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Giovanni Arrighi: “Y el neoliberalismo habrá sido solo un paréntesis de locura”. Entrevista.

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Giovanni Arrighi, investigador de origen italiano, es docente en la John Hopkins University y director en esa misma universidad del Fernand Braudel Centre.

Benedetto Vecchi entrevistó para Il Manifesto a Giovanni Arrighi a propósito de su último libro Adam Smith en Pekín.

Giovanni Arrighi no cree verdaderamente en la existencia del gran casino de la economía mundial. Es un estudioso que siempre ha creído en la dimensión histórica, “procesual”, de los fenómenos sociales y económicos. En su último libro, que va a publicar Feltrinelli con el título de Adam Smith en Pequín (en las librerías, a partir del 21 de febrero), el estudioso italiano, docente en la John Hopkins University y director del Fernand Braudel Centre, propone un análisis del capitalismo histórico tan fascinante como discutible.

Su tesis es que el centro de la economía mundial se ha desplazado a Pequín, mientras que los Estados Unidos continúan su lento, pero inexorable declive. Una tesis “partidista”, que discute críticamente a distancia con quienes, como el geógrafo marxista David Harvey o la publicista Naomi Klein, consideran fundamental sistematizar teóricamente el ciclón neoliberalista, considerado por Arrighi solo un paréntesis, a diferencia de quienes lo han considerado como un modelo social cuya comprensión ayudaría a entender las tendencias del desarrollo económico capitalista.

La entrevista se ha celebrado en Roma, donde Arrighi ha venido para participar en un seminario organizado por el Centro de reforma del estado, sobre el que ha escrito en este periódico Angela Pascucci, il manifesto del 22 de enero, y que ha sido testigo activa de la reunión y de la discusión que se ha producido durante la misma.

- “Adam Smith en Pequín” comienza con la fascinante sugestión sobre el retorno del baricentro de la economía mundial a China, una sociedad de mercado no capitalista. Una imagen que contradice las estadísticas, así como los análisis procedentes de su realidad, que describen a un país que ha tomado decisivamente la senda del capitalismo. Al final del libro, la sociedad de mercado no capitalista se convierte más en una esperanza que una realidad. ¿En que punto estamos?

- No hablaría de un carácter cíclico del desarrollo histórico. Para empezar se recuerda que Europa ha conocido un desarrollo capitalista con características únicas, cuyo inicio coincide con el arranque de la “gran divergencia” entre Oriente y Occidente. La apuesta teórica en la que basarse es entender por que el desarrollo capitalista muestra límites evidentes y por que Asia y la China en particular, se han convertido en el centro del mercado mundial, tal como lo eran al principio de la gran divergencia.

China tiene una larga tradición de una economía de mercado donde han estado presentes elementos capitalistas muy innovadores. Al mismo tiempo, la existencia de una diáspora china ha permitido siempre a este país tener una estrecha relación con el resto de Asia y, a partir del siglo XIX, también con los Estado Unidos. Sin embargo, a partir del siglo XV ningún capitalista chino ha tratado de controlar el estado, factor indispensable para ejercer una hegemonía sobre la sociedad, como han sostenido, si bien desde prospectivas no siempre coincidentes, Karl Marx y Fernand Braudel.

Por lo tanto no expreso una esperanza, sino que examino la posibilidad de que en dicho país esté tomando forma una sociedad de mercado no capitalista. Lo que no excluye la posibilidad de que, por el contrario, se desarrolle un sistema capitalista. André Gunder Frank, a quien he dedicado mi libro, me repetía, antes de morir, que se abandonara la categoría capitalismo. No estaba de acuerdo, pero su provocación puede acogerse como una invitación a considerar al capitalismo como una realidad que, como ha escrito Fernand Braudel, debe cambiar continuamente para sobrevivir. De hecho, el capitalismo se ha caracterizado por la esclavitud y la expansión territorial. Y por eso hemos tenido el colonialismo y formas agresivas de imperialismo. Después ha habido el welfare state en los países centrales y diversas formas de subordinación política y económica de gran parte de la población mundial. Ahora estamos asistiendo al agotamiento del impulso propulsivo constituido por el militarismo y el imperialismo. Por lo tanto es evidente la pérdida de la capacidad heurística de los paradigmas utilizados hasta ahora para comprender hacia donde se encamina la economía mundial. En el Manifiesto del partido comunista, Marx y Engels prospectan una homologación capitalista del mundo. Esto les conduce a un énfasis, muy discutible, en el carácter progresivo del capital. Su profecía no está muy lejos del “mundo plano” de un analista liberal como Thomas Friedman. El mundo actual, sin embargo, es todo menos plano, tal como evidencian los acontecimientos chinos. No sé si China es capitalista o un socialismo de mercado, pero su irrupción en la escena mundial provoca un cambio de las relaciones en el sistema interestatal y que el Sur se presenta ahora con una posición de fuerza con respecto al Norte del mundo. Últimamente he hablado con frecuencia de la posibilidad de una “nueva Bandung”. Es decir, de un entendimiento entre los países del Sur del mundo, basado en su aumento de peso en el mercado mundial.

- La utilización que haces de Adam Smith es fascinante. Mientras que la ensayística dominante lo describe como el teórico del capitalismo, tú lo consideras como un estudioso a favor del mercado, pero no del capitalismo. El autor de la “Riqueza de las naciones” tiene, sin embargo, como objetivo, elaborar categorías útiles para comprender el funcionamiento del capitalismo. Nosotros nos limitamos a percibir un gran cambio, pero tenemos dificultades para innovar las categorías útiles para entender las transformaciones en curso. Te propongo una provocación: el análisis del tan maltratado Lenin sobre el capitalismo de estado gestionado por el partido podría ayudar a entender el dinamismo económico en Asia oriental o en el Sur-Este asiático. ¿No crees?

- Podemos sostener que existen diversas formas a través de las cuales las élites nacionales ejercen el poder de gobierno en la sociedad. Una tesis ya avanzada precisamente por Adam Smith. En China, las reformas de Deng Xsiao Ping fueron lanzadas para salvar la revolución popular de la revolución cultural y se centraban en el campo. Fue después que llegaron los capitales extranjeros. En los años noventa la situación se les fue de las manos al grupo dirigente, que ahora intenta retomar el control. Me dejan muy perplejo algunas lecturas sobre el carácter totalitario de la sociedad china, marcada históricamente por las revueltas contra el poder central o local. Actualmente, el número de huelgas, manifestaciones, revueltas, es impresionante. Y son revoluciones que implican a centenares de millones de hombres y mujeres. El partido comunista chino tiene por lo tanto el problema de contener esta tendencia a la revuelta. Hay también otro aspecto sobre el que pocos se detienen. En el último decenio ha ocurrido, por ejemplo, que la mayor parte de los cuadros intermedios se han vuelto hacia los negocios. Por lo tanto, el vértice del partido y del estado no disponen de la cámara de compensación necesaria para ejercer un gobierno sobre la sociedad.

- En tu libro escribes que las crisis de las bolsas no son una tragedia…..

- La crisis de las bolsas provoca empobrecimiento. Esto es indudable. Pero si razonamos en temas de sistema es benéfica, porque pone fin a la locura de los años ochenta y noventa caracterizada por la carrera espasmódica para conseguir superbeneficios. Un veinteno durante el cual ha ocurrido de todo. Crecimiento del crédito al consumo, adquisición por parte del Sur del mundo de los bonos del tesoro americano, que han arrojado una masa de capital monetario en los Estados Unidos que ha alimentado la financiariación de la economía. Si no ha habido un hundimiento, debemos darle la gracias al Sur del mundo que ha alimentado la demanda mundial, ha producido mercancías a bajo coste para los consumidores estadounidenses y, en menor medida, europeos; la China como el Japón en los años ochenta, adquiere bonos del tesoro americano a través de los cuales los Estados Unidos financian su dominio en el mundo. La crisis de las bolsas pone fin a esta locura. También marca el fin de la hegemonía americana en la economía mundial. Ahora la locomotiva está representada por la China y, en menor medida, por la India, que sostienen la demanda. Otra cosa es el problema de cómo hacer frente a las consecuencias sociales de las crisis de las bolsas. Respecto a ello me parece que las propuestas existentes son, como poco, deprimentes.

- Como escribes en un cierto punto, citando una conocida frase de Marx, para comprender al capitalismo hace falta desvelar elsecreto de los laboratorios de la producción….

- Una indicación metodológica de Marx que los marxistas pronto han quitado. Fue Mario Tronti con “Obreros y capital” quien nuevamente la sacó a relucir. Sin embargo dudo mucho que la indicación de descender a los laboratorios de la producción ayude a comprender algún secreto. Para comprender el funcionamiento del capitalismo debemos tomar en cuenta la proliferación de formas económicas de mercado, aunque no necesariamente capitalistas. Y también de la simultaneidad de diversos modelos de capitalismo.

- El “mundo no será plano”, pero entonces ¿por qué no pensar que existne también, simultáneamente, diversos modelos productivos interdependientes entre sí? Silicon Valley, por ejemplo, no puede existir sin el “lager” donde se producen microchips con una fuerza de trabajo casi reducida a la esclavitud o a una condición carcelaria. En otras palabras, la high-tech o las biotecnologías tienen un doble ligamen con la militarización del trabajo, presente tanto en el norte como en el sur del mundo…

- Habría que escribir otro libro para responder a esta pregunta. Por el momento, lo que me interesa es comprender el papel jugado por el militarismo. Muchas innovaciones productivas han sido consecuencia, por ejemplo, de la producción de armas. Por otra parte, soy polémico con quienes hacen coincidir al capitalismo con su fase industrial.

- Silicon Valley no es industrialismo…..

- Cierto. Estoy convencido de la crisis del fordismo. Si hay que hablar de un modelo productivo emergente, éste es Wal Mart. Repito: si se quiere entender cómo el capitalismo ha ejercido su hegemonía sobre gran parte de la población mundial, hay que tratar de comprender la relación entre militarismo e imperialismo. Lo cual significa expansión y conquista territorial. Por ejemplo, el capitalismo se ha desarrollado a través de la esclavitud ….

- Pero en los Estados Unidos la esclavitud convivía con la industria del acero que innova profundamente la producción…..

- Si, pero el elemento fundamental para comprender la difusión del capitalismo y la hegemonía que ejerce en el mundo debe comprender el papel del militarismo, de la potencia militar. He dicho hace un momento que existe una actitud hacia la insubordinación en la sociedad china. Pero no se comprende cual es la relación entre esta conflictualidad difusa y el poder político. ¿Como se resuelve entonces la relación entre movimientos e instituciones?

La revolución ha constituido una vertiente en la historia china. Desde entonce el arbitrio del estado puede ser contestado. Y cuando ocurre, las formas de la crítica van desde la huelga hasta la verdadera revuelta. Durante una visita a China he hablado con un cuadro del partido que había constituido una joint- venture con una empresa francesa para la producción de champagne en China. Llegados a un cierto punto, la sección local del partido propuso la expropiación de la tierra. Los campesinos secuestraron a los dirigentes de haciendas, los funcionarios estatales y los del partido, poniendo una condición: “los liberamos solo si firman un acuerdo de que la tierra continuaremos cultivándola nosotros”. El partido firmó el acuerdo rápidamente.

Me gusta recordar este episodio porque indica claramente que el partido puede decidir esto o aquello, pero si los hombres y mujeres objeto de las decisiones no están de acuerdo no se andan con sutilezas, porque se sienten legitimados por algunos principios de base de la revolución.

- Por lo que dice no está precisamente en sintonía con quienes sostienen que el neoliberalismo es el modelo hegemónico del capitalismo….

- El neoliberalismo ha sido un paréntesis de locura con el que los Estados Unidos y su fiel aliada, Inglaterra, han tratado de imponer, por las buenas o por las malas, su modelo. Pero ambos han fracasado, como testimonian la caída de las bolsas y la derrota estadounidense en Iraq. Estamos en una fase turbulenta cuyas salidas son todavía difíciles de prever. Por el momento, grande es el desorden bajo el cielo, pero no sé si la situación es excelente.


Traducción para www.sinpermiso.info: Anna Garriga
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Il Manifesto, 23 enero 2008

sinpermiso, 04/02/08

La crisis financiera y América Latina: ¿hacia una crisis de la región?

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Redacción BBC Mundo

Bolsa de Sao Paulo

Caídas en bolsas latinoamericanas: ¿anticipo de una crisis mayor?

La caída de las bolsas en el “lunes negro” es, para muchos, señal de que en América Latina se avecina una crisis económica mayor.

Pero, ¿cuán alarmante es el escenario? ¿Qué impacto pueden tener las oscilaciones bursátiles en la economía real de los países latinoamericanos?

BBC Mundo se lo preguntó a dos analistas expertos en observar los comportamientos económicos de la región: Peter West, de Poalim Asset Management en Londres, Reino Unido, y Juan Carlos Martínez Lázaro, del Instituto de la Empresa de Madrid, España.


¿Cuál será el impacto real de la crisis en América Latina en el futuro cercano?

Juan Carlos Martínez Lázaro (JCML): En general, se ha venido diciendo que la crisis no había afectado a América Latina, y efectivamente no la está afectando como en episodios de turbulencias en el pasado, en los que la región normalmente lo pasaba muy mal y rápidamente se contagiaba de lo que ocurriera en Estados Unidos o en Asia, como se vio por ejemplo en 1997.

Esta vez, la región presenta una mayor resistencia. ¿Eso quiere decir que va a permanecer inmune a lo que está ocurriendo? Pues no, pero América Latina está hoy en una situación mucho más favorable.

El impacto en las bolsas es normal que ocurra en una economía globalizada, lo extraño hubiera sido que las bolsas latinoamericanas se hubieran mantenido al margen de las tendencias a la baja de todos los mercados bursátiles.

¿Quiénes se verán más afectados?

Peter West (PW): Sufrirán más aquellos países que tienen débiles fundamentos económicos y peores políticas macroeconómicas. Países como Argentina, por ejemplo, que dependen de las exportaciones de commodities (materias primas), o México, que está más atado a las exportaciones hacia Estados Unidos.

JCML: Si la situación se prolonga en Estados Unidos, podría verse el impacto, pero no por los canales financieros, como ocurrió en Europa y Japón, sino por un canal real.

Si este tsunami financiero tiene un impacto real en la economía más profundo que el que tuvo hasta hoy, América Latina terminará “importando” más una crisis económica que una crisis financiera
Juan Carlos Martínez Lázaro, analista económico

El riesgo mayor no es la crisis financiera sino la evolución de la economía estadounidense en los próximos meses. Si este tsunami financiero tiene un impacto real en la economía más profundo que el que tuvo hasta hoy, América Latina terminará “importando” más una crisis económica que una crisis financiera.

¿Cómo podría verse afectado el acceso al crédito, si continúan las tensiones bursátiles?

PW:El crédito se ha puesto ya difícil de conseguir en todo el mundo, no sólo en la región, y han subido las tasas de interés en el mercado. Pero, por suerte, América Latina no tiene tantas necesidades de financiamiento externo como en el pasado.

Muchos países tienen superávit en sus balanzas de pago, por ejemplo. Eso quiere decir que la región puede resistir mejor esta crisis que otras anteriores.

JCML:El acceso al crédito se va a restringir, en principio hasta que las cosas se aclaren. Ya lo hemos visto en Europa, donde el crédito había sido muy “fácil” precisamente por un sistema financiero en el cual predominaba la liquidez y las tasas de interés bajas.

Pero América Latina es mucho menos dependiente del financiamiento internacional de lo que lo fue en el pasado, precisamente porque tiene fuentes de financiación que no están ligadas a la banca o a los capitales, como las remesas y la inversión directa.

Obreros de la construcción
Hasta hoy, vimos como el segmento de la vivienda estaba siendo duramente afectado en Europa, y América Latina, en cambio, vivía un boom de la construcción. Ahora estamos notando una parálisis del sector que ya se venía anunciando
Juan Carlos Martínez Lázaro

¿Y el crédito privado?

PW: La banca latinoamericana, en términos generales, es bastante sólida. No tiene los problemas de los bancos estadounidenses y europeos, que tienen alta exposición por los préstamos hipotecarios de riesgo. La fortaleza de los bancos domésticos es positiva para la región.

JCML:Yo creo que cierto flujo de capitales que podría haber ido de Estados Unidos a América Latina se va a paralizar por la crisis financiera.

También las remesas son clave: si en Estados Unidos está en riesgo el empleo ante el movimiento recesivo y muchos migrantes están en situación de vulnerabilidad, habrá gente que perderá su empleo y esto tendrá un impacto en el flujo de dinero a sus países de origen.

Hay otro canal, menos importante, que es el del turismo, que también podría verse afectado, porque gran parte de los turistas de los que se nutre la región provienen de Estados Unidos.

¿Cómo ven las perspectivas en el mercado de propiedades?

JCML:Hasta hoy, vimos como el segmento de la vivienda estaba siendo duramente afectado en Europa, mientras que América Latina, en cambio, vivía un “boom” de la construcción. Había capital extranjero llegando a la región para invertir tanto en el ámbito de la infraestructura como en la vivienda y el sector terciario.

Ahora estamos notando una parálisis del sector que ya se venía anunciando, pero todavía no es un problema como tal. El encarecimiento del crédito sin duda tendrá su peso, y un sector que se prometía muy dinámico crecerá de manera más moderada.

PW: Habrá impacto colateral sobre las condiciones de los préstamos y será más difícil acceder al financiamiento hipotecario, pero hay que mirar las relaciones exteriores de los países para ver dónde realmente va a haber un impacto fuerte.

En este sentido, ¿se agravará el mercado de las materias primas, con la caída de precios?

PW:Sí, lo estamos viendo ya con la desaceleración del crecimiento económico mundial. Hemos visto caídas fuertes en los precios de muchas materias primas que exporta la región, aunque en la mayoría de los casos éstos siguen en niveles elevados en términos históricos. Hay que ver el impacto en perspectiva…

JCML: Es verdad que Estados Unidos va a importar menos materia prima, pero también es cierto que muchos países se han estado beneficiando de los altos precios de los commodities por muchos años.

Cultivo de caña de azúcar en Colombia
Hemos visto caídas fuertes en los precios de muchas materias primas que exporta la región, aunque en la mayoría de los casos éstos siguen en niveles elevados en términos históricos. Hay que ver el impacto en perspectiva…
Peter West, analista económico

Lo estamos viendo claramente con el petróleo, que está reflejando la desaceleración de la economía estadounidense y mundial con una caída por debajo de los US$100 (por barril), y lo estamos viendo en otra serie de materias primas, como minerales y metales.

¿Y cuáles serían los más susceptibles a esta caída del precio?

PW:Todos, con excepción del oro que ha estado subiendo de precio porque es un activo que la gente compra en momentos de incertidumbre.

Si se agudiza la caída del consumo en Estados Unidos, ¿cómo podría afectarnos, más allá de impactar en los precios de las materias primas?

PW: También a través de los volúmenes de las exportaciones. Para países como México, que exportan productos manufacturados a Estados Unidos, el impacto vendrá a través del volumen, de una menor demanda. Para los exportadores de commodities, será a través de los precios.

¿Anticipan que se verá afectada la cotización de las monedas de los países latinoamericanos?

PW: Las caídas en las cotizaciones que vimos estos días son naturales, están relacionadas con los movimientos de las bolsas. Es bueno que en este momento la mayoría de los países tengan un tipo de cambio flotante, y justamente cumplen el papel que tienen que cumplir en momentos críticos, ayudando al ajuste de las economías a circunstancias externas cambiantes y contrarrestando un poco el impacto negativo de lo que ocurre en el frente externo.

JCML:Los mercados globalizados de hoy, con acceso a la información en tiempo real, hacen que se produzcan estos fenómenos. Las monedas latinoamericanas se venían comportando bastante bien, aunque también es cierto que el dólar parece estar revirtiendo su tendencia bajista y volviendo a cierta estabilidad.

Yo creo que va a haber movimientos especulativos en el corto plazo, pero no preveo que haya ninguna debacle con las monedas como consecuencia de esta crisis.

Obama aventaja a McCain en elecciones por la Casa Blanca, pero…

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Washington, 30 sep (PL) El candidato presidencial demócrata, Barack Obama, podría ganar las elecciones generales estadounidenses de noviembre próximo, vaticina hoy un estudio de Real Clear Politics (RCP). De acuerdo con la fuente, Obama cuenta con 301 votos electorales, de 270 necesarios para alcanzar la Casa Blanca, mientras su rival republicano, John McCain, reúne 237.

El análisis de RCP refleja la sumatoria de las intenciones de votos en los territorios de la Unión, los cuales cataloga de dudoso, definido o inclinado hacia uno u otro pretendiente a la Oficina Oval. Tal clasificación del portal especializado se sustenta en la tendencia de votación republicana o demócrata en anteriores comicios, además del resultado en encuestas aplicadas durante esta campaña.

Respecto a la situación en las plazas dudosas, el senador por Illinois va al frente en Virginia y Carolina del Norte, donde triunfaron los republicanos por amplio margen en las contiendas de 2000 y 2004. Por otra parte, la Florida, tradicionalmente partidaria de los correligionarios del presidente George W. Bush, evidencia en la actualidad un empate técnico en la liza.

Obama también saca ventaja en Michigan y Pennsylvania, dos de los tres estados considerados por expertos como clave para el desenlace de los sufragios, el otro es Ohio. Ambos territorios apoyan al aspirante afronorteamericano por un margen superior a los cinco puntos porcentuales, reseñó RCP.

Además, Colorado y Nuevo México tienden a votar por el político de 47 años. Sin embargo, hace cuatro años favorecieron al Partido Republicano. Sobre los estados llamados definidos, Obama domina en California, Nueva York, Illinois, Massachussets y Oregón; mientras McCain lidera en Texas, Georgia, Tennessee, Missouri y Arizona.

McCain reduce ventaja de Obama tras debate

WASHINGTON (Reuters) – El demócrata Barack Obama obtuvo un 50 por ciento de preferencias contra un 46 por ciento del republicano John McCain entre posibles votantes en un sondeo de ABC News/Washington Post publicado el martes.

Este resultado marca una mejora para McCain, que en el mismo sondeo de hace una semana tenía una desventaja de 9 puntos.

La nueva medición se llevó a cabo entre el sábado y el lunes, luego de que los candidatos presidenciales participaron el viernes en su primer debate antes de las elecciones del 4 de noviembre.

(Reporte de JoAnne Allen; Editado en español por Javier Leira)

Written by Eduardo Aquevedo

30 septiembre, 2008 at 19:44

Crisis financiera: ¿salvando a los prestamistas inmobiliarios se salva al mundo? Si fuera tan sencillo… P. Krugman

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Paul KPaul Krugmanrugman

El rescate federal de Fannie Mae y Freddie Mac, las gigantescas instituciones de créditos hipotecarios, era por cierto lo que había que hacer, y además se lo hizo bastante bien. El plan sostendrá a instituciones que desempeñan un rol crucial en la economía, mientras reduce los costos de los contribuyentes y deja casi pelados a los accionistas.

Pero es necesario ver las acciones de anteayer dentro de un contexto mayor, como un intento de la Reserva Federal y el Tesoro de contener las secuelas de la crisis financiera actual. Y ésa es una lucha que ambos parecen estar perdiendo.

Ha pasado mucho desde que Alan Greenspan declaró que era “muy improbable” que hubiera una burbuja habitacional en el nivel nacional. Sin duda, existía una burbuja, y desde que estalló, hace dos años, los precios de las viviendas han caído con mayor rapidez que durante la Gran Depresión.

A su vez, la caída de los precios de las viviendas ha provocado el muy temido fenómeno de “deflación de la deuda”. Sí, deflación: los precios aumentan en la caja del supermercado, pero el precio de los valores, que es lo que importa en los balances, cae con rapidez. Tal como señaló el economista Irving Fisher allá por 1993, cuando los individuos y las empresas muy endeudados tienen problemas financieros, usualmente venden sus valores y usan lo recaudado para pagar sus deudas. Sin embargo, lo que Fisher señaló es que esas ventas son contraproducentes cuando todo el mundo hace lo mismo. Si todo el mundo vende sus bienes al mismo tiempo, la caída resultante de los precios del mercado socava la situación financiera de los deudores antes de que pueda cancelarse la deuda. Así, la deflación de los precios de los activos puede convertirse en un círculo vicioso. Y una consecuencia de lo que Fisher denominó “la estampida de ventas” es una severa depresión económica.

Eso es lo que está ocurriendo ahora, y la deflación de la deuda se vuelve aún más grave debido a que los actores financieros clave también fueron financiados: sus bienes y valores fueron comprados con dinero prestado. Tal como expresó Paul McCulley, de Pimco, inversora en bonos y acciones, en un reciente artículo titulado “The Paradox of Deleveraging”, últimamente casi todas las instituciones financieras han intentado reducir sus niveles de endeudamiento, pero la caída de los activos, no obstante, ha dejado a estas instituciones con más deuda que antes.

Y las cifras siguen empeorando. En julio de 2007, Ben Bernanke sugirió que las pérdidas subprime serían inferiores a los 100.000 millones de dólares. Bueno, las cifras registradas el mes pasado procedentes de bancos y otras instituciones financieras excedían los 500.000 millones. Y siguen aumentando.

Lo que nos lleva a Fannie y Freddie. Son las únicas grandes instituciones financieras que no se unieron a la estampida para reducir el nivel de endeudamiento, y por eso ahora son responsables de alrededor del 70 por ciento de los nuevos préstamos hipotecarios.

Pero sus cimientos financieros han sido socavados por la deflación de la deuda, a pesar de que sus préstamos eran más responsables que el promedio. (Un prestatario subprime es básicamente alguien cuyo crédito no era suficientemente bueno para calificar como solicitante de una hipoteca respaldada por Fannie o por Freddie.)

Así que era necesario rescatar a Fannie y Freddie, pues de otra manera la deflación de la deuda se hubiera agravado mucho más. De hecho, sus problemas financieros ya han causado problemas para los potenciales compradores de viviendas: las tasas de interés para las hipotecas han subido bruscamente desde principios de este año. Con el rescate federal, que alivia la presión en los balances de los prestamistas, los intereses hipotecarios deberían volver a bajar, lo cual es, por cierto, una buena noticia.

¿Pero es suficiente? Lo dudo.

La actual crisis financiera estadounidense tiene grandes similitudes con la crisis que afectó a Japón a fines de la década de 1980, que condujo a una depresión de una década que preocupó a muchos economistas estadounidenses, incluyendo a Bernanke y a quien esto escribe.

Como Japón

Nos preguntábamos si no podría ocurrir lo mismo aquí, y los economistas de la Reserva Federal idearon estrategias que supuestamente impedirían que eso ocurriera. Más que nada, se suponía que la respuesta a una crisis financiera al estilo de Japón debía involucrar una agresiva combinación de recortes en las tasas de interés y estímulo fiscal destinada a impedir que la crisis se expandiera hasta convertirse en una verdadera depresión en la economía real.

Cuando empezó la actual crisis, Bernanke tuvo una reacción agresiva en lo que se refiere a la reducción de las tasas de interés y la inyección de fondos en el sector privado. Pero a pesar de eso el crédito se volvió menos accesible, no más fluido. Y el estímulo fiscal fue demasiado escaso y mal dirigido, en gran medida porque la administración Bush se negó a tomar cualquier medida que no pudiera ser considerada una reducción de impuestos.

Como consecuencia, el esfuerzo destinado a contener la crisis financiera parece estar fracasando. Los precios de los activos siguen cayendo, las pérdidas aumentan y el índice de desempleo es el más alto de los últimos cinco años. Mes tras mes, Estados Unidos se parece cada vez más a Japón.

De manera que sí, el rescate Fannie-Freddie fue algo bueno. Pero se produce en el contexto de una lucha económica más amplia una lucha que, según parece, estamos perdiendo.

Traducción: Mirta Rosenberg

economia.migueldearriba.net

Written by Eduardo Aquevedo

30 septiembre, 2008 at 18:13

Crisis financiera, crisis de la teoría ortodoxa

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La crisis financiera hizo estallar, una vez más, la teoría neoclásica y la receta neoliberal. Pero no desalentarse. Estos discursos ya sufrieron numerosas impugnaciones a lo largo de las décadas, resistieron indemnes y se reciclaron. No por su consistencia interna o empírica sino porque en última instancia no están destinadas a sostener posiciones científicas sino a racionalizar intereses específicos. Por eso a partir de ahora asistiremos a nuevas piruetas conceptuales destinadas a justificar lo insostenible.

El corpus clásico-neoclásico entró en crisis con, precisamente, la crisis del treinta, que demostró que uno de los postulados básicos de la teoría convencional, el hecho de que el mercado libre guiado por la iniciativa privada (coordinada ésta metafísicamente por “la mano invisible”), conducía a la asignación óptima de los recursos. Y que, si por alguna falla del destino, el sistema incurría en un desequilibrio, y algunos factores quedaban desocupados, o algunos precios se salían de madre, volvía solito al equilibrio.

Uno de las claves de este sistema era la aceptación de la Ley de Say según la cual cada oferta crea su propia demanda, por lo cual no puede haber oferta excedente. Otra, que cuando un factor queda desocupado, es porque está pidiendo que le paguen más de lo que aporta con su productividad marginal. Por lo tanto, si baja sus pretensiones de ganancia o salario, va a volver a encontrar ocupación, como capital o trabajo. Esta vía de ajuste suponía, además, un sistema de precios flexible hacia el alza y hacia la baja.

La cosa funcionó más o menos de forma que permitió sostener la teoría durante el siglo XIX, pero a partir de la primera posguerra el escenario económico cambió. La flexibilidad de los mercados se redujo por la monopolización y la sindicalización y porque los estados rompieron con las reglas del libre mercado mundial y adoptaron políticas defensivas y ofensivas nacionales a través del proteccionismo y las devaluaciones competitivas. Algo de esto escribí en la anterior entrada.

La teoría fue puesta en cuestión por los teóricos de la competencia monopolista y por Keynes, quien formuló que los mercados podían quedar en desequilibrio en forma estable y que para sacarlos de ahí había que hacer una política monetaria activa (bajando los intereses para fomentar la demanda, inversión y consumo). La teoría precedente consideraba al dinero como un residuo y no concebía una política monetaria activa. Y si la monetaria no daba resultado, una política fiscal activa, generando demanda “por afuera” del mercado privado, es decir, desde el estado. Otros economistas de raíz neoclásica, como Pigou, también recomendaron políticas fiscales activas para salir de la depresión del 30.

La intervención del estado se generalizó en la segunda posguerra, contribuyendo a los treinta años de crecimiento más elevado del capitalismo moderno. La crisis de ese sistema, especialmente por la inflación, debida en parte a los cambios en los mercados y en las instituciones. Pero también a hecho que la conducta de los Estados Unidos no fue compatible con el sistema que había acordado en Bretton Woods, porque emitió dólares descontroladamente generando una sobre liquidez en dólares que puso en crisis la convertibilidad de su moneda. No se si les suena parecido a a algo que está pasando ahora.

La crisis del sistema Bretton Woods, la inflación, etc. despertaron la ortodoxia, que volvió a instalarse en la mente de los gestores y en la lógica de los mercados. Los dogmas convencionales fueron reforzados con nuevos hallazgos de la teoría, como las teorías de la decisión racional que consideran que los agentes toman decisiones racionales o que, incluso, conocen los movimientos futuros de los mercados y que pueden adoptar conductas que contrapesan las medidas intervencionistas de los estados, por lo cual estas son inocuas.

Sobre las ideas de autorregulación, racionalidad y conocimiento completo de los mercados se montó una ola de desregulación, apertura y privatización de los mercados, y, en el mercado financiero, una expansión de sus consecuencias inevitables, el endeudamiento y la especulación descontrolados.

En los años noventa segmentos de la ortodoxia intentaron otro aporte: uno que decía que, debido a que la economía se apoyaba cada vez más en los servicios, que no están sujetos a los ciclos de acumulación-sobre acumulación-destrucción y de creación-obsolescencia, de la tecnología propios de la producción, la economía mundial entraba a una nueva era de funcionamiento sin ciclos.

Parece que no fue así. El mercado financiero se sobre expandió más allá de sus posibilidades de auto ajuste, y necesitó, una vez más, la intervención externa del estado. El mercado productivo, por su articulación con un sistema financiero sobre expandido, creció en algunos sectores por encima de las capacidades de la demanda. La oferta, una vez más, no creó su propia demanda y que hay oferta excedente. Para evitar que la brecha entre oferta y demanda produzca una desocupación crítica de consecuencias económicas y políticas (ya no estamos en el siglo XIX con salarios y precios flexibles y sin sindicatos ni movimientos sociales). En las últimas décadas, un sector de economistas provenientes de la academia ortodoxa generó nuevas visiones que incluyen la idea de mercados con imperfecciones que, para funcionar bien, necesitan regulaciones y correctivos estatales. Esto supone que el mercado puede funcionar bien con buenas regulaciones. Es toda una apuesta.

El problema es que disponer de buenas regulaciones, como ya escribimos, no es una cuestión teórica, o por lo menos no sólo teórica, sino de la práctica de poder, en este caso de los operadores financieros. El mercado financiero internacional tendría que considerarse un bien público, como un servicio público de consumo indispensable, y por lo tanto estar regulado de acuerdo a intereses públicos, como un servicio público. Claro, no como los servicios públicos argentinos, porque sino, nunca saldremos de la crisis.

 

Crisis financiera, crisis de regulación, crisis teórica

 

La estatización de las hipotecas fallidas, en serie con las medidas sin precedentes tomadas en los últimos días marca no sólo un cambio en las prácticas del mercado y en la relación entre estados y mercados, sino que también pone en la picota la teoría neoclásica.

Así como la crisis del treinta puso en crisis la teoría precedente a través de la crítica de Keynes, la crisis actual confirma la inconsistencia de las teorías de los mercados autoregulados y las decisiones racionales.
Pero antes de seguir con este tema (que dejamos para la próxima entrada) un poco de información sobre lo tratado antes.

En la entrada anterior hice referencia a los NO de la presente crisis (no es inprevista, no es previsible, no es la del treinta, no hay desacople). A esto hay que agregar otro no: los reguladores y operadores no saben cual es el riesgo implícito en las operaciones. Desde la crisis asiática numerosos estudios y comentarios, incluídos algunos salidos del FMI o del Banco de Basilea, llaman la atención sobre que los reguladores no llegan a concoer la complejidad de las operacinoes y que no pueden conocer los riesgos implícitos en las mismas, por su complejidad y por el alto nivel de aplancamiento.

Para más información sobre esto remito a mi libro El Imperio de las Finanzas (Norma 2005). Un reciente ejemplo de este No Sé Que Pasa, lo dio el propio Secretario del Tesoro Henry Paulson que según el Wall Street Journal (Publicado por La Nación 18-9-08), el sábado pasado “les dijo a los banqueros que consideraban concederle un préstamo a AIG que el gobierno “no tiene una idea clara de la dimensión del problema”. El hombre que habla es del sector financiero, fue directivo de Goldman Sachs y tiene acceso a toda la información habida y por haber sobre el tema. Si el no sabe ¿quien sabe cual es la deuda y el riesgo?

También afirmó “tenemos una estructura de regulación financiera arcaica, que se puso en práctica hace mucho tiempo, luego de la Gran Depresión de 1929”. Aquí no tienen razón,. La estructura reguladora fue modificada muchas veces y la libertad especulativa no es un problema de atraso normativo sino un objetivo de los gobiernos complacientes con el sistema financiero. No sólo complacientes, los grandes hombres de ese sistema, como Paulson, dirigen la economía de Estados Unidos y sus regulaciones. Los lobos cuidan el gallinero. Así nos va.

Ahora volvemos a las diferencias de esta crisis con la del treinta. La principal es, como se vio en estas semanas, la voluntad de los gobiernos de intervenir en los mercados, escaldados, precisamente, por la memoria de esa crisis y de sus consecuencias.

La crisis financiera evoca la “sombra terrible” de la crisis del ´30. El temor es justificado pero entre esa momento y la actualidad existen grandes diferencias económicas e institucionales que influyen sobre la dinámica y las perspectivas de la crisis.

El auge de la bolsa neoyorquina fue empujado por expectativas autocomplacientes y alimentada, como en las especulaciones contemporáneas, por la compra de activos a crédito. Cuando la bolsa se desplomó se produjo una implosión de corte de crédito, caída de la demanda y de los precios nacionales e internacionales.

La gran diferencia entre el escenario de ese entonces y el actual, es que en los treinta los gobiernos estaban comprometidos con el sistema de patrón oro, que restringía las opciones de medidas de creación de liquidez. En ese sistema, un aumento en la masa monetaria reducía el respaldo de los billetes en oro y divisas y provocaba salidas de capitales. Como explica Barry Eichengreen en Globalizing Capital, en el patrón oro, las medidas de creación de liquidez tenían poco efecto o un efecto contrario al buscado. En la actualidad los bancos centrales, grandes y chicos, emprendieron, desde los primeros síntomas de crisis una política de aumento de liquidez y soporte del sistema. Si estas medidas, además de necesarias, son suficientes, es parte de otra discusión. Antes de la crisis bursátil, la Reserva Federal había comenzado a aumentar las tasas de interés para frenar el auge, pero esta medida tuvo el efecto perverso de reforzar la atracción de capitales de otros mercados.

En plena depresión y período electoral, el presidente Hoover impulsó un cambio de política. En 1932 Congreso aprobó la ley Glass Steagall que amplió las facultades de la Reserva para realizar operaciones de mercado abierto para generar liquidez, redujo el porcentaje de reservas mínimo del sistema de convertibilidad (era del 40%), separó los bancos de inversión de los bancos de crédito que toman dinero del público y creó el sistema de seguro de los depósitos.

La medida fue, según el especialista Charles Kindleberger, tardía. El sistema siguió cayendo y en 1933 un nuevo presidente, Franklin Delano Roosevelt declaró un feriado bancario, suspendió la convertibilidad y permitió un aumento del precio del oro, que paso de 20,67 a 35 dólares la onza en enero de 1934, una devaluación del 69%. La devaluación de la moneda del país acreedor y con superávit comercial, agravó los problemas comerciales del resto del mundo.

Esa situación formó parte de otra característica dominante en el período entre guerras: los países industrializados respondieron a la crisis con medidas nacionalistas y no lograron acuerdos destinados a estabilizar las monedas o evitar el proteccionismo. Estados Unidos era la principal potencia económica, el mayor acreedor internacional y tenía superávit comercial, pero no estaba interesado en actuar como prestamista de última instancia, aportando capital a sus socios deudores y, además, tomó medidas devaluatorias y proteccionistas que, por el tamaño de su economía y por las dificultades que tenían los demás países, contribuyeron a profundizar la crisis.

En 1930 Estados Unidos, actual paladín del libre cambio, estableció la ley Smooth-Hawley que aumentó los aranceles de un 38% promedio a un 53%, agravando las restricciones ya existentes al comercio internacional.

En 1932, Gran Bretaña, que sí era librecambista, cambió el rumbo y respondió con el Tratado de Ottawa de preferencias arancelarias para los países de la Commonwealth. La Argentina entraría al sistema por la ventana, con el Tratado de Roca Runciman.

Francia, por su parte, mantenía una política de franco devaluado que aumentaba su competitividad comercial y, a partir de 1931, Alemania, Austria y otros países centro europeos instalaron el control de cambios para impedir la fuga de capitales. Ese mismo año, los países latinoamericanos, cuyo peso en el comercio internacional y como deudores era mayor que el actual, abandonaron la convertibilidad, impusieron control de capitales y varios se declararon en default.

Medidas proteccionistas, devaluaciones salvajes de grandes economías o controles de capital, no son previsibles en la actualidad.

La crisis del 30 se dio, además, en un sistema mundial que ya no contaba con una moneda internacional confiable como había sido la libra esterlina en el siglo XIX y como sigue siendo el dólar en la actualidad (que, paradójicamente, se convierte en refugio de valor como consecuencia de las crisis en el país que lo emite).
Gran Bretaña volvió a la convertibilidad en 1925 pero con una libra sobre valuada y con poco respaldo, por lo que el país siguió perdiendo capitales y se vio obligado a abandonar la convertibilidad en 1931.

Otra diferencia fundamental entre el sistema de entre guerras y el actual es el nivel de endeudamiento de particulares, empresas y estados. El sistema de la segunda posguerra acordado en Bretton Woods tuvo el propósito de evitar la repetición de devaluaciones competitivas, respuestas proteccionistas e inestabilidad cambiaria. La quiebra de este sistema en 1971-1973 y la liberación cambiaria y financiera que le siguieron dieron lugar a un incremento de la liquidez y del endeudamiento en relación a la producción, el comercio y los ingresos personales, así como a la generación de operaciones financieras de creciente complejidad y riesgo implícito. Por en los últimos cincuenta años muchas crisis surgieron de la órbita financiera o se produjeron en actividades reales sobre dimensionadas con financiamiento especulativo, como sucede actualmente en varios países en la construcción.

En la actualidad los gobiernos y bancos centrales están dispuestos, a diferencia de lo que sucedió en los primeros treinta, a auxiliar a los mercados con liquidez y fondos perdidos. Pero las características del mundo contemporáneo de las finanzas hacen que esas ayudas tengan un efecto, cuando menos limitado.
Por eso, por encima de las diferencias de escenario, resuenan ahora las líneas que Galbraith escribió hace 25 años en El crac del 29: “un rasgo común a las crisis anteriores fue que una vez que habían tenido lugar, concluían…El rasgo más singular de la catástrofe de 1929 fue que lo peor empeoraba continuamente”.

Por Julio Sevares/weblogs.clarin.com

El fin de una era del capitalismo financiero, por I. Ramonet

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La crisis del siglo

Por Ignacio Ramonet

Los terremotos que sacudieron las Bolsas durante el pasado «septiembre negro» han precipitado el fin de una era del capitalismo. La arquitectura financiera internacional se ha tambaleado. Y el riesgo sistémico permanece. Nada volverá a ser como antes. Regresa el Estado.

El desplome de Wall Street es comparable, en la esfera financiera, a lo que representó, en el ámbito geopolítico, la caída del muro de Berlín. Un cambio de mundo y un giro copernicano. Lo afirma Paul Samuelson, premio Nobel de economía : «Esta debacle es para el capitalismo lo que la caída de la URSS fue para el comunismo.» Se termina el período abierto en 1981 con la fórmula de Ronald Reagan: «El Estado no es la solución, es el problema.» Durante treinta años, los fundamentalistas del mercado repitieron que éste siempre tenía razón, que la globalización era sinónimo de felicidad, y que el capitalismo financiero edificaba el paraíso terrenal para todos. Se equivocaron.

La «edad de oro» de Wall Street se acabó. Y también una etapa de exuberancia y despilfarro representada por una aristocracia de banqueros de inversión, «amos del universo» denunciados por Tom Wolfe en La Hoguera de las vanidades (1987). Poseídos por una lógica de rentabilidad a corto plazo. Por la búsqueda de beneficios exorbitantes.

Dispuestos a todo para sacar ganancias: ventas en corto abusivas, manipulaciones, invención de instrumentos opacos, titulización de activos, contratos de cobertura de riesgos, hedge funds… La fiebre del provecho fácil se contagió a todo el planeta. Los mercados se sobrecalentaron, alimentados por un exceso de financiación que facilitó el alza de los precios.

La globalización condujo la economía mundial a tomar la forma de una economía de papel, virtual, inmaterial. La esfera financiera llegó a representar más de 250 billones de euros, o sea seis veces el montante de la riqueza real mundial. Y de golpe, esa gigantesca «burbuja» reventó. El desastre es de dimensiones apocalípticas. Más de 200 mil millones de euros se han esfumado. La banca de inversión ha sido borrada del mapa. Las cinco mayores entidades se desmoronaron: Lehman Brothers en bancarrota; Bear Stearns comprado, con la ayuda de la Reserva Federal (Fed), por Morgan Chase; Merril Lynch adquirido por Bank of America; y los dos últimos, Goldman Sachs y Morgan Stanley (en parte comprado por el japonés Mitsubishi UFJ), reconvertidos en simples bancos comerciales.

Toda la cadena de funcionamiento del aparato financiero ha colapsado. No sólo la banca de inversión, sino los bancos centrales, los sistemas de regulación, los bancos comerciales, las cajas de ahorros, las compañías de seguros, las agencias de calificación de riesgos (Standard&Poors, Moody’s, Fitch) y hasta las auditorías contables (Deloitte, Ernst&Young, PwC).

El naufragio no puede sorprender a nadie. El escándalo de las «hipotecas basura» era sabido de todos. Igual que el exceso de liquidez orientado a la especulación, y la explosión delirante de los precios de la vivienda. Todo esto ha sido denunciado –en estas columnas – desde hace tiempo. Sin que nadie se inmutase. Porque el crimen beneficiaba a muchos. Y se siguió afirmando que la empresa privada y el mercado lo arreglaban todo.

La administración del Presidente George W. Bush ha tenido que renegar de ese principio y recurrir, masivamente, a la intervención del Estado. Las principales entidades de crédito inmobiliario, Fannie Mae y Freddy Mac, han sido nacionalizadas. También lo ha sido el American International Group (AIG), la mayor compañía de seguros del mundo. Y el Secretario del Tesoro, Henry Paulson (expresidente de la banca Goldman Sachs…) ha propuesto un plan de rescate de las acciones «tóxicas» procedentes de las «hipotecas basura» (subprime) por un valor de unos 500 mil millones de euros, que también adelantará el Estado, o sea los contribuyentes.

Prueba del fracaso del sistema, estas intervenciones del Estado –las mayores, en volumen, de la historia económica- demuestran que los mercados no son capaces de regularse por sí mismos. Se han autodestruido por su propia voracidad. Además, se confirma una ley del cinismo neoliberal: se privatizan los beneficios pero se socializan las pérdidas. Se hace pagar a los pobres las excentricidades irracionales de los banqueros, y se les amenaza, en caso de que se nieguen a pagar, con empobrecerlos aún más.

Las autoridades norteamericanas acuden al rescate de los «banksters» («banquero gangster») a expensas de los ciudadanos. Hace unos meses, el Presidente Bush se negó a firmar una ley que ofrecía una cobertura médica a nueve millones de niños pobres por un costo de 4 mil millones de euros. Lo consideró un gasto inútil. Ahora, para salvar a los rufianes de Wall Street nada le parece suficiente. Socialismo para los ricos, y capitalismo salvaje para los pobres.

Este desastre ocurre en un momento de vacío teórico de las izquierdas. Las cuales no tienen «plan B» para sacar provecho del descalabro. En particular las de Europa, agarrotadas por el choque de la crisis. Cuando sería tiempo de refundación y de audacia.

¿Cuanto durará la crisis? «Veinte años si tenemos suerte, o menos de diez si las autoridades actúan con mano firme.» vaticina el editorialista neoliberal Martín Wolf (1). Si existiese una lógica política, este contexto debería favorecer la elección del demócrata Barack Obama (si no es asesinado) a la presidencia de Estados Unidos el 4 de noviembre próximo. Es probable que, como Franklin D. Roosevelt en 1930, el joven Presidente lance un nuevo «New Deal» basado en un neokeynesianismo que confirmará el retorno del Estado en la esfera económica. Y aportará por fin mayor justicia social a los ciudadanos. Se irá hacia un nuevo Bretton Woods. La etapa más salvaje e irracional de la globalización neoliberal habrá terminado.

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Nota: ( 1) Financial Times, Londres, 23 de septiembre de 2008.

Crisis financiera: la hegemonía del dólar y del capitalismo estadounidense llegaron a su fin

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Sin Permiso
 
“¿Qué queda entonces de la superpotencia EEUU? Su poder estaba construido sobre barro financiero. Con el desplome de la hegemonía del dólar, llegó a su fin; el sistema financiero estadounidense ha quedado desacreditado por años. Esto es el fin del capitalismo estadounidense, del ejemplo que por décadas se nos ensalzó como modelo a seguir. Y no es poco, aunque no sea, ni por mucho, el fin del capitalismo como sistema mundial.”

 

Los bancos norteamericanos ganan tiempo con el plan de rescate. Pero la hegemonía del dólar y del capitalismo estadounidense llegaron a su fin.

Hay tradición. Los bancos y los financieros serán salvados con miles de millones de dineros del contribuyente. “Para bien de todos”. Suecia lo hizo. Y Japón. Y Gran Bretaña. Y, de nuevo, los EEUU. Hasta ahora, todos los gobiernos estadounidenses habían intervenido con “rescates” en cualquier crisis financiera. Tras las mayores estatalizaciones de todos los tiempos viene ahora el mayor de los rescates.

El secretario estadounidense del Tesoro, Henry Paulson, exjefe del banco Goldman Sachs, el número 1 de los bancos de inversión, se ha sacado de la chistera la “madre de todos los rescates”. De consuno con la Reserva Federal, ha diseñado un paquete para ayudar a los bancos a salir de aprietos. Y eso sólo es posible, si se les quita de las manos la patata caliente de unas hipotecas y de unos derivados hipotecarios desvalorizados que, considerados hasta hace muy poco la joya del arte financiero, andan ahora estigmatizados como “basura tóxica”. Puesto que el mercado para tales papeles se ha desplomado, nadie sabe desde hace meses qué valor puedan tener.

Ahora viene el Estado como salvador. Un rescate de prestado, con miles de millones que el gobierno Bush no tiene. El Estado norteamericano todavía tiene crédito, y de ello depende ahora todo el sistema financiero estadounidense, y con él, el internacional. El volumen de los fondos de urgencia queda en principio limitado a 700 mil millones de dólares; más no permite la actual ley presupuestaria, y habría que modificarla para aumentar esos fondos. No bastará. Serán necesarios entre 1 y 2 billones –en el peor de los casos, hasta 5— para enjugar todos los créditos y todos los títulos de derivados tóxicos. Están en circulación préstamos hipotecariamente respaldados por valor, al menos, de 1,1 billones de dólares, y a eso hay que añadir más de 2 billones en forma de hipotecas a propietarias y propietarios de vivienda privados y 1,6 billones en hipotecas a empresas que operan en el mercado. Si las cosas discurren como quieren Paulson y Bush, acabarán teniendo entre manos un fondo estatal billonario más bien parecido a una empresa de propiedad popular como lo fue en su día la “Ramsch und Schund” en la antigua República Democrática de Alemania. Es vana esperanza la suya, creer que podrán vender luego los papelitos adquiridos ahora a los bancos. Al final, el Estado se quedará sólo con las pérdidas, y el contribuyente tendrá que cargar con la deuda pública.

El gobierno saliente presiona para sacar adelante su plan de salvación. Paulson pretende, en efecto, que el Congreso la firme un cheque en blanco. Nunca un secretario del Tesoro tuvo nunca tanto poder en los EEUU. La crisis financiera llama a gritos a un dictador: así ven las cosas los neoconservadores en el gobierno.

Sólo que el Comité bancario del Congreso regatea. Los senadores se agarran a cualquier pretexto, los bolsistas temen la cólera de los electores. Esto es “socialismo financiero y es antiamericano”, truenan los republicanos. Los demócratas tienen un contraplan. Quieren ayuda para los propietarios de vivienda, no para los bancos. Quieren una participación del estado en las empresas rescatadas, quieren una clara limitación de los salarios y las remuneraciones de los altos ejecutivos. Es decir, intromisión directa del Estado en la política de las empresas. En Europa, eso sólo lo exige la izquierda.

Nadie podrá negar que el contribuyente norteamericano es el tonto de esta historia: nadie está en condiciones de garantizar que la salvación de los bancos el servirá para algo al propietario o a la propietaria de vivienda. Pues lo precios inmobiliarios siguen cayendo, y se contarán por millones los que verán aumentadas sus deudas al tiempo que cae el valor de mercado de sus casas. Por consiguiente, en cada refinanciación, los bancos exigirán mayores intereses, lo que traerá consigo un incremento drástico de los embargos y las ejecuciones hipotecarias. Puesto que éstas últimas yo no aportan nada, más bancos irán a la bancarrota. No es por casualidad que los dos últimos grandes bancos de inversión, Goldman Sachs y Morgan Stanley, acaben de ser transformados en bancos comerciales normales y corrientes. Caen así bajo la inspección bancaria pública, a trueque de poder acceder a los fondos públicos de urgencia. Los necesitarán. Los bancos extranjero filiales de empresas estadounidenses podrán beneficiarse igualmente de esos dineros públicos. Si se les excluyera de la bendición crematística, la plaza financiera de Londres sería la siguiente en partirse de risa. Por eso la negativa de los restantes miembros del G-7 a aprobar planes de rescate parecidos carece de sentido, y no podrá mantenerse. En cualquier caso, los británicos seguirán tomando medidas de ayuda, y los alemanes ya han socializado las pérdidas de sus bancos (semi)públicos.

El Plan saldrá adelante y ayudará a algunos bancos a ganar tiempo. Pero no resolverá la crisis financiera. El déficit de los EEUU crecerá todavía más. El umbral de máximo endeudamiento ha crecido con las últimas estatalizaciones otros 10,6 billones de dólares: está, pues, ahora en los 11,3 billones. Sin aumentar los impuestos, lo único que pueden hacer los EEUU es emitir y lanzar al mercado más deuda pública. Ya hoy, las importaciones estadounidenses de capital precisan de 4 mil millones diarios. Eso no puede sentarle bien al dólar. Ya se acabó otra vez su efímero vuelo, y volverá a caer.

¿Qué queda entonces de la superpotencia EEUU? Su poder estaba construido sobre barro financiero. Con el desplome de la hegemonía del dólar, llegó a su fin; el sistema financiero estadounidense ha quedado desacreditado por años. Esto es el fin del capitalismo estadounidense, del ejemplo que por décadas se nos ensalzó como modelo a seguir. Y no es poco, aunque no sea, ni por mucho, el fin del capitalismo como sistema mundial.

Michael Krätke, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO, es profesor de política económica y derecho fiscal en la Universidad de Ámsterdam e investigador asociado al Instituto Internacional de Historia Social de esa misma ciudad.

Written by Eduardo Aquevedo

30 septiembre, 2008 at 12:55

Crisis financiera: Wall Street cae en picada tras rechazo a plan

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TODAS LAS BOLSAS DEL MUNDO SE DESPLOMARON TRAS DURO GOLPE A LA CASA BLANCA

El lunes negro vivido ayer en los mercados financieros de todo el mundo tuvo su colofón en Nueva York con la mayor caída por puntos en la historia de Wall Street, ante la negativa de la Cámara de Representantes (Baja) de Estados Unidos a aprobar el plan de rescate financiero diseñado por Washington. Porcentualmente, la última vez que se contabilizó una caída tan fuerte del principal índice de Nueva York fue el día en que se retomó la actividad bursátil tras los atentados del 11 de septiembre en 2001. Aquel día, el Dow Jones cayó el 7,13 por ciento, mientras que ayer perdió el 6,98 por ciento, al cerrar 777,68 puntos por debajo del nivel del viernes.

La Cámara Baja asestó un duro golpe a la Casa Blanca al rechazar por sorpresa el plan por 700 mil millones de dólares, pese a las advertencias de que el país podría hundirse en una recesión. El rechazo del ambicioso plan, que se produjo por 205 a favor y 228 en contra, desencadenó el derrumbe de los mercados bursátiles internacionales. Tras la votación, tanto demócratas como republicanos convocaron varias ruedas de prensa para acusarse mutuamente por el fracaso de la “Ley de Estabilización Financiera”.

Sin embargo, los dos partidos manifestaron su voluntad de volver a la mesa de negociaciones, conscientes de que la crisis no desaparecerá por arte de magia.  “La crisis sigue con nosotros (…) todavía nos preocupa (la situación) del ciudadano de a pie, de la clase media y cómo pueden verse afectados por la crisis en Wall Street”, dijo la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi.

“Estoy muy decepcionado”, dijo por su parte, Barney Frank, presidente del Comité de Servicios Financieros, quien añadió, sin titubear que “los republicanos mataron este proyecto de ley”. En contraataque, los republicanos culparon del fracaso a Pelosi, quien momentos antes de la votación dijo que la crisis es fruto de las “fallidas políticas económicas” del presidente George W. Bush. Durante el debate, de poco más de tres horas, tanto demócratas como republicanos pusieron en duda la eficacia del plan y criticaron la falta de ayudas para las familias aquejadas por las ejecuciones hipotecarias.

Confianza

Lo que más temen ahora analistas y reguladores es que, si finalmente se aprueba, el plan no infunda la suficiente confianza y respeto entre los inversores y no detenga por tanto su desenfrenada venta de activos.
De ahí que el presidente de EEUU, George W. Bush, tratara infructuosamente de detener el caos poco antes de que comenzara la primera sesión bursátil de la semana, a través de un mensaje desde la Casa Blanca en el que defendió que “el Congreso debe enviar una señal firme a los mercados”.

Con Wall Street a la cabeza, ayer lunes fue negro en la inmensa mayoría de los mercados financieros, marcados también por las cuatro intervenciones públicas de bancos decididas en Europa, entre ellas la del británico Bradford and Bingley, cuyos depósitos y oficinas serán comprados por el español Banco Santander.
En Europa, Viena registró su mayor caída desde 1997 (-8,05 por ciento), Milán perdió el 4,98, Londres el 5,3 y Madrid el 3,88; mientras en Latinoamérica, Lima bajó el 4,9 por ciento, Sao Paulo el 9,36 por ciento (después de haber sido suspendida por caer más del 10 por ciento) y Buenos Aires el 8,68 por ciento.

Horas antes, Hong Kong había cerrado con un descenso del 4,29 por ciento, Seúl del 1,35 por ciento, Tokio del 1,26 y Bombay del 3,87.

Bush analiza acciones

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, que quedó malparado tras el rechazo de la Cámara de Representantes al plan de rescate financiero, se reunió ayer con sus asesores para decidir qué hacer ahora.

Bush, al que sólo quedan cuatro meses al frente del país y cuya popularidad ronda tan sólo el 30 por ciento, ha apostado buena parte del capital político que le queda a este plan, que es muy impopular entre el electorado, que lo entiende como una recompensa al fracaso de Wall Street en momentos en los que las economías familiares ya se ven muy presionadas por el alza de la inflación, los recortes en los empleos y la caída en los valores hipotecarios.

En unas breves declaraciones junto al presidente de Ucrania, Víktor Yúschenko, Bush se declaró “muy decepcionado” por el rechazo del plan de rescate, pero indicó que: “seguiremos adelante” para tratar de salvarlo. Además, el Mandatario estadounidense afirmó que ayer mismo se reuniría con su equipo económico para determinar cuáles son los próximos pasos a seguir.

EL CRUDO BAJA

Los precios del crudo cayeron más de 10 dólares por barril ayer tras el rechazo de los legisladores al plan de rescate financiero, lo cual podría profundizar la crisis económica y consecuentemente afectar la demanda mundial de energía.  El crudo ligero de bajo contenido sulfuroso para entrega en noviembre perdió 10,52 dólares, 10,1 por ciento, para ubicarse en 96,36 dólares en la Bolsa Mercantil de Nueva York, luego de haber caído hasta los 95,04 dólares. Ese fue el menor nivel del petróleo en la jornada desde que bajó a menos de 100 a inicios del mes.

El crudo ha perdido casi 25 dólares, alrededor del 20 por ciento, durante la última semana en medio de las negociaciones intensivas en torno a un acuerdo para el plan gubernamental.  “Esto es un reconocimiento de que el desaceleramiento global está vigente y la demanda de energía no va a ser la misma”, dijo Phil Flynn, analista del sector energético en la firma Alarcon Trading Corp., en Chicago.

Written by Eduardo Aquevedo

30 septiembre, 2008 at 4:08

Crisis financiera se agrava: derrumbe de Wall Street luego de rechazo del plan de rescate

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NUEVA YORK (AFP) — La Bolsa de Nueva York registró una caída histórica este lunes luego del rechazo por la Cámara de Representantes del plan de rescate de los bancos: el Dow Jones perdió 6,98%, una pérdida jamás registrada de cerca de 800 puntos y el Nasdaq cayó 9,14%.

El Dow Jones Industrial Average (DJIA) perdió 777,68 puntos a 1O.365,45 puntos. En términos de puntos, la anterior caída histórica del índice (684,81 puntos) se había registrado el 17 de setiembre de 2001, día de la reanudación de las operaciones luego de los ataques del 11 de setiembre. El índice Nasdaq, de alto componente tecnológico, bajó 199,61 puntos a 1.983,73 unidades y el índice ampliado Standard & Poor’s 500 perdió 8,81% (o 106,85 unidades), a 1.106,55 puntos, según cifras definitivas de cierre.

Ya deprimida al comienzo de la sesión, Wall Street se hundió luego del inesperado rechazo por parte de la Cámara de Representantes del plan de rescate de los bancos, que debería permitir estabilizar a los mercados financieros. La cámara baja rechazó por 228 votos contra 205 a favor, el plan del secretario del Tesoro Henry Paulson. Cerca de dos de cada tres republicanos rechazaron el proyecto, argumentando que aumenta desmedidamente la intervención del Estado en la economía.

“Es una mala señal hacia los mercados, que ve al Congreso incapaz de aprobar un plan”, estimó Lindsey Piegza, de FTN Financial. “Esto muestra hasta qué punto el mercado contaba con este plan”, agregó la analista, expresando su temor de que una eventual aprobación del proyecto en los próximos días, llegue “demasiado tarde”.

“Si el proyecto estuviera realmente moribundo (…) la posta pasaría entonces rápidamente a la Fed (la Reserva Federal estadounidense, ndlr) y a los otros bancos centrales para administrar la crisis, lo que limitaría aún más las condiciones del crédito”, advirtió Brian Bethune, jefe de economistas de Global Insight. “Cada día que pasa se anuncia la caída de una institución financiera” en Estados Unidos, concordó Piegza.

Luego de la caída de Washington Mutual el viernes, las autoridades organizaron la compra de las actividades bancarias de Wachovia por parte de su rival Citigroup. En Europa, la crisis se aceleró bruscamente, llevando a la intervención de urgencia en favor de bancos del Reino Unido, Benelux, Islandia y Alemania, señal de que los mercados enfrentan “no solamente una crisis estadounidense, sino una crisis mundial”, agregó el analista de FTN Financial. El mercado obligatorio subió netamente. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años descendió a 3,632%, contra 3,827% en la noche del viernes, y el de los títulos a 30 años a 4,161%, contra 4,357% la víspera.

30/09/2008 – 01:50

Nueva York, 29 sep (EFE).- El valor bursátil de las empresas cotizadas en la Bolsa de Nueva York descendió hoy en más de 1,2 billones de dólares, casi el doble del presupuesto del plan diseñado por Washington para acudir al rescate del sector financiero.

El mismo día en que la Cámara de Representantes de Estados Unidos rechazó el plan de rescate promovido por la Administración de George W. Bush con un presupuesto de 700.000 millones de dólares, el índice Dow Jones Wilshire 5000, el que mejor refleja el valor conjunto de las firmas cotizadas en Nueva York, perdió un 8,27 por ciento. Ello supone que el valor bursátil de todas esas compañías ha descendido en un día en más de 1,2 billones de dólares.

Desde que se puso en marcha en 1980, es la primera vez que ese índice refleja un descenso en un sólo día que equivalga a más de un billón de dólares. Además, y según datos de ese índice citados por el responsable de finanzas de The New York Times en su blog, la pérdida en los últimos doce meses asciende a 4,2 billones de dólares. El Dow Jones cerró hoy con la mayor caída en puntos de su historia (777,68 puntos) y la más pronunciada porcentualmente desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 (-6,98%).

Al final de la sesión se encontraba en su nivel más bajo desde hace casi tres años, concretamente desde el 27 de octubre de 2005, y un 21,86 por ciento por debajo del que tenía hace un año. Por su parte, el S&P 500 cerró con una caída del 8,8%, lo que supone su mayor descenso desde hace más de dos décadas (desde octubre de 1987) y la séptima más pronunciada de su historia.

El Nasdaq, donde se agrupa gran parte de los valores tecnológicos cotizados en Nueva York, cerró con una caída del 9,1%, la tercera mayor en porcentaje de su historia y también la más pronunciada desde el “crash” de 1987.

Google cayó en ese mercado por debajo de los 400 dólares por acción por primera vez en dos años y cerró con una caída del 11,6%, mientras que Apple se anotó un descenso del 17,9%. Aunque Wall Street se llevó la palma, las caídas fueron generalizadas en todo el mundo y, por ejemplo, la Bolsa de Brasil llegó a cerrarse, por registrarse descensos superiores al 10 por ciento, algo que no ocurría desde 1989.

En Europa y, pese a que allí los mercados cerraron antes de que se conociera el rechazo al plan por parte de los legisladores estadounidenses, el FTSE cayó más del 5% y registró su mayor retroceso diario desde comienzos de año. En Viena la caída fue la mayor desde 1997 y en Toronto desde la crisis de 1987, mientras que el mercado irlandés sufrió su descenso más pronunciado en 25 años y el chileno en una década.

Mientras, el crudo se abarató en Nueva York más de 10 dólares, lo que supone el descenso más brusco desde el 17 de enero de 1991, aunque medio en porcentaje, el descenso fue del 9,8%, la mayor caída desde el 15 de noviembre de 2001. En cambio, el oro superó los 900 dólares por onza, al estar considerado como una inversión refugio, segura en momentos de alta incertidumbre.

Written by Eduardo Aquevedo

29 septiembre, 2008 at 22:13

Crisis financiera: Cámara baja de EE.UU. rechaza plan de rescate financiero

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DECISIÓN AUMENTA INCERTIDUMBRE EN LOS MERCADOS…
Washington, 29 sep (PL) La Cámara de Representantes del Congreso estadounidense rechazó hoy un plan de rescate para la crisis financiera nacional, defendido por el presidente George W. Bush pero cuestionado por numerosos legisladores. La iniciativa fue aceptada por 205 representantes y vetada por 228, pese a los esfuerzos de los últimos días de las bancadas demócrata y republicana para aprobar el proyecto por valor de 700 mil millones de dólares.

Según la televisora CNN, el rechazo se debe tanto a la presión popular, a pocas semanas para las elecciones, como a intereses políticos. Uno de los temas más controvertidos de la medida son los poderes que otorga al secretario del Tesoro, Henry Paulson. El paquete de ayuda para Wall Street entrega un control casi exclusivo a Paulson, y a su relevo, a la hora de decidir el destino del fondo, situación indeseada por muchos legisladores de ambos partidos, advierte el influyente periódico.

Semejante poder a la hora de utilizar el dinero federal carece de precedentes en la historia norteamericana, señaló el diario The New York Times. Este domingo, la jefa de la cámara baja del Capitolio, la demócrata por California Nancy Pelosi, y el líder de la minoría republicana en esa instancia, John Boehner, respaldaron el plan.

El propio Boehner se mostró escéptico en torno al resultado final del sufragio. Desconozco si tendremos los votos suficientes, respondió a una pregunta de la líder demócrata. Por su parte, Bush ha dedicado múltiples apariciones públicas para presionar la aprobación del proyecto en el Congreso.

En los últimos días, quiebras, ventas y cambios en gigantes financieros como Lehman Brothers, Washington Mutual y Merrill Lynch complicaron la ya alicaída economía de Estados Unidos.

Crisis financiera: se logró por fin acuerdo de rescate en EE UU

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El compromiso logrado para salvar el sistema financiero espera el refrendo del Congreso

El acuerdo provisional alcanzado ayer entre el Congreso y el Gobierno estadounidense, que deberán refrendar ahora la Cámara de Representantes y el Senado, y que autoriza al Tesoro a inyectar paulatinamente hasta 700.000 millones de dólares con el fin de evitar el colapso de su sistema financiero es una buena noticia. Sobre todo para EE UU, pero también para todas las economías, como la española, muy dependientes de la estabilidad financiera internacional. La apertura hoy de las Bolsas mundiales dará una primera medida de su credibilidad.

Nunca EE UU precisó de una intervención pública de esa envergadura y complejidad. Nunca desde la gran depresión un ministro del Tesoro dispuso de tanta discrecionalidad como la que ejercerá Henry Paulson para adquirir por cuenta de los contribuyentes activos infectados, no sólo hipotecas subprime, que, más de un año después del comienzo de la crisis crediticia, siguen gangrenando al sistema financiero. Aunque hay que señalar que el compromiso provisional adoptado por los jefes republicanos y demócratas, tras una maratón negociadora multibanda, altera no poco el plan de rescate inicial de Wall Street propuesto por la Administración de Bush, a la que se otorgaban poderes ilimitados.

El borrador de proyecto de ley incorpora condiciones de ambos partidos, algunas más emblemáticas que significativas, como las limitaciones a las remuneraciones, escandalosas, de los ejecutivos cuyas firmas pidan ayudas. Se acentúa la defensa de los prestatarios ante las ejecuciones hipotecarias por impago y se concreta que el Gobierno reciba acciones de las compañías a las que socorre, para aliviar las aportaciones netas del contribuyente a la gestión de la crisis. Un control de las Cámaras, que se presume riguroso, permitirá ir evaluando los costes y beneficios de esta megaoperación, que según los primeros sondeos resulta muy impopular entre los estadounidenses.

Pese a las serias discrepancias iniciales, es relevante la celeridad con que ha reaccionado la clase política de EE UU al más severo trauma económico en muchas décadas. En plena campaña electoral -McCain y Obama dieron ayer su conformidad provisional- los dos grandes partidos han puesto a los ciudadanos por delante de sus intereses políticos y, en algún caso, de sus principios ideológicos más arraigados. Todos convienen en que la inacción, dejar tan gravísima crisis al arbitrio de unos mercados ineficientes, habría sido una irresponsabilidad histórica.

El acuerdo alcanzado no garantiza la inmediata normalización crediticia en EE UU, y menos en el resto de las economías afectadas, pero era condición imprescindible para no reproducir los errores que condujeron a la gran depresión. Al compromiso estadounidense deberían seguirle iniciativas en Europa para alejar amenazas específicas que, como ilustra la segunda nacionalización en el Reino Unido o las dificultades del mayor banco belga, siguen vivas a este lado del Atlántico.

El País.com

Written by Eduardo Aquevedo

28 septiembre, 2008 at 22:20

Plan de rescate financiero: al borde de un ataque de nervios

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EL GOBIERNO DE BUSH NO CONSIGUE QUE EL CONGRESO APRUEBE SU PLAN DE RESCATE

Las negociaciones entre el gobierno estadounidense y el Congreso se siguen dilatando. Hoy es un día crucial para llegar a un acuerdo. La mayor resistencia sigue partiendo de legisladores republicanos aferrados a los principios de libre mercado.

Las negociaciones sobre el plan de salvataje a los bancos afectados por la crisis financiera tendrán hoy un capítulo crucial. El gobierno de George Bush reclamó ayer que las discusiones no se dilaten más, a fin de que se llegue a un entendimiento antes de la apertura de los mercados asiáticos de mañana. Sin embargo, la administración sigue encontrando resistencia en su propio partido. Los líderes republicanos en la Cámara de Representantes volvieron a exigir cambios al paquete de ayuda de Wall Street. Se resisten “por principios” a una intervención del Estado, llevando su concepción neoliberal a un extremo que podría ser fatal para el sistema financiero estadounidense, con repercusiones incalculables en demás naciones centrales contagiadas con el mismo virus.

Los diputados republicanos plantearon ayer que quieren que se mantengan los principios del libre mercado y se proteja a los contribuyentes. En tanto, el candidato presidencial demócrata, Barack Obama, volvió a manifestar su apoyo al programa de rescate, aunque con reservas. Todo quedó postergado para hoy.

“El rescate no debería hacerse a costa de los contribuyentes estadounidenses”, enfatizó John Boehner, líder de los republicanos en la Cámara de Representantes. “Es importante actuar, pero con buen criterio”, agregó. Por su parte, Roy Blunt, el principal negociador de ese grupo de republicanos, afirmó que no aceptaría “fechas límite artificiales”. Fue en respuesta a un pedido del gobierno, que asegura que es indispensable terminar de definir el programa antes de la apertura de los mercados internacionales de mañana.

Por su parte, la presidenta de la Cámara baja, la demócrata Nancy Pelosi, indicó que espera que ese cuerpo pueda votar el plan “mañana (por hoy) por la noche o el lunes por la mañana”. “No vamos a irnos hasta que aprobemos un proyecto de ley”, subrayó, lo que muestra que los demócratas son los más interesados en encauzar la situación lo antes posible. El republicano Blunto insistió en que la iniciativa “debe responder a los principios del libre mercado”. Los republicanos quieren que, en lugar de comprar deuda de mala calidad de los bancos, el Gobierno coordine un fondo con dinero privado que ofrezca garantías de pago de esos títulos.

Los demócratas se muestran dispuestos a incorporar esa idea al programa final, aunque sólo como una de las opciones a disposición del Departamento del Tesoro y no como una alternativa al plan original. Por ahora, esa dependencia, a cargo de Henry Paulson, se niega a aceptar los cambios que postulan legisladores republicanos. A su vez, esos diputados exigen que salga del proyecto de ley que manejan los demócratas una cláusula que permitiría a los jueces modificar los términos de las hipotecas de personas en quiebra para permitirles quedarse en su casa.

Bush, en tanto, aseguró ayer que el rescate financiero terminará costando menos de los 700.000 millones de dólares que la Casa Blanca pidió al Congreso. Explicó a los norteamericanos que, según el punto de vista de sus asesores económicos, “el costo final del plan será mucho menos que 700.000 millones de dólares” con los que se comprarán los activos “tóxicos” detrás de la crisis, respaldados por créditos hipotecarios blandos.

En un mensaje radial, el mandatario estadounidense señaló que con esos valores el gobierno piensa descongestionar el sistema financiero y el flujo del crédito, “aún tienen un valor intrínseco importante porque la gran mayoría de las personas eventualmente liquidarán sus hipotecas”. Bush afirmó que muchos de los valores que el gobierno compraría “probablemente subirían de precio con el paso del tiempo”, lo que significa “que el gobierno podría recuperar gran parte del gasto original, o incluso todo”.

Obama, que encabeza las encuestas, reiteró ayer su apoyo al paquete de salvataje, pero advirtió que no será aprobado si no incluye mecanismos de “supervisión”. “Si no actuamos pronto, sus empleos, sus ahorros y su seguridad económica estarán en riesgo”, dijo Obama a sus seguidores durante un acto en Greensborough, en Carolina del Norte. Pero advirtió que fue “la falta de supervisión en Washington y en Wall Street lo que nos llevó a este desastre”. “Los ciudadanos que compraron sus viviendas con los préstamos blandos también merecen un plan de salvataje”, completó.

Página/12

Written by Eduardo Aquevedo

28 septiembre, 2008 at 17:27

Obama y McCain: un debate no decisivo marcado por la crisis financiera

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Por Santiago O’Donnell

Todo quedó como al principio. En el primer debate cara a cara, los candidatos presidenciales de Estados Unidos, el republicano John McCain y el demócrata Barack Obama, salieron ilesos. En noventa minutos que nunca fueron aburridos, presentaron personajes bien distintos y marcaron diferencias claras en sus visiones de lo que quieren hacer con su pais y sobre todo con el mundo. El debate tuvo un abrupto cambio de trama cuando se pasó de la economía a la política exterior, al promediar los veinte minutos. Pero nunca alcanzó picos de drama, como si los contrincantes se estuvieran guardando para los dos debates que faltan de cara a las elecciones de noviembre.

Se entiende. Había sido una semana movidita, sobre todo para McCain. El crac de Wall Street lo había dejado patas para arriba. El tema se consumía la campaña y dos tercios del padrón pensaba que Obama era el más capaz para manejar la economía. Los planes del veterano de Vietnam se parecían demasiado a los de Bush y encima él mismo había confesado que la economía no era su fuerte. La tendencia se revertía. Los dos puntos que había descontado con el efecto Palin se evaporaban y la ventaja de Obama se estiraba a cinco o siete puntos, ahora sí nítida, por encima del margen de error de los encuestadores.

Más importante, Obama se afianzaba en la zona de los grandes lagos, en los estados que podrían decidir la elección por su peso en el colegio electoral, con predominio de clases medias urbanas y sectores industriales muy golpeados. Había que hacer algo. Esos empleados de fábrica de Michigan y Pensilvania que desconfían de Washington tienen miedo a perder sus trabajos y miran con recelo el avance de las minorías y los inmigrantes, esos demócratas de Reagan que ahora ven amenazadas sus hipotecas, ésos son los votantes que McCain confiaba birlarle a Obama, y ésos eran lo que ahora huían espantados de todo lo que llevara el sello republicano de la política económica de Bush.

Como si esto fuera poco, en medio de la debacle se pinchó el globo Palin. La gobernadora de Alaska se vino abajo en CBS News cuando, para sorpresa de millones de espectadores, no fue capaz de elaborar, ni siquiera con la ayuda de su simpática entrevistadora, Katie Couric, una sola idea coherente sobre política exterior o seguridad nacional, mucho menos explicar por qué Rusia puede ser, o no, una amenaza para la seguridad nacional, más allá de que limita con Alaska del otro lado de un estrecho muy estrecho. Así, para beneplácito de los imitadores y contadores de chistes, Palin pasó de estrella fulgurante a hazmerreír de la prensa local e internacional. Y todavía falta lo peor: se viene el debate de candidatos a vicepresidente. Si Palin no pudo ni zafar con una entrevistadora complaciente, cuesta imaginarse que le irá mejor cuando enfrente a Joe Biden, viejo zorro demócrata si los hay.

McCain no estaba para esto. El venía a resolver el problema de fondo de los norteamericanos. Venía a ganar la guerra, a sacar a Bin Laden de la cueva, a conducir con firmeza y serenidad, un padre protector para los tiempos difíciles. Pero nadie imaginaba que los tiempos se pondrían tan difíciles.

Mientras McCain prometía sacudir la burocracia de Washington y bajar los impuestos de las corporaciones que generan trabajo, alguien había desenchufado la computadora. Se había caído el sistema financiero mundial, empezando por Wall Street, y no se podía arreglar. Había que empezar de nuevo. Y mientras esto pasaba Obama seguía subiendo, casi sin hacer nada, como por un ascensor.

Había llegado el momento de tomar medidas drásticas. Entonces McCain puso cara de luto militar y anunció, sombrío, que suspendía la campaña. Explicó que viajaba inmediatamente a Washington para ponerse a disposición del presidente Bush y a juntar a los equipos económicos y los líderes parlamentarios para cerrar un paquete de rescate para empezar a salir de la crisis.

Obama ni se inmutó. Contestó que por supuesto él también se ponía a disposición del presidente con sus equipos económicos y que confirmaba su asistencia a Washington para encarar el problema como un tema de Estado, pero que de ninguna manera suspendía la campaña ni se bajaba del debate porque era muy importante seguir hablando del tema. No obstante, quedó la impresión de que McCain había primereado, que había dejado la sensación de estar en contacto con el ciudadano medio, con esas ganas de pegarles una sacudida a Washington y Nueva York por todo el sufrimiento económico que estaban causando.

Pero el tiro de McCain le salió por la culata. Resulta que Washington ya estaba trabajando en un acuerdo y la presencia de los candidatos no ayudaba en nada. Al contrario. Los flashes, las luces y los micrófonos empiojaron la negociación.

Hasta la llegada de McCain, los demócratas y los republicanos todavía fieles a Bush habían logrado una alianza precaria, con mucho toma y daca, para enfrentar la minoría conservadora que se oponía por principio a cualquier rescate a cuenta de los contribuyentes. Pero McCain no quería despegarse de los conservadores. Necesitaba reforzar cierta imagen de duro con las trampas del sistema financiero que se había construido en el Senado. Al no pronunciarse claramente en favor del rescate, terminó traccionando voluntades hacia el lado de los que exigían reducir, endurecer o eliminar el paquete.

Para colmo, según los testigos de la famosa reunión del jueves, donde todos se sacaron la foto en la Casa Blanca, Obama presentó su propuesta pero McCain casi ni habló. Tampoco cabildeó ni se involucró en las negociaciones de su bancada. Sólo escuchó y puso cara de preocupación.

Así las cosas, sin mucha alharaca, esa misma noche McCain dio por terminada su gestión, confirmó su presencia en el debate y partió para Mississippi.

En Mississippi McCain llevaba las de ganar. El escenario del debate era Ole Miss, cuna del pensamiento conservador del sur profundo, cuyos alumnos se hacen llamar “Los Rebeldes” en homenaje al ejército confederado que peleó para mantener la esclavitud. Los temas acordados le venían como anillo al dedo: relaciones exteriores y seguridad nacional, los únicos en que aventaja a Obama en la consideración de los votantes. Sin embargo, el republicano no pudo sacar ventajas claras durante el intercambio.

En el primer tramo, dedicado a la economía, el único ganador fue el moderador. Sin un gesto ni un tono de más, escuchando y dejando hablar, el respetado periodista Jim Lehrer de PBS, quizá la cara más conocida de la televisión pública norteamericana, supo cuándo apretar y cuándo dejarse llevar. La buena predisposición de los candidatos y el formato del debate, sin paneles ni preguntas del público, facilitó la fluidez del intercambio y mantuvo el foco en los verdaderos protagonistas.

Lehrer se había encargado de anunciar el día anterior que no se privaría de preguntar sobre la economía, el tema que preocupaba a todos, aunque no figurara en la agenda del debate que las partes habían acordado. Arrancó con eso. Después de un par de preguntas genéricas Lehrer fue directo al grano: “A raíz de la crisis, ¿qué ajustes haría a su plan económico?”.

La pregunta pareció sorprender a los candidatos, que terminaron recayendo en sus viejos slogans de campaña. Entonces Lehrer insistió: “Específicamente, ¿qué programas postergarían o dejarían de lado para afrontar la crisis?”.

Obama empezó a balbucear algo sobre su plan energético y alcanzó a decir que algún componente del plan tendrá que postergarse, que alguna partida de dinero tendrá que guardarse, pero no pudo nombrar programa alguno, mucho menos una cifra, y quedó pedaleando en el aire.

McCain arrancó hablando con más decisión. Enfiló derecho para el lado del Departamento de Defensa. Dijo que ahí se hacen muchos negociados, que él lo sabe porque conoce del tema militar y porque en el Congreso se la pasa vigilando a las grandes corporaciones y que por eso no tiene muchos amigos. Dijo que una vez hizo suspender un contrato con la Boeing y alguna gente fue a la cárcel. Al menos sonó mejor y tiró un nombre. Pero fue pura sanata. Difícilmente haya convencido al norteamericano medio, ese que no puede pagar ni la hipoteca ni la tarjeta de crédito, y que ve cómo la nafta y el supermercado le van chupando el sueldo pero no puede decir nada porque las ventas caen, el mercado se achica y el lugar de trabajo se vuelve inseguro.

El debate subió de temperatura cuando pasaron a hablar del mundo. Discutieron sobre Irak, Irán y Afganistán, a veces sobre detalles de forma, otras sobre cuestiones de fondo, cambiando golpe de archivo por golpe de archivo: vos dijiste tal cosa, vos votaste tal otra. McCain llevaba la iniciativa. Obama se justificaba y cada tanto tiraba un contraataque.

Por momentos Obama parecía respetuoso en exceso. McCain, condescendiente. Ninguneó repetidamente a su joven rival con latiguillos como “el senador Obama no entiende” o “lo que dice el senador es una ingenuidad”. Lo dijo, pero no lo demostró.

Obama tragó su orgullo y contestó “estoy de acuerdo con John” todas las veces que lo consideró necesario. Pero también mostró firmeza para defender sus convicciones: hay que irse de Irak y recuperar la confianza del mundo. Los mejores momentos del republicano llegaron sobre el final, cuando hablaron de Rusia y el cuidado de los veteranos de guerra.

McCain mostró chispazos, pero Obama transmitió más energía. Sin arriesgar, como cuidando la ventaja, el demócrata anuló la mejor oportunidad que su rival tendrá de aquí a las presidenciales para anotarse una victoria convincente. Es una manera de ver las cosas.

Pero también es válido pensar que lo que no mata, fortalece. Obama se perdió la chance de meter un golpe de knock-out en un momento muy propicio, para definir una elección que viene muy peleada. Entonces todo quedó como al principio, como si el debate nunca hubiera ocurrido. Obama mantiene su ventaja pero McCain sigue vivo.

Falta poco para las elecciones. Apenas una eternidad.

sodonnell@pagina12.com.ar

Página/12

Written by Eduardo Aquevedo

28 septiembre, 2008 at 17:20

Sistema mundial y poder global: Fiori polemiza con Arrighi y Wallerstein

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Entrevista al Profesor José Luis Fiori

“Mi divergencia con Arrighi y Wallerstein no es coyuntural, es teórica” dice el cientista político y habitual columnista de L.Od. profesor de la UFRJ  José Luis Fiori en el reportaje que se puede leer a continuación realizado por la periodista brasileña Claudia Antunes, editora de temas internacionales de Folha de San Pablo donde fue publicado inicialmente la entrevista.La aproximación económica entre alemanes y rusos está pesando decisivamente en la división cada vez más profunda entre los europeos”, dice el cientista político brasileño, agregando que en cuanto a EEUU. la “estrategia imperial” es anterior a la elección de George W. Bush.  Ella es reiterada en los programas de todos los candidatos a la sucesión americana”.

La traducción al español y el titular es de La ONDA digital.

- Usted refutó en varios artículos la idea del fin de la hegemonía americana tal como fuera expuesta por los sociólogos Giovanni Arrighi e Immanuel Wallerstein.  Pero usted también afirma que el mundo tiene o se encamina para tener nuevos polos de poder.  En el fondo, ¿no habría más coincidencias que divergencias entre su análisis y el de ellos?

– Mi divergencia con Arrighi y Wallerstein no es coyuntural, es teórica, no está en la caracterización que los dos hacen de la coyuntura inmediata, está en la teoría en que los dos sustentan sus proyecciones de largo plazo; la hipótesis es de que el “sistema mundial moderno” requiere la existencia de “potencias hegemónicas” sucesivas para mantener el orden político y el buen funcionamiento de la economía internacional

Dentro de esta teoría, el “líder” aparece en la historia como una especie de respuesta funcional al problema de la ingobernabilidad de un sistema que es anárquico porque está formado por Estados nacionales soberanos.  En general, esta teoría destaca las contribuciones positivas del hegemon para el “gobierno global” del sistema.

Por esto, él no consigue controlar el movimiento continuo de competencia y expansión de los Estados y economías nacionales que ya conquistaron la condición de “grandes potencias” y forman parte del “núcleo central” de todo el sistema, pero siguen compitiendo entre sí, incluso en los períodos que aparentan una alta “tranquilidad sistémica”.

Fue exactamente la crítica de esta teoría que me llevó al concepto de poder global del libro.

- ¿Y qué significa?

– Cuando digo poder global, no me estoy refiriendo a una entidad o a una instancia mundial particular.  La expresión encubre un modo de analizar el funcionamiento y las tendencias de largo plazo del sistema mundial que se formó a partir de la expansión de algunos Estados europeos en el siglo 16.

Este análisis privilegia el movimiento y las contradicciones que mueven este sistema, impidiendo su estabilización y cualquier tipo de gobierno global estable o de paz perpetua.  Él se parece a un universo en expansión continua, movida por la lucha de las grandes potencias por el poder global y que por esto están siempre creando, al mismo tiempo, orden y desorden, paz y guerra.  Lo que ordena y estabiliza este sistema, por más doloroso que sea reconocerlo, no son los hegemones, sino la existencia de “ejes conflictivos crónicos” y la posibilidad permanente de guerra.  El sistema no acumula poder y riqueza sin la competencia de las naciones y no se estabiliza sin las guerras.

– ¿Pero usted no admite ni la existencia de una crisis de la hegemonía americana – que estaría dada por el ultra-esfuerzo militar en Irak, los déficit crecientes, la burbuja inmobiliaria, la pérdida de credibilidad?

– Lo que estoy intentando decir es que no se consigue saber qué significa exactamente crisis de la hegemonía americana.  ¿Cualquier dificultad política, burbuja económica o incluso guerra, enfrentada o perdida por los Estados Unidos? De ser así, afirmar que existe una crisis de la hegemonía es apenas una frase fácil, sin significado o consecuencia precisa.

Pero si el caso es anunciar el fin de la hegemonía americana, estoy totalmente en desacuerdo.  Creo que la estrategia imperial americana sigue en curso expansivo, a pesar de sus dificultades.  Después del gobierno de Clinton, con la elección de George W. Bush y con los atentados de 2001, la política externa adoptó una nueva retórica, más belicista, y asumió de forma explícita un proyecto imperial.

Pero la estrategia imperial del Estado americano ya venía de antes, y se mantuvo igual, desde el fin de la Guerra Fría.  Esta estrategia acumuló victorias, pero también viene enfrentando problemas para seguirse expandiendo.

- ¿Y cuáles usted identifica como problemas principales?

– De un punto de vista vertical, está cada vez más difícil para los Estados Unidos mantener el orden e imponer sus posiciones dentro de los territorios “periféricos”, que nacieron del desmantelamiento del sistema colonial europeo.  Del punto de vista horizontal, fue la estrategia expansiva de los Estados Unidos que incentivó en gran medida la transformación asiática que hoy se le escapa del control.

Los norteamericanos ya no tienen más como frenar la expansión económica de China, ni pueden seguir más adelante con su estrategia global sin contar, por lo menos, con un socio chino.  Pero más allá de esto, la victoria americana en la Guerra Fría también trajo de vuelta a Alemania y a Rusia para dentro del juego del poder europeo e internacional.  Y hoy, estos dos países están reconstruyendo sus “zonas de influencia” en Europa y en Asia Central, limitando las ambiciones americanas en estas regiones.

- ¿Pero también no hay un cierto fatalismo en su previsión de retorno a la vieja disputa entre potencias, como a fines del siglo 19  e inicios del 20?

– Puede ser, pero lo que realmente está sucediendo no es precisamente un retorno a la vieja disputa entre las grandes potencias, que es una frase efectista y una forma de explicar la reaparición en los noticieros de las disputas entre Estados Unidos y Rusia, China y Japón, Alemania y Francia, etc.  La disputa entre las grandes potencias nunca terminó, apenas se entibió como suele suceder después de una gran guerra o victoria contundente como en el caso de la Guerra Fría.

- ¿Cómo este marco internacional se refleja en las próximas elecciones en los Estados Unidos?

– Estas presiones externas están aumentando las divisiones dentro de los Estados Unidos y es probable que, después del fracaso de Irak, se produzca un re-alineamiento de fuerzas dentro del establishment norteamericano, como ocurrió después de la derrota en Vietnam.  Son momentos en que se forman nuevas coaliciones de poder y pueden definirse nuevas estrategias internacionales.  Pero estos procesos de re-alineamiento son lentos, y no es probable que el actual coincida con las próximas elecciones presidenciales norteamericanas.  Los programas de los principales candidatos demócratas y republicanos muestran que la vieja estrategia imperial se mantiene de pie.

Todos los candidatos se proponen reconstruir el liderazgo mundial de los Estados Unidos y todos defienden la necesidad de una diplomacia multilateral.  Pero, al mismo tiempo, todos proponen aumentar los gastos militares, expandir los contingentes y multiplicar las inversiones en investigación e innovaciones tecnológicas para uso en guerras asimétricas.  Y lo más interesante: casi todos los candidatos proponen la creación de brigadas o agencias civiles encargadas de reconstruir y administrar los territorios y los gobiernos incorporados o alcanzados por el poder americano alrededor del mundo.

- Usted también dice que China, en la medida en que se torne una superpotencia, va inevitablemente a inclinarse por el expansionismo militar.  ¿Por qué este vuelco?

– Es verdad que hasta el momento China se ha mantenido fiel a su modelo original de expansión imperial, que fue diplomática y mercantil, distinta de la expansión bélica y después capitalista de los europeos.  Y creo que lo más probable es que China se restrinja en los próximos años a la lucha por la hegemonía en el sudeste asiático, sin provocar ni aceptar ningún tipo de confrontación fuera de su zona de influencia.

Pero si China sigue el camino pasado de todas las grandes potencias que existieron dentro del sistema mundial moderno, lo más probable es que, en algún momento, tenga que combinar su expansión económica con una expansión político-militar global.  Pero no está excluida la posibilidad de que se repita lo que ya sucedió, en el siglo 17, con la fusión de los intereses económicos anglo-holandeses, y en el siglo 20, con la fusión de los intereses anglo-americanos.

- ¿La relación entre China y Estados Unidos hoy puede ser caracterizada como complementaria, tal como la de americanos y europeos occidentales en la post Segunda Guerra?

– La relación económica actual entre Estados Unidos y China es absolutamente complementaria, del punto de vista comercial y financiero.  Como ocurrió muchas veces con Estados o potencias con vocación global, la competencia incluye la preparación permanente para la guerra, sin que desaparezca el efecto dinamizador de la complementariedad, incluso en la carrera tecnológico-militar.

Pero esta complementariedad actual entre China y Estados Unidos no es igual a la que existió entre los Estados Unidos y los europeos occidentales.  En aquel momento hubo esa relación entre una potencia victoriosa y poco alcanzada por los efectos destructivos de las guerras y sus aliados que habían sido casi completamente destruidos y que los Estados Unidos necesitaban que estuviesen de pie.

Por otro lado, también existió la relación de los Estados Unidos con sus derrotados de antaño: Alemania, Japón e Italia.  Estos países fueron transformados en protectorados militares y, al mismo tiempo, en el caso de Alemania y de Japón, en dínamos del crecimiento regional de Europa y de Asia, respectivamente, una especie de convidados al desarrollo global de la economía americana, que transnacionaliza su estructura productiva durante este período, dos o tres décadas antes de su globalización financiera.

– Usted ha indicado la insolvencia de las interpretaciones de los años 90 que preveían el fin o la no importancia de los Estados.  Hoy, en parte por causa de lo que se llama nacionalismo de recursos, ellos retomaron su protagonismo.  Pero esto también coincide con una crisis de los sistemas políticos y principalmente de los partidos.  ¿Cuáles son las causas y las posibles consecuencias de esta paradoja?

– Creo que la creencia en el fin de los Estados tuvo una fuerza particular en América Latina y en los países que nacieron de la antigua URSS, donde fueron aplicadas de forma más rigurosa y extensa las políticas neoliberales.  Fuera de ahí, nadie nunca tomó muy en serio estas previsiones.  Incluso en el caso de los países latinoamericanos y de Europa del Este que ya comenzaron a recuperarse de la devastación neoliberal de los años 90, el Estado ya retomó su papel en el comando estratégico de sus economías.  De a poco va siendo encajonada la ilusión del fin de las fronteras.

Ya con relación a la llamada crisis de los sistemas y partidos políticos, no es tampoco la primera vez que se habla de esto.  En la década del 90 se habló mucho del fin de las ideologías y del fin de los partidos ideológicos, que habrían sido sustituidos por organizaciones que fueron llamados en la época partidos “catch all”, que no representaban más a ningún sector social específico.  En los años 70 se habló mucho de la crisis del sistema político democrático, incluso en la vieja Europa.

Hoy mismo sólo se habla de esta crisis de partidos en algunos países, y siempre en comparación con un modelo ideal que nunca existió en ningún lugar.  Por todos lados, los partidos conservadores siguen cumpliendo su papel de siempre.  Los partidos de izquierda son los que tal vez estén pasando por una crisis de identidad y por un período de cambio.  La vida política no siempre es heroica.  A veces los conflictos pierden intensidad y la agenda de debates queda repetitiva y apática.  Es cuando se hace más visible la dimensión bruta de la lucha por el poder, sin ingredientes ideológicos.

– Pero la insolvencia de los partidos tradicionales también trae riesgos de autoritarismo.  ¿En qué medida un proyecto como el de Chávez, por ejemplo, que es tremendamente vertical, puede sobrevivir sin la presencia del propio Chávez?

– América Latina es un buen ejemplo de lo que yo decía sobre la supuesta crisis de los partidos, porque se habla de esto exactamente en los países donde se produjeron victorias de fuerzas progresistas y donde las fuerzas políticas tradicionales sufrieron reveces.

Son en general países que vivieron largos períodos dictatoriales bajo el control de fuerzas políticas conservadoras que se alternaban en el poder, descalificando el proceso de alternancia democrática.  Pero en estos países ha habido ahora elecciones y plebiscitos repetidos.  Son sistemas en proceso de reestructuración, que llevará algún tiempo.

En estos momentos de cambios profundos, tal vez sea bueno retomar la vieja tesis del sociólogo alemán Max Weber sobre el papel del carisma o de los liderazgos carismáticos como casi el único camino posible para reformar estructuras e instituciones políticas tradicionales, patriarcales o patrimoniales, esclerosadas pero con una enorme capacidad de preservación.

Hoy es posible identificar en América Latina varios casos de liderazgos carismáticos, cuya fuerza política trasciende sus organizaciones partidarias.  En todos estos casos, como decía el propio Weber, la sucesión será un problema difícil porque el carisma es intransferible.

- ¿Qué ejemplos históricos usted tiene en mente?

– Cuando hablo de fuerza de los liderazgos carismáticos, y de su papel transformador en la historia, gracias a la capacidad de movilización de los pueblos y de cambio de los hábitos e instituciones consolidadas, para salir fuera de América Latina y encima del Ecuador, pienso en los nombres de (Charles) De Gaulle, (Winston) Churchill y (Franklin) Roosevelt.

– Aquí en la región, ¿Morales y tal vez Lula, también serían líderes carismáticos?

– Creo que Morales y Lula son también personajes carismáticos, que trascienden en mucho sus organizaciones partidarias de apoyo.  Pero creo que es imposible llegar a un acuerdo preciso sobre este asunto y por eso creo que la provocación intelectual está en la idea de Weber y no en los ejemplos o casos que entran más o menos dentro del concepto.

- ¿El ruso Vladimir Putin sería otro caso actual?

– El caso de Rusia es completamente diferente del de Venezuela.  Putin ya fue electo como parte de un movimiento de recomposición del poder de la burocracia del Estado ruso destruido por la descomposición de la URSS y por el efecto de las políticas del período Yeltsin.

Putin no es un líder carismático. Es un servidor del Estado y un funcionario de su núcleo duro ligado a la seguridad, una especie de última línea de resistencia de cualquier Estado que ocupa una posición de gran potencia.

La sucesión de Putin no será un tema sencillo, sobre todo dentro de la burocracia de Estado rusa, pero el proyecto en curso de reconstitución del poder de Rusia trasciende al actual presidente y creo que seguirá adelante.

– Su análisis sobre la situación de América Latina es optimista, al diagnosticar que la región está viviendo “tal vez una ruptura revolucionaria”. ¿Hay diferencia entre la llamada ola roja de hoy y el rojo anti-imperialismo? ¿Por qué los Estados Unidos no podrían retomar el protagonismo de décadas en la región?

– Creo que existen por lo menos dos diferencias fundamentales entre este vuelco progresista contemporáneo y los tiempos de lo que usted llama viejo anti-imperialismo.  La primera es que hoy ya no existe más la misma identidad entre competencia geopolítica y bipolarización ideológica que marcó la segunda mitad del siglo 20.  Y la segunda es que el liderazgo progresista de América Latina actual no atiende más por el mismo nombre y no defiende ni está implementando el mismo proyecto de gobierno.

Hoy América Latina es un campo mucho más abierto que en el pasado para la innovación social y política, sin dogmatismos y sin fórmulas acabadas.  Los Estados Unidos mantienen su poder y pueden siempre reafirmar su protagonismo en el continente.  Pero la novedad tal vez esté del otro lado del mostrador, de los nuevos gobernantes que han mostrado voluntad de cambiar el tipo de relación secular que mantienen con los Estados Unidos y que vienen contando con el apoyo de sus sociedades.

En este contexto, el grado de libertad de acción de los Estados Unidos es mucho menor que en el pasado, cuando contaba con el apoyo casi incondicional de las elites empresariales y de los gobiernos del continente.

- ¿Cómo ve usted la alianza estratégica propuesta por los Estados Unidos a Brasil en torno del alcohol?

– La alianza propuesta por el gobierno Bush ya fue hecha y rehecha varias veces en nuestra historia, con o sin alcohol, y con el mismo resultado.  Brasil fue durante casi todo el siglo 20 el socio menor de la coordinación hegemónica de los Estados Unidos en América del Sur.  Ahora el alcohol entra como Pilatos en el Credo, porque lo que se está proponiendo una vez más, es una sociedad con Brasil en el control de algunos gobiernos regionales.

Pero la verdad es que casi todos los gobiernos actuales de América del Sur están proponiendo una rediscusión de la propia forma de ejercicio de la hegemonía hemisférica de los Estados Unidos.  El resultado de estas negociaciones no será inmediato, pero no hay duda de que dependerá muchísimo de la forma en que Brasil se comporte en estas negociaciones, sustentando con firmeza su reivindicación de una nueva posición dentro del contexto americano y mundial.

Con relación a la idea de los biocombustibles en sí, es preciso tener claro que son necesarias muchas décadas para cambiar una matriz energética.  Que yo sepa, eso nunca se hizo por medio de alianzas estratégicas entre apenas dos países, por más importantes que ellos puedan ser.  Además de esto, se trata de una propuesta hecha por un gobierno americano en fase terminal y sin capacidad de iniciativa.

Analistas como el ex ministro de Hacienda Rubens Ricupero, han expresado el temor de que los Estados Unidos traspasen el costo del ajuste de su economía a otros países, como lo hicieron con Japón (cambio) y con América Latina (intereses) a fines de los años 70 e inicios de los 80. ¿Usted ve movimientos en este sentido?

– Creo que no se trata de un temor con relación al futuro, sino de un dato de la historia capitalista.  Fue así con el Reino Unido y sigue siendo así con los Estados Unidos: la ventaja de ser una gran potencia que ocupa una posición de centralidad económica global, gracias al control que detenta del sistema monetario y financiero internacional.  En el caso americano, esta capacidad aumentó mucho después del fin del Sistema de Breton Woods, con el nuevo sistema monetario internacional dólar-flexible, que se consolidó en las décadas del 80 y 90.  Un nuevo sistema en que la moneda dominante sigue siendo la norteamericana, y su única base de sustento o referencia es el propio poder de los Estados Unidos.

Pero muchos analistas han señalado una descentralización del poder mundial, por lo menos del punto de vista económico, que estaría dada por el hecho de que el estallido de la burbuja inmobiliaria en los Estados Unidos no contaminó a los emergentes, principalmente a China. ¿Este poder de transferencias de las crisis americana para terceros no sería menor ahora?

– Es verdad que las principales economías emergentes disponen hoy de reservas significativas y, por lo tanto, tienen una capacidad mucho mayor que en los años 90 para reaccionar al impacto inmediato de crisis financieras localizadas.  Pero el caso del estallido de la burbuja inmobiliaria no llega a ser un buen ejemplo porque el Banco Central americano decidió proteger los mercados y mantener el ritmo inmediato de la actividad económica.  Pero nadie sabe calcular exactamente lo que habría ocurrido si los Estados Unidos hubiesen tomado una decisión contraria, ni siquiera cuál será el efecto a mediano plazo de la decisión que el FED tomó.  ¿Cuál es el impacto, por ejemplo, de la desvalorización del dólar sobre las exportaciones de todas las economías arrastradas al euro?

En verdad, hoy sólo es posible especular sobre las consecuencias de una desaceleración de la economía americana o de una retomada acelerada de las exportaciones de los Estados Unidos, con disminución de su déficit comercial.  Pero en cualquier caso, siempre habrá transferencia de costos para otros países.

– La Unión Europea acostumbra estar ausente de la mayoría de las proyecciones geopolíticas, y continúa siendo vista como apéndice de los Estados Unidos.  ¿Los europeos viven definitivamente en una eurolandia, despegados del mundo bajo la protección americana?

– Es realmente muy difícil que la Unión Europea pueda tener una voz activa en el juego de poder internacional mientras siga bajo la protección atómica y convencional de la OTAN, bajo el comando norteamericano, y con una moneda semi-estatal, como es el caso del euro.

Sin armas y sin moneda, usted será siempre un poder menor en el juego de las grandes potencias.  Pero creo que, además de eso,  Europa está enfrentando un nuevo problema que fue creado por la reunificación de Alemania y por el retorno de Rusia al sistema de poder europeo.

– Usted ya había mencionado la nueva dinámica de la relación entre Alemania y Rusia.  ¿Cómo ella puede amenazar la unidad europea?

– Es bueno que la gente recuerde que el proyecto de unificación de Europa sólo puede ser llevado adelante gracias al desenlace de la 2ª Guerra Mundial y sólo consiguió mantener su identidad y unidad durante cuatro décadas gracias a la Guerra Fría.  En un primer momento, inmediatamente después de la 2ª Guerra, Francia, Gran Bretaña, Bélgica, Luxemburgo y Holanda, se unieron para crear la Unión Occidental de defensa colectiva, dirigida contra Alemania.

Sólo después de 1950 es que estos países abdicaron de su posición revanchista y transfirieron para los Estados Unidos y la OTAN la función de domesticación de Alemania.  Por esto, en 1955 los alemanes fueron admitidos en la OTAN y transformados inmediatamente en un protectorado militar de los Estados Unidos.  Gracias a esta división de funciones, Alemania Federal puede firmar el Tratado de Roma y ser incorporada al proyecto de construcción de la Comunidad Económica Europea.

La Guerra Fría consiguió mantener unida a la Unión Europea bajo la égida militar de la OTAN y de los Estados Unidos.  Más recientemente, Vladimir Putin dijo en una entrevista que “el mayor desastre geopolítico del siglo 20 fue la desintegración de la Unión Soviética”, y es muy probable que él tenga razón.

Pero le faltó decir que esta “victoria aliada” fue responsable también por el resurgimiento de Rusia y de Alemania.  Lo cierto es que la unificación alemana representó una transformación cualitativa en el proceso de unificación de Europa.  No sólo porque Alemania se transformó en la mayor potencia demográfica y económica de la Unión, sino también porque pasó a operar una política externa más autónoma.

Después de su expansión económico-financiera en la dirección de Europa central y de Rusia, durante la década de 1990, Alemania reapareció aún más fuerte, como un centro de poder con posibilidad real de hegemonizar la economía del continente europeo.

Al mismo tiempo, en la década del 90, los Estados Unidos colaboraron decisivamente para desplumar a la URSS de 15 Estados y aceleraron la extensión de la OTAN y de sus bases militares en dirección a Europa del Este, ocupando posiciones en Asia Central y cercando a Rusia.

No es de extrañar que Rusia haya acabado reaccionando a este cerco y hoy aparezca cada vez más agresiva, justamente en su frontera geopolítica con Alemania, con quien mantiene relaciones económicas cada vez más estrechas.  Creo que esta tensión geopolítica y esta aproximación económica entre alemanes y rusos está pesando decisivamente en la división cada vez más profunda entre los europeos, un motivo fundamental de la ausencia de Europa en el juego de poder internacional.

En este sentido, además, Europa no está paralizada, está retomando sus raíces.

Traducido para LA ONDA DIGITAL por Cristina Iriarte

http://www.laondadigital.com

Written by Eduardo Aquevedo

28 septiembre, 2008 at 16:16

Nuevo orden geopolítico mundial: fin del Acto Primero, I. Wallerstein

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Immanuel Wallerstein, ex Presidente de Asociación Intenacional de Sociología (ISA)

Sería un error subestimar la importancia del acuerdo que el 9 de septiembre tomaron Nicolas Sarkozy de Francia, en su capacidad de actual presidente de la Unión Europea (UE), y Dimitri Medvedev, presidente de Rusia. Es un acuerdo que marca el fin definitivo del Acto Primero del nuevo orden geopolítico mundial.

¿Qué se decidió? Los rusos accedieron a retirar todas sus tropas de lo que se conocen como “áreas centrales de Georgia”, o “Georgia, propiamente”, es decir, las partes de Georgia que los rusos reconocen como Georgia. Estas tropas están siendo remplazadas por 200 monitores de la UE, y es algo que se emprende con base en las garantías ofrecidas por la UE de que no habrá ningún uso de fuerza contra Osetia del Sur y Abjazia.

El asunto del reconocimiento ruso a la independencia de Osetia del Sur y Abjazia se ha dejado abierto por completo. Sarkozy y el ministro de Relaciones Exteriores de la UE, Javier Solana, “esperan” que en el futuro Rusia permita que los monitores de la UE entren en estas áreas. El ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, dijo que no hacen tal promesa y que “todo arreglo de supervisión futura requerirá de la ratificación de los gobiernos de Osetia del Sur y Abjazia”. Lavrov dijo que las tropas rusas se mantendrían en ambas áreas “en el futuro previsible”. Y aunque el secretario del Consejo de Seguridad Nacional de Georgia, Alexander Lomaia, aplaudió las claras fechas límites para la retirada rusa de la Georgia “propiamente dicha”, anotó que era “mala noticia que [el acuerdo] no se refiriera a la integridad territorial [de Georgia]”.

Este acuerdo fue alcanzado por Europa y Rusia, y Estados Unidos no jugó ningún papel diplomático en lo absoluto. Medvedev acusó a Estados Unidos de haber dado su bendición a la acción original georgiana de invadir Osetia del Sur. Dijo que, por el contrario, los europeos son “nuestros socios naturales, nuestros socios clave”.

El presidente de Georgia recibió mucho aliento de John McCain, y el vicepresidente Cheney voló ahí para decir que Estados Unidos daría mil millones de dólares en asistencia para la reconstrucción de Georgia. Pero el secretario de Defensa, Robert Gates, al explicar por qué esta ayuda no incluía asistencia militar y por qué no habría sanciones económicas contra Rusia, dijo: “si actuamos muy precipitadamente, podemos ser nosotros quienes quedemos aislados”.

Así que, ¿cuál es el fondo del asunto? Rusia consiguió en Georgia más o menos lo que quiso. Su reconocimiento “irrevocable” de Osetia del Sur y Abjazia es algo que tal vez pueda canjear en el futuro por un viraje básico en las relaciones de Georgia con Rusia. Si no, no. El hecho es que Europa cree que necesita reconciliarse con Rusia y ha descartado reanudar lo que los chinos llaman “la guerra civil europea”.

Estados Unidos se percata de que no tiene cartas reales con qué jugar. Entre tanto, en Medio Oriente sus aliados más cercanos lo rechazan públicamente. En Irak, el primer ministro Maliki se ha vuelto un negociador muy rudo en torno a la continuada presencia de las tropas estadunidenses, y no es imposible que, si Estados Unidos no hace más concesiones importantes, los acuerdos actuales que terminan el 31 de diciembre simplemente se agoten.

En Afganistán, el presidente Karzai está tan exasperado con las misiones de bombardeo de las tropas especiales estadunidenses que ha exigido “una revisión de la presencia de tropas estadunidenses y de la OTAN en el país”, en lo que CBS News llama un “discurso de palabras ásperas”. La provocación inmediata fue un ataque aéreo en Azizabad que el ejército estadunidense alega que dejó pocas bajas y que estaba dirigido contra los talibanes. Los afganos insisten en que no había talibanes ahí y que un gran número de civiles fue asesinado. Cuando los funcionarios de Naciones Unidas y otros dieron credibilidad a la versión afgana, el general estadunidense de mayor rango en Afganistán, David McKiernan, se retractó de la posición estadunidense e hizo un llamado a que se emprendiera una investigación estadunidense de alto nivel, a cargo de un general venido de Estados Unidos.

Y en Pakistán, el presidente Bush autorizó la persecución álgida de los talibanes de Afganistán a Pakistán, contraviniendo la advertencia del Consejo Nacional de Inteligencia de que esto conllevaría “un alto riesgo de desestabilizar más al gobierno y al ejército paquistaníes”. La incursión consiguió lo que el New York Times llama “una declaración inusualmente fuerte” del jefe del ejército paquistaní, el general Asfaq Kayani, quien dijo que sus fuerzas defenderían la soberanía paquistaní “a toda costa”. Dado que el gobierno estadunidense ha considerado al general Kayani como su fuerte simpatizante en Pakistán, esto no es exactamente lo que Estados Unidos quería escuchar.

Así que, ignorado en Georgia, y atacado por sus aliados más cercanos en Irak, Afganistán y Pakistán, Estados Unidos se encuentra algo descontento por cómo entra en las realidades del mundo posterior a la guerra fría, en el cual tiene que jugar con reglas nuevas que le resultan muy poco de su agrado.

Entre tanto, como nota al margen, irónica y no carente de importancia, el 10 de septiembre se celebró en Ginebra un importante desarrollo de la física de partículas, cuando el laboratorio de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (conocido como CERN, por sus siglas en francés) logró un avance científico importantísimo después de 14 años de trabajo y un gasto de 8 mil millones de dólares. Fue un momento tan importante en la ciencia mundial que sus contrapartes estadunidenses en el Fermilab de Batavia, Illinois, abrieron botellas de champaña a las 4:38 de la mañana para celebrar. Sin embargo, Pier Oddone, el director del Fermilab, admitió que era un “momento agridulce”. Hasta 1993, Estados Unidos era la autoridad en la física de partículas. Ese año, el Congreso estadunidense, inundado de confianza en sí mismo por haber “ganado” la guerra fría, consideraba que resultaba muy costoso construir el tipo de supercolisionador necesario para este avance de la física de partículas –ahora que geopolíticamente era ya algo innecesario. Los europeos tomaron una decisión muy diferente y Estados Unidos se halla ahora en un segundo lugar aquí también.

Llamo a esto el fin del Acto Primero porque ha sellado la realidad de una arena geopolítica verdaderamente multilateral. Por supuesto, hay otros actos por venir. Y cualquier amante del teatro sabe que el Acto Primero meramente establece quiénes son los actores. Es en el Acto Segundo donde vemos lo que ocurre realmente. Y luego ocurre el Acto Tercero con el desenlace.

© Immanuel Wallerstein

Traducción: Ramón Vera Herrera

La Jornada.com

Written by Eduardo Aquevedo

28 septiembre, 2008 at 6:56

La ideología del libre mercado está lejos de desaparecer, por N. Klein

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por Naomi Klein

Lo que sea que signifiquen los sucesos de estos días recientes, nadie debería creer las exageradas afirmaciones de que la crisis del mercado implica la muerte de la ideología del “libre mercado”. La ideología del libre mercado siempre ha sido un sirviente de los intereses del capital, y su presencia fluye y refluye dependiendo de su utilidad a esos intereses.

Durante los tiempos de prosperidad resulta rentable pregonar el laissez-faire, porque un gobierno ausente permite que las burbujas de la especulación se inflen. Cuando esas burbujas se revientan, la ideología se vuelve un estorbo, y duerme mientras el gran gobierno llega al rescate. Pero no se preocupen: la ideología regresará cuando los rescates hayan terminado. Las masivas deudas que la gente está acumulando para rescatar a los especuladores se volverán parte de una crisis presupuestaria global que será la justificación para profundos recortes en los programas sociales y para un renovado empuje hacia privatizar lo que queda del sector público. También nos dirán que nuestras esperanzas de un futuro verde son, lamentablemente, demasiado costosas.

Lo que no sabemos es cómo va a responder la gente. Consideren que en Estados Unidos toda la gente menor de 40 años creció con el pregonar de que el gobierno no podía intervenir para mejorar sus vidas, que el gobierno es el problema no la solución, que el laissez-faire es la única opción. Ahora presenciamos un gobierno extremadamente activista, intensamente intervencionista, al parecer dispuesto a hacer lo que sea necesario para salvar a los inversionistas de sí mismos.

Este espectáculo necesariamente plantea la pregunta: si el Estado puede intervenir para salvar a las empresas que tomaron imprudentes riesgos en los mercados inmobiliarios, ¿por qué no puede intervenir para evitar el inminente hecho de que millones de estadunidenses enfrenten un juicio hipotecario? De la misma manera, si 85 mil millones de dólares pueden instantáneamente ser puestos a disposición para comprar a la aseguradora gigante AIG, ¿por qué el seguro médico universal –que protegería a los estadunidenses de las prácticas depredadoras de las compañías aseguradoras de servicios de salud– parece ser un sueño inalcanzable? Y si cada vez más empresas necesitan fondos del erario para mantenerse a flote, ¿por qué los contribuyentes no pueden exigir cosas a cambio, como topes a los salarios de los ejecutivos y una garantía contra más pérdidas de empleos?

Ahora que quedó claro que los gobiernos sí pueden actuar en tiempos de crisis, será más difícil que en el futuro aleguen que no pueden hacer nada. Otro cambio potencial tiene que ver con las esperanzas que tiene el mercado de futuras privatizaciones. Durante años, los bancos de inversión globales han cabildeado con los políticos para obtener dos nuevos mercados: uno que vendría de privatizar las pensiones públicas y el otro que vendría de una nueva ola de carreteras, puentes y sistemas de agua potable privatizados o parcialmente privatizados. De pronto, ambos sueños ya se volvieron mucho más difíciles de vender: los estadunidenses ya no están de humor para confiar más sus activos individuales y colectivos a los imprudentes jugadores en Wall Street, sobre todo porque parece ser muy probable que los contribuyentes tendrán que pagar para comprar de regreso sus activos cuando la próxima burbuja estalle.

Con las pláticas de la Organización Mundial del Comercio descarriladas, esta crisis podría ser el catalizador de un enfoque radicalmente alternativo a la regulación de los mercados mundiales y los sistemas financieros. Ya vemos un giro hacia la “soberanía alimentaria” en el mundo en desarrollo, en vez de dejar el acceso a los alimentos a los caprichos de los intermediarios con materias primas. Quizá al fin llegó la hora para ideas como imponer impuestos a las transacciones bursátiles, lo cual disminuiría la velocidad de la inversión especulativa, así como otros controles del capital global.

Y ahora que la nacionalización no es una palabra sucia, las compañías de petróleo y de gas deberían estar alertas: alguien tiene que pagar por el tránsito hacia un futuro más verde, y lo lógico es que la mayor parte de los fondos provengan del altamente rentable sector que es más responsable de nuestra crisis climática. Definitivamente es más lógico que crear otra peligrosa burbuja en el comercio del carbón.

Pero la crisis que enfrentamos requiere de cambios más profundos. La razón por la cual se permitió la proliferación de estos préstamos basura no fue sólo porque los reguladores no entendían el riesgo. Es porque tenemos un sistema económico que mide nuestra salud colectiva exclusivamente con base en el crecimiento del PIB. Mientras los préstamos basura alimentaban nuestro crecimiento económico, nuestros gobiernos activamente los apoyaban. Así que lo que realmente está en predicamento con la crisis es el incuestionable compromiso con un crecimiento a cualquier costo. A lo que nos debería llevar esta crisis es a que nuestras sociedades midan la salud y el progreso de una manera radicalmente diferente.

Sin embargo, nada de esto ocurrirá sin una fuerte presión social sobre los políticos en este momento clave. Y no un cordial cabildeo, sino regresar a las calles y realizar el tipo de acción directa que propició el New Deal en los años 30. Sin él, habrá cambios superficiales y un regreso, lo más pronto posible, a más de lo mismo.

Copyright 2008 Naomi Klein.

Traducción: Tania Molina Ramírez

Naomi Klein, Es autora de La doctrina del shock. www.naomiklein.org

La jornada.com

Written by Eduardo Aquevedo

28 septiembre, 2008 at 3:33

La crisis financiera: ¿dinero a cambio de basura? P. Krugman

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Por Paul Krugman

Algunos escépticos llaman al plan de rescate de 480.000 millones de euros propuesto por Henry Paulson “dinero a cambio de basura”. Otros han bautizado la legislación propuesta Autorización para el Uso de la Fuerza Financiera, en referencia a la Autorización para el Uso de la Fuerza Militar, la infame ley que dio al Gobierno de Bush luz verde para invadir Irak.

Hay algo de razón en estas pullas. Todos coinciden en que debe hacerse algo grande. Pero lo que Paulson solicita para sí mismo -y para su sucesor- es un poder extraordinario para emplear el dinero de los contribuyentes en un plan que, en mi opinión, no tiene ni pies ni cabeza.

Algunos dicen que debemos sencillamente confiar en Paulson porque es un tipo inteligente que sabe lo que hace. Pero eso es sólo verdad a medias: es un tipo inteligente, pero, ¿qué exactamente en la experiencia del pasado año y medio -un periodo durante el cual Paulson ha declarado repetidamente que la crisis financiera estaba “contenida”, y después ha ofrecido remedios que no servían- justifica la creencia de que sabe lo que hace? Se lo inventa a medida que avanza, como el resto de nosotros.

Por eso, pensemos por nosotros mismos. Yo veo cuatro fases en la crisis financiera:

1. El estallido de la burbuja de la vivienda provoca un drástico aumento de la morosidad y de las ejecuciones hipotecarias, lo cual a su vez induce una caída de los precios de los activos hipotecarios, activos cuyo valor se deriva en última instancia de los pagos hipotecarios.

2. Estas pérdidas financieras dejan a muchas instituciones financieras muy escasas de capital: muy pocos activos en comparación con su deuda. Este problema es especialmente grave porque todo el mundo contrajo muchas deudas durante los años de la burbuja.

3. Como las instituciones financieras tienen demasiado poco capital en relación con su deuda, no pueden, o no quieren, proporcionar el crédito que la economía necesita.

4. Las instituciones financieras intentan pagar su deuda mediante la venta de activos, incluidos los activos hipotecarios, pero esto hace bajar los precios de los activos y empeora aún más su posición financiera. Este círculo vicioso es lo que algunos denominan la paradoja del desendeudamiento.

El plan de Paulson se basa en la compra por parte del Gobierno federal de activos problemáticos, principalmente activos hipotecarios, por valor de hasta 486.000 millones de euros. ¿Cómo resuelve esto la crisis?

Bien, podría romper el círculo vicioso del desendeudamiento, la cuarta fase de mi esquemática descripción. Pero ni siquiera eso está claro: están sometidos a presión los precios de muchos activos, no sólo los de aquellos que el Tesoro propone comprar. Y aunque el círculo vicioso sea limitado, el sistema financiero seguirá paralizado por la escasez de capital.

O mejor dicho, seguirá paralizado por la escasez de capital a no ser que el Gobierno federal pague por los activos que compra un precio muy superior al real, proporcionando a las empresas financieras -y a sus accionistas y ejecutivos- una gigantesca lluvia de dinero a costa de los contribuyentes. ¿He mencionado que este plan no me convence?

La lógica de la crisis parece exigir que la intervención no se dé en la cuarta fase, sino en la segunda: el sistema financiero necesita más capital. Y si el Gobierno va a proporcionar capital a las empresas financieras, debería obtener aquello que corresponde a quien aporta capital: una parte de la propiedad, de modo que si el plan de rescate funciona, no vayan todos los beneficios a parar a los que provocaron el caos en primer lugar.

Eso es lo que ocurrió con la crisis de las cajas de ahorros: los federales se hicieron con la propiedad de los bancos malos, no sólo de sus activos malos. Y también es lo que ha ocurrido con Fannie y Freddie. (Y por cierto, ese rescate ha hecho lo que se suponía que debía hacer. Los tipos de interés hipotecario han bajado drásticamente desde la absorción estatal).

Pero Paulson insiste en que quiere un plan “limpio”. En este contexto, “limpio” significa una ayuda financiera proporcionada por los contribuyentes sin condiciones a cambio: ninguna contrapartida por parte de los que reciben la ayuda. ¿Por qué es eso bueno? Si a eso le sumamos el hecho de que Paulson también exige una autoridad dictatorial, además de inmunidad frente a una revisión “por parte de cualquier tribunal u organismo administrativo”, el resultado es una propuesta inaceptable.

Soy consciente de que el Congreso está sometido a una enorme presión para que apruebe el plan de Paulson en los próximos días, con unas cuantas modificaciones que, como mucho, harán que sea un poco menos malo. Básicamente, después de haberse pasado año y medio diciéndonos a todos que la situación estaba controlada, el Gobierno de Bush notifica que el cielo se nos viene encima, y que para salvar el mundo tenemos que hacer exactamente lo que nos dice, ya mismo.

Pero yo insto al Congreso a que se detenga a pensar un minuto, respire hondo, e intente en serio rehacer la estructura del plan, convirtiéndolo en un plan que ataje el problema real. No dejen que los avasallen; si este plan se aprueba en su forma actual o algo remotamente parecido, todos lo lamentaremos enormemente en un futuro no muy lejano.

Paul Krugman es profesor de Economía en la Universidad de Princeton.

© New York Times Service, 2008.

El País.com

Written by Eduardo Aquevedo

28 septiembre, 2008 at 3:23

La crisis financiera: el rescate de todos los rescates, por M. Hudson

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El rescate de todos los rescates: golpe de Estado cleptocrático en EEUU
Michael Hudson · · · · ·

“Anteanoche, el Tesoro de los EEUU y la Reserva Federal cambiaron radicalmente el carácter del capitalismo norteamericano. Se trata, ni más ni menos, que de un coup d’êtat a favor de la clase que Franklin Delano Roosevelt llamaba los “báncgsters”. Lo que ha pasado en las dos últimas semanas amenaza con alterar el curso del siglo que ahora rompe, y de alterarlo de manera irreversible si se salen con la suya. Pues de lo que se trata es de la mayor y más inequitativa transferencia de riqueza desde que se regalaron tierras a los barones de los ferrocarriles en la era de la Guerra Civil”

Nadie esperaba que el capitalismo industrial terminara de este modo. Es más, nadie se percató siquiera de que evolucionaba en esa dirección. Mucho me temo que esa ceguera no es inusual entre los futurólogos: la tendencia natural es pensar sobre la forma óptima de crecimiento y desarrollo de las economías. Pero siempre parece surgir un camino imprevisto, y entonces la sociedad se va por una tangente.

¡Qué dos semanas! El domingo 7 de septiembre el Tesoro tomó el control de los 5,3 billones de dólares expuestos a riesgo hipotecario de las compañías Fannie Mae y Freddie Mac, cuyos jefes habían sido ya destituidos por fraude contable. El lunes 15 de septiembre Lehman Brothers se declaró en bancarrota cuando posibles compradores de Wall Street no consiguieron hallar rastro alguno de realidad en su contabilidad financiera. El miércoles, la Reserva federal accedió a dar por buenas, a un coste de por lo menos 85 mil millones de dólares, las ganancias “aseguradas” que la AIG debía a los tahúres financieros que, a través del comercio de valores computerizado, apostaron por las hipotecas basura y contrataron seguros de cobertura con este grupo asegurador, el American International Group (cuyo jefe, Maurice Greenberg, ya había sido destituido hace unos pocos años por fraude contable). Pero es el viernes 19 de septiembre el que figurará en la historia de los EEUU como el momento de inflexión. La Casa Blanca comprometió al menos medio billón de dólares más en el empeño de reinflar los precios inmobiliarios a fin de sostener el valor de mercado de las hipotecas basura (que son hipotecas contratadas sin tener en cuenta la capacidad de los deudores para pagar y que, encima, sobrestiman el precio corriente de mercado del colateral que se ofrece como garantía de la deuda).

Esos miles de millones de dólares fueron sacrificados para mantener vivo un sueño: las ficciones contables puestas sobre el papel por compañías que habían ingresado en un mundo irreal fundado en una contabilidad falsaria que prácticamente todo el mundo financiero sabía tramposa. Pero todos jugaban con la compraventa de hipoteca basura empaquetada porque aquí es donde se ganaba dinero. Incluso luego del colapso de los mercados, varios gestores ejecutivos de fondos de inversión que mantenían la lucidez fueron duramente criticados por no embarcarse en el juego mientras funcionara. Yo tengo amigos en Wall Street que fueron despedidos por no lograr igualar los retornos que estaban consiguiendo sus colegas. Y los mayores retornos se conseguían comerciando con los activos financieros más grandes de la economía: la deuda hipotecaria. Sólo las hipotecas empaquetadas poseídas o garantizadas por Fannie y Freddie excedían ya el volumen de toda la deuda nacional de los EEUU, que es el déficit acumulado por el Estado norteamericano ¡desde los días en que la nación ganó la guerra revolucionaria de independencia!

Eso da una idea de las enormes dimensiones del rescate, así como de las prioridades del Estado (o, al menos, de los republicanos en el gobierno). En vez de despertar la economía a la realidad, el gobierno ha empeñado todos sus recursos en la promoción del irreal sueño, según el cual las deudas pueden ser satisfechas: si no por los propios deudores, por el gobierno (o los “contribuyentes”, como se dice eufemísticamente).

Anteanoche, el Tesoro de los EEUU y la Reserva Federal cambiaron radicalmente el carácter del capitalismo norteamericano. Se trata, ni más ni menos, que de un coup d’êtat a favor de la clase que Franklin Delano Roosevelt llamaba los “báncgsters”. Lo que ha pasado en las dos últimas semanas amenaza con alterar el curso del siglo que ahora rompe, y de alterarlo de manera irreversible si se salen con la suya. Pues de lo que se trata es de la mayor y más inequitativa transferencia de riqueza desde que se regalaron tierras a los barones de los ferrocarriles en la era de la Guerra Civil.

Aun así, hay pocos indicios de que eso llegue siquiera a poner fin a los tambores y trompetas de libre mercado de los insiders financieros que han logrado destruir el control público por la vía de colocar en las principales agencias reguladores a reconocidos antirreguladores, generando así el caos que, según dice ahora el secretario del Tesoro Henry Paulson, amenaza los depósitos bancarios y los puestos de trabajo de todos los noteamericanos. A lo que realmente amenaza, claro está, es a los mayores contribuidores financieros a la campaña electoral de los republicanos (y para ser justos, también a los mayores contribuidores a las campañas de los candidatos demócratas a puestos clave en los comités de finanzas del Congreso.)

Una clase cleptocrática ha tomado el control de la economía, a fin de reemplazar el capitalismo industrial. El término acuñado en su día por Roosevelt –“báncgters”— lo dice todo en una palabra. La economía ha sido asaltada y capturada por una potencia foránea. No por los sospechosos habituales: no por el socialismo, no por los trabajadores, no por el “Estado sobredimensionado”, no por los monopolistas industriales; ni siquiera por las grandes familias de banqueros. Desde luego, no por la francmasonería o por los illuminati. (Sería maravilloso que de verdad existiera algún grupo que hubiera estado actuando en la sombra, con siglos de sabiduría acumulada: así, al menos, alguien tendría un plan.) Lo que ha ocurrido es que los báncgsters se han aliado con una potencia foránea: no con los comunistas, no con los rusos, los asiáticos o los árabes; ni siquiera son humanos. El grupo en cuestión es un vástago de las máquinas. Puede sonar a película de Terminator, pero lo cierto es que las máquinas computerizadas han llegado a hacerse con el control del mundo, o al menos, del mundo de la Casa Blanca.

He aquí cómo lo lograron. A.I.G. subscribió pólizas de seguros de todo tipo solicitados por la gente y por el mundo de los negocios: seguros de vivienda y de propiedad, seguros agropecuarios, incluso seguros para cubrir el arrendamiento aeronáutico. Ese rentabilísimo negocio no fue el problema. (Por eso mismo, será con toda probabilidad saldado para poder pagar las apuestas fallidas de la compañía.) La caída de A.I.G. vino de los 450 mil millones de dólares –casi medio billón— que le quedaron colgados al asegurar garantías a fondos hedge de libe inversión. En otras palabras: si dos partes jugaban un juego de suma cero, apostando la una contra la otra por la subida o la bajada del dólar frente a la libra esterlina o el euro, o si aseguraban una cartera hipotecaria o hipotecas basura para tener garantías de que se cobrarían, entonces pagaban una minúscula comisión a A.I.G. por una póliza que prometía pagar si, pongamos por caso, el mercado hipotecario norteamericano de11 billones de dólares llegaba a “tropezar”, o si los perdedores que habían colocado billones de dólares en apuestas a derivados del mercado internacional de divisas o a derivados financieros de acciones u obligaciones terminaban en una situación parecida a la que se hallan muchos patronos de las Vegas, esto es, incapaces de cubrir sus deudas en efectivo.

A.I.G. cosechó miles de millones de dólares con esas pólizas. Y gracias al hecho de que las compañías aseguradoras son un paraíso friedmaniano –no regulado por la Reserva Federal, ni por ninguna ora agencia de alcance nacional, y por lo tanto, capaces de acceder a la proverbial barra libre sin supervisión pública—, la suscripción de esas pólizas se hacía por la vía del listado informático, y la compañía cosechaba enormes cantidades de honorarios y comisiones sin apenas poner capital de su parte. A eso es a lo que se llama “autorregulación”. Y así es como se supone que funciona la mano invisible del mercado.

Ello es que, inevitablemente, algunas instituciones financieras que se habían jugado miles de millones de dólares –normalmente, y para ser precisos, apostando mil millones de dólares en el curso de unos pocos minutos— no estaban en condiciones de pagar. Esos juegos se desarrollaban en microsegundos, como fogonazos en pantalla, prácticamente sin interferencia humana. En este sentido, no es tan distinto de los alienígenas haciéndose con el control. Pero en este caso se trata de máquinas tipo robot: de aquí la analogía que tracé con los Terminators.

Su repentino acceso al poder es tan imprevisible como una invasión procedente de Marte. La analogía que más se acerca es la invasión de los Chicos de Chicago, del Banco Mundial y de U.S.A.I.D. (Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional, por sus siglas en inglés) en Rusia y otras economías postsoviéticas luego de la disolución de la URSS, urgiendo privatizaciones de libre mercado a fin de crear cleptocracias nacionales. Para los estadounidenses debería constituir un signo de alerta el que esos clepócratas se hayan convertido en las fortunas fundadoras de sus respectivos países. Deberíamos tener presente la observación de Aristóteles, según la cual la democracia es el estadio inmediatamente anterior a la oligarquía.

Las máquinas financieras que desarrollaron el comercio que terminó en la quiebra de A.I.G. estaban programadas por ejecutivos financieros para actuar con la velocidad de la luz en operaciones de comercio electrónico que a menudo no duraban sino unos cuantos segundos, y eso, millones de veces al día. Sólo una máquina podría calcular la distribución de probabildades matemáticas a partir de la observación de ínfimas variaciones, arriba y abajo, de tasas de interés, tasas de cambio y precios de acciones y obligaciones… y precios de hipotecas empaquetadas. Y estos últimos paquetes, cada vez más, cobraron la forma de hipotecas basura, pretendidamente deudas pagables pero, en realidad, cáscara huera.

En particular, las máquinas empleadas por los fondos hedge han dado un nuevo significado al capitalismo de casino. Hace mucho que se aplicaba a los especuladores que jugaban en el mercado de valores. Consistía en hacer apuestas cruzadas, perder algo y ganar algo,… y en dejar que el Estado rescatara a los no pagadores. El giro observable en la turbulencia de las dos últimas semanas es que los ganadores no pueden recoger las ganancias de sus apuestas, a menos que el gobierno pague las deudas contraídas por los perdedores, incapaces de satisfacerlas con su propio dinero.

Uno habría pensado que todo eso requiere algún grado de control por parte del Estado, que probablemente este tipo de actividad no debería haberse autorizado jamás. De hecho, nunca fue autorizada, y por lo mismo, tampoco regulada. Pero parecía haber una buena razón para ello: los inversores de los fondos de cobertura, o hedge, habían firmado un papel diciendo que eran lo bastante ricos como para permitirse perder su dinero en este juego financiero. A los papás y mamás comunes y corrientes no les estaba permitido participar. A pesar del alto rendimiento generado por millones de minúsculas operaciones comerciales, se consideraban demasiado arriesgadas para principiantes carentes de fondos fiables para entrar en el juego.

Un fondo hedge, o fondo de cobertura o de inversión libre, no gana dinero produciendo bienes y servicios. No avanza fondos para comprar activos reales, ni siquiera presta dinero. Lo que hace es tomar prestadas enormes sumas para apalancar sus apuestas con crédito prácticamente ilimitado. Sus ejecutivos no son ingenieros industriales, sino matemáticos que programan computadoras para hacer apuestas cruzadas o straddles sobre cómo se comportarán las tasas de interés, las tasas de cambio de divisas o los precios de las acciones y las obligaciones… o los precios de las hipotecas empaquetadas por los bancos. Los préstamos empaquetados pueden tener contenido o ser basura. No importa. Lo único que importa es ganar dinero en un mercado en el que el grueso de las operaciones comerciales dura apenas unos segundos. Lo que genera ganancias es la fibrilación de los precios, la volatilidad.

Este tipo de transacciones puede hacer fortunas, pero no es la “creación de riqueza” que mucha gente se imagina. Antes de la fórmula matemática de Black-Scholes para calcular el valor de las apuestas de estos fondos de inversión libre, este tipo de juego con opciones de compra y opciones de venta resultaba demasiado costoso como para dar mucho beneficio a nadie, salvo a las empresas de intermediación financiera. Pero la combinación de unas potentes computadoras con la “innovación” representada por un crédito prácticamente ilimitado y el libre acceso a las tablas del juego financiero ha hecho posible un frenético maniobreo de ir y venir.

Pues bien, ¿por qué el Tesoro consideró ineludible entrar en todo esto? ¿Por qué había que salvar a esos tahúres, si tenían dinero bastante para perder sin tener que convertirse en salas hospitalarias necesitadas de asistencia pública? El comercio de los fondos hedge de cobertura e inversión libre estaba limitado a los muy ricos, a los bancos de inversión y a otros inversores institucionales. Pero una de las maneras más fáciles de ganar dinero llegó a ser el prestar fondos con intereses que la gente tenía que devolver con lo que sacaba de sus operaciones comerciales computerizadas. Y casi simultáneamente con la operación, ese dinero se pagaba en forma de comisiones, remuneraciones y bonos anuales que traían a la memoria los EEUU de la Era de la Codicia en los años que precedieron a la I Guerra Mundial, antes de que se introdujera el impuesto sobre la renta en 1913. Lo notable en todo este dinero era que sus destinatarios ni siquiera tenían que pagar por él un impuesto sobre la renta normal. El gobierno lo llamó “ganancias de capital”, lo que significaba que el dinero se gravaba fiscalmente con sólo una fracción de la tasa con la que se gravaban fiscalmente los ingresos.

Con la pretensión, huelga decirlo, de que todo ese frenético comercio crea “capital” real. Desde luego no lo hace en el sentido que tenía el concepto de capital en la economía clásica del siglo XIX. El término ha sido divorciado de las nociones de producción de bienes y servicios, contratación de trabajo asalariado o innovación financiera. Tan “capital” es ahora eso como el derecho a organizar una lotería y recoger las ganancias resultantes de las esperanzas de los perdedores. Pero, entonces, los casinos de Las Vegas y de los garitos ribereños se han convertido en una pujante “industria del crecimiento”, enlodando el lenguaje del capital, del crecimiento y de la propia riqueza.

Para cerrar las mesas de juego y saldar deudas, los perdedores tienen que ser rescatados: Fannie Mae, Freddie Mac, A.I.G., ¿y quién sabe cuál será el siguiente? Es la única manera de resolver el siguiente problema que se les presenta a unas compañías que han pagado ya a sus ejecutivos y a sus accionistas, en vez de haber puesto esas sumas en reserva: cómo recoger sus ganancias ante unos deudores insolventes y unas aseguradoras en quiebra. Éstos, los perdedores, también han pagado a sus ejecutivos financieros y a sus colaboradores internos (junto con las oportunas contribuciones patrióticas a los candidatos políticos en los puestos clave de las comisiones del Congreso encargadas de decidir la estructuración financiera de la nación).

Porque eso ha de orquestarse por adelantado. Es necesario comprar políticos y ofrecerles una coartada plausible (o al menos, un conjunto bien armado de eufemismos a prueba de encuesta de opinión pública) para poder explicar a los votantes por qué era de interés público rescatar a los tahúres. Se precisa de buena retórica para explicar por qué el gobierno tenía que dejarles entrar en un casino, dejar que se quedaran con todas sus ganancias y, finalmente, usar fondos públicos para subvenir a las pérdidas de sus contrapartes.

Lo que ocurrió los pasados 18 y 19 de septiembre llevó años de preparación, tapados por una falsaria ideología excogitada por think tanks de relaciones públicas y emitida ahora, en condiciones de emergencia, a un Congreso –y a un votante— presa del pánico, justo antes de la elección presidencial. Se diría que ésta era la sorpresa electoral que nos deparaba septiembre. En unas bien escenificadas condiciones de crisis, el presidente Bush y el secretario del Tesoro Paulson llaman ahora al país a una guerra contra los propietarios de vivienda en quiebra técnica. Se dice que esa es la única esperanza para “salvar al sistema”. (¿Qué sistema? No el capitalismo industrial, ni siquiera el sistema bancario tal como lo conocemos.) La mayor transformación del sistema financiero norteamericano desde la Gran Depresión ha acontecido, comprimida, en dos semanas: empezando con la duplicación de la deuda nacional norteamericana cuando el pasado 7 de septiembre se procedió a la nacionalización de Fannie Mae y Fredie Mac. (El corrector ortográfico de mi computador no me consiente la utilización del eufemismo “conservadurízación” aplicado por el señor Pualson para referirse al rescate de los “fraudgsters” de Fannie Mae y Freddie Mac.)

La teoría económica solía explicar que los beneficios y el interés eran la remuneración del riesgo calculado. Pero en nuestros días el nombre del juego es ganancias de capital y apuestas computerizadas sobre la dirección de las tasas de interés, de las monedas extranjeras y de los precios de las acciones, y cuando las apuestas salen mal, los rescates son la remuneración económica calculada de quienes han contribuido financieramente a la campaña electoral. Pero ahora, supuestamente, no es el momento de hablar de tales cosas. “Tenemos que actuar ahora para proteger la salud económica de nuestra nación, amenazada por riesgos graves”, entonó el presidente Bush el pasado 19 de septiembre. Lo que quería decir es que la Casa Blanca debe responder con una prima de aseguramiento al mayor grupo de contribuidores a la campaña electoral del Partido Republicano –es decir, Wall Street—, rescatando sus malas apuestas. “Habrá muchas oportunidades para discutir sobre los orígenes de este problema. La tarea del momento es resolverlo”. En otras palabras, no convirtáis eso en un asunto electoral. “En la historia de nuestra nación, ha habido momentos que exigían andar unidos, con independencia de las divisiones partidistas, a fin de enfrentarse a desafíos de envergadura”. ¡Justo antes de las elecciones! Idéntica patochada pudo oírse el pasado viernes por la mañana de labios del secretario del Tesoro Paulson: “Nuestra salud económica exige que seamos capaces de trabajar juntos y emprender una acción inmediata bipartidista”. Los locutores dijeron que en las maniobras del día se estaba barajando una cifra de medio billón de dólares.

Buena parte de las culpas deberían cargarse sobre la Administración Clinton, responsable directa en 1999 de la abrogación de la Ley Glass-Steagal, que permitió a los bancos fusionarse con casinos. O mejor dicho: a los casinos, absorber bancos. Eso es lo que puso en riesgo los ahorros de los norteamericanos.

Pero ¿significa eso realmente que la única solución pase por reinflar el mercado inmobiliario? El plan de Paulson-Bernanke es capacitar a los bancos para que puedan venderse las casas de 5 millones de deudores hipotecarios que este año tendrán que enfrentarse a la quiebra o al embargo. Los propietarios de vivienda sometidos a unos intereses hipotecarios variables disparados perderán sus casas, pero la Fed surtirá a las agencias de préstamo hipotecario crédito bastante como para permitir que nuevos compradores se endeuden lo suficiente como para lograr sacar las hipotecas basura de las manos de los tahúres que son sus actuales tenedores. Con lo que se gana tiempo para que una nueva burbuja financiera e inmobiliaria acuda en rescate de los prestamistas y de los empaquetadores de hipotecas basura.

Los EEUU han entrado en otra guerra, una guerra para salvar a los comerciantes de derivados computerizados. Como la guerra de Irak, se basa por mucho en ficciones, y como en la de Irak, se ha entrado en ella bajo la presión de condiciones de aparente emergencia. Y como en la guerra de Irak, la solución propuesta guarda poca relación con la causa que subyace a los problemas. Esgrimiendo razones de seguridad financiera, el gobierno dará por buenas las obligaciones de deuda colateralizada (ODCs) que Warren Buffett llamó en su día “armas de destrucción financiera masiva”.

No es por azar que ese derroche de dinero público esté siendo manejado por el mismo grupo que tan píamente alertó al país sobre la existencia de armas de destrucción masiva en Irak. El presidente Bush y el secretario del tesoro Paulson han declarado tan ricamente que no es éste momento para desacuerdos partidistas respecto de la deriva de la política pública a favor de los acreedores y no de los deudores; que no es momento de convertir en asunto electoral el mayor rescate registrado en los anales de la historia electoral. Que no es momento adecuado para debatir si es buena cosa reinflar el precio de la vivienda a unos niveles que seguirán obligando a los nuevos compradores de casas a endeudarse hasta el punto de tener que gastar en vivienda cerca del 40% de sus ingresos.

Recuerden la época en que el presidente Bush y Alan Greenspan informaron a los norteamericanos de a pie de que no había dinero para financiar la Seguridad Social (por no hablar de Medicare), porque en algún momento venidero (¿dentro de 10 años? ¿De 20? ¿De 40?) el sistema caería en un déficit de lo que ahora resulta un irrisorio billón de dólares distribuido a lo largo de muchos, muchos años. La moraleja era que si no podemos imaginar una forma de pagarlo a largo plazo, dejemos caer ahora mismo el programa asistencial.

El señor Bush y el señor Greenspan dijeron disponer de una oportuna solución. El Tesoro podría derivar el dinero de la Seguridad Social y de los seguros médicos hacia Bear Stearns, Lehman Brothers o sus pares, para que lo invirtieran a “mágico interés compuesto”.

¿Qué habría pasado si la Seguridad Social hubiera hecho semejante cosa? Tal vez habríamos asistido en estas dos semanas a la entrega a los tahúres de Wall Street de todo el dinero que se dejó de lado desde que la Comisión Greenspan resolvió en 1983 desplazar la carga fiscal sobre las retenciones salariales reguladas por la FICA (Ley Federal de Contribución a la Seguridad Social, por sus siglas en inglés). No es a los jubilados a quienes se pretende rescatar, sino a los inversores de Wall Street que firmaron papeles diciendo que estaban en condiciones de afrontar la pérdida del dinero jugado. La consigna electoral de los republicanos de cara a los comicios del próximo noviembre debería ser: “Seguro de juego, no seguro de salud”.

No es así como el celebérrimo Camino de servidumbre tenía que ser transitado. Friedrich von Hayek y sus chicos de Chicago insistían en que la servidumbre vendría de la planificación y de la regulación estatales. Esa visión estaba en los antípodas de la de los reformadores clásicos de la Era Progresista, que concebían la acción del Estado como la del cerebro de la sociedad, como la palanca directriz para modelar los mercados y liberarlos de rentistas, es decir, del ingreso que no es contrapartida del desempeño de un papel necesario en la producción. La teoría de la democracia se fundaba en el supuesto de que los votantes actuarían movidos por el propio interés. Los reformadores del mercado partieron de un feliz supuesto paralelo, según el cual los consumidores, los ahorradores y los inversores promoverían el crecimiento económico actuando con pleno conocimiento y cabal comprensión de las dinámicas en acto. Pero la mano invisible terminó resultando en fraude contable, préstamo hipotecario basura, información privilegiada y fracaso en punto a graduar los crecientes gastos de la deuda conforme a la capacidad de los deudores para pagar. Y todo este caos, aparentemente legitimado por unos modelos de comercio electrónico computerizado que acaban de ser bendecidos por el Tesoro.

Michael Hudson es ex economista de Wall Street especializado en balanza de pagos y bienes inmobiliarios en el Chase Manhattan Bank (ahora JPMorgan Chase & Co.), Arthur Anderson y después en el Hudson Institute. En 1990 colaboró en el establecimiento del primer fondo soberano de deuda del mundo para Scudder Stevens & Clark. El Dr. Hudson fue asesor económico en jefe de Dennis Kucinich en la reciente campaña primaria presidencial demócrata y ha asesorado a los gobiernos de los EEUU, Canadá, México y Letonia, así como al Instituto de Naciones Unidas para la Formación y la Investigación. Distinguido profesor investigador en la Universidad de Missouri de la ciudad de Kansas, es autor de numerosos libros, entre ellos Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire.

Traducción para www.sinpermiso.info: Ricardo Timón

Written by Eduardo Aquevedo

27 septiembre, 2008 at 13:49

No aceptemos un plan costosísimo que no enfrenta al problema real, por Paul Krugman

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¿Qué se supone que hará este rescate? ¿Servirá para lo que se propone? ¿Qué deberíamos hacer, si no? Hablemos

Primero, un análisis en cápsula de la crisis.

1) Todo empezó con el estallido de la burbuja inmobiliaria. Eso llevó a un drástico incremento de las tasas de morosidad y ejecución hipotecaria, lo que a su vez condujo a enormes pérdidas en lo títulos hipotecariamente respaldados.

2) Las pérdidas en esos títulos, a su vez, dejaron al sistema financiero subcapitalizado; tanto más, cuanto que los niveles de apalancamiento antes considerados aceptables ya no lo son.

3) El sistema financiero, en sus esfuerzos de desapalancamiento, está contrayendo el crédito, lo que pone presión sobre cualquiera que dependa del crédito.

4) Hay también, hasta cierto punto, un círculo vicioso de desapalancamiento: a medida que las empresas tratan de ajustar sus balances contables, presionan a la baja los precios de los activos, reduciendo así el capital y forzando un ulterior desapalancamiento.

Así pues, ¿en qué punto de todo este proceso ofrece su alivio el Plan de Alivio Temporal de Activos? La respuesta es que posiblemente ofrezca algún respiro en el punto 4: en los pasos dados por el Tesoro para comprar activos que el sistema financiero trata de vender, mitigando así, esperemos, la espiral bajista de los precios de los activos.

Pero cuanto más pienso en el asunto, más escéptico me vuelvo sobre la posibilidad de que esto arregle algo. Problemas:

Aunque el problema empezó con los títulos hipotecariamente respaldados, el abanico de activos cuyos precios se están derrumbando por el desapalancamiento es mucho más amplio que el de aquellos títulos. De manera que eso, a lo sumo, corta sólo una parte del círculo vicioso.

En cualquier caso, el aspecto de círculo vicioso es sólo una parte de un problema mucho mayor. Aun si no hubiera habido ventas de activos motivadas por el pánico, el sistema financiero estaría gravemente subcapitalizado, lo que provoca un desplome crediticio. Y el Plan no hace nada para corregir eso.

O Quizá debería decir que el Plan no hace nada para corregir la falta de capital, a menos que el Tesoro pague de más por los activos. Y si ese es el Plan real, el Congreso tiene todo el derecho a plantarse.

Bien; ¿qué debería hacerse? Reflexionemos un poco sobre el modo en que, hasta que Paulson apretó el botón del pánico,  se suponía que el sector privado iba a enfrentarse a eso: se suponía que las empresas financieras se recapitalizarían por la vía de atraer a inversores foráneos a fin de ampliar su base de capital. Es decir, se suponía que el sector privado saldría del problema atacando el punto 2.

Lo que ahora parece es que eso no ocurrió, y que es necesaria la intervención pública. Pero en tal caso, ¿no debería también la intervención pública atacar el problema por el punto 2? ¿No debería tomar la forma de inyecciones públicas de capital a cambio de una apuesta en la cúspide?

No aceptemos atropelladamente un plan costosísimo que no parece capaz de enfrentarse al problema real.


Paul Krugman
es uno de los economistas más reconocidos académicamente del mundo, y uno de los más célebres gracias a su intensa actividad publicística y divulgativa desde las páginas del New York Times. Colaboró en su día con el grupo de asesores de economía del Presidente Clinton, pero la dinámica de la vida económica, social y política de los EEUU en el último lustro le ha llevado a diagnósticos tan drásticos como lúcidos del mundo contemporáneo.

Traducción para www.sinpermiso.info: Roc F. Nyerro

sin permiso.org

Written by Eduardo Aquevedo

27 septiembre, 2008 at 13:43

¿Se acabó el neoliberalismo?

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Carta Maior
El capitalismo, sucediendo al modelo regulador keynesiano o del bienestar social, como se lo quiera llamar. Hizo su diagnóstico de agotamiento del modelo anterior y se propuso reorganizar el sistema capitalista en su conjunto, de acuerdo a sus principios liberales reciclados para el nuevo período histórico del capitalismo.Fue un modelo absolutamente hegemónico, logrando extenderse de la forma mas universal posible: de Europa Occidental a los Estados Unidos, de América Latina a China, de Europa Oriental a África, de Rusia al sudeste asiático. Tuvo crisis precoces – a lo largo de la década del 90, en México, en el sudeste asiático, en Rusia, en Brasil, en Argentina – pero se mantuvo hegemónico, sin ningún otro proyecto alternativo que le disputase hegemonía.

Suscitó grandes movilizaciones de oposición – como las iniciadas en Seattle, que desembocaron en los Foros Social Mundiales -, siguió tropezando, como en la OMC, en el debilitamiento del FMI y del Banco Mundial, pero continuó siendo el único modelo globalizado. Después de algún tiempo, la propuesta híbrida de China permitió que surgiera la expresión Consenso de Pekin, en lugar del de Washington, pero girando siempre en torno a las adecuaciones de las políticas de libre comercio.

Algunas potencias centrales del capitalismo ya habían sido víctimas de la desregulación y del poder de ataque del capital especulativo, entre ellas Gran Bretaña, en la década del 80, víctima del mega-especulador George Soros. Pero todo ataque especulativo tenía a los Estados Unidos como beneficiario, toda fuga de capitales tenía la Bolsa de Valores de Nueva York como refugio. Se sabía que esa parranda especulativa sólo podría encontrar un límite en el momento en que el principal beneficiario de ella fuese también su víctima. Ese momento llegó.

Las medidas de emergencia, como siempre, hieren la doctrina neoliberal, con intervenciones directas y masivas del Estado – como ya venía sucediendo desde la primera crisis neoliberal, la de México en 1994. Pero… ellas significan el fin del neoliberalismo? Es posible reanudar procesos regulatorios globales – un nuevo Bretton Woods – que frenen estructuralmente la libre circulación de capitales y reviertan los procesos de desregulación económica, esencia misma del neoliberalismo?

Nada indica que esto sea posible. No existe una lógica racional del sistema capitalista, que haga que sus agentes – desde las grandes corporaciones a los Estados dominantes – actúen de acuerdo a una lógica superior del sistema. Esa es una de sus contradicciones estructurales, aquella que existe entre la dominación global y la apropiación privada.

Se trata de una gran crisis capitalista, ya se dice que es la mayor desde 1929, que puede abrir camino a la construcción de un modelo alternativo. Pero por ahora no se vislumbra ningún modelo que pueda tener ese papel, ni siquiera de manera embrionaria. En el horizonte, hay como máximo versiones híbridas, como las políticas económicas de China o Brasil. La propia proliferación de gobiernos conservadores ( nada innovadores siquiera en sus políticas) en el centro del capitalismo, indica que nada de nuevo puede surgir de ellos en sustitución del modelo agotado.

Todo indica por lo tanto que, entre la crisis del modelo precozmente envejecido y las dificultades de surgimiento de uno nuevo, mediará un período mas o menos prolongado de inestabilidades, de sucesión de crisis, de turbulencias. Porque lo que se agota no es solo un modelo hegemónico, sino también la hegemonía política de los Estados Unidos – los dos pilares de sustentación del nuevo período político, que sustituyeron al modelo regulador y a la bipolaridad mundial. Y también en este plano, no surge en el horizonte una nueva potencia o un conjunto de ellas, en condiciones de ejercer una nueva hegemonía.

El neoliberalismo no termina, pero se agota, abriendo un período de disputa por alternativas, entre las que por ahora solo se ve América Latina, donde han aparecido propuestas de superación. La región gana de este modo un protagonismo – junto con China – en la proyección del futuro del mundo en toda la primera mitad del nuevo siglo, en la disputa entre lo viejo que se resiste a morir y produce crisis y sus consecuencias por todos lados, y lo nuevo, que comienza a anunciar el post neoliberalismo, un mundo solidario, desmercantilizado, humanista, de que lo que el Forum Social Mundial de Belém – del 27 de enero al 1° de febrero – será una muestra pluralista y vigorosa de las alternativas al neoliberalismo.

Traduccion Insurrectasypunto http://www.insurrectasypunto.org

Written by Eduardo Aquevedo

27 septiembre, 2008 at 13:30

Debate Obama – McCain: encuestas dan triunfo a Obama

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Un 51% de los espectadores considera que Obama de desenvolvió mucho mejor en el careo celebrado anoche, según la CNN

Madrid. (EUROPA PRESS) Los sondeos tras el primer debate entre los candidatos demócrata y republicano a la Presidencia estadounidense, Barack Obama y John McCain, indican que los televidentes han visto al senador por Illinois como el triunfador del debate, según las encuestas divulgadas hoy por CNN y NBC.

Según la encuesta publicada por CNN, un 51 por ciento de los espectadores indicó que Obama se desenvolvió mucho mejor en el careo que tuvo lugar esta madrugada en la universidad de Mississippi, por un 38 por ciento que se mostró a favor de la comparecencia de McCain.

No obstante, la cadena puntualiza que entre los encuestados se preguntó a un mayor número de demócratas que de republicanos, según el estudio realizado por CNN/Opinion Research Corporation.

Por su parte, el sondeo realizado por la cadena NBC otorga a Obama una aprobación del 52 por ciento, frente a un 33 por ciento conseguido por John McCain. Sólo un 6 por ciento opinaron que el encuentro había terminado en empate.

En lo que se refiere a los medios conservadores, los asesores de la cadena Fox News indicaron que el debate no había conseguido arrojar un resultado claro, pero puntualizaron que McCain había conseguido convencer cuando la conversación derivó al terreno de la política exterior estadounidense, mientras que Obama se mostró “más detallado” en muchos de los temas a tratar, y “calentó motores” conforme se aproximaba el final del encuentro, según la asesora Ellen Ratner.

Written by Eduardo Aquevedo

27 septiembre, 2008 at 5:39

Obama y McCain, cara a cara: el gran debate

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Irak y la crisis financiera centran el primer debate entre Obama y McCain

Los dos candidatos a la presidencia de EE UU se aferran a sus mensajes de cabecera: Obama se presenta como el cambio, mientras que McCain destaca su experiencia

 

ELPAÍS.com - 27/09/2008

El primer debate entre los candidatos a la presidencia de EE UU, el demócrata Barack Obama y el republicano John McCain, se ha centrado en la guerra de Irak y, cómo no, sobre la crisis económica que mantiene a EE UU al borde del ataque de nervios. Ninguno de los dos ha querido arriesgar, por lo que los medios hablan de empate entre los candidatos, sin aciertos importante y sin errores de bulto. El demócrata ha tratado en todo momento de vincular a McCain con George W. Bush y su política, presentándose como el portador del cambio, mientras que McCain ha insistido en la falta de experiencia de su contrincante en la esfera internacional, en teoría sobre lo que debía centrarse este primer debate, celebrado en la universidad de Mississipi.

El primer cara a cara entre los dos aspirantes a la Casa Blanca en la Universidad de Misisipi ha ofrecido poco espectáculo. A cambio, ambos aspirantes a la presidencia han ofrecido profundidad en el tratamiento de los asuntos y un tono profesional, sin gestos traicioneros ni errores garrafales. Al final, según las primeras observaciones de la prensa, el debate ha terminado en empate, aunque habrá que esperar a ver qué dicen las encuestas.

Obama ha buscado en todo momento vincular a su contrincante con las políticas fallidas del actual presidente, George W. Bush. Enfrente, McCain ha tratado de dejar claro que su oponente carece de su larga trayectoria y del conocimiento de los temas sobre el terreno.

La crisis ocupa los primeros minutos

El moderador, el periodista de la televisión pública Jim Lehrer, ha abierto el debate con preguntas sobre la crisis financiera en EEUU. Obama ha aprovechado la ocasión para culpar del desaguisado a los “ocho años de políticas fallidas” de Bush, que, insistió, ha apoyado John McCain.

McCain, mientras tanto, ha tratado de distanciarse de su propio partido al destacar que varios de sus correligionarios están ahora en prisión por cargos de corrupción relacionados con las partidas especiales en los proyectos de ley del Congreso. “Lo primero que debemos hacer es controlar el gasto en Washington. Está completamente fuera de control”, dijo.

Cuando el debate se ha avanzado hacia el tema de los impuestos, un asunto crítico para los votantes, se ha producido un acalorado intercambio dialéctico. En este, Obama se ha presentado como el defensor de la clase media, afirmando que recortaría los impuestos a los que ganan menos de 250.000 dólares anuales (170.000 euros), el 95% de la población.

McCain, por su parte, ha acusado a su rival de querer aumentar los impuestos; en particular, a las empresas que, según él, ya padecen algunas de las cargas fiscales más altas del mundo.

Divergencias sobre Irak

En política internacional, la guerra de Irak fue la gran protagnista de la jornada. El senador demócrata se ha opuesto a la contienda desde el principio, cuando era candidato al Senado. McCain la apoyó pero fue uno de los principales defensores de la decisión de la Casa Blanca de cambiar de estrategia en el 2007, un cambio que, finalmente, implicó el envío de más tropas aunque ha permitido una mejora de la situación en el país árabe.

“Esta estrategia ha resultado, estamos ganando en Irak”, ha asegurado McCain. Para el senador por Arizona, Irak se convertirá en “un aliado estable en la región y una joven democracia”. Pero Obama ha contraatacado: “La primera pregunta es si debimos de haber participado en esta guerra para empezar. Tenemos que utilizar nuestro ejército de forma sabia y no lo hicimos en Irak”. McCain ha acusado entonces a su rival de mirar hacia el pasado, al aducir que esos no son los desafíos que tendrá que afrontar el próximo presidente.

En cuanto a Afganistán, ambos se han mostrado de acuerdo en la necesidad de enviar más tropas, aunque han diferido en la estrategia a seguir. Obama se ha mostrado partidario de presionar al Gobierno afgano para “trabajar en favor de los suyos” y para que haga frente al tráfico de opio, una de las principales fuentes de financiación del movimiento talibán, que resurge en el sur del país, y de Al Qaeda.

Además, el candidato demócrata ha señalado que presionaría a Pakistán para que haga frente al santuario que ha encontrado Al Qaeda, según él, en las áreas tribales del noreste de ese país. Por su parte, McCain ha afirmado que no está dispuesto a amenazar a Pakistán con retirar la ayuda bilateral.

“Tenemos que ayudar a la gente de Pakistán” para lograr su colaboración, ha sostenido el candidato republicano, quien ha acusado a Obama de amenazar con atacar ese país. La estrategia a seguir, a su juicio, es similar a la que propone para Irak: “Lograr el apoyo de la gente” en Afganistán y Pakistán.

Obama recuerda el desliz de McCain sobre Zapatero

Por último, Obama ha defendido su derecho a sentarse a negociar con líderes de países hostiles como Irán, Venezuela o Cuba y ha asegurado que la estrategia de no dialogar ha resultado un fracaso. El senador por Illinois ha reprochado entonces a McCain que dijera en una entrevista hace unos días que no sabe si se reuniría con el presidente del gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero.

Otro de los momentos más destacados ha llegado cuando McCain ha acusado a su contendiente, Barack Obama, de “ingenuidad” en su política hacia Rusia. Rusia, ha dicho McCain, es un país que “cometió una grave agresión” contra un país vecino independiente, Georgia, y que se encuentra bajo el control del KGB -los servicios secretos- “y del apparatchik”, funcionarios del antiguo régimen comunista.

PRMER CARA A CARA

El primer cara a cara entre Barack Obama y John McCain ha comenzado demostrando las dos maneras de debatir de los dos candidatos presidenciales a la Casa Blanca. Desde su atril, de pie, -como estaba pactado desde el principio- el candidato afroamericano, vestido con traje negro, camisa blanca y corbata granate -y una insignia con la bandera estadounidense en la solapa-, ha respondido a la primera pregunta del moderador sobre el plan de rescate lanzado por EE UU mirando directamente a la cámara, paciente y sin prisas. Enseguida ha aprovechado la ocasión para atacar a la Administración Bush y relacionar su política con la de John McCain.

McCain, por su parte, ha preferido comenzar su intervención haciendo referencia al senador demócrata Ted Kennedy, ingresado hoy brevemente en el hospital, pero, al contrario que Obama, se muestra más inseguro y no mira directamente a la cámara. Su lenguaje no verbal es algo agresivo al referirse a la crisis económica, pero no ataca al senador por Illinois. Ha aparecido vestido también de negro, pero con camisa azul clara y corbata de rayas roja.

La crisis económica es un tema clave para los estadounidenses en este momento, y por ello, los dos candidatos no han dudado en defender cada uno sus ideas efusivamente. Obama ha detallado sus propuestas para estabilizar los mercados mientras miraba directamente a su oponente y ha intentado ir al grano (al senador por Illinois siempre se le ha criticado por ser un orador poco efectivo). McCain, sin embargo, no le ha devuelto la mirada y ha seguido sin mirar a la cámara, sólo al moderador de vez en cuando.

Estaba claro que McCain, de 72 años, iba a utilizar su edad en cualquier momento para dar cuenta de su experiencia. “Hace ya muchos decenios que trabajo en este campo de acción”, ha dicho el senador por Arizona al referirse a que pretende mantener los gastos dirigidos a Defensa “siempre y cuando sea necesario”. Obama, por su parte, mucho más joven que el republicano, se ha escudado en explicar detalladamente, casi didácticamente, sus propuestas y mencionado la Guerra de Irak en cuanto ha tenido ocasión. “Hay que acabar con esta guerra”, ha recalcado Obama al mencionar que hay que recortar los gastos y retirar las tropas.

Diferencias en cuanto a Irak

Precisamente, la guerra, ha sido una palabra repetida por MCCain en varias ocasiones (algunas referidas a su pasado como prisionero), mientras el debate subía de tono a una pregunta del moderador sobre la guerra de Irak. El republicano ha insistido en que EE UU consiguió allí el éxito militar, pero ha reconocido que ha sido “un enfrentamiento bélico mal gestionado”.

Consciente de la impopularidad de la que goza esta guerra entre los estadounidenses, Obama ha vuelto a atacar al republicano, y con tono firme (no ha querido demostrar su debilidad y poca experiencia) se ha preguntado: “¿Para qué hemos ido allí hace seis años?”, y ha recalcado que él sí se opuso a la guerra, pero sí McCain, un tema que ha repetido a lo largo de la campaña. El republicano se ha sonreído (sin mirar ningún momento a su oponente) mientras escuchaba a su contrincante.

McCain, que se refiere al demócrata en tercera persona, se ha mostrado algo más calmado que en otras ocasiones. Precisamente, al candidato republicano a la Casa Blanca se le ha criticado en ocasiones por parecer demasiado duro. Hoy ha aparecido ante la cámara calmado y ha arqueado las cejas constantemente para dar una imagen más blanda y no tan agresiva, aunque sea para hablar de la futura política estadounidense en Afganistán. “Sé perfectamente cómo actuar”, ha insistido el republicano para presumir de sus logros pasados.

Obama, en cambio, ha tuteado constantemente a su rival. Con ello, ha querido dar la impresión de su carácter dialogante, pero a la vez distante en su deseo de erigirse como abanderado del cambio.

Ninguno de los dos ha optado por tomar notas de las contestaciones ni de las preguntas del moderador. Han estado semanas ensayando sus discursos, punto por punto, y tal vez han soltado algunas frases hechas cuando han considerado que encajaban en el debate.

Dialogante y poco dialogante

“Hay que hablar con cualquier persona si pienso que con ello se mantiene la seguridad de EE UU”, ha señalado Obama en respuesta a su oponente, que le ha acusado de querer hablar con Castro, Chávez o Ahmadineyad “sin condiciones previas”.

McCain se ha cerrado en banda al respecto para dar a conocer su política internacional, más estricta y firme que la que defiende el senador por Illinois, que ha aprovechado para mencionar el caso del presidente español José Luis Rodríguez Zapatero. “Si España es miembro de la OTAN, ¿cómo no nos vamos a sentar con un aliado?”, ha indicado Obama en referencia a una entrevista radiofónica con McCain en la que eludió responder si se sentaría a dialogar con el presidente español. Con este comentario, Obama ha encendido a su oponente, que ha eludido responder, y se ha limitado a repetir que con Irán no debe haber diálogo

Cómo venderse

“Tengo la habilidad y el conocimiento suficientes para gobernar este país”, ha dicho McCain casi al final del debate, de nuevo haciendo referencia a su experiencia y teniendo en mente que las frases finales de un cara a cara son probablemente las que más se quedan en la memoria de la audencia. “Me comprometo con el sueño americano”, ha sido la última frase pronunciada por Obama consciente de que se acababan los minutos para ensalzar sus virtudes ante el pueblo estadounidense.

DESRROLLO DEL DEBATE ENTRE OBAMA-McCain en TV americana

3:00. El esperado primer debate entre John McCain y Barack Obama comienza. En un estudio decorado en azul y rojo, dentro del Centro Ford de la Universidad de Mississippi, en Oxford, los candidatos a la Casa Blanca se han encontrado a las 21 horas (tres de la madrugada en la península española) para discutir cara a cara sus propuestas políticas.

Crisis financiera

03:05. Aunque los temas acordados para este asalto inicial eran la seguridad nacional y la política exterior, la primera cuestión se ha centrado en la crisis financiera que atraviesa el país y sobre el plan de rescate propuesto que se negocia estos días para su aprobación en el Congreso. Ante la pregunta de si votarán sí al paquete de medidas propuesto por el presidente Bush, ambos candidatos han sido ambigüos, aunque se han mostrado optimistas. Obama ha sido tajante: ¿cómo hemos llegado hasta aquí? Según el candidato demócrata, la culpa la tienen la Administración Bush y, por ende, los republicanos, que se resisten a regular el mercado financiero.

03:15. Los candidatos hablan de política fiscal. Obama considera necesario realizar una redistribución de la riqueza aumentando los impuestos a los más ricos. McCain cuestiona la definición de riqueza de su rival y cree que no se debe, en estos momentos de crisis, aumentar la presión fiscal sobre ningún ciudadano.

Prioridades de gobierno

03:25. El moderador pregunta cuáles son las prioridades de cada candidato, teniendo en cuenta que los costes de la crisis financiera impedirán abordar muchos programas. Obama considera importante lograr la independencia energética de EE UU, optimizando los sistemas actuales y apostando también por energías alternativas. Otra prioridad para Obama es la mejora del sistema sanitario y de las infraestructuras básicas para los ciudadanos.

03:30. McCain apuesta por mantener las aportaciones para Defensa mientras sean necesarias. También cree que hay que optimizar las aportaciones para la sanidad y crear fondos para colectivos como los veteranos de guerra.

Irak

03:35. Los candidatos explican su postura sobre la actuación estadounidense en la guerra de Irak. McCain considera que se está consiguiendo el éxito militar y que las tropas regresarán a casa victoriosas.

03:40. Obama lanza una pregunta: ¿para qué hemos ido a Irak? El candidato demócrata cree que se ha gastado mucho dinero y que se han perdido demasiadas vidas en una guerra que no está clara. No obstante, el senador por Illinois asegura que no le temblará la mano a la hora de usar la fuerza militar, pero de manera cabal.

03:45 Obama cree que hay que enviar más tropas a Afganistán para intentar atrapar a Bin Laden. Considera necesario aumentar los recursos para luchar contra los talibanes y Al Qaeda, tanto en Afganistán como en Pakistán, para que los estadounidenses puedan vivir seguros.

Afganistán y Pakistán

03:50 McCain cree que no hay que llevar a cabo ataques armados en Pakistán, sino trabajar codo con codo con el Gobierno paquistaní y la población local para acabar con los talibanes.

03:55 Obama matiza: no ha dicho que se deba atacar a Pakistán, sino de aumentar los recursos en la zona para luchar contra Al Qaeda, y tomar decisiones si Pakistán no desea cooperar.

03:58 McCain habla de su experiencia como veterano de guerra, asegurando que sabe cuáles son las estrategias adecuadas para salir victoriosos.

04:00 Obama pregunta si se está actuando con buen juicio en las acciones militares emprendidas. Cree que se ha descuidado Afganistán y por eso han surgido problemas graves allí.

04:02 McCain responde que él ha viajado a Afganistán y sabe lo que hay que hacer allí. Cree que precisamente por eso hay que mantener las tropas en Irak, porque hay una conexión importante entre Irak y Afganistán que Obama parece no entender.

Irán

04:05 McCain cree que con la ayuda de Europa y otros países, se puede y debe desactivar la amenaza real que supone Irán para el mundo.

04:06 Obama coincide con su rival en que Irán es una amenaza nuclear no sólo para los países de su entorno sino para todo el mundo. Cree que lo que hace falta son sanciones más estrictas y no recurrir al aislacionismo.

04:08 McCain acusa a Obama de haber afirmado en ocasiones anteriores que se sentaría a hablar con el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, y otros mandatarios como Chávez y Raúl Castro sin precondiciones. El candidato republicano asegura que él hablaría con ellos, pero siempre con precondiciones.

04:10 Obama responde que hay una diferencia entre precondiciones, que cierra impiden el diálogo, y los preparativos que, por supuesto, debe tener una reunión de este tipo. Cree que, como presidente de EEUU, tiene el derecho de reunirse con la persona que considere, en el momento que considere, si con ello considera que mantiene el país más a salvo.

04:12 El senador por Illinois reprocha a McCain que dijera en una entrevista reciente que no sabe si se reuniría con el presidente de España, Zapatero, siendo como es España un aliado de la OTAN.

Rusia y Georgia

04:15 Obama aboga por activar el diálogo con Rusia para ayudar a pacificar la zona y evitar una nueva Guerra Fría.

04:19 McCain acusa a Obama de ingenuo. Dice que Rusia ha actuado mal en Georgia, y que el problema no es sólo territorial sino energético.

04:22 Obama cree que hay que tener una visión clara para anticipar problemas que acaben estallando en violencia, como ocurrió entre Georgia y Rusia. Considera que Rusia y otros países como Venezuela e Irán están resurgiendo gracias a su poder energético, y que EE UU debe resolver su dependencia en este terreno no sólo perforando y perforando para encontra más petróleo, sino también para desarrollar energías alternativas.

04:25. McCain cree que deben explotarse más plataformas en EE UU para aliviar a corto plazo el problema.

Terrorismo

04:26. Ante la pregunta del moderador de si creen que hay peligro de un nuevo 11-S, Obama considera que se está trabajando bien para que eso no ocurra. Cree que hay que optimizar los trabajos de inteligencia, seguridad, defensa y alianzas con otros países, y también evitar que se torture a prisioneros. Según el senador demócrata, EE UU está más segura ahora frente al terrorismo que cuando ocurrió el 11-S.

04:28 McCain cree que se necesita más cooperación de los aliados, restaurando en primer lugar la imagen de EE UU en el mundo para conseguir esa cooperación internacional. Asegura que no se pueden retirar las tropas desplegadas en una fecha determinada porque depende de lo que ocurra en el territorio, no de un plazo fijado.

04:30. Obama recalca que se han gastado millones en Irak mientras Bin Laden sigue vivo. Según el senador, el problema que tiene EE UU en el mundo es que ha centrado toda su estrategia internacional en Irak olvidando otros desafíos.

04:35. McCain vuelve a recordar su larga experiencia militar, y asegura que Obama se equivoca en su estrategia.

04:36. Obama cree urgente restaurar la imagen internacional de EE UU, enviando un mensaje al mundo de que va a mejorar en temas como la educación y la seguridad.

04:37 McCain se despide recordando sus heridas de guerra y su experiencia en estrategia internacional.

Written by Eduardo Aquevedo

26 septiembre, 2008 at 22:54

La crisis financiera internaciobal no es lo que Ud. cree: es aún peor…

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Colapso financiero global

Global Research
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Lunes sangriento: 15 de septiembre de 2008

La media industrial del Dow Jones (DJIA, en sus siglas inglés) bajó ese día 504 puntos (4,4%), la mayor caída registrada desde el 17 de septiembre de 2001, fecha en la que se reanudaron las actividades tras los ataques del 11-S.

El desplome financiero prosigue incontenible y el Dow Jones ha llegado a bajar 800 puntos en menos de una semana. Los mercados bursátiles del mundo están interconectados “alrededor del reloj” a través de los enlaces instantáneos vía ordenador. La volatilidad de Wall Street se “derrama” así a toda velocidad sobre los mercados bursátiles asiáticos y europeos, empapando todo el sistema financiero.

La crisis financiera más seria desde el Crac de Wall Street de 1929

Las implicaciones de esta crisis, al situarlas en un contexto global y teniendo en cuenta la inestabilidad generada por el comercio especulativo, son de largo alcance.

Sin embargo, la crisis no ha tocado fondo aún en modo alguno. Y, potencialmente, podría llegar a trastocar los cimientos mismos del sistema monetario internacional. Las repercusiones que tendría sobre la vida de la gente en EEUU y en todo el planeta serían muy graves.

La crisis no se limita al colapso de los mercados financieros, también está en peligro la economía real -nacional e internacional-, así como sus instituciones y subestructuras productivas.

Cuando los valores de la bolsa se derrumban, los ahorros de toda la vida de las familias merman o se evaporan, por no mencionar los fondos de pensiones.

El colapso financiero repercute inevitable y violentamente en los mercados de consumo, en el mercado de la vivienda y, más ampliamente, en el proceso de inversión en la producción de bienes y servicios.

La guerra y la crisis de la economía

El hecho más destacable es que ese desplome de los valores de la bolsa se produce en la encrucijada de una aventura militar importante. La crisis financiera global va íntimamente relacionada con la guerra.

Al dedicar un presupuesto desbocado al sector de la defensa se incide de forma nefasta en los sectores civiles de la actividad económica. La economía de guerra repercute directamente sobre la política monetaria y fiscal. Los gastos en defensa suponen más de 500.000 millones de dólares. Además, hay otros 70.000 millones de dólares destinados ya a “cubrir costes de guerra en los primeros meses de la próxima administración”. Estas sumas, combinadas, representan el grado más alto de gastos militares desde el final de la Segunda Guerra Mundial (una vez hechos los ajustes necesarios por la inflación)”. (Csmonitor.com, 6 de febrero de 2008).

“La guerra es buena para hacer negocios”: Los poderosos grupos financieros que rutinariamente manipulan los mercados de valores, los mercados de la moneda y las materias primas están también fomentando la continuación y escalada de la guerra en Oriente Próximo. La crisis financiera se refiere a la estructura de la inversión pública estadounidense en la economía de guerra frente a la financiación, mediante los dólares de los impuestos, de programas sociales civiles. “Esto cuestiona también, en un plano más amplio, el papel del Tesoro y del sistema monetario estadounidenses, dedicados de forma implacable a financiar el complejo industrial militar y la guerra en Oriente Próximo a costa de la mayoría de sectores de la actividad económica civil”. (Véase Michel Chossudovsky, The Democrats endorse the “Global War on Terrorism”: Obama “goes after” Osama, 29 de agosto de 2008) [*]

La guerra se emprende para cosechar beneficios y se financia con la expansión masiva de dólares por todo el mundo a través de deuda pública. Guerra y Globalización van de la mano. Wall Street, las compañías petroleras y los contratistas de la defensa tienen intereses simultáneos y coincidentes. Las compañías petroleras están detrás del aumento especulativo de los precios del crudo en el mercado energético londinense.

A su vez y como consecuencia de la agenda militar, la economía civil estadounidense está en crisis, mientras los recursos de la nación, incluidos los dólares de los impuestos, se desvían para financiar una guerra multimilmillonaria en Oriente Próximo.
La avalancha especulativa

La contienda mundial para apoderarse de las riquezas a través de la “manipulación financiera” es la fuerza motriz que subyace en esta crisis. Es la fuente del torbellino económico y de la devastación social.

¿Cuáles son las causas subyacentes? Lo que prevalece es un entorno financiero sin regla alguna, caracterizado por un comercio especulativo extenso.

La historia de la desregularización data de los comienzos de la administración Reagan.

Debido al colapso de mercado bursátil de 1987, Wall Street advirtió al Tesoro estadounidense que no interfiriera en los mercados financieros. Una vez liberadas del control gubernamental, se invitó a las bolsas de Nueva York y Chicago a que establecieran sus propios procedimientos reglamentarios.

La autoridad para regular el mercado ya no recaía en el Estado sino en los directivos bursátiles que sirven directamente a los intereses de los especuladores institucionales.

La crisis de Wall Street es parte de un proceso de guerra financiera.

Desde la crisis de 1987, se ha venido desplegando una nueva era de intensa competencia financiera.

La desreglamentación financiera en EEUU ha creado un entorno que favorece una concentración sin precedentes del poder financiero global.

A lo que nos estamos enfrentando es a un conflicto entre conglomerados financieros en competencia.

El colapso financiero está íntimamente relacionado con el crecimiento incontrolado de operaciones especulativas muy apalancadas.
Los fondos de cobertura

Los fondos de cobertura juegan un papel principal en todo este proceso de reestructuración. Esas transacciones especulativas (toda la panoplia de fondos derivados, opciones, futuros, fondos de inversión relacionados con los índices de mercado, etc.) negociadas a menudo mediante fondos de cobertura ocultan el funcionamiento de las transacciones bursátiles y su relación con la actividad económica real.

Los fondos de cobertura son fondos de inversión privados que administran la agrupación de fondos de inversores adinerados. Aunque van unidos a menudo a instituciones financieras importantes, están fuera de cualquier reglamentación. Operan con grandes fondos comunes de dinero-capital que se utilizan para emprender transacciones especulativas muy apalancadas. Estas tienen la característica de que pueden cosechar beneficios cuando el mercado está al alza, pero también cuando está a la baja.
Ventas al descubierto

El colapso del mercado bursátil puede ser una operación absolutamente rentable. Con información previa desde dentro, el colapso del mercado de valores constituye (mediante las ventas al descubierto) una oportunidad lucrativa para ganar muchísimo dinero para toda una categoría selecta de especuladores poderosos que tienen capacidad para manipular el mercado en la dirección apropiada en el momento adecuado.

Hay indicios de que ha existido una conspiración cuidadosamente orquestada para provocar el colapso de varias instituciones financieras importantes mediante descaradas manipulaciones.

“Las ventas al descubierto”, junto a la propagación de falsos rumores, se han utilizado como estrategia para provocar el colapso de acciones en Wall Street, incluyendo las de Lehman, Morgan Stanley y Goldman Sachs.

Los vendedores al descubierto tienen como objetivo aprovecharse de la bajada de las acciones comprando habitualmente acciones con dinero prestado para venderlas y comprarlas de nuevo cuando su precio ha bajado. En las ventas al descubierto “manifiestamente” abusivas, el vendedor no ha pedido dinero prestado para comprar las acciones y no se las ha llegado a traspasar al comprador”.

Algunos participantes en el mercado dicen que vendedores abusivos al descubierto han contribuido a la quiebra de compañías tales como Lehman Brothers al obligar a bajar los precios de las acciones.

El miércoles pasado, John Mac, jefe ejecutivo de Morgan Stanley, dijo a los empleados en un memorándums: “¿Qué es lo que está sucediendo ahí fuera? Para mí está muy claro, estamos en medio de un mercado controlado por el miedo y los rumores, y los vendedores al descubierto están haciendo caer nuestras acciones”. (Financial Times, 17 de septiembre de 2008).

Las autoridades reguladoras han reconocido que el colapso de Bear Sterns del pasado marzo fue consecuencia de las ventas al descubierto. “Los reguladores han estado investigando una combinación de ventas al descubierto y rumores falsos como parte del problema”. (Wall Street Journal, 18 de septiembre de 2008)

Merril Lynch está en venta y Lehman Brothers en bancarrota. Esos no son acontecimientos fortuitos. Son el resultado de las manipulaciones de poderosas instituciones financieras rivales, que ponen en marcha operaciones especulativas altamente apalancadas para conseguir sus objetivos desplazando o adquiriendo el control de una institución financiera rival.

El actual colapso financiero no tiene nada que ver con las fuerzas del mercado: se caracteriza por ser una guerra financiera entre especuladores institucionales rivales.
El mercado del crudo

El comercio especulativo apalancado empujó al alza el precio del crudo hasta grados extremos, alcanzándose el pico en julio de 2008, momento a partir del cual se invirtió rápidamente la orientación del comercio especulativo, llevando a un desplome espectacular en los precios del petróleo (Ver gráfico).

Esas instituciones financieras y/o inversores que tienen capacidad para manipular el movimiento de los precios del crudo, y que tenían conocimientos previos y capacidad para determinar el calendario del aumento especulativo y del consiguiente colapso, pudieron cosechar inmensas cantidades de beneficios tanto durante los movimientos al alza como a la baja del precio del petróleo.

El movimiento en los precios globales en los valores mercantiles de Nueva York y Chicago no guarda relación alguna con los costes de producción del petróleo. La espiral en el precio del crudo no es consecuencia de una escasez de petróleo. Se estima que el coste de un barril de petróleo en Oriente Próximo no supera los 15 dólares. Los costes de un barril de petróleo extraído de las arenas de alquitrán de Alberta, Canadá, es del orden de 30$”. (Para ampliar detalles, véase: Michel Chossudovsky, The Global Crisis: Food, Water and Fuel, Three Fundamental Necessities of Life in Jeopardy”, Global Research, julio 2008) [**]
Reestructuración económica global

La crisis económica es el resultado de un proceso de reestructuración macroeconómica y financiera que se inició en los primeros años de la década de 1980. Es la consecuencia de un marco político: las reformas de los sectores comerciales y financiero bajo los auspicios de la Organización Mundial del Comercio, por no mencionar la imposición de las terribles reformas macroeconómicas del Fondo Monetario Internacional, habitualmente denominadas programas de ajuste estructural. Todo ello unido al empobrecimiento de grandes sectores de la población mundial.

La crisis de la deuda de los primeros años de la década de 1980 desencadenó una oleada de fusiones corporativas, compras de acciones y bancarrotas. Esos cambios prepararon a su vez el camino para la consolidación de una nueva generación de financieros agrupados alrededor de grandes bancos mercantiles, inversores institucionales, firmas de correduría de bolsa, grandes compañías de seguros, etc. En este proceso, las funciones de la banca comercial se unen a las de los bancos inversores y los broker, llevando todo ello a la consolidación de un puñado de conglomerados financieros globales.

El uso no controlado de instrumentos especulativos complejos ha hecho que Wall Street disponga de los medios necesarios para extender su imperio financiero global. El principal avance de este proceso no consiste en la supervisión del mercado de valores per se. Más bien reside en el control de los mercados lucrativos a través de instrumentos especulativos –derivativos, opciones, futuros, coberturas, etc.- donde el ámbito para la manipulación y el tráfico de información confidencial son mucho más grandes.

Wall Street consiguió el dominio financiero a través del control institucional de los canales del comercio especulativo. Este control también le facilitó, como en el caso de la crisis asiática, la base para debilitar el papel de los bancos centrales, haciéndose con el dominio de los reinos de la política monetaria, de los mercados bursátiles y de los mercados monetarios. Tan sólo en la crisis asiática de 1997 se llegaron a confiscar, en cuestión de meses, más de 100.000 millones de dólares de las bóvedas de los bancos centrales de Asia; similares asaltos especulativos se llevaron a cabo en Rusia en 1998 y en Brasil en 1999.

Esos acontecimientos fueron seguidos de una burbuja espectacular y de la quiebra de las acciones de dot.com, cuando el índice compuesto NASDAQ subió a más de 5.000 puntos en marzo de 2000, con el consiguiente colapso, provocando una cadena de ventas a causa del pánico (Véase abajo)

NASDAQ (1994-2008). Pico alcanzado por Dot.com en marzo de 2000


El Acta de Modernización de los Servicios Financieros de 1999 [1]

En 1999, el Congreso estadounidense adoptó el Acta de Modernización de los Servicios Financieros (Gramm-Leach Bliley Act). Tras largas negociaciones, se revocaron “de un plumazo” todas las restricciones reglamentarias existentes sobre los poderosos conglomerados bancarios de Wall Street.

Bajo las nuevas normas ratificadas por el Senado estadounidense y aprobadas por el presidente Clinton, los bancos comerciales, las firmas de broker, los inversores institucionales y las compañías de seguros podían invertir libremente en cualquier negocio e integrar completamente sus operaciones financieras. La legislación revocó el Acta Glass-Steagall de 1933, un pilar de la “política de recuperación económica y social de los años 30” [New Deal] del Presidente Roosevelt, puesta en marcha en respuesta al ambiente de corrupción, manipulación financiera y “tráfico de influencias” que provocaron más de 5.000 quiebras bancarias en los años siguientes al crac de Wall Street de 1929. (Véase Martin, MacLaughlin, Clinton Republicans agree to deregulation of US banking system, World Socialist Website, 1 de noviembre de 1999).
El frenesí de las fusiones

Se realizaron varias fusiones bancarias elefantíacas (incluidas las del National Bank Corp con el Bank of America y la del Citibank con Traveler Group), que fueron aprobadas por la Junta de la Reserva Federal (en abierta violación de la legislación anterior a la aprobación del Acta de Modernización Financiera de 1999).

En los años anteriores a la inauguración de la administración Bush, se había desarrollado un proceso de intensa rivalidad financiera. El Nuevo Orden Mundial, en gran medida bajo dominio del capital financiero estadounidense, trataba de aplastar a los conglomerados bancarios rivales de Europa Occidental y Japón y de sellar alianzas estratégicas con un “club selecto” de gigantes bancarios británicos y alemanes.
The Shape of Things to Come [***]

Las fusiones de los bancos (llevadas a cabo antes de la legislación de 1999 en violación del Acta Glass-Steagall) no fueron más que “la punta del iceberg”, la forma de las cosas por venir. La revocación del Acta Glass-Steagall había creado un contexto que se trasladó a un puñado de conglomerados financieros.

Actualmente, lo que prevalece de facto es un sistema de regulaciones privadas. El cambiante “supermercado financiero global” está controlado por los gigantes de Wall Street. Por todo el país, los bancos de ámbito estatal acabaron desplazados o absorbidos por los gigantes financieros, provocando una serie mortal de quiebras bancarias.

A su vez, los poderes de supervisión de la Junta de la Reserva Federal, cada vez más directamente dominada por Wall Street, aparecían significativamente debilitados. En EEUU, los gigantes financieros tienen capacidad para estrangular negocios de ámbito local y ensombrecer la economía real. De hecho, debido a la ausencia de competencia, la legislación de 1999, que fue una iniciativa del Senador Phil Gramm, autorizó también a los gigantes de los servicios financieros (eludiendo a la Junta de la Reserva Federal y actuando en tácita colusión unos con otros) para que fijaran la estructura de tasas de interés como a ellos les conviniera:

“A pesar de las inminentes señales de peligro, la legislación de 1999 parece ignorar totalmente la historia de los fracasos de los mercados bursátiles desde el comienzo de la “crisis asiática” a mediados de 1997. Las repercusiones económicas y sociales en un sistema financiero globalmente integrado –por no mencionar los riesgos de un colapso financiero global consecuencia de la ausencia de regulaciones financieras- son mucho más graves hoy [1999] que durante los años que siguieron al crac de Wall Street de 1929. (Michel Chossudovsky, notas no publicadas sobre el Acta de Modernización de los Servicios Financieros de 1999, Legislación, noviembre de 1999).
Arquitectura financiera global

El Acta de Modernización de los Servicios Financieros no debería considerarse de forma aislada como un procedimiento doméstico limitado al paisaje financiero estadounidense.

El impacto de la legislación se extendió más allá de las fronteras del sistema financiero estadounidense. Los cambios institucionales que trajo consigo, incluida la concentración y centralización de poder en manos de un pequeño número de gigantes financieros, contribuyeron en gran medida a la inquebrantable búsqueda de la dominación financiera global por parte de Wall Street.

La pelea de ámbito mundial para apropiarse de las riquezas mediante la “manipulación financiera” era la fuerza motor existente tras esa reestructuración de la arquitectura financiera global de la que era parte integral la legislación estadounidense de 1999, estableciendo un modelo de reforma financiera en diferentes partes del mundo.

Aunque la legislación de 1999 no rompía por sí misma las barreras a los movimientos de capital, en la práctica capacitaba a jugadores clave de Wall Street para entrar en los mercados de servicios financieros de los países en desarrollo y consolidar una posición hegemónica en la banca mundial, eclipsando y finalmente desestabilizando los sistemas financieros de Asia, Latinoamérica y Europa Oriental…
El Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Mundial del Comercio (OMC)

Bajo los auspicios del FMI y de la OMC, la desregulación financiera estadounidense ejerció una influencia decisiva a la hora de “marcar el paso” de la reforma financiera global. La Legislación de 1999 era parte de una agenda financiera global, que consistía en desregular los movimientos de capital, liberalizando la banca doméstica y los mercados de capital por todo el mundo y abriendo los mercados nacionales de servicios financieros a los conglomerados financieros globales, todo ello auspiciado por la OMC.

En función de la agenda de la OMC, fue implementándose toda esa legislación junto con la reorganización del comercio global y la arquitectura financiera. Bajo el Acuerdo General de los Servicios Comerciales (GATS, en sus siglas en inglés), los países en vías de desarrollo se habían comprometido a liberalizar completamente sus servicios financieros, es decir, que los gobiernos nacionales, que ya estaban controlados por sus acreedores externos, no podían impedir que los gigantes de Wall Street entraran y absorbieran los bancos nacionales y las instituciones financieras.

Conjuntamente con las provisiones del Acuerdo de Servicios Financieros y el GATS, la legislación bancaria de 1999 adoptada en EEUU posibilitó que un puñado de conglomerados bancarios tuvieran capacidad para desestabilizar el escenario financiero interno de los países en desarrollo.

La radical desregulación de la banca estadounidense confirió poderes sin precedentes a los conglomerados financieros de Wall Street para adquirir y apoderarse de las instituciones bancarias de todo el mundo.

Lo que se pretendía era avanzar hacia un supermercado financiero mundial controlado por un puñado de instituciones financieras globales que penetran e impregnan la estructura de las economías nacionales.

Dos importantes acuerdos (negociados bajo la OMC) contribuyeron a “afianzar los derechos de los bancos globales” en el derecho internacional, lo que supuso (según los críticos) la concesión de “derechos fundamentales” a los bancos que anularan los contenidos de sus constituciones nacionales. Las provisiones tanto del GATS como del Acuerdo de Servicios Financieros (FTA, siglas en inglés) sirvieron para desarticular los impedimentos que aún quedaban frente a los flujos de capital, lo que significó que el Bank of America o el Citigroup podían ir donde se les antojara y provocar la bancarrota de bancos e instituciones financieras nacionales.

Además, con el apoyo del FMI, los conglomerados de Wall Street y sus socios japoneses y europeos reforzaron y consolidaron su papel como las instituciones acreedoras más importantes del mundo, financiando rutinariamente la deuda pública, supervisando la conducta de la política presupuestaria estatal, concediendo préstamos sindicados a corporaciones industriales, supervisando la privatización de las corporaciones estatales sacadas a subasta en el contexto de un acuerdo de rescate económico del FMI, etc.
Guerra financiera: Los poderes del engaño

Las armas desplegadas por Wall Street son el conocimiento previo y la información interna, la capacidad de manipular con la capacidad de predecir los resultados, la difusión de información engañosa o falsa sobre los acontecimientos económicos y las tendencias del mercado. Todos estos diversos procedimientos están bien descritos como “los poderes del engaño” que las instituciones financieras utilizan de forma habitual para embaucar a los inversores.

El arte del engaño se dirige también contra sus competidores bancarios, que están apostando en los mercados de derivados y futuros, en valores, moneda y materias primas.

Aquellos que tienen acceso a información privilegiada (política, de inteligencia, militar, científica, etc.) llevarán invariablemente ventaja en la gestión de esas transacciones especulativas muy apalancadas, que son fuente de inmensas ganancias financieras. La CIA tiene sus propias instituciones financieras en Wall Street.

A su vez, los corredores de la banca privada y de la banca exterior, posibilitan que las instituciones financieras transfieran con facilidad sus beneficios de un lugar a otro. Se usa también este procedimiento como una red segura para proteger los intereses de actores financieros clave, incluyendo a directores ejecutivos, accionistas importantes, etc., de instituciones con problemas financieros. Así pueden moverse grandes sumas de dinero en el momento oportuno antes de que la compañía desaparezca del mercado bursátil (e.g. Lehman, Merril Lynch y AIG).

El Banco de la Reserva Federal de Nueva York y sus poderosas partes interesadas disponen de “información interna” sobre el comportamiento de la política monetaria de EEUU. Están por tanto en buena posición para predecir resultados y fusionar sus apuestas en operaciones muy apalancadas sobre mercados de derivados y de futuros. Esto crea un obvio conflicto de intereses, porque sus conocimientos previos acerca de determinadas decisiones de la Junta de la Reserva Federal posibilitan que puedan conseguir beneficios multimilmillonarios en dólares como instituciones privadas de la banca.

Los contactos con la inteligencia estadounidense, con la CIA, con Seguridad, con el Pentágono son esenciales para la gestión del comercio especulativo, ya que permite a los especuladores prever acontecimientos a través del conocimiento previo de las decisiones de política exterior y/o seguridad nacional que afectan directamente a los mercados financieros. Un ejemplo: las opciones de venta en las acciones de compañías aéreas en los días que precedieron a los ataques del 11-S.

Hay emprendida una guerra interna dentro del sistema financiero:

Lehman Bros se va a la bancarrota, se compra Merril Lynch

El gobierno adquiere los gigantes hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac

Bear Stearns se va al garete, las acciones de la compañía más grande de seguros estadounidense, AIG, se desploman el 9 de septiembre, desde 22,19$ a menos de 4,00$ en el momento del cierre de la bolsa el 16 de septiembre, una bajada de más del 80% de su valor…

Goldman Sachs, junto con el JP Morgan Chase, está negociando con el Tesoro para tramitar un préstamo de 85.000 millones de dólares a AIG que sería financiado por el Banco de la Reserva Federal de Nueva York…

¿Quién recoge los vidrios rotos? ¿Qué nos deparará el futuro?

Es probable que el proceso de fusiones y adquisiciones avance hasta nuevas cotas llevando a una centralización sin precedentes del poder financiero, con el Bank of America, JP Morgan Chase y el Banco de la Reserva Federal de Nueva York jugando un papel dominante.

El colapso propiciará la desintegración de numerosos bancos e instituciones financieras, que desaparecerán totalmente del paisaje financiero o serán adquiridos por gigantes financieros.

Se espera que el Bank of America compre Merril Lynch, lo que llevará a la formación de la mayor institución financiera del mundo, en competición con el Citigroup y JP Morgan Chase. Debe indicare que aunque Citigroup y JP Morgan Chase son instituciones rivales, están sin embargo entrelazadas a través de diversos matrimonios entre las familias Rockefeller y Stillman.

En las últimas dos décadas, el Bank of America se ha desarrollado hasta convertirse en un gigante financiero a través de una serie de fusiones y adquisiciones. En 2004, adquirió el FleetBoston Financial, en 2005, compró el gigante de las tarjetas de crédito MBNA y, en 2007, adquiere LaSalle Bank Corporation y Corporate Finance, del banco holandés ABM Amro. El 14 de septiembre de 2008, el Bank of America anunció su intención de adquirir Merril Lynch por 50.000 millones de dólares.

Nos enfrentamos a un choque entre un puñado de instituciones financieras importantes que han ido desarrollándose mediante fusiones y adquisiciones de gigantes financieros de talla mundial.

El desastre financiero de Wall Street beneficia en gran medida al Bank of America y al JP Morgan Chase, que es parte del imperio Rockefeller, a expensas de Lehman Brothers, Merril Lynch, Goldman Sachs y Morgan Stanley. Lehman Brothers se declaró en bancarrota, por el Capítulo 11, el lunes sangriento del 15 de septiembre. Los activos de Lehman son del orden de 639.000 millones de dólares.
Potenciales perdedores:

Citigroup Inc., bajó un 15%, hasta 15,24$, la caída más profunda desde julio de 2002 [el 15 de septiembre].

American Express Co., la mayor compañía de tarjetas de crédito para compras, cayó un 8,9%, hasta 35,48$ [el 15 de septiembre].

Goldman Sachs, cayó un 12%, hasta 135,50$, la mayor bajada desde abril del 2000. El descenso fue consecuencia de las ventas al descubierto [el 15 de septiembre].

Morgan Stanley, la mayor firma de seguros, aparte Goldman Sachs, cayó un 14%, hasta 32,19$. La bajada fue consecuencia de las ventas al descubierto [15 de septiembre].

(Véase el Bloomberg del 16 de septiembre)

En el año 2000, JP Morgan se fusionó con el Chase Manhattan, lo que llevó a la integración en la entidad única de JP Morgan, Chase, Chemical and Manufacturers Hanover. Este imperio bancario, controlado por la familia Rockefeller, tiene activos por más de 1.600 billones de dólares.

Con activos por 1.700 millones de dólares, el futuro del Citigroup sigue siendo confuso. Enfrenta serias dificultades financieras que podrían llevarle a la bancarrota. Los precios de sus acciones se han desmoronado en los últimos meses, junto con las de Fannie Mae. La debacle de Lehman ha precipitado aún más los precios de las acciones del Citigroup.

Es el síndico “para acreedores no garantizados a los que Lehman Brothrs debe 155.000 millones de dólares”, pero, según declaraciones del Citigroup, “corren poco o ningún riesgo ante el quebrantado banco de inversiones”.

Esto significa que el colapso de Lehman provocará el impago de préstamos masivos en relación con las carteras de los clientes de Citigroup y NY Mellon, tanto instituciones bancarias como inversores individuales.
Nota:

1. Esta sección se basaba en una serie de notas no publicadas sobre el Acta de Modernización de los Servicios Financieros, Legislación, que escribí en noviembre de 1999.

Relación de los bancos más importantes de Estados Unidos (en millones de dólares)

Posición Nombre (ciudad, estado) Activos consolidados
1. Citigroup (New York, N.Y.) $2,199,848
2. Bank of America Corp. (Charlotte, N.C.) 1,743,478
3. J. P. Morgan Chase & Company (Columbus, Ohio) 1,642,862
4. Wachovia Corp. (Charlotte, N.C.) 808,575
5. Taunus Corp. (New York, N.Y.) 750,323
6. Wells Fargo & Company (San Fransisco, Calif.) 595,221
7. HSBC North America Inc. (Prospect Heights, Ill.) 493,010
8. U.S. Bancorp (Minneapolis, Minn.) 241,781
9. Bank of the New York Mellon Corp. (New York, N.Y.) 205,151
10. Suntrust, Inc. (Atlanta, Ga.) 178,986
11. Citizens Financial Group, Inc. (Providence, R.I.) 161,759
12. National City Bank (Cleveland, Ohio) 155,046
13. State Street Corp. (Boston, MA) 154,478
14. Capital One Financial Corp. (McLean, Va.) 150,608
15. Regions Financial Corp. (Birmingham, Ala.) 144,251
16. PNC Financial Services Group, Inc. (Pittsburg, Pa.) 140,026
17. BB&T Corp. (Winston-Salem, N.C.) $136,417
18. TD Bank North, INC. (Portland, Maine) 118,171
19. Fifth Third Bankcorp (Cincinatti, Ohio) 111,396
20. Keycorp (Cleveland, Ohio) 101,596
21. Northern Trust Corp. (Chicago, Ill.) 77,480
22. Bancwest Corp. (Honolulu, Hawaii) 74,808
23. Harris Financial Corp. (Wilmington, Del.) 69,172
24. Comerica Incorporated (Dallas, Tex.) 67,167
25. M&T Bank Corp. (Buffalo, N.Y.) 66,085
26. Marshall & Ilsley Corp. (Milwaukee, Wis.) 63,432
27. BBVA USA Bancshares, Inc. (The Woodlands, Tex.) 59,953
28. Unionbancal Corporation (San Fransisco, Calif.) 57,933
29. Huntington Bancshares, Inc. (Columbus, Ohio) 55,985
30. Zions Bancorporation (Salt Lake City, Utah) 53,597

NOTA: 30 de mayo 2008.

Fuente: Federal Reserve System, National Information Center

N. de la T.:

[*] Véase la traducción del artículo al español en:

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=72141

[**] Idem: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=68624

[***] “The Shape of Things to Come” es el título de un libro de ciencia-ficción de H.G. Wells, publicado en 1933, que especula con posibles acontecimientos futuros desde ese año hasta el año 2106. Podría traducirse como “La forma de las cosas por venir”


Enlace con texto original: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=10268

rebelion.org

Written by Eduardo Aquevedo

26 septiembre, 2008 at 18:57

Crisis financiera: Bush, Obama y McCain no llegan aún a acuerdo sobre el salvataje

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La reunión que celebró el mandatario de EE.UU., George W. Bush, con los candidatos a la presidencia John McCain y Barack Obama y con legisladores de ambos partidos concluyó sin un acuerdo sobre el contenido del plan de rescate financiero. Obama dijo que él está convencido de que se alcanzará un acuerdo en el Congreso.

Página /12

La esperada reunión en la Casa Blanca sobre el plan de salvataje para la economía estadounidense concluyó hoy sin acuerdo, según los portavoces de los líderes de la cámara de Diputados y del Senado de EEUU, los demócratas Nancy Pelosi y Harry Reid, respectivamente, quienes dijeron que hubo “progresos” pero que todavía “no se alcanzó un acuerdo”.

Pelosi y Reid participaron esta tarde de la cumbre junto al presidente Bush, y los dos candidatos a sucederlo, el demócrata Obama y el republicano McCain, según un despacho de la agencia Ansa.

La reunión, calificada de histórica por los medios, buscó acelerar un acuerdo sobre el paquete de 700.000 millones de dólares que el gobierno presentó al Congreso para sanear los mercados financieros, golpeados por las debacles causadas por la crisis de los préstamos hipotecarios.

Se trató de “una buena reunión”, declaró Ed Gillespie, uno de los asesores del presidente Bush. “Todos entienden que tenemos que juntarnos y actuar para resolver” la crisis, añadió el funcionario.

Gillespie admitió que “no es sorprendente que haya diferentes puntos de vista” y afirmó, con prudencia, que demócratas y republicanos “nos estamos acercando” a un acuerdo para aprobar el paquete de rescate.

Otro de los participantes de la reunión, el senador republicano Richard Shelby, fue más negativo. “No creo que tengamos un acuerdo, yo expresé mi disenso” con el paquete, indicó el legislador.

El líder republicano en el comité bancario del Senado, dejó claro que no existe aún un acuerdo y que lo anunciado en la mañana de hoy por otros líderes del Congreso no es válido. “Ese acuerdo es obviamente un no acuerdo”, dijo Shelby.

El senador representa al sector más conservador del Partido Republicano, que se opone por principio a la intervención del gobierno en el mercado, según un cable de la agencia DPA.

Lo llamativo es que ese “no acuerdo” -tal como lo denominó Shelby- anunciado por la mañana, hizo que Wall Street cerrara hoy en alza pese a la divulgación de nuevos informes oficiales que describen un panorama desalentador de la economía estadounidense.

El índice industrial Dow Jones subió casi 200 puntos o 1,86% y cerró en más de 11.022 puntos, mientras que el índice tecnológico del Nasdaq subió más de 30 puntos o 1,43% y alcanzó los 2.186,57 puntos.

El índice Standard & Poor’s 500 -donde cotizan las 500 empresas más importantes de Estados Unidos- también cerró en alza, aumentando 23,3 puntos o 1,97% y alcanzando las 1.209,18 unidades.

Este entusiasmo en los mercados de Wall Street provocó contagio alcista en todos las bolsas del mundo.

Los demócratas vienen reclamando que el dinero del paquete sea aprobado en tramos, comenzando posiblemente con un primer desembolso de 250.000 millones de dólares.

También reclaman que exista un mecanismo para favorecer un retorno del dinero de los contribuyentes a las arcas del estado y que se establezcan ayudas para los compradores de viviendas en apuros para pagar sus hipotecas, entre otros puntos.

Según la agencia DPA, en principio se preveía que al menos Obama y McCain hablasen al final de la reunión, pero los dos se marcharon de la Casa Blanca sin encontrarse con la prensa.

Por el contrario los portavoces de los líderes demócratas en el Congreso y en el Senado, Nancy Pelosi y Harry Reid, confirmaron que aún no existe un acuerdo y que las negociaciones siguen abiertas.

Además, Shelby exhibió a la salida de la Casa Blanca una declaración firmada por 44 economistas de reconocido prestigio de Estados Unidos que aseguran que el plan del gobierno “es un mal plan que no resolverá los problemas”.

El líder republicano en la Cámara de Representantes, Steny Hoyer, fue algo más conciliador y aseguró creer que “existe consenso sobre cómo seguir adelante”.

Hoyer reveló que en la reunión Obama se mostró “más concreto y específico”, mientras que McCain fue “más breve”.

Antes de comenzar la reunión, el presidente Bush insistió en la necesidad de aprobar un plan “lo antes posible”. “Estaremos en una seria crisis económica en el país si no aprobamos esta legislación”.

Teóricamente, el Congreso debe comenzar sus vacaciones mañana, pero es probable que prolongue sus sesiones para aprobar el plan que resulte de las negociaciones.

Hoyer explicó que ya advirtió a sus compañeros de partido que se preparen para quedarse en Washington el tiempo que sea necesario.

“Los miembros del Congreso deben estar preparados para estar aquí el sábado, el domingo, la próxima semana o la siguiente”.

Written by Eduardo Aquevedo

25 septiembre, 2008 at 22:56

Crisis financiera: Wall Street arrastra bolsas de europa hacia el alza (25/09)

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ROMA, 25 (ANSA) – Las bolsas europeas ganaron dinamismo hoy, arrastradas por la tendencia alcista de Wall Street, con los índices de los principales mercados que crecen de más del 1% en promedio, a mediados de la sesión de la tarde.
En Nueva York, tras una apertura en positivo, el Dow Jones crecía del 2,29% tras tres horas de contrataciones, con el S&P y el Nasdaq también por encima del 2% positivo (2,26 y 2,11%, respectivamente). Las plazas europeas se sumaron rápidamente a esta evolución política, con París que registra un +1,88%, Londres un 1,7%, Frankurt el 1,56%, mientras Madrid y Estocolmo pasan por encima del 2% positivo (2,47 y 2,06, respectivamente). (ANSA) DFB

25/09/2008 17:34

Nueva York, 25 sep (EFE).- El índice Dow Jones de Industriales subía hoy un 2,76% pasada la media sesión en la Bolsa de Nueva York, después de conocerse que los partidos demócrata y republicano han llegado a un acuerdo sobre los principios básicos del plan de rescate financiero.

El índice Dow Jones de Industriales, el más importante de Wall Street, subía 299,08 puntos (2,76%) hasta 11.124,25 unidades, luego de cerrar en las tres últimas sesiones en rojo.

El mercado Nasdaq, donde cotizan la mayoría de las empresas de tecnología e informática, avanzaba 54,27 puntos (2,52%) hasta 2.209,95 unidades, mientras que el selectivo S&P 500 ganaba 33,78 puntos (2,85%) y alcanzaba los 1.219,65 enteros.

El índice compuesto NYSE, que agrupa todos los valores cotizados en la Bolsa de Nueva York, subía 207,12 puntos (2,67%) para situarse en 7.975,94 unidades.

En Washington, el presidente del Comité de Banca del Senado de EE.UU, el demócrata Christopher Dodd, anunció ese acuerdo tras intensas negociaciones, lo que provocó una reacción inmediata en la Bolsa de Nueva York, que aceleró su ascenso.

Después de ese acuerdo, el siguiente paso será negociar con el Departamento del Tesoro la aceptación de las ideas clave que se refieren principalmente a la protección del dinero del contribuyente, al establecimiento de un mecanismo de supervisión del programa y poner un límite a los salarios de los ejecutivos de las empresas que se beneficien de la ayuda.

Los líderes del Congreso llevarán este principio de acuerdo a la reunión convocada para hoy por el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, a la que también asistirán los candidatos presidenciales, el republicano John McCain y el demócrata Barack Obama.

Written by Eduardo Aquevedo

25 septiembre, 2008 at 14:56

Crisis financiera: súper rescate en Wall Street: ¿funcionará?

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Alejandro Nadal, La Jornada.com

Muchas preguntas abrió el paquete de rescate propuesto por la administración Bush al Congreso el fin de semana pasado. Más allá del costo real de la operación de salvamento, el plan no contiene detalles sobre la valuación de los activos que serían adquiridos o sobre las generosas compensaciones de ejecutivos de empresas que serán rescatadas.

El aspecto más alarmante del plan es que daría poderes amplísimos al secretario del Tesoro. La sección octava contiene una salvaguarda excepcional: las decisiones del secretario no podrán ser revisadas por ningún tribunal o agencia administrativa. Así, Paulson tendría facultades ilimitadas para hacer todo tipo de arreglos para limpiar las cuentas sucias de Wall Street, usando 700 mil millones de dólares (mmdd) de los causantes a puertas cerradas. Probablemente todo eso es inconstitucional, pero revela algo alarmante de un plan que ha fabricado una administración famosa por su cinismo y capacidad para mentir.

Las reformas planteadas por los demócratas son compatibles con lo esencial de la solicitud de la Casa Blanca. Pero eso no es suficiente para la voracidad de los financieros. Las propuestas demócratas incluyen la adquisición de acciones en las instituciones “rescatadas”, las limitaciones a las gigantescas compensaciones de los altos ejecutivos y la posibilidad de que los contratos hipotecarios sean modificados por jueces. Esos cambios ponen a temblar al sector financiero, pero, si es el precio a pagar, los aceptarán.

Entonces la pregunta es si el plan de rescate podría funcionar. En el corto plazo es posible que pueda calmar el pánico y evitar corridas sobre algunos bancos regionales. Pero el plan no va a detener la recesión en la que ya se sumerge la economía estadunidense. Las cifras sobre ritmo de actividad, inversiones y desempleo así lo confirman. Y el desplome en el precio de activos residenciales agrava las cosas al deprimir el consumo, que es el principal componente del PIB (alcanza 70 por ciento, mientras la inversión es apenas 20 por ciento).

La recesión va a ser larga y profunda: probablemente se prolongará hasta finales de 2009. Y como un menor ritmo de actividad implica menores ingresos fiscales, el de por sí abultado déficit fiscal va a rebasar los pronósticos oficiales. Para 2009 se planea un déficit fiscal de unos 482 mmdd, sin contar el costo de las guerras en Irak y Afganistán (otros 520 mmdd). Así que con los 700 mmdd del paquete de rescate, el boquete fiscal que la administración Bush heredará a su sucesor adquiere dimensiones colosales, quizás incontrolables. Para fines de 2009 el déficit fiscal real puede superar 7 por ciento del PIB, lo que comprometerá durante años la política fiscal de los sucesores de Bush en la Casa Blanca.

El paquete de rescate tampoco podrá revertir la tendencia secular en la declinación del dólar como moneda de reserva mundial. En estos días de debate en el Congreso los precios de los productos básicos (commodities) han ido en aumento y el dólar sufrió un descenso importante frente a otras divisas. Todo eso implica mayor presión inflacionaria, precisamente en momentos en que la Reserva Federal no puede aumentar la tasa de interés so pena de profundizar la crisis y agravar el descalabro del sistema bancario. Es evidente que el dólar saldrá mal parado de esta crisis y el plan de salvamento de la Casa Blanca no sólo no alterará este estado de cosas, sino que lo puede empeorar.

El desenlace final no puede evitarse: Estados Unidos perderá la capacidad de financiar su déficit externo con un dólar considerado medio de pago y reserva mundial. Eso quiere decir que Estados Unidos ya no podrá empacharse de deuda como hizo en el pasado por una simple y sencilla razón: la credibilidad del resto del mundo en su moneda no será la misma. Si quiere seguir siendo un buen sujeto de crédito para el resto del mundo, tendrá que poner su casa en orden. Entre otras cosas, deberá corregir sus déficit gemelos y reformar el marco regulatorio de su sector financiero.

En el corto plazo deberá colocar un entramado institucional y regulatorio diferente para el componente no bancario del sistema financiero. Es absurdo mantener la bursatilización explosiva, la proliferación de derivados y el florecimiento descontrolado de los fondos de riesgo (hedge funds) como si nada hubiera pasado. Dejar todo esto sin cambios es uno de los defectos más fuertes del paquete de súper rescate.

Sin reformas significativas en el marco regulatorio de su sistema financiero, la credibilidad del resto del mundo en la economía estadunidense se vendrá al suelo y la capacidad de ese país para seguir siendo sujeto de crédito se reducirá sensiblemente. En esas condiciones, esta crisis se traduciría en un estancamiento en el nivel de vida de la población. Junto con la marcada desigualdad que impera en Estados Unidos, eso podría ser un factor de cambio político de primer orden.

Written by Eduardo Aquevedo

24 septiembre, 2008 at 12:47

Crisis financiera: “gurús” de la economía en EE.UU. apoyan a Obama

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Mientras que en otros países eso de posicionarse políticamente está considerado un hecho tabú, en Estados Unidos opina hasta el apuntador. Con la que está cayendo sobre la economía del país y con Wall Street viviendo un punto de inflexión, grandes figuras del campo socioeconómico no han dudado en apoyar la candidatura del senador demócrata de Illinois, Barack Obama.

Desde que anunciase sus aspiraciones presidenciales, el afroamericano ha contado con el apoyo incondicional del gurú de las inversiones, George Soros. Además de donar más de 60.000 dólares a la campaña del demócrata, el capitán de uno de los hedge funds más importantes del mundo se ha propuesto tirar por tierra cualquier decisión tomada por el gobierno federal para solventar la debacle económica del país.

“Me temo que no hemos tocado fondo, creo que todavía vamos de cabeza a una nueva tormenta en lugar de escapar de ella”, aseguró durante una entrevista a la BBC.

Por otro lado, el profesor de la Universidad de Columbia y Premion Nobel de Economía en 2001, Joseph Stiglitz, no tuvo ningún reparo en reconocer en una entrevista con Nathan Gardels, del blog Huffington Post, que “Obama tiene las cosas mucho más claras, su diagnóstico de que nuestra economía esta desesperadamente fuera de forma es completamente correcta”.

“Es cierto que EEUU tiene gente con talento, grandes universidades y un sector tecnológico muy desarrollado pero el sector financiero juega un papel demasiado importante en la economía del país contabilizando cerca del 30% de los beneficios corporativos”, aseguró.

Stiglitz coincidió con Obama en afirmar que aquellos que han dirigido las entidades financieras de Wall Street se han llenado los bolsillos aludiendo que sabían controlar el riesgo que estaban asumiendo. Además dijo que el crecimiento económico estadounidense durante estos últimos cinco años ha estado basado en una burbuja inmobiliaria, que “ya ha explotado”.

La pregunta para muchos es si es adecuado que esta clase de personalidades sigan instigando una guerra económica en un momento en que la necesidad por calmar la tempestad es más que necesaria.

Otros pesos pesados como del mundo de los negocios como Rupert Murdoch, dueño de News Corp, han mostrado su favor por el ticket McCain/ Palin. Durante una entrevista con la cadena Fox, Murdoch dejó claro que le “gusta” Obama pero que cree que “su política antiglobalización, su proteccionismo.. van a ser todo un problema para la inflación estadounidense”. “Va a haber muchas compañías que abandonen el país si se aplica esta política económica naïve y pasada de moda”, auguró.

El candidato republicano a la presidencia, John McCain, ha señalado a Warren Buffett, el Santo Grial de los inversores estadounidenses y capitán de Berkshire Hathaway como “el salvador de la economía de EEUU”. El senador de Arizona cree que Buffett, que apoya abiertamente a Obama en la carrera presidencial, es la persona indicada para manejar los activos tóxicos que se compren en el macroplan de 700.000 millones de dólares propuesto por el Departamento del Tesoro de EE.UU.

Obama y McCain quieren dejar huella en Wall Street

Los candidatos presidenciales a la Casa Blanca han irrumpido en medio de la resaca provocada por la quiebra de Lehman Brothers, la compra de Merrill Lynch y el resacate de la aseguradora American International Group con un claro mensaje: la necesidad de endurecer el marco regulador de los sistemas financieros.

Los acontecimientos, que culminaron el viernes con la presentación por parte de las autoridades federales de un macroplan de casi 700.000 millones de dólares, parecen haber anulado el efecto “Sarah Palin” y han dado la vuelta a las encuestas electorales, donde el senador demócrata, Barack Obama, parece ser el favorito para solventar los problemas económicos de EE.UU.

Una encuesta de la Universidad de Quinnipac publicada el pasado jueves daba un 49% de la confianza al demócrata mientras su contrincante republicano, John McCain, se quedaba con un discreto 45%. Por otro lado, el sondeo de la cadena CBS y el New York Times apuntaba que Obama se llevaría el 48% de los votos frente al 43 por ciento que se llevaría el veterano de Vietnam. La encuesta diaria de Gallup sitúa al demócrata cuatro puntos por delante mientras que Rasmussen apunta al empate en el 48%.

Sin embargo, en el currículo del senador demócrata, Barack Obama, no existe ni un indicio de su experiencia en estos menesteres mientras que el cuarto de siglo que su homólogo republicano, John McCain, ha merodeado por la Cámara Alta sus acciones siempre han apuntado hacia una profunda desregularización. Con la que está cayendo, muchos se preguntan que podrán aportar ambos políticos sin haber, ni siquiera, haber liderado en su vida ninguno de los comités financieros del Senado de EEUU.

Tom Gallagher, director de investigaciones del Grupo Internacional de Estrategias e Inversiones, con sede en Washington, explicaba a la agencia Bloomberg que “McCain es un desregulador nato, al tiempo que Obama carece de ningún precedente que permita calificarle”. “Con esta base podríamos decir que quizás la situación beneficia más al partido demócrata”, añadió.

Aún así tanto Obama como McCain cuentan en sus filas con consejeros que han contribuido al barrizal que entierra a la clase financiera de Wall Street. En el campo del senador de Arizona se encuentra el senador de Texas, Phil Gramm, quien esponsorizó en 1999 el Acto de Modernización Financiera, que deshizo las reglas escritas tras la Gran Depresión. Esta decisión tiró abajo un muro y dio vía libre a las entidades financieras para tomar parte en el mercado hipotecario. En 2005, McCain apoyó la reforma de la ley de bancarrota, respaldada por la industria financiera, que hizo más difícil a los ciudadanos poder descargar sus deudas.

Por su parte, el senador de Illinois tiene en su grupo de consejeros a Robert Rubin, ex secretario del Tesoro en la era Clinton y un activista de la desregularización de los mercados financieros.

El pasado martes, Obama acusó desde Golden, Colorado, a McCain de “continuar con las mismas políticas económicas que la administración Bush” algo que ha provocado la crisis que viven hoy los mercados financieros. Cabe recordar que en 2006 presentó una legislación para acabar con los prestamos hipotecarios fraudulentos. Por su parte, el senador de Arizona sacó a relucir las relaciones que Obama tuvo con el ex consejero delegado de Fannie Mae, James Johnson, quien dirigió el comité de búsqueda de candidato vicepresidencial demócrata hasta que se descubrió que había recibido ciertos favoritismos por parte de otra hipotecaria víctima de la crisis subprime, Countrywide Financial.

McCain, quien se denomina así mismo como un desregulador, apuesta por implantar una nueva supervisión en los mercados pese a que el pasado febrero pusiera de manifiesto la “necesidad de mantener al gobierno fuera de estas políticas y decisiones”. Además quiere otorgar un mayor poder supervisor a la Reserva Federal. Para el veterano de Vietnam “los reguladores de Wall Street han caído en las guerras políticas de Washington”, por eso pretende imponer reformas regulatorias que protejan y sean comprensibles por todos los ciudadanos. De hecho, el senador de Arizona tuvo hizo una polémica declaración al afirmar que habría que despedir al presidente de la Stock and Exchange Commision (SEC), el regulador de los mercados estadounidenses, Christopher Cox, por negligencia.

Ayudas indiscretas

Pese a que Obama como su contrincante republicano, John McCain, se mostraron tajantes en la necesidad de refortalecer la normativa que controla Wall Street, es cierto, que tanto Lehman como Merrill se han situado entre sus principales donantes durante la presente campaña electoral.

Hasta el pasado 31 de julio, los empleados de la banca de inversión han destinado alrededor de 9.9 millones de dólares (6.9 millones de euros) a la campaña del senador de Illinois y cerca de 6.9 millones de dólares (4.8 millones de euros) al veterano de Vietnam. Dentro de este grupo, Lehman nutrió a Obama con cerca de 370.524 dólares (261.561 euros), colocando al que fuera cuarto banco de inversión del país como la décima mayor fuente de ingresos de la campaña del demócrata. Por otro lado, McCain recibió alrededor de 117.500 dólares (82.9459 euros) de Lehman y otros 298.413 (210.691 euros) de los empleados de Merrill Lynch.

Además de los trabajadores del sector financiero, las vacas sagradas de la industria también se han erigido como recaudadores financieros para ambos candidatos. Así, John Thain, consejero delegado de Merrill, ha organizado distintos eventos para el senador de Arizona que llegaron a embolsar hasta 500.000 dólares (353.018 euros a las arcas del republicano. Obama, por su parte, se ha visto favorecido por el presidente para EEUU de UBS, Robert Wolf, quien ha conseguido inyectar hasta medio millón de dólares a la campaña del demócrata.

http://www.eleconomista.es

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Written by Eduardo Aquevedo

24 septiembre, 2008 at 12:32

Obama aventaja 9 puntos a McCain gracias a la crisis financiera

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Según una encuesta realizada entre ‘The Washington Post’ y ABC News El candidato demócrata obtendría un 52% de votos, frente al 43% del republicano

Una encuesta conjunta del diario estadounidense The Washington Post y la cadena de televisión ABC News otorga una ventaja de 9 puntos porcentuales a Obama frente a McCain. Según estos dos medios, la crisis financiera, agudizada en los últimos días tras importantes quiebras en Wall Street, y el creciente pesimismo respecto a la economía son las principales razones para que el candidato demócrata obtenga un 52% de la intención de voto frente al 43% de su rival republicano.

Una cantidad mayor de votantes confiaría en Obama para manejar la economía nacional, y el candidato demócrata a la Casa Blanca se presenta, según este sondeo, más acorde con los actuales problemas económicos de los estadounidenses. Además, Obama obtiene una ventaja de dos dígitos en cuanto a la gestión de los recientes problemas en Wall Street. En comparación con estos resultados, hace dos semanas el porcentaje mostrado por las encuestas estaba mucho más igualado, con un 49% para el republicano John McCain frente al 47% que obtenía el demócrata Barack Obama.

El sondeo muestra también que, por primera vez desde los meses previos a la campaña electoral de 1992, sólo el 9% de los encuestados puntuó la economía estadounidense como buena o excelente. Además, únicamente el 14% de las personas preguntadas cree que el país va en la dirección adecuada, un resultado que no se presentaba desde 1973.

AGENCIAS / ELPAÍS.com - Washington / Madrid – 24/09/2008

Written by Eduardo Aquevedo

24 septiembre, 2008 at 2:15

Crisis financiera sin pausa: incertidumbre hace caer mercados por segundo día…

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Las bolsas suspenden el plan de rescate de Washington

El Dow Jones cierra la sesión con una bajada del 1,47%.- El Ibex cierra con pérdidas arrastrado por los malos resultados de los bancos. Londres y París, también en rojo

EFE - Madrid – 23/09/2008

Las bolsas no acaban de confiar en la efectividad de las medidas anunciadas por Estados Unidos para aliviar la crisis crediticia y de confianza. Así, por segundo día consecutivo, los parqués europeos han vuelto a registrar números rojos tras el cierre de ayer en negativo de Wall Street a la espera de conocer el resultado de las negociaciones entre republicanos y demócratas en el Congreso. En los mercados de dinero, la desconfianza entre bancos y los problemas de líquidez han vuelto a impulsar al Euríbor a un nuevo máximo intradía.

Analistas e inversores esperaban con escepticismo la comparecencia de esta tarde del secretario del Tesoro de EEUU, Henry Paulson, y el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, ante el Congreso estadounidense, en la que han urgido al Congreso a aprobar su plan de rescate.

La Bolsa de Nueva York ha abandonado las subidas ha cerrado este martes con un descenso del 1,47% en el índice Dow Jones de Industriales, afectada por las dudas que despierta la eficacia del plan de rescate financiero diseñado por Washington. Según los datos disponibles al cierre, el Dow Jones de Industriles, el índice más importante de Wall Street, ha bajado 162,48 puntos (-1,47%) y cerró en 10.853,21 unidades. Por su parte, el mercado Nasdaq, donde cotizan la mayoría de las empresas de tecnología e informática, perdió 25,64 puntos (-1,18) hasta las 2.153,34 unidades, mientras que el selectivo S&P 500 retrocedió 19,32 puntos (-1,6%) hasta 1.187,77 unidades.

En España, el Ibex mantenía la tendencia bajista con la que cerró ayer. El principal indicador del mercado español perdió en la sesión de hoy 152 puntos, equivalentes al 1,34%, hasta 11.176,50 puntos. Entre los grandes valores del mercado, los bancos han sido los más perjudicados. Santander terminó la jornada con un retroceso del 2,69% y el BBVA, del 0,44%; Telefónica perdó un del 2,94%, mientras que Repsol YPF acabó con un avance del 1,31% por ciento, e Iberdrola, del 0,85%.

En Europa, el FTSEurofirst 300 perdió un 1,5%, al que hay que añadir un 2,1% de ayer. El CAC- 40 parisino ha ha cerrado con un balance negativo del 1,65%. Por su parte, el Dow Jones se movía a las 18.00 hora peninsular en ganancias cercanas al 1%. El índice DAX 30 de la bolsa de Fráncfort cerró hoy con una bajada de 39,22 puntos, o un 0,64 %.

Nueva inyección del BCE

Para aliviar las tensiones de liquidez que están limitando la financiación de los bancos, el Banco Central Europeo (BCE) ha anunciado hoy una nueva inyección de hasta 40.000 millones de dólares con vencimiento a un día en el mercado interbancario, que se suma a la de ayer por la misma cantidad. El BCE informó ayer de que observaba “tensiones en los tipos de interés en los mercados de dinero a finales del trimestre” y que estaba “preparado para adjudicar liquidez adicional”.

Por este motivo, añade que “como en ocasiones anteriores, el BCE está preparado para adjudicar liquidez adicional, es decir, con operaciones adicionales si es necesario”. El instituto emisor europeo inyectó la semana pasada en el mercado de dinero del euro 125.000 millones de euros (30.000 millones el lunes, 70.000 millones el martes y 25.000 millones el jueves) con carácter extraordinario y 80.000 millones de dólares (adjudicados el jueves y el viernes) también adicionales.

El Euríbor sigue disparado

Sin embargo, el anuncio del BCE ha tenido escaso efecto en los mercados de dinero, donde el Euríbor, el principal indicador para el cálculo de hipotecas y que responde al tipo de interés al que se prestan dinero los bancos europeos, ha vuelto a marcar hoy por segundo día consecutivo su máximo intradía del último año en el 5,450%. Con esta subida, la media mensual -a falta de seis sesiones para que concluya septiembre- se sitúa en el 5,350%, muy cerca del máximo histórico mensual de julio, cuando alcanzó el 5,393%.

Esta cifra, que se sitúa seis décimas por encima del índice de hace un año cuando marcó el 4,725%, encarecerá las hipotecas que se tengan que revisa próximamente tras el ligero respiro de agosto, cuando rompió la tendencia alcista de los cinco meses precedentes al retroceder hasta el 5,323%. El Euríbor a 12 meses, el índice más utilizado por los bancos para prestar dinero a sus clientes, ha oscilado desde 1999 entre un mínimo de 2,014% y un máximo del 5,393% alcanzado el pasado julio.

Written by Eduardo Aquevedo

23 septiembre, 2008 at 18:03

Publicado en ECONOMIA, EE.UU

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La crisis financiera: una cronología (agosto 2007-septiembre 2008)

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Redacción BBC Mundo

En agosto de 2007 comenzó la peor crisis financiera global de las últimas décadas.

Su inicio estuvo vinculado a problemas en el sector inmobiliario de Estados Unidos, en particular a las hipotecas de tipo subprime o “hipotecas basura”, préstamos de alto riesgo a personas que generalmente tenían un dudoso historial crediticio.

Carteles de venta de casas

En julio de 2008 el gobierno de EE.UU. intervino Indy-Mac, uno de los principales bancos hipotecarios.

Aunque el interés era más elevado y las cláusulas de cancelación eran más exigentes que las convencionales, muchas de esas personas no podían cumplir los pagos mensuales.

Lo que parecía un problema local pronto adquirió dimensiones globales porque, entre otros, muchos bancos internacionales habían hecho grandes inversiones en este sector.

Aún no hay indicios de que la crisis haya terminado y tampoco se sabe a ciencia cierta el total de las pérdidas a nivel mundial.

BBC Mundo hace un repaso mes a mes de la crisis:

SEPTIEMBRE 2008

14: El cuarto banco de inversión de Estados Unidos, Lehman Brothers, se declara en bancarrota abrumado por sus pérdidas en el sector hipotecario, después de que fracasaran las conversaciones para intentar encontrar un comprador.

2: La economía europea se contrae más severamente de lo que se esperaba, indicó un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)-

AGOSTO 2008

25: La crisis financiera podría “alargarse por un tiempo considerable”, advirtió el vicegobernador del Banco de Inglaterra. Charles Bean dijo el problema financiero es tan grave como en la década de los años 70 y que cada vez que los mercados empiezan a recuperarse estalla “otra granada”.

14: Se informa que las economías de los 15 países de la eurozona se contrajeron un 2% entre abril y junio.

Se trata de su primer declive desde la creación de la eurozona en 1999.

JULIO 2008

15: Las autoridades financieras intervinieron para ayudar a dos de las instituciones financieras más importantes de EE.UU., Fannie Mae y Freddi Mac. Ambas poseen o garantizan la mitad de las deudas hipotecarias en ese país, un total de US$5 billones.

La semana anterior había cundido el pánico entre los inversores por temor a que Fannie Mae y Freddi Mac se colapsaran, provocando el derrumbe en el precio de sus acciones. Que dos instituciones financieras tan grandes quiebren sería casi impensable y provocaría un caos en la economía estadounidense.

13: Indy-Mac, uno de los principales bancos hipotecarios de EE.UU., fue intervenido por el gobierno. Se trata del segundo banco más importante de la historia de EE.UU. que se derrumba.

Los reguladores financieros tomaron control de todos los bienes del banco por temor a que no pudiera enfrentar el continuo retiro de fondos de los inversionistas, presionados por la crisis crediticia. Éstos retiraron US$1.000 millones en los 11 días anteriores.

JUNIO 2008

Wall Street

En junio comenzaron las primeras investigaciones por la crisis crediticia.

19: Se inician dos grandes investigaciones sobre la crisis subprime en EE.UU., que se espera puedan restablecer la confianza en los mercados financieros.

La Oficina Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI) arresta a 406 personas, incluidos corredores de bolsa y promotores inmobiliarios supuestamente involucrados en un fraude hipotecario de US$1.000 millones.

Por otra parte, dos miembros del banco Bear Stearns se enfrentan a acusaciones criminales relacionadas con el colapso de dos fondos de inversiones subprime. Se les acusa de conocer y no informar a los inversores sobre los problemas de los fondos, provocando que incurrieran en pérdidas de US$1.400 millones.

MAYO 2008

22: El banco suizo UBS, uno de los más afectados por la crisis crediticia, lanzó una emisión de derechos preferentes de US$15.500 millones.

El objetivo era cubrir algunos de los US$37.000 millones en pérdidas de activos ligados a deudas hipotecarias estadounidenses.

ABRIL 2008

6: El director del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn, afirma que se requiere la intervención gubernamental a nivel global para mitigar la actual crisis de los mercados financieros.

Dice que la crisis es mundial y que podría afectar también a países en desarrollo como China e India.

MARZO 2008

18: Los bancos de inversión Goldman Sachs y Lehman Brothers revelan que sus beneficios se han reducido a la mitad por la escasez de crédito durante el primer trimestre. Pese a todo, los resultados no son tan desastrosos como se esperaban y por lo tanto el mercado reacciona positivamente.

JP Morgan Chase

JP Morgan Chase compró al Bear Stearns a US$2 por acción.

17: Los precios de las acciones cayeron a nivel mundial, como reacción a la noticia de que uno de los bancos de inversiones más antiguos de Estados Unidos, el Bear Stearns, fue vendido para salvarlo del colapso.

La compañía había hecho grandes inversiones en instrumentos hipotecarios de tipo subprime. Bear Stearns -el quinto banco en importancia de Wall Street- fue adquirido por JP Morgan Chase por US$240 millones.

11: Los bancos centrales realizan otro intento coordinado para aliviar las condiciones en los mercados de crédito, con una ayuda de US$200 mil millones. El esfuerzo para contrarrestar el empeoramiento de la crisis crediticia global lo hacen la Reserva Federal de Estados Unidos, el Banco Central Europeo y los bancos centrales del Reino Unido, Canadá y Suiza.

07: El Congreso de EE.UU. investiga por qué los directores de los bancos que tuvieron que renunciar a sus cargos debido a las fuertes pérdidas sufridas por la crisis de las subprimer recibieron millonarias compensaciones.

06: La crisis se extiende. Después de sobrevivir buena parte de la crisis financiera sin muchos sobresaltos, los fondos de cobertura y otros inversionistas están enfrentando una nueva amenaza: los bancos que les prestan dinero están pidiendo su devolución.

FEBRERO 2008

Pizarra con información de la bolsa de Tokio

Las pérdidas en Japón debido a la crisis en EE.UU. se duplicaron en los últimos tres meses de 2007

13: Las pérdidas sufridas por las empresas japonesas financieras debido a la crisis hipotecaria en EE.UU. se han duplicado en los últimos tres meses de 2007, informó la agencia que se encarga de vigilar el sistema bancario en Japón, la FSA. Los resultados estuvieron en línea con las expectativas.

10: Los ministros de Finanzas y gobernadores de los bancos centrales del G7, Grupo de los Siete países más industrializados del mundo, advierten sobre el empeoramiento de la economía. Las pérdidas ocasionadas por la crisis hipotecaria en EE.UU. puede llegar -dicen- a los US$400 mil millones.

06: Las acciones en Wall Street sufrieron sus peores pérdidas en casi un año, después que se diera a conocer que la actividad en el sector de los servicios clave de EE.UU. disminuyó inesperadamente en enero. Los temores de que la peor recesión en el sector inmobiliario en EE.UU. en 25 años se contagie a los otros sectores está debilitando el mercado.

ENERO 2008

Personas en busca de empleo en California

En diciembre, EE.UU. registró la tasa de desempleo más alta en dos años.

30: La Reserva Federal corta su tasa clave de interés de 3,5 a 3%. Esta es la segunda baja en nueve días.

29: El Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI) está investigando a 14 compañías enredadas en la crisis de las hipotecas “sub-prime”, como parte de una ofensiva contra prácticas inapropiadas en la oferta de crédito al público.

22: La Reserva Federal de EE.UU. recorta marcadamente las tasas de interés en medio punto porcentual para dejarlas al 3,5%. Ésta es la mayor disminución individual en 25 años.

21: Las bolsas en el mundo entero entran en pánico y los mercados registran sus peores pérdidas desde el 11 de septiembre de 2001.

17:El banco de inversión estadounidense, Merrill Lynch, anuncia pérdidas netas al finalizar 2007 de US$7.800 millones. Las pérdidas están vinculadas al mercado hipotecario en EE.UU.

15: El principal banco de Estados Unidos, Citigroup, anunció una pérdida neta de más de US$9.800 millones durante el último trimestre de 2007. La institución financiera también anunció que colocaría más de US$18.000 millones en la categoría de cuentas incobrables, como consecuencia de haber estado altamente expuesto a malos préstamos en el mercado hipotecario estadounidense, en especial las hipotecas de alto riesgo de tipo “subprime”.

07: El presidente George W. Bush admite que la crisis hipotecaria puede afectar el crecimiento económico en 2008, pero el mandatario insiste en que los fundamentos de la economía están sólidos.

04: EE.UU. registró en diciembre la tasa de desempleo más alta en dos años mientras que la creación de nuevos puestos fue menor a la prevista, informó el Departamento de Trabajo. La información pone nerviosos a los mercados ya que se teme una contracción de la mayor economía mundial.

DICIEMBRE 2007

Morgan Stanley

Morgan Stanley anunció la venta del 10% de sus acciones al gobierno chino para conseguir dinero.

19:El banco de inversión Morgan Stanley reveló pérdidas de US$9.000 millones asociadas a los problemas del mercado inmboliario estadounidense. Al mismo tiempo, el banco -la segunda entidad de inversiones en importancia de EE.UU.- anunció la venta de 10% de sus acciones al gobierno chino para conseguir dinero.

18: Los bancos centrales de EE.UU., la Unión Europea y el Reino Unido anunciaron medidas para ayudar al sector bancario a hacer frente a la crisis crediticia mundial y a la subida del costo de los préstamos. Estas tres instituciones financieras, junto con el Banco Nacional Suizo y el Banco de Canadá, hicieron público un plan para inyectar US$100.000 millones en fondos de emergencia.

11: Preocupada por la salud de la economía estadounidense, la Reserva Federal decidió este martes bajar las tasas de interés en un cuarto de punto porcentual para quedar en el 4,25%. Ésta es la tercera vez que bajan la tasa desde el 18 de septiembre, con la esperanza de evitar que la crisis hipotecaria se contagie a los demás sectores de la economía.

10: En otro coletazo de la crisis inmobiliaria estadounidense, la Unión Bancaria Suiza, UBS, anunció nuevas pérdidas por US$10.000 millones en el valor de sus activos financieros expuestos al sector. La entidad indicó que, en consecuencia, sus resultados trimestrales se verán afectados a la baja.

06: El presidente George W. Bush anuncia un plan para congelar los intereses de algunas hipotecas de alto riesgo en los próximos cinco años, con la esperanza de evitar que más personas sigan perdiendo su casa.

NOVIEMBRE 2007

Casa en venta

El precio de las viviendas en EE. UU. baja y queda en el menor nivel en 21 años.

30: En EE.UU. cae bruscamente el gasto de construcción en el mes de octubre, particularmente en el sector de la vivienda privada.

27: El precio de las viviendas en EE. UU. baja drásticamente en el tercer trimestre, ubicándose en el menor nivel en 21 años.

14: El Banco de Inglaterra admite que la crisis hipotecaria en EE.UU. afectará el crecimiento en el Reino Unido.

12:Los tres mayores bancos de EE.UU., Citigroup, Bank of America y JP Morgan Chase, se ponen de acuerdo en un plan para reactivar el mercado crediticio local, golpeado por la crisis en el sector hipotecario.

09: Wachovia, la cuarta institución financiera en importancia de EE.UU., se convierte en el más reciente de los bancos en hacer sonar la alarma al anunciar pérdidas por unos US$1.100 millones en octubre.

05:Citigroup anuncia una caída del 57% en sus beneficios trimestrales, propiciada por las pérdidas en el mercado de los préstamos de alto riesgo o subprime. El director de esta institución, Charles Prince, renuncia a su cargo.

OCTUBRE 2007

Banco Central de Reserva de EE.UU., la Reserva Federal

La Reserva Federal ha venido tomando una serie de medidas para hacer frente a la crisis.

31: La Reserva Federal, el banco central de EE.UU., rebaja la tasa de interés clave en un cuarto de punto porcentual, quedando en 4,5%. Ésta es la segunda rebaja del año en el tipo de interés, que tiene como objetivo tranquilizar el nerviosismo que ha ocasionado la crisis hipotecaria.

30:El presidente del banco de inversiones estadounidense Merrill Lynch, Stan O’Neal, renunció a su cargo después de que la compañía reconociera que su nivel de deudas incobrables alcanza los US$7.900 millones. Además, a principios de octubre Merrill Lynch anunció unas pérdidas cercanas a los US$5.000 millones en el tercer trimestre del año, su peor resultado desde 2001.

18:La cotización del dólar volvió a desplomarse a sus mínimos históricos contra el euro, ante renovados temores de una desaceleración en la economía de EE.UU. El desplome se produjo luego de que el Bank of America, el segundo en envergadura de ese país, anunciara flojos resultados en su tercer trimestre, atribuidos en gran parte a las crecientes pérdidas de los segmentos de crédito.

10: El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que el próximo año la economía mundial podría ver reducido su crecimiento de manera importante debido a las turbulencias en los mercados financieros.

05:El banco de inversiones Merrill Lynch anunció que tendrá que asumir una pérdida de US$5.500 millones por malas inversiones relacionadas con hipotecas de alto riesgo en el mercado inmobiliario de Estados Unidos.

01: El banco suizo UBS, uno de los más grandes de Europa, informó que se verá obligado a hacer una depreciación de sus activos por US$3.400 millones como consecuencia de malos resultados en inversiones hechas en créditos hipotecarios en EE.UU. Al mismo tiempo, anunció la decisión de reemplazar a algunos de sus ejecutivos y recortar 1.500 puestos de trabajo.

SEPTIEMBRE 2007

Bolsa de Valores de Sau Paulo.

Las pérdidas acumuladas llevaron a pronósticos sombríos.

20: Las pérdidas desatadas por la crisis del sector hipotecario de alto riesgo (subprime) en EE.UU. “han excedido hasta los cálculos más pesimistas”, dijo el presidente de la Reserva Federal estadounidense, Ben Bernanke.

18:Por primera vez en cuatro años, la Reserva Federal de Estados Unidos redujo las tasas de interés, en medio punto porcentual, en un intento por controlar el nerviosismo que ha ocasionado la crisis en el mercado hipotecario. La tasa interbancaria diaria bajó al 4,75%, desde el 5,25%, y los mercados no tardaron en festejar la noticia con alzas en los principales índices bursátiles.

15: En el Reino Unido los clientes de Northern Rock abarrotan las sucursales de la entidad bancaria para retirar sus ahorros, después de que el banco pidiera un préstamo de emergencia al Banco de Inglaterra por la falta de liquidez.

14:La crisis financiera provocada por lo créditos hipotecarios de alto riesgo en EE.UU., cruza el Atlántico y hace sentir sus efectos en el Reino Unido. El Banco de Inglaterra anuncia que, por primera vez desde la década de los ’70, brindará apoyo financiero al banco Northern Rock, uno de los mayores prestamistas de dinero para hipotecas.

11:Funcionarios estadounidenses tratan de calmar los ánimos. Los prestamistas hipotecarios son los responsables de la crisis, señala el Secretario del Tesoro de EE.UU. Henry Paulson. El funcionario dice que las entidades que dieron préstamos a personas con un historial de crédito pobre, tardarán años en recuperarse, pero asegura que los fundamentos de la economía están fuertes y la perspectiva en general es positiva.

El Banco de Industria Alemán (IKB), uno de los primeros afectados en Europa por la crisis subprime, advierte que prevé una pérdidas de US$1.000 millones debido a su exposición a las hipotecas de alto riesgo de EE. UU.

AGOSTO 2007

Banco Central Europeo en Frankfurt, Alemania.

El Banco Central Europeo junto con otros bancos centrales han venido inyectando dinero en la economía.

21: El número de las ejecuciones de viviendas en los EE.UU. aumentó en julio. Según la empresa Realty Trac, se produjo un salto del 93% en las inscripciones para las ejecuciones en comparación con el mismo mes del año pasado y un 9% de aumento con respecto a junio.

13: Los bancos centrales intentan calmar ánimos en el mercado. La Reserva Federal de Estados Unidos inyectó US$2.000 millones, poco después de que el Banco Central Europeo (BCE) hubiera desembolsado US$65.000 millones adicionales y el Banco Central de Japón otros US$5.000 a su mercado.

09: El Banco Central Europeo hace su mayor intervención en el mercado monetario desde los ataques del 11 de septiembre de 2001. La maniobra tuvo como objetivo calmar los temores de que la crisis del sector inmobiliario en Estados Unidos provocaría una reducción de los créditos, y consistió en volcar al mercado unos US$120.000 millones, que ya están circulando.

01: Por segunda vez en un mes, el secretario del Tesoro estadounidense, Henry Paulson, trató de calmar el miedo de los mercados y dijo que los problemas del sector hipotecario de alto riesgo en EE.UU. están bastante contenidos.

JULIO 2007

Índices bursátiles.

Los temores han venido acumulándose desde principios de 2007.

31: Bear Stearns, uno de los bancos de inversiones más importantes en EE.UU., comienza a mostrar los impactos de la crisis hipotecaria en EEUU. La entidad impide que los clientes retiren dinero en efectivo de un hedge fund, diciendo que se ha desbordado por las solicitudes de redención. Ese prestamista se convierte en el tercer hedge fund que solicita la protección de bancarrota.

19: El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, heló los ánimos tras advertir que la crisis en el mercado de hipotecas subprime podría hacer descarrilar la economía estadounidense.

18: Bear Stearns admite que dos de sus “hedge funds” tienen muy poco valor en el mercado. El banco de inversión había salvado en junio a estos fondos que apostaron con fuerza en el mercado hipotecario de alto riesgo.

MAYO 2007

21: Comienzan las luces rojas. La desaceleración en el mercado de la vivienda de EE.UU. afectará la economía del país más fuerte, de acuerdo con un grupo de profesionales económicos. La Asociación Nacional de Economistas de Negocios (NABE) reduce sus previsiones de crecimiento económico de 2,8 en 2007 a 2,3.

ABRIL 2007

02: La financiera estadounidense New Century Financial Corporation, especializada en hipotecas de alto riesgo, presentó un pedido de protección por bancarrota. La firma es la mayor de más de una veintena de compañías similares que han venido experimentando dificultades en los últimos meses, lo que ha aumentado las especulaciones sobre la estabilidad del mercado inmobiliario en Estados Unidos.

MARZO 2007

08: Una de los mayores constructores de EE.UU., D.R. Horton, advierte que sufrirá grandes pérdidas debido a la caída del mercado de hipotecas subprime. A principios de año da a conocer además que las ventas de nuevas viviendas se redujeron un 28% durante su primer trimestre fiscal.

Crisis financiera: “Nadie sabe qué hacer” (Demasiado tarde para dar marcha atrás en la crisis).

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Demasiado tarde para dar marcha atrás en la crisis

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Después de otro día de errático mercadeo en las bolsas, el Secretario del Tesoro de EE.UU. Henry Paulson y el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, convocaron a una reunión de emergencia del Comité Bancario del Senado y de otros dirigentes del Congreso para pedir autoridad de vía rápida para un plan arrollador de comprar activos dañados y otros valores complejos de bancos en apuros e infracapitalizados. La turbulencia en los mercados financieros se ha intensificado y existen todos los indicios de que la situación empeorará antes de mejorar.

Hay una serie de señales de que el sistema financiero está al borde del colapso, y que Wall Street se dirige hacia un crash al estilo de 1929. Los depositantes han comenzado a retirar sus ahorros de fondos del mercado monetario, alarmados por los giros en el mercado y el diluvio diario de malas noticias económicas. Según el Washington Post, los fondos cayeron “en por lo menos 79.000 millones de dólares, o sea cerca de un 2,6%” sólo el miércoles. Los retiros son el equivalente de una estampida bancaria lenta precisamente cuando los bancos comerciales asediados necesitan acceso a capital barato para financiar operaciones diarias y suministrar préstamos para una economía en continuo debilitamiento. También ha habido una avalancha de compras motivadas por el pánico de bonos del Tesoro de EE.UU. que son considerados la inversión más segura. Según el Wall Street Journal, durante la el colapso del mercado del miércoles, “los inversionistas estuvieron dispuestos a pagar más por bonos del Tesoro a un mes de plazo que lo que podían esperar que recibirían a su vencimiento. Algunos inversores, en esencia, habían decidido que una pérdida pequeña pero conocida era mejor que la inseguridad relacionada con cualquier otro tipo de inversión. Eso nunca ha pasado antes.” (Wall Street Journal) También, el VIX [índice de volatilidad], o “calibrador del miedo”, ha subido a niveles no vistos desde que la crisis comenzó en agosto, hace más de un año.

El martes, las tasas para préstamos entre bancos subieron rápidamente llevando a los bancos a dejar abruptamente de prestarse dinero mutuamente. Cuando los bancos dejan de prestarse los unos a los otros, no pueden realizar su función primaria de transmitir crédito a consumidores y negocios, y la economía se cierra. Por eso la Reserva Federal y otros miembros del cartel bancario occidental hicieron un anuncio sorpresivo a las 3 de la mañana del miércoles.

De la Reserva Federal:

“Hoy, el Banco de Canadá, el Banco de Inglaterra, el Banco Central Europeo (ECB), la Reserva Federal, el Banco de Japón, y el Banco Nacional Suizo anunciarán medidas coordinadoras tomadas para encarar las continuas presiones sobre los mercados de financiamiento a corto plazo en dólares de EE.UU. Esas medidas, junto con otras acciones, emprendidas en los últimos días por bancos centrales individuales, están destinadas a mejorar las condiciones de liquidez en los mercados financieros globales… El Comité Federal de Mercado Abierto ha autorizado un aumento de 180.000 millones de dólares de sus intercambios de divisas recíprocos temporales (swap lines). Esta capacidad aumentada servirá para proveer financiamiento en dólares para operaciones de liquidez a término y de un día para el otro por otros bancos centrales.”

Antes del fin del día, la Reserva Federal había cuadruplicado el monto de dólares (a 247.000 millones) al que los bancos centrales en todo el mundo podrían acceder en un esfuerzo por facilitar el comercio entre los bancos y reanudar los préstamos a solicitantes de préstamos de negocios. Según Bloomberg: “La Reserva Federal rociará el mundo con dólares a través de líneas de swap con otros bancos centrales. Pueden entonces subastarlos en sus propios mercados.” Al principio, el mercado bursátil reaccionó positivamente ante el anuncio de la Reserva Federal, pero a mediodía el mercado había bajado 200 puntos y perdía rápidamente altitud. Fue necesario otro aviso sorpresivo del Departamento del Tesoro – de una masiva intervención del gobierno para eliminar los malos préstamos y los valores dañados respaldados por hipotecas de los balances de los bancos – para despertar al mercado de su miedo y hacerlo subir 410 puntos en el día.

La sesión de emergencia de anoche de Paulson con el Congreso fue caracterizada como “escalofriante” por los legisladores que asistieron. La situación es mucho peor de lo que han reconocido hasta ahora los responsables del gobierno. La resurrección de la Corporación Fiduciaria de Resolución [RTC] es un intento desesperado de encarar de frente los problemas de los sistemas bancarios al suministrar una cámara de compensación financiada con dineros públicos para activos faltos de liquidez y valores tóxicos relacionados con hipotecas para los cuales no hay actualmente ningún mercado. Se le pide al contribuyente que pague hasta 1 billón [1.000.000.000.000] de dólares por los excesos especulativos de los bancos de inversión de Wall Street y su fraudulento timo con valores. Los propietarios de casas que probablemente perderán sus casas por ejecución hipotecaria no se beneficiarán de la RTC de Paulson. Ambos candidatos presidenciales ya han declarado su apoyo para el plan.

Según el New York Times: “Rumores sobre la nueva posición del gobierno de Bush se propagaron por los mercados bursátiles el jueves por la tarde. Al terminar el día, el promedio industrial Dow Jones se disparó 617 puntos desde su punto bajo entre las dos y las cuatro de la tarde, el mayor aumento en seis años, y terminó el día con una mejora de 410 puntos o sea un 3,9%.”

Si jamás hubo una prueba de la actividad del Equipo de Protección contra Desplomes (PPT): el mercado del jueves lo es. El mercado bajaba rápidamente a mediodía, a pesar de que la Reserva Federal acababa de agregar casi 250.000 millones de dólares en liquidez al sistema global. Los inversores estaban comprando bonos del Tesoro a corto plazo en cantidades récord, el VIX “barómetro del miedo” estaba en alza, los mercados monetarios se desplomaban, y los temblores secundarios de la cesación de pagos de AIG y Lehman todavía se sentían en todo el mundo. ¿Estaban realmente tan ansiosos los inversionistas por volver a comprar estropeados valores de bancos de inversión o estaba ocupado el PPT comprando por pánico futuros y obligando el mercado a subir 617 puntos?

Bloomberg News: “Las opciones bajo consideración (por el Congreso) incluyen el establecimiento de un fondo de 800.000 millones de dólares para comprar así llamados activos fallidos y un pool separado de 400.000 millones en la Corporación Federal de Seguro de Depósitos para asegurar a los inversores en fondos del mercado monetario, dijeron dos personas informadas por personas del Congreso que hablaron bajo condición de anonimato porque los planes pueden cambiar.”

Ni un centavo de dinero público es suministrado para propietarios sobre-endeudados que tratan de conservar sus casas. Ni un solo representante o senador en la reunión del jueves rechazó el plan de rescate o pidió una investigación criminal para establecer qué leyes fueron violadas en la venta de valores fraudulentos que han congestionado el sistema global; llevado a bancos, fondos de inversión libre, compañías de seguros y propietarios de casas a la cesación de pagos, y precipitado la mayor crisis financiera en los 230 años de historia de EE.UU…

Irónicamente, los mismos que crearon este lío, son los que decidirán como resolverla: la Reserva Federal y el Tesoro de EE.UU. ¿Dónde existe un sitio, con la excepción de Washington, donde un fracaso tan masivo sea recompensado con más poder y autoridad?

Los gigantes de la inversión y la Reserva Federal son enteramente responsables por la actual catástrofe. La desregulación monetaria hizo que capital extranjero inundara los mercados de valores y bonos mientras sufría la economía real. Los negocios fueron enviados al extranjero mientras puestos bien pagados en la manufactura eran llevados al exterior. Wall Street se hartó de capital extranjero mientras EE.UU. era transformado en una nación de trabajadores de la construcción y del sector de servicios. Ahora esos puestos de trabajo desaparecen por millones y las filas para el seguro de desempleo se alargan.

Las clasificadoras de riesgo, los solicitantes de hipotecas tergiversadores, y los tasadores tuvieron todos su parte, pero al que hay que culpar realmente es a Wall Street. Cabildearon para desregular el sistema para que los bancos de inversión pudieran fusionarse con bancos comerciales y se permitiera de esa manera que los mayores tomadores de riesgo tuvieran acceso irrestricto al capital más barato disponible: los depósitos. Incluso urdieron una ideología espuria: “fundamentalismo de mercado”; recomendando especialmente el libre mercado “trickle-down” [goteo hacia abajo: que los beneficios hechos por los privilegiados terminarán por llegar a los necesitados, N. del T.], economía vudú enteramente destinada a enriquecer más a los acaudalados y a ensañarse con la clase media. Durante esta semana, el ex senador Jack Kemp se presentó en una gira relámpago en Jacksonville, Florida, con John McCain. Kemp fue uno de los principales arquitectos de la economía “del lado de la oferta”, la doctrina totalmente desacreditada de la era de Reagan que llevó a EE.UU. a su actual catástrofe económica. Las teorías de Kemp coinciden con las supercherías de “codicia es buena” de la Escuela de Chicago de Milton Friedman. Tanto Friedman como Kemp creen que lo que es bueno para el mercado bursátil es bueno para EE.UU., ignorando la espantosa polarización económica que ha dividido a la nación. Ahora, más y más gente comienza a ver que Friedman fue un charlatán quien suministró la fachada ideológica para financistas de una riqueza obscena y sus arriesgadas inversiones fraudulentas.

El economista y autor Henry Liu lo resumió brillantemente en un reciente artículo en Asia Times [http://www.rebelion.org/noticia.php?id=72363]

“El colapso del fundamentalismo de mercado en economías por doquier pone a prueba la teología de la Escuela de Chicago. Su gran mentira ha sido desenmascarada por hechos a dos niveles. La afirmación de los Chicago Boys de que la ayuda a los ricos ayudará también a los pobres no sólo es desenmascarada como falsa, resulta que el fundamentalismo de mercado daña no sólo a los pobres y a los que carecen de poder: daña a todos, ricos y pobres, pero de maneras diferentes. Cuando los salarios son mantenidos a bajo nivel para combatir la inflación, el régimen de salarios bajos causa sobrecapacidad a través de sobre-inversiones por exceso de beneficios. Y la relajación monetaria bajo tales condiciones produce híper-inflación que también afecta a los ricos. Los frutos del test de Friedman están a la vista – y son todos pésimos.”

Sean cuales sean, los vientos contrarios que EE.UU. enfrenta ahora en la economía pueden ser directamente atribuidos a la ideología inherentemente defectuosa del fundamentalismo de mercado.

El baño de sangre de 449 puntos del martes en Wall Street es el comienzo de un inevitable crash del mercado. Pese al plan de Paulson, habrá más sufrimientos. Según Bloomberg: “Más de 19 billones de dólares han sido borrados del valor del mercado bursátil global desde el pico del 31 de octubre cuando la peor recesión en la vivienda en EE.UU. desde la Gran Depresión y la resultante crisis crediticia global ralentizaron la economía del mundo.” Todos los indicadores económicos apuntan a pérdidas mayores. Una vez que el sistema comienza a desendeudarse, no hay nada que alguien pueda hacer para detenerlo. Paulson se puede colocar al frente de una avalancha en el mercado si así lo desea, pero no cambiará el resultado. Las correcciones en el mercado son tan inexorables como la fuerza de gravedad. Por eso no se puede permitir que las burbujas en los valores se desarrollen sin intervención en los tipos de interés. Una acción responsable del Banco Central podría haber prevenido la actual crisis.

El miércoles, Forex.tv informó que los flujos de TIC [flujos de capitales externos del Tesoro] a largo plazo ingresaron a menos del pronóstico consensual, totalizando 6.100 millones de dólares en julio, mientras los flujos totales de TIC cayeron a 74.800 millones de dólares, según datos publicados por el Tesoro de EE.UU. el martes por la mañana. Los economistas habían estado esperando que los flujos netos a largo plazo aumentaran de 55.000 millones de dólares en comparación con la cifra anteriormente mencionada de 53.400 millones de dólares.

6.100 millones de dólares no cubren los requerimientos de nuestro déficit de cuenta corriente de 700.000 millones de dólares. El dólar va en camino a una caída.

El miércoles, el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, advirtió que la “próxima ola” de angustia financiera puede provenir del extranjero si las entidades extranjeras dejan de comprar deuda de EE.UU. “No está claro quién va a comprar nuestra deuda, dijo Bloomberg. “Puede ser que la próxima ola vaya a volver y a arrollarnos.”

El New York Times cuenta una historia semejante, excepto que esta vez es sobre Asia:

“Los ahorros de Asia han, esencialmente, financiado durante décadas los gastos de EE.UU. (pero) el interés asiático por activos estadounidenses está languideciendo, una tendencia que parece haber comenzado durante el verano. Datos poco advertidos publicados el martes por el Departamento del Tesoro mostraron que en julio comenzó un agudo cambio en los movimientos internacionales de capital. Inversionistas privados sacaron 92.900 millones de dólares neto de EE.UU. después de colocar 46.800 millones de dólares en valores estadounidenses en junio. (“Asia repiensa las inversiones estadounidenses en medio de agitación en el mercado”, Keith Bradsher, New York Times)

Los bancos centrales e inversores extranjeros han cerrado el grifo. Pueden ver que el sistema financiero de EE.UU. se tambalea y que el dólar se debilita. “El riesgo percibido de la deuda del gobierno de EE.UU., considerado durante mucho tiempo como carente de todo riesgo de cesación de pagos, también subió a un récord ayer cuando la participación del gobierno en el rescate de mercados financieros agobió su propio estado de cuentas.” (Bloomberg News) “Toda la fe y el crédito” del gobierno de EE.UU. están vacilando.” La deuda de EE.UU. será degradada. La Triple A ya no es garantizada. Los valores de EE.UU. acaban de pasar a activos de Nivel 3. EE.UU. es ahora una economía de alto riesgo bajo respiración artificial.

Actualmente, “hay aproximadamente 6,84 billones de dólares en depósitos bancarios. 2,6 billones de esa suma no están asegurados. Hay sólo 53.000 millones de dólares en seguros FDIC [Corporación Federal de Seguros de los Depósitos Bancarios] para cubrir 6,84 billones en depósitos bancarios. De los 6,84 billones en depósitos bancarios, el total de efectivo disponible en los bancos es de sólo 273.700 millones de dólares.” (Mish’s Global Economic Trend Analysis)

273.700 millones de dólares es una suma despreciable, insuficiente para satisfacer las necesidades hasta de un pequeño pánico bancario. La tormenta ni siquiera ha tocado tierra todavía en la clase media estadounidense, y el sistema ya colapsa. Ciertamente, 2009 será un año frío y sombrío.

El sistema financiero maltratado y sobre-apalancado de EE.UU. enfrenta su mayor desafío en los meses por venir. La frenética búsqueda de capital ya ha comenzado, pero con resultados previsiblemente desalentadores.

Ni China ni los príncipes saudíes están comprando más bancos de inversión en quiebra. Dejarán que lo haga el contribuyente estadounidense. Lo que comenzó como un brillante plan para saldar valores basura respaldados por hipotecas a inversionistas ingenuos en todo el mundo salió repentinamente por la culata y amenaza ahora con llevar al derrumbe de todo el sistema y a un cambio del paradigma del poder geopolítico durante el futuro previsible.

El lunes por la noche, el jefe de la mayoría del Senado, Harry Reid, fue informado sobre la gravedad de la situación en una reunión secreta con el Secretario del Tesoro y el presidente de la Reserva Federal. Las observaciones de Harry Reid constituyen el mejor resumen de los eventos de los últimos 14 meses. Dijo: “Estamos en territorio desconocido, esto es un juego diferente… Nadie sabe qué hacer.”

……..

Mike Whitney vive en el Estado de Washington. Para contactos, diríjase a: fergiewhitney@msn.com

http://www.counterpunch.org/whitney09192008.html

Para entender mejor la crisis: glosario financiero

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A continuación un glosario con algunos de los términos que más se escuchan desde el inicio de la crisis.

A – B

Acción

Es el capital social de una empresa. Otorga derechos a sus propietarios como son los beneficios o ganancias en el valor de la acción, voto en la junta de accionistas y derecho preferente para adquirir nuevas acciones.

Acreedor

Es la persona física o jurídica que otorga algún bien, como ser dinero o una mercancía, a cambio de un pago que además establece un saldo a su favor (normalmente establecido por un interés).

Activo

Los bienes que pertenecen a una persona o entidad. Un ejemplo de activo, es la propiedad inmueble.

Banco

Empresa especializada en otorgar préstamos y captar dinero del público para generar ahorros.

Banco Central

Es la máxima entidad financiera en un país. Administra el funcionamiento del sistema financiero de una nación.

Bear Market o mercado oso

En lo referido al mercado de valores o las bolsas, se refiere normalmente a una caída o pérdida de al menos 20%.

Bolsa o mercado de valores

Es el espacio donde se produce la compra y venta de títulos valores como son acciones, bonos, certificados y una variedad de instrumentos de inversión.

Bonos

Instrumento de deuda que representa el compromiso del emisor de devolver el dinero o capital originalmente captado entre los inversores, pagando un interés adicional, dentro de un periodo determinado de tiempo.

Broker o intermediario financiero

Corredor de comercio que, a cambio de una comisión, negocia títulos poniendo en contacto a compradores y vendedores.

Bull Market o mercado alcista

Es lo contrario del mercado oso. Se caracteriza por una fuerte y prolongada tendencia al alza, que puede llegar al 20% o más.

C – E

Capital

El total de recursos físicos y financieros que posee una entidad económica, obtenidos mediante aportaciones de los socios o accionistas, para generar beneficios o ganancias.

Home equity o capital hipotecario

El valor sobrante de un bien inmueble luego de restarse la hipoteca. Generalmente se refiere al dinero que ya se ha pagado de la hipoteca más la ganancia en valor de la propiedad.

Capital de riesgo

Fondos que un inversionista coloca en empresas, transacciones o instrumentos de alto riesgo, para lograr sobre los mismos un rendimiento o ganancia mayor a lo normal.

Crédito

Obtención de recursos (dinero) en el presente sin efectuar un pago inmediato, bajo la promesa de restituirlos en el futuro en condiciones previamente establecidas. El crédito bancario es un contrato por el cual la Entidad Financiera pone a disposición del cliente cierta cantidad de dinero, el cual deberá de devolver con intereses y sumar una comisión, según los plazos pactados.

Crédito subprime o de alto riesgo

Un crédito subprime es una modalidad crediticia del mercado financiero de Estados Unidos que se caracteriza por tener un nivel de riesgo (la posibilidad de que no se pague el monto adeudado) mayor a la norma del mercado de créditos. La mayor parte de estos créditos son de carácter hipotecario.

Crisis económica

Situación caracterizada por depresión o inflación excesiva en el ciclo económico. Por lo general el aparato productivo de un país se contrae y se genera escasez de bienes.

Crisis financiera

Es una siituación caracterizada por inestabilidad en el mercado monetario y crediticio, acompañada por quiebra de bancos y pérdida de confianza del público en las instituciones financieras.

Credit crunch o crisis de liquidez

Fenómeno financiero en el que se reduce drásticamente el dinero disponible para prestar, limitando seriamente la posibilidad de endeudarse. Esto provoca, como consecuencia, una reducción del consumo y de la inversión, afectando a su vez el crecimiento económico.

Derivatives o derivados

Se trata de productos financieros que cubren el riesgo (normalmente derivado de los cambios de precio) de un activo principal (denominado activo subyacente). Los derivados pueden ser acciones cotizadas, tipos de interés, tipos de cambio de divisas, índices bursátiles, bonos, etc.

Deuda

Cantidad de dinero o bienes que una persona, empresa o país debe a otra y que constituyen obligaciones que se deben saldar en un plazo determinado.

F – I

Foreclosure o embargo

Un proceso legal donde el acreedor puede forzar la venta de una propiedad porque el deudor no ha cumplido con los pagos o con los términos de su hipoteca.

Especulación

Se trata de la acción de comprar bienes a precios bajos para venderlos posteriomente a un precio mayor.

Fondos

Son recursos financieros.

Hedge Fund o fondo de cobertura

Es un fondo que se basa en inversiones especulativas para lograr el máximo beneficio posible, sin importar la tendencia del mercado.

Fondo de inversión

Es una entidad con cartera diversificada (los recursos se destinan a distintas inversiones). La participación en el fondo se distribuye de manera proporcional a los aportes de varios inversionistas.

Garantía

Respaldo conque el deudor asegura el cumplimiento de una obligación, facilitando así la obtención de un préstamo o concesión.

Hipoteca

Garantía para asegurar el pago de una deuda, constituida por bienes inmuebles (generalmente un, terreno, casa o departamento).

Índice bursátil

Es un número que refleja la evolución en el tiempo de los precios de los títulos (acciones, bonos, etc) cotizados en un mercado.

Inflación

El aumento sostenido y generalizado de precios de bienes y servicios, medido frente a un poder adquisitivo (capacidad de compra) estable.

Interés

Precio que se paga por el uso del dinero. Generalmente se expresa como un porcentaje anual sobre la suma prestada.

Prime rate o interés preferencial

La tasa de interés más favorable a corto plazo que ofrecen las instituciones de crédito comerciales a grandes corporaciones. La “crisis de las hipotecas de alto riesgo o subprime”, se refiere a los préstamos hipotecarios que se concedieron con tasas de interés iniciales por debajo de las tasas de interés preferencial, las cuales, al subir, dieron lugar a que los prestatarios no pudiesen cumplir con pagos de hipoteca más altos.

J- Z

Liquidez

La cualidad de los activos para ser convertidos en dinero en efectivo de forma inmediata, sin pérdida significativa de su valor.

Producto Interno Bruto (PIB)

Suma de la producción de una economía que refleja el flujo de bienes y servicios producidos en el territorio de un país en un determinado periodo de tiempo.

Quiebra

Situación que se produce cuando en una empresa los pasivos (deudas, etc) son superiores a los activos, llevando a sus propietarios a no poder cumplir con sus obligaciones financieras, imposibilitando la continuación del negocio.

Recesión

Se considera recesión a un periodo constante de contracción (crecimiento negativo) del Producto Interno Bruto. En Estados Unidos, se considera que una recesión se produce cuando hay contracción económica en por lo menos dos trimestres consecutivos.

Rentabilidad

Ganancia, premio.

Riesgo

Peligro, incertidumbre en el ámbito financiero o de algún negocio.

Riesgo cambiario

Riesgo de pérdida debido a movimientos de los tipos de cambio.

Riesgo financiero

Incertidumbre en operaciones financieras.

Riesgo de liquidez

Posibilidad de que una sociedad no sea capaz de atender a sus compromisos de pago en el corto plazo.

Written by Eduardo Aquevedo

22 septiembre, 2008 at 21:38

La crisis continúa: nuevas pérdidas en Wall Street

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Los mercados financieros en Estados Unidos cerraron este lunes con fuertes pérdidas por el temor de que se atrasen las negociaciones entre el gobierno de George W. Bush y el Congreso para implementar el rescate bancario y evitar más bancarrotas en Wall Street.

El Secretario del Tesoro, Henry Paulson, ya entregó la propuesta al Congreso, sin embargo, los legisladores desean conocer más detalles sobre el plan que podría costarle al contribuyente mucho más que US$700.000 millones. “Estamos preparados para hacer lo necesario, pero eso no significa que vamos a darle un cheque en blanco a la administración Bush”, advirtió Harry Reid, el líder de la mayoría demócrata en el Senado.

La falta de detalles sobre cómo se va a gastar el dinero ha sido la principal crítica que se le ha hecho al plan.

La propuesta de 840 palabras que hizo el Tesoro le costará al contribuyente más de 830 millones de dólares por palabra
Stephen Ellis, vicepresidente de Taxpayer for Common Sense

“La propuesta de 840 palabras que hizo el Tesoro le costará al contribuyente más de 830 millones de dólares por palabra”, subrayó Stephen Ellis, vicepresidente de Taxpayer for Common Sense (Contribuyentes por el sentido común), una asociación sin fines de lucro que vigila el uso de los impuestos.

Sin límites

La propuesta legislativa de Paulson, por ejemplo, tiene sólo tres páginas, no tiene ningún tipo de mecanismo de revisión y deja muchas preguntas sin respuesta. “Es sorprendente que Paulson quiera acaparar tanto poder. En este momento, es muy probable que el Congreso le de todo lo que pida, pero al presentar una propuesta que no pone ningún limite a su poder, el secretario de Tesoro parece que se está pasando de la raya”, señaló el economista Steven M. Davidoff en una columna en The New York Times donde analizaba el precio total de la iniciativa.

Henry Paulson, George Bush y  Bern Bernanke

Bush ha estado insistiendo en que el paquete debe aprobarse rápido.

Pese a la mala reacción que ha ocasionado hasta ahora el plan de Paulson, el economista Isaac Cohen explicó a BBC Mundo que se trata del primer paso.

“Esta es la base para negociar. La administración Bush sabe que tendrá que hacer algunas concesiones y lo que se intenta con las tres páginas es poner un parámetro”, señaló Cohen.

El problema, como resaltó el economista, es que hay poco margen para negociar.

“Ahora tienen que trabajar contra reloj y la situación no les ayuda. El Congreso entra en receso en una semana y los mercados están muy impacientes. Este lunes por ejemplo, Wall Street cerró a la baja, lo que refleja la inquietud por los detalles”, agregó.

Se tiene que manejar con cuidado

Pese a la presión de los mercados, los legisladores, incluyendo los republicanos, insisten en que el plan tiene que tener ciertos parámetros para poder funcionar. “Creo que hay un cierto número de congresistas que queremos suficiente tiempo. No hablo de una semana, pero sí suficiente tiempo para debatir esto”, dijo el congresista republicano Christopher Shays a una cadena de televisión.

Por ahora, los demócratas han dado a conocer su propia propuesta, en 44 páginas, que incluye la creación de un comité de supervisión, que estaría integrado por representantes de las agencias de regulación financiera y del Congreso. También se propone ayuda para las familias que están a punto de perder sus casas.

“Sería algo sin precedentes dar 700.000 millones de dólares a, virtualmente, un individuo sin ningún tipo de supervisión, transparencia y rendición de cuentas”, explicó Christopher Dodd, presidente del Comité de Banca del Senado, cuando dio a conocer su plan. Esta propuesta también pide que el gobierno obtenga acciones de las empresas y bancos a los que ayude, algo que no será del agrado de Wall Street.

Un punto esencial, que no estaba incluido en el pedido de Paulson, es que los jefes de los bancos y los ejecutivos de las empresas que recibirán ayuda se pongan un tope a los salarios. Estos son exactamente algunas de las condiciones que pidió el candidato demócrata a la Casa Blanca, Barack Obama, quien tendrá que votar el proyecto legislativo como senador de Illinois.

Incluso el candidato republicano, John McCain, quien también es un senador y tendrá que votar la propuesta enfatizó que la ley tiene que incluir algún tipo de reforma contra la “avaricia” de los especuladores en Wall Street. El tira y afloja entre el Congreso y el ejecutivo no será nada fácil. Según fuentes legislativas, se espera que la Cámara de Representantes apruebe el plan el miércoles o jueves a más tardar, para que luego pase por el Senado antes de finalizar la semana.

Lourdes Heredia
BBC Mundo, Washington

Written by Eduardo Aquevedo

22 septiembre, 2008 at 21:27

Publicado en ECONOMIA, USA

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Crisis internacional: ¿en que consiste el plan de rescate financiero?

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La crisis ha afectado a personas que saben poco de Wall Street y que nunca pensaron que tendrían que informarse, aquí algunas preguntas básicas para entender un poco la situación

David Stout/The New York Times
El Universal

Las noticias sobre la crisis financiera han estado llenas de términos impenetrables como “títulos respaldados por hipotecas” y “swaps contra insolvencia de crédito” (CDS, por sus siglas en inglés), pero la crisis ha afectado a personas que saben poco de Wall Street y que nunca pensaron que tendrían que informarse. Estas son algunas preguntas y respuestas para ciudadanos comunes que podrían estar preocupados:

P: El programa de rescate que está siendo negociado por la administración Bush y líderes del Congreso demanda al gobierno gastar hasta 700 mil millones de dólares para adquirir hipotecas en problemas. ¿Cómo se llegó a ese número, y podría subir?

R: El paquete de respuesta no puede rebasar los 700 mil mdd sin legislación adicional. En cuanto a ese monto, está en medio de los cálculos optimista, de 500 mil mdd, y pesimista, de un billón de dólares, sobre el costo de arreglar el embrollo financiero.

Pero los 700 mil mdd son adicionales a los 85 mil mdd destinados al rescate del gigante de los seguros American International Group, y los 29 mil mdd comprometidos por el gobierno para apoyar la unión entre Bear Stearns y JPMorgan Chase. Además de todo eso, la Oficina de Presupuesto del Congreso considera que el rescate por parte del gobierno federal de las hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac podría costar 25 mil mdd.

P: ¿Quién, realmente, va a poner los 700 mil mdd?

R: Los contribuyentes estadounidenses aportarán el dinero, aunque si se es optimista acerca de Estados Unidos en el largo plazo, hay razones para esperar que la cuenta será de menos de 700 mil mdd.

Después de que el Tesoro compre esas hipotecas en problemas, intentará venderlas a inversionistas. La participación del Tesoro en la crisis y la velocidad con la que el Congreso está respondiendo podrían generar optimismo a largo plazo y elevar el valor de esas hipotecas, aunque es imposible determinar cuánto.

Así que no sería correcto pensar que el gobierno federal simplemente está escribiendo un cheque por 700 mil mdd. Sólo se está comprometiendo a gastar esa cifra, de ser necesario. Pero lo cierto es que, sí, este rescate podría costarle a los contribuyentes estadounidenses mucho dinero.

P: ¿Entonces es justo decir que se esa pidiendo a estadounidenses que no son ricos ni imprudentes que rescaten a gente que sí lo es? ¿Qué obtienen con este paquete los propietarios de vivienda responsables y de recursos modestos que podrían verse obligados a dejar sus casas, quizá por razones más allá de su control?

R: Sí, podría decirse que a gente que no puede diferenciar entre los futuros del frijol de soya y las opciones de acciones, se le está pidiendo limpiar el costoso revoltijo dejado por Wall Street. Para hacer que el rescate sea digerible, está siendo descrito como algo mucho mejor que la inacción, que según funcionarios de la administración y miembros del Congreso podría poner en riesgo los ahorros para el retiro y otras inversiones de estadounidenses que están lejos de ser ricos.

Pero es casi seguro que los proyectos de la administración y el Capitolio incluirán ideas sobre cómo ayudar a los propietarios de vivienda de clase media para que no sean objeto de embargos y quizá algunos límites al salario de los ejecutivos. Y debe señalarse que ningún partido es responsable único de la negligencia que llevó al país al borde del desastre.

P: ¿Cómo es que la administración y el Congreso, que no han intentado recabar enormes cantidades de dinero para, digamos, mejorar el seguro médico en el país o reparar puentes y túneles, pueden ahora estar listos para reunir 700 mil mdd para rescatar el sistema financiero? ¿Y es realista pensar que los partidos pueden llegar a un acuerdo y aprobar una legislación con premura?

R: La primera pregunta seguramente volverá a surgir, pues involucra no sólo temas legítimos de política de gastos sino cuestiones más profundas sobre las aspiraciones nacionales. En lo que toca al rescate del sistema financiero, funcionarios elegidos de ambos partidos se convencieron de que, aunque un par de venerables bancos de inversión podían desaparecer o ser absorbidos en fusiones, no se podía permitir que el sistema financiero en su conjunto se derrumbara.

Y, sí, es probable que los partidos lleguen a un acuerdo. Muchos miembros del Congreso están ansiosos por salir de Washington para irse a sus casas y hacer campaña para las elecciones de noviembre, y nadie quiere enfrentar a los votantes sin haber hecho algo para proteger tanto a portafolios de inversión modestos como a inversionistas gigantes. (Traducción: Gregorio Narváez).

Written by Eduardo Aquevedo

22 septiembre, 2008 at 11:17

Crisis financiera internacional: impactos en América Latina

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Redacción BBC Mundo

Los mercados bursátiles de América Latina han sido escenario de nerviosismo este lunes, tras las noticias del colapso del banco Lehman Brothers y de la consecuente turbulencia financiera en Estados Unidos.

Los principales mercados de la región registraron pérdidas similares a la de sus contrapartes en otras en el resto del mundo. La peor pérdida la sufrió este lunes el índice Ibovespa de Sao Paulo, Brasil, con una caída de más del 7,5%. Mientras que el índice Merval de Buenos Aires, Argentina, perdió más del 5% de su valor.

En la Ciudad de México hubo un descenso menos dramático, donde el mercado de valores retrocedió un 3,8%, mientras que en Lima, Perú, fue del 2,5%. El índice de Santiago de Chile fue el menos afectado por la turbulencia financiera, con una pérdida de poco más de 0,5%.

Impacto limitado

Sin embargo, estos datos no deben engañar, afirman analistas consultados por BBC Mundo: la región se encuentra en un momento económico que permitirá que la crisis financiera estadounidense no afecte a las economías de América Latina.

Mercado bursátil de Sao Paulo el 15 de septiembre de 2008

Pese a escenas de nerviosismo en los mercados bursátiles, la región saldría indemne de la crisis.

Habrá sí un impacto en las filiales en la región de Lehman Brothers o de la recién vendida Merrill Lynch -que hace poco anunció una reestructuración de su creciente presencia en la región-, no obstante, como explica Peter West, de Poalim Asset Management en Londres, este será limitado a inversionistas y no tendrá un efecto generalizado.

“Habrá inversionistas en América Latina que tendrán acciones o bonos de Lehman Brothers que han perdido valor”, explica West.

“Ellos sufrirán pérdidas, pero pertenecen al sector de la sociedad que mejor puede absorber pérdidas financieras”, agrega.

En sentido macroeconómico, las perspectivas son totalmente distintas.

Sin contagio

“El contagio vía financiero de la cesación de pagos de Lehman Brothers o de las intervenciones recientes de la Reserva Federal no debería modificar sustancialmente la percepción general de que las economías emergentes como las de América Latina tienen bastante solidez”, opina Federico Steinberg, economista del Real Instituto Elcano de Madrid.

“Las fortalezas intrínsecas de los mercados emergentes hacen que las expectativas sean razonablemente positivas”, dice Steinberg.

El contagio vía financiero de la cesación de pagos de Lehman Brothers o de las intervenciones recientes de la Reserva Federal no debería modificar sustancialmente la percepción general de que las economías emergentes como las de América Latina tienen bastante solidez
Federico Steinberg, economista del Real Instituto Elcano de Madrid

Esto se debe, como le explica West a BBC Mundo, a que los bancos de los mercados emergentes no están particularmente expuestos al mercado hipotecario y de créditos de bajo riesgo estadounidense, como sí lo están, por ejemplo, las economías europeas.

Al depender más de los actualmente altos precios de los commodities que de la especulación financiera sobre los mercados de créditos, podría decirse que las economías de la región están “protegidas” ante a una crisis financiera que algunos analistas califican de inédita.

Eso no quita, sin embargo, que esa fuerte dependencia de los precios de los commodities pueda transformarse en una trampa si estos precios descienden culpa de una desaceleración del mercado estadounidense, advierte West. En este caso, economías como la mexicana -cuyas exportaciones a Estados Unidos son un factor clave de su balanza comercial y donde las remesas de los inmigrantes juegan un importante papel- tienen una mayor exposición a esa desaceleración y por ello, podrían verse más afectadas. Ese posible impacto en el crecimiento de algunos países -afirma Alfredo Coutiño, analista de Moodyseconomy.com- no será detectable hasta finales de año.

Protección

Pero aún en este escenario, explica Coutiño, América Latina se encuentra en una posición favorable.

Barco carga trigo en el puerto de Rosario, Argentina

Los altos precios de los commodities han beneficiado a la región.

“Hay una diversificación del comercio de América Latina con el mundo”, asegura. “En los últimos años, países como Brasil, Argentina, Chile e incluso México han hecho esfuerzos para alejarse un tanto de Estados Unidos y profundizar sus lazos con Europa y Asia”.

“Y mientras Asia -especialmente China e India- continúe creciendo, eso le permitirá a América Latina contrarrestar una posible desaceleración de EE.UU.”

Todo esto permite a los analistas creer que el crecimiento que ha logrado América Latina en los últimos años, con una relativa estabilidad de precios y con disciplina fiscal y monetaria, le permitirá navegar las aguas de una tormenta financiera con relativa seguridad. Y así, los mercados emergentes, tanto de América Latina como de Asia, parecen estar transformándose en el pilar más firme de la economía global.

“A lo que estamos asistiendo es a un reequilibro del poder y la influencia en la economía mundial a favor de los países emergentes”, dice Steinberg. “El peso que tienen en la economía mundial es más fuerte y significativo que hace años, y se encuentran en posición más sólida que Estados Unidos y la Unión Europea. Y estos cambios están aquí para quedarse”, concluye.

Written by Eduardo Aquevedo

21 septiembre, 2008 at 9:26

Crisis financiera internacional: ¿funcionará el plan de rescate?

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Steve Schifferes
BBC, Wall Street, Nueva York

La enorme crisis financiera que está devorando a Wall Street ha llevado al gobierno de George W. Bush a abandonar sus principios de libre mercado y anunciar un paquete de rescate de US$500.000 millones para calmar las turbulencias de los mercados financieros.

Al mismo tiempo, para frenar el creciente pánico entre los inversionistas particulares, el Departamento del Tesoro planea ofrecer garantías que ascenderían a US$3,2 billones para los fondos mutuos del mercado monetario. Aún así, el plan de rescate puede tener que afrontar significativos obstáculos políticos y financieros. Con el Congreso suspendiendo sus sesiones la semana próxima debido a la campaña electoral, el tiempo apremia para elaborar los detalles del plan y luego aprobarlo.

Escepticismo

Líderes del Congreso, incluyendo a muchos demócratas clave, ya habían estado considerando un plan de rescate, y dieron señales de una rápida aprobación de las propuestas.

SU OPINIÓN: ¿CÓMO LE AFECTA?
Patricio, Santiago, Chile

Por otro lado, hay un profundo escepticismo en el espectro político, con los conservadores del lado republicano objetando cualquier otro plan de rescate, y muchos demócratas preguntándose por qué deberíamos ayudar a Wall Street en vez de ayudar a cuatro millones de personas cuyos hogares fueron embargados.

Y los candidatos presidenciales, que están siendo dejados de lado en las negociaciones, son también participantes reticentes del proceso.

Ambos se dan cuenta de que un considerable plan de rescate del gobierno federal limitará severamente sus planes, entre ellos, el recorte de impuestos o la implementación de un nuevo programa de salud. Uno de los modelos de los que se habla es el de la Corporación Financiera para la Reconstrucción, implementado por la administración del presidente Herbert Hoover en los años ’30 durante la Depresión.

Pero cabe recordar que en 1933, el presidente electo Franklin Roosevelt rehusó un acuerdo bipartidario con el presidente Hoover para prevenir el colapso del sistema bancario de Estados Unidos, que cerró completamente la noche de su asunción.

Quién gana y quién pierde

Una de las preguntas difíciles sobre el plan de rescate es cuánto le costará a los contribuyentes, a los bancos y a los atribulados dueños de casas.

Casa embargada

Los riesgos del mercado hipotecario se trasladan de los bancos a los contribuyentes.

Parte de las respuestas es qué precio paga el gobierno estadounidense por la deuda.

Si compra al precio que indican los manuales, los bancos ganarán y el contribuyente se liberará de la responsabilidad.

Si, en cambio, el gobierno compra la deuda a valores devaluados, el gobierno es el que ganará si eventualmente la deuda hipotecaria recobra su valor.

Y no queda en claro qué ganancia obtendrá el gobierno de los bancos por su inversión. En el plan de rescate Resolution Trust Company de los años ’80, el gobierno tenía el poder de tomar el control de cualquier banco de ahorro y préstamo en crisis y cerrarlo o vender sus activos si era necesario.

Esto significó, eventualmente, que se recobró alrededor de la mitad del paquete de rescate de US$400.000 millones, pero la mayoría de los bancos cerraron.Tampoco queda en claro cuántos beneficios específicos obtendrán los dueños de casas en problemas. El costo para el gobierno podría crecer si trata de retener el 10% de todas las hipotecas, pero si endurece las medidas para asegurarse que todo el mundo pague podría poner en riesgo el plan de rescate hipotecario.

El gobierno ya tiene un plan para otorgar una ayuda hipotecaria extra de US$300.000 millones para los que afrontan un embargo, pero lo que hasta ahora se evidencia es que el plan -que se hará efectivo el 1 de octubre- se ve muy verde todavía, toda vez que el sector hipotecario privado se está resistiendo a asumir el 10% en pérdidas que el gobierno promueve.

Daño a largo plazo

El gobierno tiene la esperanza de que su nuevo gran paquete restaure la confianza en los mercados y anime a los bancos a empezar a otorgar de nuevo préstamos a individuos y empresas.

Corredores en la bolsa de Nueva York

La confianza es ahora muy frágil en Wall Street.

Ciertamente, la perspectiva de que los mercados crediticios se atasquen ulteriormente podría causar que la economía de Estados Unidos se vaya en picada.

Pero aún no está en claro si el paquete será lo suficientemente grande o si será implementado rápidamente como para tranquilizar a los inversionistas privados y comerciales, que están muy preocupados por la incertidumbre acerca del futuro del sector financiero.

La reducción del crédito probablemente continuará, a medida que los mercados se ajusten a los mayores riesgos que perciben. Y mientras que la medida provee un alivio temporal a la economía estadounidense, los que solicitan crédito afrontan algunos desafíos a largo plazo.

El préstamo del gobierno deberá ser pagado, y con la creciente reticencia de los extranjeros a sostener la deuda de Estados Unidos, significará, en definitiva, mayor ahorro y menor gasto para la economía estadounidense. El costo del rescate podría también aumentar el costo del préstamo a medida que el déficit federal crece, y por lo tanto debilita las perspectivas de largo plazo de la economía.

Y una mayor deuda podría debilitar eventualmente el dólar, forzando a la Reserva Federal a intervenir para aumentar las tasas de interés a fin de prevenir una caída estrepitosa. A pesar de que éstos son riesgos grandes, la pérdida de la confianza es el problema más grande de todos. Y si estas medidas fracasan, la responsabilidad le recaerá al próximo presidente, que tendrá a su vez que crear un nuevo paquete de rescate.

Written by Eduardo Aquevedo

21 septiembre, 2008 at 9:11

J. Stiglitz y la crisis financiera actual: el fin del fundamentalismo de mercado

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J. Stiglitz: “La caída de Wall Street es para el fundamentalismo de mercado lo que la caída del Muro de Berlín fue para el comunismo”

El profesor de Columbia y Premio Nobel hace una fuerte crítica al sistema actual. “Nos estamos ahogando. Si miramos la desigualdad, la más grande desde la Gran Depresión, hay un problema importante”.

NATHAN GARDELS
GLOBAL VIEWPOINT

Joseph Stiglitz recibió el Premio Nobel de Economía en 2001. Conversó desde Nueva York sobre la desastrosa situación de Wall Street.

-Barack Obama declaró que la difícil situación de Wall Street es la mayor crisis financiera desde la Gran Depresión. John McCain sostiene que la economía está amenazada, pero es fundamentalmente fuerte. ¿Quién tiene razón?

“Obama está mucho más cerca. Sí, Estados Unidos tiene gente talentosa, grandes universidades y un buen sector de alta tecnología. Pero los mercados financieros han desempeñado un rol muy importante, puesto que responden por el 30% de las ganancias corporativas en los últimos años”.

“Aquellos que dirigen los mercados financieros han acumulado esas ganancias sobre la base de que estaban ayudando a manejar el riesgo y asignar en forma eficiente el capital, razón por la cual, señalaron, ‘merecían’ esos altos retornos”.

“Se demostró que eso no es verdad. Lo manejaron muy mal. Ahora esto volvió para morderlos y el resto de la economía pagará a medida que las ruedas del comercio disminuyan la velocidad debido a la crisis crediticia. Ninguna economía moderna puede funcionar bien sin un sector financiero vibrante”.

“Por lo tanto, el diagnóstico de Obama de que nuestro sector financiero está en un estado crítico es correcto. Y si este sector está así, eso significa que nuestra economía está en un estado crítico”.

“Incluso si no estuviéramos mirando la agitación financiera, al nivel de la deuda familiar, nacional y federal hay un problema importante. Nos estamos ahogando. Si miramos la desigualdad, la más grande desde la Gran Depresión, hay un problema importante. Si vemos los sueldos estancados, hay un problema importante”.

“Gran parte del crecimiento económico que hemos tenido en los últimos cinco años se basó en la burbuja inmobiliaria, la que ahora reventó. Y los frutos de ese crecimiento no fueron compartidos ampliamente. En resumen, los fundamentos no son resistentes”.

-¿Cuál podría ser la respuesta de política a la difícil situación de Wall Street?

“Claramente, necesitamos no sólo una nueva regulación, sino otro diseño del sistema regulador. Durante su período como jefe de la Reserva Federal en la que creció esta burbuja financiera e hipotecaria, Alan Greenspan tuvo un sinnúmero de instrumentos para contenerla, pero fracasó. Él fue elegido por Ronald Reagan, después de todo, debido a sus actitudes antirregulación”.

“Paul Volcker, presidente anterior de la Fed conocido por mantener la inflación bajo control, fue despedido porque el gobierno de Reagan no creía que él fuera la persona adecuada para desregular. De este modo, nuestro país ha sufrido por las consecuencias de escoger como principal regulador de la economía a alguien que no creía en la regulación”.

“En consecuencia, en primer lugar, para corregir el problema necesitamos líderes políticos y encargados de políticas que crean en la regulación. Además de eso, tenemos que establecer un nuevo sistema que pueda hacer frente a la expansión de los instrumentos de finanzas y financieros más allá de los bancos tradicionales”.

“Por ejemplo, necesitamos regular los incentivos. Las primas se tienen que pagar por un rendimiento de varios años en lugar de un año, lo que es un estímulo para arriesgar. Las opciones de compra de acciones estimulan la contabilidad deshonesta y es necesario contenerlas. En resumen, creamos incentivos para el mal comportamiento en el sistema, y lo tuvimos”.

-Los valores respaldados por hipotecas que están tras la debacle están en todo el mundo en manos de bancos o fondos soberanos en China, Japón, Europa y el Golfo. ¿Qué impacto tendrá esta crisis en ellos?

“Eso es verdad. Las pérdidas de las instituciones financieras europeas por las hipotecas subprime han sido más grandes que en Estados Unidos”.

“El hecho de que Estados Unidos diversificara estos valores con garantía hipotecaria entre tenedores de todo el mundo -gracias a la globalización de los mercados- ha suavizado realmente el impacto en el mismo Estados Unidos”.

“Algo que se está entendiendo ahora como resultado de la crisis es la asimetría informativa de la globalización. En Europa, por ejemplo, no se entendía que en EE.UU. el deudor de una hipoteca podía abandonarla y devolver las llaves al banco si el valor de la casa bajaba respecto a la deuda. En Europa, la casa es un colateral, pero el prestatario continúa comprometido por la cantidad que pidió prestada sin importar nada. Ese es uno de los peligros de la globalización: el conocimiento es local porque uno sabe mucho más de su propia sociedad que otros”.

-¿Cuál es, entonces, el impacto real de la caída de Wall Street en una globalización impulsada por el libre mercado?

“La agenda de la globalización ha estado estrechamente vinculada con los fundamentalistas del mercado; la ideología de los mercados libres y la liberalización financiera. En esta crisis, hemos visto el fracaso de las instituciones más orientadas al mercado en la economía más orientada al mercado y que corren hacia el gobierno en busca de ayuda. Todo el mundo dirá ahora que éste es el fin del fundamentalismo de mercado.

En este sentido, la caída de Wall Street es para el fundamentalismo de mercado lo que la caída del Muro de Berlín fue para el comunismo; le dice al mundo que esta forma de organización económica no es sustentable”.

“Durante su período como jefe de la Reserva Federal en la que creció esta burbuja financiera e hipotecaria, Alan Greenspan tuvo un sinnúmero de instrumentos para contenerla, pero fracasó”.

El Mercurio.cl

JOSEPH STIGLITZ ANALIZA LA CRISIS FINANCIERA ACTUAL

El Premio Nobel de Economía 2001 evaluó el derrumbe generalizado de las bolsas que hace días tiene en vilo a todo el mundo, y sostuvo que es “momento es una señal de que los enunciados de la liberación del mercado financiero eran falsos”. En esta línea, el especialista indicó que “en esta crisis financiera se observa a las instituciones del mercado “fracasar y correr hacia el gobierno en busca de ayuda”.

“Todos dirán ahora que se trata del fin del fundamentalismo de mercado. En este sentido, el derrumbe de Wall Street es al fundamentalismo de mercado lo que la caída del Muro de Berlín fue al comunismo”, dijo el economista en una entrevista que reproduce hoy Clarín. Stiglitz apuntó a la especulación de los mercados financieros como la principal causa de la crisis y dijo que ahora “la situación se volvió como un búmeran en contra de ellos”.

El economista consideró que, en los últimos años, los administradores de los mercados financieros almacenaron ganancias por demás y “manejaron todo mal”.

“Quienes manejan los mercados financieros almacenaron ganancias con el argumento de que estaban ayudando a manejar el riesgo y a asignar de manera eficiente el capital, dijeron, “se merecían” esos dividendos tan altos”, dijo Stiglitz.

Y agregó: “Pero resultó que no era cierto. Manejaron todo mal La situación se volvió como una suerte de búmeran en contra de ellos y ahora el resto de la economía tendrá que pagar, a medida que las ruedas de la economía aminoren su velocidad, a raíz de la contracción del crédito”.

En ese sentido, Stiglitz sostuvo que la mayor parte del crecimiento económico de los últimos cinco años “estuvo basada en la burbuja inmobiliaria, que ahora explotó”.

Por último, el Premio Nobel se mostró convencido de la necesidad de “no sólo una nueva regulación sino de un rediseño del sistema regulatorio”.

“Para corregir el problema, necesitamos líderes políticos y hacedores de políticas que crean en la regulación”, dijo Stiglitz.

Joseph Stiglitz es premio Nobel de Economía Para el Premio Nobel de Economía la situación en los mercados financieros y en el mercado inmobiliario seguirá deteriorándose, pero la globalización, en su opinión, desempeña un papel amortiguador.

Por: AFP

El Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz dijo el lunes que la actual crisis financiera será menos grave que la 1929 porque el mundo dispone de “herramientas” de política monetaria y fiscal para evitar otra gran depresión, aunque alertó contra un “exceso de confianza” en el sistema.

“El punto de vista general es que hoy en día disponemos de herramientas en materia de política fiscal y monetaria para evitar otra gran depresión”, declaró Stiglitz a la AFP. Sin embargo, “el conocimiento no siempre se traduce en los hechos”, indicó.

“El Fondo Monetario Internacional (FMI) sabía cómo evitar que Indonesia se precipitara en la depresión económica (en 1998), pero en realidad tomó medidas que la llevaron a la depresión”, agregó.

Stiglitz reaccionaba con estos comentarios a las declaraciones del ex presidente de la Reserva Federal estadounidense Alan Greenspan,quien afirmó que la crisis actual es “un hecho que se produce una vez cada 50 años, probablemente una vez por siglo”.

Para Stiglitz la situación en los mercados financieros y en el mercado inmobiliario seguirá deteriorándose, pero la globalización,en su opinión, desempeña un papel amortiguador .


LOS NOBEL EN ECONOMÍA DICEN QUE NO TIENEN RECETAS PARA SALIR DE LA CRISIS (Agosto, 2008)

Alrededor de trescientos economistas de casi sesenta países de todo el mundo se volvieron ayer a sus hogares preocupados. Tras tres días de reuniones con catorce premios Nobel de Economía en la pequeña localidad alemana de Lindau, en la ribera norte del lago Constanza, el resultado es descorazonador.


Prácticamente todos los galardonados por la Academia de Suecia reconocen la complejidad de la actual crisis económica, la mala gestión de los riesgos y la falta de formación de muchos financieros. La mayoría de ellos, sin embargo, admite no tener recetas para resolverla y no saber cuánto tiempo durará.

Myron Scholes, premio Nobel en 1997, no dudó en afirmar ante el foro de oyentes que lo escuchaba que “la crisis no ha terminado y no podría estimar exactamente cuándo ni cómo finalizará”. “Mientras persista la crisis, veremos más instituciones financieras en problemas, y todo será aún más doloroso para la economía mundial en lo que resta de año”. El que fue galardonado en 1997, junto a Robert Merton, por sus trabajos para calcular el precio de las opciones financieras, incluso reconoció que ahora es mucho más pesimista que hace un año sobre las dimensiones que ha tomado la crisis.

Igual de alto y claro habló Daniel McFadden, premiado en el 2000, que expresó su convencimiento de que la actual crisis provocada hace un año por la alta morosidad de las hipotecas de alto riesgo (subprime)en Estados Unidos seguirá golpeando a los mercados financieros y a la economía mundial. No pronosticó, sin embargo, cuándo se vislumbrará la recuperación.

McFadden abogó por fundar una entidad similar a la Administración de Alimentos y Fármacos de EE.UU., para supervisar y certificar los nuevos instrumentos financieros que salen al mercado para evitar así la creación de burbujas especulativas y su efecto dominó cuando estallan.

Por su parte, Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía en el 2001, comentó que el origen de la actual crisis financiera es la evidencia de un error tremendo de los reguladores y supervisores de la economía. Representando una vez más su papel de enfant terrible con el fenómeno de la globalización, Stiglitz criticó la actitud de los bancos y de los reguladores. Dijo que “fue un fallo espectacular de los cerebros de la economía”. “Había una fiesta y el regulador, que tenía el mismo pensamiento que los que participaban en ella, no quiso convertirse en un aguafiestas”, concluyó el ex economista jefe del Banco Mundial.

Pero en la pequeña isla de Mainau, en el lago Constanza, donde tuvo lugar la tercera edición de este encuentro bienal de premios Nobel de Economía con sus potenciales sucesores, hubo más voces que dibujaron un panorama sombrío. Así, por ejemplo, Robert Solow, premiado en 1984, aseguró: “Si bien aún no sabemos si estamos ante una recesión global, debemos prepararnos, porque en los próximos años el crecimiento será mucho más débil”. Solow, de 84 años, confesó, asimismo, que a su edad ya no se hace muchas ilusiones “porque en su conjunto el crecimiento económico no irá muy bien”. Mohamed Yunus, premio Nobel de la Paz en 2006 por sus esfuerzos para incentivar el desarrollo social y creador del Banco Grameen, razonó: “En la medida en que nadie quiere volver a sufrir una situación mundial como la actual, confío en que este problema desaparezca apaciblemente”.

El “crack” de 1929, final de especulación rampante de Wall Street

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EL INICIO DE LA GRAN DEPRESION

La Bolsa de Nueva York se desplomó y dejó en la ruina a miles de inversores. Quebraron 600 bancos.

POSTAL DE EPOCA. UNA VISTA DE WALL STREET A FINES DE LOS AÑOS 20.

El 24 de octubre de 1929 se produjo el crack. Wall reet se quebró. Más de 13.000.000 de títulos que cotizaban en baja no encontraron compradores y ocasionaron la ruina de miles de inversores que habían comprado acciones con créditos que ya no podrían pagar.

La gente entró en pánico, y quienes poseían dinero en cuentas bancarias corrieron a retirarlo. Los bancos no eran capaces de hacer frente a tal magnitud de reintegros. Se poblaron de deudas incobrables. Y a pesar de que se negaron a refinanciar las obligaciones de sus clientes, cerca de 600 instituciones financieras quebraron.

Fue el inicio de la Gran Depresión; una década de deterioro del nivel de vida, de enormes cifras de desempleo, de trabajadores vagabundos deambulando de un estado a otro de Estados Unidos huyendo de la miseria y en pos de la supervivencia. El paquete de medidas económicas y sociales del gobiernO de Franklin Delano Roosevelt, conocido como el New Deal, a menudo considerado como la salvación de la Gran Depresión, tampoco reactivó la economía, que volvió a entrar en una profunda crisis en 1937.

La crisis del 29 se expandió por todo el mundo, dando inicio a un período de contracción económica mundial. Atrás quedaron los años de consumo desaforado y de la especulación desenfrenada de Wall Street, desatados tras la bonanza que la Primera Guerra Mundial había regalado a Estados Unidos, convertido en el principal proveedor de materias primas y productos alimenticios e industriales y acreedor del mundo.

La prosperidad y el crecimiento que se iniciaron en los primeros años de la década del 20 fueron mucho más profundos y estables en Estados Unidos. En esa época se consolidaron sectores industriales nuevos como la industria eléctrica, la química y la petroquímica, la aeronáutica, la automotriz, el cine y la radiofonía. Eran los años dorados del consumismo. Y la Bolsa de Nueva York se transformó en el centro de la economía mundial, donde llegaban capitales de todo el mundo. El resto del planeta sin embargo no crecía al ritmo de EE.UU.. Hacia 1925, la acumulación de stocks empujó los precios hacia abajo, produjo desempleo y la pérdida de la capacidad adquisitiva de la población. Con todo, la especulación financiera siguió desenfrenadamente. La gente tomaba créditos para comprar acciones, cuyo valor era ficiticio. La burbuja estalló un jueves de 1929.

Written by Eduardo Aquevedo

16 septiembre, 2008 at 2:34

J. Stiglitz: crisis del neoliberalismo…

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El bumerán neoliberal
Clarín / Project Syndicate
La idea de que los mercados se corrigen a sí mismos y asignan por sí solos de manera más eficiente y equitativa los recursos estuvo en la base de las crisis de la década pasada y vuelve a mostrar su inconsistencia de cara a los riesgos actuales de la economía mundial.
El mundo no ha sido piadoso con el neoliberalismo, ese revoltijo de ideas basadas en la concepción fundamentalista de que los mercados se corrigen a sí mismos, asignan los recursos eficientemente y sirven bien al interés público. Ese fundamentalismo del mercado era subyacente al thatcherismo, a la reaganomía y al llamado “Consenso de Washington” en pro de la privatización y la liberalización y de que los bancos centrales independientes se centraran exclusivamente en la inflación.

Durante un cuarto de siglo ha habido una pugna entre los países en desarrollo y está claro quiénes han sido los perdedores: los países que aplicaron políticas neoliberales no sólo perdieron la apuesta del crecimiento sino que, además, cuando sí crecieron, los beneficios fueron a parar desproporcionadamente a quienes se encuentran en la cumbre de la sociedad.

Aunque los neoliberales no quieren reconocerlo, su ideología salió reprobada también en otro examen. Nadie puede afirmar que la labor de asignación de recursos por parte de los mercados financieros a finales del decenio de 1990 fuera estelar, en vista de que el 97% de los inversores en fibra óptica tardaron años en ver la salida del túnel; pero al menos ese error tuvo un beneficio no buscado: como se redujeron los costos de la comunicación, la India y China pasaron a estar más integradas en la economía mundial.

Pero resulta difícil ver beneficios semejantes en la errónea asignación en masa de recursos a la vivienda. Las casas recién construidas para familias que no podían pagarlas se deterioran y se destruyen, a medida que millones de familias se ven obligadas a abandonar sus hogares en algunas comunidades y el gobierno ha tenido que intervenir por fin… para retirar las ruinas.

En otras, se extiende la plaga. De modo que incluso los que han sido ciudadanos modélicos, han contraído préstamos prudenciales y han mantenido sus hogares, ahora se encuentran con que los mercados han disminuido el valor de sus hogares más de lo que habrían podido temer en sus peores pesadillas. Desde luego, hubo algunos beneficios a corto plazo del exceso de inversión en el sector inmobiliario: algunos americanos (tal vez sólo durante algunos meses) gozaron de los placeres de la propiedad de una vivienda y de la vida en una casa mayor de aquella a la que, de lo contrario, habrían podido aspirar, pero, ¡con qué costo para sí mismos y para la economía mundial!

Millones de personas van a perder sus ahorros de toda la vida, al perder sus hogares, y las ejecuciones de las hipotecas han precipitado una desaceleración mundial. Existe un consenso cada vez mayor sobre el pronóstico: la contracción será prolongada y generalizada.

Tampoco los mercados nos prepararon bien para unos precios desorbitados del petróleo y de los alimentos. Naturalmente, ninguno de esos dos sectores es un ejemplo de economía de libre mercado, pero de eso se trata en parte: se ha utilizado selectivamente la retórica sobre el libre mercado… aceptada cuando servía a intereses especiales y desechada cuando no.

Tal vez una de las pocas virtudes del gobierno de George W. Bush es la de que el desfase entre la retórica y la realidad es menor de lo que fue durante la presidencia de Ronald Reagan. Pese a su retórica sobre el libre comercio, Reagan impuso restricciones comerciales, incluidas las tristemente famosas restricciones “voluntarias” a la exportación de automóviles.

Las políticas de Bush han sido peores, pero el grado en que ha servido abiertamente al complejo militar-industrial de los Estados Unidos ha estado más a la vista. La única vez en que el gobierno de Bush se volvió verde fue cuando recurrió a las subvenciones del etanol, cuyos beneficios medioambientales son dudosos. Las distorsiones del mercado de la energía (en particular mediante el sistema tributario) continúan y, si Bush hubiera podido salirse con la suya, la situación habría sido peor.

Esa mezcla de retórica sobre el libre comercio e intervención estatal ha funcionado particularmente mal para los países en desarrollo. Se les dijo que dejaran de intervenir en la agricultura, con lo que expusieron a sus agricultores a una competencia devastadora de los Estados Unidos y Europa. Sus agricultores habrían podido competir con sus colegas americanos y europeos, pero no podían hacerlo con las subvenciones de los EE.UU. y de la Unión Europea.

Como no era de extrañar, las inversiones en la agricultura en los países en desarrollo fueron disminuyendo y el desfase en materia de alimentos aumentó. Quienes propagaron ese consejo equivocado no tienen que preocuparse por las consecuencias de su negligencia profesional. Los costos habrán de sufragarlos los de los países en desarrollo, en particular los pobres.

Este año vamos a ver un gran aumento de la pobreza, en particular si la calibramos correctamente. Dicho de forma sencilla, en un mundo de abundancia, millones de personas del mundo en desarrollo siguen sin poder satisfacer las necesidades nutricionales mínimas.

En muchos países, los aumentos de los precios de los alimentos y de la energía tendrán un efecto particularmente devastador para los pobres, porque esos artículos constituyen una mayor proporción de sus gastos. La indignación en todo el mundo es palpable. No es de extrañar que los especuladores hayan sido en gran medida objeto de esa ira. Los especuladores afirman no ser los causantes del problema, sino que se limitan a practicar el “descubrimiento de precios” o, dicho de otro modo, el descubrimiento –un poco tarde para poder hacer gran cosa sobre ese problema este año– de que hay escasez.

Pero esa respuesta es falsa. Las perspectivas de precios en aumento y volátiles animan a centenares de millones de agricultores a adoptar precauciones. Podrían ganar más dinero, si acaparan un poco de su grano hoy y lo venden más adelante y, si no lo hacen, no podrán sufragarlo, en caso de que la cosecha del año siguiente sea menor de lo esperado.

Un poco de grano retirado del mercado por centenares de millones de agricultores en todo el mundo contribuye a formar grandes cantidades. Los defensores del fundamentalismo del mercado quieren atribuir la culpa del fracaso del mercado a un fracaso del gobierno. Se ha citado a un alto funcionario chino, quien ha dicho que el problema radicaba en que el gobierno de los EE.UU. debería haber hecho más para ayudar a los americanos de pocos ingresos con su problema de la vivienda.

Estoy de acuerdo, pero eso no cambia los datos: la mala gestión del riesgo por parte de los bancos de los EE.UU. fue de proporciones colosales y con consecuencias mundiales, mientras que los que gestionaban esas entidades se han marchado con miles de millones de dólares de indemnización. Hoy hay una desigualdad entre los rendimientos privados y los sociales.

Si no están bien a la par, el sistema de mercado no puede funcionar bien. El fundamentalismo neoliberal del mercado ha sido siempre una doctrina política al servicio de ciertos intereses. Nunca ha recibido una corroboración de la teoría económica, como tampoco –ahora ha de quedar claro– de la experiencia histórica. Aprender esta lección puede ser el lado bueno de la nube que ahora se cierne sobre la economía mundial.

XXVII Congreso de la asociación latinoamericana de sociologia (ALAS), Argentina, 2009. Convocatoria.

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XXVII CONGRESO ALAS
“Latinoamérica interrogada. Depredación de Recursos Naturales, Democracia Participativa, Escenarios Productivos y Construcción de Conocimiento”
31 de agosto al 4 de Septiembre de 2009
Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires
Convocatoria
Latinoamérica interrogada

Puesta en marcha

Latinoamérica se ha configurado como designación de un espacio social, y este recorte territorial y poblacional ha cobrado históricamente distintos significados, pasando de la negatividad de lo impuesto a una identidad que le fuera propia, autónoma, en medio de un juego de seculares enajenaciones, entre conflictos arrasadores y luchas por disputar un horizonte impuesto, aherrojado. Empeño liberador que se renueva con vigor en estos inicios del siglo XXI, pese a las dominaciones sucesivas y a las destemplanzas de las décadas neoliberales precedentes, cuyas vestiduras ocultan, como disfraces, los gritos de la resistencia. Y una y otra vez emerge la necesidad del auto-descubrimiento social: la desnudez de la mano tendida hacia lo alto, rememorando la monumental escultura erigida en San Pablo, territorio flujo latinoamericano incrustado como un gran río que fluye desde la palma hasta los confines del brazo que se hunde o emerge, según se vea, desde la tierra, abertura a la interrogación. Geografía tatuada como metáfora en esa segunda A de ALAS.

Alas, la Asociación Latinoamericana de Sociología, no ha cesado durante más de medio siglo (1950-2007) de colocar en debate crítico la realidad social latinoamericana, estableciendo así un lenguaje propio que la distingue. La hora indica que podremos continuar en esta tarea, recurriendo a nuevos significados con un atributo redoblado: intensificar el debate crítico y colectivo a partir de interrogar e interrogarnos en esta hora latinoamericana. La Sociología y las Ciencias Sociales aún no han abandonado en buena medida las certezas pedagógicas, luego de tan largos caminos recorridos es quizás el momento de renovar esfuerzos por producir las interrogaciones que permitan contribuir con los cambios necesarios que exigen hoy radicalmente la inclusión y la justicia social latinoamericana y caribeña.

El XXVII Congreso ALAS 2009 en Buenos Aires se constituye así en una gran oportunidad de encuentro para la Sociología y las Ciencias Sociales. Estamos decididos a construir a partir de este objetivo un motivo para consolidar el movimiento intelectual latinoamericano en Ciencias Sociales y tomar el Congreso como motivo para fortalecer la participación multitudinaria y diversa. Así la invitación queda fijada como un desafío común de responsabilidades trascendentes, alejando si fuera posible esta simulación de las certezas de lo preconcebido, renovando la base material del encuentro dialógico, como infraestructura necesaria para la interrogación científica, académica, social, cultural. Nos atrevemos a afirmar que sin esta materialidad resultará quizás muy difícil alejarse de los espectros de la clarividencia iluminista, a la hora de recuperar el pensamiento crítico y colectivo latinoamericano.

En este escenario con continuidades y rupturas frente al neoliberalismo en la Región Latinoamericana y del Caribe se presenta el desafío de la contribución de las Ciencias Sociales a colocar en debate en el XXVII Congreso ALAS en cuatro ejes temáticos claves:

1. Depredación recursos naturales y conflicto ecológico
2. Ciudadanía y democracia participativa
3. Nuevos escenarios productivos en América Latina
4. Construcción de conocimiento

Para toda información, ver Sitio Web ALASXXVII CONGRESO ALAS 2009, ARGENTINA. PORTAL OFICIAL

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