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Trayectoria de Flores: la tesis con que se graduó de ingeniero y su “transformación” política… (de Marx y Guevara, al apoyo a Piñera)…

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7 Mayo, 2009.

En 1970 Fernando Flores necesitaba urgentemente sacar su título de ingeniero civil industrial para poder ingresar al gobierno de la UP. En vez de recurrir a un profesor de su escuela, le pidió al sociólogo Manuel Antonio Garretón que guiara su tesis. CIPER encontró el texto, que contiene mucho análisis filosófico, histórico y sociológico desde el punto de vista marxista y bastante poco de ingeniería. Ahí están las raíces políticas del senador Flores, que desde entonces ha vivido en un permanente cambio que lo llevó a instalarse hoy en la campaña de Sebastián Piñera.

Por Francisca Skoknic, CIPER

La mediática irrupción del senador Fernando Flores en la Coalición por el Cambio, la flamante plataforma electoral de Sebastián Piñera, no debería sorprender. Es cierto que suena extraña la inclusión de un ministro de Salvador Allende en la campaña del candidato de la derecha, pero si hay una constante en la trayectoria de Flores, eso es paradójicamente el cambio: de estatizador a empresario, de antiimperialista al exilio en Estados Unidos, del PPD a Chileprimero y ahora a socio estratégico de la derecha.

Flores es ingeniero civil industrial y fue en las aulas de la Universidad Católica donde dejó sus primeras huellas políticas. Las guarda la enorme biblioteca del Campus San Joaquín, donde se conservan las tesis de quienes egresaron de esa casa de estudios. “Análisis histórico y práctica académica, el caso de la Ingeniería Industrial” se titula el trabajo archivado bajo el nombre de Carlos Fernando Flores Labra. Año: 1970.

“Nos forjaremos en la acción cotidiana, creando un Hombre Nuevo con una nueva técnica”, es la frase de Ernesto “Che” Guevara con que cierra el texto, que también contiene citas del “gran líder y poeta chino” Mao Tse Tung y numerosas referencias a Karl Marx. Al leerla 40 años más tarde, el contraste con el Flores de hoy resulta brutal.

Pero no es lo único que llama la atención. Gran parte de las 104 páginas están dedicadas al análisis político, sociológico, filosófico e histórico, y el resto a una propuesta de cambio académico para la carrera, acorde con los tiempos que corrían a comienzos de la Unidad Popular y en busca de la formación del “hombre nuevo” (el eslogan guevarista de la época). Independientemente de la ideología, el texto no contiene nada de lo que se esperaría de una tesis para obtener el título de Ingeniero Industrial.

Quien guió la tesis tampoco fue un ingeniero, sino que el trabajo estuvo a cargo del sociólogo Manuel Antonio Garretón, quien recuerda perfectamente el contexto en que realizó su labor. Comenzaría el gobierno de Allende y Flores, que entonces tenía 27 años, necesitaba urgentemente titularse para poder ingresar al aparato público

Fernando Flores junto a Sebastián Piñera-Había una cláusula en la letra chica de la universidad que decía que en casos excepcionales se podía hacer una memoria en cualquier tema relativo a algún ramo hecho en Ingeniería. Él había asistido a un seminario mío y me pidió que le dirigiera la tesis. Acepté-, relata Garretón, quien era director del Centro de Estudios de la Realidad Nacional (CEREN), que se creó en la UC tras la reforma universitaria.

Académicos contemporáneos a Flores cuentan que tras egresar, entró a trabajar como profesor al Departamento de Ingeniería de Sistemas durante media jornada. Ahí creó un grupo llamado “Centro de Ciencias de la Administración”, donde confluían profesores de sociología e ingeniería. Trabajaban bajo conceptos como cibernética, estudiaban la teoría de sistemas y temas de gestión bastante innovadores para la época y que Flores desarrollaría más adelante en su carrera.

El resto de la jornada, Flores se desempeñaba en la vicerrectoría académica, bajo las órdenes del entones rector Fernando Castillo Velasco. Según el relato de Garretón, fue ahí donde el actual senador se vinculó con la gente del MAPU, grupo que tras el quiebre del movimiento de la reforma universitaria se había quedado del lado de Castillo Velasco.

Los contactos con el MAPU lo acercaron al gobierno de Allende y le abrieron las puertas para asumir como director técnico de la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO). Ahí desarrolló el proyecto Synco, hoy conocido como la Internet socialista de Allende, que funcionaba vía télex. Lo hizo trayendo a Chile al mítico Stafford Beer, quien instaló muy resevadamente una sala cibernética desde donde se podría controlar toda la producción de las empresas al mando de CORFO. Fue ese reputado científico quien lo llevó a California.

Pero, para asumir ese cargo, antes debía titularse. Recuerda Garretón que cuando recibió el primer manuscrito de la tesis le pareció que debía ser mejorado bastante y se lo devolvió. “Le hizo un par de arreglos y lo presentó”, cuenta el sociólogo. Le faltaban más que un par de cosas. Cuando Flores se enfrentó a la comisión evaluadora, compuesta por ingenieros y el propio Garretón, el resultado fue mediocre. Según recuerda el sociólogo, la nota fue un 5, lo que no dejó satisfecho a Flores.

-No le gustó la nota y reclamó. Hizo un gesto muy poco educado hacia la comisión y dijo: “Entienden poquito”- relata Garretón. Flores ya mostraba el carácter soberbio que lo distingue hasta hoy y que esta semana lo llevó a advertirle a un periodista de CNN -cuando pensó que ya no estaba al aire- que no le daría más entrevistas porque le había hecho “puras preguntas huevonas”. Después dijo que había sido una broma.

Tesis o manifiesto

Sociólogo, Manuel Antonio Garretón“No es más que un manifiesto político”, describe un académico de izquierda que leyó en esos años la tesis de Flores. Escrito en primera persona plural, el texto parte del trabajo del marxista checoslovaco Karel Kosik. Luego dedica un capítulo al tema “Desarrollo y dependencia”, que incluye un análisis político e histórico del “fracaso del pensamiento social Latinoamericano”. Si bien dice que no pretende declararse marxista, cree que sólo dicha escuela de pensamiento refleja la práctica social revolucionaria que era contemporánea en aquellos años.

-La dependencia es pues hoy la integración de América Latina al sistema imperialista mismo. Luchar por su superación, es luchar por la destrucción del sistema Imperialista. Toda lucha contra el imperialismo es un paso hacia nuestra liberación- concluye.

Ya entonces desarrollaba el lenguaje retórico que lo caracterizaría más adelante, con afirmaciones del tipo “la totalidad del mundo comprende a la vez, como un elemento de su totalidad, el modo de abrirse esta totalidad del hombre y del modo de descubrir al hombre”.

Aunque critica a algunos ideólogos de países socialistas, es mucho más duro al cuestionar al capitalismo.

La última parte de la tesis, consistente en el 40% del trabajo, habla propiamente de la ingeniería industrial. Pero antes de entrar a las propuestas se aboca al “análisis histórico y práctica académica” de la Ingeniería Industrial, específicamente en la UC, a partir de la idea de que “un conocimiento científico de la realidad social se basa en una análisis que debe ser necesariamente histórico, dialéctico y totalizante”.

A su juicio, “los grupos de izquierda son los únicos que son capaces de plantear nuevas ideas para la Universidad dentro de un rigor académico”. En el relato histórico que hace de la Facultad de Ingeniería de la UC, llama la atención la referencia que hace a Icare, entidad que define como “un organismo de ideologización de las empresas privadas chilenas”. Años más tarde se lo vería como charlista en los seminarios del organismo empresarial.

-Si queremos diseñar un proyecto de acción, para un colectivo social chileno integrado en torno a la práctica académica de la tecnología, éste deberá insertarse dentro del proyecto histórico que orienta la práctica social del pueblo de Chile. Este proyecto histórico se inscribe a su vez en la lucha conjunta de todos los pueblos del mundo y, de manera determinante de los pueblos latinoamericanos contra el imperialismo encarnado por la potencia hegemónica, el gobierno y las clases dominantes de Estados Unidos. La sociedad que es necesario destruir es la sociedad socialista, donde desaparecen las clases sociales y la propiedad privada de los medios de producción-, escribe el idealista y algo confuso joven ingeniero.

El senador Fernando Flores, en la inauguración de ChilePrimeroEntre sus propuestas de cambio están terminar con la práctica de estudiantes y profesores que hasta ese momento son “representantes aventajados de la pequeña y alta burguesía”, para ampliar la perspectiva hacia personas con distintas posiciones. La nueva universidad contemplaría también una revolución de la gestión proveniente de la “complejidad de los sistemas” y una estructura que llama “praxeología política”, basada en la cibernética y la ciencia social crítica.

Y cita a un autor que dice que para la praxeología deben estudiarse otras prácticas sociales y culturales, como la estrategia y táctica de la guerra de Mao, los métodos de dirección del partido de Lenin y los escritos sobre guerrilla del Che.

Concluye Flores su tesis: “Es nuestra contribución mediante la práctica académica a la formación del Hombre Nuevo, que a partir de Guevara, se empieza a producir en nuestra América”. Y cierra con una larga cita del Che.

El hombre nuevo y la revolución capitalista

– No hay nada más revolucionario que el capitalismo, si revolucionario significa una cosa que crea y destruye a pasos agigantados todo lo que toca. Este capitalismo tecnológico y globalizado es brutalmente rápido. No es para gente que se queda dormida. Pero también entrega un tremendo espacio para que las personas puedan resolver sus problemas de pasión por la vida y para que la comunidad pueda tener una vida próspera- decía un renovado Fernando Flores a El Mercurio en 2003.

Todos los actores y compañeros de Flores en 1970 han cambiado. Evolucionado, dirán algunos. Lo cierto es que pocos de los revolucionarios de entonces suscribirían hoy sus dichos de aquellos días. Pero el cambio de Flores es más notorio y radical. Tras entregar su tesis ingresó al gobierno de la UP, donde luego de pasar por CORFO asumió a los 29 años como ministro de Economía, para después encabezar Hacienda y la Secretaría General de Gobierno. Ahí lo pilló el golpe de 1973.

El 11 de septiembre estuvo en La Moneda con Allende, donde fue detenido. Los militares lo tuvieron preso en Isla Dawson, Ritoque y Tres Álamos. Sólo en 1976 pudo salir al exilio, instalándose en San Francisco, California. Ahí comenzó su doctorado en Filosofía Analítica del Lenguaje y Filosofía de la Ciencia de la Universidad de Berkeley. Ahí comenzó también su giro ideológico. En la entrevista que cerró a garabatos en CNN esta semana, le consultaron si todavía podía considerarse un hombre de izquierda y Flores se definió como un hombre “libre y autónomo, que piensa en función de las realidad y problemas que tiene”, diciendo que esto viene de su estancia en Estados Unidos.

Dejando atrás su pasado político, Flores se concentró en lo profesional, llegando a convertirse en un gurú informático y desarrollar teorías basadas en la comunicación, el lenguaje y los principios sistémicos aplicados a la empresa. La “conversación para la acción” fue su concepto más popular. Su trabajo se plasmó en el software “El Coordinador” y se volvió empresario. Escribía libros, daba charlas, vendía sus ideas. En 1995 la revista Fortune cifró su patrimonio en US$ 40 millones.

Senador Fernando Flores, junto a Andrés AllamandTras el regreso a la democracia, se quedó en un principio en Estados Unidos, pero empezó a hacer negocios en Chile. También armó fundaciones, se hizo conocido por su carácter arrogante y nada empático, pero también se popularizó la idea de que era un hombre renovado y lleno de ideas brillantes y amigos poderosos. “Todos saben que soy de izquierda y me gusta ganar dinero”, decía en 1999 al diario El Sur.

También regresó a la política, a través del PPD. En 2001 se presentó a senador por la Primera Región, en el cupo que le cedió el ex senador por esa región, Sergio Bitar, su compañero en el campo de concentración de Dawson y quien se convirtió en uno de sus mejores amigos. Salió electo luego de una polémica y millonaria campaña, en la que llevó literalmente el circo al pueblo (contrató una carpa y la mandó de gira por la circunscripción) y usó un jet que le prestó el empresario mexicano Carlos Slim.

No ha sido protagonista en el Senado, pero ha hecho ruido en la política. Se declaró presidenciable. Pero bajó su candidatura cuando hasta el PPD le dio la espalda. Desairó a la Presidenta Michelle Bachelet al revelar que ésta lo había visitado en su departamento, justo en los momentos en que él se lanzaba contra su propio partido debido a las acusaciones de corrupción por el caso Chiledeportes. “No estoy para aguantar tanta huevá”, dijo entonces, muy en su estilo, a Radio Cooperativa. Congeló y luego renunció a su militancia PPD. Fundó Chileprimero junto al también ex PPD Jorge Schaulsohn. Y aunque dijo a Qué Pasa que nunca sería “un hombre de partido de derecha”, esta semana le brindó un feroz espaldarazo a la candidatura de Sebastián Piñera. Alabó al candidato y se declaró orgulloso de haber sido ministro de Allende. Así es el nuevo Fernando Flores.

Documentos PDF:
Análisis histórico y práctica académica: Al caso de la Ingeniería Industrial – Tesis Parte I
Análisis histórico y práctica académica: Al caso de la Ingeniería Industrial – Tesis Parte II

Enlaces relacionados:
Revise la historia del proyecto Cybersyn o Synco en la página web de Fernando Flores
Mire el video con el lanzamiento de la “Coalición por el Cambio” en el sitio web oficial de Sebastián Piñera
Vea la entrevista realizada en CNN al senador Fernando Flores

 

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