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Archive for agosto 9th, 2009

"El rol que juegue la Presidenta Bachelet en la campaña será clave para el éxito de Frei", según Halpern…

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Pablo Halpern, director de comunicaciones del comando oficialista

CHILE-FREI-PIÑERA-MEO Se dice que él inició la embestida comunicacional contra Piñera por el tema del Banco de Talca. Se dice que importó los métodos de la "guerra sucia" de la campaña de EE.UU. Se dice que ha cometido errores y que la Concertación se los cobra. Aquí se defiende de todo y analiza el estado actual de la campaña, con un optimismo inmutable. 

Eduardo Sepúlveda M. 

Para Pablo Halpern (PhD en Comunicaciones de la U. de Pennsylvania y MBA de Kellogg) esta es la tercera campaña presidencial que le toca vivir a fondo, como asesor cercanísimo del candidato.

Pero la de este año es la más difícil. Nunca le había tocado partir desde muy atrás en las encuestas. En 1993 acompañó al mismo Eduardo Frei y juntos llegaron apenas trotando a la meta. Con Bachelet, en 2005, pasó un poco más de apuros, si bien la actual Presidenta nunca abandonó el primer lugar en los sondeos.

Esta campaña también ha sido distinta para Halpern (quien celebró 50 años esta semana, lejos de su hogar en Washington, pero con su familia en Santiago).

Lo usual es que mantenga un lugar discreto (de hecho existen muy pocas fotografías de él junto a Frei o Bachelet), pero en esta ocasión ha acaparado titulares de diarios. Desde la Alianza se le acusa de ser el "cerebro" de una supuesta "guerra sucia" contra Sebastián Piñera y desde el oficialismo de querer excluir a los partidos de las decisiones claves de la campaña.

-¿Fue usted el artífice de la embestida comunicacional contra Sebastián Piñera a propósito del caso Banco de Talca?

-Qué artífice ni qué embestida. Sebastián Piñera tiene que lidiar con su pasado como todo candidato presidencial. Una ex ministra del régimen de Pinochet admitió su intervención en la justicia para ayudarlo a salir del lío del Banco de Talca. Una vez que eso es público, ¿qué se esperaba que hiciéramos? ¿Quedarnos callados? ¿Mirar para el lado? ¿Y qué hicimos? Pedirle al candidato de la derecha que le diera una explicación al país, explicación que el país todavía esta esperando.

-¿Su idea es realizar una campaña confrontacional para asegurar un buen resultado en diciembre?

-Para nada. Por lo demás, la confrontación no la iniciamos nosotros. Pero sí soy partidario de que en esta elección, como en todas, la opinión pública haga un escrutinio de la trayectoria de los candidatos, su carácter y muy especialmente de su fibra ética. La calidad moral de la persona que vamos a elegir en diciembre es tanto o más importante que sus propuestas de gobierno.

-El comando de Piñera está convencido de que usted "importó" desde EE.UU. el estilo "agresivo" de campaña. Lo acusan de ser el "cerebro de la guerra sucia".

-Las convicciones que ellos tengan sobre esta materia son irrelevantes. Los términos como guerra sucia, montajes, desalojos y otros que hemos escuchado son tributarios de la campana del "Sí" y de la dictadura. Pero reclamar foul, hacerse la víctima o lloriquear cuando se trata de discutir, por ejemplo, la trayectoria empresarial de un candidato presidencial es desconocer las reglas más fundamentales del juego democrático. Y si alguien no está dispuesto a exhibir su trayectoria en una casa de vidrio, de cara a la opinión pública, no puede ser candidato a la presidencia.

-¿Siguió la campaña en que ganó Barack Obama? ¿Qué lecciones extrajo? ¿Es aplicable la realidad de EE.UU. a Chile?

-No hay nada más distante de la actual campaña presidencial chilena que lo de Barack Obama. Pretender compararlas es simplemente una siutiquería. A mi juicio la figura más cercana a Obama que ha tenido la política chilena es Eduardo Frei Montalva. Basta escuchar el discurso de la Patria Joven.

No más "círculo de hierro"

-¿En qué se diferencia el Frei del 93 con el de 2009?

-Sigue siendo un hombre íntegro, con una relación muy sana con el poder, y con una paz interior francamente envidiable. Sigue valorando su vida familiar como hace veinte años, cuando lo conocí. El cambio va por otro lado, creo yo. El conocimiento que tiene de las políticas públicas después de haber sido por seis años Presidente y otros tantos como senador obviamente no lo tenía en la vuelta anterior. Y por lo tanto él es mucho más libre y autónomo. No tiene y sospecho que no volverá a tener círculos de hierro ni nada por el estilo.

-Esta es la primera campaña en la que usted asesora al candidato cuando éste no va primero en las encuestas, ¿cuál es su balance hasta aquí?

-Bueno, todos en la Concertación enfrentamos esta situación que es nueva y que nos desafía. Pero esta no es la hora de los balances. Como dice el candidato, hay que trabajar, ganarse los votos en la calle, no gastar las energías autoflagelándose, y mirar para adelante.

-¿Qué errores, de los que se han comentado públicamente, está dispuesto a reconocer?

-Los verdaderos errores que podamos haber cometido los discutimos al interior del comando. Aquellos a los que usted se refiere como comentados públicamente, bueno, se trata de errores que nos imputan nuestros adversarios y por lo tanto están cargados de intencionalidad política.

-Sebastián Bowen fue presentado como el recambio generacional y la figura central del comando, pero ha perdido protagonismo. ¿Qué rol jugará hasta diciembre?

-A la gente no se la puede evaluar por días. Lo que ha logrado Bowen es espectacular. En dos meses logró convertirse en una figura política en serio. Sigue siendo la figura central del comando y su rol protagónico no va a cambiar, a no ser que el candidato indique algo distinto. Pero quiero hacer una apuesta: el futuro político de Bowen es mucho más promisorio que el de Enríquez-Ominami.

-Esta semana Frei expuso ante el CEP y, a diferencia de Piñera y otros candidatos que usualmente exponen solos en esa instancia, él les dio la palabra a sus asesores. ¿Por qué?

-Porque en esto hay diferencias fundamentales entre Frei y Piñera. Frei carece de egolatría, cree en el trabajo en equipo y promueve a una nueva generación, no como una estrategia de marketing sino que de verdad. Dado esto, habría sido completamente inconsistente hacer un show unipersonal, que entiendo que es lo que hizo Piñera.

Candidatos que quedan fuera no son dueños de sus votos

-Eugenio Tironi, quien trabaja con usted en el comando, dijo que Enríquez-Ominami es "mucho más competitivo de lo que pensaba" y que Frei debe reconquistar el voto de la Concertación que se ha ido hacia el diputado. ¿Está de acuerdo?

-Eugenio tiene toda la razón. Qué duda cabe.

-¿Y cómo se reconquista ese voto?

La de Enríquez-Ominami es una candidatura que captura el descontento con la política en su encarnación más tradicional. Y es por eso que la oferta de Eduardo Frei no es solamente más de lo mismo. La reforma constitucional que ha planteado, la disminución del poder presidencial para nombrar cargos de confianza, el recambio generacional, son cuestiones que, de prosperar, van a cambiar la manera de hacer política en Chile. En la medida que estas propuestas se vayan conociendo una parte importante del electorado de Enríquez volverá a la Concertación.

-Dado que en la segunda vuelta Frei podría necesitar cada uno de los votos de ME-O, ¿es difícil hacer campaña sin criticarlo o sin responder sus críticas?

-Lo que he visto no sólo en Chile es que los candidatos que quedan fuera de carrera en primera vuelta no son dueños de sus votos en la segunda. Pero mas allá de eso, tenemos la convicción de que nuestro adversario es Piñera. Porque como dice Frei, con Enríquez-Ominami son muchas más las cosas que nos unen que las que nos separan. Y eso sospecho que lo entiende muy bien buena parte de su electorado.

El rol de Bachelet

-¿Qué tan clave será el rol que juegue la Presidenta Bachelet en la campaña para el éxito de Frei?

-Muy clave. Frei esta comprometido con la mantención de las políticas sociales de la Presidenta y su ampliación a la clase media. De tal modo que los vasos comunicantes serán estrechos a pesar de la majadería con que la derecha reclama intervencionismo electoral.

-¿Qué le parece que el Gobierno esté realizando campañas publicitarias masivas para promover la llamada red de protección social del Estado?

-Me parece que dada la centralidad que estas políticas han adquirido en el actual gobierno, es función pública que la ciudadanía las conozca.

-¿Cómo evalúa el desempeño de Juan Carvajal como jefe de la Secretaría de Comunicaciones del Gobierno? ¿Mantienen contacto, dado que él fue su segundo en la Secom y trabajaron estrechamente en la campaña de Bachelet?

-Somos amigos con Juan y por cierto mantenemos contacto. Para evaluar el desempeño de Juan basta con mirar los números de las encuestas. Si bien estos no sólo se explican por lo comunicacional, algún merito habrá que otorgarle. Porque le aseguro que si los números fueran malos estarían echándole la culpa a él. Ese es el destino de quienes trabajamos en este oficio. Cuando las cosas andan mal los problemas son comunicacionales, pero cuando andan bien el mérito es político.

¿Velasco presidenciable?… "Hablemos en un par de años"

-Después de la Presidenta, la segunda figura mejor evaluada del Gobierno es su amigo Andrés Velasco. ¿Se sintió incómodo cuando circuló la idea de que él podría reemplazar a Frei como presidenciable de la Concertación?

-No me sentí incómodo para nada; entre otras razones, porque Andrés nunca estuvo en eso.

-¿Cree que Andrés Velasco tiene opción de ser Presidente de Chile en el futuro ?

-Estamos en medio de una campaña presidencial, hablemos de la próxima en un par de años más.

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C. Ominami: "Marco pasará a segunda vuelta y ese día la vieja Concertación dejará de existir"

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El debut de Carlos Ominami en la campaña presidencial de su hijo:

CHILE-frei_meo Tras 40 días lejos de la Concertación, el senador hace un descarnado análisis del conglomerado que ayudó a fundar hace 21 años: "Está seriamente en duda su condición de primera mayoría relativa". Critica el acuerdo parlamentario del oficialismo, pronostica que los candidatos al Parlamento preferirán no sacarse fotos con Frei tras los resultados de la próxima encuesta CEP y augura que el mapa político sufrirá grandes transformaciones después del 13 de diciembre. 

ROCÍO MONTES R.

Carlos Ominami Pascual (Santiago, 1950) llega apurado y disculpándose a la Fundación Chile 21, en Compañía con Bandera. El día anterior le chocaron el jeep en Quillota y tuvo que cruzar Santiago en taxi a la hora punta de la mañana. Pero no se hace problema con andar a pie: la conversación, de hecho, termina mientras camina a paso rápido al Palacio de la Moneda. En el trayecto la gente lo mira, lo reconoce por la inseparable bufanda roja y se da cuenta de que, efectivamente… es el padre del candidato a la Presidencia Marco Enríquez-Ominami y suegro de Karen Doggenweiler.

La vida entera de Ominami cuelga de la muralla de su oficina. Fotografías de varias épocas, perfectamente enmarcadas, revelan quiénes son las personas a las que quiere, la gente a la que admira y los hitos de su carrera política. Y aunque las imágenes son variopintas -el propio Ominami sufre múltiples mutaciones- hay algo que subyace en todas las instantáneas: la historia de la Concertación. El senador, sin embargo, hace poco más de 40 días ya no es parte del mundo oficialista que contribuyó a formar a fines de los ’80. El pasado 27 de junio abandonó el conglomerado tras renunciar al PS: "Han sido intensos y ásperos, pero extremadamente vitales. En algún momento pensé que ya estaba llegando al final de mi carrera, porque llevo militando 41 años. Pero hoy día tengo la energía y el ánimo que difícilmente tienen las personas de 59".

-Desde fuera, ¿cómo se ve la Concertación?

-Tengo la convicción de que la Concertación cumplió su ciclo, y estoy lejos de ser el único. Lo acaba de decir también Gabriel Valdés: la Concertación, en lo que fue el espíritu de los 80 y principios de los 90, se murió, ya no es. Ya dejó de ser la mayoría social y política, y está en duda su condición de primera mayoría relativa. Es una coalición declinante que tiene algunos aspectos y comportamientos decadentes.

-¿Decadentes?

-Son decadentes las tendencias a instalarse en la administración del poder, a presionar y amenazar a la gente con sus puestos, como quedó de manifiesto en la VI Región, con la denuncia que formularon los diputados Valenzuela y Mulet respecto de la intervención electoral de la intendencia. Estar fuera de esa coalición da una tranquilidad en el alma.

Recomposición de fuerzas

-¿Qué le pareció el acuerdo parlamentario que esta semana alcanzó la Concertación, con amenazas radicales incluidas?

-Es un acuerdo imperfecto que va a tener consecuencias muy negativas hacia adelante porque, ya no como excepción, sino que en algunos aspectos como norma, plantea la confrontación entre el PS y el PPD. Rompieron un principio vital: la alianza estratégica del progresismo dentro de la Concertación. Eso es parte de la decisión que adoptó la dirección de Camilo Escalona de privilegiar la alianza con la DC. Pero el eje Latorre-Escalona no es capaz de impulsar el conglomerado. Es un eje conservador que está conduciendo a la Concertación a la derrota.

-Habrá visto la foto post acuerdo, en que aparecían peleando la diputada María Antonieta Saa y el presidente radical, José Antonio Gómez.

-Habla de una coalición en que la amistad cívica, el gusto por estar en un combate común, están extraordinariamente debilitados. En latín se llama el "affectio societatis", y eso prácticamente no existe. Lo que hay es la administración de cuotas de poder, y eso es lo que explica que finalmente se produzcan este tipo de incidentes que, con toda seguridad, no serán los últimos.

-Pero lograron un pacto con el PC y usted era de los que estaba contra la exclusión.

-El acuerdo, presentado como un gran pacto contra la exclusión, tiene defectos fundamentales de fábrica. No deja de ser una paradoja que por la misma puerta por la cual entraron algunos dirigentes comunistas hayamos tenido que salir otros que fuimos fundadores de la Concertación. Que dirigentes históricos nos hayamos transformado en los nuevos excluidos del sistema.

-¿Y cuál es el objetivo de la candidatura presidencial de Marco Enríquez-Ominami? ¿Quebrar de una vez a la Concertación para formar otra cosa?

-No, construir una nueva mayoría que saque a Chile de su estancamiento económico y político, tan ambicioso como eso. El mes que media entre la primera y segunda vuelta será un período de intensa actividad política, y vamos a asistir a una cierta recomposición de fuerzas. Y va a estar dada por la convergencia que pueda producirse entre aquellos que están por una reforma política en serio, con una nueva Constitución, y con un conjunto de reformas económicas que le permitan a Chile salir del estancamiento.

-¿Y con quién piensa construir esa nueva mayoría?

-Con lo mejor que queda en la Concertación, el mundo extraparlamentario que tiene cosas interesantes que aportar, los nuevos líderes sociales que se han constituido muy al margen de los partidos, y parte del mundo empresarial que está bastante asfixiado por el sistema financiero.

-¿Tiene en la cabeza algún modelo importado?

-Hay que mirar con atención el Frente Amplio uruguayo.

Las fotos serán con Bachelet

-La recomposición de fuerzas de la que habla, ¿se produciría independientemente del resultado que saque Marco Enríquez-Ominami en la primera vuelta?

-Independientemente, aunque hay escenarios más o menos favorables para esta recomposición. Pero Marco pasará a segunda vuelta y ese día la vieja Concertación dejará de existir. Ya nadie duda de que la candidatura de Marco, que fue ninguneada y tratada despectivamente, sobrepasó el dígito y puede amargar seriamente la chance del oficialismo de participar en una segunda vuelta.

-¿Realmente cree que puede ser su hijo el que enfrente a Piñera en el balotaje?

-Es perfectamente posible: Marco se instaló en sólo seis meses a gran velocidad. En los cuatro meses que quedan de campaña necesitaríamos la mitad de esa velocidad para pasar a segunda vuelta.

-Es difícil imaginarse a la Concertación en bloque haciendo campaña por su hijo… ¿Ve a Escalona llamando a votar por Marco?

-Ver a Escalona haciendo campaña por Marco es una imagen difícil de imaginarse, pero tampoco imagino a Escalona apoyando a Piñera.

-El jueves, el PS suspendió la militancia a los dirigentes pro Marco…

-Es un paso más de la deriva autoritaria de la dirección del PS, que se está quedando cada vez más sola.

-En septiembre se da a conocer la encuesta CEP… ¿Cuánto sacará Marco Enríquez-Ominami?

-Piñera debería mantenerse en una situación de estancamiento e incluso de regresión que mostró en la última CEP. No creo que la candidatura de Frei progrese, y los 13 puntos de Marco van a experimentar un aumento tan significativo como para reducir de manera importante la distancia de 17 puntos que lo separaban de Frei en la última CEP.

-Si eso sucede, va a haber un problema para la Concertación, porque… ¿con quién se sacarán la foto los candidatos al Parlamento?

-Eso es un problema que deberán resolver los candidatos. Creo que va a ser un problema y vamos a ver cosas interesantes: mucha foto con Bachelet para tratar de eludir el problema, y me atrevo a anunciar que muy pocas fotos con Frei.

-De no pasar a segunda vuelta, ¿cómo se van a capitalizar los votos de Enríquez-Ominami? ¿Se traspasarán automáticamente a Frei, como auguran los concertacionistas?

-Eso es justamente lo que se pensaba en la vieja política: que los traspasos de votos son automáticos.

Ex pololo francés de Javiera Enríquez, la hermana de ME-O: "Siento mucho lo que le pasó"

Encontró la información sobre la explosión en el departamento de Javiera Enríquez buscando diarios chilenos en internet. Él estaba en París. Y cuando vio la noticia, Guillaume Studer, el mejor amigo de la infancia francesa de Marco Enríquez-Ominami, no pudo evitar la desazón.

Guillaume conoció a Enríquez-Ominami cuando eran dos niños que asistían a la escuela parisina de la Rue de Sevigne. Se volvieron como hermanos. "Una vez -dice- Marco vino a mi casa. Teníamos 9 o 10 años. Al día siguiente, mi padre me dijo ‘tu amigo un día será Presidente de Chile’". En esos años Javiera -hija del breve matrimonio del líder del MIR, Miguel Enríquez y Alejandra Pizarro-, vivía en México junto a sus abuelos.

Y aunque a los 13 años su amigo Marco dejó Francia, Guillaume mantuvo los lazos. Tanto así, que en 1995 llegó a Chile. Y terminó quedándose 5 años. En Santiago conoció a Javiera e iniciaron una relación. Viajaron varias veces a México y Francia juntos. Y aunque la relación amorosa terminó, guarda buenos recuerdos de ella. "Javiera es una persona que quiero mucho, siempre cariñosa y muy generosa". Y recuerda que ella estuvo muy frágil en la época de la muerte de su abuelo Enríquez y que desde niña le tocó mucho la desaparición de su tío Edgardo Enríquez.

"Vivir juntos fue muy agradable. Estábamos estudiando, ella en la Finis Terrae y yo en la Universidad de las Américas. Después empezamos a trabajar". También hacían traducciones de guiones para el cine y para Alejandro Jodorowsky.

Guillaume dice que siente lo que le pasó y que espera que se recupere de las quemaduras que la tienen internada en la Clínica Indisa.

"La Concertación se pisó la cola"

Carlos Ominami hace duras críticas a la Concertación y apuesta por la construcción de una nueva mayoría política en Chile. Es un proyecto que, aunque no se haga explícito públicamente, seduce a un sector del conglomerado.

-La nueva fuerza política de la que habla, ¿no sería más fácil de construir desde la oposición? ¿no sería mejor que ganara Piñera?

-El triunfo de Piñera le plantea a Chile problemas tan delicados que prefiero no ponerme en esa hipótesis. Lo peor que le puede pasar a Chile es que gane la derecha. Y lo que pudiera ser muy bueno para la reconstrucción de la Concertación es muy malo para Chile y, en ese caso, es malo también para la reconstrucción de una nueva fuerza política.

-Usted dice que este año hemos visto elementos de campaña sucia… ¿También fue campaña sucia sacar a la palestra el episodio de Piñera en el Banco de Talca?

-Me parece que la biografía de los candidatos que postulan a la Presidencia de Chile debe exponerse públicamente. Pero sacar a relucir un episodio que tiene ya 27 años y presentarlo como una gran carta ganadora muestra que la Concertación tiene poco que decir respecto del futuro. Pienso, además, que la Concertación terminó pisándose la cola, como en otras ocasiones, toda vez que las acusaciones fueron desautorizadas por figuras tan relevantes de la coalición como el propio Patricio Aylwin.

El discurso de Jaime Guzmán que defiende la pena de muerte

"Hay delitos que pueden merecer la pena capital", decía el fundador de la UDI, Jaime Guzmán, en un discurso en el Senado en 1990, cuando creía inconveniente abolir totalmente dicha pena. Ese mismo discurso ha circulado en el partido y en la fundación que lleva su nombre ahora que muchos de sus parlamentarios respaldan la pena de muerte en casos como el del asesinato de la niña Francisca Silva (5), ocurrido en Valparaíso. Las posiciones encontradas han generado polémica en la colectividad. Algunos respaldan el discurso y otros plantean que hoy Guzmán no pensaría lo mismo que en el 90.

Ese año, Guzmán decía: "Si nos aproximamos al tema considerando sólo la eventual reincidencia de un delincuente que aparezca especialmente peligroso, pienso que la pena de muerte no se justificaría. Bastarían tal vez al efecto prisiones de alta seguridad. Diferente es el juicio si enfocamos la materia desde la perspectiva de la defensa y la protección de la sociedad frente a los potenciales delincuentes, que es la razón predominante de las penas y del carácter retributivo que les es esencial. Con ese prisma, hay delitos que pueden merecer la pena capital".

"Frei creía que los chilenos no estaban preparados para elegir a Bachelet"

-¿Cuál es la Concertación que tiene detrás Eduardo Frei?

-Me acuerdo muy bien de una polémica bien aguda que tuve con Frei en el verano de 2004, cuando comenzaban ya a esbozarse las candidaturas presidenciales para 2006. Frei decía: "No estoy para cualquier cosa. No estoy para la chatura de hoy día, no estoy para el conventilleo, no estoy para la mísera calidad del debate político. Para eso me quedo en mi casa tranquilo. Yo estoy dispuesto a colaborar y participar, y la gente votará". Desgraciadamente, las palabras de Frei se han ido perdiendo en la noche de los tiempos, porque ha sido arrastrado a la chatura. Frei está participando en una campaña que no ha logrado elevar la mísera calidad del debate político. En 2005 dijo que sería impresentable que, después de haber hecho primarias en el ’93 y el ’99, para la siguiente elección el candidato se eligiera entre cuatro paredes. Y la verdad es que ahora el candidato no se eligió entre cuatro paredes, pero casi. Se eligió en unas primarias en que el 95% de la población no se enteró".

-Usted está calificando a Eduardo Frei de oportunista.

-Lo calificaría de alguien que se ha equivocado harto en sus opiniones. En la misma entrevista en "El Mercurio" a Frei le preguntan si creía que los chilenos elegirían a una mujer Presidenta. Y él responde: "Difícil. Es que somos muy machistas… y las mujeres son más machistas que los hombres". A mí me da gusto ver ahora al ex Presidente Frei cercano a la Presidenta Bachelet, pero Frei creía que los chilenos no estaban preparados para elegir a Bachelet y se equivocó, porque todas sus aprensiones no eran efectivas. Esa es la razón por la cual también pienso que, así como los chilenos pudieron elegir a una mujer como Presidenta, pueden perfectamente elegir a un joven.

-¿Cómo evalúa el trabajo del comando de Frei? Hace dos semanas hubo momentos de tensión cuando los voceros pidieron que TVN revisara el rol de Karen Doggenweiler en la campaña de Marco Enríquez-Ominami.

-Ha habido atisbos de campaña sucia. Y el episodio de Karen Doggenweiler es parte de una campaña sucia, porque no me cabe la menor duda de que los voceros hicieron esas declaraciones sobre la base de indicaciones y que no fue una improvisación.

"Lagos no logró salvar a la DC"

El senador Carlos Ominami considera que "el drama de la política en este país fue la incapacidad de construir una fuerza política de izquierda sólida que pudiera darle conducción a la Concertación". Y señala que, aunque él no es vocero de Ricardo Lagos, el ex Presidente hace el mismo diagnóstico: "Él sabe que existieron las condiciones para ello y el gran momento fue el 99-2000, cuando hicimos una elección primaria en que movilizamos a un tercio del país en donde sacamos más del 60% de los votos". Lagos, sin embargo, "por un análisis político erróneo", pensó que la organización del progresismo iba a ser vivido como un hecho conflictivo por la DC. "El resultado de esa decisión fue simplemente un drama", señala Ominami. "Lagos no logró salvar a la DC; la DC confirmó su propio proceso de decadencia y a su vez hizo que las propias fuerzas progresistas se atomizaran y entraran en conflicto unas con otras".

EL MERCURIO.CL

Keynes: ¿Un hombre actual?

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Walden Bello · · · · ·

19/07/09

Una de las consecuencias más significativas del colapso de la economía neoliberal, con su culto al “mercado autorregulador”, ha sido el resurgimiento del gran economista inglés John Maynard Keynes. 

No son solamente sus escritos lo que hace a Keynes muy actual. Es, además, el espíritu que los impregna, que evoca la pérdida de fe en lo viejo y el anhelo de algo que todavía está por nacer.  Aparte de su clarividencia, sus reflexiones sobre la condición de Europa después de la 1ª Guerra Mundial resuenan con nuestra mezcla habitual de desilusión y esperanza:

Inmersos en nuestra actual confusión de objetivos ¿queda  algo de lucidez pública para preservar la equilibrada y compleja organización gracias a la que vivimos? El comunismo está desacreditado por los acontecimientos; el socialismo, en su anticuada interpretación, ya no interesa al mundo; el capitalismo ha perdido su confianza en sí mismo.  A menos que los seres humanos se unan para un objetivo común o se muevan por principios objetivos, cada mano irá por su lado, y la búsqueda no regulada de los intereses individuales puede rápidamente destruir el conjunto. 

El gobierno del mercado

El gobierno debe intervenir para remediar los fallos del mercado.  Esta es naturalmente la gran lección de Keynes, derivada de su forcejeo con el problema de cómo sacar al mundo de la Gran Depresión de 1930. Keynes argumentaba que el mercado por sí solo lograría el equilibrio entre oferta y demanda muy por debajo del pleno empleo y podría permanecer allí indefinidamente.  Para impulsar la economía hacia un proceso dinámico que lleve al pleno empleo, el gobierno tiene que actuar como un deus ex machina, invirtiendo masivamente para crear la “demanda efectiva” que reanude y sostenga la maquinaria de la acumulación de capital.

Como medidas preferentes para evitar una depresión, el paquete de estímulos de 787.000 millones de dólares del Presidente Barack Obama, así como los estímulos públicos ofrecidos en Europa y en la China, son clásicamente keynesianos. La medida del triunfo de Keynes, después de casi 30 años en la oscuridad, se puede ver en el impacto punto menos que marginal del discurso público de gentes como el republicano Russ Limbaugh, el Instituto Cato  y otras especies de dinosaurios neoliberales, con sus jeremiadas sobre la “gran deuda que se pasa a las generaciones futuras”.

Sin embargo, el resurgimiento de Keynes no es solamente una cuestión política. El presupuesto teórico del individuo que maximiza racionalmente sus intereses ha sido desplazado del centro del análisis económico por dos ideas. Una de ellas, que centra el pensamiento actual, es la penetración de la incertidumbre en la toma de decisiones, una incertidumbre con la que tratan de lidiar los inversores asumiendo –de forma harto implausible— que el futuro será como el presente e ideando técnicas para predecir y gestionar el futuro basándose en ese supuesto. La idea keynesiana al respecto  es que la economía no se rige por cálculos racionales, sino que los agentes económicos están regidos por “espíritus animales”, es decir, movidos por su “necesidad espontánea de actuar”.

Entre esos espíritus animales, la confianza es crucial, y la presencia o ausencia de la misma está en el centro de la acción colectiva que dirige las expansiones y contracciones económicas. Lo que predomina no es el cálculo racional, sino los factores de conducta y psicológicos. Desde este punto de vista, la economía es como un maníaco depresivo llevado de un extremo a otro por los desequilibrios químicos, con la intervención y la regulación gubernamental jugando un papel semejante al de los estabilizadores farmacológicos del humor.  La inversión no es un asunto de cálculo racional, sino un proceso maníaco que Keynes describe como “unjuego sillas musicales, como un juego de descarte de naipes en el que se trata de librarse de la sota – la deuda tóxica— y pasarla  a tu vecino antes de que la música se pare”. “Aquí, señala el biógrafo de Keynes, Robert Skidelsky,  reside la anatomía reconocible de la ‘exuberancia irracional’ seguida de pánico que ha presidido la crisis actual”

Los inversores desbocados y los sumisos reguladores no son los únicos protagonistas de la tragedia reciente. La hybris de los economistas neoliberales también jugó su parte. Y Keynes tuvo al respecto intuiciones muy relevantes para nuestro tiempo.  Consideró a la teoría economía como “una de estas bonitas y cómodas técnicas que intentan tratar el presente haciendo abstracción del hecho de que conocemos muy poco del futuro”.  Como señala Skidelsky, fue verdaderamente  “famoso por su escepticismo respecto a la econometría”, y para él, los números eran “simples  indicaciones, estimulantes para la imaginación”, antes que expresiones de certidumbre o de probabilidades de acontecimientos pasados y futuros.

Con su modelo de homo economicus racional hecho añicos y una econometría que ha perdido crédito a ojos vista, los economistas contemporáneos harían bien en prestar atención al consejo de Keynes, de acuerdo con el cual “sería espléndido que los economistas fueran capaces de considerarse a sí mismos como gente humilde y competente, al mismo nivel que los dentistas”.  Sin embargo, aun si muchos dan la bienvenida a la resurrección de Keynes, otros dudan de su relevancia respecto al período actual. Y estas dudas no se limitan a los   reaccionarios. 

Limitaciones del Keynesianismo

Entre otras cosas, el keynesianismo es principalmente un instrumento para reavivar las economías nacionales, y la globalización ha complicado enormemente este problema. En las décadas de 1930 y 1940 reavivar la capacidad industrial en economías capitalistas relativamente integradas era cosa que tenía que ver sobre todo con el mercado interior. Actualmente, con tantas industrias y servicios transferidos o deslocalizados hacia zonas de bajos salarios, los programas de estímulo de tipo keynesiano que ponen dinero en manos de los consumidores para que los gasten en bienes tienen un impacto mucho menor como mecanismos de recuperación sostenible. Puede que las corporaciones transnacionales y las ubicadas en China  obtengan beneficios, pero el “efecto multiplicador” en economías desindustrializadas como los Estados Unidos y Gran Bretaña puede ser muy limitado.

En segundo lugar, el mayor lastre de la economía mundial es el hiato abismal –en términos de distribución de renta, penetración de la pobreza y nivel de desarrollo económico– entre Norte y Sur.  Un programa keynesiano “globalizado” de estímulo del gasto, financiado con ayuda y préstamos del Norte, es una respuesta muy limitada a este problema. El gasto keynesiano puede evitar el colapso económico e incluso inducir algún crecimiento. Pero el crecimiento sostenido exige una reforma estructural radical: el tipo de reforma que implica una desestructuración fundamental de las relaciones económicas entre las economías capitalistas centrales y la periferia global. Ni que decir tiene: el destino de la periferia –las “colonias”, en tiempos de Keynes– no despertaba  demasiado interés en su pensamiento.

Tercero, el modelo de Keynes de capitalismo gestionado simplemente pospone, más bien que ofrece, una solución a una de las contradicciones centrales del capitalismo. La causa subyacente de la crisis económica actual es la sobreproducción,  en que la capacidad productiva sobrepasa el crecimiento de la demanda efectiva y presiona a la baja los salarios. El estado capitalista activo inspirado en Keynes y surgido en el período posterior a la II Guerra Mundial, pareció durante un tiempo superar las crisis de la sobreproducción con su régimen de salarios relativamente altos y su gestión tecnocrática de las relaciones capital-trabajo.  Sin embargo, con la adición masiva de nueva capacidad por parte de Japón, Alemania  y los nuevos países en vías de industrialización en las décadas de los 60 y los 70, su capacidad para hacerlo empezó a fallar. La estanflación resultante –la coincidencia de estancamiento e inflación– se extendió por el mundo industrializado a finales de la década de los 70.

El consenso keynesiano se desmoronó  cuando el capitalismo intentó reanimar su rentabilidad y superar la crisis de sobreacumulación rompiendo el compromiso capital-trabajo con la liberalización, la desregulación, la globalización y la financiarización.  Esas políticas neoliberales –así hay que entenderlo— constituyeron una vía de escape a los problemas de sobreproducción que estaban en la base del Estado de bienestar. Como sabemos ahora, no lograron regresar a los “años dorados” del capitalismo de la postguerra. En cambio, trajeron consigo el colapso económico actual. Sin embargo, es harto improbable que un retorno al keynesianismo pre-1980 vaya a ser la solución de las persistentes crisis de sobreproducción del capitalismo.

La Gran Laguna

Tal vez el mayor obstáculo para un resurgimiento del keynesianismo sea su prescripción clave de revitalizar el capitalismo con la aceleración del consumo y la demanda global en un contexto de crisis climática como el presente. Mientras que el primer Keynes tenía un aspecto maltusiano, sus trabajos posteriores apenas se refieren a lo que actualmente se ha convertido en relación problemática entre el capitalismo y el medio ambiente. El desafío de la economía en el momento actual es aumentar el consumo de los pobres del planeta con un el menor impacto posible sobre medio ambiente, tratando al propio tiempo de reducir drásticamente el consumo ecológicamente dañino –sobreconsumo— en el Norte. Toda la retórica sobre la necesidad de reemplazar al consumidor estadounidense en bancarrota por un campesino chino inducido a un estilo norteamericano de consumo como motor de la demanda global es tan necia como irresponsable.

Dado que el impulso primordial del beneficio como objetivo es transformar la naturaleza viva en mercancías muertas, hay pocas probabilidades de reconciliar la ecología con la economía – incluso bajo el capitalismo tecnocrático gestionado por el Estado que preconizaba Keynes. 

“¿Volvemos a ser todos keynesianos?”

En otras palabras, el keynesianismo proporciona algunas respuestas a la situación actual, pero no proporciona la clave para superarla. El capitalismo global ha enfermado debido a sus contradicciones inherentes, pero lo que se precisa no es una segunda ronda de keynesianismo. La profunda crisis internacional exige severos controles  de la libertad de movimiento de los capitales, regulaciones estrictas de los mercados, tanto financieros como de mercancías, y un  gasto público ciclópeo. Sin embargo, las necesidades de la época van más allá de estas medidas keynesianas: se necesita una redistribución masiva de la renta, atacar sin treguas ni compases de espera, directamente, el problema de la pobreza, una transformación radical de las relaciones de clase, la desglobalización y, acaso, la superación del capitalismo mismo, si hay que atender a las amenazas de cataclismo medioambiental. 

“Todos volvemos a ser keynesianos” –parafraseando, ligeramente modificada, la famosa frase de Richard Nixon—  es el tema que une a Barack Obama, Paul Krugman, Joseph Stiglitz, George Soros, Gordon Brown y Nicholas Sarkozy, por muchos diferencias que pueda haber entre ellos en la puesta por obra de las prescripciones del maestro. Pero un resurgimiento acrítico de Keynes podría terminar no siendo más que la enésima confirmación de la celebérrima sentencia de Marx, según la cual la historia se repite dos veces: la primera como tragedia; la segunda, como farsa. Para resolver nuestros problemas presentes no precisamos solo de Keynes. Necesitamos nuestro propio Keynes.

Walden Bello, profesor de ciencias políticas y sociales en la Universidad de Filipinas (Manila), es miembro del Transnational Institute de Amsterdam y presidente de Freedom from Debt Coalition, así como analista sénior en Focus on the Global South.

Traducción para www.sinpermiso.info: Anna Maria Garriga