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Archive for noviembre 6th, 2008

Obama: bases de su plan económico, con más intervención pública y políticas sociales…

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Las bases de la Obanomics

El plan de Obama para salir de la recesión y robustecer la economía podría verse condicionado por el creciente déficit fiscal norteamericano y por el megarrescate que se aprobó en la administración saliente.

Por Tomás Lukin, Página/12

Cuando asuma en enero Barack Obama heredará un país en recesión. Con los salarios en caída, creciente desempleo, contracción del consumo, estrangulamiento del mercado crediticio y una carga de deuda sobre las familias norteamericanas cada vez más difícil de pagar, el nuevo presidente de Estados Unidos buscará amortiguar la situación impulsando un nuevo y multimillonario plan de estímulo fiscal. El paquete podría llegar a los 200 mil millones de dólares. Parte de los recortes impositivos que planea introducir Obama se financiarán gravando las ganancias extraordinarias de las empresas petroleras. Además, intentará aumentarle la carga impositiva a los sectores de mayores ingresos. Para enfrentar la crisis subprime, la dupla Obama-Biden propone una moratoria de 90 días en las ejecución de hipotecas, la creación de un fondo para prevenir los remates y la modificación de las leyes de quiebra. Para muchos analistas preocupados por las finanzas públicas, el creciente déficit fiscal norteamericano junto con el peso del reciente megarrescate de 850 mil millones de dólares de Bush, condicionarán la aplicación de todos los puntos del proyecto del demócrata.

El puntapié inicial del “Plan para fortalecer la economía” está dividido en dos. Por un lado, propone cobrarles un impuesto sobre las ganancias extraordinarias a las compañías petroleras para otorgar un reintegro de emergencia de 1000 dólares a los contribuyentes. En segundo lugar, contempla otorgar 50 mil millones de dólares para impulsar la economía. Una mitad se destinará a prevenir recortes presupuestarios, a nivel local y estatal, en salud, educación y de tarifas. La otra mitad apuntará a “preservar más de un millón de puestos de trabajo que podrían desaparecer” asegurando el empleo desde el sector público. En total, el plan de estímulo asciende a 175 mil millones de dólares, pero no descartan que se extienda hasta los 200 mil millones.

Para los analistas del RGE Global Economonitor, que encabeza el economista Nouriel Roubini, Obama se enfrentará a un fuerte déficit fiscal que podría superar el billón de dólares en los próximos años a medida que los costos de los diferentes rescates impulsados por Bush se acumulan. Consciente de esta situación, Robert Rubin –asesor económico de Obama, ex secretario del Tesoro de Clinton y consultor del Citigroup– sostuvo a fines de octubre que el paquete de estímulo “deberá comprometerse con una disciplina fiscal de largo plazo”. El proyecto del demócrata también propone créditos para las empresas que creen empleos, permitir el retiro de hasta 10 mil dólares de los fondos de retiro sin penalización. También contempla aumentar el salario mínimo indexándolo a la inflación.

“No podemos tener un Wall Street exitoso mientras que la economía real sufre, en este país crecemos y caemos como una nación, como un pueblo”, sostuvo el martes Obama en su discurso de consagración. La creación de un fondo de 10 mil millones de dólares para evitar las ejecuciones hipotecarias y un crédito fiscal cercano a los 500 dólares para casi 10 millones de propietarios son algunas de las iniciativas del nuevo presidente para enfrentar la crisis subprime. A lo largo de su campaña enfatizó la necesidad de fortalecer la regulación en el sector financiero y monitorear con mayor profundidad a las agencias de crédito.

Aunque está siendo presionado para que empiece a tomar decisiones en materia económica antes de asumir, cuando el Senado retome las actividades, los asesores de Obama buscan dejar en claro que “éste es el show de Bush, y no queremos ninguna confusión con eso”.

El nuevo gobierno pretende mejorar la distribución del ingreso. Para eso profundizará los recortes impositivos de los sectores medios y bajos, y aumentará las cargas en los deciles más altos. Cuando los recortes impulsados por Bush caduquen, la nueva administración buscará aumentar la carga en materia de ganancias personales de 35 a 39,6 por ciento para aquellos que ganen más de 250.000 dólares al año.

N. Chomsky: crisis financiera, modelo cultural y libre mercado…

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Entrevista a Noam Chomsky
 
“La crisis financiera marca el fin de un modelo cultural cuya doctrina es el fundamentalismo del libre mercado”
 
Agencia Reforma
Rebelion.org
 

La crisis financiera actual representa también la crisis de un modelo cultural que tiene como principal doctrina al fundamentalismo del libre mercado, aseguró en entrevista Noam Chomsky (Philadelphia, 1928), calificado como el intelectual más influyente del planeta por las revistas Foreign Policy y Prospect Magazine en 2005.

“Donde la liberación financiera ha tenido lugar, a menudo resulta ser desastrosa, un hecho que debe ser suficientemente familiar en América Latina”, dijo el lingüista y profesor emérito del Instituto Tecnológico de Massachusetts.

“Este modelo intelectual ha sufrido un duro golpe. Ha sido modificado radicalmente por la intervención del Estado, el mismo tipo de intervención que ha sido prohibida para los países pobres. El modelo será objeto de nuevas modificaciones de acuerdo a los intereses de los centros de poder económico que en gran medida controlan la política estatal”.

Estados Unidos (EU) ha destinado 700 mil millones de dólares para salvar a los bancos, el ex presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan dijo que cometió un error al confiar en el libre mercado, el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz comparó la caída del sistema financiero con la caída del Muro de Berlín, a diario pierden las bolsas de valores y se dice que lo peor está por llegar.

-¿Cuál es la magnitud de la actual crisis económica?

Nadie sabe qué tan grave será. Y no es una sola crisis: hay varias. Una es la crisis financiera que se encuentra en las primeras páginas. Otra es la recesión en la economía real, es decir, la economía productiva. Una tercera, en EU, es la inminente crisis del ineficiente y costoso sistema privado de atención a la salud, que socavará el presupuesto federal a menos que se aborde en serio. Estos interactúan de manera compleja.

No veo ninguna utilidad en compararla con el Muro de Berlín. Ese fue un paso crucial para la caída de la URSS. No hay indicios de que las instituciones del Estado capitalista estén enfrentando un destino similar, excepto sectores como los bancos de inversión y algunas otras en el sector financiero, y por muy diferentes razones, sectores industriales como el automotriz en EU.

-¿Cuáles son las lecciones de esta crisis?

La más inmediata es que el fundamentalismo de mercado fue un desastre, lo cual no debería sorprender a los latinoamericanos o a otros sometidos a esta disciplina. Más específicamente, la liberalización financiera conduce al desastre. También, que la liberalización es un serio golpe c ontra la democracia. Otra lección subraya la sensible observación del principal filósofo social estadounidense del siglo 20, John Dewey: la política es “la sombra que las grandes empresas proyectan sobre la sociedad”.

-¿Será el ocaso del poder de los Estados Unidos y el inicio de la hegemonía de China o la India?

Es muy poco probable, a pesar de que la crisis puede llevar adelante el proceso de diversificación de la economía mundial. Los EU tienen enormes ventajas, aparte de su abrumador poderío militar. Europa tiene una economía de escala comparable, pero es heterogénea, y ha sido renuente a dar un paso adelante en los asuntos mundiales, prefiere permanecer bajo la sombra de EU. China y la India han estado creciendo, al igual que otros países de Asia que desafían la ortodoxia neoliberal, pero tienen enormes problemas internos. Un indicador está dado por el Índice de Desarrollo Humano de la ONU: China ocupa el lugar 81; India, el 128 (apenas por encima de Laos y Camboya). Y eso es sólo la superficie.

-¿Es la crisis de las finanzas o la crisis de un modelo cultural?

Es la crisis de un “modelo cultural” si por esto nos referimos a un sistema doctrinal: el fundamentalismo del libre mercado. Pero, a pesar de las pretensiones, esa doctrina nunca fue aceptada por los mismos centros de poder occidentales, pese a que fueron felices en predicarlo a los demás. Esto es un patrón histórico que se remonta por siglos, y es un importante factor en la creación del Tercer Mundo en las regiones colonizadas.

Autor de “Hegemonía o supervivencia. La estrategia imperialista de EU”, Chomsky menciona que Ronald Reagan, quien es reconocido como el “sumo sacerdote de los libres mercados”, incrementó el tamaño del gobierno, rescató el Continental Illinois Bank y fundó el consorcio Sematech para salvar a la industria de semiconductores estadounidense, entre otras acciones.

La crisis económica también ha evidenciado el “desmantelamiento” que sufre la democracia a causa del sistema del libre mercado, consideró Chomsky, quien se ubicó en la onceava posición de la lista de junio pasado sobre los intelectuales más influyentes del mundo. En la lista elaborada por Foreign Policy, editada por el Fondo Carnegie para la Paz Internacional, los primeros 10 fueron musulmanes. “En una democracia, las organizaciones populares, sindicatos, partidos políticos y otros, podrían estar formulando soluciones y presionando a los representantes políticos para ponerlas en práctica y no hay ninguna señal de eso”, sostuvo.

Es sorprendente, agregó el icono de la izquierda internacional, que los principales medios de comunicación estadounidenses insistan en invertir recursos públicos para salvar a los bancos, sin ningún tipo de control público, mientras que condenan el rescate de la industria automotriz.

Los empleados de la industria del auto ganan 56 mil 650 dólares al año, casi lo que gana en un día Robert Rubin, actual presidente del Comité Ejecutivo de Citigroup, y uno de los responsables del actual desastre económico, en su calidad de ex Secretario del Tesoro de Bill Clinton, apuntó.

-¿Qué puede esperar el mundo y Estados Unidos si Barak Obama gana las elecciones?

Las bases de Obama parecen ser las de un demócrata centralista, tal vez no como Clinton. Un análisis más detallado tendría que considerar caso por caso.

-¿Qué representa el que un afroamericano pueda llegar a ser presidente de EU?

Es bastante significativo, como el hecho de que en las elecciones del partido Demócrata los candidatos fueron una mujer y un negro. Hace 40 años habría sido prácticamente inconcebible. Este es uno de los muchos indicios de la militancia popular de la década de 1960 y sus secuelas.

-¿Cuáles serán las consecuencias de la crisis económica en el ámbito cultural?

Eso es impredecible. Las crisis económicas a menudo se han visto acompañadas por la aparición del gran arte.

¿Por qué Obama debía triunfar?, P. Krugman

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En busca desesperada de la seriedad

Paul Krugman, El País.com

Es posible que todos los sondeos y opiniones generalizadas se equivoquen, y que John McCain, inesperadamente, gane. Ahora bien, en estos momentos da la impresión de que el triunfo demócrata es inevitable: una victoria sólida, tal vez incluso aplastante, de Barack Obama; gran aumento del número de escaños demócratas en el Senado, tal vez incluso suficientes para darles una mayoría a prueba de bloqueos parlamentarios, y también un amplio avance demócrata en la Cámara de Representantes.

Hace sólo seis semanas los resultados parecían ajustados e incluso levemente favorables a McCain. El momento decisivo de la campaña se vivió a mediados de septiembre, coincidiendo con la repentina intensificación de la crisis financiera tras la bancarrota de Lehman Brothers. Pero ¿por qué la crisis económica y financiera ha beneficiado de una forma tan abrumadora a los demócratas?

Con todo el tiempo que he dedicado a presentar argumentos contra el dogma económico conservador, me gustaría creer que la mala situación convenció a muchos estadounidenses, por fin, de que las ideas económicas de la derecha son erróneas y las ideas progresistas son las acertadas. Y no cabe duda de que hay algo de eso. Hoy, cuando incluso el propio Alan Greenspan reconoce que se equivocó al creer que el sector financiero podía autorregularse, la retórica reaganesca sobre la magia del mercado y los males de la intervención del Gobierno resulta ridícula.

Además, McCain parece asombrosamente incapaz de hablar sobre economía como si fuera un asunto serio. Ha tratado de responsabilizar de la crisis a su culpable favorito, las asignaciones presupuestarias especiales del Congreso, una afirmación que deja atónitos a los economistas. Inmediatamente después de la quiebra de Lehman, McCain declaró: “Los cimientos de nuestra economía son sólidos”, por lo visto sin saber que estaba repitiendo casi al pie de la letra lo que dijo Herbert Hoover después de la crisis de 1929.

No obstante, sospecho que la razón fundamental del espectacular giro en las encuestas es algo menos concreto y más etéreo que el hecho de que los acontecimientos hayan desacreditado al fundamentalismo del libre mercado. En mi opinión, a medida que la situación económica ha ido oscureciéndose, los estadounidenses han redescubierto la virtud de la seriedad. Y eso ha beneficiado a Obama, porque su rival ha llevado a cabo una campaña tremendamente poco seria.

Piensen en los temas que han centrado la campaña de McCain hasta ahora. McCain nos recuerda, una y otra vez, que es un heterodoxo, pero ¿qué significa eso? Su heterodoxia parece definirse como un rasgo independiente de su personalidad, no vinculado a ninguna objeción concreta contra la manera de gobernar el país durante los últimos ocho años.

Por otro lado, ha criticado a Obama diciendo que es un “famoso”, pero sin explicar en concreto qué tiene eso de malo; se da por supuesto que las estrellas de Hollywood tienen que caernos mal.

Y es evidente que la elección de Sarah Palin como candidata republicana a la vicepresidencia no tuvo nada que ver con sus conocimientos ni sus posturas; fue por lo que era, o lo que parecía ser. Se suponía que los estadounidenses debían identificarse con una hockey mom parecida a ellos.

En cierto sentido, es comprensible que McCain haga campaña apoyándose en nimiedades; al fin y al cabo, en otras ocasiones ha funcionado. El caso más notable fue el del presidente Bush, que si logró colocarse a un paso de la Casa Blanca y que todo dependiera de una cuestión de papeletas mariposa y perforaciones mal hechas fue sólo porque gran parte de los medios, en vez de prestar atención a las propuestas políticas de los candidatos, se centraron en sus personalidades: Bush era un tipo simpático con el que uno podía tomarse una cerveza, mientras que Al Gore era un tieso sabelotodo; y eso era lo importante, no ese lío de los impuestos y la Seguridad Social. Y seamos francos: hace seis semanas parecía que la atención de McCain a las nimiedades estaba dándole buenos resultados.

Pero eso era antes de que la perspectiva de una segunda Gran Depresión captara la atención de la gente.

La campaña de Obama no ha estado tampoco libre de tonterías; en sus primeras fases estaba llena de un vago optimismo. Pero el Barack Obama que ven los votantes hoy es un hombre sereno, tranquilo, intelectual y enterado, capaz de hablar sobre la crisis financiera con una coherencia que McCain no tiene. Y, cuando parece que el mundo se viene abajo, uno no recurre a un tipo con el que le gustaría tomarse una cerveza, sino a alguien que quizá sepa realmente cómo arreglar la situación.

La reacción de la campaña de McCain al ver que disminuyen sus posibilidades de victoria ha sido significativa: en vez de argumentar que McCain está más preparado para hacer frente a la crisis económica ha hecho todo lo posible para volver a frivolizar las cosas. ¡Obama se junta con radicales de los años sesenta! ¡Es un socialista! ¡No ama a Estados Unidos! A juzgar por las encuestas, no parece que esté sirviendo de nada.

¿Persistirá la nueva exigencia de seriedad del país? Quizá no; ¿se acuerdan de que se suponía que con el 11-S iban a acabarse las frivolidades? Pero, de momento, parece que los votantes sí están interesados por los temas que de verdad son importantes. Y eso es malo para McCain y para los conservadores en general: en estos momentos, para parafrasear al cómico Rob Corddry, la realidad es claramente progresista. –

© 2008 New York Times News Service. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.