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Archive for mayo 10th, 2009

Sociólogo Robert Castel critica tendencias de sociedad francesa actual. Entrevista.

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Según el académico francés, las reformas que lleva adelante Sarkozy fallan por liberales. Sugiere adaptar la protección social y los derechos laborales a la actual fase capitalista.

Por María Laura Carpineta

A los 75 años Robert Castel no les teme a los cambios, más bien los busca desesperadamente. Para el sociólogo francés el capitalismo está mutando y por eso es necesario crear un nuevo Estado de Bienestar. “En los ’70 el Estado era muy rígido. Se aplicaban regulaciones a categorías sociales homogéneas. Pero la sociedad se fue volviendo más individualista”, explicó a PáginaI12, durante su paso por Buenos Aires, invitado por el Ministerio de Trabajo para presentar el libro El Estado y la reconfiguración de la protección social, en el que participa con un artículo: “Los desafíos del Estado Protector”. Castel advierte que el camino no es el liberalismo del presidente francés, Nicolas Sarkozy. “Para él los derechos laborales son un obstáculo para alcanzar la eficiencia de mercado”, señaló el director del Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales en París.

–¿Qué consecuencias tendrán las reformas del presidente Sarkozy sobre el Estado de Bienestar francés?

–Las reformas que Sarkozy quiere imponer buscan reducir más que nada la protección social, siempre en clave liberal. Para él los derechos laborales son una regla rígida, un obstáculo para cerrar los balances de las empresas o para alcanzar la eficiencia máxima que permite el mercado. Yo no lo veo así, pero creo que la tendencia a flexibilizar los derechos laborales o el sistema de jubilación es entendible. La sociedad francesa necesita ser reformada.

–¿Qué tipo de reformas necesita?

–Hay que buscar un equilibrio entre el capitalismo industrial que conocimos el siglo pasado y el nuevo capítulo del capitalismo que estamos viviendo. Tenemos que adaptar la protección social y los derechos laborales a esta nueva coyuntura. Pero la adaptación no tiene que ser necesariamente una reducción. Creo que es esencial seguir entendiendo el Estado como garante de la cohesión social. En los años setenta el Estado social funcionaba de forma muy rígida. Se aplicaban regulaciones a categorías sociales homogéneas. Pero poco a poco la sociedad se fue volviendo más individualista. Por eso hay ciertas reformas que son necesarias, como la descentralización. Hay que bajar las políticas sociales a nivel barrial porque cada zona tiene necesidades diferentes.

–Pero lo que está haciendo Sarkozy va más allá de eso. ¿Cuánto del Estado de Bienestar queda con las reformas de las 35 horas semanales, el sistema de jubilación, la flexibilización de los contratos..?

–La raíz del problema laboral no está allí, sino en el desempleo masivo. Está claro que aumentando las horas de trabajo no se va a disminuir el desempleo. El gobierno actual quiere imponer la consigna de: trabajen más para ganar más, pero en realidad lo que estamos viendo es otra consigna: trabajen más y no importa en qué condiciones. Se están multiplicando los tipos de contratación y en la mayoría de los casos quedan afuera de los estándares de los estatutos del trabajador de los ’70. Podemos llegar a imaginar una sociedad en la que todos están insertados en el mundo laboral, pero pocos están realmente integrados en la sociedad.

–Los sindicatos y los movimientos estudiantiles protestaron masivamente contra estas reformas, pero no pudieron frenarlas. ¿Perdieron su fuerza en la nueva sociedad francesa?

–Lamentablemente sí, al igual que en el resto del mundo. Hoy, aun con la amenaza de una huelga, el equilibrio de fuerzas no es favorable a los asalariados. El nuevo capitalismo en el que estamos viviendo desestimula las acciones y los intereses colectivos. Los trabajadores empiezan a cruzarse en peleas entre ellos, entre distintos sectores.

–¿La llegada masiva de inmigrantes potencia esta debilidad?

–En las naciones europeas en las que el desempleo es masivo, como Francia, son considerados como inútiles. Existe un fuerte rechazo a su presencia y una resistencia a que ocupen ciertas profesiones.

–¿El principal problema de los inmigrantes en Europa es su integración real en el mercado laboral?

–No es que el problema principal sea la aceptación de la clase popular, sino que es donde más claro se ve, ya que es con ella con quien compiten por los puestos de trabajo. Por eso cada vez vemos más reacciones populares. El racismo actual se explica por esta coyuntura de desempleo masivo y la competencia descarnada que provoca.

PAGINA/12

Written by Eduardo Aquevedo

10 mayo, 2009 at 22:28

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Las clases sociales en los EE.UU. de hoy. Entrevista a B. Ehrenreich

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MIRO7 Traducción para www.sinpermiso.info: Juan F. González Bertomeu

El último tabú de EE.UU. “Existe ese poderoso mito de que los Estados Unidos no tienen clases”. Entrevista

Barbara Ehrenreich ha sido calificada como marxista sólo por escribir que los Estados Unidos no son una sociedad sin clases. Pero las críticas nunca han evitado que pusiera al desnudo la injusticia social. Emma Brockes habla con ella sobre su nuevo libro, Barack Obama y la gran división de la riqueza.

Hace veinte años, Barbara Ehrenreich escribió un artículo para el New York Times en el que resaltó la creciente desigualdad de la sociedad norteamericana y fue rápidamente denunciada como marxista por un periódico rival. "El Washington Times es una publicación de extrema derecha", sostiene, de manera que no había allí nada sorprendente. Pero la reacción de este periódico ponía de relieve un principio general: mientras uno puede expresar cosas "medianamente salvajes" sobre la raza y el género en los Estados Unidos, persiste cierta timidez al hablar sobre clase. "Existe este poderoso mito de que los Estados Unidos no tienen clases; de que éstas son algo vetusto inglés o europeo que hemos abolido. Y que si no eres rico, es tu maldita culpa."

Con sus 66 años actuales, Ehrenreich ha dedicado la mayor parte de su carrera a desacreditar esta máxima. Su bestseller publicado en 2001, Nickel and Dimed, era un relato del año que pasó intentando sobrevivir con un salario mínimo, lo que provocó que los lectores pudientes de todos lados exclamaran de manera culposa: "¡No teníamos idea!" Sostuvo que las empresas engañan a su personal en materia de salarios (existen 70 demandas judiciales pendientes); limitan el número de pausas para ir al baño que los empleados pueden tomar; les prohíben hablar entre sí o emplear "lenguaje profano" en las instalaciones; y que el empleado de limpieza que uno contrata por medio de una empresa "de buena reputación" probablemente será forzado a limpiar nuestra casa incluso estando enfermo o lesionado. El éxito del libro debe mucho al propio viaje personal de Ehrenreich, quien sugirió la idea a su editor para que un periodista más joven tome ese rol. Pero ella encajaba en el perfil del trabajador invisible: de edad media, mujer y exhausta. Una vez en el lugar, ella fue tratada de modo abusivo por parte de varios jefes, y obligada a dormir en un motel cada noche, dado que no podía costear un apartamento.

Su último libro, que en los Estados Unidos lleva por título This Land Is Their Land: Reports from a Divided Nation [Esta tierra es su tierra: reportes desde un país dividido], es la fuerza que anima todo esto, una colección de columnas que representa casi un manifiesto. El título proviene de una canción de Woody Guthrie, que Ehrenreich no puede soportar escuchar en estos días. Ella escribe: "me estremezco cuando escucho a Woody Guthrie cantar ‘Esta tierra nos pertenece a ti y a mí’. De algún modo, no creo que fuera escrita para ser cantada por un coro de operadores de fondos de inversión." (La empresa editorial británica del libro evidentemente pensó que la canción de Guthrie quedaba fuera de contexto, y optó en cambio por el título Going to Extremes.)

La habilidad de Ehrenreich, además de la enorme calidad de su escritura, es ilustrar sus opiniones con una gran cantidad de ejemplos de disputas laborales e injusticias cotidianas poco atractivas que no concitan mucha atención en ningún lado. A través de estos ejemplos, ella detalla el modo en que la riqueza en los Estados Unidos se ha transferido desde abajo hacia arriba, gracias a los recortes de impuestos para los ricos y la reticencia de Bush de regular los mercados, y desnuda la falacia de que el "crecimiento" medido por el PIB sea, para la mayoría de los norteamericanos, sinónimo de una mejor vida.

"Me resultó sencillamente fascinante que sin ser yo una economista, pudiera ver el modo en que en los últimos años el crecimiento se ha desvinculado completamente de los salarios o las condiciones reales de lo que denominamos las personas trabajadoras", sostiene. "Y la razón de que se hayan desvinculado tanto es la enorme desigualdad. De manera que puedes tener muchos indicadores [económicos] que luzcan muy bien, pero estás hablando de una población que está tan dividida que no existe ya un promedio".

Un libro sobre el bienestar de la derecha norteamericana debe luchar por evitar vincularla con una letanía de ortodoxias rivales sombrías. Pero Ehrenreich no ha sido nunca taciturna, y en tal sentido tampoco predecible. Vive en la ciudad histórica de Alexandria, justo al sur de Washington DC, en un caos agradable de artículos y revistas. Sobre una repisa, una tarjeta reza: "No soy, luego compro", pero ella es tan suspicaz de la auto-negación como lo es de la auto-indulgencia, rasgos ambos que ve como artificios. En una columna inusual, Ehrenreich ataca a Jane Brody, el editor de salud del New York Times, quien durante la década de los 90 alabó de manera muy influyente las virtudes de las dietas bajas en grasa y altas en carbohidratos. Además de cuestionar los beneficios en materia de salud de los principios de Brody, Ehrenreich sostiene que son una manera de hacer que quienes mejor están se sientan virtuosos meramente mediante la satisfacción de su propio narcisismo. "La dieta baja en grasas ha sido la camiseta de pelo bajo el tapado de piel: la privación cotidiana que compensa la avaricia ilimitada."

El "incesante sermoneo" que invade la vida moderna provoca un resonante ‘váyanse a cagar’ en Ehrenreich. Su última fuente de irritación es el "pensamiento en positivo", la filosofía subyacente de buena parte del entrenamiento de vida [life-coaching] y los discursos sobre la motivación [motivational speaking], con el que se chocó durante la investigación para Bait and Switch, el sucesor de Nickel and Dimed. Durante esa etapa, pasó un año intentando desnudar la vida del trabajo de oficina, pero fue disuadida al no poder conseguir un trabajo. En su lugar, Ehrenreich cayó en manos de los buitres que se alimentan de los desempleados y les venden la tranquilidad de que obtener trabajo es sólo cuestión de actitud. Esto se ve ilustrado en el caso de la alegre Kimberly, la "entrenadora co-activa" que Ehrenreich contrató y a quien terminó por querer asesinar. En la medida en que la economía retrocede, uno se pregunta si Kimberly y sus semejantes desaparecerán. "Tiendo a pensar que las perspectivas irracionales y delirantes persistirán", nos advierte.

Ehrenreich está formada como científica, con un título en química y un doctorado en biología celular. Siendo una niña pudo ver ambos lados de la división económica. Su padre era un trabajador minero del cobre del estado de Montana, que obtuvo educación y en cierto momento se calificó como metalúrgico y pudo ascender la escalera empresarial en la empresa Gillette. "Él fue una persona muy excepcional, y él mismo era el primero en decirlo. Pero a la hora de referirse a la gente a la que no le iba tan bien, él nunca dijo –ni tampoco lo hizo mi madre– algo como ‘Bueno, nosotros lo logramos, de manera que ellos también pueden’. Ellos reconocían que la suya fue una trayectoria inusual."

¿Se identificaban como de clase obrera?

"No. Creo que hubiesen dicho clase media. Pero creo que mi padre siempre pensó que él no encajaba. Era demasiado tosco. Y sentía mucho desprecio por, digamos, los ejemplares Ivy League [N. del T.: la Ivy League es un núcleo tradicional de ocho universidades de élite del noreste norteamericano] o MBA [N. del T.: maestría en administración de empresas, por sus siglas en inglés]."

Lo que ella ve como la estigmatización de los enfermos en los Estados Unidos es en parte una reacción a un "pequeño extraño detalle" de su niñez. Su madre, que era políticamente más radical que su padre y a quien la joven Ehrenreich miraba a veces con alarma preguntándose si era una comunista, había sido criada por sus abuelos Cientistas Cristianos [Christian Scientist]. "Y mi madre no siguió siendo una Cientista Cristiana en ningún otro aspecto salvo el siguiente: la salud. Era muy malo enfermarse. "Recuerdo cuando, cerca de séptimo grado, yo tenía dificultades en ver el pizarrón", sostuvo. "La gente de nuestra familia no utilizaba anteojos". Ehrenreich sonríe pesarosamente.

Su hijo es escritor y su hija abogada (Ehrenreich está divorciada; se mudó a Alexandria para estar cerca de sus dos nietos), y la mitad de su familia todavía vive de salarios bajos; su hermana y su esposo se han visto hace poco obligados a cancelar su seguro médico. Me pregunto si tuvo problemas éticos a raíz de Nickel and Dimed;

¿no hay algo problemático en que un periodista acomodado simule ser pobre, para luego recibir una buena suma de dinero con el fin de escribir sobre ello?

"Bueno, ya sabes, eso nunca entró en mi cabeza… Lo que comenzó a molestarme un poco fue que parte del asunto era un engaño; tuve que decir a la gente que estaba trabajando en esos empleos porque necesitaba el dinero, lo que no era verdad. Pero siempre intenté decir finalmente a la gente que llegué a conocer cuál era la verdad. Y luego uno puede expiar la culpa por haber recibido ese dinero donándolo. Una simple solución."

Hasta el éxito de ese libro había sido una periodista independiente, y la seguridad, según dice, ha sido maravillosa. No ha tenido un puesto fijo desde su primer trabajo para el gobierno de la ciudad de New York como planificadora en salud, que dejó luego de siete meses cuando decidió que "el gobierno se estaba vendiendo a intereses privados", para ir a trabajar en una estrategia de cabildeo "radical y colectivo" a favor de una mejor cobertura de salud en la ciudad. "Es allí cuando comencé a escribir, porque teníamos un boletín y yo adoraba escribir artículos de investigación".

Hoy en dia, mucha gente escribe a Ehrenreich para contarle historias horrorosas en el ambiente de trabajo. La mas escandalosa de su nuevo libro proviene de un ex empleado de una empresa grande de ventas, quien contó a Ehrenreich que en 2003 la empresa lo tuvo secuestrado durante seis horas y lo interrogó por haberle dado un descuento a un colega para comprar un videojuego, antes de obligarlo a escribir una confesión falsa y despedirlo. Un ex colega sostuvo que estos incidentes no eran inusuales.

Con Obama en ascenso existe la esperanza de un gran cambio, aunque Ehrenreich permanece, como siempre, cautelosa. Lo ve "virar a la derecha", y se vio desilusionada con su elección de Jason Furman como asesor económico, "quien está a la extrema derecha del partido Demócrata e hizo su reputación como defensor de Wal-Mart [uno de los principales blancos de Nickel and Dimed]. De manera que un poco pensé, OK, no voy prestarle [a Obama] atención por un rato".

Me pregunto si el enorme éxito de Nickel and Dimed, y la obligación de pagar impuestos que presumiblemente vino asociada con él, no ha empujado un poco a Ehrenreich en esa dirección. "¡Ja! Tengo que mirar ese tipo de cosas. Pero no. Siempre lo digo, si pudiera pagar más impuestos a cambio de que me asegurasen que existirán escuelas decentes para mis nietos, que habrá seguro médico para ellos, que habrá seguridad social, en fin, sería maravilloso si hubiera algo a cambio, y que no sean guerras". Ríe a carcajadas. "Pero tal como están las cosas hoy, sólo me enojo más y más".

Barbara Ehrenreich es una periodista norteamericana que goza de gran reputación como investigadora de las clases sociales en EEUU. Esta actividad investigadora le ha ocupado toda su vida desde que se infiltró disfrazada de sí misma en la clase obrera que recibe salarios de miseria en su ya clásico Nickel and Dimed [Por cuatro chavos], un informe exhaustivo de las enormes dificultades por las que pasan muchos estadounidenses que tienen que trabajar muy duro para salir adelante. Luego, años más tarde, repitió la operación centrándose en la clase media, pero esta vez, para su sorpresa, no acabó trabajando de incógnito entre trabajadores, sino que básicamente tuvo que tratar con desempleados sumidos en la desesperación de haberse visto apeados del mundo empresarial. El resultado de esta reciente incursión es otro libro, más reciente, Bait and Switch. The (Futile) Pursuit of the American Dream. [Gato por liebre. La (fútil) búsqueda del sueño americano]. Actualmente dedica mucho tiempo a viajar por todo el país con el propósito de contar sus experiencias a distintos públicos que comparten sus mismas vivencias. Escribe a menudo en su blog (http://Ehrenreich.blogs.com/barbaras_blog/), está muy implicada en poner en marcha una nueva organización dedicada a articular a los desempleados de clase media.

Chile: Fernando Flores, el gran “travesti” de la política chilena…

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Jueves 13.03.08

Entrevista a Fernando Flores Por Giglia Vaccani y Manuel Salazar / La Nación Domingo

Fernando Flores se reinventa

Loco por el cambio

En los primeros años de la década de los 90 había acumulado dinero (la revista “Fortune” lo calculó en unos 40 millones de dólares), prestigio y decenas de consultorías en varios continentes. Cultivó también nuevas amistades en las redes de influencia, un célebre mal carácter y una vanidad exacerbada.

Todo empezó en una barraca, en la barraca de su madre, a fines de los años 50, en Talca, cuando ella le explicó la lógica que hacía funcionar aquel taller de maderas. En ese momento, Fernando Flores Labra pensó que su futuro estaba en la ingeniería industrial. Y de allí saltó a la informática y a la computación, a la filosofía del lenguaje, a las teorías para ordenar la producción, al éxito económico y a la arena política, donde se ha movido entre el bacheletismo y el piñerismo con tanta serenidad como frialdad.

Por estos días, Flores se ha vuelto actor principal entre los reclamos de sus amigos concertacionistas y los periodistas. Hombre temperamental, varios son los reporteros que cuentan como anécdota los ataques de ira y las amenazas de despido que él lanza cuando lo hacen navegar por aguas turbulentas. Como le pasó a Gustavo Manén, periodista de CNN, a quien Flores amenazó choreado por las reiteradas preguntas de su nuevo rol de salvavidas del piñerismo.

Pero antes que Manén, otros y más famosos periodistas se han sumado a la lista de vetados. Una de sus primeras víctimas fue la guapa Ximena Torres Cautivo. Corría abril de 2000. La periodista de larga cabellera llevaba poco tiempo como parte del equipo de la revista "El Sábado", de "El Mercurio", cuando salió de la reunión de pauta entusiasmada con su tema para la semana: un reportaje sobre los millonarios seminarios para emprendedores; furor en la época y que realizaba un tal Fernando Flores.

El objetivo era conocer el intenso quehacer del ingeniero especialista en tecnología, incluyendo su novedoso método educacional que lanzó a la fama al Colegio Altamira. "Incluso tenía hasta concertada una entrevista con su señora (Gloria Letelier)", recuerda la periodista que en eso estaba cuando logró, por fin, acceder durante una mañana al salón donde Flores impartía el famoso taller de estímulo para profesionales exitosos. Y muy exitosos, porque algunas empresas pagaban hasta US$1 millón por seminario.

"Algo pasó que él se molestó. No sé estuve parte de la mañana sentada, siguiendo el taller y a ratos riéndome de algunas situaciones", cuenta la periodista a LND al recordar que horas después, cuando avanzaba hacia su auto, vivió en directo la posesión de ira del gurú. "Me encontró en el estacionamiento y básicamente me dijo que sabía que yo lo quería cagar y que iba a hacer que me echaran ., fue muy grosero y la verdad es que yo quedé tan impresionada, que casi no contesté. Me quedé paralizada", recuerda.

-¿Y finalmente hiciste el reportaje?

-No, los editores me dieron total libertad pero quedé con tan mala impresión que preferí no hacerlo.

Días después, ya más sosegada, Torres Cautivo hizo pública una carta de repudio al actual senador: "He entrevistado a muchas personas: políticos, científicos, militares, artistas, gente común y corriente, culta y de escasa educación. He entrevistado a drogadictos, sicóticos y delincuentes Pero nunca, jamás, había recibido el trato y las amenazas con que usted se dirigió a mí", se leía en la carta enviada con copia al director de "El Mercurio", que nunca publicó.

Ella no sería la primera periodista de este medio que sufriría sus iracundas manifestaciones. La mismísima decana del periodismo nacional, Raquel Correa, se sumó al grupo. "Quiero dejar muy claro que no me insultó", dice al recordar para LND las molestias del senador ante algunas preguntas suyas que lo incomodaban. "Yo seguía no más ¡si tenía que preguntar!", enfatiza Correa, quien fiel a su estilo, comenzó una de las dos entrevistas que le ha hecho a Flores así: "Moreno, imponente, con fama de genio, el senador de la Primera Región Fernando Flores es una mezcla de soberbia y franqueza. Nada rencoroso, bastante agresivo, contesta corto, le molestan algunas preguntas, se impacienta. Incluso, en algún momento amenazó con dejar la entrevista ‘hasta aquí nomás’".

Pero como todo caballero, Flores sabe reconocer sus exabruptos y hacer como que aquí no ha pasado nada. Mientras que con Torres Cautivo y Correa se encargó de enviar emisarios para hacer las paces, con Manén el senador atinó a decir que pese a la pachotada televisada, eran amigos. "Sólo puedo decir que no tengo ninguna relación de amistad con el senador", dejó en claro el periodista de CNN a LND.

Para algunos sus actitudes son la pura arrogancia que corre por sus venas. Para otros, como su esposa Gloria Letelier, sólo "es que habla las cosas de frente", como cuando el ingeniero, en plena campaña senatorial, dejó a todos boquiabiertos al reconocer en una revista de papel couché que sí, que había tenido un hijo fuera del matrimonio y que su mujer lo había perdonado. "Él me lo dijo al primer minuto, al primer minuto…", dijo en otra entrevista Gloria Letelier, dejando en claro lo directo que ha sido su marido para enfrentar la vida.

Peso pesado

Así es este peso pesado de la ingeniería e informática, que en la política no ha pasado inadvertido y que, desde que entró al Senado, se ha abocado principalmente a los temas de defensa, educación, ciencia y tecnología, cultivando un bajo perfil en la sala.

A fines de 2002, ante los crecientes reclamos de los denominados "autoflagelantes" del Gobierno, empezó a chocar con sus adversarios en el PPD, principalmente con los seguidores del senador Guido Girardi. Se entusiasmó con una candidatura presidencial, pero el tsunami que representó la postulación de Michelle Bachelet sepultó sus expectativas. Entonces bajó la cabeza y se cuadró. Tanto, que incluso las emprendió públicamente contra el contrincante de la ahora Mandataria. "Piñera encarna lo peor de la codicia empresarial; ansía el poder para sus negocios; hizo su riqueza con la dictadura que me relegó a Dawson", sentenció entonces.

De allí al conflicto final con su partido y con la Concertación medió un breve lapso. Levantó primero el movimiento Atina Chile y luego, en compañía de otros pepedeístas, abandonó su militancia y se distanció del oficialismo para crear el partido ChilePrimero y finalmente, sumarse a las filas opositoras en la Coalición por el Cambio.

Extendiéndole su mano a Piñera esta semana, Flores sonreía a la cámara con la certeza de que sería el personaje de la noticia del día. El candidato lucía igual de satisfecho. Ninguno imaginaba entonces que el tránsfuga parlamentario pasaría por alto que el micrófono aún estaba encendido y las cámaras grabando cuando huevoneó a Manén. Después del episodio, más de alguien se pregunta en el comando del RN si el salvavidas no irá a hundir a Piñera.

Estudiante destacado

Flores ha sido un hombre con tanto temperamento como currículum desde muy temprana edad. Fue el más destacado del bachillerato del ’59 en el Colegio Blanco Encalada, en la hoy capital del Maule. Viajó a Santiago a estudiar ingeniería civil en la UC. A los 26 años empezó a enseñar investigación operacional y participó en la Dirección de Asuntos Académicos y Económicos de su universidad. Era ya integrante del MAPU.

En 1970, al iniciarse el gobierno del Presidente Salvador Allende llegó a la gerencia de Corfo y puso en marcha el proyecto Cybersyn, que introdujo por primera vez en Chile aplicaciones computacionales y sistemas de trabajo en redes para la administración pública.

El 1 de noviembre de 1972, Flores asumió como ministro de Economía, Fomento y Reconstrucción y 50 días después reemplazó al comunista Orlando Millas en el Ministerio de Hacienda. En agosto de 1973 juró como ministro secretario general de Gobierno, cargo donde lo sorprendió el golpe militar del 11 de septiembre.

De la Unidad Popular, el senador recuerda con profundo afecto a Salvador Allende y al general Carlos Prats, a quien conoció en su adolescencia, cuando el militar estaba destinado en el regimiento de Talca y Sofía, una de sus hijas, era su compañera de curso en las humanidades. En agosto del ’73, cuando el general Prats dejó el mando del Ejército y se temió un atentado en su contra, Flores le solicitó a Andrónico Luksic un departamento en Viña del Mar para que el militar eludiera el acoso de la prensa y de sus detractores.

Fue también Flores el enviado por Allende al Ministerio de Defensa, aquella mañana del martes 11 de septiembre, junto a Daniel Vergara y Osvaldo Puccio, para intentar un acuerdo con los generales golpistas. No hubo diálogo posible y se le condujo a la Escuela Militar, luego por un año a la isla de Dawson, otros dos años en el campo de prisioneros de Ritoque y nueve meses en el centro de detención de Tres Álamos. En Dawson hizo clases sobre electricidad y enseñó los rudimentos de la física cuántica y de partículas, cursos a los cuales también asistían algunos de los marinos que lo custodiaban.

El sociólogo Tomás Moulian y el biólogo Humberto Maturana lo visitaron con frecuencia en Tres Álamos. A este último, Flores le pidió que le explicara los fundamentos de la biología del conocimiento y del lenguaje, cuestión que abordaron en sesiones semanales durante ocho meses.

Afuera, mientras, sus amigos efectuaban gestiones para liberarlo. Entre ellos estaban el ingeniero y académico británico Stafford Beer, quien lo había asesorado en la puesta en marcha del proyecto Cybersyn durante la UP; y Guillermo Agüero, ex MAPU y hoy exitoso empresario, que recurrió a Jaime Guzmán Errázuriz para avalar el interés de una universidad estadounidense por incorporar a Flores como profesor.

Finalmente, en agosto de 1976, a los 33 años de edad, el ex ministro pudo abandonar Chile rumbo a San Francisco, California, acompañado de su esposa, Gloria Letelier, y los cinco hijos nacidos dentro de su matrimonio. Hablaba un inglés chapurreado, pero llevaba en la maleta un contrato por un año para hacer docencia en la Universidad de Stanford.

Exilio y éxito

Se instalaron en una modesta casa en Cupertino, en el condado de Santa Clara; disponían de un Volkswagen y Flores dividía el tiempo entre sus clases y los estudios para optar a un doctorado en Filosofía Analítica del Lenguaje y Filosofía de la Ciencia en la Universidad de Berkeley. Su esposa, en tanto, envasaba emparedados en una línea aérea y los hijos repartían diarios y servían mesas en locales de comida rápida. Todos ayudaban a parar la olla familiar.

En 1977, gracias al biólogo chileno Francisco Varela, quien estaba en Harvard, Flores conoció en Stanford a Terry Winogard, un doctor del MIT abocado a investigaciones en el campo de la inteligencia artificial. Hicieron amistad y el chileno lo convenció para que dejara el mundo de los robots y se abocara al uso de los computadores al servicio del ser humano.

Absorbidos por las teorías sobre el lenguaje, Flores y Winogard escribieron el libro "Understanding computers and cognition: a new foundation for design", donde expusieron sus reflexiones sobre el diseño organizacional y las teorías del "workflow", sustentadas en los postulados de otra figura de Berkeley, John Searle, que permitía mejorar la productividad de las empresas mediante la coordinación y el lenguaje de sus empleados. El paso siguiente fue fundar juntos la empresa Action Technologies Inc. y la creación del software "El Coordinador", que transformó en práctica las lucubraciones teóricas previas. En 1991 se habían vendido ya más de 100 mil copias del software, lo que les permitió dar una nueva zancada y fundar la empresa Business Design Associates (BDA).

La lógica de la barraca que años antes le había explicado su madre, su formación de ingeniero y su experiencia en la UP le permitieron a Flores darle un uso práctico a las múltiples teorías que se enseñaban e investigaban en las universidades estadounidenses. En los primeros años de la década de los 90 había acumulado dinero (la revista "Fortune" lo calculó en unos 40 millones de dólares), prestigio y decenas de consultorías en varios continentes. Cultivó también nuevas amistades en las redes de influencia, un célebre mal carácter y una vanidad exacerbada. //LND

Negocios en Chile

En 1992, el entonces ministro de Mideplan, Sergio Molina, lo invitó a un taller sobre el “Futuro de Chile y la creación de confianza”, al que asistieron los miembros de la elite política y empresarial del país. En las semanas siguientes firmó contratos para asesorar a Codelco, a la Telefónica, al BCI y a Sodimac. En 1996, la CTC le pagó cerca de seis millones de dólares para mejorar la gestión de la empresa. En 1998 fundó en Santiago el “Club de Emprendedores”, una especie de comunidad de líderes orientada a reflexionar sobre el futuro y donde había que ponerse con cinco mil dólares anuales para participar en las reuniones.

Seguía viviendo en California, en Silicon Valley, y mantenía residencias en varios otros países, pero ya pensaba en su retorno a Chile.

Entró a la propiedad de la Universidad Vicente Pérez Rosales y compró a Agata Gambardell, esposa del ex ministro de Obras Públicas, Carlos Cruz, en varios millones de dólares, el Colegio Altamira, en Peñalolén, fundado por un grupo de ex alumnas del Liceo Manuel de Salas.

En el mes de julio del año 2000, el Presidente Ricardo Lagos lo puso al frente de la Fundación Chile, cuya administración era compartida con la transnacional estadounidense ITT, de triste recuerdo para los partidarios del gobierno de la UP.

A fines de aquel año, Sergio Bitar y Marco Colodro lo convencieron para que entrara en la política a través del PPD, cediéndole un cupo de senador por la Región de Tarapacá, donde llegó en abril de 2001 a bordo de un jet Falcon, avaluado en más de US$20 millones, propiedad de su amigo mexicano Carlos Slim, el hombre más rico de América Latina. Hizo alarde de riqueza y poderío, de ser un “gurú” tecnológico conectado internacionalmente en todos los ámbitos. Su primer invitado a la zona fue el ex primer ministro de España, el socialista Felipe González. Otro eje de su campaña fue el Circo Simbad, organizado por el dramaturgo chileno Óscar Castro, radicado en París. Su estilo dio frutos y arrasó en las urnas, desplazando por amplio margen al DC Enrique Krauss.

El capitalismo actual y el fin de la postmodernidad. Entrevista a Toni Negri

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Entrevista a TONI NEGRI, por Mariana Canavese y Bruno Fornillo

publicado en Clarín, diciembre 2007

El ensayista italiano anuncia el fin de la posmodernidad, al menos en su rasgo político de indiferencia ante el bien común. Dice que recomienza la narración de un proceso de liberación. En esta charla analiza la situación actual del capitalismo y sus derivaciones en el trabajo. Sus posturas han conocido las objeciones de Laclau, Dri y Borón, entre otros, que lo acusan de un exceso de utopismo y de no tener en cuenta las dimensiones nacionales de la lucha política

Suele decirse que la Italia de fines de los años 60 y gran parte de los 70 estuvo inmersa en un grado de movilización colectiva que operó como una suerte de laboratorio de las políticas de emancipación. En Argentina, tras visitar Bolivia y Venezuela, el filósofo Antonio Negri -uno de los animadores de aquel ciclo y de la renovación de ese discurso-, enuncia el tiempo de una nueva narración de las prácticas políticas. Sujeto a múltiples lecturas, interpreta que la recepción local de su obra ha sido "negativa y limitada" respecto de las discusiones que detonó en otras regiones del continente.

-Hay un grado de vitalismo que usted expresa fuertemente y que contrasta con quienes subrayan la discontinuidad de la política. ¿En qué se funda ese optimismo?

-No tengo optimismo como tampoco vitalismo. Si usted dice que en la filosofía contemporánea hay posiciones mortuorias en vez de vitalistas, diría que son las fundamentales. Basta pensar en Heidegger, que es la filosofía de la muerte. La actitud represiva sólo puede organizarse sobre la muerte y el miedo. Por otra parte, es lo que siempre han enseñado los curas: la muerte como fin de la vida y el pecado como organización de la vida. Veamos, en cambio, cuál es la pasión fundamental que está en la base… Yo considero que el ser, esta cuestión de la que tanto la filosofía como la política deben ocuparse, es un ser productivo. Es una posición que tiene una historicidad, de Maquiavelo, a Spinoza, Marx y el posestructuralismo. Es una línea respecto de la cual apostamos como apostamos siempre en la vida. Pienso que la vida es una cosa malditamente pesada, dura, pero que es construida. Pensemos en un bebé que nace, si no fuéramos un poco optimistas y no lo amáramos, moriría de inmediato, y, en general, debemos tomar ese ejemplo para todo lo que sucede en la vida. Es sólo el amor, la solidaridad, la reciprocidad, lo que permite que la vida se reproduzca y pasar de las fases más elementales -la asistencia a un bebé- a lo que está hecho de ayudarse, de enseñarse el lenguaje, de trabajar -cosa que nunca hacemos solos-, y así sucesivamente. Es este amor, en sentido ontológico -no tiene nada que ver con Freud ni con la pornografía-, amor verdadero, sólido, el que construye la vida. ¿A eso lo quiere llamar optimismo? Llámelo optimismo. Ciertamente, si no existiera este optimismo -que no es optimismo sino simple realismo-, la vida no existiría.

-Respecto de las pasiones, ¿cuál ha sido la influencia de Spinoza en su pensamiento?

-Perdón si hago un poco de cronología de mi vida. Nací bajo el fascismo y viví mis primeros años durante la guerra, hasta los 12 o 13 años. Y la guerra me marcó muchísimo, la guerra, la miseria, el esfuerzo de vivir. Fui comunista antes de ser marxista. Cuando tenía 20 años, trabajé en un kibutz en Israel, y allí me hice comunista, sobre la exigencia de una vida en común,Experimenté esa fase de Israel que fue muy bella. Después me puse a trabajar en política y me volví marxista. Me inserté sobre todo en un proceso de lucha, entre los años 60 y 70, que fue creativo, realmente formidable, y que permitió desarrollar una crítica extremadamente fuerte. En Italia, el 68 no fue un mayo, no fue un mes, fueron 10 años que nos permitieron, a mí, a miles, a millones de compañeros, desplegar una crítica del capitalismo como crítica, justamente, del modo en que el capitalismo maneja las pasiones.

Luego de lo cual fui a la cárcel, y ahí releí a Spinoza interpretando, criticando, mi viejo marxismo, pero recuperando al mismo tiempo esa capacidad spinoziana de fundar sobre el mecanismo conatus vivente, el conatus de vida, el conatus sensible, el amor o la cupiditas, como el momento de asociación constructiva y constituyente. Y después, el amor racional, ontológicamente constructivo, que me permitió reconquistar no sólo el sentido del trabajo, de la actividad, que el marxismo me había enseñado, sino ese sentido de la pasión que debe cubrir los conceptos y permitirles desarrollarse. Cuando, por otros motivos, me encontraba frente a un análisis constitucional positivo, aprendí de esa manera, por ejemplo, a evaluar si detrás de cada fórmula jurídica existía un conjunto de pasiones que era cultivado. Y cuando, posteriormente, en la etapa que siguió a la prisión, me encontré con la temática de la crítica de las instituciones, del globalismo, del desarrollo de la biopolítica, el desarrollo foucaultiano, esas cosas se unieron y se dio esa síntesis que fue más o menos correcta. No creo que la historia de la filosofía nos enseñe mucho, al contrario. Deleuze decía: "Espero ser el primero que no fue castrado por la historia de la filosofía".

-¿Por qué decidió que su vida esté trazada por la política?

-La política, o sea, la elección de los conocimientos y las actividades que llevamos sobre la cosa común, sobre el Commonwealth, sobre la riqueza común, es fundamental. En general, la política, es decir, este conocimiento, esta experiencia ampliada del saber común para la reproducción del común, de la libertad, está en la base de todo saber.

-Recientemente dio en la Argentina una charla sobre "Commonwealth"…

-"Commonwealth" es el tercer volumen, escrito junto con Michael Hardt, de la serie que iniciamos con "Imperio" y que continuó con "Multitud". Es un texto probablemente más filosófico y, por ende, más político, en el sentido de que nos hacemos preguntas absolutamente esenciales: ¿Qué es lo político? ¿Qué es el bien y el mal? ¿Qué es el odio o la guerra? El libro empieza con una reivindicación de la pobreza como elemento fundamental de caracterización de la multitud: encontramos que alrededor del 1600, con la Revolución inglesa, el término "multitud" desaparece del vocabulario político y es sustituido por el término "pueblo". Este se distingue de la multitud en tanto es propietario. Tenemos, entonces, la exclusión de los pobres del pueblo, la multitud excluida del pueblo, la pobreza excluida de la construcción de lo político. La pobreza es un elemento oscuro fundamental que no puede ser recuperado dentro de las categorías de lo político moderno; queda siempre afuera, y queda como resistente. A menudo nos han acusado de eurocentristas y de haber dejado de lado, por ejemplo, lo colonial. Aquí hicimos un esfuerzo enorme por recuperar ese tipo de literatura dentro de la problemática actual bajo la categoría de pobreza. Nos interesaban los aspectos de antagonismo indígena que organizaban y mantenían la autonomía. Luego, un tercer capítulo enfrenta el problema de qué es hoy el capitalismo.

Una hipótesis central es que asistimos a una ruptura del proceso capitalista: la acumulación de esas resistencias -la pobreza, el anticolonialismo- unida a la transformación de la fuerza de trabajo en los países centrales, que se presenta en términos cada vez más cognitivos, inmateriales, socialmente conectados y cooperantes, llevan a una ruptura en la historia del capital. Este quiebre produce una forma cada vez más parasitaria, más abstractamente dominante del desarrollo capitalista, tornando vacía la relación capitalista. El obrero ya no se encuentra frente al capitalista como organizador de la fuerza de trabajo sino que esa organización se transforma cada vez más en un proceso autónomo que el trabajador conduce. Este, sin embargo, se encuentra frente a mecanismos de renta (inmobiliaria, financiera, de acumulación), fenómenos que remiten a un elemento barbárico de la organización capitalista del trabajo. Y, por otra parte, está el éxodo de la fuerza de trabajo, que significa la capacidad de desarrollar contracultura pero sobre todo nuevas institucionalidades. La relación de gobierno es cada vez más una relación que ya no es para nada algo gerencial sino una relación de fuerzas; es gobierno sobre una red viva. Existe, además, una tentativa de empezar a narrar, a describir, ese éxodo. Estoy convencido de que hay que salir de lo posmoderno y del miedo de hacer una gran narración. Hoy recomienza el tiempo de una narración del proceso de liberación, porque todos estos elementos construyen ese mosaico sobre cuya base se puede volver a contar una historia de liberación que es absolutamente necesaria.

-Tanto en Génova como en la Argentina de 2001 hubo una irrupción de masas que, en principio, no llegó a plasmarse en una nueva institucionalidad. En Bolivia hay un grado mayor de potencialidad, pero así y todo la Asamblea Constituyente está debilitada. ¿Qué obstáculos identifica?

-El éxodo significa capacidad constituyente. El gran problema pasa a ser la difracción de los poderes constituyentes. Dentro de las teorías jurídicas, el poder constituyente siempre ha sido considerado como un poder extra-legal; actúa de una sola vez, erige el ordenamiento y no existe más. Debemos empezar a imaginar el poder constituyente como un poder que se despliega en esa relación dual. Este año en Bolivia, por ejemplo, las discusiones que tuvimos estaban referidas, justamente, a nuevas formas constitucionales que no necesariamente ven el poder constituido como negación del poder constituyente, sino como estructuras de nuevos ordenamientos totalmente abiertas a un poder constituyente. Es decir, un nuevo modelo de constitución. Respecto de la Argentina , es claro que aquellos movimientos específicos se acabaron, pero la acumulación de estos procesos es algo que se debe tener muy en cuenta. Y estos son fenómenos completamente irreversibles. Estoy convencido de que cuando se habla de constitución -la relación entre constitución material y formal, entendiendo por constitución material el conjunto de las relaciones de fuerza que constituyen la sociedad- se debe tener presente esa composición política latente. Por otra parte, las corrientes actuales más vivas del derecho, post-Luhmann, hablan incluso de constitución sin Estado. También lo posmoderno en toda la fase de aleatoriedad y de matiz está terminando. Entramos en una nueva época donde lo contemporáneo vuelve a mostrar su solidez.

-En cierta ocasión mencionó que el movimiento de resistencia global está en crisis. ¿Cómo piensa la organización política post-partido?

-Cuando se habla de la crisis de la forma partido se habla de la crisis de la representación política, de todo un sistema de formación y transmisión de la voluntad política que, justamente, caracteriza actualmente a la democracia. Por lo tanto, plantearse el problema más allá de los partidos significa plantearse también si existe otra forma de democracia. ¿Qué es, cómo puede concretarse el ideal de democracia absoluta? Creo que todavía se trata de moverse en el terreno de la investigación. Es evidente que la definición de partido -cuando era una definición seria y no puramente ideológica- se organizaba sobre la relación que existía entre composición técnica y social de la fuerza de trabajo, la composición política en general, y la forma política, ligada a una tentativa de reapropiarse del ciclo productivo, en la expresión de los consejos obreros, por ejemplo. Hoy todo eso es muy difícil de determinar: dentro de la composición técnica del trabajo está esa composición social, cognitiva, abstracta, móvil, precaria. Por eso tenemos un auténtico tejido en el cual la institucionalidad debe, muy probablemente, plantearse como problema no de representación sino de presentación. Siempre consideré que no son los intelectuales los que inventan las formas en las que se organizan las masas o las multitudes; son ellas las que proponen a la reflexión las formas bajo las cuales actuar. Creo que el gran paso que viene a través del capitalismo es el hecho de que, lejos de profundizarse lo individual, se profundiza la singularidad y la participación de cada individuo en el común. Es la inmanencia de la singularidad en el común. Esta inmanencia y esa autonomía común se dan como base tanto más institucional cuanto que si hay algo anárquico en este momento es el individualismo. Nunca he sido anarquista.

-¿Cuáles serían las características del trabajo precario?

-Obrero precario es una definición sociológica o económica para referir, ante todo, a una forma de salario. Se trata de un trabajador esencialmente móvil, flexible, que ya no está ligado a un espacio determinado como tampoco a una estructura temporal específica, la jornada laboral de ocho horas. Mientras, desde el punto de vista salarial, al trabajador-masa lo llamábamos fordista, a este trabajador flexible lo llamamos precario. Estamos, en términos macroeconómicos, en una situación global, ya no nacional. El inmigrante, por ejemplo, es fundamental dentro de esta figura del precario. Saben que cuando hacemos las manifestaciones por San Precario, este santo reúne a centenares de miles de personas en Milán el 1ø de mayo. Es un proceso muy bello, se hacen santos que se llevan en procesión, hay música y coros… "San Precario: ayúdanos". La imagen es la de un joven, una persona cualquiera, no con cara de santo sino una más astuta, porque ésa es su cualidad fundamental: ser vivo, hábil… Ahora, por un lado, el trabajador precario está mal pago y en una situación inestable, pero, por otro, alguien puede preferir trabajar así. La figura del precario es sobre todo la del trabajo femenino: hoy, ir a trabajar a la fábrica o a la oficina puede significar no tener hijos, porque si tenés un hijo te echan. Entonces, el trabajador precario es, por ejemplo, una mujer que prefiere quedarse en su casa y trabajar allí según sus tiempos.

-Han mencionado, con Hardt, la idea de guerra global permanente, que podría pensarse concatenada, al menos en América latina, a un proceso cada vez más intenso de militarización, de criminalización y judicialización de la protesta social, de miedo y fuerte presencia de un discurso que reclama seguridad…

-En cuanto al discurso sobre la guerra permanente, como en general sobre el estado de excepción -son estados de excepción permanentes-, vale tanto más hoy cuando la centralización de ese proceso termina. Estados Unidos intentó el golpe de Estado sobre la mundialización, ser el poder soberano que dominaba el campo. En la medida en que ese poder soberano unilateral cesa, en que se afirman ámbitos multilaterales de regulación, toda una serie de instrumentos pasan a ser de criminalización interna, de excepcionalidad difusa. Todo eso se relaciona con la separación del comando capitalista de la organización del trabajo: en la medida en que el capital se despega de la organización del trabajo asume ese recurso a la fuerza; la violencia se convierte en la clave del mando.


Toni Negri

Padua, 1933. Filosofo

Fue profesor en las universidades de Paris VIII y de Padua, donde dictó Teoría del Estado. En los años 60, entre la universidad y el activismo, participó en la revista Quaderni Rossi y luego en el grupo Potere Operaio. En 1979 fue detenido bajo la acusación de ser el jefe de las Brigadas Rojas y de haber asesinado al presidente Aldo Moro y a otras 17 personas. Aunque los cargos no fueron probados, fue condenado a 30 años. Permaneció en la cárcel hasta que, en 1983, fue elegido diputado. Al negársele la inmunidad parlamentaria, se exilió en Francia durante 14 años, donde fue invitado al Collège International de Philosophie. En 1997 regresó a Italia -y a la cárcel hasta 2003- con la expectativa de instar a un debate sobre la situación de cientos de exiliados o condenados por hechos ocurridos en los llamados "años de plomo". Es autor, entre otros, de "La anomalía salvaje", "El poder constituyente", "El tren de Finlandia", "Marx más allá de Marx", y también de tres piezas teatrales que, los domingos de enero, se emitirán por France Culture.

Clases sociales, estratificación y movilidad social en Chile, por F. Torche y G. Wormald

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Written by Eduardo Aquevedo

10 mayo, 2009 at 12:58

MOVIMIENTO ESTUDIANTIL 2008: RADICALIZACIÓN, ORGANIZACIÓN Y DEBATE DE ESTRATEGIAS

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Cómo está organizada la resistencia pingüina 2.8

Escolares sin Dios ni LGE
La radicalización de la revuelta estudiantil que se observa desde comienzos de año, tuvo su prueba más concreta en el famoso jarro de agua lanzado a la cara de la ministra de Educación. Detrás de eso hay un trabajo coordinado, que desconfía profundamente de los medios de comunicación porque “siempre te van a dejar mal”, y por eso ya no tienen caras visibles. Su discurso sin concesiones se explica porque, a diferencia de 2006, ahora hay una hegemonía de la mirada de izquierda que abomina del lucro en la educación.
Por Andrea Domedel

Atrás quedaron los tiempos en que los rostros de adolescentes carismáticos, de discurso claro y coherente, se tomaron las portadas de diarios y las pantallas de televisión representando a los estudiantes secundarios. La revolución de los pingüinos de 2006, que encantó a la ciudadanía, la prensa, el mundo social y a la clase política e instaló el debate sobre reformar la educación chilena, hoy está lejos de concitar el apoyo de hace dos años.

Y es que a falta de dirigentes visibles, fue la imagen de María Música Sepúlveda y su “jarrazo” de agua a la ministra de Educación, Mónica Jiménez, la que por estos días captó toda la atención mediática; algo que ninguno de sus compañeros había logrado luego de más de dos meses de tomas y protestas callejeras en contra de la LGE. La acción de la alumna de 14 años del Liceo Darío Salas puso de nuevo los ojos en el movimiento estudiantil, pero este “golpe de efecto” dista mucho del que dieron los “pingüinos” en 2006, cuando el 18 de mayo de ese año decidieron dejar las calles para volcar su descontento hacia las salas de clases y comenzar un proceso de tomas que alcanzó a más 100 colegios y movilizó a más de un millón de estudiantes en todo Chile.

La radicalización de esta revuelta de 2008, que se observa desde comienzos de año, tuvo su prueba más concreta en este hecho. La “buena onda” de 2006 se terminó y la prensa ya no sigue cada paso de los estudiantes ni ocupa grandes espacios para informar sus demandas y manifestaciones. Hoy, ese lugar lo ocupan las muestras de repudio y rechazo hacia su accionar por parte de los mismos que hace dos años los elevaron casi a la categoría de héroes. Pero, ¿qué hizo que las cosas hayan cambiado tanto? ¿Cuáles son las motivaciones y la forma en que se organizan hoy los estudiantes y que los mantiene en pie hasta ahora? ¿Que rescataron y que desecharon de la experiencia de sus compañeros de 2006? ¿Quienes son los que están detrás de esa radicalidad que sorprende al país?

Un movimiento sin rostro

Hoy no existe ni la masividad ni la dirigencia de hace dos años y los protagonistas de esta “revolución” 2.0 tienen claras las razones de este cambio. Pía Muñoz cursa tercero medio en el Liceo Carmela Carvajal y fue nombrada por sus compañeras como la vocera oficial de la primera toma que realizó este establecimiento de Providencia. Ella representa a una suerte de “dirigentes circunstanciales” que caracterizan al movimiento de este año y que surgen en situaciones de contingencia, como en las ocupaciones de los colegios o en las distintas jornadas de protesta.

Pía explica que este fenómeno se da por un motivo fundamental: la desconfianza que existe entre los secundarios hacia los medios de comunicación. “Podríamos haber hecho la cosa más grande del universo y no nos iban a pescar, por lo que decidimos que ignoraríamos a los medios. La postura de los secundarios hoy es que la prensa siempre te van a dejar mal, es un sentimiento instalado el que ya no se puede confiar en ellos, y es por eso que no tenemos dirigentes visibles. En 2006 nos jugaron a favor y contra al final del movimiento, entonces, fue como un arma de doble filo”.

Los “pingüinos” de 2008 no quieren depender de “rostros” que le den fuerza al movimiento. Tienen el temor de ser farandulizados por los medios de comunicación, como ocurrió en 2006, cuando en el momento más álgido del conflicto sus principales dirigentes aparecían en diarios y programas de televisión contando sus historias personales o sus vidas amorosas, como la relación entre los voceros César Valenzuela y Karina Delfino. Uno de los pocos líderes visibles del movimiento de este año es el vocero de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios y Universitarios (ACEUS) Amador Sepúlveda. El pertenece a la generación de “pingüinos” 2006, que llegaron a la Universidad y continuaron con el trabajo que venían realizando los secundarios. Como representante de la antigua Zonal Norte, que reunía a los liceos de ese sector de Santiago en la Asamblea de 2006, esa revocabilidad extrema se relaciona con el comportamiento que muestren los dirigentes.

“Si hoy el vocero se arranca con los tarros, chao. Eso también se daba antes, pero en un momento se volvieron demasiado necesarios para mantener el movimiento. Nosotros somos críticos de nuestras dirigencias del 2006, es decir, el objetivo es evitar que desvirtúen el movimiento. Tratamos de hacer lo que dicen los cabros y lo que digamos los dirigentes políticamente. Las vocerías rotativas nos han jugado en contra a nivel mediático, pero la idea es tener distintas caras y no tener rostros centrales”.

El triunfo de los “inorgánicos”

Una de las características de la “revolución de los pingüinos” que más sorprendió a los adultos fue la capacidad que tuvo este grupo de adolescentes de hacer confluir en un mismo espacio distintas posturas políticas. En la Asamblea de Estudiantes Secundarios convivían desde la derecha hasta la izquierda más radicalizada, y pese a sus diferencias, lograron construir un discurso común que se resumió en la demanda de una educación de calidad para todos. Todo comenzó con peticiones económicas que afectaban al mundo secundario, como la gratuidad de la PSU, el pase y la tarifa escolar, las que pronto se transformaron en reivindicaciones que buscaban reformar las bases en las que se asentaba el sistema educacional chileno. La bandera de lucha era la derogación de la LOCE.

Pero esa imagen de fraternidad fue producto de la inteligencia política de sus dirigentes, quienes vieron que existían las condiciones para posicionar los temas que venía trabajando el mundo secundario desde inicios de la década. Uno de los líderes más recordados del movimiento de 2006, Juan Carlos Herrera, más conocido como el “Comandante Conejo”, cree que la postura de los “pingüinos” este año tiene que ver con un proceso que partió hace dos años y que hoy está decantando en un nuevo concepto de organización secundaria.

“Se ve una madurez política de las dirigencias que no tenían el 2006, porque si la hubieran tenido no habrían confluido. El que en años anteriores se haya llegado desde la ultraderecha hasta los sectores más radicales de la izquierda, se debió a una función estratégica de todos los sectores, que nos permitió levantar una coyuntura grande y acumular fuerzas, tanto a la derecha como a la izquierda. Si bien no era una política de alianza, sí era una búsqueda de generar mejores condiciones para la construcción al interior de los secundarios”.

Esa “madurez política” está expresada en la conducción ideológica que tiene hoy el movimiento estudiantil. Las fuerzas políticas que confluyeron en la Asamblea de 2006 se dividían en dos grupos bien definidos: los que seguían las estructuras tradicionales y los que las rechazaban. Luego del quiebre que provocó dentro de la asamblea secundaria la salida de César Valenzuela, que representaba a los voceros “estructurados”, fue el sector “inorgánico” el que siguió a la cabeza del movimiento. El hecho concreto que desencadenó esta ruptura fue la convocatoria a un paro social el 5 de junio de 2006, cuando los “pingüinos” incluyeron a otros sectores sociales a su lucha, entre ellos, los universitarios y profesores.

El vocero de la ACEUS, Amador Sepúlveda –que cursa primer año de Administración Pública en la USACH- vivió este proceso y afirma que allí se encuentra el sustento del conflicto de 2008. “Cuando decidimos crear ese tipo de alianzas comprendíamos que en algún momento iba a llegar la ruptura y eso tiene que ver con lógicas políticas. Me siento parte de esa seudo “ultraizquierda”, o como se le llame, y también he trabajado en colectivos. Ese trabajo lo reproduzco hoy en mi carrera, donde formamos un colectivo que fue con el que levantamos el movimiento en la universidad”. Sepúlveda asegura que este año la radicalización del discurso y de las acciones de los estudiantes se explican por qué hay sólo un sector a la cabeza. “El movimiento 2008 es esencialmente de izquierda. Es por eso que la crisis se agudiza por el ataque a la educación de mercado o del lucro en la educación. A pesar de que tanto la prensa como el gobierno intenta desviar el tema por nuestro rechazo a la LGE, nosotros no estamos apuntando a eso, sino que a cambios en el modelo”.

La fuerza de la periferia

Esta conducción política de la izquierda “inorgánica” o no tradicional se grafica en la forma en que se organizan hoy los estudiantes. Si la estrategia de 2006 fue la creación de un referente nacional basado en la división por zonales, hoy la apuesta es darle fuerza a la periferia de Santiago a través de los llamados cordones comunales. Existen cinco cordones comunales organizados en la Región Metropolitana: cordón Peñalolén, Providencia, Santiago Centro, Maipú y la Asamblea Sur Oriente, liderada por María Jesús Sanhueza. Esta última es reconocida como la “díscola”, ya que no responde a la Asamblea Coordinadora Metropolitana, que es donde confluyen todas estas orgánicas menores. La organización de uno de los sectores más poblados de la capital es la que mejor representa la radicalización del movimiento, realizando acciones como la toma de la Embajada de Brasil en mayo pasado.

Pía Muñoz señala que esta forma de organización en Santiago responde a lógicas “inorgánicas” y que los grupos de izquierda que los representan son la mayoría. Aunque no está de acuerdo con el asambleísmo extremo que existe hoy entre los estudiantes, reconoce que les sirve para actuar y movilizarse en forma más rápida. “Se aprovechan del caos. Es como oh! no sabemos que hacer, entonces hagamos una asamblea para decidir. Es por una cosa de velocidad también, por tiempos políticos, lamentablemente siempre el tiempo nos juega en contra, somos muchos, estamos dispersos, nos cuesta organizarnos por cosas de territorio, nos cuesta juntarnos, entonces, la asamblea se vuelve lo más rápido y resolutivo. Pero a la larga eso se pierde, aunque en los momentos claves se vuelve algo bastante útil”.

Pero Amador Sepúlveda explica que la participación hoy se da en los espacios más pequeños como la universidad o el colegio, y que es allí donde se demuestra el descontento estudiantil. En este sentido, afirma que los grupos alejados de las orgánicas tradicionales chocan con la instituicionalidad de los distintos establecimientos, por lo que los cordones son los que lideran el movimiento. “Hoy hay miles de colectivos dentro de los colegios que no responden a sus centros de alumnos y es muy normal que se levanten asambleas en toma y que sean las que deciden, por lo tanto, en la confluencia de los cordones, que es donde está el activo político de los colectivos, es donde se corta el queque”.

Pero la dispersión es un fantasma que persigue a este movimiento de 2008. Para el ex dirigente Juan Carlos Hererra -que representó a este sector inórganico de la periferia santiagüina en la Asamblea de 2006- esto tiene que ver con que esa misma izquierda que lo conduce no está unida. “Los grupos de izquierda tienen una posición mayoritaria dentro de los estudiantes, el tema es que son variados grupos de izquierda, entonces, no hay una confluencia común y tampoco ven la necesidad de hacerlo. Excepto en algunos sectores donde está la ACEUS, que trata de conformar alguna integración”.

El Mostrdor.cl

Written by Eduardo Aquevedo

10 mayo, 2009 at 12:23

Publicado en Educación, ESTUDIANTES

P. Bourdieu: la televisión y sus impactos sobre la sociedad y los demás medios… Entrevista.

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bourdieu8 *En este fragmento del diálogo que François Granon mantuvo con Pierre Bourdieu, publicado en la revista Télérama, el sociólogo francés se refiere a la peligrosa influencia que la televisión tiene sobre los otros medios y sobre la práctica del periodismo.

– ¿Existir es aparecer en la radio o en la televisión? –

Actualmente, nadie puede iniciar una acción sin el apoyo de los medios. Tan simple como eso. El periodismo termina dominando toda la vida política, científica o intelectual. Habría que crear instancias en las cuales investigadores y periodistas se critiquen mutuamente y puedan trabajar en conjunto. No obstante, los periodistas son una de las categorías más susceptibles: se puede hablar de los curas, de los patrones e incluso de los profesores, pero sobre los periodistas es imposible mencionar las cosas que llegan a hacer…

– ¡Es el momento de decirlo! –
Hay una paradoja de base: es una profesión muy poderosa, compuesta por individuos muy frágiles. Allí se produce una notable discordancia entre el poder colectivo -considerable- y la fragilidad estatuaria de los periodistas, que se encuentran en una posición de inferioridad tanto respecto de los intelectuales como de los políticos. A nivel colectivo, los periodistas arrasan. Desde el punto de vista individual, están en constante peligro. Constituye un oficio muy duro -no por azar hay allí tanto alcoholismo- y los jefecitos son terribles. No sólo se quiebran las carreras, sino también las conciencias, lamentablemente. Los periodistas sufren mucho. Al mismo tiempo se vuelven peligrosos: cuando un ámbito sufre, termina transfiriendo su dolor hacia afuera, bajo la forma de la violencia o el menosprecio.

– ¿Podría haber reformas en esa esfera? –
La coyuntura es muy desfavorable. En el campo del periodismo existe una competencia furiosa, en la cual la televisión ejerce una coacción terrible. Podrían ofrecerse miles de índices, como el de la transferencia de periodistas televisivos a la cabeza de órganos de prensa escrita. Es la televisión la que define el juego: los temas de los que hay que hablar, qué personas son importantes y cuáles no. Con todo, la televisión, alienante para el resto del periodismo, está ella misma alienada, puesto que vive muy particularmente sometida a las imposiciones directas del mercado. (De manera general, si el sociólogo escribiera la décima parte de lo que piensa cuando habla con los periodistas -por ejemplo, sobre la fabricación de los programas-, éstos lo denunciarían por haber tomado partido y por su falta de objetividad, por no hablar de su arrogancia insoportable…) El que pierde dos puntos de rating se queda afuera. Esta violencia que pesa sobre la televisión contamina todo el campo de los medios. Se transmite incluso a los espacios intelectuales, científicos, artísticos, que estaban construidos en base al desprecio del dinero y a una indiferencia relativa a la consagración masiva. ¿Se imaginan a Mallarmé esperando ser reconocido en las calles y aplaudido en los meetings? Y sin embargo, esos pequeños universos, como la literatura o las ciencias, en las cuales se podía vivir como un desconocido y en la pobreza con la condición de ser estimado por algunos y hacer cosas dignas de realizarse, están actualmente bajo amenaza.

– ¿Cree que en las condiciones actuales de competencia los medios pueden escuchar sus razones? –
Sé que puedo parecer un sabiondo que viene a predicar la moral en un momento en que hay que salvarse como sea y en que el patrón de Libération (diario de gran circulación, vinculado al Partido Socialista, N. del E.) debe preguntarse todas las mañanas si habrá suficientes anunciantes para publicar su próximo número. Pero es precisamente esa crisis -y la violencia que exacerba- la que lleva a ciertos periodistas a pensar que estos sociólogos no están tan locos como parecían. Entre los periodistas son siempre los jóvenes y las mujeres los más afectados: me gustaría que comprendieran un poco mejor por qué les pasa eso, que no existió necesariamente un error del jefecito -el cual, por su parte, no es demasiado sagaz, pero por eso se lo eligió-, sino que hay una estructura que los oprime. Esta toma de conciencia puede ayudar a soportar la violencia y a organizarse. Tiene la virtud de desdramatizar y proporcionar instrumentos para una comprensión colectiva.

– Usted describió los campos del arte y de la ciencia como universos que poco a poco van elaborando reglas. ¿Cómo puede ser que el periodismo no haya podido encontrar las suyas? –
En el universo científico, en efecto, hay mecanismos sociales que obligan a los sabios a comportarse moralmente, sean ellos "morales" o no. El biólogo que acepta dinero de un laboratorio para escribir una publicación sin ningún valor… Hay una justicia inmanente. Aquel que transgrede ciertas prohibiciones pierde. Se autoexcluye, se desacredita. Mientras que, en el campo del periodismo, ¿dónde puede localizarse un sistema de sanciones y recompensas? ¿Cómo va a manifestarse la estima hacia el periodista que cumple bien con su trabajo?

– Seguramente alguien lo acusará de querer un sistema dirigista, un comité central de los medios…-
Lo sé. Pero es todo lo contrario. La autonomía que predico ensancha la diferencia. Y es la dependencia la que genera uniformidad. Si las tres revistas francesas -L’Express, Le Point y Le Nouvel Observateur- tienden a ser intercambiables es porque están sometidas aproximadamente a las mismas coacciones, a las mismas encuestas, a los mismos anunciantes, que los periodistas se pasan unos a otros, y se roban entre sí temas o tapas. Cuando en realidad, si ganaran mayor autonomía respecto de los anunciantes -y de su propio ranking, la cantidad de ejemplares vendidos-, respecto de la televisión, que impone los temas importantes, se diferenciarían enseguida. Para limitar los efectos funestos de la competencia, llegué a sugerir, por ejemplo, que los periódicos crearan instancias comunes, análogas a las que se conforman en casos extremos -como en los raptos de niños-, cuando todos se ponen de acuerdo para hacer el black-out de la información. En estos casos extremos, los medios dejan a un lado sus intereses competitivos para salvar una suerte de ética común. Para otros temas que sólo se tratan porque otros lo hacen podríamos imaginar una especie de moratoria. En el caso de los libros, el fenómeno es asombroso. Muchos periodistas culturales están obligados a hablar de libros que desprecian, únicamente porque los demás los mencionaron, lo cual contribuye bastante al éxito irresistible de libros lamentables…

– Frente a estos medios que le disgustan, usted parece adoptar una actitud que puede criticarse: la del desdén. ¿Por qué? –
Una actitud de repliegue, más bien. Pero no es mía exclusivamente. No conozco a ningún gran sabio, ni gran artista, ni gran escritor que no sufra en su relación con los medios. Es un verdadero problema, porque los ciudadanos tienen derecho a escuchar a los mejores. Sin embargo, los mecanismos de invitación y de exclusión hacen que los telespectadores se encuentren casi sistemáticamente privados de lo mejor.

pierre-bourdieu.blogspot.com