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Osama ha muerto: ¿qué diferencia hace esto?, por I. Wallerstein

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Immanuel Wallerstein
La Jornada
 
 

Osama Bin Laden fue muerto en Abbottabad, Pakistán, el 2 de mayo de 2011, tiempo de Pakistán. Fue asesinado por fuerzas estadunidenses, conocidas como US Seals, en una operación especial ordenada por el presidente de Estados Unidos. El mundo entero sabe esto, y las reacciones a este acontecimiento han sido extremadamente diversas. ¿Pero ha cambiado algo, en algún lado, esta muerte? ¿Importa?

La primera pregunta que la mayoría de la gente se está haciendo es si esta muerte significa la disolución de Al Qaeda. Es claro desde hace algún tiempo que Al Qaeda no es hoy una sola organización sino una franquicia. Si Osama comandaba directamente algunos grupos, eran aquellos localizados en Pakistán y Afganistán. Hay lo que podrían parecer estructuras autónomas que se llaman a sí mismas Al Qaeda en otras partes del mundo, y notablemente en Irak, Yemen y el Magreb. Tales grupos han realizado un homenaje simbólico a Osama pero toman sus propias decisiones operacionales.

Además, el poder político y de combate actual de los varios grupos parece haber declinado desde hace algún tiempo. La razón más importante para esto no es el asesinato de los líderes de Al Qaeda por Estados Unidos u otros gobiernos sino la sensación entre la mayoría de las otras fuerzas islamitas de que podrían impulsar más sus metas mediante rutas más políticas. El asesinato de Osama puede inspirar algunos intentos inmediatos de Al Qaeda de vengarse, pero no es probable que esto frene mucho la creciente irrelevancia de Al Qaeda en el escenario mundial.

¿Acaso la muerte de Osama cambiará la situación en Pakistán o Afganistán? El gobierno de Pakistán ya se sentía inseguro desde antes de esto. Ahora se refunfuña en público tanto en Pakistán y Estados Unidos por lo que pudo haber sabido el gobierno paquistaní y cuándo lo supo. La línea oficial del gobierno paquistaní es que durante siete años no supo nada de que Osama estuviera situado en una villa aledaña a su principal academia militar. Y también alega que no supo nada previamente al ataque estadunidense y considera que fue una infracción ilegitima de la soberanía paquistaní.

Ninguno de estos argumentos es plausible. Por supuesto que sabía dónde vivía Osama, o por lo menos algunos funcionarios paquistaníes lo sabían. ¿Cómo podrían no haberlo sabido? Y por supuesto el gobierno estadunidense sabía que Pakistán sabía y no lo decía. Todo esto fue parte de la difícil y ambigua relación entre los dos aliados durante por lo menos los últimos 10 años. ¿Cambiará la muerte de Osama algo de esto? Lo dudo. La alianza continúa siendo mutuamente necesaria.

Y en cuanto a que si los paquistaníes fueron informados del ataque estadunidense que estaba por emprenderse, depende de cuáles paquistaníes hablamos. Es claro que Estados Unidos quería mantener el ataque en secreto para cualquiera que, en Pakistán, pudiera haber interferido o alertado a Osama. ¿Pero nadie sabía? Tenemos dos piezas de información contraria que han salido a la luz. The Guardian publicó un artículo después de la muerte de Osama donde se informó, sobre la base de conversaciones entre funcionarios estadunidenses y paquistaníes, de que el anterior presidente de Pakistán, Musharraf, hizo un acuerdo con el presidente George W. Bush en 2001, en el que Musharraf accedió por adelantado a algún ataque unilateral estadunidense sobre Osama donde quiera que lo localizaran, con la previsión de que los paquistaníes lo denunciaran públicamente después de sucedido. Musharraf ahora lo niega, ¿pero quién le cree?

Hay una pieza de evidencia todavía más persuasiva. Xinhua, la agencia oficial de noticias china, publicó un reportaje el mismo día de la muerte de Osama que, citando testigos presenciales, narraba que se cortó la luz durante la operación –de hecho dos horas antes de que ocurriera el ataque–, lo que únicamente pudo haberlo hecho alguna dependencia paquistaní que sabía que el ataque estaba por ocurrir. Los chinos tienen en Pakistán una inteligencia interna por lo menos tan buena como Estados Unidos. Así que parece probable que, mientras algunas agencias paquistaníes estuvieron a oscuras, otras se coordinaron con Estados Unidos.

En la punta estadunidense, algunos miembros del Congreso se agitan por el hecho de que los paquistaníes debieron saber que Osama vivía en Abbottabad y quieren por lo tanto cortar o reducir la asistencia financiera y militar a Pakistán. Pero es claro que esto va contra el mantenimiento de alguna influencia estadunidense en Pakistán, y es poco probable que se haga algún cambio real en las relaciones actuales.

Y en cuanto a Afganistán, es claro que, por algún tiempo, los talibanes han estado guardando su distancia de Al Qaeda y Osama, con el fin de perseguir su propio retorno al poder. La muerte de Osama tan sólo puede reforzar su posición dentro de Afganistán, y acelera el proceso por el cual Estados Unidos es empujado hacia fuera, algo que hará muy felices a los militares estadunidenses. Algunos en Estados Unidos dirán que esta victoria les permite hacer los arreglos políticos necesarios con los talibanes. Y algunos de los que se opusieron desde el principio a la intervención estadunidense dirán que esto prueba que no hay ya una amenaza plausible que justifique la continuada presencia estadunidense ahí. Que este escenario es posible puede verse en el grito angustioso que surge de los elementos no pashtunes en el norte de Afganistán de que no se saque conclusión alguna.

¿Acaso el asesinato de Osama hace por lo menos alguna diferencia en Estados Unidos? Bueno, sí hace diferencia. El presidente Obama asumió grandes riesgos políticos al conducir esta operación, especialmente por conducirla utilizando una fuerza Seals en lugar de bombardear la residencia. Si hubiera salido mal en alguna forma, esto lo habría hundido políticamente. Pero no salió mal. Y así se ha deshecho todos los argumentos republicanos de que es un líder débil, especialmente en asuntos militares. Esto sin duda lo ayudará en las elecciones venideras. Pero de nuevo los comentaristas han apuntado que esto lo ayudará tan sólo un poco. La economía sigue siendo el gran asunto interno de la política estadunidense. Y la relección de Obama y las perspectivas demócratas en las elecciones para el Congreso se verán afectadas sobre todo por asuntos de bolsillo en 2012.

Así, ¿qué diferencia hace la muerte de Osama? No demasiada.

Traducción: Ramón Vera Herrera

© Immanuel Wallerstein

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2011/05/21/index.php?section=opinion&article=024a1mun

N. Chomsky: mi reacción ante la muerte de Osama Bin Laden…

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Noam Chomsky
Guernica
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


Cada vez es más evidente que la operación fue un asesinato planificado, violando de manera múltiple normas elementales del derecho internacional. No  que hicieran ningún intento de aprehender a la víctima desarmada, lo que presumiblemente podrían haber logrado 80 comandos que virtualmente no enfrentaban ninguna oposición, excepto, afirman, la de su esposa, que se lanzó hacia ellos. En sociedades que profesan un cierto respecto por la ley, a los sospechos se les aprehende y se les conduce a un juicio justo. Subrayo “sospechosos”.

En abril de 2002, el jefe del FBI, Robert Mueller, informó a la prensa de que después de la investigación más intensiva de la historia, el FBI solo podía decir que “creía” que la conspiración se tramó en Afganistán, aunque se implementó en los Emiratos Árabes Unidos y Alemania. Lo que solo creían en abril de 2002, obviamente no lo sabían 8 meses antes, cuando Washington desdeñó ofertas tentadoras de los talibanes (no sabemos cómo de serias porque se descartaron instantáneamente) de extraditar a Bin Laden si les presentaban alguna evidencia, la que, como pronto supimos, Washington no poseía. Por lo tanto Obama simplemente mintió cuando dijo en su declaración de la Casa Blanca, que “rápidamente supimos que los ataques del 11-S fueron realizados por al-Qaida”.

Desde entonces no han suministrado nada serio. Han hablado mucho de la “confesión” de Bin Laden, pero suena más bien como si yo confesara que gané el Maratón de Boston. Alardeó de algo que consideraba un gran logro.

También hay mucha discusión sobre la cólera de Washington porque Pakistán no entregó a Bin Laden, aunque seguramente elementos de las fuerzas militares y de seguridad estaban informados de su presencia en Abbottabad. Se habla menos de la cólera paquistaní porque EE.UU. invadió su territorio para realizar un asesinato político. El fervor antiestadounidense ya es muy fuerte en Pakistán, y estos eventos probablemente lo exacerbarán. La decisión de arrojar el cuerpo al mar ya provoca, previsiblemente, cólera y escepticismo en gran parte del mundo musulmán.

Podríamos preguntarnos cómo reaccionaríamos si unos comandos iraquíes aterrizaran en el complejo de George W. Bush, lo asesinaran, y lanzaran su cuerpo al Atlántico. Sin lugar a dudas sus crímenes excedieron en mucho los de Bin Laden, y no es un “sospechoso” sino indiscutiblemente el que “tomó las decisiones”, quien dio las órdenes de cometer el “supremo crimen internacional, que difiere solo de otros crímenes de guerra en que contiene en sí el mal acumulado del conjunto” (citando al Tribunal de Núremberg) por el cual se ahorcó a los criminales nazis: los cientos de miles de muertos, millones de refugiados, destrucción de gran parte del país, el encarnizado conflicto sectario que ahora se ha propagado al resto de la región.

Hay más que decir sobre [el terrorista que hizo volar el avión cubano, Orlando] Bosch, quien acaba de morir pacíficamente en Florida, incluida la referencia a la “doctrina Bush” de que las sociedades que albergan a los terroristas son tan culpables como los propios terroristas y hay que tratarlas de la manera correspondiente. Parece que nadie se dio cuenta de que Bush estaba llamado a la invasión y destrucción de EE.UU. y al asesinato de su criminal presidente.

Lo mismo pasa con el nombre: Operación Gerónimo. La mentalidad imperial está tan arraigada, en toda la sociedad occidental, que parece que nadie percibe que están glorificando a Bin Laden al identificarlo con la valerosa resistencia frente a los invasores genocidas. Es como bautizar nuestras armas asesinas según las víctimas de nuestros crímenes: Apache, Tomahawk… Es como si la Luftwaffe llamara sus aviones caza: “Judío” y “Gitano”.

Hay mucho más que decir, pero incluso los hechos más obvios y elementales deberían darnos mucho que pensar.

Copyright 2011 Noam Chomsky

Noam Chomsky es profesor emérito del Departamento de Lingüística y Filosofía del MIT. Es autor de numerosas obras políticas. Sus últimos libros son una nueva edición de Power and Terror, The Essential Chomsky (editado por Anthony Arnove), una colección de sus escritos sobre política y sobre el lenguaje desde los años cincuenta hasta el presente, Gaza in Crisis, con Ilan Pappé, y Hopes and Prospects, también disponible en audio.

Written by Eduardo Aquevedo

9 mayo, 2011 at 15:33

Al Qaida reconoció la muerte de Bin Laden… e información sobre cómo se le ejecutó…

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10:13 › “SU SANGRE NO SE DERRAMARA EN VANO”

Al-Qaeda “confirma muerte de Bin Laden”

Redacción, BBC Mundo

 Viernes, 6 de mayo de 2011

Un sitio de internet especializado en monitorear páginas de extremistas islámicos informó que al-Qaeda confirmó la muerte de su máximo dirigente, Osama bin Laden, en una declaración aparecida en una página de internet que utiliza normalmente.

Comunicado en foro de internet yihadista
El comunicado aparece en foros de internet yihadistas.

Según esta información -que no puede ser confirmada de manera independiente- al-Qaeda se compromete a continuar sus ataques contra Occidente y afirma que la muerte de Osama bin Laden será “una maldición que perseguirá a los estadounidenses y sus agentes”.

En la misma declaración, el movimiento extremista insta a Pakistán a “limpiar la afrenta” que Estados Unidos hizo al país al matar a Bin Laden en su territorio y promete divulgar en breve un mensaje de audio grabado por Bin Laden una semana antes de su muerte.

También dice que la sangre del líder no habrá sido derramada en vano y que al-Qaeda continuará atacando a EE.UU. y sus aliados.

El anuncio, con fecha del 3 de mayo, es la primera confirmación aparente por parte de al-Qaeda de que Osama bin Laden está muerto.

Como explica Gordon Corera, corresponsal de temas de seguridad de la BBC, la declaración podría servir para quitarle valor a las teorías de conspiración en algunas partes del mundo que sostienen que Osama bin Laden no está muerto y también le abriría el camino a la elección de un sucesor, que se anunciará oportunamente.

El sitio de monitoreo Site Intelligence indica que la declaración ha aparecido en varios sitios de internet similares.

“[La sangre de Osama Bin Laden en la sangre] será, con permiso de Alá, el Todopoderoso, una maldición que perseguirá a los estadounidenses y sus agentes, e irá tras ellos dentro y fuera de sus países”, advierte el anuncio.

“Su felicidad se convertirá en tristeza, y su sangre se mezclará con las lágrimas. Hacemos un llamado a nuestro pueblo musulmán en Pakistán, en cuyas tierras el jeque Osama fue asesinado, a levantarse y a la rebelión”, agrega.

Indignación

Muchos paquistaníes están indignados por lo que consideran una infracción por parte de EE.UU. de la soberanía de su país.

También son críticos del gobierno de Pakistán por haber permitido que se realizara la operación de comando, aunque las autoridades niegan haber sido informados del operativo.

Protesta en Peshawar
Este viernes en Pakistán hubo protestas por la incursión de EE.UU.

Varias manifestaciones se celebran en todo Pakistán este viernes en protesta por la incursión estadounidense.

Alrededor de mil personas se reunieron en el centro de Abbottabad después de las oraciones del viernes, informó la agencia de noticias AFP.

Prendieron fuego a neumáticos, bloquearon una carretera principal y gritaron “Abajo EE.UU.” y “EE.UU. terrorista”.

El sentimiento antiestadounidense también parece ser alto en una protesta similar en la ciudad suroccidental de Quetta, la capital de la provincia de Baluchistán.

Osama Bin Laden era un héroe para muchos paquistaníes, que se niegan a aceptar la versión de EE.UU. de la forma en la que murió.

Al Qaida reconoció la muerte de Bin Laden

La organización islamita confirmó el asesinato de su líder a manos de una tropa estadounidense en Pakistán y advirtió que continuará sus ataques contra Washington y sus aliados. “Su alegría se tornará tristeza” y “su sangre se mezclará con sus lágrimas”, avisó la red a través de un comunicado en el que, además, sostiene: “Si los norteamericanos pudieron matar a Osama, no hay que tener vergüenza (…), pero ¿acaso podrán con sus medios, sus agentes, sus equipos, sus militares, sus servicios de inteligencia y sus servicios matar la causa a la cual el jeque consagró su vida?”.

“Viviste agradecido y moriste como un mártir”, afirmó el escrito difundido en foros yihadistas de Internet a través del que, además, llamó al pueblo de Pakistán, “donde fue muerto el jeque Osama”, a levantarse contra su gobierno, y agregó que pronto divulgará un mensaje de audio de Bin Laden grabado poco antes de su muerte.

“Su sangre no se derramará en vano”, publicó la red en lo que es su primera declaración a cinco días del asesinato del líder terrorista. “El jeque combatiente (…) Abu Abdalá, Osama ben Mohamed bin Laden fue asesinado (…) por las balas de la traición y la apostasía”, afirmó el comunicado firmado por el comando general de Al Qaida.

El texto está fechado el martes, dos días después de la muerte del fundador de esa organización, según un comunicado citado el viernes por el centro estadounidense de vigilancia de sitios islamistas SITE.

“Nosotros confirmamos que la sangre del jeque combatiente Osama bin Laden (…) no ha sido derramada en vano y que será una maldición para los estadounidenses y sus agentes que los perseguirá dentro y fuera de su país”, amenaza el comando general de Al Qaida.

Por otra parte, la organización anunció en un comunicado publicado este viernes en varios sitios islamistas que “en breve” difundirá una grabación sonora de Osama bin Laden realizada una semana antes de su muerte.

Estados Unidos aseguró que un comando especial mató con dos tiros a Bin Laden en la mansión donde vivía escondido, en la ciudad de Abbottabad, unos 60 kilómetros al norte de Islamabad.

El presidente Barack Obama decidió no publicar fotos del cadáver de Bin Laden por temor a que tales imágenes pudieran desatar actos de violencia o represalia contra soldados y ciudadanos estadounidenses que viven en el exterior.

PAGINA/12

Obama: “Les hemos cortado la cabeza y al final los derrotaremos”

El presidente dijo que Estados Unidos decapitó a Al Qaida, y prometió derrotar a esa organización tras condecorar a las fuerzas especiales que llevaron a cabo el operativo que mató a Osama Bin Laden la noche del domingo.

“Les hemos cortado la cabeza y al final los derrotaremos”, declaró Obama durante su encuentro con los efectivos especiales en la base de Fort Campbell (Kentucky), sede de la 101 división aerotransportada.

El mandatario condecoró a los soldados de grupo de Operaciones Especiales de la Marina (SEAL) con la Citación Presidencial de la Unión, la mayor distinción otorgada hasta ahora a este equipo. Obama aseguró que se trató “de una de las mejores operaciones de los servicios de inteligencia de la historia”.

“Gracias a ustedes el enemigo no volverá a atacar. Nunca más vamos a ver amenazado a los Estados Unidos”, arengó. “Por la capacidad increíble de individuos pertenecientes a las fuerzas militares, un líder terrorista que golpeó a nuestra nación el 11 de septiembre nunca volverá a atacarnos”, aseguró.

Entre los militares, que recibieron a Obama con fuertes aplausos, se encontraba un grupo que regresó de Afgansitán. El presidente estadounidense agradeció a “todos los efectivos que ponen en peligro sus vidas en el frente”. “Como comandante en jefe, mandar más gente a Afganistán fue una de las decisiones más difíciles”, manifestó Obama. Y anunció que en los próximos meses “la seguridad pasará a manos afganas en una ordenada transición”.

Así fue el operativo que culminó con la muerte de Osama Bin Laden

Redacción BBC Mundo

 Lunes, 2 de mayo de 2011
Imagen de TV  de complejo de Bin Laden
Se vieron llamas en el interior del lujoso complejo.

El operativo duró 40 minutos, pero el trabajo de inteligencia llevó años. Fue una operación tan secreta que sólo un selecto grupo de funcionarios estadounidenses sabía lo que iba a suceder.

El escenario: un recinto fortificado en los suburbios ricos de Islamabad, la capital de Pakistán. El objetivo: Osama bin Laden, el hombre más buscado a nivel internacional.

En la oscuridad de la noche, unos 20 soldados de élite de la Marina (los temidos Seals, militares de aire, mar y tierra) descendieron en helicópteros hacia la casa donde vivía Bin Laden con explosivos, armas y dispositivos de visión nocturna.

La misión, “de precisión quirúrgica”, según fuentes estadounidenses, fue “la operación contra el terrorismo más importante de la historia de Estados Unidos”.

Fuentes del Congreso indicaron que Bin Laden murió de un disparo en la cabeza mientras se resistía armado a su captura. El paradero de su cadáver aún es desconocido, aunque algunos medios estadounidenses citan a funcionarios que afirman que su cuerpo fue sepultado en el mar.

Fuentes oficiales paquistaníes le informaron a la BBC que, además de Bin Laden, otras cinco personas murieron en la operación. Se informa que entre ellas hay una mujer que fue usada como escudo humano y un hijo del líder. Se ha detenido también a cuatro sospechosos.

EE.UU. hasta el momento no está dando su propia cifra de víctimas, pero admite que uno de sus helicópteros sufrió un accidente durante la operación y fue luego destruido por los propios militares estadounidenses..

El complejo residencial de Bin Laden estaba cerca de la Academia Militar de Kakul, la instalación de entrenamiento militar más importante de ese país.

El mensajero

La operación secreta que culminó con la muerte del líder fue elaborada durante varios años. Desde hace tiempo se sospechaba que el máximo dirigente de al-Qaeda se ocultaba en Pakistán, pero la inteligencia estadounidense le había perdido el rastro hasta agosto pasado.

Todo comenzó con la búsqueda de un mensajero, tal vez un rótulo poco apropiado para un alto asesor de Bin Laden, uno de sus pocos hombres de confianza que el Pentágono pudo localizar gracias a testimonios de detenidos interrogados por EE.UU.

Bin Laden
El cuerpo de Bin Laden fue sepultado en el mar.

La CIA había estado a la búsqueda del mensajero, desde que ciertos detenidos bajo custodia estadounidense les dijeran a los interrogadores que el ayudante era de tanta confianza para Bin Laden que bien podría estar viviendo con él.

Hace cuatro años EE.UU. descubrió su identidad. En noviembre, los agentes llegaron a la conclusión de que vivía en este complejo residencial, valorado en más de un millón de dólares, en Abbottabad, a unos 100 kilómetros de Islamabad, capital del país.

La propiedad era tan segura, grande e imponente, que los funcionarios estadounidenses sospecharon que le servía de refugio a alguien mucho más importante que un simple mensajero.

Para abril se sabía con certeza que Bin Laden y su familia se ocultaban en ese lugar. Y después de meses de estudio de la inteligencia y de revisión de los planes operativos, Obama dio luz verde al operativo el viernes pasado, 29 de abril.

EE.UU. no compartió los datos de inteligencia sobre el paradero de Bin Laden con ningún otro país, ni siquiera con Pakistán, por cuestiones de seguridad, explicaron fuentes oficiales. Sin embargo Obama dijo que el gobierno paquistaní había colaborado en el operativo.

La casa

De acuerdo con testigos, ninguno de los locales era plenamente consciente de quién vivía allí.

Ubicado en un barrio de ricos, el complejo de tres pisos estaba rodeado de muros de hasta 5 metros coronados con alambre de púas. Dos puertas de seguridad custodiaban la única entrada al complejo.

A pesar de su valor, no tenía líneas telefónicas ni cables de internet. Los residentes quemaban la basura en los jardines en lugar de sacarla a la calle, como el resto de los vecinos.

Los funcionarios de inteligencia creían que complejo servía para proteger una figura importante. La pregunta era, ¿quién?

Este lunes, el ejército les dijo a los vecinos del complejo que apagaran las luces y no salieran. Al poco rato los residentes escucharon disparos y luego se vieron llamas dentro del edificio.

El gobierno local dice que el ejército no les informó acerca de esta operación y que ni a la policía o la administración civil local se le permitió acercarse al lugar del ataque.

Los periodistas locales señalan que vieron un nivel de movimiento militar y de actividad en el área nunca antes visto.

No es para menos. Casi diez años después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, el hombre que los planeó había caía abatido en ese lugar..

Written by Eduardo Aquevedo

6 mayo, 2011 at 22:25

Muerte de Osama Bin Laden: una ejecución (o asesinato) contra la ley internacional…

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TANTO LA TORTURA PARA SUSTRAER DATOS COMO LA EJECUCION DE OSAMA

El director de la CIA, Leon Panetta, reconoció que se usaron técnicas de interrogatorio como el submarino (asfixia) para obtener las pistas que condujeron a Bin Laden. Los expertos criticaron que no se capturara y juzgara al jefe terrorista.

Los métodos “submarino” y “privación de sueño” no se acabaron con Bush. La información que la CIA consiguió para ubicar a Bin Laden la obtuvo aplicando técnicas de tortura como el “submarino” (simulación de asfixia) a detenidos en cárceles secretas. El director de esa agencia de inteligencia, Leon Panetta –quien en febrero de 2009 decía que el submarino “es un error”–, por estas horas reconoció que sus hombres procedieron con tales “técnicas coercitivas” de interrogatorio para dar con el archienemigo de Estados Unidos.

El funcionario de la administración Obama dijo a la cadena de noticias NBC que las pistas que llevaron al refugio de Osama provinieron de “muchas fuentes de información”. Entre ellas, “técnicas de interrogación coercitivas que fueron empleadas contra algunos detenidos”, dijo Panetta.

Otros funcionarios, en lugar de justificar la tortura, insistieron en que los indicios para dar con Bin Laden fueron acumulándose con el tiempo y no en interrogatorios violentos a un detenido en particular. “No obtuvimos información específica en un momento particular que nos habría conducido a Abbottabad, son informaciones adquiridas con el correr de los años”, aseguró a la CNN John Brennan, principal consejero para la lucha antiterrorista en la Casa Blanca.

Sin embargo, desde el anuncio de la muerte del jefe terrorista en la madrugada del lunes, el propio gobierno norteamericano presentó los interrogatorios de dos detenidos “de gran importancia” como los elementos centrales de la operación. El mensajero a través del cual se llegó a Bin Laden habría sido un protegido del cerebro del 11 de septiembre, Jaled Sheij Mohamed, y un asistente de confianza de Abu Faraj al Libi, el número tres de Al Qaida capturado en 2005.

Michael Hayden, el ex director de la CIA bajo la presidencia Bush, estimó que la administración Obama utilizó informaciones obtenidas de ciertos detenidos de “gran importancia”, durante interrogatorios realizados en cárceles secretas de la CIA.

La administración de Bush hijo fue fuertemente criticada por el trato que les dio a prisioneros que daban con esa categoría, algunos de los cuales fueron torturados. Cuando Obama llegó a la Casa Blanca dijo que prohibía la tortura y clausuró las cárceles secretas de la CIA. Sin embargo, no pudo cumplir con la promesa de cerrar Guantánamo.

El director de la CIA, Panetta, también dijo que la orden del mandatario Obama exigía matar al líder de Al Qaida. “Eso estaba claro. Pero lo estaba como parte de las reglas de las operación, que si él ofrecía ser capturado entonces tendríamos la oportunidad de hacerlo.” Washington reveló que el jefe de la red terrorista estaba desarmado cuando fue muerto por las tropas especiales, pero insinuó que no pudo capturarlo vivo porque él y otros de su entorno, que sí estaban armados, se resistieron.

En este marco, juristas internacionales y ex gobernantes señalaron que Estados Unidos cometió una clara violación de la ley internacional con su “ejecución” sin juicio previo de Bin Laden, a pesar de que para el Premio Nobel de la Paz su país hizo “justicia”.

El ex jefe de gobierno de la Alemania Occidental Helmut Schmidt dijo a la televisión de su país que la operación fue “claramente una violación de la ley internacional”. También se mostró crítico el prestigioso abogado australiano de causas de derechos humanos, Geoffrey Robertson, quien estuvo a cargo de la investigación de la ONU de la guerra entre Hamas e Israel de 2009. “Eso no es justicia. Es una perversión del término. La justicia significa llevar a alguien ante la Corte, hallarlo culpable en base a evidencias y sentenciarlo”, dijo Robertson al canal de TV de la cadena pública Australian Broadcasting Corp.

El especialista en derecho internacional holandés Gert-Jan Knoops afirmó que Bin Laden debería haber sido detenido y extraditado a Estados Unidos. “Los estadounidenses dicen que están en guerra con el terrorismo y que pueden eliminar a sus oponentes en el campo de batalla”, dijo Knoops a medios locales. “Pero en un sentido estrictamente formal, este argumento no se sostiene”, agregó el experto.

La muerte de Bin Laden

Los soldados que mataron a Bin Laden apenas encontraron resistencia

Los 20 efectivos SEAL solo recibieron fuego al principio de la operación. La nueva versión asegura que Bin Laden tenía armas a su alcance

EL PAÍS 05/05/2011

La información sobre el ataque del grupo de élite militar estadounidense que acabó con la muerte de Osama Bin Laden evoluciona día tras día a medida que distintas fuentes van aportando nuevos detalles. Si el primer día se dio cuenta de un fiero tiroteo entre los secuaces del líder terrorista y los soldados SEAL estadounidenses, al siguiente ya se dijo que Bin Laden no iba armado y hoy, según publica el diario The New York Times, se trató de una operación en la que la abrumadora superioridad de los soldados de élite americanos no dio ninguna opción a los guardaespaldas de Bin Laden, del que se mantiene que estaba desarmado en el momento de su muerte, pero con el matiz de que tenía a mano un rifle de asalto.

 Según los nuevos detalles que hoy difunde The New York Times, citando a fuentes de la Administración, el asalto, aunque sangriento y caótico, como demuestran las tres imágenes de los tres muertos, fue “extremadamente inclinada hacia un lado”, con una fuerza de más de 20 miembros del SEAL que despacharon rápidamente al puñado de hombres que protegían al terrorista más buscado del mundo. Según estas fuentes, los soldados americanos solo recibieron fuego enemigo al principio del asalto, cuando el mensajero de Bin Laden, Abu Ahmed Al Kuwaiti, abrió fuego desde detrás de la puerta de la casa de invitados adyacente a la casa principal, en la que se encontraba Bin Laden. Después de que los comandos abatiesen a Al Kuwaiti y a una mujer en la casa de invitados, no volvieron a ser disparados.

Ya en el segundo piso, los soldados encontraron a Bin Laden y le dispararon. Si en la primera versión se dijo que el líder de Al Qaeda “estuvo implicado en el tiroteo”, ya ayer se supo que estaba desarmado, aunque el portavoz de la Casa Blanca, Jim Carney, destacó que el hecho de que Bin Laden estuviera desarmado no modifica la calificación de que ofreció resistencia, ya que “existen otros modos de resistencia que el de esgrimir un arma”. En la última versión, pese a que se mantiene que estaba desarmado, se asegura que tenía a su alcance un rifle de asalto AK-47 y una pistola Makarov. Por ello los soldados le mataron.

Tras alcanzar la casa principal, vieron al hermano del correo de Bin Laden, y creyeron que estaba preparando un arma, así que le abatieron. Después, a medida que subían al piso superior, mataron al hermano de Bin Laden, Khalid, que arremetió contra los soldados. Al llegar al piso de arriba, entraron en una habitación y vieron a Bin Laden, que tenía al alcance de la mano un AK-47 y una pistola Makarov. Le dispararon y le mataron, además de herir a una mujer que se encontraba con él.

Ahí acabaron los disparos. Ahora, los soldados inspeccionaron la casa y encontraron mucha información y tuvieron tiempo de hacerse con ella: unas 100 memorias portátiles, DVDs, y discos informáticos así como 10 discos duros y cinco ordenadores. También había montones de documentos en papel.

El martes, un día después de la muerte del terrorista, Carney dio voz al relato del Pentágono, que hablaba de que los comandos se vieron “envueltos en un tiroteo a lo largo de toda la operación”. En una intervención en la cadena pública PBS, Leon Panetta, director de la CIA,. Sostuvo el martes que “hubo algunos tiroteos mientras nuestros chicos estaban en camino hacia el primer piso del complejo”. La última versión sostiene que sólo en el primer piso de la casa hubo tiros, y no muchos.

Según las fuentes consultadas por The new York Times, el relato del asalto ha ido cambiando porque se ha tenido tiempo de analizar los informes del equipo SEAL que realizó el ataque. Añaden que, dado que los comandos especiales fueron disparados apenas pusieron un pie en tierra desde los helicópteros, dieron por hecho que todos los habitantes de la casa estaban armados. “Estaban en un entorno hostil y amenazante en todo momento”, ha declarado un funcionario sin identificar.

La muerte de Bin Laden
Obama convirtió en mártir a Bin Laden
Robert Fisk, La Jornada
Bin Laden recibió su merecido –el que a hierro mata tiende a morir de la misma forma–, pero ¿de veras recibió la justicia de la que habló el presidente Obama? Muchos árabes –y este tema lo recogió la prensa árabe, que habló de muerte pero no de ejecución– pensaban que debió ser capturado, llevado ante la corte internacional de La Haya y juzgado por sus crímenes.

Por supuesto, siempre habrá en Medio Oriente, y en especial en Afganistán y Pakistán, quienes crean que fue un valeroso mártir ignominiosamente asesinado por el brazo ejecutor del sionismo. Grupos islámicos en Líbano, Hamas en Gaza y muchos ulemas en el sureste de Asia ya se pronunciaron en ese sentido.

En realidad, sobra decirlo, era alguien que pertenecía al pasado. Sus promesas de derrocar a los tiranos árabes pro estadunidenses o no islámicos fueron cumplidas por los pueblos de Egipto y Túnez –y tal vez pronto por los libios y sirios–, no por Al Qaeda y su temible violencia.

El verdadero problema es que Occidente, con su constante prédica al mundo árabe de que la legalidad y la no violencia son la ruta hacia delante en Medio Oriente, ha dado una lección diferente a los pueblos de la región: que ejecutar a nuestros contrarios es perfectamente aceptable.

Se podría decir que, luego de segar miles de vidas inocentes en forma tan sanguinaria, Bin Laden podía esperar ser abatido, desarmado, en una presunta casa de seguridad. Los musulmanes concluirán que los estadunidenses adoptaron los mismos métodos de los israelíes contra sus enemigos palestinos. Asesinato selectivo, le llaman a disparar misiles o dejar caer bombas sobre sus contrarios, a menudo dando muerte a inocentes y culpables por igual, tal como hacen los estadunidenses en sus ataques de drones contra Al Qaeda y el talibán en Waziristán.

Pese al deseo de Washington de prevenir la creación de una capilla –lo cual condujo directamente al sepelio secreto de Bin Laden en el mar Arábigo–, como salafista y saudita, Bin Laden habría deseado tener una tumba anónima.

Él y sus partidarios creen que poner lápidas con el nombre en las tumbas es idolatría; de ahí el deseo saudita de enterrar a sus muertos sin marcar el lugar y más bien destruir las capillas antiguas que crear nuevas.

Pero al final, morir cuando estaba desarmado lo ha convertido en un mártir mucho más grande que si hubiera perecido en la balacera que en un principio Obama aseguró sin razón que había causado su deceso. De todos modos, el hombre que consideraba la creación de Al Qaeda como su logro personal vivió lo suficiente para darse cuenta de que había fracasado en todos sus objetivos.

Y yo, que lo conocí y tuve con él largas conversaciones, ahora me pregunto a veces si en realidad quería seguir viviendo.

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya

Obama y Brasil, o la irrelevancia del imperio

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Raúl Zibechi, La Jornada.mx
La inercia, la resistencia natural de la materia a los cambios, se está apoderando del pensamiento crítico. La descomposición sistémica en curso hace más notorias las limitaciones de nuestros análisis, que ya no pueden dar cuenta del conjunto de cambios acelerados que transcurren ante nuestros ojos. La reciente visita de Barack Obama a Brasil es buena muestra de la inoperancia de análisis que hace pocos años lucían actualizados y rigurosos.

Lo más que puede decirse de la gira del presidente de Estados Unidos por la región es que no se pareció en nada a una gira del principal representante del imperio. Sonrisas, visita de lugares exóticos y frases que pretendían ser profundas pero sonaron huecas. Turismo político-familiar, y poco más. Lo sucedido en Brasil, donde sufrió el desprecio de Lula que no se presentó al almuerzo oficial, al que fueron varios ex presidentes, fue lo más notorio pero no lo peor. La constante tensión, desde antes del viaje incluso, entre miembros de ambos gobiernos, fue la tónica de una visita que no debió haber hecho como le dijeron en su propio país.

En Brasilia se encontraron dos países que recorren caminos opuestos. Brasil crece, gana aliados y se proyecta al mundo. Estados Unidos está en crisis, cada día más aislado y en retirada en los espacios decisivos del globo. Brasil tiene una estrategia nacional, regional y global, y está recorriendo el camino trazado. Estados Unidos no tiene más estrategia que retrasar su declive usando la fuerza, pero no consigue siquiera un plan para Libia. Brasil ocupa los espacios que deja libres la retirada imperial en Sudamérica, y le preocupa cómo lidiar con la creciente presencia china y española.

En la medida que la inercia del pensamiento se resiste a considerar que efectivamente el imperio está en retirada, lo que no quiere decir que ya no juegue ningún papel, se puede hacer una lista de lo que consiguieron Brasil y Estados Unidos, entre 2000 y 2010, en Sudamérica. Pongamos en cada columna y comparemos.

Brasil consiguió descarrilar el ALCA, la principal propuesta de la administración de George W. Bush para la región, con el apoyo de Argentina y Venezuela. Construyó la unidad regional, la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas), acelerada luego del ataque militar del primero de marzo de 2008 al campamento de Raúl Reyes en territorio ecuatoriano. En paralelo, y para coordinar a las fuerzas armadas de los doce países de la Unasur, se creó el Consejo de Defensa Suramericano. Amplió el Mercosur. Siguió adelante con al construcción de la infraestructura de la región y su interconexión vial (IIRSA).

Además, frenó la subversión derechista, que podía desembocar en golpes de Estado, en Bolivia y Ecuador. Evitó la escalada de guerra entre Colombia y Ecuador-Venezuela. Construyó puentes con el gobierno de Juan Manuel Santos, sucesor de Álvaro Uribe, con el nombramiento de María Emma Mejía al frente de la secretaría general de Unasur (ex integrante del Polo Democrático Alternativo), a quien le seguirá el venezolano Alí Rodríguez. Este es un paso decisivo, que cierra un enfrentamiento que crispó la región y amenazó con desestabilizarla, como pretendía la Casa Blanca. Brasil consiguió desplazar a la OEA de los asuntos regionales.

Estados Unidos, por su parte, en estos 10 años reactivó la Cuarta Flota, estableció una serie de bases militares en Panamá y Colombia, que se suman a las que ya tenía, aunque perdió la base de Manta en Ecuador. Además consiguió firmar un TLC con Perú y tiene otro pendiente de aprobación con Colombia. Estados Unidos fue desplazada por China como principal aliado comercial y como inversionista más dinámico en la región.

¿Qué podía ofrecerle Obama a Brasil? Le interesaba el apoyo para convertirse en miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, pero el tema quedó fuera de discusión, luego del conflicto por la posición de Brasil ante Irán. La justa demanda brasileña de que se levanten las trabas a la importación de etanol, carne bovina, jugo de naranja, acero y algodón, tampoco fue atendida.

Es que en 10 años las relaciones bilaterales han cambiado, y mucho. La balanza comercial bilateral favorece desde 2009 a EU, por un margen de 7 mil millones de dólares. Con la crisis de 2008, las exportaciones hacia Estados Unidos se estancaron pero Brasil las suplió con creces con el vertiginoso ascenso del mercado chino.

En 2010 Brasil recibió 50 mil millones de dólares de inversión extranjera directa, siendo la principal la china que se focalizó en petróleo, acero y minería. La petrolera china Sinopec se hizo con el 40 por ciento de la subsidiaria local de Repsol y con el 40 por ciento del campo petrolífero Peregrino, por 7 y 3 mil millones de dólares respectivamente. China ha puesto un pie en la camada pre-sal, las mayores reservas de petróleo descubiertas en el mundo desde 2000.

Sergio Gabrielli, presidente de Petrobras, se despachó con un par de frases que describen la situación. Si el gobierno estadunidense quiere dar valor estratégico a sus importaciones de petróleo de Brasil, tiene que crear condiciones para valorizar la alianza estratégica. Ese es el desafío que tiene Estados Unidos. Pero en este momento no tiene cómo valorizar esas relaciones estratégicas, dijo Gabrielli cuando Obama aún no había salido de Chile (Valor, 22 de marzo).

Brasil es la nueva potencia petrolífera que puede convertirse en el cuarto producto mundial y Petrobras está realizando las mayores inversiones del mundo: 224 mil millones de dólares hasta 2014, algo que ninguna empresa petrolera del mundo puede hacer. Estados Unidos no puede subirse a ese tren, cuando teme que Japón no pueda seguirle comprando bonos del Tesoro y China deje de hacerlo. En tres semanas Dilma Rousseff vuela a China, su principal socio comercial, financiero y estratégico, donde participará además en una reunión del BRIC (Brasil, Rusia, India, China). Un viaje en serio, con socios mucho más prometedores, con los que se relaciona de igual a igual.

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Written by Eduardo Aquevedo

25 marzo, 2011 at 20:31

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Obama en Brasil: desilusión, malos modales, agenda previsible…

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DESILUSION EN BRASIL POR LA VISITA DE BARACK OBAMA

Malos modales, agenda previsible

La seguridad fue asfixiante, grosera, casi violenta. Lula ni se presentó al almuerzo con el norteamericano. La agenda comercial fue amplia pero previsible, apenas se mencionó al pasar la ambición brasileña de un asiento en la ONU y, para peor, Obama ordenó bombardear Libia desde la oficina de Dilma Rousseff.

 Por Eric Nepomuceno, PÁGINA/12

Desde Río de Janeiro

Faltaban once minutos para las nueve de la noche de ayer cuando los cielos límpidos y la luna muy llena que iluminaba tres de los barrios más exclusivos de Río –Jardín Botánico, Gavea y Leblon– fueron sacudidos por el fuerte estrépito de una insólita flotilla de helicópteros, todos de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Los moradores supieron entonces que el gran visitante había llegado. Uno de los helicópteros, el mayor de la flotilla, traía a la primera familia norteamericana, es decir, Barack Obama, Michelle y sus dos hijas. Los demás servían de escolta.

Con dos horas de retraso, el mandatario norteamericano inició la segunda etapa de su viaje oficial a Brasil. Aparentemente, la más esperada por él: al fin y al cabo, Obama se quedará en Río casi el triple del tiempo que pasó en Brasilia, la capital. Su helicóptero aterrizó en la cancha del Flamengo, el más popular equipo brasileño de fútbol. No es que Obama haya deseado hacer un homenaje especial a la hinchada: es que su aparato es demasiado grande para los helipuertos de las vecindades.

De ahí al hotel que lo hospeda en Copacabana, a poco más de tres kilómetros de distancia, al que la primera familia se trasladó en una formidable comitiva de quince vehículos blindados protegidos por cien motociclistas de la policía y un número no determinado de coches con policías y agentes de seguridad. Teóricamente, todo bajo coordinación del ejército brasileño. En la práctica, todo determinado y ejecutado bajo las rígidas orientaciones del equipo de seguridad de la Casa Blanca.

Además de las dimensiones del aparato de seguridad, impresionó a todos en Brasil la prepotente truculencia con que se portan los agentes norteamericanos y la falta de diplomacia de los diplomáticos que integran el protocolo de la visita. Sergio Cabral, el muy parlanchín gobernador de Río, y Eduardo Paes, el alcalde de la ciudad, fueron sumariamente informados de que no podrán acompañar a Obama en su visita de la mañana de hoy al Cristo Redentor, la imagen pública más conocida de la ciudad en todo el mundo. Además, en la visita que enseguida el presidente más poderoso del planeta hará a la inmensa favela Ciudad de Dios, los dos –gobernador y alcalde– deberán mantenerse confinados en la sede de la asociación de moradores donde Obama, luego de recorrer algunas calles de la barriada miserable, dirigirá algunas palabras a una platea previamente seleccionada con lupa por los servicios norteamericanos. Habrá, eso sí, un almuerzo con Cabral y Paes, que, al fin y al cabo, son los anfitriones formales de la primera familia norteamericana. Pero tampoco pudieron invitar a los que pretendían, sin la previa aprobación del protocolo y del servicio de seguridad de la Casa Blanca. Por la tarde está previsto un discurso en el Teatro Municipal. Mañana a la mañana, la flotilla y su comitiva zarpan rumbo a Chile.

En Brasilia, otra muestra de grosería fue reservada a los ministros de Estado en el almuerzo que uno de ellos, el de Relaciones Exteriores, ofreció ayer al visitante. Los miembros del gobierno de Dilma Rousseff que fueron invitados por la presidente tuvieron que someterse a un humillante cacheo antes de entrar al salón donde 25 mesas esperaban a los 150 invitados, cuyos nombres igualmente fueron aprobados previamente por el protocolo de la Casa Blanca. Como respuesta, varios de ellos se negaron a saludar a Barack Obama y a su esposa Michelle. Y al menos uno, luego de saludar a Dilma Rousseff, prefirió volver a casa sin el insípido almuerzo ofrecido al norteamericano. Quien, a propósito, dispuso de un menú especial: vegetariano, Obama trajo con él un cocinero del equipo de la Casa Blanca. Michelle lo acompañó en la opción culinaria.

Más que las presencias, ha sido una ausencia la que más se destacó en el almuerzo de Itamaraty al visitante: de los cuatro ex presidentes invitados, solamente uno agradeció y pasó, sin explicar sus razones, de la invitación: Luiz Inácio Lula da Silva.

Además de muestras de prepotencia, de groserías y de actitudes poco delicadas, la visita oficial de Obama a Brasil quedó marcada por dos puntos específicos.

El primero de ellos no tiene nada que ver con el país visitado: la orden de atacar a Libia fue dada mientras Obama estaba en su reunión privada con Dilma Rousseff en el Palacio do Planalto, sede del gobierno brasileño. A cierta altura del encuentro, que duró poco más de 40 minutos, un asesor se acercó al presidente y le entregó un papelito. Obama pidió excusas a su anfitriona y allí mismo, por teléfono, dijo un alto y claro “procedan”. Minutos después, al otro lado del mapa, empezó el bombardeo de la flota naval norteamericana sobre Libia. A partir de ese momento, se hizo evidente la tensión de Obama, quien pasó el resto del día intercalando palabras con miembros del gobierno brasileño, discursos y declaraciones a la prensa con llamadas telefónicas a Wa-shington.

Pues ha sido en ese clima raro que los equipos de los dos gobiernos lograron firmar nada menos que diez acuerdos bilaterales, que la presidenta brasileña logró clavarle al visitante un par de delicados alfileres en su discurso de homenaje y que el presidente norteamericano logró lanzar algunos elogios significativos a Brasil en su propio discurso. Diciendo hablar “en nombre de la franqueza”, cuyo objetivo es el de “construir una relación de mayor profundidad”, Dilma Rousseff le espetó al visitante que “una relación comercial más justa y equilibrada exige que se rompan las barreras que se levantan contra nuestros productos”. Y para no dejar dudas, mencionó directamente al etanol, a la carne bovina, jugo de naranja (Brasil es el mayor productor y exportador mundial), algodón y acero. Se declaró heredera del gobierno de Lula (las relaciones personales entre el ex presidente y Obama terminaron muy mal), y pidió apoyo de Washington para “las reformas urgentes en organismos como el FMI y el Banco Mundial”. Luego mencionó a las Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad, en el cual Brasil pide un asiento permanente luego de la tan postergada reforma de la ONU.

En su discurso de respuesta, Obama elogió a Brasil y dijo que su gobierno pretende equiparar su trato destinado al país al que mantiene con India y China. Anunció que los Estados Unidos y Brasil son las “dos mayores democracias de este continente y también las mayores economías”, y resaltó que su país está interesado en ser “un gran cliente” del petróleo brasileño en el futuro.

Los diez acuerdos bilaterales firmados durante la visita de Obama a Brasilia establecen proyectos conjuntos en diversas áreas, como biocombustibles, educación y el uso del espacio sideral. Uno de los acuerdos prevé que se establezca una comisión destinada a negociar cuestiones comerciales y resolver divergencias entre los dos países. Resumiendo: nada especialmente relevante.

Poco antes de las diez de la noche de ayer, al hacer el primer balance informal de los resultados de la visita de Obama a Brasil, un asesor de la presidenta brasileña señaló que lo más positivo ha sido notar que entre el mandatario norteamericano y Dilma Rousseff se estableció de manera natural “una química muy favorable”. De mantenerse esa simpatía mutua, dijo ese asesor, seguramente será más fácil el diálogo de aquí en adelante, para que se recupere rápidamente el terreno perdido luego de las divergencias entre Lula y Obama.

Hubo una discreta pero palpable decepción, entre altos diplomáticos brasileños, por la fugaz y superficial mención que Obama hizo, en su discurso, a la aspiración de Brasil de ocupar un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. El mismo asesor de Dilma, en su balance informal de la visita, recordó, sin embargo, que el tema entró en la agenda a última hora, y por decisión de la Casa Blanca, ya que el Departamento de Estado, a cuya cabeza está Hillary Clinton, era francamente desfavorable a que hubiese mención alguna al planteo brasileño.

Libia también ha sido tema de la conversación privada entre Dilma y Obama. El norteamericano, segundos antes de ordenar el ataque delante de su colega brasileña, aclaró que existía “la firme posibilidad” de una acción militar. Dilma se limitó a comentar que antes se deberían examinar a fondo los costos y los beneficios concretos de tal acción. Luego de la llamada de Obama determinando “proceder”, no se volvió a tocar el tema. Como se recordará, Brasil, que ocupa la presidencia de turno en el Consejo de Seguridad de la ONU, del cuál es miembro rotativo, se abstuvo de votar la resolución que determinó los ataques lanzados por Estados Unidos, Inglaterra, Francia y España.

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Written by Eduardo Aquevedo

20 marzo, 2011 at 12:00

Publicado en BRASIL, EE.UU, LULA, OBAMA

N. Chomsky: las elecciones en EU, atroces y equivocadas…

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Noam Chomsky, La Jornada

CHOMSKY3Las elecciones intermedias de Estados Unidos registran un nivel de cólera, temor y desilusión en el país como nada que pueda recordar en mi existencia. Dado que los demócratas están en el poder, ellos reciben el impacto del rechazo en torno a nuestra situación socioeconómica y política actual.

Más de la mitad de los estadunidenses de la corriente principal, según una encuesta Rasmussen del mes pasado, dijeron ver favorablemente al movimiento del Tea Party –una muestra clara del espíritu de desencanto. Las quejas son legítimas. Durante más de 30 años, los ingresos reales de la mayoría de la población se han estancado o declinado en tanto que las horas de trabajo y la inseguridad han aumentado, junto con la deuda. La riqueza se ha acumulado, pero en muy pocos bolsillos, llevando a una desigualdad sin precedentes.

Estas consecuencias surgen principalmente de la financierización de la economía desde los años 70 y el correspondiente ahuecamiento de la producción. El proceso se ve alentado por la manía de desregularización favorecida por Wall Street y es apoyado por los economistas hipnotizados por los mitos del mercado eficiente.

La gente ve que los banqueros responsables en su mayor parte de la crisis financiera y que fueron rescatados de la bancarrota por el público ahora están disfrutando de utilidades sin precedentes y de enormes bonos. En tanto, el desempleo oficial permanece en más o menos 10 por ciento. La manufactura está en niveles de la Depresión; uno de cada seis carece de empleo, y es poco probable que los buenos trabajos regresen.

Con todo derecho, la gente quiere respuestas, y no las está recibiendo salvo por parte de voces que dicen cuentos que tienen alguna relevancia interna –si usted está dispuesto a suspender su incredulidad e ingresar a su mundo de irracionalidad y engaño.

Sin embargo, ridiculizar las argucias del Tea Party es un grave error. Es mucho más apropiado comprender qué hay detrás del atractivo popular del movimiento, y preguntarnos por qué gente justamente enojada está siendo movilizada por la extrema derecha y no por el tipo de activismo constructivo que surgió en la Depresión, como el CIO (Congreso de Organizaciones Industriales, en inglés).

Ahora los que simpatizan con el Tea Party están escuchando que toda institución, gobierno, corporación y las profesiones, está podrido, y que nada funciona.

Entre el desempleo y las ejecuciones hipotecarias, los demócratas no se pueden quejar acerca de las políticas que llevaron al desastre. El presidente Ronald Reagan y sus sucesores republicanos quizá hayan sido los peores culpables, pero las políticas empezaron con el presidente Jimmy Carter y se aceleraron con el presidente Bill Clinton. Durante las elecciones presidenciales, los principales electores de Barack Obama fueron las instituciones financieras, que han conquistado un dominio notable sobre la economía desde la generación pasada. Ese incorregible radical del siglo XVIII, Adam Smith, hablando de Inglaterra, dijo que los principales arquitectos del poder eran los dueños de la sociedad –en su día, los mercaderes y los fabricantes– y ellos se aseguraban de que la política gubernamental atendiera escrupulosamente a sus intereses, por más doloroso que resultara el impacto para el pueblo inglés; y peor aún, para las víctimas de la salvaje injusticia de los europeos en el extranjero.

Una versión moderna y más sofisticada de la máxima de Smith es la teoría de las inversiones de la política del economista Thomas Ferguson, que ve las elecciones como ocasiones en las que los grupos de inversores se unen con el fin de controlar el Estado, seleccionando a los arquitectos de políticas que servirán a sus intereses.

La teoría de Ferguson resulta excelente para predecir la política a lo largo de periodos prolongados. Eso no debería sorprender a nadie. Las concentraciones de poder económico naturalmente tienden a extender su influencia sobre cualquier proceso político. En Estados Unidos, esa dinámica tiende a ser extrema.

Puede decirse, sin embargo, que los grandes protagonistas corporativos tienen una defensa válida contra acusaciones de codicia e indiferencia por la salud de la sociedad. Su tarea es maximizar las utilidades y su porcentaje del mercado; de hecho, ésa es su obligación legal. Si no cumplen con ese mandato, serán remplazados por alguien que lo cumpla. También ignoran el riesgo sistémico: la probabilidad de que sus transacciones dañarán a la economía en general. Tales externalidades no son asunto suyo –no porque sean gente mala, sino por razones institucionales.

Cuando la burbuja revienta, los que han corrido riesgos pueden huir al refugio del Estado protector. Los rescates –una especie de póliza de seguro gubernamental– son algunos de los muchos incentivos perversos que magnifican las ineficiencias del mercado.

Hay un creciente reconocimiento de que nuestro sistema financiero está operando en un ciclo del juicio final, escribieron en enero los economistas Pete Boone y Simon Johnson en el Financial Times. “Cada vez que falla, dependemos de dinero laxo y políticas fiscales para rescatarlo. Esta respuesta enseña al sector financiero: corre grandes riesgos para ser pagado abundantemente, y no te preocupes por los costos –los cubrirán los contribuyentes” mediante rescates y otros instrumentos, y el sistema financiero “es así resucitado para apostar nuevamente– y fracasar de nuevo”.

La metáfora del juicio final también se aplica fuera del mundo financiero. El Instituto Estadunidense del Petróleo, respaldado por la Cámara de Comercio y otros cabildos empresariales, ha intensificado sus esfuerzos para persuadir al público de descartar sus preocupaciones acerca del calentamiento global antropogénico –con un éxito considerable, como lo indican las encuestas. Entre los candidatos congresionales republicanos en las elecciones de 2010, prácticamente todos rechazan el calentamiento global.

Los ejecutivos detrás de la propaganda saben que el calentamiento global es real, y que nuestras perspectivas son terribles. Pero el destino de la especie es una externalidad que los ejecutivos deben pasar por alto, en la medida que el sistema de mercados prevalece. Y el público no podrá correr al rescate cuando la peor de las posibilidades se presente.

Soy apenas lo suficientemente viejo para recordar esos estremecedores y ominosos días en que Alemania descendió de la decencia a la barbarie, para citar a Fritz Stern, el distinguido académico de la historia alemana. En un artículo en 2005, Stern indica que tiene en mente el futuro de Estados Unidos cuando revisa un proceso histórico en el que el resentimiento contra un mundo secular desencantado encontró su solución en un escape extático de sin razón.

El mundo es demasiado complejo para que la historia se repita, pero hay, no obstante, lecciones que debemos recordar al registrar las consecuencias de otro ciclo electoral. No habrá escasez de tareas para quienes intentan presentar una alternativa a la furia y la equivocación mal dirigidas, ayudar a los incontables afectados y encabezar el avance hacia un futuro mejor.

(El libro más reciente de Noam Chomsky es Hopes and Prospects. Chomsky es profesor emérito de Lingüística y Filosofía en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, en Cambridge, Mass.)

Written by Eduardo Aquevedo

8 noviembre, 2010 at 1:43