CIENCIAS SOCIALES HOY – Weblog

Actualidad sobre política, sociología, economia, cultura…

Posts Tagged ‘CEP

Encuesta CEP (Enero, 2013): 54% está decidido a votar por Michelle Bachelet en las presidenciales…

with one comment

radio.uchile.cl
voto_chile

De acuerdo al último sondeo, la ex mandataria encabeza todas las preferencias, tanto en las primarias de la Concertación como en una eventual contienda presidencial. Le sigue Laurence Golborne con un 15 por ciento de voto ya definido, Marco Enríquez Ominami con un 8, Andrés Allamand con un 7, Andrés Velasco y Franco Parisi con un 3 y José Antonio Gómez, Ximena Rincón y Claudio Orrego con un 2.

Una primera mirada al escenario que se configuraría en las primarias presidenciales de las dos principales coaliciones políticas, entregó hoy la encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP).

En esa línea, ante la pregunta ¿Quién cree usted que será el próximo Presidente de Chile?, el 53 por ciento de los encuestados respondió que piensa que será Michelle Bachelet, un 11 por ciento Laurence Golborne y un 3 por ciento Andrés Allamand.

Por otro lado, un 54 por ciento manifestó que está decidido a votar por la ex mandataria y un 15 por ciento por el abanderado de la UDI. En ese ámbito, un 8 indicó tener su sufragio definido en favor de Marco Enríquez -Ominami y un 7 por ciento por Andrés Allamand. Andrés Velasco y Franco Parisi obtuvieron un 3 por ciento. Por su parte, Juan Antonio Gómez, Claudio Orrego y Ximena Rincón lograron un 1 por ciento y Tomás Jocelyn-Holt un cero.

En relación al sondeo de agosto, Bachelet logra un aumento de 8 puntos porcentuales en la intención de voto, Golborne disminuye un punto, mientras que Marco Enríquez Ominami y Andrés Allamand suben 3.

Para la interrogante ¿Quién le gustaría que fuera Presidente de Chile?, un 49 por ciento se inclinó por Michelle Bachelet, un 11 por ciento por Laurence Golborne, un 5 por ciento por Andrés Allamand, un 4 por ciento por Marco Enríquez-Ominami y un 2 por ciento por Andrés Velasco y Franco Parisi.

En esta versión del estudio, se realizaron además distintos escenarios en la contienda electoral. Al enfrentarse los candidatos de la oposición a los de la alianza, resultan vencedores los del oficialismo.  Esto cambia si se miden con Michelle Bachelet, quien se queda con la mayor cantidad de preferencias. Sin embargo, si los principales candidatos fueran Andrés Allamand y Marco Enríquez-Ominami, este último se pone por sobre el ex ministro de Defensa con un 24 por ciento contra un 19.

Primarias

Respecto de los resultados que se darían en las primarias de ambas coaliciones, en el oficialismo, el presidenciable de la UDI Laurence Golborne se impone con un 36 por ciento de los votos, sobre un 18 por ciento que obtendría el abanderado de RN, Andrés Allamand.

En la Concertación, en tanto,  un 67 por ciento marcaría su preferencia por Michelle Bachelet, un 6 por ciento por Andrés Velasco, un 2 por ciento por Ximena Rincón, un 1 por ciento por Claudio Orrego, mientras que Juan Antonio Gómez no logró menciones.

 Participación

A raíz de la alta abstención registrada en los pasados comicios municipales, que alcanzó un 60 por ciento, la encuesta de este mes ahondó en la disponibilidad de los electores para acudir a las urnas.

En este sentido, un 57 por ciento de los encuestados dijo que irá a votar con toda seguridad. Un 20 por ciento dijo que probablemente sí y un 7 por ciento que probablemente no. En tanto, un 11 por ciento aseguró que con toda seguridad no acudiría a votar.

Por otra parte, un 55 por ciento se declaró como poco o nada interesado en estas elecciones y un 44 como muy interesado.

De las personas sondeadas, un 56 por ciento participó en las pasadas muncipales y un 42 por ciento se abstuvo. El mayor porcentaje de abstención se registró en jóvenes entre 18 y 24 años (60 por ciento) y en el sector socioeconómico más bajo (51 por ciento). Ambos tramos corresponden al 16 y al 40 por ciento del padrón electoral respectivamente.

Revise la encuesta completa aquí

Written by Eduardo Aquevedo

4 enero, 2013 at 18:55

Encuesta CEP: Piñera crece sólo 3 puntos (de 24% a 27%) y Bachelet mantiene “aplastante ventaja” (50%)… [Actualizado]

with one comment

Representación y legitimidad: el desplome del poder

En indiscutido mal pie quedan toda la clase política —salvo Bachelet—, luego de la encuesta de ayer. Y aunque todos hablan de recambio y asumen el hastío de los votantes con la política tradicional, la vorágine electoral dejará el rompecabezas para el próximo gobierno. Mientras el establishment pone cara de circunstancia, el elástico sigue estirándose.

 

por 

Entre tanta coyuntura y cruce de declaraciones por el nivel de aprobación del gobierno de Sebastián Piñera y los centímetros que no varió en esta ocasión la carrera presidencial del 2013, fueron eclipsadas las cifras de la encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP) que dejan en evidencia y sin apelación la abismante brecha que impera entre la clase política, las instituciones democráticas y la ciudadanía. Una crisis de representatividad que se instalará como debate y desafío de un futuro gobierno, porque la administración de Sebastián Piñera no tiene sustento para tratar de revertir esta situación ante la negativa en la coalición oficialista de llevar adelante las reformas constitucionales necesarias para modificar el sistema político.

Nadie recuerda una encuesta CEP en que ninguno de los actores políticos registrara un alza en la evaluación positiva. Por el contrario, casi todos —salvo el presidenciable Andrés Velasco que se mantuvo— cayeron en este ítem. Es cierto que la ex Presidenta Michelle Bachelet tiene una alta evaluación positiva (76%) y el “ministro-presidenciable” Laurence Golborne también (62%) ambos cayeron siete y seis puntos respectivamente en los últimos cuatro meses. Dicho desplome lo encabeza el senador PPD, Guido Girardi que cae 9 puntos, seguido por sus pares de la DC, Ignacio Walker y Ricardo Lagos Weber que bajaron 8 puntos e incluso, la dirigente estudiantil Camila Vallejo está en la lista con 5 puntos menos.

Estas cifras son una prueba —según los analistas— del agotamiento de la gente con la clase política en general, del desgaste de la elite, pero son sólo la punta del iceberg. Un 54% califica de regular nuestra democracia, sólo un 17% cree que ésta funciona bien, los niveles de confianza en los partidos políticos está casi en el suelo (6%) y el Congreso no está mucho mejor, ya que en los últimos dos años ha caído del 28% al 10%.

Si la confianza en los sindicatos (18%) es baja, es complejo que los niveles de ésta en instituciones como el gobierno (23%), municipalidades (25%) y el Ministerio Público (15%) no supere un cuarto de los encuestados.

El director del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales, Claudio Fuentes, recalca que esta brecha entre la clase política y la gente comenzó a principios de la década del 2000, tuvo su primer momento de expresión concreta con el movimiento de los pingüinos y que es consecuencia de un conjunto de factores. “El sistema binominal genera una representación deficiente de los intereses ciudadanos; hay un problema constitucional por los vetos que ejercen con los quórums en el Congreso que por veinte años han impedido reformas necesarias y un sistema de partidos, donde prima el criterio de las facciones y el clientelismo, con una elite maneja los partidos”, precisó.

Según Claudio Fuentes, “un próximo Presidente, debería convocar a una comisión plural, que piense la fórmula para una nueva Constitución. La sociedad chilena tiene que pensar reglas del juego que garanticen estabilidad pero también participación”, recalcó. El momento propicio es el inicio de una nueva administración, cuando todo nuevo Mandatario goza de una “luna de miel” política que le da una suerte de mayor piso para impulsar algunos temas.

La lectura que hace Fuentes es coincidente con cifras de la CEP como la del 49% considera que el binominal debería cambiarse o la suerte de caída libre en que están las coaliciones políticas tradicionales. Un 60% no se identifica con ningún conglomerado político, sólo un 18% con la Concertación, un 12% con la Alianza y un 6% con el Juntos Podemos, sin contar que un 58% rechaza como la oposición ha desarrollado su papel y un 49% desaprueba la forma que la Alianza juega su rol político.

Es indiscutido el mal pie en que esta la clase política, aunque no por eso, en ella no existe seria preocupación y ya algunos, no muchos la verdad, prenden las alarmas. El candidato presidencial,Andrés Velasco dijo ayer que es evidente “el desplome del establishment político” y que ello refleja la necesidad de un recambio, porque hay “hastío de los votantes con la política tradicional, y están pidiendo alternativas”

Para el timonel del PS, Osvaldo Andrade, “el prestigio de las instituciones está en un nivel de precariedad” y ante ello no se puede estar tranquilo. “Cuando hay una crisis de las instituciones, de la presidencia y el gobierno, urge un dialogo político entre todos los sectores”, agregó.

El escenario es complejo y si bien no se habla de estar ad portas de un estallido social, hay síntomas preocupantes como el hecho de que las instituciones democráticas son “bypaseadas” para la búsqueda y solución de conflictos. “Eso sucede cuando el Presidente de la República llama por teléfono a un empresario para solucionar un conflicto medioambiental, bypaseando la institucionalidad que existe para resolver esos problemas o que los parlamentarios legislen más reaccionando al ritmo de la coyuntura, dejando de lado el debate político de fondo”, acotó Fuentes.

NUEVAS REGLAS

Con las municipales de octubre se entrará en una vorágine electoral que sólo terminará cuando se elija, a fines del próximo año, al siguiente Presidente y un nuevo Congreso. El punto es que a pesar de algunos cambios “cosméticos” como la inscripción automática y el voto voluntario para “mejorar la participación”, no se augura una avalancha de electores en ninguno de estos comicios: sólo un 50% dice que votará con toda seguridad para elegir alcalde y concejales y un magro 57% afirma con certeza que sufragará en las presidenciales y parlamentaria del 2013.

Considerando que el desgaste es para toda la clase política, el decano de la facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo, Eugenio Guzmán, advierte que “sea cual sea el próximo gobierno, tendrá la tarea de comenzar a restablecer las confianzas ciudadanas en la institucionalidad”

Una idea compartida por Fuentes. “Un próximo Presidente, debería convocar a una comisión plural, que piense la fórmula para una nueva Constitución. La sociedad chilena tiene que pensar reglas del juego que garanticen estabilidad pero también participación”, recalcó.

El momento propicio es el inicio de una nueva administración, cuando todo nuevo Mandatario goza de una “luna de miel” política que le da una suerte de mayor piso para impulsar algunos temas.

Los actuales inquilinos de La Moneda no pueden, dado el rechazo sistemático de uno de sus principales aliados, la UDI, a las reformas constitucionales pendientes, la baja evaluación ciudadana al gobierno y en la recta final de su mandato. En concreto, dijo el académico de la UDP, “Piñera no tiene capacidad para hacerlo, la derecha no quiere cambiar el statu quo, por eso se molestó tanto con la DC e Ignacio Walker que se abrió a la idea de la asamblea constituyente, porque eso implica cambiarlo”.

 

Bachelet mantiene aplastante ventaja y aprobación a Piñera sube levemente

Según el último sondeo del Centro de Estudios Públicos, el Presidente de la República subió de un 24 a 27%, mientras un 52% expresó desaprobar la manera en que está ejerciendo su administración. En tanto, un 18% se identifica con la Concertación, un 12% con la Coalición por el Cambio y un 60% no se identifica con sector político alguno. En cuanto a reformas políticas, un 49% de los consultados se mostró a favor de cambiar el sistema binominal y un 42% cree que la educación debe ser gratuita, a la vez que un 45% cree que debe serlo para los más pobres.
por 
 
La actual directora ejecutiva de ONU Mujeres, Michelle Bachelet, mantuvo una amplia mayoría entre los personajes públicos en miras de la próxima elección presidencial.

Así lo revela la última encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP), donde la ex jefa de Estado registró un 50% de las preferencias ante la pregunta: ¿Quién le gustaría a Ud. que fuera la o el próximo presidente de Chile? Le sigue el actual ministro de Obras Públicas, Laurence Golborne, con un 9 por ciento.

En abril pasado la ex mandataria registró un 51% y el secretario de Estado un 7%. En el tercer lugar de las preferencias se encuentra el líder del PRO, Marco Enríquez-Ominami con un 4%; y en el cuatro lugar aparecen empatados con un 2% el ministro de Defensa, Andrés Allamand, y el economista, Franco Parisi.

Ante la pregunta ¿Quién cree que será el próximo Presidente de Chile?, un 49 por ciento de los consultados dijo que se inclinaba por la ex jefa de Estado, mientras un 8% manifestó su preferencia por el titular del MOP.

En tanto, la gestión del gobierno obtuvo un 27%, es decir, tres puntos más de la gestión anterior (abril). Mientras un 52% desaprueba la manera en que está ejerciendo su administración.

En tanto, ante la interrogante: ¿Quién debiera ser el candidato de la alianza? los resultados fueron los siguientes: Laurence Golborne con un 26%, Andrés Allamand con 7%, Pablo Longueira 2% y Bachelet con 2%. Ante la pregunta ¿Quién debiera ser el candidato de la Concertación?: Bachelet con un 46%, Andrés Velasco con un  2%, José Antonio Gómez con un 1%.

Interrogados por la decisión de votar por… las personas sondeadas dijeron: 46% Michelle Bachelet, 14% Laurence Golborne, 5% Marco Enríquez-Ominami, 4% Andrés Allamand, 3% Ricardo Lagos Weber y cierra la lista con un 1% el economista Franco Parisi.

Un 18% se identifica con la Concertación y un 12% con la Coalición por el Cambio. 60% no se identifica con sector político alguno. La instituciones mejor evaluadas son Carabineros (50%), Fuerzas Armadas (53%), Radios (51%), más abajo la Iglesia Católica (32%), diarios (32%), Televisión (31%), Movimiento Estudiantil (30%) y Gobierno (23%).

El 49% de los consultados se mostró a favor de cambiar el sistema binominal y un 42% cree que la educación debe ser gratuita, mientras un 45% cree que debe serlo para los más pobres. Sólo un 3% dice que no debe ser gratuita.

Las principales preocupaciones para los chilenos son la Delincuencia (50%), Educación (46%) y Salud (42%).

(EL MOSTRADOR.CL)

Pese a intenso despliegue comunicacional Piñera no llega al 30% de aprobación

Los días previos desde Palacio se había insistido en que estaba todo dado para llegar a ese umbral, considerando que en la Adimark de principios de agosto, se había mantenido la tendencia alza marcando un 36 por ciento de aprobación. La confianza del gobierno se basaba en una seguidilla de planificados golpes comunicacionales, como el despliegue de Piñera por los matinales de TV anunciando la baja de la pobreza en la Casen.

 

por 

 

 

Un sabor amargo en la boca. Esa fue la sensación en La Moneda al conocer los resultados de la última encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP) que arrojó un 27% de aprobación a la gestión del Presidente Sebastián Piñera, tres puntos más que en la medición de abril, cierto, justo en el límite del margen de error. Pero así y todo, fue inevitable que las cifras se sintieran en Palacio como un balde de agua fría, cuando comprobaron que no habían logrado superar la meta del 30% que en días previos al sondeo, filtraron, convencidos del éxito de la estrategia comunicacional que se desplegó desde los primeros días de julio, justo cuando se realizaba el trabajo de campo de la muestra.

Mientras el Presidente Piñera —acompañado del ministro de Economía, Pablo Longueira— estaba en el patio de los cañones en una concurrida pauta de entrega de “capital semilla” a un grupo de emprendedores, el grueso de los asesores que asistían al acto estaban atentos a sus celulares esperando conocer las cifras de la CEP, que al gobierno llegaron con sólo diez minutos de anticipación.

Los días previos desde Palacio se había insistido en que estaba todo dado para llegar al umbral del 30% considerando que en la Adimark de principios de Agosto, se había mantenido la tendencia alza marcando un 36 por ciento de aprobación, señal que interpretó como un freno de los resultados a la baja. Precisamente, la confianza del gobierno se basaba en el intenso despliegue comunicacional que se efectuó mientras la CEP estuvo en terreno, desde el 5 de julio al 9 de agosto.

En esas fechas, por destacar las principales actividades, el Presidente Piñera anunció que 650 mil inscritos en Fonasa podrán decidir dónde atenderse, citó a presidentes de la Alianza a desayuno en la Moneda para ver proyecto de salario mínimo, promulga la Ley Antidiscriminación, se dieron a conocer los resultados en varios días consecutivos de la Encuesta Nacional de Caracterización Socioeconómica (Casen) en que anuncia que su gobierno logró bajar la pobreza en un 0,7% y promulga la ley que anticipa el pago del bono Bodas de Oro, junto con la aprobación del salario mínimo en el Congreso.

Dado el esfuerzo, en La Moneda reconocían que las cifras “no fueron buenas, debió ser más alta la aprobación” y desde la Alianza, coinciden en que la cosecha “no estuvo a la altura del feroz despliegue que se hizo, ya que se debió tener un mejor resultado”.

El problema estuvo, reconocieron en el gobierno, en fijarse un umbral del 30% y filtrarlo a los medios, porque con ello se autoimpusieron una meta, que a todas luces no se cumplió. En Palacio afirman que “se pecó de exitismo” y que, a todas luces, ello se debió a que hay una “suerte de microclima” en La Moneda, que claramente no está en sintonía con lo que pasa fuera de las paredes de la sede de Gobierno.

El decano de la facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo, Eugenio Guzmán, precisó que, si bien es efectivo que “hay un cambio de tendencia, pero todavía es leve (…), hay que ver con qué velocidad este cambio se desarrolla y consolida los próximos meses”. En todo caso, reconoció que “la sintonía ambiente decía que se llegaba al 30% y, en ese sentido, efectivamente para el gobierno no fue un buen resultado” esta encuesta.

El académico Damián Trivelli añadió que fue evidente que Piñera “hizo todo lo posible, atrasaron la Casen para que coincidiera con el trabajo de campo de la CEP, hubo un fuerte despliegue de estrategia comunicacional y de recursos, a través de los bonos, se puso todo, pero no lograron subir”.

Ante el evidente autogol del gobierno al no pasar su propia meta, la salida pública fue centrar el acierto en el cambio de tendencia. El ministro Andrés Chadwick —con quien Piñera revisó las cifras de la encuesta en las oficinas de la SEGEGOB— declaró que “la gente empieza a percibir que las cosas pueden estar mejor, eso se está marcando en esta tendencia al alza. Lo importante es medir las tendencias, si me lo preguntan, hubiese deseado subir más, tener una adhesión mayor, pero lo serio es que la tendencia de las últimas encuestas, es que el gobierno va subiendo, la tendencia va hacia arriba, es lo que nos importa”.

 ¿LA PIEDRA DE TOPE?

Efectivamente el rechazo a Piñera disminuyó del 59% en abril a un 52% en la encuesta de ayer, pero la evaluación de los atributos del Presidente Piñera sigue siendo el talón de Aquiles. Un 73% dijo en la CEP que lo considera lejano, un 63% asegura que no le tiene confianza, un 64% que actúa sin destreza y un 68% que lo ha hecho con debilidad.

Por destacar las principales actividades, el Presidente Piñera anunció que 650 mil inscritos en Fonasa podrán decidir dónde atenderse, citó a presidentes de la Alianza a desayuno en la Moneda para ver proyecto de salario mínimo, promulgó la Ley Antidiscriminación, se dieron a conocer los resultados en varios días consecutivos de la Encuesta Nacional de Caracterización Socioeconómica (Casen) en que anuncia que su gobierno logró bajar la pobreza en un 0,7% y promulgó la ley que anticipa el pago del bono Bodas de Oro, junto con la aprobación del salario mínimo en el Congreso.

Desde hace meses que se ha insistido —y finalmente el Presidente acató la estrategia— en un modelo comunicacional que apuntaba a “proteger” la imagen presidencial, evitando que Piñera opinara de todos los temas y concentrando sus apariciones sólo a pautas de anuncios positivos, temas de Estado, de país, como la política internacional o los logros económicos.

Dicho esquema varió con los anuncios de la Casen con que el gobierno aseguró que logró bajar la pobreza, ya que instalaron a Piñera en la primera fila, en circunstancias que desde el mismo día que se conocieron las cifras, fueron públicamente cuestionadas y puestas en tela de juicio por la oposición, en especial por el mundo académico.

Para Guzmán, es evidente que hay “aspectos” del Presidente como “la confianza y la credibilidad que son difíciles de cambiar y ese es un flanco débil para el gobierno”. En ese sentido, subraya que la estrategia de protegerlo “quedó en nada con la Casen que lo volvió a la primera fila”.

Trivelli —quien es el coordinador del reciente estudio de la Universidad Diego Portales “Análisis de las Declaraciones de los Políticos en los noticieros centrales”— el factor de los atributos del Presidente es clave. “En julio Piñera tuvo 92% de menciones positivas en los noticieros, once puntos más que en junio. Las cifras que obtiene en confianza demuestran que da lo mismo lo que diga, la gente tiende a desconfiar, la letra chica ha calado en profundidad”.

El analista y consultor Carlos Correa agregó que “el problema de Piñera es que cuando habla la gente no le cree, su credibilidad es baja, lo que haga estará siempre teñido por ese cartel de desconfianza. Este es un gobierno que los últimos tres meses ha gobernado solamente con cuñas comunicacionales, no gobiernan, no generan acuerdos. La gente no le cree al Presidente y es más fácil construir las confianzas, que recomponer las que se rompieron, como es en este caso”.

POCA NOVEDAD EN EL FRENTE

El escenario presidencial que arrojó la CEP no varió mucho en relación a la muestra de abril, ya que Michelle Bachelet se mantuvo con una aplastante ventaja que alcanzó el 50% entre quienes les gustaría que fuera el próximo Presidente, mientras que su más cercano contrincante, el ministro de Obras Públicas, Laurence Golborne, sólo llegó al 9%, dos puntos más que hace cuatro meses, pero se enmarcan en el margen de error de la muestra. Marco Enríquez Ominani tiene un 4% y el ministro de Defensa, Andrés Allamand, quedó en el 2%, junto con el economista Franco Parisi.

Según Trivelli, queda claro que con miras a la carrera presidencial del 2013, lo mejor que puede hacer Piñera en favor de los candidatos del oficialismo es dar un paso al lado. “Debe dejar en libertad de acción a sus presidenciables, no salir del gobierno porque aún no les conviene, sino que se desempeñen fuera de su alero, es la única posibilidad para que crezcan, que no contamine a los candidatos de la Alianza poniéndose al lado”.

No es el único que piensa eso. El vicepresidente de RN, Manual José Ossandón, aseguró ayer que con los resultados de la CEP quedó claro que “este gobierno hundió a los presidenciables, que juntos suman apenas un 11 por ciento, es un despropósito para un gobierno que tiene un aparataje casi de tres años. Quiero preguntarle a los que andan celebrando estos resultados, debido a que Piñera subió tres puntos, ¿por qué ningún candidato en estas municipales se quiere sacar una foto con el Presidente?”.

Chadwick declaró que “como gobierno oficialmente no nos vamos a pronunciar sobre el mejor método para que Alianza elija su candidato, queremos respetar la institucionalidad de los partidos”. Pero ninguno desconoce en privado en La Moneda que son pocos los que creen que efectivamente se llegará a una primaria entre la UDI y RN para definir el candidato presidencial.

En Palacio consideran que ya que Longueira está prácticamente fuera de competencia —tiene un 65% de rechazo— si la distancia entre Golborne y Allamand llega al margen de los quince puntos, las primarias son un ejercicio que no vale la pena.

Longueira, en pleno patio de La Moneda, en tanto se daban a conocer los resultados de la CEP, respondió categórico: “Para que una primaria tenga credibilidad ante la ciudadanía, tiene que haber candidatos competitivos, de lo contrario no tiene ningún efecto”. Y cuando Longueira lo dice, rara vez no suceden así las cosas.

(EL MOSTRADOR.CL)

Written by Eduardo Aquevedo

22 agosto, 2012 at 22:06

Encuesta CEP (Diciembre, 2011): apoyo a Piñera cae a sólo 23%; rechazo crece a un 62%; desconfianza sube al 69% …

with 6 comments

Histórica caída: Solo un 23% aprueba a Piñera

radio.uchile.cl
piñera

El Presidente cierra 2011 con el índice de popularidad más bajo de los últimos 21 años, luego de sufrir un nuevo descenso en la encuesta CEP. Un 62% de los consultados rechaza su gestión y un 69% no le tiene confianza. Las coaliciones políticas también continúan a la baja. Revise acá todos los detalles del sondeo.

Una nueva caída tuvo la popularidad del Presidente Sebastián Piñera, de acuerdo a la encuesta noviembre-diciembre del Centro de Estudios Públicos (CEP), cuyos resultados fueron entregados este jueves.

El mandatario tiene un 23% de aprobación, tres puntos porcentuales menos que lo obtenido en el sondeo de junio-julio, período  en que ya había registrado el índice más bajo desde el retorno de la democracia.

Mientras, el rechazo subió en esta ocasión desde el 53% al 62%.

En cuanto a los atributos de Piñera, apenas el 17% de las personas lo considera “cercano”. Por el contrario, un 77% lo siente “lejano” y el 69% dice no sentir confianza en él. Además, el 73% opina que el jefe de Estado actúa con debilidad y el 72% piensa que lo hace sin destreza ni habilidad.

En cuanto a la aprobación de las coaliciones políticas, también hay caídas. La Alianza alcanza un 20%, cuatro puntos menos que en la encuesta anterior, mientras la Concertación desciende un punto hasta el 16%.

En tanto, la reprobación al oficialismo se empina en nueve puntos hasta el 55%, así como el rechazo a la Concertación sube ocho puntos, al 54%.

De acuerdo a la encuesta CEP, la figura más relevante de la oposición es Michelle Bachelet, que se mantiene en un 38% de las preferencias. En lugares secundarios quedan Carolina Tohá, Ricardo Lagos Escobar, su hijo Ricardo Lagos Weber, Marco Enríquez-Ominami, Andrés Velasco y Andrés Zaldívar, todos entre uno y dos por ciento. El 18% se inclina por la opción “ninguno” y el 30% no sabe o no contesta.

En tanto, el ministro de Obras Públicas, Laurence Golborne, es la figura más importante del oficialismo, con un 20%, seis puntos menos que en junio-julio. Más atrás aparecen Andrés Allamand (5%), Pablo Longueira (4%), Rodrigo Hinzpeter (3%), Evelyn Matthei (3%) y Joaquín Lavín (2%). En este caso, la opción “ninguno” llega al 22% y el 33% no sabe o no contesta.

Bachelet encabeza figuras políticas

Entre las figuras políticas, Michelle Bachelet es la que obtiene mayor aprobación con un 82%, tres puntos más que en el último sondeo. En segundo lugar está el ministro Laurence Golborne, quien cae cinco puntos hasta el 66%.

En tercer lugar queda el ex ministro Andrés Velasco, con un 47%, y en la cuarta ubicación destaca con un 44% la vicepresidenta de la FECH, Camila Vallejo, quien por primera vez fue incluida entre las opciones.

Luego, también figuran la senadora Soledad Alvear, el ex presidente Ricardo Lagos y Marco Enríquez-Ominami, todos con un 43%. También aparecen los ministros Andrés Allamand y Evelyn Matthei, junto a Carolina Tohá (42%); el ministro Luciano Cruz-Coke (40%), el senador Ricardo Lagos Weber (39%), el ministro Joaquín Lavín (35%), el senador Ignacio Walker (32%), el alcalde Pablo Zalaquett y el ministro Rodrigo Hinzpeter (30%).

Mayoritario rechazo al binominal

Los resultados entregados hoy revelaron también que el 60% de los encuestados considera que el sistema binominal debe cambiarse, un 17% piensa que hay que mantenerlo y el 23% no sabe o no contesta.

Del mismo modo, un 49% de las personas consultadas califica como “regular” el funcionamiento de la democracia y un 29% considera que es “malo o muy malo”. Solo un 16% la evalúa “bien o muy bien”.

En ambos puntos, de acuerdo al CEP, hay una evaluación más crítica de la población con respecto al año 2010.

Educación y marchas

Uno de los temas por los que consultó la encuesta CEP fue educación. En este ámbito, un 52% de las personas opina que las universidades estatales deben ser gratuitas para los alumnos de pocos recursos y un 42% considera que no deberían tener costo para todos los estudiantes. Apenas el 1% cree que no deben ser gratuitas.

En tanto, un 75% cree que se debe hacer cumplir la ley respecto a las universidades con fines de lucro; un 10% opta por modificar la ley y permitir las ganancias; y un 7% prefiere dejar las cosas como están.

Del mismo modo, el 65% expresa que el Gobierno debe autorizar las marchas estudiantiles, contra un 32% que opina lo contrario. En la misma línea, el 62% está de acuerdo con las marchas como forma de protesta.

No obstante, el 61% de los encuestados está en desacuerdo con las tomas de colegios y universidades y el 79% rechaza las marchas en lugares no autorizados.

En el mismo tema, el Gobierno es sindicado como el principal responsable por la ausencia de acuerdos (46%). Más atrás aparecen los estudiantes (22%) y la opción “los dos por igual” (30%).

El detalle de los resultados se puede consultar acá.

CEP: el invierno interminable del Gobierno

avatar
Cristóbal Bellolio

Profesor de la Universidad Adolfo Ibáñez.

Los analistas políticos tienen una teoría: cuando comienza la primavera el ánimo de la ciudadanía cambia para mejor y con ello mejoran las cifras de aprobación a los gobiernos. El caso chileno, según la encuesta CEP conocida ayer, desmiente la tesis. En un verdadero jueves negro para La Moneda, la administración de Sebastián Piñera tocó fondo y exhibió una paupérrima adhesión de 23%, puntos menos de lo que había obtenido en la misma medición de mediados de año.

Según Adimark el gobierno había logrado quebrar la tendencia a la baja –que registró agosto de 2011 como el peor mes- estabilizándose al alza en torno a los 35 puntos de aprobación. La CEP contradice esa versión, generando un desacuerdo evidente que debe tener a los asesores de Palacio buscando desesperadamente una explicación. Cuando los ánimos internos parecían recomponerse, la CEP de noviembre/diciembre es un balde de vidrio molido sobre las expectativas del oficialismo.

Ofrezco dos interpretaciones.

Primero, la idea de consolidar el voto duro ha fracasado como estrategia. La razón es sencilla: durante el 2011 Chile se ha ido alejando progresivamente de los ejes que identifican a la derecha más pura. Ante la pregunta “¿con cuál posición política más se identifica usted?” la respuesta arrojó un 14%, el índice más bajo de este sector a lo largo de 21 años de democracia. Quienes creyeron que endureciendo el discurso recuperaban la base histórica de apoyo no leyeron esta transformación estructural del panorama político chileno. Es probable incluso que el homenaje a Krassnoff (realizado en el corazón del trabajo de campo de la CEP) haya salpicado a una administración que ha hecho poco para distanciarse de sus símbolos del pasado y ha sido negligente en la configuración de una derecha moderna capaz de capturar el centro. Los avances evidentes (postnatal extendido, eliminación 7% jubilados, salario familiar) todavía no han sido capitalizados.

Segundo, que salta a la vista el rechazo a todo tipo de institución que encarne algún tipo de autoridad, verticalidad, jerarquía o tradicionalismo. Cae la confianza en las FF.AA. y Carabineros. Caen los diarios, la televisión y los medios de comunicación. Sigue la caída libre de la Iglesia Católica y ahora también la Evangélica. Caen la municipalidades y obviamente el gobierno central. Caen los Tribunales y el Ministerio Público. Caen incluso los sindicatos. Caen, por supuesto, el Congreso, los Partidos Políticos y la Empresa Privada. Esto no puede ser casualidad. Todas estas instituciones encarnan algún tipo de poder –militar, moral, político, burocrático, social, económico- contra el cual hay motivos para justificar un sentimiento de rebelión. Piñera es la víctima más visible, pero este fenómeno es mucho más complejo y expresa la vigorosidad de un país distinto que crece incómodo al amparo de reglas del juego gravemente deslegitimadas.

En cierto sentido, las dos interpretaciones están relacionadas. Es precisamente la derecha la que auspicia el fortalecimiento de instituciones que históricamente en Chile han reflejado distribuciones muy asimétricas del poder disponible. Su sostén cultural se confunde con el mismo grupo que abusa de sus posiciones de privilegio y se resiste a emparejar la cancha. Por eso se hacen tan atractivos los liderazgos que amenazan el statu quo y parecen correr por fuera de las estructuras tradicionales.

Esta es también la razón por la cual el libreto del gobierno de Piñera debe sufrir alteraciones significativas. Las reformas políticas y tributarias pendientes son una oportunidad, pero también un laberinto. Si Piñera descansa en la centroizquierda para profundizar la democracia y la equidad encontrará fuertes resistencias en la derecha conservadora que hegemoniza su sector. ¿Podrá enfrentarlos con éxito, sabiendo que tampoco recibirá cariño alguno desde la oposición?

El escenario de crisis económica internacional, vaya paradoja, podría servir de respiro. La popularidad de Bachelet es testimonio de que los chilenos premian a los gobiernos que protegen a los grupos más vulnerables frente a las convulsiones del mercado. Por lo mismo el Presidente ha moderado las expectativas respecto del futuro: sabe que los adversarios externos contribuyen a la unidad interna. En cualquier caso, este se está transformando para Piñera y sus colaboradores en un invierno implacable que se resiste a terminar.

EL MOSTRADOR

Chile: debate sobre crisis educacional y perspectivas de la movilización estudiantil…

with 2 comments

Textos de Juan E. García-Huidobro, Mario Waissbluth, Fernando Atria y Gabriel Salazar

Juan Eduardo García-Huidobro y el delicado momento político:

“Los estudiantes tienen mucha más fuerza que antes, pero en base al chantaje no saldrá una solución”

El crispado clima social que se respira en el país y que vio su peack el jueves pasado es analizado por el experto, que ve en la escalada de protestas un tema que va mucho más allá de la educación. Si bien respalda las peticiones de los jóvenes, considera que es tiempo de abrir la puerta al diálogo, y considera acertada la decisión del Gobierno de no presentar una nueva propuesta, ya que asegura que en caso contrario “significaría que no hay Gobierno”.

por Claudia Urquieta Ch., El Mostrador

 

Hace cinco años Juan Eduardo García-Huidobro lideró el Consejo Asesor Presidencial para la Educación constituido por la entonces Presidenta Michelle Bachelet tras el “movimiento pingüino”, que al igual que hoy pedía reformas estructurales al sistema educacional.

En opinión del actual decano de la Facultad de Educación de la Universidad Alberto Hurtado, las movilizaciones que por estos días vuelven a sacar a los jóvenes a las calles reflejan que el tema es “un problema estructural, ya que la demanda del 2006 es la misma. Con más amplitud, ya que esta vez está proyectada hacia la educación superior por el enorme crecimiento que ha tenido en los últimos años a partir del Crédito con Aval del Estado que permite el  ingreso a la  Universidad de mucha gente que antes no podía”.

-¿Qué coincidencias y diferencias ve en las demandas actuales y las del movimiento pingüino de 2006?
-Las demandas de 2006 y las de hoy se centran en dos focos que no se respondieron en la LGE  -que reemplazó a la LOCE- y que tampoco se resuelven satisfactoriamente en las propuestas que el Estado hace ahora. Pese a que hay muchas buenas e interesantes.

El primer foco es la educación pública que hoy adquiere más amplitud porque incluye a las universidades y el 2006 era sólo desmunicipalizar. El segundo foco es el problema del lucro. Esto se ve reforzado porque según la CEP, el 80% de los chilenos rechaza el lucro.

-¿Cuáles son las falencias que ve en las propuestas del Gobierno para responder satisfactoriamente a los estudiantes?
-Ni suprimir el financiamiento compartido ni el lucro están en la propuesta del gobierno. Por lo tanto se defiende la posibilidad de lucrar y se ve como algo bueno, defendiendo como un derecho de los padres el financiamiento compartido, lo que es ridículo, ya que la libertad de enseñanza es mi libertad para elegir la escuela, pero si cobro en esa escuela que elijo lo que hago es limitar el derecho de libertad de enseñanza. Se da una especie de choque entre el derecho a cobrar o pagar y el derecho de la familia a elegir la educación de sus hijos. Si los privados cobran, no puedo elegir. Por ende todo el esfuerzo para entregar subvención, justamente para abrir ese derecho a elegir, se pierde por el financiamiento compartido.

Si bien sí se toca la desmunicipalización, creo que la solución que propone el gobierno no resulta. No tiene piso, no es lo que se pide ni asegura la calidad ni bienes. A un problema de marca que no resulta luego de 30 años es absolutamente insuficiente sólo cambiarle la ropita.

-¿Considera viables las peticiones estudiantiles?
Lo que plantean los estudiantes es fundamentalmente un horizonte normativo hacia donde debiéramos caminar. Luego hay que ver a qué velocidad y por qué camino lo haremos, es más técnico. La primera pregunta es si es para allá donde queremos ir y en eso no hay acuerdo. Empezar a discutir si hay plata o no ahora me parece que no es lo importante, sino ver si esa educación es la que el país quiere. Los estudiantes creen que sí pero el Gobierno entiende que no.

-¿Y usted?
-Yo creo que sí.

Tiempo de negociar

-A su juicio ¿qué explica el alzamiento social que se ha visto estos días y que no incluye sólo a los jóvenes, sino escenas como los cacelorazos que no se escuchaban desde los 80’?
-Es que este es un problema no sólo de la educación  sino más profundo. Es el efecto de otras cosas como el sistema binominal, que nos ha llevado a un sistema político no representativo, rechazado por la ciudadanía, donde la mayoría de los jóvenes no están inscritos. El sistema político, que debiera dar confianza para que las cosas se solucionen, no la da. Los partidos están en caída libre, el Parlamento ídem, pero no podemos esperar una reforma política para solucionar los problemas educacionales. Esa solución política se debe dar, pero en lo inmediato hay que crear imaginativamente una fórmula donde se pueda conversar. Debiéramos inventar alguna solución con un grupo que de confianza para instalar una mesa de diálogo y trabajo. No podemos seguir con este gallito, porque puede haber una escalada de violencia complicadísima.

Si bien sí se toca la desmunicipalización, creo que la solución que propone el gobierno no resulta. No tiene piso, no es lo que se pide ni asegura la calidad ni bienes. A un problema de marca que no resulta luego de 30 años es absolutamente insuficiente sólo cambiarle la ropita.

Pero el 2006 se llegó a esa instancia y finalmente no hubo cambios estructurales…
-Ahí hubo un apuro en la negociación entre el gobierno y la oposición y no se dieron los espacios suficientes para sacar una ley con plena legitimidad. Se habrían tenido que incorporar dos cosas ya maduras: el tema de la educación pública y el lucro con la regulación del sector privado.

Entonces en este minuto entiendo la desconfianza. Por lo tanto no podría ser una comisión asesora. Ya se vio como insuficiente, porque se dieron consejos y opiniones pero al final lo que salió no era lo que la gente estaba pidiendo.

Pero hay que llegar a un entendimiento, hay que negociar y generar un espacio para ello. Los estudiantes están en su derecho de decir en qué puntos no cederán y el gobierno también. Tiene que haber alguien que le ponga cintura a la conversación para llegar a un tercer punto en el que sí nos pongamos de acuerdo.

-Los estudiantes se sienten bastante empoderados y con el sartén por el mango en cuanto al apoyo ciudadano, por lo que quizás el gobierno está en un pie más débil que ellos para negociar….
– Los estudiantes pueden sólo golpear la mesa, pero no tienen instrumentos para gestionar. Es cierto que tienen mucha más fuerza que antes para hablar con el Gobierno, pero en base al chantaje no saldrá una solución educacional. Me parece que no hay otra solución que no sea conversar. Si no inventamos un mecanismo para hablar con argumentos y democráticamente y no sólo con manifestaciones, no avanzamos.

-¿Y cree que la última propuesta del gobierno abre este espacio?
-El Gobierno ya dijo que no habrá una nueva propuesta. Creo que es lo que tiene que hacer. En el fondo tenemos que buscar mecanismos para conversarla. No puede ser que estudiantes se paren en la vereda del frente y no acepten las propuestas y quieren una tercera propuesta para unos días más. Si el Gobierno hace eso caería en las  encuestas al 10%. Significaría que no hay Gobierno.

Porque entiendo que estudiantes digan que están de acuerdo en 11 puntos y quieran conversar 8, y hay dos que rechazan terminantemente. Pero si dicen que rechazan todo es difícil entrar a trabajar así.

-¿Ve factibilidad en realizar un plebiscito, tal como el presidente de la Feuc, Giorgio Jackson y otros sectores han propuesto?
– Podría ser un camino. Pero en este tipo de temas tengo la impresión de que lo mejor es encontrar una mesa de diálogo mediada por algún grupo que tenemos que buscar y que genere las confianzas necesarias.

 

Por Mario Waissbluth, en El Post

Escribo esto con preocupación. Este vejete de 63 años se puso conservador. No quiero volver a los años 70-80, aunque yo la saqué barata, con un modesto exilio de 14 años sin torturas ni muertes en mi familia. No quiero volver a oler el humo de la intolerancia, los apedreos, las molotov y las desconfianzas de las guerras ideológicas.

Lo que hemos visto estos días comienza a oler a ingobernabilidad. Ante la pérdida de credibilidad del gobierno que muestran las encuestas, y la extrema debilidad y desprestigio de las conducciones políticas, florecen las intransigencias de los momios de izquierda y derecha que rememoran los 80 y de jóvenes que, comprensiblemente, actúan como muchos lo hicimos en esas mismas épocas. All the power to the people y que se jodan las instituciones.

Para salir del atolladero, es necesario recordar la historia. Chile fue uno de los teatros de batalla de la guerra fría entre los años 60 y 90. Fuimos peones de Washington y Moscú, daños colaterales en una guerra mundial.  El resultado fue el triunfo de uno de los modelos más neoliberales del planeta. Ni el Tea Party norteamericano, en sus sueños, aspiraría a un país como el que diseñaron nuestros Chicago Boys: bajísima carga tributaria, minimización y subsidiariedad del estado, liberalización de los mercados con casi total desregulación. El que tiene plata que se las arregle, pague la escuela de sus hijos, financie su jubilación y su seguro médico.

Para los pobres, quedó el chorreo que provendría del rápido crecimiento. No estoy hablando de gente perversa, sino con la convicción profunda de que es la mano libre del mercado lo que mejor funciona. El modelo marchó a la perfección, al más puro estilo neoliberal. Alta tasa de crecimiento del PIB y profundización de la desigualdad. El diseño del 73 está vigente el 2011. Lo que estos señores no comprenden es que la indignación no proviene de la cantidad de celulares que tiene la gente, sino de la sensación de inseguridad laboral, el endeudamiento hasta el cogote de los consumidores y universitarios, los engaños de La Polar, la irritación por el clasismo, la inequidad y la segregación social, que en Chile es obscena.

Lo reiteró recientemente Felipe Lamarca. Cito:
“Revienta la teta… y las trenzas del mundo político y corporativo están consternadas. Su propia perplejidad contribuye a alimentar las protestas. A las dirigencias políticas y empresariales les cuesta explicarse que esto ocurra en un país que efectivamente registra enormes progresos en el estrecho período de una generación. No les cuadra que si la economía está creciendo los chilenos estemos insatisfechos.”

Este fenómeno tiene su expresión más sensible en la educación. El tema más ideologizado posible. Me da igual si mi proveedor de agua potable es público o privado, mientras el agua sea barata y no tenga bichos. Pero no me da igual quién educa a mis nietos, puesto que no ha existido ni existirá nunca educación libre de ideologías, incluso en las escuelas públicas. La educación siguió el mismo patrón general del modelo chileno. Así como hemos tenido la tasa de crecimiento promedio más alta de América Latina y una inequidad obscena, tenemos el PISA más alto de América Latina y una segregación obscena, tanto en los resultados académicos como en  la composición social del alumnado en las escuelas y universidades. Apartheid educativo.

Tenemos, educacionalmente hablando, una Citroneta neoliberal diseñada en los 80, y los estudiantes nos sobrepasaron a todos los viejitos y dijeron: no queremos más Citroneta. Queremos un Volvo. Algunos más extremistas prefieren un LADA. El problema es que la secuencia de lo ocurrido -por ausencia de una política educativa clara del gobierno-  ha implicado que los fundamentalismos de izquierda y derecha se han ido tomando la cancha. Leo a Carlos Larraín diciendo que “me encanta el lucro en la educación, mientras más lucro mejor” o “no nos va a doblar la mano una manga de inútiles subversivos”, y veo a muchos estudiantes diciendo que es hora de destruir el sistema desde sus bases. Me dan tiritones.

Por otro lado, me sorprendí cuando leí al Presidente Piñera en un discurso reciente: “Los chilenos ya no toleran los grados excesivos de desigualdad… tenemos que repensar más profundamente cuáles son los objetivos del desarrollo… estamos pensando en un desarrollo integral, que tienen los países de la OCDE, los países de Europa, ese selecto y pequeño grupo de países sabios…” ¡Oh, sorpresa! El Presidente de la Alianza se nos puso socialdemócrata. Me imagino a ciertos UDI y RN partidarios del neoliberalismo recalcitrante rechinando los dientes.

Si la Concertación tuvo dos almas (estatista y socialdemócrata), la Alianza las tiene, y más desgarradas aún (Tea Party y socialdemócrata). De pronto, a algunos les afloran los resabios del autoritarismo y de sacar guanacos y lacrimógenas a la calle, y de reafirmación de la Citroneta educativa y socioeconómica más neoliberal del planeta. Otras voces (minoritarias) en la Alianza aceptan que la teta se está reventando, que se necesitaría una reforma tributaria, y cuestionan algunos de los aspectos más fundamentalistas de la Citroneta educativa ochentera. La Concertación, por su parte, en una confusión total, vacila entre el LADA y el Volvo y goza del sufrimiento del gobierno, sin entender que a estas alturas ya están jugando con fuego.

Así llegamos a la escalada de violencia e intransigencia de hoy. El severo error del gobierno, en el documento de respuesta a los estudiantes, fue dejar que primaran las convicciones del Tea Party y decir que la Citroneta ochentera se mantiene igual, pero repintada y con buenas bujías. Pero no aceptó siquiera poner en discusión los temas que están en el corazón del estudiantado: temas como el financiamiento compartido, la inaceptable y persistente destrucción de la educación pública, y la expansión indiscriminada y desregulada de la educación particular subvencionada. No les resulta posible  entender que la encuesta CEP diga que el 80% de los chilenos no quiere lucro en la educación. De pasada, los claramente insuficientes recursos financieros ofrecidos están cuidadosamente calculados para no tener que incrementar los impuestos, y no para mejorar significativamente la educación.

Esta respuesta estimuló la intransigencia de los grupos más ultras del estudiantado, y su respuesta se hizo, a su vez, más provocadora pero a la vez inaceptable: “Marcharemos por donde se nos plazca hasta que el gobierno nos entregue una propuesta que nos satisfaga. No nos sentaremos a conversar”. Más aun, algunos quieren demoler todo el modelo socioeconómico chileno porque a estos viejos de mierda no les creen nada (y con algo de razón). Para peor, la marcha de los estudiantes fue reprimida con singular alegría. La escalada suma y sigue, crónica de más lacrimógenas anunciadas… para el placer de los nostálgicos de la conflictividad ochentera. Piden plebiscito, pero no saben de qué. Asamblea Constituyente, de quién sabe qué.

Mi postura de viejo conservador que no quiere seguir viendo tanquetas ni molotovs en la calle es simple: partamos por discutir sin precondiciones y a la brevedad la deconstrucción y reconstrucción del sistema educativo, pilar emblemático del modelo socioeconómico de Chile. De ahí en adelante vemos. No soy Piñerista, pero démosle algún crédito de veracidad a su inédito discurso de corte social democrático… que por cierto augura algo de sangre al interior de la Alianza.

Las bases de lo que hay que poner en discusión en educación parecen difíciles, pero no lo son tanto: ¿es legítimo persistir con el lucro en la educación?,  ¿hay maneras de transitar en forma no expropiatoria desde un modelo segregador y con fines de lucro a uno menos segregador y sin fines de lucro, por vías intermedias y graduales? A mi juicio, debemos continuar con un modelo mixto de provisión educativa, que le ofrezca distintas alternativas ideológicas a los padres, pero con una condición no negociable: en cada comuna de Chile debe existir una oferta de educación pública de calidad y gratuita que le ofrezca esa alternativa republicana a los apoderados, cueste lo que cueste.

El problema de la educación pública no es sólo cambiar el “mono institucional” de la educación municipalizada, sino también resolver su desfinanciamiento de arrastre, y tener una carrera docente digna, bien remunerada pero a la vez exigente. Asimismo, se requiere una mejor regulación y transparencia del sistema particular subvencionado, y el rediseño de un modelo de subvenciones que ya no resiste análisis. Por último, se debe discutir la disminución gradual pero inexorable del perverso invento concertacionista del financiamiento compartido, el componente más segregador de todo el modelo.

Todo eso se puede discutir sin cuchillazos. Si estuvimos al borde de la “ceremonia del adiós” durante la crisis MOP Gate, y afloraron los estadistas con soluciones constructivas en medio de una inminente ingobernabilidad, es perfectamente factible que hoy ocurra lo mismo. Mesa de diálogo educativo ahora, ya, sin precondiciones ideológicas por parte de ningún actor. Si han de haber plebiscitos o consultas vinculantes de cualquier naturaleza, deben ser conducidas por el Congreso y por nadie más.

El día que escuchemos al Presidente Piñera y el Ministro Bulnes diciendo: “habrá un esquema de provisión mixta, pero rescataremos la educación pública cuesta lo que cueste, independientemente de los errores del pasado”, cambiará el giro de la situación. Mi otro sueño: que los 180 mil profesores decidan inscribirse y participar de verdad en su Colegio Profesional, no sólo para pagar sus cuotas, sino para transformarlo en la institución gremial más prestigiada de Chile. Una institución que defienda la calidad, castigue conductas inadecuadas de algunos de sus miembros, proponga  alternativas a la discutible evaluación docente, metodologías novedosas de enseñanza y formación de directivos, y de habilitación docente para prestigiar su profesión. Solo entonces habremos dado, en el emblemático mundo de la educación, el primer paso de la transformación pacífica de la sociedad chilena: desde la Citroneta neoliberal al Volvo socialdemocrático que asoma en la mente de algunos integrantes de la Alianza y la Concertación.

El siguiente paso, una vez sacada la educación de la UTI: una discusión con altura de miras sobre la redefinición integral del sistema binominal, así como la democratización  y renovación generacional de los partidos. El estatismo ya murió y el neoliberalismo extremo hará correr sangre por las calles tarde o temprano. No hay escapatoria a un modelo social-democrático en Chile, y a la redefinición integral de las reglas del juego político.

 

in El Post

Por Mario Waissbluth (*)

Tres variantes del capitalismo. En el mundo capitalista existen, en simplista, tres subsistemas: el primero es el “americanista”, del cual algunos exponentes serían Thatcher, The Heritage Foundation y nuestros criollos Chicago Boys. Baja carga tributaria, subsidiariedad del Estado, en aras del crecimiento. Si hay pobres o indigentes (50 millones de norteamericanos), se les chorrean unos pesos para que no reclamen, aunque en realidad, el modelo norteamericano es casi socialista comparado con el chileno.

El segundo es el “social demócrata” tipo Finlandia o Nueva Zelanda, con mucho mayor carga tributaria y protección social. Modelo despreciado por los neoliberales chilensis como la peste, a pesar de contar con niveles de equidad y sistemas educacionales vastamente superiores. A pesar de sus cargas tributarias, muchas empresas noruegas, alemanas o suecas son altamente competitivas con las americanas, y sus ingresos per cápita similares o superando a USA.

El tercero es el “asiático”, como Japón o Corea del Sur, de menor carga tributaria que el segundo, una intervención fuerte del estado en la economía (lo que le causa soponcio a muchos próceres locales), y los abrumadoramente mejores niveles de equidad del mundo. Confucio metió su mano hace 2500 años, y no por casualidad una de sus frases más repetidas es: "En una sociedad donde hay buena educación, no hay distinción de clases". Copiarlos está difícil y la discusión chilena se mueve entre el mundo “americanista” y el “social demócrata”. En todo, incluyendo educación.

La educación en USA. Ojalá hubiera usted tenido la ocasión (y angustia) de ver el documental “Waiting for Superman”. Aplicando principios pasmosamente similares a los chilenos, la otrora famosa educación pública norteamericana viene cayendo en picada los últimos 50 años. Descenso en el test de PISA y otros indicadores, segregación socioeconómica, conflictividad gremial, lo que guste.

Un reciente informe de la Harvard School of Education, “Pathways to Prosperity”,  está auspiciado por Accenture y Kellogg Foundation. Los autores no militan en el mismo partido que Camila Vallejo, y las conclusiones son demoledoras: “El sistema americano que prepara a los jóvenes para llevar vidas productivas y prósperas como adultos está dañado severamente. Si fallamos en resolver agresivamente este desafío se va a erosionar el tejido social de nuestra nación… La matrícula en la educación superior ha estado aumentando progresivamente pero cerca de la mitad de los que ingresan desertan sin un título… Las lecciones de Europa sugieren fuertemente que programas vocacionales de alta calidad proveen excelentes rutas para que muchos jóvenes ingresen a la vida laboral”.

Nuestro “país modelo”, USA, fue pionero al inventar universidades con fines de lucro. Es congruente con su modelo socioeconómico. Transparentemente eso sí. Ninguna de ellas está entre las 100 mejor rankeadas del país, pero… la libertad es libre para vendedor y comprador. Lector neoliberal, no se me confunda. Muchas de las 100 mejores universidades americanas son privadas, pero son auténticamente corporaciones SIN fines de lucro. No distribuyen utilidades a sus fundadores ni a accionistas de inmobiliarias a través de cuchufletas.

Otro reporte, denominado sugerentemente “Subprime opportunity: The Unfulfilled Promise of For-Profit Colleges and Universities”.

No tengo nada en contra del mercado ni el lucro, especialmente en la venta de cepillos de dientes, cemento y automóviles. Pero la estructura de incentivos económicos en educación con fines de lucro, conduce casi inevitablemente a un cierto tipo de universidades o institutos de nula selectividad al ingreso, nula selectividad al egreso, alta deserción como daño colateral, alto gasto en marketing pagado por los alumnos, escasa actividad de construcción académica con visión de largo plazo, y una masa creciente de endeudados y frustrados.

La Polar Universitaria. Todo calza: el modelo socioeconómico chileno-norteamericano, el libertinaje del mercado, las nefastas consecuencias sociales. La analogía en Chile entre el escándalo de La Polar en el retail con el abuso a los 200 o 400 mil jóvenes que marcharon la semana pasada por La Polar Universitaria es feroz: “clientes” desinformados, que en una alta proporción no comprenden lo que leen ni lo que es una tasa de interés. En el retail les regalan una tarjeta de crédito, los inducen a comprar plasmas de $700 mil en 20 cómodas cuotas de $70 mil  y terminan ensartándolos de por vida a través de repactaciones (ni siquiera menciono las unilaterales).

En el caso universitario, además de tarjetas de crédito se regalan Ipads. El 40-50% de los egresados de media no entiende bien lo que lee ni qué es una tasa de interés simple o compuesta, no sabe que existe la acreditación de carreras, desconoce la tasa de deserción de la carrera que “compraron” y se les dice la tremenda verdad a medias de que tendrán un ingreso laboral mayor si compran un cartón con título. De 100 zorzales que caen, aproximadamente 40 va a desertar por razones académicas o económicas. De los 60 que logran el codiciado trofeo, una buena mitad va derecho al desempleo o a un empleo de $300 mil mensuales, con lo cual terminan ensartados con deudas por 20 años. Nuestros aranceles son en promedio superiores a los norteamericanos, y con menos financiamiento público. Luego, moros y cristianos presumen la manoseada frase: “el 70% de los estudiantes que están en la educación superior tienen padres que no asistieron a la universidad”. Por favor, digan la verdad, nada más que la verdad, pero TODA la verdad: el porcentaje de esas familias que van a salir golpeadas y/o con hijos que siguen sin entender lo que leen.

La Polar: llegar y llevar.

(*) Mario Waissbluth es presidente de la Fundación Educación 2020

 

Una propuesta para una educación chilena menos segregada

Por : Fernando Atria ,Publicado: 05.08.2011 en CIPER-Chile

Fotografía de Claudio Olivares

 

Tras analizar 10 lugares comunes falsos de la educación chilena, el profesor Fernando Atria culmina sus reflexiones con una propuesta que aborda un problema central: la segregación. Esto es, la existencia de escuelas para privilegiados y para pobres, y de un sistema que luego hace competir a los egresados de ambos establecimientos y afirma que esa competencia es meritocrática y justa. En su propuesta destaca varios aspectos interesantes: que los padres de verdad elijan el establecimiento al que irán sus hijos, impidiéndoles a los colegios seleccionar por dinero o desempeño, y que la educación la pague el Estado con un monto igual para todos los niños, sean éstos de clase media, pobres o ricos. Al poner el acento en la segregación, que no aparece como un problema en las propuestas del gobierno, Atria elabora una reflexión profunda sobre cómo hacer un sistema más libre para las familias y menos abusivo con los chicos que han nacido en la pobreza.

1

El título de esta serie anunciaba que ella terminaría con una propuesta para hacer verdaderos los lugares comunes que se han analizado en estos días. Es importante entender cuál es el sentido de esta propuesta.

No se trata, desde luego, de imaginarse desde cero un sistema educacional alternativo y ofrecerlo aquí “llave en mano”, por así decirlo, de modo que sólo faltara enviar al Congreso el proyecto de ley respectivo. De hecho, en términos de “factibilidad política” tiendo a pensar que algo como lo que se dirá aquí y que ya se ha insinuado en las entregas anteriores de esta serie, es punto menos que imposible (aunque lo que es políticamente factible puede cambiar como consecuencia de la acción política, por lo que nuestros juicios actuales de posibilidad nunca pueden darse por definitivos).

El sentido de la “propuesta”, entonces, es hacer el ejercicio de mirar con cierta distancia lo que existe, lo que nos parece tan natural como el aire que respiramos, para ver que no es natural y que en principio podría ser distinto. Habiendo hecho este esfuerzo de mirar con distancia lo que acostumbramos dar por sentado, podremos ver de mejor manera lo falsas que son las promesas en las que el sistema educacional chileno descansa.

Porque el sentido de esta serie nunca fue el de identificar “mitos”, lo que constituye el deporte preferido de los que se presentan como “expertos” en educación. La razón por la que lo que esta serie ha intentado hacer no es “derribar mitos” es que los mitos son creencias enteramente falsas. Los lugares comunes que han sido considerados (o al menos algunos de ellos) no son en este sentido “mitos”. Son falsos, pero no enteramente falsos.

Son falsos porque invierten las cosas: presentan como fundado en la libertad de elegir a un sistema que niega libertad de elegir; como estructurado por un principio “progresista” de beneficio del pobre lo que es un sistema estructurado por un principio aristocrático de beneficio para el rico, etc. Pero precisamente porque lo que hacen estos lugares comunes es invertir las cosas, lo que hay que hacer es darlos vuelta de nuevo. Eso es lo que se intentará hacer aquí: invertir la inversión.

2

El problema central del sistema educacional es su segregación de clase, lo que se produce por dos razones: en primer lugar, porque cada establecimiento puede cobrar una cantidad de dinero como condición de acceso. Esto implica que cada establecimiento deberá adecuar su oferta educativa a un “target” específico, el de las personas que pueden pagar esa cantidad de dinero. Los que tengan más dinero irán a un establecimiento que cobre más y los que tengan menos irán a otro que cobre menos. Lo primero entonces es proscribir el gasto privado en educación.

Pero la segregación puede introducirse de otros modos. Está también la selección de los alumnos de acuerdo a su rendimiento. Es sabido que, en términos agregados (no en términos individuales), prácticamente cualquier criterio de desempeño o logro está estrechamente correlacionado con la clase social. Basta mirar los resultados de cualquier medición para ver que hay una correlación estrecha entre cuna y desempeño (por supuesto existen las excepciones, pero eso no prueba nada políticamente relevante). Por consiguiente un sistema en el que los establecimientos pudieran seleccionar estudiantes tendería a producir la misma segregación que un sistema en el que los establecimientos pudieran cobrar lo que quisieran, pues eso también les permitiría adecuar su oferta a un “target” determinado, esta vez no por referencia a un precio de mercado, sino por referencia a un “proyecto educativo” determinado. Por consiguiente los establecimientos no deben poder seleccionar estudiantes. Pueden tener el “proyecto educativo” que deseen, desde luego, para así asegurar diversidad, pero la libertad políticamente fundamental es la de los padres de elegir, no la de los establecimientos de seleccionar.

¿Cómo podría organizarse un sistema educacional para que la promesa de que los padres pueden elegir, se haga efectiva? Si los establecimientos no pueden seleccionar, nos encontramos con un problema práctico. Pensemos en un colegio con fama de que posee muy buena educación. Es evidente que la cantidad de alumnos que querrán entrar ahí será mayor que el cupo. Hoy los colegios que tienen ese dilema lo resuelven a través del precio, del rendimiento académico o con la selección de las “mejores” familias. Mejores de acuerdo a lo que ellos crean que es “mejor” lo que puede por ejemplo ser que sean familias “bien constituidas”, cuyos padres sean profesionales, que estén dispuestos a involucrarse en la educación de sus hijos (es decir, que tengan un régimen laboral que les deje tiempo para eso), etc. Serán ellos los que asistirán al “buen” establecimiento, y los que no satisfagan esas condiciones deberán asistir al “mal” establecimiento. Pero es obvio que eso implicará que el mejor establecimiento se hará aún mejor, y el peor será todavía peor. El problema se agudiza y el sistema le da al que tiene y le niega al que no tiene.

Una solución alternativa a esa selección que hacen los colegios es un sorteo, como ocurre en algunos países desarrollados. Si hay 100 cupos y 200 postulantes, una tómbola distribuirá los recursos limitados sin fijarse en el apellido ni en el dinero de los postulantes. Un niño puede quedar afuera de un buen colegio por su “mala suerte”. Pero hoy queda afuera por el dinero de su familia o porque esta no cumple los requisitos que fija el colegio.

¿Y qué pasa con los privilegiados que quedan en un mal colegio, debido a su “mala suerte”? Los que tengan poder e influencia no se conformarán con esa situación y usarán ese poder e influencia para mejorar ese establecimiento. Esta historia puede terminar con un establecimiento de buena calidad y otro de mala calidad convergiendo, y no con uno de ellos hundiéndose en un espiral de marginalidad y baja calidad y el otro floreciendo.

Entre la selección por dinero y mérito y la selección a través de un sorteo, resulta evidente cuál es mejor método desde una óptica imparcial. Para verlo, basta que el lector se pregunte a sí mismo: si no supiera si mi hijo estará o no dentro del grupo de los que pueden pagar o satisfacer las exigencias del establecimiento o del otro grupo, ¿cuál de los dos modos de selección preferiría que se me aplicara?

3

Un sistema que estuviera estructurado de este modo, y sobre la base de este principio, sería un sistema en el que la libertad de elegir sería igual para todos, cosa que promete, sin cumplir, el actual modelo (ver lugar común N°1). El único límite de esta libertad sería que esa libertad esté disponible para todos.

Por ello es una condición imprescindible que la educación de todos sería financiada con cargo a rentas generales de la nación, lo que como hemos visto no tiene porqué ser regresivo si los ricos pagan desproporcionadamente impuestos (ver lugar común N° 2). Para comprenderlo mejor imaginemos que, tras el sorteo, al colegio prestigioso de nuestro ejemplo logró entrar un grupo socialmente variado en el que se encuentran hijos de gerentes, hijos de secretarias de gerencia e hijos de juniors de gerencia. Cada familia ha postulado a ese colegio porque estima que el proyecto educativo es el mejor disponible. Ninguno ha sido rechazado por el colegio. Solo ha pasado que como hay cupos limitados, ha sido materialmente necesario sortear los espacios ¿Cómo pagan ellos su colegiatura? Bueno, para impedir que el dinero de las familias actúe en la educación prolongando el privilegio de los más afortunados, todo el gasto debería ser estatal y equitativo. Imaginemos por ejemplo un “voucher”, que con tanto entusiasmo defienden los neoliberales. Imaginemos que la educación en Chile sólo se pudiera pagar a través de ese voucher. Es decir el hijo del empresario y el hijo del obrero contarían con un voucher del mismo monto para pagar la educación. Los colegios no podrían recibir otro aporte más que ese. Si hoy el Estado dispone de una subvención de 45 mil pesos, pues ese será el monto para educar a cada niño chileno.

¿Sería este un sistema en el que las personas no pueden usar sus recursos para mejorar la educación de sus hijos? Aquí hay que hacer la distinción introducida en el lugar común N°10, entre usar esos recursos fuera del sistema educacional y usarlos a través del sistema. En cuanto a lo primero, no hay restricción, ni podría haberla, pues los padres harán siempre lo mejor para sus hijos y prohibirles que les compren libros o que los lleven de viaje o al teatro, sería no entender lo que es la familia. En cuanto a lo segundo, podrían usar sus recursos pero solo de modos que beneficiarían a todos. Si el valor del voucher fuera insuficiente no podría complementarlo (eso beneficiaría sólo a su hijo), tendría que presionar para que se aumentar (lo que beneficia a todos).

No se quede el lector en los mecanismos concretos descritos sino en la idea que los anima. Un sistema educacional organizado de ese modo se transforma en un momento de comunidad, en el cual todos concurrimos como ciudadanos iguales. Hoy “Chile” es el nombre para dos países: uno de escuelas, consultorios y hospitales y otros de colegios, consultas y clínicas. Sólo cuando “la Roja” sale a la cancha podemos mirarnos unos a otros y reconocernos como vinculados por un interés común. Es enteramente insensato pensar que esto es algo que resultará beneficioso para todos: una sociedad de individuos aislados, cada uno de los cuales no ha tenido experiencia en socialización con otros distintos de él, cada día más desconfiados, cada día más asustados unos y más convencidos los otros de que los han hecho correr una carrera en condiciones de grosera desventaja. Es insensato pensar que un sistema educacional cada día más finamente segregado producirá algo distinto a cinismo, clasismo, racismo y un largo y ominoso etc.

Los establecimientos no deberían poder seleccionar, precisamente porque los niños, por sus capacidades de niños, por su voluntad de niños, no se merecen lo que reciben. Son radicalmente inocentes. No se trata de que los niños hayan de aprender que lo que hacen no tiene consecuencias, sino precisamente al contrario: para que puedan aprenderlo, es necesario que puedan sufrir las consecuencias de decisiones tomadas antes de que tengan las condiciones para decidir bien, lo que implica que esas consecuencias no pueden ser graves. Es inhumano un sistema estructurado sobre la base de premios o castigos a decisiones tomadas por individuos a quienes la ley misma no considera capaces de administrar su patrimonio. Decir que la educación es un derecho es precisamente decir que uno debe recibirla con independencia de que haya hecho algo para “merecerla”. El sistema propuesto trata a la educación como un derecho, a diferencia de lo que ocurre con el sistema chileno.

Si el sistema educacional tiende a la integración, como lo haría bajo las medidas propuestas, entonces podría decirse que el resultado diferenciado de los establecimientos muestra algo acerca de esos establecimientos y no acerca de los estudiantes que recibe y las condiciones bajo las cuales ha de funcionar, y que debe oponerse un “foco en el aula” (véase el lugar común N°8). Como está visto, el problema con estas ideas no es que ellas sean falsas en sus propios términos, sino que en las condiciones del sistema educacional actual ellas cumplen la función de ocultar detrás de un discurso de incompetencia local lo que no es sino una consecuencia de la segregación generalizada.

¿Qué hay de los profesores de desempeño deficiente (mencionado en el lugar común N°9)? Como hemos visto, no es aceptable que un establecimiento se limite a despedir a un profesor por su desempeño insuficiente. Eso no es sino una manera de perjudicar a otro establecimiento, el que contratará a ese profesor. Pero tampoco es razonable entender que un profesor no puede tener desempeño deficiente. Lo que debemos decir desde una óptica imparcial es que si su desempeño es verdaderamente insuficiente la consecuencia no puede ser que se le excluya de un establecimiento en particular, sino del sistema educacional completo: si no tiene un desempeño apto para desempeñarse en un establecimiento, no puede desempeñarse en ninguno. Es claro que esta decisión no puede quedar entregada unilateralmente a un director de establecimiento. Lo que es necesario es crear, quizás aprovechando lo que se ha construido sobre evaluación docente, un mecanismo de descalificación y recalificación profesional en el cual el informe del director despectivo ha de ser un insumo valioso, pero no decisivo.

4

El sistema propuesto no exige acabar con la educación privada, porque es plenamente compatible con ella (ver lugar común N°10). Este es un punto central. El neoliberal que reclama que iniciativas privadas pueden cumplir funciones públicas tiene toda la razón. Lo que debe rechazarse es la pretensión adicional del neoliberal: que lo han de hacer sujetos al régimen de los privados. En el caso de los establecimientos educacionales, que los privados operen conforme al régimen de los privados implica que ellos pueden decidir a quién proveer del servicio educacional y a quién no, qué condiciones imponer como requisito para hacerlo y cuándo no exigirlas. Esto es lo que introduce en el sistema una tendencia inevitable a la segregación. Si los privados han de cumplir funciones públicas, deben hacerlo sometidos al régimen del Estado. El Estado no puede poner condiciones a los ciudadanos para recibir educación, porque la educación es un derecho del individuo, no del Estado (los “liceos de excelencia” son, por eso, una forma subrepticia de privatización de la educación pública).

El sistema propuesto maximiza la libertad, porque reconoce libertad igual para todos. No hay conflicto entre libertad e igualdad. La igualdad no es sino el régimen de la libertad, porque lo que es políticamente fundamental es la libertad de todos, no la de los privilegiados. Y la libertad ha de ser para todos porque el Estado no puede hacer distinciones, debe dar al interés de cada uno por ser libre el mismo peso. La cuestión, entonces, no es entre quienes creen que la libertad es importante, que defienden el sistema actual, y los que creen que la libertad no es importante, y están dispuesta a “sacrificarla” por lograr igualdad. Es entre quienes creen que la libertad es importante para los ricos y los que creen que la libertad es importante para todos; los que, en otras palabras, disfrazan bajo la retórica de la libertad su defensa del interés de los privilegiados (o, por supuesto, han sido engañados por esa retórica) y los que creen en el valor genuino de la libertad.

 

Gabriel Salazar: La cultura de resistencia más o menos violenta está en nuestra memoria

Radio ADN Hoy| 08/08/2011

 

El historiador Gabriel Salazar analizó en ADN Hoy las características del movimiento estudiantil, señalando que "sería absolutamente ingenuo" esperar que estén libres de episodios violentos, y aseguró que todo apunta a que la ciudadanía va adquiriendo mayor poder para plantear nuevos modelos de funcionamiento en sociedad.

"Fueron 17 años de dictadura, y quienes lucharon más directamente, quienes resistieron más activamente contra la dictadura fueron jóvenes, sobre todo en las poblaciones. De ahí se desarrolló una cultura de resistencia más o menos violenta, de ahí vienen las prácticas de los encapuchados, las bombas molotov, etcétera. Es una cultura adquirida que está en la memoria", explicó el académico, añadiendo que "sería absolutamente ingenuo pensar que, después de casi veinte años de dictadura, en que se aprendió a luchar en las calles, se olviden esas prácticas".

Salazar indicó que los hechos de violencia que se registran en gran parte de las manifestaciones, si bien no son elementos dominantes, están inevitablemente presentes. "Eso no significa que todo el movimiento, en su objetivo político, apunte solamente a la destrucción, al saqueo o a la violencia", aclaró.

El docente de la Universidad de Chile detalló que los movimientos de las décadas del 50 y 60 "apuntaron no a destruir los modelos de producción, sino más bien a mantenerlo o, en el mejor de los casos, a administrarlo por sí mismo. En cambio, un régimen como éste, centrado en el consumismo, en la importación de mercadería, en el lucro comercial y no en la producción… el que está en el mall o en la multitienda, ¿qué puede hacer el movimiento popular si ya no hay fábricas ni industrias? Saqueo. Este modelo invita al saqueo porque no da otra alternativa (…) el saqueo va a seguir siendo presente en toda sociedad que es solamente comercial", aseguró en ADN Radio Chile.

El académico concluyó que "se ha adquirido una cultura autogestionaria y autónoma en las bases de la clase popular", lo que a su juicio va a "continuar en una dirección que cada vez va a ser más política, pero no en el sentido de negociar solamente, de sentarse en una mesa como le gusta a los políticos, sino de imponer un nuevo modelo. La cosa camina derechito a desarrollar el poder constituyente, y eso no se va a poder parar".

Chile: movilización estudiantil y represión general…

leave a comment »

Un día de furia en Santiago de Chile

BBC, Rodrigo Bustamante

Viernes, 5 de agosto de 2011

Una de las jornadas más violentas desde el retorno a la democracia en 1990 es la que se vivió este jueves en Santiago de Chile, donde dos manifestaciones de los estudiantes que piden mejoras en el sistema educacional, que no estaban autorizadas, fueron impedidas con un gran despliegue policial.

Manifestaciones de estudiantes en Chile

El gobierno de Sebastián Piñera no autorizó las manifestaciones por considerar que se altera el orden público.

La Plaza Italia es el sector céntrico donde los chilenos se reúnen para festejar los grandes hitos deportivos o políticos y los estudiantes secundarios, universitarios y profesores definieron ese punto para iniciar dos marchas por la Alameda rumbo al palacio de La Moneda.

Sin embargo, el gobierno de Sebastián Piñera no autorizó estas manifestaciones por considerar que se alteraba el orden público al ocupar la principal avenida de Santiago, además de explicar que el permiso no fue oficialmente solicitado.

Y para algunos, esa actitud oficial habría fomentado la participación de un grupo estudiantil que lleva 83 días movilizado, y que decidió expresarse de todas formas tratando de reunirse en las inmediaciones de la Plaza Italia.

Un gran operativo policial los fue dispersando desde antes que intentaran empezar a marchar, generándose incidentes que se extendieron durante toda el día, y se intensificaron al caer la noche.

clicLea: El malestar de los chilenos

"Error gubernamental"

La decisión de cercar algunos sectores de Santiago con un fuerte contingente policial, que llevó a la dirigenta universitaria Camila Vallejo a hablar de una ciudad en "estado de sitio", fue considerada como una estrategia equivocada por el psicólogo social Sergio González.

"Es un error del gobierno, que ha apelado al principio de autoridad y a no permitir la manifestación de los ciudadanos, pero eso significa un retroceso porque al final la imagen internacional y nacional del control o el principio de la autoridad queda totalmente en cuestión", le dijo González a BBC Mundo.

Manifestaciones de estudiantes en Chile

La actividad en el centro de Santiago permaneció prácticamente detenida durante los enfrentamientos matutinos.

Similar fue la visión del politólogo de la Universidad Central Marco Moreno, quien cree que se cometió "un error estratégico" con la prohibicion ya que tensó las cosas con los estudiantes que debian responder a la propuesta de 21 puntos que les entregó el Ministerio de Educación días atrás y precipitó los acontecimientos.

Los estudiantes secundarios y superiores oficializaron su rechazo al ofrecimiento gubernamental argumentando que no hubo respuesta a los cambios profundos que piden, como una reforma del sistema educacional y prohibir que universidades privadas lucren con su labor.

Pero además pusieron un plazo de seis días para obtener una nueva propuesta que "se haga cargo del fervor social", lo que marca un punto importante según Sergio González.

"Es el mundo al revés porque los estudiantes han llamado a la reflexión al gobierno y le han dado seis días como plazo para poder cambiar su opinión, lo que significa que el Estado se ve cuestionado", sostuvo.

La figura del presidente

La decisión de prohibir la realización de las marchas llegó el mismo día en que se daba a conocer la encuesta semestral del Centro de Estudios Públicos (CEP) -la más importante del país- que arrojó que el presidente Sebastián Piñera obtuvo un 26% de aprobación y un 53% de rechazo.

Manifestaciones de estudiantes en Chile

La jornada de enfrentamientos hizo que los datos de popularidad de Piñera pasaran casi desapercibidos.

Se trata del peor nivel de aprobación de un mandatario desde 1990, resultado que según el analista Marco Moreno responde en cierta parte a que "hay una idea instalada de que el gobierno no está enfrentando de manera adecuada el conflicto estudiantil".

"Hay un desacierto serio en términos de la manera en que se enfrentan los problemas, y esa es la sensación que se ha ido instalando entre los ciudadanos", declaró a BBC Mundo, para aventurar una explicación a la determinación de sacar a la policía a las calles e impedir las manifestaciones.

"El gobierno necesita reforzar el grupo más duro de adhesión, que son los sectores de derecha que están muy disconformes con la manera en que se están manejando las acciones, por lo tanto tenía que dar muestras de que tenía el control de la situación y de allí la mano dura que hemos visto hoy día con los estudiantes", sostuvo.

Una de las últimas cifras entregadas por la policía habla de 552 detenidos a nivel nacional, tras una jornada que en la capital chilena se caracterizó por el levantamiento de barricadas en diversos sectores y por el uso intensivo de gases lacrimógenos por parte de los carabineros.

La actividad en el centro de Santiago se vio prácticamente detenida durante gran parte del día, y el ministro portavoz de La Moneda, Andrés Chadwick, enfatizó que lo que pasó el jueves "es culpa de quienes quieren quebrantar el orden público y quieren quebrantar las normas que rigen para todos los chilenos y chilenas".

Encuesta CEP (Julio 2011): Piñera alcanza sólo 26% de apoyo y 53% de rechazo…

with 3 comments

Encuestas CEP Y ADIMARK mes de Julio

Encuesta CEP lo sitúa con sólo el 26% de apoyo

De mal en peor: movimientos sociales hacen caer a Piñera estrepitosamente en aprobación ciudadana

El resultado del sondeo enciende las alarmas en el oficialismo, considerando que hay un sector de la derecha tradicional que tampoco está conforme con el desempeño de la actual administración. El estudio, sin embargo, no registró el impacto en la opinión pública del cambio de gabinete. [Actualizada]

por Claudia Rivas Arenas, El Mostrador
,

 

Hasta un 26% cayó la aprobación del Presidente de la República Sebastián Piñera según la última encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP), convirtiéndose en la más baja de la historia de los sondeos realizadas por la entidad. Paralelamente, la desaprobación a la forma cómo está conduciendo el gobierno llegó al 53 por ciento.

De este modo, el jefe de Estado cayó 18 puntos respecto de la medición anterior de noviembre-diciembre de 2010. Hasta ahora el piso pertenecía al ex presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle, quien tras la crisis asiática llegó a marcar 28% de aprobación en mayo de 1999.

Las cifras entregadas este jueves por el CEP no hacen más que ratificar los resultados que con anterioridad han mostrado otras encuestas, como la Adimark, y que sancionan con dureza la forma cómo se ha manejado la actual administración desde el mandatario hasta los ministros en un escenario de permanente conflicto y movilizaciones.

En este sentido, las coaliciones oficialista y opositora no resultan mejor paradas que el gobierno, por cuanto la Concertación alcanza sólo el 17% de respaldo por la forma en que está ejerciendo su labor, cayendo desde el 24% que recibió en la encuesta anterior. Lo propio ocurre con la Coalición por el Cambio, que empata con sus adversarios políticos en desaprobación y baja estrepitosamente su aprobación desde el 41 al 24%.

Tal como lo indica el estudio, la opinión pública tampoco está conforme con la forma cómo el gobierno está manejando la economía. Ello, porque el 53% la desaprueba, mientras que sólo el 25% le entrega su respaldo al manejo de la administración Piñera.

Caída en atributos

Respecto de sus cualidades, el jefe de Estado también fuertemente, no sólo en aquellas más débiles que siempre le han sido más esquivas, sino también las que durante mucho tiempo se destacaron como sus principales fortalezas. Es así como ante la pregunta “con relación a las presiones de instituciones, grupos y personas, “¿cree usted que el gobierno de Sebastián Piñera, ha actuado con firmeza o debilidad?”, los consultados se inclinan en 25% por que lo ha hecho con firmeza, y un elevado 64% a que ha actuado con debilidad.

En la misma línea, y siguiendo con la misma pregunta de base, consultados acerca de la destreza y habilidad o falta de ella con que ha actuado el mandatario, el 26 por ciento decreta que ha actuado con destreza y habilidad, mientras que el 62% restante, que lo ha hecho sin destreza y habilidad. Ante la pregunta sobre si el mandatario da confianza o no, el 31% estima que sí, y el 61% que no. Asimismo, el 21% de los encuestados lo considera cercano, el 70% lo ve lejano.

los factores educación e Hidroaysén

Frente a la consulta de cómo lo ha hecho el gobierno en distintas materias, donde se han producido las más fuertes alzas de insatisfacción es en educación, donde cayó de 32% en la última medición a 10% la cifra de quienes estiman que el gobierno lo ha hecho bien o muy bien. Por el contrario, el número de quienes creen que lo ha hecho mal o muy mal se disparó a 58%.

Al mismo tiempo, el 51% estima que el gobierno lo ha hecho “mal o muy mal” en su manejo del conflicto por la aprobación de Hidroaysén; el 48% que lo ha hecho mal o muy mal en el manejo de la delincuencia; el 47% estima lo propio en materia de reconstrucción, y el 57% que lo ha hecho “mal o muy mal” en pobreza.

Los mejor evaluados

En esta encuesta CEP la ex presidenta Michelle Bachelet tiene el mérito de ser la mejor evaluada entre los personajes políticos, con el 79 por ciento de evaluación positiva y sólo 8,0 de negativa. Le sigue el ministro de Obras Públicas, Laurence Golborne, con 71% de positiva y 7,0% de negativa.

En tercer lugar aparece con 46% la senadora DC Soledad Alevear, quien obtiene el tercer lugar. Le siguen Carolina Tohá, Andrés Velasco, Ricardo Lagos Escobar, Evelyn Matthei, Joaquín Lavín, Marco Enríquez-Ominami, Ricardo Lagos Weber, Ena von Baer, Rodrigo Hinzpeter, y en el 13º lugar aparece el Presidente Sebastián Piñera con 34% de evaluación positiva y 35% de negativa.

Por ultimo, las figuras más importantes de la Concertación según el estudio son la ex presidenta Michelle Bachelet, con 38%, seguida de lejos por Ricardo Lagos Escobar y Ricardo Lagos Weber (con 3,0% cada uno) y Carolina Tohá y Marco Enríquez Ominami con (2,0% cada uno).

En el oficialismo, en tanto, la figura más importante, exceptuando al Presidente Piñera, es Golborne (26%), seguido mucho más atrás por Joaquín Lavín (11%), Hinzpeter y Pablo Longueira –este último recién integrado al gabinete- con dos por ciento cada uno, y Evelyn Matthei con el uno por ciento.

Metodología

El trabajo en terreno de la encuesta CEP se realizó entre el 24 de junio y el 24 de julio, siendo entrevistadas 1.554 personas mayores de 18 años que residen en sectores urbanos y rurales de todo el país, con 95% de confianza y un error muestral de tres por ciento.

Encuesta Adimark: Presidente Piñera obtiene un 30% de aprobación contra un 62% de rechazo

El rechazo al Mandatario sube dos puntos y los niveles de aprobación bajan uno en comparación con el mes anterior, cuando obtuvo un 31% de aceptación y un 60% de desaprobación. Estos son los peores resultados en lo que va de la administración Piñera. Los atributos del Presidente también caen.

por Javier Canales – 02/08/2011 – 10:24/La Tercera
LOS ATRIBUTOS TAMBIEN CAEN

En materia de atributos, el Mandatario experimenta una baja en todos, a excepción de ‘es querido por los chilenos’, que se mantiene en 37% al igual que el mes pasado, luego de caer nueve puntos.

El atributo ‘es activo y energético’, que históricamente ha sido uno de los mejores evaluados, disminuye ocho puntos, cayendo de 62% a 54%. La misma cantidad de puntos bajó la ‘capacidad para enfrentar situaciones de crisis’, que cae de 59% a 51%.

Lo siguen los atributos de ‘cuenta con autoridad’, que cae cinco puntos (de 53% a 48%); ‘cuenta con liderazgo’, que cae tres (de 50% a 47%); y ‘cuenta con capacidad para solucionar problemas del país’, que baja siete puntos (de 51% a 44%).

Más abajo, ‘es respetado por los chilenos’ baja cinco puntos (de 44% a 39%), y ‘es querido por los chilenos’ se mantiene en 37%.

Entre los peores evaluados se ubican ‘genera confianza’, que baja tres puntos, de 39% a 36%; y ‘es creíble’, que cae seis puntos, de 39% a 33%.

La gestión del Presidente Sebastián Piñera obtiene un 30% de aprobación y un 62% de rechazo. Así lo dio a conocer hoy la encuesta Adimark, correspondiente a la evaluación del mes de julio, cuyos resultados fueron publicados esta mañana.

Los niveles de evaluación positiva del Mandatario experimentan así una leve baja en comparación con los registrados por la misma encuesta el mes pasado, cuando alcanzó un 31% de aprobación contra un 60% de rechazo.

En tanto, la evaluación general al gobierno baja dos puntos su aprobación, cayendo del 31% que registraba en junio al 29% obtenido ahora en la medición de julio. La desaprobación al gobierno sube también dos puntos: de 62% en junio a 64%. Así, la evaluación a Piñera es superior a la del gobierno en su conjunto.

Luego del peak de popularidad obtenido por el Presidente tras el exitoso rescate de los mineros en octubre pasado -cuando registró un 63% de aprobación contra un 26% de rechazo- los niveles de evaluación positiva han ido bajando poco a poco, mientras han aumentado los de desaprobación.

Esta tendencia a la baja se acrecentó durante los últimos tres meses, que se han visto marcados por las masivas protestas ciudadanas por diversos motivos. Durante junio, además, se registraron protestas en las zonas afectadas por el terremoto, el gobierno debió enfrentar cuestionamientos al proceso de reconstrucción, y se mantuvo en agenda el conflicto estudiantil.

El mes recién pasado, además, se registró el segundo y mayor ajuste de gabinete efectuado por el Mandatario en lo que va de su gestión, cuando concretó un cambio de ministros en ocho de las 22 carteras.

Se espera que este jueves sea dada a conocer la encuesta realizada por el Centro de Estudios Públicos (CEP), una de las más reputadas a nivel nacional, la que, según se prevé, registraría niveles similares a los obtenidos por la Adimark.

Encuesta CEP (Diciembre 2010): Piñera, sólo 44% de apoyo. Los mejor evaluados: Bachelet 85%; Golborne 81%

with 3 comments

Fenómeno Golborne irrumpe en encuesta CEP: El segundo mejor evaluado (81%) tras Bachelet (85%) y «la» figura de la Alianza. El ministro de Minería, que no aparecía en el sondeo pasado, se instala además como la figura más importante del oficialismo (30%). Entre los mejor evaluados supera a Lavín (62%) y a Piñera (54%).

por: La Segunda

jueves, 30 de diciembre de 2010

BACHELET-CORREA-LULA1La consagración del ministro de Minería, Laurence Golborne, como la figura que irrumpió en 2010, y la mantención de los niveles de aprobación del Presidente Piñera (44%), revela la esperada encuesta CEP, cuyos resultados fueron divulgados este mediodía. El sondeo cierra el año político, confirmando además a la ex Presidenta Michelle Bachelet como la principal líder de su coalición y la personalidad mejor evaluada del país, ranking este último en que la sigue estrechamente Golborne.

Es precisamente en este ítem, la nómina de los personajes mejor evaluados del país, donde se concentran algunas de las principales revelaciones del sondeo. Así, éste muestra que ni su virtual retiro de la contingencia nacional ni su partida a Nueva York para hacerse cargo de ONU-Mujer han afectado la valoración de Bachelet, quien no sólo mantiene el primer lugar en la lista, sino exactamente los mismos números que tenía en el sondeo anterior (de julio pasado), antes de partir de Chile: un 85% de evaluaciones positivas y sólo un 4% de negativas.

Golborne, cuyo nombre es por primera vez incluido en el listado de personajes respecto de los cuales el CEP consulta a sus encuestados, se sitúa inmediatamente después de Bachelet, con un 81% de evaluaciones positivas y un 4% de negativas. Pero no sólo sus números se parecen a los de la ex Presidenta, sino también la espectacularidad de su debut. Y es que su performance sólo es comparable a la exhibida hace ocho años y medio por Bachelet cuando era ministra de Defensa y —tras un rol protagónico en la asistencia a los damnificados por temporales en Santiago, cuando salió a las calles en un vehículo Mowag del Ejército— el CEP también decidió por primera vez preguntar por ella en la encuesta.

Los resultados de entonces (agosto de 2002) sorprendieron al mundo político: con 66% de evaluación positiva, se ubicó en el primer lugar de los personajes, superando a quien era la presidenciable mejor ubicada de la Concertación, Soledad Alvear.

En cuanto al listado actual, tras Golborne se ubica el ministro Joaquín Lavín (62%), quien si bien baja al tercer lugar, sube en cinco puntos su evaluación positiva. El Presidente Piñera, aunque mantiene un 54% de menciones positivas (56% ?  en julio), aumenta en cinco puntos, a 24 %, las negativas. Quinto se ubica el ministro Rodrigo Hinzpeter, con números similares a los de julio. Sólo a continuación vienen las siguientes figuras concertacionistas: Soledad Alvear y Andrés Velasco (no fue incluido en la encuesta de julio).

Entre quienes más bajaron en su evaluación —además de la presidenta de la Cámara, Alejandra Sepúlveda, y del senador radical José Antonio Gómez, que cayeron 11 puntos, pero son conocidos por menos del 50% de los consultados—, están los senadores Guido Girardi (cae 9 puntos) y Alberto Espina (-8); el ex presidenciable Marco Enríquez-Ominami (-8); el diputado PC Guillermo Teillier y la senadora UDI Evelyn Matthei (-7); los timoneles DC y PPD, Ignacio Walker y Carolina Tohá (-5); el senador RN Andrés Allamand (-5), y el PS Camilo Escalona (-4).

También los más importantes de sus coaliciones
La ex Presidenta Bachelet también sigue como la figura más importante de la Concertación, pero baja allí 20 puntos, a un 38%. Pese a la caída, supera ampliamente a la timonel del PPD Carolina Tohá (4%), quien a su vez desplaza a Ricardo Lagos Escobar (3%), mientras el hijo del ex Mandatario, Ricardo Lagos Weber, aparece tercero (2%) y el ex ministro Francisco Vidal (1%) lo sigue.

En el caso de la Coalición por el Cambio el cuadro sufre una importante modificación: Golborne, medido por primera vez, se dispara, con un 30% que cree que es la figura más importante del bloque oficialista. Lo sigue Joaquín Lavín, quien sufre una brusca caída de 28% a 14%. Luego vienen Hinzpeter (5%) y la vocera Ena von Baer (2%).

La coordinadora del Programa de Opinión Pública en el CEP, Carolina Segovia, aseguró sobre la irrupción de Golborne que “habrá que revisar los otros resultados”, en referencia a anteriores fenómenos de popularidad. Y agregó que “con Michelle Bachelet ocurrió algo similar”. Respecto de la aprobación de Piñera, dijo que hay una suerte de “malestar” o “desapego”, aunque destacó que hay una buena percepción económica.

Written by Eduardo Aquevedo

31 diciembre, 2010 at 0:39