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Chile: la CASEN 2010 y las causas del aumento de la pobreza…

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CASEN, pobreza y rigor

Por Daniel Hojman, académico de la Escuela de Gobierno de la Universidad de Harvard  15 de Julio de 2010, Ciper Chile

El aumento de la pobreza que mostró la última encuesta CASEN ha sido atribuido por el Presidente a la dilapidación de recursos públicos, programas sociales ineficientes y la corrupción. Los datos conocidos hasta ahora no entregan argumentos para sustentar esa tesis, sino que más bien apuntan al impacto del alza del valor de los alimentos y la crisis internacional. Lo que parece una estrategia para desprestigiar a la administración de Bachelet demuestra falta de rigor del mandatario y pone en riesgo su credibilidad.

A juzgar por la cobertura de prensa, los comentarios en las redes sociales y la cadena televisiva del Presidente Sebastián Piñera, el aumento de la fracción de pobres de un 13,7% de la población en diciembre del 2006 a un 15,1% en diciembre del 2009 tuvo un impacto comunicacional significativo. Para los entendidos, no hubo sorpresa alguna. Quizás la única sorpresa del anuncio del Presidente el día martes 13 de julio fue su falta de rigor.

Esta última afirmación requiere fundamento. Tras anunciar la mala noticia del aumento de la pobreza, el mandatario se refirió a la dilapidación de recursos mal focalizados y declaró que el gasto social “desgraciadamente muchas veces no llega a quienes realmente lo necesitan porque los recursos se quedan entrampados en la burocracia o porque se despilfarran en gastos innecesarios o sencillamente porque se quedan en las garras de la corrupción.” Haciendo eco, la vocera de gobierno señaló que “si las políticas sociales se estuviesen haciendo bien no tendríamos un aumento en la pobreza”. Ni el Presidente ni la vocera hicieron mención a la crisis económica u otros factores como el alza del precio de los alimentos a raíz de una crisis alimentaria mundial como posibles explicaciones.

Si hubiese que guiarse por la autoridad que le confiere a Sebastián Piñera no solo el cargo presidencial, sino también el conocimiento técnico de un empresario exitoso con un doctorado en economía de Universidad de Harvard, un observador ingenuo se vería obligado a aceptar dos hipótesis. Primero, el aumento en la pobreza se debió fundamentalmente al fracaso de las políticas sociales del gobierno anterior. Segundo, las prácticas administrativas de ese gobierno fueron menos que aceptables.

La primera hipótesis es cuestionable por a lo menos tres razones independientes. La condición de pobreza se determina en base a un ingreso de corte –algo más de $64,000 por persona en zonas urbanas, la línea de pobreza. Ese monto corresponde a dos veces el valor de una canasta de bienes que busca representar el consumo básico de un hogar de bajos ingresos. Debido a que los pobres destinan más de la mitad de su ingreso al consumo de alimentos, la canasta es más intensiva en alimentos que la canasta usada para determinar el IPC y la inflación. Entre el 2006 y el 2009 el mundo enfrentó una crisis alimenticia que se reflejó en un aumento desproporcionado del precio de los alimentos como los vegetales y el pan. El valor real de la canasta usada para fijar la línea de la pobreza subió 18% (es decir, creció 18% “por encima” de la inflación de la economía). Una estimación conservadora, es que una línea de pobreza 18% más alta puede explicar 4 puntos de la pobreza medida para el 2009. En consecuencia, el alza desproporcionada del precio de los alimentos por sí sola puede explicar el aumento de la pobreza (y tal vez más), algo que podrá confirmarse cuando todos los datos de la CASEN estén disponibles (hasta ahora sólo se han dado a conocer resultados generales). Esta alza es pobreza nueva, pero se origina en los mercados internacionales y la crisis alimentaria mundial. No puede achacarse a políticas sociales.

El segundo factor es la crisis financiera internacional cuyo impacto en Chile fue más moderado que en otras economías pero que igualmente estuvo asociado a un alza del desempleo y posiblemente caídas en el ingreso. No es obvio cuán importante es la contribución de la crisis financiera a la pobreza, pero sin duda aportó.

La tercera razón no dice relación con las posibles causas del aumento. El índice de pobreza se basa en mediciones de ingreso. Sin embargo, muchos de los programas sociales de la administración de Bachelet (y de cualquier gobierno) no afectan directamente el ingreso autónomo. Ejemplos incluyen la expansión de prestaciones de salud y el AUGE, el acceso a jardines infantiles, políticas de vivienda. Esto no es una crítica al índice de pobreza como un indicador válido. Es una crítica del uso de ese indicador para enjuiciar políticas sociales que, por definición, no se verán reflejadas en ingresos, a lo menos en el corto plazo. Un juicio sobre esas políticas requiere ya sea de una evaluación específica o bien complementar los datos de ingreso autónomo de la encuesta CASEN con otros datos de la misma u otras encuestas.

Por último, aunque los argumentos anteriores fueran desmentidos, eso sólo podría hacerse sobre la base de un análisis cuidadoso de la evidencia. El perfeccionamiento de las políticas públicas exige que se evalúen en su mérito. Si una evaluación seria de los programas sociales, una que apunte no solo a cuantificar el impacto en los ingresos de un programa sino también en otras variables de bienestar –incluyendo los efectos para las comunidades– demuestra que hay programas ineficientes o que sería mejor refocalizar el gasto en programas de mayor impacto, bienvenido.

Aunque en comparaciones internacionales Chile aparece consistentemente en la última década entre los 25 países menos corruptos del mundo y con índices comparables a los de Francia o Japón, hay consenso sobre la necesidad de una política de tolerancia cero contra la corrupción. Lo inaceptable es saltarse el más mínimo rigor en un tema tan delicado, hacerlo en forma deliberada y con la intención principal de golpear a los gobiernos anteriores. Para la galería. Es más, en lo sustantivo, la propia propuesta del gobierno sugiere la necesidad de profundizar la red de protección social instalada en los gobiernos de la Concertación. En concreto, el Ingreso Ético Familiar que se propone es bastante continuista y sus fundamentos se hallan en conclusiones y propuestas del Consejo Presidencial Trabajo y Equidad encargado por la administración anterior (Ver capítulo 1 del informe de la llamada Comisión Meller). Esto sugiere que más que demoler lo anterior, se trata de perfeccionarlo. ¿Por qué no plantearlo así? ¿No es esa una forma más constructiva de apelar a la unidad necesaria para erradicar la pobreza? ¿Por qué estimular la retaliación y exponerse a la pérdida de credibilidad?

En suma, los dichos del Presidente y su vocera no gozan de soporte técnico. Es plenamente factible que al analizar la evidencia y controlar por el efecto del alza del precio de los alimentos y el ciclo económico descubramos que el impacto de las políticas sociales del gobierno anterior sobre la pobreza fue positivo en lo grueso y que no hubo un cambio “estructural” en la tendencia. O tal vez sí, lo dirá el análisis. También es factible que refocalizar el gasto conduzca a mejoras. La opción del Presidente por enlodar la gestión anterior puede surtir el deseado efecto de reducir la popularidad de Michelle Bachelet. Al mismo tiempo siembra más dudas sobre su credibilidad. Esta vez, no se trata del incumplimiento de una promesa de campaña y, aunque no es el primer argumento falaz y populista que hemos escuchado, se ha ido un paso más allá. La desprolijidad del Presidente en este episodio es un pasivo para la credibilidad de sus técnicos, muchos de los cuales admiro tanto profesional como humanamente. Si el Presidente sugiere que el alza en pobreza se debe a la dilapidación y las “garras de la corrupción”, sus ministros pueden matizar sus dichos pero no contradecirlo.

Es de esperar que un tema tan serio como la pobreza y la distribución del ingreso, donde entender los determinantes y evaluar las políticas es de primer orden, el gobierno piense y hable con todo el rigor de quienes aspiran a la excelencia. La popularidad Bachelet, Lavín o Piñera, la mezquindad política, no afectan la realidad de la pobreza. Más allá de las legítimas diferencias que existan sobre la visión de sociedad que queremos, erradicar la pobreza es un anhelo compartido. Todos deben estar a la altura de esa tarea.

Written by Eduardo Aquevedo

16 julio, 2010 a 17:15

8 comentarios

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  1. Buenas noches profesor leyendo el articulo el autor tiene razón que la crisis financiera y la crisis de los alimentos repercute negativamente en la superación de la pobreza, pero no deja de ser cierto que las políticas sociales no cumplieron su cometido,por lo tanto el autor y Piñera solo muestran una parte de la verdad,aun y cuando ninguno de los dos cuestiona las verdaderas causas del aumento de la pobreza, que no tiene relación con el mismo aumento del PIB ocurrido dentro del mismo periodo

    eduardo balza

    16 julio, 2010 at 20:40

  2. Hola Eduardo, gracias por tu comentario. Yo agregaría lo siguiente: 1) la principal causa, a mi juicio, del aumento de la pobreza en Chile y en América Latina en los últimos 2 años es sin duda la conjunción de la crisis alimenticia y financiera internacional, la que generó más desempleo y precarización del empleo, a lo que se agrega un encarecimiento de la canasta alimentaria, y por consiguiente globalmente más pobreza; 2) si no fuera por las políticas sociales aplicadas en Chile en ese periodo la pobreza habría aumentado quizás en el doble; 3) ello se evidencia en el hecho de que mientras en Chile la pobreza creció en 1,4 puntos (de 13,7 a 15,1%), en el conjunto de América Latina la pobreza crece en el mismo periodo aproximadamente en 5 puntos; 4) lo dicho no significa que las políticas sociales en Chile hayan sido óptimas, especialmente en rubros como educación, salud y políticas pro empleo, en que se debería y podría hacerse mucho más, en cantidad y calidad; sin duda pues dichas políticas sociales son aquí deficientes, pero en todo caso han sido activas e indiscutiblemente han limitado el crecimiento de la pobreza en ese periodo, como se observa en las cifras comparativas para el continente.

    Eduardo Aquevedo

    16 julio, 2010 at 23:51

  3. Es interesante su interpelación a este informe, el cual no realiza un análisis a la problematica, sino más bien cuestiona el proceder del Presidente de Chile, lo cierto es que realizar comentarios basado en datos duros y a la distancia, es muy distinto a verlo en la praxis y desde adentro. Lo cierto es que si bien Chile está dentro del ranking de los paises menos corruptos, esto ayuda a crear confianza y sin duda refleja el clima beneficioso de la institucionalidad política de nuestro país, pero se puede hacer mucho mejor y es lo que queremos todos en Chile

    Ernesto

    12 agosto, 2010 at 16:14

  4. Estoy completamente de acuerdo con lo que plantea el autor. Sin embargo, es necesario utilizar indicadores que permitan cuantificar el bienestar de los ciudadanos, y no la pobreza de los consumidores. Me explico. Desde que recuerdo se plantea la meta del desarrollo como el objetivo deseable de toda nuestra sociedad. Sin embargo, dicha meta se basa exclusivamente en el crecimiento económico desenfrenado, sin importar no considerar las “externalidades” que este genera. La legendaria “ley del chorreo”, una falacia más que demostrada por cierto. Soy Ing. Forestal y tengo estudios de M.Sc. y Ph.D en desarrollo rural y ecología, y he conocido muchísimas realidades en el mundo de comunidades locales, consideradas como “pobres” desde la visión materialista de nuestro mundo “desarrollado”, pero con un nivel de bienestar, de felicidad, de plenitud que estoy seguro no disfrutan quienes mayores riquezas materiales poseen. Me apena ver debates vacíos, corto plazistas y redundantes sobre, por ejemplo, la necesidad de generación eléctrica para satisfacer nuestro “crecimiento”, y por ende, nuestra llegada al añorado “desarrollo”. ¿Realmente es esta nuestra meta como individuos? ¿entedemos que ello, en las actuales circunstancias, no implica bienestar?

    Desearía que la nuestra fuese una sociedad responsable, crítica, informada. No una masa apática, cuya ignorancia le hes tan cómoda, y servicial al sistema injusto en que vivimos. Gracias.

    Carlos Z

    2 septiembre, 2010 at 10:03

  5. qe fome con razon no tienen pololas despues si sin tan pernos… alejense de estas leseras si qieren qe por una vez en su vida siqiera los pesqen.. si qieren ser algien en la vida sigan asi pero qedaran solos jajjajjajjajaj.. muajajja (me burlo)

    io

    3 octubre, 2010 at 12:08

  6. Me gustaria saber los datos especificos de la encuesta casen en relacion con la desercion escolar, he encontrado estos mismos pero de otros años y necesito la informacion de 2010, si pudiera ayudarme se lo agradeceria .

    Cintia Carreño

    25 noviembre, 2010 at 0:16

  7. Es muy triste hablar de pobreza, cuando no existe voluntad de solucionarla. Incluso mas, esto tiende a aumentar. Chile, el jaguar de america de Sur, dista mucho de ser un pais justo, con propuestas reales y concretas para devolver parte de lo que le han negado a su población historicamente, incluyendo obviamente a las comunidades indígenas. Aplastadas, humilladas, torturadas y sometidas hasta mas no poder. Ahora acusandolos de extremistas, cuando ellos son los reales dueños de las tierras y lo unico que defienden es su dignidad, su tierra y que les den el lugar que se merecen.
    Solamente les sugiero lo siguiente: Indaguen con que presupuesto vieve una familia adinerada en Chile y despues comparenla con una de clase pobre. Saltaran a la vista las realidades y posibilidades que tiene un sector y el otro de nuestra sociedad.
    Existe una brecha que es indigna su comparación

    Angel

    13 enero, 2011 at 21:48

  8. somos todos criticos del sistema ….evaluamos , escuchamos , criticamos , pero esto es mas simple que una suma … de todos los que han escrito una palabra en este muro , me pregunto Quien de ustedes hace algo , una accion , una hora de trabajo social o un dia a la semana.
    si tan solo cada persona devolviera la mano un poco a la pobreza, dejame decirte que este mundo seria mucho mejor y los niveles de pobresa serian menor, es un trabajo de todos de responsabilidad social…como persoa , como empresa, como pais .-
    somos inconsientes sociales, la base de todo esta en el conocimiento, en la educasion
    hay que saber, conocer para poder reaccionar mejor y solucionar

    ivo

    23 junio, 2012 at 13:50


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