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El largo adiós a la Gran Recesión…

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Una frágil recuperación sucede al mayor desplome económico en medio siglo

CRISISSS1 ALEJANDRO BOLAÑOS

2009 tiene ya capítulo reservado en los libros de historia. La mayor crisis económica en más de medio siglo explotó unos meses antes, con la quiebra del banco Lehman Brothers, pero ha sido este año cuando se ha ganado a pulso el nombre con el que se la recordará, la Gran Recesión. A su lado, 2010 será mucho menos convulso, menos dramático, según el vaticinio de los expertos, que apuntan el inicio de una recuperación lenta y desigual, incapaz todavía de taponar la sangría de puestos de trabajo.

Es un pronóstico resabido, lleno de cautelas y escepticismo, un recordatorio de que casi nadie supo ver lo que se venía encima. Más aún, en los análisis sobre 2010 que abundan estos días, se dedica casi tanto espacio a describir qué hará crecer de nuevo a la economía, como a advertir de las emboscadas que acechan en las revueltas del camino, un desfiladero donde cualquier paso en falso puede precipitar la recaída.

El impacto de lo ocurrido este año pesa, y mucho. Hasta hace bien poco, la mayoría de los economistas daba por hecho que la era de la Gran Moderación -las mayúsculas sólo servirán esta vez para resaltar un fiasco monumental-, estaba consolidada. Se creía que el conocimiento sobre las crisis y los instrumentos de Gobiernos y bancos centrales bastaban para domar los ciclos económicos. "El problema central de la prevención de la depresión está resuelto", sintetizó en 2003 Robert Lucas, premio Nobel de Economía.

Prevalecía la idea de que el explosivo desarrollo de los mercados financieros era positivo, no una fuente de riesgo. En palabras de Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal: "Las tecnologías de la información han expandido de tal manera los mercados que los gobiernos, aun los incrédulos, no tienen otra alternativa que desregular (…) Los mercados financieros mundiales hoy son sin duda más eficientes que nunca".

Y, de golpe y porrazo, la depresión llamó a la puerta.

Porque la única referencia válida que queda para comparar el descalabro del último año y medio es la Gran Depresión de 1929. Y, únicamente si se cumplen los vaticinios de los expertos, y la economía empieza a crecer en 2010, este periodo destructivo quedará sólo en la mayor recesión global en 75 años.

De hecho, los datos que han recopilado los profesores de Economía, Barry Eichengreen (Universidad de Berkeley, California) y Kevin H. O’Rourke, (Trinity College, Dublín), muestran que la producción industrial, los mercados bursátiles y el comercio mundial han caído con más fuerza que en el arranque de la Gran Depresión. Y, sólo desde el pasado verano, los indicadores han empezado a mejorar (ver gráfico), aunque la evolución del comercio y las Bolsas es aún peor.

En la Gran Depresión, la producción industrial mundial cayó tres años seguidos, y ahora se ha recuperado en doce meses, una diferencia sustancial que abona la idea de que esta etapa destructiva no será tan prolongada como aquella. Pero el profesor O’Rourke apela, otra vez, a la prudencia: "Todavía no sabemos si la demanda del sector privado mejorará lo suficiente. Hasta ahora, la recuperación se debe en buena parte a las ayudas de los gobiernos y a la reconstrucción de los stocks en las empresas, pero nada de eso puede durar para siempre".

Arrojar algunas estadísticas más ayuda a calibrar la profundidad de la sima en la que ha caído la economía mundial, y particularmente, la de los países avanzados. Hay que retrotraerse al último gran conflicto bélico, la Segunda Guerra Mundial, para encontrar un desplome del PIB de los países industrializados tan acusado (-3,4% este año). Y tampoco hay una referencia más cercana para el vertiginoso aumento del paro: el próximo año, las 30 economías de la OCDE sumarán 60 millones de desempleados, casi el doble que al inicio de la crisis. El retrato de los mercados bursátiles es sombrío: pese a la remontada de los últimos meses, el batacazo que se dieron las Bolsas en el arranque de la crisis hará de esta década la peor de Wall Street desde 1820, según un reciente estudio de la Universidad de Yale.

Hay ya muy pocas dudas de que el epicentro de este formidable maremoto se gestó en los mercados financieros, donde el endeudamiento para comprar activos cada vez más arriesgados (y que prometían más rendimiento) fue durante años una estrategia ganadora entre inversores de todo tipo, incluida buena parte de la banca. La crisis ha volteado de tal manera la percepción sobre la economía, que la resurrección del pensamiento de John Maynard Keynes, más favorable a la intervención estatal y la regulación, ha resultado natural.

Al derrumbe de los mercados financieros siguió un severo recuento de daños en buena parte de la banca estadounidense y europea, la congelación del crédito privado y el parón de la actividad económica, adobado en algunos países con el desmoronamiento del sector inmobiliario. Y, pese a todo, los países industrializados, con las sonoras excepciones de Reino Unido y España, han salido ya de la recesión (la tasa trimestral del PIB vuelve a ser positiva). Los expertos coinciden en que la masiva intervención pública y el buen comportamiento de los países emergentes, con China a la cabeza, han sido determinantes para volver a poner en marcha la economía.

Los mandatarios de países emergentes y avanzados, que coordinaron sus planesanticrisis en el G-20, y los gobernantes de los principales bancos centrales insisten en atribuir un carácter histórico a la intervención pública contra la recesión. El tiempo dirá si fue suficiente, pero lo que es indudable es que no tiene precedentes. Los recortes de impuestos, los subsidios a la compra de automóviles o la inversión en obra pública han sumado más del 2% del PIB mundial, y han contribuido a sostener la demanda y a mantener millones de empleos. Del lado de los bancos centrales, la actuación ha sido si cabe más espectacular, por heterodoxa. La Reserva Federal, el Banco de Inglaterra y el Banco Central Europeo redujeron los tipos de interés a mínimos históricos. Rebajaron sus exigencias sobre las garantías para prestar miles de millones de euros a la banca privada. Pusieron en marcha programas de compra de activos financieros para reanimar los mercados. Y ayudaron a diseñar los rescates de las entidades privadas caídas.

El más activista de los gobernadores de bancos centrales ha sido el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, más apremiado también por los estropicios que ocasionaron los activos tóxicos en los balances de la banca de EE UU. La intervención en las entidades estadounidenses acabó con el modelo de banca de inversión (con la excepción de Goldman Sachs) y obligó a recapitalizaciones multimillonarias con dinero público. Pero, aún con el paro al alza, la tensión en los mercados financieros ha remitido (reflejado en un coste del endeudamiento más bajo) y la economía vuelve a carburar.

Un balance que a Bernanke le ha valido la distinción de Personaje del Año, el popular galardón que otorga Time. Es un premio inusual para el gobernador de un banco central, como subraya el arranque del reportaje de la publicación estadounidense: "Es un hombre calvo con barba gris y ojos cansados que habla de economía en su oficina". Eso sí, la revista destaca que Bernanke tampoco vio venir la crisis y que fue, en su día, uno de los promotores de la teoría de la Gran Moderación (de hecho, fue el que popularizó su nombre). Y aún así, lo que es determinante ahora es que Bernanke, un estudioso de la Gran Depresión, está dispuesto a ensayar cualquier medida para reactivar el crédito, en contraste con el inmovilismo de los que dirigían la Reserva Federal en los años treinta del siglo pasado.

En un año cautivo de la crisis económica, no es de extrañar que quien pujaba con Bernanke por la distinción de Time fuera "el trabajador chino", así, en abstracto. Como tampoco lo es que publicaciones españolas, como este periódico, consideren que el Personaje del Año es el parado. No en vano, España ha sufrido el mayor aumento del desempleo (1,5 millones de parados más en un año) entre los países avanzados.

Las escasas buenas noticias que ha dado la economía en 2009 han salido casi siempre de Asia. Y todo apunta a que seguirá así. "En 2010, cerca del 50% del crecimiento mundial vendrá de China", aseguran los analistas de Deutsche Bank. "La crisis ha consolidado la tendencia de más crecimiento en las economías emergentes", suscribe Joachim Fels, de Morgan Stanley, en su último informe sobre la economía mundial. El PIB de China rondará un crecimiento del 8,5% este año y hay quien pronostica un 10% para el próximo. "La reorientación hacia un crecimiento basado en la demanda avanza más de lo que sugieren las estadísticas", añade Fels.

Junto a China, la mejor evolución de otros países asiáticos y latinoamericanos (con la excepción de México), confirma que las economías emergentes ganan peso. Los garbanzos negros están en Europa del Este: "Son países cuyo alto crecimiento antes de la crisis se basó ampliamente en créditos y el notable descenso de los flujos de capital penaliza su recuperación", señala un reciente informe de Citigroup, que advierte de que el deterioro de las finanzas públicas dará más de un quebradero de cabeza a los gobiernos de estos países.

En el bando de los países avanzados, Estados Unidos ha vuelto a hacer bueno el axioma de que es una economía flexible que sale antes de las crisis. "Hay indicadores adelantados como la cartera de pedidos de las empresas industriales, el acusado descenso del stock de nuevas viviendas o la menor petición de subsidios de desempleo, que muestran una reactivación sólida", asegura el servicio de estudios de Barclays. Por contraste, de la zona euro los expertos esperan crecimientos muy débiles, que rondarán el 2% del PIB en las principales economías del área, Alemania y Francia.

El consenso es que las economías avanzadas tardarán entre cuatro y cinco años en recuperar el nivel de producción que exhibían en 2007. La digestión de los excesos acumulados, y singularmente el enorme endeudamiento de agentes privados y públicos en muchas economías, apenas deja opción: con el crédito bajo mínimos, sólo queda someterse a una cura de ahorro para afrontar los pagos de las deudas, lo que lastrará el consumo privado y la inversión, y encogerá irremediablemente el crecimiento.

"En los años anteriores a la crisis, hubo unas condiciones en los mercados financieros totalmente excepcionales, una infravaloración del riesgo excesiva, el crédito no puede volver a ser como antes", señala Rafael Domenech, economista jefe para Europa de BBVA. "Una de las principales incógnitas para 2010 es si el proceso de desapalancamiento seguirán siendo tan intenso, si las personas y las empresas volverán a aumentar el ahorro en detrimento del gasto", agrega Juan José Toribio, profesor de la escuela de negocios IESE y ex director ejecutivo del FMI.

Para Toribio, los efectos del desapalancamiento de la economía es una de las "cuatro incógnitas fundamentales" que planean sobre el incipiente crecimiento económico. La previsible retirada de los estímulos fiscales de los Gobiernos, la posibilidad de que los bancos centrales limiten algunas de sus medidas excepcionales y las dificultades de un sistema financiero que no acaba de culminar su reconversión completan el cuadro básico de incertidumbres, compartido por todos los analistas. Si se incluyen puntos de vista más polémicos, la lista de las cosas que pueden dar al traste con la recuperación se amplía.

– ¿Otro Lehman Brothers? La primera lección de esta crisis fue que dejar quebrar a Lehman Brothers, como hizo la Administración Bush, no fue una buena idea. Los gobiernos se han comprometido a actuar, con inyecciones de capital si fuera necesario, para evitar que una entidad financiera relevante vuelva a caer. Y han dado diversas muestras ya de que cumplirán su palabra (básicamente, la banca de Reino Unido está nacionalizada). Pero otro susto similar dispararía de nuevo la tensión en los mercados financieros y la desconfianza entre los bancos. "Todavía pueden aguardar sorpresas en el camino, en Estados Unidos y, sobre todo, en Europa, donde las pruebas de esfuerzo que se hicieron a la banca no fueron transparentes", señala Domenech. Los problemas en Europa del Este y Grecia han vuelto a poner en el punto de mira a entidades de países centroeuropeos (Austria, Alemania) y nórdicos (Suecia).

– Zombis enredados en una trampa japonesa. Superado a duras penas la amenaza de otra gran depresión, el temor que prende en las economías avanzadas es repetir la salida en falso que experimentó Japón en los años noventa, cuyas consecuencias todavía sufre. "En Japón tardaron seis meses en empezar a bajar los tipos, cuatro años en usar los estímulos fiscales y diez en afrontar los problemas del sector financiero", replica José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney. Tanto en el frente monetario como en el fiscal, las autoridades han reaccionado esta vez mucho más rápido. Pero, aunque no necesiten un rescate urgente, no está claro si las entidades financieras serán capaces de aumentar el crédito cuando la recuperación se consolide. En el caso japonés, muchos bancos siguieron abiertos como zombis: incapaces de prestar, todo el dinero lo chupaba el agujero creado en sus cuentas por activos devaluados. "No está clara la situación en la que están muchas entidades, con cuentas de resultados peores en 2010 es difícil que se reanude un flujo normal de crédito", señala Toribio. "Hay una enorme heterogeneidad, queda mucho por hacer en la reestructuración del sector en toda Europa, puede que nos encontremos más de un cadáver cuando abramos la puerta de los armarios", abunda Domenech.

– China echa el freno. El 8% es la línea que marca en el gigante asiático la diferencia entre un crecimiento suficiente para reducir la pobreza y hace asumible el éxodo rural a las ciudades. Es una obsesión para el Gobierno chino, que supedita todo al baoba("mantener el ocho"), lema que acompaña sus decisiones. En 2009 lo ha logrado, pero a costa de un mastodóntico plan de inversiones públicas (equivalente a más del 3% del PIB) y de forzar el grifo de crédito de la banca, que ha aumentado a tasas interanuales del 25%, una rareza en medio de esta crisis financiera. No es en absoluto un vaticinio generalizado, pero algunos servicios de estudios, como el de Citigroup, no dejan de señalar que se están dando créditos insolventes y que el exceso de liquidez puede calentar la inflación e inflar una burbuja de activos financieros. Una tendencia que obligaría al banco central chino a elevar los tipos de interés y a apreciar la tasa del cambio del renminbi, medidas restrictivas que harían más difícil el baoba.

– Una hucha para el consumidor de EE UU. Una de las fuerzas que han impulsado el crecimiento mundial en las últimas décadas ha sido el desaforado gasto de los consumidores estadounidenses. Y uno de los primeros indicios de que la recuperación está aquí son indicadores tan locales como las cifras de venta de los comercios de EE UU. A fin de cuentas, el consumo de las familias estadounidenses aporta más del 15% del PIB mundial. Brian Coulton, analista de la agencia de calificación Fitch, ha recopilado algunas de las razones por las que este repunte podía ser un canto de cisne: el endeudamiento de los hogares estadounidenses es muy alto y presiona para aumentar el ahorro; el aumento de gasto ha sido alimentado artificialmente por medidas del Gobierno que no se mantendrán (cheques fiscales y subsidios a la compra de coches) y el desempleo seguirá subiendo.

– La deuda pública infla otra burbuja. Es el asunto estrella de los analistas en las últimas semanas. La falta de cobertura de Dubai a la empresa estatal que construye sus delirios urbanísticos y, más recientemente, el castigo de los mercados a Grecia por su abultado déficit público, han encendido el debate. "Si los problemas de Grecia se extienden a economías más grandes, como España, la credibilidad del euro estará en cuestión", llegó a afirmar esta semana el economista jefe de Goldman Sachs, Jim O?Neill. Lo cierto es que, con la mayor expansión de deuda pública en décadas, es de esperar que el coste de emisión para los gobiernos se eleve. Y un repunte en el coste de la deuda pública implica de forma casi automática un encarecimiento en la financiación de las empresas de ese país. La duda estriba en si eso debe llevar a recortes presupuestarios inmediatos para recuperar credibilidad en el mercado.

La cuestión divide a los teóricos que han descrito con más precisión los mecanismos de la crisis. "Es una amenaza fantasma", reitera cada vez que tiene ocasión Paul Krugman, Premio Nobel de Economía en 2008. "El ritmo al que se está acumulando la deuda gubernamental podría propiciar fácilmente una segunda oleada de crisis", escribió hace poco Kenneth Rogoff, profesor de Economía de la Universidad de Harvard. Y Carmen Reinhart, profesora de la Universidad de Maryland, que ha publicado junto a Rogoff la más completa radiografía de las últimas crisis, advierte que hay países con mayores "niveles de intolerancia" a la deuda.

– Los estímulos fiscales, en desbandada. "¡No!", grita el coro de analistas. Entre ellos, muchos de los que avisan del peligro del aumento de la deuda pública y aconsejan recortes presupuestarios. Domenech matiza: "Hay países como España, que empezaron antes y con más intensidad, y por tanto, deben empezar la consolidación fiscal antes. Y otros, como Alemania o Francia, que se gastaron menos al principio, pueden permitirse extender las medidas anticrisis un poco más".

– Aquí viene el petróleo otra vez."¿Han aprendido los inversores la lección de que una economía mundial frágil no puede pagar 145 dólares por barril?", se pregunta el servicio de estudios de Merrill Lynch. "Confiamos en que sí, pero no estamos seguros", es la titubeante respuesta. Con la mayor recesión en medio siglo, el precio del crudo ha bajado desde aquella cumbre que alcanzó en julio de 2007. Y, pese a la mayor recesión medio siglo, el precio se mantiene en los 75 dólares, un nivel históricamente alto. "Cuando la recuperación se consolide, no hay nada que impida que los mercados de materias primas vuelvan a calentarse". El aviso es, ni más ni menos, que de Nouriel Roubini, el profesor dede la Universidad de Nueva York que se ha hecho un hueco mediático por haber sido uno de los pocos que predijo el desastre. Y nada lo impide porque los renovados esfuerzos de regulación apenas tocan estos mercados, tan sensibles a la especulación financiera.

– Los bancos centrales desandan el camino. Si el petróleo vuelve a galopar, la inflación subirá y hará más difícil la vida a los bancos centrales. Pero, salvo sorpresas por ese flanco, el paro y el bajo nivel de utilización de la capacidad de las empresas permiten anticipar incrementos muy tenues de los precios del consumo. Con ese escenario, casi ningún analista pronostica que el BCE toque los tipos de interés antes del verano, o que la Reserva Federal lo haga antes de final de 2010. Y, lo más probable, es que la retirada de las medidas extraordinarias de liquidez sea muy gradual. Para espantar las dudas, Bernanke ha puesto a la vista en su despacho una foto en blanco y negro, retrato de los gobernadores que se pasaron de prudentes en la Gran Depresión. "La recesión, desde un punto de vista técnico, se ha acabado, pero parecerá durante un tiempo que sigue aquí, sobre todo por el desempleo", afirmó en octubre el presidente de la Reserva Federal, que afronta los obstáculos que vendrán con resignación. En el calendario que corona su mesa, cada fecha se encabeza con una variación humorística de la popular Ley de Murphy: "Todo lo que puede ir mal, irá mal". La economía mundial agradecería que, al menos en 2010, esa peculiar ley se tomara muchos días de vacaciones. –

EL PAIS.COM

11 de septiembre en USA: cinturón de mentiras…

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TORRES11S Para olvidar las Torres Gemela

Alejandro Nadal

Hace cuatro días el presidente Obama aceptó la renuncia de Van Jones, asesor en materia ambiental y recuperación económica. Este funcionario no es hechura de la burocracia en Washington. Todo lo contrario: Jones ha sido un inteligente analista, organizador y activista independiente dedicado a combatir la discriminación y la injusticia en todas sus formas.

Era uno de los más respetados miembros del equipo en la Casa Blanca. ¿Por qué lo dejó ir Obama? Porque en alguna ocasión puso en tela de juicio la versión oficial sobre los atentados del 11 de septiembre. El establishment en Washington nunca se lo perdonó. Eso es inaceptable para los que aprobaron la narrativa oficial sin preguntas y votaron los poderes de guerra para Bush.

Lo cierto es que ya nadie quiere oír hablar de los tres edificios del World Trade Center (WTC 1, WTC 2 y WTC 7) y de su espectacular derrumbe. Aunque la administración Bush es la más infame y mentirosa en la historia de Estados Unidos, parece que es preferible creer su versión que tiene una ventaja propagandística crucial: la sencillez. En efecto, el relato es fácil: el impacto de los aviones y el incendio debilitaron los pisos afectados, por lo cual el segmento superior se desplomó y destruyó toda la sección inferior.

A-TORRES11Sólo que esa historieta tiene muchos problemas. Primero, el desplome de los tres edificios ocurrió a una velocidad de caída libre. Eso significa que el segmento superior no encontró resistencia al desplomarse. Pero si la parte inferior de la estructura no estaba dañada, debió frenar la caída. Aunque no se hubieran respetado las normas técnicas vigentes, la masa de concreto y la estructura de acero de los pisos inferiores habrían sido un obstáculo a la caída libre. Ni la velocidad ni la simetría del desplome hubieran sido lo que fueron.

Segundo: la pulverización de las torres queda sin explicación. Aun siguiendo la explicación oficial, el desplome habría dejado atrás una pila de pisos amontonados. En los escombros de los tres edificios, casi no hay evidencia de restos macroscópicos de las losas de concreto. ¿De dónde salió la energía para convertir en polvo medio millón de toneladas de concreto?

Tercero: aunque no fue impactado por los aviones, el WTC 7  fue el tercer edificio en derrumbarse ese día. Era una estructura de 47 pisos de altura y 90 metros de largo en la fachada principal. También se desplomó a velocidad de caída libre, a las 4:30 pm y también se pulverizó. ¿La versión oficial? Fue alcanzado por fragmentos del WTC 1, lo que incendió sus depósitos de combustible y provocó el derrumbe. Velocidad de caída libre, simetría perfecta y pulverización: temas sin respuesta. Es la primera vez en la historia que un edificio con estructura de acero se derrumba por un incendio.

Ya sé que todo esto es muy polémico. Pero es claro que la versión oficial sale mal parada de todas estas preguntas. Y las mencionadas aquí no son las únicas. Por ejemplo, la misma versión oficial admite que la temperatura en los pisos afectados nunca alcanzó el nivel necesario para fundir el acero. No obstante, varios focos de altas temperaturas duraron semanas entre los restos de las dos Torres Gemelas.

Varias investigaciones independientes han encontrado rastros de explosivos en muestras de polvo recogidas en Manhattan el 9/11. Esos rastros podrían provenir de explosivos como la llamada termita y la supertermita (véanse los estudios del físico Stephen Jones y otros en www.stj911.org y www.ae911truth.org).

Quizás a estas alturas el tema del WTC 9/11 es irrelevante. Paradójicamente es un tema que irrita a la izquierda estadunidense. Siente que es un tema estorboso y que distrae la atención del trabajo político prioritario. Por ejemplo, en su análisis sobre la decadencia de la izquierda en Estados Unidos, Alexander Cockburn dice que “el conspiracionismo del 9/11” ha invadido este movimiento, adormeciendo al público y alejándolo de sus filas. Eso es darle mucho crédito a los que cuestionan la versión oficial sobre el 9/11.

Hay que partir de bases distintas: la gente no es público y el análisis político no puede evadir temas porque parezcan un fastidio. En materia de liderazgo político, lo que importa es la certeza del análisis, no el récord en taquilla.

Ésta es la realidad: a pesar del fracaso de la guerra imperial en Afganistán, el clamor de venganza por los atentados del 9/11 es fuerte entre las clases más lastimadas por la crisis económica y financiera. En eso coinciden ciegamente con la élite en Washington, envuelta en despliegues patrioteros mientras aplica el rescate de Wall Street. ¿Dónde está la verdadera distracción? Es difícil comprender cómo puede desecharse el reclamo de un análisis riguroso sobre un acontecimiento que desató dos guerras regionales y mantiene su peligrosa resonancia en una de las zonas más volátiles del planeta. Sólo después de este análisis podremos olvidar las Torres Gemelas.

http://nadal.com.mx

UN CINTURON DE MENTIRAS

En tiempos de guerra la verdad es tan importante que debe estar protegida por un cinturón de mentiras, dijo Winston Churchill. Hoy esta frase se aplica con más precisión que nunca a la “guerra contra el terror” emprendida por Washington.

Los medios en Estados Unidos han seguido calificando los atentados del 9/11 como el peor crimen en la historia de ese país. Lo extraño es que nunca hubo una investigación criminal y los tres estudios del gobierno federal para “aclarar” lo acontecido se llevaron a cabo por instancias que no dependen del Poder Judicial: la Agencia Federal para Emergencias (FEMA), el Instituto Nacional de Tecnología y Normalización (NIST) y la Comisión Nacional para Investigar el 9/11 (CN911).

Ninguna de estas instituciones tenía atribuciones para realizar una investigación de índole criminal o penal. Así, de entrada, el rigor de la investigación forense fue reemplazado por un proceso que ya tenía el resultado, antes de comenzar a trabajar. Lo único que se necesitaba era describir los hechos para hacerlos aparecer como compatibles con las conclusiones prefabricadas.

En contraste, una parte de la comunidad científica en Estados Unidos ha seguido su propio camino, realizando investigaciones cada vez más rigurosas con un punto de partida distinto. Estas investigaciones confrontan la versión oficial con datos como la composición química de muestras de polvo y metal, experimentos sobre el comportamiento de los componentes estructurales, registros sismográficos, grabaciones sonoras, imágenes de los derrumbes y testimonios. Los resultados revelan que la versión oficial no sirve para explicar lo que sucedió ese día. Y cuando una teoría no sirve para explicar un evento, debe ser modificada o desechada.

¿Qué dicen los tres estudios oficiales? El estudio más deficiente es el de la Comisión Nacional para el 9/11, que ni menciona el colapso del WTC 7, una construcción de 47 pisos situada a cien metros de la torre norte. El WTC 7 no recibió el impacto de un avión, pero se colapsó (y se hizo polvo) a las 5:30 pm de ese fatídico día. En otros aspectos, la CN911 reenvía a los estudios del NIST y FEMA. Este último estudio adolece de muchos otros defectos. El más importante es afirmar que el núcleo de las torres gemelas era un cubo vacío en el que se localizaban los elevadores.

El estudio más detallado es el de NIST. Su tesis central es que los amarres de las lozas de concreto a las 47 columnas de acero de la estructura medular fallaron (en los pisos impactados) y al ceder precipitaron el desplome. Pero esta conjetura es contradicha por experimentos independientes. Lo más grave es que NIST sólo cubre los acontecimientos hasta “el punto en que las torres gemelas estaban listas para su colapso”. Toda la evidencia relacionada con la dinámica desplegada en el momento de los derrumbes (velocidad del desplome, composición de residuos y escombros, temperaturas) es ignorada por NIST. Esa es una laguna extraordinaria.

¿Qué dicen las investigaciones independientes? Primero, los componentes estructurales no pudieron fundirse o debilitarse por los impactos e incendios, porque las temperaturas alcanzadas en el siniestro nunca llegaron al rango necesario para fundir o debilitar la estructura de acero. Segundo, la velocidad de los derrumbes se aproxima al de una caída libre. Eso quiere decir que las miles de toneladas de acero y concreto por debajo de los pisos dañados no ofrecieron ninguna resistencia a los pisos de arriba, algo nunca observado fuera de eventos de demolición controlada.

Tercero, las imágenes de la torre sur (WTC 2) muestran un flujo de metal fundido, color amarillo y anaranjado, saliendo de una ventana en el piso ochenta. Algunos medios lo atribuyeron al “acero fundido” en el incendio. Pero el estudio de NIST reconoce que el incendio no pudo fundir la estructura de acero y atribuye el material incandescente al aluminio fundido del avión. Experimentos independientes revelan que el color del aluminio fundido es plateado, no amarillo o anaranjado como el de las imágenes. NIST acepta esa crítica y acepta que “debe haber otra explicación para ese metal fundido”.

Experimentos de científicos independientes, así como las imágenes de los edificios, apuntan hacia una hipótesis diferente: en el WTC se utilizó un explosivo llamado termita con base en polvo de aluminio y algún oxidante (si se añade azufre esta mezcla puede cortar acero como mantequilla en segundos). Esta hipótesis está apoyada por el análisis de muestras de concreto y de metales encontrados en departamentos cercanos a las torres gemelas. El uso de estos explosivos puede explicar la velocidad de caída de los edificios, el flujo de metal fundido (la termita tiene los colores de las imágenes del WTC 2), la pulverización del concreto y las altas temperaturas y presencia de material incandescente en los escombros durante tres semanas después del 9/11 (la termita contiene su propio oxidante). Sin duda, el empleo de termita es una hipótesis mucho más robusta que las conjeturas oficiales repetidas incansablemente por los medios, pero nunca verificadas con experimentos o análisis de muestras.

El indicio más claro de que la verdadera conspiración del 11 de septiembre está más cerca de la Casa Blanca y del Pentágono reside en la desaparición de las evidencias que debieron ser usadas en una investigación forense. En Estados Unidos es un delito federal manipular evidencia de la escena de un crimen. Pero en el caso del peor crimen en la historia de ese país casi toda la evidencia relevante fue retirada y destruida por las mismas autoridades.

Así llegamos a un hecho extraordinario e incontrovertible: nunca hubo una investigación forense en el caso del colapso del World Trade Center. Alguien está pudriéndose en sus mentiras.

Written by Eduardo Aquevedo

20 noviembre, 2009 at 3:36

TOP 500 (2009, Sh.) mejores Universidades del mundo…

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TOP (2009, Sh.) 500 MEJORES UNIVERSIDADES DEL MUNDO, según ranking de la Universidad Jiao Tong, Shanghai, 2009

Harvard, Stanford y Berkeley, las mejores universidades del mundo

Así lo afirma la nueva edición del ranking universitario publicado por la Universidad Shanghai Jiao Tong, en el que la primera europea en aparecer es la Universidad de Cambridge. Para ver una institución española hay que bajar al puesto 170, que ocupa la Universitat de Barcelona. (VER TEXTO MÁS ABAJO…)

Haga CLIC aquí abajo para acceder al Ranking completo:

TOP (2009, Sh.) mejores Universidades del mundo (Ranking Shanghai, 2009)

 RANKING2009-SHANGHAI-02

 

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UNIVERSIDAD DE HARVARD, N°1 en Ranking 2009 de Shanghai Jiao Tong University

UNIVERSIDADES ESPAÑOLAS Y EUROPEAS EN ESTE RANKING

Las universidades españolas otra vez mal situadas en un ranking realizado en China Un año más, la Universidad de Jiao Tong de Shangai (China) ha elaborado su ranking mundial de universidades en el que las instituciones españolas no salen demasiado bien paradas. Tan sólo nueve de nuestras universidades han logrado colocarse entre las 500 mejores del mundo, superadas por instituciones de toda Europa y de Estados Unidos. Norteamérica lidera abrumadoramente esta clasificación.

Al igual que ocurriera el pasado año, la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad de Barcelona ocupan, de las universidades españolas, los dos primeros puestos en el Academic Ranking of World Universities, que anualmente elabora el Instituto de Educación Superior de la Universidad Jiao Tong de Shangai (China). En este ranking aparecen las 500 mejores instituciones universitarias de todo el mundo, a partir de un informe donde se evalúa la actividad académica e investigadora según un conjunto de indicadores, tales como el número de Premios Nobel conseguidos por cada institución, investigadores más citados, artículos publicados en las revistas Nature y Science, publicaciones científicas según el Science Index y el Social Science Citation, además de la actividad académica de cada facultad.

La Autónoma de Madrid se sitúa entre los puestos 150 y 200, al igual que la Universidad de Barcelona, aunque el informe no especifica los puestos exactos. Más alejadas en la clasificación, incluidas dentro de las 500 mejores del mundo, se encuentran la Complutense de Madrid, entre los puestos 200 y 300; Universidad de Valencia (entre el 300 y 400); Autónoma de Barcelona; Universidad de Granada; Politécnica de Valencia; Universidad de Sevilla y la Universidad de Zaragoza, entre los puestos 400 y 500.

Ya el pasado año fueron nueve universidades españolas las que aparecieron en este peculiar ranking, igualmente lideradas por la Autónoma de Madrid y la Universidad de Barcelona. También figuraban en la lista de 2004 la Universidad Complutense, la Universidad de Valencia, la Autónoma de Barcelona, Granada, Santiago de Compostela, Sevilla y Zaragoza.

Como no podía ser menos, las mejores universidades del mundo siguen siendo en este caso las anglosajonas, ya que el primer y segundo puesto han recaído en las universidades de Harvard (EEUU) y Cambridge (Reino Unido). Asimismo, un total de 19 universidades norteamericanas figuran en la lista de las 25 mejores del mundo, con un predominio abrumador sobre el Reino Unido que cuenta con 3 instituciones en esta reducida élite (Cambridge, Oxford e Imperial Coll London). Entre las universidades americanas destaca la presencia en los primeros puestos de instituciones como Stanford, Universidad de California-Berkeley, Instituto Tecnológico de Massachussets, Instituto Tecnológico de California o universidades tan prestigiosas como Columbia y Princeton. Por su parte, las Universidades de Tokio (Japón), en el puesto 20 y Toronto (Canadá), en el puesto 24, son las únicas no estadounidenses o inglesas entre las 25 primeras.

En la clasificación que se refiere exclusivamente al conjunto de Europa, la Autónoma de Madrid y la Universidad de Barcelona se han situado entre los puestos 57 y 79, mientras que la Complutense de Madrid es la última de las españolas que ocupa un puesto entre las 100 mejores de Europa, situado en este caso entre el 80 y el 123.

El ranking europeo tiene también predominio británico al estar claramente liderado por el Reino Unido, que ocupa los cuatro primeros lugares: Cambridge, Oxford, Imperial Coll London y Coll London University. De hecho, entre las 25 mejores universidades europeas hay 10 pertenecientes al Reino Unido, entre las que también destacan instituciones como las Universidades de Eimburgo, Manchester, Bristol, Sheffield o Nottingham.

Otros países europeos destacados en cuanto a número de universidades situadas entre los 25 primeros puestos, son Alemania (Universidad de Munich, Tecnológico de Munich y Universidad de Heidelberg); Suiza (Instituto Tecnológico de Zurich y Universidad de Zurich); Holanda (Universidades de Utrecht y Leiden); Suecia (Karolinska Inst. Stockholm y Universidad de Uppsala); Francia (Universidad de París 06 y París 11); Dinamarca (Universidad de Copenhagen); Rusia (Universidad Estatal de Moscú); Noruega (Universidad de Oslo) y Finlandia (Universidad de Helsinki).

http://sebastianurbina.blogspot.com

La Universidad Hebrea está entre las 64 mejores del mundo

2/11/2009

Itongadol/AJN.- De acuerdo a un ranking anual realizado por el Instituto de Educación Superior en la Universidad de Shanghai’s Jiao Tong, la Universidad Hebrea se encuentra en el lugar 64 de las mejores universidades del mundo, y ascendió un lugar a comparación del ranking del año pasado.

La Universidad Hebrea de Jerusalem fue incluida en el ranking de los cien mejores institutos de educación superior del mundo.

La tradicional casa de altos estudios es la única de Israel que figuró entre las cien universidades de la prestigiosa lista de 500 institutos de educación superior, que está liderada por Harvard, seguida por Stanford y por la Universidad de California en Berkeley.

La Universidad de Shanghai Jiao Tong evalúa cada años, más de dos mil universidades del mundo y clasifica a las 500 mejores en un ranking, que está basado en una escala combinada de criterio académico que incluye premios ganados por los alumnos y el equipo que allí trabaja, artículos publicados en ediciones científicas, y la cantidad de investigadores renombrados.

Este ranking alcanzó  un respeto y reconocimiento internacional ya que es considerado uno de los más objetivos.

De acuerdo a la clasificación de disciplinas académicas, la Universidad Hebrea está en el puesto 25 en Ciencias de la Computación, y entre las 75 mejores en las categorías de matemáticas, economía y administración de empresas, mientras que se encuentra en el top 100 en el área de Química.

Por otra parte, la Universidad de Tel Aviv y el Instituto de Tecnología de Israel fueron incluidos en el grupo de las 150 mejores universidades y el Instituto Weizmann de Ciencia en el top 200, según informó Ynetnews.

El presidente de la Universidad Hebrea, Menahem Ben-Sasson, expresó su orgullo por el reconocimiento: “Estoy contento de que la Universidad Hebrea continúe entre las 100 mejores del mundo, tanto en disciplinas específicas como en generales”. Además agregó que su aspiración era que pueda llegar a figurar entre las 50 mejores del mundo.  

AF-GB

Harvard, Stanford y Berkeley, las mejores universidades del mundo

Así lo afirma la nueva edición del ranking universitario publicado por la Universidad Shanghai Jiao Tong, en el que la primera europea en aparecer es la Universidad de Cambridge. Para ver una institución española hay que bajar al puesto 170, que ocupa la Universitat de Barcelona.

En un ranking dominado con autoridad por las instituciones estadounidenses, las universidades españolas que aparecen en el Top 500 son la ya citada Universitat de Barcelona; la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad Complutense de Madrid y la Universitat de València, que aparecen en el tramo 203-304; la Universitat Autònoma de Barcelona y la Universitat Politècnica de València (tramo 305-401); la Universidad de Granada, la Universidad de Sevilla y la Universidad de Zaragoza (tramo 402-508).

En la misma clasificación del año pasado, la UB aparecía en el mismo tramo en el que lo hace este año, y era también la primera española. La Universitat de Valéncia, por su parte, escala algunos puestos hasta conseguir aparecer entre las 300 mejores. La Autónoma de Barcelona también consigue subir un tramo, hasta situarse entre las 400 primeras. El resto mantiene posiciones similares.

En términos globales, la clasificación de este año recoge en los diez primeros puestos a las mismas universidades que la edición anterior: Harvard -que continúa liderando el ranking-, Stanford -que sube un puesto-, California en Berkeley -que también sube un puesto-, Cambridge -que el año pasado era segunda, aparece este año en cuarto lugar-, Massachusetts Institute of Technology (MIT), California Institute of Technology, Columbia, Princeton, Chicago y Oxford.

news.doceos.com

Tsinghua asciende al puesto 49 entre las mejores universidades del mundo 2009

El pasado 7 de octubre se publicó el ránking anual de las mejores universidades del mundo en su versión de 2009, una selección organizada por la revista británica The Higher Education.

Las universidades de Estados Unidos y Reino Unido ocupan los puestos en cabeza; tres universidades de Hong Kong se sitúan entre los primeros 50. La pekinesa Universidad Tsinghua es la única institución de la China continental entre los primeros 50.

El ránking de las mejores universidades del mundo 2009, considerando distintos índices como el rendimiento académico, la revisión de los patrones, internacionalización de los profesores y estudiantes, proporción entre profesores y estudiantes, citación de tesis, etc., es una de las informaciones pertinentes más autorizadas del mundo.

En la lista de 2009, la Universidad de Harvard (EE.UU.) mantiene el primer puesto por sexto año consecutivo. La británica Universidad de Cambridge reemplazó a la también norteamericanaYale para conseguir la segunda posición. Entre las primeras 10 mejores universidades del mundo hay 6 estadounidenses y 4 británicas.

En cuanto a Asia, la Universidad de Tokio (Japón) ocupa el 22º puesto, lo más alto entre las universidades asiáticas. Deben destacarse también las tres universidades de Hong Kong que se sitúan entre los primeros 50 mejores: la Universidad de Hong Kong (24), la Universidad de Ciencias y Tecnología de Hong Kong (35), y la Universidad China de Hong Kong (46º).

La Universidad de Tsinghua, con sede en Beijing, ascendió al 49º puesto en la lista de este año, desde el 56º en la lista de 2008.

Ranking 500 (2009, Sh.) mejores Universidades del mundo…

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Ranking (2009, Sh.) mejores Universidades del mundo, según Universidad Jiao Tong, Shanghai, 2009

Harvard, Stanford y Berkeley, las mejores universidades del mundo

Así lo afirma la nueva edición del ranking universitario publicado por la Universidad Shanghai Jiao Tong, en el que la primera europea en aparecer es la Universidad de Cambridge. Para ver una institución española hay que bajar al puesto 170, que ocupa la Universitat de Barcelona. (VER TEXTO MÁS ABAJO…)

Haga CLIC aquí abajo para acceder al Ranking completo:

TOP (2009, Sh.) mejores Universidades del mundo (Ranking Shanghai, 2009)

RANKING2009-SHANGHAI-02

 

HARVARD2 harvard5

UNIVERSIDAD DE HARVARD, N°1 en Ranking 2009 de Shanghai Jiao Tong University

Harvard, Stanford y Berkeley, las mejores universidades del mundo

Así lo afirma la nueva edición del ranking universitario publicado por la Universidad Shanghai Jiao Tong, en el que la primera europea en aparecer es la Universidad de Cambridge. Para ver una institución española hay que bajar al puesto 170, que ocupa la Universitat de Barcelona.

En un ranking dominado con autoridad por las instituciones estadounidenses, las universidades españolas que aparecen en el Top 500 son la ya citada Universitat de Barcelona; la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad Complutense de Madrid y la Universitat de València, que aparecen en el tramo 203-304; la Universitat Autònoma de Barcelona y la Universitat Politècnica de València (tramo 305-401); la Universidad de Granada, la Universidad de Sevilla y la Universidad de Zaragoza (tramo 402-508).

En la misma clasificación del año pasado, la UB aparecía en el mismo tramo en el que lo hace este año, y era también la primera española. La Universitat de Valéncia, por su parte, escala algunos puestos hasta conseguir aparecer entre las 300 mejores. La Autónoma de Barcelona también consigue subir un tramo, hasta situarse entre las 400 primeras. El resto mantiene posiciones similares.

En términos globales, la clasificación de este año recoge en los diez primeros puestos a las mismas universidades que la edición anterior: Harvard -que continúa liderando el ranking-, Stanford -que sube un puesto-, California en Berkeley -que también sube un puesto-, Cambridge -que el año pasado era segunda, aparece este año en cuarto lugar-, Massachusetts Institute of Technology (MIT), California Institute of Technology, Columbia, Princeton, Chicago y Oxford.

news.doceos.com

Tsinghua asciende al puesto 49 entre las mejores universidades del mundo 2009

El pasado 7 de octubre se publicó el ránking anual de las mejores universidades del mundo en su versión de 2009, una selección organizada por la revista británica The Higher Education.

Las universidades de Estados Unidos y Reino Unido ocupan los puestos en cabeza; tres universidades de Hong Kong se sitúan entre los primeros 50. La pekinesa Universidad Tsinghua es la única institución de la China continental entre los primeros 50.

El ránking de las mejores universidades del mundo 2009, considerando distintos índices como el rendimiento académico, la revisión de los patrones, internacionalización de los profesores y estudiantes, proporción entre profesores y estudiantes, citación de tesis, etc., es una de las informaciones pertinentes más autorizadas del mundo.

En la lista de 2009, la Universidad de Harvard (EE.UU.) mantiene el primer puesto por sexto año consecutivo. La británica Universidad de Cambridge reemplazó a la también norteamericanaYale para conseguir la segunda posición. Entre las primeras 10 mejores universidades del mundo hay 6 estadounidenses y 4 británicas.

En cuanto a Asia, la Universidad de Tokio (Japón) ocupa el 22º puesto, lo más alto entre las universidades asiáticas. Deben destacarse también las tres universidades de Hong Kong que se sitúan entre los primeros 50 mejores: la Universidad de Hong Kong (24), la Universidad de Ciencias y Tecnología de Hong Kong (35), y la Universidad China de Hong Kong (46º).

La Universidad de Tsinghua, con sede en Beijing, ascendió al 49º puesto en la lista de este año, desde el 56º en la lista de 2008.

América Latina y el período histórico actual, por E. Sader

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América Latina y el período histórico actual (I)

31 Octubre 2009

Emir Sader (Clacso, Alas)

ALAS5 La crisis hegemónica se prolongará por un buen tiempo en el continente, entre el viejo mundo ya superado, pero que insiste en sobrevivir, y un nuevo mundo que está luchando para nacer –el de los gobiernos post neoliberales. Las próximas elecciones –en particular en Brasil, Bolivia, Uruguay y Argentina– definirán si estos gobiernos constituyen un paréntesis en la larga serie de gobiernos conservadores o si se consolidarán en la profundización y construcción de alternativas.

1. El período histórico actual fue inaugurado por la confluencia de tres virajes, todos de carácter regresivo:

  • El paso de un mundo bipolar a un mundo unipolar bajo la hegemonía imperial de América del Norte.
  • El paso de un ciclo de expansión del capitalismo a un largo ciclo recesivo.
  • El paso de la hegemonía de un modelo regulador (keynesiano, de bienestar social, o como se quiera llamar) a un modelo neoliberal, desregulador, de libre mercado.

El triunfo del bloque occidental bajo la dirección norteamericana llevó, después de muchas décadas, a un mundo unipolar, con una indiscutible hegemonía de una superpotencia y la derrota y desaparición de la otra gran potencia, algo que nunca antes había experimentado el mundo.

Toda la función de freno y control sobre la expansión imperial de los EE.UU. dejó de existir. Fueron entonces posibles las guerras de las últimas dos décadas –algunas llamadas “guerras humanitarias”, que violaron flagrantemente la soberanía de los países, lo que no ocurría desde el final de la Primera Guerra Mundial.

El surgimiento de un mundo unipolar permitió el dominio militar y económico del bloque occidental y, en particular, de los EE.UU. Pudieron así ampliar la economía de mercado en áreas insospechadas, como China, Rusia y Europa del Este.

La unipolaridad permitió incorporar a la Unión Europea y a la OTAN a países que antes eran miembros del Pacto de Varsovia. Se configura un sistema mundial único, en el plano económico, político y militar bajo dirección norteamericana. Un único imperio mundial, aun con las contradicciones y conflictos internos, reina en el mundo. Las guerras se suceden desde el bloque dominante en contra de las áreas de resistencia a su dominación como Yugoslavia, Irak, Afganistán.

El paso del ciclo largo de expansión –el de mayor desarrollo capitalista, lo que Eric Hobsbawm ha caracterizado como la “edad de oro” del sistema– hacia el ciclo largo recesivo trajo importantes consecuencias. Aquel ciclo significó la convergencia de los tres vectores fundamentales de la economía mundial –los EE.UU. (con Alemania y Japón creciendo a medida que los EE.UU., fenómeno único), las economías socialistas y la periferia (como México, Argentina y Brasil). Durante esa convergencia se alcanzó la mayor tasa de crecimiento de la economía mundial. También fue el período de consolidación de la hegemonía económica norteamericana y del bloque occidental.

La transición a la recesión luego del ciclo de expansión, no solo significó la disminución en las tasas de crecimiento, sino también la sustitución del tema central del período anterior –el crecimiento económico– por la estabilización. Se pasó de una fórmula desarrollista a una conservadora. Al mismo tiempo se introdujo el concepto de la “ingobernabilidad” como temática central. Esto expresaría la contradicción entre las condiciones de producción y las demandas de la economía, reflejado en el ciclo largo recesivo y como expresión de los derechos negados a lo largo de las décadas de expansión económica.

Este conflicto (entre las condiciones de producción y las demandas de la economía) fue también responsable de la aparición de las crisis inflacionarias, especialmente en la periferia. Fue en esta coyuntura en que el FMI emergió con préstamos a cambio de onerosas cartas de intenciones, que imponían duros ajustes fiscales y preparaban el camino para minimizar el papel del Estado y aplicar las políticas neoliberales.

El tercer factor –la hegemonía de los modelos neoliberales, con un alcance mundial que ningún otro modelo había conseguido– tuvo que ver con esa transición de ciclo.

Los programas neoliberales consolidaron una nueva relación de fuerzas a escala mundial, lo que reforzaba el camino hacia el fin de la bipolaridad. Con la globalización y sus programas de desregulación, de liberalización económica, de privatizaciones, de precarización de las relaciones de trabajo, y la conformación del Estado mínimo, se alteraba radicalmente el equilibrio de poder entre los países del centro y la periferia, y entre clases sociales dentro de cada país.

Se intensificó la concentración económica y de poder en favor de la globalización de competencias en detrimento de los países periféricos. Algunos de ellos, con el poder estatal victimado por el acelerado proceso de liberalización económica, sufrieron crisis de carácter neoliberal, como fueron los casos de México, Rusia, los países del sudeste de Asia, Brasil y Argentina en particular.

Con las políticas neoliberales que precarizaron las relaciones de trabajo, aumentaron el desempleo y fragmentaron la unidad de los trabajadores, también cambió radicalmente la correlación interna entre las clases en cada país en favor de las elites gobernantes.

2. La confluencia de todos estos factores que cambian el período, significaba una alteración de grandes proporciones en la correlación de fuerzas en todo el mundo, con sus especificidades en cada región y cada país. Es preciso detallar más algunas de sus consecuencias.

La hegemonía de EE.UU. como única superpotencia convirtió a ese país en el centro del poder político mundial, que tiene intereses en todas partes del planeta y tiene políticas para todos los temas y lugares. La superioridad militar de Estados Unidos se tornó inconmensurable. La victoria en la guerra fría significó también el triunfo ideológico que validó la interpretación del mundo que impuso el campo vencedor.

Para el campo socialista, la confrontación central de nuestro tiempo se daba entre el socialismo y el capitalismo. Para el campo imperialista, se daría entre el totalitarismo y la democracia. Había sido derrotado el totalitarismo nazista y fascista; también había sido derrotado el totalitarismo comunista; ahora se buscaría derrotar el totalitarismo islámico y el terrorismo.

Con el triunfo del campo occidental se opacaron las alternativas y las propuestas anticapitalistas en el horizonte histórico contemporáneo. Cuba entró en su “período especial” antes del final del campo socialista y de la Unión Soviética, tratando de evitar retrocesos. China optó por la vía de una economía de mercado.

La democracia liberal llegó a sintetizar la democracia. El concepto de economía capitalista se disolvió en el marco de una supuesta economía internacional o economía de mercado. Fue una victoria para una visión del mundo y de un modo de vida específico: “el modo de vida norteamericano”, convertida en el elemento de más fuerza en la hegemonía planetaria de EE.UU. Prácticamente ningún rincón del mundo pudo quedar inmune a esa influencia, incluido China y los países periféricos de las grandes metrópolis.

Si este triunfo ideológico es el elemento de mayor fuerza, la esfera económica está entre sus puntos más débiles. La desregulación económica promovida por el neoliberalismo propició la rápida y generalizada hegemonía del capital financiero en su carácter más especulativo, y como resultado de ello la financiarización de las economías.

Este proceso suele marcar las etapas finales de los modelos hegemónicos, que conducen a las fases de la hegemonía del capital financiero, los tiempos característicos de estancamiento, como el actual ciclo largo de recesión económica.

Una hegemonía que es difícil de revertir una vez que se han debilitado los incentivos para la inversión productiva, lo que define un horizonte de inestabilidad económica, de estancamiento y de bajos niveles de crecimiento.

La actual crisis, que afecta profunda y ampliamente la economía de EE.UU. y de ahí se extendió al resto del mundo, nació precisamente de estas debilidades –la hegemonía del capital financiero– y luego se manifiesta como la recesión económica abierta. Una crisis que produce una larga y profunda recesión en la economía de EE.UU. y los países del capitalismo central, sin tener la capacidad de revertir su raíz: la financiarización de la economía.

Al mismo tiempo, a pesar de haberse transformado en la única superpotencia, con fuerte predominio del plano militar, los EE.UU. no pueden resolver dos guerras al mismo tiempo, las de Irak y Afganistán.

Pero, a pesar de las debilidades que presenta, ninguna otra potencia o grupo de potencias puede rivalizar con los EE.UU. Del mismo modo, a pesar de su agotamiento, el modelo neoliberal, puesto que no constituye simplemente una política de un gobierno que puede cambiarse de un momento a otro, sino un modelo hegemónico, que incluye determinados valores, ideología, cultura, y tiene profundas y extensas raíces económicas, tampoco puede ser remplazado por ahora, cuando aún no se divisa otro modelo que pueda sucederle.

Por lo tanto, hemos llegado al agotamiento del modelo neoliberal, y entrado en un período de relativa debilidad de la capacidad hegemónica de EE.UU., sin que las alternativas tengan todavía el poder suficiente para imponerse. Ello se debe a que, en el momento en que el capitalismo revela con más claridad sus límites y muestra sus entrañas, los llamados “factores subjetivos” para la construcción de alternativas también han sufrido grandes retrocesos.

Se instaura así una crisis hegemónica, en la que lo viejo no se resigna a morir y lo nuevo tiene dificultades para nacer y sustituirlo. ¿Cómo lo viejo busca sobrevivir? Sobre la base de dos ejes: las políticas internacionales de libre comercio, con las instituciones que las multiplican, como el FMI, el Banco Mundial, la OMC. Y dentro de cada país, con la ideología del consumo, del shopping-center, del mercado.

El fortalecimiento de “lo viejo” tiene en su contra la hegemonía del capital financiero en su carácter más especulativo, que no solo bloquea la posibilidad de reanudar un nuevo ciclo de expansión de la economía, sino que fomenta la inestabilidad, precisamente con la libérrima circulación de los capitales financieros. Pero, al mismo tiempo, no surge un modelo alternativo al modelo neoliberal.

La construcción de alternativas choca así con una estructura económica, comercial y financiera global, que reproduce el libre comercio y favorece a las políticas neoliberales, como ideologías consolidadas que se manifiestan en las formas de comportamiento y de búsqueda y acceso a los bienes de consumo en la vida cotidiana de las personas.

Puede predecirse que estaremos en un período más o menos largo de inestabilidad y turbulencias tanto políticas cómo económicas, hasta que se forjen las condiciones para la hegemonía de un modelo post neoliberal y de una hegemonía política global alternativa a la de los Estados Unidos.

Traducido para Cubadebate por Renato Recio
Tomado de Carta Maior

América Latina y el período histórico actual (II y final)

1 Noviembre 2009

Emir Sader

La crisis hegemónica se prolongará por un buen tiempo en el continente, entre el viejo mundo ya superado, pero que insiste en sobrevivir, y un nuevo mundo que está luchando para subsistir –el de los gobiernos post neoliberales. Las próximas elecciones, en particular en Brasil, Bolivia, Uruguay y Argentina, definirán si estos gobiernos constituyen un paréntesis en la larga serie de gobiernos conservadores o si se consolidarán en la profundización y construcción de alternativas.

3. América Latina sufrió directamente la transición al nuevo período histórico. Prácticamente todos sus países fueron víctimas de la crisis de la deuda, y entraron en el círculo vicioso de la crisis fiscal, los préstamos y cartas de intención con el FMI, el debilitamiento del Estado y de las políticas sociales, la hegemonía del capital financiero, la contracción del desarrollo económico, sustituido por el tema de la estabilidad monetaria y los ajustes fiscales.

Afectada centralmente por esas transformaciones, América Latina pasó a ser el continente privilegiado de los experimentos neoliberales.

Las dictaduras militares en algunos de esos países, entre los que se encuentran aquellos que hasta entonces presentaban mayor fuerza en el campo popular, como Brasil, Chile, Argentina, Uruguay, habían logrado quebrar la capacidad de resistencia de los movimientos populares. Esto allanó el camino para la hegemonía de las políticas neoliberales.

Estas políticas se fueron imponiendo desde el Chile de Pinochet a la Bolivia del MNR, pasando por la adhesión de fuerzas nacionalistas como en México y Argentina, hasta los partidos socialdemócratas, como los casos de Venezuela, Chile, Brasil, hasta generalizarse en casi todo el espectro político.

La década de 1990 fue la del predominio generalizado de los gobiernos neoliberales, algunos por un largo plazo, como el PRI en México; Carlos Ménem, en Argentina; Fernando Henrique Cardoso, en Brasil; Alberto Fujimori, en Perú; Pinochet y la Concertación (PS-DC), en Chile. En otros países el neoliberalismo se entrecortó por la acción de los movimientos populares que expulsaron del poder a varios presidentes, como en Bolivia y Ecuador, o que fracasaron como en Venezuela (con AD y COPEI).

Paralelamente foram se dando crises nas principais economias da região: México 1994, Brasil 1999, Argentina 2001-2002. Até que começaram a surgir governos eleitos pelo voto de rejeição do neoliberalismo, começando com a eleição de Hugo Chavez em 1998, seguida pelas de Lula em 2002, de Tabaré Vazquez em 2003, pela de Nestor Kirchmer em 2003, de Evo Morales em 2005, de Rafael Correa em 2006, de Mauricio Funes em 2009.Paralelamente estaban ocurriendo crisis en las principales economías de la región –México 1994, Brasil 1999, Argentina 2001-2002– hasta que comenzaron a surgir los gobiernos electos por el voto de rechazo a la situación creada por el neoliberalismo, empezando con la elección de Hugo Chávez en 1998, seguido por Lula en 2002, Tabaré Vázquez en 2003, Néstor Kirchner en 2003, Evo Morales en 2005, Rafael Correa en 2006, y Mauricio Funes en 2009.

Se produjo un cambio claro hacia la izquierda en la votación en los diferentes países que fueron celebrando sus elecciones, lo que revelaba cómo el continente había sufrido las consecuencias de los gobiernos neoliberales. Nunca antes en la región, o en otras partes del mundo, ha habido tantos gobiernos progresistas al mismo tiempo.

Lo que unifica a estos gobiernos, además de la votación con la que se derrotó a los gobiernos neoliberales de Carlos Ménem, Carlos Andrés Pérez, de la FHC, Lacalle, Sánchez de Losada, Lucio Gutiérrez, son dos rasgos comunes: la opción por los procesos de integración regional en lugar de libre comercio y la prioridad de las políticas sociales.

Son dos los puntos de mayor debilidad de los gobiernos neoliberales, cuya lógica de apertura económica favorecía las políticas de libre comercio y los llamados Tratados de Libre Comercio con los Estados Unidos, al mismo tiempo que concedían la prioridad a la estabilidad fiscal y monetaria sobre las políticas sociales.

Las políticas sociales son las que conceden legitimidad a los gobiernos emergentes, los cuales han tenido que enfrentar como norma la fuerte oposición de los monopolios privados de los medios, pero que, sin embargo, hasta ahora han sido reelegidos por el voto de los sectores populares, los más pobres de nuestras sociedades.

Estos gobiernos tienen diferencias entre sí aunque se asemejen y unifiquen por la prioridad que dan a los procesos de integración regional y a las políticas sociales. En ese marco común se diferencian porque Venezuela, Bolivia y Ecuador avanzan más claramente hacia la construcción de modelos alternativos al neoliberalismo.

Ya en la estrategia que los llevó al gobierno, combinaron los levantamientos populares con la salida electoral, pero después se propusieron refundar el Estado, apuntando hacia una nueva estrategia de la izquierda latinoamericana: ni el camino tradicional de reformas, ni la lucha armada, sino la combinación de ambos en una nueva síntesis.

En el otro campo están los países que favorecen a los tratados de libre comercio, como México, Chile, Perú, Colombia, Costa Rica. El primero en tomar ese camino, “el padre”, fue México, al firmar un TLC con Estados Unidos y Canadá, con claro privilegio para los Estados Unidos. Ahora el país latinoamericano tiene más del 90 % de su comercio exterior con el poderoso vecino.

La crisis económica actual permite medir el significado de las dos formas distintas de integración en el mercado internacional. México, por ejemplo, país vitrina por haber sido el primero –y, originalmente, iba a ser el camino que los EE.UU. señalaban a todos los países del continente–  tuvo la peor regresión económica de todas las economías del continente, con una caída del PIB cercana al 10 % en el primer semestre de este año. Paga así un precio muy alto por haber sido “privilegiado” en el comercio con EE.UU., el epicentro de la crisis mundial, que sufre una recesión profunda y prolongada, con todas sus consecuencias negativas para México.

Mientras, un país como Brasil, cuya economía es más o menos similar a la de México, podría salir más o menos rápidamente de la crisis por haber diversificado su comercio internacional, a tal punto que el principal socio comercial del país ya no es EE.UU. sino China. Al mismo tiempo, Brasil ha intensificado el comercio intrarregional, más resueltamente con la Argentina y Venezuela, mejorado con todos los países participantes en los procesos de integración regional, pero principalmente Brasil amplió considerablemente el mercado para el consumo popular. Este fue el principal responsable por la superación rápida de la crisis. Por primera vez durante el transcurso de una crisis, las políticas de redistribución del ingreso y extensión de los derechos sociales se mantienen, incluso en el momento mismo de la recesión.

Después de una fase de expansión relativamente rápida de los gobiernos progresistas del continente, la derecha ha recuperado su capacidad de iniciativa y busca reconquistar gobiernos para poner en marcha una restauración conservadora. Desde el intento de golpe en Venezuela en 2002, pasando por la ofensiva contra los gobiernos de Brasil, Bolivia y Argentina, la derecha trata de utilizar su poder económico y mediático al servicio de la reconstrucción de su poder político, derrotado por los gobiernos progresistas.

Podemos prever que la crisis hegemónica durará por un buen tiempo en el continente. Se trata de la lucha entre el viejo mundo que insiste en subsistir con sus programas neoliberales y el nuevo mundo de gobiernos post neoliberales que enfrenta dificultades parar sobrevivir.

Las próximas elecciones –en particular las de Brasil, Bolivia, Uruguay y Argentina– definirán si lo que hay es solo un paréntesis en la larga serie de gobiernos conservadores, o si se han consolidado y profundizado los procesos de construcción de alternativas post neoliberales, en los cuales América Latina es un escenario privilegiado.

Traducido para Cubadebate por Renato Recio
Tomado de Carta Maior

P. Krugman: la educación es principalmente responsabilidad del Estado…

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El estadounidense inculto

PAUL KRUGMAN 11/10/2009

Krugman_visita_Barcelona Si hubiese que explicar el éxito económico de Estados Unidos con una palabra, esa palabra sería educación. En el siglo XIX, EE UU iba por delante en educación básica universal. Luego, a medida que otros países seguían el ejemplo, la revolución de la educación secundaria de principios del siglo XX nos llevó a otro nivel completamente nuevo. Y en los años posteriores a la II Guerra Mundial, EE UU afianzó su posición destacada en la educación superior.

Pero eso era entonces. El desarrollo de la educación estadounidense significó, primordialmente, el desarrollo de la educación pública; y durante los últimos 30 años, nuestra escena política ha estado dominada por la opinión de que todo gasto gubernamental es un despilfarro de los dólares de los contribuyentes. La educación, como uno de los principales componentes del gasto público, se ha resentido inevitablemente.

Hasta ahora, las consecuencias del descuido educativo han sido graduales: una lenta erosión de la posición relativa de EE UU. Pero las cosas están a punto de ponerse mucho peor, ahora que la crisis económica (sus consecuencias agravadas por culpa de ese comportamiento que es pan para hoy y hambre para mañana y que pasa por responsabilidad fiscal en Washington) va a asestar un duro golpe a la educación en todos los sentidos.

Respecto a esa erosión: últimamente ha habido un aluvión de informes sobre las amenazas a las que se enfrenta la posición predominante de las universidades de élite estadounidenses. De lo que no se ha informado en la misma medida, al menos por lo que yo he visto, es de nuestro relativo declive según baremos más corrientes. Estados Unidos, que solía estar a la vanguardia de la educación de los jóvenes, poco a poco ha ido quedando rezagado respecto a otros países avanzados.

Sospecho que la mayoría de la gente todavía tiene en la cabeza esa imagen de EE UU como la gran tierra de la educación universitaria, única en la medida en que la enseñanza superior se ofrece a la población en general. Antes esa imagen se correspondía con la realidad. Pero hoy día, los jóvenes estadounidenses tienen unas probabilidades considerablemente menores de licenciarse en la Universidad que los jóvenes de muchos otros países. De hecho, tenemos una tasa de licenciados universitarios que está ligeramente por debajo de la media de todas las economías desarrolladas.

Incluso sin las consecuencias de la crisis actual, habría motivos más que suficientes para esperar que bajásemos todavía más en esa clasificación, aunque sólo sea por lo difícil que les resulta a quienes disponen de recursos económicos limitados el seguir estudiando. En EE UU, con su débil colchón de seguridad social y su escasez de becas, es mucho más probable que los estudiantes trabajen a tiempo parcial mientras asisten a clase que sus homólogos, por ejemplo, franceses. No es de extrañar, teniendo en cuenta las presiones económicas, que los jóvenes estadounidenses también tengan menos probabilidades de permanecer en la facultad, y más probabilidades de convertirse en trabajadores a tiempo completo en vez de estudiar.

Pero la crisis ha añadido una pega adicional a nuestro chirriante sistema educativo. Según la Oficina de Estadística Laboral, la economía de EE UU perdió 273.000 puestos de trabajo el mes pasado. De esos puestos perdidos, 29.000 pertenecían al sector de la educación estatal y local, lo que hace que las pérdidas totales de los últimos cinco meses en esa categoría asciendan a 143.000 puestos de trabajo. Puede que eso no parezca mucho, pero la educación es uno de esos sectores que deberían, y normalmente así es, seguir creciendo incluso durante una recesión. Puede que los mercados tengan problemas, pero ése no es motivo para que dejemos de formar a nuestros hijos. Sin embargo, eso es justamente lo que estamos haciendo.

Lo que está pasando no tiene ningún misterio: la educación es, principalmente, responsabilidad del Estado y de los Gobiernos locales, que se encuentran en una situación fiscal muy mala. Una ayuda federal adecuada podría haber supuesto una gran diferencia. Pero aunque se ha proporcionado algo de ayuda, sólo ha cubierto una pequeña parte del déficit. Eso se debe en parte a que, allá por febrero, los senadores centristas insistieron en eliminar gran parte de esa ayuda de la Ley de Reinversión y Recuperación de EE UU, también conocida como paquete de estímulo económico.

Como consecuencia de ello, la educación va a convertirse en picadillo. Y los profesores despedidos sólo son una parte de la historia. Todavía más importante es la forma en que estamos cerrando oportunidades. Por ejemplo, The Chronicle of Higher Education informaba hace poco de la grave situación de los estudiantes de los colegios universitarios de California. Durante generaciones, los estudiantes con talento procedentes de familias con pocos recursos han usado estos colegios como trampolín para las universidades públicas estatales. Pero ante la crisis presupuestaria del Estado, esas universidades se han visto obligadas a cerrar las puertas a los posibles estudiantes que iban a pasar por ellas este año. Una consecuencia, casi con seguridad, será el perjuicio de por vida para las perspectivas de muchos estudiantes (y un enorme e injustificado desperdicio de capacidades humanas).

Así que, ¿qué debemos hacer? Antes que nada, el Congreso tiene que redimirse de los pecados de febrero y aprobar otra gran ronda de ayuda para los Gobiernos estatales. No tenemos que llamarlo estímulo, pero sería una forma muy eficaz de crear o salvar miles de empleos. Y sería, al mismo tiempo, una inversión en nuestro futuro. Más allá de eso, tenemos que despertarnos y darnos cuenta de que una de las claves del éxito histórico de nuestro país es ahora un activo que se deprecia con el tiempo. La educación hizo grande a EE UU; descuidar la educación puede cambiar el proceso.

Paul Krugman es profesor de Economía en la Universidad de Princeton y premio Nobel de Economía 2008. © 2009 New York Times Service. Traducción de News Clips.

¿Barack Obama merece el Nobel de la Paz…?

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No sería el Nobel

OBAMAAA01

Por Santiago O’Donnell

Uuuuuuu… Ahhhhhhhh… Hmmmmmmmmmmmm… ¿¿Ehhhh??… ¡No! !Epa! Wow!

Sorpresa, perplejidad, asombro, bronca, indignación, boca en boca, repercusión, rebote internacional, ruido, palabras.

Así funciona el Premio Nobel de la Paz. Siempre fue un instrumento de política exterior tanto o más que un reconocimiento. A veces pone el foco en un conflicto que a su juicio no recibe la atención que merece y premian a una activista como la birmana Aug Suu Kyi o el argentino Adolfo Pérez Esquivel, que luchan contra un régimen opresivo a través de la resistencia pacífica. A veces premia a una organización que hace las cosas bien como Amnesty o Unicef.

Y a veces premia a los grandes líderes del mundo. Premiar a estos tipos es casi una necesidad. Si no los premian no tienen prensa. Nadie habla del premio y nadie se entera de los birmanos y los argentinos.

Entonces si quiere poner el foco en la agenda ecológica le da el premio a Al Gore, ex vicepresidente de un país que durante su mandato intervino –bah, mandó soldados a matar gente, cualquiera sea la razón– en Somalia y los balcanes.

A veces el comité apuesta a premiar el fin de una negociación diplomática para poner su capital simbólico al servicio de la consolidación y legitimación del acuerdo alcanzado, como sucedió con los sucesivos premios Nobel por los distintos tratados de Medio Oriente, tanto los que se mantienen como los que eventualmente fracasaron, o el compartido entre Mandela y De Klerk por el fin del apartheid, o el que recibió Arias cuando terminó la guerra en Centroamérica.

A veces apuesta a poner el foco en negociaciones en marcha, como cuando premió a la agencia atómica de Naciones Unidas y a su experto estrella Mohamed Al Baradei por mediar en el conflicto nuclear iraní, aunque Al Baradei ya no media y el conflicto sigue igual o peor.

Y a veces apuesta a incidir en un conflicto en marcha, como cuando le dio el premio al obispo Desmond Tutu en pleno apartheid o cuando se lo dio a Pérez Esquivel durante la dictadura argentina. En estos casos no se eligió a la figura más conocida o representativa de la resistencia no violenta, o sea, no se lo dieron a la figura más gravitante en la eventual caída del régimen opresor, como podrían ser el Mandela encarcelado o las Madres de Plaza de Mayo. Eligieron privilegiar a un líder más pacífico, y por lo tanto más pasivo, y se lo dan, entre otras cosas, porque ha renunciado a ejercer una resistencia activa.

Entonces cuando premian en el tercer mundo premian la resistencia pacífica pasiva, aunque esa forma no logre conmover a los opresores. La junta birmana que lleva décadas en el poder, aunque el país cambie de nombre cada dos por tres. En cambio cuando premian a los líderes de las potencias, premian a lo que obtienen los resultados deseados, aunque sea a punta de fusil.

Otro criterio que respeta el comité noruego es el de alternancia entre norte y sur, izquierda y derecha. Tienen que mezclar para no perder audiencia y, por lo tanto, gravitación. Entonces mezclan tibetanos con sudafricanos, birmanos con guatemaltecos, coreanos del sur con irlandeses del norte y vuelta a empezar. Si quisieran ayudar a voltear a Mugabe elegirían a un activista en Zimbabwe que nunca se trenzó con nadie, si quisieran darles un mazazo a los golpistas de Honduras el premio iría a algún zelayista que nunca tiró una piedra.

A veces reparten el premio entre opresores y oprimidos, vencedores y vencidos. Mandela se hizo famoso por combatir el apartheid al frente de una organización política, el Congreso Nacional Africano, que incluyó la lucha armada entre sus metodologías políticas. De Klerk se dio a conocer como representante del régimen vencido, no porque la guerrilla tomó el poder, sino por el peso de una multimillonaria campaña de desinversión y un implacable bloqueo comercial que vaciaron sus arcas, y un boicot diplomático, político, cultural y deportivo que le anuló sus vías de legitimación. A Mandela se lo dieron por no castigar a sus verdugos. A De Klerk por entregarle la banda presidencial a un negro.

A los miembros del comité no parecen gustarles las causas silenciosas. Por eso si un tema no tiene suficiente prensa, como el tema de las bombas-racimo, por ejemplo, o la búsqueda incansable de los bebés expropiados en la dictadura argentina, entonces el premio no llega, por más méritos que hagan los referentes en el tema. En cambio si Paul McCartney y su mujer lisiada se embanderan con las minas antipersonales, el premio no tarda en llegar. Por eso un tipo como Bono siempre es un buen candidato.

Entonces premian a los Obama, a los Kissinger, a los Gorbachov, a los Begin y a los Gore, si no, no serían los Nobel. Serían otra cosa y estaríamos escribiendo de las elecciones en Uruguay.

Claro que hasta ahora los premios a los grandes líderes siempre se los dieron a veteranos de trayectoria, con algunas batallas encima, con pasado, con archivo, como se dice: Yitzak Rabin, Jimmy Carter, Roosevelt, Arafat.

Esta vez le tocaba a uno de esos tipos. ¿A quién se lo iban a dar? ¿A Sarkozy? ¿A Hu Jintao? ¿A Putin? ¿A Fidel Castro? ¿A Berlusconi? Cualquiera de ellos hubiera generado un escándalo tan grande como el que se armó con el premio a Obama. Entonces eligen al que más les gusta y qué importa si todavía no peina canas.

Si llegó a la presidencia de Estados Unidos, primer negro para más datos, algo habrá hecho, perdón por la expresión. Una sola decisión que haya tomado este líder mundial, qué sé yo, el desmantelamiento del escudo antimisiles en Europa o el nombramiento de Sonia Sotomayor, seguramente tuvo más impacto que toda una vida de resistencia en Rangoon.

Entonces “no hizo nada” es relativo. Por lo pronto llegó a la Casa Blanca con una nieta de esclavos y no poca gente cree que sólo por eso lo van a matar.

Claro que no le dieron el premio por derribar barreras raciales. Los miembros del comité, en sintonía con los líderes de las potencias europeas, decidieron que este año hay otras prioridades en la agenda.

Europa quiere arreglar con Irán, salirse de Afganistán, terminarla en Irak, calmar a Rusia y arreglar lo de Guantánamo. Entonces le dan el premio para que haga eso, diciendo que ya lo empezó a hacer.

Es cierto que algo empezó a hacer Obama al respecto: sacó soldados de Irak, sacó presos de Guantánamo, arregló un desarme nuclear con Rusia. Y su postura dialoguista debería representar un avance para la paz mundial con respecto a su antecesor, George W. Bush. Pero en Medio Oriente armó un par de reuniones sin conseguir nada y en Afganistán apenas empezó a dudar.

El tipo está en guerra y le dan el premio de la paz. Se lo dan en nombre de Nobel, un fabricante de armas, y se lo da un organismo semioficial de un país fabricante de armas. Y a los activistas del tercer mundo no le perdonan ni tirar una piedra.

Los anteriores ganadores del premio entienden el mecanismo y por eso, salvo alguna excepción, salieron en coro a felicitar a Obama y decir que el reconocimiento fue merecido, contra la opinión del otro 99,99 por ciento del mundo. Y por supuesto que aprovecharon la ocasión para discursear en favor de sus causas políticas, haciendo eje en las políticas de Obama, que por supuesto influyen sobre cada una de esas causas.

El Nobel de la Paz funciona así. Como instrumento de política exterior de una poderosa institución del norte europeo, más allá de los méritos de los ganadores y las contradicciones del comité. Por eso Obama se pone nervioso y dice que no lo merece, pero confirma que lo va a recibir igual y se banca el abucheo. No se la hicieron fácil pero no se va a quedar afuera. No sería Obama, no sería el Nobel.

sodonnell@pagina12.com.ar

 

EL PRESIDENTE DEL ENTE QUE OTORGA EL NOBEL DIJO QUE OBAMA FUE EL QUE MAS HIZO POR LA PAZ EN EL 2009

El jefe del comité Nobel no se arrepiente

El debate sigue. Tras un primer día en que diversos líderes mundiales e incluso estadounidenses chocaron por sus posiciones encontradas respecto de la decisión, la propia prensa norteamericana se sumó ayer a la disputa.

Un día después de partir las aguas a nivel mundial por otorgarle el Premio Nobel de la Paz 2009 al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, el Comité noruego alzó ayer su voz desde Oslo en defensa de su decisión. Temprano por la mañana, Thorbjorn Jagland, presidente del Comité del Premio, afrontó las críticas. “La única pregunta que debemos hacernos es quién ha hecho más por la paz en el mundo en el último año”, explicó el noruego. “¿Y quién ha hecho más que Obama?”, se preguntó. “Muy rara vez una persona logra llamar la atención mundial del modo en que lo hizo Obama sobre temas tan importantes para la paz mundial, dándole de ese modo una esperanza de una vida mejor a millones de personas. Eso cuenta”, zanjó Jagland.

La explicación, sin embargo, pareció no ser suficiente al otro lado del Atlántico. Tras un primer día en que diversos líderes mundiales e incluso estadounidenses chocaron por sus posiciones encontradas respecto de la decisión, la propia prensa norteamericana se sumó ayer a la disputa.

The Washington Post fue contundente en su rechazo. El diario aludió a la sorpresa general de que el Nobel de la Paz fuese atribuido a un presidente que no terminó su primer año de mandato y que, según la editorial, no obtuvo ningún resultado mayor en el plano internacional. “La amplitud de las reacciones, que van de una satisfacción exuberante en algunos lugares al desprecio y el rechazo en otros, pone en evidencia las divisiones políticas que engendran su programa y su forma de gobernar, sin hablar de la politización de este premio”, estimó Dan Balz, editorialista de la publicación.

Para The New York Times, mientras tanto, el premio no hizo más que remarcar la brecha que separa los objetivos del presidente de sus logros reales. “Se trata de un reconocimiento moderado que subraya el abismo entre las ambiciosas promesas verbales y su realización”, consideró la publicación neoyorquina. Por último, el conservador The Wall Street Journal no ocultó su rechazo. “La reacción es de perplejidad. Es una de las mayores sorpresas que el comité del Nobel haya provocado jamás”, afirmó el diario.

Pero si la prensa de su país no festejó el premio, no sucedió lo mismo alrededor del mundo. Tras un primer día de reacciones divididas, ayer las felicitaciones abundaron. China, Rusia y Cuba, tres países no precisamente alineados con Washington, dieron la bienvenida al premio otorgado a Obama. Las cancillerías de Beijing y de Moscú emitieron comunicados idénticos. “Queremos felicitar al presidente Barack Obama por el premio recibido, por sus esfuerzos extraordinarios para reforzar la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos”, precisaron los textos.

Desde La Habana, Fidel Castro evaluó la decisión con optimismo. “Muchos opinarán que Obama no se ha ganado todavía el derecho a recibir tal distinción. Deseamos ver en la decisión, más que un premio al presidente de Estados Unidos, una crítica a la política genocida que han seguido no pocos presidentes de ese país, los cuales condujeron el mundo a la encrucijada donde hoy se encuentra”, aseguró Castro.

Ajeno al debate, el propio Obama optó por no hablar del asunto al día siguiente de enterarse de la noticia. En su lugar, el mandatario optó ayer por concentrarse en dos temas de política doméstica: los derechos de los gays y la reforma de salud. Sobre el primer punto, Obama anunció que convertirá en ley un proyecto que amplía la definición de “crimen motivado por odio” a los ataques motivados por cuestiones de género e identidad sexual. Y, sobre su reforma de salud, alabó a los pocos republicanos que se declararon favorables a la medida: Arnold Schwarzenegger, gobernador de California, y Michael Bloomberg, alcalde de Nueva York.

Sobre el premio, lo único que trascendió desde Washington bajo la forma de un comunicado de la Casa Blanca es que Obama viajará a Oslo a recibir la distinción el próximo diez de diciembre. El premio, de 1,4 millón de dólares, informó el texto, será donado a obras de caridad.

Página/12

Written by Eduardo Aquevedo

11 octubre, 2009 at 14:25