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Las tareas pendientes de Marco Enríquez Ominami…

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Por Pedro Ramírez, CIPER

Convencido de que su futuro está en la constitución de un referente de izquierda, en la jornada electoral Marco Enríquez Ominami privilegió símbolos que lo situaran claramente en ese sector. Visitó la tumba de su padre biológico, fundador del MIR, y parafraseó a Allende en su discurso. En este “camino propio” -la vía propuesta por su generalísimo Max Marambio- la única concesión que estuvo dispuesto a hacer al oficialismo con miras a la segunda vuelta fue señalar que un gobierno de Sebastián Piñera “sería un retroceso histórico”. No obstante, entre las fuerzas que apoyan a MEO hay quienes piensan que puede haber una convergencia con Frei -e incluso con Arrate- en una coalición programática contra la derecha. Y aún está por verse si Marambio y MEO tendrán el capital suficiente para convertir su 20% en una fuerza política respetable o correrá la misma suerte de los experimentos de “Fra Fra” Errázuriz y Manfred Max Neef.

“Ustedes saben que una parte de mi familia, los Gumucio, son muy católicos. Tienen esa cosa beata. Y yo quiero rescatar eso. A mí me gusta mucho esa parte de la Eucaristía en que se da la paz. Así que los invito a abrazarse y besarse, en señal de paz”. Curiosamente, el abanderado “progresista” Marco Enríquez Ominami jugó una carta sacada del catecismo para cerrar el discurso que en la intimidad del segundo piso del Palacio Concha y Toro dirigió al centenar de dirigentes e invitados de su comando. La jornada electoral del domingo llegaba a su fin y ya se sabía que su votación rondaría el 20%. Y aunque la prensa aún aguardaba en la terraza del linajudo inmueble su mensaje al país tras la derrota, MEO se dio el tiempo en el salón VIP para el inesperado ritual de los abrazos, los que se multiplicaron entre sus seguidores, tal como feligreses en un templo, algunos con lágrimas en los ojos.

MEO había ingresado al salón unos diez minutos antes, cerca de las 20:45, luego de poner fin a la última cita con su comité estratégico, reunido en una pequeña sala reservada, para revisar la alocución que haría ante el país. Ahí se selló la decisión de crear un referente de izquierda progresista y sólo hacer una concesión a Frei: señalar en público que un gobierno de Piñera representaría “un retroceso histórico”. Ese encuentro privado también lo cerró pidiendo abrazos al estilo del oficio católico. Pero, a diferencia de lo que ocurrió después con el resto de su comando en el salón VIP, varios de los integrantes de su comité estratégico se lo tomaron con más humor que emoción.

En el VIP lo recibió una descarga cerrada de aplausos. El candidato recorrió el salón completo como en un último puerta a puerta, repartiendo abrazos palmoteados y besos, muchos besos, mientras un centenar seguidores gritaban: “¡Nueva mayoría, ciudadana y combativa!”. Una consigna de tinte rebelde que sonaba a lo menos extraña en un recinto bien abastecido de carpaccio de salmón, pierna de cerdo, puré con tocino, chupe de jaiba, cordero al merkén, jugos naturales, frutas frescas, delicadas tortas, la siempre transversal papaya al jugo y cervezas importadas servidas casi a punto de hielo. Todo dispuesto por los jóvenes mozos de la exclusiva banquetera Martha Correa.

En ese minuto íntimo, MEO anunció que no endosaría sus votos a Frei y la algarabía fue total. “¡Es la hora de luchar, basta ya de conciliar”, gritó un grupo de ex miristas. Pero sobre la misma, el abanderado dejó caer un anuncio al que la Concertación se aferrará con ahínco. “No da lo mismo quién gobierne. Mi domicilio político es conocido, soy un hombre de izquierda progresista y tengo claro que Piñera representa lo más opaco del país. Si fui candidato, fue porque no comparto la mirada de Piñera”.

Luego, cerró su aventura presidencial a lo Obama, agradeciendo a sus colaboradores políticos y jefes territoriales por el tiempo que le arrebataron a sus hijos para desplegar el esfuerzo de campaña. Los llamó a seguir trabajando, recorriendo los territorios para convertir el 20% de la fuerza electoral “en un nueva mayoría que podría estar en el Movimiento El Copihue, o como se llame”. “¡El charquicán!”, gritó alguien; “¡el merkén!”, grito otro, y las risas interrumpieron al abanderado.

Cuando MEO quiso agradecer a su esposa, Karen Doggenweiler, la audiencia se puso festivalera y les pidieron “el beso, el beso”. Luego dirigió sentidas palabras de reconocimiento para sus postulantes al Parlamento. Ya era un hecho que ninguno había alcanzado la meta. Y fue entonces cuando se detuvo en su padre, Carlos Ominami, derrotado en la senatorial de la Quinta Región Interior, que lo miraba a un par de metros con una mezcla de pena y orgullo. El aplauso para el senador Ominami fue efusivo, pero el jefe político del comando, Max Marambio, levantó sus brazos para aplaudir por sobre las cabezas de la concurrencia, con mucho más entusiasmo que el resto.

El sencillo pero simbólico gesto de Marambio a Ominami no pasó inadvertido para los dirigentes políticos ahí reunidos. Ambos representan las dos posturas en que se ha batido el meísmo respecto de qué hará con el capital político que cosechó en las urnas con miras al choque definitivo del 17 de enero entre Frei y Piñera. El derrotado senador privilegia el entendimiento con la Concertación para cerrarle el camino a Piñera. Marambio ha apostado fuerte a la vía propia, con un referente político que dé sustento a MEO, bien diferenciado del oficialismo.

El tono de Marambio

Cuando MEO finalmente se dirigió al país pasadas las 21:00 desde la terraza del palacio, repitió casi al pie de la letra lo que había dicho a sus seguidores minutos antes. Y cuando dijo que no endosaría sus votos para la segunda vuelta, se repitió calcada la algarabía que habían expresado sus adherentes en la intimidad del segundo piso. De hecho, Marambio, ahora frente a las cámaras y flanqueando al candidato, volvió a ser el más entusiasta en el aplausómetro.

“Los estudios que hemos hecho al interior del comando indican que cerca de un tercio de los votantes de Marco vota duro por Piñera en la segunda vuelta”, asegura un integrante del comité estratégico de la campaña de MEO. “Eso significa que es muy difícil que Frei pueda revertir la situación favorable a Piñera, porque de acuerdo con nuestras proyecciones, con este tercio de Marco, Piñera ya tiene ganada la elección”, agrega.

-En el último mes el discurso de Marco fue muy duro. Se basureó a Arrate con que poco menos que era el guaripola de Frei y que votar por ellos era votar por Piñera. Ahí se vio la mano de Marambio. Él estaba convencido de que había que extremar las diferencias en la primera vuelta y se descuidó el tono más inclusivo y cariñoso, aunque crítico, que había tenido la campaña. Y la votación final indica que fue un error de Max, porque Marco no creció más después de la CEP, que le dio un 19%. Con esa campaña obviamente se generó un votante que ahora no quiere nada con Frei -indica un profesional que asesoró a MEO en los debates de TV.

“Marambio levantó un cerco en torno a Marco, para que no se filtrara nada que pudiese interpretarse como una concesión a Frei para la segunda vuelta”, señala un dirigente del comando. De hecho, el jueves 10, cuando se cerraron las campañas, MEO dejó plantados a los dirigentes del comité estratégico que lo aguardaban para discutir precisamente la postura que adoptarían en caso de no pasar a segunda vuelta. A la misma hora en que debía encabezar ese encuentro, Marco partió sorpresivamente a recorrer una feria en Pudahuel y de ahí se fue al acto final, en La Calera.

No obstante, el martes 8 sus padres, Carlos Ominami y Manuela Gumucio, visitaron a Marco en su casa. Ahí, según cuentan dirigentes del comando, por última vez el senador le manifestó su preocupación por un escenario de segunda vuelta entre Frei y Piñera, que favoreciera al candidato de la derecha. Los consejos del senador fueron la clave para que Marco aceptara pegarle más duro a Piñera que a Frei en el mensaje al país que hizo en la noche de las elecciones.

-Ninguno de los dos candidatos (Frei y Piñera) son la esperanza de un país distinto, ellos no son el cambio, no son el futuro -dijo MEO en su discurso. Agregó que “se parecen demasiado” y aunque fustigó duramente a los dirigentes de la Concertación, el golpe más duro fue para la derecha, cuando remarcó que un gobierno de Piñera sería “un retroceso histórico”.

Al enfrentar a la prensa tras el discurso de su hijo, el senador Ominami se declaró en estado de reflexión respecto de cómo votará en enero. La mamá de Marco, Manuela Gumucio, dijo en noviembre que votaría por Frei si éste avanzaba a la segunda ronda. Es probable que la Concertación se juegue por conseguir que esos apoyos se brinden en público.

No obstante, si en los próximos días hay gestos del entorno de MEO hacia Frei, dependerá del nivel de autocrítica con que el oficialismo encare la campaña de segunda vuelta.

-Si ellos creen que esto pasa por poner a Carolina Tohá en el comando o cambiar a Pablo Halpern por otro asesor comunicacional, están equivocados. Se requiere cirugía mayor y extrema, con compromisos programáticos claros en materias como la reforma tributaria y un cambio radical en las cúpulas que dirigen la Concertación. Ellos tienen que comprender que no pueden gobernar con el 30% de los votos. Lo que hoy se requiere es una coalición contra la derecha, con programa y no sólo buenas intenciones -asegura un dirigente de la coordinadora de militantes socialistas que apoyan a MEO.

El duro planteamiento que lanzó MEO en su discurso de la noche del domingo, cuando exigió la renuncia de los presidentes de los partidos de la Concertación, apunta precisamente en ese sentido.

-No pueden pretender que con el mismo equipo que perdieron un 25% de sus votos ahora van a ganar la segunda vuelta y gobernar bien -dice un integrante del comité estratégico del meísmo.

Tres puntos

El discurso de MEO que rayó la cancha para el periodo de segunda vuelta fue discutido en una reunión del comité estratégico que se realizó el sábado 12 en la sede del comando. En ella participaron el candidato, Marambio, Ominami, el humanista Efrén Osorio, el ecologista Manuel Baquedano, el ex mirista Andrés Pascal, los diputados Esteban Valenzuela y Álvaro Escobar, Vivianne Bachelet, la dirigenta del MAS Alejandra Botinelli y los socialistas Osvaldo Torres, Lincoyán Zepeda y Cecilia Suárez, entre otros.

La cita culminó con el acuerdo de integrar tres puntos principales en el discurso: Expresar que no da lo mismo quién gobierne; convocar a la creación de un referente de izquierda progresista y no imponer a los electores de MEO un candidato para la segunda vuelta.

El discurso lo redactó el candidato y fue revisado en la misma jornada de las elecciones, primero por su círculo más íntimo y luego por el comité estratégico en pleno. MEO llegó al Palacio Concha y Toro con el borrador cerca de las 17.45. Diez minutos más tarde arribaron sus padres. En el reservado se reunió la familia con el grupo de asesores más cercanos: Marambio, Cristián Warner y Camilo Feres. Al encuentro quisieron sumarse Efrén Osorio y Manuel Baquedano, pero elegantemente Marambio pidió que salieran para que quedaran sólo los integrantes del entorno más íntimo.

Cerca de las 19:00, MEO pidió que ingresaran al reservado los integrantes de la escolta policial que lo acompañó durante la campaña, unos seis efectivos, y a modo de despedida brindó con ellos. También recibió la emotiva visita de su media hermana, Javiera Enríquez. Recién cerca de las 19:30 el comité estratégico pudo reunirse y revisar el discurso. Los tres puntos acordados en la jornada previa estaban en regla y se debatió sobre las presiones a que serían sometidos por la Concertación en los próximos días.

En las últimas semanas el grupo freísta “Océanos Azules” ha intentado acercar posiciones con los estrategas de Enríquez Ominami, principalmente con Marambio y Colodro. Aunque sin piso político para negociar, han puesto acento en los puntos programáticos en que convergen ambas candidaturas. “Se trata de un acercamiento afectivo”, resume uno de los representantes del grupo oficialista. Los esfuerzos de los “Océanos Azules” por hacer de puente entre Frei y MEO se reflejaron la noche de la elección, cuando Juan Pablo Hermosilla, Guillermo Pickering y Pablo Ruiz-Tagle concurrieron al comando de Enríquez Ominami a saludarlo.

En el salón VIP, dirigentes humanistas, ecologistas y ex miristas debatían acerca de la necesidad de lanzar pronto el referente político que agrupe a los votantes de Enríquez Ominami, ante el riesgo de que una espera demasiado larga enfríe los ánimos de los electores o que sean absorbidos por la lógica política bipolar de la segunda vuelta.

Al día siguiente, el asesor de Frei y encargado de su franja de TV en primera vuelta, Eugenio Tironi, filtró una supuesta carta dirigida a MEO del experto francés en propaganda política, Jacques Séguéla, en que lo insta a armar su referente a la brevedad: “Si tú no tomas partido el movimiento que quieres construir se pulverizará antes de nacer”. Séguéla le advierte que dejar pasar el tiempo puede gatillar una guerra por el liderazgo del naciente movimiento. Además, le sugiere convocar a Piñera y Frei para buscar puntos de acuerdo y apoyar a uno de ellos, lo que le permitiría convertirse en el líder político que decidió la elección.

Movimiento o federación

La verdad es que el comité estratégico ha avanzado muy poco sobre la estructura que tendrá el referente. Uno de sus miembros confesó que la idea de crear “El Copihue”, anunciada por Álvaro Escobar hace tres semanas, fue una jugada de Marambio para frenar a los más inclinados a entenderse con Frei y dar “un horizonte” a los voluntarios de la campaña que ya veían que el abanderado no cruzaría el umbral de la primera ronda. Puede ser un movimiento o una federación progresista, que permita incluir a los partidos ya constituidos, como el Humanista y el MAS.

Incluso, un asesor de MEO señaló que estaban dispuestos a conversar con Jorge Arrate si éste materializa un llamado a constituir un nuevo referente de izquierda con los sectores que apoyaron su candidatura:

-Vamos a conversar con todas la fuerzas con las que tengamos convergencias programáticas. Un movimiento o federación de izquierda progresista tiene que desarrollar vínculos políticos. Una cosa es hacer una campaña en la que tienes que diferenciarte del resto y otra es hacer política en el día a día. Y un movimiento político de izquierda progresista tiene que desarrollar relaciones con la Concertación, con el Juntos Podemos y, sobre todo, abrirse al espacio de los independientes.

Después de una campaña en la que incluso conquistó votos que ahora se encauzarán a Piñera, en la jornada electoral MEO se ubicó claramente en la izquierda y -en el diseño que ha hecho con Marambio- se prepara para instalar su referente y hacer política desde esa posición. No fue improvisado que en la mañana del domingo su primera actividad fuera visitar la tumba de su padre biológico, el fundador del MIR, Miguel Enríquez. MEO llegó con su comitiva hasta el Patio México del Cementerio General, a un costado del simbólico Patio 29, en una caravana de seis vehículos. Como testimonios de la visita quedaron seis claveles rojos, algunas colillas de cigarrillos y una lata de bebida.

Más allá de su claro retorno a la izquierda, desde las 21.00 del domingo, cuando hizo su discurso final, el 20% de votos que obtuvo su postulación no es más que una estadística en el registro del Servicio Electoral. La duda que persiste es si MEO y Marambio tendrán el capital humano y material para convertir esa estadística en una fuerza política que realmente pueda impactar en las ligas mayores del poder.

El discurso que enarbolaron líderes meístas como Esteban Valenzuela, Álvaro Escobar y el asesor Max Colodro, respecto de que este es el porcentaje más alto cosechado por una candidatura independiente a la Concertación y la Alianza, y que se constituye en la tercera fuerza política del país, fue de alto impacto en la misma noche de las elecciones. Pero a medida que avancen los días, el entusiasmo se enfriará y comenzará a competir con el fantasma de “Fra Fra” Errázuriz, quien también tuvo en sus manos la tercera fuerza electoral (15,43% en 1989) pero fue incapaz de instalar un referente político influyente. Lo mismo ocurrió con Manfred Max Neff en 1993, quien aunque sólo cosechó un 5,55%, tuvo en sus filas a varios de los sectores que hoy apoyan a MEO.

Y tal parece que aún son muchas las cosas que el meísmo debe aprender para ponerse pantalones largos en el juego político. A modo de ejemplo, entre tantos abrazos de paz, el comando perdió un tiempo valioso para que entrara en directo a los noticieros centrales de la TV el discurso final del candidato. A la mitad de la alocución comenzó a hablar Frei y, obviamente, la televisión se fue con el abanderado que sigue en competencia. El “palo” de MEO a Piñera no salió en directo y los chilenos no se enteraron del emotivo cierre de sus palabras en el que parafraseó a Allende y a su padre biológico, Miguel Enríquez: “Viva el pueblo… Vivan los trabajadores… Adelante. Adelante con todas las fuerzas de la historia”.

Written by Eduardo Aquevedo

15 diciembre, 2009 a 22:33

Una respuesta

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  1. molesta estoy al ver en las calles de viña del mar carteles donde indican MarcoFrei
    como queda todo aquello que tu prometias eras mi proximo candidato para el mandato siguiente siempre fui partidaria de tus proyectos pero ahora como quedas tu si estas apoyando a Frei cosa que antes no era asi cual es el cambio que tu vez para hacerlo,no piensas que vas a perder a mucha gente que te apoyo y penso que teniamos a alguien que nos mostraba una verdad

    mary

    13 enero, 2010 at 13:56


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