CIENCIAS SOCIALES HOY – Weblog

Actualidad sobre política, sociología, economia, cultura…

La Píldora y el poder conservador en Chile, E. Aquevedo

leave a comment »

La lucha por la pastilla se reanuda y divide ahora más que en 2008 a las fuerzas de derecha y DC, por los urgentes intereses electorales de Piñera y de Frei

chile-pildora Al poner fuera de la ley la pastilla anticonceptiva en 2008, el Tribunal Constitucional (TC) puso en evidencia lo que ya se ha dicho muchísimas veces: Chile no solo es aún extremadamente conservador en el plano político y socio-económico, a juzgar por el modelo de desarrollo administrado por la Concertación que concentra riquezas, que impone desigualdad social y precariza el trabajo; al mismo tiempo — como correlato decisivo de ello -– Chile es también uno de los más conservadores de A. Latina en el plano valórico y cultural en general.

Poner la pastilla del día después al alcance de los sectores medios y populares del país ha sido, en efecto, una de las batallas sanitarias y valóricas más difíciles libradas por el gobierno contra la derecha más conservadora del país, sostenida en especial por el catolicismo integrista. Ello contrasta abruptamente con la situación de la mayoría de los países de la región.

Esto es sin duda mirado con extrema simpatía por el Vaticano, quien desde hace varias décadas promueve y construye esa hegemonía conservadora en las clases dominantes locales, apoyando sin ambages a sus organizaciones de "vanguardia" en la formación ideológica de la élite dirigente del país, tales como el Opus Dei, los Legionarios de Cristo y otros núcleos afines… En este aspecto se sabe que la Jerarquía de la Iglesia Católica chilena ha realizado una activa campaña contra “la pastilla del día después”, y se ha denunciado al Opus Dei de seguir presionando a empresas farmacéuticas para impedir su fabricación y distribución. Numerosos estudios dan cuenta, en fin, de la creciente influencia del conservadurismo católico en las fuerzas políticas de centro-derecha del país (incluidos segmentos de la DC), en el poder judicial, en la educación primaria, secundaria y universitaria, en los medios de comunicación, en el empresariado y en las fuerzas armadas obviamente… ¿debe extrañar entonces que el TC haya decidido lo que decidió?

El Tribunal Constitucional (TC) es una herencia de la dictadura de Pinochet, con una composición mayoritariamente católica integrista, y es parte del amplio dispositivo ("enclaves autoritarios") construido para preservar tanto la institucionalidad impuesta en ese período como el modelo económico y los "valores" que le sirven de sustrato. Acotemos que uno de los componentes más influyentes del sector dominante del TC es el cuestionado Raúl Bertelsen, ex Rector de La Universidad de los Andes, la que se ha convertido en la institución estrella del Opus Dei en el sistema educacional chileno. Ello habla claro de la importancia de este personaje.

El Poder Judicial en su conjunto, cuyo rol en el episodio de la pastilla ha sido decisivo, sigue dominado por un núcleo fuertemente conservador y es parte también de ese dispositivo. Todo ello, en todo caso, expresa una relación de fuerzas a escala nacional que no se mide sólo por el número de jueces o componentes de dichas instituciones comprometidos con esa orientación, sino principalmente por el peso enorme de los ya conocidos "poderes fácticos" (empresariado, poder militar, grupos religiosos, medios de comunicación predominantes, etc.) sobre la organización formal del Estado, incluidos los Gobiernos de turno, y de sus orientaciones estratégicas.

Pero en esta ocasión la situación parece diferente a la del año anterior, en la medida que la coyuntura y la relación de fuerzas ha cambiado por la irrupción en extremo competitiva de la batalla presidencial. Frei, desde luego, no puede dar la espalda a la Presidente Bachelet, principal sostenedora de esta iniciativa y reforzada por el gran apoyo ciudadano que ahora concita. Frei seguramente aglutinara a la gran mayoría de la DC en favor de la defensa de la pastilla para desbloquear su distribución nacional con alguna iniciativa legislativa. Piñera, igualmente, presionado por una fuerte mayoría social y política que defiende la distribución de la pastilla, deberá movilizar todas sus redes de sustento político para dar también apoyo a píldora, para no enajenarse el apoyo femenino en la contienda electoral. Es decir, en este momento la situación parece más favorable que en el 2008, en que el factor político-electoral juega un rol que en ese instante no estaba presente. Los “poderes fácticos” pueden ahora quedar relegados a un segundo plano y por consiguiente no lograr sus objetivos. Veremos que ocurre en las semanas que vienen.

(este texto es una versión actualizada de una nota publicada ya en 2008)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: