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América Latina: el rearme de la derecha neoliberal…

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/ La Nación Domingo Por Hugo Guzmán R.

El grupo comparte estrategias para “recuperar” los gobiernos en Chile, Argentina, Brasil y Uruguay y mantenerlo en Colombia y México. El triángulo Uribe, Calderón, Piñera busca armas.

El rearme de la derecha en la región

La derecha chilena está hondamente comprometida con los planes conservadores en América Latina, particularmente destinados a salir al paso del “proyecto bolivariano” impulsado por gobiernos de la región, instalar la tesis de la necesidad de “la alternancia” para promover cambios en palacios presidenciales y crear redes de coordinación a nivel hemisférico.

Los partidos Unión Demócrata Independiente (UDI) y Renovación Nacional (RN) están sumados a la estrategia de la derecha regional para “recuperar” las presidencias en Chile, Brasil, Argentina y Uruguay y “mantenerlas” en México y Colombia. Eso permitiría cambiar la actual correlación de fuerzas en el continente.

Dirigentes de ambas colectividades estuvieron a mediados de septiembre en Río de Janeiro. Allí participaron activamente en la elaboración y firma del documento que creó el Frente Democrático Latinoamericano (FDL), armado para confrontar a los gobiernos progresistas, de izquierda y socialistas de América Latina. Los personeros escogieron el 11 de septiembre como fecha para suscribir el plan.

A la semana siguiente, los líderes del sector, encabezados por su candidato presidencial, Sebastián Piñera, tuvieron encuentros privados y doctrinarios con José María Aznar, figura del conservador Partido Popular de España, donde se fijaron pautas de contenidos en las estrategias internacionales, que incluyeron relevar comunicacional y electoralmente el tema de la alternancia en los gobiernos como parte de “la agenda de libertad” que promueve el español con la ayuda de sus aliados latinoamericanos.

El periplo de Aznar formó parte de los acercamientos y “coordinaciones” de las derechas. No en vano incluyó reuniones con el Presidente colombiano, Álvaro Uribe, su ministro de Defensa, Gabriel Silva, y el ex jefe del área, Juan Manuel Santos, con quienes Piñera y senadores de RN se habían juntado exactamente hace un año, aprovechando la ocasión para montar una operación de inteligencia militar y policial extraterritorial hacia Chile, conocida como el caso correos, que supuestamente demostraría vínculos de chilenos con la guerrilla colombiana.

En un salón de la Universidad Católica, Aznar expuso ante decenas de militantes y simpatizantes de RN y la UDI. Dictó dos claves políticas: luchar por la alternancia y cuestionar alianzas políticas del centro político con la izquierda. Luego, el español salió junto a Piñera hacia Buenos Aires, donde se juntaron con otro socio, Mauricio Macri, jefe del gobierno de la ciudad y líder de la derecha, para hablar de la alternancia, la libertad democrática y la lucha contra “el autoritarismo”. Todo coordinado doctrinariamente desde la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), presidida por Aznar. Algo parecido a eventos como el “Encuentro Internacional Libertad y Democracia: el desafío latinoamericano”, que convocó a personeros conservadores de la región en Caracas, bajo el alero de un símil de la FAES, el Centro de Divulgación del Conocimiento para la Libertad ligado a grupos de la derecha de Estados Unidos.

“Fortalecer la acción”

En Río de Janeiro, los UDI Jovino Novoa y Juan Antonio Coloma y el RN Bruno Baranda fueron parte del cónclave derechista destinado a “fortalecer la acción” de los partidos y avanzar en el “intercambio de información” entre ellos. Estuvieron junto a personeros de colectividades como el ultraderechista Arena de El Salvador, Unión Pro de Argentina (ligado a Macri), ADN de Bolivia, Proyecto Venezolano y varias organizaciones liberal-cristianas y conservadoras del hemisferio que forman filas en la UPLA.

El eje fue la conformación del Frente Democrático Latinoamericano “con el fin de construir una alternativa libre y democrática a la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA)”. En concreto, levantar una trinchera frente a los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador, Cuba y Paraguay, entre otros.

En tácita referencia a las administraciones de Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa, Raúl Castro y unos cuantos más, los partidos de la derecha continental alertaron sobre amenazas a la democracia “por la acción de fuerzas políticas que desde el poder han manipulado la legalidad y con métodos aparentemente democráticos, han consagrado formas de gobiernos autoritarios”. Los dirigentes conservadores fueron más allá y advirtieron sobre la urgencia de coordinarse y prepararse a actuar ante “una coalición de gobiernos intervencionista, desestabilizadora y antidemocrática”.

En reuniones privadas, hubo duros epítetos contra José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), por su papel “tibio” frente a Venezuela y Cuba y el rol de “presión contra el gobierno interino de Honduras”. Públicamente, las colectividades de derecha manifestaron que “la OEA se ha mostrado incapaz de dar solución a este grave problema”, en referencia a las medidas de “gobiernos autoritarios”.

Se trazaron algunos planes que incluyen “solidarizar” con las organizaciones de derecha en Venezuela, Ecuador y Bolivia, tener voz común frente al ALBA y promover en sus campañas electorales y comunicacionales cuestionamientos a las posiciones progresistas y de izquierda que se instalen en otros países.

El triángulo

Otro objetivo estratégico del sector conservador en el continente es provocar cambios en la correlación de fuerzas regional. En ello aparece como vital -y posible- que se instalen presidentes de derecha en Chile, Argentina, Brasil, Uruguay, junto con preservar a Álvaro Uribe en Colombia y Felipe Calderón en México. Incluye una meta de corto plazo: dibujar un triángulo conservador encima del mapa latinoamericano en cuyos vértices estén los nombres de Uribe, Calderón y Sebastián Piñera. La idea central -compartida por el mismo Aznar- es que con esos tres países bajo el mando liberal derechista, se podría producir un primer cambio de escenario que pudiera contrarrestar a los “gobiernos bolivarianos” e iniciar una ofensiva de posicionamiento en el hemisferio ante la preeminencia de administraciones progresistas y de izquierda.

El lazo uribista-piñerista está fuertemente amarrado, lo mismo que la dupla Uribe-Calderón. Pero falta hacer lo mismo entre el mandatario mexicano y Piñera, algo en lo que estaría ayudando el presidente colombiano. Un paso considerado clave es que el candidato de RN y la UDI viaje en los próximos dos meses a México y sea recibido por Felipe Calderón en la residencia oficial de Los Pinos, sellando un pacto tácito.

La piedra en el camino es el Partido Acción Nacional (PAN), que tiene un vínculo formal con la Democracia Cristiana -en sus consejos generales han estado chilenos de esa colectividad- y hay resistencias a aparecer como parte de la derecha más dura de la región. Sin embargo, segmentos panistas están entusiasmados con la idea de generar el triángulo como trinchera gravitante ante Chávez, Morales y Correa. En todo caso, personeros chilenos han expresado a aliados externos -a partir de la seguridad de que ganarán la elección- de que si no se produce este año el acercamiento a Calderón y el PAN, esto se materializará cuando Piñera -supuestamente- esté en la presidencia. //LND

Socios externos

La UPLA es el espacio privilegiado de la UDI y RN para sus relaciones y trabajos internacionales. Además, es la llave hacia la International Democrat Union (IDU), que agrupa a los poderosos partidos conservadores y de derecha a nivel mundial, como el Partido Popular español, el Partido Republicano estadounidense y el Partido Conservador inglés. Algunas de las figuras de la IDU son viejos amigos de personeros de la derecha chilena: Margaret Thatcher, George W. Bush, Jacques Chirac y Helmut Kohl.

Disputa Matrimonial

Hace tiempo que la derecha quiere arrebatar socios a la Democracia Cristiana y a otras colectividades de centro, disputa en que se han enfrascado personeros de la región, de Estados Unidos y Europa. Las colectividades chilenas no están exentas. En el caso de España, es dura la pelea por la mayor cercanía con el Partido Popular, organización en que hay dirigentes proclives a priorizar por la DC pero otros, como Aznar, simpatizan más con RN y la UDI.

Algo parecido ocurre con el Partido Acción Nacional en México, cuyo corte cristiano y tradicional lo ha tenido empalizando con la DC e incluso con la Concertación. Pero hace un par de años se les apareció en escena Piñera y dirigentes de la derecha chilena.

A pesar de que en el Partido Republicano y sus centros de estudio están puestas las fichas de asociación de la Alianza, se sabe de constantes gestiones por fortalecer lazos con el Partido Demócrata, aunque sea con algunos segmentos.

También hay roces -a veces solapados, otras abiertos- en cuanto a la relación con la CDU de Alemania, partido que tiene fuerte vínculo con la DC, pero en el que han aparecido atisbos de cercanías con la derecha.

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