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Encuesta CEP (Enero, 2013): 54% está decidido a votar por Michelle Bachelet en las presidenciales…

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De acuerdo al último sondeo, la ex mandataria encabeza todas las preferencias, tanto en las primarias de la Concertación como en una eventual contienda presidencial. Le sigue Laurence Golborne con un 15 por ciento de voto ya definido, Marco Enríquez Ominami con un 8, Andrés Allamand con un 7, Andrés Velasco y Franco Parisi con un 3 y José Antonio Gómez, Ximena Rincón y Claudio Orrego con un 2.

Una primera mirada al escenario que se configuraría en las primarias presidenciales de las dos principales coaliciones políticas, entregó hoy la encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP).

En esa línea, ante la pregunta ¿Quién cree usted que será el próximo Presidente de Chile?, el 53 por ciento de los encuestados respondió que piensa que será Michelle Bachelet, un 11 por ciento Laurence Golborne y un 3 por ciento Andrés Allamand.

Por otro lado, un 54 por ciento manifestó que está decidido a votar por la ex mandataria y un 15 por ciento por el abanderado de la UDI. En ese ámbito, un 8 indicó tener su sufragio definido en favor de Marco Enríquez -Ominami y un 7 por ciento por Andrés Allamand. Andrés Velasco y Franco Parisi obtuvieron un 3 por ciento. Por su parte, Juan Antonio Gómez, Claudio Orrego y Ximena Rincón lograron un 1 por ciento y Tomás Jocelyn-Holt un cero.

En relación al sondeo de agosto, Bachelet logra un aumento de 8 puntos porcentuales en la intención de voto, Golborne disminuye un punto, mientras que Marco Enríquez Ominami y Andrés Allamand suben 3.

Para la interrogante ¿Quién le gustaría que fuera Presidente de Chile?, un 49 por ciento se inclinó por Michelle Bachelet, un 11 por ciento por Laurence Golborne, un 5 por ciento por Andrés Allamand, un 4 por ciento por Marco Enríquez-Ominami y un 2 por ciento por Andrés Velasco y Franco Parisi.

En esta versión del estudio, se realizaron además distintos escenarios en la contienda electoral. Al enfrentarse los candidatos de la oposición a los de la alianza, resultan vencedores los del oficialismo.  Esto cambia si se miden con Michelle Bachelet, quien se queda con la mayor cantidad de preferencias. Sin embargo, si los principales candidatos fueran Andrés Allamand y Marco Enríquez-Ominami, este último se pone por sobre el ex ministro de Defensa con un 24 por ciento contra un 19.

Primarias

Respecto de los resultados que se darían en las primarias de ambas coaliciones, en el oficialismo, el presidenciable de la UDI Laurence Golborne se impone con un 36 por ciento de los votos, sobre un 18 por ciento que obtendría el abanderado de RN, Andrés Allamand.

En la Concertación, en tanto,  un 67 por ciento marcaría su preferencia por Michelle Bachelet, un 6 por ciento por Andrés Velasco, un 2 por ciento por Ximena Rincón, un 1 por ciento por Claudio Orrego, mientras que Juan Antonio Gómez no logró menciones.

 Participación

A raíz de la alta abstención registrada en los pasados comicios municipales, que alcanzó un 60 por ciento, la encuesta de este mes ahondó en la disponibilidad de los electores para acudir a las urnas.

En este sentido, un 57 por ciento de los encuestados dijo que irá a votar con toda seguridad. Un 20 por ciento dijo que probablemente sí y un 7 por ciento que probablemente no. En tanto, un 11 por ciento aseguró que con toda seguridad no acudiría a votar.

Por otra parte, un 55 por ciento se declaró como poco o nada interesado en estas elecciones y un 44 como muy interesado.

De las personas sondeadas, un 56 por ciento participó en las pasadas muncipales y un 42 por ciento se abstuvo. El mayor porcentaje de abstención se registró en jóvenes entre 18 y 24 años (60 por ciento) y en el sector socioeconómico más bajo (51 por ciento). Ambos tramos corresponden al 16 y al 40 por ciento del padrón electoral respectivamente.

Revise la encuesta completa aquí

Written by Eduardo Aquevedo

4 enero, 2013 at 18:55

Encuesta CEP: Piñera crece sólo 3 puntos (de 24% a 27%) y Bachelet mantiene “aplastante ventaja” (50%)… [Actualizado]

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Representación y legitimidad: el desplome del poder

En indiscutido mal pie quedan toda la clase política —salvo Bachelet—, luego de la encuesta de ayer. Y aunque todos hablan de recambio y asumen el hastío de los votantes con la política tradicional, la vorágine electoral dejará el rompecabezas para el próximo gobierno. Mientras el establishment pone cara de circunstancia, el elástico sigue estirándose.

 

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Entre tanta coyuntura y cruce de declaraciones por el nivel de aprobación del gobierno de Sebastián Piñera y los centímetros que no varió en esta ocasión la carrera presidencial del 2013, fueron eclipsadas las cifras de la encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP) que dejan en evidencia y sin apelación la abismante brecha que impera entre la clase política, las instituciones democráticas y la ciudadanía. Una crisis de representatividad que se instalará como debate y desafío de un futuro gobierno, porque la administración de Sebastián Piñera no tiene sustento para tratar de revertir esta situación ante la negativa en la coalición oficialista de llevar adelante las reformas constitucionales necesarias para modificar el sistema político.

Nadie recuerda una encuesta CEP en que ninguno de los actores políticos registrara un alza en la evaluación positiva. Por el contrario, casi todos —salvo el presidenciable Andrés Velasco que se mantuvo— cayeron en este ítem. Es cierto que la ex Presidenta Michelle Bachelet tiene una alta evaluación positiva (76%) y el “ministro-presidenciable” Laurence Golborne también (62%) ambos cayeron siete y seis puntos respectivamente en los últimos cuatro meses. Dicho desplome lo encabeza el senador PPD, Guido Girardi que cae 9 puntos, seguido por sus pares de la DC, Ignacio Walker y Ricardo Lagos Weber que bajaron 8 puntos e incluso, la dirigente estudiantil Camila Vallejo está en la lista con 5 puntos menos.

Estas cifras son una prueba —según los analistas— del agotamiento de la gente con la clase política en general, del desgaste de la elite, pero son sólo la punta del iceberg. Un 54% califica de regular nuestra democracia, sólo un 17% cree que ésta funciona bien, los niveles de confianza en los partidos políticos está casi en el suelo (6%) y el Congreso no está mucho mejor, ya que en los últimos dos años ha caído del 28% al 10%.

Si la confianza en los sindicatos (18%) es baja, es complejo que los niveles de ésta en instituciones como el gobierno (23%), municipalidades (25%) y el Ministerio Público (15%) no supere un cuarto de los encuestados.

El director del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales, Claudio Fuentes, recalca que esta brecha entre la clase política y la gente comenzó a principios de la década del 2000, tuvo su primer momento de expresión concreta con el movimiento de los pingüinos y que es consecuencia de un conjunto de factores. “El sistema binominal genera una representación deficiente de los intereses ciudadanos; hay un problema constitucional por los vetos que ejercen con los quórums en el Congreso que por veinte años han impedido reformas necesarias y un sistema de partidos, donde prima el criterio de las facciones y el clientelismo, con una elite maneja los partidos”, precisó.

Según Claudio Fuentes, “un próximo Presidente, debería convocar a una comisión plural, que piense la fórmula para una nueva Constitución. La sociedad chilena tiene que pensar reglas del juego que garanticen estabilidad pero también participación”, recalcó. El momento propicio es el inicio de una nueva administración, cuando todo nuevo Mandatario goza de una “luna de miel” política que le da una suerte de mayor piso para impulsar algunos temas.

La lectura que hace Fuentes es coincidente con cifras de la CEP como la del 49% considera que el binominal debería cambiarse o la suerte de caída libre en que están las coaliciones políticas tradicionales. Un 60% no se identifica con ningún conglomerado político, sólo un 18% con la Concertación, un 12% con la Alianza y un 6% con el Juntos Podemos, sin contar que un 58% rechaza como la oposición ha desarrollado su papel y un 49% desaprueba la forma que la Alianza juega su rol político.

Es indiscutido el mal pie en que esta la clase política, aunque no por eso, en ella no existe seria preocupación y ya algunos, no muchos la verdad, prenden las alarmas. El candidato presidencial,Andrés Velasco dijo ayer que es evidente “el desplome del establishment político” y que ello refleja la necesidad de un recambio, porque hay “hastío de los votantes con la política tradicional, y están pidiendo alternativas”

Para el timonel del PS, Osvaldo Andrade, “el prestigio de las instituciones está en un nivel de precariedad” y ante ello no se puede estar tranquilo. “Cuando hay una crisis de las instituciones, de la presidencia y el gobierno, urge un dialogo político entre todos los sectores”, agregó.

El escenario es complejo y si bien no se habla de estar ad portas de un estallido social, hay síntomas preocupantes como el hecho de que las instituciones democráticas son “bypaseadas” para la búsqueda y solución de conflictos. “Eso sucede cuando el Presidente de la República llama por teléfono a un empresario para solucionar un conflicto medioambiental, bypaseando la institucionalidad que existe para resolver esos problemas o que los parlamentarios legislen más reaccionando al ritmo de la coyuntura, dejando de lado el debate político de fondo”, acotó Fuentes.

NUEVAS REGLAS

Con las municipales de octubre se entrará en una vorágine electoral que sólo terminará cuando se elija, a fines del próximo año, al siguiente Presidente y un nuevo Congreso. El punto es que a pesar de algunos cambios “cosméticos” como la inscripción automática y el voto voluntario para “mejorar la participación”, no se augura una avalancha de electores en ninguno de estos comicios: sólo un 50% dice que votará con toda seguridad para elegir alcalde y concejales y un magro 57% afirma con certeza que sufragará en las presidenciales y parlamentaria del 2013.

Considerando que el desgaste es para toda la clase política, el decano de la facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo, Eugenio Guzmán, advierte que “sea cual sea el próximo gobierno, tendrá la tarea de comenzar a restablecer las confianzas ciudadanas en la institucionalidad”

Una idea compartida por Fuentes. “Un próximo Presidente, debería convocar a una comisión plural, que piense la fórmula para una nueva Constitución. La sociedad chilena tiene que pensar reglas del juego que garanticen estabilidad pero también participación”, recalcó.

El momento propicio es el inicio de una nueva administración, cuando todo nuevo Mandatario goza de una “luna de miel” política que le da una suerte de mayor piso para impulsar algunos temas.

Los actuales inquilinos de La Moneda no pueden, dado el rechazo sistemático de uno de sus principales aliados, la UDI, a las reformas constitucionales pendientes, la baja evaluación ciudadana al gobierno y en la recta final de su mandato. En concreto, dijo el académico de la UDP, “Piñera no tiene capacidad para hacerlo, la derecha no quiere cambiar el statu quo, por eso se molestó tanto con la DC e Ignacio Walker que se abrió a la idea de la asamblea constituyente, porque eso implica cambiarlo”.

 

Bachelet mantiene aplastante ventaja y aprobación a Piñera sube levemente

Según el último sondeo del Centro de Estudios Públicos, el Presidente de la República subió de un 24 a 27%, mientras un 52% expresó desaprobar la manera en que está ejerciendo su administración. En tanto, un 18% se identifica con la Concertación, un 12% con la Coalición por el Cambio y un 60% no se identifica con sector político alguno. En cuanto a reformas políticas, un 49% de los consultados se mostró a favor de cambiar el sistema binominal y un 42% cree que la educación debe ser gratuita, a la vez que un 45% cree que debe serlo para los más pobres.
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La actual directora ejecutiva de ONU Mujeres, Michelle Bachelet, mantuvo una amplia mayoría entre los personajes públicos en miras de la próxima elección presidencial.

Así lo revela la última encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP), donde la ex jefa de Estado registró un 50% de las preferencias ante la pregunta: ¿Quién le gustaría a Ud. que fuera la o el próximo presidente de Chile? Le sigue el actual ministro de Obras Públicas, Laurence Golborne, con un 9 por ciento.

En abril pasado la ex mandataria registró un 51% y el secretario de Estado un 7%. En el tercer lugar de las preferencias se encuentra el líder del PRO, Marco Enríquez-Ominami con un 4%; y en el cuatro lugar aparecen empatados con un 2% el ministro de Defensa, Andrés Allamand, y el economista, Franco Parisi.

Ante la pregunta ¿Quién cree que será el próximo Presidente de Chile?, un 49 por ciento de los consultados dijo que se inclinaba por la ex jefa de Estado, mientras un 8% manifestó su preferencia por el titular del MOP.

En tanto, la gestión del gobierno obtuvo un 27%, es decir, tres puntos más de la gestión anterior (abril). Mientras un 52% desaprueba la manera en que está ejerciendo su administración.

En tanto, ante la interrogante: ¿Quién debiera ser el candidato de la alianza? los resultados fueron los siguientes: Laurence Golborne con un 26%, Andrés Allamand con 7%, Pablo Longueira 2% y Bachelet con 2%. Ante la pregunta ¿Quién debiera ser el candidato de la Concertación?: Bachelet con un 46%, Andrés Velasco con un  2%, José Antonio Gómez con un 1%.

Interrogados por la decisión de votar por… las personas sondeadas dijeron: 46% Michelle Bachelet, 14% Laurence Golborne, 5% Marco Enríquez-Ominami, 4% Andrés Allamand, 3% Ricardo Lagos Weber y cierra la lista con un 1% el economista Franco Parisi.

Un 18% se identifica con la Concertación y un 12% con la Coalición por el Cambio. 60% no se identifica con sector político alguno. La instituciones mejor evaluadas son Carabineros (50%), Fuerzas Armadas (53%), Radios (51%), más abajo la Iglesia Católica (32%), diarios (32%), Televisión (31%), Movimiento Estudiantil (30%) y Gobierno (23%).

El 49% de los consultados se mostró a favor de cambiar el sistema binominal y un 42% cree que la educación debe ser gratuita, mientras un 45% cree que debe serlo para los más pobres. Sólo un 3% dice que no debe ser gratuita.

Las principales preocupaciones para los chilenos son la Delincuencia (50%), Educación (46%) y Salud (42%).

(EL MOSTRADOR.CL)

Pese a intenso despliegue comunicacional Piñera no llega al 30% de aprobación

Los días previos desde Palacio se había insistido en que estaba todo dado para llegar a ese umbral, considerando que en la Adimark de principios de agosto, se había mantenido la tendencia alza marcando un 36 por ciento de aprobación. La confianza del gobierno se basaba en una seguidilla de planificados golpes comunicacionales, como el despliegue de Piñera por los matinales de TV anunciando la baja de la pobreza en la Casen.

 

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Un sabor amargo en la boca. Esa fue la sensación en La Moneda al conocer los resultados de la última encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP) que arrojó un 27% de aprobación a la gestión del Presidente Sebastián Piñera, tres puntos más que en la medición de abril, cierto, justo en el límite del margen de error. Pero así y todo, fue inevitable que las cifras se sintieran en Palacio como un balde de agua fría, cuando comprobaron que no habían logrado superar la meta del 30% que en días previos al sondeo, filtraron, convencidos del éxito de la estrategia comunicacional que se desplegó desde los primeros días de julio, justo cuando se realizaba el trabajo de campo de la muestra.

Mientras el Presidente Piñera —acompañado del ministro de Economía, Pablo Longueira— estaba en el patio de los cañones en una concurrida pauta de entrega de “capital semilla” a un grupo de emprendedores, el grueso de los asesores que asistían al acto estaban atentos a sus celulares esperando conocer las cifras de la CEP, que al gobierno llegaron con sólo diez minutos de anticipación.

Los días previos desde Palacio se había insistido en que estaba todo dado para llegar al umbral del 30% considerando que en la Adimark de principios de Agosto, se había mantenido la tendencia alza marcando un 36 por ciento de aprobación, señal que interpretó como un freno de los resultados a la baja. Precisamente, la confianza del gobierno se basaba en el intenso despliegue comunicacional que se efectuó mientras la CEP estuvo en terreno, desde el 5 de julio al 9 de agosto.

En esas fechas, por destacar las principales actividades, el Presidente Piñera anunció que 650 mil inscritos en Fonasa podrán decidir dónde atenderse, citó a presidentes de la Alianza a desayuno en la Moneda para ver proyecto de salario mínimo, promulga la Ley Antidiscriminación, se dieron a conocer los resultados en varios días consecutivos de la Encuesta Nacional de Caracterización Socioeconómica (Casen) en que anuncia que su gobierno logró bajar la pobreza en un 0,7% y promulga la ley que anticipa el pago del bono Bodas de Oro, junto con la aprobación del salario mínimo en el Congreso.

Dado el esfuerzo, en La Moneda reconocían que las cifras “no fueron buenas, debió ser más alta la aprobación” y desde la Alianza, coinciden en que la cosecha “no estuvo a la altura del feroz despliegue que se hizo, ya que se debió tener un mejor resultado”.

El problema estuvo, reconocieron en el gobierno, en fijarse un umbral del 30% y filtrarlo a los medios, porque con ello se autoimpusieron una meta, que a todas luces no se cumplió. En Palacio afirman que “se pecó de exitismo” y que, a todas luces, ello se debió a que hay una “suerte de microclima” en La Moneda, que claramente no está en sintonía con lo que pasa fuera de las paredes de la sede de Gobierno.

El decano de la facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo, Eugenio Guzmán, precisó que, si bien es efectivo que “hay un cambio de tendencia, pero todavía es leve (…), hay que ver con qué velocidad este cambio se desarrolla y consolida los próximos meses”. En todo caso, reconoció que “la sintonía ambiente decía que se llegaba al 30% y, en ese sentido, efectivamente para el gobierno no fue un buen resultado” esta encuesta.

El académico Damián Trivelli añadió que fue evidente que Piñera “hizo todo lo posible, atrasaron la Casen para que coincidiera con el trabajo de campo de la CEP, hubo un fuerte despliegue de estrategia comunicacional y de recursos, a través de los bonos, se puso todo, pero no lograron subir”.

Ante el evidente autogol del gobierno al no pasar su propia meta, la salida pública fue centrar el acierto en el cambio de tendencia. El ministro Andrés Chadwick —con quien Piñera revisó las cifras de la encuesta en las oficinas de la SEGEGOB— declaró que “la gente empieza a percibir que las cosas pueden estar mejor, eso se está marcando en esta tendencia al alza. Lo importante es medir las tendencias, si me lo preguntan, hubiese deseado subir más, tener una adhesión mayor, pero lo serio es que la tendencia de las últimas encuestas, es que el gobierno va subiendo, la tendencia va hacia arriba, es lo que nos importa”.

 ¿LA PIEDRA DE TOPE?

Efectivamente el rechazo a Piñera disminuyó del 59% en abril a un 52% en la encuesta de ayer, pero la evaluación de los atributos del Presidente Piñera sigue siendo el talón de Aquiles. Un 73% dijo en la CEP que lo considera lejano, un 63% asegura que no le tiene confianza, un 64% que actúa sin destreza y un 68% que lo ha hecho con debilidad.

Por destacar las principales actividades, el Presidente Piñera anunció que 650 mil inscritos en Fonasa podrán decidir dónde atenderse, citó a presidentes de la Alianza a desayuno en la Moneda para ver proyecto de salario mínimo, promulgó la Ley Antidiscriminación, se dieron a conocer los resultados en varios días consecutivos de la Encuesta Nacional de Caracterización Socioeconómica (Casen) en que anuncia que su gobierno logró bajar la pobreza en un 0,7% y promulgó la ley que anticipa el pago del bono Bodas de Oro, junto con la aprobación del salario mínimo en el Congreso.

Desde hace meses que se ha insistido —y finalmente el Presidente acató la estrategia— en un modelo comunicacional que apuntaba a “proteger” la imagen presidencial, evitando que Piñera opinara de todos los temas y concentrando sus apariciones sólo a pautas de anuncios positivos, temas de Estado, de país, como la política internacional o los logros económicos.

Dicho esquema varió con los anuncios de la Casen con que el gobierno aseguró que logró bajar la pobreza, ya que instalaron a Piñera en la primera fila, en circunstancias que desde el mismo día que se conocieron las cifras, fueron públicamente cuestionadas y puestas en tela de juicio por la oposición, en especial por el mundo académico.

Para Guzmán, es evidente que hay “aspectos” del Presidente como “la confianza y la credibilidad que son difíciles de cambiar y ese es un flanco débil para el gobierno”. En ese sentido, subraya que la estrategia de protegerlo “quedó en nada con la Casen que lo volvió a la primera fila”.

Trivelli —quien es el coordinador del reciente estudio de la Universidad Diego Portales “Análisis de las Declaraciones de los Políticos en los noticieros centrales”— el factor de los atributos del Presidente es clave. “En julio Piñera tuvo 92% de menciones positivas en los noticieros, once puntos más que en junio. Las cifras que obtiene en confianza demuestran que da lo mismo lo que diga, la gente tiende a desconfiar, la letra chica ha calado en profundidad”.

El analista y consultor Carlos Correa agregó que “el problema de Piñera es que cuando habla la gente no le cree, su credibilidad es baja, lo que haga estará siempre teñido por ese cartel de desconfianza. Este es un gobierno que los últimos tres meses ha gobernado solamente con cuñas comunicacionales, no gobiernan, no generan acuerdos. La gente no le cree al Presidente y es más fácil construir las confianzas, que recomponer las que se rompieron, como es en este caso”.

POCA NOVEDAD EN EL FRENTE

El escenario presidencial que arrojó la CEP no varió mucho en relación a la muestra de abril, ya que Michelle Bachelet se mantuvo con una aplastante ventaja que alcanzó el 50% entre quienes les gustaría que fuera el próximo Presidente, mientras que su más cercano contrincante, el ministro de Obras Públicas, Laurence Golborne, sólo llegó al 9%, dos puntos más que hace cuatro meses, pero se enmarcan en el margen de error de la muestra. Marco Enríquez Ominani tiene un 4% y el ministro de Defensa, Andrés Allamand, quedó en el 2%, junto con el economista Franco Parisi.

Según Trivelli, queda claro que con miras a la carrera presidencial del 2013, lo mejor que puede hacer Piñera en favor de los candidatos del oficialismo es dar un paso al lado. “Debe dejar en libertad de acción a sus presidenciables, no salir del gobierno porque aún no les conviene, sino que se desempeñen fuera de su alero, es la única posibilidad para que crezcan, que no contamine a los candidatos de la Alianza poniéndose al lado”.

No es el único que piensa eso. El vicepresidente de RN, Manual José Ossandón, aseguró ayer que con los resultados de la CEP quedó claro que “este gobierno hundió a los presidenciables, que juntos suman apenas un 11 por ciento, es un despropósito para un gobierno que tiene un aparataje casi de tres años. Quiero preguntarle a los que andan celebrando estos resultados, debido a que Piñera subió tres puntos, ¿por qué ningún candidato en estas municipales se quiere sacar una foto con el Presidente?”.

Chadwick declaró que “como gobierno oficialmente no nos vamos a pronunciar sobre el mejor método para que Alianza elija su candidato, queremos respetar la institucionalidad de los partidos”. Pero ninguno desconoce en privado en La Moneda que son pocos los que creen que efectivamente se llegará a una primaria entre la UDI y RN para definir el candidato presidencial.

En Palacio consideran que ya que Longueira está prácticamente fuera de competencia —tiene un 65% de rechazo— si la distancia entre Golborne y Allamand llega al margen de los quince puntos, las primarias son un ejercicio que no vale la pena.

Longueira, en pleno patio de La Moneda, en tanto se daban a conocer los resultados de la CEP, respondió categórico: “Para que una primaria tenga credibilidad ante la ciudadanía, tiene que haber candidatos competitivos, de lo contrario no tiene ningún efecto”. Y cuando Longueira lo dice, rara vez no suceden así las cosas.

(EL MOSTRADOR.CL)

Written by Eduardo Aquevedo

22 agosto, 2012 at 22:06

I. Ramonet y Sudamérica: “El progresismo puede tener varios años por delante”…

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REPORTAJE A IGNACIO RAMONET SOBRE EL MUNDO Y SUDAMERICA

 

Periodista y escritor, Ramonet dijo a Página/12 que la mayoría de los gobiernos de Sudamérica cumple la función de los socialdemócratas europeos en los ’50 y que si no cometen errores pueden aspirar a un ciclo largo de gobierno.

 Por Martín Granovsky

Desde Porto Alegre

Nacido en Pontevedra y emigrado con su familia a Francia, Ignacio Ramonet dirige hoy Le Monde Diplomatique en español. Fue uno de los animadores del primer Forum en 2001 y es uno de los periodistas que más recorren el mundo y observan sus distintas realidades.

–Sobre el final del Forum hay derecho a preguntarse si fue útil y qué cambió respecto del primer foro, el del 2001.

–Cuando el foro se creó, no había en América latina otro gobierno de los que yo hoy llamo neoprogresistas que no fuera el de Hugo Chávez, que además vino al foro. Al año siguiente, en 2002, por primera vez Chávez se declaró socialista. También vino Lula cuando aún no era presidente, sino candidato. Ahora en cambio los gobiernos neoprogresistas están llevando a cabo las políticas de inclusión social y al mismo tiempo el foro es menos un foro de los movimientos sociales. Es un foro en el que se discutió la crisis europea, el movimiento de los indignados en general (los chilenos, Wall Street, etcétera) y la cuestión de la memoria. La jornada de Flacso del viernes, el día de conmemoración del Holocausto, fue una de las actividades centrales. La organizaron el Forum Social Temático y el Foro Mundial de la Educación. Hasta ahora ésos no eran temas del foro. Los indignados son un tema que no lleva más de un año, y el debate sobre la memoria no se había planteado de esa manera. Dominaban el antiimperialismo y la denuncia de las guerras de los Estados Unidos en Irak o en Afganistán. Se está llegando a un nivel diferente. Los gobiernos aquí en Sudamérica lo están haciendo globalmente bien. Pero ojo, llega una nueva etapa y hay que mejorar ciertos aspectos cualitativos.

–¿Qué habría que mejorar en América del Sur?

–No creer que esta bonanza que está viviendo América latina va a ser duradera. Depende del éxito norteamericano y europeo y de si hay baja o no en la economía china que afecte a potencias agrícolas o mineras.

–Uno de los puntos es cómo aprovecha América del Sur su actual ventaja por los precios beneficiosos de los productos primarios que vende para que otra vez el rédito principal no sean palacios franceses en medio de la pampa húmeda.

–La economía funciona por ciclos. En Europa no podemos hablar de palacios en medio de la nada pero sí de grandes aeropuertos modernísimos que ahora casi no funcionan u óperas en medio de ciudades pequeñísimas. La riqueza ha pasado y no siempre se ha sabido aprovechar. Aquí, en Sudamérica, la solución es crear más y más mercado interior. Y mercado interior protegido. Y también ampliar los intercambios en el marco de la solidaridad latinoamericana. Ahora el mercado latinoamericano tiene que articularse para que haya masa crítica para todos. Si no, Brasil se desarrollará pero Uruguay no. Ahora que desaparecieron 80 millones de pobres hay una clase media que consume. Brasil introdujo la tasa sobre la producción de automóviles frente a China y aumentó esa tasa en un 30 por ciento. Es protección y es correcta.

–¿Qué discusión mundial nueva apareció en el Forum?

–Por lo pronto, muchos constataron que, más allá de las opiniones, la globalización existe. Si existe hay que analizarla y ver cómo evitar los inconvenientes de la globalización. A escala mundial en una mesa sobre la crisis del capitalismo, una de las opiniones fue que había que pensar quizás en desglobalizar y reducir la globalización. No hay solo una crisis económica. Hay una crisis de la política, de la democracia, alimentaria, ecológica. Muchos países latinoamericanos no están pensando en las otras crisis, en particular en la ecológica. Boaventura de Souza Santos subrayó que no es normal que se acuse a comunidades indígenas y se las acuse de terroristas cuando quieren proteger el medio ambiente. Las realidades van cambiando. El Movimiento de los Sin Tierra de Brasil, que antes ocupaba tierras, no lo hace porque no las tiene. Cualquier pedazo de tierra es soja. Y como el MST cuando se asienta realiza producciones ecológicas, el agronegocio se lo reprocha.

–La discusión ecológica es clave también porque habrá una cumbre mundial en Río en junio.

–La precaución ecológica es algo que se ha recordado y que en cierta medida hace que los gobiernos estén pensando en hacer las cosas bien. Dilma dijo que quería dar casas a la gente. A mí me parece muy bien, realmente muy bien. Pero tengamos cuidado de no llegar al pragmatismo chino, que en nombre del desarrollo destruye lo que se oponga a esa idea, y terminemos entrando sin necesidad en una gran contradicción.

–Dilma diría: “Está bien, Ignacio, pero yo tengo que gobernar Brasil y terminar con la miseria”.

–Es que la preocupación ecológica y la social no se oponen. El Forum apreció mucho que Dilma haya decidido venir aquí y no haya viajado al Foro de Davos. Cuando Lula vino y dijo que luego se marchaba a Davos, alguien le dijo: “No se puede servir a dos amos a la vez”. Es una frase bíblica. “Hay que escoger.”

–Quizá Lula necesitaba ir a Davos porque también eso ayudaba a la consolidación política de su gobierno y en cambio hoy Brasil no necesita de Davos.

–Claro, las condiciones cambian. Y el foro debe cambiar también. Antes muchos dirigentes o presidentes venían a nutrirse. Chávez y Lula, a quienes ya nombré. También Evo Morales, Rafael Correa y Fernando Lugo. Para algunas discusiones, una reunión del foro puede tener hoy un mayor sentido en Europa, para discutir allí mismo la tremenda crisis. El año próximo está previsto que tenga lugar en un país árabe, porque los movimientos sociales no sólo se están desarrollando, sino que han conseguido ganar en dos países. Y hay nuevas discusiones, por ejemplo entre movimientos sociales laicos y movimientos sociales islamistas.

–¿Qué podría discutirse en Europa?

–En Europa hay ya algunas discusiones que se producían en América latina. Una idea de que la política está gastada y hace falta una renovación política. Que la sangre y la vitalidad nueva van a venir por el movimiento social. De esa vitalidad puede surgir un cambio. Este foro no tendría el mismo sentido organizado en Madrid, Atenas o Barcelona, donde hay sociedades que sufren y a la vez registran en algunos sectores gran voluntad de cambio. Aquí, en Sudamérica, por suerte para ustedes, hay situaciones donde la preocupación es seguir creciendo y cómo hacerlo mejor.

–¿No hay un riesgo de endiosar a los movimientos sociales como factores de cambio? Si no hay construcción política, ¿no se diluyen?

–Sí, es importante ver cómo se pasa de un momento a otro. Todavía no estamos en esa etapa en Europa, me parece. Aún no. Nadie expresa mejor el sufrimiento social que el movimiento social. Pero si no se da el paso a la política, todas las grandes crisis siempre sirven a la extrema derecha, que aparece como bajo la forma de movimientos y partidos antisistema. Prometen los cambios más radicales, demagógicos, transformacionales. Es importante que el sufrimiento social se encarne en movimientos que tengan vocación de implicarse en la política.

–¿Por qué todavía no ocurre ese paso?

–Entre otras cosas, en mi opinión, porque hacen falta líderes. Hasta el momento el movimiento social incluso rechaza tener líderes. Son muy igualitaristas desde el punto de vista del funcionamiento democrático. Es como la enfermedad infantil del movimiento social. Ya llegará el momento de la adolescencia o la madurez, cuando seguramente se generarán líderes. No líderes salvadores. Hablo de dirigentes democráticos que puedan entender al movimiento social y ayudarlo a encontrar respuestas. Después de la crisis del sistema político venezolano, el final de lo que se llama el “puntofijismo”, ¿habría habido cambios sin Chávez y lo que él representaba? Y me hago la misma pregunta con Ecuador y Correa, Bolivia y Evo, Brasil y Lula, la Argentina y Kirchner.

–¿Y cómo funciona la relación entre los líderes, los movimientos y los partidos en esos países de Sudamérica?

–Mi percepción es que hoy los partidos tienen menos influencia que hace diez años y los movimientos sociales también porque los gobiernos están haciéndolo todo. Los líderes de los gobiernos conducen el cambio. Hubo una energía social que produjo el cambio pero el cambio está tan encarrilado que a veces hay una desvitalización de la política que paradójicamente no molesta demasiado.

–Tal vez con las construcciones políticas ocurra lo mismo que con los ciclos económicos. Quizá deban o puedan ser realizadas antes de que el ciclo actual de gobiernos sudamericanos termine.

–La función de estos gobiernos es muy semejante a la de los gobiernos europeos de los años ’50 que, esencialmente, fueran conservadores o progresistas, tenían como funciones construir el Estado de bienestar, reconstruir cada país después de la guerra y aumentar el nivel de vida de la gente. Eso les dio 40 años de estabilidad política. Pero se terminó. Si los neoprogresistas sudamericanos no lo hacen demasiado mal, quizás haya por delante varios decenios como si fueran la socialdemocracia nórdica. Hoy mejoran estructuras, el nivel de vida, crean trabajo. No es casualidad que sean gobiernos neoprogresistas los que están trabajando bien. Así ocurrió con los viejos partidos socialdemócratas. Además, la construcción del Estado de bienestar y el aumento del nivel de vida termina con cualquier tipo de recurso para las oposiciones tradicionales conservadoras. Ahora la gente percibe cómo los países reconstruyen sociedades derruidas. Las favelas eran pensadas como una fatalidad. Para la derecha, era así porque es así. Pero la fuerza de la derecha desapareció, y también el elemento militar. Las leyes de la memoria son las que deben culpabilizar –sin venganza, con documentos y base histórica sólida– y establecer responsabilidades. No vengarse, sino terminar con la impunidad. A pesar de que lo que voy a decir parece escandaloso, estamos en el momento más fácil de Sudamérica. Si no hay errores y una gestión tranquila, los gobiernos de signo neoprogresista pueden quedarse en el poder mucho tiempo. Por eso hay que pensar bien las sucesiones políticas. En la Argentina eso funcionó bien. En Brasil, lo de Lula fue ejemplar. Es una lección. Y por eso hoy Dilma tiene más aprobación popular de la que tenía Lula en su primer año de gobierno.

martin.granovsky@gmail.com

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Chile: la Concertación y la Oposición en la vía del suicidio político… E.A.

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Eduardo Aquevedo, Sociólogo y Economista

A menos que todo ocurra en el más completo misterio, las fuerzas de la oposición “realmente existente” en Chile siguen cavando su propia tumba.

En un año en que ya los problemas no pueden más esconderse bajo la alfombra ni eludirse responsabilidades de parte de ningún sector, no surge ni parece en vias de construcción una alternativa frente al gobierno de los empresarios y de las transnacionales que nos rige. La educación emergió en el 2011 como un problema central de las preocupaciones ciudadanas, que llegó para instalarse durablemente en la conciencia púbica y con una manifestación social activa y constante. Pero ésta, por importantísima que sea, es sólo la punta del iceberg. Lo que este movimiento cuestiona y desligitima profundamente es el modelo social y económico chileno heredado por la dictadura y remendado superficialmente por la Concertación, digan lo que digan sus mentores. Ello fue evidenciado y constatado con indisimulada preocupación por la “flor y nata” del empresariado chileno reunido en el reciente encuentro de ENADE y en diversos otros foros empresariales y políticos. Por otro lado, las diversas encuestas constatan ese hecho regularmente, como ya lo mencionó en ENADE con datos duros el director de Adimark, Roberto Méndez, amigo personal del Presidente Piñera.

Pues bien, tanta evidencia acerca del problema de fondo que quedó en sólida evidencia durante el año 2011, acicateado por un poderoso movimiento estudiantil y una protesta social que alcanzó las dimensiones del más importante “estallido social” registrado en la post dictadura, no es asumida ni por el Gobierno ni por una heterogénea y débil Oposición. Que el Gobierno no lo asuma no es incomprensible, dadas sus congenitales ataduras con los gestores originarios del modelo neoliberal dominante, los Buchi y demás próceres guardianes del templo mercantil, organizados principalmente en la UDI. Esta es sin duda una barrera infranqueable para soñar en una modificación importante del modelo educacional y socio-económico imperante. De modo que no pidamos “peras al horno”.

El Gobierno de Piñera esta maniatado a esa ortodoxia y lo máximo que puede conceder son cambios marginales, secundarios, que no afecten el modelo de mercado. Becas hasta cierto límite (60% máximo para segmentos más precarios), bajas de tasas de interés para los créditos, superintendencia para vigilar a medias el cumplimiento de una ley que proscribe el lucro en la educación superior, y algunas medidas más de tipo cosmético que no rozan los temas de fondo. Por ejemplo, nada de aportes basales que romperían con la lógica brutal del autofinanciamiento de las instituciones, ni aportes extraordinarios para revitalizar el sistema público primario y secundario, ni tampoco crear un segmento público importante en el ámbito de la educación técnica controlada por empresarios privados, etc. Es decir, ni educación pública de calidad, ni gratuidad de acceso al sistema, ni fin al lucro en la educación, esto es, nada con lo esencial de las demandas estudiantiles y ciudadanas. De modo pues que si alguien espera que el gobierno actual pudiera ceder en temas esenciales merced a las protestas sociales y a la pérdida de apoyo público (35% actualmente de respaldo al Gobierno según Adimarx, y apoyo de más del 70% a las demandas estudiantiles), puede quedarse sentado esperando un milagro que nunca llegará.

Pero que la Oposición y la Concertación no construyan aún un acuerdo claro y coherente para enfrentar y responder con una propuesta global, sistémica, de real centro-izquierda, que asuma la profunda demanda social existente, de ruptura con el modelo no sólo educacional (lo que ya pasa a ser lo mínimo y más urgente) sino, simultáneamente, con el modelo social y económico imperante, es total ceguera política o brutal síndrome suicida, que les seguirá distanciando de la reivindicación y apoyo ciudadanos. Ello sólo pavimenta la segura perpetuación en el poder político y socio-económico total a la ultraderecha.

Una Propuesta global, sistémica, implica no sólo una reforma educacional profunda, sino también reforma de la salud, del sistema previsional, del mercado laboral dominado por la precariedad más ignominiosa, política reindustrializadora de segunda generación que supere el modelo primario-exportador existente, con instauración progresiva de un poderoso sector público y de regulaciones estrictas que sirvan de motor de esos cambios indispensables, donde una reforma tributaria progresiva “en serio” (que recaude al menos el 25% respecto al PIB) de sustento sólido a dichos cambios estructurales.

Pero junto con esas reformas socio-económicas, se trata también de generar una nueva institucionalidad política, fin al binominal, sistema plebiscitario para zanjar los grandes desacuerdos entre la ciudadanía y el poder político vigente; en fin, término radical de todos los enclaves autoritarios y antidemocráticos heredados de la dictadura, que implica en definitiva una nueva Constitución. En el fondo se trata de promover una profunda reforma democrática, que avance resueltamente hacia el fin de una sociedad marcada profunda y estructuralmente por la desigualdad y la exclusión en todos los ámbitos.

Como se observa, se trata nada más y nada menos que de reivindicaciones rigurosamente democráticas, pero que suenan “revolucionarias” en el contexto de una sociedad fragmentada, desigual y antidemocrática como la nuestra. Romper con el paradigma neoliberal dominante no tiene pues, necesariamente, nada de “socialista”, ni implica tampoco copiar modelos supuestamente de “izquierda” latinoamericanos con dudosas perspectivas, sino asumir un realista y probado paradigma alternativo de “socio-economía mixta” y de democratización efectiva como ya existe en el norte de Europa con innegable éxito (donde, por ejemplo, existe ya desde hace décadas educación pública gratuita y de la más alta calidad a escala internacional, con son los casos de Finlandia, Noruega o Suecia, por citar algunos de ellos).

Si la oposición no es capaz de asumir ese programa democrático básico reivindicado ya por la sociedad, será condenada y barrida por la historia, además de derrotada irremediablemente por una derecha en el poder de la cual teme aún diferenciarse claramente. Temor que no es infundado, dados los importantes compromisos e intereses que atan también a influyentes sectores de la Concertación con el modelo de mercado, especialmente en la DC y otros partidos, tanto en el negocio de la educación, la salud, las AFP, las hidroeléctricas, las Forestales, el transporte privado, etc.

El problema es si las organizaciones políticas opositoras serán capaces de “operarse” de esas influencias “fácticas”, económicas e ideológicas, e imponer una gran reforma en sus propios partidos, rompiendo así con el modelo de mercado y edificando en un plazo breve un verdadero programa alternativo, o si deciden de hecho el suicidio político definitivo.

Written by Eduardo Aquevedo

12 diciembre, 2011 at 11:12

¿Resucitará la Concertación tras la derrota?

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Las recetas que se barajan para resucitar a la Concertación tras la derrota

Pedro Ramírez y Francisca Skoknic, CIPER | 18 de Enero de 2010

Aunque recién comienza a digerirse la derrota en el oficialismo, el debate para salvar a la coalición que gobernó 20 años ya toma fuerza. Sus figuras históricas se aferran al libreto de la unidad para impedir fugas y hacer un tránsito ordenado a la trinchera opositora. Pero ya circulan otras tesis que ponen en peligro la supervivencia del pacto con la Democracia Cristiana. El giro más radical lo propone el senador Girardi, quien incluso ya ha sondeado a Marco Enríquez para su proyecto. Todos aseguran haber escuchado la voz de los electores, pero está claro que no todos la escucharon de la misma forma. El dramático desalojo de La Moneda augura tiempos de duras discusiones sobre la refundación de la Concertación. Y hay quienes creen que no sobrevivirá.

“Esto es sólo un alto en el camino”. Apenas habían transcurrido 35 minutos desde la lectura del primer cómputo de la segunda vuelta y con esa frase Eduardo Frei, al tiempo que reconocía públicamente su derrota, intentaba aminorar el feroz golpe que el electorado había asestado a la Concertación y que ya había congelado las sonrisas en su comando. El silencio en el que se escuchó su mensaje al país, aumentó el tono fúnebre de la escena, pues permitió percibir con nitidez desde los salones del Hotel Plaza San Francisco los bocinazos y gritos de la fiesta piñerista que ya comenzaba a desbordar la Alameda. La derecha, después de 51 años, volvía al poder por la vía de las urnas.

En su breve discurso, Frei no tuvo explicación para los más de 222 mil votos que lo separaron del hombre que se terciará la banda presidencial el 11 de marzo: “Mañana será el momento de analizar lo ocurrido y ver las causas de este resultado, pero hoy quiero mandar un mensaje a las fuerzas de centroizquierda: hay que mantener la unidad y seguir sosteniendo las banderas de la libertad y la justicia social”.

Al reconocer la victoria de su oponente, Frei fue mucho más allá de los tradicionales buenos deseos para la gestión del triunfador. Fijó la pauta de una retirada en que lo primordial es el orden y la unidad y abrió los fuegos del debate que la Concertación está obligada a iniciar en busca de fórmulas que le permitan no sólo sobrevivir, sino también reencontrarse con los ciudadanos que la castigaron. Una discusión que ayer dramáticamente se abrió paso a gritos en el comando, cuando los presidentes de los partidos intentaron hacer una declaración, pero debieron bajar del escenario para permitir que fuera Frei quien hablara primero. Los gritos de un par de asistentes que les enrostraron con dureza la forma en que han conducido a la coalición fue el anuncio de lo que viene.

El debate ya está en marcha. Y aunque todos saben que cada partido deberá asumir los costos de la crisis, lo principal que está en juego es la forma que adoptará la coalición que ya muchos dan por superada. Estructurar una alianza que se declare abiertamente progresista es la postura más controvertida, planteada por un grupo del PPD. Aunque nadie discutió durante la campaña el sello del progresismo, hoy desde el PS y la DC se advierte que adoptar esa definición tendría como efecto empujar a la Democracia Cristiana hacia la derecha.

Frente al desafío que plantea para la Concertación el movimiento en formación de Marco Enríquez Ominami, las opiniones difieren. Los únicos que plantean que desde ahora hay que explorar la forma de incorporarlos, están en el mismo grupo del PPD ya citado. Para el resto, hay coincidencia en que ese movimiento ya no está en la Concertación y que habrá que esperar si logra consolidarse. Pero nadie descarta que en el nuevo escenario en que se instalarán a partir de marzo, desde la oposición, habrá temas comunes en los que podrán sumar fuerzas.

En lo que también hay coincidencia es en la magnitud de la crisis. El abogado Juan Pablo Hermosilla, uno de los voceros de Océanos Azules, el grupo independiente que aportó al programa de Frei, es uno de los que se atreve a señalar que la sobrevivencia de la Concertación no está asegurada. Un peligro latente que gatilló el discurso que hizo Ricardo Lagos después de Frei y que no estaba en el libreto.

REFUNDACIÓN

Poco después de la intervención de Frei, sorpresivamente el ex presidente Ricardo Lagos tomó el micrófono y asumió la derrota. “El pueblo habló”, afirmó. Y su mensaje no dejó dudas respecto de que la renovación de la coalición y sus dirigentes es inevitable y urgente:

-Nos vamos con la frente en alto, escuchando lo que nos han dicho los chilenos, escuchando un reclamo hacia las prácticas políticas que a ratos entre nosotros hemos practicado (…). Termina una etapa histórica y una nueva generación de chilenos jóvenes toma el bastón y la posta de mando. A ellos, en la coalición de centroizquierda, les deseo el mejor de los éxitos. Seamos generosos, abramos paso a las nuevas generaciones.

Lagos no mencionó la palabra refundación. Pero el senador Guido Girardi (PPD) sí asume que el debate sobre el futuro de la Concertación debe adquirir ribetes de “refundación” y espera que no se agote en un cambio “etario”. Y adelanta una definición estratégica:

-No me interesa participar en una coalición que no se defina como progresista. Para mí no tiene sentido ser parte de una coalición que no se diferencia de la derecha y administró el gobierno con un neoliberalismo moderado y existencialista. La Concertación, como la conocimos, llegó a su fin en la elección del 13 de diciembre. Y ahora hay que superarla, generando una coalición más amplia y progresista.

La propuesta de cambio que hace el senador PPD es la más radical que se escucha en las filas concertacionistas. Todo indica que tendrá un aterrizaje polémico en la coalición. Sobre todo cuando el discurso oficial de sus líderes apunta a mantener el orden y la unidad en el tránsito a la trinchera opositora y la tesis de Girardi, que tensiona a algunos sectores DC, hace más ruido en el frente interno del que la mayoría de los dirigentes concertacionistas considera aconsejable en la derrota.

Girardi confirmó a CIPER que ha conversado su plan con personeros de otros partidos, como Gonzalo Martner (PS) y José Antonio Gómez (PRSD). También con Marco Enríquez Ominami y su padre, Carlos Ominami, en quienes –asegura- encontró acogida. Porque el traje 2010 que Girardi quiere diseñar para la Concertación incluye el retorno de los hijos pródigos meístas y crear un espacio a organizaciones gremiales y ciudadanas:

-Estoy pensando en algo como lo que fue la Asamblea de la Civilidad, porque la Concertación debe ser superada por una coalición mucho más amplia, que incluya movimientos ciudadanos, animalistas, bloggeros, redes de consumidores, científicos, artistas, ecologistas. Ya no me interesa ser parte de una coalición que no es más que la suma de cuatro partidos con intereses superados por los ciudadanos.

NO EMPUJEN A LA DC

El entusiasmo que destila Girardi se convierte en cautela entre otros personeros oficialistas. El hasta hace un par de semanas presidente del PPD y ahora diputado electo, Pepe Auth, pone paños fríos:

– La Concertación ha sido una coalición exitosa durante 20 años. Y si bien todos estamos conscientes de que se deben hacer ajustes a las formas de hacer política, debemos ser cuidadosos de no correr a hacer definiciones que alteren su composición de centroizquierda. Una definición puramente progresista puede empujar a la DC hacia la derecha. Y estoy convencido de que quien se quede con el centro tiene más seguridad de contar con la mayoría electoral.

La apuesta de Auth, dicen otros personeros del PPD, es respaldada por las dos figuras mejor evaluadas del partido tras la campaña: Carolina Tohá y Ricardo Lagos Weber. De hecho, Auth todavía no tiene decidido si volverá a competir por el timón de la colectividad, pero ha reconocido a sus cercanos que, de no hacerlo, promoverá a Tohá. La ex ministra y ex diputada incluso ya suena como posible carta presidencial del PPD para el 2014. Este escenario interno con figuras emergentes incomoda a Girardi, quien hasta ahora ostenta el manejo del partido, especialmente de su Consejo General. Por lo mismo, no resulta extraño que el senador quiera llevar las definiciones sobre el futuro de la Concertación a ese consejo:

– Estoy dispuesto a llevar esta discusión al partido y no creo que Carolina Tohá y Ricardo Lagos Weber se opongan. Como Concertación hemos abdicado de representar los intereses ciudadanos frente al poder económico. Creo que la mayor parte de la DC comparte estas ideas. ¿Por qué esto va a interpretarse como una agresión a la DC?

La respuesta se la da el diputado DC Jorge Burgos:

– Este apresuramiento sobre definiciones progresistas no es bueno. La Concertación ha hecho ajustes en distintos momentos y hemos sabido leer muy bien lo que quiere la ciudadanía. Creo que podemos volver a hacerlo. Y debemos hacerlo sin perder de vista que esta coalición es exitosa precisamente porque altera los tres tercios políticos históricos y le da gobernabilidad al país con ideas que representan más democracia y justicia social.

Una respuesta similar es la que formula uno de los hombres fuertes de la DC, Gutenberg Martínez. El integrante del comité estratégico de Frei, indica que la unidad de la centroizquierda no está en riesgo y que ya hay un acuerdo de los partidos para mantener ese eje: “Creo que las autocríticas que tengan que ejercerse en cada uno de nuestros conglomerados no van a afectar eso, que es lo central”. Para Martínez, la tarea más importante es ordenar a la coalición para que pase a jugar el rol de oposición sin traumas:

-Somos una fuerza con mucha capacidad para ejercer esa oposición. Tenemos la mitad de la Cámara, la mayoría en el Senado, la mitad de los municipios y gobiernos regionales. Nuestros partidos son fuertes, tienen ideología.

Ernesto Ottone, miembro del equipo estratégico de Frei y el principal asesor del ex presidente Ricardo Lagos, también pone el acento en que la renovación de la multipartidaria estará acotada por su nuevo rol:

– La Concertación se va a tener que refundar desde la oposición. Eso significa ideas, generaciones y prácticas políticas nuevas para romper con esta dicotomía entre una Concertación capaz de dar buen gobierno, pero teniendo una coalición de partidos que no ha sido capaz de darle confianza a Chile. Hay que terminar con esa brecha.

VACÍO DE PODER

Tras el receso político marcado por las fiestas de fin de año, se sucedieron reuniones entre personeros emblemáticos de la Concertación que anticipándose a la derrota y a la crisis intentan asegurar que el proceso de cambios que requiere la coalición no sea traumático. En torno a Ricardo Lagos, Ricardo Núñez, Enrique Correa y Gutenberg Martínez se congregaron algunas figuras que participaron del origen de la coalición y que hoy quieren asegurar su supervivencia. Si ante la derrota prima la crítica autoflagelante, el cobro de cuentas y la propagación de una tesis refundacional extrema, ese objetivo está en riesgo.

– Este lunes 18 el comando será historia y la política volverá a los partidos. Las mesas deberán organizar un repliegue sin montoneras ni llanterío, que son antesala de los cuchillos largos. Históricamente, el PS es el partido que le da garantías a la DC de que se mantendrán los equilibrios. El problema es que la mesa del PS está en el suelo. Ese vacío de poder es lo que inquieta a Ricardo Lagos -indica un miembro de la Comisión Política del PS.

En privado, algunos dirigentes socialistas reconocen que esta es la situación más delicada por la que ha atravesado el partido desde la dictadura y que no se puede poner en riesgo el matrimonio con la DC. En los últimos 20 años el socialismo ha rondado el 11% como fuerza electoral integrando una coalición fuerte. Si esa alianza se deteriora o extingue, el nicho electoral del partido decaerá. El fantasma de una declinación al estilo de la que vivió el Partido Radical acecha al PS, más ahora que MEO pretende inscribir una colectividad que será competencia directa del eje PS-PPD.

En algunos círculos socialistas se ha barajado convocar a una comisión de ex presidentes del PS que “asesore a la mesa directiva” hasta las elecciones internas de abril. En los hechos, sería una muleta para el apaleado timonel socialista, Camilo Escalona. La idea es que este grupo oriente la discusión sobre los cambios en el partido y la Concertación a la luz de los desastrosos resultados electorales. Ahí participarían Ricardo Núñez, Gonzalo Martner y Germán Correa. Incluso, algunos creen que puede invitarse a Jorge Arrate, también ex timonel, bajo la premisa de escuchar de primera mano sus críticas.

El diputado socialista Marcelo Díaz estima que su partido enfrentará fuertes presiones desde el “Juntos Podemos” y el meísmo, por lo que debe prepararse para evitar el éxodo de sus militantes y electores:

– El PS enfrenta una nueva realidad. El 11 de marzo van a jurar tres diputados comunistas. Marco Enríquez y alguna gente de la Concertación están tratando de construir una suerte de federación progresista. El PS tiene que afirmar su identidad de izquierda progresista y moderna, y a partir de ahí buscar entendimientos con estas fuerzas emergentes, pero también con el centro.

Para el joven dirigente socialista, quien desliza una dura crítica a la conducción de Camilo Escalona, hay formas de evitar una “fuga” masiva de su partido: “Espero que restauremos un clima de fraternidad y deliberación democrática. Si se hacen ajustes profundos en la dinámica interna para dar espacio a la deliberación, a la decisión colectiva y no a un grupo que secuestra la democracia interna, es posible contener migraciones de ese tipo”.

En las distintas tendencias del PS hay consenso en que la tarea más urgente es darle conducción al partido. Y, en segundo término, cautelar la unidad con la DC. Esto, porque apuestan a que los problemas no sólo surgirán por la definición progresista que Girardi exigirá desde el PPD. Los socialistas piensan que los golpes más duros vendrán de La Moneda, pues creen que Piñera lanzará un “ofertón” de proyectos legislativos y políticas públicas tendiente a capturar el apoyo del ala DC más conservadora.

– Yo me voy a jugar a concho por mantener esta coalición. Creo que el ofertón que eventualmente lance Piñera puede resultar más atractivo para otros sectores neopopulistas que hay en la Concertación y no para la DC -apunta el diputado Burgos.

El senador electo Ignacio Walker, a quien distintos sectores identifican como uno de los personeros DC que podría verse tentado a tender puentes hacia la derecha, es una voz que en el PS y PPD quieren escuchar. Pero Walker exhibe sus credenciales concertacionistas:

– La DC seguirá fiel a esta coalición de centroizquierda. Yo, en lo personal, descarto un acercamiento a la derecha. En la DC tenemos la certeza de que de esta matriz han surgido y seguirán surgiendo las reformas que harán un país con más democracia y justicia social. Pero me parece un error lanzar ahora la tesis del polo progresista porque es como que hubiese un polo conservador de la Concertación.

Una de las figuras emergentes de la DC, el alcalde de Maipú Alberto Undurraga, también descarta una “fuga” de su sector hacia la derecha:

– Los ideales de centroizquierda están vigentes: mayor justicia social que se exprese en un país más igualitario (…). La única forma de evitar fugas es trabajar sobre cuáles son nuestras ideas para el futuro y que la Concertación sea un conglomerado que defienda estas ideas como una oposición constructiva, pero férrea frente a proyectos que tiendan a retroceder en lo que hemos hecho.

FORMA Y FONDO

El ex ministro del trabajo y diputado electo Osvaldo Andrade está consciente de los problemas de conducción de su partido y tiene tomada la decisión de postular a la presidencia del PS. Andrade es de los que se oponen a que la Concertación se declare progresista y apunta a no arriesgar el vínculo con la DC:

– Yo no soy progresista, soy de izquierda. Si alguien quiere incorporar a la alianza los temas de los ecologistas, me parece bien. Pero debe quedar claro que ellos quieren resolver problemas sociales de “segunda generación”, cuando en Chile aún tenemos problemas de primerísima generación. Y es la alianza de centro e izquierda, no una alianza progresista, la que me da la posibilidad de ser gobierno para resolver esos problemas. La sociedad con la DC me da la oportunidad de hacer la reforma laboral, la reforma tributaria, la reforma constitucional. El PS no a va perder esa oportunidad histórica.

El senador Girardi responde que muchas iniciativas referidas a los problemas de primera generación han sido abortadas desde el gobierno:

-Cuando discutimos la reforma previsional, no se tocó la estructura de las AFP’s ni se aceptó vincular el cobro de comisión a los resultados de la gestión. Propusimos un mínimo: crear una AFP estatal. El ministro Velasco se comprometió con ese proyecto, pero hizo lo posible para abortarlo. Propusimos la protección del agua como bien nacional de uso público, pero Velasco se opuso. Velasco ahora se jugó para que las concesiones de borde costero para las salmoneras sean hipotecables, es decir que los bancos puedan rematarlas. Eso es una privatización encubierta. Tenemos que sincerarnos. ¿Es esta realmente una coalición de centroizquierda? Entonces, que no actúe con el libreto de la derecha.

Pepe Auth estima que el castigo electoral que sufrió la Concertación tiene dos componentes y que la tesis de Girardi sólo da cuenta de uno. El primero, dice, es un voto de protesta más politizado, que le cobra a la Concertación porque no ha cumplido a cabalidad en temas como la reforma laboral y materias ambientales:

-Pero hay también un voto de protesta, a mi juicio más extendido, de ciudadanos menos politizados que reaccionan contra las formas de hacer política, que acusan nepotismo, cuoteo y mal uso de recursos públicos. Responderles con una definición más o menos progresista está dentro de los códigos políticos que esos ciudadanos no valoran.

Quien tiene propuestas en este ámbito es Ignacio Walker: “Los cambios deben darse en dos áreas relacionadas con las formas de hacer política: Más democracia y más transparencia. Más democracia con el compromiso de escoger mediante primarias a todos los candidatos a cargos de elección popular. Más transparencia con el compromiso de mostrar a la ciudadanía el detalle del financiamiento de los partidos y de la política en general”.

Andrade concuerda: “Si seguimos de espaldas a la gente que anda de a pie en la calle, MEO ya no va a ser un numerito, va a ser una posibilidad real de gobierno. Él o cualquiera que tome esas banderas”.

¿NUEVOS SOCIOS?

La definición a la que Girardi quiere llevar al PPD incluye refundar la coalición y abrir espacios en ella a los sectores que apoyaron a MEO, así como a organizaciones ciudadanas:

– En el PPD estamos desde 1994 en temas como el condón, matrimonio homosexual y economía sustentable, pero han sido ahogados en la Concertación. Ahora los tomó MEO y sacó un 20%. Gran parte del PPD entiende que hay que reconstruir la red ciudadana que le dio vida a la Concertación en los años 80. Lo he discutido con MEO. La Concertación puede ampliarse como coalición hacia el sector de MEO y recomponer su mayoría electoral, pero por sobre todo recomponer la sintonía con los ciudadanos.

Esta apertura hacia el meísmo y las organizaciones ciudadanas es mirada con cautela en el resto de la coalición:

– Me parece que la Concertación debe seguir siendo un bloque de cuatro partidos, con una correlación de tres a uno: tres partidos de centroizquierda y uno de centro. Eso le da garantías al centro. Agregar un cuarto actor progresista inclina mucho la balanza. Pienso que la alianza debe seguir como está, sin perjuicio de actuar con MEO o el PC en temas de interés mutuo -sostiene Auth.

En el PS aseguran que correr a firmar una sociedad con MEO es un error, porque es el ex diputado socialista el que necesita a la Concertación y no al revés. Si el ex candidato presidencial le hizo un guiño al oficialismo al anunciar que votaría por Frei, a sabiendas de que un sector de sus electores se desencantaría, es porque requiere acuerdos con la Concertación, que cuenta con las bancadas parlamentarias, alcaldes y representantes en los gobiernos regionales, que él no tiene.

El diputado PPD Jorge Insunza apuesta a fortalecer liderazgos jóvenes dentro de la misma Concertación, pero cree que debe abrirse el debate a organizaciones que expresen intereses ciudadanos:
– Mi percepción es que emergen liderazgos como el de Carolina Tohá, Lagos Weber y otros, que van a privilegiar un proyecto de centroizquierda que incluya a la DC. Creo que la tentación de Marco va a ir pasando paulatinamente. Una cosa es el diálogo con él y recoger esa fuerza progresista que representó, pero no lo veo aún como proyecto. Imagino algo más parecido a lo que fue la Concertación en sus comienzos. Hoy la Concertación, entendida como cuatro partidos, está cerrando el ciclo. Creo que lo que viene es una coalición mucho más diversa y volviendo a tener expresiones ciudadanas.
En la vereda de la DC la negativa a incorporar nuevos actores a la Concertación suena rotunda:

– No nos parece que deba modificarse la alianza para incluir a nuevos sectores. Podemos tener a futuro coincidencias en temas puntuales y legislar con ellos. En el pasado hemos legislado con sectores de derecha sin dramas. Esos puntos de encuentro, hacia la izquierda o la derecha, los hemos tenido antes y eso no desvirtuó a la coalición -señala Burgos.

Para Ignacio Walker es inadmisible la inclusión de organizaciones ciudadanas: “La Concertación es un pacto de partidos políticos y no me parece que se puedan incorporar organizaciones gremiales o ciudadanas”. Otra cosa, dice, es que la coalición escuche a estas entidades e incluya sus demandas en su programa.

Pero Insunza cree fue esa mayor apertura la que permitió a Frei sumar 18 puntos entre la primera y la segunda vuelta: “Es un hecho que la campaña tomó un nuevo brío y que la segunda vuelta tuvo mucho de eso. Fuimos capaces de generar más apertura, inclusión, un diálogo más real y eso es lo que nos llevó a este 48%. La Concertación tal como está no puede seguir”.

Desde fuera de la Concertación, el abogado Juan Pablo Hermosilla, uno de los líderes visibles de Oceános Azules, afirma que su organización es un “movimiento social” y no le interesa entrar en el debate como una fuerza política. Pero su mirada sobre el futuro de la coalición es mucho más drástica:

– No sé si la Concertación se rearma o no. Nosotros tenemos una aspiración más modesta. Estamos tratando de renovar la política en sus estilos, escuchando a la gente, acercando a la política a la ciudadanía. Tenemos nuestra agenda y lo anticipamos ya hace unos meses: triunfando o perdiendo vamos a seguir con ella. Sobre todo trabajando propuestas progresistas concretas.

Hermosilla tiene dudas de que la Concertación sobreviva, pero aún si lo hace, ellos seguirán con su agenda paralela, “conversando, convocando a todos quienes quieran debatir desde la ciudadanía y no desde la cúpula”.

Que la Concertación murió es una frase que se reitera en varios círculos oficialistas. El diputado del PS Marcelo Díaz lo proclamó en la tarde del domingo 17, cuando la derrota ya era un hecho. Pero al igual que otros dirigentes, el parlamentario está convencido de que la coalición puede resucitar y uno de los factores para conseguirlo es tomar en cuenta las opiniones de las organizaciones ciudadanas:

– Tenemos que abrir la coalición a nuevos actores políticos y ciudadanos, de manera que la Concertación no sea solamente la suma de cuatro partidos, sino también la expresión de una mayoría de ciudadanos que no está en los partidos pero que se organiza para defender temas públicos. Sigo creyendo que para que haya gobiernos de mayorías, la izquierda y el centro tienen que ser socios estratégicos, pero quedó demostrado que ya no basta.

Miembros de la Comisión Política del PS han barajado la posibilidad de que su partido proponga al resto de la Concertación formalizar un proceso de debate sobre el aggiornamento de la multipartidaria: “Lo ideal es que sea participativo y que culmine en un evento público y notorio, como una convención, donde se adopten compromisos de transparencia en la forma de hacer política”, dice uno de ellos.

El ex ministro Andrade cree que, más que una “refundación”, lo que requiere la coalición es comparable a la actualización de un contrato: “Los contratos son bilaterales. Si quiero que sea sólo beneficioso para mí, me quedo sin socios. Todos tenemos que renunciar un poco”. Y considera que el piso mínimo de esta actualización es “recuperar lo que fue el origen de la alianza: profundizar la democracia, pero ahora no sólo en el país, sino en los partidos; más protección social y más equidad”.

-La Concertación -asegura Andrade- cambió el 13 de diciembre cuando se supo que Frei no pasaba del 30%. Lo que queda es formalizar la actualización del contrato, sí o sí. Y tiene que hacerse mirando la foto del pacto parlamentario, que tenía desde Guillermo Tellier (PC) hasta Ximena Rincón (DC). No quiere decir que el PC entre a la alianza, pero sí que consideremos su eventual apoyo. Y también de Marco Enríquez. Pero la actualización debe hacerse entendiendo que la DC es uno de los socios que firma. Si al final del proceso nos quedamos sin el centro, sólo nos quedaría aspirar a ser el mejor tercio político y en embarradas como esa el PS ya tiene experiencia.

Written by Eduardo Aquevedo

18 enero, 2010 at 20:35

Segunda vuelta Frei-Piñera: los indecisos, factor clave e incierto…

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El voto de los indecisos: el factor clave que sigue marcando la elección a siete días de los comicios

Indecisos, nulos y blancos. Son las tres categorías de votantes que están más presentes que nunca en la mente de los dirigente políticos y, sobre todo, de los expertos electorales y los responsables de definir las estrategias para ganar la elección.

¿La razón? Existe coincidencia que se trata de las variables claves que, según el rumbo que tomen la última semana de campaña, zanjarán el resultado definitivo del balotaje, coronando como presidente a Sebastián Piñera o Eduardo Frei.

Claro que hay discrepancias entre los expertos a la hora de determinar la cantidad de personas que están en esta posición, las cuales oscilan entre 14% y 4% del electorado nacional.  Vale decir: entre 980 mil y 280 mil personas no sabrían por quién votar al considerar que cada punto electoral corresponde a 70 mil votantes.

De allí, que en los comandos presidenciales existan personas dedicadas a estudiar en detalle este tema. Y la atención se está concentrando básicamente a reducir los indecisos, y por añadidura, los nulos y blancos serán vitales para el resultado final.

Cabe recordar el 13 de diciembre de 2009 hubo 199.355 votos nulos (2,76%) y 85.014 blancos (1,17%) sobre un total de 7.221.888 sufragios emitidos. Un hecho relevante, porque revela que fue la segunda cifra más baja de participación de las últimas cinco elecciones. Es más, al considerar los votos válidamente emitidos (menos nulos y blancos) muestra que fue la elección con menor preferencia de candidatos.

Perfil de indecisos, según aliancistas

Ahora bien. Para el director de estudios políticos y electorales del Instituto Libertad, José Miguel Izquierdo, los indecisos están rondando entre los 12 y 14 puntos.

Y aunque evita entregar luces sobre el origen de los datos –explicando que son estudios  del Instituto Libertad- dice que ya tienen un perfil bastante claro del nuevo tipo de indecisos que definirá la elección.  “Se trata de gente de centro izquierda, algunos grupos de izquierda extra Concertación y seguidores de Marco Enríquez-Ominami, caracterizados por un sentimiento muy profundo de rechazo a Frei y también a la derecha”, precisa.

“Esta gente no irá a votar en segunda vuelta y mi hipótesis es que al final terminarán nutriendo los blancos y nulos aumentando la abstención general”, explica Izquierdo. Con todo,   para él “a estas alturas la cosa está bastante cocinada y si uno hiciera una encuesta hoy podría conocer el resultado”, asegurando que  “vamos a quedar 52% (Piñera) versus 48% (Frei) y si se confirma la hipótesis de abstención es probable que se amplíe a un 53% versus 47%”.

Cifras similares proyecta el analista de Benchmark, Gonzalo Müller, para quien la diferencia a favor de Piñera será de 5 puntos: “Va a ser 52,5% versus 47,5% y no es producto de un análisis sino de la encuesta que hicimos”, recalca.

La visión de especialistas de la Concertación

No obstante ello, para Marta Lagos -quien entregará este miércoles el resultado de la nueva encuesta Mori, el 95% de los chilenos ya tiene claro por quien votará y sólo el 5% está dubitativo.  Añadió que el electorado ha sido relativamente estable y no existen evidencias que muestren un aumento en la votación de Piñera. De hecho, dice que “en diciembre sacó 260 mil votos menos de los que logró en 2005 frente a la presidenta Michelle Bachelet”, por lo que asegura que “si gana lo hará con menos votos de los que saco Lavín en 1999”.

Para ella, lo fundamental hoy es que “la gente no esta motivada para ir a votar” y como no hay traspaso de votos hacia Piñera “porque votar nulo o blanco no es cambiar de bando” será el aumento o disminución de este segmento el que decidirá. “Si hay dos puntos más de nulos y blancos, entonces se beneficia el que tiene más votos. Y en este caso es Piñera. Por el contrario si esa gente vota por Frei, en este caso Piñera pierde doble”, explica.

Una opinión similar dio el director del Cerc, Carlos Huneeus, quien afirma que hoy los indecisos son mínimos y difíciles de cuantificar. Agregó que la información disponible sirve poco para identificarlos porque “el escenario es completamente distinto a partir del 13 de diciembre. Los indecisos serán 3 ó 4 puntos y no más y marcarán la elección”, recalcó. Añade que el efecto de Marco Enríquez-Ominami “ya es historia, porque los diputados del PRI al igual que la mayor parte de las ex personalidades ligadas a él están por Frei, por lo que su definición no tiene importancia”.

Finalmente, el analista político Alfredo Joignant coincidió en que  el principal problema de Frei son “los votos nulos y blancos”, precisando que si bajan  “esto será dramático y efectivamente podría ocurrir que la noche del 17 de enero no sepamos quien fue el presidente de Chile”.

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Written by Eduardo Aquevedo

11 enero, 2010 at 14:36

La primera piedra del proyecto político de MEO…

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Por Pedro Ramírez, CIPER | 6 de Enero de 2010

Desde su derrota en las elecciones de diciembre, Marco Enríquez-Ominami y su equipo han estado preparando una fórmula que permita capitalizar el 20% de apoyo que recibió en la votación. Sin haber conseguido representantes en el Parlamento y con electores que tienden a la dispersión, decidió no esperar a la segunda vuelta para anunciar la creación de un partido propio que institucionalizará al “meísmo”. Lo seguirán otras iniciativas, como una federación de partidos y una fundación, que buscan consolidar a MEO como una alternativa política de largo plazo.

“Lo de este jueves será como poner la primera piedra “, describe el ex jefe del comando de Marco Enríquez-Ominami, Max Marambio, al confirmar que este 7 de enero el “meísmo” anunciará formalmente la creación de un partido político encabezado por el abanderado presidencial derrotado el 13 de diciembre. Es la primera jugada de alto octanaje que hará MEO tras las elecciones y forma parte de una ambiciosa estrategia que incluye la formación de una federación y una fundación que permitan evitar la dispersión del 20% de electores que lo apoyó en diciembre pasado. El cálculo de su círculo próximo -donde la voz de Marambio marca los ritmos- es que MEO dé una fuerte señal de que sigue con una agenda propia, autónoma de los candidatos que continúan en carrera y significativa para los intereses de los electores que lo respaldaron.

– A partir del 17 de enero lo único que va a importar son las acciones. El tiempo de las declaraciones de campaña habrá pasado. Y esta convocatoria será la acción más potente para provocar un cambio en la forma de hacer política. La creación, inscripción e instalación del partido estará en la agenda varios meses -agrega el ex generalísimo de MEO.

Uno de los objetivos que se busca al abrir el proceso de inscripción del partido será mantener en la calle a los equipos que trabajaron en la campaña, ahora recolectando las firmas necesarias para registrar legalmente a la naciente colectividad. “Queremos mostrar gente común y corriente entusiasmada con un objetivo político. Algo que no se veía hace muchos años, por el desprestigio de las formas de hacer política de la derecha y de la Concertación”, señala un dirigente meísta que prefiere la reserva de su nombre porque no está autorizado a adelantar detalles.

En sintonía con lo anterior, Marambio explica que el proceso se hará en dos tandas:

-Esto es el anuncio de la creación del partido. El acto fundacional se hará más adelante, con unos 300 “NN”, personas desconocidas en la política, verdaderos rostros nuevos, que son los que trabajaron en la campaña. El número 300 es una cifra simbólica, como los espartanos que no aceptaron someterse al poder imperial.

En esta primera etapa, dice Marambio, los mismos que hicieron la campaña van a trabajar apoyados en el padrón de firmas que se recolectaron para inscribir la candidatura, identificando ahora a las personas que acepten fichar por el partido. “Una vez que inscribes el partido en el Servicio Electoral, la ley te da sólo 260 días para recolectar las firmas y queremos tener trabajo avanzado para evitar problemas en el camino, porque el proceso es complejo”, aclara.

En el núcleo cercano a MEO aseguran que aquellos que respaldaron su postulación en la primera vuelta y que ahora trabajan por Frei para la ronda definitiva -como los ex socialistas liderados por Lincoyán Zepeda y Osvaldo Torres-, serán bienvenidos si quieren integrarse al nuevo partido.

MOVIMIENTO Y FUNDACIÓN

Para el anuncio de este jueves estaba previsto que MEO apareciera acompañado por rostros que apoyaron su campaña: los diputados Álvaro Escobar y Esteban Valenzuela, el ex intendente metropolitano Marcelo Trivelli y el propio Marambio. La atención de la prensa probablemente se centrará en si votará o no por Frei y sus cercanos aseguran que no saben cuál será su respuesta, aunque consideran poco probable que “contamine” la noticia de su naciente partido con una definición de ese tipo. “Pero con Marco… nunca se sabe”, dice uno de ellos.

En paralelo a la instalación de la colectividad, se trabajará en otros dos frentes. El primero es crear una federación o movimiento de partidos, que cobije a la nueva colectividad y a otras que ya aportaron a la campaña de MEO, como el Partido Humanista, el Partido Ecologista y el Movimiento Amplio Social (MAS). En términos más ambiciosos, esta federación también podría ser el vehículo para estrechar relaciones con otros referentes dispuestos a suscribir proyectos “progresistas”, como el PPD, el PRSD y el Juntos Podemos. Sin parlamentarios propios, el “meísmo” necesita institucionalizarse y generar redes con otras entidades capaces de influir.

El segundo frente es la puesta en marcha de una fundación, aunque está claro que demorará más debido a los tiempos legales más reposados que requiere la tramitación de la personalidad jurídica de una entidad sin fines de lucro. El objetivo es que la fundación haga investigaciones académicas y legislativas, que genere debate y abra puertas a la colaboración con entidades internacionales, apuntando a que provea insumos para los proyectos de políticas públicas que impulse el meísmo. Este “think tank”, explica Marambio, también jugaría un rol para allegar recursos:

– La idea es conseguir fuentes de financiamiento que aporten para desarrollar investigaciones. Te pongo un ejemplo: si se aprueba ahora el voto voluntario y la inscripción automática, que fue una de nuestras propuestas, quizás haya que hacer la sociología, el perfil de quienes en estos años han rechazado inscribirse. Esa es una investigación académica con impacto en lo legislativo y lo político, que la puede financiar una fuente internacional.

En cuanto a los recursos para poner en marcha el partido, Marambio señala que por ahora sólo cuentan con los aportes que puedan hacer los futuros adherentes: “Todo puede funcionar a partir de la simple decisión de que funcione”, es la premisa del ex generalísimo. No obstante, otros dirigentes cercanos a MEO indican que se iniciará una ronda de acercamiento a empresarios que aportaron a la candidatura y que a futuro esperan concretar relaciones con organismos de la socialdemocracia europea -una meta en la que el senador Carlos Ominami jugaría un rol de peso- y con otras fuerzas similares de América Latina.

La situación de Ominami es particular, pues hasta ahora tiene sus cuarteles en un proyecto ya consolidado que fue impulsado por Ricardo Lagos: la fundación Chile 21. Ambos son presidentes honorarios y tras su derrota en la repostulación senatorial, Ominami tiene en Chile 21 una plataforma para seguir relacionándose con las ligas mayores concertacionistas y habrá que ver -luego del resultado que consiga el oficialismo en la segunda vuelta- si será viable que mantenga una doble militancia en esta fundación y en la que piensa crear su hijo.

Respecto de volver a seducir a los empresarios que donaron a la candidatura presidencial, el meísmo cuenta con un activo no menor: la campaña cerró con las cuentas ordenadas. Aunque falta la revisión del Servicio Electoral, ex dirigentes del comando adelantan que tienen pendiente el pago de créditos bancarios por más de $600 millones y de algunos proveedores que aceptaron postergar sus cobros hasta cuando reciban el reembolso por los votos que obtuvo MEO (fijado por ley en 628 pesos por sufragio, equivalentes a 0,03 UF). “Esperamos recibir sobre 700 millones del Servicio Electoral, con lo que se pagarán los préstamos y los proveedores que faltan. Cerraremos en azul, empatados con los gastos, como estaba previsto”, señala un personero que conoce las cuentas.

PARTIDO “PROGRAMÁTICO” Y POR INTERNET

La definición más importante a que ha arribado el núcleo cercano a MEO en este periodo de instalación de la colectividad, es que el partido será programático y no ideológico:

– Si, por ejemplo, estamos de acuerdo en que tal o cual política es la mejor para fortalecer la educación pública, dará lo mismo que los militantes hayan llegado a esa conclusión por un análisis marxista, socialcristiano o derechamente neoliberal -explica un dirigente que trabajó en el despliegue territorial de la campaña y que ha dialogado con MEO sobre los lineamientos de la nueva colectividad.

El perfil programático del partido puede ser una espada de doble filo, según reconocen algunos dirigentes meístas, toda vez que en la campaña participaron grupos con un amplio historial de fraccionamientos y quiebres políticos: antiguos miristas, ecologistas, ex socialistas, humanistas que se fueron de la Concertación y del Juntos Podemos. “La idea de formar un movimiento donde participen estos grupos, precisamente protege al partido de posibles quiebres”, dice un ex operador de la candidatura de MEO. Un antecedente de este riesgo es que durante la campaña ya circularon correos electrónicos internos en que algunos dirigentes de estos grupos criticaron el “autoritarismo” de Marambio y “resabios neoliberales” en el programa. “No estamos formando el partido para estos grupos, sino para convocar al 20% que apoyó a Marco y que son personas mucho menos politizadas”, agrega la misma fuente.

Otra forma de protegerse de la cultura fragmentaria y outsider de algunos referentes que apoyan a MEO es dotar al partido de fórmulas de debate y votación con un alto nivel de transparencia. Así, si una fracción decide partir lo haría sólo porque no estuvo de acuerdo con la mayoría y tendría escaso margen para acusar “maniobras cupulares”. Una idea que ha tomado vuelo es que Internet sea la plataforma privilegiada de participación directa. A través de esta red cualquier ciudadano tendría acceso a las posturas en debate dentro del partido y los militantes -con una clave- podrían votar por ellas. Incluso, se ha planteado que el soporte tecnológico podría entregarse a una empresa externa que dé garantías de un manejo neutral del sistema.

Argumentando que hay países donde los electores votan leyes y reformas por Internet, el equipo que llevó la campaña de MEO en la Región Metropolitana postula que la colectividad resuelva sus principales debates mediante esta red: “Un partido con menos representantes de los militantes y más votaciones directas”, es su apuesta, enfocada a que las resoluciones no queden entregadas al criterio de consejeros nacionales encerrados en un hotel, campo fértil para el típico “macuqueo” político.

Pero también hay quienes llaman a tomar resguardos para no caer en una suerte de “estado de asamblea permanente”, que inmovilice a la colectividad porque habría que plebiscitarlo todo. Marambio reconoce que estas ideas han estado circulando:

-Vamos a organizar el partido más democrático que se haya visto jamás en Chile -afirma, en un tono que pretende contagiar entusiasmo.

Pero de inmediato el ex generalísimo pone los pies en la tierra y advierte que los partidos políticos funcionan con la “camisa de fuerza” que les impone la ley:

– En primer lugar hay que decir que no nos gusta esa ley, que vamos a tratar de cambiarla. Luego, decimos que vamos a buscar las mejores fórmulas de participación dentro de lo que permita el marco legal. Las posibilidades que da Internet son muy atractivas. Pero nos vamos a asesorar con abogados y especialistas en la ley de partidos que han trabajado en la campaña, para ver hasta dónde podemos llevar los mecanismos de participación.

El partido de MEO hasta el miércoles 6 aún no tenía nombre. Tampoco el movimiento y menos la fundación. En su cuenta de Facebook, el diputado posteó esta semana distintas alternativas para bautizar la colectividad: Nueva Fuerza Progresista, Nueva Fuerza por el Cambio, Partido Progresista Popular y Partido Para Todos. Recibió 650 comentarios de sus seguidores. Incluso, en otro alarde de creatividad democrática, un integrante de su ex comando propuso llamar a concurso entre los casi 65 mil adherentes que pusieron sus firmas para inscribir la candidatura presidencial.