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Chile: Tironi, Marco-Ominami y el progresismo…

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Tironi, el caos y el anti-marquismoLa transición pasó y hace mucho tiempo. Se restableció la convivencia, se modernizó infraestructura y se crearon redes de asistencia social. Fantástico y punto. Medallas para Tironi. Pero no mucho más. El modelo político semiautoritario, excluyente y centralista está intacto.

Por Esteban Valenzuela*

Ya no entiendo a Tironi, tal como él no comprende el nuevo país. Un día escribe que la Concertación tiene que superarse en una nueva coalición escuchando sus múltiples disidencias (como lo dicen hace mucho tiempo Max Colodro, Sebastián Edwards, entre otros), pero después escribe en su blog la más odiosa de las comparaciones: que Marco en el año 2009 es al PS una amenaza como lo fue su padre con el MIR al camino allendista (revolución en la legalidad) hace más de 40 años.

Penoso. Tironi, el sociólogo crítico de los "Silencios de la Revolución", convertido en una suerte de profeta del caos. Como ambos fuimos del MAPU -a propósito de historia-, le diría que Rodrigo Ambrosio no entendería la negación del debate, el conformismo, el discurso reaccionario y conservador en lo político de alguien que escribe de modernidad y gusta de los estudios prospectivos, buscando adelantar futuros. El MAPU fue un quiebre de la DC y una generación que amplió a la izquierda con nuevas visiones. Pero el tiempo ya pasó y los rebeldes innovadores de ayer, como lo consignó Marco en el documental "Los héroes están fatigados", están ahora estresados y en vez de escuchar a la sociedad, buscan descalificar los fenómenos y las corrientes auténticas que demandan renovación progresista. Espero que Eugenio no concluya escribiendo que el pueblo se equivocó, que la sociedad aspiracional se extravió, o que el orden pinochetista es mejor que el caos "marquista".

La transición pasó y hace mucho tiempo. Se restableció la convivencia, se modernizó infraestructura y se crearon redes de asistencia social. Fantástico y punto. Medallas para Tironi. Pero no mucho más. El modelo político semiautoritario, excluyente y centralista está intacto. Los partidos que él llama a "disciplinar" decidieron usar guillotina con los disidentes, negar el derecho a concursar en primarias, mintieron en sus promesas de democratización y descentralización. Tampoco hay transformación económica hacia una equidad mayor. Los grupos oligopólicos para los cuales trabaja Tironi no dan para crear una economía del conocimiento, emprendedora y con redes sociales distributivas. Falta el viraje ambiental, los derechos de minorías, la participación real y no retórica… Hay que dejar atrás la generación del golpe que pasó del caos al orden, de la revolución como valor absoluto a la "gobernabilidad" como paradigma, sin aceptar -como escribía ese otro sociólogo político de los ochentas, que fue Norbert Lechner- que la conflictividad enriquece la democracia.

Marco ensancha mundos, quiere debates, no reprime, busca el poder para repartir poder y corresponsabilidad como en toda democracia avanzada. El caos que sugieren los ideólogos de la estabilidad sin reforma, es en verdad un "nuevo orden" con mayor amabilidad, integración y derechos políticos, respeto al otro, menos miedo, madurez y autonomía.

Tironi debe aceptar que el 90 ya pasó. Una vez peleamos con él y Enrique Correa porque sólo quisieron Instituto de la Juventud (Estado) y no consejos regionales de la juventud (sociedad). "No desordenen el gallinero". 1991. Tiempos de Pinochet y subordinación… Han pasado dos décadas. Córtenla. Chile va a crecer y enriquecerse con un Presidente que no tenga miedo a los propios chilenos. La misma mayoría que no compra el discurso del caos.

*Esteban Valenzuela es diputado independiente, coordinador programático de la candidatura de Enríquez-Ominami.

Enríquez-Ominami, ni político ni progresista

Enríquez-Ominami, ni político ni progresistaFue semidesignado diputado por el Partido Socialista y fue participante en el Congreso y la Convención que designaron al candidato presidencial de ese partido. Por ello sus críticas merecen un grave reparo ético y convierten en no confiable a quien dice pretender la máxima autoridad política del país.

Por Alexandro Álvarez*

Marco Enríquez-Ominami parece hasta ahora ser un muy buen candidato, pero al mismo tiempo ha dado muestras de no ser un buen político.

La política es una mezcla entre convicciones éticas responsables y la enérgica  pretensión de conquista y/o mantenimiento del poder. Es probable que  él tenga pretensiones de poder político (aunque resulte confuso por ahora saber cuál es su objetivo precisamente), pero hay buenos motivos para desconfiar de la consistencia y responsabilidad de sus convicciones.

Con los datos actuales, existen dos escenarios posibles de segunda vuelta en la elección presidencial: Piñera/Frei o Piñera/Enríquez-Ominami. Ambos escenarios son extremadamente difíciles para el candidato que enfrente a Piñera. Sin las redes territoriales en el caso de Enríquez o sin poder captar los votos del otro candidato en el caso de Frei, quien enfrente a Piñera en segunda vuelta, es un muy probable perdedor.

El triunfo en la próxima presidencial de una derecha conservadora como la chilena (en la que ni siquiera hay facciones auténticamente liberales) considerando un sistema ultra presidencialista como el nuestro, tendrá efectos bien previsibles en varios ámbitos de la vida pública, tales como los asuntos indígenas; la verdad, la justicia y la reparación aún pendientes en casos de derechos humanos; los derechos de los y las homosexuales; las libertades públicas; la negociación colectiva con actores empoderados; los asuntos medioambientales; las políticas para la reducción de la delincuencia; la política carcelaria; los derechos reproductivos de las mujeres y los derechos de las minorías, por poner unos cuantos ejemplos.

Quien contribuya a ese escenario de previsible retroceso, no puede llamarse progresista sin dar serias muestras de irresponsabilidad política.

Por eso es que el discurso progresista de Enríquez-Ominami no es consistente, como no es consistente su reclamo por las reglas que determinaron la designación del candidato de la Concertación.

Es cierto, urge generar un mecanismo más participativo para la elección de candidatos dentro de las coaliciones políticas en Chile, pero no es aceptable que esa propuesta se haga precisamente por los interesados, en el momento en que perdieron políticamente. No es ético que la haga quien ha construido su plataforma política sobre un espacio que obtuvo precisamente usando las reglas que ahora critica. En efecto, Enríquez-Ominami fue semidesignado diputado por el Partido Socialista y fue participante en el Congreso y la Convención que designaron al candidato presidencial de ese partido. Por ello sus críticas merecen un grave reparo ético y convierten en no confiable a quien dice pretender la máxima autoridad política del país.

En suma, no es justo que Enríquez-Ominami use el traje de político y menos aún lo es que use el de progresista, esos trajes no le pertenecen. Los partidos políticos de la centroizquierda deben replantearse urgentemente y hacer una profunda autocrítica, es cierto, pero las aventuras y los gustos personales sólo son un aporte para la imagen de los aventureros, un gracioso subsidio político al conservadurismo y ninguna contribución para el recambio urgente que necesita el progresismo en Chile.

Es el mismo progresismo de nuestros padres que recorrieron en persona el camino desde la dura experiencia de "avanzar sin transar" y sus consecuencias, hacia la política como comunidad de iguales, como vocación real de cambio, como acción colectiva y responsable. Quien no haya hecho ese aprendizaje, ni es político, ni es progresista; ni siquiera es joven. Es sólo alguien que no ha aprendido, o alguien a quien no le interesa aprender.

*Alexandro Álvarez es abogado y académico.

EL MOSTRADOR.CL

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2 comentarios

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  1. HOLA COMO ESTA , SABE CONCIDERO QUE CUANDO UNA PERSONA SE DECIDE A PARTICIPAR DE UNA ELECCION Y ENTREGA NUEVAS ESTRATEGIAS PARA HACER DE UN CHILE MEJOR DEBE SER CONSECUENTE CON LO QUE DICE Y HASE , LAMENTABLEMENTE CUANDO OMINAMI LLEGO A PUERTO MONTT Y PROGRAMO UNA ENTREVISTA EN LA RADIO CUARTA COLINA DE LA POBLACION PICHI PELLUCO DEJO ESPERANDO A UNA GRAN CANTIDAD DE PERSONAS ESPERANDOLO PARA DARLE EL APOYO Y ESTE NI SE DIGNO DE BAJAR DEL AUTOMOVIL , YO LE DABA MI VOTO PERO AHORA ES UNO MAS DE LOS POLITICOS QUE NO PREDICA LO QUE PRACTICA

    ROSA MANSILLA

    12 noviembre, 2009 at 0:08

  2. […] lo seguirá estando, mientras entienda que no bastan los liderazgos fuertes, cuando el verdadero progresismo exige […]


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