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Irán: China-EE.UU, conflictos internos y maniobras desestabilizadoras en beneficio de quien?

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M K Bhadrakumar

Asia Times Online

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

IRAN-JAMENEI China ha roto el silencio sobre la situación que se desarrolla en Irán. Sucede ante el trasfondo de un cambio discernible en la postura de Washington hacia los acontecimientos políticos en ese país. China Daily, de propiedad gubernamental, publicó el jueves su principal comentario editorial con el título “Por la paz en Irán.” Viene entre informes en los medios occidentales de que el ex presidente Akbar Hashemi Rafsanyani está movilizando el clero de Qom para presionar al Consejo de Guardianes – y, luego, al Supremo Líder Ali Jamenei – para anular la elección presidencial del viernes que otorgó a Mahmud Ahmadineyad otro período de cuatro años.

Beijing teme una inminente confrontación y aconseja a Obama que se adhiera a la promesa hecha en su discurso del Cairo de no repetir errores de la política de EE.UU. en Oriente Próximo como el derrocamiento del gobierno elegido de Mohammed Mosaddeq en Irán en 1953. Beijing también advierte que no se deje que el genio de la impaciencia popular salga de la botella en una región extremadamente volátil a punto de estallar. Teherán vivió el viernes su sexto día de masivas protestas de partidarios de Mir Hossein Mousavi, a quien dicen le fue arrebatada la victoria.

Paralelo con Tailandia

Mientras tanto, el enviado especial de China para Oriente Próximo, Wu Sike, partió el sábado a un amplio viaje de quince días de duración por la región (que, significativamente, será completado con consultas en Moscú) para sondear la temperatura política en capitales tan variadas como el Cairo y Tel Aviv. Amman y Damasco, y Beirut y Ramala.

Beijing también hizo una declaración cuando se programó para el martes una sustantiva reunión bilateral entre el presidente Hu Jintao y Ahmadineyad al margen de la reunión en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (SCO) en Ekaterimburgo, Rusia.

Es concebible que Hu haya discutido la situación en Irán con su homólogo ruso, Dmitry Medvedev, durante su visita oficial a Moscú que tuvo lugar después de la cumbre de la SCO. Anteriormente, Moscú saludó la reelección de Ahmadineyad. Tanto China como Rusia detestan las revoluciones “de color”, especialmente cuando involucran algo tan desconcertante como Twitter, que Moscú presenció hace algunos meses en Moldavia y que cae muy mal respecto a la estrategia intervencionista global de EE.UU.

China anticipó la reacción contra la victoria de Ahmadineyad. El lunes, el periódico Global Times citó al ex embajador chino en Irán, Hua Liming, diciendo que la situación iraní volverá a la normalidad sólo si se llega a un acuerdo negociado entre los “principales centros del poder político… Pero, si no, es posible que se repita la reciente agitación en Tailandia.” Es bastante revelador que el veterano diplomático chino haya hecho un paralelo con Tailandia.

Sin embargo, Hua subrayó que Ahmadineyad goza de popularidad y que tiene “mucho apoyo en ese país nacionalista porque tiene el valor de expresar su propia opinión y se atreve a realizar sus políticas.” El consenso de la opinión de la comunidad académica china es también que la reelección de Ahmadineyad será una “prueba” para Obama.

Por lo tanto, el editorial de China Daily del jueves tiene la naturaleza de un llamado al gobierno de Obama para que no arruine su nueva política en Oriente Próximo, que se desarrolla bien, a través de acciones impetuosas. Significativamente, el editorial mantuvo la autenticidad de la victoria electoral de Ahmadineyad: “Ganar o perder son dos caras de una moneda electoral. Algunos candidatos son menos inclinados a aceptar la derrota.”

El periódico señaló que un sondeo de la opinión pública previo a la elección, realizado por el Washington Post, mostró que Ahmadineyad tenía una ventaja de 2 a 1 contra su rival más cercano, y algunos sondeos de opinión en Irán también indicaron más o menos lo mismo, mientras que, en realidad “ganó la elección por un margen inferior. Por lo tanto, las afirmaciones de la oposición contra Ahmadineyad son un poco sorprendentes.”

El editorial advierte: “Los intentos por impulsar la así llamada revolución de color hacia el caos serán muy peligrosos. Un Irán desestabilizado no es de interés para nadie si queremos mantener la paz y la estabilidad en Oriente Próximo, y en el mundo en general.” Recordó explícitamente que la “intervención de la Guerra Fría en Irán” de EE.UU. llevó a que la relación entre EE.UU. e Irán fuera difícil, “en la cual presidentes de EE.UU. trataron de meter su nariz en los asuntos internos de Irán.”

Teocracia contra republicanismo

Beijing comprende muy bien la política revolucionaria de Irán. China fue uno de los pocos países que acogieron calurosamente a Ruhollah Jomeini como presidente (en 1981 y 1989). Al contrario, India, que profesa vínculos “civilizacionales” con Irán, se mostró mucho más confusa sobre el legado revolucionario de Irán como para ser capaz de estimar correctamente los instintos políticos de Jamenei a favor del republicanismo. La mayor parte de las elites indias ni siquiera saben que Jamenei estudió como joven en la Universidad Patricio Lumumba de Moscú.

Sea como sea, la reunión de Hu y Ahmadineyad en Ekaterimburgo del martes mostró una vez más que Beijing tiene una idea muy clara sobre el va y viene de la política iraní. Sin duda, Hu acordó a Ahmadineyad su pleno honor como interlocutor estimado por Beijing.

Los medios chinos han seguido de cerca la trayectoria de la reacción de EE.UU. ante la situación en Irán, especialmente la “revolución Twitter”, que pone Beijing en guardia sobre las intenciones de EE.UU. Existen indicaciones de que el establishment de EE.UU. ha comenzado a interferir en la política iraní. El campo de Rafsanyani siempre mantiene líneas abiertas hacia Occidente. Teniéndolo todo en cuenta, se ve un grado de sincronización que tiene que ver con la ruta de la “revolución Twitter” de EE.UU, las negociaciones de Rafsanyani con el clero conservador en Qom y la actitud de desafío poco característica de Mousavi.

Obama enfrenta múltiples desafíos. Por una parte, como informó el jueves Helene Cooper de The New York Times, las continuas protestas callejeras en Teherán están envalentonando a un cuerpo de conservadores (favorables a Israel) en Washington para que exijan que Obama tome una “posición más visible de apoyo a los manifestantes.” Pero por otro lado, un cambio de régimen retrasaría inevitablemente el esperado acercamiento directo entre EE.UU. e Irán y afectaría el estrecho calendario de Obama para asegurar que las negociaciones cobren ímpetu para fines de año, mientras las centrífugas de Irán en sus instalaciones nucleares siguen girando.

También, una estructura fragmentada del poder en Teherán resultará ser poco efectiva en la ayuda a que EE.UU. estabilice Afganistán. No obstante, altos funcionarios del gobierno como el vicepresidente Joseph Biden y la secretaria de estado Hillary Clinton quisieran que EE.UU. “usara un tono más fuerte” en la turbulencia iraní. Cooper informó que hacen presión sobre Obama en el sentido de que podría correr riesgo de “salir al lado equivocado de la historia en un momento potencialmente transformador en Irán.”

Una reacción termidoriana

Sin duda, la turbulencia tiene un lado intelectual. Ya que Obama es uno de los pocos políticos dotados de intelectualidad y un agudo sentido de la historia sabe lo que está en juego es un intento bien orquestado del establishment clerical de la línea dura para echar marcha atrás los dolorosos cuatro años de proceso zigzagueante hacia el republicanismo en Irán.

Mousavi es el afable testaferro de los mulás, que temen que otros cuatro años de Ahmadineyad afectarían sus intereses creados. Ahmadineyad ya ha comenzado a marginar al clero de las prebendas del poder y de los sitios más atractivos de la economía iraní, especialmente la industria petrolera.

La lucha entre los mulás mundanos (en alianza con el bazar) y los republicanos es tan antigua como la revolución iraní de 1979, donde los fedayín del proscrito partido Tudeh (cuadros comunistas) fueron los partidarios originales de la revolución, pero los clérigos usurparon el liderazgo. Las pasiones políticas altamente artificiosas provocadas por la crisis de los rehenes con EE.UU. de 444 días de duración ayudaron a los astutos clérigos chiíes a escenificar la reacción termidoriana y a aislar a la dirigencia revolucionaria progresista. Irónicamente, EE.UU. figura de nuevo como un protagonista clave en la dialéctica de Irán – aunque no como rehén.

El imam Jomeini tenía cuidado con los mulás iraníes y creó el Cuerpo de los Guardias Revolucionarias Iraníes como fuerza independiente para asegurarse de que los mulás no secuestraran la revolución. Del mismo modo, su preferencia era que el gobierno fuera dirigido por no-clérigos. En los primeros años de la revolución, las conspiraciones tramadas por el triunvirato Beheshti-Rafsanjani-Rajai que organizó la salida del presidente secularista de izquierda, Bani Sadr (protegido de Jomeini), tuvieron la agenda de establecer un Estado teocrático de un solo partido. Son viñetas de la historia revolucionaria de Irán que podrían haber eludido a la comprensión intelectual de un George W Bush, pero Obama debe estar al tanto respecto a la tortuosidad de la política de Rafsanyani.

Si el putsch de Rafsanyani tuviera éxito, Irán se parecería en el mejor de los casos a un puesto avanzado decadente del Golfo Pérsico “pro-occidental.” ¿Sería durable un régimen dudoso? Más importante, ¿es lo que Obama desea ver como destino para al pueblo iraní? La calle árabe también está mirando. Irán es una excepción en el mundo musulmán donde el pueblo ha sido empoderado. Las multitudes de pobres de Irán, que forman la base de apoyo de Ahmadineyad detestan el establishment corrupto y venal de los clérigos. Ni siquiera ocultan su odio visceral a la familia Rafsanyani.

Por desgracia, la clase política en Washington no tiene la menor idea del mundo bizantino del clero iraní. Azuzada por el lobby israelí, está obsesionada por el “cambio de régimen”. La tentación será organizar una “revolución de color”. Pero la consecuencia será mucho peor de lo que ha conseguido en Ucrania. Irán es un poder regional y los escombros caerán por doquier. EE.UU. no tiene actualmente ni la influencia ni la fuerza vital para detener el flujo de lava de una erupción volcánica provocada por una revolución de color que podría llegar más allá de las fronteras de Irán.

——

El Embajador M K Bhadrakumar fue diplomático de carrera del Servicio Exterior de la India. Entre los puestos desempeñados figuran los ejercidos en la Unión Soviética, Corea del Sur, Sri Lanka, Alemania, Afganistán, Pakistán, Uzbekistán, Kuwait y Turquía.

(Copyright 2009 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.

http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/KF20Ak03.html

 

Irán

¿Es posible una transición pacífica?

Nazanin Amirian

Público

Decía Marx, en “18 brumario de Luis Bonaparte” que los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, dos veces, una vez como tragedia y la otra como farsa. Salvadas las diferencias, aquel francés y Ahamdineyad comparten técnicas de gobernar y además se apoyan en la misma base social, con la diferencia de que el irani aun está a tiempo para escribir el final de su historia. O no. Las singularidades de la teocracia que domina Irán desde 1979, deja en papel mojado las experiencias de las transiciones de Sudáfrica, Chile o España, que exigían acuerdos entre los grupos fácticos y reales alojados en el poder. El sistema electoral de la Republica Islámica (RI) impide el traslado del poder de un grupo a otro.

La crisis al que se enfrenta Irán hoy es el resultado de dos conflictos principales: el choque entre las instituciones de un sistema político basado en el Califato, contra los órganos que los ayatolás adoptaron de los sistemas representativas, como la Republica; pues, bajo la prisión de millones de personas que habían derrocado la monarquía y exigían una república, tuvieron que cambiar su plan de instaurar un Estado Islámico a una República Islámica. Así, la institución no electa de Welayat Faghih, Líder religioso (figura inexistente en corrientes no chiitas del Islam), hoy representada por Alí Jamenei, concentra prácticamente todos los poderes que tenía el Sha: el militar, el político, el legislativo y el juridico-, además de facultad de vetar las decisiones de los representantes del pueblo.

Hasta estas elecciones, las familias de la RI, en un teatro electoral, presentaban como candidatos a hombres, chiitas y fieles al Líder (excluidos los no creyentes, ateos, minorías religiosas y las mujeres), y éste entregaba el ejecutivo a uno de ellos. Sin embargo, y allí el segundo conflicto, el pulso entre dos pesos pesados de esta teocracia, Jamenei y Rafsenjani, ha llegado a tal punto que uno debe eliminar al otro, cumpliendo la profecía de que “dos reyes no caben en un mismo reino”. Tensión acumulada desde las elecciones del 2005, cuando Rafsenyani, candidato favorito en las encuestas, perdió en favor de un desconocido Ahmadineyad, a través de un escandaloso fraude electoral.

Los ciudadanos ya acostumbrados a estas luchas, no derramaron ni una lágrima por la encarnación de la corrupción por excelencia. Hoy, la situación es otra: el paro, la inflación, las tensiones en la política exterior, la dura represion sobre las minorías religiosas y étnicas, las molestias de las patrullas del moral religioso, y la falta de perspectiva para salir de esta situación, han llevado a la sociedad la borde de tal colapso, por lo que, los reformista decidieron volver a probar sus suerte para salvar a la RI de un estallido, culpando a Ahmadineyad-Jamenei. Por lo que Mohammad Jatami decidió presentarse, aunque semanas después renunció, al parecer por las presiones del Lider. Luego junto con Rafsenyani apoyaron al ex ministro Musavi, con el fin de crear un amplio frente de “no más Ahmadineyad”, quién tenía la intención de cambiar la Constitución para poder disputar infinitos mandatos.

Las acusaciones abiertas de corrupción por Musavi hacia Ahmadineyad, demostraba que los reformistas iban en serio. Fue cuando gran parte de los cuidadnos decidió apoyarle. Que a pesar de una sin precedente participación, saliera Amadineyad de la urnas, significaba que por tercera vez el núcleo duro de la RI impedía una salida pacífica a la crisis. La primera vez fue en 1996, al rechazar un referéndum para separar la religión del Estado, y la segunda, cuando pusieron fin a la ficción de la “democracia religiosa” promovida por el presidente Jantemi (1997-2005). Hoy, el lema “donde está mi voto”, además de la denuncia de un fraude chapuza, es la expresión de la conciencia de ciudadanos que se niegan a admitir figuras “incuestionables” y por encima de la ley.

Con el apoyo del Lider a Ahmdineyd no solo se cierran las vías de una salida pacifica a la crisis, sino que Jamenei cometió un grave error: ha enlazado su destino con el de su protegido.

Las fisuras se profundizan. El peligro de un enfrentamiento civil aumenta. Pues, los privilegios que gozan varios millones de integrantes de los cuerpos paramilitares, -como entrar en la universidad sin pasar por la selectividad o convertirse en funcionarios sin aprobar las oposiciones, sueldos atractivos, etc.– dificultan una renuncia voluntaria por parte de ellos, por lo que lucharan con capa y espada hasta el final. Jamenei pretende hacer tiempo, cansando a los manifestantes, o acusarles de provocar disturbios para declarar Estado de sitio, y emprender masivas detenciones y ejecuciones. Hay temor de que atenten contra la vida de los lideres del movimiento, como se hizo a Binzair Buthoo en Pakistán.

Jamenei ha responsabilizado a Musavi del derramamiento de sangre, lo que se ha interpretado como dar luz verde a los militares para que castiguen sin piedad a los protestantes. Muchos detenidos han sido obligados a confesar -tras recibir duras torturas-, ante las cámaras de haber quemado edificios públicos por ordenes de la CIA y Mossad (años atrás también incluían a la KGB). Truco que la RI viene utilizando desde su nacimiento para desacreditar y luego ejecutar –por traición al Islam-, a sus adversarios.

Aun están a tiempo: convoquen nuevas elecciones con garantías y en presencia de observadores… el tempo se agota, la paz se aleja, y los enemigos de Irán se preparan para pescar de las aguas revueltas.

http://www.nazaninamirian.es/?p=1062

Rebelion.org

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