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Archive for agosto 16th, 2009

ALAS – XXVII Congreso (2009) de la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS), Argentina. Todo el Programa y actividades…

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PROGRAMA COMPLETO XXVII CONGRESO ALAS, ARGENTINA…

image ASOCIACION LATINOAMERICANA DE SOCIOLOGIA (ALAS)

 

PARA CONOCER EL PROGRAMA COMPLETO DEL XXVII CONGRESO DE ALAS, HAGA CLIC EN ENLACE SIGUIENTE:

PROGRAMA COMPLETO XXVII CONGRESO ALAS, ARGENTINA…

 

PRESENTACION DEL XXVII CONGRESO DE ALAS…

 

PORTAL OFICIAL DE ALAS PARA EL XXVII CONGRESO…

Estimada y estimados Congresistas,

Gratamente nos dirigimos a usted con motivo del próximo XXVII Congreso ALAS, Buenos Aires 31 de agosto al 4 de septiembre 2009  para mantenerlos informados sobre importantes temas.

1. El primero de ellos se refiere a la Feria Latinoamericana del Libro de Ciencias Sociales XXVII ALAS, en nuestro sitio de internet podrán encontrar detalles sobre envíos y propuestas:

http://www.alas.fsoc.uba.ar/html/congreso/feria_latinoamericana_del_libro/feria_latinoamericana_del_libro.html

2. Respecto de la situación de salud en la Argentina deseamos con la presente reiterar los conceptos y diagnósticos epidemiológicos que referimos el 7 de julio pasado y que el 7 de agosto de 2009 volvimos a confirmar y llevarles la calma y la confianza por lo expresado oportunamente y que se corrobora en la actualidad de previsión de normalidad sanitaria y de salud en las fechas en que se desarrollará el Congreso:

http://www.alas.fsoc.uba.ar/html/situacion_sanitaria_en_argentina.html

3. Si aún no se ha matriculado le comunicamos que sigue vigente la posibilidad del pago de la matrícula correspondiente on line a través de un sistema "securitizado" para tarjetas de crédito con resguardo de sus datos:  https://www.rccpagos.coop/alas/operaciones.php
Dicho sistema on line permanecerá vigente hasta el 20 de agosto, fecha a partir del cual deberá matricularse por medio de pago bancario (Banco Patagonia) al llegar a la Ciudad de Buenos Aires.
4. La Programación del Congreso se encuentra ya en línea en nuestro sitio de internet:

http://www.alas.fsoc.uba.ar/pdf/alas_programa.pdf

5. Nuestros datos de contacto vía mail o telefónicos los encontrará también en la página de internet:
http://www.alas.fsoc.uba.ar/html/contacto.php

Nos complace en esta proximidad para encontrarnos personalmente mantenernos en comunicación, ponernos a disposición y desde ya darles la más cálida bienvenida.

Con un fraternal saludo,

COMITÉ ORGANIZADOR XXVII ALAS

www.alas.fsoc.uba.ar

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Fontaine, asesor económico de Enriquez-Ominami, con Piñera en la segunda vuelta?

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Por Daniel Gómez Yianatos / La Nación

Paul Fontaine, encargado económico del comando de Enríquez-Ominami

"Si Marco no pasa, me inclinaría por Piñera"

CHILEOMINAMI-MARC Aunque una segunda vuelta presidencial sin el diputado díscolo es un tema tabú en el comando, Fontaine anticipa, a título personal, que votaría por el abanderado de la Alianza, porque, entre otras cosas, “él también quiere una sociedad más justa”. Además aclara que nunca ha pensando en renunciar a su cargo y que la postura de vender el 5% de Codelco a privados sigue vigente.

Paul Fontaine nunca ha comulgado con ideologías. En su etapa universitaria permaneció indiferente a la discusión política. No se sentía representado por ningún bando. Sólo se preocupó de estudiar. Como era imposible desligarse de la influencia de su padre, uno de los primeros Chicago Boys y mentor de varias generaciones gremialistas, varias veces fue tentado por la UDI. Ninguna oferta lo sacó de su faceta empresarial. Se definió como apolítico para atajar nuevas propuestas. Marco Enríquez-Ominami (MEO) fue el único capaz de entusiasmarlo. Ya como cerebro económico del comando presidencial del diputado díscolo, Fontaine ha tenido que someterse a una exposición mediática que incluso ha sacado a flote su pololeo escolar con Cecilia Bolocco.

-¿Cómo conoció a MEO?

-En un cumpleaños de Carola Julio (esposa de su socio Rodrigo Danús). Marco fue con Karen Doggenweiler. Me di cuenta de que teníamos bastantes cosas en común. Simpatizamos intelectualmente. Visualizamos una sociedad en que el mercado es importante para crear riquezas y dar trabajo, en medio de un Estado que hace más fuerte a algunos sectores.

-¿Tenía algún tipo de prejuicio?

-Pensé que era un socialista más tradicional. Le dije: "Mira Marco, ustedes que son socialistas, parte de la Concertación, no veo para nada que estén dedicados a los más necesitados del país". Me respondió que tenía toda la razón. Nos hicimos amigos. Incluso fuimos juntos con las señoras a Buenos Aires. El año pasado, Marco me dijo que estaba pensando en postular a la Presidencia.

-¿Le creyó?

-No. Le dije que era algo interesante. Nunca pensé que iba a llegar tan lejos. En febrero se decidió todo y lo apoyé. Marco me pidió que le ayudara a elaborar un plan económico para el gobierno sobre la base de todos estos principios básicos que habíamos conversado. Así partió mi involucramiento con Marco. Si uno está en el servicio público o en política, tiene que ser por convicciones personales profundas.

-¿Qué dijo su papá?

-Mi papá tiene sus prejuicios, que no son ni prejuicios, porque el socialismo chileno en verdad fue bastante atroz en el pasado. En mi opinión, el gobierno de Allende destruyó la economía y fue perjudicial para los pobres. Fue un desastre el gobierno de Allende. Fidel Castro no le ha hecho muy bien a la población cubana. El socialismo ha caído en todas partes del mundo. Mi papá tiene un prejuicio contra el socialismo que está bien fundamentado. Sí le cuesta más captar que Marco es un socialista moderno, totalmente distinto. Marco cree en la justicia social, en la distribución del ingreso y en la igualdad de oportunidades. Es lo mismo que cree mi papá.

-¿Leyó el plan económico?

-Lo ha mirado y se ha dado cuenta de que es razonable.

-¿Cuando llegó al comando sintió que lo miraron con recelo?

-No, me sentí bien cómodo. Tengo una excelente relación con Carlos Ominami y Max Marambio, al igual que con la alta dirección del comando.

-¿No fue raro al comienzo?

-Hubo mucho prejuicio de algunos, como Pascal Allende, por temas de privatizaciones que no son tales, como la venta parcial de algunas empresas.

-¿La propuesta de vender el 5% de Codelco quedó congelada?

-Seguimos con la misma postura de siempre. Marco fue muy valiente en propiciar este tema, pero siempre dijo que esperaríamos la ley de gobiernos corporativos. Dependiendo de cómo saliera, veríamos opciones para vender un 5% a privados. Mi postura, que mantengo a rajatabla, es que la ley de gobiernos corporativos de Codelco será un desastre. Será un cuoteo político, donde van a meter a dos directores independientes de derecha. No sé qué sabrán ellos de Codelco. Ese 5% permitiría tener privados sentados en la mesa del directorio, habría juntas y la Superintendencia de Valores y Seguros estaría encima. Generaría un cambio muy importante en la manera de pensar a la empresa. Mi objetivo y el de Marco es que las empresas estatales aporten a la gente. Qué le importa a la gente que no tiene qué comer ni cómo educarse, que haya una empresa estatal que otorga pitutos a la gente del gobierno. Queremos que estas empresas renten para el bien del país y que sus utilidades permitan superar la pobreza.

-¿Por qué, si el diagnóstico está claro, el tema pasó a segundo plano?

-Marco lo dijo en una conferencia conmigo, también en el Instituto Libertad y Desarrollo y en la Universidad de Chile. Lo mismo que estoy diciendo. Hay que ver la ley de gobiernos corporativos que saldrá en septiembre.

-Hay un desbalance. Usted promueve esta idea y el senador Ominami no la comparte…

-La postura de Marco es la que he dicho. Si la ley logra la eficiencia que se busca, el camino está anunciado.

-¿No costará convencer a los escépticos con el cobre en alza?

-Mejor, porque vale más.

-Pero también está entrando más plata y muchos pensarán que no es necesario abrir la propiedad.

-No, porque los costos son enormes.

-¿Cuántos problemas le generó la idea de privatizar Codelco? El episodio coincidió con la llegada de Luis Eduardo Escobar y el martes, en un encuentro de Sofofa, él representará a MEO

-Fui invitado, pero tendré que ausentarme del país por unos días.

-¿Comparten responsabilidades?

-Por supuesto. En este caso, tengo una limitación de agenda y el martes tengo un viaje impostergable.

-¿Ha pensado abandonar el comando?

-Si surgieran ideas en las que no creyera y pensara que podríamos llegar a un programa que perjudique a Chile, me voy. Pero eso no está pasando.

-¿Y pasó en algún momento por los guiños que ha hecho MEO para cautivar a la izquierda más dura?

-No, porque el programa no ha cambiado.

-¿Y las diferencias que ha tenido adentro no lo han hecho dudar si esta aventura política vale la pena?

-Soy muy pragmático y estoy trabajando por Chile. Es un aporte para el país incluso si Marco no gana, porque nos están oyendo los otros candidatos.

-El gobierno quiere ingresar este semestre el proyecto de negociación colectiva al Congreso. Usted ha declarado que no está de acuerdo con las restricciones al reemplazo de los trabajadores en huelga, ¿cuál es hoy su posición?

-Una comisión especial del comando está abordando el tema. Existe un consenso en cuanto a que estamos a favor de la libertad para pactar diálogo, especialmente guiado por un sindicato. También estamos a favor de la sindicalización automática. La postura en la definición de reemplazos en huelga no está lista en un 100%. En su oportunidad, planteé mi postura, pero se está analizando.

-Planteó su postura y quedó la impresión de que fue reconvenido por el senador Ominami y Marambio

-No. Ellos dijeron que en los temas aún no zanjados, como era este caso, no era bueno estar dando opiniones personales anticipadas. Lo comparto.

-¿Cuál es su impresión de los movimientos sindicales hoy en Chile?

-Los sindicatos son fundamentales. Ayudan al diálogo. También permiten frenar ciertos abusos contra los empleados. Estamos a favor de la filiación automática. Es importante que los sindicatos sean buenos sindicatos y que los trabajadores que son dirigentes trabajen y hagan su pega.

-¿Qué conclusión sacó del debate por el salario mínimo?

-Es delicado. Afecta a pocas personas, en teoría al 7% de la población. Subirlo en forma desmedida cuando hay una crisis puede aumentar el desempleo. Es fundamental en este año no subirlo mucho. La propuesta del ministro Velasco de subir 2,5% me pareció correcta. Cuando la economía se recupere, me parece correcto subir el salario más allá de la inflación, quizás 2% o 3% anual. La ley salió con un 3,5%.

-¿Cómo evalúa a Velasco?

-Nadie es perfecto, pero saca buena nota.

-Ahora ha enfrentado a los bancos por la lentitud en el traspaso de la rebaja de tasa a los créditos

-Hay una falla de algunas instituciones bancarias. Falta competitividad. Hay dos bancos muy grandes, como Santander y el Chile. El BCI también es grande y el cuarto es estatal. No se comportan de una manera oligopólica, pero la banca está muy concentrada.

-En caso que MEO ganara, ¿cómo compatibilizaría sus consultorías, entre ellas al mismo Banco de Chile, con sus responsabilidades?

-Si gana y me ofrece un puesto en el gobierno, tendría que dejar mis actividades particulares por cuatro años.

-Es un cambio drástico…

-Ya he tenido un costo importante. No tanto porque no pueda hacer las consultorías, sino porque no tengo tiempo. Me estoy dedicando a esto ad honorem. Me ha significado tener que dejar a todos los clientes nuevos de lado. Les he dicho que tengo la consultora cerrada hasta marzo, si es que no ganamos.

-¿Y qué dijo su socio?

-Él tendría que seguir con la consultora y yo seguiría como pasivo, sin sueldo ni nada. Me saldría por cuatro años.

-¿Por qué se ha marginado Danús del comando? ¿Pesa mucho su pasado pinochetista?

-Danús tuvo un aporte inicial, pero no participó formalmente. Sí es una persona cercana a Marco y él lo oye.

-Usted nunca se casó con ninguna posición política, en cambio Danús tuvo un pasado fuerte, al menos en su etapa universitaria. ¿No es raro este nivel de compatibilidad con MEO?

-Se lo tienes que preguntar a Danús.

-Pero usted conoce bien a los dos

-Ahora los veo bien, pero nunca me he metido en sus pasados. Hoy veo que son compatibles. Qué cambió en Danús, no lo sé. No soy sicólogo ni puedo hablar por terceros.

-¿Por quién votará en caso que MEO no pase a segunda vuelta?

-Tenemos la esperanza que Marco pase. Las indecisiones de Frei, la falta de coraje que ha demostrado en algunos temas, han llegado al electorado. La gente busca un líder con carácter, condiciones y fundamentos. En mi caso particular, si se diera la desgracia que Marco no pasara a segunda vuelta, me inclinaría claramente por Piñera. Esperaría que hiciera algunas enmiendas en su programa económico, pero veo que su programa y la forma en que visualiza Chile son significativamente mejor que los de Frei.

-¿Y si no mejora su programa?

-Es que Frei no tiene propuestas. Sólo más Estado. Personalmente, me gusta más Piñera, a pesar de que pienso que debería subir el impuesto a las empresas. Espero que lo hagamos nosotros, pero, si no pasamos, encuentro muy relevante que Piñera haga esos temas. No sé si lo hará. No tengo nada que ver ahí.

-¿Si no lo hace, igual votaría por Piñera?

-Sí. Me gustaría discutir con él en algún momento y explicar nuestra postura. En el fondo, siento que él también quiere una sociedad más justa y hoy no es equitativo que una persona que gana más pague menos impuestos. Tampoco es lógico que las hidroeléctricas ganen tanta plata sin retribuir nada al país.

-¿Se habla de este eventual escenario al interior del comando?

-El tema no se habla. Hablo a título personal.

-¿Es tabú la segunda vuelta sin MEO?

-Sí. Todos dicen que Marco pasa. No entran en otra posibilidad, por lo cual no tengo idea de la opinión de los demás. //LND

“El sistema tributario chileno es extremadamente injusto”

-¿Existe el escenario para un alza de impuestos?

-Pretendemos que las grandes empresas paguen más y las pymes paguen menos. En promedio, la carga tributaria de las empresas se mantendría. Redistribuiríamos y lograríamos más desarrollo para la pymes, que dan más empleo y crecimiento. Las grandes, que están invirtiendo mucho en el exterior, sí pagan afuera 30% de impuesto, incluso 35% en Argentina y Perú. Las grandes tendrían que adaptarse a un rango internacional.

-¿Y el cobro de royalty?

-El royalty minero es un tributo que pagan mayoritariamente las empresas extranjeras. Queremos ponerlo en un nivel internacional para que dejen algo al país. El royalty que proponemos en hidroelectricidad busca compensar una gran injusticia. Los precios de la energía han subido mucho. Eso iría al financiamiento de la educación y al gasto público en general. Pero no estamos subiendo la carga tributaria normal en algo que podría afectar negativamente a la actividad económica.

-¿Por qué el tema tributario, siempre importante, se ha hecho esta vez tan decisivo en la contienda electoral?

-Es una de las cosas más importantes en las cuales un candidato puede incidir en el corto plazo. El sistema tributario es injusto. Hay un gran porcentaje de la población que no paga impuesto. Luego la clase media, hasta la media alta, sube rápidamente a una tasa de 40% en impuestos de renta. La gente que más gana en Chile, paga a través de sus empresas y ahorra hasta pagar sólo 17%. Pocas veces se ha visto en el mundo: la parte que está bien paga menos.

 

Polémica en comando de Marco Enríquez Ominami por apoyo a Piñera

Diputado tuvo que precisar que “quien decide en esta candidatura hacia dónde se avanza, es el candidato”. Dentro de su equipo hay antiguos miembros de la Concertación y de la izquierda que descartan cualquier respaldo a la derecha.

"Quienes hoy día están preocupados de la segunda vuelta se equivocan". Así, breve y tajante, el abanderado presidencial independiente, Marco Enríquez-Ominami, criticó ayer -sin mencionarlo explícitamente- al encargado económico de su comando, Paul Fontaine, quien aseguró en entrevista a La Nación Domingo que en caso de balotaje "se inclinaría" por el aspirante de la derecha a La Moneda, Sebastián Piñera.

El freno de Enríquez-Ominami a la postura del cerebro económico de su candidatura tuvo que ver también con que se estaría rompiendo un pacto tácito en su comando de evitar especulaciones y posicionamientos frente a la posibilidad de segunda vuelta.

Porque se sabe que dentro del equipo de Enríquez-Ominami podrían producirse otras expresiones de respaldo implícito o explícito a Piñera en segunda vuelta. Esto en función de que segmentos de la derecha están respaldando al diputado en primera vuelta.

"Yo no soy aspirante a un arzobispado ni a un regimiento. Todas las opiniones son eso, pero quien decide en esta candidatura al final del día hacia dónde se avanza, es el candidato, y este candidato les repite que vamos a pasar a segunda vuelta", enfatizó Enríquez-Ominami en reacción a las declaraciones de Fontaine.

Indicó: "Bien por los que están preocupados de la segunda vuelta, pero más bien todavía los que estamos preocupados de ganar la primera elección de todas, que es el 13 de diciembre".

De tal manera que el diputado independiente quiso insistir en que su preocupación central hoy, es la elección el 13 de diciembre.

Molestias en el equipo

En el comando de Enríquez-Ominami hay antiguos militantes de la Concertación, del MIR y de otros colectivos de izquierda, entre quienes no había mucha alegría por los dichos de su compañero de comando, Paul Fontaine, porque está claro que nunca se plegarían a respaldar a Piñera.

Incluso la afirmación del economista liberal contrasta con las afirmaciones y guiños salidos de los comandos de Jorge Arrate, Alejandro Navarro y Adolfo Zaldívar en el sentido de que, llegado el balotaje, jamás apoyarían a la derecha.

Algo que compartirían miembros del equipo del diputado independiente.

También ayer había comentarios en el sentido de que lo dicho por Paul Fontaine a LND, va en la línea de las acusaciones de que entre las candidaturas de Enríquez-Ominami y Piñera existiría una colusión, entre otras cosas, para afectar a Eduardo Frei.

Como sea, todo apunta a que se generó una nueva molestia y polémica al interior del comando del abanderado presidencial por declaraciones de uno de sus integrantes.

De allí que el propio Enríquez-Ominami haya recalcado ayer que "los más de 60 mil chilenos y chilenas que fueron a una notaría para la candidatura no de la bandera del progresismo sino la candidatura progresista de Chile", dejando en claro que en dicho nicho están jugadas todas sus fichas para marcar diferencia con el ex senador de Renovación Nacional (RN). LN

Elección presidencial en Chile: importancia y limites de las encuestas…

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Por Ester Levinsky / La Nación

Carla Lehmann, directora de Datavoz

“Las encuestas no clavan la rueda de la fortuna”

CHILE-FREI-PIÑERA-MEO Carla Lehmann dirigió la encuesta CEP por 15 años y conoce de cerca las actitudes de los candidatos cuando el sondeo está en terreno. Pero advierte que la publicidad anticipada, sobre todo los letreros, no es garantía de mejores resultados en los sondeos de opinión. Como si no bastara, después de la encuesta aún cualquier cosa podría pasar.

Carla Lehmann formó y dirigió la encuesta de opinión pública más esperada por todos los sectores. La más prestigiosa y comentada. Hasta el día de hoy la encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP) provoca expectación. Esta economista tiene una larga trayectoria realizando y analizando sondeos de opinión. Hoy dirige su propia empresa dedicada al tema, Datavoz. Sigue siendo tan acuciosa con el tema como cuando fue investigadora y coordinadora del Proyecto de Opinión Pública del CEP por 15 años. Admite que la metodología de las encuestas es lo más importante para su seriedad y credibilidad y por eso le resulta extraño que estos sondeos proliferen como callampas en el período preelectoral.

-¿Hay encuestitis en esta elección?

-No tengo esa sensación. En períodos electorales empiezan a salir muchas encuestas de intención de voto de empresas que en períodos normales no tienen un programa estable de encuestas, lo cual, bueno, es propio del período, pero también denota algo como raro de alguna forma. ¿Por qué justo ahora?, ¿por qué no hacen encuestas en otro período?

-¿Cuestan mucho dinero las encuestas?

-Depende. Te impresionarías de las diferencias de precios. Hay desde encuestas por internet, por email, que son muy baratas, porque lo único que hay que hacer es el programa computacional, pero tiene sesgos grandes. Una encuesta de ese tipo cuesta entre 0,1 y 0,2 Unidades de Fomento. Una encuesta telefónica puede costar 0,5 UF por encuestado. Una encuesta cara a cara, si es nacional, si va a sectores rurales, grandes ciudades, varía en torno a los 0,8 y 1,2 UF por encuestado.

-Estamos hablando de muchos millones.

-Sí, exactamente, aunque no se crea. Una encuesta de muy buena calidad, como la del CEP, cuesta muchos millones realizarla. El trabajo de campo, contratación de encuestadores, impresión de cuestionarios, viáticos, etcétera.

-Ahora está de moda que algunos candidatos contraten encuestas.

-Ha estado de moda siempre, no sólo en esta elección. Los candidatos usan las encuestas para modelar sus campañas, saber dónde están débiles. Quieren saber, principalmente, la intención de voto que tienen, atributos, dónde están más fuertes y más débiles y también, el tope que tienen en votación, en qué margen se pueden mover, el perfil donde pueden atacar más y mucho más. Es un instrumento útil en la medida que se haga bien. Por ejemplo, la encuesta telefónica, donde el teléfono llega al 40% de los hogares, es inútil. Sin embargo, muchos candidatos deciden hacerla porque no están dispuestos a pagar una encuesta más cara.

-Esta semana hubo tres encuestas, CERC, Imaginaccion y Direct Media, y las tres dan con más votación a Piñera. ¿Qué opina?

-Las tres muestran la misma tendencia. Eso es un dato, a pesar de que dos son telefónicas y una cara a cara. Lo que se ha demostrado con la encuesta telefónica es que, específicamente, para preguntas de intención de voto, donde se votará por un Presidente, que es una votación nacional, se subestima la votación de Eduardo Frei. En otras palabras, Frei tiene más votación de lo que aparece en las encuestas telefónicas, porque esta encuesta está dejando fuera a toda la gente que no tiene teléfono fijo. Esa gente generalmente vive en pequeñas ciudades o es rural, es de más bajos recursos, tiende a ser más pobre que el resto y vota más por los candidatos de la Concertación. Por eso que la metodología de las encuestas es muy importante.

-¿Estas encuestas con resultados similares de los últimos días no están acaso clavando la rueda de la fortuna?

-No, para nada. Ni aunque la estuvieran clavando. Ni siquiera lo hace la encuesta CEP, que es muy precisa, que tiene un método probado internacionalmente, que es una encuesta probabilística, está muy bien hecha en el campo y es nacional. Es la única que cubre todo el país, tanto urbano como rural. En septiembre aparece la próxima encuesta CEP, y aunque dijera que Piñera está 8 ó 10 puntos arriba, tampoco ahí zanjamos el tema. No, porque hay mucha gente indecisa y esa votación se decide en el último momento. En abril de 1999, Lagos estaba 10 puntos arriba de Lavín en la intención de voto, según la encuesta CEP. Seis meses después, estaban empatados. En seis meses se revirtió una situación que nadie creía que iba a pasar. En la votación real, en primera vuelta, hubo casi un empate.

-¿Qué pasa con Marco Enríquez-Ominami y las encuestas? ¿Irrumpió en las encuestas?

-En su momento lo hizo Bachelet. El caso de Enríquez-Ominami es aún más novedoso, porque Bachelet había tenido una trayectoria política. Fue ministra de Salud, en ese momento era ministra de Defensa, fue la foto arriba del tanque. Tenía una visibilidad pública. Este no es el caso de Marco. Es un diputado, con no mucha relevancia pública, no era conocido masivamente. De repente irrumpe y parte siendo nada y empieza a agarrar vuelo. Esto muestra lo que han dicho muchos analistas, y lo creo. Muestra un descontento profundo con varias cosas. Primero, con cómo se hace la política en Chile. Cómo permanecen los políticos en los puestos, no hay renovación. Hay una falta de confianza, se siente que los políticos no son confiables, más bien la gente siente, según los sondeos, que están ahí para sacar provecho. No los ven como gente honesta. Eso se refleja en las encuestas. La percepción es cada vez peor y ya estamos en una situación de tocar fondo. La percepción es tan mala que está el campo listo para que surja un tipo de personaje que significa renovación, es joven. Por otro lado, muestra ideas que en el fondo los otros candidatos no son capaces de mostrar. Ideas que se pueden compartir o no, pero son novedosas. Dan la sensación de que está por encima de los antiguos políticos, con una mirada más de país. Se conecta más con la ciudadanía, aunque hay temas que no ha tomado, como el de la delincuencia.

-Según otros encuestadores, Marco Enríquez-Ominami va a tocar un techo en esta elección. ¿Lo comparte?

-Tiendo a pensar, según mi experiencia, que efectivamente en esta elección sí tiene un tope. Vemos encuestas que está en torno a 25, 27 ó 21. La última encuesta CEP le dio un 13%. Creo que en la próxima va a subir, hay una tendencia al alza y posiblemente puede llegar a 20%. Personalmente no creo que pase a segunda vuelta. Aún no es el momento de Marco Enríquez-Ominami, pero eso no significa que no tenga potencial. Eso no significa que en una próxima elección pueda ser elegido Presidente de la República. No lo descarto. Tiene atributos que la gente valora, si no se desvía del camino que tomó, poniendo temas de futuro.

-Muchos dicen que cuando la encuesta CEP está haciendo campo, los candidatos cambian de actitud.

-Posiblemente, eso me tocaba a mí, lo veía cuando estaba a cargo de la encuesta.

-¿Cambia el resultado de la encuesta esta actitud de los candidatos?

-No lo podemos saber. Habría que hacer dos encuestas al mismo tiempo, con candidatos sin cambiar actitud y con candidatos que cambian, y comparar los resultados. Científicamente no se puede hacer y todo lo que se diga al respecto es especulación. El efecto que tiene el que los candidatos salgan más a terreno, que traten de dar más entrevistas, que salgan más en televisión cuando se está haciendo la encuesta, es muy bajo. El efecto es muy bajo en la intención de voto. Y aquí viene un tema interesante y es cómo la gente define su voto. La gente no va a definir su voto porque vio dos veces más en el mes a un candidato dando una opinión en un canal, y el mes pasado no la había dado.

-¿Consigue un candidato más votos si hace mucha más publicidad ahora, con anticipación?

-Eso lo preguntamos una vez en su momento como encuesta preelectoral, viendo qué importancia tuvo la publicidad callejera, la publicidad en diarios, casa a casa, etcétera. En general el efecto es súper bajo. Dentro de la publicidad, los afiches son muy poco importante. Toda la publicidad que no entrega información es muy poco valorada. Lo que es valorado es la franja, al final, cuando los candidatos tienen oportunidad de hablar en cadena. Es valorada porque la gente siente que sí se le está entregando información sobre lo que el candidato quiere hacer, cuáles son sus líneas de acción, etcétera. Lo otro que valoraban, pero todo esto en escasa proporción, no es determinante en el voto, incluía los folletos que entregaban los candidatos casa a casa. Todo lo que contenga más que publicidad, algo que entregue información, es más valorado, pero no es determinante.

-Entonces, ¿está perdiendo plata un candidato que está invirtiendo ahora mucho en publicidad?

-Se están manejando las candidaturas igual como se manejan los productos. Expertos en marketing dicen que es un tema de fidelidad y recordación, lo que en el fondo no es tan aplicable en este caso, porque acá no hay fidelidad. Y recordación no es tan importante porque todos sabemos quiénes son los candidatos. Tal vez, los que más podrían ganar con publicidad son los candidatos más chicos.

-¿Ocurrirá o habrá un resultado impensable en la próxima elección presidencial?

-Creo que la elección no está definida. Si la elección fuera hoy, pasarían a segunda vuelta Piñera y Frei, y creo que la elección será súper reñida. Vamos a tener una segunda vuelta muy parecida a la de Lagos y Lavín. Posiblemente con un resultado estrecho para un lado u otro. Cuando hicimos la última encuesta CEP antes de la elección del ’99, nos daba a favor de Lagos por uno o dos puntos y terminó ganando. //LND

 

Desmenuzamos la metodología del sondeo que quita el sueño a los candidatos

Radiografía a la influyente encuesta CEP

Es la más esperada por los chilenos. La más confiable, según los especialistas. El hermetismo que enmarca a esta fotografía electoral sólo acabará cuando sus resultados se sepan en septiembre. Por mientras, sepa cómo piensa el think tank y los expertos en opinión pública.

Es el cerebro de una de las entidades de estudio de opinión pública más rigurosas de Chile. Ella lo sabe. Carolina Segovia es la coordinadora de la encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP), que se erige en el podio de la credibilidad y en las antípodas de las criticadas encuestas telefónicas que no revelan la muestra y que los medios replican sin medir las consecuencias.

En 1996, instada por su profesor Carlos Catalán, se integró al departamento de estudios del Consejo Nacional de Televisión. En el currículo de Segovia, socióloga de la UC, reluce un doctorado de estudios de opinión en la Universidad de Michigan. Cuando regresó a Chile, Arturo Fontaine, director del CEP, no dudó en alistarla en el think tank. Segovia contesta sólo lo acordado, tan hermética como las puertas electrónicas de la casona de la calle Monseñor Sótero Sanz de la comuna de Providencia. Una mansión que por fuera tiene impronta señorial y por dentro una biblioteca del tamaño de una facultad universitaria.

"Tenemos una alta tasa de respuesta con las personas seleccionadas. Alcanzamos un 88%. Estados Unidos alcanza un 70% y Europa, un 35%", aclara Segovia. En el inmueble se siente cierto halo de protección, similar a la reserva que cerca esta encuesta de los curiosos. Todos quieren saber sus resultados. Segovia está más allá de la ansiedad de la clase política. Borra todas las pistas.

"Sobre fechas específicas no hablo. Sólo sobre los procedimientos ", se escuda antes de comenzar la entrevista. Segovia es clara y recita paso a paso cómo se realiza cada etapa de la encuesta, cuyos resultados estarán en septiembre.

-¿Cuánto tiempo dura una encuesta?

-La entrevista dura 40 a 45 minutos. No se entrevista sólo a las personas que votan, también a quienes tienen calidad de ciudadano.

-Pero pasados 15 de minutos de preguntas, las personas pierden el umbral de atención y pueden contestar cualquier cosa

-Eso no es correcto. El umbral de atención de una persona es muy superior a quince minutos. Tenemos muy buenas tasas de respuestas. Para mucha gente, una encuesta es la primera vez que alguien le pregunta su opinión acerca de un tema importante y las personas se entusiasman con eso.

-¿Se espera movilidad en comparación a los resultados de junio?

-Mucha gente decide su voto hacia el final del período o en el momento de la elección misma. El escenario va a ser fluido, igual que en otras oportunidades. El 2005 fue igual. No hay ninguna investigación que pruebe que la publicación de una encuesta influencie el resultado electoral. Pensar así limita la producción de conocimiento y el debate público.

La voz de los expertos

Sociólogos y cientistas políticos coinciden en que estamos lejos del 5 de octubre de 1988. El mismo día en que se votaba la permanencia de Augusto Pinochet, El Mercurio publicó que, según la encuesta Skopus, la opción Sí ganaría con un 55,3% frente a 46,1% de la opción No.

Ya no hay manipulación. Hoy prevalecen la objetividad y el profesionalismo. Sin dudar de la rigurosidad del CEP, algunos expertos acceden a desmenuzar la encuesta con LND.

"No hay que pedirle a las encuestas lo que no pueden dar", dice Felipe Link, sociólogo de la Universidad Diego Portales, para despejar un protagonismo mal entendido, como él llama al ambiente político que existe tras los resultados de la encuesta. Para Link, la encuesta está bien construida y rescata que tenga un trabajo de campo cara a cara, a diferencia de la mayoría de las encuestas en Chile. "No tiene los vicios de las otras encuestas, que en el fondo dicen cosas que no deberían decir a partir de esos datos", plantea. Lo malo es que no se sabe quién influencia a quién. "Una encuesta siempre va a tener sus limitaciones. No puedes estar más de media hora haciendo preguntas a una persona. Se aburre y empieza a responder cualquier cosa", explica.

Guillermo Cumsille, sociólogo de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, tampoco tiene dudas de la metodología utilizada en la encuesta. A su juicio, la solidez se refleja en su diseño muestral y en su cobertura de sectores urbanos y rurales. "Lo malo es que los candidatos hacen campaña para la encuesta, no para ganar la elección", comenta. Agrega que en todas las encuestas siempre hay un porcentaje de indecisos, de gente que decide su voto sobre la marcha de la campaña, o que incluso define su voto dentro de la cámara secreta. A pesar de estos factores, Cumsille comenta que el sondeo tiene la ventaja en su muestra, que se hace en situación presencial, cara a cara.

"No es como las encuestas telefónicas. De hecho, la CEP hizo la aclaración: en los hogares con teléfono ganaba Piñera, en los hogares sin teléfono ganaba Frei. La CEP excepcionalmente ha encontrado la formulación de algunas preguntas intencionadas. Un ejemplo fue cuando preguntaron por el tema de la corrupción, para que la gente llegara a la conclusión de que la corrupción se debía al cuoteo político", explica.

Cumsille menciona otro detalle: la extensión del cuestionario excede los parámetros aprobados en la metodología de las encuestas.

"Más allá de los 15 minutos, la gente no puede estar interesada en temas de opinión general. Cuando tiran una encuesta de media hora o cuarenta minutos, la gente comienza a perder interés y contesta cualquier cosa", fundamenta.

Marcos Moreno, doctor en Ciencias Políticas e investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), sostiene que los actores políticos toman sus decisiones sobre la base de los resultados de las encuestas. Para el cientista político, el flanco débil de la CEP radica en el tamaño de la muestra.

"La Sociedad Europea Opinión e Investigación recomienda el empleo de muestras de mil a dos mil casos. Para representar una encuesta electoral se debe utilizar un universo mayor a 50 mil personas. Incluso para las elecciones más reñidas, es necesario aumentar ese tamaño", precisa.

El especialista está convencido de que esta encuesta lidera y seguirá desmigajando con agudeza la opinión pública en Chile, pero tiene aprensiones respecto de lo que refleja.

"Sigue siendo una fotografía del momento en que se realiza. Una cosa muy distinta será la valoración que los ciudadanos harán el 13 de diciembre". //LND

El test en terreno

Primero se diseña el cuestionario y se testea que las preguntas estén bien formuladas. Al comenzar la selección de la muestra, el CEP ve el aporte que hace cada una de las regiones a la población total del país. Luego se dividen en zonas urbanas y rurales. De acuerdo a eso se determina un número de personas a encuestar por región-zona. Luego empieza el trabajo en terreno de los encuestadores (70 y 80 para todo el país). Se hace una selección al azar (cinco hogares que el encuestador debe visitar) y se arma otra lista con los nombres de todas las personas mayores de 18 años que habitan el hogar. Se identifican sólo con el nombre de pila. Luego se aplica la encuesta a la persona. Si la persona no está, el encuestador está obligado a tratar de contactar a esas personas un mínimo de tres veces, en días y horarios distintos.

Por Carolina Rojas / La Nación

P. Krugman: quizás se evitará una gran depresión, pero la situación “sigue terrible”…

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EVITAR LO PEOR

PAUL KRUGMAN 16/08/2009

krugman1 Parece que, después de todo, no vamos a tener una segunda Gran Depresión. ¿Qué nos ha salvado? La respuesta básicamente es el Gran Gobierno. Dejemos una cosa clara: la situación económica sigue siendo terrible, y de hecho, peor de lo que prácticamente cualquiera habría creído posible no hace mucho. La nación ha perdido 6,7 millones de puestos de trabajo desde que empezó la recesión. Si tenemos en cuenta la necesidad de encontrar trabajo de una población en edad de trabajar cada vez más numerosa, probablemente tengamos unos nueve millones de empleos menos de los que deberíamos tener.

Y el mercado laboral todavía no se ha recuperado; ese ligero bajón de la tasa de paro registrada el mes pasado probablemente era una casualidad estadística. Todavía no hemos alcanzado el punto en el que las cosas estén mejorando de hecho; por ahora, todo lo que tenemos que celebrar son indicios de que las cosas empeoran más lentamente.

Sin embargo, a pesar de todo eso, el último chaparrón de informes económicos da a entender que la economía se ha alejado varios pasos del borde del precipicio. Hace unos meses, la posibilidad de caer en el abismo parecía muy real. En algunos aspectos, el pánico financiero de finales de 2008 fue tan severo como el pánico financiero de principios de la década de 1930 y, durante un tiempo, los indicadores económicos clave -comercio mundial, producción industrial mundial y hasta los precios de las acciones- han estado cayendo igual de rápido o más que en 1929 y 1930. Pero en los años treinta, las líneas de tendencia eran siempre a la baja. Esta vez, el desplome parece estar terminando al cabo de sólo un año terrible.

Entonces ¿qué es lo que nos ha salvado de una repetición completa de la Gran Depresión? La respuesta, casi con toda seguridad, reside en la muy diferente función que ha desempeñado el Gobierno. El aspecto más importante del papel del Gobierno en esta crisis probablemente no sea lo que ha hecho, sino lo que no ha hecho: a diferencia del sector privado, el Gobierno federal no ha recortado el gasto a medida que se reducían sus ingresos (los Gobiernos estatales y locales son una historia diferente). La recaudación fiscal ha sido mucho más baja, pero los cheques de la Seguridad Social siguen saliendo; Medicare sigue cubriendo las facturas de hospital; los empleados federales, desde los jueces hasta los guardas forestales, pasando por los soldados, siguen cobrando su sueldo.

Todo esto ha contribuido a sostener la economía en su momento de necesidad, de una forma que no se vio en los años treinta, cuando el gasto federal representaba un porcentaje mucho más bajo del PIB. Y sí, esto significa que los déficits presupuestarios -que son una mala cosa en tiempos normales- son de hecho algo bueno en estos momentos.

Además de tener este efecto estabilizador automático, el Gobierno ha intervenido para rescatar al sector financiero. Se podría sostener (y yo lo haría) que las ayudas de emergencia a las empresas financieras se podrían y se deberían haber manejado mejor, que los contribuyentes han pagado demasiado y recibido demasiado poco. Pero es posible estar descontento, e incluso enfadado, con la forma en que han funcionado las ayudas de emergencia y al mismo tiempo reconocer que sin estas ayudas las cosas habrían ido mucho peor.

El tema es que esta vez, a diferencia de lo que pasó en la década de los treinta, el Gobierno no se ha quedado cruzado de brazos mientras gran parte del sector financiero se venía abajo. Y ésa es otra de las razones por las que no estamos viviendo una Segunda Gran Depresión.

Por último, y aunque probablemente sea menos importante, pero ni mucho menos baladí, han estado los esfuerzos deliberados del Gobierno por reanimar la economía. Desde el principio, sostuve que la Ley de Recuperación y Reinversión Estadounidense, también conocida como el plan de estímulo de Obama, se quedaba demasiado corta. No obstante, hay cálculos razonables que dan a entender que en estos momentos están trabajando un millón más de estadounidenses de los que estarían empleados sin ese plan -una cifra que crecerá con el tiempo- y que el estímulo ha desempeñado un papel importante a la hora de frenar la caída en picado de la economía.

En resumen, por tanto, el Gobierno ha desempeñado una función estabilizadora crucial en esta crisis económica. Ronald Reagan estaba equivocado: a veces el sector privado es el problema, y el Gobierno es la solución. ¿Y no se alegran de que ahora mismo el Gobierno esté dirigido por gente que no odia el Gobierno?

No sabemos cuáles habrían sido las medidas económicas de la Administración con McCain y Palin al frente. Sin embargo, sí sabemos lo que han estado diciendo los republicanos en la oposición, y se reduce a exigir que el Gobierno deje de impedir una posible depresión.

Y no me refiero sólo a la oposición al estímulo. Los republicanos más destacados también quieren deshacerse de los estabilizadores automáticos. Allá por marzo, John Boehner, el líder de la minoría en la Cámara de Representantes, declaró que puesto que las familias lo están pasando mal, "es hora de que el Gobierno se apriete el cinturón y demuestre a los ciudadanos estadounidenses que ‘lo capta". Afortunadamente, ha ignorado su consejo.

Sigo estando muy preocupado por la economía. Sigue habiendo, me temo, una posibilidad considerable de que el desempleo siga siendo elevado durante mucho tiempo. Pero al parecer hemos evitado lo peor: la catástrofe total ya no parece probable. Y el Gran Gobierno, dirigido por gente que entiende sus virtudes, es la razón.

Paul Krugman es profesor de Economía de Princeton y premio Nobel de Economía 2008. © 2009 New York Times News Service.Traducción de News Clips./ EL PAIS.COM