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El nudo gordiano de la izquierda, por Emir Sader*

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En las economías de mercado, el Estado, para implementar políticas de redistribución del ingreso, como contrapeso de los mecanismos de concentración del mercado, depende de su política tributaria. A lo largo de las primeras décadas de la segunda posguerra, el Estado de bienestar social pudo desarrollarse –básicamente en Europa occidental– en base a un sistema tributario elevado para los padrones actuales. Pero los valores dominantes de derechos y justicia social guiaban las políticas recaudatorias y redistributivas.

En el período neoliberal, los valores dominantes han cambiado. Se impone la ideología liberal de mercado, según la cual cada uno deber buscar mejorar su vida disputando en el mercado en contra de los otros. Los recortes de los gastos públicos, con la teoría del Estado mínimo, han recaído sobre los derechos sociales, considerados gastos, con los cuales los sentimientos dominantes pasaron a no ser simpáticos.

El fin del Estado de bienestar social requirió la abolición de los valores de la solidaridad a favor de los del egoísmo. Cuando candidatos plantean que van a disminuir los impuestos, apelan a los peores sentimientos de las personas, a la insolidaridad social –hasta porque no especifican quiénes perderán derechos con ello, simplemente cuánto cada uno dejaría de pagar de impuestos– y suelen salir adelante en las encuestas.

Gobiernos que pretenden superar el neoliberalismo, reafirmando derechos que hayan sido eliminados, encuentran grandes dificultades de hacerlo con un Estado reducido a sus mínimas proporciones y con las recaudaciones de los Estados igualmente disminuidas. En el plan político se chocan con valores predominantes de hipersensibilidad en contra de cualquier tipo de elevación tributaria, así como con Congresos igualmente fragilizados respecto de campañas de los medios de comunicación en contra de cualquier suba de impuestos. Este es el obstáculo más grande para obtener más recursos para las políticas sociales.

Hay varias experiencias frustradas de gobiernos que, con excelentes intenciones, proponen reformas tributarias socialmente justas, en que los que ganan más pagan más y los que ganan menos, pagan menos, pero que se ven derrotados. Derrotados por Congresos bajo fuerte presión de los medios, que se hacen defensores de los ciudadanos supuestamente agredidos por embestidas del Estado insaciable que les quiere tomar lo que es suyo. La prensa convoca los peores sentimientos y valores egoístas, de insolidaridad social, para oponerse a las reformas tributarias, escondiendo que la gran mayoría dejará de pagar impuestos o pagará menos, mientras que los que pagarán más son los que ganan y tienen más y mucho más.

Sólo es posible para la izquierda superar ese obstáculo mediante una amplia, intensa y prolongada campaña ideológica previa, que demuestre la naturaleza socialmente justa de sus propuestas, para aislar a los sectores conservadores y preparar a la opinión pública para las reformas tributarias indispensables para extender las políticas sociales que nuestras sociedades –aun más en la era neoliberal– tanto necesitan.

*Emir Simão Sader, sociólogo brasileño, director del Laboratorio de Políticas Públicas (LPP) de la Universidad del Estado de Rio de Janeiro. Master en filosofia política y doctor en Ciencia política. En sección opinión de Página/12, Argentina, 03.04.14

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Chile: la Concertación y la Oposición en la vía del suicidio político… E.A.

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Eduardo Aquevedo, Sociólogo y Economista

A menos que todo ocurra en el más completo misterio, las fuerzas de la oposición “realmente existente” en Chile siguen cavando su propia tumba.

En un año en que ya los problemas no pueden más esconderse bajo la alfombra ni eludirse responsabilidades de parte de ningún sector, no surge ni parece en vias de construcción una alternativa frente al gobierno de los empresarios y de las transnacionales que nos rige. La educación emergió en el 2011 como un problema central de las preocupaciones ciudadanas, que llegó para instalarse durablemente en la conciencia púbica y con una manifestación social activa y constante. Pero ésta, por importantísima que sea, es sólo la punta del iceberg. Lo que este movimiento cuestiona y desligitima profundamente es el modelo social y económico chileno heredado por la dictadura y remendado superficialmente por la Concertación, digan lo que digan sus mentores. Ello fue evidenciado y constatado con indisimulada preocupación por la “flor y nata” del empresariado chileno reunido en el reciente encuentro de ENADE y en diversos otros foros empresariales y políticos. Por otro lado, las diversas encuestas constatan ese hecho regularmente, como ya lo mencionó en ENADE con datos duros el director de Adimark, Roberto Méndez, amigo personal del Presidente Piñera.

Pues bien, tanta evidencia acerca del problema de fondo que quedó en sólida evidencia durante el año 2011, acicateado por un poderoso movimiento estudiantil y una protesta social que alcanzó las dimensiones del más importante “estallido social” registrado en la post dictadura, no es asumida ni por el Gobierno ni por una heterogénea y débil Oposición. Que el Gobierno no lo asuma no es incomprensible, dadas sus congenitales ataduras con los gestores originarios del modelo neoliberal dominante, los Buchi y demás próceres guardianes del templo mercantil, organizados principalmente en la UDI. Esta es sin duda una barrera infranqueable para soñar en una modificación importante del modelo educacional y socio-económico imperante. De modo que no pidamos “peras al horno”.

El Gobierno de Piñera esta maniatado a esa ortodoxia y lo máximo que puede conceder son cambios marginales, secundarios, que no afecten el modelo de mercado. Becas hasta cierto límite (60% máximo para segmentos más precarios), bajas de tasas de interés para los créditos, superintendencia para vigilar a medias el cumplimiento de una ley que proscribe el lucro en la educación superior, y algunas medidas más de tipo cosmético que no rozan los temas de fondo. Por ejemplo, nada de aportes basales que romperían con la lógica brutal del autofinanciamiento de las instituciones, ni aportes extraordinarios para revitalizar el sistema público primario y secundario, ni tampoco crear un segmento público importante en el ámbito de la educación técnica controlada por empresarios privados, etc. Es decir, ni educación pública de calidad, ni gratuidad de acceso al sistema, ni fin al lucro en la educación, esto es, nada con lo esencial de las demandas estudiantiles y ciudadanas. De modo pues que si alguien espera que el gobierno actual pudiera ceder en temas esenciales merced a las protestas sociales y a la pérdida de apoyo público (35% actualmente de respaldo al Gobierno según Adimarx, y apoyo de más del 70% a las demandas estudiantiles), puede quedarse sentado esperando un milagro que nunca llegará.

Pero que la Oposición y la Concertación no construyan aún un acuerdo claro y coherente para enfrentar y responder con una propuesta global, sistémica, de real centro-izquierda, que asuma la profunda demanda social existente, de ruptura con el modelo no sólo educacional (lo que ya pasa a ser lo mínimo y más urgente) sino, simultáneamente, con el modelo social y económico imperante, es total ceguera política o brutal síndrome suicida, que les seguirá distanciando de la reivindicación y apoyo ciudadanos. Ello sólo pavimenta la segura perpetuación en el poder político y socio-económico total a la ultraderecha.

Una Propuesta global, sistémica, implica no sólo una reforma educacional profunda, sino también reforma de la salud, del sistema previsional, del mercado laboral dominado por la precariedad más ignominiosa, política reindustrializadora de segunda generación que supere el modelo primario-exportador existente, con instauración progresiva de un poderoso sector público y de regulaciones estrictas que sirvan de motor de esos cambios indispensables, donde una reforma tributaria progresiva “en serio” (que recaude al menos el 25% respecto al PIB) de sustento sólido a dichos cambios estructurales.

Pero junto con esas reformas socio-económicas, se trata también de generar una nueva institucionalidad política, fin al binominal, sistema plebiscitario para zanjar los grandes desacuerdos entre la ciudadanía y el poder político vigente; en fin, término radical de todos los enclaves autoritarios y antidemocráticos heredados de la dictadura, que implica en definitiva una nueva Constitución. En el fondo se trata de promover una profunda reforma democrática, que avance resueltamente hacia el fin de una sociedad marcada profunda y estructuralmente por la desigualdad y la exclusión en todos los ámbitos.

Como se observa, se trata nada más y nada menos que de reivindicaciones rigurosamente democráticas, pero que suenan “revolucionarias” en el contexto de una sociedad fragmentada, desigual y antidemocrática como la nuestra. Romper con el paradigma neoliberal dominante no tiene pues, necesariamente, nada de “socialista”, ni implica tampoco copiar modelos supuestamente de “izquierda” latinoamericanos con dudosas perspectivas, sino asumir un realista y probado paradigma alternativo de “socio-economía mixta” y de democratización efectiva como ya existe en el norte de Europa con innegable éxito (donde, por ejemplo, existe ya desde hace décadas educación pública gratuita y de la más alta calidad a escala internacional, con son los casos de Finlandia, Noruega o Suecia, por citar algunos de ellos).

Si la oposición no es capaz de asumir ese programa democrático básico reivindicado ya por la sociedad, será condenada y barrida por la historia, además de derrotada irremediablemente por una derecha en el poder de la cual teme aún diferenciarse claramente. Temor que no es infundado, dados los importantes compromisos e intereses que atan también a influyentes sectores de la Concertación con el modelo de mercado, especialmente en la DC y otros partidos, tanto en el negocio de la educación, la salud, las AFP, las hidroeléctricas, las Forestales, el transporte privado, etc.

El problema es si las organizaciones políticas opositoras serán capaces de “operarse” de esas influencias “fácticas”, económicas e ideológicas, e imponer una gran reforma en sus propios partidos, rompiendo así con el modelo de mercado y edificando en un plazo breve un verdadero programa alternativo, o si deciden de hecho el suicidio político definitivo.

Written by Eduardo Aquevedo

12 diciembre, 2011 at 11:12

Perú: Humala, candidato de centro-izquierda, enfrentará a K. Fujimori…

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EL CANDIDATO DE LA IZQUIERDA PERUANA RATIFICO EN LAS URNAS SU FAVORITISMO; PROMETIO HACER CONCESIONES POR LA UNIDAD NACIONAL

Humala (izqda.) y Fujimori.

Humala ganó con rival incierto para el ballottage (rival será S. Fujimori)

El conteo rápido de tres encuestadoras otorgó la victoria al candidato nacionalista y ubicaba a Keiko Fujimori como su futura contendiente. Pero el cómputo oficial parcial le daba margen a Pedro Pablo Kuczynski para pelear el segundo lugar.

 Por Carlos Noriega

Desde Lima

Fue el día de Ollanta Humala. El candidato de la izquierda peruana ratificó en las urnas su favoritismo. Ganó las elecciones de ayer, pero todavía debe enfrentar una segunda vuelta en su intento de llegar a la presidencia al no alcanzar el 50 por ciento más uno de los votos que necesitaba para una victoria definitiva. Según las cifras oficiales dadas por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), al 44 por ciento del total de votos, Humala obtuvo el 26,9 por ciento. Sin embargo, el conteo rápido de tres empresas encuestadoras y de la organización de observación electoral Transparencia coincidieron en darle el 31 por ciento. Humala repite su triunfo en primera vuelta del año 2006, pero como entonces deberá ir a un ballottage. En esa ocasión lo perdió con el actual presidente Alan García. En esta ocasión su rival sería Keiko Fujimori, la hija del ex dictador Alberto Fujimori (1990-2000), condenado a 25 años de prisión por violaciones a los derechos humanos y corrupción. Sin embargo, el economista de la derecha Pedro Pablo Kuczynski, tercero en todos los conteos rápidos al cien por ciento pero segundo en un resultado oficial no resignaba su derrota. De cara a la segunda vuelta, Humala anunció, en sus primeras declaraciones luego de conocida su victoria, que estaba dispuesto a hacer concesiones “por la unidad nacional”.

A pesar que su triunfo estuvo claro desde los resultados a boca de urna divulgados inmediatamente después de cerradas las mesas electorales a las cuatro de la tarde (seis de la tarde hora argentina) que le daban una amplia ventaja, Humala esperó hasta la divulgación, a las ocho de la noche, de los primeros resultados oficiales parciales, para proclamar su victoria. “Hoy día estamos de fiesta. Ha habido un pronunciamiento claro del pueblo peruano que quiere una gran transformación”, inició su discurso de victoria ante la multitud de sus seguidores reunidos frente a su local partidario. Apareció en el estrado levantado para el mitin de celebración junto con su esposa y sus dos candidatos a la vicepresidencia. La multitud se había ido reuniendo desde temprano. Llevaban banderas peruanas y coreaban “Se siente, se siente, Ollanta presidente”.

El júbilo era desbordante. No habló de alianzas para la segunda vuelta. “Nuestro compromiso es con el pueblo peruano, con los más humildes. Queremos hacer una convocatoria a la unidad de todos los que quieren la gran transformación”, dijo y anunció que convocará “a todas las fuerzas sociales y laborales”, pero no habló de las fuerzas políticas. “necesitamos formar una mayoría social”, remató. Terminó pidiendo a sus seguidores que sigan trabajando para lograr el triunfo definitivo en la segunda vuelta. “Se necesita todavía un gran esfuerzo, pido a toda la militancia que se mantenga movilizada, no podemos descansar hasta ganar las elecciones”, exclamó el candidato de la izquierda, que ayer celebró, pero sabe que no fue una celebración definitiva.

Keiko Fujimori también celebró y Pedro Pablo Kuczynski se aferraba al resultado oficial al 44 por ciento (la mayoría de las actas eran de Lima, su bastión) que lo colocaba en segundo lugar para no admitir su derrota. Este resultado le daba a Kuczynski el 23,6 por ciento y a Keiko Fujimori el 21,8 por ciento. Sin embargo, el conteo rápido al cien por ciento de tres empresas encuestadoras que hicieron esta medición y de la organización electoral Transparencia Keiko se ubicaba en segundo con entre 22,5 y 23,3 por ciento, mientras Kuczynski tenía entre 18,7 y 19,7. Alfredo torres director de Ipsos Apoyo, una de las empresas que hizo el conteo rápido fue claro: “El segundo lugar ya está definido (a favor de Keiko Fujimori). Las cifras son irreversibles”.

Con estas cifras, Keiko Fujimori se proclamó como la rival de Humala en el ballottage. Lo hizo en un mitin ante sus partidarios, que celebraban el segundo lugar como una victoria. “El resultado es contundente. Estamos en segunda vuelta”, dijo. Keiko agradeció a su padre, el ex dictador Fujimori que purga condena por crímenes de lesa humanidad y corrupción. La acompañaban los más importantes colaboradores del gobierno autoritario de su padre.

Los partidarios de Kuczynski no se resignaban a la derrota. Cuando salió el resultado parcial de la ONPE celebraron que hubieran ganado. Kuczynski apareció ante sus seguidores para proclamar que iban segundos y el júbilo estalló. Pero inmediatamente pidió a sus seguidores “prudencia” para esperar los resultados. La celebración de los partidarios de Kuczynski hizo recordar al festejo de otra candidata de la derecha, Lourdes Flores, ahora aliada de Kuczynski, que en 2006 celebró por todo lo alto su pase a segunda vuelta y quedó fuera de ella desplazada por el actual presidente Alan García.

El ex presidente Alejandro Toledo, que hasta hace un mes era el gran favorito de esta elección, fue el gran derrotado. Quedó lejos del segundo lugar, con el 15 por ciento. Admitió temprano su derrota, y puso tres condiciones para apoyar a un candidato en la segunda vuelta: respeto a los derechos humanos, respeto a la democracia y la libertad de prensa y mantener el rumbo económico, pero dándole un mayor contenido social. Con esas condiciones y los antecedentes del fujimorismo en derechos humanos, democracia y libertad de prensa, resulta difícil un apoyo de Toledo a Keiko Fujimori. Pero con Humala lo separa el tema económico. El candidato de la izquierda propone cambiar el modelo neoliberal que Toledo defiende. Luis Castañeda, quinto con 10 por ciento, no ocultó su mayor cercanía con Keiko Fujimori. Marisol Pérez Tello, candidata a la vicepresidencia con Kuczynski, anunció que “si se confirma que Keiko pasa a segunda vuelta” apoyaría al fujimorismo, pero aclaró que era una opinión a título personal. Sin embargo, más allá de las decisiones de las dirigencias partidarias, ha quedado demostrado en varios procesos electorales que en Perú los partidos políticos no tienen capacidad de endosar sus votos. La elección también dejó un Congreso sin mayoría. Quien sea el próximo presidente tendrá que hacer alianzas en el Parlamento para gobernar.

Página/12

La pelea en Perú será entre Humala y Fujimori

Los últimos resultados oficiales, así como declaraciones del tercer candidato en liza, indican que la segunda ronda presidencial en Perú, el próximo 5 de junio, será disputada por Ollanta Humala y Keiko Fujimori.

Con el 76,5% de los votos escrutados, el líder nacionalista Humala tiene confirmado el primer lugar con el 29,87%. Le sigue Keiko Fujimori, con el 23,05%

En tercer lugar se ubica el ex ministro de Economía Pedro Pablo Kuczynski, con 20,54%. Sin embargo, el propio Kuczynski reconoció que su situación es difícil al declarar: "Mi impresión es que, salvo que el voto extranjero sea muy grande a mi favor, nos estamos acercando a una situación en que es casi evidente que la segunda vuelta es entre Keiko y Ollanta".

Tras una sostenida caída en las últimas semanas, el ex presidente Alejandro Toledo obtenía el 15,12%.

Este resultado sorprende a algunos, pero no deja de confirmar lo que indicaban las encuestas divulgadas la semana previa a los comicios, aunque sí representa un cambio con respecto a la tendencia a lo largo de la campaña.

El ex militar nacionalista se impuso, al igual que lo hiciera en los comicios de 2006, en la primera vuelta.

A menos que se produzca el salto en el voto extranjero, todo indica que Perú deberá elegir entre dos candidatos que tienen el índice de rechazo más alto en la población, pero que debido a diversos motivos lograron encabezar las preferencias.

Los motivos

¿Por qué el país elegirá entre Humala y Fujimori?

El pasado, el presente y el futuro pueden ayudar a entender el resultado. El futuro, porque quienes votaron por Humala, de 48 años, lo hicieron tras creer en la promesa del líder nacionalista de repartir los beneficios del crecimiento económico que goza Perú, pero que no ha llegado a todos por igual.

No es de extrañar que con su discurso de inclusión social, mucho más moderado que en la elección pasada, haya podido capitalizar el descontento de un sector importante de la población, cuyo 34% todavía vive en la pobreza.

El presente, porque si bien Humala era el único de discurso de izquierda y de cuestionamientos al modelo, los distintos candidatos de centro derecha y derecha, no optaron por unificar el mensaje y hacer un frente unido contra el candidato de Gana Perú.

Aunque ganador, casi el 70% del electorado no comulga con sus ideas. La atomización de la oposición a Humala y la fragilidad de los partidos políticos, estiman analistas, jugó a favor del ex teniente coronel.

Y el pasado, porque Keiko Fujimori, de 35 años, hizo campaña con su apellido y el recuerdo de su padre, condenado a 25 años de prisión por violaciones a los derechos humanos.

Pero en los sectores bajos y rurales, donde se concentra el núcleo duro del fujimorismo, no piden autocrítica –ausentes en el discurso de la candidata de Fuerza 2011–, sino que añoran la época en que el gobierno de su padre los dejaba vivir a costa de la asistencia del Estado y cuando el triunfo sobre el grupo armado Sendero Luminosos fue sinónimo de seguridad.

La historia en 2006

  • Ollanta Humala ya sabe lo que es imponerse en una primera vuelta. Lo hizo en la última elección, en 2006, cuando obtuvo el 30,6% de los votos, seis puntos porcentuales más que Alan García.
  • El balotaje sería luego para el actual presidente, quien se impuso con el 52,6% frente al 47% de Humala.

Las dudas

Campaña de Humala

La gran duda pasa por saber qué tipo de cambios buscará introducir Humala. Desde su sector se descartan estatizaciones, pero sí se habla de ajustar reglas de juego.

Tendrá la oportunidad en la campaña para explicar su programa de gobierno, calmar ansiedades en sectores empresariales peruanos y en el extranjero y dar señales de estabilidad.

Se lo ha tildado del "nuevo Chávez". Y él ha insistido en desmarcarse del estilo y del modelo del presidente de Venezuela.

Analistas consultados por BBC Mundo ven en Humala un personaje más del estilo del ecuatoriano Rafael Correa, del paraguayo Fernando Lugo, o hasta del brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, que de un Hugo Chávez.

Pero por ahora todo está en la nebulosa.

La caída de Toledo

  • El expresidente Alejandro Toledo, quien gobernó entre 2001 y 2006, lideró cómodamente los sondeos hasta tres semanas antes de los comicios, pero cayó hasta el cuarto lugar. Llegó a tener una intención de voto cercana al 30%.

También la incertidumbre rodea a un eventual gobierno de Keiko Fujimori, quien no ha cuestionado el registro de violaciones a los derechos humanos y de corrupción que marcó el gobierno de su padre entre 1990 y 2000.

"Los dos son potencialmente interpelables en cuanto a qué van a hacer con las libertades", asegura el reconocido periodista César Hildebrandt.

"Me temo que en la segunda vuelta va a haber un uso irracional de la política del miedo. El problema es que Fujimori también suscita miedos", agrega.

Para el analista político Santiago Pedraglio "la gran pelea va a ser quién de los dos gana el voto de la clase media urbana", luego de que ambos se repartieran las adhesiones en los sectores bajos del electorado.

El analista le dice a BBC Mundo que ambos intentarán bajar el perfil a los aspectos que más rechazo puedan generar, pero advierte que ello le será más fácil a Humala que a Fujimori.

En campaña

Partidarios de Keiko Fujimori

Fujimori hizo campaña con su apellido y el recuerdo de su padre. A falta de menos de dos meses para el balotaje, se anticipa una campaña intensa y dura. Será una batalla donde todo puede pasar.

Si se toman en cuenta las encuestas previas, donde se planteaban escenarios de segunda vuelta, el choque Humala-Fujimori daba empate.

Pura incógnita de aquí en adelante.

Los peruanos, que desconfían de los frágiles partidos políticos, no creen en el Congreso, y donde sólo el 28% está satisfecho con el funcionamiento de la democracia, se embarcan en una campaña que someterá a examen no sólo a los candidatos y sus propuestas.

Será una definición que también pondrá a prueba al país.

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Written by Eduardo Aquevedo

11 abril, 2011 at 12:56

Humala sigue creciendo en las encuestas, hasta donde?

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Los cuatro candidatos de la derecha que compiten con Humala para pasar a la segunda vuelta han comenzado a disparar juntos contra el ex comandante. Ollanta Humala ha trepado desde el cuarto puesto hasta el primero en las últimas tres semanas.

 Por Carlos Noriega

Desde Lima

A una semana de las elecciones del 10 de abril, hay cinco candidatos a la presidencia –de un total de diez– que aspiran pasar a la segunda vuelta, que todos los sondeos indican como inevitable. La arremetida en las encuestas del candidato de la izquierda, el ex comandante Ollanta Humala, que en las últimas tres semanas ha trepado desde al cuarto puesto hasta el primer lugar, ha desatado una ofensiva mediática en su contra. La mayor parte de medios dedica grandes espacios para atacar al candidato a quien llaman “el antisistema” y califican como “un riesgo para la estabilidad del país” por su propuesta de cambiar el modelo económico neoliberal. Los mensajes macartistas intentando desacreditar a Humala dominan la cobertura periodística de estas elecciones.

En esa línea, los cuatro candidatos de la derecha que compiten con Humala para pasar a la segunda vuelta –el ex presidente Alejandro Toledo (2001–2006); Keiko Fujimori, la hija del ex dictador Alberto Fujimori; el ex alcalde de Lima Luis Castañeda y el economista y lobbysta de grandes grupos económicos, Pedro Pablo Kuczynski– han comenzado a disparar juntos contra el ex comandante. Los cuatro coinciden en llamarlo “autoritario” y “estatista”, dos cosas que Humala rechaza, y piden el voto del electorado presentándose cada uno de ellos como la mejor alternativa para derrotarlo en la segunda vuelta. Incluso Keiko Fujimori, que pide el apoyo de la población en el nombre de su padre, quien dio un golpe de Estado y pretendió eternizarse en el poder, lanza discursos acusando a Humala de autoritario.

En esa campaña de miedo contra el candidato progresista, los medios y los rivales de Humala han metido en el proceso electoral el fantasma de Hugo Chávez –una figura muy poco popular en el Perú– para intentar desacreditar al candidato de la izquierda peruana, presentándolo como un supuesto discípulo incondicional del presidente venezolano que de ganar las elecciones buscaría reelegirse indefinidamente, algo que Humala ha negado en todos los tonos. Durante su reciente visita a Uruguay, Chávez dijo en conferencia de prensa que los peruanos debían elegir al candidato que mejor les parezca, pero bastó que diga que conocía a Humala y que lo calificara como “un buen soldado”, para que los medios y los candidatos de la derecha coincidan en decir que esa declaración “confirma que Humala es el candidato de Chávez”.

En los predios humalistas saben bien que la relación con Chávez los perjudica, como ya ocurrió en las elecciones de 2006 cuando el apoyo que Humala recibió de Caracas fue clave para que pierda en la segunda vuelta con el actual presidente Alan García, y salieron rápidamente a desmarcarse del presidente venezolano y a exigirle que no declare sobre las elecciones peruanas. “Quiero ser enfático y claro en decir que nosotros rechazamos el apoyo de cualquier gobierno extranjero. La campaña en el Perú la vamos a resolver los peruanos”, respondió Humala a las declaraciones de Chávez. Pero Humala fue más allá para marcar distancias del presidente venezolano: “El modelo de Venezuela no es aplicable en el Perú. Nosotros no creemos en la reelección indefinida”. Pero esas aclaraciones no pararon la ofensiva en su contra para ligarlo a Hugo Chávez, presentado como sinónimo de autoritarismo. “Nos han dicho de todo para crear miedo, pero este 10 de abril vamos a votar sin miedo y con confianza”, ha respondido Humala a la campaña en su contra.

Todos disparan contra Humala, pero éste sigue subiendo en las encuestas, que coinciden en confirmar su consolidación en el primer lugar. Un sondeo de Ipsos Apoyo conocido ayer –último día permitido para publicar encuestas– le da a Humala el 26 por ciento, seguido por Keiko Fujimori con 18 por ciento, Toledo con 17 por ciento, Kuczynski con 16 por ciento y Castañeda con 11 por ciento. Según esta encuestadora, en una semana Humala sube cinco puntos, mientras Toledo baja tres puntos y la hija de Fujimori pierde un punto. Kuczynski sube un punto y se mete en la pelea, mientras que Castañeda pierde tres y sus posibilidades parecen diluirse.

Al momento del envío de esta nota, los cinco candidatos que buscan pasar a la segunda vuelta iniciaban un esperado debate, que podría resultar decisivo. Con un 10 por ciento de indecisos y aproximadamente el 20 por ciento de electores que dicen que podrían cambiar su voto en la última semana, nada está dicho en las elecciones más disputadas que recuerde el Perú.

Página/12

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Written by Eduardo Aquevedo

4 abril, 2011 at 19:50

Las vías violentas de la derecha venezolana…

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Manos Blancas buscando atajos

CHAVEZ2 Chevige González Marcó, Patria Grande

Enero comenzó con agenda violenta para la oposición. Tal como ocurrió en el año 2007, la defensa de la ilegalidad del canal de televisión RCTV, sirvió como excusa para una nueva ofensiva contra Venezuela. A través de diversas vías y mecanismos las fuerzas políticas y mediáticas de la reacción se unieron para intentar generar caos y para aparentar ante el mundo un presunto caos.

El 24 de enero, RCTV y otros canales internacionales son retirados de la programación de las empresas de tv por suscripción. El motivo: no entregaron a la Comisión nacional de Telecomunicaciones (CONATEL) la documentación correspondiente para su clasificación como canales de producción nacional o internacional. Enseguida la maquinaria propagandística imperialista se activó para acentuar su permanente ofensiva destinada a hacer ver a Venezuela como un país sin libertad de ningún tipo.

Entre los canales que no habían entregado su documentación estaba el estatal TV Chile. Los titulares de la prensa reaccionaria decían que el presidente Chávez había sancionado a un canal chileno por no pasar cadenas. En las calles, los grupos de “Manos Blancas” activados en 2007, volvieron a las calles. Directivos de colegios privados de las zonas de clase media de ciudades como Caracas, Maracay o Valencia, http://www.aporrea.org/actualidad/n149795.html , promovieron la salida de liceístas a pelear… por la ilegalidad.

Enseguida, el tema de RCTV y su presunta libertad de expresión, que en realidad es la defensa de funcionar al margen de la legislación venezolana, se unió a las denuncias sobre la supuesta “represión” a la que eran sometidos los grupos de Manos Blancas. En el escenario mediático consolidaban la nueva agresión contra Venezuela, con el uso, nuevamente, de falacias.

Debemos recordar que los experimentos a partir de los grupos de “Manos Blancas” pretenden copiar el esquema de las llamadas “Revoluciones de Colores”. Es decir, los procesos promovidos desde Washington para promover el derrocamiento de gobiernos adversos a sus designios. Estos grupos reciben financiamiento para su organización de parte de organismos yanquis como la USAID: http://www.cubadebate.cu/opinion/2010/02/11/la-usaid-detras-de-las-manos-blancas/

Hasta ahora el mecanismo de los Manos Blancas, copiados del Octpor usado en Serbia, no ha tenido el éxito que esperaban desde el Norte. Y sus acciones deben ser amplificadas por los medios de comunicación al servicio de la vía violenta como única manera de causar repercusión en la opinión pública nacional e internacional.

Semanas antes de que RCTV se colocara, por segunda vez, al margen total legalidad, en un programa de esa estación, el presidente de Fedecámaras, Noel Álvarez había ratificado, en un contexto, que intentaba parecer como jocoso, que la solución para los problemas de Venezuela, era una solución militar. Durante semanas las llamadas redes sociales, en especial Twitter, se inundaron de rumores, que pretendían revivir el fantasma golpista en el país.

El esquema violento, colocaba a los victimarios como víctimas, mientras en el estado Mérida era asesinado un joven militante del PSUV: http://www.psuv.org.ve/?q=node/7322 ,los medios de la reacción, se acusaba al gobierno de utilizar la más violenta represión contra los opositores. Entre tanto, bandas armadas de la oposición aterrorizaban a la ciudad de Mérida, pero el diario El Nazional publicaba un instrumento usado por la Guardia Nacional para retirar cauchos incendiados u otros objetos en llamas, como si fuese un instrumento de tortura medieval: http://www.minci.gob.ve/noticias-minci/1/195631/publicacion_de_el.html

Diversas vías para un mismo esquema repetido año tras años, y donde sólo cambian algunos actores. Desde sectores de la oposición se siguen promoviendo los atajos para tratar de recuperar su perdido poder para explotar a un país y a un pueblo.

REBELION.ORG

Democracia de los acuerdos: un negocio genial para la derecha…

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por Rafael Luís Gumucio Rivas (Chile)

jueves, 28 de enero de 2010

CHILE-PIÑERAO0I1 La famosa democracia de los acuerdos siempre ha terminado favoreciendo a la derecha: la Ley General de Educación, celebrada en la ridícula ceremonia en que todos se presentaban tomados de la mano, no puede ser más perjudicial al gobierno de Michelle Bachelet; hay que ser muy ingenuo para creer que una ley marco puede ser aceptada cuando a ella se oponen todos los componentes de la comunidad educativa – profesores, estudiantes, padres y apoderados- lo único que salva para la derecha esta Ley es la continuidad de la educación como un negocio.

En la historia constitucional de Chile, el Poder Judicial ha estado siempre supeditado al Ejecutivo: así se plantea en la Constitución de 1833, en la de 1925 y en la de 1980 – siempre está baja la jurisdicción del Ejecutivo en el nombramiento de sus integrantes y de su funcionamiento- posteriormente, se le agregó la participación del Legislativo, a través del Senado que, según el constituyente de 1925 posee facultades judiciales, como actual como jurado en el caso de las acusaciones constitucionales y participar en el nombramiento de los ministros de la Corte Suprema.

En la República Parlamentaria, (1891-1925), se prorrateaban entre los partidos políticos los cargos de la administración pública, la educación y el poder judicial: la primera correspondía a los liberales, la segunda a los radicales y la tercera a los liberales balmacedistas; sólo hay un caso en la historia de Chile en el cual el presidente de la Corte Suprema, Javier Ángel Figueroa, se opuso a las pretensiones dictatoriales del entonces ministro del Interior, Carlos Ibáñez del Campo – posteriormente dictador- demás está decir que duró muy poco en su cargo, a pesar de ser hermano del presidente de la república, Emiliano Figueroa. Es cierto que se concedieron algunos recursos de amparo a los a favor de los desterrados, sin embargo, todos estos fueron inaplicables, pues ya se encontraban fuera del país.

En el gobierno de Salvador Allende el acuerdo de la Corte Suprema sirvió  para justificar el golpe militar de 1973: Posteriormente, la Corte se transformó en un testaferro de la dictadura negando la mayor parte de los recursos de amparo, que hubieran salvado muchas vidas. El ministro Hugo Rosende nombró, a su amaño, a todos los ministros de de la Corte Suprema, cuya única condición era ser pinochetista convencido. A diferencia de la Corte de Pétain, en Francia, en Chile los supremos de la época de Pinochet jamás han sido juzgados y, ni siquiera, han pedido perdón.

En muchos artículos anteriores he criticado la actuación política de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, sigo creyendo que dilapidó el 58% de los sufragios obtenidos en la elección presidencial: hizo un gobierno opaco y tecnocrático, en que dejó de lado los casos de derechos humanos, incluso, nunca recibió a los familiares de los detenidos desaparecidos; con su ministro del Interior, José Miguel Inzulsa, salvó al dictador y ladrón, Augusto Pinochet, de terminar sus días en una cárcel española, como bien lo merecía, sosteniendo el absurdo argumento de que la justicia chilena lo condenaría por sus múltiples crímenes de lesa humanidad y peculados.

Al parecer, Eduardo Frei está bastante cambiado – es como para creer en la reencarnación o en las segundas oportunidades, que siempre han sido desastrosas para nuestros presidentes: baste recordar los casos de Arturo Alessandri y de Carlos Ibáñez. El nuevo Eduardo Frei Ruiz-Tagle es un estadista, que expresa ideas del sentido común, un lenguaje bastante popular y oratoria rural

Mientras persistan estos torpes acuerdos, seguirá ganando la derecha y perdiendo prestigio la Concertación, que más que nunca necesita el apoyo popular para no morir  por tanto acuerdo con la derecha el pueblo los mando a la oposición.

 

Aylwin coincide con Piñera y llama a reeditar política de los acuerdos

Después de que el Presidente electo señalara a La Tercera que es indispensable construir una "democracia de los acuerdos de segunda generación", el ex mandatario DC valoró la intención de Piñera de realizar una transición similar a la que él protagonizó en los 90.

por Bernardita Marino e Ivonne Toro

"Me siento halagado", dijo ayer el ex Presidente Patricio Aylwin cuando supo que Sebastián Piñera catalogó su gobierno como el mejor de los cuatro de la Concertación.

En entrevista con Reportajes de La Tercera, el mandatario electo afirmó ayer que "el de Aylwin fue el mejor de los gobiernos de la Concertación. Fue un gobierno fecundo al cual yo le tengo aprecio y respeto".

En esa misma línea, Cristián Larroulet -miembro del equipo de transición- dijo el sábado que "el gobierno de Piñera será muy parecido al de Aylwin".

El nuevo Presidente, además, reiteró lo que fue su discurso de triunfo la noche del 17 de enero, cuando llamó a la Concertación a construir una nueva versión de la "democracia de los acuerdos", que caracterizó la relación entre oficialismo y oposición a inicios de los 90.

Ante este planteamiento, Aylwin dijo que "indudablemente que él quiera hacer un gobierno parecido al mío no puede ser sino halagador. Yo me negaría a mí mismo si estuviera en contra".

Aunque evitó aludir directamente a la Concertación, el otrora gobernante coincidió con Piñera respecto de la necesidad de hacer alianzas para mejorar la calidad de la política. "Si todos vivimos peleándonos unos con otros es más difícil lograr ese bien común, por eso a mí me alegran estos planteamientos de Sebastián", señaló.

En ese contexto, Aylwin aprovechó de hacer un llamado a revivir la política de los acuerdos implementada durante su gestión: "Creo que la política democrática supone competencia entre distintas posiciones, pero todo gobierno tiene que buscar el bien común y el logro del bien común es más fácil si hay acuerdos".

Los dichos de Aylwin fueron valorados por el piñerismo. Rodrigo Hinzpeter -coordinador del traspaso de mando- dijo que "el Presidente Aylwin demuestra una vez más una gran lucidez y grandeza política (…). Para poder alcanzar el desarrollo es imprescindible alcanzar acuerdos transversales y amplios, para lo cual se requiere disposición al diálogo y la negociación".

En la campaña, Piñera encargó a sus asesores indagar el modelo implementado por Aylwin durante la transición a la democracia.

PS cierra la puerta

Pese al férreo respaldo de Aylwin y algunos rostros DC, como los senadores electos Ignacio Walker y Andrés Zaldívar -que se han mostrado abiertos a negociar con la derecha-, el presidente interino del PS, Fulvio Rossi, cerró la puerta a la invitación hecha por el Presidente electo.

"Hablar de gobierno de los acuerdos tiene que ver más bien con una circunstancia política, histórica, que ya se acabó", dijo ayer el senador electo en su debut como timonel socialista.

Rossi agregó que "quisiera recordarle a Sebastián Piñera que no estamos en tiempo de boinazos ni tanquetazos ni ejercicios de enlace. No hay ningún riesgo de regresión autoritaria".

El líder del PS notificó al piñerismo que durante su gestión, el partido tendrá la misión de "transformar al PS como el gran eje articulador de las fuerzas progresistas y opositoras al gobierno de la derecha, porque hemos visto señales que nos preocupan".

Equipo de transición pedirá a contralor dictar clases de administración pública a nuevo gabinete

La última semana de febrero y la primera de marzo y probablemente en el auditorio de RN -con capacidad para 80 personas y con equipamiento tecnológico-, el equipo de transición pretende dictar los cursos de capacitación sobre administración pública a las autoridades nominadas por el Presidente electo, Sebastián Piñera.

El esquema se repetiría en regiones, con el objetivo de que todos los funcionarios de confianza del nuevo gobierno conozcan cómo opera el sistema público y cuáles son las normas legales que los regirán a contar del 11 de marzo.

En este sentido, el equipo compuesto por María Luisa Brahm, Cristián Larroulet y Miguel Flores le solicitará al contralor, Ramiro Mendoza -a quien ya se le pidió una cita para analizar el proceso de instalación-, que colabore personalmente o a través de los expertos que dependen de su institución, en capacitar a quienes se harán cargo del sistema público.

La idea, afirman en el piñerismo, es que Contraloría les explique a las debutantes autoridades qué procedimientos son clave para evitar irregularidades en las reparticiones que tendrán a su cargo.

En términos generales, los cursos se iniciarán con una breve exposición sobre los otros dos poderes del Estado -Legislativo y Judicial- y un capítulo extenso respecto del Poder Ejecutivo, que contiene los principios de la gestión del Estado, las empresas públicas y el control político, administrativo, jurídico y social, además de un largo listado de prohibiciones respecto del uso de información privilegiada, el empleo de dinero, bienes o personal para beneficio propio y el uso del cargo para actividades proselitistas.

PIENSACHILE.COM

Chile: la derrota de la Concertación y el fin de la transición…

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MARTA LAGOS

Directora de la Corporación Latinobarómetro y de la consultora Mori-Chile.

25 de Enero de 2010

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La Concertación pierde 680 mil votos entre la elección en que obtuvo más votos, que fue la de Eduardo Frei en 1993, y el 17 de Enero del 2010. Al mismo tiempo la derecha gana  463 mil votos respecto del Sí en el Plebiscito de 1988. Ese es el cambio electoral que produce la alternancia en el poder después de veinte años.

La Concertación pierde 363 mil votos respecto de la elección de Michelle Bachelet y la derecha gana 87 mil votos respecto de la primera vuelta de Joaquín Lavín en 1999, que es la elección en que la derecha había obtenido más votos hasta el domingo 17 de Enero del 2010, cuando Piñera gana con 2.582.000 votos, la mayor cantidad  de sufragios recibidos por la derecha hasta hoy. La Concertación pierde más votos que los que gana la derecha. Si bien la derecha aumenta su votación, la “ganancia” de votos de la Concertación es limitado. Esto es muy relevante porque implica que el capital de votos disponibles para otros actores es considerable, o eventualmente para la propia derecha en elecciones posteriores.

La derecha fue elegida con Jorge Alessandri con solo el 31% de los votos, así es que esta elección también es una que rompe hitos para la derecha desde ese punto de vista al ser elegida con el 51.6%.

En paralelo, con todos esos records, ésta es la elección presidencial en que han votado válidamente la menor cantidad de chilenos desde 1988 cuando se inicia el nuevo padrón electoral. Votaron apenas 16 mil personas menos (aunque votaron 5 mil personas más que en la primera vuelta) que en la elección de Michelle Bachelet donde ya había un record histórico con la menor cantidad de votos válidos hasta entonces. La diferencia entonces también era pequeña, sin embargo, la tendencia continúa: cada presidente se elige con menos votos.

Este presidente se elige con 3.5 millones, el 29.85% de todos los votantes (12.000.000). Patricio Aylwin fue elegido con 3.8 millones hace veinte años, el 50.9% de todos los votantes de entonces. Es así como hemos ido entrando en la crisis de representación en los 20 años de gobiernos de la Concertación eligiendo al Presidente primero con la mitad y luego con un tercio del electorado. Un país que se ha ocupado del desarrollo, pero no de la política. Sin reforma política, esta tendencia llevará a que una minoría elija al Presidente. En vez de ir aumentando la cantidad de votos que se necesita para ser elegido primer mandatario, va disminuyendo. La política chilena no tiene este tema en la agenda de comunicaciones, ni los partidos se preocupan de ello.

Sin embargo, la candidatura de ME-O refleja esta crisis de representación al menos adentro del segmento del electorado que vota. Afuera de ese segmento no sabemos lo que pasa. Cinco millones de chilenos no votaron en esta elección, del total de doce: 3.8 no están inscritos, y 1.167.000 inscritos se abstuvieron. Es más, 8.4 millones de chilenos no votaron por el nuevo Presidente. ¿Cómo es el mandato de cambio que tiene que hacer este presidente, si la gran mayoría de los votantes se marginan del proceso electoral?

Quizá el mandato de cambio es más fuerte, siendo el primero el cambio de la política para que los ciudadanos se involucren. Quizá el mandato de cambio tiene otras características distintas a las que se cree. En eso consiste la crisis de representación, en no saber a ciencia cierta cual es el mandato.

Hay quienes dicen que esta elección perdió la Concertación, sin embargo es mucho más que eso. La combinación de votos resultante es del todo sorprendente. En primer lugar porque Piñera saca 87 mil votos más que Joaquín Lavin en 1999 y aumenta más de 500 mil votos respecto de la primera vuelta, segundo porque  al mismo tiempo Eduardo Frei recupera una cantidad enorme de votos alcanzando más del 48%, cuando todo indicaba que la distancia iba a ser mucho mayor. La imagen de triunfo de Piñera era muy dominante al mismo tiempo que dada la percepción de derrota de Frei, es sorprendente que haya logrado recuperar tantos votos.

Todo lo anterior sucede con un récord de la menor cantidad de votos válidos desde 1988 y un récord de personas que no votaron respecto del electorado total. Un escenario difícil de imaginar.

Pareciera que es efectivo que esta elección la perdió la Concertación, y que le faltó tiempo para alcanzar a Piñera, pero también es efectivo que la derecha ganó claramente votos que nunca habían estado en la derecha. Se podría decir que son pocos, los 87 mil votos más que obtuvo por encima de lo ya obtenido por Lavín, pero sin importar el número, indica que esta elección es el fin de la transición, porque de alguna manera el miedo a la derecha y el cruzar la calle para votar por el otrora adversario, es posible. Más que en número, Piñera muestra que puso fin a la transición. Es difícil que la derecha disminuya ese piso de apoyo que logra en esta elección, lo más probable es que a partir de ella, aumente. Hay mucho de donde aumentar.

La derecha se ganó su luna de miel en que habrá que darle el beneficio de la duda en esta nueva etapa: si acaso será como la vieja derecha que ha conocido la historia o estamos frente a algo inesperado. Puede optar por ser un gobernante como muchos en América Latina, que gobierna para la mayoría, o puede gobernar para una minoría como sospechan tantos que son escépticos de la política. El mayor éxito de un gobierno de derecha sería quitarse el fantasma de ser un conglomerado que trabaja para una minoría. Ahí estaríamos frente a un cambio.

EL MOSTRADOR.CL

Written by Eduardo Aquevedo

25 enero, 2010 at 14:56