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Píldora del día después no es abortiva. Entrevista a H. Croxatto

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Doctor Horacio Croxatto

Por Laura Landaeta / La Nación Domingo

“Para defender la vida no es necesario mentir”

chile-pildora Sus estudios sobre la píldora del día después sirvieron de base al Tribunal Constitucional para prohibir su distribución en consultorios. Los citan 36 veces en el fallo. Pero Croxatto acusa que lo tergiversaron. “El tribunal cometió un craso error. Es gente que no tiene apertura de mente. Prefieren negar la evidencia, desconocerla o malinterpretarla, antes que botar su andamiaje”, señala. Acá profundiza sobre el asunto.

Horacio Croxatto pasó algunos años de su juventud en el Opus Dei. Hoy reniega no sólo de esa extrema interpretación del catolicismo, también se confiesa y asegura que perdió la fe en la religión, en la Iglesia, en los sacerdotes y en todos esos valores que motivaron su infancia y gran parte de su juventud. También defiende la píldora del día después. Esa, hoy por hoy, es una de sus más grandes luchas.

Su nombre es reconocido en el mundo entero como el de una eminencia en materia de investigación anticonceptiva. Fue el inventor de uno de los más vanguardistas tratamientos que existen en el mercado: el de tratamiento subcutáneo, que usan mujeres en los más diversos rincones del mundo para controlar la natalidad.

Croxatto asegura con total pasión que la píldora del día después "no es abortiva", lo comprobó luego de innumerables estudios con humanos y animales. Y su opinión pesa. No en vano lleva más de 50 años investigando el tema y lo probó en más de 400 mujeres antes de llegar a una conclusión. En medio de todo el debate generado, Croxatto entregó al Tribunal Constitucional información acerca de sus investigaciones. Irónicamente, y pese a que su defensa de la píldora que fue de lo más documentada y apasionada, en la resolución final del tribunal se le cita en reiteradas ocasiones -36, para ser más específicos-, diciendo que su investigación arrojó resultados concluyentes: sí era abortiva.

De ahí en adelante, le siguieron una serie de eventos desafortunados. Primero, nadie le dio una explicación por tal atentado a la ciencia. Después le pidieron amablemente que dejara de hacer clases en la Universidad Católica, donde pasó gran parte de su vida como estudiante y también como profesor e investigador. Hoy agradece todo lo ocurrido. Desde el laboratorio que ocupa en la Universidad de Santiago, donde enseña inmunología reproductiva, química y biología, asegura que ya vivió su pequeño exorcismo.

"El tribunal cometió un craso error. Es gente que no tiene apertura de mente. Están dogmatizados y el dogma es un andamio que los sostiene. Y si alguien dice algo contrario al Papa, están en un problema muy serio. Y prefieren negar la evidencia, desconocerla o malinterpretarla, antes que botar su andamiaje", señala.

Pidió explicaciones a uno de los integrantes del tribunal. No le dijeron nada.

-¿Cómo comenzó su investigación sobre la píldora?
-Comenzamos estudiando la literatura científica sobre el tema porque la OMS invitó a diversos investigadores a ver cómo es que la píldora previene el embarazo. Le hablo del año 1998, en esa época no se sabía bien cómo era el tema. Nos planteamos ciertas preguntas y descubrimos tres hipótesis importantes. La primera de ellas es que previene el asenso de los espermatozoides, de modo que no hay fecundación y por ende no hay aborto. La segunda es que previene la ovulación, o sea, de nuevo no hay aborto. Y la tercera es que previene la implantación del embrión. Entonces, vimos cómo probar cuál de las hipótesis era cierta y cuál no.

-Y, ¿cómo lo hicieron?
-Hicimos investigación clínica y experimentos en animales. Primero fue la rata y demostró que no era abortiva en un ciento por ciento. Que sólo inhibía la ovulación. Después empezamos a trabajar en monos y en mujeres y también vimos que impide la ovulación. Ahora bien, lo difícil era mostrar si inhibía la implantación. Y ese era el gran tema en cuestión porque para implantarse, debía estar el óvulo fecundado. Y ahí sí que se podía hablar de aborto.

-¿De qué manera lo probaron en mujeres?
-Escogimos experimentar en una mona primero, que tiene ciclo menstrual parecido a la mujer. Y en la mona demostramos en forma absoluta que no es abortiva y que sólo inhibe la ovulación. A muchos no les pareció suficiente porque decían que la mona no era como el ser humano así que hicimos una investigación con mujeres en Australia, el 2005, y la publicamos.

-¿Y qué resultados obtuvieron?
-La investigación nos demostró que cuando la mujer toma la píldora antes de la ovulación no se embaraza. Pero si la toma después de la ovulación, cuando el óvulo está fecundado, se embaraza perfectamente bien. Con píldora o sin píldora. Entonces, ¿de qué estamos hablando? Si al impedir la ovulación no puede ser abortiva de ninguna manera.

-Claro, es lógico.
-Justamente. Bueno, esa investigación la hicimos en Australia y la reiniciamos en Chile porque en Australia se decretó la venta de la píldora sin receta médica así que como no vinieron más mujeres al policlínico a buscar píldoras, no tuvimos más voluntarias. Entonces preparamos este proyecto en Chile.

-En la Universidad Católica.
-Claro. Entonces enrolamos como a 350 mujeres y confirmamos los datos australianos. Antes de la ovulación no hay embarazo y después, se embaraza igual. O sea, no hay absolutamente ninguna evidencia científica, ni nunca la hubo, de que la píldora sea abortiva. La evidencia actual demuestra que NO lo es en la mujer.

-Pero entonces, ¿qué pasó? ¿Por qué el fallo del tribunal calificador lo cita más de 30 veces avalando el efecto abortivo de la píldora?
-Eso es una mentira. Creo que para defender la vida no es necesario mentir, pero hay personas que dicen defender la vida y mienten.

-¿Cómo se entera usted de esta mentira?
-Nosotros presentamos los datos al tribunal porque ellos pidieron datos de diversas instituciones. Pero, a fin de cuenta, el tribunal escuchó los antecedentes de ambas partes, los que defendían y los que atacaban. Me enteré cuando salió publicado.

-¿Cuáles fueron los argumentos que se usaron en esa ocasión para atacar la píldora?
-Es que no presentaron ninguna prueba científica. Ninguna. Sólo conjeturas. Y el tribunal, que estaba compuesto por gente de derecha, o leal al Vaticano, no sé, o que quería ganarse el cielo, no sé, pidió hacerle caso a los que atacaban a la píldora. Más que hacer un juicio crítico a lo que la evidencia mostraba.

-Usted envió una carta de reclamo en la que explicó que su tesis era diametralmente opuesta a lo que se le achacó como resultado de su investigación. ¿Se quejó con alguien además de esa carta?
-Mandé la carta de reclamo desmintiendo lo que se dijo. Pero eso es todo. ¿Qué más se puede hacer? Mi misión profesional no está en ese campo. No está en los tribunales. Además a veces, no vale la pena entrar en ese tipo de discusiones. Son estériles.

-Pero fueron años de trabajo.
-Sí, pero lo que hicimos al final fue desmentir dando charlas y publicando nuestro hallazgo. Y he dado centenares de conferencias en Chile y Latinoamérica sobre este tema. Y no tengo ningún problema en decir que soy la persona que más sabe de este tema en el mundo y soy la persona que ha aportado más evidencia en este tema, que cualquier otro investigador.

Enemigo del Vaticano

A juicio de Croxatto, lo que existe en Chile con respecto a la sexualidad es "un círculo vicioso maldito, alimentado por la religión". Y es justamente tarea de la educación romper con él. "La revolución en la educación tiene que cortarlo. Los padres deben saber más de sexualidad y dejar de hablarle a los hijos desde las anécdotas de su experiencia personal. Tienen que dejar de tener miedo de hablar con sus hijos sobre sexo", dice.

-Bueno pero usted sabe que hay mucho camino por recorrer todavía. Y el fallo sobre la píldora lo demuestra más.
-Pero hay que decir las cosas como son. En Chile no hay educación sexual. No se ha establecido la educación sexual y no la hay porque la Iglesia Católica se ha opuesto. Todos los ministros de Educación han convocado a expertos en el tema para producir un programa de educación sexual… y los han producido. Pero cuando han llegado a manos del episcopado, el episcopado los ha vetado. No sé si la jerarquía eclesiástica o la Iglesia en sí, es sexofóbica. No sé. Pero el sexo les molesta. De hecho, la encíclica humana evita el sexo, argumentando que sólo debe estar abierta a la procreación porque si no, es inmoral. Y no entiendo por qué es inmoral si la relación sexual cumple una función unitiva y recreativa. Placentera. Y no tiene por qué estar abierta sólo a la procreación para ser buena.

-¿Usted estudió en la Universidad Católica?
-Sí.

-¿Y qué le provocan estas contradicciones entre la ciencia y la Iglesia dentro de la universidad?
-Bueno, es humano. Nada es perfecto, ni nadie. Es humano equivocarse y abrazarse a ciertos principios y dogmas que, en realidad, no conducen a nada.

-Pero conllevan a una conducta de honestidad y virtud…
-Mire, al final lo que importan son sólo tres mandamientos. El primero es quererme a mí mismo, desarrollarme bien, todos mis talentos y hacer cosas productivas. Después, querer al prójimo como a mí mismo, del mismo modo. Y el tercero es querer al medio ambiente, cuidarlo. No se necesita más que eso.

-¿Usted fue a misa?
-Sí, claro. Yo me eduqué en los Padres Franceses. Tuve una educación católica, conservadora.

-¿Y qué sabía de sexo cuando salió del colegio?
-Nada. Es más, llegaba al punto de que cuando salí del colegio creía que todo lo que me habían enseñado era todo lo que se sabía y eso nunca jamás se iba a modificar.

-¿Y qué más sabía cuando salió del colegio?
– Sólo sabía que masturbarse era un pecado mortal y que si me moría me iba a ir al infierno por hacerlo. Y por la eternidad. Es lo único que sabía. Así que me desarrollé en un ambiente católico.

-¿Y sigue siendo católico?
-No, ya no soy católico.

-¿Su salida de la Universidad Católica fue dolorosa para usted?
-La verdad es que no he sufrido, he disfrutado inmensamente todo lo que me ha pasado. Me da pena nomás cuando veo gente que está equivocada, y que no sabe que no sabe. Que cree que sabe. Yo, a la Universidad Católica siempre la he querido mucho, porque me formé ahí. Pero lamento que de repente no es universidad, sino que más bien es parroquia.

-¿Y por qué se fue?
-Me pidieron que renunciara porque al Vaticano no le gustaban mis investigaciones. No le gustaba tener personas en la universidad que investigaran en el tema anticonceptivo. Pero ahora estoy feliz porque toda esa cosa desapareció. Me siento feliz en la Universidad de Santiago, los estudiantes son fantásticos. Son muy abiertos. Son como Einstein que decía: "Lo único que no hay que dejar de hacer es preguntar". Y lo hacen.

 

4 comentarios

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  1. La píldora del dia despues si es abortiva pues, además de impedir la ovulación, tambien impide que el óvulo ya fecundado por el espermatozoide, que ya es una vida, se implante en el utero

    hola

    23 enero, 2010 at 8:31

  2. LO QUE TU DICES ES LO CONTRARIO DE LO QUE DICEN TODOS LOS ESPECIALISTAS

    Eduardo Aquevedo

    23 enero, 2010 at 13:31

  3. a Hola

    la pildora del día despues no impide la ovulación, lo que impide es la fecundación del óvulo con el espermatozoide

    Ignorante, no sabes leer

    pablox

    24 abril, 2010 at 21:28

  4. la concepcion se da cuando el blastocito se impregna en las paredes del utero, mas no cuando se fertiliza el ovulo con el espermatozoide. esta segunda acepcion se ha tenido en cuenta hace pocas decadas, en cambio la primera parte desde hace mas de 2000 años como embarazo

    aaron

    26 junio, 2013 at 16:58


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