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N. Chomsky: mi reacción ante la muerte de Osama Bin Laden…

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Noam Chomsky
Guernica
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


Cada vez es más evidente que la operación fue un asesinato planificado, violando de manera múltiple normas elementales del derecho internacional. No  que hicieran ningún intento de aprehender a la víctima desarmada, lo que presumiblemente podrían haber logrado 80 comandos que virtualmente no enfrentaban ninguna oposición, excepto, afirman, la de su esposa, que se lanzó hacia ellos. En sociedades que profesan un cierto respecto por la ley, a los sospechos se les aprehende y se les conduce a un juicio justo. Subrayo “sospechosos”.

En abril de 2002, el jefe del FBI, Robert Mueller, informó a la prensa de que después de la investigación más intensiva de la historia, el FBI solo podía decir que “creía” que la conspiración se tramó en Afganistán, aunque se implementó en los Emiratos Árabes Unidos y Alemania. Lo que solo creían en abril de 2002, obviamente no lo sabían 8 meses antes, cuando Washington desdeñó ofertas tentadoras de los talibanes (no sabemos cómo de serias porque se descartaron instantáneamente) de extraditar a Bin Laden si les presentaban alguna evidencia, la que, como pronto supimos, Washington no poseía. Por lo tanto Obama simplemente mintió cuando dijo en su declaración de la Casa Blanca, que “rápidamente supimos que los ataques del 11-S fueron realizados por al-Qaida”.

Desde entonces no han suministrado nada serio. Han hablado mucho de la “confesión” de Bin Laden, pero suena más bien como si yo confesara que gané el Maratón de Boston. Alardeó de algo que consideraba un gran logro.

También hay mucha discusión sobre la cólera de Washington porque Pakistán no entregó a Bin Laden, aunque seguramente elementos de las fuerzas militares y de seguridad estaban informados de su presencia en Abbottabad. Se habla menos de la cólera paquistaní porque EE.UU. invadió su territorio para realizar un asesinato político. El fervor antiestadounidense ya es muy fuerte en Pakistán, y estos eventos probablemente lo exacerbarán. La decisión de arrojar el cuerpo al mar ya provoca, previsiblemente, cólera y escepticismo en gran parte del mundo musulmán.

Podríamos preguntarnos cómo reaccionaríamos si unos comandos iraquíes aterrizaran en el complejo de George W. Bush, lo asesinaran, y lanzaran su cuerpo al Atlántico. Sin lugar a dudas sus crímenes excedieron en mucho los de Bin Laden, y no es un “sospechoso” sino indiscutiblemente el que “tomó las decisiones”, quien dio las órdenes de cometer el “supremo crimen internacional, que difiere solo de otros crímenes de guerra en que contiene en sí el mal acumulado del conjunto” (citando al Tribunal de Núremberg) por el cual se ahorcó a los criminales nazis: los cientos de miles de muertos, millones de refugiados, destrucción de gran parte del país, el encarnizado conflicto sectario que ahora se ha propagado al resto de la región.

Hay más que decir sobre [el terrorista que hizo volar el avión cubano, Orlando] Bosch, quien acaba de morir pacíficamente en Florida, incluida la referencia a la “doctrina Bush” de que las sociedades que albergan a los terroristas son tan culpables como los propios terroristas y hay que tratarlas de la manera correspondiente. Parece que nadie se dio cuenta de que Bush estaba llamado a la invasión y destrucción de EE.UU. y al asesinato de su criminal presidente.

Lo mismo pasa con el nombre: Operación Gerónimo. La mentalidad imperial está tan arraigada, en toda la sociedad occidental, que parece que nadie percibe que están glorificando a Bin Laden al identificarlo con la valerosa resistencia frente a los invasores genocidas. Es como bautizar nuestras armas asesinas según las víctimas de nuestros crímenes: Apache, Tomahawk… Es como si la Luftwaffe llamara sus aviones caza: “Judío” y “Gitano”.

Hay mucho más que decir, pero incluso los hechos más obvios y elementales deberían darnos mucho que pensar.

Copyright 2011 Noam Chomsky

Noam Chomsky es profesor emérito del Departamento de Lingüística y Filosofía del MIT. Es autor de numerosas obras políticas. Sus últimos libros son una nueva edición de Power and Terror, The Essential Chomsky (editado por Anthony Arnove), una colección de sus escritos sobre política y sobre el lenguaje desde los años cincuenta hasta el presente, Gaza in Crisis, con Ilan Pappé, y Hopes and Prospects, también disponible en audio.

Written by Eduardo Aquevedo

9 mayo, 2011 at 15:33

Al Qaida reconoció la muerte de Bin Laden… e información sobre cómo se le ejecutó…

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10:13 › “SU SANGRE NO SE DERRAMARA EN VANO”

Al-Qaeda “confirma muerte de Bin Laden”

Redacción, BBC Mundo

 Viernes, 6 de mayo de 2011

Un sitio de internet especializado en monitorear páginas de extremistas islámicos informó que al-Qaeda confirmó la muerte de su máximo dirigente, Osama bin Laden, en una declaración aparecida en una página de internet que utiliza normalmente.

Comunicado en foro de internet yihadista
El comunicado aparece en foros de internet yihadistas.

Según esta información -que no puede ser confirmada de manera independiente- al-Qaeda se compromete a continuar sus ataques contra Occidente y afirma que la muerte de Osama bin Laden será “una maldición que perseguirá a los estadounidenses y sus agentes”.

En la misma declaración, el movimiento extremista insta a Pakistán a “limpiar la afrenta” que Estados Unidos hizo al país al matar a Bin Laden en su territorio y promete divulgar en breve un mensaje de audio grabado por Bin Laden una semana antes de su muerte.

También dice que la sangre del líder no habrá sido derramada en vano y que al-Qaeda continuará atacando a EE.UU. y sus aliados.

El anuncio, con fecha del 3 de mayo, es la primera confirmación aparente por parte de al-Qaeda de que Osama bin Laden está muerto.

Como explica Gordon Corera, corresponsal de temas de seguridad de la BBC, la declaración podría servir para quitarle valor a las teorías de conspiración en algunas partes del mundo que sostienen que Osama bin Laden no está muerto y también le abriría el camino a la elección de un sucesor, que se anunciará oportunamente.

El sitio de monitoreo Site Intelligence indica que la declaración ha aparecido en varios sitios de internet similares.

“[La sangre de Osama Bin Laden en la sangre] será, con permiso de Alá, el Todopoderoso, una maldición que perseguirá a los estadounidenses y sus agentes, e irá tras ellos dentro y fuera de sus países”, advierte el anuncio.

“Su felicidad se convertirá en tristeza, y su sangre se mezclará con las lágrimas. Hacemos un llamado a nuestro pueblo musulmán en Pakistán, en cuyas tierras el jeque Osama fue asesinado, a levantarse y a la rebelión”, agrega.

Indignación

Muchos paquistaníes están indignados por lo que consideran una infracción por parte de EE.UU. de la soberanía de su país.

También son críticos del gobierno de Pakistán por haber permitido que se realizara la operación de comando, aunque las autoridades niegan haber sido informados del operativo.

Protesta en Peshawar
Este viernes en Pakistán hubo protestas por la incursión de EE.UU.

Varias manifestaciones se celebran en todo Pakistán este viernes en protesta por la incursión estadounidense.

Alrededor de mil personas se reunieron en el centro de Abbottabad después de las oraciones del viernes, informó la agencia de noticias AFP.

Prendieron fuego a neumáticos, bloquearon una carretera principal y gritaron “Abajo EE.UU.” y “EE.UU. terrorista”.

El sentimiento antiestadounidense también parece ser alto en una protesta similar en la ciudad suroccidental de Quetta, la capital de la provincia de Baluchistán.

Osama Bin Laden era un héroe para muchos paquistaníes, que se niegan a aceptar la versión de EE.UU. de la forma en la que murió.

Al Qaida reconoció la muerte de Bin Laden

La organización islamita confirmó el asesinato de su líder a manos de una tropa estadounidense en Pakistán y advirtió que continuará sus ataques contra Washington y sus aliados. “Su alegría se tornará tristeza” y “su sangre se mezclará con sus lágrimas”, avisó la red a través de un comunicado en el que, además, sostiene: “Si los norteamericanos pudieron matar a Osama, no hay que tener vergüenza (…), pero ¿acaso podrán con sus medios, sus agentes, sus equipos, sus militares, sus servicios de inteligencia y sus servicios matar la causa a la cual el jeque consagró su vida?”.

“Viviste agradecido y moriste como un mártir”, afirmó el escrito difundido en foros yihadistas de Internet a través del que, además, llamó al pueblo de Pakistán, “donde fue muerto el jeque Osama”, a levantarse contra su gobierno, y agregó que pronto divulgará un mensaje de audio de Bin Laden grabado poco antes de su muerte.

“Su sangre no se derramará en vano”, publicó la red en lo que es su primera declaración a cinco días del asesinato del líder terrorista. “El jeque combatiente (…) Abu Abdalá, Osama ben Mohamed bin Laden fue asesinado (…) por las balas de la traición y la apostasía”, afirmó el comunicado firmado por el comando general de Al Qaida.

El texto está fechado el martes, dos días después de la muerte del fundador de esa organización, según un comunicado citado el viernes por el centro estadounidense de vigilancia de sitios islamistas SITE.

“Nosotros confirmamos que la sangre del jeque combatiente Osama bin Laden (…) no ha sido derramada en vano y que será una maldición para los estadounidenses y sus agentes que los perseguirá dentro y fuera de su país”, amenaza el comando general de Al Qaida.

Por otra parte, la organización anunció en un comunicado publicado este viernes en varios sitios islamistas que “en breve” difundirá una grabación sonora de Osama bin Laden realizada una semana antes de su muerte.

Estados Unidos aseguró que un comando especial mató con dos tiros a Bin Laden en la mansión donde vivía escondido, en la ciudad de Abbottabad, unos 60 kilómetros al norte de Islamabad.

El presidente Barack Obama decidió no publicar fotos del cadáver de Bin Laden por temor a que tales imágenes pudieran desatar actos de violencia o represalia contra soldados y ciudadanos estadounidenses que viven en el exterior.

PAGINA/12

Obama: “Les hemos cortado la cabeza y al final los derrotaremos”

El presidente dijo que Estados Unidos decapitó a Al Qaida, y prometió derrotar a esa organización tras condecorar a las fuerzas especiales que llevaron a cabo el operativo que mató a Osama Bin Laden la noche del domingo.

“Les hemos cortado la cabeza y al final los derrotaremos”, declaró Obama durante su encuentro con los efectivos especiales en la base de Fort Campbell (Kentucky), sede de la 101 división aerotransportada.

El mandatario condecoró a los soldados de grupo de Operaciones Especiales de la Marina (SEAL) con la Citación Presidencial de la Unión, la mayor distinción otorgada hasta ahora a este equipo. Obama aseguró que se trató “de una de las mejores operaciones de los servicios de inteligencia de la historia”.

“Gracias a ustedes el enemigo no volverá a atacar. Nunca más vamos a ver amenazado a los Estados Unidos”, arengó. “Por la capacidad increíble de individuos pertenecientes a las fuerzas militares, un líder terrorista que golpeó a nuestra nación el 11 de septiembre nunca volverá a atacarnos”, aseguró.

Entre los militares, que recibieron a Obama con fuertes aplausos, se encontraba un grupo que regresó de Afgansitán. El presidente estadounidense agradeció a “todos los efectivos que ponen en peligro sus vidas en el frente”. “Como comandante en jefe, mandar más gente a Afganistán fue una de las decisiones más difíciles”, manifestó Obama. Y anunció que en los próximos meses “la seguridad pasará a manos afganas en una ordenada transición”.

Así fue el operativo que culminó con la muerte de Osama Bin Laden

Redacción BBC Mundo

 Lunes, 2 de mayo de 2011
Imagen de TV  de complejo de Bin Laden
Se vieron llamas en el interior del lujoso complejo.

El operativo duró 40 minutos, pero el trabajo de inteligencia llevó años. Fue una operación tan secreta que sólo un selecto grupo de funcionarios estadounidenses sabía lo que iba a suceder.

El escenario: un recinto fortificado en los suburbios ricos de Islamabad, la capital de Pakistán. El objetivo: Osama bin Laden, el hombre más buscado a nivel internacional.

En la oscuridad de la noche, unos 20 soldados de élite de la Marina (los temidos Seals, militares de aire, mar y tierra) descendieron en helicópteros hacia la casa donde vivía Bin Laden con explosivos, armas y dispositivos de visión nocturna.

La misión, “de precisión quirúrgica”, según fuentes estadounidenses, fue “la operación contra el terrorismo más importante de la historia de Estados Unidos”.

Fuentes del Congreso indicaron que Bin Laden murió de un disparo en la cabeza mientras se resistía armado a su captura. El paradero de su cadáver aún es desconocido, aunque algunos medios estadounidenses citan a funcionarios que afirman que su cuerpo fue sepultado en el mar.

Fuentes oficiales paquistaníes le informaron a la BBC que, además de Bin Laden, otras cinco personas murieron en la operación. Se informa que entre ellas hay una mujer que fue usada como escudo humano y un hijo del líder. Se ha detenido también a cuatro sospechosos.

EE.UU. hasta el momento no está dando su propia cifra de víctimas, pero admite que uno de sus helicópteros sufrió un accidente durante la operación y fue luego destruido por los propios militares estadounidenses..

El complejo residencial de Bin Laden estaba cerca de la Academia Militar de Kakul, la instalación de entrenamiento militar más importante de ese país.

El mensajero

La operación secreta que culminó con la muerte del líder fue elaborada durante varios años. Desde hace tiempo se sospechaba que el máximo dirigente de al-Qaeda se ocultaba en Pakistán, pero la inteligencia estadounidense le había perdido el rastro hasta agosto pasado.

Todo comenzó con la búsqueda de un mensajero, tal vez un rótulo poco apropiado para un alto asesor de Bin Laden, uno de sus pocos hombres de confianza que el Pentágono pudo localizar gracias a testimonios de detenidos interrogados por EE.UU.

Bin Laden
El cuerpo de Bin Laden fue sepultado en el mar.

La CIA había estado a la búsqueda del mensajero, desde que ciertos detenidos bajo custodia estadounidense les dijeran a los interrogadores que el ayudante era de tanta confianza para Bin Laden que bien podría estar viviendo con él.

Hace cuatro años EE.UU. descubrió su identidad. En noviembre, los agentes llegaron a la conclusión de que vivía en este complejo residencial, valorado en más de un millón de dólares, en Abbottabad, a unos 100 kilómetros de Islamabad, capital del país.

La propiedad era tan segura, grande e imponente, que los funcionarios estadounidenses sospecharon que le servía de refugio a alguien mucho más importante que un simple mensajero.

Para abril se sabía con certeza que Bin Laden y su familia se ocultaban en ese lugar. Y después de meses de estudio de la inteligencia y de revisión de los planes operativos, Obama dio luz verde al operativo el viernes pasado, 29 de abril.

EE.UU. no compartió los datos de inteligencia sobre el paradero de Bin Laden con ningún otro país, ni siquiera con Pakistán, por cuestiones de seguridad, explicaron fuentes oficiales. Sin embargo Obama dijo que el gobierno paquistaní había colaborado en el operativo.

La casa

De acuerdo con testigos, ninguno de los locales era plenamente consciente de quién vivía allí.

Ubicado en un barrio de ricos, el complejo de tres pisos estaba rodeado de muros de hasta 5 metros coronados con alambre de púas. Dos puertas de seguridad custodiaban la única entrada al complejo.

A pesar de su valor, no tenía líneas telefónicas ni cables de internet. Los residentes quemaban la basura en los jardines en lugar de sacarla a la calle, como el resto de los vecinos.

Los funcionarios de inteligencia creían que complejo servía para proteger una figura importante. La pregunta era, ¿quién?

Este lunes, el ejército les dijo a los vecinos del complejo que apagaran las luces y no salieran. Al poco rato los residentes escucharon disparos y luego se vieron llamas dentro del edificio.

El gobierno local dice que el ejército no les informó acerca de esta operación y que ni a la policía o la administración civil local se le permitió acercarse al lugar del ataque.

Los periodistas locales señalan que vieron un nivel de movimiento militar y de actividad en el área nunca antes visto.

No es para menos. Casi diez años después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, el hombre que los planeó había caía abatido en ese lugar..

Written by Eduardo Aquevedo

6 mayo, 2011 at 22:25

Muerte de Osama Bin Laden: una ejecución (o asesinato) contra la ley internacional…

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TANTO LA TORTURA PARA SUSTRAER DATOS COMO LA EJECUCION DE OSAMA

El director de la CIA, Leon Panetta, reconoció que se usaron técnicas de interrogatorio como el submarino (asfixia) para obtener las pistas que condujeron a Bin Laden. Los expertos criticaron que no se capturara y juzgara al jefe terrorista.

Los métodos “submarino” y “privación de sueño” no se acabaron con Bush. La información que la CIA consiguió para ubicar a Bin Laden la obtuvo aplicando técnicas de tortura como el “submarino” (simulación de asfixia) a detenidos en cárceles secretas. El director de esa agencia de inteligencia, Leon Panetta –quien en febrero de 2009 decía que el submarino “es un error”–, por estas horas reconoció que sus hombres procedieron con tales “técnicas coercitivas” de interrogatorio para dar con el archienemigo de Estados Unidos.

El funcionario de la administración Obama dijo a la cadena de noticias NBC que las pistas que llevaron al refugio de Osama provinieron de “muchas fuentes de información”. Entre ellas, “técnicas de interrogación coercitivas que fueron empleadas contra algunos detenidos”, dijo Panetta.

Otros funcionarios, en lugar de justificar la tortura, insistieron en que los indicios para dar con Bin Laden fueron acumulándose con el tiempo y no en interrogatorios violentos a un detenido en particular. “No obtuvimos información específica en un momento particular que nos habría conducido a Abbottabad, son informaciones adquiridas con el correr de los años”, aseguró a la CNN John Brennan, principal consejero para la lucha antiterrorista en la Casa Blanca.

Sin embargo, desde el anuncio de la muerte del jefe terrorista en la madrugada del lunes, el propio gobierno norteamericano presentó los interrogatorios de dos detenidos “de gran importancia” como los elementos centrales de la operación. El mensajero a través del cual se llegó a Bin Laden habría sido un protegido del cerebro del 11 de septiembre, Jaled Sheij Mohamed, y un asistente de confianza de Abu Faraj al Libi, el número tres de Al Qaida capturado en 2005.

Michael Hayden, el ex director de la CIA bajo la presidencia Bush, estimó que la administración Obama utilizó informaciones obtenidas de ciertos detenidos de “gran importancia”, durante interrogatorios realizados en cárceles secretas de la CIA.

La administración de Bush hijo fue fuertemente criticada por el trato que les dio a prisioneros que daban con esa categoría, algunos de los cuales fueron torturados. Cuando Obama llegó a la Casa Blanca dijo que prohibía la tortura y clausuró las cárceles secretas de la CIA. Sin embargo, no pudo cumplir con la promesa de cerrar Guantánamo.

El director de la CIA, Panetta, también dijo que la orden del mandatario Obama exigía matar al líder de Al Qaida. “Eso estaba claro. Pero lo estaba como parte de las reglas de las operación, que si él ofrecía ser capturado entonces tendríamos la oportunidad de hacerlo.” Washington reveló que el jefe de la red terrorista estaba desarmado cuando fue muerto por las tropas especiales, pero insinuó que no pudo capturarlo vivo porque él y otros de su entorno, que sí estaban armados, se resistieron.

En este marco, juristas internacionales y ex gobernantes señalaron que Estados Unidos cometió una clara violación de la ley internacional con su “ejecución” sin juicio previo de Bin Laden, a pesar de que para el Premio Nobel de la Paz su país hizo “justicia”.

El ex jefe de gobierno de la Alemania Occidental Helmut Schmidt dijo a la televisión de su país que la operación fue “claramente una violación de la ley internacional”. También se mostró crítico el prestigioso abogado australiano de causas de derechos humanos, Geoffrey Robertson, quien estuvo a cargo de la investigación de la ONU de la guerra entre Hamas e Israel de 2009. “Eso no es justicia. Es una perversión del término. La justicia significa llevar a alguien ante la Corte, hallarlo culpable en base a evidencias y sentenciarlo”, dijo Robertson al canal de TV de la cadena pública Australian Broadcasting Corp.

El especialista en derecho internacional holandés Gert-Jan Knoops afirmó que Bin Laden debería haber sido detenido y extraditado a Estados Unidos. “Los estadounidenses dicen que están en guerra con el terrorismo y que pueden eliminar a sus oponentes en el campo de batalla”, dijo Knoops a medios locales. “Pero en un sentido estrictamente formal, este argumento no se sostiene”, agregó el experto.

La muerte de Bin Laden

Los soldados que mataron a Bin Laden apenas encontraron resistencia

Los 20 efectivos SEAL solo recibieron fuego al principio de la operación. La nueva versión asegura que Bin Laden tenía armas a su alcance

EL PAÍS 05/05/2011

La información sobre el ataque del grupo de élite militar estadounidense que acabó con la muerte de Osama Bin Laden evoluciona día tras día a medida que distintas fuentes van aportando nuevos detalles. Si el primer día se dio cuenta de un fiero tiroteo entre los secuaces del líder terrorista y los soldados SEAL estadounidenses, al siguiente ya se dijo que Bin Laden no iba armado y hoy, según publica el diario The New York Times, se trató de una operación en la que la abrumadora superioridad de los soldados de élite americanos no dio ninguna opción a los guardaespaldas de Bin Laden, del que se mantiene que estaba desarmado en el momento de su muerte, pero con el matiz de que tenía a mano un rifle de asalto.

 Según los nuevos detalles que hoy difunde The New York Times, citando a fuentes de la Administración, el asalto, aunque sangriento y caótico, como demuestran las tres imágenes de los tres muertos, fue “extremadamente inclinada hacia un lado”, con una fuerza de más de 20 miembros del SEAL que despacharon rápidamente al puñado de hombres que protegían al terrorista más buscado del mundo. Según estas fuentes, los soldados americanos solo recibieron fuego enemigo al principio del asalto, cuando el mensajero de Bin Laden, Abu Ahmed Al Kuwaiti, abrió fuego desde detrás de la puerta de la casa de invitados adyacente a la casa principal, en la que se encontraba Bin Laden. Después de que los comandos abatiesen a Al Kuwaiti y a una mujer en la casa de invitados, no volvieron a ser disparados.

Ya en el segundo piso, los soldados encontraron a Bin Laden y le dispararon. Si en la primera versión se dijo que el líder de Al Qaeda “estuvo implicado en el tiroteo”, ya ayer se supo que estaba desarmado, aunque el portavoz de la Casa Blanca, Jim Carney, destacó que el hecho de que Bin Laden estuviera desarmado no modifica la calificación de que ofreció resistencia, ya que “existen otros modos de resistencia que el de esgrimir un arma”. En la última versión, pese a que se mantiene que estaba desarmado, se asegura que tenía a su alcance un rifle de asalto AK-47 y una pistola Makarov. Por ello los soldados le mataron.

Tras alcanzar la casa principal, vieron al hermano del correo de Bin Laden, y creyeron que estaba preparando un arma, así que le abatieron. Después, a medida que subían al piso superior, mataron al hermano de Bin Laden, Khalid, que arremetió contra los soldados. Al llegar al piso de arriba, entraron en una habitación y vieron a Bin Laden, que tenía al alcance de la mano un AK-47 y una pistola Makarov. Le dispararon y le mataron, además de herir a una mujer que se encontraba con él.

Ahí acabaron los disparos. Ahora, los soldados inspeccionaron la casa y encontraron mucha información y tuvieron tiempo de hacerse con ella: unas 100 memorias portátiles, DVDs, y discos informáticos así como 10 discos duros y cinco ordenadores. También había montones de documentos en papel.

El martes, un día después de la muerte del terrorista, Carney dio voz al relato del Pentágono, que hablaba de que los comandos se vieron “envueltos en un tiroteo a lo largo de toda la operación”. En una intervención en la cadena pública PBS, Leon Panetta, director de la CIA,. Sostuvo el martes que “hubo algunos tiroteos mientras nuestros chicos estaban en camino hacia el primer piso del complejo”. La última versión sostiene que sólo en el primer piso de la casa hubo tiros, y no muchos.

Según las fuentes consultadas por The new York Times, el relato del asalto ha ido cambiando porque se ha tenido tiempo de analizar los informes del equipo SEAL que realizó el ataque. Añaden que, dado que los comandos especiales fueron disparados apenas pusieron un pie en tierra desde los helicópteros, dieron por hecho que todos los habitantes de la casa estaban armados. “Estaban en un entorno hostil y amenazante en todo momento”, ha declarado un funcionario sin identificar.

La muerte de Bin Laden
Obama convirtió en mártir a Bin Laden
Robert Fisk, La Jornada
Bin Laden recibió su merecido –el que a hierro mata tiende a morir de la misma forma–, pero ¿de veras recibió la justicia de la que habló el presidente Obama? Muchos árabes –y este tema lo recogió la prensa árabe, que habló de muerte pero no de ejecución– pensaban que debió ser capturado, llevado ante la corte internacional de La Haya y juzgado por sus crímenes.

Por supuesto, siempre habrá en Medio Oriente, y en especial en Afganistán y Pakistán, quienes crean que fue un valeroso mártir ignominiosamente asesinado por el brazo ejecutor del sionismo. Grupos islámicos en Líbano, Hamas en Gaza y muchos ulemas en el sureste de Asia ya se pronunciaron en ese sentido.

En realidad, sobra decirlo, era alguien que pertenecía al pasado. Sus promesas de derrocar a los tiranos árabes pro estadunidenses o no islámicos fueron cumplidas por los pueblos de Egipto y Túnez –y tal vez pronto por los libios y sirios–, no por Al Qaeda y su temible violencia.

El verdadero problema es que Occidente, con su constante prédica al mundo árabe de que la legalidad y la no violencia son la ruta hacia delante en Medio Oriente, ha dado una lección diferente a los pueblos de la región: que ejecutar a nuestros contrarios es perfectamente aceptable.

Se podría decir que, luego de segar miles de vidas inocentes en forma tan sanguinaria, Bin Laden podía esperar ser abatido, desarmado, en una presunta casa de seguridad. Los musulmanes concluirán que los estadunidenses adoptaron los mismos métodos de los israelíes contra sus enemigos palestinos. Asesinato selectivo, le llaman a disparar misiles o dejar caer bombas sobre sus contrarios, a menudo dando muerte a inocentes y culpables por igual, tal como hacen los estadunidenses en sus ataques de drones contra Al Qaeda y el talibán en Waziristán.

Pese al deseo de Washington de prevenir la creación de una capilla –lo cual condujo directamente al sepelio secreto de Bin Laden en el mar Arábigo–, como salafista y saudita, Bin Laden habría deseado tener una tumba anónima.

Él y sus partidarios creen que poner lápidas con el nombre en las tumbas es idolatría; de ahí el deseo saudita de enterrar a sus muertos sin marcar el lugar y más bien destruir las capillas antiguas que crear nuevas.

Pero al final, morir cuando estaba desarmado lo ha convertido en un mártir mucho más grande que si hubiera perecido en la balacera que en un principio Obama aseguró sin razón que había causado su deceso. De todos modos, el hombre que consideraba la creación de Al Qaeda como su logro personal vivió lo suficiente para darse cuenta de que había fracasado en todos sus objetivos.

Y yo, que lo conocí y tuve con él largas conversaciones, ahora me pregunto a veces si en realidad quería seguir viviendo.

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya