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I. Wallerstein: Elecciones europeas: ¿se sostiene el centro?…

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Elecciones europeas: ¿se sostiene el centro?
Immanuel Wallerstein
en La Jornada, México
En los sistemas parlamentarios occidentales, las elecciones siempre tienen que ver con el centro. La situación estándar es aquélla en que hay dos partidos dominantes –uno situado un poco hacia la derecha del centro y otro un poco hacia la izquierda del centro. Hay diferencias entre las políticas que estos partidos emprenden cuando están en el cargo, pero hay enormes similitudes. La elección nunca refleja una división política profunda. Más bien se trata de recentrar el centro –que debe considerarse el punto de apalancamiento en el subibaja entre partidos.

Es más rara la situación donde se repudia el centro, y por tanto hay un repudio de los dos partidos principales que giran en torno al centro. Un resultado así arroja la política nacional a trastornos importantes, y en también tiene un impacto considerable fuera del país.

Las recientes elecciones en Francia y Grecia ilustran bien estas dos situaciones. En Francia, los socialistas derrotaron a la conservadora Unión por un Movimiento Popular (UMP) y de hecho han recentrado el centro. En la situación caótica mayor del sistema-mundo, y particularmente en aquélla de la Unión Europea, recentrar el centro en Francia tendrá un gran impacto. Pero no esperemos que las políticas reales de François Hollande sean radicalmente diferentes de las de Nicolas Sarkozy.

En Grecia ocurrió justo lo contrario. El centro fue repudiado de un modo dramático. Ambos partidos principales –el conservador Nueva Democracia y el Movimiento Socialista Panhelénico (Pasok)– perdieron más de la mitad de los votos que tenían normalmente. El total combinado de ambos pasó de ser dos tercios de la votación, a un tercio. Pasok incluso quedó reducido a un tercer lugar, desplazado por una coalición de partidos más a la izquierda, la Coalición de la Izquierda Radical (Syriza), que fue considerada, en general, la gran ganadora de los comicios.

El punto básico de las elecciones fue el programa de austeridad impuesto a Grecia por las fuerzas exteriores –sobre todo y sin inmutarse, por Alemania. Todos los partidos excepto los dos partidos importantes tradicionales llamaron a repudiar las medidas de austeridad. El dirigente de Syriza, Alexis Tsirpas, aseguró que los resultados de la elección hacían nulo e inválido el compromiso con el plan de austeridad.

¿Qué ocurrirá en los próximos meses? Después de que los tres partidos con la mayoría de los votos en Grecia –Nueva Democracia, Syriza y Pasok– no pudieron formar un gobierno, todo se mueve hacia unas nuevas elecciones. Syriza podría incluso ser el primero, en la siguiente vuelta. Dado que el gobierno griego no recibirá más asistencia, deberá recurrir a préstamos de cajón. El ministro de relaciones exteriores alemán ya amenazó con expulsarlos de la eurozona. Sin embargo, no hay modo legal de hacer esto. Y dado que el público griego parece pensar que salirse de la zona no va a resolver nada y probablemente empeore las cosas, la situación llegará a un punto muerto. Los griegos sufrirán enormemente. Pero también sufrirán muchos bancos europeos y también la población alemana, aunque hasta ahora no esté consciente de ello.

En tanto, habrá nuevas elecciones en Francia para la legislatura. Los observadores predicen una victoria socialista, con un contingente significativo del equivalente francés de Syriza, el Frente de Izquierda. La única posición clara de Hollande es que el crecimiento de Europa debe tener prioridad por sobre la austeridad –un desafío directo a la actual posición alemana. Así que el centro se recentrará más hacia la izquierda.

Los alemanes están ahora bajo una presión enorme. Hay un descontento interno que conduce a pérdidas electorales para el partido de la canciller Merkel, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), y su asociada, la coalición neoliberal, el Partido Democrático Liberal (FDP). Los otros partidos social-demócratas de Europa se han animado por la victoria de Hollande para moverse algo hacia la izquierda. Los dos partidos conservadores en la coalición gubernamental italiana han sufrido pérdidas severas en las elecciones municipales de mayo. Hay también, cosa extraña e importante, presión de Estados Unidos hacia Alemania, para que se mueva en la dirección en que Hollande empuja.

Los alemanes podrían resistirse a todo esto, hasta el 31 de mayo, día del referendo irlandés. El gobierno irlandés fue el único miembro de la zona del euro que accedió al tratado de austeridad en que insistió Merkel, con el respaldo de Sarkozy, tras la realización de un referendo. Las encuestas han estado mostrando que la definición de los resultados sería difícil, pero el gobierno irlandés se había sentido confiado en que podía ganar un voto aprobatorio. La victoria de Hollande puede ahora hacer cambiar de opinión a los votantes suficientes como para que el voto irlandés sea negativo, en cuyo caso el tratado de autoridad se invalidaría. Esto socavaría la posición alemana mucho más que el repudio griego del centro.

Entonces, ¿qué pasará? La clave es lo que ocurre en la vida política alemana. Angela Merkel, como cualquier buena líder política, intenta ver en que dirección sopla el viento. Su lenguaje por tanto ya comienza a evolucionar. En secreto tal vez acepta bien la presión externa para hacer lo que, desde el estrecho punto de vista alemán, es lo sensato y así apuntalar la compra de poder (para los bienes alemanes, entre otras cosas) en el resto de la Unión Europea.

Si Alemania se mueve en esa dirección, el euro y la zona del euro sobrevivirán, y seguirán siendo un actor importante (aunque contenido) en el escenario geopolítico. A escala mundial, el recentramiento de la totalidad de Europa, sin embargo, no se volverá un status quo pero acelerará realineamientos geopolíticos inevitables. No obstante, el recentramiento alemán ayudará a Europa a resistir mejor el siguiente tsunami que significa el colapso de fondos soberanos y del dólar como divisa de reserva.

El mundo entero nada en aguas picadas. Alemania puede pronto unirse a la lista de Estados que comienzan a entender cómo navegar en medio del caos. Los gobiernos inflexibles son su propio peor enemigo.

Traducción: Ramón Vera Herrera, LA JORNADA, MX

© Immanuel Wallerstein

Written by Eduardo Aquevedo

20 mayo, 2012 at 14:04

Perú: crece Keiko Fujimori, gracias a fuerte apoyo de medios de derecha…

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LOS MEDIOS CONTRA OLLANTA HUMALA: ESTE ES EL ENEMIGO DE LA DERECHA PERUANA

 Por Carlos Noriega

Desde Lima

El proyecto autoritario fujimorista, que cayó en el año 2000 en medio de escándalos de corrupción, denuncias de violaciones a los derechos humanos y las protestas de la población, amenaza con regresar al poder. Empujada por un masivo apoyo mediático, la hija del ex dictador Alberto Fujimori ha logrado igualar al candidato progresista Ollanta Humala en la carrera por la presidencia del Perú, que se definirá el 5 de junio. Según tres últimas encuestas, Keiko Fujimori (foto) y Ollanta Humala están en un empate técnico, pero la tendencia favorece a la hija del ex dictador, condenado a 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad y corrupción.

Hace dos semanas, el candidato de la izquierda aventajaba por seis puntos a la representante de la derecha fujimorista. Esa ventaja ha desaparecido. El Instituto de Opinión Pública de la Universidad Católica le da a Humala 40,7 por ciento y a Keiko Fujimori, 40,5 por ciento. Para la encuestadora Datum, Humala tiene 40 por ciento y Keiko, 39,1 por ciento. Por su parte, Ipsos Apoyo pone en primer lugar a Fujimori con 41 por ciento, mientras Humala obtiene 39 por ciento. Los indecisos bordean el 20 por ciento, aunque se estima, según los promedios históricos, que de ellos la mitad votaría en blanco o viciado.

Las tres encuestadoras coinciden en darle a Keiko Fujimori una amplia ventaja en Lima, que concentra el 35 por ciento del electorado, mientras Humala triunfa en el interior del país, sacando una importante diferencia a su favor en las empobrecidas zonas andinas y rurales. La hija del ex dictador Fujimori, quien gobernó entre 1990 y 2000 apoyado por el empresariado y los grandes grupos de poder económico, gana ampliamente, con casi 40 puntos de diferencia, en las clases media alta y alta, y Humala lo hace en los sectores populares, aunque por un margen que no pasa los seis puntos. Repitiendo la estrategia clientelista que su padre puso en práctica desde el poder, Keiko Fujimori reparte alimentos entre los más pobres pidiéndoles a cambio su voto.

Las encuestas revelan que Humala necesita ganar más respaldo en la capital y en las clases medias para lograr la victoria. En ese intento, ha moderado su discurso y buscado consenso con sectores de centro y de centro derecha. Ha reclutado técnicos que vienen de esos sectores y ha recibido un amplio apoyo de intelectuales y académicos. Y esta semana firmó el Acuerdo Nacional, un compromiso sobre políticas de Estado y defensa de la democracia suscrito por la mayor parte de los partidos políticos. Pero Humala se enfrenta a una agresiva campaña mediática para descreditarlo, que no le da respiro.

La mayor parte de diarios y la televisión trabajan a tiempo completo para dinamitar la candidatura progresista. La prensa local, con algunas pocas excepciones, se ha parcializado sin pudor con la hija del ex dictador Fujimori, quien en su régimen controló a la prensa con millonarios sobornos. Se repiten sin pausa los mensajes que demonizan a Humala como un radical estatista y autoritario, buscando crear miedo en la población ante un posible gobierno progresista, al que los medios igualan con una especie de apocalipsis nacional. Paradójicamente, la campaña mediática contra Humala para favorecer a Keiko Fujimori se centra en presentarlo como autoritario, enemigo de la libertad de prensa y con intenciones de cambiar la Constitución para quedarse indefinidamente en el poder, es decir todo lo que en su gobierno hizo Alberto Fujimori, el padre y mentor político de la candidata que esos medios respaldan.

La prensa, que criticó duramente a Humala cuando convocó a profesionales de otros grupos políticos, ha celebrado el reclutamiento que Keiko Fujimori ha hecho recientemente del conocido economista Hernando de Soto para apoyar su candidatura. De Soto ya trabajó con el régimen autoritario del padre de Keiko y hasta febrero de este año fue asesor del dictador libio Muammar Khadafi, un dato que los medios han preferido pasar por alto.

La campaña mediática contra Humala ya le ha costado el puesto a varios periodistas, que han sido despedidos por defender la independencia informativa de su trabajo. La última adquisición de esta agresiva ofensiva mediática contra Humala ha sido la contratación del escritor y popular presentador de televisión Jaime Bayly, quien en un programa televisivo de una hora semanal, que comenzó a emitirse hace dos semanas desde Miami, se dedica exclusivamente a desacreditar a Humala.

Al tiempo que demoniza a Humala, la mayor parte de la prensa intenta lavarle la cara al fujimorismo y a su candidata. Las violaciones a los derechos humanos cometidas en el régimen fujimorista, el control de los medios, la corrupción sin precedentes de ese gobierno y el apoyo que Keiko siempre le dio al gobierno autoritario de su padre no forman parte de la agenda electoral de esa prensa.

Perú: claves para entender segunda vuelta entre Humala y Fujimori…

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 Lunes, 11 de abril de 2011
Humala y Fujimori

Humala y Fujimori deberán moverse más hacia el centro si quieren imponerse en la segunda vuelta, dicen los expertos.

Ollanta Humala y Keiko Fujimori pelearán por la Presidencia de Perú en una segunda vuelta electoral a disputarse el 5 de junio.

Tras los comicios del domingo, comienza ahora lo que promete ser una intensa campaña.

BBC Mundo analiza cinco elementos a tener cuenta que serán claves para la definición de las elecciones: el discurso, el rol de la clase media, el traspaso de votos, el llamado factor miedo y "los de afuera".

Moderar el discurso

Tanto Humala como Fujimori deberán moverse al centro, endulzar el discurso de campaña y ensanchar la base de apoyo.

En el caso del líder nacionalista, la clave estará en despejar dudas -explicando su programa de gobierno– en torno al modelo económico y a un eventual cambio en la Constitución

¿Qué busca Humala? ¿Cambiar de plano el sistema que llevó a Perú a ser el país de mayor crecimiento económico o simplemente hacerle ajustes para mejorar la situación del tercio de la población que todavía vive en la pobreza?

Difícilmente la candidata de Fuerza 2011 pueda en esta segunda vuelta lanzar defensas tan encendidas de la gestión de su padre, el ex presidente Alberto Fujimori.

"Se va a activar el miedo sobre qué significa Humala en el aspecto económico para que no pueda captar cierto sector del electorado", Guillermo Loli, analista

Si en las semanas previas a la elección dijo que el gobierno de su padre era "el modelo a seguir" o lo calificó del "mejor presidente del Perú", ahora no podrá abusar de este tipo de frases si quiere el voto de un amplio espectro del electorado que rechaza el estilo fujimorista.

Despolarizar la campaña, ofrecer un tono conciliador y mostrarse en comunión con intereses más amplios que los que tradicionalmente tienen serán tres aspectos clave.

En la noche del domingo, Humala ya habló de hacer concesiones, de unidad y lograr consensos. Y Fujimori, de "respetar la democracia".

"Humala necesita proyectar una imagen de moderación y concertación", le dice a BBC Mundo Guillermo Loli, gerente de estudios de opinión pública de Ipsos-Apoyo.

Ganarse a la clase media

Simpatizante de Humala

Para Ollanta Humala será importante dar más detalles sobre su programa de gobierno si quiere ampliar su base de seguidores.

El fuerte de ambos candidatos estuvo en la votación conseguida entre los sectores D y E de la sociedad peruana, los de más bajos recursos, explica Loli.

Y también en el voto en el interior del país.

Lima se fue en un 28% aproximadamente para Pedro Pablo Kuczynski. Ahora Humala y Fujimori deberán juntar adhesiones en zonas que les son más hostiles y también pelearse por el voto de bajos ingresos.

A la candidata de Fuerza 2011, aseguran analistas, le convendría erigirse en la defensora del modelo económico actual, lo que aportará tranquilidad en las porciones del electorado A-B.

El traspaso de los votos

Humala y Fujimori captaron en torno al 53% de las adhesiones en la primera vuelta. Ergo, hay un 47% a disputarse de cara al balotaje.

Se presume que el 20% de Kuzcynsky tendrá, mayormente, destino fujimorista.

El 10,5% de Luis Castañeda y el 15% de Alejandro Toledo podría estar más repartido, especialmente los votos del ex presidente.

Loli, de la firma Ipsos-Apoyo, explica que Humala "podría captar votantes cercanos a Toledo que tienen una mirada más crítica del proceso fujimorista".

Las agrupaciones políticas que perdieron el domingo aún no se han expresado. Pero, ¿cuánto puede importar?

El economista y periodista Augusto Álvarez Rodrich subraya que el traspaso de votos "no es tan sencillo pues no hay capacidad de endose a nivel de partidos".

El factor miedo

Simpatizante de Fujimori

Para Keiko Fujimori desligarse un poco de la figura de su padre también podría traerle frutos. La campaña se anticipa dura y polarizada.

"Se va a activar el miedo sobre qué significa Humala en el aspecto económico para que no pueda captar cierto sector del electorado", asegura Loli.

Álvarez Rodrich también señala que se querrá mostrar al candidato de Gana Perú como alguien que "recortará las libertades".

En tanto, desde el sector del líder nacionalista se buscará hacer hincapié en el pasado oscuro del fujimorismo en cuanto al respeto a las instituciones y los escándalos de corrupción.

Los de afuera

Humala debería mantener el desmarque que inició en la campaña para la primera vuelta de ciertos modelos, como el de Hugo Chávez en Venezuela, cuyo vínculo contribuyó a su derrota en los comicios de 2006.

El domingo por la noche Humala recibió la felicitación del presidente de Bolivia, Evo Morales.

Consultado este lunes por el saludo, el ex militar se limitó a responder: "Recibimos los saludos de todos".

"Los saludos de Evo o de Chávez son los que menos necesita Humala en este momento. Eso refuerza los temores que algunos tienen", opina Álvarez Rodrich.

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Written by Eduardo Aquevedo

11 abril, 2011 at 19:58

Publicado en AMERICA LATINA, ELECCIONES, PERU

Perú: Humala, candidato de centro-izquierda, enfrentará a K. Fujimori…

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EL CANDIDATO DE LA IZQUIERDA PERUANA RATIFICO EN LAS URNAS SU FAVORITISMO; PROMETIO HACER CONCESIONES POR LA UNIDAD NACIONAL

Humala (izqda.) y Fujimori.

Humala ganó con rival incierto para el ballottage (rival será S. Fujimori)

El conteo rápido de tres encuestadoras otorgó la victoria al candidato nacionalista y ubicaba a Keiko Fujimori como su futura contendiente. Pero el cómputo oficial parcial le daba margen a Pedro Pablo Kuczynski para pelear el segundo lugar.

 Por Carlos Noriega

Desde Lima

Fue el día de Ollanta Humala. El candidato de la izquierda peruana ratificó en las urnas su favoritismo. Ganó las elecciones de ayer, pero todavía debe enfrentar una segunda vuelta en su intento de llegar a la presidencia al no alcanzar el 50 por ciento más uno de los votos que necesitaba para una victoria definitiva. Según las cifras oficiales dadas por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), al 44 por ciento del total de votos, Humala obtuvo el 26,9 por ciento. Sin embargo, el conteo rápido de tres empresas encuestadoras y de la organización de observación electoral Transparencia coincidieron en darle el 31 por ciento. Humala repite su triunfo en primera vuelta del año 2006, pero como entonces deberá ir a un ballottage. En esa ocasión lo perdió con el actual presidente Alan García. En esta ocasión su rival sería Keiko Fujimori, la hija del ex dictador Alberto Fujimori (1990-2000), condenado a 25 años de prisión por violaciones a los derechos humanos y corrupción. Sin embargo, el economista de la derecha Pedro Pablo Kuczynski, tercero en todos los conteos rápidos al cien por ciento pero segundo en un resultado oficial no resignaba su derrota. De cara a la segunda vuelta, Humala anunció, en sus primeras declaraciones luego de conocida su victoria, que estaba dispuesto a hacer concesiones “por la unidad nacional”.

A pesar que su triunfo estuvo claro desde los resultados a boca de urna divulgados inmediatamente después de cerradas las mesas electorales a las cuatro de la tarde (seis de la tarde hora argentina) que le daban una amplia ventaja, Humala esperó hasta la divulgación, a las ocho de la noche, de los primeros resultados oficiales parciales, para proclamar su victoria. “Hoy día estamos de fiesta. Ha habido un pronunciamiento claro del pueblo peruano que quiere una gran transformación”, inició su discurso de victoria ante la multitud de sus seguidores reunidos frente a su local partidario. Apareció en el estrado levantado para el mitin de celebración junto con su esposa y sus dos candidatos a la vicepresidencia. La multitud se había ido reuniendo desde temprano. Llevaban banderas peruanas y coreaban “Se siente, se siente, Ollanta presidente”.

El júbilo era desbordante. No habló de alianzas para la segunda vuelta. “Nuestro compromiso es con el pueblo peruano, con los más humildes. Queremos hacer una convocatoria a la unidad de todos los que quieren la gran transformación”, dijo y anunció que convocará “a todas las fuerzas sociales y laborales”, pero no habló de las fuerzas políticas. “necesitamos formar una mayoría social”, remató. Terminó pidiendo a sus seguidores que sigan trabajando para lograr el triunfo definitivo en la segunda vuelta. “Se necesita todavía un gran esfuerzo, pido a toda la militancia que se mantenga movilizada, no podemos descansar hasta ganar las elecciones”, exclamó el candidato de la izquierda, que ayer celebró, pero sabe que no fue una celebración definitiva.

Keiko Fujimori también celebró y Pedro Pablo Kuczynski se aferraba al resultado oficial al 44 por ciento (la mayoría de las actas eran de Lima, su bastión) que lo colocaba en segundo lugar para no admitir su derrota. Este resultado le daba a Kuczynski el 23,6 por ciento y a Keiko Fujimori el 21,8 por ciento. Sin embargo, el conteo rápido al cien por ciento de tres empresas encuestadoras que hicieron esta medición y de la organización electoral Transparencia Keiko se ubicaba en segundo con entre 22,5 y 23,3 por ciento, mientras Kuczynski tenía entre 18,7 y 19,7. Alfredo torres director de Ipsos Apoyo, una de las empresas que hizo el conteo rápido fue claro: “El segundo lugar ya está definido (a favor de Keiko Fujimori). Las cifras son irreversibles”.

Con estas cifras, Keiko Fujimori se proclamó como la rival de Humala en el ballottage. Lo hizo en un mitin ante sus partidarios, que celebraban el segundo lugar como una victoria. “El resultado es contundente. Estamos en segunda vuelta”, dijo. Keiko agradeció a su padre, el ex dictador Fujimori que purga condena por crímenes de lesa humanidad y corrupción. La acompañaban los más importantes colaboradores del gobierno autoritario de su padre.

Los partidarios de Kuczynski no se resignaban a la derrota. Cuando salió el resultado parcial de la ONPE celebraron que hubieran ganado. Kuczynski apareció ante sus seguidores para proclamar que iban segundos y el júbilo estalló. Pero inmediatamente pidió a sus seguidores “prudencia” para esperar los resultados. La celebración de los partidarios de Kuczynski hizo recordar al festejo de otra candidata de la derecha, Lourdes Flores, ahora aliada de Kuczynski, que en 2006 celebró por todo lo alto su pase a segunda vuelta y quedó fuera de ella desplazada por el actual presidente Alan García.

El ex presidente Alejandro Toledo, que hasta hace un mes era el gran favorito de esta elección, fue el gran derrotado. Quedó lejos del segundo lugar, con el 15 por ciento. Admitió temprano su derrota, y puso tres condiciones para apoyar a un candidato en la segunda vuelta: respeto a los derechos humanos, respeto a la democracia y la libertad de prensa y mantener el rumbo económico, pero dándole un mayor contenido social. Con esas condiciones y los antecedentes del fujimorismo en derechos humanos, democracia y libertad de prensa, resulta difícil un apoyo de Toledo a Keiko Fujimori. Pero con Humala lo separa el tema económico. El candidato de la izquierda propone cambiar el modelo neoliberal que Toledo defiende. Luis Castañeda, quinto con 10 por ciento, no ocultó su mayor cercanía con Keiko Fujimori. Marisol Pérez Tello, candidata a la vicepresidencia con Kuczynski, anunció que “si se confirma que Keiko pasa a segunda vuelta” apoyaría al fujimorismo, pero aclaró que era una opinión a título personal. Sin embargo, más allá de las decisiones de las dirigencias partidarias, ha quedado demostrado en varios procesos electorales que en Perú los partidos políticos no tienen capacidad de endosar sus votos. La elección también dejó un Congreso sin mayoría. Quien sea el próximo presidente tendrá que hacer alianzas en el Parlamento para gobernar.

Página/12

La pelea en Perú será entre Humala y Fujimori

Los últimos resultados oficiales, así como declaraciones del tercer candidato en liza, indican que la segunda ronda presidencial en Perú, el próximo 5 de junio, será disputada por Ollanta Humala y Keiko Fujimori.

Con el 76,5% de los votos escrutados, el líder nacionalista Humala tiene confirmado el primer lugar con el 29,87%. Le sigue Keiko Fujimori, con el 23,05%

En tercer lugar se ubica el ex ministro de Economía Pedro Pablo Kuczynski, con 20,54%. Sin embargo, el propio Kuczynski reconoció que su situación es difícil al declarar: "Mi impresión es que, salvo que el voto extranjero sea muy grande a mi favor, nos estamos acercando a una situación en que es casi evidente que la segunda vuelta es entre Keiko y Ollanta".

Tras una sostenida caída en las últimas semanas, el ex presidente Alejandro Toledo obtenía el 15,12%.

Este resultado sorprende a algunos, pero no deja de confirmar lo que indicaban las encuestas divulgadas la semana previa a los comicios, aunque sí representa un cambio con respecto a la tendencia a lo largo de la campaña.

El ex militar nacionalista se impuso, al igual que lo hiciera en los comicios de 2006, en la primera vuelta.

A menos que se produzca el salto en el voto extranjero, todo indica que Perú deberá elegir entre dos candidatos que tienen el índice de rechazo más alto en la población, pero que debido a diversos motivos lograron encabezar las preferencias.

Los motivos

¿Por qué el país elegirá entre Humala y Fujimori?

El pasado, el presente y el futuro pueden ayudar a entender el resultado. El futuro, porque quienes votaron por Humala, de 48 años, lo hicieron tras creer en la promesa del líder nacionalista de repartir los beneficios del crecimiento económico que goza Perú, pero que no ha llegado a todos por igual.

No es de extrañar que con su discurso de inclusión social, mucho más moderado que en la elección pasada, haya podido capitalizar el descontento de un sector importante de la población, cuyo 34% todavía vive en la pobreza.

El presente, porque si bien Humala era el único de discurso de izquierda y de cuestionamientos al modelo, los distintos candidatos de centro derecha y derecha, no optaron por unificar el mensaje y hacer un frente unido contra el candidato de Gana Perú.

Aunque ganador, casi el 70% del electorado no comulga con sus ideas. La atomización de la oposición a Humala y la fragilidad de los partidos políticos, estiman analistas, jugó a favor del ex teniente coronel.

Y el pasado, porque Keiko Fujimori, de 35 años, hizo campaña con su apellido y el recuerdo de su padre, condenado a 25 años de prisión por violaciones a los derechos humanos.

Pero en los sectores bajos y rurales, donde se concentra el núcleo duro del fujimorismo, no piden autocrítica –ausentes en el discurso de la candidata de Fuerza 2011–, sino que añoran la época en que el gobierno de su padre los dejaba vivir a costa de la asistencia del Estado y cuando el triunfo sobre el grupo armado Sendero Luminosos fue sinónimo de seguridad.

La historia en 2006

  • Ollanta Humala ya sabe lo que es imponerse en una primera vuelta. Lo hizo en la última elección, en 2006, cuando obtuvo el 30,6% de los votos, seis puntos porcentuales más que Alan García.
  • El balotaje sería luego para el actual presidente, quien se impuso con el 52,6% frente al 47% de Humala.

Las dudas

Campaña de Humala

La gran duda pasa por saber qué tipo de cambios buscará introducir Humala. Desde su sector se descartan estatizaciones, pero sí se habla de ajustar reglas de juego.

Tendrá la oportunidad en la campaña para explicar su programa de gobierno, calmar ansiedades en sectores empresariales peruanos y en el extranjero y dar señales de estabilidad.

Se lo ha tildado del "nuevo Chávez". Y él ha insistido en desmarcarse del estilo y del modelo del presidente de Venezuela.

Analistas consultados por BBC Mundo ven en Humala un personaje más del estilo del ecuatoriano Rafael Correa, del paraguayo Fernando Lugo, o hasta del brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, que de un Hugo Chávez.

Pero por ahora todo está en la nebulosa.

La caída de Toledo

  • El expresidente Alejandro Toledo, quien gobernó entre 2001 y 2006, lideró cómodamente los sondeos hasta tres semanas antes de los comicios, pero cayó hasta el cuarto lugar. Llegó a tener una intención de voto cercana al 30%.

También la incertidumbre rodea a un eventual gobierno de Keiko Fujimori, quien no ha cuestionado el registro de violaciones a los derechos humanos y de corrupción que marcó el gobierno de su padre entre 1990 y 2000.

"Los dos son potencialmente interpelables en cuanto a qué van a hacer con las libertades", asegura el reconocido periodista César Hildebrandt.

"Me temo que en la segunda vuelta va a haber un uso irracional de la política del miedo. El problema es que Fujimori también suscita miedos", agrega.

Para el analista político Santiago Pedraglio "la gran pelea va a ser quién de los dos gana el voto de la clase media urbana", luego de que ambos se repartieran las adhesiones en los sectores bajos del electorado.

El analista le dice a BBC Mundo que ambos intentarán bajar el perfil a los aspectos que más rechazo puedan generar, pero advierte que ello le será más fácil a Humala que a Fujimori.

En campaña

Partidarios de Keiko Fujimori

Fujimori hizo campaña con su apellido y el recuerdo de su padre. A falta de menos de dos meses para el balotaje, se anticipa una campaña intensa y dura. Será una batalla donde todo puede pasar.

Si se toman en cuenta las encuestas previas, donde se planteaban escenarios de segunda vuelta, el choque Humala-Fujimori daba empate.

Pura incógnita de aquí en adelante.

Los peruanos, que desconfían de los frágiles partidos políticos, no creen en el Congreso, y donde sólo el 28% está satisfecho con el funcionamiento de la democracia, se embarcan en una campaña que someterá a examen no sólo a los candidatos y sus propuestas.

Será una definición que también pondrá a prueba al país.

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Written by Eduardo Aquevedo

11 abril, 2011 at 12:56

Perú: Humala contra el resto en el cierre de campaña…

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EL CANDIDATO PROGRESISTA LIDERA LAS ENCUESTAS Y LOS DEMAS PELEAN POR UN LUGAR EN EL BALLOTTAGE

Con la casi certeza de que habrá segunda vuelta y que Ollanta Humala estará en ella, Alejandro Toledo, Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski se disputan voto a voto el otro lugar en el ballottage en las elecciones del domingo.

 Por Carlos Noriega, Página/12

Desde Lima

Mientras Ollanta Humala respira tranquilo, la angustia se apodera de los tres candidatos de la derecha con opción de pasar a la segunda vuelta. Con la casi certeza de que habrá segunda vuelta y que el candidato de la izquierda, Humala, estará en ella, pero con una gran incertidumbre sobre quién será el otro candidato en disputar el ballottage, se cerró la campaña electoral peruana para elegir un nuevo presidente para los próximos cinco años.

El ex presidente Alejandro Toledo, que hizo un gobierno neoliberal pero ahora se llama de centroizquierda en busca de ganar respaldo; la congresista Keiko Fujimori, que pretende convertirse en la heredera política de su padre, el ex dictador Alberto Fujimori, condenado a 25 años de cárcel por crímenes de lesa humanidad y corrupción; y el ex ministro de Economía Pedro Pablo Kuczynski, hombre estrechamente vinculado con la banca internacional y con los grandes grupos de poder económico y candidato favorito de las clases altas, quemaron sus últimas cartas para intentar ganarse el boleto al ballottage. Toda la atención está puesta en quién será el competidor de Humala en la segunda vuelta, que se llevará a cabo en junio.

El ex presidente Alejandro Toledo se reunió ayer con la prensa extranjera en su local de campaña. Lucía agotado, casi derrotado. Insistió en lo que ha sido su estrategia en este tramo final de la campaña: presentarse como la alternativa para “salvar” la democracia peruana. Señaló que una segunda vuelta entre Humala y Keiko Fujimori, el escenario más probable según las últimas encuestas, sería “un riesgo para la democracia”. “Quiero dejar mi advertencia de que en el Perú la democracia está en riesgo”, dijo el ex presidente. Y, poniéndole un tono dramático a sus palabras, agregó: “Si este escenario se produce (una segunda vuelta entre Humala y Keiko Fujimori) y la democracia está en riesgo, Alejandro Toledo estará en la línea del frente de un ejército que lucha contra la democracia”.

“¿Quiere decir que si la segunda vuelta es entre Humala y Keiko, usted saldrá a las calles a protestar?”, le preguntaron.

“Si eso sucede y la democracia está en riesgo, Alejandro Toledo estará como un soldado para defender la democracia que tanto costó recuperar hace diez años. Si la democracia se contagia del estilo de gobierno de Hugo Chávez, eso va a encontrar a Alejandro Toledo en la línea de defensa de la democracia”, repitió, pero no hizo más precisiones sobre lo que esa afirmación implica si mañana las urnas confirman lo que anuncian las encuestas: una segunda vuelta entre Humala y Keiko Fujimori.

Ollanta Humala también se reunió con la prensa extranjera y ahí respondió lo dicho por Toledo. Lo hizo bajándole el tono a la controversia entre democracia y autoritarismo planteada por el ex presidente.

“¿Qué opina de la afirmación de Toledo de que usted representa una amenaza a la democracia y de que en un escenario de segunda vuelta entre usted y Keiko Fujimori él se pondría al frente de una protesta para defender la democracia?”, le preguntó Página/12 a Humala.

“El señor Toledo tiene el derecho de opinar como quiere, él es un adversario político y está dando una opinión política que obviamente no es imparcial. Yo respeto su opinión. Al fragor de la competencia electoral puede haber exabruptos, agresiones. Nosotros tomamos eso con tolerancia, porque nuestra intención es la unidad del país. Todos estamos fortaleciendo la democracia. No debe haber intolerancia. Nosotros tenemos credenciales democráticas”, señaló.

“Habrá que preguntarles a ellos por qué dicen que no somos democráticos. Yo siempre he respetado la democracia. No veo razón para esa acusación. Hay que tomar eso como parte de la campaña.”

A pesar de que todos los sondeos lo dan en primer lugar y como fijo en la segunda vuelta, Humala se mostró cauto y evitó el triunfalismo. “Nada está dicho hasta el 10 de abril”, señaló. Preguntado sobre la ley de medios de Argentina, que su plan de gobierno menciona como un modelo a tomar en cuenta para una ley de ese tipo en el Perú, el candidato evitó pronunciarse. “No soy un experto en la legislación argentina”, dijo. “Vamos a respetar la libertad de prensa y opinión. Creemos en el rol fiscalizador de la prensa”, aseguró.

El candidato progresista volvió a marcar distancias de Hugo Chávez, una figura no muy popular en Perú, después de años de críticas de funcionarios del gobierno de Alan García. “Tenemos diferencias con el modelo venezolano, no lo vamos a aplicar en el Perú”, dijo Humala.

“¿Está usted más cerca de Lula que de Chávez?”, le preguntó un periodista con picardía. El candidato no mordió el anzuelo. “Aspiro a estar más cerca del pueblo peruano. Vamos a construir nuestro propio camino”, replicó. Pero al hablar de modelos en la región, citó a Brasil como “un modelo exitoso”. Calificó como “una intromisión inaceptable en las elecciones peruanas” las declaraciones del presidente de Chile, Sebastián Piñera, quien declaró hace unos días que un triunfo de Humala afectaría las relaciones entre el Perú y Chile. “No soy antichileno”, afirmó Humala. Aclaró que su propuesta de nacionalizar los recursos naturales no significa estatizar empresas, sino que el Estado recupere capacidad de decisión sobre el uso de esos recursos. Terminó anunciando que su primera medida de llegar a la presidencia sería convocar “un acuerdo nacional” entre las distintas fuerzas políticas, sociales y laborales.

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Written by Eduardo Aquevedo

9 abril, 2011 at 9:11

Elecciones en Perú: O. Humala y K. Fujimori, desplazan a derecha tradicional?

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HOY SERA EL FINAL DE CAMPAñA PARA EL CANDIDATO DE IZQUIERDA Y LOS TRES RIVALES DE DERECHA QUE COMPITEN POR PASAR AL BALLOTTAGE

Keiko Fujimori (izq.) y Ollanta Humala

Ollanta Humala les habló a los pobres de Lima

Humala realizó su último acto en la capital peruana con la promesa de cambiar el modelo económico. Va primero en los sondeos de cara a la elección del domingo, seguido de Alejandro Toledo, Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski.

 Por Carlos Noriega, Página/12

Desde Lima

Hoy se cierra la campaña presidencial peruana, la más disputada que se recuerde. El candidato de la izquierda, Ollanta Humala, que encabeza la coalición Gana Perú, llega a esta instancia en el primer lugar, pero enfrenta una dura ofensiva en su contra lanzada desde los medios. Humala cerrará en el sur del país, su principal bastión electoral. El mitin final será esta noche en Arequipa, la segunda ciudad en importancia del país, ubicada a unos 900 kilómetros al sur de Lima. Ayer estuvo en el Cusco, corazón del sur andino, región donde gana ampliamente, y el martes cerró su campaña en Lima, en una multitudinaria manifestación. Los tres rivales de la derecha que compiten por pasar a la segunda vuelta –el ex presidente Alejandro Toledo; Keiko Fujimori, hija del encarcelado ex dictador Alberto Fujimori; y Pedro Pablo Kuczynski, el candidato favorito de las clases altas– optaron por hacerlo en la capital. Toledo y Kuczynski lo harán esta noche en el centro de la ciudad, mientras Keiko Fujimori en el barrio más poblado, con cerca de un millón de habitantes, del cinturón pobre que rodea Lima.

En la noche del martes, la plaza Dos de Mayo de Lima, en pleno centro de la ciudad, estuvo colmada de gente para escuchar a Ollanta Humala en su mitin de cierre de campaña en Lima. Los rostros cobrizos y las banderas peruanas llenaron la plaza, tradicional escenario de las manifestaciones sindicales. La multitud estaba compuesta, en su gran mayoría, por habitantes llegados desde los barrios pobres de la capital peruana. El entusiasmo era desbordante. Humala habló desde un estrado levantado en la fachada del local de la Central General de Trabajadores del Perú (CGTP), la principal central sindical del país. Estuvo acompañado de su esposa, Nadine Heredia, y de sus candidatos al Congreso.

En su discurso, de cerca de una hora, pidió dejar lado “el miedo”, impulsado por los medios y una derecha que en estos días ha mostrado su rostro más intolerante, y votar por “la esperanza”. Ofreció cambiar el modelo económico neoliberal para mejorar la redistribución de la riqueza, recuperar los derechos laborales perdidos, llevar buenos servicios de salud y educación de calidad a los pobres, mejores salarios, dar pensión a los jubilados que ahora no la reciben, destinar para el consumo interno el gas que ahora se exporta, aumentar los impuestos a las empresas mineras que en los últimos años han acumulado grandes utilidades, combatir la corrupción extendida en el actual gobierno, aprobar la revocatoria para el presidente y los congresistas. La ovación y los gritos de “Se siente, se siente, Ollanta presidente” retumban en la plaza, mientras la multitud agita banderas peruanas.

“Nuestro compromiso es con la democracia y la esperanza. Hay gente que tiene miedo. El 10 de abril tenemos que ir a votar con confianza, sin miedo. El miedo no debe derrotar a la esperanza. Nuestros adversarios no quieren el cambio, no tiene sensibilidad por la gente más pobre. La gran transformación consiste en la redistribución de la riqueza, en darles oportunidades a todos”, dice Humala, como fin de discurso, mientras sus seguidores corean “El pueblo en acción, por la gran transformación”. El candidato levanta los brazos durante varios minutos para saludar, después abandona el estrado, baja a la plaza y deja el lugar llevado sobre los hombros de sus seguidores. En el estrado comienzan la música y el baile.

En la plaza se ven los rostros de los desposeídos. También de muchos jóvenes. La candidata más joven al Congreso por Gana Perú, Lucía Alvites, de 25 años y socióloga, le dice a Página/12 que “los jóvenes estamos con Ollanta porque queremos un cambio para tener oportunidades. Planteamos tres cosas centrales: soberanía, justicia social e integración latinoamericana. He vivido en el extranjero y como candidata al Congreso tengo una preocupación especial por los peruanos que viven fuera del país, a quienes el Estado peruano debe apoyar”.

Zoraima Huamán, una señora de 60 años que vive en un barrio humilde y trabaja como asistente social, y que ha estado en primera fila vitoreando a su candidato, nos dice que apoya a Humala porque quiere “un cambio radical para que en este país haya justicia, porque ahora solamente se enriquecen unos pocos”. Unos metros más allá, Ricardo Fernández, 38, empleado de una empresa cervecera, sigue gritando lemas a favor de Humala mientras los fuegos artificiales llenan el cielo de la plaza. “Ahora las empresas hacen lo que quieren con los trabajadores, no tenemos derechos laborales. Con Ollanta eso va a cambiar.” La gente comienza a dispersarse lentamente, mientras la música sigue sonando por los parlantes.

Perú / elecciones: Fujimori vs. Humala, la pelea que tiene en vilo al país

 Martes, 5 de abril de 2011

Entre Fujimori y el "nuevo Chávez" o entre el cáncer terminal y el sida. Así se refieren algunos a la posibilidad de que Keiko Fujimori y Ollanta Humala sean los más votados en las elecciones del domingo y alcancen la segunda vuelta.

Ambos han polarizado la elección y cruzado dardos. Están en las antípodas pero comparten una cosa: son los que generan el rechazo más alto. El 40% de la población dice que nunca votaría por alguno de estos dos candidatos.

Un balotaje entre ambos es "el escenario menos deseado para un sector importante de la población", le dice a BBC Mundo, Guillermo Loli, gerente de estudios de opinión pública de la encuestadora Ipsos-Apoyo. "Se los señala como los candidatos antisistema, Keiko antisistema político y Humala antisistema económico", explica Loli.

Ambos cuentan con sólidos apoyos, que ubican a Humala como favorito y a Fujimori peleando por el segundo lugar. Tienen un aliado: el sector sumergido de la población, aquel al que el crecimiento económico que promedió 7% en el último lustro no le llega.

En el nombre del padre

Keiko hace campaña con la gestión del ex presidente Alberto Fujimori, su padre, quien gobernó entre 1990 y 2000, y terminó preso por violaciones a los derechos humanos, condenado a 25 años de prisión.

¿Lo indultará si gana? Ella, por ahora, se resiste a contestar la pregunta.

La candidata de Fuerza 2011 tiene el respaldo de un quinto de la población, el núcleo duro del fujimorismo, que todavía recuerda la derrota del grupo armado Sendero Luminoso y la implementación de reformas económicas.

Keiko Fujimori

Edad: 35 años

Agrupación política: Fuerza 2011

Hitos políticos: primera dama (de su padre, Alberto) y un mandato en el congreso

La pregunta: ¿Indultará a su padre?

En el debate presidencial del domingo Keiko aseguró que el gobierno de su padre era "el modelo a seguir".

"Perú creció gracias a las medidas adoptadas en los ’90, derrotamos al terrorismo y sentamos las bases del crecimiento", aseguró.

Críticos de la candidata cuestionan su falta de experiencia en cargos ejecutivos.

Es que Keiko, de 35 años, apenas tuvo un mandato como congresista -y se la cuestionó por sus continuas inasistencias- tras recibir la votación más alta en la historia del país. Pero no ha pasado por otros puestos.

Ella replica que a los 19 años se calzó el traje de primera dama y que presidió la Fundación por los Niños del Perú y estableció la Fundación Cardioinfantil.

"A donde voy recuerdan el gobierno de mi padre, pero también hay un reconocimiento a mi trabajo de primera dama", le dijo la semana pasada al diario El Comercio.

¿Lobo con piel de cordero?

Desde que Humala alcanzó diez días atrás la cima en las encuestas, se convirtió en el blanco del resto de los candidatos.

Ollanta Humala

Edad: 48 años

Agrupación política: Gana Perú

Hitos políticos: en 2006 perdió el balotage por la presidencia frente a Alan García

La pregunta: ¿intentará o no imitar a Hugo Chávez?

Desde "lobo con piel de cordero" hasta "mona vestida de seda", así se refirieron a este teniente coronel retirado que ya sabe lo que es pelear contra un Fujimori.

Se han enfrentado porque en el año 2000 Humala lideró una revuelta contra el gobierno de Alberto Fujimori, que se tambaleaba por escándalos de corrupción.

Humala fue preso y tiempo después recibió una amnistía.

En 2006, sin experiencia política previa, se impuso en la primera vuelta de las elecciones y perdió en el balotaje frente a Alan García.

En aquel entonces el militar nacionalista cayó, se dijo, por su camisa roja, su amistad con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y sus críticas al sistema.

Ahora se muestra de traje, prefiere el gris y manda a Chávez a no meterse en las elecciones.

El candidato de Gana Perú, de 48 años, quiere verse reflejado en el espejo del ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, moderó su discurso y promete que si gobierna "no habrá sobresaltos".

"No creo que mis compatriotas vayan a ser tan insensatos de ponernos en la disyuntiva de elegir entre el sida y el cáncer terminal, que es lo que serían Humala y Keiko Fujimori"

Mario Vargas Llosa

Su plan de gobierno incluye reformar la Constitución, pero él aclara que no buscará la reelección y habla de liderar con responsabilidad y defender las libertades.

En algunos sectores piensan que sólo se trata de una estrategia electoral del "nuevo Chávez" y temen que un gobierno de Humala cambie el rumbo económico y no respete contratos con empresas mineras, sector que aporta una crucial fuente de ingresos para la administración.

Pero tampoco creen que Keiko Fujimori sea la solución para reducir la pobreza -que afecta a un tercio de los casi 30 millones de peruanos- y distribuir el crecimiento.

Uno de los que rechaza con vehemencia que ambos candidatos sean los más votados es el escritor Mario Vargas Llosa.

Dos años atrás le preguntaron sobre esta posibilidad: "No creo que mis compatriotas vayan a ser tan insensatos de ponernos en la disyuntiva de elegir entre el sida y el cáncer terminal, que es lo que serían Humala y Keiko Fujimori".

Al premio Nobel de Literatura 2010 la semana pasada le preguntaron si mantenía su afirmación y respondió: "Desgraciadamente, creo que no fue exagerado".

INTENCIÓN DE VOTO ELECCIONES PERÚ 2011

Candidato Ipsos-Apoyo CPI Imasen IMA
Ollanta Humala 27,2% 28,7% 25,1% 26,1%
Keiko Fujimori 20,5% 19,1% 18,1% 17,8%
Alejandro Toledo 18,5% 19,6% 20,4% 22%
Pedro Pablo Kuczynski 18,1% 17,8% 16,3% 15,7%
Luis Castañeda 12,8% 14% 11,9% 11,9%

Perú / elecciones: el eterno regreso en la política peruana

 Jueves, 7 de abril de 2011
Alan García, presidente de Perú

Alan García ya gobernó en los ochenta, dejará el poder el 28 de julio y sueña con 2016.

A los peruanos las segundas partes parecen sentarles bien. Al menos eso se podría pensar si se tienen en cuenta algunos sonados casos de la vida política del país.

Sin ir muy lejos, la historia del actual presidente Alan García se enmarca en ese guión.

En las elecciones de este domingo el candidato y ex mandatario Alejandro Toledo busca repetir, con mejor final, su historia.

Y si de la campaña de Keiko Fujimori, quien sueña con entrar en la escena grande, se hiciera una película bien podría llamarse "En el nombre del padre".

"Ya lo hizo"

De hecho a estos dos candidatos les gusta hablar del pasado.

Uno de los lemas de campaña de "el Cholo", como se suele llamar a sí mismo Toledo, es "ya lo hizo bien, lo hará mejor".

Bajo su gobierno (2001-2006) la economía creció y millones de peruanos salieron de la pobreza, pero no todo fueron sonrisas.

"Hay una tradición de considerar que todo tiempo pasado fue mejor. A pesar de que, por lo general, todos los gobiernos terminan con baja popularidad"

Fernando Rospigliosi, sociólogo y periodista

Durante su mandato llegó a tener una aprobación de apenas 8%. Hasta el día de hoy muchos peruanos no le perdonan algunos escándalos, como el consumo desproporcionado, que Toledo niega, de whisky etiqueta azul ni la polémica por no reconocer a una hija que tuvo por fuera de su matrimonio.

"Llevó una vida muy desordenada", dice Cirilo, taxista, que el domingo le pone su voto a Pedro Pablo Kucynski.

Pasó el tiempo, Toledo se alejó de los focos y volvió para liderar las encuestas con el apoyo del 30% del electorado.

La campaña avanzó y las adhesiones se fueron dispersando hacia otros candidatos. Hoy lucha por participar de la segunda vuelta el 5 de junio, pero a él le gusta repetir una frase: "Más vale cholo conocido, que uno por conocer".

Con el apellido

Alberto Fujimori, expresidente de Perú

Fujimori, preso por violaciones a los derechos humanos, está presente en la campaña.

Keiko Fujimori hace campaña con su apellido.

No importa que sea el de su padre, Alberto, quien gobernó entre 1990 y 2000, y ahora alienta a su hija desde la cárcel, donde está preso tras ser condenado a 25 años de prisión por violaciones a los derechos humanos.

En realidad sí importa, porque un amplio sector de la población –entre el 18% y el 20% se estima– recuerda al fujimorismo como una etapa de programas sociales, mejoras económicas y la derrota a Sendero Luminoso.

Ahora, con un guión adaptado –mantener la senda del crecimiento, redistribuir para reducir la pobreza y el combate a la delincuencia– busca ocupar el llamado sillón de Pizarro.

El retorno

El que ya logró volver de la muerte política fue Alan García. Dirigió, entre 1985 y 1990, lo que para muchos fue una película de terror: la inflación, por ejemplo, alcanzó el 2.700%.

"En la historia de Perú son pocos los presidentes que no han sido reelectos. Hay un gusto por repetir"

Mirko Lauer, periodista y politólogo

En 2006 se presentó a las elecciones con la promesa de haber cambiado y demostró a sus detractores que el electorado peruano siente cierta predilección por dar segundas oportunidades a sus políticos.

Sin ir más lejos, se la está dando a Ollanta Humala, líder en las encuestas, quien perdió cinco años atrás en la segunda vuelta, precisamente, frente a Alan García.

El mandatario, dicen algunos, ya sueña con la saga: un retorno al poder en 2016.

"En la historia de Perú son pocos los presidentes que no han sido reelectos", le dice a BBC Mundo el periodista y politólogo Mirko Lauer. "Hay un gusto por repetir", agrega.

En la historia reciente del país ya lo hicieron Fernando Belaúnde Terry, Alan García y Alberto Fujimori.

Fernando Rospigliosi, sociólogo y ex ministro de Alejandro Toledo, reconoce que en Perú "hay una tradición de considerar que todo tiempo pasado fue mejor. A pesar de que, por lo general, todos los gobiernos terminan con baja popularidad".

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Written by Eduardo Aquevedo

7 abril, 2011 at 17:56

Publicado en AMERICA LATINA, ELECCIONES, PERU

Humala sigue creciendo en las encuestas, hasta donde?

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Los cuatro candidatos de la derecha que compiten con Humala para pasar a la segunda vuelta han comenzado a disparar juntos contra el ex comandante. Ollanta Humala ha trepado desde el cuarto puesto hasta el primero en las últimas tres semanas.

 Por Carlos Noriega

Desde Lima

A una semana de las elecciones del 10 de abril, hay cinco candidatos a la presidencia –de un total de diez– que aspiran pasar a la segunda vuelta, que todos los sondeos indican como inevitable. La arremetida en las encuestas del candidato de la izquierda, el ex comandante Ollanta Humala, que en las últimas tres semanas ha trepado desde al cuarto puesto hasta el primer lugar, ha desatado una ofensiva mediática en su contra. La mayor parte de medios dedica grandes espacios para atacar al candidato a quien llaman “el antisistema” y califican como “un riesgo para la estabilidad del país” por su propuesta de cambiar el modelo económico neoliberal. Los mensajes macartistas intentando desacreditar a Humala dominan la cobertura periodística de estas elecciones.

En esa línea, los cuatro candidatos de la derecha que compiten con Humala para pasar a la segunda vuelta –el ex presidente Alejandro Toledo (2001–2006); Keiko Fujimori, la hija del ex dictador Alberto Fujimori; el ex alcalde de Lima Luis Castañeda y el economista y lobbysta de grandes grupos económicos, Pedro Pablo Kuczynski– han comenzado a disparar juntos contra el ex comandante. Los cuatro coinciden en llamarlo “autoritario” y “estatista”, dos cosas que Humala rechaza, y piden el voto del electorado presentándose cada uno de ellos como la mejor alternativa para derrotarlo en la segunda vuelta. Incluso Keiko Fujimori, que pide el apoyo de la población en el nombre de su padre, quien dio un golpe de Estado y pretendió eternizarse en el poder, lanza discursos acusando a Humala de autoritario.

En esa campaña de miedo contra el candidato progresista, los medios y los rivales de Humala han metido en el proceso electoral el fantasma de Hugo Chávez –una figura muy poco popular en el Perú– para intentar desacreditar al candidato de la izquierda peruana, presentándolo como un supuesto discípulo incondicional del presidente venezolano que de ganar las elecciones buscaría reelegirse indefinidamente, algo que Humala ha negado en todos los tonos. Durante su reciente visita a Uruguay, Chávez dijo en conferencia de prensa que los peruanos debían elegir al candidato que mejor les parezca, pero bastó que diga que conocía a Humala y que lo calificara como “un buen soldado”, para que los medios y los candidatos de la derecha coincidan en decir que esa declaración “confirma que Humala es el candidato de Chávez”.

En los predios humalistas saben bien que la relación con Chávez los perjudica, como ya ocurrió en las elecciones de 2006 cuando el apoyo que Humala recibió de Caracas fue clave para que pierda en la segunda vuelta con el actual presidente Alan García, y salieron rápidamente a desmarcarse del presidente venezolano y a exigirle que no declare sobre las elecciones peruanas. “Quiero ser enfático y claro en decir que nosotros rechazamos el apoyo de cualquier gobierno extranjero. La campaña en el Perú la vamos a resolver los peruanos”, respondió Humala a las declaraciones de Chávez. Pero Humala fue más allá para marcar distancias del presidente venezolano: “El modelo de Venezuela no es aplicable en el Perú. Nosotros no creemos en la reelección indefinida”. Pero esas aclaraciones no pararon la ofensiva en su contra para ligarlo a Hugo Chávez, presentado como sinónimo de autoritarismo. “Nos han dicho de todo para crear miedo, pero este 10 de abril vamos a votar sin miedo y con confianza”, ha respondido Humala a la campaña en su contra.

Todos disparan contra Humala, pero éste sigue subiendo en las encuestas, que coinciden en confirmar su consolidación en el primer lugar. Un sondeo de Ipsos Apoyo conocido ayer –último día permitido para publicar encuestas– le da a Humala el 26 por ciento, seguido por Keiko Fujimori con 18 por ciento, Toledo con 17 por ciento, Kuczynski con 16 por ciento y Castañeda con 11 por ciento. Según esta encuestadora, en una semana Humala sube cinco puntos, mientras Toledo baja tres puntos y la hija de Fujimori pierde un punto. Kuczynski sube un punto y se mete en la pelea, mientras que Castañeda pierde tres y sus posibilidades parecen diluirse.

Al momento del envío de esta nota, los cinco candidatos que buscan pasar a la segunda vuelta iniciaban un esperado debate, que podría resultar decisivo. Con un 10 por ciento de indecisos y aproximadamente el 20 por ciento de electores que dicen que podrían cambiar su voto en la última semana, nada está dicho en las elecciones más disputadas que recuerde el Perú.

Página/12

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Written by Eduardo Aquevedo

4 abril, 2011 at 19:50

Histórico triunfo Verde en Alemania…

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Ayer fue electo por primera vez en el país un gobernador verde. Los sucesos ocurridos en Japón hace dos semanas contribuyeron a precipitar los acontecimientos y a radicalizar el humor ciudadano contra la política nuclear de Merkel.

 Por Cristián Elena, Página/12

Desde Frankfurt

En uno de los estados federales con más peso, y bastión inapelable de la democracia cristiana desde la posguerra, fue electo ayer el primer gobernador verde en la historia del país. Después de 30 años de existencia, Alianza 90/Los Verdes (tal la denominación del partido) logró una victoria estrecha pero significativa en Baden-Württemberg (BW). La victoria los coloca en una posición inmejorable de cara al “súper año electoral 2011”, al tiempo que suma una cuenta más al rosario de dolores de cabeza que el acontecer de los últimos meses le viene deparando a la coalición liderada por la canciller Angela Merkel.

Si bien los sucesos ocurridos en Japón hace dos semanas contribuyeron a precipitar algunos acontecimientos y a radicalizar el humor ciudadano contra la política nuclear de Merkel, los habitantes de BW y especialmente los de Stuttgart, la ciudad capital, saben que el ocaso de la hegemonía de los democristianos (CDU), bajo la conducción de Stefan Mappus, empezó mucho antes del desastre nuclear de Fukushima.

La puesta en marcha en 2010 del faraónico proyecto Stuttgart 21, que contempla –entre otras obras– la soterranización de la terminal de trenes de esa ciudad, llamó a la población a las barricadas, con una fuerte señal de descontento ante lo que se considera una subestimación del impacto ambiental y, para los contribuyentes, una espiral de costos ascendente y sin final a la vista. Las revueltas se sucedieron durante varios días en el mes de septiembre y obligaron al gobierno federal a convocar a una mediación. En los tribunales de BW tiene lugar actualmente el post-ludio judicial para aclarar responsabilidades en la severa represión de que fueron víctimas los manifestantes.

Justamente en esos agitados días de septiembre fue que comenzó a acrecentar su perfil la figura de Winfried Kretschmann, un profesor de escuela secundaria de 62 años, católico practicante, co-fundador de Los Verdes, cuyo nombre era –hasta ese momento– prácticamente desconocido fuera de la política regional. La picardía popular no se ha privado de sugerir que Kretschmann, por su trayectoria profesional y sus convicciones religiosas, es un conservador que milita en el partido equivocado. Sin embargo supo posicionarse como un vocero lúcido, primero en las jornadas de mediación por Stuttgart 21 y luego catalizando la disconformidad de sus conciudadanos hacia la política nuclear, en un estado en el que están emplazadas cinco de las diecisiete centrales nucleares en todo el país.

La victoria de Kretschmann lo pondría al frente de una coalición entre su partido y los socialdemócratas, quienes por apenas un punto quedaron relegados como tercera fuerza política en BW. En declaraciones a la cadena televisiva ARD, el futuro gobernador se mostró consciente de la importancia del resultado obtenido (“ahora sí que hemos logrado un cambio histórico en este país”), pero evitó las expresiones triunfalistas: “Todavía me falta el voto de los electores en la Asamblea”.

También hasta Renania del Palatinado (RLP) llegó el furor de la onda verde. Allí, el socialdemócrata Kurt Beck seguirá al frente del gobierno, pero deberá tejer una alianza con los verdes, a manos de quienes perdió aproximadamente el 20 por ciento de sus votantes.

Pasada la medianoche, la estrategia comunicacional de la canciller Angela Merkel había sido escabullirse en un silenzio stampa. En su lugar salieron voceros tanto de su partido como su vicecanciller, el liberal Guido Westerwelle, cuyo partido, si bien se identifica con el color amarillo, vivió una jornada electoral decididamente negra, logrando apenas el mínimo de votos para ingresar al Parlamento de BW y quedando fuera del de RLP. Sin excusas y con menos eufemismos que lo habitual, Westerwelle declaró: “El tema de la política energética ha sido decisivo, es lo que ha conmovido a la gente. Esta elección ha sido un plebiscito sobre el futuro de la energía nuclear. Hemos entendido el mensaje”.

Con el escrutinio provisorio en la mano y la política zigzagueante de Merkel, tanto en la política interna como en el frente externo, a la luz del papel de la UE y la OTAN en las acciones militares en Libia (Alemania votó el paquete de sanciones, pero se abstuvo en la intervención militar), los mismos analistas mencionados al comienzo de esta crónica han empezado a ver paralelos con lo que fueron las elecciones en Renania del Norte/Westfalia en 2005: el SPD perdió su hegemonía histórica frente a la CDU, desatando una reacción en cadena que terminó anticipadamente con el gobierno de Gerhard Schröder.

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Written by Eduardo Aquevedo

28 marzo, 2011 at 12:05

I. Wallerstein: Elecciones en Brasil y Estados Unidos…

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Elecciones en Brasil y Estados Unidos: resultados opuestos

Immanuel Wallerstein

imageEl 31 de octubre, el presidente Luiz Inacio Lula da Silva obtuvo una arrasadora victoria en las elecciones brasileñas. El 2 de noviembre, el presidente Barack Obama fue derrotado contundentemente en las elecciones estadunidenses. Lo curioso es que ninguno de ellos contendió en estas elecciones. En Brasil, Lula ya había cumplido sus dos periodos, el máximo permitido, y brindó su respaldo a Dilma Rousseff como su sucesora. En Estados Unidos, las elecciones de 2010 fueron comicios legislativos de mitad del periodo, no una elección presidencial.

Hay algunas similitudes sorprendentes entre los dos hombres y ambas situaciones políticas. Lula fue electo en 2002 como candidato de la esperanza y el cambio. Obama fue electo presidente en Estados Unidos en 2008 como candidato de la esperanza y el cambio.

Ambos hombres eran de fuera en términos de los procesos políticos tradicionales de sus países. Lula fue el primer presidente de extracción obrera y de poca educación formal. Obama fue el primer presidente afroestadunidense de su país.

En su campaña, ambos convocaron un respaldo popular de gran escala. En el caso de Lula, ésta no era su primera vez, sino su cuarto intento de llegar a la presidencia. Había sido líder sindical y dirigente de un partido obrero, el Partido dos Trabalhadores (PT). Obama había sido organizador comunitario y un senador con un récord de votos muy de la izquierda (liberal) en la legislatura. Ambos recibieron el apoyo de militantes de los movimientos sociales y le gustaron particularmente a los jóvenes votantes. Ambos enfatizaron las malas acciones de los previos presidentes de su país: Fernando Henrique Cardoso en el caso de Brasil y George W. Bush en el caso de Estados Unidos –y en ambos casos su elección fue vista como un repudio de las políticas del presidente previo.

En ninguno de los casos el presidente recién electo tenía un camino claro en la legislatura. En el caso brasileño, el sistema electoral condujo a una legislatura con múltiples partidos y el PT no tenía más de una cuarta parte de los escaños. En el caso estadunidense, las reglas del Senado permitían al partido de oposición bloquear o forzar concesiones importantes en cualquier legislación que el presidente de Estados Unidos quisiera promulgar. Ambos hombres sintieron que debían hacer compromisos políticos.

En ambos casos, el principal temor del presidente recién electo era que la ya muy difícil situación económica de sus países se volviera un desastre. Lula temía una inflación galopante y la estampida de inversionistas. Obama le tuvo miedo al colapso de los bancos y al desempleo rampante. El modo en que cada uno respondió a estos miedos fue recurrir a un enfoque económico relativamente conservador (neoliberal) y a la designación de gente relativamente conservadora en los puestos económicos clave de su administración.

Este enfoque neoliberal casi de inmediato desconcertó a gran parte de su base electoral. En cada caso, los dos hombres intentaron tranquilizar a sus simpatizantes situados más a la izquierda insistiendo en que este enfoque neoliberal era esencial pero transitorio y que, eventualmente, verían realizadas sus esperanzas de cambios más fundamentales.

Esto fue tomado con escepticismo creciente y disenso público por parte de estos simpatizantes, y en particular los principales intelectuales de izquierda y los dirigentes de los movimientos sociales. En el caso brasileño, algunos de ellos renunciaron públicamente al PT y dirigieron su respaldo a partidos más pequeños de izquierda. La respuesta de Lula y Obama fue señalar variados tipos de programas que ellos habían puesto en operación con el fin de mejorar el grueso de los segmentos más pobres de la población, como es el caso de la campaña contra el hambre en Brasil y la nueva legislación de salud en el caso de Estados Unidos. Los escépticos señalaron en cada caso los beneficios importantes que le habían traído a los segmentos más ricos de sus países.

Sin embargo, cuando las reales elecciones se llevaron a cabo, muchos de los escépticos de la izquierda regresaron al redil. En Brasil, un grupo de muy prominentes intelectuales de izquierda divulgaron una petición pública en favor de votar por Dilma Rousseff sobre la base de que su oponente le acarrearía desastres a Brasil. Una posición semejante fue asumida por el más importante movimiento social, el Movimiento dos Trabalhadores Sem Terra, que fuera abandonado malamente por Lula y que sin embargo pensó que las cosas estarían peor si Rousseff no era electa.

En el caso estadunidense, algunos intelectuales que habían apoyado la candidatura de Ralph Nader mediante un tercer partido en 2000, porque sintieron que no había diferencias significativa entre Al Gore y George W. Bush, públicamente renunciaron a esta postura y argumentaron por apoyar a los demócratas en las elecciones legislativas. Y así lo hicieron los dirigentes de los movimientos sociales –entre los afroestadunidenses, los latinos, los gays– pese a su desencanto público con el limitado cumplimiento de las promesas de Obama.

Todo esto parece notablemente semejante, y no obstante el resultado no pudo ser más diferente. Rousseff ganó con buen margen en Brasil y Obama, en sus propias palabras, recibió una paliza. ¿Por qué? No podría ser más claro. Hubo una enorme diferencia en las dos situaciones. La situación económica de Brasil ha mejorado marcadamente en los últimos años, y la situación económica estadunidense empeora marcadamente. No pudo haber demostración más clara de la tesis de Carville: Es la economía, estúpidos.

No fue el centrismo de Obama lo que explica por qué los votantes se tornaron contra él. Lula ha sido en cada pedacito un centrista en su política. No fue la falta de carisma de Obama. Parecía muy carismático en 2008. Lula fue popular porque las cosas parecían ir bien. Y Obama fue impopular porque las cosas parecían ir mal. No es que uno se haya vendido y el otro no. No fue cuestión de sus verdaderas convicciones políticas. Algunas veces la situación estructural general avasalla las capacidades de los políticos talentosos para hacer algo al respecto.

Traducción: Ramón Vera Herrera

© Immanuel Wallerstein

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20 noviembre, 2010 at 14:27

N. Chomsky: las elecciones en EU, atroces y equivocadas…

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Noam Chomsky, La Jornada

CHOMSKY3Las elecciones intermedias de Estados Unidos registran un nivel de cólera, temor y desilusión en el país como nada que pueda recordar en mi existencia. Dado que los demócratas están en el poder, ellos reciben el impacto del rechazo en torno a nuestra situación socioeconómica y política actual.

Más de la mitad de los estadunidenses de la corriente principal, según una encuesta Rasmussen del mes pasado, dijeron ver favorablemente al movimiento del Tea Party –una muestra clara del espíritu de desencanto. Las quejas son legítimas. Durante más de 30 años, los ingresos reales de la mayoría de la población se han estancado o declinado en tanto que las horas de trabajo y la inseguridad han aumentado, junto con la deuda. La riqueza se ha acumulado, pero en muy pocos bolsillos, llevando a una desigualdad sin precedentes.

Estas consecuencias surgen principalmente de la financierización de la economía desde los años 70 y el correspondiente ahuecamiento de la producción. El proceso se ve alentado por la manía de desregularización favorecida por Wall Street y es apoyado por los economistas hipnotizados por los mitos del mercado eficiente.

La gente ve que los banqueros responsables en su mayor parte de la crisis financiera y que fueron rescatados de la bancarrota por el público ahora están disfrutando de utilidades sin precedentes y de enormes bonos. En tanto, el desempleo oficial permanece en más o menos 10 por ciento. La manufactura está en niveles de la Depresión; uno de cada seis carece de empleo, y es poco probable que los buenos trabajos regresen.

Con todo derecho, la gente quiere respuestas, y no las está recibiendo salvo por parte de voces que dicen cuentos que tienen alguna relevancia interna –si usted está dispuesto a suspender su incredulidad e ingresar a su mundo de irracionalidad y engaño.

Sin embargo, ridiculizar las argucias del Tea Party es un grave error. Es mucho más apropiado comprender qué hay detrás del atractivo popular del movimiento, y preguntarnos por qué gente justamente enojada está siendo movilizada por la extrema derecha y no por el tipo de activismo constructivo que surgió en la Depresión, como el CIO (Congreso de Organizaciones Industriales, en inglés).

Ahora los que simpatizan con el Tea Party están escuchando que toda institución, gobierno, corporación y las profesiones, está podrido, y que nada funciona.

Entre el desempleo y las ejecuciones hipotecarias, los demócratas no se pueden quejar acerca de las políticas que llevaron al desastre. El presidente Ronald Reagan y sus sucesores republicanos quizá hayan sido los peores culpables, pero las políticas empezaron con el presidente Jimmy Carter y se aceleraron con el presidente Bill Clinton. Durante las elecciones presidenciales, los principales electores de Barack Obama fueron las instituciones financieras, que han conquistado un dominio notable sobre la economía desde la generación pasada. Ese incorregible radical del siglo XVIII, Adam Smith, hablando de Inglaterra, dijo que los principales arquitectos del poder eran los dueños de la sociedad –en su día, los mercaderes y los fabricantes– y ellos se aseguraban de que la política gubernamental atendiera escrupulosamente a sus intereses, por más doloroso que resultara el impacto para el pueblo inglés; y peor aún, para las víctimas de la salvaje injusticia de los europeos en el extranjero.

Una versión moderna y más sofisticada de la máxima de Smith es la teoría de las inversiones de la política del economista Thomas Ferguson, que ve las elecciones como ocasiones en las que los grupos de inversores se unen con el fin de controlar el Estado, seleccionando a los arquitectos de políticas que servirán a sus intereses.

La teoría de Ferguson resulta excelente para predecir la política a lo largo de periodos prolongados. Eso no debería sorprender a nadie. Las concentraciones de poder económico naturalmente tienden a extender su influencia sobre cualquier proceso político. En Estados Unidos, esa dinámica tiende a ser extrema.

Puede decirse, sin embargo, que los grandes protagonistas corporativos tienen una defensa válida contra acusaciones de codicia e indiferencia por la salud de la sociedad. Su tarea es maximizar las utilidades y su porcentaje del mercado; de hecho, ésa es su obligación legal. Si no cumplen con ese mandato, serán remplazados por alguien que lo cumpla. También ignoran el riesgo sistémico: la probabilidad de que sus transacciones dañarán a la economía en general. Tales externalidades no son asunto suyo –no porque sean gente mala, sino por razones institucionales.

Cuando la burbuja revienta, los que han corrido riesgos pueden huir al refugio del Estado protector. Los rescates –una especie de póliza de seguro gubernamental– son algunos de los muchos incentivos perversos que magnifican las ineficiencias del mercado.

Hay un creciente reconocimiento de que nuestro sistema financiero está operando en un ciclo del juicio final, escribieron en enero los economistas Pete Boone y Simon Johnson en el Financial Times. “Cada vez que falla, dependemos de dinero laxo y políticas fiscales para rescatarlo. Esta respuesta enseña al sector financiero: corre grandes riesgos para ser pagado abundantemente, y no te preocupes por los costos –los cubrirán los contribuyentes” mediante rescates y otros instrumentos, y el sistema financiero “es así resucitado para apostar nuevamente– y fracasar de nuevo”.

La metáfora del juicio final también se aplica fuera del mundo financiero. El Instituto Estadunidense del Petróleo, respaldado por la Cámara de Comercio y otros cabildos empresariales, ha intensificado sus esfuerzos para persuadir al público de descartar sus preocupaciones acerca del calentamiento global antropogénico –con un éxito considerable, como lo indican las encuestas. Entre los candidatos congresionales republicanos en las elecciones de 2010, prácticamente todos rechazan el calentamiento global.

Los ejecutivos detrás de la propaganda saben que el calentamiento global es real, y que nuestras perspectivas son terribles. Pero el destino de la especie es una externalidad que los ejecutivos deben pasar por alto, en la medida que el sistema de mercados prevalece. Y el público no podrá correr al rescate cuando la peor de las posibilidades se presente.

Soy apenas lo suficientemente viejo para recordar esos estremecedores y ominosos días en que Alemania descendió de la decencia a la barbarie, para citar a Fritz Stern, el distinguido académico de la historia alemana. En un artículo en 2005, Stern indica que tiene en mente el futuro de Estados Unidos cuando revisa un proceso histórico en el que el resentimiento contra un mundo secular desencantado encontró su solución en un escape extático de sin razón.

El mundo es demasiado complejo para que la historia se repita, pero hay, no obstante, lecciones que debemos recordar al registrar las consecuencias de otro ciclo electoral. No habrá escasez de tareas para quienes intentan presentar una alternativa a la furia y la equivocación mal dirigidas, ayudar a los incontables afectados y encabezar el avance hacia un futuro mejor.

(El libro más reciente de Noam Chomsky es Hopes and Prospects. Chomsky es profesor emérito de Lingüística y Filosofía en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, en Cambridge, Mass.)

Written by Eduardo Aquevedo

8 noviembre, 2010 at 1:43

Venezuela: Pieza geopolítica global

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Raúl Zibechi, Alai-amlatina

Las principales potencias del mundo, tanto las emergentes como las decadentes, disputan los recursos naturales que posee Venezuela, convirtiéndola de ese modo en una de las más preciadas piezas del ajedrez estratégico global. La pugna electoral por el control del parlamento, del próximo domingo 26 de setiembre, se enmarca en esa tensión de fondo.

El 16 de setiembre la Gaceta Oficial publicó la ley 39.511 que aprueba el acuerdo entre los gobiernos de Venezuela y China sobre cooperación para financiamiento a largo plazo. Se trata de un crédito de 20.000 millones de dólares para financiar 19 proyectos de desarrollo. El pago de la línea de crédito se efectuará mediante la venta de petróleo crudo: para el año 2010, no menos de 200.000 barriles diarios; para el año 2011, no menos de 250.000 barriles diarios; para el 2012 no menos de 300.000 barriles diarios.

El acuerdo fue anunciado por el presidente Hugo Chávez en abril pasado, remarcando que el volumen de la inversión china no tiene parangón en los 60 años de existencia de la República Popular. No se trata solamente del monto, dijo en su momento, “hay que darle una lectura política, geopolítica, de confianza”.

Venezuela ya envía a China cerca de 500.000 barriles diarios de petróleo, a los que deben sumarse 400.000 barriles que producirá una empresa mixta binacional que operará en la Faja del Orinoco. Y, finalmente, los 300.000 barriles del último acuerdo. En total, las exportaciones de petróleo venezolano a China superarán el millón de barriles diarios. La misma cantidad que Venezuela exporta a Estados Unidos.

Geoestrategia china

“Todo el petróleo que China pueda necesitar para consolidarse como una gran potencia está aquí”, dijo Chávez el 18 de setiembre al recibir los primeros cuatro mil millones de dólares del acuerdo. Para evaluar el acuerdo firmado, así como el volumen total de la inversión china en Venezuela, debe considerarse que la potencia asiática registró una inversión directa en el exterior de 56.500 millones de dólares en 2009. La mayor de su historia. O sea, el acuerdo con Venezuela representa casi el 36 por ciento del total anual en su mejor año. Y en un solo país.

Es evidente que nadie suelta 20 mil millones de dólares de un saque sin estar muy seguro de lo que está haciendo. Una cifra que equivale al PIB de Bolivia y Paraguay juntos, o a dos tercios del PIB uruguayo. Y no lo hace en cualquier país, sino en aquel que hasta ahora tenía el grueso de sus exportaciones focalizadas hacia Estados Unidos. En 2007 Venezuela exportó 1,3 millones de barriles diarios de petróleo hacia ese país, con lo que desplazó a México como tercer proveedor de Washington. Esas cifras señalan que cerca de un 85 por ciento del crudo exportado de Venezuela va hacia los mercados de Estados Unidos.

China realizó además otras inversiones en Venezuela vinculadas a la explotación minera que incluyen 50 proyectos para explotación de aluminio, bauxita, carbón, hierro y oro y otro acuerdo para ingresar en la Faja Petrolera del Orinoco por 16 mil millones de dólares que permitirá a PDVSA elevar la producción en casi un millón de barriles diarios. El último acuerdo al que se refiere Chávez incluye planes hasta el año 2030 para el desarrollo integral de ocho sectores: electricidad, transporte, minería, viviendas, finanzas, petróleo, gas y petroquímica. Y supone la construcción conjunta de taladros petroleros, plataformas, ferrocarriles que van a cruzar al faja del Orinoco y 20 mil viviendas en el sureste venezolano.

La inversión china en Venezuela asciende a 44 mil millones de dólares, toda vez que ya había un compromiso para un “fondo pesado binacional” de 8 mil millones de dólares. Es evidente que nadie arriesga ese dinero sin tener la seguridad de que no lo va a perder. Dicho de otro modo, China puede contar con que sus inversiones en Venezuela son seguras, mucho más allá de lo que suceda en las urnas. Así razonan todas las potencias del planeta.

Réplicas de Washington

En los últimos doce años la antigua clase dominante ha perdido gran parte de su poder en Venezuela, al punto que un sector significativo de sus miembros emigró a Estados Unidos, Colombia y Perú, entre otros. Algunas de las mayores empresas del país, entre ellas PDVSA, CANTV, la principal empresa de comunicaciones, la mayor parte de los bancos así como empresas agropecuarias y millones de hectáreas de tierras improductivas, pasaron a manos del Estado.

Los principales riesgos para la continuidad del proceso bolivariano no radican en una burguesía declinante, sino en la nueva “boliburguesía” nacida del control de las empresas estatales y de cargos políticos, integrada por burócratas oportunistas que han hecho fortunas al subirse al proceso. Una parte de esos personajes fungen como cuadros del PSUV (Partido Socialista Unificado de Venezuela). En las elecciones del domingo 26 no está en juego el proceso de cambios sino algo más sutil, pero no menos importante.

La Asamblea Nacional cuenta con 165 diputados, que serán renovados en su totalidad. El 60 por ciento de los escaños se obtienen de modo nominal y el resto en forma proporcional. Tres pertenecen a circunscripciones indígenas. La lista que obtenga la mitad más uno de los votos en cada circunscripción, obtendrá el 75 por ciento de los escaños del escrutinio proporcional. El asunto es que la Constitución establece que las leyes orgánicas necesitan dos tercios de los diputados para ser aprobadas y las leyes habilitantes, las que facultan al presidente a gobernar por decreto, requieren las tres quintas partes de los legisladores.

Como señala Ignacio Ramonet, “le bastaría a la oposición obtener 56 votos sobre 165, para impedir la adopción de leyes orgánicas, y 67 votos para imposibilitar la aprobación de leyes habilitantes. Hasta ahora las principales reformas han podido realizarse gracias precisamente a leyes habilitantes” (Le Monde Diplomatique, setiembre 2010).

Es muy probable que la oposición alcance alguna de esas cifras, por varias razones: la inseguridad que hace que Venezuela sea el país con mayor índice de homicidios del continente junto a Honduras y El Salvador; una inflación galopante que alcanza el 30 por ciento anual; la corrupción incrustada en todas las esferas del aparato estatal. Además, la oposición viene avanzando en los últimos años: en las elecciones de 2008 ganó los tres estados más poblados (Miranda, Zulia y Nueva Esparta) y la alcaldía de Caracas.

Es posible que el chavismo no consiga los dos tercios, o sea 110 escaños. Los adversarios del proceso, los think tank estadounidenses, comprendieron que pueden bloquear el proceso bolivariano “desde dentro”, ya que atacándolo “desde fuera” (golpe de Estado, paros patronales y petrolero) no consiguieron más que blindar a la población de los cerros con el presidente Chávez. Ahora parecen apostar a una implosión del proceso o, en su defecto, a un cierre autoritario y defensivo.

El torbellino geopolítico

En el marco del centenario de la Universidad Autónoma Nacional de México, Noam Chomsky expuso su visión del momento que atraviesa su país, Estados Unidos. Dijo que el control del mundo “no es cosa sencilla, ni siquiera para un Estado con un poder sin precedentes”. Fue muy precioso al argumentar que ”ese poder se erosiona por todos lados, y hasta en el patio trasero de Washington los súbditos se vuelven cada vez más desobedientes” (La Jornada, 22 de setiembre).

Sostuvo que el gran desafío proviene de China, pero alertó sobre un hecho poco comentado en los medios de comunicación occidentales, que revela el cambio hegemónico en curso, consistente en que “por un raro accidente geológico, China posee 97 por ciento de tierras preciosas, ricas en componentes indispensables para el desarrollo de la electrónica y la industria verde”. Dijo que ahí está el futuro y que las inversiones destinadas a la industria verde en China superan las que logran atraer los países europeos, Estados Unidos y Canadá juntos.

Una inteligencia fina y profunda no podía dejar pasar ese dato. Pero agregó otro elemento, para completar su visión del mundo: “Si Estados Unidos no es capaz de controlar a América Latina, no podrá imponer el orden en el resto del mundo”. Uno de los varios ojos del huracán geopolítico está focalizado en Venezuela, cuya alianza estratégica con China parece irreversible.

* Raúl Zibechi, periodista uruguayo, es docente e investigador en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor de varios colectivos sociales.

Fuente: http://www.alainet.org/active/41122〈=es

Written by Eduardo Aquevedo

25 septiembre, 2010 at 12:37

Chavistas, pero con posiciones críticas

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EL PARTIDO PATRIA PARA TODOS, ALIADO DEL OFICIALISMO

chavez0002 Por M.L.S.M

Desde Caracas

Margarita López Maya es historiadora y candidata independiente por Patria para Todos (PPT), una agrupación que formó parte del oficialismo hasta este año, cuando no quiso fundirse en el Partido Socialista Unido de Venezuela. Hoy el PPT cuenta con seis escaños de la Asamblea General gracias a su alianza con el chavismo. Y aspira a mantener esos asientos ahora que va solo como “la otra opción” entre el chavismo y la oposición tradicional.

López Maya recibe a Página/12 en su estudio ubicado en el barrio de clase media de Caracas Los Chaguaramos. Aquí a los barrios de clase media le dicen “urbanización”. Esta mujer que se define como “de izquierda”, cuenta por qué decidió formar parte de una tercera vía en la que participen ciudadanos de a pie, organizaciones sindicales, sociales y personalidades.

¿Por qué un partido que apoyó a Hugo Chávez desde que llegó a la presidencia hace once años decide hacer una campaña por fuera del oficialismo?

–Siempre vamos a apoyar el proceso de transformación. Ese es un proyecto compartido con el oficialismo. Apoyamos el proceso de cambio del primer gobierno de Chávez. Compartimos el resguardo por las misiones sociales, por las políticas de inclusión. Pero la relación nunca fue del todo cómoda. Los partidos de Chávez son personalistas y Patria para Todos es todo lo contrario, es un partido de cuadros, que busca la pluralidad. Chávez tuerce el modelo hacia la campaña electoral del 2006, con la reforma constitucional que fue rechazada en el referéndum de 2007. Necesitamos apegarnos a la Constitución de 1999. El modelo viró hacia la recentralización, el personalismo y una subordinación de los poderes públicos al Ejecutivo. A esto se le suma la inseguridad.

Un tema que machacan la derecha y los medios conservadores…

–Los datos están. Caracas es hoy la capital más peligrosa de América latina. Lo dice el informe de Provea, la asociación civil de derechos humanos más respetada aquí, el promedio es de 54 homicidios cada 100 mil habitantes.

¿Es más cómodo estar en la oposición?

–No estamos en la oposición tradicional. Estamos abriendo otra alternativa, con una posición crítica. Somos un partido de izquierda, horizontal. Una fuerza que trata de despolarizar la situación. Vamos a emerger del 26 (mañana) como una nueva fuerza política con miembros del PPT, independientes, académicos, organizaciones de izquierda, sindicatos, artistas. Un frente en una iniciativa política de despolarizar.

¿Qué le critican a esa oposición tradicional?

–Está hegemonizada por actores políticos que los venezolanos han rechazado como Acción Democrática y Copei. Son una treintena de partidos, muy distintos y heterogéneos entre sí, pero dominados por la vieja elite. Es una vuelta al pasado. Sin lugar a dudas, que tiene algún liderazgo emergente, pero básicamente es una oposición que estuvo en contra del proceso de cambio. Todavía está gente que participó en el golpe de Estado, en el paro petrolero. No podríamos convivir con eso. Queremos una rectificación de este modelo y una profundización democrática. Parte de los desafíos es construir un modelo económico viable. Este socialismo entre comillas es un estatismo exacerbado.

Página/12

Written by Eduardo Aquevedo

25 septiembre, 2010 at 2:34

La batalla Venezuela

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Ignacio Ramonet

Le Monde Diplomatique

klee101 En la pugna por la supremacía ideológica en América Latina, dos confrontaciones decisivas se desarrollarán las próximas semanas: elecciones legislativas en Venezuela, el 26 de septiembre; votación presidencial en Brasil, el 3 de octubre. Si en este país-gigante no ganase la izquierda democrática, el péndulo político se inclinaría mayoritariamente, a escala continental, hacia las derechas que ya gobiernan en Chile, Colombia, Costa Rica, Honduras, México, Panamá y Perú. Pero esa eventualidad resulta poco probable; es inverosímil que José Serra, del Partido Social Demócrata Brasileño (PMDB, centro-derecha) consiga imponerse a Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), apoyada por el muy popular Luiz Inácio Lula da Silva, Presidente saliente que, de no haberlo impedido la Constitución, hubiese sido fácilmente reelegido para un tercer mandato.

En consecuencia, las fuerzas conservadoras internacionales concentran todos sus ataques sobre el otro frente, Venezuela, para intentar debilitar al Presidente Hugo Chávez y la revolución bolivariana. Lo que aquí está en juego es la elección de los 165 diputados de la Asamblea Nacional (no hay Senado). Con una particularidad: los legisladores salientes son chavistas en su casi totalidad, pues la oposición, en los precedentes comicios de 2005, boicoteó el escrutinio. Esta vez no lo hará; un sinfín de partidos y de organizaciones dispares (1), aglutinados por el rencor antichavista, se presentan bajo el estandarte común de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) contra el Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV) (2) del Presidente Chávez.

Inevitablemente, el gobierno bolivariano contará con menos diputados en la nueva Asamblea. ¿En qué proporción? ¿Podrá seguir llevando a cabo su programa de grandes reformas? ¿Tendrá la oposición la facultad de ponerle freno a la revolución?

Tales son los desafíos. El 60% de los escaños se reparten de modo nominal, y el 40% restante de modo proporcional. La lista que obtenga más del 50 por ciento de los votos recibirá el 75 por ciento de los escaños reservados al escrutinio proporcional. Esto último es importante pues la Constitución prevé que las leyes orgánicas deben ser votadas por los dos tercios de los diputados, y las leyes que habilitan al Presidente a legislar por decreto, por las tres quintas partes de los legisladores. En otras palabras: le bastaría a la oposición con obtener 56 escaños (sobre 165) para impedir la adopción de leyes orgánicas, y 67 escaños para imposibilitar la aprobación de leyes habilitantes. Cuando, hasta ahora, las principales reformas han podido realizarse gracias precisamente a leyes habilitantes.

De ahí que la batalla Venezuela movilice tantas energías y que las campañas internacionales de difamación contra el Presidente Hugo Chávez rezumen malignidad. En estos últimos meses, las embestidas han venido alternándose. Se insistió primero sobre los problemas de abastecimiento de agua y de cortes de electricidad (hoy resueltos) achacándolos al Gobierno, sin mencionar apenas su causa climática: la sequía del siglo que afectó al país. Se persistió después, repitiendo hasta la saciedad las imputaciones sin pruebas del ex Presidente de Colombia Álvaro Uribe sobre una supuesta "Venezuela santuario de terroristas". Denuncias abandonadas hoy por el nuevo Presidente colombiano Juan Manuel Santos tras su encuentro con Hugo Chávez en Santa Marta el pasado 10 de agosto en el que éste, una vez más, reiteró que las guerrillas deben abandonar la lucha armada: "El mundo de hoy no es el de los años 1960. No hay condiciones en Colombia para que puedan tomar el poder. En cambio, se han convertido en la principal excusa para el imperio: penetrar Colombia a fondo y desde ahí agredir a Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Cuba" (3).

Contra toda evidencia, los medios de odio siguen sosteniendo que, en Venezuela, las libertades políticas se hallan cercenadas y que una supuesta censura impide la libertad de expresión. Omiten señalar que el 80% de las emisoras de radio y de los canales de televisión pertenecen al sector privado, mientras que sólo el 9% de ellos son públicos (4). O que, desde 1999, se han realizado quince elecciones democráticas nunca cuestionadas por ningún organismo supervisor internacional. Como lo realza el periodista José Vicente Rangel: "Cada venezolano puede afiliarse a cualquiera de los miles de partidos políticos, sindicatos, organizaciones sociales o asociaciones, y luego movilizarse por todo el territorio nacional para debatir sus ideas y puntos de vista sin limitación alguna" (5).

Desde la llegada de Hugo Chávez a la Presidencia, la inversión social se ha quintuplicado respecto a la realizada entre 1988 y 1998; decisión clave para que Venezuela haya alcanzado casi todas las Metas del Milenio fijadas por la ONU para 2015 (6). La pobreza bajó de un 49,4% en 1999 a un 30,2% en 2006, y la indigencia pasó del 21,7% al 7,2% (7).

Estos esperanzadores resultados, ¿merecen realmente tanto odio?

Notas:
(1) Acción Democrática (social-demócrata), Alianza Bravo Pueblo (derecha), Copei (demócrata cristiano), Fuerza Liberal (ultraliberal), La Causa R (ex comunistas), MAS (Movimiento al socialismo), Movimiento Republicano (neoliberal), PPT (Patria para todos), Podemos (Por la democracia social), Primero Justicia (ultraliberal) y Un Nuevo Tiempo (social-liberal).
(2) Creado en 2007, agrupa a la mayoría de las fuerzas políticas que apoyan la revolución bolivariana (Movimiento Quinta República, Movimiento Electoral del Pueblo, Movimiento Independiente Ganamos Todos, Liga Socialista, Unidad Popular Venezolana, etc.). El Partido Comunista de Venezuela (PCV) no se integró en el PSUV pero lo respalda y es su aliado en estas elecciones.
(3) Clarín , Buenos Aires, 25 de julio de 2010.
(4) También callan que, en Honduras, por ejemplo, en los seis primeros meses de este año, han sido ya asesinados nueve periodistas.
(5) http://www.abn.info.ve/node/12781
(6) http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/specials/2009/ chavez_10/newsid_7837000/7837964.stm
(7) http://www.radiomundial.com.ve/yvke/noticia.php?45387

Venezuela: la campaña de septiembre…

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Una campaña que va a lo seguro

CHAVEZ002 En un mes se realizarán los comicios legislativos, en los que esta vez el antichavismo va a presentarse. El New York Times publicó un artículo que decía que Caracas es más violenta que Bagdad, generando todo tipo de reacciones.

La campaña para las elecciones legislativas del 26 de septiembre en Venezuela ya tiene meses en las calles, pero hoy comienza formalmente. El chavismo comenzó su actividad proselitista con manifestaciones y marchas en las principales calles y avenidas. La campaña promete un escenario polarizado entre la oposición y el gobierno, que intercambian acusaciones por el tema de la inseguridad.

En los últimos días, el presidente Hugo Chávez dijo que si la oposición obtiene la mayoría, podría socavar su gobierno. El Parlamento venezolano estuvo en los últimos cinco años controlado por el oficialismo, después de que los opositores se negaran en 2005 a participar de los comicios por desconfiar del sistema electrónico de votación. Para evitar que los sectores antichavistas ganen esos espacios, el mandatario venezolano se abocó de lleno a la campaña. Chávez dejará de emitir su programa dominical Aló, Presidente hasta que el próximo 26 de septiembre se realicen las elecciones.

“La maquinaria roja saldrá a la calle”, adelantó el jefe de campaña del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Aristóbulo Istúriz dijo a la Agencia Venezolana de Noticias: “Identificaremos dónde está el voto chavista para movilizarlo y dónde están los ni-ni (indecisos) para orientar nuestra campaña hacia ellos”. Istúriz explicó que hoy comienza la tercera fase de la campaña, la que el PSUV llamó fase del arrase, aunque no precisó qué acciones tomarán en este período. “El día arranca con acciones de calle y terminará el 26 con la celebración del triunfo de la revolución bolivariana”, prometió el miembro del PSUV.

En esta oportunidad, la oposición sí será parte de la contienda electoral y está aglutinada en la coalición Mesa de la Unidad (MUD), que es una plataforma unitaria que incluye a una treintena de partidos y otras organizaciones antichavistas. El portavoz del partido Un Nuevo Tiempo, Enrique Márquez, anunció: “Estaremos presentes en todas las esquinas de las ciudades distribuyendo nuestro mensaje de cambio”. La primera concentración antichavista en Caracas será el sábado con la marcha de Mujeres por la Vida.

La oposición insiste en la necesidad de un Parlamento plural, en contraste con lo que supuestamente sería una propuesta hegemónica del gobierno. Además, los antichavistas salieron a reclamar que se regule el uso del dinero público y de las alocuciones presidenciales. En ese sentido, la vocera del comando de campaña de la Mesa de Unidad, Angélica Macahado, pidió equilibrio en las propagandas políticas.

El diario El Nacional de Venezuela publicó que el plan de propaganda de la oposición hará hincapié en la inseguridad. El tema suscitó toda la atención después de que el diario New York Times publicara el lunes un artículo en el que decía que Caracas era más violenta que Bagdad. “El gobierno estimula la impunidad, fortalece y potencia la violencia criminal en Venezuela por su terquedad de hacernos ver que es una sensación, un invento de los medios de comunicación o un producto del capitalismo imperialista”, dijo el candidato opositor Andrés Velásquez.

Desde el oficialismo, repudiaron las denuncias del diario estadounidense y de la oposición local. “Denunciamos como partido, como comando, como venezolanos que creemos en la verdad, el artículo que salió en el New York Times, donde se atreven a comparar de manera inmoral y criminal a Venezuela con Irak sobre los índices de criminalidad y los asesinatos”, disparó Blanca Eekhout, candidata del PSUV a la Asamblea Nacional.

En las elecciones del 26 de septiembre, los 17 millones de electores venezolanos escogerán 165 diputados y doce representantes al Parlamento Latinoamericano. Todos los candidatos del PSUV fueron elegidos en elecciones primarias. La oposición realizó votaciones para determinar sólo a 22 de sus postulantes y el resto fue designado por consenso partidista. Algunos de los candidatos oficialistas vienen del gabinete de Chávez. Se invitará a 150 representantes de organismos internacionales para observar los comicios, anunció el Colegio Nacional Electoral.

pagina/12

Written by Eduardo Aquevedo

25 agosto, 2010 at 22:11

Bolivia: una lectura crítica de los resultados electorales del 4 de abril…

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Eduardo Paz Rada, Patria Grande

BOLIVIA0002 Varias son las lecturas e interpretaciones de los resultados electorales de las elecciones de Gobernadores y Asambleas Departamentales, primera experiencia en Bolivia, de Alcaldes y Concejos Municipales y de Asambleístas y representantes de los pueblos indígena originario campesinos elegidos de acuerdo a usos y costumbres, en un paso más en la aplicación de la Constitución Política del Estado que contempla las Autonomías Departamentales, Regionales, Municipales e Indígenas.

Durante los últimos cuatro años el gobierno recibió reiteradas manifestaciones de respaldo electoral, desde el 52 por ciento favorable a la dupla Morales-García en las elecciones presidenciales de 2005, hasta el 64 por ciento de los comicios de diciembre de 2009, sin tomar en cuenta las masivas movilizaciones, marchas, concentraciones y actos de respaldo popular en todas las regiones del país. Inclusive tuvo que remontar millonarias campañas y acciones de los sectores conservadores y de las oligarquías locales, apoyadas por las transnacionales y la embajada de Estados Unidos, en Sucre, Cobija, Santa Cruz, Trinidad, Tarija y otras poblaciones, los que impedían el arribo del Presidente y maltrataban a miembros de las Fuerzas Armadas, Policía Nacional y hombres y mujeres de rasgos indígenas.

El Jefe de Estado, Evo Morales Ayma, ha manifestado, como interpretación oficial del gobierno, su “complacencia” por los resultados obtenidos por el Movimiento Al Socialismo (MAS), mientras que sus más estrechos colaboradores, como el Ministro de Gobierno, Sacha Llorente, y el Presidente de la Cámara de Diputados, Héctor Arce, mostraban rostros desencajados en la primera fila de asistentes a la explicación presidencial, la noche del 4 de abril.

Asumiendo que el MAS ha conseguido subir el número de concejales municipales en varios municipios, aumentar el número de alcaldías que estarán bajo su responsabilidad y ejemplificando que antes en la ciudad de La Paz tenía tres concejales y ahora consiguió cinco, Morales Ayma argumentaba que se han aumentado los porcentajes de la presencia del MAS en los departamentos del oriente, como Beni y Pando. El Presidente comparaba, con informaciones ciertas, el desempeño electoral del MAS en elecciones municipales y prefecturales del pasado con el del presente.

Pero, no tomaba en cuenta el proceso de consolidación y avance de los movimientos populares y sociales en los últimos cuatro años en todos los rincones del país. Como referencia, en las elecciones nacionales de diciembre de 2009 el MAS consiguió más del 80 por ciento de votos en los tres departamentos del occidente del país, en los que ahora no sobrepasa el 55 por ciento.

Los resultados señalan que los ahora Gobernadores opositores de Beni, Ernesto Suarez, Santa Cruz, Rubén Costas, y Tarija, Mario Cossio, consiguieron su reelección, mientras que en  las Alcaldías de siete de las diez principales ciudades de Bolivia se producían sorprendentes resultados. Los opositores conservadores triunfaban en Santa Cruz con Percy Fernández, Tarija con Oscar Montes, Potosí con René Joaquino, Sucre con Jaime Barrón, Trinidad con Moisés Shirique, mientras que los candidatos del Movimiento Sin Miedo (MSM), antes aliado del MAS, triunfaban en Oruro con Rocío Pimentel y en La Paz (la mas importantes de Bolivia por ser centro político) con Luis Revilla.

Otra interpretación de  los resultados electorales fue expresada señalando que la única fuerza efectivamente nacional y con presencia en todo el territorio es el MAS, en tanto que todas las otras fuerzas políticas son débiles y dispersas en las distintas regiones del país, sin tener un eje común que permita advertir la emergencia de una sólida oposición al proyecto implementado hasta hoy por Evo Morales y Alvaro García.

Esta perspectiva la han manifestado muchos participantes de programas radiales de Erbol, quienes han indicado que, después del arrollador avance del MAS y Morales durante los últimos años, el haberse reducido, en números absolutos y porcentajes, la votación oficialista el 4 de abril, es una señal de molestia y descontento por la política y el comportamiento vertical del gobierno.

Haber perdido en las importantes ciudades occidentales de La Paz, Oruro y Potosí, tenido un revés en Achacachi, considerado en centro aymara por excelencia y símbolo de la fuerza radical el gobierno, marca una tendencia crítica al gobierno, en tanto se advierte una polarización entre las zonas rurales y urbanas por la tendencia expresada en  los resultados electorales.

La lectura exitista del gobierno no coincide, por lo tanto, con los resultados electorales y las opiniones y reflexiones emitidas por los participantes en los medios de comunicación reclaman una práctica diferente de parte de las autoridades y del Presidente Evo Morales.

REBELION.ORG

Written by Eduardo Aquevedo

7 abril, 2010 at 21:55

Bolivia: victoria de Evo en los comicios regionales…

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BOLIVIA--EVO1 El mapa político tuvo poca variación en la pelea oriente-occidente. El Movimiento Al Socialismo (MAS) se impuso en La Paz, Cochabamba, Oruro, Potosí y Chuquisaca. La oposición en Tarija, Santa Cruz, Beni y Pando, la llamada Media Luna.

Por Sebastián Ochoa

Desde Santa Cruz

El Movimiento Al Socialismo (MAS) ganó en cinco de los nueve departamentos del país: La Paz, Cochabamba, Oruro, Potosí y Chuquisaca. La oposición se impuso en Tarija, Santa Cruz, Beni y Pando, regiones del oriente donde se inventó la Media Luna. Los recuentos para los cargos de concejales y asambleístas departamentales todavía continuaban anoche. Pero en las alcaldías al MAS no le fue tan bien, ya que perdió en casi todas las ciudades capitales, incluidos los departamentos donde ganó la gobernación.

Aunque el peso del MAS en Bolivia es determinante –sobre todo en el occidente–, su ausencia en varias alcaldías centrales lo obligarán a lidiar y negociar con la oposición. Molestia que Morales hubiera preferido ahorrarse, lo que quedó claro durante los actos de cierre de campaña, cuando convocó a votar “todo azul” en las papeletas de ayer.

De nada sirvió que el presidente alertara con declarar “traidor al MAS” a quienes cruzaran su voto entre oficialistas y opositores. En el caso de los gobernadores se eligió mayoritariamente a los oficialistas, pero en las alcaldías los votantes optaron en muchos casos por agrupaciones locales ajenas a la órbita del MAS.

“Una cosa es el presidente, otra cosa son sus candidatos”, dijo Magalí Espinoza, que últimamente votó a ganador. A Morales en diciembre de 2009, cuando fue reelecto con el 64,2 por ciento. Y ayer, cuando votó como alcalde a Percy Fernández, opositor al MAS. “Está loco y es una bestia peluda, pero es el único que trabajó por la ciudad”, aseguró a este diario.

En La Paz, el candidato a gobernador César Cocarico se impuso con el 48,1 por ciento de los votos. Segundo quedó el sociólogo Simón Yampara, del Movimiento Sin Miedo (MSM), con el 23,9 por ciento. Luego de las elecciones generales de diciembre pasado, el partido el presidente Evo Morales había roto su alianza con los “sin miedo”, que se largaron a competir contra el MAS en varias alcaldías. Ayer se pudo constatar que la ruptura trajo más beneficios al MSM.

En Cochabamba ganó la gobernación el ex legislador del MAS Edmundo Novillo, con el 60,4 por ciento. Le siguió, con el 26,8 por ciento, Marvell José Leyes, de Unidad Nacional-Consenso Popular (UN-CP). En Potosí, el oficialista Félix Gonzales obtuvo el 60,4 por ciento de los votos. Segundo quedó Richard Alejo, de Alianza Social (AS), con el 14,9 por ciento.

En Oruro triunfó con el 54 por ciento el ex legislador del MAS Santos Tito. El 33,2 por ciento fue para Iver Pereira, del MSM. En Chuquisaca, el dirigente campesino Esteban Urquizu se convertía en gobernador con el 49,6 por ciento de votos. Detrás quedó John Cava, ex presidente del comité cívico departamental, de la agrupación Alianza Por Chuquisaca (APC), con el 38 por ciento de los votos.

La oposición logró mantener las gobernaciones de cuatro departamentos del oriente, que por su forma en el mapa se llama Media Luna. Aunque el MAS quedó segundo en todas estas regiones, todavía no le alcanzó para quebrar el dominio de los partidos de derecha en esta mitad de Bolivia.

En Tarija, Mario Cossío, de Camino Al Cambio (CAC), ganó con el 49,3 por ciento y seguirá como gobernador. El candidato masista Carlos Cabrera, ex rector de la Universidad Juan Misael Saracho, obtuvo el 44,5 por ciento. El líder de CAC denunció que el partido de Morales ayer trajo a gente de Argentina por las ciudades fronterizas de Yacuiba y Bermejo para votar a favor del MAS.

En Santa Cruz, Rubén Costas, de Verdad y Democracia (Verdes), consiguió el 51,5 por ciento. El masista Jerjes Justiniano sacó el 39 por ciento. En Beni también seguirá Ernesto Suárez, de Primero Beni, con el 43,4 por ciento. La modelo y ex Reina de Belleza Jessica Jordan, del MAS, quedó con el 38,4 por ciento.

En Pando ganó el ex legislador de derecha Paulo Bravo, de Concertación Popular (CP), con el 49,6 por ciento. El MAS, con Luis Flores, obtuvo el 48,8 por ciento.

En cuanto a las alcaldías, el MAS quedó con las manos vacías en las principales ciudades, incluso en las del occidente, donde consiguió todos los gobernadores. Así pudo comprobarse que el “proceso de cambio” impulsado por Morales tiene su principal apoyo en las áreas rurales.

En la ciudad de La Paz, el candidato a alcalde del MSM Luis Revilla ganó con el 48,7 por ciento. Mientras la ex legisladora del MAS Elizabeth Salguero llegó al 34,4 por ciento. Lo mismo en Oruro, donde la “sin miedo” Rossío Pimentel alcanzó el 40,2 por ciento, por encima del ex legislador Félix Rojas, del MAS, con el 31,2 por ciento.

En la ciudad de Potosí tampoco logró imponerse el MAS. Allí ganó René Joaquino, de Alianza Social (AS), con el 50,7 por ciento. Le siguió el ex legislador masista César Navarro, con el 33,6 por ciento. También se quedó sin la ciudad de Sucre, cuyo nuevo alcalde es Jaime Barrón, ex rector de la Universidad Mayor de San Xavier.

Anoche, el ex legislador de derecha Arturo Murillo luchaba voto a voto por la alcaldía de Cochabamba contra Edwin Castellanos, músico masista creador del grupo Tupay. Ambos empataban en 39 por ciento. Las alcaldías de las ciudades de Santa Cruz, Tarija y Trinidad (capital de Beni) continuarán dominadas por la oposición. Cobija, capital de Pando, es la única ciudad de la Media Luna donde se impuso el MAS, con el 54,4 por ciento. Segundo quedó CP con el 42,2 por ciento.

Al cierre de esta edición, en la plaza Murillo, centro de La Paz, se juntaban tímidamente algunos militantes del MAS, aunque no conocían los límites de su alegría. En el oriente los opositores celebraban desde temprano. Las gobernaciones, que antes se llamaban prefecturas, deberán regirse por estatutos autonómicos. Así quedó establecido en varios referéndum realizados durante los últimos años en todo el país. Algunos departamentos de la Media Luna ya tienen escritos sus textos. En otras regiones aún falta que los redacten. Además, es necesario que la Asamblea Legislativa Plurinacional apruebe una ley que enmarque los regímenes autonómicos. Para esa ocasión, los opositores dependerán enteramente de lo que deseen votar los diputados y senadores del MAS, que están sobre dos tercios de los asientos.

Aunque no terminaron de computarse los votos, posiblemente en Pando habrá segunda vuelta para definir si ese departamento queda bajo control del MAS o de la oposición, como ha sido hasta ahora.

PAGINA/12

Bolivia: Morales habría conseguido la victoria en la mayoría de las regiones…

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LA PAZ (Reuters/EP)

BOLIVIA0003 El Movimiento al Socialismo (MAS), el partido encabezado por el presidente boliviano, Evo Morales, se habría hecho con la victoria en las elecciones regionales celebradas este domingo en Bolivia, según sondeos a pie de urna emitidos por dos cadenas privadas de televisión locales.

   El canal ATB pronostica en su sondeo que el MAS habría conseguido la victoria en seis de los nueve departamentos del país, incluidos La Paz y Cochabamba. Por su parte, según la proyección de otra cadena, la PAT, la formación de Morales habría ganado en cinco de los nueve departamentos.

   Estos dos sondeos ofrecen resultados diferentes para el departamento de Santa Cruz (este), bastión de la oposición derechista contraria a Morales. Según ATB, el resultado habría sido ajustado y sería necesaria una segunda vuelta.

   La PAT, sin embargo, da la mayoría absoluta al opositor al actual gobernador, Rubén Costas, que de este modo podría seguir al frente del Gobierno del departamento un segundo mandato.

Bolivia: según sondeos, se mantendría el mismo mapa político

 

Se desarrollaron hoy elecciones para gobernadores y alcaldes; los resultados confirmarían al partido oficialista como principal fuerza política; la oposición no habría perdido ninguna de las regiones en pugna

Domingo 4 de abril de 2010 | 23:06 (actualizado a las 23:21)

La elección celebrada hoy en Bolivia , en donde se ponía en disputa gobernaciones departamentales y municipales habría confirmado al partido oficialista MAS como la principal fuerza política de ese país, aunque la oposición tampoco habría perdido ninguno de sus bastiones.

Los resultados en boca de urna de los canales privados confirman que el oficialismo mantiene como su bastión político a la región andina y que la oposición se mantiene firme en la oriental, donde el presidente Evo Morales había tomado fuerza en la elección de diciembre, que ganó con el 64 por ciento.

En el nuevo mapa político del país, los resultados de las elecciones municipales confirman como segunda fuerza política opositora al Movimiento sin Miedo (MSM), del alcalde de La Paz, Juan del Granado, hasta diciembre aliado del gobierno.

Según los resultados de los canales privados, el Movimiento al Socialismo (MAS) ganó los gobiernos departamentales de La Paz, Cochabamba, Oruro y Potosí.

La oposición triunfó en Santa Cruz, Beni y Tarija según las encuestas televisivas de boca de urna, que coinciden en un empate virtual en Pando y Chuquisaca.

El canal estatal, sin embargo, dio el triunfo a los candidatos oficialistas a las gobernaciones de La Paz, Oruro, Potosí, Cochabamba, Chuquisaca, Tarija y Pando.

Los cómputos oficiales se conocerán recién a fin de mes, debido a la complejidad de la elección, informó el presidente de la Corte Electoral, Antonio Costas.

En la elección de hoy fueron elegidos los gobernadores de nueve departamentos y 267 miembros de sus respectivas asambleas departamentales. De ese total, 23 son indígenas que fueron elegidos según usos y costumbres de sus naciones.

En forma simultánea, se votó por primera vez en listas separadas para elegir a 337 alcaldes y 1.887 miembros de los concejos municipales.

Agencias ANSA, EFE, REUTERS, AP, AFP

La Paz, 04 de abril. Los datos preliminares que varias cadenas televisivas empezaron a emitir desde las 18:00 Hrs. demuestran que la elección departamental y municipal se definirá voto a voto, existe poca coincidencia en los resultados a excepción de los departamentos de La Paz, Potosí, Oruro, Cochabamba y Chuquisaca donde es casi confirmada la victoria del MAS en la elección de gobernador.

En el caso de Santa Cruz, según lo que señala la red ATB a boca de urna, Rubén Costas (Verdes) tiene un 49,2% seguido de Jerjes Justiniano (MAS) con el 35,2%. En este caso si habría segunda vuelta. Sin embargo la Red Uno señala (también a boca de urna) que no habría segunda vuelta pues Costas ganaría con el 56% ante un 33% del MAS.

En Tarija, los datos que brinda ATB ponen a Carlos Cabrera del MAS con un 47,3% y a Mario Cossío con un 44,7%, mientras que los resultados muestran en la Red Uno que Cossío ganaría con un 52% seguido de Cabrera con el 44%.

En el caso del Beni, la cosa está al parecer con una tendencia más clara a favorecer finalmente a Ernesto Suárez, que en la red ATB habría conseguido un 40,6% de votos, seguido de Jessica Jordan del MAS con un 35,4%. En la Red Uno la diferencia es más amplia Suárez con un 48% y Jordán 35%.

En el caso de Pando, las lluvias impidieron inicialmente la llegada de los datos.

A nuestros gentiles lectores, informamos que la entrada se irá renovando constantemente por lo que les solicitamos ir actualizando la página cada media hora.

Written by Eduardo Aquevedo

4 abril, 2010 at 19:33

Francia: la izquierda unida gana ampliamente las elecciones regionales…

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ELECCIONES REGIONALES EN FRANCIA

La izquierda se hace con el control de casi todas las regiones francesas

VictoriaSevera derrota del partido de Nicolas Sarkozy en las elecciones de este domingo a dos años de las presidenciales

ANTONIO JIMÉNEZ BARCA – París – 22/03/2010

La izquierda francesa, que acudía ayer unida y envuelta en una ola de optimismo a la segunda vuelta de las elecciones regionales, confirmó el triunfo apuntado en la primera ronda y se alza con una victoria indiscutida. Todas las regiones de la Francia metropolitana, excepto Alsacia, tendrán un presidente de izquierda. El Partido Socialista francés (PS), Europa Ecología y el Frente de Izquierda consiguen en torno al 54% de los votos y el centro-derecha de Sarkozy, el 36%, según el ministro del Interior, Brice Hortefeux. El Frente Nacional, la formación de extrema derecha de Jean-Marie Le Pen que parecía moribunda hace meses, reafirma también su recuperación alcanzando un sorprendente 10% de los sufragios, teniendo en cuenta que sólo presentaba candidaturas en 12 regiones, donde, de hecho, ha rozado, de media, el 17%. La abstención fue alta, el 48,12%, aunque menor que en la primera vuelta (53,6%).

    Media hora después de que se cerraran las urnas, el primer ministro, François Fillon compareció para certificar "la decepción" de su grupo político. "No hemos sabido convencer. Asumo mi parte de responsabilidad y así se lo diré al presidente de la República mañana [por hoy]". Después, el cariacontecido primer ministro francés, que participó mucho en la campaña para tratar de animar a un electorado poco motivado y que no piensa dimitir por ahora, recordó la virulencia de la crisis económica mundial en un intento de justificar el descontento de los franceses con el Gobierno.

    Poco después habló la primera secretaria del Partido Socialista, Martine Aubry. Satisfecha, pero no exultante ni triunfalista. Hizo pública la victoria de la izquierda y añadió: "Los franceses han rechazado la política injusta de Sarkozy, que ha hecho regalos fiscales a los que más tienen, que ha protegido a los bancos y a los banqueros, pero que está poniendo en peligro la sanidad y la educación públicas". Después concluyó: "Hemos de consolidar esta izquierda solidaria que se ha reencontrado con los franceses".

    Mirando a las presidenciales

    Ésta es la última elección antes de las presidenciales de 2012, en las que Sarkozy se jugará el cargo. La izquierda, de este modo, se coloca en una posición aceptable para el asalto al Elíseo dentro de dos años. No será fácil. Ya en 2004 ganó las elecciones regionales con claridad (consiguió 20 de las 22 regiones) y luego perdió las presidenciales en 2007, al derrotar a Nicolas Sarkozy a Ségolène Royal. Daniel Cohn-Bendit, eurodiputado, líder del Mayo del 68 y dirigente de Europa Ecología, lo recordó ayer y añadió que la izquierda francesa debe ya empezar a trabajar en un proyecto victorioso de cara a esa crucial cita electoral.

    Para eso, primeramente, el Partido Socialista francés (PS) deberá elegir un líder en un proceso de primarias que se antoja tormentoso. Tras la victoria de ayer Martine Aubry ha mostrado que le sobra legitimidad para presentarse como candidata. También su oponente en el último congreso socialista, Ségolène Royal, ex candidata presidencial y reelegida ayer presidenta de la región de Poitou-Charentes con un resultado apabullante: 61,1% de los votos contra 38,9% del centro-derecha. De este modo, Royal también se postula para convertirse, antes de 2012, en la líder de la izquierda. Ayer no olvidó leer los resultados en clave nacional y aseguró que se deben traducir como una clara derrota de Sarkozy.

    En la región de Languedoc-Rousillon, el presidente Georges Frêche, expulsado del PS en 2008 por declaraciones racistas, ha sido reelegido con más del 53% de los votos.

    La cabeza de lista del Frente Nacional en Nord-Pas-de-Calais, Marine Le Pen, hija del presidente del partido ultraderechista, Jean-Marie Le Pen, y, casi con toda seguridad, su heredera a la cabeza de la formación cuando éste, de 81 años, se jubile en 2011, aparecía sonriente dispuesta a dar su versión sobre lo ocurrido: "Hemos obtenido una victoria incontestable. Hemos mejorado los resultados de la primera vuelta, lo que no nos ocurría desde hacía tiempo".

    Ahora, falta saber qué hará Sarkozy, que hoy se reúne con su plana mayor en el Palacio del Elíseo para estudiar los resultados, con una derrota tan clara encima de la mesa. Pronto se verá si se traduce en un cambio de Gobierno o de estrategia. Por lo pronto, ya se adivinan enemigos: Dominique de Villepin, rival de Sarkozy en el centro-derecha, actualmente en China, dará el jueves una rueda de prensa para dar a conocer, previsiblemente, su propia formación política.

    EL PAIS.COM

    Written by Eduardo Aquevedo

    23 marzo, 2010 at 3:31

    Francia, elecciones: victoria de la izquierda, derrota de la centro-derecha del Presidente Sarkozy…

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    Nicolas Sarkozy

    Dura derrota para la derecha francesa

    La primera vuelta de las elecciones regionales tuvo un inobjetable perdedor, el presidente Nicolas Sarkozy –a tal punto de que se habla del fin del sarkozysmo–, y un ganador, el Partido Socialista y las listas de la izquierda en general.

    Por Eduardo Febbro

    Desde París

    La izquierda francesa renació de las cenizas después de varios años en el patíbulo, mientras que la derecha gobernante y el sistema democrático recibieron un rotundo cachetazo. La primera vuelta de las elecciones regionales de este domingo tuvo dos perdedores, el presidente Nicolas Sarkozy y la representatividad democrática, y un ganador inobjetable, el Partido Socialista y las listas de la izquierda en general. Con más de 53 por ciento de abstención, esta consulta batió records de ausentismo electoral al tiempo que restauró a los socialistas en una dinámica de poder. El PS dominó copiosamente al partido presidencial UMP con alrededor del 30 por ciento contra algo más del 26 por ciento para el partido de Sarkozy. Las predicciones de los sondeos se cumplieron casi al pie de la letra pero con la excepción de la ultraderecha del Frente Nacional. El partido de Jean Marie Le Pen volvió a coquetear con sus resultados históricos y salió este domingo reforzado con poco más del 12 por ciento de los votos, cuando las encuestadoras habían fijado un techo de 10 por ciento. Los otros dos triunfadores son los ecologistas y el frente de izquierda.

    El movimiento Europa Ecología, conducido por el ex líder de las revueltas estudiantiles de mayo del ‘68, Daniel Cohn-Bendit, obtuvo un poco más de 12 por ciento de los sufragios, mientras que el Frente de Izquierda –lista de socialistas disidentes y otras corrientes de la gauche francesa– se sitúa en un abanico que va del 8 al 11 por ciento según las encuestadoras.

    Para los socialistas y su primera secretaria, la ex ministra de Trabajo Martine Aubry, los resultados son una resurrección exitosa. Nueve meses después del oprobio sufrido en las elecciones europeas (16,48 por ciento), el PS regresa al primer plano electoral y se vuelve a convertir en el primer partido de Francia, por delante de la máquina electoral diseñada por el presidente francés.

    Sarkozy pagó ayer un triple tributo: el de su política y su estilo, el de su estrategia de partido que consistió a fagocitar a los demás partidos de la derecha para englutirlos en uno sólo –ello lo priva de una reserva de votos para la segunda vuelta del 21 de marzo– y el tributo de sus devaneos con la extrema derecha a través de un insólito debate sobre la identidad nacional –había que responder a la pregunta “¿qué es ser francés?”– promovido por el no menos insólito ministro de la Inmigración y la Identidad Nacional, el ex socialista Eric Besson. Las listas con los colores de la UMP retrocedieron en todo el territorio. Sarkozy había ideado un modelo unitario llamado “bala de cañón” copiado del esquema de las presidenciales de 2007, con el objetivo de obtener 30 por ciento en la primera vuelta y removilizar a la derecha en la segunda. La idea cayó al vacío. Peor aún, el 12 por ciento de la extrema derecha autoriza a este partido a mantenerse en la segunda y con ello provocará duelos triangulares que serán nocivos para la derecha.

    La izquierda se encamina hacia la segunda vuelta con sólidas perspectivas de conservar las 24 de las 26 regiones que controla y hasta puede darse el lujo de quedarse con una más. El partido de Martine Aubry cuenta con un consistente resguardo de votos gracias a los porcentajes de sus aliados naturales, Europa Ecología y el Frente de Izquierda. Con todo, la tasa de abstención deja en suspenso una incógnita que los analistas y las encuestadoras no lograron definir. Para algunos, la abstención se debe a la desmovilización de los electores de la derecha y al despertar cívico de los de la izquierda. Otros, en cambio, desarrollan el argumento contrario. Por lo pronto, para Jean Luc Melanchon, uno de los dirigentes del Frente de Izquierda, la abstención se asemeja a “una insurrección cívica”. Los medios habían puesto esta elección bajo la bandera del test nacional de la política del ejecutivo de Nicolas Sarkozy. Anoche, el primer ministro francés, François Fillon, restó valor a este análisis y dijo que la elevadísima abstención no permitía darle a esta primera vuelta un valor de juicio nacional. El equipo presidencial salió a destilar su defensa. Varios allegados a Sarkozy dijeron en los medios que la abstención “destruye” el argumento de la izquierda en su pretensión de hacer de este voto regional un referéndum anti Sarkozy. Manuel Vals, diputado e intendente socialista de la localidad de Evry, juzgó en cambio que Nicolas Sarkozy es responsable de la abstención: “Por su actitud, por los resultados de su política y por su política, el presidente de la República tiene una responsabilidad evidentemente importante”.

    Aunque no comparten la interpretación del resultado, izquierda y derecha corren ahora detrás del mismo desafío: movilizar a los electores en la segunda vuelta a fin de confirmar la victoria –PS– y limitar la profundidad del abismo de la derrota –UMP–. La primera secretaria del Partido Socialista, Martine Aubry, leyó los resultados con otro sentido y dijo que “los franceses enviaron un mensaje claro y fuerte. Hoy expresaron el rechazo a una Francia dividida, angustiada y debilitada y, sobre todo, quisieron expresar su deseo de una Francia más justa y más fuerte”. El PS vivió de hecho dos elecciones en una: la de las regionales y otra más subterránea por la candidatura presidencial para las elecciones de 2012. Sus protagonistas son la misma Martine Aubry y la ex candidata presidencial de los socialistas en 2007, Ségolène Royal, que competía para conservar la presidencia de la región Poitou Charentes. Con 40 por ciento de los votos, Royal tiene todas las cartas en la mano para renovar su mandato el próximo domingo. Con ello se mantiene también intacta su gravitación en la opinión pública, lo que no hará más que azuzar el costoso antagonismo en el corazón del PS entre Ségolène Royal y la línea de Martine Aubry. Fue precisamente esa guerra sin cuartel, vulgar, con golpes bajos y denuncias de toda índole la que hipotecó en gran parte la credibilidad del PS.

    Además de los socialistas, la confirmación de la ecología como corriente influyente y la legitimidad de las listas de la izquierda disidente, estas elecciones marcaron el retorno de los halcones de la extrema derecha. El ultraderechista Jean Marie Le Pen apareció anoche triunfante ante las cámaras de la televisión sobre un pupitre donde había colocado el polémico afiche de campaña del Frente Nacional que decía “no al islamismo” cubierto por una banda donde se leía “censurado”. El carácter racista y agresivo de ese afiche, que presentaba el mapa francés con los colores de Argelia cubierto de misiles, fue prohibido por la Justicia a raíz de una querella presentada por varias asociaciones. Le Pen dijo lo esencial: “El Frente Nacional ha vuelto al juego”. Las elecciones de 2007 parecían haberlo enterrado, pero las urnas regionales lo resucitaron. Ello parece confirmar la pertinencia de los análisis de quienes criticaron las escaramuzas de la derecha en el poder en los territorios de la extrema derecha de la mano del debate sobre la identidad nacional y otros deslices menos decentes hacia la ultraderecha. En vez de servir a las listas presidenciales, esa “invasión” benefició al discurso original. Estas elecciones cristalizaron el hartazgo de los franceses hacia la manera en que los políticos los representan. A nivel nacional, los primeros análisis sugerían anoche que las urnas dominicales “marcan el fin del sarkozysmo” (Liberación) y expresan al mismo tiempo la aspiración a otra cosa distinta, el deseo de que se ponga en marcha otra dinámica política. Los electores, al sacar a la izquierda del pozo, han esbozado los primeros trazos de esa dinámica.

    Página/12

    El Partido Socialista resucita en las elecciones regionales francesas

    El partido de Martine Aubry se impone como primera fuerza frente al de Sarkozy.- El Gobierno se escuda en la elevada abstención para minimizar el revés electoral

    ANTONIO JIMÉNEZ BARCA – París – 15/03/2010

    Tras perder las elecciones presidenciales en 2007 y sufrir un batacazo en las últimas europeas, en junio de 2009, con un mísero 16,4%, los socialistas franceses resurgen y, con un 30% de votos, según varios sondeos, se imponen como la primera fuerza política del país, alzándose con la victoria de la primera vuelta de las elecciones regionales celebradas este domingo en Francia.

      La Unión por un Movimiento Popular (UMP), la formación de centro-derecha de Nicolas Sarkozy, queda en segundo lugar, con un 25-26% de los votos, y sufre el esperado castigo que le pronosticaban todos los sondeos. Hubo un voto de rechazo a Sarkozy y a su política anticrisis, pero también un apoyo explícito a los gobernantes socialistas que, en su gran mayoría, dirigen las distintas regiones en Francia.

    Europa Ecología, la formación verde comandada por el eurodiputado y ex líder del Mayo del 68 Daniel Cohn Bendit, se confirma como tercera fuerza política del país, al haber logrado el 13% de los votos. Su alianza con el PS en la segunda vuelta, que se celebrará el próximo domingo, será clave a la hora de que la izquierda se alce con la mayor parte -si no la totalidad- de las regiones francesas. Las listas deben estar elaboradas el martes.

    Escasa participación

    Una abstención elevadísima, el 52,7%, marcó la jornada. Como se preveía, la mitad de los franceses convocados a las urnas dieron la espalda a la votación. A los veinte minutos de que se supieran los primeros datos de los sondeos, el primer ministro francés, François Fillon, compareció en la televisión. Serio, cariacontecido, lo primero que certificó es la ínfima participación -"una abstención récord en todas las elecciones regionales"- para luego asegurar, apoyándose en esa escasísima participación, que nada está aún escrito de cara a la segunda vuelta. También se escudó en la abstención a la hora de traducir el resultado de esta primera vuelta de "unas elecciones regionales" en un plebiscito nacional.

    Poco después, la primera secretaria del Partido Socialista francés, Martine Aubry, aparecía ante las cámaras para refrendar la victoria. Seria, contenida, manifestó que el resultado de los socialistas franceses era histórico y que la victoria de ayer les carga de responsabilidad. Después recordó a los jóvenes, a las personas mayores y a todos aquellos "que han perdido nivel de vida con la crisis económica". "Os esperamos el domingo que viene", concluyó, algo más sonriente, saludando.

    Con este resultado, Aubry se legitima como líder del PS francés, después de haber sido elegida en noviembre de 2008 en un congreso tormentoso y fracasado. Desde entonces -y hasta ahora probablemente- ha estado cuestionada, más si cabe cuando en las pasadas elecciones europeas obtuvo un raquítico 16,4% de los votos, a un paso de los ecologistas. En una palabra, Aubry se perfila ya como uno de los dirigentes socialistas que pueden aspirar a disputar a Sarkozy las elecciones presidenciales de 2012.

    No estará sola en esa carrera. Ségolène Royal, su oponente en el citado congreso y su más directa rival en las filas socialistas, se ha alzado con la victoria, con un 39,8% de los votos, de la región de Poitou-Charentes. Una anécdota sintomática: mientras Martine Aubry se dirigía a los franceses en una alocución desde la sede del PS, en París, al mismo tiempo Ségolène Royal lo hacía desde su feudo de Poitou-Charentes, de la que es presidente. Una anécdota sintomática: mientras Martine Aubry se dirigía a los franceses en una alocución desde la sede del PS, en París, Ségolène Royal hacía lo mismo desde su feudo de Poitou-Charentes. "El resultado de esta votación tiene dos lecturas: el de la adhesión de los electores a sus presidentes regionales y el del voto de castigo severo a la derecha", explicó Royal, en un discurso medido. No comentó en ningún momento sus aspiraciones para convertirse de nuevo en la candidata del PS, pero su posición, sin duda, también se refuerza.

    La ultra-izquierda pierde impulso: el Frente de Izquierda se aúpa hasta el 6%. Pero el Nuevo Partido Anticapitalista, la reciente formación de Olivier Besancenot, se hunde con un raquítico 2%, lo que supone un retroceso de tres puntos en relación con las últimas elecciones europeas. Entre otros factores, la polémica que siguió a la presentación de una candidata anticapitalista, musulmana, proabortista y con velo confundió a sus electores.

    Otra formación que cosecha un sonoro fracaso es el partido de centro MoDem, del ex ministro François Bayrou. Con un 4%, Bayrou y sus seguidores se despeñan, transformándose en algo casi residual. Su líder ve cómo desaparecen muchas de sus posibilidades de presentarse con ciertas garantías de no hacer el ridículo a las próximas elecciones presidenciales de 2012. Dio la cara anoche en un discurso elocuente: "Ha sido un día inquietante para el país: una abstención elevadísima, el ascenso de la extrema derecha… Francia está emitiendo señales de alarma. También tengo que decir, claro, que nuestro resultado es malo".

    El debate se centra en determinar si de unas elecciones regionales con una tasa tan alta de abstención se debe extraer una lección general para Sarkozy. En la izquierda no tenían ninguna duda. En la derecha sí. Fillon así lo aseguró este domingo. El mismo Sarkozy, que se las venía venir, ya avisó el viernes: "Las elecciones regionales tienen consecuencias regionales". Así, no habrá baile de ministros ni cambio de rumbo, aunque, eso sí, avisó de que impondrá un régimen de reformas estructurales y económicas más lento.

    Le Pen, el cuarto más votado

    Los sondeos auguran al Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen un 12% de los votos, aproximadamente, lo que le convertiría en la cuarta fuerza política del país, detrás de los ecologistas. Es decir, casi el doble de lo que consiguió en las últimas elecciones europeas, cuando su formación alcanzó sólo el 6,8% y algunos pronosticaron la paulatina desaparición de la ultraderecha francesa, subsumida en el centro-derecha de Sarkozy. No ha sido así. Su líder, Jean-Marie Le Pen, de 81 años, que se presenta por última vez a una elección, lo recordó en la televisión: "El presidente de la República nos dio por muertos y enterrados, pero todavía somos una fuerza nacional, y cada vez con más fuerza gracias a los patriotas".

    En la región de Provenza-Alpes-Costa Azul, donde Le Pen se presenta como candidato a consejero regional, el Frente Nacional obtiene más del 20% de los votos. Al norte de Francia, en la región de Nord-Pas-de Calais, la hija de Le Pen, Marine Le Pen, candidata también, logra un porcentaje similar al de su padre y se convertía, de paso, en la dirigente del partido con más posibilidades de suceder al líder al frente de la formación, dentro de como máximo un año.

    La campaña del Frente Nacional se desarrolló con polémica: el partido presentó un cartel electoral que rezaba "No al islamismo" y mostraba a una mujer con burka ante una silueta del mapa de Francia pintada con los tres colores (blanco, verde y rojo) de la bandera argelina. Fue prohibido. Este domingo, un Le Pen crecido lo pegó, con la leyenda "censurado", en la tribuna desde la que pronunció su discurso.

    El País.com

    La gauche (53,46%) distance la droite de 14 points (38,93%)

    Résultats nationaux

    Au niveau national, le PS rassemble 29,48% des voix, l’UMP 26,18%, Europe Ecologie 12,47%, et le FN 11,74%.

    Le Parti socialiste est devenu dimanche la première force politique en devançant l’UMP au premier tour des élections régionales, marqué par un regain du Front national et une forte abstention, plus d’un électeur sur deux ayant boudé les urnes.

    Selon les calculs effectués par l’AFP à partir des résultats définitifs dans chacune des 22 régions de métropole, le PS devance l’UMP et ses alliés de 3,3 points (29,48% contre 26,18%). Les socialistes n’avaient pas obtenu un score aussi élevé depuis les européennes de 2004.

    Le PS est arrivé premier dans 13 régions, devançant parfois l’UMP de plus de 10 points, voire 19 points en Midi-Pyrénées. Le parti présidentiel vire en tête dans les 9 autres (mais dans 5 régions, il est au coude à coude avec le PS).

    Le bloc gauche (53,46%) distance de 14 points le bloc droite (38,93%) selon les chiffres définitifs du ministère de l’Intérieur (métropole + La Réunion), le MoDem divisant par deux son score des européennes de juin 2009 avec 4,24%. Le parti de François Bayrou, le troisième homme de la présidentielle de 2007, ne peut se maintenir au second tour qu’en Aquitaine avec Jean Lassalle.

    Europe Ecologie (EE) devient la troisième force politique du pays avec 12,47%. EE est talonnée par le FN (11,74%). Le Parti de Gauche réunit 5,9% des voix et le NPA 3,41%.

    Selon les chiffres définitifs, l’abstention a atteint 53,65%, soit 14 points de plus qu’au premier tour des régionales de 2004. Elle demeure cependant moins élevée qu’aux européennes de 2009 (59,37%).

    (source AFP)

    Written by Eduardo Aquevedo

    14 marzo, 2010 at 22:45

    Francia: prevén repunte de la izquierda y alta abstención…

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    Los sondeos marcan dos tendencias para el domingo: la supremacía de las listas de izquierda frente al oficialista UMP y la existencia de una mayoría abstencionista. El debate se contaminó con temas como la inmigración.

    Por Eduardo Febbro

    Desde París

    El desencanto y su consecuencia inmediata, la abstención, amenazan la primera vuelta de las elecciones regionales que se celebran el próximo domingo en Francia. Los sondeos de opinión marcan dos tendencias fuertes: la supremacía de las listas de izquierda frente al partido presidencial UMP y la existencia de una mayoría abstencionista que podría convertir estas elecciones en las menos votadas del último cuarto de siglo. Las encuestas coinciden en apuntar el ascenso del Partido Socialista en las intenciones de voto. El PS podría obtener 31 por ciento de los sufragios frente al 27 por ciento de la UMP. En tercer lugar vienen las listas de Europa Ecología, movimiento encabezado por el ex líder de Mayo del ’68 Daniel Cohn-Bendit, 14 por ciento; la extrema derecha del Frente Nacional, 9 por ciento; el Frente de Izquierda, 6 por ciento, y el partido centrista Modem, 5 por ciento.

    En términos globales, las listas de izquierda obtendrían 48 por ciento, mientras que la derecha se quedaría con 32 por ciento del electorado. El contexto muestra que pese a su desunión, su falta de línea clara y sus innumerables tropezones, la izquierda socialista no ha perdido el apoyo de su electorado regional. Sin embargo, en términos de lectura de la calidad de la democracia, lo más inquietante son los altos índices de abstención que se prevén, el desinterés de los electores por las plataformas políticas, la alucinante distancia entre los políticos y las necesidades de la población y la contaminación del debate electoral con los temas ligados a la identidad nacional, las discriminaciones y los inmigrados. Este último capítulo ha sido notablemente fructuoso en groserías de todo tipo en contra de los extranjeros. Sus protagonistas salieron de todos los sectores del arco político francés y con ello rompieron la hegemonía que la ultraderecha francesa mantenía no sólo sobre el tema, sino también con el tono vulgar y agresivo. Un miembro de la mayoría gubernamental habló de “invasión”, un ministro en ejercicio evocó que el problema era cuando había “demasiados” –gente de origen árabe– y un dirigente socialista declaró que no votaría por el ex primer ministro socialista Laurent Fabius, de origen judío, porque éste no tenía “una jeta demasiado católica”.

    A este ramito de cortesías también le caben las ya abusivas vulgaridades de la extrema derecha y sus afiches electorales que hacen de los extranjeros una suerte de plaga invasora. Eso sí, todo esto sin que jamás un juez u otra autoridad se pregunte sobre los límites que ya es hora de trazar en un Estado que hizo de los derechos humanos un eje de la construcción de su identidad. En la región de la Costa Azul, Jean-Marie Le Pen tuvo que acudir ante la Justicia luego de una querella presentada por la Liga contra el Racismo debido a un sucio afiche electoral que mostraba a una mujer con velo, un mapa de Francia cubierto con la bandera de Argelia lleno de misiles y el eslogan “No al islamismo”.

    La iniciativa de Eric Besson, ministro de Inmigración e Identidad Nacional, contribuyó en mucho a crear un remolino que fue arrastrando todo a su paso. Besson lanzó hace unos meses un debate sobre la “identidad nacional” mediante una consulta que consistía en responder a la pregunta “¿Qué es ser francés?”. Esa idea respondía a una estrategia electoral cara a las elecciones regionales, pero suscitó tantos debates y excesos que el primer ministro francés, François Fillon, tuvo que dejar a un costado esta propuesta para contrarrestar los efectos nefastos que estaba acarreando para la mayoría.

    La crisis internacional, sus consecuencias sobre el tejido social y el desempleo, así como la incapacidad del sistema político para aliviar su impacto terminaron cerrando a los electores en el desencanto. En enero pasado, un estudio del Centro de Investigaciones Políticas de la Universidad de Ciencias Políticas (Cevipof) constató que el 67 por ciento de los franceses no tenía confianza ni en la izquierda ni en la derecha para resolver los problemas del país. Brice Teinturier, miembro de la encuestadora TNT-Sofrés, explicó al diario Le Monde que “la abstención tiene una razón mayor: la supuesta impotencia de los políticos para resolver los problemas de la sociedad francesa, en especial el desempleo”. Los medios de comunicación no son ajenos a esta distancia: privilegiaron los temas colaterales, los antagonismos de conventillo, redujeron la pertinencia de los debates en una suerte de concurso sobre quién era el más ligero, el más superficial, el más espectacular y vacío. Señoritas de llamativa belleza y jóvenes de corbatas luminosas entrevistan con la misma regla de la ignorancia a un candidato o a un cantante de moda.

    El abismo entre electores y gobernantes podría llevar a la abstención a superar la barrera del 50 por ciento. En las precedentes elecciones regionales de 2004, la abstención alcanzó el 39,2 por ciento de los electores. Luego, en las presidenciales de 2007, la densa confrontación izquierda-derecha entre el actual presidente, Nicolas Sarkozy, y la candidata socialista, Ségolène Royal, movilizó al electorado. Tres años después, la abulia, el desaliento y la incomprensión están edificando un muro entre el electorado y las urnas.

    Página/12

    Written by Eduardo Aquevedo

    9 marzo, 2010 at 22:42

    Chile con Piñera: un neoliberalismo recargado…

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    por Gabriel Salazar, Premio Nacional de Historia

    Enero, 2010

    CHILE-FREI-PIÑERA3 “En lo ajeno reina la desgracia” dice la sabiduría popular. La Concertación tomó prestado para sí, en 1990, el extremista modelo neoliberal que dejó como herencia la brutal dictadura del general Pinochet. Y durante 20 años lo administró con tal “fe neoliberal” que hasta lo dejó instalado en el selecto club neoliberal de la OECD. Por tanto, desde la perspectiva del neoliberalismo mundial, los gobiernos de la Concertación fueron excepcionalmente exitosos.

    Vestirse con lo prestado es un juego riesgoso. Creer, además, que lo prestado es identidad histórica de uno mismo es, lisa y llanamente, alienación. O esquizofrenia. Dejar como legado, por un lado, un Museo de la Memoria (con los crímenes de la dictadura) y, por otro, al modelo chileno instalado en la OECD es, en lógica pura, deambular por la historia sin rumbo. Girando en círculos. Disparando “díscolos” a derecha e izquierda. En 1998 un informe de PNUD declaró que los chilenos estaban corroídos por dentro por un grave “malestar interior”. El mismo que corroyó el alma histórica de la Concertación y la confianza de la ciudadanía progresista en ella.

    No se puede hacer política con ropa prestada. Ni pretender ser socialcristiano o socialista cuando en los hechos se es neoliberal. Ni negarse a reconocer la mentira.

    La coalición genéticamente neoliberal (que apoyó al candidato triunfante) gozó de una vacación política de cuatro lustros; sus adversarios gobernaron impecablemente como si fuera ella. Así que pudo desplegar una inédita oposición populista. Es primera vez, desde 1932, que una coalición de derecha gana la presidencia por mayoría absoluta. Es un hecho insólito, tanto más, si se considera que el 68% de los chilenos no tienen un contrato laboral permanente, sino precarista; que otro 68% gana menos de $ 180.000 mensuales; que el 62% de los niños que nacen en un año son “huachos” (sin familias constituidas); que el 46% de los chilenos padecen de neurosis o depresión; que 66% de ellos no lee ningún libro en el año; que la tasa de delincuencia se mantiene alta e intratable; que se está impulsando otra militarizada “pacificación de la Araucanía”, etc.

    El gobierno genéticamente neoliberal que se inicia este año tendrá, pues, que lidiar con los males generados por el mismo neoliberalismo, sin salirse de las pautas de decencia legal exigida por la OECD, los tratados de librecomercio y las inefables clasificadoras de riesgo. La Alianza triunfante tendrá que enfrentar esos problemas sin poder suprimir las causas que los producen (como le ocurrió a la Concertación). Sería suicida. Así que no puede cambiar nada. Será más de lo mismo.

    Por tanto, los ciudadanos progresistas que votaron neoliberal recargado, no verán resueltos sus problemas. Tal vez, se compliquen. Con el agravante de que no habrá más “museo de la memoria”. Y esto, precisamente, reactivará la memoria viva de la ciudadanía. La de la Dictadura y la del Mercado. Y de esa memoria viva es mejor que el nuevo gobierno sepa precarverse. Pues allí sigue, agazapada, la verdadera soberanía popular.

    – El autor es Premio Nacional de Historia

    Fuente: Las Últimas Noticias (Chile)

    Written by Eduardo Aquevedo

    26 enero, 2010 at 16:45

    La derecha chilena: saliendo del closet político y ambigüedad política-conceptual…

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    Danny G. Monsalvez, Universidad de Concepción

    La derecha política y su discurso “mediático” lograron imponerse finalmente el 17 de enero de 2010; con ello se materializó aquella perorata y práctica que tanto daño le ha hecho a la actividad política como es la muerte de las ideologías, teorías y proyectos de transformación social; es decir, hoy -de cuerdo a aquella visión- se impuso (no sabemos hasta cuando o hasta que grados) aquel pensamiento único y hegemónico; O bien como señala Tomás Moulian que al aceptar la muerte de las ideologías “es hacerle caso a la única ideología actualmente viva, que es el neoliberalismo, que es una ideología potentísima además, que anuncia la muerte de las ideologías, pero actúa como una de ellas: tiene un proyecto de sociedad, tiene aparatos ideológicos que permiten difundir esta idea de sociedad, sean ellas universidades, medios de comunicación, etc.” (Moulian, 2005: 99).

    No obstante aquello, la segunda vuelta presidencial exteriorizó un par de acciones o fenómenos que reflejan la ambigüedad conceptual e inopia política que algunos sufren casi de manera crónica. El primero es aquel discurso que algunos pregonan con tanta fuerza de la objetividad, neutralidad e imparcialidad en el análisis de los hechos o procesos. Bajo ese discurso se pretende aparecer ante la opinión pública y la sociedad como un sujeto “políticamente correcto”, pero por sobre todo que no se llegue a advertir la ideología, credo o intención en la opinión y reflexión de quien la entrega.

    De esta manera y tal como dice el columnista Carlos Peña, determinados sujetos “…creen que la imparcialidad intelectual obliga a ser neutral, la prudencia a suspender el juicio, el equilibrio a no decir nada, la cultura a pronunciar vaguedades, la reflexión a un si es no es permanente, la bondad a ser perdonavidas, la independencia cívica, la amistad a cuidar las redes como hueso santo, y el prestigio a no quebrar ni un huevo” (Carlos Peña, El Mercurio, domingo 10 de agosto de 2008, p. D 19).

    Por ello es que nos parece curioso y llamativo (por decirlo menos) que aquellos que con tanta fuerza enarbolan las banderas de la objetividad, neutralidad, imparcialidad, que quieren presentarse ante la comunidad como apolíticos, independientes y que al mismo tiempo critican a quienes toman posición, son los primeros en caer en contradicciones, especialmente cuando se va a producir un cambio de coalición política en la conducción de Gobierno. En ese sentido, lo expuesto anteriormente va estrechamente ligado a otro fenómeno y que -también- es uno de los más comunes, el cual denominamos “saliendo del closet (político)” o como lo escuché recientemente una “tercera vuelta”.

    ¿En qué consiste aquello?. En que determinados sujetos al visualizar un posible cambio de gobierno, no dudan o trepidan en situarse del lado de quienes tienen mayores posibilidades de triunfo para posteriormente ubicarse en las esferas de aparto burocrático del Estado. Peor aun, no falta el “converso” que reniega de su pasado, de su historia, de lo que fue en algún momento y aprovecha la oportunidad para “darse vuelta la chaqueta” y pasar a constituirse en parte constitutiva del nuevo oficialismo.

    Lamentablemente en los momentos de crisis políticas o en coyunturas eleccionarias aparece lo peor del ser humano: el oportunismo, figuración mediática, ansias de poder, ocupar cargos de confianza, aprovechar la instancia para pedir, solicitar y reclamar más de algún favor, alguna vuelta de mano a cambio del voto o por el apoyo brindado al sector político triunfante.

    Para finalizar que mejor que citar a José Ingenieros en su clásica obra “El hombre mediocre”:

    “…su vida es perpetua complicidad con la ajena. Son huestes mercenarias del primer hombre firme que sepa uncirlos a su yugo. Atraviesan el mundo cuidando su sombra e ignorando su personalidad. Nunca llegan a individualizarse: ignoran el placer de exclamar “yo soy”, frente a los demás. No existen solos. Su amorfa estructura los obliga a borrarse en una raza, en un pueblo, en un partido, en una secta, en una bandería…así medran, siguen el camino de las menores resistencias, nadando a favor de toda corriente y variando con ella; en su rodar agua abajo no hay mérito: es simple incapacidad de nadar agua arriba. Crecen porque saben adaptarse a la hipocresía social, como las lombrices a la entraña” (p. 116).

    Written by Eduardo Aquevedo

    25 enero, 2010 at 21:56

    Chile: la derrota de la Concertación y el fin de la transición…

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    MARTA LAGOS

    Directora de la Corporación Latinobarómetro y de la consultora Mori-Chile.

    25 de Enero de 2010

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    La Concertación pierde 680 mil votos entre la elección en que obtuvo más votos, que fue la de Eduardo Frei en 1993, y el 17 de Enero del 2010. Al mismo tiempo la derecha gana  463 mil votos respecto del Sí en el Plebiscito de 1988. Ese es el cambio electoral que produce la alternancia en el poder después de veinte años.

    La Concertación pierde 363 mil votos respecto de la elección de Michelle Bachelet y la derecha gana 87 mil votos respecto de la primera vuelta de Joaquín Lavín en 1999, que es la elección en que la derecha había obtenido más votos hasta el domingo 17 de Enero del 2010, cuando Piñera gana con 2.582.000 votos, la mayor cantidad  de sufragios recibidos por la derecha hasta hoy. La Concertación pierde más votos que los que gana la derecha. Si bien la derecha aumenta su votación, la “ganancia” de votos de la Concertación es limitado. Esto es muy relevante porque implica que el capital de votos disponibles para otros actores es considerable, o eventualmente para la propia derecha en elecciones posteriores.

    La derecha fue elegida con Jorge Alessandri con solo el 31% de los votos, así es que esta elección también es una que rompe hitos para la derecha desde ese punto de vista al ser elegida con el 51.6%.

    En paralelo, con todos esos records, ésta es la elección presidencial en que han votado válidamente la menor cantidad de chilenos desde 1988 cuando se inicia el nuevo padrón electoral. Votaron apenas 16 mil personas menos (aunque votaron 5 mil personas más que en la primera vuelta) que en la elección de Michelle Bachelet donde ya había un record histórico con la menor cantidad de votos válidos hasta entonces. La diferencia entonces también era pequeña, sin embargo, la tendencia continúa: cada presidente se elige con menos votos.

    Este presidente se elige con 3.5 millones, el 29.85% de todos los votantes (12.000.000). Patricio Aylwin fue elegido con 3.8 millones hace veinte años, el 50.9% de todos los votantes de entonces. Es así como hemos ido entrando en la crisis de representación en los 20 años de gobiernos de la Concertación eligiendo al Presidente primero con la mitad y luego con un tercio del electorado. Un país que se ha ocupado del desarrollo, pero no de la política. Sin reforma política, esta tendencia llevará a que una minoría elija al Presidente. En vez de ir aumentando la cantidad de votos que se necesita para ser elegido primer mandatario, va disminuyendo. La política chilena no tiene este tema en la agenda de comunicaciones, ni los partidos se preocupan de ello.

    Sin embargo, la candidatura de ME-O refleja esta crisis de representación al menos adentro del segmento del electorado que vota. Afuera de ese segmento no sabemos lo que pasa. Cinco millones de chilenos no votaron en esta elección, del total de doce: 3.8 no están inscritos, y 1.167.000 inscritos se abstuvieron. Es más, 8.4 millones de chilenos no votaron por el nuevo Presidente. ¿Cómo es el mandato de cambio que tiene que hacer este presidente, si la gran mayoría de los votantes se marginan del proceso electoral?

    Quizá el mandato de cambio es más fuerte, siendo el primero el cambio de la política para que los ciudadanos se involucren. Quizá el mandato de cambio tiene otras características distintas a las que se cree. En eso consiste la crisis de representación, en no saber a ciencia cierta cual es el mandato.

    Hay quienes dicen que esta elección perdió la Concertación, sin embargo es mucho más que eso. La combinación de votos resultante es del todo sorprendente. En primer lugar porque Piñera saca 87 mil votos más que Joaquín Lavin en 1999 y aumenta más de 500 mil votos respecto de la primera vuelta, segundo porque  al mismo tiempo Eduardo Frei recupera una cantidad enorme de votos alcanzando más del 48%, cuando todo indicaba que la distancia iba a ser mucho mayor. La imagen de triunfo de Piñera era muy dominante al mismo tiempo que dada la percepción de derrota de Frei, es sorprendente que haya logrado recuperar tantos votos.

    Todo lo anterior sucede con un récord de la menor cantidad de votos válidos desde 1988 y un récord de personas que no votaron respecto del electorado total. Un escenario difícil de imaginar.

    Pareciera que es efectivo que esta elección la perdió la Concertación, y que le faltó tiempo para alcanzar a Piñera, pero también es efectivo que la derecha ganó claramente votos que nunca habían estado en la derecha. Se podría decir que son pocos, los 87 mil votos más que obtuvo por encima de lo ya obtenido por Lavín, pero sin importar el número, indica que esta elección es el fin de la transición, porque de alguna manera el miedo a la derecha y el cruzar la calle para votar por el otrora adversario, es posible. Más que en número, Piñera muestra que puso fin a la transición. Es difícil que la derecha disminuya ese piso de apoyo que logra en esta elección, lo más probable es que a partir de ella, aumente. Hay mucho de donde aumentar.

    La derecha se ganó su luna de miel en que habrá que darle el beneficio de la duda en esta nueva etapa: si acaso será como la vieja derecha que ha conocido la historia o estamos frente a algo inesperado. Puede optar por ser un gobernante como muchos en América Latina, que gobierna para la mayoría, o puede gobernar para una minoría como sospechan tantos que son escépticos de la política. El mayor éxito de un gobierno de derecha sería quitarse el fantasma de ser un conglomerado que trabaja para una minoría. Ahí estaríamos frente a un cambio.

    EL MOSTRADOR.CL

    Written by Eduardo Aquevedo

    25 enero, 2010 at 14:56

    Chile: ¿Por qué perdió Eduardo Frei?

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    Esta explicación de S. Valenzuela, prestigioso sociólogo político, es interesante pero un tanto minimalista, porque no se hace cargo suficientemente de la "calidad" del voto sino sólo de cantidades y circunstancias inmediatas. Por ejemplo, las razones por las cuales mucha gente no se inscribe para votar (más de 3 millones, especialmente jóvenes), o de los que votaron sin ningún entusiasmo o por razones positivas, sino sólo para "parar" a Piñera,  o "contra piñera"; o los que desde una cierta izquierda de todos modos votaron nulo o se abstuvieron, para rechazar la alternativa concertacionista por poco creíble; y peor aún, los que ya "despolitizados" en un proceso de varios años en virtud del pragmatismo tecnocrático, clientelista, burocrático y sin perfil programático claramente transformador de la concertación, no vieron diferencias significativas entre ambos candidatos y se "dieron vuelta la chaqueta", etc. Pues bien, todos estos factores más cualitativos o estructurales no se consideran en este ni en la mayoría de los análisis concertacionistas (PS, PPD o DC) de esta derrota… Este es un "temblorcito" electoral según Valenzuela, pero si en realidad lo fue es sólo en el plano cuantitativo, no en su sentido político más profundo ni en sus consecuencias sociales y políticas; en este último sentido, fue sin duda un “terremoto” como lo indica el mismo autor… (E. Aquevedo)

    ¿Por qué perdió Eduardo Frei?

    La elección del 17 de enero fue un terremoto político, sin duda. Pero en términos electorales, apenas alcanza para temblorcito. Si 111.500 de los que votaron válidamente (un 1,61% del total) hubieran preferido a Frei en vez de a Piñera, el senador DC habría ganado por un voto.

    FREI002 por Samuel Valenzuela – 24/01/2010
     

    Entre las cuentas alegres de unos, la decepción y los reproches de otros, no han faltado las respuestas a esta pregunta. Se nos dice que Eduardo Frei perdió, porque la Concertación propició, pero no supo comprender las transformaciones de la sociedad; porque demasiados votos de Marco Enríquez-Ominami se trasvasijaron a Sebastián Piñera; porque la Presidenta Bachelet no prestó suficiente apoyo; porque los presidentes de los partidos concertacionistas fueron rígidos e insensatos, o porque una gran sed de "cambio" embargó al electorado después del "desgaste" de una coalición en el poder por 20 años.

    El problema es que estas explicaciones son demasiado grandes, o telúricas, para dar cuenta de lo que sucedió. La elección del 17 de enero fue un terremoto político, sin duda. Pero en términos electorales, apenas alcanza para temblorcito. Si 111.500 de las personas que votaron válidamente (un 1,61% del total) hubieran preferido a Frei en vez de a Piñera, el senador DC habría ganado por un voto.

    El electorado chileno es muy constante en su alineamiento con las grandes vertientes políticas que han animado la política nacional desde 1925. Y ahora sabemos que los chilenos se dividen en dos mitades al enfrentar la opción entre un candidato presidencial de centroderecha y uno de centroizquierda. No lo sabíamos antes, porque este tipo de oferta electoral sólo comenzó con la regla del balotaje, aspecto nuevo en el régimen electoral del país.

    La victoria de Piñera se produjo en la tercera elección presidencial normal después de recuperada la democracia (las elecciones de 1989 y 1994 no fueron realmente competitivas debido a la transición). Recordemos los resultados finales, en porcentajes, de estas tres elecciones: Lagos 51,31%-Lavín 48,98%; Bachelet 53,5%-Piñera 46,5%, y Piñera 51,6%-Frei 48,39%. ¿Qué gran diferencia hay? La elección del domingo pasado es muy parecida a la de Lagos/Lavín, salvo que esta vez ganó la Coalición por el Cambio. El porqué perdió Frei debe enfocarse, en suma, en tratar de explicar el desplazamiento de un pequeñísimo conjunto de votos.

    No todo es constancia en el electorado chileno. Hay quienes oscilan al tener que optar entre dos candidaturas que concitan el apoyo de lados opuestos del espectro político-ideológico. Estas personas son socialmente diversas y su composición depende en parte de las características personales de los candidatos. Pero entre los electores que han preferido a la Concertación, este grupo oscilante está compuesto mayormente de su segmento más conservador por razones ideológicas o religiosas.

    En una competencia bipolar, toda campaña de la Concertación tiene que cuidar que este segmento no se vaya hacia el otro lado. La campaña de Frei fue deficiente en este sentido y, ello, más que nada, es la explicación más probable del temblorcito electoral que ocurrió.

    ¿Y qué de los votos de ME-O? Mirándolos desde la óptica del resultado final, queda claro que muchos de los votantes del diputado eran, desde la primera vuelta, electores de Piñera. Y es por ello que no ganó en diciembre.

    ¿Tuvo algún efecto ME-O sobre el resultado final? Seguramente muy poco. Pero si él hubiera apoyado claramente desde el 13 de diciembre a Frei, la campaña de la segunda vuelta para la Concertación probablemente hubiera tenido más unidad, más coherencia, más entusiasmo y menos protagonismo desde la izquierda. Y ello posiblemente le hubiera permitido a la Concertación limitar la fuga de su electorado menos comprometido y alineado. No habría existido el temblorcito que generó el terremoto.

    La Tercera.com

    Puñales

    Por Santiago O’Donnell

    Es verdad, Chile dio al mundo un ejemplo de transparencia y convivencia política en las elecciones del domingo pasado. Pero cuando se apagaron las cámaras empezó un festival de puñaladas en la espalda entre los líderes de la Concertación. No bien Eduardo Frei había terminado de admitir su derrota, el ex presidente Ricardo Lagos dio inicio a las hostilidades al tomar el micrófono para decir que el pueblo chileno había hablado y había que dar paso a la nueva generación. El discurso no le cayó nada bien a Frei y al eterno presidente del partido socialista, Camilo Escalona, ni a la presidenta Michelle Bachelet, que fue la principal sostenedora de Escalona contra los embates del ex socialista Marco Enríquez-Ominami durante la campaña presidencial. Lagos es el referente del PPD, uno de los partidos chicos de la Concertación, junto con el Partido Radical. Y en las filas del PPD se alistan dos de las principales figuras de la “nueva generación”, la jefa de la campaña Carolina Tohá y el senador Ricardo Lagos Weber, hijo del ex presidente.

    Esa noche se sumó a la refriega el presidente del partido demócrata cristiano, Juan Carlos Latorre, el partido de Frei, que culpó por la derrota a su principal socio en la Concertación, el Partido Socialista. Latorre dijo que las candidaturas de los ex socialistas Jorge Arrate por el Partido Comunista y Marco Enríquez-Ominami como independiente, habían dividido el voto de la Concertación en favor del ahora presidente electo Sebastián Piñera, el candidato de la derecha unificada. Como que los socialistas no habían podido contener a sus propios cuadros y disciplinarlos detrás del candidato consensuado por todos los partidos de la Concertación.

    La evaluación de Latorre estaba cargada de cinismo. Es cierto, el Partido Socialista no había podido contener a Arrate y a Enríquez-Ominami, justamente por no permitirles presentarse en una elección primaria contra Frei, el candidato demócrata cristiano, para dirimir la candidatura de la Concertación. Y no los dejaron presentarse precisamente para evitar una fractura en la Democracia Cristiana, que venía muy golpeada después de perder dos internas consecutivas contra candidatos socialistas. Si ganaban la interna otra vez los socialistas, el miedo era que la mitad de la Democracia Cristiana se mudara a la coalición de la derecha.

    Después saltó a la refriega José Antonio Gómez, ex presidente del Partido Radical, el otro partido chico de la Concertación. Gómez dijo que la culpa la tenían los jefes de la Democracia Cristiana, el socialismo y el PPD porque aceptaron que el candidato se elija a dedo. Los radicales, en cambio, se habían opuesto y habían conseguido una “preprimaria” en la que su candidato había sido fácilmente derrotado. La “autocrítica” de Gómez era no haber luchado lo suficiente por sus ideas. Cuando renunció a la presidencia de su partido en plena campaña de ballottage, con la esperanza de que los demás presidentes lo imitaran para dar paso a la tan reclamada “renovación”, sólo lo siguió Pepe Auth, presidente del PPD. En cambio, los dinosaurios Escalona y Latorre, los de los partidos grandes, los que realmente importaban, se atornillaron a sus sillones y siguieron ahí, como un lastre, durante toda la campaña. Hasta el día de ayer, cuando finalmente renunciaron (a Latorre la DC le rechazó la dimisión)..

    A las críticas de Gómez se sumaron las del presidente interino que lo había reemplazado, Fernando Meza, quien le apuntó los cañones directamente a la presidenta Bachelet y su ministro de Economía Andrés Velazco, las figuras políticas con el más alto índice de aprobación de Chile. Según Meza, Bachelet tardó demasiado en alinearse detrás de Frei y Velasco tendría que haberles aumentado el sueldo a los maestros en vez de ahorrar tanto y dejarle a Piñera el aumento servido en bandeja.

    Acto seguido el diputado Meza tuvo la delicadeza de pactar un acuerdo parlamentario con la derecha a espaldas de los popes de la Concertación, ganándose el mote de “traidor” de toda la Concertación. El escándalo obligó a Meza a renunciar a su cargo partidario y abortó el acuerdo para rotar la presidencia de la Cámara Baja entre los radicales y los partidos de la coalición de la derecha.

    Todos esos reproches y pases de facturas demuestran la dificultad para absorber una derrota que a todas luces fue autoinflingida. Los chilenos estaban más que conformes con las políticas públicas de los gobiernos de la Concertación, con el manejo de la economía. Perdieron porque los cuatro presidentes de los partidos, cuatro iluminados, decidieron elegir el candidato de la Concertación en vez de dejar esa elección en manos de la gente, por temor a que la gente se equivocara. Y se equivocaron ellos porque eligieron un candidato “fome”, como dicen los chilenos, para colmo una figurita repetida. A los chilenos no les gustó el candidato y tampoco la forma en que lo eligieron, y no lo votaron. Encima los excluidos se presentaron por afuera y sus críticas a la Concertación fueron capitalizadas por la derecha en la segunda vuelta. Es cierto lo que dice Atilio Boron que al parecerse tanto Frei a Piñera fue más fácil para los votantes pegar el salto, pero no fue la ideología el causal de la derrota. Es más, los votantes de izquierda, los que más podrían disentir con el perfil socialdemócrata de Frei, fueron sus votantes más fieles. Los que se fueron, liberales, independientes, centristas, lo que sea, se fueron no por ideología sino por desacuerdos con una cultura política que consideran anquilosada y anticuada.

    Piñera no tuvo que hacer demasiado, más allá de despegarse del legado de Pinochet, unificar a la tropa detrás de su candidatura, repetir la palabra “cambio” cada vez que abría la boca y hacer la plancha mientras la Concertación se enredaba en sus propias telarañas. Piñera no era un candidato invencible ni mucho menos. Ya había perdido en la elección anterior contra Bachelet por un margen importante. Y encima viene a representar al neoliberalismo en plena crisis del neoliberalismo ante un electorado que venía votando centroizquierda desde que le devolvieron el voto. Su encanto radica en que es el más argentino de los candidatos chilenos. En una sociedad ordenada y estructurada por demás, Piñera es el vivo, el piola, el tipo que se hace millonario con un negocio que no se le ocurrió a nadie, que juega siempre al límite de lo legal, que se come multas por usar información privilegiada en la compraventa de acciones. Un tipo que toda la vida se dedicó a la especulación, tanto política como financiera, y que se vende como emprendedor. Un díscolo, un rebelde entre los políticos de la derecha, que se da el lujo de diferenciarse en temas progre como el matrimonio gay porque es dueño de medio país y tiene plata para armar equipos de campaña y controla medios de comunicación y es el dueño de Colo Colo. Un tipo con algunas cualidades que muchos chilenos admiran, pero al que nadie considera un estadista o una autoridad moral. No lo votaron por sus ideas. Ya intentó meter mano en Codelco, la minera estatal, con una modesta inyección de capital privado, pero se chocó contra una pared. Ya tuvo que prometer que no va a tocar la red social que armó la Concertación. Ya tuvo que reconocer que Bachelet hizo una gestión “excelente” y que él no se va a apartar mucho de esa línea.

    Entonces es más difícil digerir la derrota y por eso los puñales están a la orden del día. Todo muy lindo con el traspaso ejemplar. Pero la derrota de la Concertación, cuando tenía todo para ganar, dejó otro mensaje para el mundo y sobre todo para sus vecinos.

    Porque el problema no estuvo en la ideología, ni en la economía, ni en la gestión.

    Parafraseando a Bill Clinton: es la participación, estúpido.

    sodonnell@pagina12.com.ar

    PAGINA/12

    Elecciones en Chile: el continuismo neoliberal, una causa de la derrota concertacionista…

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    Elecciones en Chile: el original y la copia

    Por Atilio A. Boron *

    DR2 Para la Concertación el triunfo de la derecha (en realidad, de su variante más virulenta: la pinochetista) en las elecciones presidenciales chilenas podría considerarse como un ejemplo más de una “crónica de una muerte anunciada”. La progresiva asimilación del legado ideológico de la dictadura militar por los principales cuadros de la alianza democristiana-socialista hizo que la diferenciación entre la Concertación y los herederos políticos del régimen militar, Renovación Nacional (su ala “moderada”, si es que un “pinochetismo moderado” puede ser otra cosa que un oxímoron) y la Unión Demócrata Independiente, sus batallones más cavernícolas, fuera desvaneciéndose hasta tornarse imperceptibles para el electorado. Fernando Henrique Cardoso gustaba repetirles a sus alumnos que “a la larga, los pueblos siempre van a preferir el original a la copia”. Y tenía razón. En este caso, el original era el pinochetismo y su heredero: Sebastián Piñera; la Concertación y su inverosímil candidato, la copia.

    ¿Constituye esto una injusta exageración? Para nada. Oigamos lo que decía Alejandro Foxley, uno de los prohombres de la Concertación y ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Michelle Bachelet entre el 2006 y el 2009: “Pinochet … tuvo el mérito de anticiparse al proceso de globalización… Hay que reconocer su capacidad visionaria (para) abrir la economía al mundo, descentralizar, desregular. Además, … terminó cambiando el modo de vida de todos los chilenos para bien, no para mal”. Con dirigencias “progresistas” que sostenían un discurso como éste (que muchos compartían si bien pocos se atrevían a manifestar con tanto descaro), ¿podía la Concertación ser creíble como una alternativa superadora del pinochetismo?

    El triunfo de la derecha gravitará y mucho en el escenario sudamericano. Las cosas se pondrán más difíciles para los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Cuba; la ampliación del Mercosur con la plena incorporación de Venezuela sufrirá renovados tropiezos, y con Piñera el bloque derechista controla, con la honrosa excepción del Ecuador, todo el flanco del Pacífico latinoamericano. Además, el “efecto demostración” del desenlace electoral chileno podría llegar a ejercer un negativo influjo sobre las elecciones presidenciales de octubre del 2010 en Brasil y las que tendrán lugar el año siguiente en la Argentina. Por otra parte, la belicista contraofensiva imperial de Estados Unidos (Cuarta Flota, bases militares en Colombia, golpe en Honduras, reconocimiento de las fraudulentas elecciones de ese país, etcétera) contará a partir de marzo con un nuevo aliado, liberado de cualquier compromiso, aunque sea retórico, con el proyecto emancipatorio latinoamericano. Hay que recordar que aun bajo los gobiernos “progres” de la Concertación el papel que éstos desempeñaron fue siempre el de un operador privilegiado de Washington en América del Sur. En la Cumbre de Mar del Plata que culminó con el naufragio del ALCA las voces cantantes a favor de ese acuerdo fueron las de Ricardo Lagos y Vicente Fox, bajo la complacida mirada de George W. Bush. Ahora esa tendencia “aislacionista” –y, en el fondo, antilatinoamericana– se acentuará aún más, revirtiendo una profunda vocación latinoamericana que Chile supo tener y que bajo la presidencia de Salvador Allende llegó a su apogeo. Pero ese país ha cambiado, “para bien” como lo recordaba el ex canciller de la Concertación.

    Por eso los necesarios procesos de integración supranacional actualmente en marcha en América latina –desde el Mercosur hasta la Unasur, pasando por el Banco del Sur y otras iniciativas semejantes– no habrán de cobrar nuevos bríos con Piñera en La Moneda. Con Frei las cosas no habrían sido muy diferentes, pero al menos éste tenía un vago compromiso con el electorado que en el caso de su contendor no existe. Lo que hay detrás de Piñera, en cambio, es la rabiosa gritería de sus partidarios celebrando la victoria de su candidato con imágenes y bustos de Pinochet y cánticos exhortando a acabar con los “comunistas” infiltrados en el gobierno de la Concertación. La década no podía haber comenzado peor. Más que nunca en tiempos como éstos adquiere vigencia aquel sabio consejo de Gramsci: “Pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad”.

    * www.atilioboron.com

    Página/12

    ¿Resucitará la Concertación tras la derrota?

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    Las recetas que se barajan para resucitar a la Concertación tras la derrota

    Pedro Ramírez y Francisca Skoknic, CIPER | 18 de Enero de 2010

    Aunque recién comienza a digerirse la derrota en el oficialismo, el debate para salvar a la coalición que gobernó 20 años ya toma fuerza. Sus figuras históricas se aferran al libreto de la unidad para impedir fugas y hacer un tránsito ordenado a la trinchera opositora. Pero ya circulan otras tesis que ponen en peligro la supervivencia del pacto con la Democracia Cristiana. El giro más radical lo propone el senador Girardi, quien incluso ya ha sondeado a Marco Enríquez para su proyecto. Todos aseguran haber escuchado la voz de los electores, pero está claro que no todos la escucharon de la misma forma. El dramático desalojo de La Moneda augura tiempos de duras discusiones sobre la refundación de la Concertación. Y hay quienes creen que no sobrevivirá.

    “Esto es sólo un alto en el camino”. Apenas habían transcurrido 35 minutos desde la lectura del primer cómputo de la segunda vuelta y con esa frase Eduardo Frei, al tiempo que reconocía públicamente su derrota, intentaba aminorar el feroz golpe que el electorado había asestado a la Concertación y que ya había congelado las sonrisas en su comando. El silencio en el que se escuchó su mensaje al país, aumentó el tono fúnebre de la escena, pues permitió percibir con nitidez desde los salones del Hotel Plaza San Francisco los bocinazos y gritos de la fiesta piñerista que ya comenzaba a desbordar la Alameda. La derecha, después de 51 años, volvía al poder por la vía de las urnas.

    En su breve discurso, Frei no tuvo explicación para los más de 222 mil votos que lo separaron del hombre que se terciará la banda presidencial el 11 de marzo: “Mañana será el momento de analizar lo ocurrido y ver las causas de este resultado, pero hoy quiero mandar un mensaje a las fuerzas de centroizquierda: hay que mantener la unidad y seguir sosteniendo las banderas de la libertad y la justicia social”.

    Al reconocer la victoria de su oponente, Frei fue mucho más allá de los tradicionales buenos deseos para la gestión del triunfador. Fijó la pauta de una retirada en que lo primordial es el orden y la unidad y abrió los fuegos del debate que la Concertación está obligada a iniciar en busca de fórmulas que le permitan no sólo sobrevivir, sino también reencontrarse con los ciudadanos que la castigaron. Una discusión que ayer dramáticamente se abrió paso a gritos en el comando, cuando los presidentes de los partidos intentaron hacer una declaración, pero debieron bajar del escenario para permitir que fuera Frei quien hablara primero. Los gritos de un par de asistentes que les enrostraron con dureza la forma en que han conducido a la coalición fue el anuncio de lo que viene.

    El debate ya está en marcha. Y aunque todos saben que cada partido deberá asumir los costos de la crisis, lo principal que está en juego es la forma que adoptará la coalición que ya muchos dan por superada. Estructurar una alianza que se declare abiertamente progresista es la postura más controvertida, planteada por un grupo del PPD. Aunque nadie discutió durante la campaña el sello del progresismo, hoy desde el PS y la DC se advierte que adoptar esa definición tendría como efecto empujar a la Democracia Cristiana hacia la derecha.

    Frente al desafío que plantea para la Concertación el movimiento en formación de Marco Enríquez Ominami, las opiniones difieren. Los únicos que plantean que desde ahora hay que explorar la forma de incorporarlos, están en el mismo grupo del PPD ya citado. Para el resto, hay coincidencia en que ese movimiento ya no está en la Concertación y que habrá que esperar si logra consolidarse. Pero nadie descarta que en el nuevo escenario en que se instalarán a partir de marzo, desde la oposición, habrá temas comunes en los que podrán sumar fuerzas.

    En lo que también hay coincidencia es en la magnitud de la crisis. El abogado Juan Pablo Hermosilla, uno de los voceros de Océanos Azules, el grupo independiente que aportó al programa de Frei, es uno de los que se atreve a señalar que la sobrevivencia de la Concertación no está asegurada. Un peligro latente que gatilló el discurso que hizo Ricardo Lagos después de Frei y que no estaba en el libreto.

    REFUNDACIÓN

    Poco después de la intervención de Frei, sorpresivamente el ex presidente Ricardo Lagos tomó el micrófono y asumió la derrota. “El pueblo habló”, afirmó. Y su mensaje no dejó dudas respecto de que la renovación de la coalición y sus dirigentes es inevitable y urgente:

    -Nos vamos con la frente en alto, escuchando lo que nos han dicho los chilenos, escuchando un reclamo hacia las prácticas políticas que a ratos entre nosotros hemos practicado (…). Termina una etapa histórica y una nueva generación de chilenos jóvenes toma el bastón y la posta de mando. A ellos, en la coalición de centroizquierda, les deseo el mejor de los éxitos. Seamos generosos, abramos paso a las nuevas generaciones.

    Lagos no mencionó la palabra refundación. Pero el senador Guido Girardi (PPD) sí asume que el debate sobre el futuro de la Concertación debe adquirir ribetes de “refundación” y espera que no se agote en un cambio “etario”. Y adelanta una definición estratégica:

    -No me interesa participar en una coalición que no se defina como progresista. Para mí no tiene sentido ser parte de una coalición que no se diferencia de la derecha y administró el gobierno con un neoliberalismo moderado y existencialista. La Concertación, como la conocimos, llegó a su fin en la elección del 13 de diciembre. Y ahora hay que superarla, generando una coalición más amplia y progresista.

    La propuesta de cambio que hace el senador PPD es la más radical que se escucha en las filas concertacionistas. Todo indica que tendrá un aterrizaje polémico en la coalición. Sobre todo cuando el discurso oficial de sus líderes apunta a mantener el orden y la unidad en el tránsito a la trinchera opositora y la tesis de Girardi, que tensiona a algunos sectores DC, hace más ruido en el frente interno del que la mayoría de los dirigentes concertacionistas considera aconsejable en la derrota.

    Girardi confirmó a CIPER que ha conversado su plan con personeros de otros partidos, como Gonzalo Martner (PS) y José Antonio Gómez (PRSD). También con Marco Enríquez Ominami y su padre, Carlos Ominami, en quienes –asegura- encontró acogida. Porque el traje 2010 que Girardi quiere diseñar para la Concertación incluye el retorno de los hijos pródigos meístas y crear un espacio a organizaciones gremiales y ciudadanas:

    -Estoy pensando en algo como lo que fue la Asamblea de la Civilidad, porque la Concertación debe ser superada por una coalición mucho más amplia, que incluya movimientos ciudadanos, animalistas, bloggeros, redes de consumidores, científicos, artistas, ecologistas. Ya no me interesa ser parte de una coalición que no es más que la suma de cuatro partidos con intereses superados por los ciudadanos.

    NO EMPUJEN A LA DC

    El entusiasmo que destila Girardi se convierte en cautela entre otros personeros oficialistas. El hasta hace un par de semanas presidente del PPD y ahora diputado electo, Pepe Auth, pone paños fríos:

    – La Concertación ha sido una coalición exitosa durante 20 años. Y si bien todos estamos conscientes de que se deben hacer ajustes a las formas de hacer política, debemos ser cuidadosos de no correr a hacer definiciones que alteren su composición de centroizquierda. Una definición puramente progresista puede empujar a la DC hacia la derecha. Y estoy convencido de que quien se quede con el centro tiene más seguridad de contar con la mayoría electoral.

    La apuesta de Auth, dicen otros personeros del PPD, es respaldada por las dos figuras mejor evaluadas del partido tras la campaña: Carolina Tohá y Ricardo Lagos Weber. De hecho, Auth todavía no tiene decidido si volverá a competir por el timón de la colectividad, pero ha reconocido a sus cercanos que, de no hacerlo, promoverá a Tohá. La ex ministra y ex diputada incluso ya suena como posible carta presidencial del PPD para el 2014. Este escenario interno con figuras emergentes incomoda a Girardi, quien hasta ahora ostenta el manejo del partido, especialmente de su Consejo General. Por lo mismo, no resulta extraño que el senador quiera llevar las definiciones sobre el futuro de la Concertación a ese consejo:

    – Estoy dispuesto a llevar esta discusión al partido y no creo que Carolina Tohá y Ricardo Lagos Weber se opongan. Como Concertación hemos abdicado de representar los intereses ciudadanos frente al poder económico. Creo que la mayor parte de la DC comparte estas ideas. ¿Por qué esto va a interpretarse como una agresión a la DC?

    La respuesta se la da el diputado DC Jorge Burgos:

    – Este apresuramiento sobre definiciones progresistas no es bueno. La Concertación ha hecho ajustes en distintos momentos y hemos sabido leer muy bien lo que quiere la ciudadanía. Creo que podemos volver a hacerlo. Y debemos hacerlo sin perder de vista que esta coalición es exitosa precisamente porque altera los tres tercios políticos históricos y le da gobernabilidad al país con ideas que representan más democracia y justicia social.

    Una respuesta similar es la que formula uno de los hombres fuertes de la DC, Gutenberg Martínez. El integrante del comité estratégico de Frei, indica que la unidad de la centroizquierda no está en riesgo y que ya hay un acuerdo de los partidos para mantener ese eje: “Creo que las autocríticas que tengan que ejercerse en cada uno de nuestros conglomerados no van a afectar eso, que es lo central”. Para Martínez, la tarea más importante es ordenar a la coalición para que pase a jugar el rol de oposición sin traumas:

    -Somos una fuerza con mucha capacidad para ejercer esa oposición. Tenemos la mitad de la Cámara, la mayoría en el Senado, la mitad de los municipios y gobiernos regionales. Nuestros partidos son fuertes, tienen ideología.

    Ernesto Ottone, miembro del equipo estratégico de Frei y el principal asesor del ex presidente Ricardo Lagos, también pone el acento en que la renovación de la multipartidaria estará acotada por su nuevo rol:

    – La Concertación se va a tener que refundar desde la oposición. Eso significa ideas, generaciones y prácticas políticas nuevas para romper con esta dicotomía entre una Concertación capaz de dar buen gobierno, pero teniendo una coalición de partidos que no ha sido capaz de darle confianza a Chile. Hay que terminar con esa brecha.

    VACÍO DE PODER

    Tras el receso político marcado por las fiestas de fin de año, se sucedieron reuniones entre personeros emblemáticos de la Concertación que anticipándose a la derrota y a la crisis intentan asegurar que el proceso de cambios que requiere la coalición no sea traumático. En torno a Ricardo Lagos, Ricardo Núñez, Enrique Correa y Gutenberg Martínez se congregaron algunas figuras que participaron del origen de la coalición y que hoy quieren asegurar su supervivencia. Si ante la derrota prima la crítica autoflagelante, el cobro de cuentas y la propagación de una tesis refundacional extrema, ese objetivo está en riesgo.

    – Este lunes 18 el comando será historia y la política volverá a los partidos. Las mesas deberán organizar un repliegue sin montoneras ni llanterío, que son antesala de los cuchillos largos. Históricamente, el PS es el partido que le da garantías a la DC de que se mantendrán los equilibrios. El problema es que la mesa del PS está en el suelo. Ese vacío de poder es lo que inquieta a Ricardo Lagos -indica un miembro de la Comisión Política del PS.

    En privado, algunos dirigentes socialistas reconocen que esta es la situación más delicada por la que ha atravesado el partido desde la dictadura y que no se puede poner en riesgo el matrimonio con la DC. En los últimos 20 años el socialismo ha rondado el 11% como fuerza electoral integrando una coalición fuerte. Si esa alianza se deteriora o extingue, el nicho electoral del partido decaerá. El fantasma de una declinación al estilo de la que vivió el Partido Radical acecha al PS, más ahora que MEO pretende inscribir una colectividad que será competencia directa del eje PS-PPD.

    En algunos círculos socialistas se ha barajado convocar a una comisión de ex presidentes del PS que “asesore a la mesa directiva” hasta las elecciones internas de abril. En los hechos, sería una muleta para el apaleado timonel socialista, Camilo Escalona. La idea es que este grupo oriente la discusión sobre los cambios en el partido y la Concertación a la luz de los desastrosos resultados electorales. Ahí participarían Ricardo Núñez, Gonzalo Martner y Germán Correa. Incluso, algunos creen que puede invitarse a Jorge Arrate, también ex timonel, bajo la premisa de escuchar de primera mano sus críticas.

    El diputado socialista Marcelo Díaz estima que su partido enfrentará fuertes presiones desde el “Juntos Podemos” y el meísmo, por lo que debe prepararse para evitar el éxodo de sus militantes y electores:

    – El PS enfrenta una nueva realidad. El 11 de marzo van a jurar tres diputados comunistas. Marco Enríquez y alguna gente de la Concertación están tratando de construir una suerte de federación progresista. El PS tiene que afirmar su identidad de izquierda progresista y moderna, y a partir de ahí buscar entendimientos con estas fuerzas emergentes, pero también con el centro.

    Para el joven dirigente socialista, quien desliza una dura crítica a la conducción de Camilo Escalona, hay formas de evitar una “fuga” masiva de su partido: “Espero que restauremos un clima de fraternidad y deliberación democrática. Si se hacen ajustes profundos en la dinámica interna para dar espacio a la deliberación, a la decisión colectiva y no a un grupo que secuestra la democracia interna, es posible contener migraciones de ese tipo”.

    En las distintas tendencias del PS hay consenso en que la tarea más urgente es darle conducción al partido. Y, en segundo término, cautelar la unidad con la DC. Esto, porque apuestan a que los problemas no sólo surgirán por la definición progresista que Girardi exigirá desde el PPD. Los socialistas piensan que los golpes más duros vendrán de La Moneda, pues creen que Piñera lanzará un “ofertón” de proyectos legislativos y políticas públicas tendiente a capturar el apoyo del ala DC más conservadora.

    – Yo me voy a jugar a concho por mantener esta coalición. Creo que el ofertón que eventualmente lance Piñera puede resultar más atractivo para otros sectores neopopulistas que hay en la Concertación y no para la DC -apunta el diputado Burgos.

    El senador electo Ignacio Walker, a quien distintos sectores identifican como uno de los personeros DC que podría verse tentado a tender puentes hacia la derecha, es una voz que en el PS y PPD quieren escuchar. Pero Walker exhibe sus credenciales concertacionistas:

    – La DC seguirá fiel a esta coalición de centroizquierda. Yo, en lo personal, descarto un acercamiento a la derecha. En la DC tenemos la certeza de que de esta matriz han surgido y seguirán surgiendo las reformas que harán un país con más democracia y justicia social. Pero me parece un error lanzar ahora la tesis del polo progresista porque es como que hubiese un polo conservador de la Concertación.

    Una de las figuras emergentes de la DC, el alcalde de Maipú Alberto Undurraga, también descarta una “fuga” de su sector hacia la derecha:

    – Los ideales de centroizquierda están vigentes: mayor justicia social que se exprese en un país más igualitario (…). La única forma de evitar fugas es trabajar sobre cuáles son nuestras ideas para el futuro y que la Concertación sea un conglomerado que defienda estas ideas como una oposición constructiva, pero férrea frente a proyectos que tiendan a retroceder en lo que hemos hecho.

    FORMA Y FONDO

    El ex ministro del trabajo y diputado electo Osvaldo Andrade está consciente de los problemas de conducción de su partido y tiene tomada la decisión de postular a la presidencia del PS. Andrade es de los que se oponen a que la Concertación se declare progresista y apunta a no arriesgar el vínculo con la DC:

    – Yo no soy progresista, soy de izquierda. Si alguien quiere incorporar a la alianza los temas de los ecologistas, me parece bien. Pero debe quedar claro que ellos quieren resolver problemas sociales de “segunda generación”, cuando en Chile aún tenemos problemas de primerísima generación. Y es la alianza de centro e izquierda, no una alianza progresista, la que me da la posibilidad de ser gobierno para resolver esos problemas. La sociedad con la DC me da la oportunidad de hacer la reforma laboral, la reforma tributaria, la reforma constitucional. El PS no a va perder esa oportunidad histórica.

    El senador Girardi responde que muchas iniciativas referidas a los problemas de primera generación han sido abortadas desde el gobierno:

    -Cuando discutimos la reforma previsional, no se tocó la estructura de las AFP’s ni se aceptó vincular el cobro de comisión a los resultados de la gestión. Propusimos un mínimo: crear una AFP estatal. El ministro Velasco se comprometió con ese proyecto, pero hizo lo posible para abortarlo. Propusimos la protección del agua como bien nacional de uso público, pero Velasco se opuso. Velasco ahora se jugó para que las concesiones de borde costero para las salmoneras sean hipotecables, es decir que los bancos puedan rematarlas. Eso es una privatización encubierta. Tenemos que sincerarnos. ¿Es esta realmente una coalición de centroizquierda? Entonces, que no actúe con el libreto de la derecha.

    Pepe Auth estima que el castigo electoral que sufrió la Concertación tiene dos componentes y que la tesis de Girardi sólo da cuenta de uno. El primero, dice, es un voto de protesta más politizado, que le cobra a la Concertación porque no ha cumplido a cabalidad en temas como la reforma laboral y materias ambientales:

    -Pero hay también un voto de protesta, a mi juicio más extendido, de ciudadanos menos politizados que reaccionan contra las formas de hacer política, que acusan nepotismo, cuoteo y mal uso de recursos públicos. Responderles con una definición más o menos progresista está dentro de los códigos políticos que esos ciudadanos no valoran.

    Quien tiene propuestas en este ámbito es Ignacio Walker: “Los cambios deben darse en dos áreas relacionadas con las formas de hacer política: Más democracia y más transparencia. Más democracia con el compromiso de escoger mediante primarias a todos los candidatos a cargos de elección popular. Más transparencia con el compromiso de mostrar a la ciudadanía el detalle del financiamiento de los partidos y de la política en general”.

    Andrade concuerda: “Si seguimos de espaldas a la gente que anda de a pie en la calle, MEO ya no va a ser un numerito, va a ser una posibilidad real de gobierno. Él o cualquiera que tome esas banderas”.

    ¿NUEVOS SOCIOS?

    La definición a la que Girardi quiere llevar al PPD incluye refundar la coalición y abrir espacios en ella a los sectores que apoyaron a MEO, así como a organizaciones ciudadanas:

    – En el PPD estamos desde 1994 en temas como el condón, matrimonio homosexual y economía sustentable, pero han sido ahogados en la Concertación. Ahora los tomó MEO y sacó un 20%. Gran parte del PPD entiende que hay que reconstruir la red ciudadana que le dio vida a la Concertación en los años 80. Lo he discutido con MEO. La Concertación puede ampliarse como coalición hacia el sector de MEO y recomponer su mayoría electoral, pero por sobre todo recomponer la sintonía con los ciudadanos.

    Esta apertura hacia el meísmo y las organizaciones ciudadanas es mirada con cautela en el resto de la coalición:

    – Me parece que la Concertación debe seguir siendo un bloque de cuatro partidos, con una correlación de tres a uno: tres partidos de centroizquierda y uno de centro. Eso le da garantías al centro. Agregar un cuarto actor progresista inclina mucho la balanza. Pienso que la alianza debe seguir como está, sin perjuicio de actuar con MEO o el PC en temas de interés mutuo -sostiene Auth.

    En el PS aseguran que correr a firmar una sociedad con MEO es un error, porque es el ex diputado socialista el que necesita a la Concertación y no al revés. Si el ex candidato presidencial le hizo un guiño al oficialismo al anunciar que votaría por Frei, a sabiendas de que un sector de sus electores se desencantaría, es porque requiere acuerdos con la Concertación, que cuenta con las bancadas parlamentarias, alcaldes y representantes en los gobiernos regionales, que él no tiene.

    El diputado PPD Jorge Insunza apuesta a fortalecer liderazgos jóvenes dentro de la misma Concertación, pero cree que debe abrirse el debate a organizaciones que expresen intereses ciudadanos:
    – Mi percepción es que emergen liderazgos como el de Carolina Tohá, Lagos Weber y otros, que van a privilegiar un proyecto de centroizquierda que incluya a la DC. Creo que la tentación de Marco va a ir pasando paulatinamente. Una cosa es el diálogo con él y recoger esa fuerza progresista que representó, pero no lo veo aún como proyecto. Imagino algo más parecido a lo que fue la Concertación en sus comienzos. Hoy la Concertación, entendida como cuatro partidos, está cerrando el ciclo. Creo que lo que viene es una coalición mucho más diversa y volviendo a tener expresiones ciudadanas.
    En la vereda de la DC la negativa a incorporar nuevos actores a la Concertación suena rotunda:

    – No nos parece que deba modificarse la alianza para incluir a nuevos sectores. Podemos tener a futuro coincidencias en temas puntuales y legislar con ellos. En el pasado hemos legislado con sectores de derecha sin dramas. Esos puntos de encuentro, hacia la izquierda o la derecha, los hemos tenido antes y eso no desvirtuó a la coalición -señala Burgos.

    Para Ignacio Walker es inadmisible la inclusión de organizaciones ciudadanas: “La Concertación es un pacto de partidos políticos y no me parece que se puedan incorporar organizaciones gremiales o ciudadanas”. Otra cosa, dice, es que la coalición escuche a estas entidades e incluya sus demandas en su programa.

    Pero Insunza cree fue esa mayor apertura la que permitió a Frei sumar 18 puntos entre la primera y la segunda vuelta: “Es un hecho que la campaña tomó un nuevo brío y que la segunda vuelta tuvo mucho de eso. Fuimos capaces de generar más apertura, inclusión, un diálogo más real y eso es lo que nos llevó a este 48%. La Concertación tal como está no puede seguir”.

    Desde fuera de la Concertación, el abogado Juan Pablo Hermosilla, uno de los líderes visibles de Oceános Azules, afirma que su organización es un “movimiento social” y no le interesa entrar en el debate como una fuerza política. Pero su mirada sobre el futuro de la coalición es mucho más drástica:

    – No sé si la Concertación se rearma o no. Nosotros tenemos una aspiración más modesta. Estamos tratando de renovar la política en sus estilos, escuchando a la gente, acercando a la política a la ciudadanía. Tenemos nuestra agenda y lo anticipamos ya hace unos meses: triunfando o perdiendo vamos a seguir con ella. Sobre todo trabajando propuestas progresistas concretas.

    Hermosilla tiene dudas de que la Concertación sobreviva, pero aún si lo hace, ellos seguirán con su agenda paralela, “conversando, convocando a todos quienes quieran debatir desde la ciudadanía y no desde la cúpula”.

    Que la Concertación murió es una frase que se reitera en varios círculos oficialistas. El diputado del PS Marcelo Díaz lo proclamó en la tarde del domingo 17, cuando la derrota ya era un hecho. Pero al igual que otros dirigentes, el parlamentario está convencido de que la coalición puede resucitar y uno de los factores para conseguirlo es tomar en cuenta las opiniones de las organizaciones ciudadanas:

    – Tenemos que abrir la coalición a nuevos actores políticos y ciudadanos, de manera que la Concertación no sea solamente la suma de cuatro partidos, sino también la expresión de una mayoría de ciudadanos que no está en los partidos pero que se organiza para defender temas públicos. Sigo creyendo que para que haya gobiernos de mayorías, la izquierda y el centro tienen que ser socios estratégicos, pero quedó demostrado que ya no basta.

    Miembros de la Comisión Política del PS han barajado la posibilidad de que su partido proponga al resto de la Concertación formalizar un proceso de debate sobre el aggiornamento de la multipartidaria: “Lo ideal es que sea participativo y que culmine en un evento público y notorio, como una convención, donde se adopten compromisos de transparencia en la forma de hacer política”, dice uno de ellos.

    El ex ministro Andrade cree que, más que una “refundación”, lo que requiere la coalición es comparable a la actualización de un contrato: “Los contratos son bilaterales. Si quiero que sea sólo beneficioso para mí, me quedo sin socios. Todos tenemos que renunciar un poco”. Y considera que el piso mínimo de esta actualización es “recuperar lo que fue el origen de la alianza: profundizar la democracia, pero ahora no sólo en el país, sino en los partidos; más protección social y más equidad”.

    -La Concertación -asegura Andrade- cambió el 13 de diciembre cuando se supo que Frei no pasaba del 30%. Lo que queda es formalizar la actualización del contrato, sí o sí. Y tiene que hacerse mirando la foto del pacto parlamentario, que tenía desde Guillermo Tellier (PC) hasta Ximena Rincón (DC). No quiere decir que el PC entre a la alianza, pero sí que consideremos su eventual apoyo. Y también de Marco Enríquez. Pero la actualización debe hacerse entendiendo que la DC es uno de los socios que firma. Si al final del proceso nos quedamos sin el centro, sólo nos quedaría aspirar a ser el mejor tercio político y en embarradas como esa el PS ya tiene experiencia.

    Written by Eduardo Aquevedo

    18 enero, 2010 at 20:35

    Piñera y Frei pelean voto a voto contrarreloj…

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    El candidato favorito de la derecha no llega tan favorito al ballottage. Su rival oficialista tuvo unos muy buenos tres últimos días antes de la veda. Ganó el debate y recibió el apoyo del independiente Marco Enríquez-Ominami.

    CHILE-FREI-PIÑERA1 Por Santiago O’Donnell

    Desde Santiago

    A tres días de las elecciones en Chile la campaña se puso buena. Eduardo Frei, el candidato de la gobernante Concertación de centroizquierda pelea voto por voto con Sebastián Piñera de la Alianza de centroderecha. Los números duros siguen estando con Piñera, pero la tendencia favorece a Frei. Puede ganar cualquiera.

    Según la última encuesta de Mori-Chile, Piñera aventaja a su rival por 1,9 punto porcentual. O sea, para ganar Frei debe sumar unos 140 mil votos de electores que hasta hace tres días se inclinaban por Piñera, o pensaban anular su voto, o no pensaban votar. Contrarreloj, porque hoy empieza la veda electoral. No es poco, ni siquiera para un padrón de siete millones.

    Pero pasó lo que tenía que pasar para que las cosas se emparejen: Frei tuvo unos muy buenos tres días entre el lunes y ayer. Ganó el último debate y recibió el apoyo formal del candidato independiente Marco Enríquez-Ominami. A eso hay que sumarle la publicación de la encuesta de Mori, que muestra un repunte importante en su intención de voto.

    Mientras tanto, Piñera siguió haciendo la plancha. Aunque el candidato de la Alianza se mostró confiado, incansable y siempre sonriente en campaña, fue mezquino a la hora de innovar y terminó cautivo de la agenda de la Concertación, que martilló incansablemente con el fantasma del pinochetismo.

    Piñera se enredó solito con el tema la semana pasada, la peor de su campaña, cuando primero dijo que no tendría ex funcionarios de Pinochet en su gobierno, después dijo que “no es pecado” haber trabajado con el general, después dijo que no tenía pensado incorporar pinochetistas pero no lo descartaba. y después, en el debate, volvió a decir que no lo haría, montado en una dura autocrítica del silencio de su espacio político ante las violaciones de derechos humanos de la dictadura. Sus vacilaciones y contradicciones en este tema crucial confundieron al electorado independiente y pusieron en riesgo el apoyo de los 700.000 votantes con los que aún cuenta el pinochetimo duro, muchos de los cuales podrían quedarse en sus casas y no votar si se sintieron ofendidos. Piñera precisa cada uno de esos votos.

    El problema de Frei pasa por otro lado. Necesita una afluencia masiva a las urnas para revertir la diferencia y que no se dispare el porcentaje de votos anulados, que rondaría en el siete por ciento. Se trata de un voto duro, ideológico, antipinochetista, que se fuga por izquierda. “Son personas que sienten que el país avanza más rápido que ellos, que muchos se enriquecen mientras ellos siguen igual”, explica Marta Lagos, directora ejecutiva de Mori-Chile.

    Ante este dilema la Concertación optó por relegar la opaca figura de su candidato a un segundo plano para que la popularísima presidenta en ejercicio, Michelle Bachelet, con niveles de aprobación por encima del 80 por ciento, lleve el peso de la campaña. También ocuparon un lugar protagónico la jefa de campaña Carolina Tohá y el vocero de la misma, Claudio Orrego, las figuras jóvenes encargadas de infundir los aires de renovación que tanto reclaman los votantes independientes que decidirán esta elección. La estrategia parece estar dando resultados. El carisma podrá ser intransferible, pero una política astuta en la cresta de la ola puede hacer maravillas para un candidato disciplinado que sabe jugar el papel que le toca.

    En la primera vuelta del 17 de diciembre, hace apenas tres semanas y media, Piñera había sacado una ventaja de catorce puntos que a primera vista parecía casi irremontable.

    Pero la diferencia se achicó mucho cuando se realinearon para el ballottage las terceras fuerzas que habían sumado casi un tercio del voto en la primera vuelta. Como viene sucediendo desde el retorno de la democracia en 1990, el realineamiento se dio alrededor del eje histórico que determinó el sistema político actual, esto a grandes rasgos, los que habían votado el No es el plebiscito por la continuidad de Pinochet de 1988 se alinearon con el candidato de la Concertación y los que habían votado por el SI en ese plebiscito se inclinaron por el candidato de la derecha.

    Según Lagos, de Mori-Chile, el clivaje que marcó la actuación de Pinochet sigue siendo determinante por más que hayan pasado veinte años desde el fin de la dictadura y Piñera haya votado NO en el ’88. La encuesta de Mori indica que apoyan a Frei casi la totalidad de los votos del candidato comunista Jorge Arrate, que sacó el siete por ciento en la primera vuelta. Los votantes del ex socialista Marco Enríquez-Ominami, que sacó el 20 por ciento la primera vuelta, se divide de la siguiente manera: el 44 por ciento apoya a Frei, el 20 a Piñera y el resto no vota o anula.

    Entonces esa ventaja aparente de catorce puntos al final de la primera vuelta se convirtió en una ventaja real de cinco puntos al comenzar la campaña del ballottage.

    La ventaja de Piñera ya no era holgada pero seguía siendo importante y era la primera vez que la Alianza llegaba como favorita a la segunda vuelta. En el comando de Frei reinaba la confusión.

    Al borde de la desesperación, Frei arrancó la campaña para el ballottage haciendo mea culpas y reclamando gestos de grandeza a los principales impulsores de su candidatura. Pero los jefes de los grandes partidos se negaron a dar un paso al costado para dar comienzo a la refundación del espacio político que reclamaba Enríquez Ominami y que prometía el propio Frei.

    Mientras tanto Piñera seguía sonriendo y diciendo que él era el cambio y que el cambio está por venir, sin profundizar demasiado, mientras se hacía fotografiar con dirigentes de medio pelo que habían apoyado a de Enríquez Ominami en la primera vuelta y que ahora estaban con él.

    Entonces Bachelet se lanzó de lleno a la campaña. Primero impulsó una agenda legislativa de urgencia con la mayor cantidad posible de leyes que promovió Enríquez Ominami durante su campaña. Mandó al Congreso un proyecto de ley federal de aguas para nacionalizar el uso de recursos, otro de reforma política para la inscripción obligatoria de nuevos votantes y la instrumentación del voto voluntario, ley educativa para reforzar el sistema público, creación del Ministerio de Medio Ambiente.

    A eso le sumó la inauguración del Museo de la Memoria junto al candidato y los demás ex presidentes de la Concertación la semana pasada, como para que nadie se olvide de Pinochet, y declaraciones políticas que fueron in crescendo hasta culminar ayer con la proclamación de Frei como su heredero (ver nota aparte).

    Aunque los candidatos hablan todo el tiempo de salud, seguridad y educación, las encuestas señalan que no son los temas de políticas públicas los que más interesan al electorado, sino más bien los de política pura: la herencia del pinochetismo, la vigencia o no de la Concertación, la conveniencia de mezclar negocios con política.

    Según la directora ejecutiva de Mori-Chile, que dio una extensa entrevista en el canal estatal, los electores reconocen que Frei se ubica a la izquierda del millonario empresario Piñera, pero cuando se mide la variable liberal-conservador, las diferencias se diluyen. Esto explicaría la dureza del voto nulo y el escepticismo de aquellos que votaban por la Concertación pero el domingo podrían quedarse en sus lugares de vacaciones en vez de ir a votar. Si Frei y Bachelet no consiguen hacer cambiar de idea a un buen número de ellos de acá al domingo, Piñera será el vencedor.

    Pero un país es un estado de ánimo, diría el filósofo César Luis, y en este momento ese ánimo favorece a la Concertación. “Voy a ganar por una nariz”, dice divertido Frei en cada acto de campaña, dando vuelta una cruel sentencia de sus detractores que asegura que lo único que heredó Frei de su padre, el carismático y popular ex presidente Eduardo Frei Montalva, fue justamente su gran nariz.

    Esa nariz le permitió olfatear que era posible conquistar a parte de la juventud desencantada sin cambiar mucho, con la vieja y probada fórmula de agitar el fantasma de Pinochet y montarse a caballo de la figura más popular de su espacio político, mostrándose como el continuador natural de una cadena de gestiones juzgadas como exitosas por el electorado.

    Entonces un Piñera confiado se tropieza con el pasado y de repente una elección que parecía perdida queda al alcance de la mano para Frei.

    Como ninguno de los dos propone o representa algo nuevo, la nariz de lo chilenos definirá el voto del domingo. Y mientras la podredumbre de la dictadura tapa el aroma a dinero fresco que emana el candidato de la derecha, con apenas un lavado de cara y mucho perfume de Bachelet, Frei ya huele mucho mejor.

    sodonnell@pagina12.com.ar

    MICHELLE BACHELET LE DIO EL ULTIMO EMPUJON A SU CANDIDATO

    Los peores días del dueño de Lan

    El comando de Sebastián Piñera apostó a reforzar la imagen de triunfo que le dio la anterior elección del 13 de diciembre, pero la gente y el ambiente opacado no lo acompañaron como se esperaba en las huestes derechistas.

    Por Christian Palma

    Desde Santiago

    Los dos últimos días han sido los peores para Sebastián Piñera desde que comenzó la campaña presidencial hace más de un año. Es que una relevante encuesta conocida el miércoles y el apoyo que la presidenta Michelle Bachelet y el ex candidato Marco Enríquez-Ominami le dieron públicamente a su contendor de la Concertación, Eduardo Frei, dejó en claro que la carrera no está ganada por más que haya liderado las encuestas durante todo el proceso que culminará el domingo en las urnas. El golpe fue duro para el candidato-empresario. Y quedó de manifiesto ayer en una jornada que lo llevó por diversas ciudades de Chile encabezando los cierres oficiales de su campaña.

    Como ha sido la tónica de sus eventos masivos, las convocatorias no lograron reunir a una gran cantidad de gente, quizás –se conversaba en el café– porque la derecha chilena jamás ha logrado aglomerar masas al aire libre y más bien les gusta estar arropaditos, seguros bajo techo (como las quince mil almas que Piñera logró reunir en el Movistar Arena en la primera vuelta) o porque el golpe de la encuesta que lo empata técnicamente con Frei bajó el ánimo de sus adherentes, los mismos que en su gran mayoría derrocaron por la fuerza al presidente Salvador Allende y apoyaron al dictador Augusto Pinochet y, peor aún, no han ganado una elección democráticamente en 50 años.

    El recuerdo de las veces en que el pan se les quemó en el horno, fue tema en la íntima de los colaboradores de Piñera, por más que lo quisieron ocultar ayer en Valparaíso, Talca y Concepción.

    El multimillonario empresario optó por responder a Bachelet por el explícito respaldo que en la mañana dio al abanderado oficialista. “Como ciudadana (Bachelet) tiene derecho a tener su opinión y su preferencia, pero creo que un Presidente nunca, nunca, ni siquiera a dos o tres días de la elección tiene que olvidarse que es Presidenta de todos los chilenos.”

    La crítica pasó por alto que la mandataria cuenta con un 85 por ciento de popularidad y que buena parte de su propuesta se basa en los logros que el actual gobierno exhibe como administración.

    Así las cosas, el comando de Sebastián Piñera utilizó todas las mañas posibles para cautivar al electorado indeciso de ME-O, el ex candidato que logró un 20% en la primera vuelta. Apostó además por reforzar la imagen de triunfo que le dio la anterior elección del 13 de diciembre, no obstante, la gente y el ambiente opacado no lo acompañaron como se esperaba en las huestes derechistas.

    Otra estrategia fue convocar a personajes de la farándula para atraer simpatizantes. Sin embargo, en este campo tampoco ganó pues Frei en paralelo recibió el apoyo de numerosas figuras del mundo cultural, connotados artistas, escritores y pintores chilenos.

    Más tarde en Talca, utilizó los minutos finales de su discurso para insistir en el “desgaste de la Concertación, las cadenas que la unen al pasado y la petición por una oportunidad”. Concepción, la segunda ciudad más grande de Chile cerró la ofensiva del empresario multimillonario con una réplica de sus alocuciones anteriores. Y si logró llevar más gente fue por el show que animaron algunos conjuntos tropicales de segura convocatoria. Según cifras de Carabineros, Piñera logró convocar 5 mil personas, mientras que miembros del comando cifraron la adhesión en 20 mil.

    En paralelo, unos dos mil simpatizantes del candidato oficialista comenzaron un recorrido espontáneo por el centro de la ciudad, gritando la consigna “Piñera, entiende, Chile no se vende”. “Yo voto por él porque es una persona honesta, que desde un comienzo, cuando él decidió dedicarse a la vida pública, separó los negocios y resolvió esta tremenda contradicción en su momento y no después de ser electo”, las palabras pertenecen a Michelle Bachelet quien temprano ayer dio un último empujón a Eduardo Frei.

    Este, ni corto ni perezoso agradeció el gesto al declarar que “no es solamente un apoyo político, son palabras que me comprometen por lo que ella ha dicho desde el punto de vista personal”.

    Con ese respaldo sobrevolando sus actos finales, Frei terminó ayer su campaña con un gran acto –con la vieja mística de la Concertación que derrotó a Pinochet hace 20 años–, en la brava población San Gregorio. La impronta del conglomerado que ha gobernado exitosamente Chile en las últimas dos décadas quedó refrendada cuando diversas caravanas partieron de distintas comunas confluyendo en el lugar definido por el comando del aspirante que aglutina las fuerzas en plaza Italia, el lugar donde los chilenos celebran sus triunfos deportivos en pleno centro de Santiago. Así, las fuerzas progresistas y democráticas chilenas dieron cuenta una vez más de su arraigo popular con una masiva y colorida marcha.

    Así está el teatro de operaciones político chileno. Con acusaciones de intervención electoral a Bachelet, un candidato que ya no es el favorito y otro arremetiendo con fuerza. Desde hoy, por ley, no habrá más campaña oficial y los comandos seguirán tratando de sumar votos los que el domingo serán más necesarios que nunca.

    PAGINA/12

    Enríquez Ominami anuncia voto por Frei en el balotaje…

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    / Lanacion.cl

    Ex candidato presidencial mantuvo sus críticas a los dos abanderados en competencia, pero valoró el avance de la agenda legislativa y dijo que un “abismo irreconciliable” lo separa de la derecha. Dejó en libertad de acción a sus adherentes.

    Enríquez Ominami anuncia voto por Frei en el balotaje

    A 5 días de la segunda vuelta, el ex candidato presidencial independiente Marco Enríquez Ominami anunció que apoyará al abanderado del mundo progresista, Eduardo Frei, este 17 de enero.

    Con esta decisión, el diputado que alcanzó un 20, 13% en la primera vuelta, fijó una postura que puede resultar clave para el resultado de la elección, aunque optó por dejar en libertad de acción a sus seguidores.

    “Ante esta coyuntura histórica, ante la incertidumbre de que la derecha pueda llegar a  impedir la marcha de Chile hacia el futuro, es de mi responsabilidad contribuir en lo que pueda para que eso no ocurra. Por tanto, declaro formalmente mi decisión de  apoyar al candidato de este pueblo, el del 29 por ciento de chilenos”, dijo MEO, en alusión a Frei.

    En su declaración, leída en el ex Congreso Nacional,Enríquez Ominami fue duro con la coalición encabezada por Sebastián Piñera, al señalar que lo separa de la derecha un “abismo irreconciliable” y una “distancia infranqueable”.

    “Gran parte del sector que apoya a Sebastián Piñera llenó de luto a nuestra  patria, son cómplices de los que asesinaron a mi padre y más grave aún lo que hoy no se arrepiente de nada y se enorgullecen de haber asesinado a mi padre”, dijo MEO, exigiendo un mea culpa a la derecha que sustenta al empresario.

    CUESTIONAMIENTOS

    Pese al apoyo al candidato de la Concertación, MEO mantuvo sus ácidas críticas a Eduardo Frei y Sebastián Piñera, señalando que ésta es la última elección en “clave de los ’90” que enfrenta a dos “líderes de la transición”. Catalogó a los candidatos que estarán en la papeleta este domingo como “demasiado parecidos”, “hijos del pasado” y que además “comparten vicios”.

    “No me verán en cargo alguno en el próximo gobierno”, y “no hemos negociado nada”, prometió, anunciando que si bien declaró su voto por Frei, está empeñado en liderar una oposición al futuro gobierno. Dijo que ésta será “constructiva y propositiva”, confiado en que representa la “tercera fuerza política” del país

    AGENDA LEGISLATIVA

    Clave en este respaldo de MEO fue el avance de la agenda legislativa en el Congreso. En alusión a la tramitación de los proyectos de inscripción automática y voto voluntario, y educación pública, y la reforma constitucional del agua, Marco señaló que “esta elección son nuestras ideas las ganadoras”. De paso, reprochó la actitud de los senadores aliancistas en la Comisión de Agricultura, que ha trabado el proyecto en la instancia.

    MARQUISMO

    El gesto de Marco Enríquez Ominami viene a sellar el creciente apoyo del marquismo hacia Frei, luego de los respaldos expresados por  Carlos Ominami, el diputado ex PPD Esteban Valenzuela, el abogado Ciro Colombara, el economista Luis Eduardo Escobar, y adherentes del diputado ex PS como el ex candidato presidencial Alejandro Navarro,  los alcaldes Vladimiro Mimica y Juan Carrasco, y el ex candidato a diputado René Tabilo, y el asesor Max Colodro.

    A pocos días del balotaje

    Errático y tardío apoyo de ME-O a Eduardo Frei

    El ex candidato independiente aseguró que lo separa un “abismo” del sector que sustenta la candidatura de Sebastián Piñera y dejó en libertad de acción a sus adherentes. “Ante esta coyuntura histórica y la incertidumbre de que la derecha pueda llegar a impedir la marcha de Chile hacia el futuro, es de mi responsabilidad contribuir para que eso no ocurra, por tanto, declaro formalmente mi decisión de apoya al candidato de este pueblo, el del 29% de chilenos que votaron el 13 de diciembre”, sostuvo.

    por EL MOSTRADOR

    Tal como estaba anunciado, el ex candidato presidencial independiente, Marco Enríquez-Ominami, entregó formalmente su apoyo a la candidatura del presidenciable de la Concertación, Eduardo Frei.

    El diputado justificó su decisión señalando que “con la derecha, que es finalmente la base de sustentación de la candidatura de Sebastián Piñera, nos separa un abismo irreconciliable”.

    “El sector que apoya a Sebastián Piñera, gran parte de ellos llenaron de luto nuestra patria, son cómplices de quienes asesinaron a mi padre (Miguel Enríquez), los que hoy día no se arrepienten de nada y se sienten orgulloso de haberlo asesinado”, sostuvo.

    En esa línea, Enríquez-Ominami emplazó a la derecha a hacer un “mea culpa” de los crímenes cometidos durante la dictadura militar.

    Reglón seguido, dijo no arrepentirse de señalar que ambas candidaturas se parecen demasiado, sin embargo indicó que “ante esta coyuntura histórica y ante la incertidumbre de que la derecha pueda llegar a impedir la marcha de Chile hacia el futuro, es de mi responsabilidad contribuir para que eso no ocurra, por tanto, declaro formalmente mi decisión de apoya al candidato de este pueblo, el del 29% de chilenos que votaron el 13 de diciembre”.

    En todo caso, el parlamentario dejó en libertad de acción a sus adherentes. “La libertad de todos ustedes no está puesta en duda al ejercer la mía, ustedes son los únicos jueces de su conciencia en su voto. Ustedes son los mejores jueces sobre su voto y yo respeto sin exclusión alguna su decisión. La libertad de ustedes no está en puesta en duda”.

    Gesto de MEO encuentra frío recibimiento en el comando de Frei


    Voceros del equipo del candidato presidencial de la Concertación, aseguraron que el respaldo del diputado independiente es tan importante como el de miles de chilenos que han ido sumándose a la candidatura del senador DC. (Terra.cl)

    SANTIAGO, enero 13.- Con frialdad y ambigüedad, reaccionaron los voceros del comando del candidato presidencial de la Concertación, Eduardo Frei, Ricardo Lagos Weber y Carolina Tohá, frente a la decisión del ex abanderado independiente, Marco Enríquez- Ominami, de apoyar la candidatura del senador DC.

    A pesar de las insistentes preguntas de los periodistas sobre la importancia de este día, Lagos Weber mantuvo la misma visión.

    “El apoyo de Marco se inscribe dentro del apoyo de los miles de chilenos que nos han dado su respaldo desde el 13 de diciembre. Hubo quienes respaldaron inmediatamente a Frei, habrá otros que darán su apoyo el día domingo, y Marco, igual que miles de chilenos, llegó la conclusión de que no da lo mismo quien gobierne”, sentenció Lagos Weber.

    En la misma línea fueron las declaraciones del la jefa del comando, Carolina Tohá. “En una elección como esta, donde claramente todo está abierto y cada voto será decisivo, todos los respaldos son bienvenidos y todos son tan importantes”, dijo la vocera.

    Encuesta Mori (Enero 2010): Frei 49,1%; Piñera 50,9% (empate técnico) …

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    / Lanacion.cl

    Candidato del progresismo obtiene un 49,1%, mientras el abanderado de la derecha llega a un 50,9% en la proyección presidencial entregada esta mañana, a 5 días de la segunda vuelta.

    Encuesta Mori: Frei y Piñera en empate técnico

    Ver aquí resultado completo de Encuesta MORI…

    Un empate técnico entre Sebastián Piñera y Eduardo Frei, con un 50,9 por ciento de las preferencias versus un 49,1 por ciento, respectivamente, marca la proyección electoral de Mori de cara a la segunda vuelta presidencial de este domingo 17 de enero.

    El sondeo refleja el carácter voto a voto que tendrá el comicio, considerando que el margen de error del estudio está situado en un 3 por ciento, lo que arroja una virtual igualdad entre los contendores del progresismo y la derecha.

    La encuesta fue aplicada desde el 3 de enero hasta el sábado, y no cubre hitos como el apoyo al abanderado del mundo progresista por parte de Carlos Ominami, figura clave del “marquismo”, y el debate Anatel del lunes pasado (tampoco considera impacto de apoyo de Marco-Ominami a Frei hoy miércoles).

    Así, en la pregunta por quién votará el próximo domingo, un 40,8% respondió por Piñera, y un 39,4% por el candidato de la Concertación. A partir de estos porcentajes, la proyección de Mori a los válidamente emitidos arroja un resultado final de 50,9% para el empresario y el 49,1% del senador DC, evidenciando un repunte de Frei respecto a la primera vuelta.

    En porcentaje, la distancia entre ambos contendores es de un exiguo 1,8%. En números, esto se traduciría en 124.869 votos, vale decir 3,7 sufragios por cada mesa de votación.

    La distancia de 1,8% es inferior al margen de error de la encuesta, y estadísticamente esta distancia se puede duplicar y anular” el próximo domingo, explicó la directora de Mori, Marta Lagos.

    Y el panorama, a escasos 5 días de la elección, sigue incierto: “Frei ha acortado distancia con Piñera, y puede acortar aún más la distancia. Sin embargo Piñera tiene una ventaja: tiene más probabilidades de mantenerse que de anularse”, añadió.

    Respecto al factor Marco Enríquez Ominami, Lagos evitó señalar si el pronunciamiento que se espera del ex candidato presidencial para este mediodía hará inclinar la balanza hacia Frei. Pero la encuesta ya trae algunas señales claras: un 44% de quienes respaldaron al diputado en primera vuelta ahora en el balotaje votarán por Frei, un 20% por Piñera, un 21% dice que votará nulo o en blanco, mientras el 15% aún no toma una decisión y entra en la categoría de no sabe/no responde.

    TRIUNFALISMO

    En cuanto a la sensación de triunfo, se acorta la distancia entre ambos candidatos. En la consulta sobre quién cree que será el próximo Presidente de Chile, Piñera obtiene un 51% y Frei un 31%. Y ante la pregunta quién le gustaría que fuera el próximo Presidente, un 41 por ciento se inclina por Piñera, y un 35% por Frei, con el senador DC remontando en este ítem.

    Pero este triunfalismo en la derecha puede jugarle en contra al empresario este 17 de enero: “El votante de Piñera a lo mejor se siente más confiado porque la imagen de triunfo es dominante y por lo tanto no hace tanta diferencia si los votantes de Piñera votan. En cambio, los de Frei sí saben que su voto puede hacer diferencia. Y eso es hoy relevante”, remarcó Lagos.

    MOMENTO POLÍTICO

    Lagos explicó que estas elecciones se producen en un momento político "complejo", considerando variables como el voto que estuvo con Marco Enríquez Ominami en primera vuelta y la crisis que han debido enfrentar los partidos de la Concertación tras los resultados del 13 de diciembre.

    Otros datos importantes que arrojó la encuesta es la vigencia del voto pinochetista, dado que los adherentes de Piñera son básicamente quienes apoyaron la dictadura. “No es efectivo que el gobierno de Pinochet no haga diferencias entre los votantes”, dijo la socióloga.

    Asimismo, el empresario es identificado claramente con la derecha (aunque en el debate insistió en declararse como un representante de la “centroderecha”). Frei, en cambio, es considerado como un hombre de centroizquierda.

    El estudio de MORI es el único a nivel nacional de una entidad independiente antes del balotaje. Hasta la fecha sólo se sólo se habían conocido estudios de diarios, de escasa amplitud y metodologías cuestionadas, y un informe electoral de La Moneda que prevé un escenario estrecho donde Eduardo Frei triunfará por un margen menor al que ganó el Presidente Ricardo Lagos en la segunda vuelta contra Joaquín Lavín.

    Ficha técnica

    El trabajo de campo de la encuesta fue realizado entre el 1 y el 9 de enero. Fue aplicada a una muestra de 1.200 casos, inscritos mayores de 18 años de ambos sexos, en todo Chile Continental. La encuesta es representativa de todo el país (urbano y rural). Tiene un margen de error de 3% con 95% de confianza.

    Written by Eduardo Aquevedo

    13 enero, 2010 at 15:14

    Chile: una radiografía electoral (el votante de la primera vuelta, 2009)…

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    Estudio UDP disecciona el perfil del votante en la primera vuelta

    CIPER, 12 de Enero de 2010

    Que Eduardo Frei obtuvo mayor apoyo entre los votantes con bajo nivel de escolaridad y que la fortaleza de Sebastián Piñera estuvo en las comunas más ricas y en las más pobres son algunas de las conclusiones del estudio “Las bases electorales de los candidatos presidenciales 2009”, elaborado por del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales (ICSO-UDP). Su autor, el cientista político Mauricio Morales, toma los resultados de la primera vuelta de diciembre y los cruza con variables geográficas, económicas, sociales y políticas para elaborar una radiografía electoral de la última votación.

    La información resulta relevante a la luz de la segunda vuelta electoral que tendrá lugar este domingo 17. En el último mes tanto Frei como Piñera han intentado descifrar sus bases electorales y han desplegado sus campañas para captar a aquellos votantes que en diciembre optaron por Marco Enríquez-Ominami, Jorge Arrate, anularon o votaron en blanco.

    De acuerdo a Morales, “nunca en la historia electoral reciente de Chile” la votación de un candidato había estado tan fuertemente relacionada a la escolaridad y ruralidad de los electores, como en el caso de Eduardo Frei en diciembre recién pasado. Aunque ambas variables están relacionadas, el principio de “a mayor escolaridad, menor voto por Frei” se mantiene también si se consideran sólo las 50 o 100 comunas con mayor número de inscritos. Según el estudio, los votantes de Marco Enríquez-Ominami tuvieron en cambio el comportamiento inverso: más urbanos y con mayor escolaridad. Dichos factores no fueron relevantes para determinar quiénes apoyaron a Piñera.

    Otro parámetro que tiene cierta relación con la ruralidad y la educación, pero que no es exactamente idéntico, es el de la pobreza. Así como el voto de MEO declinó en las comunas más rurales y con menor escolaridad, también lo hizo en las más pobres. Eso, según Morales, es coherente con el resultado de las encuestas previas. Sin embargo, llama la atención que el comportamiento de los sufragios que recibió Jorge Arrate es similar al de MEO. “Todo, en desmedro de Frei”, afirma el investigador de la UDP.

    El estudio también midió el impacto del índice de desarrollo humano en los votantes, concluyendo que mientras a MEO y Arrate les fue mejor en las comunas con desarrollo medio, Piñera obtuvo sus mejores logros en las extremas (más ricas y más pobres), y Frei en las que presentan un menor desarrollo. Morales hizo el ejercicio de juntar los resultados de Frei y de MEO en este item, obteniendo una suma que replica el comportamiento histórico de la Concertación, que tiene mayor éxito en las comunas de índice medio.

    Al analizar la ubicación geográfica de los resultados de la segunda vuelta, Morales concluye que las tendencias también son marcadas: mientras MEO es más fuerte en el norte, Frei lo es en el centro sur y Piñera en el sur.

    Un dato interesante del estudio es la relación entre el partido del alcalde y el resultado presidencial en la comuna. En términos generales, Piñera rinde mejor en las comunas UDI y RN y cae 10 puntos en las del PC (son sólo 4), mientras que Frei sube en las de la Concertación. Sin embargo, Morales afirma que a diferencia de elecciones anteriores, el voto de la derecha es más consistente que el oficialista, mostrando resultados similares en las votaciones comunales, parlamentarias y presidenciales. La Concertación, en cambio, ha aumentado su voto cruzado, lo que a su juicio “es señal evidente de falta de lealtad por parte de los electores”.

    Para graficarlo, explica que Bachelet tuvo sólo 5 puntos menos que los votos que obtuvo la lista parlamentaria de la Concertación, mientras que Frei está 15 puntos por debajo de ésta, aunque la diferencia se reduce si se descuenta al PC (que fue en alianza con el oficialismo).

    Qué predice realmente la encuesta de El Mercurio-Opina…

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    12 de Enero de 2010

    CHILE-FREI-PIÑERA3 EDUARDO ENGEL*

    “Piñera obtiene 52,9 y Frei 47,1” concluye la bajada del 9 de enero con que El Mercurio presentó los resultados de la encuesta que encargó a Opina S.A. Como la ficha técnica sugiere un margen de error del 2,8%, el mensaje para Frei es lapidario: en el peor de los casos Piñera saca un 50,1% (la diferencia entre 52.9 y 2.8) por lo cual, pase lo que pase, el candidato de la Alianza tiene ganada la segunda vuelta.

    La encuesta El Mercurio-Opina (EM-O) cubre tres centros urbanos: el Gran Santiago, Valparaíso y Viña del Mar, Concepción y Talcahuano. En todos estos centros Marco Enríquez-Ominami obtuvo más votos que a nivel nacional (21,7, 21,4 y 23,5 vs. 20,1%). Como las posibilidades de crecimiento de Piñera respecto de la primera vuelta vienen principalmente de los votos de ME-O, esto significa que Piñera tiene más posibilidades de aumentar su votación en ciudades donde ME-O obtuvo votaciones más altas. Es decir, las ciudades que cubre la encuesta EM-O son ciudades donde es razonable suponer que Piñera aumentará su votación en mayor medida que en el resto del país.

    Lo relevante es quién gana en todo Chile, no en los tres centros urbanos antes mencionados. Por lo cual es interesante extrapolar a nivel nacional lo que sugiere la encuesta EM-O. Corrigiendo por la sobrerepresentación de votantes de ME-O, la diferencia a favor de Piñera cae de 5,8 a 4,2%. Llego a esta cifra asumiendo que quienes votaron por Frei, Piñera, blanco o nulo en la primera vuelta votan de igual forma en la segunda vuelta. Y que todos los votos de Arrate van para Frei. En tal caso, si votan todos quienes votaron por ME-O, la encuesta EM-O permite inferir que un 60% de quienes apoyaron al candidato díscolo votarán por Frei y el 40% restante lo hará por Piñera. Finalmente, supongo que los porcentajes anteriores también aplican a los distritos que no fueron cubiertos por la encuesta.

    Es una pena que, a diferencia de lo que hace la Universidad Diego Portales y el CEP, Opina S.A.-El Mercurio no publica la base de datos con la ficha de los encuestados.

    Como todo set de supuestos, los que he planteado son discutibles, pero no me parecen sesgados a favor de alguna de las opciones al inferir la votación del 56% del electorado que no cubre la encuesta EM-O. Los partidarios de Frei pueden argumentar que hay muchos votos nulos y blancos en la primera vuelta que fueron votos de protesta contra los partidos de la Concertación, pero que se inclinarán por Frei el domingo que viene. Los partidarios de Piñera, por su parte, se han jugado porque el ambiente triunfalista que lograron proyectar hasta hace poco llevará a que nulos y blancos se sumen a la opción percibida como ganadora.

    El margen de error de la encuesta EM-O también está mal calculado, ya que supone que quienes no respondieron tienen preferencias idénticas a las de quienes respondieron. No se requiere ser experto en estadísticas para intuir que el margen de error para quienes no responden es mayor que aquel para quienes responden. Una corrección conservadora para esta omisión lleva a un margen de error superior al 3%. A lo cual cabe agregar que los márgenes de error asociados a una encuesta no garantizan que la diferencia entre la proyección y los resultados será menor que dicho margen.

    Es una pena que, a diferencia de lo que hace la Universidad Diego Portales y el CEP, Opina S.A.-El Mercurio no publica la base de datos con la ficha de los encuestados. A pesar de lo anterior, interpretando correctamente la poca información disponible, se concluye que ésta predice un 52% para Piñera y un 48% para Frei, donde las dos votaciones anteriores tienen un margen de error del 3%.

    A lo anterior se agrega que después de realizada la encuesta EM-O, la campaña de Frei finalmente está haciendo las cosas bien. El trío conformado por Carolina Tohá, Claudio Orrego y Ricardo Lagos-Weber ha dado credibilidad al mensaje del cambio generacional que viene dando el candidato de la Concertación. Y la bien aceitada campaña de Piñera ha cometido el primer error de importancia, al reconocer que se repetirán el plato rostros de la dictadura en un eventual gobierno de la Alianza.

    Aún para quienes pasamos años estudiando estos temas, no deja de ser sorprendente que encuestando a poco más de mil personas uno pueda predecir el resultado de una elección donde votarán más de 7 millones de chilenos. Y, claro está, nada es mágico y hay veces que no se pueden hacer predicciones confiables. Cuando la elección es estrecha, las encuestas no sirven para predecir quién va a ganar.

    Todo lo anterior sugiere que la carrera presidencial está lejos de decidida y que la noche del 17 de enero puede terminar siendo una larga jornada, en que los votos se cuenten uno a uno y se conozca el ganador sólo después del último cómputo

    * Profesor de Economía de la Universidad de Yale. Encargado de la comisión para la reforma tributaria de Eduardo Frei.

    EL MOSTRADOR.CL

    Written by Eduardo Aquevedo

    12 enero, 2010 at 21:13

    Segunda vuelta Frei-Piñera: los indecisos, factor clave e incierto…

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    El voto de los indecisos: el factor clave que sigue marcando la elección a siete días de los comicios

    Indecisos, nulos y blancos. Son las tres categorías de votantes que están más presentes que nunca en la mente de los dirigente políticos y, sobre todo, de los expertos electorales y los responsables de definir las estrategias para ganar la elección.

    ¿La razón? Existe coincidencia que se trata de las variables claves que, según el rumbo que tomen la última semana de campaña, zanjarán el resultado definitivo del balotaje, coronando como presidente a Sebastián Piñera o Eduardo Frei.

    Claro que hay discrepancias entre los expertos a la hora de determinar la cantidad de personas que están en esta posición, las cuales oscilan entre 14% y 4% del electorado nacional.  Vale decir: entre 980 mil y 280 mil personas no sabrían por quién votar al considerar que cada punto electoral corresponde a 70 mil votantes.

    De allí, que en los comandos presidenciales existan personas dedicadas a estudiar en detalle este tema. Y la atención se está concentrando básicamente a reducir los indecisos, y por añadidura, los nulos y blancos serán vitales para el resultado final.

    Cabe recordar el 13 de diciembre de 2009 hubo 199.355 votos nulos (2,76%) y 85.014 blancos (1,17%) sobre un total de 7.221.888 sufragios emitidos. Un hecho relevante, porque revela que fue la segunda cifra más baja de participación de las últimas cinco elecciones. Es más, al considerar los votos válidamente emitidos (menos nulos y blancos) muestra que fue la elección con menor preferencia de candidatos.

    Perfil de indecisos, según aliancistas

    Ahora bien. Para el director de estudios políticos y electorales del Instituto Libertad, José Miguel Izquierdo, los indecisos están rondando entre los 12 y 14 puntos.

    Y aunque evita entregar luces sobre el origen de los datos –explicando que son estudios  del Instituto Libertad- dice que ya tienen un perfil bastante claro del nuevo tipo de indecisos que definirá la elección.  “Se trata de gente de centro izquierda, algunos grupos de izquierda extra Concertación y seguidores de Marco Enríquez-Ominami, caracterizados por un sentimiento muy profundo de rechazo a Frei y también a la derecha”, precisa.

    “Esta gente no irá a votar en segunda vuelta y mi hipótesis es que al final terminarán nutriendo los blancos y nulos aumentando la abstención general”, explica Izquierdo. Con todo,   para él “a estas alturas la cosa está bastante cocinada y si uno hiciera una encuesta hoy podría conocer el resultado”, asegurando que  “vamos a quedar 52% (Piñera) versus 48% (Frei) y si se confirma la hipótesis de abstención es probable que se amplíe a un 53% versus 47%”.

    Cifras similares proyecta el analista de Benchmark, Gonzalo Müller, para quien la diferencia a favor de Piñera será de 5 puntos: “Va a ser 52,5% versus 47,5% y no es producto de un análisis sino de la encuesta que hicimos”, recalca.

    La visión de especialistas de la Concertación

    No obstante ello, para Marta Lagos -quien entregará este miércoles el resultado de la nueva encuesta Mori, el 95% de los chilenos ya tiene claro por quien votará y sólo el 5% está dubitativo.  Añadió que el electorado ha sido relativamente estable y no existen evidencias que muestren un aumento en la votación de Piñera. De hecho, dice que “en diciembre sacó 260 mil votos menos de los que logró en 2005 frente a la presidenta Michelle Bachelet”, por lo que asegura que “si gana lo hará con menos votos de los que saco Lavín en 1999”.

    Para ella, lo fundamental hoy es que “la gente no esta motivada para ir a votar” y como no hay traspaso de votos hacia Piñera “porque votar nulo o blanco no es cambiar de bando” será el aumento o disminución de este segmento el que decidirá. “Si hay dos puntos más de nulos y blancos, entonces se beneficia el que tiene más votos. Y en este caso es Piñera. Por el contrario si esa gente vota por Frei, en este caso Piñera pierde doble”, explica.

    Una opinión similar dio el director del Cerc, Carlos Huneeus, quien afirma que hoy los indecisos son mínimos y difíciles de cuantificar. Agregó que la información disponible sirve poco para identificarlos porque “el escenario es completamente distinto a partir del 13 de diciembre. Los indecisos serán 3 ó 4 puntos y no más y marcarán la elección”, recalcó. Añade que el efecto de Marco Enríquez-Ominami “ya es historia, porque los diputados del PRI al igual que la mayor parte de las ex personalidades ligadas a él están por Frei, por lo que su definición no tiene importancia”.

    Finalmente, el analista político Alfredo Joignant coincidió en que  el principal problema de Frei son “los votos nulos y blancos”, precisando que si bajan  “esto será dramático y efectivamente podría ocurrir que la noche del 17 de enero no sepamos quien fue el presidente de Chile”.

    http://www.df.cl

    Written by Eduardo Aquevedo

    11 enero, 2010 at 14:36

    Encuesta El Mercurio-Opina: Frei 50,1%, Piñera 49,9%… (una proyección)

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    El Mercurio no miente

    CHILE-FREI-PIÑERA1 CARLOS CORREA B.

    Ingeniero Civil Industrial, MBA, Imaginacción Consultores
    http://papelcero.blogspot.com
     

    El día sábado se publicó una de las últimas encuestas antes de la histórica segunda vuelta del domingo que viene. El Mercurio, que hace tiempo atrás trabaja junto a la empresa Opina S.A. viene realizando encuestas concentradas en el Gran Santiago, Gran Valparaíso y Gran Concepción.

    Los resultados que dan a Piñera con 46,1% versus un 41% de Frei fueron ampliamente difundidos, y no llamaron mayormente la atención: esta carrera parece ganada por Piñera, la segunda vuelta resulta un mero trámite y mientras en el comando de Piñera se reparten los cargos, la Concertación parece sumida en un temprano ejercicio de busca de culpables por la derrota.

    Hay un detalle en dicha encuesta que llama la atención y que me hizo interrumpir de manera abrupta actividades en las que estaba inmerso el día sábado: El Mercurio declara que si se tomaran el 12,9% que declara votar nulo, blanco o indeciso como tales en la elección, en estas tres grandes ciudades Piñera ganaría por un 52,9% en relación a un 47,1% de Frei. En realidad este ejercicio tiene muchas dificultades, la principal es que en el grupo llamado “nulos/blancos” hay votantes que van a marcar una de las preferencias, pero que no tienen decidido su voto.

    Más adelante el redactor de la nota indica textualmente “La cifra definitiva de nulos y blancos en la elección debería ser más baja, ya que en las dos segundas vueltas anteriores (2000 y 2006) esas opciones no han superado el 3% del total de votos. Sin embargo, esto no contempla a quienes estando inscritos se abstengan de votar.” Y algo que no dice: Piñera se ha mantenido estático pues los porcentajes mencionados sólo tienen diferencia de margen de error con el resultado en primera vuelta.

    Esa expresión es tan curiosa que merece un análisis más profundo. Para ello se pueden tomar los resultados electorales de la primera vuelta del Gran Valparaíso, asimilados a las comunas de Valparaíso y Viña, el Gran Concepción, expresado por los distritos 43 y 44 (Concepción y Talcahuano) y del Gran Santiago, determinado como la votación de la Región Metropolitana menos la votación del distrito 31 (Talagante y Melipilla).

    Este ejercicio arroja el siguiente cuadro:

    grafico-nota-correa

    (Fuente : elecciones.gov.cl y elaboración propia)

    Como se puede ver Frei tiene una diferencia  sustancial en la votación entre las grandes urbes y el resto del país. La explicación es muy sencilla: en Santiago, Concepción y Valparaíso es donde residen la mayoría de los adictos al cambio, que en primera vuelta optaron por ME-O y por Arrate. Suena razonable pensar que en el resto del país se mantendrá esta diferencia en la votación de Frei como fue en la primera vuelta y como han dicho todas las encuestas que se han realizado, incluyendo la CEP.

    Entonces podría caber una crítica al Mercurio. ¿Por qué si hay una diferencia sustancial en la votación de las tres grandes ciudades y el resto del país presenta un titular que indique una ventaja clara de Piñera? ¿Por qué no realiza la encuesta en el resto del país?

    El domingo, previendo estas críticas, El Mercurio comparó la votación de la primera vuelta con la predicción de su encuesta, dejando en claro que anduvieron bastante cerca en las tres ciudades. Como creo que los resultados electorales son el mejor validador de cualquier encuesta, creo también que su metodología es correcta, pero acotada solamente a tres ciudades.

    Pero suponiendo que los resultados se dieran exactamente en estas tres ciudades como fue predecido y que la diferencia de la votación de Frei entre las grandes urbes y el resto del país fuera la misma que se dio en primera vuelta, se podría hacer el ejercicio de cómo llegan los contrincantes a segunda vuelta. El ejercicio arroja a Frei con un 50,1% y Piñera con un 49,9%, o sea literalmente un empate. Como sé que son resultados polémicos, publicaré en el día de hoy en mi blog la memoria de cálculo. Los números no mienten y esta vez, El Mercurio tampoco. El gráfico muestra la proyección tomando como base la encuesta.

    grafico1-nota-correa

    Con eso cobra sentido la extraña frase del artículo respecto a la evolución a favor de Frei de los votos nulos. Ergo, nos enfrentamos a una elección extremadamente competitiva. Los resultados son asombrosos, considerando que la primera semana de la segunda vuelta de Frei fueron muy complejos, pues la polémica por la salida de los presidentes de los partidos y la tardía construcción de puentes hacia los votantes de ME-O y Arrate, parecían poner las cosas cuesta arriba.

    Más aún pueden disminuir más los nulos después de la adhesión del Senador Ominami a Frei, la popularidad que han alcanzado las tres figuras del recambio (Tohá, Lagos Weber y Orrego) que han encabezado el comando de segunda vuelta y el incidente del mail de Patricio Navia, donde su apoyo fue como la manzana de Blancanieves, pues el comando de Piñera la mordió del lado envenenado: la polémica acerca de la vinculación con Pinochet de prominentes figuras de su entorno.

    Ha sido largamente analizado el efecto que tendrá en la Concertación la derrota, pero no en la derecha, donde nuevamente se les quemaría el pan en la puerta del horno.

    EL MOSTRADOR.CL

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    Written by Eduardo Aquevedo

    11 enero, 2010 at 4:33

    Marco-Ominami y la segunda vuelta… Entrevista a A. Escobar

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    Álvaro Escobar, mano derecha de Marco Enríquez-Ominami, revela la dimensión desconocida de la derrota:

    "Los ‘marquistas’ quedamos en el peor de los mundos"

    CHILE-ELECCIONES-frei_enriquez_ominami El actor y diputado, quien perdió inesperadamente su reelección, revela que el círculo íntimo de ME-O nunca pensó que éste no pasaría a la segunda vuelta. Y que por eso no tenían un plan para ese escenario. Cuenta por qué se retira de la política y se resiste a decir con claridad si votará o no por Eduardo Frei el próximo domingo. 

    PAMELA ARAVENA BOLÍVAR 

    Álvaro Escobar (43, casado, una hija, diputado por Estación Central hasta el próximo 11 de marzo) confiesa que, de verdad, nunca imaginó que Marco Enríquez-Ominami perdería en primera vuelta. Él y todos quienes rodeaban al abanderado independiente creían lo mismo. "Sólo teníamos contemplados escenarios para la segunda vuelta", asegura.

    También confiaba en que tenía asegurada su reelección, al punto que casi no hizo campaña y se dedicó a apoyar a ME-O recorriendo Chile. Su segundo pronóstico también falló. Hoy acusa que es una más de las "víctimas" del sistema binominal.

    -Después de la derrota de Marco y de todos sus candidatos al Parlamento, ¿se reunieron a analizar qué pasó?

    Primero lanza una risa algo nerviosa y luego hace una larga pausa:

    -…Probablemente no en los términos en que nos habíamos estado reuniendo. Cuando él perdió, el comando presidencial se acabó. Dejamos de juntarnos como lo hacíamos antes, tal vez, porque de una cierta manera sentíamos que la segunda vuelta no era un problema nuestro.

    -¿Fue, entonces, una sorpresa la derrota?

    -Absolutamente. Siempre pensamos que Marco iba a ganar. Todo lo que dije en primera vuelta, que Marco era el candidato más competitivo para la segunda vuelta, que era el único que iba al alza, que íbamos a pasar… todo eso yo me lo creía. Estaba completamente convencido.

    -¿También estaba convencido de que el "marquismo" elegiría parlamentarios, entre ellos, usted?

    -Sí, por supuesto. Todas las evidencias, incluso reconocidas por el candidato más competitivo que me enfrentaba, Pepe Auth, apuntaban a que yo saldría electo. Incluso me bromeaban con que iba a almorzar solo en el piso 14° del Congreso. El mismo día de la elección, cuando ya supimos que Marco no había pasado, se bromeaba que yo sería como el cosmonauta ruso que, al caer la Unión Soviética, quedó dando vueltas alrededor del mundo, solo. Yo sería el único ‘marquista’ dando la pelea en el Congreso, después de la derrota de Marco. Y no fue así.

    -¿Qué mea culpa hace de su propia derrota?

    -Me dediqué más a la campaña presidencial. Los números de las encuestas que yo manejaba eran tan elocuentes, categóricos y groseros a favor mío, que pensé que podía dedicarle más tiempo a Marco, en desmedro de mi campaña. Mi cálculo era que, para perder, tenía que bajar a la mitad de mi votación del año 2005, cuando obtuve sobre 42%. Bajar a la mitad era francamente imposible. Pues, les informo que los imposibles ¡existen!

    -¿Qué méritos le reconoce a Pepe Auth?

    -Porfiado, tozudo, perseverante. Pero si Pepe ganó no es sólo por culpa mía, sino por mérito de él. En todo caso, respecto de mi culpa, aún pienso que dedicar todo el tiempo a la campaña presidencial era lo que tenía que hacer. Yo estaba apuntando a algo grande: a conquistar el Poder Ejecutivo.

    -¿Le molestó que fuera el entonces presidente de su ex partido, el PPD, quien le quitara su escaño en el Congreso?

    -No, no me molestó. Por el contrario, me parece coherente con la historia del PPD. Yo renuncié en agosto de 2006, cuando ese partido se negó a aceptar las propuestas de la Comisión Boeninger, que contemplaban rediseñar los distritos para terminar con el sistema binominal. Los parlamentarios rechazaron la propuesta, porque el rediseño de esos distritos afectaba sus intereses personales. Por eso, que el presidente de ese mismo partido, tres años después, me ganara gracias al sistema binominal, me parece de una coherencia maravillosa.

    -Pero Pepe Auth explicó que bajo cualquier sistema él le habría ganado, que él no ganó gracias al sistema binominal.

    -No quiero ni siquiera seguir el hilo de esa argumentación. En ese tipo de construcciones uno se da cuenta de que lo que viene en la política chilena no es promisorio. Alguien que es capaz de negar lo evidente… Yo fui víctima del sistema binominal.

    -Cuando ME-O anunció que crearía un partido político, dijo que figuras como Carlos Ominami, Max Marambio y Álvaro Escobar formarían parte de él. ¿Por qué, en vez de sumarse, usted comunicó que deja la política?

    -Sí, eso fue lo que dije: que no me interesaba el partido, que no me interesaba el referente progresista y que me iba a retirar de la política por cuatro años. No voy a ser parte del partido, porque no me parece que el lugar ideal para contribuir en esta pasada sea la política más dura.

    -Pero ME-O lo necesitaba. ¿Lo está dejando solo?

    -No, por ningún motivo. Además, no hay partido que se precie de tal que no tenga simpatizantes. Yo seré el simpatizante número uno.

    -Pero veamos: usted no se une al partido y muchos de los rostros que apoyaron a Marco ya se integraron a las campañas de Frei o Piñera. ¿Por qué el proyecto político que representó ME-O no ha logrado aglutinar a quienes estuvieron a su lado?

    -Ha pasado algo que es propio de quienes se sumaron a la opción de Enríquez-Ominami. Aquí tienes un ejemplo de alguien que cree en la libertad de conciencia a la que llamó Marco el 13 de diciembre. ME-O no llamó a votar nulo, sino a algo más complejo, que es distribuir entre todos los electores el peso de tomar una decisión. Pero hay que reconocer que, al perder en primera vuelta, los "marquistas" quedamos en el peor de los mundos.

    -¿Por qué?

    -Porque ni Frei ni Piñera son parte del comienzo de un nuevo ciclo en la política. A mí me parecen parafernálicos los ritos de cambio que hay en este minuto. Es parte de la política tradicional llamar a rostros para que sumen o poner a un joven con la polera de Marco al lado de uno de los candidatos presidenciales. Es el peor de los mundos, porque ese 20% que obtuvo Marco sería mucho mayor si hubiera existido la inscripción automática y el voto voluntario. Es mucha la gente que ahora tiene que optar por dos candidatos que son del pasado.

    Y sin pausa continúa:

    -Si queremos creer que es verdad lo que han dicho los líderes de la Concertación (que hay que renovar los rostros, que hay que hacer un profundo cambio, que hay que terminar con los cuoteos), con Marco en segunda vuelta probablemente ninguno de nosotros hubiera estado a la caza de los votos oficialistas, pues la Concertación en bloque se hubiera sumado a esta opción. Y no tendríamos el problema que tenemos. Estaríamos viviendo el vértigo por lo nuevo y no sintiendo náuseas por el pasado. El peor de los mundos significa que estamos en conflicto, que tenemos que decidir cuál es el mal menor o si debemos votar por más de lo mismo.

    "Si se culpa a Marco de la derrota de Frei…"

    -A su juicio, ¿ME-O ha administrado bien o mal el poder que le dio el 20% de los votos?

    -La manera de administrarlo fue dando libertad de conciencia y eso me parece consecuente con lo que dijo en primera vuelta y con su proyecto político, que haber endosado los votos.

    -Pero Marco dijo que él también tiene libertad de acción para decir por quién votará. ¿Es muy tarde ya para definirse?

    -Me habría parecido curioso si lo hubiese hecho más rápido.

    -Algunos advierten que el liderazgo de ME-O hoy está en riesgo, porque se quedó sin parlamentarios y porque muchos de sus colaboradores ya se sumaron a Frei o a Piñera…

    -Nunca hemos dejado de estar en riesgo. Lo que a mí me preocuparía es que nos sintiéramos cómodos o seguros. Yo, en todo caso, tiendo a concordar con la ciudadanía en que es el político con más futuro. Para mí, Marco siempre va a ser un líder.

    -Pero tiene claro que si Frei pierde, él puede ser usado como chivo expiatorio.

    -Si se culpa a Marco de la derrota de Frei, entonces dudaré de la sinceridad de los mea culpa de algunos líderes de la Concertación. Yo creo en la sinceridad de quienes quieren renovar la política en la Concertación y que entienden que la responsabilidad no es de quien creyó desde el principio en la renovación de la política.

    -Enríquez-Ominami ha sido claro en decir que Piñera no es su opción. Las alternativas que le van quedando son votar nulo o por Frei. Y ahora se dice que pronto Marco…

    -…va a decir que votará por Frei… Sí, eso se dice. No me extrañaría, porque la noche del 13 llamó a cambiar las directivas de la Concertación, y se cumplió a medias. Pero el fondo de esa solicitud, que es asignar responsabilidades políticas, se cumplió de alguna manera. De cierto modo también se ha cumplido, a pesar de la resistencia inicial de Pérez Yoma y Viera-Gallo, con cambiar la agenda legislativa para incluir algunos proyectos esenciales para el programa de gobierno de Marco. Son acuerdos, por lo demás, que aún podemos fiscalizar desde el Congreso. Se cumplen así consideraciones, no condiciones como se las ha llamado, para entender que una opción, asignada como el mal menor, puede ser una alternativa desde la cual se puede construir algo.

    -¿Y por quién votará usted en segunda vuelta?

    -Habiendo dicho lo anterior, no me siento obligado a responder esa pregunta. La gente es lo suficientemente inteligente para comprender qué haré.

    EL MERCURIO.CL

    Written by Eduardo Aquevedo

    10 enero, 2010 at 8:45

    Encuesta El Mercurio-Opina (Enero 2010): Piñera 46,1% (baja), Frei 41% (sube) en 3 ciudades…

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    Encuesta "El Mercurio" y Opina S.A. en Santiago, Valparaíso y Concepción en la semana previa al balotaje:

    CHILE-FREI-PIÑERA1 Piñera aventaja por 5,1 puntos a Frei en intención de voto en las grandes ciudades

    El abanderado opositor logra 46,1% contra 41% del ex Mandatario. En tanto, los nulos y blancos llegan al 12,9%. Excluyendo estos sufragios del conteo final, como se hace en la elección, Piñera obtiene 52,9% y Frei llega a 47,1%. 

    SEBASTIÁN RIVAS V.

    Poco más de cinco puntos separan a Sebastián Piñera de Eduardo Frei en Santiago, Valparaíso y Concepción. Ése es el resultado de la encuesta de "El Mercurio" y Opina S.A. hecha en esas grandes ciudades en la semana previa a la crucial segunda vuelta.

    El sondeo, hecho mediante el sistema de "voto urna" y aplicado a una muestra de 1.200 personas entre el 5 y el 7 de enero, revela que el abanderado de la Coalición por el Cambio obtiene 46,1% de las preferencias, Frei llega a 41% y el 12,9% opta por votar nulo o blanco.

    En comparación con la encuesta previa, hecha entre el martes 15 y el jueves 17 de diciembre, Piñera prácticamente se mantiene igual, bajando una décima -tenía 46,2%-, mientras Frei crece 1,3 puntos desde el 39,7% que obtenía en la semana posterior a la primera vuelta.

    Al hacer el ejercicio de excluir a quienes optaron por nulos y blancos -tal como se hace en la elección, en que se consideran sólo los votos válidamente emitidos-, en la encuesta hecha esta semana Piñera saca 5,8 puntos de diferencia sobre Frei en las tres mayores ciudades del país en cuanto a población: logra 52,9% de los votos, contra 47,1% del senador DC.

    En el período anterior al trabajo de campo de la encuesta, la campaña estuvo marcada por hechos como la renuncia de los presidentes del PPD y el PRSD, el miércoles 30 de diciembre; el respaldo a Frei por parte del PC y de Jorge Arrate; los apoyos tanto al ex Mandatario como a Piñera de distintas figuras vinculadas a la candidatura de Marco Enríquez-Ominami; y el lanzamiento de las campañas de segunda vuelta de ambos, terminando con la partida de la franja de TV el pasado domingo 3.

    Variación

    El alza de Frei se explica por la baja en el porcentaje de nulos y blancos, ya que, entre la encuesta de diciembre y la de enero, la cifra bajó 1,3 puntos -en el sondeo previo era de 14,2%-, la misma cantidad en la que aumentó la intención de voto del candidato oficialista.

    La cifra definitiva de nulos y blancos en la elección debería ser más baja, ya que en las dos segundas vueltas anteriores (2000 y 2006) esas opciones no han superado el 3% del total de votos. Sin embargo, esto no contempla a quienes estando inscritos se abstengan de votar.

    El estudio se hizo en zonas cuyos resultados de primera vuelta fueron diversos. En el Gran Santiago (las 32 comunas de la provincia de Santiago más San Bernardo y Puente Alto), que representa alrededor de un tercio de los votantes del país, Piñera logró 43,94%, casi igual al 44,05% que logró en el total del país; Frei llegó a 26,59%, tres puntos menos que el 29,60% que sacó a nivel nacional, y Enríquez-Ominami subió un punto y medio en relación a lo obtenido en el país (20,13%), logrando 21,68%.

    En los distritos 13 y 14 (Valparaíso y Viña del Mar) Piñera logró 47,37, y Frei sacó menos de la mitad de ese porcentaje (22,88%), mientras Enríquez-Ominami quedó a menos de un punto y medio (21,40%).

    En tanto, en los distritos 43 y 44 (Concepción y Talcahuano), Piñera bajó en relación a su votación nacional (40,86%), Frei estuvo levemente más arriba (30,21%) y el diputado independiente sacó 23,49%.

    La metodología de la encuesta replica las condiciones de votación y el secreto del sufragio, simulando una votación en urna, tal como se realiza en la elección. Eso, sumado a que se efectúa de forma presencial, permite una alta confiabilidad en sus resultados para las zonas estudiadas.

    Sin embargo, el sondeo no incluye áreas rurales ni pueblos pequeños -zonas que en el desglose hecho por la encuesta CEP muestran una tendencia más favorable a Frei que en los centros urbanos-, por lo que el resultado de la elección puede mostrar diferencias con la encuesta.

    12,9% de los encuestados optaron por votar nulo o blanco, lo que representó una baja de 1,3 puntos respecto del sondeo previo, hecho a la semana siguiente de la primera vuelta presidencial. La cifra es mismo porcentaje en que Eduardo Frei aumentó su respaldo en relación a la encuesta de diciembre.

    Ficha técnica de la encuesta

    La muestra incluyó a 1.200 hombres y mujeres inscritos en los registros electorales, residentes del Gran Santiago, Gran Valparaíso y Gran Concepción, los que fueron entrevistados en sus casas entre el martes 5 y el jueves 7 de enero. Se usó una fórmula de simulación del voto en los hogares. Los encuestados fueron seleccionados considerando una distribución proporcional por comunas y a través de la aplicación de un sorteo aleatorio simple. Los resultados totales se ponderaron en forma proporcional a la distribución de la población inscrita en dichos centros urbanos. El margen de error para los resultados totales del sondeo es de 2,8%, y el nivel de confianza de la encuesta es del 95%. La tasa de respuesta en los hogares fue de 84,3%.

    EL MERCURIO.CL

    Piñera: vetos a la UDI y daños colaterales…

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    Piñera le fija vetos a la UDI para integrar su gabinete y gremialismo contiene la indignación

    Por Sebastián Minay, CIPER | 7 de Enero de 2010

    A diez días de una elección que da por ganada, la UDI “químicamente pura” intenta digerir el veto para integrar su gabinete a figuras ligadas a la dictadura, impuesto por Piñera y sus hombres de confianza. Pero hay otros que no se han hecho públicos: no tendrán acceso a los ministerios de Interior, vocería de Gobierno, Educación ni Cultura. Y en el gremialismo ni siquiera reconocen como propio a Cristián Larroulet, virtual ministro Secretario de la Presidencia. Un íntimo de Piñera remata: de la veintena de ministerios y sus subsecretarías, “la UDI debería tener 5 ó 6”. Otro de los problemas que debe decir el candidato opositor es cuál de los dos líderes del partido con 40 diputados será ministro de Vivienda o Mideplan, trampolines presidenciales para el 2014. Gracias a la presión del influyente Larroulet y de financistas de la UDI, el derrotado Joaquín Lavín ahora le disputa a Longueira una opción que éste tenía casi segura.

    “Sólo uno de ambos va a estar en el gabinete. Lavín y Longueira no caben juntos”, explica uno de los integrantes del comando de Sebastián Piñera ante el delicado debate que ya se instaló en la UDI a diez días de una elección que ya dan por ganada. En ese ambiente triunfalista, el candidato opositor tendrá que zanjar en pocos días más cuál de los dos principales rostros de su partido aliado jurará el 11 de marzo como ministro de una de las codiciadas carteras “sociales” consideradas trampolines presidenciales para el 2014.

    La inevitable elección entre Joaquín Lavín y Pablo Longueira es consecuencia directa de varios límites que el comando pretende imponerle a la UDI en el gabinete y los cargos más importantes de gobierno, solo uno de ellos se ha conocido públicamente hasta ahora: cualquiera que tenga vínculos con la dictadura militar está vetado. El punto es intransable para Piñera, y debió hacerlo público luego que así se lo pidiera el columnista político Patricio Navia –quien apoyó y hasta aportó dinero a ME-O- como una de sus condiciones para respaldarlo. Después de haber sacado al gremialismo clásico de las fotos de segunda vuelta, éste era el siguiente paso.

    El veto, analizado por varios dirigentes UDI a primera hora del lunes, fue remarcado en ADN Radio por el coordinador general de la campaña opositora, Rodrigo Hinzpeter: “Sebastián Piñera no va a hacer un gobierno con gente que participó, fue ministro, subsecretario o tuvo cargos en el gobierno militar (…) No van a tener cargos de primera importancia, y probablemente no de segunda y tercera”.

    Si hasta antes de los dichos de Hinzpeter los pocos dirigentes del gremialismo que sabían del veto se estaban conteniendo, a partir de ahí hubo quejas públicas que sólo fueron difundidas por TVN. El miércoles 7, el diputado UDI Patricio Melero –posible próximo jefe de esa bancada– dijo no saber por qué “se le quiere dar una especie de superioridad moral a algunos”. El saliente senador, ex edecán de Pinochet y ex comandante en Jefe de la Armada, Jorge Arancibia, agregó: “Con eso se deja fuera a gente muy importante”. Hace ya meses que Arancibia expresó su interés en asumir la cartera de Defensa.

    Las quejas de la UDI parecen haber tenido algún efecto, pues el propio Piñera relativizó y tuvo que explicar el alcance de las palabras de su generalísimo: “Si me pregunta que si habrá algún ministro del gobierno militar en este nuevo gobierno, lo más probable es que no, y por una razón muy simple, porque este es un gobierno nuevo, que está mirando al futuro y que le abrirá las puertas a una nueva generación”.

    No es el único veto. Lejos de los micrófonos, los hombres del comando son aún más precisos. Cuentan que Interior y la Secretaría General de Gobierno están reservados para personas “de exclusiva confianza” de Piñera, por lo que la UDI no tendrá acceso a dichas carteras, y ni siquiera importantes rostros RN como Andrés Allamand. Para el Ministerio del Interior, que implica convertirse en Vicepresidente en ausencia del Mandatario, prácticamente todos dan por ungido al mismo Hinzpeter, brazo derecho de Piñera. Para la vocería, antes de nombres la prioridad es decidir si se ejecutará la reforma a esta cartera, la que dejaría de ser ministerio y lo reduciría exclusivamente a ese rol, imitando el cargo despokesman que ejerce el secretario de Prensa de la Casa Blanca.

    Para el tercer ministerio político de Palacio, la Secretaría General de la Presidencia, en el comando y en la UDI dicen tener clarísimo que será asumido por el director ejecutivo del Instituto Libertad y Desarrollo (ILD),Cristián Larroulet Vigneaux. El poder del también coordinador del programa de gobierno de Piñera ha aumentado cada vez más, pero en Suecia 286 –sede de la UDI – ya no lo identifican como uno de los suyos.

    De asumir Hinzpeter y Larroulet como ministros políticos –considerando la interrogante sobre la vocería de gobierno–, el partido fundado por Jaime Guzmán corre el riesgo de quedarse sin un representante o genuino heredero de su tronco histórico (o químicamente puro, según algunos) en el centro mismo del poder: La Moneda.

    En el segundo piso del comando agregan otra precisión. Hasta ahora, tampoco se considera que la UDI se quede con los ministerios de Cultura ni Educación, áreas más sensibles a definiciones valóricas. Es ahí donde Piñera desea que prime su orientación liberal, intentando ganar terreno hacia el centro político, pero que en los hechos significa arrinconar a su partido aliado.

    Los vetos incluso se extienden a dos codiciados ministerios “sociales”: Vivienda y Mideplan, este último adquiriría más perfil al transformarse en un Ministerio de Desarrollo Social con sede en La Moneda. Éstos han sido mencionados en la UDI como los más idóneos para aprovechar el perfil popular que durante décadas han trabajado en terreno, y que sus adherentes y adversarios les reconocen. Pero la razón de fondo es la que se mencionaba al comienzo: ambas plazas son ideales para proyectar, en escasos cuatro años, un candidato para suceder al próximo Presidente.

    Dos de los personeros más cercanos a Piñera sostienen que “está decidido que ambos ministerios no pueden quedar en manos del mismo partido”. Y uno de ellos añade: “Para que la UDI se quede con ambos, tendría que ceder su cupo en La Moneda”. Un tercero, a quien el candidato suele escuchar, es el único que afirma que Lavín y Longueira podrían llegar al gobierno, “pero en ningún caso a esas dos carteras”. Eso hace ineludible elegir entre ambos.

    Es más. La misma fuente detalla que de los poco más de cuarenta cargos principales -22 ministros con sus subsecretarías- “la UDI debería tener 5 ó 6 cargos”.

    Mientras los intereses de todos se cruzan con el complejo proceso de nombramientos, dos integrantes del comando confiesan que ya están ocupados de quiénes serán los futuros intendentes, “que deberán asumir el mismo 11 de marzo”, subrayan. Incluso a ese nivel hay tensiones, pues todos sacan cuentas con miras a las próximas parlamentarias.

    EL PODER DE LARROULET GIRA A FAVOR DE LAVÍN

    CIPER consultó las diversas aristas de este caso con una veintena de personeros gremialistas, entre miembros de la directiva, la comisión política, parlamentarios, hombres de la influyente casta “histórica” de la tienda y otros dirigentes, así como con algunos de los más cercanos a Piñera en su comando, en los Grupos Tantauco y en otras instancias asesoras de su candidatura. Casi todos accedieron a hablar del asunto sólo bajo anonimato, para no enturbiar lo que queda de campaña.

    Varios de ellos hicieron notar que la carrera entre Longueira y Lavín se mueve en un “escenario cambiante”. Hasta fines de la semana antepasada las opciones de Lavín estaban en duda luego de su derrota y brevísimo ostracismo en Argentina, a lo que se sumaban los fuertes deseos del grueso de la UDI –e incluso de algunos de sus ex samuráis– de sacarlo de escena.
    Eso dejaba a Longueira con mejores posibilidades, luego de haber reiterado varias veces en público y en privado sus ganas de ser ministro de Vivienda, al costo de dejar el Senado.

    Así ocurrió cuando él y Piñera visitaron Huechuraba el 1 de noviembre pasado junto a la alcaldesa Carolina Plaza, acérrima enemiga del clan Lavín. “Me quedan cuatro años de senador aún, pero si Sebastián Piñera me ofreciera un cargo para asumir una cartera social, lo hago feliz, porque he dedicado mi vida a los sectores más modestos”, dijo el ex presidente gremialista. El candidato –olvidando que es su enemigo histórico– lo llenó de elogios e incluso insinuó que “a mis espaldas están muchos de los que van a ser servidores públicos en el futuro gobierno que aspiro a encabezar”. Longueira remató la jornada en el panelChile Invita de CNN: “Me gustaría concentrar toda mi capacidad en erradicar todos los campamentos del país”.

    Los amigos del senador UDI recalcan que “no ha cambiado su interés por lo que cree que puede hacer mejor: ser Ministro de Vivienda”, aunque uno de ellos –que no es partidario de dicha opción– subraya que “está entusiasmado con la idea, pero tampoco se va a cortar las venas”.

    Así estaba el escenario hasta hace menos de 15 días, cuando entraron en juego dos nuevos factores. El primero fue la fuerte arremetida de dos aliados políticos que Lavín aún conserva y que además tienen llegada directa con el candidato opositor: Larroulet y Carlos Alberto Délano, íntimo amigo del ex alcalde y Piñera. Durante la campaña el “Choclo”, como se le conoce, ya le había pedido a los encargados de la franja televisiva UDI que remarcaran la presencia de Lavín en el espacio.

    Lo de Larroulet son palabras mayores. Hasta quienes fueron sus adversarios cuando Piñera se enfrentó a Lavín el 2005 reconocen que “se ha empoderado bastante”, gracias a que se adelantó a Juan Andrés Fontaine –quien también fue asesor económico del entonces abanderado UDI– en “convertirse al piñerismo”. Además de sus posibilidades ministeriales, controla la búsqueda de nombres para futuros cargos junto al Instituto Libertad de RN y la Fundación Jaime Guzmán. Un botón de muestra es la expectante situación en que se encuentra la derrotada candidata a senadora por la IX Región y antes profesional de ILD, Ena Von Baer.

    En RN recuerdan que durante la dura contienda entre la periodista y el apenas reelecto senador (RN) José García Ruminot, este último fue visitado sorpresivamente por su par Andrés Allamand, quien le habría hecho notar que no perdiera de vista que su contendora era cercana a Larroulet. Fue una sutil sugerencia de que Von Baer estaba blindada.

    Tres días después de la elección, la UDI festejó sus 40 diputados en su sede, pero convocando también a los derrotados. El discurso del presidente gremialista Juan Antonio Coloma ignoró que su par Hernán Larraín había sacado la primera mayoría nacional, pero dedicó varios minutos a contar que, durante la campaña, Von Baer viajó a Santiago y dijo querer conocer a Jaime Guzmán: “A las 11 de la noche fueron al cementerio, consiguieron las llaves, abrieron la puerta y simplemente Ena quiso conocer, ahí en el cementerio, por qué nosotros estábamos actuando en la vida pública”, relató Coloma.

    Unos días después, Von Baer se sumó al comando como vocera de Piñera. Desde entonces el cientista político José Miguel Izquierdo –integrante del comité estratégico de la candidatura y cedido “a préstamo” por el Instituto Libertad– debe compartir con ella su oficina. “Esa es una prueba del poder de Larroulet”, rematan en el cuartel general de Apoquindo 2129. Incluso hay quienes aventuran que la “están entrenando para vocera de Gobierno”.

    Ante quienes rechazan que la UDI “siga sacrificándose por Lavín”, Larroulet les ha insistido en que “se trata de alguien muy valioso”. Se ha mantenido firme en esa postura, pese a que el senador y líder natural gremialista, Jovino Novoa, sostuvo el 30 de diciembre que la tienda no puede “seguir girando en torno a su derrota”. No son pocos los que opinan que el ex alcalde se está arriesgando a “una nueva humillación”.

    Larroulet ya había ganado la mano, al menos públicamente, al conseguir que Piñera instalara a Lavín como uno de los hombres que lo ayudaría en la búsqueda de nombres y contenidos para un eventual gobierno. “Eso es falso. Fue sólo un gesto y nada más, porque que yo sepa él no está haciendo nada”, retruca uno de los personeros que trabaja junto a Larroulet en esas tareas. Sobre la marcha, Lavín hizo una fugaz y única aparición en terreno junto a su vencedor, el senador electo RN Francisco Chahuán, y Piñera. Este último sorprendió al señalar que “no sólo se va incorporar a nuestra campaña, y espero que sea un buen aporte, sino que también a nuestro futuro gobierno”. Longueira dejaba así de ser el único “ungido” en público.

    Lavín remató la semana el domingo, al recalcar en El Mercurio que está disponible y con una frase que se le atribuyó en La Tercera: “He trabajado tanto para que gane la Alianza, que si me ofrecen el cargo de seremi de la Novena Región, yo voy a decir que sí, porque es lo que corresponde”. Sus enemigos internos en el partido consideran que ello fue “muy penoso de su parte, casi patético”. En la misma jornada Lavín respaldó al cuestionado Coloma para que siga al frente de la UDI, otorgándole “el mérito” de haber sacado 40 diputados.

    LOS REPAROS DE LA UDI SOBRE LONGUEIRA

    El segundo factor que amenaza con inclinar la balanza a favor de Lavín es una serie de objeciones para que Longueira asuma como ministro que vienen hasta de la propia UDI. La principal y la más repetida por todos es que sería “una pésima señal” que abandonara el Senado. “Sería caer en el mismo juego de ‘las sillas musicales’ que tanto le criticamos a la Concertación”, agrega un integrante de la comisión política gremialista. El reparo es sólo formal porque encierra una ambición de fondo: que Longueira se quede en el Senado e incluso en la presidencia de la UDI para defender frente a Piñera el ya golpeado ideario gremialista.

    Sorprendentemente, es difícil encontrar dirigentes UDI que no esgriman el mismo argumento considerando que allí las acciones de Lavín están por el suelo. En el convulsionado ambiente interno del partido, se esgrimen dos razones para ello: una, hay varios que desean “cerrarle el paso a Pablo para que no sea candidato el 2014”, como explica un molesto senador. Dos, también se cruza el interés de varios para que Longueira se quede en el Senado y en la testera de la UDI, lo que inhabilita de inmediato las pretensiones del diputado José Antonio Kast.

    La senadora Evelyn Matthei, por ejemplo, sostuvo hace algunas semanas que prefería a Longueira o a Novoa al mando de la UDI, clara señal de su rechazo a la continuidad de Coloma. Pero tratándose del senador por Santiago Oriente, ella misma precisa a CIPER su postura sobre este dilema:

    –Lo importante es que el gobierno de Piñera sea el mejor posible. Si en algún momento se evalúa que Pablo Longueira puede ser el mejor ministro de una cartera y que contribuya al gobierno, no le veo ningún problema a que salga del Senado.

    De ser así, en la Alianza vislumbran un nuevo inconveniente: “¿Soportaran Allamand y Espina que a Longueira lo lleven al gabinete y a ellos no?”.

    El asunto, entonces, tiene otras aristas. Dependiendo de lo que decida Piñera, Longueira tendría que elegir entre quedarse en el Senado y tal vez retomar un rol protagónico en su partido –donde muchos lo reclaman indispensable para suplir las debilidades de la mesa y hacer valer sus 40 diputados–, o bien apostar para el 2014. Algunos son más dramáticos: “O por el bien del partido, o por su propio bien”.

    En el comando y en el círculo cercano a Piñera las cosas parecen inclinarse a favor de Lavín, pero todos admiten que tienen dudas. Respecto de Longueira, se ven tentados a aplicar la vieja regla de “ten a tus amigos cerca, pero a tus enemigos aún más”. Y no faltan los asesores programáticos a los que sencillamente les aterra la posibilidad de que ante cualquier conflicto grave “Pablo tire el mantel y se vaya del gabinete, arrastrando a alguno más con él”.

    En lo que hay consenso es que “lo que no puede pasar es que Longueira quede fuera sin haberlo conversado antes con Sebastián”. Argumentan que con una UDI tan poderosa (sus 40 diputados bastan para que la Cámara sesione y tome acuerdos), el eventual mandatario tiene que mantener “feliz” a ese partido. Pero uno de sus asesores más cercanos que conoce bien al senador gremialista advierte algo que en la sede de Suecia y en los Grupos Tantauco también comentan: “Él va a querer tener garantías de que puede hacer un buen trabajo en Vivienda, porque ahí la gestión es más lenta y el presupuesto del primer año no da para lucirse”.

    Otros dos asesores de Piñera subrayan que, pese a haberse encargado de algunos actos de campaña, a Longueira se le critica su vacilante actitud de los últimos meses: “Primero llegó al comando, luego se fue enojado a mitad de camino. Luego volvió y además se fue al Vaticano con Bachelet. Eso no es coherente”.

    LOS GREMIALISTAS “HISTÓRICOS” SE MOLESTAN

    El complejo cuadro fue analizado esta semana en una de las instancias más importantes y menos conocidas de la UDI: la denominada “reunión de comunicaciones”, que en realidad opera hace más de diez años como una pauta para la directiva. A las 8.30 de cada lunes llega a la sede de Suecia un grupo de dirigentes de bajísimo perfil público, pero que suelen ser muy escuchados. Entre ellos hay “históricos” de la tienda, integrantes de la Comisión Política, y amigos personales de Jovino Novoa. Ahí están –entre varios otros– Domingo Arteaga, Ignacio Astete, Gonzalo Cordero, Manfredo Mayol, Gonzalo Müller, y los hermanos Carlos y Gabriel Villarroel, considerados la “reserva moral” del partido.

    No todos asistieron a la sesión del lunes último. Y aunque últimamente se había hecho habitual que se les uniera la directiva, a dicha sesión no llegó Coloma, quien apoya que Lavín sea ministro. De la mesa sólo estaban Víctor Pérez, Gonzalo Uriarte y Felipe Salaberry. Todos fueron testigos de cómo los más “venerables” criticaron que el timonel UDI, en vez de asumir una postura ganadora, aún se estuviera defendiendo, como lo hizo ese día en La Tercera al decir “en la UDI no pueden decir que no hemos hecho bien la pega”. Uno de los diputados presentes salió infructuosamente en su defensa.

    El cuestionamiento a Coloma tiene directa relación con el adverso cuadro que enfrenta la UDI “químicamente pura”, que demanda más fuerza para asumir lo que viene. En la misma sesión se discutió que ya estaba claro que Piñera, o su comando, ponía tres trabas para la participación del partido en el gabinete. Una, “que sean UDIs que no lo parezcan”; dos “que no tengan espíritu de combate”, y tres, como ya se sabe ahora, “que no tengan nexos con el gobierno militar”.

    Alguno de los presentes leyeron dichas condiciones como “un veto implícito a Longueira”. En privado comentan que el partido no puede aceptar “que pongan como ministros, por ejemplo, a alguien que sea militante, pero sólo hace cinco años o que no nos represente como corresponde”.

    Se incluye en el saco a Larroulet, cuyo instituto LyD siempre se ha considerado ligado al gremialismo, pero que nunca se ha involucrado activamente en la política partidaria. “A la UDI más UDI no le agrada que ni él ni Lavín sean nuestros hombres en el gobierno”, remata un dirigente que dice estar dispuesto a dar la pelea, pero asumiendo que hay un gran obstáculo: “Hay varios amigos de Lavín que al mismo tiempo son financistas de la UDI y que están presionando para que el partido lo acepte como ministro de Piñera”.

    La evaluación de esa mañana fue que el partido debe reforzar su posición ante Piñera con miras al gabinete, y –evitando hablar de cuoteo– se insistió en que éste debe “compartir” el poder con la UDI con gente de cepa gremialista.

    Si finalmente hay que reemplazar a Longueira en el Senado, algunos proponen al derrotado diputado Rodrigo Álvarez, quien recién esta semana regresó de Villarrica. Pero entre los “históricos” se subraya que lo esencial es poner ahí a alguien que defienda el cupo ante la más que segura arremetida de RN en las próximas senatoriales. De momento, el nombre que más mencionan es el de Antonio Büchi, hermano menor de Hernán, ejecutivo de Entel y que pudo ser, en vez de Ernesto Silva, el candidato a diputado por Las Condes.

    Mientras el tiempo corre de cara a la segunda vuelta, en el ala dura de la UDI tienen una tesis que no es compartida por todos, menos en el comando: la libertad que tenga Piñera para nombrar su gabinete dependerá de cuánta ventaja le saque a Frei. Si alcanza más del 52% “podrá hacer lo que quiera”; de lo contrario, el cuadro podría cambiar. A pesar de la coyuntura, el ritmo de campañacayó en las dos semanas de Navidad y Año Nuevo y sólo recobró vigor el lunes 4 de enero. La ausencia más notoria fue la de Juan Andrés Fontaine, quien tras perder la batalla por el Banco Central y el Ministerio de Hacienda partió a Italia.

    Written by Eduardo Aquevedo

    8 enero, 2010 at 20:10

    La primera piedra del proyecto político de MEO…

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    Por Pedro Ramírez, CIPER | 6 de Enero de 2010

    Desde su derrota en las elecciones de diciembre, Marco Enríquez-Ominami y su equipo han estado preparando una fórmula que permita capitalizar el 20% de apoyo que recibió en la votación. Sin haber conseguido representantes en el Parlamento y con electores que tienden a la dispersión, decidió no esperar a la segunda vuelta para anunciar la creación de un partido propio que institucionalizará al “meísmo”. Lo seguirán otras iniciativas, como una federación de partidos y una fundación, que buscan consolidar a MEO como una alternativa política de largo plazo.

    “Lo de este jueves será como poner la primera piedra “, describe el ex jefe del comando de Marco Enríquez-Ominami, Max Marambio, al confirmar que este 7 de enero el “meísmo” anunciará formalmente la creación de un partido político encabezado por el abanderado presidencial derrotado el 13 de diciembre. Es la primera jugada de alto octanaje que hará MEO tras las elecciones y forma parte de una ambiciosa estrategia que incluye la formación de una federación y una fundación que permitan evitar la dispersión del 20% de electores que lo apoyó en diciembre pasado. El cálculo de su círculo próximo -donde la voz de Marambio marca los ritmos- es que MEO dé una fuerte señal de que sigue con una agenda propia, autónoma de los candidatos que continúan en carrera y significativa para los intereses de los electores que lo respaldaron.

    – A partir del 17 de enero lo único que va a importar son las acciones. El tiempo de las declaraciones de campaña habrá pasado. Y esta convocatoria será la acción más potente para provocar un cambio en la forma de hacer política. La creación, inscripción e instalación del partido estará en la agenda varios meses -agrega el ex generalísimo de MEO.

    Uno de los objetivos que se busca al abrir el proceso de inscripción del partido será mantener en la calle a los equipos que trabajaron en la campaña, ahora recolectando las firmas necesarias para registrar legalmente a la naciente colectividad. “Queremos mostrar gente común y corriente entusiasmada con un objetivo político. Algo que no se veía hace muchos años, por el desprestigio de las formas de hacer política de la derecha y de la Concertación”, señala un dirigente meísta que prefiere la reserva de su nombre porque no está autorizado a adelantar detalles.

    En sintonía con lo anterior, Marambio explica que el proceso se hará en dos tandas:

    -Esto es el anuncio de la creación del partido. El acto fundacional se hará más adelante, con unos 300 “NN”, personas desconocidas en la política, verdaderos rostros nuevos, que son los que trabajaron en la campaña. El número 300 es una cifra simbólica, como los espartanos que no aceptaron someterse al poder imperial.

    En esta primera etapa, dice Marambio, los mismos que hicieron la campaña van a trabajar apoyados en el padrón de firmas que se recolectaron para inscribir la candidatura, identificando ahora a las personas que acepten fichar por el partido. “Una vez que inscribes el partido en el Servicio Electoral, la ley te da sólo 260 días para recolectar las firmas y queremos tener trabajo avanzado para evitar problemas en el camino, porque el proceso es complejo”, aclara.

    En el núcleo cercano a MEO aseguran que aquellos que respaldaron su postulación en la primera vuelta y que ahora trabajan por Frei para la ronda definitiva -como los ex socialistas liderados por Lincoyán Zepeda y Osvaldo Torres-, serán bienvenidos si quieren integrarse al nuevo partido.

    MOVIMIENTO Y FUNDACIÓN

    Para el anuncio de este jueves estaba previsto que MEO apareciera acompañado por rostros que apoyaron su campaña: los diputados Álvaro Escobar y Esteban Valenzuela, el ex intendente metropolitano Marcelo Trivelli y el propio Marambio. La atención de la prensa probablemente se centrará en si votará o no por Frei y sus cercanos aseguran que no saben cuál será su respuesta, aunque consideran poco probable que “contamine” la noticia de su naciente partido con una definición de ese tipo. “Pero con Marco… nunca se sabe”, dice uno de ellos.

    En paralelo a la instalación de la colectividad, se trabajará en otros dos frentes. El primero es crear una federación o movimiento de partidos, que cobije a la nueva colectividad y a otras que ya aportaron a la campaña de MEO, como el Partido Humanista, el Partido Ecologista y el Movimiento Amplio Social (MAS). En términos más ambiciosos, esta federación también podría ser el vehículo para estrechar relaciones con otros referentes dispuestos a suscribir proyectos “progresistas”, como el PPD, el PRSD y el Juntos Podemos. Sin parlamentarios propios, el “meísmo” necesita institucionalizarse y generar redes con otras entidades capaces de influir.

    El segundo frente es la puesta en marcha de una fundación, aunque está claro que demorará más debido a los tiempos legales más reposados que requiere la tramitación de la personalidad jurídica de una entidad sin fines de lucro. El objetivo es que la fundación haga investigaciones académicas y legislativas, que genere debate y abra puertas a la colaboración con entidades internacionales, apuntando a que provea insumos para los proyectos de políticas públicas que impulse el meísmo. Este “think tank”, explica Marambio, también jugaría un rol para allegar recursos:

    – La idea es conseguir fuentes de financiamiento que aporten para desarrollar investigaciones. Te pongo un ejemplo: si se aprueba ahora el voto voluntario y la inscripción automática, que fue una de nuestras propuestas, quizás haya que hacer la sociología, el perfil de quienes en estos años han rechazado inscribirse. Esa es una investigación académica con impacto en lo legislativo y lo político, que la puede financiar una fuente internacional.

    En cuanto a los recursos para poner en marcha el partido, Marambio señala que por ahora sólo cuentan con los aportes que puedan hacer los futuros adherentes: “Todo puede funcionar a partir de la simple decisión de que funcione”, es la premisa del ex generalísimo. No obstante, otros dirigentes cercanos a MEO indican que se iniciará una ronda de acercamiento a empresarios que aportaron a la candidatura y que a futuro esperan concretar relaciones con organismos de la socialdemocracia europea -una meta en la que el senador Carlos Ominami jugaría un rol de peso- y con otras fuerzas similares de América Latina.

    La situación de Ominami es particular, pues hasta ahora tiene sus cuarteles en un proyecto ya consolidado que fue impulsado por Ricardo Lagos: la fundación Chile 21. Ambos son presidentes honorarios y tras su derrota en la repostulación senatorial, Ominami tiene en Chile 21 una plataforma para seguir relacionándose con las ligas mayores concertacionistas y habrá que ver -luego del resultado que consiga el oficialismo en la segunda vuelta- si será viable que mantenga una doble militancia en esta fundación y en la que piensa crear su hijo.

    Respecto de volver a seducir a los empresarios que donaron a la candidatura presidencial, el meísmo cuenta con un activo no menor: la campaña cerró con las cuentas ordenadas. Aunque falta la revisión del Servicio Electoral, ex dirigentes del comando adelantan que tienen pendiente el pago de créditos bancarios por más de $600 millones y de algunos proveedores que aceptaron postergar sus cobros hasta cuando reciban el reembolso por los votos que obtuvo MEO (fijado por ley en 628 pesos por sufragio, equivalentes a 0,03 UF). “Esperamos recibir sobre 700 millones del Servicio Electoral, con lo que se pagarán los préstamos y los proveedores que faltan. Cerraremos en azul, empatados con los gastos, como estaba previsto”, señala un personero que conoce las cuentas.

    PARTIDO “PROGRAMÁTICO” Y POR INTERNET

    La definición más importante a que ha arribado el núcleo cercano a MEO en este periodo de instalación de la colectividad, es que el partido será programático y no ideológico:

    – Si, por ejemplo, estamos de acuerdo en que tal o cual política es la mejor para fortalecer la educación pública, dará lo mismo que los militantes hayan llegado a esa conclusión por un análisis marxista, socialcristiano o derechamente neoliberal -explica un dirigente que trabajó en el despliegue territorial de la campaña y que ha dialogado con MEO sobre los lineamientos de la nueva colectividad.

    El perfil programático del partido puede ser una espada de doble filo, según reconocen algunos dirigentes meístas, toda vez que en la campaña participaron grupos con un amplio historial de fraccionamientos y quiebres políticos: antiguos miristas, ecologistas, ex socialistas, humanistas que se fueron de la Concertación y del Juntos Podemos. “La idea de formar un movimiento donde participen estos grupos, precisamente protege al partido de posibles quiebres”, dice un ex operador de la candidatura de MEO. Un antecedente de este riesgo es que durante la campaña ya circularon correos electrónicos internos en que algunos dirigentes de estos grupos criticaron el “autoritarismo” de Marambio y “resabios neoliberales” en el programa. “No estamos formando el partido para estos grupos, sino para convocar al 20% que apoyó a Marco y que son personas mucho menos politizadas”, agrega la misma fuente.

    Otra forma de protegerse de la cultura fragmentaria y outsider de algunos referentes que apoyan a MEO es dotar al partido de fórmulas de debate y votación con un alto nivel de transparencia. Así, si una fracción decide partir lo haría sólo porque no estuvo de acuerdo con la mayoría y tendría escaso margen para acusar “maniobras cupulares”. Una idea que ha tomado vuelo es que Internet sea la plataforma privilegiada de participación directa. A través de esta red cualquier ciudadano tendría acceso a las posturas en debate dentro del partido y los militantes -con una clave- podrían votar por ellas. Incluso, se ha planteado que el soporte tecnológico podría entregarse a una empresa externa que dé garantías de un manejo neutral del sistema.

    Argumentando que hay países donde los electores votan leyes y reformas por Internet, el equipo que llevó la campaña de MEO en la Región Metropolitana postula que la colectividad resuelva sus principales debates mediante esta red: “Un partido con menos representantes de los militantes y más votaciones directas”, es su apuesta, enfocada a que las resoluciones no queden entregadas al criterio de consejeros nacionales encerrados en un hotel, campo fértil para el típico “macuqueo” político.

    Pero también hay quienes llaman a tomar resguardos para no caer en una suerte de “estado de asamblea permanente”, que inmovilice a la colectividad porque habría que plebiscitarlo todo. Marambio reconoce que estas ideas han estado circulando:

    -Vamos a organizar el partido más democrático que se haya visto jamás en Chile -afirma, en un tono que pretende contagiar entusiasmo.

    Pero de inmediato el ex generalísimo pone los pies en la tierra y advierte que los partidos políticos funcionan con la “camisa de fuerza” que les impone la ley:

    – En primer lugar hay que decir que no nos gusta esa ley, que vamos a tratar de cambiarla. Luego, decimos que vamos a buscar las mejores fórmulas de participación dentro de lo que permita el marco legal. Las posibilidades que da Internet son muy atractivas. Pero nos vamos a asesorar con abogados y especialistas en la ley de partidos que han trabajado en la campaña, para ver hasta dónde podemos llevar los mecanismos de participación.

    El partido de MEO hasta el miércoles 6 aún no tenía nombre. Tampoco el movimiento y menos la fundación. En su cuenta de Facebook, el diputado posteó esta semana distintas alternativas para bautizar la colectividad: Nueva Fuerza Progresista, Nueva Fuerza por el Cambio, Partido Progresista Popular y Partido Para Todos. Recibió 650 comentarios de sus seguidores. Incluso, en otro alarde de creatividad democrática, un integrante de su ex comando propuso llamar a concurso entre los casi 65 mil adherentes que pusieron sus firmas para inscribir la candidatura presidencial.

    Enríquez-Ominami se abre a dar apoyo a Frei…

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    En privado, el ex abanderado -según sus cercanos- reveló que evalúa dar respaldo explícito a la carta oficialista:

    CHILEOMINAMI-MARC Enríquez-Ominami se abre a hacer gesto a Frei en recta final de campaña presidencial

    Diputado Esteban Valenzuela -ex coordinador político de la campaña de ME-O- adelantó ayer que votará por el ex Mandatario en la segunda vuelta. Ex presidenciable encabezará esta mañana, junto a sus colaboradores más cercanos, el lanzamiento de un nuevo partido político para capitalizar su candidatura a La Moneda. 

    ALEJANDRO TRUJILLO Y GLORIA FAÚNDEZ 

    "Es una lata votar por el mal menor", afirmó ayer en la tarde con cierta resignación el diputado ex PPD Esteban Valenzuela poco antes de revelar que "voy a votar por Eduardo Frei".

    El parlamentario -ex coordinador político de la campaña de Marco Enríquez-Ominami- se convirtió en el primer integrante del círculo más íntimo del ex abanderado en explicitar su respaldo a la carta oficialista.

    CHILE-frei_meo "Soy parte de un mundo con sus grandezas y miserias, y el balotaje implica ser pragmático y optar por lo que no es el ideal, pero se acerca más a mis ideas políticas de fondo: por eso voy a votar por Frei", afirmó Valenzuela a "El Mercurio".

    La decisión del diputado está lejos de ser aislada. En los últimos días, el propio ex abanderado independiente ha contactado a sus colaboradores más cercanos y les ha informado que evalúa hacer un gesto explícito de respaldo a Frei.

    Según varias fuentes cercanas a Enríquez-Ominami, el ex presidenciable alista el diseño final de su apoyo al senador: si hasta ahora había sido inconmovible en afirmar que "no votará por Piñera", se espera que en los próximos días explicite su voto a favor de Frei.

    De acuerdo con los planes iniciales, el ex candidato independiente revelaría el próximo lunes su opción, pocas horas antes del decisivo debate que enfrentará al ex Mandatario con Piñera. Sin embargo, esto podría cambiar, ya que algunos de sus colaboradores se inclinan para que el gesto se produzca lo más cerca posible de la elección del 17 de enero.

    Otra fórmula que se evalúa es que Enríquez-Ominami evite dar formalmente su apoyo a Frei, pero que lo deje entrever, señalando que no va a votar por Piñera y que no va a anular su voto.

    El gesto sería similar a su declaración del martes, cuando señaló ante el apoyo a Piñera del cientista político Patricio Navia -quien lo apoyó en su campaña- que "ésa no es mi opción".

    El hecho no implicará un llamado de Enríquez-Ominami a sus votantes para que se sumen a su postura. En esta línea, el diputado señalará que su decisión es personal y que no es el dueño de las definiciones de sus adherentes.

    Hasta ahora, tampoco se prevé un encuentro público con Frei para sellar el emblemático paso.

    Cercanos al ex abanderado señalaron que tras un largo proceso de reflexión -cruzado por contactos permanentes entre figuras del oficialismo y su equipo más cercano-, Enríquez-Ominami llegó a la conclusión de que la combinación de una derrota de Frei con su mantención al margen del proceso podría perjudicar su futuro político.

    En sus cálculos, afirmaron las mismas fuentes, primó su preocupación por eliminar toda posibilidad de ser sindicado como el principal responsable de un eventual triunfo de Piñera.

    El margen del ex abanderado era escaso. En las últimas semanas, el oficialismo había cumplido parte importante de los requisitos impuestos por Enríquez-Ominami para respaldar a Frei: la renuncia de los presidentes de partidos de la Concertación -José Antonio Gómez y Pepe Auth dimitieron la semana pasada- y el envío de proyectos de ley emblemáticos contenidos en su programa de gobierno (ver recuadro).

    De hecho, el ex jefe político de la campaña del diputado, Max Marambio, señaló ayer a La Segunda que "es obvio que si presentan algo que tú has estado bregando, es una muy buena señal para encantar a nuestros electores".

    Esta mañana, en tanto, Enríquez-Ominami acudirá al barrio Concha y Toro, el mismo donde esperó los resultados en la primera vuelta presidencial.

    Allí, rodeado de sus colaboradores más cercanos -entre ellos Valenzuela, Carlos Ominami y Marcelo Trivelli, entre otros- y de los representantes de las fuerzas políticas que respaldaron su candidatura, formalizará el lanzamiento de una nueva colectividad.

    Hasta ahora se manejan varios nombres para el referente: Partido Progresista, Partido de los Demócratas, Copihue o Partido de Todos, y la idea es que -a través de la web vía votación- se elija finalmente su denominación.

    ”Soy parte de un mundo con sus grandezas y miserias, y el balotaje implica ser pragmático y optar por lo que no es el ideal, pero se acerca más a mis ideas políticas de fondo: por eso voy a votar por Frei".

    ESTEBAN VALENZUELA, EX COORDINADOR POLÍTICO DE LA CAMPAÑA DE MARCO ENRÍQUEZ-OMINAMI

    La Moneda pone presión a ME-O para que explicite apoyo a ex Mandatario

    A primera hora de ayer, la Presidenta Bachelet anunció el envío al Congreso de una reforma para inscribir en la Constitución al agua como bien nacional de uso público. En la misma ceremonia, en un gesto muy poco habitual, "oficializó" un anuncio realizado hace algunos días: se pondrá suma urgencia en el Parlamento al proyecto de fortalecimiento de la educación pública y se enviará un nuevo texto sobre inscripción automática y voto voluntario.

    Las tres iniciativas tienen algo en común: fueron propuestas clave de la campaña de Enríquez-Ominami.

    La estrategia de La Moneda apunta a incrementar la presión para que el diputado exprese pronto su respaldo a Frei. "Es importante que todos los ciudadanos tomen una decisión clara frente a dos opciones que tienen por delante (…) Cuando digo todos, incluyo al propio Marco Enríquez-Ominami; él tendrá que tomar su decisión", dijo el ministro José Antonio Viera-Gallo.

    Diputado inicia contactos con el PRSD y PPD para futura federación

    El lunes de la semana pasada, Marco Enríquez-Ominami llegó hasta las oficinas del abogado y ex ministro Juan Agustín Figueroa para sostener un reservado encuentro.

    El propósito del diputado ex PS era analizar el escenario de cara a la segunda vuelta con quien fuera uno de los colaboradores de su campaña y, de paso, encomendarle la transmisión de un mensaje especial a la militancia del PRSD, del cual Figueroa actualmente es vicepresidente.

    Según comunicaría, días después, el propio ex ministro ante la directiva del PRSD, Enríquez-Ominami ha hecho ver su intención de buscar una alianza político-estratégica con los radicales y el PPD, independientemente del resultado de las próximas elecciones, como una forma de reaglutinar definitivamente a las autodenominadas fuerzas progresistas.

    De acuerdo a lo expuesto por Figueroa ante la directiva radical, la idea contempla el establecimiento de una suerte de "federación progresista" que, además del partido que ha anunciado Enríquez-Ominami, incorpore también a algunos sectores que estuvieron con la candidatura de Frei y que han tomado distancia respecto de las posturas defendidas por las mesas directivas del PS y la DC.

    Los acercamientos del ex presidenciable con el mundo radical se suman a los que su padre, el senador Carlos Ominami, y otras figuras como el embajador PS Gonzalo Martner han tenido con miembros de la directiva del PPD por el mismo tema.

    EL MERCURIO.CL

    Written by Eduardo Aquevedo

    7 enero, 2010 at 14:00

    Frei vs. Piñera: sus posibilidades y límites electorales…

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    4 de Enero de 2010

    ¡Es la política estúpido!

    CHILE-FREI-PIÑERA1

    MARTA LAGOS

    Directora de la Corporación Latinobarómetro y de la consultora Mori-Chile.
    http://www.latinobarometro.org

    El 5 de octubre de 1988 Chile votó en un plebiscito derrotando con el NO a Pinochet. 3.119.110 chilenos votaron por el SI y 3.967.569 lo hicieron por el NO. De un total de 7.4 millones votan 7.2 millones con una participación electoral de 98%. Desde entonces,  en 20 años, entre 1989 y 2009 el padrón electoral crece en solo 849.273 nuevos inscritos (8.285.186 en 2009 y 7.435.913 en 1988) y la participación electoral  decrece sólo a 89% de ese padrón en el mismo período.

    En apariencias es una participación extraordinaria. La realidad es otra.  En primer lugar aumenta la cantidad de personas que no votan válidamente. Aumenta de 577.679 en la elección de Patricio Aylwin a  1.172.746 en la primera vuelta de diciembre del 2009  los que votan válidamente (suma de nulos blancos y los que no votaron y están registrados).  Mientras el 91% de las personas que tienen derecho a voto son las mismas, lo que  cambia entre 1988 y 2009 en el comportamiento electoral de las elecciones presidenciales es la cantidad de gente que no vota válidamente, que se multiplica por más de dos veces.

    No se puede hacer el análisis por unidad de voto, porque los datos no están disponibles, salvo a nivel agregado, como resultados.  Es importante señalar que la base de datos de los inscritos son privadas, no están disponibles al público pues el servicio electoral  chileno lo vende como “producto”. Lo mismo sucede con las bases de datos de las elecciones. No hay bases de datos para poder hacer análisis. No es de extrañar que la ciencia política sobre las elecciones no tenga en Chile ningún desarrollo, casi sin literatura y sin análisis científicos de las elecciones, ya que los datos hay que comprarlos. Chile vive de la política hecha con seudo ciencia por los diarios. Los “analistas” han reemplazado a los científicos. Chile ha privatizado el análisis de la política con estas medidas. Los que tienen los datos son los que se los “consiguen”, y los que tienen acceso por el Estado. No está disponible la estadística de cuántas veces el servicio ha “vendido” las bases.  Eso crea una tremenda desigualdad para el desarrollo de la ciencia sobre las elecciones.

    Todas las otras diferencias de votantes son pequeñas a lo largo de estos 20 años. Desde 1988, en total hay sólo 221.000 votantes de diferencia entre la elección en que han votado más chilenos (1993) y en las que han votado menos (1989) y con sólo 357.339 votos entre el Presidente elegido con más votos (E. Frei1993) y menos votos ( R. Lagos 2000). Las dos elecciones mas competitivas en que  más gente ha votado válidamente son: el plebiscito y la segunda vuelta entre Lagos y Lavín,  con  más de 7 millones.

    Piñera puede ganar la Presidencia con los mismos votos y menos que los que obtuvo Lavín en Enero del año 2000. En ese escenario Chile no necesita correrse a la derecha para tener un presidente de derecha, o dicho de otra manera, no necesita “conquistar” votos de la Concertación para ganar.

    La elección Lagos Lavín del año 2000 marca el comportamiento electoral, confirmando la teoría política que señala que es la competencia la que lleva a las personas a votar. En esa elección votan 92 mil personas más que en el plebiscito de 1988 que ha sido llamada la “revolución participatoria”.  En efecto, el año 2000 votan 7.178.727 chilenos válidamente,  241, 208 votantes más que en la primera vuelta entre Piñera y Frei en Diciembre del 2009.

    Podríamos entonces decir que esta primera vuelta del 2009 NO fue vista como  una elección competitiva para los chilenos, ya que produce  la menor cantidad de votos válidos desde 1988.

    ¿Qué nos dice esto de la consolidación de la democracia y la evolución de la política? ¿Cómo se llama esto? Qué duda cabe que hay tensión en el electorado. El 92% de los electores deciden por el resto de la misma manera que siempre. Es un sistema político estático, donde no se incorpora la opinión de nuevos votantes. Los electores mantienen una estabilidad artificial respecto de las preferencias reales del total de electores, que no hace sino reforzar la crisis de representación.

    La elección (exceptuando la actual) que ha concitado menos votantes a las urnas es la segunda vuelta de Michelle Bachelet en Enero del año 2006. En esa ocasión votó válidamente el 85% del padrón electoral, con 1.261.484 que no emitieron su voto válidamente. Esta primera vuelta de 2009  vota incluso menos gente, tanto válidamente como en total,  que en la segunda vuelta de Michelle Bachelet  (21.894 personas  menos). Esto  resulta contradictorio con la gran mayoría de los analistas y  medios que manifestaban que era una elección muy  competitiva por la irrupción de ME-O.

    Sin embargo las encuestas CERC y MORI le daban desde 2008 una imagen de triunfo a Piñera que era muy mayoritaria, teniendo más de 20 puntos de diferencia con el siguiente contendor. Una imagen de triunfo de esa magnitud no es compatible con una elección muy competitiva.

    También al mirar las segundas vueltas, la tendencia de la evolución del voto es negativa. La primera vez que dos candidatos pasan a segunda vuelta en Chile fue en 1999,  Lagos obtiene el 48% de los votos.  La segunda vez  en 2005 con Michelle Bachelet, que obtiene un 46% de los votos. Esta es la tercera vez que hay segunda vuelta, con Sebastián Piñera  que obtiene 44% de los votos. Cada vez se necesita  menor votación para pasar a segunda vuelta. O bien, en este caso, hubo un desincentivo a votar, ya que la candidatura de ME-O hizo casi cierta la posibilidad de una segunda vuelta.

    Tenemos entonces un padrón electoral que no crece, con el 92% que es la misma gente de 1989, donde crecientemente menos personas inscritas votan válidamente. Lo que más cambia entre elección y elección es la cantidad de personas que van a votar. Mientras los analistas y los medios, así como las conclusiones sobre la evolución del voto centran su atención en los que no están inscritos, el comportamiento de los inscritos muestra la misma tendencia sugiriendo que el problema no es la inscripción, sino más bien los incentivos de un electorado decepcionado con el valor de su voto, y las opciones que se brindan.

    En este contexto, el escenario de segunda vuelta es probablemente el menos competitivo desde 1989, lo que  haría de la elección presidencial 2010 aquella donde habrían votado menos chilenos válidamente. Es decir el ganador necesita menos votos para ganar.

    LA PRIMERA VUELTA DE LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES DEL 13 DE DICIEMBRE 2009

    La primera vuelta es muy fácil de analizar. Se trata de una elección atípica con un padrón envejecido, estático, no competitiva. El electorado mantiene durante todo el año la imagen de triunfo de un candidato, sin que nadie le compita. La inserción de un tercer candidato ( mas allá de los dos candidatos de las dos coaliciones Alianza y Concertación) fuera de programa, introduce un elemento de desmedro de ambas coaliciones que se habían partido el electorado por mitades desde 1988. El “tercer” candidato Marco Enríquez-Ominami, hijo de la oligarquía de izquierda, no es otra cosa que la consecuencia de la ley electoral binominal que opaca el rol de los partidos, congela la competencia ideológica hace explotar el sistema de partidos, principalmente la coalición de gobierno. Este no solo le quita votos a la Concertación, absorbiendo una gran parte del electorado de izquierda, sino que le quita votos a la derecha.

    Marco Enríquez-Ominami muestra que las opciones que entrega el sistema de partidos políticos en Chile, no son las que quiere la gente, esta es una elección en que los partidos políticos, más que los candidatos, están puestos en cuestión. Son, sin embargo, los candidatos los que aparentemente sufren las consecuencias. La candidatura de Marco Enríquez-Ominami más que partir a la coalición de gobierno, lo que hace es ponerle fecha de término al sistema de partidos que ha liderado el período más próspero y estable del Chile contemporáneo.

    El triunfo de la derecha en la primera vuelta, no indica que Chile se haya corrido a la “derecha” como han implicado muchos análisis de prensa. Votaron apenas 3.000.000 de chilenos por la derecha en esta primera vuelta, menos que por el SI en 1988. Más que un triunfo electoral, este ha sido un triunfo político de la derecha, al saber “partir” a sus opositores.

    ESCENARIOS DE SEGUNDA VUELTA

    Los escenarios de segunda vuelta son esencialmente dos, uno en el cual la elección es vista por los electores como competitiva y otros en que no lo es.

    Primer Escenario: una elección competitiva. Supongamos que la elección se pueda transformar en una elección competitiva, por medio de una estrategia de campaña que así lo intente. ¿Cuál sería la causa necesaria para producir competencia?

    En ese escenario votarían más personas que en la primera vuelta. Supongamos que votaran cerca del promedio de las votaciones desde 1989 que son 7.249.722, y por tanto en la segunda vuelta Piñera necesitaría 3.624.861 votos, es decir 568,335 adicionales a los obtenidos en la primera vuelta para obtener el 50%. Sería la mayor cantidad de votos que ningún candidato de derecha haya sacado jamás desde 1988. En ese caso Chile se habría corrido “a la derecha”.

    Segundo Escenario: una elección no competitiva. Lo más probable es que no cambie la calidad de la competencia, es decir la capacidad de la campaña de movilizar a los electores para que acudan a las urnas el 17 de Enero y que voten válidamente es limitada.

    La candidatura de ME-O no tuvo un efecto movilizador, sino simplemente hizo disminuir la cantidad de votos de los candidatos del establishment oficialista de las dos coaliciones, castigando mayoritariamente al candidato de la coalición de gobierno. Esto no es menor, porque implica que la protesta de ME-O es una protesta de ciudadanos interesados en política. ME-O no logra aumentar el padrón electoral con nuevos registros. La imagen de triunfo de Piñera se ve reforzada por los resultados de primera vuelta. No hay incentivo ni efecto movilizador.

    En esta circunstancia se hace mucho más fácil la tarea de Piñera. Si votara la misma cantidad de gente que en la primera vuelta,  Piñera necesita 412.234 votos, no los 568 mil señalados más arriba.

    Ahora bien, si votara menos gente , como sucedió entre la primera y la segunda vuelta del 2005/2006 donde votaron 44.933 personas menos, disminuye en 22.000 votos los que Piñera necesita para ganar, necesitando sólo 390.000 más.  Así sucesivamente, cualquiera consideración adicional que haga disminuir el cálculo del total de votos, hace disminuir el número de votos que la derecha necesita para ganar, o bien aumentar el porcentaje con que ganaría.

    Este escenario es el más probable: seguramente disminuirá más el numero de votos necesarios para que gane Piñera, por el aumento de votos nulos y blancos, si ME-O continúa con el mensaje de que Frei no representa el futuro, pero “dejando” en libertad de acción a sus electores. Una elección no competitiva donde los electores tienen mayoritariamente la imagen de triunfo del candidato de derecha, con un electorado desencantado con la política.

    Piñera puede ganar la Presidencia con los mismos votos y menos que los que obtuvo Lavín en Enero del año 2000. En ese escenario Chile no necesita correrse a la derecha para tener un presidente de derecha, o dicho de otra manera, no necesita “conquistar” votos de la Concertación para ganar.

    La alternancia en el poder no se produce en un momento de competencia política, sino más bien por el contrario, en un momento de mayor desencanto y crisis de representación.

    Los no inscritos:  la excesiva atención dada a los chilenos que no se inscriben no permiten ver el bosque de la problemática de la movilización electoral. En total hay 12.000.000 de chilenos que tienen mas de 18 años. Si Chile elige Presidente con meros 3,4 o 3,5 millones de votos, habremos evolucionamos en 20 años, desde un Presidente elegido con la mitad real del país como fue Patricio Aylwin a un Presidente elegido con un tercio del país. ¿Alguien puede creer que ello es producto sólo del sistema de registro y del voto voluntario u obligatorio?

    ¿Chile se corre a la derecha?: en la escala izquierda de 0 a 10 donde 0 es la izquierda y 10 es la derecha, el electorado chileno ha evolucionado de un 4.9 en 1995 a 5.2 en el 2003  y un 4.7 en el 2009 según datos de Latinobarómetro. El electorado chileno no se ha corrido a la derecha, sino más bien a la izquierda según estos datos. ¿Por qué entonces elegir un presidente de derecha?

    Si Sebastián Piñera es elegido, al igual que los numerosos gobernantes de izquierda en América Latina, será elegido con votos de centro, o será elegido con una mayoría entre pocos electores, que hace disminuir la cantidad de votos que necesita para ganar.

    El perfil del electorado MEO: Marco Enríquez-Ominami el candidato “extramuros” de la Concertación, le quita voto a ambas coaliciones, obteniendo 1.4 millones de votos. El perfil del elector de ME-O es híbrido, no es completamente ideológico, aunque es más izquierda que derecha, y socio demográficamente es un electorado más post materialista y más autoexpresivo que el promedio del país.

    Sus votantes son más partidarios de una sociedad abierta, como la que describe Popper, directa, sin eufemismos como lo es el candidato, educado en una sociedad del primer mundo, donde  la cultura no admite las hipocresías de la nuestra. En la cultura del candidato, y sus electores,  como en Francia, no se vive detrás de la máscara de Octavio Paz en que vive la población de nuestra sociedad. Nosotros nos escondemos detrás de las apariencias, y “ellos creen en la perfección, mientras nosotros creemos en la redención” , dice Octavio Paz. No es la derecha ni la izquierda lo que define su electorado.

    Las declaraciones de Carlos Ominami y Marco Enríquez-Ominami después de la elección confirman esa como la característica valórica central de su mensaje. Aquí no hay nada que transar, negociar, sino sólo avanzar con las creencias de cada cual asumiendo el costo de sus consecuencia. Así es la competencia en una sociedad abierta. Este electorado no responde a un líder, sino más bien a un grado de libertad, es un electorado politizado, con mas interés en la política, más movilizado que el resto, capaz de cambiar su intención de voto respecto de su comportamiento pasado. Son personas que se atreven contra la corriente. Esa es quizá su característica más significativa, porque esas personas no se conforman con lo establecido, sino con lo que satisface sus aspiraciones. Son ciudadanos críticos, más educados que el promedio de la población, y más bien urbanos. Como describe el estudio Mundial de Valores, Chile ha aumentado sus niveles de autoexpresión, mucho más que cambiar su cultura, cada cual ha aumentado su autonomía de acción.

    Mientras las costumbres cambian poco, la acción individual cambia mucho. El voto es la acción individual más potente de una persona. Esta elección ha mostrado con creces la potencia de la autoexpresión, de esos ciudadanos críticos que demandan lo que no se les ofrece. ¿Cuál es la política que ellos demandan? ¿Demandan política? ¿Es posible con ello formar un partido, o más bien su manifestación lleva a la reforma de los partidos existentes? Todas interrogantes que se plantean. Dicho de otra manera, la única forma de agrupar a esas personas es con la bandera de una sociedad abierta.

    ES LA POLÍTICA ESTÚPIDO

    En ésta segunda vuelta ¡“es la política estúpido”. Fue Bill Clinton en su primera campaña presidencial quien dijo ¡“es la economía estúpido”!, implicando que era la economía donde se jugaba la elección. En este caso es la política. La capacidad de polarizar, movilizar y “prender” al electorado desencantado. El problema es que para hacer aquello se requiere salirse de lo establecido y sorprender a un electorado inmune a las palabras. No son “políticas públicas”, ni “medidas”, lo que ese electorado busca, sino más bien hechos que  desmientan el comportamiento pasado.

    Es la política (estúpido) la que decidirá esta segunda vuelta. Los electores que votaron contra el “Zeitgeist”, lo establecido, quieren una sociedad abierta.

    Aunque Sebastian Piñera gane la elección recibe un país de ciudadanos críticos con un sistema de partidos en cuidados intensivos, con la mayor parte del electorado en la centro izquierda. Su gobernabilidad depende de su capacidad de hacer de esta una elección competitiva y de ganar electoralmente con la mayor cantidad de votos que haya obtenido un gobernante de derecha jamás en la historia de Chile. Así como no conocemos a la nueva derecha post Pinochet, tampoco conocemos la capacidad de una oposición que nunca ha sido oposición en democracia.

    Si por otra parte Sebastián Piñera no gana la elección ( mal que mal, es una elección y lo esencial es que no se conocen los resultados hasta después de realizado) será porque la sociedad abierta que está en la lista de demandas, vale menos que el temor a la derecha.

    Written by Eduardo Aquevedo

    4 enero, 2010 at 19:50

    Frei y las incoherencias estratégicas de la Concertación…

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    La marcha errática de la Concertación

    Son muchos los factores que explican el nivel de desaciertos que se ha visto, pero detrás de todo esto está un temor permanente y cada vez mayor: el de perder.

    POR ASCANIO CAVALLO, PARA REPORTAJES DE LA TERCERA – 03/01/2010

    Lo único de estas elecciones presidenciales que se sabía desde el primer día, desde antes incluso de que los candidatos fuesen nominados, es que habría segunda vuelta. La mayoría le ha sido esquiva a la derecha, pero sólo por unos pocos puntos, nada que no pueda ser superado por una pequeña combinación de astros bien alineados. Quien piensa en una derecha endémicamente minoritaria vive en un Chile de otros tiempos. Entre otras cosas, porque la de hoy es verdaderamente una centroderecha; nada que ver con el viejo bloque liberal-conservador, ni con el Partido Nacional, ni con el pinochetismo.

    Y a pesar de que la segunda vuelta era la única certeza en una elección que ha permanecido porfiadamente abierta durante meses, ahora es evidente que el oficialismo carecía de un plan estratégico para enfrentarla. Como si el tiempo jugara a su favor, el nuevo comando de Eduardo Frei (¿el tercero, el cuarto?) se ha pasado tres semanas debatiendo dos tesis encontradas.

    Una, probablemente la más cercana a los instintos del propio Frei, de Camilo Escalona, de la directiva del PDC y de una parte del gobierno, ha impulsado la defensa de la identidad de la Concertación, proponiendo tender puentes discretos hacia las candidaturas derrotadas en la primera vuelta, pero sin hacer más concesiones que las estrictamente necesarias. La versión más orgullosa de esta posición la puso por escrito el presidente del PRSD, el senador José Antonio Gómez, declarando su voluntad de infatuarse en la derrota antes que ceder en sus principios.

    La otra, encabezada por el PPD, varias fracciones socialistas, segmentos del PDC y otra parte del gobierno, ha luchado por conquistar los votos de Marco Enríquez-Ominami, no sólo mediante la persuasión, sino incluso accediendo a sus condiciones más draconianas, como la renuncia de los presidentes de los partidos de la Concertación. Sorpresivamente, la versión más humilde de esta posición la ofreció el mismo senador Gómez, renunciando a la jefatura de su partido para que "Marco no tenga ninguna excusa" para sumarse a Frei.

    En la Concertación es un secreto a voces que Gómez estaba enojado con los otros presidentes de partidos y con el propio Frei. Presentar su salida en la forma de voltereta que exhibió puede ser un síntoma de su pericia política, pero también un resultado del clima infectado que se vive en el oficialismo.

    En realidad, a Enríquez-Ominami no le interesa la cabeza de Gómez, ni menos la de Pepe Auth, a pesar de que, después de conocer su renuncia, a este último lo acusó de haber estado cometiendo un "delito". Es duro calificar de delincuente a alguien que quiere tender lazos, pero quizás Auth, como se dice con enojo entre los radicales, tiene los ojos más puestos en las elecciones internas del PPD en abril que en las presidenciales de enero. Bastante más le interesa al "marquismo" la cabeza de Juan Carlos Latorre. Y, por sobre todo, desde el comienzo, la de Escalona.

    ¿Por qué? Su entorno "blando" -el menor, el que aún siente vínculos con el oficialismo- desearía castigar los modales de Escalona, su control de la "máquina" partidaria, su estilo disciplinario. Esta línea es la que describe el padre del diputado, el senador Carlos Ominami, cuando afirma que no están exigiendo renuncias.

    El entorno "duro" de Enríquez-Ominami -el que desea demoler la Concertación- tiene una objeción de fondo, política, estratégica, contra el hecho de que Escalona haya propiciado la alianza con la DC como el eje del conglomerado. Esta línea fue anticipada por Max Marambio, que salió a pedir las cabezas de los partidos en la noche misma de la elección.

    Entre uno y otro grupo hay una diferencia cualitativa de rencores. Pero en política hay pocas alianzas mejores que las de la bronca.

    Para ser justos, el debate sobre la renuncia de los jefes partidarios puede haber sido alimentado desde muchos rincones y columnas de opinión, pero fue finalmente perfeccionado por uno de esos golpes de ingenio que han jalonado la campaña de Frei: el inopinado anuncio del martes de que competirá y gobernará al margen de los partidos (¿cuál sería la novedad respecto de los cuatro gobiernos precedentes?), acompañado de una severa crítica a sus prácticas… que no son otras que las que lo ungieron candidato.

    Los hechos conocidos sugieren que Frei fue sorprendido por las renuncias de Gómez y Auth, pues su discurso no contemplaba esa petición. Pero los mismos hechos señalan que gente de su comando ha estado en comunicación continua con Auth y con miembros de las directivas del PDC y el PS, expresando su abierto interés en las renuncias de todos. El diseño del comando se completaría, tras las renuncias de los presidentes, con la votación a favor de las tres leyes que Enríquez-Ominami ha exigido, para luego empujarlo a una definición pública. ¿Y si falla en ese paso, como hasta un niño puede anticiparlo? ¿Dirá que fue culpa de otros o terminará por admitir que no comprendió la naturaleza del proyecto del "marquismo"?

    Pero antes de esas preguntas hay otra, más urgente: ¿Es posible que Frei no calculase que sus palabras podían detonar las renuncias de los jefes partidarios? En un cuadro interno ordenado, no lo sería. Pero en una campaña en que a menudo el comando (el actual o los anteriores) ha tenido ideas que el candidato no refrenda, ya no resulta extraño. El resultado, sin embargo, es objetivo.

    En medio de la batalla, el comandante en jefe sugiere la renuncia de su Estado Mayor. El Ejército de enfrente se solaza con el gesto. Y unos, desolados, y otros, celebrando, se preguntan quiénes querrán ser los nuevos gene-rales en semejante teatro de operaciones.

    "Una barbaridad", la llamó Aylwin. Escalona, adivinando el gambito que se estructuraba en su contra y con el apoyo explícito de la Presidenta Michelle Bachelet, postergó la discusión sobre su liderazgo hasta después de la segunda vuelta. No desea que los jíbaros le den caza en esta ocasión. De paso, convenció a Latorre de mantenerse firme. Pero sabe que es la presa principal.

    Ya se encargará la historia de decidir si Escalona fue un buen o un mal dirigente para el socialismo en estos tiempos. Por el momento, se puede sostener, sin error, que enfrentó una guerra civil en su partido, que tomó la opción de defender a rajatabla a la Presidenta socialista, que aceptó sin remilgos la candidatura de un DC (¡motivando otras tres precandidaturas desgarradas de sus filas!) y que actuó con rudeza para defenderla.

    Si algún día Escalona, un duro de la política, un hombre que recibe y da sin llorar, tuviese que quejarse de algo, tendría que ser de la demora en la falta de reciprocidad que ha recibido.

    Para respaldarlo, en este último episodio, la Presidenta Bachelet se involucró por primera vez en una batalla interna partidaria.

    Sin embargo, todo esto no es sino parte de la hojarasca, detalles que alimentarán la historia de la peor performance presidencial de la Concertación, la única en que se llega a la definición requiriendo angustiadamente votos ajenos, la primera en que las filas que empezaron desordenadas continúan en trifulca a 14 días del final. Las razones de fondo son otras.

    Con su característico estoicismo, Frei ya estuvo disponible para la reelección en el 2005. No avanzó entonces porque la Concertación creyó hallar una forma de reinventarse a través de un cambio de eje: una candidatura femenina. Ese golpe de inspiración ocultó lo que se hizo visible poco después: que sus cuadros mayores estaban ya exhaustos y que las ambiciones personales -terminales o iniciales- estaban corroyendo las reglas internas.

    El carnaval de esas ambiciones estalló en cuanto se inició la administración Bachelet y alcanzó su máximo esplendor en el 2007, cuando comenzaron las renuncias de parlamentarios "díscolos", muchos de los cuales planeaban montar su chiringuito propio para cuando adviniera el siguiente verano electoral.

    Llegada la nueva elección, Frei seguía disponible, incluso para la competencia interna, sólo que imaginaba esta competencia de una manera restringida: esto es, con las ligas mayores, Insulza, Lagos u otros semejantes. Su disposición a enfrentar a challengers menores -Gómez, Enríquez-Ominami, Navarro- era más baja, porque nunca lo ha hecho.

    En teoría, Frei era el candidato adecuado para impedir la fuga de votos de la Concertación por la derecha y la DC, sobre todo después de dos administraciones socialistas. Pero la crisis económica, la popularidad de Bachelet y la amenaza de las candidaturas paralelas enervaron ese modelo hasta convertirlo en algo muy extraño y ecléctico, como si esos hechos inesperados hubiesen privado al candidato de su repertorio propio de respuestas.

    Algún día habrá que estudiar si los temores de Frei Ruiz-Tagle han sido atavismos del desborde por la izquierda que a fines de los 60 sufrió Frei Montalva.

    El Frei de estos días busca los votos del "progresismo", una especie de imbunche conceptual donde cabe de todo. Renunció a quitarle votos a Sebastián Piñera; la oposición puede estar tranquila en su hábitat. Quienes lo tienen a un tris de la derrota son, sin embargo, Piñera y la derecha. Una derecha nueva, distinta de la que atenazó a su padre, más astuta, más ganosa, más abierta.

    Pero también -todo hay que decirlo- una derecha asustada, espantada de perder la oportunidad más propicia, aterrada de seguir sintiéndose minoría. Una derecha que recibiría un triunfo presidencial como el encuentro de la Tierra Prometida.

    Tanto los manotazos afiebrados del oficialismo como la crispación neurótica de la oposición son parte de las novedades de este proceso, aunque la mayor de todas es la marcha errática de la Concertación tras la golpiza electoral del 13 de diciembre.

    De esto se está tratando la elección del 17: del miedo a perder.