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Archive for agosto 7th, 2009

Hondura: ¿podrá consolidarse dictadura posbananera con apoyo solapado de EE.UU?

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Ver más abajo: “Zelaya ayudó a la polarización”,

CARTA AMBIGUA DEL DEPARTAMENTO DE ESTADO SOBRE HONDURAS

Por Santiago O’Donnell

honduras0099 Malas noticias. En Washington, la sensación es que el tema Honduras ya fue. Se cayó de los diarios, salió del Capitolio, ni siquiera es prioritario en Foggy Bottom, sede del Departamento de Estado, donde la nueva alianza estratégica con China ocupa la atención de sus principales figuras. Los mismos diplomáticos latinoamericanos que ayer hacían campaña en favor del presidente depuesto, Mel Zelaya, hoy están ocupados con reuniones multilaterales por la crisis financiera mundial.

En la OEA se discute la formación de una eventual comisión verificadora para viajar a Honduras, pero nadie hace mucho para forzar el acuerdo por verificar. El viernes se suspendió una reunión para tratar el tema sin la presencia de ningún presidente, ningún canciller, salvo la de Honduras, Patricia Roda.

En la reunión, la canciller de Zelaya iba a pedir que se apliquen sanciones comerciales contra el régimen golpista, pero las cámaras empresariales de los países centroamericanos han hecho saber que la interrupción del comercio entre Estados Unidos y Honduras desestabilizaría a toda la región. Con eso alcanzó para frenar cualquier movida en ese sentido.

Pasó la tormenta y la dictadura hondureña se mantiene en pie. Estados Unidos ya jugó sus fichas. El martes suspendió las visas diplomáticas, esto es la inmunidad diplomática en Estados Unidos, a cuatro de los líderes del golpe. Antes había logrado quebrar la cadena de mando en las fuerzas armadas hondureñas al hacer firmar a un grupo de coroneles una carta de adhesión a la salida negociada que propicia Washington, el llamado plan Arias.

No fue suficiente para voltear a la dictadura hondureña, pero Washington tampoco hará mucho más. El Departamento de Estado no quiere que siga el gobierno de facto que encabeza Roberto Micheletti pero tampoco quiere que vuelva con plenos poderes Zelaya, el presidente derrocado el 28 de junio por un golpe cívico-militar.

Zelaya se quedó en la frontera, jugando el rol de héroe en el exilio, sin generar ni por asomo la capacidad de movilización suficiente como para emprender una vuelta triunfal. Con un millón, medio millón, cien mil fieles, otra sería la historia. Pero en su campamento no pudo juntar más de mil quinientos.

Si vuelve sin el poder de las masas y sin acuerdo, Zelaya sabe que lo meten preso y se hacen un gran espectáculo con su juicio político. Si vuelve sin masas pero con acuerdo político, Zelaya sabe que los “verificadores” del acuerdo puestos por Washington le estarán encima para que renuncie y/o llame a elecciones no bien pise el palacio presidencial. Como no le interesa convertirse en un mártir ni tampoco en una marioneta, se queda en la frontera.

Si no consigue volver por las suyas, el futuro político de Zelaya se hace cuesta arriba. Las candidaturas para las elecciones presidenciales del próximo diciembre ya están cerradas y ningún postulante lo representa. Las siguientes elecciones nacionales son dentro de cuatro años porque la constitución hondureña no contempla comicios de mitad de término. Estas limitaciones legales dificultan la gestación y supervivencia de una fuerza de centroizquierda que le permita a Zelaya mantener su presencia en la arena política.

En todo caso, Estados Unidos no quiere correr riesgos. Según contó una fuente con acceso permanente a los negociadores de ese país, ellos están convencidos de que si vuelve Zelaya al poder no vuelve sólo para quedarse cuatro meses. Dicen que si vuelve intentará cualquier trampa para estirar su mandato. Así se refieren a la “encuesta” que había hecho Zelaya para cambiar la Constitución. Como los plebiscitos sobre el tema estaban prohibidísimos, llamó a una “encuesta”, que en este caso es lo mismo que un “plebiscito”, pero con distinto nombre. Esa “encuesta” fue el argumento que dieron los golpistas para dar el golpe.

Por eso el Departamento de Estado quiere sacarse de encima el papelón que les representa la dictadura posbananera de Micheletti, pero no para entregarle el mando a Zelaya, sino para imponer un gobierno de transición que llame a elecciones lo antes posible.

Las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela pasan por un buen momento. Así lo reflejan las declaraciones del canciller venezolano Nicolás Maduro de esta semana valorando la decisión de la cancillería estadounidense de cancelar las visas de los golpistas hondureños. Pero, aunque la crisis hondureña generó espacios de consenso que derivaron en un acercamiento, las diferencias ideológicas persisten y la rivalidad se mantiene en pie.

Quedó claro esta semana que la administración Obama quiere dos cosas. Por un lado, preservar el orden constitucional en los países de la región. Por el otro, frenar la expansión del chavismo. Pero también quedó claro que, a la hora de elegir, lo segundo resultó más prioritario que lo primero. “El objetivo estratégico básico de Estados Unidos en América latina es evitar la ampliación de la zona de influencia chavista”, precisa la fuente.

Micheletti resiste pero a costa de un nivel de represión, digamos llamativo, coartando la libertad de expresión, reunión y libre circulación de millones de hondureños. Tal como vienen registrando las distintas misiones de organismos de derechos humanos que han visitado el país después del golpe, lo hace a través de acciones de brutalidad policial en las calles y con clausuras y detenciones arbitrarias, llegando al extremo de asesinar manifestantes para apagar focos de protesta.

Se trata de un cuadro insostenible en el tiempo. Más tarde que temprano el régimen tendrá que abrirse a una “democratización” y la figuras más identificadas con el golpe tendrán que dar un heroico paso al costado, allanando el camino para el famoso “gobierno de unidad nacional”.

Sin embargo, hasta ahora la dictadura ha sido incapaz de siquiera intentar algo semejante. Micheletti sigue teniendo las horas contadas, pero los golpistas han demostrado que no van a entregar la cabeza de su líder a cambio de nada, sólo para atender exigencias de la comunidad internacional.

Por eso juegan a estirar los tiempos, paseando la propuesta de Arias por distintas comisiones del Congreso, simulando una prolijidad institucional que brilló por su ausencia en la burda maniobra militar que terminó con el destierro forzado del presidente.

Los golpistas ya no les responden a sus patrones. Treinta años de lecciones de Washington sobre cómo combatir la amenaza comunista pudieron más que las tibias reprimendas de Hillary Clinton, llamando a “todas las partes” a respetar los mecanismos de la Carta Magna hondureña.

A esta altura de los acontecimientos, hay que decirlo, hay que gritarlo, al presidente de Honduras lo sacaron de su casa en pijamas y a punta de pistola. Se lo llevaron sin una orden de detención firmada por un juez, o sea lo secuestraron. Lo subieron a un avión y lo mandaron a Costa Rica. Lo echaron como a un perro. Al día siguiente le mintieron a todo el pueblo hondureño al presentar una carta de renuncia trucha, con firma falsificada, que ni siquiera estaba fechada en el día correcto. Tres días más tarde lo acusaron de crímenes con penas de hasta veinte años de cárcel. Después lo amenazaron con un “baño de sangre” si volvía para defenderse de las acusaciones. En secuencia cronológica secuestraron, echaron, renunciaron, acusaron y amenazaron al presidente de Honduras.

Lo que pasó no es anecdótico. No se arregla comprando constitucionalistas para que digan que no hubo golpe porque salvo el Ejecutivo, se mantienen intactos los demás poderes del estado. Acá no es cuestión de Zelaya sí, Zelaya no, Chávez sí, Chávez no. Sacaron a su presidente en pijamas. Hasta un asesino serial y violador de niños, cuando lo vienen a buscar, tiene derecho a llamar a su abogado. Y la pena de destierro se abolió en el medioevo.

El desenlace que se perfila, en cualquiera de sus variantes, representa un fuerte retroceso para las democracias en la región y una seria amenaza para la estabilidad de sus sistemas políticos. Hace dos años ni el más afiebrado conspirador imaginaba un golpe militar en América latina.

Hoy, bajo determinadas circunstancias, tomando las precauciones del caso, todas las opciones vuelven a estar sobre la mesa. Ya lo saben los autonomistas bolivianos, los magnates bananeros de Guatemala y Ecuador, los oviedistas paraguayos, los discípulos de D’Aubisson en El Salvador, los ex contras nicaragüenses, los fedecamaristas venezolanos y los hacendados piqueteros de Argentina.

Obama y Hillary parecen subestimar el peligro que estas fuerzas representan. Sería un error de cálculo demasiado costoso.

sodonnell@pagina12.com.ar

CARTA AMBIGUA DEL DEPARTAMENTO DE ESTADO SOBRE HONDURAS

“Zelaya ayudó a la polarización”

Las medias respuestas del gobierno de EE.UU. y los cotidianos anuncios de la OEA de una misión que nunca termina de formarse frustraron las ilusiones de los zelayistas, que creían que ya era tiempo para una condena contundente de la Casa Blanca.

La misma semana que el presidente hondureño Manuel Zelaya le pidió más contundencia a la Casa Blanca contra los golpistas, el Departamento de Estado dio una nueva señal de ambigüedad. Ayer, el vocero de la cartera, Robert Wood, se exasperó en una conferencia de prensa, intentando explicar la carta de un funcionario que se filtró a la prensa anteanoche y que aclaraba que Washington apoyaba a la democracia hondureña, no a Zelaya.

La carta, que los medios hondureños adeptos al golpe reivindicaron como el “giro” de Barack Obama contra Zelaya, había sido escrita por un funcionario de menor nivel, el secretario adjunto para asuntos legales Rochard Verma, como respuesta a un pedido del senador republicano Richard Lugar. El legislador de Indiana, especialista en temas militares, le había reclamado a la cartera de Hillary Clinton que explicara su posición concreta frente a la situación hondureña. La respuesta fue una de las declaraciones más débiles de Wa-shington desde que condenó el derrocamiento de Zelaya.

“Nuestra política y estrategia de compromiso no está basada en el apoyo a algún político o individuo en particular. Más que eso está basada en la búsqueda de una solución que sirva de la mejor manera al pueblo de Honduras y a sus aspiraciones democráticas”, explicaba la carta, fechada el martes pasado. “También reconocemos –continuó– que la insistencia del presidente Zelaya en tomar acciones provocadoras contribuyó a la polarización de la sociedad hondureña y condujo a una confrontación que desató los eventos que llevaron a su destitución.”

Ayer, Wood intentó explicar que Estados Unidos no había cambiado de postura con respecto al golpe. “No estamos ablandando nuestra posición con respecto a Zelaya (…) Nosotros hablamos de un golpe, pero explicamos que legalmente no podemos decir que fue un golpe militar. Eso sigue bajo revisión”, aseguró.

Las medias respuestas del gobierno norteamericano y los cotidianos anuncios de la OEA de una misión de negociación que nunca termina de formarse frustraron las ilusiones de los zelayistas, que creían que ya era tiempo para una condena clara y contundente de la Casa Blanca.

Sin embargo, la resistencia continúa pese a la dosis diaria de bastones, bombas lacrimógenas y las balas del régimen de facto, que ya dejaron ocho muertos, más de un centenar de heridos y miles de detenidos. “Obama, Obama, el pueblo de Honduras te reclama. No queremos paja”, gritaron más de dos mil personas ayer frente a la embajada norteamericana en Tegucigalpa.

Esta semana, Zelaya había conseguido el apoyo de México para aumentar la presión contra los militares hondureños y el gobierno de facto y, todo indica, se llevará una promesa similar de Luiz Iná-cio Lula da Silva la semana próxima cuando visite Brasil. El miércoles, el canciller de Lula, Celso Amorim, se reunió con el asesor de seguridad de Obama, el general Jim Jones y, según el diario Folha de S. Paulo, le habría propuesto congelar las cuentas bancarias del presidente de facto hondureño, Roberto Micheletti.

La mayoría de los países latinoamericanos se han pronunciado a favor de apretar un poco más las tuercas contra los golpistas. Lo hizo el Mercosur, lo hicieron Bolivia, Ecuador, Chile, México, El Salvador, Guatemala y Nicaragua. Pero Estados Unidos lo sigue analizando, según dejó bien claro ayer el vocero del Departamento de Estado.

Washington suspendió 16,5 millones de dólares en concepto de cooperación militar y canceló cuatro visas diplomáticas a funcionarios del gobierno de facto, entre ellos el juez que ordenó la detención de Zelaya si vuelve al país y el presidente del Congreso hondureño, que reemplazó a Micheletti cuando éste fue nombrado presidente de facto. Esta semana, los medios del país centroamericano empezaron a correr el rumor de que otros ocho funcionarios habrían perdido el privilegio de viajar a Estados Unidos. Ni el gobierno de facto ni el Departamento de Estado confirmaron la versión.

Por estos días, en Washington, todo lo vinculado con Honduras está cruzado por rumores, versiones, desmentidas y aclaraciones. Una fuente de la embajada hondureña que participa de las negociaciones en la capital norteamericana le dijo a este diario que la carta al senador republicano respondía más a una lucha interna que a la puja con los golpistas. “El gobierno de Obama está intentando conseguir el apoyo de los republicanos para confirmar la designación de Arturo Valenzuela como subsecretario para América latina y permitir que (Tom) Shannon parta a Brasil como embajador”, explicó la fuente. Hoy será la última sesión del Senado antes de entrar en el receso de verano y la última posibilidad de Obama de conseguir la aprobación de su hombre para Latinoamérica antes del próximo año legislativo, en septiembre.

PAGINA/12

Cual es la causa del golpe hondureño

Vicenç Navarro

El Plural

Varios medios de información en España han reproducido los argumentos dados por los propios golpistas hondureños para explicar el golpe de estado en aquel país. Tales medios han señalado que el Presidente Zelaya había violado la Constitución, convocando ilegalmente un referéndum para “perpetuarse” en el poder. Se acepta así, la explicación dada por los golpistas, que señalan que la expulsión del Presidente Zelaya ocurrió para impedir que éste convocara un referéndum a fin de alargar su mandato. Un ejemplo de ello es el reportaje del corresponsal de El País en Tegucigalpa, que indicaba que “Zelaya fue derrotado y expulsado el 28 se junio pasado, después de intentar organizar un referéndum para abrir la vía a la reelección, que había sido declarada ilegal por las instancias judiciales” (04.08.09). Según tal reportaje, el golpe tenía por objetivo, pues, evitar que Zelaya se perpetuara en el poder.

Esta explicación ha aparecido en los cinco diarios de mayor tiraje del país. De todos ellos, La Vanguardia ha sido el periódico que ha promovido con más intensidad esta explicación. Su corresponsal en América Latina ha entrevistado nada menos que a Romeo Vásquez, General que realizó el golpe militar, el cual niega en la entrevista que lo que ocurrió en Honduras hubiera sido un golpe militar pues la detención y expulsión del Presidente respondía a principios constitucionales. El entrevistador, el Sr. Ibarz, de cuyos reportajes hablé ya en otro artículo (“Las falsedades sobre Honduras”, Público, 23.07.09) también entrevistó al Cardenal de Honduras, el Sr. Rodríguez Maradiaga, que alegó los mismos argumentos. Por cierto, ninguno de los dirigentes del movimiento en defensa del Presidente Zelaya ha sido entrevistado por La Vanguardia.

La causa principal del golpe, sin embargo, no fue impedir que Zelaya se perpetuara en el poder. El mal llamado referéndum (en realidad fue una encuesta popular gestionada por el Instituto Nacional de Estadística) no hablaba de la reelección del Presidente. En tal encuesta se consultaba a la población si ésta creía aconsejable que se eligiera a una Asamblea Constituyente que permitiera cambiar la Constitución. Y ahí está el meollo de la cuestión. Lo que motivo el golpe fue el deseo de la oligarquía hondureña de mantener intacta la Constitución instaurada por la última dictadura militar. Tal Constitución otorga gran número de privilegios a la oligarquía del país, incluyendo a las fuerzas armadas y a sus aliados en EE.UU. Eran estos privilegios los que la oligarquía y sus fuerzas armadas querían mantener a toda costa. Existía el temor, entre la oligarquía, de que una nueva Constitución pudiese, por ejemplo, pedir la eliminación de bases militares extranjeras en territorio hondureño. Hoy, el Pentágono de EE.UU. tiene una base militar en Honduras, la única existente en Centroamérica, una región de gran importancia estratégica para las fuerzas armadas de EE.UU. Éstas y las fuerzas armadas hondureñas eran conscientes del intento de los progresistas hondureños de cerrar la base, una base que ha sido el centro de actividades militares y represivas llevadas a cabo por las fuerzas militares estadounidenses en toda la región. Las fuerzas armadas hondureñas y sus aliados estadounidenses no desean cambios en la situación actual. De ahí que una de las primeras condiciones que puso el nuevo gobierno golpista al Presidente de Costa Rica (Sr. Óscar Arias) en su mediación fue precisamente que no se cambiara la Constitución.

Las fuerzas progresistas hondureñas querían, también, el enjuiciamiento de los militares que aterrorizaron a la población durante la horrible dictadura que se estableció con el apoyo del Gobierno Federal de EE.UU. También pedían que (como en España) se encontraran a los desaparecidos durante la dictadura y periodos posteriores, en actos de represión política, cuando miles de hondureños y ciudadanos de otros países de Centroamérica fueron asesinados debido a su defensa de la libertad y de los derechos civiles y sindicales de las clases populares. El Presidente Zelaya había aprobado el inicio de tal investigación.

La respuesta de EE.UU.

En EE.UU. la administración Obama está dividida sobre como responder a esta situación. El Partido Republicano apoya a los golpistas y sus argumentos son semejantes a los propuestos por el corresponsal de La Vanguardia, el Sr. Ibarz. El Sr. Zelaya –según ellos- no es ya el Presidente de Honduras, pues, ha sido sustituido por un nuevo gobierno que es el legal. Es interesante señalar que hace setenta años, La Vanguardia (llamada entonces La Vanguardia Española), propiedad de la familia Godó (que apoyó el golpe militar del General Franco en 1936 y la enormemente represiva dictadura que estableció), promovió argumentos legitimadores del golpe militar español, utilizando argumentos casi idénticos a los que su corresponsal utiliza ahora para apoyar a los golpistas hondureños. En España, el gobierno del Frente Popular, en 1936, había violado -según los golpistas- la Constitución española. Se sublevaban –según ellos- para defender la legalidad.

Este apoyo al nuevo gobierno golpista hondureño aparece también entre sectores conservadores del Partido Demócrata. La Administración Obama, sin embargo, considera al Presidente Zelaya como el Presidente legal de Honduras. Este reconocimiento es un paso positivo y marca una distancia con administraciones anteriores. Ni que decir tiene que adoptar una postura distinta habría significado enfrentarse a la gran mayoría de gobiernos de América Latina, así como a la opinión mundial. Ahora bien, la vía de la mediación, propuesta por la Administración Obama y por la OEA, y dirigida por el Presidente de Costa Rica, Óscar Arias, ha abierto la posibilidad de que el Presidente Zelaya vuelva a Honduras como Presidente y a la vez se cancele el intento de cambio de la Constitución. El proceso de mediación, al reconocer a los golpistas, sentándolos en la mesa de mediación al mismo nivel que al gobierno legítimo de Honduras, dio gran poder de veto a los golpistas con lo cual, si se elimina cualquier intento de cambio de la Constitución, se habrá conseguido lo que los golpistas deseaban, es decir que no se cambie la Constitución. De ahí el gran riesgo que supone el proceso de mediación, promovido por la Administración Obama, y liderado por el Presidente de Costa Rica. Tal proceso puede conseguir lo que los golpistas deseaban. De ser así, el proceso habrá alentado a que se produzcan otros golpes de estado en América Latina, pues mostrará que dar golpes de estado es rentable, al conseguirse a través del golpe lo que no se puede obtener a través de las urnas.

Una última observación. El argumento de evitar que dirigentes políticos de América Latina “se perpetúen en el poder” se utiliza constantemente para intentar parar los intentos de aquellos presidentes latinoamericanos, democráticamente elegidos, de cambiar el sistema electoral permitiéndoles presentarse de nuevo, convirtiendo sus sistemas electorales en sistemas semejantes a los sistemas europeos. En la mayoría de países europeos no existen límites en el mandato del Presidente. En Cataluña, el Presidente Pujol gobernó durante 23 años y el Presidente Erlander en Suecia, también, 23 años, sin que los sistemas electorales catalán o sueco pudieran considerarse dictatoriales, pues siguieron las reglas del proceso democrático. El hecho de que los candidatos puedan ser elegidos tantas veces como el electorado desee, no convierte el proceso en dictatorial.

Que un proceso sea democrático o no depende del proceso electoral en si y sobre todo de la pluralidad de partidos y opiniones existentes en el proceso electoral sin limitaciones en la presentación de alternativas. Y es ahí donde el centro del análisis debiera fijarse y no en que sea o no el mismo candidato el que se presente. El sistema electoral bipartidista, no proporcional, que existe en muchos países de América Latina, limita enormemente las posibilidades democráticas de aquellos países, lo cual se debe, no al número de veces que los Presidentes pueden presentarse de nuevo a las elecciones, sino a la escasa representatividad proporcional de sus sistemas electorales y limitada posibilidad de participación popular en sus sistema político. Fijarse en lo primero (la posibilidad de repetir mandato), ignorando lo segundo (la escasa diversidad de sensibilidades políticas y limitada participación ciudadana), es el punto flaco de la mayoría de críticas a la mal llamada “perpetuación en el poder”, argumentación que se hace en nombre de la defensa del sistema democrático.

Vicenç Navarro es Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Policy Studies and Public Policy. The Johns Hopkins University

Venezuela: Chávez cierra emisoras de radio…

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CUAL ES EL PROBLEMA DE FONDO…?

Tienen razón las personas que indican que no solo debiera destacarse el aspecto evidenciado o subrayado por el artículo que se reproduce más abajo, esto es, el del evidente sesgo periodístico. Pero ya mostrar ese sesgo en la prensa internacional, que además es sistemático y permanente, no resulta insignificante.

CHAVEZ2 El otro aspecto que muchos mencionan es también importante, y en realidad más decisivo que el anterior aunque correlacionado. Nos referimos al por qué de las medidas que promueve el gobierno venezolano en este terreno. Ello se refiere, ni más ni menos, que a la cuestión de cómo resolver por parte de un gobierno progresista, tenga éste los defectos que tenga, el gravísimo problema del control oligopólico de los medios de comunicación por parte de los grandes grupos económicos nacionales o transnacionales, opuestos diametralmente a dicho proyecto progresista. Es decir, cómo resolver el problema de la ausencia de expresión democrática en la sociedad, en el sentido de que no solo tengan capacidad de expresión (de sus posiciones e intereses) los sectores sociales más poderosos, sino también los demás estratos, especialmente los más desposeídos materialmente. Este es en efecto uno de los más cruciales problemas planteados en las democracias contemporáneas, destacado con fuerza por muchos autores, especialmente por N. Chomsky. En Chile, por ejemplo, este es un problema también evidente y vergonzoso, así como en la gran mayoría de los países de la región.

Todos sabemos que quien controla los medios de comunicación masivos en una sociedad impone en definitiva su hegemonía política y cultural, y no solo el poder político. Este es el problema que trata de resolver Chávez, y tiene toda la razón de hacerlo. Por lo demás, no hay Gobierno ni alianza de clases en el mundo que no pretenda lo mismo. Otra cosa, en este caso, es si el método o la manera utilizada es la más pulcra o la más adecuada. Pero lo importante es que no se trata de un tema sólo periodístico, o jurídico, o de libertad de expresión en general, que de hecho no está amenazada (lo que está amenazado, insistimos, es el control oligopólico de los medios de comunicación). La libertad de expresión en efecto no está amenazada porque los sectores opositores controlan aún una porción ampliamente mayoritaria de dichos medios de comunicación masivos (televisión, prensa escrita, radio, acceso a internet, etc.) en ese país.

El problema de fondo es entonces estratégico, de muy largo plazo, referido a las posibilidades de un cambio en la hegemonía cultural actualmente vigente, en beneficio de una nueva hegemonía que exprese a un nuevo bloque social mayoritario en ese país, que incluya a las clases subalternas de la sociedad. La ruptura de ese oligopolio comunicacional es por consiguiente una batalla decisiva para lo que ocurra en Venezuela en los próximos años y décadas, y tiene además importancia para toda América Latina. Por ello es que el tema provoca tanto nerviosismo a escala internacional, tanto en América del norte como en Europa.

E. Aquevedo

 

CHAVEZ CIERRA EMISORAS DE RADIO

MaraudeR

Librexpresion

Por favor, no se queden sólo con el titular, sigan leyendo…

A estas alturas supongo que no quedará nadie en el mundo que no sepa que en Venezuela se regulan -por fin- los medios de comunicación. El hecho de que se vayan a cerrar algunos medios por no cumplir la ley pone de manifiesto, una vez más, la HIPOCRESÍA de los medios internacionales en general, y de los españoles en particular. Para esta pequeña demostración podría haber citado cualquiera, pero he escogido el ABC porque ha sido el primero en el que he encontrado ambas noticias.

Así, en Abril del 2005 el diario ABC titulaba:

Cerradas 21 TV locales y 33 emisoras que emitían ilegalmente

La noticia en cuestión -firmada por Mercedes Contreras-, como se puede ver en el enlace, hace referencia al cierre por parte de la Comunidad de Madrid de 21 emisoras de televisión locales y 33 emisoras de radio, así como la imposición de una multa de 1,5 millones de euros (ahí es nada) a una comunidad de vecinos por permitir la instalación de antenas en su azotea sin autorización.

Nótese que el titular no es "Esperanza Aguirre cierra 21 TV locales y 33 emisoras e impone una sanción millonaria a una comunidad de vecinos". De hecho no se menciona a la Presidenta de la Comunidad de Madrid para nada en toda la noticia. Tampoco se menciona la palabra "censura" ni nada que se le parezca. Lo que si se hace es incidir una y otra vez en la ilegalidad -y no presunta, sino incuestionable al parecer pese a no haber habido juicio alguno- de las emisoras cerradas. Además, en la noticia se añade que "a estas 21 televisiones se sumarán, además, otras 16 […] en relación a las radios de FM la Comunidad va a proceder también al cierre de 33 emisoras ilegales … La selección se ha hecho de acuerdo con el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio para una primera fase. La medida se extenderá progresivamente."

No se recogen declaraciones de representantes de los medios afectados, ni de la asociación de vecinos multada, ni de los responsables de ninguna de las emisoras cerradas, solamente la versión de los responsables del cierre de la Comunidad de Madrid, en la que por descontado no hablan de la gente que se va a quedar sin trabajo ni nada por el estilo.

En el titular tampoco se recoge en modo alguno que el responsable del cierre es la Comunidad de Madrid, ni que se trata de una primera fase a la que seguirán otras.

Sin embargo, cuando un hecho similar transcurre en Venezuela los titulares son bien distintos:

Chávez cierra las primeras 34 emisoras de radio y un canal de televisión

Y por si quedan dudas de quién es el culpable de esto -como de todo los males del mundo contemporaneo- se pone una fotografía del presidente venezolano cuyo pie de foto reza "Chávez ha cerrado 34 emisoras de radio y un canal de televisión de momento". Además, en el titular se añade "las primeras" para dejar claro que habrá más, cosa que también pasaba con la noticia anterior, pero no pareció que en aquel caso fuera tan relevante como para figurar en el titular.

En este caso se le da la vuelta al estilo de la noticia anterior por completo: aquí ya no se habla de emisoras ilegales, y la única vez que se menciona "ilegalidad" es para decir que lo ilegal es el cierre de las emisoras -por supuesto sin un sólo dato que sustente esa afirmación-. Y ahora la versión que se omite por completo es la de los responsables del cierre, recogiendo únicamente la versión de los medios afectados, con algunas frases destacadas como, por ejemplo, los trabajadores que supuéstamente se van a quedar en la calle por la aplicación de la ley.

Aquella, la de Aguirre -perdón, la de Madrid-, una aplicación pertinente de la ley, como debe ser. Esta, la de Venezuela -perdón, la de Chávez- un drama para miles de trabajadores que se quedarán en la calle. Aunque sea exactamente lo mismo.

Lo verdaderamente trágico es que la práctica totalidad del elenco mediático internacional se comporte con respecto a Venezuela con la misma mezquindad y absoluta falta de rigor.

http://librexpresion.org/chavez-cierra-emisoras-de-radio 

La izquierda mundial y las elecciones iraníes

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Immanuel Wallerstein

IRAN-ELEC Las recientes elecciones en Irán, y los subsecuentes desafíos a su legitimidad, han sido un asunto de enorme conflicto interno en Irán y un debate que parece interminable en el resto del mundo –un debate que amenaza con permanecer por algún tiempo todavía. Una de sus más fascinantes consecuencias es que en esta discusión de escala mundial ha habido una enorme división entre personas que se consideran parte de la izquierda del mundo. Varían en sus puntos de vista –desde ser gente que respalda incondicionalmente el análisis que Ahmadinejad/Jamenei hacen de la situación, a ser oponentes virtualmente incondicionales, con múltiples posiciones intermedias. Esto puede reflejar tanto el estado de la izquierda mundial como la situación en Irán.

¿Qué ha ocurrido en Irán? Hubo una elección. Al parecer hubo una gran afluencia de votantes. El gobierno anunció una victoria arrasadora del presidente en el cargo, Mahmud Ahmadinejad. Los simpatizantes de los otros tres candidatos han hecho la acusación de que las cifras son fraudulentas. Las dos principales bases de estas acusaciones fueron la rapidez y naturaleza cerrada del proceso de conteo y la implausibilidad de algunos resultados de votaciones si se desglosan según las diferentes áreas del país. La autoridad última de Irán, el ayatola Ali Jamenei, aseguró en términos sin ambigüedades que los resultados de las votaciones eran esencialmente correctos y que, como tal, la elección era enteramente legítima. Él ha insistido en que todos reconozcan la validez de los resultados y que dejen de cuestionarlos.

Inmediatamente después de las elecciones grandes números de personas salieron a las calles a protestar los resultados reportados y llamaron a un recuento o a nuevas elecciones. Conforme acumularon vapor estas protestas, Ahmadinejdad/Jamenei respondieron con medidas represivas más y más severas. Las Guardias Revolucionarias y la llamada Basiji (una especie de milicia popular) utilizaron considerable fuerza para sacar a los manifestantes de las calles, mataron a algunos y arrestaron a números significativos en el proceso.

Todavía ahora, las figuras principales de la oposición, el candidato presidencial Mirhosein Musavi y sus dos simpatizantes clave, los ex presidentes Akbar Hashemi Rafsanjani y Mohammad Jatami, continúan arguyendo que las elecciones no produjeron un resultadolegítimo. En esto cuentan con el respaldo de los otros dos candidatos en la carrera presidencial, que recibieron menos votos.

¿Qué es lo que quieren estas importantes figuras? Todas alegan ser fieles seguidores de la revolución de 1978-1979 y estar dedicados a la preservación de la república iraní existente. En resumen, no están llamando a un cambio de régimen. Por el contrario, insisten en que son más fieles adherentes del espíritu original de la revolución iraní que el grupo que actualmente está en el poder.

¿Cómo ha interpretado esto la izquierda mundial? La presente situación en Irán no es para nada única. Después de todo, ha habido protestas populares masivas en muchos países de todo el mundo en un momento u otro por mucho tiempo. Así, la izquierda mundial tiene interminables analogías con las cuales comparar la situación iraní. Para empezar, está la revolución iraní de 1978-1979. Pero también está Tienanmen en China, en 1989, las revoluciones de 1968 en incontables países, las llamadas revoluciones de colores, de cosecha reciente en los ex países comunistas, un gran número de acontecimientos en diferentes países latinoamericanos y las huelgas generales en Francia en 1995. Uno podría remontarse a las revoluciones rusa y francesa si así lo deseara.

Con toda seguridad, la izquierda mundial –cualquier cosa que esto sea– no tiene una visión unificada de estas protestas populares. De hecho, uno podría decir que uno de los principales problemas con la izquierda mundial contemporánea es su incoherencia colectiva al encarar la panoplia y notable variedad concreta de tales protestas populares.

La razón de esta incoherencia colectiva es triple. Primero, hay una larga historia de desilusiones con los resultados de dichas protestas populares, especialmente en los últimos 50 años. Segundo, hoy hay una debilidad organizativa objetiva de los movimientos políticos de la izquierda tradicional en la mayoría de los países. (Las principales voces de la izquierda mundial de hoy tienden a ser, en su mayor parte, primordialmente intelectuales con posturas independientes o activistas localizados en muy pequeñas organizaciones.) Tercero, está el hecho de que los llamados análisis de izquierda difieren fundamentalmente en lo que piensan que se debería mirar cuando se analiza las situaciones concretas.

Algunos miran primordialmente las relaciones interestatales. ¿Cuál sería la consecuencia, geopolítica, de que un gobierno particular fuera remplazado por una serie diferente de líderes o, más aun, de que un régimen cambiara hacia uno de diferente tipo? En el caso de Irán en el momento actual, todos saben que está en fuerte conflicto con Estados Unidos (y en menor grado con Europa occidental), sobre todo pero no exclusivamente en lo relacionado con asuntos nucleares. El presidente Ahmadinejad está identificado con una fuerte posición iraní vis-à-visEstados Unidos. Tanto él como Jamenei han argumentado en repetidas ocasiones que Estados Unidos y Gran Bretaña están tras las protestas populares con el fin de que Ahmadinejad sea retirado del cargo en favor de alguien más maleable desde el punto de vista estadunidense. Hugo Chávez ha ofrecido su total respaldo a Ahmadinejad primordialmente con estos argumentos. Ésta es una forma plausible pero limitada de analizar una situación. Después de todo, pocos izquierdistas apoyarían el actual régimen de Myanmar, que recientemente suprimió brutalmente las manifestaciones de monjes budistas con el argumento de que el gobierno estadunidense anhela ver un cambio de régimen en Myanmar.

O uno podría mirar, más bien, las divisiones de clase al interior de Irán. Algunos autoidentificados miembros de la izquierda mundial argumentan que los simpatizantes de Musavi son en gran medida personas de la clase media o acaudaladas, mientras que Ahmadinejad extrae sus simpatizantes de los estratos populares. Por tanto, dicen, un izquierdista debería respaldar a Ahmadinejad. Algunos otros izquierdistas analizan la situación de modo diferente, argumentando que esto es meramente una lucha entre dos variedades de grupos privilegiados, y que el respaldo de Ahmadinejad en las zonas más pobres de Teherán es en gran medida el resultado de un populismo desde arriba (y peor aún, de un pan y circo al estilo Berlusconi). Otros más apuntan a realidades étnicas entre los estratos más pobres, argumentando que las áreas rurales donde no se habla farsi o que no son chiítas quedan fuera de la distribución populista, están oprimidos y son hostiles a Ahmadinejad, quien representa meramente, dicen, al grupo étnico dominante.

Además, muchos izquierdistas son fundamentalmente anticlericales. Se rehúsan a reconocer la legitimidad de cualquier régimen que se base en el papel central del clero. Nos recuerdan que el actual régimen iraní eliminó sistemáticamente todos los partidos de izquierda no islámicos, incluso aquellos partidos que apoyaron el derrocamiento del cha. Tudeh, el partido comunista iraní, ha condenado los resultados de las elecciones y respalda las demandas de Musavi pese a sus reservas hacia éste.

Hay dos cosas que decir acerca de los levantamientos populares dondequiera que ocurran. La primera es que nunca es fácil para la gente el salir a las calles a exigirle al gobierno que cambie sus políticas. Todos los gobiernos están listos a usar la fuerza contra tales demandas, unos con mayor rapidez que otros. Así que cuando la gente sale a las calles, nunca es sólo porque los de fuera los manipulan. Cuando la CIA arregló el golpe en Irán en 1953, no lo hizo induciendo a que los iraníes salieran a las calles. Lo hizo trabajando tras bambalinas con los oficiales militares. Uno debería respetar la autonomía política de los grupos que, de hecho, se arriesgan a salir a las calles. Es muy fácil culpar a los agitadores externos.

La segunda cosa que hay que decir acerca de los levantamientos populares es que siempre e inevitablemente son una coalición de muchos elementos. Algunos de los manifestantes son aquéllos con agravios específicos inmediatos. Otros buscan cambiar el personal dentro del gobierno pero no el régimen como tal. Y unos quieren cambiar, es decir derrocar, el régimen. Las manifestaciones populares casi nunca lo forma un grupo de personas consistente ideológicamente. Lo normal es que los levantamientos sucedan solamente cuando existen tales coaliciones. Pero esto siempre significa que el resultado poslevantamiento es inherentemente incierto. Así que la izquierda mundial debe ser cuidadosa al ofrecer su respaldo político y moral a los levantamientos populares.

Vivimos en tiempos muy caóticos. No es imposible una estrategia coherente de la izquierda mundial. Pero no será fácil. Y todavía no se logra. Las consecuencias para el mundo de la lucha al interior de Irán no son claras como el cristal. La izquierda mundial no debe ser muda, pero debería ser prudente.

Traducción: Ramón Vera Herrera

© Immanuel Wallerstein/Sociólogo

La Jornada.mx

Vacuna Gripe porcina: disponible en septiembre…

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Gripe porcina: vacuna "en septiembre"

BBC Ciencia

Las primeras vacunas contra la gripe porcina podrían estar a disposición del público en septiembre, anunció este jueves la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Vacuna

Varios laboratorios han fabricado las primeras tandas de vacunas contra el virus H1N1, y ya se están realizando pruebas clínicas.

La OMS dijo que las vacunas deben estar disponibles con rapidez y en grandes cantidades para tener el mayor impacto posible.

Marie-Paule Kieny, directora de la Iniciativa de Investigación de Vacunas de la OMS, admitió que los fabricantes inicialmente informaron sobre rendimientos escasos a la hora de desarrollar la vacuna, lo que había generado preocupación por el suministro, pero dijo que ahora eso está mejorando.

"Estamos en marcha con el desarrollo", señaló Kieny a periodistas. Agregó que las vacunas están sustentadas por tecnología comprobada.

Dudas

Esto sucede luego de que algunos expertos manifestaran dudas sobre los efectos secundarios de la vacuna en poblaciones de riesgo –como embarazadas y niños pequeños – y por la aparente urgencia que algunos países tienen en lanzar la vacuna cuanto antes.

Vacuna

La vacuna sería la única forma de detener la pandemia, dicen los expertos.

En particular, alertaron sobre un extraño problema neurológico llamado síndrome de Guillame-Barré, que en 1976 afectó a 500 personas durante un programa de vacunación contra la gripe porcina en Estados Unidos.

Kieny agregó que se sabe mucho acerca de estos grupos gracias a las vacunas antigripales que se suministran todos los inviernos, y agregó que los entes reguladores estarían pendientes de cualquier reacción adversa.

"Los controles de calidad de hoy son mucho mejores que hace 30 años”, agregó.

También aclaró que los procedimientos para brindar aprobaciones rápidas de nuevas vacunas para combatir la gripe porcina no reducen su seguridad.

Los entes reguladores de EE.UU. y Europa esperan lanzar sus vacunas por la vía rápida, algunas basadas en la vacuna tradicional contra la gripe y otras que incorporan tecnologías más modernas.

Prioridad, embarazadas y niños

La Doctora Socorro Gross, vicedirectora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), le dijo a BBC Ciencia que una vez que esté lista la vacuna "deberá distribuirse según ciertos criterios": las embarazadas, los niños, los trabajadores de la salud, las personas que ya padezcan otras enfermedades, los obesos y las madres con niños" serán los primeros en recibir las dosis.

La pandemia de gripe porcina causó 1.154 muertos en todo el mundo desde su aparición en marzo, la mayoría en América Latina, y afectó a 162.380 personas, según la OMS.

La gripe está afectando especialmente al hemisferio sur del planeta, donde actualmente es invierno, mientras que el norte se prepara para la llegada de la pandemia en septiembre, con el inicio del otoño y la reapertura de las escuelas.

Argentina – segundo país en cantidad de muertos, después de EE.UU.- anunció este miércoles que la cifra de fallecidos por el virus asciende a 337, duplicándose así los 165 muertos difundidos tan sólo hace dos semanas.

Written by Eduardo Aquevedo

7 agosto, 2009 at 13:31

Fracaso y continuidad del experimento neoliberal?

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Revancha en el laboratorio

Alejandro Nadal, La Jornada

CRISISSS1 El ensayo neoliberal ha concluido. Todo salió mal. No generó crecimiento, y cuando lo hubo fue sobre bases artificiales. Los desequilibrios macroeconómicos crecieron y resultaron insostenibles. Las remuneraciones salariales se estancaron, lo que condujo al endeudamiento. La desigualdad y pobreza aumentaron. El sector financiero se expandió por la deficiente rentabilidad en el sector real y la crisis no se hizo esperar.

Pero dentro de todo esto una minoría se benefició. Esa elite planea no sólo continuar el experimento, sino ampliarlo. Los primeros signos se encuentran inscritos en la arquitectura y prioridades de los programas de rescate y de estímulo para frenar la recesión. Otra señal clara ya se despliega en los laboratorios de la academia.

Vamos por partes. Una lección clave de la crisis se relaciona con la teoría económica. Ahora debe quedar claro para todos que la escuela de pensamiento económico dominante, la teoría económica neoclásica, está en bancarrota. Su principal exponente, el modelo de equilibrio general, es una entelequia para la que esta crisis no debería estar sucediendo. La sofisticación matemática de la teoría de equilibrio general (TEG) sólo es comparable con la superficialidad de sus seguidores. La TEG es el artefacto ideológico más importante del neoliberalismo (y quizás del capitalismo).

Los fracasos de ésta son múltiples. Su principal objetivo era demostrar que las fuerzas del mercado, si son dejadas en libertad, conducen a una posición de equilibrio (oferta y demanda iguales en todos los mercados). Durante años, la TEG trató de probar (a través de un modelo matemático) que la formación de precios de equilibrio es intrínseca al libre funcionamiento de los mercados.

Pero no pudo lograr su objetivo. A finales de los años 50 se alcanzaron algunos resultados que se pensó podían ser la base de una demostración general. La ilusión duró poco: en 1960, Herbert Scarf demostró con su célebre contraejemplo que no había fundamentos para apoyar esa conjetura. En 1974, los teoremas de Sonnenschein-Mantel-Debreu mostraron definitivamente que se había llegado a un callejón sin salida: la TEG nunca podría demostrar la convergencia al equilibrio. ¡Vaya resultado! Pero hay una ironía extraordinaria: en los años que siguieron, la bancarrota científica de la teoría que justificaba el credo del libre mercado coincidiría con el triunfo ideológico del neoliberalismo. Eso tiene mucho que ver con lo que sucedió en las universidades.

La teoría de equilibrio general tiene otros defectos importantes. Por sorprendente que le parezca a los lectores, esta teoría no tolera la introducción de la moneda. Sí, leyó usted bien, la teoría más sofisticada de la que se reclaman los tecnócratas aduladores del libre mercado es no monetaria y su modelo matemático es el de una economía de trueque. La paradoja es más fuerte: resulta que el modelo utilizado para justificar la apertura financiera es un modelo teórico en el que no tiene cabida la moneda. Esto es un escándalo.

La concepción idílica del libre mercado también es la base de la teoría macroeconómica contemporánea. En efecto, la nueva macroeconomía clásica (en su versión monetarista o de expectativas racionales) descansa en una fe inquebrantable en la estabilidad de los mercados. Para esta teoría, si existe flexibilidad de precios y salarios, no habrá desempleo. No importa que no se tenga la menor prueba de que el libre mercado conduce al equilibrio. No importa que muchos estudios demuestren que la flexibilidad de precios es precisamente lo que conduce a la volatilidad e inestabilidad de los mercados.

Los economistas neoclásicos, en su modalidad micro o macroeconómica, tienen una pesada responsabilidad en lo que ha sucedido en la economía mundial. Sus modelos vacíos están detrás de la divergencia entre productividad y salarios, de la desigualdad y del endeudamiento, de la idea absurda de la tasa natural de desempleo y de la especulación como leitmotiv de la vida financiera.

No será fácil cambiar las prioridades de la política económica para acceder a un modelo de desarrollo comprometido con el bienestar y la sustentabilidad ambiental. Esta crisis debería contribuir a reformular trayectorias de investigación y planes de estudio en las universidades con nuevas prioridades sobre crecimiento, salarios y remuneraciones, cartelización y corporaciones, la experiencia monetaria y el sector financiero, y, desde luego, la intersección con la base de recursos naturales.

Pero es precisamente en el laboratorio de la academia donde el establishment buscará que todo siga igual, como si la crisis no existiera. La TEG seguirá siendo objeto de enseñanza (pero sin sus deficiencias), al igual que la nueva macroeconomía clásica. Como si nada. El fuerte compromiso ideológico de los economistas neoclásicos y la flojera crónica para abrir nuevas vías de investigación harán difícil el camino. El revanchismo neoliberal en la academia buscará consolidar la stasis. Para las ciencias sociales, esto conlleva un peligro mortal. Y eso no es metáfora.