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I. Wallerstein: Elecciones europeas: ¿se sostiene el centro?…

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Elecciones europeas: ¿se sostiene el centro?
Immanuel Wallerstein
en La Jornada, México
En los sistemas parlamentarios occidentales, las elecciones siempre tienen que ver con el centro. La situación estándar es aquélla en que hay dos partidos dominantes –uno situado un poco hacia la derecha del centro y otro un poco hacia la izquierda del centro. Hay diferencias entre las políticas que estos partidos emprenden cuando están en el cargo, pero hay enormes similitudes. La elección nunca refleja una división política profunda. Más bien se trata de recentrar el centro –que debe considerarse el punto de apalancamiento en el subibaja entre partidos.

Es más rara la situación donde se repudia el centro, y por tanto hay un repudio de los dos partidos principales que giran en torno al centro. Un resultado así arroja la política nacional a trastornos importantes, y en también tiene un impacto considerable fuera del país.

Las recientes elecciones en Francia y Grecia ilustran bien estas dos situaciones. En Francia, los socialistas derrotaron a la conservadora Unión por un Movimiento Popular (UMP) y de hecho han recentrado el centro. En la situación caótica mayor del sistema-mundo, y particularmente en aquélla de la Unión Europea, recentrar el centro en Francia tendrá un gran impacto. Pero no esperemos que las políticas reales de François Hollande sean radicalmente diferentes de las de Nicolas Sarkozy.

En Grecia ocurrió justo lo contrario. El centro fue repudiado de un modo dramático. Ambos partidos principales –el conservador Nueva Democracia y el Movimiento Socialista Panhelénico (Pasok)– perdieron más de la mitad de los votos que tenían normalmente. El total combinado de ambos pasó de ser dos tercios de la votación, a un tercio. Pasok incluso quedó reducido a un tercer lugar, desplazado por una coalición de partidos más a la izquierda, la Coalición de la Izquierda Radical (Syriza), que fue considerada, en general, la gran ganadora de los comicios.

El punto básico de las elecciones fue el programa de austeridad impuesto a Grecia por las fuerzas exteriores –sobre todo y sin inmutarse, por Alemania. Todos los partidos excepto los dos partidos importantes tradicionales llamaron a repudiar las medidas de austeridad. El dirigente de Syriza, Alexis Tsirpas, aseguró que los resultados de la elección hacían nulo e inválido el compromiso con el plan de austeridad.

¿Qué ocurrirá en los próximos meses? Después de que los tres partidos con la mayoría de los votos en Grecia –Nueva Democracia, Syriza y Pasok– no pudieron formar un gobierno, todo se mueve hacia unas nuevas elecciones. Syriza podría incluso ser el primero, en la siguiente vuelta. Dado que el gobierno griego no recibirá más asistencia, deberá recurrir a préstamos de cajón. El ministro de relaciones exteriores alemán ya amenazó con expulsarlos de la eurozona. Sin embargo, no hay modo legal de hacer esto. Y dado que el público griego parece pensar que salirse de la zona no va a resolver nada y probablemente empeore las cosas, la situación llegará a un punto muerto. Los griegos sufrirán enormemente. Pero también sufrirán muchos bancos europeos y también la población alemana, aunque hasta ahora no esté consciente de ello.

En tanto, habrá nuevas elecciones en Francia para la legislatura. Los observadores predicen una victoria socialista, con un contingente significativo del equivalente francés de Syriza, el Frente de Izquierda. La única posición clara de Hollande es que el crecimiento de Europa debe tener prioridad por sobre la austeridad –un desafío directo a la actual posición alemana. Así que el centro se recentrará más hacia la izquierda.

Los alemanes están ahora bajo una presión enorme. Hay un descontento interno que conduce a pérdidas electorales para el partido de la canciller Merkel, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), y su asociada, la coalición neoliberal, el Partido Democrático Liberal (FDP). Los otros partidos social-demócratas de Europa se han animado por la victoria de Hollande para moverse algo hacia la izquierda. Los dos partidos conservadores en la coalición gubernamental italiana han sufrido pérdidas severas en las elecciones municipales de mayo. Hay también, cosa extraña e importante, presión de Estados Unidos hacia Alemania, para que se mueva en la dirección en que Hollande empuja.

Los alemanes podrían resistirse a todo esto, hasta el 31 de mayo, día del referendo irlandés. El gobierno irlandés fue el único miembro de la zona del euro que accedió al tratado de austeridad en que insistió Merkel, con el respaldo de Sarkozy, tras la realización de un referendo. Las encuestas han estado mostrando que la definición de los resultados sería difícil, pero el gobierno irlandés se había sentido confiado en que podía ganar un voto aprobatorio. La victoria de Hollande puede ahora hacer cambiar de opinión a los votantes suficientes como para que el voto irlandés sea negativo, en cuyo caso el tratado de autoridad se invalidaría. Esto socavaría la posición alemana mucho más que el repudio griego del centro.

Entonces, ¿qué pasará? La clave es lo que ocurre en la vida política alemana. Angela Merkel, como cualquier buena líder política, intenta ver en que dirección sopla el viento. Su lenguaje por tanto ya comienza a evolucionar. En secreto tal vez acepta bien la presión externa para hacer lo que, desde el estrecho punto de vista alemán, es lo sensato y así apuntalar la compra de poder (para los bienes alemanes, entre otras cosas) en el resto de la Unión Europea.

Si Alemania se mueve en esa dirección, el euro y la zona del euro sobrevivirán, y seguirán siendo un actor importante (aunque contenido) en el escenario geopolítico. A escala mundial, el recentramiento de la totalidad de Europa, sin embargo, no se volverá un status quo pero acelerará realineamientos geopolíticos inevitables. No obstante, el recentramiento alemán ayudará a Europa a resistir mejor el siguiente tsunami que significa el colapso de fondos soberanos y del dólar como divisa de reserva.

El mundo entero nada en aguas picadas. Alemania puede pronto unirse a la lista de Estados que comienzan a entender cómo navegar en medio del caos. Los gobiernos inflexibles son su propio peor enemigo.

Traducción: Ramón Vera Herrera, LA JORNADA, MX

© Immanuel Wallerstein

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Written by Eduardo Aquevedo

20 mayo, 2012 at 14:04

Gabriel Salazar: Perspectivas históricas del movimiento social-ciudadano chileno…

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Gabriel Salazar*, in The Clinic

06 Agosto, 2011

La historia socio-política de Chile muestra que los movimientos ciudadanos, cuando han procurado ejercer la soberanía y el poder constituyente que les son inherentes, han sido reprimidos por ambas clases políticas (la militar y la civil), bajo acusación de “anarquismo” y “desquiciamiento del orden público”. Así ocurrió con el movimiento ciudadano que derribó la dictadura de O’Higgins en 1822 y redactó la Constitución Popular de 1828, pues fue aplastado por el golpe de Estado fraguado por Portales (civil) y Prieto (militar) en 1829. Lo mismo, el movimiento encabezado por los trabajadores (FOCH), los estudiantes (FECH) y los profesores (AGPCH), que en 1925 convocó a una Asamblea Popular Constituyente, fue traicionado en sucesión por los “caudillos” Alessandri Palma (civil) e Ibáñez del Campo (militar), que impusieron una Constitución Liberal que fue la antítesis de la propuesta por la ciudadanía.

En el primer caso, la ciudadanía se organizó en base a “pueblos” (comunidades urbanas locales) y “asambleas provinciales”. En el segundo, bajo forma de una Asamblea popular deliberante, constituida por los actores sociales con sedes a todo lo largo del territorio. En el primer caso, el objetivo fue derribar la dictadura de O’Higgins y dar al país una Constitución “Popular-Representativa”. En el segundo, derribar el decadente Estado liberal ‘portaliano’ y construir un Estado Nacional-Desarrollista.

El Estado Neoliberal que, terrorismo militar mediante, fue erigido entre 1973 y 1980, es ilegítimo por nacimiento, ineficiente por haber agudizado la desigualdad social, y no-representativo por no contar con la confiabilidad y credibilidad ciudadanas. Hay razones de sobra, pues, para que la ciudadanía se prepare para ejercer su poder constituyente. Ha acumulado suficiente memoria del alejamiento estatal (desde 1973), de la omnipresencia del Mercado (desde 1980) y pruebas contundentes de la crisis terminal que corroe el régimen que la domina (desde 1997).

La nueva movilización ciudadana muestra autonomía (no está manipulada por el Estado, ni por partido político, ni por caudillos), convergencia espontánea de actores sociales de presencia nacional (estudiantes, pobladores y profesores, sobre todo, con apoyo parcial de sindicatos, empleados y otros sectores). Está animada por una cultura social autogestionaria con 35 años de desarrollo… Pero está a medio-camino. Necesita ampliar su articulación de actores y definir un itinerario de empoderamiento continuo. El movimiento estudiantil es el que trae el mayor bagaje de temas ‘soberanos’ (la autogestión juvenil viene ‘asesorada’ por las nuevas ciencias históricas y sociales, que han elaborado una gran “caja de herramientas” sobre la realidad chilena, que no existía en 1970) junto a una decidida voluntad de cambio. Lo mismo cabe decir del nuevo movimiento de pobladores. Los otros actores, en cambio, tienden a regirse aún por prácticas de cuño ‘representativo’, razón por la que deberían revisar y actualizar sus métodos de acción para asumir las prácticas de ‘soberanía’ que están proponiendo los ciudadanos. Es el caso notorio de la CUT, que está controlada por una cúpula asimilada al régimen político (en crisis) dependiente de la Constitución (espuria) de 1980.

La crisis está. El proceso de empoderamiento ciudadano, también. Hay pues razón y fuerza para “avanzar sin transar”. El problema es definir cuál es la lógica de los pasos siguientes. Aparentemente, hay dos rutas: a) la de deliberación popular continua, que implica desarrollo del ‘poder constituyente’, de plazo socio-cultural y b) la ruta tradicional de negociación, acuerdos parciales, frentes políticos y avance por etapas, con plazos de calendario. La primera es, sin duda, la ruta estratégica, de proceso continuo y soberanía creciente. La segunda, un atajo lateral, táctico, con acción discontinua (plebiscitos intermitentes). No son vías antagónicas, sin duda; pero es una, sobre todo, la que cultiva en serio el poder popular.

Y hay, también, riesgos: a) la represión (¿no es tiempo ya que la ciudadanía controle también el sistema educativo de las Fuerzas Armadas y de Orden?); b) la oligarquización o caudillización del movimiento, y c) la negociación desmovilizadora, con efecto colateral re-legitimante de las clases políticas que se quiere cambiar.

Sólo cabe deliberar, concordar, imponer y no transar.

La Reina, julio 24 de 2011.

* Gabriel Salazar, Historiador y Sociólogo, Premio Nacional de Historia, 2006, Chile

Chile: por qué Piñera está fracasando…?

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17 de Junio de 2011

El complejo escenario de la derecha post Termas de Cauquenes

Por qué Piñera no da el ancho en la conducción política

El diagnóstico está claro hace rato: el gobierno y especialmente el Presidente tienen un importante déficit político. Pero después del revival de los Coroneles en el Consejo de la UDI el sábado pasado, el asunto pasó a castaño oscuro. Aquí un descarnado análisis de la falta de timing del Mandatario, de su gran preocupación por la gestión y los números y de su escasa sensibilidad para generar confianzas. Pero sobre todo -como resienten en la derecha-, de la incapacidad de anteponer el proyecto colectivo al éxito individual.

por Yael Schnitzer, El Mostrador

“Otros mandatarios hubieran recibido al partido en La Moneda, porque son ellos los que van al Presidente no a la inversa. Al ir al cónclave de la UDI se sobreexpuso innecesariamente y eso debilita la figura de la autoridad presidencial”, asegura Claudio Fuentes, analista político de la Universidad Diego Portales. Varios analistas concuerdan en que la decisión de Piñera de asistir al cónclave de la UDI, el fin de semana pasado, fue un error. El escenario le era adverso, porque la crisis política del oficialismo seguía en el aire.

El hecho de que Pablo Longueira se tomara la UDI y surgiera como líder indiscutible de ella –tras su discurso en el cónclave – cuestiona el mando de Piñera. “Hay símbolos de la autoridad presidencial que no puedes romper y uno de ellos es la relación con los partidos. Es el Presidente quien tiene que decidir con quién habla y el protocolo apunta a los presidentes de los partidos. En eso ha fallado el gobierno”, asegura Fuentes.

La torpeza política del Presidente tiene que ver con su personalidad y con que no le da importancia a la tradición republicana, es decir, no sigue los protocolos establecidos para moverse en el mundo político. Esto quedó expuesto en el caso de Punta de Choros, donde muchos chilenos decían “no a la termoeléctrica” y él con una llamada logró lo que la gente quería. El problema es que no supo anticipar el rechazo transversal a su iniciativa, porque “rompe con la institucionalidad y no toma en cuenta los canales existentes para tomar estas decisiones”, asegura Fuentes.

La carencia de timing político del Presidente también quedó expuesta tras el almuerzo que sostuvo en La Moneda con los principales líderes de la Concertación. “Está en el hecho de tener un doble discurso, donde por un lado pide unidad nacional y por el otro mantiene una guerrilla constante con la oposición”, explica Fuentes. El analista califica este hecho como una “estrategia política muy negativa” y  agrega que “invitarlos a almorzar y salir de la reunión criticándolos, le resta credibilidad y autoridad al Presidente, que son precisamente sus flancos más débiles”.

El amateur de la política

“Piñera es un winner, imbatible en los números, pero en historia y política es un amateur. Es como el nuevo rico de la política”, asegura un destacado analista político. Es que el estilo “Piñera” está dejando más que un sello en La Moneda y prácticamente se ha convertido en el talón de Aquiles, del primer gobierno de derecha después de 20 años.

El Presidente se mueve solo en sus decisiones y “no va a aceptar la lógica de cogobierno, a diferencia de la Concertación”, asegura por otro lado Guzmán. Es un factor clave para entender los desencuentros entre Piñera y la UDI, porque él aspiraba a conquistar la Presidencia de la República, mientras que la UDI a conquistar el poder. Esa asimetría en la valoración de lo político, es la clave para medir las distancias conceptuales entre la UDI y La Moneda.

Los problemas de la Alianza y del propio gobierno  han quedado expuestos en la incapacidad de anticiparse a las crisis políticas, tal como ocurrió con el caso de la ex Intendenta Van Rysselberghe, las protestas ciudadanas por el gas en Magallanes y las manifestaciones de rechazo a HidroAysén. Por otro lado, han existido problemas en el área legislativa al no informar o integrar al debate a la UDI antes de presentar los proyectos y finalmente, en la coordinación entre los ministros frente a temas clave como el post natal.

“Piñera gestiona… pero le falta hacer política. Anticiparse a las crisis, socializar los proyectos dentro de la Alianza antes de lanzarlos y coordinar a los ministros. Esas son las debilidades políticas de este gobierno”, asegura Eugenio Guzmán, analista político de la Universidad del Desarrollo. En Piñera prima el empresario por sobre el político y pese a que “hay un esfuerzo por vender el sello empresarial, es un modelo de administración que falló y tiene que ver con que no invitó a la fiesta a quienes pagan la cuenta (UDI)”, asegura un analista.

The Piñera way

“Piñera lidera el clan de una familia a la que no pertenece”, asegura otro destacado analista político. Es que el origen ideológico del Presidente no está en la derecha, él proviene de una familia vinculada a la DC, votó por el No y “es más bien liberal”. Este analista asegura que “buena parte del problema de relación con su sector está ahí, por ser un transplantado, un extranjero que miran con recelo”.

En el actual gobierno hay un problema de relaciones humanas, que tiene que ver con un ADN de derecha que no se refleja en el Presidente y que su sector resiente. Pero ese no es el único aspecto de Piñera que complica la gestión. Su esencia empresarial-bursátil ha determinado la arquitectura del gobierno. “Él decidió contratar gerentes más que políticos y de algún modo los parlamentarios se sintieron desplazados. La UDI, y en menor escala RN, tiene el síndrome de ser invitado: Piñera es el anfitrión y es difícil para ellos exigir un menú distinto o cambiar las reglas del protocolo”, como asegura Guzmán.

Es que Piñera siente que no le debe nada a nadie. Es un self made man, no sólo en su carrera empresarial sino que también en la política. “El modelo de gobierno está marcado por el personalismo y por establecer relaciones bilaterales con sólo algunos articuladores. Es una lógica gerencial, del estilo del sector privado… pero que no funciona en el sector público”, explica Marco Moreno, analista político de la Universidad Central. Quien agrega que “al Presidente no le gusta compartir las decisiones. Él siente que le hizo un favor a la Alianza al llegar al poder y cree que le deben el respaldo por eso”.

Esto se refleja en las designaciones ministeriales, donde nombra inicialmente a un “gabinete a su estilo y forma de ser, gerentes que sólo le responden a él”, como asegura un analista. Incluso, cuando finalmente hace el gran gesto de incorporar a dos elementos políticos –Allamand y Matthei – lo hace en carteras complicadas y deja fuera a Longueira, su rival histórico. Para este analista, Piñera se seguirá resistiendo a nombrar a su enemigo, “porque sería una renuncia a su modelo de gobierno y a su propia personalidad. No quiere gente que le haga sombra”.

La obsesión del Presidente

“Piñera nunca ha trabajado para nadie, no tiene una ideología profunda y no trabaja para la derecha. Él no gobierna para instalar a su sector en el poder, a él le interesa estar en los libros de historia como el primer Presidente de derecha después de 20 años”, explica un analista. El Presidente se mueve solo en sus decisiones y “no va a aceptar la lógica de cogobierno, a diferencia de la Concertación”, asegura por otro lado Guzmán.

Es un factor clave para entender los desencuentros entre Piñera y la UDI, porque él aspiraba a conquistar la Presidencia de la República, mientras que la UDI a conquistar el poder. Esa asimetría en la valoración de lo político, es la clave para medir las distancias conceptuales entre la UDI y La Moneda.

No sólo es un jugador solitario, sino que es un competidor en todo momento y necesita medirse constantemente con el resto. Eso está en el ADN de Piñera y es legado de su formación familiar, donde siempre lo motivaron a ser el mejor, el número uno. Hoy lleva este aspecto al extremo y algunos lo califican hasta de “enfermizo”. Un analista dice que “sólo esto explica su obsesión con Bachelet y la Concertación, con los que se compara  continuamente para poder medir sus logros”.

El Presidente siempre busca más y “se obsesiona con las cosas que no puede alcanzar”, asegura un analista. Primero se esforzó por ser un gran empresario, cuando se consolidó se empeñó en el poder político y a pesar de que no le fue fácil, logró llegar a La Moneda. “Es una persona que nunca está satisfecha y ahora busca lo que le ha sido esquivo: el respeto, el cariño y la empatía. Se ha obsesionado en parecerse a Bachelet y eso está lejos de su potencial”, explica este analista.

El factor “Piñera” en la crisis política que vive el oficialismo es clave. No sólo ha determinado la forma en que se relaciona el gobierno con la Alianza, sino que también la de los propios ministros entre sí. El Presidente genera anticuerpos dentro de la UDI y en la Concertación cae mal y más aún, por las continuas comparaciones entre su gobierno y los 20 años del otro. Piñera es “como el escorpión cuya personalidad no cambia. La derecha está resignada, pero tarde o temprano va a explotar. Hoy es el AVC, pero mañana será otra cosa”.

Bolivia: “Este es el momento de la puja y el debate al interior del bloque”. Entrevista a A. Linera

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ENTREVISTA CON EL VICEPRESIDENTE DE BOLIVIA, ALVARO GARCIA LINERA

“Después de la consolidación de la revolución plurinacional, el gobierno de Evo Morales enfrenta demandas redistributivas de sectores aliados. En esta etapa hay que resistir la tentación populista y afianzar los logros”, dice García Linera.

 Por Santiago O’Donnell

–Después de cinco años de fuerte crecimiento político y económico, daría la impresión de que la revolución boliviana se ha amesetado. ¿Es así?

–“Amesetamiento”, me gusta la palabra. Podemos decir que hace un año y medio el proceso revolucionario ha entrado en un cambio de fase. En términos generales, nuestro proceso ha tenido cinco etapas en la última década. Está el momento en que se gesta esta coalición, la unificación de sectores subalternos, anteriormente divididos, separados, y se va construyendo una voluntad de poder. Año 1998, 1999, 2011, 2002. Se van articulando localmente estructuras de movilización, van surgiendo liderazgos plebeyos, se van creando tareas y objetivos compartidos. Luego viene la segunda fase, que es cuando esta voluntad se objetiviza territorialmente. Se objetiviza como proyecto-propuesta, se objetiviza como liderazgo. Se ha denominado a esta etapa como “empate catastrófico”. Fuerzas que se organizan, colisionan, portadoras de horizontes distintos, de necesidades y propuestas distintas. Cada cual tiene adhesión social. Entonces, “empate catastrófico”. Eso va desde el 2003 hasta por lo menos el 2008. Luego viene el momento en que esta fuerza nueva se convierte en gobierno con la victoria electoral. Pero la tensión de poderes sigue. La Media Luna, con su proyecto de país, conservador, ése sería el tercer momento. El cuarto momento es la fase heroica. ¿Quién va a tener el poder? ¿El viejo bloque se reconstruye con tomas de edificios, con golpe de Estado como se intentó, con el asesinato del presidente Evo como se intentó, trayendo mercenarios para dividir Bolivia como se intentó, o el nuevo bloque en el poder que se consolida? Es el momento que hemos denominado robespierreiano…

–Pero, a diferencia de Robespierre, ustedes tuvieron la valentía de abstenerse de reprimir, de frenar la movilización social ante provocaciones muy serias como la toma de aeropuertos y edificios públicos o la masacre de Pando.

–Fuimos robespierreianos a nuestro modo. No hubo violencia pero hubo despliegue de capacidad de fuerzas. Los contrincantes se miraron, se midieron y dijeron “hasta acá llegamos” y se fueron para atrás, pero midiendo fuerzas. Allá el discurso callaba y lo que contaba era la fuerza. Desplegable, potencial. Ahí se dirime, digamos, la consolidación del nuevo bloque de poder, que luego da lugar a la nueva Constitución, y la reelección del presidente Evo en el 2009, con el 64 por ciento de los votos.

Luego viene el momento de la institucionalización y de la consolidación de lo logrado hasta acá. Ahora estamos en esta quinta etapa, que tiene otra connotación. No es el surgimiento, no es la confrontación, no es el momento de fuerza, se ha consolidado un bloque de poder. Hay un proyecto de país en marcha que se caracteriza por su plurinacionalidad, por la igualdad de culturas, de pueblos, de idiomas. De la descolonización del país que llevará mucho tiempo. De la desconcentración del poder. Un proceso de búsqueda de industrialización del país, preservando el sector campesino. Esa es la etapa en que nos encontramos ahora.

–¿Y por qué es la etapa menos comprendida?

–Es que, desaparecida la gran confrontación de bloques, lo que emerge ahora son las contradicciones en el seno del bloque. Es algo inevitable, necesario y predecible. Necesario para la continuación del proceso. Mao lo llamaba las contradicciones en el seno del pueblo. Este es el momento maoísta o leninista del proceso. Este es un momento en que, consolidado el bloque, vienen los debates, por lo tanto hay tensiones, de cómo fortalecer y profundizar el proceso de cambio. Ahí surgen distintas miradas. Ya no es el momento de gran ascenso. Como toda oleada, es el momento de la acción colectiva. Entonces yo veo que la mayor tensión es entre sectores que buscan un uso corporativo del excedente económico, contra los que buscan un uso general del excedente. Lo vimos antes del conflicto con la COB (la Central Obrera Boliviana), el año pasado, con los indígenas de las tierras bajas y las tierras altas. Los de tierras bajas son pocos, un tres por ciento de la población. Los de tierras altas suman el sesenta por ciento de la población. Todas las tierras fiscales, todas, que les hemos quitado a los hacendados y terratenientes, están en tierras bajas. Los de tierras altas dicen “yo también soy indígena, yo también soy boliviano, yo también tengo derecho a que el Estado me dé tierras, si necesito. Esa es una disputa. Desde una mirada general, la tierra del Estado debe ser para todos. Primera tensión, que llevó a un debate creativo en el sector indígena y se restableció la unidad, pero hubo un debate entre uso general y uso corporativo.

Luego se vino lo de la COB. La tensión se dio entre la clase media estatal de la COB, sector de salud, sector de educación, con el sector obrero y campesino de la COB, que planteaba que los recursos que hemos juntado en estos cinco años se vuelquen a la base industriosa del país. Los compañeros de educación y salud decían no, lo que nosotros queremos es que se mejoren los salarios hoy.

–Usted lo plantea como un debate interno de la COB, pero en los diarios se lee como una disputa entre la COB y el gobierno.

–Es que son tres los momentos. Uno, al interior de la COB, los fabriles son de la COB, los mineros, los petroleros son de la COB, los campesinos son de la COB. Y ahí hubo un debate. Ahí se dio una alianza entre un sector interno de la COB, salud y educación, y otro sector de la COB, el sector campesino e indígena, con el gobierno. ¿Cómo usamos el dinero que hemos ahorrado, que hemos acumulado estos cinco años? ¿Aumentos salariales del cien, doscientos por ciento, o industrializamos el gas, el litio, sectores del campo para que la gente vuelva a trabajar allí? Ese fue el debate que se dio. Los sectores de salud y educación de la COB se lanzaron a una huelga general indefinida, que sólo fue acatada por esos sectores, quince días una parte de ellos no trabajaron y al final este bloque gobierno-campesinos-indígenas-movimientos sociales mantuvieron la posición de que el excedente era para uso productivo y ahí nos quedamos. Lo importante es que se puso en debate qué se hace con el dinero, porque no es dinero del gobierno sino de todos. El debate salió del Parlamento y llegó a toda la sociedad, y la mayoría de la gente respaldó la idea de uso productivo, pero claro, con huelgas, movilizaciones, dinamitas, pero el gobierno no cedió.

–Ahí no, pero sí cedió con el impuestazo.

–Tuvimos que retroceder.

–¿El impuestazo fue idea suya?

–Fue una decisión del gobierno. La idea era la misma. Dejar de subvencionar a los contrabandistas que se llevan nuestro diésel para afuera, y hacer que le llegue a la gente. Pero claro, el aumento de combustible tiene un efecto general en la economía, en el precio de los alimentos. A esto se sumó algo que no se ha hablado mucho. Que justo en ese mes, diciembre, enero, hubo un alza en el precio de los alimentos a nivel mundial y un desabastecimiento de azúcar a nivel interno. Entonces volvemos a bajar el precio de la gasolina, retrocedemos, pero el azúcar sigue subiendo y escaseando, sube el maíz, sube el trigo, suben las verduras. Ahora se ha estabilizado, en marzo bajó un poco, pero nos tocó en pleno pico y no calculamos bien el efecto que tuvo en la gente. Eso fue lo que pasó. Con el presidente fuimos a las asambleas, estuvimos en el campo y los barrios. Las confederaciones campesinas decían “nos afecta pero es necesario”, pero en la ciudad nos dijeron “nos afecta y es necesario, pero no lo hagan”. Supimos entender y fuimos un paso atrás.

–En esta etapa pereciera que los problemas políticos están encaminados y que el desafío es el crecimiento. Da la impresión de que con lo que tienen no alcanza para las grandes expectativas que han generado. ¿Cuál es plan para generar más riqueza?

–Es que en el fondo la política es economía concentrada. Hay un momento de la política. Alianzas, discursos, sentido común de la historia. Ya, pero luego tiene que traducirse en hechos, en beneficios. El debate de Lenin por la NEP (Nueva Economía Política, 1921) es que había que darle de comer a la gente. Sí, se podía hablar del Ejército Rojo y la revolución mundial, está bien, espíritu de la época, socialista y comunista. ¿Pero luego? ¿Qué van a comer? Salvando la diferencia de escalas, es el debate en Bolivia. Se ha creado un sentido común de la historia. Indígenas en el poder. Igualdad de pueblo, desconcentrar el poder. Ahora que ha triunfado eso frente a la lógica neoliberal del mercado y las privatizaciones, eso se tiene que reflejar en el bienestar de la gente. La demanda de la gente es legítima y debe ser resuelta por el debate de los propios sectores interesados. En el año ’82 hubo un gobierno de izquierda (Siles Suazo). Pero en vez de enfrentar los temas, de exponerlos, ¿qué hizo? Te movilizas COB, pides el veinte por ciento, aquí tienes el veinte por ciento. Se movilizan los compañeros, piden el ciento por ciento, aquí tienes el ciento por ciento. En un año, la inflación se disparó del tres, cuatro por ciento, llegó al 17 mil por ciento. Es una opción muy fácil. Ante una demanda, no lo debates con el pueblo, lo resuelves, no te haces conflicto por hoy. Tapas un agujero, mañana tienes un boquete.

–Eso se llama populismo.

–Nosotros no hemos sido así. Debatamos. Esta plata no es del presidente, es de Bolivia. Los compañeros maestros quieren que se aumente el salario, pero aquí los compañeros del campo quieren que se haga la represa y los compañeros petroleros quieren que se haga la petroindustria. Debatamos. Esto es mejor porque dentro de tres o cuatro años nos va a permitir grandes aumentos de salarios. No, yo quiero el aumento ahora. Es en el debate democrático como se soluciona.

–Usted me habla de repartir la plusvalía y está claro que reparten bien. Pero yo preguntaba cómo hacen para agrandar la torta.

–No hemos distribuido todo. Una parte hemos distribuido. nosotros somos el país de América latina que más distribución del PBI hacemos directo a las personas, 2,5 por ciento del Producto Bruto le llega directamente a la gente como transferencia. Luego siguen Brasil con 1,7, y Ecuador con el 0,7. Pero otra parte de nuestros recursos, de nuestras reservas, en vez de distribuirla bajo presión, la hemos sometido al debate general. Nos aguantamos los salarios para industrializar. De aquí a tres años la industria del litio nos dará mil millones y la industria petroquímica, mil quinientos millones. Y recién cuando eso salga, se podrá mejorar el salario. Y es lo que hemos hecho ahora. Hemos apostado a no hacer la distribución populista hoy, para que esto tenga sustento. Nos hemos aguantado las críticas y la parálisis de la educación, que nos digan que éste es un gobierno malvado, para mantener la línea. Vamos a semiindustrializar nuestro país en cinco años: hidrocarburos, litio, minería, energía eléctrica y algo de agricultura.

–¿Con qué dinero?

–Tenemos cuatro fuentes. La primera es la de las nacionalizaciones, que nos ha permitido en cinco años multiplicar por cinco la inversión pública. Invertíamos, en 2005, 600 millones de dólares, hoy invertimos 3200 millones. Para la Argentina no es nada, pero para Bolivia sí. La segunda fuente son nuestras reservas internacionales. Somos el único país del continente que tiene reservas internacionales equivalentes al cincuenta por ciento de su Producto Bruto. En los últimos meses el presidente Evo ha decidido una línea de crédito para empresas públicas del Banco Central para litio y para hidrocarburos y plantas que industrializan el gas. Luego, el presidente Evo ha decidido impulsar una ley para usar dos mil millones de dólares de las reservas para tema hidroeléctrico, de minería y de agricultura. La tercera fuente son los créditos de organismos internacionales. El año pasado hemos pasado a ser un país de ingresos medios, y eso nos permite mejorar los créditos de organismos como el CAF, el BID y el Banco Mundial. Esos créditos están dirigidos a proyectos de infraestructura. Y estamos trabajando de manera acelerada con inversión extranjera, fundamentalmente la China. Queremos trabajar con China el tema hierro, minería y un gran ferrocarril que atraviese Bolivia.

–Por el esquema que me señala, Bolivia seguirá teniendo una economía extractiva.

–Así es. nuestra base productiva es extractivista desde el siglo XVI, con la llegada del virrey Toledo. En este quinquenio queremos un shock industrioso, no industrialista, sino la combinación entre tecnología y mano de obra. Queremos empezar a elaborar materia prima. Hoy el estaño sale de Bolivia y lo vendemos así. Queremos entrar al segundo nivel de semiindustrialización de nuestras materias primas en este quinquenio. Queremos un shock de crecimiento.

–Pero no llega. ¿Cuánto hace que esperan las inversiones para el litio?

–Hay que esperar más. Usted invierte hoy en petroquímica y el primer resultado se ve en cuatro años. Usted invierte en litio, el primer resultado a pequeña escala lo ve a fin de año, y a gran escala recién en el 2014. Estamos imaginando que estas inversiones que henos hecho estos últimos dos años van a tener su primer efecto importante en crecimiento, en más excedente y en empleo, calculamos que entre el 2013 y 2014.

–Yo me refería a que las inversiones extranjeras están tardando en llegar.

–Sí, evidentemente. Fue una decisión que tomamos de modificar la forma en que nos vinculamos con la inversión extranjera. Tenemos el government take (regalías) más alto del continente. En Bolivia es del 85 al 89 por ciento en los megacampos del gas que sale a Brasil y a la Argentina. Es fuerte, pero fue la decisión que tomamos para garantizar la introducción de excedente. Vamos a apostar por la inversión extranjera, fundamentalmente a los países asiáticos, Corea, China, para estas megaobras que tienen que ver con el ferrocarril, extracción de hierro y electricidad. Pero el mayor esfuerzo está recayendo en el Estado.

–¿Cómo está la relación con Estados Unidos?

–Nosotros, cuando entramos al gobierno, fuimos muy claros con los norteamericanos. Dijimos que queremos tener buenas relaciones con Estados Unidos, admiramos su tecnología, admiramos su industria, necesitamos su mercado. Pero eso no lo vamos a obtener a costa de hipotecar nuestra soberanía. Dijimos: “queremos seguir teniendo buenas relaciones con ustedes, pero no se metan en muestra vida política interna, ni con el gobierno, ni con los opositores. Antes en Bolivia, para ser presidente, vicepresidente o ministro, comandante de la policía, usted tenía que exhibir su carnet de existencia planetaria, es decir la visa de entrada a Estados Unidos. Si no, no existía. Eso se acabó. En el 2006 y 2007 trabajamos así. Yo fui tres veces a Estados Unidos a tocar las puertas de los congresistas: “tenemos productos, necesitamos sus mercados”. Al cuarto año la intromisión fue demasiada. Estados Unidos a través de Usaid y la embajada se involucró en este conflicto con la Media Luna, entonces el presidente tomó la valiente decisión de expulsar al embajador.

–¿Y ahora?

–Hoy estamos negociando un tratado, un convenio marco con Estados Unidos, que refleje que todas las ayudas son bienvenidas, todos los intercambios también, pero sin entrometerse en los asuntos de nuestro país. Los documentos van y vienen, pero falta un último punto. Nosotros queremos que la ayuda se canalice a través del Estado y no de una ONG de la oposición. En el convenio hay un artículo donde, a pedido de ellos, se mantienen viejos compromisos. Estamos trabajando, confiamos en firmar pronto este nuevo convenio que mejore la relación.

sodonnell@pagina12.com.ar

Pagina/12

Encuesta Adimark (Abril 2011): Piñera cae a 41% de apoyo y mantiene rechazo en 49%…

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Rechazo y aceptación a la gestión de Piñera se mantienen estables en abril

Por Agencia EFE – Hace 1 minuto.

Santiago de Chile, 4 may (EFE).- Los niveles de aprobación y desaprobación a la gestión del presidente chileno, Sebastián Piñera, se mantuvieron estables en abril, por tercer mes consecutivo, en un 41 y un 49 %, respectivamente, según una encuesta difundida hoy por la consultora privada Adimark.

En marzo, la evaluación del presidente había registrado cifras similares, con un 42 por ciento de chilenos que se mostraban conformes con su gestión y un 49 por ciento que la desaprobaba.

Además, por cuarto mes consecutivo el nivel de reprobación de Piñera, que permanece en su punto más alto desde su llegada al poder en marzo de 2010, supera al de aprobación en la encuesta mensual de la empresa Adimark.

Por otra parte, el nivel de aceptación del conjunto del Gobierno descendió en abril un punto porcentual respecto a marzo, al pasar del 43 % al 42 %, la misma disminución que registró la desaprobación, que se ubicó en un 49 %.

Estos resultados se dan en un contexto marcado por las renuncias de la exintendenta de la región del Biobío Jacqueline van Rysselberghe y de la extitular de Vivienda Magdalena Matte, así como por el polémico acuerdo de pago a una empresa que involucró a ese Ministerio, destacó el informe.

En una lectura positiva, la encuesta destacó que, “a pesar de los conflictos”, Piñera mantuvo similares niveles de evaluación.

Sin embargo, subrayó también que tanto el presidente como el Gobierno no logran repuntar unos niveles de evaluación “más bien mediocres”, a pesar de que en abril mejoró la valoración de muchas de las áreas de gestión.

En este sentido, las “relaciones internacionales” se mantuvieron como el área mejor evaluada con un 69 % de respaldo, aunque cayó cuatro puntos respecto al mes anterior, seguida de “educación”, que muestra una tendencia al alza y obtuvo un 60 % de aprobación.

También aumentó la valoración de la gestión económica (del 48 al 50%), así como de la lucha contra la delincuencia (del 35 al 40%) y del transporte público (del 23 al 26%).

Por el contrario, el manejo de la “corrupción en organismos del estado”, que mostraba una tendencia a la baja desde enero, se incrementó en tres puntos porcentuales y escaló hasta el 33 % en abril.

Respecto a la evaluación de los ministros, el titular de Energía y Minería, Laurance Golborne, se mantiene como el mejor evaluado del gabinete, con un 85 % de aprobación, seguido por los responsables de Educación, Joaquín Lavín (78 %), y de Cultura, Luciano Cruz-Coke (72 %).

La evaluación de los bloques políticos subió ligeramente. La aprobación de la oficialista Coalición por el Cambio aumentó del 34 al 36%, mientras que la de la opositora Concertación pasó del 24 al 26 %.

La encuesta Adimark incluyó 1.107 entrevistas telefónicas a personas mayores de 18 años de todo el país, realizadas entre el 5 y el 30 de abril pasado, y su margen de error es del tres por ciento.

EFE

4 de Mayo de 2011

Por tercer mes consecutivo se muestra estabilidad

Adimark: Caso Kodama no impacta popularidad de Piñera

En abril, el mandatario mantuvo estable sus niveles de aprobación. Un 41% aprueba su gestión mientras un 49% la desaprueba. Una lectura positiva de este resultado señalaría que a pesar de estos conflictos, el jefe de Estado mantiene su nivel de aprobación y rechazo. Una visión más crítica diría que el mandatario y el gobierno no logran repuntar de una situación de evaluación más bien mediocre, acota el estudio.

Documentos relacionados

La última encuesta Adimark GfK, publicada esta mañana, arrojó que los niveles de aprobación y de rechazo del Presidente Sebastián Piñera -por tercer mes consecutivo- se mostraron estables.

En abril, un 41% aprobó su gestión mientras que un 49% declaró rechazar la gestión del mandatario.

Por su parte, el Gobierno disminuyó un punto porcentual su nivel de aprobación y también de rechazo. Un 42% aprueba la gestión de Gobierno y un 49% la desaprueba.

La encuesta subraya que el mes de abril fue un mes marcado, en una primera parte, por la renuncia de la intendenta del Biobío Jacqueline van Rysselberghe y posteriormente, por las denuncias del caso “Kodama” y la renuncia de la Ministra de Vivienda, Magdalena Matte.

Una lectura positiva, acota el estudio, “señalaría que a pesar de estos conflictos, el presidente Piñera mantiene su nivel de aprobación y rechazo. Una visión más crítica diría que el Presidente y el gobierno no logran repuntar de una situación de evaluación más bien mediocre.

Asimismo, hace hincapié en que “lo sorprendente de este resultado, sin variaciones para el Presidente, es que la evaluación de  casi todas las áreas de gestión de gobierno y de los ministros, mejoran”.

Respecto a la evaluación a las áreas de gestión del Gobierni, la encuesta Adimark revela que en abril se observó  importantes cambios. Las “relaciones internacionales” se mantienen como el área mejor evaluada con 69% de respaldo, pero cae 4 puntos respecto al mes anterior. Le sigue “educación” con 60% de evaluaciones positivas, y con tendencia al alza, tendencia que se viene observando desde febrero (53%). La “economía” logra un alza respecto a marzo (48%) y se ubica en tercer lugar con 50% de aprobación.

“El manejo de la “corrupción en organismos del estadorompe una tendencia a la baja que venía mostrando desde enero pasado alcanzando en marzo un 33% de aprobación. Es posible que  la renuncia de la ministra Matte (vivienda) se relacione con esta alza”, detalla.

Evaluación del Gabinete

En cuento a los índices de aprobación del gabinete, no hay grandes cambios respecto a marzo. El biministro Golborne se mantiene  como el mejor evaluado de gabinete con un 85% de aprobación (estable), seguido por Lavín con 78% (sube 4 puntos) y Cruz-Coke (Cultura) con 72%.

Rodrigo Hinzpeter de interior mejora en un punto su aprobación con un 67%, probablemente relacionado con la positivas noticias de evolución de la cifras de delincuencia. La vocera Von Baer aumenta en 2 puntos porcentuales su aprobación, alcanzando un 65%.

Un alza importante logra el ministro de Transportes, Errázuriz, que de un 37% (marzo) salta al 42% de aprobación, aumento sin duda relacionado a la leve mejoría que experimentó el área del “transporte público”. La fuerte fiscalización realizada durante el mes de abril en el transporte público tanto de regiones como en Santiago, producto de semana santa,  más el anuncio de revisiones de los contratos  de los operadores del Transantiago, explicarían esta importante mejoría.

Metodología

Estudio cuantitativo con aplicación de encuestas telefónicas mediante sistema CATI. La muestra es probabilística con selección aleatoria de hogares y de entrevistados. El error se estima en aproximadamente +/- 3,0 % con un 95% de confianza. El tamaño de la muestra es de 1.107 casos. Los datos fueron ponderados por ciudad, sexo y NSE, según datos del Censo 2002 y según el nivel de penetración telefónica de los hogares por Región.Fue realizado entre el 05 y el 30 de Abril de 2011.

Encuesta Ipsos (Abril 2011): Aprobación al Presidente Piñera cae de 53,6% al 49 %; rechazo sube de 40,7% al 48,9%…

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La evaluación del gobierno, en tanto, registró una baja de siete puntos en su respaldo, respecto al último sondeo de la consultora, realizado en diciembre.

por La Tercera – 13/04/2011

Esta mañana se dio a conocer la encuesta Ipsos, en la que la gestión del Presidente Sebastián Piñera obtiene un 49,8% de aprobación y un 48,9% de rechazo.

De esta forma, el respaldo al Mandatario cae cuatro puntos en relación al sondeo anterior -correspondiente al mes de diciembre-, en el que obtuvo un 53,6% de aprobación.

El sondeo dado a conocer hoy, además, muestra un incremento de seis puntos en el rechazo a Piñera. Esto, debido a que en la encuesta de diciembre el Jefe de Estado recibió un 42,9% de desaprobación.

Por su parte, la gestión del gobierno en su conjunto -aspecto que se mide de forma independiente a la evaluación de la figura presidencial- es apoyada por un 46,9% de la gente, mientras que un 50,5% la desaprueba.

De esta forma, en este ítem se observa una baja de siete puntos en el respaldo al gobierno, en relación al mes de diciembre, cuando un 53,5% apoyó el trabajo realizado hasta ese momento. En tanto, el rechazo a la gestión del gobierno aumentó diez puntos, desde el 40,7% observado en el sondeo anterior.

A pesar de que los niveles de respaldo al Presidente descendieron en comparación al sondeo anterior, la encuesta muestra que Piñera lidera las preferencias ante la opción de elegir al personaje político que más representa a los encuestados. Con un 15,8%, el Jefe de Estado se ubica por sobre la ex presidenta Michelle Bachelet (7,4%). Más atrás se ubican el biministro de Energía y Minería, Laurence Golborne, y el titular de Educación, Joaquín Lavín, ambos con un 6,9% de las menciones.

Por otra parte, el sondeo de Ipsos arroja que un 26,9% de los encuestados se declara partidario del gobierno de Piñera, mientras que un 23,1% dice ser de oposición. En tanto, quienes declararon no estar ni a favor ni en contra del gobierno fueron un 46,1% de los consultados.

En la entrega de diciembre, un 35,6% se declaraba partidario del gobierno, mientras que un 19,1% se manifestaba opositor. Esa vez, un 42,% dijo no estar ni en la oposición ni en el oficialismo.

TEMAS POLÉMICOS

Por otra parte, el sondeo de Ipsos evaluó la posición de las personas respecto a determinados temas de contingencia que han marcado el debate en las últimas semanas. En medio de la discusión respecto a la energía nuclear, tena que ha resurgido luego del terremoto en Japón -que provocó un accidente en la central nuclear de Fukushima-, la encuesta arroja que un 84,1% de los consultados no está de acuerdo con que se construyan centrales nucleares en el país.

Asimismo, mientras un 61,1% de los encuestados se declaró en contra de las centrales hidroeléctricas, un 29,1% se manifestó a favor.

En relación al voto voluntario que se está impulsando -en conjunto con la inscripción automática en los regirstros electorales-, la encuesta muestra que un 48,5% "aumentaría su disposición a votar" si es que se aprobara la medida. Un 33,3% mantendría inalterable su disposición a votar, y un 15,8% dice que reduciría su participación en los procesos electorales.

Asimismo, frente a la posibilidad de que los chilenos en el extranjero cuenten con derecho a voto, el sondeo arroja que un 47,% manifiesta que se debe permitir que voten, sin ningún tipo de condición. En tanto, 28,7% pide ciertos requisitos.

Estos resultados se dan en medio de las diferencias evidenciadas entre el oficialismo y la oposición respecto a esta iniciativa. Mientras los parlamentarios de la Coalición por el Cambio piden ciertas exigencias, como que las personas hayan visitado Chile en los últimos años, la Concertación plantea que no se debe exigir ningún tipo de vínculo con Chile.

La encuesta Ipsos fue aplicada a hombres y mujeres de 18 años, residentes en 24 ciudades de más de 50 mil habitantes, de Arica a Punta Arenas. Se realizó un total de 1.024 entrevistas, y el sondeo posee un margen de error de +-3,1%, con un nivel de confianza de 95%. El trabajo se realizó entre el 11 de marzo y el 3 de abril de este año.

La tercera.cl

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Written by Eduardo Aquevedo

14 abril, 2011 at 11:49

Publicado en CHILE, ENCUESTA, POLITICA, SOCIOLOGIA

Perú: Humala contra el resto en el cierre de campaña…

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EL CANDIDATO PROGRESISTA LIDERA LAS ENCUESTAS Y LOS DEMAS PELEAN POR UN LUGAR EN EL BALLOTTAGE

Con la casi certeza de que habrá segunda vuelta y que Ollanta Humala estará en ella, Alejandro Toledo, Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski se disputan voto a voto el otro lugar en el ballottage en las elecciones del domingo.

 Por Carlos Noriega, Página/12

Desde Lima

Mientras Ollanta Humala respira tranquilo, la angustia se apodera de los tres candidatos de la derecha con opción de pasar a la segunda vuelta. Con la casi certeza de que habrá segunda vuelta y que el candidato de la izquierda, Humala, estará en ella, pero con una gran incertidumbre sobre quién será el otro candidato en disputar el ballottage, se cerró la campaña electoral peruana para elegir un nuevo presidente para los próximos cinco años.

El ex presidente Alejandro Toledo, que hizo un gobierno neoliberal pero ahora se llama de centroizquierda en busca de ganar respaldo; la congresista Keiko Fujimori, que pretende convertirse en la heredera política de su padre, el ex dictador Alberto Fujimori, condenado a 25 años de cárcel por crímenes de lesa humanidad y corrupción; y el ex ministro de Economía Pedro Pablo Kuczynski, hombre estrechamente vinculado con la banca internacional y con los grandes grupos de poder económico y candidato favorito de las clases altas, quemaron sus últimas cartas para intentar ganarse el boleto al ballottage. Toda la atención está puesta en quién será el competidor de Humala en la segunda vuelta, que se llevará a cabo en junio.

El ex presidente Alejandro Toledo se reunió ayer con la prensa extranjera en su local de campaña. Lucía agotado, casi derrotado. Insistió en lo que ha sido su estrategia en este tramo final de la campaña: presentarse como la alternativa para “salvar” la democracia peruana. Señaló que una segunda vuelta entre Humala y Keiko Fujimori, el escenario más probable según las últimas encuestas, sería “un riesgo para la democracia”. “Quiero dejar mi advertencia de que en el Perú la democracia está en riesgo”, dijo el ex presidente. Y, poniéndole un tono dramático a sus palabras, agregó: “Si este escenario se produce (una segunda vuelta entre Humala y Keiko Fujimori) y la democracia está en riesgo, Alejandro Toledo estará en la línea del frente de un ejército que lucha contra la democracia”.

“¿Quiere decir que si la segunda vuelta es entre Humala y Keiko, usted saldrá a las calles a protestar?”, le preguntaron.

“Si eso sucede y la democracia está en riesgo, Alejandro Toledo estará como un soldado para defender la democracia que tanto costó recuperar hace diez años. Si la democracia se contagia del estilo de gobierno de Hugo Chávez, eso va a encontrar a Alejandro Toledo en la línea de defensa de la democracia”, repitió, pero no hizo más precisiones sobre lo que esa afirmación implica si mañana las urnas confirman lo que anuncian las encuestas: una segunda vuelta entre Humala y Keiko Fujimori.

Ollanta Humala también se reunió con la prensa extranjera y ahí respondió lo dicho por Toledo. Lo hizo bajándole el tono a la controversia entre democracia y autoritarismo planteada por el ex presidente.

“¿Qué opina de la afirmación de Toledo de que usted representa una amenaza a la democracia y de que en un escenario de segunda vuelta entre usted y Keiko Fujimori él se pondría al frente de una protesta para defender la democracia?”, le preguntó Página/12 a Humala.

“El señor Toledo tiene el derecho de opinar como quiere, él es un adversario político y está dando una opinión política que obviamente no es imparcial. Yo respeto su opinión. Al fragor de la competencia electoral puede haber exabruptos, agresiones. Nosotros tomamos eso con tolerancia, porque nuestra intención es la unidad del país. Todos estamos fortaleciendo la democracia. No debe haber intolerancia. Nosotros tenemos credenciales democráticas”, señaló.

“Habrá que preguntarles a ellos por qué dicen que no somos democráticos. Yo siempre he respetado la democracia. No veo razón para esa acusación. Hay que tomar eso como parte de la campaña.”

A pesar de que todos los sondeos lo dan en primer lugar y como fijo en la segunda vuelta, Humala se mostró cauto y evitó el triunfalismo. “Nada está dicho hasta el 10 de abril”, señaló. Preguntado sobre la ley de medios de Argentina, que su plan de gobierno menciona como un modelo a tomar en cuenta para una ley de ese tipo en el Perú, el candidato evitó pronunciarse. “No soy un experto en la legislación argentina”, dijo. “Vamos a respetar la libertad de prensa y opinión. Creemos en el rol fiscalizador de la prensa”, aseguró.

El candidato progresista volvió a marcar distancias de Hugo Chávez, una figura no muy popular en Perú, después de años de críticas de funcionarios del gobierno de Alan García. “Tenemos diferencias con el modelo venezolano, no lo vamos a aplicar en el Perú”, dijo Humala.

“¿Está usted más cerca de Lula que de Chávez?”, le preguntó un periodista con picardía. El candidato no mordió el anzuelo. “Aspiro a estar más cerca del pueblo peruano. Vamos a construir nuestro propio camino”, replicó. Pero al hablar de modelos en la región, citó a Brasil como “un modelo exitoso”. Calificó como “una intromisión inaceptable en las elecciones peruanas” las declaraciones del presidente de Chile, Sebastián Piñera, quien declaró hace unos días que un triunfo de Humala afectaría las relaciones entre el Perú y Chile. “No soy antichileno”, afirmó Humala. Aclaró que su propuesta de nacionalizar los recursos naturales no significa estatizar empresas, sino que el Estado recupere capacidad de decisión sobre el uso de esos recursos. Terminó anunciando que su primera medida de llegar a la presidencia sería convocar “un acuerdo nacional” entre las distintas fuerzas políticas, sociales y laborales.

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Written by Eduardo Aquevedo

9 abril, 2011 at 9:11