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GAZA: ‘Pogromo’ palestino y ser mujer bajo el Gran Muro

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Nazanín Armanian*
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¡Matad a todas las madres palestinas para que dejen de parir “pequeñas serpientes”!, propone Ayelet Shaked, la diputada israelí, ignorando que las “soluciones finales” nunca lo han sido y que suelen estallarse en la cara de sus idearios. Antes de los nazis, en la Rusia de 1880 también se incitó el pogrom «linchamiento» de las familias judías y el expolio de sus bienes. Los palestinos, al igual que los judíos, sobrevivieron a esta y a otras rondas de exterminio, a pesar de esta señora o del rabino Dov Lior, quien ha lanzado una fatwa legitimando la masacre de los palestinos. Afortunadamente, éstos, al igual que Buko Haram, Taliban o Bin Laden, no representan la ética de millones de personas a las que afirman representar. Si tales barbaridades las hubiera dicho un líder político o religioso palestino contra los israelíes, ahora estaría en uno de los Guantánamos acusado de la incitación al odio y terrorismo, y su tierra arrasada por la aviación de la OTAN en nombre de la civilización.
El triple desafío de la mujer palestina
1. Como nativas de una tierra enfrentada a una agresión imperialista-colonial, ocupada y sometida a una limpieza étnica sistemática, las palestinas, incluso en los tiempos de paz, sufren el bloqueo más largo de la historia, que prohíbe la entrada de los siguientes artículos al gueto en Gaza:
Lentejas, pasta, especias, galletas, dulces y chocolate entre otros alimentos, causando la desnutrición de 4 de cada 5 niños y la mitad de las mujeres; libros, lápices de colores, papel y ordenadores; balones de fútbol e instrumentos musicales; papel higiénico, ropa, vasos, cubiertos, vajilla, nevera, lavadora, bombillas de luz, agujas, sábanas, mantas, zapatos, colchones; cuerdas de pescar , varillas y criaderos de peces; piezas de repuesto para coches y sillas de ruedas, entre otros objetos.
Mientras:
– Demuelen con bulldozer las viviendas: unas 20.000 desde el año 2000. Aplastaron bajo sus máquinas, en el 2003, a Rachel Corrie de 23 años, activista estadounidense del Movimiento Internacional de Solidaridad (ISM) cuando impedía la destrucción de una casa palestina.
– Cometen “Ecocidia”: han arrancado de cuajo 1,4 millones de árboles frutales, entre 2000 y 2006. Han matado y golpeado a decenas de mujeres y hombres campesinos.
– Les cortan la electricidad y el agua durante horas o días, y a través de decenas de puestos de control, les impiden la libre circulación (ver: http://www.palestinalibre.org), dificultándoles acudir a sus trabajos, centros académicos e incluso a hospitales. Según Amnistía Internacional (AI), a Rula Ashtiya, embarazada que de madrugada iba a un ambulatorio para dar a luz acompañada de su marido, le impidieron el paso, siendo obligada a tirarse al suelo y parir delante de ellos mismos. El bebé murió minutos después y sólo entonces le dejaron ir a pie al hospital en Nablus, con su hijo muerto en los brazos. En el caso de Maysoon Saleh Nayef, a punto de dar a luz, su coche fue parado por estos controles y nada más arrancar fue tiroteado por los soldados. Mataron a su marido y a ella la hirieron en un hombro. En estado de shock, la sacaron del coche, le obligaron a quitarse la ropa ¡para cachearla!, y luego la dejaron desnuda tirada en el suelo, negándole además algo para cubrirse. Después, llamaron a una ambulancia —¿para mostrar que no eran tan inhumanos, quizás?—, y ella dio a luz a Fida, su niña huérfana. Maysoon, para colmo, no podía regresar a la casa conyugal, ya que sus suegros le hacían responsable de la muerte de su hijo (más casos en los informes de AI y el articulo “y los gemelos murieron”
—And The Twins Died— del periodista israelí Gideon Levy).
Un conjunto de situaciones de terror y malas condiciones de vida que hicieron disparar los abortos involuntarios en Cisjordania en un 58% en 2012.
Con tales restricciones sobre el libre movimiento y la escasez de medios en los hospitales sería un disparate hablar de pruebas de prevención de enfermedades como el cáncer. Jahr de Jan Yunis, de 38 años y madre de cuatro hijos, consiguió viajar a Egipto para el tratamiento del cáncer de mama, pero no le dejaron regresar a Gaza, a su casa, mientras entre el 70% y 75% de sus hermanas israelíes se curan en su mismo país.
Fabricar palestinos enfermos, mutilados, incapaces durante las próximas décadas para defender sus derechos sobre su tierra es una estrategia política. Que quitándole el pan, agua, luz, libros, y seguridad a toda una nación, se tenga la indecencia de preguntar “por qué no hay grandes científicos entre los palestinos mientras decenas de judíos son premios Nobel” es indignante.
2. Como ciudadana discriminada por leyes teocráticas de los gobiernos de Gaza y de Cisjordania: ella necesita un tutor varón para realizar muchas gestiones, como si se tratase de una menor o incapacitada mental; la poligamia y el matrimonio infantil son legales. La falta de oportunidades laborales y un seguro social les arrebata el derecho a emanciparse. Ante las exigencias de las feministas, el Gobierno recién formado de la Unidad Nacional ha incluido a tres mujeres en su gabinete, como un intento de cambiar las leyes. Israel, que pretende impedir un Estado palestino a toda costa, canceló los permisos de viaje de los ministros palestinos entre Cisjordania y Gaza días antes del ataque.
3. Como mujer, por estar sometida a las tradiciones y una cultura profundamente patriarcal que le reducen en el “honor” de la familia, negándole su identidad independiente y el derecho a dirigir su vida. El desempleo masivo de los hombres, que ha destruido el tejido tradicional de la familia perturbando los roles, ha propiciado el trabajo de la mujer fuera del hogar, sin que ello haya supuesto su liberación, ya que se han convertido en mano de obra barata de los colonos judíos que han ocupado sus tierras agrícolas, y encima su propia comunidad les acusa de traidoras. Según el movimiento feminista palestino “Assiwar”, unas 40 mujeres murieron en 2013 a mano de sus familiares varones por este maldito honor. Sin apoyo institucional y con un cultura de resignación y aguante, algunas renuncian a ejercer los pocos derechos que tienen a beneficio de los hombres del grupo a cambio de ser protegidas por ellos, y a otras, las subversivas, se las chantajea, recomendándoles posponer sus reivindicaciones feministas para después de ganar la batalla nacional, si no quieren ser acusadas de antipatrióticas.
Y tres desafíos de la mujer israelí
1. “No en mi nombre” ha sido una de las consignas de cientos de mujeres y hombres judíos que han protestado contra los crímenes cometidos por su Gobierno en los territorios ocupados. Aunque desde 1948 el Movimiento de Mujeres Democráticas, fundado por militantes árabes y judías del Partido Comunista de Israel, y otras organizaciones progresistas habían trabajado en circunstancias muy difíciles por la igualdad de la mujer, las minorías étnicas, la separación entre religión y Estado y una paz justa entre ambos pueblos, las feministas judías empiezan a conocer el sufrimiento palestino tras la primera Intifada en 1987, que es cuando además asumen el arriesgado papel de ser la transmisora de esta realidad a la sociedad israelí sometida, según ellas, a un sofisticado lavado de cerebro. El proyecto “Enlace Jerusalén” o “Mujeres de Negro” han sido parte de esta compleja alianza, que a pesar de la asimetría en la relación —unas son ricas y pertenecen a la nación ocupante, y las otras pobres y colonizadas como pueblo—, sigue adelante con sus altibajos.
2. Como ciudadana de un Estado semiteocrático, que no les considera iguales ante la ley. El Gran Rabinato que controla la Ley de Familia las discrimina por su género: ella, por ejemplo, no conseguirá el divorcio si el esposo se niega a dárselo, condenándole así a ser “agunah” (anclada, encadenada) de forma indefinida, e impidiéndole que se case de nuevo o tener hijos “legítimos”. Éstos serán registrados como bastardos y sólo podrán casarse con personas de una lista. Ellas, al contrario de las musulmanas, no pueden incluir sus condiciones en el contrato matrimonial y librarse de estas normas prehistóricas.
Las israelíes van asestando golpes en la estructura patriarcal-religiosa de su sociedad y toman posición: Dorit Beinisch es presidenta de la Corte Suprema, y el 22% de los parlamentarios son mujeres (en Ruanda el porcentaje es de 64%, y en Pakistán, del 20%), y no todas son como Ayelet Shaked.
3. Como mujer “intocable” y despreciada por los poderosos grupos fundamentalistas. La batalla de las “Rosa Parks” israelíes contra la segregación en algunas líneas de autobuses ha dado “medio resultado”: esta ofensa será ilegal, aunque los conductores pueden pedir a las mujeres que ocupen los asientos traseros. ¡Menuda solución para atajar la mentalidad discriminatoria! Las “Patrullas del recato” de los extremistas Haredi, aunque no llegan a actuar como los Taliban, acosan a las mujeres por su vestimenta e incluso por rezar en voz alta.
La mirada sexual a la mujer que recorre los textos sagrados de las religiones abrahámicas fortalece la estructura patriarcal de la sociedad (ver: De dioses y genitales humanos). Así, el 76% de las judías y el 79% de las árabes israelíes temen un asalto sexual. Entre 2003 y 2010 estas agresiones aumentaron de forma espectacular. El ex presidente del país, Moshe Kasave, está en prisión por violación. Según la Organización Internacional sionista (WIZO), el año pasado, unas 200.000 mujeres fueron víctimas de la violencia de género y 600.000 niños fueron testigos de las agresiones. Y eso que tan sólo se denuncia el 20% de los casos. A diferencia de las palestinas, ellas y sus hijos disponen de numerosos centros de atención y casas de acogida.
Un movimiento feminista de izquierda palestino-israelí es clave para la consecución de la paz. Las mujeres tienen derecho a estar en la mesa de negociaciones para conseguir una solución que no sea militar, sino progresista y justa.
*Nazanín Armanian es iraní, residente en Barcelona desde 1983, fecha en la que se exilió de su país. Licenciada en Ciencias Políticas. Imparte clases en los cursos on-line de la Universidad de Barcelona. Columnista del diario on-line Publico.es.

Written by Eduardo Aquevedo

4 agosto, 2014 at 19:23

La pregunta que nadie contesta sobre el 11-S de EEUU…

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10 años del 11-S

TORRES11S

Robert Fisk

Por sus libros los conoceréis. Hablo de los volúmenes, las bibliotecas –no los pasillos llenos de literatura– que los crímenes internacionales de lesa humanidad del 11 de septiembre de 2001 han inspirado. Muchos rebosan de seudopatriotismo y autoelogio, otros están atascados de la irremediable mitología que culpa a la CIA y el Mossad, algunos (por desgracia procedentes del mundo musulmán) se refieren a los asesinos como los muchachos, pero casi todos evitan lo único que cualquier policía busca después de un crimen callejero: el motivo.

¿Por qué es así, me pregunto, luego de 10 años de guerra, cientos de miles de muertes inocentes, mentiras, hipocresía, traición y sádicas torturas de los estadunidenses (nuestros amigos del MI5 sólo escucharon, entendieron, tal vez miraron, pero claro que nada de andar tocando) y los talibanes? ¿Hemos logrado silenciarnos y silenciar al mundo con nuestros miedos? ¿Todavía no somos capaces de decir tres oraciones: los 19 asesinos afirmaban ser musulmanes, vinieron de un lugar llamado Medio Oriente, pasa algo allá?

Los editores estadunidenses rompieron hostilidades en 2001 con enormes volúmenes de fotografías de homenaje a los caídos. Los títulos hablaban por sí mismos: Sobre terreno sagrado, Para que otros puedan vivir, Fuertes de corazón, Lo que vimos, La frontera final, Furia por Dios, La sombra de las espadas… Al ver estos títulos apilados en los puestos de periódicos de todo el país, ¿quién podría dudar que Estados Unidos se lanzaría al combate?

Y mucho antes de la invasión de 2003 a Irak, llegó otro montón de tomos para justificar la guerra después de la guerra. El más prominente fue La tormenta amenazante, del ex agente de la CIA Kenneth Pollack (¿verdad que todos recordamos La tormenta en formación, de Winston Churchill?), el cual, sobra decirlo, comparaba la batalla contra Saddam Hussein con la crisis que enfrentaron Gran Bretaña y Francia en 1938.

Había dos temas en ese trabajo de Pollack –uno de los mayores expertos mundiales sobre Irak, decía el anuncio publicitario a los lectores, uno de los cuales, Fareed Zakaria, lo llamó uno de los libros más importantes que han aparecido en años sobre la política exterior estadunidense–: el primero era un recuento detallado de las armas de destrucción masiva de Saddam, ninguna de las cuales, como todos sabemos, existió en realidad. El otro tema era la oportunidad de romper el vínculo entre la cuestión iraquí y el conflicto árabe-israelí.

Según ese texto, los palestinos, privados del apoyo del poderoso Irak, se verían más debilitados en su lucha contra la ocupación israelí. Pollack se refería a la despiadada campaña terrorista palestina sin ninguna crítica a Tel Aviv. Hablaba de ataques terroristas semanales, seguidos de respuestas israelíes (sic), versión típica israelí de los hechos. La parcialidad estadunidense hacia Israel no era más que una creencia árabe. Bueno, por lo menos el egregio Pollack había logrado dilucidar, aunque fuera de modo tan desaseado, que el conflicto palestino-israelí tuvo algo que ver en el 11-S, aun si Saddam no.

En los años posteriores, por supuesto, nos han inundado de literatura sobre el trauma posterior al 11-S, desde el elocuente La torre elevada, de Lawrence Wright, hasta The scholars for 9/11 Truth (Académicos por la verdad sobre el 11-S), cuyos partidarios nos han dicho que los restos de un avión afuera del Pentágono fueron dejados caer por un Hércules C-130, que los jets que dieron en las Torres Gemelas fueron guiados a control remoto, que el United 93 fue derribado por un misil estadunidense, etc. Dado el sigiloso, sesgado y en ocasiones deshonesto recuento presentado por la Casa Blanca –para no mencionar los engaños iniciales de la comisión oficial sobre el 11-S–, no me sorprende que millones de estadunidenses crean algo de eso, ya no digamos la mayor mentira del gobierno: que Saddam Hussein estuvo detrás de los ataques. Leon Panetta, el recién nombrado autócrata de la CIA, repitió la misma mentira en Bagdad, todavía este año.

También ha habido películas. Vuelo 93 recreaba lo que podría (o no) haber ocurrido a bordo del avión que cayó en un bosque de Filadelfia. Otra contó una historia muy romántica, que por cierto las autoridades de Nueva York extrañamente impidieron casi por completo que se filmara en las calles de la ciudad. Y ahora nos invaden los programas especiales de la televisión, todos los cuales han aceptado la mentira de que el 11-S en verdad cambió al mundo –la repetición de esa peligrosa noción por Bush y Blair permitió a sus esbirros cometer criminales invasiones y torturas–, sin preguntarse por un momento por qué la prensa y la televisión secundaron la idea.

Hasta ahora, ninguno de estos programas ha mencionado la palabra Israel, y el programa de Brian Lapping del jueves por la noche en ITV mencionó una vez Irak, sin explicar hasta qué grado el 11 de septiembre de 2001 dio el pretexto para ese crimen de guerra perpetrado en 2003. ¿Cuántos murieron el 11-S? Casi tres mil. ¿Cuántos en la guerra de Irak? A nadie le importa.

La publicación del informe oficial sobre el 11-S –fue en 2004, pero lean la nueva edición 2011– es digna de estudio, aunque sea sólo por las realidades que sí presenta, aunque sus frases iniciales parezcan más de una novela que de una investigación gubernamental: “Martes… amaneció templado y casi sin nubes en el este de Estados Unidos… Para quienes se dirigían al aeropuerto, las condiciones del tiempo no podían ser mejores para un viaje seguro y placentero. Entre los pasajeros estaba Mohamed Atta…” ¿Serían los redactores, me pregunto, graduados que hacían su servicio social en la revista Time?

Me siento atraído ahora hacia Anthony Summers y Robbyn Swan, cuyo The Eleventh Day (El undécimo día) confronta lo que Occidente se negó a encarar en los años posteriores al 11-S. “Toda la evidencia… indica que Palestina fue el factor que unió a los conspiradores en todos los niveles”, escriben. Uno de los organizadores del ataque creía que haría a Estados Unidos concentrarse en las atrocidades que Washington comete por apoyar a Israel. Palestina, afirman los autores, “fue sin duda el principal agravio político… que impulsó a los jóvenes árabes (que habían vivido) en Hamburgo”. La motivación de los ataques fue esquivada incluso por el informe oficial de los hechos, sostienen. Los comisionados estuvieron en desacuerdo sobre esta cuestión –eufemismo por problema– y sus dos oficiales de mayor rango, Thomas Kean y Lee Hamilton, explicaron más tarde: “Era un terreno delicado… los comisionados que sostenían que Al Qaeda estuvo motivada por una ideología religiosa –y no por la oposición a las políticas estadunidenses– rehusaron hacer referencia al conflicto palestino-israelí… En su opinión, mencionar el apoyo a Israel como causa de fondo de la oposición de Al Qaeda a Estados Unidos indicaría que Washington debería revaluar esa política”. Allí tienen ustedes.

¿Qué ocurrió, entonces? Los comisionados, afirman Summers y Swan, se resolvieron por una redacción vaga que daba la vuelta al asunto. Hay una insinuación en el informe oficial, pero es apenas una nota de pie de página que, desde luego, pocos leyeron. En otras palabras, aún no nos dicen la verdad sobre el crimen que, según quieren que creamos, cambió el mundo para siempre. Vaya, después de ver a Obama ponerse de rodillas ante Netanyahu en mayo pasado, en realidad no me sorprende.

Cuando el primer ministro israelí logra que hasta el Congreso estadunidense se humille ante él, es claro que al pueblo de Estados Unidos no le dirán la respuesta a la pregunta más importante y delicada sobre el 11-S: ¿por qué?

© The Independent/La Jornada

Traducción: Jorge Anaya

Written by Eduardo Aquevedo

8 septiembre, 2011 at 5:14

Movilizaciones en Palestina: la dificil pero necesaria unidad…

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Ola de cambio en el mundo árabe

Decenas de miles de palestinos reclaman unidad a Hamás y Fatah

Los jóvenes rechazan el intento de los partidos de adueñarse de las manifestaciones

ANA CARBAJOSA / ENRIC GONZÁLEZ – Ramala – 16/03/2011

Decenas de miles de palestinos se manifestaron ayer en Cisjordania y Gaza para reclamar el fin de la división entre Hamás y Fatah, los dos partidos ferozmente enfrentados desde la guerra interna de 2007. Las protestas fueron numerosas, pero resultaron paradójicamente dominadas por los propios partidos a los que se reclamaba unidad. Los convocantes, grupos de jóvenes y estudiantes movilizados a través de redes sociales en Internet e inspirados por las revoluciones de Egipto y Túnez, se declararon frustrados por la "manipulación partidista".

En Gaza, las fuerzas de seguridad disolvieron por la fuerza a última hora de la tarde a los miles de manifestantes que habían montado tiendas de campaña para quedarse a dormir en una céntrica plaza, según relataron varios testigos. "Me han partido una pierna. Cientos de policías salieron de todos lados armados con porras y comenzaron a golpear a la gente y a quemar las tiendas de campaña. Pero esto no ha terminado. Mañana [por hoy] volveremos a protestar", explica por teléfono Abu Yazan, uno de los organizadores de la protesta que anoche permanecía escondido para evitar que lo detuvieran.

Al mediodía, decenas de miles de manifestantes habían salido a la calle en la franja de Gaza convocados por varias páginas de Facebook que llamaban a la unidad palestina. Hamás, que hasta ahora había prohibido protestas similares, decidió sumarse a la manifestación ante el éxito que había cosechado la iniciativa en Internet. Los partidarios del movimiento islamista se presentaron en la plaza del Soldado Desconocido en el centro de Gaza, dispuestos a secuestrar la protesta, según relatan algunos de los participantes. Los convocantes les exigieron que guardaran las banderas verdes islamistas, ya que la consigna era portar únicamente símbolos palestinos y no de partidos.

La protesta acabó dividida en dos después de que miles de los jóvenes que se declaran independientes decidieran trasladarse a otro punto de la ciudad, y se produjeron enfrentamientos a pedradas. "Esto es increíble. Estamos aquí miles de hombres y mujeres dispuestos a acampar aquí y a no movernos hasta que no logremos nuestro objetivo: poner fin a la división política palestina", explicó media hora antes de la carga policial Ayman Mghamis, un joven artista de la franja.

En Ramala, la capital administrativa de la Autoridad Palestina, miembros de Fatah ocuparon desde primera hora la céntrica plaza de Al Manara. "Yo no entiendo qué hacen aquí los partidos políticos", se quejaba Abeer Zaghari, una joven universitaria que portaba una pancarta en la que se leía: "No a los partidos. No a la religión. Todos somos palestinos". En Al Manara también estaban 10 jóvenes que no militaban en ningún partido y que llevaban tres días en huelga de hambre para protestar contra una división que hacía estéril todo esfuerzo palestino por luchar contra la ocupación. Uno de ellos, Aref Fogha, de 16 años, con la pierna dañada por un disparo israelí, se declaró frustrado. "La jornada de hoy no me parece un éxito, la manifestación vuelve a ser fraccional, de Fatah aquí y de Hamás en Gaza". "Pienso permanecer en huelga de hambre hasta que tengamos un Gobierno de unidad", añadió.

Hamás reprime con dureza las protestas de los jóvenes palestinos en Gaza

ENRIC GONZÁLEZ – Gaza – 18/03/2011

La aparente pasividad de los palestinos, mientras gran parte del mundo árabe se agitaba, causaba una cierta perplejidad. Ya no hay misterio: la juventud palestina ha empezado a exigir cambios. El primero, la reconciliación entre Fatah y Hamás, los dos grandes partidos enemigos. Las manifestaciones en Gaza topan con la brutalidad de la policía de Hamás, que emplea todos los medios represivos a su alcance.

Las revueltas palestinas contienen algo novedoso: por primera vez, el rechazo a Israel, que ocupa (en Cisjordania) o sitia (en Gaza), pasa a un segundo plano. Lo que ahora hace hervir la sangre de los jóvenes es la opresión interna. Desde la guerra civil de 2007, tras la que Fatah ocupó el poder en Cisjordania y Hamás hizo lo mismo en Gaza, ambos partidos se han dedicado a perseguir al rival. Esa posguerra civil agrava la separación física entre Cisjordania y Gaza, beneficia a Israel y acentúa las tendencias represivas de los dos Gobiernos palestinos.

La Autoridad Palestina sofocó con dureza las protestas iniciales, semanas atrás. Luego decidió cambiar de táctica e intentó cabalgar sobre la ola: el martes pasado, miles de militantes de Fatah agregaron el lema "contra la ocupación" a una manifestación juvenil que se había organizado en Facebook bajo el lema "contra la división". A un nivel institucional, el presidente Mahmud Abbas se declaró dispuesto a viajar a Gaza, que no pisa desde 2007, para "sellar la reconciliación" con Hamás.

En Gaza, donde el Gobierno de Hamás se declara formalmente dispuesto a recibir la visita del presidente Abbas, la tolerancia ante las protestas es nula. El martes por la noche, policías y matones de Hamás desalojaron con gran violencia la plaza Katiba, donde al menos 10.000 personas exigían de forma pacífica la unidad de los palestinos. El miércoles por la mañana la policía y los matones entraron en las Universidades de Al Azhar y Al-Quds y apalearon a los estudiantes que querían volver a la contigua plaza Katiba. Ayer se cerró la Universidad de Al Azhar por orden gubernativa y la violencia policial se desplazó a las cercanías de la sede de la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados, donde se manifestaban centenares de jóvenes. "Son protestas malintencionadas, detrás de ellas está Fatah", declaró Ayman Al Batniji, portavoz de la policía de Gaza.

En efecto, en la Universidad de Al Azhar predomina el laicismo de Fatah. Pero la Universidad de Al-Quds es islamista y dominada por Hamás, y allí también ha prendido la revuelta. También es cierto que fue Fatah quien lanzó la consigna de que en las manifestaciones solo se alzara la bandera palestina y solo se gritara contra la división. El resultado, en cualquier caso, es que Hamás impide que los jóvenes lleven la bandera de su país y reclamen unidad, agudizando el descontento estudiantil.

"Cuando estábamos ocupados por el Ejército israelí hubo Intifada; cuando gobernó Fatah y sufrimos la corrupción y los tiroteos entre bandas, hubo una guerra civil; ahora que nos gobierna Hamás y tenemos integrismo islámico y opresión, algo habrá que hacer también", comenta Ayman, uno de los jovencísimos organizadores de las protestas.

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Written by Eduardo Aquevedo

20 marzo, 2011 at 13:00

Carta abierta de Roger Waters, fundador de Pink Floyd, sobre racismo israeli contra palestinos…

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Roger Waters · · · · ·
13/03/11


En 1980, una canción que escribí, Another Brick in the Wall Part 2, fue prohibida por el gobierno de África del Sur porque era usada por los niños negros sudafricanos para reivindicar su derecho a una educación igual. Ese gobierno del apartheid impuso un bloqueo cultural, por así decir, sobre algunas canciones, incluida la mía.

Veinticinco años más tarde, en 2005, niños palestinos que participaban de un festival en la Cisjordania usaron la canción para protestar contra el muro del apartheid israelí. Ellos y ellas cantaban: “¡No necesitamos la ocupación! ¡No necesitamos el muro racista!”  En ese tiempo, yo no había visto con mis propios ojos aquello sobre lo que ellos estaban cantando.

Un año más tarde, en 2006, fui contratado para actuar en Tel Aviv.

Palestinos del movimiento de boicot académico y cultural a Israel me exhortaron a reconsiderarlo. Yo ya me había manifestado contra el muro, pero no creía que un boicot cultural fuese una vía correcta. Los palestinos defensores del boicot me pidieron que visitase el territorio palestino ocupado para ver el muro con mis ojos antes de tomar una decisión. Yo acepté.

Bajo la protección de las Naciones Unidas visité Jerusalén y Belén. Nada podía haberme preparado para aquello que vi ese día. El muro es un edificio repulsivo. Está custodiado por jóvenes soldados israelíes que me trataron, observador casual de otro mundo, con una agresión llena de desprecio. Si así fue conmigo, un extranjero, imaginen lo que debe ser con los palestinos, con los subproletarios, con los portadores de autorizaciones. Supe entonces que mi conciencia no me permitiría apartarme de ese muro, del destino de los palestinos que conocí, personas cuyas vidas son aplastadas diariamente de mil y una maneras por la ocupación de Israel. En solidaridad, y de alguna forma por impotencia, escribí en el muro, aquel día: “No necesitamos del control de las ideas”.

Considerando en ese momento que mi presencia en un escenario de Tel Aviv iba a legitimar involuntariamente la opresión que yo acababa de presenciar, cancelé mi concierto en un estadio de fútbol en Tel Aviv y lo cambié para Neve-Shalom, una comunidad agrícola dedicada a criar pollitos y también, admirablemente a la cooperación entre personas de creencias diferentes, donde musulmanes, cristianos y judíos viven y trabajan lada a lado en armonía.

Contra todas las expectativas, este acto se transformó en el mayor evento musical de la corta historia de Israel. Para asistir, unos 60 mil fans lucharon contra los embotellamientos del tránsito. Fue extraordinariamente conmovedor para mí y para la banda y, al finalizar el concierto, obligado a exhortar a los jóvenes presentes a exigir a su gobierno para alcanzar la paz con sus vecinos y para que respete los derechos civiles de los palestinos que viven en Israel.

Desgraciadamente, en los años que siguieron, el gobierno israelí no realizó ninguna tentativa de implementar una legislación que garantizara a los árabes israelíes derechos civiles iguales a los que tienen los judíos israelíes, y el muro creció inexorablemente, anexando cada vez más la franja occidental.

Aprendí en ese día de 2006, en Belén, algo de lo que significa vivir bajo la ocupación, encarcelado tras un muro. Significa que un agricultor palestino tiene que ver cómo se arrancan olivares centenarios. Significa que un estudiante palestino no puede ir a la escuela porque el paso de control está cerrado. Significa que una mujer puede dar a luz en un auto, porque el soldado no la dejará pasar hasta el hospital que está a diez minutos de ese lugar.  Significa que un artista palestino no puede viajar al extranjero para exhibir su trabajo o para mostrar un film en un festival internacional.

Para la población de Gaza, encerrada en una prisión

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Written by Eduardo Aquevedo

14 marzo, 2011 at 17:22

Publicado en CULTURA, ISRAEL, PALESTINA

Wikileaks: vienen documentos que denuncian maniobras de Israel…

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Wikileaks difundirá cientos de documentos sensibles sobre las maniobras de Israel

Foto

Según uno de los cables diplomáticos estadunidenses publicados recientemente por Wikileaks, miembros de Fatah –el partido del presidente palestino Mahmud Abbas– habrían pedido a Israel que atacara a su rival, el movimiento islamista Hamas, en 2007.

En la imagen, una mujer protesta en CisjordaniaFoto Ap

Afp y Reuters

 

Periódico La Jornada
Viernes 24 de diciembre de 2010, p. 3

Dubai, 23 de diciembre. El fundador de Wikileaks, Julian Assange, anunció la publicación de cientos de documentos sensibles sobre Israel y negó haber llegado a un acuerdo con este país para no develarlos, informó este jueves la cadena de televisión qatarí Al Jazeera.

Según informó el sitio web de Al Jazeera, Assange afirmó que Wikileaks disponía de documentos sensibles y clasificados sobre la guerra de 2006 entre Israel y Líbano y sobre el asesinato del dirigente de Hamas Mahmud al Mabhub, ocurrido en enero en Dubai y atribuido al Mossad.

Asimismo, el director de Wikileaks negó cualquier acuerdo para no publicar los documentos relativos a Israel, que rondarían los 3 mil 700. No tenemos ningún acuerdo secreto con ningún país, afirmó el australiano, según la traducción al árabe que hizo Al Jazeera.

No tenemos ningún contacto directo o indirecto con los israelíes, insistió, precisando que lo que ha sido publicado hasta ahora sobre Israel no constituye sino 2 por ciento de los documentos sobre ese país en posesión de Wikileaks.

Según uno de los cables diplomáticos estadunidenses publicados recientemente por Wikileaks, miembros de Fatah –el partido del presidente palestino Mahmud Abbas– habrían pedido a Israel que atacara a su rival, el movimiento islamista Hamas, en 2007.

Por lo pronto, el grupo editorial Crown informó que el ex portavoz de Wikileaks está escribiendo un libro que promete desvelar el funcionamiento interno y las tensiones en el seno del grupo que ha saltado a la fama por la filtración de documentos secretos.

Daniel Domscheit-Berg, nacido en Alemania y también conocido como Daniel Schmitt, era la antigua mano derecha del acorralado fundador de la red, Julian Assange. Sin embargo, Schmitt dejó su puesto en septiembre por discrepancias con la gestión de Wikileaks.

Crown dijo que esperaba publicar Inside Wikileaks: My time with Julian Assange at the world’s most dangerous website, (En las entrañas de Wikileaks: Mi tiempo con Julian Assange en el sitio web más peligroso del mundo) el 13 de febrero en Estados Unidos y otros 13 países.

En su libro, (Schmitt) presentará la evolución, las finanzas y las tensiones internas de la organización desveladora de secretos, comenzando por la primera reunión con Assange en diciembre de 2007, dijo Crown, que es una unidad de Random House, de Bertelsmann.

Wikileaks ha molestado al gobierno de Estados Unidos y a otros países tras la difusión de miles de cables diplomáticos clasificados y otras comunicaciones que retratan a Estados Unidos y a otros líderes mundiales de forma negativa.

Assange fue arrestado en Reino Unido a petición del gobierno sueco, que lo quiere interrogar por un caso de agresión sexual. Actualmente está en libertad bajo fianza y vive en una casa a las afueras de Londres.

Written by Eduardo Aquevedo

25 diciembre, 2010 at 17:43

Grandes manifestaciones en Europa contra agresión israelí…

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Miles de personas se manifiestan en Europa contra el asalto israelí a la flotilla

Pura agresión criminal sin ninguna justificación, por N. Chomsky

image Varias marchas recorren París, Londres, Barcelona o Dublín en repulsa por la muerte de los nueve activistas turcos.- Manuel Tapial y Laura Arau encabezan la manifestación en Barcelona

EL PAÍS / AGENCIAS – Barcelona / París – 05/06/2010

Miles de personas se han manifestado este sábado en Barcelona, París, Londres y Dublín para demostrar su solidaridad con los palestinos y denunciar el asalto del Ejército israelí contra la Flotilla de la Libertad, que pretendía trasladar ayuda al territorio palestino y que concluyó con nueve activistas muertos.

Los cooperantes Laura Arau y Manuel Tapial, que iban en uno de los barcos cuando se produjo el asalto, han encabezado la manifestación en Barcelona, que se ha desarrollado pacíficamente durante una hora y media y ha reunido a unas tres mil personas. Se ha iniciado en los jardines de Gràcia y terminado en la plaza Sant Jaume, donde están las sedes de la Generalitat y el Ayuntamiento. Cuando la manifestación ha pasado por delante de la oficina de la Unión Europea en el paseo de Gràcia, algunos manifestantes han lanzado globos con pintura contra fachada del edificio para protestar por la tibieza, a su juicio, de la reacción europea al ataque israelí.

Los activistas españoles han manifestado su intención de llevar Israel ante la Justicia internacional por haber violado la Convención de Ginebra y consideran que el asalto constituyó un acto de piratería que terminó con el asesinato de civiles. Por la mañana, un grupo de diez activistas se ha encadenado ante la delegación del Gobierno español en Cataluña para denunciar la pasividad de este ante las constantes vulneraciones del derecho internacional por parte de Israel.

Los manifestantes de París se han reunido en la plaza de la Bastilla, donde han exhibido banderas palestinas y un cartel donde se leía Unión judía francesa por la paz, con alrededor de cien judíos secundándola. "Creo que el bloqueo a Gaza es contraproducente para Israel", ha agregado uno de los asistentes judíos a la concentración, Michel Bontemps. Asimismo, para unirse a las protestas contra Israel por su actuación contra la flotilla, la cadena de cines francesa Utopia ha anunciado su intención de no proyectar la producción israelí Cinco horas desde París, a pesar de que la película es una historia de amor sin pretensiones políticas aparentes.

"Demostrar solidaridad con los palestinos no significa que seas un terrorista", ha asegurado un manifestante francés, Youssef Ben Derbal, que estaba a bordo del Mavi Marmara cuando fue interceptado por el Ejército israelí el pasado lunes.

Por otro lado, en Londres miles de manifestantes que vestían camisetas con el eslogan Gaza libre, se han concentrado en torno a la residencia oficial del primer ministro británico en Downing Street antes de emprender una marcha hacia la Embajada israelí. Allí pretendían expresar su repulsa por la muerte de los nueve activistas pro palestinos, según informa la agencia de noticias británica PA. Entre los asistentes a esta protesta estaba la activista de la Campaña de Solidaridad con Palestina Sarah Colborne, que también viajaba en el Mavi Marmara.

Las calles del centro de Dublín también han sido recorridas por cientos de manifestantes este sábado en protesta por la captura por parte de Israel del barco irlandés Rachel Corrie, que transportaba a activistas y ayuda humanitaria con destino a Gaza y que ha llegado al puerto israelí de Ashdod tras ser abordado. En este caso, los manifestantes se han dirigido a la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores irlandés, que no se ha pronunciado al respecto del abordaje al Rachel Corrie.

"He venido para expresar mi profundo disgusto por lo que el Gobierno israelí ha hecho, secuestrando a nuestros ciudadanos", ha señalado un profesor universitario que participaba en la marcha. "Los israelíes no tienen derecho a interceptar embarcaciones en medio del mar y no tienen derecho a implementar el bloqueo en el primer lugar, es completamente ilegal", ha agregado.

Valoración de Chomsky del ataque israelí contra la Flotilla de la Libertad

Pura agresión criminal sin ninguna justificación

Noam Chomsky

commonsdreams.org

Traducido para Rebelión por LB

El profesor Noam Chomsky, prestigioso analista de política exterior y autor del best seller Hegemonía o supervivencia y, más recientemente, de Esperanzas y Perspectivas (Haymarket Books), realizó las siguientes declaraciones al diario egipcio Al-Ahram en relación con la justificación dada por Israel a su ataque contra las embarcaciones que transportaban ayuda humanitaria a Gaza y, en un contexto más amplio, sobre el bloqueo económico que los activistas a bordo de la flotilla humanitaria trataban de romper. Chomsky, que es judío, fue detenido recientemente por funcionarios de fronteras israelíes que le prohibieron entrar en Cisjordania para impartir una conferencia programada con antelación, lo que provocó un debate internacional e indignación en Israel en torno a la cuestión de la libertad de expresión.

Secuestrar embarcaciones en aguas internacionales y matar a sus pasajeros es, por descontado, un delito grave. Los editores del diario londinense Guardian están en lo cierto al decir que "Si un grupo armado de piratas somalíes hubiera abordado ayer a seis buques en alta mar, matando al menos a 10 pasajeros e hiriendo a muchos más, una fuerza expedicionaria de la OTAN ya estaría surcando las aguas rumbo a la costa somalí".

Merece la pena recordar que el delito no es nada nuevo.

Durante décadas Israel ha venido secuestrando barcos en aguas internacionales entre Chipre y el Líbano, matando o secuestrando a pasajeros, a veces trasladándolos luego a cárceles israelíes, incluso a prisiones/cámaras de tortura secretas, y manteniéndolos a veces como rehenes durante muchos años.

Israel asume que puede perpetrar esos crímenes con total impunidad porque los EEUU se los tolera y porque Europa respalda normalmente las decisiones de EEUU.

Lo mismo ocurre con respecto al pretexto esgrimido por Israel para justificar su último crimen: que la Flotilla de la Libertad transportaba materiales que podrían utilizarse para fabricar búnkers para cohetes. Dejando de lado lo absurdo del argumento, si Israel estuviera realmente interesado en detener los cohetes de Hamas, sabe exactamente lo que debe hacer: aceptar las ofertas de alto el fuego de Hamas. En junio del 2008 Israel y Hamas llegaron a un acuerdo de alto el fuego. El gobierno israelí reconoce formalmente que hasta que Israel rompió dicho acuerdo el 4 de noviembre invadiendo Gaza y matando a media docena de activistas de Hamas, la organización palestina no disparó ni un solo cohete. [Tras la ruptura,] Hamas ofreció renovar el alto el fuego. El gabinete israelí consideró la oferta y la rechazó, prefiriendo lanzar su asesina y destructiva operación Plomo Fundido el 27 de diciembre. Evidentemente, no hay justificación para el uso de la fuerza "en defensa propia" cuando no se han agotado todos los medios pacíficos. En este caso ni siquiera se intentaron, a pesar de que —o tal vez debido a que— había muchas razones para suponer que tendrían éxito. La operación Plomo Fundido fue, por consiguiente, una pura agresión criminal sin ninguna justificación creíble, y lo mismo puede decirse del empleo de la fuerza realizado por Israel contra la flotilla humanitaria.

El asedio de Gaza en sí mismo no tiene la más mínima justificación creíble. Fue impuesto en enero del 2006 por EEUU e Israel para castigar a los palestinos por haber votado "al candidato equivocado" en unas elecciones libres, y se intensificó gravemente en julio del 2007 cuando Hamas derrotó una intentona patrocinada por Estados Unidos e Israel para derrocar al gobierno elegido mediante una golpe militar destinado a instalar en el poder [en la Franja de Gaza] al hombre fuerte de Fatah, Muhammad Dahlan. El bloqueo es salvaje y cruel, está diseñado para mantener a los animales enjaulados apenas con vida, lo justo para aplacar las protestas internacionales, pero poco más. Es la última fase de los planes israelíes de larga data, respaldados por los EEUU., para separar Gaza de Cisjordania.

Estos son apenas los rasgos generales de unas políticas muy feas de las que también Egipto es cómplice.

Fuente: http://www.commondreams.org/newswire/2010/06/02-8

Written by Eduardo Aquevedo

5 junio, 2010 at 20:12

¿Hasta cuándo la impunidad de Israel?

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Alain Gresh, Le Monde Diplomatique

imagesPICASSO12 El asalto realizado por el ejército israelí en la madrugada del 31 de mayo a la flotilla de buques que transportaba ayuda humanitaria a Gaza habría provocado una veintena de muertos. El ataque se produjo en aguas internacionales y ha suscitado numerosas condenas, incluyendo las de los países europeos y las del gobierno francés. Bernard Kouchner ha declarado que "nada puede justificar el uso de semejante violencia, que condenamos". Varios países, entre ellos Suecia, España, Turquía y Francia, han llamado a consultas al embajador israelí. Grecia ha suspendido unas maniobras aéreas que tenía previsto desarrollar con Israel y ha cancelado una visita del jefe de la Fuerza Aérea Israelí.

Por supuesto, estas condenas son bienvenidas. Sin embargo todavía hay algunas personas que se atreven a buscar justificaciones a la acción israelí. Así, el portavoz de la UMP, el inefable Frédéric Lefebvre ha dicho, según AFP, que su partido "lamenta" los muertos, pero ha denunciado las “provocaciones” de “quienes se llaman amigos de los palestinos”.

La víspera del ataque militar, haciendo gala de una clarividencia que forma parte de sus innumerables cualidades, Bernard-Henri Levy dijo en Tel Aviv: "Nunca he visto un ejército tan democrático y que se plantee tantas cuestiones morales”. (Haaretz.com, 31 de mayo). Es cierto que durante la guerra de Gaza nuestro filósofo, encaramado a lomos de un tanque israelí, entró pavoneándose en territorio gazatí. En respuesta al ataque de hoy, Levy lo ha calificado, según refiere AFP, como "estúpido", porque amenaza con empañar la imagen de Israel. Ni una sola palabra de condena, ni una palabra de condolencia por los muertos…

La única pregunta pertinente ahora es qué precio deberá pagar el gobierno israelí por su crimen. Durante años la ONU ha adoptado decenas de resoluciones ("Resoluciones de la ONU que Israel no ha respetado”, Le Monde diplomatique, febrero de 2009), la Unión Europea ha votado infinidad de textos exhortando a Israel a cumplir el derecho internacional, o simplemente la legislación humanitaria, levantando, por ejemplo, el bloqueo de Gaza. Estos textos no tienen nunca ninguna consecuencia práctica. En lugar de ello, la Unión Europea y los Estados Unidos recompensan a Israel.

Esto quedó demostrado la semana pasada con la admisión de Israel en la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), y con la visita a Francia del Primer Ministro israelí Netanyahu para asistir a la entronización de su país. Como señaló un comunicado de la Asociación Solidaridad Franco-Palestina (AFPS) del 30 de abril ("¿Israel en la OCDE? Un duro golpe contra la paz!"), esta adhesión equivale a aceptar la inclusión de Cisjordania y los Altos del Golán en el "perímetro" de Israel. El hecho de que a los pocos días Israel se haya permitido atacar a la Flotilla de la Paz confirma que ese Estado interpreta esos gestos de cortesía como una carta blanca para sus acciones.

Ese fue el caso en diciembre de 2008. Entonces fue la Unión Europea la que decidió "aumentar" las relaciones bilaterales con Israel, otorgando a ese Estado privilegios de los que hasta entonces sólo disfrutaban unas pocas grandes potencias. Pocos días después los tanques israelíes se lanzaron al asalto de Gaza y cometieron con total impunidad "crímenes de guerra" y "crímenes contra la humanidad".

Richard Falk, enviado especial de la ONU para los Territorios Ocupados, escribió en Le Monde Diplomatique (marzo 2009) un texto titulado "Hay que llevar al banquillo a los responsables de la agresión contra Gaza". Unos meses más tarde, la Comisión de la ONU presidida por el juez sudafricano Richard Goldstone entregó sus conclusiones. Resultaron devastadoras para Israel, aunque tampoco eximían a Hamás. El texto del informe Goldstone confirma que fue efectivamente el ejército israelí el que rompió el alto el fuego, y arrojó luz sobre los crímenes cometidos. Este texto confirmó muchos de los informes ya publicados por Amnistía Internacional y Human Rights Watch.

Estos textos no han dado lugar a ninguna sanción contra el Gobierno israelí. Uno de los argumentos esgrimidos para justificar esta inacción es que los hechos denunciados han sido objeto de investigaciones serias por parte de Israel, extremo que desmintió de forma argumentada el abogado Sharon Weill en Le Monde Diplomatique (septiembre 2009, "Desde Gaza a Madrid: el asesinato selectivo de Salah Shehadeh”).

Además se está desarrollando en Israel una ofensiva sin precedentes contra las organizaciones defensoras de los derechos humanos, tanto internacionales como israelíes, consideradas ahora como una amenaza estratégica para el Estado israelí a la que sólo supera en importancia la amenaza de Irán, Hamas e Hizbulá. Una auténtica campaña de deslegitimación de esas organizaciones se está llevando a cabo a través de grupos apoyados por el Gobierno y la extrema derecha israelíes, tales como NGO Monitor (Monitor de ONG). Paralelamente, se está librando una guerra de propaganda para justificar lo injustificable (véase Dominique Vidal, "Cuanto más grande es la mentira…”, Le Monde Diplomatique, febrero de 2009). En semejante contexto apenas sorprende que los soldados israelíes consideren a los militantes que transportan suministros a Gaza como "terroristas" y los traten como a tales.

¿La impunidad continuará, o algunos gobiernos se atreverán a adoptar medidas para sancionar a Israel, para hacer comprender a su Gobierno (y a su gente) que su política tiene un precio, que la represión tiene un precio y que la ocupación tiene un precio?

Dentro de la Unión Europea París podría sugerir a sus socios suspender el Acuerdo de Asociación en virtud del artículo 2, que establece explícitamente que Israel está obligado a garantizar la protección de los derechos humanos (léase Isabelle Avran, "Los retrasos de la UE con respecto a Israel”, La Valija diplomática, 25 de junio de 2009).

Francia podría adoptar tres medidas desde ahora mismo, sin esperar a llegar a un acuerdo con sus socios europeos:

– En primer lugar –y en estricto cumplimiento de la legalidad y de las decisiones de la Unión Europea–, iniciar una campaña para determinar el origen de los productos israelíes exportados a Francia, y prohibir (no sólo gravar) la importación de productos procedentes de los asentamientos;

– En segundo lugar, declarar que la instalación de colonos en los territorios palestinos ocupados es inaceptable y que tales colonos quedarán sujetos a un régimen de visado si desean viajar a Francia, una medida muy fácil de aplicar a partir de las direcciones de las personas que desean visitar nuestro país;

– Por último, decretar que los ciudadanos franceses que hagan su servicio militar en Israel no están autorizados a servir en los territorios ocupados, y que si colaboran con las acciones de un ejército de ocupación pueden sufrir consecuencias penales.

Bernard Kouchner ha anunciado que no hay ningún ciudadano francés entre los muertos de la flotilla humanitaria. Pero ¿sabe acaso si hay ciudadanos franceses entre los responsables de ese crimen?

Traducido para Rebelión por LB

Fuente: http://blog.mondediplo.net/2010-05-31-Israel-l-impunite-jusqu-a-quand

Written by Eduardo Aquevedo

5 junio, 2010 at 12:10