CIENCIAS SOCIALES HOY – Weblog

Actualidad sobre política, sociología, economia, cultura…

Posts Tagged ‘ARRATE

Chile: una radiografía electoral (el votante de la primera vuelta, 2009)…

leave a comment »

Estudio UDP disecciona el perfil del votante en la primera vuelta

CIPER, 12 de Enero de 2010

Que Eduardo Frei obtuvo mayor apoyo entre los votantes con bajo nivel de escolaridad y que la fortaleza de Sebastián Piñera estuvo en las comunas más ricas y en las más pobres son algunas de las conclusiones del estudio “Las bases electorales de los candidatos presidenciales 2009”, elaborado por del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales (ICSO-UDP). Su autor, el cientista político Mauricio Morales, toma los resultados de la primera vuelta de diciembre y los cruza con variables geográficas, económicas, sociales y políticas para elaborar una radiografía electoral de la última votación.

La información resulta relevante a la luz de la segunda vuelta electoral que tendrá lugar este domingo 17. En el último mes tanto Frei como Piñera han intentado descifrar sus bases electorales y han desplegado sus campañas para captar a aquellos votantes que en diciembre optaron por Marco Enríquez-Ominami, Jorge Arrate, anularon o votaron en blanco.

De acuerdo a Morales, “nunca en la historia electoral reciente de Chile” la votación de un candidato había estado tan fuertemente relacionada a la escolaridad y ruralidad de los electores, como en el caso de Eduardo Frei en diciembre recién pasado. Aunque ambas variables están relacionadas, el principio de “a mayor escolaridad, menor voto por Frei” se mantiene también si se consideran sólo las 50 o 100 comunas con mayor número de inscritos. Según el estudio, los votantes de Marco Enríquez-Ominami tuvieron en cambio el comportamiento inverso: más urbanos y con mayor escolaridad. Dichos factores no fueron relevantes para determinar quiénes apoyaron a Piñera.

Otro parámetro que tiene cierta relación con la ruralidad y la educación, pero que no es exactamente idéntico, es el de la pobreza. Así como el voto de MEO declinó en las comunas más rurales y con menor escolaridad, también lo hizo en las más pobres. Eso, según Morales, es coherente con el resultado de las encuestas previas. Sin embargo, llama la atención que el comportamiento de los sufragios que recibió Jorge Arrate es similar al de MEO. “Todo, en desmedro de Frei”, afirma el investigador de la UDP.

El estudio también midió el impacto del índice de desarrollo humano en los votantes, concluyendo que mientras a MEO y Arrate les fue mejor en las comunas con desarrollo medio, Piñera obtuvo sus mejores logros en las extremas (más ricas y más pobres), y Frei en las que presentan un menor desarrollo. Morales hizo el ejercicio de juntar los resultados de Frei y de MEO en este item, obteniendo una suma que replica el comportamiento histórico de la Concertación, que tiene mayor éxito en las comunas de índice medio.

Al analizar la ubicación geográfica de los resultados de la segunda vuelta, Morales concluye que las tendencias también son marcadas: mientras MEO es más fuerte en el norte, Frei lo es en el centro sur y Piñera en el sur.

Un dato interesante del estudio es la relación entre el partido del alcalde y el resultado presidencial en la comuna. En términos generales, Piñera rinde mejor en las comunas UDI y RN y cae 10 puntos en las del PC (son sólo 4), mientras que Frei sube en las de la Concertación. Sin embargo, Morales afirma que a diferencia de elecciones anteriores, el voto de la derecha es más consistente que el oficialista, mostrando resultados similares en las votaciones comunales, parlamentarias y presidenciales. La Concertación, en cambio, ha aumentado su voto cruzado, lo que a su juicio “es señal evidente de falta de lealtad por parte de los electores”.

Para graficarlo, explica que Bachelet tuvo sólo 5 puntos menos que los votos que obtuvo la lista parlamentaria de la Concertación, mientras que Frei está 15 puntos por debajo de ésta, aunque la diferencia se reduce si se descuenta al PC (que fue en alianza con el oficialismo).

Frei: estrategia electoral y maniobras políticas necesarias…

with 2 comments

El mapa de Frei para la segunda vuelta

Por Pedro Ramírez, Francisca Skoknic y Bastián Fernández, CIPER

Son 102 las comunas en las que el comando de Eduardo Frei concentrará su artillería para intentar acortar los 14 puntos que lo separaron de Sebastián Piñera en la primera vuelta electoral. En unos quince municipios con alta densidad de electores el despliegue será mayor, con dirigentes nacionales en gira y el concurso de rostros locales que inicialmente se alinearon con MEO. La batalla será dura en el norte grande, la región del Bío-Bío y en Valparaíso, donde el oficialismo aspira además a capitalizar el descontento de la UDI tras el fracaso electoral de Lavín. Y aunque un alto número de operadores que hicieron la campaña por los otros candidatos ya se embarcaron con Frei, el presupuesto para movilizar voluntarios podría convertirse en un problema. El desmarque de los partidos políticos explicitado esta semana es uno de los principales argumentos para captar a los votantes de MEO que ahora pretenden marcar nulo.

En la pared ubicada a espaldas de la secretaria del comando de Eduardo Frei cuelga un recorte de prensa cuidadosamente enmarcado. El titular anuncia el regreso de los partidos, de la mano de Frei Montalva y la Falange. Probablemente es de 1964, cuando el padre del actual candidato triunfó en la elección presidencial y puso fin al periodo del independiente de derecha Jorge Alessandri. El mensaje contrasta con el discurso que este martes 29 puso en marcha su hijo, destinado a marcar distancia con las colectividades que sustentan su postulación. El candidato de la Concertación se hizo así cargo de las críticas que han apuntado a los presidentes de los partidos oficialistas y dejó entrever que si llega a La Moneda no gobernará amarrado a ellos:

– Tengo plena conciencia de que el resultado electoral del 13 de diciembre develó un descontento ciudadano con la forma en que se hace política en nuestro país (…) Quiero informarles que les he comunicado a los presidentes de los partidos de la Concertación de mi decisión, de que tanto durante mi campaña como mi futuro gobierno, tomaré con absoluta libertad, autonomía e independencia las determinaciones que me competen-dijo Frei.

Este giro -adoptado con tardanza si se toma en cuenta que las críticas a los presidentes de partido ya llevan en la palestra dos semanas- es uno de los pilares de la estrategia para captar a quienes en la primera vuelta se inclinaron por Enríquez-Ominami y Arrate, además de aquellos que anularon o dejaron en blanco su preferencia. Para eso resultaba clave enviar un mensaje claro de que habrá un cambio en la forma de hacer política y en el comando se analiza incluso la posibilidad de adelantar los nombres de quienes podrían integrarse a un eventual gabinete de Frei. La idea es tratar de mostrar rostros nuevos, que den cuenta de que se privilegiará a las personas sobre los partidos y que la renovación será total. Un desafío a todas luces difícil de cumplir.

Ya el fin de semana pasado comenzó a ejecutarse un nuevo diseño que busca maximizar el rendimiento de la campaña en los poco más de quince días que quedan antes de la votación. Considerando que Sebastián Piñera sólo necesita sumar seis puntos más que en la primera vuelta para instalarse en La Moneda, en el comando saben que lo que se requiere es precisión quirúrgica en el despliegue de una campaña que se montará en el escenario electoral más adverso que ha enfrentado la Concertación.

De acuerdo con el “mapa georreferencial” que diseñó el ex subsecretario de Desarrollo Regional y experto electoral Mahmud Aleuy (PS), son 102 las comunas en que se debe priorizar la campaña. Una tarea que suena cuesta arriba -por más que en el comando se esfuercen por mantener el optimismo-, si se toma en cuenta que es casi un tercio de las 346 comunas que hay en el país. El trabajo de Aleuy, cuyo equipo analizó los escrutinios de la primera vuelta mesa por mesa, concluyó que es en este centenar de municipios donde Frei aún puede crecer.

– Son comunas que se seleccionaron como prioritarias de acuerdo a diversos criterios: una alta cantidad de electores, una fuerte concentración de votos de Enríquez Ominami y Arrate, un número significativo de votos nulos o blancos. Además, se incluyeron sectores populares donde Piñera obtuvo una alta votación -explica el senador Jorge Pizarro (PDC), uno de los encargados territoriales de la campaña de Frei.

GIRAS PARALELAS

El mapa confeccionado por Aleuy será letra muerta si la Concertación no es capaz de desplegar en las 102 comunas a sus voluntarios, los que, además, por primera vez trabajarán con la dificultad extra de que el electorado mayoritariamente percibe al candidato de derecha como el más seguro ganador. En una reunión desarrollada el lunes 28 en el comando, comenzó a gestarse la coordinación para que a partir del lunes 4 el plan esté en marcha:

-Se hará una campaña territorial exhaustiva, con propaganda centrada en demandas locales, con protagonismo de parlamentarios electos y, especialmente, con gente de esas comunas que en la primera vuelta estuvo con Marco Enríquez Ominami. La coordinación de esa tarea estará en manos de Aleuy y Pizarro -explica el diputado Jorge Insunza (PPD), uno de los responsables de las giras que se harán en paralelo a este despliegue para reforzar el mensaje de Frei.

Las giras se iniciarán este mismo fin de semana, cuando aún esté fresca la resaca del Año Nuevo. Coordinadas por Insunza y los senadores electos Ximena Rincón (PDC) y Fulvio Rossi (PS), partirán al mismo tiempo en el extremo norte y en Concepción. Los acompañarán Juan Luis Castro, Felipe Harboe, Carolina Tohá, Carolina Goic, Guido Girardi, Tucapel Jiménez y Sergio Aguiló, entre otros.

– Tenemos diseñado un despliegue territorial paralelo a las giras de Frei. Vamos a tener dos grupos que recorrerán todo Chile hasta el 14 de enero. Partimos el 2 en Iquique y el 3 en Arica. En los mismos días cubriremos la Octava Región. Vamos a contactar a personas relevantes en cada región que hayan trabajado con Marco (Enríquez Ominami), porque es importante sumarlas. Haremos propaganda territorial y actividades comunicacionales. Obviamente, contaremos con gente que ajustará los contenidos de la agenda a las realidades locales -indica Rossi.

La presencia protagónica de los parlamentarios electos se debe a que el pacto Concertación-Juntos Podemos obtuvo el 44% de los votos en la elección del domingo 13. En el plan del oficialismo para la segunda ronda electoral es clave que las personas que votaron por candidatos del pacto lo hagan ahora por Frei, porque eso le daría un piso al candidato oficialista que prácticamente equipararía el resultado de Piñera en la primera vuelta. De hecho, las dos encuestas que se han conocido ya ubican a Frei en torno a esos valores.

Las giras estarán centradas en una quincena de comunas calificadas como “máxima prioridad”. Son aquellas con una alta concentración de electores donde Frei tuvo un rendimiento muy por debajo de lo esperado por su equipo. Se trata de Arica, Iquique, Antofagasta, Chiguayante, Concepción, Valparaíso, Viña del Mar, La Florida, Maipú, San Bernardo, Puente Alto, San Miguel y Pudahuel, entre otras.

En paralelo a las giras, el senador Guillermo Vásquez (PRSD) planifica las actividades del comando con las organizaciones sociales: “Vamos a reunirnos con un universo muy amplio de entidades, desde feriantes hasta organismos universitarios, a contar del lunes 4″. Vásquez indica que si bien la información recopilada por Aleuy está pensada para el despliegue territorial de la campaña, también será un insumo que él utilizará: “Por ejemplo, si queremos tener un encuentro con organizaciones de mineros quizás resulte conveniente hacerlo en Antofagasta, que es una zona donde hay que reforzar la campaña”.

Seis días antes de poner en marcha su plan de encuentros con organizaciones sociales, Vásquez recibió un tardío regalo navideño. El martes 29 los principales dirigentes del Colegio de Profesores entregaron su apoyo a Frei. Un escenario impensado tras el desgastador paro que enfrentó al gremio con el gobierno por el pago de la “deuda histórica”, un gallito que los docentes cerraron con las manos vacías. El presidente del colegio, Jaime Gajardo, es militante comunista, por lo que este respaldo puede analizarse como una vuelta de mano del PC por el apoyo que la Concertación brindó a ese partido para que consiguiera tres escaños en la Cámara de Diputados, después de 36 años fuera del parlamento.

ESTRATEGIA EN REGIONES

En Iquique Frei ya cuenta con el apoyo del caudillo local Jorge Soria, lo que asegura un significativo contingente de voluntarios para hacer su campaña. En Punta Arenas (donde MEO marcó 26,4 y Frei sólo 22,6) el senador Carlos Bianchi y el alcalde Vladimiro Mimica, ambos independientes, han formado un eje que entregará su respaldo a Piñera o Frei dependiendo de cuál de ellos recoja de mejor manera sus demandas locales. En el comando creen que lo más importante es conseguir el respaldo del alcalde y aseguran que las conversaciones con Mimica van bien encaminadas.

El escenario en que quedó la derecha en Valparaíso y Viña tras las elecciones parlamentarias tiene particularidades que el comando oficialista espera aprovechar. Según explica un líder concertacionista, la reñida elección senatorial entre Joaquín Lavín (UDI) y Francisco Chahuán (RN) dejó adherentes de la UDI de zonas populares resentidos con Piñera. La idea es focalizar parte del trabajo en ellos. Al mismo tiempo, esperan reconquistar a los votantes porteños que respaldaron a MEO. El ex diputado socialista prácticamente empató con Frei en Valparaíso (obtuvo un 23,04 frente al 23,9 del candidato oficialista). “El voto MEO es un voto de clase media, ubicado desde la avenida Alemania hacia abajo”, dice el diputado electo y ex alcalde de Valparaíso Aldo Cornejo (PDC), quien tiene claro el mapa del despliegue territorial. Y agrega que la mayoría de los operadores que hicieron la campaña de MEO, casi todos ex socialistas, ya están cuadrados con Frei.

En la Octava Región se espera que el aporte del senador Alejandro Navarro, quien apoyó a MEO en la primera vuelta y que ya endosó su respaldo a Frei, sirva para alinear a los votantes “meístas”. Navarro comenzó a operar en terreno desde el fin de semana pasado con los militantes de su partido, el MAS. En la zona de Lota y Arauco, las esperanzas están cifradas en la campaña que pueda desplegar el PC y el Juntos Podemos, cuyo candidato a diputado, el sindicalista Cristián Cuevas, cosechó un significativo 22,86% de los votos, aunque fue finalmente derrotado.

La izquierda que se alineó con Jorge Arrate en la primera vuelta tenía previsto anunciar este miércoles 30 la conformación de su propio comando por Frei. En el organismo tendrán un rol estelar el propio Arrate y los tres diputados electos del PC: Hugo Gutiérrez, Lautaro Carmona y Guillermo Teillier. En todo caso, el ex jefe político del comando de Arrate, Juan Andrés Lagos (PC), anuncia que el nuevo referente no priorizá los “rostros”:

– No pretendemos crear una gran estructura, porque el tiempo de trabajo es escaso y lo que se requiere es coordinar de la mejor manera el esfuerzo territorial. Tendrán más importancia los líderes territoriales que los dirigentes nacionales.

Lagos indica que hasta el martes 29 no habían recibido información desde el comando de Frei para coordinar el trabajo en terreno: “Obviamente que si Aleuy está haciendo un diseño técnico para focalizar el esfuerzo, tenemos interés en que nos compartan esa información”.

El principal problema para poner manos a la obra a los militantes de los partidos y organizaciones que apoyaron a Arrate es la falta de dinero. “Tenemos la voluntad de apoyar la campaña, pero obviamente en el comando de Frei no pueden esperar que gastemos nuestros recursos para hacer propaganda y movilizar voluntarios”, indica un dirigente del PC.

Un alto dirigente del equipo de Frei explica que están en condiciones de entregar material de propaganda, pero que no tienen dinero para entregar al comando del Juntos Podemos: “Hay una decisión política de estrangular económicamente la candidatura de Frei. Los empresarios no han puesto dinero y con los bancos tampoco ha sido fácil gestionar los préstamos”, indica la misma fuente, quien asume que la “campaña ciudadana” de recolección de fondos no reunirá más de $200 millones.

OBJETIVO PRINCIPAL: NULOS Y DUEÑAS DE CASA

El mensaje que los voluntarios entreguen en las 102 comunas seleccionadas apuntará preferentemente a dos tipos de electores. El primero responde al perfil del votante de centroizquierda que marcó MEO en protesta contra los acuerdos cupulares de la Concertación y que ahora prefiere anular antes que respaldar a Frei. El segundo corresponde a una amplia franja de mujeres del segmento socioeconómico C3 y D que también votaron por MEO. Estas últimas se concentran en comunas metropolitanas como San Bernardo, Maipú y Puente Alto. Aunque nadie se explica muy bien este fenómeno, algunos lo atribuyen al rol que jugó la conductora de TV Karen Doggenweiler en la campaña de su marido. En Maipú, podría ser fruto del impacto de otro “rostro” mediático: el actor y diputado “meísta” Álvaro Escobar.

Frente al voto nulo, los argumentos son: Frei comprendió la protesta expresada en el resultado de la elección del domingo 13 y gobernará no con los partidos, sino con una mayoría democrática y progresista; las principales propuestas de MEO y Arrate ya se incorporaron a su programa, como la reforma tributaria, el fortalecimiento de la educación pública, la ampliación del royalty a la minería y que el Estado defienda a los ciudadanos frente a amenazas como los cobros abusivos y las alzas de las tasas de interés; ya suscribió el compromiso de desarrollar una economía “verde” y ambientalmente sustentable; impulsará la generación de empleo “digno” y mejor remunerado.

Respecto de la oferta para las dueñas de casa, el mensaje será “seguridad total”, un concepto que no se agota en mejorar el resguardo policial frente a la delincuencia, sino en dar a las familias de clase media la certeza de que no serán golpeadas por los vaivenes económicos: “A eso apunta, por ejemplo, el Auge de la Educación Superior, que incluye un seguro para que los jóvenes puedan seguir estudiando si sus padres quedan cesantes o enferman. La idea es que la gente sepa que no van a quedar solos, que si algo les falta van a tener apoyo”, explica el senador Pizarro.

Ante las mujeres también se recurrirá a una batería argumental sobre las realizaciones de los gobiernos de la Concertación que las han beneficiado: ampliación de salas cuna, pensión para las dueñas de casa, protección para la mujer golpeada y agilización del trámite judicial de la pensión alimenticia. Pero, en especial, se insistirá en las políticas que el propio Frei impulsó en su gobierno: asegurar a las alumnas embarazadas y madres lactantes que puedan terminar el colegio, despenalización del adulterio que sólo afectaba a la mujer y el fin de la discriminación legal entre hijos legítimos e ilegítimos.

– Vamos a hacer un puerta a puerta “quirúrgico”. No basta con golpear y entregar volantes. Hay que conversar con la gente. Si te encuentras con un voto por Piñera, hay que pasar a la otra casa altiro. Si te atiende alguien que te hace una crítica porque la Concertación no cumplió sus promesas, ahí hay que quedarse y argumentar -dice una operadora territorial que hizo la campaña de MEO y que ahora está lista para sacar voluntarios a la calle bajo las banderas de Frei.

CIPER CHILE

Chile, los costos de una transición inconclusa

leave a comment »

Gonzalo Rovira S. · · · · ·

chile-candidatos11 En Chile, quienes nos consideramos de izquierda, sabíamos que enfrentaríamos una elección presidencial y parlamentaria en condiciones desfavorables. Nada en política es gratuito. A veinte años de haber derrotado a la dictadura, aún nos pesa el no haber sabido culminar adecuadamente esa victoria y, en el marco de la vida republicana que re iniciábamos, haber conducido las organizaciones sociales en la recuperación de sus derechos. En 1988 se impuso una transición pactada con el dictador, la que preservó una constitución hecha a medida para el modelo neoliberal, y un sistema electoral que deja sin representación a quienes no participen de las dos grandes coaliciones. Desde el 89 ha triunfado en las elecciones presidenciales una “Concertación” de partidos de centro izquierda. Si bien estos han marginado a los comunistas y a la izquierda que no participó del pacto, siempre han contado con sus votos para triunfar en segunda vuelta, por el temor del retorno de la derecha al poder.

El próximo 17 de enero enfrentamos la posibilidad cierta de que gane la derecha. La primera vez que irrumpió este riesgo fue en la elección que enfrentó a Lagos y Lavín el 2000, éste se mantuvo en la elección de la Presidenta Bachelet, pero siempre teniendo como reserva electoral la votación de la izquierda para la segunda vuelta. Hoy la elección es diferente.

No es extraño que el candidato de la derecha, Sebastian Piñera, obtuviera un 44,05%, aproximadamente lo mismo que han obtenido en la primera vuelta desde 1989.Tras veinte años de democracia, y con la complicidad de la Concertación, ellos conservan el poder económico y el control prácticamente absoluto sobre los medios de comunicación, herencia que les dejo la dictadura, y gracias al sistema electoral, siendo minoría, han conservado el control del Parlamento por medio de su poder de veto. Con esos recursos han desarrollado un fuerte trabajo clientelista en los mismos sectores poblacionales donde antes era más poderosa la izquierda. Este es uno de los temas de debate de la izquierda chilena, y una de las claves de su futuro político tras la elección.

Entre tanto, los gobiernos de la Concertación lograron importantes avances en las condiciones de vida de los chilenos, reduciendo de manera significativa los índices de pobreza, y ampliando la cobertura de derechos fundamentales como la salud, la educación y la previsión. Por cierto, no han sido lo progresista y republicanos que la izquierda hubiese querido, no han usado todos los recursos a su alcance para terminar con la Constitución y el sistema electoral impuestos por la dictadura, o avanzar más decididamente en ámbitos tan importantes como la misma educación, los derechos laborales, la defensa del medio ambiente o los Derechos Humanos.

El pacto de gobernabilidad con la derecha los ha ido desgastando. La Concertación enfrentó la elección en un estado de crisis interna nunca visto; de hecho los seis precandidatos y los tres candidatos presidenciales del sector fueron parte dela Concertación hasta comienzos de año. La creciente descomposición de los partidos en el poder, provocó un descontento generalizado que llevó a quiebres en todos ellos. Esta situación los forzó a buscar un acuerdo electoral con el Partido Comunista, que aceptó no sin dificultades, y tras veinte años auto marginándose de la vida republicana, por primera vez ha permitido a este partido obtener tres diputados. Es evidente que, en estas condiciones, el descontento al interior de la Concertaciónno podía ser capitalizada ni por los comunistas ni por el Frente Amplio de Izquierda que formaron las restantes fuerzas de Izquierda.

La dinámica de los acontecimientos de la última década ha dado cuenta de que la izquierda tradicional, incluyendo en este concepto una amplia referencia a objetivos, métodos y discursos, no logra ser representativa del “descontento” de los sectores de izquierda de la concertación, y de los jóvenes que no están participando en política. Esto ha sido ratificado por el 6,21% obtenido por Jorge Arrate, el socialista y ex ministro de Allende y de los tres primeros gobiernos de la Concertación, que fue candidato de la izquierda en la primera vuelta. Con él, si bien mejoró la votación histórica del sector, quedo muy lejos aún de ser alternativa de poder.

Los medios de comunicación que son controlados por la derecha, favorecieron el que ese “descontento” fuese capitalizado por otro candidato, Marco Enríquez Ominami. Se trata de un joven diputado que desde su postulación al parlamento se declaró de la izquierda de la Concertación. El hijo del asesinado líder del MIR, Miguel Enríquez, levantó su opción presidencial, tal como lo hicieron otros, intentando representar este evidente “descontento” del pacto. No fue inesperado que los decepcionados de la Concertación junto a sectores de la izquierda se hayan unido en su campaña, intentando resolver el problema de la renovación de la propia izquierda junto con el de dar conducción al propio “descontento” de la política. El 20,13% obtenido da cuenta de la profundidad de la crisis que enfrentaba la concertación, pero también de las limitaciones de la izquierda tradicional para conducir ese descontento.Por cierto, es bueno considerar que ese porcentaje incluye un “descontento” más amplio, y que guarda relación con que la crisis no sólo es de una forma de hacer gobierno, sino que también de hacer política, lo que llevó a que esta candidatura captara votos de una derecha descontenta, pero también de muchos que aunque no son de derecha hoy, en segunda vuelta, no parecen dispuestos tampoco a darle su voto a la Concertación.

Eduardo Frei, un Demócrata Cristiano de centro, obtuvo un 29,6%, lo que significa que debe arrastrar no sólo al 6,21% de la izquierda más tradicional sino que además a lo menos un 15% del electorado que optó por Marco Enríquez en la primera vuelta. La derecha debiera obtener su histórico 48% de las últimas dos elecciones. El acuerdo de parar a la derecha, esta vez formalizado por la Izquierda y el candidato de la concertación, enfrenta un escenario nuevo, ya que en esta ocasión el voto que se requiere para ganar no es el de la izquierda, de la cual una parte importante votará por él, sino de electores de Marco Enríquez y su nuevo partido “progresista”, y del PRI, escindidos de la Democracia Cristiana, los que podrían optar por la abstención, dando así el triunfo a la derecha con la misma votación con que antes ésta perdía.

La prensa en Chile ya da por triunfador a Piñera, aunque obtenga sólo la votación histórica de la derecha. La definición de ese estrecho margen de votos contra la derecha aún es posible. Lo que resulta evidente hoy día, sea cual sea el resultado de la segunda vuelta electoral, es que la política chilena cambiara inevitablemente.

Gonzalo Rovira S. Ex dirigente estudiantil comunista, Licenciado y Magister en literatura, candidato a Doctor en filosofía. Escribe artículos sobre ciencias sociales en el diario La Nación, de Chile. Es dirigente nacional del Frente Amplio de Izquierda.

SINPERMISO.COM

17 de Enero: una batalla política decisiva, pero de incierto desenlace…

leave a comment »

Nadie tiene la banda presidencial en sus manos

Por Equipo LND

Entre los votos de Arrate y Enríquez-Ominami hay una oferta de un 26% del electorado que Piñera y Frei se disputan para el balotaje. Con los cálculos en la mesa, lo único cierto es que nadie puede cantar victoria antes de tiempo, menos cuando se pronostica un casi fallo fotográfico. Así lo dicen los expertos.

Nadie tiene la banda presidencial en sus manos

Bien difícil, pero no imposible. Esa es la consigna en el oficialismo ante la brecha de 14 puntos de ventaja que Sebastián Piñera obtuvo sobre Eduardo Frei el 13 de diciembre. Así, el panorama para el abanderado de la Concertación está bastante complicado y sólo leer que debe remontar la cifra de un millón 400 mil votos hace pensar que su contrincante tendría asegurada la banda presidencial en la segunda vuelta. Sin embargo, los expertos electorales no se atreven a predecir lo que surgirá de las urnas esa noche, porque coinciden en que será un resultado estrecho, voto a voto. Si bien se ha señalado que la forma en que se reparta el 20,13% de Marco Enríquez-Ominami sería la llave maestra para resolver la incógnita de quien será el próximo Presidente, hay otros factores que sumarán la noche del balotaje.

Las mujeres, los evangélicos, los nulos, blancos y abstenciones se añaden como parte de los sectores a los que apuntan las estrategias que afinan en estos días los comandos de Frei y Piñera. No se agrega a esta lista el voto rural, ya que la tendencia electoral -según los expertos- indica que no varía sustancialmente en segunda vuelta.

Hay varios datos a considerar a la hora de hacer cálculos y pronósticos. En las parlamentarias, la Concertación obtuvo 2 millones 900 mil votos aproximadamente (44%) y la Alianza, alrededor de 2 millones 800 mil (43%), por lo tanto -varios expertos electorales- apuntan a que Frei ya tiene un margen de casi 1 millón de votos para crecer, que equivale a la diferencia entre lo obtenido por la coalición oficialista y su propia votación. Eso es lo que las encuestas estarían demostrando por estos días.

En la otra vereda, algunos análisis post primera vuelta apuestan a una suerte de techo de Piñera y dificultades para llegar al 5,95% de los votos que le faltan para cruzar el umbral de La Moneda. El mejor desempeño presidencial de la derecha fue el 48,69% que obtuvo Joaquín Lavín en 1999. En las parlamentarias del 13 de diciembre, la Coalición por el Cambio obtuvo el 43,4% (en 2005 fue 38,7%), quedando así su abanderado con poco margen de crecimiento

Pero Piñera ya olfatea el triunfo. Con un 44% en la mano, por primera vez en ventaja ante el oficialismo y con la tarea de captar sólo un tercio de los votantes de Enríquez-Ominami, las cuentas en el comando del inversionista RN son bastante alegres y la ruta a seguir clara. “Cuando uno va ganando, no es muy significativo hacer cambios. Si las cosas han funcionado bien con ese diseño estratégico, con ese comando y con esa publicidad, lo lógico es tener una línea de continuidad con lo que dio buen resultado. Eso ha estado haciendo el comando, mantener la estrategia, afianzar el voto popular, aumentar el recorrido de terreno con la infantería donde tuvimos menor votación y hubo mayor inclinación por Enríquez-Ominami”, explica Roberto Palumbo, experto electoral de RN. Bastante más cauto es el decano de la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo, Eugenio Guzmán, para quien el candidato de la Concertación enfrenta una situación compleja pero no imposible, ya que a medida que se acerca el balotaje, precisa, se irán estrechando los resultados: “Tengo la hipótesis de que esto se va a definir por muy poco, puede que me equivoque, pero estamos hablando de 2% o 1%”.

Desde la Concertación, se consultó a expertos como el PPD René Jofré, el radical Ernesto Velasco y el investigador de UDP-Expansiva Gregory Elacqua, quienes dieron sus pronósticos con cautela. Todo indica, dado que nada es seguro, que el candidato que cometa menos errores y que más se movilice en terreno será el que gane el 17 de enero, ya que, en esta contienda, será relevante también -dicen los expertos- revertir la desafección de una parte del electorado.

MUJERES Y EVANGÉLICOS A CONQUISTAR

Existen dos grupos con un electorado importante por conquistar: el 57% de mujeres que votó por Marco Enríquez-Ominami y el 15% de población que profesa la religión evangélica. Cada uno de ellos tiene sus propias características, según los analistas.

Las mujeres que votaron por Enríquez-Ominami, según un análisis efectuado por la UDP-Expansiva, son madres entre 30 y 50 años, forman hogares donde la pareja trabaja fuera del hogar y viven en comunas aspiracionales. ¿Van a votar a Piñera? “Depende de la segunda vuelta”, explica Gregory Elacqua. Ello, porque anteriormente sufragaron por Lagos y Bachelet. Por otra parte, Eugenio Guzmán destaca que la candidatura de la Mandataria “logró revertir una tendencia en la cual las mujeres votaban más por los candidatos de derecha. En esta oportunidad (el 13 de diciembre), se volvió a la tendencia histórica”.

El cómo se conquista ese voto marquista femenino tiene dos aristas, según Roberto Palumbo. A su juicio, las pancartas de Frei acompañado por la Presidenta Bachelet “han sido un error (…). Estamos votando por un nuevo Presidente, no por la simpatía de la Presidenta que, como se ha visto, no le ha transmitido ni la mitad de su adhesión”. Agrega que, en el caso de Piñera, las vocerías de Ena von Baer, Lily Pérez y Marcela Sabat apuntan a tener empatía con el electorado femenino y que el candidato de derecha tiene que transmitir “este mensaje de que nosotros no solamente vamos a mantener la red de protección social, que beneficia a los sectores más desposeídos, entre los que se encuentran las jubiladas, sino que además la vamos a acrecentar”, para lograr el voto de las mujeres de la tercera edad.

El otro grupo a conquistar son los evangélicos. Según Elacqua, son un sector que tiende a ser más conservador en temas como la píldora del día después y las uniones homosexuales. Si bien sintonizan con el conservadurismo en temas valóricos con la UDI, lo que ayuda a la campaña del candidato de derecha, acota que sí le podría traer problemas el hecho que se ha mostrado más liberal que sus partidos en este ámbito: “Puede hacer ruido que Piñera apoye estos temas y le podría jugar en contra”, dice.

Y el abanderado de derecha sabe que este electorado no lo puede descuidar. De hecho, en su página web despliega un mensaje diciendo que “van a tener un Presidente amigo del mundo evangélico”. A este guiño, Palumbo agrega otro: la lista parlamentaria de RN llevaba más de un candidato evangélico.

Pero Frei, en cambio, tiene una clara ventaja con ellos. Si bien el candidato es un católico observante, Elacqua señala que los evangélicos valoran la promulgación de la Ley de Cultos durante los gobiernos de la Concertación, como también la red de protección social, dado que los fieles de esta religión están, en general, en los sectores más bajos.

NULOS, BLANCOS Y ABSTENCIONES: TODO CUENTA

Nadie discute que la segunda vuelta se resolverá por fallo fotográfico. En ese escenario, las variaciones que se registren en los votos nulos y blancos y las abstenciones pueden ser relevantes a la hora del recuento. Los expertos electorales no coinciden en este punto. Mientras unos consideran que no será significativo su aporte, para otros, todo voto cuenta y apuestan a que la intensidad de la contienda entre Eduardo Frei y Sebastián Piñera los reducirá significativamente en relación a la primera vuelta, tal como sucedió hace diez años entre Ricardo Lagos y Joaquín Lavín.

“Debieran bajar los nulos y blancos a la mitad. Este escenario, si bien es distinto, se asemeja mucho más al ’99 que al 2005, por el nivel de competencia”, precisa Eugenio Guzmán. Hace diez años, en primera vuelta hubo 2,2% nulos, 0,8% de blancos y la abstención llegó al 10,1%, pero en el balotaje que le dio el triunfo a Lagos los porcentajes se redujeron a 1,4% de nulos y a 0,6% de blancos. Este 13 de diciembre estas cifras llegaron a 2,76% de nulos y 1,17% de blancos.

En RN no consideran esto un tema relevante. “La gente que votó nulo o se abstuvo permanecerá igual en la segunda vuelta, porque no le acomodaban ni le gustaban los candidatos, con dos alternativas no habrán mayores variaciones”, dice Palumbo.

En la misma línea, Gregory Elacqua ve difícil que haya variaciones significativas en este tipo de voto, no así en las abstenciones, ya que entre “los que no llegaron a votar podría haber uno o dos puntos”.

Para el PRSD Ernesto Velasco el esfuerzo concertacionista no sólo debe apuntar al electorado de Jorge Arrate y Enríquez-Ominami, sino que “también a captar los nulos, blancos y el de las personas que no votaron. No sólo es un tema de contenidos, sino que también de actitud”. Y cuando habla de actitud, no pasa por el convencimiento de que es posible ganar el balotaje, sino al reconocimiento desde el bloque del arco iris a la “apatía” y “cansancio” del sector que se abstiene de sufragar debido a los conflictos permanentes que ha evidenciado la coalición.

Aunque el PPD René Jofré dice que en un balotaje los nulos y blancos disminuyen, “por lo general, en segunda vuelta este tipo de voto se distribuye de manera similar entre los candidatos según su proporción”. Así, según sus cálculos, los nulos bajarán hasta medio punto y los blancos hasta en 0,8%. A la hora de hablar de la abstención, que en los comicios de 2005 llegó al 12,3%, afirma que el escenario es distinto. “Se puede entender como un voto de oposición política. Por lo tanto, ante el peligro de que la derecha llegue al gobierno, una parte de ese electorado puede que termine votando. Dependerá claramente de las señales políticas que se hagan”, añadió.

FREI: LAS OPCIONES DE CRECER

Para muchos es la pregunta del millón. ¿Qué tiene que hacer Eduardo Frei para capturar el millón 400 mil votos que le faltan en segunda vuelta? Algunos apuestan a propuestas de futuro, marcar diferencias sin polarizar; otros hablan de señales concretas de renovación política, mayor orden. Pero todos coinciden en que es indispensable un fuerte trabajo en terreno. Todo eso, apuntando -como se ha dicho desde el mismo 13 de diciembre- al electorado de Jorge Arrate y al 70% del apoyo que obtuvo Enríquez-Ominami.

“El 43% de los votantes de Marco es más de izquierda o centroizquierda y simpatiza más con la Concertación (…). Frei tiene que asegurarse de no perder el voto de centro -aspiracional e independiente- que representa la otra mitad de los votantes de Marco y probablemente Piñera va a focalizar su campaña sólo en este 57% aspiracional”, explica Gregory Elacqua. Sobre ese sector, añade que la clave para Frei está en “marcar las diferencias con Piñera en torno a los ejes que le interesan a la clase media, donde la Concertación tiene una historia, demostrar que han logrado políticas públicas que han fomentado y mejorado la calidad de vida de los chilenos. Remarcar que son la mejor opción para construir el futuro, más que la derecha”.

Durante esta semana, Frei hizo gestos al electorado marquista, especialmente con la incorporación de la reforma tributaria a su programa. “Un grueso importante de la votación de Marco va a votar por Frei, ¡dejémonos de cosas! El tema es que la discusión se plantea en ciertos márgenes: mientras más desafectadas sean estas personas, es menos probable que voten por Frei, pero tampoco necesariamente van a votar por Piñera”, advierte el investigador de la UDD Eugenio Guzmán.

Si bien las diferencias parecen impactantes, Guzmán asegura que ya se han acortado: “Frei partió con 29% y ya podemos decir, razonablemente, que estaría bordeando el 44%. De todos modos depende, nosotros hicimos una medición en la Región del Biobío y estaba en 45%, es decir, depende de las regiones”.

Más que ingeniería electoral, Ernesto Velasco confía en las opciones de crecimiento de Frei y afirma que hay que imprimir mística y sentido de futuro a la segunda vuelta. “Capturar a la gente que fue de la Concertación y que por distintas razones esta vez no votó por ella. Reencantar a los que en un minuto se sintieron convocados por nosotros”, añadió. Los cálculos apuntan como mínimo a ocho de cada diez votos que obtuvo Arrate y llegar en estos días al 46%.

El PPD René Jofré considera imperativo “dar señales contundentes al electorado de Marco, que es más proclive a opciones progresistas, liberales, menos conservadoras y que esperan señales políticas significativas”.

EL TECHO DE PIÑERA Y EL PAPEL DE LA UDI

La elección de 1999 es el único referente de la derecha sobre su techo-votación. En esa oportunidad, Joaquín Lavín obtuvo 47,96% en primera vuelta. Sebastián Piñera conquistó el 44,05% el domingo 13 de diciembre. Cuánto más puede crecer Piñera, considerando que el líder gremialista logró el histórico 48,69% en segunda vuelta, es materia que los analistas tratan de dilucidar.

La lectura que da Gregory Elacqua a este punto se da por estratos. “El único sector donde Frei supera a Piñera es el segmento más pobre, que no posee educación básica completa”. Aquí, el aparataje UDI junto con el hoy alicaído Lavín “serían clave para que Piñera pudiera sumar el voto de esos sectores menos decididos”. Eso, suponiendo que éste se repusiera de su frustrada candidatura senatorial en la Quinta Costa y regresara de Argentina a integrarse a la primera línea de la campaña.

Tan relevante es el rol del ex presidenciable, que René Jofré asegura que “así como Frei tiene que conseguir los votos de Enríquez-Ominami, Piñera tiene que conseguir los que le aporta Lavín. En esos dos movimientos está la clave del triunfo para uno u otro”.

Además del líder UDI, a juicio del analista de Expansiva-UDP, los que tienen un rol relevante para el candidato de derecha “son los rostros nuevos, especialmente los parlamentarios más jóvenes que no tienen un vínculos con la dictadura. Ellos podrían ayudar a Piñera a conquistar los votos de los sectores más populares, particularmente fuera de la capital”.

Respecto de la votación de Enríquez-Ominami, Palumbo indica que si el candidato de la Alianza logra conquistar 400 mil votos de ese electorado, “Piñera es Presidente de Chile”. Y al revés, Frei tiene que conquistar casi 900 mil para suplir la diferencia. Aún cuando la candidatura de Enríquez-Ominami es una escisión de la Concertación, “hay un porcentaje no menor de votantes que en el pasado fueron del oficialismo y ahora presentan un sentimiento de repulsa por la corrupción y la dictadura de los presidentes de los partidos por este afán de perpetuarse en el poder. Ahí Marco tiene un discurso que guarda similitud con el de Piñera”, explica Palumbo. Para conquistar a ese electorado, agrega, Piñera elaboró un plan de giras a las regiones de Atacama y Coquimbo, donde el candidato sacó menos votos. La zona también representa un flanco débil para Frei.

Ernesto Velasco discrepa de estos análisis. “Piñera está en un techo electoral, ya que obtuvo lo que siempre logra la derecha en las primeras vueltas y es un voto evidentemente volátil, por lo que ellos deberán buscar la forma de consolidarlo en el mundo popular”, dijo.

¿Qué le resta por hacer a Piñera para crecer? Eugenio Guzmán responde: “No creo que haya mucha capacidad de maniobra. Lo único que tiene que hacer Piñera es no cometer errores y recorrer el país y dar garantías de seguridad de que se harán bien las cosas”.

Votar hasta que duela: Piñera o el nulo, la peor opción…

with one comment

Manuel Cabieses, Punto Final · · · · ·

“Los ricos están más ricos que nunca, así que no sé cuánto más se van a enriquecer con Piñera”. (Escritora Isabel Allende, 17 de diciembre 2009).

CHILE-FREI-PIÑERA1 En ningún otro momento del último medio siglo la derecha estuvo tan cerca -como ahora- de apoderarse del gobierno mediante el voto ciudadano. Las elecciones del 13 de diciembre dieron al empresario Sebastián Piñera una ventaja de 14 puntos sobre el senador y ex presidente Eduardo Frei: 44,05% contra 29,60%. Sin embargo, a medida que se acerca la segunda vuelta del 17 de enero, el panorama comienza a cambiar.

Bajo la superficie triunfalista de las encuestas y de los medios de comunicación, asoman de nuevo -en ayuda de la Concertación- las maltratadas reservas de voluntad democrática para enfrentar al poder oligárquico. Se trata de la última línea de defensa de una coalición de gobierno extenuada por sus inconsecuencias, sus querellas internas y la corrupción de muchos de sus funcionarios y representantes.

Sin embargo, a falta de una alternativa popular y democrática, transformadora de la sociedad, que aún no logra emerger, la Concertación de Partidos por la Democracia representa el “mal menor” capaz de contener la voracidad de una oligarquía arrogante e inescrupulosa. Don Dinero pretende administrar el poder total en Chile, enmascarando su dictadura con el voto obtenido a través de la manipulación de las conciencias, tal como soñó el pinochetismo con su Constitución de 1980, todavía vigente.

Un poco de historia

La tentación del gran empresariado por administrar la suma del poder político, social y económico tiene ya su historia, en el Chile moderno. El primer intento -casi exitoso- lo hizo en 1938 el millonario especulador de la Bolsa y ex ministro de Hacienda, Gustavo Ross Santa María. Pero fue derrotado en forma estrecha por el abogado y profesor radical Pedro Aguirre Cerda, candidato del Frente Popular (radicales, socialistas y comunistas) que alcanzó el 50,26% contra 49,33% de Ross.

En 1952, otro empresario -fundador de una de las principales fortunas del país-, Arturo Matte Larraín, trató también de imponer su riqueza para ser elegido presidente de la República. No tuvo éxito, pero consiguió 27,81% de los votos. Fue derrotado en forma contundente por un ex dictador (1927-31), el general (r) Carlos Ibáñez del Campo (46,8%), que también superó al radical Pedro Enrique Alfonso (19,95%) y al socialista Salvador Allende Gossens (5,44%), que hacía su primer intento de llegar a La Moneda.

En 1958, un empresario -con más pergaminos que Piñera- ganó la Presidencia de la República. Jorge Alessandri Rodríguez, presidente de la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC) y de la poderosa Confederación de la Producción y el Comercio, independiente afín al Partido Liberal, hijo del ex presidente Arturo Alessandri Palma (1920-25 y 1932-38), obtuvo 31,2% de los votos. Superó en forma estrecha al socialista Salvador Allende (28,91%), al democratacristiano Eduardo Frei Montalva (20,75%), al radical Luis Bossay Leiva (15,43%) y al diputado independiente Antonio Zamorano Herrera, ex cura de Catapilco (3,36%). En el Congreso Pleno el Partido Radical -el partido de la Masonería- votó por Alessandri, dándole la espalda al hermano Salvador Allende, ex ministro de Aguirre Cerda.

El gobierno de los gerentes

La receta de Jorge Alessandri fue trasladar al gobierno los métodos de administración de la empresa privada para “gerenciar” la crisis que vivía el país. Por eso su administración fue conocida como el “gobierno de los gerentes”. Desde luego, la gran empresa -nacional y extranjera- fue beneficiada con las medidas de ese gobierno.

Aunque representante de la oligarquía, Alessandri practicaba una forma de vida sobria y mesurada, bien distinta de la ostentosa conducta del actual candidato de la oligarquía.  Alessandri vivía en un departamento de la calle Phillips, frente a la Plaza de Armas, y caminaba diariamente hasta La Moneda. Los fines de semana los pasaba en una parcela cerca de Santiago a la que viajaba en su automóvil particular. Aún no llegaba al país el huracán financiero del neoliberalismo que más tarde traería la dictadura militar-empresarial, agudizando la desigualdad y provocando la transnacionalización de la economía.

En el período post dictadura, otro empresario, Francisco Javier Errázuriz, intentaría comprar el sillón de O’Higgins. En 1989 obtuvo poco más de un millón de votos (15,43%), pero fue superado por el heredero de la dictadura, el ex ministro de Hacienda Hernán Büchi (29,40%), y por el democratacristiano Patricio Aylwin Azócar (55,17%), cuya presidencia inició la ronda de gobiernos de la Concertación que se prolonga hasta hoy.

La Concertación en cifras

El sucesor de Aylwin, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, no tuvo problemas. Fue elegido en 1993 con mayoría absoluta: 57,98% (4 millones 40 mil 497 votos). Pero de nuevo un empresario y candidato de la UDI trató de ganar la Presidencia: Arturo Alessandri Besa (24,41%), sobrino de Jorge Alessandri, ex cónsul de la dictadura en Singapur. Entretanto, José Piñera Echenique, hermano de Sebastián, ex ministro de la dictadura, alcanzó el 6,18%. Este Piñera fue el creador de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) que entregaron al capital privado nacional y extranjero los fondos previsionales de los trabajadores chilenos. Parte considerable de esos recursos, unos 50 mil millones de dólares, los han invertido las AFP en el exterior, sobre todo en Estados Unidos.

Además, como ministro de Minería, José Piñera promovió la Ley Minera que abrió las puertas a una inversión extranjera que casi no tributa en el país. Solamente en el año 2006 las compañías extranjeras del cobre ganaron 20 mil millones de dólares. Esas utilidades son colosales si se considera que superan las inversiones brutas en la minería de Chile en los 30 años anteriores. El caso más escandaloso son las ganancias de la minera La Escondida, una empresa australiana. Finalmente, como ministro del Trabajo de la dictadura, José Piñera fue autor del Plan Laboral, un conjunto de normas que hicieron polvo los derechos y conquistas de los trabajadores chilenos, desarticulando la organización sindical.

Pero la situación de la Concertación se hizo difícil a partir de Frei. Su sucesor, Ricardo Lagos Escobar, ex radical, militante part time del Partido por la Democracia (PPD) y del Partido Socialista, no alcanzó la mayoría absoluta en 1999. Llegó sólo al 47,96% (3.383.339 votos). Pisándole los talones estuvo el candidato de la UDI, Joaquín Lavín (47,51% y 3.352.199 votos). La candidata comunista Gladys Marín logró 3,19% y el humanista Tomás Hirsch 0,51%. Aunque la dirección del PC llamó a anular o votar en blanco en la primera experiencia de balotaje, gran parte de su votación apoyó a Lagos, que ganó por nariz (51,31%) a Lavín (48,69%).

Las dificultades concertacionistas se repitieron el 2005, enfrentando a una derecha dividida. La socialista Michelle Bachelet obtuvo 45,96% contra 25,41% de Sebastián Piñera (Renovación Nacional) y 23,23% de Joaquín Lavín (Unión Demócrata Independiente, UDI). La suma de los candidato de la derecha superaba a Bachelet (48,64% contra 45.96%). Pero esta vez el Partido Comunista, que había apoyado al humanista Tomás Hirsch (5,40%), llamó a votar por Bachelet. El PC le presentó algunas “condiciones”, entre ellas la reforma de la Constitución y el cambio del sistema binominal, temas de la legislación laboral y de protección del medioambiente, aceptadas de inmediato por la candidata y su comando. De esa forma -aunque Hirsch llamó a votar nulo- Michelle Bachelet pudo derrotar a Piñera por 53,50% contra 46,50%.

Así llegamos a la sombría situación que hoy encara la Concertación. Sin dudas el peor resultado de uno de sus candidatos presidenciales es el 29,60% que el 13 de diciembre obtuvo Eduardo Frei. Deberá definir en segunda vuelta con un Piñera que se presenta con el 44,05%. Sin embargo, surgen dudas si ese porcentaje es el máximo que puede alcanzar el candidato de la derecha, o si tiene posibilidades de crecer succionando la votación de Enríquez-Ominami, de la cual nunca estuvo muy distante.

Los propios analistas de la derecha, luego de la euforia inicial, han advertido que la fortaleza de Piñera puede ser una ilusión óptica. En efecto, su 44,05% es inferior al porcentaje alcanzado por la derecha en 1989, 1999 y 2005. Asimismo, parte considerable de la votación de Marco Enríquez-Ominami (20,13%), proviene de la Concertación y de sectores de Izquierda que votarían por Frei ante el peligro de una victoria de la derecha. El desplazamiento de votos hacia el candidato de la Concertación ya comenzó con el Juntos Podemos (Partido Comunista, Izquierda Cristiana y Socialistas Allendistas) que el 20 de diciembre oficializó su apoyo a Frei. El candidato presidencial del JP, el socialista Jorge Arrate, aumentó en 60 mil los votos del sector y obtuvo 6,21% (430.824 votos) que reforzarán a Frei.

La erosión ideológica de Chile

No obstante, se mantiene en pie la amenaza de que la derecha gane el 17 de enero. No sólo por la contundencia de su propaganda que incluye los medios de comunicación más influyentes del país. Ellos se encargan de mantener viva la imagen de triunfo irreversible de Piñera.  Asimismo, es un hecho que hay una percepción de agotamiento de la Concertación y un deseo de cambio que no se expresa con coherencia programática. Por ahora se orienta a reclamar “caras nuevas”, una demanda poco consistente que ningún sector político atiende hasta hoy. Sin embargo, Piñera y la derecha “enchulada” la han capitalizado y reclaman por el “cambio”, sobre todo después del eclipse de Enríquez-Ominami.

En rigor, una eventual victoria de Piñera sería producto de un largo proceso de erosión ideológica y política, que ha preparado el terreno -después de la terrible experiencia de la dictadura- para que el país asimile un gobierno de derecha. La responsabilidad de ese proceso, destinado a borrar la voluntad democrática del pueblo, se debe al efecto en la conciencia y la cultura chilena de la economía de mercado que implantó la dictadura y que ha perfeccionado la Concertación. Esta suicida política económica y cultural, ha destrozado los cimientos humanistas y solidarios de partidos como el Socialista y el Demócrata Cristiano.  A eso hay que añadir la acción desplegada por la propia derecha, orientada a hacer creer que ya no existen ideologías ni tendencias políticas y que hay un solo sistema económico, social y cultural posible: el sistema capitalista.

Esa línea estratégica de la propaganda de la derecha, cultivada por sus medios de comunicación, por sus centros de investigación y universidades, fue asimilada por la Concertación, que la hizo suya. Lo mismo sucedió con el movimiento “díscolo” de Enríquez.Ominami que creyó en el espejismo de un pacto social que superaría las contradicciones de clase y las diferencias ideológicas, dormidas pero más profundas que nunca. Lo de Enríquez-Ominami fue un pastiche en que ricos y pobres, explotadores y explotados, conservadores, liberales y socialistas, cohabitaban en un mismo proyecto.

A la Izquierda también cabe responsabilidad en la indigencia ideológica, política y cultural a que nos arrastraron la dictadura, la Concertación y la derecha. No sólo se ha prolongado (y agravado) el mosaico que fragmenta a las fuerzas populares. Sus sectores más sólidos no han sido capaces siquiera de dedicar esfuerzos serios a la formación política y a la propaganda anticapitalista, prioritarias en este período.

Un tufillo fascistoide brota así de la operación política y mercantil que ha tratado de lavar el cerebro de los chilenos. Su instrumento principal es la UDI, cuyos 40 diputados la convierten en el principal partido de Chile. Su bancada parlamentaria refleja un audaz trabajo desplegado en la base social por la extrema derecha, heredera sin remilgos de la dictadura militar. Ejemplo de aquello es que Piñera recibió el 42,31% de los votos en las diez ciudades con mayor desempleo del país y el 51,02% en las diez comunas con mayor tasa de pobreza, entre ellas las comunas mapuches. (Estudio estadístico de El Mercurio, 15 de diciembre).

Es cierto que en el plano de la economía, salvo terminar de privatizar lo que han dejado la dictadura y la Concertación, un gobierno de Piñera no se diferenciaría mucho de uno de Frei. Pero habría cambios regresivos en otros ámbitos. Por ejemplo, en derechos humanos. Dictaría una amnistía para militares ya condenados o se interrumpirían los procesos de otros criminales y torturadores. En el ámbito sindical se impondrían la flexibilización laboral y otras medidas para debilitar el movimiento de los trabajadores. La represión a la lucha social sería aún más dura. Detrás de una pretendida defensa de la “seguridad ciudadana”, se levantaría un Estado policial.

Piñera se declara admirador del gobierno de Colombia y de sus métodos. Visitó Colombia en julio de 2008 y recorrió ese país en el avión presidencial, acompañando a Alvaro Uribe y al entonces ministro de Defensa, José Manuel Santos, hoy candidato presidencial. En octubre pasado, Santos envió a Chile a tres miembros de su comando, Juan Carlos Echeverry, Tomás González y Santiago Rojas, para estudiar la campaña y el estilo de Piñera. “Los problemas en Chile y Colombia no son tan distintos. A ambos países les preocupa la seguridad ciudadana y el gasto social en salud y educación”, declaró uno de los asesores de Santos.

El gobierno de Uribe ha generado el más delicado problema que hoy enfrenta América Latina al firmar con EE.UU. un convenio que resigna la soberanía colombiana para permitir la instalación de siete bases militares norteamericanas. Si Piñera es elegido presidente, alineará a Chile junto a Colombia y otros países de la región que han arriado la bandera de la dignidad latinoamericana. Peligrosa tendencia que viene tomando fuerza a partir del golpe de Estado en Honduras, y que busca configurar un bloque contra Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, los países de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (Alba).

La peligrosa situación interna y regional que se crearía si la derecha gana las elecciones en Chile, legitima la necesidad de cerrar el paso a esta maniobra de la oligarquía. La realidad indica que no hay otro camino que votar por Frei… Y ponerse a trabajar en una alternativa de Izquierda que permita librarse del cepo del “mal menor”.

Manuel Cabieses Donoso, es periodista. Fue director de la revista Punto Final
Editorial de Punto Final, Nº 701, 24 diciembre 2009

Chile: un fracaso electoral y la crisis del PS…

with 2 comments

El terremoto electoral que empuja al PS hacia la izquierda

Por Pedro Ramírez y Bastián Fernández, CIPER 

La primera mujer que llegó a La Moneda es militante socialista, dirigió el gobierno concertacionista de tinte más progresista en 20 años y cerrará su mandato con una popularidad superior al 70%. Pero su partido fue incapaz de capitalizar el prestigio de Michelle Bachelet. Por el contrario, el PS se enfrenta a su momento más duro, con un resultado electoral adverso y responsable de la fuga de militantes que dieron origen a dos candidaturas presidenciales que en conjunto sumaron sólo un poco menos que Eduardo Frei. Mientras arrecian las críticas que exigen la salida de su presidente, Camilo Escalona, el PS encara la campaña de segunda vuelta con un ojo puesto en la posibilidad de convertirse en un partido opositor, ubicándose claramente más a la izquierda en el espectro político.

El partido de la Presidenta Michelle Bachelet cierra el año en medio de un terremoto político. Sus magros resultados en las últimas elecciones le costaron al timonel del PS, Camilo Escalona, enfrentar peticiones de renuncia de sus propios correligionarios, quienes lo culpan de una gestión que favoreció la fuga de militantes que dio origen a las dos candidaturas presidenciales que dejaron al borde del desastre total a la Concertación. Por ahora la cabeza de Escalona permanecerá en su sitio, pues sus detractores postergaron el debate sobre su responsabilidad, pero ya se prepara un cambio de rumbo. El partido dará un fuerte giro a la izquierda, el mejor lugar para posicionarse como opositores en un eventual gobierno de Sebastián Piñera, según dicen los socialistas más pragmáticos. Ese diseño también funcionaría en caso de que Eduardo Frei llegue a La Moneda y el PS se libere de la incondicionalidad que ha demostrado con una Presidenta de sus filas.

El balance electoral indica que el PS no sólo perdió dos senadores y cuatro diputados, sino que la colectividad contribuyó de manera clave para que el oficialismo enfrente hoy la posibilidad cierta del desalojo del gobierno. Porque al margen de los propios errores de Frei y su comando, fue de las filas del PS que salieron los dos candidatos -Marco Enríquez Ominami y Jorge Arrate- que causaron estragos en su votación presidencial. Ambos postulantes abandonaron el partido prácticamente empujados por la mesa directiva de Escalona, cuya principal responsabilidad radicaría en no haber abierto válvulas para canalizar sus críticas al gobierno de Bachelet y la Concertación.

En una paradoja que los dirigentes del PS aún intentan explicarse, el partido vive su momento más duro en los precisos instantes en que dirige el país una de sus militantes, la que con seguridad culminará su período con un índice de popularidad histórico, superior al 70%, y que ha hecho el gobierno concertacionista de tinte más progresista en 20 años. En estos días, la pregunta que ronda en cualquier conversación donde se juntan dos o más socialistas es la misma: ¿Por qué el buen desempeño de la mandataria y la positiva evaluación de su gobierno no fue capitalizada por el PS?

– En esta elección todas las candidaturas, incluida la de Piñera, revalorizaron el rol del Estado y reconocieron la importancia de la red de protección social, que son ideas del PS. Y todo el mundo valoró la gestión de la Presidenta Bachelet, que se identifica claramente con las posiciones progresistas del partido. Pero nosotros no fuimos capaces de convertir eso en un capital electoral ni evitar los quiebres que dieron pie a las candidaturas de Arrate y Enríquez Ominami -reconoce el vicepresidente del PS y alcalde de San Miguel, Julio Palestro.

Palestro, al igual que el resto de los dirigentes del partido, prefiere no hacer ahora una evaluación de los errores que le significaron al PS desaprovechar el buen momento de Bachelet: “La revisión que permita establecer las responsabilidades por la conducción del PS en este período deberá hacerse después de la segunda vuelta, porque el objetivo hoy es ganar esa elección y no desgastarse en discusiones”. Un criterio que quedó a firme en la reunión de la Comisión Política socialista celebrada en la noche del jueves 17.

El peor escenario: la derrota

La posibilidad de la derrota en segunda vuelta ya se instaló en los análisis que hacen los dirigentes del PS. Por lo mismo, tras las elecciones del domingo 13 algunos sostienen que es necesario trabajar con la premisa de que en marzo pueden convertirse en un partido de oposición. Bajo esa tesis, un miembro de la Comisión Política advierte que la principal debilidad del PS radica en que la colectividad ha perdido parte de sus militantes y simpatizantes:

– Con 20 años en el gobierno, la práctica llevó al partido a hacer política desde el aparato público hacia la ciudadanía y no al revés. Hoy el PS tiene pocos militantes activos que no sean funcionarios públicos o municipales. Y en caso de pasar a la oposición la tarea prioritaria será recomponer esa fuerza, porque habrá que volver a hacer política en las poblaciones, sindicatos y federaciones de estudiantes.

Un ex colaborador de Escalona confiesa que aunque el padrón de militantes del PS llegó a empinarse sobre los cien mil adherentes, en la realidad no son más de tres mil los que participan de manera activa:

-La militancia se redujo a los operadores políticos, salvo en comunas emblemáticas, como San Miguel. En la última elección de la Juventud Socialista, que teóricamente es la cantera del partido, participaron sólo 1.500 militantes. Durante años se instaló la idea de que los militantes que no tenían un empleo público eran como una “segunda división” y no se invirtió en formar cuadros para el sector sindical, poblacional o estudiantil.

La fortaleza de la colectividad, en caso de pasar a la vereda opositora en marzo, radica en que cuenta con un capital de alrededor de US$ 13 millones, producto del proceso de devolución de los bienes que le fueron confiscados en dictadura. Ese dinero -recibido a inicios de esta década- es administrado por una “Comisión de Patrimonio” que sólo rinde cuentas ante el Congreso del partido, por lo que la mesa directiva no puede hacer uso del dinero a su antojo. Así, el PS dispone de más de 20 millones de pesos mensuales producto de sus rentas, con lo que financia la operación del partido y “ahorra” para las campañas electorales sin tocar el capital inicial.

– Con ese dinero habrá que potenciar los centros de estudios afines al partido (como el Instituto Igualdad y la Fundación Clodomiro Almeyda), para que allí se hagan propuestas de políticas públicas, tal como funcionan hoy los institutos Libertad (de RN) o Libertad y Desarrollo (UDI) y la Fundación Jaime Guzmán. Ese sería el insumo para que nuestros alcaldes, concejales, parlamentarios y consejeros regionales, levanten proyectos.

Y aún cuando no se convierta en oposición y sea Frei el que suceda a Bachelet, habrá que acostumbrarse a ver un PS cargado a la izquierda. “El partido debe volver a su nicho y eso se facilita en la medida en que el Presidente de la República no es socialista. Tendremos más libertad para presionar, por ejemplo, por la reforma laboral, la reforma tributaria y la ampliación del royalty a la minería, temas que permiten volver a tejer relaciones con Arrate y el Juntos Podemos”, dice un miembro de la mesa directiva socialista. El martes 22, Frei ya avanzaba en la tarea y asumía el compromiso de explorar la reforma tributaria y la ampliación del royalty.

Las resoluciones de la Comisión Política del jueves 17, que analizó el resultado electoral, ya habían transitado por esta vereda. La declaración pública emitida al cierre de esa reunión fue la primera en que un partido oficialista admite que la Concertación por sí sola no da gobernabilidad a Chile y que ya es tiempo de que sea superada por un “amplio arco de fuerzas progresistas”. El PS vuelve a vestirse de rojo.

Los errores de Escalona

Después de las pifias contra los presidentes de los partidos oficialistas que se escucharon en el acto que el comando de Frei organizó en el Court Central del Estadio Nacional, se esperaba que Escalona asumiera un discreto segundo plano durante la campaña. De hecho, en la Comisión Política del PS se había debatido que en adelante los roles protagónicos de la campaña quedaran en manos de Frei y de los miembros de su comando, lo que se interpretó como un elegante intento de relegar a Escalona. No obstante, el presidente socialista volvió a la palestra al concurrir al Comité Central del PC el sábado 17, en el marco de las conversaciones para que ese partido apoye a Frei.

– Fue el PC el que pidió que Camilo asistiera personalmente. Los comunistas son muy cuidadosos en estos temas formales y era importante para ellos que por primera vez en 36 años un presidente del PS hablara en su Comité Central -explicó una fuente del PS.

No obstante, Escalona volvió al ruedo público el martes 22, cuando salió al paso de los rumores acerca de que la voz de los presidentes de partidos ya no pesaría en el comando oficialista: “Privar a la campaña de Frei de los partidos políticos sería privarla de los pies sobre la cual la candidatura camina, lo cual sería una cuestión suicida”, dijo.

Aunque la Comisión Política resolvió que la evaluación de responsabilidades por el bajo rendimiento electoral del partido se haría tras la segunda vuelta, lo que ha permitido a Escalona sortear las críticas que exigían su renuncia, bajo cuerda abundan los cuestionamientos. Un miembro de la misma Comisión Política estima que en el estilo de Escalona radica la clave para comprender por qué el partido no capitalizó la buena gestión de Bachelet:

– Los gobiernos de la Concertación navegan en dos aguas. Se gobierna con símbolos de centroizquierda y se maneja la economía con ideas liberales. Muchos compañeros creyeron que con Bachelet se podía ir más lejos que la instalación de una red de asistencia social, en aspectos como reforma tributaria, reforma laboral y cambio del sistema electoral binominal. Pero Camilo consideró una deslealtad al gobierno todas las críticas y arrinconó a los disidentes. Al final, terminaron yéndose del partido, primero Alejandro Navarro, luego Arrate y Enríquez Ominami. Se llegó a la locura de que hubo un momento en que había cinco candidatos presidenciales de cuño PS: José Miguel Insulza, Ricardo Lagos, Navarro, Arrate y Enríquez Ominami.

La primera alerta ocurrió en el congreso partidario celebrado en Panimávida, en marzo de 2008. “Ahí ya había un ambiente tenso porque muchos pensaban que Camilo había privilegiando en los puestos claves del gobierno a gente de su línea y que era más papista que el Papa con las críticas al gobierno. Navarro hizo sus críticas y salió decidido a fundar el MAS (Movimiento Amplio Social)”, cuenta un miembro de la mesa directiva del PS.

El 6 de noviembre del año pasado, 136 militantes, encabezados por el senador Navarro, se retiraron del partido y constituyeron el MAS. Al anunciar su decisión, Navarro fue claro:

– Dijimos que el partido debía ponerse al lado de los trabajadores y que había que separar la función de ser partido de gobierno del ser gobierno. Lamentablemente, la dirección de este Partido Socialista, encabezada por Camilo Escalona, confundió el ser partido con el ser gobierno.

Si bien el MAS no logró levantar “rostros” del PS, su cercanía con la revolución bolivariana de Hugo Chávez y su proceso de recolección de firmas para constituirse como partido en distintas regiones, abrió un fuerte debate en las bases del PS: “Ellos no se llevaron a personas de la primera línea directiva, pero sí a muchos operadores territoriales, dirigentes intermedios, gente que hacía las campañas electorales. En un primer momento se despreció su salida, pero ahora, con este resultado electoral, se evalúa que hicieron falta”, admite un integrante de la mesa del PS.

De Lagos e Insulza a Frei

El 14 de enero de este año, se produjo la segunda escisión. Esa vez fue Jorge Arrate el que envió su carta de renuncia a Escalona con una profunda crítica al presidente socialista:

-Cuando se es presidente del PS no se puede ser jefe de una corriente o de un lote interno (…). El balance del periodo en que prácticamente Escalona y Ricardo Núñez se han traspasado uno a otro la dirección del partido, no es bueno. Creo que era el momento para que el PS hiciera un llamado a reconstruir un referente popular y democrático -señaló Arrate a La Segunda.

Arrate quería convertir la primera vuelta presidencial en una suerte de primaria a la que se presentara un candidato DC y otro del PS. Este último con un programa más progresista que lo permitido por los cánones de la Concertación, para captar el voto de la izquierda extraparlamentaria. En ese diseño el que pasaba a segunda vuelta debía ser apoyado por el perdedor, como sucedió en la definición derechista de 2005 entre Piñera y Joaquín Lavín.

-El problema de Arrate -cuenta un integrante de la Comisión Política- fue que Escalona ya estaba en otra frecuencia. En esos días se discutía si el candidato del PS sería Lagos o Insulza, que se resistían a las primarias, o mejor reconocer el derecho de la DC, después de dos gobiernos con Presidente socialista, y reclamar después el derecho de un PS en 2014.

Escalona, dice la misma fuente, se inclinó por la última tesis, pensando en llevar nuevamente a Bachelet en 2014, pues las encuestas ya indicaban que cerraría su gobierno con una alta popularidad. Muchos consideran que la jugada del timonel fue poco fina y que terminó desahuciando primero a Lagos y luego a Insulza. Aunque Escalona había sido el primero en proponer al secretario general de la OEA cuando Bachelet aún no cumplía un año en La Moneda -lo que se interpretó como una movida para cerrarle el paso a Lagos-, lo dejó caer en los primeros días de enero de 2009.

Ya en octubre, Escalona le había mostrado los dientes a Lagos, al señalar que si el ex Presidente no se sometía a primarias “tiene que salir definitivamente del escenario para permitir crecer a otros nombres”.

El 6 de enero de este año Insulza se bajó de la competencia. Aunque jamás resolvió el problema de su “doble militancia” como funcionario de la OEA y candidato presidencial, ya era un hecho que la mesa encabezada por Escalona no le había dado piso a su postulación. Sobre las posibilidades del ex ministro, Escalona dijo en público que “iniciamos este esfuerzo con retraso”. Sólo 48 horas después, Escalona inició los contactos con Frei.

Cuando la mesa de Escalona pensaba que ya todo estaba bajo control y que Frei sería el paraguas bajo el que se aglutinaría la centroizquierda, aparecieron dos nubarrones. El primero, y a la postre el más caro, fue la decisión de MEO, adoptada en marzo, de competir por fuera de la Concertación en protesta por el bloqueo a su aspiración de representar en primarias al PS. El diputado culpó directamente a Escalona, denunciando la actitud antidemocrática de las cúpulas oficialistas, y no se cansó de repetirlo durante toda la campaña, lo que le aseguró de manera permanente un lugar en las páginas de la prensa y le reportó un brío impensado a su candidatura.

El segundo fue la perseverancia del precandidato radical, José Antonio Gómez, que insistió en ir a primarias con Frei. El balance de esa elección fue letal para el oficialismo. El diseño de las primarias fue ostensiblemente favorable a Frei y el proceso culminó el 5 de abril de 2009 con el bochornoso incidente en que Escalona insultó a Gómez en el mismo escenario en que Frei era proclamado.

-La protesta de Marco por no dejarlo competir y el forcejeo en las primarias son dos fotos que crearon una imagen pública de Camilo muy negativa. En él se ha querido personalizar todo lo malo de las prácticas políticas. Ha sido una verdadera campaña en la que su nombre se convirtió en sinónimo de acuerdos cupulares. Pero él también ayudó a crear esa imagen odiosa, con su desprecio a Marco, llamándolo “Marquito” -dice un ex colaborador de Escalona.

Presión a Escalona

Una vez conocidos los resultados de la elección del domingo 13, las críticas a la mesa de Escalona arreciaron. El partido sólo perdió un 0,15% de su electorado, pero debido a la plantilla parlamentaria que negoció, el rendimiento de su votación fue muy bajo y cedió dos escaños en el Senado y cuatro en la Cámara.

En la misma noche de la jornada electoral, MEO puso presión al exigir la renuncia de los presidentes de la Concertación. Y aunque el timonel del PPD, Pepe Auth, y los vicepresidentes del PS, Marcelo Schilling y Juan Pablo Letelier, se mostraron dispuestos a barajar sus renuncias si eso posibilitaba un acuerdo con el “meísmo”, Escalona se rehusó a poner su cabeza en una bandeja.

El primero en disparar sobre Escalona fue el diputado socialista Fidel Espinoza, quien obtuvo la primera mayoría nacional en las elecciones de la Cámara. Espinoza se cuadró públicamente con la idea de que el timonel socialista debía dar un paso al costado. Lo propio hizo, aunque más tibiamente, el diputado Marcelo Díaz. Pero el oficio de los viejos dirigentes socialistas evitó que la sangre llegara al río: la mesa directiva del PS se reunió el lunes 14 y de inmediato pospuso hasta el jueves 17 la cita de la Comisión Política donde se evaluaría el desempeño electoral. En esos tres días los operadores políticos hicieron lo suyo y apaciguaron los ánimos.

-Las críticas hay que tomarlas en su justa medida. Fidel Espinoza es de un distrito por donde Escalona también es senador y quizás está pensando en ocupar esa senaturía en el futuro. Y Marcelo Díaz no es secreto que quiere ser presidente del PS -asegura un dirigente socialista que participó en la cita del jueves 17.

Uno de los que critica el manejo del partido en las elecciones es el diputado y senador electo Fulvio Rossi:

– El apoyo a las campañas por parte de la dirección fue muy artesanal. Las tendencias de las campañas pueden cambiar de una semana a otra y no se hizo un seguimiento. Andaban más perdidos que el teniente Bello. Nos dijeron que Jaime Gazmuri ganaba seguro, igual que Jaime Naranjo, y que Isabel Allende estaba a punto de perder. Gastaron mucha plata en algunos candidatos y no sé con qué criterios. Fue una campaña poco profesional. La franja electoral fue pésima, porque en ella los parlamentarios estuvieron ausentes.

El secretario general del PS y diputado reelecto, Marcelo Schilling, cree que un factor que afectó el rendimiento electoral de su partido fue la confección de una plantilla que obligó a competir en varios distritos a candidatos del PS con los del PPD y en otros a privilegiar al Juntos Podemos. “Sin lugar a dudas también nuestro problema surgió de la existencia de candidatos que son ex socialistas que iban al margen de la Concertación”, agregó.

El diputado Marcelo Díaz hace su propio diagnóstico:

-El diseño de la campaña no fue inteligente. No existió de parte del comité electoral una evaluación constante de la evolución de los candidatos. Y la asignación de recursos no estuvo siempre justificada (…). Se rompió el eje PS-PPD y eso permitió que existiera una disolución de la base histórica del partido.

Las críticas apuntan también a que la franja de TV del PS y la campaña “corazón socialista” fueron más funcionales a Frei que a los candidatos del partido, cuyos rostros y nombres prácticamente no aparecieron en pantalla. La responsabilidad de la franja, en todo caso, no era de Escalona, aunque su mesa la visó, sino del vicepresidente del PS y miembro del comando de Frei, Ricardo Solari.

Diversas figuras del partido aún se preguntan por qué la mesa de Escalona aprobó presupuestos extras para algunas candidaturas en desmedro de otras. “Camilo se jugó por darle más recursos a Arturo Barrios porque se obsesionó con que el PS se quedara con el distrito de Marco, pero Barrios no pasó del 10% (marcó 9,4%). Y se jugó por darle más a Isabel Allende, aunque ganó holgadamente (28,1%), y eso se presta para suspicacias porque ella ha criticado su gestión. Y no se entiende, por ejemplo, que no le hayan puesto más plata a Naranjo o Gazmuri, que al final perdieron por poco”, señala un miembro de la Comisión Política.

A la captura del “meísmo”

Aunque Escalona no renuncie ahora, la renovación de la mesa del PS se hará sin su nombre en las plantillas. Por estatutos, los miembros de la mesa no pueden participar en la directiva por más de dos periodos, los que el timonel socialista ya cumplió. El “delfín” de Escalona sería el actual ministro de Salud, Álvaro Erazo, o en su defecto, Osvaldo Andrade. En el partido apuestan a que también Marcelo Díaz e Isabel Allende intentarán competir por la testera.

Aunque después de la Comisión Política del jueves 17 pareciera que el PS ha vuelto a navegar sin sobresaltos, la procesión va por dentro. En otro escenario el octanaje de las críticas habría bajado conforme pasa el tiempo y se enfrían los ánimos. Pero no será el caso. Reservadamente, diversos dirigentes confirman que es casi imposible que Frei remonte la ventaja que le lleva Piñera y consideran que es prácticamente un hecho que deberán pasar por el doloroso trance de abandonar el poder político del país. Y eso augura un debate interno intenso.

– Las cuentas indican que es necesario conquistar tres de cada cuatro votantes de Enríquez Ominami y el 90% de la votación de Arrate. Para cualquier experto electoral, eso es como pedir que se abra el Mar Rojo. Siempre queda la posibilidad de que Piñera sufra un traspié monumental o que Frei haga una jugada magistral, pero en una campaña tan cerrada los márgenes son escasos -explica un dirigente histórico del grupo tercerista del PS.

La apuesta por el milagro comenzó a diluirse el viernes 18, cuando se conoció la primera encuesta electoral con miras a la segunda vuelta y cuyas proyecciones dan 52,7% a Piñera y un 47,3% para Frei. Aunque un 17% de los encuestados manifestó que podría cambiar su voto, el verdadero problema para el oficialismo es que sólo un 9% de los encuestados no manifestó preferencia, por lo que el bolsón de sufragios en disputa es muy pequeño y desde el punto de vista estadístico es altamente probable que se distribuya en los mismos porcentajes que el resto de la población.

En este escenario adverso, el PS ha puesto todo su empeño en hacer un diseño cuidadoso de la campaña en terreno y se instaló en el comando de Frei su más reputado experto electoral: Mahmud Aleuy, quien hasta la semana pasada era el subsecretario de Desarrollo Regional. Para las pretensiones de Frei, la tarea de Aleuy es tan necesaria como el oxígeno. El ex subsecretario revisa minuciosamente los escrutinios para detectar las mesas en que hubo una alta votación de MEO y de candidatos a parlamentarios de la Concertación y el Juntos Podemos. Una vez identificados los distritos donde se da ese cruce -una votación de MEO con perfil izquierdista-, los operadores del PS intentarán sumar a los jefes territoriales de la campaña de Enríquez Ominami en esas zonas.

En esta línea, el apoyo que brindó este lunes 21 el senador Navarro a Frei fue recibido con entusiasmo en el PS. Navarro es la primera figura política del comando de MEO que se suma a la campaña oficialista e implica que los operadores territoriales del MAS se integrarán al trabajo electoral. Además, anunciaron su respaldo a Frei los socialistas que apoyaron a MEO, encabezados por Cecilia Suárez, Osvaldo Torres y Lincoyán Zepeda. Y el grupo de socialistas allendistas que lidera Jorge Arrate también se apuntó en la nómina de adherentes al candidato oficialista. Habrá que ver si la suma alcanza para detener a la derecha.

P. Navia y C. Huneeus: debate sobre encuestas y presidenciales en Chile…

leave a comment »

17 de Diciembre de 2009

La predicción del CERC y la transparencia metodológica

avatar

Patricio Navia
Director del Magíster en Opinión Pública, UDP
http://www.referente.cl
 

En su columna publicada ayer en El Mostrador, “La predicción electoral del CERC”, Carlos Huneeus incurre en varios errores metodológicos y empíricos. Además, usa cifras equivocadas para atribuirse una capacidad de predicción superior. Un análisis más honesto de los datos muestra que otras encuestas tuvieron la misma capacidad de predicción que CERC, usando métodos estadísticos más rigurosos y más transparentes. La “predicción” de CERC -cuyo informe ni siquiera publicó los resultados de la pregunta sobre intención de voto- no fue más acertada que los resultados de otras encuestas.

Probablemente sin tener la intención de inducir al engaño, Huneeus presenta un cuadro que compara la predicción del CERC con resultados de encuestas realizadas varias semanas y meses antes de la elección. La predicción de CERC excluye votos nulos, blancos y abstencionistas. La votación por los 4 candidatos suma 100%. Ya que las otras encuestas sí reportan nulos, blancos, abstencionistas e indecisos, los votos válidos suman menos de 100. En el caso de la CEP de octubre, suman 86%. Pero, en la elección, los porcentajes se calculan excluyendo nulos, blancos y abstencionistas. Los resultados que muestro en la tabla inferior normalizan los resultados de esas encuestas al 100% para hacerlas comparables a la predicción de Huneeus.

La predicción del CERC no tiene mejores resultados que la encuesta CEP -realizada dos meses antes- cuya metodología es más transparente.  No hay necesidad de usar la “fórmula del éxito” de la que habla Huneeus. Basta con eliminar los votos indecisos, blancos, nulos y abstencionistas y se llega al mismo resultado. No se necesita ser “ingeniero de la Universidad de Chile y con un Doctorado en Economía de una universidad de los EE.UU.” (y además hijo del propio Huneeus) para saber que el día de la elección sólo se contabilizan votos válidamente emitidos para calcular los porcentajes. Con esto no digo que Huneeus no tenga una fórmula secreta. Solo digo que con un pequeño ajuste aritmético se llega al mismo resultado a partir de la encuesta CEP de octubre (o incluso usando la encuesta UDP de septiembre o la de El Mercurio de diciembre).

Por otro lado, sólo aquellas encuestas que se realizan sobre una muestra probabilística pueden calcular estadísticamente el margen de error. Como correctamente señala Huneeus, las muestras por cuotas se pueden realizar de forma mucho más rápida. Uno puede hacer una encuesta pocos días antes de la elección, como lo hizo Huneeus. Pero lo que se gana en tiempo se pierde en rigurosidad metodológica. La gente ciertamente puede aprovechar el conocimiento que entregan encuestas de muestras por cuotas, pero debe estar consciente de sus limitaciones y potenciales problemas. Lo mismo con las encuestas telefónicas. Tienen fortalezas, pero también debilidades. La clave está en ser lo suficientemente transparente para reconocer fortalezas y subrayar las debilidades de tal forma que la opinión pública decida qué tanto peso darle a cada encuesta.

Huneeus tiene todo el derecho de entrar al campo minado de la predicción electoral. Pero debe entender que, al hacerlo, abandona la esfera de las ciencias sociales y se adentra en el más peligroso mundo de la opinión pública, la política y las estrategias de campaña.

Lo que el CERC equivocadamente señala como ganancia a partir de una predicción que usa una “fórmula secreta” es sustancialmente inferior a lo que se pierde por falta de transparencia y por poca rendición de cuentas. Al no hacer pública ni la metodología, ni el cuestionario, ni la base de datos -ni por cierto el financiamiento de la encuesta-, el CERC se pone en la vereda equivocada ante una sociedad civil que demanda más transparencia.

Finalmente, la tarea de un encuestador no es predecir resultados electorales. Su tarea es producir encuestas que tengan rigurosidad metodológica y empírica, que se sustenten sobre sólidos fundamentos teóricos, que sigan protocolos establecidos (por ejemplo, evitando preguntas sesgadas, como las que hizo CERC) y que puedan ser sometidas a la implacable evaluación de sus pares en la profesión y al escrutinio de la opinión pública. Las “predicciones” a partir de fórmulas secretas corresponden más al terreno de los adivinos, futurólogos y “pundits” -usualmente traducido como opinólogo- que al de la disciplina de la opinión pública en las ciencias sociales. Siendo alguien que regularmente cruza desde la vereda de la ciencia social a aquella de la deliberación pública, me parece especialmente importante transparentar cuándo estamos haciendo ciencias sociales y cuándo estamos haciendo otras cosas.

Huneeus tiene todo el derecho de entrar al campo minado de la predicción electoral. Pero debe entender que, al hacerlo, abandona la esfera de las ciencias sociales y se adentra en el más peligroso mundo de la opinión pública, la política y las estrategias de campaña.

NAVIA-ELECCIONES 20091

Los resultados de las encuestas están normalizados de forma que excluyan votos nulos, blancos, indecisos y abstencionistas. El % bajo la suma de votos indica la cantidad de encuestados que contestó válidamente la pregunta sobre intención de voto. En el caso de CERC, ese dato no fue publicado.

Borrando con el codo lo escrito ayer

avatar

Carlos Huneeus
Director del Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea (CERC).
http://www.cerc.cl/

 

Un profesor universitario que escribe regularmente en la prensa debe ser coherente con sus escritos académicos, sin contradecirse, reaccionando a las luces y sombras de la coyuntura o a sus antipatías personales. Y cuando escribe prolíficamente, debe ser aún más cuidadoso.

Patricio Navia, “director del magister en opinión pública” de la Universidad Diego Portales (UDP) arremete nuevamente contra el CERC, desconociendo nuestra capacidad de predicción del resultado de la elección presidencial del 13 de Diciembre, que expliqué a los lectores de El Mostrador en una columna anterior . Los lectores juzgarán por si mismo la calidad del desempeño del CERC.

Afirma que el CERC no fue el único que predijo el resultado, pues también lo habría hecho el Centro de Estudios Públicos (CEP), con una encuesta hecha en octubre. Sin embargo, no se entiende por qué defiende las encuestas del CEP y no hace lo mismo con la encuesta realizada por su Universidad, la Diego Portales (UDP), cuyos resultados, filtrados antes a los medios, entregó él mismo en una conferencia de prensa, anunciando con bombos y platillos que Sebastián Piñera tenía un 30% en Septiembre, cuando se hizo el trabajo de campo.

Navia hace manipulación estadística con los resultados del CEP, sacando los no sabe/no responde. Se transforma en general después de la batalla. El encuestador debe hacer predicciones antes y no  después de las elecciones.

Semejante ejercicio cae en el ámbito de la ciencia ficción y se podría aplicar a la historia, por ejemplo, analizando el Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 sacando el bombardeo de La Moneda.

Esta afirmación es aún más pintoresca, porque quiere decir que dos meses antes de las elecciones estaba definido el resultado de los comicios, por lo cual se infiere que la campaña electoral no sirvió para nada, así como tampoco tuvo efectos  electorales la franja y el debate televisivo.  Sería interesante que Navia desarrollara estas ideas –incluyendo la manipulación estadística antes indicada- en un artículo que enviara a alguna revista académica en los EE.UU.

Navia quema vestiduras por  la supuesta falta de “transparencia” del CERC, pero no tiene similar postura antes otras encuestas, que dieron resultados que se encontraban bastante alejados de la realidad y que no se atrevieron a hacerlas hasta el final.

Hay diversas metodologías para estudiar la opinión pública;  Navia piensa lo contrario, cree poseer la verdad sobre ello y la quiere imponer. La considera la mejor porque permite “calcular el margen de error”. Yo considero que la metodología empleada por el CERC es la adecuada y los resultados lo confirman. Puede discrepar de mi, pero no necesita descalificarme. La tolerancia y el pluralismo deben imperar en el trabajo académico y en los artículos de prensa.

Navia quema vestiduras por  la supuesta falta de “transparencia” del CERC, pero no tiene similar postura antes otras encuestas, que dieron resultados que se encontraban bastante alejados de la realidad y que no se atrevieron a hacerlas hasta el final. En verdad, hace una defensa corporativa de esas encuestas, algunas de las cuales pueden ser calificadas de truchas.

En su obsesión por desacreditar al CERC, Navia recurre a un pésimo argumento, pues escribe que “la tarea  de un encuestador no es predecir resultados electorales”. Ahora borra con el codo lo que antes escribió con la mano. En efecto, en su capítulo sobre las encuestas en Chile, en un libro editado por John G. Geer (“Public Opinion and Polling around the word”, 2004) sostuvo exactamente lo contrario: “La confiabilidad de la industria de las encuestas está definida por cuán certera es la predicción electoral”.

Esta posición la reiteró en una entrevista a un diario de la capital un año más tarde: “Sería útil que los medios saquen información sobre qué predijeron esas empresas (de encuestas) en las elecciones anteriores y qué tan bien les fue. Es obligación moral de los medios verificar si son tan creíbles o no” (“Patricio Navia: Es deber moral de los medios decir que algunas encuestas no son creíbles”, LUN, 18.6.2005).

Ahora cambia de opinión, sosteniendo una tesis diametralmente distinta: la tarea del encuestador  “es producir encuestas que tengan rigurosidad metodológica y empírica, que se sustenten sobre sólidos fundamentos teóricos”. ¿Cómo se mide cada una de estas condiciones? ¿Quién y cómo determina el cumplimiento de tales condiciones? ¿Qué significa “sólidos argumentos teóricos”?  Navia nos lleva a un campo vago, lleno de subjetividades, en que la definición de su calidad la hace un tercero (Patricio Navia), que tiene la capacidad para arreglar los resultados después de los comicios.  Similar argumento en otra disciplina significaría que el deber del médico no es sanar al enfermo, sino que actuar con “sólidos argumentos teóricos”.

El cientista social puede y debe predecir, como lo hacen los colegas de otras disciplinas y ello se consigue, por supuesto, con encuestas que tengan “rigurosidad metodológica y empírica (y) se sustenten sobre sólidos fundamentos teóricos”. Así son las encuestas del CERC. El estudio de la opinión pública es un campo de la ciencia política y la sociología política, que requiere años de estudio y el trabajo de muchas personas. Cuando se trabaja con rigor y se aprende de la práctica, especialmente de los errores, es posible predecir. Es lo que hemos hecho en el CERC.

Reitero lo que escribí en mi columna: el hábito no hace al monje. Las cinco encuestas hechas por la UDP en cinco años son apenas la quinta parte del trabajo del CERC en el mismo período y están muy lejos de los 134 estudios que hemos realizado en 24 años. Hemos monitoreado la opinión pública desde 1985, en pleno régimen militar, durante la transición y la consolidación de la democracia, para conocer sus cambios y continuidades, reuniendo información sobre múltiples temas, como la confianza en las instituciones y en las élites, los apoyos a la democracia, la memoria del Golpe de Estado de 1973 y el régimen militar, las bases sociales de los partidos, los liderazgos, la evaluación del sistema económico, las principales preocupaciones ciudadanas, etc., formando un banco de datos único en Chile. El CERC, como otros centros privados de investigación, demostró que era posible estudiar la opinión pública bajo un régimen militar, objetivo cuestionado por académicos de universidades de los EE.UU., que sostuvieron que ello sólo se podía hacer en democracia.

No puedo ni quiero impedir que el profesor y columnista tenga sesgos contra el CERC y mi persona desde hace años. Su actitud va más allá del legítimo y necesario ámbito del debate de ideas. Puede seguir desconociendo mi trabajo de un cuarto de siglo, ignorar los libros sobre la opinión pública chilena, los artículos académicos o mis logros científicos. Puede también continuar arremetiendo en mi contra a través de los medios de comunicación. Pero eso no lo convierte en experto en opinión pública.

Pobres estudiantes que aspiran postular al “magíster en opinión pública” de la Universidad Diego Portales (UDP), dirigido por un profesor que sólo valora lo propio y aquello hecho por quienes piensan como él.