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Encuesta Adimark (Noviembre 2011): Piñera aumenta apoyo (de 31 a 35%) y demandas estudiantiles también (de 67 a 71%)…

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Evaluación de Gobierno Noviembre

Presidente Piñera aumenta su nivel de aprobación llegando a un 35%. Su desaprobación cae a 60%.

Puntos salientes encuesta noviembre 2011.

• Presidente Piñera aumenta su nivel de aprobación llegando a un 35%. Su desaprobación cae a 60%. El cambio con respecto al mes anterior resulta estadísticamente significativo.
• La aprobación del Gobierno también mejora y se posiciona en 33%.
•  En áreas de gestión, las áreas mejor evaluadas son Relaciones Internacionales (70%), Empleo (47%), y Economía (42%). Importante alza experimenta el área de  Salud (42%). Delincuencia (18%) se mantiene en el último lugar, como el área peor evaluada.
• Los ministros Allamand (Defensa) y Schmidt (Sernam) son los mejor evaluados de Gabinete, ambos con 79% de aprobación. Mañalich (Salud)  sube 9 puntos y llega a 52% de aprobación.
• Un 71% está de acuerdo con las demandas de los estudiantes, pero un 54% desaprueba la forma en que se están movilizando. (Ambas cifras sin cambio respecto al mes anterior).

Comentario

El mes de noviembre estuvo marcado por el conflicto estudiantil, que completa ya 7 meses de manifestaciones públicas y tomas de establecimientos educacionales. Sin embargo, en el mes recién terminado hubo menos manifestaciones que en los meses anteriores y parte de la discusión se trasladó al Congreso con motivo del trámite de aprobación del presupuesto. En este contexto, el presidente Piñera logra mejorar su nivel de aprobación al 35%  (desde 31% en octubre) y disminuir la desaprobación al 60% (63% en octubre). Con este resultado, el presidente logra un repunte de 8 puntos desde agosto pasado mes en que su aprobación alcanzó un mínimo de 27% en esta serie.

Las razones de esta mejora relativa son atribuibles a tres aspectos.  El primero, es que las negociaciones del conflicto estudiantil se trasladaron al congreso, bajo el marco de la discusión del presupuesto 2012, creándose expectativas de una eventual solución.  Junto a ello, en noviembre el movimiento estudiantil disminuyó su caudal de manifestaciones públicas.

Un segundo punto es el estado actual de la economía, la que parece ir mejorando en las apreciaciones. Progresivamente ha aumentado la aprobación del “Empleo” y de la “marcha de la economía”, esto a pesar del incierto panorama económico internacional.

El tercer punto para explicar la mejoría relativa de este mes, está centrado en Salud y en el cumplimiento de la promesa de campaña de la eliminación de las listas de esperas del Plan Auge. Esto se deduce de la significativa mejora que experimenta el ministro del área, Mañalich, 9 puntos en este mismo mes y la evaluación específica de esta área de gestión.

Por segmentos, se aprecia un repunte  del presidente entre las mujeres, segmento donde llega a 38% de aprobación (disminuye a 31% entre los hombres) y entre los adultos mayores, grupo en el que logra un 43% de aprobación (era 37% en octubre). Estos resultados probablemente deban asociarse a las políticas públicas recientemente aprobadas que, justamente, benefician a estos sectores (Extensión del postnatal y eliminación del 7% de salud para jubilados).

En regiones, la aprobación del mandatario también presenta una mejoría en desmedro de Santiago. Un 39% aprueba la gestión del presidente en regiones, mientras que en la región metropolitana se mantiene en 28%. La magnitud de la brecha es evidente.

Áreas de Gestión

Las “relaciones internacionales” se mantienen como la mejor evaluada con 70% de aprobación. Luego, como mejor evaluadas,  siguen dos áreas relacionadas a la actividad económica: El “empleo", que se ubica en segundo lugar con 47% de aprobación y con tendencia a mejorar (42% en octubre), seguido de la evaluación del manejo de “La Economía”,  con 46% de aprobación.

La mayor alza del mes se registra en la evaluación de “La Salud”, área que sube 13 puntos, llegando al 42% de aprobación. (En septiembre marcaba sólo 29% de aprobación) Este cambio, sin duda debe relacionarse  al anuncio de  término de las listas de esperas del plan AUGE, hecho anunciado por el Ministro Mañalich en este mes.

El área de gestión peor evaluada es el  “control de delincuencia” con sólo un 19% de aprobación, similar al resultado de octubre.

Evaluación Especial Conflicto Estudiantil

En su cuarto mes de medición, las posiciones frente al conflicto estudiantil no sufren mayores cambios  respecto a la medición del último mes: Una mayoría apoya el fondo de las demandas de los estudiantes, pero también una mayoría rechaza la forma como se están manifestando estas demandas.

En noviembre un 71% esta “de acuerdo” con las demandas que han presentado los estudiantes, un alza de 4 puntos respecto a octubre pasado.  Sin embargo,  un 54% desaprueba la forma como los estudiantes están manifestando estas demandas.

La aprobación a la forma como el gobierno ha manejado el conflicto estudiantil es ampliamente criticada. En noviembre, sin embargo,  se observa una leve  mejoría. Un 25% aprueba la forma en que el gobierno ha manejado el conflicto, 4 puntos más que en octubre. En tanto, la desaprobación de esta gestión se mantiene en un 71%.

Evaluación del Gabinete

En cuanto a niveles de aprobación, los ministros  Andrés Allamand y  Carolina Schmidt  se mantienen en el primer lugar de la lista, ambos con un 79% de aprobación.  Ellos   logran mantener estable en este mes sus positivas evaluaciones.  Continúan la lista los ministros Cruz-Coke con 74%, seguido por Golborne con 73% de aprobación.  La ministra Matthei alcanza en este mes el 70% de evaluaciones positivas.

En cuanto a cambios, mejora importante en noviembre logra el ministro Longueira con 63% de aprobación, subiendo 6 puntos respecto a octubre.   Joaquín Lavín salta nueve puntos y llega al 59% de aprobación.   Y por último el ministro Mañalich también salta 9 puntos (52% es ahora su evaluación positiva), después de anunciar el fin de las listas de espera Auge.

Evaluación de  Instituciones y Coaliciones Políticas.

La evaluación de la ciudadanía de las coaliciones políticas sigue sin mejorar. La desaprobación de la Concertación se mantiene en 72% (17% la aprueba). Por su parte,    un 60%  desaprueba a la Coalición por el Cambio, mientras un 29% la aprueba.  El trabajo del Senado y de la Cámara de diputados son  desaprobados por más del 60% de la población.

Chile: debate sobre crisis educacional y perspectivas de la movilización estudiantil…

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Textos de Juan E. García-Huidobro, Mario Waissbluth, Fernando Atria y Gabriel Salazar

Juan Eduardo García-Huidobro y el delicado momento político:

“Los estudiantes tienen mucha más fuerza que antes, pero en base al chantaje no saldrá una solución”

El crispado clima social que se respira en el país y que vio su peack el jueves pasado es analizado por el experto, que ve en la escalada de protestas un tema que va mucho más allá de la educación. Si bien respalda las peticiones de los jóvenes, considera que es tiempo de abrir la puerta al diálogo, y considera acertada la decisión del Gobierno de no presentar una nueva propuesta, ya que asegura que en caso contrario “significaría que no hay Gobierno”.

por Claudia Urquieta Ch., El Mostrador

 

Hace cinco años Juan Eduardo García-Huidobro lideró el Consejo Asesor Presidencial para la Educación constituido por la entonces Presidenta Michelle Bachelet tras el “movimiento pingüino”, que al igual que hoy pedía reformas estructurales al sistema educacional.

En opinión del actual decano de la Facultad de Educación de la Universidad Alberto Hurtado, las movilizaciones que por estos días vuelven a sacar a los jóvenes a las calles reflejan que el tema es “un problema estructural, ya que la demanda del 2006 es la misma. Con más amplitud, ya que esta vez está proyectada hacia la educación superior por el enorme crecimiento que ha tenido en los últimos años a partir del Crédito con Aval del Estado que permite el  ingreso a la  Universidad de mucha gente que antes no podía”.

-¿Qué coincidencias y diferencias ve en las demandas actuales y las del movimiento pingüino de 2006?
-Las demandas de 2006 y las de hoy se centran en dos focos que no se respondieron en la LGE  -que reemplazó a la LOCE- y que tampoco se resuelven satisfactoriamente en las propuestas que el Estado hace ahora. Pese a que hay muchas buenas e interesantes.

El primer foco es la educación pública que hoy adquiere más amplitud porque incluye a las universidades y el 2006 era sólo desmunicipalizar. El segundo foco es el problema del lucro. Esto se ve reforzado porque según la CEP, el 80% de los chilenos rechaza el lucro.

-¿Cuáles son las falencias que ve en las propuestas del Gobierno para responder satisfactoriamente a los estudiantes?
-Ni suprimir el financiamiento compartido ni el lucro están en la propuesta del gobierno. Por lo tanto se defiende la posibilidad de lucrar y se ve como algo bueno, defendiendo como un derecho de los padres el financiamiento compartido, lo que es ridículo, ya que la libertad de enseñanza es mi libertad para elegir la escuela, pero si cobro en esa escuela que elijo lo que hago es limitar el derecho de libertad de enseñanza. Se da una especie de choque entre el derecho a cobrar o pagar y el derecho de la familia a elegir la educación de sus hijos. Si los privados cobran, no puedo elegir. Por ende todo el esfuerzo para entregar subvención, justamente para abrir ese derecho a elegir, se pierde por el financiamiento compartido.

Si bien sí se toca la desmunicipalización, creo que la solución que propone el gobierno no resulta. No tiene piso, no es lo que se pide ni asegura la calidad ni bienes. A un problema de marca que no resulta luego de 30 años es absolutamente insuficiente sólo cambiarle la ropita.

-¿Considera viables las peticiones estudiantiles?
Lo que plantean los estudiantes es fundamentalmente un horizonte normativo hacia donde debiéramos caminar. Luego hay que ver a qué velocidad y por qué camino lo haremos, es más técnico. La primera pregunta es si es para allá donde queremos ir y en eso no hay acuerdo. Empezar a discutir si hay plata o no ahora me parece que no es lo importante, sino ver si esa educación es la que el país quiere. Los estudiantes creen que sí pero el Gobierno entiende que no.

-¿Y usted?
-Yo creo que sí.

Tiempo de negociar

-A su juicio ¿qué explica el alzamiento social que se ha visto estos días y que no incluye sólo a los jóvenes, sino escenas como los cacelorazos que no se escuchaban desde los 80’?
-Es que este es un problema no sólo de la educación  sino más profundo. Es el efecto de otras cosas como el sistema binominal, que nos ha llevado a un sistema político no representativo, rechazado por la ciudadanía, donde la mayoría de los jóvenes no están inscritos. El sistema político, que debiera dar confianza para que las cosas se solucionen, no la da. Los partidos están en caída libre, el Parlamento ídem, pero no podemos esperar una reforma política para solucionar los problemas educacionales. Esa solución política se debe dar, pero en lo inmediato hay que crear imaginativamente una fórmula donde se pueda conversar. Debiéramos inventar alguna solución con un grupo que de confianza para instalar una mesa de diálogo y trabajo. No podemos seguir con este gallito, porque puede haber una escalada de violencia complicadísima.

Si bien sí se toca la desmunicipalización, creo que la solución que propone el gobierno no resulta. No tiene piso, no es lo que se pide ni asegura la calidad ni bienes. A un problema de marca que no resulta luego de 30 años es absolutamente insuficiente sólo cambiarle la ropita.

Pero el 2006 se llegó a esa instancia y finalmente no hubo cambios estructurales…
-Ahí hubo un apuro en la negociación entre el gobierno y la oposición y no se dieron los espacios suficientes para sacar una ley con plena legitimidad. Se habrían tenido que incorporar dos cosas ya maduras: el tema de la educación pública y el lucro con la regulación del sector privado.

Entonces en este minuto entiendo la desconfianza. Por lo tanto no podría ser una comisión asesora. Ya se vio como insuficiente, porque se dieron consejos y opiniones pero al final lo que salió no era lo que la gente estaba pidiendo.

Pero hay que llegar a un entendimiento, hay que negociar y generar un espacio para ello. Los estudiantes están en su derecho de decir en qué puntos no cederán y el gobierno también. Tiene que haber alguien que le ponga cintura a la conversación para llegar a un tercer punto en el que sí nos pongamos de acuerdo.

-Los estudiantes se sienten bastante empoderados y con el sartén por el mango en cuanto al apoyo ciudadano, por lo que quizás el gobierno está en un pie más débil que ellos para negociar….
– Los estudiantes pueden sólo golpear la mesa, pero no tienen instrumentos para gestionar. Es cierto que tienen mucha más fuerza que antes para hablar con el Gobierno, pero en base al chantaje no saldrá una solución educacional. Me parece que no hay otra solución que no sea conversar. Si no inventamos un mecanismo para hablar con argumentos y democráticamente y no sólo con manifestaciones, no avanzamos.

-¿Y cree que la última propuesta del gobierno abre este espacio?
-El Gobierno ya dijo que no habrá una nueva propuesta. Creo que es lo que tiene que hacer. En el fondo tenemos que buscar mecanismos para conversarla. No puede ser que estudiantes se paren en la vereda del frente y no acepten las propuestas y quieren una tercera propuesta para unos días más. Si el Gobierno hace eso caería en las  encuestas al 10%. Significaría que no hay Gobierno.

Porque entiendo que estudiantes digan que están de acuerdo en 11 puntos y quieran conversar 8, y hay dos que rechazan terminantemente. Pero si dicen que rechazan todo es difícil entrar a trabajar así.

-¿Ve factibilidad en realizar un plebiscito, tal como el presidente de la Feuc, Giorgio Jackson y otros sectores han propuesto?
– Podría ser un camino. Pero en este tipo de temas tengo la impresión de que lo mejor es encontrar una mesa de diálogo mediada por algún grupo que tenemos que buscar y que genere las confianzas necesarias.

 

Por Mario Waissbluth, en El Post

Escribo esto con preocupación. Este vejete de 63 años se puso conservador. No quiero volver a los años 70-80, aunque yo la saqué barata, con un modesto exilio de 14 años sin torturas ni muertes en mi familia. No quiero volver a oler el humo de la intolerancia, los apedreos, las molotov y las desconfianzas de las guerras ideológicas.

Lo que hemos visto estos días comienza a oler a ingobernabilidad. Ante la pérdida de credibilidad del gobierno que muestran las encuestas, y la extrema debilidad y desprestigio de las conducciones políticas, florecen las intransigencias de los momios de izquierda y derecha que rememoran los 80 y de jóvenes que, comprensiblemente, actúan como muchos lo hicimos en esas mismas épocas. All the power to the people y que se jodan las instituciones.

Para salir del atolladero, es necesario recordar la historia. Chile fue uno de los teatros de batalla de la guerra fría entre los años 60 y 90. Fuimos peones de Washington y Moscú, daños colaterales en una guerra mundial.  El resultado fue el triunfo de uno de los modelos más neoliberales del planeta. Ni el Tea Party norteamericano, en sus sueños, aspiraría a un país como el que diseñaron nuestros Chicago Boys: bajísima carga tributaria, minimización y subsidiariedad del estado, liberalización de los mercados con casi total desregulación. El que tiene plata que se las arregle, pague la escuela de sus hijos, financie su jubilación y su seguro médico.

Para los pobres, quedó el chorreo que provendría del rápido crecimiento. No estoy hablando de gente perversa, sino con la convicción profunda de que es la mano libre del mercado lo que mejor funciona. El modelo marchó a la perfección, al más puro estilo neoliberal. Alta tasa de crecimiento del PIB y profundización de la desigualdad. El diseño del 73 está vigente el 2011. Lo que estos señores no comprenden es que la indignación no proviene de la cantidad de celulares que tiene la gente, sino de la sensación de inseguridad laboral, el endeudamiento hasta el cogote de los consumidores y universitarios, los engaños de La Polar, la irritación por el clasismo, la inequidad y la segregación social, que en Chile es obscena.

Lo reiteró recientemente Felipe Lamarca. Cito:
“Revienta la teta… y las trenzas del mundo político y corporativo están consternadas. Su propia perplejidad contribuye a alimentar las protestas. A las dirigencias políticas y empresariales les cuesta explicarse que esto ocurra en un país que efectivamente registra enormes progresos en el estrecho período de una generación. No les cuadra que si la economía está creciendo los chilenos estemos insatisfechos.”

Este fenómeno tiene su expresión más sensible en la educación. El tema más ideologizado posible. Me da igual si mi proveedor de agua potable es público o privado, mientras el agua sea barata y no tenga bichos. Pero no me da igual quién educa a mis nietos, puesto que no ha existido ni existirá nunca educación libre de ideologías, incluso en las escuelas públicas. La educación siguió el mismo patrón general del modelo chileno. Así como hemos tenido la tasa de crecimiento promedio más alta de América Latina y una inequidad obscena, tenemos el PISA más alto de América Latina y una segregación obscena, tanto en los resultados académicos como en  la composición social del alumnado en las escuelas y universidades. Apartheid educativo.

Tenemos, educacionalmente hablando, una Citroneta neoliberal diseñada en los 80, y los estudiantes nos sobrepasaron a todos los viejitos y dijeron: no queremos más Citroneta. Queremos un Volvo. Algunos más extremistas prefieren un LADA. El problema es que la secuencia de lo ocurrido -por ausencia de una política educativa clara del gobierno-  ha implicado que los fundamentalismos de izquierda y derecha se han ido tomando la cancha. Leo a Carlos Larraín diciendo que “me encanta el lucro en la educación, mientras más lucro mejor” o “no nos va a doblar la mano una manga de inútiles subversivos”, y veo a muchos estudiantes diciendo que es hora de destruir el sistema desde sus bases. Me dan tiritones.

Por otro lado, me sorprendí cuando leí al Presidente Piñera en un discurso reciente: “Los chilenos ya no toleran los grados excesivos de desigualdad… tenemos que repensar más profundamente cuáles son los objetivos del desarrollo… estamos pensando en un desarrollo integral, que tienen los países de la OCDE, los países de Europa, ese selecto y pequeño grupo de países sabios…” ¡Oh, sorpresa! El Presidente de la Alianza se nos puso socialdemócrata. Me imagino a ciertos UDI y RN partidarios del neoliberalismo recalcitrante rechinando los dientes.

Si la Concertación tuvo dos almas (estatista y socialdemócrata), la Alianza las tiene, y más desgarradas aún (Tea Party y socialdemócrata). De pronto, a algunos les afloran los resabios del autoritarismo y de sacar guanacos y lacrimógenas a la calle, y de reafirmación de la Citroneta educativa y socioeconómica más neoliberal del planeta. Otras voces (minoritarias) en la Alianza aceptan que la teta se está reventando, que se necesitaría una reforma tributaria, y cuestionan algunos de los aspectos más fundamentalistas de la Citroneta educativa ochentera. La Concertación, por su parte, en una confusión total, vacila entre el LADA y el Volvo y goza del sufrimiento del gobierno, sin entender que a estas alturas ya están jugando con fuego.

Así llegamos a la escalada de violencia e intransigencia de hoy. El severo error del gobierno, en el documento de respuesta a los estudiantes, fue dejar que primaran las convicciones del Tea Party y decir que la Citroneta ochentera se mantiene igual, pero repintada y con buenas bujías. Pero no aceptó siquiera poner en discusión los temas que están en el corazón del estudiantado: temas como el financiamiento compartido, la inaceptable y persistente destrucción de la educación pública, y la expansión indiscriminada y desregulada de la educación particular subvencionada. No les resulta posible  entender que la encuesta CEP diga que el 80% de los chilenos no quiere lucro en la educación. De pasada, los claramente insuficientes recursos financieros ofrecidos están cuidadosamente calculados para no tener que incrementar los impuestos, y no para mejorar significativamente la educación.

Esta respuesta estimuló la intransigencia de los grupos más ultras del estudiantado, y su respuesta se hizo, a su vez, más provocadora pero a la vez inaceptable: “Marcharemos por donde se nos plazca hasta que el gobierno nos entregue una propuesta que nos satisfaga. No nos sentaremos a conversar”. Más aun, algunos quieren demoler todo el modelo socioeconómico chileno porque a estos viejos de mierda no les creen nada (y con algo de razón). Para peor, la marcha de los estudiantes fue reprimida con singular alegría. La escalada suma y sigue, crónica de más lacrimógenas anunciadas… para el placer de los nostálgicos de la conflictividad ochentera. Piden plebiscito, pero no saben de qué. Asamblea Constituyente, de quién sabe qué.

Mi postura de viejo conservador que no quiere seguir viendo tanquetas ni molotovs en la calle es simple: partamos por discutir sin precondiciones y a la brevedad la deconstrucción y reconstrucción del sistema educativo, pilar emblemático del modelo socioeconómico de Chile. De ahí en adelante vemos. No soy Piñerista, pero démosle algún crédito de veracidad a su inédito discurso de corte social democrático… que por cierto augura algo de sangre al interior de la Alianza.

Las bases de lo que hay que poner en discusión en educación parecen difíciles, pero no lo son tanto: ¿es legítimo persistir con el lucro en la educación?,  ¿hay maneras de transitar en forma no expropiatoria desde un modelo segregador y con fines de lucro a uno menos segregador y sin fines de lucro, por vías intermedias y graduales? A mi juicio, debemos continuar con un modelo mixto de provisión educativa, que le ofrezca distintas alternativas ideológicas a los padres, pero con una condición no negociable: en cada comuna de Chile debe existir una oferta de educación pública de calidad y gratuita que le ofrezca esa alternativa republicana a los apoderados, cueste lo que cueste.

El problema de la educación pública no es sólo cambiar el “mono institucional” de la educación municipalizada, sino también resolver su desfinanciamiento de arrastre, y tener una carrera docente digna, bien remunerada pero a la vez exigente. Asimismo, se requiere una mejor regulación y transparencia del sistema particular subvencionado, y el rediseño de un modelo de subvenciones que ya no resiste análisis. Por último, se debe discutir la disminución gradual pero inexorable del perverso invento concertacionista del financiamiento compartido, el componente más segregador de todo el modelo.

Todo eso se puede discutir sin cuchillazos. Si estuvimos al borde de la “ceremonia del adiós” durante la crisis MOP Gate, y afloraron los estadistas con soluciones constructivas en medio de una inminente ingobernabilidad, es perfectamente factible que hoy ocurra lo mismo. Mesa de diálogo educativo ahora, ya, sin precondiciones ideológicas por parte de ningún actor. Si han de haber plebiscitos o consultas vinculantes de cualquier naturaleza, deben ser conducidas por el Congreso y por nadie más.

El día que escuchemos al Presidente Piñera y el Ministro Bulnes diciendo: “habrá un esquema de provisión mixta, pero rescataremos la educación pública cuesta lo que cueste, independientemente de los errores del pasado”, cambiará el giro de la situación. Mi otro sueño: que los 180 mil profesores decidan inscribirse y participar de verdad en su Colegio Profesional, no sólo para pagar sus cuotas, sino para transformarlo en la institución gremial más prestigiada de Chile. Una institución que defienda la calidad, castigue conductas inadecuadas de algunos de sus miembros, proponga  alternativas a la discutible evaluación docente, metodologías novedosas de enseñanza y formación de directivos, y de habilitación docente para prestigiar su profesión. Solo entonces habremos dado, en el emblemático mundo de la educación, el primer paso de la transformación pacífica de la sociedad chilena: desde la Citroneta neoliberal al Volvo socialdemocrático que asoma en la mente de algunos integrantes de la Alianza y la Concertación.

El siguiente paso, una vez sacada la educación de la UTI: una discusión con altura de miras sobre la redefinición integral del sistema binominal, así como la democratización  y renovación generacional de los partidos. El estatismo ya murió y el neoliberalismo extremo hará correr sangre por las calles tarde o temprano. No hay escapatoria a un modelo social-democrático en Chile, y a la redefinición integral de las reglas del juego político.

 

in El Post

Por Mario Waissbluth (*)

Tres variantes del capitalismo. En el mundo capitalista existen, en simplista, tres subsistemas: el primero es el “americanista”, del cual algunos exponentes serían Thatcher, The Heritage Foundation y nuestros criollos Chicago Boys. Baja carga tributaria, subsidiariedad del Estado, en aras del crecimiento. Si hay pobres o indigentes (50 millones de norteamericanos), se les chorrean unos pesos para que no reclamen, aunque en realidad, el modelo norteamericano es casi socialista comparado con el chileno.

El segundo es el “social demócrata” tipo Finlandia o Nueva Zelanda, con mucho mayor carga tributaria y protección social. Modelo despreciado por los neoliberales chilensis como la peste, a pesar de contar con niveles de equidad y sistemas educacionales vastamente superiores. A pesar de sus cargas tributarias, muchas empresas noruegas, alemanas o suecas son altamente competitivas con las americanas, y sus ingresos per cápita similares o superando a USA.

El tercero es el “asiático”, como Japón o Corea del Sur, de menor carga tributaria que el segundo, una intervención fuerte del estado en la economía (lo que le causa soponcio a muchos próceres locales), y los abrumadoramente mejores niveles de equidad del mundo. Confucio metió su mano hace 2500 años, y no por casualidad una de sus frases más repetidas es: "En una sociedad donde hay buena educación, no hay distinción de clases". Copiarlos está difícil y la discusión chilena se mueve entre el mundo “americanista” y el “social demócrata”. En todo, incluyendo educación.

La educación en USA. Ojalá hubiera usted tenido la ocasión (y angustia) de ver el documental “Waiting for Superman”. Aplicando principios pasmosamente similares a los chilenos, la otrora famosa educación pública norteamericana viene cayendo en picada los últimos 50 años. Descenso en el test de PISA y otros indicadores, segregación socioeconómica, conflictividad gremial, lo que guste.

Un reciente informe de la Harvard School of Education, “Pathways to Prosperity”,  está auspiciado por Accenture y Kellogg Foundation. Los autores no militan en el mismo partido que Camila Vallejo, y las conclusiones son demoledoras: “El sistema americano que prepara a los jóvenes para llevar vidas productivas y prósperas como adultos está dañado severamente. Si fallamos en resolver agresivamente este desafío se va a erosionar el tejido social de nuestra nación… La matrícula en la educación superior ha estado aumentando progresivamente pero cerca de la mitad de los que ingresan desertan sin un título… Las lecciones de Europa sugieren fuertemente que programas vocacionales de alta calidad proveen excelentes rutas para que muchos jóvenes ingresen a la vida laboral”.

Nuestro “país modelo”, USA, fue pionero al inventar universidades con fines de lucro. Es congruente con su modelo socioeconómico. Transparentemente eso sí. Ninguna de ellas está entre las 100 mejor rankeadas del país, pero… la libertad es libre para vendedor y comprador. Lector neoliberal, no se me confunda. Muchas de las 100 mejores universidades americanas son privadas, pero son auténticamente corporaciones SIN fines de lucro. No distribuyen utilidades a sus fundadores ni a accionistas de inmobiliarias a través de cuchufletas.

Otro reporte, denominado sugerentemente “Subprime opportunity: The Unfulfilled Promise of For-Profit Colleges and Universities”.

No tengo nada en contra del mercado ni el lucro, especialmente en la venta de cepillos de dientes, cemento y automóviles. Pero la estructura de incentivos económicos en educación con fines de lucro, conduce casi inevitablemente a un cierto tipo de universidades o institutos de nula selectividad al ingreso, nula selectividad al egreso, alta deserción como daño colateral, alto gasto en marketing pagado por los alumnos, escasa actividad de construcción académica con visión de largo plazo, y una masa creciente de endeudados y frustrados.

La Polar Universitaria. Todo calza: el modelo socioeconómico chileno-norteamericano, el libertinaje del mercado, las nefastas consecuencias sociales. La analogía en Chile entre el escándalo de La Polar en el retail con el abuso a los 200 o 400 mil jóvenes que marcharon la semana pasada por La Polar Universitaria es feroz: “clientes” desinformados, que en una alta proporción no comprenden lo que leen ni lo que es una tasa de interés. En el retail les regalan una tarjeta de crédito, los inducen a comprar plasmas de $700 mil en 20 cómodas cuotas de $70 mil  y terminan ensartándolos de por vida a través de repactaciones (ni siquiera menciono las unilaterales).

En el caso universitario, además de tarjetas de crédito se regalan Ipads. El 40-50% de los egresados de media no entiende bien lo que lee ni qué es una tasa de interés simple o compuesta, no sabe que existe la acreditación de carreras, desconoce la tasa de deserción de la carrera que “compraron” y se les dice la tremenda verdad a medias de que tendrán un ingreso laboral mayor si compran un cartón con título. De 100 zorzales que caen, aproximadamente 40 va a desertar por razones académicas o económicas. De los 60 que logran el codiciado trofeo, una buena mitad va derecho al desempleo o a un empleo de $300 mil mensuales, con lo cual terminan ensartados con deudas por 20 años. Nuestros aranceles son en promedio superiores a los norteamericanos, y con menos financiamiento público. Luego, moros y cristianos presumen la manoseada frase: “el 70% de los estudiantes que están en la educación superior tienen padres que no asistieron a la universidad”. Por favor, digan la verdad, nada más que la verdad, pero TODA la verdad: el porcentaje de esas familias que van a salir golpeadas y/o con hijos que siguen sin entender lo que leen.

La Polar: llegar y llevar.

(*) Mario Waissbluth es presidente de la Fundación Educación 2020

 

Una propuesta para una educación chilena menos segregada

Por : Fernando Atria ,Publicado: 05.08.2011 en CIPER-Chile

Fotografía de Claudio Olivares

 

Tras analizar 10 lugares comunes falsos de la educación chilena, el profesor Fernando Atria culmina sus reflexiones con una propuesta que aborda un problema central: la segregación. Esto es, la existencia de escuelas para privilegiados y para pobres, y de un sistema que luego hace competir a los egresados de ambos establecimientos y afirma que esa competencia es meritocrática y justa. En su propuesta destaca varios aspectos interesantes: que los padres de verdad elijan el establecimiento al que irán sus hijos, impidiéndoles a los colegios seleccionar por dinero o desempeño, y que la educación la pague el Estado con un monto igual para todos los niños, sean éstos de clase media, pobres o ricos. Al poner el acento en la segregación, que no aparece como un problema en las propuestas del gobierno, Atria elabora una reflexión profunda sobre cómo hacer un sistema más libre para las familias y menos abusivo con los chicos que han nacido en la pobreza.

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El título de esta serie anunciaba que ella terminaría con una propuesta para hacer verdaderos los lugares comunes que se han analizado en estos días. Es importante entender cuál es el sentido de esta propuesta.

No se trata, desde luego, de imaginarse desde cero un sistema educacional alternativo y ofrecerlo aquí “llave en mano”, por así decirlo, de modo que sólo faltara enviar al Congreso el proyecto de ley respectivo. De hecho, en términos de “factibilidad política” tiendo a pensar que algo como lo que se dirá aquí y que ya se ha insinuado en las entregas anteriores de esta serie, es punto menos que imposible (aunque lo que es políticamente factible puede cambiar como consecuencia de la acción política, por lo que nuestros juicios actuales de posibilidad nunca pueden darse por definitivos).

El sentido de la “propuesta”, entonces, es hacer el ejercicio de mirar con cierta distancia lo que existe, lo que nos parece tan natural como el aire que respiramos, para ver que no es natural y que en principio podría ser distinto. Habiendo hecho este esfuerzo de mirar con distancia lo que acostumbramos dar por sentado, podremos ver de mejor manera lo falsas que son las promesas en las que el sistema educacional chileno descansa.

Porque el sentido de esta serie nunca fue el de identificar “mitos”, lo que constituye el deporte preferido de los que se presentan como “expertos” en educación. La razón por la que lo que esta serie ha intentado hacer no es “derribar mitos” es que los mitos son creencias enteramente falsas. Los lugares comunes que han sido considerados (o al menos algunos de ellos) no son en este sentido “mitos”. Son falsos, pero no enteramente falsos.

Son falsos porque invierten las cosas: presentan como fundado en la libertad de elegir a un sistema que niega libertad de elegir; como estructurado por un principio “progresista” de beneficio del pobre lo que es un sistema estructurado por un principio aristocrático de beneficio para el rico, etc. Pero precisamente porque lo que hacen estos lugares comunes es invertir las cosas, lo que hay que hacer es darlos vuelta de nuevo. Eso es lo que se intentará hacer aquí: invertir la inversión.

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El problema central del sistema educacional es su segregación de clase, lo que se produce por dos razones: en primer lugar, porque cada establecimiento puede cobrar una cantidad de dinero como condición de acceso. Esto implica que cada establecimiento deberá adecuar su oferta educativa a un “target” específico, el de las personas que pueden pagar esa cantidad de dinero. Los que tengan más dinero irán a un establecimiento que cobre más y los que tengan menos irán a otro que cobre menos. Lo primero entonces es proscribir el gasto privado en educación.

Pero la segregación puede introducirse de otros modos. Está también la selección de los alumnos de acuerdo a su rendimiento. Es sabido que, en términos agregados (no en términos individuales), prácticamente cualquier criterio de desempeño o logro está estrechamente correlacionado con la clase social. Basta mirar los resultados de cualquier medición para ver que hay una correlación estrecha entre cuna y desempeño (por supuesto existen las excepciones, pero eso no prueba nada políticamente relevante). Por consiguiente un sistema en el que los establecimientos pudieran seleccionar estudiantes tendería a producir la misma segregación que un sistema en el que los establecimientos pudieran cobrar lo que quisieran, pues eso también les permitiría adecuar su oferta a un “target” determinado, esta vez no por referencia a un precio de mercado, sino por referencia a un “proyecto educativo” determinado. Por consiguiente los establecimientos no deben poder seleccionar estudiantes. Pueden tener el “proyecto educativo” que deseen, desde luego, para así asegurar diversidad, pero la libertad políticamente fundamental es la de los padres de elegir, no la de los establecimientos de seleccionar.

¿Cómo podría organizarse un sistema educacional para que la promesa de que los padres pueden elegir, se haga efectiva? Si los establecimientos no pueden seleccionar, nos encontramos con un problema práctico. Pensemos en un colegio con fama de que posee muy buena educación. Es evidente que la cantidad de alumnos que querrán entrar ahí será mayor que el cupo. Hoy los colegios que tienen ese dilema lo resuelven a través del precio, del rendimiento académico o con la selección de las “mejores” familias. Mejores de acuerdo a lo que ellos crean que es “mejor” lo que puede por ejemplo ser que sean familias “bien constituidas”, cuyos padres sean profesionales, que estén dispuestos a involucrarse en la educación de sus hijos (es decir, que tengan un régimen laboral que les deje tiempo para eso), etc. Serán ellos los que asistirán al “buen” establecimiento, y los que no satisfagan esas condiciones deberán asistir al “mal” establecimiento. Pero es obvio que eso implicará que el mejor establecimiento se hará aún mejor, y el peor será todavía peor. El problema se agudiza y el sistema le da al que tiene y le niega al que no tiene.

Una solución alternativa a esa selección que hacen los colegios es un sorteo, como ocurre en algunos países desarrollados. Si hay 100 cupos y 200 postulantes, una tómbola distribuirá los recursos limitados sin fijarse en el apellido ni en el dinero de los postulantes. Un niño puede quedar afuera de un buen colegio por su “mala suerte”. Pero hoy queda afuera por el dinero de su familia o porque esta no cumple los requisitos que fija el colegio.

¿Y qué pasa con los privilegiados que quedan en un mal colegio, debido a su “mala suerte”? Los que tengan poder e influencia no se conformarán con esa situación y usarán ese poder e influencia para mejorar ese establecimiento. Esta historia puede terminar con un establecimiento de buena calidad y otro de mala calidad convergiendo, y no con uno de ellos hundiéndose en un espiral de marginalidad y baja calidad y el otro floreciendo.

Entre la selección por dinero y mérito y la selección a través de un sorteo, resulta evidente cuál es mejor método desde una óptica imparcial. Para verlo, basta que el lector se pregunte a sí mismo: si no supiera si mi hijo estará o no dentro del grupo de los que pueden pagar o satisfacer las exigencias del establecimiento o del otro grupo, ¿cuál de los dos modos de selección preferiría que se me aplicara?

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Un sistema que estuviera estructurado de este modo, y sobre la base de este principio, sería un sistema en el que la libertad de elegir sería igual para todos, cosa que promete, sin cumplir, el actual modelo (ver lugar común N°1). El único límite de esta libertad sería que esa libertad esté disponible para todos.

Por ello es una condición imprescindible que la educación de todos sería financiada con cargo a rentas generales de la nación, lo que como hemos visto no tiene porqué ser regresivo si los ricos pagan desproporcionadamente impuestos (ver lugar común N° 2). Para comprenderlo mejor imaginemos que, tras el sorteo, al colegio prestigioso de nuestro ejemplo logró entrar un grupo socialmente variado en el que se encuentran hijos de gerentes, hijos de secretarias de gerencia e hijos de juniors de gerencia. Cada familia ha postulado a ese colegio porque estima que el proyecto educativo es el mejor disponible. Ninguno ha sido rechazado por el colegio. Solo ha pasado que como hay cupos limitados, ha sido materialmente necesario sortear los espacios ¿Cómo pagan ellos su colegiatura? Bueno, para impedir que el dinero de las familias actúe en la educación prolongando el privilegio de los más afortunados, todo el gasto debería ser estatal y equitativo. Imaginemos por ejemplo un “voucher”, que con tanto entusiasmo defienden los neoliberales. Imaginemos que la educación en Chile sólo se pudiera pagar a través de ese voucher. Es decir el hijo del empresario y el hijo del obrero contarían con un voucher del mismo monto para pagar la educación. Los colegios no podrían recibir otro aporte más que ese. Si hoy el Estado dispone de una subvención de 45 mil pesos, pues ese será el monto para educar a cada niño chileno.

¿Sería este un sistema en el que las personas no pueden usar sus recursos para mejorar la educación de sus hijos? Aquí hay que hacer la distinción introducida en el lugar común N°10, entre usar esos recursos fuera del sistema educacional y usarlos a través del sistema. En cuanto a lo primero, no hay restricción, ni podría haberla, pues los padres harán siempre lo mejor para sus hijos y prohibirles que les compren libros o que los lleven de viaje o al teatro, sería no entender lo que es la familia. En cuanto a lo segundo, podrían usar sus recursos pero solo de modos que beneficiarían a todos. Si el valor del voucher fuera insuficiente no podría complementarlo (eso beneficiaría sólo a su hijo), tendría que presionar para que se aumentar (lo que beneficia a todos).

No se quede el lector en los mecanismos concretos descritos sino en la idea que los anima. Un sistema educacional organizado de ese modo se transforma en un momento de comunidad, en el cual todos concurrimos como ciudadanos iguales. Hoy “Chile” es el nombre para dos países: uno de escuelas, consultorios y hospitales y otros de colegios, consultas y clínicas. Sólo cuando “la Roja” sale a la cancha podemos mirarnos unos a otros y reconocernos como vinculados por un interés común. Es enteramente insensato pensar que esto es algo que resultará beneficioso para todos: una sociedad de individuos aislados, cada uno de los cuales no ha tenido experiencia en socialización con otros distintos de él, cada día más desconfiados, cada día más asustados unos y más convencidos los otros de que los han hecho correr una carrera en condiciones de grosera desventaja. Es insensato pensar que un sistema educacional cada día más finamente segregado producirá algo distinto a cinismo, clasismo, racismo y un largo y ominoso etc.

Los establecimientos no deberían poder seleccionar, precisamente porque los niños, por sus capacidades de niños, por su voluntad de niños, no se merecen lo que reciben. Son radicalmente inocentes. No se trata de que los niños hayan de aprender que lo que hacen no tiene consecuencias, sino precisamente al contrario: para que puedan aprenderlo, es necesario que puedan sufrir las consecuencias de decisiones tomadas antes de que tengan las condiciones para decidir bien, lo que implica que esas consecuencias no pueden ser graves. Es inhumano un sistema estructurado sobre la base de premios o castigos a decisiones tomadas por individuos a quienes la ley misma no considera capaces de administrar su patrimonio. Decir que la educación es un derecho es precisamente decir que uno debe recibirla con independencia de que haya hecho algo para “merecerla”. El sistema propuesto trata a la educación como un derecho, a diferencia de lo que ocurre con el sistema chileno.

Si el sistema educacional tiende a la integración, como lo haría bajo las medidas propuestas, entonces podría decirse que el resultado diferenciado de los establecimientos muestra algo acerca de esos establecimientos y no acerca de los estudiantes que recibe y las condiciones bajo las cuales ha de funcionar, y que debe oponerse un “foco en el aula” (véase el lugar común N°8). Como está visto, el problema con estas ideas no es que ellas sean falsas en sus propios términos, sino que en las condiciones del sistema educacional actual ellas cumplen la función de ocultar detrás de un discurso de incompetencia local lo que no es sino una consecuencia de la segregación generalizada.

¿Qué hay de los profesores de desempeño deficiente (mencionado en el lugar común N°9)? Como hemos visto, no es aceptable que un establecimiento se limite a despedir a un profesor por su desempeño insuficiente. Eso no es sino una manera de perjudicar a otro establecimiento, el que contratará a ese profesor. Pero tampoco es razonable entender que un profesor no puede tener desempeño deficiente. Lo que debemos decir desde una óptica imparcial es que si su desempeño es verdaderamente insuficiente la consecuencia no puede ser que se le excluya de un establecimiento en particular, sino del sistema educacional completo: si no tiene un desempeño apto para desempeñarse en un establecimiento, no puede desempeñarse en ninguno. Es claro que esta decisión no puede quedar entregada unilateralmente a un director de establecimiento. Lo que es necesario es crear, quizás aprovechando lo que se ha construido sobre evaluación docente, un mecanismo de descalificación y recalificación profesional en el cual el informe del director despectivo ha de ser un insumo valioso, pero no decisivo.

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El sistema propuesto no exige acabar con la educación privada, porque es plenamente compatible con ella (ver lugar común N°10). Este es un punto central. El neoliberal que reclama que iniciativas privadas pueden cumplir funciones públicas tiene toda la razón. Lo que debe rechazarse es la pretensión adicional del neoliberal: que lo han de hacer sujetos al régimen de los privados. En el caso de los establecimientos educacionales, que los privados operen conforme al régimen de los privados implica que ellos pueden decidir a quién proveer del servicio educacional y a quién no, qué condiciones imponer como requisito para hacerlo y cuándo no exigirlas. Esto es lo que introduce en el sistema una tendencia inevitable a la segregación. Si los privados han de cumplir funciones públicas, deben hacerlo sometidos al régimen del Estado. El Estado no puede poner condiciones a los ciudadanos para recibir educación, porque la educación es un derecho del individuo, no del Estado (los “liceos de excelencia” son, por eso, una forma subrepticia de privatización de la educación pública).

El sistema propuesto maximiza la libertad, porque reconoce libertad igual para todos. No hay conflicto entre libertad e igualdad. La igualdad no es sino el régimen de la libertad, porque lo que es políticamente fundamental es la libertad de todos, no la de los privilegiados. Y la libertad ha de ser para todos porque el Estado no puede hacer distinciones, debe dar al interés de cada uno por ser libre el mismo peso. La cuestión, entonces, no es entre quienes creen que la libertad es importante, que defienden el sistema actual, y los que creen que la libertad no es importante, y están dispuesta a “sacrificarla” por lograr igualdad. Es entre quienes creen que la libertad es importante para los ricos y los que creen que la libertad es importante para todos; los que, en otras palabras, disfrazan bajo la retórica de la libertad su defensa del interés de los privilegiados (o, por supuesto, han sido engañados por esa retórica) y los que creen en el valor genuino de la libertad.

 

Gabriel Salazar: La cultura de resistencia más o menos violenta está en nuestra memoria

Radio ADN Hoy| 08/08/2011

 

El historiador Gabriel Salazar analizó en ADN Hoy las características del movimiento estudiantil, señalando que "sería absolutamente ingenuo" esperar que estén libres de episodios violentos, y aseguró que todo apunta a que la ciudadanía va adquiriendo mayor poder para plantear nuevos modelos de funcionamiento en sociedad.

"Fueron 17 años de dictadura, y quienes lucharon más directamente, quienes resistieron más activamente contra la dictadura fueron jóvenes, sobre todo en las poblaciones. De ahí se desarrolló una cultura de resistencia más o menos violenta, de ahí vienen las prácticas de los encapuchados, las bombas molotov, etcétera. Es una cultura adquirida que está en la memoria", explicó el académico, añadiendo que "sería absolutamente ingenuo pensar que, después de casi veinte años de dictadura, en que se aprendió a luchar en las calles, se olviden esas prácticas".

Salazar indicó que los hechos de violencia que se registran en gran parte de las manifestaciones, si bien no son elementos dominantes, están inevitablemente presentes. "Eso no significa que todo el movimiento, en su objetivo político, apunte solamente a la destrucción, al saqueo o a la violencia", aclaró.

El docente de la Universidad de Chile detalló que los movimientos de las décadas del 50 y 60 "apuntaron no a destruir los modelos de producción, sino más bien a mantenerlo o, en el mejor de los casos, a administrarlo por sí mismo. En cambio, un régimen como éste, centrado en el consumismo, en la importación de mercadería, en el lucro comercial y no en la producción… el que está en el mall o en la multitienda, ¿qué puede hacer el movimiento popular si ya no hay fábricas ni industrias? Saqueo. Este modelo invita al saqueo porque no da otra alternativa (…) el saqueo va a seguir siendo presente en toda sociedad que es solamente comercial", aseguró en ADN Radio Chile.

El académico concluyó que "se ha adquirido una cultura autogestionaria y autónoma en las bases de la clase popular", lo que a su juicio va a "continuar en una dirección que cada vez va a ser más política, pero no en el sentido de negociar solamente, de sentarse en una mesa como le gusta a los políticos, sino de imponer un nuevo modelo. La cosa camina derechito a desarrollar el poder constituyente, y eso no se va a poder parar".

Chile: por qué Piñera está fracasando…?

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17 de Junio de 2011

El complejo escenario de la derecha post Termas de Cauquenes

Por qué Piñera no da el ancho en la conducción política

El diagnóstico está claro hace rato: el gobierno y especialmente el Presidente tienen un importante déficit político. Pero después del revival de los Coroneles en el Consejo de la UDI el sábado pasado, el asunto pasó a castaño oscuro. Aquí un descarnado análisis de la falta de timing del Mandatario, de su gran preocupación por la gestión y los números y de su escasa sensibilidad para generar confianzas. Pero sobre todo -como resienten en la derecha-, de la incapacidad de anteponer el proyecto colectivo al éxito individual.

por Yael Schnitzer, El Mostrador

“Otros mandatarios hubieran recibido al partido en La Moneda, porque son ellos los que van al Presidente no a la inversa. Al ir al cónclave de la UDI se sobreexpuso innecesariamente y eso debilita la figura de la autoridad presidencial”, asegura Claudio Fuentes, analista político de la Universidad Diego Portales. Varios analistas concuerdan en que la decisión de Piñera de asistir al cónclave de la UDI, el fin de semana pasado, fue un error. El escenario le era adverso, porque la crisis política del oficialismo seguía en el aire.

El hecho de que Pablo Longueira se tomara la UDI y surgiera como líder indiscutible de ella –tras su discurso en el cónclave – cuestiona el mando de Piñera. “Hay símbolos de la autoridad presidencial que no puedes romper y uno de ellos es la relación con los partidos. Es el Presidente quien tiene que decidir con quién habla y el protocolo apunta a los presidentes de los partidos. En eso ha fallado el gobierno”, asegura Fuentes.

La torpeza política del Presidente tiene que ver con su personalidad y con que no le da importancia a la tradición republicana, es decir, no sigue los protocolos establecidos para moverse en el mundo político. Esto quedó expuesto en el caso de Punta de Choros, donde muchos chilenos decían “no a la termoeléctrica” y él con una llamada logró lo que la gente quería. El problema es que no supo anticipar el rechazo transversal a su iniciativa, porque “rompe con la institucionalidad y no toma en cuenta los canales existentes para tomar estas decisiones”, asegura Fuentes.

La carencia de timing político del Presidente también quedó expuesta tras el almuerzo que sostuvo en La Moneda con los principales líderes de la Concertación. “Está en el hecho de tener un doble discurso, donde por un lado pide unidad nacional y por el otro mantiene una guerrilla constante con la oposición”, explica Fuentes. El analista califica este hecho como una “estrategia política muy negativa” y  agrega que “invitarlos a almorzar y salir de la reunión criticándolos, le resta credibilidad y autoridad al Presidente, que son precisamente sus flancos más débiles”.

El amateur de la política

“Piñera es un winner, imbatible en los números, pero en historia y política es un amateur. Es como el nuevo rico de la política”, asegura un destacado analista político. Es que el estilo “Piñera” está dejando más que un sello en La Moneda y prácticamente se ha convertido en el talón de Aquiles, del primer gobierno de derecha después de 20 años.

El Presidente se mueve solo en sus decisiones y “no va a aceptar la lógica de cogobierno, a diferencia de la Concertación”, asegura por otro lado Guzmán. Es un factor clave para entender los desencuentros entre Piñera y la UDI, porque él aspiraba a conquistar la Presidencia de la República, mientras que la UDI a conquistar el poder. Esa asimetría en la valoración de lo político, es la clave para medir las distancias conceptuales entre la UDI y La Moneda.

Los problemas de la Alianza y del propio gobierno  han quedado expuestos en la incapacidad de anticiparse a las crisis políticas, tal como ocurrió con el caso de la ex Intendenta Van Rysselberghe, las protestas ciudadanas por el gas en Magallanes y las manifestaciones de rechazo a HidroAysén. Por otro lado, han existido problemas en el área legislativa al no informar o integrar al debate a la UDI antes de presentar los proyectos y finalmente, en la coordinación entre los ministros frente a temas clave como el post natal.

“Piñera gestiona… pero le falta hacer política. Anticiparse a las crisis, socializar los proyectos dentro de la Alianza antes de lanzarlos y coordinar a los ministros. Esas son las debilidades políticas de este gobierno”, asegura Eugenio Guzmán, analista político de la Universidad del Desarrollo. En Piñera prima el empresario por sobre el político y pese a que “hay un esfuerzo por vender el sello empresarial, es un modelo de administración que falló y tiene que ver con que no invitó a la fiesta a quienes pagan la cuenta (UDI)”, asegura un analista.

The Piñera way

“Piñera lidera el clan de una familia a la que no pertenece”, asegura otro destacado analista político. Es que el origen ideológico del Presidente no está en la derecha, él proviene de una familia vinculada a la DC, votó por el No y “es más bien liberal”. Este analista asegura que “buena parte del problema de relación con su sector está ahí, por ser un transplantado, un extranjero que miran con recelo”.

En el actual gobierno hay un problema de relaciones humanas, que tiene que ver con un ADN de derecha que no se refleja en el Presidente y que su sector resiente. Pero ese no es el único aspecto de Piñera que complica la gestión. Su esencia empresarial-bursátil ha determinado la arquitectura del gobierno. “Él decidió contratar gerentes más que políticos y de algún modo los parlamentarios se sintieron desplazados. La UDI, y en menor escala RN, tiene el síndrome de ser invitado: Piñera es el anfitrión y es difícil para ellos exigir un menú distinto o cambiar las reglas del protocolo”, como asegura Guzmán.

Es que Piñera siente que no le debe nada a nadie. Es un self made man, no sólo en su carrera empresarial sino que también en la política. “El modelo de gobierno está marcado por el personalismo y por establecer relaciones bilaterales con sólo algunos articuladores. Es una lógica gerencial, del estilo del sector privado… pero que no funciona en el sector público”, explica Marco Moreno, analista político de la Universidad Central. Quien agrega que “al Presidente no le gusta compartir las decisiones. Él siente que le hizo un favor a la Alianza al llegar al poder y cree que le deben el respaldo por eso”.

Esto se refleja en las designaciones ministeriales, donde nombra inicialmente a un “gabinete a su estilo y forma de ser, gerentes que sólo le responden a él”, como asegura un analista. Incluso, cuando finalmente hace el gran gesto de incorporar a dos elementos políticos –Allamand y Matthei – lo hace en carteras complicadas y deja fuera a Longueira, su rival histórico. Para este analista, Piñera se seguirá resistiendo a nombrar a su enemigo, “porque sería una renuncia a su modelo de gobierno y a su propia personalidad. No quiere gente que le haga sombra”.

La obsesión del Presidente

“Piñera nunca ha trabajado para nadie, no tiene una ideología profunda y no trabaja para la derecha. Él no gobierna para instalar a su sector en el poder, a él le interesa estar en los libros de historia como el primer Presidente de derecha después de 20 años”, explica un analista. El Presidente se mueve solo en sus decisiones y “no va a aceptar la lógica de cogobierno, a diferencia de la Concertación”, asegura por otro lado Guzmán.

Es un factor clave para entender los desencuentros entre Piñera y la UDI, porque él aspiraba a conquistar la Presidencia de la República, mientras que la UDI a conquistar el poder. Esa asimetría en la valoración de lo político, es la clave para medir las distancias conceptuales entre la UDI y La Moneda.

No sólo es un jugador solitario, sino que es un competidor en todo momento y necesita medirse constantemente con el resto. Eso está en el ADN de Piñera y es legado de su formación familiar, donde siempre lo motivaron a ser el mejor, el número uno. Hoy lleva este aspecto al extremo y algunos lo califican hasta de “enfermizo”. Un analista dice que “sólo esto explica su obsesión con Bachelet y la Concertación, con los que se compara  continuamente para poder medir sus logros”.

El Presidente siempre busca más y “se obsesiona con las cosas que no puede alcanzar”, asegura un analista. Primero se esforzó por ser un gran empresario, cuando se consolidó se empeñó en el poder político y a pesar de que no le fue fácil, logró llegar a La Moneda. “Es una persona que nunca está satisfecha y ahora busca lo que le ha sido esquivo: el respeto, el cariño y la empatía. Se ha obsesionado en parecerse a Bachelet y eso está lejos de su potencial”, explica este analista.

El factor “Piñera” en la crisis política que vive el oficialismo es clave. No sólo ha determinado la forma en que se relaciona el gobierno con la Alianza, sino que también la de los propios ministros entre sí. El Presidente genera anticuerpos dentro de la UDI y en la Concertación cae mal y más aún, por las continuas comparaciones entre su gobierno y los 20 años del otro. Piñera es “como el escorpión cuya personalidad no cambia. La derecha está resignada, pero tarde o temprano va a explotar. Hoy es el AVC, pero mañana será otra cosa”.

Encuesta Adimark (Mayo 2011): respaldo a Piñera cae a 36% y aumenta rechazo a 56%…

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Aprobación de Piñera se desploma y cae al mínimo histórico de la derecha

De esta forma, el gobierno se sitúa en el umbral histórico de la derecha, que desde el Siglo XX ha significado al menos un tercio del electorado para el sector. La evaluación de los atributos personales presidenciales muestra retrocesos en el mes. “Cuenta con liderazgo” disminuye 9 puntos (de 65% en abril a 56% en mayo) y su “capacidad para solucionar problemas del país” lo hace en 8 (de 64% a 56%). El atributo más débil del presidente “es creíble” disminuye en 6 puntos desde abril (48%) y se ubica en 42% en mayo. [Actualizada]

El Presidente Sebastián Piñera y su gobierno obtienen de acuerdo a la encuesta Adimark correspondiente al mes de mayo, el nivel más bajo de respaldo ciudadano desde que la derecha volvió al poder. Y lo hace en un período marcado por los movimientos ciudadanos en rechazo al megaproyecto energético HidroAysén, las marchas estudiantiles y la cuenta pública del 21 de mayo.

Según el sondeo, un 36% aprueba la gestión del mandatario, es decir cinco puntos menos que la encuesta Adimark de abril. En tanto, la desaprobación alcanza el 56%, siete puntos más que la encuesta anterior.

Por su parte, el gobierno obtiene un resultado idéntico al del presidente. Un 36% lo aprueba mientras que el 56% lo desaprueba. De esta forma, la derecha se sitúa nuevamente en su umbral histórico, que desde el Siglo XX ha significado 1/3 del electorado.

“El sorpresivo movimiento ciudadano, de carácter nacional, que generó la tramitación del proyecto HidroAysén sin duda es parte de la explicación respecto a la caída observada. Pero sin duda también está el desorden social que generan las manifestaciones de universitarios y algunos poco afortunados episodios (como caso bombas lacrimógenas). El esperado mensaje del 21 de Mayo, por otra parte, no parece haber generado algún efecto positivo que este estudio pueda identificar”, explica el estudio.

En cuanto a la evaluación de los atributos personales presidenciales, las noticias no son mejores. El atributo más débil del presidente “es creíble” disminuye en 6 puntos desde abril (48%) y se ubica en 42% en mayo. “Cuenta con liderazgo” disminuye 9 puntos (de 65% en abril a 56% en mayo) y su “capacidad para solucionar problemas del país” lo hace en 8 (de 64% a 56%).

Respecto a la evaluación por área, Educación, que hasta ahora mostraba evolución positiva, sufre una significativa caída en mayo de 16 puntos respecto a abril (cuando alcanzaba 60% positivo). En mayo, se desplomó a un 44% de aprobación. Es probable que esto se asocie a las crecientes movilizaciones de estudiantes, que hasta antes del mes de mayo habían sido escasas.

Otra área de gestión que cae significativamente en mayo es “cuidado del medioambiente”. Esta cae de 43% en abril a 37% en mayo, sin duda ligado al controvertido proyecto HidroAysén.

Evaluación del gabinete

La aprobación de los ministros se correlaciona fuertemente con lo acontecido durante el mes de Mayo, hace hincapié el sondeo. En general, se aprecia un deterioro en las evaluaciones de los ministros, si bien individualmente muchos de ellos se mantienen en evaluaciones muy superiores a las obtenidas por el Presidente y por el Gobierno en general.

El ministro de Energía y Minería Laurence Golborne se mantiene como el mejor evaluado del gabinete. Sin embargo, Golborne sufre una caída de 8 puntos porcentuales en el mes (85% en abril), registrando ahora un 77% de apoyo ciudadano.

El titular de Educación, Joaquín Lavín, también cae en su nivel de respaldo. Un 70% aprueba ahora su gestión, 8 puntos menos que en abril (78%). Misma caída sufre el Ministro Hinzpeter (Interior), cuya aprobación llegó al 59% (era 67% en abril). La ministra Von Baer disminuye su respaldo en 7 puntos, quedando en 58% (65% en abril).

También se deteriora la evaluación de la Ministra Carolina Schmidt que ahora llega al 62% (69% en abril último), caída probablemente explicada por las dificultades que ha presentado el proyecto de Posnatal.

Ajenos a estas caídas de aprobación se ubican varios ministros, que en general logran mantenerse: Cruz-Coke (Cultura), Matthei (Trabajo), Allamand (Defensa) y Larraín (Hacienda). Todos ellos mantienen estables sus niveles de respaldo respecto a la última medición de abril. Un 73% aprueba la gestión de Cruz-Coke, un 64% respalda la gestión de la ministra Matthei. Por su parte, el Ministro Allamand mantiene un 63% de respaldo, al igual que el Ministro Felipe Larraín de Hacienda, con 60% de evaluaciones positivas.

Metodología

Estudio cuantitativo con aplicación de encuestas telefónicas mediante sistema CATI. La muestra es probabilística con selección aleatoria de hogares y de entrevistados. Se utilizó un cuestionario estructurado de 20 minutos de duración. El universo está compuesto por los hogares que disponen de teléfono en los principales centros urbanos de las 15 regiones del país. El error se estima en aproximadamente +/- 3,0 % con un 95% de confianza. Se realizó entre el 04 y el 30 de Mayo de 2011.

Evaluación (oficial) de Adimak de Gobierno, Mayo 2011

Presidente Piñera obtiene su más baja aprobación desde que asumió el gobierno. Un 36% respalda su gestión y un 56% la rechaza.

En un mes marcado por el proyecto HidroAysén, manifestaciones estudiantiles y la cuenta pública del 21 de mayo, el presidente y su gobierno obtienen el más bajo nivel de respaldo ciudadano del período. Un 36% aprueba la gestión del mandatario, en tanto la desaprobación alcanza el 56%. Por segmentos, Santiago aprueba en menor medida la gestión del presidente (32%) versus las regiones (38%).

El Gobierno obtiene un resultado idéntico al del presidente. Un 36% aprueba al  Gobierno mientras un 56% lo desaprueba.

El sorpresivo movimiento ciudadano, de carácter nacional, que generó la tramitación del proyecto HidroAysén sin duda es parte de la explicación respecto a la caída observada. Pero sin duda también está el desorden social que generan las  manifestaciones de universitarios y algunos poco afortunados episodios (como caso bombas lacrimógenas). El esperado mensaje del 21 de Mayo, por otra parte, no parece haber generado algún efecto positivo que este estudio pueda identificar.

La evaluación de los atributos personales presidenciales muestra retrocesos en el mes. “Cuenta con liderazgo” disminuye 9 puntos (de 65% en abril a 56% en mayo) y su  “capacidad para solucionar problemas del país” lo hace en 8 (de 64% a 56%). El atributo más débil del presidente “es creíble” disminuye en 6 puntos desde abril (48%) y se ubica en 42% en mayo.
Áreas de Gestión

De la evolución en áreas de gestión evaluadas se desprende cuáles fueron los principales problemas que tuvo el gobierno durante el mes de mayo.

Primero, las que no fueron problema. Hay dos áreas que muestran estabilidad en los últimos tres meses: “relaciones internacionales” (69% positivo) y la “economía” (48% positivo).   Estas dos áreas de gestión   son las únicas en que el nivel de aprobación supera el de desaprobación, y son las áreas relativamente mejor evaluadas del gobierno.

El “empleo” también muestra estabilidad en su nivel de aprobación, con 39% positivo. Otra área, tradicionalmente crítica para el gobierno como es el “transporte público”, logra una leve mejoría. Desde marzo pasado la aprobación al transporte público ha aumentado en 4 puntos (23% marzo), se ubica en 27% de respaldo en mayo. Las percepciones han mejorado es especialmente en Santiago cuya aprobación aumentó en 3 puntos desde abril (17%) quedando en 20% en mayo.

El área de “Educación”, que hasta ahora mostraba evolución positiva,  sufre una significativa caída en mayo de 16 puntos respecto a abril (cuando alcanzaba 60% positivo). En mayo, se desplomó a un 44% de aprobación. Es probable que esto se asocie a las crecientes movilizaciones de estudiantes, que hasta antes del mes de mayo habían sido escasas.

Otra área de gestión  que cae significativamente en mayo es “cuidado del medioambiente”. Esta cae de 43% en abril a 37% en mayo,  sin duda  ligado al  controvertido proyecto HidroAysén.

Finalmente, en un mes bastante conflictivo,  también se deteriora la percepción   del manejo de la “delincuencia”. En mayo, un 33% aprueba esta área, 7 puntos menos que en abril (40%). Esto puede referirse  a un aumento en la percepción de las personas  respecto a la delincuencia tradicional, o a los actos delictivos  que ocurrieron durante las manifestaciones sociales (agresión a carabineros, destrucción de infraestructura pública).

Evaluación del Gabinete

Transcurridos 15 meses de instalado el gobierno, se aprecia ya una cierta  estabilidad en el nivel de conocimiento de los ministros del gabinete. Sin embargo, destaca el aumento en conocimiento  de la ministra de SERNAM Carolina Schmidt, de 45% (abril) a 49% y de la ministra Benítez de Medio Ambiente que de un 21% (abril) sube al 27%. El nuevo titular de Vivienda, Rodrigo Pérez Mackenna alcanza un 33% de conocimiento ciudadano en su primera evaluación pública en esta encuesta.

La aprobación de los ministros se correlaciona fuertemente con lo acontecido durante el mes de Mayo. En general, se aprecia un deterioro en las evaluaciones de los ministros, si bien individualmente muchos de ellos se mantienen en evaluaciones muy superiores a las obtenidas por el Presidente y por el Gobierno en general.  El Ministro de Energía y Minería Laurence Golborne se mantiene como el mejor evaluado del gabinete. Sin embargo, Golborne sufre una caída de 8 puntos porcentuales en el mes (85% en abril), registrando ahora un 77% de apoyo ciudadano.

El ministro Lavín, Educación, también cae en su nivel de respaldo. Un 70% aprueba ahora su gestión, 8 puntos menos que en abril (78%). Misma caída sufre el Ministro Hinzpeter (Interior), cuya aprobación llegó  al 59% (era 67% en abril). La ministra Von Baer disminuye su respaldo en 7 puntos, quedando en 58% (65% en abril).

También se deteriora la evaluación de la Ministra Carolina Schmidt que ahora llega al 62% (69% en abril último), caída probablemente explicada por las dificultades  que ha presentado el proyecto de Posnatal.

Ajenos a estas caídas de aprobación se  ubican varios ministros, que en general logran mantenerse: Cruz-Coke (Cultura), Matthei (Trabajo), Allamand (Defensa) y Larraín (Hacienda). Todos ellos mantienen estables sus niveles de respaldo respecto a la última medición de abril.  Un 73% aprueba la gestión de Cruz-Coke, un 64% respalda la gestión de la ministra Matthei. Por su parte, el Ministro Allamand mantiene un 63% de respaldo, al igual que el Ministro Felipe Larraín de Hacienda, con 60% de evaluaciones positivas.

Identificación con Coaliciones e instituciones del Estado

La identificación con el Gobierno se mantiene estable en 36%,  mientras que con la   Oposición aumenta 3 puntos y queda en 39%.  Caen aquellas personas que no se  identifican con uno u otro.

Como ya se ha visto, Oposición y Concertación están lejos de ser sinónimos. La aprobación de la Concertación cae 3 puntos en mayo y queda en 23% (26% en mayo). La Coalición por el Cambio también disminuye su respaldo y se ubica en 32% (36% en abril). El rechazo hacia Coalición y Concertación continúa aumentando hasta niveles inéditos: Coalición 57% de rechazo. Concertación 65% de rechazo.

Las evaluaciones hacia el Congreso también empeoran. Un 30% aprueba la gestión del Senado, mientras que un 24% aprueba la gestión de la Cámara de Diputados.  Ambas cámaras están en los peores niveles  de los últimos 15 meses.

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Encuesta Adimark (Abril 2011): Piñera cae a 41% de apoyo y mantiene rechazo en 49%…

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Rechazo y aceptación a la gestión de Piñera se mantienen estables en abril

Por Agencia EFE – Hace 1 minuto.

Santiago de Chile, 4 may (EFE).- Los niveles de aprobación y desaprobación a la gestión del presidente chileno, Sebastián Piñera, se mantuvieron estables en abril, por tercer mes consecutivo, en un 41 y un 49 %, respectivamente, según una encuesta difundida hoy por la consultora privada Adimark.

En marzo, la evaluación del presidente había registrado cifras similares, con un 42 por ciento de chilenos que se mostraban conformes con su gestión y un 49 por ciento que la desaprobaba.

Además, por cuarto mes consecutivo el nivel de reprobación de Piñera, que permanece en su punto más alto desde su llegada al poder en marzo de 2010, supera al de aprobación en la encuesta mensual de la empresa Adimark.

Por otra parte, el nivel de aceptación del conjunto del Gobierno descendió en abril un punto porcentual respecto a marzo, al pasar del 43 % al 42 %, la misma disminución que registró la desaprobación, que se ubicó en un 49 %.

Estos resultados se dan en un contexto marcado por las renuncias de la exintendenta de la región del Biobío Jacqueline van Rysselberghe y de la extitular de Vivienda Magdalena Matte, así como por el polémico acuerdo de pago a una empresa que involucró a ese Ministerio, destacó el informe.

En una lectura positiva, la encuesta destacó que, “a pesar de los conflictos”, Piñera mantuvo similares niveles de evaluación.

Sin embargo, subrayó también que tanto el presidente como el Gobierno no logran repuntar unos niveles de evaluación “más bien mediocres”, a pesar de que en abril mejoró la valoración de muchas de las áreas de gestión.

En este sentido, las “relaciones internacionales” se mantuvieron como el área mejor evaluada con un 69 % de respaldo, aunque cayó cuatro puntos respecto al mes anterior, seguida de “educación”, que muestra una tendencia al alza y obtuvo un 60 % de aprobación.

También aumentó la valoración de la gestión económica (del 48 al 50%), así como de la lucha contra la delincuencia (del 35 al 40%) y del transporte público (del 23 al 26%).

Por el contrario, el manejo de la “corrupción en organismos del estado”, que mostraba una tendencia a la baja desde enero, se incrementó en tres puntos porcentuales y escaló hasta el 33 % en abril.

Respecto a la evaluación de los ministros, el titular de Energía y Minería, Laurance Golborne, se mantiene como el mejor evaluado del gabinete, con un 85 % de aprobación, seguido por los responsables de Educación, Joaquín Lavín (78 %), y de Cultura, Luciano Cruz-Coke (72 %).

La evaluación de los bloques políticos subió ligeramente. La aprobación de la oficialista Coalición por el Cambio aumentó del 34 al 36%, mientras que la de la opositora Concertación pasó del 24 al 26 %.

La encuesta Adimark incluyó 1.107 entrevistas telefónicas a personas mayores de 18 años de todo el país, realizadas entre el 5 y el 30 de abril pasado, y su margen de error es del tres por ciento.

EFE

4 de Mayo de 2011

Por tercer mes consecutivo se muestra estabilidad

Adimark: Caso Kodama no impacta popularidad de Piñera

En abril, el mandatario mantuvo estable sus niveles de aprobación. Un 41% aprueba su gestión mientras un 49% la desaprueba. Una lectura positiva de este resultado señalaría que a pesar de estos conflictos, el jefe de Estado mantiene su nivel de aprobación y rechazo. Una visión más crítica diría que el mandatario y el gobierno no logran repuntar de una situación de evaluación más bien mediocre, acota el estudio.

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La última encuesta Adimark GfK, publicada esta mañana, arrojó que los niveles de aprobación y de rechazo del Presidente Sebastián Piñera -por tercer mes consecutivo- se mostraron estables.

En abril, un 41% aprobó su gestión mientras que un 49% declaró rechazar la gestión del mandatario.

Por su parte, el Gobierno disminuyó un punto porcentual su nivel de aprobación y también de rechazo. Un 42% aprueba la gestión de Gobierno y un 49% la desaprueba.

La encuesta subraya que el mes de abril fue un mes marcado, en una primera parte, por la renuncia de la intendenta del Biobío Jacqueline van Rysselberghe y posteriormente, por las denuncias del caso “Kodama” y la renuncia de la Ministra de Vivienda, Magdalena Matte.

Una lectura positiva, acota el estudio, “señalaría que a pesar de estos conflictos, el presidente Piñera mantiene su nivel de aprobación y rechazo. Una visión más crítica diría que el Presidente y el gobierno no logran repuntar de una situación de evaluación más bien mediocre.

Asimismo, hace hincapié en que “lo sorprendente de este resultado, sin variaciones para el Presidente, es que la evaluación de  casi todas las áreas de gestión de gobierno y de los ministros, mejoran”.

Respecto a la evaluación a las áreas de gestión del Gobierni, la encuesta Adimark revela que en abril se observó  importantes cambios. Las “relaciones internacionales” se mantienen como el área mejor evaluada con 69% de respaldo, pero cae 4 puntos respecto al mes anterior. Le sigue “educación” con 60% de evaluaciones positivas, y con tendencia al alza, tendencia que se viene observando desde febrero (53%). La “economía” logra un alza respecto a marzo (48%) y se ubica en tercer lugar con 50% de aprobación.

“El manejo de la “corrupción en organismos del estadorompe una tendencia a la baja que venía mostrando desde enero pasado alcanzando en marzo un 33% de aprobación. Es posible que  la renuncia de la ministra Matte (vivienda) se relacione con esta alza”, detalla.

Evaluación del Gabinete

En cuento a los índices de aprobación del gabinete, no hay grandes cambios respecto a marzo. El biministro Golborne se mantiene  como el mejor evaluado de gabinete con un 85% de aprobación (estable), seguido por Lavín con 78% (sube 4 puntos) y Cruz-Coke (Cultura) con 72%.

Rodrigo Hinzpeter de interior mejora en un punto su aprobación con un 67%, probablemente relacionado con la positivas noticias de evolución de la cifras de delincuencia. La vocera Von Baer aumenta en 2 puntos porcentuales su aprobación, alcanzando un 65%.

Un alza importante logra el ministro de Transportes, Errázuriz, que de un 37% (marzo) salta al 42% de aprobación, aumento sin duda relacionado a la leve mejoría que experimentó el área del “transporte público”. La fuerte fiscalización realizada durante el mes de abril en el transporte público tanto de regiones como en Santiago, producto de semana santa,  más el anuncio de revisiones de los contratos  de los operadores del Transantiago, explicarían esta importante mejoría.

Metodología

Estudio cuantitativo con aplicación de encuestas telefónicas mediante sistema CATI. La muestra es probabilística con selección aleatoria de hogares y de entrevistados. El error se estima en aproximadamente +/- 3,0 % con un 95% de confianza. El tamaño de la muestra es de 1.107 casos. Los datos fueron ponderados por ciudad, sexo y NSE, según datos del Censo 2002 y según el nivel de penetración telefónica de los hogares por Región.Fue realizado entre el 05 y el 30 de Abril de 2011.

Encuesta Adimark (Nov., 2010): Piñera cae 13 puntos, de 63 a 50% de apoyo…

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Aprobación del presidente disminuye 13 puntos en encuesta Adimark

Piñera cae estrepitosamente tras operación para sacar a Mayne- Nicholls

De acuerdo al estudio realizado en el mes pasado, el mandatario descendió fuertemente en los atributos personales relacionados a la confianza y credibilidad, en momentos en que se especulaba su participación en la elección de la ANFP. De esta forma, señala el sondeo, el jefe de Estado y el gobierno volvieron a niveles similares a los mostrados previos al rescate de los 33 mineros.

por EL MOSTRADOR

El Presidente de la República, Sebastián Piñera, descendió significativamente sus niveles de popularidad, según la encuesta Adimark Gfk correspondiente al mes de noviembre. Caída que está relacionada con el hecho de que en octubre se especuló sobre una eventual participación del presidente en la elección de la ANFP

De acuerdo al sondeo, un 50% de la población aprobó su gestión, disminuyendo en 13 puntos su respaldo ciudadano, que alcanzó su peak en octubre pasado (63%) coincidiendo con el rescate de los 33 mineros.

En cuanto a la desaprobación del mandatario, esta aumenta en 10 puntos, ubicándose en 36%. Con esto se rompe una tendencia a la baja que venía mostrando el nivel de rechazo presidencial desde agosto último.

Los resultados de la encuesta Adimark Gfk estuvieron en línea con datos entregados por otro sondeo realizado a principios de noviembre, que arrojó que más de la mitad de los chilenos cree que hubo intervención por parte del Presidente de la República, Sebastián Piñera, y de otros miembros del Gobierno, en las elecciones de la ANFP.

De acuerdo a una encuesta de Imaginacción y Cooperativa, un 57,7% de los compatriotas así lo cree. En cambio, el 38,5 por ciento cree que no hubo vinculos entre La Moneda y el triunfo del presidente de Unión Española, Jorge Segovia.

Por esos días, el propio Jefe de Estado negó que el gobierno, a través suyo o de otras autoridades, haya intervenido en las elecciones de la ANFP y acusó una estrategia “vieja y miserable” en su contra.

“Creo que obedece a una estrategia muy vieja, pero muy miserable: miente, miente que algo queda”, recalcó Piñera.

Desde la Concertación no dejaron pasar la jugada. Reunieron las firmas para convocar una comisión investigadora en la Cámara con el fin de que aclare la supuesta intervención presidencial en las elecciones de la ANFP, dándole más tensión a un asunto en el que incluso el gobierno – en algún minuto- estudió una querella.

Entonces, Pepe Auth le echaba más leña al fuego: El Presidente tiene una larga trayectoria en materia de telefonazos” “De Sebastián Piñera conocemos muy bien su capacidad para defender con ahínco, como decía el domingo Carlos Peña, su interés. Y el interés de los accionistas de los grandes clubes era naturalmente cambiar una dirección de la ANFP que no era conveniente para sus intereses económicos”, hizo hincapié Auth.

EVALUACIÓN DEL GOBIERNO

El Gobierno también muestra una caída importante en su aprobación (9 puntos) quedando en 54% en noviembre (63% en octubre). En tanto, la desaprobación experimenta un alza de 7 puntos quedando finalmente en 33%.

Según explica el estudio, “pasado el impacto y el entusiasmo del exitoso rescate de la Mina San José, la ciudadanía modera sus evaluaciones respecto a la gestión del mandatario y su gobierno. El Presidente y el gobierno vuelven a niveles de aprobación similares a los mostrados previos al rescate”.

“La evaluación que obtiene el presidente en regiones (52%) es mayor a la obtenida en Santiago (48%), muy probablemente porque continúa la negativa percepción del sistema de transporte público en la capital y por el continuo deterioro en la percepción de la delincuencia”, agrega.

Respecto a los atributos personales del Presidente Piñera  también experimentan bajas y en su mayoría vuelven a niveles similares a los mostrados en septiembre pasado. La “capacidad para enfrentar situaciones de crisis” se mantiene como el atributo mejor evaluado con 76%, seguido por “activo y enérgico” con 74% y “cuenta con autoridad” con 72% de evaluaciones positivas. Asimismo, un 70% cree que el presidente cuenta con “capacidad para solucionar los problemas del país”.

Los atributos que sufrieron mayores retrocesos fueron “genera confianza” y “es creíble”, atributos  en los que, en  esta serie de evaluaciones, ha mostrado menores niveles de respaldo en comparación a  las otras características evaluadas. El atributo “genera confianza” experimenta una caída de 7 puntos, quedando en 54% (61% en octubre).

En tanto, “es creíble” con 49%, sufre una caída de 12 puntos respecto a octubre. (En octubre se especuló sobre una eventual participación del presidente en la elección de la ANFP).

EVALUACIÓN DEL GABINETE

En cuanto al nivel de conocimiento de los ministros de gabinete, hay subidas importantes en el conocimiento público de dos ministros: Hacienda, Felipe Larraín, que aumenta a 60%  desde un 54% en octubre y Vivienda, Magdalena Matte, quien llega al 54%  de conocimiento desde el 46% registrado en octubre.

El ministro Larraín tuvo una exposición intensa en noviembre por la discusión en el Congreso del Presupuesto 2011, mientras que la Ministra Matte  fue objeto de críticas por el avance en las tareas de reconstrucción.

Respecto a la aprobación, el ministro Golborne se consolida como el mejor evaluado con 91% de respaldo, seguido por el ministro Rodrigo Hinzpeter con 75% de evaluaciones positivas. En tercer lugar se ubica el ministro Cruz-Coke también con 75% de respaldo.

En cuarto lugar se ubica Joaquín Lavín con 73% sufriendo una caída de 5 puntos respecto a Octubre (78%). Hay que recordar que, durante noviembre, el ministro Lavín anunció un importante paquete de reformas en materia educacionales. El ministro Mañalich, de salud,  también experimentó un leve retroceso en sus evaluaciones, recibiendo un 62% de aprobación (65% en octubre).

La ministra de vivienda, Magdalena Matte, sufre una caída de cinco puntos en su aprobación y llega al 55%. Como se dijo, en noviembre hubo críticas a su rol en las tareas de reconstrucción. Entre los ministros evaluados (que son todos aquellos que presentan más de 40% de conocimiento),  la evaluación más baja corresponde al titular de Transportes, Felipe Morandé, quien mantiene este mes un  52% de respaldo.

METODOLOGÍA

Estudio cuantitativo con aplicación de encuestas telefónicas mediante sistema CATI. La muestra es
probabilística con selección aleatoria de hogares y de entrevistados. El universo está compuesto por los hogares que disponen de teléfono en los principales centros urbanos de las 15 regiones del país. El error se estima en aproximadamente +/- 3,0 % con un 95% de confianza.Se realizó entre el 03 y el 29 de Noviembre de 2010.

Roberto Méndez por encuesta Adimark: "No son buenas noticias"

El director de Adimark señaló que el tema del fútbol, la economía y la delincuencia, pueden haber sido los factores que incidieron en la aprobación de Piñera.
por La Tercera – 02/12/2010 – 11:35

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ARTÍCULOS
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Tras dar a conocer los resultados de la encuesta que refleja una baja en la aprobación ciudadana del Presidente Sebastián Piñera, el director de Adimark Roberto Méndez, señaló que para el gobierno "no son buenas noticias".
"Es una caída importante, sin lugar a dudas, pero en cierta manera es como un rebote, así lo interpretamos nosotros porque había subido mucho entonces esto podríamos considerarlo como una vuelta a los niveles pre mineros", sostuvo Méndez en contacto con radio Cooperativa.
Sobre los temas contingentes que podrían haber afectado la percepción ciudadana respecto a la aprobación del Mandatario, Méndez indicó el tema del fútbol, temas económicos y de delincuencia.
"Es posible a nivel de hipótesis que el tema del fútbol haya estado presente pero no es el único tema. Hay muchos temas que se movieron este mes, económicos, delincuencia”, dijo.
Además, Méndez relacionó la baja del ministro de Educación Joaquín Lavín, con la percepción que tuvo la gente sobre el ingreso del proyecto de reforma educacional al Parlamento, iniciativa que fue duramente criticada por la oposición.
"La reforma educacional, yo tengo la impresión de que por lo menos el primer impacto no fue positivo, mas bien tuvo algún costo porque el ministro Lavín retrocede también cuatro o cinco puntos", concluyó Méndez.

 

3 de Diciembre de 2010

El día después de la encuesta Adimark

Impacto profundo en La Moneda por el bajón de Piñera

Desde el gobierno se está tratando de instalar la tesis de que la caída del Presidente en el reciente sondeo era esperable, debido a que se sabía que el rescate de los 33 mineros atrapados en la mina San José elevaría su popularidad sólo de modo episódico. Pero lo cierto es que el dato superó hasta los vaticinios más pesimistas.

por Claudia Rivas Arenas

 

Es cierto que en La Moneda estaban preparados sicológicamente para bajar en las encuestas post rescate de los mineros, pero también es cierto que los más de 13 puntos que cayó abruptamente el Presidente Sebastián Piñera no dejaron a nadie indiferente.

Una prueba de ello fue la virulenta reacción de la Concertación ante las mezquinas cifras dadas a conocer por la Adimark. Y aunque en el gobierno evitan admitir que esto constituye una verdadera sorpresa y, menos aún, que preocupa que la caída haya superado los 10 puntos; repiten automáticamente la respuesta oficial y sólo algunos se atreven a reconocer algo que de nuevo queda en evidencia en este sondeo: que el mandatario “no tiene su fortaleza en los atributos débiles”.

Sólo un asesor de Palacio se atreve a admitir que lo más lejos que llegaba en sus vaticinios a la baja, en un sondeo post rescate, eran los 10 puntos. Y que lo sorprendió genuinamente los 13 que cayó desde la medición anterior. La frase aquella acerca de que “las encuestas hay que mirarlas en una línea de tiempo” explica, a juicio de un analista de gobierno, la caída de Piñera, porque este último sondeo no habría hecho nada más que volver las cosas a su lugar, en cuanto a popularidad. Misma que estima como “buena”, aún en el 50 por ciento que arroja la Adimark, dado que “está por sobre el porcentaje con que salió electo”.

Pero cuando se pone a prueba la tesis de que el tema de los mineros elevó artificialmente la popularidad del gobierno, debido a que la figura de la actual administración que más destacó, el titular de Minería Laurence Golborne, mantuvo el mismo 91 por ciento de popularidad; en el gobierno plantean que él ha “administrado” esa popularidad, “consolidando su posición”. Ello, porque según se comenta en La Moneda “tiene  atributos blandos muy fuertes y éstos son bien evaluados por la ciudadanía. Y Piñera no tiene su fortaleza en esos atributos”.

Tal parece que a pesar de los múltiples esfuerzos que han hecho sus asesores por revertir ese fenómeno, los sondeos demuestran una dura realidad: que lo que el electorado espera del jefe de Estado es eficiencia y podría ser que es justamente en esto en lo que estaría más débil. Porque un análisis que se hace en Palacio es que el elemento que más pudo haber influido en la drástica baja de Piñera es el tema de la reconstrucción. De hecho, un analista plantea que en la campaña presidencial, las encuestas mostraban que lo que le daba ventaja por sobre los demás candidatos eran atributos tales como el liderazgo, que actuaba con firmeza y que podría sacar adelante al país en materia económica.

Reconstrucción en la palestra

Entonces, “lo que tiene que haberlo afectado directamente es el tema de la reconstrucción, en la que evidentemente ha habido retrasos”.

Su tesis es que Piñera, antes de la encuesta de octubre donde llegó al 63%, “tocó techo, porque la opinión pública no le tiene confianza y no le cree”. Por lo tanto, aunque la opinión pública “sigue valorando su eficiencia no le tiene confianza. La eficiencia no lo es todo, para gobernar”, señala Marco Moreno.

Y frente al hecho concreto de que el Presidente está mejor evaluado en regiones (52%) que en la Región Metropolitana (48%), la explicación que se da una fuente de La Moneda es que el electorado de la capital es el más impactado, incluso más que en las zonas afectadas, con el retraso aparente en este campo, porque estas semanas ha sido tema permanente en los medios.

Se han realizado reportajes en televisión en que ha quedado en evidencia, por ejemplo, que recién se están demoliendo edificios, pese a que se hubiera esperado –reconoce una fuente- que esa etapa ya estuviera superada. Lo mismo le costó a la ministra de Vivienda, Magdalena Matte, una caída de cinco puntos (de 60% a 55%) en la reciente evaluación y una interpelación que la Concertación logró aprobar en el Congreso.

A diferencia de los análisis que se hacen en el gobierno, a vuelo de pájaro todavía porque “hay que evaluar con más los efectos de la encuesta”, el analista político de la Universidad Central, Marco Moreno, estima que atribuir la baja de Piñera sólo a que pasó el efecto del rescate de los mineros “sería un análisis muy superficial”. Porque, a su juicio, la baja evaluación “tiene que ver con los atributos que no lo acompañan: la baja confianza y la permanente sospecha” de que cada vez que dice algo hay que leer entre líneas. “Eso termina por erosionar su credibilidad y le come todo el aumento” que tuvo en el sondeo anterior, “volviendo a la cifras que tenía antes y que constituyen una tendencia”, subraya Moreno.

Su tesis es que Piñera, antes de la encuesta de octubre donde llegó al 63%, “tocó techo, porque la opinión pública no le tiene confianza y no le cree”. Por lo tanto, aunque la opinión pública “sigue valorando su eficiencia no le tiene confianza. La eficiencia no lo es todo, para gobernar”. Por lo que vaticina que de la encuesta CEP, que está en etapa de terreno, “debiéramos esperar que fuera consistente con la tendencia de otras encuestas anteriores”.

Written by Eduardo Aquevedo

2 diciembre, 2010 at 12:13

Encuesta Adimark (Octubre 2010): apoyo a Piñera sube de 53 a 63%; factor rescate de 33 mineros es decisivo…

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Adimark Gfk:

Piñera obtiene el mejor nivel de aprobación de su mandato tras rescate minero

En octubre, un 63% respalda la gestión del Presidente, mismo resultado obtiene el Gobierno. El rechazo a ambos disminuye a 26%. El alza observada está fuertemente relacionada con el rescate de los 33 mineros atrapados en la mina San José (13 de octubre), hecho que copó la agenda noticiosa durante todo este mes tanto a nivel nacional como internacional. En tanto, el ministro de Minería, Laurence Golborne, alcanza un 91% de aprobación, siendo por tercer mes consecutivo el ministro mejor evaluado del gabinete.

por El Mostrador

Un aumento de diez puntos porcentuales tuvo la aprobación al presidente Sebastián Piñera en su octavo mes en el gobierno, según reveló este martes la Encuesta Adimark Gfk.

En octubre, según el sondeo, un 63% aprueba la gestión del mandatario; en septiembre, esta cifra alcanzaba al 53%. En tanto, un 26% rechaza la gestión del presidente, disminuyendo de forma significativa respecto al mes anterior (32%).

La cifra de rechazo mantiene la tendencia a la baja comenzada en julio pasado, cuando la desaprobación llegó al 40%.

De acuerdo a la encuesta, el alza observada en octubre está fuertemente relacionada con el rescate de los 33 mineros atrapados en la mina San José (13 de octubre), hecho que copó la agenda noticiosa durante todo este mes tanto a nivel nacional como internacional.

Un aumento casi idéntico en la aprobación del presidente se observó ya en agosto pasado luego del primer contacto con los 33 atrapados (22 de agosto). En el mes previo al accidente minero, julio, el respaldo del mandatario alcanzaba el 46%; luego del contacto y comprobación que los mineros se encontraban con vida, la popularidad saltó a 56% en agosto.

Evaluación del Gobierno

El Gobierno también muestra un significativo aumento en su aprobación, que en octubre alcanzó el 63% (58% en septiembre). La desaprobación, en tanto, experimenta una baja significativa llegando al 26% (31% en septiembre). Así entonces, presidente  y gobierno reciben ahora el mismo nivel de apoyo ciudadano. Octubre es entonces el mes que marca los mejores resultados  de evaluación pública para el presidente Piñera y su gobierno.

La evaluación que obtiene el presidente en Santiago (60%) es significativamente inferior a la que obtiene en regiones (65%). Es posible que esta diferencia se explique por la negativa percepción del sistema de transporte público de la capital.

En sintonía con la positiva tendencia en sus niveles de aprobación, los atributos personales del Presidente muestran este mes importantes alzas. Su “capacidad para enfrentar situaciones de crisis” se consolida como el atributo mejor evaluado con un 81%, seguido de “activo y enérgico” con 80% y por “capacidad para solucionar problemas del país” con 76%.

Los atributos de “autoridad” y “liderazgo” alcanzan el 75% y 73% de evaluación, manteniendo la tendencia positiva mostrada desde agosto pasado. Misma tendencia muestran los atributos “respetado” (71%) y “querido” (68%) por los chilenos.

El atributo “genera confianza” alcanza el 61% siendo su mejor evaluación desde marzo (66%). “Es creíble” también obtiene un 61% de evaluación, igualando el porcentaje obtenido en la medición de abril pasado.

Evaluación del Gabinete

En términos de conocimiento hay importantes variaciones respecto a Septiembre. Ahora 11 de los 22 ministros  del gabinete superan el 40% de conocimiento ciudadano.

El ministro Joaquín Lavín (educación) se mantiene como el ministro más conocido (98%), seguido por Jaime Ravinet (defensa) con un 92%. Laurence Golborne (minería) aumenta su nivel de conocimiento en 15 puntos porcentuales respecto a septiembre   y se ubica como el tercer ministro más conocido con 87%.

Luciano Cruz-Coke (Cultura) se ubica como el cuarto ministro con mayor conocimiento con 86%. Rodrigo Hinzpeter (Interior) también presenta un aumento significativo alcanzando el 77% (67% en septiembre) también sube la ministra  Ena von Baer al 76%.

Un alza importante en conocimiento logra también el ministro Jaime Mañalich (Salud) con un   incremento de 17 puntos. En septiembre un 40% decía conocer al titular de Salud, cifra que en octubre salta al 57%; como se sabe, el titular de salud tuvo participación destacada en el rescate minero.

En octubre, el ministro de Minería, Laurence Golborne, alcanza un 91% de aprobación, siendo por tercer mes consecutivo el ministro mejor evaluado del gabinete. Su evaluación positiva aumenta 4 puntos con respecto a Septiembre (87%). En tanto, su nivel de rechazo solo llega al 7%.

El ministro de Educación, Joaquín Lavín se posiciona como el segundo ministro mejor evaluado con 78% de aprobación. Le sigue el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter con un 74% de evaluaciones positivas, también en alza (69% en septiembre).

El ministro de Cultura, Luciano Cruz-Coke, disminuye en tres puntos su aprobación, quedando en 72% mientras que la vocera de La Moneda, Ena Von Baer, aumenta en dos puntos y se posiciona con 70% de apoyo.

El ministro de Hacienda, Felipe Larraín, aumenta cuatro puntos su evaluación positiva llegando al 69%, en correlación con la mejora observada en la percepción del manejo económico. Idéntico respaldo obtiene  el ministro de Segpres Cristián Larroulet (69%).

Más abajo en el ranking, el ministro de salud,  Jaime Mañalich, también experimentó un aumento significativo en su aprobación. Aumenta seis puntos desde septiembre (59%) alcanzando ahora un 65% de apoyo.

La ministra de vivienda, Magdalena Matte, sufre una caída de seis puntos en su aprobación y llega al 60% de respaldo. Disminución relacionada, probablemente, con el deterioro en aprobación del área “reconstrucción después del terremoto” antes comentada. Por último, se ubica el titular de Transportes, Felipe Morandé, quien obtiene un 52% de evaluaciones positivas.

Coaliciones e instituciones del Estado

La identificación con el Gobierno aumenta en la actual medición, ubicándose en 43%.  En tanto, la identificación con la Oposición cae tres puntos respecto a Septiembre quedando en 34%, el nivel más bajo en el actual gobierno.

La aprobación hacia la gestión de la  Coalición por el Cambio llega al 45%, 4 puntos más que en septiembre (41%). La aprobación de la Concertación se mantiene en 32%, mientras que un 52% desaprueba la forma que esta coalición está desempeñando su rol.

Metodología

Las entrevistas se realizaron entre el 6 y el 27 de octubre de 2010 y la muestra efectiva alcanzó a 1.101 personas, de los cuales 501 entrevistas fueron realizadas en Santiago y 600 se obtuvieron en regiones. El universo está compuesto por hogares que disponen de teléfono en las principales ciudades del país.  El error se estima en +/- 3,0%.

Written by Eduardo Aquevedo

2 noviembre, 2010 at 21:34