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Los 4 pilares de la Educación. Informe J. Delors a la UNESCO…

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Delors, J. (1996.): “Los cuatro pilares de la educación”
Informe a la UNESCO de la Comisión internacional sobre la educación para el siglo XXI,
Madrid, España: Santillana/UNESCO. pp. 91-103.
Los cuatro pilares de la educación.

 

El siglo XXI, que ofrecerá recursos sin precedentes tanto a la circulación y al almacenamiento de informaciones como a la comunicación, planteará a la educación una doble exigencia que, a primera vista, puede parecer casi contradictoria: la educación deberá transmitir, masiva y eficazmente, un volumen cada vez mayor de conocimientos teóricos y técnicos evolutivos, adaptados a la civilización cognoscitiva, porque son las bases de las competencias del futuro. Simultáneamente, deberá hallar y definir orientaciones que permitan no dejarse sumergir por la corriente de informaciones más o menos efímeras que invaden los espacios públicos y privados y conservar el rumbo en proyectos de desarrollo individuales y colectivos. En cierto sentido, la educación se ve obligada a proporcionar las cartas náuticas de un mundo complejo y en perpetua agitación y, al mismo tiempo, la brújula para poder navegar por él.

Con esas perspectivas se ha vuelto imposible, y hasta inadecuado, responder de manera puramente cuantitativa a la insaciable demanda de educación, que entraña un bagaje escolar cada vez más voluminoso. Es que ya no basta con que cada individuo acumule al comienzo de su vida una reserva de conocimientos a la que podrá recurrir después sin límites. Sobre todo, debe estar en condiciones de aprovechar y utilizar durante toda la vida cada oportunidad que se le presente de actualizar, profundizar y enriquecer ese primer saber y de adaptarse a un mundo en permanente cambio.

Para cumplir el conjunto de las misiones que les son propias, la educación debe estructurarse en torno a cuatro aprendizajes fundamentales que en el transcurso de la vida serán para cada persona, en cierto sentido, los pilares del conocimiento: aprender a conocer, es decir, adquirir los instrumentos de la comprensión; aprender a hacer, para poder influir sobre el propio entorno; aprender a vivir juntos, para participar y cooperar con los demás en todas las actividades humanas; por ultimo, aprender a ser, un proceso fundamental que recoge elementos de los tres anteriores. Por supuesto, estas cuatro vías del saber convergen en una sola, ya que hay entre ellas múltiples puntos de contacto, coincidencia e intercambio.

Mas, en general, la enseñanza escolar se orienta esencialmente, por no decir que de manera exclusiva, hacia el aprender a conocer y, en menor medida, el aprender a hacer. Las otras dos formas de aprendizajes dependen las más de las veces de circunstancias aleatorias, cuando no se les considera una mera prolongación, de alguna manera natural, de las dos primeras. Pues bien, la comisión estima que, en cualquier sistema de enseñanza estructurado, cada uno de esos cuatro “pilares del conocimiento” debe recibir una atención equivalente a fin de que la educación sea para el ser humano, en su calidad de persona y de miembro de la sociedad, una experiencia global y que dure toda la vida en los planos cognoscitivos y practico.

Desde el comienzo de su actuación, los miembros de la Comisión fueron conscientes de que, para hacer frente a los retos del siglo XXI, seria indispensable asignar nuevos objetivos a la educación y, por consiguiente, modificar la idea que nos hacemos de su utilidad. Una nueva concepción más amplia de la educación debería llevar a cada persona a descubrir, despertar e incrementar sus posibilidades creativas, actualizando así el tesoro escondido en cada uno de nosotros, lo cual supone trascender una visión puramente instrumental de la educación, percibida como la vía obligada para obtener determinados resultados (experiencia práctica, adquisición de capacidades diversas, fines de carácter económico), para considerar su función en toda su plenitud, a saber, la realización de la persona que, toda ella, aprender a ser.

Aprender a conocer

Este tipo de aprendizaje, que tiende menos a la adquisición de conocimientos clasificados y codificados que al dominio de los instrumentos mismos del saber, puede considerarse ala vez medio y finalidad de la vida humana.

En cuanto a medio, consiste para cada persona en aprender a comprender el mundo que la rodea, al menos suficientemente para vivir con dignidad, desarrollar sus capacidades profesionales y comunicarse con los demás. Como fin, su justificación es el placer de comprender, conocer, de descubrir.

Aunque el estudio sin aplicación inmediata este cediendo terreno frente al predomino actual de los conocimientos útiles, la tendencia a prolongar la escolaridad e incrementar el tiempo libre debería permitir a un numero cada vez mayor de adultos apreciar las bondades del conocimiento y de la investigación individual. El incremento del saber, que permite comprender mejor las múltiples facetas del propio entorno, favorece el despertar de la curiosidad intelectual, estimula el sentido critico y permite descifrar la realidad, adquiriendo al mismo tiempo una autonomía de juicio. Desde esa perspectiva, insistimos en ello, es fundamental que cada niño , donde quiera que este, pueda acceder de manera adecuada al razonamiento científico y convertirse para toda la vida en un “amigo de la ciencia” en los niveles de enseñanza secundaria y superior, la formación inicial de proporcionar a todos los alumnos los instrumentos, conceptos y modos de referencia resultantes del progreso científico y de los paradigmas del época.

Sin embargo, puesto que el conocimiento es múltiple e infinitamente evolutivo, resulta cada vez más utópico pretender conocerlo todo; por ello más allá de la enseñanza básica, la idea de un saber omnisciente es ilusoria. Al mismo tiempo, la especialización  ⎯incluso en el caso de futuros investigadores⎯ no debe excluir una cultura general.

“En nuestros días una mente verdaderamente formada necesita una amplia cultura general y tener la facilidad de estudiar a fondo un pequeño numero de materias. De un extremo a otro de la enseñanza, debemos favorecer la simultaneidad de ambas tendencias” pues la cultura general, apertura a otros lenguajes y conocimientos, permite ante todo comunicar. Encerrado en su propia ciencia, el especialista corre un riego de desinteresarse de lo que hacen los demás. En cualesquiera circunstancias, le resultara difícil cooperar. Por otra parte, argamasa de las sociedades en el tiempo y en el tiempo y en el espacio, la formación cultural entraña a una apertura a otros campos del saber, lo que contribuye a fecundas sinergia entre disciplinas diversas. En el ámbito de la investigación, en particular, el progreso de los conocimientos se produce a veces en el punto en el que confluyen disciplinas diversas.

Aprender para conocer supone, en primer termino, aprender a aprender, ejercitando la atención, la memoria y el pensamiento. Desde la infancia, sobre todo en las sociedades dominadas por la imagen televisiva, el joven debe aprender a concentrar su atención alas cosas y alas personas. La vertiginosa sucesión de informaciones en los medios de comunicación y el frecuente cambio del canal de televisión, atenta contra el proceso de descubrimiento, que requiere una permanencia y una profundización de la información captada. Este aprendizaje de la atención puede adoptar formas diversas y sacar provecho de múltiples ocasiones de la vida (juegos, visitas a empresas, viajes, trabajos prácticos, asignaturas científicas, etc.).

El ejercicio de la memoria, por otra parte, es un antídoto necesario contra la invasión de las informaciones instantáneas que difunden los medios de comunicación masiva. Seria peligroso imaginar que la memoria ha perdido su utilidad debido a la formidable capacidad de almacenamiento y difusión de datos de que disponemos en la actualidad. Desde luego, hay que ser selectivos, en la elección de los datos que aprenderemos “de memoria”, pero debe cultivarse con esmero la facultad intrínsecamente humana de memorización asociativa, irreductible a un automatismo. Todos los especialistas coinciden en afirmar la necesidad de entrenar la memoria desde la infancia y estiman inadecuado suprimir de la práctica escolar algunos ejercicios tradicionales considerados tediosos.

Por ultimo, el ejercicio del pensamiento, en el que el niño es iniciado primero por sus padres y más tarde por sus maestros, debe entrañar una articulación entre lo concreto y lo abstracto. Asimismo, convendría combinar tanto en la enseñanza como en la investigación los dos métodos, el deductivo y el inductivo, a menudo presentados como opuestos. Según las disciplinas que se enseñen, uno resultará más pertinente que el otro, pero en la mayoría de los casos la concatenación del pensamiento requiere combinar ambos.

El proceso de adquisición del conocimiento no concluye nunca y puede nutrirse de todo tipo de experiencias. En ese sentido, se entrelaza de manera creciente con la experiencia del trabajo, a medida que éste pierde su aspecto rutinario. Puede considerarse que la enseñanza básica tiene éxito si aporta el impulso y las bases que permitirán seguir aprendiendo durante toda la vida, no sólo en el empleo sino también al margen de él.

Aprender a hacer

Aprender a conocer y aprender a hacer son, en gran medida, indisociables. Pero lo segundo esta más estrechamente vinculado a la cuestión de la forma profesional: ¿cómo enseñar al alumno a poner en práctica sus conocimientos y, al mismo tiempo, como adaptar la enseñanza al futuro mercado del trabajo, cuya evolución no es totalmente previsible? La comisión procurara responder en particular a esta última interrogante.

Al respecto, corresponde establecer una diferencia entre las economías industriales, en las que predomina el trabajo asalariado, y las demás, en las que subsiste todavía de manera generalizada el trabajo independiente o ajeno al sector estructurado de la economía. En las sociedades basadas en el salario que se han desarrollado a lo largo del siglo XX conforme al modelo industrial, la sustitución del trabajo humano por maquinas convierte a aquel en algo cada vez más inmaterial y acentúa el carácter conflictivo de las tareas, incluso la industria, así como la importancia de los servicios en la actividad económica. Por lo demás, el futuro de esas economías esta suspendido a su capacidad de transformar el progreso de los conocimientos e innovaciones generadoras de nuevos empleos y empresas. Así pues, ya no puede darse a la expresión “aprender a hacer” el significado simple que tenia cuando se trataba de preparar a alguien para una tarea material bien definida, para que participase en la fabricación de algo. Los aprendizajes deben, así pues, evolucionar y ya no pueden considerarse mera transmisión de prácticas más o menos rutinarias, aunque estos conserven un valor formativo que no debemos desestimar.

⎯De la noción de calificación a la de competencia

El dominio de las dimensiones cognoscitiva e informativa en los sistemas de producción industrial vuelve algo caduca la noción de calificación profesional, entre otros en el caso de los operarios y los técnicos, y tienden a privilegiar la de competencia personal. En efecto, el progreso técnico modifica de manera ineluctable las calificaciones que requieren los nuevos procesos de producción. A las tareas puramente físicas suceden tareas de producción más intelectuales, más cerebrales ⎯como el mando de maquinas, su mantenimiento y supervisión⎯ y tareas de diseño, estudio y organización, a medida que las propias maquinas se vuelven más “inteligentes” y que el trabajo se “desmaterializa”.

Este incremento general de los niveles de calificación exigidos tiene varios orígenes. Con respecto a los operarios, la yuxtaposición de las tareas obligadas y del trabajo fragmentado sede ante una organización “colectivos de trabajo” o “grupos de proyecto”, siguiendo las practicas de las empresas japonesas: una especie de taylorismo al revés; los desempleados dejan de ser intercambiables y las tareas se personalizan. Cada vez con mas frecuencia, los empleadores ya no exigen una calificación determinada, que consideran demasiado unida todavía a la idea de pericia material, y piden, en cambio, un conjunto de competencias especificas a cada persona, que combina la calificación propiamente dicha, adquirida mediante la formación técnica y profesional, el comportamiento social, la aptitud para trabajar en equipo, la capacidad de iniciativa y la de asumir riesgos.

Si ha estas nuevas exigencias añadimos la de un empeño personal del trabajador, considerando como agente del cambio, resulta claro que ciertas cualidades muy subjetivas, innatas o adquiridas ⎯que los empresarios denominan a menudo “saber ser”⎯ se combinan con los conocimientos teóricos y prácticos para componer las competencias solicitadas; esta situación ilustra de manera elocuente, como ha destacado la comisión, él vinculo que la educación debe mantener entre los diversos aspectos del aprendizaje entre estas cualidades, cobra cada vez mayor importancia la capacidad de comunicarse y de trabajar con los demás, de afrontar y solucionar conflictos. El desarrollo de las actividades de servicios tiende a acentuar esta tendencia.

⎯La “desmaterialización” del trabajo y las actividades de servicios en el sector asalariado.

Las repercusiones de la “desmaterialización “de las economías avanzadas en el aprendizaje se ponen en manifiesto inmediatamente al observar la evolución cuantitativa y cualitativa de los servicios, categoría muy diversificada que se define sobre todo por exclusión, como aquella que agrupa actividades que no son ni industriales ni agrícolas y que, a pesar de su diversidad, tienen en común el hecho de no producir ningún bien material.

Muchos servicios se definen principalmente en función de la relación interpersonal que generan. Podemos citar ejemplos tanto en el sector comercial (peritajes de todo tipo, servicios de supervisión o de asesoramiento tecnológico, servicios financieros, contables o administrativos) que proliferan nutriéndose de la creciente complejidad de las economías, como la del sector no comercial más tradicional (servicios sociales, de enseñanza, de sanidad, etc.). En ambos casos, es primordial la actividad de información y de comunicación; se pone al acento en el acopio y la elaboración personalizada de informaciones especificas, destinadas a un proyecto preciso. En ese tipo de servicios, la calidad de la relación entre el prestatario y el usuario dependen también en gran medida del segundo. Resulta entonces comprensible que la tarea de la que se trate ya no pueda prepararse de la misma manera que si se fuera a trabajar la tierra o a fabricar una chapa metálica. La relación con la materia y la técnica debe ser complementada por una aptitud para las relaciones interpersonales. El desarrollo de los servicios obliga, pues, a cultivar cualidades humanas que las formaciones tradicionales no siempre inculcan y que corresponden a la capacidad de establecer relaciones estables y eficaces entre las personas.

Por ultimo, es concebible que en las sociedades ultratecnificadas del futuro la deficiente interacción entre los individuos puede provocar graves disfunciones, cuyas superación exijan nuevas calificaciones, basadas mas en el comportamiento que en el bagaje intelectual, lo que quizá ofrezca posibilidades a las personas con pocos o sin estudios escolares, pues la institución, el discernimiento, la capacidad de prever el futuro y de crear un espíritu de equipo no son cualidades reservadas forzosamente a los mas diplomados. ¿Cómo y donde enseñar estas cualidades, innatas? No es tan fácil deducir cuales deben ser los contenidos de una formación que permita adquirir las capacidades o aptitudes necesarias. El problema se plantea también a propósito de la formación profesional en los piases en desarrollo.

⎯El trabajo en la economía no estructurada

En las economías en desarrollo donde la actividad asalariada no predomina, el trabajo es de naturaleza muy distinta. Hay mucho países de África subsahariana y algunos de América latina y Asia solo un pequeño segmento de la población trabaja el régimen asalariado y la inmensa mayoría participa en la economía tradicional de subsistencia. Hablando con propiedad, no existen ninguna función referencial laboral; los conocimientos técnicos suelen ser de tipo tradicional. Además, la función del aprendizaje no se limita al trabajo, si no que debe satisfacer el objetivo más amplio de una participación y de desarrollo dentro de los sectores estructurado o no estructurado de la economía. A menudo, se trata de adquirir a la vez una calificación social y una formación profesional.

En otros países en desarrollo hay, además de la agricultura y de un reducido sector estructurado, un sector económico al mismo tiempo moderno y no estructurado, a veces bastante dinámico, formado por actividades artesanales, comerciales y financieras, que indican que existen posibilidades empresariales perfectamente adaptadas a las condiciones locales.

En ambos casos, de los numerosos estudios realizados en países en desarrollo se desprende que estos consideran que su futuro estará estrechamente vinculado a la adquisición de la cultura científica que les permitirá acceder a la tecnología moderna, sin descuidar por ello las capacidades concretas de innovación y creación inherentes al contexto local.

Se plantea entonces una pregunta común a los países, desarrollados y en desarrollo: ¿Cómo aprender a comportarse eficazmente en una situación de incertidumbre, como participar en la creación del futuro?

Aprender a vivir juntos, aprender a vivir con los demás

Sin duda, este aprendizaje constituye una de las principales empresas de la educación contemporánea. Demasiado a menudo, la violencia que impera en el mundo contradice la esperanza que algunos habían depositado en el progreso de la humanidad. La historia humana siempre ha sido conflictiva, pero hay elementos nuevos que acentúan el riesgo, en particular el extraordinario potencial de autodestrucción que la humanidad misma ha creado durante el siglo XX. A través de los medios de comunicación masiva, la opinión pública se convierte en observadora impotente, y hasta en rehén, de quienes generan o mantienen vivos los conflictos. Hasta el momento, la educación no ha podido hacer mucho para modificar esta situación. ¿Seria posible concebir una educación que permitiera evitar los conflictos o solucionarlos de manera pacifica, fomentando el conocimiento de los demás, de sus culturas y espiritualidad?

La idea de enseñar la no-violencia en la escuela es loable, aunque solo sea un instrumento entre varios para combatir los prejuicios que llevan al enfrentamiento. Es una tarea ardua, ya que, como es natural, los seres humanos tienden a valorar en exceso sus cualidades y las del grupo al que pertenecen y a alimentar prejuicios desfavorables hacia los demás. La actual atmósfera competitiva imperante en la actividad económica de cada nación y, sobre todo a nivel internacional, tiende además a privilegiar el espíritu de competencia y el éxito individual. De hacho, esa competencia da lugar a una guerra económica despiadada y provoca tensiones entre los poseedores y los desposeídos que fracturan las naciones y el mundo y exacerban las rivalidades históricas. Es de lamentar que, a veces, a la educación contribuya a mantener ese clima al interpretar de manera errónea la idea de emulación.

¿Cómo mejorar esta situación? La experiencia demuestra que, para disminuir ese riesgo, no basta con organizar el contacto y la comunicación entre miembros de grupos diferentes (por ejemplo, en escuelas a las que concurran niños de varias etnias o religiones). Por el contrario, si esos grupos compiten unos con otros o no están en una situación equitativa en el espacio común, este tipo de contacto puede agravar las tensiones latentes y degenerar en conflictos. En cambio, si la relación se establece en un contexto de igualdad y se formulan objetivos y proyectos comunes, los prejuicios y la hostilidad subyacente pueden dar lugar a una cooperación más serena e, incluso, a la amistad.

Parecería entonces adecuado dar a la educación dos orientaciones complementarias. En el primer nivel, el descubrimiento gradual del otro. En el segundo, y durante toda la vida, la participación en proyectos comunes, un método quizá eficaz para evitar o resolver los conflictos latentes.

⎯El descubrimiento del otro

La educación tiene una doble misión: enseñar la diversidad de la especie humana y contribuir a una toma de coincidencia de las semejanzas y la interdependencia entre todos los seres humanos. Desde la primera infancia, la escuela debe, pues, aprovechar todas las oportunidades que se presenten para esa doble enseñanza. Algunas disciplinas se prestan particularmente a hacerlo, como la geografía humana desde la enseñanza primaria y, más tarde, los idiomas extranjeros.

El descubrimiento del otro pasa forzosamente por el descubrimiento de uno mismo; por consiguiente, para desarrollar en el niño y el adolescente una visión cabal del mundo la educación, tanto si la imparte la familia como si la imparte la comunidad o la escuela, primero debe hacerle descubrir quien es. Solo entonces podrá realmente ponerse en el lugar de los demás y comprender sus reacciones. El fomento de esta actitud de empatía en la escuela era fecundo para los comportamientos sociales a lo largo de la vida. Así, por ejemplo si se enseña a los jóvenes adoptar el punto de vista de otros grupos étnicos o religiosos, se pueden editar incomprensiones generadoras del odio y violencia en los adultos. Así pues, la enseñanza de la historia de las religiones o de los usos y costumbre puede servir de útil referencia para futuros comportamientos3 por ultimo, la forma misma de la enseñanza no debe oponerse a este reconocimiento del otro. Los profesores que, a fuerza de dogmatismo, destruyen la curiosidad o el espíritu crítico en lugar de despertarlos en sus alumnos, pueden ser más perjudiciales que benéficos. Al olvidar que son modelos para los jóvenes, su actitud puede atentar de manera permanente contra la capacidad de sus alumnos de aceptar la alteridad y hacer frente a las inevitables tensiones entres seres humanos, grupos y naciones. El enfrentamiento, mediante el dialogo y el intercambio de argumentos, será unos de los instrumento necesarios de la educación del siglo XXI.

⎯Tender hacia objetivos comunes

Cuando se trabaja mancomunadamente en proyectos motivadores que permiten escapar a la rutina, disminuyen y a veces hasta desaparecen las diferencias ⎯e incluso los conflictos⎯ entre los individuos. Esos proyectos que permiten superar los hábitos individuales y valoran los puntos de convergencia por encima de los aspectos que se paran, dan origen a un nuevo modo de identificación. Por ejemplo, gracias a la practica del deporte, ¡cuantas tensiones entre clases sociales o nacionalidades han acabado por transformarse en solidaridad, a través de la pugna y la felicidad del esfuerzo común¡. Así mismo, en el trabajo, ¡cuantas realizaciones podrían no haberse concretado si los conflictos habituales de las organizaciones jerarquizadas no hubieran sido superados por un proyecto de todos. En consecuencia, en sus programas la educación escolar debe reservar tiempo y ocasiones suficientes para iniciar desde muy temprano a los jóvenes en proyectos cooperativos, en el marco de actividades deportivas y culturales y mediante su participación en actividades sociales: renovación de barrios, ayuda a los mas desfavorecidos, acción humanitaria servicio de solidaridad entre las generaciones, etcétera. Las demás organizaciones educativas y las asociaciones deben tomar el relevo de la escuela en estas actividades. Además, en la practica escolar cotidiana, la participación de lo profesores y alumnos en proyectos comunes pueden engendrar el aprendizaje de un método de solución de conflictos y ser una referencia para la vida futura de los jóvenes, enriqueciendo al mismo tiempo la relación entre educadores y educandos.

Aprender a ser

Desde su primera reunión, la comisión ha reafirmado enérgicamente un principio fundamental: la educación debe contribuir al desarrollo global de cada persona: cuerpo y mente, inteligencia, sensibilidad, sentido estético, responsabilidad individual, espiritualidad. Todos los seres humanos deben estar en condiciones, en particular gracias a la educación recibida en su juventud, de dotarse de un pensamiento autónomo y crítico y de elaborar un juicio propio, para determinar por sí mismos qué deben hacer en las diferentes circunstancias de la vida.

El informe “Aprende a Ser” (1972) manifestaba en su preámbulo el temor a una deshumanización del mundo vinculada a la evolución tecnológica. La evolución general de las sociedades desde entonces y, entre otras cosas, el formidable poder adquirido por los medios de comunicación masiva, ha agudizado ese temor y dado más legitimidad a la advertencia que suscitó. Posiblemente, en el siglo XXI amplificará estos fenómenos, pero el problema ya no será tanto preparar a los niños para vivir en una sociedad determinada sino, m{as bien, dotar a cada cual de fuerzas y puntos de referencia intelectuales permanentes que le permitan comprender el mundo que le rodea y comportarse como un elemento responsable y justo. Más que nunca, la función esencial de la educación es conferir a todos los seres humanos la libertad de pensamiento, de juicio, de sentimientos y de imaginación que necesitan para que sus talentos alcancen la plenitud y seguir siendo artífices, en la medida de lo posible, de su destino. Este imperativo no es solo de naturaleza individualista: la experiencia reciente demuestra que lo que pudiera parecer únicamente un modo de defensa del ser humano frente a un sistema alienante o percibido como hostil es también, a veces, la mejor oportunidad de progreso para las sociedades. La diversidad de personalidades, la autonomía y el espíritu de iniciativa, incluso el gusto por la provocación son garantes de la creatividad y la innovación. Para disminuir la violencia o luchar contra los distintos flagelos que afectan a la sociedad, métodos inéditos derivados de experiencias sobre el terreno, han dado prueba de su eficacia.

En un mundo en permanente cambio uno de cuyos motores principales parece ser la innovación tanto social como económica, hay que conceder un lugar especial a la imaginación y a la creatividad; manifestaciones por excelencia de la libertad humana, pueden verse amenazadas por cierta normalización de la conducta individual. El siglo XXI necesitará muy diversos talentos y personalidades, además de individuos excepcionales, también esenciales en toda civilización. Por ello, habrá que ofrecer a niños y jóvenes todas las oportunidades posibles de descubrimiento y experimentación  ⎯estética, artística, deportiva, científica, cultural y social⎯ que completaran la  presentación atractiva de lo que en esos ámbitos hayan creado las generaciones anteriores o sus contemporáneos. En la escuela, el arte y la poesía deberían recuperar un lugar más importante que el que les concede, en muchos países, una enseñanza interesada en lo utilitario más que en lo cultural. El afán de fomentar la imaginación y la creatividad debería también llevar a revalorar la cultura oral y los conocimientos extraídos de la experiencia del niño o del adulto.

Así pues, la Comisión hace plenamente suyo el postulado del informe Aprender a Ser “… El desarrollo tiene por objeto el despliegue completo del hombre en toda su riqueza y en la complejidad de sus expresiones y de sus compromisos; individuo, miembro de una familia y de su colectividad, ciudadano y productor, inventor de técnicas y creador de sueños”. Este desarrollo del ser humano, que va del nacimiento al fin de la vida, es un proceso dialéctico que comienza por el conocimiento de sí mismo y se abre después a las relaciones con los demás. En este sentido, la educación es ante todo un viaje interior cuyas etapas corresponden a las de la maduración, constante de la personalidad. En el caso de una experiencia profesional positiva, la educación, como medio para alcanzar esa realización, es, pues, a la vez un proceso extremadamente individualizado y una estructuración social interactiva.

Huelga decir que los cuatro pilares de la educación que acabamos de describir no pueden limitarse a una etapa de la vida o a un solo lugar. Como veremos en el capitulo siguiente, es necesario replantear los tiempos y los ámbitos de la educación, y que se complementen e imbriquen entre si, a fin de que cada persona, durante toda su vida, pueda aprovechar al máximo un contexto educativo e constante enriquecimiento.

Pistas y recomendaciones
  • La educación a lo largo de la vida se basa en cuatro pilares: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos, aprender a ser.
  • Aprender a conocer, combinando una cultura general suficientemente amplia con la posibilidad de profundizar los conocimientos en un pequeño número de materias. Lo que supone además: aprender a aprender para poder aprovechar las posibilidades que ofrece la educación a lo largo de la vida.
  • Aprender a hacer a fin de adquirir no sólo una calificación profesional, más generalmente una competencia que capacite al individuo para hacer frente a gran número de situaciones y a trabajar en equipo. Pero, también, aprender a hacer en el marco de las distintas experiencias sociales o de trabajo que se ofrecen a los jóvenes y adolescentes bien espontáneamente a causa del contexto social o nacional, bien formalmente gracias al desarrollo de la enseñanza por alternancia.
  • Aprender a vivir juntos desarrollando la comprensión del otro y la percepción de las formas de interdependencia⎯realizar proyectos comunes y prepararse para tratar los conflictos⎯ respetando los valores de pluralismo, comprensión mutua y paz.
  • Aprender hacer para que florezca mejor la propia personalidad y se esté en condiciones de obrar con creciente capacidad de autonomía, de juicio y de responsabilidad personal. Con tal fin, no menos preciar en la educación ninguna de las posibilidades de cada individuo: memoria, razonamiento, sentido estético, capacidades físicas, aptitudes para comunicar…
  • Mientras los sistemas educativos formales propenden a dar prioridad a la adquisición de conocimientos, en detrimento de otras formas de aprendizaje, importa concebir la educación como un todo. En esa concepción deben buscar inspiración y orientación las reformas educativas, en la elaboración de los programas y en la definición de nuevas políticas pedagógicas.
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Terremoto de Valparaíso (Chile) de 1906: una gran catastrofe…

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TERREMOTO VALPARAISO
16 DE AGOSTO DE 1906

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El gran terremoto del 16 de agosto de 1906 en la zona de Valparaíso, con intensidades de IX en la escala Mercalli y 8,3 de Richter afectó desde Papudo a la desembocadura del río Rapel. El tsunami generado fue relativamente menor, con alturas máximas de 1 metro. No hubo daños en Valparaíso o poblados costeros, pero se registró en Hawai, Japón, Estados Unidos e islas Marquesas donde hubo pequeños daños.

El terremoto que azotó Valparaíso en 1906 dejó prácticamente destruida toda la ciudad. En medio de esta catástrofe, se produjeron pillajes y saqueos, ante los cuales se ordenó fusilar a quien se encontrara realizando dichos actos.

El terremoto dejó un saldo de 3.000 muertos.

 

TERREMOTO DE 1906

(Cuerpo de Bomberos de Valparaíso)

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En los terremotos más intensos sufridos por Valparaíso: Activa y eficaz colaboración han prestado las Compañías y el Cuerpo entero durante estos terremotos, tanto extinguiendo los numerosos y violentos incendios que se producen, como auxiliando a sus víctimas. Así sucedió en el de 1906 cuando la ciudad quedó destruida por la serie de terremotos de la noche del 16 de agosto. Los voluntarios acudieron a sus cuarteles para sacar el material y dirigirse a los numerosos incendios en donde, mientras combatían al fuego, también removían escombros, socorrían víctimas y servían de policías para proteger las propiedades de los damnificados. Idénticas entereza y participación cumplieron las Compañías de Voluntarios en los fuertes terremotos, sucedidos en Valparaíso, los años 1965, 1971 y 1985 por lo que los actuales servidores de la ciudad, a través del Cuerpo de Bomberos, han reeditado los heroísmos de sus antepasados: Así, a comienzos, como a mediados y también a fines del presente siglo, la Institución de los “Caballeros del Fuego” ha entregado a la ciudad una amplia cuota de sacrificio como, además, de mártires que han dado su vida por los habitantes de este querido Puerto.

A continuación se citamos algunos documentos periodísticos de la época: La noche del 16 de agosto fue una noche de horror que privó a Chile de su puerto principal. Este importante centro comercial de la América del Sur, recibió un golpe tan recio, ha quedado en tal forma destruido que le serán necesarios muchos años e ingentes esfuerzos económicos para poder reconstituirse y recuperar su pasada esplendidez de señora del Pacífico austral. Iglesias, edificios públicos, palacios, monumentos, todo, todo ha caído al impulso incontenible del terremoto y contemplando la ciudad desde los cerros o desde los buques no se ven en pie más que unos cuantos edificios ruinosos y desplomados y un montón interminable de escombros desde el Puerto hasta Bellavista y el Barón.

Los vapores que se encontraban próximos al malecón sintieron golpes de abajo hacia arriba. El vapor “Turinguía” sufrió daños en las planchas de la pasarela de la sala de máquinas, las que fueron violentamente despedidas por los aires, haciendo agua el casco. Otro vapor dañado fue el “Varda” que estuvo a punto de partirse en dos. El vapor inglés “Iron” que había zarpado 30 minutos antes del terremoto sintió el impacto como si se hubiese estrellado contra una roca. En el muelle fue volcada una grúa de cincuenta toneladas. Los daños en el Almendral fueron totales.

Decenas de incendios se declararon de inmediato, especialmente en los cerros del puerto. Frente a la catástrofe, el Capitán Luis Gómez Carreño fue el encargado de la noble tarea de salvar a esa población de las consecuencias terribles de la desmoralización. Ninguno mejor que él podía tomar el mando de las fuerzas encargadas de salvar, al amparo de la ley marcial, del pillaje y de los horrores del saqueo a los habitantes de Valparaíso. Debió sin embargo el Capitán Gómez lamentar la muerte de varios de sus hombres que entregaron esa noche sus vidas en el cumplimiento del deber los que perecieron al tratar de prestar auxilio a los heridos que se encontraban atrapados bajo los escombros.

Zig-Zag, 16 de septiembre de 1906.

Valparaíso resurje pasmosamente en su actividad de entre los montones de ruinas en que lo convirtiera el cataclismo de agosto. Sus habitantes han cambiado de morada, se han acostumbrado rápidamente a las peripecias de una verdadera vida de campaña, pero en nigun momento han perdido el ánimo ni el buen humor para hacer frente a las adversidades del dia. Ha sido verdaderamente sorprendente la entereza con que todo ese pueblo ha presenciado su desgracia. En ningun momento el buen humor, el espíritu elegante de desprecio por el peligro se ha apartado de los corazones.

Ha reinado allí un ambiente de estoicismo completamente análogo al de San Francisco de California. Como en esa ciudad, el cataclismo ha precipitado los matrimonios. Sobre las ruinas, bajo las carpas, en el patio de los campamentos improvisados, los enlaces ya concertados se han celebrado rápidamente. Habia prisa por vivir, por satisfacer las grandes aspiraciones de una vida que bien podia verse cortada de un momento a otro por una nueva convulsión de la naturaleza. Hoteles y clubs se han instalado al aire libre en locales improvisados, las oficinas públicas se han instalado en galpones y toda la actividad diaria ha vuelto a concentrarse allí con toda la enerjia de una ciudad que se funda de nuevo y que renace a todo vapor.

Las reparticiones de víveres, muchas veces demasiado finos para los consumidores populares, como que provenian de grandes almacenes abiertos por la necesidad jeneral, ha dado lugar a muchas escenas pintorescas y a menudo cómicas. La vida al aire libre en las carpas no ha estado tampoco exenta de novedad y de incidencias amenas. Todo lo malo, todo lo inconveniente de la situacion, se ha ahogado en la salsa del buen humor y se ha hecho pasadero. Tal es a grandes rasgos lo que pasa en nuestro primer puerto y en nuestra ex-segunda ciudad.

Zig-Zag, 7 de octubre de 1906.

Aun cuando todos los diarios y revistas se han ocupado de ilustrar al público lector con sus numerosas fotografias y noticias sobre la horrible desgracia que hubimos de sufrir el triste y ya famoso dia 16 del mes de agosto, no consideramos inoficioso publicar en este número las vistas que ven nuestros lectores porque ellas demuestran, a la par que el estado ruinoso en que el fenómeno dejó a nuestro primer puerto, la gran actividad y carácter especial de sus habitantes.

Al día siguiente mismo de la cruel catástrofe se organizaron trabajos de demolición de edificios en mal estado, construccion de lijeras viviendas, establecimiento de pequeño comercio, etc., trabajos estos que se efectuaban en pleno aire libre, al estremo de que la gran metrópoli marítima sud-americana sólo parecia haber perdido sus bellos palacios, pero en ninguna caso la actividad o iniciativa de sus habitantes, que en aquellos largos dias supieron dar pruebas fehacientes de que la raza chilena es forzada por difícil que sea su situacion.

Las grandes casas comerciales atendian a sus clientes desde el dia 18 en ámplias carpas de lona sostenida por cuatro puntales, y a la aglomeracion de ellas en la parte final de la Avenida del Brasil, simulaba un verdadero campamento. En la plaza de la Victoria habia colocado un telon perpendicular dando frente al sol, y en su parte alta se veia en grandes caractéres un rótulo descomunal con la siguiente inscripcion: “Peluqueria del Terremoto”.

Detras del telon, una silla servia para asiento del cliente, que, junto con la lona, debia ir trasladándose de un punto a otro del “salon” para no recibir en pleno rostro los rayos solares. Pocos dias despues este mismo negocio ocupó una cómoda casucha construida “ad-hoc”. (La vista publicada en otro número de la Revista presenta a la Peluqueria del Terremoto en su segunda metamorfosis). Como es natural, ya ahora se ha hecho comun en Valparaiso establecer almacenes en locales semejantes, en plena plaza o parque, como lo están probando las vistas que se estampan en esta pájina.

“Por las noticias publicadas en los diarios, es del dominio público que las honras celebradas en Valparaíso el domingo pasado resultaron de todo punto espléndidas, realzadas todavia mas con la presencia de S.E. el Presidente de la Republica y algunos miemos del primer Gabinete de su administracion. La enorme concurrencia de jente que acudió desde temprano a colocarse en buen sitio para presenciar el acto simulaba una verdadera romeria que atravesaba a Valparaiso de parte a parte, hasta llegar a Playa Ancha, seccion elejida para verificar la ceremonia. A las 9 1/2 de la mañana comenzaron a llegar los cuerpos del ejército que debian concurrir a rendir los honores de ordenanza a S.E el Presidente.

En una de las avenidas que cruzan el Parque se habia erijido un hermoso altar, cuyo arreglo estuvo a cargo del señor cura del Espíritu Santo, don Cristóbal Villalobos; sobre la parte alta se habia colocado una preciosa imájen de la Virjen del Cármen, patrona del ejército y marina de Chile, rodeada de un trofeo de armas y banderas nacionales cubiertas de crespones. Frente al altar, un severo túmulo adornado con flores y guirnaldas, formaba un bello conjunto con el artístico arreglo del altar. En medio de éste y del túmulo se había colocado una elegante tribuna que, poco despues de llegada de S.E y tropas, ocupó el distinguido orador sagrado, Iltmo. obispo de San Cárlos de Ancud, señor don Ramon Anjel Jara. Frente al altar se habia reservado un sitio especial para S.E y Ministros. Las secciones restantes del Parque eran ocupadas por una inmensa muchedumbre. La ceremonia, que principió poco despues de las 10 de la mañana, se terminó mas o menos a las 11 3/4.”

Zig-Zag, 28 de octubre de 1906.

“En el fondo, la bahía cuyas mansas aguas acarician suavemente las vallas poderosas de que la encadenan y la impelen a guardar tranquilo sociego. Allí se ven las obras injentes que largo tiempo han sido acariciadas como un ensueño dorado, como ilusion que se aleja, como realidad imposible. Contemplando esta fantasía pictórica asistimos a la resurrección de un pueblo que se levanta lleno de soberano empuje, como al impulso de un soplo vivificante y misterioso; a un espectáculo que acaso podremos presenciar unos cinco años mas tarde. El artista ha sabido dar una interpretacion cabal a una aspiracion que en estos momentos es patrimonio de todos los que nos sentimos bajo la influencia de ese sentimiento indefinible que se ha dado en llamar orgullo patrio. Anonadarse ante la desgracia es degradarse ante la humanidad y dar señales de un decaimiento que estamos mui léjos de esperimentar.”

 

TERREMOTO DE VALPARAISO (16 de Agosto de 1906)
(www.angelfire.com)

Informe de la Dirección Meteorológica de la Armada de Chile

REPUBLICA DE CHILE – ARMADA NACIONAL

“Pronóstico sobre fenómenos atmosféricos:
La Sección de Meteorología de la Dirección del Territorio Marítimo ha pronosticado fenómenos atmosféricos y sísmicos para el día 16 del presente mes, basada en las siguientes observaciones:
-El día fijado habrá conjunción de Neptuno con la Luna y máximo de declinación norte de ésta.
-A causa de estas situaciones de los astros, la circunsferencia del círculo peligroso pasa por Valparaíso y el punto crítico formado con la del Sol cae sobre las inmediaciones del puerto.”

Cap. Arturo Middleton
Valparaíso, agosto 16 de 1906

Esta sorprendente carta predictora fue enviada a El Mercurio de Valparaíso sin causar impacto alguno sobre nadie. Diez días después tuvo lugar el terremoto más asolador que se recuerde en el puerto.

Todavía resonaban en la prensa los ecos de la catástrofe de San Francisco (EE.UU.) y de su incendio, ocurridos hacía cuatro meses. Los geólogos hablaban ya de la geosinclinal circumpacífica, pero la opinión del grueso público, formada en tres siglos y medio de fatalismo predestinado hizo, como antes y después, caso omiso de las que consideraba aventuradas predicciones.

Amaneció el día 6 despejado en Valparaíso, en corcondancia con el dominante viento sur, indicio de buen tiempo y con lo que el barómetro señalaba. Sin embargo, alrededor de las diez de la mañana comenzó una lluvia suave pero pertinaz, que no se interrumpiría por mucho tiempo.

Poco antes de las 8 de la noche, cuando los más de los porteños hacían sobremesa o estaban todavía cenando, se produjo la primera sacudida de la tierra que duró, según muchos testimonios, cuatro minutos!.

Otros hablaban de cuatro credos. Todo el mundo se lanzó, por cierto a la calle o trató de guarecerse bajo los dinteles que creían menos vulnerables. De éstos, no pocos fueron aplastados al desplomarse las fachadas, ante el espanto de los que se habían quedado, paralizados por el terror, en los interiores. Otros cayeron bajo el peso de cornisas, muros y balaustradas.

Un extraño fenómeno atmosférico anterior a los incendios enrojeció el cielo, si bien esa luz macabra no era suficiente para dominar las tinieblas causadas por la quebradura de faroles y lámparas eléctricas y de gas.

Siguieron al primer sacudimiento quince minutos de alaridos, búsqueda de sobrevivientes, paroxismo, hasta producirse el segundo, más breve – se habló de un minuto – pero mucho más fuerte, que completó la destrucción de barrios enteros: el Almendral, entre las calles Errázuriz e Independencia; el Estero de las Delicias y la Plaza Aníbal Pinto con sus aledaños, todos ellos levantados en tierra de relleno.

Las casas de los alrededores del puerto, más sólidas, resistieron mejor. En ellas se refugiaron unos, mientras otros lograban llegar a los barcos o improvisaban refugios en calles y plazas para protegerse de la lluvia tenue y pertinaz, que sólo cesó a medianoche, y de la helada subsiguiente, del terror a la propagación de los incendios que se habían iniciado por todos lados, incendios que la suave llovizna apenas sofocaba, y también de la guerra campal entre la fuerza pública y salteadores, muchos de los cuales fueron fusilados in situ.

La ciudad quedó totalmente aislada, de suerte que hubo que defenderse con sus propios recursos de la propagación de los incendios, de los insensatos que rompían las cañerías de agua más cercanas para abastecerse o simplemente para satisfacer la vesanía generada por el caos, además de la necesidad urgente de enterrar los cadáveres, calculados a posteriori en más de 3.000.

La magnitud asignada por la USGS para este terremoto fue 8,39 en escala Richter (en base a los antecedentes, ya que dicha escala no había sido inventada aún).

El terremoto sacudió también, con mayor o menor intensidad, Viña del Mar (110 víctimas), Quillota (49 fallecidos), Limache (donde un orfelinato con 110 niños y una monja fueron sepultados por los escombros), Quilpué (20 muertos)y otros pueblos y ciudades del Valle Central. En Santiago se produjeron alrededor de 140 víctimas, pero la gente se lanzó también a las calles y plazas. Muchos pernoctaron en los tranvías o en otros vehículos que consideraron menos vulnerables. La Moneda, el Teatro Municipal y el Congreso sufrieron serios daños, pero no hubo derrumbes fatales. Las ciudades más sureñas afectadas fueron Penco (donde el mar se salió 50 metros) y Concepción (se interrumpió el alumbrado eléctrico y se cayeron algunas torres, como en la iglesia de San Francisco).

Con la interrupción total de las comunicaciones, sólo se tuvo noticias de la catástrofe de Valparaíso en la tarde del día 7 por un telegrama de Quillota y en la mañana del 8 por un esforzado jinete. Tres días después llegaban a Valparaíso los ministros del Interior y de Guerra, y el 25 el Presidente Riesco y el electo Pedro Montt, luego de un viaje en tren, a pie y a caballo.

Lo positivo de este terremoto fue que, por primera vez, se realizó un estudio profundo sobre normas de construcción y se sentaron las bases del desarrollo de la sismología en Chile, con la contratación de expertos (como el conde Fernando de Montessus de Ballore, llamado por el gobierno) y la fundación del Instituto Sismológico de Chile, hoy dependiente de la Universidad de Chile.

 

CRONICA DE UN DESASTRE
(Crónicas del Domingo, Diario El Mercurio de Valparaiso, sin fecha)
(hacer clic para agrandar y clic para leer)

Recuerdos Porteños, Terremoto Valparaíso 1906

(www.midulcepatria.cl, 28 de Febrero de 2010, Joaquín Edwards Bello)
Cuatro meses después del de San Francisco, tuvo lugar el terremoto de Valparaíso, el día de San Joaquín, 6 de agosto de 1906. Hace hoy medio siglo. Muchas pueden ser las causas de los terremotos. El de Lisboa, en 1755, tuvo caracteres muy extraños. El simpático y erudito obispo Villarroel, durante el terremoto de Santiago en 13 de mayo de 1647, dijo que la tierra se movía por la soltura de las mujeres en materia de deshonestidades.

Nada es imposible. Cierta dama respetable asegura que los terremotos son indigestiones de la tierra con sus ruidos de tripas y sus salidas de gases.

Me perdí el espectáculo magnífico del terremoto de 1906 por estar en España, en el balneario de San Sebastián.

Recuerdo cuando en ese paisaje idílico, de veraneo, bajo los ventanales del Casino, pasaron los vendedores de diarios gritando: ¡El Pueblo Vasco, La Región y La Voz, con el terremoto de Valparaíso!

Fue un clarín llamando a la realidad triste y severa.

Las noticias eran espeluznantes y produjeron impresión en esa parte de España tan vinculada a Chile. Abundan los vizcaínos de apellidos corrientes aquí. Veraneaban entonces los chilenos Luis Bustos, Lopetegui, Fico Squire y un señor Ugarte, con su esposa y su hija, hermosa pelirroja en flirtcon el hijo del conde de Rodezno. Había conocido al señor Ugarte en Valparaíso, donde era dueño de la Agencia La Bola de Oro, en la calle de Victoria, lugar de mi primer empeño.

El terremoto destruyó parte de Valparaíso y las esperanzas de mi educación inglesa. Corté mis estudios y nos trasladamos a Chile. Llegamos al puerto en los últimos meses de 1906. Lo primero que hice fue ir a la calle del Teatro a ver si estaba en pie la casa en que nací. Estaba igual, y en el banco de la plaza vi al mismo gordo medio chiflado con colero.

La impresión de mi ciudad natal no fue tan penosa como pude esperar. La vitalidad de un puerto es sorprendente. Había diversiones, y los jóvenes lo echaban todo a la chacota, como de costumbre. Algunas personas mayores permanecían aterradas todavía y cuando hablaban del terremoto los ojos se les ponían espantados, como si vieran a Satanás. Fueron tres días de terror, no sólo a causa del terremoto, sino, asimismo, por la fiera humana que apareció entre las ruinas y las llamas. Famoso por su interpretación oral del terremoto fue el ilustre abogado don Antonio Varas. Tenía este caballero ojos oscuros, dramáticos. Además de eso, su voz era ondulante, modulada desde los tonos agudos hasta los hondos y cavernosos, como de ultratumba.

Inolvidable fue la vez que le oí representar el terremoto en el comedor de su casa, rodeado de su bellísima familia, en el comedor adornado con una copia del Rapto de las Sabinas por David. Otro convidado era el célebre ocultista don Tomás Ríos González. Después de oír el alegato vivo del terremoto quedé como petrificado. De otra parte, la ciudad se libraba de sus ruinas gracias a sus grandes hombres. Si en el terremoto de Lisboa se reveló el genio de Carvallo Melo, el de Valparaíso nos reveló el carácter de don Luis Gómez Carreño. Su mano salvó a la ciudad del terror. Otros salvadores fueron don Luis Felipe Puelma, don Alejo Barrios y el intendente Larraín Alcalde.

Detalles exactos del terremoto: A las 19.45 de la noche se oyó un ruido como de tren avanzando sobre la ciudad. Enseguida, vino la primera sacudida, vertical y circular, de cuarenta y cinco segundos. Siguió otro remezón de noventa segundos, y un tercero, de sesenta. Eso duró cuatro minutos. A las 20.06. siguió el segundo terremoto, de un minuto, y poco después otro más fuerte, de igual duración. El fin del mundo estaba en las conciencias. Se escuchaba el “Santo, Santo” por todas partes. Mujeres enloquecidas confesaban pecados a gritos, pero no todos. Siguió temblando durante la noche y al día siguiente. Se contaron 56 sacudidas en 24 horas.

Más detalles: El andaluz Ricardo Cano había llegado a Chile el 15 de agosto. Perdió todo y se quedó con amor entrañable a la tierra. Esa noche del 16 el actor Zapater ensayaba en el Teatro Odeón La tempestad para la galerna. Los presos admiradores del asesino Dubois hicieron esfuerzos para dejarlo escapar y por poco lo hubieran logrado.

Se contaban salidas cómicas del bandido. El juez le dijo:

-No me explico por qué el reloj del señor Lafontaine y el suyo tienen el mismo número.

-Yo tampoco me lo explico -respondió Dubois.

Jorge Montt prohibió al capitán Middleton que hiciera predicciones de terremotos. Es sabido que acertó en 1906.

La ciudad recobraba su fuerza física y su aspecto gringo. Llegó una troupe de luchadores: Pellegrini, Reiter de Valfort, Ceresert, Youssouf de Branama. Llamaba la atención en las calles. El joven heredero más rico de Valparaíso era don Armando Zannelli; dueño de un Fiat verde. Cenaba todas las noches en La Rosa con Ada Negri, artista italiana..

El holandés Kraus, ingeniero, propuso expropiar la parte destruida del Almendral y construir el puerto, mediante excavaciones. Si hubieran llevado a cabo el proyecto, tendría el encanto del Amsterdam chileno.

El chileno está transido en filosofías de temblores. Sus plantas se ponen en terreno incierto. Nada es durable ni definitivo. De pronto brama la tierra, y nos nivela de golpe en el hoyo. Lejos de ser fanfarrón, el chileno es apequenado, descuidado. Se rebaja. Prefiere lo menos erguido y ambicioso. Escoge por abajo. ¡Pero no le ofendan ni le miren a menos! Entonces, a su vez, ruge y tiembla. En general desprecia a los fanfarrones y presumidos.

http://chile-catastrofes-tragedias.blogspot.com/2010/06/terremoto-en-valparaiso.html

Written by Eduardo Aquevedo

6 abril, 2014 at 16:36

Chile, a la espera de un gran terremoto en la zona norte…

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Chile, más de 70 terremotos importantes desde principios del siglo XX
ISRAEL VIANAISRA_VIANA / MADRID

El país acumula cerca de 50.000 muertos por seísmos desde 1906 y cuenta con el mayor jamás registrado: los 9,5 grados en la escala de Richter de Valdivia, en 1960
Chile, más de 70 terremotos importantes desde principios del siglo XX

Chile vive de terremoto en terremoto, como una costumbre, solo que algunas veces la sacudida es mucho mayor. El último, este miércoles en Arica y Parinacota, al norte del país, ha tenido una magnitud de 8,2 grados en la escala de Richter, lo que ha llevado a la emisión de una alerta de tsunami y a la evacuación de las costas chilenas y peruanas. La autoridades ya han informado de la muerte de al menos cinco personas [sigue la información del terremoto en directo aquí].

Hace poco más de dos semanas, ya se había producido otro terremoto en Chile de magnitud siete nada menos, aunque en esa ocasión no se esperara «ningún tsunami destructivo».

Pero si de antecedentes se refiere, uno de los más grave se produjo en marzo de 2010, que fue calificado por el ministro del Interior chileno, Edmundo Pérez Yoma, como «un cataclismo de dimensiones históricas». Con 8,8 grados en la escala de Richter, aquel seísmo pasó a formar parte de lista de los más devastadores de la historia de Chile, cobrándose la vida de 525 personas y dando por desaparecidas a otras 23, según el informe final del Gobierno.

Valdivia, el «gran terremoto de Chile»
«Desde el año 1960 -fecha del terremoto de Valdivia, el mayor de la historia- nunca habíamos tenido un terremoto así», dijo el ministro de Interior chileno en 2010. En efecto, porque desde que a principios de siglo XX se produjera el seísmo de 8,3 grados en la escala de Richter que redujo a escombros la zona de Valparaiso, causando 3.500 muertos, Chile ha sufrido cerca de 70 seísmos importantes con casi 50.000 muertos en total, pero ninguno como aquel de 1960 que tiene la triste marca de ser el mayor movimiento telúrico jamás registrado en el mundo: 9,5 grados en la escala de Richter, que dejó a más de dos millones de personas sin hogar y cerca de 5.000 fallecidos.

Terremoto de 2010, Chile
Con respecto al terremoto de Valparaiso a principios del siglo XX, el 16 de agosto de 1906 concretamente, ABC aseguraba que el temblor duró cerca de cuatro minutos. «Noticias oficiales de Chile dicen que parte de Valparaíso ha quedado destruida por el terremoto, y que muchos edificios han quedado reducidos a cenizas por un voraz incendio», informaba ABC

La ciudad de Valparaíso, que acumuló 3.000 de los 3.500 muertos de aquella negra jornada, quedó completamente aislada y no se supo nada hasta dos días después a causa del corte de las comunicaciones. «La población ha huido a las colinas, abandonando la ciudad a la policía y a los soldados –contaba este periódico en 1906–. Los habitantes, enloquecidos, se apiñaban en las calles; muchos se arrodillaban a orar, mientras que otros, locos de terror o de dolor, corrían al azar por la vías públicas».

El seísmo sirvió para que se realizara el primer estudio profundo sobre las normas de construcción, sentándose las bases del desarrollo de la sismología chilena, y para que se creara el actual Instituto Sismológico de Chile.

Chillán, la «ciudad del movimiento»
Sin embargo, ningún país está preparado para lo que se le vino encima a Chile en 1939 y 1960. El 24 de enero de 1939, Chillán, que ha sufrido varios terremotos de magnitud considerable, fue bautizada como la «ciudad del movimiento» tras el temblor que se llevó consigo, según las estimaciones de la prensa, más de 30.000 vidas (cerca de 6.000 según los informes oficiales), e hirió a otras 40.000, hasta el punto de que las autoridades de la localidad ordenaron «un censo de los supervivientes de la catástrofe» y no de las víctimas.

Valdivia, en 1960
«Este cataclismo que ha sufrido el sur de Chile – aseguraba EFE, por el contario, sobre el terremoto de Valdivia de 1960– no es sólo el peor y más grave de la historia de este país, sino uno de los mayores registrados por la Humanidad», y reafirmaba el pasado sábado el ministro del Interior de Chile: «Desde 1960, nunca habíamos tenido un terremoto así».

En las crónicas de aquellos días podían leerse muchos relatos estremecedores: «La triste realidad, la tremenda verdad, es que gran parte del territorio chileno ha quedado excluida de la vida activa», o, «difícilmente, se hallará otra catástrofe donde aparezcan aliados el terremoto, el maremoto, la erupción volcánica y la lluvia torrencial».

Olas en Japón, Hawái o Filipinas
Efectivamente, el «Gran Terremoto de Chile», como se le llamó, generó olas gigantescas de hasta 25 m de altura, que alcanzaron las costas de Japón (138 muertes y daños por valor de 50 millones de dólares), Hawái (61 muertes y 75 millones de dólares) o Filipinas (32 muertes y desaparecimientos).

El penúltimo terremoto de consideración se produjo en 1985, donde el recuento final de víctimas fue de 177 y las pérdidas materiales superaron los 1.000 millones de dólares: más de 142.000 viviendas reducidas a escombros, destrucción completa de varios tramos de la carretera Panamericana, caída de puentes y daños considerables en las infraestructuras de los pueblos afectados, con interrupción prolongada de los servicios básicos.

«No se puede hacer literatura ante los espectáculos y tragedias que he visto y presenciado durante los últimos días», comentaba el enviado especial desde Valdivia en 1960.

http://www.abc.es/internacional/20140402/abci-peores-terremotos-chile-201404020815.html

 

Un megaterremoto se encuentra en proceso, señalan los expertos.

Desde 1960, la región ha sufrido unos 70 grandes sismos con unos 50.000 muertos. Domingo, 6 de Abril, 2014, Chile,-a-la-espera-de-un-devastador-terremoto

Las autoridades del norte de Chile se sorprendieron de los pocos daños y de las apenas seis muertes que se reportaron tras el terremoto de 8,2 grados de magnitud, una pérdida notablemente baja para un desplazamiento tan fuerte de la corteza terrestre.

Pero el sismo ocurrido el lunes 1 de abril no fue el gran terremoto que según los sismólogos ocurrirá en algún momento.

‘No es el terremoto que estábamos esperando’. “La clave es que este de magnitud 8,2 no es el gran terremoto que estábamos esperando en esta área”, coincidió Mike Simons, un experto del Servicio Geológico de los Estados Unidos.

Según registros del USGS, la misma falla registró un sismo de fuerza similar en 1868, al que prosiguió el de magnitud 8,8 en 1877.

Según Simons, las dos placas que colisionan en el norte de Chile lo hacen a razón de entre seis y siete centímetros por año. “Si multiplicas eso por 140 años, entonces las placas se han movido alrededor de 11 metros, lo que nos puede dar un estimado de la magnitud del sismo que esperamos”.

El gran sismo está en proceso. El terremoto está en proceso. Ahora, en realidad, no se activó toda la zona de la laguna sísmica, de unos 600 km de longitud. Tenemos un segmento que se activó de entre 180 km de largo por 120 de ancho, pero aún nos quedan otras dos zonas tanto en el sur de Perú como en el norte de Chile que están sin moverse. Por lo tanto, esperamos un evento mayor que sería por sobre los 8,5 grados, de características importantes, señaló Mario Pardo, subdirector del Centro Sismológico de la Universidad de Chile.

Los preparativos ante un ‘Big One’. Además de las estaciones sismológicas permanentes instaladas en la región, muchas de ellas en colaboración con Alemania y Francia, estamos instalando más estaciones portátiles. Tenemos 15 e instalaremos 40 más, así como equipos GPS. El lunes llegará un grupo de Alemania con 30 estaciones portátiles adicionales.
No podemos hacer predicciones sobre cuándo va a ocurrir, lo que sí nos interesa saber es qué tamaño máximo podría alcanzar y cuáles serían sus características principales. Si podemos saber cómo se va a mover el suelo en los próximos terremotos, nuestros ingenieros pueden diseñar estructuras que soporten los próximos terremotos que van a ocurrir.

70 sismos con 50.000 muertos. “Desde el año 1960 -fecha del terremoto de Valdivia, el mayor de la historia- nunca habíamos tenido un terremoto así”, dijo el ministro del Interior chileno en 2010. En efecto, porque desde que a principios de siglo XX se produjera el seísmo de 8,3 grados en la escala de Richter que redujo a escombros la zona de Valparaíso, causando 3.500 muertos, Chile ha sufrido cerca de 70 seísmos importantes con casi 50.000 muertos en total, pero ninguno como aquel de 1960 que tiene la triste marca de ser el mayor movimiento telúrico jamás registrado en el mundo: 9,5 grados en la escala de Richter, que dejó a más de dos millones de personas sin hogar y cerca de 5.000 fallecidos.

El peor ocurrió en 1906 en Valparaíso. La ciudad de Valparaíso, que acumuló 3.000 de los 3.500 muertos de aquella negra jornada del 16 de agosto de 1906, quedó completamente aislada y no se supo nada hasta dos días después a causa del corte de las comunicaciones. “La población ha huido a las colinas, abandonando la ciudad a la policía y a los soldados –contaba ABC en 1906–. Los habitantes, enloquecidos, se apiñaban en las calles; muchos se arrodillaban a orar, mientras que otros, locos de terror o de dolor, corrían al azar por la vías públicas”. El movimiento sísmico duró cuatro minutos con una intensidad de 9,5 grados en la escala de Richter.

Chillán, ‘la ciudad del temblor’. Sin embargo, ningún país está preparado para lo que se le vino encima a Chile en 1939 y 1960. El 24 de enero de 1939, Chillán, que ha sufrido varios terremotos de magnitud considerable, fue bautizada como la “ciudad del movimiento” tras el temblor que se llevó consigo, según las estimaciones de la prensa, más de 30.000 vidas (cerca de 6.000 según los informes oficiales), e hirió a otras 40.000, hasta el punto de que las autoridades de la localidad ordenaron “un censo de los supervivientes de la catástrofe” y no de las víctimas.

Detalles. Chile se encuentra en el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico

Anillo. Chile se localiza en el llamado Anillo de Fuego del Pacífico, un área que registra de forma constante erupciones volcánicas y sismos, como el ocurrido en 2010, que alcanzó una magnitud de 8,8. Dicho sismo y su posterior tsunami causaron más de 500 muertos en el centro del país.

Destructor. En febrero de 2010, un terremoto de 8,8 grados de magnitud, que fue seguido de un destructor tsunami con olas de más de 20 metros en algunas localidades del sur, causó la muerte de 526 personas. En el siglo pasado se registraron sismos que provocó miles de víctimas fatales.

Detalles
Alerta en tres regiones con ‘laguna sísmica’

Telúrico. Las regiones de Arica, Parinacota y Tarapacá, en el extremo norte del país, fueron las más afectadas, una zona que presenta una “laguna sísmica” de 137 años, razón por la cual sismólogos anticipan un gran evento telúrico mucho mayor.

Iglesia. La iglesia de Tarata en Tacna, cuya infraestructura data de hace más de 400 años podría colapsar en su totalidad si no se adoptan las medidas del caso. Tras el último terremoto de 8.2 grados en la escala de Richter registrado el martes en Chile, gran parte de su infraestructura que corresponde a la cúpula del altar se desprendió.

http://www.eldia.com.bo/index.php?c=Portada&articulo=Chile,-a-la-espera-de-un-devastador-terremoto&cat=1&pla=3&id_articulo=142422

En este Blog hay información detallada de los maremotos de 1960 y 2010, que pueden consultarse directamente. 

Written by Eduardo Aquevedo

6 abril, 2014 at 7:30

El nudo gordiano de la izquierda, por Emir Sader*

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En las economías de mercado, el Estado, para implementar políticas de redistribución del ingreso, como contrapeso de los mecanismos de concentración del mercado, depende de su política tributaria. A lo largo de las primeras décadas de la segunda posguerra, el Estado de bienestar social pudo desarrollarse –básicamente en Europa occidental– en base a un sistema tributario elevado para los padrones actuales. Pero los valores dominantes de derechos y justicia social guiaban las políticas recaudatorias y redistributivas.

En el período neoliberal, los valores dominantes han cambiado. Se impone la ideología liberal de mercado, según la cual cada uno deber buscar mejorar su vida disputando en el mercado en contra de los otros. Los recortes de los gastos públicos, con la teoría del Estado mínimo, han recaído sobre los derechos sociales, considerados gastos, con los cuales los sentimientos dominantes pasaron a no ser simpáticos.

El fin del Estado de bienestar social requirió la abolición de los valores de la solidaridad a favor de los del egoísmo. Cuando candidatos plantean que van a disminuir los impuestos, apelan a los peores sentimientos de las personas, a la insolidaridad social –hasta porque no especifican quiénes perderán derechos con ello, simplemente cuánto cada uno dejaría de pagar de impuestos– y suelen salir adelante en las encuestas.

Gobiernos que pretenden superar el neoliberalismo, reafirmando derechos que hayan sido eliminados, encuentran grandes dificultades de hacerlo con un Estado reducido a sus mínimas proporciones y con las recaudaciones de los Estados igualmente disminuidas. En el plan político se chocan con valores predominantes de hipersensibilidad en contra de cualquier tipo de elevación tributaria, así como con Congresos igualmente fragilizados respecto de campañas de los medios de comunicación en contra de cualquier suba de impuestos. Este es el obstáculo más grande para obtener más recursos para las políticas sociales.

Hay varias experiencias frustradas de gobiernos que, con excelentes intenciones, proponen reformas tributarias socialmente justas, en que los que ganan más pagan más y los que ganan menos, pagan menos, pero que se ven derrotados. Derrotados por Congresos bajo fuerte presión de los medios, que se hacen defensores de los ciudadanos supuestamente agredidos por embestidas del Estado insaciable que les quiere tomar lo que es suyo. La prensa convoca los peores sentimientos y valores egoístas, de insolidaridad social, para oponerse a las reformas tributarias, escondiendo que la gran mayoría dejará de pagar impuestos o pagará menos, mientras que los que pagarán más son los que ganan y tienen más y mucho más.

Sólo es posible para la izquierda superar ese obstáculo mediante una amplia, intensa y prolongada campaña ideológica previa, que demuestre la naturaleza socialmente justa de sus propuestas, para aislar a los sectores conservadores y preparar a la opinión pública para las reformas tributarias indispensables para extender las políticas sociales que nuestras sociedades –aun más en la era neoliberal– tanto necesitan.

*Emir Simão Sader, sociólogo brasileño, director del Laboratorio de Políticas Públicas (LPP) de la Universidad del Estado de Rio de Janeiro. Master en filosofia política y doctor en Ciencia política. En sección opinión de Página/12, Argentina, 03.04.14

Reforma Educacional en Chile: Ministro, queremos gratuidad, no becas…

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ANDRÉS FIELBAUM, Ex Presidente FECh

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Durante todo el año pasado, uno de los puntos que persistentemente exigimos a Michelle Bachelet aclarar sobre su programa se refería a la gratuidad en la educación superior. Concretamente, la gran interrogante era si ésta se llevaría a cabo a través de simplemente aumentar becas o mediante un financiamiento directo a las instituciones. La respuesta nunca llegó, probablemente porque durante la campaña aclarar las ambigüedades significaba incrementar las tensiones en un momento en que requería a su comando unido. Pero, lamentablemente, hace pocos días el nuevo Ministro Eyzaguirre, en su aparición en el programa de TVN “El Informante”, comenzó a develar tales silencios confirmando nuestras peores predicciones: los fondos dedicados a la docencia (es fácil imaginar que serán los mayoritarios) se harán vía subsidio a la demanda.

Hemos escuchado varias veces el argumento de “que los estudiantes exigen educación gratuita, pero que dejen al gobierno ver cómo se financia, porque eso no es lo que a ellos les afecta”. Sostener algo así significa suponer que nuestra lucha ha sido solamente por nuestro bolsillo, olvidando que la reivindicación estudiantil es mucho más profunda: una educación entendida como un derecho para poner los cimientos de una nueva sociedad, mucho más solidaria, igualitaria, democrática y justa.

Para lo anteriormente dicho, es crucial que el mercado se retire de nuestro sistema educacional. En un sistema mercantilizado la prioridad de las instituciones es maximizar la ganancia (ya sea para echársela al bolsillo cuando existe lucro, ya sea para sobrevivir cuando hay autofinanciamento), cuestión incompatible con una educación donde la prioridad esté puesta exclusivamente en la propia educación, con énfasis en generar estudiantes íntegros, en construir espacios de ciudadanía y, por sobre todo, en las necesidades que Chile tiene tanto a nivel de investigación como de profesionales.

El año pasado publiqué en este mismo medio una columna que intentaba sistematizar en cuatro ejes la necesidad de una educación gratuita: libertad, calidad, integración y dignidad. Aquellos cuatro ejes se ven deformados cuando dicha gratuidad se lleva a cabo mediante subsidio a la demanda (becas) y no mediante un financiamiento estable a las instituciones educativas.

En cuanto a la libertad, efectivamente eliminar la necesidad de pagar significa que el limitante directo a la posibilidad de elegir carrera y Universidad ya no existirá. Sin embargo, una libertad real también requiere que la oferta académica esté acorde a la vocación de los estudiantes y, por sobre todo, a las áreas que en cuanto país definamos como estratégicas. Eso no ocurrirá en la medida que el financiamiento a las Universidades esté ligado directamente a la cantidad de becas que pueda atraer y sus formas de gastarla. Es fácil imaginar que seguirán predominando las carreras más baratas de impartir o las que permiten proyectar mayores ingresos futuros, pasando a un segundo plano aquellas en las que nuestro país tiene carencias o desafíos particulares.

No solamente eso, una verdadera libertad significa también una orientación de la carrera dirigida a una formación completa; una educación que mantenga su carácter mercantil tiene como consecuencia que la orientación de cada carrera seguirá priorizando las necesidades de las grandes empresas y no las del chileno común. Que en ingeniería comercial seguirá siendo prioritario aprender a eludir impuestos y que en derecho seguirá siendo más importante saber formar una empresa que defender el derecho a la vivienda.

La calidad probablemente sea el ítem que más se deforma. Durante años se nos dijo que la libre competencia entre las instituciones educativas haría que el sistema completo mejorara, pues tendrían incentivos a ser mejores para así captar más estudiantes. Difícilmente alguien puede sostener razonablemente que aquel supuesto sea una realidad en nuestro actual sistema educativo, donde año tras año nos espantamos con instituciones que gastan cada vez más en publicidad, y el espanto crece cuando comparamos con lo que gastan en mejorar su infraestructura y su enseñanza.

Financiar la gratuidad a través de becas implica perpetuar esta lógica de instituciones compitiendo entre sí, definiendo sus orientaciones de acuerdo a la volátil demanda y dejando una vez más en un segundo o tercer plano las necesidades de Chile y su pueblo. En cambio, financiamiento directo significa autonomía, característica tan necesaria para que las universidades puedan estar con las energías totalmente puestas en el objetivo educativo y libres de ataduras para jugar un rol relevante en las discusiones claves para el país.

En cuanto a la integración, si bien este objetivo está íntimamente ligado con las políticas de acceso, que sobrepasan los límites de esta columna, nuevamente un financiamiento vía becas implica que este objetivo se cumpla sólo parcialmente. En efecto, pues si bien se termina con la barrera de acceso que es la necesidad de que el estudiante pague, disminuyendo la segregación, aquello no resuelve el hecho de perpetuar la competencia por estudiantes, lo cual lleva a que cada institución se concentre en un nicho específico de mercado, orientando sus recursos y estrategias hacia la captación de cierto tipo de estudiantes. Así en definitiva se mantienen algunas Universidades para ricos y otras para pobres.

Finalmente, en lo que respecta a dignidad, si bien es cierto que becas para todos ya no implicará la posibilidad de perder el financiamiento por cualquier pequeño cambio en la situación familiar, en la propuesta del Ejecutivo la posibilidad de perder la beca sí existirá para todos los estudiantes de aquellas instituciones que deberán “decidir” si desean ser parte de la red de universidades financiadas por el Estado o no. Decisión que en muchos casos deberán adoptar juntas directivas sin ningún tipo de control democrático, compuestas, en no pocos casos, por personas ubicadas a varios miles de kilómetros de nuestro país. Por lo tanto, una decisión que será manejada como una variable que perfectamente puede ser cambiada si a esta gente se le ocurre que es más estratégico para su holding.

Pero no solamente los estudiantes de Universidades privadas estarán en riesgo: la precaria situación de muchas Universidades estatales significa que, sin un aporte basal que les permita proyectarse y planificar a largo plazo, sus decisiones inmediatas seguirán basándose en malabarismos para sobrevivir, con todas las temibles consecuencias que ello puede significar.

Un financiamiento directo a las instituciones es la única manera de verdaderamente hacer de la gratuidad una forma de desmercantilización de la educación. Significa eliminar la lógica de que una carrera tiene un “precio” (más allá de quien lo pague). Si el Estado trabaja con una red de Universidades para que formen los profesionales y el conocimiento que Chile necesita, cada Universidad podrá definir su proyecto educativo para cumplir el rol que le haya sido exigido y en función de ello ser financiada. Para que efectivamente con la educación gratuita ganemos todos, se requiere un sistema educativo pensado en función del país en su conjunto. Comprender que la pelea de los estudiantes no es por los estudiantes, es por Chile y su futuro.

Todo lo anteriormente descrito se basa en un diagnóstico tajante: nuestro sistema educativo ha sido un fracaso rotundo, y requiere de cirugía mayor. Aumentar las becas sin comprender lo anterior es meter plata a un saco roto.

Al exigir aportes directos, surge de inmediato el cuestionamiento de para quiénes deben ir, más aún con la discusión coyuntural sobre qué es educación pública. No entraré en ese debate específico en esta columna, pero sí me parece crucial relevar dos principios básicos. Por un lado, la educación provista por el Estado debe volver a ser el pilar fundamental de nuestro sistema educativo, y por ello la reforma debe apuntar a que en un par de décadas tengamos al menos el 70% del estudiantado en tales instituciones (en todos los niveles de la educación), además de recibir un financiamiento definitivamente prioritario. Por otra parte, el Estado no puede estar financiando a instituciones cuya orientación, cuyo futuro, lo definan personas sin ningún tipo de control democrático: no podemos todos los chilenos entregar recursos a instituciones que ni siquiera responden qué hacen con ellos frente a su propia comunidad, por lo tanto, democratizar las Universidades debe ser un requisito previo a cualquier tipo de financiamiento estatal. Lo público es democrático, no tiene un dueño particular.

El movimiento estudiantil ha sido claro en defender una educación gratuita financiada directamente por el Estado. La deformación que ha hecho Nicolás Eyzaguirre de esta demanda es una demostración clara de que solamente quienes han levantado coherentemente el tema educacional estos últimos 4 años pueden garantizar que la orientación de la reforma sea coherente con los sueños de miles de chilenos. La participación protagónica de los actores sociales del mundo de la educación se hace urgente.

Chile: Bachelet presenta reforma tributaria y descarta que afecte el crecimiento…

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La Presidenta Michelle Bachelet presentó esta mañana el proyecto de reforma tributaria que enviará al Congreso con carácter de urgencia simple -es decir con 30 días de plazo para su despacho- enfatizando que la propuesta no va a frenar el crecimiento del país, y que será un avance para lograr la cohesión social en base a la justicia distributiva y claridad en las reglas del juego. Con esto, dijo, Chile se acercaría a las estructuras impositivas que existen en los países de la OCDE.

Pese a las críticas desde el empresariado y la oposición, el anuncio presidencial sigue al pie de la letra el contenido del programa del gobierno, incluyendo la eliminación gradual del FUT, la elevación gradual de la tasa de impuesto a las empresas desde un 20% a un 25% en 4 años y la reducción gradual de la tasa máxima de los impuestos a las personas, del 40% al 35%. La propuesta contempla también incentivos a la inversión para las empresas, el ahorro para las personas, medidas orientadas a dar un trato preferencial a las pymes, y otras modificaciones específicas, como el aumento impositivo a tecnologías contaminantes y a las bebidas alcohólicas.

Entre las novedades planteadas hoy por la Mandataria está el foco que tendrá el combate contra la elusión y evasión tributaria, que el mal uso de las compras con facturas y limitaciones a la renta presunta. También se anunció un aumento impositivo a las bebidas analcohólicas azucaradas, y que la reducción de la carga tributaria no se hará efectiva para las autoridades políticas y de gobierno.

La reforma tiene cuatro ejes centrales: elevar la carga tributaria para financiar gastos permanentes (como la reforma educacional) con ingresos permanentes; avanzar en equidad tributaria, mejorando la distribución del ingreso; incrementar los incentivos al ahorro e inversión; y mejorar los mecanismos de fiscalización de la evasión y elusión.

El objetivo de esta reforma es lograr recaudar un 3% del PIB, unos US$8.200 millones, de los cuales 2,5% proviene de los cambios a la estructura tributaria, mientras que el restante 0,5% se deducirá de las medidas que reducen la evasión y elusión.

A la ceremonia de anuncio del proyecto de reforma tributaria en La Moneda asistieron, entre otros, los máximos representantes del mundo empresarial, como Andrés Santa Cruz presidente de la CPC, y Hermann Von Mühlenbrock, líder de la Sofofa, quien se había presentado como el más crítico de la reforma tributaria las últimas semanas (Ver Radar 21 de marzo), además de la presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa, y los dirigentes de los principales partidos políticos.

Ya el día de ayer, diversos dirigentes políticos habían planteado sus puntos de vista ante la reforma tributaria de Bachelet, siendo la UDI la más crítica. En este sentido, el senador Juan Antonio Coloma aseguró a El Mercurio que la reforma “es una mera alza de impuestos. Es sacarle dinero a los que emprenden para dárselo a los que gastan”.

Por su parte, el líder de la CPC, Andrés Santa Cruz, declaró una vez terminada la ceremonia al Diario Financiero que “estamos disponibles para buscar las mejores formulas para que tengan los recursos necesarios el gobierno para llevar adelante para los cuales fue elegido”, y agregó que estudiarán las implicancias de esta reforma, y espera que no represente un freno al empleo.

Bárbara Figueroa, presidenta de la CUT, valoró el proyecto presentado por el Ejecutivo, destacando que “la reforma tributaria tiene que ayudar en avanzar a mayor igualdad, no sólo por la mayor carga tributaria a quienes más ganan dinero sino que también por fortalecer el Estado para políticas públicas que vayan en beneficio de todos: educación, salud y otras materias”.

Diversos economistas han planteado que una de las dificultades que deberá enfrentar el gobierno y sus objetivos con respecto a la reforma tributaria, tiene que ver con las proyecciones de crecimiento económico para el país este 2014. La propuesta realizada por el gobierno se hizo en base a un crecimiento de 4,9% del PIB tendencial y del efectivo –lo que se traduciría en una recaudación de US$ 8.200 millones–, no obstante las expectativas de crecimiento de expertos y del Banco Central oscilan entre un 3% y un 3,7% de PIB, lo que podría hacer también recalcular a la baja el PIB de tendencia, según consigna hoy La Tercera.

El gobierno, según el matutino, está consciente de este problema por lo que el mismo ministro de Hacienda, Alberto Arenas, aunque ha negado que la reforma vaya recaudar menos de lo presupuestado, entregó una minuta a los parlamentarios oficialistas la semana pasada en la que enfatiza que la reforma también incluye medidas para favorecer la inversión.

CIPER-CHILE

 

Written by Eduardo Aquevedo

2 abril, 2014 at 5:35

Terremoto en región norte de Chile (1 de Abril, 2014)…

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Recordar Terremoto 27/02 2010

Un terremoto de 8,3 grados Richter con epicentro en el mar, en el norte del país, disparó una advertencia de tsunami. Miles de personas debieron evacuarse. El alerta se mantenía en la noche.

Los habitantes de la costa chilena, a lo largo de toda su extensión, debieron abandonar anoche sus viviendas en una evacuación masiva como consecuencia de un alerta de tsunami tras el terremoto de 8,3 grados en la escala de Richter que se registró en la región norteña de Iquique, 1800 kilómetros al norte de Santiago. La advertencia partió de la Oficina Nacional de Emergencia de Chile (Onemi) para toda la costa del país.

El sismo se registró a las 20.46 (hora local) con epicentro en el mar, a 85 kilómetros al sudoeste de Cuya, 115 kilómetros al sur de Arica y a una profundidad de 44 kilómetros. También se sintió fuertemente en Ecuador, Perú y en provincias argentinas cordilleranas, como Mendoza.

Había escenas de pánico en toda la costa chilena, desde la austral Punta Arenas a Iquique, mientras la gente huía en autos hacia zonas más elevadas del interior del país.

Inmediatamente, el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA) dictó alerta de tsunami para toda la costa chilena.

El fuerte sismo causó gran inquietud en la población de las regiones de Arica, Parinacota y Tarapacá, en las que había embotellamientos vehiculares mientras la población intentaba retirarse hacia zonas seguras.

En una primera instancia, se había calculado que el terremoto había sido de 7,8 grados en la escala de Richter, pero después de una hora el Centro Sismológico Nacional (CSN) subió la magnitud a 8,3.

El Sistema Nacional de Alarma de Maremotos (SNAM) señaló que antes de la medianoche de ayer las olas ya arribaron a Pisagua, Iquique y Patache, aunque de menor tamaño, pero no se descartaba que volvieran a golpear estos lugares durante las horas siguientes.

Con este movimiento telúrico se confirmó lo anunciado por expertos, quienes esperaban un “gran terremoto” en el norte de Chile, ya que hacía muchos años que la región tenía una “laguna sísmica” y la placa de Nazca estaba ejerciendo mucha presión contra la Sudamericana.

La Oficina Nacional de Emergencia de Chile (Onemi) solicitó a la población evacuar preventivamente el borde costero, por la posibilidad de un maremoto. El movimiento telúrico se sintió con gran intensidad en las regiones de Arica, Parinacota y Tarapacá. Los expertos prevén que en el peor escenario, si se liberara toda la tensión acumulada en la zona, el terremoto podría tener una magnitud cercana a 8,8, seguido de un tsunami con olas de hasta 14 metros.

Pagina/12

 

Alerta de tsunami se extiende a todo el territorio nacional
Terremoto de 8,3 grados Richter azota el extremo norte y la Onemi ordena evacuación de todo el borde costero ante posibilidad de maremoto

Informaciones preliminares daban cuenta de algunos cortes de rutas y de desprendimientos de tierra en el Morro de Arica, pero no de personas lesionadas a causa del fuerte movimiento telúrico. Las autoridades estaban preocupadas esta noche del comportamiento del mar y de la posibilidad de un maremoto, por lo que se llevaba a cabo un exhaustivo monitoreo y el desplazamiento preventivo de la población a zonas seguras en lugares como la isla Robinson Crusoe. La alerta de maremoto también regía en Perú y Ecuador. [Actualizada]

por EL MOSTRADOR

Un terremoto que alcanzó una magnitud de 8.2 grados en la escala abierta de Richter sacudió a las 20:46 horas de este martes las regiones del extremo norte del país y llevó a la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) a ordenar la evacuación de la población del borde costero no sólo de las regiones de Arica y Parinacota y Tarapacá, donde el fuerte sismo se sintió con más fuerza, sino que también del resto del país, ante la posibilidad que se produzca un maremoto.

Según informó el Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile, (CSN) el epicentro del fuerte movimiento telúrico se ubicó 85 kilómetros al oeste de la localidad de Cuya, frente al litoral de la región de Tarapacá y a 38.9 kilómetros de profundidad.

En tanto, el Servicio Sismológico de los Estados Unidos (USGS) calculó la en 8.0 la magnitud del sismo.

Hasta el cierre de esta nota (a las 23:30 horas) se habían reportado siete fuertes réplicas: La primera de 5.4 grados Richter a las 21:03 horas; luego a las 21:21 horas (5.2), a las 21:33 horas (5.2), a las 21:37 (5.0); a las 21:57 horas (4.5), a las 22:29 (5.0), a las 22:21 (5.3), y a las 23:11 (4.3) la mayoría con epicentro en Alto Hospicio e Iquique.

El llamado de la Onemi en los minutos siguientes al terremoto fue a que las personas se pusieran a resguardo en zonas de seguridad y que accedieran a ellas a pie. Sin embargo, una de las dificultades fue precisamente la congestión que se produjo debido a que no fueron pocos quienes optaron por hacerlo en sus vehículos.

Hasta poco antes de las 22:00 horas se estimaba que en Arica y Parinacota los evacuados llegaban a 85 mil personas.

Esta noche se informo además la decisión de suspender las clases el miércoles en los establecimientos de las regiones de Arica y Parinacota y Tarapacá.

INTESIDAD DE VIII GRADOS EN ARICA
Fue precisamente la ciudad de Arica donde el fuerte sismo se sintió con más fuerza, alcanzando VIII grados en la escala de Mercalli. La Onemi detalló también, en su primer informe de daños, que se había producido un desprendimiento en el Morro de Arica, pero que hasta el momento no había recibido reportes de personas lesionadas a consecuencia del fuerte remezón.

Sin embargo sí se registraron cortes de luz y problemas con las comunicaciones debido a la saturación de las líneas telefónicas. Las autoridades instaron a la gente a que optara por el sistema de mensajes de texto para comunicarse. Las autoridades también informaron de un corte en la ruta A16 entre Iquique y Alto Hospicio y en la ruta que une Arica con Bolivia.

También con una fuerza de VIII grados Mercalli se sintió en las localidades de Codpa y Cuya, mientras que alcanzó una intensidad de VII grados en Alto Hospicio e Iquique, en la Región de Tarapacá.

Asimismo, la Onemi detalló que en la Segunda Región alcanzó VI grados en Tocopilla, Calama y San Pedro de Atacama; V grados en Mejillones, María Elena y Ollagüe; IV grados en Sierra Gorda y III grados en Antofagasta.

CAMBIO EN LA MAREA
Hasta las dependencias de la Onemi en Santiago llegaron los ministros del Interior y Defensa, Rodrigo Peñailillo y Jorge Burgos; y el subsecretario del interior Mahmud Aleuy.

La preocupación de las autoridades era que pasadas las 23:00 horas una ola de mayor tamaño llegara hasta el archipiélago Juan Fernández, frente a la Quinta Región, donde a diferencia de lo ocurrido el 27 de febrero de 2010, la población ya tomó esta noche todos los resguardos.

Asimismo, se llevaba a cabo un exhaustivo monitoreo ante los cambios de marea en las costas de las regiones del norte del país, y también en la zona central, centro sur y sur del país, donde también rige esta noche la alerta de tsunami.

ALERTA INTERNACIONAL
La alerta de tsunami no sólo regía en Chile, sino que también en Ecuador y Perú. Medios limeños daban cuenta esta noche de corte de energía en ciudades del sur del vecino país a causa del terremoto, como el caso de Tacna, donde alcanzó V grados Mercalli, Moquehua y Arequima (en ambas fue de IV grados).

 

 

Written by Eduardo Aquevedo

2 abril, 2014 at 4:55