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Golpe en Honduras: militares reprimen y Zelaya prepara retorno al poder…

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El mandatario destituido por un golpe cívico-militar anunció que luego de hablar ante la ONU tiene pensado regresar a su país. Le pedirá al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, que lo acompañe. Espaldarazo de los países del ALBA.
  • Operativo retorno de Zelaya
  • ONU pide restaurar gobierno legítimo en Honduras
  • Aislado, el régimen de Honduras reprimió a población

HONDURAS-PRESID1

VIAJARA MAÑANA A TEGUCIGALPA JUNTO AL REPRESENTANTE DE LA OEA Y LA PRESIDENTA ARGENTINA

Zelaya vuelve acompañado a pesar de la amenaza

El presidente destituido denunció a los golpistas ante Naciones Unidas. En Honduras tiene pedido de captura. José Miguel Insulza (OEA), Miguel D’Escoto (ONU) y Cristina Fernández participarán de la operación retorno. Rafael Correa se sumaría.

El cerco internacional contra el gobierno de facto instalado en Honduras que derrocó al presidente electo Manuel Zelaya se cerró ayer aún más luego de que el depuesto mandatario denunciara a los golpistas ante la ONU. Acto seguido, la Asamblea General del organismo adoptó una resolución por la que exigió la restitución inmediata de Zelaya en tanto presidente legítimo, el Banco Mundial (BM) anunció la suspensión de un crédito de 270 millones de dólares y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) solicitó enviar una misión para verificar la vigencia de los derechos humanos. Además, la iniciativa de Zelaya de volver a su país para retomar su cargo prevista para mañana sigue en pie y todo está listo para el desembarco, a pesar de la amenaza de detención. “La dictadura de Honduras tiene las horas contadas”, vaticinó desde Quito el presidente ecuatoriano Rafael Correa, que al cierre de esta edición evaluaba sumarse al vuelo que llevará a Zelaya de vuelta a Tegucigalpa y para el cual ya se alistaron José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Miguel D’Escoto, presidente de la Asamblea General de la ONU, y la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner.

Anoche seguían afinando los detalles de la operación retorno de Zelaya, quiénes irán, por dónde entrarán, qué garantías de seguridad podían conseguir del gobierno de facto hondureño. A última hora, el gobierno venezolano de Hugo Chávez difundió un comunicado en el que advertía que el operativo podía terminar mal. “Ya hay que considerar que una agresión contra la delegación que va a Honduras abriría otro tipo de puerta. Entonces habría que plantear, por ejemplo, la intervención militar de Naciones Unidas”, adelantó el mandatario venezolano.

Durante todo el día el frente diplomático avanzó en la presión contra la dictadura hondureña. La principal estrategia fue la de retirar los embajadores de la capital. Los primeros en hacerlo habían sido los países que integran la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA) el lunes, pero ayer se sumaron México, Chile, El Salvador y Brasil. El pequeño país centroamericano incluso suspendió todo el comercio bilateral durante, en principio, 48 horas. Por su parte, Miguel Angel Moratinos, canciller español, hizo lo propio desde Madrid e instó a todos sus pares de la Unión Europea (UE) a que llamaran de vuelta a sus embajadores de forma urgente como gesto de firmeza.

Washington, sin embargo, marcó la diferencia y anunció que por ahora mantendrá a su representante. “Creemos que es importante tener un representante sobre el terreno en la búsqueda de una solución a la crisis desatada”, justificó Robert Gibbs, vocero de la Casa Blanca. A pesar de esta negativa, Estados Unidos se convirtió ayer en el epicentro de la movida internacional contra los golpistas.

Y es que fue justamente desde la ciudad de Nueva York desde donde Zelaya ratificó ante el pleno de la Asamblea General de la ONU su determinación de volver mañana a Honduras para retomar su cargo y negociar con aquellos que lo subieron en pijama a un avión y lo enviaron a Costa Rica.

Para cumplir con su objetivo, según el mandatario, no sólo contará con el acompañamiento de Insulza, D’Escoto y Fernández de Kirchner, sino que además tendría el apoyo de Washington. “Regresaré para dialogar. Estados Unidos está ofreciendo apoyo para mi retorno y por eso, creo que al verme llegar, las fuerzas armadas se van a rectificar y van a decir: ¡estamos a sus órdenes, señor presidente constitucional!”, señaló el hondureño.

Asimismo, y a pesar de precisar que no piensa buscar una reelección luego de la finalización de su mandato el próximo 27 de enero, Zelaya remarcó que insistirá con la consulta electoral que tenía prevista el pasado domingo con vistas a una posible reforma electoral, hecho que finalmente determinó su derrocamiento. “Con la participación ciudadana no se negocia. Voy a insistir, no pueden negarle al pueblo el lugar que éste merece”, explicó, e insistió con su mensaje de conciliación. “Soy un hombre de fe y no tengan dudas de que yo puedo perdonar. Pero la historia, las naciones y los pueblos no olvidarán esto”, advirtió.

Pero además de Nueva York, Washington también sirvió ayer de plataforma antigolpista. Allí, al cierre de esta edición, la OEA sesionaba de forma extraordinaria, con la presencia de Zelaya, para decidir qué medidas tomará el organismo contra el régimen de facto hondureño. Insulza insistió con la estrategia de aislamiento. “Sin reconocimiento legal, sin recursos, sin ser admitido en ningún organismo internacional, la dictadura no es capaz de sostenerse”, razonó el chileno.

Operativo retorno de Zelaya

El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, anunció anoche al cierre de esta edición que pasará a la acción para recuperar su cargo. “Voy a cumplir con mis cuatro años, les guste o no a los golpistas”, anunció. Según informó el depuesto mandatario, a su regreso de la sede de las Naciones Unidas –donde hoy dará un discurso– retornará a su país y para ello le pedirá al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, que lo acompañe, así como a todos aquellos presidentes de la región que quieran acompañarlo.

“El presidente de los hondureños regresa para cumplir su mandato y cuenta con el apoyo de todos ustedes”, anunció ayer Zelaya desde Nicaragua, donde debatió junto a sus pares del ALBA y del SICA la situación interna de su país. “Regresaré por voluntad propia con la protección de Cristo y el pueblo. Regresaré y para ello le pido a la OEA que me acompañe. Además, acepto el ofrecimiento de quienes quieran venir conmigo: será por invitación del jefe de Estado y no por injerencia en nuestros asuntos internos”, afirmó. “Si nosotros no nos movilizamos por nosotros mismo, ¿quién lo hará?”, se preguntó Zelaya.

Asimismo, el legítimo presidente de Honduras señaló que aquellos que lo derrocaron el último domingo lo hicieron para negarle al pueblo “la posibilidad de un futuro mejor”, y que, en caso de rendirse, la fuerza de las armas se estaría imponiendo por encima del estado de derecho. “No podemos permitir que la fuerza bruta vuelva a imperar sobre la razón. Tenemos que volver a empezar o simplemente nos volveremos a humillar y sucumbir ante la fuerza”, explicó Zelaya.

Ayer, Managua fue la sede de discusiones y debates que se prolongaron durante toda la jornada entre los diferentes mandatarios allí presentes para decidir qué medidas adoptar en pos de lograr un mayor aislamiento de los golpistas.

A primera hora de la mañana, los países que integran el ALBA (Cuba, Nicaragua, Venezuela, Ecuador, San Vicente y las Granadinas y Antigua y Barbuda, a los que se sumó Bolivia) dieron el puntapié inicial y anunciaron que retiraban a sus diplomáticos de Tegucigalpa. “Los países miembros del ALBA hemos decidido retirar a nuestros embajadores y dejar la mínima expresión diplomática en este país hasta que el gobierno de Manuel Zelaya sea restablecido plenamente en sus funciones”, leyó el canciller ecuatoriano, Fander Falconí. “A los golpistas no les queda más que deponer su actitud y entregarse”, agregó el ecuatoriano.

Más tarde, el mandatario venezolano, Hugo Chávez, anunció que planea suspender el envío de petróleo a Honduras en el marco del acuerdo PetroCaribe y que, además, pospondrá el desembolso de los fondos que ya habían sido aprobados por el Banco del ALBA a menos que retorne el orden constitucional. “Por dignidad no podemos aceptar ni un día más a este gobierno usurpador”, gritó Chávez.

A última hora de la tarde, Zelaya recibió otro apoyo clave: desde Brasilia, el presidente de ese país, Luiz Inácio Lula da Silva, lo llamó por teléfono y le dijo que la presión internacional dará resultados a través de la táctica del aislamiento.   PAGINA/12

ONU pide restaurar gobierno legítimo en Honduras

La Asamblea General de Naciones Unidas condenó "el golpe de Estado, que ha interrumpido el orden democrático y constitucional" y llamó a "la inmediata e incondicional" reinstalación de Manuel Zelaya.

AFP
Publicado: 30/06/2009 12:24

Nueva York. La Asamblea general de la ONU pidió este martes la restauración en el poder "inmediata e incondicional" del presidente de Honduras Manuel Zelaya, depuesto por un golpe de Estado.

En una resolución adoptada por aclamación en presencia de Zelaya, la Asamblea general condenó "el golpe de Estado en la república de Honduras, que ha interrumpido el orden democrático y constitucional".

El órgano mundial pidió "la inmediata e incondicional restauración del gobierno legítimo del presidente de la república Manuel Zelaya y la autoridad legalmente establecida en Honduras".

La Asamblea, donde están representados los 192 Estados miembros de la ONU, hizo además un llamado a todos ellos a "no reconocer a ningún otro Gobierno que no sea el del presidente Constitucional Manuel Zelaya".

El proyecto de resolución había sido presentado por Venezuela, Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Antigua y Barbuda, Guatemala y República Dominicana.

Se sumaron luego Estados Unidos, Canadá y Colombia, luego de que se aceptara una serie de enmiendas, incluyendo una que expresa un "decidido respaldo" a los esfuerzos regionales de organismos como la OEA para resolver la crisis.

 

LA OEA, EL GRUPO RIO, EL ALBA, LA UNION EUROPEA Y EL MERCOSUR DESLEGITIMARON AL NUEVO GOBIERNO

Aislado, el régimen de Honduras reprimió

La policía cargó contra los seguidores de Zelaya, agolpados en torno de la casa de gobierno para exigir la restitución del presidente. Hubo al menos un muerto y decenas de heridos. Obama remarcó que ceder ante los golpistas era retroceder en la historia.

Tan sólo 24 horas después de usurpar el poder mediante un golpe de Estado, el gobierno de facto en Honduras, encabezado por el legislador Roberto Micheletti, comenzó ayer a reprimir a manifestantes que se agolpaban en torno de la casa de gobierno para exigir la restitución del depuesto mandatario, Manuel Zelaya. Según testigos citados por la cadena Telesur, las fuerzas policiales golpearon y lanzaron gases lacrimógenos contra varios cientos de hondureños, al tiempo que otras unidades policiales reprimían a miles de personas en distintos puntos de la capital y otras ciudades del país, con un saldo de 60 heridos. Ayer, la negativa de la comunidad internacional a reconocer al régimen se acrecentó aún más, pero los golpistas insisten en buscar legitimidad.

La represión duró toda la jornada de ayer y los medios de comunicación locales no transmitieron nada. Un directivo del gremio docente denunció que los enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas de seguridad dejaron un muerto y decenas de heridos. La víctima es un trabajador de una empresa de telecomunicaciones que fue atropellado por un militar, según dijo ayer Eugelio Chávez, presidente del Colegio de Profesores de Educación Media de Honduras. Existen versiones todavía no confirmadas que señalaban la muerte de un estudiante en las manifestaciones en el centro de Tegucigalpa.

Roberto Micheletti, juramentado como nuevo presidente de facto, explicó que en su país no hubo ningún golpe de Estado. “Lo que sucedió aquí es una sucesión constitucional. Creo que nadie, ni Obama, ni mucho menos Hugo Chávez, tiene derecho a amenazar a este país”, señaló. Asimismo, y ante la pregunta de si había tenido contacto con mandatarios de otras naciones, quienes no hicieron más que repudiar los hechos ocurridos en el país centroamericano, Micheletti reconoció que por el momento el aislamiento es intenso, pero adelantó una campaña diplomática para intentar convencer al resto de la comunidad internacional de que secuestrar al presidente y enviarlo en avión a otro país fue un acto legal. “No hemos tenido comunicación con los mandatarios de América latina y América Central, pero esperaremos a que nuestros embajadores acudan a ellos para explicarles lo que ha pasado en el país”, precisó, tras lo cual, y antes de partir, quiso dejar una sensación de tranquilidad. “Hoy es un día normal para Honduras”, aclaró, sin hacer referencia al toque de queda vigente, los miles de hondureños en las calles y el estado de paro general en el que se encontraban cientos de empleados del sector público en rechazo al golpe de Estado.

Por eso, para el mandatario estadounidense, Barack Obama, la situación está lejos de ser normal en el tercer país más pobre del hemisferio americano. Ayer, desde Washington, el líder demócrata volvió a condenar el golpe cívico-militar y ratificó su apoyo al depuesto jefe de Estado. “La maniobra que condujo al derrocamiento de Manuel Zelaya es ilegal. El fue elegido democráticamente, no había terminado aún su mandato y es el único presidente que nosotros reconocemos”, precisó.

A su vez, Obama remarcó que ceder ante los golpistas retrotraería a la región a la época en que los militares acostumbraban a dar golpes de Estado de manera frecuente. “Sería un grave precedente si comenzamos a retroceder a la época en que veíamos golpes militares como una forma de transición política, en lugar de elecciones democráticas”, razonó.

Pero más allá de la condena del estadounidense, el círculo internacional de presión y rechazo a los golpistas se cerró ayer aún más cuando los comunicados de repudio y condena llovieron desde la Unión Europea (UE), el Mercosur y el presidente mexicano, Felipe Calderón, en representación de todo el Grupo de Río.

A su turno, José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), se trasladó ayer de urgencia a Managua (ver aparte) y reforzó una vez más la postura del organismo interamericano, al señalar que el organismo no reconocerá dictaduras en ningún Estado y, por ello, el único camino es aislar a los golpistas hondureños hasta que se rindan. “Hay que mantener la presión. Si la comunidad internacional mantiene su unidad como hasta ahora, va a obtener resultados. No debemos aceptar a ese gobierno por ningún motivo y no dar muestras de disposición”, aseguró el chileno.

Manuel Zelaya fue derrocado de la presidencia de Honduras el domingo por la madrugada luego de que unidades del Ejército de ese país procedieran a secuestrarlo de la residencia oficial tras recibir el aval de la Corte Suprema y el Congreso. Ese día, Zelaya intentaba llevar adelante una consulta popular con la intención de reformar la Constitución e incluir, entre otras cosas, la posibilidad de una reelección presidencial.

Ayer, según le contó a este diario por email una argentina residente en Honduras, miles de personas se agolparon durante toda la jornada frente a la residencia presidencial para repudiar a los golpistas y reclamar el restablecimiento inmediato del presidente democrático Manuel Zelaya.

Con ese telón de fondo, el derrocado mandatario se dirigirá hoy a la Asamblea General de la ONU en Nueva York para exponer lo sucedido en su país y buscar una mayor condena internacional al golpe de Estado. El apoyo del conjunto de los países americanos ya está asegurado. Los golpistas están cada vez más encerrados.

PAGINA/12

Una sola voz en la región

Por Andrés Fontana *

Estados Unidos, Brasil, la OEA, el Mercosur, el Grupo de Río, cada uno de los presidentes de los países de nuestra región, todos condenaron la destitución del presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya. Todos llamaron golpe de Estado a esa acción ordenada políticamente y ejecutada con uso de la fuerza militar. ¿Había otra forma de llamarla? Seguramente, si los objetivos políticos del orador lo requieren.

Así fue tantas veces en nuestra historia. Pero esta vez no hubo matices ni consideraciones ad hoc. El presidente Obama reclamó el restablecimiento del Estado de Derecho y el respeto de los principios de la Carta Democrática Interamericana. Señaló, además, que la resolución del conflicto debía alcanzarse sin interferencias ni presiones externas.

El presidente Chávez reaccionó precipitadamente en su condena del golpe e involucró al “imperialismo” –probablemente recordando la intentona de golpe que sufrió él mismo hace siete años–. Pero cuando habló no contaba aún con la información sobre Obama y se corrigió rápida y caballerescamente. Reconoció además como “importante” (sic) la postura adoptada por el presidente norteamericano.

Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil y hoy uno de los líderes más importantes de la región, aseguró que no reconocerá ningún gobierno de Honduras que no esté encabezado por Zelaya. Hizo alusión al voto popular y las reglas democráticas y advirtió que Honduras quedará aislada de la región si el presidente constitucional no es repuesto en su cargo. Lula comentó además que había consultado con sus pares, los presidentes de Paraguay, Fernando Lugo, y de Chile, Michelle Bachelet –esta última, presidenta pro témpore de Unasur, la Unión de Naciones Sudamericanas–.

La presidenta argentina, Cristina Fernández, se manifestó de igual manera, en consonancia con los mandatarios de México, Uruguay y otros países de la región. La Unión Europea, la ONU y líderes de diversas latitudes se manifestaron de manera similar.

No deja de llamar la atención una condena tan rápida y unánime en un escenario internacional heterogéneo y convulsionado. Pero lo que más llama la atención, muy positivamente, es la homogeneidad de la condena hemisférica. Si hubo diferencias, se vieron en el comentario siguiente a la condena, donde predominan la mesura o la extravagancia. Pero eso es secundario. Se trata de estilos y de audiencias, pero no de matices acerca de la acción, caracterizada como golpe, y de sus consecuencias, aislamiento y presión regional e internacional.

Esto nos habla bien de nuestra región y su evolución a lo largo de estos años. Sólo cabe agregar que la acción política de quienes derrocaron al presidente Zelaya, lo encerraron en un avión y lo enviaron a un país cercano, empleando a personal de las Fuerzas Armadas de Honduras, no sólo atenta contra la institucionalidad democrática de ese hermoso y querido país, que sin duda es lo más grave, atenta también contra el proceso de recuperación y profesionalización de las fuerzas armadas en nuestra región. Un proceso lento y sinuoso, pero de suma importancia para la estabilidad regional y las vinculaciones internacionales de nuestros países.

* Decano de Estudios de Posgrado de la Universidad de Belgrano.

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PRESIONES INTERNACIONALES PARA RESTABLECER A ZELAYA EN EL PODER

Por Enrique Andrés Pretel

TEGUCIGALPA (Reuters) – El Gobierno interino de Honduras desafiaba el martes la creciente presión internacional y las protestas callejeras que exigen la restitución del derrocado presidente Manuel Zelaya, quien anunció que retornará al país centroamericano esta misma semana.

Estados Unidos, la Unión Europea y países latinoamericanos han cerrado filas en torno a Zelaya -un cercano aliado del presidente venezolano, Hugo Chávez- luego de que fuera depuesto el domingo y partiera exiliado a Costa Rica.

El golpe militar en Honduras es el primero en Centroamérica desde la Guerra Fría y ha sido condenado mundialmente. Para potencias como Estados Unidos, si no es revertido, sentaría un "terrible precedente".

La capital hondureña permaneció en calma el lunes por la noche tras un toque de queda, luego de que policías y militares repelieran con golpes y gases lacrimógenos a cientos de manifestantes que pedían el regreso inmediato de Zelaya, dejando decenas de heridos y detenidos.

"Voy para Tegucigalpa el jueves, llega el presidente electo por el pueblo", dijo Zelaya en Nicaragua, donde recibió el respaldo incondicional del bloque de países izquierdistas ALBA que lidera Chávez. Los miembros del grupo retiraron a sus embajadores en el país cafetalero como señal de protesta.

Zelaya dijo que retornará acompañado por el presidente de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, luego de dar el martes un discurso en Naciones Unidas para reforzar su reclamo de ser el "presidente legítimo" de Honduras.

ZELAYA DEBE PEDIR PERMISO

Mientras, el presidente interino nombrado por el Congreso, Roberto Micheletti, ignoró el cerco internacional y nombró el lunes un gobierno de transición, con el que planea conducir al empobrecido país hasta las elecciones de noviembre.

Su recién nombrado canciller Enrique Ortez dijo que Zelaya no podrá entrar tranquilamente al país en tanto reclame ser el mandatario legítimo.

"Tiene que pedir un permiso para entrar. (Su regreso) Podría ser legal si él no se considera presidente", afirmó Ortez a periodistas.

El mandatario, cuyo respaldo popular había caído a niveles del 30 por ciento en medio de la crisis económica, fue depuesto cuando promovía una consulta no vinculante sobre la reelección presidencial a la que se oponían la justicia, los militares y sectores empresariales, políticos y de la Iglesia Católica.

"El presidente Zelaya estaba llevando el país hacia el ‘chavismo’, estaba siguiendo ese modelo que no es aceptado por los hondureños", dijo Micheletti en una entrevista con Reuters en el palacio de Gobierno, donde se ha instalado pese a que las manifestaciones se concentran en esa zona.

El presidente Barack Obama reiteró que Estados Unidos sólo reconocerá a Zelaya como presidente y Chávez aseguró que dejará de mandar petróleo a la nación de 7 millones de habitantes mientras gobiernen "los usurpadores".

Magnate maderero de tendencia liberal, el giro de Zelaya hacia la izquierda y su creciente alianza con Chávez irritaron a las elites conservadoras y a buena parte de la población del país más pobre de América detrás de Haití y la vecina Nicaragua.

(Reporte de Enrique Andrés Pretel y Gustavo Palencia; editado por Hernán García y Silene Ramírez)

Zelaya: de vuelta a casa con Insulza

El mensaje de Honduras al mundo es urgente: si no se repone a su legítimo gobernante, América Latina habrá vuelto atrás y organismos como la OEA no tendrán más razón de ser. Obama y sus aliados enfrentan al Alba en este crucial episodio, que debiera resolverse el jueves con el Presidente  retornando a Tegucigalpa junto al secretario general hemisférico.

El retroceso de siete años en la historia de Latinoamérica que significó el golpe de Estado del domingo en Honduras tiene una sola forma de revertirse: la restitución plena del Presidente Manuel Zelaya y de su equipo de ministros en la conducción política de ese país. Si eso no ocurre, se desvanecerá el enorme progreso registrado a raíz de ese trasnochado episodio: que toda la comunidad internacional organizada expresase su repudio, desde la OEA a la Unión Europea –las primeras en reaccionar- hasta la ONU y los grupos de integración de Centro y Suramérica y los de cooperación como el de Río y el Alba.

Este último fue quien señaló más nítidamente el camino a seguir: el desconocimiento de las proclamadas nuevas autoridades, mediante el retiro de los representantes diplomáticos de los países que integran la Alianza Bolivariana para las Américas y la negativa a tratar con aquellas. Otras  naciones latinoamericanas, como Chile y Brasil, llamaron también a sus embajadores y varias hicieron gestos elocuentes: Costa Rica acogió al Presidente Zelaya, compareciendo públicamente junto a él su colega Oscar Arias; el Primer Mandatario de México, Felipe Calderón, no sólo recibió en su territorio a la canciller Patricia Roda, sino que viajó con ella a Nicaragua, donde se reunieron la Sica y el Grupo de Río con las legítimas autoridades hondureñas.

El secretario general José Miguel Insulza declaró que la Organización de Estados Americanos trabaja en tal dirección y ofreció acompañar a Zelaya en su viaje de retorno anunciado para el jueves. Rubricando esta actitud, la Asamblea General de Naciones Unidas invitó a Zelaya a participar en su sesión de hoy.

¿Cuál será la reacción de los ocupantes del poder en Tegucigalpa? Para intentar contrarrestar el aislamiento internacional en que se encuentran, preparan una batería de argumentos en su descargo. Ya la derecha del continente está dando, como razón del golpe, el intento del Presidente de buscar su reelección mediante una consulta que posibilitara la convocatoria a una asamblea constituyente, la que fue desautorizada por los poderes Judicial y  Legislativo.

José Miguel Insulza declaró que cualesquiera fuesen las diferencias entre el gobierno y la oposición ellas debían resolverse institucionalmente y no acudiendo a la fuerza. Habría que puntualizar que las negociaciones –que fueron alentadas por Washington la semana pasada- no pueden hacerse ahora desde la postura de fuerza asumida por los golpistas del Congreso apoyados por tropas militares. Pero las cuentas pendientes se saldarán internamente. La comunidad internacional no interviene en esa disputa cuando exige que se reponga al Presidente democráticamente instalado en 2006 para gobernar hasta el próximo año.

En el actual contexto latinoamericano, no resultan extemporáneos los intentos de reelección consecutiva, como lo están haciendo casi todos los gobernantes, ni los afanes de ungir asambleas para elaborar una nueva Carta Fundamental. En todo caso, Zelaya no alcanza a repostularse si lo que está pidiendo es que los ciudadanos se pronuncien si se instala o no en las elecciones de noviembre próximo una cuarta urna para elegir la Constituyente.

Lo que sí debiera considerarse una etapa superada es el llamado de los opositores a los cuarteles para terminar con situaciones y gobernantes que no les gustan. La última asonada triunfante se dio en Ecuador en 2001, a la que siguió una intentona fallida al año siguiente en Venezuela. Desde entonces ha habido una oleada de gobiernos progresistas y de izquierda en la región. Lo que tal vez solivianta a la oligarquía hondureña es que uno de los suyos haya mirado en la dirección opuesta. En efecto, Manuel Zelaya, terrateniente y empresario, fue elegido en representación del conservador partido Liberal, como un hombre de negocios que venía a poner orden. Pero progresivamente se fue alineando con Chávez, Correa, Morales, Ortega y los mismísimos hermanos Castro, hasta jugar un papel destacado en el fin de la exclusión de Cuba en la OEA.

Ya lo dijo Barack Obama, al rendir el más difícil de sus exámenes ante América Latina: se cometió un acto ilegal contra el único Presidente legítimo y “si no se da marcha atrás en Honduras, se creará un terrible precedente”. Si se estimó débil la primera reacción estadounidense, con el correr de las horas se ha decantado la estrategia de la Casa Blanca y el Departamento de Estado: apoyar las iniciativas de la OEA desde  adentro, como un miembro más de un organismo que arriesga un cisma prohijado por el Alba si esta vez no actúa con eficacia y no aplica en todo su rigor la cláusula democrática incorporada a la Carta hemisférica al iniciarse el nuevo siglo.

http://www.radio.uchile.cl

Una respuesta

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  1. […] Ecuador, Bolivia, Nicaragua y otros. Creo, con mucho dolor, que Zelaya regresará al poder. La presión internacional que se ha comenzado a ejercer, tanto por la OEA como por ONU, además del trabajo que ha venido […]


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