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Cuanto pagan a sus académicos las Universidades Chilenas?

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Mientras un rector puede ganar hasta $ 12 millones mensuales, entre los académicos la dispersión de sueldos es abismante. Algunos datos relevantes: los mejor pagados son los decanos, las remuneraciones más altas están siempre en las escuelas de Economía e Ingeniería, y en los profesores part time los pagos pueden llegar hasta la simbólica cifra de $ 1.000 por hora de clases. Así funciona el particular mercado de los salarios universitarios en Chile.

universidad0003En la lucha por el talento, las universidades no se dan tregua. Durante los últimos años, la fuerte arremetida de las instituciones privadas para enrolar mentes brillantes y preparadas a sus cuerpos académicos está empujando al alza las remuneraciones de los profesores. De hecho, según el rector de una de las entidades particulares más grandes del país, estas organizaciones ofrecen sueldos que pueden llegar a ser hasta 30% más altos que en las tradicionales.

Pero el mapa de los sueldos de profesores universitarios es más complejo que eso. Porque, más allá de ese incremento producto de la competencia, aún persisten diferencias abismales entre carreras y universidades. No existen, además, referentes precisos para establecer las rentas y, en la gran mayoría de los casos, los sueldos no son fijos y se descomponen en diferentes asignaciones extra. Los doctorados, por ejemplo, son mejor pagados que los magíster y también reciben un salario más alto quienes desempeñan cargos administrativos además de sus obligaciones académicas. La exclusividad se paga y quienes investigan también reciben premio. Incluso, existen asignaciones por desempeño y los mejor evaluados reciben un bono extra en su remuneración.

Rectores y decanos

Son, por lejos, los mejor pagados dentro del ámbito universitario. Su trayectoria y la responsabilidad de ser la cara visible de la institución los ubica en lo más alto del escalafón de sueldos del sistema universitario chileno. Se trata de un mercado acotado. En Chile hay 60 rectores, de los cuales 25 integran el Consejo de Rectores de las Universidades tradicionales y 35 corresponden a casas de estudio con capitales privados. Estos funcionarios reciben sueldos que pueden llegar incluso hasta los $ 10 millones mensuales. Aunque todo, claro, depende de la universidad.

Según un ex rector de una universidad tradicional, las privadas de mayor tamaño -aquellas que tienen sobre 3.000 estudiantes- pagan las rentas más altas: sobre $ 12 millones, aunque el rector de una prestigiosa universidad privada dice que los salarios no pasan de los $ 10 millones al mes. Entre otros, Andrés Benítez, Ernesto Silva Bafalluy, Orlando Poblete, Carlos Peña -rectores de la Adolfo Ibáñez, Del Desarrollo, De Los Andes y Diego Portales, respectivamente- se ubicarían en este rango.

Las instituciones académicas de menor tamaño -aquellas que tienen menos de 1.500 alumnos, como la Universidad Arcis, Pedro de Valdivia y La República- pueden llegar a pagar entre $ 5 millones y $ 6 millones a sus rectores. En el caso de los establecimientos tradicionales, como la Universidad de Chile, el salario de su rector, Víctor Pérez, se ubicaría alrededor de los $ 7 millones.

Un escalón más abajo de los rectores están los decanos. Para posicionarse en el competitivo mercado del conocimiento, las universidades tienden a privilegiar a personajes reconocidos por el mercado para que dirijan sus facultades. Es el caso de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad Diego Portales, cuyo decano es el destacado arquitecto chileno Mathias Klotz, mientras que en la Facultad de Ciencias de la Salud, el decanato está a cargo del doctor Fernando Mönckeberg, Premio Nacional de Ciencias en 1998. También sucedió con el actual gerente general de D&S, Enrique Ostalé, que ocupó el cargo de decano de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez entre fines de 2001 y mediados de 2005. Según explica el rector de una universidad privada, a profesionales de este tipo que deben "levantarse del mercado" se les considera decanos A, y sus sueldos se ubican levemente por debajo de lo que ganarían como ejecutivos de empresas.

Por otro lado, están los decanos de perfil académico, que en el caso de las ingenierías o Economía reciben sueldos entre $ 7 y $ 8 millones en las universidades más grandes. En este rango se ubicarían, por ejemplo, Felipe Morandé -decano de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile- o Alfonso Gómez y Leonidas Montes, decanos de la Escuela de Negocios y de Gobierno de la Adolfo Ibáñez, respectivamente.

Una universidad de menor tamaño como la Alberto Hurtado paga cerca de $2,5 millones al decano de Economía y Negocios, el ex ministro de Economía Jorge Rodríguez Grossi.

Los decanos de las carreras de Derecho se ubican más hacia el centro de la escala, con sueldos que pueden ir desde los $ 2 millones hasta los $ 6 millones. Mientras que los decanos de las carreras del área humanidades reciben una renta promedio de $ 2,5 millones.

Rentas altas

Si de carreras se trata, las ingenierías y Economía llevan la delantera en cuanto a sueldos de sus profesores. Incluso en algunos casos, un profesor de prestigio, con doctorado y publicaciones a su haber puede llegar a percibir una renta superior a la de un decano.

Pero los salarios de los profesores no son fijos. Dependen de las asignaciones que vayan sumando, ya sea por investigación, cargos administrativos o desempeño. En el caso de la Universidad del Desarrollo, por ejemplo, las Facultades de Economía y Negocios e Ingeniería premian a los profesores que hacen publicaciones ISI, categoría que se les da a revistas especializadas en ciencia económica. De hecho, se les entrega un bono de $ 1 millón por 12 meses que se suma al sueldo base, que va desde $ 1,5 millón hasta $ 4,5 millones. En la Universidad Diego Portales, en cambio, se les entrega $ 2 millones a los académicos que logran publicar un ISI, además de la renta básica que se ubica entre $ 1,2 millón y $ 1,7 millón.

Diferente es la realidad en la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, que asegura un ingreso básico de $ 2 millones durante el primer año al académico con doctorado que recién se integra a la escuela. Luego de ese tiempo, cuando el profesor ya tiene la posibilidad de generar recursos a través de proyectos de investigación y nuevas responsabilidades, el monto se reduce a $ 1,5 millón. Los premios por investigación van desde $ 3,6 millones al año para el docente que gana un proyecto Fondecyt, lo que se suma a los $ 3,6 millones que el mismo fondo entrega para el investigador principal. Y en el caso de las publicaciones ISI, los montos dependen del tipo de revista en que aparezca la investigación: Trimestre Económico de México, por ejemplo, no tiene asociado un premio monetario, por su bajo impacto en el ámbito global; mientras que por una publicación en una de las top, como American Economic Review, se entrega una suma cercana a los US$ 10 mil.

En la Universidad Católica también existe un mecanismo de incentivo a la investigación y se paga un monto mensual adicional al sueldo base a los profesores que publican en revistas ISI. Para esto, la universidad tiene una escala propia donde rankea a las revistas de mayor impacto. En la Universidad Adolfo Ibáñez y en la De Los Andes, en tanto, no existe un sistema de incentivos para realizar investigaciones. Por esa misma razón, allí los salarios base son más altos: pueden ir desde $ 2,5 millones a $ 5 millones.

Las consultorías

Según explica un rector de una importante casa de estudios privada, el modelo ideal para que un profesor pueda optar a un muy buen sueldo es combinar la docencia con la investigación y las consultorías privadas. De hecho, en el ambiente académico es apreciado que los docentes dediquen parte de su tiempo a estas actividades.

"Es bien visto que se hagan consultorías para organismos internacionales y empresas. En la medida que uno cumpla con las obligaciones, si eres bien evaluado, asistes a las reuniones y haces bien tus clases y publicas, puedes hacer eso", explica un profesor investigador de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile. Incluso agrega: "No es raro que un incentivo adicional sea un acuerdo entre los académicos y el director de carrera para que algún día a la semana el profesor pueda dedicar su tiempo a actividades extra".

Las consultorías son una fuente de recursos importante para los académicos, especialmente en Ingeniería y Economía. Por un paper encargado por el Banco Central, un académico puede recibir entre $ 5 millones y $ 8 millones. Mientras que las asesorías encargadas por organismos internacionales y empresas privadas pueden pagar desde $ 5 millones hasta $ 20 millones, independiente de si demora un mes o tres.

En todo caso, en algunas universidades se cobra un peaje a los profesores por estos estudios, dinero que se suma a los recursos de la facultad o departamento. Este mecanismo es utilizado tanto por la Facultad de Ingeniería como la de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, que cobran entre 10% y 30% del dinero que recibe el profesor por este ítem, lo mismo que la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Católica. Y la Universidad del Desarrollo piensa implementarlo en el corto plazo para adecuarse a los estándares de las universidades tradicionales.

Arquitectura, Medicina y Derecho

Un poco más abajo en sueldos a sus profesores se encuentran las carreras de Arquitectura, Medicina y Derecho. En esta última, las remuneraciones de los académicos full time se ubican entre $ 1,3 millón hasta $ 4 millones, dependiendo de la especialidad y experiencia profesional. Una de las universidades que mejor pagan en esta carrera es la de Los Andes, con salarios que parten en los $ 2 millones. La mayoría de los profesores no tienen jornada completa y reparten su tiempo con la actividad profesional.

Lo mismo pasa en Medicina en la Católica, donde trabajan 650 profesores, de los cuales cerca de 400 tienen jornada completa. Estos académicos reparten su tiempo entre las aulas y la atención en los centros médicos asociados a la universidad. Por eso, si bien los sueldos promedio van desde los $ 700 mil a los $ 2,5 millones, en el caso de Medicina éstos se ubican entre $ 450 y $ 1 millón. Porque a esta renta se le agregan los honorarios médicos que recibe cada profesional.
No pasa lo mismo en la Universidad del Desarrollo, donde la mayoría de los profesores son part time y comparten la docencia con sus actividades en la Clínica Alemana, con la cual están asociados. En este caso, los doctores reciben sueldos de hasta $ 20 mil por hora.

En el caso de las escuelas de Arquitectura, los sueldos en la Universidad de Chile se ubican desde $ 1,4 millón hasta 1,7 millón.

Las humanidades, artes y las pedagogías son reconocidas en el mercado como las carreras peor pagadas. Los sueldos para los profesores jornada completa pueden ubicarse entre $ 500 mil y $ 2 millones. Aunque al igual que en las ciencias económicas, en algunas universidades existen asignaciones que se suman al ingreso base. Las asignaciones se dan específicamente para las investigaciones Scielo, categoría que se le da a un conjunto de revistas de carácter científico y que incluye ciencias de la salud, sociales y humanidades. La Universidad Diego Portales, por ejemplo, entrega un premio de $500 mil a los investigadores que publiquen en alguna de éstas.

Part time desde $ 1.000

Una autoridad de una universidad privada comenta que, en general, las instituciones ahorran sueldos mediante la contratación de profesores part time; es decir, aquellos que reparten su tiempo entre su actividad profesional y las aulas. La hora se paga más barata que a un profesor de jornada completa.

Pero entre los académicos por hora hay de todo. Existen en prácticamente todas las carreras y los sueldos tienen una dispersión altísima. Así, mientras en la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile algunos profesores pueden llegar a ganar la simbólica suma de $ 1.000 por hora, las carreras de Ingeniería y Economía llegan a pagar hasta $ 60 mil.

Medicina en la Universidad de los Andes paga entre $ 6.000 y $ 7.000 la hora, mientras que la misma carrera en la Universidad del Desarrollo trata de acercarse al valor de la hora médica: $ 20 mil.

En las escuelas de Derecho, los salarios part time van desde $ 150 mil a $ 300 mil al mes por una cátedra en el caso de la Universidad Católica, mientras que en la De Los Andes parte en los $ 300 mil. En la Adolfo Ibáñez, en tanto, puede llegar hasta los $ 400 mil.

Esta última es reconocida en el mercado como la universidad que paga los mejores salarios a los profesores por hora. Su rango parte en $ 20 mil y llega hasta $50 mil, dependiendo de varias condiciones. Se le paga más, por ejemplo, a un profesor que tiene exclusividad con la universidad y, si tiene más de una cátedra, el monto sigue aumentando. Así, por ejemplo, un profesor que imparte dos cátedras en la Escuela de Negocios en forma exclusiva puede ganar hasta $ 1 millón al mes.

La Universidad Diego Portales, por su parte, tiene definido un rango único para estos profesores, el que es el mismo para todas las carreras y va desde un mínimo de $ 203.347 hasta $ 279.625 bruto mensual.

Los "rostros" de las aulas

Parte de la carrera por el prestigio entre las universidades depende también de las "estrellas" que logren reclutar. Son muchos los profesionales exitosos que reparten su tiempo entre sus actividades personales y la docencia. Éstos reconocen que hacer clases los mantiene actualizados y en contacto con las nuevas generaciones. "Permite mantenerse vigente y eso el mercado lo percibe", dice un prestigioso abogado de la plaza.

Un profesional reconoce que la práctica docente es casi ad honórem, y que los sueldos son bajos en relación con el tiempo que se destina. Por ejemplo, un abogado explica que en preparar una clase de 3 horas para un programa de postgrado puede gastar 15. Y lo que le pagan son sólo $ 300 mil mensuales.

Lo bajo de los sueldos incluso da para anécdotas. Un alto ejecutivo de un importante banco nacional tiene acumulada hace casi dos años su paga en una universidad privada por los cursos que ha impartido y que no ha ido a cobrar.

Es posible encontrar figuras en prácticamente todas las disciplinas, pero los ejecutivos de renombre en el mercado y los abogados de prestigio se ven principalmente en los programas de MBA y magíster. Así, en el MBA de la Universidad del Desarrollo destacan nombre como los directores de empresas Carlos Cáceres y Jaime Bauzá, y ejecutivos como el gerente general de retail de Falabella, Agustín Solari, quienes recibirían un salario entre $ 20 mil y $ 60 mil la hora. Por un programa semestral de 64 horas se les podría llegar a pagar $ 4 millones por el curso.

En el ESE de la Universidad de los Andes ocurre algo parecido. Ahí hacen clases personajes de la talla de Felipe Joannon, gerente de desarrollo de negocios del holding Quiñenco del Grupo Luksic, y el abogado del estudio Philippi, Juan Francisco Gutiérrez. Los sueldos allí para los profesores part time se ubican en torno a las 6 UF por sesión.

Hasta el contralor general de la República, Ramiro Mendoza, realiza una cátedra de Derecho Administrativo en la Universidad Católica, por la cual recibe cerca de $ 300 mil al mes. En Medicina de esta casa de estudios también hay estrellas, como el doctor David Mayerson, profesor de Obstetricia y Ginecología. En la mayoría de los casos, sin embargo, los salarios para estos profesores son casi ad honórem. Así lo manda el particular mercado de los salarios de las universidades chilenas.

Por Antonieta De la Fuente, Qué Pasa.

Chile y la elección presidencial: las encuestas recientes y su utilización política…

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19 de Mayo de 2009

La elección presidencial chilena: explicación para extranjeros

Por Marta Lagos*

Las encuestas de opinión irrumpen con George Gallup en la mitad del siglo pasado como un gran instrumento para conocer la realidad política y social, saber más de ella que por la mera observación. Las encuestas se convierten en protagonistas en la medida que logran comprobar que reflejan la realidad, anticipando el resultado de elecciones presidenciales. Adquieren el poder que tienen en el primer mundo, anticipando de manera espectacular  los resultados después de la Segunda Guerra. Ello desarrolló consigo una comunidad de profesionales, una disciplina, estándares, ética, asociaciones, empresas, multinacionales y una industria sólidamente basada en su capacidad de anticipar un fenómeno social de importancia: quien se queda con el poder político.

Los grandes cientistas sociales, sin embargo, no han requerido de encuestas para desarrollar las teorías que hoy explican cómo funcionan las sociedades. Es más, no se ha hecho al día de hoy ninguna teoría con la ayuda de encuestas de opinión, ellas sólo logran ratificar lo que la ciencia social ya sabe.

En Chile, las encuestas viven en un mundo distinto, que no dice relación el rol de las encuestas en el mundo occidental desarrollado. Aquí el poder del instrumento se usa para hacer política, no para saber lo que sucede. Aquí no hay comunidad de profesionales, ni asociación, ni estándares. Cada cual inventa su propio estándar y declara que "los chilenos…", cuando le han preguntado a unos pocos. Hay una encuesta, la CEP, que es declarada por la derecha como "la madre de las encuestas", que sustituye como en las sociedades primitivas al "oráculo", justamente porque en la selva a-científica y con los altos grados de analfabetismo científico, esa es científica. CEP cumple con los estándares científicos del primer mundo. Otras encuestas como la CERC también lo hace, pero como no la hace la derecha, no tiene la "confianza" de El Mercurio y La Tercera. El tema de las predicciones electorales presidenciales, ni se menciona porque ninguna de las encuestas que están fijando la agenda hoy, hacen predicción alguna, por lo tanto no sabemos si sus instrumentos pueden reflejar fielmente la realidad.  A nadie le interesa eso, lo que interesa es influir en la política con ello. La manera de juzgar a las encuestas no es por su capacidad de predecir como en el mundo allá afuera, sino más bien por lo que la derecha declara que es "correcto". Ese es el país en el cual sucede la competencia electoral con encuestas.

Hoy estamos bastante desinformados de lo que está sucediendo gracias a las encuestas.

Hay quienes, los que oyen las noticias y leen los diarios (la minoría del país), que creen que existe un candidato llamado Ominami, que sin campaña, sin equipo, sin dinero, sin competencia abierta, tiene una cantidad de apoyo, lo que no ha logrado sino un candidato fuera de las coaliciones desde 1990: Fra Fra. Francisco Javier Errázuriz se demoró una campaña presidencial completa y varios millones de dólares invertidos para lograr un millón de votos (aproximadamente 14%). Los medios  y los que han publicado encuestas  con menciones del 8%, 10% y 14%  en 15 días, nos quieren hacer creer que un diputado, desconocido para la mayor parte de los chilenos, puede alcanzar la misma cantidad de 0 a 100 en el espacio de un titular.

Por otra parte está la gente de a pie, la que no presta atención a las noticias (60%), no lee los diarios (95%), que vive su vida tratando de enfrentar los problemas de la vida diaria. Ellos no saben que "el país" está en "ebullición" con el "fenómeno".

Un tercer grupo lo constituye el grupo de "las cuatro manzanas de Santiago", que son los que no sólo leen el diario, sino que hacen que sus vidas sean regidas por lo que ahí se dice. El Mercurio, La Segunda, La Tercera. Ellos están en un estado de ebullición, creen que el mundo cambió y que hay un hecho nuevo que cambia radicalmente las cosas respecto del día anterior. Ellos son los que producen y creen que existe la revolución Ominami, que cambia de manera sustancial las coordenadas de la elección presidencial.

Es mucha la información acumulada desde el 5 de Octubre de 1988, que no nos confirma la existencia de tal revolución, no se puede resumir en pocas palabras. La principal es el resultado de la primera elección presidencial y parlamentaria en 1989, que reproduce con impresionante similitud con los resultados de antes de 1973. Hay una dictadura y después de ella, la memoria histórica hace que sigan votando de la misma manera. Después de 17 años de dictadura no hay cambio, ¿y sí lo hay después que un diario publica un titular con un resultado de una encuesta? ¿Es posible eso?

Pinochet instaló un sistema electoral, que llamó binominal, y con ello instala la perpetuación de dos bloques, lo que no contaba, era que el bloque que se perpetuaría en el poder eran sus opositores. El país dividido en dos bloques que después de 20 años se empiezan a desmembrar. Por el lado de la derecha no digamos que sus dos partidos han sido "aliados", sino a regañadientes, incluso al día de hoy hay evidencia de ello. Por el lado de la Concertación ha logrado mantener este constructor, inicialmente muy útil para la gobernabilidad, actualmente forzado, en un país que grita pluralidad. Forzado porque no permite incluir a todos, porque no todos los que pertenecen pueden competir, porque fuerza a pactos ineficientes y malos para la construcción del bien común. Los que no se han dado cuenta, hay una mala noticia, no es la Concertación la puesta en jaque, sino el sistema de partidos en Chile y su capacidad de representar al electorado. Eso se llama crisis de representación. Políticamente se lo pueden querer cargar en su totalidad a la Concertación, pero la verdad es que le está pasando a Chile. El éxodo y la formación de nuevos partidos es un grito de pluralidad que los chilenos hace rato que están manifestando de muchas formas, ahora le llegó a la política. La ley electoral que nos rige no permite la expresión de esa pluralidad de tal forma que se exprese en el Parlamento.

Resulta entonces paradojal que "las cuatro manzanas de Santiago" manifiesten por medio de encuestas la demanda de cambio político, cuando son ellos mismos los que no quieren cambiar la política. ¿Donde está la inscripción automática? No es que vayan a lograr mucho, porque cuesta mucho que el chileno cambie su comportamiento electoral, pero al menos logran vender diarios, asunto que no considera que cada día menos gente los lee. Entonces no importan mucho si el fenómeno es real o artificial, porque cumple un propósito mucho más pedestre, que no dice relación con el sistema político, ni con la información, ni con el bien común ni con la democracia, con los cuales están asociadas históricamente las encuestas, sino simplemente con una meta comercial y una política coyuntural. La meta comercial es vender más, la política es tratar de destruir al candidato de la Concertación. ¿Viven entonces "las cuatro manzanas de Santiago" un fenómeno artificial creado por encuestas para fines políticos? La respuesta parece ser evidentemente si.

¿Cómo puede suceder esto? El asunto es simple. Rafael López Pintor un gran encuestador español, en una elección española quiso probar cómo funcionaban las encuestas frente a la presión de candidatos y partidos. Puso el nombre de su hijo en la lista de la pregunta por intención de voto, y este sacó el 10%. No en vano la industria de las encuestas en el mundo ha establecido criterios, estándares, para que este tipo de cosas no suceda. Cualquier lista de personas hace que se disperse las menciones, en cualquier tipo de pregunta al respecto. Ponga ud. un número infinito de personas y recibirá opinión de ellas, incluso si nadie las conoce. Lo que sucede es que aumenta la cantidad de gente que dice no conocerla. Por otra parte si ud. hace una pregunta de conocimiento, sin entregar el cargo se encontrará con que son muy pocos los que saben de que está hablando. Esa es la ventaja que tienen los candidatos como Frei y Piñera, que son conocidos por un 90 % de la población. En promedio un senador es conocido por cerca de un 5% de la población, y un diputado por mucho menos. Si preguntáramos quien es Marco Enríquez-Ominami y Carlos Ominami, la confusión sería total. Sin duda que una gran parte de las menciones recogidas, son el reconocimiento de nombre del padre, no del hijo.

Si le preguntaran a todo el país, se publicaran respuestas de las preguntas estándar que acompañan la pregunta intención de voto, si pusieran todos los pre candidatos en la misma lista, si todos tuvieran el mismo estándar, no habría fenómeno Ominami en los medios.

Unas encuestas las hacen en 60 comunas, la otra en Santiago, la otra en un conjunto DISTINTO de comunas, y las hacen por teléfono. Como sólo uno de cada dos chilenos tiene teléfono fijo,  hay que asignarle un peso a cada persona que responde (ponderar) para que represente a todos los de su tipo, como si todos hubiesen sido entrevistados (como si todos tuvieran teléfono). Desde luego un candidato  (Ominami) que produce en el espacio de 15 días menciones en una lista, con 10%, 8%, 14%, habla mal de las encuestas, esas que se ganaron el prestigio de poder anticipar la elección con diferencia de decimales. El instrumento se la puede. Esos números están diciendo que el instrumento con el cual están midiendo es DISTINTO uno del otro. Es decir el solo número muestra que no hay estándares, que cada cual hace lo que le parece. El domingo hay una encuesta de un diario más, con 800 casos, telefónica, nacional, bajo el estándar del primer mundo. Somos especiales, hacemos un hazmerreír de la ciencia de la política, porque pretendemos que lo que se sabe no es relevante, nosotros, los chilenos, sabemos hacerlo "tan bien" que no es necesario regirnos por lo que la ciencia nos dice. Tenemos nuestra propia ciencia de la encuestología electoral, nuestro propio libre albedrío sin aceptar limite alguno y una "madre" que nos dice la verdad. Es vergonzoso.

Esto ha topado fondo, porque se ha inventado un fenómeno de la nada. Este se basa en la crisis de representación, y el analfabetismo científico imperante permite la consolidación de la interpretación de que el electorado quiere algo distinto. Vaya novedad, Lavín llego con el lema del cambio a 30 mil votos de Lagos en  1999.

Es anticipable que todas las entidades que hacen encuestas han puesto el tema de Ominami -La Tercera, El Mercurio, La Segunda, Imaginacción-, no harán predicción electoral para anticipar el resultado de la elección, con lo cual terminarán de comprobar que su intención no era sino usar las encuestas para defender intereses políticos o simplemente ser instrumento de ello. Incluso la encuesta CEP no se atreve a hacer predicción electoral, dicen que no es su propósito, en privado dicen que es muy "arriesgado". Pero ¿no es arriesgado influir en la política? ¿Una encuesta que pregunta por el voto de los chilenos no tiene como intención predecir lo que sucede? ¿A qué nivel de contradicción se puede llegar? No sabemos si la encuesta CEP como método es capaz de anticipar el resultado de la elección. En el pasado cuando "la madre de todas las encuestas" lo intentó, se equivoco.

El mundo de las cuatro manzanas cree además firmemente  que cuando la encuesta CEP sale a terreno, hay que intensificar la campaña, entonces si aparecen más en los medios, pueden obtener mejores menciones en la encuesta. El grado de analfabetismo científico que ello implica es profundo, si fuera así, sería fácil hacer campaña y ganar elecciones. Imagínense que los chilenos hayamos descubierto la manera de "manejar" a la opinión publica, al punto de poder influir en los resultados de una encuesta. Sería un descubrimiento de envergadura que debería atraer a todo tipo de científicos a celebrar el hecho y a felicitarnos. Pero a todos los actores involucrados les parece bien, están "hechizados" por procesos artificiales o son artífices de un gran descubrimiento científico. El mundo político chileno está siendo manejado por los que manejan la comunicación de las encuestas político- electorales. La pregunta es quien está conduciendo al electorado, o esta esté a su libre albedrío, alejándose de esa política.

Finalmente respecto de la elección presidencial, la distancia entre Piñera y Frei se reduce a 10 puntos, después de ser Frei nominado por la Concertación. Consolida su condición de candidato oficial de la Concertación, mientras Piñera sufre una esperada baja, al dejar de competir solo, con un contrincante que lleva en su mochila una presidencia exitosa. Mucho más no ha pasado, salvo que la derecha que creía que esta era una carrera corrida, se da cuenta que ahora hay una cruda batalla por delante para ganar.  Piñera tuvo el 50% en Septiembre pasado cuando corría solo, habría ganado entonces. Todo lo otro es parte del artificio de la política chilena que ha perdido liderazgo y necesita desesperadamente de encuestas para combatir al contrincante.

A Sebastián Piñera le faltaron 250 mil votos para ganar en Enero del 2006 contra Michelle Bachelet, y le siguen faltando esos votos. A Frei le falta el rayado de la cancha definitivo por parte de la Concertación, antes de conocerse el capital real con que competirá. Por el momento tiene el voto duro de la Concertación que se ha manifestado como esperado, con gran rapidez, un tercio del electorado. Queda claro que Piñera perdió el 50%, y que la critica a sus opositores no logra desmembrar el voto de la Concertación como ellos lo anuncian. La crisis lo que ha hecho es restituir el liderazgo  de la Concertación mejorando la visión del gobierno.  Habrá que esperar después del invierno, donde históricamente los cuatro Presidentes han sufrido castigo en su aprobación y el alza del desempleo, si ese liderazgo se mantiene. En septiembre cuando se inscriban las candidaturas y se inicie la carrera real, sabremos si la Concertación habrá sobrevivido la crisis o no.  Un país partido en dos por el sistema binominal. En todo ello, el llamado "fenómeno Ominami" planteado por los medios en estas últimas dos semanas, no se ve como un cambio de ese escenario.  Mientras tanto los diarios venden e influyen en la polítiquería coyuntural,  pero no necesariamente cambia el voto de los chilenos. Quizá por eso hay tantos chilenos que no consideran la política.

El resultado es que después de 20 años de gobierno de una coalición, declarada desmembrada y decadente,  esta  vuelve a tener posibilidades de ganar un quinto gobierno consecutivo, inédito en la historia occidental contemporánea. Sino fuera por la ley binominal, esto no habría sucedido. Suena del todo poco democrático que alguien se pueda quedar en el poder un total de 24 años por medio de elecciones. Claramente hay algo que no funciona en la oposición si eso sucede. Desde el punto de vista de la democracia, la alternancia es indispensable para mantener el equilibrio de poderes, por lo que se refuerza la idea de que es la estructura de las normas la que esta impidiendo que la alternancia sea una característica de la democracia chilena. No hay que ser cientista social para darse cuenta que el factor Pinochet sigue estando presente en este Chile dividido. Si Ominami fuera fenómeno, entonces sería una revolución, porque implicaría el fin de ese rayado de la cancha, Ello con los modestos instrumentos existentes de la teoría de las ciencias sociales, a menos que de nuevo estemos ante un gran descubrimiento chileno.

*Marta Lagos es socia fundadora de MORI Chile,  fundadora de Latinobarómetro, obtuvo el Dinnerman award en 2008, editora del Journal of Public Opinion Research de Oxford University Press, co autora del Handook of Public Opinion Research  de Sage.

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