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Elección presidencial en Chile: importancia y limites de las encuestas…

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Por Ester Levinsky / La Nación

Carla Lehmann, directora de Datavoz

“Las encuestas no clavan la rueda de la fortuna”

CHILE-FREI-PIÑERA-MEO Carla Lehmann dirigió la encuesta CEP por 15 años y conoce de cerca las actitudes de los candidatos cuando el sondeo está en terreno. Pero advierte que la publicidad anticipada, sobre todo los letreros, no es garantía de mejores resultados en los sondeos de opinión. Como si no bastara, después de la encuesta aún cualquier cosa podría pasar.

Carla Lehmann formó y dirigió la encuesta de opinión pública más esperada por todos los sectores. La más prestigiosa y comentada. Hasta el día de hoy la encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP) provoca expectación. Esta economista tiene una larga trayectoria realizando y analizando sondeos de opinión. Hoy dirige su propia empresa dedicada al tema, Datavoz. Sigue siendo tan acuciosa con el tema como cuando fue investigadora y coordinadora del Proyecto de Opinión Pública del CEP por 15 años. Admite que la metodología de las encuestas es lo más importante para su seriedad y credibilidad y por eso le resulta extraño que estos sondeos proliferen como callampas en el período preelectoral.

-¿Hay encuestitis en esta elección?

-No tengo esa sensación. En períodos electorales empiezan a salir muchas encuestas de intención de voto de empresas que en períodos normales no tienen un programa estable de encuestas, lo cual, bueno, es propio del período, pero también denota algo como raro de alguna forma. ¿Por qué justo ahora?, ¿por qué no hacen encuestas en otro período?

-¿Cuestan mucho dinero las encuestas?

-Depende. Te impresionarías de las diferencias de precios. Hay desde encuestas por internet, por email, que son muy baratas, porque lo único que hay que hacer es el programa computacional, pero tiene sesgos grandes. Una encuesta de ese tipo cuesta entre 0,1 y 0,2 Unidades de Fomento. Una encuesta telefónica puede costar 0,5 UF por encuestado. Una encuesta cara a cara, si es nacional, si va a sectores rurales, grandes ciudades, varía en torno a los 0,8 y 1,2 UF por encuestado.

-Estamos hablando de muchos millones.

-Sí, exactamente, aunque no se crea. Una encuesta de muy buena calidad, como la del CEP, cuesta muchos millones realizarla. El trabajo de campo, contratación de encuestadores, impresión de cuestionarios, viáticos, etcétera.

-Ahora está de moda que algunos candidatos contraten encuestas.

-Ha estado de moda siempre, no sólo en esta elección. Los candidatos usan las encuestas para modelar sus campañas, saber dónde están débiles. Quieren saber, principalmente, la intención de voto que tienen, atributos, dónde están más fuertes y más débiles y también, el tope que tienen en votación, en qué margen se pueden mover, el perfil donde pueden atacar más y mucho más. Es un instrumento útil en la medida que se haga bien. Por ejemplo, la encuesta telefónica, donde el teléfono llega al 40% de los hogares, es inútil. Sin embargo, muchos candidatos deciden hacerla porque no están dispuestos a pagar una encuesta más cara.

-Esta semana hubo tres encuestas, CERC, Imaginaccion y Direct Media, y las tres dan con más votación a Piñera. ¿Qué opina?

-Las tres muestran la misma tendencia. Eso es un dato, a pesar de que dos son telefónicas y una cara a cara. Lo que se ha demostrado con la encuesta telefónica es que, específicamente, para preguntas de intención de voto, donde se votará por un Presidente, que es una votación nacional, se subestima la votación de Eduardo Frei. En otras palabras, Frei tiene más votación de lo que aparece en las encuestas telefónicas, porque esta encuesta está dejando fuera a toda la gente que no tiene teléfono fijo. Esa gente generalmente vive en pequeñas ciudades o es rural, es de más bajos recursos, tiende a ser más pobre que el resto y vota más por los candidatos de la Concertación. Por eso que la metodología de las encuestas es muy importante.

-¿Estas encuestas con resultados similares de los últimos días no están acaso clavando la rueda de la fortuna?

-No, para nada. Ni aunque la estuvieran clavando. Ni siquiera lo hace la encuesta CEP, que es muy precisa, que tiene un método probado internacionalmente, que es una encuesta probabilística, está muy bien hecha en el campo y es nacional. Es la única que cubre todo el país, tanto urbano como rural. En septiembre aparece la próxima encuesta CEP, y aunque dijera que Piñera está 8 ó 10 puntos arriba, tampoco ahí zanjamos el tema. No, porque hay mucha gente indecisa y esa votación se decide en el último momento. En abril de 1999, Lagos estaba 10 puntos arriba de Lavín en la intención de voto, según la encuesta CEP. Seis meses después, estaban empatados. En seis meses se revirtió una situación que nadie creía que iba a pasar. En la votación real, en primera vuelta, hubo casi un empate.

-¿Qué pasa con Marco Enríquez-Ominami y las encuestas? ¿Irrumpió en las encuestas?

-En su momento lo hizo Bachelet. El caso de Enríquez-Ominami es aún más novedoso, porque Bachelet había tenido una trayectoria política. Fue ministra de Salud, en ese momento era ministra de Defensa, fue la foto arriba del tanque. Tenía una visibilidad pública. Este no es el caso de Marco. Es un diputado, con no mucha relevancia pública, no era conocido masivamente. De repente irrumpe y parte siendo nada y empieza a agarrar vuelo. Esto muestra lo que han dicho muchos analistas, y lo creo. Muestra un descontento profundo con varias cosas. Primero, con cómo se hace la política en Chile. Cómo permanecen los políticos en los puestos, no hay renovación. Hay una falta de confianza, se siente que los políticos no son confiables, más bien la gente siente, según los sondeos, que están ahí para sacar provecho. No los ven como gente honesta. Eso se refleja en las encuestas. La percepción es cada vez peor y ya estamos en una situación de tocar fondo. La percepción es tan mala que está el campo listo para que surja un tipo de personaje que significa renovación, es joven. Por otro lado, muestra ideas que en el fondo los otros candidatos no son capaces de mostrar. Ideas que se pueden compartir o no, pero son novedosas. Dan la sensación de que está por encima de los antiguos políticos, con una mirada más de país. Se conecta más con la ciudadanía, aunque hay temas que no ha tomado, como el de la delincuencia.

-Según otros encuestadores, Marco Enríquez-Ominami va a tocar un techo en esta elección. ¿Lo comparte?

-Tiendo a pensar, según mi experiencia, que efectivamente en esta elección sí tiene un tope. Vemos encuestas que está en torno a 25, 27 ó 21. La última encuesta CEP le dio un 13%. Creo que en la próxima va a subir, hay una tendencia al alza y posiblemente puede llegar a 20%. Personalmente no creo que pase a segunda vuelta. Aún no es el momento de Marco Enríquez-Ominami, pero eso no significa que no tenga potencial. Eso no significa que en una próxima elección pueda ser elegido Presidente de la República. No lo descarto. Tiene atributos que la gente valora, si no se desvía del camino que tomó, poniendo temas de futuro.

-Muchos dicen que cuando la encuesta CEP está haciendo campo, los candidatos cambian de actitud.

-Posiblemente, eso me tocaba a mí, lo veía cuando estaba a cargo de la encuesta.

-¿Cambia el resultado de la encuesta esta actitud de los candidatos?

-No lo podemos saber. Habría que hacer dos encuestas al mismo tiempo, con candidatos sin cambiar actitud y con candidatos que cambian, y comparar los resultados. Científicamente no se puede hacer y todo lo que se diga al respecto es especulación. El efecto que tiene el que los candidatos salgan más a terreno, que traten de dar más entrevistas, que salgan más en televisión cuando se está haciendo la encuesta, es muy bajo. El efecto es muy bajo en la intención de voto. Y aquí viene un tema interesante y es cómo la gente define su voto. La gente no va a definir su voto porque vio dos veces más en el mes a un candidato dando una opinión en un canal, y el mes pasado no la había dado.

-¿Consigue un candidato más votos si hace mucha más publicidad ahora, con anticipación?

-Eso lo preguntamos una vez en su momento como encuesta preelectoral, viendo qué importancia tuvo la publicidad callejera, la publicidad en diarios, casa a casa, etcétera. En general el efecto es súper bajo. Dentro de la publicidad, los afiches son muy poco importante. Toda la publicidad que no entrega información es muy poco valorada. Lo que es valorado es la franja, al final, cuando los candidatos tienen oportunidad de hablar en cadena. Es valorada porque la gente siente que sí se le está entregando información sobre lo que el candidato quiere hacer, cuáles son sus líneas de acción, etcétera. Lo otro que valoraban, pero todo esto en escasa proporción, no es determinante en el voto, incluía los folletos que entregaban los candidatos casa a casa. Todo lo que contenga más que publicidad, algo que entregue información, es más valorado, pero no es determinante.

-Entonces, ¿está perdiendo plata un candidato que está invirtiendo ahora mucho en publicidad?

-Se están manejando las candidaturas igual como se manejan los productos. Expertos en marketing dicen que es un tema de fidelidad y recordación, lo que en el fondo no es tan aplicable en este caso, porque acá no hay fidelidad. Y recordación no es tan importante porque todos sabemos quiénes son los candidatos. Tal vez, los que más podrían ganar con publicidad son los candidatos más chicos.

-¿Ocurrirá o habrá un resultado impensable en la próxima elección presidencial?

-Creo que la elección no está definida. Si la elección fuera hoy, pasarían a segunda vuelta Piñera y Frei, y creo que la elección será súper reñida. Vamos a tener una segunda vuelta muy parecida a la de Lagos y Lavín. Posiblemente con un resultado estrecho para un lado u otro. Cuando hicimos la última encuesta CEP antes de la elección del ’99, nos daba a favor de Lagos por uno o dos puntos y terminó ganando. //LND

 

Desmenuzamos la metodología del sondeo que quita el sueño a los candidatos

Radiografía a la influyente encuesta CEP

Es la más esperada por los chilenos. La más confiable, según los especialistas. El hermetismo que enmarca a esta fotografía electoral sólo acabará cuando sus resultados se sepan en septiembre. Por mientras, sepa cómo piensa el think tank y los expertos en opinión pública.

Es el cerebro de una de las entidades de estudio de opinión pública más rigurosas de Chile. Ella lo sabe. Carolina Segovia es la coordinadora de la encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP), que se erige en el podio de la credibilidad y en las antípodas de las criticadas encuestas telefónicas que no revelan la muestra y que los medios replican sin medir las consecuencias.

En 1996, instada por su profesor Carlos Catalán, se integró al departamento de estudios del Consejo Nacional de Televisión. En el currículo de Segovia, socióloga de la UC, reluce un doctorado de estudios de opinión en la Universidad de Michigan. Cuando regresó a Chile, Arturo Fontaine, director del CEP, no dudó en alistarla en el think tank. Segovia contesta sólo lo acordado, tan hermética como las puertas electrónicas de la casona de la calle Monseñor Sótero Sanz de la comuna de Providencia. Una mansión que por fuera tiene impronta señorial y por dentro una biblioteca del tamaño de una facultad universitaria.

"Tenemos una alta tasa de respuesta con las personas seleccionadas. Alcanzamos un 88%. Estados Unidos alcanza un 70% y Europa, un 35%", aclara Segovia. En el inmueble se siente cierto halo de protección, similar a la reserva que cerca esta encuesta de los curiosos. Todos quieren saber sus resultados. Segovia está más allá de la ansiedad de la clase política. Borra todas las pistas.

"Sobre fechas específicas no hablo. Sólo sobre los procedimientos ", se escuda antes de comenzar la entrevista. Segovia es clara y recita paso a paso cómo se realiza cada etapa de la encuesta, cuyos resultados estarán en septiembre.

-¿Cuánto tiempo dura una encuesta?

-La entrevista dura 40 a 45 minutos. No se entrevista sólo a las personas que votan, también a quienes tienen calidad de ciudadano.

-Pero pasados 15 de minutos de preguntas, las personas pierden el umbral de atención y pueden contestar cualquier cosa

-Eso no es correcto. El umbral de atención de una persona es muy superior a quince minutos. Tenemos muy buenas tasas de respuestas. Para mucha gente, una encuesta es la primera vez que alguien le pregunta su opinión acerca de un tema importante y las personas se entusiasman con eso.

-¿Se espera movilidad en comparación a los resultados de junio?

-Mucha gente decide su voto hacia el final del período o en el momento de la elección misma. El escenario va a ser fluido, igual que en otras oportunidades. El 2005 fue igual. No hay ninguna investigación que pruebe que la publicación de una encuesta influencie el resultado electoral. Pensar así limita la producción de conocimiento y el debate público.

La voz de los expertos

Sociólogos y cientistas políticos coinciden en que estamos lejos del 5 de octubre de 1988. El mismo día en que se votaba la permanencia de Augusto Pinochet, El Mercurio publicó que, según la encuesta Skopus, la opción Sí ganaría con un 55,3% frente a 46,1% de la opción No.

Ya no hay manipulación. Hoy prevalecen la objetividad y el profesionalismo. Sin dudar de la rigurosidad del CEP, algunos expertos acceden a desmenuzar la encuesta con LND.

"No hay que pedirle a las encuestas lo que no pueden dar", dice Felipe Link, sociólogo de la Universidad Diego Portales, para despejar un protagonismo mal entendido, como él llama al ambiente político que existe tras los resultados de la encuesta. Para Link, la encuesta está bien construida y rescata que tenga un trabajo de campo cara a cara, a diferencia de la mayoría de las encuestas en Chile. "No tiene los vicios de las otras encuestas, que en el fondo dicen cosas que no deberían decir a partir de esos datos", plantea. Lo malo es que no se sabe quién influencia a quién. "Una encuesta siempre va a tener sus limitaciones. No puedes estar más de media hora haciendo preguntas a una persona. Se aburre y empieza a responder cualquier cosa", explica.

Guillermo Cumsille, sociólogo de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, tampoco tiene dudas de la metodología utilizada en la encuesta. A su juicio, la solidez se refleja en su diseño muestral y en su cobertura de sectores urbanos y rurales. "Lo malo es que los candidatos hacen campaña para la encuesta, no para ganar la elección", comenta. Agrega que en todas las encuestas siempre hay un porcentaje de indecisos, de gente que decide su voto sobre la marcha de la campaña, o que incluso define su voto dentro de la cámara secreta. A pesar de estos factores, Cumsille comenta que el sondeo tiene la ventaja en su muestra, que se hace en situación presencial, cara a cara.

"No es como las encuestas telefónicas. De hecho, la CEP hizo la aclaración: en los hogares con teléfono ganaba Piñera, en los hogares sin teléfono ganaba Frei. La CEP excepcionalmente ha encontrado la formulación de algunas preguntas intencionadas. Un ejemplo fue cuando preguntaron por el tema de la corrupción, para que la gente llegara a la conclusión de que la corrupción se debía al cuoteo político", explica.

Cumsille menciona otro detalle: la extensión del cuestionario excede los parámetros aprobados en la metodología de las encuestas.

"Más allá de los 15 minutos, la gente no puede estar interesada en temas de opinión general. Cuando tiran una encuesta de media hora o cuarenta minutos, la gente comienza a perder interés y contesta cualquier cosa", fundamenta.

Marcos Moreno, doctor en Ciencias Políticas e investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), sostiene que los actores políticos toman sus decisiones sobre la base de los resultados de las encuestas. Para el cientista político, el flanco débil de la CEP radica en el tamaño de la muestra.

"La Sociedad Europea Opinión e Investigación recomienda el empleo de muestras de mil a dos mil casos. Para representar una encuesta electoral se debe utilizar un universo mayor a 50 mil personas. Incluso para las elecciones más reñidas, es necesario aumentar ese tamaño", precisa.

El especialista está convencido de que esta encuesta lidera y seguirá desmigajando con agudeza la opinión pública en Chile, pero tiene aprensiones respecto de lo que refleja.

"Sigue siendo una fotografía del momento en que se realiza. Una cosa muy distinta será la valoración que los ciudadanos harán el 13 de diciembre". //LND

El test en terreno

Primero se diseña el cuestionario y se testea que las preguntas estén bien formuladas. Al comenzar la selección de la muestra, el CEP ve el aporte que hace cada una de las regiones a la población total del país. Luego se dividen en zonas urbanas y rurales. De acuerdo a eso se determina un número de personas a encuestar por región-zona. Luego empieza el trabajo en terreno de los encuestadores (70 y 80 para todo el país). Se hace una selección al azar (cinco hogares que el encuestador debe visitar) y se arma otra lista con los nombres de todas las personas mayores de 18 años que habitan el hogar. Se identifican sólo con el nombre de pila. Luego se aplica la encuesta a la persona. Si la persona no está, el encuestador está obligado a tratar de contactar a esas personas un mínimo de tres veces, en días y horarios distintos.

Por Carolina Rojas / La Nación

2 comentarios

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  1. buena pagina, les felicito..

    tiernita

    14 diciembre, 2009 at 13:38

  2. Tiernita,
    gracias por tus felicitaciones.

    Eduardo Aquevedo

    14 diciembre, 2009 at 14:35


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