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Camila Vallejo: "Me gustan Evo Morales y Correa". Entrevista y aclaración posterior…

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ROCÍO MONTES ROJAS 15/01/2012

"Estoy cansada física y mentalmente. Siento una carga muy grande. La gente quiere que tenga respuesta para todo y tienen la expectativa de que voy a cambiar Chile, yo sola. En la calle me gritan: ‘¡Los apoyamos, no nos abandonen!’. Pero la responsabilidad, chucha, es de todos. Yo soy solo una joven de 23 años…".

Cuando Camila Antonia Amaranta Vallejo Dowling intenta volver a ser la veinteañera desconocida de hace un año, apaga su móvil destartalado y se traslada a una casa del Cajón del Maipo, una localidad en la precordillera, a unos 52 kilómetros de Santiago. Fue lo que hizo el 31 de diciembre junto a un pequeño grupo de amigos para pasar la Nochevieja. El Partido Comunista, donde milita desde los 19 años, ofreció al día siguiente el tradicional caldillo de congrio con el que festeja la llegada del Año Nuevo junto a la prensa. Pero la icónica dirigente universitaria, protagonista del movimiento estudiantil chileno, amante del rock clásico y la bossa nova, del hip-hop y la cumbia, no acudió a la celebración.

En diversos lugares del planeta la han descrito como la joven y bella revolucionaria que ha cambiado la topografía del debate político y social chileno en tan solo nueve meses. La estudiante de Geografía ha sido comparada con el Che Guevara y La Pasionaria. Ha recibido hasta treinta peticiones diarias de entrevistas. Un jubilado de la ciudad de Valparaíso se tatuó su rostro en el brazo. Un cantante alemán le compuso una canción que subió a YouTube. Pero, sin contabilizar la fama que la precede, y su belleza alabada por hombres y mujeres, Camila Vallejo parece ser una joven normal que se apasiona e indigna por los mismos motivos que la mayor parte de su generación.

La entrevista se realiza en la sede de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh), de la que ella es vicepresidenta. Es una casona grande y antigua, ubicada en el centro de Santiago, donde en los años setenta funcionó el cuartel general de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), la policía política de la dictadura de Pinochet. En el cuartel tenía su oficina Manuel Contreras, condenado a presidio perpetuo por crímenes de lesa humanidad. Camila Vallejo no recuerda nada de esos años. El 11 de marzo de 1990, el día que terminó el Gobierno de Pinochet, ella tenía un año y nueve meses.

Pregunta. ¿Qué le evoca la palabra dictadura si no la vivió?

Respuesta. La imagen que me he construido a partir de los relatos es la del temor constante. Dormir con ropa por el miedo a que te vinieran a buscar por la noche, los disparos en las poblaciones, las reuniones clandestinas. Finalmente, la generación que vivió a flor de piel ese periodo quedó traumatizada, producto de esa represión. Y por esta razón, ya llegada la democracia, comenzó a reinar el individualismo y la idea de que es mejor no meterse en política, porque no siempre las cosas terminan bien.

P. ¿Qué diferencia a su generación de la de sus padres?

R. Nuestra generación no tiene temor. Y por eso, a diferencia de nuestros padres, no nos cuesta denunciar que en Chile hay abuso, represión, que los empresarios están robando y que los políticos muchas veces son unos sinvergüenzas.

Chile ha cambiado bruscamente en los últimos meses. El descontento que la población acumulaba desde hace años ha tomado forma de protestas, huelgas y cacerolazos. Los jóvenes salieron a la calle para exigir educación pública gratuita y de calidad. El conflicto desbordó al Gobierno del presidente Sebastián Piñera. Fue perdiendo poco a poco popularidad, hasta llegar a un 23% a finales de 2011. El centro izquierda, que estuvo en La Moneda durante 20 años, quedó paralizado. Camila Vallejo se transformó en el principal rostro de la metamorfosis. Blindada por un grupo de guardaespaldas, la universitaria de ojos claros y piercing en la nariz encabezó cientos de marchas.

La indignación chilena no es fruto de una crisis económica. Este país crece a un ritmo del 6%. La pobreza pasó de un 45% a un 15% entre 1987 y 2009. Sin embargo, el 10% de los chilenos más ricos gana 27 veces más que el 10% más pobre, según un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). "Hay profundas inequidades sociales, poca democracia y un nivel intolerable de abusos", dice Camila Vallejo mientras revuelve lentamente una taza de café.

"Trabajamos muchas horas al día, somos esclavos de las deudas, nos estafan en las cuentas de luz y de agua y, como no tenemos tiempo para el ocio, tampoco reclamamos por las cosas que nos parecen justas. Hemos acumulado frustración y descontento. Todo eso fue lo que estalló en 2011. Chile despertó y nosotros estamos aquí para cuestionar, combatir y no seguir reproduciendo el sistema", explica.

P. Chile es uno de los pocos países del mundo donde no es legal el aborto terapéutico. ¿Cree que es justo que en el extranjero se le retrate como uno de los más conservadores de Latinoamérica?

R. Es contradictorio, porque si bien somos el país más neoliberal del mundo, en Chile existe mucho conservadurismo en los valores, tanto en la derecha como en el centro y la izquierda política.

P. ¿A qué se refiere?

R. Nos falta avanzar con respecto a los derechos de las minorías sexuales. Estoy de acuerdo con el aborto en varias circunstancias. Primero es necesario respetar la autodeterminación de la mujer, antes de traer al mundo a alguien que no va a ser compatible con la vida que quiere su madre. Hoy en día, las que tienen plata lo hacen y, finalmente, es una libertad que está condicionada a tu capacidad de pago. También estoy a favor de la despenalización de la marihuana, porque cuando se legaliza existe la posibilidad de controlar el narcotráfico.

De acuerdo con una encuesta reciente, el 39% de la población dice estar "muy indignada". Una de las teorías que se han levantado en este país para explicar el descontento es la irrupción de la clase media que dejó la pobreza en las últimas dos décadas. Los Gobiernos de la Concertación prometieron que la forma más eficiente de resolver los problemas de inequidad era a través de la educación. El modelo instalado en el Gobierno de Pinochet, sin embargo, no cambió sustancialmente y los resultados siguieron siendo mediocres y desiguales. La gente se hartó y estalló el conflicto social. La familia Vallejo Dowling pertenece a ese grupo.

"A mi edad mis padres eran pobres, supervivientes. Cuando se conocieron en el mundo del teatro tenían que vender empanadas para vivir. Militaban en el Partido Comunista, pero no eran dirigentes", relata la universitaria. Aunque ella ahora vive en un piso que arrienda en el centro de Santiago, fue criada en la comuna de La Florida en el sur de Santiago. Es una zona de clase media donde, sin embargo, hay chabolas que conviven con modernos centros comerciales y autopistas. Fue el escenario donde Camila Vallejo comenzó a "indignarse con la situación chilena". Y cuando entró a la Universidad de Chile, la pública más importante del país, comenzó a militar en el Partido Comunista.

P. A diferencia de lo que ocurre en la actualidad, donde los comunistas están en el Congreso, durante la dictadura el partido tomó la vía armada.

R. El pueblo tiene derecho a combatir en masa la violencia estructural que existe en la sociedad. Y nosotros nunca hemos descartado la posibilidad de la vía armada, siempre y cuando estén las condiciones. Sin embargo, en este momento, ese camino está totalmente descartado, porque la tensión que hoy día existe es neoliberalismo versus democracia.

Aunque ella no lo reconozca, en ocasiones ha sido una militante algo indisciplinada. Tras la muerte de Kim Jong Il, por ejemplo, criticó públicamente la decisión de su partido de enviar condolencias formales al Gobierno de Corea del Norte.

P. Pero nunca ha hecho reproches a Cuba, donde estuvo en 2009 al conmemorarse los 50 años de la revolución.

R. No es comparable. Cuba no es el mejor modelo de democracia que uno pueda reconocer mundialmente, pero se han logrado muchos avances que en Chile, por ejemplo, no hemos logrado. Siempre hay sectores reaccionarios que porfiadamente defienden las libertades individuales sobre los derechos universales. Los chilenos resguardan la libertad de empresa sobre el derecho a la educación. De cualquier forma no creo que sea el momento de debatirlo, porque tampoco manejo muchos elementos.

Además de indignados, los chilenos no confían en sus instituciones. Una encuesta reciente revela que todas han perdido respaldo ciudadano: las Fuerzas Armadas, la Iglesia católica, los medios de comunicación, el Gobierno, las empresas privadas, la Justicia, el Congreso y los partidos políticos, que hoy por hoy son los más desprestigiados. Solo un 16% de los chilenos, de hecho, cree que la democracia en este país funciona bien.

P. Es la cuarta figura política mejor valorada en Chile y ya se señala que será candidata a diputada.

R. Esto no se resuelve con que yo sea candidata, da igual. El verdadero desafío es que debe haber gente dispuesta a cambiar la correlación de fuerzas en los espacios donde se toman las decisiones. Si no nos gusta cómo funcionan las cosas, tenemos que hacernos cargo. Debemos disputar el Parlamento para que sea realmente representativo y no esté ocupado por burócratas.

P. El 26 de enero estará en Berlín y el 2 de febrero llegará a Italia. ¿Qué piensa de Europa?

R. Pienso que el desarrollo de los países del Norte se produce gracias al subdesarrollo de los países del Sur. Europa, por una parte, y Latinoamérica, Asia y África, por otra. Siempre tiene que haber sitios saqueados para que otros disfruten del placer de los excesos. Los europeos fueron parte del proceso de colonización que arrasó con nuestros pueblos originarios. La aplastaron, masacraron, esclavizaron…

P. ¿Genocidio?

R. Es que es un hecho probado que hubo genocidio en Latinoamérica. Aquí se eliminó con la espada y con la cruz. Y también se explotó la naturaleza, nuestros recursos naturales. Y los siguen extrayendo como sanguijuelas. Las multinacionales, ¿de dónde vienen? De España, de Estados Unidos…

P. ¿Qué tipo de izquierda latinoamericana la identifica? ¿La de Dilma Rousseff, Hugo Chávez, Cristina Fernández o Fidel Castro?

R. De todas hay que sacar elementos, porque tienen sus particularidades según su desarrollo histórico y realidad política. Pero me gusta mucho lo que está haciendo Rafael Correa en Ecuador, Evo Morales en Bolivia y José Mujica en Uruguay.

P. ¿Haría campaña por una eventual reelección de la expresidenta chilena Michelle Bachelet, dado que el Partido Comunista podría hacer una alianza con la Concertación?

R. Jamás estaría dispuesta a hacer campaña por Bachelet ni a llamar a los jóvenes a votar por ella. Nadie me asegura que su programa sea representativo de las ideas que el movimiento estudiantil ha planteado. Y yo no recibo órdenes del partido. Todo pasa, finalmente, por una decisión personal. A mí nadie me va a obligar.

P. ¿Cómo va a evolucionar el movimiento estudiantil en Chile?

R. Este movimiento es el puntapié inicial de un proceso social por el cual seguiremos trabajando. Queremos conseguir reformas estructurales en el sistema educativo, pero también la construcción de un país con mayores derechos y garantías por parte del Estado. La extinción del movimiento estudiantil no es una posibilidad.

EL PAIS.COM

Aclaración a entrevista del diario El País

Por Camila Vallejo
 
Camila Vallejo

 
 

En la edición electrónica del diario español El País, con fecha 15 de Enero, fue publicada una entrevista que me realizó la cual ha sido replicada por diversos medios nacionales. Al respecto, me gustaría hacer un par de aclaraciones y reflexiones sobre algunos de los contenidos de ésta.

El formato de una parte de la entrevista da cuenta de cierto tono de dureza que no se condice con la intención de mis palabras. Pues para ser objetivos, a la fecha, los comunistas no hemos definido nuestro candidato presidencial y nuestra apuesta es que dicha decisión pase por todas las fuerzas políticas y sociales de oposición que están dispuestas a avanzar a un cambio profundo del modelo económico y político del país.

La candidatura que provenga del mundo e historia de la Concertación, cuenta con la justa deslegitimación por parte de un sector social mayoritario dada la profundización al modelo de desarrollo neoliberal a la cual se abocó esta coalición, apostando a la desmovilización y a la descomposición del tejido social.

Para nosotros, no es una opción viable dar un apoyo a las mismas ideas que administraron el sistema por 20 años.

Lo que hoy busca nuestro Partido y propone al conjunto de la sociedad chilena, es la conformación de un Gobierno de Nuevo tipo que represente fielmente los intereses del mundo social donde los ejes estarán en temas como la educación pública gratuita y de calidad, el fin al lucro, nueva Constitución, una nueva ley electoral y reforma al binominal, plebiscito, reforma tributaria y nacionalización del cobre y el agua, entre otros elementos que permitan avanzar hacia una sociedad donde se garanticen derechos sociales universales, se ensanche y profundice la democracia y se pueda convivir en mayor armonía con el medio ambiente.

En otras palabras, no habrá apoyo a candidatura alguna que no se comprometa con un programa serio, que refleje los cambios políticos y económicos que la sociedad chilena está demandando y que pasan por transformar el actual modelo.

El próximo candidato deberá representar fielmente las demandas que han emergido durante este periodo donde la ciudadanía ha despertado.

Nuestra propuesta es un Gobierno que sustente su gobernabilidad en un mundo social organizado y no en meros equilibrios parlamentarios. Y eso, junto con el carácter explícito anti-neoliberal, son aspectos que los comunistas impulsaremos a la hora de proponer una alternativa de Gobierno.

Finalmente, me gustaría poner énfasis en que los comunistas elegiremos nuestro candidato presidencial, de la misma manera en que tomamos nuestras decisiones: luego de un proceso intenso de discusión programática y de forma colectiva, donde cada integrante de nuestro Partido se hará partícipe del debate y la toma de dicha decisión.

De esta manera, específico, mi candidato presidencial será aquél que como colectividad acordemos con miras a un mayor bienestar social y a un gobierno de mayor justicia e igualdad social.

Demás está decir que, la discusión presidencial, es sumamente apresurada, dada las importantísimas responsabilidades que tiene el mundo social y las fuerzas de izquierda este 2012: proyectar las movilizaciones y las demandas que emergieron del despertar del 2011 y desplazar a la derecha de los municipios, apostando por darle un nuevo carácter a los gobierno locales, fomentando la participación ciudadana, mejorando el acceso a los derechos sociales, construyendo municipios modernos, cercanos a las necesidades de los vecinos y que fomenten la organización social.

Tratar de presionar a los dirigentes sociales, estudiantiles o a la ciudadanía en general a definir una postura en torno a una figura carente aún de contenido programático es inoportuno y un vicio por lo demás, de esta añeja forma de hacer política.

Radio Cooperativa.cl

Chile: la Concertación y la Oposición en la vía del suicidio político… E.A.

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Eduardo Aquevedo, Sociólogo y Economista

A menos que todo ocurra en el más completo misterio, las fuerzas de la oposición “realmente existente” en Chile siguen cavando su propia tumba.

En un año en que ya los problemas no pueden más esconderse bajo la alfombra ni eludirse responsabilidades de parte de ningún sector, no surge ni parece en vias de construcción una alternativa frente al gobierno de los empresarios y de las transnacionales que nos rige. La educación emergió en el 2011 como un problema central de las preocupaciones ciudadanas, que llegó para instalarse durablemente en la conciencia púbica y con una manifestación social activa y constante. Pero ésta, por importantísima que sea, es sólo la punta del iceberg. Lo que este movimiento cuestiona y desligitima profundamente es el modelo social y económico chileno heredado por la dictadura y remendado superficialmente por la Concertación, digan lo que digan sus mentores. Ello fue evidenciado y constatado con indisimulada preocupación por la “flor y nata” del empresariado chileno reunido en el reciente encuentro de ENADE y en diversos otros foros empresariales y políticos. Por otro lado, las diversas encuestas constatan ese hecho regularmente, como ya lo mencionó en ENADE con datos duros el director de Adimark, Roberto Méndez, amigo personal del Presidente Piñera.

Pues bien, tanta evidencia acerca del problema de fondo que quedó en sólida evidencia durante el año 2011, acicateado por un poderoso movimiento estudiantil y una protesta social que alcanzó las dimensiones del más importante “estallido social” registrado en la post dictadura, no es asumida ni por el Gobierno ni por una heterogénea y débil Oposición. Que el Gobierno no lo asuma no es incomprensible, dadas sus congenitales ataduras con los gestores originarios del modelo neoliberal dominante, los Buchi y demás próceres guardianes del templo mercantil, organizados principalmente en la UDI. Esta es sin duda una barrera infranqueable para soñar en una modificación importante del modelo educacional y socio-económico imperante. De modo que no pidamos “peras al horno”.

El Gobierno de Piñera esta maniatado a esa ortodoxia y lo máximo que puede conceder son cambios marginales, secundarios, que no afecten el modelo de mercado. Becas hasta cierto límite (60% máximo para segmentos más precarios), bajas de tasas de interés para los créditos, superintendencia para vigilar a medias el cumplimiento de una ley que proscribe el lucro en la educación superior, y algunas medidas más de tipo cosmético que no rozan los temas de fondo. Por ejemplo, nada de aportes basales que romperían con la lógica brutal del autofinanciamiento de las instituciones, ni aportes extraordinarios para revitalizar el sistema público primario y secundario, ni tampoco crear un segmento público importante en el ámbito de la educación técnica controlada por empresarios privados, etc. Es decir, ni educación pública de calidad, ni gratuidad de acceso al sistema, ni fin al lucro en la educación, esto es, nada con lo esencial de las demandas estudiantiles y ciudadanas. De modo pues que si alguien espera que el gobierno actual pudiera ceder en temas esenciales merced a las protestas sociales y a la pérdida de apoyo público (35% actualmente de respaldo al Gobierno según Adimarx, y apoyo de más del 70% a las demandas estudiantiles), puede quedarse sentado esperando un milagro que nunca llegará.

Pero que la Oposición y la Concertación no construyan aún un acuerdo claro y coherente para enfrentar y responder con una propuesta global, sistémica, de real centro-izquierda, que asuma la profunda demanda social existente, de ruptura con el modelo no sólo educacional (lo que ya pasa a ser lo mínimo y más urgente) sino, simultáneamente, con el modelo social y económico imperante, es total ceguera política o brutal síndrome suicida, que les seguirá distanciando de la reivindicación y apoyo ciudadanos. Ello sólo pavimenta la segura perpetuación en el poder político y socio-económico total a la ultraderecha.

Una Propuesta global, sistémica, implica no sólo una reforma educacional profunda, sino también reforma de la salud, del sistema previsional, del mercado laboral dominado por la precariedad más ignominiosa, política reindustrializadora de segunda generación que supere el modelo primario-exportador existente, con instauración progresiva de un poderoso sector público y de regulaciones estrictas que sirvan de motor de esos cambios indispensables, donde una reforma tributaria progresiva “en serio” (que recaude al menos el 25% respecto al PIB) de sustento sólido a dichos cambios estructurales.

Pero junto con esas reformas socio-económicas, se trata también de generar una nueva institucionalidad política, fin al binominal, sistema plebiscitario para zanjar los grandes desacuerdos entre la ciudadanía y el poder político vigente; en fin, término radical de todos los enclaves autoritarios y antidemocráticos heredados de la dictadura, que implica en definitiva una nueva Constitución. En el fondo se trata de promover una profunda reforma democrática, que avance resueltamente hacia el fin de una sociedad marcada profunda y estructuralmente por la desigualdad y la exclusión en todos los ámbitos.

Como se observa, se trata nada más y nada menos que de reivindicaciones rigurosamente democráticas, pero que suenan “revolucionarias” en el contexto de una sociedad fragmentada, desigual y antidemocrática como la nuestra. Romper con el paradigma neoliberal dominante no tiene pues, necesariamente, nada de “socialista”, ni implica tampoco copiar modelos supuestamente de “izquierda” latinoamericanos con dudosas perspectivas, sino asumir un realista y probado paradigma alternativo de “socio-economía mixta” y de democratización efectiva como ya existe en el norte de Europa con innegable éxito (donde, por ejemplo, existe ya desde hace décadas educación pública gratuita y de la más alta calidad a escala internacional, con son los casos de Finlandia, Noruega o Suecia, por citar algunos de ellos).

Si la oposición no es capaz de asumir ese programa democrático básico reivindicado ya por la sociedad, será condenada y barrida por la historia, además de derrotada irremediablemente por una derecha en el poder de la cual teme aún diferenciarse claramente. Temor que no es infundado, dados los importantes compromisos e intereses que atan también a influyentes sectores de la Concertación con el modelo de mercado, especialmente en la DC y otros partidos, tanto en el negocio de la educación, la salud, las AFP, las hidroeléctricas, las Forestales, el transporte privado, etc.

El problema es si las organizaciones políticas opositoras serán capaces de “operarse” de esas influencias “fácticas”, económicas e ideológicas, e imponer una gran reforma en sus propios partidos, rompiendo así con el modelo de mercado y edificando en un plazo breve un verdadero programa alternativo, o si deciden de hecho el suicidio político definitivo.

Written by Eduardo Aquevedo

12 diciembre, 2011 at 11:12

Gabriel Salazar: Perspectivas históricas del movimiento social-ciudadano chileno…

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Gabriel Salazar*, in The Clinic

06 Agosto, 2011

La historia socio-política de Chile muestra que los movimientos ciudadanos, cuando han procurado ejercer la soberanía y el poder constituyente que les son inherentes, han sido reprimidos por ambas clases políticas (la militar y la civil), bajo acusación de “anarquismo” y “desquiciamiento del orden público”. Así ocurrió con el movimiento ciudadano que derribó la dictadura de O’Higgins en 1822 y redactó la Constitución Popular de 1828, pues fue aplastado por el golpe de Estado fraguado por Portales (civil) y Prieto (militar) en 1829. Lo mismo, el movimiento encabezado por los trabajadores (FOCH), los estudiantes (FECH) y los profesores (AGPCH), que en 1925 convocó a una Asamblea Popular Constituyente, fue traicionado en sucesión por los “caudillos” Alessandri Palma (civil) e Ibáñez del Campo (militar), que impusieron una Constitución Liberal que fue la antítesis de la propuesta por la ciudadanía.

En el primer caso, la ciudadanía se organizó en base a “pueblos” (comunidades urbanas locales) y “asambleas provinciales”. En el segundo, bajo forma de una Asamblea popular deliberante, constituida por los actores sociales con sedes a todo lo largo del territorio. En el primer caso, el objetivo fue derribar la dictadura de O’Higgins y dar al país una Constitución “Popular-Representativa”. En el segundo, derribar el decadente Estado liberal ‘portaliano’ y construir un Estado Nacional-Desarrollista.

El Estado Neoliberal que, terrorismo militar mediante, fue erigido entre 1973 y 1980, es ilegítimo por nacimiento, ineficiente por haber agudizado la desigualdad social, y no-representativo por no contar con la confiabilidad y credibilidad ciudadanas. Hay razones de sobra, pues, para que la ciudadanía se prepare para ejercer su poder constituyente. Ha acumulado suficiente memoria del alejamiento estatal (desde 1973), de la omnipresencia del Mercado (desde 1980) y pruebas contundentes de la crisis terminal que corroe el régimen que la domina (desde 1997).

La nueva movilización ciudadana muestra autonomía (no está manipulada por el Estado, ni por partido político, ni por caudillos), convergencia espontánea de actores sociales de presencia nacional (estudiantes, pobladores y profesores, sobre todo, con apoyo parcial de sindicatos, empleados y otros sectores). Está animada por una cultura social autogestionaria con 35 años de desarrollo… Pero está a medio-camino. Necesita ampliar su articulación de actores y definir un itinerario de empoderamiento continuo. El movimiento estudiantil es el que trae el mayor bagaje de temas ‘soberanos’ (la autogestión juvenil viene ‘asesorada’ por las nuevas ciencias históricas y sociales, que han elaborado una gran “caja de herramientas” sobre la realidad chilena, que no existía en 1970) junto a una decidida voluntad de cambio. Lo mismo cabe decir del nuevo movimiento de pobladores. Los otros actores, en cambio, tienden a regirse aún por prácticas de cuño ‘representativo’, razón por la que deberían revisar y actualizar sus métodos de acción para asumir las prácticas de ‘soberanía’ que están proponiendo los ciudadanos. Es el caso notorio de la CUT, que está controlada por una cúpula asimilada al régimen político (en crisis) dependiente de la Constitución (espuria) de 1980.

La crisis está. El proceso de empoderamiento ciudadano, también. Hay pues razón y fuerza para “avanzar sin transar”. El problema es definir cuál es la lógica de los pasos siguientes. Aparentemente, hay dos rutas: a) la de deliberación popular continua, que implica desarrollo del ‘poder constituyente’, de plazo socio-cultural y b) la ruta tradicional de negociación, acuerdos parciales, frentes políticos y avance por etapas, con plazos de calendario. La primera es, sin duda, la ruta estratégica, de proceso continuo y soberanía creciente. La segunda, un atajo lateral, táctico, con acción discontinua (plebiscitos intermitentes). No son vías antagónicas, sin duda; pero es una, sobre todo, la que cultiva en serio el poder popular.

Y hay, también, riesgos: a) la represión (¿no es tiempo ya que la ciudadanía controle también el sistema educativo de las Fuerzas Armadas y de Orden?); b) la oligarquización o caudillización del movimiento, y c) la negociación desmovilizadora, con efecto colateral re-legitimante de las clases políticas que se quiere cambiar.

Sólo cabe deliberar, concordar, imponer y no transar.

La Reina, julio 24 de 2011.

* Gabriel Salazar, Historiador y Sociólogo, Premio Nacional de Historia, 2006, Chile

Encuesta CEP (Julio 2011): Piñera alcanza sólo 26% de apoyo y 53% de rechazo…

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Encuestas CEP Y ADIMARK mes de Julio

Encuesta CEP lo sitúa con sólo el 26% de apoyo

De mal en peor: movimientos sociales hacen caer a Piñera estrepitosamente en aprobación ciudadana

El resultado del sondeo enciende las alarmas en el oficialismo, considerando que hay un sector de la derecha tradicional que tampoco está conforme con el desempeño de la actual administración. El estudio, sin embargo, no registró el impacto en la opinión pública del cambio de gabinete. [Actualizada]

por Claudia Rivas Arenas, El Mostrador
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Hasta un 26% cayó la aprobación del Presidente de la República Sebastián Piñera según la última encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP), convirtiéndose en la más baja de la historia de los sondeos realizadas por la entidad. Paralelamente, la desaprobación a la forma cómo está conduciendo el gobierno llegó al 53 por ciento.

De este modo, el jefe de Estado cayó 18 puntos respecto de la medición anterior de noviembre-diciembre de 2010. Hasta ahora el piso pertenecía al ex presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle, quien tras la crisis asiática llegó a marcar 28% de aprobación en mayo de 1999.

Las cifras entregadas este jueves por el CEP no hacen más que ratificar los resultados que con anterioridad han mostrado otras encuestas, como la Adimark, y que sancionan con dureza la forma cómo se ha manejado la actual administración desde el mandatario hasta los ministros en un escenario de permanente conflicto y movilizaciones.

En este sentido, las coaliciones oficialista y opositora no resultan mejor paradas que el gobierno, por cuanto la Concertación alcanza sólo el 17% de respaldo por la forma en que está ejerciendo su labor, cayendo desde el 24% que recibió en la encuesta anterior. Lo propio ocurre con la Coalición por el Cambio, que empata con sus adversarios políticos en desaprobación y baja estrepitosamente su aprobación desde el 41 al 24%.

Tal como lo indica el estudio, la opinión pública tampoco está conforme con la forma cómo el gobierno está manejando la economía. Ello, porque el 53% la desaprueba, mientras que sólo el 25% le entrega su respaldo al manejo de la administración Piñera.

Caída en atributos

Respecto de sus cualidades, el jefe de Estado también fuertemente, no sólo en aquellas más débiles que siempre le han sido más esquivas, sino también las que durante mucho tiempo se destacaron como sus principales fortalezas. Es así como ante la pregunta “con relación a las presiones de instituciones, grupos y personas, “¿cree usted que el gobierno de Sebastián Piñera, ha actuado con firmeza o debilidad?”, los consultados se inclinan en 25% por que lo ha hecho con firmeza, y un elevado 64% a que ha actuado con debilidad.

En la misma línea, y siguiendo con la misma pregunta de base, consultados acerca de la destreza y habilidad o falta de ella con que ha actuado el mandatario, el 26 por ciento decreta que ha actuado con destreza y habilidad, mientras que el 62% restante, que lo ha hecho sin destreza y habilidad. Ante la pregunta sobre si el mandatario da confianza o no, el 31% estima que sí, y el 61% que no. Asimismo, el 21% de los encuestados lo considera cercano, el 70% lo ve lejano.

los factores educación e Hidroaysén

Frente a la consulta de cómo lo ha hecho el gobierno en distintas materias, donde se han producido las más fuertes alzas de insatisfacción es en educación, donde cayó de 32% en la última medición a 10% la cifra de quienes estiman que el gobierno lo ha hecho bien o muy bien. Por el contrario, el número de quienes creen que lo ha hecho mal o muy mal se disparó a 58%.

Al mismo tiempo, el 51% estima que el gobierno lo ha hecho “mal o muy mal” en su manejo del conflicto por la aprobación de Hidroaysén; el 48% que lo ha hecho mal o muy mal en el manejo de la delincuencia; el 47% estima lo propio en materia de reconstrucción, y el 57% que lo ha hecho “mal o muy mal” en pobreza.

Los mejor evaluados

En esta encuesta CEP la ex presidenta Michelle Bachelet tiene el mérito de ser la mejor evaluada entre los personajes políticos, con el 79 por ciento de evaluación positiva y sólo 8,0 de negativa. Le sigue el ministro de Obras Públicas, Laurence Golborne, con 71% de positiva y 7,0% de negativa.

En tercer lugar aparece con 46% la senadora DC Soledad Alevear, quien obtiene el tercer lugar. Le siguen Carolina Tohá, Andrés Velasco, Ricardo Lagos Escobar, Evelyn Matthei, Joaquín Lavín, Marco Enríquez-Ominami, Ricardo Lagos Weber, Ena von Baer, Rodrigo Hinzpeter, y en el 13º lugar aparece el Presidente Sebastián Piñera con 34% de evaluación positiva y 35% de negativa.

Por ultimo, las figuras más importantes de la Concertación según el estudio son la ex presidenta Michelle Bachelet, con 38%, seguida de lejos por Ricardo Lagos Escobar y Ricardo Lagos Weber (con 3,0% cada uno) y Carolina Tohá y Marco Enríquez Ominami con (2,0% cada uno).

En el oficialismo, en tanto, la figura más importante, exceptuando al Presidente Piñera, es Golborne (26%), seguido mucho más atrás por Joaquín Lavín (11%), Hinzpeter y Pablo Longueira –este último recién integrado al gabinete- con dos por ciento cada uno, y Evelyn Matthei con el uno por ciento.

Metodología

El trabajo en terreno de la encuesta CEP se realizó entre el 24 de junio y el 24 de julio, siendo entrevistadas 1.554 personas mayores de 18 años que residen en sectores urbanos y rurales de todo el país, con 95% de confianza y un error muestral de tres por ciento.

Encuesta Adimark: Presidente Piñera obtiene un 30% de aprobación contra un 62% de rechazo

El rechazo al Mandatario sube dos puntos y los niveles de aprobación bajan uno en comparación con el mes anterior, cuando obtuvo un 31% de aceptación y un 60% de desaprobación. Estos son los peores resultados en lo que va de la administración Piñera. Los atributos del Presidente también caen.

por Javier Canales – 02/08/2011 – 10:24/La Tercera
LOS ATRIBUTOS TAMBIEN CAEN

En materia de atributos, el Mandatario experimenta una baja en todos, a excepción de ‘es querido por los chilenos’, que se mantiene en 37% al igual que el mes pasado, luego de caer nueve puntos.

El atributo ‘es activo y energético’, que históricamente ha sido uno de los mejores evaluados, disminuye ocho puntos, cayendo de 62% a 54%. La misma cantidad de puntos bajó la ‘capacidad para enfrentar situaciones de crisis’, que cae de 59% a 51%.

Lo siguen los atributos de ‘cuenta con autoridad’, que cae cinco puntos (de 53% a 48%); ‘cuenta con liderazgo’, que cae tres (de 50% a 47%); y ‘cuenta con capacidad para solucionar problemas del país’, que baja siete puntos (de 51% a 44%).

Más abajo, ‘es respetado por los chilenos’ baja cinco puntos (de 44% a 39%), y ‘es querido por los chilenos’ se mantiene en 37%.

Entre los peores evaluados se ubican ‘genera confianza’, que baja tres puntos, de 39% a 36%; y ‘es creíble’, que cae seis puntos, de 39% a 33%.

La gestión del Presidente Sebastián Piñera obtiene un 30% de aprobación y un 62% de rechazo. Así lo dio a conocer hoy la encuesta Adimark, correspondiente a la evaluación del mes de julio, cuyos resultados fueron publicados esta mañana.

Los niveles de evaluación positiva del Mandatario experimentan así una leve baja en comparación con los registrados por la misma encuesta el mes pasado, cuando alcanzó un 31% de aprobación contra un 60% de rechazo.

En tanto, la evaluación general al gobierno baja dos puntos su aprobación, cayendo del 31% que registraba en junio al 29% obtenido ahora en la medición de julio. La desaprobación al gobierno sube también dos puntos: de 62% en junio a 64%. Así, la evaluación a Piñera es superior a la del gobierno en su conjunto.

Luego del peak de popularidad obtenido por el Presidente tras el exitoso rescate de los mineros en octubre pasado -cuando registró un 63% de aprobación contra un 26% de rechazo- los niveles de evaluación positiva han ido bajando poco a poco, mientras han aumentado los de desaprobación.

Esta tendencia a la baja se acrecentó durante los últimos tres meses, que se han visto marcados por las masivas protestas ciudadanas por diversos motivos. Durante junio, además, se registraron protestas en las zonas afectadas por el terremoto, el gobierno debió enfrentar cuestionamientos al proceso de reconstrucción, y se mantuvo en agenda el conflicto estudiantil.

El mes recién pasado, además, se registró el segundo y mayor ajuste de gabinete efectuado por el Mandatario en lo que va de su gestión, cuando concretó un cambio de ministros en ocho de las 22 carteras.

Se espera que este jueves sea dada a conocer la encuesta realizada por el Centro de Estudios Públicos (CEP), una de las más reputadas a nivel nacional, la que, según se prevé, registraría niveles similares a los obtenidos por la Adimark.

Encuesta Adimark (Mayo 2011): respaldo a Piñera cae a 36% y aumenta rechazo a 56%…

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Aprobación de Piñera se desploma y cae al mínimo histórico de la derecha

De esta forma, el gobierno se sitúa en el umbral histórico de la derecha, que desde el Siglo XX ha significado al menos un tercio del electorado para el sector. La evaluación de los atributos personales presidenciales muestra retrocesos en el mes. “Cuenta con liderazgo” disminuye 9 puntos (de 65% en abril a 56% en mayo) y su “capacidad para solucionar problemas del país” lo hace en 8 (de 64% a 56%). El atributo más débil del presidente “es creíble” disminuye en 6 puntos desde abril (48%) y se ubica en 42% en mayo. [Actualizada]

El Presidente Sebastián Piñera y su gobierno obtienen de acuerdo a la encuesta Adimark correspondiente al mes de mayo, el nivel más bajo de respaldo ciudadano desde que la derecha volvió al poder. Y lo hace en un período marcado por los movimientos ciudadanos en rechazo al megaproyecto energético HidroAysén, las marchas estudiantiles y la cuenta pública del 21 de mayo.

Según el sondeo, un 36% aprueba la gestión del mandatario, es decir cinco puntos menos que la encuesta Adimark de abril. En tanto, la desaprobación alcanza el 56%, siete puntos más que la encuesta anterior.

Por su parte, el gobierno obtiene un resultado idéntico al del presidente. Un 36% lo aprueba mientras que el 56% lo desaprueba. De esta forma, la derecha se sitúa nuevamente en su umbral histórico, que desde el Siglo XX ha significado 1/3 del electorado.

“El sorpresivo movimiento ciudadano, de carácter nacional, que generó la tramitación del proyecto HidroAysén sin duda es parte de la explicación respecto a la caída observada. Pero sin duda también está el desorden social que generan las manifestaciones de universitarios y algunos poco afortunados episodios (como caso bombas lacrimógenas). El esperado mensaje del 21 de Mayo, por otra parte, no parece haber generado algún efecto positivo que este estudio pueda identificar”, explica el estudio.

En cuanto a la evaluación de los atributos personales presidenciales, las noticias no son mejores. El atributo más débil del presidente “es creíble” disminuye en 6 puntos desde abril (48%) y se ubica en 42% en mayo. “Cuenta con liderazgo” disminuye 9 puntos (de 65% en abril a 56% en mayo) y su “capacidad para solucionar problemas del país” lo hace en 8 (de 64% a 56%).

Respecto a la evaluación por área, Educación, que hasta ahora mostraba evolución positiva, sufre una significativa caída en mayo de 16 puntos respecto a abril (cuando alcanzaba 60% positivo). En mayo, se desplomó a un 44% de aprobación. Es probable que esto se asocie a las crecientes movilizaciones de estudiantes, que hasta antes del mes de mayo habían sido escasas.

Otra área de gestión que cae significativamente en mayo es “cuidado del medioambiente”. Esta cae de 43% en abril a 37% en mayo, sin duda ligado al controvertido proyecto HidroAysén.

Evaluación del gabinete

La aprobación de los ministros se correlaciona fuertemente con lo acontecido durante el mes de Mayo, hace hincapié el sondeo. En general, se aprecia un deterioro en las evaluaciones de los ministros, si bien individualmente muchos de ellos se mantienen en evaluaciones muy superiores a las obtenidas por el Presidente y por el Gobierno en general.

El ministro de Energía y Minería Laurence Golborne se mantiene como el mejor evaluado del gabinete. Sin embargo, Golborne sufre una caída de 8 puntos porcentuales en el mes (85% en abril), registrando ahora un 77% de apoyo ciudadano.

El titular de Educación, Joaquín Lavín, también cae en su nivel de respaldo. Un 70% aprueba ahora su gestión, 8 puntos menos que en abril (78%). Misma caída sufre el Ministro Hinzpeter (Interior), cuya aprobación llegó al 59% (era 67% en abril). La ministra Von Baer disminuye su respaldo en 7 puntos, quedando en 58% (65% en abril).

También se deteriora la evaluación de la Ministra Carolina Schmidt que ahora llega al 62% (69% en abril último), caída probablemente explicada por las dificultades que ha presentado el proyecto de Posnatal.

Ajenos a estas caídas de aprobación se ubican varios ministros, que en general logran mantenerse: Cruz-Coke (Cultura), Matthei (Trabajo), Allamand (Defensa) y Larraín (Hacienda). Todos ellos mantienen estables sus niveles de respaldo respecto a la última medición de abril. Un 73% aprueba la gestión de Cruz-Coke, un 64% respalda la gestión de la ministra Matthei. Por su parte, el Ministro Allamand mantiene un 63% de respaldo, al igual que el Ministro Felipe Larraín de Hacienda, con 60% de evaluaciones positivas.

Metodología

Estudio cuantitativo con aplicación de encuestas telefónicas mediante sistema CATI. La muestra es probabilística con selección aleatoria de hogares y de entrevistados. Se utilizó un cuestionario estructurado de 20 minutos de duración. El universo está compuesto por los hogares que disponen de teléfono en los principales centros urbanos de las 15 regiones del país. El error se estima en aproximadamente +/- 3,0 % con un 95% de confianza. Se realizó entre el 04 y el 30 de Mayo de 2011.

Evaluación (oficial) de Adimak de Gobierno, Mayo 2011

Presidente Piñera obtiene su más baja aprobación desde que asumió el gobierno. Un 36% respalda su gestión y un 56% la rechaza.

En un mes marcado por el proyecto HidroAysén, manifestaciones estudiantiles y la cuenta pública del 21 de mayo, el presidente y su gobierno obtienen el más bajo nivel de respaldo ciudadano del período. Un 36% aprueba la gestión del mandatario, en tanto la desaprobación alcanza el 56%. Por segmentos, Santiago aprueba en menor medida la gestión del presidente (32%) versus las regiones (38%).

El Gobierno obtiene un resultado idéntico al del presidente. Un 36% aprueba al  Gobierno mientras un 56% lo desaprueba.

El sorpresivo movimiento ciudadano, de carácter nacional, que generó la tramitación del proyecto HidroAysén sin duda es parte de la explicación respecto a la caída observada. Pero sin duda también está el desorden social que generan las  manifestaciones de universitarios y algunos poco afortunados episodios (como caso bombas lacrimógenas). El esperado mensaje del 21 de Mayo, por otra parte, no parece haber generado algún efecto positivo que este estudio pueda identificar.

La evaluación de los atributos personales presidenciales muestra retrocesos en el mes. “Cuenta con liderazgo” disminuye 9 puntos (de 65% en abril a 56% en mayo) y su  “capacidad para solucionar problemas del país” lo hace en 8 (de 64% a 56%). El atributo más débil del presidente “es creíble” disminuye en 6 puntos desde abril (48%) y se ubica en 42% en mayo.
Áreas de Gestión

De la evolución en áreas de gestión evaluadas se desprende cuáles fueron los principales problemas que tuvo el gobierno durante el mes de mayo.

Primero, las que no fueron problema. Hay dos áreas que muestran estabilidad en los últimos tres meses: “relaciones internacionales” (69% positivo) y la “economía” (48% positivo).   Estas dos áreas de gestión   son las únicas en que el nivel de aprobación supera el de desaprobación, y son las áreas relativamente mejor evaluadas del gobierno.

El “empleo” también muestra estabilidad en su nivel de aprobación, con 39% positivo. Otra área, tradicionalmente crítica para el gobierno como es el “transporte público”, logra una leve mejoría. Desde marzo pasado la aprobación al transporte público ha aumentado en 4 puntos (23% marzo), se ubica en 27% de respaldo en mayo. Las percepciones han mejorado es especialmente en Santiago cuya aprobación aumentó en 3 puntos desde abril (17%) quedando en 20% en mayo.

El área de “Educación”, que hasta ahora mostraba evolución positiva,  sufre una significativa caída en mayo de 16 puntos respecto a abril (cuando alcanzaba 60% positivo). En mayo, se desplomó a un 44% de aprobación. Es probable que esto se asocie a las crecientes movilizaciones de estudiantes, que hasta antes del mes de mayo habían sido escasas.

Otra área de gestión  que cae significativamente en mayo es “cuidado del medioambiente”. Esta cae de 43% en abril a 37% en mayo,  sin duda  ligado al  controvertido proyecto HidroAysén.

Finalmente, en un mes bastante conflictivo,  también se deteriora la percepción   del manejo de la “delincuencia”. En mayo, un 33% aprueba esta área, 7 puntos menos que en abril (40%). Esto puede referirse  a un aumento en la percepción de las personas  respecto a la delincuencia tradicional, o a los actos delictivos  que ocurrieron durante las manifestaciones sociales (agresión a carabineros, destrucción de infraestructura pública).

Evaluación del Gabinete

Transcurridos 15 meses de instalado el gobierno, se aprecia ya una cierta  estabilidad en el nivel de conocimiento de los ministros del gabinete. Sin embargo, destaca el aumento en conocimiento  de la ministra de SERNAM Carolina Schmidt, de 45% (abril) a 49% y de la ministra Benítez de Medio Ambiente que de un 21% (abril) sube al 27%. El nuevo titular de Vivienda, Rodrigo Pérez Mackenna alcanza un 33% de conocimiento ciudadano en su primera evaluación pública en esta encuesta.

La aprobación de los ministros se correlaciona fuertemente con lo acontecido durante el mes de Mayo. En general, se aprecia un deterioro en las evaluaciones de los ministros, si bien individualmente muchos de ellos se mantienen en evaluaciones muy superiores a las obtenidas por el Presidente y por el Gobierno en general.  El Ministro de Energía y Minería Laurence Golborne se mantiene como el mejor evaluado del gabinete. Sin embargo, Golborne sufre una caída de 8 puntos porcentuales en el mes (85% en abril), registrando ahora un 77% de apoyo ciudadano.

El ministro Lavín, Educación, también cae en su nivel de respaldo. Un 70% aprueba ahora su gestión, 8 puntos menos que en abril (78%). Misma caída sufre el Ministro Hinzpeter (Interior), cuya aprobación llegó  al 59% (era 67% en abril). La ministra Von Baer disminuye su respaldo en 7 puntos, quedando en 58% (65% en abril).

También se deteriora la evaluación de la Ministra Carolina Schmidt que ahora llega al 62% (69% en abril último), caída probablemente explicada por las dificultades  que ha presentado el proyecto de Posnatal.

Ajenos a estas caídas de aprobación se  ubican varios ministros, que en general logran mantenerse: Cruz-Coke (Cultura), Matthei (Trabajo), Allamand (Defensa) y Larraín (Hacienda). Todos ellos mantienen estables sus niveles de respaldo respecto a la última medición de abril.  Un 73% aprueba la gestión de Cruz-Coke, un 64% respalda la gestión de la ministra Matthei. Por su parte, el Ministro Allamand mantiene un 63% de respaldo, al igual que el Ministro Felipe Larraín de Hacienda, con 60% de evaluaciones positivas.

Identificación con Coaliciones e instituciones del Estado

La identificación con el Gobierno se mantiene estable en 36%,  mientras que con la   Oposición aumenta 3 puntos y queda en 39%.  Caen aquellas personas que no se  identifican con uno u otro.

Como ya se ha visto, Oposición y Concertación están lejos de ser sinónimos. La aprobación de la Concertación cae 3 puntos en mayo y queda en 23% (26% en mayo). La Coalición por el Cambio también disminuye su respaldo y se ubica en 32% (36% en abril). El rechazo hacia Coalición y Concertación continúa aumentando hasta niveles inéditos: Coalición 57% de rechazo. Concertación 65% de rechazo.

Las evaluaciones hacia el Congreso también empeoran. Un 30% aprueba la gestión del Senado, mientras que un 24% aprueba la gestión de la Cámara de Diputados.  Ambas cámaras están en los peores niveles  de los últimos 15 meses.

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Encuesta Adimark (Abril 2011): Piñera cae a 41% de apoyo y mantiene rechazo en 49%…

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Rechazo y aceptación a la gestión de Piñera se mantienen estables en abril

Por Agencia EFE – Hace 1 minuto.

Santiago de Chile, 4 may (EFE).- Los niveles de aprobación y desaprobación a la gestión del presidente chileno, Sebastián Piñera, se mantuvieron estables en abril, por tercer mes consecutivo, en un 41 y un 49 %, respectivamente, según una encuesta difundida hoy por la consultora privada Adimark.

En marzo, la evaluación del presidente había registrado cifras similares, con un 42 por ciento de chilenos que se mostraban conformes con su gestión y un 49 por ciento que la desaprobaba.

Además, por cuarto mes consecutivo el nivel de reprobación de Piñera, que permanece en su punto más alto desde su llegada al poder en marzo de 2010, supera al de aprobación en la encuesta mensual de la empresa Adimark.

Por otra parte, el nivel de aceptación del conjunto del Gobierno descendió en abril un punto porcentual respecto a marzo, al pasar del 43 % al 42 %, la misma disminución que registró la desaprobación, que se ubicó en un 49 %.

Estos resultados se dan en un contexto marcado por las renuncias de la exintendenta de la región del Biobío Jacqueline van Rysselberghe y de la extitular de Vivienda Magdalena Matte, así como por el polémico acuerdo de pago a una empresa que involucró a ese Ministerio, destacó el informe.

En una lectura positiva, la encuesta destacó que, “a pesar de los conflictos”, Piñera mantuvo similares niveles de evaluación.

Sin embargo, subrayó también que tanto el presidente como el Gobierno no logran repuntar unos niveles de evaluación “más bien mediocres”, a pesar de que en abril mejoró la valoración de muchas de las áreas de gestión.

En este sentido, las “relaciones internacionales” se mantuvieron como el área mejor evaluada con un 69 % de respaldo, aunque cayó cuatro puntos respecto al mes anterior, seguida de “educación”, que muestra una tendencia al alza y obtuvo un 60 % de aprobación.

También aumentó la valoración de la gestión económica (del 48 al 50%), así como de la lucha contra la delincuencia (del 35 al 40%) y del transporte público (del 23 al 26%).

Por el contrario, el manejo de la “corrupción en organismos del estado”, que mostraba una tendencia a la baja desde enero, se incrementó en tres puntos porcentuales y escaló hasta el 33 % en abril.

Respecto a la evaluación de los ministros, el titular de Energía y Minería, Laurance Golborne, se mantiene como el mejor evaluado del gabinete, con un 85 % de aprobación, seguido por los responsables de Educación, Joaquín Lavín (78 %), y de Cultura, Luciano Cruz-Coke (72 %).

La evaluación de los bloques políticos subió ligeramente. La aprobación de la oficialista Coalición por el Cambio aumentó del 34 al 36%, mientras que la de la opositora Concertación pasó del 24 al 26 %.

La encuesta Adimark incluyó 1.107 entrevistas telefónicas a personas mayores de 18 años de todo el país, realizadas entre el 5 y el 30 de abril pasado, y su margen de error es del tres por ciento.

EFE

4 de Mayo de 2011

Por tercer mes consecutivo se muestra estabilidad

Adimark: Caso Kodama no impacta popularidad de Piñera

En abril, el mandatario mantuvo estable sus niveles de aprobación. Un 41% aprueba su gestión mientras un 49% la desaprueba. Una lectura positiva de este resultado señalaría que a pesar de estos conflictos, el jefe de Estado mantiene su nivel de aprobación y rechazo. Una visión más crítica diría que el mandatario y el gobierno no logran repuntar de una situación de evaluación más bien mediocre, acota el estudio.

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La última encuesta Adimark GfK, publicada esta mañana, arrojó que los niveles de aprobación y de rechazo del Presidente Sebastián Piñera -por tercer mes consecutivo- se mostraron estables.

En abril, un 41% aprobó su gestión mientras que un 49% declaró rechazar la gestión del mandatario.

Por su parte, el Gobierno disminuyó un punto porcentual su nivel de aprobación y también de rechazo. Un 42% aprueba la gestión de Gobierno y un 49% la desaprueba.

La encuesta subraya que el mes de abril fue un mes marcado, en una primera parte, por la renuncia de la intendenta del Biobío Jacqueline van Rysselberghe y posteriormente, por las denuncias del caso “Kodama” y la renuncia de la Ministra de Vivienda, Magdalena Matte.

Una lectura positiva, acota el estudio, “señalaría que a pesar de estos conflictos, el presidente Piñera mantiene su nivel de aprobación y rechazo. Una visión más crítica diría que el Presidente y el gobierno no logran repuntar de una situación de evaluación más bien mediocre.

Asimismo, hace hincapié en que “lo sorprendente de este resultado, sin variaciones para el Presidente, es que la evaluación de  casi todas las áreas de gestión de gobierno y de los ministros, mejoran”.

Respecto a la evaluación a las áreas de gestión del Gobierni, la encuesta Adimark revela que en abril se observó  importantes cambios. Las “relaciones internacionales” se mantienen como el área mejor evaluada con 69% de respaldo, pero cae 4 puntos respecto al mes anterior. Le sigue “educación” con 60% de evaluaciones positivas, y con tendencia al alza, tendencia que se viene observando desde febrero (53%). La “economía” logra un alza respecto a marzo (48%) y se ubica en tercer lugar con 50% de aprobación.

“El manejo de la “corrupción en organismos del estadorompe una tendencia a la baja que venía mostrando desde enero pasado alcanzando en marzo un 33% de aprobación. Es posible que  la renuncia de la ministra Matte (vivienda) se relacione con esta alza”, detalla.

Evaluación del Gabinete

En cuento a los índices de aprobación del gabinete, no hay grandes cambios respecto a marzo. El biministro Golborne se mantiene  como el mejor evaluado de gabinete con un 85% de aprobación (estable), seguido por Lavín con 78% (sube 4 puntos) y Cruz-Coke (Cultura) con 72%.

Rodrigo Hinzpeter de interior mejora en un punto su aprobación con un 67%, probablemente relacionado con la positivas noticias de evolución de la cifras de delincuencia. La vocera Von Baer aumenta en 2 puntos porcentuales su aprobación, alcanzando un 65%.

Un alza importante logra el ministro de Transportes, Errázuriz, que de un 37% (marzo) salta al 42% de aprobación, aumento sin duda relacionado a la leve mejoría que experimentó el área del “transporte público”. La fuerte fiscalización realizada durante el mes de abril en el transporte público tanto de regiones como en Santiago, producto de semana santa,  más el anuncio de revisiones de los contratos  de los operadores del Transantiago, explicarían esta importante mejoría.

Metodología

Estudio cuantitativo con aplicación de encuestas telefónicas mediante sistema CATI. La muestra es probabilística con selección aleatoria de hogares y de entrevistados. El error se estima en aproximadamente +/- 3,0 % con un 95% de confianza. El tamaño de la muestra es de 1.107 casos. Los datos fueron ponderados por ciudad, sexo y NSE, según datos del Censo 2002 y según el nivel de penetración telefónica de los hogares por Región.Fue realizado entre el 05 y el 30 de Abril de 2011.

Encuesta Adimark (Nov., 2010): Piñera cae 13 puntos, de 63 a 50% de apoyo…

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Aprobación del presidente disminuye 13 puntos en encuesta Adimark

Piñera cae estrepitosamente tras operación para sacar a Mayne- Nicholls

De acuerdo al estudio realizado en el mes pasado, el mandatario descendió fuertemente en los atributos personales relacionados a la confianza y credibilidad, en momentos en que se especulaba su participación en la elección de la ANFP. De esta forma, señala el sondeo, el jefe de Estado y el gobierno volvieron a niveles similares a los mostrados previos al rescate de los 33 mineros.

por EL MOSTRADOR

El Presidente de la República, Sebastián Piñera, descendió significativamente sus niveles de popularidad, según la encuesta Adimark Gfk correspondiente al mes de noviembre. Caída que está relacionada con el hecho de que en octubre se especuló sobre una eventual participación del presidente en la elección de la ANFP

De acuerdo al sondeo, un 50% de la población aprobó su gestión, disminuyendo en 13 puntos su respaldo ciudadano, que alcanzó su peak en octubre pasado (63%) coincidiendo con el rescate de los 33 mineros.

En cuanto a la desaprobación del mandatario, esta aumenta en 10 puntos, ubicándose en 36%. Con esto se rompe una tendencia a la baja que venía mostrando el nivel de rechazo presidencial desde agosto último.

Los resultados de la encuesta Adimark Gfk estuvieron en línea con datos entregados por otro sondeo realizado a principios de noviembre, que arrojó que más de la mitad de los chilenos cree que hubo intervención por parte del Presidente de la República, Sebastián Piñera, y de otros miembros del Gobierno, en las elecciones de la ANFP.

De acuerdo a una encuesta de Imaginacción y Cooperativa, un 57,7% de los compatriotas así lo cree. En cambio, el 38,5 por ciento cree que no hubo vinculos entre La Moneda y el triunfo del presidente de Unión Española, Jorge Segovia.

Por esos días, el propio Jefe de Estado negó que el gobierno, a través suyo o de otras autoridades, haya intervenido en las elecciones de la ANFP y acusó una estrategia “vieja y miserable” en su contra.

“Creo que obedece a una estrategia muy vieja, pero muy miserable: miente, miente que algo queda”, recalcó Piñera.

Desde la Concertación no dejaron pasar la jugada. Reunieron las firmas para convocar una comisión investigadora en la Cámara con el fin de que aclare la supuesta intervención presidencial en las elecciones de la ANFP, dándole más tensión a un asunto en el que incluso el gobierno – en algún minuto- estudió una querella.

Entonces, Pepe Auth le echaba más leña al fuego: El Presidente tiene una larga trayectoria en materia de telefonazos” “De Sebastián Piñera conocemos muy bien su capacidad para defender con ahínco, como decía el domingo Carlos Peña, su interés. Y el interés de los accionistas de los grandes clubes era naturalmente cambiar una dirección de la ANFP que no era conveniente para sus intereses económicos”, hizo hincapié Auth.

EVALUACIÓN DEL GOBIERNO

El Gobierno también muestra una caída importante en su aprobación (9 puntos) quedando en 54% en noviembre (63% en octubre). En tanto, la desaprobación experimenta un alza de 7 puntos quedando finalmente en 33%.

Según explica el estudio, “pasado el impacto y el entusiasmo del exitoso rescate de la Mina San José, la ciudadanía modera sus evaluaciones respecto a la gestión del mandatario y su gobierno. El Presidente y el gobierno vuelven a niveles de aprobación similares a los mostrados previos al rescate”.

“La evaluación que obtiene el presidente en regiones (52%) es mayor a la obtenida en Santiago (48%), muy probablemente porque continúa la negativa percepción del sistema de transporte público en la capital y por el continuo deterioro en la percepción de la delincuencia”, agrega.

Respecto a los atributos personales del Presidente Piñera  también experimentan bajas y en su mayoría vuelven a niveles similares a los mostrados en septiembre pasado. La “capacidad para enfrentar situaciones de crisis” se mantiene como el atributo mejor evaluado con 76%, seguido por “activo y enérgico” con 74% y “cuenta con autoridad” con 72% de evaluaciones positivas. Asimismo, un 70% cree que el presidente cuenta con “capacidad para solucionar los problemas del país”.

Los atributos que sufrieron mayores retrocesos fueron “genera confianza” y “es creíble”, atributos  en los que, en  esta serie de evaluaciones, ha mostrado menores niveles de respaldo en comparación a  las otras características evaluadas. El atributo “genera confianza” experimenta una caída de 7 puntos, quedando en 54% (61% en octubre).

En tanto, “es creíble” con 49%, sufre una caída de 12 puntos respecto a octubre. (En octubre se especuló sobre una eventual participación del presidente en la elección de la ANFP).

EVALUACIÓN DEL GABINETE

En cuanto al nivel de conocimiento de los ministros de gabinete, hay subidas importantes en el conocimiento público de dos ministros: Hacienda, Felipe Larraín, que aumenta a 60%  desde un 54% en octubre y Vivienda, Magdalena Matte, quien llega al 54%  de conocimiento desde el 46% registrado en octubre.

El ministro Larraín tuvo una exposición intensa en noviembre por la discusión en el Congreso del Presupuesto 2011, mientras que la Ministra Matte  fue objeto de críticas por el avance en las tareas de reconstrucción.

Respecto a la aprobación, el ministro Golborne se consolida como el mejor evaluado con 91% de respaldo, seguido por el ministro Rodrigo Hinzpeter con 75% de evaluaciones positivas. En tercer lugar se ubica el ministro Cruz-Coke también con 75% de respaldo.

En cuarto lugar se ubica Joaquín Lavín con 73% sufriendo una caída de 5 puntos respecto a Octubre (78%). Hay que recordar que, durante noviembre, el ministro Lavín anunció un importante paquete de reformas en materia educacionales. El ministro Mañalich, de salud,  también experimentó un leve retroceso en sus evaluaciones, recibiendo un 62% de aprobación (65% en octubre).

La ministra de vivienda, Magdalena Matte, sufre una caída de cinco puntos en su aprobación y llega al 55%. Como se dijo, en noviembre hubo críticas a su rol en las tareas de reconstrucción. Entre los ministros evaluados (que son todos aquellos que presentan más de 40% de conocimiento),  la evaluación más baja corresponde al titular de Transportes, Felipe Morandé, quien mantiene este mes un  52% de respaldo.

METODOLOGÍA

Estudio cuantitativo con aplicación de encuestas telefónicas mediante sistema CATI. La muestra es
probabilística con selección aleatoria de hogares y de entrevistados. El universo está compuesto por los hogares que disponen de teléfono en los principales centros urbanos de las 15 regiones del país. El error se estima en aproximadamente +/- 3,0 % con un 95% de confianza.Se realizó entre el 03 y el 29 de Noviembre de 2010.

Roberto Méndez por encuesta Adimark: "No son buenas noticias"

El director de Adimark señaló que el tema del fútbol, la economía y la delincuencia, pueden haber sido los factores que incidieron en la aprobación de Piñera.
por La Tercera – 02/12/2010 – 11:35

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Tras dar a conocer los resultados de la encuesta que refleja una baja en la aprobación ciudadana del Presidente Sebastián Piñera, el director de Adimark Roberto Méndez, señaló que para el gobierno "no son buenas noticias".
"Es una caída importante, sin lugar a dudas, pero en cierta manera es como un rebote, así lo interpretamos nosotros porque había subido mucho entonces esto podríamos considerarlo como una vuelta a los niveles pre mineros", sostuvo Méndez en contacto con radio Cooperativa.
Sobre los temas contingentes que podrían haber afectado la percepción ciudadana respecto a la aprobación del Mandatario, Méndez indicó el tema del fútbol, temas económicos y de delincuencia.
"Es posible a nivel de hipótesis que el tema del fútbol haya estado presente pero no es el único tema. Hay muchos temas que se movieron este mes, económicos, delincuencia”, dijo.
Además, Méndez relacionó la baja del ministro de Educación Joaquín Lavín, con la percepción que tuvo la gente sobre el ingreso del proyecto de reforma educacional al Parlamento, iniciativa que fue duramente criticada por la oposición.
"La reforma educacional, yo tengo la impresión de que por lo menos el primer impacto no fue positivo, mas bien tuvo algún costo porque el ministro Lavín retrocede también cuatro o cinco puntos", concluyó Méndez.

 

3 de Diciembre de 2010

El día después de la encuesta Adimark

Impacto profundo en La Moneda por el bajón de Piñera

Desde el gobierno se está tratando de instalar la tesis de que la caída del Presidente en el reciente sondeo era esperable, debido a que se sabía que el rescate de los 33 mineros atrapados en la mina San José elevaría su popularidad sólo de modo episódico. Pero lo cierto es que el dato superó hasta los vaticinios más pesimistas.

por Claudia Rivas Arenas

 

Es cierto que en La Moneda estaban preparados sicológicamente para bajar en las encuestas post rescate de los mineros, pero también es cierto que los más de 13 puntos que cayó abruptamente el Presidente Sebastián Piñera no dejaron a nadie indiferente.

Una prueba de ello fue la virulenta reacción de la Concertación ante las mezquinas cifras dadas a conocer por la Adimark. Y aunque en el gobierno evitan admitir que esto constituye una verdadera sorpresa y, menos aún, que preocupa que la caída haya superado los 10 puntos; repiten automáticamente la respuesta oficial y sólo algunos se atreven a reconocer algo que de nuevo queda en evidencia en este sondeo: que el mandatario “no tiene su fortaleza en los atributos débiles”.

Sólo un asesor de Palacio se atreve a admitir que lo más lejos que llegaba en sus vaticinios a la baja, en un sondeo post rescate, eran los 10 puntos. Y que lo sorprendió genuinamente los 13 que cayó desde la medición anterior. La frase aquella acerca de que “las encuestas hay que mirarlas en una línea de tiempo” explica, a juicio de un analista de gobierno, la caída de Piñera, porque este último sondeo no habría hecho nada más que volver las cosas a su lugar, en cuanto a popularidad. Misma que estima como “buena”, aún en el 50 por ciento que arroja la Adimark, dado que “está por sobre el porcentaje con que salió electo”.

Pero cuando se pone a prueba la tesis de que el tema de los mineros elevó artificialmente la popularidad del gobierno, debido a que la figura de la actual administración que más destacó, el titular de Minería Laurence Golborne, mantuvo el mismo 91 por ciento de popularidad; en el gobierno plantean que él ha “administrado” esa popularidad, “consolidando su posición”. Ello, porque según se comenta en La Moneda “tiene  atributos blandos muy fuertes y éstos son bien evaluados por la ciudadanía. Y Piñera no tiene su fortaleza en esos atributos”.

Tal parece que a pesar de los múltiples esfuerzos que han hecho sus asesores por revertir ese fenómeno, los sondeos demuestran una dura realidad: que lo que el electorado espera del jefe de Estado es eficiencia y podría ser que es justamente en esto en lo que estaría más débil. Porque un análisis que se hace en Palacio es que el elemento que más pudo haber influido en la drástica baja de Piñera es el tema de la reconstrucción. De hecho, un analista plantea que en la campaña presidencial, las encuestas mostraban que lo que le daba ventaja por sobre los demás candidatos eran atributos tales como el liderazgo, que actuaba con firmeza y que podría sacar adelante al país en materia económica.

Reconstrucción en la palestra

Entonces, “lo que tiene que haberlo afectado directamente es el tema de la reconstrucción, en la que evidentemente ha habido retrasos”.

Su tesis es que Piñera, antes de la encuesta de octubre donde llegó al 63%, “tocó techo, porque la opinión pública no le tiene confianza y no le cree”. Por lo tanto, aunque la opinión pública “sigue valorando su eficiencia no le tiene confianza. La eficiencia no lo es todo, para gobernar”, señala Marco Moreno.

Y frente al hecho concreto de que el Presidente está mejor evaluado en regiones (52%) que en la Región Metropolitana (48%), la explicación que se da una fuente de La Moneda es que el electorado de la capital es el más impactado, incluso más que en las zonas afectadas, con el retraso aparente en este campo, porque estas semanas ha sido tema permanente en los medios.

Se han realizado reportajes en televisión en que ha quedado en evidencia, por ejemplo, que recién se están demoliendo edificios, pese a que se hubiera esperado –reconoce una fuente- que esa etapa ya estuviera superada. Lo mismo le costó a la ministra de Vivienda, Magdalena Matte, una caída de cinco puntos (de 60% a 55%) en la reciente evaluación y una interpelación que la Concertación logró aprobar en el Congreso.

A diferencia de los análisis que se hacen en el gobierno, a vuelo de pájaro todavía porque “hay que evaluar con más los efectos de la encuesta”, el analista político de la Universidad Central, Marco Moreno, estima que atribuir la baja de Piñera sólo a que pasó el efecto del rescate de los mineros “sería un análisis muy superficial”. Porque, a su juicio, la baja evaluación “tiene que ver con los atributos que no lo acompañan: la baja confianza y la permanente sospecha” de que cada vez que dice algo hay que leer entre líneas. “Eso termina por erosionar su credibilidad y le come todo el aumento” que tuvo en el sondeo anterior, “volviendo a la cifras que tenía antes y que constituyen una tendencia”, subraya Moreno.

Su tesis es que Piñera, antes de la encuesta de octubre donde llegó al 63%, “tocó techo, porque la opinión pública no le tiene confianza y no le cree”. Por lo tanto, aunque la opinión pública “sigue valorando su eficiencia no le tiene confianza. La eficiencia no lo es todo, para gobernar”. Por lo que vaticina que de la encuesta CEP, que está en etapa de terreno, “debiéramos esperar que fuera consistente con la tendencia de otras encuestas anteriores”.

Written by Eduardo Aquevedo

2 diciembre, 2010 at 12:13

Encuesta Adimark (Octubre 2010): apoyo a Piñera sube de 53 a 63%; factor rescate de 33 mineros es decisivo…

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Adimark Gfk:

Piñera obtiene el mejor nivel de aprobación de su mandato tras rescate minero

En octubre, un 63% respalda la gestión del Presidente, mismo resultado obtiene el Gobierno. El rechazo a ambos disminuye a 26%. El alza observada está fuertemente relacionada con el rescate de los 33 mineros atrapados en la mina San José (13 de octubre), hecho que copó la agenda noticiosa durante todo este mes tanto a nivel nacional como internacional. En tanto, el ministro de Minería, Laurence Golborne, alcanza un 91% de aprobación, siendo por tercer mes consecutivo el ministro mejor evaluado del gabinete.

por El Mostrador

Un aumento de diez puntos porcentuales tuvo la aprobación al presidente Sebastián Piñera en su octavo mes en el gobierno, según reveló este martes la Encuesta Adimark Gfk.

En octubre, según el sondeo, un 63% aprueba la gestión del mandatario; en septiembre, esta cifra alcanzaba al 53%. En tanto, un 26% rechaza la gestión del presidente, disminuyendo de forma significativa respecto al mes anterior (32%).

La cifra de rechazo mantiene la tendencia a la baja comenzada en julio pasado, cuando la desaprobación llegó al 40%.

De acuerdo a la encuesta, el alza observada en octubre está fuertemente relacionada con el rescate de los 33 mineros atrapados en la mina San José (13 de octubre), hecho que copó la agenda noticiosa durante todo este mes tanto a nivel nacional como internacional.

Un aumento casi idéntico en la aprobación del presidente se observó ya en agosto pasado luego del primer contacto con los 33 atrapados (22 de agosto). En el mes previo al accidente minero, julio, el respaldo del mandatario alcanzaba el 46%; luego del contacto y comprobación que los mineros se encontraban con vida, la popularidad saltó a 56% en agosto.

Evaluación del Gobierno

El Gobierno también muestra un significativo aumento en su aprobación, que en octubre alcanzó el 63% (58% en septiembre). La desaprobación, en tanto, experimenta una baja significativa llegando al 26% (31% en septiembre). Así entonces, presidente  y gobierno reciben ahora el mismo nivel de apoyo ciudadano. Octubre es entonces el mes que marca los mejores resultados  de evaluación pública para el presidente Piñera y su gobierno.

La evaluación que obtiene el presidente en Santiago (60%) es significativamente inferior a la que obtiene en regiones (65%). Es posible que esta diferencia se explique por la negativa percepción del sistema de transporte público de la capital.

En sintonía con la positiva tendencia en sus niveles de aprobación, los atributos personales del Presidente muestran este mes importantes alzas. Su “capacidad para enfrentar situaciones de crisis” se consolida como el atributo mejor evaluado con un 81%, seguido de “activo y enérgico” con 80% y por “capacidad para solucionar problemas del país” con 76%.

Los atributos de “autoridad” y “liderazgo” alcanzan el 75% y 73% de evaluación, manteniendo la tendencia positiva mostrada desde agosto pasado. Misma tendencia muestran los atributos “respetado” (71%) y “querido” (68%) por los chilenos.

El atributo “genera confianza” alcanza el 61% siendo su mejor evaluación desde marzo (66%). “Es creíble” también obtiene un 61% de evaluación, igualando el porcentaje obtenido en la medición de abril pasado.

Evaluación del Gabinete

En términos de conocimiento hay importantes variaciones respecto a Septiembre. Ahora 11 de los 22 ministros  del gabinete superan el 40% de conocimiento ciudadano.

El ministro Joaquín Lavín (educación) se mantiene como el ministro más conocido (98%), seguido por Jaime Ravinet (defensa) con un 92%. Laurence Golborne (minería) aumenta su nivel de conocimiento en 15 puntos porcentuales respecto a septiembre   y se ubica como el tercer ministro más conocido con 87%.

Luciano Cruz-Coke (Cultura) se ubica como el cuarto ministro con mayor conocimiento con 86%. Rodrigo Hinzpeter (Interior) también presenta un aumento significativo alcanzando el 77% (67% en septiembre) también sube la ministra  Ena von Baer al 76%.

Un alza importante en conocimiento logra también el ministro Jaime Mañalich (Salud) con un   incremento de 17 puntos. En septiembre un 40% decía conocer al titular de Salud, cifra que en octubre salta al 57%; como se sabe, el titular de salud tuvo participación destacada en el rescate minero.

En octubre, el ministro de Minería, Laurence Golborne, alcanza un 91% de aprobación, siendo por tercer mes consecutivo el ministro mejor evaluado del gabinete. Su evaluación positiva aumenta 4 puntos con respecto a Septiembre (87%). En tanto, su nivel de rechazo solo llega al 7%.

El ministro de Educación, Joaquín Lavín se posiciona como el segundo ministro mejor evaluado con 78% de aprobación. Le sigue el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter con un 74% de evaluaciones positivas, también en alza (69% en septiembre).

El ministro de Cultura, Luciano Cruz-Coke, disminuye en tres puntos su aprobación, quedando en 72% mientras que la vocera de La Moneda, Ena Von Baer, aumenta en dos puntos y se posiciona con 70% de apoyo.

El ministro de Hacienda, Felipe Larraín, aumenta cuatro puntos su evaluación positiva llegando al 69%, en correlación con la mejora observada en la percepción del manejo económico. Idéntico respaldo obtiene  el ministro de Segpres Cristián Larroulet (69%).

Más abajo en el ranking, el ministro de salud,  Jaime Mañalich, también experimentó un aumento significativo en su aprobación. Aumenta seis puntos desde septiembre (59%) alcanzando ahora un 65% de apoyo.

La ministra de vivienda, Magdalena Matte, sufre una caída de seis puntos en su aprobación y llega al 60% de respaldo. Disminución relacionada, probablemente, con el deterioro en aprobación del área “reconstrucción después del terremoto” antes comentada. Por último, se ubica el titular de Transportes, Felipe Morandé, quien obtiene un 52% de evaluaciones positivas.

Coaliciones e instituciones del Estado

La identificación con el Gobierno aumenta en la actual medición, ubicándose en 43%.  En tanto, la identificación con la Oposición cae tres puntos respecto a Septiembre quedando en 34%, el nivel más bajo en el actual gobierno.

La aprobación hacia la gestión de la  Coalición por el Cambio llega al 45%, 4 puntos más que en septiembre (41%). La aprobación de la Concertación se mantiene en 32%, mientras que un 52% desaprueba la forma que esta coalición está desempeñando su rol.

Metodología

Las entrevistas se realizaron entre el 6 y el 27 de octubre de 2010 y la muestra efectiva alcanzó a 1.101 personas, de los cuales 501 entrevistas fueron realizadas en Santiago y 600 se obtuvieron en regiones. El universo está compuesto por hogares que disponen de teléfono en las principales ciudades del país.  El error se estima en +/- 3,0%.

Written by Eduardo Aquevedo

2 noviembre, 2010 at 21:34

Encuesta Adimark (sept. 2010): cae apoyo a Piñera (de 56 a 53%)…

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4 de Octubre de 2010

Este mes, un 53% respalda su gestión, mientras que un 32% la desaprueba.

por El Mostrador

La popularidad del Presidente de la República, Sebastián Piñera, sufrió una leve caída en el mes de septiembre, según la última encuesta Adimark GfK dada a conocer este lunes.

De acuerdo al sondeo, en el mes de septiembre un 53% apoya su gestión, una baja de 3 puntos con respecto al resultado de agosto (56%).

“Septiembre fue un mes complejo, marcado por los mineros atrapados, la huelga de hambre de los comuneros mapuches y las fiestas del Bicentenario. Sin embargo, también disminuye la desaprobación en forma significativa, 32% desde el 36% observado en Agosto. Desde el punto de vista de la desaprobación, este es el mejor resultado para el presidente Piñera  en los últimos cuatro meses”, señala la encuesta.

En tanto, el Gobierno recibe un 58% de aprobación, 3 puntos más que agosto (55%),  volviendo a situarse por encima de la calificación del Presidente.  Para el gobierno, es  su mayor nivel de respaldo desde marzo 2010.

La opinión pública parece ir moderando su visión del actual gobierno, siendo la tendencia más clara la consistente disminución en el nivel de rechazo del Presidente Piñera. Esta cifra muestra una clara tendencia a la baja: 40% en julio, 36% en agosto y 32% en septiembre.

Por segmentos socioeconómicos, los sectores socioeconómicos mas acomodados son los que respaldan en mayor medida la gestión del Presidente (67%), en tanto que la aprobación de los sectores con menores recursos (D/E) alcanza el 48%, siete puntos menos que agosto (55%).

En cuanto a los atributos personales del presidente Piñera, se aprecia una  mejoría en relación a agosto, destacándose sus tradicionales fortalezas, las cuales parecen ir fortaleciéndose con el transcurso de los meses:  “Activo y enérgico” (75%) se mantiene como el rasgo mejor evaluado, seguido por “capacidad para enfrentar crisis” (74%) y “Capacidad para solucionar los problemas del país” (74%).

Evaluación del Gabinete

En términos de conocimiento, no se observan  diferencias respecto a la medición de agosto último. El ministro Joaquín Lavín (educación) se mantiene como el ministro más conocido (98%), seguido por Jaime Ravinet (defensa) con un 86% y Luciano Cruz-Coke (cultura) con 81%. El ministro de Minería salta en septiembre a un 72% de conocimiento.

En evaluaciones, continúa destacándose los buenos resultados del Ministro de Minería Laurence Golborne, que ya se había disparado en el mes anterior. En septiembre, Golborne alcanza un récord de 87% de evaluaciones positivas, convirtiéndose por segundo mes consecutivo en el ministro mejor evaluado del gabinete. Su evaluación positiva aumenta 9 puntos con respecto a Agosto (78%).

El ministro Curz-Coke también aumenta en nueve puntos su respaldo y obtiene un 75%. El mismo respaldo alcanza Joaquín Lavín (75%). Les sigue el Ministro Hinzpeter con un 69% de evaluaciones positivas. La vocera Von Baer (68%) aumenta 4 puntos desde agosto, mismo incremento que obtiene el ministro Ravinet (67%), la ministra Matte (66%) y el ministro Larroulet (66%). Más abajo se ubican el ministro de salud,  Jaime Mañalich con un 59% (sube 3 punto este mes) y cierra la lista el titular de Transportes  con un 54%.

Desde esta medición se ha decidido  publicar el  nivel de aprobación sólo de  aquellos ministros que superan el 40% de conocimiento. Cabe notar que, de los 22 miembros del gabinete, solo 11 ministros logran superar este nivel de conocimiento y otros 11 no alcanzan esta meta. El objetivo es evitar las excesivas fluctuaciones que se producen cuando los evaluadores son un número muy reducido.

Metodología

Las entrevistas se realizaron entre el 5 y el 30 de Agosto de 2010 y la muestra efectiva alcanzó a 1.109 personas, de los cuales 404 entrevistas fueron realizadas en Santiago y 705 se obtuvieron en regiones.

La muestra es del tipo probabilístico con selección aleatoria de hogares y de entrevistados. El universo está compuesto por hogares que disponen de teléfono en las principales ciudades del país.  El error se estima en +/- 3,0%.

Se aplico un cuestionario estructurado de 20 minutos de duración y los datos fueron posteriormente ponderados por ciudad, sexo y nivel socio económico, según datos del Censo 2002 y según el nivel de penetración telefónica de los hogares por región.

Written by Eduardo Aquevedo

4 octubre, 2010 at 14:39

Chile: la CASEN 2010 y las causas del aumento de la pobreza…

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CASEN, pobreza y rigor

Por Daniel Hojman, académico de la Escuela de Gobierno de la Universidad de Harvard  15 de Julio de 2010, Ciper Chile

El aumento de la pobreza que mostró la última encuesta CASEN ha sido atribuido por el Presidente a la dilapidación de recursos públicos, programas sociales ineficientes y la corrupción. Los datos conocidos hasta ahora no entregan argumentos para sustentar esa tesis, sino que más bien apuntan al impacto del alza del valor de los alimentos y la crisis internacional. Lo que parece una estrategia para desprestigiar a la administración de Bachelet demuestra falta de rigor del mandatario y pone en riesgo su credibilidad.

A juzgar por la cobertura de prensa, los comentarios en las redes sociales y la cadena televisiva del Presidente Sebastián Piñera, el aumento de la fracción de pobres de un 13,7% de la población en diciembre del 2006 a un 15,1% en diciembre del 2009 tuvo un impacto comunicacional significativo. Para los entendidos, no hubo sorpresa alguna. Quizás la única sorpresa del anuncio del Presidente el día martes 13 de julio fue su falta de rigor.

Esta última afirmación requiere fundamento. Tras anunciar la mala noticia del aumento de la pobreza, el mandatario se refirió a la dilapidación de recursos mal focalizados y declaró que el gasto social “desgraciadamente muchas veces no llega a quienes realmente lo necesitan porque los recursos se quedan entrampados en la burocracia o porque se despilfarran en gastos innecesarios o sencillamente porque se quedan en las garras de la corrupción.” Haciendo eco, la vocera de gobierno señaló que “si las políticas sociales se estuviesen haciendo bien no tendríamos un aumento en la pobreza”. Ni el Presidente ni la vocera hicieron mención a la crisis económica u otros factores como el alza del precio de los alimentos a raíz de una crisis alimentaria mundial como posibles explicaciones.

Si hubiese que guiarse por la autoridad que le confiere a Sebastián Piñera no solo el cargo presidencial, sino también el conocimiento técnico de un empresario exitoso con un doctorado en economía de Universidad de Harvard, un observador ingenuo se vería obligado a aceptar dos hipótesis. Primero, el aumento en la pobreza se debió fundamentalmente al fracaso de las políticas sociales del gobierno anterior. Segundo, las prácticas administrativas de ese gobierno fueron menos que aceptables.

La primera hipótesis es cuestionable por a lo menos tres razones independientes. La condición de pobreza se determina en base a un ingreso de corte –algo más de $64,000 por persona en zonas urbanas, la línea de pobreza. Ese monto corresponde a dos veces el valor de una canasta de bienes que busca representar el consumo básico de un hogar de bajos ingresos. Debido a que los pobres destinan más de la mitad de su ingreso al consumo de alimentos, la canasta es más intensiva en alimentos que la canasta usada para determinar el IPC y la inflación. Entre el 2006 y el 2009 el mundo enfrentó una crisis alimenticia que se reflejó en un aumento desproporcionado del precio de los alimentos como los vegetales y el pan. El valor real de la canasta usada para fijar la línea de la pobreza subió 18% (es decir, creció 18% “por encima” de la inflación de la economía). Una estimación conservadora, es que una línea de pobreza 18% más alta puede explicar 4 puntos de la pobreza medida para el 2009. En consecuencia, el alza desproporcionada del precio de los alimentos por sí sola puede explicar el aumento de la pobreza (y tal vez más), algo que podrá confirmarse cuando todos los datos de la CASEN estén disponibles (hasta ahora sólo se han dado a conocer resultados generales). Esta alza es pobreza nueva, pero se origina en los mercados internacionales y la crisis alimentaria mundial. No puede achacarse a políticas sociales.

El segundo factor es la crisis financiera internacional cuyo impacto en Chile fue más moderado que en otras economías pero que igualmente estuvo asociado a un alza del desempleo y posiblemente caídas en el ingreso. No es obvio cuán importante es la contribución de la crisis financiera a la pobreza, pero sin duda aportó.

La tercera razón no dice relación con las posibles causas del aumento. El índice de pobreza se basa en mediciones de ingreso. Sin embargo, muchos de los programas sociales de la administración de Bachelet (y de cualquier gobierno) no afectan directamente el ingreso autónomo. Ejemplos incluyen la expansión de prestaciones de salud y el AUGE, el acceso a jardines infantiles, políticas de vivienda. Esto no es una crítica al índice de pobreza como un indicador válido. Es una crítica del uso de ese indicador para enjuiciar políticas sociales que, por definición, no se verán reflejadas en ingresos, a lo menos en el corto plazo. Un juicio sobre esas políticas requiere ya sea de una evaluación específica o bien complementar los datos de ingreso autónomo de la encuesta CASEN con otros datos de la misma u otras encuestas.

Por último, aunque los argumentos anteriores fueran desmentidos, eso sólo podría hacerse sobre la base de un análisis cuidadoso de la evidencia. El perfeccionamiento de las políticas públicas exige que se evalúen en su mérito. Si una evaluación seria de los programas sociales, una que apunte no solo a cuantificar el impacto en los ingresos de un programa sino también en otras variables de bienestar –incluyendo los efectos para las comunidades– demuestra que hay programas ineficientes o que sería mejor refocalizar el gasto en programas de mayor impacto, bienvenido.

Aunque en comparaciones internacionales Chile aparece consistentemente en la última década entre los 25 países menos corruptos del mundo y con índices comparables a los de Francia o Japón, hay consenso sobre la necesidad de una política de tolerancia cero contra la corrupción. Lo inaceptable es saltarse el más mínimo rigor en un tema tan delicado, hacerlo en forma deliberada y con la intención principal de golpear a los gobiernos anteriores. Para la galería. Es más, en lo sustantivo, la propia propuesta del gobierno sugiere la necesidad de profundizar la red de protección social instalada en los gobiernos de la Concertación. En concreto, el Ingreso Ético Familiar que se propone es bastante continuista y sus fundamentos se hallan en conclusiones y propuestas del Consejo Presidencial Trabajo y Equidad encargado por la administración anterior (Ver capítulo 1 del informe de la llamada Comisión Meller). Esto sugiere que más que demoler lo anterior, se trata de perfeccionarlo. ¿Por qué no plantearlo así? ¿No es esa una forma más constructiva de apelar a la unidad necesaria para erradicar la pobreza? ¿Por qué estimular la retaliación y exponerse a la pérdida de credibilidad?

En suma, los dichos del Presidente y su vocera no gozan de soporte técnico. Es plenamente factible que al analizar la evidencia y controlar por el efecto del alza del precio de los alimentos y el ciclo económico descubramos que el impacto de las políticas sociales del gobierno anterior sobre la pobreza fue positivo en lo grueso y que no hubo un cambio “estructural” en la tendencia. O tal vez sí, lo dirá el análisis. También es factible que refocalizar el gasto conduzca a mejoras. La opción del Presidente por enlodar la gestión anterior puede surtir el deseado efecto de reducir la popularidad de Michelle Bachelet. Al mismo tiempo siembra más dudas sobre su credibilidad. Esta vez, no se trata del incumplimiento de una promesa de campaña y, aunque no es el primer argumento falaz y populista que hemos escuchado, se ha ido un paso más allá. La desprolijidad del Presidente en este episodio es un pasivo para la credibilidad de sus técnicos, muchos de los cuales admiro tanto profesional como humanamente. Si el Presidente sugiere que el alza en pobreza se debe a la dilapidación y las “garras de la corrupción”, sus ministros pueden matizar sus dichos pero no contradecirlo.

Es de esperar que un tema tan serio como la pobreza y la distribución del ingreso, donde entender los determinantes y evaluar las políticas es de primer orden, el gobierno piense y hable con todo el rigor de quienes aspiran a la excelencia. La popularidad Bachelet, Lavín o Piñera, la mezquindad política, no afectan la realidad de la pobreza. Más allá de las legítimas diferencias que existan sobre la visión de sociedad que queremos, erradicar la pobreza es un anhelo compartido. Todos deben estar a la altura de esa tarea.

Written by Eduardo Aquevedo

16 julio, 2010 at 17:15

Encuesta Adimark (Enero 2010): 83% de aprobación para M. Bachelet; 65% aprueba al Gobierno…

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Encuesta Adimark, en medio de la cual se efectuó el balotaje en que perdió Frei, además señala que un 95% afirma que la Presidenta “es querida por todos los chilenos”.

Michelle Bachelet marcó su mejor aprobación: 83 %

– Revise la encuesta Adimark

Una aprobación histórica de 83% obtuvo la Presidenta Michelle Bachelet en la encuesta Adimark, conocida este lunes, y que se efectuó vía telefónica a 1.104 personas entre el 6 y 27 de enero de 2010, cuando se zanjó el triunfo de Sebastián Piñera sobre Eduardo Frei.

El sondeo arrojó además que un 95% afirma que la Mandataria “es querida por todos los chilenos”, 90% cree que cuenta con la capacidad para enfrentar situaciones de crisis, 88% la considera creíble y un 86% estima que tiene liderazgo.

El 83% de Bachelet, que supera el 77% que obtuvo en el estudio presentado en noviembre y el 81% en diciembre, muestra la paradoja que durante el desarrollo de la encuesta se registró la derrota en el balotaje del candidato del Gobierno.

En cuanto a la evolución del gabinete de La Moneda, una vez más el Ministro de Hacienda, Andrés Velasco, aparece como el mejor posicionado con un 67% de valoración positiva.

Al encargado de las finanzas públicas le siguen Francisco Vidal (Defensa), con 51%; Mariano Fernández (Relaciones Exteriores) con un 46%, y Sergio Bitar (Obras Públicas), con un 45%. En el fondo se ubica Mónica Jiménez (Educación) con 28%.

El respaldo a la Presidenta Bachelet contrasta con la aprobación al Gobierno que se mantiene en un 65 %: valoran la gestión en Economía (76%) y Relaciones Exteriores (75%) y cuestionan la “corrupción” (19%) y Delincuencia (13%).

LA NACION.CL

Evaluación de Gestión de Gobierno Enero 2010

01 de Febrero del 2010

Por: Adimark GfK

En un mes de contrastes, Presidenta Bachelet alcanza la mejor evaluación de su mandato, mientras el candidato presidencial de la Concertación es derrotado en las urnas.

La extraña y compleja relación entre la altísima aprobación que ha recibido la presidenta Bachelet durante el último año de su mandato y el proceso político electoral, es un fenómeno que aún no terminamos de comprender. La relación ha sido un tanto paradójica, y ésta nunca se había manifestado con más fuerza que en el pasado mes de enero: El mismo mes en que la presidenta alcanza el récord de aprobación (83%), el candidato presidencial de la coalición de gobierno es derrotado en las urnas tras 20 años de supremacía electoral de la Concertación.

La Presidenta Bachelet, en esta serie de evaluaciones mensuales que cubre la totalidad de su mandato desde marzo de 2006, muestra que ella, en este último año, ha logrado una muy rara sintonía personal con la población. El indicador de ser “querida por los chilenos” llega en este mes a un inédito nivel de 95%; es decir, prácticamente unánime. No tenemos cocimiento de niveles semejantes de afecto a una figura presidencial (ni política), que hayan sido medidos, en la historia política chilena o internacional recientes.

Por lo anterior, la derrota de la Concertación en la elección del pasado 17 de enero quizás deba explicarse por un inédito desacoplamiento entre la figura de la presidenta y la Concertación y su candidato. Queda para un análisis posterior la comprensión de las causas de esta separación.

El gobierno en su conjunto logra una evaluación positiva (65%), pero por cierto muy por debajo de la aprobación de la presidenta. Las causas de esta dicotomía probablemente se encuentren en la muy dispar evaluación que hace la ciudadanía de áreas específicas de la gestión Bachelet. La Economía, desde que se iniciara la crisis internacional a fines del 2008, ha venido subiendo en forma permanente y es hoy el área mejor evaluada del gobierno (76% aprobación), seguida de cerca por Relaciones Internacionales (75%). Pero después de las dos anteriores, bien evaluadas, se aprecia un salto muy apreciable y la tercera área en el ranking resulta ser ahora el Transantiago!, pero sólo con un 39% de aprobación. Otras áreas de gobierno como Educación, Salud, Control de la Corrupción y Delincuencia reciben evaluaciones francamente malas.

En la evaluación que reciben los Ministros, se destaca muy nítidamente la figura del Ministro de Hacienda, Andrés Velasco (67%). Lo sigue a bastante distancia el Ministro de Defensa, Francisco Vidal (51%) y el Ministro de RREE Mariano Fernández (46%), quien ha visto mejorar su evaluación notoriamente en los últimos meses.

También cabe destacar la evaluación del Ministro de Transportes, René Cortázar (42%), su mejor evaluación desde que se integrara al Gabinete en el 2007, y que coincide con una positiva evaluación del Transantiago, especialmente entre los habitantes de Santiago. Cabe mencionar que la evaluación de Cortázar llegó a marcar un mínimo de 17% en el período álgido del sistema en los inviernos de 2007 y 2008.

El sistema de evaluación de la gestión de gobierno, implementada por Adimark desde el 2006, medirá en febrero el último mes de gobierno de la Presidenta Bachelet. Después del 11 de marzo, la serie continuará, pero naturalmente referida al nuevo gobierno que asume.

Written by Eduardo Aquevedo

1 febrero, 2010 at 14:30

Democracia de los acuerdos: un negocio genial para la derecha…

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por Rafael Luís Gumucio Rivas (Chile)

jueves, 28 de enero de 2010

CHILE-PIÑERAO0I1 La famosa democracia de los acuerdos siempre ha terminado favoreciendo a la derecha: la Ley General de Educación, celebrada en la ridícula ceremonia en que todos se presentaban tomados de la mano, no puede ser más perjudicial al gobierno de Michelle Bachelet; hay que ser muy ingenuo para creer que una ley marco puede ser aceptada cuando a ella se oponen todos los componentes de la comunidad educativa – profesores, estudiantes, padres y apoderados- lo único que salva para la derecha esta Ley es la continuidad de la educación como un negocio.

En la historia constitucional de Chile, el Poder Judicial ha estado siempre supeditado al Ejecutivo: así se plantea en la Constitución de 1833, en la de 1925 y en la de 1980 – siempre está baja la jurisdicción del Ejecutivo en el nombramiento de sus integrantes y de su funcionamiento- posteriormente, se le agregó la participación del Legislativo, a través del Senado que, según el constituyente de 1925 posee facultades judiciales, como actual como jurado en el caso de las acusaciones constitucionales y participar en el nombramiento de los ministros de la Corte Suprema.

En la República Parlamentaria, (1891-1925), se prorrateaban entre los partidos políticos los cargos de la administración pública, la educación y el poder judicial: la primera correspondía a los liberales, la segunda a los radicales y la tercera a los liberales balmacedistas; sólo hay un caso en la historia de Chile en el cual el presidente de la Corte Suprema, Javier Ángel Figueroa, se opuso a las pretensiones dictatoriales del entonces ministro del Interior, Carlos Ibáñez del Campo – posteriormente dictador- demás está decir que duró muy poco en su cargo, a pesar de ser hermano del presidente de la república, Emiliano Figueroa. Es cierto que se concedieron algunos recursos de amparo a los a favor de los desterrados, sin embargo, todos estos fueron inaplicables, pues ya se encontraban fuera del país.

En el gobierno de Salvador Allende el acuerdo de la Corte Suprema sirvió  para justificar el golpe militar de 1973: Posteriormente, la Corte se transformó en un testaferro de la dictadura negando la mayor parte de los recursos de amparo, que hubieran salvado muchas vidas. El ministro Hugo Rosende nombró, a su amaño, a todos los ministros de de la Corte Suprema, cuya única condición era ser pinochetista convencido. A diferencia de la Corte de Pétain, en Francia, en Chile los supremos de la época de Pinochet jamás han sido juzgados y, ni siquiera, han pedido perdón.

En muchos artículos anteriores he criticado la actuación política de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, sigo creyendo que dilapidó el 58% de los sufragios obtenidos en la elección presidencial: hizo un gobierno opaco y tecnocrático, en que dejó de lado los casos de derechos humanos, incluso, nunca recibió a los familiares de los detenidos desaparecidos; con su ministro del Interior, José Miguel Inzulsa, salvó al dictador y ladrón, Augusto Pinochet, de terminar sus días en una cárcel española, como bien lo merecía, sosteniendo el absurdo argumento de que la justicia chilena lo condenaría por sus múltiples crímenes de lesa humanidad y peculados.

Al parecer, Eduardo Frei está bastante cambiado – es como para creer en la reencarnación o en las segundas oportunidades, que siempre han sido desastrosas para nuestros presidentes: baste recordar los casos de Arturo Alessandri y de Carlos Ibáñez. El nuevo Eduardo Frei Ruiz-Tagle es un estadista, que expresa ideas del sentido común, un lenguaje bastante popular y oratoria rural

Mientras persistan estos torpes acuerdos, seguirá ganando la derecha y perdiendo prestigio la Concertación, que más que nunca necesita el apoyo popular para no morir  por tanto acuerdo con la derecha el pueblo los mando a la oposición.

 

Aylwin coincide con Piñera y llama a reeditar política de los acuerdos

Después de que el Presidente electo señalara a La Tercera que es indispensable construir una "democracia de los acuerdos de segunda generación", el ex mandatario DC valoró la intención de Piñera de realizar una transición similar a la que él protagonizó en los 90.

por Bernardita Marino e Ivonne Toro

"Me siento halagado", dijo ayer el ex Presidente Patricio Aylwin cuando supo que Sebastián Piñera catalogó su gobierno como el mejor de los cuatro de la Concertación.

En entrevista con Reportajes de La Tercera, el mandatario electo afirmó ayer que "el de Aylwin fue el mejor de los gobiernos de la Concertación. Fue un gobierno fecundo al cual yo le tengo aprecio y respeto".

En esa misma línea, Cristián Larroulet -miembro del equipo de transición- dijo el sábado que "el gobierno de Piñera será muy parecido al de Aylwin".

El nuevo Presidente, además, reiteró lo que fue su discurso de triunfo la noche del 17 de enero, cuando llamó a la Concertación a construir una nueva versión de la "democracia de los acuerdos", que caracterizó la relación entre oficialismo y oposición a inicios de los 90.

Ante este planteamiento, Aylwin dijo que "indudablemente que él quiera hacer un gobierno parecido al mío no puede ser sino halagador. Yo me negaría a mí mismo si estuviera en contra".

Aunque evitó aludir directamente a la Concertación, el otrora gobernante coincidió con Piñera respecto de la necesidad de hacer alianzas para mejorar la calidad de la política. "Si todos vivimos peleándonos unos con otros es más difícil lograr ese bien común, por eso a mí me alegran estos planteamientos de Sebastián", señaló.

En ese contexto, Aylwin aprovechó de hacer un llamado a revivir la política de los acuerdos implementada durante su gestión: "Creo que la política democrática supone competencia entre distintas posiciones, pero todo gobierno tiene que buscar el bien común y el logro del bien común es más fácil si hay acuerdos".

Los dichos de Aylwin fueron valorados por el piñerismo. Rodrigo Hinzpeter -coordinador del traspaso de mando- dijo que "el Presidente Aylwin demuestra una vez más una gran lucidez y grandeza política (…). Para poder alcanzar el desarrollo es imprescindible alcanzar acuerdos transversales y amplios, para lo cual se requiere disposición al diálogo y la negociación".

En la campaña, Piñera encargó a sus asesores indagar el modelo implementado por Aylwin durante la transición a la democracia.

PS cierra la puerta

Pese al férreo respaldo de Aylwin y algunos rostros DC, como los senadores electos Ignacio Walker y Andrés Zaldívar -que se han mostrado abiertos a negociar con la derecha-, el presidente interino del PS, Fulvio Rossi, cerró la puerta a la invitación hecha por el Presidente electo.

"Hablar de gobierno de los acuerdos tiene que ver más bien con una circunstancia política, histórica, que ya se acabó", dijo ayer el senador electo en su debut como timonel socialista.

Rossi agregó que "quisiera recordarle a Sebastián Piñera que no estamos en tiempo de boinazos ni tanquetazos ni ejercicios de enlace. No hay ningún riesgo de regresión autoritaria".

El líder del PS notificó al piñerismo que durante su gestión, el partido tendrá la misión de "transformar al PS como el gran eje articulador de las fuerzas progresistas y opositoras al gobierno de la derecha, porque hemos visto señales que nos preocupan".

Equipo de transición pedirá a contralor dictar clases de administración pública a nuevo gabinete

La última semana de febrero y la primera de marzo y probablemente en el auditorio de RN -con capacidad para 80 personas y con equipamiento tecnológico-, el equipo de transición pretende dictar los cursos de capacitación sobre administración pública a las autoridades nominadas por el Presidente electo, Sebastián Piñera.

El esquema se repetiría en regiones, con el objetivo de que todos los funcionarios de confianza del nuevo gobierno conozcan cómo opera el sistema público y cuáles son las normas legales que los regirán a contar del 11 de marzo.

En este sentido, el equipo compuesto por María Luisa Brahm, Cristián Larroulet y Miguel Flores le solicitará al contralor, Ramiro Mendoza -a quien ya se le pidió una cita para analizar el proceso de instalación-, que colabore personalmente o a través de los expertos que dependen de su institución, en capacitar a quienes se harán cargo del sistema público.

La idea, afirman en el piñerismo, es que Contraloría les explique a las debutantes autoridades qué procedimientos son clave para evitar irregularidades en las reparticiones que tendrán a su cargo.

En términos generales, los cursos se iniciarán con una breve exposición sobre los otros dos poderes del Estado -Legislativo y Judicial- y un capítulo extenso respecto del Poder Ejecutivo, que contiene los principios de la gestión del Estado, las empresas públicas y el control político, administrativo, jurídico y social, además de un largo listado de prohibiciones respecto del uso de información privilegiada, el empleo de dinero, bienes o personal para beneficio propio y el uso del cargo para actividades proselitistas.

PIENSACHILE.COM

Chile con Piñera: un neoliberalismo recargado…

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por Gabriel Salazar, Premio Nacional de Historia

Enero, 2010

CHILE-FREI-PIÑERA3 “En lo ajeno reina la desgracia” dice la sabiduría popular. La Concertación tomó prestado para sí, en 1990, el extremista modelo neoliberal que dejó como herencia la brutal dictadura del general Pinochet. Y durante 20 años lo administró con tal “fe neoliberal” que hasta lo dejó instalado en el selecto club neoliberal de la OECD. Por tanto, desde la perspectiva del neoliberalismo mundial, los gobiernos de la Concertación fueron excepcionalmente exitosos.

Vestirse con lo prestado es un juego riesgoso. Creer, además, que lo prestado es identidad histórica de uno mismo es, lisa y llanamente, alienación. O esquizofrenia. Dejar como legado, por un lado, un Museo de la Memoria (con los crímenes de la dictadura) y, por otro, al modelo chileno instalado en la OECD es, en lógica pura, deambular por la historia sin rumbo. Girando en círculos. Disparando “díscolos” a derecha e izquierda. En 1998 un informe de PNUD declaró que los chilenos estaban corroídos por dentro por un grave “malestar interior”. El mismo que corroyó el alma histórica de la Concertación y la confianza de la ciudadanía progresista en ella.

No se puede hacer política con ropa prestada. Ni pretender ser socialcristiano o socialista cuando en los hechos se es neoliberal. Ni negarse a reconocer la mentira.

La coalición genéticamente neoliberal (que apoyó al candidato triunfante) gozó de una vacación política de cuatro lustros; sus adversarios gobernaron impecablemente como si fuera ella. Así que pudo desplegar una inédita oposición populista. Es primera vez, desde 1932, que una coalición de derecha gana la presidencia por mayoría absoluta. Es un hecho insólito, tanto más, si se considera que el 68% de los chilenos no tienen un contrato laboral permanente, sino precarista; que otro 68% gana menos de $ 180.000 mensuales; que el 62% de los niños que nacen en un año son “huachos” (sin familias constituidas); que el 46% de los chilenos padecen de neurosis o depresión; que 66% de ellos no lee ningún libro en el año; que la tasa de delincuencia se mantiene alta e intratable; que se está impulsando otra militarizada “pacificación de la Araucanía”, etc.

El gobierno genéticamente neoliberal que se inicia este año tendrá, pues, que lidiar con los males generados por el mismo neoliberalismo, sin salirse de las pautas de decencia legal exigida por la OECD, los tratados de librecomercio y las inefables clasificadoras de riesgo. La Alianza triunfante tendrá que enfrentar esos problemas sin poder suprimir las causas que los producen (como le ocurrió a la Concertación). Sería suicida. Así que no puede cambiar nada. Será más de lo mismo.

Por tanto, los ciudadanos progresistas que votaron neoliberal recargado, no verán resueltos sus problemas. Tal vez, se compliquen. Con el agravante de que no habrá más “museo de la memoria”. Y esto, precisamente, reactivará la memoria viva de la ciudadanía. La de la Dictadura y la del Mercado. Y de esa memoria viva es mejor que el nuevo gobierno sepa precarverse. Pues allí sigue, agazapada, la verdadera soberanía popular.

– El autor es Premio Nacional de Historia

Fuente: Las Últimas Noticias (Chile)

Written by Eduardo Aquevedo

26 enero, 2010 at 16:45

La derecha chilena: saliendo del closet político y ambigüedad política-conceptual…

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Danny G. Monsalvez, Universidad de Concepción

La derecha política y su discurso “mediático” lograron imponerse finalmente el 17 de enero de 2010; con ello se materializó aquella perorata y práctica que tanto daño le ha hecho a la actividad política como es la muerte de las ideologías, teorías y proyectos de transformación social; es decir, hoy -de cuerdo a aquella visión- se impuso (no sabemos hasta cuando o hasta que grados) aquel pensamiento único y hegemónico; O bien como señala Tomás Moulian que al aceptar la muerte de las ideologías “es hacerle caso a la única ideología actualmente viva, que es el neoliberalismo, que es una ideología potentísima además, que anuncia la muerte de las ideologías, pero actúa como una de ellas: tiene un proyecto de sociedad, tiene aparatos ideológicos que permiten difundir esta idea de sociedad, sean ellas universidades, medios de comunicación, etc.” (Moulian, 2005: 99).

No obstante aquello, la segunda vuelta presidencial exteriorizó un par de acciones o fenómenos que reflejan la ambigüedad conceptual e inopia política que algunos sufren casi de manera crónica. El primero es aquel discurso que algunos pregonan con tanta fuerza de la objetividad, neutralidad e imparcialidad en el análisis de los hechos o procesos. Bajo ese discurso se pretende aparecer ante la opinión pública y la sociedad como un sujeto “políticamente correcto”, pero por sobre todo que no se llegue a advertir la ideología, credo o intención en la opinión y reflexión de quien la entrega.

De esta manera y tal como dice el columnista Carlos Peña, determinados sujetos “…creen que la imparcialidad intelectual obliga a ser neutral, la prudencia a suspender el juicio, el equilibrio a no decir nada, la cultura a pronunciar vaguedades, la reflexión a un si es no es permanente, la bondad a ser perdonavidas, la independencia cívica, la amistad a cuidar las redes como hueso santo, y el prestigio a no quebrar ni un huevo” (Carlos Peña, El Mercurio, domingo 10 de agosto de 2008, p. D 19).

Por ello es que nos parece curioso y llamativo (por decirlo menos) que aquellos que con tanta fuerza enarbolan las banderas de la objetividad, neutralidad, imparcialidad, que quieren presentarse ante la comunidad como apolíticos, independientes y que al mismo tiempo critican a quienes toman posición, son los primeros en caer en contradicciones, especialmente cuando se va a producir un cambio de coalición política en la conducción de Gobierno. En ese sentido, lo expuesto anteriormente va estrechamente ligado a otro fenómeno y que -también- es uno de los más comunes, el cual denominamos “saliendo del closet (político)” o como lo escuché recientemente una “tercera vuelta”.

¿En qué consiste aquello?. En que determinados sujetos al visualizar un posible cambio de gobierno, no dudan o trepidan en situarse del lado de quienes tienen mayores posibilidades de triunfo para posteriormente ubicarse en las esferas de aparto burocrático del Estado. Peor aun, no falta el “converso” que reniega de su pasado, de su historia, de lo que fue en algún momento y aprovecha la oportunidad para “darse vuelta la chaqueta” y pasar a constituirse en parte constitutiva del nuevo oficialismo.

Lamentablemente en los momentos de crisis políticas o en coyunturas eleccionarias aparece lo peor del ser humano: el oportunismo, figuración mediática, ansias de poder, ocupar cargos de confianza, aprovechar la instancia para pedir, solicitar y reclamar más de algún favor, alguna vuelta de mano a cambio del voto o por el apoyo brindado al sector político triunfante.

Para finalizar que mejor que citar a José Ingenieros en su clásica obra “El hombre mediocre”:

“…su vida es perpetua complicidad con la ajena. Son huestes mercenarias del primer hombre firme que sepa uncirlos a su yugo. Atraviesan el mundo cuidando su sombra e ignorando su personalidad. Nunca llegan a individualizarse: ignoran el placer de exclamar “yo soy”, frente a los demás. No existen solos. Su amorfa estructura los obliga a borrarse en una raza, en un pueblo, en un partido, en una secta, en una bandería…así medran, siguen el camino de las menores resistencias, nadando a favor de toda corriente y variando con ella; en su rodar agua abajo no hay mérito: es simple incapacidad de nadar agua arriba. Crecen porque saben adaptarse a la hipocresía social, como las lombrices a la entraña” (p. 116).

Written by Eduardo Aquevedo

25 enero, 2010 at 21:56

Chile: la derrota de la Concertación y el fin de la transición…

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MARTA LAGOS

Directora de la Corporación Latinobarómetro y de la consultora Mori-Chile.

25 de Enero de 2010

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La Concertación pierde 680 mil votos entre la elección en que obtuvo más votos, que fue la de Eduardo Frei en 1993, y el 17 de Enero del 2010. Al mismo tiempo la derecha gana  463 mil votos respecto del Sí en el Plebiscito de 1988. Ese es el cambio electoral que produce la alternancia en el poder después de veinte años.

La Concertación pierde 363 mil votos respecto de la elección de Michelle Bachelet y la derecha gana 87 mil votos respecto de la primera vuelta de Joaquín Lavín en 1999, que es la elección en que la derecha había obtenido más votos hasta el domingo 17 de Enero del 2010, cuando Piñera gana con 2.582.000 votos, la mayor cantidad  de sufragios recibidos por la derecha hasta hoy. La Concertación pierde más votos que los que gana la derecha. Si bien la derecha aumenta su votación, la “ganancia” de votos de la Concertación es limitado. Esto es muy relevante porque implica que el capital de votos disponibles para otros actores es considerable, o eventualmente para la propia derecha en elecciones posteriores.

La derecha fue elegida con Jorge Alessandri con solo el 31% de los votos, así es que esta elección también es una que rompe hitos para la derecha desde ese punto de vista al ser elegida con el 51.6%.

En paralelo, con todos esos records, ésta es la elección presidencial en que han votado válidamente la menor cantidad de chilenos desde 1988 cuando se inicia el nuevo padrón electoral. Votaron apenas 16 mil personas menos (aunque votaron 5 mil personas más que en la primera vuelta) que en la elección de Michelle Bachelet donde ya había un record histórico con la menor cantidad de votos válidos hasta entonces. La diferencia entonces también era pequeña, sin embargo, la tendencia continúa: cada presidente se elige con menos votos.

Este presidente se elige con 3.5 millones, el 29.85% de todos los votantes (12.000.000). Patricio Aylwin fue elegido con 3.8 millones hace veinte años, el 50.9% de todos los votantes de entonces. Es así como hemos ido entrando en la crisis de representación en los 20 años de gobiernos de la Concertación eligiendo al Presidente primero con la mitad y luego con un tercio del electorado. Un país que se ha ocupado del desarrollo, pero no de la política. Sin reforma política, esta tendencia llevará a que una minoría elija al Presidente. En vez de ir aumentando la cantidad de votos que se necesita para ser elegido primer mandatario, va disminuyendo. La política chilena no tiene este tema en la agenda de comunicaciones, ni los partidos se preocupan de ello.

Sin embargo, la candidatura de ME-O refleja esta crisis de representación al menos adentro del segmento del electorado que vota. Afuera de ese segmento no sabemos lo que pasa. Cinco millones de chilenos no votaron en esta elección, del total de doce: 3.8 no están inscritos, y 1.167.000 inscritos se abstuvieron. Es más, 8.4 millones de chilenos no votaron por el nuevo Presidente. ¿Cómo es el mandato de cambio que tiene que hacer este presidente, si la gran mayoría de los votantes se marginan del proceso electoral?

Quizá el mandato de cambio es más fuerte, siendo el primero el cambio de la política para que los ciudadanos se involucren. Quizá el mandato de cambio tiene otras características distintas a las que se cree. En eso consiste la crisis de representación, en no saber a ciencia cierta cual es el mandato.

Hay quienes dicen que esta elección perdió la Concertación, sin embargo es mucho más que eso. La combinación de votos resultante es del todo sorprendente. En primer lugar porque Piñera saca 87 mil votos más que Joaquín Lavin en 1999 y aumenta más de 500 mil votos respecto de la primera vuelta, segundo porque  al mismo tiempo Eduardo Frei recupera una cantidad enorme de votos alcanzando más del 48%, cuando todo indicaba que la distancia iba a ser mucho mayor. La imagen de triunfo de Piñera era muy dominante al mismo tiempo que dada la percepción de derrota de Frei, es sorprendente que haya logrado recuperar tantos votos.

Todo lo anterior sucede con un récord de la menor cantidad de votos válidos desde 1988 y un récord de personas que no votaron respecto del electorado total. Un escenario difícil de imaginar.

Pareciera que es efectivo que esta elección la perdió la Concertación, y que le faltó tiempo para alcanzar a Piñera, pero también es efectivo que la derecha ganó claramente votos que nunca habían estado en la derecha. Se podría decir que son pocos, los 87 mil votos más que obtuvo por encima de lo ya obtenido por Lavín, pero sin importar el número, indica que esta elección es el fin de la transición, porque de alguna manera el miedo a la derecha y el cruzar la calle para votar por el otrora adversario, es posible. Más que en número, Piñera muestra que puso fin a la transición. Es difícil que la derecha disminuya ese piso de apoyo que logra en esta elección, lo más probable es que a partir de ella, aumente. Hay mucho de donde aumentar.

La derecha se ganó su luna de miel en que habrá que darle el beneficio de la duda en esta nueva etapa: si acaso será como la vieja derecha que ha conocido la historia o estamos frente a algo inesperado. Puede optar por ser un gobernante como muchos en América Latina, que gobierna para la mayoría, o puede gobernar para una minoría como sospechan tantos que son escépticos de la política. El mayor éxito de un gobierno de derecha sería quitarse el fantasma de ser un conglomerado que trabaja para una minoría. Ahí estaríamos frente a un cambio.

EL MOSTRADOR.CL

Written by Eduardo Aquevedo

25 enero, 2010 at 14:56

Chile: ¿Por qué perdió Eduardo Frei?

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Esta explicación de S. Valenzuela, prestigioso sociólogo político, es interesante pero un tanto minimalista, porque no se hace cargo suficientemente de la "calidad" del voto sino sólo de cantidades y circunstancias inmediatas. Por ejemplo, las razones por las cuales mucha gente no se inscribe para votar (más de 3 millones, especialmente jóvenes), o de los que votaron sin ningún entusiasmo o por razones positivas, sino sólo para "parar" a Piñera,  o "contra piñera"; o los que desde una cierta izquierda de todos modos votaron nulo o se abstuvieron, para rechazar la alternativa concertacionista por poco creíble; y peor aún, los que ya "despolitizados" en un proceso de varios años en virtud del pragmatismo tecnocrático, clientelista, burocrático y sin perfil programático claramente transformador de la concertación, no vieron diferencias significativas entre ambos candidatos y se "dieron vuelta la chaqueta", etc. Pues bien, todos estos factores más cualitativos o estructurales no se consideran en este ni en la mayoría de los análisis concertacionistas (PS, PPD o DC) de esta derrota… Este es un "temblorcito" electoral según Valenzuela, pero si en realidad lo fue es sólo en el plano cuantitativo, no en su sentido político más profundo ni en sus consecuencias sociales y políticas; en este último sentido, fue sin duda un “terremoto” como lo indica el mismo autor… (E. Aquevedo)

¿Por qué perdió Eduardo Frei?

La elección del 17 de enero fue un terremoto político, sin duda. Pero en términos electorales, apenas alcanza para temblorcito. Si 111.500 de los que votaron válidamente (un 1,61% del total) hubieran preferido a Frei en vez de a Piñera, el senador DC habría ganado por un voto.

FREI002 por Samuel Valenzuela – 24/01/2010
 

Entre las cuentas alegres de unos, la decepción y los reproches de otros, no han faltado las respuestas a esta pregunta. Se nos dice que Eduardo Frei perdió, porque la Concertación propició, pero no supo comprender las transformaciones de la sociedad; porque demasiados votos de Marco Enríquez-Ominami se trasvasijaron a Sebastián Piñera; porque la Presidenta Bachelet no prestó suficiente apoyo; porque los presidentes de los partidos concertacionistas fueron rígidos e insensatos, o porque una gran sed de "cambio" embargó al electorado después del "desgaste" de una coalición en el poder por 20 años.

El problema es que estas explicaciones son demasiado grandes, o telúricas, para dar cuenta de lo que sucedió. La elección del 17 de enero fue un terremoto político, sin duda. Pero en términos electorales, apenas alcanza para temblorcito. Si 111.500 de las personas que votaron válidamente (un 1,61% del total) hubieran preferido a Frei en vez de a Piñera, el senador DC habría ganado por un voto.

El electorado chileno es muy constante en su alineamiento con las grandes vertientes políticas que han animado la política nacional desde 1925. Y ahora sabemos que los chilenos se dividen en dos mitades al enfrentar la opción entre un candidato presidencial de centroderecha y uno de centroizquierda. No lo sabíamos antes, porque este tipo de oferta electoral sólo comenzó con la regla del balotaje, aspecto nuevo en el régimen electoral del país.

La victoria de Piñera se produjo en la tercera elección presidencial normal después de recuperada la democracia (las elecciones de 1989 y 1994 no fueron realmente competitivas debido a la transición). Recordemos los resultados finales, en porcentajes, de estas tres elecciones: Lagos 51,31%-Lavín 48,98%; Bachelet 53,5%-Piñera 46,5%, y Piñera 51,6%-Frei 48,39%. ¿Qué gran diferencia hay? La elección del domingo pasado es muy parecida a la de Lagos/Lavín, salvo que esta vez ganó la Coalición por el Cambio. El porqué perdió Frei debe enfocarse, en suma, en tratar de explicar el desplazamiento de un pequeñísimo conjunto de votos.

No todo es constancia en el electorado chileno. Hay quienes oscilan al tener que optar entre dos candidaturas que concitan el apoyo de lados opuestos del espectro político-ideológico. Estas personas son socialmente diversas y su composición depende en parte de las características personales de los candidatos. Pero entre los electores que han preferido a la Concertación, este grupo oscilante está compuesto mayormente de su segmento más conservador por razones ideológicas o religiosas.

En una competencia bipolar, toda campaña de la Concertación tiene que cuidar que este segmento no se vaya hacia el otro lado. La campaña de Frei fue deficiente en este sentido y, ello, más que nada, es la explicación más probable del temblorcito electoral que ocurrió.

¿Y qué de los votos de ME-O? Mirándolos desde la óptica del resultado final, queda claro que muchos de los votantes del diputado eran, desde la primera vuelta, electores de Piñera. Y es por ello que no ganó en diciembre.

¿Tuvo algún efecto ME-O sobre el resultado final? Seguramente muy poco. Pero si él hubiera apoyado claramente desde el 13 de diciembre a Frei, la campaña de la segunda vuelta para la Concertación probablemente hubiera tenido más unidad, más coherencia, más entusiasmo y menos protagonismo desde la izquierda. Y ello posiblemente le hubiera permitido a la Concertación limitar la fuga de su electorado menos comprometido y alineado. No habría existido el temblorcito que generó el terremoto.

La Tercera.com

Puñales

Por Santiago O’Donnell

Es verdad, Chile dio al mundo un ejemplo de transparencia y convivencia política en las elecciones del domingo pasado. Pero cuando se apagaron las cámaras empezó un festival de puñaladas en la espalda entre los líderes de la Concertación. No bien Eduardo Frei había terminado de admitir su derrota, el ex presidente Ricardo Lagos dio inicio a las hostilidades al tomar el micrófono para decir que el pueblo chileno había hablado y había que dar paso a la nueva generación. El discurso no le cayó nada bien a Frei y al eterno presidente del partido socialista, Camilo Escalona, ni a la presidenta Michelle Bachelet, que fue la principal sostenedora de Escalona contra los embates del ex socialista Marco Enríquez-Ominami durante la campaña presidencial. Lagos es el referente del PPD, uno de los partidos chicos de la Concertación, junto con el Partido Radical. Y en las filas del PPD se alistan dos de las principales figuras de la “nueva generación”, la jefa de la campaña Carolina Tohá y el senador Ricardo Lagos Weber, hijo del ex presidente.

Esa noche se sumó a la refriega el presidente del partido demócrata cristiano, Juan Carlos Latorre, el partido de Frei, que culpó por la derrota a su principal socio en la Concertación, el Partido Socialista. Latorre dijo que las candidaturas de los ex socialistas Jorge Arrate por el Partido Comunista y Marco Enríquez-Ominami como independiente, habían dividido el voto de la Concertación en favor del ahora presidente electo Sebastián Piñera, el candidato de la derecha unificada. Como que los socialistas no habían podido contener a sus propios cuadros y disciplinarlos detrás del candidato consensuado por todos los partidos de la Concertación.

La evaluación de Latorre estaba cargada de cinismo. Es cierto, el Partido Socialista no había podido contener a Arrate y a Enríquez-Ominami, justamente por no permitirles presentarse en una elección primaria contra Frei, el candidato demócrata cristiano, para dirimir la candidatura de la Concertación. Y no los dejaron presentarse precisamente para evitar una fractura en la Democracia Cristiana, que venía muy golpeada después de perder dos internas consecutivas contra candidatos socialistas. Si ganaban la interna otra vez los socialistas, el miedo era que la mitad de la Democracia Cristiana se mudara a la coalición de la derecha.

Después saltó a la refriega José Antonio Gómez, ex presidente del Partido Radical, el otro partido chico de la Concertación. Gómez dijo que la culpa la tenían los jefes de la Democracia Cristiana, el socialismo y el PPD porque aceptaron que el candidato se elija a dedo. Los radicales, en cambio, se habían opuesto y habían conseguido una “preprimaria” en la que su candidato había sido fácilmente derrotado. La “autocrítica” de Gómez era no haber luchado lo suficiente por sus ideas. Cuando renunció a la presidencia de su partido en plena campaña de ballottage, con la esperanza de que los demás presidentes lo imitaran para dar paso a la tan reclamada “renovación”, sólo lo siguió Pepe Auth, presidente del PPD. En cambio, los dinosaurios Escalona y Latorre, los de los partidos grandes, los que realmente importaban, se atornillaron a sus sillones y siguieron ahí, como un lastre, durante toda la campaña. Hasta el día de ayer, cuando finalmente renunciaron (a Latorre la DC le rechazó la dimisión)..

A las críticas de Gómez se sumaron las del presidente interino que lo había reemplazado, Fernando Meza, quien le apuntó los cañones directamente a la presidenta Bachelet y su ministro de Economía Andrés Velazco, las figuras políticas con el más alto índice de aprobación de Chile. Según Meza, Bachelet tardó demasiado en alinearse detrás de Frei y Velasco tendría que haberles aumentado el sueldo a los maestros en vez de ahorrar tanto y dejarle a Piñera el aumento servido en bandeja.

Acto seguido el diputado Meza tuvo la delicadeza de pactar un acuerdo parlamentario con la derecha a espaldas de los popes de la Concertación, ganándose el mote de “traidor” de toda la Concertación. El escándalo obligó a Meza a renunciar a su cargo partidario y abortó el acuerdo para rotar la presidencia de la Cámara Baja entre los radicales y los partidos de la coalición de la derecha.

Todos esos reproches y pases de facturas demuestran la dificultad para absorber una derrota que a todas luces fue autoinflingida. Los chilenos estaban más que conformes con las políticas públicas de los gobiernos de la Concertación, con el manejo de la economía. Perdieron porque los cuatro presidentes de los partidos, cuatro iluminados, decidieron elegir el candidato de la Concertación en vez de dejar esa elección en manos de la gente, por temor a que la gente se equivocara. Y se equivocaron ellos porque eligieron un candidato “fome”, como dicen los chilenos, para colmo una figurita repetida. A los chilenos no les gustó el candidato y tampoco la forma en que lo eligieron, y no lo votaron. Encima los excluidos se presentaron por afuera y sus críticas a la Concertación fueron capitalizadas por la derecha en la segunda vuelta. Es cierto lo que dice Atilio Boron que al parecerse tanto Frei a Piñera fue más fácil para los votantes pegar el salto, pero no fue la ideología el causal de la derrota. Es más, los votantes de izquierda, los que más podrían disentir con el perfil socialdemócrata de Frei, fueron sus votantes más fieles. Los que se fueron, liberales, independientes, centristas, lo que sea, se fueron no por ideología sino por desacuerdos con una cultura política que consideran anquilosada y anticuada.

Piñera no tuvo que hacer demasiado, más allá de despegarse del legado de Pinochet, unificar a la tropa detrás de su candidatura, repetir la palabra “cambio” cada vez que abría la boca y hacer la plancha mientras la Concertación se enredaba en sus propias telarañas. Piñera no era un candidato invencible ni mucho menos. Ya había perdido en la elección anterior contra Bachelet por un margen importante. Y encima viene a representar al neoliberalismo en plena crisis del neoliberalismo ante un electorado que venía votando centroizquierda desde que le devolvieron el voto. Su encanto radica en que es el más argentino de los candidatos chilenos. En una sociedad ordenada y estructurada por demás, Piñera es el vivo, el piola, el tipo que se hace millonario con un negocio que no se le ocurrió a nadie, que juega siempre al límite de lo legal, que se come multas por usar información privilegiada en la compraventa de acciones. Un tipo que toda la vida se dedicó a la especulación, tanto política como financiera, y que se vende como emprendedor. Un díscolo, un rebelde entre los políticos de la derecha, que se da el lujo de diferenciarse en temas progre como el matrimonio gay porque es dueño de medio país y tiene plata para armar equipos de campaña y controla medios de comunicación y es el dueño de Colo Colo. Un tipo con algunas cualidades que muchos chilenos admiran, pero al que nadie considera un estadista o una autoridad moral. No lo votaron por sus ideas. Ya intentó meter mano en Codelco, la minera estatal, con una modesta inyección de capital privado, pero se chocó contra una pared. Ya tuvo que prometer que no va a tocar la red social que armó la Concertación. Ya tuvo que reconocer que Bachelet hizo una gestión “excelente” y que él no se va a apartar mucho de esa línea.

Entonces es más difícil digerir la derrota y por eso los puñales están a la orden del día. Todo muy lindo con el traspaso ejemplar. Pero la derrota de la Concertación, cuando tenía todo para ganar, dejó otro mensaje para el mundo y sobre todo para sus vecinos.

Porque el problema no estuvo en la ideología, ni en la economía, ni en la gestión.

Parafraseando a Bill Clinton: es la participación, estúpido.

sodonnell@pagina12.com.ar

PAGINA/12

Elecciones en Chile: el continuismo neoliberal, una causa de la derrota concertacionista…

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Elecciones en Chile: el original y la copia

Por Atilio A. Boron *

DR2 Para la Concertación el triunfo de la derecha (en realidad, de su variante más virulenta: la pinochetista) en las elecciones presidenciales chilenas podría considerarse como un ejemplo más de una “crónica de una muerte anunciada”. La progresiva asimilación del legado ideológico de la dictadura militar por los principales cuadros de la alianza democristiana-socialista hizo que la diferenciación entre la Concertación y los herederos políticos del régimen militar, Renovación Nacional (su ala “moderada”, si es que un “pinochetismo moderado” puede ser otra cosa que un oxímoron) y la Unión Demócrata Independiente, sus batallones más cavernícolas, fuera desvaneciéndose hasta tornarse imperceptibles para el electorado. Fernando Henrique Cardoso gustaba repetirles a sus alumnos que “a la larga, los pueblos siempre van a preferir el original a la copia”. Y tenía razón. En este caso, el original era el pinochetismo y su heredero: Sebastián Piñera; la Concertación y su inverosímil candidato, la copia.

¿Constituye esto una injusta exageración? Para nada. Oigamos lo que decía Alejandro Foxley, uno de los prohombres de la Concertación y ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Michelle Bachelet entre el 2006 y el 2009: “Pinochet … tuvo el mérito de anticiparse al proceso de globalización… Hay que reconocer su capacidad visionaria (para) abrir la economía al mundo, descentralizar, desregular. Además, … terminó cambiando el modo de vida de todos los chilenos para bien, no para mal”. Con dirigencias “progresistas” que sostenían un discurso como éste (que muchos compartían si bien pocos se atrevían a manifestar con tanto descaro), ¿podía la Concertación ser creíble como una alternativa superadora del pinochetismo?

El triunfo de la derecha gravitará y mucho en el escenario sudamericano. Las cosas se pondrán más difíciles para los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Cuba; la ampliación del Mercosur con la plena incorporación de Venezuela sufrirá renovados tropiezos, y con Piñera el bloque derechista controla, con la honrosa excepción del Ecuador, todo el flanco del Pacífico latinoamericano. Además, el “efecto demostración” del desenlace electoral chileno podría llegar a ejercer un negativo influjo sobre las elecciones presidenciales de octubre del 2010 en Brasil y las que tendrán lugar el año siguiente en la Argentina. Por otra parte, la belicista contraofensiva imperial de Estados Unidos (Cuarta Flota, bases militares en Colombia, golpe en Honduras, reconocimiento de las fraudulentas elecciones de ese país, etcétera) contará a partir de marzo con un nuevo aliado, liberado de cualquier compromiso, aunque sea retórico, con el proyecto emancipatorio latinoamericano. Hay que recordar que aun bajo los gobiernos “progres” de la Concertación el papel que éstos desempeñaron fue siempre el de un operador privilegiado de Washington en América del Sur. En la Cumbre de Mar del Plata que culminó con el naufragio del ALCA las voces cantantes a favor de ese acuerdo fueron las de Ricardo Lagos y Vicente Fox, bajo la complacida mirada de George W. Bush. Ahora esa tendencia “aislacionista” –y, en el fondo, antilatinoamericana– se acentuará aún más, revirtiendo una profunda vocación latinoamericana que Chile supo tener y que bajo la presidencia de Salvador Allende llegó a su apogeo. Pero ese país ha cambiado, “para bien” como lo recordaba el ex canciller de la Concertación.

Por eso los necesarios procesos de integración supranacional actualmente en marcha en América latina –desde el Mercosur hasta la Unasur, pasando por el Banco del Sur y otras iniciativas semejantes– no habrán de cobrar nuevos bríos con Piñera en La Moneda. Con Frei las cosas no habrían sido muy diferentes, pero al menos éste tenía un vago compromiso con el electorado que en el caso de su contendor no existe. Lo que hay detrás de Piñera, en cambio, es la rabiosa gritería de sus partidarios celebrando la victoria de su candidato con imágenes y bustos de Pinochet y cánticos exhortando a acabar con los “comunistas” infiltrados en el gobierno de la Concertación. La década no podía haber comenzado peor. Más que nunca en tiempos como éstos adquiere vigencia aquel sabio consejo de Gramsci: “Pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad”.

* www.atilioboron.com

Página/12

¿Resucitará la Concertación tras la derrota?

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Las recetas que se barajan para resucitar a la Concertación tras la derrota

Pedro Ramírez y Francisca Skoknic, CIPER | 18 de Enero de 2010

Aunque recién comienza a digerirse la derrota en el oficialismo, el debate para salvar a la coalición que gobernó 20 años ya toma fuerza. Sus figuras históricas se aferran al libreto de la unidad para impedir fugas y hacer un tránsito ordenado a la trinchera opositora. Pero ya circulan otras tesis que ponen en peligro la supervivencia del pacto con la Democracia Cristiana. El giro más radical lo propone el senador Girardi, quien incluso ya ha sondeado a Marco Enríquez para su proyecto. Todos aseguran haber escuchado la voz de los electores, pero está claro que no todos la escucharon de la misma forma. El dramático desalojo de La Moneda augura tiempos de duras discusiones sobre la refundación de la Concertación. Y hay quienes creen que no sobrevivirá.

“Esto es sólo un alto en el camino”. Apenas habían transcurrido 35 minutos desde la lectura del primer cómputo de la segunda vuelta y con esa frase Eduardo Frei, al tiempo que reconocía públicamente su derrota, intentaba aminorar el feroz golpe que el electorado había asestado a la Concertación y que ya había congelado las sonrisas en su comando. El silencio en el que se escuchó su mensaje al país, aumentó el tono fúnebre de la escena, pues permitió percibir con nitidez desde los salones del Hotel Plaza San Francisco los bocinazos y gritos de la fiesta piñerista que ya comenzaba a desbordar la Alameda. La derecha, después de 51 años, volvía al poder por la vía de las urnas.

En su breve discurso, Frei no tuvo explicación para los más de 222 mil votos que lo separaron del hombre que se terciará la banda presidencial el 11 de marzo: “Mañana será el momento de analizar lo ocurrido y ver las causas de este resultado, pero hoy quiero mandar un mensaje a las fuerzas de centroizquierda: hay que mantener la unidad y seguir sosteniendo las banderas de la libertad y la justicia social”.

Al reconocer la victoria de su oponente, Frei fue mucho más allá de los tradicionales buenos deseos para la gestión del triunfador. Fijó la pauta de una retirada en que lo primordial es el orden y la unidad y abrió los fuegos del debate que la Concertación está obligada a iniciar en busca de fórmulas que le permitan no sólo sobrevivir, sino también reencontrarse con los ciudadanos que la castigaron. Una discusión que ayer dramáticamente se abrió paso a gritos en el comando, cuando los presidentes de los partidos intentaron hacer una declaración, pero debieron bajar del escenario para permitir que fuera Frei quien hablara primero. Los gritos de un par de asistentes que les enrostraron con dureza la forma en que han conducido a la coalición fue el anuncio de lo que viene.

El debate ya está en marcha. Y aunque todos saben que cada partido deberá asumir los costos de la crisis, lo principal que está en juego es la forma que adoptará la coalición que ya muchos dan por superada. Estructurar una alianza que se declare abiertamente progresista es la postura más controvertida, planteada por un grupo del PPD. Aunque nadie discutió durante la campaña el sello del progresismo, hoy desde el PS y la DC se advierte que adoptar esa definición tendría como efecto empujar a la Democracia Cristiana hacia la derecha.

Frente al desafío que plantea para la Concertación el movimiento en formación de Marco Enríquez Ominami, las opiniones difieren. Los únicos que plantean que desde ahora hay que explorar la forma de incorporarlos, están en el mismo grupo del PPD ya citado. Para el resto, hay coincidencia en que ese movimiento ya no está en la Concertación y que habrá que esperar si logra consolidarse. Pero nadie descarta que en el nuevo escenario en que se instalarán a partir de marzo, desde la oposición, habrá temas comunes en los que podrán sumar fuerzas.

En lo que también hay coincidencia es en la magnitud de la crisis. El abogado Juan Pablo Hermosilla, uno de los voceros de Océanos Azules, el grupo independiente que aportó al programa de Frei, es uno de los que se atreve a señalar que la sobrevivencia de la Concertación no está asegurada. Un peligro latente que gatilló el discurso que hizo Ricardo Lagos después de Frei y que no estaba en el libreto.

REFUNDACIÓN

Poco después de la intervención de Frei, sorpresivamente el ex presidente Ricardo Lagos tomó el micrófono y asumió la derrota. “El pueblo habló”, afirmó. Y su mensaje no dejó dudas respecto de que la renovación de la coalición y sus dirigentes es inevitable y urgente:

-Nos vamos con la frente en alto, escuchando lo que nos han dicho los chilenos, escuchando un reclamo hacia las prácticas políticas que a ratos entre nosotros hemos practicado (…). Termina una etapa histórica y una nueva generación de chilenos jóvenes toma el bastón y la posta de mando. A ellos, en la coalición de centroizquierda, les deseo el mejor de los éxitos. Seamos generosos, abramos paso a las nuevas generaciones.

Lagos no mencionó la palabra refundación. Pero el senador Guido Girardi (PPD) sí asume que el debate sobre el futuro de la Concertación debe adquirir ribetes de “refundación” y espera que no se agote en un cambio “etario”. Y adelanta una definición estratégica:

-No me interesa participar en una coalición que no se defina como progresista. Para mí no tiene sentido ser parte de una coalición que no se diferencia de la derecha y administró el gobierno con un neoliberalismo moderado y existencialista. La Concertación, como la conocimos, llegó a su fin en la elección del 13 de diciembre. Y ahora hay que superarla, generando una coalición más amplia y progresista.

La propuesta de cambio que hace el senador PPD es la más radical que se escucha en las filas concertacionistas. Todo indica que tendrá un aterrizaje polémico en la coalición. Sobre todo cuando el discurso oficial de sus líderes apunta a mantener el orden y la unidad en el tránsito a la trinchera opositora y la tesis de Girardi, que tensiona a algunos sectores DC, hace más ruido en el frente interno del que la mayoría de los dirigentes concertacionistas considera aconsejable en la derrota.

Girardi confirmó a CIPER que ha conversado su plan con personeros de otros partidos, como Gonzalo Martner (PS) y José Antonio Gómez (PRSD). También con Marco Enríquez Ominami y su padre, Carlos Ominami, en quienes –asegura- encontró acogida. Porque el traje 2010 que Girardi quiere diseñar para la Concertación incluye el retorno de los hijos pródigos meístas y crear un espacio a organizaciones gremiales y ciudadanas:

-Estoy pensando en algo como lo que fue la Asamblea de la Civilidad, porque la Concertación debe ser superada por una coalición mucho más amplia, que incluya movimientos ciudadanos, animalistas, bloggeros, redes de consumidores, científicos, artistas, ecologistas. Ya no me interesa ser parte de una coalición que no es más que la suma de cuatro partidos con intereses superados por los ciudadanos.

NO EMPUJEN A LA DC

El entusiasmo que destila Girardi se convierte en cautela entre otros personeros oficialistas. El hasta hace un par de semanas presidente del PPD y ahora diputado electo, Pepe Auth, pone paños fríos:

– La Concertación ha sido una coalición exitosa durante 20 años. Y si bien todos estamos conscientes de que se deben hacer ajustes a las formas de hacer política, debemos ser cuidadosos de no correr a hacer definiciones que alteren su composición de centroizquierda. Una definición puramente progresista puede empujar a la DC hacia la derecha. Y estoy convencido de que quien se quede con el centro tiene más seguridad de contar con la mayoría electoral.

La apuesta de Auth, dicen otros personeros del PPD, es respaldada por las dos figuras mejor evaluadas del partido tras la campaña: Carolina Tohá y Ricardo Lagos Weber. De hecho, Auth todavía no tiene decidido si volverá a competir por el timón de la colectividad, pero ha reconocido a sus cercanos que, de no hacerlo, promoverá a Tohá. La ex ministra y ex diputada incluso ya suena como posible carta presidencial del PPD para el 2014. Este escenario interno con figuras emergentes incomoda a Girardi, quien hasta ahora ostenta el manejo del partido, especialmente de su Consejo General. Por lo mismo, no resulta extraño que el senador quiera llevar las definiciones sobre el futuro de la Concertación a ese consejo:

– Estoy dispuesto a llevar esta discusión al partido y no creo que Carolina Tohá y Ricardo Lagos Weber se opongan. Como Concertación hemos abdicado de representar los intereses ciudadanos frente al poder económico. Creo que la mayor parte de la DC comparte estas ideas. ¿Por qué esto va a interpretarse como una agresión a la DC?

La respuesta se la da el diputado DC Jorge Burgos:

– Este apresuramiento sobre definiciones progresistas no es bueno. La Concertación ha hecho ajustes en distintos momentos y hemos sabido leer muy bien lo que quiere la ciudadanía. Creo que podemos volver a hacerlo. Y debemos hacerlo sin perder de vista que esta coalición es exitosa precisamente porque altera los tres tercios políticos históricos y le da gobernabilidad al país con ideas que representan más democracia y justicia social.

Una respuesta similar es la que formula uno de los hombres fuertes de la DC, Gutenberg Martínez. El integrante del comité estratégico de Frei, indica que la unidad de la centroizquierda no está en riesgo y que ya hay un acuerdo de los partidos para mantener ese eje: “Creo que las autocríticas que tengan que ejercerse en cada uno de nuestros conglomerados no van a afectar eso, que es lo central”. Para Martínez, la tarea más importante es ordenar a la coalición para que pase a jugar el rol de oposición sin traumas:

-Somos una fuerza con mucha capacidad para ejercer esa oposición. Tenemos la mitad de la Cámara, la mayoría en el Senado, la mitad de los municipios y gobiernos regionales. Nuestros partidos son fuertes, tienen ideología.

Ernesto Ottone, miembro del equipo estratégico de Frei y el principal asesor del ex presidente Ricardo Lagos, también pone el acento en que la renovación de la multipartidaria estará acotada por su nuevo rol:

– La Concertación se va a tener que refundar desde la oposición. Eso significa ideas, generaciones y prácticas políticas nuevas para romper con esta dicotomía entre una Concertación capaz de dar buen gobierno, pero teniendo una coalición de partidos que no ha sido capaz de darle confianza a Chile. Hay que terminar con esa brecha.

VACÍO DE PODER

Tras el receso político marcado por las fiestas de fin de año, se sucedieron reuniones entre personeros emblemáticos de la Concertación que anticipándose a la derrota y a la crisis intentan asegurar que el proceso de cambios que requiere la coalición no sea traumático. En torno a Ricardo Lagos, Ricardo Núñez, Enrique Correa y Gutenberg Martínez se congregaron algunas figuras que participaron del origen de la coalición y que hoy quieren asegurar su supervivencia. Si ante la derrota prima la crítica autoflagelante, el cobro de cuentas y la propagación de una tesis refundacional extrema, ese objetivo está en riesgo.

– Este lunes 18 el comando será historia y la política volverá a los partidos. Las mesas deberán organizar un repliegue sin montoneras ni llanterío, que son antesala de los cuchillos largos. Históricamente, el PS es el partido que le da garantías a la DC de que se mantendrán los equilibrios. El problema es que la mesa del PS está en el suelo. Ese vacío de poder es lo que inquieta a Ricardo Lagos -indica un miembro de la Comisión Política del PS.

En privado, algunos dirigentes socialistas reconocen que esta es la situación más delicada por la que ha atravesado el partido desde la dictadura y que no se puede poner en riesgo el matrimonio con la DC. En los últimos 20 años el socialismo ha rondado el 11% como fuerza electoral integrando una coalición fuerte. Si esa alianza se deteriora o extingue, el nicho electoral del partido decaerá. El fantasma de una declinación al estilo de la que vivió el Partido Radical acecha al PS, más ahora que MEO pretende inscribir una colectividad que será competencia directa del eje PS-PPD.

En algunos círculos socialistas se ha barajado convocar a una comisión de ex presidentes del PS que “asesore a la mesa directiva” hasta las elecciones internas de abril. En los hechos, sería una muleta para el apaleado timonel socialista, Camilo Escalona. La idea es que este grupo oriente la discusión sobre los cambios en el partido y la Concertación a la luz de los desastrosos resultados electorales. Ahí participarían Ricardo Núñez, Gonzalo Martner y Germán Correa. Incluso, algunos creen que puede invitarse a Jorge Arrate, también ex timonel, bajo la premisa de escuchar de primera mano sus críticas.

El diputado socialista Marcelo Díaz estima que su partido enfrentará fuertes presiones desde el “Juntos Podemos” y el meísmo, por lo que debe prepararse para evitar el éxodo de sus militantes y electores:

– El PS enfrenta una nueva realidad. El 11 de marzo van a jurar tres diputados comunistas. Marco Enríquez y alguna gente de la Concertación están tratando de construir una suerte de federación progresista. El PS tiene que afirmar su identidad de izquierda progresista y moderna, y a partir de ahí buscar entendimientos con estas fuerzas emergentes, pero también con el centro.

Para el joven dirigente socialista, quien desliza una dura crítica a la conducción de Camilo Escalona, hay formas de evitar una “fuga” masiva de su partido: “Espero que restauremos un clima de fraternidad y deliberación democrática. Si se hacen ajustes profundos en la dinámica interna para dar espacio a la deliberación, a la decisión colectiva y no a un grupo que secuestra la democracia interna, es posible contener migraciones de ese tipo”.

En las distintas tendencias del PS hay consenso en que la tarea más urgente es darle conducción al partido. Y, en segundo término, cautelar la unidad con la DC. Esto, porque apuestan a que los problemas no sólo surgirán por la definición progresista que Girardi exigirá desde el PPD. Los socialistas piensan que los golpes más duros vendrán de La Moneda, pues creen que Piñera lanzará un “ofertón” de proyectos legislativos y políticas públicas tendiente a capturar el apoyo del ala DC más conservadora.

– Yo me voy a jugar a concho por mantener esta coalición. Creo que el ofertón que eventualmente lance Piñera puede resultar más atractivo para otros sectores neopopulistas que hay en la Concertación y no para la DC -apunta el diputado Burgos.

El senador electo Ignacio Walker, a quien distintos sectores identifican como uno de los personeros DC que podría verse tentado a tender puentes hacia la derecha, es una voz que en el PS y PPD quieren escuchar. Pero Walker exhibe sus credenciales concertacionistas:

– La DC seguirá fiel a esta coalición de centroizquierda. Yo, en lo personal, descarto un acercamiento a la derecha. En la DC tenemos la certeza de que de esta matriz han surgido y seguirán surgiendo las reformas que harán un país con más democracia y justicia social. Pero me parece un error lanzar ahora la tesis del polo progresista porque es como que hubiese un polo conservador de la Concertación.

Una de las figuras emergentes de la DC, el alcalde de Maipú Alberto Undurraga, también descarta una “fuga” de su sector hacia la derecha:

– Los ideales de centroizquierda están vigentes: mayor justicia social que se exprese en un país más igualitario (…). La única forma de evitar fugas es trabajar sobre cuáles son nuestras ideas para el futuro y que la Concertación sea un conglomerado que defienda estas ideas como una oposición constructiva, pero férrea frente a proyectos que tiendan a retroceder en lo que hemos hecho.

FORMA Y FONDO

El ex ministro del trabajo y diputado electo Osvaldo Andrade está consciente de los problemas de conducción de su partido y tiene tomada la decisión de postular a la presidencia del PS. Andrade es de los que se oponen a que la Concertación se declare progresista y apunta a no arriesgar el vínculo con la DC:

– Yo no soy progresista, soy de izquierda. Si alguien quiere incorporar a la alianza los temas de los ecologistas, me parece bien. Pero debe quedar claro que ellos quieren resolver problemas sociales de “segunda generación”, cuando en Chile aún tenemos problemas de primerísima generación. Y es la alianza de centro e izquierda, no una alianza progresista, la que me da la posibilidad de ser gobierno para resolver esos problemas. La sociedad con la DC me da la oportunidad de hacer la reforma laboral, la reforma tributaria, la reforma constitucional. El PS no a va perder esa oportunidad histórica.

El senador Girardi responde que muchas iniciativas referidas a los problemas de primera generación han sido abortadas desde el gobierno:

-Cuando discutimos la reforma previsional, no se tocó la estructura de las AFP’s ni se aceptó vincular el cobro de comisión a los resultados de la gestión. Propusimos un mínimo: crear una AFP estatal. El ministro Velasco se comprometió con ese proyecto, pero hizo lo posible para abortarlo. Propusimos la protección del agua como bien nacional de uso público, pero Velasco se opuso. Velasco ahora se jugó para que las concesiones de borde costero para las salmoneras sean hipotecables, es decir que los bancos puedan rematarlas. Eso es una privatización encubierta. Tenemos que sincerarnos. ¿Es esta realmente una coalición de centroizquierda? Entonces, que no actúe con el libreto de la derecha.

Pepe Auth estima que el castigo electoral que sufrió la Concertación tiene dos componentes y que la tesis de Girardi sólo da cuenta de uno. El primero, dice, es un voto de protesta más politizado, que le cobra a la Concertación porque no ha cumplido a cabalidad en temas como la reforma laboral y materias ambientales:

-Pero hay también un voto de protesta, a mi juicio más extendido, de ciudadanos menos politizados que reaccionan contra las formas de hacer política, que acusan nepotismo, cuoteo y mal uso de recursos públicos. Responderles con una definición más o menos progresista está dentro de los códigos políticos que esos ciudadanos no valoran.

Quien tiene propuestas en este ámbito es Ignacio Walker: “Los cambios deben darse en dos áreas relacionadas con las formas de hacer política: Más democracia y más transparencia. Más democracia con el compromiso de escoger mediante primarias a todos los candidatos a cargos de elección popular. Más transparencia con el compromiso de mostrar a la ciudadanía el detalle del financiamiento de los partidos y de la política en general”.

Andrade concuerda: “Si seguimos de espaldas a la gente que anda de a pie en la calle, MEO ya no va a ser un numerito, va a ser una posibilidad real de gobierno. Él o cualquiera que tome esas banderas”.

¿NUEVOS SOCIOS?

La definición a la que Girardi quiere llevar al PPD incluye refundar la coalición y abrir espacios en ella a los sectores que apoyaron a MEO, así como a organizaciones ciudadanas:

– En el PPD estamos desde 1994 en temas como el condón, matrimonio homosexual y economía sustentable, pero han sido ahogados en la Concertación. Ahora los tomó MEO y sacó un 20%. Gran parte del PPD entiende que hay que reconstruir la red ciudadana que le dio vida a la Concertación en los años 80. Lo he discutido con MEO. La Concertación puede ampliarse como coalición hacia el sector de MEO y recomponer su mayoría electoral, pero por sobre todo recomponer la sintonía con los ciudadanos.

Esta apertura hacia el meísmo y las organizaciones ciudadanas es mirada con cautela en el resto de la coalición:

– Me parece que la Concertación debe seguir siendo un bloque de cuatro partidos, con una correlación de tres a uno: tres partidos de centroizquierda y uno de centro. Eso le da garantías al centro. Agregar un cuarto actor progresista inclina mucho la balanza. Pienso que la alianza debe seguir como está, sin perjuicio de actuar con MEO o el PC en temas de interés mutuo -sostiene Auth.

En el PS aseguran que correr a firmar una sociedad con MEO es un error, porque es el ex diputado socialista el que necesita a la Concertación y no al revés. Si el ex candidato presidencial le hizo un guiño al oficialismo al anunciar que votaría por Frei, a sabiendas de que un sector de sus electores se desencantaría, es porque requiere acuerdos con la Concertación, que cuenta con las bancadas parlamentarias, alcaldes y representantes en los gobiernos regionales, que él no tiene.

El diputado PPD Jorge Insunza apuesta a fortalecer liderazgos jóvenes dentro de la misma Concertación, pero cree que debe abrirse el debate a organizaciones que expresen intereses ciudadanos:
– Mi percepción es que emergen liderazgos como el de Carolina Tohá, Lagos Weber y otros, que van a privilegiar un proyecto de centroizquierda que incluya a la DC. Creo que la tentación de Marco va a ir pasando paulatinamente. Una cosa es el diálogo con él y recoger esa fuerza progresista que representó, pero no lo veo aún como proyecto. Imagino algo más parecido a lo que fue la Concertación en sus comienzos. Hoy la Concertación, entendida como cuatro partidos, está cerrando el ciclo. Creo que lo que viene es una coalición mucho más diversa y volviendo a tener expresiones ciudadanas.
En la vereda de la DC la negativa a incorporar nuevos actores a la Concertación suena rotunda:

– No nos parece que deba modificarse la alianza para incluir a nuevos sectores. Podemos tener a futuro coincidencias en temas puntuales y legislar con ellos. En el pasado hemos legislado con sectores de derecha sin dramas. Esos puntos de encuentro, hacia la izquierda o la derecha, los hemos tenido antes y eso no desvirtuó a la coalición -señala Burgos.

Para Ignacio Walker es inadmisible la inclusión de organizaciones ciudadanas: “La Concertación es un pacto de partidos políticos y no me parece que se puedan incorporar organizaciones gremiales o ciudadanas”. Otra cosa, dice, es que la coalición escuche a estas entidades e incluya sus demandas en su programa.

Pero Insunza cree fue esa mayor apertura la que permitió a Frei sumar 18 puntos entre la primera y la segunda vuelta: “Es un hecho que la campaña tomó un nuevo brío y que la segunda vuelta tuvo mucho de eso. Fuimos capaces de generar más apertura, inclusión, un diálogo más real y eso es lo que nos llevó a este 48%. La Concertación tal como está no puede seguir”.

Desde fuera de la Concertación, el abogado Juan Pablo Hermosilla, uno de los líderes visibles de Oceános Azules, afirma que su organización es un “movimiento social” y no le interesa entrar en el debate como una fuerza política. Pero su mirada sobre el futuro de la coalición es mucho más drástica:

– No sé si la Concertación se rearma o no. Nosotros tenemos una aspiración más modesta. Estamos tratando de renovar la política en sus estilos, escuchando a la gente, acercando a la política a la ciudadanía. Tenemos nuestra agenda y lo anticipamos ya hace unos meses: triunfando o perdiendo vamos a seguir con ella. Sobre todo trabajando propuestas progresistas concretas.

Hermosilla tiene dudas de que la Concertación sobreviva, pero aún si lo hace, ellos seguirán con su agenda paralela, “conversando, convocando a todos quienes quieran debatir desde la ciudadanía y no desde la cúpula”.

Que la Concertación murió es una frase que se reitera en varios círculos oficialistas. El diputado del PS Marcelo Díaz lo proclamó en la tarde del domingo 17, cuando la derrota ya era un hecho. Pero al igual que otros dirigentes, el parlamentario está convencido de que la coalición puede resucitar y uno de los factores para conseguirlo es tomar en cuenta las opiniones de las organizaciones ciudadanas:

– Tenemos que abrir la coalición a nuevos actores políticos y ciudadanos, de manera que la Concertación no sea solamente la suma de cuatro partidos, sino también la expresión de una mayoría de ciudadanos que no está en los partidos pero que se organiza para defender temas públicos. Sigo creyendo que para que haya gobiernos de mayorías, la izquierda y el centro tienen que ser socios estratégicos, pero quedó demostrado que ya no basta.

Miembros de la Comisión Política del PS han barajado la posibilidad de que su partido proponga al resto de la Concertación formalizar un proceso de debate sobre el aggiornamento de la multipartidaria: “Lo ideal es que sea participativo y que culmine en un evento público y notorio, como una convención, donde se adopten compromisos de transparencia en la forma de hacer política”, dice uno de ellos.

El ex ministro Andrade cree que, más que una “refundación”, lo que requiere la coalición es comparable a la actualización de un contrato: “Los contratos son bilaterales. Si quiero que sea sólo beneficioso para mí, me quedo sin socios. Todos tenemos que renunciar un poco”. Y considera que el piso mínimo de esta actualización es “recuperar lo que fue el origen de la alianza: profundizar la democracia, pero ahora no sólo en el país, sino en los partidos; más protección social y más equidad”.

-La Concertación -asegura Andrade- cambió el 13 de diciembre cuando se supo que Frei no pasaba del 30%. Lo que queda es formalizar la actualización del contrato, sí o sí. Y tiene que hacerse mirando la foto del pacto parlamentario, que tenía desde Guillermo Tellier (PC) hasta Ximena Rincón (DC). No quiere decir que el PC entre a la alianza, pero sí que consideremos su eventual apoyo. Y también de Marco Enríquez. Pero la actualización debe hacerse entendiendo que la DC es uno de los socios que firma. Si al final del proceso nos quedamos sin el centro, sólo nos quedaría aspirar a ser el mejor tercio político y en embarradas como esa el PS ya tiene experiencia.

Written by Eduardo Aquevedo

18 enero, 2010 at 20:35

Piñera y Frei pelean voto a voto contrarreloj…

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El candidato favorito de la derecha no llega tan favorito al ballottage. Su rival oficialista tuvo unos muy buenos tres últimos días antes de la veda. Ganó el debate y recibió el apoyo del independiente Marco Enríquez-Ominami.

CHILE-FREI-PIÑERA1 Por Santiago O’Donnell

Desde Santiago

A tres días de las elecciones en Chile la campaña se puso buena. Eduardo Frei, el candidato de la gobernante Concertación de centroizquierda pelea voto por voto con Sebastián Piñera de la Alianza de centroderecha. Los números duros siguen estando con Piñera, pero la tendencia favorece a Frei. Puede ganar cualquiera.

Según la última encuesta de Mori-Chile, Piñera aventaja a su rival por 1,9 punto porcentual. O sea, para ganar Frei debe sumar unos 140 mil votos de electores que hasta hace tres días se inclinaban por Piñera, o pensaban anular su voto, o no pensaban votar. Contrarreloj, porque hoy empieza la veda electoral. No es poco, ni siquiera para un padrón de siete millones.

Pero pasó lo que tenía que pasar para que las cosas se emparejen: Frei tuvo unos muy buenos tres días entre el lunes y ayer. Ganó el último debate y recibió el apoyo formal del candidato independiente Marco Enríquez-Ominami. A eso hay que sumarle la publicación de la encuesta de Mori, que muestra un repunte importante en su intención de voto.

Mientras tanto, Piñera siguió haciendo la plancha. Aunque el candidato de la Alianza se mostró confiado, incansable y siempre sonriente en campaña, fue mezquino a la hora de innovar y terminó cautivo de la agenda de la Concertación, que martilló incansablemente con el fantasma del pinochetismo.

Piñera se enredó solito con el tema la semana pasada, la peor de su campaña, cuando primero dijo que no tendría ex funcionarios de Pinochet en su gobierno, después dijo que “no es pecado” haber trabajado con el general, después dijo que no tenía pensado incorporar pinochetistas pero no lo descartaba. y después, en el debate, volvió a decir que no lo haría, montado en una dura autocrítica del silencio de su espacio político ante las violaciones de derechos humanos de la dictadura. Sus vacilaciones y contradicciones en este tema crucial confundieron al electorado independiente y pusieron en riesgo el apoyo de los 700.000 votantes con los que aún cuenta el pinochetimo duro, muchos de los cuales podrían quedarse en sus casas y no votar si se sintieron ofendidos. Piñera precisa cada uno de esos votos.

El problema de Frei pasa por otro lado. Necesita una afluencia masiva a las urnas para revertir la diferencia y que no se dispare el porcentaje de votos anulados, que rondaría en el siete por ciento. Se trata de un voto duro, ideológico, antipinochetista, que se fuga por izquierda. “Son personas que sienten que el país avanza más rápido que ellos, que muchos se enriquecen mientras ellos siguen igual”, explica Marta Lagos, directora ejecutiva de Mori-Chile.

Ante este dilema la Concertación optó por relegar la opaca figura de su candidato a un segundo plano para que la popularísima presidenta en ejercicio, Michelle Bachelet, con niveles de aprobación por encima del 80 por ciento, lleve el peso de la campaña. También ocuparon un lugar protagónico la jefa de campaña Carolina Tohá y el vocero de la misma, Claudio Orrego, las figuras jóvenes encargadas de infundir los aires de renovación que tanto reclaman los votantes independientes que decidirán esta elección. La estrategia parece estar dando resultados. El carisma podrá ser intransferible, pero una política astuta en la cresta de la ola puede hacer maravillas para un candidato disciplinado que sabe jugar el papel que le toca.

En la primera vuelta del 17 de diciembre, hace apenas tres semanas y media, Piñera había sacado una ventaja de catorce puntos que a primera vista parecía casi irremontable.

Pero la diferencia se achicó mucho cuando se realinearon para el ballottage las terceras fuerzas que habían sumado casi un tercio del voto en la primera vuelta. Como viene sucediendo desde el retorno de la democracia en 1990, el realineamiento se dio alrededor del eje histórico que determinó el sistema político actual, esto a grandes rasgos, los que habían votado el No es el plebiscito por la continuidad de Pinochet de 1988 se alinearon con el candidato de la Concertación y los que habían votado por el SI en ese plebiscito se inclinaron por el candidato de la derecha.

Según Lagos, de Mori-Chile, el clivaje que marcó la actuación de Pinochet sigue siendo determinante por más que hayan pasado veinte años desde el fin de la dictadura y Piñera haya votado NO en el ’88. La encuesta de Mori indica que apoyan a Frei casi la totalidad de los votos del candidato comunista Jorge Arrate, que sacó el siete por ciento en la primera vuelta. Los votantes del ex socialista Marco Enríquez-Ominami, que sacó el 20 por ciento la primera vuelta, se divide de la siguiente manera: el 44 por ciento apoya a Frei, el 20 a Piñera y el resto no vota o anula.

Entonces esa ventaja aparente de catorce puntos al final de la primera vuelta se convirtió en una ventaja real de cinco puntos al comenzar la campaña del ballottage.

La ventaja de Piñera ya no era holgada pero seguía siendo importante y era la primera vez que la Alianza llegaba como favorita a la segunda vuelta. En el comando de Frei reinaba la confusión.

Al borde de la desesperación, Frei arrancó la campaña para el ballottage haciendo mea culpas y reclamando gestos de grandeza a los principales impulsores de su candidatura. Pero los jefes de los grandes partidos se negaron a dar un paso al costado para dar comienzo a la refundación del espacio político que reclamaba Enríquez Ominami y que prometía el propio Frei.

Mientras tanto Piñera seguía sonriendo y diciendo que él era el cambio y que el cambio está por venir, sin profundizar demasiado, mientras se hacía fotografiar con dirigentes de medio pelo que habían apoyado a de Enríquez Ominami en la primera vuelta y que ahora estaban con él.

Entonces Bachelet se lanzó de lleno a la campaña. Primero impulsó una agenda legislativa de urgencia con la mayor cantidad posible de leyes que promovió Enríquez Ominami durante su campaña. Mandó al Congreso un proyecto de ley federal de aguas para nacionalizar el uso de recursos, otro de reforma política para la inscripción obligatoria de nuevos votantes y la instrumentación del voto voluntario, ley educativa para reforzar el sistema público, creación del Ministerio de Medio Ambiente.

A eso le sumó la inauguración del Museo de la Memoria junto al candidato y los demás ex presidentes de la Concertación la semana pasada, como para que nadie se olvide de Pinochet, y declaraciones políticas que fueron in crescendo hasta culminar ayer con la proclamación de Frei como su heredero (ver nota aparte).

Aunque los candidatos hablan todo el tiempo de salud, seguridad y educación, las encuestas señalan que no son los temas de políticas públicas los que más interesan al electorado, sino más bien los de política pura: la herencia del pinochetismo, la vigencia o no de la Concertación, la conveniencia de mezclar negocios con política.

Según la directora ejecutiva de Mori-Chile, que dio una extensa entrevista en el canal estatal, los electores reconocen que Frei se ubica a la izquierda del millonario empresario Piñera, pero cuando se mide la variable liberal-conservador, las diferencias se diluyen. Esto explicaría la dureza del voto nulo y el escepticismo de aquellos que votaban por la Concertación pero el domingo podrían quedarse en sus lugares de vacaciones en vez de ir a votar. Si Frei y Bachelet no consiguen hacer cambiar de idea a un buen número de ellos de acá al domingo, Piñera será el vencedor.

Pero un país es un estado de ánimo, diría el filósofo César Luis, y en este momento ese ánimo favorece a la Concertación. “Voy a ganar por una nariz”, dice divertido Frei en cada acto de campaña, dando vuelta una cruel sentencia de sus detractores que asegura que lo único que heredó Frei de su padre, el carismático y popular ex presidente Eduardo Frei Montalva, fue justamente su gran nariz.

Esa nariz le permitió olfatear que era posible conquistar a parte de la juventud desencantada sin cambiar mucho, con la vieja y probada fórmula de agitar el fantasma de Pinochet y montarse a caballo de la figura más popular de su espacio político, mostrándose como el continuador natural de una cadena de gestiones juzgadas como exitosas por el electorado.

Entonces un Piñera confiado se tropieza con el pasado y de repente una elección que parecía perdida queda al alcance de la mano para Frei.

Como ninguno de los dos propone o representa algo nuevo, la nariz de lo chilenos definirá el voto del domingo. Y mientras la podredumbre de la dictadura tapa el aroma a dinero fresco que emana el candidato de la derecha, con apenas un lavado de cara y mucho perfume de Bachelet, Frei ya huele mucho mejor.

sodonnell@pagina12.com.ar

MICHELLE BACHELET LE DIO EL ULTIMO EMPUJON A SU CANDIDATO

Los peores días del dueño de Lan

El comando de Sebastián Piñera apostó a reforzar la imagen de triunfo que le dio la anterior elección del 13 de diciembre, pero la gente y el ambiente opacado no lo acompañaron como se esperaba en las huestes derechistas.

Por Christian Palma

Desde Santiago

Los dos últimos días han sido los peores para Sebastián Piñera desde que comenzó la campaña presidencial hace más de un año. Es que una relevante encuesta conocida el miércoles y el apoyo que la presidenta Michelle Bachelet y el ex candidato Marco Enríquez-Ominami le dieron públicamente a su contendor de la Concertación, Eduardo Frei, dejó en claro que la carrera no está ganada por más que haya liderado las encuestas durante todo el proceso que culminará el domingo en las urnas. El golpe fue duro para el candidato-empresario. Y quedó de manifiesto ayer en una jornada que lo llevó por diversas ciudades de Chile encabezando los cierres oficiales de su campaña.

Como ha sido la tónica de sus eventos masivos, las convocatorias no lograron reunir a una gran cantidad de gente, quizás –se conversaba en el café– porque la derecha chilena jamás ha logrado aglomerar masas al aire libre y más bien les gusta estar arropaditos, seguros bajo techo (como las quince mil almas que Piñera logró reunir en el Movistar Arena en la primera vuelta) o porque el golpe de la encuesta que lo empata técnicamente con Frei bajó el ánimo de sus adherentes, los mismos que en su gran mayoría derrocaron por la fuerza al presidente Salvador Allende y apoyaron al dictador Augusto Pinochet y, peor aún, no han ganado una elección democráticamente en 50 años.

El recuerdo de las veces en que el pan se les quemó en el horno, fue tema en la íntima de los colaboradores de Piñera, por más que lo quisieron ocultar ayer en Valparaíso, Talca y Concepción.

El multimillonario empresario optó por responder a Bachelet por el explícito respaldo que en la mañana dio al abanderado oficialista. “Como ciudadana (Bachelet) tiene derecho a tener su opinión y su preferencia, pero creo que un Presidente nunca, nunca, ni siquiera a dos o tres días de la elección tiene que olvidarse que es Presidenta de todos los chilenos.”

La crítica pasó por alto que la mandataria cuenta con un 85 por ciento de popularidad y que buena parte de su propuesta se basa en los logros que el actual gobierno exhibe como administración.

Así las cosas, el comando de Sebastián Piñera utilizó todas las mañas posibles para cautivar al electorado indeciso de ME-O, el ex candidato que logró un 20% en la primera vuelta. Apostó además por reforzar la imagen de triunfo que le dio la anterior elección del 13 de diciembre, no obstante, la gente y el ambiente opacado no lo acompañaron como se esperaba en las huestes derechistas.

Otra estrategia fue convocar a personajes de la farándula para atraer simpatizantes. Sin embargo, en este campo tampoco ganó pues Frei en paralelo recibió el apoyo de numerosas figuras del mundo cultural, connotados artistas, escritores y pintores chilenos.

Más tarde en Talca, utilizó los minutos finales de su discurso para insistir en el “desgaste de la Concertación, las cadenas que la unen al pasado y la petición por una oportunidad”. Concepción, la segunda ciudad más grande de Chile cerró la ofensiva del empresario multimillonario con una réplica de sus alocuciones anteriores. Y si logró llevar más gente fue por el show que animaron algunos conjuntos tropicales de segura convocatoria. Según cifras de Carabineros, Piñera logró convocar 5 mil personas, mientras que miembros del comando cifraron la adhesión en 20 mil.

En paralelo, unos dos mil simpatizantes del candidato oficialista comenzaron un recorrido espontáneo por el centro de la ciudad, gritando la consigna “Piñera, entiende, Chile no se vende”. “Yo voto por él porque es una persona honesta, que desde un comienzo, cuando él decidió dedicarse a la vida pública, separó los negocios y resolvió esta tremenda contradicción en su momento y no después de ser electo”, las palabras pertenecen a Michelle Bachelet quien temprano ayer dio un último empujón a Eduardo Frei.

Este, ni corto ni perezoso agradeció el gesto al declarar que “no es solamente un apoyo político, son palabras que me comprometen por lo que ella ha dicho desde el punto de vista personal”.

Con ese respaldo sobrevolando sus actos finales, Frei terminó ayer su campaña con un gran acto –con la vieja mística de la Concertación que derrotó a Pinochet hace 20 años–, en la brava población San Gregorio. La impronta del conglomerado que ha gobernado exitosamente Chile en las últimas dos décadas quedó refrendada cuando diversas caravanas partieron de distintas comunas confluyendo en el lugar definido por el comando del aspirante que aglutina las fuerzas en plaza Italia, el lugar donde los chilenos celebran sus triunfos deportivos en pleno centro de Santiago. Así, las fuerzas progresistas y democráticas chilenas dieron cuenta una vez más de su arraigo popular con una masiva y colorida marcha.

Así está el teatro de operaciones político chileno. Con acusaciones de intervención electoral a Bachelet, un candidato que ya no es el favorito y otro arremetiendo con fuerza. Desde hoy, por ley, no habrá más campaña oficial y los comandos seguirán tratando de sumar votos los que el domingo serán más necesarios que nunca.

PAGINA/12

Chile: una radiografía electoral (el votante de la primera vuelta, 2009)…

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Estudio UDP disecciona el perfil del votante en la primera vuelta

CIPER, 12 de Enero de 2010

Que Eduardo Frei obtuvo mayor apoyo entre los votantes con bajo nivel de escolaridad y que la fortaleza de Sebastián Piñera estuvo en las comunas más ricas y en las más pobres son algunas de las conclusiones del estudio “Las bases electorales de los candidatos presidenciales 2009”, elaborado por del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales (ICSO-UDP). Su autor, el cientista político Mauricio Morales, toma los resultados de la primera vuelta de diciembre y los cruza con variables geográficas, económicas, sociales y políticas para elaborar una radiografía electoral de la última votación.

La información resulta relevante a la luz de la segunda vuelta electoral que tendrá lugar este domingo 17. En el último mes tanto Frei como Piñera han intentado descifrar sus bases electorales y han desplegado sus campañas para captar a aquellos votantes que en diciembre optaron por Marco Enríquez-Ominami, Jorge Arrate, anularon o votaron en blanco.

De acuerdo a Morales, “nunca en la historia electoral reciente de Chile” la votación de un candidato había estado tan fuertemente relacionada a la escolaridad y ruralidad de los electores, como en el caso de Eduardo Frei en diciembre recién pasado. Aunque ambas variables están relacionadas, el principio de “a mayor escolaridad, menor voto por Frei” se mantiene también si se consideran sólo las 50 o 100 comunas con mayor número de inscritos. Según el estudio, los votantes de Marco Enríquez-Ominami tuvieron en cambio el comportamiento inverso: más urbanos y con mayor escolaridad. Dichos factores no fueron relevantes para determinar quiénes apoyaron a Piñera.

Otro parámetro que tiene cierta relación con la ruralidad y la educación, pero que no es exactamente idéntico, es el de la pobreza. Así como el voto de MEO declinó en las comunas más rurales y con menor escolaridad, también lo hizo en las más pobres. Eso, según Morales, es coherente con el resultado de las encuestas previas. Sin embargo, llama la atención que el comportamiento de los sufragios que recibió Jorge Arrate es similar al de MEO. “Todo, en desmedro de Frei”, afirma el investigador de la UDP.

El estudio también midió el impacto del índice de desarrollo humano en los votantes, concluyendo que mientras a MEO y Arrate les fue mejor en las comunas con desarrollo medio, Piñera obtuvo sus mejores logros en las extremas (más ricas y más pobres), y Frei en las que presentan un menor desarrollo. Morales hizo el ejercicio de juntar los resultados de Frei y de MEO en este item, obteniendo una suma que replica el comportamiento histórico de la Concertación, que tiene mayor éxito en las comunas de índice medio.

Al analizar la ubicación geográfica de los resultados de la segunda vuelta, Morales concluye que las tendencias también son marcadas: mientras MEO es más fuerte en el norte, Frei lo es en el centro sur y Piñera en el sur.

Un dato interesante del estudio es la relación entre el partido del alcalde y el resultado presidencial en la comuna. En términos generales, Piñera rinde mejor en las comunas UDI y RN y cae 10 puntos en las del PC (son sólo 4), mientras que Frei sube en las de la Concertación. Sin embargo, Morales afirma que a diferencia de elecciones anteriores, el voto de la derecha es más consistente que el oficialista, mostrando resultados similares en las votaciones comunales, parlamentarias y presidenciales. La Concertación, en cambio, ha aumentado su voto cruzado, lo que a su juicio “es señal evidente de falta de lealtad por parte de los electores”.

Para graficarlo, explica que Bachelet tuvo sólo 5 puntos menos que los votos que obtuvo la lista parlamentaria de la Concertación, mientras que Frei está 15 puntos por debajo de ésta, aunque la diferencia se reduce si se descuenta al PC (que fue en alianza con el oficialismo).

Qué predice realmente la encuesta de El Mercurio-Opina…

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12 de Enero de 2010

CHILE-FREI-PIÑERA3 EDUARDO ENGEL*

“Piñera obtiene 52,9 y Frei 47,1” concluye la bajada del 9 de enero con que El Mercurio presentó los resultados de la encuesta que encargó a Opina S.A. Como la ficha técnica sugiere un margen de error del 2,8%, el mensaje para Frei es lapidario: en el peor de los casos Piñera saca un 50,1% (la diferencia entre 52.9 y 2.8) por lo cual, pase lo que pase, el candidato de la Alianza tiene ganada la segunda vuelta.

La encuesta El Mercurio-Opina (EM-O) cubre tres centros urbanos: el Gran Santiago, Valparaíso y Viña del Mar, Concepción y Talcahuano. En todos estos centros Marco Enríquez-Ominami obtuvo más votos que a nivel nacional (21,7, 21,4 y 23,5 vs. 20,1%). Como las posibilidades de crecimiento de Piñera respecto de la primera vuelta vienen principalmente de los votos de ME-O, esto significa que Piñera tiene más posibilidades de aumentar su votación en ciudades donde ME-O obtuvo votaciones más altas. Es decir, las ciudades que cubre la encuesta EM-O son ciudades donde es razonable suponer que Piñera aumentará su votación en mayor medida que en el resto del país.

Lo relevante es quién gana en todo Chile, no en los tres centros urbanos antes mencionados. Por lo cual es interesante extrapolar a nivel nacional lo que sugiere la encuesta EM-O. Corrigiendo por la sobrerepresentación de votantes de ME-O, la diferencia a favor de Piñera cae de 5,8 a 4,2%. Llego a esta cifra asumiendo que quienes votaron por Frei, Piñera, blanco o nulo en la primera vuelta votan de igual forma en la segunda vuelta. Y que todos los votos de Arrate van para Frei. En tal caso, si votan todos quienes votaron por ME-O, la encuesta EM-O permite inferir que un 60% de quienes apoyaron al candidato díscolo votarán por Frei y el 40% restante lo hará por Piñera. Finalmente, supongo que los porcentajes anteriores también aplican a los distritos que no fueron cubiertos por la encuesta.

Es una pena que, a diferencia de lo que hace la Universidad Diego Portales y el CEP, Opina S.A.-El Mercurio no publica la base de datos con la ficha de los encuestados.

Como todo set de supuestos, los que he planteado son discutibles, pero no me parecen sesgados a favor de alguna de las opciones al inferir la votación del 56% del electorado que no cubre la encuesta EM-O. Los partidarios de Frei pueden argumentar que hay muchos votos nulos y blancos en la primera vuelta que fueron votos de protesta contra los partidos de la Concertación, pero que se inclinarán por Frei el domingo que viene. Los partidarios de Piñera, por su parte, se han jugado porque el ambiente triunfalista que lograron proyectar hasta hace poco llevará a que nulos y blancos se sumen a la opción percibida como ganadora.

El margen de error de la encuesta EM-O también está mal calculado, ya que supone que quienes no respondieron tienen preferencias idénticas a las de quienes respondieron. No se requiere ser experto en estadísticas para intuir que el margen de error para quienes no responden es mayor que aquel para quienes responden. Una corrección conservadora para esta omisión lleva a un margen de error superior al 3%. A lo cual cabe agregar que los márgenes de error asociados a una encuesta no garantizan que la diferencia entre la proyección y los resultados será menor que dicho margen.

Es una pena que, a diferencia de lo que hace la Universidad Diego Portales y el CEP, Opina S.A.-El Mercurio no publica la base de datos con la ficha de los encuestados. A pesar de lo anterior, interpretando correctamente la poca información disponible, se concluye que ésta predice un 52% para Piñera y un 48% para Frei, donde las dos votaciones anteriores tienen un margen de error del 3%.

A lo anterior se agrega que después de realizada la encuesta EM-O, la campaña de Frei finalmente está haciendo las cosas bien. El trío conformado por Carolina Tohá, Claudio Orrego y Ricardo Lagos-Weber ha dado credibilidad al mensaje del cambio generacional que viene dando el candidato de la Concertación. Y la bien aceitada campaña de Piñera ha cometido el primer error de importancia, al reconocer que se repetirán el plato rostros de la dictadura en un eventual gobierno de la Alianza.

Aún para quienes pasamos años estudiando estos temas, no deja de ser sorprendente que encuestando a poco más de mil personas uno pueda predecir el resultado de una elección donde votarán más de 7 millones de chilenos. Y, claro está, nada es mágico y hay veces que no se pueden hacer predicciones confiables. Cuando la elección es estrecha, las encuestas no sirven para predecir quién va a ganar.

Todo lo anterior sugiere que la carrera presidencial está lejos de decidida y que la noche del 17 de enero puede terminar siendo una larga jornada, en que los votos se cuenten uno a uno y se conozca el ganador sólo después del último cómputo

* Profesor de Economía de la Universidad de Yale. Encargado de la comisión para la reforma tributaria de Eduardo Frei.

EL MOSTRADOR.CL

Written by Eduardo Aquevedo

12 enero, 2010 at 21:13

Segunda vuelta Frei-Piñera: los indecisos, factor clave e incierto…

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El voto de los indecisos: el factor clave que sigue marcando la elección a siete días de los comicios

Indecisos, nulos y blancos. Son las tres categorías de votantes que están más presentes que nunca en la mente de los dirigente políticos y, sobre todo, de los expertos electorales y los responsables de definir las estrategias para ganar la elección.

¿La razón? Existe coincidencia que se trata de las variables claves que, según el rumbo que tomen la última semana de campaña, zanjarán el resultado definitivo del balotaje, coronando como presidente a Sebastián Piñera o Eduardo Frei.

Claro que hay discrepancias entre los expertos a la hora de determinar la cantidad de personas que están en esta posición, las cuales oscilan entre 14% y 4% del electorado nacional.  Vale decir: entre 980 mil y 280 mil personas no sabrían por quién votar al considerar que cada punto electoral corresponde a 70 mil votantes.

De allí, que en los comandos presidenciales existan personas dedicadas a estudiar en detalle este tema. Y la atención se está concentrando básicamente a reducir los indecisos, y por añadidura, los nulos y blancos serán vitales para el resultado final.

Cabe recordar el 13 de diciembre de 2009 hubo 199.355 votos nulos (2,76%) y 85.014 blancos (1,17%) sobre un total de 7.221.888 sufragios emitidos. Un hecho relevante, porque revela que fue la segunda cifra más baja de participación de las últimas cinco elecciones. Es más, al considerar los votos válidamente emitidos (menos nulos y blancos) muestra que fue la elección con menor preferencia de candidatos.

Perfil de indecisos, según aliancistas

Ahora bien. Para el director de estudios políticos y electorales del Instituto Libertad, José Miguel Izquierdo, los indecisos están rondando entre los 12 y 14 puntos.

Y aunque evita entregar luces sobre el origen de los datos –explicando que son estudios  del Instituto Libertad- dice que ya tienen un perfil bastante claro del nuevo tipo de indecisos que definirá la elección.  “Se trata de gente de centro izquierda, algunos grupos de izquierda extra Concertación y seguidores de Marco Enríquez-Ominami, caracterizados por un sentimiento muy profundo de rechazo a Frei y también a la derecha”, precisa.

“Esta gente no irá a votar en segunda vuelta y mi hipótesis es que al final terminarán nutriendo los blancos y nulos aumentando la abstención general”, explica Izquierdo. Con todo,   para él “a estas alturas la cosa está bastante cocinada y si uno hiciera una encuesta hoy podría conocer el resultado”, asegurando que  “vamos a quedar 52% (Piñera) versus 48% (Frei) y si se confirma la hipótesis de abstención es probable que se amplíe a un 53% versus 47%”.

Cifras similares proyecta el analista de Benchmark, Gonzalo Müller, para quien la diferencia a favor de Piñera será de 5 puntos: “Va a ser 52,5% versus 47,5% y no es producto de un análisis sino de la encuesta que hicimos”, recalca.

La visión de especialistas de la Concertación

No obstante ello, para Marta Lagos -quien entregará este miércoles el resultado de la nueva encuesta Mori, el 95% de los chilenos ya tiene claro por quien votará y sólo el 5% está dubitativo.  Añadió que el electorado ha sido relativamente estable y no existen evidencias que muestren un aumento en la votación de Piñera. De hecho, dice que “en diciembre sacó 260 mil votos menos de los que logró en 2005 frente a la presidenta Michelle Bachelet”, por lo que asegura que “si gana lo hará con menos votos de los que saco Lavín en 1999”.

Para ella, lo fundamental hoy es que “la gente no esta motivada para ir a votar” y como no hay traspaso de votos hacia Piñera “porque votar nulo o blanco no es cambiar de bando” será el aumento o disminución de este segmento el que decidirá. “Si hay dos puntos más de nulos y blancos, entonces se beneficia el que tiene más votos. Y en este caso es Piñera. Por el contrario si esa gente vota por Frei, en este caso Piñera pierde doble”, explica.

Una opinión similar dio el director del Cerc, Carlos Huneeus, quien afirma que hoy los indecisos son mínimos y difíciles de cuantificar. Agregó que la información disponible sirve poco para identificarlos porque “el escenario es completamente distinto a partir del 13 de diciembre. Los indecisos serán 3 ó 4 puntos y no más y marcarán la elección”, recalcó. Añade que el efecto de Marco Enríquez-Ominami “ya es historia, porque los diputados del PRI al igual que la mayor parte de las ex personalidades ligadas a él están por Frei, por lo que su definición no tiene importancia”.

Finalmente, el analista político Alfredo Joignant coincidió en que  el principal problema de Frei son “los votos nulos y blancos”, precisando que si bajan  “esto será dramático y efectivamente podría ocurrir que la noche del 17 de enero no sepamos quien fue el presidente de Chile”.

http://www.df.cl

Written by Eduardo Aquevedo

11 enero, 2010 at 14:36

La primera piedra del proyecto político de MEO…

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Por Pedro Ramírez, CIPER | 6 de Enero de 2010

Desde su derrota en las elecciones de diciembre, Marco Enríquez-Ominami y su equipo han estado preparando una fórmula que permita capitalizar el 20% de apoyo que recibió en la votación. Sin haber conseguido representantes en el Parlamento y con electores que tienden a la dispersión, decidió no esperar a la segunda vuelta para anunciar la creación de un partido propio que institucionalizará al “meísmo”. Lo seguirán otras iniciativas, como una federación de partidos y una fundación, que buscan consolidar a MEO como una alternativa política de largo plazo.

“Lo de este jueves será como poner la primera piedra “, describe el ex jefe del comando de Marco Enríquez-Ominami, Max Marambio, al confirmar que este 7 de enero el “meísmo” anunciará formalmente la creación de un partido político encabezado por el abanderado presidencial derrotado el 13 de diciembre. Es la primera jugada de alto octanaje que hará MEO tras las elecciones y forma parte de una ambiciosa estrategia que incluye la formación de una federación y una fundación que permitan evitar la dispersión del 20% de electores que lo apoyó en diciembre pasado. El cálculo de su círculo próximo -donde la voz de Marambio marca los ritmos- es que MEO dé una fuerte señal de que sigue con una agenda propia, autónoma de los candidatos que continúan en carrera y significativa para los intereses de los electores que lo respaldaron.

– A partir del 17 de enero lo único que va a importar son las acciones. El tiempo de las declaraciones de campaña habrá pasado. Y esta convocatoria será la acción más potente para provocar un cambio en la forma de hacer política. La creación, inscripción e instalación del partido estará en la agenda varios meses -agrega el ex generalísimo de MEO.

Uno de los objetivos que se busca al abrir el proceso de inscripción del partido será mantener en la calle a los equipos que trabajaron en la campaña, ahora recolectando las firmas necesarias para registrar legalmente a la naciente colectividad. “Queremos mostrar gente común y corriente entusiasmada con un objetivo político. Algo que no se veía hace muchos años, por el desprestigio de las formas de hacer política de la derecha y de la Concertación”, señala un dirigente meísta que prefiere la reserva de su nombre porque no está autorizado a adelantar detalles.

En sintonía con lo anterior, Marambio explica que el proceso se hará en dos tandas:

-Esto es el anuncio de la creación del partido. El acto fundacional se hará más adelante, con unos 300 “NN”, personas desconocidas en la política, verdaderos rostros nuevos, que son los que trabajaron en la campaña. El número 300 es una cifra simbólica, como los espartanos que no aceptaron someterse al poder imperial.

En esta primera etapa, dice Marambio, los mismos que hicieron la campaña van a trabajar apoyados en el padrón de firmas que se recolectaron para inscribir la candidatura, identificando ahora a las personas que acepten fichar por el partido. “Una vez que inscribes el partido en el Servicio Electoral, la ley te da sólo 260 días para recolectar las firmas y queremos tener trabajo avanzado para evitar problemas en el camino, porque el proceso es complejo”, aclara.

En el núcleo cercano a MEO aseguran que aquellos que respaldaron su postulación en la primera vuelta y que ahora trabajan por Frei para la ronda definitiva -como los ex socialistas liderados por Lincoyán Zepeda y Osvaldo Torres-, serán bienvenidos si quieren integrarse al nuevo partido.

MOVIMIENTO Y FUNDACIÓN

Para el anuncio de este jueves estaba previsto que MEO apareciera acompañado por rostros que apoyaron su campaña: los diputados Álvaro Escobar y Esteban Valenzuela, el ex intendente metropolitano Marcelo Trivelli y el propio Marambio. La atención de la prensa probablemente se centrará en si votará o no por Frei y sus cercanos aseguran que no saben cuál será su respuesta, aunque consideran poco probable que “contamine” la noticia de su naciente partido con una definición de ese tipo. “Pero con Marco… nunca se sabe”, dice uno de ellos.

En paralelo a la instalación de la colectividad, se trabajará en otros dos frentes. El primero es crear una federación o movimiento de partidos, que cobije a la nueva colectividad y a otras que ya aportaron a la campaña de MEO, como el Partido Humanista, el Partido Ecologista y el Movimiento Amplio Social (MAS). En términos más ambiciosos, esta federación también podría ser el vehículo para estrechar relaciones con otros referentes dispuestos a suscribir proyectos “progresistas”, como el PPD, el PRSD y el Juntos Podemos. Sin parlamentarios propios, el “meísmo” necesita institucionalizarse y generar redes con otras entidades capaces de influir.

El segundo frente es la puesta en marcha de una fundación, aunque está claro que demorará más debido a los tiempos legales más reposados que requiere la tramitación de la personalidad jurídica de una entidad sin fines de lucro. El objetivo es que la fundación haga investigaciones académicas y legislativas, que genere debate y abra puertas a la colaboración con entidades internacionales, apuntando a que provea insumos para los proyectos de políticas públicas que impulse el meísmo. Este “think tank”, explica Marambio, también jugaría un rol para allegar recursos:

– La idea es conseguir fuentes de financiamiento que aporten para desarrollar investigaciones. Te pongo un ejemplo: si se aprueba ahora el voto voluntario y la inscripción automática, que fue una de nuestras propuestas, quizás haya que hacer la sociología, el perfil de quienes en estos años han rechazado inscribirse. Esa es una investigación académica con impacto en lo legislativo y lo político, que la puede financiar una fuente internacional.

En cuanto a los recursos para poner en marcha el partido, Marambio señala que por ahora sólo cuentan con los aportes que puedan hacer los futuros adherentes: “Todo puede funcionar a partir de la simple decisión de que funcione”, es la premisa del ex generalísimo. No obstante, otros dirigentes cercanos a MEO indican que se iniciará una ronda de acercamiento a empresarios que aportaron a la candidatura y que a futuro esperan concretar relaciones con organismos de la socialdemocracia europea -una meta en la que el senador Carlos Ominami jugaría un rol de peso- y con otras fuerzas similares de América Latina.

La situación de Ominami es particular, pues hasta ahora tiene sus cuarteles en un proyecto ya consolidado que fue impulsado por Ricardo Lagos: la fundación Chile 21. Ambos son presidentes honorarios y tras su derrota en la repostulación senatorial, Ominami tiene en Chile 21 una plataforma para seguir relacionándose con las ligas mayores concertacionistas y habrá que ver -luego del resultado que consiga el oficialismo en la segunda vuelta- si será viable que mantenga una doble militancia en esta fundación y en la que piensa crear su hijo.

Respecto de volver a seducir a los empresarios que donaron a la candidatura presidencial, el meísmo cuenta con un activo no menor: la campaña cerró con las cuentas ordenadas. Aunque falta la revisión del Servicio Electoral, ex dirigentes del comando adelantan que tienen pendiente el pago de créditos bancarios por más de $600 millones y de algunos proveedores que aceptaron postergar sus cobros hasta cuando reciban el reembolso por los votos que obtuvo MEO (fijado por ley en 628 pesos por sufragio, equivalentes a 0,03 UF). “Esperamos recibir sobre 700 millones del Servicio Electoral, con lo que se pagarán los préstamos y los proveedores que faltan. Cerraremos en azul, empatados con los gastos, como estaba previsto”, señala un personero que conoce las cuentas.

PARTIDO “PROGRAMÁTICO” Y POR INTERNET

La definición más importante a que ha arribado el núcleo cercano a MEO en este periodo de instalación de la colectividad, es que el partido será programático y no ideológico:

– Si, por ejemplo, estamos de acuerdo en que tal o cual política es la mejor para fortalecer la educación pública, dará lo mismo que los militantes hayan llegado a esa conclusión por un análisis marxista, socialcristiano o derechamente neoliberal -explica un dirigente que trabajó en el despliegue territorial de la campaña y que ha dialogado con MEO sobre los lineamientos de la nueva colectividad.

El perfil programático del partido puede ser una espada de doble filo, según reconocen algunos dirigentes meístas, toda vez que en la campaña participaron grupos con un amplio historial de fraccionamientos y quiebres políticos: antiguos miristas, ecologistas, ex socialistas, humanistas que se fueron de la Concertación y del Juntos Podemos. “La idea de formar un movimiento donde participen estos grupos, precisamente protege al partido de posibles quiebres”, dice un ex operador de la candidatura de MEO. Un antecedente de este riesgo es que durante la campaña ya circularon correos electrónicos internos en que algunos dirigentes de estos grupos criticaron el “autoritarismo” de Marambio y “resabios neoliberales” en el programa. “No estamos formando el partido para estos grupos, sino para convocar al 20% que apoyó a Marco y que son personas mucho menos politizadas”, agrega la misma fuente.

Otra forma de protegerse de la cultura fragmentaria y outsider de algunos referentes que apoyan a MEO es dotar al partido de fórmulas de debate y votación con un alto nivel de transparencia. Así, si una fracción decide partir lo haría sólo porque no estuvo de acuerdo con la mayoría y tendría escaso margen para acusar “maniobras cupulares”. Una idea que ha tomado vuelo es que Internet sea la plataforma privilegiada de participación directa. A través de esta red cualquier ciudadano tendría acceso a las posturas en debate dentro del partido y los militantes -con una clave- podrían votar por ellas. Incluso, se ha planteado que el soporte tecnológico podría entregarse a una empresa externa que dé garantías de un manejo neutral del sistema.

Argumentando que hay países donde los electores votan leyes y reformas por Internet, el equipo que llevó la campaña de MEO en la Región Metropolitana postula que la colectividad resuelva sus principales debates mediante esta red: “Un partido con menos representantes de los militantes y más votaciones directas”, es su apuesta, enfocada a que las resoluciones no queden entregadas al criterio de consejeros nacionales encerrados en un hotel, campo fértil para el típico “macuqueo” político.

Pero también hay quienes llaman a tomar resguardos para no caer en una suerte de “estado de asamblea permanente”, que inmovilice a la colectividad porque habría que plebiscitarlo todo. Marambio reconoce que estas ideas han estado circulando:

-Vamos a organizar el partido más democrático que se haya visto jamás en Chile -afirma, en un tono que pretende contagiar entusiasmo.

Pero de inmediato el ex generalísimo pone los pies en la tierra y advierte que los partidos políticos funcionan con la “camisa de fuerza” que les impone la ley:

– En primer lugar hay que decir que no nos gusta esa ley, que vamos a tratar de cambiarla. Luego, decimos que vamos a buscar las mejores fórmulas de participación dentro de lo que permita el marco legal. Las posibilidades que da Internet son muy atractivas. Pero nos vamos a asesorar con abogados y especialistas en la ley de partidos que han trabajado en la campaña, para ver hasta dónde podemos llevar los mecanismos de participación.

El partido de MEO hasta el miércoles 6 aún no tenía nombre. Tampoco el movimiento y menos la fundación. En su cuenta de Facebook, el diputado posteó esta semana distintas alternativas para bautizar la colectividad: Nueva Fuerza Progresista, Nueva Fuerza por el Cambio, Partido Progresista Popular y Partido Para Todos. Recibió 650 comentarios de sus seguidores. Incluso, en otro alarde de creatividad democrática, un integrante de su ex comando propuso llamar a concurso entre los casi 65 mil adherentes que pusieron sus firmas para inscribir la candidatura presidencial.

Frei y las incoherencias estratégicas de la Concertación…

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La marcha errática de la Concertación

Son muchos los factores que explican el nivel de desaciertos que se ha visto, pero detrás de todo esto está un temor permanente y cada vez mayor: el de perder.

POR ASCANIO CAVALLO, PARA REPORTAJES DE LA TERCERA – 03/01/2010

Lo único de estas elecciones presidenciales que se sabía desde el primer día, desde antes incluso de que los candidatos fuesen nominados, es que habría segunda vuelta. La mayoría le ha sido esquiva a la derecha, pero sólo por unos pocos puntos, nada que no pueda ser superado por una pequeña combinación de astros bien alineados. Quien piensa en una derecha endémicamente minoritaria vive en un Chile de otros tiempos. Entre otras cosas, porque la de hoy es verdaderamente una centroderecha; nada que ver con el viejo bloque liberal-conservador, ni con el Partido Nacional, ni con el pinochetismo.

Y a pesar de que la segunda vuelta era la única certeza en una elección que ha permanecido porfiadamente abierta durante meses, ahora es evidente que el oficialismo carecía de un plan estratégico para enfrentarla. Como si el tiempo jugara a su favor, el nuevo comando de Eduardo Frei (¿el tercero, el cuarto?) se ha pasado tres semanas debatiendo dos tesis encontradas.

Una, probablemente la más cercana a los instintos del propio Frei, de Camilo Escalona, de la directiva del PDC y de una parte del gobierno, ha impulsado la defensa de la identidad de la Concertación, proponiendo tender puentes discretos hacia las candidaturas derrotadas en la primera vuelta, pero sin hacer más concesiones que las estrictamente necesarias. La versión más orgullosa de esta posición la puso por escrito el presidente del PRSD, el senador José Antonio Gómez, declarando su voluntad de infatuarse en la derrota antes que ceder en sus principios.

La otra, encabezada por el PPD, varias fracciones socialistas, segmentos del PDC y otra parte del gobierno, ha luchado por conquistar los votos de Marco Enríquez-Ominami, no sólo mediante la persuasión, sino incluso accediendo a sus condiciones más draconianas, como la renuncia de los presidentes de los partidos de la Concertación. Sorpresivamente, la versión más humilde de esta posición la ofreció el mismo senador Gómez, renunciando a la jefatura de su partido para que "Marco no tenga ninguna excusa" para sumarse a Frei.

En la Concertación es un secreto a voces que Gómez estaba enojado con los otros presidentes de partidos y con el propio Frei. Presentar su salida en la forma de voltereta que exhibió puede ser un síntoma de su pericia política, pero también un resultado del clima infectado que se vive en el oficialismo.

En realidad, a Enríquez-Ominami no le interesa la cabeza de Gómez, ni menos la de Pepe Auth, a pesar de que, después de conocer su renuncia, a este último lo acusó de haber estado cometiendo un "delito". Es duro calificar de delincuente a alguien que quiere tender lazos, pero quizás Auth, como se dice con enojo entre los radicales, tiene los ojos más puestos en las elecciones internas del PPD en abril que en las presidenciales de enero. Bastante más le interesa al "marquismo" la cabeza de Juan Carlos Latorre. Y, por sobre todo, desde el comienzo, la de Escalona.

¿Por qué? Su entorno "blando" -el menor, el que aún siente vínculos con el oficialismo- desearía castigar los modales de Escalona, su control de la "máquina" partidaria, su estilo disciplinario. Esta línea es la que describe el padre del diputado, el senador Carlos Ominami, cuando afirma que no están exigiendo renuncias.

El entorno "duro" de Enríquez-Ominami -el que desea demoler la Concertación- tiene una objeción de fondo, política, estratégica, contra el hecho de que Escalona haya propiciado la alianza con la DC como el eje del conglomerado. Esta línea fue anticipada por Max Marambio, que salió a pedir las cabezas de los partidos en la noche misma de la elección.

Entre uno y otro grupo hay una diferencia cualitativa de rencores. Pero en política hay pocas alianzas mejores que las de la bronca.

Para ser justos, el debate sobre la renuncia de los jefes partidarios puede haber sido alimentado desde muchos rincones y columnas de opinión, pero fue finalmente perfeccionado por uno de esos golpes de ingenio que han jalonado la campaña de Frei: el inopinado anuncio del martes de que competirá y gobernará al margen de los partidos (¿cuál sería la novedad respecto de los cuatro gobiernos precedentes?), acompañado de una severa crítica a sus prácticas… que no son otras que las que lo ungieron candidato.

Los hechos conocidos sugieren que Frei fue sorprendido por las renuncias de Gómez y Auth, pues su discurso no contemplaba esa petición. Pero los mismos hechos señalan que gente de su comando ha estado en comunicación continua con Auth y con miembros de las directivas del PDC y el PS, expresando su abierto interés en las renuncias de todos. El diseño del comando se completaría, tras las renuncias de los presidentes, con la votación a favor de las tres leyes que Enríquez-Ominami ha exigido, para luego empujarlo a una definición pública. ¿Y si falla en ese paso, como hasta un niño puede anticiparlo? ¿Dirá que fue culpa de otros o terminará por admitir que no comprendió la naturaleza del proyecto del "marquismo"?

Pero antes de esas preguntas hay otra, más urgente: ¿Es posible que Frei no calculase que sus palabras podían detonar las renuncias de los jefes partidarios? En un cuadro interno ordenado, no lo sería. Pero en una campaña en que a menudo el comando (el actual o los anteriores) ha tenido ideas que el candidato no refrenda, ya no resulta extraño. El resultado, sin embargo, es objetivo.

En medio de la batalla, el comandante en jefe sugiere la renuncia de su Estado Mayor. El Ejército de enfrente se solaza con el gesto. Y unos, desolados, y otros, celebrando, se preguntan quiénes querrán ser los nuevos gene-rales en semejante teatro de operaciones.

"Una barbaridad", la llamó Aylwin. Escalona, adivinando el gambito que se estructuraba en su contra y con el apoyo explícito de la Presidenta Michelle Bachelet, postergó la discusión sobre su liderazgo hasta después de la segunda vuelta. No desea que los jíbaros le den caza en esta ocasión. De paso, convenció a Latorre de mantenerse firme. Pero sabe que es la presa principal.

Ya se encargará la historia de decidir si Escalona fue un buen o un mal dirigente para el socialismo en estos tiempos. Por el momento, se puede sostener, sin error, que enfrentó una guerra civil en su partido, que tomó la opción de defender a rajatabla a la Presidenta socialista, que aceptó sin remilgos la candidatura de un DC (¡motivando otras tres precandidaturas desgarradas de sus filas!) y que actuó con rudeza para defenderla.

Si algún día Escalona, un duro de la política, un hombre que recibe y da sin llorar, tuviese que quejarse de algo, tendría que ser de la demora en la falta de reciprocidad que ha recibido.

Para respaldarlo, en este último episodio, la Presidenta Bachelet se involucró por primera vez en una batalla interna partidaria.

Sin embargo, todo esto no es sino parte de la hojarasca, detalles que alimentarán la historia de la peor performance presidencial de la Concertación, la única en que se llega a la definición requiriendo angustiadamente votos ajenos, la primera en que las filas que empezaron desordenadas continúan en trifulca a 14 días del final. Las razones de fondo son otras.

Con su característico estoicismo, Frei ya estuvo disponible para la reelección en el 2005. No avanzó entonces porque la Concertación creyó hallar una forma de reinventarse a través de un cambio de eje: una candidatura femenina. Ese golpe de inspiración ocultó lo que se hizo visible poco después: que sus cuadros mayores estaban ya exhaustos y que las ambiciones personales -terminales o iniciales- estaban corroyendo las reglas internas.

El carnaval de esas ambiciones estalló en cuanto se inició la administración Bachelet y alcanzó su máximo esplendor en el 2007, cuando comenzaron las renuncias de parlamentarios "díscolos", muchos de los cuales planeaban montar su chiringuito propio para cuando adviniera el siguiente verano electoral.

Llegada la nueva elección, Frei seguía disponible, incluso para la competencia interna, sólo que imaginaba esta competencia de una manera restringida: esto es, con las ligas mayores, Insulza, Lagos u otros semejantes. Su disposición a enfrentar a challengers menores -Gómez, Enríquez-Ominami, Navarro- era más baja, porque nunca lo ha hecho.

En teoría, Frei era el candidato adecuado para impedir la fuga de votos de la Concertación por la derecha y la DC, sobre todo después de dos administraciones socialistas. Pero la crisis económica, la popularidad de Bachelet y la amenaza de las candidaturas paralelas enervaron ese modelo hasta convertirlo en algo muy extraño y ecléctico, como si esos hechos inesperados hubiesen privado al candidato de su repertorio propio de respuestas.

Algún día habrá que estudiar si los temores de Frei Ruiz-Tagle han sido atavismos del desborde por la izquierda que a fines de los 60 sufrió Frei Montalva.

El Frei de estos días busca los votos del "progresismo", una especie de imbunche conceptual donde cabe de todo. Renunció a quitarle votos a Sebastián Piñera; la oposición puede estar tranquila en su hábitat. Quienes lo tienen a un tris de la derrota son, sin embargo, Piñera y la derecha. Una derecha nueva, distinta de la que atenazó a su padre, más astuta, más ganosa, más abierta.

Pero también -todo hay que decirlo- una derecha asustada, espantada de perder la oportunidad más propicia, aterrada de seguir sintiéndose minoría. Una derecha que recibiría un triunfo presidencial como el encuentro de la Tierra Prometida.

Tanto los manotazos afiebrados del oficialismo como la crispación neurótica de la oposición son parte de las novedades de este proceso, aunque la mayor de todas es la marcha errática de la Concertación tras la golpiza electoral del 13 de diciembre.

De esto se está tratando la elección del 17: del miedo a perder.

Frei puede ganar…?

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Por Héctor Vera y Dante Castillo

image Pese a este contexto, aun cuando se apele a las semejanzas y diferencias del proceso de democratización chileno, con otras experiencias europeas o latinoamericanas, estos antecedentes no son suficientes para explicar el limitado reconocimiento político que la Concertación ha logrado capitalizar en el imaginario nacional.

Domingo 3 de enero de 2010

(CONDUCTAS ELECTORALES PRESIDENCIALES DE RICOS Y DE POBRES EN CHILE)

ECONOMÍA Y CIUDADANÍA

Las condiciones de vida materiales, según las evidencias proporcionadas por diferentes indicadores internacionales, señalan que la población chilena en los últimos veinte años ha incrementado sosteniblemente su nivel de vida.

Esta situación se ha manifestado en una mejoría radical en el acceso a bienes y servicios de consumo, como a infraestructura y equipamiento público y privado. En términos absolutos, esta transformación, liderada por la hoy discutida Concertación de Partidos por la Democracia, ha sido tan radical y transversal, que prácticamente ningún grupo socioeconómico estaría dispuesto a cambiar sus privilegios actuales, por los que ostentaba hace dos décadas, pese a la reconocida mala distribución del ingreso nacional y concentración del poder económico.

Pese a este contexto, aun cuando se apele a las semejanzas y diferencias del proceso de democratización chileno, con otras experiencias europeas o latinoamericanas, estos antecedentes no son suficientes para explicar el limitado reconocimiento político que la Concertación ha logrado capitalizar en el imaginario nacional, especialmente cuando se compara la evolución que ha tenido el candidato concertacionista en primera vuelta, considerando las lecciones de 1989 a 2009.

Condiciones de la ciudadanía

Entre las condiciones principales que explican el creciente desapego electoral a la Concertación, se pueden puntualizar, al menos, en tres ámbitos:

1. El cuadro constitucional, es decir, las grandes reglas del juego social y político, han seguido siendo sustantivamente las mismas que dejó Augusto Pinochet. Sin embargo, los espacios legales alternativos fueron desaprovechados, en beneficio de una desproporcionada visión técnica y economicista.

Todas las reformas importantes han salido con complicadas negociaciones con la derecha, desvirtuándolas en su naturaleza y objetivos. Tomemos el caso del movimiento de los “pingüinos”. Éste mostró la frustración social contenida y la creatividad de los jóvenes, así como el estado de abandono de la educación pública. El gobierno responde con un proyecto de ley de reforma de la LOCE, que consolida la privatización, denunciada por los jóvenes como principal factor de mal servicio. Ante la agudización del conflicto se promete una nueva ley de resguardo de la educación pública. Esta ley sigue pendiente. A los obstáculos legislativos de las reformas se une una pérdida por parte del gobierno de la orientación ideológica de la educación.

Otro ejemplo, de cómo la Constitución es un obstáculo serio al proceso democrático es la exclusión de la ciudadanía de los chilenos en el extranjero y el modelo binominal. Uno de los pocos países del mundo donde no tienen derecho a voto los nacionales viviendo en el extranjero, es Chile. Junto a ello, el modelo binominal tiende, por estrategias electorales, a disminuir o aumentar ficticiamente la representación que tienen los partidos políticos.

2. Otro factor es la explosión de expectativas que ha generado la natural aspiración que acompaña el sostenido crecimiento económico. A éste se le suma el discurso populista de la derecha: “Un millón de empleos para un país con setecientos mil cesantes, mejor educación, más protección social y más salud que en los gobiernos concertacionistas”. Esto no puede sino que ser un caldo de cultivo para el descontento actual y nido de futuros conflictos.

3. En tercer lugar, está la compleja relación entre desarrollo económico y percepción ciudadana. Para este efecto se realizó un análisis que relaciona la pertenencia socioeconómica de ricos y de pobres con la conducta electoral.

Para ello se procesaron las bases de datos del Servicio Electoral, a partir de las elecciones presidenciales de 1989 a la fecha, comparando los niveles de adhesión que ha convocado históricamente el candidato de la Concertación en la primera vuelta.

Paralelamente, para efectos de ajuste al modelo de análisis utilizado, se procedió a construir dos conglomerados de votantes, agrupados en función del nivel socioeconómico promedio de las comunas de la Región metropolitana. De esta forma se obtuvo un grupo homogéneo y representativo de votantes de nivel socioeconómico alto y otro de nivel bajo. Las comunas seleccionadas fueron: Cerro Navia, La Granja, La Pintana, Las Condes, Providencia, Renca, San Ramón y Vitacura.

Comparando la evolución del voto de nivel alto, la tendencia es la disminución de la adhesión al candidato concertacionista. De hecho, mientras en el año 1989, 35,8% de los votantes de estratos altos apoyó al ex Presidente Patricio Aylwin. En el año 2005 la cifra disminuyó a 26,9% para la actual Presidenta Michelle Bachelet. Hasta llegar a 15,8%, con Eduardo Frei Ruiz-Tagle.

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Los electores de los niveles socioeconómicos bajos también muestran una tendencia a la baja en el apoyo a la candidatura presidencial de la Concertación. Entre las elecciones de 1989 y 1993, existen pocas diferencias, atribuible a que en la elección de 1989 sólo habían dos candidatos. En el año 1999, 54,2% del electorado de los estratos bajos votó por el ex Presidente Ricardo Lagos en primera vuelta, situación que muestra una disminución significativa respecto de lo observado en las dos elecciones presidenciales anteriores. Una de las hipótesis sugiere que parte de los electores de la centroderecha “desconfiaban” del candidato socialista. La que puede ser interpretada desde varios sentidos.

Comparando el desempeño del candidato concertacionista entre las elecciones de 1999 y las de 2005 en primera vuelta, también es posible observar una relativa baja porcentual. Es decir, la candidatura de Michelle Bachelet fue levemente inferior a la votación de Lagos. En el caso de la elección del 13 de diciembre, la votación filtrada por nivel socioeconómico mostró que en los estratos bajos la adhesión al candidato Eduardo Frei disminuyó al 32,6%

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Considerando que por primera vez, luego del fin de la dictadura, el candidato de la Concertación compite con otro representante del mismo sector o “sensibilidad”, a saber, Marco Enríquez-Ominami, se puede inferir que este factor explica esta caída en la votación. Pues, Marco obtuvo 24,09% en el estrato socioeconómico bajo, mientras que en el alto llegó a 11,54%.

En consecuencia, estas tendencias en el comportamiento del electorado de ricos y pobres, hacia los candidatos de la Concertación, está evidenciando el desajuste entre la valoración ciudadana de mejoras socioeconómicas y el desencanto o insatisfacción de expectativas ciudadanas.

¿Es posible que Eduardo Frei pueda ser electo en enero próximo?

Al menos desde el punto de vista de las comparaciones y tendencias electorales, la posibilidad es real. El cuadro Nº 3 así lo demuestra.

Comparando el apoyo del universo de electores de estratos económicos altos y bajos que apoyaron a la Concertación, los porcentajes son semejantes entre Michelle Bachelet y Eduardo Frei Ruiz-Tagle en primera vuelta. Por lo tanto, desde el comportamiento estadístico, los dos sectores socioeconómicos muestran que las opciones del candidato Frei siguen intactas.

Al desagregar la votación por nivel socioeconómico, Michelle Bachelet obtuvo un 51,9% en los estratos bajos y sumando las votaciones de Frei y Marco Enríquez-Ominami, la cifra aumenta a 56,49%. Esta información indica que Frei necesitaría capturar 18 de los 24 puntos que logró Enríquez-Ominami en este sector. Un panorama que también se advierte en los sectores altos, donde los porcentajes sumados de ambos candidatos superan su desempeño histórico.

 

Desafíos políticos para la Concertación

 

ImagenPara enfrentar la dificultad en la “retribución electoral” de la Concertación, ésta debe buscarse principalmente en la dimensión simbólica, sin olvidar el contenido ético y las acciones sociales. Desde la aparición de “El Príncipe”, sabemos que la esfera política puede desvincularse de las esferas ética o económica. Mientras que desde Foucault, la política ha sido develada como un discurso, un espacio en disputa que espera ser llenado por los significados de quienes buscan ganar la confianza de los electores.

La Concertación no ha logrado una equivalencia entre crecimiento socioeconómico y percepción ciudadana. Por el contrario, esta tarea la omitió y la dejó a merced de la inercia de las corrientes neoliberales, que en oleadas han llegado a nuestro país. La Concertación ha sido errática en la conducción de una transformación sociocultural.

Una evidencia concreta del descuido por la labor ideológica se refleja claramente en la escasa prioridad que se le otorgó a los medios de comunicación que originalmente fueron parte de su apoyo comunicacional. Actualmente, la política comunicacional de los gobiernos de la Concertación son la antítesis del esfuerzo y representación que ha mantenido la derecha y la centroderecha chilena.

Desde el primer gobierno de la Concertación, se muestra una escasa voluntad e inteligencia para estimular la creación de medios de comunicación y se explica por el valor económico que se le asigna a su gestión y viabilidad económica, más que por la necesidad, tal como ocurre en los países capitalistas desarrollados, de mantener la presencia discursiva, de todos los sectores que contribuyen a la reflexión y construcción de una ciudadanía pluralista y democrática.

De este estudio se infiere que será perentorio que el Estado garantice mayor pluralismo y diversidad de los medios de comunicación, dado su impacto en la hegemonía y disputa ideológica. También es urgente incrementar la discusión y reflexión ciudadana por los sentidos que están detrás de las decisiones técnicas, especialmente en el ámbito de las condiciones laborales.

La agenda progresista no puede reducirse a la factibilidad técnica de los proyectos nacionales. Por ejemplo, la educación pública no puede ser evaluada sólo por su rentabilidad financiera, dado que lo más importante es que sea capaz de asegurar la construcción de una ciudadanía heterogénea, responsable y defensora de sus objetivos y definiciones estratégicas.

Tal cual como están las cosas, si la Concertación gana las elecciones y no hace cambios radicales a nivel ideológico, o si Piñera gana las elecciones presidenciales en segunda vuelta, lo más probable es que la sociedad chilena girará a gobiernos autoritarios o populistas. La responsabilidad de un próximo gobierno de la Concertación dice relación con la capacidad que tendrá para aglutinar a todos los sectores políticos que le dieron su apoyo y a todos los electores que aun cuando están desencantados, prefieren el “mal menor”. //LND

* Héctor Vera es Periodista y doctor en Comunicación Social

** Dante Castillo es Sociólogo. Ambos autores son académicos de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Santiago de Chile

LA NACION DOMINGO/LND

La marcha errática de la Concertación

Son muchos los factores que explican el nivel de desaciertos que se ha visto, pero detrás de todo esto está un temor permanente y cada vez mayor: el de perder.

POR ASCANIO CAVALLO, PARA REPORTAJES DE LA TERCERA – 03/01/2010

Lo único de estas elecciones presidenciales que se sabía desde el primer día, desde antes incluso de que los candidatos fuesen nominados, es que habría segunda vuelta. La mayoría le ha sido esquiva a la derecha, pero sólo por unos pocos puntos, nada que no pueda ser superado por una pequeña combinación de astros bien alineados. Quien piensa en una derecha endémicamente minoritaria vive en un Chile de otros tiempos. Entre otras cosas, porque la de hoy es verdaderamente una centroderecha; nada que ver con el viejo bloque liberal-conservador, ni con el Partido Nacional, ni con el pinochetismo.

Y a pesar de que la segunda vuelta era la única certeza en una elección que ha permanecido porfiadamente abierta durante meses, ahora es evidente que el oficialismo carecía de un plan estratégico para enfrentarla. Como si el tiempo jugara a su favor, el nuevo comando de Eduardo Frei (¿el tercero, el cuarto?) se ha pasado tres semanas debatiendo dos tesis encontradas.

Una, probablemente la más cercana a los instintos del propio Frei, de Camilo Escalona, de la directiva del PDC y de una parte del gobierno, ha impulsado la defensa de la identidad de la Concertación, proponiendo tender puentes discretos hacia las candidaturas derrotadas en la primera vuelta, pero sin hacer más concesiones que las estrictamente necesarias. La versión más orgullosa de esta posición la puso por escrito el presidente del PRSD, el senador José Antonio Gómez, declarando su voluntad de infatuarse en la derrota antes que ceder en sus principios.

La otra, encabezada por el PPD, varias fracciones socialistas, segmentos del PDC y otra parte del gobierno, ha luchado por conquistar los votos de Marco Enríquez-Ominami, no sólo mediante la persuasión, sino incluso accediendo a sus condiciones más draconianas, como la renuncia de los presidentes de los partidos de la Concertación. Sorpresivamente, la versión más humilde de esta posición la ofreció el mismo senador Gómez, renunciando a la jefatura de su partido para que "Marco no tenga ninguna excusa" para sumarse a Frei.

En la Concertación es un secreto a voces que Gómez estaba enojado con los otros presidentes de partidos y con el propio Frei. Presentar su salida en la forma de voltereta que exhibió puede ser un síntoma de su pericia política, pero también un resultado del clima infectado que se vive en el oficialismo.

En realidad, a Enríquez-Ominami no le interesa la cabeza de Gómez, ni menos la de Pepe Auth, a pesar de que, después de conocer su renuncia, a este último lo acusó de haber estado cometiendo un "delito". Es duro calificar de delincuente a alguien que quiere tender lazos, pero quizás Auth, como se dice con enojo entre los radicales, tiene los ojos más puestos en las elecciones internas del PPD en abril que en las presidenciales de enero. Bastante más le interesa al "marquismo" la cabeza de Juan Carlos Latorre. Y, por sobre todo, desde el comienzo, la de Escalona.

¿Por qué? Su entorno "blando" -el menor, el que aún siente vínculos con el oficialismo- desearía castigar los modales de Escalona, su control de la "máquina" partidaria, su estilo disciplinario. Esta línea es la que describe el padre del diputado, el senador Carlos Ominami, cuando afirma que no están exigiendo renuncias.

El entorno "duro" de Enríquez-Ominami -el que desea demoler la Concertación- tiene una objeción de fondo, política, estratégica, contra el hecho de que Escalona haya propiciado la alianza con la DC como el eje del conglomerado. Esta línea fue anticipada por Max Marambio, que salió a pedir las cabezas de los partidos en la noche misma de la elección.

Entre uno y otro grupo hay una diferencia cualitativa de rencores. Pero en política hay pocas alianzas mejores que las de la bronca.

Para ser justos, el debate sobre la renuncia de los jefes partidarios puede haber sido alimentado desde muchos rincones y columnas de opinión, pero fue finalmente perfeccionado por uno de esos golpes de ingenio que han jalonado la campaña de Frei: el inopinado anuncio del martes de que competirá y gobernará al margen de los partidos (¿cuál sería la novedad respecto de los cuatro gobiernos precedentes?), acompañado de una severa crítica a sus prácticas… que no son otras que las que lo ungieron candidato.

Los hechos conocidos sugieren que Frei fue sorprendido por las renuncias de Gómez y Auth, pues su discurso no contemplaba esa petición. Pero los mismos hechos señalan que gente de su comando ha estado en comunicación continua con Auth y con miembros de las directivas del PDC y el PS, expresando su abierto interés en las renuncias de todos. El diseño del comando se completaría, tras las renuncias de los presidentes, con la votación a favor de las tres leyes que Enríquez-Ominami ha exigido, para luego empujarlo a una definición pública. ¿Y si falla en ese paso, como hasta un niño puede anticiparlo? ¿Dirá que fue culpa de otros o terminará por admitir que no comprendió la naturaleza del proyecto del "marquismo"?

Pero antes de esas preguntas hay otra, más urgente: ¿Es posible que Frei no calculase que sus palabras podían detonar las renuncias de los jefes partidarios? En un cuadro interno ordenado, no lo sería. Pero en una campaña en que a menudo el comando (el actual o los anteriores) ha tenido ideas que el candidato no refrenda, ya no resulta extraño. El resultado, sin embargo, es objetivo.

En medio de la batalla, el comandante en jefe sugiere la renuncia de su Estado Mayor. El Ejército de enfrente se solaza con el gesto. Y unos, desolados, y otros, celebrando, se preguntan quiénes querrán ser los nuevos gene-rales en semejante teatro de operaciones.

"Una barbaridad", la llamó Aylwin. Escalona, adivinando el gambito que se estructuraba en su contra y con el apoyo explícito de la Presidenta Michelle Bachelet, postergó la discusión sobre su liderazgo hasta después de la segunda vuelta. No desea que los jíbaros le den caza en esta ocasión. De paso, convenció a Latorre de mantenerse firme. Pero sabe que es la presa principal.

Ya se encargará la historia de decidir si Escalona fue un buen o un mal dirigente para el socialismo en estos tiempos. Por el momento, se puede sostener, sin error, que enfrentó una guerra civil en su partido, que tomó la opción de defender a rajatabla a la Presidenta socialista, que aceptó sin remilgos la candidatura de un DC (¡motivando otras tres precandidaturas desgarradas de sus filas!) y que actuó con rudeza para defenderla.

Si algún día Escalona, un duro de la política, un hombre que recibe y da sin llorar, tuviese que quejarse de algo, tendría que ser de la demora en la falta de reciprocidad que ha recibido.

Para respaldarlo, en este último episodio, la Presidenta Bachelet se involucró por primera vez en una batalla interna partidaria.

Sin embargo, todo esto no es sino parte de la hojarasca, detalles que alimentarán la historia de la peor performance presidencial de la Concertación, la única en que se llega a la definición requiriendo angustiadamente votos ajenos, la primera en que las filas que empezaron desordenadas continúan en trifulca a 14 días del final. Las razones de fondo son otras.

Con su característico estoicismo, Frei ya estuvo disponible para la reelección en el 2005. No avanzó entonces porque la Concertación creyó hallar una forma de reinventarse a través de un cambio de eje: una candidatura femenina. Ese golpe de inspiración ocultó lo que se hizo visible poco después: que sus cuadros mayores estaban ya exhaustos y que las ambiciones personales -terminales o iniciales- estaban corroyendo las reglas internas.

El carnaval de esas ambiciones estalló en cuanto se inició la administración Bachelet y alcanzó su máximo esplendor en el 2007, cuando comenzaron las renuncias de parlamentarios "díscolos", muchos de los cuales planeaban montar su chiringuito propio para cuando adviniera el siguiente verano electoral.

Llegada la nueva elección, Frei seguía disponible, incluso para la competencia interna, sólo que imaginaba esta competencia de una manera restringida: esto es, con las ligas mayores, Insulza, Lagos u otros semejantes. Su disposición a enfrentar a challengers menores -Gómez, Enríquez-Ominami, Navarro- era más baja, porque nunca lo ha hecho.

En teoría, Frei era el candidato adecuado para impedir la fuga de votos de la Concertación por la derecha y la DC, sobre todo después de dos administraciones socialistas. Pero la crisis económica, la popularidad de Bachelet y la amenaza de las candidaturas paralelas enervaron ese modelo hasta convertirlo en algo muy extraño y ecléctico, como si esos hechos inesperados hubiesen privado al candidato de su repertorio propio de respuestas.

Algún día habrá que estudiar si los temores de Frei Ruiz-Tagle han sido atavismos del desborde por la izquierda que a fines de los 60 sufrió Frei Montalva.

El Frei de estos días busca los votos del "progresismo", una especie de imbunche conceptual donde cabe de todo. Renunció a quitarle votos a Sebastián Piñera; la oposición puede estar tranquila en su hábitat. Quienes lo tienen a un tris de la derrota son, sin embargo, Piñera y la derecha. Una derecha nueva, distinta de la que atenazó a su padre, más astuta, más ganosa, más abierta.

Pero también -todo hay que decirlo- una derecha asustada, espantada de perder la oportunidad más propicia, aterrada de seguir sintiéndose minoría. Una derecha que recibiría un triunfo presidencial como el encuentro de la Tierra Prometida.

Tanto los manotazos afiebrados del oficialismo como la crispación neurótica de la oposición son parte de las novedades de este proceso, aunque la mayor de todas es la marcha errática de la Concertación tras la golpiza electoral del 13 de diciembre.

De esto se está tratando la elección del 17: del miedo a perder.

Frei: estrategia electoral y maniobras políticas necesarias…

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El mapa de Frei para la segunda vuelta

Por Pedro Ramírez, Francisca Skoknic y Bastián Fernández, CIPER

Son 102 las comunas en las que el comando de Eduardo Frei concentrará su artillería para intentar acortar los 14 puntos que lo separaron de Sebastián Piñera en la primera vuelta electoral. En unos quince municipios con alta densidad de electores el despliegue será mayor, con dirigentes nacionales en gira y el concurso de rostros locales que inicialmente se alinearon con MEO. La batalla será dura en el norte grande, la región del Bío-Bío y en Valparaíso, donde el oficialismo aspira además a capitalizar el descontento de la UDI tras el fracaso electoral de Lavín. Y aunque un alto número de operadores que hicieron la campaña por los otros candidatos ya se embarcaron con Frei, el presupuesto para movilizar voluntarios podría convertirse en un problema. El desmarque de los partidos políticos explicitado esta semana es uno de los principales argumentos para captar a los votantes de MEO que ahora pretenden marcar nulo.

En la pared ubicada a espaldas de la secretaria del comando de Eduardo Frei cuelga un recorte de prensa cuidadosamente enmarcado. El titular anuncia el regreso de los partidos, de la mano de Frei Montalva y la Falange. Probablemente es de 1964, cuando el padre del actual candidato triunfó en la elección presidencial y puso fin al periodo del independiente de derecha Jorge Alessandri. El mensaje contrasta con el discurso que este martes 29 puso en marcha su hijo, destinado a marcar distancia con las colectividades que sustentan su postulación. El candidato de la Concertación se hizo así cargo de las críticas que han apuntado a los presidentes de los partidos oficialistas y dejó entrever que si llega a La Moneda no gobernará amarrado a ellos:

– Tengo plena conciencia de que el resultado electoral del 13 de diciembre develó un descontento ciudadano con la forma en que se hace política en nuestro país (…) Quiero informarles que les he comunicado a los presidentes de los partidos de la Concertación de mi decisión, de que tanto durante mi campaña como mi futuro gobierno, tomaré con absoluta libertad, autonomía e independencia las determinaciones que me competen-dijo Frei.

Este giro -adoptado con tardanza si se toma en cuenta que las críticas a los presidentes de partido ya llevan en la palestra dos semanas- es uno de los pilares de la estrategia para captar a quienes en la primera vuelta se inclinaron por Enríquez-Ominami y Arrate, además de aquellos que anularon o dejaron en blanco su preferencia. Para eso resultaba clave enviar un mensaje claro de que habrá un cambio en la forma de hacer política y en el comando se analiza incluso la posibilidad de adelantar los nombres de quienes podrían integrarse a un eventual gabinete de Frei. La idea es tratar de mostrar rostros nuevos, que den cuenta de que se privilegiará a las personas sobre los partidos y que la renovación será total. Un desafío a todas luces difícil de cumplir.

Ya el fin de semana pasado comenzó a ejecutarse un nuevo diseño que busca maximizar el rendimiento de la campaña en los poco más de quince días que quedan antes de la votación. Considerando que Sebastián Piñera sólo necesita sumar seis puntos más que en la primera vuelta para instalarse en La Moneda, en el comando saben que lo que se requiere es precisión quirúrgica en el despliegue de una campaña que se montará en el escenario electoral más adverso que ha enfrentado la Concertación.

De acuerdo con el “mapa georreferencial” que diseñó el ex subsecretario de Desarrollo Regional y experto electoral Mahmud Aleuy (PS), son 102 las comunas en que se debe priorizar la campaña. Una tarea que suena cuesta arriba -por más que en el comando se esfuercen por mantener el optimismo-, si se toma en cuenta que es casi un tercio de las 346 comunas que hay en el país. El trabajo de Aleuy, cuyo equipo analizó los escrutinios de la primera vuelta mesa por mesa, concluyó que es en este centenar de municipios donde Frei aún puede crecer.

– Son comunas que se seleccionaron como prioritarias de acuerdo a diversos criterios: una alta cantidad de electores, una fuerte concentración de votos de Enríquez Ominami y Arrate, un número significativo de votos nulos o blancos. Además, se incluyeron sectores populares donde Piñera obtuvo una alta votación -explica el senador Jorge Pizarro (PDC), uno de los encargados territoriales de la campaña de Frei.

GIRAS PARALELAS

El mapa confeccionado por Aleuy será letra muerta si la Concertación no es capaz de desplegar en las 102 comunas a sus voluntarios, los que, además, por primera vez trabajarán con la dificultad extra de que el electorado mayoritariamente percibe al candidato de derecha como el más seguro ganador. En una reunión desarrollada el lunes 28 en el comando, comenzó a gestarse la coordinación para que a partir del lunes 4 el plan esté en marcha:

-Se hará una campaña territorial exhaustiva, con propaganda centrada en demandas locales, con protagonismo de parlamentarios electos y, especialmente, con gente de esas comunas que en la primera vuelta estuvo con Marco Enríquez Ominami. La coordinación de esa tarea estará en manos de Aleuy y Pizarro -explica el diputado Jorge Insunza (PPD), uno de los responsables de las giras que se harán en paralelo a este despliegue para reforzar el mensaje de Frei.

Las giras se iniciarán este mismo fin de semana, cuando aún esté fresca la resaca del Año Nuevo. Coordinadas por Insunza y los senadores electos Ximena Rincón (PDC) y Fulvio Rossi (PS), partirán al mismo tiempo en el extremo norte y en Concepción. Los acompañarán Juan Luis Castro, Felipe Harboe, Carolina Tohá, Carolina Goic, Guido Girardi, Tucapel Jiménez y Sergio Aguiló, entre otros.

– Tenemos diseñado un despliegue territorial paralelo a las giras de Frei. Vamos a tener dos grupos que recorrerán todo Chile hasta el 14 de enero. Partimos el 2 en Iquique y el 3 en Arica. En los mismos días cubriremos la Octava Región. Vamos a contactar a personas relevantes en cada región que hayan trabajado con Marco (Enríquez Ominami), porque es importante sumarlas. Haremos propaganda territorial y actividades comunicacionales. Obviamente, contaremos con gente que ajustará los contenidos de la agenda a las realidades locales -indica Rossi.

La presencia protagónica de los parlamentarios electos se debe a que el pacto Concertación-Juntos Podemos obtuvo el 44% de los votos en la elección del domingo 13. En el plan del oficialismo para la segunda ronda electoral es clave que las personas que votaron por candidatos del pacto lo hagan ahora por Frei, porque eso le daría un piso al candidato oficialista que prácticamente equipararía el resultado de Piñera en la primera vuelta. De hecho, las dos encuestas que se han conocido ya ubican a Frei en torno a esos valores.

Las giras estarán centradas en una quincena de comunas calificadas como “máxima prioridad”. Son aquellas con una alta concentración de electores donde Frei tuvo un rendimiento muy por debajo de lo esperado por su equipo. Se trata de Arica, Iquique, Antofagasta, Chiguayante, Concepción, Valparaíso, Viña del Mar, La Florida, Maipú, San Bernardo, Puente Alto, San Miguel y Pudahuel, entre otras.

En paralelo a las giras, el senador Guillermo Vásquez (PRSD) planifica las actividades del comando con las organizaciones sociales: “Vamos a reunirnos con un universo muy amplio de entidades, desde feriantes hasta organismos universitarios, a contar del lunes 4″. Vásquez indica que si bien la información recopilada por Aleuy está pensada para el despliegue territorial de la campaña, también será un insumo que él utilizará: “Por ejemplo, si queremos tener un encuentro con organizaciones de mineros quizás resulte conveniente hacerlo en Antofagasta, que es una zona donde hay que reforzar la campaña”.

Seis días antes de poner en marcha su plan de encuentros con organizaciones sociales, Vásquez recibió un tardío regalo navideño. El martes 29 los principales dirigentes del Colegio de Profesores entregaron su apoyo a Frei. Un escenario impensado tras el desgastador paro que enfrentó al gremio con el gobierno por el pago de la “deuda histórica”, un gallito que los docentes cerraron con las manos vacías. El presidente del colegio, Jaime Gajardo, es militante comunista, por lo que este respaldo puede analizarse como una vuelta de mano del PC por el apoyo que la Concertación brindó a ese partido para que consiguiera tres escaños en la Cámara de Diputados, después de 36 años fuera del parlamento.

ESTRATEGIA EN REGIONES

En Iquique Frei ya cuenta con el apoyo del caudillo local Jorge Soria, lo que asegura un significativo contingente de voluntarios para hacer su campaña. En Punta Arenas (donde MEO marcó 26,4 y Frei sólo 22,6) el senador Carlos Bianchi y el alcalde Vladimiro Mimica, ambos independientes, han formado un eje que entregará su respaldo a Piñera o Frei dependiendo de cuál de ellos recoja de mejor manera sus demandas locales. En el comando creen que lo más importante es conseguir el respaldo del alcalde y aseguran que las conversaciones con Mimica van bien encaminadas.

El escenario en que quedó la derecha en Valparaíso y Viña tras las elecciones parlamentarias tiene particularidades que el comando oficialista espera aprovechar. Según explica un líder concertacionista, la reñida elección senatorial entre Joaquín Lavín (UDI) y Francisco Chahuán (RN) dejó adherentes de la UDI de zonas populares resentidos con Piñera. La idea es focalizar parte del trabajo en ellos. Al mismo tiempo, esperan reconquistar a los votantes porteños que respaldaron a MEO. El ex diputado socialista prácticamente empató con Frei en Valparaíso (obtuvo un 23,04 frente al 23,9 del candidato oficialista). “El voto MEO es un voto de clase media, ubicado desde la avenida Alemania hacia abajo”, dice el diputado electo y ex alcalde de Valparaíso Aldo Cornejo (PDC), quien tiene claro el mapa del despliegue territorial. Y agrega que la mayoría de los operadores que hicieron la campaña de MEO, casi todos ex socialistas, ya están cuadrados con Frei.

En la Octava Región se espera que el aporte del senador Alejandro Navarro, quien apoyó a MEO en la primera vuelta y que ya endosó su respaldo a Frei, sirva para alinear a los votantes “meístas”. Navarro comenzó a operar en terreno desde el fin de semana pasado con los militantes de su partido, el MAS. En la zona de Lota y Arauco, las esperanzas están cifradas en la campaña que pueda desplegar el PC y el Juntos Podemos, cuyo candidato a diputado, el sindicalista Cristián Cuevas, cosechó un significativo 22,86% de los votos, aunque fue finalmente derrotado.

La izquierda que se alineó con Jorge Arrate en la primera vuelta tenía previsto anunciar este miércoles 30 la conformación de su propio comando por Frei. En el organismo tendrán un rol estelar el propio Arrate y los tres diputados electos del PC: Hugo Gutiérrez, Lautaro Carmona y Guillermo Teillier. En todo caso, el ex jefe político del comando de Arrate, Juan Andrés Lagos (PC), anuncia que el nuevo referente no priorizá los “rostros”:

– No pretendemos crear una gran estructura, porque el tiempo de trabajo es escaso y lo que se requiere es coordinar de la mejor manera el esfuerzo territorial. Tendrán más importancia los líderes territoriales que los dirigentes nacionales.

Lagos indica que hasta el martes 29 no habían recibido información desde el comando de Frei para coordinar el trabajo en terreno: “Obviamente que si Aleuy está haciendo un diseño técnico para focalizar el esfuerzo, tenemos interés en que nos compartan esa información”.

El principal problema para poner manos a la obra a los militantes de los partidos y organizaciones que apoyaron a Arrate es la falta de dinero. “Tenemos la voluntad de apoyar la campaña, pero obviamente en el comando de Frei no pueden esperar que gastemos nuestros recursos para hacer propaganda y movilizar voluntarios”, indica un dirigente del PC.

Un alto dirigente del equipo de Frei explica que están en condiciones de entregar material de propaganda, pero que no tienen dinero para entregar al comando del Juntos Podemos: “Hay una decisión política de estrangular económicamente la candidatura de Frei. Los empresarios no han puesto dinero y con los bancos tampoco ha sido fácil gestionar los préstamos”, indica la misma fuente, quien asume que la “campaña ciudadana” de recolección de fondos no reunirá más de $200 millones.

OBJETIVO PRINCIPAL: NULOS Y DUEÑAS DE CASA

El mensaje que los voluntarios entreguen en las 102 comunas seleccionadas apuntará preferentemente a dos tipos de electores. El primero responde al perfil del votante de centroizquierda que marcó MEO en protesta contra los acuerdos cupulares de la Concertación y que ahora prefiere anular antes que respaldar a Frei. El segundo corresponde a una amplia franja de mujeres del segmento socioeconómico C3 y D que también votaron por MEO. Estas últimas se concentran en comunas metropolitanas como San Bernardo, Maipú y Puente Alto. Aunque nadie se explica muy bien este fenómeno, algunos lo atribuyen al rol que jugó la conductora de TV Karen Doggenweiler en la campaña de su marido. En Maipú, podría ser fruto del impacto de otro “rostro” mediático: el actor y diputado “meísta” Álvaro Escobar.

Frente al voto nulo, los argumentos son: Frei comprendió la protesta expresada en el resultado de la elección del domingo 13 y gobernará no con los partidos, sino con una mayoría democrática y progresista; las principales propuestas de MEO y Arrate ya se incorporaron a su programa, como la reforma tributaria, el fortalecimiento de la educación pública, la ampliación del royalty a la minería y que el Estado defienda a los ciudadanos frente a amenazas como los cobros abusivos y las alzas de las tasas de interés; ya suscribió el compromiso de desarrollar una economía “verde” y ambientalmente sustentable; impulsará la generación de empleo “digno” y mejor remunerado.

Respecto de la oferta para las dueñas de casa, el mensaje será “seguridad total”, un concepto que no se agota en mejorar el resguardo policial frente a la delincuencia, sino en dar a las familias de clase media la certeza de que no serán golpeadas por los vaivenes económicos: “A eso apunta, por ejemplo, el Auge de la Educación Superior, que incluye un seguro para que los jóvenes puedan seguir estudiando si sus padres quedan cesantes o enferman. La idea es que la gente sepa que no van a quedar solos, que si algo les falta van a tener apoyo”, explica el senador Pizarro.

Ante las mujeres también se recurrirá a una batería argumental sobre las realizaciones de los gobiernos de la Concertación que las han beneficiado: ampliación de salas cuna, pensión para las dueñas de casa, protección para la mujer golpeada y agilización del trámite judicial de la pensión alimenticia. Pero, en especial, se insistirá en las políticas que el propio Frei impulsó en su gobierno: asegurar a las alumnas embarazadas y madres lactantes que puedan terminar el colegio, despenalización del adulterio que sólo afectaba a la mujer y el fin de la discriminación legal entre hijos legítimos e ilegítimos.

– Vamos a hacer un puerta a puerta “quirúrgico”. No basta con golpear y entregar volantes. Hay que conversar con la gente. Si te encuentras con un voto por Piñera, hay que pasar a la otra casa altiro. Si te atiende alguien que te hace una crítica porque la Concertación no cumplió sus promesas, ahí hay que quedarse y argumentar -dice una operadora territorial que hizo la campaña de MEO y que ahora está lista para sacar voluntarios a la calle bajo las banderas de Frei.

CIPER CHILE

Chile, los costos de una transición inconclusa

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Gonzalo Rovira S. · · · · ·

chile-candidatos11 En Chile, quienes nos consideramos de izquierda, sabíamos que enfrentaríamos una elección presidencial y parlamentaria en condiciones desfavorables. Nada en política es gratuito. A veinte años de haber derrotado a la dictadura, aún nos pesa el no haber sabido culminar adecuadamente esa victoria y, en el marco de la vida republicana que re iniciábamos, haber conducido las organizaciones sociales en la recuperación de sus derechos. En 1988 se impuso una transición pactada con el dictador, la que preservó una constitución hecha a medida para el modelo neoliberal, y un sistema electoral que deja sin representación a quienes no participen de las dos grandes coaliciones. Desde el 89 ha triunfado en las elecciones presidenciales una “Concertación” de partidos de centro izquierda. Si bien estos han marginado a los comunistas y a la izquierda que no participó del pacto, siempre han contado con sus votos para triunfar en segunda vuelta, por el temor del retorno de la derecha al poder.

El próximo 17 de enero enfrentamos la posibilidad cierta de que gane la derecha. La primera vez que irrumpió este riesgo fue en la elección que enfrentó a Lagos y Lavín el 2000, éste se mantuvo en la elección de la Presidenta Bachelet, pero siempre teniendo como reserva electoral la votación de la izquierda para la segunda vuelta. Hoy la elección es diferente.

No es extraño que el candidato de la derecha, Sebastian Piñera, obtuviera un 44,05%, aproximadamente lo mismo que han obtenido en la primera vuelta desde 1989.Tras veinte años de democracia, y con la complicidad de la Concertación, ellos conservan el poder económico y el control prácticamente absoluto sobre los medios de comunicación, herencia que les dejo la dictadura, y gracias al sistema electoral, siendo minoría, han conservado el control del Parlamento por medio de su poder de veto. Con esos recursos han desarrollado un fuerte trabajo clientelista en los mismos sectores poblacionales donde antes era más poderosa la izquierda. Este es uno de los temas de debate de la izquierda chilena, y una de las claves de su futuro político tras la elección.

Entre tanto, los gobiernos de la Concertación lograron importantes avances en las condiciones de vida de los chilenos, reduciendo de manera significativa los índices de pobreza, y ampliando la cobertura de derechos fundamentales como la salud, la educación y la previsión. Por cierto, no han sido lo progresista y republicanos que la izquierda hubiese querido, no han usado todos los recursos a su alcance para terminar con la Constitución y el sistema electoral impuestos por la dictadura, o avanzar más decididamente en ámbitos tan importantes como la misma educación, los derechos laborales, la defensa del medio ambiente o los Derechos Humanos.

El pacto de gobernabilidad con la derecha los ha ido desgastando. La Concertación enfrentó la elección en un estado de crisis interna nunca visto; de hecho los seis precandidatos y los tres candidatos presidenciales del sector fueron parte dela Concertación hasta comienzos de año. La creciente descomposición de los partidos en el poder, provocó un descontento generalizado que llevó a quiebres en todos ellos. Esta situación los forzó a buscar un acuerdo electoral con el Partido Comunista, que aceptó no sin dificultades, y tras veinte años auto marginándose de la vida republicana, por primera vez ha permitido a este partido obtener tres diputados. Es evidente que, en estas condiciones, el descontento al interior de la Concertaciónno podía ser capitalizada ni por los comunistas ni por el Frente Amplio de Izquierda que formaron las restantes fuerzas de Izquierda.

La dinámica de los acontecimientos de la última década ha dado cuenta de que la izquierda tradicional, incluyendo en este concepto una amplia referencia a objetivos, métodos y discursos, no logra ser representativa del “descontento” de los sectores de izquierda de la concertación, y de los jóvenes que no están participando en política. Esto ha sido ratificado por el 6,21% obtenido por Jorge Arrate, el socialista y ex ministro de Allende y de los tres primeros gobiernos de la Concertación, que fue candidato de la izquierda en la primera vuelta. Con él, si bien mejoró la votación histórica del sector, quedo muy lejos aún de ser alternativa de poder.

Los medios de comunicación que son controlados por la derecha, favorecieron el que ese “descontento” fuese capitalizado por otro candidato, Marco Enríquez Ominami. Se trata de un joven diputado que desde su postulación al parlamento se declaró de la izquierda de la Concertación. El hijo del asesinado líder del MIR, Miguel Enríquez, levantó su opción presidencial, tal como lo hicieron otros, intentando representar este evidente “descontento” del pacto. No fue inesperado que los decepcionados de la Concertación junto a sectores de la izquierda se hayan unido en su campaña, intentando resolver el problema de la renovación de la propia izquierda junto con el de dar conducción al propio “descontento” de la política. El 20,13% obtenido da cuenta de la profundidad de la crisis que enfrentaba la concertación, pero también de las limitaciones de la izquierda tradicional para conducir ese descontento.Por cierto, es bueno considerar que ese porcentaje incluye un “descontento” más amplio, y que guarda relación con que la crisis no sólo es de una forma de hacer gobierno, sino que también de hacer política, lo que llevó a que esta candidatura captara votos de una derecha descontenta, pero también de muchos que aunque no son de derecha hoy, en segunda vuelta, no parecen dispuestos tampoco a darle su voto a la Concertación.

Eduardo Frei, un Demócrata Cristiano de centro, obtuvo un 29,6%, lo que significa que debe arrastrar no sólo al 6,21% de la izquierda más tradicional sino que además a lo menos un 15% del electorado que optó por Marco Enríquez en la primera vuelta. La derecha debiera obtener su histórico 48% de las últimas dos elecciones. El acuerdo de parar a la derecha, esta vez formalizado por la Izquierda y el candidato de la concertación, enfrenta un escenario nuevo, ya que en esta ocasión el voto que se requiere para ganar no es el de la izquierda, de la cual una parte importante votará por él, sino de electores de Marco Enríquez y su nuevo partido “progresista”, y del PRI, escindidos de la Democracia Cristiana, los que podrían optar por la abstención, dando así el triunfo a la derecha con la misma votación con que antes ésta perdía.

La prensa en Chile ya da por triunfador a Piñera, aunque obtenga sólo la votación histórica de la derecha. La definición de ese estrecho margen de votos contra la derecha aún es posible. Lo que resulta evidente hoy día, sea cual sea el resultado de la segunda vuelta electoral, es que la política chilena cambiara inevitablemente.

Gonzalo Rovira S. Ex dirigente estudiantil comunista, Licenciado y Magister en literatura, candidato a Doctor en filosofía. Escribe artículos sobre ciencias sociales en el diario La Nación, de Chile. Es dirigente nacional del Frente Amplio de Izquierda.

SINPERMISO.COM

17 de Enero: una batalla política decisiva, pero de incierto desenlace…

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Nadie tiene la banda presidencial en sus manos

Por Equipo LND

Entre los votos de Arrate y Enríquez-Ominami hay una oferta de un 26% del electorado que Piñera y Frei se disputan para el balotaje. Con los cálculos en la mesa, lo único cierto es que nadie puede cantar victoria antes de tiempo, menos cuando se pronostica un casi fallo fotográfico. Así lo dicen los expertos.

Nadie tiene la banda presidencial en sus manos

Bien difícil, pero no imposible. Esa es la consigna en el oficialismo ante la brecha de 14 puntos de ventaja que Sebastián Piñera obtuvo sobre Eduardo Frei el 13 de diciembre. Así, el panorama para el abanderado de la Concertación está bastante complicado y sólo leer que debe remontar la cifra de un millón 400 mil votos hace pensar que su contrincante tendría asegurada la banda presidencial en la segunda vuelta. Sin embargo, los expertos electorales no se atreven a predecir lo que surgirá de las urnas esa noche, porque coinciden en que será un resultado estrecho, voto a voto. Si bien se ha señalado que la forma en que se reparta el 20,13% de Marco Enríquez-Ominami sería la llave maestra para resolver la incógnita de quien será el próximo Presidente, hay otros factores que sumarán la noche del balotaje.

Las mujeres, los evangélicos, los nulos, blancos y abstenciones se añaden como parte de los sectores a los que apuntan las estrategias que afinan en estos días los comandos de Frei y Piñera. No se agrega a esta lista el voto rural, ya que la tendencia electoral -según los expertos- indica que no varía sustancialmente en segunda vuelta.

Hay varios datos a considerar a la hora de hacer cálculos y pronósticos. En las parlamentarias, la Concertación obtuvo 2 millones 900 mil votos aproximadamente (44%) y la Alianza, alrededor de 2 millones 800 mil (43%), por lo tanto -varios expertos electorales- apuntan a que Frei ya tiene un margen de casi 1 millón de votos para crecer, que equivale a la diferencia entre lo obtenido por la coalición oficialista y su propia votación. Eso es lo que las encuestas estarían demostrando por estos días.

En la otra vereda, algunos análisis post primera vuelta apuestan a una suerte de techo de Piñera y dificultades para llegar al 5,95% de los votos que le faltan para cruzar el umbral de La Moneda. El mejor desempeño presidencial de la derecha fue el 48,69% que obtuvo Joaquín Lavín en 1999. En las parlamentarias del 13 de diciembre, la Coalición por el Cambio obtuvo el 43,4% (en 2005 fue 38,7%), quedando así su abanderado con poco margen de crecimiento

Pero Piñera ya olfatea el triunfo. Con un 44% en la mano, por primera vez en ventaja ante el oficialismo y con la tarea de captar sólo un tercio de los votantes de Enríquez-Ominami, las cuentas en el comando del inversionista RN son bastante alegres y la ruta a seguir clara. “Cuando uno va ganando, no es muy significativo hacer cambios. Si las cosas han funcionado bien con ese diseño estratégico, con ese comando y con esa publicidad, lo lógico es tener una línea de continuidad con lo que dio buen resultado. Eso ha estado haciendo el comando, mantener la estrategia, afianzar el voto popular, aumentar el recorrido de terreno con la infantería donde tuvimos menor votación y hubo mayor inclinación por Enríquez-Ominami”, explica Roberto Palumbo, experto electoral de RN. Bastante más cauto es el decano de la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo, Eugenio Guzmán, para quien el candidato de la Concertación enfrenta una situación compleja pero no imposible, ya que a medida que se acerca el balotaje, precisa, se irán estrechando los resultados: “Tengo la hipótesis de que esto se va a definir por muy poco, puede que me equivoque, pero estamos hablando de 2% o 1%”.

Desde la Concertación, se consultó a expertos como el PPD René Jofré, el radical Ernesto Velasco y el investigador de UDP-Expansiva Gregory Elacqua, quienes dieron sus pronósticos con cautela. Todo indica, dado que nada es seguro, que el candidato que cometa menos errores y que más se movilice en terreno será el que gane el 17 de enero, ya que, en esta contienda, será relevante también -dicen los expertos- revertir la desafección de una parte del electorado.

MUJERES Y EVANGÉLICOS A CONQUISTAR

Existen dos grupos con un electorado importante por conquistar: el 57% de mujeres que votó por Marco Enríquez-Ominami y el 15% de población que profesa la religión evangélica. Cada uno de ellos tiene sus propias características, según los analistas.

Las mujeres que votaron por Enríquez-Ominami, según un análisis efectuado por la UDP-Expansiva, son madres entre 30 y 50 años, forman hogares donde la pareja trabaja fuera del hogar y viven en comunas aspiracionales. ¿Van a votar a Piñera? “Depende de la segunda vuelta”, explica Gregory Elacqua. Ello, porque anteriormente sufragaron por Lagos y Bachelet. Por otra parte, Eugenio Guzmán destaca que la candidatura de la Mandataria “logró revertir una tendencia en la cual las mujeres votaban más por los candidatos de derecha. En esta oportunidad (el 13 de diciembre), se volvió a la tendencia histórica”.

El cómo se conquista ese voto marquista femenino tiene dos aristas, según Roberto Palumbo. A su juicio, las pancartas de Frei acompañado por la Presidenta Bachelet “han sido un error (…). Estamos votando por un nuevo Presidente, no por la simpatía de la Presidenta que, como se ha visto, no le ha transmitido ni la mitad de su adhesión”. Agrega que, en el caso de Piñera, las vocerías de Ena von Baer, Lily Pérez y Marcela Sabat apuntan a tener empatía con el electorado femenino y que el candidato de derecha tiene que transmitir “este mensaje de que nosotros no solamente vamos a mantener la red de protección social, que beneficia a los sectores más desposeídos, entre los que se encuentran las jubiladas, sino que además la vamos a acrecentar”, para lograr el voto de las mujeres de la tercera edad.

El otro grupo a conquistar son los evangélicos. Según Elacqua, son un sector que tiende a ser más conservador en temas como la píldora del día después y las uniones homosexuales. Si bien sintonizan con el conservadurismo en temas valóricos con la UDI, lo que ayuda a la campaña del candidato de derecha, acota que sí le podría traer problemas el hecho que se ha mostrado más liberal que sus partidos en este ámbito: “Puede hacer ruido que Piñera apoye estos temas y le podría jugar en contra”, dice.

Y el abanderado de derecha sabe que este electorado no lo puede descuidar. De hecho, en su página web despliega un mensaje diciendo que “van a tener un Presidente amigo del mundo evangélico”. A este guiño, Palumbo agrega otro: la lista parlamentaria de RN llevaba más de un candidato evangélico.

Pero Frei, en cambio, tiene una clara ventaja con ellos. Si bien el candidato es un católico observante, Elacqua señala que los evangélicos valoran la promulgación de la Ley de Cultos durante los gobiernos de la Concertación, como también la red de protección social, dado que los fieles de esta religión están, en general, en los sectores más bajos.

NULOS, BLANCOS Y ABSTENCIONES: TODO CUENTA

Nadie discute que la segunda vuelta se resolverá por fallo fotográfico. En ese escenario, las variaciones que se registren en los votos nulos y blancos y las abstenciones pueden ser relevantes a la hora del recuento. Los expertos electorales no coinciden en este punto. Mientras unos consideran que no será significativo su aporte, para otros, todo voto cuenta y apuestan a que la intensidad de la contienda entre Eduardo Frei y Sebastián Piñera los reducirá significativamente en relación a la primera vuelta, tal como sucedió hace diez años entre Ricardo Lagos y Joaquín Lavín.

“Debieran bajar los nulos y blancos a la mitad. Este escenario, si bien es distinto, se asemeja mucho más al ’99 que al 2005, por el nivel de competencia”, precisa Eugenio Guzmán. Hace diez años, en primera vuelta hubo 2,2% nulos, 0,8% de blancos y la abstención llegó al 10,1%, pero en el balotaje que le dio el triunfo a Lagos los porcentajes se redujeron a 1,4% de nulos y a 0,6% de blancos. Este 13 de diciembre estas cifras llegaron a 2,76% de nulos y 1,17% de blancos.

En RN no consideran esto un tema relevante. “La gente que votó nulo o se abstuvo permanecerá igual en la segunda vuelta, porque no le acomodaban ni le gustaban los candidatos, con dos alternativas no habrán mayores variaciones”, dice Palumbo.

En la misma línea, Gregory Elacqua ve difícil que haya variaciones significativas en este tipo de voto, no así en las abstenciones, ya que entre “los que no llegaron a votar podría haber uno o dos puntos”.

Para el PRSD Ernesto Velasco el esfuerzo concertacionista no sólo debe apuntar al electorado de Jorge Arrate y Enríquez-Ominami, sino que “también a captar los nulos, blancos y el de las personas que no votaron. No sólo es un tema de contenidos, sino que también de actitud”. Y cuando habla de actitud, no pasa por el convencimiento de que es posible ganar el balotaje, sino al reconocimiento desde el bloque del arco iris a la “apatía” y “cansancio” del sector que se abstiene de sufragar debido a los conflictos permanentes que ha evidenciado la coalición.

Aunque el PPD René Jofré dice que en un balotaje los nulos y blancos disminuyen, “por lo general, en segunda vuelta este tipo de voto se distribuye de manera similar entre los candidatos según su proporción”. Así, según sus cálculos, los nulos bajarán hasta medio punto y los blancos hasta en 0,8%. A la hora de hablar de la abstención, que en los comicios de 2005 llegó al 12,3%, afirma que el escenario es distinto. “Se puede entender como un voto de oposición política. Por lo tanto, ante el peligro de que la derecha llegue al gobierno, una parte de ese electorado puede que termine votando. Dependerá claramente de las señales políticas que se hagan”, añadió.

FREI: LAS OPCIONES DE CRECER

Para muchos es la pregunta del millón. ¿Qué tiene que hacer Eduardo Frei para capturar el millón 400 mil votos que le faltan en segunda vuelta? Algunos apuestan a propuestas de futuro, marcar diferencias sin polarizar; otros hablan de señales concretas de renovación política, mayor orden. Pero todos coinciden en que es indispensable un fuerte trabajo en terreno. Todo eso, apuntando -como se ha dicho desde el mismo 13 de diciembre- al electorado de Jorge Arrate y al 70% del apoyo que obtuvo Enríquez-Ominami.

“El 43% de los votantes de Marco es más de izquierda o centroizquierda y simpatiza más con la Concertación (…). Frei tiene que asegurarse de no perder el voto de centro -aspiracional e independiente- que representa la otra mitad de los votantes de Marco y probablemente Piñera va a focalizar su campaña sólo en este 57% aspiracional”, explica Gregory Elacqua. Sobre ese sector, añade que la clave para Frei está en “marcar las diferencias con Piñera en torno a los ejes que le interesan a la clase media, donde la Concertación tiene una historia, demostrar que han logrado políticas públicas que han fomentado y mejorado la calidad de vida de los chilenos. Remarcar que son la mejor opción para construir el futuro, más que la derecha”.

Durante esta semana, Frei hizo gestos al electorado marquista, especialmente con la incorporación de la reforma tributaria a su programa. “Un grueso importante de la votación de Marco va a votar por Frei, ¡dejémonos de cosas! El tema es que la discusión se plantea en ciertos márgenes: mientras más desafectadas sean estas personas, es menos probable que voten por Frei, pero tampoco necesariamente van a votar por Piñera”, advierte el investigador de la UDD Eugenio Guzmán.

Si bien las diferencias parecen impactantes, Guzmán asegura que ya se han acortado: “Frei partió con 29% y ya podemos decir, razonablemente, que estaría bordeando el 44%. De todos modos depende, nosotros hicimos una medición en la Región del Biobío y estaba en 45%, es decir, depende de las regiones”.

Más que ingeniería electoral, Ernesto Velasco confía en las opciones de crecimiento de Frei y afirma que hay que imprimir mística y sentido de futuro a la segunda vuelta. “Capturar a la gente que fue de la Concertación y que por distintas razones esta vez no votó por ella. Reencantar a los que en un minuto se sintieron convocados por nosotros”, añadió. Los cálculos apuntan como mínimo a ocho de cada diez votos que obtuvo Arrate y llegar en estos días al 46%.

El PPD René Jofré considera imperativo “dar señales contundentes al electorado de Marco, que es más proclive a opciones progresistas, liberales, menos conservadoras y que esperan señales políticas significativas”.

EL TECHO DE PIÑERA Y EL PAPEL DE LA UDI

La elección de 1999 es el único referente de la derecha sobre su techo-votación. En esa oportunidad, Joaquín Lavín obtuvo 47,96% en primera vuelta. Sebastián Piñera conquistó el 44,05% el domingo 13 de diciembre. Cuánto más puede crecer Piñera, considerando que el líder gremialista logró el histórico 48,69% en segunda vuelta, es materia que los analistas tratan de dilucidar.

La lectura que da Gregory Elacqua a este punto se da por estratos. “El único sector donde Frei supera a Piñera es el segmento más pobre, que no posee educación básica completa”. Aquí, el aparataje UDI junto con el hoy alicaído Lavín “serían clave para que Piñera pudiera sumar el voto de esos sectores menos decididos”. Eso, suponiendo que éste se repusiera de su frustrada candidatura senatorial en la Quinta Costa y regresara de Argentina a integrarse a la primera línea de la campaña.

Tan relevante es el rol del ex presidenciable, que René Jofré asegura que “así como Frei tiene que conseguir los votos de Enríquez-Ominami, Piñera tiene que conseguir los que le aporta Lavín. En esos dos movimientos está la clave del triunfo para uno u otro”.

Además del líder UDI, a juicio del analista de Expansiva-UDP, los que tienen un rol relevante para el candidato de derecha “son los rostros nuevos, especialmente los parlamentarios más jóvenes que no tienen un vínculos con la dictadura. Ellos podrían ayudar a Piñera a conquistar los votos de los sectores más populares, particularmente fuera de la capital”.

Respecto de la votación de Enríquez-Ominami, Palumbo indica que si el candidato de la Alianza logra conquistar 400 mil votos de ese electorado, “Piñera es Presidente de Chile”. Y al revés, Frei tiene que conquistar casi 900 mil para suplir la diferencia. Aún cuando la candidatura de Enríquez-Ominami es una escisión de la Concertación, “hay un porcentaje no menor de votantes que en el pasado fueron del oficialismo y ahora presentan un sentimiento de repulsa por la corrupción y la dictadura de los presidentes de los partidos por este afán de perpetuarse en el poder. Ahí Marco tiene un discurso que guarda similitud con el de Piñera”, explica Palumbo. Para conquistar a ese electorado, agrega, Piñera elaboró un plan de giras a las regiones de Atacama y Coquimbo, donde el candidato sacó menos votos. La zona también representa un flanco débil para Frei.

Ernesto Velasco discrepa de estos análisis. “Piñera está en un techo electoral, ya que obtuvo lo que siempre logra la derecha en las primeras vueltas y es un voto evidentemente volátil, por lo que ellos deberán buscar la forma de consolidarlo en el mundo popular”, dijo.

¿Qué le resta por hacer a Piñera para crecer? Eugenio Guzmán responde: “No creo que haya mucha capacidad de maniobra. Lo único que tiene que hacer Piñera es no cometer errores y recorrer el país y dar garantías de seguridad de que se harán bien las cosas”.

Votar hasta que duela: Piñera o el nulo, la peor opción…

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Manuel Cabieses, Punto Final · · · · ·

“Los ricos están más ricos que nunca, así que no sé cuánto más se van a enriquecer con Piñera”. (Escritora Isabel Allende, 17 de diciembre 2009).

CHILE-FREI-PIÑERA1 En ningún otro momento del último medio siglo la derecha estuvo tan cerca -como ahora- de apoderarse del gobierno mediante el voto ciudadano. Las elecciones del 13 de diciembre dieron al empresario Sebastián Piñera una ventaja de 14 puntos sobre el senador y ex presidente Eduardo Frei: 44,05% contra 29,60%. Sin embargo, a medida que se acerca la segunda vuelta del 17 de enero, el panorama comienza a cambiar.

Bajo la superficie triunfalista de las encuestas y de los medios de comunicación, asoman de nuevo -en ayuda de la Concertación- las maltratadas reservas de voluntad democrática para enfrentar al poder oligárquico. Se trata de la última línea de defensa de una coalición de gobierno extenuada por sus inconsecuencias, sus querellas internas y la corrupción de muchos de sus funcionarios y representantes.

Sin embargo, a falta de una alternativa popular y democrática, transformadora de la sociedad, que aún no logra emerger, la Concertación de Partidos por la Democracia representa el “mal menor” capaz de contener la voracidad de una oligarquía arrogante e inescrupulosa. Don Dinero pretende administrar el poder total en Chile, enmascarando su dictadura con el voto obtenido a través de la manipulación de las conciencias, tal como soñó el pinochetismo con su Constitución de 1980, todavía vigente.

Un poco de historia

La tentación del gran empresariado por administrar la suma del poder político, social y económico tiene ya su historia, en el Chile moderno. El primer intento -casi exitoso- lo hizo en 1938 el millonario especulador de la Bolsa y ex ministro de Hacienda, Gustavo Ross Santa María. Pero fue derrotado en forma estrecha por el abogado y profesor radical Pedro Aguirre Cerda, candidato del Frente Popular (radicales, socialistas y comunistas) que alcanzó el 50,26% contra 49,33% de Ross.

En 1952, otro empresario -fundador de una de las principales fortunas del país-, Arturo Matte Larraín, trató también de imponer su riqueza para ser elegido presidente de la República. No tuvo éxito, pero consiguió 27,81% de los votos. Fue derrotado en forma contundente por un ex dictador (1927-31), el general (r) Carlos Ibáñez del Campo (46,8%), que también superó al radical Pedro Enrique Alfonso (19,95%) y al socialista Salvador Allende Gossens (5,44%), que hacía su primer intento de llegar a La Moneda.

En 1958, un empresario -con más pergaminos que Piñera- ganó la Presidencia de la República. Jorge Alessandri Rodríguez, presidente de la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC) y de la poderosa Confederación de la Producción y el Comercio, independiente afín al Partido Liberal, hijo del ex presidente Arturo Alessandri Palma (1920-25 y 1932-38), obtuvo 31,2% de los votos. Superó en forma estrecha al socialista Salvador Allende (28,91%), al democratacristiano Eduardo Frei Montalva (20,75%), al radical Luis Bossay Leiva (15,43%) y al diputado independiente Antonio Zamorano Herrera, ex cura de Catapilco (3,36%). En el Congreso Pleno el Partido Radical -el partido de la Masonería- votó por Alessandri, dándole la espalda al hermano Salvador Allende, ex ministro de Aguirre Cerda.

El gobierno de los gerentes

La receta de Jorge Alessandri fue trasladar al gobierno los métodos de administración de la empresa privada para “gerenciar” la crisis que vivía el país. Por eso su administración fue conocida como el “gobierno de los gerentes”. Desde luego, la gran empresa -nacional y extranjera- fue beneficiada con las medidas de ese gobierno.

Aunque representante de la oligarquía, Alessandri practicaba una forma de vida sobria y mesurada, bien distinta de la ostentosa conducta del actual candidato de la oligarquía.  Alessandri vivía en un departamento de la calle Phillips, frente a la Plaza de Armas, y caminaba diariamente hasta La Moneda. Los fines de semana los pasaba en una parcela cerca de Santiago a la que viajaba en su automóvil particular. Aún no llegaba al país el huracán financiero del neoliberalismo que más tarde traería la dictadura militar-empresarial, agudizando la desigualdad y provocando la transnacionalización de la economía.

En el período post dictadura, otro empresario, Francisco Javier Errázuriz, intentaría comprar el sillón de O’Higgins. En 1989 obtuvo poco más de un millón de votos (15,43%), pero fue superado por el heredero de la dictadura, el ex ministro de Hacienda Hernán Büchi (29,40%), y por el democratacristiano Patricio Aylwin Azócar (55,17%), cuya presidencia inició la ronda de gobiernos de la Concertación que se prolonga hasta hoy.

La Concertación en cifras

El sucesor de Aylwin, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, no tuvo problemas. Fue elegido en 1993 con mayoría absoluta: 57,98% (4 millones 40 mil 497 votos). Pero de nuevo un empresario y candidato de la UDI trató de ganar la Presidencia: Arturo Alessandri Besa (24,41%), sobrino de Jorge Alessandri, ex cónsul de la dictadura en Singapur. Entretanto, José Piñera Echenique, hermano de Sebastián, ex ministro de la dictadura, alcanzó el 6,18%. Este Piñera fue el creador de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) que entregaron al capital privado nacional y extranjero los fondos previsionales de los trabajadores chilenos. Parte considerable de esos recursos, unos 50 mil millones de dólares, los han invertido las AFP en el exterior, sobre todo en Estados Unidos.

Además, como ministro de Minería, José Piñera promovió la Ley Minera que abrió las puertas a una inversión extranjera que casi no tributa en el país. Solamente en el año 2006 las compañías extranjeras del cobre ganaron 20 mil millones de dólares. Esas utilidades son colosales si se considera que superan las inversiones brutas en la minería de Chile en los 30 años anteriores. El caso más escandaloso son las ganancias de la minera La Escondida, una empresa australiana. Finalmente, como ministro del Trabajo de la dictadura, José Piñera fue autor del Plan Laboral, un conjunto de normas que hicieron polvo los derechos y conquistas de los trabajadores chilenos, desarticulando la organización sindical.

Pero la situación de la Concertación se hizo difícil a partir de Frei. Su sucesor, Ricardo Lagos Escobar, ex radical, militante part time del Partido por la Democracia (PPD) y del Partido Socialista, no alcanzó la mayoría absoluta en 1999. Llegó sólo al 47,96% (3.383.339 votos). Pisándole los talones estuvo el candidato de la UDI, Joaquín Lavín (47,51% y 3.352.199 votos). La candidata comunista Gladys Marín logró 3,19% y el humanista Tomás Hirsch 0,51%. Aunque la dirección del PC llamó a anular o votar en blanco en la primera experiencia de balotaje, gran parte de su votación apoyó a Lagos, que ganó por nariz (51,31%) a Lavín (48,69%).

Las dificultades concertacionistas se repitieron el 2005, enfrentando a una derecha dividida. La socialista Michelle Bachelet obtuvo 45,96% contra 25,41% de Sebastián Piñera (Renovación Nacional) y 23,23% de Joaquín Lavín (Unión Demócrata Independiente, UDI). La suma de los candidato de la derecha superaba a Bachelet (48,64% contra 45.96%). Pero esta vez el Partido Comunista, que había apoyado al humanista Tomás Hirsch (5,40%), llamó a votar por Bachelet. El PC le presentó algunas “condiciones”, entre ellas la reforma de la Constitución y el cambio del sistema binominal, temas de la legislación laboral y de protección del medioambiente, aceptadas de inmediato por la candidata y su comando. De esa forma -aunque Hirsch llamó a votar nulo- Michelle Bachelet pudo derrotar a Piñera por 53,50% contra 46,50%.

Así llegamos a la sombría situación que hoy encara la Concertación. Sin dudas el peor resultado de uno de sus candidatos presidenciales es el 29,60% que el 13 de diciembre obtuvo Eduardo Frei. Deberá definir en segunda vuelta con un Piñera que se presenta con el 44,05%. Sin embargo, surgen dudas si ese porcentaje es el máximo que puede alcanzar el candidato de la derecha, o si tiene posibilidades de crecer succionando la votación de Enríquez-Ominami, de la cual nunca estuvo muy distante.

Los propios analistas de la derecha, luego de la euforia inicial, han advertido que la fortaleza de Piñera puede ser una ilusión óptica. En efecto, su 44,05% es inferior al porcentaje alcanzado por la derecha en 1989, 1999 y 2005. Asimismo, parte considerable de la votación de Marco Enríquez-Ominami (20,13%), proviene de la Concertación y de sectores de Izquierda que votarían por Frei ante el peligro de una victoria de la derecha. El desplazamiento de votos hacia el candidato de la Concertación ya comenzó con el Juntos Podemos (Partido Comunista, Izquierda Cristiana y Socialistas Allendistas) que el 20 de diciembre oficializó su apoyo a Frei. El candidato presidencial del JP, el socialista Jorge Arrate, aumentó en 60 mil los votos del sector y obtuvo 6,21% (430.824 votos) que reforzarán a Frei.

La erosión ideológica de Chile

No obstante, se mantiene en pie la amenaza de que la derecha gane el 17 de enero. No sólo por la contundencia de su propaganda que incluye los medios de comunicación más influyentes del país. Ellos se encargan de mantener viva la imagen de triunfo irreversible de Piñera.  Asimismo, es un hecho que hay una percepción de agotamiento de la Concertación y un deseo de cambio que no se expresa con coherencia programática. Por ahora se orienta a reclamar “caras nuevas”, una demanda poco consistente que ningún sector político atiende hasta hoy. Sin embargo, Piñera y la derecha “enchulada” la han capitalizado y reclaman por el “cambio”, sobre todo después del eclipse de Enríquez-Ominami.

En rigor, una eventual victoria de Piñera sería producto de un largo proceso de erosión ideológica y política, que ha preparado el terreno -después de la terrible experiencia de la dictadura- para que el país asimile un gobierno de derecha. La responsabilidad de ese proceso, destinado a borrar la voluntad democrática del pueblo, se debe al efecto en la conciencia y la cultura chilena de la economía de mercado que implantó la dictadura y que ha perfeccionado la Concertación. Esta suicida política económica y cultural, ha destrozado los cimientos humanistas y solidarios de partidos como el Socialista y el Demócrata Cristiano.  A eso hay que añadir la acción desplegada por la propia derecha, orientada a hacer creer que ya no existen ideologías ni tendencias políticas y que hay un solo sistema económico, social y cultural posible: el sistema capitalista.

Esa línea estratégica de la propaganda de la derecha, cultivada por sus medios de comunicación, por sus centros de investigación y universidades, fue asimilada por la Concertación, que la hizo suya. Lo mismo sucedió con el movimiento “díscolo” de Enríquez.Ominami que creyó en el espejismo de un pacto social que superaría las contradicciones de clase y las diferencias ideológicas, dormidas pero más profundas que nunca. Lo de Enríquez-Ominami fue un pastiche en que ricos y pobres, explotadores y explotados, conservadores, liberales y socialistas, cohabitaban en un mismo proyecto.

A la Izquierda también cabe responsabilidad en la indigencia ideológica, política y cultural a que nos arrastraron la dictadura, la Concertación y la derecha. No sólo se ha prolongado (y agravado) el mosaico que fragmenta a las fuerzas populares. Sus sectores más sólidos no han sido capaces siquiera de dedicar esfuerzos serios a la formación política y a la propaganda anticapitalista, prioritarias en este período.

Un tufillo fascistoide brota así de la operación política y mercantil que ha tratado de lavar el cerebro de los chilenos. Su instrumento principal es la UDI, cuyos 40 diputados la convierten en el principal partido de Chile. Su bancada parlamentaria refleja un audaz trabajo desplegado en la base social por la extrema derecha, heredera sin remilgos de la dictadura militar. Ejemplo de aquello es que Piñera recibió el 42,31% de los votos en las diez ciudades con mayor desempleo del país y el 51,02% en las diez comunas con mayor tasa de pobreza, entre ellas las comunas mapuches. (Estudio estadístico de El Mercurio, 15 de diciembre).

Es cierto que en el plano de la economía, salvo terminar de privatizar lo que han dejado la dictadura y la Concertación, un gobierno de Piñera no se diferenciaría mucho de uno de Frei. Pero habría cambios regresivos en otros ámbitos. Por ejemplo, en derechos humanos. Dictaría una amnistía para militares ya condenados o se interrumpirían los procesos de otros criminales y torturadores. En el ámbito sindical se impondrían la flexibilización laboral y otras medidas para debilitar el movimiento de los trabajadores. La represión a la lucha social sería aún más dura. Detrás de una pretendida defensa de la “seguridad ciudadana”, se levantaría un Estado policial.

Piñera se declara admirador del gobierno de Colombia y de sus métodos. Visitó Colombia en julio de 2008 y recorrió ese país en el avión presidencial, acompañando a Alvaro Uribe y al entonces ministro de Defensa, José Manuel Santos, hoy candidato presidencial. En octubre pasado, Santos envió a Chile a tres miembros de su comando, Juan Carlos Echeverry, Tomás González y Santiago Rojas, para estudiar la campaña y el estilo de Piñera. “Los problemas en Chile y Colombia no son tan distintos. A ambos países les preocupa la seguridad ciudadana y el gasto social en salud y educación”, declaró uno de los asesores de Santos.

El gobierno de Uribe ha generado el más delicado problema que hoy enfrenta América Latina al firmar con EE.UU. un convenio que resigna la soberanía colombiana para permitir la instalación de siete bases militares norteamericanas. Si Piñera es elegido presidente, alineará a Chile junto a Colombia y otros países de la región que han arriado la bandera de la dignidad latinoamericana. Peligrosa tendencia que viene tomando fuerza a partir del golpe de Estado en Honduras, y que busca configurar un bloque contra Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, los países de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (Alba).

La peligrosa situación interna y regional que se crearía si la derecha gana las elecciones en Chile, legitima la necesidad de cerrar el paso a esta maniobra de la oligarquía. La realidad indica que no hay otro camino que votar por Frei… Y ponerse a trabajar en una alternativa de Izquierda que permita librarse del cepo del “mal menor”.

Manuel Cabieses Donoso, es periodista. Fue director de la revista Punto Final
Editorial de Punto Final, Nº 701, 24 diciembre 2009

Si MEO promueve el nulo o la abstención y Frei pierde, también pierde MEO…

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Los desafíos de Enríquez-Ominami

CHILE-OMINAMI1 MEO está transformando su triunfo electoral en una derrota, por la interpretación que le ha dado a su gesta. Parece pensar que esa votación es suya, que la puede transmitir a un ‘nuevo referente’ . Pero la historia electoral del país no lo acompaña.

    De la primera vuelta presidencial del domingo 13 resalta, sobre todo, el triunfo relativo de Marco Enríquez-Ominami, que obtuvo un quinto de las preferencias. Pero ahora está transformando este triunfo en derrota.

    Derrota por la interpretación que MEO le ha dado a su gesta. Parece pensar que esa votación es suya, que la puede transmitir a un "nuevo referente" (está démodé decir partido) de la política chilena.

    El problema es que la historia electoral del país no lo acompaña: Chile nunca ha sido gentil con las figuras políticas que tratan de surgir desvinculándose de los partidos que los anidaron inicialmente. Ni es tierra de nuevos caudillos que salen de la nada, como lo fue  Alberto Fujimori que de cero pasó a ser, con su "Cambio 90", Presidente del Perú.

    Chile, en cambio, tiene un sistema de partidos muy maduro, con baja volatilidad electoral. Lo dicen todos los expertos. La excepción fue Carlos Ibáñez en 1952, si bien incluso él se acopló a un partido pre-existente, el Agrario-Laborista. Pero muy típicamente la gran votación ibañista pasó al canasto del olvido y terminó gobernando con los partidos tradicionales.

    ¿De dónde salió, entonces, la votación de MEO, si no es "suya"? Muy fácil: la primera vuelta presidencial consistió parcialmente en una primaria de facto de la Concertación, en la que se enfrentaron tres candidatos.

    Basta mirar las cifras de la votación parlamentaria para darse cuenta de este aspecto de la primera vuelta presidencial. De los 1,4 millón de votantes que escogieron a MEO, más o menos 1,1 millón votaron por candidatos a diputados de la Concertación. Un buen número del resto se quedó con la Lista C. Pero ella está compuesta por un conjunto heterogéneo de personas difícilmente aglutinables en un nuevo partido. Y éste, de crearse, será muy minoritario y no se diferenciará mayormente de lo que ya está en el gran alero de la Concertación.

    La votación masiva de MEO tendría un efecto de triunfo verdadero y potencialmente duradero si él se quedara en la coalición donde están sus electores, y en el partido que acogió su despegue inicial como diputado. La primaria de facto la ganó Eduardo Frei, pero el voto de MEO le da la capacidad de proyectarse como una pieza fundamental en el quehacer futuro de la Concertación. Separado de ella, y sin insertarse en un partido que le permita actuar en la misma, será un fénix caído.

    El darle carte blanche a sus electores no resuelve el problema. Si pierde Frei, habrá perdido también MEO, porque la gran mayoría de sus electores no quieren un gobierno de Piñera. ¿Y quién en la Concertación no quedará con la idea de que la culpa de la derrota la tendrá el díscolo diputado, por dividir y, por ende, desanimar al electorado concertacionista justo cuando acaba de tener el gobierno más popular de su historia? 

    Si se hace una primaria, aunque sea de facto, hay que saber perder en ella. Quedándose en el redil, el liderazgo político se acrecienta en vez de disminuir en el mediano plazo. Pero hay que asumir también la derrota: no se puede pretender que el segundo lugar es el primero. Este es el momento de Frei, quiérase o no. 

    Por otro lado, queda claro que la carte blanche parece convenir a Piñera. Da la impresión de que los electores de MEO se irán a su candidatura. ¿Pero qué ventaja política obtiene el diputado de cumplirse esto, que a lo más será un fenómeno minoritario? No tiene tampoco futuro alguno como líder político en la Alianza.

    La Tercera.com

    ¿Está resuelta la segunda vuelta?

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    *Por Genaro Arriagada | 15 de Diciembre de 2009

    La caza de votos ya partió. Un millón de sufragios separa a Sebastián Piñera de Eduardo Frei, pero tanto la derecha como el oficialismo -en muy distinta cantidad- requieren sumar si quieren llegar a La Moneda. Un clima triunfalista se ha expandido entre los partidarios de Sebastián Piñera, mientras que en el comando de Eduardo Frei, entre otros movimientos, se apela a los matemáticos para un juego de ajedrez incierto. Frente a la encrucijada inédita que plantea la segunda vuelta de esta quinta elección presidencial desde la recuperación de la democracia, el cientista político Genaro Arriagada analiza los resultados del domingo pasado y hace una radiografía de los desafíos que ellos plantean para ambos candidatos.

    EL SORPRENDENTE MAL DESEMPEÑO DE LA CONCERTACIÓN. La candidatura presidencial de la Concertación obtuvo una magra votación, no obstante factores que normalmente deberían haber apuntado a un resultado mucho mejor. Entre los principales, el representar la continuidad de una Presidenta que tiene un 80% de aprobación y de un gobierno con más de un 65% de los ciudadanos que respaldan su buen desempeño. Aún sus más enconados adversarios reconocen que la Concertación representa veinte años de enorme progreso en casi todos los campos.

    A ello hay que agregar que el electorado chileno muestra una enorme estabilidad en su afección a dos grandes coaliciones, haciendo que sus votaciones hayan variado muy poco en dos décadas, de modo que, cualquiera fuera su candidato, un piso en torno al 45% parecía probable.

    Contrariando esas razones, la candidatura concertacionista obtuvo un 29% de los sufragios. La gran pregunta es: ¿por qué tan baja votación?

    De partida, la razón no está en que la derecha, su sempiterna adversaria, haya presentado un proyecto atractivo, una gran campaña o un nuevo y motivador sueño de país. Lo prueba el que no obstante la baja de Frei, mantuvo la misma votación de siempre: el 44% de Piñera es el resultado más bajo de ese sector en las tres últimas primeras vueltas presidenciales (47,5% de Lavín en 1999; 48,6% la suma de Lavín y Piñera en 2005). Por tanto, referido a elecciones anteriores, ni uno solo de los 14 puntos de diferencia los explica el éxito de Piñera, sino que todos son endosables a la caída de Frei.

    La baja de Frei tampoco la explica el surgimiento de una alternativa a su izquierda, pues Arrate -no obstante su buena campaña- obtuvo el voto levemente mejorado que tradicionalmente ha obtenido la llamada “izquierda extra parlamentaria” (un 6,2% que se compara con un 4,7% de Pizarro en 1993 y un 5,4% de Hirsch en 2005).

    CANSANCIO Y HASTÍO. El mal desempeño del oficialismo en la primera vuelta se explica por factores que vienen de su interior y de las fuerzas que lo componen. Entenderlo es necesario para advertir las estrategias entre la primera y la segunda vuelta.

    El primero de esos factores es la propia candidatura de ME-O, un fenómeno nacido del interior de la Concertación, sin que hasta ahora haya roto radicalmente con ella. No sólo se trata de que ME-O fuera un diputado socialista, su padre un senador de ese mismo partido y su entorno de izquierda. Lo importante es que su movimiento no significó, como la derecha, un proyecto alternativo, sino más bien una forma de protesta que, surgida de las entrañas del oficialismo, quiso expresar el hastío y el cansancio con una coalición que al cabo de 20 años se muestra desgastada y carente de renovación.

    La candidatura de ME-O no logró proyectar ni una ideología ni un proyecto ni un programa ni equipos de gobierno alternativos. Fue la expresión de un malestar acumulado en dos décadas. No fue particularmente agresiva ni encarnó “el voto bronca” del que hablan los argentinos. Frente a la Concertación, su grito no fue “¡Váyanse!”, sino un relativamente cortés “¡Está bien, pero es suficiente!”. Una protesta no radical sino light. Un malestar que no era tan profundo como para ir a apoyar a la derecha o a la izquierda radical, pero suficiente para no votar por la Concertación. Un castigo pero no una repulsa.

    Porque ésta fue su naturaleza es entendible que, no obstante el notable 20% obtenido por ME-O, no haya elegido un solo diputado. Y es también su naturaleza protestataria lo que le hace imposible apoyar a Piñera en la segunda vuelta o incluso a Eduardo Frei. Lo primero la haría estallar en pedazos; lo segundo, sería la renuncia a un rol futuro como movimiento… si es que efectivamente va a tener alguno.

    El otro factor que explica el mal desempeño de la candidatura concertacionista son los errores en su comando. Entre ellos, el predominio de criterios publicitarios por sobre los políticos, la ausencia de un jefe de campaña, la presencia en su interior de una multiplicidad de actores (“rostros”, voceros, “Océanos Azules”, “Montañas Blancas”, publicistas y comentaristas de la propia campaña, etc.), todo lo cual creó la imagen de un comando sumido en la pelea menor, ajeno a los temas y asuntos sustantivos que importan al país y a las personas, arrastrado a luchas de poder e intrigas.

    A ello se agrega la baja consideración por los partidos que desde esa instancia se proyectó. Una imprudencia. Porque como lo probó la primera vuelta, ellos tenían más fuerza que la propia candidatura: mientras el candidato obtuvo el 29,62 %; las listas parlamentarias de sus partidos sumaron 44,4%; esto es 14,8 puntos porcentuales más.

    ¿CUAL ES EL TECHO DE LA CANDIDATURA DE DERECHA? Los errores de la candidatura oficialista no deben ni pueden ocultar las graves limitaciones de su adversaria. El resultado característico de las democracias es que las votaciones de gobierno y oposición son un juego de suma cero -lo que sube una equivale a lo que baja la otra-, aquí no se dio. Si bien la candidatura de gobierno bajó fuerte, la de la oposición no creció.

    En ese contexto, para Piñera sería peligroso actuar como si su campaña se hubiera caracterizado por el buen desempeño y el carisma. Subieron sus partidos, pues la Alianza aumentó su votación de diputados en casi cinco puntos entre 2005 y 2009 (del 38,7% al 43,4%), lo que no es poco. Pero la candidatura presidencial, entre esos mismos años, bajó 4,6 puntos porcentuales.

    No haber crecido es grave; pero haber topado techo es fatal. Hay quiénes sostienen que la candidatura de derecha difícilmente subirá los 5,5 puntos que le restan para ganar en segunda vuelta; que tiene un techo por debajo de ese nivel.

    Quienes adhieren a esta idea aducen que la votación parlamentaria de la Alianza es la misma que la de su candidato, un indicador de que no tiene a dónde acudir en busca de más votos. Refuerzan su argumento diciendo que su único aliado parlamentario, “Chile Primero”, creado por Fernando Flores y Jorge Schaulsohn, obtuvo apenas un 0,26% de apoyo, esto es apenas 17.250 votos. Un aporte escuálido.

    ¿PODRÁ FREI CRECER 21 PUNTOS? Decir que Piñera tiene un techo bajo el 50%, equivale a afirmar que Frei va a subir 21 puntos de aquí al 17 de enero. ¿Cuál es la razón para tal optimismo? Volviendo a la aritmética, los defensores de esta idea exponen los siguientes argumentos. Primero: al 29,3% de Frei se debe agregar el 90% de la votación de Arrate, esto es 5,6 puntos, lo que lleva su votación al 35,2%. Y segundo, si Frei conquista tres de cada cuatro personas que sufragaron por ME-O, vale decir 15 de sus veinte puntos, lo lleva a un 50,2%.

    Como la aritmética electoral da para todo, los partidarios de Piñera retrucan diciendo que si su candidato obtuviera uno de cada tres votantes que respaldaron a ME-O en la primera vuelta, entonces su triunfo estaría asegurado: tendría los 6,6 puntos porcentuales que lo llevarían a La Moneda.

    No cabe duda que el electorado que votó por ME-O es más proclive a Frei que a Piñera. Sobre eso no hay dos opiniones. Pero el asunto es saber cuánto lo es. Dicho con un poco de humor negro, si Piñera obtiene uno de cada tres votos de ME-O, será Presidente por seis décimas; si Frei consigue tres de cuatro de esos votos, será Presidente por dos décimas. No debe haber sido distinto el análisis que llevó a David Gallagher a consignar en su artículo sobre “El Piñerazo”, publicado ayer en el El Mercurio, que “no hay duda que la elección (en segunda vuelta) será muy estrecha”.

    Pero, los ejercicios simples de cifras tienen el inconveniente de no considerar elementos cualitativos que son importantes y, a veces, decisivos. A favor de Piñera jugará “la imagen de triunfo” que le dan sus 14 puntos de ventaja, lo que podría volcar a muchos electores a su favor. En beneficio de Frei jugará el temor a un gobierno de derecha que gane por un margen electoral pequeño, pero que, afirmado en el poder del dinero, su predominio en los medios de comunicación y en una clase empresarial económicamente eficiente pero políticamente conservadora, pueda conducir a un poder excesivo, con “muchos checks” y “pocos balances” (*).

    (*) Nota del Editor: Un juego de palabras: “checks and balances” -“frenos y contrapesos” en español- es casi la definición de un Estado de Derecho. Aquí, sin embargo, la palabra “check” alude a cheque, esto es dinero, que reduce los equilibrios (“balances”) de poder.

    CIPERCHILE.CL

    Written by Eduardo Aquevedo

    15 diciembre, 2009 at 22:44

    Las tareas pendientes de Marco Enríquez Ominami…

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    Por Pedro Ramírez, CIPER

    Convencido de que su futuro está en la constitución de un referente de izquierda, en la jornada electoral Marco Enríquez Ominami privilegió símbolos que lo situaran claramente en ese sector. Visitó la tumba de su padre biológico, fundador del MIR, y parafraseó a Allende en su discurso. En este “camino propio” -la vía propuesta por su generalísimo Max Marambio- la única concesión que estuvo dispuesto a hacer al oficialismo con miras a la segunda vuelta fue señalar que un gobierno de Sebastián Piñera “sería un retroceso histórico”. No obstante, entre las fuerzas que apoyan a MEO hay quienes piensan que puede haber una convergencia con Frei -e incluso con Arrate- en una coalición programática contra la derecha. Y aún está por verse si Marambio y MEO tendrán el capital suficiente para convertir su 20% en una fuerza política respetable o correrá la misma suerte de los experimentos de “Fra Fra” Errázuriz y Manfred Max Neef.

    “Ustedes saben que una parte de mi familia, los Gumucio, son muy católicos. Tienen esa cosa beata. Y yo quiero rescatar eso. A mí me gusta mucho esa parte de la Eucaristía en que se da la paz. Así que los invito a abrazarse y besarse, en señal de paz”. Curiosamente, el abanderado “progresista” Marco Enríquez Ominami jugó una carta sacada del catecismo para cerrar el discurso que en la intimidad del segundo piso del Palacio Concha y Toro dirigió al centenar de dirigentes e invitados de su comando. La jornada electoral del domingo llegaba a su fin y ya se sabía que su votación rondaría el 20%. Y aunque la prensa aún aguardaba en la terraza del linajudo inmueble su mensaje al país tras la derrota, MEO se dio el tiempo en el salón VIP para el inesperado ritual de los abrazos, los que se multiplicaron entre sus seguidores, tal como feligreses en un templo, algunos con lágrimas en los ojos.

    MEO había ingresado al salón unos diez minutos antes, cerca de las 20:45, luego de poner fin a la última cita con su comité estratégico, reunido en una pequeña sala reservada, para revisar la alocución que haría ante el país. Ahí se selló la decisión de crear un referente de izquierda progresista y sólo hacer una concesión a Frei: señalar en público que un gobierno de Piñera representaría “un retroceso histórico”. Ese encuentro privado también lo cerró pidiendo abrazos al estilo del oficio católico. Pero, a diferencia de lo que ocurrió después con el resto de su comando en el salón VIP, varios de los integrantes de su comité estratégico se lo tomaron con más humor que emoción.

    En el VIP lo recibió una descarga cerrada de aplausos. El candidato recorrió el salón completo como en un último puerta a puerta, repartiendo abrazos palmoteados y besos, muchos besos, mientras un centenar seguidores gritaban: “¡Nueva mayoría, ciudadana y combativa!”. Una consigna de tinte rebelde que sonaba a lo menos extraña en un recinto bien abastecido de carpaccio de salmón, pierna de cerdo, puré con tocino, chupe de jaiba, cordero al merkén, jugos naturales, frutas frescas, delicadas tortas, la siempre transversal papaya al jugo y cervezas importadas servidas casi a punto de hielo. Todo dispuesto por los jóvenes mozos de la exclusiva banquetera Martha Correa.

    En ese minuto íntimo, MEO anunció que no endosaría sus votos a Frei y la algarabía fue total. “¡Es la hora de luchar, basta ya de conciliar”, gritó un grupo de ex miristas. Pero sobre la misma, el abanderado dejó caer un anuncio al que la Concertación se aferrará con ahínco. “No da lo mismo quién gobierne. Mi domicilio político es conocido, soy un hombre de izquierda progresista y tengo claro que Piñera representa lo más opaco del país. Si fui candidato, fue porque no comparto la mirada de Piñera”.

    Luego, cerró su aventura presidencial a lo Obama, agradeciendo a sus colaboradores políticos y jefes territoriales por el tiempo que le arrebataron a sus hijos para desplegar el esfuerzo de campaña. Los llamó a seguir trabajando, recorriendo los territorios para convertir el 20% de la fuerza electoral “en un nueva mayoría que podría estar en el Movimiento El Copihue, o como se llame”. “¡El charquicán!”, gritó alguien; “¡el merkén!”, grito otro, y las risas interrumpieron al abanderado.

    Cuando MEO quiso agradecer a su esposa, Karen Doggenweiler, la audiencia se puso festivalera y les pidieron “el beso, el beso”. Luego dirigió sentidas palabras de reconocimiento para sus postulantes al Parlamento. Ya era un hecho que ninguno había alcanzado la meta. Y fue entonces cuando se detuvo en su padre, Carlos Ominami, derrotado en la senatorial de la Quinta Región Interior, que lo miraba a un par de metros con una mezcla de pena y orgullo. El aplauso para el senador Ominami fue efusivo, pero el jefe político del comando, Max Marambio, levantó sus brazos para aplaudir por sobre las cabezas de la concurrencia, con mucho más entusiasmo que el resto.

    El sencillo pero simbólico gesto de Marambio a Ominami no pasó inadvertido para los dirigentes políticos ahí reunidos. Ambos representan las dos posturas en que se ha batido el meísmo respecto de qué hará con el capital político que cosechó en las urnas con miras al choque definitivo del 17 de enero entre Frei y Piñera. El derrotado senador privilegia el entendimiento con la Concertación para cerrarle el camino a Piñera. Marambio ha apostado fuerte a la vía propia, con un referente político que dé sustento a MEO, bien diferenciado del oficialismo.

    El tono de Marambio

    Cuando MEO finalmente se dirigió al país pasadas las 21:00 desde la terraza del palacio, repitió casi al pie de la letra lo que había dicho a sus seguidores minutos antes. Y cuando dijo que no endosaría sus votos para la segunda vuelta, se repitió calcada la algarabía que habían expresado sus adherentes en la intimidad del segundo piso. De hecho, Marambio, ahora frente a las cámaras y flanqueando al candidato, volvió a ser el más entusiasta en el aplausómetro.

    “Los estudios que hemos hecho al interior del comando indican que cerca de un tercio de los votantes de Marco vota duro por Piñera en la segunda vuelta”, asegura un integrante del comité estratégico de la campaña de MEO. “Eso significa que es muy difícil que Frei pueda revertir la situación favorable a Piñera, porque de acuerdo con nuestras proyecciones, con este tercio de Marco, Piñera ya tiene ganada la elección”, agrega.

    -En el último mes el discurso de Marco fue muy duro. Se basureó a Arrate con que poco menos que era el guaripola de Frei y que votar por ellos era votar por Piñera. Ahí se vio la mano de Marambio. Él estaba convencido de que había que extremar las diferencias en la primera vuelta y se descuidó el tono más inclusivo y cariñoso, aunque crítico, que había tenido la campaña. Y la votación final indica que fue un error de Max, porque Marco no creció más después de la CEP, que le dio un 19%. Con esa campaña obviamente se generó un votante que ahora no quiere nada con Frei -indica un profesional que asesoró a MEO en los debates de TV.

    “Marambio levantó un cerco en torno a Marco, para que no se filtrara nada que pudiese interpretarse como una concesión a Frei para la segunda vuelta”, señala un dirigente del comando. De hecho, el jueves 10, cuando se cerraron las campañas, MEO dejó plantados a los dirigentes del comité estratégico que lo aguardaban para discutir precisamente la postura que adoptarían en caso de no pasar a segunda vuelta. A la misma hora en que debía encabezar ese encuentro, Marco partió sorpresivamente a recorrer una feria en Pudahuel y de ahí se fue al acto final, en La Calera.

    No obstante, el martes 8 sus padres, Carlos Ominami y Manuela Gumucio, visitaron a Marco en su casa. Ahí, según cuentan dirigentes del comando, por última vez el senador le manifestó su preocupación por un escenario de segunda vuelta entre Frei y Piñera, que favoreciera al candidato de la derecha. Los consejos del senador fueron la clave para que Marco aceptara pegarle más duro a Piñera que a Frei en el mensaje al país que hizo en la noche de las elecciones.

    -Ninguno de los dos candidatos (Frei y Piñera) son la esperanza de un país distinto, ellos no son el cambio, no son el futuro -dijo MEO en su discurso. Agregó que “se parecen demasiado” y aunque fustigó duramente a los dirigentes de la Concertación, el golpe más duro fue para la derecha, cuando remarcó que un gobierno de Piñera sería “un retroceso histórico”.

    Al enfrentar a la prensa tras el discurso de su hijo, el senador Ominami se declaró en estado de reflexión respecto de cómo votará en enero. La mamá de Marco, Manuela Gumucio, dijo en noviembre que votaría por Frei si éste avanzaba a la segunda ronda. Es probable que la Concertación se juegue por conseguir que esos apoyos se brinden en público.

    No obstante, si en los próximos días hay gestos del entorno de MEO hacia Frei, dependerá del nivel de autocrítica con que el oficialismo encare la campaña de segunda vuelta.

    -Si ellos creen que esto pasa por poner a Carolina Tohá en el comando o cambiar a Pablo Halpern por otro asesor comunicacional, están equivocados. Se requiere cirugía mayor y extrema, con compromisos programáticos claros en materias como la reforma tributaria y un cambio radical en las cúpulas que dirigen la Concertación. Ellos tienen que comprender que no pueden gobernar con el 30% de los votos. Lo que hoy se requiere es una coalición contra la derecha, con programa y no sólo buenas intenciones -asegura un dirigente de la coordinadora de militantes socialistas que apoyan a MEO.

    El duro planteamiento que lanzó MEO en su discurso de la noche del domingo, cuando exigió la renuncia de los presidentes de los partidos de la Concertación, apunta precisamente en ese sentido.

    -No pueden pretender que con el mismo equipo que perdieron un 25% de sus votos ahora van a ganar la segunda vuelta y gobernar bien -dice un integrante del comité estratégico del meísmo.

    Tres puntos

    El discurso de MEO que rayó la cancha para el periodo de segunda vuelta fue discutido en una reunión del comité estratégico que se realizó el sábado 12 en la sede del comando. En ella participaron el candidato, Marambio, Ominami, el humanista Efrén Osorio, el ecologista Manuel Baquedano, el ex mirista Andrés Pascal, los diputados Esteban Valenzuela y Álvaro Escobar, Vivianne Bachelet, la dirigenta del MAS Alejandra Botinelli y los socialistas Osvaldo Torres, Lincoyán Zepeda y Cecilia Suárez, entre otros.

    La cita culminó con el acuerdo de integrar tres puntos principales en el discurso: Expresar que no da lo mismo quién gobierne; convocar a la creación de un referente de izquierda progresista y no imponer a los electores de MEO un candidato para la segunda vuelta.

    El discurso lo redactó el candidato y fue revisado en la misma jornada de las elecciones, primero por su círculo más íntimo y luego por el comité estratégico en pleno. MEO llegó al Palacio Concha y Toro con el borrador cerca de las 17.45. Diez minutos más tarde arribaron sus padres. En el reservado se reunió la familia con el grupo de asesores más cercanos: Marambio, Cristián Warner y Camilo Feres. Al encuentro quisieron sumarse Efrén Osorio y Manuel Baquedano, pero elegantemente Marambio pidió que salieran para que quedaran sólo los integrantes del entorno más íntimo.

    Cerca de las 19:00, MEO pidió que ingresaran al reservado los integrantes de la escolta policial que lo acompañó durante la campaña, unos seis efectivos, y a modo de despedida brindó con ellos. También recibió la emotiva visita de su media hermana, Javiera Enríquez. Recién cerca de las 19:30 el comité estratégico pudo reunirse y revisar el discurso. Los tres puntos acordados en la jornada previa estaban en regla y se debatió sobre las presiones a que serían sometidos por la Concertación en los próximos días.

    En las últimas semanas el grupo freísta “Océanos Azules” ha intentado acercar posiciones con los estrategas de Enríquez Ominami, principalmente con Marambio y Colodro. Aunque sin piso político para negociar, han puesto acento en los puntos programáticos en que convergen ambas candidaturas. “Se trata de un acercamiento afectivo”, resume uno de los representantes del grupo oficialista. Los esfuerzos de los “Océanos Azules” por hacer de puente entre Frei y MEO se reflejaron la noche de la elección, cuando Juan Pablo Hermosilla, Guillermo Pickering y Pablo Ruiz-Tagle concurrieron al comando de Enríquez Ominami a saludarlo.

    En el salón VIP, dirigentes humanistas, ecologistas y ex miristas debatían acerca de la necesidad de lanzar pronto el referente político que agrupe a los votantes de Enríquez Ominami, ante el riesgo de que una espera demasiado larga enfríe los ánimos de los electores o que sean absorbidos por la lógica política bipolar de la segunda vuelta.

    Al día siguiente, el asesor de Frei y encargado de su franja de TV en primera vuelta, Eugenio Tironi, filtró una supuesta carta dirigida a MEO del experto francés en propaganda política, Jacques Séguéla, en que lo insta a armar su referente a la brevedad: “Si tú no tomas partido el movimiento que quieres construir se pulverizará antes de nacer”. Séguéla le advierte que dejar pasar el tiempo puede gatillar una guerra por el liderazgo del naciente movimiento. Además, le sugiere convocar a Piñera y Frei para buscar puntos de acuerdo y apoyar a uno de ellos, lo que le permitiría convertirse en el líder político que decidió la elección.

    Movimiento o federación

    La verdad es que el comité estratégico ha avanzado muy poco sobre la estructura que tendrá el referente. Uno de sus miembros confesó que la idea de crear “El Copihue”, anunciada por Álvaro Escobar hace tres semanas, fue una jugada de Marambio para frenar a los más inclinados a entenderse con Frei y dar “un horizonte” a los voluntarios de la campaña que ya veían que el abanderado no cruzaría el umbral de la primera ronda. Puede ser un movimiento o una federación progresista, que permita incluir a los partidos ya constituidos, como el Humanista y el MAS.

    Incluso, un asesor de MEO señaló que estaban dispuestos a conversar con Jorge Arrate si éste materializa un llamado a constituir un nuevo referente de izquierda con los sectores que apoyaron su candidatura:

    -Vamos a conversar con todas la fuerzas con las que tengamos convergencias programáticas. Un movimiento o federación de izquierda progresista tiene que desarrollar vínculos políticos. Una cosa es hacer una campaña en la que tienes que diferenciarte del resto y otra es hacer política en el día a día. Y un movimiento político de izquierda progresista tiene que desarrollar relaciones con la Concertación, con el Juntos Podemos y, sobre todo, abrirse al espacio de los independientes.

    Después de una campaña en la que incluso conquistó votos que ahora se encauzarán a Piñera, en la jornada electoral MEO se ubicó claramente en la izquierda y -en el diseño que ha hecho con Marambio- se prepara para instalar su referente y hacer política desde esa posición. No fue improvisado que en la mañana del domingo su primera actividad fuera visitar la tumba de su padre biológico, el fundador del MIR, Miguel Enríquez. MEO llegó con su comitiva hasta el Patio México del Cementerio General, a un costado del simbólico Patio 29, en una caravana de seis vehículos. Como testimonios de la visita quedaron seis claveles rojos, algunas colillas de cigarrillos y una lata de bebida.

    Más allá de su claro retorno a la izquierda, desde las 21.00 del domingo, cuando hizo su discurso final, el 20% de votos que obtuvo su postulación no es más que una estadística en el registro del Servicio Electoral. La duda que persiste es si MEO y Marambio tendrán el capital humano y material para convertir esa estadística en una fuerza política que realmente pueda impactar en las ligas mayores del poder.

    El discurso que enarbolaron líderes meístas como Esteban Valenzuela, Álvaro Escobar y el asesor Max Colodro, respecto de que este es el porcentaje más alto cosechado por una candidatura independiente a la Concertación y la Alianza, y que se constituye en la tercera fuerza política del país, fue de alto impacto en la misma noche de las elecciones. Pero a medida que avancen los días, el entusiasmo se enfriará y comenzará a competir con el fantasma de “Fra Fra” Errázuriz, quien también tuvo en sus manos la tercera fuerza electoral (15,43% en 1989) pero fue incapaz de instalar un referente político influyente. Lo mismo ocurrió con Manfred Max Neff en 1993, quien aunque sólo cosechó un 5,55%, tuvo en sus filas a varios de los sectores que hoy apoyan a MEO.

    Y tal parece que aún son muchas las cosas que el meísmo debe aprender para ponerse pantalones largos en el juego político. A modo de ejemplo, entre tantos abrazos de paz, el comando perdió un tiempo valioso para que entrara en directo a los noticieros centrales de la TV el discurso final del candidato. A la mitad de la alocución comenzó a hablar Frei y, obviamente, la televisión se fue con el abanderado que sigue en competencia. El “palo” de MEO a Piñera no salió en directo y los chilenos no se enteraron del emotivo cierre de sus palabras en el que parafraseó a Allende y a su padre biológico, Miguel Enríquez: “Viva el pueblo… Vivan los trabajadores… Adelante. Adelante con todas las fuerzas de la historia”.

    Written by Eduardo Aquevedo

    15 diciembre, 2009 at 22:33

    L. Carmona, Diputado Comunista electo en Chile: Piñera “pondrá en venta a Chile”… Entrevista

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    LAUTARO CARMONA, DIPUTADO COMUNISTA ELECTO EN CHILE

    image “Pondrá en venta a Chile”

    El actual secretario general del PC chileno señala que un eventual gobierno de Piñera profundizará la política neoliberal. Y que Frei debe proponer “lineamientos claros y novedosos” si quiere ganar el próximo 17 de enero.

    Por Christian Palma

    Desde Santiago

    Lleva la hoz y el martillo en el pecho desde los años ochenta, cuando en plena dictadura de Pinochet participaba en las Juventudes Comunistas y se enfrentaba al tirano desde la clandestinidad. “De otra manera uno desaparecía.” Es Lautaro Carmona, actual secretario general del PC chileno y que el domingo, junto a otros dos “compañeros”, le dobló la mano a la historia tras ser elegido diputado luego de 37 años de sequía comunista en el Congreso.

    De profesión cientista político, dedica su triunfo al pueblo, los trabajadores y a dos emblemáticos del color rojo que ya no están: Volodia Teitelboim y Gladys Marín. Como actor privilegiado de los acontecimientos políticos vividos en este país el pasado domingo, el electo diputado dice que es fundamental que la Concertación proponga lineamientos claros y novedosos para reencantar a la ciudadanía si quiere triunfar en el ballottage del 17 de enero. Y tal como lo dijo su candidato, Jorge Arrate, que logró el 6 por ciento en la elección presidencial, se debe lograr un acuerdo amplio de todas las fuerzas progresistas para derrotar a la derecha. Incluyendo, por cierto, a los adherentes de Marco Enríquez-Ominami, por más que este último los dejara en libertad de acción. Con todo, ese 6 por ciento comunista será la niña bonita de la segunda vuelta.

    –¿Qué se siente romper primero una historia de 37 años y luego al perverso sistema binominal chileno?

    –Una gran satisfacción, pues ganamos una lucha a la exclusión que impedía la representación parlamentaria a una fuerza que tiene clara raigambre en el mundo sindical, los derechos humanos, los pobladores y los estudiantes, pero que para potenciarse necesitaba la representación en el Congreso. Si bien apelamos a un acuerdo político con la Concertación, toda vez que la derecha no quiso reformar el sistema electoral, fue la ciudadanía la que en su voluntad rompió esto. Ahora tenemos una gran responsabilidad porque las expectativas de los trabajadores se sostienen en que la representación del Partido Comunista permita que temas postergados sean de debate parlamentario y que vayan en beneficio de los trabajadores y el pueblo en general.

    –¿Cuáles serán los planteamientos fundamentales de esta bancada comunista en la Cámara baja y quiénes serán sus principales socios frente a la derecha?

    –Tendremos la independencia propia del PC, que forma parte de la izquierda en el Juntos Podemos. Instalaremos los temas de la izquierda en esta batalla por arrinconar el ganado del neoliberalismo. Todos quienes coincidan en eso serán parte de una actividad común como un sistema laboral que les regrese la capacidad de negociación a los sindicatos, que termine con la legislación arbitraria y proempresarial que ha derivado en una persecución caníbal frente a los dirigentes. Además queremos terminar de democratizar el sistema político, acabando con el sistema binominal y pasando a uno proporcional que tenga representación directa según la incidencia en la sociedad, fomentar el derecho a votar fuera de Chile, la inscripción electoral automática y la revocabilidad de quienes ostentan cargos de elección popular y traicionan las promesas de campaña.

    –¿En lo económico qué plantean?

    –La defensa de la Corporación Nacional del Cobre (Codelco, la empresa productora de cobre estatal más grande de cobre del mundo y principal entrada de recursos al Estado chileno) como empresa del Estado y crear condiciones para renacionalizar la minería, una política medioambiental de Estado que incluya el agua como derecho humano en la Constitución, entre otros tópicos.

    –¿El pacto contra la exclusión qué significa en concreto para el ballottage?

    –No es vinculante. La dirección del Juntos Podemos está tomando en cuenta las opiniones del candidato Jorge Arrate para iniciar un diálogo en la perspectiva de construir un acuerdo para derrotar a la derecha en segunda vuelta. Pero eso debe significar una reacción muy activa del equipo que sostiene la candidatura presidencial de Eduardo Frei, donde se tiene que construir un acuerdo programático mínimo que potencie las posibilidades del pueblo y los trabajadores.

    –¿Existen esos puentes?

    –La necesidad, desde la perspectiva de la Concertación, es absoluta. Siempre ha existido espacio para conversar. Creemos que llegó la hora de poner en el centro los grandes intereses, que puedan reencantar, justificar y explicar por qué esta gran convergencia contra la derecha más reaccionaria y neoliberal.

    –¿Qué le parece que el ex socialista Marco Enríquez-Ominami, que salió tercero en primera vuelta, no convocara a sus electores para votar por Frei, allanando aún más un triunfo de la derecha?

    –Para nosotros no es lo mismo quién gobierne Chile. No tanto por nosotros, que tenemos el rigor de 17 años de dictadura, 37 años sin parlamentarios, entre otros puntos, sino que lo medimos por la consecuencias que tendrá para el pueblo. Si hay una fuerza que puede lograr acuerdos que beneficien a los trabajadores, renunciar a eso me parece un ejercicio que puede ser muy complejo y muy cruel con la gente. Puede ser que Frei no cautive a los militantes, pero uno puede orientar, convocar y cada uno votará soberanamente, no sólo hay que pararse en las expectativas de los resultados que se dieron, pues aquí hay más que eso. A mí no me da lo mismo retroceder violentamente en las conquistas de los trabajadores, por eso hacemos este esfuerzo.

    –¿Qué significa para usted que Piñera gane la presidencia?

    –Se completaría el control total, por la vía de un ejercicio de un poder electo, con los poderes fácticos (mediático, económico) y ciertos espacios internacionales. Se profundizará a niveles exagerados y muy peligrosos la aplicación de una política neoliberal, como en los mejores tiempos de éste y, por tanto, en los peores tiempos del pueblo. Ese es el peligro real, transformar Chile en una gran empresa en venta, bajo los dictámenes norteamericanos como potencia imperial. Oponerse a eso debe ser el compromiso de Frei.

    –¿Por qué Piñera ganó entonces la primera vuelta?

    –No es ningún secreto que la Concertación como coalición está desgastada. El efecto de Enríquez-Ominami tiene que ver con eso. Pienso que ese desgaste incluso alcanzó al entusiasmo con que se trabajó en la carrera presidencial en primera vuelta. Además, es evidente que con tres candidaturas con juicio crítico a la derecha, sucedería algo parecido a lo que sucedió en 2005 con los candidatos de derecha Joaquín Lavín y Sebastián Piñera respecto de Michelle Bachelet, que finalmente terminó ganando. Pero el tema es más complejo y tiene que ver con el agotamiento que produjo distorsión, fugas y una falta de encantamiento que han sostenido anteriores campañas de la Concertación.

    –¿Gana la Concertación en segunda vuelta?

    –Dependerá mucho de si la Concertación da un giro profundo y con qué van a reencantar a la ciudadanía. Si es así, compromete nuestro aporte y tendremos que ir a un puerta a puerta casa por casa, como lo hicimos los tres candidatos comunistas que ganamos el domingo.

    Página/12

    Written by Eduardo Aquevedo

    15 diciembre, 2009 at 14:08

    Chile, resultados electorales: Piñera 44,03%, Frei 29,62%, MEO 20,12% y Arrate 6,21%

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    Datos confirman que la elección presidencial se definirá el próximo 17 de enero, en un balotaje que enfrentará a Sebastián Piñera y a Eduardo Frei.

    CHILE-FREI-PIÑERA1 Con el 98,32% de las mesa escrutadas, el tercer cómputo del ministerio del Interior señala que el candidato de la derecha Sebastián Piñera Echenique llega a un 44,03% de las preferencias (3.018.416 votos), y se medirá en el balotaje ante el abanderado de la Concertación, Eduardo Frei, quien alcanza un 29,62% (2.030.887 votos) .

    La votación del progresismo también llega a un 20,12% en el caso de Marco Enríquez Ominami (1.379.219 votos), mientras que el abanderado del Juntos Podemos, Jorge Arrate, sumó un 6,21% (425.879 sufragios).

    Estos datos confirman que la elección presidencial se definirá el próximo 17 de enero. Desde ya, Piñera y Frei han hecho llamados a los adherentes de Marco Enríquez Ominami para conquistar sus votos y suceder a Michelle Bachelet en La Moneda.

    Pero el senador DC también tendió puentes hacia los electores de Jorge Arrate, a quien aceptó en el cierre de la campaña el acuerdo para impedir que la derecha llegue a La Moneda.

    El recuento entregado por el subsecretario del Interior, Patricio Rosende, contempló un total de 7.135.331 votos. Los válidamente emitidos son 6.854.401. Los nulos alcanzaron 197.610 (2,76%), mientras los blancos llegaron a 83.869 (1,17%).

    Marco Enríquez Ominami: “Piñera sería un retroceso histórico”

    “Mi domicilio es la “izquierda progresista”, afirmó, aunque dijo que le resulta imposible “endosar” sus votos” a otro candidato en segunda vuelta.

    Marco Enríquez Ominami: “Piñera sería un retroceso histórico”

    Acompañado por su esposa Karen Doggenweiler y su padre adoptivo, Carlos Ominami, el candidato independiente Marco Enríquez Ominami aseveró que el casi 20 por ciento de las preferencias que obtuvo en los comicios presidenciales significan que “Chile ha cambiado”.

    “Los votos no los he ganado yo, los ha ganado Chile”, y “no queremos retroceder”, afirmó, aunque a renglón seguido reconoció su derrota e indicó que “no será desde La Moneda” donde continuará trabajando.

    Después de recalcar una a una las ideas que inspiraron su candidatura, Enríquez Ominami orientó su discurso a resolver una de las grandes incógnitas de la noche: ¿Qué pasará con los votos que obtuvo en segunda vuelta?

    “Honrando la angustia de los más pobres”, señaló, “yo no soy dueño de sus anhelos, y eso me hace imposible cualquier pretensión de endosar los votos de ustedes”.

    Y aunque tuvo palabras críticas para el abanderado de la Concertación, Eduardo Frei, fue entonces cuando dio pistas de su postura: “mi domicilio es la izquierda progresista”, recalcó, y pidió a sus electores que “no se pierdan”.

    “Piñera representa a la derecha y a lo más conservador que hay, y sería un retroceso histórico si es que llega a salir. Nos separan diferencias esenciales con él, quiero que ustedes tengan claro que él no es el cambio, es un espejismo. La historia y sus actos lo demuestran, es la continuidad más triste del statu quo y representa lo más cruel del mercado”, recalcó.

    Diputados: El PC es el gran ganador de estas elecciones

    Comunistas rompen la exclusión del binominal, con la elección de 3 diputados. La Concertación es el bloque más votado, y la UDI se mantiene como el partido mayoritario.

    Un día histórico para la democracia será este 13 de diciembre luego del triunfo de los candidatos al PC a la Cámara de Diputados Hugo Gutiérrez (Iquique), Lautaro Carmona (Copiapó) y Guillermo Teillier (San Miguel-Lo Espejo y PAC).

    Con este resultado, fruto del pacto entre el Juntos Podemos y la Concertación, los comunistas lograron romper el cerco impuesto por el sistema binominal que ha operado desde el restablecimiento de la democracia después de la dictadura de Augusto Pinochet.

    PESO ELECTORAL

    El primer recuento entregado por el ministerio del Interior confirmó asimismo que la Concertación sigue siendo la fuerza con mayor votación nacional, pero la UDI es el partido más votado, con un 24.21%, recuperando el sitial de colectividad mayoritaria que en las última elecciones municipales cedieron a manos de sus socios de coalición, Renovación Nacional. El partido de Piñera obtiene un 16.86%, de acuerdo a este escrutinio parcial.

    La Concertación obtiene para diputados un 44.63% de los votos contra un 43% de la Coalición por el Cambio. La lista de Marco Enríquez Ominami llegó a un 4,39%, mientras Chile Limpio Vote Feliz, del PRI y el MAS, alcanzaron un 5.83%. Los independientes alcanzaron un 3.12%.

    A nivel de partidos, la Democracia Cristiana obtuvo la mayoría de las votaciones de los partidos oficialista con un 14.58%, le sigue el PPD con un 12.62% después los socialistas con un 10.47%, los radicales con un 3.77%.

    Los comunistas llegaron a un 1,59%, pero si bien el porcentaje es menor al que obtenían en anteriores elecciones, el acuerdo instrumental les permitió llegar por primera vez al Parlamento.

    Las elecciones chilenas en ojos de la prensa mundial

    La prensa mundial reaccionó con prontitud y con sorpresa ante los resultados que llevarán a la segunda vuelta al candidato Sebastián Piñera y Eduardo Frei.

    Medios del mundo destacan la figura empresarial del candidato de derecha y se refieren con suspicacias ante un eventual retorno de os gobiernos que representan la figura del General Pinochet. FOTO: http://www.CNN.com

    La prensa mundial reaccionó con prontitud y con sorpresa ante los resultados que llevarán a la segunda vuelta al candidato Sebastián Piñera y Eduardo Frei. Destacan la figura empresarial del candidato de derecha y se refieren con suspicacias ante un eventual retorno de los gobiernos que representan la figura del General Pinochet.

    La versión online el diario español El País destaca que “La derecha gana la primera vuelta en Chile”, y anota que la Concertación asume la derrota tras 20 años de Gobierno y apuesta por un gran frente para la segunda vuelta, reconociendo al candidato de oposición como un conservador que promete tiempos mejores.

    También en España, el periódico El Mundo destaca las cifras de Piñera “aunque no logró la mayoría absoluta” y el carácter de empresario del candidato. También se detiene en la “euforia que vive por estos días la derecha al ver la posibilidad de volver al poder, un evento que no sucedía desde la dictadura bajo la columna: “La derecha chilena busca rehabilitarse” y “El millonario tras La Moneda”, dice. La publicación agrega que “la votación de Piñera fue superior a la que mostraron la mayoría de los pronósticos previos, pero fue insuficiente para situarlo en La Moneda".

    El diario Clarín de Argentina destaca que “el candidato de la derecha no alcanza el 50% de los votos necesarios para imponerse”

    Los diarios italianos La Stampa y La República, dedicaron un breve espacio a los comicios chilenos, pues se centraron por entero en el ataque sufrido por Berlusconi a manos de un enfermo mental. La Stampa anuncia el “ballottaggio presidenziali” que enfrentará a Piñera y Frei el próximo 17 de enero.

    La cadena de noticias CNN, habla del “inesperado” resultado del acto eleccionario de este domingo que benefició al “millonario conservador”, tal como Piñera es conocido en la prensa británica y norteamericana. CNN dedica también algunas líneas al mensaje que Marco Enríquez envió a sus votantes respecto a este nuevo escenario.
    La cadena Euronews colgó en su sitio un video donde asegura que estas elecciones podrían ser un revival de lo que fue el gobierno del dictador Augusto Pinochet y que la única fuerza que puede detener el avance de la derecha es su más cercano rival Eduardo Frei en la próxima segunda vuelta.

    En Reino Unido, el titular de The Times es “Chile: Piñera y Frei a segunda vuelta” refrendando lo que hasta ahora eran solo encuestas. “Tal y como lo habían pronosticado las encuestas, Piñera, un exitoso empresario de 60 años que representa a la Coalición por el Cambio, acaparó la primera preferencia, con un total de 44,23% de los sufragios”, dice el reportaje. Por su parte el diario británico The Guardian habla del “billonario magnate dueño de una aerolínea y una cadena mediática” que necesita el 50% de los votos para acabar con dos décadas de gobierno de izquierda que “han hecho de Chile un país estable y próspero”, señala.

    Hace mención del hecho que el "Chilean billionaire" Sebastián Piñera promete traer a la derecha al poder por primera vez desde la caída de la dictadura de Augusto Pinochet, pese a que es visto por los críticos como “demasiado cercano a las figuras militares relacionadas con miles de muertes ocurridas durante el régimen", suscribe la nota.
    En Francia, la publicación de Le Monde también se detiene en el necesario second tour en el que deberán enfrentarse los dos candidatos.
    En El Universal y el diario La Jornada de México, la cobertura de las elecciones de este domingo dejan ver la comparación que hacen los lectores aztecas del sistema de balotaje chileno al que califican como “envidiable”.

    / Lanacion.cl

    Don Ricardo Lagos: ¿qué intereses representa Ud.?

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    Weblo en armas • Carta a Ricardo Lagos

    Por Pedro Hormazábal Ruz
    _______
    Recordado señor Lagos, espero que estas líneas que con seguridad va a leer con curiosidad no le sean demasiado incómodas. Pues usted todas estas cosas que le escribo las sabe, aunque tenga de ellas una interpretación completamente distinta.

    Yo soy un ciudadano común y corriente que modestamente observa los juegos del poder estatal, eso me ha llevado a poder tener a mano información interesante sobre Ud. Nada terrible, pero me da la impresión de que no es tan socialdemócrata como dice, pues se sabe que es presidente de Inter American Dialogue que no es precisamente una organización de centro. A ella pertenecen liberales neo-derechistas Vargas Llosas, presidentes de derecha como Violeta Chamorro, ex – ministros como Genaro Arriagada (*). En la revista institucional se publica la lista de supervisores: Chase Manhattan, Pepsi, JP Morgan, Hewlett Packard, General Motors. Grandes corporaciones internacionales que operan siempre de parte del capital, que siempre se ubican sobre las naciones y no creen en social democracia alguna. Además si uno lee con cuidado no deja de sorprender que esta entidad reciba dineros de USAID, todos sabemos qué es USAID. También Evo.

    Como vil profesor le tengo que decir que uno llega a conocer mucho a la gente, está en contacto con ella. Por eso continué pensando en Ud. Y lo encontré en la red en una ceremonia con su collar de profesor distinguido frente a una audiencia silenciosa. Escuché con atención a nuestro prohombre chileno, usted mister Lagos, y lo primero que dice es que toda cultura tiene como prioridad la seguridad (security). Quedé lelo, tuve que escuchar de nuevo, porque la verdad es que habla inglés bastante mal. Security tiene una fuerte connotación militarista. Pero, usted que es reconocido como un hombre “letrado” no se equivoca en lo que dice, pero es claro que un antropólogo nunca diría eso. Más bien suena a cosas que se dicen para caer bien. No me imagino a los mapuches del siglo XIII muy preocupados de su seguridad territorial y otros temas de ingeniería castrense. Eso puso en duda el mito que lo rodea de ser un hombre de la alta cultura. La parte política poco me interesa. Ni esta es una denuncia, es una conversación de ciudadano a ciudadano.

    Una cosa que me sorprende de su discurso es que parece representar algo y la verdad es que no. Los ciudadanos comunes y corrientes estamos preocupados de otras cosas muy menores, porque nuestro poder no alcanza, usted tiene demasiado poder en relación a nosotros. A usted le preocupa que CODELCO esté en las ligas mayores, a nosotros que CODELCO haya sido nacionalizada y durante su gobierno no pudo hacer nada. ¿Se acuerda del NO del Consejo Minero? Eso es lo que nos preocupa realmente, se robaron una propiedad chilena a precios de risa (FInancial Times), ahora tienen demasiado más. Bosques (Tompkins), mar, recursos acuíferos, mineros y territorio. Una verdadera pérdida territorial. Supongo que esas cosas las sabe y no son menores para callarlas. Y no lo juzgo, solo que me preocupa. ¿Cómo una persona que trabaja para corporaciones, y que lo supervisan puede defender el territorio nacional? Sin retórica: NO SÉ. Además, quiere que CODELCO entre en las ligas mayores, que esté entre las mismas que han expoliado nuestras riquezas nacionales y de otras naciones. A quién va a robar CODELCO? Porque estar en esas ligas mayores es ser un desalmado, pienso. La Pepsi no es precisamente una empresa solidaria, para que decir HP Morgan o “nuestra” Anglo American..

    Quiero resaltar de su discurso académico la descripción de las bondades de la educación chilena, de la eficacia (teórica) que tendría su privatización. No lo entiendo realmente, esa es la perversidad que tiene pobres a profesionales posgraduados pobres, muy pobres. Por favor no diga que la pobreza en Chile ha disminuido, porque la pobreza es relativa y es una cualidad, no una cantidad, no se puede medir. Es una condición humana, un modo de ser. La miseria ha disminuido, pero la pobreza no, la educación de la gente es mala, la de-privación cultural alta. No es la miseria de los años 20 del siglo pasado, pero es pobreza, es endeudamiento, es fragilidad laboral, es frustración, es sin sentido de la vida.

    Cuán chileno es usted Señor Lagos. Su admiración por el modo de elección de los presidentes en USA, la manera en que van de lugar en lugar trabajando como hormigas. Lo que no dice es que para hacer eso se requieren de recursos descomunales Todos los presidentes de la historia usamericana reciente han sido millonarios apoyados en billonarios. Eso no es el modelo de mínima democracia que se necesita. Además en nuestro país es la derecha la que ha siempre admirado a los yanquis. Tal ves, debido a que es un país como el que quieren lograr en Chile, donde hay una cultura media simplona e individualista, donde no hay ningún sentido crítico, donde el nivel de educación de octava preparatoria, por muy buena que sea y hay una permanente carencia de intelectuales. El setenta por ciento de los estudiantes de pos-grado en USA son extranjeros. Nómbreme una sola figura de la talla de Sartre o Einstein que sea norteamericano. No existe.

    Y es tan propio de usted hacer frases como el “subconsciente de los chilenitos”. En primer lugar, señor Lagos, el subconsciente no existe, lo que existe es el inconsciente (Unbewusstsein). Además no existe un inconsciente de una sociedad entera. Esa palabra “chilenito” se usa mucho en ciertos círculos sociales elitarios, es decir antidemocráticos, con la convicción de que tener un buen sueldo, un puesto diplomático o de gobierno los salva de la mediocridad. No, no los salva, al contrario; los hunde en la ceguera y en una concepción antidemocrática de la sociedad, lo que es la mediocridad misma. Aunque hoy se disfrace de tecnología de punta y posgrados es la continuidad de la oligarquía por otros medios.

    Don Ricardo voy a rezar el rosario por la paz de su alma,
    Que el Espíritu Santo Ilumine sus pasos,
    Y la Virgen María lo tenga en su santo seno

    ____
    * Otros directores del organismo son Francis Fukuyama y Ernesto Zedillo.

    The Clinic.cl

    Written by Eduardo Aquevedo

    11 diciembre, 2009 at 23:07

    Encuesta Adimark (noviembre 2009): Bachelet llega a 77% de aprobación y baja 3 puntos…

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    La adhesión de noviembre representa una baja de 3 puntos respecto a la medición de octubre. El gobierno y los ministros, salvo el canciller Fernández, también caen en aprobación.

    Presidenta Bachelet llega a 77% de aprobación en Adimark

    -Revise la encuesta Adimark

    Un 77% de aprobación marcó la Presidenta Michelle Bachelet en la evaluación de noviembre de la encuesta Adimark, de acuerdo a los resultados difundidos hoy.

    Si bien la cifra representa un retroceso de tres puntos respecto al peak de 80 por ciento logrado por la Jefa de Estado en octubre pasado, es el  segundo más alta desde que Bachelet asumió el mando del país en marzo de 2006.

    ADIMARK-NOV09

    Uno de los factores a los que Adimark atribuye esta caída “estadísticamente significativa” es la proximidad de las elecciones, lo que “siempre acentúa la polarización y los conflictos”.

    Junto a esta leve baja presidencial, la aprobación al gobierno y los ministros también experimentó una diminución respecto a anteriores sondeos.

    Una excepción en este ítem es el caso del ministro de Relaciones Exteriores, Mariano Fernández, quien sube de 40 a 45 puntos su aprobación ciudadana, justo en medio de los reclamos peruanos por un supuesto caso de espionaje que han agitado la relación bilateral Santiago-Lima.

    La aprobación al gobierno baja de 69 por ciento a 62 por ciento, en general. En cuanto a los ministros, el titular de Hacienda, Andrés Velasco, cae de 71% a 62% y la ministra de Educación, Mónica Jiménez se desploma a un mínimo histórico de 21 por ciento.

    Tanto Velasco como Jiménez debieron enfrentar durante noviembre movilizaciones por parte de la ANEF, por el reajuste, y de los profesores por la deuda histórica, respectivamente.

    COALICIONES

    A la hora de preguntar sobre la identificación con los pactos políticos, la adhesión a la Concertación sube de un 25 por ciento  a un 28 por ciento. En la Alianza por Chile, la identificación sube de 17 por ciento a 22 por ciento. Quienes se declaran independientes bajan de un 45 por ciento a un 40 por ciento.

    Un 28 por ciento aprueba cómo la Concertación está desarrollando su labor, y un 25 por ciento aplaude la tarea de la derecha.

    / Lanacion.cl

    Adimark GfK: Aprobación a Bachelet baja tres puntos

    Adimark GfK: Aprobación a Bachelet baja tres 
puntos "En noviembre la tendencia al alza parece haber tocado techo; más aún, se observa un retroceso de tres puntos porcentuales respecto al mes anterior, lo que resulta estadísticamente significativo", afirma el estudio.

    La aprobación a la Presidenta Michelle Bachelet bajó 3 puntos porcentuales respecto a octubre, llegando al 77% de respaldo, según el programa mensual de Opinión Pública de Adimark GfK, correspondiente a noviembre.

    El estudio recuerda que desde septiembre del 2008 hasta la fecha, Bachelet ha experimentado un alza "extraordinaria" en sus niveles de aprobación ciudadana. En el plazo de 15 meses, que coincide con el inicio de la "emergencia económica mundial y el pánico en los mercados financieros", la aprobación de la Presidenta saltó desde un 42% hasta un 80% en octubre recién pasado, sostiene el sondeo.

    "Sin embargo, en noviembre esta tendencia parece haber tocado techo; más aún, se observa un retroceso de 3 puntos porcentuales respecto al mes anterior, lo que resulta estadísticamente significativo", afirma el estudio.

    La encuesta hace ver que lo que llama la atención es el cambio de tendencia, pues la evaluación de la Mandataria "no experimentaba un retroceso significativo en los últimos 15 meses de medición".

    De acuerdo al estudio, existen 3 causas probables para el cambio de dirección observado en noviembre.

    El primero, "es sin duda la extendida y profunda crisis en el sistema de educación pública que prácticamente paralizó este sector de la educación, justo en vísperas de los exámenes finales. El fundamento para esta aseveración está en el hecho que, en noviembre, la evaluación del área Educación, así como de la ministra del ramo, caen a mínimos históricos".

    La ministra Mónica Jiménez recibe en este mes la peor evaluación desde que asumiera en el cargo (21%), "señal más que suficiente del malestar ciudadano que esta situación ha provocado", declara el informe.

    Agrega que el segundo factor se asocia al tema económico, pues el ministro de Hacienda, Andrés Velasco, -que continúa siendo el secretario de Estado mejor evaluado del gabinete- muestra sin embargo una caída de 9 puntos en su evaluación, desde 71% en octubre a 62% en noviembre.

    "Sin duda, esto debe relacionarse a su firme postura en el conflicto con la ANEF, que significó una paralización de parte del aparato público, además de su manejo con los profesores y el inédito rechazo al presupuesto en el Congreso", según las conclusiones del sondeo.

    "Y el tercer factor probable de la caída en este mes de la aprobación presidencial, sea la proximidad de las elecciones, lo que, sabemos, siempre acentúa la polarización y los conflictos", finaliza el texto difundido hoy.

    UPI

    Written by Eduardo Aquevedo

    2 diciembre, 2009 at 11:00

    Insulza: por una nueva alianza de gobierno que integre al PC…

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    José Miguel Insulza y las tratativas oficialistas para un pacto de 2ª vuelta:

    "Están las condiciones para involucrar al PC en los temas del Gobierno"

    insulza44 El secretario general de la OEA plantea la idea de incluir a figuras comunistas y a ex militantes del conglomerado oficialista, como el senador Carlos Ominami, en el gabinete de un eventual nuevo gobierno de la Concertación. 

    ALEJANDRO TRUJILLO 

    Desde que bajara su candidatura en favor de la de Frei, antes de las primarias oficialistas de abril, ha estado prácticamente ausente de la campaña presidencial. Hoy, sin embargo, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, vuelve a aterrizar en Chile con la intención de "honrar el compromiso" que, según dice, selló hace ya meses con el abanderado único de la Concertación.

    Si bien el motivo esencial de su visita es más bien personal, el ex ministro socialista tiene previsto aprovechar su estadía para debutar en terreno en la campaña del presidenciable.

    -¿Habrá oportunidad de verlo estos días haciendo algún puerta a puerta con Frei? En la Concertación se ha echado de menos su presencia en la campaña…

    "Efectivamente, no he podido participar, pero no ha sido por falta de voluntad. Ha sido un semestre bastante complicado, porque a mi trabajo habitual en la OEA se ha sumado todo el tema de Honduras, así que no he podido ir a Chile todas las veces que hubiera querido. Voy a ir para la elección, voy a llegar unos días antes incluso, y ahora, precisamente por lo mismo, aproveché de tomarme unos días por un par de asuntos míos, pero también para ayudar a Frei".

    -¿Cómo evalúa que la última CEP haya dicho que mientras la popularidad de la Presidenta aumenta, la de Frei sigue bajando?

    "Mire, no me fijo en esas diferencias. El problema de Frei no es un tema de popularidad, yo creo que toda la gente respeta su capacidad. Es una persona que siempre ha sido reservada, muy tranquila, y creo que eso siempre se ha valorado en él. No de ir a cantar a los shows de televisión, pero sí saber hacer las cosas bien".

    "Me parece que en esas materias, algunas veces se dan retrocesos. Para lo que uno quiere a los presidentes es para gobernar. Lo que ha hecho popular a Bachelet, con su enorme simpatía, es que ha sabido gobernar. Nosotros no debemos apartarnos nunca de eso. Está bien bailar y cantar en los shows, pero no es ése el punto. Esa cosa la hace muy bien otra gente que se dedica a eso. Nosotros nos dedicamos a la política".

    -¿Cuán decisivas ve estas elecciones para el futuro de la Concertación? Hay quienes creen que se habrá cumplido un ciclo…

    "Naturalmente, la Concertación ha hecho ya muchas de las cosas que tenía programadas hacer desde un comienzo. Si uno mira los programas iniciales de la Concertación, se da cuenta de que quizás somos víctimas de nuestro propio éxito, porque muchas cosas ya las hicimos. Toda fuerza política tiene que renovarse, tiene que apelar a nuevos electorados, tiene que buscar a los jóvenes, y yo espero que la Concertación lo haga, porque de lo contrario, al menos sus fuerzas políticas van a ser superadas".

    "Ahora bien, no es un tema de edad. Esta tontería de enfrentar jóvenes con mayores, a algunos les puede dar resultado, pero para mí no es razonable".

    -No comparte, entonces, lo que dijo Lagos en el sentido de que Enríquez-Ominami jubiló a algunos…

    "No, no lo comparto. No me parece que sea así. Creo que lo que pasa es que la vida tiene sus ciclos naturales, no es que la candidatura de Enríquez-Ominami haga que gente que ya era mayor cuando empezó la Concertación ahora deje de tener vigencia".

    -¿Y cómo se va a enfrentar entonces la tarea de reencantar a la gente de Enríquez-Ominami y de Arrate? ¿Ve viable un acuerdo?

    "Siempre se buscan acuerdos. Las candidaturas que quedan afuera representan algo que después tiene que ser considerado".

    "Los dos candidatos de segunda vuelta buscarán acercarse al electorado, y nosotros, naturalmente como Concertación, también buscaremos acercarnos a las direcciones de las otras candidaturas (presidenciales), aunque sin perder de vista que la pelea se da en los votos de la gente común".

    -Algunos han dicho que, de ganar Frei, ése no será un nuevo gobierno de la Concertación, sino de algo distinto, una "nueva mayoría"…

    "Probablemente sea así. Yo creo que sería bueno que la Concertación se extienda hacia otros sectores de la vida política nacional, y por cierto creo que lo considerará Frei al formar su gabinete".

    "Nosotros siempre hemos tenido disposición para buscar acuerdos más importantes. Yo valoro mucho, por ejemplo, los acuerdos que hemos logrado hasta ahora con fuerzas políticas como el Partido Comunista, que han estado excluidas del sistema político por muchos años. Eso se debería reflejar en las elecciones parlamentarias. Y bueno, también, por qué no, están las condiciones para involucrarlos en los temas de Gobierno. Si el Muro de Berlín se cayó hace 20 años".

    -¿Le parece que el entendimiento que se ha logrado con el Partido Comunista da pie para pensar en una integración en el gabinete?

    "Eso lo decidirá el candidato en su momento, yo no estoy en Chile como para tomar una decisión como ésa. Pero le digo que también los comunistas han cambiado mucho desde que cayó el Muro de Berlín hace 20 años. Un país que ha vivido toda su historia política reciente, después de la caída del Muro de Berlín, ya no debería seguir con tonterías de Guerra Fría".

    -¿Y cree realmente posible la designación de algún ministro del mundo comunista o cercano a la candidatura de Enríquez-Ominami en un gobierno de Frei?

    "Bueno, pero por qué no. O sea, Jorge Arrate fue un muy buen ministro de los gobiernos de la Concertación, así que qué veto podría haber hacia él o a la gente que adhiera a su candidatura. Y por la otra parte, Carlos Ominami fue un muy buen ministro del gobierno de Patricio Aylwin; entonces, qué veto podría haber con él o con gente que está vinculada a él".

    -¿Cómo ve usted el futuro del llamado eje progresista de la Concertación, teniendo en cuenta lo dividido que se encuentra en estas elecciones?

    "A mí, lo que más me preocupa de las fuerzas de izquierda es el personalismo. A nosotros nunca nos ha servido para nada. Hemos sido siempre gente de proyectos, de trabajo colectivo y de cosas comunes, de sacrificios. Hay muchos personalismos en eso. El cómo hoy ahí se mete demasiado, el cómo le gano a éste, cómo saco a este otro, y eso ha perjudicado. La izquierda tiene que volver a sus orígenes políticos".

    -A la luz del escenario de división que hoy existe en la izquierda, ¿no cree que debió haberle hecho caso a Lagos cuando le pidió que compitiera?

    "No sé, fíjese. Yo, por lo menos tendría que haber contado con el apoyo de todos los personeros y de todas las fuerzas políticas del sector socialdemócrata, y no tuve eso. De todas formas, no creo que hoy día valga la pena hablar de uno, lo que corresponde es hablar de los candidatos".

    "Sería bueno que la Concertación se extienda hacia otros sectores de la vida política nacional, y por cierto creo que lo considerará Frei al formar su gabinete".

    "El PC ha cambiado mucho en los últimos veinte años. Un país que ha vivido toda su historia política reciente después de la caída del Muro de Berlín, ya no deberia seguir con tonterías de Guerra Fría".

    El Mercurio.cl

    Written by Eduardo Aquevedo

    15 noviembre, 2009 at 20:57

    Encuesta CEP (noviembre 2009): Piñera (36%), Frei (26%), ME-O (19%) y Arrate (5%)…

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    11 de Noviembre de 2009

    Encuesta CEP (realizada en octubre)

    Piñera (36%), Frei (26%), ME-O (19%) y Arrate (5%)

    Tanto como el abanderado de la derecha como el presidenciable de la Concertación bajan su nivel de apoyo, este último dos puntos con respecto al sondeo anterior. En tanto, el diputado ex PS y el candidato del Juntos Podemos suben su adhesión ciudadana, con un alza de 2% y 4% respectivamente. En un escenario de segunda vuelta, el empresario obtiene un 43% en comparación a un 37% de Frei. En tanto, contra ME-O el inversionista obtiene un 40% ante un 37% del ex PS.

    Lea aquí la encuesta CEP completa

    La esperada encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP) arroja que Sebastián Piñera y Eduardo Frei avanzan a segunda vuelta en las elecciones del próximo 13 de diciembre en Chile.

    En la pregunta en urna a entrevistados inscritos en los Registros Electorales señala que el candidato de la Coalición por el Cambio obtiene 36% de las preferencias, mientras el de la Concertación llega a 26%.

    El abanderado independiente Marco Enríquez-Ominami subió a 19%, mientras el candidato del pacto Juntos Podemos, Jorge Arrate, alcanzó el 5% de las preferencias, agrega el sondeo. Un 14% no vota, vota en blanco o vota nulo.

    La coordinadora del Área de Opinión Pública del CEP, Carolina Segovia, precisó que “en la comparación de estos resultados con sondeos anteriores no se observan cambios estadísticamente significativos” para Piñera, Frei y Enríquez-Ominami.

    También se mantiene estable el número de personas que no vota por ninguno de ellos (14%), mientras, destacó, Jorge Arrate en cambio si muestra un alza importante de un 1% a 5%.

    Segunda vuelta

    En el hipotético escenario del balotaje entre Sebastián Piñera y Eduardo Frei, un 43% vota por el primero y un 37 % por el segundo, quedando un 20% de personas que no votan o votan en blanco o votan nulo.

    Este ítem, referido al voto con urna de los inscritos, de acuerdo a Segovia muestra “una leve alza en Sebastián Piñera y un leve descenso en el caso de Eduardo Frei” comparado con los resultados de agosto.

    Un ejercicio similar entre el Piñera y el diputado muestra una leve caída en las preferencias por Piñera y una leve alza en las de MEO: 40 contra 37 puntos porcentuales. En esta caso un 23% no votaría, votarían en blanco o votaría nulo.

    La CEP anterior

    El último estudio CEP, de agosto, dio 37 puntos a Piñera, 28 a Frei, 17 a Enríquez Ominami y 1 a Arrate que en ese entonces tenía similar porcentaje al de Alejandro Navarro y Adolfo Zaldívar, ambos retirados de la carrera a La Moneda.

    En esa ocasión en la segunda vuelta entre el empresario y el senador DC se registraba un empate técnico con 42 puntos porcentuales para el primero y 39 para el segundo. En una hipotética contienda Piñera-MEO en enero el resultado era 44-34, respectivamente.

    Los resultados de la encuesta del Centro de Estudios Públicos son los más esperados por el mundo político por el nivel de confiabilidad que tiene, pues es la más representativa del electorado a nivel nacional, tanto en población urbana como rural.

    En este caso, dado a conocer sólo 48 horas antes del inicio oficial del período de propaganda, termina por revelar el escenario electoral a un mes de las elecciones presidenciales y parlamentarias.

    LA NACION.CL

    Arrate tras CEP: “Derecha infla a MEO”

    / Lanacion.cl

    Escéptico con los resultados de la encuesta CEP se mostró el candidato del Juntos Podemos, quien llegó a 5% en la medición. “No tengo ni confianza ni fe en las encuestas”, dijo.

    Vea más en sitio Elecciones 2009

    El primer presidenciable en reaccionar a los resultados de la encuesta del Centro de Estudios Públicos fue el candidato de la izquierda, Jorge Arrate, quien fiel a su discurso insistió en que nunca le ha creído a estos sondeos electorales.

    “Las encuestas nunca han acertado con la votación de la izquierda”, remarcó el ex ministro, mostrándose confiado en que la elección del 13 de diciembre le dará un porcentaje mucho mayor al 5 por ciento que muestran los resultados de la CEP de hoy.

    “No quiero sacar ni 4 ni 5 puntos, yo quiero sacar mucho más (…) La calle me dice que voy a sacar mucho más, porque la gente va a votar sin miedo”, indicó.

    Arrate también fue crítico con el sistema de encuestas, e insistió en su tesis de que “hay una carambola a dos bandas que busca reducir las posibilidades de la candidatura de la izquierda y afectar la candidatura de la Concertación, a través de un proceso en que la derecha ha inflado la candidatura de Marco Enríquez Ominami”.

    En la misma línea, el candidato de la izquierda no quiso comentar la notable alza en atributos que tuvo en este sondeo el CEP. “No lo interpreto, porque no tengo ni confianza ni fe en las encuestas”, remató.

    Carlos Peña: La segunda vuelta la ganará quien sintonice con los más liberales

    El columnista precisó que la disputa de la Elección se dará entre dos proyectos institucionales (Frei y Piñera) y no entre uno institucional y otro de liderazgos individuales (ME-O).

    Por Renata Robbio, Emol

    SANTIAGO.- Tras los resultados de la última encuesta CEP, y pese a todos los cálculos electorales que están haciendo los partidos, el columnista y abogado, Carlos Peña, precisó que la única conclusión certera que arrojó el resultado del estudio, radica en que los votos de la segunda vuelta dependerán de un grupo de personas muy pequeño, que está ordenando sus preferencias presidenciales de acuerdo al grado de liberalismo que percibe de cada candidato.

    "La competencia de segunda vuelta se va a producir entre quienes logren captar ese estrato delgado de votantes, al parecer más liberales, que estarían inclinándose por Marco Enríquez-Ominami (ME-O) y luego pasándose a Piñera (…). El desafío de la segunda vuelta es disputar esos votos", planteó Peña.

    Según el columnista, lo anterior explicaría por qué Enríquez-Ominami, en segunda vuelta, resulta ser más competitivo que el de la Concertación, Eduardo Frei, para enfrentarse con el de la Alianza, Sebastián Piñera.

    "Esto parece que Piñera lo intuía (…) por eso no es inocente el tema de la homosexualidad en la franja, porque es un guiño y una oferta simbólica de reconocimiento a ese sector más liberal que Piñera sabe que está con ME-O, pero que en segunda vuelta podría estar con él", explicó Peña.

    Sin embargo, aclaró que pese a que ME-O obtiene un porcentaje de apoyo importante en la segunda vuelta (37%, al igual que Frei), en la primera, éste no le ganará al candidato de la Concertación, ya que no sólo los separan siete puntos, sino que además, el abanderado del oficialismo presenta un proyecto político más consolidado.

    "Es cierto que Frei tiene una mala noticia: bajó dos puntos; pero desde su perspectiva de competencia, la mejor noticia para él es que, al parecer, ME-O no lo alcanza (…). La disputa de las Elecciónes se dará entre dos proyectos institucionales (Frei y Piñera) y no entre uno institucional y otro de liderazgos más bien individuales (ME-O)".

    Asimismo, precisó que aunque Enríquez.Ominami ha demostrado ser un buen competidor, desde el punto de vista de la política, "creo que no arroja buenos resultados".

    Para Peña, la gran incógnita no es quién ganará las Elecciones Presidenciales, sino qué ocurrirá con ME-O si es que no pasa a segunda vuelta, en ese caso, "el mutismo de Enríquez-Ominami sería inexplicable".

    "Yo no tengo duda de que le convendría más apoyar a Frei porque el futuro político de ME-O está en la posibilidad que él tendría (…) de influir, esta vez, definitivamente en la conformación futura de la Concertación. Eso sólo podrá hacerlo si manifiesta cierta convergencia con el candidato de la Concertación", afirmó Peña.

    Pese a la reñida disputa que se espera para las próximas Presidenciales, Peña comentó que el desafío para todos los candidatos es cuadrarse con el espíritu de la gente, que hoy está más optimista, más liberal y menos conservador, "quien logre sintonizar con eso, tendrá la victoria a su lado".

    LA ENCUESTA CEP DE NOVIEMBRE…

    Por El Mostrador

    Este mediodía el Centro de Estudios Públicos (CEP) dio a conocer su última encuesta presidencial, correspondiente al mes de octubre, la cual reveló que el candidato de la Coalición por el Cambio, Sebastián Piñera, alcanza 36% entre los inscritos en los registros electorales, seguido por el abanderado de la Concertación, Eduardo Frei con 26%, y el candidato independiente, Marco Enríquez Ominami con 19% y el candidato del Juntos Podemos, Jorge Arrate con 5%.

    La votación de Piñera supone un punto menos que en la encuesta del CEP de agosto, mientras la de Frei una merma de dos puntos, la de Enríquez Ominami una subida de dos enteros y la de Arrate un aumento de cuatro unidades.

    Las cifras responden a una opinión "en urna" de los encuestados, que es a su juicio la mejor representación de lo que ocurre en la realidad.

    Un 14 por ciento de los encuestados no votarían por ninguno o lo harían en blanco o nulo, según el sondeo.

    Los primeros análisis señalaron que el escenario apunta a que el empresario y el senador DC disputarían la segunda vuelta electoral, el próximo 17 de enero.

    En ella, según el sondeo, Piñera obtiene el 43 por ciento de las preferencias y Frei un 37 por ciento, con un 20 por ciento de encuestados que no votarían o lo harían en blanco o nulo.

    En el caso menos probable de que sea el diputado ex socialista Marco Enríquez-Ominami el que dispute la segunda vuelta con el candidato de la derecha, Piñera obtiene un 40 por ciento y el parlamentario un 37 por ciento.

    Según la muestra, un 54 por ciento votos del candidato oficialista en una segunda vuelta irían para Enríquez-Ominami, mientras que un 12 por ciento para el empresario.

    Otros

    Respecto de los atributos de los candidatos, Piñera lidera la "confianza" que ven los encuestados con un 41 por ciento de respaldo. Respecto de la "firmeza" de los abanderados, el empresario logra un 56 por cientos, mientras que Frei y Enríquez-Ominami alcanzaron un 42 y un 38 por ciento, respectivamente.

    El 78 por ciento de los consultados aprueba el desempeño de la Presidenta Michelle Bachelet, subiendo seis puntos.

    Metodología

    El sondeo se realizó a 1.505 personas de 18 años o más, en zonas tanto urbanas como rurales, en 141 comunas del país, usando el método de la entrevista a través del muestreo estratificado, aleatorio y probabilístico, con un error de tres por ciento, entre el 08 y el 30 de octubre de 2009. Tiene un 3% de error muestral y un 95% de confianza.

    Lea la encuesta

    El cisma que remece a la izquierda liguriana…

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    Progresismo VIP dividido entre Frei y Enríquez-Ominami

    El cisma que remece a la izquierda liguriana

    La cofradía que estuvo con Lagos y celebró a Bachelet hoy no sabe si ser responsable y votar por el oficialismo o seguir al candidato descolgado. Algunos ya dan su opinión sin tapujos y otros todavía se debaten en la indecisión. Conozca los cruces e intereses detrás del "conflicto vital" de aquellos que conocieron de cerca a MEO y que, por lo mismo, dicen que no votarán por él.

    Por Felipe Saleh

    Desde que el Mapu quebró a la DC a fines de los ’60 que la centro-izquierda, por usar una etiqueta al azar, no tenía una amenaza proveniente de su misma cantera. No vale la pena alarmarse si los apellidos o las trenzas entre estos dos episodios se repiten, pero  cuarenta años después de la fractura en la falange, el nieto de Rafael Agustín Gumucio, uno de los fundadores de ese grupo, está generando una fisura en lo que ahora se llama "progresismo".

    La ofensiva de "Ratoncito"

    Queda poco más de un mes para la primera vuelta, y si antes lo de Marco Enríquez-Ominami era una pataleta que sus padres no pudieron contener, ahora aparece como una amenaza en serio para un forma de vida que podría extinguirse después de 20 años. En ese contexto es normal que las facciones empiecen a reaccionar de manera más frontal.

    "No es mi candidato y me cae mal. Es un mono con corbata. Todo el mundo lo ensalza, pero antes de ser candidato era un patán. Cada vez que salía en la tele presentando sus películas malas, muchos se burlaban", dijo el dibujante Rodrigo Salinas al responder una entrevista de LUN sobre  su cómic "Marco Neoprén", basado en Enríquez- Ominami y "Marco", el melodrama animado de los ’80.

    Claro que Salinas, no menciona que detrás de sus comentarios están también sus lazos afectivos con la Concertación. Es probable que el "Ratoncito" del Club de La Comedia no haga otra cosa que interpretar la molestia de su círculo más cercano. Formado entre otros por su pareja María Teresa Viera-Gallo, hija del ministro y la directora del Conace, María Teresa Chadwick, concertacionista de cepa, que alguna vez estuvo en la "disidencia", como ex Mapu, pero hoy es una activa participante del grupo "Comando de  mujeres por Frei".

    Su sobrino Patricio Fernández Chadwick, director espiritual y fundador de The Clinic conoció a Enríquez-Ominami en 1999 durante las primarias entre Ricardo Lagos y Andrés Zaldívar. La época en que se creó la revista. En ese entonces, los dos eran díscolos. Fernández más. Convertido gracias a las feroces portadas de los comienzos del pasquín, en el irreverente de una familia cruzada por gente influyente. Desde Sebastián Piñera pasando por Andrés Chadwick y Viera-Gallo, hasta los Chadwick Pascal una rama emparentada con Salvador Allende. 

    Ahora los papeles han variado un poco. Mientras Enríquez-Ominami embiste muchas veces ciegamente contra todo lo que huela a Concertación, Fernández comparte con los próceres de la coalición. Al menos así ocurrió cuando el año pasado  presentó el libro de Ernesto Ottone y Sergio Muñoz Después de la Quimera, junto a Enrique Correa; y en el lanzamiento  de El futuro comienza hoy, escrito por el ex presidente Ricardo Lagos.

    Por el momento, el fundador de The Clinic se declara "indeciso", como escribió en una columna publicada el 3 de septiembre: "Mal que mal, Marco es uno de los nuestros, más allá de los matices, las desconfianzas y las diferencias (..) si muchos de los que respetaba se soltaban las trenzas y partían por ese lado, se me volvería muy difícil contenerme".

    Marco, "más de lo mismo"

    Entre los simpatizantes de la revista y los referentes alrededor del Bar Liguria está la encarnación del dilema que tiene al progresismo con la cabeza a dos manos. Rafael Gumucio, amigo de Fernández, está con su primo Marco, igual que Pablo Dittborn, presidente de la sociedad que maneja The Clinic. El grupo del "meísmo" al interior de la misma cofradía  lo completan Mauricio Fredes,  hijo de la asesora presidencial  María Angélica Alvarez, y dueño de la Vinoteca.  Junto a él, Marcelo Cicali, dueño del Liguria y amigo de Álvaro Henríquez.

    El único del grupo que hasta el momento dejó clara su posición sobre el candidato descolgado fue Álvaro Díaz. Ex jefe de Rodrigo Salinas en la productora Aplaplac, con quién trabajaron en  la gestación de "31 Minutos", y amigo de Gumucio, desde los tiempos de Plan Z, Díaz afirma que no tiene nada personal contra Enríquez-Ominami. Pero dejó clara su opinión en una columna publicada en The Clinic esta semana. Allí dijo que "sus principales atributos son la labia y los apellidos. Marco es ideal para salir a comer, ser el panelista ocurrente en programas de televisión y encontrárselo en las vacaciones".

    El periodista está conciente de que su columna puede sacar ronchas. "Para mí los candidatos eran Lagos, Insulza o Velasco, como no está ninguno de los tres, estoy con Frei porque creo que lo han hecho bien. Marco no representa el cambio que promete, es más de lo mismo y el llanterío contra la Concertación no me lo compro, porque si él ganara gobernaría con los mismos, hay mucha gente que me cae bien como Pato Navia que está con él y los respeto", explica.

    Navia, el escudero

    El cientista político, que hace un par de semanas presentó El Díscolo, libro de conversaciones con el candidato independiente, tiene una clara visión sobre el juicio contra su amigo, que tiene la facción "progre". "No creo que MEO sea un candidato perfecto. Sus debilidades son evidentes. Pero las debilidades de todos los candidatos también son evidentes.  Yo conozco mucho mejor las debilidades de Pato Fernández que las de Cristián Edwards. Pero no me atrevería a decir que Fernández está menos preparado que Edwards. Algo así me pasó con la columna de Álvaro Díaz. Sentí que juzgaba severamente a MEO porque lo conocía. Pero ese mismo criterio aplicado a Frei dejaría mal parado al candidato de la Concertación".

    ¿La opinión de Álvaro Díaz puede ser interpretada como una defensa a la Concertación y el gobierno, cliente de su productora Aplaplac a través del Ministerio de Transportes y la campaña de Transantiago con los títeres de 31 Minutos? Díaz lo descarta en todos los tonos. "No tiene nada que ver, el ministerio es un cliente más y no creo que me hayan elegido por ser el sobrino del ministro, cosa que no es efectiva, sino porque nuestra propuesta es buena", dice.

    El Mostrador.cl

    Written by Eduardo Aquevedo

    7 noviembre, 2009 at 14:32

    Chile: “El comando de Frei es una bolsa de gatos…”

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    POR PATRICIO FERNÁNDEZ Y PABLO VERGARA • FOTO: ALEJANDRO OLIVARES

    Jorge Navarrete Poblete, alias «Pirincho», estudió en el San Ignacio, pero abandonó la religión. Sin embargo, reza todas las noches con sus hijas porque le reconoce a la fe una riqueza dificil de explicar y de la que no quisiera privar a su descendencia. Más concertacionista que DC, no está nada de optimista respecto del futuro de la coalición. Dice lo que piensa, habla redactado, admira a la generación de políticos que ahorita está llegando a su fin y no se cansa de demandarle a la suya mayor fuerza y decisión para tomar las riendas del poder. Hoy por hoy, más allá de quien gane las elecciones, le preocupa cómo diablos seguirá esta historia.
    ________________

    ¿Cuál es la verdadera pelea dentro de la campaña de Frei?

    -Es una batalla circunscrita estrictamente a los egos personales. En el comando, hay básicamente tres tipos de grupos, completamente anulados y empatados entre sí: aquellos que acompañaron a Frei, incluso en los momentos en que nadie sospechaba que podía ser candidato, que hoy se agrupan en la dirigencia de Océanos Azules; otro a los que tildan de “los aparecidos”, los profesionales de la política, espacio donde están probablemente Halpern, Tironi, etc.; y los representantes de partidos. Y eso se expresa en una pugna de egos, de poderes personales, de influencias, respecto del candidato bastante bochornosas, cuando no obscenas. Varios de ellos están más preocupados de sus intereses que incluso de la suerte del propio candidato en diciembre.

    ¿No hay adentro distintas visiones de lo que la candidatura debiera ser?

    -Probablemente en los márgenes. Pero vestir buena parte de estas peleas a partir de sensibilidades políticas distintas, es absurdo. ¿O alguien cree que en esa negociación maratónica que duró toda la noche entre el comando y representantes del Partido Radical se discutía la Educación Pública o la estatización del agua? No, era una pelea de cupos y de influencia en el comando. Y lo mismo sucede en algún sentido con Girardi cuando hizo un par de pataletas. Esta Concertación ha convivido con esas diferencias ideológicas, que en lo grueso tampoco son extremadamente sustantivas, y por tanto creo que fueron el disfraz o la pantalla para justificar algo que era bastante menos presentable ante la opinión pública.

    ¿Tienes la sensación que ha habido canalladas y deslealtades mayores que en otros procesos electorales de la Concertación?

    -Sin duda. A diferencia de cuando las cosas andan bien, en estas otras condiciones afloran muchas de estas miserias. Y varios que en su inicio, en forma entusiasta, estuvieron por Frei, cuando las cosas se empezaron a mostrar más difíciles, no solamente manifestaron sus diferencias internamente, sino que algunos públicamente. Y otros, incluso, se desembarcaron, como Marcelo Trivelli, que no solo era miembro de la directiva del PDC, sino que en la última junta nacional proclamó a Frei. Y también de un mundo más de izquierda, más progresista, siempre vieron con dudas la postulación de Frei y ahora probablemente tratan de desligar responsabildiad respecto de un escenario que se ve bastante incierto, por no decir pesimista.

    En el PPD han sido particularmente fuertes.

    -Diría que a diferencia del PS que, con la conducción de Camilo Escalona -no muy elegante a ratos y en forma bastante bruta- ha mantenido todavía un nivel de disciplina notable, el PPD es distinto, porque creo que en los hechos no es un partido político como tradicionalmente los conocemos, sino una agrupación de personas que en su minuto no tuvo un espacio para hacer política dentro de la Concertación y que hoy está comandada por dos o tres personas que son finalmente los que deciden.

    Si te dicen «has con la campaña de Frei lo que quieras», ¿qué harías para salvar este cuento?

    -Creo que la principal deficiencia de esta campaña es que no cuenta con una épica y un relato que resulte coherente a los ciudadanos. Michelle Bachelet llegó al poder con una promesa, la de la Protección Social, y con un proyecto emblemático, el de la reforma previsional. La pregunta es cuál es la épica o la promesa de Frei, porque aquí se ha hablado de reforma constitucional, de educación pública, de reforma laboral, de aquellos problemas morales que tienen que ver con la vida moderna, en fin, todas cuestiones muy relevantes, pero sería difícil que alguien pudiera decir “ésta es la promesa de Frei”.

    ¿Cuál te gustaría?

    -Creo que la gran promesa de Frei es mantener una obra y un legado concertacionista cambiando completamente los actores, sobre la base de gobernar con una nueva generación. Eso, en términos no solamente políticos y estratégicos, serviría para mostrar y justificar su candidatura. Porque más allá de todos los logros de esta Concertación, cuando ya se fue presidente el año 1993 resulta difícil explicarle a los ciudadanos por qué las mismas personas podrían hacer algo distinto a lo que ya no hicieron. Eso permitiría demostrar un proyecto que no sólo habla de su pasado, sino que también se proyecta al futuro.

    ¿Entonces, buena parte de los problemas de la candidatura de Frei, es Frei?

    -Buena parte del problema de la candidatura de Frei es que él no logra transmitir esta esperanza, no logra convencer que es posible un quinto gobierno de la Concertación que haga algo cualitativamente distinto a lo que ya se ha hecho; no logra transmitir lo que reflejó primero la campaña de Bachelet y que después fue el resultado de su gobierno.

    De las cartas que tenía la Concertación, ¿cuál te gustaba?

    -Frei fue candidato porque los otros no quisieron, porque no estuvieron dispuestos a someterse a un proceso de primarias. La política no es un juego de méritos personales, sino de voluntad, de hambre, de condiciones, de paciencia. Y Frei es el candidato porque nadie más en esa generación estuvo dispuesto. Y respecto a las cartas de la nueva generación, me hubiera gustado que Claudio Orrego o gente como Germán Quintana o la Carolina Tohá hubieran tenido un poquitito más de hambre. La candidatura de MEO demostró que había bastante más agua en la piscina de la que creímos. Y esta generación política si sigue esperando que le regalen o que le hereden el poder, la verdad es que va a morir en el intento.

    ¿Cuáles son los políticos vivos que admiras?

    -Admiro a Lagos. A Orrego, a Longueira, a la Carola Tohá.

    ¿Y los que más bien representan eso que no te gusta?

    -Girardi, Novoa, Espina.


    ¿DC?

    ¿Tú eres más DC que concertacionista?

    -No, soy más concertacionista que democratacristiano.

    Un concertacionista medio chato, parece.

    -Diría que un concertacionista crítico.

    Si llegara a ganar Piñera, ¿contemplas que la DC termine gobernando con él?

    -No veo a militantes DC gobernando con Piñera como ministros, subsecretarios, cercanos colaboradores. Lo que quizás veo es un conjunto de parlamentarios DC que puedan contribuir en aquellos proyectos razonables, coherentes y consistentes con la obra concertacionista, contribuyendo a articular y a generar amplias mayorías.

    El 13 de diciembre va a haber un terremoto en la Concertación, especialmente si pierde Frei. Y probablemente sea más fuerte en la DC.

    -En la DC hay un grupo importante de militantes y adherentes que se sienten un tanto maltratados de cara a lo que representa MEO. Cuando Marco insiste en nombrar a Frei como “el senador DC”, lo dice en un sentido peyorativo, porque él se ha cruzado con varios militantes DC en varios proyectos, sobre todo en el ámbito valórico. Y creo que lo que Marco no advierte es que en el mundo DC hay un profundo sentimiento reformista, a ratos incluso más progresista y de izquierda de lo que aparece en muchas de las expresiones que él y muchas de las personas que lo acompañan representan públicamente. Y es, además, estratégicamente incorrecto, porque si tiene la aspiración de pasar a segunda vuelta y ser competitivo con Piñera, va a requerir de cada uno de esos votos, incluso de los que ha ninguneado y denostado.

    ¿Crees que la DC es capaz de votar por MEO en segunda vuelta?

    -Yo voy a votar por MEO si llega a segunda vuelta, lo dije hace más de un año. Pertenezco a una cultura política que se crió percibiendo lo peor de la derecha, y creo que buena parte de ese proyecto permanece intacto. No votaría por Piñera ni en segunda, ni en tercera ni en cuarta vuelta. Soy, como Eduardo Engel dijo en su columna de La Tercera, de los que les da miedo que la derecha vuelva al poder después de 20 años, porque creo que han aprendido bastante menos de lo que a ratos parece.

    ¿Te da miedo un posible gobierno de MEO?

    -Más que miedo, me da algo de incertidumbre. Tengo por Marco aprecio personal, no diría que somos amigos, pero le tengo simpatía. Tiene cualidades indispensables para la política de hoy: un gallo directo, rápido, frontal, con sentido del humor. Sin embargo, tengo dudas de su persistencia. Nunca he sabido si estamos en presencia de una personalidad política en potencia o de un personaje.

    ¿Crees que esto pudo haber sido un antojo?

    -Estoy convencido que esto se inició como un antojo y que en la medida en que se fueron consolidando las cifras y se fue viabilizando el proyecto, él y sus más cercanos se convencieron. Mi duda respecto a Marco es su capacidad para sostener esto en el tiempo, para ver cuánto significa más allá de un capricho y si efectivamente esto es un proyecto político en ciernes. Si Marco resultara hipotéticamente elegido presidente, gobernaría probablemente con los mismos que gobiernan hoy. Con una generación distinta, quizá, pero los mismos.

    BOLSA DE GATOS

    Se supone que Frei iba a ser puente de generaciones y uno ve bien poco eso. Y según dicen los rumores, más bien les han puesto la pata encima a los jóvenes que reclutaron.

    -A estas alturas, negar que esa promesa se ha diluido sería una tontera. La razón para eso tiene que ver con tres cosas: es que frente a resultados electorales no muy auspiciosos, lo natural fue volver a las viejas recetas y, además, las nuevas generaciones cometieron el error de tratar de asimilarse a los políticos tradicionales. Y, evidentemente, hay mucha demanda y poca oferta de poder en ese comando. No son pocos los que más allá de los abrazos y sonrisas públicas, se han encargado de torpedear, dificultar y derechamente boicotear la tarea de estos representantes de estas nuevas generaciones en el comando.

    Eso es una bolsa de gatos.

    -Eso es. Una bolsa de gatos, sin duda.

    ¿Por qué no pone Frei un generalísimo? ¿Está medio traumado con esto de los círculos de hierro de antes?

    -Frei siempre tuvo una cualidad: se rodeó de personas de gran competencia y con una clara idea del sentido del poder. Y ahora, probablemente por la misma forma en que se gestó su candidatura, ha tratado de transitar en un equilibrio bien peligroso. Y eso es quedar bien con dios y con el diablo. Ha convivido con grupos que tienen ideas distintas respecto de cómo debe hacerse una campaña. Si hay una cuestión evidente en esta campaña es la ausencia de decisiones. Nadie zanja una discusión, nadie finalmente resuelve. Y por eso es que cuando uno escucha a Frei o a sus asesores más cercanos en el área programática, a uno le da la impresión que las cosas que salen de su boca son más el fruto de una negociación interna que del obvio corolario de un proyecto común.

    ¿Es una catástrofe si pierde Frei la primera vuelta?

    -Voy a hacerte una confesión: mi principal problema no es perder. No me desvela pensar que el 14 de diciembre la Concertación no esté en la segunda vuelta. Lo que más me preocupa a estas alturas es cómo perdemos. Soy de los profundamente orgullosos de lo que se ha hecho en estos 20 años, y me gustaría contárselo a mis hijas con la frente en alto. Y el cómo uno pierde una elección es importante respecto a cómo se interpreta lo que se hizo. Si la Concertación pierde dividida, con recriminaciones, con vergüenza, cabizbajos, va a influir en cómo se interprete la historia. Y más allá del tremendo esfuerzo que ha hecho el gobierno de Bachelet por mejorar ese final, creo que todavía hay mucha gente en la Concertación que no reconoce su militancia y habla de la obra de esta coalición no con mucho orgullo. Y eso me molesta y me pone triste.

    ¿Cómo se explica eso?

    -Porque no entendimos algo obvio: salvo experiencias no muy dignificantes de contar, en el mundo son pocos los casos de coaliciones que hayan estado más de 20 años en el poder. Nos cuesta comprender que esto no era eterno. Y que así como uno se preparó para gobernar y lo hizo bien, también había que prepararse para cerrar el ciclo y reconstruir el próximo. Y buena parte de esa pega no la hemos hecho. No estamos sicológica ni políticamente preparados para perder. Y esa es la razón por la cual uno advierte algo de desesperación, de desazón y desorientación.

    ¿Es MEO el cuervo que le saca los ojos a la Concertación? ¿Tiene también los pecados de la Concertación encima?

    -Sin duda, más allá de todas las cualidades de Marco, y lo decía Carlos Peña el domingo, MEO es también el fruto del hastío y del cansancio de los ciudadanos respecto a muchas prácticas de la coalición, que son completamente deleznables. Marco en algún sentido también es fruto o el niño símbolo del deterioro de la dirigencia concertacionista. El que Marco esté donde está hoy es responsabilidad también de la intolerancia, de la poca flexibilidad y del acabronamiento de buena parte de los cuadros políticos que hoy toman las decisiones. Hay una cuestión que me molesta del discurso de Marco, y es pensar que todos, incluido él, no tenemos pasado. Marco llegó a ser diputado probablemente como muchos de los que él hoy critica, con un fuerte subsidio, que poco tenía que ver con sus méritos personales. Soy escéptico de que la candidatura de MEO represente todo esto nuevo que se pone frente a la opinión pública. Más bien creo que ahí se replican muchas prácticas que son las que él mismo denosta de la coalición que lo vio nacer y que le permitió estar donde está.

    LA DERECHA

    Dijiste que le tenías miedo a lo que la derecha le puede hacer a Chile. Háblame de los miedos a la derecha. Por qué te carga.
    -No le creo a la derecha. Nosotros no hemos sido capaces de denunciar cierto travestismo de la derecha política. Que Piñera conteste en un debate que los bancos abusan y que él propone una suerte de Sernac financiero, cuando se han opuesto sistemáticamente a mayores regulaciones y él hizo su fortuna en este sector, me parece francamente increíble. Que diga de buenas a primeras que su promesa para los próximos cuatro años es crecer en promedio al 6% o generar un millón de empleos, es un carril que los propios economistas de la Alianza en privado reconocen. O que hoy se muestre entusiasta de la protección social, cuando hace menos de un año decían que esa era la razón por la cual Chile no crecía. El debate público ha sido de una laxitud y de una impunidad verbal impresionante.

    Piñera vende en buena medida ser algo así como el menos derechista de la derecha. ¿Te lo compras?

    -Creo que de las cosas que me importan, la derecha de Piñera es mucho peor que la que representa Longueira. Piñera representa esa derecha promiscua en las relaciones políticas y en las económicas; esa derecha algo intolerante, que mira por arriba, que no escucha, pisotea; calculadora, práctica, del proyecto individual y no la del sueño colectivo. Y es una derecha a la que le tengo mucho más miedo que a la de Longueira.

    ¿Y cómo crees que sería un gobierno de Piñera con la UDI?

    -A estas alturas, creo, mucha gente en la UDI se da cuenta de los peligros que significa que Piñera llegue al poder. El éxito de la UDI en los sectores populares, que la llevó a ser el partido más grande de Chile, es lo que está en peligro si Piñera llega al gobierno. Detrás de Piñera no hay un proyecto de país, no hay un sueño que tenga que ver con un cierto ideario de la derecha. Piñera en esto siempre ha sido un travesti. Pudo haber sido perfectamente un DC si el año 90 le hubieran dado el cupo a senador que le negaron. De verdad no creo que Piñera quiera ser Presidente para trabajar por la gente más modesta.

    Para qué entonces.

    -Porque probablemente es lo último que le falta. Ha conquistado buena parte de las cosas que en la vida quiere y el poder político le ha sido esquivo. Y por eso ha persistido y va a seguir perseverando si pierde esta elección. Por poder. Este es el poder que a él le falta y el que le falta a la derecha.

    THE CLINIC.CL

    Written by Eduardo Aquevedo

    7 noviembre, 2009 at 6:00