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Lo que hay que saber de la gripe AH1N1…

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Mortalidad, riesgos, tratamientos… Todas las claves de la epidemia

EMILIO DE BENITO – Madrid

Desde el viernes 24, el mundo ha sumado a su preocupación por la crisis económica el miedo al virus H1N1. Lo que sigue es un resumen de las principales preguntas que suscita su expansión.

    La amenaza de pandemia

– ¿Qué tiene de nuevo este virus? El H1N1 que se ha aislado en América, Asia, Oceanía y Europa es el mismo. Su genoma está formado por seis segmentos que proceden del virus de la gripe porcina americana, y dos de gripe de cerdos europeos y asiáticos. Cada parte por separado es conocida; lo que nunca se había visto es esta combinación. Por eso es nuevo y por eso preocupa más. Lo normal es que los virus de la gripe que circulan cada invierno sean de subtipos ya vistos antes. Se sabe cómo tratarlos y sus efectos. Con éste hay que descubrirlo todo desde el principio.

– ¿Es peligroso? ¿Más que una gripe normal? De momento, el virus está siendo leve. Quitando los 17 muertos (16 en México y un niño mexicano en Tejas), la mayoría de los enfermos tiene síntomas muy suaves. Pero su expansión acaba de empezar, y la historia demuestra que los virus de la gripe tienen una enorme capacidad para cambiar: puede quedarse como está, evolucionar a otra forma leve, o convertirse en una variante más peligrosa.

– ¿Quién se ha de preocupar? De momento, la mayoría de los casos que se han confirmado se han dado en personas que se han infectado en México. Así que los viajeros que hayan estado en ese país o sus allegados son el primer grupo de riesgo. Cuando el virus confirme su capacidad de transmisión, esta situación cambiará, y los grupos de riesgo serán los de todas las gripes: personas mayores, mujeres embarazadas, niños y enfermos crónicos, sobre todo los que estén inmunodeprimidos (trasplantados, con VIH) o con enfermedades respiratorias (tuberculosis, neumonías, EPOC).

– ¿Cuáles son los síntomas? Los de una gripe común: tos, fiebre, irritación ocular, moqueo, dolor de cabeza y de articulaciones, y, en este caso, también diarreas y vómitos.

– ¿Qué se puede hacer individualmente para evitarla? Lo que con todas las gripes: evitar en lo posible las zonas más afectadas o el trato con enfermos. También -esto ahora y siempre- lavarse las manos con frecuencia, no llevárselas a los ojos, boca o nariz y, si se estornuda, taparse la boca y la nariz con un pañuelo desechable. Salvo que se esté en contacto con un enfermo, no hace falta usar mascarillas o guantes. Tampoco hay que tomar ninguna medicación salvo que lo recete un médico, porque se corre el riesgo de que el virus cree resistencias.

– ¿Y si estoy enfermo o tengo síntomas? Lo primero es ir al médico o, mejor aún, llamar al 112 (si se tiene de verdad una infección, estar en una sala de espera rodeado de otros enfermos es una manera eficaz de transmitir la gripe). En España, a los enfermos confirmados se los está ingresando y aislando, y a sus conocidos se les da medicación. Hay otros países, como Estados Unidos, en los que han decidido que la primera medida es que los sospechosos pasen una cuarentena en su casa.

– ¿Estamos preparados ante la pandemia? La ventaja de esta epidemia es que llega cinco años después de que empezara la propagación del virus de la gripe aviar (un H5N1), así que ya hay planes de vigilancia, se sabe qué hacer con los primeros casos, se han acumulado tratamientos, hay contactos con los laboratorios por si hacen falta más y las comunidades ya tienen algunas dosis. También parece que está funcionando bien el sistema de comunicación en la Unión Europea y la Organización Mundial de la Salud (OMS). Claro que, todavía, los casos son pocos y pueden seguirse uno a uno. Cuando en vez de 600 en el mundo haya 600.000 será cuando sepamos de verdad si el sistema es lo suficientemente ágil.

– ¿Es grave? ¿Para qué tanto escándalo, si hay tan pocos muertos? Hasta ahora, el virus causa una gripe leve, y sólo hay 17 fallecidos. Lo que están haciendo las autoridades sanitarias es prepararse para lo peor: que haya millones de infectados o que el número de muertes se multiplique. De todas formas, para que una epidemia de gripe pueda considerarse grave no hay que mirar sólo la cifra de las víctimas mortales. Cada invierno, esta enfermedad es capaz de colapsar los servicios sanitarios de los países más ricos -España incluida-. Y este nuevo virus llega cuando ya estaba acabando en el hemisferio Norte la temporada de gripe estacional -la de todos los años-, pero, en cambio, puede coincidir con otro de los picos de atención sanitaria: el verano, cuando, por el calor y sus implicaciones en personas con insuficiencia cardiorrespiratoria, diabetes u obesidad, entre otras, se produce otro aumento en el número de pacientes que necesitan atención sanitaria y en el de fallecimientos.

Sobre la mortalidad de este tipo de virus, los expertos no se ponen de acuerdo en por qué se concentra en México. Se apunta a que se trata de personas que no fueron a tiempo al médico, niños debilitados por el hambre o población que vivía en México DF, donde la contaminación y la altura hacen que la gente sea más propensa a adquirir enfermedades respiratorias. Lo que parece claro hasta ahora es que la proporción de enfermos que fallece es baja (17 de más de 600 casos confirmados), pero sólo se ha hecho seguimiento de los datos de una semana. Si el virus muta o encuentra un nicho más adecuado (una zona con un peor sistema sanitario, un geriátrico o un área donde coincidan otras enfermedades, como malaria tuberculosis, VIH o neumonía) la situación puede dar un giro radical.

– ¿Puede empeorar -o mejorar- la situación? Por definición, los virus de la gripe mutan. La mayoría de los cambios que experimentan no le son útiles, y la selección natural los descarta. Pero hay dos tipos de mutaciones que pueden darse, y que son las que se están vigilando: una, la que haga que el virus no sea muy grave, pero se transmita muy deprisa. Eso, desde el punto de vista de la supervivencia de la especie (el virus), es bueno: no mata al huésped (el ser humano), pero le permite reproducirse, que es lo que le interesa. Tendríamos una gripe más. La otra posibilidad es que se haga cada vez más grave. Entonces, el virus deberá adquirir también la posibilidad de transmitirse rápidamente (antes de que el huésped desaparezca), porque si no, puede ser víctima de su propio éxito: si acaba con la especie que parasita demasiado rápido, no le da tiempo a producir nuevas generaciones.

– ¿Qué quiere decir que la OMS haya decretado un nivel de alerta 5? Es el máximo nivel de alerta prepandémica de la OMS. En su escala, ya sólo le queda un nivel, el 6, la pandemia. Este método de medir sirve para evaluar el riesgo que hay en cada momento de una manera compartida por todo el mundo. El nivel 5 significa, estrictamente, que hay un virus nuevo que se transmite a personas y, al menos en dos países dentro de las zonas en que la OMS tiene repartido el planeta, entre personas. Los expertos de la UE creen que el paso a nivel 6 (pandemia, o lo que es lo mismo, epidemia mundial, con muchos países afectados en los que los contagios de ser humano a ser humano sean fáciles) es inevitable. Pero la propia directora de la OMS, Margaret Chan, todavía dijo cuando anunció que pasábamos a nivel 5 que "ojalá el virus perdiera virulencia y desapareciera".

– ¿Por qué no se suspenden los vuelos, pero se aísla a los enfermos? Cerrar las fronteras (o declarar zonas de exclusión) es una medida que sirve para virus que se transmiten difícilmente entre personas y, sobre todo, cuando hay un único foco detectado. Pero en este caso, la alerta llegó cuando ya había enfermos en EE UU, Canadá y México, y miles de viajeros habían salido del país latinoamericano rumbo a Europa y otros continentes. Entonces, cerrar las fronteras ya no sirve de nada (el virus ya está fuera), y, en cambio, produce un daño económico al país que lo sufre que no compensa.

– ¿Tiene tratamiento? Es una de las buenas noticias de este virus: dos de los fármacos que se usan contra la gripe común (oseltamivir y zanamivir) sirven para el H1N1. Gracias al miedo a la gripe aviar, hay millones de dosis ya repartidas -y pagadas-. España tiene 10 millones, por ejemplo.

– ¿Y hay vacuna? Ésa es la mala noticia. Como es un virus nuevo, no hay vacuna. Se sabe cómo hacerla. Eso sí, tardará unos seis meses en estar lista. /EL PAIS.COM

Written by Eduardo Aquevedo

11 julio, 2009 a 19:35

Una respuesta

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  1. ¿porque no desaparese esa enfermedad?te has preguntado

    claudia

    13 julio, 2009 at 14:57


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