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GAZA: ‘Pogromo’ palestino y ser mujer bajo el Gran Muro

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Nazanín Armanian*
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¡Matad a todas las madres palestinas para que dejen de parir “pequeñas serpientes”!, propone Ayelet Shaked, la diputada israelí, ignorando que las “soluciones finales” nunca lo han sido y que suelen estallarse en la cara de sus idearios. Antes de los nazis, en la Rusia de 1880 también se incitó el pogrom «linchamiento» de las familias judías y el expolio de sus bienes. Los palestinos, al igual que los judíos, sobrevivieron a esta y a otras rondas de exterminio, a pesar de esta señora o del rabino Dov Lior, quien ha lanzado una fatwa legitimando la masacre de los palestinos. Afortunadamente, éstos, al igual que Buko Haram, Taliban o Bin Laden, no representan la ética de millones de personas a las que afirman representar. Si tales barbaridades las hubiera dicho un líder político o religioso palestino contra los israelíes, ahora estaría en uno de los Guantánamos acusado de la incitación al odio y terrorismo, y su tierra arrasada por la aviación de la OTAN en nombre de la civilización.
El triple desafío de la mujer palestina
1. Como nativas de una tierra enfrentada a una agresión imperialista-colonial, ocupada y sometida a una limpieza étnica sistemática, las palestinas, incluso en los tiempos de paz, sufren el bloqueo más largo de la historia, que prohíbe la entrada de los siguientes artículos al gueto en Gaza:
Lentejas, pasta, especias, galletas, dulces y chocolate entre otros alimentos, causando la desnutrición de 4 de cada 5 niños y la mitad de las mujeres; libros, lápices de colores, papel y ordenadores; balones de fútbol e instrumentos musicales; papel higiénico, ropa, vasos, cubiertos, vajilla, nevera, lavadora, bombillas de luz, agujas, sábanas, mantas, zapatos, colchones; cuerdas de pescar , varillas y criaderos de peces; piezas de repuesto para coches y sillas de ruedas, entre otros objetos.
Mientras:
– Demuelen con bulldozer las viviendas: unas 20.000 desde el año 2000. Aplastaron bajo sus máquinas, en el 2003, a Rachel Corrie de 23 años, activista estadounidense del Movimiento Internacional de Solidaridad (ISM) cuando impedía la destrucción de una casa palestina.
– Cometen “Ecocidia”: han arrancado de cuajo 1,4 millones de árboles frutales, entre 2000 y 2006. Han matado y golpeado a decenas de mujeres y hombres campesinos.
– Les cortan la electricidad y el agua durante horas o días, y a través de decenas de puestos de control, les impiden la libre circulación (ver: http://www.palestinalibre.org), dificultándoles acudir a sus trabajos, centros académicos e incluso a hospitales. Según Amnistía Internacional (AI), a Rula Ashtiya, embarazada que de madrugada iba a un ambulatorio para dar a luz acompañada de su marido, le impidieron el paso, siendo obligada a tirarse al suelo y parir delante de ellos mismos. El bebé murió minutos después y sólo entonces le dejaron ir a pie al hospital en Nablus, con su hijo muerto en los brazos. En el caso de Maysoon Saleh Nayef, a punto de dar a luz, su coche fue parado por estos controles y nada más arrancar fue tiroteado por los soldados. Mataron a su marido y a ella la hirieron en un hombro. En estado de shock, la sacaron del coche, le obligaron a quitarse la ropa ¡para cachearla!, y luego la dejaron desnuda tirada en el suelo, negándole además algo para cubrirse. Después, llamaron a una ambulancia —¿para mostrar que no eran tan inhumanos, quizás?—, y ella dio a luz a Fida, su niña huérfana. Maysoon, para colmo, no podía regresar a la casa conyugal, ya que sus suegros le hacían responsable de la muerte de su hijo (más casos en los informes de AI y el articulo “y los gemelos murieron”
—And The Twins Died— del periodista israelí Gideon Levy).
Un conjunto de situaciones de terror y malas condiciones de vida que hicieron disparar los abortos involuntarios en Cisjordania en un 58% en 2012.
Con tales restricciones sobre el libre movimiento y la escasez de medios en los hospitales sería un disparate hablar de pruebas de prevención de enfermedades como el cáncer. Jahr de Jan Yunis, de 38 años y madre de cuatro hijos, consiguió viajar a Egipto para el tratamiento del cáncer de mama, pero no le dejaron regresar a Gaza, a su casa, mientras entre el 70% y 75% de sus hermanas israelíes se curan en su mismo país.
Fabricar palestinos enfermos, mutilados, incapaces durante las próximas décadas para defender sus derechos sobre su tierra es una estrategia política. Que quitándole el pan, agua, luz, libros, y seguridad a toda una nación, se tenga la indecencia de preguntar “por qué no hay grandes científicos entre los palestinos mientras decenas de judíos son premios Nobel” es indignante.
2. Como ciudadana discriminada por leyes teocráticas de los gobiernos de Gaza y de Cisjordania: ella necesita un tutor varón para realizar muchas gestiones, como si se tratase de una menor o incapacitada mental; la poligamia y el matrimonio infantil son legales. La falta de oportunidades laborales y un seguro social les arrebata el derecho a emanciparse. Ante las exigencias de las feministas, el Gobierno recién formado de la Unidad Nacional ha incluido a tres mujeres en su gabinete, como un intento de cambiar las leyes. Israel, que pretende impedir un Estado palestino a toda costa, canceló los permisos de viaje de los ministros palestinos entre Cisjordania y Gaza días antes del ataque.
3. Como mujer, por estar sometida a las tradiciones y una cultura profundamente patriarcal que le reducen en el “honor” de la familia, negándole su identidad independiente y el derecho a dirigir su vida. El desempleo masivo de los hombres, que ha destruido el tejido tradicional de la familia perturbando los roles, ha propiciado el trabajo de la mujer fuera del hogar, sin que ello haya supuesto su liberación, ya que se han convertido en mano de obra barata de los colonos judíos que han ocupado sus tierras agrícolas, y encima su propia comunidad les acusa de traidoras. Según el movimiento feminista palestino “Assiwar”, unas 40 mujeres murieron en 2013 a mano de sus familiares varones por este maldito honor. Sin apoyo institucional y con un cultura de resignación y aguante, algunas renuncian a ejercer los pocos derechos que tienen a beneficio de los hombres del grupo a cambio de ser protegidas por ellos, y a otras, las subversivas, se las chantajea, recomendándoles posponer sus reivindicaciones feministas para después de ganar la batalla nacional, si no quieren ser acusadas de antipatrióticas.
Y tres desafíos de la mujer israelí
1. “No en mi nombre” ha sido una de las consignas de cientos de mujeres y hombres judíos que han protestado contra los crímenes cometidos por su Gobierno en los territorios ocupados. Aunque desde 1948 el Movimiento de Mujeres Democráticas, fundado por militantes árabes y judías del Partido Comunista de Israel, y otras organizaciones progresistas habían trabajado en circunstancias muy difíciles por la igualdad de la mujer, las minorías étnicas, la separación entre religión y Estado y una paz justa entre ambos pueblos, las feministas judías empiezan a conocer el sufrimiento palestino tras la primera Intifada en 1987, que es cuando además asumen el arriesgado papel de ser la transmisora de esta realidad a la sociedad israelí sometida, según ellas, a un sofisticado lavado de cerebro. El proyecto “Enlace Jerusalén” o “Mujeres de Negro” han sido parte de esta compleja alianza, que a pesar de la asimetría en la relación —unas son ricas y pertenecen a la nación ocupante, y las otras pobres y colonizadas como pueblo—, sigue adelante con sus altibajos.
2. Como ciudadana de un Estado semiteocrático, que no les considera iguales ante la ley. El Gran Rabinato que controla la Ley de Familia las discrimina por su género: ella, por ejemplo, no conseguirá el divorcio si el esposo se niega a dárselo, condenándole así a ser “agunah” (anclada, encadenada) de forma indefinida, e impidiéndole que se case de nuevo o tener hijos “legítimos”. Éstos serán registrados como bastardos y sólo podrán casarse con personas de una lista. Ellas, al contrario de las musulmanas, no pueden incluir sus condiciones en el contrato matrimonial y librarse de estas normas prehistóricas.
Las israelíes van asestando golpes en la estructura patriarcal-religiosa de su sociedad y toman posición: Dorit Beinisch es presidenta de la Corte Suprema, y el 22% de los parlamentarios son mujeres (en Ruanda el porcentaje es de 64%, y en Pakistán, del 20%), y no todas son como Ayelet Shaked.
3. Como mujer “intocable” y despreciada por los poderosos grupos fundamentalistas. La batalla de las “Rosa Parks” israelíes contra la segregación en algunas líneas de autobuses ha dado “medio resultado”: esta ofensa será ilegal, aunque los conductores pueden pedir a las mujeres que ocupen los asientos traseros. ¡Menuda solución para atajar la mentalidad discriminatoria! Las “Patrullas del recato” de los extremistas Haredi, aunque no llegan a actuar como los Taliban, acosan a las mujeres por su vestimenta e incluso por rezar en voz alta.
La mirada sexual a la mujer que recorre los textos sagrados de las religiones abrahámicas fortalece la estructura patriarcal de la sociedad (ver: De dioses y genitales humanos). Así, el 76% de las judías y el 79% de las árabes israelíes temen un asalto sexual. Entre 2003 y 2010 estas agresiones aumentaron de forma espectacular. El ex presidente del país, Moshe Kasave, está en prisión por violación. Según la Organización Internacional sionista (WIZO), el año pasado, unas 200.000 mujeres fueron víctimas de la violencia de género y 600.000 niños fueron testigos de las agresiones. Y eso que tan sólo se denuncia el 20% de los casos. A diferencia de las palestinas, ellas y sus hijos disponen de numerosos centros de atención y casas de acogida.
Un movimiento feminista de izquierda palestino-israelí es clave para la consecución de la paz. Las mujeres tienen derecho a estar en la mesa de negociaciones para conseguir una solución que no sea militar, sino progresista y justa.
*Nazanín Armanian es iraní, residente en Barcelona desde 1983, fecha en la que se exilió de su país. Licenciada en Ciencias Políticas. Imparte clases en los cursos on-line de la Universidad de Barcelona. Columnista del diario on-line Publico.es.

Written by Eduardo Aquevedo

4 agosto, 2014 at 19:23

El precio de la paz en Ucrania / Robert Fisk

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Y esta es en verdad, me temo, la conciencia sombría y apenas entendida de que no podemos fallarle de nuevo a Polonia/Ucrania, no podemos dejar que Putin trate a la pequeña Ucrania como dejamos que Hitler tratara a Polonia. Polonia está a las puertas de Ucrania: es curioso cómo nos perturban los países que están a nuestras puertas: eso dijimos de Bosnia en la década de 1990, como si esos horribles bosnios, croatas y serbios no merecieran que les abriéramos nuestras puertas. Estaban en el patio trasero: nada de sanitarios y esas cosas, ya saben.

Pero, claro, Putin no es Hitler y estaría bien sacar la Segunda Guerra Mundial de nuestra corriente sanguínea, entre otras cosas porque este año tenemos a la Primera Guerra Mundial corriendo por nuestros corpúsculos y además porque los rusos estuvieron de nuestro lado en la guerra pasada y en la anterior (por un tiempo). También los serbios. Pero lo que me impactó al ver a tanto estadunidense bueno para nada con cara de seriedad en Bruselas la semana anterior es que ninguno tiene experiencia de la guerra y todos parecen creer que una vez que han pronunciado sus amenazas pueden irse a casa y olvidarse de la crisis. Admito que me conmovió muchísimo un encabezado en Beirut la semana pasada, que comenzaba diciendo Se cierne…Bueno, esperemos que no.

Y la crisis o la guerra que se cierne sobre Ucrania es de gran interés para alguien que vive a menos de 160 kilometros de mi casa: el presidente Bashar Assad, de Siria, quien habría sentido mucho alivio de ver a Putin acudir al rescate de la Ucrania rusa con la misma firmeza con que lo hizo con Siria. De hecho, Assad, según su gobierno, hasta envió un telegrama a Putin –por cierto, ¿todavía hay quien envía telegramas?– en el que expresó la solidaridad de Siria con los esfuerzos del presidente ruso por restaurar la seguridad y estabilidad en Ucrania ante los atentados contra la legitimidad y la democracia que favorecen a terroristas radicales. Siria respalda, dijo Assad,el enfoque racional y pacifista con que el presidente Putin busca establecer un sistema global que apoye la estabilidad. Y elogió el prudente liderazgo político de Putin y su compromiso con la legitimidad internacional, basada en la ley que gobierna los vínculos entre naciones y pueblos.

Fiu. Bueno, ya entendimos. A Assad le gustó lo que vio en Simferopol, aunque noto que no dijo nada sobre el depuesto Viktor Yanukovich, y no me sorprende: el líder ucraniano se largó de su país; Assad no huyó. A Putin, sospecho, le hubiera gustado eso, así como le habría encantado que madame Clinton, el propio Obama, David Cameron y messieurs Hollande y Sarkozy –todos los cuales dijeron hace años que Assad se iría, estaba por irse o prácticamente se había ido– se hubiesen equivocado.

Entonces, ¿qué pensé en verdad cuando vi todas esas personas reunidas en Bruselas? Me recordó una maravillosa descripción de un político británico. Se debe a Lawrence de Arabia y la tomo de un excelente libro que sobre él escribió Scott Anderson. El hombre en cuestión era “el imaginativo paladín de movimientos sociales nada convincentes… un montón de prejuicios, intuiciones, ciencias a medias. Sus ideas eran del exterior, y carecía de paciencia para probar sus materiales antes de elegir la construcción que haría. Tomaba un aspecto de la verdad, lo separaba de sus circunstancias, lo inflaba, le daba vueltas y lo modelaba”. Ese político era Mark Sykes, el del infame acuerdo Sykes-Picot, que intentaba quedar bien con todo el mundo.

Pero para que no pensemos que Sykes está demasiado alejado de nuestro tiempo, examinemos esto de boca de otro político británico: “por mucho que simpaticemos con una pequeña nación enfrentada por un vecino grande y poderoso, no podemos en todas las circunstancias comprometer a todo el Imperio Británico (leamos aquí ‘la Unión Europea’) en una guerra simplemente a causa de ella”. Nuestro Neville de nuevo, claro, en 1938.

Hace que uno contenga el aliento, ¿verdad? Los rusos no van a estremecerse en sus botas con las sanciones. Castigar a los rusos y ucranios involucrados en la acción rusa en Crimea sería una útil herramienta, dijo Obama, aunque no entiendo por qué el presidente estadunidense tiene que usar el lenguaje de los genios de la computación para amenazar a Moscú. Pero de esto se trata, ¿cierto? No podemos permitir que una guerra se cierna sobre nosotros. Destruiría todas nuestras redes y computadoras y noticieros en vivo y globalización yherramientas. ¡Hasta podría destruirnos a nosotros! Volvamos a leer esa línea, la de nuestro Neville. Idearán algún acuerdo, un truco político para permitir que Rusia se engulla parte de Ucrania pero aún la llame república federada. Pobres de los tártaros. Paz en nuestro tiempo.

Como pueden atestiguar los armenios, ya hemos estado allí antes.

Hablando de Ucrania, quien pase por Beirut podría adquirir dos gruesos volúmenes de Katia Peltekian, investigadora armenia especializada en publicar recortes de noticias del genocidio de armenios a manos de los turcos en 1915. El Times y elManchester Guardian dieron extensa cobertura al primer holocausto del siglo –algunos testigos alemanes aparecieron en la Wehrmacht en Rusia menos de 30 años después– y Peltekian capturó la mayoría de esos reportes en 976 páginas.

Lo más intrigante es la forma en que las grandes potencias perdieron interés en los 1.5 millones de armenios muertos una vez que terminó la guerra de 1914-1918. El Times estaba lleno de conmovedoras cartas de armenios y de británicos que los apoyaban, en las que suplicaban a británicos, franceses, italianos y estadunidenses –más o menos los mismos que andaban de paseo por Bruselas hace un par de semanas– que los dejaran tener una nación que incluyera parte de Turquía oriental. Tengan paciencia, les dijeron. Ya se habían dispersado por todo Medio Oriente, pero aún les daban muerte dentro de Turquía. Algunos hallaron refugio en Rusia. Otros, en Ucrania…

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya

LA JORNADA, MEXICO

Written by Eduardo Aquevedo

31 marzo, 2014 at 6:18

Libia: Gadafi promete una “larga guerra”…

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El coronel Muamar Gadafi dijo este domingo que Libia estaba preparada para una "larga guerra", luego de que una coalición encabezada por Estados Unidos, Francia y el Reino Unido atacara el sábado objetivos militares libios.

Los ataques se produjeron al amparo de la resolución 1973 de Naciones Unidas y su objetivo declarado fue proteger a la población civil de las ciudades que están bajo control de los rebeldes que se oponen a Gadafi.

Pero un hijo del coronel Gadafi, Saif al Islam, le dijo a la televisora estadounidense ABC que éstos habían sido "un grave error". "Un día se despertarán y se darán cuenta que estaban apoyando a la gente equivocada y que cometieron un grave error", le dijo Al Islam a la periodista de ABC Christiane Amanpour.

Muamar Gadafi

"Todos los libios están preparados para el martirio", dijo Gadafi. "Es como las armas de destrucción masiva en Irak. Es otro cuento", afirmó.

Más temprano, Muamar Gadafi había advertido que el ataque tendría graves consecuencias para occidente. "Estamos a punto de armar a todos los libios. Se les darán metralletas, piezas de artillería" dijo Gadafi en una llamada telefónica a la televisión estatal libia.

"Nos preparamos para una larga guerra y ustedes no tienen los medios para una guerra de esta naturaleza", afirmó el coronel, en el poder en Libia desde 1969.

"Todos los libios están preparados para el martirio. Venceremos. Van a morir porque esto no es más que un asunto interno, una guerra entre el pueblo libio y el nuevo nazismo", advirtió.

clic Lea también: La arriesgada apuesta de la ONU

Liga Árabe critica bombardeos

La televisión estatal libia también transmitió imágenes que, según las autoridades, demuestran que al menos 140 personas resultaron heridas durante los ataques de las fuerzas occidentales.

El gobierno libio también dijo que 48 personas murieron como consecuencia de los bombardeos, pero el jefe del Estado Mayor Conjunto de EE.UU., almirante Mike Mullen, dijo no haber recibido reportes de muertos ni heridos entre los civiles.

Ninguna de estas afirmaciones ha podido ser confirmada independientemente.

Camión quemándose en Libia

La Liga Árabe dijo que los bombardeos ibán más allá de lo necesario para imponer una zona de exclsuión aérea.

Pero la acción militar ya fue duramente condenada por el secretario general de la Liga Árabe, Amr Moussa, quien dijo que lo que estaba ocurriendo en Libia iba más allá de la imposición de la zona de exclusión aérea apoyada por la organización.

"Lo que queremos es la protección de los civiles, no el bombardeo de esos civiles", dijo este domingo Moussa, quien también convocó una reunión de emergencia para discutir la situación.

Las críticas de la Liga Árabe son importantes porque su apoyo fue clave para conseguir la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que autorizó la operación militar.

Y según la corresponsal de la BBC en Washington, Kim Ghattas, si ningún país árabe participa en el operativo, y si aumentan las críticas a la misma en la región, Estados Unidos podría reconsiderar su participación.

clic Lea también: La izquierda latinoamericana rechaza la "intervención" en Libia

"Operación limitada"

Los ataques de las tropas occidentales empezaron el sábado, luego de que tropas gubernamentales atacaran Bengasi pocas horas después de que Gadafi declarara un cese al fuego que, según él, no fue respetado por los rebeldes. A las 16:45 GMT aviones franceses destruyeron varios vehículos militares de las fuerzas leales a Gadafi que se encontraban en las afueras de la capital rebelde. La agencia Reuters informó haber visto unos 14 cadáveres cerca de los vehículos destruidos.

"No podemos quedarnos de brazos cruzados cuando un tirano le dice a su pueblo que no habrá piedad." Barack Obama, presidente de EE.UU.

El Pentágono, por su parte, dijo que al menos 110 misiles Tomahawk fueron disparado desde barcos y submarinos estadounidenses en contra de defensas aéreas en Bengasi y Misrata este domingo temprano. Aviones de combate y bombarderos invisibles B-12 también participaron en los ataques, al igual que un submarino británico y aviones de la Fuerza Aérea del Reino Unido tipo Tornado.

clic En fotos: los aviones del ataque contra Libia

Durante su viaje por Brasil, el presidente de EE.UU., Barack Obama, dijo que Estados Unidos estaba participando en una "operación militar limitada" como parte de una "amplia coalición". "No podemos quedarnos de brazos cruzados cuando un tirano le dice a su pueblo que no habrá piedad", explicó Obama el sábado.

El primer ministro británico, David Cameron, por su parte, dijo que la acción militar contra Libia era "necesaria, correcta y legal". Y el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, dijo que la acción de la comunidad internacional era necesaria para detener "la locura homicida" del coronel Gadafi.

clic Lea también: EE.UU., Reino Unido y Francia lideran ataque contra Libia

"Ataque exitoso"

Por lo pronto, el almirante Mullen dijo que los ataques habían anulado las defensas aéreas de Gadafi, permitiendo así la imposición de la zona de exclusión aérea. Y, según el máximo responsable militar estadounidense, las tropas leales al coronel Gadafi ya no están avanzando hacia la capital rebelde de Bengasi. Estados Unidos lanzó más de 100 misiles el domingo por la madrugada.

Según el experto en temas militares de la BBC, Jonathan Marcus, en estos momentos los especialistas de la coalición occidental deben estar estudiando las imágenes obtenidas a través de sus diferentes dispositivos de inteligencia para decidir si algunas de las defensas aéreas de Gadafi deben ser bombardeadas una vez más. La coalición también monitoreará el movimiento de las tropas oficialistas cerca de ciudades clave densamente pobladas, como Bengasi y Misrata.

Y cualquier acción ofensiva de su parte podría traducirse en nuevos ataques aéreos, dijo Marcus. Mientras, el periodista de la BBC Kevin Connolly, quien se encuentra en la ciudad rebelde de Tobruk, dijo que una vez que las defensas antiaéreas de Gadafi sean inutilizadas, los aviones de combate de la coalición empezarán a patrullar el espacio aéreo libio de forma más constante.

Y, según Connolly, entonces se verá hasta que punto están dispuestos a atacar a las tropas de tierra leales al coronel. "Eso determinará el resultado de la campaña", agregó.

"A la sombra de los aviones de la coalición el coronel Gadafi podría verse imposibilitado de montar operaciones ofensivas. Pero los rebeldes tampoco tendrían la capacidad para intentar disputarle el control en la zona oeste del país." Jonathan Marcus, BBC

"A la sombra de los aviones de la coalición el coronel Gadafi podría verse imposibilitado de montar operaciones ofensivas. Pero los rebeldes tampoco tendrían la capacidad para intentar disputarle el control en la zona oeste del país", explicó por su parte Marcus.

"Pero ese no sería un resultado atractivo para Washington, Londres o París, pues en cada una de esas capitales los líderes han insistido que Gadafi se tiene que ir", recordó nuestro corresponsal. Para Marcus, la decisión final de qué tan lejos llegar con las acciones militares será un decisión más política que militar.

Pero las críticas de la Liga Árabe, así como los llamados de Rusia y China -que se abstuvieron durante la votación del Consejo de Seguridad de la ONU- y de la Unión Africana, que urgieron a todas las partes en conflicto a cesar sus acciones militares, seguramente pesarán en la decisión final.

clic Lea también: Libia y el "altruismo diplomático" de China y Rusia

Trípoli, Misrata y Bengasi

Según varios testigos, los disparos de las baterías antiaéreas iluminaron el cielo de Trípoli este domingo por la madrugada y se escucahron varias explosiones. Estas fuentes le dijeron al servicio árabe de la BBC que los ataques se habían concentrado en las áreas de Sawani, Ghasheer y Airport Road, ubicadas al este de la capital. Se cree que todas estas áreas albergan bases militares.

Según el corresponsal de la BBC en Trípoli, Allan Little, en estos momentos la situación en la capital libia es relativamente calma. "El tráfico es el de un día normal, pero la atmósfera es bastante tensa", dijo Little. Mientras, un portavoz rebelde en la ciudad rebelde de Misrata, le dijo a la BBC que este domingo las tropas pro Gadafi habían lanzado nuevos ataques en su contra.

El coronel Gadafi ha gobernado Libia por más de 40 años, pero el mes pasado empezó un levantamiento popular en su contra, luego de que los gobernantes de décadas de Túnez y Egipto fueran obligados a renunciar por el descontento popular.

clic Lea también: Más que una zona de exclusión aérea

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Written by Eduardo Aquevedo

20 marzo, 2011 at 10:15

Cuba y el reto cubano: más allá de la economía, la economía… (dos textos)

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  • Más allá de la economía, la economía
  • Socialismo en el Siglo XXI

Aurelio Alonso, Sociólogo cubano, en La Ventana

CUBA-CASTRO-RAULFIDEL Sigue pendiente un debate en torno a la interpretación histórica de la adopción del rumbo socialista en Cuba después de la victoria revolucionaria de 1959. Tal vez siga pendiente por muchos años, pero más importante incluso que encontrar de una vez respuesta es que no se cierre el debate. No tengo la intención de extenderme en este problema, para lo cual están mejor dotados los historiadores. Pero creo que allí descubriríamos algunas de las claves que pueden explicar los rasgos del curso ulterior seguido por el proceso cubano de socialización. Y, en consecuencia, algunos de nuestros dilemas del presente.

El Programa del Moncada quedó adjetivado con el calificativo de «programa mínimo» a partir la celeridad de la concentración de la propiedad estatal en que desembocó la generalización del proceso expropiador, y la asimilación de un estadocentrismo sin fronteras en la gestión económica entre 1960 y 1963. En aquel momento se volvió inevitable, para el imaginario político, identificar socialismo con propiedad estatal sobre los medios de producción. Volver la vista desprejuiciadamente al Programa del Moncada quizá pudiera mostrarnos que aquel programa no era en realidad tan «mínimo». Que fue rebasado entonces por una impronta forzada por la confrontación con que la política del imperio, desde el corte de la cuota azucarera y del suministro de petróleo, comenzó a desbordar claramente el ámbito del discurso, y obligó a Cuba a imponer su soberanía, como nación, con acciones de resistencia que se correspondieran con la intensidad de las medidas represivas de que era objeto.

«Nacionalizar», convertir en propiedad de la nación, que equivalía a decir del Estado, se hacía la única variable plausible en términos de la propiedad sobre los medios de producción, en tanto se volvió el signo de resistencia. Fidel siempre previó que Washington no se cruzaría de brazos ante el desplante de soberanía que le llegaba desde un Estado que creyó políticamente insignificante y manejable. Muchas veces he pensado, sin embargo, que difícilmente haya podido prever que un plan sostenido y complejo de asfixia sine die, tan erosionante como el que se fue formando en aquella escalada de medidas (y que los cubanos tenemos motivos para negarnos a llamar de otra manera que «bloqueo»), sería la respuesta del imperio.

Pido disculpas si reitero consideraciones que todo el mundo conoce, pero es muy difícil aventurar lecturas que creemos nuevas, o al menos distintas, si no se parte de otras bien conocidas. Lo que quiero subrayar ahora es que probablemente la intensidad de la confrontación llevó al proyecto cubano a una radicalidad diferente de la que contenía su enunciado inicial. Digo «diferente» y no «mayor», pues el hecho es que la transformación que proclamaba el proyecto revolucionario fue, también desde el Moncada, una transformación radical. Pero la postura radical se puede adoptar en tonos distintos y de maneras diversas, lo cual implica la posibilidad de plantearse patrones diferentes de radicalidad en los procesos de socialización de la economía. Para decirlo con pocas palabras, pienso que la idea de que más estatal quiere decir más socialista y más radical, no deja de ser también dogmática y equivocada.

En suma, que valdría la pena volver la vista al Programa del Moncada, no como un texto preliminar u omiso, con intención o sin ella, en cuanto a la definición socialista. Lo ha argumentado así con seriedad el politólogo Pedro Campos en un artículo titulado «El Programa del Moncada era socialista y está inconcluso»[1], donde descarta verlo como una propuesta superada, en sentido hegeliano. Lo verdaderamente importante de esta perspectiva es que nos sugiere el desacuerdo con su reducción a un programa mínimo, para retomarlo como punto de partida e inspiración no solo del despegue socialista cubano que tuvo lugar en sentido histórico, sino también de correcciones sustantivas que requiere nuestro tiempo.

En los cincuenta años vividos, el proyecto cubano, definido socialista por su orientación y por la estructura de la propiedad, ha atravesado etapas que se distinguen con claridad ante una mirada retrospectiva, y admite muchas periodizaciones. Hace rato que la experiencia cubana no puede ser analizada solo desde las presiones del hecho presente, sino que exige una mirada que hurgue de manera polémica en los entresijos de la perspectiva histórica. Mesa Lago registra hasta hoy, por ejemplo, nueve cambios de dirección en la política económica cubana[2]. Omar Everleny toma como punto de partida la distinción de cinco etapas[3]. No quiero atenerme aquí a una periodización más minuciosa que la que necesito, y recuerdo de paso que las periodizaciones son, como las tipologías, convenciones del proceso cognoscitivo.

Prefiero dividir ahora el proceso cubano de transformación socioeconómica en tres grandes etapas, y diría que la primera estuvo signada por la convicción de que se podría armar un proyecto socialista autóctono y lograr una inserción independiente en el sistema mundial, al margen de las tensiones impuestas desde Washington. El intento fracasó por la confluencia de diversos factores, entre los cuales el bloqueo jugó, como puede suponerse, un papel decisivo. Etapa inicial marcada por la confrontación, dentro y fuera del régimen; por la diversidad de variables en juego; por los primeros logros en justicia social; por la esperanza de que la promesa de otro mundo posible de que nos sentíamos portadores germinaría más temprano en otros entornos periféricos; y, por supuesto, por los errores de inexperiencia y los primeros reveses económicos a escala nacional, que hicieron insostenible la propuesta.

El socialismo cubano no hizo eclosión, sin embargo: ni sufrió desplazamientos de liderazgo político, ni renuncia al nivel de resistencia alcanzado; la economía preservó la estructura estatal generalizada, se mantuvo la orientación socialista radical y, en consecuencia, las prioridades hacia las realizaciones de justicia social y equidad con el énfasis en la búsqueda de respuesta a las necesidades de la salud y la educación. Estas se volvieron emblemáticas desde la alfabetización en 1961, verdadera proeza y monumento del cambio cultural, y la adopción de la medicina como derecho del pueblo desde 1965.

El cambio que sobrevino en los 70 sería, en medida principal, el requerido por la opción de articular el proyecto cubano al sistema soviético, con un obligado expediente de identidad que no dejaba espacio a los disensos en el diseño: se aceptaba un solo socialismo, el que Moscú había bautizado como «real». Se creó a partir de entonces un nuevo patrón de dependencia económica exterior. Aquel acoplamiento al Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) proporcionó crecimiento económico sostenido durante casi dos décadas y un nivel de satisfacción muy equitativo de las necesidades de la población, aunque esta prueba de estabilidad tampoco sirviera para mitigar los rigores de la hostilidad norteamericana. La coartada para juzgar a Cuba como un Estado alineado al enemigo dentro de un mundo bipolar, ante un imaginario formado en la abominación del comunismo, se consolidaba.

No me detengo en la discusión de nada de esto, pues solo lo aludo para recordar aquí que lo que siguió a la desintegración del socialismo soviético —objeto de las páginas que siguen— abarca para los cubanos las dos décadas de la historia más reciente: es decir, que de este medio siglo Cuba ha vivido veinte años —casi un cuarto de siglo— en las coordenadas creadas a partir del derrumbe soviético y el fin del bipolarismo en el mapa mundial.

Considero este ultimo dato, el dato del tiempo, como fundamental: el tiempo histórico no es un conteo de años, es existencia transcurrida, que responde por todo el paisaje económico, político, social, cultural que se despliega hoy ante nuestra mirada. Que conforma además el punto de partida obligado tanto para búsquedas de soluciones a los problemas concretos, como para el trazado de caminos.

El dramático reto de volver a empezar

Fidel Castro bautizó como «período especial de tiempo de paz» lo que previó que se produciría en el proyecto socialista cubano de desintegrarse el sistema soviético. Pensaba en la economía y el nuevo efecto de desconexión internacional, y pensaba en la integridad de la nación, y también en el impacto sobre las condiciones de vida del pueblo. No hay país inviable, escuché argumentar a Abel Pose polemizando con Manuel A. Garretón en un en un coloquio hace casi diez años[4]. Pero la pregunta que quedaba a flote era: ¿hay sistema inviable?, ¿podría afirmarse después de 1991 que el socialismo se había probado inviable? Y si acordamos que la inviabilidad no expresa una magnitud sistémica, sino que se debe al fracaso de un experimento histórico, comienza el dilema de encontrar el camino del socialismo viable.

Fidel escogió un término logístico, el de «período especial», que no dejara duda acerca de la profundidad de la crisis que se avecinaba para Cuba después del derrumbe. Aún no había sucedido la catástrofe cuando acuñó la frase, pero si un líder socialista la veía posible era él, que desde los años 60 compartía una prevención que el Che Guevara no dudó en vaticinar de manera más explícita. No creo necesario citar al respecto, pues todo el pensamiento económico apunta críticamente a la búsqueda de una alternativa.

Lo que aconteció a partir de 1990 puede ser caracterizado como la crisis económica más aguda afrontada por el proyecto socialista aplicado en Cuba. Las crisis económicas atravesadas por el socialismo cubano no se corresponden exactamente con las crisis mundiales, de carácter capitalista, cuyo epicentro en el sistema financiero en los Estados Unidos, como eje del capitalismo mundial, las hace irradiar irremediablemente hacia el resto del Planeta. Ha sucedido incluso, como he escuchado recordar a Juan Triana, que la economía cubana ni siquiera sintió la crisis de 1974-1975, vinculada a boom de los precios del petróleo, porque la inserción soviética nos aseguraba el crudo en abundancia. Pero no hay que hacerse ilusiones a partir de circunstancias excepcionales, como esta. Esas crisis también nos llegan.

Lo cierto es que la generación de nuestras crisis y las del sistema capitalista no son explicables exactamente por las mismas causas, aunque las segundas no dejen de afectar la economía local de una u otra forma y con intensidad variable. El estremecimiento y desplome económico que sufrió el sistema cubano en los 90 fue el más agudo dentro de los países que dependían del mundo que se vino abajo, aunque, a diferencia de Europa del Este, en la Isla no removió la estructura de poder. Sin embargo, los inevitables efectos sociales —que me atrevería a centrar principalmente en la desvalorización del salario, la depauperación de las condiciones de vida y la ruptura de los patrones de igualdad— fueron sumamente severos, y acentuaron las condiciones de austeridad para la población.

Indicadores sustantivos de pobreza, como el declive brusco en los de nutrición, se hicieron intensos en los cuatro años que siguieron al derrumbe, a tono con la caída del PIB y el desvanecimiento del poder adquisitivo de la economía del país. No me toca aquí exponer el contorno de la crisis cubana que se inició a principios de los noventa, sino subrayar como, de una superación con equidad de la pobreza, en la cual se había comenzado a avanzar en las décadas precedentes, la sociedad cubana se vio sumida en una repauperización bastante generalizada.

Fue gracias a los estudios en que tuve oportunidad de participar desde finales de los noventa que percibí las diferencias y la relación entre los conceptos de pobreza y desamparo[5]; diferencias indispensables como instrumental para comprender la gravedad de la realidad cubana y a la vez los méritos y la prioridad de las políticas sociales. Lo consigno como referencia igualmente válida para el diseño de respuesta en otros escenarios del mundo periférico.

Con esta distinción entre desamparo y pobreza me refiero al significado de la existencia de una institucionalidad, tanto política como civil, que asocie explícita o implícitamente dispositivos que garanticen protección a la subsistencia, y en general a la vulnerabilidad comunitaria, sin permitir que esta quede sujeta al entramado mercantil, o a dinámicas económicas centradas en la acumulación, aun cuando se manifiesten ajenas al mercado. Dicho sea de otro modo, que impidan que el desamparo domine la situación social, convirtiendo la anomalía en regla. No hay que olvidar que vivimos en un mundo con la mitad de la población en la pobreza y que no ha sido capaz de dar solución a la desnutrición (hambre) de ochocientos millones, a pesar de haber rebasado la capacidad productiva para hacerlo.

Ante la sacudida que siguió al derrumbe socialista en Cuba, se adoptaron reformas que introdujeron elementos de mercado temprano en los 90 (con frecuencia se citan como las reformas del 93[6], aunque las medidas que flexibilizaban el sistema comenzaron en realidad al final de los 80, y siguieron generándose hasta el 94 o el 95), coyunturales unas, y otras que tocaban estructuras. Este proceso reformador no mostró ser parte de un plan articulado, cada reforma se mostraba más bien orientada a mitigar un problema concreto, y se asumió además con muchas reticencias, o con la evidente aspiración política de revertirlas, aun si sirvieron para contener la caída brutal de la economía hacia mediados de la década.

Hubo desde entonces señales de reanimación. No obstante, no sería posible hablar en rigor de una recuperación económica hasta que se iniciaron cambios en el escenario latinoamericano que propiciarían para Cuba una nueva perspectiva de integración. Aquellas reformas, que pararon la caída, no eran suficientes para aportar una reanimación económica sostenida, en tanto contribuyeron a provocar, sin embargo, una ruptura del patrón de igualdad que había mantenido al mínimo las diferencias de ingresos familiares en las décadas anteriores.

En los 80 la proporción de lo percibido por el decil de más altos ingresos superaba en sólo 4.5 veces lo percibido por el de menores ingresos[7]; con la explosión del ingreso extrasalarial y la entrada de remesas se estima que esa proporción se desbalanceó de manera apreciable[8]. De modo que las distorsiones que vemos hoy en el escenario socioeconómico cubano resumen los efectos combinados, a veces caotizantes, de la desconexión y el derrumbe de la economía, de una parte, y de otra de las medidas aplicadas para contener la caída. Sin pasar por alto los viejos efectos combinados de las limitaciones impuestas por el bloqueo y las generadas por estrategias frustradas o erráticas: los viejos efectos dan un escenario a los nuevos, y se mantienen los unos y los otros determinando contornos. Ahora, además, habrá que contabilizar los efectos, directos e indirectos, de la nueva crisis mundial que acaba de desencadenarse en el sistema financiero y que ya vemos transferirse a la economía real.

El debate sobre una transición cubana

Otra vez en Cuba nos hemos visto obligados a repensar nuestra transición socialista. La tuvimos que repensar a principios de los setenta cuando se demostró que el alcance del poderío estadounidense estaba en condiciones de arruinar económicamente a un vecino tan frágil con sólo privarlo de escenario de inserción. Fue entonces que la dirigencia política optó por adscribir el proceso al bloque soviético. Esa decisión aseguró, como señalé al principio, un crecimiento económico decoroso y los recursos para costear los patrones de justicia social y equidad, aun en condiciones sociales de austeridad, pero no pudo propiciar la construcción de una estructura productiva sostenible. Tampoco fue un simple giro de bienestar realizado sin traumas y sin costos dentro del entramado complejo de la espiritualidad.

El tercer momento de la transición cubana va a tener otro carácter: se nos planteaba ahora como una disyuntiva. O una durísima, difícil ruta de preservación y cambios en el proyecto socialista, en un contexto mundial de dependencia neoliberal, de mercadocracia generalizada, sin escenarios de inserción alternativos; o, por el contrario, renunciar a la propuesta socialista e iniciar la transición inversa, en las coordenadas de la que se desencadenó en el Este, marcada por la economía de la privatización y el mercado, la política del pluripartidismo electoral asociado a las presiones del capital, y la ideología del individualismo, de la exaltación de la competencia y la desigualdad y la insensibilización hacia la pobreza: en una palabra, optar por la ley de la selva, la cual se asoma ya en Cuba.

Se asoma tras los conductos de la economía informal, pero tuvo su germen en un patrón individualista fertilizado en la etapa precedente por el espejismo del socialismo de mercado: el insaciable deseo de «tener más». Ese que, para sorpresa y admiración de la izquierda que se renueva, la sabiduría andina rechaza al oponerle el principio de «bien vivir».

El dilema se definía desde los mismos años 90 entre la transición de un socialismo fracasado hacia un socialismo viable, o la transición hacia un capitalismo que amablemente se nos aconsejaba realizable con «rostro humano». Se sabe que en Cuba prevaleció claramente la primera opción, pero que no se piense que no hubo motivación hacia el «rostro humano» del capital, ni que se trate de una idea pasada de moda del todo en el país. Ni en los 90 ni ahora. Porque con el socialismo viable sucede lo que con la democracia participativa: carece de referente concreto; de modo que todos o casi todos lo queremos pero no sabemos cómo será ni por dónde entrarle, aunque nos cansemos de asegurar lo contrario.

Hasta ahora tenemos más claridad en lo que le ha faltado al experimento socialista que en las propuestas idóneas para rehacerlo. Incluso el concepto de «transición», como una tarea en la agenda cubana, es rechazado por el lenguaje político oficial, y constituye uno de los temas más polémicos en Cuba[9]. No se trataría de rescatar con retoques el socialismo que tuvimos. Y que, en realidad, tenemos o creemos tener aún. Pero también pienso que, en cualquier caso, el futuro con «rostro humano» solo se podrá hacer socialista, porque la lógica del capital va a terminar siempre por tragarse cualquier empeño sostenido de justicia social, de amparo frente a la pobreza, de fórmula global equitativa, de esfuerzo por embridar el mercado, y hasta de soberanía económica.

No veo motivo para asumirlo como un rechazo intuitivo del experimento socialista conocido, lo cual llevaría a perder muchas cosas, sino de contabilizar con rigor las deficiencias probadas del modelo. Hablo ahora de deformaciones propias del modelo, no de las deficiencias que las coyunturas nos han impuesto sobre las del modelo, y que completan la amalgama generadora del caos actual. Clasificaría estas deformaciones en tres conjuntos.

En primer lugar, las económicas, estructurales, centradas en la confusión de socialización con estatización, la falta de ingenio, y de confianza, para la experimentación de formas diversificadas de socialización de la propiedad; la reticencia a buscar un patrón de eficiencia socialista que asegure la complementación de justicia y desarrollo, puesto que un proyecto de justicia social sólo será sostenible, y podrá reproducirse de manera ampliada, a partir de que cuente también con un soporte económico seguro; la demolición indiscriminada de todas las estructuras del capitalismo antes de tener con que reemplazarlas; la confusión de la necesidad de revertir el sometimiento al mercado con la ilusión de que el mercado se podía abolir por un acto de voluntad política.

«Una sociedad capitalista no lo es porque todas las relaciones económicas y sociales sean capitalistas, sino porque estas determinan el funcionamiento de todas las otras relaciones económicas y sociales existentes en la sociedad. Inversamente, una sociedad socialista no es socialista porque todas las relaciones sociales y económicas sean socialistas, sino porque estas determinan el funcionamiento de todas las otras relaciones existentes en la sociedad»[10]. De hecho, intentarlo de otro modo sería un absurdo, en el cual el socialismo, cuando ha sido creado, como hasta hoy, sin mecanismos económicos de corrección, es susceptible a sufrir la ilusión de que puede moldear la economía a voluntad. De tal modo, crea él mismo las deformaciones que obstruyen su viabilidad.

En el plano político, el modelo socialista generalizado en el siglo XX ha sido predominantemente autocrático, incapaz de articular íntegramente la institucionalidad que asegure el ejercicio de un verdadero poder popular: una democracia efectivamente participativa. El derrumbe soviético demostró que el socialismo no podrá existir sin democracia, si asumimos que democracia significa poder «del pueblo, por el pueblo y para el pueblo», como afirmó Abraham Lincoln.

La salvedad radica en que se hace necesario definir previamente el demos. En la república griega aludía una minoría esclavista, en la sociedad moderna capitalista se estratifica por el poder que aseguran las ganancias. Para que el demos devenga el pueblo, poco y mal puede hacerse si no se frena el poder del capital. Democracia no significa pluripartidismo electoral (se vuelve un negocio más) ni tampoco partidocracia movilizadora (que distorsiona el sentido del «partido vanguardia»). Coincido con Boaventura de Sousa Santos cuando afirma, en el texto citado, que «socialismo es democracia sin fin»[11]. Creo que es necesario que el partido que se proyecte portador del programa de la sociedad de justicia y equidad, si pretende legitimar su papel en «formar la república», como lo veía José Martí en su ideal del partido revolucionario, también debe vivir, en sistemas como el nuestro, una transición que lo consolide más como vanguardia, como potencia moral que preserve de los valores esenciales, y menos como poder institucional directo.

Un tercer plano estaría dado por los factores subjetivos, sobre lo cual existe en la Historia un arsenal de enunciados de valores irrealizados desde la antigüedad (desde el decálogo de la Ley mosaica, por ejemplo) y no sólo como propósitos incumplidos de los socialismos y de todas las sociedades existentes hasta nuestros días. Una sociedad en la cual la salida de las condiciones de pobreza se siga viendo hoy como la sumatoria de las soluciones familiares o individuales nunca saldrá por completo de la pobreza porque no saldrá de la enajenación. Sería siempre una sociedad centrada en la reproducción del individualismo. En la sociedad cubana el sentido de la solidaridad se ha logrado retener como un valor esencial, y es en este plano en el que se pudo distanciar del deterioro ético que se filtró en el bloque del Este. Sin embargo, no me atrevería a asegurar que se ha universalizado y se hace evidente que también dentro de la sociedad cubana, la crisis de paradigma sufrida a partir del derrumbe y las complejidades de los 90 han distorsionado sensiblemente valores que se creían con mayor grado de consolidación.

Me he detenido en esta formulación genérica para expresar donde veo los grandes desafíos que tenemos por delante los cubanos en el siglo XXI, al mantener y fortalecer la opción por el socialismo. Distinguía, al abordarlos, el modelo de la coyuntura, donde los problemas se traducen en una sociedad en la cual predomina una dislocación entre ingresos y poder adquisitivo, la economía informal se ha superpuesto a la formal, el salario del empleado de limpieza de un hospital puede ser superior al de los especialistas mejor pagados, y de no pagarse esos sueldos nadie haría la limpieza en los hospitales. Más allá de las reformas salariales se requiere llegar a las causas mismas del problema, que radican en el modelo.

Tampoco quisiera pasar por alto los significados que podríamos extraer de comparaciones entre el peso de lo modélico y el de lo coyuntural. Los altibajos de la inserción económica internacional se explican por respuestas coyunturales y, sin embargo, pueden mostrarse muy relevantes, decisivos. Cuando son de signo positivo, con el riesgo de que la clase política tienda a descuidar incluso los requerimientos de transformación del paradigma, espejismo en el cual se incurre con frecuencia. Y cuando son negativas, como es el caso del bloqueo económico de los Estados Unidos en la referencia puntual del sistema cubano, se hacen tan lesivos como para volverse objetivamente centrales en la provocación de situaciones críticas sostenidas que desvirtúan la totalidad del entorno nacional.

Lo que nos dice el IDH

Como es sabido, las insuficiencias propias del indicador de «pobreza de ingresos», motivó hace años la búsqueda de otro que englobara aspectos que quedaban fuera de consideración y, aunque sigue siendo el más funcional para comparaciones cuantitativas, se creó, y se adoptó de manera complementaria, el «índice de desarrollo humano» (IDH). En 1990 el IDH colocaba a Cuba en el lugar 39 dentro de un total de 130 países. La posición de Cuba en este índice se deterioró en los años sucesivos, según caían en el país los indicadores económicos y se deprimían las condiciones de vida de los cubanos. Su comportamiento más crítico lo tuvo en el año 1994, en que nos colocó en la posición 89 entre 173 países. Este indicador mostró, a lo largo de los noventa, el deterioro de la situación en que había quedado la población cubana, aunque hacia 1999 también comenzó a dar cuenta de una tendencia progresiva de recuperación.

El más reciente Informe de Desarrollo Humano del PNUD[12] muestra una recuperación importante de este índice en 2005, en que Cuba queda en el lugar 51. El índice de desarrollo humano de ese año, 0.838, es inferior al mostrado en 1990, que fue 0.877, y colocaba a Cuba en el sexto lugar en el conjunto de la América Latina y el Caribe. En este último Informe…, como en los anteriores, también se constata que la clasificación de Cuba como país de desarrollo humano alto se debe a los indicadores de calidad de vida, en tanto los económicos progresan muy lentamente.

Un posicionamiento realizado exclusivamente a partir de los ingresos (PIB per capita) movería bruscamente a la Isla al lugar 94 en los cálculos del año 2005. Esta paradoja muestra nuestras fuerzas y nuestra debilidad: la capacidad del sistema cubano de retener niveles de amparo a la ciudadanía que serían inimaginables, en una situación de crisis, dentro de una economía de mercado, por una parte; y la insuficiencia de la economía cubana para hacer sostenible el sistema, cuando es evidente que los logros en el terreno de la justicia social y la equidad tienen que descansar sobre un carril de desarrollo productivo no sujeto a la lógica de la ganancia sino a la del crecimiento del bien común de la sociedad.

Hasta aquí la estadística. Paso ahora a otros comentarios. El primero es que las cifras muestran: 1) que a pesar de la caída económica y del régimen de castigo desde los centros de poder imperialista, acrecentado a lo largo de los 90 y hasta los años finales de esta década, la economía cubana muestra capacidad de revitalizarse cuando vuelve a encontrar escenarios de inserción, sin hacer concesiones al imperativo neoliberal, ni a ningún compromiso que pueda traducirse en lazos de dependencia; 2) que el punto débil visible del sistema cubano termina siempre en el comportamiento de la economía, en el cual nunca se ha pasado de medidas aisladas, de mayor o menor alcance, que no aparecen articuladas a un cambio estructural orientado a introducir un nuevo patrón de eficiencia. Las urgencias del corto plazo interfieren con la materialización de cualquier proyección estratégica.

La recuperación económica de comienzo de la década presente, que tuvo su manifestación más elevada en el crecimiento del PIB del 12.5% en 2006, quedó todavía corta de cara a la mayoría de los indicadores de 1989. Además, el crecimiento volvió a desacelerarse con rapidez, cayendo a 7.3% en 2007 y 4.3% en 2008. Para 2009 se ha ajustado la cifra propuesta al 2.5%, aunque rigurosos estudios econométricos consideran esta como una variante óptima y menos probable que una cifra próxima al 1%. Y aun peor, si no encuentran solución los problemas que traban el sistema de pagos (al parecer el de mayor incidencia inmediata), no se descarta un comportamiento en el rojo, de alrededor de –0.5%[13]. Por primera vez bajo cero en dieciséis años.

De manera que, como a principios de los noventa, terminamos la primera década del siglo XXI con una caída significativa. Lo cual no hace más que ratificar, a mi juicio, que incluso cuando miramos más allá de la economía, descubrimos que el reto más inmediato y definitorio del socialismo cubano se localiza otra vez en la economía.

La economía cubana —cargada de malformaciones— está urgida de cirugía. Pero de cirugía socialista. Igualmente si es bajo el bloqueo sostenido, como si este quedara aligerado por motivaciones humanitarias, o si fuese progresivamente desmontado. Frente a cualquier variable la economía socialista cubana no tiene otra opción que encontrar una armazón eficiente. Rediseñada sobre una noción de desarrollo distinta: desde las fuerzas que el país ha creado (en primer lugar con el capital profesional, que sigue subutilizado), con el peso de sus carencias, y sobre las incertidumbres de cada coyuntura. En primer lugar para garantizar subsistencia a nuestra población y recuperación al medio natural del cual nos nutrimos: algo que no se ha logrado plenamente en los cincuenta años transcurridos.

No puede Cuba aspirar a convertirse en otra Suiza (ilusiones sin base que he escuchado a veces) y de hecho, ni siquiera me parece sano soñar con que exista otra Suiza. Las estadísticas económicas tienen más de un significado. Del lado negativo, los altos índices de comportamiento económico también suelen ser indicativos de altos niveles de consumo, contaminación de la atmósfera, y depredación del ambiente en más de un sentido. Se ha dicho que si la norma de consumo de combustible norteamericana se universalizara el agotamiento de las fuentes se haría casi inmediato. No podrá haber autos para todos en el mundo.

Mathis Wrackernagel, investigador del Global Footprint Network de California, calculó, para noventa y tres países, la cantidad de planetas Tierra que serían necesarios en el caso de generalizarse el nivel de consumo de cada uno de ellos. Los países europeos occidentales están en la media de tres planetas, y los orientales de dos. En tanto los Estados Unidos necesitarían cinco planetas. Los países de la América Latina estarían sobre la media de un planeta, y los de África bastante por debajo. En esta correlación la línea del desarrollo sustentable estaría en un índice de desarrollo humano de 0.8, y el nivel de la huella ecológica en 1 planeta. Cuba parece ser, al momento, uno de los países que más claramente se acerca a esta correspondencia[14].

No lo digo como insinuación de complacencia. En definitiva, son estadísticas, solo estadísticas. La complacencia es hija del conformismo y contra el conformismo se rebela el imperativo de redimensionar la economía con reformas que alcancen las estructuras donde quiera que la búsqueda de una eficiencia socialista lo reclame. Se rebela también la necesidad de restaurar un régimen laboral y de participación efectiva que incentive el trabajo. Se rebela la necesidad de posibilitar mejor vida sin más gasto. Se rebela la urgencia de dar un carácter más orgánico al rescate y la protección del ambiente. Se rebela la tarea inaplazable de hacer nacer al fin la democracia.

Y, sin embargo, este dato nos dice, a mi juicio, al margen de consideraciones ideológicas, que el escenario más idóneo para los proyectos de transformación sustentable se encuentra ahora en la América Latina, donde se ha iniciado —solo se ha iniciado— una significativa modificación del mapa político. Y que Cuba presenta, de algún modo, una posición de punta, por ser el país portador experimentado de un paradigma antisistémico de referencia con validez periférica continental.

Es obvio que la realidad presente muestra una compleja panoplia de necesidades de cambio en la transición cubana. Pero es así precisamente porque la opción es la del camino socialista. La otra transición hubiera sido más sencilla, al ponerlo todo en manos del mercado. Y también terrible, porque la lógica del capital no perdona: consolida desigualdades, agudiza y extiende la pobreza, empeña soberanías, compromete futuros. Habríamos perdido en Cuba medio siglo de sacrificios.

Es la transición socialista la que requiere a cada paso la inteligencia del cambio, la evaluación de cada resultado, combinar la mirada puesta en el horizonte con la del día a día, la del gran panorama con la de la calle. También confrontar críticamente nuestros disensos. Y permitir que el pueblo asuma cada vez más un protagonismo en lo que se construye. Que algún día las masas se pongan en condiciones de participar cada vez más —como diría Ernesto Che Guevara— en la decisión de qué parte de los ingresos de la sociedad va al consumo y qué parte a la acumulación[15].

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Notas:

 Sociólogo y ensayista cubano.

1.- Véase http://www.kaosenlared.net/noticia/programa-moncada-era-socialista-esta-inconcluso, 3 de febrero de 2009.

2.- Véase «Estoy disponible para servir a mi Patria», entrevista de Carmelo Mesa Lago concedida a Roberto Veiga para Espacio Laical, no. 61, marzo de 2009, La Habana.

3.- Véase Omar Everleny Pérez Villanueva, «La estrategia económica cubana: medio siglo de socialismo», ponencia presentada en el Seminario sobre Economía Cubana y Gerencia Empresarial, 27-29 de mayo de 2009, La Habana.

4.- Coloquio internacional celebrado en La Habana en febrero de 2000, convocado por la Oficina Regional para América Latina de la UNESCO, bajo el título «Repensar a América Latina».

5.- Véase Aurelio Alonso, «Estrategias de amparo frente a las dinámicas de empobrecimiento», ponencia al XXVII Congreso de LASA, Montreal, 2007.

6.- Véase Aurelio Alonso, «Las reformas cubanas y la introducción de la lógica de mercado en el sistema económico: apuntes sobre los efectos sociales», Alternatives Sud, vol. 1, no. 2, 1994, Paris.

7.- CIEM-PNUD: Investigación sobre derechos humanos y equidad en Cuba, editorial Caguayo, S.A., La Habana, 2000.

8.- Estimados oficiales aluden recientemente a una correlación 7-1 pero varios estudios por muestreo indican que el desbalance puede haber alcanzado una proporción superior a 15-1. Vease Mayra Espina Prieto: Efectos sociales del reajuste económico: igualdad, desigualdad, procesos de complejización de la sociedad cubana, ponencia presentada en el Congreso de Latin American Studies Association (LASA), Dallas, marzo de 2003.

9.- La revista Temas dedicó su número 50-51, de abril-septiembre 2007, al tema de las transiciones. En el mismo el debate cubano ocupa un espacio relevante, a través de una encuesta aplicada por Rafael Hernández y Daybel Panellas, bajo el título «Sobre la transición socialista en Cuba: un simposio», a trece «personas que se distinguen en el campo de las ideas y el conocimiento, en la práctica social y política, pertenecientes a diferentes profesiones y generaciones».

10.- Boaventura de Sousa Santos, «¿Por qué Cuba se ha vuelto un problema difícil para la izquierda?», en la lista Other News de Roberto Savio en IPS, 6 abril de 2009.

11.- Ibidem.

12.- Informe sobre Desarrollo Humano 2007-2008. La lucha contra el cambio climático: Solidaridad frente a un mundo dividido, publicado por el PNUD, México, 2007.

13.- Véase Pavel Vidal, «El PIB cubano en 2009 y la crisis global», en IPS – Economic Press Service, 09/ 15 de mayo de 2009.

14.- Véase Carlos Fernández Liria, «Un siglo de pereza y de comunismo», en Casa de las Américas, no. 254. enero-marzo de 2009, año XLVIII, La Habana.

15.- Ernesto Che Guevara: Apuntes críticos a la Economía Política, pag. 147, Ocean Sur, La Habana, 2006.

Socialismo en el siglo XXI

Enviado el Miércoles, 16 de Septiembre del 2009 (15:33:46)

Nuestra América

Intervención de Aurelio Alonso en el VIII Taller Internacional sobre Paradigmas Emancipatorios: “Debemos realizar una especie de auditoría perenne sobre el curso que nuestras decisiones provoquen en la sociedad, para no tener que volver a percatarnos de que salimos hacia el socialismo y llegamos a otro lugar”

por Aurelio Alonso

Me voy a concentrar en cuatro puntos. El primero se refiere a la razón del planteo. No podemos pasar por alto que el uso de la preposición “en” o “de” se empieza a convertir en un dilema con carga definitoria, o al menos distintiva de posturas. Creo que se puede perder tiempo y energías tratando de delimitar si el subrayado sustantivo debe destacar, con “en”, la continuidad del socialismo, previsto que no es válido reducir “el socialismo” al experimento fallido del siglo XX. O si lo que merece subrayarse, si se escoge “de”, es la convicción, desde un proceso de superación crítica de los errores, anomalías y desatinos, de que no se trata de repetir con más cuidado el camino andado, sino de enfrentarlo con una carga de apertura en la cual prevalezca la creatividad.

Sinceramente, en mi caso personal me he habituado al “de”, porque me pareció, desde un inicio, que el primer fantasma a despejar entre los que no hemos claudicado del ideal socialista, es el de los lastres que nos presionan desde el proyecto fallido. Con lo cual tampoco creo profesar menosprecio alguno hacia el proyecto fallido; al contrario, me parece indispensable que la crítica recupere todo lo de positivo que vimos y vivimos en él, que ha sido mucho.

A pesar de que se han escrito millones de páginas, no creo que la crítica del experimento socialista del siglo XXI haya sido agotada. En realidad, la necesidad de repensarlo es tal, que nunca va a ser agotada. Incluida una evaluación ponderada del liderazgo de Stalin, que tampoco puede hacerse en blanco y negro. Me ahorro el conteo de barbaridades y la insistencia acerca de su responsabilidad en la deformación y el fracaso socialista soviético. Pero recordemos la conducción de la resistencia a la agresión mundial del nazismo y la conversión de la desolación en ofensiva, y recordemos también que en los momentos más críticos de la contienda, no detuvo la construcción del metro de Moscú, lo cual da cuenta de un profundo compromiso con la consumación de su proyecto socioeconómico. Del suyo, en el cual creía.

Pero ningún reconocimiento parcial sería suficiente para no entender que el modelo nacido de la victoriosa revolución bolchevique se mostró, a la larga, incapaz de sostenerse, y esas incapacidades tienen que ser totalmente erradicadas en la construcción de un modelo viable. Estamos obligados, como ninguna otra generación lo estuvo, a asumir la historia sin maniqueísmo.

Concluyo el punto expresando que para mí es más importante el enfoque efectivo detrás del enunciado que la precisión semántica de la preposición que escojamos. No lo convirtamos en un debate típico del medioevo. Por eso, trato de evitar que esto devenga para mí un tema polémico. En definitiva, del siglo XXI estamos llegando solo al final de la primera década y quedan noventa años para que los experimentos socialistas en que nos empeñemos muestren su viabilidad o no. Para no repetir los viejos errores y para corregir los nuevos que cometamos. Es decir, si es que no perecemos antes de hambre o de sed, o cocinados por el calentamiento global, o de cualquier otra catástrofe que se vincule a la destrucción desenfrenada del ambiente humano en la cual estamos atrapados.

El segundo punto se refiere a los dilemas de hoy. Cuando hablamos de dilemas no es posible eludir que la historia nos los impone siempre a través una solución de continuidad y ruptura que, en la práctica, solo puede ser afrontada de manera concreta y diferenciada. Y las soluciones de los dilemas siempre tienen que salir de las generaciones que los viven (mejor decir, que los vivimos). Ninguna referencia precedente, por sensata que sea, nos puede dar respuesta a los que tenemos que resolver hoy. Nos ayudarán a pensarlos, pero la solución la tenemos que elaborar ante la realidad que vivimos, los mismos que la vivimos.

El dilema principal, planteado en el nivel más alto de abstracción, sería el que nos cuestiona hacia dónde nos dirigimos. Vuelve a expresarse, en el plano sistémico, en la disyuntiva entre capitalismo o socialismo. Quienes consideren exhausto el proyecto socialista, lo asumen como un dilema entre capitalismo con “rostro humano” y cualquier otra opción. Su desventaja es que los referentes históricos capitalistas a los cuales se podría atribuir “rostro humano” son muy discutibles y, en todo caso, poco generalizables el modelo sueco, por ejemplo), para no decir irrepetibles.

Una visión más realista nos lleva a replantear hoy este dilema central en términos de “socialismo o barbarie”, como lo hizo Rosa Luxemburgo a comienzos del siglo XX, y lo vuelve a hacer hoy Istvan Mészáros, ahora ante un nivel de agravamiento en las relaciones socioeconómicas y políticas a escala mundial, que puede extremarlo a “socialismo o devastación”.

“Barbarie —afirma Mézáros— si es que tenemos suerte, en el sentido de que el exterminio de la humanidad sería el resultado final del destructivo curso del desarrollo del capital”.

De manera que el futuro de la humanidad tendrá que enrumbarse progresivamente a través de un proceso de socialización (contradictorio, a menudo convulso, con giros inesperados, con avances y retrocesos, con confrontaciones violentas, con la exigencia constante de reciclajes que preserven la lucidez de liderazgo, en tanto profundizan la democracia), o no habrá futuro, del todo, para la humanidad. La tragedia consiste en que el tiempo histórico para que la humanidad se percate de la urgencia del cambio radical, y oriente sus pasos en la búsqueda efectiva de solución, se reduce también radicalmente.

No me gusta ser apocalíptico; ni siquiera me quiero sentir, en el fondo, pesimista. En una ocasión oí decir a Boaventura de Sousa Santos, después de describir la tétrica situación de la realidad contemporánea, que él se consideraba un optimista, aunque un optimista trágico.

Un tercer punto al cual me he sentido motivado se vincula a la reflexión en torno a los paradigmas. Este es un problema que presenta, a mi juicio, dos perspectivas metodológicas: una es la necesidad de definir qué contenidos se nos presentan, por su naturaleza misma, paradigmáticos para nuestra proyección; la otra sería cómo aproximarnos críticamente, revisar, constatar concreciones parciales, controlar y rectificar nuestros planteos paradigmáticos. Una especie de auditoría perenne sobre el curso real que nuestras decisiones provoquen en la sociedad. Para no tener que volver a percatarnos de que salimos hacia el socialismo y llegamos a otro lugar.

En términos de paradigmas, hoy podemos afirmar que la salvación de la humanidad descansa en la construcción o reconstrucción soberana de sociedades que se sostengan en proyectos de justicia y equidad, con propuestas de desarrollo económico orientadas a sostener dichos proyectos, a la par que reproducen el producto social; que se orienten en la práctica a la eliminación de la explotación del trabajo que el capitalismo convirtió en mercancía; con esquemas de participación en el sistema de decisiones, desde la comunidad hasta el Estado central, capaces de imponer una institucionalidad democrática sin precedentes (“el socialismo es democracia sin fin” ha dicho de Sousa Santos con razón).

Y lo más importante, debido a la inminencia del peligro de sucumbir, que cambie radicalmente la actitud del hombre hacia la naturaleza, en el sentido de preservación, restauración, comunicación y asimilación, en unidad con el medio ambiente, del cual hace parte. Y el cambio de la conciencia humana, que si miramos hacia los sacrificios solidarios parece que ha sido mucho, pero si miramos a la expansión de conductas individualistas lesivas al bienestar común, deja mucho que desear. El ideal del hombre nuevo es también un componente paradigmático universal, pero no me canso de repetir que no podremos hablar del hombre nuevo hasta que no se haga salir de la cabeza humana el deseo del automóvil.

Dicho sea rápidamente y sin ser todo lo acucioso que merece el punto, para mí estos resultan enunciados paradigmáticos perfectamente generalizables. No diría yo que para caracterizar el socialismo del siglo XXI, sino para esbozar el horizonte de su construcción. Y si pensamos en ellos de manera despejada, sin querer encontrar coartadas para complacencias, veremos que es poco, a veces demasiado poco, lo que podríamos contabilizar ya como realización en los esfuerzos en que hasta ahora nos hemos empeñado.

En qué medida se asemejan o divergen entre una y otra realidad nacional la correlación de clases sociales y cómo hacerle frente en la responsabilidad práctica de construcción social. Cómo se definiría, en términos de diseño, la institucionalidad política y jurídica que responda a los intereses del pueblo. Cuáles serían, aquí y allá, las proporciones idóneas de la propiedad sobre los medios económicos desde el sector estatal hasta el privado.

Estos son, junto a otros, temas dilemáticos puntuales, que requerirán de concreciones distintas en las respuestas que implementemos. No confundir los paradigmas con las decisiones coyunturales, los méritos del corto plazo con los del largo, la movilización con la participación, lo necesario de la espontaneidad y el ingenio creativo con rechazo del liderazgo (ni al revés). Estos y otros serán siempre (o al menos por uno o dos siglos, con buen tiempo) desafíos para lograr la irreversibilidad socialista.

Si el socialismo que construyamos no se hace definible como democracia, no será socialismo; pero si no se vuelve por naturaleza irreversible tampoco será socialismo. Corro el riesgo de ser acusado de veleidades dogmáticas. Acepto el riesgo. Pero no he abandonado la idea de la irreversibilidad. Aunque de ningún modo crea que la hemos conseguido al votar su inclusión en el texto constitucional: votamos la aspiración, pero solo el curso de la historia podrá decir si el socialismo que construimos resultará irreversible o si también cederá ante las presiones del mercado. Y, sobre todo, ante la inmensa deformación hegemónica que el dominio de los medios masivos de información ha impuesto al pensamiento. Vuelvo a recordar el deseo del automóvil como síndrome erosionante de nuestro tiempo. Creo, sin embargo, que la irreversibilidad, cuando tengamos modo de comprobar que ha sido lograda, será definitoria.

No puedo terminar sin detenerme un instante en el mapa latinoamericano de hoy. Tan sólo un instante —no hay tiempo para más ahora— para recordar que no estamos debatiendo en un plano estrictamente teórico. Estos temas han sido puestos al día por las exigencias, los desafíos y las esperanzas que nos plantea el cambio que las masas han impuesto en el escenario latinoamericano. Para recordar que frente al avance devastador del modelo neoliberal se ha impuesto una ola de resistencia y transformaciones que ha cambiado el mapa político, social y económico de la América Latina.

El cambio latinoamericano que se inició con la revolución bolivariana en Venezuela, y que se ha generado una onda expansiva, convierte al continente el laboratorio sociopolítico y económico por excelencia del mundo periférico hacia la transformación del ordenamiento mundial y hacia la subsistencia del planeta. Hacia el rescate de los paradigmas y la asunción de la posibilidad —difícil y escabrosa pero real— de que el dilema “socialismo o devastación” no se resuelva por la vía de la tragedia. Por supuesto que este punto merece más precisiones, pero sería imposible ahora ir más lejos.

La Habana, 5 de septiembre de 2009

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Intervención de Aurelio Alonso en la mesa Socialismo en el siglo XXI que sesionó en el VIII Taller Internacional sobre Paradigmas Emancipatorios, realizado en La Habana del 2 al 5 de septiembre de 2009

Apoyar a Garzón: un acto de justicia elemental y urgente…

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Almodóvar: "Me provoca una desasosegante desconfianza en el sistema judicial"

image El mundo de la cultura reacciona ante la suspensión de Garzón y habla en apoyo al juez

EL PAÍS – Madrid – 14/05/2010

El mundo de la cultura lleva en alerta varias semanas. De hecho, a este sector profesional se debe en parte la organización de las manifestaciones del pasado día 24 de abril en numerosas ciudades de España y el extranjero. Las reacciones de actores, cineastas, escritores e historiadores no se han hecho esperar.

    Pedro Almodóvar, cineasta: "Como ciudadano lego en procedimientos que rigen la justicia en España, el hecho de que aparten del ejercicio de su profesión al juez Garzón, o cualquier otro juez, por pretender enjuiciar los crímenes de la dictadura franquista, me provoca una desasosegante desconfianza en nuestro sistema judicial".

    José Saramago, escritor y Premino Nobel de Literatura: "Las lágrimas del Juez Garzón hoy son mis lagrimas. Hace años, un medio día, conocí una noticia que fue una de las mayores alegría de mi vida: el procesamiento de Pinochet. Este medio día he recibido otra noticia, ésta de las más tristes y desesperanzadas: que quien se atrevió con los dictadores ha sido apartado de la magistratura por sus pares. O mejor dicho, por jueces que nunca procesaron a Pinochet ni oyeron a las víctimas del franquismo. Garzón es el ejemplo de que el campesino de Florencia no tenía razón cuando, en plena Edad Media, hizo sonar las campanas a difunto porque, decía, la justicia había muerto. Con Garzon sabíamos que las leyes y su espíritu estaban vivos porque le veíamos actuar. Con el apartamiento de Garzón las campanas, después del repique a gloria que harán los falangistas, los implicados en el caso Gürtell, los narcotraficantes, los terroristas y los nostálgicos de las dictaduras, volverán a sonar a muerto, porque la justicia y el estado de derecho no han avanzado, no han ganado en claridad y quien no avanza, retrocede. Tocarán a muerto, sí, pero millones de personas saben señalar el cadáver, que no es el de Garzón, esclarecido, respetado y querido en todo el mundo, sino de quienes, con todo tipo de argucias, no quieren una sociedad con memoria, sana, libre y valiente".

    Juan Diego Boto, actor y director: "Tratando de abofetear a Garzón se está abofeteando a las familiares de 113.000 desaparecidos, no sólo en la guerra, sino muchos de ellos en la posguerra".

    Ismael Serrano, cantante: "Me parece lamentable que a la primera persona que se va a juzgar por los crímenes del fraquismo sea el juez que se atrevió a abrir una investigación. Cbae recordar que lo que mueve tanto a Garzón como a las víctimas no es el revanchismo, sino la justicia universal. Esta decisión además distancia al poder judicial de la gente, porque se mueve por lo que parece rencillas internas".

    Andrés Trapiello, escritor: "Hace 10 años media España con la inmensa mayoría del Partido Popular a la cabeza era contraria a las exhumaciones de las víctimas de la represión franquista. Lo hizo patente con toda clase de argumentos, incluidos el escarnio, el cinismo y las bromas de mal gusto. Hoy, de grado o por interés político, ya casi nadie se manifiesta abiertamente contrario a ellas. El Estado debería haberse puesto al frente de esa política de una manera decidida, como prometió el gobierno socialista, y no lo ha hecho. El juez Garzón, según he leído, se arrogó prerrogativas jurídicas que no eran de su competencia. Quizá. Pero gracias a él y a otros como él las víctimas van dejando las cunetas y las fosas comunes. Lo de hoy es, una vez más, un nuevo golpe a las víctimas y se lo han propinado en la carrera de un juez. Recuerda este a otro proceso escandaloso en que se acusó a unos médicos de Leganés de prácticas ilegales. El tiempo les ha dado la razón y el tiempo dará toda la razón a las víctimas que sólo perseguían esa poca justicia que acabarán teniendo de pleno derecho, tarde o temprano, porque la sociedad en su mayor parte ya se la ha dado".

    Alberto San Juan, actor y dramaturgo: "Me parece que esto no es un golpe sólo para Garzón, sino para la recuperación de la memoria histórica que es, esencialmente, un camino de paz. Es muy grave este asunto ante el que los ciudadanos no nos podemos quedar callados".

    Carmen Machi, actriz: "Es una de las cosas más impactantes que he vivido en mi vida, y me deja sin palabras y con una desconfianza terrible en muchas cosas, no me lo explico, no termino de comprenderlo".

    Ignacio Martínez de Pisón, escritor: "Es una caza al juez. Hay una persecución en toda regla. Yo no creo en conspiraciones pero de repente se han dado las circunstancias para que se orienten hacia un fin común, que es acabar con una figura incómoda. Si el mismo rigor que se le aplica a él se aplicase a otros jueces, a lo mejor nos quedaríamos sin magistratura. Imagínate el juez que instruyó el caso Egunkaria".

    Jaume Sisa, cantante: "Parece una cacería de la extrema derecha para tapar el caso Gurtel, toda una operación concertada, va a ser un escándalo internacional. Aquí no se va a entender y fuera mucho menos, es una torpeza de la derecha y les va a salir el tiro por la culata".

    Aitana Sánchez- Gijón, actriz: "Es lo más grave que ha pasado en la democracia desde el intento del golpe de estado del 23-F, con la diferencia de que esto sí ha prosperado".

    Juan Eduardo Zúñiga, escritor: "Recordando a Bertolt Bretch: hoy es el juez Garzón, pero mañana puede ser cualquier ciudadano. Suspender de sus funciones a un juez con la trayectoria democrática de Garzón, hace que veamos con gran inquietud la independencia del poder judicial"

    Almudena Grandes, escritora: "Una decisión como esta que desampara implacablemente a las víctimas del franquismo y produce un sentimiento de indefensión en toda la ciudadanía. Por un lado es un escándalo de dimensiones internacionales y por otro lado, un serio obstáculo para que los ciudadanos confíen en las instituciones democráticas de nuestro país".

    Paca Gabaldón, actriz: "Habría que abrir una investigación a los jueces, empezando por Varela, que han sido responsables de este acosos y derribo escandaloso contra el juez Garzón".

    Luis Pastor, cantante: "La justicia ha vuelto a enterrar a los miles y miles de ciudadanos asesinados por el fascismo y el franquismo en nuestra larga historia; sentimos que se abre un limbo sin fecha de caducidad para las víctimas que están enterradas en paradero desconocido, ya que ningún juez se atreverá a investigar después de ser suspendido el único que lo hecho".

    Luis Manuel Ruiz, escritor: "Algo bastante lamentable que se veía venir. Confío en que sea una anomalía que se corregirá con el tiempo".

    Ángel Viñas, historiador: "No conozco los tecnicismos, pero el proceso es una barbaridad dicho con todo el respeto que me merece el Tribunal Supremo, que se lo tiene que ganar y que así no se lo gana. La justicia española ha dado un ejemplo deplorable y así aparecerá mañana en toda la prensa internacional".

    Azucena Rodríguez, cineasta: "¿Quién investiga ahora los crímenes del franquismo?".

    Julián Casanova, historiador: "Se podrían haber ahorrado el proceso. Han cogido el franquismo, la investigación del franquismo y las querellas ultraderechistas y han aprovechado para meter en cascada todas las demás querellas. Creo que la única salida va a ser la presión internacional, que irá en aumento a partir de ahora. La dimensión internacional y social se la ha dado este hombre. Hay un montón de juristas que no soportarán esto. En España ha tenido como consecuencia una división y mucha bronca. Esto acabará siendo un objeto para la historiografía".

    Nieve de Medina, actriz: "La España de ayer es la de hoy y estamos en un bucle que no avanza".

    Francisco Espinosa, historiador: "Lo esperaba desde que empezaron. Se vio que era algo personal. Dilucidar si influye más su investigación de la trama Gürtel o el franquismo es complicado. La derecha concibió la investigación por el franquismo como un atentado contra sus esencias históricas. La única esperanza que tengo es que se vuelva como un bumerán contra ellos. Pienso que tanto la respuesta internacional como la de aquí, donde todos los movimientos de apoyo fueron sin control político, les sorprendió. Aunque los historiadores predecimos el pasado y no el futuro, creo que lo que están haciendo con Garzón creará un movimiento que no existía".

    Con información de Rosana Torres, Tereixa Constenla y Manme Guerra.

    Ahora la Iglesia Chilena: el escándalo del sacerdote Karadima…

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    Los silencios y omisiones que comprometen a la cúpula eclesial en el caso Karadima

    Por Andrea Insunza y Javier Ortega, investigadores de la Escuela de Periodismo de la UDP. | 30 de Abril de 2010

    En 2003, el cardenal Francisco Javier Errázuriz recibió el primer testimonio de un denunciante que afirmaba, con nombre y en detalle, haber sido acosado sexualmente por el padre Fernando Karadima. Dos años después, el entonces obispo auxiliar de Santiago y actual arzobispo de Concepción, Ricardo Ezzati, recibió antecedentes similares.

    Aunque para entonces las normas del Vaticano obligaban a abrir inmediatamente una investigación, no lo hicieron, y ésta se inició por otros canales, tras la aparición de un nuevo denunciante. En este artículo, los autores del libro Legionarios de Cristo en Chile. Dios, Dinero y Poder, describen las fallas y dilaciones en que incurrió el Arzobispado de Santiago en la tardía canalización de tales denuncias al interior de la Iglesia. Las mismas denuncias que ahora están en manos de la justicia ordinaria y que amenazan con transformarse en una de las peores crisis en la historia de la Iglesia chilena.

    Una sustancial omisión cometió el cardenal Francisco Javier Errázuriz en la carta pastoral que publicitó el pasado domingo 25 de abril, para referirse al caso Karadima. En la misiva, la cabeza visible de la Iglesia Católica chilena asegura que las tres primeras denuncias formales contra el cuestionado sacerdote comenzaron a llegar al Arzobispado de Santiago a partir de mayo de 2005.

    Dos años antes, sin embargo, el propio cardenal Errázuriz recibió en sus manos la primera denuncia contra el ex párroco de El Bosque, a través de una carta firmada por el ex novicio jesuita Juan Andrés Murillo. En el programa Informe Especial, transmitido el lunes 26, el denunciante afirma que fue víctima de acoso e intentos de abuso sexual por parte de Fernando Karadima, entre 1994 y 1996, cuando el acusador tenía entre 18 y 20 años.

    En los años en que Murillo se integró a su círculo, Karadima era uno de los párrocos con más influencia en la elite económica y social santiaguina. Dueño de un innegable carisma, en El Bosque había logrado articular un cerrado núcleo de jóvenes, en su gran mayoría provenientes de familias tradicionales, reunidos bajo el movimiento “Acción Católica”. Cerca de 50 actuales sacerdotes descubrieron su vocación bajo su guía, entre ellos cinco obispos hoy en funciones.

    Errázuriz recibió la misiva de Murillo a través del entonces vicario para la Educación, el jesuita Juan Díaz, quien le había aconsejado a Murillo formalizar su acusación a través de ese canal.

    -Recibí la denuncia y se la entregué al señor cardenal, quien se mostró interesado en su contenido -asegura Díaz a Ciper.

    Según el Código de Derecho Canónico, las normas especiales dictadas por El Vaticano en 2001 y el procedimiento que fijó la Conferencia Episcopal Chilena en 2003 –el mismo año en que Errázuriz recibió las denuncias de Murillo-, lo que procedía era abrir, sin dilaciones y obligatoriamente, lo que se denomina en términos canónicos una “investigación previa”. Se trata del primer paso establecido por la Iglesia, un sumario rápido que busca establecer si la denuncia es “plausible”, antes de derivarla a la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), el poderoso dicasterio vaticano que tiene potestad para afrontar los abusos sexuales cometidos por sacerdotes.

    ¿Por qué el cardenal no inició la investigación previa en ese momento y lo hizo en 2005, es decir, dos años después? Es la pregunta que se hacen ahora muchos sacerdotes, fieles y entendidos en el tema.

    No son pocos en la Iglesia los que creen que el mandato de Errázuriz quedará marcado por la serie de errores, omisiones y titubeos que han mostrado él y algunos de sus obispos auxiliares desde que las primeras denuncias se canalizaron al interior de la Iglesia, hasta que la justicia ordinaria abrió una investigación por el caso, el miércoles 21 de abril pasado.

    A ojos de algunos eclesiásticos consultados, a Errázuriz le ha jugado en contra su estilo prudente, ya que desde que comenzaron a circular las primeras versiones que inculpaban a Karadima, hace ya siete años, ha tenido que enfrentar el enconado lobby de los defensores del ex párroco de El Bosque, entre los cuales se cuentan cinco obispos. Uno de ellos es Andrés Arteaga, obispo auxiliar de Santiago desde 2001 y, por ende, colaborador directo de Errázuriz.

    “El cardenal se ha visto sobrepasado por esta crisis”, se lamenta un sacerdote ligado al Arzobispado capitalino. “Está muy solo”, piensa otro miembro del clero, quien ha hablado con él en estos días.

    “Estamos rezando por usted”

    El lunes 26 de esta semana, horas antes de la emisión del programa Informe Especial, la madre del denunciante Juan Andrés Murillo hizo circular un sentido correo electrónico entre sus amistades, en el que explicó qué motivó a su hijo a denunciar al ex párroco de El Bosque. “Él consideró que Karadima estaba haciendo un tremendo daño a otros muchachos de la comunidad con sus desvíos sexuales, y siendo estos muchachos de familias bien constituidas, familias tradicionales, de colegios tradicionales, todos cercanos a la iglesia, no eran capaces de hacer denuncia alguna. Por lo tanto, decidió hacer él la denuncia, acercándose al arzobispado”.

    A mediados de los 90, Murillo se integró a la parroquia de El Bosque cuando estudiaba Filosofía y se sentía atraído por la carrera sacerdotal. Según el testimonio que entregó a TVN, en 1996, a los 20 años, Karadima intentó masturbarlo y él se negó. Luego de confrontarlo, abandonó la parroquia para siempre.

    Posteriormente, Murillo ingresó al noviciado de la Compañía de Jesús, donde permaneció dos años, hasta que descubrió que el sacerdocio no era lo suyo. Gracias a que mantuvo buenos contactos con los jesuitas, a principios de 2000 le contó su traumática experiencia con Karadima a un miembro de esa orden, quien a su vez lo derivó al vicario Juan Díaz. Entonces Murillo escribió la carta que Díaz le entregó en sus manos a Errázuriz y que, según la madre del denunciante, “la iglesia guardó en un cajón”.

    Dos años después, Murillo volvió a la carga. En 2005 le hizo llegar al cardenal Errázuriz una declaración notarial, efectuada en París, el 25 de mayo de ese año. Ahí relata su versión de los hechos. Pero, adicionalmente, le envió una nueva misiva al entonces obispo auxiliar de Santiago, Ricardo Ezzati. En la actualidad, Ezzati encabeza la arquidiócesis de Concepción, e integra la terna de candidatos para suceder a Errázuriz a la cabeza de la iglesia chilena. Algunos pronósticos lo ubican como el que tiene más probabilidades de ser nombrado, pues pertenece a la orden de los Salesianos, la misma del secretario de Estado vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone. De hecho, en 2009 fue escogido como uno de los cinco visitadores vaticanos para investigar a los Legionarios de Cristo, tras el reconocimiento de la doble vida de su fundador, Marcial Maciel.

    Hasta ahora, el caso Karadima no lo ha salpicado.

    En su carta de 2005 a Ezzati, Murillo se lamenta por no haber obtenido ninguna respuesta acerca de la denuncia que dos años antes le envió a Errázuriz, a pesar de que puso a disposición todos sus datos para reunirse personalmente con él. Y agrega que sólo le dijeron “estamos rezando por usted”.

    En la misiva, de una página y media, el denunciante también relata que mientras permaneció en la parroquia de El Bosque, comentó el acoso que sufría de parte de Karadima a uno de los sacerdotes más cercanos al párroco. Se trataba de Andrés Arteaga, a quien Murillo consideraba una figura muy respetada e inteligente. En la carta a Ezzati, el joven afirma que Arteaga desdeñó su revelación: le respondió que en vez de estudiar filosofía debía dedicarse a escribir obras de teatro, y que había cosas de la iglesia que él no entendía.

    Tal como ocurrió con la misiva que le envió al cardenal, Murillo tampoco obtuvo ninguna respuesta de Ezzati acerca de su denuncia. El pasado martes 25, no obstante, el arzobispo Ezzati dijo a Canal 13 que no ha habido demora en hacer justicia y que “el tema es si después las personas se han quedado un poco o no han sido suficientemente cuidadosas para llevar los casos”.

    Retrasos “bajo ninguna circunstancia”

    Al momento de recibir el testimonio del ex novicio Murillo, tanto Errázuriz como Ezzati tenían que haber iniciado la investigación de una denuncia de esa naturaleza, tal como lo dispusieron las modificaciones al Código de Derecho Canónico, efectuadas el 30 de abril de 2001, a través de una ley especial comunicada por medio del motu propio “Sacramentorum Sanctitatis Tutela”, del Papa Juan Pablo II.

    El sacerdote jesuita y experto en Derecho Canónico, Marcelo Gidi, explica que este cambio “restringe la discrecionalidad de la autoridad eclesiástica local. Ahora el obispo tiene que investigar, el superior religioso tiene que investigar. Una vez que recibe la acusación, lo que dice la Congregación para la Doctrina de la Fe, es que toda denuncia debe ser investigada, siempre y cuando no sea anónima”.

    Las dos cartas de Murillo iban consignadas con su nombre y datos. En el caso de la primera misiva, que recibió Errázuriz, iba además respaldada por un religioso.

    A raíz de esta nueva política vaticana, en 2003 la Conferencia Episcopal Chilena estableció su propio procedimiento. El documento “Sobre la actitud de la Iglesia Católica en Chile ante los abusos contra menores cometidos por un clérigo o un religioso”, señala en su letra c que “las denuncias podrán hacerse a través de la estructura normal de la iglesia presente en todo Chile, es decir, párrocos, vicarios y decanos episcopales, quienes la harán llegar a la autoridad eclesiástica competente (…) sin retrasar bajo ninguna circunstancia la comunicación de las mismas”.

    A pesar de esto, recién en 2005 se abrió la investigación previa sobre el caso Karadima, no gracias a los esfuerzos de Juan Andrés Murillo, sino que a raíz de la aparición de un nuevo denunciante: el cirujano digestivo James Hamilton, ex presidente de “Acción Católica” de la parroquia de El Bosque.

    La causa queda “en suspenso”

    En el Arzobispado de Santiago afirman que en mayo de 2005, Verónica Miranda, esposa de James Hamilton y también ex miembro de Acción Católica, se acercó al obispo auxiliar Cristián Contreras, a quien le relató que su marido le había confesado que Karadima abusó sexualmente de él por 20 años. El obispo Contreras le señaló, entonces, que él no tenía facultades para iniciar una investigación, pero que si ella consideraba que los antecedentes lo ameritaban, correspondía prestar testimonio ante el promotor de justicia, como se llama al fiscal eclesiástico a cargo de recibir e investigar este tipo de acusaciones en cada diócesis, según las nuevas normas vaticanas para hacer frente a los abusos sexuales.

    Adicionalmente, Contreras ofreció reunirse con Hamilton para escuchar su versión.

    El cirujano Hamilton visitó al prelado en una casa parroquial de Américo Vespucio, en la Reina. A raíz de este encuentro, Contreras contactó a Hamilton y su señora con el sacerdote Eliseo Escudero, quien había sido designado promotor de justicia de la Arquidiócesis de Santiago.

    Tiempo después, Hamilton y su esposa prestaron declaración ante Escudero y un notario eclesiástico del Opus Dei. Lo hicieron por separado y en días distintos, en la parroquia Veracruz, ubicada en calle Lastarria, a pasos de la casa central de la Universidad Católica. En lo medular, Hamilton dijo haber sido abusado durante dos décadas, a partir de los 17 años, por Karadima, cuando el párroco era su guía espiritual y confesor.

    Ambos testimonios habrían marcado el inicio formal de la investigación previa que realizó la Iglesia para conocer los antecedentes contra Karadima, según se desprende de la carta pastoral del cardenal Errázuriz.

    Sobre lo que vino en adelante las versiones son imprecisas. Según una fuente de la Iglesia Católica que prefirió guardar reserva de su nombre, una vez iniciada la investigación, el cardenal Errázuriz se habría contactado con los cinco obispos que Karadima había formado: el obispo auxiliar de Santiago, Andrés Arteaga; el obispo castrense Juan Barros; Horacio Valenzuela (Talca); Tomislav Koljatic (Linares) y Felipe Bacarezza (entonces obispo auxiliar de Concepción, hoy titular de Los Ángeles). El propósito del cardenal habría sido preguntarles si sabían de hechos como los que denunciaba Hamilton. Según la misma versión, esto habría provocado una fuerte reacción en favor del párroco de El Bosque.

    Quizás a esto se refiere Errázuriz en un pasaje de su carta pastoral del domingo 25 de abril pasado, cuando afirma que, una vez iniciada la investigación, “existían innumerables y contundentes testimonios a favor del padre Fernando Karadima”. Y a reglón seguido, explica que “dejé en suspenso la causa, esperando nuevos antecedentes”.

    Los escuderos de Karadima

    Lo paradójico es que cuando la investigación se encontraba “en suspenso”, en septiembre de 2006, Errázuriz apartó al padre Fernando Karadima de la cabeza de la parroquia de El Bosque, luego de 23 años de labor. La despedida fue en grande. Estuvieron cuatro de los cinco obispos formados por él: Horacio Valenzuela, Juan Barros, Tomislav Koljatic y Andrés Arteaga, quien concelebró la misa de despedida. A nombre de los laicos lo homenajeó el presidente del consejo parroquial, Juan Pablo Bulnes, quien en marzo pasado asumió su defensa como abogado ante la justicia eclesiástica.

    Si bien el sacerdote había cumplido 75 años, los párrocos no tienen la obligación de presentar su renuncia a esa edad, como sí ocurre con los obispos. Por lo mismo, la decisión constituyó un golpe para la comunidad, al punto que en el clero de Santiago circula la versión de que, luego, un grupo de seminaristas discípulos del retirado padre se negó ser ordenados sacerdotes por el cardenal.

    “El arzobispo (Errázuriz) está con un cuarto del clero de Santiago en contra, por lo que ha tenido que moverse con extraordinario tacto. Pero ha ido dando pasos”, señala un sacerdote ligado al Arzobispado capitalino.

    Lo concreto es que Karadima tuvo el privilegio de elegir como sucesor a un sacerdote de su círculo, el padre Juan Esteban Morales. Además, siguió viviendo en la parroquia, donde continuó celebrando misas y encabezando los retiros espirituales de Semana Santa, los más importantes del calendario litúrgico anual.

    A esas alturas, en el clero de Santiago ya circulaba con fuerza el rumor de una investigación previa contra el ex párroco. Por lo mismo, las regalías que mantuvo Karadima tras su retiro fueron interpretadas por otros sacerdotes como que las indagaciones habían sido frenadas.

    La negativa del obispo Arteaga

    Otros indicios reafirman que la investigación previa había quedado efectivamente “suspendida”, tal como lo reconoce el cardenal Errázuriz. Un año después de prestar testimonio ante el promotor Escudero, el denunciante James Hamilton se comunicó con él para conocer los avances de la investigación. El sacerdote le habría dicho que no podía referirse al contenido de las indagaciones, pero que seguían su curso. Lo mismo le habría señalado el obispo auxiliar Cristián Contreras.

    En cuanto al otro denunciante, el ex seminarista Juan Andrés Murillo, nunca fue llamado a declarar ante el promotor de justicia. “Él me transmitió que se le cerraban las puertas”, señaló el jesuita Antonio Delfau a Informe Especial en el programa del lunes 26 de abril.

    No obstante eso, hubo hombres de iglesia que siguieron consultando sobre el tema. Hace un par de años, uno de ellos le preguntó al obispo auxiliar Andrés Arteaga sobre si había una investigación en curso contra el ex párroco de El Bosque. La negativa fue rotunda.

    Así las cosas, parecía que el caso Karadima había quedado enterrado, lo que contravenía la nueva política vaticana de proceder con diligencia.

    -No hay plazo establecido por la ley para realizar la investigación previa, pero la Congregación para la Doctrina de la Fe solicita celeridad, rapidez. La investigación previa no debería durar más de siete meses, porque no es un proceso propiamente tal -explica el sacerdote y experto en Derecho Canónico Marcelo Gidi.

    El caso no prescribe

    En marzo de 2009 el denunciante James Hamilton y su cónyuge, Verónica Miranda, iniciaron un proceso para anular su matrimonio religioso, ante el Tribunal Eclesiástico de la Arquidiócesis de Santiago. Como suele solicitarse en este tipo de procesos, a Hamilton se le pidió escribir una biografía sobre su vida. En ella incluyó los abusos que dice haber sufrido de parte de Karadima.

    Aunque el proceso de nulidad matrimonial está regido por el secreto eclesial, el contenido de su testimonio se filtró: llegó a manos del obispo Arteaga y del párroco sucesor de Karadima en El Bosque, Juan Esteban Morales. Este último se contactó entonces con Hamilton y lo visitó en la consulta que el médico tenía entonces en el Centro Médico San Cristóbal, en Vitacura.

    Sobre ese encuentro hay dos versiones. Hamilton aseguró en Informe Especial que el padre Morales le dijo que le creía, pero que le pidió “por misericordia” que no hiciera público su testimonio. En La Segunda del miércoles 28 de abril, el padre Morales reconoció que efectivamente lo visitó, aunque sostuvo que “jamás” le pidió que se desistiera de sus cargos. “Tuvimos una conversación y le dije que estaba en su derecho de hacer una denuncia, pero no a divulgarla mientras se investigara formalmente”, aseguró el párroco al vespertino.

    En el invierno de 2009, el Tribunal Eclesiástico de Santiago acogió a trámite la causa de nulidad matrimonial del doctor Hamilton. Por el mismo período, el cardenal Errázuriz ordenó reactivar la investigación previa sobre el caso Karadima, relevando al promotor de Justicia Eliseo Escudero y reemplazándolo por el sacerdote Fermín Donoso.

    En su reciente carta pastoral, el cardenal Errázuriz explicó que la tardanza en la reapertura se debió a que en un principio “sobre los presuntos hechos echaba su sombra la prescripción que establece el Derecho Canónico”. Esta expresión revela un desconocimiento de los procedimientos de la Iglesia, ya que desde hace ocho años cualquier obispo puede solicitar a la CDF la imprescriptibilidad de un caso específico. Así lo aclaró en una entrevista de marzo de 2010 el padre Charles Scicluna, promotor de justicia de ese dicasterio, hombre de la absoluta confianza de Benedicto XVI y quien fue nada menos que el encargado de investigar a Marcial Maciel antes de que fuera sancionado. “El 7 de noviembre de 2002, el venerable siervo de Dios Juan Pablo II concedió a este dicasterio la facultad de derogar la prescripción caso por caso ante una petición motivada por parte del obispo, y la derogación normalmente se concede”, dijo.

    Con la causa reactivada, a fines de 2009 Hamilton insistió con sus denuncias contra Karadima. Esta vez, entregó su testimonio ante el canciller del Arzobispado de Santiago, el sacerdote Hans Kast. Ambos se conocían desde hacía décadas, cuando coincidieron en la parroquia de El Bosque. Kast y su familia tenían una estrecha relación con Karadima, al punto de que este último solía veranear en un terreno de la familia en Puerto Varas. Pero hace algunos años el canciller del Arzobispado se alejó de la parroquia.

    Aunque prestó testimonio en dos ocasiones, en 2005 ante Eliseo Escudero y el 2009 ante Kast, Hamilton no ha declarado hasta ahora ante el nuevo promotor, Fermín Donoso. Quizás por eso, hace pocas semanas le pidió a Kast reunirse con el cardenal Errázuriz. La misma petición le hizo al obispo auxiliar Cristián Contreras. Hasta ahora, el encuentro no se ha concretado.

    Acompañando en el dolor

    A pesar de las dilaciones y falta de respuesta, tanto Hamilton como Murillo insistían en canalizar sus antecedentes por la vía eclesiástica. Lo mismo hizo un tercer denunciante, el ex seminarista diocesano Juan Carlos Cruz, actualmente radicado en Estados Unidos, también ex miembro de la comunidad de la parroquia El Bosque y quien entregó un testimonio de cerca de 20 páginas al Arzobispado. Cruz acusaba a Karadima de besarlo y practicarle tocaciones durante la confesión, cuando era un adolescente en los ‘80.

    Hace sólo algunas semanas, un cuarto denunciante se presentó ante el canciller del Arzobispado Hans Kast. Se trata del abogado Fernando Batlle, ex seminarista de Schoensttat. Al igual que Juan Andrés Murillo, Batlle estudió en el Verbo Divino y coincidió con él en la parroquia de El Bosque. Cuando se reencontraron en 2009, los dos se confesaron que había sufrido tocaciones y acoso por parte de Karadima.

    Alentado por Murillo, en abril Batlle se presentó ante el padre Kast en el Arzobispado, donde entregó un testimonio que coincidía con el de Murillo, aunque con una diferencia: exigió que Karadima fuera suspendido de sus funciones y alejado inmediatamente del contacto con niños y adolescentes, y que esa medida le fuera notificada. Advirtió de manera explícita que si no recibía respuesta en una semana de parte de la Iglesia, recurriría a otros mecanismos para hacer justicia.

    Además, en cuestión de días Batlle le escribió un correo electrónico al cardenal Errázuriz, de entre tres y cuatro carillas, donde se extendió en los detalles de su testimonio.

    En los días posteriores, recibió llamados de Kast y el nuevo promotor de justicia Fermín Donoso, para que prestara declaración ante este último. Batlle, sin embargo, se negó a concurrir nuevamente a las dependencias de Erasmo Escala, pues consideró que ya había dicho lo que tenía que decir y estaba siendo sometido a una burocracia innecesaria.

    La única respuesta que obtuvo de su misiva a Errázuriz, fue un correo electrónico de Kast. Este le señalaba que lo acompañaba en su dolor, pero que no entendía cómo después de 15 años de silencio, pedía soluciones con plazos y exigencias perentorias.

    Esa respuesta motivó a Batlle para tomar contacto con el abogado penalista Juan Pablo Hermosilla. El mismo que también representa ahora a Murillo, Hamilton y Cruz. Con su presentación ante la justicia ordinaria, el miércoles 21 de abril, el grupo abrió una de las peores crisis en la iglesia chilena durante los últimos años.

    http://ciperchile.cl/2010/04/30/los-silencios-y-omisiones-que-comprometen-a-la-cupula-eclesial-en-el-caso-karadima/

    Written by Eduardo Aquevedo

    7 mayo, 2010 at 0:59

    Grecia: protestas jaquean solución neoliberal a la crisis…

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    TRES MUERTES EN EL INCENDIO DE UN BANCO CON UN COCTEL MOLOTOV

    _44716386_300protestasestud Las protestas en Grecia enfrentan a socialdemócrata Papandreu

    Atenas permanece paralizada por una huelga general de 48 horas en contra de las medidas de austeridad impulsadas por la UE y el FMI a cambio de un paquete de ayuda financiera válido por 110 mil millones de euros.

    Por Nicolás Nagle

    Desde Bruselas

    Las protestas en Atenas aumentaron poniendo en jaque al gobierno de Papandreu. Ayer un banco fue incendiado con un cóctel Molotov provocando la muerte de tres empleados –dos hombres y una mujer embarazada de cuatro meses–.

    Durante todo el día del miércoles la policía antidisturbios se enfrentó con los manifestantes en las calles. Atenas permanece paralizada por una huelga general de 48 horas en contra de las medidas de austeridad impulsadas por la UE y el FMI a cambio de un paquete de ayuda financiera válido por 110 mil millones de euros.

    A lo largo de toda la crisis griega varios analistas han visto paralelismos con lo sucedido en Argentina en el 2001, previo a la caída del gobierno de Fernando de la Rúa. En el caso griego, se trata del socialista George Papandreu que se encuentra cercado. El FMI junto a la UE han impuesto un paquete de medidas con el fin de reducir el déficit público en Grecia –que en la actualidad alcanza 13,6 por ciento del PBI–.

    El objetivo del plan es que Grecia vuelva a tener acceso a los créditos internacionales y de esa forma se pueda autofinanciar sin ayuda de la Unión. Dicha meta, sin embargo, aparece cada vez más lejana. Al mismo tiempo que la televisión difundía imágenes de las protestas en Atenas, los inversores en las principales Bolsas del mundo se apresuraban a vender los bonos griegos aumentando el riesgo país y situando a Grecia al borde del default.

    Entre la mayor parte de los griegos existe una profunda sensación de injusticia ya que las medidas de austeridad golpearán fundamentalmente a los trabajadores, pensionistas, desempleados y pequeños comerciantes. Al mismo tiempo, aquellos que se enriquecieron durante el período del boom económico, del crédito fácil, clientelismo y corrupción rampante se libran de hacer sacrificios.

    Las protestas del miércoles comenzaron cuando aproximadamente 100.000 personas tomaron las calles al grito de “que pague la plutocracia”. Hacia el mediodía la furia de los manifestantes se dirigió contra el edificio del Parlamento en donde hubo enfrentamientos con la policía durante varias horas. Dentro del Parlamento, los legisladores que se aprontan a aprobar las medidas de reajuste pidieron medidas de seguridad especiales alrededor del edificio.

    En la calle hay rabia y desencanto contra toda la clase política, la cual es vista como irresponsable y principal causante del descalabro económico. Un sentimiento similar al “que se vayan todos” del 2001.

    Las manifestaciones ya no están formadas por grupos de anarquistas indómitos como durante revueltas anteriores. Ahora se trata de protestas generalizadas independientes de afiliaciones partidarias. Antiguos seguidores del Passok, el Partido Socialista actualmente en el gobierno, se vuelcan hacia las calles para demostrar su rechazo hacia las medidas que les caen del cielo.

    Se trata de días cruciales no sólo para Grecia sino para Europa. Los últimos días han visto un aumento en el riesgo país de España y Portugal, dos países que se encuentran altamente endeudados. Ya se comienza a temer que puedan correr la misma suerte que Grecia. Recientemente, el presidente José Luis Zapatero dedicó una rueda de prensa en Bruselas a calmar a los mercados diciendo que comparar España con Grecia era “una absoluta locura”. El miércoles el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, aseguró que la situación en España “no tiene nada que ver” con la crisis griega. Claras señales para preocuparse.

    En Bruselas y en gran parte de la opinión pública europea muchos miran las manifestaciones en Atenas con desaprobación. Ven la confirmación de los mitos repetidos incansablemente por los medios: que los griegos son haraganes y que se trata de un país en donde hay demasiados empleados públicos, con horarios de trabajo demasiado cortos y pensiones abultadas. En definitiva, que la culpa del desastre económico es de todos los griegos. La realidad, sin embargo, es distinta. El trabajador promedio griego trabaja 42 horas por semanas contra un promedio europeo de 40. Respecto de la edad de retiro, el promedio griego es 61,4 años mientras que en Europa es de 61,1. Las pensiones son muy menores a las de otros países europeos: 750 euros en Grecia contra 960 en España, 1700 en Irlanda y 2800 en Bélgica. Acerca de la amplitud del sector público, 22,3 por ciento del total de trabajadores son empleados por el Estado –una cifra levemente menor al promedio europeo–.

    La prensa alemana ha sido particularmente activa en difundir una imagen caricaturizada de los griegos, lo cual ha engendrado un profundo resentimiento en Grecia. Para muchos griegos el gobierno de Papandreu ha capitulado ante los extranjeros y está siendo manejado por el FMI y la UE. La crisis está viendo un resurgir de sentimientos nacionalistas.

    Un manifestante de 55 años sostuvo que “lo que mucha gente olvida es que a nosotros los griegos no nos gusta la autoridad. Siempre hemos resistido aquello que creemos injusto. Luchamos contra los persas en Maratón, contra los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial y lucharemos contra el FMI porque en realidad ya no tenemos un gobierno. Son las fuerzas extranjeras que están a cargo ahora”.

    En estas horas, muchos líderes europeos estarán descubriendo que, a pesar de todo, decidir sobre otro país no es tan fácil como creían.

    Página/12

    Grecia: con sangre en la calle

    Dimitris V. Pantoulas

    Rebelión

    Aún con sangre en la calle, el gobierno griego está dispuesto a implementar las medidas económicas neoliberales.

    El 5 de Mayo de 2010 fue un día histórico para el pueblo griego. Durante el paro general que convocaron los sindicatos del sector público y privado, miles de griegos se manifestaron contra las medidas neoliberales que está dispuesto a implementar el Gobierno griego con el apoyo del Fondo Monetario Internacional y la Unión Europa.

    La manifestación en el centro de Atenas fue una de las más grandes que ha vivido el país en los últimos treinta años. Durante esta gigantesca manifestación, cerca la dos de la tarde hora local, un pequeño grupo de manifestantes lanzó cócteles molotov contra varias sucursales bancarias en el centro del Atenas. Tres empleados de una de las agencias de Marfin Bank quedaron atrapados en la sucursal y murieron de asfixia.

    Fue un lamentable y trágico accidente durante un día en el que el pueblo griego estaba reaccionando contra las medidas más neoliberales que un estado Europeo haya tomado en tan corto espacio de tiempo, medidas de shock parecidas a las que se implementaron en América Latina en los 80 y 90.

    Estas medidas tienen como objetivo destruir la pequeña propiedad de los millones de griegos a favor de los grandes capitales nacionales e internacionales. Los salarios de un gran porcentaje de empleados públicos se van a reducir hasta un treinta por ciento, al igual que los de todos los pensionistas del sector público y privado.

    Pero lo más grave de estas medidas es que tienen como objetivo cambiar las relaciones laborales, debilitando los sindicatos, sustituyendo los contratos colectivos por contratos entre individuos y empresas, aumentando el porcentaje de los despedidos mensuales en el sector privado, promoviendo el empleo precario y el empleo temporal y “reestructurando” el sistema de pensiones.

    Son medidas que van a cambiar absolutamente las relaciones de poder a favor de los grandes capitales, para una economía más “competitiva”, en palabras de los neoliberales y tremendamente injusta, en palabras de aquéllos que se oponen a estas políticas.

    En esta huelga general participaban, por decisión de la asociación del periodistas y editores (ESIEA), todos los medios de comunicación griegos. En consecuencia, cuando sucedió esta tragedia, no había canales periodísticos oficiales para informar de lo que estaba sucediendo en la manifestación. Los rumores se difundieron a través de blogs o “radio bemba” en todo el país, sin que nadie supiera con certeza lo que verdaderamente estaba pasando. La confusión fue tal que muchos de los manifestantes creyeron que nunca sucedió el accidente y que en realidad se trataba de una provocación de los cuerpos policiales.

    Finalmente, a las 4 de la tarde hora local, la asociación de periodistas y editores decidió detener su huelga y los medios de comunicación pudieron transmitir informaciones sobre lo que estaba pasando. Aún así, distintas fuentes oficiales del Estado estaban transmitiendo versiones contradictorias sobre el accidente. Se vivieron horas de gran tensión hasta que se anunció oficialmente la muerte de los tres jóvenes empleados del banco.

    Los mayoría de los grandes medios de comunicación1 está en absoluta sintonía con el Gobierno sobre la necesidad de las medidas neoliberales. Los propietarios de estos medios tienen una relación directa con el Estado griego, de alguna forma están cogobernando el país. Cuando las primeras informaciones salieron al aire, la mayoría de los medios de comunicación enfocaron sus análisis contra los “malos” y “traidores” izquierdistas y comunistas que están conduciendo el país hacia el caos.

    Los comentarios sobre la marcha y la izquierda, tenían una amplia gama de argumentos sin sustento, algunos irónicos, sobre los valores de la izquierda, y otros agresivos contra los manifestantes. De esta manera, la resistencia del pueblo griego contra las políticas neoliberales pasó a un segundo plano mediático y se enfocaron en buscar culpables que, como siempre, “son o los anarquistas o los comunistas”.

    El partido comunista de Grecia, a través de su secretaría general, denunció en el Parlamento que era probable que los disturbios fueran provocados por grupos neofascistas, que en varias ocasiones se ha comprobado que tienen nexos con los cuerpos policiales, con el objetivo de provocar una intervención policial y desmantelar la inmensa manifestación.

    Esta posibilidad no fue valorada por los comentaristas de los grandes medios de comunicación, o mejor dicho tele-jueces, que continuaron acusando a la izquierda como única culpable de todo lo que estaba pasando, incluso como responsable de estos tres muertos.

    Pero, ¿qué es lo que realmente pasó en la sucursal bancaria?

    Había una huelga general, tanto para el sector público como privado, en el caso de que los empleados de la sucursal incendiada Marfin Egnatia no quisieran ejercer su derecho a la huelga, por no perder el empleo -parece que el derecho de huelga de los empleados estaba limitado por las amenazas de los gerentes de los bancos, como denunciaron algunos empleados en radios locales- o, simplemente, por no estar de acuerdo con esta huelga, la agencia tendría que haber estado cerrada durante la manifestación por razones de seguridad.

    Es habitual que durante las grandes manifestaciones en el centro de Atenas se lancen cócteles molotov a sucursales bancarias, tiendas y pequeños comercios y la práctica común es cerrarlo todo. Siendo una de las manifestaciones más grandes de la historia griega, con más razón, debieron haber cerrado todas las sucursales bancarias, tiendas y comercios de la zona.

    Pero lo más grave es que, según informaciones transmitidas por radios locales, empleados de dicho banco denunciaron que los gerentes del banco no sólo no permitieron que salieran de la sucursal antes de la marcha sino que, incluso, ¡cerraron las puertas con llave para que nadie pudiera ni salir ni entrar!

    Este banco, Marfin Egnatia, está dirigido por uno de los capitalistas más grandes de Grecia: Andreas Vgenopoulos, además de aspirante político. Los medios de comunicación últimamente lo presentan como un hombre honesto, exitoso y una especie de “Salvador de la Patria”. Esto obedece a que algunos propietarios de medios de comunicación, y otros centros de poder, creen que el gobierno actual quizás no es tan fuerte como para implementar las medidas económicas programadas y están buscando alternativas, en caso de que la situación política no se desarrolle “como esperan”.

    Marfin Egnatia emitió un comunicado sobre el lamentable incidente y no asumió ninguna responsabilidad en el suceso. En cambio, acusó al Estado, al sistema político e insinúa que los autores intelectuales del “crimen” no son los que lanzaron los cócteles molotov sino “otros”, que no se pueden capturar o ser identificados por la policía. Esta insinuación, junto al clima que están presentando los medios de comunicación, hacen pensar que dicho comunicado está acusando de nuevo directamente a la izquierda.

    Bajo las enormes presiones de los medios de comunicación, el Gobierno griego está ordenando a los cuerpos policiales capturar a todos los sospechosos izquierdistas o anarquistas que estén en los alrededores del centro de Atenas, como una especie de cacería de brujas. Sin ninguna acusación, se están deteniendo cientos de personas bajo la “captura preventiva”, algo que existe sólo en países dictatoriales y no tiene ninguna justificación jurídica o política en Grecia.

    Mientras tanto, el Primer Ministro, Yorgos Papandreu, anuncia que las medidas neoliberales van a someterse a votación en el Parlamento con carácter de urgencia en los próximos dos días. Sería suficiente con que votaran a favor sólo los diputados de su partido, el partido Movimiento Socialista Panhelénico, PASOK. Estas medidas presumiblemente serán aprobadas por mayoría aplastante en el Parlamento, sin tener en cuenta el inmenso rechazo que han generado en toda la población del país, además de los tres muertos de hoy.

    Éste es un Gobierno claramente ajeno a la voluntad de la mayoría que lo eligió, un Gobierno que ha perdido la legitimidad, un Gobierno que ya no atiende a los intereses de sus votantes, un Gobierno ilegítimo al servicio de unas poderosas minorías y peligroso para la democracia que muchos ya comparan con la junta militar de los sesenta y setenta. En las manos del pueblo está reaccionar y resistir frente a esta dramática situación donde no sólo se juega el futuro de Grecia sino, quizás, el futuro del capitalismo.

    * Dimitris V. Pantoulas es politólogo, nacido en Grecia, profesor de Ciencias Políticas y Administracion en el Reino Unido. d.pantoulas@gmail.com

    Notas:

    [1] Sobre la situación político-económica del país pueden consultar ¿Qué está pasando en Grecia?

    [2] Sobre los medios de comunicación griegos pueden consultar Τelecanibalismo mágico: medios privados y superpoder en Grecia

    Grecia "al borde del abismo"

    Redacción, BBC Mundo

    El presidente de Grecia, Carolos Papoulias, dijo que su país está "al borde del abismo".

    "Todos somos responsables de no dejar dar el paso al vacío", agregó el mandatario en un comunicado.

    El miercóles, manifestantes en Atenas habían incendiado el edificio de un banco, en una protesta que dejó al menos tres muertos.

    El incidente tuvo lugar en el marco de una huelga general en rechazo al plan de austeridad propuesto por el gobierno a cambio del rescate financiero de la eurozona y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

    Protestas en Grecia

    Escuelas, hospitales y muchas oficinas permanecen cerrados durante el paro.

    Un vocero de la policía aseguró que las víctimas eran parte de las 20 personas que estaban trabajando en el banco Marfin. La mayoría de los empleados lograron escapar de las llamas, algo que no consiguieron hacer dos mujeres y un hombre.

    Otras instalaciones también fueron incendiadas, entre ellas una oficina de impuestos.

    El primer ministro de Grecia, Giorgios Papandreu, expresó su indignación por las muertes.

    "Estamos profundamente indignados por la muerte de esos tres empleados bancarios. A aquellos que están de luto les decimos que encontraremos a los culpables y los llevaremos ante la justicia", dijo.

    Las declaraciones de Papandreu se produjeron en medio de una violenta jornada en la que también hubo enfrentamientos entre la policía y manifestantes frente al Parlamento, donde jóvenes lanzaron piedras y marcharon al grito de "ladrones, ladrones".

    clic Testimonios: los griegos y la crisis

    Recortes

    Plan de austeridad

    • El plan de austeridad intenta hacer frente a la crisis económica griega y será puesto en marcha a cambio de un programa internacional de rescate por US$146.000 millones.
    • La Unión Europea aportará US$106.000 millones y otros US$40.000 millones provendrán de las arcas del FMI.
    • El objetivo del paquete es evitar la cesación de pagos de la deuda soberana griega.
    • Las medidas de austeridad incluyen el congelamiento de los salarios, recortes en las pensiones y aumento de los impuestos.
    • El objetivo es lograr recortes presupuestarios de 30.000 millones de euros en los próximos tres años, con la meta de reducir el déficit público para que, hacia 2014, no supere el 3% del Producto Interno Bruto (PIB). Actualmente se ubica en 13,6%.
    • Grecia tiene previsto eliminar los bonos para los trabajadores del sector público.

    Las medidas que originaron las protestas de decenas de miles de personas incluyen recortes del gasto público y un incremento de los impuestos (ver recuadro).

    El escepticismo sobre la posibilidad de éxito del rescate a la endeudada Grecia y el aumento de los temores de que su crisis pueda contagiar a otras economías europeas repercutió en las bolsas asiáticas, que cerraron a la baja, y empujó hacia abajo a las europeas.

    Asimismo, el euro continuó su desplome frente al dólar, lo que refleja la constante pérdida de confianza de los inversionistas en las economías europeas más endeudadas.

    El euro se cotizó frente al dólar en US$1,2954, su nivel más bajo en más de un año.

    La preocupación de que la crisis griega podría extenderse a otros países de la eurozona se vio impulsada por la agencia de calificación Moody’s que anunció que había colocado en revisión la calificación de la deuda a largo plazo de Portugal con miras a una posible rebaja.

    En tanto, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, advirtió que los mercados financieros en Europa podrían estar más regulados para asegurar que no se conviertan en un "campo de juego para la especulación".

    clic Lea también: España, Portugal y los temores del mal de Grecia

    Paralización

    Huelga general en Grecia

    La actividad en los aeropuertos se paralizó a la medianoche.

    En Grecia, trenes, aviones y ferries no funcionan desde el amanecer de este miércoles, pues los empleados del sector de transporte se unieron a los trabajadores del sector público, que desde el martes realizan su propio paro de 48 horas.

    Los vuelos de y hacia Grecia se vieron interrumpidos más temprano. La actividad en los aeropuertos se paralizó a la medianoche.

    Se espera que escuelas, hospitales y muchas oficinas permanezcan cerrados durante la jornada.

    clic Lea también: Parecidos con el caso argentino

    Molestia

    Decenas de miles de funcionarios públicos que reúnen los requisitos necesarios para jubilarse han presentado sus renuncias, pues quieren asegurarse de que recibirán el pago único que les corresponde

    Malcolm Brabant, corresponsal de la BBC en Atenas

    Las medidas de austeridad, cuya aprobación se espera para esta semana, han provocado malestar entre la población, pues muchos griegos perciben que son los más pobres quienes deben pagar el precio de la crisis, mientras que la evasión tributaria y la corrupción no reciben castigo.

    Según el corresponsal de la BBC en Atenas, Malcolm Brabant, los empleados públicos están furiosos de que se los penalice por un problema que -aseguran- no es culpa de ellos.

    Y los sindicatos sostienen que los recortes golpearán a los griegos de más bajos recursos.

    "Hay otras cosas que (el gobierno) puede hacer antes de quitarle el dinero a un pensionado que recibe 500 euros al mes", dijo el líder del gremio de empleados públicos ADEDY, Spyros Papaspyros.

    Brabant asegura que "es muy difícil predecir en qué dirección va la situación. Este es un país muy volátil. Sin embargo, los manifestantes han logrado enviar un mensaje a la comunidad internacional: que el descontento social es un problema grave y que va a socavar la confianza en el gobierno".

    En Europa

    Angela Merkel

    En Alemania, el Parlamento discute la contribución al plan de rescate griego.

    Mientras tanto, en Alemania la cámara baja estudia este miércoles su contribución al plan de rescate para la endeudada Grecia.

    La canciller federal Angela Merkel defenderá en el Bundestag, la decisión de su gobierno de participar en el acuerdo.

    Alemania es el país que pagará la mayor proporción de los préstamos que serán puestos a disposición de Grecia.

    Cada uno de los otros 15 gobiernos de la zona del euro deberá aprobar también su partida.

    Written by Eduardo Aquevedo

    6 mayo, 2010 at 22:58