáscara, de
        ir hacia el mundo, de salir de mi soledad y mi encierro. Y el punto
        común de toda mi obra creo que es la soledad, porque cuando uno escribe
        se siente muy solo. Es una actividad, un acto que tiene que ver con la
        necesidad de comunicar, con el humanismo seguramente. Como te decía
        antes, no creo en la literatura con mensaje, con justificación, pero sí
        creo en la literatura que es un grito, una llamada a los otros. El
        escritor recibe tanto como da, para él es esencial ser leído, sería
        trágico escribir en una cárcel, por ejemplo. El porcentaje de mi vida
        solitaria es del 80%, quiero decir, no tengo vida. Vivo por intermedio
        de mis libros. Mi vida está más en mis libros que en mis propias
        acciones.

        Por lo general, la literatura francesa se movió en grupos. ¿Qué
        ventajas y desventajas te dio en tu carrera el hecho de ser un escritor
        aislado?

        –No puedo medir las ventajas pero sí decirte que los inconvenientes
        son livianos: sólo los que uno tiene cuando se queda afuera de un club,
        nada más que eso. Es cierto que en Francia, hace un tiempo, fue muy
        importante pertenecer a un club de escritores, ahora creo que menos, y
        los clubes franceses nunca tuvieron el humor de los clubes ingleses,
        donde la ley absoluta suele ser, justamente, no hablar de literatura.

        Perdón, me sumo al club francés: ¿leés literatura argentina? ¿La
        considerás semejante a la literatura francesa, como suele decirse?

        (Risas) –Conozco poco de los clásicos argentinos; aunque sí a Borges
        que, para mí, no es un clásico sino el típico argentino, con ese
        espíritu tan gauchesco, capaz de hablar de la violencia de la calle, de
        la violencia del mundo y, a la vez, con ese refinamiento muy argentino
        que proviene de Inglaterra, Francia y España. Lo único que faltó acá
        fue el acceso a la cultura indígena, no sé si pensarlo como una falta o
        como otra manera de ser que tienen ustedes. En Latinoamérica hay varias
        fases. En Bolivia, por ejemplo, el pluriculturalismo es mucho más
        importante. La Pampa con su violencia resulta una especie de Far West
        de Estados Unidos. Yo no veo tantas similitudes entre Argentina y
        Francia. Acá veo más elegancia y también esa típica amargura de la
        cultura criolla. Incluso hay humor, se ve que la literatura de acá no
        es totalmente dramática, hay algo de juego. Pero lo que más me interesa
        de ustedes es que noto algo así como un espejo, es como si los
        argentinos llevaran permanentemente un espejo, la gente se imita a sí
        misma, hace algo y lo exagera, lo sobreactúa como si tuviera un espejo
        deformador. Supongo que es una forma un tanto extraña de ser consciente
        y, al mismo tiempo, reírse de uno mismo. Borges es típico en cuanto a
        eso: es alguien que sabe muy bien exagerar, plantear acciones
        dramáticas y, a la vez, creíbles. Por eso fascinó a Europa, porque en
        Borges los europeos encontraban una imagen de sí mismos similar, muy
        similar pero, a la vez, exagerada.

        Hablando de Borges, a él se le adjudicó, entre otras de sus
        exageraciones, confesar que había cometido el peor de los pecados: no
        ser feliz. ¿Cuál es tu peor defecto?

        –Ser incompleto, no sé nada de ciencias, ni puedo entender un
        problema simple de álgebra, lo cual me serviría muchísimo para
        escribir. Antes había más autores competentes en matemática y música.
        Pero creo que mi peor falta, como la de casi todos los franceses, es
        que no sé bailar. Eso es una falta muy grave. Me imagino que Borges
        bailaba muy bien…

        Tengo mis dudas…

        –Mirá, el otro día estaba en un restaurante de La Boca y había un
        señor comiendo, muy correcto él y muy bien vestido. En el escenario un
        muchacho cantaba de manera espantosa. Entonces, el señor subió al
        escenario y se puso a cantar con el joven, y la verdad es que resultó
        tener una voz muy linda. Me conmovió eso. Es algo único en el mundo que
        ustedes no valoran lo suficiente porque en la Argentina si alguien
        canta bien todos lo aplauden, aunque estuviera poco antes comiendo en
        una mesa y no estuviera en los planes de nadie que pudiera cantar. El
        problema de la cultura europea es que estuvimos mucho tiempo encerrados
        en sarcófagos. Los escritores sólo tenían o teníamos o seguimos
        teniendo una etiqueta que dice escritores y sólo eso implica que
        ninguno de nosotros pueda cantar, bailar, ni cortar leña; por eso yo me
        fui de Europa: para cambiar de piel.

        Volviendo al tentador pecado de leer esta entrevista a Le Clézio a
        la luz de su Premio Nobel, si dejáramos volar por un instante la
        imaginación y pensáramos cuál fue el elemento clave en su vida y obra
        que terminó de decidir a la Academia Sueca, hay uno que parece sacar
        una muy buena ventaja, sin lugar a dudas, el dato más farandulesco y,
        al mismo tiempo, exótico de este escritor: cuando en la década del ’70
        vivió con algunas tribus indígenas de Panamá.

        –Tan importante como la influencia de la literatura escrita fue para
        mí la de la literatura no escrita. Me refiero a la época en que viví
        con los indios, acercándome a poblaciones que están excluidas del
        sistema de los libros: esa manera de contar tan interesante me influyó
        mucho. A veces utilizo palabras y frases típicas del narrador, la
        manera de terminar: “el cuento se acabó”. Yo creo que el desenlace de
        una novela o de una historia no debe ser una mera resolución de los
        nudos, sino que debe darse solo, sin la idea de un hilo de tiempo
        lógico.

        ¿Fuiste a vivir entre indígenas para poder escribir mejor?

        –Te diría que todo lo contrario: fui a Panamá para no escribir, para
        curarme de la escritura, no escribí nada por tres años, estuve viendo
        una vida totalmente física, yendo por los ríos, cazando, viviendo lo
        que en aquella época era necesario vivir, y así pude escapar de la
        alienación, curarme. Nunca escribí sobre eso, son tres años en blanco,
        de vacío mental, era como ir a un templo budista, de hecho ellos
        estaban muy cerca del budismo zen: vivían en casas sin objetos, sin
        muebles, como los japoneses, sin paredes, con techos de hojas, una vida
        recluida y despojada de lo material. Fue una curación también física
        porque me curó de varias enfermedades del estómago que es algo así como
        mi talón de Aquiles.

        La última: ¿qué libros tuyos recomendarías para leer?

        –Los tres últimos –Révolutions (2003), El africano (editado en
        castellano por Adriana Hidalgo en el 2004), Urania (editado por El
        Cuenco de Plata en el 2005)– o el próximo, porque me interesa más lo
        que voy a hacer que lo que ya hice. Se va a llamar Hambre, habla de la
        guerra, de mí mismo.

        TESTIMONIOS SOBRE  LE CLEZIO

        JOSÉ SARAMAGO, Premio Nobel 10/10/2008

        A Le Clézio lo hemos conocido Pilar del Río y yo en Roma, a principios de los noventa, cuando ni uno ni otro soñábamos con ser algún día premio Nobel de Literatura. Estábamos allí en una reunión de Unión Latina, como miembros de un jurado. Él estaba también con su mujer, y nos dijo que no conocían Roma. ¿Cómo, un escritor francés, de aquí al lado, no conoce Roma?, le dije. Habíamos congeniado muy bien en el jurado, y nos ofrecimos a servirles de cicerones. Y no los llevamos -entre otras cosas, porque no había mucho tiempo- por la Roma de los monumentos, sino por la Roma de los barrios tradicionales, donde la vida no es que se haya mantenido inmóvil, ni mucho menos, sino que siempre ha sido la misma, vital y eterna. Él tenía la imagen de la Roma monumental y ese paseo juntos le dio una nueva perspectiva del lugar, así que tenemos el orgullo de habérsela enseñado nosotros. Me pareció en ese recorrido una persona sencilla, hasta el punto de que un escritor puede ser sencillo, y también me pareció muy simpático, abierto, comunicativo. Y éste es el recuerdo que tengo de él cuando no era Nobel. Ni él lo era ni yo lo soñaba. Como escritor sé que es un escritor estupendo, tiene muchísimas cosas que me gustan mucho, tanto en la vida como en la obra.

        TAHAR BEN JELLOUN 10/10/2008

        Me siento feliz y emocionado de que mi amigo Le Clézio haya sido galardonado con el Nobel. A través de él, se ha reconocido una buena parte de la literatura del sur. Porque Le Clézio es en cierta forma un escritor del Sur.

        La obra de Jean-Marie Gustave Le Clézio se caracteriza por un interés permanente hacia los pueblos desposeídos y hacia los individuos marginados por la crueldad de la vida. Se ha preocupado por los indios de Norteamérica en un magnífico ensayo Le rêve mexicain (El sueño mexicano) (1988), al igual que ha tratado el problema palestino con la emotiva y generosa novela Étoile errante (Estrella errante) (1992), que cuenta la historia de dos jóvenes, una palestina que debe abandonar su tierra en 1948 y una judía europea que llega para vivir en Palestina. Este libro suscitó la cólera de algunos militantes favorables a Israel que llegaron a ver antisemitismo en ella, cuando Le Clézio nunca ha hecho política pero siempre ha dado pruebas de su simpatía por las víctimas de la injusticia.

        Su novela más conocida sigue siendo Desierto (1980), una soberbia metáfora de las relaciones entre el sur y el norte, a través del destino de una joven que va a dejar el desierto marroquí para ir a trabajar a Francia. Este escritor francés habla poco de Francia. Quizá sea esto lo que le ha valido el Nobel. Corta de manera tajante con el egocentrismo de la literatura francesa actual a la que se llama autoficción. Un día, Jean-Marie me dijo “yo no tengo imaginación”. Era sincero, ya que escribe observando el mundo que lo rodea. No se siente cómodo en París ni en Niza, su ciudad natal. De ahí, su exilio en Albuquerque y desde hace dos años en Corea. Le gusta este extrañamiento que lo aleja de Francia, pero reconoce que “la lengua francesa es el único país en el que vive”.

        Viajamos juntos a Marruecos y a Haití. El recuerdo que guardo es el de un hombre de gran sensibilidad, sobre todo cuando estábamos en Haití, país destruido, abandonado por los hombres y por Dios. Tomaba notas, dibujaba esos paisajes tristes. Es un recuerdo precioso que evocamos cuando nos vemos. Marruecos es el país de su mujer, Jémia, que lo inspiró y que sobre todo lo ayudó a ser menos arisco. Le ha dedicado su última novela, titulada Ritournelle de la faim (Cantinela del hambre). Ambos escribieron juntos un bonito libro sobre el sur marroquí; era una especie de vuelta a las fuentes, bajo el título Gens des nuages (Gente de las nubes) (1997), con fotos de Bruno Barbey.

        Discreto y profundamente humano, nunca ha escatimado en la lucha contra el racismo, contra las injusticias y por el respeto del medio ambiente. Toda su obra no deja de profundizar en estos temas y de ilustrarlos.

        Le Clézio tiene un estilo que se ha transformado desde su primera novela El atestado, pasando por textos casi experimentales como La guerra o Les Géants. Era una época difícil para él a nivel personal. Pero con su encuentro con Jémia, sus temas y su escritura van a orientarse de manera determinante hacia el Sur. Un día estábamos charlando acerca de la escritura; luego, después de un silencio, me dijo: “¿No te parece que cada vez que se llega a escribir una frase es un milagro?”. Eso me hizo reflexionar. Escribir es una manera de liberarse. Y cualquier liberación es un milagro. Porque no se le ha otorgado a todo el mundo.

        Traducción de News Clips Tahar Ben Jelloun (Fez, 1944) obtuvo el Premio Goncourt en 1987 por La noche sagrada. Su última novela editada en España es Partir (El Aleph).

        Carlos Fuentes.

        “Felicito a Jean-Marie Le Clézio por un Premio Nobel particularmente bien dado”, declaró ayer a este diario el escritor latinoamericano. “Le Clézio resume la extraordinaria tradición de la literatura francesa, que él representa hoy en su más alto nivel. Por otra parte, él es un enamorado de México, mi país. Sus libros sobre el pasado indígena son una maravilla de percepción histórica y de belleza literaria. Lo conozco, lo aprecio y le felicito”.

        – Juan Goytisolo. “Es uno de los mejores novelistas franceses actuales. He respetado siempre su figura y su obra. Me alegro mucho de que el Nobel haya recaído en él”. El autor de Señas de identidad conoció a Le Clézio en Marraquech. “Su mujer es de origen marroquí y pertenece a la familia de uno de los cabecillas de la guerra de independencia de Marruecos contra el protectorado francés”, añadió.

        – Gottfried Honnefelder (presidente de la Asociación de Libreros Alemanes). Interpretó el premio como una “invitación” a no olvidar los tesoros de los catálogos de las editoriales por pensar sólo en las novedades.

        Entrevista a Jean-Marie le Clézio en la Revista de Libros de El Mercurio

        En esta entrevista publicada en abril de 2002, el ganador del Nobel de Literatura hace un recorrido por su extensa obra.

        Jueves 9 de Octubre de 2008
        10:41
        Tirthankar Chanda, para El Mercurio

        SANTIAGO.- Este novelista fuera de norma, francés y mauriciano a la vez, educado en la cultura francesa y buen conocedor de la literatura anglosajona, se inspira de Lautréamont, Zola pero también de Stevenson y Joyce. A la crítica siempre le costó entenderlo. Además, desde su primera novela, El atestado (1963), con la que obtuvo a los 23 años el prestigioso premio “Theophraste Renaudot”, tanto su escritura como su temática han evolucionado mucho.

        Su vasta producción cuenta hoy en día con una treintena de libros (novelas, ensayos, colecciones de cuentos, traducciones) y refleja sus preocupaciones ecológicas, su rebelión contra la intolerancia del pensamiento racionalista occidental, su fascinación por el mundo indígena de las Américas, descubrimiento temprano que cambió toda su vida.

        -Se ha calificado su producción de obra mística, filosófica, incluso ecológica. ¿Se reconoce en estos calificativos?
        -Es difícil calificar lo que ha hecho uno mismo. Si tuviera que describir mis libros, diría que son lo que más se parecen a mí. Cuando escribo, intento traducir esencialmente mi relación con lo cotidiano. Vivimos una época agitada, invadidos por un caos de ideas e imágenes. El papel de la literatura hoy en día es quizás hacerse eco de ese caos.

        -¿La literatura puede actuar sobre ese caos, transformarlo?
        Ya no tenemos la presunción de creer, como en la época de Sartre, que una novela puede cambiar el mundo. Hoy en día los escritores sólo pueden constatar su impotencia política. Cuando se lee a Sartre, Camus, Dos Passos o Steinbeck, se ve perfectamente que estos grandes escritores comprometidos tenían una confianza infinita en el devenir del ser humano y en el poder de la escritura. Hoy en día ya no podemos creer en ello. La literatura contemporánea es una literatura de la desesperación.

        -Si se le considera escritor inclasificable, quizás porque Francia nunca ha sido su única fuente de inspiración. En sus novelas aparece una imaginería mundializada. ¿De dónde le viene esa fascinación por otras culturas?
        -En primer lugar, le contestaré que no me molesta en absoluto ser inclasificable. Considero que la novela tiene como principal cualidad la de ser inclasificable; es decir, ser un género polimorfo donde interviene un cierto mestizaje, una mezcla de ideas que es el reflejo, a fin de cuentas, de nuestro mundo multipolar.

        “Y, en segundo lugar, la cultura occidental se ha vuelto demasiado monolítica. Privilegia hasta la exacerbación el urbanismo, la técnica, impidiendo de esa manera el desarrollo de otras formas de expresión: la religiosidad, los sentimientos, por ejemplo. En nombre del racionalismo se oculta todo lo impenetrable del ser humano. Al darme cuenta de ello, fue cuando me interesé por otras civilizaciones”.

        Convivencia con indígenas

        -En ese más allá que ha buscado usted, México en particular y el mundo amerindio en general ocupan un lugar preeminente. ¿Cómo descubrió México?
        -Hice el servicio militar en México; durante los dos años que estuve en ese país tuve la ocasión de viajar. Fui a Panamá, donde encontré a los emberas. Estuve cuatro años (1970-1974) conviviendo con esa población indígena de la selva”. Fue una experiencia conmovedora, ya que descubrí un modo de vida que no tenía nada que ver con lo que yo había conocido en Europa. Los emberas viven en armonía con la naturaleza, con su entorno, con ellos mismos, sin necesidad de recurrir a ninguna autoridad jurídica o religiosa. Todo ello me asombró muchísimo y, a mi vuelta, cuando quise contar la cohesión social de esta comunidad, la crítica me tachó de ingenuo, simplista y de caer en el mito del ‘buen salvaje’, algo que no tenía nada que ver con mi intención. Nunca podré decir de aquella gente con la que conviví que eran salvajes, ni que eran buenos. Vivían según otros criterios y valores.

        -En sus libros, la frontera entre los géneros se difumina, se aleja de la narración novelesca clásica. ¿Cree que el género de la novela, heredado del siglo XIX, sigue estando demasiado marcado por sus orígenes burgueses y que, tal cual, no puede dar cuenta de la complejidad del mundo posmoderno y poscolonial?
        -Efectivamente, la novela es un género burgués. A lo largo del siglo XIX encarnó perfectamente las suertes y desgracias de la burguesía. Luego llegó el cine, le robó protagonismo y demostró ser una útil representación del mundo mucho más eficaz. Así, pues, los escritores quisieron ampliar el alcance del género novelesco utilizándolo como modo de expresión de ideas, sentimientos. Se dieron cuenta hasta qué punto este género era maleable, fluido y se prestaba fácilmente a los experimentos formales. Desde entonces, cada generación ha ido renovando la novela, la ha reinventado, aportando nuevos elementos.

        -Sus novelas también tienen una parte autobiográfica. ¿Le da la impresión de ser el archivista de su propia historia, de su propia experiencia vital?
        -Mis novelistas preferidos son Stevenson y Joyce. Encontraron la inspiración en sus primeros años de existencia. Revivieron su pasado e intentaron comprender el ‘porqué’ y el ‘cómo’ a través de la escritura. Cuando se lee el Ulises, de Joyce, da la impresión de que su propósito no fue contar el instante presente, sino decir todo lo que contiene, todo lo que lo ha formado. Con él, se reavivan el rumor de la calle, los retazos de conversaciones, los castigos corporales sufridos en la escuela que le perseguían como una obsesión. Naipaul también vuelve a sus primeros años de formación a través de lo imaginario. La literatura sólo es fuerte cuando logra expresar las primeras sensaciones, las primeras experiencias, las primeras ideas, los primeros desencantos.

        -Leyendo sus obras parece que sus personajes, como usted, buscan una patria que está más allá del concepto tradicional y algo anticuado de nación. Salman
        Rushdie habla de “patrias imaginarias” al evocar las nuevas relaciones que intenta establecer este escritor exiliado con su país de origen. ¿A qué se parece su patria imaginaria?
        -Yo mismo me considero un exiliado porque toda mi familia es mauriciana. Desde hace varias generaciones nos hemos ido nutriendo de folclore, cocina, leyendas y cultura mauricias. Se trata de una cultura muy mezclada, con referencias hindúes, africanas y europeas. Nací y me eduqué en Francia con esa cultura, y he crecido diciéndome que había otro lugar que encarnaba mi verdadera patria. Un día iré allí y sabré lo que es. Por ello, en Francia siempre me he considerado un poco como ‘una pieza importada’. Y sin embargo, amo la lengua francesa y quizá sea mi verdadero país.

        -Sus antepasados eran franceses ¿no?
        -En efecto, los Le Clézio vienen del Morbihan, en Bretaña. Durante la Revolución Francesa uno de mis antepasados, que no quiso alistarse en el ejército revolucionario porque le pedían que se cortara su larga cabellera, tuvo que huir de Francia. Se embarcó con toda su familia en un barco, “El correo de Indias”, con la intención de ir a la India. Pero en la escala en la isla Mauricio se bajó, porque su mujer era de esta isla y todavía tenía familia. La rama mauriciana de los Le Clézio viene de este antepasado aventurero y rebelde, protagonista de mi próxima novela. En este momento estoy escribiendo su historia, cuando se instaló en la isla Mauricio. Me siento cercano a este hombre que se exilió en un rincón del mundo porque huía de algo. Creo que lo entiendo.


        CRITICAS Y POLEMICAS SOBRE EL NOBEL 2008

        Blog Moleskine Literario

        http://notasmoleskine.blogspot.com/2008/10/lo-que-dicen-de-le-clezio.html

        Leí en algunos medios las ácidas críticas que ha lanzado el crítico chileno Camilo Marks sobre Le Clezio, que reproduzco de una nota en La República:

        Según Camilo Marks, Jean Marié Le Clezie es “una lata” (aburrido) y será olvidado en dos años. “Es una lata, como todos los escritores franceses del noveau roman y de esa época”, afirmó Marks a radio Cooperativa. Precisó que tras leer algunas obras de Le Clézio, entre ellos El diluvio y El éxtasis material, ve en su escritura “poco argumento” y “una visión de personas desarraigadas que están alienadas en una sociedad mecanizada o muy urbana y consumista, entonces se refugia en la textura de lo místico”. En su opinión de los 110 ganadores del Nobel, “hay 80 que no lo merecían”.

        Pero ¿por qué tan malhumorado, don Camilo? En realidad, es una vieja polémica chilena sobre la literatura que llaman “experimental” (que tuvo mucho éxito hace décadas) y aquella que no lo es. Y ya sabemos hacia dónde disparan las balas de don Camilo. Y ni que digamos del atrabiliario, irritado, indignado post que se ha mandado Alberto Fuguet al respecto. Pero él no es el único en pensar que estamos no ante un mal premio Nobel sino ante un premio “flojo” como lo demuestra el post que acaba de poner Jean Francoise Fogel:

        Como siempre, lo mejor que se puede hacer es leer es el blog de Pierre Assouline si uno quiere entender cuál es la presencia de Jean Marie Gustave Le Clézio en las letras francesas. Está y no está. Todos lo hemos visto caminar más o menos entre la calle Sébastien-Bottin, sede de las ediciones Gallimard, y St Germain des Près. Es un hombre hermoso, un poco inalcanzable. No habla, tal como lo cuenta Assouline. No huye de los medios de comunicación y tampoco parece estar cómodo con ellos (…) Después de empezar mostrando una gran influencia del nouveau roman en El atestado) se ha convertido en un autor blando. Como no tiene enemigos, sólo hay personas que notan de manera discreta su falta de potencia tanto en el fondo como en la forma: buenos sentimientos, respeto por todos, malestar frente a la violencia de la civilización industrial, prosa limpia. Un autor para el ecologista culto. El blog literario de The Guardian de ayer fue el primero el describir a un ganador flojo, pero lo hizo volviendo a la polémica entre EE. UU. y la academia sueca sobre la pobre dimensión universal de los escritores americanos. Pasa algo con esta polémica pues el pobre The New York Times vacila en su cobertura del premio. (…) Parece muy difícil para la patria de las letras en el siglo XX hablar del asunto de manera sencilla y respetuosa: Le Clézio se llevó el Nobel y punto.

        Si no les basta, en el blog The Literary Saloon hacen un seguimiento bastante detallado de las diversas reacciones internacionales.

        CAMILO MARKS
        Columnista de “El Mercurio”

        “Mañana nadie se va a acordar que Jean-Marie Le Clézio ganó el Premio Nobel de Literatura. Es una lata, como todos los escritores franceses del nouveau roman y de esa época. Tras leer ‘El diluvio’ y ‘El éxtasis material’, uno de inmediato descubre que es una escritura con argumento pobrísimo y con una temática que se repite, con una sucesión de personas desarraigadas que están alienadas en una sociedad mecanizada o muy urbana y consumista”.

        CRISTIÁN WARNKEN
        Director Literatura UDD

        “El relato de Mondo (‘Mundo y otras historias’), un niño que aparece milagrosamente de ninguna parte, me encandiló y llegó a mis manos justo en el momento preciso, es así como llegan los libros, mágicamente. Le debo a Le Clézio unas horas de emoción con estos niños regalados, aparecidos, misteriosos… Le debo a otra lectora, Tatiana Calderón, este descubrimiento. La literatura es así: regalos inesperados en medio de la noche y también la desesperanza. Ojalá otros, al leer este testimonio de un lector, lean a Le Clézio”.

        MARIO GOLOBOFF
        Crítico de “La Nación” de Buenos Aires

        “Me tocó entrevistarlo para la Feria del Libro de Buenos Aires, en 2007. Una persona muy encantadora, que generó gran empatía con la audiencia. Es un Nobel muy bien dado y me alegra que la Academia Sueca se inclinara por una escritura poética, refinada, con un trabajo del lenguaje muy interesante. Le Clézio tiene una visión de mundo particular, fraguada por su espíritu trotamundos. Es un narrador extrametropolitano”.

        Written by Eduardo Aquevedo

        12 octubre, 2008 at 17:55

        Publicado en CULTURA, HUMANIDADES

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        Nobel de Literatura 2008: Le Clézio, autor francés, se impone sobre favoritos

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        • Jean-Marie Gustave Le Clézio es el ganador del Premio Nobel de Literatura
        • La Academia destaca su visión como “explorador de la humanidad”
        • Su nombre no estaba en las quinielas de los favoritos para el Nobel
        • En 2008 ha publicado su último libro ‘Ritournelle de la faim’
         
        El francés Le Clézio gana el Nobel de Literatura 2008El francés Le Clézio gana el Nobel de Literatura 2008
         

        RTVE.es/AGENCIAS MADRID 09.10.2008

        El novelista  francés Jean-Marie Gustave Le Clézio es el ganador del Premio Nobel de Literatura 2008.

        “Autor de nuevos rumbos, de la aventura poética y del éxtasis sensual”, con estas palabras ha definido la  Academia  al escritor en un comunicado en el que destacan además su visión como “explorador de la humanidad, dentro y fuera de la civilización dominante“. La Academia señala que, partiendo de los últimos estertores del existencialismo y del nouveau roman, Le Clézio ha conseguido “rescatar las palabras del estado degenerado del lenguaje cotidiano y devolverles la fuerza para invocar una realidad existencial”.

        Novelista y ensayista, doctor en letras por la Universidad de Niza, el nuevo premio Nobel empezó a escribir muy joven con 7 años inspirado por los paisajes marítimos de Isla Mauricio donde vivió. En la actulidad reside en México y ha llegado a escribir más de 50 libros. Proviene de una familia bretona emigrada a Isla Mauricio en el siglo XVIII y ha recibido ya numerosos premios a lo largo de su trayectoria:  premio Renaudot en 1963, Premio Paul Morand, en 1980 y elegido en 1994, mejor escritor frances vivo.

        ‘La fiebre’, ‘El éxtasis material’, ‘Tierra Amada’, ‘El libro de las huidas’ y ‘La guerra’ son algunas de las obras del nuevo Nobel de Literatura que en 2008 ha publicado su último libro, ‘Ritournelle de la faim’. Le Clézio no estaba en las quinielas de los favoritos para el Nobel de Literatura que el año pasado recayó en la escritora inglesa Doris Lessing, y en el 2006 fue para el novelista turco Orhan Pamuk.

        El Premio Nobel de Literatura es en palabras de su creador Alfred Nobel un galardón que debe entregarse cada año “a quien haya producido en el campo de la literatura la obra más destacada, en la dirección ideal”. El premio está dotado con 10 millones de coronas, un millón de euros.

        SU PERFIL PERSONAL Y LITERARIO

        Sus obras están marcadas por su gusto viajero, por su sensibilidad ecologista y por su amor por la cultura amerindia.

        • Nació en Niza en 1940 y recibió el Premio Renaudot con ‘El procès verbal’ en 1963
        • En 1994 un sondeo le designó como “el más grande escritor en lengua francesa”
        • Ha escrito medio centenar de obras entre novelas, cuentos y ensayos
        • Sus páginas están llenas de gran humanismo y de críticas a Occidente
        • Fue expulsado de Tailandia, donde hizo el servicio militar, por denunciar la prostitución infantil

        Gustave Le Clézio no ha dejado de escribir desde que cumplió siete años.  El Premio Nobel de Literatura 2008, gran viajero, ecologista y enamorado de la cultura amerindia, es autor de medio centenar de libros con un gran transfondo humano. Nació el 13 de abril de 1940 en Niza, en el sur de Francia, hijo de una madre bretona y un médico británico afincados en la isla Mauricio. A los 23 años, este Licenciado en Letras, comenzó a ser conocido tras ganar el premio Renaudot en 1963 por su obra ‘Le procés verbal’, después de haberse quedado a las puertas de conseguir el premio Goncourt, el más prestigioso de las letras francesas.

        Esta obra definiría su literatura existencialista, próxima a Georges Perec y Michel Butor y admirativa de Michel Foucault y Gilles Deleuze.  Su obra, que engloba cuentos, novelas, ensayos, traducciones de mitología india y libros de fotos, entre otras obras, es percibida como una crítica al materialismo de Occidente. En sus páginas hay una atención constante a los desfavorecidos y excluidos.  En su literatura, Le Clézio rescata palabras olvidadas del lenguaje cotidiano para darles un nuevo impulso evocador.

        Su escritura es clásica, sencilla pero refinada y colorista.

        Su vida ha estado marcada por los viajes que realizó desde muy pequeño. Sus dos primeros libros los escribió con tan sólo siete años en el barco que llevaba a su padre a Nigeria, durante la Segunda Guerra Mundial. En 1964 descubrió México, una país que le ha fascinado y cuya cultura le tiene enamorado.

        En 1967 hizo el servicio militar en Tailandia como cooperante pero fue expulsado por denunciar la prostitución infantil, por lo que tuvo que terminarlo en México.  Durante cuatro años, entre 1970 y 1970, empleado por el Instituto de América Latina, comparte su vida con los indígenas de Panamá. Una experiencia que tendrá un mucha influencia en su obra.

        En los últimos años vive a caballo entre Niza, París y la ciudad mexicana de Alburquerque. Su intensa labor académica le ha llevado a trabajar en las universidades de esta última ciudad, pero también de Bristol, Londres, Perpiñán, Bangkok, México, Boston y Austin.  Después de ‘Le procès verbal’, en sus siguientes libros denuncia los problemas que provoca la vida en las grandes ciudades y pronto comienza a escribir obras de signo ecologista, como “Terra amata” (1967), “Le livre des fuites” (1969), “La guerre”” (1970) y “Les géants” (1973).

        Premio de la Academia Francesa en 1980

        En 1980 recibe un nuevo espaldarazo al recibir el premio de la Academia Francesa por “Désert”, un evocador relato del contraste entre la grandiosidad de las culturas perdidas del norte de África y la mirada de los inmigrantes indeseados en Europa. La proximidad con el norte de África le viene de su esposa Jemia, de origen marroquí, con la que contrajo matrimonio en 1975.

        A partir de ese momento, Le Clézio comienza a centrar su obra en el universo amerindio, una cultura en la que profundiza a partir de la traducción de obras como “Las profecías de Chilam Balam” o “El sueño mexicano o el pensamiento interrumpido”. La temática de sus obras cambia, se centra en viajes y en mundos desconocidos y comienza a tener un gran éxito de ventas.

        Un sondeo para la revista francesa Lire le designó en 1994 como el “el más grande escritor de la lengua francesa”, por delante de Julien Green. Jean Marie Gustave Le Clézio dijo entonces: “Yo habría puesto a la cabeza a Green”.

         

        Escritores “Nobel” de habla hispana

        Entre los 100 autores galardonados con el premio en el siglo XX diez de los escritores fueron de habla hispana: los españoles José Echegaray y Eizaguirre (1904), Jacinto Benavente (1922), Juan Ramón Jiménez (1956), Vicente Aleixandre (1977), y Camilo José Cela (1989); los chilenos Gabriela Mistral (1945) y Pablo Neruda (1971); el guatemalteco Miguel Ángel Asturias (1967); el colombiano Gabriel García Márquez (1982) y el mexicano Octavio Paz (1990).

        El Nobel de literatura es una de los premios que siempre va rodeado de polémica sobre todo por los autores de reconocimiento mundial que han quedado excluidos. Es el caso de autores clásicos del siglo XX que no han recibido el premio como Proust, Tolstoi, Ibsen, Borges, o James Joyce, entre otros.

         

        Medicina, Física y Química

        La Fundación Nobel ha anunciado ya los premios en las categorías de Medicina galardonando al alemán Harald zur Hausen y los franceses Francoise Barré-Sinoussi y Luc Montagnier, descubridores de los virus del Papiloma Humano y del sida.

        El Nobel de Física ha distinguido a los japoneses Toshihide Maskawa y Makoto Kobayashi y al estadounidense de origen japonés Yoichiro Nambu por sus descubrimientos en el campo de la física subatómica.

        Los científicos Osamu Shimomura, Martin Chalfie y Roger Tsien van a compartir el Nobel de Química por descubrir y desarrollar una proteína fluorescente.

        http://www.rtve.es

        Written by Eduardo Aquevedo

        10 octubre, 2008 at 0:44

        Publicado en CULTURA, HUMANIDADES, MUNDO, SOCIEDAD

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        Más del 50% del PIB a gasto público en Suecia, Francia, Dinamarca y Finlandia

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        París, 17 ene (EFECOM).-

        Suecia, Francia, Dinamarca y Finlandia fueron los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que el pasado año dedicaron más de la mitad de su Producto Interior Bruto (PIB) al gasto público y social. Este es uno de los puntos destacados de un informe publicado hoy por el gabinete Ernst & Young dedicado a analizar las políticas presupuestarias y fiscales, que señala que la media de la OCDE del gasto público se situó muy ligeramente por encima del 40% y la de la zona euro por encima del 45%.

        Por encima del umbral del 50%, Suecia consagró un 55% de su riqueza, Francia un 54%, Dinamarca un 50,8% y Finlandia un 50,5%. Seguían por orden decreciente, pero con más del 40% Austria, Bélgica, Italia, Holanda, Reino Unido y Alemania. España se situaba en el grupo de los Estados con un gasto público entre el 35% y el 40%, entre los que estaban Canadá, Luxemburgo, Estados Unidos, Japón, Suiza o Irlanda.

        Dentro de la OCDE, el peso más elevado de los impuestos y las cotizaciones sociales en 2006 se dio en Suecia, el único Estado que franqueó el umbral del 50% del PIB, y a continuación venían Dinamarca, Bélgica, Francia, Noruega, Finlandia, Italia y Austria, todos ellos por encima del 40%.

        En el otro extremo de la lista, México apenas superó el 20% y tampoco llegaron al 30% Corea del Sur, Japón, Grecia, Estados Unidos y Eslovaquia.

        Ernst & Young, constató que los países de la OCDE que entre 2000 y 2006 más aumentaron sus impuestos y cotizaciones sociales en puntos de PIB fueron Corea del Sur (3,2 puntos), Nueva Zelanda (2,9 puntos), España (2,5) y México (1,5).

        Por el contrario, las mayores disminuciones entre esas dos fechas se registraron en Finlandia (-3,7 puntos de PIB), Eslovaquia (3,3 puntos), Luxemburgo (2,8 puntos), Suecia (2,5), Grecia (2,3), Canadá (2,2), Estados Unidos (1,7) y Alemania (1,5). EFECOM

        IHEAL, Registro tesis de doctorado sobre A. Latina

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        TESIS DOCTORAL DE E. AQUEVEDO, EN REGISTRO DEL IHEAL, PARIS

        Tesis sobre América Latina defendidas en Francia

        Entre 1980 y 2000, más de 1 360 tesis sobre América Latina han sido defendidas en Francia en el campo de las ciencias humanas y sociales. Estos trabajos, en su mayoría, no han sido publicados y son, por lo tanto, de difícil acceso en Francia, y más aún en América Latina. Para suplir esta carencia, el Instituto de Altos Estudios de América Latina (IHEAL), con el apoyo del Ministerio francés de Asuntos Exteriores, ha llevado a cabo desde 1992 una operación cuyo objetivo es poner a disposición de los investigadores, universitarios y otros potenciales usuarios latinoamericanos un fondo documental que contiene estas tesis bajo forma de microfichas.

        Iniciada en 1992, en el marco de las manifestaciones organizadas por Francia en conmemoración del « Quinto Centenario del encuentro de dos mundos », dicha operación de difusión se implementó primero en cuatro países de América Latina (Brasil , Colombia, México y Perú). Actualmente nuestro objetivo consiste no solamente en actualizar el fondo documental puesto a disposición de estos cuatro países sino ampliar el acceso a este fondo a otros países de América Latina, entre los cuales está Chile. La presente publicación contiene el listado detallado de 200 tesis referidas específicamente a Chile, Argentina, Paraguay y Uruguay.

        Las microfichas entregadas a la Biblioteca del Reencuentro, son acompañadas de un catálogo informatizado bajo forma de un CD-Rom que permite interrogar la base de datos por diferentes entradas (autores, descriptores temáticos, geográficos, personas y obras citadas…). Se trata de un verdadero « banco de datos » de las tesis sobre América Latina defendidas en Francia.

        Written by Eduardo Aquevedo

        27 febrero, 2008 at 9:51