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El nuevo "capitalismo flexible": impactos en la personalidad de jóvenes y asalariados. Entrevista a R. Sennett

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El sociólogo norteamericano Richard Sennett realizó uno de los más lúcidos estudios acerca del impacto de la flexibilización laboral en la formación de la personalidad. Entrevistado en Nueva York, explica por qué el "nuevo capitalismo" desarticuló los lazos sociales, y anticipa la línea de su último ensayo, "La cultura del nuevo capitalismo". Por otra parte, el politólogo argentino Fernando Iglesias polemiza con esa "glorificación calvinista (y nostálgica) del trabajo".

Richard Sennett es uno de los investigadores que ha iluminado de manera más rigurosa la relación entre capitalismo y personalidad. Desde sus primeras investigaciones históricas hasta sus últimos libros, ha utilizado diversos registros —archivos, novelas, entrevistas y la observación— para delinear dos hipótesis que recorren toda su obra: una, que la privatización de la vida pública redunda en una ausencia de espacios donde los extraños puedan encontrarse y reconocerse en sus diferencias; que las formas de la política que de esto resultan están cargadas del código afectivo más propicio para la esfera íntima y culminan en los líderes carismáticos y autoritarios.

Sennett se hizo conocido en Argentina en 2002 con la publicación de La Corrosión del Carácter, un libro en el que el autor discute las consecuencias personales de la flexibilización laboral. Su último libro publicado en Argentina es Respeto, en el que, desde un registro autobiográfico, interroga las posibilidades de interactuar equitativamente y en cooperación en relaciones teñidas por la desigualdad de capacidades y experiencias. En Nueva York, Sennett habló con Ñ.

- —La relación entre capitalismo y personalidad ha sido un núcleo de su obra. ¿Piensa que es aún productivo hacer estas preguntas?

- —Si, de hecho esta pregunta se hace muy urgente por los cambios producidos por y en el capitalismo moderno. Este tiende a ser mucho más individualizado, aislante que en el pasado. Lo que argumento es que este nuevo capitalismo flexible desmonta la arquitectura burocrática que durante muchos años, a veces de manera feliz, otras no tanto, mantuvo a la gente agrupada. En este sentido el nuevo capitalismo es un sistema mucho más individualizante que los sistemas fijos, a gran escala, permanentes, de las grandes burocracias. El problema con la individualización es que el valor individual ha mutado en un asunto de habilidad y movilización de talento. Ya no reside más en el respeto recibido como miembro de una categoría social: el trabajador. El centro del sistema se movió del reconocimiento hacia el auto-desarrollo y la mayor parte de la gente perdió en el cambio. El sistema no tiene suficiente espacio para acomodar a la gente a la que presiona para que sea más habilidosa y más competente.

- —¿Qué tipo de sociedades construye este nuevo capitalismo?

- —Un mundo mucho más polarizado, que se divide entre relaciones sociales a gran escala en derredor del trabajo y relaciones personales, propias del mundo privado. Lo que se pierde son las organizaciones políticas intermedias que pueden mediar. Las ciudades, por ejemplo, se hacen más homogéneas, son más parte del capitalismo que sociedades auto-organizadas. El capitalismo flexible debilitó a los gremios y sindicatos, otro tipo de instancia de mediación institucional. El tipo de sociedades que construimos se erige sobre divisiones absolutas, la abstracción creciente del mundo del trabajo y el mundo que va hacia la intimidad de las relaciones afectivas.

- —Su obra parece moverse de libro a libro; un tema irresuelto en uno parece llevarlo al próximo. ¿A dónde lo ha llevado el hecho de terminar "Respeto"?

- —En dos direcciones. Por un lado, estoy publicando una mirada general sobre el nuevo capitalismo que lleva ese título, la cultura del nuevo capitalismo. Con éste considero que ya he dicho todo lo que tenía que decir sobre este tema, así que vuelvo a uno de mis primeros amores: un proyecto sobre las prácticas culturales materiales, el tipo de asuntos sobre los que escribí un poco en El declive del hombre público. El resultado primero de esto es un libro sobre el artesanado, sobre las relaciones entre las actividades mentales y manuales. Quiero hacer una serie de libros para mostrar el modo en que la cultura aparece expresada en prácticas materiales.

- —En muchos de sus trabajos utiliza su propia práctica artesanal, la música, como metáfora de la interacción social. ¿Cuáles son los límites y las ventajas de esta metáfora?

- —La ventaja es que nos ayuda a comprender cómo existe la cooperación en la desigualdad. La colaboración musical sucede entre gente que no hace lo mismo. El punto es entender, por ejemplo en una orquesta; cómo un gran número de actores individuales que hacen cosas diversas y de diverso valor expresivo tocan juntos. Es en ese sentido que la música se convierte para mí en una campo de investigación sobre la cooperación. El límite es bastante obvio. Que el poder controla a las relaciones sociales de una manera que aparece más morigerada en la música. Las prácticas de control tienen un fin distinto en las artes performativas que en la sociedad en general. Este no es sólo un dilema personal, existe toda una línea de pensamiento que se remonta a Maquiavelo, que piensa de manera dramatúrgica a las acciones sociales y políticas.

- —¿Cómo relaciona a la música con el resto de su práctica intelectual?

- —¡No la relaciono! Las tengo totalmente separadas. No enseño música, escribo sobre ella pero trato de no escribir sobre lo que me gusta tanto. Nunca tuve una relación fácil entre estos dos mundos. Yo nunca entré en una relación como la de Adorno, cuya experiencia de la música estaba influida por su actividad filosófica. Aunque lo que yo experimento con la música ha aparecido de alguna forma u otra en mis investigaciones sobre la vida social, no puedo decir que la sociología me haya convertido en un mejor músico, como sí podría decirse quizá de Adorno.

- —¿Y la escritura de ficción? Sé que ha escrito dos novelas.

- —Escribir no es algo que salga de manera natural, tuve que aprender cómo escribir y esto sale más fácil en la ficción que en el ensayo. Yo quisiera ser recordado como un escritor acerca de las sociedades antes que como un sociólogo y pienso que lo que trato de hacer es crear un lenguaje expresivo, una estética, para entrar a los problemas sociales. La ficción ha sido para mí un laboratorio para encontrar el lenguaje expresivo para el ensayo.

- —¿Se considera un intelectual público? ¿Cuál debería ser el rol de ese tipo de intelectual?

- —No sé qué debería hacer un intelectual público. Sí sé que alguien que escribe debe ser tan informativo como pueda para quien lo lee sin comprometer sus estándares intelectuales. Y que así es como se forma el ámbito público, cuando la gente se quiere comunicar entre sí. Quienes no se quieren comunicar, especialmente con aquellos que no son como ellos, han concluido en sus propios palacios, encierros de la búsqueda intelectual que perpetúan el propio poder. El problema es mayor en los Estados Unidos que en Europa o en América latina, donde existe una larga tradición de diálogo público. Pero en los Estados Unidos la academia tendió a aislarse de la arena pública. Aunque esto por suerte está cambiando. Estoy muy contento de que la idea de la sociología como una forma de expresión, como una forma de literatura, haya cobrado auge entre los jóvenes; que el divorcio entre saber y expresar que era tan fuerte en el momento positivista y que significaba que mucho de lo que escribían los sociólogos era ilegible, ha sido superado. Eso es bueno porque significa que los sociólogos pueden volver a la esfera pública en vez de refugiarse en una práctica intelectual hermética.

- —Desde "El Declive del hombre público" en adelante usted abogó por espacios sin fines específicos donde la gente pudiera desarrollar una sociabilidad pública. ¿Cuáles serían estos espacios hoy?

- —Creo que los que dije entonces aún se mantienen; serían espacios impersonales en vez de locales, mixtos en vez de homogéneos, espacios esencialmente urbanos. El cambio reside en dónde se pueden encontrar estos espacios. Cuando escribí el libro, el tamaño de la mayoría de las ciudades marcaba que el centro urbano sería el lugar de la sociabilidad pública. Con el tipo de ciudades que se están desarrollando hoy en día, la idea de un solo centro como el foco de la vida social se ve eclipsada. Acabo de volver de Shangai, una ciudad de 20 millones de habitantes. No tendría sentido, seria ecológicamente disfuncional intentar concentrar todas las funciones sociales en el centro de ese tipo de ciudad. Al dispersar el centro social, al tener varios de ellos, lo que comienza a suceder —y los chinos lo están entendiendo— es que aparecen estrategias de resistencia a formas de poder altamente centralizadas. Mi respuesta sería: el carácter es el mismo que yo imaginaba, pero dado el crecimiento económico y poblacional, la locación de ese espacio público se ha convertido en múltiple, en vez de unifocal.

- —A pesar de esto ¿aún considera a la vista como el sentido principal para construir una sociedad democrática?

- —El ojo es más importante que la palabra. El ojo es el órgano por el que los extraños se conocen y reconocen y la esencia de una sociedad democrática es que la gente aprende acerca de aquellos a quienes no conoce. Diría que es el sentido más subvalorado, uno no piensa a la democracia en términos visuales, lamentablemente aún no hemos teorizado bien este aspecto. Hice un trabajo bastante pobre al respecto en La Conciencia del Ojo. Me parece una tarea urgente saber qué es lo que aprendemos cuando miramos a gente de la que no sabemos nada y mirando lugares cuando no estamos en casa. Lo visual es un ámbito político que no hemos terminado de comprender.

RICHARD SENNETT, CHICAGO, 1947. SOCIOLOGO.
Nació en uno de los barrios más pobres de Chicago y se destacó en su juventud como solista de cello. Residió en Boston, Londres y Nueva York y realiza investigaciones alrededor del mundo. El historiador y sociólogo Richard Sennett es una de las autoridades mundiales en procesos urbanos, tanto que ha sido convocado recientemente para dirigir un programa conjunto entre el MIT y Harvard (donde estudió) sobre ciudades. Enseña en la New York University y en la London School of Economics. Sus libros recientes han retomado la línea de uno de sus primeros trabajos: "The Hidden Injuries of Class", indagando la relación entre reconocimiento, identidad, trabajo y persona. Recibió en 2004 el premio a la trayectoria de la Asociación Norteamericana de Sociología.

Diario CLARIN, Suplemento de cultura Ñ.

La derecha latinoamericana: encuentro en Caracas…

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CEDICE: La nueva cara del imperio en Venezuela

El reencuentro de la derecha latinoamericana en Caracas

PICASSOK12 Eva Golinger

Rebelión

Revisado para Rebelión por Caty R.

La organización venezolana que ha recibido más apoyo financiero y asesoramiento de las agencias de Estados Unidos durante los últimos ocho años es el Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad (CEDICE). En la actualidad, es la entidad que mejor representa los intereses estadounidenses en Venezuela y ha llevado a cabo la mayoría de las campañas mediáticas de la oposición contra las políticas del gobierno bolivariano. CEDICE también se ha convertido en el vocero de la derecha internacional en Venezuela, abriendo espacios a esta pequeña pero fanática y extremista minoría, y buscando mecanismos para promover su agenda elitista y neofascista en la región.

Radicado en Caracas, CEDICE se presenta como “una asociación civil sin fines de lucro, cuyo objetivo central es la divulgación del pensamiento económico y político que otorga prioridad a la libre acción de la iniciativa individual y al análisis de la organización y las condiciones que permitan la existencia de sociedades libres”. En realidad, es una entidad que recibe la mayoría de su financiación y asesoramiento del Centro para la Empresa Privada Internacional de EEUU (CIPE), que es el brazo empresarial del Departamento de Estado y sus entes financieros, la National Endowment for Democracy (NED) y la Agencia del Desarrollo Internacional de EEUU (USAID). También recibe financiación y asesoramiento estratégico de varias fundaciones europeas, como las alemanas Konrad Adenaeur Foundation y Friedrich Naumann Stiftung, y la española Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), que hoy se disimulan como filtros para los fondos de la NED, la USAID y otros intereses imperiales. La gerente general de CEDICE, Rocío Guijarra, firmó el llamado “Decreto Carmona” durante el Golpe de Estado de Abril 2002, como “representante de las ONG”, contra el Presidente Hugo Chávez, avalando el golpe de Estado y la imposición de una dictadura. Su vicepresidente primero, Óscar García Mendoza, además es el presidente del Banco Venezolano de Crédito, principal receptor de los fondos procedentes de la NED y la USAID para las ONG y partidos políticos en Venezuela. También firmó una carta pública de la “sociedad civil” en la que reconocía y aplaudía el golpe de Estado de Abril de 2002. CEDICE trabaja con la red de think tanks neoconservadores en América Latina, en particular con la Cámara de Comercio de Santa Cruz en Bolivia y otros que promueven el separatismo en la región.

La universidad neofascista de CEDICE

Para celebrar su vigésimo quinto aniversario, CEDICE ha organizado una gala para la derecha latinoamericana durante la semana de 24 al 29 de Mayo de 2009. La celebración tendrá lugar en la famosa sede de los militares golpistas durante la ocupación ilegal de la Plaza Altamira en el este de Caracas en Octubre 2003, el hotel Caracas Palace (anteriormente Four Seasons), y contará con la presencia de los personajes más reaccionarios de la extrema derecha de la región. Antes de iniciar la fiesta en el lujoso Caracas Palace, CEDICE, junto a la organización neofascista ultraliberal de Estados Unidos, el Instituto Cato, inaugurará la primera fase de la Universidad El Cato-CEDICE en la hacienda La Escondida, ubicada en las afueras de Caracas. Según el material publicado por el Instituto Cato, el evento, el cual está abierto de manera exclusiva a 50 jóvenes venezolanos, tratará temas como “la nueva agenda global, la crisis financiera mundial, el populismo en América Latina, la juventud como defensora de la libertad, pobreza y violencia, los derechos de propiedad, el desafío de las instituciones del Siglo XXI”, entre otros.

Los “profesores” de la Universidad El Cato-CEDICE incluyen a Gabriela Calderón, editora de la web “ elcato.org ” y columnista del periódico derechista El Universo de Ecuador; Daniel Córdova, Decano de la Escuela de Economía de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas y Director del Proyecto Invertir de Procapitales, una ONG financiada por Estados Unidos; Otto Guevara, político costarricense y presidente del partido Movimiento Libertario y de la Red Liberal de América Latina (RELIAL); Martín Krause, profesor de la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas de Buenos Aires; Carlos Sabino, del Centro para la Prosperidad Global del Instituto Independiente en EEUU; José Toro Hardy, economista venezolano de CEDICE; Álvaro Vargas Llosa, del Centro para la Prosperidad Global del Instituto Independiente de EEUU y columnista del Washington Post; y Yon Goicochea, dirigente de Primero Justicia y fundador de la Fundación Futuro Presente, organización que se dedica a entrenar jóvenes en las tácticas del golpe suave y la subversión.

El Instituto Cato es la entidad que otorgó el “Premio Milton Friedman” al dirigente de Primero Justicia, Yon Goicochea, en el año 2008. Como parte de este reconocimiento por una de las instituciones más ultraconservadoras y neofascistas de Estados Unidos, Goicochea recibió 500.000 dólares, de los que utilizó una parte para crear su Fundación Futuro Presente, instituto que se dedicará a formar a la juventud venezolana derechista en las tácticas de golpe suave para intentar desestabilizar el gobierno socialista del Presidente Chávez. El Instituto Cato se fundó sobre las teorías económicas del ultraliberal estadounidense Milton Friedman, quien fue asesor económico del dictador chileno Augusto Pinochet durante los años ochenta. Este instituto también sirve para fomentar la ideología conservadora de los años 80 promovida por Ronald Reagan, Margaret Thatcher y el grupo de los “Chicago Boys”, que luego implementaron esas políticas en América Latina causando más miseria y pobreza y menos progreso y prosperidad humana. El Instituto Cato está estrechamente vinculado con el complejo militar industrial y los cuerpos de seguridad y defensa de Washington.

El encuentro de la derecha reaccionaria en Caracas

Luego de una sesión intensiva de adoctrinamiento en los valores neoliberales y las tácticas de desestabilización para utilizar contra los gobiernos que rechazan el modelo capitalista impuesto por Washington, se trasladarán a la ciudad de Caracas para comenzar con el evento principal, el “Encuentro Internacional Libertad y Democracia: El Desafío Latinoamericano”, del 27 al 29 de Mayo. Esta reunión agrupará otra vez a los principales voceros de la derecha neofascista de América Latina para reforzar la campaña mediática y política contra el gobierno venezolano, que ha sido objeto de una escalada de agresividad durante los últimos meses.

Quién es quién en esta red “pitiyanki”

Las organizaciones participantes en este evento incluyen algunas entidades financiadoras estadounidenses y europeas que han promovido grupos involucrados en las acciones desestabilizadoras en Venezuela durante los últimos años. También aparecen organizaciones menos conocidas que se han unido a esta red de subversión regional. Adicionalmente, se encuentran personajes que han jugado un papel importante en los diferentes atentados contra las democracias y procesos de cambio en Venezuela, Bolivia y Ecuador. Lo común entre todas las organizaciones es que comparten los mismos nombres en sus juntas directivas y comités asesores, además de los mismos financiadores y patrocinadores, lo que los convierte en un verdadero ejemplo de una telaraña imperial**. Y no se equivocan con el uso del término “libertad” como fundamento del trabajo de éstas entidades, ya que se refiere a la “libertad del mercado” y no de la sociedad colectiva.

Además de CEDICE y el Instituto Cato, ya mencionados, las otras organizaciones participantes son:

Fundación Internacional para la Libertad: organización dirigida por el neoconservador peruano Mario Vargas Llosa, que se dedica a coordinar la red de entidades de la extrema derecha en América Latina y sus aliados internacionales. También se dedica a organizar foros y encuentros entre su red neoliberal, que busca desacreditar a los gobiernos regionales que no se subordinan a los intereses imperiales, como Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela, por ejemplo. Uno de sus últimos eventos se tituló “Cuba, de la dictadura a la democracia”, tomando el nombre del manual de golpe suave redactado por Gene Sharp, del Instituto Albert Einstein, que ha servido como guión para las mal llamadas revoluciones de colores en Europa Oriental y que ahora se intentan exportar a Venezuela, Bolivia y Ecuador. En la junta directiva de esta Fundación se encuentran nombres ya familiares, como Rocío Guijarro de CEDICE, Carlos Alberto Montaner, conocido cubano contrarrevolucionario y agente de desinformación, Ian Vásquez, del Instituto Cato en EEUU, y otros actores que pertenecen a organizaciones como Fundación Libertad de Argentina, Atlas Economic Research Foundation de EEUU, FULIDE de Bolivia, Heritage Foundation de EEUU y otras de la extrema derecha.

Friedrich Naumann Stiftung fur Die Freiheit: Entidad neoconservadora alemana vinculada con el ultraliberal Partido Libre Democrático, uno de los partidos políticos de la extrema derecha en Alemania. Se dedica a promover el pensamiento neoliberal en el mundo y aboga por una sociedad basada en los valores del mercado libre y la competencia, con la más mínima participación del Estado. Financia ONG neoliberales en África, Asia y América Latina con la intención de promover sus principios e ideales en esas regiones. Ha financiado diferentes programas y actividades del movimiento estudiantil de la derecha en Venezuela y financia activamente los proyectos del partido Primero Justicia y la Fundación Futuro Presente, del joven derechista Yon Goicochea.

Red Liberal de América Latina (RELIAL): Una red de organizaciones, instituciones y personas que promueven las políticas neoliberales en la región. Según su página web ( www.relial.org ), “esta red se crea con el fin de fortalecer y mejorar el liberalismo y la cooperación y coordinación entre los liberales en América Latina. Se busca ganar más espacio público para los liberales, aprovechar y compartir experiencias, mejorar la calidad de la gestión política liberal, así como desarrollar un contrapeso a las redes socialistas y demócratas existentes.” Dirigida por Otto Guevara, presidente del Movimiento Libertario de Costa Rica, RELIAL está conformada por las mismas entidades, como CEDICE, Fundación Friedrich Naumann Stiftung, Fundación Libertad, Fundación Atlas, FULIDE y otras que se repiten en las juntas directivas de todas las organizaciones neoliberales.

Atlas Economic Research Foundation: Fundada en 1981 por Antony Fisher, como una manera de institucionalizar su labor de replicar el modelo del “think tank independiente” por todo el mundo. Fisher también ayudó a establecer el Instituto Fraser, el Instituto Manhattan y el Instituto de Investigación Pacific, tres centros de estudios neoliberales. Actualmente, ATLAS dirige talleres y programas para otorgar premios a personajes destacados del mundo neoliberal y suministra servicios de asesoría para continuar fortaleciendo una red informal de más de 250 think tanks conservadores en 70 países, que se dedican a reproducir e implementar el modelo neoliberal. La misión de ATLAS, según uno de sus ex presidentes, John Blundell, es “llenar el mundo con think tanks que promuevan el mercado libre”. ATLAS ha dado más de 20 millones de dólares en becas a diferentes think tanks en el mundo durante los últimos veinte años. Su financiación principal viene de donaciones privadas y corporativas, incluidas grandes sumas procedentes de multinacionales como ExxonMobile y Philip Morris USA, entre otras.

Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales: La Fundación FAES se creó en Madrid el 11 de noviembre de 2002 y fusionó en una las cinco fundaciones vinculadas con el Partido Popular español (Fundación Cánovas del Castillo, Popular Iberoamericana, Popular Iberoamericana de Análisis y Estudios Sociales, Popular Iberoamericana de Estudios Europeos y el Instituto de Formación Política). FAES trabaja con una red de think tanks, organizaciones y partidos políticos con los que comparte y difunde sus ideas, a la vez que planifica actividades. Está dirigida y fundada por el ex Presidente español José María Aznar, quien estuvo involucrado en el golpe de Estado de Abril 2002 contra el Presidente Chávez y quien desde entonces ha participado conjuntamente con la oposición venezolana y la derecha internacional en una serie de planes de desestabilización contra la Revolución Bolivariana.

También forman parte de FAES importantes empresas, afines a su ideología, que tienen grandes intereses económicos en América Latina, como BBVA, Santander y ENDESA. Igualmente destacan entre los “íntimos” colaboradores de FAES, partidos y personajes relevantes de medios académicos, periodísticos y diplomáticos de la derecha latinoamericana. A pesar de que FAES es una fundación “dedicada al servicio de España y sus ciudadanos”, una gran mayoría de sus colaboradores son latinoamericanos. Entre ellos destacan: Leopoldo López, Alcalde de Chacao, Venezuela; Yon Goicochea, líder del movimiento estudiantil derechista en Venezuela; Manuel Espino Barrientos, presidente del PAN de México; Belisario Betancourt y Andrés Pastrana, ex presidentes de Colombia; Carlos Tudela, secretario ejecutivo de Asuntos Exteriores del Partido Demócrata Cristiano chileno; Sebastián Piñera, presidente de la Fundación Futuro de Chile; Adalberto Rodríguez Giavarini, ex canciller de Argentina, Marcela Prieto Botero, directora ejecutiva del Instituto de Ciencia Política de Colombia; Luis Cordero Barrera, vicerrector de la Universidad Andrés Bello de Chile; Diana Sofía Giraldo, decana de Comunicación de la Universidad Sergio Arboleda de Colombia; Luis Bustamante Belaunde, rector de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas; Ricardo López Murphy, presidente de la Fundación Recrear para el Crecimiento de Argentina; Alberto Jorge Triaca, director de la Fundación Pensar, Argentina; Gerardo Bongiovani Garassai, director de la Fundación Libertad, Argentina. También periodistas, como Julio Cirino y Carlos Pagni de Argentina o Plinio Apuleyo de Colombia, y asesores políticos como el boliviano Sarmiento Kohlenberger, además de los “intelectuales amigos” que llevan una visión neoliberal neoconservadora, como Enrique Krause, Carlos Alberto Montaner, Jorge Edwards o Álvaro Vargas Llosa.

FAES recibe gran parte de su financiación del gobierno de España (en 2007 recibió más de tres millones de euros). El 60% de sus fondos procede del sector público y el otro 40% de distintas donaciones privadas.

Durante 2007 y 2008, FAES financió una serie de conferencias y visitas de líderes estudiantiles venezolanos del movimiento opositor, como Yon Goicochea, Geraldine Álvarez y otros, realizados tanto en España como en el Parlamento Europeo. FAES forma parte de una red internacional de think tanks y ONG neoconservadoras, como Cato Institute, American Enterprise Institute, Heritage Foundation, International Republican Institute (IRI), National Democratic Institute for International Affairs (NDI), Hudson Institute, Fundación Ecuador Libre, Instituto Libertad y Democracia (Perú), Podemos (Bolivia), Fundación José Dolores Estrada (Nicaragua), Fundación Democracia en Libertad (Colombia), Red Libertad (Argentina), Fundación Justicia y Democracia (Venezuela), Súmate (Venezuela), CEDICE (Venezuela), IFEDEC (Venezuela), Partido Demócrata Cristiano de Chile, entre otros. FAES también trabaja con una amplia red de organizaciones para desestabilizar a Cuba, como Proyecto Varela, Bibliotecas Independientes de Cuba, Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) y Cuban Liberty Council, entre otras.

Fundación Iberoamericana Europa (FIE): Un centro privado de investigación, promoción y cooperación internacional sobre temas relacionados con el mercado libre, la empresa privada, el gobierno limitado y la libertad individual; en esencia, el neoliberalismo reaccionario. Su objetivo es promover esa cooperación desde España con América Latina y trabaja activamente en Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Costa Rica, Cuba, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú República Dominicana, Uruguay y Venezuela. Su programa principal en éstos países, “Libertad y desarrollo” se dedica a fortalecer el sector empresarial y la reducción del poder estatal sobre las instituciones privadas. Un encuentro de la FIE en 2003 dio a luz a la Fundación Internacional para la Libertad (FIL), la cual está dirigida desde entonces por el peruano neoconservador Mario Vargas Llosa.

Fundación Libertad: Una entidad privada de Argentina cuyo objetivo es la investigación y difusión de temas relacionados con la socioeconomía y la empresa, y que promueve el neoliberalismo en el continente. Creada en Rosario en 1988 por un grupo de empresarios y profesionales, la Fundación cuenta con el apoyo de más de 200 empresas privadas. Además está integrada por distintas redes de organizaciones neoliberales a nivel internacional, como el Instituto Cato, Fundación Heritage, CEDICE, FAES, RELIAL, FIE, ATLAS, PanAmerican Development Foundation de la USAID, el Wall Street Journal y otras. Sus proyectos incluyen cursos, conferencias, seminarios, estudios y publicaciones, y una gran presencia en los medios de comunicación a través de columnas y programas propios. Fundación Libertad también ayudó crear la Red de Fundaciones Argentinas (REFUNDAR), integrada por varias organizaciones neoliberales en el país.

Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga: Instituto fundado en 1987 en Colombia, considerado un centro de pensamiento neoliberal influyente de ese país. Está formado por empresarios, políticos académicos, escritores y periodistas con el objetivo de avanzar los ideales del mercado libre. Su principal proyecto es la Revista Perspectiva, una publicación dedicada a promover los principios del mercado libre y el neoliberalismo, financiada por CIPE/NED de EEUU y cuenta con el apoyo de CEDICE de Venezuela y la Fundación Libertad de Argentina. Su principal financiación viene de las agencias de Washington, como CIPE, NED y USAID, más las fundaciones europeas Konrad Adenaeur de Alemania y FAES de España.

Centro para la Empresa Privada Internacional (CIPE): CIPE es uno de los cuatro núcleos de financiación de la NED y la USAID y actúa como una contraparte afiliada y libre de impuestos de la Cámara de Comercio estadounidense. Esta entidad se estableció en 1983 como el brazo empresarial del Departamento de Estado para apoyar políticas de libre mercado y a un grupo de asociaciones de negocios. Se ocupa, además, del entrenamiento de líderes de negocios y de su movilización en los procesos políticos. En Europa Oriental, por ejemplo, CIPE tiene programas de apoyo a varias asociaciones empresariales y aporta asesoramiento y asistencia para acciones legislativas. Hungría, Rumania, Checoslovaquia y Polonia fueron receptoras de este “asesoramiento”. En Polonia se fundó la Sociedad Industrial Krakow con el objetivo de publicar un diario nacional. Esta publicación respondía al interés de cultivar y fomentar la empresa privada en lo que la retórica neoliberal llama el “buen desarrollo económico y democrático”. En Venezuela, trabajan y financian a Fedecámaras, COINDUSTRIA y CEDICE. La junta directiva está compuesta por miembros de la comunidad comercial estadounidense, figuras del Departamento de Estado y los centros ultraconservadores como Heritage Foundation y Hoover Institution.

Actores/personas en la red “pitiyanki”

Durante el evento principal de CEDICE y sus contrapartes ultraliberales, habrá conferencias y talleres impartidos por diferentes personajes de la derecha latinoamericana –incluidos varios venezolanos que han liderado los atentados contra la democracia en el país durante los últimos años-. Algunos son los siguientes:

Mario Vargas Llosa: Presidente de la Fundación Internacional para la Libertad (ver explicación anterior) y conocido vocero de la derecha internacional que se ha dedicado a la tarea de desacreditar los procesos de cambio en Venezuela, Ecuador y Bolivia en tiempos recientes. Es un escritor reaccionario (izquierdista convertido en ultraderechista) y fue candidato a la presidencia de Perú en 1990 con el partido conservador Frente Democrático (FREDEMO), abogando por reformas neoliberales. Ha declarado que el Presidente Chávez es “una amenaza para la democracia” y que está “desestabilizando la región”, frases que repiten con frecuencia los voceros de Washington.

Jorge Quiroga: Ex Presidente de Bolivia (2001-2002), ultraconservador, fue el vicepresidente de Hugo Banzer desde 1997 hasta que éste se retiro en 2001 por razones de salud. Quiroga, educado en EEUU en la Universidad Texas A&M se ha declarado como un “yuppie corporativo” (término en inglés para la generación del mercado libre y el neoliberalismo). Quiroga fue el candidato opositor a Evo Morales en las elecciones de 2005, representando al partido derechista PODEMOS. Sólo consiguió el 28,6% del voto en contraste con el 53% que cosechó Evo Morales. Quiroga trabajó para la empresa IBM y como asesor del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Es uno de los críticos más fervientes del Presidente Chávez y en los últimos años se ha dedicado a intentar desacreditar al Presidente Morales diciendo que bajo su mandato “Bolivia es colonia de Venezuela”, por la relación estrecha que comparten los dos países.

Francisco Flores: Ex Presidente de El Salvador (1999-2004) y miembro del partido conservador ARENA. También educado en EEUU en las Universidades de Amherst y Harvard. Como Presidente, Flores mantuvo una alianza estrecha con EEUU y la subordinación de su país a la agenda imperial. Autorizó el despliegue de tropas salvadoreñas en Iraq para apoyar al ejército estadounidense. También implementó el Tratado de Libre Comercio con EEUU y fue el arquitecto de la dolarización de la economía de su país, lo cual causó una inflación enorme y no tuvo consenso de la sociedad civil en El Salvador.

Jorge Castañeda: Canciller de México (2000-2003) durante la administración de Vicente Fox. También educado en EEUU en la Universidad de Princeton y con un doctorado de la Universidad de París I, Castañeda es autor de una decena de libros y escribe para los periódicos Reforma (México), El País de España, Los Angeles Times (EEUU) y la revista Newsweek. Fue candidato independiente a la presidencia de México en 2004, pero al no contar con el apoyo de los partidos políticos, su candidatura no fue posible bajo la ley mexicana. Se ha convertido en uno de los críticos más conocidos contra el Presidente Chávez y los gobernantes socialistas en la región. En 2009 se publicó una entrevista con Castañeda donde denunció una supuesta conspiración entre el Presidente Chávez y varios funcionarios del gobierno cubano para perpetrar un golpe de estado contra el Presidente Raúl Castro de Cuba, lo que posteriormente desmintió el propio Castañeda cuando admitió que no tenía evidencia ninguna de dicho complot sino que era su “opinión personal.”

Enrique Krauze: Escritor mexicano, acusado de ser un intelectual que fomenta el miedo a la ciudadanía en México, y que se dedicó a desacreditar al candidato a la presidencia mexicana de 2007, López Obrador. Es autor del libro “El poder y el delirio”, que critica e intenta desacreditar la figura de Hugo Chávez y su gobierno en Venezuela.

Óscar Ortiz: Presidente de la Cámara del Senado en Bolivia por el partido derechista PODEMOS, de la ciudad de Santa Cruz. Promotor de los proyectos separatistas en la media luna boliviana, también fue gerente de la Cámara de Industria y Comercio de Oriente en Bolivia y ha formado parte de los directorios de varias empresas cruceñas. También es columnista en la prensa boliviana, promoviendo matrices de opinión contra el gobierno de Evo Morales. Está vinculado con el ala violenta de los movimientos separatistas en Santa Cruz, la Unión Juvenil Cruceñista, y ha sido beneficiario de la inmensa financiación de la USAID y la NED en Bolivia.

Alex Sutton: Director Regional de Programas en América Latina y el Caribe del Instituto Republicano Internacional (IRI), entidad creada como una de las organizaciones claves de la National Endowment for Democracy (NED). El IRI ha financiado los partidos Primero Justicia y Un Nuevo Tiempo, entre otros, en Venezuela, y fue una de las primeras organizaciones estadounidenses que emitió una nota de prensa durante el golpe de Estado de Abril 2002 aplaudiendo los esfuerzos de la “sociedad civil” para derrocar el Presidente Chávez. Ha sido uno de los principales financiadores de la oposición en Venezuela durante los últimos ocho años, y ha financiado golpes de Estado en Haití, Ucrania, Serbia, Georgia y otros países donde realiza su trabajo de desestabilización y subversión.

Eduardo Bowles: Director del periódico derechista boliviano, El Nuevo Día.

Cynthia Hotton: Diputada Nacional de Argentina por el Capital Federal de la alianza Pro-Recrear, un agrupación de partidos políticos de derecha.

Antonio Ledezma: Actual Alcalde metropolitano de Caracas, dirigente del partido Alianza Bravo Pueblo y fundador del Comando Nacional para la Resistencia (CNR), entidad que se dedica a promover la desestabilización y las acciones violentas en el país. Participó en el golpe de Estado de Abril 2002 contra el Presidente Chávez y es uno de los voceros más reaccionarios de la oposición.

Leopoldo López: Dirigente político de la oposición venezolana. Miembro fundador del partido Primero Justicia, que anteriormente era una asociación civil financiada ilegalmente con fondos de PDVSA filtrados por su madre, Antonieta Mendoza de López, que fue directora de Asuntos Públicos de la empresa petrolera. Este joven político también tuvo una relación estrecha con el Instituto Republicano Internacional (IRI), que financió y asesoró la transformación de Primero Justicia en partido político. En los meses previos al golpe de Estado de Abril de 2002, Leopoldo López, junto a otros dirigentes de Primero Justicia, realizó frecuentes viajes a Washington para visitar la sede del IRI y reunirse con funcionarios del gobierno de George W. Bush.

El 11 de abril, López encabezó la marcha de oposición para dirigirla hacia el Palacio de Miraflores, lo que ocasionó la muerte de docenas de personas y el secuestro del Presidente Chávez. A finales de febrero de 2004, fue uno de los dirigentes de la oposición que encabezaron la guarimba (acciones violentas para crear caos y pánico en la sociedad), que tenía como objetivo forzar la renuncia del Presidente Chávez. Estas acciones violentas dirigidas por López causaron la muerte de varios ciudadanos venezolanos.

Más tarde López fracasó en su intento de tomar el poder en el seno de su partido Primero Justicia y frente a esta frustración renunció al partido que había fundado para unirse al partido derechista Un Nuevo Tiempo, del dirigente opositor Manuel Rosales. Fue alcalde del municipio de Chacao en Caracas desde el año 2000 a 2008 y ahora colabora con Antonio Ledezma para promover las “Redes Populares”, una iniciativa financiada por la USAID en Venezuela para penetrar e infiltrar las comunidades para crear divisiones dentro de las filas revolucionarias y reclutar activistas para las acciones desestabilizadoras.

María Corina Machado: Fundadora de la ONG venezolana Súmate, junto a su socio Alejandro Plaz. Hija de dos familias poderosas y oligarcas de la sociedad venezolana. Recibe financiación de la NED, la USAID y el Instituto Demócrata Nacional (NDI) a través de su ONG Súmate, la cual nació en el escenario político a principios de 2003, después del fracaso del lockout. Machado dirigió la campaña para revocar el mandato del Presidente Chávez durante el referéndum revocatorio de agosto de 2004. También firmó el Decreto Carmona durante el golpe de Estado de Abril de 2002 contra el Presidente Chávez. Estuvo presente en la ceremonia del Palacio de Miraflores aplaudiendo cuando el dictador Pedro Carmona procedió a disolver todas las instituciones democráticas del país. Machado dice que su ONG no es política ni partidista, sin embargo, su línea estratégica y comunicacional está en abierta oposición a la Revolución Bolivariana y al gobierno venezolano. Machado fue imputada por el Ministerio Público de Venezuela por haber recibido fondos de un gobierno extranjero (la NED) para usurpar las funciones del Consejo Nacional Electoral y por conspirar para desestabilizar el gobierno venezolano. Debido a las presiones que ha recibido el gobierno venezolano a través de la Embajada de EEUU en Venezuela, el Departamento de Estado (DOS), la Casa Blanca y otros aliados de Washington, el juicio contra Machado no ha podido progresar. Machado fue recibida por el Presidente George W. Bush en la Oficina Oval de la Casa Blanca el 31 de mayo de 2005, lo que demuestra la relación íntima entre la oposición venezolana y los más altos niveles del poder en Estados Unidos.

Yon Goicochea: Entrenado por los fundadores de la OTPOR de Serbia, el Albert Einstein Institute (AEI) y el International Center on Nonviolent Conflict (Centro Internacional del Conflicto No Violento “ICNC”), fue la figura estudiantil más destacada que salió al escenario político durante las protestas por la no renovación de la concesión al canal privado RCTV en 2007. Estudió en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), una de las universidades más derechistas del país. Luego de su estreno como líder estudiantil en los medios de comunicación internacionales, Goicochea viajó varias veces a Washington para reunirse con representantes de la National Endowment for Democracy (NED), el International Republican Institute (IRI), liderado por John McCain, y la USAID, además del AEI y CANVAS. Goicochea viajó varias veces a España, patrocinado por la Fundación FAES del ex Presidente José María Aznar, y a otros países, recibiendo fondos de EEUU tanto como de fundaciones neoliberales como Konrad Adenaeur.

Goicochea viajó a Bolivia durante 2007 y 2008 para trabajar y entrenar al Movimiento Juvenil Cruceñista, el movimiento derechista de la zona de Santa Cruz, Bolivia, conocido por su actitud y acciones racistas, violentas y divisionistas. En mayo del 2008, Goicochea estuvo en Ecuador, entrenando y fomentando la formación de un movimiento estudiantil de la derecha en ese país, “Manos Blancas”, para contrarrestar la política socialista del gobierno de Rafael Correa.

En 2008, Goicochea fue el ganador del premio “Milton Friedman” (antiguo asesor económico del dictador Augusto Pinochet) del Cato Institute por el “avance de la libertad económica”. Dicho premio ascendió a la cantidad de 500.000 dólares. Hoy es dirigente y miembro de la directiva del partido ultraconservador Primero Justicia.

Marcel Granier: Marcel Granier Haydon es Presidente y CEO de Empresas 1BC y Director General de Radio Caracas Televisión (RCTV), uno de los canales de televisión más vistos en Venezuela. El 27 de mayo de 2007 venció la concesión que RCTV tenía con el gobierno venezolano para transmitir su programación en el espectro radio eléctrico público. Debido a las constantes violaciones de la ley que había cometido RCTV durante el último decenio, el gobierno venezolano decidió no renovar su concesión. Antes, RCTV transmitía por el canal 2 en Venezuela y ocupaba la señal de televisión más poderosa en el país. Su programación consistía en un 80% de telenovelas y el resto eran programas de opinión, películas y noticieros. Actualmente, RCTV sigue transmitiendo vía cable y satélite en Venezuela a nivel internacional.

Marcel Granier y RCTV estuvieron involucrados en el golpe de Estado de Abril 2002 contra el Presidente Chávez, y a través de sus pantallas expresaron su apoyo a la breve dictadura de Pedro Carmona. RCTV también tuvo un papel principal en la guerra mediática que ocurrió durante el lockout de diciembre de 2002 a febrero de 2003. Granier ha sido un abierto opositor al gobierno del Presidente Chávez y ha utilizado su poder mediático para atacar al gobierno y manipular información y hechos para perjudicar a la administración de Chávez y sus obras. Luego del mayo de 2007, Granier montó una campaña internacional con el apoyo del gobierno de Estados Unidos y entidades como la NED, la USAID, Reporteros sin Fronteras (RSF), Human Rights Watch y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), para acusar al gobierno venezolano de violar los derechos humanos y particularmente la libertad de expresión. Granier fue invitado por el Presidente George W. Bush para participar en una reunión en las Naciones Unidas de “defensores de la libertad”. También fue invitado de honor de Freedom House y el Broadcasting Board of Governors para dictar una conferencia sobre libertad de expresión en 2007, junto a Karen Hughes, Directora de la Diplomacia Pública del Departamento de Estado (DOS), Paulo Dobriansky, neoconservador, miembro de PNAC y Subsecretario de Estado para Asuntos Globales bajo la administración de George W. Bush, y la congresista republicana Ileana Ros-Lehtinen, fanática anti castrista.

Miguel Enrique Otero: Editor y Director y nieto de los fundadores del periódico El Nacional de Venezuela, uno de los diarios más críticos y manipuladores contra el gobierno del Presidente Chávez. Otero también es fundador del Movimiento 2D, un grupo que se creó después del referéndum sobre la reforma constitucional, el 2 de Diciembre de 2007, con la pretensión de consolidar un nuevo movimiento opositor en el país. Otero y su grupo se han dedicado a utilizar los espacios de prensa y televisión para desacreditar al gobierno venezolano y promover matrices de opinión falsas sobre las supuestas «violaciones de derechos humanos» en el país. El Movimiento 2D ha promovido múltiples acciones violentas e ilegales en el país desde su fundación, incluyendo la pretensión de provocar reacciones represivas de los cuerpos de seguridad del Estado para luego justificar sus acusaciones de supuestas violaciones de derechos humanos.

*Eva Golinger, estadounidense-venezolana, es Doctora en Derecho Internacional, escritora e investigadora y autora de los libros El Código Chávez; Bush vs. Chávez: La Guerra de Washington Contra Venezuela; **La Telaraña Imperial: Enciclopedia de Injerencia y Subversión; y La Mirada del Imperio Sobre el 4F: Los Documentos Desclasificados de Washington Sobre la Rebelión Militar del 4 de Febrero de 1992.

Presidenciales en Chile: Ricardo Lagos, un "caudillo" apoyado por los empresarios?

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En momentos de alta tensión política y variadas incertidumbres sobre los comicios Municipales de este fin de semana, la ciudadanía se pregunta; ¿qué pasa con la seriedad política y mirada país de personajes como Ricardo Lagos?

La historia política de Chile reconocerá que durante el mandato del ex presidente Ricardo Lagos se lograron avances importantes en diferentes ámbitos tecnológicos, económicos, constitucionales y de alta infraestructura. Pero con esa misma claridad se ha de reconocer que el gran capital financiero -especulativo o no- ganó y acumuló grandes cantidades de dinero que hoy están dentro y fuera del país.

Este importante y decisivo antecedente no es un dato más. Bien lo saben las organizaciones de trabajadores que tuvieron grandes movilizaciones para lograr míseros aumentos salariales o las organizaciones estudiantiles que nunca fueron escuchadas cuando pidieron en las calles reformas profundas al deteriorado e injusto sistema educativo que, finalmente, tuvo que ser intervenido y reformado.

Es posible que estos simples datos aclaren porqué cuando Ricardo Lagos terminó su mandato presidencial fue aclamado por los grandes empresarios y le pidieron que volviera… Y, sin ir más lejos, hace una semana por medio de El Mercurio, nada menos que el inefable Ricardo Claro Valdés dijo que “Lagos era el único que tenía perfil de estadista y conocedor de la realidad mundial”. Sin duda todo un apoyo al ex presidente en desmedro de los otros candidatos concertacionistas con tantos o iguales méritos.

En medio de toda esta vorágine y a 20 años de los festejos por el triunfo del No, entrevistado por el académico Carlos Peña (5/10/2008), Lagos reiteró oficial y públicamente que no será candidato y que “tan pronto termine el proceso -electoral municipal-, reanudaré las actividades que he venido ejecutando estos últimos dos años”.

A la luz de los últimos hechos relacionados con las pre candidaturas presidenciales y las zigzagueantes declaraciones de Lagos al respecto, la ciudadanía con justa razón se pregunta: ¿Si ya dijo que no a una nueva eventual candidatura a la presidencial, porqué no apoya de una vez a su correligionario, José Miguel Insulza? O; ¿porqué no respeta la institucionalidad que tiene la propia Concertación para elegir al nuevo candidato presidencial? Antes estas interrogantes, el ex presidente, simplemente, calla.

El que no calla es su ex jefe de gabinete, Carlos Rubio, quién con precisión declaró el pasado fin de semana que el Transantiago y los problemas en EFE hacen inviable una candidatura del ex presidente Lagos. Y, sentencia con seguridad plena que llegó la hora de José Miguel Insulza: “El sabe que yo y muchos que están cerca de mí estamos esperando que el PS tome la definición y lo designe candidato para trabajar en su candidatura. Yo tengo con Insulza una relación muy larga, desde la fundación del Mapu hace muchos años”.

También diferentes encuestas muestran con buenos resultados a Insulza y no a Lagos, como la reciente muestra del centro de estudios Giropaís. Y, lo mismo en otras materias de suma importancia para el país, como por ejemplo qué hacer ante la grave crisis financiera en el 2009 y que sin duda golpeara el crecimiento y empleo en forma severa. Insulza, ya tiene claro que como consecuencia de esta negativa coyuntura económica, el gobierno de Michelle Bachelet terminará con una marcada desaceleración y un aumento del desempleo, pero sin caer en una recesión. En este escenario, Insulza, sabe bien como confrontar con éxito al empresario candidato Sebastián Piñera que hoy aparece triunfante sin un contendor único desde la Concertación.

Por estas razones y otras, es justo que la ciudadanía le exija a sus líderes políticos una mínima coherencia y responsabilidad. Un estadista o simple servidor público no puede estar entre “ser o no ser”, esto daña la imagen que ha de tener nuestra democracia y ayuda a aumentar los signos de desconfianza que se tiene hacia la clase política. Por otro lado, estos personajes tienen el deber ético de no caer en la tentación del caudillismo que no es otra cosa que sacar adelante sus personalismos sin medir los costos que estas operaciones acarrean a las organizaciones políticas y a la ciudadanía que valora su conciencia y vota con esperanza mirando el bien común de la nación.

Jaime Escobar es Editor religioso de “Crónica Digital” y “Reflexión y Liberación”.

Santiago de Chile, 20 de octubre 2008
Crónica Digital

Written by Eduardo Aquevedo

20 octubre, 2008 at 14:28

Los trabajadores una vez más, por R. Agacino

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Pasado y presente: Los trabajadores una vez más.

(Comentarios sobre los conflictos laborales).

Rafael Agacino[1]

En memoria de Rodrigo Cisternas Fernández joven obrero forestal, 26 años, asesinado el 3 de mayo de 2007 por las fuerzas policiales en Arauco.

La contrarrevolución neoliberal chilena cambió radicalmente la estructura de la economía, y consecuentemente, casi todo su entramado institucional. Un aspecto central de este cambio fue la “nueva organización industrial”, es decir, la nueva forma en que se articuló la propiedad, la producción y los procesos de trabajo, cuyo fundamento fueron las nuevas relaciones entre capital y trabajo, entre capitalistas y entre los propios trabajadores. La tarea político-ideológica de la contrarrevolución neoliberal fue fijar dichas relaciones como normas legales o garantizar, cuando se tratara de simples prácticas sociales, su reproducción espontánea, sin necesidad de ley. El conjunto de la institucionalidad de jure y de facto, constituyó y constituye la arquitectura del proyecto neoliberal, extendido incluso a otras dimensiones de la vida. En lo que sigue nos ocupamos de sus aspectos principales desde la perspectiva del mundo del trabajo.

1. La institucionalidad económica neoliberal y su impacto en el mundo del trabajo.

La “nueva organización industrial” se concretó desde muy temprano a través de una centralización horizontal del capital y de la fragmentación productiva. La centralización horizontal, como forma de control conglomerante de la propiedad, reconfiguró al segmento dominante del empresariado dando paso a “grupos económicos” con inversiones transversales, es decir, interesados cada vez más en la “acumulación en general” y menos en un “valor de uso” o rama específicos. La fragmentación productiva, por su parte, bajo la forma de externalización de funciones o subcontratación, modificó la demografía empresarial generando una estructura muy heterogénea que vinculó orgánicamente a firmas medianas y pequeñas -e incluso micro-empresas y trabajadores a domicilio- con los grandes conglomerados controladores de los procesos de acumulación.

Miradas estas tendencias desde el ángulo de los sujetos colectivos, por simple observación se constata que la franja del capital asociada a los conglomerados se fortaleció objetiva y subjetivamente, mientras los trabajadores – e incluso importantes franjas de capitales pequeños- fueron obligados por la dinámica de las transformaciones, a involucionar desde sujetos colectivos a simples categorías estadísticas sin significación social o política alguna.

Para la masa trabajadora este proceso fue acompañado por la precarización directa o indirecta de sus condiciones laborales por cuanto la institucionalidad laboral, aún considerando las reformas realizadas por los tres primeros gobiernos civiles, no se hizo cargo en plenitud del principio de “desigualdad originaria” entre capital y trabajo, idea fundante del Derecho Laboral. Salvo la estrecha franja de asalariados “protegidos” pertenecientes al Estado o a grandes empresas que aún mantienen núcleos estratégicos de empleo directo, la precarización de las condiciones laborales implicó la precarización de las propias condiciones de vida de la gran mayoría de los trabajadores. Y no sólo por los bajos salarios, malas condiciones de trabajo o “contratos basura”, sino también por la imposibilidad práctica o legal de ejercer los derechos de sindicalización y negociación consignados en la misma ley laboral[2].

En efecto, la legislación vigente, concebida por la dictadura y reformada por los gobiernos civiles, consigna cuatro tipos sindicatos – de empresa, interempresa, de trabajadores transitorios y de trabajadores independientes- de los cuales sólo el primero está plenamente facultado para negociar colectivamente. Los sindicatos interempresa, que requieren del acuerdo previo de los diferentes empleadores, y los de trabajadores transitorios, por la naturaleza de la actividad o de la relación, enfrentan serias dificultades para gestar organizaciones y procesos de negociación perdurables.

El mismo cuerpo legal autoriza dos modalidades de negociación colectiva: la reglada y la no reglada. La primera consiste en un procedimiento en que las partes tienen deberes y derechos definidos y se obligan a culminar con la suscripción de un contrato colectivo, mientras en la no reglada, el timing y su carácter dependen de la pura voluntad de las partes sin que éstas deban seguir un procedimiento que termine con la suscripción de un convenio colectivo, ni tengan derecho a ejercer, como en el caso anterior, ciertas prerrogativas como la huelga legal. Es importante, además, considerar que la negociación colectiva, sea o no reglada, puede llevarse a cabo tanto por sindicatos -instancias más permanentes y con personalidad jurídica- como por grupos negociadores organizados para ese solo fin y cuya existencia generalmente se limita a la duración del proceso.

Este entramado institucional de jure es el que explica que en la actualidad no más del 12% de la fuerza de trabajo ocupada esté organizada formalmente en sindicatos, y que la cobertura de la negociación colectiva –incluyendo sindicatos y grupos negociadores- alcance a poco más del 7% de los ocupados[3].

Si consideramos, por una parte, que sólo el 8% de la fuerza de trabajo está organizada en sindicatos de empresa – la opción más favorable para la negociación colectiva- con un tamaño promedio de 35 afiliados, y por otra, que los otros cuatro puntos porcentuales restantes de sindicalización (la tasa total alcanza al 12%) corresponden a sindicatos prácticamente imposibilitados de negociar colectivamente de forma eficaz y con efectos perdurables, se comprende la cuasi inutilidad de la legislación laboral actual[4].

Así, un 12% de los trabajadores organizados de manera fragmentaria y con poder mínimo y un 88% restante sin ningún tipo de organización propia, explican que el 93% de los ocupados de este país estén al margen de la protección laboral que deriva de la negociación colectiva y carezcan de herramientas legales efectivas para negociar las condiciones de venta y uso de su único activo: su capacidad de trabajo.

Por otra parte, la institucionalidad de facto se concretó en un conjunto de prácticas que reforzaron la atomización y la involución de los trabajadores comos sujetos colectivos. Los sistemas salariales asociados a la productividad individual, la introducción de nuevos paradigmas de organización del trabajo (polivalencia, rotación y ampliación de tareas, etc.) y de la producción (el “justo a y tiempo”, la maquila y subcontratación de mano de obra), fueron la base estructural extra jurídica sobre la cual el capital logró mantener a raya a los trabajadores e imponer mas fácilmente su racionalidad como sentido común. Este último proceso se extendió y legitimó cuando sobrevino la democracia, pues, durante los 17 años siguientes, aprovechando la vulnerabilidad, la obsecuencia o permeabilidad a la corrupción de las dirigencias, se los involucró en “acuerdos marcos” nacionales, en “alianzas estratégicas” sectoriales o simplemente inyectándoles la morfina del consumismo, que desplazó al trabajo del centro y proclamó al empresario y la empresa como causa de la riqueza y el bienestar. El verbo fue “emprender”, el sujeto el “emprendedor” o el “empresario”.

2. Límites del “sindicalismo clásico” y respuestas emergentes.

En la fase post dictatorial de la contra revolución neoliberal, el efecto de las transformaciones anteriores redujo la organización y lucha de los trabajadores a su mínima expresión. La concepción dominante, que podríamos denominar “sindicalismo clásico”[5], retuvo más por tradición que por acción, cierta presencia en los segmentos “más protegidos” de los trabajadores: los ocupados en los sectores público y municipal y en grandes empresas estatales o privadas con empleo directo y estable. Y hasta hoy, a pesar de las diversas fracturas que ha sufrido en su interior han convivido dos corrientes que se manifiestan en casi todas las organizaciones y centrales de las que hoy se compone[6]. Por una parte, la corriente social-concertacionista, incluida en ella sectores claramente colaboracionistas y digitados por la patronal, y por otra, la corriente clasista, igualmente tradicional pero con una orientación mas obrerista y de izquierda. La primera prácticamente renunció a la movilización mostrándose desde el principio obsecuente con las administraciones civiles post dictadura. La segunda, atrapada en una mezquindad corporativa y bloqueada por un dogmatismo que le ha impedido comprender profundamente la nueva realidad del trabajo, se ha mostrado impotente para levantar una política hacia los trabajadores flexibilizados y precarizados cuyas concepciones, formas de organización y lucha tradicionales, simplemente no le acomodan ni objetiva ni culturalmente.

Al lado del sindicalismo clásico, muchas veces en soledad, trastabillando, y sobre todo rompiendo con el chantaje que impuso la estrategia de los consensos de la Transición chilena, varias franjas de trabajadores en el ocaso de los ochenta y durante el boom de inversiones de la primera mitad de los noventa, comenzaron a reaccionar y ensayaron formas de convivencia, organización y luchas adaptadas a las nuevas condiciones de precariedad y flexibilidad. Se trataba de experiencias que, a diferencia de aquellas vinculadas al sindicalismo clásico, construyeron formas propias de convivencia y apoyo mutuo, desarrollaron una militancia social amplia, enfrentaron negociaciones de facto al amparo o no de organizaciones legales, y ensayaron métodos de participación colectiva y acción directa. Entre estas experiencias, las más conocidas fueron: la de los trabajadores del montaje industrial agrupados en el SINAMI, la de los contratistas del cobre de la división El Teniente de CODELCO[7] y la de los grupos de mujeres de la agroindustria (temporeras) que aprendieron de súbito a pelear por mejoras en sus salarios y paupérrimas condiciones de trabajo. En lo que va corrido de la presente década, la experiencia más emblemática y aleccionadora, previa a las movilizaciones de trabajadores subcontratistas este año 2007, es sin duda la de los estibadores subcontratistas de los puertos de Coronel, Lirquen, Talcahuano y San Vicente ocurrida en el año 2003[8].

Naturalmente, las movilizaciones recientes de los subcontratistas de las forestales y el cobre, así como las anteriormente citadas, tienen singularidades que explican sus éxitos y fracasos, incluidos los tremendos costos humanos como lo fue el cuasi fusilamiento del joven obrero Rodrigo Cisternas por parte de Carabineros[9].

El tipo de empresa (holding público o privado, exportadora, etc.), el momento económico y político en que se lanza el conflicto, la experiencia y composición del activo de trabajadores que se moviliza en cada caso, etc., son todos factores clave a la hora de su desenlace. Pero las diferencias fundamentales que interesa resaltar aquí se refieren a las concepciones y prácticas respecto del sindicalismo clásico. Estas diferencias pueden ser relevadas desde varios ángulos y son claramente visibles cuando se tiene a la vista las institucionalidad de jure y de facto que impera actualmente en el país.

En el caso de un típico sindicato de empresa, su derecho a negociación colectiva se concreta inicialmente presentando a su patrón directo un proyecto de contrato o de convenio según se trate de un proceso reglado o no. Luego, si se trata de un contrato colectivo, la negociación se ciñe a un conjunto de etapas con procedimientos y tiempos predefinidos, incluida la votación y/o realización de la huelga legal, o bien, en el caso de convenio, desarrollando un proceso de negociación sin pauta ni duración definidas y sin derecho a huelga. Así, si los sindicatos o grupos negociadores logran resistir las prácticas antisindicales y aunar la voluntad de sus asociados para iniciar la negociación, deben enfrentar luego problemas de orden táctico como: conformación de equipos de negociación efectivos, incluyendo asesoría legal y económica, reunión de información clave respecto de la economía, sector y la empresa, y sobre todo el problema de mantener a su dirigencia unida e impermeable al soborno, así como a sus asociados involucrados y dispuestos a aplicar dosis crecientes de presión hasta llegar, si disponen de este recurso, a la huelga legal.

Este ciclo de negociación, repetido cada dos, tres o cuatro años, es la práctica habitual de negociación de los sindicatos de trabajadores de planta de grandes empresas tales como MADECO, BANCO CHILE, AFP PROVIDA, ENAP, ESCONDIDA, BATA, CCU, TELEFONICA y otras similares. En todos ellas, debe destacarse, existe al menos un sindicato de empresa que presenta un pliego formal de peticiones a su empleador directo y conocido, y que con la debida asesoría y definiciones de negociación, se dedica, en un espacio y tiempos formalmente reconocidos, a consensuar con su empleador las magnitudes de reajustes y mejoras en las condiciones laborales para sus asociados, y que a veces, más por defecto que por efecto, se hacen también extensibles a los trabajadores no organizados u organizados en otros sindicatos o grupos negociadores de la misma empresa.

Se comprenderá que si este ciclo entraña dificultades para los grandes sindicatos de empresas, éstas se multiplican para los sindicatos pequeños, con escasos recursos económicos, baja calificación y experiencia de sus asociados y acceso limitado a medios de información. Peor en el caso de los grupos negociadores poco numerosos y en los sindicatos inter empresa que deben conseguir la anuencia de los empleadores involucrados para siquiera aspirar a negociar. Y así, en general, para todos los ocupados en los eslabones débiles de las cadenas de subcontratación y/o externalización cuya relación laboral legal es tan precaria aún cuando produzcan bienes o servicios para las grandes empresa mandantes[10].

Por ello, la negociación “tecnificada”, es un modelo practicado por un segmento muy reducido de trabajadores organizados que, como ya hemos visto, fluctúan en torno al 7% de la fuerza de trabajo ocupada.

3. Ruptura y continuidad. Las nuevas prácticas y nuevos sujetos.

La originalidad de las experiencias desarrolladas por los trabajadores para los cuales todo este entramado institucional resulta cuasi inútil, estriba en los síntomas de ruptura con las prácticas y concepciones del viejo sindicalismo constituido al amparo del patrón de acumulación desarrollista. Lo que se observa es una recuperación de prácticas históricas de organización y lucha, digamos pre-clásicas, ensayadas por el movimiento de trabajadores de fines del siglo XIX y principios del XX que, como se sabe, fue muy influenciado por concepciones libertarias y autonomistas.

Estos síntomas de ruptura con el sindicalismo clásico se manifiestan en un intento de comprender y actuar frente a la actual realidad del trabajo y la producción con otros conceptos y medios organizativos. Lo anterior es muy evidente cuando se analizan las prácticas de las nuevas cohortes de trabajadores que conforman la fuerza de trabajo actual; éstas son ya directamente hijas del modelo, han crecido y sobrevivido en las nuevas condiciones laborales y de la producción, por lo cual sus formas de entender su vida como trabajadores y sus luchas ya no se estructuran subjetivamente con los códigos lingüísticos y conceptuales propios del sindicalismo clásico, menos con sus formas organizativas y de convivencia[11].

Estas franjas han comprendido, en primer lugar, que la organización de los trabajadores consiste ante todo en la articulación de voluntades sobre la base de una identidad “general de clase” que supera la específica identidad fundada en el oficio o la empresa; y por ello mismo, en una franca disposición a actuar colectivamente en torno a intereses mucho mas generales que los propios e inmediatos. Y aunque en muchos casos la organización adopte la figura legal de sindicato o arranque de ella, lo importante es que la práctica de las organizaciones supera las restricciones impuestas por esa forma legal y cultural que se ha impuesto en las últimas décadas. Una manifestación concreta de esta concepción es que muchas de éstas organizaciones de nuevo tipo mantienen la afiliación con independencia de si el trabajador está o no empleado, o si está o no trabajando en la misma empresa, faena o proyecto. El camino lo abrió el antiguo SINAMI que utilizó la figura de “sindicato nacional” para mantener la afiliación de masas de trabajadores que se desplazaban de obra en obra con tiempos más o menos prolongados de desempleo; y en nuestros días el paradigma, sin duda, lo constituye el Sindicato de Trabajadores del Puerto de San Vicente que cuenta con socios que mantienen su afiliación a pesar que sus contratos con las empresas de estiba tienen una duración máxima de 8 horas y nada asegura que al día, semana o mes siguientes puedan ser nuevamente contratados[12].

En segundo lugar, entienden que en las nuevas condiciones de producción la relación laboral-legal no se corresponde necesariamente con la relación laboral-económica. En efecto, como ya hemos dicho, la fragmentación productiva separa la relación legal de la relación económica pues la entidad que aparece como contratante no necesariamente es la entidad que se sirve directa o indirectamente de la fuerza de trabajo. Es evidente que la existencia de circuitos productivos o cadenas de subcontratación que vinculan desde talleres productivos – incluso en ocasiones trabajadores a domicilio- con pequeñas y medianas empresas que suministran partes o piezas o simplemente fuerza de trabajo a una empresa mandante, hace inútil la ley laboral. En efecto ¿tiene algún sentido se autorice la organización y negociación a sindicatos de empresa o grupos negociadores, si éstos deben remitirse a un empleador que, como ocurre en miles de casos, no tiene ni la capacidad ni la independencia económicas para negociar seriamente con sus trabajadores directos?

Así, en suma, se verifica que en las condiciones de fragmentación productiva y flexibilidad del mercado de trabajo, el sindicato formal no sólo es inservible como instrumento organizativo para los trabajadores que rotan entre el empleo y el desempleo, sino también como medio de negociación para aquellos trabajadores cuyo empleador directo no es sino un suministrador de fuerza de trabajo para el empleador efectivo.

En tercer lugar, las franjas de trabajadores de las que hablamos han ido desarrollando la conciencia de que la organización y sus acciones deben adecuarse a exigencias mayores a la pura capacidad negociadora en mesa o de lucha en condiciones tradicionales de conflicto. Por el contrario, éstas asumen desde la partida exigencias de carácter más político, por cuanto se refieren a la constitución de sujetos colectivos capaces de resolver al menos tres problemas tácticos que para el sindicato de empresa de las grandes firmas se suponen resueltos, a saber:

(a) Construir una fuerza colectiva capaz de superar el efecto atomizador de la institucionalidad vigente. Dado que en la mayoría de los casos la relación laboral directa encubre al patrón o empleador real por medio de una infinidad de empleadores formales, los trabajadores deben convencerse y convencer que hay que desplazar el espacio de organización y lucha de la relación laboral-legal a la relación laboral-económica. Vale la pena indicar que este tipo de organización y negociación solo en apariencia recuerda la negociación por rama pues el referente aquí no es la rama sino el holding o el grupo económico y/o la empresa principal mandante.

(b) Forzar a que la contraparte patronal real se constituya como tal. Por la misma razón anterior, los trabajadores para siquiera aspirar a negociar con efectividad deben preocuparse ante de todo de obligar a que el empleador real aparezca, dé la cara y acepte negociar. Como se ha visto, éste se hace el desentendido o se rehúsa a dialogar argumentando que se trata de una relación laboral de la cual él no forma parte; así, no queda más que forzarlo a reconocer de facto una relación de facto. Una buena parte de las posibilidades de éxito del conflicto se juega en la capacidad de los trabajadores para lograr constituir a su contraparte, sino ¿con quién negociarían?

(c) Resistir la persecución post negociación. Si se logra forzar a los empleadores reales a constituirse en contrapartes negociadoras, y más si la negociación resulta favorable a los trabajadores, sabido es que hay que prepararse para la reacción patronal. En muchos casos, ésta se asemeja a una suerte de “terror empresarial” que incluye despidos, listas negras y soborno. El empresariado aprende rápidamente y no admite ser gratuitamente sorprendido dos veces.

Tanto en las movilizaciones ilegales de los estibadores de la VIII región el 2003, como en las de trabajadores forestales y del cobre de este año, luego de lograr constituir una organización trasversal y desencadenar el proceso, el punto crítico ha sido forzar la constitución de una mesa negociadora con las empresas mandantes, e incluso, concitando la atención de las autoridades políticas (Intendente, ministros del trabajo e interior) y de los grandes propietarios como ocurrió con Ricardo Claro en los puertos y con Eliodoro Matte en Mininco. Se trata, como decían los trabajadores del puerto de San Vicente, “de negociar con Tarzán, no con los monos[13].

Por otra parte, las experiencias del SINAMI[14], SINTRAC y más recientemente de los trabajadores subcontratados de CODELCO, muestran la necesidad de protegerse frente al soborno a dirigentes, despidos y listas negras. Este último mecanismo, muy usado en los sectores de trabajo temporal y transitorio, ha implicado que muchos de sus militantes más activos – que usualmente cumplen el rol de delegados – sean forzados a cambiar de oficio e incluso a migrar, por cuanto las firmas subcontratistas se niegan a emplearlos. Así, se ha vuelto necesario implementar fondos de huelga, fondos rotatorios o simplemente colectas solidarias, iniciativas colectivas que han recuperado las prácticas de apoyo mutuo y solidaridad autónomas típicas del movimiento de trabajadores de inicios del siglo pasado.

Como se observa, las concepciones organizativas y de convivencia, así como las definiciones tácticas a utilizar en las luchas reivindicativas, deben considerar desde la partida un conjunto de dimensiones y tareas mucho más amplias y complejas que aquellas propias de los sindicatos de trabajadores estables. La organización tiene poco de clientelismo entre dirigentes que ofrecen mejoras y socios que las demandan pasivamente; aquí se trata de organizaciones cuya única posibilidad de mejorar las condiciones de sus asociados y sobrevivir, es ampliar la mirada y ámbito de acción, condición muy favorable a la constitución de sujetos sociales activos.

4. Un paso adelante: los trabajadores una vez más un sujeto político-social.

En esta perspectiva y en cuarto lugar, lentamente comienza a plantearse la problemática de los derechos generales, la demanda por los “derechos sociales” tales como educación, salud, vivienda, recreación, etc., cuya posibilidad de ser satisfechos a partir de las negociaciones restringidas a los lugares de trabajo o con los empleadores directos, en las condiciones actuales es prácticamente nula.

En el contexto del patrón de acumulación desarrollista anterior, algunos segmentos de trabajadores lograron satisfacer éstos derechos generales negociando en sus espacios laborales propios por cuanto la institucionalidad vigente incluía mecanismos tripartitos (Estado, empresarios y sindicatos) que lo hacían posible. Tales mecanismos dieron origen, por ejemplo, a una serie de establecimientos educacionales, complejos habitacionales y deportivos – recuérdese la Escuela Matte en Puente Alto, las poblaciones Yarur y Copec en Santiago, los estadios ferroviarios en varias ciudades- y otras instalaciones destinadas a cubrir parte de estas “demandas sociales”.

Es obvio que hoy esos logros son inimaginables negociando con los empleadores directos, incluso en caso de los sindicatos de empresa clásicos.

Esas demandas requieren de una fuerza tal que, primero, sea capaz de reponer el rol central del trabajo y los trabajadores en la producción de la riqueza social y en la sociedad, sobre todo reponerlo en la propia cabeza de los trabajadores cuya identidad está hoy trizada, y en segundo lugar, forzar a que los sectores dominantes y el Estado se constituyan como contraparte de la “cuestión social”.

La clave del presente es la constitución de los trabajadores como sujeto político-social; logrado esto se verá cuánto se gana y cómo se sobrevive a los embates de un sistema neoliberal ya maduro que parece contar cada vez con menos artilugios para eludir sus síntomas de agotamiento.

En noviembre de este año se conmemorarán los 100 años de la masacre de la Escuela Santa María de Iquique; a pesar de que ha pasado un siglo, la memoria está viva. Este simple hecho señala que la matrix neoliberal adolece de fallas, de fisuras; por ellas sus anomalías estructurales afloran y golpetean la conciencia de quien se detenga un minuto a reflexionar con mínima profundidad sobre su miseria global. La primera anomalía es su incompletitud histórica por cuanto no logra anular el pasado, el sedimento de la memoria; la segunda es su incompletitud actual, por cuanto ya no le es posible mantener a bajo costo la brecha entre lo que promete y lo que satisface. Por el contrario sus costos son crecientes y hay menos humanidad dispuesta a soportarlos.

Los obreros salitreros dejaron las oficinas y bajaron a Iquique para exigir al conjunto de la patronal y al Estado se constituyeran en la contraparte de sus demandas. Hoy, casi como ley de la historia, las condiciones parecen obligar a los trabajadores a elevar su mirada y generalizar sus luchas para forzar la constitución contraparte de la “cuestión social”. De seguro, la tentación de los sectores dominantes será responder otra vez con plomo, cárcel y torturas como en 1907 y en 1973; el talento de los constructores debe prever ese expediente, y en consecuencia, esta vez si prepararse para resistir y si prepararse para vencer.

Santiago, memorable 15 de agosto de 2007.


[1] Profesor Universidad Bolivariana. Versión corregida 24/09/07; archivo electrónico en: www.redem.buap.mx.

[2] Más detalles sobre los temas tratados en este y el punto siguiente en R. Agacino: Notas sobre el capitalismo chileno y antecedentes para una plataforma de lucha por los derechos generales de los trabajadores, revista Economía Crítica y Desarrollo, Año 1, Nº 2, Semestre II-2002, Santiago. Versión electrónica en http://www.redem.buap.mx.

[3] Dirección Nacional del Trabajo: Compendio de series estadísticas 1990-2006, Capitulo I: Sindicalismo y Capítulo II: Negociación Colectiva, disponibles en http://portal.dt.gob.cl/documentacion. La cobertura del 7% de la negociación colectiva resulta de la suma –aproximada, sin decimales- de las tasas de trabajadores involucrados en negociaciones respecto del total de fuerza de trabajo ocupada, excluida la administración pública, correspondientes a los años 2005 y 2006.

[4] Las cifras son tomadas directamente de la fuente indicada en nota anterior.

[5] Denominamos así al movimiento sindical característico del patrón de acumulación desarrollista que, en lo central, representó a la franja de trabajadores estatales y de las grandes empresas de la minería, industria, el comercio y los servicios. No obstante las diferencias ideológicas que coexistieron y coexisten en su interior, este sindicalismo es tributario de concepciones organizativas y prácticas de representación burocráticas así como proclive a una relación de dependencia respecto de los partidos políticos y el Estado, tendencias muy propias del ideario keynesiano o estatalista. Sus formas clásicas de organización han sido los sindicatos de empresa y las asociaciones gremiales. La distinción entre “sindicalismo clásico” y movimiento de trabajadores permite mostrar que éste último no se agota ni se reduce a sola una de sus formas históricas: el sindicalismo. La historia oficial ortodoxa tiende a presentar las experiencias previas – aquellas acaecidas entre fines del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX- como “proto sindicalismo”, mostrándolas como inmaduras y puramente espontáneas. Nada más falso. Se trató de procesos de constitución y lucha cuyas concepciones organizativas y prácticas no sólo fueron adecuadas a las condiciones impuestas por el patrón de acumulación capitalista vigente en ese entonces, sino también, promotoras de la independencia y autonomía que pretendían convertir a la clase obrera en un auténtico sujeto social y político.

[6] En la actualidad existen como centrales legalmente constituidas y/o reconocidas por la OIT, la CUT, la CAT y la UNT.

[7] Para un análisis más detallado de las estrategias sindicales en la minería ver Agacino, Rojas y González: Capital transnacional y Trabajo. El desarrollo Minero en Chile, LOM, Santiago, 1998.

[8] Ver artículo de Luis Candia: Toma de puertos, victoria de los trabajadores, revista Pastoral Popular, Nº 285, agosto 2003.

[9] Hay registros gráficos residentes en diferentes páginas web. Por ejemplo, http://www.youtube.com.

[10] Empresas mandantes son aquellas que subcontratan a otras firmas a fin de que realicen actividades productivas o de servicios, o bien, en un sentido más amplio, a objeto de que les suministran servicios de fuerza de trabajo para realizar tales actividades.

[11] Un buen ejemplo es la reciente experiencia de un grupo de trabajadores de Supermercados Líder. Una organización formada bajo la cubierta de un club deportivo e integrada casi únicamente por jóvenes logró, por medio de una heterodoxa movilización, resultados favorables, y sobre todo, sobrevivir a los embates del empresariado. Una ventaja notable de este grupo jóvenes, en contraste con las viejas generaciones de trabajadores formadas en el sindicalismo tradicional, es su mayor resistencia subjetiva a la amenaza del despido. Y no porque se trate de chicos indolentes o sin responsabilidades familiares, sino simplemente porque toda su vida laboral la han desarrollado en condiciones de flexibilidad precaria, y por tanto, digámoslo así, están ya aclimatados a transitar entre el empleo y el desempleo, a cambiar de oficio, empresa e incluso de barrio cada dos o tres años. Son “carne para la picadora” como diría la Polla Record, grupo musical muy escuchado por las nuevas generaciones de trabajadores.

[12] Ver reportaje de Manuel Ossa: Estibadores de San Vicente – una organización comunitaria y sindical, revista Pastoral Popular, Nº 279, mayo 2002.

[13] A este respecto resulta interesante conocer el número de personas empleadas directa e indirectamente por cada conglomerado o holding. No contamos con cifras precisas pero recientemente se publicó una referencia sobre los trabajadores empleados por las principales empresas según ventas anuales consolidadas en el año 2006. Entre otras, es notable saber que CENCOSUD del grupo (Horst) Paulman, empleó un total de 70.869 trabajadores en sus diferentes empresas durante el 2006; Falabella del grupo (Reinaldo) Solari ocupó 49.507 trabajadores; D&S del grupo (Felipe) Ibáñez ocupó 33.724 trabajadores y CELCO del grupo (Anacleto) Angelini empleó 34.000 trabajadores. Está claro entonces a quién dirigirse. Véase revista Capital N°202, Santiago, 20/04/2006.

[14] Luego de una larga crisis generada por acusaciones cruzadas de corrupción –algunos dirigentes se habrían transformado en contratistas suministradores de mano de obra para las empresas contraparte sin renunciar a su calidad de tales – ésta organización se escindió y un grupo de trabajadores dio origen, a fines del año 2003, al Sindicato Interempresa nacional de trabajadores de contratistas y subcontratistas, SINTRAC.

Clases medias y estratos socio-economicos en Chile, por R. Mendez (Adimarx)

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En los últimos 20 años, Chile ha vivido una serie de cambios que han marcado la nueva identidad nacional. En este nuevo chile, cuatro segmentos de población emergen con particular fuerza. Los ancianos, las mujeres activas, los jóvenes y la nueva clase media son quienes determinarán el futuro de nuestro país.


COMO SON LOS NUEVOS CHILENOS.

Cuando se analiza la realidad económica de Chile se da cuenta de que en algún momento nuestro país empezó a hacer las cosas mejor que el resto de sus vecinos en América Latina y a despegarse de ellos en materia de ingreso y desarrollo económico. Parafraseando a Vargas Llosa cuando se pregunta, en Conversaciones en la Catedral, en qué momento Perú se chingó, en algún momento deberíamos ser capaces nosotros también de identificar en qué momento Chile atinó a hacer las cosas bien, empezó a crecer y a separarse del resto.

Si se compara el ingreso per cápita chileno relativo al ingreso per capita de Estados Unidos, se aprecia que en la década que siguió a 1975 Chile se movía en los mismos rangos que el resto de América Latina y que en 1985 vivió un año de quiebre. Entre 1985 y 2005, es fácil observar cómo la curva chilena se va separando del resto. Mientras los principales países de América Latina ­México, Brasil, Argentina, Uruguay, Venezuela­ hoy día están entre 0, 5 y 0, 8 del ingreso per capita relativo al de Estados Unidos, Chile es el único que ha despegado hasta niveles de 1, 3. Por eso, podríamos decir que en ese período Chile “atinó”. Han pasado muchas cosas en estos 20 años y existen cinco hitos clave para entender el nuevo Chile que emergió.

CINCO HITOS

Cinco hitos fundamentales para entender lo que está pasando en el marketing, en la política, con la religión y con la población.En primer lugar, la pobreza que representaba casi el 50 por ciento de los chilenos, bajó, según las cifras de 2003, a un 18 por ciento. En segundo lugar, esta gran masa de pobreza cambió naturalmente su situación económica y cultural y entró a la clase media y media-baja. Este traslado del peso de la pobreza a la clase media ha marcado el desarrollo económico de los últimos años. El tercer hito es un asunto cultural: la población chilena de buena o de mala gana ha asimilado culturalmente la economía de mercado. En Chile la gente trabaja, se educa, se esfuerza pensando que el sistema de mercado, en el cual el progreso depende básicamente del esfuerzo personal, está aquí para quedarse. El cuarto corresponde a una nueva visión empresarial, pues está claro que queremos empresas globales que se comparen a nivel mundial. Esas mismas empresas están compitiendo de una manera absolutamente nueva. Por ejemplo, hay un empresario chileno que para exportar un producto alimenticio a Estados Unidos decidió que lo más conveniente era comprar terrenos para los cultivos en Polonia. Eso es parte de unas visiones nuevas que están emergiendo y que llevan a cuestionarse qué es el mundo y qué son los negocios de hoy. Estos cuatro elementos se acompañan de un quinto hito: el acelerado proceso de cambios valóricos. La sociedad se está tensionando entorno a temas que nos dividen ­como el divorcio y la píldora del día después­ debido a todo un cambio cultural.Estas cinco claves marcan la nueva realidad de Chile.

Son cambios de las últimas dos décadas que, de alguna manera, van a seguir marcando los próximos años. A estos hitos se suma otro fenómeno nuevo: la movilidad intergeneracional. En un novedoso trabajo, Javier Núñez y Cristina Risco, dos investigadores de la Universidad de Chile, comparan el quintil de ingreso en que estaban los padres cuando sus hijos nacieron y el quintil de ingreso actual de esos hijos. En el caso de los padres que estaban en el quintil más bajo, o sea, en la pobreza, el 31 por ciento de sus hijos se ubica en el mismo quintil. Pero un 21 por ciento sube un quintil, otro 21 por ciento sube dos, un 19 por ciento sube tres y un 7 por ciento, cuatro.

Eso significa que el 26 por ciento de los hijos de los más pobres logran, en definitiva, subir a los dos quintiles más altos. Entre la gente del ABC1 y el C2, destaca a su vez la mayor capacidad de los padres para traspasarles a los hijos su bienestar, puesto que el 50 por ciento de los hijos de los más ricos permanecen en el quintil más alto. Otro 50 por ciento, sin embargo, baja en la escala social: en un quintil, el 26 por ciento, en dos, el 6 por ciento y un 19 por ciento va ir a parar a los dos quintiles más bajos.Esto refleja que sí hay movilidad. En los últimos años, el determinismo social con el cual los hijos enfrentan la vida ha sido más flexible.En este contexto, los ganadores de este período de 20 años han sido las empresas que previeron estos cambios. Muchos de ellos se van a mantener.

También van a surgir otras. Así es como en el futuro nos encontraremos con cuatro nuevos segmentos emergentes: los mayores “mayoritarios” que recién están apareciendo; los jóvenes cada vez más minoritarios; las mujeres económicamente activas cada vez más numerosas y la nueva clase media.

LOS MAYORES GANAN EN 2020.

La nueva mayoría es, valga la redundancia, mayor. Por eso, es importante referirse a un error que cometió el INE (Instituto Nacional de Estadísticas) sobre el cual éste nunca se ha querido pronunciar.A mediados de los noventa, el INE hizo una estimación de la población de 2000 en adelante que preveía que en esa fecha los chilenos iban a ser 15 millones 211 mil. Sin embargo, cuando apareció el censo de 2002 resultó que eran 15 millones 116 mil. Equivocarse en cien mil personas podría parecer como poco relevante, pero al observar la estructura de edad queda en evidencia la importancia del error. Las estadísticas muestran que, a diferencia de lo que pensaba el INE, los niños de 0 a 14 años no fueron 4 millones 300 mil a la llegada del nuevo milenio, sino que 3 millones 890 mil, es decir 400 mil menos de lo previsto. A su vez, las personas de 60 años y más eran un millón 717 mil y no un millón 550 mil.

En breve había menos niños y más ancianos. Se había producido en la segunda parte de los noventa un profundo cambio en la tasa de natalidad y en la esperanza de vida, que hizo que la estimación poblacional del INE fuera groseramente errónea respecto de la realidad que nos mostró el censo de 2002. Se dejan entrever dos consecuencias de lo que nos dicen esas cifras: si se mantiene esta tendencia, entorno a 2020 los mayores de 60 años superarán a los menores de 14 y se dará un hecho histórico inédito llamado “el triunfo de la conspiración de Matusalén”. El término lo acuñó un demógrafo alemán. La conspiración de Matusalén corresponde a lo siguiente: por primera vez en la historia de la humanidad los viejos superarán a los niños. La mayoría de la sociedad será un grupo que no se puede reproducir y que ya ha sobrepasado su utilidad biológica. Esto es algo que la evolución de la humanidad trata de evitar, pero que apareció como una nueva realidad: la sociedad estará dominada culturalmente y económicamente por los viejos.

En base a estos datos, si a las tasas actuales de natalidad se les resta solamente los nacimientos no deseados de mujeres de menos de 19 años (madres adolescentes) y suponiendo que no aumentará significativamente la longitud de la vida en los próximos 50 años, es muy probable que se produzca una declinación de la población que llevará a Chile a no contar más de 11 millones de habitantes en 2050. Todo indica que la población nacional se mantendrá relativamente estable hasta 2010 para después de esa fecha empezar a disminuir. Ese proceso se acelerará de 2020 en adelante hasta llegar al resultado conocido. Esto es un fenómeno que ya está ocurriendo en Europa, pero del cual aquí nadie se ha preocupado. No existe ninguna política al respecto. Siguiendo con las proyecciones, para enfrentar este hecho, sería necesario crear incentivos para que los jóvenes se dediquen a tener más hijos y estimular la inmigración. Se necesitarían 50 mil inmigrantes o el nacimiento de 50 mil niños más cada año para apenas lograr mantener la población actual el año 2050.

APOGEO DE LA MUJER TRABAJADORA.

Las mujeres representaron, según el censo, un 36 por ciento de la fuerza laboral de Chile. Si cruzamos ese dato con el nivel socioeconómico nos encontramos con que el 52,5 por ciento de las mujeres mayores de 15 años en el ABC1 son económicamente activas, mientras en el nivel más bajo éstas son un 21,9 por ciento. Existe una clara asociación: mayor el nivel socioeconómico, mayor la proporción de mujeres que trabajan. Eso induce a pensar que en el futuro la tasa de mujeres activas aumentará aun más, como ya ha sucedido en otros países de América Latina. Este fenómeno ha constituido un mecanismo que les ha permitido a muchas familias del sector E surgir y a través de los ingresos de la mujer entrar al grupo D.

Un estudio sobre las mujeres de todo el país, hecho por Adimark en 2004, mostró que las mujeres que trabajan y las que no lo hacen presentan diferencias culturales profundas. Por ejemplo, la mujer que trabaja paga más en efectivo que la mujer que está en su casa. A la pregunta ¿se sentiría perdida y sola en el extranjero? Dos tercios de las mujeres que no trabajan responden que sí, mientras el 56 por ciento de las otras aseguran que no. Al 79 por ciento de las mujeres que no trabajan les gusta cocinar, pero esa cifra baja al 66 por ciento cuando se trata de las mujeres activas. Asimismo, mientras un 33 por ciento de las dueñas de casa siente que sus opiniones no cuentan mucho, las trabajadoras tienen la autoestima más alta: sólo un 21 por ciento de ellas cree que lo que piensan no tiene peso.Hay una diferencia de independencia, de comunicación, de preferencia, de gusto y de comunicación. Casi la mitad de las que trabajan caen en este pecado mortal de no saber qué le dará de comer a su familia hasta el último minuto.

Entre las que no trabajan, en cambio, las pecadoras son solamente un tercio. La diferencia cultural también se siente en el uso de internet: la mayoría de las mujeres activas encuentra que internet es más importante que la televisión. Las dueñas de casas que opinan así son menos de la mitad. De la misma manera, un 71 por ciento de las mujeres que trabajan cree que internet es el mejor lugar para conseguir información de productos y servicio, versus un 58% de las dueñas de casa. También es interesante ver lo que piensan las mujeres activas de la repartición de las cargas en el hogar. El 80% de los caballeros, muy objetivos, consideran que la carga de trabajo repartida es equitativa. Sólo un 59% de las mujeres concuerdan. Hay un grupo muy agobiado de hombres, el 8.1%, que confiesa llevarse el mayor peso del trabajo en el hogar. En cambio, el 35% de las mujeres dice que son ellas las que se llevan esta mayor carga.

Para el futuro no cabe menor duda de que la proporción de mujeres trabajando va a aumentar. Ya se sabe que desde el censo de 2002, la cifra aumentó pasando de 36 a 37 por ciento. Por eso, es de esperar que de aquí a unos 5 o 10 años más Chile esté en el mismo nivel que España o Portugal hoy, con un 40 a 50 por ciento de las mujeres económicamente activas.La conclusión: Tendremos menos hijos. Tendremos más conflictos.Y, está claro, ¡¡comeremos peor!!

JÓVENES MARQUEROS

Los jóvenes son una especie en extinción. Están en los números demográficos, pero su presencia en la sociedad, en las decisiones, tiende a ser nula.Los jóvenes de 18 a 24 años, según el censo, son aproximadamente el 21% de los mayores de 18 años y, por lo tanto, si todo fuera bien deberían representar el 21 por ciento del universo electoral. En el plebiscito de 1998, ellos efectivamente lo representaban, pero en las sucesivas elecciones, su participación fue decayendo.

En las parlamentarias de 1993 eran 14 por ciento los jóvenes inscritos en el registro electoral; para las presidenciales de 1999 no superaban el 5, 5 por ciento y en las últimas municipales fueron apenas un 3, 3 por ciento. ¡Nada!¿Cuántos minutos de su esfuerzo programático les van a dedicar los candidatos a la presidencia a los jóvenes? Con suerte, el 3 por ciento del esfuerzo. Los jóvenes son políticamente irrelevantes. Están abiertas las inscripciones a los registros electorales, pero es poco probable que el número de inscritos suba significativamente.Esta generación, sin embargo, tiene desafíos terribles por delante. Hoy, terminar la universidad no es suficiente. El mundo laboral actual tiene muchos otros requisitos. Por ejemplo, en McKinsey, una de las consultoras más prestigiosas, uno de los primeros ítemes en la lista de criterios de selección de postulantes es la “internacionalidad”. Es decir que buscan a jóvenes que hablen idiomas, que hayan viajado, que hayan pasado tiempo fuera del país de origen. Es algo que las generaciones anteriores jamás habrían pensado. Hoy día, a McKinsey más que los títulos, le importan las calificaciones internacionales del postulante porque es una compañía global y le interesa que sus ejecutivos también lo sean. Es duro para los jóvenes.

Otro elemento distintivo de los jóvenes de hoy es su relación con las marcas. Ha habido mucha discusión en marketing en torno a eso. Testimonios de adolescentes y encuestas indican que los jóvenes dicen que las marcas no les importan. En el discurso formal dicen que no les interesa, que compran lo que les gusta sin fijarse en la marca del producto. Sin embargo, este discurso formal contrasta con su visión de la realidad en la que están inmersos que es tremendamente marquera. Los jóvenes creen que para ser alguien en la vida, tienen que usar marcas. Aseguran que si andan sin marcas, los molestan en el colegio. Y hablan del tema en su propio lenguaje. En una sala de chat por internet, uno de ellos dice, por ejemplo: “Ah bueno yo ponte iba en un colegio q puta los wnes si no andaban con nike, adidas o weas caras, erai flaite”.La conclusión a la cual se llega es que las marcas son vitales para los jóvenes, les comunican estatus y una visión de la vida. Son una forma de traducir su ideología. Ellos viven sumergidos en las marcas porque éstas son un significado y la adolescencia es la etapa en la que ellos dan a conocer su identidad.

También expresan su identidad a través del consumo. Y consumen mucho. Un estudio reciente de Adimark respecto a lo consumido la última semana, muestra que los productos de mayor uso entre los jóvenes de 18 a 30 años son los dulces bañados en chocolate, la cerveza y el chocolate en barra. Los jóvenes también son mucho más consumidores de galletas de picoteo, aliños de ensalada preparados y ketchup, para citar solo algunos productos, que los mayores de 40 años.Y basta con analizar lo que más compra la gente de 40 años y más para entender que efectivamente el consumo dice mucho de la identidad de un grupo. Entre los cuarentones, los productos de mayor consumo son tristemente las medicinas para el resfriado, el remedio contra la tos, los analgésicos y antiácidos o, en otro registro, los bizcochuelos, el agua embotellada sin gas, la fruta en lata y el café descafeinado…

Quizás esa diferencia en el consumo se deba a las distintas cargas de trabajo de cada uno de esos dos grupos. Solo el 54 por ciento de los jóvenes de 18 a 25 años considera que “trabaja mucho la mayor parte del tiempo”, versus un 81% entre la gente de 41 a 50 años.Los jóvenes están aislados, son tratados de manera agresiva. El recorte de la campaña publicitaria del Instituto Nacional de la Juventud para la inscripción en los registros electorales muestra el rechazo, aún al interior del propio gobierno, del lenguaje y el estilo de los jóvenes.

LA NUEVA CLASE MEDIA

Es el grupo D. Es el nuevo consumidor, el desconocido. Los D son el 35 por ciento de las familias; tienen un ingreso promedio de 300 mil pesos; representan más del 20 por ciento del gasto total de los hogares chilenos y en algunas categorías como alimentos básicos más del 30 por ciento. El 41 por ciento de ellos posee teléfono celular. El 13 por ciento está conectado a TV-Cable y más del 14 por ciento posee automóvil. Es un grupo que está ascendiendo y mejorando su calidad de vida de manera impresionante. Es el grupo más poderoso del momento.El nivel D es un grupo que ha ido de-sarrollando una cultura propia. Por ejemplo: les gusta la televisión. La crítica a la televisión abierta que ha ido cayendo en la evaluación del público es fuerte en el ABC1 y el C2, pero en el grupo D el 60 por ciento de las personas dice estar bastante o muy satisfecho con ella.El nivel D también se preocupa de problemas muy diferentes al resto de la población. El tema de la inmigración, por ejemplo, que a pocos mueve, parece importarles.

Un estudio del CEP muestra que en el grupo C3D, el 40 por ciento de la gente está de acuerdo con que los inmigrantes elevan los índices de criminalidad. Es decir que predomina una visión xenofóbica y agresiva hacia la inmigración. En cambio, en el ABC1 no tienen esta visión tan crítica y eso hace que el tema no esté en la agenda pública con la fuerza que estos grupos quisieran. El nivel D es incomprendido y comercialmente desatendido. Lo demuestra, entre otras cosas, el subdesarrollo de la banca chilena en el área de las personas. Sólo un 26 por ciento de los préstamos totales del banco van a personas. En países como Inglaterra, Corea, Singapur o España, la cifra alcanza un 50 por ciento aproximadamente. ¿Por qué la banca en Chile tiene tan pocas personas? Porque no ha sabido incorporar bien el segmento C3D a su cartera de clientes. Las colocaciones a personas como porcentaje del PIB en Chile es del 20-22 por ciento aproximadamente, cuando en Alemania o Portugal es de 90 por ciento y en Holanda alcanza más del 100 por ciento del PIB. Tenemos un sistema bancario conectado a las personas totalmente subdesarrollado, que no tiene nada que ver con lo que está ocurriendo en el resto del país. De todos los créditos de consumo a personas, los bancos se llevan el 62 por ciento y el resto se lo llevan las casas comerciales, las cajas de compensación, las entidades de financiamiento automotriz y los supermercados, entre otros.

Los bancos han dejado el 40 por ciento de su mercado a otros y todo indica que esa tendencia va a seguir aumentando. Los supermercados también han desatendido todo un sector de la población. Si bien en el sector nororiente de la capital el 96 por ciento de la gente hizo su última compra de carne en el supermercado, ese porcentaje no supera el 67 por ciento en los otros sectores Santiago. De la misma manera, mientras en el nororiente el 77 por ciento de las personas asegura haber hecho su última compra de pan en un supermercado, en el suroriente y el surponiente esa cifra alcanza sólo el 25 por ciento y en el norponiente, el 30 por ciento. Los supermercados son predominantes en el nororiente de Santiago, pero no han penetrado todavía con todo su potencial en el grupo C3D.

Los últimos 20 años han modificado profundamente la realidad de los consumidores chilenos. Los más viejos están empezando a ser el grupo dominante; la incorporación de la mujer en el mundo del trabajo continuará en ascenso modificando los roles familiares y la dinámica demográfica; los jóvenes amenazan con ser un tema de conflictos porque es un grupo crecientemente aislado y hostilizado. El grupo socioeconómico bajo se incorporará al consumo y a los mercados plenamente. Las empresas chilenas no han todavía asimilado totalmente estos cambios y por lo tanto hay grandes oportunidades y desafíos por delante.

Exposición de Roberto Méndez, director de Adimark, en la XIV Congreso chileno de Marketing de Icare, el martes 10 de mayo. Publicación  en Revista de Sábado El Mercurio, Sábado 14 de Mayo 2005

Codelco contra los trabajadores subcontratistas…

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Respecto a los dichos de sindicalistas como el líder de la CUT, Arturo Martínez, quien pidió derechamente a la Presidenta Michelle Bachelet removerlo de su cargo, el timonel de Codelco evitó responder directamente, señalando que está empeñado, al igual que los trabajadores “en restablecer la actividad productiva en el plazo más breve”.

Cuando el presidente ejecutivo de Codelco, José Pablo Arellano, se retiraba de La Moneda tras ser citado para una reunión de dos horas con el ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, fue consultado si había hablado con el ministro del Trabajo Osvaldo Andrade. El ejecutivo se mantuvo en silencio, pidió permiso, y dio por cerrada la conversación con la prensa. Así ponía fin a una tensa jornada en donde su manejo del conflicto con los subcontratados -que hoy cumplen diez días de huelga- fue puesto en tela de juicio, incluso desde el mismo gobierno.

Fue el ministro del Trabajo quien cuestionó la política de Codelco, al advertir la necesidad de que la cuprífera se siente a negociar con los tercerizados. Tal como se ha hecho en el pasado, en una mesa tripartita que contempla a trabajadores, empresas contratistas y la estatal, indicó. Pero Andrade fue más allá y de paso avaló los argumentos de los subcontratados para movilizarse, al señalar que “efectivamente hay acuerdos que Codelco ha materializado (…) pero estos cumplimientos no son completos, no son totales”.

No obstante, las tesis de Andrade no fueron tomadas en cuenta por Arellano. A la reunión extraordinaria con Pérez Yoma, llegó acompañado del presidente de la Cámara Chilena de la Construcción, Luis Nario, quien reforzó los argumentos de Codelco. De partida, expresó la preocupación del gremio por los hechos de violencia que se han registrado. Criticó el “vandalismo de gente que se escuda en el anonimato”, e insistió en que “lo único que esperamos es que se restablezcan las garantías para que los trabajadores puedan subir en forma segura”. Además, avalando la lógica de la estatal para enfrentar el conflicto, Nario aseguró que las empresas de la Cámara de la Construcción que están trabajando en El Teniente han dialogado con sus trabajadores, logrando acuerdos con unos seis mil de ellos.

ACLARACIONES

A la salida de la reunión con el jefe de gabinete, Arellano refrendó entonces los ejes de su discurso: primero, condenar la violencia empleada por los huelguistas; y segundo, ratificar que el diálogo debe ser entre las empresas contratistas y sus trabajadores, por lo que reiteró que Codelco no participará en una mesa de negociación. De hecho, Arellano dijo que el objetivo de la reunión era “examinar los hechos de violencia que impiden que nuestros trabajadores, trabajadores de empresas colaboradoras, acudan a sus faenas en la división El Teniente, y lo que sucedió en El Salvador donde hoy hubo un atentado incendiario. Son hechos que todo el país condena”.

Añadió que “no es posible que la principal empresa del país, la empresa que entrega recursos a todos los chilenos, sea sometida a este tipo de ataques que además ocurren en la noche, de manera cobarde, que impiden que la gente vaya a sus trabajos”. Apuntando a las millonarias pérdidas que ha gatillado este conflicto, Arellano advirtió que “se priva al país de recursos tan importantes para toda la política social”.

Nuevamente, insistió en que las demandas de los tercerizados deben ser resueltas por las denominadas empresas colaboradores de Codelco y no por la estatal. “La relación entre las empresas contratistas y sus trabajadores debe darse entre ellos. Ellos son los que tienen que concordar sus condiciones de trabajo”, remarcó. Para los trabajadores esta respuesta es ampliamente insatisfactoria. De hecho, el conflicto amenaza con recrudecer, con el llamado del líder de los subcontratados, Cristián Cuevas. “Nosotros convocamos desde este minuto a todos los trabajadores contratistas de las cinco divisiones de Codelco a permanecer en las calles”, dijo ayer.

La Nación.cl/ 26-04-2008

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