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La fortuna y el poder que Max Marambio construyó a expensas de Cuba?, por Ciper

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Por Cristóbal Peña, CIPER | 3 de Noviembre de 2010

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Tres semanas después de emitir una orden de captura internacional contra Max Marambio, Cuba hizo lo propio con su hermano Marcel, quien administra los negocios familiares. Los acusa de rebeldía ante una investigación por cohecho, falsificación y estafa que afecta a las empresas de alimentos y turismo que el mayor de los Marambio tiene en sociedad con el Estado cubano.

La arremetida judicial significó el abrupto fin de una relación con el régimen cubano en la que se mezclan política y negocios. El que fuera favorito de Fidel Castro acrecentó su fortuna gracias a un privilegiado contrato con Cubana de Aviación: además de vender paquetes turísticos le proveía desde revistas para pasajeros a uniformes y alojamiento para su personal. Ahí además está el origen de los negocios inmobiliarios de Marambio, que en sus inicios en Chile tuvo de socio al ex empresario armamentista Carlos Cardoen.

A comienzos de los noventa, cuando todavía guardaba un bajo perfil, Max Marambio fue encomendado por el gobierno de Cuba para vender la antigua embajada de ese país en Chile. Se trató de una gestión comercial silenciosa cargada de simbolismo. Fue en esa casona de calle Los Estanques, cercana a la esquina de Pedro de Valdivia con Pocuro, donde el jefe del grupo de seguridad del Presidente Salvador Allende se alió a los cubanos para ofrecer resistencia armada en los días posteriores al golpe de Estado. Pronto los dueños de casa se fueron a su país y él quedó solo, a cargo de una legación fantasma y un arsenal de guerra que logró hacer llegar a sus compañeros del MIR antes de partir al exilio.

En Las armas de ayer, su libro autobiográfico, Marambio cuenta esa historia y describe la antigua embajada como “una mansión de espléndida arquitectura inglesa, construida a principios del siglo pasado”. Pero nada dice acerca de que casi veinte años después de esos sucesos fue comisionado a venderla y que los compradores resultaron ser los vecinos de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. En el Conservador de Bienes Raíces de Santiago se consigna que el traspaso de la propiedad de calle Los Estanques fue concretado el 28 de abril de 1992 por $ 849.600.000, que al día de hoy se traducen en cuatro millones de dólares.

altNo se refiere a eso como tampoco a que la otra persona involucrada en la operación fue su socio de entonces y ex empresario armamentista Carlos Cardoen, quien actuó por medio de Inmobiliaria Santa Cruz, de su propiedad. Según dirá años más tarde en una entrevista con La Tercera el ex viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Alcibíades Hidalgo, por esa venta los dos chilenos “obtuvieron una buena comisión”.

El episodio puede ser anecdótico. Un capítulo menor reducido a polvo: la casa fue demolida y el enorme predio anexado al templo mormón. Pero esa operación ilustra la confianza que Fidel Castro depositaba en él, su hijo pródigo, ejemplo de empresario comprometido con la revolución, que precisamente en esos días echaba a andar fuertes inversiones que de una u otra forma se vinculaban a la isla.

De esta época data la alianza con Cardoen para abrir su primera empresa inmobiliaria, una productora audiovisual y una planta de alimentos llamada Río Zaza, que derivará en su mayor fuente de ingresos y, a la larga, en un profundo dolor de cabeza: esa empresa fue intervenida por el Estado cubano y su suerte se debate hoy en la Corte Internacional de Comercio con sede en París.

Hay que sumar además una empresa gráfica y una cadena de negocios turísticos llamada Sol y Son. Con esta última no sólo gozó de un privilegiado trato para llevar turistas de todo el mundo a la isla, algo que había comenzado a hacer desde fines de los setenta como empleado de la estatal Cimex. Prueba de la confianza que depositaban en él, también comenzó a prestar todo tipo de servicios a Cubana de Aviación. Desde alojamiento para su personal a revistas para sus pasajeros. Todo pasaba por el empresario chileno.

No es que antes no tuviera nada, muy por el contrario: el fin de la Guerra Fría lo sorprendió con vigorosos negocios en marcha que en su mayoría dependían de la isla. Pero es a comienzos de los noventa que Max Marambio desplegó las principales inversiones que consolidarán su poder financiero. Un poder que hoy está amenazado por el propio Estado cubano, que dictó una orden de captura internacional por negarse a comparecer en una investigación que se le sigue por actos de corrupción.

PRODUCTOR DE CINE

A su regreso a Chile, el mismo día del cambio de mando que puso fin a la dictadura militar, no se identificaba como empresario. Tampoco como oficial de Tropas Especiales del Ministerio del Interior de Cuba. Joel Max Marambio Rodríguez (Santa Cruz, 1947) prefería que lo conocieran como productor de cine. Y no sólo a su regreso. Antes y después exhibirá esa profesión con orgullo y glamour, al punto que todavía en 1994, cuando sus días de productor de cine habían terminado, se presentaba así ante un notario de Santiago para inscribir una importante sociedad comercial con que reorganizaría sus negocios en su retorno definitivo a Chile.

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En esa profesión le debe mucho a Gabriel García Márquez. Y también a Fidel Castro. Fue por medio de Fidel que conoció a García Márquez en La Habana, y por medio de este último que llegó a producir Amores difíciles, una serie de seis películas financiadas por Televisión Española y cuyo guión fue escrito por el Nobel colombiano.

Era 1988 y Marambio inauguraba su cartel de productor cinematográfico, lo que significó el estreno de International Network Group, ING, productora y a la vez consorcio a través del cual reunió sus principales negocios.

La contribución de Max Marambio al cine siguió con la serie televisiva Nazca (1990), del español Benito Rabal, sobre un grupo de investigadores aventureros que recorren Latinoamérica; y la producción de Me alquilo para soñar (1992), dirigida por el brasileño Ruy Guerra y basada en una historia de García Márquez. En ambas Marambio figura en los créditos como productor ejecutivo.

A decir de un chileno que conoció de cerca esta faceta, no se trató de un negocio deslumbrante. No al menos al nivel de los otros. Más bien era una afición cultivada al amparo de la Fundación Para el Nuevo Cine Latinoamericano, de su amigo García Márquez, que abría puertas y otorgaba prestigio. Una ocupación glamorosa que se complementaba a la perfección con su anterior trabajo de buscador de tesoros hundidos en el mar que desarrolló en la entidad cubana Carisub S.A., que ayudó a fundar, y que, a decir del mismo testimonio, al menos en la primera etapa “sirvió para allegar recursos a Cuba”.

La producción de películas será entonces un lunar en el consorcio de negocios de Marambio. Porque en ING, el naciente holding de empresas, lo que realmente generaba recursos sustanciosos tenía relación con las actividades que había comenzado a explorar a fines de la década anterior al amparo de la Inteligencia cubana. Algo que nada tiene que ver con la industria del cine pero que califica para una superproducción.

LA MISIÓN

Las armas de ayer, el libro autobiográfico de Max Marambio, termina al momento en que su autor aterriza en Cuba a mediados de los setenta. Justo cuando comienza lo que no se puede ni conviene contar.

Se sabe que los privilegios de los que gozaba el chileno en la isla surgieron a partir de ese viaje que emprendió a Cuba en 1966 en compañía de su padre, el ex diputado socialista Joel Marambio. Entonces Fidel Castro apadrina al muchacho, lo alista en Tropas Especiales y a principios de los setenta lo tiene de vuelta en Chile para dirigir el Grupo de Amigos del Presidente, GAP, a cargo de la seguridad de Salvador Allende.

altLa confianza se pone a prueba cuando defiende a tiros la embajada de Cuba en Chile y termina de consolidarse una vez que se establece en la isla: allá se casa con la hija de un influyente funcionario y participa de misiones internacionales junto a Tony de la Guardia, uno de los oficiales favoritos del régimen, que terminará fusilado en su país tras ser condenado por narcotráfico. Una de esas misiones tiene que ver con la puesta en marcha de la Corporación Cimex.

A Guatón, como lo conocen en la isla, le correspondió abrir una industria turística de la nada, por medio de empresas de fachada que operaban en Panamá bajo el alero de Cimex.

–Fue un trabajo magnífico de abrir Cuba al mundo. De llevar a los primeros turistas. Me acuerdo que vendía el Copacabana, el Capri y otros hoteles que se estaban cayendo a pedazos. No había nada, pero en esa época él también se ocupó de importar las cosas básicas para los hoteles y tuvo que ver con las tiendas para turistas –recuerda una de las personas que tomó parte de esta operación.

Trabajó con gente de su entera confianza, partiendo por su hermano Marcel, socio y brazo derecho, que desde esta semana también está sujeto a una orden de búsqueda y captura por parte del Estado cubano. Marcel ha administrado desde un comienzo los negocios de su hermano. Especialmente los vinculados al turismo.

Sus hombres en Panamá eran el chileno Vicente Tato Coll y el hermano del jefe de la policía de Managua, Charles Romero. En la agencia de Madrid tenía a los padres de Valentina Venegas, su pareja durante la Unidad Popular, fallecida en un accidente automovilístico. A Patricia Espejo, la actual directora del Museo de la Solidaridad Salvador Allende, en Caracas. Y a su gran amiga Miria Contreras, la Payita, secretaria de Allende, en París y luego en Miami.

Todo quedaba en familia. Tanto así que aparte de su amigo Tony De la Guardia, a la cabeza de Cimex figuraba José Luis Padrón, integrante del alto mando del Ministerio del Interior y jefe del Instituto del Turismo, con quien eran íntimos amigos y concuñados: ambos estaban casados con dos de las bellas hijas de Antonio Núñez Jiménez, ex presidente de la Academia de Ciencias y viceministro de Cultura, entre otros altos cargos en los que lo designó su amigo Fidel Castro.

EL INVENTO DE GUATÓN

Más que empresa comercial, se trataba de una operación de Inteligencia: el despliegue de una red de agencias turísticas servía no sólo para vender pasajes con estadía sino también –y principalmente– para mover divisas y, de paso, importar bienes que escaseaban en Cuba.

–Él trae una visión nueva de cómo hacer negocios en Cuba –dice el escritor cubano Norberto Fuentes al teléfono desde Coral Gables, Florida, donde vive su exilio–. Esas empresas paralelas son un invento de Guatón que le quedó muy bien porque funcionó y están funcionando aún. Básicamente son empresas con patente de corso para comerciar y ante cuyos métodos el gobierno cierra los ojos.

Un ex mirista recuerda que Marambio llegó a importar una partida no menor de autos de segunda mano. También containers completos con motores y repuestos provenientes de Europa y cuyo destino real estaba falseado. Parte de estas partidas de piezas mecánicas pudo servir para el taller de ensamblado de automóviles que en esa época ensayó Marambio a base de carrocerías de boogies.

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Los autos eran su debilidad. Aún lo son. Especialmente los deportivos y de carrera. Testigos recuerdan que en esos años en La Habana tenía dos y que no se caracterizaba por guardar las apariencias. Esto último pudo haber significado su perdición a comienzo de los ochenta.

Algunos testigos afirman que la salida de Marambio de Cimex se originó en la venta irregular de un automóvil. No pocos sostienen que lo anterior no fue más que la superficie de algo más severo: el hallazgo de comisiones irregulares y cuentas y tarjetas de crédito secretas. El hecho es que su salida de Cimex fue abrupta y nada elegante.

–Max comete errores de apreciación –dice el escritor Norberto Fuentes-. La casa de Tony (De la Guardia) por dentro podía ser un palacio, llena de lujos y electrodomésticos, pero por fuera era muy sencilla, incluso descuidada. Pero Guatón en cambio no cuidaba las formas y se sentía un intocable. Eso lo perdió. Él salió de Cimex defenestrado y casi preso por un caso de corrupción.

Entonces, de acuerdo con el autor de Dulces guerreros cubanos, Max Marambio pasa de liderar la Corporación Cimex a un puesto como supervisor mecánico de la flotilla de patrulleros Lada y Volgas de la Seguridad del Estado.

EL HERMANO MENOR

El origen de toda fortuna suele tener un capítulo episódico que lo ennoblece. En este caso, ese capítulo parte a mediados de los ochenta con 60 mil huevos de gansos traídos desde Hungría vía Cubana de Aviación que se multiplican y derivan en un formidable negocio. Formidable porque inaugura un modelo de empresa mixta en el que “ellos se quedaban con la carne y yo con los plumones” –según detallará su mismo gestor una década después–, y porque además significó su primer emprendimiento personal que derivó en una fortuna.

Esa es la historia oficial. Porque de acuerdo con diversos testimonios, lo de los gansos no pasa de ser un asunto menor frente a un poder económico que hacia fines de los ochenta no es despreciable. Menor pero significativo: el capital habría sido facilitado por Fidel Castro, que a través de ese gesto puso fin al castigo por el capítulo Cimex.

El hecho es que a partir de entonces, al tiempo que prepara su entrada en la industria cinematográfica, el empresario chileno delega en su hermano Marcel los múltiples negocios vinculados con Cubana de Aviación y que no son otra cosa que una extensión de lo que hacía en Cimex.

alt–Es Marcel quien se hace cargo de Havanatur y lo hace muy bien –dice un ex militante del MIR que conoció de cerca ese proceso–-. Era el que llevaba el negocio del turismo y sigue haciéndolo hasta hoy. Con Max es incondicional, a toda prueba, un poco como ocurre con Fidel y Raúl. Jamás lo contradice.

El Polilla, como llaman sus íntimos a Marcel, siguió un camino a la sombra de su hermano mayor. Militó en el MIR y salió al exilio casi a la par que Max. Una vez en Cuba, mientras uno era asignado a misiones como oficial de Tropas Especiales, el otro se especializaba en administración y finanzas. Hoy Marcel Marambio es requerido en la isla por los mismos motivos que su hermano mayor: sospechas de cohecho, falsificación y estafa en la administración de los negocios que los chilenos han mantenido con el Estado cubano.

–Marcel es el hombre que negocia para Max, el de los números, el administrador –dice un empresario que ha hecho tratos comerciales con Marcel y que lo califica de “un duro negociador”.

Pero es más que eso: su nombre figura en la mayoría de las sociedades constituidas por su hermano. También participan la esposa de Marcel, Patricia Guerra Valenzuela, antigua militante del MIR, y la madre de los Marambio: la profesora Eudomira Mercedes Rodríguez.

VENTAJOSOS CONTRATOS

Fue Marcel quien trazó por encargo de su hermano la red de agencias turísticas Sol y Son por varios países del mundo. Una red que al igual que Río Zaza hoy está intervenida y sujeta a la investigación de la justicia cubana. Se trata de un modelo mixto en que Cubana de Aviación participa con el 50 por ciento de la propiedad y que en su mejor época llegó a tener presencia en más de 15 países. Un negocio que no se limita a la venta de paquetes turísticos.

De acuerdo con varias fuentes consultadas por CIPER, ya desde fines de los ochenta la empresa de los Marambio proveía de folletos, revistas y todo tipo de material gráfico y publicitario para la línea aérea. Además el empresario chileno estaba a cargo de mantenciones de menor complejidad a los aviones y proveían de uniformes y alojamiento para el personal de Cubana de Aviación en los diferentes destinos.

Para esto último Marambio se encargó de comprar propiedades en los principales destinos a los que volaba la línea aérea y que luego eran arrendadas a los cubanos.

Varios de los contratos con la aerolínea cubana fueron celebrados bajo la administración del general Rogelio Acevedo González, quien durante más de veinte años presidió el Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba, del cual depende Cubana de Aviación. Acevedo era muy cercano a Raúl Castro y uno de los últimos héroes de la revolución que no había sido defenestrado. Sin embargo, su hora llegó en marzo de este año.

La destitución de Acevedo –ocurrida en el contexto de las investigaciones a las empresas de Marambio– coincidió con la detención de su esposa, Ofelia Liptak, directora comercial de Alimentos Río Zaza, y de Lucy Leal, contadora y encargada de Sol y Son en la isla. Además cayeron los máximos representantes de Cubana de Aviación en España y Canadá, dos de los países donde Sol y Son aún tiene una fuerte representación.

Los contratos con Cubana de Aviación permitieron financiar inversiones inmobiliarias del holding ING en diferentes países. Especialmente en España, donde el empresario chileno llegó a vivir a partir de la segunda mitad de los ochenta.

A raíz de una investigación tributaria practicada a su persona a comienzos de la década pasada por la Inspección General del Ministerio de Hacienda de España, se determinó que, además de diversas propiedades en exclusivos barrios de Madrid, Max Marambio poseía una residencia de 29 habitaciones dobles que ha servido para alojar al personal de la línea aérea. Un modelo que se replicó en otros países y que permitió echar a andar las primeras inversiones inmobiliarias en Santiago.

Esto último no habría sido posible sin el empujón inicial de Fidel Castro. Pero tampoco de no mediar la ayuda de Carlos Cardoen, el empresario armamentista, que no hizo otra cosa que devolver una mano.

PIN PON

En 1990, cuando siete profesionales de su empresa de armamentos permanecían retenidos en Irak, en vísperas de la Guerra del Golfo, Carlos Cardoen le pidió a Max Marambio que hablara con Fidel Castro para que a la vez intercediera ante Saddam Hussein. No podía haber mejor camino. Marambio tenía línea directa con Fidel y Fidel con Saddam. Tanto es así que las gestiones resultaron exitosas y a ellas le siguieron los negocios.

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El primero que montaron en conjunto es de una inocencia que no se corresponde con el pasado de sus gestores. La reedición de Pin Pon, el clásico programa infantil de televisión protagonizado por el actor Jorge Guerra, fue una idea de Marambio que se llevó a cabo en la productora Ámbar Films que por entonces tenían Cardoen y la Editorial Misión, representada por el periodista Fernando Paulsen.

De hecho, fue Paulsen quien vinculó a los dos empresarios, en tiempos en que ambos levantaban vuelo propio, al margen de las dictaduras por medio de las cuales hicieron fortuna.

Era 1989 y Cardoen buscaba acercarse a Marambio con el fin de explorar posibilidad de negocios conjuntos en Cuba. Aunque ambos nacieron en Santa Cruz y prácticamente habían sido vecinos, habían perdido todo contacto. Más todavía después de que uno desarrolló una industria armamentista a instancias de Pinochet y el otro, por encargo de Castro, realizó operaciones secretas tendientes a exportar la revolución.

–Viajamos con Carlos hasta Ciudad de Panamá para reunirnos con Max –cuenta hoy Paulsen, que en ese entonces trabajaba en la fundación del primero y no conocía de manera directa al segundo. Sólo lo había tratado telefónicamente para el estreno en Chile de las películas que produjo para García Márquez–. La reunión debe haber durado seis horas, y cuando me estoy despidiendo, todavía en el aeropuerto, Max me pasa un guión de Pin Pon para que vea la posibilidad de producir ese programa en Chile.

El programa infantil volvió a la televisión chilena en 1991 con la producción de Ámbar Films. Dos años después, por medio de la misma productora, la Sociedad Marambio y Marambio Ltda., cuyo nombre de fantasía en Chile es ING, firmaba un contrato con TVN para la realización de Mea Culpa, que con el tiempo se convertía en el programa de mayor éxito de la televisión chilena.

En sus comienzos, de cualquier forma, los mayores intereses estaban fuera de pantalla.

FRUTAS Y CONCRETO

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En 1993, en medio de la crisis económica generada por la caída de la ex Unión Soviética, Marambio y Cardoen inauguraron una planta de pulpas y jugos que a contar de la otra década pasará a llamarse Río Zaza. Los chilenos eran dueños en partes iguales del 50% de la planta, además de participar de 12 mil hectáreas de plantaciones de cítricos con el mismo modelo. De acuerdo con un cercano a Marambio, el capital inicial con que partió este negocio no superó los US$ 2.5 millones. Una cifra ínfima si se considera que hasta su intervención facturaba cerca de US$ 100 millones.

No fue la única inversión que los dos empresarios chilenos desarrollaron en conjunto en esos años. Al tiempo que abrían la fábrica de alimentos, ponían los ojos en el negocio inmobiliario.

Por intermedio de Inversiones Nazca S.A., sociedad de origen panameño cuyo nombre rememora la penúltima película producida por el empresario, en septiembre de 1992 Max Marambio ingresó a la Constructora Tinguiririca Limitada. Era la misma sociedad que unos meses antes había constituido Carlos Cardoen con el empresario Manuel de Pablo Palomo. Unos meses atrás el negocio había arrancado con la venta de la embajada de Cuba en Chile.

Constructora Tinguiririca levantó dos edificios vecinos de 22 departamentos cada uno que se levantaron en calle Las Dalias, Providencia. Uno fue bautizado Carolina y el otro Isidora. Un guiño a las nietas de los empresarios Cardoen y De Pablo.

Fue en el penthouse de uno de esos dos edificios donde Marambio estableció su primera residencia una vez que llegó a vivir a Chile de manera definitiva. Además inscribió otros siete departamentos a nombre de Inversiones Nazca y en 1994 vendió uno de ellos a Cubana de Aviación. Otras dos propiedades ubicadas en Providencia fueron inscritas a nombre de Inversiones Nazca entre ese año y el siguiente.

El modelo de servicios al personal de la línea área cubano desplegado en España fue replicado en Chile. Y para ello, a contar de la segunda mitad de los noventa, Marambio contó con un nuevo edificio de siete pisos que construyó en José Pedro Alessandri 2832, comuna de Macul, por intermedio de su propia inmobiliaria: Macul Ltda. Tuvo un solo proyecto y en 2004 pasó a formar parte de Gran Mundo Desarrollos Inmobiliarios.

Esta última empresa, que recibirá capitales de origen panameño, construirá en Santiago tres edificios de grandes dimensiones en Providencia, Ñuñoa y San Miguel. Un cuarto proyecto de dos torres en el centro de Santiago se encuentra en estudio con el mismo modelo de negocios: capitales de sociedades formadas en Panamá cuyos verdaderos socios no suelen ser visibles.

El negocio inmobiliario afianzó el poder económico de Max Marambio en Chile. Un poder que para fines de los noventa lo tuvo como único socio de Río Zaza: Cardoen vendió su parte y de paso perdió a su contador de confianza, Enrique Bruce, quien desde entonces se hizo cargo en Cuba de la empresa de alimentos. El ex jefe del GAP y hombre de confianza de Fidel Castro ya podía instalarse definitivamente a Chile para supervisar desde acá la marcha de negocios que en su gran mayoría seguían dependiendo de la isla.

LOS ORIGENES

La primera sociedad comercial que Max Marambio registró en Chile por medio de su hermano Marcel se llamó El Grafo. Era 1988 y el empresario preparaba su regreso al país por medio de una asociación con una pequeña empresa gráfica. Fue el primer pie para instalar la productora y comenzar a producir el material gráfico demandado por Cubana de Aviación y otros organismos cubanos con los cuales los Marambio tenían contrato de exclusividad. A El Grafo le siguió un año después la sociedad Servint, que cumplió una función similar a la anterior.

–Desde Cuba demandaban libros, folletos y revistas. La productora movía un volumen de plata bastante interesante, y eso que seguían imprimiendo en España muchas cosas –cuenta una persona que conoció de cerca ese negocio, asegurando que los flujos de dinero entre Chile y Cuba pasaban por intermedio del Banco del Pacífico, perteneciente a Carlos Cardoen.

En El Grafo también se diseñaron las etiquetas de la empresa de alimentos que Marambio y Cardoen habían echado a andar en Cuba y que será conocida como Río Zaza. La empresa de alimentos se nutría de los insumos que pasaban por la Comercializadora Importadora y Exportadora Poniente Levante Limitada, POLE Ltda. De propiedad de los Marambio, la sociedad fue inscrita en 1990 y sigue activa hasta el día de hoy con volúmenes interesantes de ventas.

altDe acuerdo con la Dirección de Promoción de Exportaciones, de 2004 a 2009 POLE Ltda. ha exportado productos por más US$ 9 millones. Más de la mitad de esta cifra correspondió a lo reportado ese primer año.

POLE fue una de las dos empresas mencionadas en el exhorto con preguntas que la Fiscalía General de Cuba remitió a su par en Chile. La otra fue Comercializadora del Sur. En el exhorto se pide aclarar los procedimientos utilizados por el empresario chileno para trasladar bienes y dineros desde la isla. También se consulta por la relación que tenía con el ex ministro de la Industria Alimentaria de Cuba, Alejandro Roca Iglesias, quien se encuentra detenido en la isla hace ocho meses en el marco de la investigación contra los Marambio. Roca estuvo por 37 años en ese cargo y llegó a tener una estrecha amistad con el empresario chileno. Al punto que uno de sus hijos, Alexis Roca, es el gerente de Gran Mundo Desarrollos Inmobiliarios.

Según ha trascendido, porque la información oficial en Cuba sobre este caso es paupérrima, Marambio está bajo sospecha de falsificación de documentos, el pago de coimas a funcionarios públicos y la adulteración del precio de insumos, entre otras acusaciones.

–Los cargos apuntarían esencialmente a una sobrefacturación por 10 años que involucrarían desde el ministro de Alimentación hacia abajo. Son cargos graves, porque involucran sobornos y en Cuba eso significa inducir a la traición –sostiene un empresario chileno que comercia con Cuba.

Junto con desestimar las acusaciones, Max Marambio ha insistido con que se trata de una investigación de motivaciones políticas por su participación como generalísimo de la candidatura presidencial de Marco Enríquez-Ominami. Cualquiera sea el motivo, por esas cosas del destino el hasta hace poco protegido de Fidel Castro ha vuelto a tener algo en común con su ex socio Carlos Cardoen. Ninguno de los dos puede poner un pie fuera de Chile sin arriesgarse a ser detenidos.

Edificios, helicópteros y pinos

altDesde que se instaló definitivamente en Chile, a mediados de los noventa, Max Marambio ha diversificado sus negocios en el país. Sus principales intereses están vinculados al sector inmobiliario por medio de Gran Mundo Desarrollos Inmobiliarios y Nazareno. Esta última sociedad tiene en carpeta un proyecto por US$ 18 millones de dólares para la construcción de un ambicioso proyecto de dos torres de 36 pisos en calle Morandé, cuyo financiamiento tendrá aportes de dos sociedades de origen panameño.

Se trata del más ambicioso proyecto después del intento por hacerse de una línea aérea y construir un aeródromo en Buin junto al empresario Francisco Posada, con quien mantiene inversiones forestales por medio de la Sociedad Inversiones Hualañé. Las cerca de mil hectáreas de pino se encuentran en la Séptima Región.

Aunque no consiguió una flota de aviones ni un aeropuerto, Marambio al menos es dueño de un helipuerto en Las Condes y de la empresa Aeroservice, que posee dos helicópteros. Algo similar a lo que intentó hacer a comienzos de la década pasada en Cuba por medio de una empresa de taxis aéreos que tuvo corta vida.

El gusto por volar lo ha llevado a pilotear su propia nave, con la que aterriza en el helipuerto del edificio Marriot, donde tiene sus oficinas. La vida lo ligó indirectamente a la industria aeronáutica cuando la década pasada se casó con Esperanza Cueto, una de las integrantes del grupo controlador de la aerolínea LAN.

Marambio tuvo también una bullada incursión en el negocio de las universidades. A mediados de esta década, cuando la situación financiera de la Universidad Arcis volvía ser crítica, Marambio llegó a inyectarle recursos y se quedó, por medio de la Fundación Joel Marambio, con el 25% de la propiedad de la Inmobiliaria Libertad S.A., donde también participaban con el mismo porcentaje el Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz, ICAL, vinculada al Partido Comunista chileno. Sin embargo, a principios de 2009 el empresario vendió su parte y hoy sólo ocupa un puesto honorífico en la asamblea de la corporación de la universidad.

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Written by Eduardo Aquevedo

5 noviembre, 2010 at 15:28

¿Globalistas y élites empresariales controlan los movimientos populares?

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Fabricando disidencia

Michel Chossudovsky, The Real Agenda

imagesPICASSO12El Foro Social Mundial y el Foro Económico Mundial, las ONG y movimientos de oposición a la globalización están controlados por las mismas fuerzas ante las cuales protestan.

La fabricación de consentimiento implica la manipulación y la formación de la opinión pública. Se establece la conformidad y aceptación de la autoridad y la jerarquía social. Se busca el cumplimiento de un orden social establecido.

Los movimientos populares están controlados por los globalistas usando sus propios "líderes", quienes se hincan ante los controladores.

La fabricación de consentimiento es la presentación, a la opinión pública, de la principal narrativa de los medios de comunicación, sus mentiras y falsedades. Bajo la ilusión de capitalismo contemporáneo, la ilusión de democracia debe prevalecer. Es en el interés de las élites corporativas de aceptar la disidencia y la protesta como una característica del sistema en la medida en que no pongan en peligro el orden social establecido. El propósito no es reprimir la disidencia, sino, por el contrario, dar forma y moldear el movimiento de protesta, para establecer los límites de la disidencia.

Para mantener su legitimidad, las élites económicas favorecen formas de oposición limitadas y controladas, con el fin de prevenir el desarrollo de formas radicales de protesta, lo que podría sacudir los cimientos mismos y las instituciones del capitalismo global. En otras palabras, “la fabricación de disidencia” actúa como una “válvula de seguridad”, que protege y sostiene el Nuevo Orden Mundial. Para ser eficaz, sin embargo, el proceso de “fabricación de disidencia” debe ser cuidadosamente regulado y supervisado por los que son objeto del movimiento de protesta.

El financiamiento de la disidencia

¿Cómo se ha logrado crear y mantener el proceso de fabricación de la disidencia? Esencialmente “financiando la disidencia”, es decir, mediante la canalización de recursos financieros de los que son objeto del movimiento de protesta a los que están involucrados en la organización del movimiento de protesta. La cooptación no se limita a la compra de favores de los políticos. Las élites económicas –que controlan grandes fundaciones– también supervisan el financiamiento de numerosas organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil, que históricamente han estado involucradas en el movimiento de protesta contra el orden económico y social establecido. Los programas de muchas organizaciones no gubernamentales y movimientos populares dependen en gran medida tanto de fondos públicos como privados, incluyendo las fundaciones Ford, Rockefeller, McCarthy, entre otras. El movimiento anti-globalización se opone a Wall Street y a los gigantes del petróleo controlados por Rockefeller y otros.

Sin embargo, las fundaciones y organizaciones benéficas de Rockefeller y otros, generosamente fundan redes progresivas anti-capitalistas, así como los ecologistas (frente a las grandes petroleras) con el fin último de supervisar y formar sus diversas actividades. Los mecanismos de “fabricación de disidencia” requieren un entorno de manipulación, un proceso de presión y la sutil cooptación de los individuos dentro de las organizaciones progresistas, incluyendo coaliciones anti-guerra, ambientalistas y el movimiento anti-globalización. Considerando que los medios de comunicación “fabrican consentimiento”, la compleja red de organizaciones no gubernamentales (incluidos segmentos de medios alternativos) son utilizados por las élites corporativas para moldear y manipular el movimiento de protesta. A raíz de la desregulación del sistema financiero mundial en la década de 1990 y el rápido enriquecimiento de las entidades financieras, el financiamiento a través de fundaciones y organizaciones benéficas se ha disparado.

En una amarga ironía, parte de las ganancias fraudulentas de Wall Street en los últimos años se han reciclado y dado a fundaciones exentas de impuestos y organizaciones benéficas. Estas inesperadas ganancias financieras no sólo han sido utilizadas para comprar políticos, también han sido canalizadas a las organizaciones no gubernamentales, institutos de investigación, centros comunitarios, grupos religiosos, ambientalistas, medios de comunicación alternativos, grupos de derechos humanos, etc. “La disidencia fabricada” también se aplica a “corporaciones de izquierda” y “medios de comunicación progresistas “, financiados por ONG o directamente por las fundaciones. El objetivo interno es “fabricación disidencia” y establecer los límites “políticamente correctos” de oposición. A su vez, muchas ONG están infiltradas por informantes a menudo en nombre de las agencias de inteligencia occidentales. Por otra parte, un segmento cada vez mayor de los medios de comunicación alternativos progresistas en Internet se ha vuelto dependiente del financiamiento de fundaciones empresariales y organizaciones benéficas.

Activismo por etapas

Los movimientos de protesta popular están directamente controlados por fundaciones y "organizaciones benéficas" que financian sus actividades.

El objetivo de las élites corporativas ha sido el de fragmentar el movimiento popular en una gran mosaico individual. La guerra y la globalización ya no están en la vanguardia del activismo de la sociedad civil. El activismo tiende a ocurrir poco a poco. No hay integración de los movimientos contra la globalización y el anti-guerra. La crisis económica no se considera como relacionada con las guerras patrocinadas por los países poderosos como EE.UU. La disidencia se ha compartimentado. Movimientos independientes que pretenden atacar diferentes asuntos (medio ambiente, globalización, paz, derechos de la mujer, cambio climático) son generosamente financiados para impedir la aparición de un movimiento de oposición masivo coherente. Este mosaico era ya común en la lucha contra la cumbre del G7 y Cumbres de los Pueblos de la década de 1990.

El Movimiento Anti-globalización

La cumbre anti-globalización en Seattle en 1999 vista como un triunfo para el movimiento anti-globalización: “una coalición histórica de los activistas de cerrar la cumbre de la Organización Mundial del Comercio en Seattle, la chispa que encendió un movimiento global anti-corporativo”. Seattle fue, de hecho, una importante encrucijada en la historia del movimiento de masas. Más de 50.000 personas de diversos orígenes, organizaciones de la sociedad civil, derechos humanos, sindicatos y ambientalistas se habían reunido en una búsqueda común. Su objetivo era desmantelar la agenda neoliberal incluyendo su base institucional. Pero Seattle también marcó un cambio importante. Con la aparición de disidencia en todos los sectores de la sociedad, la cumbre de la OMC necesitaba desesperadamente la participación simbólica de los líderes de la sociedad civil “en su interior”, para dar la apariencia de “democrático”. Mientras miles de personas convergieron en Seattle, lo que ocurrió detrás de la escena fue una victoria para el neoliberalismo. Un puñado de organizaciones de la sociedad civil que se opusieron formalmente a la OMC han contribuido a legitimar la arquitectura de comercio global de la OMC. En lugar de desafiar a la OMC como un organismo intergubernamental ilegal, acordaron un diálogo previo a la cumbre entre los gobiernos occidentales y la OMC. “Participantes acreditados de las ONG fueron invitados a mezclarse en un ambiente amigable con los embajadores, ministros de comercio y los magnates de Wall Street en varios de los eventos oficiales, incluidos los numerosos cócteles y recepciones.

La agenda oculta era debilitar y dividir el movimiento de protesta y orientar el movimiento anti-globalización en áreas que no pusieran en peligro los intereses del establecimiento comercial. Financiados por fundaciones privadas (como Ford, Rockefeller, Rockefeller Brothers, Charles Stewart Mott, la Fundación para la Ecología Profunda), estos “acreditados” de la sociedad civil se habían posicionado como los grupos de presión, en calidad de oficiales en nombre del movimiento popular. Al estar dirigidos por destacados activistas sus manos fueron atadas. En última instancia contribuyeron (sin saberlo) a debilitar el movimiento anti-globalización al aceptar la legitimidad de lo que es esencialmente una organización ilegal. (El acuerdo de la Cumbre de Marrakech de 1994 que condujo a la creación de la OMC el 1 de enero de 1995). Los líderes de las ONG tenían pleno conocimiento de dónde el dinero venía. Sin embargo, dentro de los EE.UU. y la comunidad europea las ONG, las fundaciones y organizaciones benéficas son consideradas como órganos filantrópicas independientes, aparte de las empresas, a saber, la Fundación Rockefeller Brothers, por ejemplo, se considera separada y distinta del imperio de la familia Rockefeller, de los bancos y las compañías petroleras. Con los sueldos y gastos de operación en función de las fundaciones privadas, se convirtió en una rutina aceptada.

En una lógica retorcida, la batalla contra el capitalismo corporativo ha sido una pelea con los fondos de las fundaciones exentas de impuestos contra el capitalismo corporativo. Las ONG fueron capturadas en una camisa de fuerza, su propia existencia depende de las fundaciones. Sus actividades fueron monitoreadas de cerca. En una lógica retorcida, la propia naturaleza del activismo anti-capitalista corporativo fue controlada indirectamente por los capitalistas corporativos a través de sus fundaciones independientes.

“Vigilantes progresivos”

En esta saga de la evolución, las élites empresariales cuyos intereses son debidamente atendidos por el FMI, el Banco Mundial y la OMC, fundan (a través de sus diversas fundaciones e instituciones de beneficencia) las organizaciones que están en la vanguardia del movimiento de protesta contra la OMC y las instituciones financieras basadas en Washington. Con el apoyo de dinero de las fundaciones, varios “perros guardianes” fueron creados por las organizaciones no gubernamentales para vigilar la aplicación de las políticas neoliberales, pero sin plantear la cuestión más amplia de cómo los gemelos de Bretton Woods y la OMC, a través de sus políticas, han contribuido al empobrecimiento de millones de personas. El Programa de Ajuste Estructural para la Revisión Participativa de Redes (SAPRIN) fue establecido por Development Gap, órgano del USAID y las ONG financiadas por el Banco Mundial con sede en Washington DC. Está ampliamente documentado que la imposición del Programa de Ajuste Estructural del FMI y el Banco Mundial (PAE) en los países en desarrollo constituye una forma flagrante de injerencia en los asuntos internos de Estados soberanos en nombre de las instituciones acreedoras. En lugar de desafiar la legitimidad de la “medicina económica mortal” el FMI y el Banco Mundial, la organización de SAPRIN trató de establecer un papel de participación para las organizaciones no gubernamentales, trabajando mano a mano con la USAID y el Banco Mundial. El objetivo era dar un “rostro humano” a la agenda política neoliberal, en lugar de rechazar el marco del FMI y del Banco Mundial: “SAPRIN es la red global de la sociedad civil que tomó su nombre de la Iniciativa de Ajuste Estructural de Revisión Participativa (SAPRI), que se puso en marcha con el Banco Mundial y su presidente, Jim Wolfensohn, en 1997. SAPRI está diseñado como un ejercicio tripartito para reunir a las organizaciones de la sociedad civil, sus gobiernos y el Banco Mundial en un examen conjunto de los programas de ajuste estructural (PAE) y la exploración de opciones políticas nuevas. Se trata de legitimar un papel “activo” de la sociedad civil en la toma de decisiones económicas, ya que está diseñado para indicar las áreas en que los cambios en las políticas económicas y en el proceso de formulación de políticas económicas se requieren. (http://www.saprin.org/overview.htm página web de SAPRIN, énfasis agregado) Del mismo modo, el Observatorio del Comercio (antes OMC Watch), que opera en Ginebra es un proyecto del Instituto de Política Agrícola y Comercial de Minneapolis (IATP), que es generosamente financiado por Ford, Rockefeller, Charles Stewart Mott, entre otros. (Véase el cuadro 1).

Fuente: http://activistcash.com/organization_financials.cfm/o/16-institute-for-agriculture-and-trade-policy

El Observatorio del Comercio tiene el mandato de supervisar la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Tratado de Libre Comercio (TLC y la propuesta Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). (IATP, sobre comercio Observatorio, consultado septiembre de 2010). El Observatorio del Comercio es también para obtener datos e información, así como fomentar la “gobernabilidad” y “responsabilidad”. Nunca en estas iniciativas se promueve la rendición de cuentas a las víctimas de las políticas de la OMC o la rendición de cuentas por parte de los protagonistas de las reformas neoliberales. Las funciones del Observatorio del Comercio de ninguna manera son una amenaza para la OMC. Todo lo contrario: la legitimidad de las organizaciones y los acuerdos comerciales no se cuestionan.

El Foro Económico Mundial

El movimiento popular ha sido secuestrado. La selección de los intelectuales.

El Foro Económico Mundial está compuesto de elitistas, académicos y varios artistas como el cantante de U2, Bono, quienes se encargan de llevar el falso sentido de inclusión a los grupos "sin voz".

los ejecutivos de los sindicatos y los líderes de organizaciones de la sociedad civil (entre ellas Oxfam, Amnistía Internacional, Greenpeace) suelen ser invitados al Foro Económico Mundial de Davos, donde se mezclan con los más poderosos del mundo; los actores económicos y políticos. Esta mezcla de las élites empresariales del mundo con “progresistas” escogidos a dedo es parte del ritual que crea y mantiene el proceso de “fabricación de la disidencia”. El truco consiste en seleccionar personalmente a los líderes de la sociedad civil, en quien “podemos confiar” e integrarlos en un “diálogo”, cortarlos de sus bases, que se sientan que son “ciudadanos globales” que actúen en nombre de sus compañeros de trabajo, pero los hacen actuar de una manera que sirva a los intereses del stablishment y de las empresas: “La participación de las ONG en la reunión anual de Davos es la evidencia del hecho de que a propósito [se] trata de integrar un amplio espectro de los actores principales en la sociedad… en la definición y la promoción del programa global… Creemos que el Foro Económico Mundial ofrece a la comunidad de negocios el marco ideal para realizar actividades de colaboración con los demás actores principales [ONG] de la economía mundial para “mejorar el estado del mundo”, que es la misión del Foro. (Foro Económico Mundial , comunicado de prensa, 05 de enero 2001)

El Foro Económico Mundial no representa a la comunidad empresarial en general. Es un encuentro elitista: Sus miembros son gigantescas corporaciones mundiales (con un mínimo de 5.000 millones de dólares en volumen de negocios anual). Las organizaciones no gubernamentales (ONG) son vistas como socios, “partes interesadas”, así como un conveniente “portavoz de los sin voz que a menudo son excluidos de la toma de decisiones.” (Foro Económico Mundial – Organizaciones No Gubernamentales, 2010)

“Ellos [las ONG] reproducen una gran variedad de papeles en la asociación con el Foro para mejorar el estado del mundo, incluyendo servir como un puente entre las empresas, el gobierno y la sociedad civil, la conexión de los políticos responsables con la base, aportando soluciones prácticas…” La sociedad civil “asociada” con empresas internacionales en nombre de los “sin voz”. ¿Quiénes quedan “excluidos”? Ejecutivos sindicales son también cooptados, en detrimento de los derechos de los trabajadores. Los dirigentes de la Federación Internacional de Sindicatos (IFTU), la AFL-CIO, la Confederación Europea de Sindicatos, el Canadian Labour Congress (CLC), entre otros, suelen ser invitados a asistir a las reuniones anuales del Foro Económico Mundial en Davos, así como a las cumbres regionales. También participan en el Foro Económico Mundial líderes de la comunidad del trabajo que se centran en los patrones de comportamiento mutuamente aceptables para el movimiento obrero. El Foro Económico Mundial “estima que la voz del trabajo es importante para el diálogo sobre cuestiones de dinámica de la globalización, la justicia económica, la transparencia y la rendición de cuentas, y garantizar un sano sistema financiero global”. “La garantía de un sano sistema financiero mundial” conducido por el fraude y la corrupción. La cuestión de los derechos de los trabajadores no se menciona. (Foro Económico Mundial – Los líderes del Trabajo, 2010).

El Foro Social Mundial: “Otro mundo es posible”

La cumbre de Seattle contra la globalización en 1999 sentó las bases para el desarrollo del Foro Social Mundial.

El Foro Social Mundial constituye uno de los engaños más grandes al movimiento de oposición al globalismo y capitalismo global de las élites.

La primera reunión del Foro Social Mundial tuvo lugar en enero de 2001 en Porto Alegre, Brasil. Este encuentro internacional contó con la participación de decenas de miles de activistas de organizaciones de base y organizaciones no gubernamentales. La reunión del FSM de las ONG y organizaciones progresistas se llevó a cabo simultáneamente con el Foro Económico Mundial de Davos (WEF). La intención era ser la voz de la oposición y la disidencia al Foro Económico Mundial con sus líderes empresariales y ministros de finanzas. El Foro Social Mundial desde el principio fue una iniciativa del ATTAC de Francia y varias organizaciones no gubernamentales brasileñas: “…En febrero de 2000, Bernard Cassen, director de una ONG francesa llamada ATTAC, Oded Grajew, jefe de una organización de empresarios brasileños, y Francisco Whitaker, jefe de una asociación de organizaciones no gubernamentales de Brasil, se reunieron para discutir una propuesta de “evento mundial de la sociedad civil”, en marzo de 2000, que formalmente garantizó el apoyo del gobierno municipal de Porto Alegre y el gobierno del estado de Rio Grande do Sul, ambas controladas en su momento por el Partido de los Trabajadores brasileño (PT)…  Un grupo de ONG francesas, incluidas las de ATTAC, los amigos de L’Humanité y amigos de Le Monde Diplomatique, patrocinaron un Foro Social Alternativo en París titulado “Un año después de Seattle”, a fin de preparar una agenda para las protestas que se realizaron en la próxima cumbre de la Unión Europea en Niza. Los oradores pidieron “la reorientación de ciertas instituciones internacionales como la OMC, FMI, Banco Mundial… a fin de crear una globalización desde abajo” y “la construcción de un movimiento internacional de ciudadanos, no para destruir el FMI, sino para reorientar sus misiones.” (Por la Unidad de Investigación de Economía Política, Economía y Política del Foro Social Mundial, Global Research, 20 de enero 2004) Desde el principio, en 2001, el FSM fue apoyado por el financiamiento de la Fundación Ford, que se sabe que tiene vínculos con la CIA que se remontan a la década de 1950: “La CIA utiliza fundaciones filantrópicas como el conducto más efectivo para canalizar grandes sumas de dinero a proyectos de la Agencia sin alertar a los destinatarios sobre su origen. ” (James Petras, la Fundación Ford y la CIA, Global Research, 18 de septiembre de 2002)

El mismo procedimiento de cumbres financiadas por donantes que caracterizó a las cumbres de la década de 1990 (Cumbre Popular) se incorporó en el Foro Social Mundial (FSM): “…Otros financistas del FSM (o ‘socios’, como se les conoce en la terminología FSM) incluyó la Fundación Ford, – baste decir aquí que ha trabajado siempre en la más estrecha colaboración con los EE.UU. y la Agencia Central de Inteligencia para avanzar los intereses estratégicos de EE.UU., la Fundación Heinrich Boll, que está controlada por el partido alemán Los Verdes, socio en el presente [2003], el gobierno alemán y un partidario de las guerras en Yugoslavia y Afganistán (su líder, Joschka Fischer, es el [ex] ministro de Relaciones Exteriores de Alemania), y los principales organismos de financiamiento como Oxfam (Reino Unido), Novib (Países Bajos), ActionAid (Reino Unido), y así sucesivamente. Sorprendentemente, un miembro del Consejo Internacional del FSM, reporta que “fondos considerables” recibidos de estos organismos “hasta ahora no despertaron ningún debate significativo [en los cuerpos FSM] sobre las posibles relaciones de dependencia que pueden generar.” Sin embargo, admite que con el fin de obtener fondos de la Fundación Ford, los organizadores tuvieron que convencer a la base de que el Partido de los Trabajadores no estaba involucrado en el proceso.” Dos puntos vale la pena señalar aquí. En primer lugar, se establece que los fundadores fueron capaces de torcer brazos y determinar el papel de las diferentes fuerzas en el Foro Social Mundial –que tenían que ser “convencidas” de las credenciales de los que estarían involucrados. En segundo lugar, si los donantes se opusieron a la participación del domesticado Partido de los Trabajadores, serían aún más enérgicamente reconocidos por las fuerzas genuinamente anti-imperialistas. Que lo hicieron quedó claro como se describe quienes fueron incluidos y quienes excluidos en la segunda y tercera reunión del Foro Social Mundial. La cuestión del financiamiento [del FSM] ni siquiera figura en la Carta de Principios del FSM, adoptada en junio de 2001. Marxistas, siendo materialistas, dirían que se debe mirar la base material del foro para comprender su naturaleza. (No se tiene que ser marxista para entender que “el que paga manda”) Sin embargo, el FSM no está de acuerdo. Puede retirar fondos de las instituciones imperialistas como la Fundación Ford, mientras que lucha contra “la dominación del mundo por los globalistas y cualquier forma de imperialismo” (Unidad de Investigación para la Economía Política, Economía y Política del Foro Social Mundial, Global Research, 20 de enero de 2004)

La Fundación Ford otorgó apoyo básico para el Foro Social Mundial, con contribuciones indirectas a través de “organizaciones asociadas” de la Fundación MacArthur, la Fundación Charles Stewart Mott, la Fundación Friedrich Ebert, la Fundación W. Alton Jones, la Comisión Europea, varios gobiernos europeos ( incluido el Gobierno laborista de Tony Blair), el gobierno canadiense, así como una serie de organismos de la ONU (entre ellos la UNESCO,  UNICEF, el PNUD, la OIT y la FAO). Además del apoyo núcleo inicial de la Fundación Ford, muchas de las organizaciones de la sociedad civil participantes reciben financiamiento de grandes fundaciones y organizaciones benéficas. A su vez, los EE.UU. y las ONG europeas a menudo funcionan como organismos de financiamiento secundario canalizando dinero de las fundaciones Ford y Rockefeller a las organizaciones asociadas en los países en desarrollo, incluidos los campesinos y movimientos de derechos humanos. El Consejo Internacional (CI) del FSM se compone de representantes de organizaciones no gubernamentales, sindicatos, organizaciones de medios de comunicación alternativos, institutos de investigación, muchos de los cuales están fuertemente financiados por fundaciones y gobiernos. (Véase el Fórum Social Mundial). El mismo sindicato, que se suele invitar a mezclarse con los directores ejecutivos de Wall Street en el Foro Económico Mundial (FSM), incluyendo la AFL-CIO, la Confederación Europea de Sindicatos y el Canadian Labor Congress (CLC) también forman parte del Consejo Internacional del FSM. Entre las ONG financiadas por fundaciones importantes está el Instituto de Política Agrícola y Comercial (IATP), que supervisa el Observatorio del Comercio con sede en Ginebra en el Consejo Internacional del Foro. La Red de Donantes sobre el Comercio y la Globalización (FTNG), que tiene estatuto de observador en el Consejo Internacional del FSM juega un papel clave. Mientras canaliza ayuda financiera al FSM, también actúa como centro de intercambio de grandes fundaciones. El FTNG se describe como “una alianza de concesionarios de ayuda comprometido a construir comunidades justas y sostenibles en todo el mundo”. Los miembros de esta alianza son la fundación Ford, Rockefeller Brothers, Heinrich Böll, CS Mott, Fundación Merck de la Familia, el Open Society Institute, Tides, entre otros. (Para obtener una lista completa de los organismos de financiamiento del FTNG ver financistas del FNTG). FTNG actúa como entidad de recaudación de fondos en nombre del FSM. Gobiernos occidentales frenan las cumbres contra la globalización y reprimen el movimiento de protesta. En una amarga ironía, las subvenciones, incluyendo el dinero de la Unión Europea se usan para financiar grupos progresistas (como el FSM) que participan en la organización de protestas contra los mismos gobiernos que financian sus actividades. “Los gobiernos también han sido financistas significativos de grupos de protesta. La Comisión Europea, por ejemplo, financió dos grupos que se movilizaron con un gran número de personas para protestar en las cumbres de la UE en Gotemburgo y Niza. La lotería nacional de Gran Bretaña, que es supervisada por el gobierno, ayudó a financiar a un grupo en el corazón del contingente británico.” (James Harding, contra el capitalismo, FT.com, 15 de octubre de 2001)

Se trata de un proceso diabólico: El gobierno anfitrión financia la cumbre oficial, así como las reuniones de las organizaciones no gubernamentales que participan activamente en la contra-cumbre. También financia la operación de la policía antidisturbios, que tiene el mandato de reprimir a los participantes de las contra cumbres. El objetivo de estas operaciones combinadas, incluyendo acciones violentas cometidas por las fuerzas de policía antidisturbios, es desacreditar el movimiento de protesta e intimidar a sus participantes. El objetivo general es transformar la contra-cumbre en un ritual de disidencia, que sirve para defender los intereses de la cumbre oficial y el gobierno anfitrión. Esta lógica ha prevalecido en numerosas cumbres desde la década de 1990. En la Cumbre de 2001 de la ciudad de Quebec, el financiamiento por parte del gobierno federal de Canadá a las ONG y los sindicatos se concedió bajo ciertas condiciones. Un gran segmento del movimiento de protesta fue de hecho excluido de la Cumbre de los Pueblos. A su vez, los organizadores acordaron con las autoridades provinciales y federales que la marcha de protesta se dirigiría a un lugar remoto, unos 10 km fuera de la ciudad, en lugar de hacia el área del centro histórico donde los oficiales de la cumbre del ALCA se encontraban en un perímetro fuertemente custodiado por matones de los servicios privados de seguridad. Estos servicios de seguridad fueron pagados con dinero de los contribuyentes. “En lugar de marchar hacia el vallado del perímetro y la Cumbre de las reuniones de las Américas, organizadores de la marcha eligieron una ruta para marchar desde la Cumbre de los Pueblos a través de zonas residenciales en gran parte vacías y hacia el estacionamiento de un estadio en una zona libre a varios kilómetros de distancia. Henri Massé, el presidente de la Federación des travailleurs et travailleuses du Québec (FTQ), explicó: “Lamento que estemos tan lejos del centro de la ciudad, pero era una cuestión de seguridad.

Los líderes de las ONG contra sus compatriotas

El establecimiento del Foro Social Mundial (FSM) en 2001 fue, sin duda, un hito histórico que reunió a decenas de miles de activistas comprometidos. Era un lugar importante que permitió el intercambio de ideas y el establecimiento de lazos de solidaridad. Lo que está en juego es el papel ambivalente de los líderes de las organizaciones progresistas. Su íntima relación con los círculos internos de poder, el financiamiento por parte de empresas y el gobierno, los organismos de ayuda, el Banco Mundial, etc, socava sus relaciones y responsabilidades para con sus bases. El objetivo de la “disidencia fabricada” es precisamente ése: mantener a los líderes a distancia de sus bases como un medio eficaz para silenciar y debilitar las acciones populares. La mayoría de las organizaciones de base que participan en el Foro Social Mundial, incluyendo campesinos, trabajadores y organizaciones estudiantiles, firmemente comprometidas con la lucha contra el neoliberalismo no eran conscientes de la relación del Consejo Internacional del FSM al financiamiento corporativo, negociado a sus espaldas por un puñado de líderes de ONG vinculadas a oficiales y agencias privadas de financiamiento. El financiamiento de las organizaciones progresistas no es incondicional. Su objetivo es “pacificar” y manipular el movimiento de protesta. Condiciones precisas son establecidas por los organismos de financiamiento. Si no se cumplen, los desembolsos se paran. El FSM se define como “un espacio abierto de encuentro para la reflexión, el debate democrático de ideas, formulación de propuestas, el libre intercambio de experiencias y la interconexión de acciones eficaces por parte de grupos y movimientos de la sociedad civil que se oponen al neoliberalismo y a la dominación del mundo por el capitalismo corporativo y cualquier forma de imperialismo, y estamos comprometidos a construir una sociedad centrada en la persona humana “. (Véase el Foro Social Mundial, consultado el 2010).

El FSM es un mosaico de iniciativas individuales que no amenazan directamente o desafían la legitimidad del capitalismo global y sus instituciones. Se reúne anualmente. Se caracteriza por una multitud de sesiones y talleres. En este sentido, una de las características del FSM era mantener el modelo “hágalo usted mismo”, típico de los donantes que financian Cumbres del G-7 contra el pueblo desde la década de 1990. Esta estructura aparentemente desorganizada se presentó y se usa deliberadamente. Al tiempo que favorece el debate sobre una serie de temas, el marco del FSM no es propicio para la articulación de una plataforma coherente común y un plan de acción dirigido a acabar con el capitalismo global. Por otra parte, la guerra iniciada por los EE.UU. en Oriente Medio y Asia Central, que estalló pocos meses después de la inauguración de la sede del FSM en Porto Alegre en enero de 2001, no ha sido un tema central en las discusiones del foro. Lo que prevalece es una red extensa y compleja de organizaciones. Las organizaciones de base en los países en desarrollo no son conscientes de que sus ONG asociadas en los Estados Unidos o la Unión Europea, que les proporcionan apoyo financiero, son financiadas por grandes fundaciones. El dinero establece restricciones en las acciones de esos movimientos populares. Muchos de estos líderes de ONG son personas comprometidas y bienintencionadas que actúan dentro de un marco que establece los límites de la disidencia. Los líderes de estos movimientos son a menudo cooptados, sin siquiera darse cuenta de que, como resultado del financiamiento de las empresas, ellos quedan con las manos atadas.

Capitalismo global financia el movimiento anti-capitalista: una relación absurda y contradictoria

“Otro mundo es posible”, pero no puede ser alcanzado de manera significativa en el marco del presente acuerdo. Una reorganización del Foro Social Mundial, de su estructura organizativa, sus mecanismos de financiación y el liderazgo es necesaria. No puede haber ningún movimiento de masas que tenga sentido cuando la disidencia es generosamente financiada por los mismos intereses corporativos que tienen como objetivo limitar y eliminar el movimiento de protesta. En palabras de McGeorge Bundy, presidente de la Fundación Ford (1966-1979), “Todo lo que la Fundación Ford hace se podría considerar como mecanismos para hacer el mundo seguro para el capitalismo corporativo”.

Traducido por Luis R. Miranda

Fuente: http://real-agenda.com/2010/09/23/fabricando-disidencia-globalistas-y-elites-controlan-oposicion/