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Contradicciones en la izquierda latinoamericana…

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Immanuel Wallerstein

Agence Globale

Traducido para Rebelión por S. Seguí

america-latina001 América Latina ha sido el ámbito de los mayores logros de la izquierda mundial en la primera década del siglo XXI. Esto es cierto en dos sentidos. El primero, y más evidente, ha sido el hecho de que los partidos de izquierda o centro-izquierda han ganado una importante serie de elecciones durante la pasada década. En conjunto y por primera vez, los gobiernos latinoamericanos han tomado distancias de Estados Unidos, y, en gran medida, América Latina se ha convertido en una fuerza geopolítica relativamente autónoma en la escena mundial.

Pero hay un segundo sentido en el que América Latina ha registrado los mayores éxitos de la izquierda mundial: los movimientos de las poblaciones indígenas de América Latina se han afirmado políticamente en casi todos los países, y han exigido su derecho a organizar su vida política y social de manera autónoma. Este movimiento saltó a las primeras páginas de la prensa de todo el mundo con el espectacular levantamiento neozapatista en el estado mexicano de Chiapas, en 1994. Lo que ha sido menos aparente es la aparición de movimientos similares en toda América Latina y el grado en que se ha ido creando una red interamericana de estructuras organizativas locales.

El problema estriba en que los dos tipos de izquierda -los partidos que han alcanzado el poder en los distintos Estados y los movimientos indigenistas de algunos de ellos- no tienen los mismos objetivos y utilizan un lenguaje ideológico muy distinto.

Los partidos se han puesto como principal objetivo el desarrollo económico, tratando de lograrlo, al menos en parte, mediante un mayor control de sus propios recursos y unos mejores acuerdos con las empresas y los gobiernos extranjeros, y las instituciones intergubernamentales internacionales. Persiguen el crecimiento económico, argumentando que sólo de esta manera mejorará el nivel de vida de sus ciudadanos y lograrán una mayor igualdad.

Los movimientos indigenistas han tratado de conseguir un mayor control sobre sus propios recursos y una mejora de las relaciones no sólo con los actores no nacionales, sino también con sus propios gobiernos nacionales. En general, afirman que su objetivo no es el crecimiento económico, sino llegar a un acuerdo con la Pachamama, o madre tierra. Aseguran que no buscan una mayor utilización de los recursos, sino un uso mucho más sensato que respete el equilibrio ecológico: persiguen el denominado buen vivir.

No es de extrañar que los movimientos indigenistas se hallen firmemente opuestos a los escasos gobiernos conservadores de América Latina, como México, Colombia y Perú. Sin embargo, cada vez más abiertamente, estos movimientos también han entrado en conflicto con los gobiernos de centro-izquierda como Brasil, Venezuela, Ecuador e incluso Bolivia.

Y cito aquí Bolivia porque es el único gobierno que ha elegido a un presidente indígena con el apoyo masivo de la población indígena del país. Y sin embargo, ha habido conflicto. Como en otros lugares, en Bolivia se trata de cómo se desarrollan los recursos naturales, quién toma las decisiones y quién controla los ingresos.

Los partidos de izquierda tienden a acusar a los grupos indigenistas que entran en conflicto con ellos de ser, a sabiendas o no, los peones (si no los agentes) de los partidos de la derecha nacional, y de determinadas fuerzas externas, en particular de Estados Unidos. Los grupos indigenistas que se oponen a los partidos de izquierda insisten en que actúan únicamente en defensa de sus propios intereses y por propia iniciativa, y acusan a los gobiernos de izquierda de actuar como los gobiernos conservadores de antaño, sin tener en cuenta realmente las consecuencias ecológicas de sus actividades en pro del desarrollo.

Algo interesante ha sucedido recientemente en Ecuador. Allí, el gobierno de izquierdas de Rafael Correa, que había alcanzado el poder inicialmente con el apoyo de los movimientos indigenistas, entró luego en agudo conflicto con éstos. El mayor distanciamiento se produjo con las intenciones del gobierno ecuatoriano de explotar campos petrolíferos en una reserva amazónica protegida llamada Yasuní.

Inicialmente, el gobierno hizo caso omiso de las protestas de los habitantes indígenas de la región, pero más tarde, el presidente Correa inventó una alternativa ingeniosa. Propuso a los gobiernos ricos del Norte que, a cambio de que el Ecuador renunciara a cualquier explotación en el Yasuní, estos gobiernos de los países ricos compensasen a Ecuador por esta renuncia, al considerar que se trataba de una contribución a la lucha mundial contra el cambio climático.

Cuando hizo su propuesta por primera vez en la Cumbre del Clima de Copenhague, en 2009, todos la consideraron una fantasía. Pero después de seis largos meses de negociaciones, cinco gobiernos europeos (Alemania, España, Bélgica, Francia y Suecia) han acordado crear un fondo que será administrado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y que financiará a Ecuador por no explotar el Yasuní, con la justificación de que con ello se contribuye a la reducción de las emisiones de carbono. Se habla de inventar un nuevo verbo, yasunizar, para referirse a este tipo de acuerdos.

Pero, ¿cuántos acuerdos de este tipo se pueden cerrar? Hay un problema más fundamental en juego. Es la naturaleza del "otro mundo (es) posible", para utilizar el lema del Foro Social Mundial: ¿sería un mundo basado en un crecimiento económico constante, aún siendo éste “socialista", que pretendiese elevar el ingreso real de las personas en el Sur global?, ¿o sería lo que algunos llaman un cambio de valores de civilización, un mundo de buen vivir?

No será un debate de fácil solución. En la actualidad es un debate que se produce en el seno de las fuerzas de la izquierda latinoamericana. Pero hay situaciones similares en la base de gran parte de las tensiones internas en Asia, África e incluso Europa. Éste puede llegar a ser el gran debate del siglo XXI.

Fuente: http://www.agenceglobal.com/article.asp?id=2401

Chile: CASEN, errores y aciertos para no seguir contando pobres…

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Por Francisca Skoknic, CIPER. | 12 de Agosto de 2010

La última encuesta CASEN confirmó que la desigualdad sigue siendo un problema agudo en Chile. Una realidad mucho más cruda que la imagen país instalada. Mientras unos discuten cuántos son los pobres y el impacto de los programas sociales de los gobiernos de la Concertación, las cifras siguen mostrando el mapa de los logros y también el fracaso de la promesa de terminar con la miseria.

El debate no es sólo para economistas. Entre expertos y autoridades CIPER buscó las dos caras del diseño y control de la red de protección social. Y entrega una reseña de los errores de diagnóstico e implementación que atentaron contra la eficiencia del Chile Solidario, el programa estrella para combatir la pobreza que sigue siendo una pieza clave de las políticas sociales para enfrentar el urgente desafío de los que no pueden esperar.

Erradicar la indigencia es una de las promesas de campaña que Sebastián Piñera renovó a la luz de los resultados de última encuesta CASEN. Terminar con la miseria fue también uno de los compromisos de Ricardo Lagos casi una década antes. Aunque hubo importantes avances, algo falló en el camino y el debate sobre el combate a la pobreza extrema ha vuelto a posicionarse como un tema central de la agenda política.

El desafío de Lagos se inició en un ciclo de sesiones bautizadas como “Seminarios Académicos Presidenciales”. Fuera del horario de oficina y sin figurar en la agenda pública del Primer Mandatario, éste invitaba a expertos a debatir distintos temas. Eran su joyita y exigía total confidencialidad a cada uno de los asistentes. Nunca se filtró ni su existencia ni lo que se habló en los nueve seminarios que organizó durante su sexenio.

Lo que sí trascendió fue uno de sus resultados: el programa Chile Solidario. Corría abril de 2002 y en la Dirección de Presupuestos le daban vuelta al perfeccionamiento del sistema de protección social. Bajo la coordinación del asesor presidencial Víctor Tokman, ministros y una decena de funcionarios de gobierno, además de expertos de distintos centros de estudios y ONGs ligadas al tema de la pobreza participaron en el debate.

-Lo primero era decidir en qué concentrarnos, ¿pobreza, indigencia o equidad? Hubo partidarios de todo, pero naturalmente surgió que empezáramos con la indigencia. Había claridad en que era una tarea posible de atacar. El presidente le dio vueltas, insistió mucho en ese punto y estaba en la disyuntiva de cómo hacerlo -recuerda Tokman.

Harald Beyer, coordinador académico del Centro de Estudios Públicos (CEP), a quien se le ubica en el sector más a la derecha del grupo, saltó entonces con una respuesta liberal: “Les mandamos un cheque, la gente sabe qué hacer con su plata, no se trata de imponerlo”.

La idea no era del gusto de algunos expertos que llevaban tiempo trabajando en el tema de la pobreza desde un mundo más de izquierda, orientando los esfuerzos hacía proyectos colectivos. Algunos sentían que el bono transformaría la relación con el Estado en un vínculo más clientelista: condicionaría el acceso a los beneficios sociales a un canje monetario individual. Pero Lagos enganchó con la idea de Beyer, consciente de que aunque modesto, un bono de $10.500 podía ser suficiente para sacar a un buen número de familias de la línea de la indigencia.

–Siento que no gané esa pelea– se lamenta hoy Beyer–. Soy partidario de una transferencia más generosa. Yo le dije al Presidente que se podía calcular cuánto faltaba para poner a las personas sobre la línea de la pobreza extrema, pero los otros insistieron en que eso iba a generar dependencia. Creo que si uno lo diseña bien, puede superar esa crítica.

Lagos también acogió la propuesta que traían Mideplan y el Fosis, donde ya se estaba ejecutando un plan piloto del programa Puente. Su símbolo era un tablero de juegos en que los participantes debían cumplir ciertos requisitos que los ayudarían a cruzar el puente para salir de la extrema pobreza.

La conclusión final fue que no bastaba con repartir dinero, sino que la política debía ir acompañada de un fuerte apoyo psicosocial que tomaría como base lo avanzado por el Fosis. Un profesional (“apoyo familiar”), visitaría periódicamente los hogares para fomentar la convivencia armónica y las competencias para obtener ingresos, junto con vincularos con las redes del Estado, donde recibirían asistencia prioritaria en salud, educación y acceso a mejor alimentación infantil, becas, subsidios y pensiones. A sugerencia de Beyer, El Puente iría acompañado de un bono, condicionado a aquellas familias que cumplieran con los pasos exigidos, como enviar a los niños al colegio o cumplir con los controles médicos.

Se formaron grupos de trabajo para diseñar el programa mixto y las decisiones se tomaron contra el tiempo. Faltaba cerca de un mes para el 21 de mayo, ocasión en que Lagos anunciaría la creación del Chile Solidario como eje de la política de protección social: “Es decisión de mi gobierno, que al término de mi mandato, en Chile ya no exista más el drama social de la indigencia y la miseria”.

A fines de ese año ya se estaba ejecutando y se transformaba en uno de los programas estrella de Lagos. No sólo prometía erradicar la indigencia, sino que era elogiado en distintos países por la innovadora forma con que combinaba apoyos familiares, acceso a los beneficios estatales y subsidios condicionados.

CASEN: Dos lecturas para el impacto del gasto social

La encuesta CASEN realizada en 2006 fue la primera que midió la pobreza después de un tiempo prolongado de funcionamiento del Chile Solidario. Si bien quedó claro que tras el fin del gobierno de Lagos no se había cumplido la meta de eliminar la indigencia, ésta seguía su trayectoria descendente: en un trienio bajó de 4,7% a 3,2%. En cuanto a la pobreza no indigente, entre 2003 y 2006 ésta había caído de 14% a 10,5%. En total, 13,7% de los chilenos todavía era considerado pobre y vivía bajo la línea artificial trazada por la CASEN. Aunque la forma de medición es criticada por los expertos, aún constituye la única medición oficial.

Pese a que durante la administración de Michelle Bachelet el foco estuvo precisamente en profundizar la red de protección social, la tendencia a la baja se interrumpió en la segunda medición realizada durante su mandato. El 13 de julio pasado, el Presidente Piñera dio a conocer las cifras de la CASEN 2009: 15,1% de la población es considerada pobre. El porcentaje se descompone en 3,7% de personas que viven en la indigencia y 11,4% de pobres no indigentes. El Primer Mandatario culpó a la burocracia, el despilfarro y la corrupción. Su ministro de Mideplan, Felipe Kast, apuntó a los altos costos administrativos y cuestionó la falta de evaluación de los programas existentes.

La interpretación del gobierno desató el vendaval. Implicaba una dura crítica a la política social de los gobiernos de la Concertación. Se cuestionó la lectura de los datos al obviar el efecto de la crisis económica internacional en los resultados.

-La encuesta se hizo exactamente en el nudo de la crisis, cuando el desempleo era 2,6% más alto que cuando se encuestó en 2006. La inflación del precio de los alimentos hizo que la canasta con que se mide la pobreza subiera 36%, mientras el IPC lo hizo en un 14%. Ése es el tema de fondo -explica el economista de la Universidad de Chile Alejandro Micco, ex jefe de asesores del Ministerio de Hacienda en el gobierno de Bachelet.

A su juicio, las políticas sociales atenuaron el impacto de la crisis: “No aumentó la deserción escolar, punto muy importante para el desarrollo futuro. Durante la crisis de 1982 veías las calles llenas de niños pidiendo plata. Un cambio sustantivo porque no estás hipotecando a las futuras generaciones por una crisis. Eso es protección social. Chile Solidario condiciona la entrega de dinero a la escolaridad”.

Este diseño permitió que, pese a la crisis y la pérdida de empleo, los más pobres contaran con un “paraguas” básico de programas sociales que les permitió enfrentar de mejor forma la tormenta.

A fines de julio, cuando aún no amainaba la discusión sobre el aumento de la pobreza, la segunda entrega de la encuesta CASEN, esta vez referida a la distribución del ingreso, reavivó la polémica. Kast puso el acento en el aumento de la desigualdad. Las cifras exhibidas eran dramáticas: si en 2006 los ingresos del 10% más rico representaba 31,3 veces el ingreso del 10% más pobre, en 2009 la brecha había subido a 42,3 veces. La brecha más alta desde 1990. Lo que no se destacó es que si a los ingresos propios de las familias (autónomos) se sumaban todas las transferencias hechas por el Estado a través de distintos subsidios, el aumento era más leve: de 23,9 a 25,9 veces.

Esta vez Micco salió públicamente a rebatir la información. En una columna en La Tercera escrita junto al ex ministro de Hacienda Andrés Velasco, argumentaron que la cifra entregada por Kast se refería sólo al ingreso familiar, y lo que correspondía era mirar el ingreso per cápita (cuánto recibe cada miembro de la familia) e incluir los subsidios y otros beneficios entregados por el Estado (ingreso monetario). Así, la interpretación cambiaba: si en 2006 el 10% más rico recibía 34,4 veces más que el 10% más pobre, en 2009 la brecha había caído a 32,5 veces.

Si bien esta lectura pudo ser vista como un intento de defender las políticas de Bachelet, pues muestran el impacto positivo de los programas sociales, Micco y Velasco contaron con el sorpresivo respaldo de Harald Beyer desde el CEP. En carta enviada a El Mercurio, el economista argumentó que desde el punto de vista del bienestar de los hogares, lo importante es analizar el ingreso monetario per cápita, y visto así la brecha se había reducido. “Es oportuno recordar que a pesar de la crisis económica que afectó al país, la desigualdad no parece haber aumentado”, sentenció Beyer.

En entrevista con CIPER, el ministro Kast atribuyó dichos análisis a un error de interpretación de los datos. Y explicó que se debe a que el cuadro publicado por Mideplan no pondera la cantidad de integrantes de cada familia, sino que toma el ingreso promedio de uno solo de sus miembros, sin importar si la familia está compuesta por dos o diez personas. La tabla –señaló- fue incluida en la presentación sólo para mantener la misma forma de exhibir los resultados que usaron los gobiernos anteriores y así evitar suspicacias.

“Hablé con Harald para explicarle que él no había entendido la lámina”, dice Kast. Aunque Beyer le concede al ministro que habría sido mejor un indicador que ponderara a los integrantes de cada familia, no le convence su explicación. Insiste en que el cálculo per cápita exhibido en los resultados de la CASEN es correcto para evaluar la distribución del ingreso. Afirma que si bien disminuyó el número de integrantes por familia en los deciles más bajos, la caída no fue dramática, y debiera ser más o menos proporcional en los distintos grupos familiares. Por lo tanto, tampoco debería cambiar radicalmente la conclusión.

Si lo que se quiere es evaluar los programas sociales, lo anterior no es una mera discusión técnica entre economistas. De acuerdo a los datos de la discordia, el ingreso autónomo (sin subsidios) per cápita del 10% más pobre, cayó de $19.255 a $14.595 entre 2006 y 2009. Sin embargo, cuando se le suman los beneficios entregados por el Estado (ingreso monetario), el monto sube de $29.439 en 2006 a $35.373 en 2009. Esa diferencia avalaría el impacto de las políticas sociales al revertir la caída de los ingresos autónomos.

Otro dato que respalda el efecto de los programas estatales es el coeficiente de Gini, un indicador utilizado internacionalmente para medir y comparar la distribución del ingreso. Oscila entre 1 y 0: de una distribución completamente desigual (1) a una igualitaria (0). De acuerdo a los datos de la CASEN, si se toman los ingresos autónomos de las personas, dicho coeficiente aumenta de 0,54 a 0,55, reflejando una mayor desigualdad. En cambio, si se contabilizan los ingresos monetarios, los aportes estatales mantuvieron el indicador estable en 0,53 en ambas mediciones, contrarrestando el aumento de la mayor desigualdad pese a la crisis económica. Aún así, el índice sigue siendo alto, lo que refleja la pésima distribución del ingreso en Chile.

Si el debate gira en torno al real impacto del gasto social, éste podría ser aún más importante si se contabilizaran las transferencias no monetarias en salud y en educación. Estos datos no han sido calculados para la CASEN 2009, pero en la encuesta de 2006 arrojaron que la brecha entre los más ricos y los más pobres disminuía a un tercio (de 31 veces a 11,6 veces) cuando se sumaban estos ítems, pues con ellos el decil menos favorecido triplicaba sus ingresos.

SUPUESTOS ERRADOS

Aún considerando que la última CASEN fue hecha en un contexto de crisis económica y que los programas sociales atenuaron su efecto, incluso aquellos que defienden la red de protección social creen que podrían funcionar mejor. El actual gobierno afirma que no existen evaluaciones de calidad y por lo tanto no se puede medir bien su efectividad. Si se toma Chile Solidario, el proyecto estrella de la Concertación y que integra a distintos programas sociales, esto es cierto a medias. La mayor parte de los expertos consultados coincide en que lo ideal habría sido que junto con la política se hubiera diseñado un sistema de evaluación que incluyera grupos de control. Esto suponía, por ejemplo, ejecutar el programa de manera escalonada de modo de poder comparar la evolución de distintos grupos. Pero la idea de Lagos era erradicar la miseria en los cuatro años que le restaban de gobierno por lo que intentó incluir de una vez a todos los indigentes.

Sin embargo, sí existen evaluaciones del Chile Solidario realizadas por el Banco Mundial (2006 y 2008), Mideplan (2007) y el PNUD (2009). Esta última utilizó como grupos de control a familias que por una u otra razón habían quedado fuera del programa.

El economista Dante Contreras realizó, junto a Osvaldo Larrañaga, la evaluación del PNUD. Afirma que se trata de un programa bien diseñado, pero que puede mejorar su implementación. Sobre la focalización de los programas sociales, su opinión es clara: “En Chile se focaliza bien. No excelente ni mal, sino bien. Los cuadros de distribución de ingresos demuestran que la plata llega a los más pobres. La gente que dice que la focalización es mala está dando una opinión política, no técnica, pues no hay papers que lo avalen”.

La evaluación hecha para el PNUD dejó en evidencia uno de los problemas iniciales del Chile Solidario: partió de un supuesto errado. Cuando en 2002 Lagos reunió a su comisión de académicos existía el convencimiento de que había un núcleo duro de pobreza extrema en torno al 5% de la población. Un grupo que no se beneficiaba del crecimiento económico y estaba al margen de los programas sociales a los que tenía derecho. Según le dijeron los expertos, cada una de esas personas estaba plenamente identificada. Sin embargo, esto no era así. Las familias entraban y salían de la pobreza constantemente y no existía tal núcleo duro.

Las encuestas panel CASEN, que hacen un seguimiento a las familias en el tiempo, ya habían dado luces al respecto. El ministro Kast fue uno de los que reparó, en 2004, en ello al concluir que el 47% de los indigentes en 2001 ni siquiera calificaba como pobre en 1996. Análisis posteriores de los panel hasta 2006 hablan de una cifra menor, pero refuerzan la tesis de la alta movilidad de la pobreza y de cómo los grupos vulnerables cruzan una y otra vez la línea: 34,1% de los chilenos calificó alguna vez como pobre entre 1996 y 2006.

Las evaluaciones arrojan otros datos preocupantes: si bien se ve un impacto positivo en vivienda y empleo de los participantes, así como de otras importantes variables ligadas al bienestar, no se percibe una mejoría en los ingresos autónomos de quienes han sido beneficiarios del Chile Solidario con respecto a quienes no han participado.

-Uno de los temas débiles que nunca se terminó de analizar en serio es cuál era la posibilidad que tenía la gente para conseguir trabajo una vez que salía del programa. Y el Banco Mundial hace el hallazgo de que la gente que estaba fuera del Chile Solidario tenía una mayor disponibilidad a buscar ingresos autónomos. Es la eterna discusión entre protección social y oportunidades, en la que hoy estamos de nuevo -dice el director ejecutivo de la Fundación Superación de la Pobreza, Leonardo Moreno.

Por las mismas razones, Francisca Márquez, decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Alberto Hurtado y cabeza del equipo que aplicó la última CASEN, cree que hay que cambiar el eje del debate: “La discusión sobre la desfocalización no lleva a ninguna parte. El Estado focalizó, pero el problema es que ello permitió que egresaran del programa y se pensó que iban a poder mantenerse en el mercado del trabajo. Un gran error”.

Francisca Márquez se pregunta si ese error pudo haber contribuido al aumento de la pobreza en la última CASEN, la primera medición que se hace con familias egresadas del Chile Solidario. Familias que en la encuesta anterior tenían un subsidio monetario y apoyo especializado y que ahora perdieron.

Como apunta Dagmar Raszcinsky, de Asesorías para el Desarrollo, cuando se mide la pobreza por ingresos y se tiene un programa diseñado para eliminar la indigencia, el factor empleo y capacitación es clave. A su juicio, no basta con entregar aportes monetarios, pues los graves problemas psicosociales de muchas familias hacen que sin apoyo se transformen en dependientes del Estado.

Harald Beyer discrepa. E insiste en que los efectos no previstos apoyan su propuesta de 2002 de aumentar las transferencias directas y sacar a la gente de la pobreza a punta de subsidios monetarios. “Si te convences de que es un buen instrumento, reasignas o puedes mantener el impuesto a las empresas en 18,5%”, propone, a pesar de los costos que ello implica y que podrían oscilar entre el 1% y el 3% del PIB. Hasta ahora el gobierno ha anunciado un plan más modesto: costaría menos del 1% del PIB y busca asegurar un ingreso ético familiar de $250 mil.

Con un sueldo mínimo que condena a miles de familias a vivir en la pobreza, el ex ministro del Trabajo Osvaldo Andrade puso el foco en los datos sobre la calidad del empleo que arroja la última CASEN: “Más de dos tercios de los pobres sí tienen empleo, pero con una remuneración tan precaria que los mantiene en la pobreza a pesar del trabajo”. Con bajos salarios, es el Estado el que termina subsidiando a familias que tienen ingresos insuficientes para vivir.

El ministro Kast rechaza ese diagnóstico. Afirma que está errado ya que la CASEN arroja también que entre las familias del decil más pobre el promedio de personas que trabaja es de sólo 0,51; cifra que prácticamente se dobla en el segundo decil y llega hasta 1,72 personas por hogar en el decil ocho. Lo relevante –dice- es la cantidad de empleo. Es por eso que se estudian fórmulas para facilitar la inserción laboral de quienes participan en los programas sociales (ver entrevista).

Vietnam: segunda economía más dinámica de Asia…

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Vietnam, a su aire

GIAP1

El país del sureste asiático devalúa la moneda para mejorar su competitividad en el mercado internacional

FERNANDO CANO

Vietnam ha revolucionado el panorama económico asiático. La autoridad económica del país ha devaluado un 5,16% su moneda, el dong, con relación al dólar casi al mismo tiempo que ha elevado sus tasas de interés en un punto, hasta el 8%. Esta doble jugada, que busca potenciar el alicaído sector exportador y controlar una creciente inflación, no ha sido bien vista en el vecindario, ya que es considerada como una competencia no del todo justa con el resto de economías de la zona, que todavía no logran dejar atrás la crisis económica.

      Si hablamos en términos macroeconómicos, Vietnam ha sorteado impecablemente el temporal financiero con un crecimiento del PIB del 6,2% en 2008 y probablemente del 5,5% para este año, según el pronóstico del Banco Mundial. Durante estos dos cursos, el Gobierno ha logrado mantener el nivel del consumo y de la producción interna, en parte gracias a una inyección de 16.000 millones de dólares a la economía, pero también por la ordenada disciplina fiscal y por las reformas liberalizadoras emprendidas en esta década.

      En este periodo, Vietnam se ha convertido en la segunda economía de más rápido crecimiento de Asia después de China, con una media del 6,9% de alza en el último quinquenio. Gracias a la masiva llegada de inversión extranjera -atraída por unas favorables condiciones fiscales y una flexible legislación laboral-, Vietnam se ha convertido en líder en exportación de materias primas como el arroz y el café, pero también ha construido un capital humano con una de las tasas más altas de alfabetización en Asia. El próximo año, el PIB per cápita puede llegar a los 1.200 dólares anuales.

      No obstante, este positivo panorama comienza a dar síntomas de agotamiento, especialmente en los dos puntales de la economía: la inversión extranjera y las exportaciones. En los primeros 11 meses del año, Vietnam sólo atrajo 19.700 millones de dólares en capital extranjero, una cuarta parte de lo registrado el mismo periodo del año pasado. Paralelamente, las exportaciones llegaron a los 51.300 millones de dólares en este mismo periodo, un 18% menos con relación al año pasado. Con estos números, el déficit comercial se disparó a 10.200 millones de dólares hasta noviembre.

      Para intentar detener esta sangría, la autoridad económica ha decidido devaluar el dong, hacer más fuertes sus exportaciones y sacar mayor rendimiento comercial con menor producción. No obstante, los analistas creen que esta medida no será suficiente si las condiciones del comercio mundial no mejoran y los pedidos de sus principales socios comerciales -entre los que destaca China- no aumentan. Lo que sí puede generar es un aumento de su cuota de mercado con relación a sus vecinos.

      Esta medida ha venido acompañada por un alza en las tasas de interés que, en teoría, frenaría nuevas devaluaciones, pero además ayuda a contener la inflación crónica que ha afectado al país durante esta década. La masiva llegada de inversores extranjeros sobrecalentó la economía y disparó los precios que llegaron a un pico del 20% de crecimiento mensual el año pasado. Un crecimiento que posteriormente fue frenado por la actual crisis económica, pero que podría volver con la mejora en los números macroeconómicos. El último dato señala que este año la inflación vietnamita podría cerrar en el 6%.

      EL PAIS.COM

      La nueva gran batalla de Vo Nguyen Giap

      Iván Restrepo, La Jornada

      Ahora no es en el campo militar donde libra batallas el general Vo Nguyen Giap, el héroe vivo más respetado de Vietnam. Tras luchar durante 70 años contra las potencias que quisieron hacer de su país una colonia; después de propinar a las tropas francesas la derrota definitiva que las obligó a capitular en mayo de 1954, luego de la batalla de Dien Bien Phu, y de pelear contra la mayor potencia militar de los tiempos modernos (Estados Unidos), el estratega de la guerra de guerrillas encabeza ahora otra gran campaña. Esta vez  contra un país que él bien conoce y que expande sus intereses por todo el mundo: China.

      Y es que la nueva potencia busca afanosamente materias primas de todo tipo para sostener su acelerado crecimiento industrial. Con ese propósito concede ayudas e invierte en África, Asia y América Latina. Quiere hacerlo en Vietnam, que tiene yacimientos de bauxita, mineral utilizado para producir aluminio. El gobierno vietnamita tiene la intención de entregar la explotación de esos yacimientos a compañías externas, una de ellas china.

      El general Giap se ha unido a los especialistas en los temas del medio ambiente, economía, trabajo y salud, intelectuales, monjes budistas, veteranos de guerra y grupos sociales diversos para rechazar esa entrega y advertir al gobierno de los peligros que conlleva. No se trata solamente de garantizar la soberanía y la seguridad nacionales, alegan los inconformes, sino también de evitar la contaminación y los daños a la salud de los trabajadores de las minas y sitios cercanos. Y es que el saldo que tiene China en minería es muy negativo: es uno de los países con más víctimas entre los trabajadores; además de los daños que ocasiona a la salud de la gente, provoca alteraciones graves al medio ambiente.

      Pero en Vietnam igualmente hay grupos sociales y de especialistas que exigen que se impida que, en aras de un falso desarrollo, el país destruya sus recursos naturales, contamine sus corrientes de agua y desaparezca su rica flora y fauna. Luego de los enormes daños que dejó la intervención estadunidense, Vietnam comenzó a resarcir y a diversificar su economía. Entre otras medidas, abrió su territorio a empresas maquiladoras, poco cuidadosas del medio. Ahora se conocen datos que muestran cómo esta industria no controla sus desechos, muchos de los cuales van a dar a la cuenca del río Mekong, compartida con Camboya y Laos.

      Organizaciones internacionales advierten que, por la alta contaminación con mercurio y otras sustancias tóxicas que registra la cuenca, los delfines están en peligro de desaparecer. Ayer los vietnamitas derrotaron las fuerzas de guerra imperialistas; hoy deben poner en su lugar a las trasnacionales, no menos peligrosas.

      Mientras tanto, en África se gana una batalla significativa contra una de las trasnacionales más poderosas: Shell. Hace 14 años Nigeria fue escenario de concurridas protestas para denunciar los daños que la actividad petrolera ocasionaba a la gente y al delta del río Níger. Las petroleras, todas extranjeras, tuvieron que abandonar dicha región. En represalia, el gobierno militar arrestó a los líderes del movimiento, entre ellos al poeta Ken-Saro-Wiwa. A finales de 1995 ejecutó a nueve de ellos, acusados de asesinato. Otros fueron torturados y encarcelados. No se hizo esperar la protesta internacional, que desde entonces exige justicia. Se culpa a la Shell del asesinato de los activistas y de alentar la represión militar. La trasnacional niega todo y busca limpiar su imagen. Anuncia que desea trabajar en armonía con el pueblo nigeriano y aprovechar los yacimientos de hidrocarburos.

      Pero un tribunal de Nueva York puede condenarla por la muerte de Ken-Saro-Wiwa y sus compañeros, así como obligarla a pagar a sus familias y a los encarcelados injustamente. Es frecuente que las trasnacionales ganen los juicios entablados en su contra, pero son exhibidas por sus perversas políticas de corrupción e intervención. Ojalá no ocurra así ahora que un movimiento rebelde  exige la autonomía del delta del Níger y se opone a la presencia de las trasnacionales petroleras. Ayer miles manifestaron pacíficamente su oposición y fueron reprimidos.

      La última batalla del general Giap

      El héroe de Vietnam lidera la protesta contra la inversión minera de China

      JOSE REINOSO – Pekín – 23/05/2009

      Si hay un veterano de guerra y héroe nacional respetado en Vietnam es Vo Nguyen Giap. Este antiguo general fue el cerebro de la victoria en la dramática batalla de Dien Bien Phu, el 7 de mayo de 1954, que puso fin a la presencia colonial francesa en Indochina.

      Hoy, a sus 97 años, Giap está embarcado en otro combate, no tan cruento pero quizás más difícil, ya que se enfrenta a su propio Gobierno. El antiguo militar se ha unido a intelectuales, activistas, compañeros de guerra y religiosos budistas y católicos contra el proyecto estatal de extraer bauxita y obtener alúmina en las tierras altas del centro del país. Según denuncian, tendrá un gran impacto ecológico y social, y plantea riesgos para la seguridad y la soberanía nacionales porque una de las compañías adjudicatarias de la obra es de China, uno de los mercados previstos para la exportación del mineral obtenido.

      El famoso militar ha pedido en persona al primer ministro, Nguyen Tan Dung, que acudió a visitarle hace unos días con ocasión del 55º aniversario de la victoria sobre el Ejército francés, que cancele el proyecto. "Ésta es una zona estratégica de nuestro país, muy importante para la defensa y la seguridad no sólo de Vietnam sino de Indochina", le dijo. Giap ha advertido del peligro que suponen las minas para el medio ambiente y las minorías étnicas. Los científicos temen la potencial destrucción de suelo fértil, en el que ahora existen bosques y plantaciones de café y cacao; la contaminación del agua, y la pérdida de tierra de personas que no tienen cualificación para trabajar en las fábricas.

      Los críticos dicen, además, que los dos complejos mineros -situados en las provincias de Lam Dong y Dak Nong- traerán miles de obreros chinos a la región -algo que Hanoi ha negado-, y que ya hay cientos de ellos en Lam Dong, donde han comenzado las obras para despejar el suelo.

      "China ha sido notoria en la historia reciente como país que ha causado las mayores contaminaciones y otros problemas", han escrito 135 intelectuales en una petición conjunta a la Asamblea Nacional. El Gobierno asegura que el proyecto impulsará la economía de la zona. La extracción de bauxita se efectúa en minas a cielo abierto, lo que tiene un gran impacto sobre el terreno; mientras que el procesado de la alúmina -materia prima para la obtención de aluminio- produce una gran cantidad de residuos tóxicos, conocidos como barro rojo.

      El Gobierno aprobó en 2007 el plan para desarrollar los dos complejos de extracción y tratamiento de bauxita, gestionados por el grupo público vietnamita Vinacomin. La empresa china Chalieco ha logrado el contrato por valor de 427 millones de dólares para construir una fábrica capaz de procesar 650.000 toneladas de alúmina al año. Pero en un país que recuerda con amargura los 1.000 años de ocupación china, y más recientemente la guerra fronteriza de 1979, cualquier presencia del vecino del norte es vista como una amenaza.

      Vietnam cuenta con unas reservas estimadas de bauxita de 5.500 millones de toneladas, las terceras mayores del mundo. Hanoi calcula que necesitará invertir unos 15.600 millones de dólares hasta 2025 para aprovecharlas.

      El País.com

      Written by Eduardo Aquevedo

      25 diciembre, 2009 at 21:50

      Raúl Castro: reforma económica será más lenta de lo que anhelan los cubanos…

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      • El mandatario admite que la población aún espera los cambios que prometió en 2007
      • No puede haber espacio a los riesgos de la improvisación y el apresuramiento, afirma el presidente

       CUBA-CASTRO-RAULFIDELGerardo Arreola, Corresponsal Periódico La Jornada

      La Habana, 22 de diciembre. El presidente Raúl Castro reconoció que la población está esperando los cambios económicos anunciados por él hace dos años, pero confirmó que la eventual reforma será más lenta de lo que parecía.

      En la actualización del modelo económico cubano, cuestión en la que se avanza con un enfoque integral, no puede haber espacio a los riesgos de la improvisación y el apresuramiento, dijo el mandatario a la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento).

      Castro cerró el domingo pasado la plenaria, dedicando apenas tres párrafos a la reforma, aunque admitiendo expectativas y honestas preocupaciones en la población por la velocidad y profundidad de los cambios.

      El mensaje contrasta con el que Castro lanzó en la ciudad oriental de Camagüey el 26 de julio de 2007, cuando repitió en la tribuna la expresión más ordinaria de la calle: El salario es claramente insuficiente.

      Aún era interino, tras asumir el máximo liderazgo por la crisis de salud de su hermano mayor.

      Dijo entonces que trabajaba en la cuestión del nivel de vida, con premura pero sin desesperos, anunció cambios estructurales y de conceptos para detonar el campo y llamó a una profunda revisión del sistema, exceptuando su base socialista.

      Ese año el punto de mira de los cubanos se alzó con fuerza. En mayo, el comandante de la revolución Ramiro Valdés expuso que debía fortalecerse el nivel de vida de la población, si queremos que la revolución y el socialismo cubano sean realmente irreversibles.

      En el segundo trimestre, el Partido Comunista de Cuba (PCC) debatió la eficiencia económica. Un reporte final, según fuentes enteradas, aconsejó facilitar la autonomía operativa de las empresas. Públicamente se conocieron propuestas de reformas en el campo

      Con el empujón de Camagüey, Raúl Castro abrió una ronda nacional de foros populares, en los que invitó a la gente a exponer cualquier tema con valentía. Su discurso se leyó íntegramente y se comentó en centros laborales, escuelas y barrios.

      En octubre, Valdés dijo que en Camagüey estaban las claves de lo que podemos y debemos hacer. Estimó que el país ya era un hervidero de ideas y la dirigencia esperaba que así se ayudase a liberar donde estén trabadas las fuerzas productivas y a lograr que nos acostumbremos a revisar y actualizar críticamente las fórmulas que aplicamos en la economía.

      Anunció en diciembre la eliminación del exceso de prohibiciones, que empezó a ejecutar al año siguiente. En febrero de 2008 fue electo formalmente presidente de Cuba y al tomar posesión prolongó los conceptos motores de sus anuncios: aliento a la discusión, sin temor a la discrepancia y recuperación del salario como objetivo estratégico.

      En un mensaje al Parlamento en julio matizó el proyecto: Todos quisiéramos ir más rápido, pero es necesario actuar con realismo. En diciembre el punto focal era el impacto de los tres huracanes que azotaron la isla y la crisis económica mundial recién estallada. No se ha engavetado ninguno de los temas de los que he hablado en los últimos tiempos, dijo entonces el presidente.

      Y añadió: Se avanzará, sin apresuramientos ni excesos de idealismo, según se disponga de los recursos y concluyan los estudios necesarios.

      Medidas de envergadura

      El gobierno estableció para el sector productivo una escala móvil de salarios anclada a los resultados y comenzó el reparto de tierras ociosas en usufructo, quizá las dos reformas de mayor envergadura hasta ahora, pero que todavía no llegan a mostrar su impacto en la vida diaria.

      El primero de enero de 2009, el mandatario recordó el cincuentenario de la revolución con un discurso sombrío, en el que puso en duda que la nueva generación de líderes garantizara la continuidad del sistema, cuyo riesgo de derrumbe ya había advertido Fidel Castro en 2005.

      Los códigos del mensaje presidencial se pudieron descifrar mejor en marzo, cuando fueron destituidos el vicepresidente Carlos Lage y otros dirigentes. El ajuste virtualmente dejó a la cúpula concentrada entre los veteranos de la guerrilla de hace medio siglo y sin un relevo visible.

      Pero 2009 ha sido también el año en el que la economía cubana aceleró la caída que ya registraba en los dos periodos anteriores y estalló una crisis de liquidez, que se convirtió en el factor recesivo interno más influyente.

      En julio el Comité Central del PCC decidió posponer el sexto congreso de la organización, la instancia que marca la política por periodos de cinco años. No se ha celebrado desde 1997, pero Raúl Castro ya había anticipado que se citaría para finales de este año.

      En agosto pasado, el presidente informó que también se había convocado en un plazo relativamente breve a una conferencia nacional –un foro de menor jerarquía– para renovar la dirección y preparar el congreso.

      El domingo último el vicepresidente y ministro de Economía, Marino Murillo, mencionó en el Parlamento la futura celebración del congreso, pero hasta hoy no hay nuevas señales de esa reunión, ni de la conferencia ni de otra discusión como la de hace dos años.

      Crisis económica y la crítica al desarrollo extractivista…

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      Eduardo Gudynas

      E. Gudynas es analista de información en CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social) y D3E (Desarrollo, Economía, Ecología y Equidad América Latina).

      AMERICADELSUR La crisis económica iniciada en Estados Unidos ha alcanzado a Latinoamérica y se expresa tanto en el plano financiero como en el productivo. En los últimos meses se repiten noticias similares en casi todas las capitales. Las exportaciones comienzan a caer por la reducción de las compras en los países industrializados, simultáneamente con un descenso del precio de los principales productos exportados por América Latina. El crédito disponible es escaso y las capacidades de maniobra de los gobiernos se estrechan.

      Un examen de esta situación indica que esta debacle global también representa una crisis del modelo extractivista de desarrollo. No es sólo una cuestión del acceso al crédito internacional o los problemas para colocar exportaciones, sino que se tambalean los mecanismos esenciales que sostenían un desarrollo enfocado en extraer recursos naturales y venderlos a los mercados globales.

      Muchos gobiernos, desde Néstor Kirchner de Argentina a Alan García en Perú, disfrutaron en el pasado de un excelente escenario económico, con un alto crecimiento económico sustentado por sus elevadas exportaciones. Pero en realidad ese cambio se debía en buena medida a factores externos (alta demanda internacional y elevados precios), y estos gobiernos no aprovecharon esa coyuntura para generar un estilo de desarrollo propio y autónomo. Casi todos los países apostaron por profundizar todavía más la estrategia económica extractivista, donde las estrellas fueron el agronegocio, el petróleo y gas natural, y metales como aluminio o hierro a medio procesar. Incluso Brasil, que se presenta a sí mismo como una economía industrializada, mantiene un perfil exportador donde casi la mitad de los productos que vende son materias primas.

      Un buen ejemplo es la situación de la producción de soja, el principal producto de exportación de países como Brasil, Argentina y Paraguay. Su precio había alcanzado picos en el orden de los US$ 600/ton, para caer a casi la mitad, y con proyecciones para los próximos meses de US$ 300/ton. También ha caído el precio del maíz, trigo y otros productos agroalimentarios, mientras que el mercado de biocombustibles se ha contraído.

      Las implicaciones sociales y ambientales de este tipo de caídas son muy claros. Por ejemplo, siguiendo en el caso de la agropecuaria, seguramente se endentecerá la agricultura intensiva en capital (como por ejemplo el recambio de tractores o cosechadoras, uso intensivo de agroquímicos, etc.). La salida para este problema es apostar a las formas de producción allí donde los costos son menores (especialmente el valor de la tierra), y hasta donde lo permita la red de infraestructura actualmente existente. Consecuentemente se podrían esperar avances de la frontera agropecuaria sobre áreas silvestres en la Amazonia central (por ejemplo en Rondonia y Acre y otros estados del “arco de deforestación amazónica” en Brasil), pero también en las zonas adyacentes de Perú (carretera Interoceánica Sur), en el oriente de Bolivia, oriente de Paraguay, y norte de Argentina. La crisis generaré un mayor impacto ambiental. Paralelamente, la agricultura familiar y campesina será muy golpeada.

      El comercio internacional agropecuario se encamina a mayores complicaciones. El sistema de apoyos cambiará, y por ejemplo la crisis económica hace que en la Unión Europea los sistemas de apoyo basados en el pago de subsidios se vuelvan cada vez más dificultoso, y se juegue con la idea de imponer trabas arancelarias clásicas. Entretanto, a los agricultores de EE.UU. también se les hace cada vez más difícil acceder al crédito. Finalmente, no es un tema menor que en China (un de los principales destinos de nuestras exportaciones) el Comité Central del Partido Comunista resolvió el pasado octubre permitir la compra o alquiler de tierras, tanto con personas, cooperativas o incluso empresas. Esto tendrá enormes efectos en el medio rural chino, y habrá que ver si en 2009 este nuevo capitalismo rural permite mejorar la producción (con la cual caerán las importaciones desde América Latina).

      Entretanto, también se observa un desplome en el precio de los hidrocarburos con lo cual en 2009 se complica la situación en Venezuela, Bolivia, Ecuador (y en parte Perú y Brasil). Como se reducen las exportaciones y ha caído el precio, los ingresos de esos países se verán muy recortados. Además, a lo largo de 2009 seguramente se enlentecerá la exploración, prospección y explotación de los nuevos yacimientos (especialmente en Perú y Ecuador). Bolivia mantiene estancada su producción de hidrocarburos, incluso por debajo de sus propias metas, y ahora enfrenta el problema de una reducción de la demanda desde Brasil. Asimismo, las enormes inversiones que necesitará la explotación de los yacimientos oceánicos de Brasil también quedarán en suspenso. Un claro ejemplo de este nuevo escenario es que la empresa noruega que construye las plataformas petroleras marinas (Sevan Marine), prácticamente ha suspendido su montaje debido a la falta de crédito, poniendo en suspenso todos los encargos de Petrobrás.

      Finalmente, los precios de los minerales también se han desplomado. Esto afecta a casi todos los países andinos (y una vez más, en parte a Brasil y Argentina). Por ejemplo el cobre ha regresado al precio observado a fines de 2005. Las consecuencias ya se están observando, y se profundizarán en 2009: nuevos proyectos de inversión suspendidos, la pequeña minería andina muy afectada (como ya sucede en Perú), acentuando los problemas de pobreza y con peores performances ambientales.

      Tanto en el caso de los hidrocarburos como los minerales, hay ejemplos históricos donde la caída de los precios internacionales desembocó en un intento de compensación por medio de un aumento mayúsculo en los volúmenes extraídos. Las consecuencias sociales y ambientales de ese camino han sido muy negativas.

      A medida que avanzan los problemas económicos en América Latina, aumenta la competencia por las exportaciones y la atracción de capitales internacionales. Consecuentemente los gobiernos recrudecerán sus resistencias a elevar las exigencias y la fiscalización ambiental, en tanto es concebida como una traba a las inversiones. Hay varios ejemplos en marcha: en Brasil se intenta reducir las exigencias de protección en la Amazonia, mientras que en Argentina la presidenta Cristina Fernández de Kirchner acaba de vetar una ley que impediría la minería en los glaciares de los Andes.

      Los gobiernos, y muchos académicos, no parecen tomar conciencia que estamos frente a una crisis del modelo extractivista. Esa idea del desarrollo como crecimiento económico alimentado por las exportaciones de bienes primarios encuentra ahora límites externos, los que se suman a sus límites internos, expresados por conflictos sociales locales y sus impactos ambientales. De todas maneras se insiste en el mismo camino, y no son pocos los gobiernos donde sus planes para superar la crisis se basan en apoyar y subsidiar esos sectores. Un ejemplo notable son los sucesivos paquetes de créditos para las exportaciones agroindustriales en Brasil, y otro es la reciente aprobación de la Ley Minera en Ecuador, la que alienta la producción transnacionalizada, y vuelve a apostar a la idea del extractivismo exportador como motor del desarrollo.

      Esta cuestión se convierte en uno de los temas urgentes para 2009: la estrategia extractivista, basada en explotar la Naturaleza para exportar materias primas hacia mercados globales, es insostenible en los planos económicos, sociales y ambientales. Por lo tanto, los gobiernos y también los movimientos sociales, deben comprender que sigue siendo necesario generar estilos de desarrollo estructurados de otra manera, y en lugar de exportar materias primeras pasar a utilizarlos en cadenas productivas propias, compartidas, donde se genere empleo genuino y se pueda reducir el impacto social y ambiental.

      Publicado por ALAI (Agencia Latino Americana de Información), el 14 de enero de 2009. Reproducido en el semanario Peripecias Nº 129 el 14 de enero de 2009. Se permite la reproducción del artículo siempre que se cite la fuente.

      China enseña al mundo a capear una crisis…

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      JIM O’NEILL 14/06/2009

      Llamadme loco, pero esta crisis es buena para China. También es buena para el papel y las responsabilidades de China ante el mundo.

      CHINA1 Recientemente hemos revisado al alza nuestras previsiones sobre el Producto Interior Bruto de China en 2009 y 2010: ahora esperamos entre un 8,3% y un 10,9%, respectivamente, frente a un 6% y un 9% anteriormente.

      ¿Por qué ese optimismo? Obviamente, el aumento exponencial de las exportaciones -el pilar del modelo de crecimiento de China hasta 2008- no era sostenible. A finales de 2007, las exportaciones chinas a Estados Unidos llegaron a suponer cerca del 12% del PIB total. Por consiguiente, las exportaciones sufrirían terriblemente en el caso de que algo malo ocurriera con la demanda en Estados Unidos y existía el riesgo de una virulenta reacción proteccionista.

      Esto nos llevó a algunos de nosotros a pronosticar hace algunos años el final del tipo de cambio fijo dólar-yuan del 8,28 y su sustitución progresiva por un tipo de cambio más flexible y sólido.

      Trasladándonos hasta el momento actual, cuando la crisis se intensificó tras la quiebra de Lehman, el comercio mundial se resintió de forma rápida y generalizada, y no cabía duda de que el crecimiento chino iba a sufrir. También estaba razonablemente claro que las autoridades chinas iban a reaccionar rápidamente y a tomar medidas, al igual que hicieron en respuesta a la crisis asiática en 1997. Y justo eso es lo que han hecho.

      De estas medidas cabe destacar tres cuyos resultados están empezando a dar fruto, de ahí la revisión al alza de nuestras previsiones.

      En primer lugar, las autoridades anunciaron en noviembre un ingente programa de expansión fiscal enfocado hacia las inversiones en infraestructuras. Aunque mi sector ha debatido desde entonces sobre su tamaño real, con ello se está perdiendo lo esencial del asunto. La declaración de intenciones estaba clara y, curiosamente, el mercado tomó nota y se ha recuperado con fuerza desde entonces.

      En segundo lugar, y a la larga quizá el aspecto más importante para la economía mundial, el Gobierno anunció planes para poner en marcha una cobertura médica integral para la todavía inmensa población rural del país. Se espera que las bases de este sistema estén completamente implantadas para el 90% de la población rural antes de 2011. Esto podría terminar con la excesiva tasa de ahorro chino y permitir un consumo mucho más fuerte.

      En tercer lugar, un elemento crucial en la mejora de nuestras previsiones: las autoridades, guiadas por el Banco del Pueblo de China, se embarcaron a tiempo en una cruzada para acabar con el endurecimiento de las condiciones de financiación que había caracterizado los dos años anteriores. Según nuestro índice sobre las condiciones financieras en China, éstas se han suavizado en unos muy considerables 520 puntos básicos desde el pasado octubre.

      Estas tres medidas han sentado las bases para la aceleración de la demanda interna en China para lo que queda de 2009 y 2010, justo lo que China -pero sobre todo el mundo- necesitaba.

      La siguiente fase del desarrollo en China ha comenzado y es muy probable que continúe durante años. Fue en parte en previsión de que esto ocurriera por lo que señalamos que invertir en acciones chinas de la máxima calificación era una de nuestras principales apuestas para 2009. Aunque el punto de entrada es ahora menos atractivo, ya que han subido un 50% desde el anuncio del plan de estímulo de noviembre, a medida que se vayan acumulando pruebas del aumento de la demanda, muchos inversores se sentirán de nuevo atraídos, con razón, por China.

      La C de las economías BRIC (Brasil, Rusia, India y China) ha sido siempre la más importante de las cuatro, y los acontecimientos de los últimos cinco meses continúan justificando nuestro optimismo a largo plazo.

      Resulta divertido pensar que el pasado año mucha gente sugería que los BRIC eran agua pasada. Tonterías, todavía están viviendo su infancia. De hecho, los pronósticos a largo plazo actualizados que publicamos el verano pasado, que sugerían que China podría sobrepasar a Estados Unidos en 2027 y que el conjunto de los BRIC superaría al G-7 en 2027, me siguen pareciendo apuestas razonables.

      En algún punto en los próximos meses, cuando el crecimiento del PIB chino vuelva a situarse holgadamente por encima del 8%, los políticos dejarán que las condiciones financieras se endurezcan ligeramente otra vez, puede que empezando por los tipos de cambio.

      En los próximos dos años, China tiene muchas posibilidades de superar a Japón y convertirse en la segunda mayor economía del mundo. Algunos dicen que China envejecerá antes de volverse rica, pero lo que es seguro es que está creciendo y enriqueciéndose. A lo mejor, uno o dos de sus envejecidos socios del G-20 quieren analizar más de cerca la política económica china para ver cómo se hace.

      Jim O’Neill es economista jefe de Goldman Sachs.

       

      El Banco Mundial prevé un mayor crecimiento en China

      Pekín imita a EE UU y promueve el lema ‘compre chino’

      A. G. – Madrid – 19/06/2009

      Todavía es demasiado pronto para anticipar una recuperación sostenida porque pesan riesgos a la baja sobre el sector exterior, la inversión y el consumo. Pero si alguien puede hablar hoy con propiedad de brotes verdes es, sin duda, China.

      El Banco Mundial ha elevado la previsión de crecimiento para este año del gigante asiático desde el 6,5% previsto en marzo al 7,2%. Un nivel "respetable", a juicio del organismo multilateral, aunque bastante por debajo de lo previsto por el Gobierno de Pekín, que lo sitúa en el 8%. Lo que sí refleja es que la tendencia sin duda es al alza, después del aumento del 6,1% del PIB registrado entre enero y marzo. Para 2010, el Banco Mundial prevé que el PIB crecerá el 7,7%.

      El buen comportamiento de la economía china a pesar de la recesión mundial se explica por la eficacia de los 4 billones de yuanes (unos 530.000 millones de euros) que ha gastado el Gobierno en su plan de estímulo, aprobado en noviembre pasado.

      Gracias a eso, y a una política monetaria expansiva, la inversión en infraestructuras ha crecido en los cinco primeros meses del año un 39%, el incremento del crédito bancario equivale al 5% del PIB y las ventas de coches suben a un ritmo del 14%.

      "Sin embargo, existen límites respecto a cuánto y hasta cuándo puede el crecimiento de China divergir del crecimiento mundial basándose en gasto inducido por el Gobierno", advierte Ardo Hansson, economista jefe para China del Banco Mundial. Y es que la inversión que no depende de proyectos públicos va muy rezagada, las exportaciones caen en volumen un 20% anual y la incertidumbre económica está llevando a los hogares chinos a ahorrar más y a consumir menos.

      Justo lo contrario de lo que China necesita para cambiar su patrón de crecimiento. "En los próximos 10 años las exportaciones van a crecer significativamente menos que en los últimos 10", advierte el Banco en su informe trimestral sobre China. Eso supone que el PIB crecerá dos puntos menos de lo previsto en la próxima década, un cambio "significativo, aunque no dramático", dice el informe, pero que exige medidas inmediatas.

      Con ese objetivo el Gobierno de Pekín ha emitido un decreto para que los proyectos financiados por el plan de estímulo utilicen sólo productos y servicios generados en el país. Es la versión china del "compre americano" que intentó imponer Estados Unidos en su plan de estímulo y que, entonces como ahora, ha recibido las críticas de la comunidad internacional.

      No sólo por las evidentes barreras proteccionistas que esa medida introduce en el comercio mundial, sino por las esperanzas que el resto del mundo tiene puestas en el consumo de la población china para salvarle de su propia crisis.

      EL PAIS.COM

      Venezuela y Chávez: "La revolución está en una encrucijada"…

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      Entrevista a Juan Carlos Monedero, politólogo

      "La revolución está en una encrucijada"

      Hugo Prieto

      Ultimas Noticias

      chavez003 A principios de mes se celebró el encuentro "Intelectuales, democracia y socialismo: callejones sin salida y caminos por recorrer". Uno de sus organizadores fue Juan Carlos Monedero, responsable de formación del Centro Internacional Miranda. Apenas se abrió el derecho de palabra, con la propia intervención de Monedero, surgió la autocrítica más profunda que se ha hecho filas adentro, es necesario aclararlo  del proceso bolivariano.

      Intelectuales que no tienen ningún reparo en manifestar su apoyo al presidente Chávez, pusieron el dedo en la llaga en temas tan apremiantes como la conformación del Psuv (visto como instrumento de la revolución), la gestión gubernamental, el modelo económico y la participación popular, entre otros. El balance es una radiografía que muestras aciertos y fracasos, sin atenuantes. Las críticas más acérrimas llovieron desde el chavismo, en especial sobre lo que Monedero denomina como un "liderazgo acomodaticio", funcionarios "que no resisten una auditoría".

      Pero esto es el mero síntoma de una enfermedad, cuyo pronóstico es reservado. "La revolución bolivariana está en una encrucijada", sentencia Monedero. Los cinco fantasmas de la cultura política del país (ver registro verbal) generan, precisamente, ese tipo de liderazgo. ¿Qué significa esto? "Los diferentes niveles del país, en lugar de hacer el esfuerzo de buscar sus soluciones, esperan que sea el liderazgo del Presidente el que baje esas soluciones. Que resuelva todo y quedan las preguntas ¿dónde están los documentos teóricos de la revolución bolivariana?, ¿dónde están las diferentes sensibilidades ideológicas? Es un problema terrible".

      En el seminario hubo coincidencia en tres puntos. Uno, "la importancia del liderazgo del presidente Chávez". Dos, "el flaco favor que le hace a Venezuela una oposición, cuyo único objetivo es regresar al pasado". Tres, "los enormes logros del proceso bolivariano". Si bien el liderazgo del Presidente resultó "crucial para superar el callejón sin salida de la IV República, ahora resulta necesario impulsarlo hacia otro momento para que este proceso pudiera seguir avanzando.

      Lo que buscamos es empoderar al pueblo y que el Presidente lidere ese empoderamiento".

      Las críticas no se hacen desde las filas del chavismo sino desde los medios de comunicación tradicionales, cuyo interés no es señalar errores y claroscuros ideológicos, sino poner de manifiesto el empantanamiento.

      El Presidente fue la principal virtud, junto con el pueblo, que ha permitido el advenimiento de la V República. De lo que se trataba es que no se convierta en un vicio y por tanto ese liderazgo, tan relevante, hay que repensarlo en otra dirección, porque la propia fuerza de Chávez ha generado lo que yo llamo ese liderazgo acomodaticio. Decía Ludovico Silva que si los loros fueran marxistas, serían marxistas ortodoxos.

      Creo que podemos decir que si los loros fueran chavistas serían chavistas ortodoxos. Por fortuna el Presidente es el primer heterodoxo del país. Esa fortaleza genera problemas que podemos identificarlos en tres áreas: el consejo de ministros, la Asamblea Nacional y el Psuv, que en mi opinión, creo que no terminan de funcionar.

      ¿A qué problemas se refiere?

      Si ministros, diputados o cuadros del partido renuncian a disentir con el Presidente, si renuncian incluso a ser abogados del diablo, no se están ganando el sueldo. Si el consejo de ministros calla hasta que el Presidente baje línea, si la Asamblea Nacional hace algo similar, al igual que el Psuv no se está ayudando al Presidente para que mande obedeciendo.

      Al presidente Chávez le encanta bajar línea. Es el primero que le pide al TSJ que `actúe’. Es el primero que le pide a la Asamblea Nacional que apruebe una ley.

      Es el retrato hablado de lo que usted menciona. ¿Cómo se supera eso?

      Se supera saliendo de ese liderazgo acomodaticio. Insisto, el ministro que no disienta con el Presidente y con otros ministros, no se está ganando el sueldo. El diputado que no disienta con la presidenta de la Asamblea o con el Presidente, de manera que de ese debate dialéctico surja la mejor propuesta, no se está ganando el sueldo. El militante del Psuv, de cualquier batallón o de la dirección nacional, que no disienta o que silencie su voz alternativa, no se está ganando el sueldo y encima le están haciendo un flaco favor a Venezuela, porque el Presidente va acumulando responsabilidades, cada vez más, y al final dinamita lo que fue el corazón de este proceso. Es decir, mandar obedeciendo y de esa forma recuperar una forma de democracia que no existía y que enamoró y sigue enamorando a tanta gente, aquí y en América Latina.

      Al escucharlo, uno piensa que la revolución bolivariana está en una encrucijada.

      Sí, sí. Estoy de acuerdo.

      ¿O se retoma el camino o se llega al despeñadero?

      Cuando uno mira la historia de las revoluciones, uno se da cuenta que se empezaron a pudrir cuando se frenó la crítica, cuando se silenció el debate. Yo he escuchado a guerrilleros decir que no tuvieron miedo cuando estaban en la montaña y que en cambio ahora se tientan la ropa antes de hablar en determinados lugares para que estos burócratas de la revolución no los perjudiquen. Si hago una comparación en seis años que llevo aquí, diría que la Lámpara de Diógenes era un programa ofensivo, La Hojilla es un programa defensivo.

      Creo que es necesario recuperar la frescura que tenía el proceso revolucionario y que algunos vemos que se está perdiendo y está siendo sustituida por una burocratización, en la que hay un exceso de monólogo.

      Si el disentimiento y la crítica no tienen una expresión, que además tenga utilidad, ¿usted cree que la figura del presidente Chávez va a permanecer incólume frente a los procesos políticos y sociales que se están dando?

      Si en el seminario hablamos de hiperliderazgo es porque creemos que esa forma de ejercer el poder debilita al Presidente.

      Estamos absolutamente convencidos de que la figura del Presidente es indispensable al día de hoy en la marcha de este proceso. De ahí mi enfado con aquellos que se acomodan a ese liderazgo, algo que me recuerda mucho a los extras de las películas, que se tapan el rostro para poder salir en más escenas. Son personas que se escudan en el portaviones Chávez para ellos no recibir ningún tipo de daño. Pero al final, como decía Fidel Castro, el presidente Chávez no puede ser el alcalde de todos los pueblos de Venezuela. Eso, por un lado, lo refuerza para tener el máximo poder, pero por otro lo deja absolutamente vulnerable.

      En Cuba se demostró que hubo continuidad del sistema político a pesar del hiperliderazgo de Fidel Castro. Si aquí ocurriera algo similar, ¿qué pasaría?

      Cuando el Presidente decide impulsar al Psuv, creo que hace una reflexión muy honesta y muy sincera que es precisamente esta: si yo falto este proceso se cae. Creo que el impulso de un partido de la revolución tenía esa angustia. La necesidad de blindar un proceso que es la garantía de que las mayorías de este país tengan esperanza, en caso de que el Presidente faltara. Creo que hay mucho por hacer. Hace unos cuantos años dije que el mayor éxito del presidente Chávez será cuando haya 100 personas que lo puedan sustituir sin ningún tipo de quiebra. Ojalá de esas 100 personas, 80 sean mujeres. Creo que es una asignatura pendiente. En 10 años, la revolución no ha hecho una escuela de formación ni de cuadros del partido ni de funcionarios del Gobierno.

      ¿El Centro Internacional Miranda no es eso?

      No funciona como tal, tampoco ha tenido los recursos para hacerlo.

      Formamos una cohorte, luego esa cohorte se mantuvo en la Escuela Venezolana de Planificación, pero con la rotación enorme que hay con los cuadros ministeriales en Venezuela, no hay continuidad al respecto.

      Hay funcionarios que pasan de un ministerio a otro y se llevan consigo a un grupo de burócratas que los siguen fielmente como si se tratase de un ejército personal.

      Esa es una señal de debilidad del Estado. Por otra parte hay ministros que llevan tanto tiempo en el Gobierno, que creen que el ministerio les pertenece, hasta el punto que cuando son relegados, exigen a quienes ellos creen que son sus fichas, que renuncien. Incluso cuando regresan, aquellos que no abandonaron el barco los han botado. No tiene sentido que en un mismo gobierno, un cambio de ministro implique la salida de 200 personas. Eso supone una discontinuidad que no se la podría permitir un país rico y yo me pregunto, ¿se lo puede permitir Venezuela? Toda transformación política supone una reinvención de la función pública. Es decir, salir del cuadro funcionarial del antiguo régimen y sentar las bases de un nuevo cuerpo funcionarial que sea leal con las nuevas formas constitucionales y la nueva lógica política. En Venezuela eso está pendiente.

      Con la urgencia se implementaron las misiones, pero llega un momento en que las institucionalizas o se desploman, porque la mística no funciona de una manera permanente.

      El partido se confunde con el Estado, con la sociedad, con las misiones, con los consejos comunales. ¿No es el cáncer que llevó a la tumba al socialismo del siglo XX?

      Eduardo Galeano, que no pudo venir, me escribió hace un par de días felicitándonos por el seminario y el tono crítico del mismo. Recordándonos, además, que repetir el pasado sería el fin de la revolución bolivariana. Y que actos como el que organizamos en el CIM es una señal de que estamos aprendiendo de los errores. Venezuela no era un país que destacaba por sus movimientos sociales. No había un sistema de partidos políticos que permitiera articular a sectores críticos. Por lo tanto, las respuestas para cancelar la enorme deuda social tuvieron que impulsarse desde arriba. Pero no hay socialismo si no hay socialistas. Igual que no hay cooperativismo si no hay cooperativas. Ahora mismo, la revolución está en una encrucijada para no repetir los errores, por ejemplo, del PRI.

      No nos vayamos a la URSS sino a un referente más cercano. El PRI (México) seguía llamándose Partido Revolucionario Institucional y desde arriba construyó sindicatos, organizaciones, redes sociales, pero que en el fondo eran todas formas burocráticas de control.

      ¿No le da miedo coincidir con Vargas Llosa, que caracterizó al PRI como la dictadura perfecta?

      Venezuela puede aprender de esos errores y no repetirlos.

      Por eso la crítica debe estar, ahora mismo, en el corazón del proceso.

      REGISTRO VERBAL

      Juan Carlos Monedero, en algo más de seis años, ha estudiado lo que en teoría marxista podría denominarse como la formación histórica y social de Venezuela. Al identificar las pulsiones que moldean el carácter del país, Monedero habla de "cinco fantasmas que siempre han revoloteado en su historia". En parte, la V República los "ha solventado parcialmente, porque siempre están ahí, dispuestos a regresar y todos confluyen en la figura histórica de un líder necesario". Por eso, el tema del liderazgo refiere a un nudo central de la democracia venezolana. Y eso es algo que se debería tener muy en cuenta.

      El primer fantasma. La mentalidad rentista: que, de alguna manera, "hace descansar en la figura del líder la solución de todos los problemas". La imagen más acabada la transmitió el canal

      8, "la señora que con un niño en brazos, decía: con Chávez, por fin, me ha caído mi chorrito de petróleo". Ese liderazgo, así entendido, infantiliza y por tanto no permite que el pueblo sea corresponsable de la marcha de su destino.

      El segundo fantasma. El centralismo. "Es cierto que la descentralización se utilizó como palanca de penetración del neoliberalismo, pero centralizar todo en una persona es problemático.

      Aquello que decía Robespierre, Rosa Luxemburgo y Trosky. El partido sustituye a la sociedad, el comité central al partido y el secretario general al comité central".

      El tercer fantasma. El militarismo. "Con la unión cívico militar se ha dado un salto de gigante. Que en vez de fotos del presidente de Estados Unidos haya fotos del Che Guevara en los cuarteles es una esperanza. Pero el militarismo vuelve a recurrir a la idea del comandante en jefe, que de alguna manera es quien solventa ese problema".

      El cuarto fantasma. El clientelismo partidista, que de algún modo regresa: "ayer era adeco y hoy es del Psuv. Es un tremendo error. Los burócratas de la revolución creen que alguien les ha dado la orden de que si no se está afiliado al Psuv no se tiene el acceso a la ciudadanía. De ahí surge la idea, por ejemplo, de que consejos comunales y Psuv es lo mismo".

      El quinto fantasma. Corrupción e ineficiencia. "Dos caras de la misma moneda. Es la ausencia de Estado. De hecho, Venezuela es el único país de América Latina que no tiene un Instituto Nacional de Administración Pública. Las cosas que tienen que ver con la administración pública están en una esquina del Ministerio de Planificación".